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Escenarios Económicos y Políticos para Venezuela 2019 – Datanalisis – Mayo 2019

Indice Nacional de Precios al Consumidor – Asamblea Nacional – Abril 2019

En Venezuela nadie escapa de la tragedia económica de Maduro por Daniel Gómez – ALnavío – 4 de Abril 2019

La economía de Venezuela caerá más de 35% en 2019 y esto “es una verdadera tragedia”, dice a ALnavío Asdrúbal Oliveros, director de Econalítica. Una verdadera tragedia porque “nadie escapa”. Porque esta caída supone “una destrucción más acelerada de la riqueza, con cierres de empresas, reducción de márgenes y empobrecimiento de la gente”.

Las sanciones de EEUU y la crisis eléctrica agudizan la crisis en Venezuela / Foto: PxHere
Las sanciones de EEUU y la crisis eléctrica agudizan la crisis en Venezuela /

Venezuela acumulará seis años de depresión económica en un 2019 “dramático”. Lo explica el economista Asdrúbal Oliveros, director de Ecoanalítica, en esta entrevista con ALnavío.

Es “dramático” porque a principios de año, su equipo estimó una contracción del Producto Interior Bruto (PIB) de 16%. Si esto ya de por sí es alto, cuando el 29 de enero Washington congeló los fondos que tenía en Estados Unidos la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) en un nuevo paquete de sanciones, la economía se hizo todavía más débil.

“El efecto de las sanciones petroleras tiene un impacto en Venezuela muy significativo, por lo que en Econalítica elevamos la previsión de caída al 29,6%”, comenta Oliveros.

Nada podía parecer peor y lo fue. El 7 de marzo Venezuela se quedó sin luz. El sistema eléctrico, afectado por siete años de falta de mantenimiento y por las prácticas corruptas del chavismo, colapsó. Casi un mes después, la energía viene y va. El día a día se convierte en un caos. Hasta el dólar está inflado. Una lata de atún es más barata en EEUU que en Venezuela. Los negocios no funcionan con normalidad, no hay agua, los electrodomésticos se han visto afectados…

“La crisis eléctrica estaría costando unos 2.100 millones de dólares entre pérdidas y daños sólo en marzo”, dice Oliveros. “La contracción será de 35-40%”.

Oliveros estima que la economía caerá en 2019 entre 35-40% / Foto: Ecoanalítica

– ¿Cómo llegó a estos números?

– En Ecoanalítica hicimos los cálculos del colapso del sistema eléctrico teniendo en cuenta cuatro elementos. Las mediciones a través del Producto Interno Bruto (PIB). El segundo factor son los datos del parque industrial venezolano, y las industrias básicas. El tercer elemento es la actividad petrolera, nuestra principal actividad económica. El cuarto dato viene de lo que los gremios y las cámaras regionales han reflejado en su balance de daños y pérdidas.

– Lo que no contabilizan es el daño que han sufrido los hogares.

– Efectivamente no hay un cálculo de los hogares. El análisis que hacemos va más ligado a la actividad empresarial porque son los datos que tenemos. Aunque indirectamente en el PIB el daño a los hogares aparece como un elemento indirecto que es el consumo.

– ¿A qué sectores impactó más la crisis eléctrica?

– Nadie escapa. El sector petrolero, que es medular, que es clave para el aporte de divisas, ha vivido una crisis importante en la producción en los últimos años por las sanciones, la pérdida de capital humano, los defaults… A todo esto, se suma la crisis eléctrica y la ruptura de los circuitos de almacenaje. Otro sector afectado es la manufactura. Aunque muchas industrias tengan estructuras y reguladores de luz para tener autonomía de electricidad, la operatividad no se pudo garantizar porque estos aparatos no están preparados para una crisis tan prolongada. Luego viene el sector comercial, que es con el que interactúan los consumidores. Las tiendas no podían vender. Además, con el problema eléctrico también se ve afectado internet, la telefonía, y por supuesto el sistema de pagos.

– ¿Cuán importante es el sistema de pagos en Venezuela?

– Venezuela tiene una crisis hiperinflacionaria. El uso del efectivo es muy complicado acá, y este se hace con puntos electrónicos, con tarjetas de débito, con transferencias. Sin electricidad no funciona bien internet, no funciona el móvil, no funciona el retiro de efectivo… Entonces se inicia una dinámica que el que compra no puede comprar y el que vende no puede vender.

– Pese a la crisis, en Econalítica dicen que la inflación ha caído en los dos últimos meses. ¿Por qué?

– Esto no es debido tanto a la crisis del sistema eléctrico, sino a la política de encaje legal que ha aplicado el Ejecutivo, controlando la cantidad de bolívares en el sistema financiero, y su capacidad para conceder préstamos. Por eso hay cierta estabilidad en el tipo de cambio. Porque no hay demanda. No porque el Gobierno esté resolviendo el problema económico de fondo. Hay una restricción muy fuerte del poder de compra, y esto está afectando la capacidad de los ingresos. En febrero, calculamos 60% de inflación. Esto, que es una calamidad en el mundo, no lo es en Venezuela, ya que veníamos de inflaciones mensuales por encima de 100%. Esto también lo vemos en marzo con inflación en torno a 50%.

– El apagón supuso un duro golpe para la economía venezolana, pero más duro fue el impacto de las sanciones de Estados Unidos.

