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Empresas mixtas, el último mohicano de PDVSA por Rafael Gallegos – Informe21.com – 14 de Octubre 2019

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La Apertura Petrolera fue la segunda etapa del proceso de nacionalización del petróleo. Se trataba de apuntalar las operaciones mediante la incorporación de capital privado.. Para ello se utilizó el Artículo Quinto, que en 1975 había hecho una fisura en el consenso previo a la nacionalización. Los partidos de izquierda no lo apoyaron  porque consideraron que su aplicación significaría que las transnacionales retomarían el negocio. Pérez Alfonzo tampoco estuvo de acuerdo y calificó a la nacionalización de “chucuta”. Sin embargo los entonces mayoritarios AD y Copei impusieron la aprobación del Congreso.

Y menos mal, porque la Apertura era una necesidad en los años noventa. El estado no podía acometer los retos del negocio y requería de inversiones privadas. La Apertura, aparte de ser transparente, televisada y aprobada por el Congreso, fue un gran negocio.

En Exploración, el estado subastó y cobró millones de dólares para permitir trabajos en áreas exploratorias. Las transnacionales determinaron  unas catorce áreas que incrementaron el conocimiento de las potencialidades de hidrocarburos, que hubieran requerido al estado desembolsos por miles de millones de dólares y tal vez décadas.

En el área de producción, se escogieron campos maduros que no eran prioridad en los desembolsos de Pdvsa concentrada en Monagas y Apure; pero que generaban expectativas económicas para medianas empresas privadas, que firmaron convenios  mediante los cuales producían y le vendían a Pdvsa el crudo, a aproximadamente la tercera parte del precio del mercado. Así la empresa estatal vendía en el mercado al triple de la adquisición. Este proceso de los Convenios atrajo inversiones por 12.000 millones de dólares y generó 550.000 barriles diarios.

En la Faja Petrolífera se crearon las Asociaciones Estratégicas (entre empresas productoras y empresas mejoradoras) que activaron ese campo no convencional, atrajeron inversiones por más de 12.000 millones de dólares y generaron 620.000 barriles de producción. Los contratos determinaron una regalía de 1% y un ISLR de 34%, mejorables en la medida que se incrementaran los precios. ¿Bajos?, cierto, pero ¿qué empresa hubiera invertido con otras condiciones en un crudo costoso, y difícil de colocar el mercado? Y de paso con un precio de 15$ el barril.

En síntesis, la Apertura permitió atraer para producción inversiones por casi 25.000 millones de dólares que generaron cerca de  un millón doscientos mil barriles diarios. Casi el doble de lo que producen hoy los “revolucionarios”.

LA “NACIONALIZACIÓN” DE CHÁVEZ

En el año 2007 el gobierno, haciendo del petróleo un heroísmo y una fanfarria en lugar de un negocio y tal vez intentado emular a Carlos Andrés Pérez procedió a nacionalizar; pero lo hizo con lo ya nacionalizado. Algo así como llover sobre mojado. A las empresas de los Convenios, que eran como inquilinos, los convirtió en propietarios (¿nacionalizó?). Los agrupó en Empresas Mixtas donde ahora Pdvsa, tenía unas acciones no menores del 60%. Una medida muy discutible porque ignora lo de la acción de oro que permite al dueño del recurso imponerse a la hora de decisiones trascendentales, y requiere de más inversiones por parte del estado.

En las EM de la Faja elevó la participación de Pdvsa a 60%, incrementó la regalía de 1 a 16% y el ISRL hasta 50%. Medidas que estaban previstas en los contratos de la Apertura cuando el precio del petróleo se incrementara. La “revolución” subió los impuestos cuando el barril rondaba los 100 $. Por cierto, Exxon y Conoco no aceptaron las nuevas condiciones, se fueron, demandaron, ganaron  y observen lo caro que nos ha salido a los venezolanos el nacionalismo fatuo de la “revolución”.

En el Lago de Maracaibo “nacionalizaron” muchas contratistas, lo que llevó al acabose de los servicios petroleros y de la producción en la zona.

EMPRESAS MIXTAS (EM)

Basándonos en la excelente y esclarecedora Presentación acerca del tema del ingeniero Luis Soler, podemos afirmar que existen en Venezuela 44 Empresas Mixtas que en septiembre del 2018 producían 806.000 barriles por día. Claro hoy debe ser mucho menos. De ellas hay 18 en occidente y el resto en oriente, fundamentalmente en la Faja, donde cuatro empresas trabajan con mejoradores – más exacto trabajaban porque están inutilizados- y ¡20! como mezcladoras.

De esas 44 empresas, 18 no producen casi nada y fueron otorgadas a los países panas como Cuba (pana y jefe) y Viet Nam, entre otras “luminarias” petroleras que por cierto, producen entre todas menos de tres mil barriles.

Es importante destacar el rol de las EM porque desde que se agudizó la debacle de Pdvsa, producen hasta el 70 u 80 % del total de la empresa. Se han convertido en el último mohicano de la producción. Claro, el ojo del amo engorda  el ganado, contrario a la desmantelada Pdvsa 100% estatal,  con una gerencia muy lejos de lo que requiere una empresa petrolera.

Las EM se han convertido en el pivote de Pdvsa a pesar de las  limitaciones de CAMIMPEG (empresa militar que maneja los servicios  petroleros de Venezuela), y el cheque en blanco para hacer cualquier reforma en la gigantesca empresa  que le otorgaron el general presidente del millón de barriles adicionales. Petróleo en manos de militares, debe ser que Rockefeller fue capitán de milicias  y no de empresa, o que a los ingenieros petroleros nos van a poner a manejar el estado mayor.

Las EM ven mermada su productividad por la opacidad de los procesos y por esa ley que no les permite poseer  más del 40 % de las acciones.

Cuando  no éramos soberanos  Pdvsa poseía en la Faja el 40% de 620.000 barriles (250.000 barriles) y hoy en época de soberanía poseemos el 60% de 200.000 barriles (120.000 barriles)… no me defienda compadre.

Y sin echarle la culpa al bloqueo, porque este llegó cuando Pdvsa de manera insólita había declinado desde 3,5 millones de barriles hasta 1 millón. La culpa es del largo sabotaje gerencial a que han sometido a esta empresa, cuyo hito fundamental fue la exclusión de los 23.000 técnicos en 2002, hoy agrupados en Gente del Petróleo… a mucha honra.

El pensamiento petrolero venezolano ha elaborado, en equipo, un Plan de Emergencia que será aplicado en su momento, para el Rescate de Pdvsa, manejar la emergencia y Estabilizar la empresa,  y sentar las bases para la Transformación la industria petrolera venezolana.

Y este Plan  comienza por eliminar las trabas que no dejan operar a las EM a objeto que incrementen cuánticamente su producción. Por ello las EM cumplen el doble rol de ser hoy el omega de esta fatídica era, y mañana el alfa de la resurrección de la industria petrolera, que obviamente está enmarcada en el rescate de la democracia y de Venezuela.

“Desde la lógica estatal no hay manera de recuperar la industria petrolera” por David Morán Bohorquez – La Patilla – 13 de Agosto 2019

David Morán Bohorquez apuesta por un proceso masivo de privatización en la Venezuela postsocialista | Foto lapatilla.com

 

“Venezuela tiene que experimentar un cambio de mentalidad. Y en este caso no hablo de la mentalidad de la gente, porque el venezolano ha sufrido tanto que dice ‘no quiero más esto, nunca más’, me refiero a sus actores políticos que son los más atrasados en cuanto a lo que se debe hacer”.

Quien hace esta aseveración es David Morán Bohórquez, ingeniero industrial de profesión, empresario, director del portal de noticias La Patilla y defensor de la privatización de casi todos los procesos y servicios que hoy están bajo el control del Estado.

“Sólo el capital privado puede revertir el modelo mercantilista feudal impuesto por el socialismo del siglo XXI, que ha llevado al país a una crisis humanitaria sin precedentes. No sé por qué le temen hacer al venezolano libre y bien pagado”, aseguró en su conversación con Richard Casanova, director de la revista Gente que Construye

–Quisiéramos su análisis sobre la situación de la industria petrolera venezolana.

El modelo petrolero que había sido exitoso en los últimos 30 años se acabó. No es posible que continúe.

Ese modelo heredó tres cosas extraordinarias de las empresas trasnacionales: uno, el sistema de evaluación de personal, la meritocracia; dos, el sistema de rendición de cuentas financieras y tres, campos productivos de crudos livianos y crudos medianos.

– ¿No son recuperables con este gobierno?

Ni con otro que venga. Pdvsa no tiene sistemas de investigación, es una empresa absolutamente corrompida, no contrata personal, no hay relevo generacional de calidad desde hace 20 años.

– Sin embargo expertos petroleros y quienes presentaron el Plan País Petróleo, dijeron que es posible detener la caída de la producción en plazos cortos

Ellos hablan desde la nostalgia. Eso se entiende. Pero también les digo “put your money where your mouth is” (pon tu dinero donde pones tus palabras). No hay dinero público para eso. Y si ellos lo tienen, que lo pongan.

Cuando se hizo la apertura petrolera fue porque no había dinero. Veníamos de una crisis bancaria brutal que se llevó 12 puntos del PIB y la apertura fue exitosa porque pudimos atraer a las empresas de categoría “tier 1”, empresas de primer nivel

Desde la lógica estatal no hay manera de hacerlo, crear una empresa, hacerla competitiva, posicionarla en el mercado, que tenga recursos financieros. Tenemos que ir, en todo caso, a los inicios de la explotación petrolera en Venezuela: al sistema de concesiones.

– Que tampoco es garantía…

Primero hay que ver si quieren venir. Mira lo que está ocurriendo en Guyana. Están perforando y explorando en aguas ultra profundas, en el Bloque Stabroek, con 1,5 kilómetros de agua de profundidad más la arena petrolera que está a 5 kilómetros bajo tierra. Ese tubo de 6,5 kilómetros está a 200 kilómetros de la costa donde una estación recoge el petróleo, separa el agua, el gas y despacha a su vez a los mercados internacionales.

– ¿Eso lo ha venido haciendo la ExxonMobil?

Si. Eso solo lo hacen dos o tres empresas en el mundo. Teníamos mejoradores de crudo y se perdieron. Tuvimos la capacidad de extraerle carbón, azufre, cadmio y vanadio al crudo, para convertirlo en un crudo sintético del tipo que nos pidieran las refinerías.

