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¿Qué proyecta Ecoanalítica para el dólar, la inflación y el PIB? por Víctor Salmerón – ProDaVinci – 5 de Noviembre 2019

Los directores de Ecoanalítica, Pedro Palma y Asdrúbal Oliveros, quienes presentaron sus proyecciones en el foro organizado por la firma para evaluar las perspectivas en el corto y mediano plazo, pintan un escenario donde el PIB sigue recortándose de manera relevante, la inflación se desacelera pero continúa en un rango muy elevado y la cotización del dólar fluctúa de acuerdo a la magnitud del gasto del Gobierno.

Asdrúbal Oliveros explica que tras el recorte del crédito bancario por el alza del encaje y la reciente indexación de los préstamos comerciales, los bolívares que impulsan la cotización del dólar provienen del gasto público; por lo tanto, existen dos escenarios para el corto plazo: uno donde el tipo de cambio finaliza este año en un rango de entre 40.000 y 45.000 bolívares por dólar, y otro donde alcanza un rango de entre 90.000 y 96.000 bolívares por dólar.

“En el primer escenario, el Gobierno contiene la inyección de bolívares a la economía; y en el segundo, la dosis de gasto público es mayor. Este es el dilema que tiene que resolver la administración de Nicolás Maduro en las próximas semanas”, dice Asdrúbal Oliveros.

Entre los aspectos a considerar en este escenario, destaca que PDVSA aún no ha cancelado 60% de la deuda que tiene con sus proveedores y que la administración pública no ha ejecutado 56% de lo previsto para inversión, dos variables que podrían traducirse en una mayor inyección de gasto.

No obstante, el Gobierno podría disminuir el impacto de una mayor inyección de gasto si aumenta el encaje bancario, incrementa la venta de euros en efectivo y cancela a proveedores con oro y criptomonedas, dos modalidades que ha comenzado a utilizar: “La capacidad de adaptación no es solo del sector privado”, recuerda Asdrúbal Oliveros.

La sobrevaluación

La cotización del dólar ha aumentado en 2019, pero a un ritmo más lento que el experimentado por el precio de los bienes y servicios como alimentos, transporte o electrodomésticos. Este desequilibrio ha derivado en la sobrevaluación del tipo de cambio o, dicho de otra manera: el dólar está artificialmente barato.

“El tipo de cambio de equilibrio, es decir, el valor que debería tener el dólar en este momento para que el producto local sea tan competitivo como el importado, es de 90.414 bolívares y está en torno a 20.000 bolívares. Esto nos explica el auge de los bodegones”, dice Asdrúbal Oliveros.

Profundiza en el tema de la sobrevaluación y agrega que “como el ritmo al que sube el dólar es menor al que se incrementa el precio del resto de las cosas, ahora se necesitan más dólares para comprar lo mismo: para comprar lo que comprabas en enero de este año con 100 dólares al cierre de octubre necesitas 300”.

Las proyecciones de Ecoanalítica contemplan que este año ingresarán al país 3.500 millones de dólares por concepto de remesas y en 2020 unos 4.000 millones.

Avanza el dólar

Un estudio realizado por Ecoanalítica entre el 10 y el 15 de octubre en siete ciudades (Maracaibo, Barquisimeto, Lecherías, Valencia, Puerto Ordaz, Caracas y Maracay) muestra cómo avanza el uso del dólar como medio de pago.

El estudio evaluó 12.600 transacciones en 136 establecimientos comerciales para el pago de seis rubros y determinó que 53,8% de las transacciones se realizaron en dólares, mediante efectivo y transferencias.

La proporción del uso del dólar varía en cada ciudad: en Maracaibo 86%, Barquisimeto 59,6%, Lecherías 59%, Valencia 51,1%, Puerto Ordaz 49%, Caracas 49,5% y Maracay 42%.

Los seis rubros evaluados fueron electrodomésticos, electrónica, alimentos, repuestos, cuidado personal, ropa y calzado.

Inflación y recesión

Pedro Palma explica que la medición de la variación de precios que realiza Ecoanalítica cada semana indica que la inflación se ha desacelerado de manera importante: de una variación en torno a 2.000.000% en 2018, se espera que este año se ubique en 18.500%.

