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El crimen inflacionario por Enrique Marquez – Apertura Venezuela – 25 de Septiembre 2017

Diputado-Enrique-Márquez1.jpgLa racionalidad económica indica que nadie debe intentar gastar más de lo que recibe como ingresos. Quien quebranta este mandato, aterriza siempre en el mismo escenario: quiebra, endeudamiento y miseria. En Venezuela tenemos un refrán que lo resume: cada quien se arropa hasta donde le da la cobija. Un razonamiento que tiene validez para cualquier economía familiar, para la gerencia empresarial y la administración de un estado o un país.

Esta sencilla lección del sentido común no ha sido aplicada. Se tropieza obstinadamente con la misma piedra, se reciclan los mismos errores y se profundiza la debacle económica. Venezuela ha sido manejada, una y otra vez, con el criterio de un mal padre de familia, muy derrochador cuando tiene mucho y muy irresponsable cuando merman los ingresos.

Durante el gobierno de Hugo Chávez el petróleo se cotizó a precios jamás alcanzados y Venezuela vivió la bonanza de ingresos más prolongada de toda su historia. Sin embargo, el progreso económico y el bienestar social no lograron despegar. Al contrario, por mal modelo y peor administración, Venezuela despilfarró sus ingresos en un crecimiento sin precedentes del gasto público, multiplicando las empresas del estado y hasta regalando nuestra riqueza para ganar respaldos políticos en el continente y el mundo.

Injustificadamente se incrementó la deuda de la República a niveles no conocidos. Se pidió prestado a cuenta de la bonanza y se malgasto lo prestado. No se conocen obras de infraestructura que hayan asegurado la prestación del servicio de agua potable y electricidad, que hayan mejorado la vialidad del país o que hubieren multiplicado los hospitales y las escuelas. El gobierno de Chávez se dedicó a correr tras una ideología equivocada, buscando la igualdad de los venezolanos a través de la destrucción del aparato productivo, la persecución de sus empresarios y el cercenamiento de las libertades. Tras esa carrera desenfrenada, cuando acabó el tiempo de las vacas gordas, todos nos descubrimos más pobres y menos iguales.

A Nicolás Maduro le ha tocado administrar otra época, la de los bajos ingresos petroleros, y se empeñó en hacerlo peor que su predecesor. En lugar de apretarle el cinturón al gobierno, se lo angostó a la gente. Perpetró uno de los mayores crímenes que un gobierno puede cometer en contra de su pueblo: imponer la pobreza a la fuerza. En vez de jerarquizar el gasto decidió financiar el agujero fiscal, estimulando una economía inflacionaria y con la complicidad del BCV abrió las compuertas de la emisión de dinero inorgánico.

El gobierno financia sus gastos, cada vez más altos, con dinero que imprime sin respaldo real, y que inyecta a una destruida economía con muy baja oferta de bienes y servicios, generando el resultado que todos los economistas del mundo llaman a evitar: un descomunal y continuo incremento de todos los precios que hace imposible que la mayoría pueda adquirir medicinas y alimentos esenciales para vivir. Aumento de precios aún más dramático porque junto con la destrucción de la producción el gobierno le asesta, con la escasez, otro mazazo a la economía familiar de los venezolanos.

La inflación es un “crimen premeditado” cometido por el gobierno porque se niega a recortar sus gastos y corregir el camino equivocado. Le importa más acuñar su modelo que dejar de imponerle más pobreza y miseria a toda la sociedad. Nicolás Maduro ha tomado decisiones económicas a conciencia de sus resultados catastróficos y ha utilizado la fuerza para intentar doblegar la justa protesta de las mayorías. A Dios gracias no ha podido ni podrá doblegar la voluntad de un pueblo que está decidido a conquistar los cambios que hay que hacer en Venezuela.

La inflación es un impuesto que se debe pagar a la fuerza para financiar al gobierno. El pueblo debe pagar los productos y los servicios cada vez más caros, a medida que la espiral inflacionaria, convierte la moneda y el salario en sal y agua. Nuestra canasta alimentaria, según el CENDAS, ya supera los dos millones de bolívares fuertes, número que muestra la imposible labor de alimentar a una familia con los niveles salariales que mantiene el gobierno. Es así como es a los pobres a quienes más se les saca el dinero del bolsillo para transferirlo a las cuentas particulares de la clase gobernante.

