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Trump, Bolton y Venezuela por Fernando Ochoa Antich – El Nacional – 28 de Junio 2020

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Rechazo, por principio, la forma desleal e irresponsable de actuar de John Bolton, exconsejero de Seguridad Nacional del presidente Trump. Sin embargo, considero importante analizar el contenido de su libro titulado La habitación donde sucedió: una memoria de la Casa Blanca, en particular el capítulo referido a Venezuela. Parece que generará un gran interés en la opinión pública de Estados Unidos y del mundo. Sin lugar a dudas, el autor intenta comprometer la posible reelección de Donald Trump.

Dicho capítulo se inicia con una apreciación con la cual coincido plenamente: “El régimen ilegal de Venezuela, uno de los más opresivos del hemisferio occidental, brindaba una oportunidad al gobierno de Trump, aunque requería una determinación constante de nuestra parte y una presión implacable, y total. No pudimos estar a la altura de ese criterio… El presidente vaciló y cancaneó, lo que exacerbó los desacuerdos internos del gobierno en lugar de resolverlos, e impidió, en reiteradas ocasiones, nuestros esfuerzos de aplicar una política”. En realidad nunca se diseñó una política que favoreciera el retorno de la democracia en Venezuela, solo hubo improvisaciones e intereses personales en pugna.

Ese capítulo plantea, de manera superficial, los dos escenarios que implican el empleo de la fuerza, el cual el gobierno estadounidense ha venido respaldando, con naturales contradicciones internas, en su intento de coadyuvar en el logro de los objetivos de la oposición: “Cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres”. El primer escenario, la acción militar interna, domina, en gran parte, su contenido: “Guaidó… fue juramentado como presidente interino. La suerte estaba echada. Al día siguiente, Padrino, ministro de Defensa, y un grupo de generales sostuvieron una conferencia de prensa para declarar su lealtad a Maduro… La oposición creía… que la mayoría de los oficiales subalternos… apoyaban al nuevo gobierno”. Es sorprendente observar el muy limitado conocimiento que demuestra el gobierno de Estados Unidos sobre la real situación de la Fuerza Armada Nacional, en la cual impera un elevado grado de represión interna respaldado por un eficaz servicio de inteligencia, organizado por Cuba, y orientado, fundamentalmente, a determinar, controlar e impedir el surgimiento de un genuino liderazgo que permita cohesionar la organización para una acción militar exitosa.

El segundo escenario, la acción militar multilateral, descartada como se encuentra la intervención unilateral, es analizada en dicho capítulo, de una manera confusa y ligera: «El 15 de agosto surgió el tema de Venezuela y Trump me dijo de manera enfática “Que lo hagan”, es decir, que me deshiciera del régimen de Maduro. “Esta es la quinta vez que lo pido”… Este interés del presidente Trump en analizar opciones militares me sorprendió al inicio, pero no debía haberlo hecho. Ante una pregunta de la prensa, el 11 de agosto de 2017 en Westminster, dijo: “…Tenemos muchas opciones para Venezuela, incluida una posible opción militar si fuera necesario…” Le expliqué  las razones por las cuales la fuerza militar no era la respuesta dada la inevitable oposición del Congreso, y que podíamos alcanzar el mismo objetivo trabajando con los oponentes de Maduro». Realmente preocupa la manera superficial como se trata la posible intervención militar a Venezuela. Son conversaciones, sin mayor sustento ni profundidad, las que se transcriben. Si ese tratamiento se llegara a dar al análisis de una acción que pudiese comprometer la paz mundial, la humanidad estaría en un verdadero peligro.

Si fuera realmente cierto todo lo que manifiesta el señor Bolton en el capítulo sobre Venezuela, habría que llegar a la siguiente conclusión: las posibilidades de que se materialicen las opciones de fuerza, como forma de solución de nuestra grave crisis, se reducen de manera importante. Esta realidad se ha venido consolidando en el tiempo. La propuesta del secretario de Estado, Mike Pompeo, realizada a finales de marzo, de constituir un gobierno de transición entre chavistas y opositores, así lo muestra. Naturalmente, para desgracia de nuestro pueblo, Nicolás Maduro la rechazó. Por otra parte, las recientes sentencias del Tribunal Supremo de Justicia, en las cuales se suspenden las actuales directivas de Acción Democrática y de Primero Justicia, muestran que la presión sostenida sobre el gobierno de Venezuela no ha sido suficiente para obligarlo a modificar su conducta. En definitiva, la cercanía de las elecciones parlamentarias de diciembre deja a un lado cualquier otra discusión, y obliga a la oposición democrática a definir su respuesta en ese campo. Hay dos posiciones: abstenerse o votar. Ese debate debe darse en el seno de la oposición y la decisión que se tome debería ser de carácter unánime y militante. Hacerlo enriquece. Atacarse entre factores de la oposición debilita. Hay que evitarlo. Está en riesgo el destino de Venezuela.

Cómo fracasó la opción militar de EE.UU. para derrocar a Maduro por David Alandete – ABC – 19 de Junio 2020

ABC accede al libro de John Bolton que la Casa Blanca quiere censurar: estos son los extractos

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«El régimen ilegítimo de Venezuela, uno de los más opresivos del continente americano, le ofreció a la Administración Trump una oportunidad. Pero requería de determinación por nuestra parte y presión constante, completa y firme sobre el régimen. No estuvimos a la altura». Así comienza John Bolton el capítulo dedicado a Venezuela en el libro de memorias cuya publicación intenta detener la Casa Blanca con una demanda, y al que ABC ha tenido acceso.

Bolton fue consejero de Seguridad Nacional de Donald Trump entre abril de 2018 y septiembre de 2019. En ese cargo, asesoró al presidente en materia de conflictos internacionales, y Venezuela fue uno de sus principales intereses. Por Bolton, EE.UU. apoyó a Juan Guaidó en la jura como presidente encargado en enero de 2019 y urdió el pronunciamiento fracasado del 30 de abril. Bolton dimitió —o fue despedido, las versiones son contradictorias— en septiembre tras graves desavenencias con el presidente.

A todas las reuniones, Bolton llevaba un cuaderno en el que tomaba notas de absolutamente todo. Esas notas son ahora un libro que lleva intentando publicar desde el año pasado. Tras un largo proceso de edición y censura, la Casa Blanca se niega ahora a que se publique, tras dos demoras en la fecha de salida a venta. Pero la editorial, Simon & Schuster, ya lo ha impreso y lo ha distribuido a librerías de todo el país, para su comercialización el martes próximo. Estos son los fragmentos más reveladores sobre la crisis en Venezuela.

La amenaza de Moscú

Bolton revela que Venezuela cobró importancia en la Casa Blanca por las injerencias allí de Rusia, de Irán y de China. «La amenaza de Moscú era innegable, tanto militar como financieramente, ya que gastó muchos recursos en afianzar a Maduro, en dominar el sector del gas y el crudo de Venezuela y perjudicar a EE.UU.», escribe Bolton. Cuando se enteró, Trump dijo: «No quiero quedarme quieto sin hacer nada».

En las notas de Bolton figura una breve conversación con Trump en agosto de 2017: «Tenemos muchas opciones sobre Venezuela, y no voy a descartar la militar. Son nuestros vecinos. Tenemos tropas en todo el mundo, en países muy lejanos. Venezuela no está lejos. La gente sufre, se están muriendo. Así que tenemos muchas opciones, incluida la militar». Fue Bolton quien le dijo: «La intervención militar no es la solución».

