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¿Está Juan Guaidó tan debilitado como dicen? por María Teresa Romero  – PanamPost – 14 de Junio 2019

Después del 30 de abril, no son pocos los que aseguran que Guaidó ha fallado. No obstante, la ardua lucha por la libertad de Venezuela está lejos de haberse estancado

Juan Guaidó en Charallave, Venezuela. (Foto: EFE)

Muchos dentro y fuera de Venezuela piensan que luego del fallido levantamiento cívico militar del pasado 30 de abril, el gobierno del presidente encargado Juan Guaidó quedó tan debilitado y el régimen usurpador de Nicolás Maduro tan fortalecido, que  la lucha democrática se estancó, mientras que la dictadura mafiosa se entronizó. No obstante, a mi modo de ver, esta es una lectura limitada y estática, que no toma en cuenta  la compleja y muy dinámica situación venezolana actual que tiende más bien a favorecer, pese al revés táctico de abril, al proceso de cambio emprendido en enero de este 2019.

Es cierto que el dictador Maduro continúa en el poder, que el ansiado quiebre militar dentro de las Fuerzas Armadas venezolanas no ha sido sustancial, y que las fuerzas de seguridad oficialistas –que cuentan con gran apoyo cubano-  están  utilizando  hoy más que nunca la represión en contra de los mismos militares que se les han volteado, así como hacia los líderes cívicos y políticos democráticos. Según la prestigiosa ONG Foro Penal, actualmente  hay 773 presos militares, políticos y de derechos humanos en  las cárceles venezolanas, muchos de ellos con visibles señas de tortura de todo tipo.

En particular, Maduro ha ido en contra de los integrantes demócratas de la Asamblea Nacional. De hecho, al momento de escribir estas líneas aún se desconoce el paradero del primer vicepresidente de la AN, Edgar Zambrano, secuestrado el 8 de mayo por el Servicio Bolivariano de Inteligencia  Nacional (Sebin), ente que llevó a cabo la acción valiéndose de una sentencia del ilegítimo Tribunal Supremo de Justicia, y luego refrendada por la ilegítima Asamblea Nacional Constituyente.  A través de estos organismos al servicio absoluto del régimen,  se continúa allanando la inmunidad parlamentaria de diputados. En la actualidad, al menos 31 diputados han sido obligados a abandonar su curul y se encuentran encarcelados o en la clandestinidad, en el exilio o desaparecidos.

Es obvio que el régimen busca acabar con la base legítima del gobierno encargado pero sin meter preso a su presidente Juan Guaidó, al menos por ahora.  Por eso,  incluso, ha lanzado la propuesta de adelantar las elecciones parlamentarias que oficialmente corresponden para el 6 de diciembre de 2020.

No obstante lo anterior, ni Nicolás Maduro y su dividida cúpula militar están tan fuertes como parece, ni el gobierno del presidente (E) Juan Guaidó está tan débil como hacen creer los del régimen y también muchos interesados de la oposición.  Por el contrario: al menos tres factores del contexto nacional tienden  a favorecer la posición del presidente Guaidó y a debilitar la del dictador Maduro. Estos factores, estrechamente vinculados entre sí, son los siguientes.

La economía está en el suelo y no deja de deteriorarse

Para los economistas, «la contracción de la economía venezolana es inédita, es raro ver un país con una contracción así sin haber pasado por una guerra o desastre natural».  Tomemos cifras del propio Banco Central de Venezuela (BCV)  que es una  institución al servicio absoluto de Nicolás Maduro y que por más de tres años no había publicado ninguna cifra económica y que en días recientes lo hizo, según dicen expertos,  presionado por Rusia y China que buscan que el régimen emprenda reformas económicas en virtud que la profundización de la crisis venezolana afectará  no solo sus intereses, sino también los de sus clientes regionales. Solo con el apoyo del FMI podrían cobrar sus deudas.

El reciente informe del BCV admite que en Venezuela ha ocurrido una catástrofe económica de magnitudes colosales que, además, se ubica antes del inicio de las sanciones comerciales impuestas por el gobierno de los Estados Unidos a la industria petrolera venezolana. Así, ese informe indica que entre el tercer trimestre de 2013 y el tercer trimestre de 2018 la producción total del país cayó en 52 %, el sector petrolero se contrajo en 47,4 %, la industria 76,2 %, la construcción 95% y el comercio 79 %. Y por otra parte la tasa de inflación pasó de 181 % en 2015 a 130 000 % en 2018.

Aun cuando estas cifras siguen siendo maquilladas y difieren de manera significativa de las que presentan entes como el FMI o la AN venezolana, demuestran que sigue en marcha el estrangulamiento financiero al régimen que, diga lo que diga, sí le importa y le es necesario para mantenerse en el tiempo.

El catastrófico deterioro social aumenta  y por ende el descontento popular

El impacto de la crisis  económica es devastadora en la sociedad venezolana y en especial en los más vulnerables. Tomemos como ejemplo solo el caso de los niños. Los expertos insisten en que  el país está en riesgo de perder una generación y hasta hablan de genocidio infantil. Señalan que la crisis ha afectado la formación de los niños, generando malnutrición, pobreza, abandono y en varios casos su muerte.  Solo entre 2014 y 2015 murieron 290 niños y a inicios del presente junio murieron 6 niños en el hospital de niños J M de Los Ríos, el más grande hospital público de Caracas, mientras esperaban trasplantes de médula ósea.

En las últimas semanas, el deterioro económico y social del país se ha ahondado de manera alarmante porque el régimen castrochavista ha casi inmovilizado al país con fallas en el suministro de gasolina. La empresa estatal PDVSA mantiene cerradas más de 500 estaciones por falta de combustibles. La escasez de gasolina y también de gas ha agudizado la emergencia humanitaria, que de por sí es ya bastante compleja,  y está impactando el transporte y la comida. Los que visitan el interior del país reportan pueblos fantasmas, donde cada vez son más escasos los lugares para comprar comida y donde casi no transitan vehículos.  En todo el país se incrementó el caos en el transporte público por la falta de unidades en circulación. Lo más preocupante es que según los propios trabajadores de Petróleos de Venezuela, las existencias de gasolina se agotarán en un mes.

Y en su afán de esconder esta y otras situaciones de deterioro y emergencia social, Maduro continúa cerrando medios de comunicación, censurando periodistas, y limitando cada vez más  la conexión a internet donde ya existe un bloqueo sistemático.  Al tiempo, se ha detectado una fuerte corriente de  desinformación y manipulación de noticias por las redes sociales. El oficialismo ha aumentado considerablemente en las últimas semanas la  ofensiva propagandista y de noticias falsas en contra de la oposición y del gobierno del presidente Guaidó.

A pesar de todo lo anterior,  Guaidó continúa firme movilizándose por toda Venezuela bajo la llamada Operación Libertad y la gente, desesperada, acude en masas a los mítines y concentraciones. Es impresionante. Las actividades continúan en particular en el interior del país,  pese a que las circunstancias antes descritas han mermado la capacidad de movilización  del propio Guaidó y su equipo, así como la de la población en general. Pero es que el pueblo se encuentra muy descontento y ven a Guaidó como  el único líder que es capaz de  revertir la situación de una forma pacífica. Ello quedó evidenciado en las más recientes encuestas de opinión pública.

