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¿Salir de esto a como dé lugar? – Editorial Revista SIC – Noviembre 2018

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Estamos tan mal como país, está todo tan destruido, el Gobierno está tan atornillado en el poder y es tan impostergable salir de esto, que tenemos que salir a como dé lugar?

Plantear cómo salir de esto, porque no se puede salir de cualquier modo, y adónde salir, porque no da lo mismo cualquier reemplazo ¿son en verdad exquisiteces que hay que postergar para concentrarse en lo verdaderamente decisivo, que es salir de este régimen?

Creemos que muchos conciudadanos están tan afectados por la devastación que este régimen ha causado en cada uno de los ámbitos del país, desde la vida de las personas –porque es verdad que la vida no vale nada–, hasta la economía –porque está destruida–, lo mismo que la convivencia, o la educación, o la salud, o el transporte, que solo anhelan que se acabe esta pesadilla.

Nosotros estamos igualmente afectados hasta lo más profundo de nosotros mismos, porque nunca nos habíamos imaginado que podíamos caer tan bajo como país. Pero no estamos de acuerdo en que debemos jugarnos todo a una sola carta. Porque nos puede suceder que después de que salgamos, sigamos lamentándonos de que, aunque salimos de la pesadilla, no hemos mejorado sustancialmente y los que han venido están tan atornillados como los de antes, aunque sea con otros métodos, menos directos, pero, en el fondo, tal vez tan crueles o más.

QUE CUANDO REINA EL MAL, NO TENGA PODER SOBRE NOSOTROS

Nosotros creemos que lo más decisivo que tenemos que hacer en nuestro país para estar a la altura de la situación, y así poder discernir qué hacer para responder a ella realmente, es empeñarnos en que nosotros y nuestros conciudadanos lleguemos a adquirir una consistencia personal realmente sólida, de manera que nuestra libertad se libere y la situación, que nos afecta tanto, no nos influya nada, porque nuestra vida sale de lo más genuino de nosotros mismos. Solo si hoy somos capaces de vivir de ese modo realmente humano, podremos arbitrar una verdadera alternativa superadora, a la que llegaremos gradualmente y que nunca estará completamente consolidada.

Por eso, aunque nos alegramos profundamente de que muchas parroquias y comunidades religiosas y otros organismos de la Iglesia estén haciendo más de lo que pueden para enfrentar la emergencia humanitaria, dando comida a muchos que no tienen con qué y consiguiendo medicinas a personas que, si no, se morirían, creemos que sin omitirlo, lo primero que nos pide Papadios en esta situación es abrirnos lo más que podamos y cada día más para recibir su relación y la de Jesús y para corresponderlos y aplicarnos a discernir el Espíritu y seguir su impulso y ayudar a los más que podamos a hacer lo mismo. Y desde esas relaciones fundantes, fomentar en nosotros y en los demás las relaciones de fraternidad con todos, privilegiando a los pobres y sin excluir a quienes excluyen. Cuando estas relaciones lleven la voz cantante, seremos libres respecto de la situación, aunque nos afecte hasta matarnos de mengua, de enfermedades desasistidas o de una bala asesina.

No nos adensaremos como personas a base de puro voluntarismo. Es imprescindible fomentar estas relaciones de hijos y de hermanos. Tenemos que descansar en Papadios hasta poder decir, como Jesús, que “no solo de pan vive el ser humano” sino de la relación con él y los hermanos.

No es fácil confiar en Papadios cuando parecería que vivimos, como Jesús en el Huerto, “la hora del poder de las Tinieblas”. Pero si, como él y con él, perseveramos en la relación, llegaremos a entregarnos a su voluntad, que no es, obviamente, que se impongan las Tinieblas, pero sí que cuando reina el mal, no tenga poder sobre nosotros porque somos capaces, como Jesús, de vencer al Mal a fuerza de bien.

HOY MUCHA GENTE VENCE AL MAL A FUERZA DE BIEN

Tenemos que decir con alegría que eso está sucediendo, sobre todo en gente popular que, no teniendo cómo vivir, vive, no solo se sobrevive, sino que vive en plenitud en medio de su estrechez y de un esfuerzo más allá de sus fuerzas. Estas personas son capaces de ir más allá de sus fuerzas porque viven obedeciendo al impulso del Espíritu, que mueve desde más adentro que lo íntimo de cada uno. Por eso es verdad que estas personas viven de milagro. En medio de su debilidad, viven humanamente y ponen humanidad por donde pasan. También viven así profesionales solidarios, por ejemplo, muchos médicos y profesores que trabajan, obviamente que para vivir, pero mucho más para ayudar con lo que pueden a dar salud y elementos para desenvolverse en la vida con dignidad. Estos también se sienten frecuentemente extenuados, pero les compensa la alegría de dar de sí, de darse a sí mismos; porque, como decía Jesús, “hay más alegría en dar que en recibir”.

CONSTRUIR UNA ALTERNATIVA SUPERADORA

Ahora bien, desde este empeño que no ceja, Dios nos está pidiendo también que nos dediquemos a pergeñar y construir una alternativa superadora.

En tiempos de Jesús, como no había democracia política porque mandaba inconsultamente el emperador de Roma, la alternativa solo podía tener como ámbitos a las personas, a las familias y a grupos y asociaciones, siempre que tuvieran poca visibilidad social. Hoy tenemos que comenzar, como hemos insistido, por lo personal; pero desde ahí tenemos que transformar todos los demás ámbitos; ante todo la familia y las demás comunidades primarias, para los cristianos las comunidades cristianas de base, comunidades de vida, el vecindario, el lugar de trabajo y las asociaciones en las que estemos implicados.