Pero fiel a su estilo, como ha hecho con otros dictadores, Trump se sentía capaz de convencer a Maduro de democratizar el país si se veía con él. «Por supuesto que Trump decía, de vez en cuando, que se quería ver con Maduro para solucionar todos los problemas con Venezuela, pero ni yo ni Pompeo pensábamos que eso funcionaría». Mike Pompeo es el secretario de Estado, jefe de la diplomacia norteamericana.

La razón por la que Bolton fue el primer funcionario estadounidense en reconocer al opositor al chavismo Guaidó como presidente encargado de transición en enero de 2019 fue que Trump no quería inmiscuirse si no tenía garantías de que Maduro caería. «A Trump le irritó que el cambio fuera de momento solo una posibilidad, y me dijo que el comunicado estuviera a mi nombre, no el suyo», escribe en el libro.

Como en el resto del libro, Bolton refleja a un Trump que en público dice una cosa y en privado, otra. Después de hacer unos célebres comentarios en septiembre de 2018 sobre la debilidad del régimen de Maduro —«puede ser derrocado muy fácilmente por el ejército, si el ejército lo quiere»— el presidente le dijo en privado a Bolton que Maduro es «demasiado duro, y demasiado listo» como para caer. Aun así, en enero de 2019, el jefe del Estado Mayor Conjunto, general Joseph Dunford, y Bolton, se reunieron para estudiar planes de intervención militar.

Intervención militar

Cuando el presidente presentó la opción de una intervención militar a varios diputados y senadores republicanos, estos expresaron incredulidad, según Bolton. Entre todos, decidieron mantener entretenido a Trump con el ejército mientras ellos diseñaban otros planes de presión económica. «Nadie pensaba que la opción militar fuera recomendable en este punto. Pero a mí esta discusión me servía para tener a Trump entretenido con el objetivo de derrocar a Maduro, sin perder tiempo en opciones imposibles», escribe.

Cuando Bolton se fue de la Casa Blanca, Trump le criticó, diciendo en Twitter: «Mi postura sobre Venezuela y sobre todo Cuba era mucho más fuerte que la de Bolton. Él me ralentizaba». Bolton le da la razón: «Dice la verdad sobre Venezuela».

Bolton fue preparando el terreno para un pronunciamiento desde dentro, con contactos indirectos con militares venezolanos para que dejaran el bando del régimen y se pasaran a defender a la oposición y la democracia. Consiguió, como mucho, 500 deserciones, algo que describe como un fracaso. Describe el cierre de la embajada de EE.UU. en Caracas, en marzo, como «perjudicial», porque «desaparecimos del país».

Así llegó el 30 de abril, el día del pronunciamiento de la oposición. Bolton afirma que hubo conversaciones directas con altos mandos del régimen, incluidos el jefe de inteligencia, Manuel Christopher Figuera; el presidente del Supremo, Maikel Moreno, y el ministro de la Defensa, Vladímir Padrino. «No hablábamos sobre si Maduro caería, sino sobre cuándo», dice Bolton.

Iba a ser Padrino quien le notificaría a Maduro que debía dimitir, con 300 soldados venezolanos. Pero según dice Bolton, «tal vez su intención no era desertar, o al menos lo que hicieron fue mantener sus opciones abiertas, para decantarse por un lado o por otro, dependiendo de cómo evolucionaran las cosas».

Ese día, Bolton llamó a Trump a las 06.07 de la mañana, la única vez que le despertó para darle una noticia. La respuesta de Trump fue «vaya» («wow»). El pronunciamiento fracasó. Y Rusia intervino.

Según Bolton, en una llamada, el presidente ruso Vladímir Putin le dijo a Trump que Guaidó era débil, alguien autoproclamado, «como si Hillary Clinton se hubiera proclamado presidenta pese haber perdido». Después, las opciones militares se fueron apagando y Trump hasta le dijo al secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, que se abstuviera de más sanciones a Venezuela durante una temporada.

 

¿Sabe usted cómo poner fin a la usurpación? por Eddie A. Ramírez S. – RunRunes – 16 de Junio 2020

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1 ¿Sabe usted cómo poner fin a la usurpación de un narcorrégimen que cuenta con la adhesión sumisa de un Tribunal Supremo de Justicia (TSJ)? ¿Que este está integrado por magistrados intelectualmente deshonestos que pisotean la Constitución? ¿Con un Alto Mando militar sin mérito a quien no le importa las violaciones a la Constitución, y por un fiscal general fanático miembro del partido oficialista?

2 ¿Sabe usted cómo poner fin a la usurpación cuando las protestas pacíficas son reprimidas con disparos, peinillazos y bombas lacrimógenas? ¿Y cuando miles de manifestantes han sido encarcelados y torturados?

3 ¿Sabe usted cómo poner fin a la usurpación cuando, a pesar de la presencia de cubanos castristas, iraníes, rusos, guerrilleros colombianos, narcotráfico e infiltración de Hizbulá, los países democráticos no están dispuestos a intervenir militarmente, aunque desconocen al usurpador Maduro? ¿Sabe usted que la última invasión exitosa fue la de Cipriano Castro y eso porque no existía la Fuerza Armada?

4 ¿Sabe usted cómo poner fin a la usurpación por medio de elecciones si, de acuerdo al artículo 296 de la Constitución, para elegir a los rectores del Consejo Nacional Electoral se requiere el voto de los dos tercios de los diputados, cifra que tuvo la oposición en la elección del 2015? ¿Sabe que inmediatamente la Sala Electoral del TSJ desconoció a tres diputados del estado Amazonas, y la Sala Constitucional sentenció que la Asamblea Nacional estaba en desacato? ¿Cómo puede alguien reclamar que la Asamblea no cumplió con su deber de designar un nuevo CNE?

5 ¿Sabe usted cómo poner fin a la usurpación, si el citado artículo 296 establece que los rectores del CNE no deben estar vinculados a partidos políticos? ¿Que tres de ellos deben ser postulados por la sociedad civil, uno por las facultades de Ciencias Jurídicas y Políticas, y que ninguno de los recientemente designados ilegalmente por el TSJ usurpador cumple con estos requisitos?

6 ¿Sabe usted cómo poner fin a la usurpación si constantemente algunos dirigentes políticos y tuiteros descalifican indirectamente al presidente (e) Guaidó al exigirle que solicite una intervención militar extranjera, aunque pueda justificarse, a la que ningún gobierno está dispuesto?

7 ¿Sabe usted cómo poner fin a la usurpación si llueven críticas al presidente (E) Guaidó por no designar un Gabinete, aun cuando todos irían presos o tendrían que estar en el exterior como jarrones chinos?

8 ¿Sabe usted que políticos chamuscados como el homofóbico Felipe Mujica, el saltimbanqui Timoteo Zambrano, el caza güire Henry Falcón y otros como Claudio, Enrique Ochoa, Bertucci y Bernabé solo cuentan con un nanogrupo de simpatizantes, pero mantienen una relación simbiótica con el régimen? ¿en la que este los utiliza como mampara y ellos se benefician para seguir en la palestra y obtener prebendas?

