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El legado petrolero de Hugo Chávez Frías por Gustavo Coronel – La Patilla – 2 de Octubre 2018

Un grafitti dice “Fuerza Pueblo” con la silueta roja de Hugo Chávez en  Barinas, Venezuela Junio 12, 2017 | REUTERS/Carlos Eduardo Ramirez

Durante el período 1999-2018 Venezuela ha sido material y espiritualmente destruida por un gobierno liderado, primero, por el fallecido Hugo Chávez Frías y, a partir de 2013, por Nicolás Maduro Moros.

Trabajo Especial de Gustavo Coronel | Geólogo, exdirector de Pdvsa

Agonizante en 2012 Chávez impuso al país a Maduro, quien ha acelerado el proceso de destrucción nacional comenzado por Chávez. Durante estos casi veinte años de régimen abiertamente dictatorial Venezuela ha experimentado cambios dramáticos, casi todos negativos:

1- Ha pasado de una tasa de inflación de 35% en 1999 a 14.000% en 2018
2- El Producto Interno Bruto experimentará este año una caída del 15% mientras el promedio en América Latina es de un aumento del 2-3%
3- El 70% de las empresas existentes en 1999 han cerrado sus puertas
4- Existe una crisis política, social y económica que ha colocado al país en el foso del progreso en la región latinoamericana.
5- La corrupción del régimen es de una magnitud nunca antes vista en el país
6- Unos dos millones de ciudadanos se han ido de Venezuela, en su mayoría miembros de la clase media, los mejor educados.
7- Desde el régimen se ejercen el abuso de poder, la represión a la disidencia y la ineptitud en las funciones de gobierno.
8- Venezuela ha sido transformada en un satélite político de la Cuba castrista, a la cual el régimen chavista le transfiere alrededor de 4000 millones de dólares al año, en dinero efectivo o petróleo.

Este escrito describe el proceso de destrucción que Hugo Chávez llevó a cabo en la industria petrolera venezolana, su trágico legado petrolero.

I. LA INDUSTRIA PETROLERA VENEZOLANA ANTES DE LA LLEGADA DE HUGO CHÁVEZ AL PODER

En 1999, cuando Hugo Chávez fue elegido presidente de Venezuela, la industria petrolera venezolana tenía casi 30 años de haber sido “nacionalizada”. Realmente nunca hubo una verdadera nacionalización sino una estatización de la industria, ya que el monopolio de la actividad fue a manos de una empresa 100% propiedad del estado, prohibiéndose a empresas petroleras privadas venezolanas como Mito Juan y Talón continuar llevando a cabo sus actividades. Durante estos treinta años PDVSA se mantuvo operando de manera razonablemente eficiente, aunque con el correr del tiempo el mundo político comenzó a intervenirla de manera progresiva. En la década de 1990 estudios hechos por empresas consultoras para PDVSA ya mostraban que PDVSA tenía exceso de personal y que su comportamiento y resultados operacionales y financieros eran inferiores a los de las grandes empresas transnacionales.

Sin embargo, sus aportes al país durante estos treinta años fueron positivos. Con excepción de un caso de espionaje industrial en donde un pequeño grupo de empleados de comercialización internacional de la empresa Maraven (Caso de los Petro Espías) se apropiaron indebidamente de dinero de la empresa, caso denunciado en su momento, la industria petrolera venezolana estuvo esencialmente exenta de escándalos de corrupción como los que han abundado en este siglo bajo el régimen chavista.

II. HUGO CHÁVEZ LLEGA A LA PRESIDENCIA

Al llegar a la presidencia en 1999 Hugo Chávez dijo que, en primer lugar, “resolvería los problemas políticos”, para luego encargarse de los asuntos económicos y sociales. Esta fue una curiosa manera de establecer prioridades, ya que es imposible separar lo político de lo económico y de lo social. En todo caso ello lo llevó, en un inicio, a designar a un tecnócrata de la industria petrolera, Roberto Mandini, como nuevo presidente de PDVSA. Esta designación apuntaba en la dirección correcta, ya que Mandini era un gerente probado de muchos años de experiencia en el sector petrolero. Sin embargo, Chávez le colocó al lado un “comisario político”, un ex-empleado de la empresa de bajo nivel, llamado Héctor Ciavaldini, quien había sido despedido de PDVSA por incompetente y la había demandado en búsqueda de dinero. La misión de Ciavaldini era la de informar a Chávez sobre Mandini.

Mandini no estaba acostumbrado a trabajar en estas condiciones. Su descontento con esta situación se incrementó rápidamente. A los pocos meses fue a Miraflores a hablar con Chávez y le exigió la remoción de Ciavaldini. Pensaba Mandini que Chávez apreciaría la diferencia entre un espía ignorante, Ciavaldini, y un gerente de primera línea como él.

Mandini se equivocó. El despedido fue él. Al tomar esta decisión Hugo Chávez dio el primer paso firme hacia la destrucción de Petróleos de Venezuela. Héctor Ciavaldini fue nombrado presidente de la empresa excediendo – con su pobre labor – las peores expectativas sobre su calidad gerencial. Comenzó, por instrucciones de Chávez, una cacería de brujas en contra de los gerentes profesionales de la empresa no afectos al nuevo gobierno y se involucró en una arrogante batalla en contra del sindicato petrolero con motivo del nuevo contrato colectivo.

En adición a sus abusos y desaciertos Ciavaldini continuó su demanda en contra de la empresa, lo cual representó algo nunca visto antes. ¡Una empresa demandada por su presidente!

Chávez se dio cuenta de la incompetencia de Ciavaldini y lo destituyó, nombrando en su lugar a un General del Ejército, Guaicaipuro Lameda, quien era un competente hombre de finanzas. Lameda visitó La Habana y tuvo una larguísima entrevista con Fidel Castro, dándose cuenta de que Chávez había caído bajo la tutela intelectual de Castro. A su regreso Lameda se convenció de que la única manera de mantener eficiente a PDVSA era con el concurso de la gerencia profesional. De manera progresiva se puso al lado de esa gerencia y en contra de los deseos de Chávez de manejarla políticamente. Chávez lo destituyó y Lameda se enteró de esta destitución en la radio, mientras manejaba su auto por Caracas.

III. LOS CUATRO PASOS EN LA DESTRUCCIÓN DE PETRÓLEOS DE VENEZUELA

Control político: el primer paso en la destrucción de PDVSA

Al despedir a Guaicaipuro Lameda Hugo Chávez tomó una decisión que generaría su salida de la presidencia, al menos por breve tiempo. Nombró presidente de la empresa a un profesor marxista de la Universidad del Zulia llamado Gastón Parra. Parra era un estudioso de los aspectos financieros y legales de la industria petrolera pero carecía de conocimientos sobre los aspectos gerenciales y operacionales de la industria petrolera y de experiencia en el plano internacional. Consideraba a los gerentes profesionales como vendidos al imperialismo estadounidense y sus escritos estaban llenos de críticas hacia la industria petrolera venezolana. En un discurso pronunciado en Enero 2004 Hugo Chávez admitió, con cínico orgullo, que este nombramiento había sido hecho por él para provocar una rebelión en PDVSA y poder llegar a controlarla políticamente.

Este nombramiento de Gastón Parra provocó una reacción de los empleados de PDVSA, la llamada Gente del Petróleo. Esta reacción desencadenó una movilización general de la población, culminando en una gigantesca marcha en Caracas, en la cual unos 700.000 venezolanos marcharon hacia el centro de Caracas. Chávez ordenó la represión de los manifestantes, quienes fueron agredidos a disparos desde el sector llamado Puente Llaguno. Igualmente Chávez ordenó al ejército salir a la calle con tanques y armas largas. El ejército se negó a cumplir esas órdenes y le pidió la renuncia. En la madrugada del 12 de Abril, 2002, el general Lucas Rincón (hoy embajador del régimen en Portugal) dijo a los venezolanos que la Fuerza Armada le había pedido la renuncia a Chávez y que este había aceptado el pedido. En un contragolpe militar días después el general Raúl Baduel restituyó a Chávez en la presidencia.

Chávez regresó a la presidencia decidido a tomar el control político de PDVSA, ahora con la excusa de la insubordinación de los empleados. Procedió a despedir a unos 22000 técnicos y gerentes de la empresa, decisión que condenó a la empresa a operar con una nómina progresivamente incapaz. La consecuencia de esta decisión fue no solo la caída en la calidad técnica y gerencial de la empresa sino la pretensión de remplazar calidad con cantidad. Hoy en día PDVSA tiene unos 160.000 empleados, casi cinco veces más de los que tenía en 1999.

El cambio en la Misión de PDVSA: segundo paso en su destrucción

Al regresar al poder, después de su breve expulsión, Hugo Chávez remplazó a Gastón Parra por Ali Rodríguez Araque, uno de sus cómplices de mayor confianza y le dio instrucciones que marcaron el segundo paso en el camino de la destrucción de la empresa. Le ordenó que cambiase la Misión de la empresa, de empresa petrolera a empresa social Desde 2002 hasta 2004 Rodríguez actuó para llevar a cabo esta orden. PDVSA pasó de ser una empresa que producía petróleo y gas para su venta a ser una empresa que construía casas, que financiaba programas sociales, que importaba comida y otras actividades no relacionadas con su misión original. Uno de los resultados inmediatos de este cambio fue el incremento de la nómina y otro, peor aún, fue el rápido incremento de la corrupción. La conversión de una empresa comercial en una empresa social es, de manera inevitable, una sentencia de muerte. Durante su presidencia de PDVSA Ali Rodríguez Araque puso los activos y equipos de la empresa a la libre disposición del gobierno de Chávez, lo cual dio origen a la híper-corrupción que se desarrolló a partir de su presidencia.

