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¿Qué papel debe jugar la Iglesia en la crisis en Venezuela? – NTN24 – 8 de Febrero 2019

El Vaticano se ha ofrecido como mediador si ambas partes lo solicitan. El Cardenal Baltazar Porras considera “inviable” una mediación del Vaticano

La posible mediación del Vaticano en la crisis de gobernabilidad que atraviesa Venezuela está sobre la mesa. El Papa Francisco estaría dispuesto a mediar si ambas partes así lo solicitan; sin embargo, la Iglesia venezolana considera “inviable” esta posibilidad, alegando falta de voluntad real por parte del régimen de Nicolás Maduro.

A través del Secretario de Estado, el Cardenal Pietro Parolin, el Vaticano se declaró en “neutralidad positiva” frente a la crisis venezolana y reiteró su disposición a servir como mediador, únicamente si existe una solicitud expresa de ambas partes.

La Iglesia se ha desempeñado en varias ocasiones como mediadora en la crisis de gobernabilidad en Venezuela pero en esta oportunidad las condiciones parecen haber cambiado. El Cardenal Baltazar Porras, arzobispo metropolitano de Mérida y administrador apostólico de Caracas, afirmó a una radio local argentina que abrir un diálogo en el país sería una hoja en blanco y calificó como “inviable” la mediación del Vaticano en la crisis en Venezuela, considerando que en los procesos pasados de diálogo no ha habido voluntad real para conseguir una salida.

Comunicado conjunto de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), de la Conferencia de Religiosos y Religiosas de Venezuela (CONVER) y del Consejo Nacional de laicos de Venezuela (CNL) – 4 de Febrero 2019

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COMUNICADO CONJUNTO

1. Los miembros de las presidencias de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), de la Conferencia de Religiosos y Religiosas de Venezuela (CONVER) y del Consejo Nacional de laicos de Venezuela (CNL), queremos compartir con todo el pueblo venezolano algunas preocupaciones sobre la dramática situación que estamos viviendo en el país.

2. Experimentamos en todas las comunidades a las que servimos, y en todo el contexto nacional, una dolorosa situación de injusticia y sufrimiento por la carencia de lo necesario para una vida digna y productiva, y la indefensión ante la justicia. Esto ha generado, con determinación y esperanza, la búsqueda de un cambio político a través de un proceso de transición pacífica y transparente, que lleve a elecciones libres y legítimas para retomar el rumbo democrático y lograr la recuperación del Estado de Derecho, la reconstrucción del tejido social, la producción económica, la moral en el país y el reencuentro de todos los venezolanos.

3. Al asumir esta ruta de transición hacia un proceso electoral, urge hacerlo de forma pacífica y con los instrumentos presentes en la Constitución Nacional, para evitar mayores sufrimientos y dolores al pueblo. Como creyentes y compañeros de camino, nos dejamos iluminar por la Palabra y la sabiduría que viene de Dios que “ante todo es pura y además es amante de la paz, comprensiva, dócil, llena de misericordia y de buen obrar, constante, sincera. Los que procuran la paz están sembrando la paz y su fruto es la justicia” (Sant. 3, 2.18).

4. Es moralmente inaceptable la creciente represión por motivos políticos, la violación de los Derechos Humanos y las detenciones arbitrarias y selectivas. Como ciudadanos y servidores de las comunidades, les exigimos a los organismos de seguridad del Estado que no sigan reprimiendo a sus hermanos venezolanos y asuman su verdadera responsabilidad de proteger al pueblo en toda circunstancia, particularmente cuando ejerzan el derecho a la protesta pacífica.

5. Urge que el Ministerio Público y la Defensoría del Pueblo cumplan con su primer deber que es el estar al servicio del pueblo y, de una vez por todas, se acaben los abusos de poder y antes descritos, en particular, lo que se refiere a las detenciones de menores de edad. No caigan en contradicción con las mismas leyes que profesan respetar, y siéntanse independientes de cualquier otro poder público a la hora de ejercer sus funciones.

6. Hacemos un reconocimiento y agradecimiento a los activistas que defienden y promueven los Derechos Humanos en momentos de crisis y tensión en el país, por el servicio que desempeñan a pesar de los riesgos, y les animamos para que continúen atendiendo a las víctimas que sufren injusticias. Pedimos el respeto y la seguridad personal y jurídica para quienes ejercen este digno servicio en Venezuela.

