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El líder de los jesuitas pide un “cambio de sistema” para Venezuela – La Patilla – 16 de Septiembre 2019

El superior general de la Compañía de Jesús, el venezolano Arturo Sosa, pidió este lunes en Roma “un cambio de sistema” en Venezuela tras reconocer que la situación económica en su país es crítica.

“No sólo se necesita un cambio de gobierno, sino un cambio de sistema”, aseguró en un encuentro en la sede de la prensa extranjera.

El religioso venezolano considera clave “el apoyo internacional para una transición” y pidió la realización de elecciones democráticas.

“Eso no es una utopía. En el pueblo venezolano existe una cultura democrática, que no ha olvidado y que no se debe olvidar. Hay muchos intereses y fuerzas armadas, pero la solución no es el enfrentamiento armado”, agregó.

Se trata de la misma posición que tiene la Iglesia venezolana, que en julio volvió a exigir a Nicolás Maduro que convoque nuevas elecciones como salida a la grave crisis política y económica.

Maduro, bajo cuyo gobierno el país petrolero cayó en la peor crisis económica de su historia moderna, fue reelegido en mayo de 2018 en un proceso electoral boicoteado por la oposición, que lo consideró fraudulento.

El líder chavista acusa a la cúpula eclesiástica de actuar como un partido político, pero marca una diferencia con el papa Francisco, que en el pasado apoyó diálogos entre el régimen y la oposición.

Habló el Papa negro – El Nacional – 26 de Junio 2019

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Como se sabe, el prepósito general de la Compañía de Jesús es venezolano. Nos llenamos de alegría cuando Arturo Sosa Abascal fue designado como sucesor de san Ignacio a la cabeza de una de las órdenes más importantes de la cristiandad. No solo llegaba a la cumbre del poder, a escala universal, un hijo de Venezuela, sino también un profesional acreditado por sus investigaciones en Ciencias Políticas y por su experiencia docente. Estaba cerca del Papa, que también es jesuita, y cabalmente enterado de nuestras tragedias, motivos de sobra para esperar el auxilio de sus opiniones y la influencia de sus anteriores trabajos en el remedio de nuestros entuertos.

Al principio hizo mutis por el foro, fue más lo que calló que lo que dijo en público sobre nuestras peripecias, quizá porque no está de Papa negro para ocuparse de asuntos nacionales. Su misión es de mayor trascendencia y no ejerce un cargo político que lo obligue a nadar en la corriente de nuestros asuntos domésticos. Los jesuitas han participado en política desde el tiempo de su fundación, pero una historia de persecuciones y  retaliaciones, un enfrentamiento con los poderosos que en ocasiones no los dejó bien parados, sino todo lo contrario, los ha obligado a prevenirse antes de tirarse al río. De allí el mutismo del principio, suponemos, pero también la importancia de las declaraciones que acaba de ofrecer sobre la situación que agobia a Venezuela.

 

Nuestro caraqueño Papa negro ha afirmado, en una conferencia de prensa ofrecida en Viena, que la situación del país, debido a la precariedad de la vida y a las condiciones cada vez más estrechas que ahogan a sus habitantes, requiere de un desenlace urgente. La sociedad ha llegado a extremos de dolor y penuria, de miseria y desasistencia que debe buscarse la formación de un “gobierno de unidad nacional” que encuentre soluciones perentorias, ha afirmado. Habló como vocero de su congregación, que ha prestado grandes servicios en la lucha contra la dictadura, pero también  haciendo suyas las expresiones y las luchas de la Conferencia Episcopal Venezolana. De allí que estemos ante un protagonismo de especial trascendencia, ante una denuncia llevada a cabo desde tribuna alta que no debe pasar inadvertida.

Se tardó  en hablar el Papa negro nacido y formado en Venezuela, pero por fin dijo lo que debía decir. El hecho de que haya tomado la determinación de comprometerse con la causa que combate a la usurpación lo trae de nuevo al seno de sus compañeros de orden y de sus superiores del pasado, a quienes tanto debe la cruzada por la restauración de nuestras libertades gracias a un trabajo excepcional en la historia de Venezuela. Bienvenido a casa, padre Sosa.

La Universidad de Deusto apoya una salida democrática para Venezuela por Iñaki Anasagasti – Blogs Deia – 11 de Mayo 2019

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Más de 300 rectores de las Universidades de los jesuitas del mundo, entre ellas la de Georgetown, se reunieron en julio del año pasado en la Universidad de Deusto poniendo en limpio sus relaciones y detectando y analizando los problemas mundiales y locales en los que se desenvuelve su trabajo. No olvidemos que el Papa es un jesuita, que San Ignacio era de Loiola, y que los jesuitas son una referencia mundial en muchas cosas.

Tras terminar mi bachillerato en Santiago Apóstol estudié tres años de economía en la Universidad Católica Andrés Bello de Caracas para terminar la licenciatura de Comunicación Social en dicha Universidad que pasó del centro de la ciudad a unas nuevas instalaciones en Montalban La Vega. Inauguramos aquel centro que hoy está rodeado de árboles cuando allí no había nada. Como se dice por allí. ”Una tronco Universidad” con varios premios en la proyección social que tiene y en su búsqueda por no ser un centro de élite de la burguesía sino un centro de excelencia educativa que destina un 30% de sus haberes a dar asistencia a los más necesitados ,extendiendo su acción social hacia los barrios colindantes. El régimen les controla y avasalla diariamente su autonomía universitaria y a pesar de todo resisten como pueden tal tsunami antidemocrático.