“El problema se ha mitigado, pero está muy lejos de solucionarse. La desaceleración obedece fundamentalmente a que el Gobierno disminuyó la creación de dinero para financiar gasto público, adoptó una política monetaria muy restrictiva al punto que actualmente los bancos solo pueden prestar 80 céntimos de cada bolívar que tienen en depósitos. El crédito prácticamente se ha paralizado y esto incide en el consumo y la demanda agregada”, dice Pedro Palma.

“Otro factor a tomar en cuenta es que ha mejorado la recaudación tributaria porque se ha obligado a las empresas a pagar impuestos por las ventas brutas”, destaca Pedro Palma.

Si bien estas medidas han ayudado a desacelerar la inflación, han acabado con los disparadores del crecimiento: gasto, crédito y consumo, lo que apunta a una profundización de la recesión que comenzó en 2014.

La proyección de Ecoanalítica es que este año el PIB sufra una contracción de 39,1%, donde el PIB petrolero cae 25,2% y el no petrolero 44,3%.

El próximo año

Para 2020, la firma considera que el país se moverá en un escenario con baja probabilidad de un cambio político, reducción de la economía, de las empresas y los negocios; mayor peso de la economía ilegal, mayores niveles de dolarización transaccional y ajuste en los servicios.

La perspectiva es una nueva caída del PIB de 10,8%, inflación de 3.014% y un precio promedio de la cesta petrolera venezolana en torno a 55,7 dólares el barril. El tipo de cambio paralelo cerraría el próximo año en 1.328.395 bolívares por dólar y el oficial en 1.315.111 bolívares por dólar, si es que la depreciación de la moneda es igual a la inflación.

Entorno político

Félix Seijas, director de la consultora Delphos, presentó los resultados obtenidos en la encuesta realizada en septiembre de este año.

Entre los resultados relevantes, destacó que la intención de voto ante unas eventuales elecciones presidenciales se ubica en 57,9% para la oposición y 14,6% para el PSUV, mientras que 14% afirma que no votaría por ninguno de los dos bandos, 11,8% no sabe y 1,6% indica que no votaría.

Ante la interrogante de si Juan Guaidó debe convocar a unas elecciones parlamentarias en 2020, el 62,7% de la población responde de manera afirmativa, 16,3% que no debe hacerlo, 12,9% que quizás sí y 8% que quizás no.

Ante la interrogante: ¿Qué es lo mejor para el bien del país? 8,1% contesta que Nicolás Maduro continúe en el poder, 10,6% que surja alguien que rescate las ideas de Chávez, 35,2% que Guaidó tome definitivamente el poder, 38% que surja otro líder opositor, 5% ninguna de las anteriores, y 3,1% no sabe.

No obstante, Félix Seijas destacó que ha comenzado a disminuir el nivel de confianza en que Juan Guaidó pueda producir resultados concretos de cambio.

“En general la gente tiene buen concepto de Juan Guaidó como persona, pero el deseo predominante es que se apure. Las bases del apoyo han comenzado a debilitarse, por eso el poder de convocatoria es menor, vemos desarticulación de la presión social y gana terreno la idea del outsider”, resume Félix Seijas.

Ricardo Sanguino: La inflación es producto del bloqueo económico – El Nacional – 15 de Octubre 2019

Para el ex presidente del Banco Central de Venezuela el salario mínimo es un mecanismo que utiliza el oficialismo para ayudar a los trabajadores

Ricardo Sanguino, diputado a la Asamblea Nacional por el estado Táchira, afirmó este martes que la inflación en Venezuela es estructural, y «producto del bloqueo económico”.

“Hay una inflación que es estructural, pero la inflación que estamos observando es de la guerra económica. El que no quiera aceptarlo así está apoyando al gobierno norteamericano”, dijo el también ex presidente del Banco Central de Venezuela.

Para Sanguino, el salario mínimo es un mecanismo que utiliza el oficialismo para ayudar a los trabajadores.

“El nuevo aumento permite sobrellevar esa ola ‘superespeculativa’, por una también inflación inducida por el bloqueo económico” reiteró.

TVVenezuela Noticias

@TVVnoticias

Ricardo Sanguino (@jsanguinocard): La inflación que estamos observando es producto del bloqueo económico de la guerra económica y el que no quiera aceptarlo así es porque está apoyando al gobierno norteamericano.

