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Punto de encuentro de Venezolanos votantes en Bilbao

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El periodista de Antena 3 que viajó a Venezuela: “Es peor de lo que parece” – Mundo 24 – 23 de Septiembre 2017

12243192_975489865823352_3796946823045104902_n.jpgTeo Ibernón, autor del reportaje periodístico que ha dado dolores de cabeza al gobierno, dijo “lo que te encuentras ahí es peor de lo que parece”, refiriéndose a una cruel realidad venezolana que va más allá de lo que reseñan los medios de comunicación internacionales, y escapa de lo que cualquiera pueda imaginar. “Los venezolanos carecen prácticamente de todo, y se levantan a las cuatro de la mañana para tomar posición en una cola donde, con suerte, tal vez logre comprar pan, harina, un pollo…”, anadió el periodista.

Ibernón hizo especial referencia a la situación de los hospitales, afirmando que “los médicos piden a los pacientes que vayan a la farmacia a comprar no sólo antibióticos o analgésicos, sino hasta las mismas jeringuillas o catéteres”.

El periodista reitera de Antena 3 aseguró que “no hay nada, al ver la situación critica en que se encuentra el Hospital Universitario de Caracas: “Es que no hay nada, ni aspirinas para paliar los dolores que causa el virus del zika. La situación es tremenda, de crisis total”.

Agregó que la gente se muere por falta de tratamiento. Algo que confirman los mismos médicos, algo especialmente doloroso en el caso de los niños, cuyo índice de mortalidad “se ha disparado de manera brutal”.

EL PAÍS “MÁS RICO DEL MUNDO” SIN ALIMENTOS
Los precios de los productos básicos están regulados por el Gobierno chavista de Nicolás Maduro, en un intento desesperado de controlar una economía que ya hace tiempo escapó de su control. El pan, los huevos, el azúcar, los pañales… el producto que en cualquier país de Sudamérica se puede adquirir libremente, en la nación más rica del continente no es posible o se convierte en una epopeya bíblica.

Los venezolanos más adinerados, y también los más necesitados, recurren al contrabando de los tristementes ‘bachaqueros’. El Whatsapp y el boca a boca se convierten en los medios informativos más preciados para enterarse de en qué supermercado aún quedan pañales o están a punto de agotarse los pollos.

En Venezuela no puedes comprar lo que quieres cuando quieres, sino el día que te ha asignado el Gobierno. ¿Cómo hace la gente para guardar una cola durante horas, si tiene que trabajar? “Como todo el mundo está igual, la gente sabe que al menos un día a la semana vas a faltar a tu trabajo, porque tienes que hacer cola para adquirir productos básicos. A todo el mundo le pasa lo mismo”.

En el caso de los funcionarios, la presión laboral disminuye. El gobierno les permite trabajar solo de lunes a miércoles para ahorrar energía, con el consiguiente perjuicio en los servicios públicos que prestan.

INSEGURIDAD DESBORDADA
Los dos reportajes que ha emitido Antena 3 se hicieron en una “sensación de inseguridad absoluta y permanente”, no sólo por las presiones del Gobierno, al que pidieron la visa de trabajo y del que recibieron la callada por respuesta (el equipo de periodistas tuvo que entrar en condición de turistas) sino porque las calles de Caracas están infestadas de delincuentes “ capaces de matar por cualquier cosa”. Cualquier cosa puede ser, por ejemplo, “un ‘smartphone’ o un reloj ostentoso”, razón por la cual los periodistas circularon por las calles siempre con chófer y atentos a cualquier signo sospechoso a su alrededor.

Es el día a día de los venezolanos. Cada uno de ellos puede contar historias espantosas que han vivido muy de cerca: el secuestro de un hermano, el asesinato de un primo, un robo en carne propia, como el que denunció la funcionaria venezolana Patricia Tagliaferri en un dramático vídeo que se hizo viral.

Aunque hablaron con todos venezolanos de toda condición, advertían que los comités de vigilancia chavistas que existen cada barrio de la ciudad se muestran especialmente reacios a facilitar el trabajo de la prensa extranjera.

Hace un mes, tras la emisión de la primera parte del reportaje, el presidente Nicolás Maduro atacó duramente a la cadena de televisión Antena 3, a la que llamó “televisora de los corruptos y bandidos, de los ladrones, que seguramente están todos metidos en los Papeles de Panamá”.

 

Flagelos contra Venezuela por David Esteller Ortega – TalCual – 22 de Septiembre 2017

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La desnutrición galopante en los bebes y la muerte en aumento de personas de la tercera edad, no tiene parangón en la historia de la medicina en nuestro país. Hemos visto personas comiendo en los basureros y eso es una mentira de la prensa, según el increíble Maduro
Este gobierno ha traído en unos casos y, en otros, ha centuplicado los males que sufre el pueblo, mientras Maduro y su cohorte, hablan de que el país está gozando de la buena vida que ha traído este socialismo, hasta la presidenta de la Asamblea Inconstituyente, llegó a decir, sin inmutarse, que en Venezuela había comida para satisfacer plenamente a 2 ó 3 naciones más.

La gente ya no puede adquirir los alimentos de primera necesidad, no se consiguen o están muy caros; las medicinas desaparecieron y muchos se están muriendo; los hospitales y ambulatorios carecen de todo, hasta de algodón y de inyectadoras, además, a esto se le suma, que han mandado a atender a los enfermos con médicos chimbos, que causan más desastres que curas en los pacientes, algunos han muerto por la mala praxis médica. La desnutrición galopante en los bebes y la muerte en aumento de personas de la tercera edad, no tiene parangón en la historia de la medicina en nuestro país. Hemos visto personas comiendo en los basureros y eso es una mentira de la prensa, según el increíble Maduro.

Si uno va por calles o carreteras, anda nervioso, pues los asaltos son a menudo y, en muchos casos, no sólo te roban sino que te asesinan. El colmo ha llegado que te asaltan en tu propia casa o apartamento, te roban y también te asesinan, violan a tu mujer o a tus hijas y, en algunos casos, también las matan inmisericordemente. Y aquí no pasa nada. Maduro salió una vez a pasear por la Av. Sucre en un automóvil descapotado, más asustado que el carajo, por cierto, pero resguardado con los carros que llevaba adelante y atrás, repletos de agentes de seguridad, para demostrar que el país está muy contento con su paraíso socialista. ¡Vaya desfachatez! Los arrebatones son a cada rato. Hasta han arrancado, en plena calle, de las manos de una señora, una bolsita con dos canillas (panes) y un pedazo de queso. Pero qué se puede esperar de un Presidente que en vez de referirse al reparto de los panes, se refirió al reparto de los penes, y dijo que la capital de Nueva Esparta era Barcelona o algo por el estilo. Este es el “hijo” de… Chávez, tal para cual.