La UCAB es una Universidad muy prestigiosa en Venezuela teniendo los jesuitas Campus en Puerto Ordaz y el Táchira, amén de varios colegios como el San Ignacio en la ciudad de Caracas donde iban a hacer su bachillerato la mayoría de las familias vascas teniendo incluso un equipo de fútbol, el Deportivo Vasco, que tuvo muchos éxitos en su tiempo. Los P. Manuel y Genaro Aguiire, Arruza, Lanz, Jesús Aguirre, y muchos más fueron referencia en Venezuela junto al P Luis Ugalde que nos visitará el mes de junio y dará el día seis una conferencia en la Fundación Sabino Arana. Ugalde es un jesuita combativo y una referencia moral en Venezuela. Nacido en Bergara es euskaldun y muy batallador.

Toda esta introducción para decir que el actual rector de la UCAB, P. José Virtuoso junto con el vicerrector Gustavo García, (su aita es de Gasteiz), ofrecieron una conferencia presentada por el actual rector de Deusto Guibert siendo presentados y moderados por Joana Abrisketa, profesora de la Institución.

Habría en la sala unas 250 personas de todo tipo, desde universitarios de Deusto como el vicerrector Rodríguez Ranz y el presidente de los antiguos alumnos Agustín Garmendia, Rose Miren Pagola, la secretaria de Tierra de Gracia y lógicamente estudiantes que han seguido con muchísimo interés todo el cúmulo de datos ofrecidos por el rector explicando como, tras la muerte de Chávez, se deteriora la situación que entra en el caos actual desde hace cinco años por culpa de un régimen que no tiene la capacidad de adaptarse a un chavismo sin la conducción carismática de Chávez y a un precio del petróleo que baja sustancialmente y el deterioro de toda la industria petrolera que pasa de producir cuatro millones de barriles diarios a solo 800.000 en la actualidad.

Previamente se había ido eliminando toda la capacidad productiva del país con su política de confiscaciones y ahogamiento empresarial lo que ha dado lugar a una emigración de casi cuatro millones de venezolanos, una inflación incontenible que ya está en el millón trescientos mil dígitos, una inseguridad ciudadana agobiante, falta absoluta de medicamentos, derrumbamiento del PIB, gracias al empecinamiento de no querer reconocer la crisis humanitaria y el paso paulatino de una democracia que va pasando a un régimen autoritario, de ahí a una dictadura siendo en la actualidad una tiranía con un régimen militar atrincherado, apoyado por Cuba y Rusia y sin la menor capacidad democrática de convocar unas elecciones libres para devolver la democracia al país.

El rector ha repetido la descripción que le hizo un amigo del chavismo. ”Es Chávez con plata”. Muerto Chávez y con la industria petrolera en ruinas, del chavismo solo queda caos y lo que enseña Cuba para el mantenimiento del poder, la represión.

También ha dado un dato escalofriante, además del de la emigración que es que el índice de vida ha disminuido en dos años y medio. Terrible.

Adjunto el comunicado aprobado por los jesuitas de Deusto en apoyo a la transición democrática. Vale la pena leerlo pues es una toma de postura muy valiente en favor de la democracia.

Los jesuitas latinoamericanos denuncian el sufrimiento del pueblo venezolano bajo la tiranía de Maduro – CPAL – 11 de Marzo 2019

Periodista Digital de España publica el comunicado final Seminario ‘Búsqueda de alternativas políticas a la crisis venezolana’, convocado por la CPAL y realizado la semana pasada en Lima.

Su voz, te reconcilia con la Iglesia

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Venezuela: los esbirros chavistas arrestan a una joven en Caracas.

Igual que antes los obispos venezolanos, los jesuitas han sido mucho más claros y tajantes que el siempre calculador Papa Francisco, aunque usen su nombre y lo citen como referencia (Los obispos venezolanos condenan los arrestos y ataques contra ONGs).

En el comunicado final del Seminario ‘Búsqueda de alternativas políticas a la crisis venezolana’, los jesuitas no se han cortado un pelo o mordido la lengua

“Un pueblo que pasa hambre, que no tiene dónde recibir atención médica, que no cuenta con los mínimos servicios públicos, que sobrevive a pesar del irrisorio valor de la paga que recibe”

“Un pueblo que es perseguido cuando protesta, que vive múltiples formas de control social y político, con un gobierno ahora cuestionado en su legalidad y cada vez más totalitario”

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Jesuitas de América Latina

Como servidores de la misión de Cristo en América Latina y El Caribe, entre el 4 y el 6 de marzo pasados nos reunimos 51 laicos y sacerdotes, incluyendo 19 jesuitas, de distintas áreas profesionales y académicas para reflexionar sobre alternativas políticas a la crisis de Venezuela. Fuimos convocados por la Conferencia de Provinciales Jesuitas de América Latina y El Caribe – CPAL, contando además con el apoyo de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya de Lima y la Universidad Católica Andrés Bello de Caracas.