En todas ellas tenemos que fomentar la cultura de la democracia, que comprende los siguientes elementos: todos tenemos que hablar con verdad y responsabilidad; tenemos que escucharnos descentrándonos y dando lugar a los demás; tenemos que dialogar buscando entender lo que se trae entre manos y entendernos los participantes. Tenemos que tomar decisiones que expresen a ese nosotros que es la comunidad o el grupo, y tenemos que realizar cada uno responsablemente aquello a lo que nos comprometimos; tenemos que evaluar en conjunto, poniendo por delante los fines trascendentes que nos convocan; desde ellos tenemos que ser capaces de procesar los conflictos buscando no salirnos con la nuestra, sino el bien del grupo y de cada participante; tenemos también que celebrar el don sagrado de la vida de la que participamos y los logros del grupo.

Solo desde este modo de proceder, llegaremos a una verdadera democracia política. Que tenemos también que trabajarla para que no se quede en lo meramente procedimental, sino que contenga el bien común, no el de los que se han cogido el poder y sus comparsas, ni tampoco el del capital –como sucede a nivel mundial–, y que configure un verdadero Estado de derecho, con una verdadera separación de poderes; con apoyo a la empresa que acepte su responsabilidad social, que nada tiene que ver con la propaganda corporativa; con seguridad social y siendo el gobierno responsable ante la ciudadanía, incluso a nivel administrativo y penal.

Así pues, no es el momento de aprovecharnos de la situación prevalidos de la impunidad, ni tampoco de vivir para llorar el bien perdido, ni menos aún de llamar a los amos del dinero y de las armas para que nos salven de los ineptos corruptos. Es hora de vivir con dignidad, como verdaderos hijos de Dios y como hermanos de todos, vivir fomentando lo más genuino nuestro, vivir libres de corazón en el seno de la tiranía, libres para vencer al mal a fuerza de bien; no para buscar rencorosamente el mal de los que nos hacen tanto mal, sino para vencerlos a fuerza de bien.

Y para buscar con esta actitud una alternativa superadora. Que el Señor nos acompañe.

Iglesia venezolana realiza intensa labor con jóvenes encarcelados por  Jorge López – Yo Influyo – 2 de Noviembre 2018

El criterio que se sigue para el trabajo con menores infractores en una cárcel de Venezuela es que “Dios no da a nadie por perdido”, comentó para YoInfluyo.com, monseñor Jaime Villarroel, obispo de Carúpano.



Como parte de la pastoral social de la Iglesia venezolana, el obispo de Carúpano, monseñor Jaime Villarroel señaló en entrevista para YoInfluyo.com que están trabajando en un centro de detención para menores con cerca de 40 jóvenes, algunos se encuentran ahí por delitos muy serios como asesinato, robo o violación.

Dijo que con los jóvenes en prisión han realizado un trabajo, no sólo en la formación cristiana, sino también capacitándolos en oficios como electricidad, refrigeración, reparación de aparatos del hogar, así como actividades artísticas como tocar guitarra, y actividades escolares para que, quien lo necesite, pueda terminar su bachillerato.

Comentó que también hacen trabajo artesanal, que luego es dado a conocer y promocionado para que la gente ve lo que hacen estos jóvenes.

“En las cárceles el gobierno que debe dar comida, pero no les dan comida. También nosotros como iglesia estamos dándoles de comer” dijo el obispo y agregó que todos los martes hay una lectivo divina que preparan los jóvenes y el jueves la Eucaristía, cuya ceremonia también preparada por ellos.

Un sacerdote los confiesa periódicamente y el obispo va dos veces al mes a acompañar a los muchachos.

Sembradores de paz

“La directora del penal hasta este momento nos ha agradecido muchísimo y ha pedido que la Iglesia no deje de apoyarlos, porque desde que estamos ahí trabajando, también la violencia ha bajado dentro del penal, porque nuestras cárceles son muy violentas”, señaló.

El obispo compartió que los jóvenes le dicen que él debería ser el director de la cárcel y “a mí me llaman el abuelo por la barba blanca, la verdad que es una experiencia hermosa”, comentó.

Cuando algunos jóvenes, por beneficios procesales, llegan a salir de la cárcel, “vemos que luego acompañan al sacerdote en las misas, o ayudan en la casa parroquial y en la comunidad” por lo que monseñor Villarroel considera que hay una recuperación.

“Yo veo que esto es una cosa de Dios, el Señor de verdad está ayudando a recuperar a muchos jóvenes que están metidos en la violencia, que están metidos en unas situaciones de crímenes y asesinatos”.

Ante la cuestión de por qué hacer esto habiendo tantas necesidades en Venezuela, monseñor Villarroel dijo que “Dios no da a nadie por perdido, yo creo que es el criterio con el que debemos siempre actuar. […] Toda persona tiene posibilidad de nuevas oportunidades de recuperarse y aunque esté muy destruido y aunque haya cometido los crímenes que haya cometido hay que tenderle la mano”.

Venezuela es un campo de concentración por Jorge López – Yo Influyo – 1 de Noviembre 2018

El obispo de Carúpano Jaime Villarroel dijo que lo que pasa en Venezuela y comienza a ocurrir en Nicaragua puede pasar en cualquier parte del mundo.



“Hoy Venezuela es un campo de concentración”, así describió la situación ue vive su país el obispo de Carúpano, Jaime Villarroel, durante la conferencia que ofreció en la Ciudad de México el pasado 31 de octubre convocada por la Fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada México (ACN-México).

El comienzo

El prelado señaló que la situación que se experimenta en el país sudamericano inició en 1987 cuando Hugo Chávez Frías llevó a cabo un intento de golpe de estado; por el cual el presidente Rafael Caldera lo indultó más tarde.