Ministro de Energía y Petróleo se convierte en presidente de PDVSA: el tercer paso en su destrucción

Cuando Rafael Ramírez, el ministro de Energía y Petróleo fue nombrado, simultáneamente, Presidente de PDVSA, se perdió toda posibilidad de mantener controles financieros y operacionales en la empresa. La misma persona se convirtió en supervisor y supervisado. Este es un pecado capital en la gerencia de cualquier empresa, la cual debe tener contrapesos institucionales. Estos contrapesos se perdieron con la llegada de Ramírez a PDVSA. Esta intolerable dualidad iba a durar unos diez años, desde 2004 hasta 2014. Durante este período se abrieron todas las compuertas de la corrupción. Ramírez manejaba la empresa como cómplice directo de Hugo Chávez. El ingreso petrolero que debía ingresar al país vía el Banco Central de Venezuela fue desviado, en gran parte hacia fondos financieros sin transparencia alguna, como es el caso de FONDEN. La empresa se comenzó a endeudar en gran escala para financiar las campañas políticas de Chávez. De una deuda de unos $3000 millones en 2001 PDVSA pasó a tener una deuda no menor de unos $80.000 millones en 2014, ya que se confiscaron numerosas empresas de servicios petroleros sin pagar indemnización, se emitieron bonos en dólares por un valor de unos $50.000 millones y se recibieron préstamos cuantiosos de Chevron, Schlumberger y de los gobiernos de Rusia, Japón y, particularmente, de China. Las finanzas de PDVSA se debilitaron de tal manera que el Banco Central de Venezuela comenzó a imprimir dinero inorgánico para inyectarle bolívares a PDVSA, una deuda interna que equivale hoy a unos $50.000 millones adicionales y que nunca va a ser pagada por la empresa.

Durante la presidencia de Rafael Ramírez el Director de Exploración y Producción fue Eulogio del Pino, quien luego lo remplazaría en la presidencia en 2014. Estos dos personajes actuaron sin controles para otorgar contratos multimillonarios a empresas sin credenciales. Ambos están bajo investigación de híper-corrupción. Del Pino está preso en Venezuela y Ramírez está perseguido por la justicia internacional. Los casos de presunta corrupción más notorios, los cuales no han sido debidamente investigados durante este período de Ramírez-Del Pino incluyen:

– Contratación de la gabarra Aban Pearl a una empresa intermediaria, a un sobreprecio de unos $350.000 diarios. Esta contratación arrojó pérdidas a la Nación por unos $300 millones

– Contratación de Gabarras de Perforación a la empresa PetroSaudí, una empresa corrupta, la cual le dio a PDVSA dos gabarras viejas a un grosero sobreprecio. Este contrato dio pérdidas a PDVSA por más de $1000 millones

– Adquisición de turbinas y otros equipos generadores de electricidad a la empresa Derwick Associates, a sobreprecios que han sido estimados en unos $1500 millones

-Contratación directa de tanqueros al empresario Wilmer Ruperti, luego demandado por la misma PDVSA, por falsificar su nombre en contrataciones con una empresa Rusa. Inexplicablemente Ruperti es aún contratista de PDVSA y ha financiado la defensa de los narco-sobrinos de Cilia Flores, condenados en Nueva York por contrabando de drogas

– Fraudes de contratación con Bariven, por parte de Roberto Rincón y asociados en Houston, con montos defraudados que se estiman en más de $1000 millones. Hay una media docena de gerentes de PDVSA presos en USA por este fraude, además de Roberto Rincón y su socio

– Lavado de dólares por parte de ex-empleados del Ministerio a cargo de Ramírez y de familiares del ministro, en bancos de Andorra y España. Hay gente presa en Venezuela y en España, incluyendo a Nervis Villalobos, ex-viceministro en el ministerio de Ramírez y Diego Salazar, primo hermano de Ramírez, además de los hermanos Luongo, del mismo grupo. Las sumas mencionadas por las informaciones de prensa montan a unos $4.000 millones de dólares

– Fraude relacionado con ventas de petróleo venezolano a través de empresas comercializadoras en conspiración con empresas venezolanas y empleados de PDVSA, por montos que se estiman en unos $10.000 millones. Este fraude ha sido objeto de una demanda en curso en el estado de Florida y ocurrió durante toda la presidencia de Ramírez y ocurre todavía

– El inmenso fraude de PDVAL, en el cual se importaron miles de toneladas de alimentos ya en mal estado y se enterraron cerca de los puertos venezolanos. Este fraude le costó a la Nación miles de millones de dólares y nadie ha sido castigado, ni siquiera investigado debidamente

– El saqueo del Fondo de Pensiones de los empleados de PDVSA, en el cual se perdieron unos $500 millones, sin que ello haya sido debidamente manejado por la empresa.

– El contrabando en gran escala de hidrocarburos a países limítrofes, manejado por presuntos cómplices de Ramírez y/o del Pino, tales como José Luis Paradas y su prima Gladys.

Un informe de la Asamblea Nacional de Venezuela responsabiliza a Rafael Ramírez por la pérdida para la Nación de unos $11000 millones, gigantesca suma con la cual Venezuela hubiera podido hacer tareas constructivas en favor de sus ciudadanos. En su momento el ilegítimo Tribunal Supremo de Justicia venezolano, hoy bajo la presidencia de un asesino, prohibió cualquiera investigación en contra de Ramírez, quien anda libre todavía. La mayoría de los contratistas corruptos de PDVSA arriba mencionados no han sido llevados a la justicia y viven a todo lujo en USA o en Europa.

Control de PDVSA por el sector militar: cuarto paso en su destrucción

Una vez despedido Rafael Ramírez de la presidencia de PDVSA el sucesor de Chávez, Nicolás Maduro, nombró a Eulogio del Pino como nuevo presidente de la empresa, quien se mantuvo allí desde 2014 hasta 2017. Como hemos dicho arriba, del Pino era un cómplice de Ramírez. A pesar de tener mucha mejor formación académica, su formación ética no era mejor. Durante su paso por la presidencia de la empresa cometió, al menos, dos grandes crímenes en contra de la Nación: (1), le dio entrada a la empresa a los militares, ignorantes en materia petrolera, quienes han logrado contratos de servicios petroleros a través de una empresa fantasma llamada CAMIMPEG; y (2), estructuró un absurdo sistema de planificación corporativa en base al cual se involucraba a miles de obreros en la elaboración de un demagógico Plan Corporativo, el cual estaba línea con el grotesco Plan de la Patria, documento politiquero y cursi creado por Chávez para “guiar” las políticas del Estado. Este sistema de “planificación” llevó a los obreros a pensar que ellos eran los nuevos gerentes, lo cual ha incrementado el caos gerencial de la organización. En especial la entrada de los militares a controlar la empresa ha sido el golpe de gracia para PDVSA. Maduro nombró presidente a un general de la Guardia Nacional, Manuel Quevedo, completamente ignorante en materia petrolera y permitió la entrada al sector de una empresa militar llamada CAMIMPEG, sin experiencia alguna en el sector, la cual se ocupa de servir de intermediaria entre PDVSA y empresas de servicios de experiencia, con el fin de obtener una parte de los beneficios de los contratos. Esta intermediación simplemente ha representado una manera más de saquear a PDVSA.

IV. LOS RESULTADOS DE LAS POLÍTICAS PETROLERAS DEL CHAVISMO

Las consecuencias de las destructivas políticas petroleras impuestas por Hugo Chávez y por su sucesor, Nicolás Maduro, están a la vista y pueden resumirse de la siguiente manera (cifras aproximadas):

 

 

 

Estas cifras, aunque aproximadas, reflejan la realidad del colapso sufrido por PDVSA durante los 20 años bajo el régimen chavista. Pero las cifras solo nos dan parte de la historia. El centro de investigación, INTEVEP, ha prácticamente desaparecido. El centro de Entrenamiento Empresarial, el cual llegó a ser reconocido a nivel regional, ya no existe. Los accidentes industriales se han multiplicado. En 2012 una gran tragedia en la refinería de Amuay cobró 50 vidas y fue producto de falta de mantenimiento, por lo cual las empresas aseguradoras rehusaron pagar los daños. Los derrames petroleros también se han multiplicado y han contaminado ríos importantes, como el rio Neverí en el oriente de Venezuela. Las deudas de la empresa y su creciente incapacidad de pago le han restado credibilidad y prestigio internacional a la empresa. Sus tanqueros son capturados en puertos extranjeros por acreedores que exigen su pago. En la OPEP, Venezuela carece de la influencia que tuvo en el siglo pasado y las cifras de producción que utiliza la organización son diferentes a las que envía el régimen, el cual carece de credibilidad en el seno de la organización.

Toda esta tragedia ha sido causada por la política petrolera impuesta por Hugo Chávez, la cual se basó en dos componentes principales: (a), Total control estatal del negocio y (b), Utilización de los ingresos petroleros venezolanos como arma política doméstica e internacional.

(a) Control total del negocio

Aunque el control estatal ha sido una constante de la política petrolera venezolana durante los últimos 50 años, Hugo Chávez la llevó a extremos populistas y demagógicos, más que nacionalistas, que resultaron ser especialmente negativos para el país. En efecto, Chávez hostigó de tal manera a las empresas transnacionales que las más importantes se fueron del país, incluyendo Shell, British Petroleum, ExxonMobil, y ConocoPhilips, las cuales habían sido protagonistas del desarrollo de la Faja del Orinoco y factores fundamentales en la construcción de plantas especiales de mejoramiento del petróleo extra pesado en esa región. Al salir estas empresas se paralizó ese desarrollo. Durante el régimen chavista no se ha construido ninguna otra planta de mejoramiento para ese petróleo y, como consecuencia, Venezuela se ve obligada a importar petróleo liviano para mezclarlo con el petróleo pesado de la faja del Orinoco, a costos excesivos. En realidad, hasta esa actividad está paralizada porque PDVSA no tiene dinero para pagar por la importación.

Para agravar aún más la situación Chávez procedió a invitar a Venezuela, como remplazo de las empresas de experiencia, a un grupo de empresas de países ideológicamente afines, es decir, Rusia, China, Vietnam y Cuba. Ninguna de estas empresas tenía la misma tecnología o solidez financiera o gerencial de las que se habían ausentado. Ello provocó el estancamiento del desarrollo de la Faja del Orinoco, área que contiene significativas reservas de petróleo pesado que no se han desarrollado debidamente en los últimos 20 años. La relación entre estas empresas extranjeras y el régimen chavista ha sido tan insatisfactoria que algunas de ellas también se han ido del país, incluyendo a PetroVietnam. Hoy en día la inversión petrolera extranjera en Venezuela esencialmente ha desaparecido, ya que las empresas foráneas en la Faja y en otras áreas petroleras se mantienen a la expectativa, en vista de la inestable situación política y financiera existente en el país y a las caóticas actuaciones del nuevo presidente de PDVSA, General Manuel Quevedo. Más aún, estas empresas pidieron en Abril de este año al régimen que despida al general Quevedo por incompetente.