El Seminario tuvo como eje central de la discusión la tarea de clarificar los factores principales de la crisis que hoy vive el país y que afecta a la sociedad venezolana sin distinción de clases sociales, muy particularmente a los sectores más empobrecidos. Las deliberaciones del grupo se centraron en tres grandes preguntas:

  • ¿cuál es el papel de los diversos actores sociales, políticos y armados en la coyuntura venezolana?
  • ¿cuál es la postura de los países y bloques transnacionales de poder que inciden en la crisis del país?
  • ¿cuál debe ser el aporte y la ruta de actuación de la Compañía de Jesús a partir de los diversos escenarios probables?

El dolor y la miseria creciente del pueblo venezolano, dentro y fuera de su país, nos entristece y nos interpela. Somos conscientes de que las causas que han llevado al deterioro de la democracia y las condiciones de vida del pueblo venezolano son de vieja data en Venezuela; con todo, la actual situación de miseria y quiebre de la institucionalidad de la democracia es éticamente intolerable y políticamente insostenible.

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Una publicación compartida de Manos A La Obra Por Venezuela. (@manosalaobraporvenezuela) el 28 Feb, 2019 a las 7:58 PST

Los millones de migrantes presentes en casi todos los países de América latina (13% de la población venezolana) nos abren una ventana por la cual se asoma diariamente la pasión cotidiana -casi inaguantable- de la mayor parte de su pueblo; un pueblo que pasa hambre, que no tiene dónde recibir atención médica, que no cuenta con los mínimos servicios públicos, que sobrevive a pesar del irrisorio valor de la paga que recibe; un pueblo que es perseguido cuando protesta, que vive múltiples formas de control social y político, con un gobierno ahora cuestinado en su legalidad y cada vez más totalitario, que ha sido cooptado por un pequeño grupo de intereses corporativistas y que ha dilapidado escandalosamente la riqueza del país.

Queremos reafirmar que ejercemos nuestra misión de servicio en la Iglesia. Nos sentimos plenamente expresados en la posición de nuestros hermanos obispos de Venezuela quienes, conociendo de cerca el drama del país y el sufrimiento del pueblo, afirman que “vivimos un régimen de facto, sin respeto a las garantías previstas en la Constitución y en los más altos principios de dignidad del pueblo…

En esta crisis política, social y económica, la Asamblea Nacional, electa con el voto libre y democrático de los venezolanos, actualmente es el único órgano del poder público con legitimidad para ejercer soberanamente sus competencias” (111ª Asamblea plenaria Conferencia Episcopal de Venezuela, enero de 2019).””

 

En la “Fórmula del Instituto”, que contiene la quintaesencia de la experiencia y la inspiración de Ignacio de Loyola, se dice que la Compañía de Jesús fue fundada – entre otras misiones – para “reconciliar a los desavenidos”. Somos llamados a ser mensajeros de la reconciliación en la justicia y de la esperanza. “Para lograrlo tenemos que alcanzar una comprensión más profunda del misterio del mal en el mundo, y también del poder transformador de la misericordiosa mirada de Dios que trabaja por hacer de la humanidad una familia reconciliada y en paz” (Congregación General 36ª de la Compañía de Jesús, Decreto 1º, # 31). Por eso no nos quedamos contemplando únicamente los males, sino que también nos regocijamos con los múltiples signos de solidaridad y de generosidad que descubrimos entre el pueblo venezolano y entre nuestros pueblos hermanos, pues han alimentado la lucha y la resistencia pacífica y activa de las víctimas y sobrevivientes en ese hermano país.

Movidos a compasión ante el sufrimiento de tantas personas y después de analizar con profundidad la situación política, social, económica y geoestratégica de Venezuela buscando alternativas políticas a la crisis actual, los jesuitas queremos seguir:

  • impulsando, junto con muchas otras personas y organizaciones, alternativas políticas y de servicio que rescaten la centralidad y la dignidad inalienable de cada ser humano; y por eso rechazamos todas las formas de violar los derechos humanos, y toda manipulación del poder político que pretenda imponer un orden que no reconozca el disenso, la pluralidad, los derechos colectivos de los pueblos originarios, las libertades civiles y políticas, tal como están consagradas en la Constitución Bolivariana de 1999.
  • siendo solidarios y reforzar nuestro servicio y atención a los migrantes venezolanos en nuestros países, pues no solamente reconocemos su drama, sino que valorizamos su presencia y la riqueza que aportan en las sociedades que les acogen;
  • promoviendo, de diversas maneras, una comprensión cada vez más fina y completa de la realidad venezolana a través del trabajo de investigación, publicación, divulgación, enseñanza y formación que se realiza en nuestros diversos servicios apostólicos para contribuir a reducir la desinformación, los prejuicios y la polarización que existe en la opinión pública y generar una auténtica solidaridad.

Valoramos el interés de la comunidad internacional y sus iniciativas para ayudar al pueblo venezolano en la superación de la crisis. Creemos y defendemos expresamente el principio fundamental de la autodeterminación de todos los pueblos de la tierra. Por eso, afirmamos que la ayuda que se requiere para la solución de los problemas actuales de Venezuela amerita que las medidas de presión que se ejerzan desde el exterior deben ser pensadas de manera que no causen más daño a los que sufren y son afectados por el mal que se pretende corregir. Éticamente no es correcto ni bueno combatir un mal con otro mal que signifique empeorar la situación de miseria, exclusión y explotación de los pueblos, especialmente de los pobres e indefensos.