El Nuevo País que queremos con urgencia requiere que esta situación sea revertida a través de la implementación de políticas públicas responsables y coherentes, para detener el crimen inflacionario y evitar que la pobreza siga expandiéndose. Sin llegar al análisis exhaustivo, proponemos como vitales la adopción de las siguientes:

– Sincerar el gasto público y establecer un nivel máximo de gastos al gobierno atado a lo que pueda recabar en impuestos, eliminando egresos dispendiosos para focalizarse en las necesidades prioritarias de la gente y la reconstrucción de calidad de vida para todos.

– Reformar la Ley Orgánica del BCV para devolver su autonomía de funcionamiento y la misión constitucional de defender la moneda. Proponemos que el BCV coloque un tope a la variación interanual de la cantidad de moneda en circulación, dejando de imprimir dinero inorgánico.

– Permitir un tipo de cambio en torno a sus valores de equilibrio y desmontar el control de cambios. Esta política debe ser adoptada analizando la dinámica del llamado mercado paralelo y generando sustentabilidad a la moneda.

– Suspender los controles de precios que no sólo han sido inútiles en la lucha contra la inflación, sino que generan la caída en la oferta de productos y servicios.

– Aplicar con sentido de solidaridad y de integración social responsable un plan de subsidio directo a las familias más pobres dentro de una visión progresista que permita a toda la sociedad acompañar a un nuevo gobierno en el camino de recuperación de la economía nacional y el restablecimiento de una democracia socialmente avanzada.

Venezuela en las puertas del colapso e implosión total por Alex Vallenilla – En Efectivo – 9 de Septiembre 2017

No hay dinero efectivo que pueda soportar los embates de la inflación, por eso los bancos no pueden pagar en taquillas, más de 15 mil bolívares. Es tal la quiebra generalizada en el sistema, que eso es apenas 0,75 dólares. Es así la pobreza en la que ya Venezuela está hundida. El sistema está colapsado, pudiera decirse que en 80%. No hay suficiente gas doméstico, en el interior del país se cocina a leña en muchas regiones rurales que antes recibían dotación de bombonas de gas. El sistema de telecomunicaciones, también falla, debido a que la falta de divisas no permite mantener en óptimas condiciones las plataformas de comunicación, fallan las redes telefónicas y la conexión a Internet.

En occidente hay racionamiento de gasolina, sólo se puede colocar 20 litros en estaciones de servicio que logran surtir. No hay suficientes alimentos, los pocos que hay, se venden a precios internacionales. El sistema sanitario está colapsado en 85%, no hay ni siquiera vacunas para los neonatos. El sector de la construcción está paralizado. No hay divisas, el propio vicepresidente ha dicho que ya no hay para el Dicom. Los sistemas de transporte público, están apenas en 30% de su capacidad y con tendencia a seguir sacando unidades de circulación por los costos para repararlas.

Se está ante el colapso general, que sigue avanzando. Toda esta crisis amenaza con fundirse en una sola, van tres años de desarrollo de tal colapso, hay quienes incluso lo ignoran. Todo ello conduce a una implosión social definitiva, de la que no podrán escapar los grandes jerarcas, arrastrados por la crisis y el caos que esta situación puede desatar.

 

 

Inflación Latinoamérica 2017 – Rendivalores/FMI – 14 de Septiembre 2017

Comunicado de la Academia Nacional de Ciencias Económicas ante las medidas económicas anunciadas el 7/9 – 12 de Septiembre 2017

La Academia Nacional de Ciencias Económicas se pronuncia ante las medidas económicas anunciadas el 7 de septiembre

El señalamiento de la Comisión de Economía de la Asamblea Nacional sobre la aceleración de la inflación, que llegó a un 33,8% el pasado mes de agosto -la cifra mensual más alta desde que se registra este fenómeno en Venezuela- hace perentorio revertir cuanto antes esta situación y establecer condiciones para reactivar la economía productiva. Los venezolanos claman con urgencia políticas económicas acertadas ante tal agudización de sus padecimientos. El anuncio de un “Plan para la Paz y la Prosperidad Económica” por parte del presidente Maduro el pasado 7 de septiembre, obliga a la Academia Nacional de Ciencias Económicas (ANCE) a examinar si se orienta a estos fines.