Esta gente ha desmantelado las operaciones complejas de mejoramiento para dejar solamente los tanques para mezclar y diluir crudos.

– ¿Se descarta entonces cualquier posibilidad?

Venezuela no tiene capacidad de surtir supertanqueros porque no tenemos profundidad de puertos. Lo hacíamos en Bonaire o en San Eustaquio, a través de las instalaciones en el Caribe holandés, que nos permitía cargar barcos VLCC (Very Large Crude Carrier) de millón y medio – dos millones de barriles.

Es ilusorio, absolutamente ineficiente desde el punto de vista de la inversión pública, pretender recuperar Pdvsa. La empresa fue destruida por la revolución. Y el modelo que representó Pdvsa también fue destruido. Lo que queda es retomar el sistema de otorgamiento de concesiones y cobrar regalías.

Ese modelo de las concesiones ¿puede ser exitoso también?

Es el único posible que tenga éxito si logramos atraer a las “majors petroleras”. Con la revolución operan empresas de nivel 3 o de nivel 4, con las que nadie haría contratos signicativos fuera de Venezuela

Estado ejerció el monopolio y lo destruyó

Venezuela no tiene empresas petroleras, lo que tiene son empleados públicos petroleros. Y no desarrolló empresas petroleras nacionales, porque el Estado ejerció el monopolio. Pero además esta gente destruyó el monopolio y nos quedamos sin nada.

– ¿Cuánto se necesita para recuperar la producción?

Producir 100 mil barriles demanda aproximadamente $15 mil millones. Venezuela necesita $30 millardos para evitar que sigan cayendo las refinerías y levantar en algo la producción. Y no los tenemos.

 

– Pero tenemos el petróleo…

Sí, pero ahora todo el mundo tiene petróleo. Están sacando petróleo en el campo de lutitas, en Vaca Muerta, Argentina. Eso era impensable hace cinco años. Argentina va a tener ahora petróleo. Guyana puede ser un país desarrollado gracias al petróleo en 30 años. El plan de Exxon, podría poner a Guyana a producir 750 mil barriles diarios para 2025, esa cifra es lo que está produciendo hoy Venezuela. Pero la diferencia es que para Guyana sería un barril diario por habitante, equivalente a que Venezuela produjera hoy 30 millones de barriles diarios de petróleo.

El socialismo es saqueo

Guyana puede desarrollarse si no hay corrupción y malos manejos de los recursos. Lo que no puedes permitir, y ellos jamás harían, es crear una corporación como llegó a ser Pdvsa: un monopolio de Estado que lo tuvo todo para terminar arruinada.

El socialismo es saqueo. Lo de Pdvsa fue un saqueo brutal. Aquí se dejó de investigar, no tenemos ni patentes. Teníamos una planta para producir todos los lubricantes del país y exportarlos y ni siquiera eso producimos. ¡Pero si no producimos gasolina!

A grandes rasgos y con grandes números, puedo afirmar profesionalmente que Pdvsa y la industria petrolera nacional no tienen ninguna posibilidad de recuperación bajo la lógica del monopolio estatal.

– ¿Y si se reconsideran los proyectos que fueron expropiados y confiscados por Hugo Chávez?

La única manera que esas empresas retornen a Venezuela es ofreciéndoles ventajas impositivas lo suficientemente atractivas y un marco jurídico sólido. Tal vez empresas como Shell y BP pudieran volver. El problema es que esos campos fueron entregados a Rosneft (la empresa de petróleo propiedad del gobierno ruso), en daciones oscuras.

Futuro energético de Venezuela es complejo

– ¿Cómo ve el futuro energético de Venezuela?

Complejo. No es profesional dividir el sector petrolero del eléctrico. Son crisis mellizas, una retroalimenta a la otra. Las plantas de generación están paradas porque no hay producción de combustible ni mantenimiento, pero tampoco aumenta la producción porque no hay oferta pública de electricidad.

El proceso de recuperación de ambos sectores debe ir en paralelo. Al sector eléctrico debe dársele el mismo tratamiento que al petrolero: invitar al sector privado a que entre masivamente.

Pero ahí entramos en otro problema de fondo: las tarifas. La gasolina y el kilovatio tienen que costar para recuperar las inversiones.

– ¿Los venezolanos prefieren pagar y contar con servicios públicos de calidad?

Esa es la lección de estos 20 años de saqueo socialista. Los socialismos cuando salen no vuelven.

– Cuando salgamos de esto ¿los inversionistas vendrán porque saben que ya estamos “vacunados” contra el socialismo?

Quienes tomen el poder deben estar preclaros en eso. Mira el caso de la Unión Soviética. El más grande de sus países miembros es Rusia, el segundo productor de petróleo del mundo, pero Rusia es uno de los peores países en desempeño económico y social de la derrumbada URSS.

Rusia es el país que pudo ser y nunca será mientras siga con ese sistema atrasado. En cambio Lituania ya triplica a Rusia en su PIB per cápita. Todos los países que formaron parte de la antigua Europa Oriental y hoy están en la Unión Europea, dejaron muy lejos a Rusia, teniendo Rusia una industria como Rosneft y Gazprom, que tiene asociaciones con las principales empresas privadas del mundo.

El caso venezolano es más grave, porque Venezuela perdió definitivamente los mercados y eso es muy difícil recuperarlos. Si logramos producir 1 o 2 millones de barriles diarios de petróleo ¿A quién se lo vamos a vender?

– A China., que de alguna manera busca recuperar el dinero otorgado a Venezuela…

Puede ser, porque no tenemos dinero para pagarles. Y ahora entramos en un problema político de fondo: Pdvsa no tiene capacidad de pagar mientras esté sancionada por los Estados Unidos y Estados Unidos no va a quitarle las sanciones mientras esté Maduro.

Entramos en la zona de alerta máxima

Venezuela está entrando en unos niveles peligrosísimos de inseguridad energética, entendida ésta como la disponibilidad de combustibles para cocinar, trasladarnos, generar electricidad, enfriar y conservar alimentos. Tenemos que salir de esa zona de peligro y solo se logra con inversiones.

Sólo en petróleo se requieren $30 millardos y en la parte eléctrica al menos $10 millardos. Hablamos de $40 mil millones que sólo el sector privado tiene.

Dirigencia política debe cambiar de mentalidad

Luego, Venezuela tiene que experimentar un cambio en la mentalidad, no en la gente porque ya la gente ha sufrido tanto que dice “no quiero más esto, nunca más”, sino en sus actores políticos, que son los más atrasados en cuanto a lo que se debe hacer.

El mercado, la interacción entre seres humanos, es la institución. Ahí vamos todos a ofrecer y demandar bienes y servicios. Si no se entiende que es lo único que puede generar prosperidad y que es el único mecanismo que ha permitido que haya más clases medias en el mundo que gente pobre, Venezuela nunca alcanzará su potencial de ser un país del primer mundo.

Hay que procurar tener un gobierno muy pequeño, que cueste poco a la gente, pero que dé mucho. El gobierno debe entender que los costos de entrada y de salida de los mercados deben ser muy bajos.

Achicar el tamaño del Estado

– Se supone que con un cambio de régimen se va a producir eso…

Se supone, pero aún no he oído una oferta que plantee con claridad la apertura del mercado y la reducción urgentísima del tamaño del Estado.

Hay un tabú de hablar sobre la necesidad de que salga gente de la administración pública.

Pdvsa es una empresa que puede trabajar con 5 mil personas y hoy tiene en nómina 140 mil.

Además, debes generar expectativas de que la cosa va a mejorar y el bienestar se empezará a medir inmediatamente. El núcleo de esto es entender que gobierno chiquito, pero eficiente y con bajos impuestos, es el gran plan de un país.

Desmontar el mercantilismo feudal

Hay que desmontar todas las leyes antimercado. Estamos desintegrados del mundo. Nos salimos de todos los sistemas de integración y no tenemos ventajas arancelarias con nadie. Rompimos con mercados nuestros naturales como el Pacto Andino, Mercosur y el Pacto de San José e inventamos unas cosas que no nos han traído beneficios como la ALBA y Petrocaribe.

– Mecanismos que se usaron para comprar voluntades de los países pequeños del Caribe usando la chequera diplomática…

Sí y llevaron al país a la peor cosa que puede ocurrir: un mercantilismo feudal. Estamos inmersos en un sistema feudal y en una dolarización de hecho sin tener una ventaja de ella. Hoy Venezuela es un país sin moneda.

El primer gran programa social a abordar será abatir la inflación, mejorar el poder adquisitivo de las personas, y si lo combinas atrayendo inversiones tendrás servicios permanentes, de calidad.

– Y se podrán pagar salarios dignos….

Pdvsa paga los peores salarios de empresa petrolera en el mundo, públicas o privadas. Un jefazo en Pdvsa, no llega a $3.000 anuales de ingresos. Un trabajador medio en una empresa petrolera en cualquier parte del mundo gana en promedio $85.000 anuales.

Si le preguntas a esa persona ¿dónde quieres trabajar: en Pdvsa o en otra empresa que llegue a Venezuela y pague el salario promedio mundial? ¿Con quién se va a quedar Pdvsa?

No solo Pdvsa que está quebrada desde hace tiempo, sino el modelo. El gobierno no tiene capacidad de crear empresas competitivas en salarios, condiciones de trabajo, empleo, etc.

Soñar que tenemos capacidad para volver a un modelo que ya murió es insensato, delirante e injustificable. Venezuela en 20 – 30 años puede ser un país desarrollado. Fuimos el primer milagro económico registrado por la humanidad, desde 1947 a 1972, el país que más creció en el mundo y de manera sostenida.

– Habla de un plazo de 20 – 30 años para convertirnos en un país desarrollado. Pero en el corto plazo ¿qué habría que hacer para recuperar la industria petrolera?

Primero: licitar los bloques de occidente de crudos livianos y medianos, así como El Furrial. La Faja Petrolífera la dejaría de último porque eso no le interesa a nadie. Venezuela perdió la capacidad de producir crudos livianos y medianos.

Segundo: revisar el sistema de precios porque de lo contrario no tiene sentido refinar petróleo. Y luego privatizar unidades dentro de la refinería a terceros, procesos medulares que cuestan mucho, pero que empresas privadas estarían dispuestas a hacer.