 

Tal como nos decía el Papa Francisco a los jesuitas en su discurso final a la 36ª Congregación general en noviembre de 2016, estamos convencidos de que “la Compañía de Jesús no está llamada a ocupar espacios sino a desatar procesos”. El Seminario realizado ha sido una bella experiencia de ese modo de servicio.

Rogamos al Señor nuestro Dios por todos los que forman el cuerpo apostólico de la Compañía de Jesús en Venezuela, así como por todos aquellos que acompañan, defienden, promueven y trabajan por la integración de los migrantes en diversos países del subcontinente. “Aun en los momentos en que afrontamos grandes desafíos y aparentes derrotas, seguimos soñando con ayudar a recrear un mundo diferente, porque hemos conocido “a Aquel que tiene poder para realizar todas las cosas incomparablemente mejor de lo que podemos pedir o pensar” (Efesios 3: 20). Por eso nos mantenemos firmes, “calzados los pies con el celo por el Evangelio de la paz”(Efesios 6: 15)” (Mensaje orante para aquellos jesuitas que trabajan en zonas de guerra y conflicto, 36ª Congregación General).

En nombre de los participantes,

Roberto Jaramillo Bernal, S.J.
Presidente de la CPAL

El P. Arturo Sosa apoya públicamente a los obispos venezolanos en su oposición a la Asamblea Constituyente – InfoCatólica – 29 de Julio 2017

El Prepósito General de la Compañía de Jesús, P. Arturo Sosa, sj., respaldó la postura de la Iglesia en Venezuela en contra de la Constituyente, y subrayó que los obispos «asumen posiciones comunes muy valientes».

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El jesuita, nacido en Caracas, ha apoyado públicamente la posición del episcopado, de la Compañía de Jesús y de otros religiosos en el país, que han clamado por los ciudadanos «que sufren y carecen de las condiciones básicas» para vivir.

«Me gustaría unirme a las voces, las intenciones y las posiciones que han tomado los obispos venezolanos, que están muy unidos entre sí como Conferencia Episcopal como los jesuitas de Venezuela y otros hombres y mujeres religiosas del país», afirmó Arturo Sosa.

«Han sido posiciones comunes muy valientes en este período», insistió el religioso ante los micrófonos de Radio Vaticana y subrayó que «la prioridad es el sufrimiento de la gente».

El P. Sosa sostuvo que coincide con los obispos del país sudamericano, que han reiterado su oposición a la Asamblea Constituyente impulsada por el presidente Nicolás Maduro.

«La gente en este momento están sufriendo porque carecen de las condiciones básicas para la vida, ya que no tiene comida o seguridad en la vida de cada uno; no hay medicinas o una escuela de calidad que funcione, no encuentran lo que es parte de una vida común, Es necesario compartir el dolor de las personas como una manera de hacer de la política un instrumento real para resolver el problema de la población, los servicios esenciales, y no convertirse en una lucha por el poder o por los privilegios que el poder puede dar a este u otro grupo», remarcó el religioso.

«Por lo tanto, es necesario mantener un auténtico diálogo. Un diálogo que reconozca por primera vez el sufrimiento de las personas y también las diferentes posiciones en esa situación de crisis, es necesario que podamos obtener a través de un negociación honesta y sincera, un programa de unidad nacional que le permite dar prioridad a la resolución de los problemas a causa de la cual millones de venezolanos están sufriendo hoy en día la violencia», afirmó el P. Sosa, quien por último exhortó a los políticos de su país a «ser personas, personas capaces de hablar y llegar a acuerdos para el beneficio de todos».

 

Jesuitas Venezuela están “horrorizados” con la miseria, persecución, exilio y muerte del país – La Patilla – 5 de Junio 2017

 

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Gobierno Jesuita de Venezuela emitió un comunicado en el que se expresan “horrorizados” por la situación que vive Venezuela. “Nosotros los jesuitas en esta dramática hora nos sentimos llamados a acompañar a la gente y a sacar lo mejor de lo que hemos recibido de Jesús de Nazaret y su Iglesia: poner a los pobres de Venezuela en el centro de nuestras vidas y trabajo”, dice la minuta.

A continuación el Comunicado completo:

El P. Rafael Garrido, Provincial de la Compañía de Jesús, en nombre de los jesuitas de Venezuela, se dirige a la opinión pública para emitir el siguiente comunicado:

Junto con la inmensa mayoría de los venezolanos, nosotros religiosos de la Compañía de Jesús en Venezuela estamos horrorizados con la realidad de miseria, persecución, exilio y muerte que estamos viviendo. Ante Jesús crucificado y el pueblo crucificado nos preguntamos ¿qué hemos hecho y hacemos por Venezuela y qué debemos hacer para que los venezolanos cuanto antes superemos esta situación y emprendamos el camino de vida para todos?