De acuerdo al sondeo de junio de la encuestadora Datanalisis, la evaluación negativa sobre Maduro creció hasta el 84,1 % en mayo de este año.  En cuanto a popularidad, mientras la de Maduro apenas alcanzaba el 9,4 % en abril, la de Guaidó pasó de un 37,3 % en febrero a un 40,8 % en abril. Es más, ante la pregunta «si se convocaran nuevas elecciones presidenciales el próximo domingo, ¿por quién votaría?”, la compañía reveló que en febrero el 77,2 % de los encuestados elegiría a Juan Guaidó contra un 22,8% por Maduro. Pero ya para el mes de abril, la situación se habría incrementado a favor de Guaidó y un 81,2%  de los encuestados votaría por él.

 La situación militar tiende a complejizarse

Los propios sucesos del pasado 30 de abril cuando sucedió el fallido levantamiento cívico-militar para la salida de Nicolás Maduro del poder, ponen de manifiesto que las divisiones dentro de la cúpula cívico-militar que sostiene al régimen son fuertes aunque aún no se haya dado una ruptura aún entre ellas. Y cada día salen a la luz pública más evidencias de que en esa conspiración contra Maduro participaron altos oficiales y civiles del régimen.

En esa operación fallida actuaron gente supuestamente tan leal a Maduro como Manuel Ricardo Christopher Figuera, el general del Sebin que actualmente se encuentra escondido en Colombia y que es buscado por el régimen por haber puesto en libertad al líder del partido Voluntad Popular, Leopoldo López. Desde Colombia, por cierto, este general no sólo ha puesto en evidencia la situación de descontento y fragmentación que vive el sector militar y ha asegurado  que  continúa existiendo lo que llama una «megaconspiración» contra el madurismo, sino que también le ha dicho públicamente  al ministro de la Defensa,  Vladimir Padrino López, que es ya la hora de actuar para la reconstrucción del país, y la gobernanza y  reordenamiento del Estado. Apelando al liderazgo militar de López, le  ha solicitad que dirija el proceso de la transición democrática dada su importante influencia en los soldados en todos los grados.

Por otra parte, la persecución,  prisión e inhumana  represión y tortura que ha emprendido Maduro contra los militares tras el levantamiento del 30A, ha causado mucho malestar en ese sector. Varios han huido y otros han  desertado. El más reciente caso fue el del general de división (Av) Carlos Antonio Seijas García,  ex Director del Centro de los Servicios Logísticos de la Defensa Aeroespacial Integral de la Fuerza Aérea Venezolana.

La  situación militar es, pues, otro factor que está perjudicando a Maduro  y no por casualidad  este último mes les ha otorgado a los militares mayores beneficios y públicamente les ha solicitado lealtad. Y tal vez por esa incierta y compleja realidad militar es que el gobierno actual de Cuba ha invitado a la isla  esta primera semana de junio a Diosdado Cabello. ¿No será, como ya advierten algunos analistas que los cubanos están pensando en sustituir a Maduro por Cabello para así garantizar  la permanencia de la revolución venezolana?

La presión externa sigue y se fortalece

Pese a la sorpresa inmediata, después del 30 de abril el cerco de presión internacional diplomático en torno a Maduro se ha fortalecido, y esto constituye un factor fundamental cuando no se cuenta con la fuerza de las armas. Si bien esos sucesos de abril no dieron al traste con Maduro, sí sirvieron para demostrarle al mundo que la naturaleza totalitaria y criminal del régimen (y sus vínculos con Cuba, Rusia y China, entre otros) es más fuerte de lo que se pensaba. Ello está obligando a una mayor actuación política y diplomática por parte del gobierno de los Estados Unidos y de los demás aliados de Guaidó.

Lo anterior quedó demostrado en la más reciente declaración del Grupo de Lima, mucho más contundente que todas las anteriores (y recordemos que las declaraciones no son meras palabras, sino que conllevan compromisos),  así como en  las diversas conversaciones entre actores claves e intentos de mediación como el de Oslo. En todos ellos ha salido favorecida la posición política del presidente encargado  en cuanto a la ruta trazada (no puede haber elecciones presidenciales sin la salida de Maduro del poder). Tanto así que hasta el Grupo Internacional de Contacto –con una posición diferente y alineada a la del madurismo- se ha venido aproximando a la del Grupo de Lima.

La ardua lucha por la libertad de Venezuela, pues, está lejos de haberse estancado y a su nueva etapa (es decir, después del 30 de abril) Juan Guaidó llega mejor posicionado de lo que creen o desean algunos.

Guaidó confirma reunión de diplomáticos en Suecia sobre Venezuela – La Patilla – 13 de Junio 2019

espías
El líder opositor venezolano Juan Guaido, a quien muchas naciones han reconocido como el legítimo gobernante interino del país, habla en una reunión en la Universidad Católica Andrés Bello en Caracas, Venezuela, 24 de mayo de 2019. 

El presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó, en medio de su gira por el estado Mérida, confirmó que se está llevando a cabo una reunión de diferentes diplomáticos en Estocolmo, Suecia, organizadas por ese país, para un esfuerzo de mediación ante la crisis en Venezuela.

“Como lo hemos dicho en todo momento, ya el mundo entero sabe el producto de esa reunión, que los venezolanos tenemos muchas opciones al gobierno de transición”, dijo.

Además destacó que esa reunión en Estocolmo, “demuestra que hay consenso en el mundo de que debe haber una elección presidencial libre en Venezuela, que debe cesar la usurpación. El dictador está solo y aislado, es clarisimo que en estos momentos, pero debemos seguir en nuestra labor”, comentó.

Sobre la carta pública enviada por María Corina Machado, Antonio Ledezma y Diego Arria donde le piden que ya cesen las reuniones en Noriega, destacando que “todos los espacios que aproximen al cese de usurpación, Gobierno de transición y elecciones libres son válidos para el gobierno de Venezuela”, dijo.

Asimismo, resaltó que el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (Tiar) irá a su segunda discusión en la Asamblea Nacional.

“Es muy claro que todas las opciones realmente, responsablemente la hemos trabajado, como el Tiar que va a segunda discusión como cada una de las opciones que tenemos para salir de esta tragedia”, comentó.

Gabriel Bastidas@Gbastidas

Presidente (E) @jguaido sobre encuentro de países en Suecia: Esa reunión demuestra que hay consenso en el mundo de que debe haber una elección presidencial libre en Venezuela, que debe cesar la usurpación. El dictador está solo y aislado. Vía @vivoplaynet

Diego Arria: “Guaidó no es el presidente de Venezuela, en el país hay cinco presidentes” por Johani Carolina Ponce – Blog Estación Central – 9 de Junio 2019

Diego Arria es exsecretario general adjunto de las Naciones Unidas, exembajador de Venezuela en las Naciones Unidas y expresidente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
Foto: Cortesía oslofreedomforum 

Las instancias de poder en Venezuela son en extremo confusas, por un lado el presidente de la Asamblea Nacional y presidente encargado del país sudamericano, Juan Guaidó, continúa convocando a los ciudadanos a las calles con una suerte de mantra: fin de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres. Por otro lado Nicolás Maduro parece vivir en una realidad paralela y cada día le muestra al mundo su cara más radical.

