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La cucaracha no se sienta por Antonio A. Herrera-Vaillant – El Universal – 26 de Septiembre 2019

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Para los millones que sufren la dictadura la espera se hace interminable y desesperante. Pero la penosa realidad de Venezuela es compleja y no parece tener una solución providencial o instantánea. Que cese la usurpación es condición imprescindible pero no suficiente para restablecer al país al sendero de la paz, la civilización, el desarrollo, y la prosperidad.

 En tales etapas de incertidumbre se desgastan muchas energías discutiendo si un régimen de fuerza voluntariamente cede el poder. La respuesta rápida y sencilla siempre será que no, jamás lo hace voluntariamente. Tienen que confluir los factores necesarios que lo obliguen a ceder, gústele o no, en el mejor de los casos negociando algunas condiciones.

 Que la conjunción de factores sea bélica o militar es harina de otro costal. De momento la comunidad internacional ha descartado usar fuerzas militares externas para demoler a la satrapía. Tendría que sobrevenir un “casus belli” internacional suficientemente grave que justifique tal extremo. Mientras ello no ocurra resulta fantasioso insistir sobre el tema.

 Pero eso no significa que todo esté perdido, ni remotamente. El movimiento democrático interno y la comunidad internacional aún cuentan con opciones para seguir apretando paulatinamente las tuercas que implacablemente aprietan un férreo cerco hasta que se desplomen las bases cada vez más mermadas que sostienen a la dictadura, sin recurrir a un contingente armado foráneo.

 El agotamiento de sus opciones materiales, aunado a la deleznable calidad humana de sus mediocres personeros y la hoy inquebrantable voluntad democrática – nacional e internacional – de ponerle fin a esta aberración así lo han dispuesto inapelablemente. Lo que queda es dirimir el cómo y el cuándo.

 Dentro de su obtusa mentalidad criminal, el régimen ha escogido terminar de la peor manera posible, en medio de un lento pero inexorable declive con el mayor costo político, económico y social imaginable.

 Aunque es difícil predecir el instante en que comenzará el desmoronamiento interno de las fuerzas que sostienen el parapeto – si es que ya no está en marcha – esa ha sido la historia de los regímenes comunistas en casi todo el planeta, comenzando por la Unión Soviética y pasando por todas las naciones de Europa del Este.

 Hoy está fuera del alcance de los sátrapas criollos tomar el astuto camino de la evolución emprendido en China y otros en el Lejano Oriente. Y si pretendieran erigir una bizarra seudo monarquía como en Corea del Norte o la parasitaria Cuba, habría que preguntarles: ¿Con qué se sienta la cucaracha?

 

 

 

La guerra de Maduro por Carlos Blanco – El Nacional – 25 de Septiembre 2019

  1. 1. La hipótesis de guerra en Venezuela, manejada por los militares de Maduro y su mando político, es que viene una invasión de fuerzas combinadas de Estados Unidos, Colombia y de grupos venezolanos perseguidos por el régimen y que se encuentran en el exterior. Esta idea se ve reforzada con la que hay en la mayoría del país según la cual, sin ayuda militar externa, no se podrá conquistar la libertad y, por tanto, la invasión es deseable y casi inevitable.
  2. Esta tesis se acompaña habitualmente con el concepto que afirma que si entra una fuerza liberadora desde el exterior, por Occidente llegarían sin dificultad hasta La Rinconada y por Oriente no se frenarían sino en La Urbina. Tal percepción obedece a la debacle institucional de la Fuerza Armada y a la chatarra en que se han convertido sus jefes y sus equipos; siendo este descalabro tan cierto como evidente.
  3. Sin embargo, si sabemos que no hay posibilidades políticas de una invasión con tropas de infantería por el costo humano y material que significaría para todos los países envueltos, y dadas las determinaciones domésticas en los países más solidarios con la causa de la libertad en Venezuela, cabe preguntarse cuál es la realidad de una posible conflagración militar.
  4. Tengo la impresión de que quien va a provocar el conflicto es Maduro. Antes diré que la posibilidad de una acción exitosa y rápida político-militar externa de apoyo a la causa de la democracia solo sería posible con un movimiento interno unido y que comprendiera esa intervención como parte de su propia lucha. Sin embargo, lo que ha habido en las semanas y meses recientes es un desleimiento por la vía del diálogo noruego, de las increíbles maniobras para una elección perversa que tenga como contendores a Maduro y a Guaidó, y la irrupción por los flancos de los nuevos dialogantes, presentados como los del género de los que “sí obtienen resultados”.
  5. No parece viable en el corto plazo una acción militar externa autónoma. Pero el conflicto armado no está descartado sino que incrementa su probabilidad. Sostengo que el régimen está convencido de su inevitabilidad y por esta razón lo puede provocar a su ritmo, a su tiempo.
  6. Maduro dispone de algunos equipos de artillería, blindados, aéreos y navales, que pueden provocar su guerra y obligar a una respuesta en el vecindario, con el apoyo de Estados Unidos, lo que lo llevaría en sus delirios a “vietnamizar” el país, con grupos de combate civiles y militares independientes, destinados a hostigar y someter “al invasor” cuya presencia habría provocado previamente.
  7. Sé que todo suena loco. Sin embargo, no olvidemos que los delirios infundados provocan conflagraciones. Lo que no calcula Maduro es que el inicio de la aplicación del TIAR acordado esta semana sin excluir la acción militar le puede pulverizar su estrategia.