Ahh! se olvidaron del combate a la corrupción. La mayoría de los gobernantes, al acabar con los petrodólares, se convirtieron en corruptos.

No debemos dividirnos. Para honrar a los muertos, hay que hacer una campaña electoral de calles llenas y con discursos combativos, que despierten la moral, porque allí no se termina la lucha, ahora es cuando debe incrementarse.

 

Postales de una Venezuela exprimida por Loris Zanatta – Clarin – 8 de Septiembre 2017

5878ec38403817d91964d6b7.pngNo está lleno, el vuelo a Caracas, pero casi. Cuesta creerlo: ¿quién viaja allí en estos tiempos? Un montón de chinos. Todos varones. Qué estúpido no haberlo pensado: Beijing está comprando Venezuela. Sin su crédito, Nicolás Maduro ya habría declarado bancarrota. Pero nada es gratis: ¡chau, soberanía!

En Maiquetía se respira el Caribe. Al menos eso: de aire acondicionado ni hablar. Es sofocante, pero la fiesta comienza: primero en distribución de la riqueza, anuncia un panel gigante. ¡Qué raro!: casi no hay aviones en el aeropuerto. Era un centro neurálgico. ¿Qué pasó? Pero hay muchos militares, aburridos y torvos. Dan miedo.

Soy invitado y quiero tener algo en el bolsillo. La chica del cambio me mira incrédula. Así es que mi billete de cincuenta euros ingresa a la historia: lo fotocopia y me pide certificar la tontería con huellas dactilares. A cambio, consigo treinta y dos billetes, una libra de papel: afuera me habrían dado seis veces más. La mayoría son de 100 bolívares. Valen cinco centavos de euro cada uno. No sirven para nada, pero son los más difundidos.

Salgo en busca de la igualdad de la que el gobierno se jacta. Voy acompañado porque Caracas es peligrosa. Mucho. No confío del todo en las estadísticas: un día leí que Argentina tenía menos pobres que Alemania. A primera vista, nada nuevo: al Oeste, los ranchos de siempre, luego Catia, donde nadie se detiene en el semáforo en rojo y la gente deshace las bolsas de basura en busca de comida. Más que de veinte años de socialismo y petróleo a las estrellas, esta ciudad parece salir de un bombardeo. Al Este estaba la Caracas “bien” y allí permanece, con sus hermosos jardines y sus tiendas. Pero hay algo que no me convence. Lo entiendo hablando con los clientes de un panadero del Chacao, de una frutería de Altamira, paseando entre estantes casi vacíos: hay bronca, humillación, desamparo.

La vieja oligarquía hace las maletas, la clase media ha perdido todo. Pero entonces es cierto: ¡aquí está la igualdad! Los pobres siguen siéndolo, pero al menos ahora lo son todos. Hugo Chávez revirtió el aforismo de Olof Palme: ha odiado a los ricos más que amado a los pobres, y ahora la pobreza reina soberana. Soberana pero no pacífica: el volcán murmura, la tensión es palpable. Ver para creer: salgo al Petare. He visto muchas villas o favelas pero esta las supera a todas. Respecto al pasado, le añadieron un teleférico. Une la base a la cumbre, sin paradas intermedias. Casi todo el mundo vive en el medio. ¿Una idea genial? Su vida es conocida: narcos y suciedad, violencia y corrupción, robos y violaciones. ¿Y el Estado? No llegó.

Vuelvo a la ciudad y, mirando bien, descubro autos nuevos, restaurantes elegantes, centros comerciales de moda. Menos mal. ¿Pero la igualdad? Alguien es más igual que los otros. Y el secreto es siempre el mismo: tienes que poseer dólares, recibirlos al cambio oficial y revenderlos al paralelo. En ese caso, serás rico. Sin producir nada.

¿Pero cómo puedes tenerlos si los tiene todos el Estado? En la pregunta está la respuesta: tienes que hacerte con un pedacito de Estado. ¿Cómo? Conviértete en bolivariano. El Estado es su botín. Los nuevos ricos son especuladores codiciosos, cínicos parvenues, jóvenes desenfrenados: están en todas partes y se notan. Los llaman boliburgueses, bolichicos: en el plano etimológico, son nombres impecables. Leer más de esta entrada

La dramática crisis económica y política de Venezuela por Finantial Times – La Patilla – 27 de Julio 2017

El prestigioso Financial Times (FT) publicó un análisis sobre la crisis venezolana “Venezuela’s economic and political crisis in charts” (por suscripción) del cual lapatilla.com ha hecho una adaptación periodística al español así como a sus gráficos.

Señala el FT que mientras que la causa de las protestas que han ocurrido en Venezuela es el plan de Nicolás Maduro para reescribir la constitución del país, los enfrentamientos vienen en un contexto de colapso del nivel de vida, la escasez de medicamentos, el creciente aislamiento internacional y la indetenible corrupción.

Una mirada a los números revela los intensos cambios que han reformado drásticamente la vida en la nación rica en petróleo de América del Sur.

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93% de los venezolanos dijeron que sus ingresos no eran suficientes para comprar los alimentos que necesitan, según una encuesta realizada por algunas de las mejores universidades del país. Casi tres de cada cuatro venezolanos reportaron haber sufrido una pérdida de peso el año pasado, y, de ellos, una pérdida promedio de 9kg. El precio de los alimentos básicos para una familia es actualmente alrededor de 15 veces el salario mínimo y los precios siguen aumentando. El Fondo Monetario Internacional proyecta que la tasa de inflación de Venezuela podría alcanzar el 720 por ciento este año.

Maritza Landaeta, directora de la Fundación Bengoa, una organización caritativa de salud y nutrición, dijo recientemente: “La malnutrición en Venezuela es un problema de corrupción, no de falta de dinero”. Los controles gubernamentales de precios y otras políticas han reducido la producción nacional, y después con la caída del precio del petróleo que hizo que las importaciones disminuyeran dramáticamente, la comida que está disponible para los más de 30 millones de habitantes del país es insuficiente.

La escasez de alimentos se hizo tan drástica que Coca-Cola cesó su producción en Venezuela en 2016 porque no había suficiente azúcar.

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A medida que la violencia y la escasez empeoran, el número de venezolanos solicitantes de asilo ha aumentado drásticamente. Más de 50.000 venezolanos ya han solicitado asilo en todo el mundo en 2017, frente a los 27.000 en 2016, un número que ya era el triple de 2015. Venezuela ha superado recientemente a China y México como la mayor fuente de solicitudes de asilo a Estados Unidos, Para los solicitantes de asilo venezolanos. España fue el segundo destino en 2016.