(b) utilización del ingreso petrolero venezolano como arma política doméstica e internacional

El tutelaje ideológico ejercido por Fidel Castro sobre Hugo Chávez llevó a la utilización del cuantioso ingreso petrolero venezolano para comprar lealtades políticas en la región latinoamericana y en todo el mundo para “la revolución bolivariana”, nombre que contaminó la figura del libertador Simón Bolívar. En el plano doméstico el ingreso petrolero no fue debidamente utilizado para la estructuración de programas de educación, de salud y de infraestructura que pudieran sacar a los venezolanos de la pobreza sino en la estructuración de una política de dádivas y limosnas diseñada para mantener a los pobres venezolanos con algún dinero en el bolsillo, a cambio de su lealtad política al régimen. Miles de millones de dólares fueron utilizados en financiar las llamadas “Misiones”, la cuales daban a los venezolanos pobres un pescado al día sin enseñarlos a pescar. Aunque es imposible saber cuánto dinero fue malgastado y robado en estas actividades populistas, no creo exagerado decir que sobrepasó los $200.000 millones. Estamos hablando del llamado gasto social entre 2005 y 2014, etapa durante la cual entraron a Venezuela no menos de unos $500.000 millones de ingresos petroleros.

Pero si la corrupción imperante en el plano doméstico fue horrorosa no es menos cierto que en plano internacional fue muy cuantiosa. Para comenzar, Hugo Chávez transfirió a Cuba petróleo subsidiado, prácticamente, por valor de unos $50.000 millones entre los años 2003-2012. Otros $15.000 millones de subsidio fueron a los pequeños países del Caribe y de Centro América, también en forma de subsidios. Chávez hizo promesas y dio dinero para la construcción o modernización de hasta 17 refinerías en todo el mundo, en Brasil, Nicaragua, Cuba, Jamaica, Siria y hasta las islas Fiji. Dio dinero a Irán, a Bielorrusia, a Hezbollah, a Uruguay, a la Argentina de los Kirchner, a las FARC, todo en base a acuerdos políticos. Dio contratos corruptos a Odebrecht, en complicidad con Lula da Silva. Financió, con dinero petrolero venezolano, las campañas presidenciales de Ollanta Humala en Perú, Daniel Ortega en Nicaragua, Frente Farabundo Martí en El Salvador, Andrés López Obrador en México, Rafael Correa en Ecuador, Cristina Fernández de Kirchner en Argentina y, sobre todo, Evo Morales en Bolivia. En total, unos $150.000 millones de dinero venezolano fueron a financiar los locos proyectos geopolíticos de Hugo Chávez en todo el mundo.

Hugo Chávez fue culpable de despilfarrar o de permitir el robo por sus amigos de una suma cercana a los $450.000 millones de dinero venezolano. El resto del dinero fue utilizado en proyectos y programas sociales que nunca dieron frutos, excepto la creación de una estructura de corrupción doméstica y transnacional.

Hoy en día la población venezolana es más pobre que cuando Hugo Chávez llegó al poder

V. CONCLUSIÓN

El trágico incremento de la pobreza en Venezuela es inexplicable ya que las presidencias de Chávez y Maduro obtuvieron ingresos totales que sobrepasan $1.3 millones de millones. Un país que obtenga esta magnitud de ingresos, con una población de 30 millones debería ser una tacita de plata. Pero Venezuela es hoy un país miserable, con una población hambrienta, enferma, desconsolada, sufriendo los abusos de un régimen cruel, inepto y corrupto.

El legado de Hugo Chávez ha sido uno de muerte, corrupción, enfermedad y destrucción material y espiritual. Quienes llevaron a cabo sus órdenes en el sector petrolero, fueron sus cómplices y deberán ir a la cárcel: Héctor Ciavaldini, Ali Rodríguez Araque, Rafael Ramírez, Asdrúbal Chávez, Eulogio del Pino, Nelson Martínez, Manuel Quevedo, las directivas de Petróleos de Venezuela desde 2004 en adelante, gerentes y empleados involucrados en la híper-corrupción imperante en la empresa. Son centenares de bandidos que deben ser castigados por la justicia. La mayoría de ellos andan libres, disfrutando de sus dineros mal habidos. Por ello es que la justicia deberá prevalecer.

Por qué si no hay justicia, habrá revancha.


REFERENCIAS

  1.  Para una amplia discusión de estos índices, ver: “1981-2015, Una Memoria Ciudadana”, Gustavo Coronel, Amazon Books, 2018
  2.  Detalles del proceso nacionalizador y post-nacionalizador de la industria petrolera venezolana pueden encontrarse en “The Nationalization of the Venezuelan Oil Industry”, Gustavo Coronel, Lexington Books, 1993, 1994
  3.  Ver: http://lasarmasdecoronel.blogspot.com/2017/10/la-tragica-involucion-de-la-gerencia-en.html
    La trágica involución de la gerencia en PDVSA: de Alfonzo …

    lasarmasdecoronel.blogspot.com

    La crisis gerencial en PDVSA estalló en 2002, cuando el difunto nombró a Gastón Parra presidente de la empresa petrolera. Parra, a quien conocí muy bien, era un profesor universitario dotado de una estrecha visión de la industria petrolera, totalmente apegado a una visión marxista de la economía, quien apenas habría visto un pozo petrolero en fotografías.

  4.  Detalles en: http://lasarmasdecoronel.blogspot.com/2009/12/pdvsa-en-2002-violacion-protestas.html y video de su discurso:https://www.youtube.com/watch?v=DhKxPNmewA0
    LAS ARMAS DE CORONEL: PDVSA en 2002: violación, protestas …

    lasarmasdecoronel.blogspot.com

    El 15 de Enero de 2004 Hugo Chávez presentó ante la Asamblea Nacional su versión de lo ocurrido en PDVSA durante 2002 y 2003. Hablando con un acento pomposo, mezcla de Fidel Castro y Joselo, el dictador dijo esencialmente que el 2003 “les había traído el regalo de PDVSA”.

    UD. LO VIO – CHAVEZ: “GENERAMOS EL PARO PETROLERO”

    www.youtube.com

    CHAVEZ: “LAS CRISIS SON NECESARIAS Y HAY QUE GENERARLAS…

  5.  La historia de estos acontecimientos es narrada en sumo detalle en: “The Silence and the Scorpion:, Brian Nelson, Nation Books, NYC, 2009
  6.  “Un futuro para Venezuela”, Revista SIC, Junio 17, 2005, http://revistasic.gumilla.org/2015/un-futuro-para-pdvsa/
    Un futuro para Pdvsa | Revista SIC – Centro Gumilla

    revistasic.gumilla.org

    José R. Medina. Han pasado ya más de diez años desde que el Gobierno tomó el control absoluto de la industria petrolera y decidió cambiar la misión y visión de dicha empresa; alineándola con el modelo país que el difunto presidente Chávez instauró en Venezuela.

  7.  Información del diario El Nacional: http://www.el-nacional.com/noticias/politica/saab-implica-rafael-ramirez-corrupcion-millardos-dolares_217146 ; http://www.reportero24.com/2014/04/25/gustavo-coronel-carta-a-rafael-ramirez-2/ y Wall Street Journal:https://www.wsj.com/articles/u-s-investigates-venezuelan-oil-giant-1445478342
    GUSTAVO CORONEL: Carta a Rafaél Ramírez | Reportero24

    www.reportero24.com

    “Que lástima que no exista la prisión perpetua…”. Sr. Ramírez: Deseo hablarle con la mayor seriedad y sentido de responsabilidad, indignado ante los desafueros que ustedes han cometido en estos pasados 15 años.

  8.  Ver Caracas Chronicles, Julio 2012 https://www.caracaschronicles.com/2012/07/18/the-aban-pearl-stew/
  9.  Ver: http://www.sarawakreport.org/2017/01/petrosaudis-1mdb-financed-venezuelan-adventure-and-the-money-it-didnt-make/
  10.     INFODIO, el blog de Alek Boyd tiene múltiples detalles sobre  corrupción en los contratos de Derwick Associates, ver:http://infodio.com/240518/francisco/dagostino/elemento/bribes/pdvsa/derwick
  11. http://www.recivex.org/ens-2006-11-27-EN.pdf ; http://resistenciabucarecaracas.blogspot.com/2007/12/gobierno-ruso-demanda-wilmer-ruperti.html
  12. http://elestimulo.com/elinteres/como-roberto-rincon-estafo-1-000-millones-a-pdvsa/ ; http://fcpa.stanford.edu/enforcement-action.html?id=588
    Foreign Corrupt Practices Act: Enforcement Action

    fcpa.stanford.edu

    Roberto Enrique Rincon-Fernandez (“Rincon”) was a resident of Texas who controlled, together with others, a number of closely held companies, which were used to secure contracts with Petroleos de Venezuela, S.A. (“PDVSA”), the state-owned and state-controlled oil company in Venezuela.

    ¿Cómo Roberto Rincón estafó $1.000 millones a Pdvsa?

    elestimulo.com

    El proceso de los Estados Unidos de América contra el millonario venezolano Roberto Enrique Rincón Fernández por fraude y sobornos por al menos 1.000 millones de dólares de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) da nuevas pistas sobre la corrupción en los gobiernos chavistas, e involucra sin nombrarlos a ejecutivos de la estatal, según las actas del caso.