 

Maduro has the upper hand again — as Venezuela’s people starve – Editorial The Washington Post – 22 de Septiembre 2019

Venezuelan President Nicolás Maduro at Miraflores presidential palace in Caracas 

FOUR MONTHS after a failed U.S.-backed putsch against Venezuelan President Nicolás Maduro, his regime has hunkered down, betting that it can outlast its domestic and foreign opponents. For the moment, at least, it seems to have the upper hand.

Having broken off negotiations with opposition leaders over a new election last month, Mr. Maduro last Monday signed an ersatz deal with minor parties that he may use to undermine the opposition-controlled National Assembly. He has partially liberalized the economy, reducing the inflation rate from seven to six digits and causing food and other consumer goods to reappear in some stores. And he has strengthened ties with Colombian guerrilla movements and deployed 150,000 troops to the border, seeking to intimidate a country that, along with the Trump administration, has pushed hardest for regime change in Caracas.

This month, prompted by Colombia and the United States, the signatories to a 1947 inter-American defense pact known as the Rio Treaty agreed to invoke it because of the threat posed by Venezuela to its neighbors. Its 19 members are expected to meet at the United Nations later this week to consider more steps to pressure the Maduro regime; the treaty provides for actions ranging from diplomatic sanctions to armed intervention.

Neither the United States nor Venezuela’s neighbors support military action, so barring direct aggression by Venezuela or the Colombian groups now based on its territory, that’s unlikely to be a means for toppling the regime. U.S. officials still hope for an internal military rebellion against Mr. Maduro, but there is no sign of one — and the extensive Cuban intelligence apparatus in the barracks is dedicated to rooting out would-be rebels.

The big losers in this stalemate are ordinary Venezuelans, who continue to suffer from an extraordinary humanitarian crisis. Those who cannot pay $14 for a box of imported cornflakes still struggle to find food. According to the website Caracas Chronicles, 80 percent of health clinics have closed. Some 5,000 people a day flee the country, adding to the more than 4 million who have already left. But nearby countries, including Ecuador, Chile and Trinidad and Tobago, are taking steps to curtail entry by Venezuelans. The Trump administration, despite its anti-Maduro rhetoric, has not granted protected status to Venezuelans who have reached the United States.

U.S. strategy amounts to slowly increasing sanctions while trying to persuade European and Latin American governments to join in. It’s betting that the regime lacks the resources to survive. Venezuelan oil production, having dropped 69 percent in two years, is down to just over 700,000 barrels a day — and half a million of those go to China and Russia to repay debts. Gold reserves have dwindled to $4.2 billion, from $19 billion in 2011, according to Russ Dallen of Caracas Capital Markets. Since it has defaulted on $25 billion in debt, Venezuela is unable to borrow.

Can the Maduro government survive this squeeze? The Trump administration thinks not, while Mr. Maduro is guessing he can, at least until the next U.S. election. Meanwhile, Venezuelans starve.