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Durante mucho tiempo ha habido una gran brecha entre el número oficial de homicidios que el Ministerio de Salud venezolano publicó hasta 2013 y los de organizaciones no gubernamentales venezolanas. El Observatorio Venezolano de Violencia, un grupo independiente, registró 28.479 muertes violentas en 2016 -una tasa de 91.8 por 100.000, lo que daría a Venezuela el segundo mayor índice de homicidios en el mundo, detrás de El Salvador. La fiscal general venezolana Luisa Ortega, una lealista del régimen que es ahora una figura de la oposición, anunció que hubo 21,752 homicidios en 2016.

Según algunas estimaciones, Caracas se ha convertido en la ciudad con más asesinatos del mundo, mientras que otras clasifican a la capital venezolana como segunda o tercera – justo detrás de San Salvador, El Salvador y San Pedro Sula, Honduras.

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En un momento en la década de 1970, los pasajeros podían volar supersónico desde Caracas a París, uno de sólo un puñado de rutas Concorde. Hoy en día, las opciones de transporte aéreo en Venezuela se están reduciendo rápidamente. El mes pasado, United Airlines cesó sus vuelos al país. Ante la creciente inestabilidad política, la disminución de los ingresos y la mala seguridad aeroportuaria, Latam Airlines, la mayor aerolínea de Latinoamérica, Lufthansa y Aeroméxico, anunciaron el año pasado que detendrían los vuelos a Caracas. Hoy la colombiana Avianca, luego de 60 años de volar inenterrumpidamente a Caracas, cesó sus vuelos. Delta Airlines anunció que lo haría en Septiembre.

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Aún más devastador para muchos venezolanos que la falta de alimentos del país es la escasez de medicamentos. Venezuela fue una vez un modelo para la erradicación de la malaria en sus ciudades, pero ahora el fracaso económico y la escasez de tratamiento de la malaria significa que la enfermedad transmitida por mosquitos está desgarrando el país.

A principios de 2017, el director de una importante asociación farmacéutica venezolana dijo que las farmacias estaban cortas en el 85 por ciento de las medicinas que necesitaban los venezolanos, que van desde los analgésicos cotidianos hasta los fármacos para la insulina y quimioterapia que salvan vidas.

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El gobierno venezolano es el más corrupto del hemisferio occidental, según Transparency International, una organización sin fines de lucro. Las redes de funcionarios corruptos robaron o malversaron casi un tercio de la ganancia inesperada de 1 millón de millones de dólares del gobierno por el auge de los precios del petróleo, según antiguos ministros. Desde 2010, el fraude alimenticio -que suele implicar facturas falsas y fraude monetario- ha llegado a los 27.000 millones de dólares, según estima la Asamblea Nacional, mientras que los ciudadanos venezolanos sufren una gran escasez de alimentos.

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Mientras que el aumento de los precios de los alimentos ha hecho la vida más dura para casi todo el mundo en Venezuela, los desempleados están encontrando especialmente difícil alimentar a sus familias. El FMI proyecta que uno de cada cuatro venezolanos estarán desempleados este año, y pronostica que el desempleo crecerá a más del 36 por ciento para 2022.

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Venezuela, donde se encuentran algunas de las mayores reservas de petróleo del mundo, tuvo el mayor producto interno bruto per cápita en América Latina en 1985. Pero el FMI estima que el PIB per cápita de Venezuela estará entre los más bajos del hemisferio en 2022.

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El petróleo representa el 95 por ciento de los ingresos de exportación del país y la falta de diversificación de la economía causa que ha sido particularmente devastada por la caída de más del 50 por ciento del precio del crudo desde 2014. Las reservas internacionales de Venezuela cayeron por debajo de 10.000 millones de dólares a mediados de julio, el nivel más bajo en 15 años.

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La reescritura de la constitución venezolana, objetivo de una asamblea constituyente creada por el señor Maduro, sería un golpe a la democracia del país. Sin embargo, la calificación de Freedom House de Venezuela, una puntuación anual de la institución con sede en Estados Unidos, se ha estado deslizando lentamente de “parcialmente libre” a “no libre” durante una década. La calificación de la libertad de Venezuela tomó otro golpe a principios de este año después de que la Corte Suprema respaldada por Maduro intentara hacerse cargo de la legislatura controlada por la oposición. Cuando esa iniciativa fracasó, Maduro lanzó su proyecto del 30 de julio para una asamblea constituyente que reescribiera las reglas del juego a su favor.

La reacción reciente del país

A partir del golpe de estado del Tribunal Supremo de Justicia, las calles de Venezuela has sido testigos de las protestas ciudadanas que el régimen de Maduro se ha propuesto reprimir brutalmente.

Según el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social, en su más reciente actualización del 10 de julio, en 100 días se habían realizado 4.182 protestas en toda la geografía nacional.

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En un estudio de opinión pública nacional del finales del mes de mayo, la empresa Hercon Consultores halló que el 75,5% de la población venezolana se oponía a una asamblea constituyente y el 79,9% expresó que no iría a votar por ella.

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El estudio flash arrojó una intención de votos de apenas 12,3% . Nudo crítico para el gobierno. Es decir, que la idea de una nueva Asamblea Nacional Constituyente no tiene apoyo. El 79,9% de los encuestados dijeron no van a refrendar con su voto una nueva ANC por su realidad coyuntural y según los datos cuantitativos difícilmente someterá a su aprobación ante pueblo,revelándose una postura con sustancia antidemocrática avalada por el CNE.

 

Pecado estructural – Editorial Revista SIC – Junio 2017

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El Gobierno venezolano ha conducido al país a un desastre nacional que se expresa dramáticamente en todas las dimensiones de la vida cotidiana. Si el Ejecutivo nacional, con el respaldo de las Fuerzas Armadas, sigue empeñado en imponer su proyecto político-económico a contra vía del marco constitucional y del sentir de todos los sectores del país, este desastre se profundizará hasta convertirse en una catástrofe humanitaria con epicentro político: “la dictadura”. Estamos ante un sistema que no solo niega las mínimas condiciones de vida a la población, sino que la reprime salvajemente cuando esta expresa su malestar y descontento; por ello, desde nuestra fe, cabe señalar este hecho de “pecado estructural” o “pecado institucional”.

En lo económico, según datos de Ecoanalítica, Venezuela vive la mayor depresión sufrida por cualquier país de América Latina con un crecimiento económico cercano a cero. Los indicadores son alarmantes: una acelerada inflación y pulverización del poder adquisitivo de la moneda; por ejemplo, desde enero de 2014 hasta enero de 2017 la inflación (subyacente) se ha incrementado en 1.240 %, lo que indica un fracaso rotundo en la política de control de precios. En tiempos de las vacas gordas se quebró el aparato productivo y se vivió de importaciones y ahora ante la depresión de los precios en el mercado petrolero, nos encontramos con el aparato productivo desmantelado y con un fuerte recorte en las importaciones; pero en vez de rectificar, en el marco de los reiterados e inconstitucionales decretos de emergencia económica, se ha procedido a la liquidación de activos; es decir, se ha ido desmantelando y vendiendo parte de la musculatura productiva, especialmente en el sector petrolero.