Luego de los sucesos del 30 de abril, el traslado de Leopoldo López a la embajada de España y una reunión en Oslo entre representantes de Guaidó y Maduro, han surgido una serie  de dudas sobre quién lleva las riendas de Venezuela. Mientras tanto la agencia de la Organización de las Naciones Unidas para los refugiados (ACNUR) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) publicaron el 7 de junio que los refugiados y migrantes de Venezuela superan los cuatro millones.

Para analizar la crisis de Venezuela entrevistamos a Diego Arria quien es exsecretario general adjunto de las Naciones Unidas, exembajador de Venezuela en las Naciones Unidas y expresidente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Se le conoce por haber iniciado la “fórmula Arria”, “un proceso de consulta que brinda a los miembros del Consejo de Seguridad la oportunidad de escuchar a personas en un ambiente confidencial e informal”. Fue testigo en el juicio de Slobodan Miloševic, donde declaró que el acusado y las autoridades serbias conocieron el genocidio contra los musulmanes bosnios en Srebrenica desde 1993 hasta 1995. En 2011, presentó una queja ante la Corte Penal Internacional contra Hugo Chávez por crímenes de lesa humanidad. “Es una queja para defender los derechos de miles y miles de víctimas de Hugo Chávez” (El Universal, 2011). Chávez murió antes de que el tribunal dictara una sentencia. El Embajador Arria está en la junta de asesores de Freedom Now, el Centro de Política y Ética Internacional de la Universidad de Brandeis y la Escuela de Servicio Internacional de la American University en Washington, D. C. Arria continúa condenando públicamente al gobierno venezolano a través de sus escritos, publicaciones en redes sociales y apariciones públicas. También fue gobernador de Caracas, en la actualidad afirma que lo que existe en Venezuela es un estado colegiado.

Venezuela es un narco estado y se ha visto que una ruptura de las FF.AA. es muy poco probable. También se sabe que altos funcionarios de la dictadura de Maduro han cometido delitos de narcotráfico, bajo este escenario ¿por qué la Administración para el Control de Drogas, DEA, por sus siglas en inglés -Drug Enforcement Administration-, no ha actuado para apresar a estos delincuentes? ¿Podría ser un buen punto de partida para lograr la salida de la dictadura castro-chavista?

Venezuela se ha transformado en un narco estado de naturaleza criminal y hasta global. Creo que es un error hablar de una ruptura en las Fuerzas Armadas. Las FF.AA. no son periféricas al narco régimen venezolano, las FF.AA. son el régimen. Es muy cierto que altos funcionarios del gobierno de Maduro están implicados en casos de narcotráfico, comienza con el exvicepresidente, Tareck El Aissami; los sobrinos de Maduro, que están presos en EEUU, inclusive la propia esposa de Maduro y otros familiares. La DEA no puede actuar en nuestro territorio porque es una agencia de los EE.UU. Aunque la verdad es que en Venezuela  merecen una operación de rescate policial, porque es un gobierno de delincuentes y de criminales.

¿Es Juan Guaidó el presidente de Venezuela?

En Venezuela hoy en día Juan Guaidó no es el presidente. Hay cinco presidentes, es un gobierno colegiado, incluso de acuerdo con el estatuto de la transición democrática que aprobaron, le quitaron a Guaidó esa atribución que le concedía la constitución. En orden estos son los presidentes: el presidente Leopoldo López, Juan Guaidó, Julio Borges, Henry Ramos Allup y Manuel Rosales. Sería más honesto que los miembros de este gobierno colegiado hicieran presencia pública, de manera de no cargar toda la responsabilidad sobre Juan Guaidó, que es un co presidente y el vocero oficial del gobierno colegiado, pero él no es el único responsable. El hecho de que se haya constituido un gobierno colegiado es una malísima idea, pero es lo que existe. Ellos no deberían poner todo el peso en los hombros de Juan Guaidó, ellos deberían asumir su responsabilidad.

La opinión pública acusa a Juan Guaidó de no pedir explícitamente una intervención militar. ¿No lo ha querido hacer? ¿Su círculo no lo ha permitido? ¿No es una opción real? ¿Cuál es su lectura sobre esto?

No es Juan Guaidó el que ha tomado la decisión de no hacerlo o de posponerlo, es el gobierno colegiado, tomando en cuenta que Leopoldo López es el más importante dentro de ese grupo. Esto hace que en las discusiones entre ellos tropiecen, porque justamente se ha dejado en manos de los partidos un tema tan delicado como este. Se sabe que estos partidos tienen diferencias importantes de comportamiento y de actitud ante el gobierno. La gente piensa que Guaidó es el responsable por no  hacerlo, pero no es así. Evidentemente invocar un artículo de la constitución para pedir asistencia militar, no detona o activa de manera automática una cooperación militar de nadie, pero sí expresa una voluntad, una disposición del gobierno encargado de transición de Venezuela de acudir a otras fuentes, cuando sabe que para remover la narco tiranía venezolana se necesita ayuda externa.

¿Cuál es su opinión sobre los acercamientos del gobierno del Ingeniero Guaidó y los enviados de Nicolás Maduro a Oslo?

Las reuniones en Oslo fueron manejadas muy silenciosamente y sorprendió a la opinión pública cuando fue publicado por los medios de comunicación que se habían reunido en dos oportunidades, tanto en Noruega, como en otros lugares. En estos casos, en estos procesos de negociación de cualquier tipo, no se divulgan las particularidades, pero sí se le avisa al país y a la opinión pública que se está en un proceso, más aún cuando se ha manejado casi como tres mandamientos -que yo he llamado piedra, papel o tijera- que son uno: fin de la usurpación; dos: gobierno de transición y tres: elecciones libres. Esto se convirtió en una camisa de fuerza, pero en una camisa de fuerza que fue la base del compromiso que asumió el presidente Guaidó en público, aunque debo decir que esto es una decisión del gobierno colegiado.

Usted estuvo en Oslo cuando se produjo esta reunión. ¿Qué pudo concluir de este acercamiento a través de sus contactos y experiencia?

Sí, yo estuve casualmente en Oslo en el momento en que estaban reunidos representantes del gobierno colegiado de Venezuela y representantes de la narco tiranía de Maduro, yo asistí al Oslo Freedom Forum. Tuve la oportunidad de hablar con diplomáticos noruegos que conozco a lo largo de mi experiencia en la ONU y salí con una conclusión. Noruega es un país honorable, con vasta experiencia en solución de conflictos, pero como ha dicho Luis Almagro y yo lo he destacado mucho, aquí no se trata de un conflicto, se trata de una narco tiranía criminal que se ha apoderado y ha masacrado a un país. Le dije a los negociadores noruegos que ellos habían tenido en muchas  oportunidades éxito y en otras no, en negociaciones complejas, pero que nunca habían lidiado con un grupo criminal que ha secuestrado a un país como es el caso de Venezuela. Les manifesté que no auguraba que esto, de ninguna manera, pudiera avanzar. También les dije que las FF.AA. no son periféricas al régimen, sino que eran el régimen y no entendía cómo se sentaban a hablar con funcionarios de rangos menores que no eran militares, la única manera era que estuviese el ilegítimo ministro de la defensa, Padrino López. Por el lado del gobierno colegiado estaban dos representantes de dos partidos y un experto en materia electoral, Vicente Díaz. Con lo que se asumió que la agenda no era simplemente el fin de la usurpación , sino que era una agenda global, que incluía una agenda electoral que es en lo que se está convirtiendo este proceso.