7. La Iglesia Católica comprometida desde hace muchos años en acompañar y auxiliar a la población más afectada, actuando de acuerdo a los principios de independencia, imparcialidad y humanidad, solicita sean concedidos los permisos necesarios para disponer de la ayuda humanitaria como un medio para mitigar el impacto de la crisis sobre la gente más vulnerable. Cáritas de Venezuela y las diversas instituciones de promoción social de la Iglesia con un extenso alcance en todo el territorio nacional, nos comprometemos a continuar el servicio que venimos realizando con equidad, inclusión, transparencia y efectividad.

8. En este momento crucial de la historia patria, invitamos a todo el pueblo venezolano a dar lo mejor de sí, cada uno en su ámbito de trabajo y acción, para que desde la unidad, la solidaridad y la responsabilidad ética, con un espíritu distendido, busquemos el bien común y trabajemos sin descanso en la reconstrucción de la Democracia y de la patria entera, evitando el derramamiento de sangre como bien lo ha expresado el Papa Francisco.

9. El pueblo Venezolano ha despertado, está en la calle porque anhela un cambio en el rumbo político y democrático del país. Las marchas del 23 de enero y la que se realizó el día 2 de febrero, día de la Vida Consagrada en la Iglesia, dan testimonio de la fuerza y la perseverancia de un pueblo que cuando es exigido responde positivamente ante el anhelo de un mejor futuro, donde la vida no esté en riesgo permanente, sino que hayan oportunidades para el desarrollo humano integral y la reactivación de los valores de la paz, la reconciliación y el encuentro.

10. Desde nuestra misión de creyentes, queremos incentivar la oración y una espiritualidad encarnada en las realidades que sufre el pueblo. Uno de los signos fundamentales de este momento es la Eucaristía como sacrificio y don de Dios en Jesucristo, por lo que invitamos a todo el pueblo para que participemos en la Eucaristía del domingo 10 de febrero, antesala de la jornada mundial por los enfermos, y así orar en todos los templos, en nuestras casas y comunidades, pidiéndole al Señor nos conceda la paz, la reconciliación, la libertad y la salud espiritual y corporal, y busquemos con creatividad gestos de fraternidad y solidaridad en las diferentes comunidades.

11. Confiemos en el Dios de la historia, Él es el Dios de la salvación en Jesús liberador que nos dice: “no tengan miedo, yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo” (Mt. 28, 20). Que María de Coromoto, nuestra patrona nacional, nos acompañe siempre como pueblo.

Con nuestra cercanía.

Caracas, 4 de febrero de 2019.

José Luis Azuaje Ayala Arzobispo de Maracaibo Presidente de la CEV

Pbro. Francisco Méndez, SDB Presidente de CONVER

Dra. María Elena Febres-Cordero Briceño Presidente del CNL

Cardenal Porras pide abrir periodo de transición para elecciones libres en Venezuela – aciprensa – 1 de Febrero 2019

Imagen referencial / Foto: Facebook Voluntad Popular

Imagen referencial / Foto: Facebook Voluntad Popular

El Administrador Apostólico de Caracas, Cardenal Baltazar Porras, afirmó que la actuación de Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela está generando confianza en el pueblo e hizo un llamado a “abrir un periodo de transición que lleve a elecciones libres, con vigilancia internacional”.

En declaraciones al medio español Alfa y Omega, el Purpurado recordó la exhortación del Papa Francisco para que en Venezuela se dé “una solución justa y pacífica” a la crisis que enfrenta desde hace años y que ha provocado la migración de por lo menos tres millones de personas.

El Cardenal Porras expresó su deseo de que el cambio “se pueda dar de manera pacífica, lo más pronto y con el menor trauma posible”.

En la entrevista el también Arzobispo de Mérida aclaró que los obispos no están “con unos o con otros, sino recogemos las inquietudes de la gente y buscamos transmitir que la Iglesia está con quienes representan y buscan la constitucionalidad y la paz, y no con los que ilegítimamente quieren mantenerse a toda costa en el poder”.

El Cardenal Porras afirmó que “no hay otra salida más que la negociación. Una palabra con connotaciones muy distintas a diálogo que está vetada en Venezuela, es casi como un insulto”.

“Huele a cambio…”.