Esta realidad económica se expresa en la realidad social en una vertiginosa depresión en la calidad de vida de los venezolanos. Nos hacemos eco aquí de los resultados del estudio sobre pobreza hecho por las universidades en 2016, el cual señala que el 81,8 % del total de hogares se encuentra en situación de pobreza de ingresos, el 51 % del total de hogares se encuentra en situación de pobreza extrema y la pobreza estructural (que combina ingresos + condiciones de vida) alcanza el 31 %. Esto en la vida cotidiana se expresa en una situación de hambre que está afectando a gran parte de la población donde los más vulnerables son los infantes, adolescentes y adultos mayores. Ante esta hambruna, el Gobierno ha respondido militarizando el pan a través de los CLAP que, más que una alternativa, es un arma de chantaje y extorsión política para desmovilizar a la población. En cuanto a esta táctica alimentaria, cabe destacar que si bien el 50 % de potenciales beneficiarios declara no haber comprado la caja o bolsa de comida en los CLAP en los últimos treinta días, esta política de chantaje funciona cual efecto lotería; es decir, “algún día me tocará”. Sin embargo, en medio del chantaje, encuestas recientes señalan que casi siete de cada diez entrevistados dice que el Gobierno no está haciendo nada para resolver los problemas.

Por otra parte, en el área educativa, tan fundamental para la rehabilitación de nuestro país, hay más de 1 millón de niños y adolescentes entre 3 y 17 años desescolarizados. Todavía la educación inicial está fuera del alcance para casi la mitad de la población de 3 a 5 años, en el quintil más pobre. En las edades de 12 a 17 años es más intenso el rezago escolar. Llega a 15 % el grupo en rezago escolar severo.

Lo más grave de todo es que dada la pauperización de la calidad de vida del docente, las escuelas de educación en nuestras universidades han venido cerrando sus puertas pues nadie quiere estudiar educación. Recordemos que la hora de trabajo de un docente no alcanza para comprar una cebolla en el mercado. La depresión es general, los niños y jóvenes no encuentran incentivos para estudiar en un país que les va cerrando el futuro y donde el empleo honesto y productivo no es rentable. Todo tiende a la informalización e irregularidad de la subsistencia.

También en el sector salud se evidencia una grave crisis en la infraestructura hospitalaria; en la falta de insumos y equipos médicos; en el abastecimiento de medicinas; en las condiciones laborales y de vida de los trabajadores de la salud; en la seguridad del personal en los hospitales y centros de salud; en la muerte de neonatos y mujeres parturientas; en la clara política de desinformación por parte del Estado al suspender los boletines epidemiológicos con la pretensión de ocultar la realidad y montar sus propagandas de Estado.

Y si nos adentramos al área de seguridad ciudadana, nos encontramos que para el 2016, el Observatorio Venezolano de la Violencia (OVV) registró 28.479 muertes violentas, que equivale a una tasa de muertes violentas de 91,8 por cada 100.000 habitantes. Para 2017 todo señala un repunte en estos indicadores.

Esta crisis, que requiere de decisiones políticas sensatas y concertadas con todos los sectores, ha sido agudizada por el empeño del señor Presidente de atornillarse en el poder, desconociendo la voluntad popular y cerrando todos los canales democráticos; al cortar el hilo constitucional y dar un golpe de Estado continuado que se consuma en la Asamblea Constituyente inconsulta. Los datos de la encuestadora More Consulting, para el primero de mayo, después de un mes de protesta, son reveladores: el 79,9 % de la población evalúa negativamente la gestión del presidente Maduro; 72,9 % considera que estamos en una dictadura; 71 % dice estar de acuerdo con que el presidente salga de su cargo; y solo el 10 % está de acuerdo con la propuesta de Asamblea Constituyente en los términos propuestos por el Presidente.

La militarización, la pretensión dictatorial y la impopularidad del Presidente, han activado un proceso de protestas a lo largo y ancho del territorio nacional, cuyo sujeto rebasa a la oposición política, lo que Provea ha caracterizado de rebelión pacífica. En ese movimiento convergen: las manifestaciones cívicas con dirección política y el accionar de grupos anarquizados que actúan por cuenta propia y declaran expresamente no responder a líneas partidistas. Pero el Gobierno, a quien le interesa el caos y la confusión, a través de una estrategia paramilitar ha venido protagonizando actos vandálicos a gran escala con el objeto de distorsionar la estrategia de la no violencia activa, única capaz de evidenciar las acciones criminales y violaciones sistemáticas a los DD.HH. por parte del Estado y el para-Estado. A raíz de esta caotización y ola represiva el país está de luto y hasta el momento se cuentan alrededor de 53 asesinatos políticos a causa de la represión, cientos de torturados, miles de heridos y centenares de civiles detenidos y procesados injustamente por tribunales militares.

En los últimos días, la estrategia represiva y paramilitar del Gobierno, ha encontrado sintonía en un sector extremo de la oposición que se autodefine como “resistencia” desmarcada de la conducción política de la Mesa de la Unidad (MUD) y de las organizaciones y redes sociales convencidas de la no violencia activa como camino de lucha. De tomar fuerza esta tendencia, este fenómeno nos coloca en un escenario de anomia y anarquía muy peligro, tal como lo ha venido señalando la fiscal general Luisa Ortega Díaz; quien ha asumido una posición constitucional al servicio del país. La violencia, venga de quien venga, es un camino ciego que solo nos conducirá a la autodestrucción como pueblo y profundizará las heridas y resentimientos entre hermanos, fortaleciendo este sistema y su dinámica de “pecado estructural”. Pero, queremos dejar claro, que cualquier desenlace violento y fratricida tendrá como responsables principales al señor presidente Maduro con su equipo de gobierno quienes se han empeñado en desconocer sistemáticamente la soberanía popular y, en complicidad con el Tribunal Supremo de Justicia, el Consejo Nacional Electoral y el defensor del Pueblo; quien preside el Poder Ciudadano, imponen una Asamblea Constituyente antidemocrática y fascista por su carácter corporativo, excluyente e inconsulto.