¿Cree que se debería haber “negociado” en Latinoamérica?

Nuestro teatro de operaciones es en las Américas, es en nuestro continente, es con los países que nos apoyan en América Latina. Es con EE.UU. y Canadá, aliados de una extraordinaria  importancia, además de contar con el Secretario General Almagro, quien es definitivamente un aliado a la causa del rescate de Venezuela. No así es el caso con la Comunidad Europea, primero por ser muy lejanos y por ver de una manera distinta nuestro proceso, muchos de ellos están afiliados a los partidos socialistas, no es el mejor aliado que podemos tener. Nuestro “campo de juego” es en América, no es en Europa, no es en Noruega.

¿Está de acuerdo con el Grupo de Lima en su postura de la no intervención?

No estoy de acuerdo, porque creo que están evitando asumir la responsabilidad que la propia carta democrática interamericana les asigna, cuando un país es abusado o que les asigna el principio de la responsabilidad de proteger cuando un país como Venezuela, sufre las inequidades y los actos criminales y delictivos de esta narco-tiranía. Si esos países no quieren asumir ninguna responsabilidad que implique uso de fuerza -que no es simplemente disparar, sino que hay otras modalidades- por lo menos deberían reservarse para ellos ese consejo. Sin embargo el Grupo de Lima ha jugado un rol importante a partir de su declaración en enero, que estimuló mucho a EE.UU. y otros países a ver realmente que contaban con un apoyo en nuestra región y que era justamente este importantísimo grupo de países del Grupo de Lima que aún reciben en gran medida a esa diáspora venezolana que hoy en día bate un récord mundial.

Usted asegura que el presidente Donald Trump, o mejor dicho la Administración Trump, está comprometida con el objetivo de restaurar la democracia en Venezuela. Hasta el momento se han implantado severas sanciones y se han hecho reiteradas amenazas. ¿Usted cree que las acciones del presidente Trump van a ir más allá de lo demostrado hasta ahora, es decir que se opte por una acción militar?

Yo reitero que no ha habido ningún presidente de los EE.UU., en los últimos tiempos, que haya asumido una posición más firme, más dura, más concreta y yo diría más comprometida que la del presidente Donald Trump. El rosario de sanciones que se le viene imponiendo al régimen y a algunos de los principales cómplices de esta narco dictadura son importantes, son fuertes y han tenido un efecto global. Sin duda no son todavía suficientes, pero es algo que nunca hemos encarado y allí comienza un proceso de debilitamiento acelerado de la narco-dictadura. La fuerza tiene un montón de modalidades, algunas se revelan y otras no. El poder de disuasión de un país como EE.UU. es realmente excepcional.

Parecería que el guión se repite y que se están negociando elecciones presidenciales. ¿Usted apoyaría las elecciones?

Me parece increíble que en un momento que estamos viviendo bajo el yugo de un narco-régimen, una tiranía, tenemos un país muriéndose de hambre por falta de alimentos y medicinas, algunos estén pensando en protagonismo electoral. Los venezolanos nos hemos dividido en dos grupos: los que queremos rescatar la libertad -me ubico en ese grupo- versus los que tienen intereses pequeños de partido que están buscando cómo ubicarse en el futuro, porque de eso viven. Ello implicaría una serie de concesiones al narco-régimen para mí absolutamente inadmisibles. Empujar el país a un proceso electoral con el narco-tirano de Maduro en Miraflores, como dicen los representantes norteamericanos no es solo un chiste, sino un acto condenable. Es un abuso para un país que durante tantos años ha luchado por conseguir su libertad y le digan que la salida es un proceso electoral con Maduro a la cabeza.

¿Por qué candidato de la oposición se inclinaría: Leopoldo López, María Corina Machado o Juan Guaidó, por citar a algunos? 

Pueden surgir personajes que no estaban dentro de las posibilidades, así como afortunadamente surgió Guaidó. De igual manera creo que el proceso de transición no puede ser una persona, no hay ningún venezolano que piense seriamente que él puede asumir la responsabilidad de sacar al país a una transición democrática solo. Tendría que haber un consejo de gobierno que realmente represente al país. Hoy en día el monopolio de las decisiones del país las están asumiendo tres o cuatro partidos, tres, cuatro o cinco dirigentes, que no tienen un mandato popular que represente más del 20% acumulado de todos, sin embargo asumen compromisos y toman iniciativas que nos pueden conducir a un mal destino.

¿Hay similitudes entre el proceso de Nicaragua y el de Venezuela?

Al final de la confrontación en Nicaragua, acabaron entregándole la mitad del régimen a la Sra. Violeta Chamorro y la otra mitad al frente sandinista. Ya vimos las consecuencias, a los pocos  años regresaron y están entronizados allá por casi dos décadas. Esto puede suceder en Venezuela, si se hace un arreglo que no esté conducido por figuras que realmente sean representativas, legítimas, con peso, autoridad y que sean reconocidos en el país como independientes. Sin una posición independiente no podremos reorientar el curso para la refundación de la república. Los que simplemente quieren una elección no quieren refundar la república, no quieren otro país. Ellos practican la política de “quítate tú, para ponerme yo”. Eso no nos conduciría a ningún lugar importante. 

¿Cree que las amenazas de la Administración Trump contra la dictadura en Venezuela tienen que ver más con una recompensa electoral de cara a las elecciones de 2020?

No me cabe la menor duda que la ayuda del presidente Trump tiene algo que ver con los votos del estado de Florida, tiene que ser un componente. Florida tiene 29 votos en el colegio electoral, es un swing state, como se dice en inglés (un estado bisagra, es decir estados que no tienen un ganador claro en las encuestas). Allí está el senador Marco Rubio que ha sido un gran defensor nuestro. Estas personas son políticos, no monjas de la caridad, es algo absolutamente aceptable y no lo veo como un obstáculo, por el contrario  los estimula aún más a ejecutar el compromiso que viene proponiendo de cómo recuperar nuestra libertad. 

Existe una crisis migratoria en Sudamérica por el masivo éxodo de venezolanos. ¿Cómo se podría apoyar a estos migrantes, existe algún modelo a seguir, algún plan que se pudiera implementar desde su experiencia como diplomático?

La ONU acaba de reconocer que cuatro millones de personas han huido de Venezuela. Esta es la mayor cifra actual en el mundo de un país que no está en un estado de guerra. La diáspora venezolana ha enriquecido a muchísimos países, el talento venezolano se ha regado por el mundo, talento sin el cual en el futuro no podremos reconstruir nuestro país. Las carreteras, autopistas y avenidas para hacerlos regresar serán parte del desafío de una nueva gestión en Venezuela. 