Agradecemos a nuestros obispos que, unidos a la Santa Sede, han levantado, con claridad y valentía, su voz de venezolanos seguidores de Jesús y de pastores exigiendo un rápido y profundo cambio de esta realidad de muerte causada por el empeño en imponer un proyecto totalitario que ha fracasado en todas partes. El Papa Francisco y la Santa Sede nos dicen “Mientras me uno al dolor de los familiares de las víctimas, para quienes aseguro oraciones de sufragio, dirijo un apremiante llamamiento al gobierno y a todos los componentes de la sociedad venezolana para que se evite cualquier ulterior forma de violencia, sean respetados los derechos humanos y se busquen soluciones negociadas a la grave crisis humanitaria, social, política y económica que está agotando a la población”. Nuestros obispos subrayan que no saldremos de la ruptura democrática mientras no sean respetadas la Constitución y los derechos humanos, se mantenga anulada a la Asamblea Nacional electa, sigan y se incrementen el número de presos, exiliados y perseguidos políticos, y no se realicen elecciones libres para que el pueblo soberano elija sus representantes en todos los niveles e instancias, como lo exige la Constitución. La Iglesia, interpretando el clamor del pueblo, exige la inmediata apertura de la ayuda humanitaria internacional en medicinas y alimentos y la pronta apertura a todas las iniciativas para la activación de una economía productiva con libre iniciativa comprometida con el bien común y una Fuerza Armada no partidista que respete y defienda la Constitución.

Nosotros los jesuitas en esta dramática hora nos sentimos llamados a acompañar a la gente y a sacar lo mejor de lo que hemos recibido de Jesús de Nazaret y su Iglesia: poner a los pobres de Venezuela en el centro de nuestras vidas y trabajo y aportar el espíritu del Evangelio para discernir los caminos de vida con el fin de lograr la necesaria reconciliación de todos los venezolanos. Sólo el amor construye; el odio mata, divide y destruye. Pedimos a los venezolanos de diversos sectores, mirar al rostro dolorido de quienes consideran estar más lejos y en nombre de Jesús abrazarlos para juntos rescatar la democracia y la pacífica construcción del bien común. No seremos capaces de producir la nueva Venezuela unida, honesta y productiva mientras no estemos convencidos de que los pobres deben estar en el centro de la nueva Venezuela democrática como sujetos activos de la política y de la economía. El eje central de la Venezuela productiva ha de ser la oportunidad de trabajo digno para todos en la producción exitosa en nuestras fábricas, campos abandonados y centros de servicios.

Prolongar la actual dramática situación con jóvenes sin esperanza, exiliados y perseguidos, resulta criminal. El tiempo urge y debemos buscar sin demora la transición a una Venezuela reconciliada e inclusiva. Cada día que se demora aumenta la muerte y la miseria, el éxodo y la desesperanza. Con gran dolor, lamentamos el asesinato de jóvenes durante los últimos meses.

La Compañía de Jesús tiene una presencia educativa variada en universidades, colegios, centros educativos populares de Fe y Alegría… Desde ahí queremos levantar un grito de alarma y de esperanza: se está ahogando la buena educación y con ello el futuro de los niños y jóvenes, tanto en la formación de personas en sus competencias profesionales, como en su formación en valores cimentados en el amor y la solidaridad. Faltan educadoras y educadores, se está matando su tan necesaria vocación y se ahogan las instituciones educativas. Nada es más urgente e imprescindible que la renovación de toda la educación con una amplia invitación a que la sociedad entera sienta y desarrolle su responsabilidad educativa, junto con su estado democrático. Necesitamos que florezcan múltiples iniciativas apoyadas por el presupuesto público y por las empresas productivas con colaboración activa de las familias en su mantenimiento y desarrollo integral. Con una pobre educación para los pobres Venezuela no tiene futuro. Lamentablemente la educación en todos los sectores y niveles vive en una gran crisis.

Los jesuitas trabajamos junto con decenas de miles de personas, animados por la vida, vocación y trabajo “a mayor gloria de Dios”. Jesús nos enseña que la mayor gloria de Dios es que vivan dignamente los hombres y mujeres y que esa nueva vida no es posible construirla con el odio y la muerte. Agradecemos su generoso trabajo en condiciones difíciles y con recursos económicos precarios.

En esta hora los venezolanos no claman por el cambio de la Constitución, sino por su cumplimiento. Como muy bien han dicho los obispos, ahora una Asamblea Constituyente es innecesaria y contraproducente: “Lo que necesita y reclama el pueblo, en primer lugar, es comida, medicinas, seguridad, paz y elecciones justas”.

Nuestro seguimiento de Jesús en esta hora trágica nos llama a que el lema ignaciano “en todo amar y servir” se centre en la pronta superación de esta agonía y en la renovación espiritual empeñada en la reconciliación y encuentro como constructores de la nueva Venezuela de esperanza y vida.

Pedimos al Espíritu Santo que nos confirme en la construcción de un país con posibilidad de vida digna para todos.

P. Rafael Garrido, S.J.

Provincial de la Compañía de Jesús en Venezuela

A propósito del asesinato de Miguel Castillo, la sentida carta de Rodrigo Diamanti – La Patilla – 11 de Mayo 2017

La Comunidad del Colegio San Ignacio de Loyola en Caracas pidió por no más asesinato en las protestas antigubernamentales.
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Este jueves, Rodrigo Diamanti, Presidente de Un Mundo Sin Mordaza y quien integró la promoción 74 del Colegio San Ignacio de Loyola de Caracas, compartió lo que denominó como una “Poderosa Carta” dirigida a Arturo Sosa SJ, el superior general de los jesuitas en el país.