Todos sabemos lo anterior. Entonces, por qué no hacemos un esfuerzo para evitar críticas sin fundamento que hacen daño a los esfuerzos de muchos para poner cese a la usurpación y recuperar al país.

La dirigencia tiene la obligación histórica de formar un frente común, que critique con lealtad puertas adentro y no como medio para ganar incautos o a desesperados por la situación.

¿A qué se debe que ABP y Vente no hayan firmado el excelente documento de los partidos mayoritarios rechazando la designación del parapeto electoral?

No hay que poner atención a los integrantes de la nanomesa, ni a las provocaciones del Pithecanthropus del mazo o a las idioteces del usurpador. Tampoco a tuiteros, bien o malintencionados, que disparan desde la cintura. Lo procedente es seguir presionando por elecciones transparentes.

La reciente detención en Cabo Verde de Álex Saab, lo extraditen o no a USA, debe hacer reflexionar a muchos del régimen de que les conviene acordar un CNE y condiciones mínimas de transparencia.

En las actuales circunstancias votar es un suicidio. Aunque con la abstención tampoco ganamos. Además, hay que insistir en que nuestra Fuerza Armada cumpla con la obligación de restituir la Constitución. Lograremos poner cese a la usurpación. Nadie debe desmayar.

Felipe González: «El chavismo ha sido un arma de destrucción masiva» por Elizabeth Fuentes – El Cooperante – 12 de Junio 2020

El expresidente español, protagonista fundamental de la transición en su país, le advierte al Psuv que de seguir sosteniendo a Nicolás Maduro, los arrastrará con su caída. Asegura que la inteligencia cubana en Venezuela está enfocada básicamente en vigilar a los militares.

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Caracas.- Para el expresidente Felipe González la gran diferencia que hay entre las transiciones que ha habido entre dictaduras y democracias en países como Chile, Argentina e incluso España – si se le compara con Venezuela-, es que en esas nunca hubo un elemento clave que sí ha tenido Venezuela y donde se ha basado la legitimidad de la lucha de los venezolanos: «Y es que la oposición venezolana ganó ampliamente las elecciones de la Asamblea Nacional…fue la voluntad del pueblo venezolano expresada libremente la que ampara a la oposición. Eso supone una enorme diferencia con el resto de las demás transiciones.»

En el encuentro virtual este jueves en el que también participaron el presidente de la Asamblea Juan Guaidó y Julio Borges y al cual acudieron más de mil invitados- periodistas, políticos, sociólogos y politólogos-, Felipe González demostró su amplio conocimiento e interés en la realidad venezolana, la cual sigue minuto a minuto.

Para González, Maduro lleva a la catástrofe a todo el pueblo de Venezuela.

«Destruyó hasta la propia constitucionalidad que ellos han creado. Han destruido todo y provocando un éxodo peor que en cualquier guerra. Ahora nos encontramos con un elemento añadido que nos azota a todos y es la pandemia…no podemos confiar en las cifras de un gobierno que miente absolutamente en todo».

Alguien le preguntó cómo combatir a un régimen sostenido en el aparato militar, a lo que González respondió que » Maduro se sostiene sobre los sables, pero no todos. Lo sostienen regímenes como el cubano y el de Putin, que está en retirada. Y algunos militares ya saben que el régimen es un cascarón vacío. No tiene legitimidad. Y algunos del chavismo ya deben saber que Maduro los arrastrará con su caída. En las FANB, solo es la cúpula militar está con Maduro. ¿Están todas con el Régimen? No es verdad. Sabemos que hay descontento en una parte de la FANB pero le tienen terror a las represalias. Ha habido torturas a militares presos, fuera de cualquier cuadro de legalidad y hay una inteligencia militar, que desgraciadamente, se dirige desde Cuba y que se dedica exclusivamente a vigilar a los Militares».

Cree que las elecciones en EEUU significarán un cambio en relación con Venezuela, en caso de que ganaran los demócratas?-, le preguntó uno de los convocados


En lo único en que el bipartidismo histórico americano ha mantenido consenso es en el compromiso con la libertad de Venezuela. Creo que, gane quien gane, nada cambiará. Aunque debo confesar que quizás sí porque de perder Trump, ganaremos en previsibilidad. Con Trump podemos esperar un tuit hoy y otro mañana que diga lo contrario. Por eso creo que se debe preservar la relación con EE. UU. Y que la estrategia de la oposición venezolana debe ser propia, autónoma. Y no como la de Maduro que depende de lo que diga Cuba.

Pero González no es amigo de intervenciones militares.

«Los venezolanos deben resolver sus problemas y si bien es necesaria la ayuda internacional, no soy partidario de intervenciones militares. Solo espero que la línea del Juan Guaidó se mantenga, que mantenga su firmeza de propósitos. Debemos saber que el régimen está dividido en su interior y que la subsistencia de algunos depende de que Maduro salga del Poder. Y eso lo sabe Maduro y lo saben las filas del Psuv. Venezuela es un régimen que está implicado en relaciones profanas con el narcotráfico. Y aún así no sobrevive. No tiene sostén. Se corrompe por dentro. Esto no es sostenible. Es un gobierno que contamina a quienes se le acerquen».

Partidario de una negociación entre ambos factores, confía en la fuerza de los venezolanos. Y advierte que se debe reconocer que parte del pueblo votó por el chavismo. «Aunque en Venezuela ha habido un arma de destrucción masiva disparada por el chavismo»

Finalmente señaló que » los venezolanos deben ponerse acuerdo porque el propósito de Maduro es no salir del Poder. Nunca va a aceptar una elección donde pueda perder el poder. No querrá ir a unas legislativas adonde vaya a perder y por lo mismo no habrá credibilidad en un diálogo con Maduro que busque transitar hacia la democracia Pero cabe recordar que Venezuela no es una tragedia nacional. Es un tumor que se expande por la Democracia latinoamericana», sentenció.

The view from above – Political Risk Report – 10 de Abril 2020

As the lockdown remains in place, especially because the regime needs to control the alarmingly scarce gasoline supply, chavismo is worried about two things: the civil unrest (because of lack of fuel and the quarantine), and defections in the Armed Forces triggered by American pressure, which is perceived in the difficulty to produce and import gas, but also in the announced anti-drug U.S. Navy operations in the Caribbean.

Every time there’s a hint of a possibility of armed foreign intervention, we’ve seen how officers and—especially—soldiers, opt for trying to use their condition as members of the military to get asylum in the U.S., Colombia or Brazil. This weakens the Armed Forces’ already thin capacity to keep internal order and protect the regime against external pressure, and therefore increases the regime’s dependence on irregular actors such as paramilitary colectivos and foreign agents from Cuba and Russia. So far, this is the result the Trump administration measures have had on the military apparatus supporting Maduro: unrest and individual defections, although not enough to fatally fracture the ruling alliance. It looks more similar to the history of U.S. relations with the Soviet Union than to other experiences of regime collapse in Latin America.

Those attempted defections, however, seem less relevant than the split the American pressure is helping to widen within the opposition. Guaidó’s more moderate allies are impatient, again, regarding the caretaker president’s welcoming attitude towards the U.S. Navy presumptive plans. This is why a new attempt for dialogue is in the works. It remains to be seen how the different parties inside the opposition will do in case there’s a serious incident between American and Venezuelan forces in the air or the sea. How would Guaidó react if Venezuelan soldiers were killed by American fire? And would AD and UNT join Maduro in condemning aggression against the same military that hunts opposition activists?