Consideramos lamentable, en primer lugar, que en vez de atacar de raíz el proceso inflacionario solo se propongan medidas de compensación, como el incremento del salario mínimo integral y transferencias a través de bonos y de la tarjeta “hogares de la patria”, y sin mencionar cómo se van a financiar. En ausencia de medidas que liberen las capacidades productivas de la economía y subsanen la asfixia del sector externo, terminarán realimentando la inflación, añadiendo ‘más leña al fuego’. Además, ante la sextuplicación este año del financiamiento monetario realizado por el BCV al sector público, tal compensación se va a quedar muy corta. De hecho, el salario mínimo integral resultante del incremento del 7 de septiembre es un 42,5% menor, en términos reales, al prevaleciente a finales del año pasado.

El control de precios, anunciado con nuevo nombre, así como el empoderamiento de los CLAP y de los consejos comunales para fiscalizar su cumplimiento, solo contribuirá a un mayor acoso de los sectores productivos y comerciales, y a agudizar la escasez de bienes y servicios. En este orden, el Presidente se arroga la creación de una “unidad tributaria punitiva” para perseguir “los delitos que se cometan en el campo de la economía contra el pueblo” y solicita investigar el origen de fortunas generadas durante la “guerra económica” para poder pecharlas, haciendo referencia a una supuesta ley de régimen especial tributario. Al respecto, la ANCE se ve obligada a aclarar que sólo la Asamblea Nacional electa el 6 de diciembre de 2015 puede fijar nuevos tributos y aprobar leyes.

Poner el acento en lo punitivo, como lo hace el plan, ha mostrado ser totalmente contraproducente ante la necesidad de reactivación y acentuará la grave situación que hoy enfrentamos. Preocupa que, después de cuatro años de progresivo deterioro en la calidad de vida de los venezolanos, el Presidente insiste en inventar una “guerra económica” para echarle la culpa, en vez de rectificar sus políticas, como se le ha recomendado repetidamente.

Por su parte, la decisión de remplazar al dólar con una canasta de monedas no es acertada, ya que habrá de encarecer y complicar las transacciones internacionales del país que se hacen mayoritariamente en moneda estadounidense.

El referido plan anuncia, además, medidas para proteger la inversión extranjera e incentivar la explotación del llamado Arco Minero, y la creación del consorcio agroalimentario de Venezuela (Agrosur) para apoyar la producción de 20 rubros agrícolas. Cabe recordar la muy lamentable destrucción de los servicios que ofrecía la empresa Agroisleña, con relación a esto último. Debería ser innecesario repetir, como en anteriores oportunidades hemos hecho, que tales medidas en absoluto habrán de surtir efecto si se mantiene un ambiente de intervención discrecional del Ejecutivo en la economía, signado por el acoso de la empresa privada, la ausencia de garantías a la propiedad y de orden procesal para resolver controversias, y la consecuente inseguridad e incertidumbre de inversionistas y productores.

La Academia Nacional de Ciencias Económicas reitera que sólo medidas que ataquen de raíz al fenómeno inflacionario, restituyan las garantías, liberen los controles que hoy asfixian a la actividad económica y logren concertar un importante financiamiento externo, podrán revertir el trágico proceso de empobrecimiento que vienen sufriendo los venezolanos en los últimos cuatro años. Es menester sanear las cuentas fiscales, eliminar el financiamiento monetario del BCV, unificar el tipo de cambio bajo un régimen de libre concurrencia y levantar los controles punitivos sobre la empresa privada. No existen indicios para prever que en los próximos años ocurrirán incrementos en los precios de venta internacional del crudo que nos eximan de cumplir perentoriamente con las profundas reformas que el país reclama.

De implementarse estas reformas, auguramos una respuesta muy positiva del aparato productivo en un corto plazo, dadas su enorme capacidad ociosa actual y las potencialidades de nuestra economía. Ello redundará en un empleo creciente cada vez mejor remunerado que habrá de recuperar la capacidad adquisitiva de la población. Asimismo, la estabilización del tipo de cambio a niveles bastante inferiores al llamado “dólar paralelo” abaratará significativamente muchos bienes e insumos de origen importado. Si se implantan medidas de compensación para aquellos afectados negativamente por la sinceración del precio de la gasolina y de los servicios que presta el sector público, no existen argumentos para no instrumentar tales reformas. Éstas reemplazarían el ajuste contractivo sobre el nivel de consumo de la población que aplica hoy el gobierno para acumular los excedentes con los cuales pagar la deuda pública externa. Con amplio apoyo financiero internacional y la reestructuración de esa onerosa deuda, será posible devolverles a los venezolanos posibilidades de creciente bienestar.