Una atrocidad más por Leonardo Padrón – Caraota Digital – 8 de Junio 2017

UnknownUno de los videos más virales de los últimos días ha sido ese donde se ve -nítida y escandalosamente- cómo un pequeño enjambre de policías (PNB) acorrala en un rincón a varias mujeres y les roba sus pertenencias. Una de ellas -blusa blanca, pantalón verde oliva, rostro atolondrado por la asfixia- es llevada hasta el escondrijo. La mujer apenas puede respirar mientras el uniformado le arranca el reloj y lo escurre furtivamente en su bolsillo. Ella, a tientas, busca sentarse para recuperar el aliento. Al lado, tres policías más, como perros hambrientos alrededor de un hueso, forcejean con otra mujer, tironeándola de un lado a otro, jalonando su morral, sacando objetos de allí, guardándoselos presurosos en cualquier parte, repartiéndose el botín como míseros rateros de la calle.

Esa otra mujer, cuyo rostro no logra registrar el video, habla hoy conmigo, con una cólera inmensa en la garganta. Porque pasó mucho más de lo que se alcanza a ver:

“Estábamos regresando por la Av. Luis Roche y fuimos emboscados por una gran cantidad de PNB en motos. No tuvimos cómo escapar. Nos ahogaron con bombas lacrimógenas. Nos escondimos tras las columnas del Hotel Caracas Palace. El diputado Paparoni estaba en ese grupo y salió para que pudiéramos escapar. Pidió que no lo golpearan porque tenía una lesión en el brazo, pero no le hicieron caso. Nos apuntaron con sus armas despojándonos de nuestras pertenencias. Como en mi morral no estaba el celular comenzaron a meterme mano por todos lados. Por la espalda, por mis senos y por dentro del pantalón llegando a mi zona vaginal donde tenía el celular, pero por el guante que él tenía y lo apretado del bluyín no pudo sacármelo. ¡Estoy endemoniada, rabiosa, indignada, porque el hecho de tocarle los genitales a una mujer sin su consentimiento, con o sin penetración, es una violación! ¡Y te digo que la mirada y la voz de ese policía nunca las olvidaré!”
Aquí detengo su relato. Aquí todo hierve. Aquí la furia es absoluta. Supongo que a esto también se refiere el ministro Padrino López como atrocidad. No sé si él, o el comandante general de la PNB, tienen estómago y argumentos para defender tamaño ultraje. No sé si de esto va amparar a una revolución. No sé si la cotidianidad de estos uniformados es tan miserable que necesitan robar, manosear, humillar, oprimir, a sus compañeros de cédula de identidad y gentilicio.

Teresa, llamémosla Teresa para preservar su identidad, continua relatándome la traumática escena:

“Uno de los policías le decía al otro ‘¡Si no te da el celular, dale lo suyo!’. Les dije ‘No tengo nada más que me quiten’ y el otro insistía en que le diera el celular, apuntándome con la cosa esa que dispara bombas. Le pregunté al que estaba revisándome ‘¿Por qué me quieres matar, por qué me quieres hacer daño?’. Entonces nos vimos fijamente a los ojos y me dijo: ‘Yo no te voy a matar’. Y me empujó contra una jardinera. Allí me dejaron. A las otras mujeres que estaban en el grupo les robaron los celulares, los lentes, todo. A una periodista de prensa internacional le quitaron la cámara y 1.000 euros. Salimos de allí y nos sentamos en un banco a vomitar”.
Mientras tanto, en los alrededores de la Plaza Altamira el diputado Carlos Paparoni se afanaba en recoger del piso un gran número de tuercas, como prueba de las insólitas y letales municiones que dispararon los uniformados. Mientras tanto, hoy, Teresa me reafirma el tamaño de su ira y el calibre de su resolución:

-“¡Faltan letras en el abecedario para describir lo que siento! Si ellos creen que con esa actitud de malandros que ni siquiera conocen de leyes y tratados internacionales van a hacer que dejemos de protestar, pues ¡¡NOOOOO!! Estoy más fuerte que nunca y con mucha determinación producto de la arrechera! ¡Perdón, pero no tengo otra expresión! La gente se quedó sin celulares, sin cámaras, sin documentos, sin dinero, sin zapatos, pero con más ganas de seguir hasta lograr el objetivo. No vamos a entregar tan fácil lo que nos queda de país y mucho menos vamos a dejar que las muertes de tantos jóvenes exigiendo libertad sea en vano”.

La voz de esta mujer parece replicar la voz colectiva del asfalto en Venezuela. La voz que se hizo calle y protesta, calle y mapa de ruta. Ni siquiera permite que sus amigas lloren cuando les cuenta lo sucedido. Ella sabe que hay tragedias de mayor calibre ocurriendo cada día en nombre de la detestada revolución de Nicolás Maduro. Ella sabe que hay sangre que no regresa al cuerpo. Que hay más nombres agregándose a la lista de muertes. Que hay gente siendo arrojada a calabozos por el puro gesto de manifestar en paz. Que hay familias arruinadas en el dolor de un hijo que no volverá nunca más al hogar. Que las otras atrocidades continúan su curso: el hambre, el hampa, la ausencia de medicinas, la pobreza extrema y las epidemias, el desmoronamiento del país.

Finalmente, me dice “Teresa”:

– “No quiero que mi nombre sea revelado. No quiero ser noticia. La noticia es Venezuela. Soy visitador médico y he ido a todas las marchas. Tengo 52 años y ahora es que me quedan fuerzas para luchar contra esto. Seguiré en las calles. Lo tengo en mi sangre. Mi papá era polaco y vivió la segunda guerra mundial. Él me enseñó que a los dictadores y tiranos hay que combatirlos. Eso sí, preservando la vida. Es la primera vez que me agarran. Desde el 2002 estoy en esto y no me canso. No me da la gana. Estoy más digna y fuerte que nunca. Tengo un compromiso enorme con la tierra bendita que recibió a mi padre”.

Bendita sea esta Teresa sin nombre que encarna a todas las valientes mujeres del país

Caracas repite como la ciudad más violenta del mundo – La Patilla – 6 de Abril 2017

Caracas, la capital venezolana, registró 130,35 asesinatos por cada 100.000 habitantes en 2016 y fue la ciudad más violenta del mundo, seguida del balneario mexicano de Acapulco y la hondureña San Pedro Sula, según un informe divulgado hoy en México por una ONG.

El listado, elaborado por el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal, tomó en cuenta solo urbes con 300.000 o más habitantes, y destacó que del medio centenar de ciudades incluidas en el recuento del año pasado, 42 pertenecen a América Latina.

“De las 50 ciudades del ránking, 19 se ubican en Brasil, 8 en México, 7 en Venezuela, 4 en Estados Unidos, 4 también en Colombia, 3 en Sudáfrica, y 2 en Honduras. Hay una ciudad de El Salvador, Guatemala y Jamaica”, indicó la ONG en un boletín.