– Entonces sí es posible recuperar la industria. Lo que plantea es una estrategia distinta para la recuperación…

La industria se puede recuperar solo con privados. Pensar que el Estado tiene capacidad para recuperarla no tiene sentido. El Estado debe sentarse a planificar la Venezuela de 50 años.

– Entonces, ¿Pdvsa como empresa estatal no es viable?

Y la industria petrolera en manos del Estado tampoco.

¿La posibilidad de recuperar la Venezuela petrolera en el mediano plazo, pasa por una estrategia distinta?

Venezuela va a ser marginalmente petrolera por mucho tiempo. El problema es qué hacemos con ese petróleo. Mi tesis es que lo consumamos internamente. Somos un país con una huella muy baja de carbono. Tenemos espacio para aumentar nuestro consumo energético, no exclusivamente petrolero, también eléctrico y de otros combustibles.

Mi llamado a los partidos políticos y sus planificadores, es a que se bajen de esa nube y aterricen, porque mientras siguen hablando en los términos que lo hacen causan muy mala impresión afuera. Sus planes pretenden reeditar lo que no es reeditable.

El Plan País es muy estatista

– Partiendo de la base de lo que nos ha dicho ¿es viable el Plan País?

Tiene cosas muy buenas, pero lo veo muy estatista. Si no se hace explícito qué es el mercado la institucióm, siempre habrá grises donde querrán participar gobernaciones, alcaldías, etc.

Hay tres cosas básicas que debe tener un Plan País:

1-. Dejar muy claro el principio de subsidiariedad: todo se hace en la región, a menos que se demuestre lo contrario. Eso es un gran principio de eficiencia humana, de eficiencia en los mercados.

2-. El Estado tiene que ser chiquito. Si un gobierno se hace costoso, esos costos se trasladan a la gente y lo que queremos es que la gente se vuelva rica más rápidamente, que el venezolano tenga el ingreso per cápita más alto de toda Suramérica.

3-. Que la economía venezolana sea fundada en los mercados porque ya el petróleo no nos dará calidad de vida. Se tiene que privilegiar al pueblo, no a las empresas estatales.

– Si ya no tenemos ventajas competitivas en materia petrolera ¿en qué áreas sí?

En muchísimas. Una de ellas: todo lo que utilice energía.

Venezuela exportó petróleo durante tantos años porque casi no consume internamente. En Margarita, por ejemplo, deberían existir dos o tres procesadoras de frutos del mar, con trenes de congelación para abastecer a los cruceros. Esa industria consume bastante electricidad, pero es una industria enorme que genera miles de millones de dólares en consumo al año.

Otro ejemplo. Dado el valor de las tierras, puedes hacer de Venezuela un cluster médico de belleza, con muchas instalaciones hospitalarias de primera. Aquí vendría gente de todo el mundo a operarse y embellecerse, porque el hedonismo es una de las industrias que más produce dinero.

La industria de la educación. Venezuela tiene una gran ventaja: tiene solo dos estaciones, lluviosa y seca. Es un clima soportable para estudiar. Pero para hacerla competitiva debes mejorar las telecomunicaciones. Eso se empieza a encadenar y son cosas que se hacen muy rápido. Además, puedes hacer un acuerdo con MIT para que tenga un campus en el país. ¿Cuánto cuesta producir un campus? ¿$50 millones? Ellos tienen plata para producirlo en dos o tres años. O con la Carnegie Mellon. La Carnegie Mellon acaba de hacer un campus en Ruanda de primera categoría

 

Este es un país que tiene todo

– Aquí hay mucho por hacer porque no hay nada hecho…

Todos los encadenamientos están intervenidos por el Estado, antes y ahora. Venezuela tiene muy pocos encadenamientos libres a disposición de los mercados.

No sé por qué le temen hacer al venezolano libre y bien pagado. A mí no me preocupa que haya un proceso masivo de privatización, porque cuando lleguen empresas que paguen buenos salarios, quienes están en la administración pública abandonarán sus puestos para intentar ingresar a ellas.

David Morán Bohórquez:
– Ingeniero Industrial egresado de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB).Postgrados en  Administración de Empresas en la UCAB y en Negocios Internacionales y Finanzas Internacionales en la Universidad de Georgetown en EEUU
–  Fue docente en la Universidad Metropolitana (UNIMET) en la cátedra de Planificación Estratégica.
–  Empresario. Director del portal de noticias La Patilla.
– Negociador técnico de la Agenda Venezuela ante el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial (BM).
– Fue durante ocho años miembro de la junta directiva del Banco Nacional de Ahorro y Préstamo (Banap).

Plan País: Diagnóstico, Situación Actual y Acciones Concretas Sector Energía y Minas – Agosto 2019

Auge y caída de la producción petrolera por Eddy Reyes Torres – El Nacional – 12 de Octubre 2019

El petróleo ha tenido su papel entre nosotros desde tiempos inmemoriales. Los primeros conquistadores apreciaron que nuestros indígenas lo utilizaban con fines medicinales, para la iluminación y el calafateo de sus canoas. Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés (1478-1557) fue el primero en dejar constancia escrita de ello en su Historia General y Natural de las Indias, Islas y Tierra Firme del Mar Océano. Allí, al referirse a la isla de Cubagua, dicho autor nos dice que tiene en la punta del oeste una fuente o manadero de licor, como aceite, que corre por encima del agua del mar, el cual es llamado por los naturales stercus demonis (estiércol del diablo), aunque otros lo llaman petrolio o asfalto. Más adelante, al visitar el área del golfo de Venezuela, el autor hace mención a la existencia de ojos o manantiales de betún que los nativos llaman mene.

Es en 1864 cuando se otorga la primera concesión petrolera en el país. El beneficiario fue el venezolano Manuel Olavarría, quien no obtuvo resultados positivos. Más tarde, en julio de 1914, cerca del pueblo de Mene Grande, en el estado Zulia, el Zumaque 1 dio formalmente inicio a la producción de petróleo en territorio venezolano (264 barriles diarios). Pero será el 14 de diciembre de 1922, momento en que el pozo Barrosos-2 comienza a arrojar sin control, durante 9 días, 100.000 barriles diarios de petróleo, cuando se ratifica ante el mundo el enorme potencial minero de nuestro país. La presencia de las grandes compañías norteamericanas e inglesas fue entonces la secuencia inevitable.

Paso a paso nuestra economía comenzó a recibir las mieles del extraordinario regalo de la naturaleza, aunque junto con ello vino también un mal ineludible: la poca disposición o capacidad del Estado para promover el desarrollo de un sector industrial privado, capaz de competir en el ámbito internacional para inducir así la acumulación de capital y el crecimiento de la producción. Como resultado de lo anterior, los niveles de crecimiento que logramos alcanzar en educación, salud, vialidad, transporte, vivienda, energía eléctrica, empleo público, alimentación, seguridad, cultura y estabilidad económica, entre otros campos, fueron posible gracias a la renta petrolera. La sociedad venezolana se hizo así dependiente del Estado, cuando es este el que debería depender de toda la sociedad.

Lo cierto es que desde que arrancó en forma la extracción del petróleo en nuestro país, esta fue incrementándose en el tiempo de manera sostenida, aunque con ocasionales caídas derivadas de las crisis que han afectado al mercado internacional. Las estadísticas ponen de manifiesto nuestra posición singular y, en ciertos momentos, especialmente ventajosa. Así, en 1929 Venezuela era el segundo país productor de petróleo, por detrás de Estados Unidos. Para 1945, a finales del gobierno de Isaías Medina Angarita, la producción fue de 1.000.000 de barriles diarios y, en 1998, la cifra se elevó a 3.300.000 barriles diarios. En 2011, durante la gestión de Hugo Chávez Frías, la producción bajó a 2.380.000 barriles diarios. Y según el último informe de la OPEP, en el mes de septiembre del presente año, en plena gestión de Nicolás Maduro Moros, el promedio mensual cayó a 680.000 barriles diarios.

A lo largo de ese proceso, la conducta manirrota de la revolución opacó a la del primer gobierno de Pérez: los regalos contantes y sonantes llegaron a todos los puntos de América y a los camaradas revolucionarios esparcidos por todo el orbe. Junto con lo anterior, los estrafalarios endeudamientos con China y Rusia dejaron al de la era democrática –que en propiedad se inició con Carlos Andrés y concluyó con la segunda presidencia de Rafael Caldera– como un inofensivo niño de pecho.

De manera que el régimen revolucionario no aprendió la lección bíblica de José y el faraón de Egipto, contenida en el Génesis, relativa a la conveniencia y necesidad de ahorrar en los años de fertilidad. Por eso hoy tenemos una industria petrolera destruida, con una producción inferior a la que teníamos en 1945, una deuda externa quintuplicada y una economía paralizada.

Con el anterior telón de fondo, el actual presidente de Pdvsa, el mayor general de la Guardia Nacional, Manuel Salvador Quevedo Fernández, tuvo el tupé de declarar recientemente desde Rusia que a finales de este año Venezuela estará produciendo 1.600.000 barriles diarios de petróleo. A este experto militar solo podemos decirle: amanecerá y veremos.

More oil traders, vessel operators shun links to Venezuela’s oil by Marianna Parraga, Collin Eaton – Reuters – 10 de Octubre 2019

MEXICO CITY/HOUSTON (Reuters) – More vessel operators and energy firms are shunning Venezuelan oil and the tankers that have carried it, according to brokers and traders familiar with the matter.

Unipec, the trading arm of China’s Sinopec, Swiss trader Trafigura AG, oil firm Equinor ASA, Exxon Mobil Corp and others are shunning contracts or vessels that might put them in jeopardy of violating U.S. sanctions on Venezuela, according to sources and documents.

The United States in early August ratcheted up sanctions on Venezuela, adding measures that could punish non-U.S. firms, in efforts to squeeze President Nicolas Maduro, whose 2018 re-election is not considered legitimate by the Trump administration and most Western nations.

Unipec revised its contracts afterward to stipulate vessels it charters have not called at a port in Venezuela in the past year, according to a copy of the clause viewed by Reuters. Unipec is one of the main Chinese lifters of U.S. crude. Neither Unipec nor Sinopec could immediately be reached for comment.

Trafigura has not changed its contract clauses, but it has instructed its traders to do “zero business with Venezuela, not directly or indirectly,” one broker doing business with the company said.

Trafigura declined to comment.