Por último, preocupa que los anuncios realizados pretenden enmarcarse en unas supuestas “leyes” que aprobaría una Asamblea Constituyente que, como fue señalado en comunicado conjunto con las demás Academias Nacionales el 15 de agosto, es inconstitucional. Tal apreciación es compartida por diferentes sectores de la comunidad nacional, incluyendo las universidades autónomas, la Conferencia Episcopal y la Asamblea Nacional. Asimismo, gobiernos de países que agrupan más del 90% de la población hemisférica, han decidido desconocer toda iniciativa emanada de dicho cuerpo. Igual posición han asumido nuestros socios fundamentales en la Unión Europea. De acuerdo con el ordenamiento constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, vigente, corresponde exclusivamente a la Asamblea Nacional electa por el pueblo soberano la aprobación de leyes nacionales. Sería sumamente lamentable para la institucionalidad del país y para la anhelada paz entre los venezolanos, como para el restablecimiento de relaciones mutuamente provechosas con países amigos, intentar imponer medidas por medio de un mecanismo fraudulento, rechazado por la inmensa mayoría.

Esta Academia hace un llamado al Ejecutivo para reconsiderar las medidas anunciadas, a fin de poder recuperar niveles de mayor bienestar para el pueblo. Como siempre, esta Academia se pone a la orden para coadyuvar, en la medida en que lo permitan sus modestas posibilidades, con el cumplimiento de tales propósitos.

En Caracas, el doce de septiembre, por la Academia Nacional de Ciencias Económicas

Humberto García Larralde

Presidente

Sary Levy Carciente

Secretaria

Venezuela acumula en el año una inflación de 366,1% – Clarin – 7 de Septiembre 2017

Es según las mediciones del Parlamento en manos de la oposición. “De seguir así vamos a terminar el año en más del 1.000 %”, dijeron. El gobierno no emite cifras oficiales desde 2016.

La inflación acumulada en Venezuela hasta agosto de este año alcanzó el 366,1 %, informó hoy la Comisión de Finanzas del Parlamento venezolano, controlado por la oposición, y que durante todo 2017 se ha encargado de anunciar el índice inflacionario en ausencia de la información del Banco Central (BCV).

“La inflación en el mes de agosto se situó en el 33,7 % esta es la cifra más alta en la historia de Venezuela, para un acumulado en lo que va de año de 366,1 %, de seguir así (…) nosotros vamos a terminar el año en una inflación de más del 1.000 %”, dijo el diputado opositor Rafael Guzmán en rueda de prensa.

Hasta julio, la inflación acumulada en el país caribeño, según el Parlamento, era de 249 %, mientras que la correspondiente a ese mes fue de 26 %.

El FMI pronostica que la inflación se ubique en 720% para este año y hasta un 2.000% en 2018.

Debido a que el BCV lleva más de un año sin publicar la inflación y otros indicadores del país, la Asamblea Nacional (Parlamento) decidió en enero pasado informar el índice de precios al consumidor para así ofrecer mensualmente datos sobre la inflación, explicó entonces el Parlamento a través de un informe.

“Para ello se definió una canasta de bienes y servicios representativa del consumo del venezolano, de acuerdo a la información suministrada por la ‘IV Encuesta de Presupuestos familiares’ realizada por el INE” (Instituto Nacional de Estadísticas)”, dice el informe.

A esa canasta “se le asignaron unos pesos relativos” de acuerdo a la “importancia en el presupuesto familiar, y luego los precios de los bienes y servicios de esa cesta son objeto de seguimiento a través de una ‘Encuesta de Precios'”.

La inflación en Venezuela, que según el BCV cerró 2015 en 180,9 inducido por una “guerra económica”, de la que culpan a empresarios y opositores y a la que achacan la grave crisis que atraviesa la nación petrolera.