Las sanciones son la vía pacífica por Joaquin Villalobos – Blog Grupo Avila – 17 de Septiembre 2019

En los años 80, en Centroamérica, la opción militar no estaba sobre la mesa sino en el terreno. En esa época Estados Unidos toleró un genocidio de miles de indígenas en Guatemala; dirigió la guerra en El Salvador donde, en una sola matanza, un batallón entrenado por sus asesores masacró a 500 niños, de estos 260 eran menores de 6 años; ocupó Honduras con bases militares para armar y entrenar a miles de contrarrevolucionarios que combatieron al gobierno sandinista de Nicaragua y en 1989 invadió Panamá y derrocó al dictador Manuel Noriega. Por esos mismos años, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) tenía en El Salvador una unidad destinada permanentemente a eliminarme, puedo escribir este artículo porque no tuvieron éxito.
En los conflictos de Centroamérica todas las partes estaban armadas, En Venezuela solo Maduro está armado y presume tener más de un millón de hombres entre militares, guardias, policías, milicianos y paramilitares, dirigidos por miles de oficiales cubanos. Todo esto para enfrentar a partidos políticos integrados por civiles sin armas organizados para competir en elecciones. Que militares venezolanos se rebelen contra la dictadura y la intervención cubana es políticamente legítimo. Que la oposición aproveche la guerra sicológica de Estados Unidos hablando de “todas las opciones”; que invoque el Tratado Interamericano de Asistencia Reciproca (TIAR) o que algunos jóvenes enfrenten la represión con piedras y botellas con gasolina es comprensible. Pero nada de esto sustenta que exista un conflicto violento en Venezuela, la única violencia es la del gobierno contra una oposición totalmente pacífica.
Que Maduro y Cabello estén paranoicos por la guerra sicológica no implica que una intervención militar sea inminente. Eso no es tan fácil, las democracias actúan al límite que les permiten la opinión pública, las instituciones y sus fuerzas políticas. En Ruanda mataron 800,000 personas y nadie intervino y en los Balcanes hubo actos genocidas frente a los cascos azules. Para que un gobierno envíe a sus jóvenes a combatir a otro país es indispensable que sus ciudadanos perciban que existe un peligro inminente para su propia seguridad.
La falsa premisa del conflicto violento ha confundido a gobiernos democráticos y distorsionado los intentos de negociación al establecer que se necesita una solución pacífica, donde no existe una guerra. Una negociación en Venezuela debe ser para restablecer la democracia. Esto implica que las concesiones debe hacerlas el gobierno, porque los opositores no tienen armas que deponer y no pueden hacer concesiones en derechos humanos y libertades. Esto implicaría que aceptan fraudes electorales, torturas, presos y ejecuciones. El reciente anuncio del gobierno sobre un acuerdo no fue una negociación, sino una operación política para integrar a partidos minoritarios al régimen dictatorial; mantener a Maduro gobernando y disolver a una Asamblea Nacional que tiene más del 60% de los diputados opositores divididos entre presos, perseguidos judicialmente, exiliados, asilados y uno asesinado por los militares.
Maduro aprovecha la falsa premisa del conflicto violento para hablar de guerra económica cuando ha sido el robo de 300,000 millones de dólares la causa principal de la tragedia humanitaria y posiblemente el caso de corrupción más grande en la historia del mundo. La comunidad internacional ha agotado sus declaraciones. Los venezolanos han protagonizado las protestas pacíficas más grandes de la historia latinoamericana. Sin embargo, Maduro ha transitado de dictador local a amenaza regional.
En el mes de julio en Caracas el Foro de Sao Paulo acordó públicamente movilizar a todos los extremistas del continente para que defiendan a los regímenes de Cuba y Venezuela. Esto implica que financiarán y hasta armarán extremistas. La declaración de los disidentes de las FARC, los ataques terroristas del ELN, las protestas violentas en Honduras, Perú y otros países son parte de este acuerdo. Maduro es la primera línea de defensa de la dictadura cubana y ya no es solo un problema para Venezuela, sino también para Colombia, Ecuador, Perú, Panamá, Brasil, Chile, Guatemala y todo el continente. No solo se están agravando los problemas sociales en todas partes por los millones de emigrantes, sino que ahora regresa la vieja estrategia cubana de desestabilizar y crear conflictos en otros países para protegerse.
En Venezuela no hay ni habrá conflicto violento, la oposición tiene una sólida vocación pacífica y las Fuerzas Armadas están moralmente descompuestas por la corrupción y subordinadas totalmente a Cuba. El peligro no es una guerra entre venezolanos, sino que la desintegración social del régimen de Maduro y la estrategia cubano-venezolana de desestabilizar otros países, agote la paciencia de estos y eso conduzca a un conflicto militar internacional. Esto no es un peligro presente, pero sí un peligro futuro que empieza a percibirse. Frente a esto, las sanciones económicas y el aislamiento a las dictaduras de Cuba y Venezuela son el mejor medio pacífico de presión con que cuenta la Comunidad Internacional.
Las sanciones no funcionaron con Cuba porque, durante 30 años, la desaparecida Unión Soviética mantuvo a los Castro en el poder y luego el petróleo venezolano relevó a los soviéticos. Ahora no existe nadie en el mundo que subsidie a ambas dictaduras. Los rusos quisieran, pero son pobres y los chinos son ricos, pero no regalan dinero. Hay condiciones óptimas para que las sanciones conduzcan a la implosión política de estos regímenes. El aumento de las sanciones y la aplicación rigurosa de estas por parte de Estados Unidos, Europa y Latinoamérica son el instrumento más eficaz para acortar el sufrimiento de la gente, lograr un cambio democrático y evitar un verdadero conflicto violento.