These questions must be asked at the moment inside those circles, while the government must be pondering how the population will behave when hyperinflation, shortages, the humanitarian emergency, the lockdowns and curfews, and a catastrophic surge in COVID-19 deaths begin to happen at the same time.

All these different, extreme dilemmas can be present at the moment in a context like Venezuela’s, now that the big wave of the pandemic is rising above its beaches.

A SURGE IN DEFECTIONS 

Sources inside Miraflores Palace report that the government’s intelligence services are busy—even when most people remain inside their homes—as they monitor protests triggered by nationwide fuel shortages, problems in CLAP boxes distribution, and the U.S. Navy’s movements in the Caribbean. Also, military intelligence is tracking discontent within the Armed Forces and several defections caused, our sources believe, by recent pressure by the U.S.

While national civilian and military intelligence agencies—SEBIN and DGCIM—are monitoring all domestic activities, information from the U.S. Navy movements come from both the Bolivarian Navy and Cuban intelligence agencies. This arrangement is a source of concern among Air Force and Navy officers—the two branches where discontent with Maduro’s regime is strongest— who believe that Cuban priorities are different from those of the Venezuelan military. A military source reports that Venezuelan officers believe there’s a mismatch of interests and incentives between the Cuban and the Venezuelan military, and that “the timeliness to provide tactical responses [from the Cubans] doesn’t match the Venezuelan Armed Forces’ sense of urgency, since they [the Cubans] are not the military target.”

Although Cubans provide information, our sources report that the Venezuelan Armed Forces Strategic and Operational Command retain control over any movement of Venezuelan forces. The High Command wants to establish an air and sea defense perimeter around the Venezuelan shoreline, anticipating provocations from the U.S. Navy. This follows Cuban advice, who have argued that the best way to discourage the Americans is increasing Venezuelan military presence. “They seem to believe that we’re going to discourage the U.S. Navy by being more aggressive,” our source added.

Reports of discontent within the military match reports by sources of an increase in desertions in the past weeks. A source at the Defense Ministry reports that the military counterintelligence agency (DGCIM) arrested two National Guard (GNB) colonels as they tried to rent a yacht to go to Curaçao and request asylum in the U.S. military base—Forward Operating Location—on the island. The two officers were negotiating the rental with a person of Middle Eastern origin in Caracas as they were arrested. The officers, to the alarm of DGCIM, were stationed in sensitive posts: one works at Fuerte Tiuna in Caracas, the other at the VicePresident’s Office. Sources add these two officers would be the eighth and ninth mid-ranking to high-ranking officers that attempt to desert in March alone, with seven others currently detained in the Military Police cells in Fuerte Tiuna and DGCIM. We’ve seen this behavior before: rather than attempt an uprising, most officers and soldiers try to defect when they perceive the Armed Forces are at risk or they see no incentives for staying in the ranks.

The Air Force and the Navy remain the main source of concern in the military for the regime. At the GNB and the Army, the regime is working to keep the different regional military structures (the seven REDI regions and the state- communicating to compare their assessments of the social situation and the gasoline shortages. Sources report that these shortages, plus the COVID-19 crisis and the American military pressure is “fracturing the political-military unity”. According to these sources, the Armed Forces High Command remains loyal to the government, but loyalty is weaker in the ranks immediately below the High Command. The main problem for the regime, as one source puts it, is that “you can’t arrest everyone based on suspicions of betrayal, because the domino effect could be worse.” The stance that General Padrino tends to favor, as we’ve seen in previous reports. Sources inside PSUV also report that there are concerns regarding the official line within the party ranks. The government demands obedience and expects the national leadership to blindly believe the numbers and information released by Miraflores Palace. But there’s growing distrust in the data released by the so-called Group of Four (Maduro, Tareck El Aissami, and Delcy and Jorge Rodríguez), particularly regarding the number of COVID-19 tests performed in the country, the control of the national territory and the growing discontent of the military. “These are issues the leadership openly lies about,” a source said.

REMEMBERING BARBADOS 

While Guaidó stands behind the latest measures by the U.S. government, he’s working hard at closing gaps between the different G4 actors by modifying the Oslo-Barbados proposal to include more groups. Time is of the essence to form a unified front as the Maduro regime will push forward a new negotiation proposal next week, and there’s a risk that AD and UNT will join in.

Acción Democrática (AD) and Un Nuevo Tiempo (UNT) keep pressuring Guaidó, both privately and publicly during National Assembly sessions, to look for a political solution to the crisis rather than supporting a U.S.-backed military operation. Both parties have made it clear they will publicly break with the caretaker government’s strategy if they pursue that strategy. This would mean that Guaidó would lose the parliamentary majority that makes him the AN Speaker and therefore—according to what the Constitution says must be done in case of the absence of a legitimate president—the condition of caretaker president.

Despite this, Guaidó has shown interest in the American movements in the Caribbean, and his ambassador in Washington DC, Carlos Vecchio, published a statement supporting the Southern Command announcement. Guaidó sees the U.S. Navy anti-drug operation as a way to increase pressure on Maduro. He has also asked the U.S. to move to further put pressure on Maduro’s circle to force them to negotiate, hoping this could fracture the government.

In this context, one of Guaidó’s envoys to the Oslo-Barbados talks last year, Fernando Martínez Mottola, is trying to bridge the gap between the different G4 groups with an initiative shaped around the National Emergency Government proposed by Guaidó a few weeks ago. Martínez Mottola is confident he can help keep the balance of the opposition’s G4, as AD and UNT—who are not willing to accept any alternative other than dialogue—keep putting pressure on Guaidó. Part of Martínez Mottola’s plan is based on the proposal put forward by opposition negotiators in the Oslo-Barbados negotiations of 2019, but modified to include more actors.

At the same time as Martínez Mottola tries to keep the G4 rowing in the same direction, there have been more contacts between minority opposition parties and AD-UNT to discuss the possibility that the latter could join a dialogue initiative to be announced by Maduro next week, which would include discussions about allowing humanitarian aid into the country. Guaidó, Voluntad Popular (VP) and the most radical sectors of the opposition have refused to go, while Primero Justicia (PJ) is considering taking part as an “observer”.

Guaidó is working to find ways to tackle the coronavirus emergency, trying to raise funds that could be turned into medical supplies and financial aid. His team is assessing the feasibility of a plan to give $100 in aid to the most vulnerable Venezuelans. Part of the assets currently frozen in the U.S. could be used by the caretaker government during the current crisis. Guaidó’s team believes that the more options he comes up with to handle the crisis, the more pressure he will put on Maduro once he refuses them, which might end up paving the way for the emergency government.

STILL NO GASOLINE

According to PDVSA sources, with the current gasoline rationing scheme in place, fuel reserves will be depleted in 15 days. The Maduro regime is scrambling to solve the situation as the long lines in the few stations that are dispensing gas start to become a source of political tension—which has also been one of the motivations for the government to impose more stringent quarantine measures, a Miraflores source adds. The PDVSA source explains that the board led by Tareck El Aissami is invested in developing a plan to resume gasoline production in the El Palito refinery and that a crew of CUPET (Cuba’s state-owned oil company) technicians is working on this. This project, however, is not expected to be completed any time soon since the CUPET staff is apparently running into many problems because they aren’t familiarized with the technology.