El pueblo venezolano cansado de los partidos políticos y de la falta de resultados dio un voto de castigo y eligieron a Chávez en el año 1999, quien se había integrado a la vida política. Los ciudadanos “se dejaron llevar por la rabia”, explicó el obispo. Chávez Frías prometió erradicar la corrupción y distribuir la riqueza, por si fuera poco el aparato de justicia también estaba corrompido, “nos ofreció un caramelo envenenado”, dijo.

Una vez en el poder convocó a una Asamblea Nacional Constituyente de la que nació una Constitución y el pueblo la aceptó. “Era carismático y supo llegar a las clases más pobres”, aparentó ser como un caudillo, como el nuevo Bolívar, señaló monseñor Villarroel.

El obispo venezolano recordó cómo el entonces presidente violaba la constitución impulsada por él mismo, y su estilo para modificar la legislación cuando algo llegaba a estorbarle. Otro rasgo resaltado por monseñor Villarroel fue que Chávez tenía un discurso de división y amenazaba con la expropiación a los empresarios que no se doblegaban a sus decisiones, “de hecho sí las llevó a cabo tras lo cual las daba a personas poco preparadas para administrarlas”. Señaló que el régimen ha destruido el 80 % de las empresas y también expropió 8 millones de hectáreas con el mismo método.

Por otro lado, las rentas del petróleo le permiteron corrromper a muchas personas dentro y fuera del país. Ofrecía petróleo a precios muy bajos, lo que le ganó lealtades por el mundo.

País en ruinas

El obispo de Carúpano apuntó algunos datos que reflejan la situación de la población: el salario mínimo es de 3 o 4 dólares mensuales y un par de zapatos cuestan el salario de 2 años; las familias no pueden comprar un cuaderno para que los hijos puedan tomar apuntes en la escuela. Únicamente en septiembre la inflación fue de 270 por ciento. “El gobierno ha destruido el aparato productivo”, sentenció el obispo.

Monseñor Villaroel también se refirió a la situación de salud en Venezuela. Indicó que muchos médicos han salido del país a causa de los bajos salarios y dramáticamente se ven enfermedades como el dengue, que ya habia sido erradicada, así como otros males como el paludismo.

Manifestó que más de 3 mil personas que requerían tratamiento han muerto por no contar con una diálisis o no tener un antibiótico. Además, subrayó que la desnutrición en los niños se ha convertido en un mal irreversible.

No obstante, los problemas no terminan ahí. El prelado señaló que en la ciudad de Maracaibo falta la luz 3 o 4 días a la semana, y en ese lugar viven con temperaturas de 40 grados centígrados en promedio, por lo que las personas tienen que dormir al aire libre y, por no contar con refrigradores, se echan a perder los alimentos.

Ilegalidad en la Presidencia

Monseñor dijo con claridad que Nicolás Maduro no puede ser presidente de Venezuela porque un requisito para el cargo es haber nacido en el país; pero Maduro nació en Colombia.

La situación ya complicada con Chávez se agravó con Maduro. Muchos periódicos, indicó el obispo, han cerrado porque si son críticos con el gobierno no se les vende papel.

Denunció que se ideologiza a los pequeños ya que se les inculca que Chávez “es el padre de la patria” y se promueve el odio a la Iglesia. Se les enseña que la Iglesia vino a destruir todo en América.

Movimento externo, odio interno

Monseñor Villarroel indicó que entre los años ochenta y noventa se creó el Foro de Sao Paulo que pretende alcanzar sus fines en el continete mediante la ideología.

La retórica de Chávez y Maduro ha sembrado la división insistiendo que aquel que tiene cierto patrimonio es porque ha robado.

Sobre los obispos se ha dicho que son un cáncer que hay que erradicar, una cúpula podrida. El prelado enfatizó que el gobierno tiene grupos armados de choque para amenazar a los obispos. Indicó que Chávez intentó crear una iglesia reformada, y que estos grupos siguen trabajando.

Labor de la Iglesia

Sobre el papel de la Iglesia en medio de esta situación, comentó que su trabajo es como “una gota de agua en el desierto”, pero una gota que trae más esperanza de vida que 100 kilos de oro.

Mencionó que se alimenta a la gente por medio de las “ollas solidarias” en las parroquias donde la gente se reúne y se les puede ofrecer alimentos, además, de otros servicios de acompañamiento. Comentó que cuentan con un proceso de seguimiento a los niños que padecen desnutrición.

Pero también se busca la formación de la conciencia, pues cuando se está en la miseria se está dispuesto a todo para sobrevivir.

“Tengo mucho temor”, dijo y agregó que “uno no sabe lo que le puede pasar”. Comentó que su diócesis hubo una masacre de más de 60 muertos porque cárteles de la droga se enfrentaron, pero el gobierno echó los cuerpos al mar para que la gente no se enterara.

Por otro lado, señaló que el papa le ha agradecido al episcopado venezolano por resistir y ha pedido que busquen la unidad. El obispo Villarroel señaló que hay muchos deseos de venganza en Venezuela.

Cuando veas las barbas…

Monseñor Villarroel recordó que en 1999 les decían “que no nos iba a pasar lo que pasó en Cuba” y enfatizó que lo que pasa en Venezuela, y que en Nicaragua está pasando también, puede suceder en cualquier parte del mundo.

“No permitan que decidan por ustedes… no permitan que las ideologías los dividan”, concluyó.