Equinor declined to comment, but said in an emailed statement it “follows all relevant sanctions applicable to us.”

Exxon revised its charter contract to bar tankers that have recently gone to Venezuela, according to a contract revision that brokers received last week. Exxon declined to comment.

Exxon and Unipec’s new clauses affect about 250 tankers, according to people familiar with the matter. The blacklisting has more than doubled freight rates for very large crude carriers routes to Asia to a record $14 million in less than a month.

More than 25 foreign vessels touch Venezuelan ports per month, according to PDVSA’s and Refinitiv Eikon data.

PDVSA did not respond to a request for comment on the vessel blacklisting.

Many shipping firms that were sending vessels to Venezuela after the first round of U.S. sanctions in January are no longer calling at the country’s ports or carrying Venezuelan oil, maritime sources said, reducing the availability of tankers for exports and adding to fast accumulation of unsold oil stocks, which forced PDVSA to cut back output last month.

The Trump administration is preparing new sanctions on Cuba over its support for Maduro, the U.S. special envoy on Venezuela, Elliott Abrams, told Reuters earlier this week.

Sanctions under consideration for Cuba likely would target the island’s tourism sector as well as Venezuelan oil deliveries to Havana, building on the U.S. blacklisting of tankers used to transport the supplies, a senior official said.

“There is a significant risk that new measures or sanctions may be introduced, with little or no forewarning from the U.S. administration,” insurance provider Steamship Mutual said in a note.

“Desde la lógica estatal no hay manera de recuperar la industria petrolera” por David Morán Bohorquez – Entorno Empresarial – 21 de Agosto 2019

industria petrolera

“Venezuela tiene que experimentar un cambio de mentalidad. Y en este caso no hablo de la mentalidad de la gente, porque el venezolano ha sufrido tanto que dice ‘no quiero más esto, nunca más’, me refiero a sus actores políticos que son los más atrasados en cuanto a lo que se debe hacer”.

Quien hace esta aseveración es David Morán Bohórquez, ingeniero industrial de profesión, empresario, director del portal de noticias La Patilla y defensor de la privatización de casi todos los procesos y servicios que hoy están bajo el control del Estado

David Morán Bohorquez apuesta por un proceso masivo de privatización en la Venezuela postsocialista

“Sólo el capital privado puede revertir el modelo mercantilista feudal impuesto por el socialismo del siglo XXI, que ha llevado al país a una crisis humanitaria sin precedentes. No sé por qué le temen hacer al venezolano libre y bien pagado”, aseguró en su conversación con Richard Casanova, director de la revista Gente que Construye

PDVSA HOY NO VALE NADA

Quisiéramos su análisis sobre la situación de la industria petrolera venezolana

El modelo petrolero que había sido exitoso en los últimos 30 años se acabó. No es posible que continúe.

Ese modelo heredó tres cosas extraordinarias de las empresas trasnacionales: uno, el sistema de evaluación de personal, la meritocracia; dos, el sistema de rendición de cuentas financieras y tres, campos productivos de crudos livianos y crudos medianos.

¿NO SON RECUPERABLES CON ESTE GOBIERNO?

Ni con otro que venga. Pdvsa no tiene sistemas de investigación, es una empresa absolutamente corrompida, no contrata personal, no hay relevo generacional de calidad desde hace 20 años.

Sin embargo expertos petroleros y quienes presentaron el Plan País Petróleo, dijeron que es posible detener la caída de la producción en plazos cortos

Ellos hablan desde la nostalgia. Eso se entiende. Pero también les digo “put your money where your mouth is” (pon tu dinero donde pones tus palabras). No hay dinero público para eso. Y si ellos lo tienen, que lo pongan.

Cuando se hizo la apertura petrolera fue porque no había dinero. Veníamos de una crisis bancaria brutal que se llevó 12 puntos del PIB y la apertura fue exitosa porque pudimos atraer a las empresas de categoría “tier 1”, empresas de primer nivel

Desde la lógica estatal no hay manera de hacerlo, crear una empresa, hacerla competitiva, posicionarla en el mercado, que tenga recursos financieros. Tenemos que ir, en todo caso, a los inicios de la explotación petrolera en Venezuela: al sistema de concesiones.

QUE TAMPOCO ES GARANTÍA…

Primero hay que ver si quieren venir. Mira lo que está ocurriendo en Guyana. Están perforando y explorando en aguas ultra profundas, en el Bloque Stabroek, con 1,5 kilómetros de agua de profundidad más la arena petrolera que está a 5 kilómetros bajo tierra. Ese tubo de 6,5 kilómetros está a 200 kilómetros de la costa donde una estación recoge el petróleo, separa el agua, el gas y despacha a su vez a los mercados internacionales.

¿ESO LO HA VENIDO HACIENDO LA EXXONMOBIL?

Si. Eso solo lo hacen dos o tres empresas en el mundo. Teníamos mejoradores de crudo y se perdieron. Tuvimos la capacidad de extraerle carbón, azufre, cadmio y vanadio al crudo, para convertirlo en un crudo sintético del tipo que nos pidieran las refinerías.

Esta gente ha desmantelado las operaciones complejas de mejoramiento para dejar solamente los tanques para mezclar y diluir crudos.

¿SE DESCARTA ENTONCES CUALQUIER POSIBILIDAD?

Venezuela no tiene capacidad de surtir supertanqueros porque no tenemos profundidad de puertos. Lo hacíamos en Bonaire o en San Eustaquio, a través de las instalaciones en el Caribe holandés, que nos permitía cargar barcos VLCC (Very Large Crude Carrier) de millón y medio – dos millones de barriles.

Es ilusorio, absolutamente ineficiente desde el punto de vista de la inversión pública, pretender recuperar Pdvsa. La empresa fue destruida por la revolución. Y el modelo que representó Pdvsa también fue destruido. Lo que queda es retomar el sistema de otorgamiento de concesiones y cobrar regalías.

ESE MODELO DE LAS CONCESIONES ¿PUEDE SER EXITOSO TAMBIÉN?

Es el único posible que tenga éxito si logramos atraer a las “majors petroleras”. Con la revolución operan empresas de nivel 3 o de nivel 4, con las que nadie haría contratos signicativos fuera de Venezuela

ESTADO EJERCIÓ EL MONOPOLIO Y LO DESTRUYÓ

Venezuela no tiene empresas petroleras, lo que tiene son empleados públicos petroleros. Y no desarrolló empresas petroleras nacionales, porque el Estado ejerció el monopolio. Pero además esta gente destruyó el monopolio y nos quedamos sin nada.

¿CUÁNTO SE NECESITA PARA RECUPERAR LA PRODUCCIÓN?

Producir 100 mil barriles demanda aproximadamente $15 mil millones. Venezuela necesita $30 millardos para evitar que sigan cayendo las refinerías y levantar en algo la producción. Y no los tenemos.

PERO TENEMOS EL PETRÓLEO…

Sí, pero ahora todo el mundo tiene petróleo. Están sacando petróleo en el campo de lutitas, en Vaca Muerta, Argentina. Eso era impensable hace cinco años. Argentina va a tener ahora petróleo. Guyana puede ser un país desarrollado gracias al petróleo en 30 años. El plan de Exxon, podría poner a Guyana a producir 750 mil barriles diarios para 2025, esa cifra es lo que está produciendo hoy Venezuela. Pero la diferencia es que para Guyana sería un barril diario por habitante, equivalente a que Venezuela produjera hoy 30 millones de barriles diarios de petróleo.

EL SOCIALISMO ES SAQUEO

Guyana puede desarrollarse si no hay corrupción y malos manejos de los recursos. Lo que no puedes permitir, y ellos jamás harían, es crear una corporación como llegó a ser Pdvsa: un monopolio de Estado que lo tuvo todo para terminar arruinada.

El socialismo es saqueo. Lo de Pdvsa fue un saqueo brutal. Aquí se dejó de investigar, no tenemos ni patentes. Teníamos una planta para producir todos los lubricantes del país y exportarlos y ni siquiera eso producimos. ¡Pero si no producimos gasolina!

A grandes rasgos y con grandes números, puedo afirmar profesionalmente que Pdvsa y la industria petrolera nacional no tienen ninguna posibilidad de recuperación bajo la lógica del monopolio estatal.

¿Y SI SE RECONSIDERAN LOS PROYECTOS QUE FUERON EXPROPIADOS Y CONFISCADOS POR HUGO CHÁVEZ?

La única manera que esas empresas retornen a Venezuela es ofreciéndoles ventajas impositivas lo suficientemente atractivas y un marco jurídico sólido. Tal vez empresas como Shell y BP pudieran volver. El problema es que esos campos fueron entregados a Rosneft (la empresa de petróleo propiedad del gobierno ruso), en daciones oscuras.

FUTURO ENERGÉTICO DE VENEZUELA ES COMPLEJO

¿CÓMO VE EL FUTURO ENERGÉTICO DE VENEZUELA?

Complejo. No es profesional dividir el sector petrolero del eléctrico. Son crisis mellizas, una retroalimenta a la otra. Las plantas de generación están paradas porque no hay producción de combustible ni mantenimiento, pero tampoco aumenta la producción porque no hay oferta pública de electricidad.

El proceso de recuperación de ambos sectores debe ir en paralelo. Al sector eléctrico debe dársele el mismo tratamiento que al petrolero: invitar al sector privado a que entre masivamente.

Pero ahí entramos en otro problema de fondo: las tarifas. La gasolina y el kilovatio tienen que costar para recuperar las inversiones.

¿LOS VENEZOLANOS PREFIEREN PAGAR Y CONTAR CON SERVICIOS PÚBLICOS DE CALIDAD?

Esa es la lección de estos 20 años de saqueo socialista. Los socialismos cuando salen no vuelven.

CUANDO SALGAMOS DE ESTO ¿LOS INVERSIONISTAS VENDRÁN PORQUE SABEN QUE YA ESTAMOS “VACUNADOS” CONTRA EL SOCIALISMO?

Quienes tomen el poder deben estar preclaros en eso. Mira el caso de la Unión Soviética. El más grande de sus países miembros es Rusia, el segundo productor de petróleo del mundo, pero Rusia es uno de los peores países en desempeño económico y social de la derrumbada URSS.