La economía de Venezuela se contraerá 35% en 2019 según el FMI por Daniel Gómez – ALnavío – 15 de Octubre 2019

El Fondo Monetario Internacional actualiza sus previsiones para Venezuela y eleva en 10 puntos la recesión estimada para 2019. Ahora la economía caerá 35%.
El FMI llama la atención sobre la crisis humanitaria en Venezuela / Foto: PSUV
El FMI llama la atención sobre la crisis humanitaria en Venezuela / Foto: PSUV

Se agudiza el colapso en Venezuela. La economía se contraerá 35%, según las previsiones del Fondo Monetario Internacional (FMI) presentadas este martes en la reunión anual en Washington.

El FMI endurece sus pronósticos sobre Venezuela. En el informe presentado en abril hablaba de una caída del PIB de 25%. Ahora es 10 puntos superior.

Para 2020 recuerda que el colapso continuará, pero no a los niveles “drásticos de 2019”. Se espera que para el año próximo la economía se contraiga 10%.

En el informe, el FMI también lanza algunas advertencias:

– Los bienes esenciales en Venezuela “escasean”.

– “La profunda crisis humanitaria y la implosión económica siguen teniendo un impacto devastador”.

Luego están los índices de inflación. Esta será de 200.000% en 2019, y de 500.000% en 2020.

Toro Hardy: Nuevo aumento repuntará inflación y devaluación del bolívar – El Nacional – 14 de Octubre 2019

El economista alertó que la cúpula chavista está llevando al país un proceso de somalización, término que define la destrucción implacable del Estado

Aumento

El economista José Toro Hardy aseguró que el nuevo aumento de salario decretado por el régimen de Nicolás Maduro solo repuntará la inflación y la devaluación del bolívar.

El ex directivo de Pdvsa destacó la necesidad de incrementar el salario real y no el nominal, respetando la propiedad privada y la seguridad jurídica, estimulando las inversiones y generando confianza.

Recordó que la economía en una ciencia y que el régimen socialista le ha declarado la guerra al no respetar sus leyes y principios.

“Claro que hay que aumentarle el salario real a los trabajadores, hablo del salario real no del nominal. Nada se gana aumentando simplemente el número de bolívares que se les paga si eso se traduce en un aumento más que proporcional de los precios”, indicó en Twitter.

El economista alertó que la cúpula chavista está llevando al país un proceso de somalización, un término que define la destrucción implacable del Estado.

“La ignorancia es la madre del caos, pero cuando a ella se suma la corrupción, la incompetencia y el dogmatismo, estamos hablando de una tragedia que puede conducir a la ruptura del tejido social”, expresó.

Jose Toro Hardy@josetorohardy

Otra vez el régimen insiste en aumentar el salario mínimo en lugar del salario real, que en la actualidad es ridículamente bajo. Otra vez repuntarán la inflación y la devaluación. Otra vez los trabajadores serán engañados y la ignorancia oficial seguirá campeando por sus fueros

Jose Toro Hardy@josetorohardy

La única forma de aumentar el salario real es respetar la propiedad privada y la seguridad jurídica, estimular las inversiones para que crezcan la producción y la productividad, generar un confianza, pasar de una economía de controles a una de estímulos, respetar la democracia

Jose Toro Hardy@josetorohardy

Claro que hay que aumentarle el salario real a los trabajadores, hablo del salario real no del nominal. Nada se gana aumentando simplemente el número de bolívares que se les paga si eso se traduce en un aumento más que proporcional de los precios.

Jose Toro Hardy@josetorohardy

La economía es una ciencia y tiene sus principios y leyes. El régimen le ha declarado la guerra a la ciencia económica y las consecuencias las pagan todos los venezolanos. Se trata de una verdadera guerra económica librada por un grupo de ignorantes

Jose Toro Hardy@josetorohardy

A lo largo de la historia de Venezuela nunca gobierno alguno había logrado una destrucción tan profunda de la economía y de la sociedad

Jose Toro Hardy@josetorohardy

La ignorancia es la madre del caos, pero cuando a ella se suma la corrupción, la incompetencia y el dogmatismo, estamos hablando de una tragedia que puede conducir a la ruptura del tejido social

Jose Toro Hardy@josetorohardy

Esta gente está conduciendo al país a un proceso de somalización

The Most Miserable Countries in the World by Katie Jones – Cato Institute – 4 de Octubre 2019

miserable countries index

Some people believe that happiness comes from within. In the world of economics, however, happiness may be more linked to quantitative factors such as inflation, lending rates, employment levels, and growth in gross domestic product (GDP).