– En principio estimábamos una caída de 15-17%. Es grave porque veníamos de una contracción acumulada de 54% en los últimos cinco años. Seguir cayendo por sexto año consecutivo a tasa de dos dígitos es una verdadera tragedia, porque es una destrucción más acelerada de la riqueza, con cierres de empresas, reducción de márgenes y empobrecimiento de la gente. La Administración de Donald Trump toma unas sanciones petroleras muy agresivas, que afectan a un sector medular de la economía, y acelera la caída con un efecto multiplicador. Se afecta el sector, el ingreso de divisa, el vehículo de las exportaciones, y se afecta el consumo. Esto, sumado al colapso eléctrico, también implica una paralización que le resta capacidad de dinamismo a la economía venezolana en términos de 35-40%. Esto, fuera de los números, es una verdadera tragedia.

– Usted es quien comparte los informes de Barclays sobre Venezuela, y en el último el grupo británico dice que sin Nicolás Maduro el país crecerá más de 20%. ¿Se cumplirán estos pronósticos?

– Puede que los números cambien un poco. Es la misma tendencia que tenemos los economistas. En la medida que tengas un cambio político, acompañado por los actores internacionales, los bancos multilaterales, la economía puede tener un crecimiento importante. Obviamente al principio va a crecer mucho porque hay un efecto rebote, porque vienes de una caída muy agresiva. Esto hace que el primer y segundo año tengas tasas elevadas, incluso por encima del 20% como lo está viendo Barclays.

– Barclays dijo que el fin de Maduro vendría en el primer trimestre de 2019 y este ya pasó… ¿Podrá resistir el régimen mucho más?

– Cuando a veces uno dice etapa final, como dijo Barclays, cree que es cosa de días. El proceso político de Venezuela es muy complejo, con un altísimo nivel de incertidumbre. Pese a todo, sí creo que Venezuela está en un proceso de cambio de un modelo a otro. Lo que no podemos visualizar es el cuándo y el cómo. Todos quisiéramos que fuera ya, pero sabemos que los procesos políticos y sociales no van al mismo ritmo que la gente quisiera. El cómo, la forma de salida, puede tener elementos que los economistas no hemos consultado.

Venezuela’s Economic Collapse Explained in Nine Charts by Santiago Pérez – The Wall Street Journal – 25 de Marzo 2019

Venezuela’s decline is now deeper than that of the Soviet Union after its breakup, and comparable only to Zimbabwe’s in the late 1990s, economists say

The Petare neighborhood, one of the poorest Caracas neighborhoods, is plagued by hunger, crime, blackouts, dry taps and barren store shelves.
The Petare neighborhood, one of the poorest Caracas neighborhoods, is plagued by hunger, crime, blackouts, dry taps and barren store shelves. PHOTO: IGNACIO MARIN/BLOOMBERG NEWS

Venezuela’s economic collapse is among the world’s worst in recent history. The decline is now deeper than that of the Soviet Union after its breakup, and comparable only to Zimbabwe’s in the late 1990s, according to estimates from the Institute of International Finance, a Washington-based association of financial institutions.

The scale of the decline, resulting from poor policy decisions, economic mismanagement, and political turmoil, is like something one would only expect from extreme natural disasters or military confrontations, said Sergi Lanau, the IIF’s deputy chief economist.

Output has contracted by half over the past three years. Venezuelan consultancy Ecoanalítica expects gross domestic product to fall another 30% in 2019 amid hyperinflation, political instability, and recent U.S. economic sanctions.

President Nicolás Maduro’s government hasn’t released economic and social development indicators since 2016, when the country’s situation became dire. Most estimates and surveys since then are from consulting firms, universities and multilateral organizations.

Venezuela’s GDPSource: International Monetary Fund
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Gross domestic product shrank from about $196 billion in 2013 to some $80 billion last year, smaller than that of Guatemala or Ethiopia, according to calculations from AGPV Asesores Económicos, a Caracas-based consulting firm, and the International Monetary Fund. The economy is on track to mark 14 consecutive quarters of contraction.

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GDP contractions, last year of positive growth

Hyperinflation is destroying the economy. Consumer prices have risen more than 50% per month since November 2017, including a jump of about 465% in the first 10 weeks of 2019, according to estimates from Ecoanalítica.

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Consumer prices, change from the previous monthSource: BCV, Ecoanalítica

The main cause of hyperinflation is the central bank printing money to fund gaping public spending deficits. IIF estimates based on the balance sheet of the central bank point to a fiscal deficit above 30% of GDP last year.

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Estimated fiscal deficit, % of GDPSource: National Assembly, IIF

The pace of inflation in Venezuela is among the fastest recorded in recent world history, according to the IIF. Prices rise as much in just a couple of hours as they do in a year in neighboring countries, said Mr. Oliveros.

 

Wages have become worthless. Some basic goods, like food and nonalcoholic beverages, rose almost 350% just in January, according to Ecoanalítica estimates. The monthly salary of a schoolteacher is enough to buy a dozen eggs and about 2 pounds of cheese.

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Inflation, change from previous monthSource: National Assembly, IIF

Tax collection has plummeted as a result of falling production and hyperinflation, as the value of the revenue is highly diluted by the time taxes are paid.