In recent days, there have been reports (Bloomberg) about the possibility of two tankers with 700 kbd of gasoline arriving in Venezuela on Sunday, April 12th. Our internal sources say the likelihood of this happening is low, and that there’s no current window scheduled for the arrival of those ships for that day. PR

Venezuela: ¿otro Vietnam? – Editorial El Nacional – 11 de Abril 2020

En carta pública dirigida hace poco a los estadounidenses, Nicolás Maduro les pidió impedir que su país se vea arrastrado a otro conflicto como la guerra de Vietnam, comparando así la actual condición venezolana con la del sureste asiático el siglo pasado.

No resulta fácil descifrar qué podía exactamente tener en mente Maduro, al hacer semejante analogía. Parece razonable imaginar que su intención fue asustar a los pocos norteamericanos que todavía le prestan atención. Aparte de eso, es posible que Maduro realmente ignore las enormes diferencias entre la guerra de Vietnam, en su período “americano” (pues antes hubo una guerra de descolonización ante Francia), y el caso venezolano de hoy. Es factible también conjeturar que existe un ingrediente delirante, basado en una mitología revolucionaria llena de vacíos y distorsiones, que conduce a Maduro a fantasear y hasta desear una repetición de una guerra prolongada y de desgaste en territorio venezolano y más allá, contra el odiado enemigo imperialista.

Recordemos que en su etapa “americana”, la guerra de Vietnam cobró las vidas de alrededor de 58.000 estadounidenses, y de centenares de miles de combatientes y civiles vietnamitas. Duró dos décadas y costó inmensas sumas de dinero, produciendo de igual modo severas convulsiones sociales y políticas en Estados Unidos. Esa experiencia, a la que se sumó la de las guerras en el Medio Oriente, bastante distintas en diversos sentidos a la de Vietnam, han generado cambios fundamentales en la visión geopolítica y estrategia militar del coloso norteamericano.

Lo primero que habría que aclararle a Maduro es que Washington no tiene la más mínima intención de invadir y ocupar Venezuela. Esa manera de hacer las cosas ha quedado en el basurero de la historia. Cualquier acción militar estadounidense contra el régimen dictatorial venezolano, en la hipótesis de que se concrete tarde o temprano, será limitada y posiblemente “extractiva”, es decir, orientada más bien a cumplir un mandato judicial en un caso criminal, y dirigida a llevar a los acusados ante la justicia. No estamos pronosticando, por cierto, que tal cosa vaya a ocurrir, sino cuestionando la borrosa perspectiva que Nicolás Maduro tiene sobre la historia y acerca de la situación presente, tanto la suya como la de nuestro país en su conjunto.

¿Es que acaso Maduro y sus principales lugartenientes, empujados por sus dislates ideológicos y el temor a retroceder, así como por la ausencia total de un relato épico que conceda brillo al decepcionante fracaso chavista, de hecho quieren que Venezuela se convierta en otro Vietnam? ¿Es ello acaso algo que en verdad, y soterradamente, les gustaría? ¿Qué le espera al chavismo en adelante excepto más deterioro, más torturas, más persecuciones, más miseria y más desprestigio internacional? ¿Dónde está la luz al final del escabroso túnel al que los desvaríos de Chávez y sus seguidores han empujado a Venezuela?

Los chavistas siempre han ansiado, sin conseguirlo, alcanzar un plano de epopeya, que coloque sus empeños al nivel de otros experimentos revolucionarios de la historia moderna. Lo que ocurre, sin embargo, es que el chavismo es un zombi, un despojo carente de alma que se arrastra sin rumbo ni destino. Soñar con un Vietnam venezolano seguramente estimula los ímpetus guevaristas de nuestros héroes de papel. Pero, ¿quiénes y cuántos lucharían hasta la muerte para defender el descalabro chavista?

Por qué Maduro ni Cabello ni el chavismo van a empuñar las armas para defenderse por Pedro Benítez – ALnavío – 26 de Febrero 2020

Ni la Fuerza Armada Nacional, ni la Milicia bolivariana, ni los colectivos, ni el ELN, nadie en Venezuela va a dar su vida para que Nicolás Maduro y Diosdado Cabello sigan en el poder. Y ellos menos que nadie. La historia del chavismo se ha caracterizado por poner pies en polvorosa ante cualquier amenaza real de fuerza. A la hora que se desenfundan las armas o amenaza con correr la sangre (de ellos) sus dirigentes siempre han huido y no hay nada que indique que en el futuro será distinto.
Maduro y Diosdado Cabello no van a dar su vida por permanecer en el poder / Foto: PSUV
Maduro y Diosdado Cabello no van a dar su vida por permanecer en el poder / Foto: PSUV

Si se quiere predecir la manera en que un individuo o grupo se va a comportar en el futuro basta con observar su comportamiento pasado. Es lo que se puede decir de los dirigentes del chavismo, con Nicolás Maduro, Diosdado Cabello y Vladimir Padrino López a la cabeza, quienes no dejan pasar oportunidad para asegurar su disposición a defender la patria, la soberanía nacional y la revolución al precio que sea.

Estas reiteradas declaraciones de valor físico probablemente escondan la necesidad psicológica de compensar su absoluta falta de épica armada. Una carencia que siempre le pesó a Hugo Chávez.

Porque la verdad es que al chavismo siempre le ha resultado inoportuno recordar la manera como llegó al poder. No fue por la vía armada; ni por un golpe militar (como intentaron) ni al frente de una columna guerrillera (como les hubiera gustado). Chávez se hizo con el gobierno por medio de un proceso electoral. Sus partidarios ni siquiera tuvieron necesidad de presionar en las calles para que se lo entregaran. El Presidente saliente (Rafael Caldera) se limitó a acatar la voluntad de la mayoría de los electores.

Por el contrario, cada vez que los dirigentes chavistas se vieron en la circunstancia de defender por las armas su “revolución” dieron muestras de cualquier cosa menos de coraje.

Fue lo que ocurrió en su fecha fundacional, el 4 de febrero de 1992. Como está abundantemente documentado y la memoria colectiva de los venezolanos todavía no olvida, ese intento de golpe de Estado se caracterizó por la falta de valor físico de su líder (Hugo Chávez) que a las primeras de cambio se replegó. Esto fue algo que sus compañeros de aventura golpista luego le echaron en cara por años.

La siguiente muestra de resolución revolucionaria se dio no para ascender al poder sino nada más y nada menos que para defenderlo. La noche-madrugada del 11 al 12 de abril de 2002 cuando los jefes militares le retiraron el respaldo a Chávez, éste nuevamente se rindió sin disparar un tiro, dejando en la estacada a varios de sus más furibundos seguidores como el exalcalde Caracas Freddy Bernal.

Las historias sobre un José Vicente Rangel que proponía la inmolación a lo Salvador Allende o un Fidel Castro llamando desesperado para que Chávez se rindiera porque luego podía regresar, son relatos sin confirmar que rayan en la leyenda urbana. El hecho es que se rindieron sin pelear.