  13. https://www.diariolasamericas.com/america-latina/andorra-investiga-35-exaltos-cargos-pdvsa-corrupcion-n4147702 ; https://elpais.com/internacional/2018/04/06/actualidad/1523042786_132646.html
    Andorra investiga a 35 personas por el saqueo de PDVSA

    elpais.com

    Un juzgado indaga la estructura de la petrolera venezolana por un desfalco de 2.000 millones

    Andorra investiga a 35 exaltos cargos de PDVSA por …

    www.diariolasamericas.com

    Una jueza de Andorra remitió a Venezuela una lista con los nombres de 35 personas a quienes está investigando el pequeño país europeo en una causa sobre una trama de corrupción que involucra …

  14. “Rebosan las cloacas de petróleos de Venezuela”, http://lasarmasdecoronel.blogspot.com/2018/03/rebosan-las-cloacas-de-petroleos-de.html
    LAS ARMAS DE CORONEL: REBOSAN LAS CLOACAS DE PETRÓLEOS DE …

    lasarmasdecoronel.blogspot.com

    Hace unas horas salió a la luz un nuevo saqueo de petróleos de Venezuela, algo de una magnitud sin precedentes, aún mayor que las notas estructuradas, que la Faja del Orinoco, que los bolichicos de Derwick Associates que las gabarras de Petrosaudí y Aban Pearl o los tanqueros de Ruperti.

Toro Hardy: “Ahora sí estamos en el final de esta tragedia” por Thairy Baute – El Nacional – 4 de Julio 2018

Unknown-1.jpegAunque mi encuentro con el doctor José Toro Hardy tenía como finalidad intercambiar ideas de manera informal sobre mi proyecto periodístico #RelatosIntimos #HombresDeAltura, el tema relacionado con la profunda crisis económica que estamos padeciendo los venezolanos fue el eje central de gran parte del tiempo que compartí con él. Fue inevitable no ahondar sobre su visión de la situación del país.

Nuestra conversación comenzó con un diagnóstico sobre la economía nacional. La hiperinflación que agobia los bolsillos de los venezolanos fue el foco de su primera reflexión. “En mayo la inflación alcanzó 110%. Las proyecciones para final de año son catastróficas. Si se llega a una inflación mensual del 80%, cerraremos 2018 con 100.000%; con un 85% de inflación, estaremos en 160.000% a final de año, y con un 100% remontaremos el 460.000% al cierre de 2018”.

Sobre la industria petrolera, el economista asegura que va en caída libre. Al 15 de junio, la exportación bajó en 365 mil barriles diarios, lo que hace prever que en ese mes hubo una disminución estrepitosa en la producción petrolera. Según el último informe de la OPEP, Venezuela estaba produciendo 1.395.000 barriles diarios, de acuerdo con datos de fuentes secundarias compilados por la organización.

“Existen 82 tanqueros fondeados en las costas venezolanas, porque si salen podrían ser embargados a causa de la demanda de Conoco. La producción se está almacenando y la capacidad de almacenamiento de crudo en la región oriental llegó al tope y pronto en el occidente tampoco se podrá seguir almacenando”, advierte Toro Hardy.

– ¿Alguna vez se imaginó que Pdvsa y el sector petrolero llegarían a este nivel de destrucción?

– No, para mí era inimaginable, porque Pdvsa en la década de los 90 estaba en los primeros lugares del ranking mundial de las empresas petroleras más importantes del mundo, a la par con ExxonMobil, Shell, Conoco, British Petroleum. Para recuperar a la industria petrolera venezolana se necesita una inversión por año de $15 mil millones a $20 mil millones durante los próximos 10 años. Inevitablemente se requiere de capital privado para recuperarla.

Prosigue su análisis y advierte que estamos viviendo una crisis económica perversa. Si continúa la caída en la producción petrolera y a final de año se ubica por debajo del millón de barriles diarios, Venezuela entraría formalmente en una situación de colapso.

Precisa que somos un caso único en el Hemisferio Occidental y que nunca antes se había sometido a algún otro gobierno a un aislamiento internacional tan férreo. Y lanzó esta afirmación: “Ahora sí estamos en el final de esta tragedia”. Compara la coyuntura actual con un avión que en pleno vuelo se queda sin combustible: “Por un tiempo el piloto puede maniobrar, pero la aeronave igual va a caer. Lo que no sabemos es si se va a estrellar, si habrá un aterrizaje forzoso o si va amerizar.

– ¿Cómo se puede recuperar a Venezuela?

– El cambio de gobierno es una condición indispensable, pero no suficiente. La recuperación dependerá en buena medida de la calidad de las políticas públicas que se adopten después.

– ¿Maneja información sobre reuniones entre representantes de sectores importantes del país que estén proponiendo planes para la recuperación del país?

– Yo creo que sí hay muchas conversaciones, hay muchas personas muy preocupadas por la situación, y existen también muchos estudios sobre qué hacer. Algunos dirigentes políticos están comenzando a ponerse de acuerdo, no sobre quién será el líder de la unidad, sino en cuáles son los programas que hay que aplicar. En ese sentido, creo que vamos bien encaminados. Venezuela va a recibir un gran apoyo internacional. Ahora bien, el país ofrecerá buenas oportunidades para los más preparados y después en la medida que se vaya avanzando, se darán oportunidades para todos.

– ¿Cuánto tiempo tardará la recuperación?

– Si las políticas públicas son efectivas y tienen apoyo social, hay un potencial de recuperación importante; si las políticas públicas no son buenas y se presentan divisiones sociales y hay odio, el país puede no recuperarse nunca. Estamos entre esos dos extremos.

– El país tiene que recuperarse en todos los sentidos: en lo social, en lo económico y en lo político. Según su visión, ¿cuál área es la prioritaria?

– Todas van de la mano, pero si no hay un acuerdo político, es muy difícil que las demás funcionen. La profundidad de la crisis va a ayudar a esto.

– Estamos hablando de que es importante llegar a un consenso, debe firmarse un acuerdo político, incluyendo a los chavistas.

– Sí, incluyendo a los chavistas, por supuesto. La sociedad tiene que reconciliarse de alguna manera, y yo creo que eso pasa por dejar a un lado las diferencias y entender que tenemos que seguir adelante. La comunidad internacional también va a ayudar mucho en eso. Ahora, ¿en cuánto tiempo? No lo sé. Se le ha hecho demasiado daño a la economía y a la sociedad venezolana. Se le ha hecho un daño tremendo a la estructura moral y de valores de los venezolanos, y eso es lo más complejo de todo. Pero yo quiero ser optimista y estoy convencido de que esto se está acabando. La crisis social es desgarradora. La crisis económica es brutal: la industria petrolera, el sector productivo, la agricultura, todo está destruido. El desequilibrio es inimaginable. Veamos este ejemplo: con lo que cuesta hoy un cartón de huevos (al momento de escribir la entrevista su precio era Bs 4 millones) se pueden comprar 100 gandolas cargadas de gasolina. Es una locura. Esto no pasa en ningún lugar del mundo.

– Lo que considero dramático y preocupante es que se percibe una inacción desesperante de parte de la dirigencia política. Existe un vacío de liderazgo para salir de la crisis.

– La Historia no admite vacíos y ya surgirá un liderazgo nuevo, otras caras que asuman el compromiso de llevar las riendas de los cambios que requiere el país.

– ¿Usted piensa emigrar?

– No

– ¿Por qué?

– Básicamente porque quiero que se vayan ellos (refiriéndose a quienes hoy ostentan el poder político en Venezuela). ¿Por qué me tengo que ir yo? Haré lo que esté a mi alcance, porque siento la obligación de devolverle el país a mis hijos y a su generación, que ha tenido que irse buscando futuro, porque aquí les robaron el futuro. A lo mejor me siento corresponsable de haber permitido que a ellos le robaran el futuro, y estoy en deuda.

 

Venezuela y el rezago tecnológico por Aurelio Concheso – Panampost

Aurelio-Concheso_avatar_1475509658-80x80Tal vez el caso más dramático de desactualización es el de la industria petrolera

Los avances tecnológicos se suceden a una velocidad vertiginosa que hace que quienes no estén en condiciones de incorporarlos a sus actividades productivas no se queden parados como un tren en la estación, sino que se alejan del presente a la velocidad de otro tren que va en dirección contraria.

Pero cuando hablamos de avances tecnológicos, no son tan solo los asociados con temas de vanguardia como la duplicación bianual en la capacidad de computación de los circuitos electrónicos propios de la Ley de Moore. Nos referimos también a avances, que pudieran parecer más modestos, peor resultan igual de importantes para los aumentos de productividad, como las mejoras continuas e innovación en los procesos de producción.

Es en estos últimos en los que Venezuela sufre un rezago importante y creciente, y el mismo tiene que ver con cómo las políticas gubernamentales, sobre todo aquellas relacionadas con la expropiación y confiscación de empresas productivas, nos han alejado del mundo globalizado.

A título de ejemplo, cuando el Gobierno se apropió de las fábricas de cemento estas, cada una en su estilo, eran parte de circuitos productivos mundiales como la mexicana Cemex y la francesa Lafarge, para solo mencionar dos.

En esos conglomerados, los avances en tecnología y procesos son continuos, lo cual les permite trabajar 24 horas diarias siete días a la semana como en efecto hacían hasta su estatización.

Ese día empezaron a dejar de actualizarse, y el resultado 10 años después es que las plantas que aún funcionan lo hacen a un 20 o 25% de su capacidad instalada. En este caso nadie puede culpar a un mítico bloqueo de esa circunstancia, pues toda la materia prima es nacional, como lo es el principal insumo, el energético.

Algo parecido sucedió con Sidor, cuando dejó de pertenecer al Grupo Techint, y a la fábrica de envases de vidrios cuando dejó de ser parte de Owens-Illinois. En este último caso por cierto, hasta las maquinarias que se utilizan son producidas por el propio grupo, y hay un mejoramiento continuo de sus diseños y eficiencia, en el cual la planta venezolana ya no participa.

Tal vez el caso más dramático de desactualización es el de la industria petrolera. Los avances de los últimos 15 años en interpretación geofísica de yacimientos y técnicas de perforación han pasado a nuestro país por alto. No podría ser de otra manera, las compañías que poseen esta tecnología son privadas y de mediano tamaño, y difícilmente van a compartirlas con un país done el principal cliente, Pdvsa, no paga sus cuentas, y las confiscaciones y apropiaciones de activos por el estado están a la orden del día.

El sector agrícola también es víctima de esa realidad. No solo es el caso de los altos costos de medicinas y material genéticotraído a dólar libre, sino que la desaparición de Agro Isleña aisló a muchos agricultores, sobre todo a los medianos y pequeños de las actualizaciones permanentes que esa empresa les ofrecía.

Pero hay lado positivo a esta realidad. Habiendo perdido 20 años de actualización tecnológica, el país tiene la oportunidad de adaptar de las tecnologías de última generación de una sola vez.