La cifra de homicidios dolosos en Caracas, que repite posición respecto del 2015, “confirma la grave crisis de crimen y delito que agobia a Venezuela”, resaltó el Consejo, que destacó que entre las diez urbes más violentas figuran también las venezolanas Maturín, Guayana y Valencia.

La segunda posición correspondió la ciudad turística de Acapulco, en el estado mexicano de Guerrero, que registró una tasa de 113,24 homicidios por cada 100.000 habitantes.

El informe destaca que Acapulco regresa a la segunda posición, que ya alcanzó en 2014, a pesar de los reiterados esfuerzos del Gobierno federal y estatal de pacificar la zona para que vuelva recuperar su potencial turístico.

La tercera urbe más violenta del mundo es San Pedro Sula (Honduras) con una tasa de 112,09 asesinatos, la cuarta Distrito Central (Honduras) con 85,09 y la quinta Ciudad Victoria (México) con 84,67.

En 2016 reingresaron a la lista las mexicanas Mazatlán (27), Ciudad Juárez (37) y Chihuahua (40), lo que revela “cómo la violencia ha repuntado en México” y “cómo los logros para reducirla entre 2013 y 2015 han sido anulados”, apuntó el estudio.

“Si en 2012 de las 50 ciudades más violentas del mundo 12 eran mexicanas y la cifra se había reducido a cinco para 2015, en 2016 la cifra subió a ocho”, remarcó la entidad, que alertó de la “negligencia e ineptitud” de las autoridades y la impunidad criminal.

Además, ingresaron al ránking las ciudades colombianas de Cúcuta y Armenia, esta última que aparece por primera vez y en el puesto 44.

A su vez, abandonaron el listado Porto Alegre (Brasil), Campina Grande (Brasil), Maracaibo (Venezuela), Johannesburgo (Sudáfrica) y Pereira (Colombia), con tasas de homicidios por cada 100.000 habitantes inferiores a 34,43, el nivel que reportó Durban (Sudáfrica), que se situó al final del listado.

En las 50 ciudades la tasa promedio fue de 56,34 homicidios dolosos por cada 100.000 habitantes.

“Pese a la inclusión de una ciudad colombiana más en el ránking, Colombia es el país -de los que han venido figurando en las diferentes ediciones- que sigue mostrando un mayor y consistente éxito en reducir la violencia homicida”, indicó la ONG.

El Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal consideró que la impunidad es uno de los factores que inciden en el aumento de la violencia.

En Brasil, 92 % de los autores de los crímenes no son condenados, mientras que en Guatemala la cifra asciende a 93 % y en Venezuela, El Salvador y en Honduras ronda 95 %.

“En México la tasa de impunidad por homicidio es del 93 %, pero en Chihuahua es del 94 % y en los estados de Guerrero, Sinaloa y Tamaulipas es del 99 %”, detalla.

 

Caracas la ciudad mas violenta del mundo! Enero 2017

El mito de la emigración por Rafael Marrón González Lunes – Correo del Caroní -30 de Enero 2017

“Quien no tenga un hijo en el extranjero lavando pocetas, barriendo o surtiendo gasolina es guate’perro”
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La inseguridad, más que la inflación, ha lanzado ingente cantidad de jóvenes profesionales a la emigración. Este ha sido el más grande crimen del socialcomunismo chavista. Exactamente igual al de Fidel, que forzó la salida de Cuba de los empresarios y profesionales, cambiándoles sus propiedades por la libertad, y diez años después Cuba era una ruina y los empresarios ya eran ricos otra vez en Miami, y sus descendientes son ciudadanos políticos activos con posibilidades presidenciales. Pero la cachapa mental socialcomunista cree que es posible desarrollar una nación estimulando la flojera y la mendicidad.
Pero punto aparte del cretinismo congénito de todos los comunistas, sin la mínima excepción, que pertenecen por afinidad inmoral a una comprobada secta de asesinos, ladrones y pervertidores de menores, tenemos ahora la estupidez que cree que emigrar es lo máximo. Que los países elegidos para residenciarse los están esperando con los brazos abiertos para dotarlos de cargos correspondientes a su nivel profesional. La justificación de esta estupidez, colectiva ya, es que van a cobrar en dólares o en euros. Como si trabajaran allá y vivieran aquí. No perciben que el costo de la vida se paga en moneda nacional. Ganan en dólares o euros pero gastan en dólares o euros. Y lo perverso es que ese espejismo convertido en sueño estimula las ansias migratorias y abandonar el país se convierte en proyecto de vida. Y en cuanto lo político, valientes son los que se van y los que nos quedamos enfrentando esta perversión traidora y miserable, somos cobardes.
Mientras nosotros nos negamos a abandonar la lucha por recuperar la dignidad de esta patria que nos cala los huesos, los jóvenes migrantes maldicen su patria -“ay, no mija, yo me desconecté de las noticias de allá”- que sufre una situación creada por la falta de criterio que les entregó el país a los comunistas, y los padres, que tal vez votaron por Chávez, celebran jubilosos porque les salió la visa a sus hijos y se van de esta mierda a vivir en el paraíso prometido, en el cual hay ríos de miel y el maná llueve del cielo.
Pero la verdad es otra. Triste y dramática. Sin negar que existan excepciones, pero muy pocas, integradas por jóvenes pudientes o que poseen talentos artísticos que les hacen menos penosa la existencia emigrante. El aluvión humano, sin recursos, que recala en los Estados Unidos, España -que creó un infierno medieval para los venezolanos en sus aeropuertos- Panamá -cuyo odio amenaza la vida de los migrantes- Colombia -su vicepresidente nos califica como venecos- Chile -que nos abomina- Perú, Brasil -inició deportaciones masivas- entre otros destinos menos conspicuos, ha generado un desprecio por los venezolanos como jamás se había visto. Nos miran como invasores. Somos incultos e indigentes. La lástima política inicial dio paso al rechazo y una ola antiinmigrante propiciada por la masiva migración venezolana, recorre América Latina. Ya la CIDH pidió implementar medidas de protección para migrantes venezolanos ante las deportaciones hostiles. Y para agravar la situación, se ha establecido en Venezuela una nueva forma de subsistencia o de paliar la inflación, es la búsqueda temporal de dólares mediante el trabajo ilegal en los Estados Unidos, controlado por mafias cubanas y mexicanas, que reclutan jóvenes para realizar trabajo esclavo en fábricas de producción masiva.
Contra este tipo de emigración se ha pronunciado Donald Trump, que castigará aquellas ciudades santuario que protegen a los ilegales, como Chicago, por lo que estas acciones policiales se verán endurecidas en los próximos días, así que es prudente que los venezolanos no insistan en esta práctica, productiva por la especulación cambiaria, pero sumamente riesgosa para la vida, pues un emigrante ilegal es desechable, estimula la violencia policial y las bandas de reclutamiento suelen eliminarlos cuando ponen en peligro su operación.