This week’s chart uses data from Steve Hanke of the Cato Institute, and it visualizes the 2019 Misery Index rankings, across 95 countries that report this data on a consistent basis.

The index uses four key economic variables to rank and score countries:

  1. Inflation
  2. Lending rate
  3. Unemployment rate
  4. GDP per capita growth

Here are the Misery Index scores for all 95 countries:

To calculate each Misery Index score, a simple formula is used: GDP per capita growth is subtracted from the sum of unemployment, inflation, and bank lending rates.

Which of these factors are driving scores in some of the more “miserable” countries? Which countries rank low on the list, and why?

The Highest Misery Index Scores

Two Latin American countries, Venezuela and Argentina, rank near the top of Hanke’s index.

1. Vexation in Venezuela

Venezuela holds the title of the most “miserable” country in the world for the fourth consecutive year in a row. According to the United Nations, four million Venezuelans have left the country since its economic crisis began in 2014.

Turmoil in Venezuela has been further fueled by skyrocketing hyperinflation. Citizens struggle to afford basic items such as food, toiletries, and medicine. The Cafe Con Leche Index was created specifically to monitor the rapidly changing inflation rates in Venezuela.

Not only does Venezuela have the highest score in the Misery Index, but its score has also seen a dramatic increase over the past year as the crisis has accelerated.

2. Argentina’s History of Volatility

Argentina is the second most “miserable” country, which comes as no surprise given the country’s history of economic crises.

The 2018 Argentine monetary crisis caused a severe devaluation of the peso. The downfall forced the President, Mauricio Macri, to request a loan from the International Monetary Fund (IMF).

To put things in perspective, this is the 22nd lending arrangement between Argentina and the IMF. Only six countries have had more commitments to the international organization, including Haiti (27) and Colombia (25).

The Lowest Misery Index Scores

The two countries with the lowest scores in the index have one thing in common: extremely low rates of unemployment.

1. Why Thailand is the Land of Smiles

Thailand takes the prize as the least “miserable” country in the world on the index. The country’s unemployment rate has been remarkably low for years, ranging between 0.4% and 1.2% since 2011. This is the result of the country’s unique structural factors. The “informal” sectors—such as street vendors or taxi drivers—absorb people who become unemployed in the “formal” sector.

Public infrastructure investments by the Thai government continue to attract both private domestic and foreign investments, bolstering the country’s GDP alongside tourism and exports.

2. Hungary’s Prime Minister Sets the Score

Hungary is the second least “miserable” country in the world according to the index.

In 2010, Prime Minister Viktor Orbán implemented a workfare program which diverted menial tasks to thousands of job seekers. Over the same period that the program ran, the national unemployment rate fell from 11.4% to 3.8%.

Orbán won a controversial fourth term in 2018, possibly in part due to promises to protect the country’s sovereignty against the European Union. Despite accusations of populism and even authoritarian tendencies, the Prime Minister still commands a strong following in Hungary.

Inflación – Asamblea Nacional – Agosto 2019

¿Qué está pasando con el dólar paralelo? por Giorgio Cunto – ProDaVinci – 28 de Agosto 2019

¿Qué está pasando con el dólar paralelo?

En los últimos días el tipo de cambio no oficial ha experimentado un aumento súbito: se elevó a más de 30% en una semana, superando los 20.000 bolívares por dólar, un aumento de 76,1% desde inicio de agosto. Esta es la segunda vez en dos meses que se rompe una relativa “calma” en el mercado cambiario.

Este desenlace no debería sorprender en retrospectiva: la volatilidad es una condición endémica del mercado cambiario venezolano. Difícilmente el país puede mantener estabilidad cambiaria con una economía que acumula tantos desequilibrios: seis años de contracción económica, hiperinflación, caída de su producción petrolera, default de su deuda externa, sanciones internacionales, y un conflicto político prolongado.

De la tierra a la estratósfera

Durante enero de 2019, podemos observar que la tasa no oficial registró una subida súbita (pasó de 720 a 2.885 bolívares por dólar) y luego permaneció alrededor de 3.200 bolívares en febrero y marzo. En la primera semana de abril, el tipo de cambio empezó a crecer a ritmo promedio de 14,8% intersemanal, desacelerándose en mayo con el lanzamiento del nuevo sistema cambiario de mesas de dinero.