Así les pasó, por ejemplo, a los agricultores Hindúes y de otras tierras que de estar aislados pasaron de un solo salto a poder ofrecer sus productos directamente en los mercados y no a través de los intermediarios gracias a la política de telefonía celular satelital de su gobierno.

Claro que para que eso suceda primero tiene que haber responsables de las políticas públicas que en vez de empeñarse en llevarnos de vuelta al siglo 19, les permitan a los venezolanos la posibilidad de incorporarse a los últimos avances del siglo 21.

 

10 reformas de la política energética para recuperar la industria petrolera venezolana por Andrés Guevara de la Vega/Carlos Bellorín – ProDaVinci – 16 de Mayo 2018

“Sólo una crisis —actual o percibida— puede producir cambios reales. Cuando ocurre una crisis, las acciones a tomar dependen de las ideas que están flotando alrededor. Esto creo yo, es nuestra función básica: desarrollar alternativas a políticas actuales, mantenerlas vivas y disponibles, hasta que lo que lo políticamente imposible se haga políticamente inevitable”.

Milton Friedman

A medida que la industria petrolera venezolana se hunde cada vez más en una crisis sin precedentes, este momento nunca ha sido más oportuno para proponer acciones para cambiar su suerte.

En este sentido, hemos elaborado un plan de 10 puntos, de gran alcance para devolver vitalidad al sector de exploración y producción petrolero en Venezuela. Es importante advertir que sólo está enfocado en el sector de exploración y producción de petróleo porque es, sin duda, el más relevante para la nación como generador de divisas. No consideramos el también importante sector “aguas abajo” que incluye transporte, refinación y mercadeo de hidrocarburos. Esto lo dejaremos para otra oportunidad.

¿Es este plan innovador? Para nada. Nos enorgullece no ser originales porque no hay necesidad de reinventar la rueda. En su lugar presentamos reformas probadas e implementadas con éxito. Reformas que han demostrado que funcionan. No en los siempre citados ejemplos de Noruega y Canadá. No. Los países de referencia son nuestros vecinos: Brasil, Colombia y México. Leer más de esta entrada

La inversión privada y la recuperación de la industria petrolera en Venezuela por José Ignacio Hernández G. – ProDaVinci – 16 de Mayo 2018

Refineria-afp-destacada-418x220.jpgLa industria petrolera venezolana está colapsando. De acuerdo con Francisco Monaldi, la producción petrolera actual es menos de la mitad de la producción existente cuando Chávez fue electo presidente en 1998. El propio Rafael Ramírez –quien condujo PDVSA por una década bajo el slogan de la “nueva PDVSA”– ha declarado recientemente que PDVSA está al borde del colapso.

El colapso de la producción ha afectado particularmente a los campos operados directamente por PDVSA, en comparación con los campos operados por empresas mixtas. Para responder a ese colapso, el Gobierno dictó el Decreto N° 44, el cual incrementó el control político sobre PDVSA, como ya expliqué aquí en Prodavinci. Pero lo que la industria necesita son inversiones, no mayor control.

Así, recuperar la industria petrolera requerirá cuantiosas inversiones que el Gobierno no va a poder aportar debido a la crisis de las finanzas públicas. Luego, para lograr esa recuperación es necesario abrir el sector de hidrocarburos a la inversión privada. Una opción que, además, puede ayudar a desmontar al petro-Estado, condición indispensable para reconstruir el Estado de derecho en Venezuela.

La intervención del Gobierno sobre el sector petrolero

Actualmente, el Gobierno interviene sobre el sector petrolero a través de tres vías.

La primera vía es como propietario de los yacimientos de hidrocarburos, de acuerdo con el artículo 12 de la Constitución. Sin embargo, lo cierto es que Venezuela ha sido dueña de los yacimientos desde el comienzo, pese a que no ha sido siempre un petro-Estado. Por lo tanto, la propiedad pública sobre los yacimientos no debería ser motivo de especial preocupación.

La segunda vía es a través de la industria petrolera. Desde la nacionalización de 1975, el Gobierno nacional tiene el monopolio para realizar actividades de exploración y explotación a través de PDVSA y sus empresas filiales. La creación de ese monopolio es una decisión adoptada por el legislador, primero por medio de la Ley de nacionalización de 1975 y, luego, a través de la vigente Ley Orgánica de Hidrocarburos. Pero no es, aclaro, una opción impuesta por la Constitución. La reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos podría eliminar ese monopolio.

Sin embargo, la Constitución sí obliga a que el Gobierno sea el único accionista de PDVSA, de acuerdo a lo dispuesto en el artículo 303. Esa norma, en todo caso, no rige a las filiales de PDVSA, lo que quiere decir que el capital social de esas filiales sí puede ser transferido al sector privado.

El tercer y último mecanismo de intervención es a través de los ingresos petroleros que el Gobierno nacional capta y distribuye. La cuantía de tales ingresos –llamados, precisamente, “renta petrolera”- crea incentivos para su administración por mecanismos clientelares y corruptos.

La apertura del sector de hidrocarburos a la inversión privada

La total apertura del sector de hidrocarburos a la inversión privada requeriría de la eliminación de esos tres títulos de intervención, algo que, sin embargo, no es posible de acuerdo con la Constitución. En concreto, no es posible privatizar los yacimientos de hidrocarburos ni tampoco las acciones de PDVSA. No obstante, pese a esas limitaciones, es posible introducir reformas a la Ley Orgánica de Hidrocarburos que permitan incentivar la inversión privada.

Así, la reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos puede eliminar el monopolio de PDVSA creado por esa ley, a los fines de reconocer el derecho de la inversión a realizar directamente actividades de exploración y explotación, como sucede con la regulación del gas natural no asociado.

Para esos efectos, la propiedad pública sobre los yacimientos de hidrocarburos debería ser considerada únicamente a los fines de permitir al Gobierno iniciar procedimientos licitatorios para adjudicar derechos sobre tales yacimientos, considerados recursos escasos. A esos fines, la iniciativa privada llevaría a cabo tales actividades a través de contratos de exploración y explotación, cuyas condiciones dependerán de la naturaleza de cada proyecto.

Esto permitiría que nuevos proyectos de hidrocarburos sean emprendidos directamente por la inversión privada. Asimismo, y de conformidad con el artículo 303 de la Constitución, podrían transferirse activos de filiales de PDVSA a la iniciativa privada, cuando ésta esté en mejores condiciones de recuperar la producción petrolera.

Otra reforma necesaria tiene que ver con la participación del Estado en los ingresos petroleros. Frente al rígido esquema de la ley vigente –que sólo prevé un modelo único de regalías e impuestos- la reforma de la ley introduciría un marco fiscal flexible, ajustado a la naturaleza de cada proyecto y al precio de los hidrocarburos naturales producidos.

Igualmente, la reforma de la ley debe eliminar el poder discrecional del Gobierno para distribuir la renta petrolera que capta. Para ello, deberá restablecerse el fondo de estabilización macroeconómica previsto en la Constitución, pudiendo además crearse un fondo especial que permita la participación directa de los ciudadanos en la administración de los ingresos petroleros, evitando que éstos sean empleados con fines populistas –especialmente en épocas de boom petroleros-.

Estas reformas no implicarían la privatización de PDVSA ni de todas sus filiales, pues la Constitución no lo permite. La necesidad de preservar PDVSA, por ello, exigirá introducir profundas reformas a esa empresa pública, pudiendo incluso crearse una nueva empresa pública petrolera, como lo permite el citado artículo 303.

Pero lo importante es que, mientras el Estado preserve la gestión de PDVSA, será necesario asegurar su actuación técnica y autónoma. Un elemento clave para ello es crear a la Superintendencia de Hidrocarburos, como una entidad políticamente independiente y con autonomía para la regulación de todo el sector.

Desmontar el petro-Estado y construir una nueva narrativa petrolera

Permitir la inversión privada en el sector de hidrocarburos, además, será un paso importante para desmontar el petro-Estado. Luego de la nacionalización de 1975, Venezuela se convierte en un petro-Estado al establecerse un marco regulador que empodera al Gobierno nacional, promoviendo la concentración y centralización de sus funciones así como el reparto populista de la renta petrolera. Tal marco resultó incompatible con las bases constitucionales del Estado de derecho que exigen controles efectivos sobre el Gobierno. En el petro-Estado tales controles son insuficientes, como quedó en evidencia con el boom petrolero iniciado en 2004, el cual hizo posible –en buena medida- el modelo socialista.

Por ello, al abrir el sector a la inversión privada y eliminar el derecho del Gobierno a disponer discrecionalmente de los ingresos petroleros, se estarán sentando nuevas bases que permitirán desmontar al petro-Estado y reconstruir al Estado de derecho en Venezuela.

Todo lo anterior requiere de una nueva narrativa en torno a la relación entre el Estado, el petróleo y la sociedad civil. Especialmente después de la nacionalización petrolera, se construyó una narrativa basada en la visión estatista del petróleo, bajo el lema según el cual “el petróleo es de los venezolanos” (cuando, en realidad, es del Gobierno nacional). La narrativa de la nacionalización, además, impulsó la idea según la cual Venezuela es un país rico pues tiene las mayores reservas del mundo (dando a entender que la riqueza resise únicamente en el subsuelo). También se impulsó la leyenda negra del petróleo (calificado como el “excremento del diablo”).

Frente a lo anterior, es preciso construir una nueva narrativa según la cual el petróleo es un recurso natural cuya administración corresponde al Estado, pero su gestión debe estar confiada primariamente a la inversión privada, incluyendo la inversión nacional. En suma, como ha concluido en Prodavinci Luis Pacheco, la verdadera magia no reside en el petróleo, sino en “las fuerzas productivas de la sociedad y en el derecho inviolable de cada ciudadano a tomar sus propias decisiones”.

Y, aunque suene paradójico, el actual colapso de la industria petrolera puede generar las condiciones adecuadas para ese cambio de narrativa. El abandono del Estado petrolero no es hoy día un aspecto puramente teórico: es una exigencia pragmática, ante la debacle de PDVSA. Además, la necesidad de abandonar la narrativa rentista de una Venezuela rica en petróleo es también una exigencia pragmática, pues, como se ha explicado aquí en Prodavinci, el petróleo se quedó corto para financiar la recuperación del país.