Rusia es el país que pudo ser y nunca será mientras siga con ese sistema atrasado. En cambio Lituania ya triplica a Rusia en su PIB per cápita. Todos los países que formaron parte de la antigua Europa Oriental y hoy están en la Unión Europea, dejaron muy lejos a Rusia, teniendo Rusia una industria como Rosneft y Gazprom, que tiene asociaciones con las principales empresas privadas del mundo.

El caso venezolano es más grave, porque Venezuela perdió definitivamente los mercados y eso es muy difícil recuperarlos. Si logramos producir 1 o 2 millones de barriles diarios de petróleo ¿A quién se lo vamos a vender?

A CHINA., QUE DE ALGUNA MANERA BUSCA RECUPERAR EL DINERO OTORGADO A VENEZUELA…

Puede ser, porque no tenemos dinero para pagarles. Y ahora entramos en un problema político de fondo: Pdvsa no tiene capacidad de pagar mientras esté sancionada por los Estados Unidos y Estados Unidos no va a quitarle las sanciones mientras esté Maduro.

ENTRAMOS EN LA ZONA DE ALERTA MÁXIMA

Venezuela está entrando en unos niveles peligrosísimos de inseguridad energética, entendida ésta como la disponibilidad de combustibles para cocinar, trasladarnos, generar electricidad, enfriar y conservar alimentos. Tenemos que salir de esa zona de peligro y solo se logra con inversiones.

Sólo en petróleo se requieren $30 millardos y en la parte eléctrica al menos $10 millardos. Hablamos de $40 mil millones que sólo el sector privado tiene.

DIRIGENCIA POLÍTICA DEBE CAMBIAR DE MENTALIDAD

Luego, Venezuela tiene que experimentar un cambio en la mentalidad, no en la gente porque ya la gente ha sufrido tanto que dice “no quiero más esto, nunca más”, sino en sus actores políticos, que son los más atrasados en cuanto a lo que se debe hacer.

El mercado, la interacción entre seres humanos, es la institución. Ahí vamos todos a ofrecer y demandar bienes y servicios. Si no se entiende que es lo único que puede generar prosperidad y que es el único mecanismo que ha permitido que haya más clases medias en el mundo que gente pobre, Venezuela nunca alcanzará su potencial de ser un país del primer mundo.

Hay que procurar tener un gobierno muy pequeño, que cueste poco a la gente, pero que dé mucho. El gobierno debe entender que los costos de entrada y de salida de los mercados deben ser muy bajos.

ACHICAR EL TAMAÑO DEL ESTADO

SE SUPONE QUE CON UN CAMBIO DE RÉGIMEN SE VA A PRODUCIR ESO…

Se supone, pero aún no he oído una oferta que plantee con claridad la apertura del mercado y la reducción urgentísima del tamaño del Estado.

Hay un tabú de hablar sobre la necesidad de que salga gente de la administración pública.

Pdvsa es una empresa que puede trabajar con 5 mil personas y hoy tiene en nómina 140 mil.

Además, debes generar expectativas de que la cosa va a mejorar y el bienestar se empezará a medir inmediatamente. El núcleo de esto es entender que gobierno chiquito, pero eficiente y con bajos impuestos, es el gran plan de un país.

DESMONTAR EL MERCANTILISMO FEUDAL

Hay que desmontar todas las leyes antimercado. Estamos desintegrados del mundo. Nos salimos de todos los sistemas de integración y no tenemos ventajas arancelarias con nadie. Rompimos con mercados nuestros naturales como el Pacto Andino, Mercosur y el Pacto de San José e inventamos unas cosas que no nos han traído beneficios como la ALBA y Petrocaribe.

MECANISMOS QUE SE USARON PARA COMPRAR VOLUNTADES DE LOS PAÍSES PEQUEÑOS DEL CARIBE USANDO LA CHEQUERA DIPLOMÁTICA…

Sí y llevaron al país a la peor cosa que puede ocurrir: un mercantilismo feudal. Estamos inmersos en un sistema feudal y en una dolarización de hecho sin tener una ventaja de ella. Hoy Venezuela es un país sin moneda.

El primer gran programa social a abordar será abatir la inflación, mejorar el poder adquisitivo de las personas, y si lo combinas atrayendo inversiones tendrás servicios permanentes, de calidad.

Y SE PODRÁN PAGAR SALARIOS DIGNOS….

Pdvsa paga los peores salarios de empresa petrolera en el mundo, públicas o privadas. Un jefazo en Pdvsa, no llega a $3.000 anuales de ingresos. Un trabajador medio en una empresa petrolera en cualquier parte del mundo gana en promedio $85.000 anuales.

Si le preguntas a esa persona ¿dónde quieres trabajar: en Pdvsa o en otra empresa que llegue a Venezuela y pague el salario promedio mundial? ¿Con quién se va a quedar Pdvsa?

No solo Pdvsa que está quebrada desde hace tiempo, sino el modelo. El gobierno no tiene capacidad de crear empresas competitivas en salarios, condiciones de trabajo, empleo, etc.

Soñar que tenemos capacidad para volver a un modelo que ya murió es insensato, delirante e injustificable. Venezuela en 20 – 30 años puede ser un país desarrollado. Fuimos el primer milagro económico registrado por la humanidad, desde 1947 a 1972, el país que más creció en el mundo y de manera sostenida.

HABLA DE UN PLAZO DE 20 – 30 AÑOS PARA CONVERTIRNOS EN UN PAÍS DESARROLLADO. PERO EN EL CORTO PLAZO ¿QUÉ HABRÍA QUE HACER PARA RECUPERAR LA INDUSTRIA PETROLERA?

Primero: licitar los bloques de occidente de crudos livianos y medianos, así como El Furrial. La Faja Petrolífera la dejaría de último porque eso no le interesa a nadie. Venezuela perdió la capacidad de producir crudos livianos y medianos.

Segundo: revisar el sistema de precios porque de lo contrario no tiene sentido refinar petróleo. Y luego privatizar unidades dentro de la refinería a terceros, procesos medulares que cuestan mucho, pero que empresas privadas estarían dispuestas a hacer.

ENTONCES SÍ ES POSIBLE RECUPERAR LA INDUSTRIA. LO QUE PLANTEA ES UNA ESTRATEGIA DISTINTA PARA LA RECUPERACIÓN…

La industria se puede recuperar solo con privados. Pensar que el Estado tiene capacidad para recuperarla no tiene sentido. El Estado debe sentarse a planificar la Venezuela de 50 años.

ENTONCES, ¿PDVSA COMO EMPRESA ESTATAL NO ES VIABLE?

Y la industria petrolera en manos del Estado tampoco.

¿LA POSIBILIDAD DE RECUPERAR LA VENEZUELA PETROLERA EN EL MEDIANO PLAZO, PASA POR UNA ESTRATEGIA DISTINTA?

Venezuela va a ser marginalmente petrolera por mucho tiempo. El problema es qué hacemos con ese petróleo. Mi tesis es que lo consumamos internamente. Somos un país con una huella muy baja de carbono. Tenemos espacio para aumentar nuestro consumo energético, no exclusivamente petrolero, también eléctrico y de otros combustibles.

Mi llamado a los partidos políticos y sus planificadores, es a que se bajen de esa nube y aterricen, porque mientras siguen hablando en los términos que lo hacen causan muy mala impresión afuera. Sus planes pretenden reeditar lo que no es reeditable.

EL PLAN PAÍS ES MUY ESTATISTA

PARTIENDO DE LA BASE DE LO QUE NOS HA DICHO ¿ES VIABLE EL PLAN PAÍS?

Tiene cosas muy buenas, pero lo veo muy estatista. Si no se hace explícito qué es el mercado la institucióm, siempre habrá grises donde querrán participar gobernaciones, alcaldías, etc.

Hay tres cosas básicas que debe tener un Plan País:

1-. Dejar muy claro el principio de subsidiariedad: todo se hace en la región, a menos que se demuestre lo contrario. Eso es un gran principio de eficiencia humana, de eficiencia en los mercados.

2-. El Estado tiene que ser chiquito. Si un gobierno se hace costoso, esos costos se trasladan a la gente y lo que queremos es que la gente se vuelva rica más rápidamente, que el venezolano tenga el ingreso per cápita más alto de toda Suramérica.

3-. Que la economía venezolana sea fundada en los mercados porque ya el petróleo no nos dará calidad de vida. Se tiene que privilegiar al pueblo, no a las empresas estatales.

SI YA NO TENEMOS VENTAJAS COMPETITIVAS EN MATERIA PETROLERA ¿EN QUÉ ÁREAS SÍ?

En muchísimas. Una de ellas: todo lo que utilice energía.

Venezuela exportó petróleo durante tantos años porque casi no consume internamente. En Margarita, por ejemplo, deberían existir dos o tres procesadoras de frutos del mar, con trenes de congelación para abastecer a los cruceros. Esa industria consume bastante electricidad, pero es una industria enorme que genera miles de millones de dólares en consumo al año.

Otro ejemplo. Dado el valor de las tierras, puedes hacer de Venezuela un cluster médico de belleza, con muchas instalaciones hospitalarias de primera. Aquí vendría gente de todo el mundo a operarse y embellecerse, porque el hedonismo es una de las industrias que más produce dinero.

La industria de la educación. Venezuela tiene una gran ventaja: tiene solo dos estaciones, lluviosa y seca. Es un clima soportable para estudiar. Pero para hacerla competitiva debes mejorar las telecomunicaciones. Eso se empieza a encadenar y son cosas que se hacen muy rápido. Además, puedes hacer un acuerdo con MIT para que tenga un campus en el país. ¿Cuánto cuesta producir un campus? ¿$50 millones? Ellos tienen plata para producirlo en dos o tres años. O con la Carnegie Mellon. La Carnegie Mellon acaba de hacer un campus en Ruanda de primera categoría

ESTE ES UN PAÍS QUE TIENE TODO

AQUÍ HAY MUCHO POR HACER PORQUE NO HAY NADA HECHO…

Todos los encadenamientos están intervenidos por el Estado, antes y ahora. Venezuela tiene muy pocos encadenamientos libres a disposición de los mercados.

No sé por qué le temen hacer al venezolano libre y bien pagado. A mí no me preocupa que haya un proceso masivo de privatización, porque cuando lleguen empresas que paguen buenos salarios, quienes están en la administración pública abandonarán sus puestos para intentar ingresar a ellas.