Entre mayo y junio el tipo de cambio creció a una tasas intersemanal promedio de 2,7%, relativamente bajo comparado con otros episodios más volátiles. En ese periodo, el tipo de cambio oficial también estuvo creciendo, con una prima promedio de 9,6% entre la tasa paralela y la del BCV. Una diferencia no trivial aunque considerablemente menor comparada con el diferencial cambiario de hasta 183,1% en enero.

Este ritmo de crecimiento del tipo de cambio se aceleró de nuevo a mediados de junio, con una tasa de crecimiento intersemanal promedio de 17,1%, desde entonces el tipo de cambio sube con mucha más velocidad que comparado con el primer semestre del año, siendo la reciente escalada de agosto una profundización de esa dinámica.

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¿Qué hay detrás de los movimientos del tipo de cambio?

La “estabilidad” del tipo de cambio fue el resultado de una política de encaje bancario muy agresiva por parte del Banco Central de Venezuela (BCV), algo que ha sido eje central de su estrategia para contener la presión inflacionaria. Al elevar la proporción de depósitos y captaciones que los bancos deben mantener en las cuentas del BCV, se restringe el crédito que las instituciones financieras pueden otorgar a las personas y firmas; lo que se traduce en menos bolívares que pueden destinarse a demandar dólares en el mercado paralelo. Esta política, combinada con una reducción relativa en la emisión de dinero por parte del BCV para cubrir el déficit fiscal, es lo que contiene el alza del tipo de cambio y desacelera la inflación. Esta última pasó de 261,1% en enero a 33,4% en julio, según cifras de Ecoanalítica.

En el mediano y largo plazo, esta política de contención es insuficiente para garantizar la estabilidad cambiaria y de precios. En primer lugar porque no elimina por completo con los componentes que alimentan la demanda de dólares en el país, y en segundo lugar porque es muy frágil a choques de oferta.

Las divisas siguen siendo un instrumento de cobertura para la preservación del poder adquisitivo en medio de un episodio hiperinflacionario, y el proceso de dolarización transaccional emergente hace que las personas y firmas demanden dólares con la intención de usarlos como medio de pago. A esto se le añade que muchas actividades económicas dependen de importar bienes, lo cual siempre requiere divisas. A todo lo demás se le puede añadir que, aunque suena contraintuitivo, las divisas siguen siendo relativamente “baratas”.

Los dólares se abaratan respecto al resto de los demás bienes en la medida que el tipo de cambio crezca a una tasa inferior que la inflación. Este es el caso de 14 de las 34 semanas desde que inició 2019. La contraparte de esta dinámica es que se requieren más dólares para adquirir el mismo número de bolívares en un momento dado, lo cual hace que el dólar pierda poder adquisitivo en la economía venezolana. En términos acumulados, el dólar ha perdido 56,7% de su poder de compra en lo que va de 2019.

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Visto de otra forma, para que el dólar mantenga su valor real respecto al aumento de precios, el tipo de cambio debería estar en 32.961,6 bolívares, lo suficiente para absorber la inflación registrada por Ecoanalítica durante el 2019. La brecha se hace mucho más grande si se compara con el tipo de cambio de equilibrio externo, que podría ser cuatro veces más alta.

Estos elementos corresponden a una demanda permanente por dólares que, aunque esté inhibida por la restricción del crédito, seguirá ejerciendo fuerza sobre el mercado cambiario más allá de lo que pueda ser contenido mediante instrumentos del BCV.

Impactos que pueden convertirse en supernovas

La dinámica del mercado cambiario tendería al alza en la medida que exista demanda por divisas y mientras la oferta de estas se vea comprometida debido a la caída de flujos externos producto de la contracción de la producción petrolera y la actividad exportadora. En el corto plazo el tipo de cambio es muy sensible a choques que puedan corresponder a impactos súbitos sobre alguna de esas fuerzas.

Tal es el caso de las últimas semanas: la extensión de sanciones estadounidenses sobre el gobierno venezolano irrumpe en su flujo de caja en la medida que dificulta sus operaciones para vender petróleo en Asia y oro a Turquía, lo cual se traduce en menos divisas que puede destinar a intervenir en el mercado cambiario. Adicionalmente, cuando las empresas públicas, como PDVSA y demás entes del Estado, pagan a sus proveedores en bolívares, estos acuden al mercado paralelo. Esto hace que el precio del dólar suba.