El Cardenal Porras aclaró que durante las manifestaciones contra el régimen de Nicolás Maduro los estallidos de violencia por parte de la población “son esporádicos. Nosotros hemos trabajado para que no se responda así, sino con una paciencia activa y una búsqueda de soluciones por la vía menos dramática. Las muertes y desapariciones dejan heridas difíciles de sanar”.

En ese sentido, dijo que la presencia de obispos, sacerdotes y religiosos en las calles transmitió serenidad y confianza a la gente. “Fue muy útil para evitar el desbordamiento de las pasiones. Muchos de los que reprimen lo hacen forzados. Pero también tienen sentimientos religiosos y cuando estás cerca te dicen ‘Bendígame, padre’”, relató.

El religioso aseguró que en Venezuela “huele a cambio. Hay más optimismo. Hasta ahora la gente parecía muy desesperanzada, pero ha despertado un clamor. A muchos les está inspirando confianza ver cómo actúa Guaidó, saliendo a la calle y contando lo que va haciendo”.

Asimismo, el sacerdote diocesano Tony Medina dijo que “la gente está muy deseosa de Dios. Han seguido viniendo a Misa estos días, y en Navidad de hecho tuvimos que sacar sillas a la calle. Yo solo predico la Palabra de Dios. Les digo que, más allá de salir a las calles o violentar, con rodilla en piso (rezando) se resuelve mucho más de lo que se pueda imaginar”.

Según el Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU, desde el 21 de enero se han registrado al menos 43 muertes durante las protestas contra el Gobierno de Maduro.

El falso enfrentamiento entre el Papa y los Obispos por Venezuela por Rafael Luciani – Teologia Hoy – 30 de Enero 2019

La falsa división entre un Papa de izquierda y unos obispos de derecha

El actual proceso de reformas eclesiales que preside Francisco busca conceder mayor autonomía a las Conferencias Episcopales locales. En pontificados anteriores, la centralización del poder eclesial en manos de la Curia Romana causó un sin fin de abusos sobre las iglesias locales y regionales fruto de lo que Francisco describió, al inicio de su pontificado, como la patología del poder. En términos geopolíticos esto se ha traducido en un trabajo en conjunto y coordinado entre las autoridades eclesiásticas en Roma y las directivas de las conferencias episcopales locales. De este modo, la orientación de la narrativa geopolítica vaticana busca enfocarse en la cura pastoral y la atención humanitaria de los países en crisis, dejando el recurso diplomático de la negociación y la apelación a la multilateralidad como vías que pueden evitar salidas violentas y sangrientas de los regímenes políticos que se adueñan del poder. Corresponde a los obispos locales la calificación política y el posicionamiento ético frente a dichos regímenes. El Vaticano, desde los Pactos Lateranenses que le dieron carácter estatal en 1939, jamás ha calificado a un presidente de «dictador». No puede hacerlo. Experiencias como las de China, donde la Iglesia fue expulsada, sólo han podido ser sanadas muchos años después y con lentas negociaciones.

Sabiendo esto, el oficialismo venezolano ha buscado, por diferentes vías, debilitar la credibilidad de la Iglesia. En este juego han caído también sectores de la oposición polarizando así la dimensión pastoral de la acción eclesial bajo la idea de una supuesta división entre «un Papa de izquierda y unos obispos de derecha», o entre «un Papa que reconoce al gobierno ilegítimo de Maduro y unos obispos venezolanos que no lo reconocen». Este tipo de argumentaciones sólo otorgan mayor fuerza a la estrategia del gobierno de buscar que el pueblo pierda la credibilidad en la institución eclesiástica que, por naturaleza organizacional, actúa siempre de forma colegiada, es decir, con una inquebrantable unidad entre el Papa, los obispos y los fieles. ¿Acaso los que hoy critican a Francisco por haber hablado con Fidel Castro, levantaron su voz cuando San Juan Pablo II le dio la comunión a Pinochet? Ambos torturaron y asesinaron a miles de hermanos que pedían la misma libertad que hoy pedimos los venezolanos. Para la Iglesia la fe no es ideológica ni doctrinaria. Su único interés es la atención pastoral a las personas traducida en la promoción del bienestar para con los más pobres y sufridos de una sociedad, como lo es hoy la venezolana, pues —como dice Francisco— no podemos «considerar a nada ni a nadie como definitivamente perdido en las relaciones entre las naciones, los pueblos y los estados».