“Recuperar Pdvsa requerirá una inversión de entre 180 y 200 millardos de dólares” por Estefani Brito – El Nacional – 9 de Octubre 2019

Elías Matta, presidente de la Comisión de Energía Eléctrica, presentó la reforma integral de la Ley de Hidrocarburos y la Ley de Minas

Foto: Archivo

La Comisión de Energía Eléctrica de la Asamblea Nacional debatió este miércoles la reforma integral de la Ley Orgánica de Hidrocarburos y la Ley de Minas, con las que esperan implementar los cambios necesarios en el sector para salir de la crisis económica.

Elías Matta, presidente de la instancia, explicó que con esos instrumentos legales la empresa privada tendrá más protagonismo y participación, lo que permitirá generar los ingresos necesarios para “salir de la precariedad económica a la que ha llevado la corrupción y políticas públicas erradas del régimen”.

“Recuperar la industria petrolera para que vuelva a tener un nivel de producción óptimo tardará entre 8 y 10 años y requerirá una inversión de entre 180 y 200 millardos de dólares”, aseguró el parlamentario.

A su juicio, estos recursos solo pueden obtenerse a través del sector privado, abriéndole las puertas y permitiéndole que produzca los barriles “que hoy no se pueden producir porque el Estado no tiene recursos, producto del mal manejo de la industria, la impericia, la corrupción y las políticas erradas”.

Matta destacó que con la ley respectiva, Petróleos de Venezuela S. A. continuará siendo una empresa estatal, mientras que las empresas mixtas podrán llevar la producción a 2.500.000 barriles de petróleo.

La reforma que se ha planteado de ocho artículos de la ley, que cuenta con un consenso de alrededor de 60% de los partidos, sirve para modificar los términos y condiciones de los contratos con el objetivo de equiparar las condiciones laborales de los trabajadores de las empresas mixtas con las que tienen los trabajadores de Pdvsa.

Minería

Ante la dependencia de la economía del sector petrolero, el parlamentario indicó que el sector minero puede ser otra fuente de ingresos para el país.

Mencionó que el proyecto de ley, producto del consenso del Plan País, se adapta al asunto de la explotación minera y a la protección del medioambiente. “Se establecen impuestos más transparentes, no engorrosos, donde las regalías quedan claramente definidas de acuerdo con el tipo de mineral”, precisó.

Afirmó que con esta ley se podrán manejar adecuadamente los recursos debido a la explotación minera, que puede generar en alrededor de 10 años entre 10.000 y 15.000 millones de dólares en ingresos.

“Esto hoy no existe porque todo lo que ha generado la explotación minera se lo han robado”, enfatizó.

Señaló que ambos proyectos serán presentados en plenaria el próximo año, cuando se tenga el consenso político necesario.

¿Cuál sería el mejor destino de la renta petrolera en una Venezuela libre? por Guillermo Rodríguez González – Panampost – 3 de Octubre 2019

Jamás el socialismo fue tan impopular en Venezuela como ahora, pero jamás nuestros políticos en el poder han estado tan inclinados al socialismo más radical

La planificación central de Venezuela fue la causa de su pérdida de competitividad. (Foto: Flickr)

En la década de 1970 Venezuela completó su transformación inicial en una economía socialista moderada. Era una economía petrolera sometida a sustitución de importaciones, gigantescas empresas industriales (monopolios del Estado) y una planificación central de la economía que produjeron una creciente pérdida de competitividad –en empresas estatales y privadas– junto a un atraso tecnológico y desindustrialización crecientes.

El desastre futuro no era difícil de intuir en medio de la aparente bonanza. Se intentó explicar infructuosamente lo que comenzaba a no funcionar con teorías marxistas y modelos keynesianos de impacto agregado simple de la renta petrolera distorsionado por la volatilidad del precio del crudo a ser corregido por la planificación centralizada del activismo macroeconómico. Pero eso nada explicaba realmente. Lo que sí lo hacía, era considerar que la apropiación de la renta por el Estado generó una estructura de incentivos que impulso la transición al socialismo, lo que se hizo inevitable el empobrecimiento a largo plazo por la creciente descoordinación económica correspondiente. Este empobrecimiento revertido parcial y temporalmente por medios populistas clientelares apenas sostenibles durante los periodos de precios altos del crudo coincidieron, simultáneamente, con los de avance del socialismo.

La prevalencia cultural y política del socialismo –en una u otra versión de intervencionismo y activismo económico estatal creciente, fuera civil o militar– sin alternativa en Venezuela de 1945 a nuestros días ha sido el elemento que ha impedido que el fracaso económico recurrente impulse una transición al capitalismo en lugar de ajustes coyunturales fácilmente reversibles, y nuevos avances a cada vez más socialismo.

Identificar los factores claves de un cambio radical de modelo que haga posible el crecimiento y desarrollo en un país como Venezuela –algo que de lo que ya he tratado antes– pasa por la transición del socialismo al capitalismo, y en tanto sea una economía petrolera la que entraría en tal transición, pasa a su vez por la propiedad privada, no solo de la industria, pues limitado a eso sería inevitablemente un regreso al mercantilismo, sino del recurso (es decir, del subsuelo) además de la industria que lo explota, tan amplias que sean, de una parte potencialmente irreversibles y de la otra catalizador del resto de los cambios indispensables para tal transición.

Claro que estamos muy lejos del consenso cultural y la voluntad política necesarias para algo así. De hecho, jamás la palabra socialismo fue tan impopular en Venezuela como ahora, pero jamás nuestros políticos en el poder –y en oposición– han estado tan inclinados al socialismo más radical. Pretenden imponer el totalitarismo socialista quienes gobiernan. Pretenden, además, que sin cambios de fondo en la destruida economía venezolana se puede sostener una democracia de partidos sin recaer en el autoritarismo de quienes aspiran a sustituirlos.

La batalla de las ideas es el único campo del que pudiera llegar a surgir eventualmente el consenso cultural nuevo, si y solo si se discute seriamente. Siempre hay que insistir en que cualquier posible transición al capitalismo en Venezuela dependería de crear condiciones institucionales por las que la desindustrialización de corto plazo sería seguida de una reindustrialización mucho más competitiva en la producción de bienes y servicios transables de mayor valor agregado a mediano y largo plazo. Esas las condiciones favorables al reforzamiento de la empresarialidad –que termine por corregir, en formas que ahora no podemos ni imaginar, la excesiva dependencia de sectores primarios– pasan por la apropiación privada del ingreso gubernamental al que se atribuye la llamada enfermedad holandesa.

Los fondos de estabilización son insuficientes para algo como lo que tratamos aquí –aunque serían útiles a otros efectos– su debilidad es que es finalmente imposible hacerse con toda la información de antemano, la volatilidad del precio que suele presentarse como argumento para su creación es en realidad un argumento en su contra. Los modelos matemáticos de predicción y manejo de riesgo pueden obtener premios nobel de economía, pero no pueden predecir y manejar el riesgo real de eventos impredecibles que inevitablemente aparecerán en el mercado real.

Los fondos intergeneracionales o de ahorro, representan una mejor alternativa, especialmente si se enmarcan en el concepto de una dinámica de propiedad clara y una nueva relación de dependencia fiscal que genere diferentes incentivos en la relación política del forzado contribuyente y el fisco. En ese sentido, Rodríguez y Rodríguez, en el libro El petróleo como instrumento de progreso de 2012, aportaron con su noción de un nuevo contrato fiscal un aspecto clave mejor desarrollado que valiosas propuestas anteriores en similar sentido.

Pero si bien la apropiación privada universal de la renta sería la clave de ese nuevo compromiso fiscal, la concentración de los recursos en un fondo único –que comparten casi todas las propuestas teóricas de transferencia de la renta del Estado a la población– implica un incremento inmanejable del riesgo de reapropiación política indirecta de esa renta, por lo que (como ya un sistema nacional de transferencia que implique el traslado de los recursos universalmente apropiados de la renta a administradoras privadas competitivas de fondos de seguridad social) resulta la única solución con esperanzas de evitar la reapropiación política por vías no-fiscales, para la transferencia privada más amplia y eficiente del control patrimonial del subsuelo y con ello de la renta petrolera del Estado a la población en Venezuela.

Para lograr la reconstrucción y el crecimiento de la economía venezolana –entre todas las reformas estructurales, fiscales, legales y políticas necesarias para establecer una verdadera economía de mercado– se debe interponer entre la renta en su origen y el Estado fondos de ahorro con cuentas individuales de todos los ciudadanos que deje clara la acumulación individual de ahorro producto de la transferencia de renta, las condiciones de su empleo personal asociadas a un sistema universal privado de seguridad social, y sobre todo, el aporte fiscal petrolero individual descontado a cada persona antes de ser entregado.

Luis Zambrano Sequín: “El Estado venezolano está condenado a ser pobre” por Hugo Prieto – ProDaVinci –

Luis Zambrano Sequín: “El Estado venezolano está condenado a ser pobre”

La primera pregunta abrió el espacio para que Luis Zambrano Sequín, profesor de Economía de la Universidad Católica Andrés Bello y de la Universidad Central de Venezuela e Individuo de Número de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, trazara un recorrido, necesario y obligado, por el devenir de una sociedad que por más de 100 años ha vivido del petróleo. Hubo crecimiento sostenido y posibilidades, aunque no siempre bajo un régimen político democrático. La estatización del petróleo y el cambio estructural que produjo en la administración política, además de la falta de una cultura ciudadana se combinaron para abrirle las puertas a un falso discurso que ha desembocado en el desastre que vivimos actualmente.

El petróleo, a pesar de su abundancia en el subsuelo, no ofrece los recursos necesarios para apuntalar el crecimiento. El país, de acuerdo a Zambrano Sequín, va a tener que entregar la renta petrolera a inversionistas privados que estén dispuestos a arriesgar recursos, entre otras cosas, porque no hay instituciones ni estabilidad política. Ese es el precio que hay que pagar por darle alas al populismo del señor Hugo Chávez.

La economía venezolana es como esos televisores que repentinamente se quedan en blanco, sin señal. Es sólo eso: Un parpadeo incesante. No hay una continuidad y las investigaciones de economistas como Héctor Malavé Mata, Ricardo Hausmann o Asdrúbal Baptista, por mencionar a unos pocos, son cosa del pasado. ¿Estamos viviendo la peor crisis económica en la historia de Venezuela?