El texto, fue escrito a propósito del reciente asesinato del joven periodista, Miguel Castillo Bracho ocurrido el pasado miércoles en Las Mercedes (Caracas) mientras se encontraba en una manifestación opositora que fue reprimida.

A continuación lea el contenido completo del texto:

Poderosa Carta dirigida a Arturo Sosa SJ, General de los jesuitas

Hoy llora San Ignacio de Loyola

Hoy llora San Ignacio de Loyola porque uno de sus hijos cayó abatido por el anticristianismo, el miedo a la justicia y el odio de una dictadura cruel.

Hoy llora San Ignacio de Loyola porque el silencio complice de muchos ha permitido que 39 venezolanos hayan perdido la vida por querer vivir en democracia.

Hoy llora San Ignacio de Loyola y sigue a la espera de que sus discípulos, el Papa Francisco (SJ) y Arturo Sosa (SJ) General de la Compañía de Jesús, se pronuncien en contra del genocidio en Venezuela. Si lo hubiesen hecho antes seguramente habrían podido salvar la vida de nuestro amado Miguel Castillo Bracho y muchos otros venezolanos.

¿Cuál es el número de muertos que la iglesia y la comunidad internacional están esperando para tomar acciones urgente en favor de la solución de la peor crisis que Venezuela haya vivido en su historia?

Lo mínimo que podemos esperar es que en todos los colegios jesuitas de Venezuela se coloque la foto de Miguel Castillo Bracho, quien por actuar de acuerdo al lema de San Ignacio, pagó el precio que ni él mismo San Ignacio tuvo que pagar en vida para demostrar sus valores y amor a Cristo.

Seamos nosotros los Ignacianos en todo el mundo los que luchemos contra este silencio cómplice que ha permitido a la dictadura en Venezuela continuar robando vidas de inocentes.

Honremos el ejemplo de San Ignacio de Loyola y ahora de nuestros amado Miguel Castillo Bracho (+) y hagamos realidad las palabras “en todo amar y servir”

Rodrigo Diamanti
Presidente de Un Mundo Sin Mordaza
Promoción 74 Colegio San Ignacio de Loyola de Caracas.

 

Jesuitas venezolanos denuncian que viven en un Estado secuestrado y violado por un Gobierno dictatorial por Jesús Bastante – Revista Jesuitas – Abril 2017

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Los jesuitas venezolanos han dicho basta. Ante la escalada de violencia en Venezuela y la situación de hambre y necesidad que vive el país, la Compañía de Jesús, a través de sus diversos órganos, ha denunciado que “vivimos en un Estado secuestrado y violado por un Gobierno territorial”, al tiempo que hablan de “represión indiscriminada y sistemática contra la población civil”, por parte del Ejecutivo de Maduro.“Como cristianos, nos corresponde acompañar este largo Viernes Santo que ha vivido nuestro pueblo”, denuncian los jesuitas, que se suman al “mensaje claro y valiente” de los obispos del país.El primero en reaccionar ha sido Luis Ugalde, SJ., Director del Centro para Estudios Religiosos de la Compañía de Jesús (CERPE), que califica la situación en Venezuela de “moralmente inaceptable”.
Para Ugalde, “se ha puesto en evidencia que vivimos en un Estado con Constitución democrática pero secuestrado y violado por un Gobierno dictatorial”, refiriéndose a la decisión del TSJ (posteriormente echada para atrás) de anular los poderes de la Asamblea Nacional.
“El país y el mundo ahora están más claros: la democracia ha sido violada con un golpe mortal contra la soberanía del pueblo cuyos votos han sido quemados en la hoguera de los usurpadores”, subraya Ugalde, quien incide en que “este grave delito tiene delincuentes que deben ser sancionados”, y que “no hacerlo es complicidad con el golpe”.
Por su parte, la revista SIC y el Centro Gumilla, órgano de la Compañía de Jesús en Venezuela, publicaron un editorial, titulado “Es una dictadura”, en el que califican los últimos movimientos del Ejecutivo de Nicolás Maduro como “claro golpe de Estado y un claro desenmascaramiento definitivo del gobierno como una dictadura”
Para la revista, “las situaciones de hambre, represión, falta de atención e insumos médicos básicos, que hemos definido como crisis humanitaria en un país en el cual tales circunstancias resultan inexplicables en el fondo pueden ser leídas como una política expresa de sometimiento de la población, cuyo objeto fue y es evitar el levantamiento popular frente a un auto golpe”.
Al tiempo, denuncian “las continuas detenciones de diversos políticos venezolanos“, así como “el desprecio con el que se ha tratado a la comunidad internacional, comenzando con el mismo Vaticano”. Para la revista, “nos enfrentamos a una dictadura como ciudadanos y como cristianos. Tenemos presente lo dispuesto en los artículos 333 y 350 de la Constitución que nos exigen hacer todo lo que de nosotros dependa para la restitución de las libertades. Se trata del accionar como ciudadanos a través de la protesta pacífica, sin armas, sin violencia y en resistencia al abuso del poder. Se trata de usar la palabra y la razón a pesar de que la misma en tiempos de turbulencia le cuesta encontrar su camino. Se trata de no caer en el chantaje de la fuerza y alegar nuestros derechos y el derecho de una solución democrática y electoral”.
“Como cristianos -añade- nos corresponde acompañar este ya largo viernes santo que ha vivido nuestro pueblo. El hambre sigue presente, la falta de medicinas, las operaciones violentas de la OLP, los malos servicios públicos o su desaparición, la inseguridad, que se suman y agravan otros males que tienen larga data”, al tiempo que critica el último paso dado por el TSJ (que provocó los últimos incidentes), que es “una nueva estación en este viacrucis del pueblo venezolano, un despojo más, una nueva espina, otro golpe en este camino tortuoso en el cual llevamos varios años”.
“Queremos caminar hacia la verdadera libertad que supone reconocernos todos como miembros de una comunidad política que respeta los derechos de todos, que permite verdaderos caminos de desarrollo, que propicia una auténtica solidaridad”, concluye el editorial, que reclama “respeto al Estado de Derecho, separación de poderes, legitimidad del parlamento como instancia de control y decisión democrática”.