No sólo eso, varios de sus actuales herederos, como Maduro o Cabello, brillaron por la velocidad con que se escondieron. Ninguno se presentó al Palacio Presidencial a defender con las armas al gobierno caído ni para retomarlo. Cabello, que era el vicepresidente ejecutivo, ni siquiera hizo el amago de formar un gobierno de resistencia.

Maduro por esa época era diputado ante la Asamblea Nacional, pero no se presentó a respaldar a sus colegas que al día siguiente intentaban resistirse al golpe en contra. Se le recuerda porque huyó.El primero que se rindió fue el propio Hugo Chávez el 4 de febrero de 1992 / Foto: WC

A Nicolás Maduro y Diosdado Cabello nunca se les ha visto, en ninguna circunstancia, fusil en mano defendiendo al régimen. En la historia del chavismo nunca se ha visto algo ni lejanamente parecido a la defensa de Bahía de Cochinos o el Palacio de la Moneda. A la hora que se desenfundan las armas o amenaza con correr la sangre (de ellos) sus dirigentes siempre han huido y no hay nada que indique que en el futuro será distinto.

No sólo eso; en aquellas jornadas de abril de 2002 todos los jefes militares que juraron lealtad eterna e incondicional a Chávez (como hoy lo hace el general Vladimir Padrino López con Maduro) no dudaron ni un minuto en darle la espalda cuando las circunstancias cambiaron. Sólo dos jefes militares le fueron leales a Chávez: el general Raúl Baduel al frente de los paracaidistas de Maracay y el general Cliver Alcalá, comandante de una unidad blindada en ubicada en Maracaibo.

Con estos antecedentes es relativamente fácil predecir la actitud que la dirigencia chavista tendría ante una amenaza militar real (externa o interna): correr a esconderse. Al chavismo, a todos sus niveles, lo une el dinero y el poder, no la ideología. Si pierden el poder al menos van a querer conservar el dinero.

Baduel ha pasado más de una década de una prisión en otra. Alcalá hoy está en el exilio. Este ha sido el destino de los militares leales al chavismo. Esto también es historia.

La más reciente ocasión en la cual se vieron en una situación de estrés parecida fue el 30 de abril de 2019 cuando se dio el extraño conato de levantamiento en las inmediaciones de la base aérea de La Carlota en el este de Caracas. Ningún jefe civil del chavismo, empezando por Maduro, dio la cara hasta tanto no se aseguraron que los militares le permanecían leales.

Esta es la breve y poco heroica historia de fuerza del chavismo. Ni revoluciones armadas, ni largas o cortas guerras civiles, ni mucho menos resistencia al invasor. Nada parecido, por ejemplo, al Sandinismo en Nicaragua o al FMLN de El Salvador. Por el contrario, sus recientes gestos de resistencia antimperialista son los 500.00 dólares que por orden de Maduro la filial de PDVSA en Estados UnidosCitgo, le donó al comité organizador de los festejos con motivo de la toma de posesión como presidente de Donald Trump en enero de 2017 o las cartas rogando diálogo que le ha enviado a la Casa Blanca.

Con estos antecedentes es relativamente fácil predecir la actitud que la dirigencia chavista tendría ante una amenaza militar real (externa o interna): correr a esconderse. No habrá milicia que valga ni colectivos ni fuerzas guerrilleras. Al chavismo, a todos sus niveles, lo une el dinero y el poder, no la ideología. Si pierden el poder al menos van a querer conservar el dinero.

No obstante, este recuento no estaría completo sin recordar que un común denominador en las tres fechas no sólo es la cobardía física de los que han repetido una y otra que vez que harán de Venezuela poco menos que otro Vietnam si los sacan del poder, sino también los errores garrafales de sus opositores en cada uno de esos eventos. Estos son los que les han permitido sobrevivir en el poder.

Esto lo saben los dirigentes chavistas. Es por eso que ellos, más que nadie, son conscientes de lo precario de ese poder. Su apuesta es a que los errores de sus adversarios les sigan ayudando. Ese es su verdadero secreto.

 

Carlos Montaner: “Si a Juan Guaidó le tocan un pelo a su regreso a Venezuela, es el fin de la dictadura de Maduro” – Infobae – 24 de Enero 2020

Tras las amenazas del régimen, el prestigioso escritor y periodista dijo que una medida contra el presidente “es la señal que espera EEUU para destruir desde el aire el aparato militar chavista” y para que “Brasil y Colombia entren con sus ejércitos de tierra y ocupen al país”

Juan Guaidó (REUTERS/Carlos Garcia Rawlins)

Juan Guaidó (REUTERS/Carlos Garcia Rawlins)

El prestigioso escritor y periodista Carlos Montaner afirmó que si el régimen de Nicolás Maduro arresta o atenta contra Juan Guaidó será el fin de esa dictadura. “Si a Guaidó le tocan un pelo a su regreso a Venezuela, es el fin de la dictadura de Maduro”, manifestó Montaner en su cuenta de Twitter.

Y agregó: “Es la señal que espera EEUU para destruir desde el aire el aparato militar chavista. También es la señal para que Brasil y Colombia entren con sus ejércitos de tierra y ocupen al país”.

El tuit de Carlos Montaner

El tuit de Carlos Montaner

Las declaraciones del periodista se producen luego de que Maduro amenazara con detener al presidente de la Asamblea Nacional al regreso de su gira por Europa. Este jueves, en el marco de un acto por el 62° Aniversario de la Rebelión Popular del 23 de enero de 1958, en Caracas, el dictador llamó a la justicia chavista a “tomar la decisión que se tenga que tomar” contra Guaidó.

“Que abran los ojos en Washington y no se sigan autoengañando con el bobolongo mayor. Ahora se fue de viaje a hacer de su fracaso un fracaso mundial. Yo aspiro que la justicia venezolana esté haciendo seguimiento a todos los llamados de sanciones contra Venezuela y se tome la decisión que se tenga que tomar para hacer justicia”, manifestó el venezolano ante sus seguidores.

Hace exactamente un año, Guaidó, con el aval de la Constitución y de la Asamblea Nacional elegida democráticamente, se proclamó presidente interino del país luego de que la oposición declara ilegítimo el mandato de Maduro por las fraudulentas elecciones celebradas en 2018 que, además de haber tenido opositores inhabilitados, no contó con observación internacional.

“Hace un año pretendieron imponer un golpe de Estado pero no contaron con la unión cívico-militar, con los hijos de Chávez. ¡Aquí hay un pueblo unido dispuesto a ser libre, a hacer Patria!”, señaló el chavista, quien durante los últimos 12 meses perdió gran parte del reconocimiento internacional y cada vez cuenta con menos aliados.

Al referirse a Guaidó y su proclamación, Maduro se mostró desencajado: “¿Quién coño te eligió a ti, bobolongo? Imbécil, traidor, vende patria”.

El mandatario interino se reunió esta semana con el británico Boris Johnson, la alemana Angela Merkel y participó en el Foro de Davos. Este viernes visitará al francés Emmanuel Macron y el sábado estará en Madrid, donde recibirá la llave de oro de la ciudad.