Arzobispo venezolano será el nuevo Sustituto de Asuntos Generales en el Vaticano – La Patilla – 15 de Octubre 2018

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En su primer día como Sustituto de Asuntos Generales, el Arzobispo venezolano de 58 años, Edgar Peña Parra, fue presentado a la Secretaría de Estado por el Papa Francisco, acompañado por el Cardenal Parolín, reseña VaticanNews.

La mañana del lunes 15 de octubre, Mons. Edgar Peña Parra asumió su nuevo cargo como Sustituto de Asuntos Generales de la Secretaría de Estado. Nombrado por el Papa Francisco el pasado 15 de agosto, sustituye al Cardenal Angelo Becciu, que ha pasado a ser Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos.

Encuentro con el Papa Francisco

Esta mañana el Papa Francisco, acompañado por el Cardenal Secretario de Estado Pietro Parolin, ha presentado al Prelado a todo el personal de las tres Secciones del Dicasterio Vaticano, representado por sus respectivos superiores, en la Biblioteca de la Secretaría de Estado. El Santo Padre y el nuevo Suplente saludaron personalmente a los funcionarios que se habían reunido para la ocasión.

El papel del Sustituto

El Suplente dirige la primera Sección del Secretariado de Estado que es especialmente responsable -según la Constitución Apostólica Pastor Bonus- “de la gestión de los asuntos relativos al servicio diario del Papa”; y de fomentar las relaciones con los diversos departamentos de la Curia Romana, “sin perjuicio alguno de su autonomía, y de coordinar el trabajo”.

Asuntos Generales se encarga también de “redactar y enviar las constituciones apostólicas, las cartas de decreto, las cartas apostólicas, las espístolas y otros documentos” que el Papa le confía; así como de llevar a cabo todos los actos relativos a los nombramientos que deben ser hechos o aprobados por el Pontífice en la Curia romana y en otros organismos dependientes de la Santa Sede. Asimismo, publica las actas y los documentos públicos de la Sede en el boletín titulado “Acta Apostolicae Sedis”; y divulga las comunicaciones oficiales relativas a los actos del Sucesor de Pedro y a la actividad de la Santa Sede.

Comunicado oficial de la Arquidiócesis de Caracas con motivo del fallecimiento del concejal Fernando Alban – 8 de Octubre 2018

Ante la muerte del Concejal Fernando Albán, el día de hoy 8 de octubre de 2018, cuando se encontraba detenido en la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) en Plaza Venezuela, manifestamos el profundo pesar de la Iglesia Católica de Caracas y  nos solidarizamos con el dolor de la familia Albán en estos momentos de incertidumbre y consternación.

Hacemos del conocimiento de toda la comunidad nacional e internacional que el Concejal del Municipio Libertador de Caracas Fernando Albán era hombre de sólidos valores cristianos y compromiso con los pobres. Por todos es sabido que desde el viernes 5 de octubre había sido detenido por el Órgano de Inteligencia Venezolana (SEBIN). La información dada hoy por el Fiscal General de la República nos deja perplejos y llenos de dudas razonables ante la tesis de un supuesto suicidio, no corroborado por una investigación profunda y objetiva.

Exigimos al Estado Venezolano que realice una investigación objetiva e imparcial sobre los hechos ocurridos en la sede del SEBIN en Plaza Venezuela, este lunes 8 de octubre. En tal sentido solicitamos que se establezca la verdad sobre lo ocurrido y se determinen las responsabilidades del caso, tomando en cuenta que el Concejal Albán estaba bajo la custodia del Estado Venezolano, quien es responsable de garantizar la vida e integridad personal de los detenidos. Repudiamos cualquier hecho contrario a la dignidad humana y al respeto de los Derechos Humanos de las personas que se encuentran privadas de libertad por hechos de naturaleza política y, en especial, lo sucedido con quien era Concejal de la “Comisión de Culto, Fomento e Impulso del Buen Vivir” por las Parroquias Santa Rosalía, San Pedro, El Recreo y San Agustín. Hombre comprometido con la acción social de la Iglesia Católica en Caracas con Caritas, “La Olla Solidaria”, en los barrios más humildes y “El kilo de amor” para la gente pobre. Hasta ayer se conoció que estaba sereno y tranquilo -inclusive- envió directrices a su equipo para que mantuviese el trabajado en favor de los pobres.

Elevamos plegarias a nuestro Señor Jesucristo por su eterno descanso, y para  que le otorgue a su familia el consuelo de la esperanza en la Resurrección. Así también oramos, para que en nuestra Patria se respeten los derechos humanos de todos los venezolanos, no se vulnere la dignidad del ser humano y el legítimo derecho a la vida de todos los ciudadanos, sin distingo alguno, y se instaure la justicia fundamentada en la verdad, único camino hacia la paz perdurable en nuestro país.

Que María Santísima, nuestra Señora de Coromoto nos guíe para construir el progreso de nuestra Patria por caminos de justicia, fraternidad y paz.

EMMO. CARD. BALTAZAR ENRIQUE PORRAS CARDOZO

Señores Obispos Auxiliares y Reverendos Vicarios Episcopales de la Arquidiócesis de Caracas

*Caracas 8 de octubre de 2018*

Dictadura, Iglesia y esperanza por Luis Ugalde S.J. – El Nacional – 20 de Julio 2018

Luis_Ugalde_ex_rector_ucab“Desde el Ejecutivo Nacional, la ilegítima asamblea nacional constituyente y el Consejo Nacional Electoral se pretende conculcar uno de los derechos más sagrados del pueblo venezolano: la elemental libertad para elegir a sus gobernantes en justa competencia electoral, con autoridades imparciales, sin manipulaciones ni favoritismos. Mientras existan presos políticos, y adversarios a quienes se les niega su derecho a postularse, no habrá proceso electoral libre y soberano. Reiteramos que la convocatoria del 20 de mayo fue ilegítima, como lo es la asamblea nacional constituyente impuesta por el Poder Ejecutivo. Vivimos un régimen de facto, sin respeto a las garantías previstas en la Constitución y a los más altos principios de dignidad del pueblo” (n.° 6).