Como la zorra que se cortó la cola
Tal como cuenta la fábula de la zorra que se cortó la cola y pretendía que las demás la imitaran, por lo cómodo y modero de andar sin cola, así tenemos ahora publicistas de la emigración, que pasó de un acto coyuntural por la crisis política venezolana, a una moda que produce estatus. Quien no tenga un hijo en el extranjero lavando pocetas, barriendo o surtiendo gasolina es guate’perro. – “Mi hijo como taxista en los Estados Unidos gana más que el tuyo que es médico aquí”. No lo dudo. Y seguro vive mejor en cuanto a seguridad y capacidad de consumo, aunque con mucha estrechez y sin posibilidades de desarrollo personal. Y mirado como gallina que mira sal por el racismo internacional. El problema es de dignidad.

“Esta porquería de país”
Me encuentro con un amigo cuyo hijo, ingeniero civil, gestionaba para emigrar a Panamá donde ya tenía trabajo como dependiente de un supermercado. Pero lo que me impactó fue la alegría del padre: – “por fin se va de esta porquería de país”. Ahora nuestra Venezuela es una basura. La culpa de su desastre socioeconómico, causado por la inmadurez de un pueblo parasitario y la debilidad de la democracia en su autodefensa, fue desplazado del gobierno corrupto y miserable de Maduro hacia el país. Venezuela, nuestra noble patria, ahora no vale nada, después de haber servido de cobijo y desarrollo a millones de emigrantes de todas las latitudes del planeta. La doble nacionalidad adquirió ribetes de superioridad moral. Facilita el abandono de la patria que les permitió progresar y hasta enriquecerse. Solo los viejos nos quedaremos luchando por su rescate. Cada día con menos posibilidades.

Fidel Castro calculó que en los primeros tres años del chavismo, por lo menos tres millones de venezolanos de la clase media abandonarían el país. Sin embargo se equivocó. Nadie se movió. Hasta Gustavo Cisneros se montó en una tarima. Y millones de ciudadanos de la clase media, en gesta histórica, hicieron renunciar a Chávez. Nadie quiso abandonar su patria. Pero ahora es una diáspora insensata. Los países vecinos implementan políticas especiales para atender la masiva afluencia de desempleados venezolanos que colapsan el transporte público. Las atractivas jóvenes venezolanas son presa fácil de la trata de blancas. Por hambre extranjera. Hasta guerras entre mafias han provocado. Y el gentilicio pasó a ser objeto de burlas y sospechas. Las venezolanas son putas. Los venezolanos unos muertos de hambre. El mundo se hartó de la pedidera de medicinas por internet. Hasta en Bolivia, sacada de la miseria con el dinero venezolano, se nos trata con desprecio.
Comprendo las razones del miedo y entiendo la esperanza, sin embargo, sería importante reflexionar sobre este delicado tema. Al gobierno le tiene sin cuidado la diáspora venezolana, aún más, sirve a sus planes de dominación, y mientras más preparada y formada sea la juventud que escapa, menos posibilidades de rebeldía tendrá en contra. No pido a la juventud que continúe en la estupidez de seguir vertiendo su sangre por la patria, que ya no la necesita, lo que es necesario es que no la maldiga más y haga sentir a este gobierno infame que quienes deben emigrar son quienes la han sumido en el descrédito y la humillación. Maduro, por favor, vete ya. Y llévate tu karma.

La hora cero por Leonardo Padrón – ProDaVinci – 30 de Enero 2017

leonardo-padron-681x681-1Estuve veinte días fuera del país con motivo de las fiestas navideñas. Veinte días donde sabía que los riesgos de morir asesinado se reducían en un 95%. Claro, el mundo ya no es un lugar seguro en ninguna de sus esquinas, pero la muerte ha conseguido en Venezuela a sus más entusiastas aliados. El fantasma del terrorismo islámico aun no nos ha alcanzado, pero igual ya no nos damos abasto con nuestros propios criminales, que son cuantiosos y diligentes. La muerte aquí obtiene sus mejores estadísticas porque el hampa no tiene días feriados en Venezuela. A la manera de Los juegos del hambre atravesamos nuestra propia jungla en zozobra, acechados, como trofeos de una cacería que nunca acaba. La sensación de estar en permanente riesgo de muerte es extenuante. El futuro en Venezuela no es un almanaque normal. Se cuenta en salidas y vueltas al hogar, en latidos por metros cuadrados, en noches ganadas a los depredadores.

A Venezuela la gobierna el hampa, en el sentido más amplio de la palabra.

Ustedes entienden.

Porque el que no respeta las reglas de una democracia está infringiendo la ley. El que permite que sus aliados saqueen las arcas públicas también delinque. El que gobierna y deja que las calles se conviertan en sangre es poco menos que un homicida culposo. El que tiene el poder para castigar y no lo ejerce es socio del delito.

Ante la violencia, el que la consiente es un criminal.

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Durante mis días de asueto lo único que logré abolir en mi cerebro fue el sonido del chavismo. Porque el chavismo suena. Suena a bramido y amenaza. A escarnio y cadena nacional. A ideología rancia, afectación y retórica militar. El chavismo es, sobre todo, el sonido de un resentimiento. Dentro del país es imposible escapar a su ruido. De esa eufonía descansé. Más allá de sus fronteras puedes prender la radio y oír música. Ver televisión y contemplar un programa completo. Sin cuñas alienantes, ni consignas de odio. En las redes sociales las tendencias no las dominan los robots políticos y el insulto. En las calles no hay colectivos que agredan a sacerdotes o diputados. Mis tímpanos reposaron. Del resto, la ansiedad por el país seguía intacta. Incluso, se acrecentaba. Como quien sale de vacaciones y sabe que hay ladrones merodeando en los jardines de su casa, forzando las cerraduras y ya quizás probándose tus prendas y lanzándose de brazos abiertos en tu cama. Por eso, no dejé de asomarme a la marea alta de nuestras noticias.

En el extranjero, los venezolanos se tratan como gente de tierra arrasada. En cada conversación alguien insiste en hablar de la enfermedad. Porque hoy el país es una enfermedad.

Sin canciones para disimular en ningún lugar a la redonda.

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Un joven venezolano cuyo oficio de inmigrante es embalar cajas en un Door to Door de Miami me cuenta su historia mientras coloca —como si armara un lego— papel higiénico, café, leche, libros, aceite, jabón y atún dentro de una caja.

“Mi novia llora todos los días. No se acostumbra”, me dice. “Aquí no hay vida social. Solo trabajo y gastos”, me dice. “En otra vida trabajaré en lo que me gradué”, se lamenta.