El Banco Central ha guardado silencio desde 2016 acerca de las cifras oficiales de inflación, el PBI y escasez en el país caribeño.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha pronosticado que la inflación seguirá desbocada y prevé que se ubique en 720 por ciento para este año y hasta un 2.000 por ciento en 2018.

 

Tasa de inflación mensual año 2017 – Asamblea Nacional – 7 de Septiembre 2017

¿Elecciones regionales para qué? por Luis Ugalde – 7 de Septiembre 2017

 

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El gobierno eliminó las elecciones regionales el año pasado, simplemente, por miedo a la derrota. Hace un mes las convocó para diciembre de este año porque calculó que le convenía. Luego las adelantó a octubre pensando que la precipitación era buena para dividir y desalentar a la oposición. Ahora tiene abierta la puerta de la suspensión para salir de la emergencia, si estima que le conviene. En esto no hay sorpresas ni nada de extraño: las dictaduras actúan a su conveniencia sin dejarse frenar por constituciones ni derechos humanos. Para eso inventaron la falsa Asamblea Nacional Constituyente.

¿Por qué convocó unas lecciones de gobernadores que las sabe perdidas, si se hacen con voto libre, universal y secreto? Para dividir a la oposición – unos a favor y otros en contra- y para desalentar el voto de los demócratas. Luego, sorpresivamente y sin dar razones, adelantó la elección a octubre. ¿Por qué? Porque no se dio la división opositora y pensaron que podían lograrla si la obligaban a llegar a consensos o hacer primarias en menos de un mes. Parece que con esto tampoco lograrán divisiones mayores y que los demócratas superarán ese obstáculo y se mantendrán unidos, a pesar de su diversidad. Por eso el gobierno con mentalidad “malandra” está maquinando nuevas maniobras para que la supraconstitucional ANC y su sirvienta CNE puedan eliminarlas si les da la gana. Por ejemplo, alegando la guerra del imperio que nos va a obligar a la heroica defensa nacional contra el invasor yanqui. O mantener las elecciones y vetar a una docena de candidatos opositores ganadores alegando su mala conducta: unos por fomentar la violencia callejera, otros por sembrar el odio, otros por pedir que el imperio nos invada. ¿Y otros?, pues porque nos da la gana, para eso somos plenipotenciarios.En definitiva la dictadura quiere que los demócratas se dividan. Si no, que se abstengan en protesta contra el gobierno, o por desaliento y desorientación.

Si usted quiere complacer a este gobierno dictatorial y sus intereses, ya sabe lo que tiene que hacer: dividir a los demócratas, no ir a votar y hacer campaña para que solo voten los partidarios de la dictadura y se queden con todas las gobernaciones. Maduro le dará las gracias por los favores recibidos. Si además ataca a la MUD y a los diputados que se jugaron heroicamente en la calle, mejor.

No somos ingenuos. Con estas votaciones no acabaremos con la dictadura, pero son una buena oportunidad para movilizarse, activar la población, mejorar su organización y calentar la calle con nuevos temas y motivos. Activarnos contra el hambre y la criminal prohibición de la ayuda humanitaria internacional y por las gravísimas carencias que sufre la mayoría de la población en comida y medicinas, con salarios cada vez más pobres con inflación cercana a 900%. La costosa movilización de los cuatro meses (abril a agosto) que precedieron no fue un error, sino que tuvo el inmenso éxito de poner en evidencia en el país y en el mundo la naturaleza dictatorial del régimen, una narco-dictadura corrupta, inepta y aferrada al poder. Los asesinatos y brutal represión no han podido esconder la condición dictatorial del gobierno, que se ha ganado el repudio de la población, incluso de quienes no se atreven a manifestar, pero sí a votar contra este gobierno, como lo hicieron el 16 de julio. Mérito de las movilizaciones es el castigo internacional y el cerco profiláctico por parte de los países democráticos obligados a defender los derechos humanos y a actuar contra las actuaciones criminales del régimen.