“Las actitudes de prepotencia, autoritarismo y abuso de poder, así como la constante violación de los derechos humanos, van acumulando sobre sus autores un rechazo que las generaciones futuras les reclamarán. En cierto modo resulta suicida seguir insistiendo tercamente en un camino de autodestrucción que se volverá contra sus promotores. La Iglesia no alienta los deseos de venganza ni las retaliaciones, pero tampoco promueve la impunidad de delitos que atentan contra la vida, la dignidad humana y los derechos fundamentales” (n.° 7).

Contundente e irrefutable este cuadro dramático que pinta la Conferencia Episcopal Venezolana en este mes de julio, sin evadir la tragedia nacional diciendo que ellos no se meten en política, lo que sería una enorme irresponsabilidad de cara al Evangelio de la vida.

“La consulta electoral realizada a finales del mes de mayo, a pesar de todas las voces –entre ellas la nuestra– que advertían su ilegitimidad, su extemporaneidad y sus graves defectos de forma solo sirvió para prolongar el mandato del actual gobernante. La altísima abstención, inédita en un proceso electoral presidencial, es un mensaje silencioso de rechazo, dirigido a quienes pretenden imponer una ideología de corte totalitario, contra el parecer de la mayoría de la población” (n.° 5).

¿Responsables?

“El principal responsable de la crisis por la que atravesamos es el gobierno nacional, por anteponer su proyecto político a cualquier otra consideración, incluso humanitaria; por sus erradas políticas financieras, por su desprecio a la actividad productiva y a la propiedad privada, por su actitud constante de poner obstáculos a quienes tienen voluntad de resolver algún aspecto de la problemática actual. El gobierno se presenta ante el país como víctima de manejos externos e internos. Esto no es más que la confesión de la propia incapacidad para manejar el país. No se puede pretender resolver la situación de una economía fallida con medidas de emergencia como bolsas de comida y bonos” (n.° 3).

“Es necesario favorecer en la acción de gobierno y de las instituciones públicas y privadas al ciudadano, al venezolano, al hombre y la mujer concretos que sufren y padecen los males actuales, y anhelan su superación. Ignorar al pueblo, hablar indebidamente en su nombre, reducir ese concepto a una parcialidad política o ideológica son tentaciones propias de los regímenes totalitarios, que terminan siempre despreciando la dignidad del ser humano” (n.° 4).

La tragedia nacional se refleja también en el éxodo desesperado y la diáspora con gravísimos problemas para millones de venezolanos: “Una de las situaciones que clama dramáticamente desde su silencio es el fenómeno de la emigración. Venezuela se ha ido convirtiendo en un país en diáspora (…) La emigración produce situaciones dramáticas (…) Muchas de estas situaciones han encontrado alivio en la mano generosa que las iglesias hermanas de países vecinos han extendido a nuestros compatriotas, lo cual agradecemos de todo corazón” (n.° 9).

¿Hay esperanza?

La Iglesia abre su tesoro espiritual y nos lleva a la fuente de la esperanza que mantuvo vivo al pueblo de Israel en sus momentos más duros de esclavitud y destierro: “El libro del Éxodo nos enseña que Dios guía a su pueblo de la esclavitud a la libertad (…) Dios, por medio del profeta Isaías, nos invita a no tener miedo, conscientes por nuestra fe de que no estamos solos, sino que el Señor nos acompaña y nos fortalece en nuestras vicisitudes” (n.° 11).

Para salir de este drama los obispos llaman a la esperanza activa que lleva a la acción inteligente y responsable:

-A la sociedad civil. “Ante la situación desastrosa que se deteriora permanentemente por las erradas políticas establecidas, y que los responsables se niegan a rectificar, animamos a la sociedad civil a ofrecer sus talentos y capacidades para explorar soluciones (…) Ciertamente la situación es abrumadora, pero no nos podemos acostumbrar a la precariedad que tanto humilla a nuestro pueblo. Por otra parte, animamos a las diferentes organizaciones de la sociedad civil, y a los partidos políticos, a exigir la restitución del poder soberano al pueblo, utilizando todos los medios que contempla nuestra Constitución (referendo consultivo, manifestaciones y otros) (n.° 14).

-A la Fuerza Armada. “Exhortamos a la Fuerza Armada a que se mantenga fiel a su juramento ante Dios y la patria de defender la Constitución y la democracia, y a que no se deje llevar por una parcialidad política e ideológica” (n.° 15).

-A toda la comunidad eclesial. “Las diócesis, parroquias y otras instituciones, a pesar de sus limitaciones logísticas y financieras han desplegado una amplia campaña de ayuda a los más necesitados, especialmente en lo que se refiere a alimentación y acceso a medicamentos” (n.° 16). Pero al mismo tiempo exigen acción para el “cambio estructural”. “Corresponde a cada iglesia local buscar los medios, los métodos y las estrategias para contribuir a ese cambio con acciones concretas” (n.° 16). “Nos comprometemos a realizar actos y eventos de religiosidad popular, por ejemplo: procesiones con las imágenes del Señor, la Virgen o los santos más queridos en cada lugar. La esperanza y el compromiso concreto deben llevarnos a ser samaritanos unos de otros en esta hora difícil en que nos encontramos” (n.° 17). “En sus horas de dolor y prueba, el creyente se toma con más fuerza de la mano de su Señor” (n.° 18).