Ya más nunca seremos iguales. Tenemos la piel magullada. Se nos notan los rosetones, la lentitud, los rasguños en el habla.

De ser una futura Cuba, ahora somos su posdata. Vida en los márgenes. Historias de sofá cama. Gente que no tiene lecho propio. Que va de casa en casa, de amigo en amigo, mientras reúne algún dinero y un código postal. Mientras alcanza estatus de ciudadano.

Hay gente que le perdió la pista a la moneda nacional. Gente que no entiende cuánta cara de asombro debe poner cuando menciono el precio de un cartón de huevos. Gente que ya no sabe cuánto significa carísimo.

Por primera vez no me toca el hombro la nostalgia. Hoy, afuera, siento alivio y oxígeno. Sucede que uno se cansa de jugar a la ruleta rusa. Una parte de mí ya no quiere volver. Otra parte quiere insistir con su morral de ataduras y querencias.

A duras penas.

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Coloco en las redes una foto de la cena de Navidad. La foto es austera. Sin alardes. Tres vasos plásticos rojos con algún líquido impreciso. Una furtiva hallaca sobre más plástico. Y las sonrisas de dos parejas que no van más allá de ser las expresiones para una foto. Siempre mentimos un poco en cada foto. Estiramos los pliegues, replegamos el abdomen, congelamos el espejismo de una perfección que nunca triunfa. Dos o tres personas se sintieron ofendidas. Ante tanta miseria colectiva debemos esconder los rituales y celebraciones. Un paro general de la alegría, pretenden algunos.

Como si eso derrocará al dictador y su jauría.

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Esta vez ya ni siquiera mis amigos desplegaron sus análisis de cómo salir de la pesadilla. Ni siquiera se hizo el inventario de errores. Como si ya la condena fuera irreversible. Ya nadie nombró a Ramos Allup, a Capriles, o a Voluntad Popular. Todos asumían al país como un error consumado.

Tristes al fondo de los tragos.

El país como un rastro de comida oscura entre los dientes.

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Cierras paréntesis y toca regresar. En el aeropuerto de Miami una multitud atesta los mostradores de la línea aérea Santa Bárbara. Hay un caos en proceso. De tres aviones en servicio, dos se han dañado (cada uno con capacidad para 200 pasajeros). Solo se encuentra operativo el más pequeño. Las matemáticas no dan. ¿Cómo encajar 500 pasajeros dentro de un avión donde caben 100?

Es una muchedumbre varada, huérfana de atención. Nadie da información oficial ni ofrece disculpas. Hay pasajeros que están desde el día anterior y aún no saben qué va a pasar con ellos. Muchos entregaron sus maletas y no tienen cómo cambiarse de ropa o cepillarse los dientes. Los lobbys de los hoteles cercanos están colapsados por la imprevista avalancha de pasajeros abandonados a su suerte. Ya hay varios vuelos acumulados. Hay hartazgo, rabia, gente desesperada. Nadie sabe qué día logrará regresar al país. La agenda de vida de 500 personas debe reescribirse. Un caraqueño me comenta: “¡Y de paso tenemos que pasar por el purgatorio para llegar al infierno!”.

Ni siquiera afuera el país funciona.

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El aterrizaje es forzoso. El país te recibe, pero no hay brazos abiertos, sino caídos, magullados, famélicos. Debes prender tus radares de nuevo. Olvida el asfalto de Florida, que no conoce de huecos. No hay una sola calle de Caracas que no esté herida. Zanjas, agujeros, alcantarillas rotas. Otra vez debes estar atento al zumbido de los motorizados. Ve a los lados, adelante, atrás, no te descuides, oculta tu celular, maneja rápido, huye de la noche. Otra vez las colas en farmacias y supermercados. Otra vez los medios invadidos por insultos y amenazas. Has vuelto al sonido del chavismo.

♦ ♦ ♦

Y entonces, al primer amanecer, viene la muerte a decirte que sigue siendo la dueña de las calles.

Se repite la ecuación: asesinan a una figura mediática y se activan los estribillos de protesta. Pasa esta vez con el joven animador de TV, Arnaldo Albornoz. Todos los que tenemos ventanas públicas agitamos nuestra rabia porque lo conocíamos. Pero también se estremecen las ventanas íntimas de miles de anónimos ciudadanos que mueren acribillados en sus propios hogares, en el asiento de sus carros, en las esquinas de sus barrios o edificios. Durante 48 horas el nombre de Albornoz será tendencia en las redes. Decimos ya basta y no pasa nada. Nos ofuscamos durante tres días y no pasa nada. Declaramos nuestra irritación, levantamos pancartas, y no pasa nada.

Luego nos mudaremos a otra mala noticia.

♦ ♦ ♦

Mientras, el régimen se hace el loco, el sordo, el ocupado.

Ocupado en no perder su botín.

Por eso su principal programa de gobierno es la amenaza. Nos amenaza el presidente por adversarlo. Nos amenaza la ineptitud de cien ministros. Nos amenazan los colectivos armados con sus cabillas ideológicas. Nos amenazan las megabandas con sus armas largas y humeantes.

Al régimen no le importan nuestros muertos, enfermos y exiliados. No lo conmueven el hambre, la ruina y la tristeza nacional.

El régimen está ocupado dibujando su propio espejismo.

♦ ♦ ♦

El hampa nacional tiene muchos rostros.

El hampa tiene una pistola en la sien de cada uno de los venezolanos.

Nos asaltaron la vida.

Los seguidores del chavismo tienen que terminar de entenderlo: Chávez ya no vive. Solo vive el mercadeo político de su recuerdo. La revolución mutó en saqueo histórico. Y lo que sigue es más ruina. A estas alturas del desastre, es imperativo plantearnos si realmente vamos a aceptar otro año más de vandalismo y exterminio. Si vamos a tolerar más errores y requiebros de la oposición. Si vamos a hacer de la paciencia la mortaja de nuestros sueños.

Si eso ocurre, habremos transgredido nuestra dignidad y, presos en la resignación, le regalaremos el sentido de nuestra existencia a la jauría.

No acepto que mi destino lo determine un accidente llamado Nicolás Maduro. Ni su camarilla de resentidos, ahora millonarios. No nos lo merecemos. Ninguno de nosotros.

¿Seremos capaces los venezolanos de convertir nuestra miseria en un acto definitivo de redención? ¿Alcanzaremos a reaccionar masivamente? ¿Lograrán estar finalmente al nivel de las circunstancias los líderes de la oposición? ¿Sabremos comprarle el ticket de regreso a la democracia y colocarle una lápida a la dictadura que nos gobierna?

Nos va la vida en esas preguntas.

Sobre todo en sus respuestas.

Es la hora cero de Venezuela.

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