Finalmente, las autoridades de la Universidad Católica Andrés Bello ofrecieron una rueda de prensa para fijar posición sobre la actuación de los organismos de seguridad del Estado frente a las protestas registradas en el país en la última semana en contra de las sentencias del Tribunal Supremo que inhabilitaron a la Asamblea Nacional y a favor de la restitución del orden constitucional.
“No estamos ante una disputa de poderes y una diferencia interpretativa de juristas, sino ante un golpe que despoja al pueblo de su soberanía“, añade el jesuita, quien se posiciona junto a los obispos del país, que consideran que “esta distorsión es moralmente inaceptable”. Ugalde va más allá y afirma que “es un deber de conciencia rechazar el golpe y la Constitución llama al pueblo de Venezuela a desconocer cualquier decisión que la viole”.
El encuentro estuvo encabezado por el rector, Francisco José Virtuoso, el Cardenal Jorge Urosa Savino -arzobispo de Caracas y Canciller de la UCAB- y el Padre Rafael Garrido -Provincial de la Compañía de Jesús en Venezuela y Vicecanciller de esta casa de estudios- quienes leyeron un comunicado en el que denunciaron el despliegue de una “represión indiscriminada y sistemática contra la población civil” y el “uso irresponsable e ilegal de la fuerza” por parte del Ejecutivo Nacional.
En el documento, las autoridades aseguraron que la Universdad Católica “no debe ni puede permanecer callada frente a la violación de derechos humanos y la impunidad”.
Calificaron como “aberrantes” acciones represivas como el uso de armas de fuego, el disparo de bombas lacrimógenas hacia centros hospitalarios y centros comerciales y el lanzamiento de estos artefactos desde helicópteros del Estado.
Los representantes de la UCAB exigieron al gobierno nacional el cese de la criminalización de las manifestaciones pacíficas y las detenciones arbitrarias, advirtieron que no “se pueden sacrificar los derechos humanos con el pretexto de restaurar el orden público” y pidieron investigar “de manera independiente y exhaustiva” los excesos cometidos en el control del orden público, porque “configuran graves infracciones del derecho internacional y pueden constituir crímenes de lesa humanidad”.
Igualmente recordaron que la protesta es un derecho consagrado en la Constitución Nacional y llamaron a quienes deseen ejercerla a hacerlo “en el marco del respeto a las leyes y a los ciudadanos, evitando todo tipo de violencia que tergiversa los más nobles propósitos”.

Los jesuitas venezolanos denuncian que “vivimos en un Estado secuestrado y violado por un Gobierno dictatorial” por Jesus Bastante – Religion Digital – 18 de Abril 2017

El país y el mundo ahora están más claros: la democracia ha sido violada con un golpe mortal contra la soberanía del pueblo cuyos votos han sido quemados en la hoguera de los usurpadores

Los jesuitas venezolanos han dicho basta. Ante la escalada de violencia en Venezuela, que anoche se cobró otras seis víctimas, y la situación de hambre y necesidad que vive el país, la Compañía de Jesús, a través de sus diversos órganos, ha denunciado que “vivimos en un Estado secuestrado y violado por un Gobierno territorial”, al tiempo que hablan de “represión indiscriminada y sistemática contra la población civil”, por parte del Ejecutivo de Maduro.

“Como cristianos, nos corresponde acompañar este largo Viernes Santo que ha vivido nuestro pueblo”, denuncian los jesuitas, que se suman al “mensaje claro y valiente” de los obispos del país.

El primero en reaccionar ha sido Luis Ugalde, sj., Director del Centro para Estudios Religiosos de la Compañía de Jesús (CERPE), que califica la situación en Venezuela de “moralmente inaceptable”.

Para Ugalde, “se ha puesto en evidencia que vivimos en un Estado con Constitución democrática pero secuestrado y violado por un Gobierno dictatorial”, refiriéndose a la decisión del TSJ (posteriormente echada para atrás) de de anular los poderes de la Asamblea Nacional.