La estrategia de estabilización cambiaria impulsada desde el Ejecutivo está siendo estrechada a sus límites. Si la expansión monetaria para cubrir el gasto público se eleva, hay alto riesgo de que se reimpulse la senda hiperinflacionaria. Todo dependerá del balance entre la expansión monetaria y la efectividad con la que las autoridades recojan bolívares vía emisión de deuda interna.

En el interín, es esperable que el tipo de cambio siga subiendo en el corto, mediano y largo plazo dada las frágiles condiciones estructurales de la economía venezolana. Los saltos súbitos pueden causar justificada angustia, pero son ocurrencias casi garantizadas en esta clase de procesos. En ese sentido este choque del tipo de cambio se parece a todos los anteriores: no será el último.

Venezuela: sobrevivir con 3 euros al mes por Pedro García Otero – La Voz de Galicia – 2 de Agosto 2019

«Yo me compenso con lo que me envían mis hijos», dice Ana Gregoria Tamayo, pediatra de 58 años, cuya madre es de Sada

El bolívar ha perdido ceros para enmascarar la inflación
El bolívar ha perdido ceros para enmascarar la inflaciónRAYNER PEÑA | EFE

El régimen de Nicolás Maduro hizo hace justo un año una reconversión monetaria en la que eliminó cinco ceros al llamado bolívar fuerte, transformándolo en bolívar soberano. También decretó un aumento de salarios que llevó el sueldo a unos 30 dólares mensuales.

Mediados 365 días y 445.582 % de inflación, el salario mínimo, en valores oficiales, es de 3,55 dólares mensuales (unos 3 euros) y los cinco ceros que habían desaparecido de la moneda están de vuelta: de 38 bolívares soberanos que costaba hace un año un euro, hoy se cotiza a 14.000 bolívares. Un fracaso que se combina con casi un 40 % de caída del PIB en el 2018 y un estimado adicional del 20 % para este. Si se mide en bolívares originales, que rigieron hasta el 2007, un dólar hoy vale 1,2 billones: una depreciación e inflación que en nada envidian a las de Zimbabue. Para ocultar la inflación, el chavismo ha quitado 8 ceros a la moneda.

La radicalización hacia el socialismo, programada por Hugo Chávez y seguida a rajatabla por Maduro, ha arrojado a más de 5 millones de venezolanos fuera del país desde el 2014.

«Nadie puede vivir con un sueldo de 40.000 bolívares [el costo medio de un kilo de carne]. Aunque nos dan bonos, con eso llego a unos 200.000 bolívares, pero hoy, solo los empleados públicos están ganando salario mínimo. Yo me compenso con lo que me envían mis hijos del exterior», dice Ana Gregoria Tamayo, pediatra de 58 años, cuya madre es de Sada, y trabaja en un hospital de La Guaira, ciudad costera cercana a Caracas. Sus hijos, desde Perú y Chile, le envían cada uno 100 dólares al mes, con los que puede sostenerse.

La velocidad de la inflación ha hecho inefectivo al bolívar y cada vez más el dólar se usa para cualquier compra, en cualquier sitio, lo que acrecienta los temores de lavado de dinero en Venezuela, apuntan algunos expertos.

Una «dolarización forzada» que, según el economista y diputado en el exilio en España, José Guerra, se traduce en mayor desigualdad entre quienes tienen acceso a dólares y los que deben vivir en bolívares. «El salario real seguirá cayendo mientras este régimen permanezca en el poder», indicó el exdirectivo del Banco Central de Venezuela.

Un ministro señalado

Mientras, la cancillería del régimen calificó de «acoso» la solicitud de captura internacional de Tareck El Aissami, ministro de Producción, acusado desde el 2017 por EE.UU. de narcotráfico.

El Aissami, de origen sirio y uno de los funcionarios más cuestionados del chavismo por sus supuestas relaciones con grupos extremistas islámicos, no tiene, sin embargo, alerta roja de Interpol. John Bolton, asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, señaló que los funcionarios del madurismo «deben aprovechar las puertas abiertas antes de que se cierren», para dejar el poder sin ser capturados por EE.UU. Algo que de momento no se plantea el ministro, quien dijo en un vídeo: «Seguiremos construyendo la patria de Bolívar».