The government is insolvent and lacks sources of foreign funding. It has missed payments of about $18.7 billion in foreign debt, and close to $8 billion in dollar-denominated debt is due this year.

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Tax income (excluding oil), change from a year earlier*Source: Seniat, EcoanalíticaNote: September 2018 numbers weren’t published by Seniat

Oil output, the only real source of stable foreign currency, is plummeting due to lack of investment, poor maintenance and neglect. U.S. sanctions could push production to lows not seen since 1945, according to Ecoanalítica estimates. It will take 12 years for the Venezuelan oil industry to recover, said consultant Eduardo Fortuny.

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Venezuela oil productionSources: Baptista; PdVSA and EcoanalíticaNote: 2019 is an estimate

Economic and political turmoil sparked an exodus. More than 3.4 million Venezuelans have left the country in recent years, and most of them send money to relatives back home. Remittances rose by almost 57% last year. Millions of Venezuelans depend on such transfers, which average some $80 per month per family, to survive.

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RemittancesSource: World Bank/CEMLA (2015-2017); Ecoanalítica (2018, 2019)Note: 2018 and 2019 are estimates

The number of Venezuelans living in poverty has doubled since 2014. Almost nine out of 10 don’t have enough money to cover their nutritional needs, according to Venezuelan sociologist María Gabriela Ponce. A survey on poverty conducted by UCAB university showed that more than eight million Venezuelans don’t get enough to eat.

The fight against poverty and income disparity, a key facet of the socialist policies of late President Hugo Chávez, has been shattered. Income distribution in Venezuela was similar in 2014 to that of Argentina and Uruguay. Now it’s more extreme than Haiti’s, Ms. Ponce said.

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The richest 10% of households now receive more than 60% of Venezuela’s totalincome.Source: Encuesta sobre condiciones de vida en Venezuela (ENCOVI)Note: 10 is the wealthiest income division

 

Un país, dos presidentes por Tomás Straka – Nueva Sociedad – Febrero 2019

El pasado 2 de febrero se cumplieron 20 años de la llegada de Hugo Chávez al poder en Venezuela. Sin embargo, fueron pocos los que recordaron la celebración. El país convive hoy con una crisis institucional de dimensiones tan trágicas como rocambolescas. Nicolás Maduro manda desde el Palacio de Miraflores. Juan Guaidó actúa como un presidente en el exilio pero dentro del país. Venezuela tiene dos presidentes, ¿pero tiene alguna salida?

Un país, dos presidentes

El pasado 2 de febrero se cumplieron 20 años de la llegada de Hugo Chávez al poder en Venezuela. Aunque todo hubiera hecho pensar en una efeméride llena de celebraciones y recuerdos del «Comandante». Pero muy pocos repararon en ella. El chavismo arribó a su vigésimo aniversario en el poder eclipsado por la irrupción de un presidente opositor. Juan Guaidó parece encarnar una inflexión en la ya larga crisis venezolana. Un salto a otro nivel que hace aún más compleja a una situación que para propios y extraños es difícil de entender. Venezuela es hoy un país con dos presidentes, lo que profundiza la escisión de una sociedad sumida en la dicotomía y la polarización desde hace años. Venezuela cuenta con dos presidentes que actúan al mismo tiempo y en la misma ciudad. Uno, Guaidó, reconocido por un vasto segmento de la población y gran parte de la comunidad internacional. El otro, Nicolás Maduro, con el gobierno efectivo del país y sobre todo, hasta el momento, el respaldo de las Fuerzas Armadas. Un presidente que nombra embajadores que son reconocidos por otros Estados y tiene potestad sobre activos venezolanos en el exterior, pero que en Caracas no cuenta ni con un policía para su protección. Y otro al que un sector importante de la sociedad considera un usurpador –y habla explícitamente de «sacarlo del poder»- pero que sigue despachando desde el palacio de Miraflores tomando decisiones que inciden en la vida cotidiana de los venezolanos. Mientras, Guaidó es una especie de presidente en el exilio, solo que dentro de su país.

La situación puede definirse como una verdad líquida llevada al extremo o, más concretamente, como un «realismo mágico» -categoría creada por un venezolano para definir a su entorno y sociedad-. Y, sin embargo, hay algunas cosas que parecen estar quedando claras. En principio, que el régimen inaugurado en 1999 -la «Revolución Bolivariana»-, ha entrado en una fase aguda de crisis. Se ha demostrado, además, que la oposición no solo no estaba muerta como parecía hace apenas un par de meses, sino que se ha mostrado con fuerza para disputarle el poder y, al menos, arrebatarle una parte de él, por ejemplo en la representación ante el mundo y en no pocos de los activos en el exterior. Finalmente, se ha evidenciado que la crisis venezolana ya se internacionalizó, convirtiéndose en una pieza de esta Nueva Guerra Fría de la que han formado parte otras crisis, como las de Ucrania o Siria. El pulso entre Occidente, Rusia y China se ve claramente en Venezuela. Estados Unidos, la Unión Europea, Canadá, Israel, Australia, y la mayor parte de los países de Latinoamérica reconocen a Guaidó como presidente. Rusia, mientras tanto, se muestra como una aliada de Maduro. China también lo respalda, pero con posturas bastante más tibias e incluso señales claras de querer seguir negociando con Guaidó, de ganar éste la partida.