Haciendo un poco de historia diría que durante la época colonial la economía de lo que entonces era Venezuela tuvo una estabilidad generada por el dominio de imperio español, que además duró siglos. Posteriormente, Venezuela se enfrentó al cisma de la Independencia, inducida por la invasión napoleónica a buena parte de Europa, incluida España. Ese cisma produjo un caos político profundo que generó una crisis severa en lo que fue la sociedad venezolana. Es el intento de construir un Estado nacional sobre algo prácticamente inexistente y en medio de una diatriba sobre el modelo político a seguir. En eso se nos fue el siglo XIX que termina, como se ha dicho tantas veces, con la muerte de Juan Vicente Gómez, pero también con la conversión de una pobre economía agrícola en una importante economía petrolera. Ese hecho tuvo un impacto tremendo en Venezuela, desde la integración política y territorial, hasta la creación de un país urbano. Consolidar ese país, que fue de la mano con la madurez de la industria, nos lleva a la primera mitad del siglo XX y luego a algo más de dos décadas de estabilidad, de crecimiento sostenido, y a gobiernos que ciertamente no eran del todo democráticos.

¿Cuál sería el carácter de la economía venezolana durante la segunda mitad del siglo XX?

Surgió un país nuevo, basado en la industria petrolera, cuyos ingresos impactaron las finanzas públicas, con un sector privado que funcionaba con bastante autonomía que aportaba al fisco, al Estado. Un Estado que no tenía mayor injerencia en la actividad económica en general, que se dedicó a crear infraestructura, equipamiento, pero lo que no tuvimos, justamente, fue un liderazgo político que acompañara todo ese proceso con instituciones sólidas.

Uno podría asociar la democracia al ciclo de vida de Rómulo Betancourt. Se echaron las bases, pero el edificio estaba por construirse. Había más sueños que realidad y el liderazgo que tomó el testigo parece que no tenía un plan para llegar a la meta ¿Pedirle a Betancourt que dejara como legado una sociedad como la de los países nórdicos no es acaso un exabrupto? Es cierto, faltó liderazgo político, ¿Pero qué más faltó?

Faltó un liderazgo político, en el sentido de la construcción de ciertos aspectos de la sociedad, que estamos pagando y vamos a pagar muy caro. Probablemente no se hizo un esfuerzo más consistente en la educación ciudadana. Allí hay un déficit muy importante y eso va de la mano con la creación de instituciones. Me refiero a instituciones sólidas que pudieran dirimir los conflictos sociales de una manera más eficiente. Pero quizás no hubo el tiempo suficiente para crear esas cosas. Otro factor, que produjo un cambio importante en la economía venezolana, es la estatización del petróleo. Se empoderó el Estado de una manera muy significativa. Se generaron una serie de incentivos en el mundo de la política, en el mundo de la gerencia pública, que trajo como consecuencia que desde el Estado se empezaran a introducir una serie de rasgos que inhibieron, considerablemente, el desarrollo del sector privado. Digamos, como un sector realmente empresarial.

Ese desequilibrio no es propiamente un factor atribuible a las variables económicas —al empleo, al gasto público, al ahorro, por ejemplo— sino a una particularidad, a una especificidad muy de la economía petrolera venezolana. ¿Usted cree que ese ingrediente, por llamarlo de alguna manera, fue el que desencadenó esta crisis?

El hecho de que el Estado pasara a asumir la propiedad y la gerencia del sector que había sido la causa fundamental de la modernización y la construcción de la Venezuela post agrícola, implicó un cambio que tiene que ver con el devenir posterior.

¿Qué tiene más de negativo que positivo?

Sí, pero no por el hecho de que estas riquezas pasaran a manos del Estado, sino básicamente por la manera, por la forma, en que se gerenció ese Estado. Es decir, el hecho de que esas riquezas pasaran a ser administradas por venezolanos no es por definición una condena en el futuro. Pero ciertamente, hubo un cambio estructural con la imposición de controles, y la injerencia del Estado en la vida económica tienen mucho que ver con lo que estamos viviendo.

Es cierto, por fin se cumple la profecía de Betancourt en “Venezuela Política y Petróleo”: El Estado venezolano pasa a ser el gran actor de la política petrolera. Pero allí está el germen del cambio estructural que menciona, allí está el germen de los controles y las intervenciones. ¿No hubo una profundización de ese factor al aprobarse la Constitución del 99, la más presidencialista, la más estatista de América Latina?

La doctrina de Betancourt tampoco es que se desarrolla desde la nada, hay un contexto internacional, un contexto ideológico y político determinado, donde la aspiración de la dirigencia política venezolana, que se genera después de la muerte de Gómez, es justamente el deseo de independizarse, de controlar los recursos de la nación, reducir la relevancia de las empresas petroleras internacionales. Allí hay elementos de todo este discurso antiimperialista y muy nacionalista. ¿Qué ocurre? Que el Estado, ahora todopoderoso, pasa a regular todos los aspectos de la vida económica, a hacer del sector privado un sector rentista, un apéndice del Estado, buscador de protección, muy distante de lo que es el concepto de un empresariado innovador que además arriesga.

Sí ya el sector privado, de alguna manera, estaba inserto en la economía mundial y actuaba con autonomía o independencia del Estado, ¿cómo fue que se entregó sin disparar un tiro?

Así como teníamos una dirigencia política… bueno, también teníamos una dirigencia empresarial probablemente pobre, que miraba más sus negocios que los intereses del país, que miraba más el corto plazo que el largo plazo. Y aún más, la renta petrolera era de tal magnitud que tener acceso a ella se convirtió en el negocio más rentable del país. Sí tenías que invertir en una nueva maquinaria, en una nueva tecnología versus invertir en un ministro, en un senador o en un diputado que pudiera pasar una regulación, un subsidio que te favoreciera, pues invertir en un funcionario ofrecía una rentabilidad, estrictamente hablando, mucho más alta que arriesgarte con un nuevo proyecto.

En medio de la crisis financiera del año 94, el gobierno anunciaba la intervención de un banco y se desataba el pánico, el público corría a retirar su dinero en las agencias bancarias. Ahora se anuncia una medida similar y no pasa nada. Las pocas señales de vida están en el sector público, en lo que haga o no haga el Estado, lo demás no cuenta. Hasta allá ha llegado el poder del Estado.

La injerencia del Estado en la vida económica del país no es un fenómeno del chavismo, eso viene de mucho antes. Tiene muchísimo que ver y se profundizó con este cambio estructural que produce la estatización del petróleo, digo estatización porque hay que ser precisos en eso. Esa estatización no sólo tiene que ver a lo interno, sino que va acompañada de cambios en lo internacional. Es decir, una vez que se produce la ola de estatizaciones a escala mundial, conocemos el shock de los precios del petróleo —el embargo petrolero árabe de 1973— que cuadriplicó los precios del barril y eso trajo como consecuencia una recesión en la economía mundial que duró casi una década. Casi todos los países petroleros se endeudaron, si no todos, porque fueron mucho más allá de los recursos que obtenían por la venta del petróleo. Venezuela terminó en una profundísima crisis debido a que no pudo digerir bien la renta petrolera.

¿Usted no cree que el año 83, el viernes negro, para ser más preciso, fue una oportunidad para darle un vuelco a esa situación?

La crisis del 83 no sólo es consecuencia de la estatización sino de todo lo que afectó el mercado petrolero mundial. Obviamente, eso afectó al Estado y afectó al país y prácticamente va a paralizar la economía interna. Allí hubo una posibilidad cierta de acabar con esa crisis.

De acabar con esa noción del Estado mágico. ¿Está de acuerdo?

Quizás si hubiese habido más claridad sobre lo que implicó la estatización y la necesidad de corregir un conjunto de errores que eran ya visibles se pudo diversificar la economía venezolana. La administración de la crisis fue muy ineficiente.

No solamente deficiente, diría que vergonzosa. El Estado venezolano, bajo el gobierno de Jaime Lusinchi, fue el único en América Latina en reconocer la deuda externa privada.

Exactamente, pero lo que quiero decir es que esa crisis va a tener efectos que se van a prolongar a lo largo del tiempo, porque resquebraja las expectativas que había en el país. Incluso la actitud de muchos empresarios. Se produjo una fuga de capitales de la cual no nos vamos a recuperar jamás. Ni siquiera en el reciente boom petrolero, por todas las razones atribuibles al chavismo y también de índole política. La crisis financiera de los 90 es hija de esa crisis. El sistema financiero venezolano acompañó el boom petrolero y se sobredimensionó ciertamente. En lugar de aplicar una política que corrigiera ese sobredimensionamiento de manera progresiva a la nueva realidad del país, que era muy diferente, no se hizo lo necesario y al final explotó la crisis financiera de la forma más cruda.

Venezuela surfeó la ola en los picos más elevados del precio del petróleo. La estrategia fue correr la arruga y nos anclamos en esa noción del Estado mágico, del Estado que todo lo puede. ¿Cómo fue que en medio de la crisis del año 98 no se hizo nada?

La crisis, insisto, fue la consecuencia de un boom petrolero extraordinario y no lograste administrar el ajuste que significó la caída del precio del barril. Además, tenías una deuda externa tremendamente alta. ¿Qué vas a tener? Problemas de inestabilidad que, en algunos momentos, se va a mostrar con mucha más crudeza que en otros, en una economía absolutamente incapaz de retomar el crecimiento.

Los economistas dicen que la economía avisa primero y luego viene la crisis política.

Normalmente tienes un rezago entre el momento en que estalla la crisis y cómo luego esa crisis se va expresando en términos de empleo, en términos de ingresos, incluso, en términos institucionales y políticos. El caso venezolano es clarísimo. El boom petrolero, sobre todo el primero, produjo que los venezolanos se dotaran de activos. Del rancho de cartón pasó al rancho de bloques. Pudo tener un televisor, una nevera, un carro. Estalla la crisis, pero tú todavía tienes esos activos. Porque el televisor, por ejemplo, no se echa a perder de la noche a la mañana. El salario cayó pero no tuve que reponer el televisor. ¿Pero qué ocurre a la vuelta de tres o cuatro años? Que el televisor se dañó y ahora no tengo cómo reponerlo. Me quedé sin televisor. Entonces las crisis, sobre todo las crisis sociales, se producen con un rezago.

Llega el año 98, el ascenso de Chávez y otro nuevo boom petrolero. El Estado, gracias a la Constitución del 99, la más presidencialista y estatista, termina por asfixiar la economía del país.