 

¿Sería una operación en Venezuela comparable a la operación Just Cause? por José L. Delgado – Military Review – Trimestre 3 2019

Comunicado Ministerio Relaciones Exteriores de Panamá – 11 de Septiembre 2019

Guaidó invoca en la OEA la aplicación de un tratado interamericano de asistencia militar por Florantonia Singer – El País – 9 de Septiembre 2019

El embajador del presidente interino, reconocido por medio centenar de países, eleva la presión sobre Nicolás Maduro

Juan Guaidó durante una sesión de la Asamblea Nacional de Venezuela, en Caracas.
Juan Guaidó durante una sesión de la Asamblea Nacional de Venezuela, en Caracas. 

El jefe del Parlamento venezolano, Juan Guaidó, mueve una pieza más del ajedrez de presión contra Nicolás Maduro. Su embajador en la Organización de Estados Americanos (OEA), Gustavo Tarre Briceño, presentará el miércoles la petición de convocatoria al consejo consultivo del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), una especie de OTAN americana que abre el camino para una acción conjunta de países, incluida la intervención militar, en caso de que esté en peligro la paz del continente o la soberanía de uno de los países miembros.

“Luego viene un periodo de consultas para adoptar las pautas que haya que adoptar, que van desde negociación, la ruptura de relaciones diplomáticas o consulares, la suspensión de comunicaciones económicas, terrestres, radioeléctricas, aéreas y acciones coercitivas de tipo militar”, explicó el embajador de Guaidó en la OEA.

De acuerdo con las declaraciones del diplomático, la presencia de grupos irregulares en Venezuela, como la disidencia de las FARC —que anunciaron recientemente su rearme—, o el uso del territorio nacional como puente para el narcotráfico son los supuestos en los que aplica la activación del TIAR. También señala el desastre ambiental que está ocurriendo en el Arco Minero del Orinoco con la minería ilegal, y con sus consecuencias en el aumento de la violencia y en la propagación de enfermedades como la malaria, como incentivos.

“El Gobierno de Guaidó está preparando un expediente en el que queda muy claro que el verdadero peligro para la paz de América es la usurpación de Nicolás Maduro del poder”, explicó Tarre Briceño. La posibilidad de una futura intervención militar agudiza la tensión que hay en la frontera venezolana después de que Nicolás Maduro decretara un estado de alerta especial y anunciara la realización de ejercicios militares entre el 10 y 18 de septiembre, junto a la movilización de misiles tierra-aire hacia la frontera con Colombia.

Vuelta de las FARC

La acción militar fue la respuesta del régimen de Nicolás Maduro a los señalamientos que ha hecho el presidente colombiano, Iván Duque, de que los disidentes de la FARC que anunciaron su rearme junto con el ELN están siendo apoyados por el Gobierno chavista.

El 6 de agosto, Venezuela depositó los instrumentos de ratificación del TIAR en la sede de la OEA, lo que revirtió la denuncia del mecanismo anunciada 2012 por el Gobierno del entonces presidente Hugo Chávez.