Esta franca internacionalización del problema venezolano ha servido para su simplificación. El apoyo de Vladimir Putin a Maduro logró la rápida alineación de países como Georgia y Kosovo con Guaidó, mientras que el profundo involucramiento de Donald Trump con la búsqueda de un cambio de gobierno en Caracas ha servido para que muchos despachen el asunto como un simple caso más de intervencionismo norteamericano. Vastos sectores de la izquierda global se basan en esta única razón para convertir a Maduro en una especie de héroe antimperialista. Desdeñan otros aspectos, como por ejemplo su alianza con el imperialismo ruso aceitada con oro, petróleo y otros recursos. El dilema de escoger entre Trump y Putin es muy complejo. Tampoco se puede obviar que, en este conflicto, las riquezas naturales venezolanas y su valor geoestratégico constituyen una variable importante. Por eso es importante entender que eso no es todo lo que está en juego y que en la complejidad venezolana -en efecto muy «líquida»- hay una enorme gradación de claroscuros.

Venezuela es, en primer lugar, un verdadero problema para la región. A 20 años de iniciado el gobierno, y a doce de proclamado formalmente el socialismo, el panorama es apocalíptico. Hablamos de la economía con el peor desempeño del mundo, que alcanzó una inflación del 1.000.000 % en 2018 y ha sumado una contracción de más de -50% en cinco años (la Gran Depresión fue de un -30% y duró tres años). El sueldo mínimo es de unos 6 dólares mensuales, en tanto que la cesta básica está alrededor de trescientos dólares, según cifras de enero de 2019 del Centro de Documentación y Análisis para los Trabajadores (CENDA). Las familias sobreviven acarreando varios sueldos entre todos, con las cajas de comida que entrega el gobierno y, cada vez más, con el dinero de las remesas que les mandan sus miembros en el exterior. Pero sobreviven muy mal: no es un dato menor que solo entre 2016 y 2017 la pobreza extrema se haya disparado del 23,6% al 61%, según cifras de la Encuesta sobre Condiciones de Vida en Venezuela (Encovi). Entre otras consecuencias, este descalabro económico y social ha creado la peor crisis migratoria en tiempos de paz de la región, con más de tres millones de venezolanos que han salido al exterior, según cifras de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Esto significa un 10% de la población, proporción que ya es comparable con las de las naciones sumergidas en conflictos como Colombia, que heredó de sus décadas de violencia más de siete millones de desplazados, o Siria con sus once millones de migrantes.

Por otra parte, Maduro ha hecho bastante para que los países democráticos pongan en cuestión su legitimidad. Una sucesión de decisiones desde el 2013 fueron abonando el camino que lo condujo a la situación actual. En 2012, cuando un Chávez ya enfermo de cáncer se lanzó a su última campaña electoral, los resultados de la cadena de estatizaciones y férreos controles a la economía empezaban a hacerse sentir. La caída de la producción se había compensado con el boom petrolero de 2004-2008, que le reportó a Venezuela alrededor de un billón de dólares. Pero tan pronto los precios bajaron, la situación económica comenzó a empeorar. Por eso, aunque Chávez triunfó sobre Henrique Capriles Radonski por más de diez puntos, en realidad se trataba de un notorio declive con respecto a los treinta puntos de diferencia que había obtenido en 2006. Así, sin el carisma de Chávez y con una situación económica cada vez peor, Maduro -el escogido por Chávez en su última aparición en público- apenas derrotó a Capriles Radonski en 2013 por un 1%, aún muy debatido. Era obvio que pronto se cruzarían las líneas entre chavismo y oposición. Y eso ocurrió en las elecciones parlamentarias de 2015.

El intento de 2014 de derrocar a Maduro con protestas callejeras conocido como «La Salida», terminó en un fracaso con cuarenta y tres muertos y el encarcelamiento del líder opositor Leopoldo López. Pero la represión provocó un daño importante en la reputación del gobierno. La campaña #S.O.S.Venezuela consiguió apoyos de personajes como Madonna y Cher. Después de eso, la oposición redirigió su estrategia a la ruta electoral, con un resultado espectacular: con el 56% de los votos, consiguió la mayoría calificada del parlamento en las elecciones parlamentarias de 2015. La primera respuesta del gobierno fue suprimir en los hechos a la Asamblea Nacional a través de treinta sentencias en las que el Tribunal Supremo de Justicia invalidaba una a una sus disposiciones. Finalmente, en marzo de 2017, le quitó en la práctica la capacidad legislativa a la Asamblea, asumiéndola para sí. La respuesta fueron los cien días de protestas y los disturbios, una de las rebeliones cívicas más largas de la historia.

En medio de la crisis institucional y política, Maduro convocó elecciones para una Asamblea Nacional Constituyente, que no fueron reconocidas como legítimas por los opositores -que no participaron en las elecciones- ni por varios países, entre ellos muchos de la Unión Europea y Estados Unidos. De hecho, en agosto de 2017 se formó el Grupo de Lima, con el objetivo de luchar por el retorno de una democracia efectiva en Venezuela. Sin embrago, las protestas terminaron disolviéndose, en parte por inconsistencias y divisiones de la dirigencia opositora. Así, un Maduro cada vez más seguro fue a las elecciones presidenciales del 20 de mayo de 2018 con buena parte de los partidos y políticos de oposición inhabilitados –aunque no proscritos−, muchos dirigentes en el exterior y algunos presos. Por eso cuando fue proclamado ganador, ni Estados Unidos, ni la Unión Europea ni catorce países latinoamericanos reconocieron la legitimidad de los comicios. Para ellos, el 10 de enero de 2019 culminaba su gobierno legítimo.