Para salir de esta tragedia es la sociedad venezolana entera la que se tiene que poner en pie de marcha. Nadie se puede excusar ni puede negar su esfuerzo para el cambio. El gobierno se ha convertido en agresor de la sociedad y nos debe su renuncia para nuestra liberación. Menos costosa su renuncia voluntaria, antes de que sea obligado por el caos y la desesperación generalizada. Renuncia que abre la puerta a una transición pacífica y democrática negociada para que en la reconstrucción participen también millones de venezolanos, de cuya esperanza abusó este régimen volviéndola ruina espantosa.

Exhortación del Episcopado Venezolano – 11 de Julio 2018

CENTÉSIMO DÉCIMA
ASAMBLEA PLENARIA ORDINARIA
DEL EPISCOPADO VENEZOLANO

EXHORTACIÓN DEL EPISCOPADO VENEZOLANO
“NO TEMAS, YO ESTOY CONTIGO” Is. 41, 10

INTRODUCCIÓN

1. Los Obispos de Venezuela, reunidos en la 110° Asamblea General de nuestra Conferencia Episcopal, como pastores del Pueblo de Dios, atendemos los temas pastorales que nos son propios; sin embargo, como ciudadanos, dirigimos la mirada y la reflexión hacia nuestro país y su situación particular, que sin temor a equivocarnos calificamos como una “gran tribulación” (Cfr. Ap 12, 7-12), que afecta a la vida de los venezolanos y compromete seriamente su futuro.

2. Como lo vislumbrábamos en nuestra Declaración del 23 de abril del presente año, la situación del país se torna cada vez más grave. La mayor parte de la población no cuenta con los medios para hacer frente a la monstruosa hiperinflación. La calidad de vida de los venezolanos, ya sumamente precaria, se deteriora día a día. A los graves problemas que reiteradamente hemos puesto de relieve en nuestras exhortaciones y comunicados, relativos a las áreas de la alimentación, la salud, los servicios públicos (agua, electricidad, comunicaciones, vialidad), la seguridad personal, el empleo y el ingreso, se suman ahora los de la circulación y venta del efectivo y el del transporte público. En este último caso, siendo evidente la desaparición paulatina del parque automotor, la improvisación de medios de transporte sin control ni seguridad ha sido ocasión de tragedias en distintos puntos del país, con pérdida de vidas humanas y mayores dolores para numerosas familias.

EL PROBLEMA POLÍTICO

3. El principal responsable de la crisis por la que atravesamos es el gobierno nacional, por anteponer su proyecto político a cualquier otra consideración, incluso humanitaria; por sus erradas políticas financieras, por su desprecio a la actividad productiva y a la propiedad privada, por su actitud constante de poner obstáculos a quienes tienen voluntad de resolver algún aspecto de la problemática actual. El gobierno se presenta ante el país como víctima de manejos externos e internos. Esto no es más que la confesión de la propia incapacidad para manejar el país. No se puede pretender resolver la situación de una economía fallida con medidas de emergencia como bolsas de comida y bonos.

4. Es necesario favorecer en la acción de gobierno y de las instituciones públicas y privadas al ciudadano, al venezolano, al hombre y mujer concretos que sufren y padecen los males actuales, y anhelan su superación. Ignorar al pueblo, hablar indebidamente en su nombre, reducir ese concepto a una parcialidad política o ideológica, son tentaciones propias de los regímenes totalitarios, que terminan siempre despreciando la dignidad del ser humano.

5. La consulta electoral realizada a finales del mes de mayo, a pesar de todas las voces –entre ellas la nuestra– que advertían su ilegitimidad, su extemporaneidad y sus graves defectos de forma, sólo sirvió para prolongar el mandato del actual gobernante. La altísima abstención, inédita en un proceso electoral presidencial, es un mensaje silencioso de rechazo, dirigido a quienes pretenden imponer una ideología de corte totalitario, contra el parecer de la mayoría de la población.

6. Desde el Ejecutivo Nacional, la ilegítima Asamblea Nacional Constituyente y el Consejo Nacional Electoral se pretende conculcar uno de los derechos más sagrados del pueblo venezolano: la elemental libertad para elegir a sus gobernantes en justa competencia electoral, con autoridades imparciales, sin manipulaciones ni favoritismos. Mientras existan presos políticos, y adversarios a quienes se les niega su derecho a postularse, no habrá proceso electoral libre y soberano. Reiteramos que la convocatoria del 20 de mayo fue ilegítima, como lo es la Asamblea Nacional Constituyente impuesta por el Poder Ejecutivo. Vivimos un régimen de facto, sin respeto a las garantías previstas en la Constitución y a los más altos principios de dignidad del pueblo.

7. Las actitudes de prepotencia, autoritarismo y abuso de poder, así como la constante violación de los derechos humanos, van acumulando sobre sus autores un rechazo que las generaciones futuras les reclamarán. En cierto modo resulta suicida seguir insistiendo tercamente en un camino de autodestrucción que se volverá contra sus promotores. La Iglesia no alienta los deseos de venganza ni las retaliaciones, pero tampoco promueve la impunidad de delitos que atentan contra la vida, la dignidad humana y los derechos fundamentales.

8. Urge en Venezuela una dirigencia política que ponga en el centro de sus reflexiones y de su accionar al pueblo venezolano, que tenga conciencia de que más allá de controlar el poder, la política es el oficio de quien movido por la nobleza y los principios éticos sabe ponerse al servicio de los ciudadanos y no de mezquinos intereses. Los líderes de la oposición deben ofrecer al pueblo alternativas de cambio, y trabajar con más fuerza por su bienestar.