Nunca antes como ahora habíamos estado en mejores condiciones para cambiar la narrativa de la relación entre el Estado, el petróleo y la sociedad civil.

 

Horrible agresión de Maduro contra los restos de PDVSA por Gustavo Coronel – Blog Las Armas de Coronel – 16 de Abril 2018

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Yo, Gustavo Rafael Coronel García, cédula de identidad #606653, venezolano de nacimiento, ciudadano de Venezuela, acuso por medio de este escrito a Nicolás Maduro Moros y a Manuel Quevedo de un nuevo y horrible crimen en contra de la industria petrolera venezolana (lo que queda de ella).

Hago esta acusación al leer el Decreto 3368, del 12 de Abril de este año, 20118, en el cual Maduro Moros da plena autorización al Ministro de Energía y Petróleo y Presidente de PDVSA, Manuel Quevedo, para hacer y deshacer a su antojo todo lo relacionado con la marcha de Petróleos de Venezuela, empresa hoy en extinción, debido a la corrupción e ineptitud de quienes la han presidido: Héctor Ciavaldini, Gastón Parra, Ali Rodríguez, Rafael Ramírez, Asdrúbal Chávez, Eulogio del Pino, Nelson Martínez y Manuel Quevedo.

Este decreto es una monstruosidad gerencial, un acto de abuso inmoral que no debe quedar impune. Los miembros dignos de la Fuerza Armada venezolana deben intervenir para llevarse a este par de delincuentes a prisión, en cumplimiento de su deber de defender a la Nación.

El ilegítimo Maduro le da total autoridad a un ignorante, quien ha sido rechazado por los socios extranjeros de PDVSA, dada su manifiesta incapacidad.

Para darnos cuenta del crimen que se pretende ahora, solo es necesario leer el decreto. Veamos al Artículo 3:

Artículo 3°. A los efectos de la aplicación de lo dispuesto en el artículo precedente, el Ministro del Poder Popular de Petróleo podrá: 1. Crear, suprimir o efectuar modificaciones a las empresas del sector público industrial petrolero, incluida Petróleos de Venezuela S.A., y sus empresas filiales. 2. Crear, suprimir, modificar o centralizar órganos de dirección, administración y gestión de dichas empresas. 3. Conformar y regular uno o varios conglomerados de empresas del sector público petrolero, con vista en las necesidades de incremento de la eficiencia del sector y de conformidad con la legislación especializada en la materia. 4. Fijar, suprimir, modificar o centralizar atribuciones, gestiones o procedimientos en determinadas empresas, o efectuar su estandarización para un grupo de ellas. 5. Establecer normas generales para el cumplimiento de todas las empresas públicas del sector petrolero, o grupos de ellas. 6. Crear, suprimir, modificar o centralizar comisiones de contratación, a partir de criterios de categorización basados en las especificidades del procedimiento, de los bienes o servicios requeridos, o de características propias de los mercados nacionales o internacionales de determinados productos. 7. Establecer normas y procedimientos de registro, inscripción, contratación y suspensión de clientes y proveedores; o proceder directamente a la suspensión del registro o inscripción mediante acto motivado, cuando de los resultados de la evaluación del cliente o proveedor, o la continuidad de su contratación suponga un riesgo al patrimonio de la empresa, o a su operatividad. 8. Establecer normas y procedimientos especiales de contratación por categoría de productos, bienes o servicios. 9. Ordenar la modificación de los estatutos sociales de las empresas públicas del sector petrolero, sus manuales de procedimientos, normativa interna y demás instrumentos de gobierno interno vigentes…..

En base a este artículo el Sr. Quevedo, quien – repito – es un total ignorante en materia de gerencia y en materia petrolera, podrá hora crear o eliminar empresas petroleras del Estado, incluida PDVSA; establecer normas reguladoras a su saber y entender, crear nuevas organizaciones o eliminar las existentes; nombrar nuevos proveedores para la industria y eliminar los existentes; establecer normas especiales de contratación para que se beneficien sus amigos; crear o destruir normas de contratación. Es decir, hacer en esta industria lo que le venga en gana. Yo digo que ello es inaceptable y que estos dos responsables por este crimen deben ir presos de inmediato.

Como si el Artículo anterior no fuera suficiente, el Artículo 5 es igualmente abusivo y criminal. Dice así:

Artículo 5°. Se procederá a la compra, adquisición y ejecución de obras mediante la modalidad de contratación directa, en los siguientes casos: 1. La compra de materiales y productos químicos, repuestos y equipos relacionados a la actividades de la industria petrolera de: perforación, servicios a pozos, instalaciones de bombeo, estaciones de producción, plantas compresoras y sistemas eléctricos, oleoductos, gasoductos y poliductos que permitan la operatividad de la industria, químicos y catalizadores, aceites, lubricantes, bases lubricantes y aditivos, equipos y repuestos de la flota vehicular terrestre (liviana y pesada) marítima y aérea, sistemas de generación eléctrica, turbo generadores, turbo compresores, moto compresores y sistemas de control, macollas de producción, fabricación de equipos y sus accesorios. 2. La ejecución de obras de infraestructura necesarias para la industria petrolera. 3. La adquisición de servicios integrales de perforación, mantenimiento de pozos, limpieza, estimulación, cañoneo, completación, mantenimiento de instalaciones, plantas compresoras, estaciones de producción, macollas de producción, líneas de gas y crudos, oleoductos, gasoductos y poliductos, servicios a mejoradores, sistemas de generación eléctrica, pateo de almacenamientos, terminal de almacenaje y embalaje, adquisición y mantenimiento de servicio a las monoboyas, terminales marinos, muelles, plataformas de producción costa afuera, plataformas de carga y descarga de buques, plantas de procesamiento de gas, plantas de extracción y fraccionamiento del LGN, plantas de inyección de gas, sistemas de transporte manejo y distribución de gas, servicios industriales de vapor agua y electricidad, mantenimiento de las plantas intermedias del sistema de refinación nacional, mantenimiento de la unidades de craqueo catalítica, mantenimiento de las unidades de destilación, mantenimiento de trenes de procesos, mantenimiento de unidades profundas del circuito de conversión. En fin, todos los servicios de mantenimiento, sistemas, equipos, dispositivos y operación infraestructura de la petrolera.

Artículo 6°. Los contratantes deben garantizar el cumplimiento de los principios de racionalidad y eficiencia en las contrataciones a que refiere este decreto, en atención al máximo interés nacional, así como disponer de compresoras y sistemas eléctricos, oleoductos, gasoductos y poliductos que permitan la operatividad de la industria, químicos y catalizadores, aceites, lubricantes, bases lubricantes y aditivos, equipos y repuestos de la flota vehicular terrestre (liviana y pesada) marítima y aérea, sistemas de generación eléctrica, turbo generadores, turbo compresores, moto compresores y sistemas de control, macollas de producción, fabricación de equipos y sus accesorios. 2. La ejecución de obras de infraestructura necesarias para la industria petrolera. 3. La adquisición de servicios integrales de perforación, mantenimiento de pozos, limpieza, estimulación, cañoneo, completación, mantenimiento de instalaciones, plantas compresoras, estaciones de producción, macollas de producción, líneas de gas y crudos, oleoductos, gasoductos y poliductos, servicios a mejoradores, sistemas de generación eléctrica, pateo de almacenamientos, terminal de almacenaje y embalaje, adquisición y mantenimiento de servicio a las monoboyas…. Blá blá blá….

En otras palabras, se acabaron las licitaciones, se acabaron las regulaciones, los controles. De ahora en adelante solo valdrá el capricho y el interés de Manuel Quevedo y de su pandilla. Con el buen pretexto de terminar con la corrupción de Rafael Ramírez y de Eulogio del Pino, están instalando una nueva pandilla sin restricciones, sin transparencia, sin rendición de cuentas, para que termine de saquear a PDVSA y al país.

Yo no sé qué piensan mis compatriotas de esta nueva agresión a la Nación. No sé qué piensa la Fuerza Armada de este nuevo crimen. No sé qué piensa la Asamblea Nacional, que no ha dicho ni ñé. No sé qué piensa Henri Falcón y su grupo de nuevos patriotas. No sé qué piensa la MUD que no ha dicho esta boca es mía.

Me interesa, eso sí, escuchar la voz de la Gente del Petróleo, de Machado, de Ledezma, de López, de Aristeguieta Gramcko sobre esta nuevo y horrible crimen.

Si el país decente no reacciona frente a intolerables abusos como el representado por este decreto, ¿qué alternativas nos quedan a quienes no podemos aceptar callados esta agresión?

¿Es que los venezolanos dignos tendremos que irnos por el camino de la violencia, el único camino que parece quedar abierto? Por mucho menos que esta tragedia de hoy se fueron a las guerrillas muchos de quienes hoy, domesticados por la vida muelle, hablan de coexistir pacíficamente con estos miserables. ¿De qué estarán hechos esos compatriotas invertebrados que ayer insurgieron pero que hoy hablan de negociar, de transarse, de arreglarse por las buenas? ¿En qué libro habrán aprendido la moral? ¿Quiénes serían sus maestros? ¿Qué dicen hoy los guerrilleros de los 60, hoy sumisos ante el narco-régimen?

 

The Collapse of the Venezuelan Oil Industry by Francisco Monaldi – Atlantic Council – Marzo 2018

The Venezuelan oil industry is on a cliff’s edge By Rachelle Krygier and Anthony Faiola – The Washington Post – 25 de Febrero 2018

pdvsa

The Trump administration is threatening to embargo Venezuelan oil, a potentially ruinous blow to the Saudi Arabia of South America. But here in the home of the world’s largest crude reserves, Venezuela is killing its largest industry all on its own.

Speculators once joked that all it took to strike oil on the vast plains of eastern Venezuela was a guy with a shovel. These days, the socialist government cannot seem to make the industry work. This vast extraction site near the eastern town of Punta de Mata, which once churned out 400,000 barrels of oil a day, is a tableau of hungry, idle workers and broken rigs.

The site about 280 miles east of Caracas, the capital, has been partly paralyzed since last summer. Of its 30 drills, only six work, in large part because of a lack of maintenance and spare parts. With time on their hands, many oil workers are functioning as security guards.