Según la Constitución venezolana, en el caso de faltas absolutas del presidente de la república, el presidente de la Asamblea Nacional debe asumir interinamente el cargo hasta tanto se realicen elecciones. Fue eso lo que alegó Guaidó, un joven y casi desconocido diputado, cuando asumió la presidencia del Parlamento en enero de 2019. Los exilios y las prisiones de los otros grandes líderes de su partido, el socialdemócrata Voluntad Popular (VP) de Leopoldo López, hicieron que la responsabilidad recayera en él. Aunque la estrategia no se debe solo a él ni a su partido, ha sabido desempeñar el papel. En una gran concentración, el 23 de enero -fecha en la que se conmemora el fin de la dictadura militar de 1958- decidió asumir las funciones de la presidencia. Rápidamente reconocido por Estados Unidos y buena parte de América Latina, a la que se le han unido Europa, Canadá y otros países, la situación ha dado un viraje de muchos grados. Es un nuevo round en la inacabable crisis venezolana, cuyo desenlace es difícil de prever. Con todo, no deja de ser revelador el hecho de que, a 20 años de iniciada la Revolución Bolivariana, la noticia sea que un opositor llegue a la presidencia. Una de las dos que actúan hoy en el escindido y atribulado país.

“La plutocracia ha tomado el mando en Venezuela” – Entrevista a Steve Hanke por Piergiorgio M. Sandri – La Vanguardia – 7 de Febrero 2019

El país está en un encrucijada y los retos son de gran magnitud: el potencial es enorme, pero la inflación y la inseguridad son un lastre para el futuro


“La plutocracia ha tomado el mando en Venezuela”
Steve Hanke es uno de los mayores expertos mundiales en inflación (Cedidas)
Ha sido la mente de las privatizaciones de Ronald Reagan y antiguo asesor del presidente venezolano Rafael Caldera en el bienio 1995-1996. Steve Hanke, profesor de Economía Aplicada en la John Hopkins University en Baltimore, está considerado como uno de los mayores expertos mundiales en el tema de la inflación. También ha trabajado con los gobiernos de Montenegro y Bulgaria para poner fin a la subida de los precios.

¿Cuál es el mayor problema económico de Venezuela en estos momentos?

La hiperinflación. Lleva 27 meses seguidos fuera de control. A lo largo de la historia, sólo se dieron cuatro casos con una subida de precios similares. Según mis cálculos, en estos momentos la tasa de inflación anual roza el 120.000%. Venga el gobierno que venga, deberá acabar con esta plaga. Esto le permitiría ganar la credibilidad y la confianza necesaria en los mercados. No es algo fácil de conseguir.

Hay dos opciones posibles. Una es el llamado currency board, es decir aplica una tasa de conversión fija entre el bolívar y el dólar. Yo participé en un proyecto similar en Bulgaria en el año 1997. El país balcánico tenía un inflación mensual del 242%. Después de adoptar la medida, al introducir un tipo fijo vinculado al marco alemán, la subida de precios se desplomó en 24 horas.

La otra posibilidad es la dolarización de la economía. Es decir, adoptar directamente una divisa extranjera en Venezuela, en este caso el dólar estadounidense. De hecho, es algo que ya está ocurriendo en la práctica, porque el dólar ya actúa como moneda de referencia.

Entre los ejemplos, tenemos a Montenegro en 1999 con el marco alemán, y Ecuador en el 2001, con el dólar. En ambos casos, la inflación se estabilizó. Mucho dependerá si en Venezuela el Parlamento querrá introducir estas medidas, es una decisión política.

Para luchar contra la inflación o se adopta el dólar o se introduce un tipo de cambio fijo con el bolívar”

A Argentina le fue bien una década, pero luego…

El sistema de libre convertibilidad peso-dólar de Domingo Cavallo estaba lleno de excepciones. Al principio se restauró la confianza, pero no funcionó, era un mecanismo imperfecto. Yo estaba seguro de que iba a fallar a largo plazo.

Hay que privatizar la industria petrolera y abrirla al mercado. PDVSA está al borde del colapso. En este sector hay mucho dinero por invertir, tanto para potenciar la extracción como el refino. Ahora bien, cuando se habla de que Venezuela tiene las mayores reservas de petróleo del mundo, hay que tener presente de que se trata de una variedad de crudo muy pesado, con muchas impurezas. Su petróleo cotiza a un precio de descuento en los mercados.

Sin embargo el problema es otro: Venezuela tiene un ritmo de extracción tan bajo que, de mantenerse constante, se tardaría 400 años en agotar los pozos, con lo que en las condiciones actuales estas reservas no tienen valor económico alguno, a no ser que se invierta de verdad en equipamiento nuevo.

El potencial es enorme, pero habría que privatizar la petrolera estatal para aprovechar recursos”

¿No le vendría mal un poco de ayuda de instituciones internacionales como el FMI?