UN PAÍS EN DIÁSPORA

9. Una de las situaciones que clama dramáticamente desde su silencio es el fenómeno de la emigración. Venezuela se ha ido convirtiendo en un país en diáspora. Manos que construían y producían, mentes que investigaban y enseñaban, van dejándonos para irse a otros países. La emigración produce situaciones dramáticas: la dura lucha por hacerse un lugar en un país extraño; la posibilidad de caer en el vicio o en la prostitución, o en manos de redes que explotan a sus semejantes; el estigma del rechazo; la tristeza de quienes aquí se quedan; el regreso en situación de fracaso de quienes no han encontrado dónde colocarse (Cfr. COMISIÓN EPISCOPAL DE FAMILIA E INFANCIA, Documento “Familia en Migración”, 15 de junio de 2018, nn. 6-8). Muchas de estas situaciones han encontrado alivio en la mano generosa que las iglesias hermanas de países vecinos han extendido a nuestros compatriotas, lo cual agradecemos de todo corazón.

10. Muchos emigrantes venezolanos desempeñan oficios humildes y honestos, que en modo alguno los rebajan o los envilecen, y que por lo tanto no pueden ser motivo de burla ni desprecio. En otros casos el emigrante lleva el acervo de una excelente formación académica y una dilatada experiencia laboral, que le permite ejercer en muchos países la docencia, la medicina, disciplinas científicas o industriales de alta calificación. En todo caso, quienes se han marchado, especialmente los jóvenes, constituyen un talento humano que se va perdiendo para la construcción de nuestro país. Si se ofreciera al venezolano alguna esperanza de futuro no tendría que emigrar. Venezuela espera la vuelta de sus hijos para reemprender el camino de un sano progreso.

EL MENSAJE DE LA PALABRA DE DIOS

11. La Palabra de Dios nos alecciona al garantizarnos que Dios está siempre al lado de su pueblo, en especial en sus horas más difíciles. El libro del Éxodo nos enseña que Dios guía a su pueblo de la esclavitud a la libertad, pero que también lo educa, a través de pruebas y dificultades, para que alcance la madurez necesaria como nación. Dios, por medio del profeta Isaías, nos invita a no tener miedo, conscientes por nuestra fe, de que no estamos solos, sino que el Señor nos acompaña y nos fortalece en nuestras vicisitudes.

12. Dios nos quiere decir también que las pruebas, sinsabores y amarguras de la vida no son señal de su abandono, sino que pueden ser también ocasión de crecimiento y de salvación. La oración, el ofrecimiento del sacrificio y de las horas adversas nunca serán inútiles, aunque no veamos su resultado de inmediato: la oración perseverante alcanza lo que pide, como nos garantiza el Señor en el evangelio (Mt 7, 7).

APORTE Y RESPUESTA DE LA IGLESIA

13. La Iglesia, cuya misión espiritual está claramente señalada por Cristo en el Evangelio, no pretende sustituir en su papel y vocación a quienes conocen y manejan la Política. No aspira dominar el panorama social, ni convertirse en factor de gobierno o de oposición. Sin embargo, estimula al laicado debidamente formado y consciente de sus obligaciones y derechos ciudadanos, a hacer oír su voz y a intervenir activamente en la palestra política, con el fin de que los altos principios y valores que la fe cristiana nos transmite se vivan también en el ámbito de lo público y se traduzcan en obras de bien común.

14. Ante la situación desastrosa que se deteriora permanentemente por las erradas políticas establecidas, y que los responsables se niegan a rectificar, animamos a la sociedad civil a ofrecer sus talentos y capacidades para explorar soluciones. Hay muchas personas comprometidas con el país, sus comunidades, sus familias. Existe en el venezolano mucha creatividad, iniciativa, espíritu de sacrificio: todo ello se manifiesta en un trabajo esforzado y diversas iniciativas de emprendimiento. Ciertamente la situación es abrumadora, pero no nos podemos acostumbrar a la precariedad que tanto humilla a nuestro pueblo. Por otra parte, animamos a las diferentes organizaciones de la sociedad civil, y a los partidos políticos, a exigir la restitución del poder soberano al pueblo, utilizando todos los medios que contempla nuestra Constitución (referendo consultivo, manifestaciones y otros).

15. Exhortamos a la Fuerza Armada a que se mantenga fiel a su juramento ante Dios y la Patria de defender la Constitución y la democracia, y a que no se deje llevar por una parcialidad política e ideológica.

16. El Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia nos invitan a ser solidarios. Nuestras diócesis, parroquias y demás instituciones, a pesar de sus limitaciones logísticas y financieras, han desplegado una amplia campaña de ayuda a los más necesitados, especialmente en lo que se refiere a alimentación y acceso a medicamentos (ollas comunitarias, comedores, bancos de medicinas). Debemos continuar y reforzar en lo posible esta acción solidaria con el apoyo generoso que tantos fieles aportan, aun desde su pobreza. Pero, además, la comunidad eclesial está llamada a favorecer un cambio estructural en pro de la transformación de nuestra sociedad (Cfr. CONCILIO PLENARIO DE VENEZUELA, Documento La Contribución de la Iglesia… N° 58): corresponde a cada Iglesia local buscar los medios, los métodos y las estrategias para contribuir a ese cambio con acciones concretas.