¿Cómo se lograría una reunificación nacional?

Quizás suenen muy pasionales mis palabras, pero siento muy profundamente que todo lo que soy y he alcanzado se lo debo a ser venezolano, es una deuda que no tengo cómo pagar. Por mi experiencia en otros conflictos que he vivido en el mundo, por ejemplo en Yugoslavia, El Salvador, Camboya, Ruanda, considero que Venezuela no saldrá en partes, o sale toda o no sale. Eso va a implicar un ejercicio extraordinario de reunificación nacional, un ejercicio que no implique la impunidad, pero que al mismo tiempo no represente una condena colectiva. No podemos olvidar que todos los que ingresaron con Chávez al régimen venían de los partidos políticos venezolanos. En el futuro muchos de ellos tendrán la posibilidad de regresar a donde estaban.

Pompeo frente a nuestro laberinto – Editorial El Nacional – 10 de Junio 2019

El secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, está empapado de los asuntos venezolanos. Los ha tomado como una de sus prioridades por órdenes del presidente Trump y no ha cejado en el empeño. El asunto venezolano forma parte de su rutina y es habitual que incluya nuestra tragedia en sus declaraciones. En las citas que sostiene con funcionarios de otros gobiernos de Europa y América Latina, y con el Grupo de Lima, ha sido constante su interés por lo que aquí sucede. De allí que, debido a los múltiples datos que debe manejar, a través de fuentes que suministran informaciones dignas de atención, debemos considerar con cuidado las declaraciones que nos incumben.

Ha llegado a referirse a un elenco de unos cuarenta políticos que aspiran a la sucesión del usurpador y que están dispuestos a llegar a su meta a toda costa. Aparte de que provoca perplejidad, pero también risa, el hecho de que estén peleando por una quimera remota, por una función que no está en un panorama que se examine con racionalidad, que se observe con los pies sobre la tierra, remite a una situación de irresponsabilidad y de superficialidad a través de la cual se explica que el usurpador se sienta seguro en su trono. Mientras ocurre una pugna para saber quién se queda con la botella vacía, el continuismo no solo puede sortear los infinitos inconvenientes que lo rodean, sino también navegar con placidez hacia el objetivo de su permanencia.

También ve en Guaidó al garante de la unidad, al único factor de importancia que puede impedir una fragmentación mayor de las fuerzas de oposición, pero su mirada no parece entusiasta. Pompeo ve al presidente encargado como una esperanza, pero no como una garantía sólida. Lo siente como un dique que puede dejar de cumplir su trabajo de contención si los aspirantes a un poder ubicado en la estratosfera se empeñan en aferrarse a la escalera que los eleve sin considerar la enormidad y la estupidez de su intento, sin percatarse del daño que causan a la cruzada orientada a salir del usurpador.

Es probable que Pompeo no esté diciendo nada nuevo, que sus afirmaciones las hayamos intentado a solas o con los amigos ante sucesos sin sostén como el “levantamiento” de La Carlota, o como el viaje a Noruega hecho sin conocimiento de líderes fundamentales de nuestra orilla, o como lo que dicen los seguidores desbocados de ciertos dirigentes en las redes sociales. Dada la trascendencia de su opinión, no en balde mira a Venezuela desde una privilegiada atalaya, ahora nos mete en la nuez de un entuerto esencial frente al cual se quedan cortos los que muchos hemos observado desde lejos, y la importancia que hemos concedido al liderazgo de Guaidó.

Pompeo por Ramon Peña – Noticiero Digital – 10 de Junio 2019

downloadEn veinte años de oposición, desde los tiempos de la Coordinadora Democrática, antecesora de la también desaparecida MUD, la lucha por la democracia en Venezuela no había exhibido tanta coherencia y fortaleza unitaria como a partir de enero de este año.  El liderazgo de Juan Guaidó es aceptado y respetado por la inmensa mayoría de los demócratas venezolanos y la Asamblea Nacional es reconocida como su representación institucional en esta dura batalla. Obviamente, la democracia, por definición, nunca llenará requisitos de unanimidad. Admitimos que hay voces divergentes, pero  aisladas y de poco peso específico, que en nada han alterado el curso de la ruta trazada por la AN y por el propio Guaidó.

De allí la suspicacia de las declaraciones del Secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, supuestamente filtradas por infidencia tras una reunión suya con líderes  israelíes. Un auditorio, con toda seguridad preocupado por la permanencia en el poder de quienes han agredido a la comunidad hebrea venezolana, moral y materialmente. El jefe de la diplomacia de Donald Trump, inquirido ante la demora en cumplir la promesa de su gobierno de una cercana salida de la dictadura castromadurista, se salió de la suerte responsabilizando a los opositores venezolanos por desunión y la supuesta ambición personalista de todos sus líderes políticos.

Ciertemente, Guaidó y la AN han optado por recurrir a las más diversas vías de lucha, bajo la forma de ayuda humanitaria, subversión o diálogo. Pero eso no justifica la lectura de división o desorden que Pompeo argumentó. Sorprende que el jefe de la política exterior norteamericana no considere las complicaciones reales del caso venezolano, inserto en un entramado internacional que él muy bien conoce.

Mas allá de lo inconveniente y equívoco de esta declaración, sería menester reafirmar ante la opinion pública internacional la fortaleza unitaria de la fuerza democrática venezolana y su disposición a luchar hasta lograr sus objetivos finales.

 

Forced to Bathe With a Bucket of Water, Juan Guaido Soldiers On by Patricia Laya/Andrew Rosati and Daniel Cancel – Bloomberg – 7 de Junio 2019

  • New Venezuelan elections could come in 6-9 months, he says
  • Opposition leader doesn’t support any forms of sanction relief
Guaido speaks in Caracas on June 6.
Guaido speaks in Caracas on June 6. Photographer: Adriana Loureiro Fernandez/Bloomberg

On Thursday, Juan Guaido woke up and doused himself with a bucket of water.

It was his shower. Like millions of Venezuelans, the man who dozens of countries recognize as the legitimate leader of his broken country can’t rely on the taps to run. “It’s one of the things I hate most,” the 35-year-old lawmaker said in an interview. “It’s a symbol of poverty, and during much of my life I had to do it.”

And yet, he was for the most part characteristically upbeat, exuding that can-do spirit that his followers love and his detractors find naive, as he talked about how Venezuela would have to tolerate much more suffering in order to topple Nicolas Maduro’s autocratic regime. Despite the pain, he said, the U.S. shouldn’t ease up on the sanctions that are deepening the worst economic crisis in the country’s history.

“It’s going to get worse” before things turn, he warned.

Ultimately, he insisted, the opposition movement, rekindled after he became leader of the National Assembly in January, would succeed. New elections could be held in six or nine months because the pressure simply won’t let up on Maduro’s closest collaborators to break ranks, he said.