Estos organismos nunca han salvado a nadie. Mire el caso de Argentina, que ha recibido hasta una veintena de programas de ayuda económica. Lo que deberían hacer estas instituciones es ayudarles a negociar la deuda, porque está claro que el país no estará nunca en condiciones de devolver el dinero. Sería idónea una asesoría técnica del FMI más que su apoyo financiero.

Hay que cambiar en bloque el sistema legislativo. Es imprescindible garantizar la protección de la propiedad privada. El país sufre un caos regulatorio total. Y desde hace décadas. Han implementado un tipo peculiar de socialismo, pero en la práctica el país está gobernado por una empresa criminal, una plutocracia, con un grupo dirigente que se aprovecha de los recursos públicos.

El día de mañana, ¿qué podrá ofrecer el país para relanzar su economía?

Tiene enormes recursos naturales, más allá del petróleo. Y es una potencia agrícola. Siempre que se restaure el estado de derecho, claro. Venezuela tiene mucho potencial. Pero también las exrepúblicas soviéticas tienen potencial… Quiero decir que los inversores tienen dónde elegir. No sólo el país debe reconstruir sus infraestructuras, como puertos, aeropuertos y carreteras, sino reescribir el cuadro normativo y regulatorio. Piense que hay una carencia de industria manufacturera y servicios, está todo por hacer. Es una oportunidad de inversión tremenda.

Instituciones internacionales como el FMI deberían proporcionar ayuda técnica, no financiera”

¿Hay algún modelo que seguir en el continente?

Chile, que no parece ni siquiera América Latina, donde los chicos de la Escuela de Negocios de Chicago pusieron en marcha sus planteamientos liberales. O el Brasil de Jair Bolsonaro. Si el presidente hace realidad sus planes, el país puede protagonizar el boom de la próxima década.

Sí, claro. Habrá que ver si hay consenso político para aplicar estas políticas. Pero no nos olvidemos de lo que pasó en China. Era un país comunista y poco a poco ha ido abriéndose al mercado y ha protagonizado el mayor período de crecimiento de la historia.

¿Qué papel pueden desempeñar los venezolanos que han emigrado estos años? Algunas fuentes no oficiales hablan de casi diez millones de personas…

Los ricos se marcharon. Y su dinero, también: está en las islas Caimán, Panamá y Miami. Pero también en Europa, en París o Madrid. Hay que imaginar qué pasaría si este capital decidiera volver a casa. Sin embargo, el país todavía no es seguro. Si no hay seguridad, ya se sabe, el capital huye.

The Venezuelan Drama in 14 Charts by Gerver Torres – Center for Strategic and International Studies – 16 de Enero 2019

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This February marks the 20th anniversary of Hugo Chávez’s rise to power in Venezuela. Unfortunately, under his regime, one of the most prosperous and promising countries in Latin America and the developing world has been in a downward trajectory. How did this happen?

Chávez, a former military officer, rose to power by taking advantage of the social discontent generated by Venezuela’s poor economic performance over the past two decades and running an intense populist campaign of incendiary and divisive rhetoric. However, upon assuming power, Chávez began dismantling democratic institutions. By taking control of all branches of the state, he was able to circumvent the system of checks and balances. Progressively, his government became the authoritarian, militaristic, socialist, and corrupt regime that exists today.

On the economic front, state interventions in the private sector became increasingly common where all types of controls were imposed. Hundreds of private companies, both national and foreign, were interfered with or expropriated under different procedures and millions of hectares of land were seized.

Chart 1: Price of Venezuelan Oil, 1999-2012
At first, everything seemed to work well because the price of oil increased steadily—in a country that has heavily depended on oil resources for decades. At one point, in 2011, it reached $100 per barrel.

Source: Ministerio del Poder Popular de Petróleo

Chart 2: Total External Debt, 1999-2012
Taking advantage of the financial strength provided by the extraordinary oil revenue, the government borrowed massively from international markets.

Source: ECLAC

Chart 3: Venezuelan Imports, 1999-2012
With all those resources, the regime was able to expand public spending enormously, creating a big consumption boom that was increasingly satisfied by imports. Domestic production, severely debilitated and under constant threats, was woefully incapable of satisfying demands in any sector.

Source: Banco Central de Venezuela

Chart 4: Population Under the Poverty Line, 1999-2012
In different degrees, that boom was enjoyed by almost everyone. Poverty had been reduced because a portion of the oil revenue and loans were used to fund a wide variety of social assistance programs. These social programs made the regime more popular and enabled it to advance on its populist agenda.

Source: Encuesta Nacional Encovi 
Chart 5: GDP Per Capita, 2013-2018
The good times did not last long. By 2012-2013, the signs of a crumbling model had become apparent. A prolonged depression has ensued since then, rivaling in its magnitude the Great Depression in the 1930s in the United States and most of the worst economic crisis documented in modern economic history.

Source: IMF and own estimates (for 2018 a GDP decline of 15 percent is assumed)

Chart 6: Oil Production and Prices, 1999-2018
As history has repeatedly shown, it is not possible to have sustained economic growth while depending on the price of a single commodity and borrowing money. Moreover, the Venezuelan system became extremely corrupt and incompetent, which further reduced the already-declining resources. Venezuela’s main source of income became increasingly limited.
                                       Source: OPEC and Ministerio del Poder Popular de Petróleo

Chart 7: Total Imports, 1999-2017
As oil revenue fell and international reserves were depleted, the government responded by cutting imports massively. There were not enough dollars to pay for imports, and whatever was available was being used to service the enormous foreign debt and fill the pockets of government officials and collaborators.