Analistas: El llamado de EE.UU. a negociar en Venezuela aleja la idea de una intervención por Gustavo Ocando Alex – Voz de América – 10 de Enero 2020

Expertos en ciencias políticas de Venezuela conversaron con la Voz de América sobre el reciente llamado de EE.UU. a encontrar “rápida transición negociada” hacia la democracia.
Expertos en ciencias políticas de Venezuela conversaron con la Voz de América sobre el reciente llamado de EE.UU. a encontrar “rápida transición negociada” hacia la democracia.

La recomendación del jefe de la diplomacia de Estados Unidos, Mike Pompeo, de una “rápida transición negociada” en Venezuela es una propuesta racional que nace de la inefectividad de las estrategias opositoras del último año, opinan analistas consultados por laVoz de América.

Los expertos en ciencias políticas en el país suramericano también concuerdan en que en el llamado estadounidense espanta ideas radicales, como la de una eventual intervención militar.

Pompeo mencionó en un comunicado el jueves que “una rápida transición negociada a la democracia es la ruta más efectiva y sostenible hacia la paz y la prosperidad en Venezuela”.

Su opinión incluía la tesis de que “las negociaciones podrían abrir el camino de la crisis a través de un gobierno de transición que organizará elecciones libres y justas”.

El mensaje del máximo representante del Departamento de Estado estadounidense se conoce justo en el momento de mayor tensión política en los últimos meses en Venezuela, luego que una fracción opositora se aliara con el madurismo para tomar de facto las riendas del Parlamento.

Otro comunicado del despacho de Pompeo precisó que la transición en Venezuela significa la elección de “un nuevo y balanceado” Consejo Electoral; “un nuevo Tribunal Supremo de Justicia, justo e independiente”; y “elecciones abiertas a todos los partidos”.

Pompeo también hizo votos por el restablecimiento de los poderes del Parlamento, la suspensión de restricciones a individuos y partidos políticos para permitir su “libre participación” en elecciones y el ejercicio de la libre prensa en la cobertura de eventuales comicios.

La líder opositora María Corina Machado, en relación a las declaraciones del secretario Pompeo, dijo, “Es clarísimo que, frente a un estado criminal terrorista, como es el régimen instalado en Venezuela, tiene que haber la construcción de una amenaza creíble en el cual el régimen sepa que su única opción es ceder el poder”.

¿Qué opinan los expertos?

Luis Vicente León, presidente de la empresa Datanálisis, considera que la iniciativa de Pompeo es “absolutamente racional” y nace, a su juicio, en respuesta al proceso de intentos fallidos de forzar un cambio político en Venezuela de manera unilateral, por un año ya.

León valora que ese esquema de presiones y sanciones contra el gobierno en disputa de Nicolás Maduro no ha logrado por sí solo provocar esa modificación del status quo venezolano.

Estados Unidos, opina el profesor de la Universidad Católica Andrés Bello, no ha abandonado su objetivo de que Maduro deje el poder ni abre las puertas a su reconocimiento.

“Lo que Pompeo introduce en el debate es que, probablemente, ese cambio va a buscar rutas distintas a las que se han utilizado hasta ahora y que evidentemente no han sido exitosas”, acota.

El analista advierte que el planteamiento de Pompeo no se refiere exclusivamente a una negociación directa entre Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional, y Nicolás Maduro.

Puede contemplar, dice, a la necesidad de negociar con otras fuerzas, como la militar, que León considera “fundamentales” para sembrar en el país la idea de una elección competitiva.

“También puede buscar que el gobierno venezolano establezca unos cambios en las condiciones para que se produzca en realidad una expresión popular o incluso la posibilidad de que actores del propio chavismo permanezcan en poder mientras se den las condiciones de cambio”, opina.

León anticipa un escenario en el que las “élites de poder” en Venezuela, sean civiles, militares o incluso Maduro, tengan un rol que cumplir en esa transición para garantizar equilibrio.

Intoxicación de la estrategia

El politólogo Víctor Maldonado aprecia que el llamado inesperado de Washington a negociaciones en Venezuela es una réplica a “los escenarios fracasados” que la oposición prometió desde que Juan Guaidó asumió el liderazgo del Parlamento, en enero de 2019.

Resalta que los detractores de Maduro erraron en su curso estratégico, invirtiendo, incluso, siete meses en negociaciones políticas con el madurismo en los mecanismos de Oslo y Barbados. Es “imposible”, dice, pensar que el año pasado fue bueno para Guaidó y sus aliados.

“Vendieron que el ingreso de la ayuda humanitaria iba a desencadenar el cambio y, luego, que ocurriría la ruptura o el quiebre militar. La oposición ha proporcionado al gobierno de Estados Unidos tan malos datos de inteligencia que ha intoxicado su capacidad de análisis”, opina.

Maldonado interpreta el mensaje estadounidense como “institucional”. Considera que refleja la noción de Washington de lo que sería preferible para Venezuela, antes que escenarios agitados.

“No es que a Estados Unidos se contagió de un virus de candidez. Es un mensaje que apuesta a decir que es preferible por las buenas que por las malas. Es otra forma de decir que todas las opciones están sobre la mesa”, evalúa.

Maldonado prevé que algunos factores de oposición tergiversarán alegando que Estados Unidos está mandando a sus aliados en Venezuela a una negociación tradicional con el madurismo.

Considera que el llamado de Pompeo sorprende a la oposición en un momento de fragmentación y algunos casos de presunta corrupción interna -la bancada que respalda a Guaidó denunció pagos de decenas de miles de dólares a diputados “traidores” para que nombraran a otra directiva del Parlamento-.

La oposición, según el experto, está empantanada en una “maraña de intereses y corrupciones”. Maldonado duda que haya condiciones entre iguales para negociar.

“El de Maduro es un régimen que no respeta a la ley, que no tiene consideraciones de la contraparte, con una voracidad propia de los regímenes totalitarios”, opina.

Intervención anulada

Maldonado, también profesor universitario, descarta que el madurismo se entregue a “un éxtasis pinochetista”, que le lleve a convocar un plebiscito para pulsar la opinión popular sobre si debe o no continuar al frente del poder ejecutivo venezolano.

Estados Unidos, remarca, está plenamente consciente de que no existen condiciones para una negociación tradicional ni fáctica con el madurismo.

“Tanto lo saben que tienen un inventario amplio de sancionados, que crece en vez de decrecer”, comenta, mencionando, a su vez, que la agenda política de Estados Unidos está “complicada” con el juicio político al presidente Donald Trump y el conflicto bélico con Irán.

Gustavo Adolfo Soto, politólogo de la Universidad Rafael Urdaneta, valora la postura de Pompeo como “la más acertada” en el actual contexto político en Venezuela.

Sopesa que su propuesta aleja la tentación de salidas apresuradas a la crisis, como la de una intervención de fuerzas militares estadounidenses en Venezuela, y apuesta por la factibilidad.

“Manejar el tema de la intervención militar genera grandes desequilibrios. Lo más seguro e ineludible es que estas negociaciones giren en torno a un proceso electoral donde todas las fuerzas puedan medirse, para que sea una elección válida hacia el futuro”, expresa.

Soto juzga que el mensaje de Pompeo plantea un reto posterior para la oposición y el madurismo. Se pregunta si ambos factores políticos están verdaderamente preparados para encarar una elección en el contexto de premura económica y conflictividad social del país.

“Ambos factores se han descuidado. Han perdido un poco el entendimiento de la demanda social del venezolano. Están descontextualizados”, aprecia.