Ernesto Villegas: La serie Jack Ryan alienta la intervención militar – El Nacional – 7 de Septiembre 2019

El ministro de Cultura denunció que el próximo estreno de Amazon Prime justifica una intervención militar en el país porque vincula a la revolución bolivariana con grupos extremistas

Foto EFE

Ernesto Villegas, ministro de Cultura del régimen de Nicolás Maduro, criticó el jueves la serie estadounidense Jack Ryan, pues, a su juicio, justificaría una eventual intervención militar en el país.

«El aparato pseudocultural ‘made in USA’ apunta de nuevo contra Venezuela en busca de condiciones psicopolíticas en opinión pública estadounidense y mundial para justificar agresión extranjera contra nuestra Patria. Burda propaganda de guerra disfrazada de entretenimiento», escribió Villegas en Twitter sobre la serie.

La segunda temporada de la serie Jack Ryan se estrenará el primero de noviembre. La historia se centrará en algunos hechos de corrupción que involucran al presidente del país.

Ryan viajará a Venezuela para seguirle el rastro a un envío de armas ilegales. La investigación del oficial de la CIA amenazará con desenmascarar una conspiración de gran alcance. Por ello, el presidente lanzará un contrataque que impactará a Ryan en su hogar.

El tráiler oficial de la serie causó que el ministro de Cultura de Venezuela se pronunciara al respecto.

El ministro considera que el programa es un nuevo ataque por parte de Estados Unidos contra Venezuela. Amazon Studios no respondió a la acusación sobre su próximo estreno. En la producción de la serie también participarán Noomi Rapace, Wendell Pierce y Michael Kelly, y el actor venezolano Francisco Denis.

El tráiler se presentó el pasado 27 de julio y esta semana se confirmó la fecha de su estreno en la plataforma de streaming Amazon Prime.

Ernesto Villegas P.@VillegasPoljak

El aparato pseudocultural “made in USA” apunta de nuevo contra en busca de condiciones psicopolíticas en opinión pública estadounidense y mundial para justificar agresión extranjera contra nuestra Patria. Burda propaganda de guerra disfrazada de entretenimiento

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Ernesto Villegas P.@VillegasPoljak

La intervención militar en , puesta “sobre la mesa” por @realDonaldTrump y su pandilla de fanáticos supremacistas, encuentra eco entre lacayos locales y también en la maquinaria propagandística de factura gringa. Aquí un fragmento de su nueva “oferta cultural”

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¿La vuelta de las FARC abre la puerta a una intervención militar contra Maduro? por Daniel Gómez – ALnavío – 30 de Agosto 2019

La tensión es máxima. En Colombia, y también en América Latina. Las FARC no regresan solas sino con el apoyo de Nicolás Maduro. ¿Qué va a pasar con el régimen? ¿Vendrán más sanciones? ¿Más presión internacional? ¿Una intervención armada? ¿Qué hará Estados Unidos? Los analistas responden al diario ALnavío.
Maduro dijo que Iván Márquez era bienvenido en Venezuela / Foto: PSUV
Maduro dijo que Iván Márquez era bienvenido en Venezuela / Foto: PSUV

“Estamos ante una situación explosiva y peligrosa”, dice el exembajador venezolano en ColombiaFernando Gerbasi.

“El momento es sin duda delicado”, agrega el investigador Rogelio Núñez, profesor del Instituto de Estudios Latinoamericano de la Universidad de AlcaláMadrid.

“Para Colombia es un drama monumental”, señala la internacionalista venezolana Beatriz de Majo, miembro del consejo editorial de El Nacional y columnista en El Colombiano de Medellín.

Los analistas consultados por el diario ALnavío coinciden: el regreso a la lucha armada por parte de disidentes de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) cayó como una bomba atómica. No sólo en Colombia, sino también en toda América, con connotaciones especiales en Venezuela.

Es sabido que el chavismo, en sus 20 años de existencia, siempre ha brindado apoyo a la guerrilla. A las FARC, y también al ELN (Ejército de Liberación Nacional de Colombia). “No estamos ante el nacimiento de una nueva guerrilla, sino frente a las amenazas criminales de una banda de narcoterroristas que cuentan con el albergue y el apoyo de la dictadura de Nicolás Maduro”, denunció el presidente de Colombia, Iván Duque.

Gerbasi recuerda que en tiempos de Álvaro Uribe (2002-2010) el gobierno colombiano había detectado hasta 27 campamentos de guerrilla en Venezuela. Entonces el presidente era Hugo Chávez, quien no sólo se desentendió del problema de las FARC, sino que también les dio aliento. En 2007, Chávez recibió a Iván Márquez en el Palacio de Miraflores.