“El país y el mundo ahora están más claros: la democracia ha sido violada con un golpe mortal contra la soberanía del pueblo cuyos votos han sido quemados en la hoguera de los usurpadores”, subraya Ugalde, quien incide en que “este grave delito tiene delincuentes que deben ser sancionados”, y que “no hacerlo es complicidad con el golpe”.

“No estamos ante una disputa de poderes y una diferencia interpretativa de juristas, sino ante un golpe que despoja al pueblo de su soberanía”, añade el jesuita, quien se posiciona junto a los obispos del país, que consideran que “esta distorsión es moralmente inaceptable”. Ugalde va más allá y afirma que “es un deber de conciencia rechazar el golpe y la Constitución llama al pueblo de Venezuela a desconocer cualquier decisión que la viole”.

Por su parte, la revista SIC y el Centro Gumilla, órgano de la Compañía de Jesús en Venezuela, publicaron un editorial, titulado “Es una dictadura”, en el que califican los últimos movimientos del Ejecutivo de Nicolás Maduro como “claro golpe de Estado y un claro desenmascaramiento definitivo del gobierno como una dictadura”

Para la revista, “las situaciones de hambre, represión, falta de atención e insumos médicos básicos, que hemos definido como crisis humanitaria en un país en el cual tales circunstancias resultan inexplicables en el fondo pueden ser leídas como una política expresa de sometimiento de la población, cuyo objeto fue y es evitar el levantamiento popular frente a un auto golpe”.

Al tiempo, denuncian “las continuas detenciones de diversos políticos venezolanos”, así como “el desprecio con el que se ha tratado a la comunidad internacional, comenzando con el mismo Vaticano”. Para la revista, “nos enfrentamos a una dictadura como ciudadanos y como cristianos. Tenemos presente lo dispuesto en los artículos 333 y 350 de la Constitución que nos exigen hacer todo lo que de nosotros dependa para la restitución de las libertades. Se trata del accionar como ciudadanos a través de la protesta pacífica, sin armas, sin violencia y en resistencia al abuso del poder. Se trata de usar la palabra y la razón a pesar de que la misma en tiempos de turbulencia le cuesta encontrar su camino. Se trata de no caer en el chantaje de la fuerza y alegar nuestros derechos y el derecho de una solución democrática y electoral”.

“Como cristianos -añade- nos corresponde acompañar este ya largo viernes santo que ha vivido nuestro pueblo. El hambre sigue presente, la falta de medicinas, las operaciones violentas de la OLP, los malos servicios públicos o su desaparición, la inseguridad, que se suman y agravan otros males que tienen larga data”, al tiempo que critica el último paso dado por el TSJ (que provocó los últimos incidentes), que es “una nueva estación en este viacrucis del pueblo venezolano, un despojo más, una nueva espina, otro golpe en este camino tortuoso en el cual llevamos varios años”.

“Queremos caminar hacia la verdadera libertad que supone reconocernos todos como miembros de una comunidad política que respeta los derechos de todos, que permite verdaderos caminos de desarrollo, que propicia una auténtica solidaridad”, concluye el editorial, que reclama “respeto al Estado de Derecho, separación de poderes, legitimidad del parlamento como instancia de control y decisión democrática”.

Finalmente, las autoridades de la Universidad Católica Andrés Bello ofrecieron una rueda de prensa para fijar posición sobre la actuación de los organismos de seguridad del Estado frente a las protestas registradas en el país en la última semana en contra de las sentencias del Tribunal Supremo que inhabilitaron a la Asamblea Nacional y a favor de la restitución del orden constitucional.

El encuentro estuvo encabezado por el rector, Francisco José Virtuoso, el Cardenal Jorge Urosa Savino -arzobispo de Caracas y Canciller de la UCAB- y el Padre Rafael Garrido -Provincial de la Compañía de Jesús en Venezuela y Vicecanciller de esta casa de estudios- quienes leyeron un comunicado en el que denunciaron el despliegue de una “represión indiscriminada y sistemática contra la población civil” y el “uso irresponsable e ilegal de la fuerza” por parte del Ejecutivo Nacional.

En el documento, las autoridades aseguraron que la Universdad Católica “no debe ni puede permanecer callada frente a la violación de derechos humanos y la impunidad”.
Calificaron como “aberrantes” acciones represivas como el uso de armas de fuego, el disparo de bombas lacrimógenas hacia centros hospitalarios y centros comerciales y el lanzamiento de estos artefactos desde helicópteros del Estado.

Los representantes de la UCAB exigieron al gobierno nacional el cese de la criminalización de las manifestaciones pacíficas y las detenciones arbitrarias, advirtieron que no “se pueden sacrificar los derechos humanos con el pretexto de restaurar el orden público” y pidieron investigar “de manera independiente y exhaustiva” los excesos cometidos en el control del orden público, porque “configuran graves infracciones del derecho internacional y pueden constituir crímenes de lesa humanidad”.

Igualmente recordaron que la protesta es un derecho consagrado en la Constitución Nacional y llamaron a quienes deseen ejercerla a hacerlo “en el marco del respeto a las leyes y a los ciudadanos, evitando todo tipo de violencia que tergiversa los más nobles propósitos”.

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