La solución requiere políticas públicas no únicamente de la vuelta de los migrantes, sino soluciones para que puedan vivir de manera normal.

Según informes de Cecodap, un 28.3 % de los migrantes venezolanos dejan menores de edad, lo que equivale a que uno de cada cinco migrantes deja un niño en el país, sumando un total 930.020 niños que se quedan en territorio nacional tras la salida forzada de sus padres, en búsqueda de mejores condiciones.

En la mayoría de los casos, en los hogares de dos padres en los que uno viaja, destacan los hombres como los que emigran y la madre entre los que cuidan a los niños, así como los abuelos cuando ambas figuras deciden partir en la busca de mejores condiciones de vida.

Según Cecodap, esa cifra asciende a 943 mil niños, tomando como punto de partida el dato más conservador y representa 81 mil más y 9,54 % con respecto al 2018, “Más niños son los dejados atrás en el país que la población de Nueva Esparta por ejemplo”, destacó Abel Saraiba coordinador del área psicológica de Cecodap.

Por todas estas razones, se presume que este impacto, es el que va a definir la Venezuela actual y definirá la Venezuela de los próximos 30 años.

“Uno de cada diez niños se ve afectado por la salida del país de sus padres, los padres migran en mayor cantidad que las madres y los abuelos aparecen como principales cuidadores de los niños niñas y adolescentes que se quedan en el país”, destacó Saraiba.

Con respecto a la comunicación diaria del 2018, entre los representantes migrantes y los niños y adolescentes que quedan en el país, aseguró que en 2019 ha prevalecido la comunicación de tres veces por semana, por encima de la comunicación diaria.

En este sentido, considera que “el Estado Venezolano no está garantizando la estabilidad familiar”, por lo que considera que el núcleo se está limitando a conversaciones vía skype y whatsapp.

En cuanto a la formación académica de los niños migrantes, aseguró: “Los niños lloran y no quieren estar solos y bajan el rendimiento académico, un impacto complejo que ha hecho que la familia busque apoyo psicológico y solo el 11 % declara haber recibido dicho apoyo”.

El tema de la migración y como afecta a los niños, asegura que es una realidad desatendida. Las remesas son recibidas por el 88 % y se convierten en el sostén de esa familia dejada atrás, las remesas van entre 10 y 80 dólares, “las remesas ayudan pero no son la solución”.

Finalmente, destacó que en 2019 son los ciudadanos que buscan dar solución a esta situación en donde “el estado debe cumplir su responsabilidad”.