Source: BCVECLAC, and Torino Capital

Chart 8: Industrial Establishments in Venezuela, 1999 and 2017
This meant that there was not enough foreign currency to import food, medicine, or raw materials needed to supply the companies that had managed to survive. Eventually, the foreign debt payments also became untenable, and the country was declared to be in selective default.

As the years passed, Venezuela became more dependent on oil revenue and loans from international financial markets. However, those two sources of funding have dried up. Still, Venezuela could not produce what could not be imported because either the infrastructure had been destroyed or it could not import the raw materials it needed for production. As a result, Venezuela, which in the 1990s used to produce 70 percent of the food it consumed and import 30 percent, now produced only 30 percent and imported 70 percent.

Source: Conindustria and Reporte 1

Chart 9: Annual Inflation Rate, 2012-2018
Although the Chávez regime did not have enough foreign exchange reserves to cover imports or service its foreign debt, this did not prevent the regime from printing bolivars, the national currency, at an increasingly frantic pace. This fueled massive inflation, which today represents the only ongoing case of hyperinflation in the world.

Source: IMF and Venezuela National Assembly

Chart 10: Monthly Minimum Salaries in Latin America
As a result of this uncontrolled inflation, wages plummeted. Wages in Venezuela are the lowest in the entire region and among the lowest in the world currently—$6 per month. More shockingly, not only is this the minimum salary, it is the country’s median wage. This means that half of the workforce is earning less than $6 per month.

Source:  ChileEcuadorBrazilArgentinaColombiaMexico,  HaitiCuba, and Venezuela

Chart 11: Population Under Poverty Line
By 2017 poverty had skyrocketed to record levels. Since data is only available up to that year, the above graph does not even reflect the impact of hyperinflation in 2018. Therefore, it is safe to assume that these statistics are much worse today. Practically the entire country is living in poverty.

Source: Encuesta Condiciones de Vida, Encovi 2016 and 2018

Chart 12: Beyond the Economic Numbers 
The terrible crisis facing the Venezuelan people goes beyond economic problems. Venezuela’s infrastructure, a long-time victim of negligence with limited investments, has practically collapsed. Blackouts have become widespread, occurring with increasing frequency and duration in every region. Access to clean running water is consistently declining, limited by continuous interruptions. Approximately 70 percent of public transportation is completely out of service. Telecommunications, from basic telephone services to the internet, experience constant failures.

Source: Comité de Afectados Por Apagones

Chart 13: Homicide Rate, 1999-2017
Crime is rampant in Venezuela as a result of the complete institutional collapse. The country has one of the highest murder rates in the world, as the judicial system and other parts of government meant to provide law and order are not working.

Source: Observatorio Venezolano de Violencia

Chart 14: Migration
Internal discontent is growing, but so is the repression by the regime. The country has around 235 political prisoners, many of whom have been tortured or kept in inhumane conditions.  Furthermore, the most important opposition parties have simply been outlawed. Venezuelans, feeling desperate and hopeless, are fleeing from the disaster brewing in their home country. According to the United Nations, at least 3 million, or around 10 percent of the national population, have left the country as of late 2018.

Venezuela has become a case of a failed state, and the repercussions are not limited to the waves of refugees flooding the region. The country has also become an international hub of criminal activity. At least 12 high ranking governmental officials including the Vice President Tareck Al-Aissami have been designated by the U.S. government as international drug kingpins.

Overall, the past two decades under Chávez’s regime have represented a brutal setback in all dimensions of social life for the Venezuelan people. This should serve as a dire warning to those in the region in the potential path of socialist and authoritarian leaders.

Gerver Torres is a non-resident senior associate with the Americas Program at the Center for Strategic and International Studies in Washington, D.C. 

Commentary is produced by the Center for Strategic and International Studies (CSIS), a private, tax-exempt institution focusing on international public policy issues. Its research is nonpartisan and nonproprietary. CSIS does not take specific policy positions. Accordingly, all views, positions, and conclusions expressed in this publication should be understood to be solely those of the author(s).

Maduro aumenta un 300% el salario mínimo, que se queda en seis dólares mensuales por Maolis Castro – El Pais – 15 de Enero 2019

El presidente anuncia ajustes económicos cuatro días después de asumir un segundo mandato

Nicolás Maduro, este lunes durante su intervención ante la Asamblea Nacional Constituyente. rn
Nicolás Maduro, este lunes durante su intervención ante la Asamblea Nacional Constituyente. REUTERS

Los venezolanos suelen esperar los anuncios económicos en vilo. Cuatro días después de asumir su segundo mandato, Nicolás Maduro ordenó este lunes el aumento en un 300% del salario mínimo. También decretó un incremento de la criptomoneda petro y un encaje legal del 60% a toda la banca nacional, es decir, un límite de liquidez para que “no siga presionando al alza del dólar criminal”, en referencia al cambio paralelo.