Luego llegó Nicolás Maduro y la situación se hizo todavía más grave. Hace un mes, en el discurso de clausura en el Foro de Sao Paulo, Maduro dijo que dos líderes de las FARC como Iván Márquez y Jesús Santrich eran “bienvenidos” en Venezuela. Fue Iván Márquez quien este jueves anunció la vuelta a la lucha armada de las FARC en un vídeo que, según Duque, fue grabado en territorio venezolano.

“Era conocido en todo el mundo que frentes guerrilleros operaban desde Venezuela con la complacencia del gobierno de Maduro. El problema de Colombia es inmenso. El chavismo tiene 20 años dándole la posibilidad al ELN en la zona fronteriza. Ahora son las disidencias de las FARC, que no son más que delincuentes dedicados al narcotráfico, que ahora hacen causa común con los delincuentes del ELN y los delincuentes del gobierno de Venezuela”, apunta Beatriz de Majo.

Iván Márquez dijo que la guerrilla buscará “el diálogo con empresarios, ganaderos, comerciantes y la gente pudiente del país, para buscar por esa vía su contribución al progreso de las comunidades rurales y urbanas”. Con esta declaración se infiere que las FARC conseguirán recursos presionando a empresarios y ricos. Esa es su vacuna.

¿Una intervención militar?

En su columna para el diario ALnavío, el historiador Pedro Benítez recuerda que las FARC carecen de apoyo en Colombia. “Su auténtica peligrosidad viene del apoyo que reciben en Venezuela”. ¿Es esto suficiente para que los países se alineen a favor de una intervención contra Maduro?

“Maduro les ha dado amplio apoyo. El reciente anuncio de Iván Márquez es preludio de un conflicto. De una intervención en la que no sólo estaría Colombia, sino que estarían otros”, apuntó Gerbasi. “Hay que recordar que existe un acuerdo de paz que también defiende los intereses de las FARC en Bogotá”.

Cuando el diplomático se refiere a intervención, alude a una acción militar, y cuando se refiere a otros, señala a Estados Unidos, y también a Venezuela. A la Venezuela de Juan Guaidó.

Beatriz de Majo: “EEUU va a terminar con Maduro sin necesidad de disparar un tiro en Venezuela. La presión se los va a llevar por delante. El ejército colombiano está preparado para combatir a la guerrilla, y cuando a esta le falte el apoyo venezolano, todo va a terminar”.

“Ahora el propio Guaidó puede invocar el TIAR”, agrega Gerbasi. El TIAR es el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca que abre las puertas a una posible intervención extranjera contra Maduro. Sin embargo, el resto de los analistas consideran que esta medida no va a prosperar.

“La no intervención es clave en el pensamiento latinoamericano. La región no está ni mucho menos coordinada, ni tampoco existe un liderazgo de un grupo de países capacitados”, dice Rogelio Núñez.

Opina que ni siquiera el gobierno de Donald Trump está dispuesto a una acción de este tipo. “Dado el contexto internacional de una guerra comercial, el momento electoral en EEUU, y su propia situación económica, no creo que el gobierno de Trump lleve a cabo una intervención militar. Pero sí creo que elevará las sanciones y la presión”.

Se filtró que en la Casa Blanca se estudia un bloqueo naval a Venezuela. Y en cierto modo, lo confirmó el almirante Craig Faller, jefe del Comando Sur de Estados Unidos, al decir que la Armada estadounidense estaba preparada “para hacer lo sea preciso”. Incluso un bloqueo naval.

Beatriz de Majo, por su parte, comparte la posición de Núñez. “EEUU va a terminar con Maduro sin necesidad de disparar un tiro en Venezuela. La presión se los va a llevar por delante. El ejército colombiano está preparado para combatir a la guerrilla, y cuando a esta le falte el apoyo venezolano, todo va a terminar”.

La internacionalista, no obstante, sí espera una respuesta de Trump. “EEUU colaborará. No será mañana, ni veremos en las costas de Colombia a la Marina estadounidense. Será una cosa lenta, muy cuidadosa, muy estratégica”.