And with good reason. In decline for the better part of 15 years, Venezuela’s oil industry has entered a free fall in recent months, contributing to the nation’s economic and social chaos. The crude-heavy countryside is a lawless, bandit-ridden land. Three hours south of this industrial town, a gang of thieves recently raided another drilling site run by PDVSA, the state-owned oil giant. They tied up work crews and stole their cellphones before swiping air conditioners and kitchen appliances from company trailers.

“PDVSA is in ruins,” said Luis Centeno, a rig operator and union leader at the Punta de Mata site. He lazed in the morning sun near a pack of skeletal dogs and a broken rig lying on its side. “It’s dying.”

Secretary of State Rex Tillerson said on Feb. 4 that the U.S. is considering the effect of restricting oil sales from Venezuela on its people and other nations. (Reuters)
[Venezuela’s economy is so bad, parents are leaving their kids at orphanages]

In Venezuela, corruption, a lack of investment and a flight of expertise in the all-important oil sector have finally come to a head.

Last month, according to a report from the Organization of the Petroleum Exporting Countries, Venezuela’s plummeting oil production hit a three-decade low of 1.6 million barrels a day, a 20 percent drop from January 2017 and less than half of what it was in the 1990s. Venezuela’s headache is also the world’s problem. The sharp fall in output here, experts say, is exacerbating the global rise in oil prices, which has meant higher prices at gas pumps in the United States and elsewhere. In Venezuela, chronic production problems have forced the government to start importing gasoline.

“Venezuela has been driving up oil prices through its incompetence,” said Russ Dallen, managing partner of Caracas Capital, a Venezuela-based investment bank.

The state oil company is run by Manuel Quevedo, a military general with no industry experience, after a purge last fall of executives seen as not wholly loyal to President Nicolás Maduro. Quevedo says he is acting to halt the fall in production. But for Venezuela, a bad situation could soon become much worse.

Maduro — the anointed successor of leftist firebrand Hugo Chávez, who died in 2013 — is pushing forward with his bid for a second six-year term in April. The opposition considers the snap election the culmination of a carefully orchestrated power grab.

Last year, after elections that strengthened Maduro’s socialists but were criticized for numerous irregularities, the Trump administration slapped sanctions on officials, including Maduro, and strictly limited the government’s access to the U.S. financial system.

During his trip to Latin America this month, Secretary of State Rex Tillerson suggested that the “nuclear option” could be imminent — in other words, restrictions on U.S. imports of Venezuelan oil, as well as exports of diluents this nation needs to make its sludgy, super-heavy crude more salable.

A senior U.S. official, who spoke on the condition of anonymity because of the diplomatic sensitivities, said that a study is underway by U.S. executive departments — including State, Energy and Treasury — to assess the potential effects of such oil restrictions. If Maduro does not change course on the April vote, or pledge himself to a transparent election with foreign monitors, an embargo of some kind is highly likely, the official said.

Maduro, in a response to a question at a news conference in Caracas, was defiant.

“Venezuela has an international market for its oil, and we would substitute the United States with other countries,” he said. “It would be sad, very sad, if such a mistake is made. It would cost Donald Trump his career, that’s what I can tell you.”

Many Latin American nations fear that an embargo could worsen Venezuela’s humanitarian crisis and disrupt regional oil supplies. Still, support has grown in the region for tougher measures.

Oil revenue accounts for 90 percent of the government’s hard currency. About 40 percent of Venezuela’s production goes to China and Russia to repay loans or is gifted to chief ally Cuba. That has made Venezuela’s nemesis — the United States — its single-largest cash buyer.

A U.S. embargo “would put ­PDVSA further into the hands of Russia and China, which will control its cash flow,” said Francisco Monaldi, an expert on Venezuelan energy at Rice University.

PDVSA is so broke that creditors have been seizing shipments of Venezuelan oil off the coast of Curacao and other Caribbean islands. Should the U.S. government cut off Venezuela, that action could bring the country closer to a large-scale debt default that could turn the nation into an economic pariah. With less to lose, experts say, Maduro could potentially kick out the Western oil companies that still do business here, seizing their assets.

Venezuela reported to OPEC that its production had improved to 1.77 million barrels a day in January, up from 1.62 million in December. But an analysis published by OPEC, drawing on secondary sources — including the U.S. Energy Information Administration — showed a further erosion in January, to 1.6 million barrels a day.

PDVSA’s decay started years ago, with most experts seeing a tipping point in late 2002, almost four years after Chávez rose to power. Oil executives and workers at PDVSA challenged Chávez’s moves to politicize the company and joined a general strike. Chávez fired half of the company’s staff and hired new workers. Under Chávez’s direction, the company’s profit was redirected to social programs, and foreign oil interests were partly nationalized.

The drop in global oil prices in recent years brought the crisis at the company to a head.

The oil ministry could not provide immediate comment. But Maduro, in a news conference, accused corrupt officials of sabotaging the company.

“Venezuela suffered a decrease in oil production provoked by a plan to leave the country with no resources, [orchestrated] by managers of PDVSA who are now behind bars,” Maduro said. He added, “We will, respecting OPEC quotas, recover PDVSA’s production.”

For now, PDVSA is on its knees. Guillermo Morillo, a former PDVSA manager who is working on a recovery plan for the company, said it would take as much as $100 billion in investment to bring production back to 2009 levels.

Production in eastern states, the country’s oil heartland, plunged 34 percent last year alone, according to PDVSA’s official numbers and estimates from experts.

In the city of Morichal, about 350 miles east of Caracas, dozens of nonfunctioning drills and rusting loading machines stood idle on a recent day at one of PDVSA’s main oil-extraction plants in the Orinoco oil belt. Nearby, a washed-out sign carried the barely discernible word “homeland” with a fading image of Maduro.

A PDVSA mechanic sat on the stoop of a concrete hut wearing his uniform — a red jumpsuit — after half a day of work at a nearby rig.

His weekly wage, worth about a quarter of a dollar on the black market, is not enough to pay for three meals a day. So, he sometimes skips lunch. His job has become nearly impossible, said the man, who spoke on the condition of anonymity because of fear of government reprisals. With hyperinflation here running at 13,000 percent annually and the local currency, the bolívar, nearly worthless, imported spare parts and tools have become luxuries that PDVSA cannot afford.

Without them, the man said, accidents have become “a day-to-day thing.” Recently, he said, a driver in an old company truck was hauling a rig through a nearby street when the truck stalled, overturning near a river and leaving the driver with broken arms and ribs.

“Our work conditions have become inhumane,” he said. “If we continue like this one more year, we will die.”

Al igual que la industria, los hambrientos trabajadores petroleros también se derrumban por Fabiola Zerpa/Bloomberg – La Patilla – 22 de Febrero 2018

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A las 6:40 de la mañana, Pablo Ruiz se sienta en la entrada de una refinería en decadencia en Puerto La Cruz, armándose para ocho interminables horas de cepillar la pintura antioxidante en tuberías bajo un sol abrasador. Para el desayuno, el hombre de 55 años bebió agua de harina de maíz.

El salario semanal de Ruiz de 110,000 bolívares -unos 50 centavos al cambio del mercado negro- le compra menos de un kilo de harina de maíz o arroz. Su única proteína proviene de 170 gramos de atún enlatado incluido en una caja de alimentos que el gobierno proporciona a familias de bajos ingresos. Que aparece cada 45 días más o menos.

“No he comido carne durante dos meses”, dijo. “La última vez que lo hice, gasté el sueldo de toda mi semana en una comida con pollo”.

El hambre está acelerando la ruina de la industria petrolera venezolana a medida que los trabajadores, que deben realizar trabajo pesado, se vuelven demasiado débiles y hambrientos. Con niños que mueren de desnutrición y adultos que tamizan la basura en busca de restos, la comida se ha vuelto más importante que el empleo, y miles abandonan el trabajo. El ausentismo y las dimisiones masivas significan que quedan pocos para producir el petróleo que mantiene funcionando la economía hecha harapos.

Venezuela, una autocracia socialista que una vez fue la nación más próspera de Sudamérica, está sufriendo un colapso casi sin precedentes, su producto interno bruto cayó un 40 por ciento desde 2013. Petróleos de Venezuela SA (PDVSA), la petrolera estatal y el eje económico, ha caído en el caos a medida que los líderes reemplazaban a los gerentes expertos con leales, llenaban la nómina y canalizaban los ingresos hacia los programas sociales, y hacia la épica corrupción. La producción cayó a la mitad en los últimos 16 años. La producción diaria cayó a 1,77 millones de barriles en enero desde un máximo de 3,34 millones en 2001.

Gran parte de la disminución se debe a la falta de dinero para el mantenimiento y la exploración. Recientemente, sin embargo, el hambre es la culpa. Una encuesta realizada por tres universidades venezolanas divulgada el miércoles reveló que más del 64 por ciento de los residentes perdió peso en 2017, en promedio 12 kilos. Más del 61 por ciento de los encuestados dijeron que se habían ido a la cama con hambre en los últimos tres meses.

Iván Freitas, líder sindical de PDVSA y crítico del régimen del presidente Nicolás Maduro, dijo el miércoles que en el estado Zulia 12 trabajadores desnutridos colapsaron en noviembre y diciembre y tuvieron que ser retirados de las plataformas de perforación para recibir tratamiento. Más bajan cada día, dijo.

Alirio Villasmil, un buzo, realiza mantenimiento subacuático en barcos que transportan petróleo en el Lago de Maracaibo, en el oeste de Venezuela. Dijo en una entrevista que tres personas a las que supervisa se desmayaron mientras trabajaban, y tuvo que llevarlas apresuradamente de plataformas de aparejos al hospital. Él ha enviado a casa a otros demasiado débiles para bucear.

Luis Díaz, un piloto de remolcadores de PDVSA en Puerto La Cruz, dijo que su sindicato se ha quejado a la gerencia de los trabajadores desnutridos que se habían desmayado en el trabajo.