Failed Uprising

Considering the current state of affairs, those proclamations sounded excessively optimistic, even by Guaido’s standards. After he botched a military uprising in late April, his movement lost momentum. Many of his closest allies are either detained, taking refuge at foreign embassies or in exile.

Even Guaido himself, a man who the U.S. has worked hard to protect, has been on the run, changing locations every few weeks to keep one step ahead of Maduro’s security forces. On Thursday, Guaido gave the interview from a barren office with a pitch-dark entrance closely guarded by burly bodyguards in a building in Eastern Caracas. Between calls and meetings he sat at a table and watched a video of his 2-year-old daughter.

Over an impromptu lunch served in Styrofoam containers, he defended the opposition’s strategy and dismissed critics who have complained the bid to oust Maduro is losing momentum, or even stalling.

“We have to push forward,” Guaido said. “Their persecution has not made a difference in doing politics, but it has made it more complex and much harder to do in terms of getting support in the streets.”

‘Guaido Effect’

Early in the year, the “Guaido Effect” sent real estate prices soaring and stocks rallying on expectations that Maduro was on his way out. That didn’t last, and Guaido’s approval rating in opinions polls has dropped by about 5 percentage points since February to 56.5%. While it’s something to pay attention to, it’s worth noting he wasn’t even in the running months ago, he said, and Maduro is at historic lows.

Guaido has received unprecedented support from the Trump administration, which has issued sanctions against individuals, the oil industry, the gold trade and the central bank. The lawmaker stressed, though, that the blame for the misery in Venezuela — 24-hour lines to buy gasoline, food rotting from blackouts, widespread hunger — rests squarely with Maduro. Any lifting of sanctions to help end the suffering would only “normalize” the crisis.

Among the world powers not backing him are China and Russia, major Venezuelan creditors. Guaido said that recent declarations by both nations showed a softening in their stance and signaled a willingness to find a solution.

He didn’t seem to be bothered by a report that U.S. Secretary of State Mike Pompeo blamed opposition infighting for impeding progress in removing Maduro and predicted that if he falls, as many as 40 people will vie for the presidency.

“We’re united in the desire and need to get rid of Maduro,” Guaido said. “If 40 people want to compete for the presidency, they’re welcome to. That’s democracy.”

Norway mediation effort in Venezuela’s crisis slows by Joshua Goodman and Christopher Torchia – AP News – 8 de Junio 2019

A member of Venezuela’s opposition said Friday, June 7, that a mediation effort by Norway is stalling over Maduro’s refusal to accept presidential elections to resolve the nation’s political crisis.

Venezuelan leader Juan Guaidó said Friday that the opposition’s demand for presidential elections is not negotiable, slowing mediation efforts by Norway aimed at resolving Venezuela’s political crisis.

“A new meeting isn’t planned at the moment, we can get what we’ve proposed on the agenda” Guaidó said at an event in the central city of Valencia, dismissing earlier comments from Russia’s foreign ministry that a third round of exploratory talks with representatives of Nicolás Maduro would take place next week.

“Nobody who is straight in the head would sit across from a dictator thinking he is negotiating in good faith,” he added.

Guaidó, who heads the opposition-controlled congress, revived a flagging opposition movement in January by declaring himself Venezuela’s rightful leader, quickly drawing recognition from the United States and more than 50 nations that say Maduro’s re-election last year was illegitimate.

But Maduro, backed by the military as well as Cuba and Russia, has held on to power in the face of U.S. oil sanctions that are adding to misery in a nation hit hard by hyperinflation and widespread fuel, food and power shortages.

Norway has hosted two rounds of exploratory talks between the Venezuelan government and opposition in an attempt to break the ongoing stalemate.

The opposition, mindful of the collapse of past dialogue attempts that only served to strengthen the government’s hand, has insisted the starting point for negotiations be a willingness by Maduro to hold presidential elections within a reasonable time frame. Maduro has balked at that call, blaming the opposition for boycotting last year’s presidential ballot and insisting instead on elections to revamp the opposition-controlled legislature.

“As long as both sides are hurting and don’t see a way out, there’s a possibility negotiations can succeed,” said James Dobbins, a senior fellow at the Rand Corporation who served as special U.S. envoy to several crisis hotspots including Haiti and Afghanistan. “It’s really the only hope left.”

The setback in Norway’s mediation effort comes amid a frenzy of regional diplomacy tied to the Venezuelan crisis.

“Cuba has a different position and that’s one reason why it’s important for us to talk to Cuba” about a solution to the Venezuelan crisis, Freeland said after meeting Rodríguez. She said “free and fair elections” is the way forward for Venezuela. Canada has joined the Trump administration in pressuring Maduro to resign.

Cabello had arrived in Cuba on Thursday. One of his first meetings was with Rodríguez, who said on Twitter they “discussed themes of international interest.”

Also Friday, Florida Republican Sen. Marco Rubio sent a letter to U.S. Attorney General William Barr, urging him to set up a unit to investigate and prosecute alleged crimes by Maduro and his associates.

“The long list of Maduro’s crimes includes the illegal mining and trafficking of minerals, transnational drug trafficking, and theft of substantial sums of money from the Venezuelan government and hiding it in offshore bank accounts worldwide,” Rubio said.

Maduro has denied any illegal activity and says the U.S. wants to overthrow him as a way to exploit Venezuela’s vast oil resources.

In another development, the Trump administration said it will recognize the validity of Venezuelan passports for five years beyond their printed expiration dates. The State Department announced that the passports will be considered valid for visa applications and entry into the United States in recognition of a decision by Venezuela’s opposition-controlled National Assembly.

Getting a new passport or an extension is expensive and lengthy for many Venezuelans. Many of the more than 4 million Venezuelans who fled the country in recent years had left without a valid passport.

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Goodman reported from Bogota, Colombia. AP writers Michael Weissenstein and Andrea Rodriguez in Havana, Cuba, and Jim Heintz in Moscow, contributed to this report.