El economista José Guerra, diputado opositor del Parlamento, advirtió de que los ajustes solo profundizarán la recesión. “Son medidas inflacionarias, como el aumento salarial y otras contractivas de la economía como el aumento del encaje bancario al 60%. Una mezcla explosiva”, detalló. “La situación del encaje es esta: de cada 100 bolívares captados por la banca unos 31 se congelan en el Banco Central de Venezuela”, escribió en Twitter. “Esto claramente va a crear falta de liquidez. No lo veo bien. No conozco un solo ejemplo de una restricción monetaria draconiana como esta subida brutal del encaje que haya servido para frenar la depreciación de una moneda sin que la misma esté acompañada de un ajuste fiscal. Esto va a traer problemas de liquidez sin detener la devaluación”, lustró.

La medida iba a ser revelada el jueves, en su polémica investidura ante el Tribunal Supremo de Justicia en Caracas, pero el mandatario decidió aguardar unos días. No obstante, sus recetas suelen avivar la hiperinflación y despertar el descontento. En 2018, Maduro decretó varios aumentos salariales y eliminó cinco ceros al bolívar. Nada alivió la fracturada economía. La Asamblea Nacional, de mayoría opositora, calculó que la inflación acumulada se elevó a 1.698.488% el año pasado. Nunca antes el país había experimentado estas disfunciones.

El Banco Central de Venezuela oculta la cifra desde diciembre de 2015, aunque aportó datos exclusivamente al Fondo Monetario Internacional (FMI) hace dos meses. Pero Maduro ha presentado sus propias estadísticas en la entrega de su memoria. Según el mandatario, la pobreza extrema disminuyó de 4,4% al 4,3% en 2018 y Venezuela se convirtió en un país con mayor igualdad socioeconómica durante su Gobierno. En un discurso de cuatro horas alabó su gestión y prometió mejorar la economía. “Pasamos la prueba”, dijo.

Su versión de la crisis es optimista. La Encuesta Nacional de Condiciones de Vida, elaborada por tres universidades, indica que la pobreza extrema creció en un 61% en 2017. El estudio parece verosímil cuando se aprecia el salario mínimo vigente hasta hoy, equivalente al precio de 1,5 kilogramo de pollo.

Entretanto, la crisis ha entrado en una nueva dimensión. La conflictividad política amenaza con recrudecer la debacle. El Gobierno chavista perdió el apoyo y la credibilidad de gran parte de la comunidad internacional, mientras la industria petrolera está debilitada producto de la corrupción.

El líder socialista ordenó a 23 empresas básicas y estatales, incluida PDVSA, vender 15% de su producción en la moneda virtual petro, creada por el oficialismo y desconocida en el mercado internacional. “El que no pueda cumplir que me avise y me entregue el cargo”, advirtió. Su meta sería reducir la pobreza al mínimo y convertir al país en una “potencia” con el llamado “Plan de la patria 2019-2025”, un proyecto que encargó a la Constituyente discutir y transformar en ley.

Estadísticas comparativas 2012/2018 por Henrique Capriles – Enero 2019

Economía de Venezuela se desploma por quinto año – Panampost – 20 de Diciembre 2018

Desde 2017 Venezuela presenta tasas de inflación mensuales mayores al 50 %.

La secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Alícia Bárcena, habla durante la presentación del balance preliminar de la economía regional 2018 Santiago (Chile). EFE/Alberto Valdés
La economía de Venezuela se desplomó en 2018 por quinto año consecutivo, un 15,0 %, lo que supuso una contracción acumulada del 44,3 % respecto del Producto Interno Bruto (PIB) de 2013, según un informe dado a conocer hoy por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

Por otro lado, desde noviembre de 2017 esta economía presenta tasas de inflación mensuales mayores al 50 %, y en lo que va del año la tasa mensual promedia el 127,9 %.

En el presente año se introdujeron modificaciones al sistema cambiario y el tipo de cambio oficial del bolívar respecto al dólar se depreció por quinto año consecutivo a tasas que superan el 200 % anual.

Además, las reservas internacionales registraron una caída por cuarto año seguido, y entre diciembre de 2017 y noviembre de 2018 el retroceso fue de un 9,1 %.

Asimismo, según el informe de la Cepal, 2018 representa el cuarto año sucesivo en que disminuyó la producción petrolera en Venezuela, y la contracción acumulada entre enero de 2013 y octubre de 2018 supera el 50 %.

Esto ha provocado que, a pesar del aumento de precios de la canasta petrolera venezolana, durante 2017 y los primeros nueve meses de 2018 el sector público venezolano siga dependiendo de las transferencias de recursos provenientes del banco central.

El mencionado aumento de los precios del crudo ha permitido que las exportaciones crezcan un 9,0 %, lo que junto al descenso de las importaciones (26,0 %) produjo un pequeño superávit en la cuenta corriente de la balanza de pagos, de acuerdo con estimaciones de la Cepal.

El organismo dependiente de las Naciones Unidas, recordó que en 2017 el Gobierno de Venezuela dio a conocer un proceso de reestructuración de la deuda externa, que permitió al Poder Ejecutivo alcanzar un acuerdo con su contraparte rusa para reestructurar la deuda, que ascendía a 3.500 millones de dólares.

No obstante, las dificultades financieras del país caribeño se han mantenido durante 2018, y diversas obligaciones del sector público han entrado en una situación de cese de pagos.

Para 2019, de mantenerse la severa restricción externa que enfrenta el país, se espera una nueva caída del PIB de un 10,0 %, una inflación creciente, un cuantioso aumento de los agregados monetarios y una depreciación significativa de la moneda.

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