Flores perennes por Rodolfo Izaguirre – El Nacional – 14 de Julio 2019

Rodolfo Izaguirre

Me crispa y avergüenza admitir que todavía hoy, transcurridos veinte o más años de oprobios y ofensas, el país venezolano, bajo el socialismo bolivariano, sobrevive aturdido, descentrado. Comenzamos cada nuevo día con pie equivocado, damos brincos, tropezamos con piedras políticas, nos confundimos y nos estrellamos contra la espiral inflacionaria, resbalamos en la acera de los infortunios y sufrimos la crueldad de la diáspora y la agonía de no saber qué vamos a comer mañana.

¡Creo que somos flores perennes! Y lo es mi propio país cultural. Los museos nada ofrecen en sus espacios; no dan muestras de vida, sucumbieron en el desplome de la cultura oficial y el régimen militar; siguiendo la mejor tradición del nazismo, considera degenerado el arte que hacemos. Borró toda huella cultural de altura y nobleza para hundirse en los manglares de una “patriótica” mediocridad que solo le ha servido para pintarrajear las paredes y afear las ciudades suficientemente castigadas por las torpezas económicas y la crueldad de las aflicciones. San Cristóbal ya no es la misma; Maracaibo huele mal y es un desastre; Mérida perdió el encanto que alguna vez tuvo, y el resto del país vive en la oscuridad.

Pero hay, en la otra acera, en una zona perfecta y absolutamente privada, una vida cultural intensa y asombrosa. Se editan libros, hay reuniones, conferencias, existen en Caracas las librerías El Buscón y Kalathos que se manejan con criterios de una modernidad apasionante. Hay en ellas oxígeno suficiente para respirar y rozar nuevos horizontes.

Se celebran talleres con diversos propósitos; hay una plaza en Los Palos Grandes (¡posiblemente, la única!) que ofrece sus espacios no solo para el goce de una vida al aire libre (juegos, niños, ajedrez, taichí, actos culturales), sino para que Eugenio Montejo continúe vivo y Francisco Herrera Luque persista, a través de la Fundación que lleva su nombre, en la búsqueda de la luna de Fausto.

Las artes visuales son como flores perennes, persisten en sus fragancias. No sé cómo hacen los creadores para conseguir los materiales que componen sus obras, pero ellas aparecen en galerías que nacen y se sostienen en espacios que jamás imaginaron que iban a servir para actividades tan gloriosas y fascinantes: unas quintas en algunas urbanizaciones, un tercer piso en un edificio anónimo y allí nos esperan los prodigios del arte.

El Trasnocho, en Las Mercedes, es un oasis en permanente fervor. El teatro puede llevar acertadamente el nombre de Héctor Manrique, aunque hay otros teatreros de enorme talento; y el cine, el nombre de José Pisano (¡no puedo olvidar el magazine Moviola que dirigió en tiempos de La Previsora!). El Trasnocho también es aroma de café y cacao, espejos, una esclarecida galería de arte y la presencia de Solveig Hoogesteijn. ¡Se siente uno seguro allí!

Hay en Caracas portentosas colecciones de pintura, la Fundación Polar cumple tareas de asombrosa modernidad y todos sostenemos y expresamos pensamientos propios y admitimos que nuestros hijos son mejores que nosotros mismos y nos enorgullece saber que seguramente encontrarán un nivel laboral y una vida emocional armoniosa en el país que eligieron víctimas de la diáspora cruel desatada por el régimen militar.

Insisto en calificarnos como flores perennes. Más aún: como flores de loto que nacen en las aguas de los estanques o en el pantano, porque igualmente todos nacemos y florecemos en un país absurdo, áspero, caudillesco y petrolero que oficialmente odia o niega la belleza y persigue con saña la sensibilidad y la inteligencia y, sin embargo, persistimos en amarlo con abierta pasión. Y me pregunto: ¿qué he ganado yo? Y el Eclesiastés, en una Biblia que leo a veces, responde por mí: “No negué a mis ojos ninguna cosa que desearan, ni aparté mi corazón de placer alguno, porque mi corazón gozó de todo mi trabajo: y esta fue mi parte de toda mi faena”.

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