Un pueblo entre dos extremos por Fernando Mires – Blog Polis – 6 de Junio 2019

¿Por qué di a conocer en mi portal POLIS un artículo con el cual no estoy de acuerdo con casi ninguna de sus líneas? No por pluralista -nunca lo he sido- . Mas bien por lo contrario: para debatirlo. Pues uno no debate con lo que está de acuerdo sino con lo que está en desacuerdo. Y en ese punto el muy difundido artículo del empresario español Ginés Górriz es un adecuado objeto de discusión. Sin duda, bien escrito: con ingenio y pasión. Pero además reflejando una opinión generalizada entre una fracción extrema (no quiere decir minoritaria) de la oposición venezolana a la que muchos no nos hemos cansado de rebatir.
Quienes todavía no conocen el artículo de Ginés Gorriz cuyo título es “Venezuela, el verbo y la cuchara” puede leerlo en https://www.almendron.com/tribuna/venezuela-el-verbo-y-la-cuchara/
La actual “revolución venezolana” sigue, según Górriz, las pautas de un un inteligente rol escrito por Juan Guaidó y Leopoldo López quienes de acuerdo con la resistencia pacífica de Gandhi y la primavera árabe intentan crear un mundo paralelo para atrapar “la antimateria del universo Maduro en supuesta implosión”. “La fuerza y la debilidad de la revolución Guaidó residen en esa voluntad de tirar a un tirano comunista sin tirar un tiro”. Sin embargo, “ninguna estructura de poder levantada en las fórmulas del comunismo militar ha sido derribada desde abajo” (ni siquiera Solidarnosc).
Se trata entonces la de Guaidó y López -según Górriz- de una “revolución” puramente simbólica. Por eso los embajadores nombrados por Guaidó “lo son de la nada mientras no se establezca un nuevo gobierno”. En suma, Maduro tiene el verdadero poder, el fáctico, el de las armas. Y lo demuestra sin titubear. El peligro, aduce Górriz, reside en que “la esperanza Guaidó puede tornarse en decepción y el régimen lo hará responsable de todos los males”. Y luego agrega: “No se puede pedir a un pueblo hambriento que salga a protestar bajo las balas durante mucho tiempo, Maduro lo sabe y los que defienden el diálogo hacen que no lo saben”. Por lo tanto – es opinión de Górriz – no quedaría más alternativa que una acción militar conjunta de la CI. En ese punto, el autor coincide con el extremismo que apoya a la señora María Corina Machado. Pues, si las estructuras del poder comunista no se derriban desde abajo, solo pueden ser derribadas desde arriba o desde fuera. ¿Y si la CI no realiza el acto salvador? Entonces todo está perdido. La revolución de López y Guaidó – es la conclusión lapidaria de Górriz– tiene sus días contados. Esta es la esencia del artículo. Lo demás es blablá.
Vamos por partes: la premisa de Górriz: “dictadura comunista militar no sale sin intervención externa” es una variante de la divulgada por el extremismo venezolano: “dictadura no sale con votos”. La del español es más selectiva. A fin de ajustar a su conveniencia esa premisa, Górriz recurre al peor ejemplo que se le podría ocurrir: el de Solidarnosc. Según el autor, las elecciones en Polonia llegaron después de una orden de Gorvachov. Lo que pasó por alto Górriz es que para que esa orden fuera efectiva se necesitaba de una oposición que hubiese puesto en primer lugar, y no en un segundo ni tercero, la lucha por elecciones libres. Pero además olvidó la otra parte de la película: que una de las razones, quizás la principal, que llevó a Gorbachov al poder, fue el avance de la disidencia en Hungría, en Checoeslovaquia en la RDA, por supuesto en Polonia y, no olvidemos, en la propia URSS. Y bien, en todos esos países la primera demanda ciudadana fue: lucha por elecciones libres.
No, señor Górriz: las elecciones en Polonia no tuvieron lugar como resultado de una orden de Gorbachov. Fue el cumplimento de una demanda elevada por Solidarnosc al primer lugar de la agenda desde el comienzo de su lucha. La premisa sobre la cual reposa la argumentación de Górriz es más falsa que Judas. Dictadura comunista puede salir gracias a la acción de las fuerzas internas – naturalmente contando con el concurso de fuerzas externas – e incluso, mediante la vía electoral.
En el caso venezolano, si bien existe una fuerza externa de apoyo, esta no se encuentra articulada en ningún modo con una salida invasionista. Una salida por lo demás hipotética. Ningún gobierno latinoamericano y ningún gobierno europeo se ha pronunciado por una salida de fuerza. Y una acción unilateral del gobierno Trump solamente sería pensable si la Venezuela de Maduro pusiera los intereses económicos o geopolíticos de los EE UU en peligro, lo que no es el caso. O si el nivel de conflicto entre Rusia y EE UU elevara su intensidad hasta el punto de situarse más allá de lo político, lo que tampoco, por ahora, es el caso. Tanto Putin como Trump no tienen ningún interés en que eso ocurra.
Pero Górriz no se contenta con torcer la nariz a la historia de Polonia. También lo hace con la de la reciente historia venezolana. Para el efecto tuvo que inventarse un movimiento de tipo gandhiano dirigido por López y Guaidó. No obstante la debacle del 30-A a la que Górriz ni siquiera menciona, mostró exactamente lo contrario. Ese día el guión de López/Guaido evidenció que ambos habían elegido una ruta golpista algo que con todo el esfuerzo del mundo sería imposible imaginar enGandhi. De hecho, cuando en la triada guaidiana el cese de la usurpación fue situada en primer lugar por sobre la lucha por elecciones libres, y sin especificar nunca cómo ese fulano “cese” podría llevarse a cabo, estuvo claro que López/Guaidó habían optado por una salida anti- gandhiana. Por lo mismo, como el enemigo es militar, el pueblo desarmado no podría ser el sujeto de la insurrección. No quedaba más alternativa entonces que ceder el lugar del sujeto a eventuales generales. Sea invasión militar, sea golpe de estado, el fin de la usurpación ocurriría gracias a la acción de un agente violento pedido de prestado y sobre el cual la ciudadanía no ejercería el menor control.
Ese fin de la usurpación sin sujeto ni vía terminará desmovilizando a las grandes masas que hoy siguen a Guaidó. Ese es el verdadero peligro que se avecina sobre Venezuela. Pues una lucha contra un régimen militar como el de Maduro no solo supone trazar objetivos sino, además, rutas para alcanzar esos objetivos. Y bien, no haber sabido o querido trazar esas rutasha sido hasta ahora el gran déficit del liderazgo de Guaidó. Por lo tanto, si un pueblo al que no se le muestran vías de tránsito, se desmoviliza, nunca será culpa de ese pueblo y, mucho menos de la CI a la que Górriz de antemano, presintiendo lo que viene, pretende endosar la causa del fracaso anunciado, liberando de toda responsabilidad a la conducción ejercida por el extremismo opositor. El problema – hay que decirlo de una vez por todas- está en el libreto, no en la CI.
Quizás en un solo punto podría tener razón Górriz. El pueblo democrático venezolano está siguiendo un libreto escrito por López y Guaidó. Y es bueno que eso se diga. Pues ese no es un libreto escrito por el conjunto de la oposición. En el mejor de los casos es seguido por una parte de ella. No es ningún infidencia por lo tanto afirmar que hay personas y partidos dentro de esa oposición que no comparten la posibilidad de una salida de fuerza ni interna ni externa. Nadie puede imaginar, por ejemplo, que un partido histórico como AD tenga en vista una salida insurreccional armada. Tampoco un Nuevo Tiempo. Incluso hay sectores de Primero Justicia que no comparten en su totalidad el libreto López/ Guaidó. Recordemos que Henrique Capriles se ha pronunciado infinidad de veces en contra de toda alternativa golpista, venga de donde venga. La talentosa Mercedes Malavé de Copei y el promisorio dirigente Luis Romero de Avanzada Progresista han sido algunas de las pocas voces que se han atrevido a mostrar públicamente su disenso con el libreto mencionado. Los demás partidos esperan quizás convencer a Guaidó -a quien las multitudes le tienen fe por razones más religiosas que políticas- de la equivocada opción que ha tomado. Si es así, deberán apurarse. El tiempo apremia. Y Maduro, el halcón del otro extremo, ya afila sus garras.
Desde el abstencionismo del 20 de Mayo bautizado por Carlos Raúl Hernández como “la gran burrada” observamos con preocupación como la hegemonía de la oposición venezolana ha sido desplazada desde el centro hacia un peligroso extremo. Problema grave, pues si hay un hecho común, quizás el único que caracteriza a todas las transiciones democráticas de la historia moderna, es que las salidas hacia la democracia nunca han sido por los extremos sino siempre – y cuando decimos siempre decimos siempre- por el centro. Eso debería saberlo muy bien Górriz pues escribe desde un país donde Adolfo Suárez y Felipe Gonzáles, vale decir, la centro derecha y la centro izquierda, pusieron en forma a la república hispana.
Recuperar la centralidad política es la inmensa tarea que tiene por delante la oposición venezolana. Esa misma centralidad que hizo posible derrotar nada menos que a Chávez en el memorable plebiscito del 2007, la misma que llevó a la gran victoria del 15-D, la misma que trazó la ruta pacífica, constitucional, democrática y electoral. La misma en fin que nunca debió haber sido abandonada. Mientras esa centralidad, y por lo mismo su ruta electoral equivalente no sea recuperada, la ciudadanía venezolana estará condenada a vivir secuestrada por dos extremos: el de un gobierno militar -el del “pinochet rojo” en la expresión de Górriz– y el de una oposición que, al ceder la iniciativa a terceros, terminará desmovilizándose y, por lo mismo, convirtiendo al gran apoyo internacional que una vez tuvo, en una simple quimera.
En Polonia como en Hungría, en Checoeslovaquia como en la RDA, cuando los disidentes, aún en los peores tiempos, no contando con ninguna solidaridad internacional, pusieron la lucha por elecciones libres por sobre cualquiera otra, no lo hicieron porque pensaban que los regímenes comunistas iban a ser tan generosos como para concedérselas alguna vez. Lo hicieron porque sabían que, como Maduro hoy, a lo que más temen los tiranos es a las elecciones libres. Es la misma palabra a la que los extremistas venezolanos – los de allá y los de acá – han llegado a temer más que Drácula a los crucifijos. Y no porúltimo, la misma que podrá mantener en el tiempo el vínculo entre la lucha interna y la llamada CI.
La lucha por elecciones libres es una vía: el fin del régimen opresor es en cambio un objetivo. Poner un objetivo sin señalar la vía significa destruir el objetivo. Si eso sucede, la culpa – y que lo sepa desde ahora Górriz – no será de la CI.