17. No debemos desanimarnos nunca frente a los desafíos de un presente incierto y difícil: al contrario, puesta nuestra confianza en Dios, que nos da la fuerza para el testimonio y para hacer el bien, afiancemos las exigencias en favor de la justicia y la libertad. Con el fin de animar la esperanza y rogar por las necesidades concretas de cada comunidad, nos comprometemos a realizar actos y eventos de religiosidad popular, por ejemplo: procesiones con las imágenes del Señor, la Virgen o los santos más queridos en cada lugar. La esperanza y el compromiso concreto deben llevarnos a ser samaritanos unos de otros en esta hora difícil en que nos encontramos. En ese contexto, el IV Encuentro Nacional de Jóvenes (ENAJÓ), que se celebrará del 1° al 4 de agosto en la Provincia eclesiástica de Cumaná, quiere ser un aporte valiente y esperanzador de los jóvenes católicos de Venezuela ante la situación que vive el país.

18. Una vez más, Dios nos reitera: “No temas, yo estoy contigo”. En sus horas de dolor y prueba, el creyente se toma con más fuerza de la mano de su Señor. En estos momentos de sufrimiento y lucha, invocamos una vez más la maternal intercesión de la Santísima Virgen María de Coromoto, para que Ella, con su oración ante su Hijo, nos ayude a superar los males de la situación actual. Como nos ha dicho el Papa Francisco: “María es como Dios quiere que sea su Iglesia: Madre tierna, humilde, pobre de cosas y rica en amor” (PAPA FRANCISCO, Fiesta del Inmaculado Corazón de María, 9 de junio de 2018).

Con nuestra bendición,

Los Obispos de Venezuela.

El Papa nombra al cardenal Baltazar Porras como Administrador Apostólico de la Arquidiócesis de Caracas – La Patilla – 9 de Julio 2018

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El Santo Padre ha nombrado hoy 09 de julio de 2018 al Emmo. Sr. Cardenal Baltazar Enrique Porras Cardozo, Arzobispo de Mérida, como Administrador Apostólico de la Arquidiócesis de Caracas, otorgándole todos los derechos facultades y obligaciones que comportan a los obispos diocesanos a norma del derecho.

El Papa Francisco a través de un Decreto de la Congregación para los Obispos y firmado por el Cardenal Mac Oullet, Prefecto de la Congregación para los Obispos ha realizado este nombramiento y designación al encontrarse vacante esta sede arzobispal.

La sede de la Arquidiócesis de Caracas era sede vacante desde el 28 de agosto de 2017 cuando el Emmo. Sr. Cardenal Jorge Urosa presentó su renuncia ante el Papa Francisco de acuerdo a lo establecido en el canon 401.1 del Código de Derecho Canónico. “”Al Obispo diocesano que haya cumplido setenta y cinco años de edad se le ruega que presente la renuncia de su oficio al Sumo Pontífice, el cual proveerá teniendo en cuenta todas las circunstancias”.

 

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Comunicado de la Presidencia de la CEV ante la deslegitima realización de las elecciones presidenciales – 14 de Mayo 2018

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                             COMUNICADO

1. En Venezuela, cada día vamos entrando en una espiral de conflictos que tiene su raíz en la crisis generalizada que se vive en el país, crisis que afecta poderosamente a las personas y a las familias más vulnerables: los pobres, los campesinos, los obreros, los enfermos, los ancianos, los indígenas y los niños. Pero no sólo son estos sectores los afectados, también la sufren los profesionales, los estudiantes y las instituciones en general.

2. Esta realidad no ha sido atendida ni por el gobierno nacional ni por los gobiernos regionales, y clama al cielo el deterioro creciente que sufre el pueblo. Consecuencia directa de esto es la indiferencia ante una campaña electoral que no ha tenido emociones, ni proyecto país, ni un número considerable de seguidores. En el fondo el pueblo entiende que la convocatoria a estas elecciones ha sido hecha con tanta antelación por ventajismo e intereses políticos, además de ser ilegítima por el ente que la convocó.

3. Ante esta realidad queremos recordar y ratificar lo que ya hemos planteado: “Ante problemas humanos de tal magnitud, se deslegitima la realización de las elecciones presidenciales, convocadas para el próximo 20 de mayo. Tal como están concebidas, sin las suficientes garantías que identifican todo proceso electoral libre, confiable, transparente, con innumerables inhabilitaciones de posibles candidatos, lejos de aportar una solución a la crisis que vive el país, pueden agravarla y conducirlo a una catástrofe humanitaria sin precedentes. Por tanto, es urgente su postergación para el último trimestre del año” (23-04-2018).

4. Esta petición que hemos hecho por el bien del país, sigue vigente ante la importancia que reviste una elección presidencial. No se puede anteponer el interés de pequeños grupos políticos, ante el interés de la gran mayoría de la población venezolana. Nuevamente pedimos públicamente la postergación de estas elecciones para el último trimestre del año, aunque estemos a pocos días del 20 de mayo, día señalado para las mismas.

5. La Iglesia celebra la solemnidad de Pentecostés el 20 de mayo, por lo que pedimos al Espíritu Santo que guíe las mentes y los corazones de los Venezolanos, para que ratifiquemos nuestro servicio al país y su gente, entendiendo que la democracia y sus valores se perfeccionan si las condiciones de convivencia, de desarrollo y de la vivencia del bien común favorecen a todo el pueblo.

Caracas, 14 de mayo de 2018.
Con nuestra bendición.

+José Luis Azuaje Ayala
Obispo de Barinas
Presidente de la CEV

+Mario Moronta Rodríguez
Obispo de San Cristóbal
1° Vicepresidente de la CEV

+Raúl Biord Castillo
Obispo de La Guaira
2° Vicepresidente de la CEV

+José Trinidad Fernández Angulo
Obispo Auxiliar de Caracas
Secretario General de la CEV

+Jorge Cardenal Urosa S.
Arzobispo de Caracas
Presidente honorario de la CEV

+Baltazar Cardenal Porras C.
Arzobispo de Mérida
Presidente honorario de la CEV

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