Hasta el momento, Elliott Abrams, enviado especial de EEUU para Venezuela, es el único miembro de la Administración Trump que se ha pronunciado. “Es una gran preocupación [la vuelta a las armas de las FARC]. Parte de esa preocupación es, de nuevo, que el régimen de Caracas parece que está fomentando esta actividad, en esencia dando partes del país particularmente al ELN”, afirmó Abrams sin aventurarse a anunciar futuras acciones de EEUU.

La respuesta en Latinoamérica

Ya hay gobiernos latinoamericanos que se han pronunciado. Lenín Moreno, presidente de Ecuador, fue comedido en sus palabras y dijo: “Continuamos apoyando el proceso de paz implementado en el país hermano. Que la paz siempre sea el camino”.

La estrategia del gobierno de Duque para enfrentar a la disidencia de Márquez

En la cumbre militar y de policía cumplida entre Bogotá y Guainía se dieron las primeras instrucciones para cumplir con la orden del presidente Duque, anunciada por el propio mandatario sobre el mediodía, de crear una unidad élite para la persecución de los disidentes. Este grupo de la Fuerza Pública, dijo Duque, tendrá “capacidades reforzadas de inteligencia, investigación y movilidad en todo el territorio colombiano”.

Publicado en El Tiempo de Bogotá.

Cabe recordar que en la frontera entre Colombia y Ecuador disidencias de las FARC han causado problemas. Hace un mes, las autoridades ecuatorianas capturaron a dos guerrilleros acusados del secuestro y asesinato de un equipo de periodistas del diario El Comercio.

El gobierno de Mauricio Macri en Argentina fue un paso más allá, pues no sólo reivindicó los acuerdos de paz, sino que denunció que la guerrilla ha estado “al amparo del régimen ilegítimo de Maduro”. En el comunicado también se lee que “Argentina se suma al llamado del presidente Duque a la comunidad internacional a rechazar de manera inequívoca estas amenazas criminales”.

Hasta ahora, los gobiernos de Sebastián Piñera en Chile y Jair Bolsonaro en Brasil han guardado silencio. Llamativo es el caso de Bolsonaro. A la frontera de Venezuela con Brasil también llegaron campamentos de guerrillas. No obstante, también es cierto que en los 50 años que operaron las FARC, nunca se adentraron en Brasil por miedo a una respuesta.

Rogelio Núñez considera que Bolsonaro, pese a todo, pese a su causa contra Maduro y su carácter irritable, mantendrá el espíritu latinoamericano de no intervención. Beatriz de Majo dice que los gobiernos latinoamericanos “harán causa común, pero más verbal que otra cosa”. Gerbasi opina lo mismo, aunque puso el foco en Colombia.

“Encontré que el discurso del presidente Duque fue muy fuerte. Verdaderamente duro. No se anduvo con medias tintas. La situación para ellos es muy grave. Y muy grave también para el propio Duque, acusado de entorpecer los acuerdos de paz. Por eso reacciona de esa forma y da todo el apoyo a los acuerdos de paz”, señala el diplomático.

Cómo influye en la negociación

El mensaje de Duque encontró respuesta en Venezuela. Fue Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional Constituyente y número dos del chavismo, quien dijo que ellos no tienen nada que ver con el regreso de la guerrilla. “¿Qué tenemos que ver nosotros con el conflicto colombiano? Nada”, dijo Cabello.

Guaidó, el otro poder político en Venezuela, no lo considera igual. El Presidente Encargado dijo que apoyará a Duque en “la lucha que ha emprendido contra el narcoterrorismo”, y rechazó “que se utilice territorio venezolano con el amparo de Maduro para difundir sus mensajes”.

Este choque de posturas se produce en el momento en que los equipos de Guaidó y Maduro iban a retomar la negociación. ¿Será un detonante el anuncio de las FARC? ¿Se romperán las conversaciones definitivamente o, por el contrario, se vuelven ahora más importantes que nunca?

“La negociación no puede servir en este caso. Yo lo que me imagino es que Maduro considera que este mensaje de las FARC es una forma de apoyo. Apoyo a su causa”, señala Gerbasi.

“No creo que el tema colombiano sea tratado entre Guaidó y Maduro”, apunta De Majo.

“No lo veo. Lo que se trata en la negociación es buscar una salida electoral. Y el tema FARC le puede servir a Guaidó para tener más apoyo y respaldo internacional. Al menos, un apoyo más enérgico. Aunque en Venezuela el factor internacional es importante, la clave está en Caracas”, agrega Núñez.

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