La región de Puerto La Cruz y sus puertos, donde las refinerías y los mejoradores se extienden contra los verdes riscos y las playas de postal, producen alrededor del 89 por ciento de las exportaciones petroleras venezolanas, según datos de seguimiento de embarcaciones compilados por Bloomberg. Cerca de 42.000 trabajadores trabajan en las instalaciones de PDVSA allí, procesando crudo extraído de las llanuras de la cuenca del Orinoco. Chevron Corp., Statoil ASA, Total SA y Rosneft PJSC se asocian con la empresa estatal para comercializarla a los mercados internacionales.

Durante décadas, PDVSA fue un trabajo soñado en un petro-estado socialista. La compañía les proporcionó a los trabajadores no solo un buen sustento y un mono rojo revolucionario, sino también cafeterías que servían almuerzos con sopa, plato principal, postre y jugo recién exprimido. Ahora, las cafeterías están casi desnudas, los niños están hambrientos y los empleados se van a trabajar como taxistas, fontaneros o agricultores. Algunos emigran. Algunos aguantan todo lo que pueden.

Aquellos que renuncian sin aviso corren el riesgo de perder sus pensiones, ya que los burócratas se niegan a procesar el papeleo. Muchos gerentes viven aterrorizados por el arresto desde que el régimen de Maduro purgó la industria, encarcelando a funcionarios de bajo nivel agentes del aparato gubernamental o del partido Psuv hasta ex ministros de petróleo. En una oficina de recursos humanos, un letrero anunciaba un límite de cinco renuncias por día.

“La administración los está frenando para detener el drenaje cerebral y técnico”, dijo José Bodas, secretario general de la Federación Unida de Trabajadores Petroleros de Venezuela. Él estima que 500 empleados han renunciado a la refinería de Puerto La Cruz y las instalaciones de procesamiento cercanas en los últimos 12 meses, aunque los superiores los han etiquetado como “traidores a la patria”, una frase que a menudo precede al arresto. En las calles, las familias venden sus botas y el mono rojo.

“Se están rindiendo por hambre”, dijo Bodas. “Se van porque les pagan mejor en el extranjero”. Esto es inaudito, una catástrofe”.

Los esfuerzos para llegar a PDVSA y al ministerio de petróleo de la nación no tuvieron éxito.

Los salarios sin sentido por la hiperinflación obligan a los trabajadores a quedarse en las instalaciones para obtener alimentos. Algunos cambian de ropa para comer dos veces, o aparecen en sus días libres. Muchos acumulan comidas y se las llevan a casa. Algunos han comenzado a traer a sus hijos. Cuando las cafeterías dejaron de entregar comida en diciembre, estallaron protestas. Una multitud de hombres enojados se reunieron en la sede de Puerta La Cruz de PDVSA gritando “Nuestras familias están muriendo”.

“Hace unas semanas, casi se lanzaron golpes en la línea de alimentos, cuando los trabajadores se dieron cuenta de que quedaba poco”, dijo Leonardo Ugarte, trabajador de Petrocedeno, una empresa conjunta entre PDVSA, la francesa Total y la noruega Statoil. Ante la posibilidad de disturbios, PDVSA envía a los trabajadores a casa cuando escasean los alimentos.

La Dra. Marianella Herrera , directora del departamento de salud y desarrollo de la Universidad Central de Venezuela, dijo que las autoridades de salud locales recomiendan consumir 2,300 calorías por día. Desde 2015, cuando comenzó a sentirse realmente el colapso de la economía, los investigadores descubrieron que algunos residentes rurales consumían unas 400 calorías al día, dijo, una dieta “anémica” de granos, arroz y tubérculos.

John Hoddinott, profesor de Economía Aplicada de la Universidad de Cornell y científico nutricional, dijo que las personas que realizan trabajos extenuantes necesitan al menos 3.600 calorías al día. Cuando obtienen menos, al principio simplemente pierden peso. Entonces, el letargo se establece.

“Básicamente, simplemente no pueden trabajar tan duro”, dijo. “Es un proceso gradual, pero a largo plazo puede tener consecuencias muy dramáticas”.

Sentado en la sala de estar de su casa, en su día libre, Endy Torres dice que ha perdido 15 kilos en los últimos 18 meses. Muestra su foto de identificación de PDVSA como prueba: un hombre con mejillas regordetas, que pesa 80 kilos.

Hace diez años, se unió a la compañía esperando un salario amplio y una pensión confortable. Hoy, sus 700.000 bolívares por mes, más un bono de comida de 1.6 millones de bolívares (aproximadamente 9,50 dólares en total) no pueden llenar el refrigerador en la casa de su abuela, donde vive.

Cerca de 10 personas de su departamento renunciaron en enero. Hay 263 operadores de planta restantes y 180 vacantes en la refinería de Puerto La Cruz, dijo.

El ausentismo obliga a aquellos que se presentan a trabajar horas extras y queman calorías preciosas. La falta de inversión en equipos y mantenimiento ha aumentado las fallas técnicas, casi todas en las primeras horas de la mañana, dijo. Cuando ocurren, los trabajadores están demasiado cansados ??para actuar rápidamente y ocurren accidentes.

“Tenemos un agotamiento físico que no podemos evitar”, dijo. “Nos estamos muriendo de hambre en la industria petrolera”.

 

“ Es el petróleo, imbécil” por Eddie A. Ramírez S. – Noticiero Digital – 20 de Febrero 2018

 

Unknown

El título de este artículo lo tomo del libro “Usurpación Constituyente (1999,2017), de Allan R. Brewer-Carías, de lectura obligatoria para quienes deseen conocer parte de los orígenes de nuestros males. El destacado jurista sostiene que “El mal manejo del petróleo, después de hacer depender absolutamente todo el país del mismo, será en definitiva, por la hambruna, lo que ocasionará el desenlace. Y eso será lo que producirá más temprano que tarde el colapso del régimen”.

El conocido profesor afirma que “tenemos un gobierno asambleario y tumultuario, que actúa sin Constitución, conducido por un reducido grupo de asaltantes del poder, sin control alguno, configurándose como el reino de la arbitrariedad”.

¿Cómo llegamos a esta situación? Pensamos que quizá el sistema bipartidista se terminó de desprestigiar a finales de los ochenta, bajo la presidencia de Lusinchi. Según Brewer, el detonante de esta situación ocurrió en 1993, cuando Acción Democrática defenestró a Carlos Andrés Pérez y Rafael Caldera descuartizó a Copei. La Asamblea Constituyente de 1999 “sirvió de vehículo para permitir el asalto al poder por parte de la logia militar que había dado el fracasado golpe de Estado de 1992, cuyos miembros se apoderaron de todas las instancias del poder para implantar un modelo de Estado totalitario y cleptocrático”. La Asamblea Constituyente del 2017 “terminó de destruir los últimos vestigios que podían aún existir del nunca estructurado Estado democrático ….quizá con el objeto de estructurar otro Estado siguiendo el modelo arcaico soviético y cubano”.

Para Brewer-Carías, el régimen está en estado de “apoptosis”, es decir que se está autodestruyendo, tal y como hace un organismo multicelular para desprenderse de células dañadas. Al respecto señala seis factores: 1-. El aislamiento internacional del régimen. 2-El fracaso de querer implantar una doctrina bolivariana. 3- La destrucción masiva de la institucionalidad democrática. 4- Las violaciones a los derechos humanos. 5- El fracaso económico y social de la gestión de gobierno y 6- El fracaso en el desarrollo de la industria petrolera.

En este artículo nos referiremos al último punto. Nadie debe dudar de la destrucción de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) y sus filiales. En los primeros años del totalitarismo esta empresa siguió funcionando por la inercia natural de una actividad que fue bien manejada desde sus inicios. Poco a poco fueron surgiendo los resultados del despido masivo de casi 23.000 trabajadores, los cuales tenían un promedio de quince años de experiencia. Por el deseo de poner a la empresa al servicio del partido de gobierno, fueron despedidos el 67% de la nómina ejecutiva, 67% de la mayor, 29% de la menor y 27% de la nómina diaria, perdiéndose una inversión de 21 millones de horas-hombre de adiestramiento, con un costo de unos dos mil doscientos millones de dólares. A esto hay que sumar que los nuevos directores y gerentes fueron designados por su afinidad política al gobierno, quienes descuidaron el mantenimiento, no realizaron las inversiones para sostener y aumentar la producción, y eliminaron el centro de adiestramiento . Por si fuera poco, la corrupción se adueñó de la empresa.

Las cifras que suministra Venezuela a la OPEP y las que esta estima evidencian la caída de la producción. Las reseñas de la prensa ponen de relieve los accidentes en las refinerías y las paradas no programadas de las mismas. Así mismo, es relevante las renuncias masivas de trabajadores por falta de seguridad en el trabajo y deplorables condiciones socioeconómicas.

Ya los mismos rojos denuncian el deterioro de la empresa y la corrupción. El expresidente Rafael Ramírez semanalmente señala que las directivas que le sucedieron manejaron muy mal la empresa. Por su parte la espernible ministra Iris Varela lo acusa de “volver mierda “ a la empresa. El expresidente Del Pino reconoció que “descuidamos el mantenimiento para favorecer los programas sociales”. El embustero Maduro dice que “desde el inicio de este año la producción aumentó en 250.000 barriles por día, cifra que dista de lo que informó el ministerio de Energía y Petróleo a la OPEP y lo que esta estima. Para completar el panorama, el usurpador Tarek Saab ha imputado por corrupción a unos 70 gerentes, inclusive a dos expresidentes de Pdvsa. A Rafael Ramírez, con el cual no tengo relación familiar como declaró la posesa Iris, lo tienen en caldo de ñame.

Coincidimos con Brewer-Carías en que el fin del régimen está cerca y en la vital importancia del petróleo en la economía venezolana. Quizá no será posible recuperar a Pdvsa y, en el mejor de los casos, quedará reducida a su mínima expresión. Sin embargo, la industria de los hidrocarburos tendrá que volver a florecer. La tecnología y la inversión se podrán conseguir sin mayores dificultades, pero el recurso humano será limitante. Desde luego el Estado tendrá que disminuir su participación debido a que los rojos lo tienen en la carraplana.

Como (había) en botica: Más grave que el deterioro de la industria petrolera es la situación de nuestras universidades por la falta de recursos económicos y porque se están quedando sin profesores. También preocupa la cantidad de médicos que están emigrando. Padrino López tolera el maltrato a sus compañeros de armas, entre ellos a los generales Vivas y Baduel ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

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