¿Pero Chávez que significa? Chávez es el populismo llevado a uno de sus extremos en un escenario ideal marcado por una sociedad que se ha estancado, que no ha crecido, porque tiene problemas distributivos, problemas de empleo crónicos, una economía que no es capaz de reaccionar y una falta evidente de hacer políticas económicas. Ahí es donde el populismo que representa Chávez tiene la probabilidad de hacer metástasis y llegar al poder, con un discurso montado sobre falsas promesas, sobre un falso diagnóstico que, para cualquiera que tuviera un mínimo de educación ciudadana, resultaba obvio que era imposible de cumplir.

Era obvio, pero eso fue lo que ocurrió.

Yo creo que esa es la expresión más clara de una sociedad que no tenía una ciudadanía con la suficiente educación política, como para entender las graves implicaciones de ese discurso y unas instituciones extremadamente débiles que no pudieron ni contrarrestarlo ni evitar la toma del poder. Para establecer un parangón, el populismo hoy en el mundo está resurgiendo como consecuencia de una crisis de la civilización occidental, crisis que está muy relacionada, entre otras cosas, con la globalización, la cuarta revolución tecnológica y la inteligencia artificial, que están afectando enormemente las estructuras sociales, el mercado de trabajo y la vida cotidiana en general. Lo de Venezuela fue un preanuncio, pero por razones muy diferentes. ¿Cómo se defienden las sociedades occidentales, si es que se defienden? Mediante las instituciones. En Inglaterra, por ejemplo, el señor Boris Jhonson cierra el parlamento y hay un tribunal que le dice: Usted está equivocado. El señor Trump enfrenta la amenaza de un impeachment.

En el papel, Venezuela tiene unos activos. Un aparato productivo, unas fábricas industriales paralizadas, pero esos activos están obsoletos y a lo mejor es mejor que no los tuviera. La economía venezolana está en el piso.

El populismo de Chávez consiguió la manera de afianzarse y desarrollarse. ¿Qué hace el chavismo? No solamente controla fácilmente todas las instituciones sino que además potencia en extremo la intervención en la economía, con la finalidad de consolidarse en el poder. Y lo hace por dos razones: O bien para anular cualquier amenaza que pudiera poner en peligro ese poder, o bien para someterla a su voluntad. Y esa es, básicamente, la estrategia de Chávez con relación al mundo empresarial venezolano.

Si esa era la intención, el resultado está a la vista. Este es un país en ruinas. ¿Qué se puede reconstruir en medio de este desastre?

En buena medida, creo, que no se trata de una reconstrucción sino de una construcción.

¿Qué se puede construir entendiendo que la continuidad del actual modelo está garantizada?

El modelo chavista se levantó sobre la base de una renta petrolera muy elevada, cuyo nivel mínimo requerido fue creciendo en la medida en que se destruía la capacidad interna de producir. Y eso ocurrió no sólo en el sector privado sino también en el sector público. Se fue deteriorando el equipamiento, la infraestructura, las empresas del Estado colapsaron, casi desde cualquier punto de vista y, por supuesto, la inversión privada en equipos y capacidad de producción mermó muy rápidamente por décadas. Es decir, la industria que tenemos o que teníamos, ciertamente es obsoleta por falta de inversión, que sólo podía mantenerse con subsidios, energía y mano de obra barata y créditos prácticamente gratis. Es la única forma de mantenerse, porque si no has invertido allí, ¿cómo te haces competitivo? Todo eso se podía mantener por vía de subsidios generalizados que llegaban por todas las vías posibles. Y, además, con un mercado cautivo que, en buena medida, lo representaba el propio Estado. Es decir, si con esa industria y con ese empresariado es que pensamos retomar el crecimiento sostenido, ciertamente no vamos a llegar muy lejos.

¿Bajo este régimen no le ve ninguna posibilidad a la economía venezolana?

Ninguna. Bajo el régimen chavista la economía funcionó y sigue funcionando, sólo si tiene una sustentación financiera importante, básicamente fundamentada en el petróleo.

Vamos a utilizar la imagen del enfermo terminal. La familia se reúne y dice. Hay que desconectarlo, porque de esta no sale. ¿Eso es lo que está planteado aquí?

La economía chavista, repito, cada vez más sustentada sobre una renta petrolera mínima, ya no es posible, entre otras cosas, porque el mercado petrolero mundial cambió y de forma radical y eso lo vamos a seguir viendo de forma progresiva. Ya no nos ayuda. Pero, además, nuestra capacidad de producir petróleo se ha reducido en forma dramática. Hoy está, y con dudas, en un millón de barriles diarios. Llegar a las cifras que teníamos en 2012, que ya eran cifras mermadas, cuesta muchísimo dinero, que el petróleo ya no ofrece. Eso sólo es posible, en el mejor de los casos, si cambias radicalmente el escenario donde se está moviendo la sociedad y la economía venezolana.

La gente pudiera sospechar que el señor Maduro no quiere sacar los dólares a la calle, que hay que aguantar hasta que se produzca un nuevo boom petrolero. Pero a nadie le importa la verdad y decir que esto ya no es posible. Pudiera ser como en Japón, como en Corea, después de la II Guerra Mundial, cuando la gente trabajaba a cambio de un plato de comida. ¿Hemos llegado a ese punto?

Obviamente, el nivel del salario real en Venezuela está muy por debajo de cualquier salario que se pudiera obtener en ocupaciones equivalentes, no sólo en América Latina sino en cualquier parte del mundo. Ya hay publicaciones que señalan que el salario en Venezuela está por debajo de países que se consideran miserables. ¿Cómo se puede recuperar el salario y llegar a niveles socialmente aceptables? Para poder seguir produciendo petróleo se necesitan cifras impresionantes. ¿Cómo se va a hacer eso, si el Estado no tiene ni la capacidad ni los ingresos para hacerlo? La única manera de hacerlo es con inversión privada extranjera. Pero nadie va a invertir aquí sin pedir una rentabilidad alta, entre otras cosas, porque este es un país inestable que tiene una gran cantidad de defectos, de desequilibrios. A mayor riesgo, mayor rentabilidad. Así es como funcionan todos los negocios. ¿Eso qué significa? Que el Estado va a tener que entregar la renta petrolera al inversionista para que pueda producir.

¿De qué vamos a vivir?

Ahí es donde interviene el tema del salario. El país necesita invertir no sólo en petróleo, sino en servicios, en energía, en acueductos, en vialidad, en comunicaciones, hay que reconstruir el sistema de salud y restablecer las redes educativas. Eso cuesta dinero. Los venezolanos no pensábamos en esas cosas, porque se creía que había un Estado para hacerlo. Pero ya eso no va hacer así. El Estado venezolano está condenado a ser un Estado pobre y a vivir de los impuestos a la renta y al valor agregado, la renta petrolera se va a minimizar. No hay otra manera, si queremos recuperar la industria petrolera. Pareciera que no tenemos otra opción porque es lo único que tenemos a la mano.

¿Todo eso pasa por el cambio político?

Bueno, ¿Por qué? Si yo quiero inversión extranjera, si el Estado no puede jugar el papel que jugaba antes y ahora tengo que contar con un sector privado que debe asumir los espacios que antes ocupaba el Estado para que esta sociedad pueda funcionar, pues obviamente, yo tengo que cambiar todo, prácticamente, en materia regulatoria, este país tiene que cambiar sus instituciones y todo eso pasa por un cambio en la administración política.

Empezar desde cero pudiera tener su atractivo. ¿Podemos sacar algo positivo de todo esto?

 Yo creo que Venezuela tiene un reto. Es un país que sigue teniendo recursos. Afortunadamente, el petróleo pudiera jugar un papel importante en las próximas dos décadas en el mercado energético mundial. No es mucho, pero es una opción. Hemos perdido recursos humanos importantes y en la medida que alarguemos este proceso, donde no se ve ningún cambio, cada día se pierden más recursos humanos, no porque se fueron, sino porque se enraízan en los países donde migraron.

La gente cree que el cambio es de una cara conocida por otra, de una clase política por otra… no caballero, el cambio es de otra naturaleza, de otro carácter y de una magnitud diferente.

Hay que crear instituciones y para poder aspirar a salarios socialmente aceptables tienes que tener un país creciendo en forma sostenida, con un empresariado fuerte y capaz, con estabilidad política y algo que ofrecerle al capital internacional porque vamos a depender más que nunca de eso para poder recuperar el aparato productivo.

  Sin límites por Ramón Peña – La patilla – 7 de Octubre 2019

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Lo que describe el reportaje de la agencia Bloomberg, que circula en las redes, de dos periodistas en tres días de visita a la Faja Petrolífera del Orinoco es atroz(*). La que fuera bautizada por Chávez como la Reserva Magna, jactándose –como si fuese obra suya- de contar con la mayor acumulación de hidrocarburos del planeta, hoy es un cementerio de instalaciones abandonadas. Un complejo industrial de inversiones millonarias llevado a la ruina por la accion combinada de  la corrupción, la desidia y la ignorancia. Plantas y equipos herrumbrosos al libre arbitrio de merodeadores y rateros, quienes sin temor saquean sus componentes a la luz del día, sin necesidad de esconderse en la noche porque no hay quien vigile. Los pocos trabajadores, que aun no han abandonado la Faja, en ausencia de normas de operación de las instalaciones, canibalizan partes y piezas para utilizarlas en lo que aún funciona

En esto concluye el proceso iniciado el 1 de mayo de 2007 en aquel acto “patriótico” de nacionalización de la Faja Petrolifera del Orinoco y de los Convenios de Exploración a Riesgo y Ganancias Compartidas. Una efeméride en la que el farsante anunció que acababa con la privatización de la industria acometida en la década de 1990 y sellaba “la soberanía petrolera” de Venezuela, prometiendo que para el año 2019 el país estaría produciendo 6 millones de barriles diarios.

Es ilimitado el desastre de nuestra industria petrolera, en similares condiciones se encuentran refinerías, tanqueros,  terminales,  plataformas costa afuera, plantas del lago de Maracaibo y hasta la seguridad y salud de los trabajadores, carentes hoy de seguro médico.

No tuvo que acontecer una guerra devastadora, terremotos o tsunamis, bastó el asalto de una banda criminal, la cual, además de rendir cuentas por lesa humanidad, lavado de dinero y otros delitos, también tendrá que responder por la destrucción del patrimonio de la nación.

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