Íbamos bien… (hasta Noruega) por Gustavo Tovar-Arroyo – El Nacional – 4 de Junio 2019

Gustavo Tovar-Arroyo

El novato del siglo XXI

Lo es, sin duda.

El primer presidente de la Venezuela que nace

Sé que Juan Guaidó no improvisa ni lo hará nunca, forma parte de una generación de líderes que conozco bien. Los he visto nacer, bregar, luchar, abrirse camino, sufrir, sonreír, sudar, sangrar, morir, volver a nacer y seguir, siempre seguir, nunca rendirse. Lo mismo Guaidó que Ceballos, Guevara, Pizarro, Stalin, Goicoechea, Requesens, Olivares, Manuela, Smolansky, Toledo, entre muchos otros, luchan y lucharán hasta que una nueva Venezuela nazca.

Y, sin duda, está naciendo.

Un lance sin precedentes

Desde que el pueblo lo proclamó presidente de la república en aquel evento tan emancipador como heroico de enero, Guaidó ha ido ganando tanta confianza en el pueblo venezolano como inimaginables apoyos internacionales. En un lance sin precedentes en la historia de la resistencia civil mundial contra una tiranía criminal, logró que, junto con la Asamblea Nacional, hasta 60 países lo reconocieran como presidente. Hecho inédito.

La estrategia, sin duda, con aciertos y desaciertos, estaba funcionando.

El complejo gobierno colegiado

Entiendo que el presidente Juan Guaidó conduce un gobierno –de resistencia– colegiado, con todas las complejidades que ello significa. No es él solo, está el líder de su partido y estratega de lo que estamos viviendo, Leopoldo López; está la organización política Voluntad Popular en la que milita, está la Asamblea Nacional y también los diferentes aliados sociales y políticos (todos los partidos de la oposición) con quienes forma el Frente Amplio, pero sobre todo está el pueblo de Venezuela que ha cifrado en él todas sus esperanzas para alcanzar la libertad. Está la nación honesta, democrática, humana y libre, apoyándolo y también exigiéndole. Estamos todos colegiadamente protagonizando este momento histórico.

No ha sido fácil, sin duda no lo ha sido, íbamos tan bien hasta Noruega.

La palabra “duda”

En esta entrega, he repetido adrede la palabra “duda” hasta ahora seis veces porque duda es lo que ha emergido desde que se conoció que se negociaba en “secreto” en Noruega. No se le puede pedir a un pueblo que salga a las calles, que manifieste y proteste, que asuma posiciones riesgosas para alcanzar su libertad si sus líderes no le hablan con claridad ni le razonan qué hacen con absoluta transparencia. Simplemente no se puede.

¿Quién lo duda?

Curtidos de decepciones, frustraciones y fracasos

El secretismo no solo generó duda entre los venezolanos, ya curtidos de decepciones, frustraciones y fracasos en pasados diálogos con la tiranía, también lo hizo con nuestros mayores aliados internacionales: Almagro, Duque, Bolsonaro, Piñera, entre otros. Duda además en el Frente Amplio y duda en los círculos más estrechos del partido de gobierno (Voluntad Popular), duda también con los demás partidos políticos. Dudas, muchas dudas.

Hay que rectificar, ¿alguien lo duda?

¿Y la Operación Libertad?

Pero la más grande duda que se tiene es la suspensión de la escalada de protestas de la Operación Libertad. ¿Qué pasó? ¿Por qué? Entendemos que la ilegal persecución contra los diputados de la oposición ha menoscabado la operación, pero también sabemos que la única manera de que haya “cooperación” internacional es que haya “operación” nacional. Tenemos que seguir, todos tenemos la responsabilidad de hacerlo. El país se cae en pedazos. Es el momento.

Que no quepa duda.

La toma del poder

Mientras haya aliento lucharemos en Venezuela contra la tiranía. El liderazgo y coraje de Guaidó nos ha traído hasta aquí, ha sido ejemplar y motivador. Estemos claros: si nosotros estamos agobiados, ellos –la tiranía– lo están aún más. Vemos al presidente intacto, entregado, desafiando al régimen y visitando cada rincón del país. Vemos a cada región apoyándolo decidida y masivamente. El mundo militar –como el país– se parte en pedazos. Pienso que el traspiés de Noruega se tiene que superar y tenemos que volver a lo verdaderamente nuestro: la rebelión nacional total. El pueblo venezolano no solo lo exige, lo implora. Yo confío en el liderazgo de Guaidó y de la coalición opositora. Íbamos bien, volvamos a la ruta. Organicemos la rabia, que el pueblo tome lo que le pertenece: todos los poderes públicos.

No tengamos duda, vamos a lograr la libertad pero hay que luchar.

Sigamos…

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