El politólogo comenta que, históricamente, el chavismo ha aceitado su maquinaria electoral con éxito, indistintamente de la naturaleza y condiciones de los comicios recientes.

La oposición, insiste, debe recomponer su unidad mediante la revisión de sus filas y de sus propuestas para encarar exitosamente una elección, en la que jugarán un rol vital factores como la migración y el debilitamiento de las fuerzas partidistas en las gargantas populares del país.

Soto cree que la negociación propuesta por Washington sorprende al madurismo y a sus detractores en un mar de errores internos, que, a su juicio, se evidenciaron el 5 de enero.

Estima que la urgencia de lograr acuerdos en Venezuela es “ineludible”, al margen del comunicado de Pompeo. No descarta que el Parlamento pueda aún ser el escenario para ventilarlos y concretarlos. “Están a tiempo de un entendimiento real”, dice.

Maldonado, politólogo de la Universidad Católica Andrés Bello, hace una acotación firme al llamado de Pompeo. Lo atomiza. Le preocupa que políticos, gobernantes y el pueblo venezolanos “cedan en su esfuerzo de aferrarse a la realidad” al atender la solicitud de negociaciones.

“Si tienes un león al frente y llego yo y te digo que no temas al león, tienes dos alternativas: creerme y que te coma; o no creerle al león”, pondera.

Antonio Ledezma: «El que se sienta con el régimen está traicionando a los venezolanos» por Gabriela Ponte – ABC – 22 de Diciembre 2019

El exalcalde de Caracas reitera su apoyo a Guaidó, pero propone una agenda negociada para 2020

En dos semanas, los diputados venezolanos tendrán la enorme responsabilidad de nombrar la Junta directiva del último períódo legislativo y disipar así toda la tramoya montada por el régimen para debilitar a la bancada enemiga. La encrucijada del voto terminará definiendo como «traidores» o «leales» a los diputados a la causa contra el régimen de Maduro. Antonio Ledezma (Guárico, 1955), exalcalde de Caracas que huyó a Madrid tras permanecer casi tres años bajo arresto domiciliario, habla con ABC sobre el primer año del Gobierno interino.

En enero se cumple un año de la juramentación de Juan Guaidó como presidente interino ¿Qué balance hace de su gestión?

Los balances se tienen que hacer con objetividad. Yo diría que comenzamos con euforia con el paso histórico que dio Guaidó al asumir la presidencia de acuerdo a la Constitución y terminamos con frustración. En lo positivo hay que enunciar la gran movilización del país, la estrategia de tres pasos que nos unió en torno a una figura, el respaldo internacional sin precedentes con el apoyo de 56 gobiernos democráticos y el rescate de la empresa petrolera Citgo. En lo negativo no se cumplió con la espectativa del cese de la usurpación. Se cometieron errores con la operación de la entrada de la ayuda humanitaria en febrero y la operación Libertad del 30 de abril al pensar que Maikel Moreno o Padrino López iban a facilitar una transición. Luego nos metimos en el tunel oscuro del diálogo de Noruega y Barbados y se cierra el año con el error táctico de facilitar la incorporación de los diputados chavistas al Parlamento.

¿Qué cree usted que faltó para propiciar la salida de Maduro?

Hubo mucho titubeo para invocar el apoyo internacional. A final de año se aprobó el TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca), pero ha habido vacilaciones al momento de inclinarse al uso de la fuerza que no es una fuerza convencional la que estamos pidiendo. Es una fuerza multilateral de paz con equipos especializados que nos ayuden a doblegar estas mafias. Apelamos al concepto de «responsabilidad por proteger» de la ONU o a la Convención de Palermo. Pero cuando a un aliado como EE.UU. se le dice no se metan, descartemos la opción de utilizar la fuerza porque nosotros vamos a resolver esto con un acuerdo con el chavismo-madurismo el 30 de abril, por supuesto que no van a hacer uso de ella. Esa solución concertada fue una celada que le montaron a la oposición.

¿Está diciendo que existió un planteamiento por parte de Guaidó para que EE.UU. no usara la fuerza?

El primer escenario fue el del 23 de febrero en Cúcuta donde se habló que se iba a producir un quiebre militar mientras que se entregaba la ayuda humanitaria. Luego vino la supuesta negociación concertada del 30 de abril y eso terminó como ya sabemos. Los países no han descartado el uso de la fuerza, por supuesto no es la primera prioridad. Por eso nosotros reclamamos la solidaridad eficaz de los gobiernos de nuestro continente.

¿Ve a otro líder capaz de asumir el gobierno interino o le reitera el apoyo a Guaidó?

Yo creo que tenemos que fortalecer la estrategia que tenga como base una unidad auténtica, eso es una unidad de propósito que no solo busque la fotografía. Lo que ayuda a unir posiciones es una estrategia acordada y con coherencia que nos permita evitar los saltos al vacío que se cometieron este año. No fue coherente entenderse con los factores del madurismo responsable de esta catástrofe que estamos viviendo. Yo no descarto el diálogo porque es patrimonio de la humanidad pero hay que dialogar cómo, cuándo y a dónde se van. Estono se trata de sustituir a Juan, yo me imagino a Juan ratificado pero con una agenda, por ejemplo, que asuma el artículo 233 de la Constitución (sobre la presidencia) y que sea realmente el presidente de Venezuela, sin sectarismo y sin estar sometido a factores políticos que lo controlan.

Pero el gobierno de Guaidó es un gobierno parlamentario donde las competencias se reparten entre los partidos políticos. ¿Cómo se van a poner de acuerdo si nunca lo han hecho?

No se trata de cuotas de poder sino de cuotas de responsabilidad. Cualquier apetito de poder tiene que ser moderado y pospuesto para que todos unidos podamos lograr el objetivo que es lograr el cese de la usurpación. Por más poder que acumulan las fracciones parlamentarias no deben de excluir a otras.

¿Está en riesgo el futuro de la oposición si Guaidó no logra los votos?

No teníamos por qué haber aceptado a la fracción chavista en la Asamblea si ya habían abandonado sus escaños hace más de dos años. Ellos fueron a comerse desde adentro a la AN y lo advertimos, pero los recibieron con aplausos. Ahora hay que evitar que el régimen dé el zarpazo a la única institución democrática del país y que Maduro no pueda lograr su objetivo de desbancar a Guaidó. Ese sería el puntillazo de la dictadura lo cual sería un gran revez para todos. Nuestra posición es que haya más comunicación con los diputados de fracciones pequeñas que tienen un valor moral. A ellos se les presenta el orden del día sin que haya sido reconocido por el jefe de la fracción porque él no participa de los debates de la Mesa previos a las sesiones, o se modifica el orden del día sin que haya conocimiento de quienes dirigen la fracción. Son esos pequeños detalles que terminan creando grandes problemas. Tiene que haber diálogo entre nosotros mismos.

¿La votación demostrará quiénes son los traidores?

Ya se está viendo. El que se siente con Maduro o con el régimen está traicionando un compromiso que asumió con todos los venezolanos y debería ser sancionados como los que hasta ahora han sido objeto de reprimiendas por la comunidad internacional. Ir a votar en contra de Guaidó no tendría ninguna justificación ante la fórmula que nosotros representamos.

 

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