Tampoco nos hagamos ilusiones pensando que esto tiene solución sin la salida de Maduro y sin cambio del régimen corrupto, inepto y saqueador que es el causante de este inmenso desastre. Salida del régimen con cambio de modelo y con una amplia negociación para unir todas las fuerzas necesarias y posibles para la reconstrucción del país con superación de la pobreza y exclusión. Todos los dirigentes democráticos (de partidos políticos, de organizaciones sociales, de gremios laborales y empresariales, de movimientos espirituales e iglesias, de educadores…) movilizados para utilizar y combinar todos los medios posibles: votar para gobernadores, vigilar y defender el voto, protestar contra este gobierno de muerte y presionar su salida, movilizarse en reclamo de la ayuda humanitaria, madurar acuerdos programáticos y adelantar un nuevo gobierno de salvación nacional con rescate de la violada constitución de 1999, como nos lo exige el artículo 350 de la misma.

Porque protestan los venezolanos? Fundación CIEV – Agosto 2017

Canasta Alimentaria Familiar sube Bs 213.935 en julio y se ubica en Bs 1.443.634 – El Estimulo – 8 de Agosto 2017

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El precio de la Canasta Alimentaria Familiar subió en tan solo un mes Bs 213.935,90 y se ubicó en Bs 1.443.634,25 en el séptimo mes del año, un incremento de 17,4% con respecto a junio y de 296,7% entre julio de 2016 y julio de 2017.

De acuerdo con el reporte del Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas), se requieren 14,1 salarios mínimos (Bs 97.531,56) o Bs 48.121,14 diarios para adquirir la canasta para una familia de cinco miembros.

Todos los rubros de la canasta alimentaria aumentaron de precio: azúcar y sal, 39,4%; grasas y aceites, 27,1%; cereales y productos derivados, 23,1; granos, 19,7%; pescados y mariscos, 19,3%; leche, quesos y huevos, 16,5%; raíces, tubérculos y otros, 14,8%; frutas y hortalizas, 14,6%; salsa y mayonesa, 9,6%; carnes y sus preparados, 6,1% y café, 4,0%.

La diferencia entre los precios controlados y los precios de mercado es de 10.433,5%.

Quince productos presentaron problemas de escasez: leche en polvo, margarina, azúcar, aceite de maíz, queso blanco duro Santa Bárbara, queso amarillo, arvejas, lentejas, caraotas, arroz, harina de trigo, avena, pan, pastas alimenticias y harina de maíz: el 25,9% de los 58 productos que contiene la canasta.

Adicionalmente, escasean otros productos básicos como: jabón de baño, detergente, cera para pisos, compotas, Nenerina, papel tualé, pañales, toallas sanitarias, toallines, toallitas, leche condesada, leche líquida de un litro, suavizante, desodorante, afeitadora desechable, crema dental, champú, jabón Las Llaves, insecticidas y medicamentos como Atamel, Losartán Potásico, Amlodipina, Aspirinas, Omeprazol, Lansoprazol, Dilantin, Di-Eudrin, Glibenclamida, Glidan, Biofit, anticonceptivo Belara, Trental, Tamsulon, Zyloric, Tamsulosina, Heprox, Secotex, Urimax, Clopidogrel y antialérgicos, entre otros, e inyectadoras. En total, escasean al menos 56 productos en este registro.

Mientras que comer fuera de cosa está cada vez más cerca de los 10.000 bolívares: El costo promedio de un almuerzo para un trabajador es de Bs 9.600. El monto del ticket de alimentación es de Bs 5.100 diarios, 17 veces el valor de la unidad tributaria vigente, de Bs 300: Bs 153.000 mensuales.

Canasta alimentaria familiar aumentó a Bs 1.229.698,35 en junio – El Nacional – 19 de Julio 2017

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Representa un incremento de 238.779, 43 bolívares (24,1%) con respecto al mes de mayo, indica el informe del Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM).

En un año, entre junio de 2016 y junio de 2017, aumentó 343,2%.

El Cendas indica que se requieren 18,9 salarios mínimos (65.021,04bolívares) para poder adquirir la canasta, referida a una familia de cinco miembros: 40.989,94 bolívares diarios.

Todos los rubros de la canasta alimentaria aumentaron de precio: raíces, tubérculos y otros 79,3%; azúcar y sal, 73,7%; café, 50,0%; cereales y productos derivados, 47,0; granos, 32,5%; salsa y mayonesa, 25,2%; pescados y mariscos, 20,0%; frutas y hortalizas,18,0%; carnes y sus preparados, 9,1%; grasas y aceites, 8,4% y leche, quesos y huevos, 2,6%.

La diferencia entre los precios controlados y los precios de mercado es de 8.623,9%.

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