«En la voz de los obispos venezolanos también resuena la mía»

¿Cuál es la posición del Papa Francisco? ¿es posible en la Iglesia, que exista un número 2 por encima del número 1? ¿acaso la Iglesia funciona como una democracia? ¿puede existir una división entre la postura del Papa —como pastor y jefe de estado—, su Secretario de Estado —el Cardenal Parolín—, y la Conferencia Episcopal venezolana que se ha manifestado en bloque al declarar a la presidencia de Maduro como ilegítima?

El 8 de Junio de 2017, el Papa Francisco dijo personalmente a los miembros de la presidencia de la Conferencia Episcopal Venezolana que «en la voz de los obispos venezolanos también resuena la mía». A diferencia de otros pontificados, el reconocimiento de Francisco es a lo que han discernido y decidido los obispos locales, quienes conocen su realidad, y no lo que Roma pueda pensar desde lejos de nuestra realidad. Esto no sólo dice de la honradez de Francisco ante lo que vivimos, sino también de su humildad al querer llevar un proceso de reforma y «descentralización» en la Iglesia Católica, como lo indicó en su primera Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium (n.16).

Las 4 condiciones del Vaticano siguen hoy vigentes

Hagamos un poco de memoria sobre los varios llamados públicos de Francisco en torno a la crisis venezolana. El 10 abril de 2014 hizo un fuerte reclamo a los líderes políticos por la violencia e instó a respetar la verdad y la justicia. Un año más tarde, el 1 de marzo de 2015, condenó la muerte de estudiantes que protestaban pacíficamente. Y en octubre de 2016 cuando aceptó la petición de facilitación que le hiciera primeramente la propia oposición nacional, el Vaticano dio a conocer el día 2 de diciembre las cuatro condiciones que debían acompañar una verdadera negociación con el gobierno: «elecciones, restitución de la Asamblea Nacional, apertura del canal humanitario y liberación de los presos políticos».

El punto más álgido fue la denuncia del Papa ante el incumplimiento de dichas condiciones por parte del gobierno, lo que llevó a la culminación del proceso de diálogo y a esto se refirió en la rueda de prensa que ofreció durante el regreso de su viaje apostólico a Egipto, el 29 de abril de 2017. Ahí dijo que el diálogo «no resultó porque las propuestas no eran aceptadas» no sólo por la oposición política que, en ese momento, carecía de unidad política y estratégica, sino fundamentalmente por el gobierno, cuya falta de seriedad y coherencia la describió como un: «”sí,sí” pero “no, no”» y le hizo un «sentido llamamiento al gobierno para que se evite cualquier ulterior forma de violencia, sean respetados los derechos humanos y se busquen soluciones negociadas a la grave crisis humanitaria, social, política y económica que está extenuando la población».

Un día después de este viaje, ante la crueldad de la represión a miles de personas que protestaban en el país, el domingo 30 de abril de 2017 en su mensaje Urbi et Orbe, Francisco difundió y cuestionó para el mundo «la situación en Venezuela, con numerosos muertos, heridos y detenidos»; abogó por los «derechos humanos» y exhortó a «soluciones negociadas a la grave crisis humanitaria».

Algo que muchos olvidan es que, paralelo a todas estas denuncias, el Papa ya se había reunido con Susana Malcorra, canciller argentina del recién electo gobierno de Macri, para conseguir el pronunciamiento en bloque de los gobiernos de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Perú, Paraguay y Uruguay sobre la crisis venezolana. Una reunión que llevó a otras más, como parte del ejercicio silente de la diplomacia Vaticana y que inspiró lo que luego se crearía bajo el nombre de grupo de Lima.

La movilización de la Iglesia latinoamericana en contra de la represión del gobierno venezolano

Todas estas acciones del Papa y los pronunciamientos de la Conferencia Episcopal Venezolana produjeron algo que pocos han valorado: por primera vez en la historia de la Iglesia latinoamericana, todas las entidades locales y regionales alinearon su posición reiterando, a su vez, las varias denuncias hechas por el Papa. Veamos a qué nos referimos.

A casi dos meses del inicio de las protestas estudiantiles, la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) fijó posición, el 2 de abril de 2014, de forma pública y oficial, mediante el comunicado que lleva por nombre: «Responsables de la paz y el destino democrático de Venezuela». Los Obispos comienzan su análisis con una premisa muy clara: «la causa fundamental de la actual crisis es la pretensión del partido oficial y autoridades de la República de implantar el llamado Plan de la Patria, detrás del cual se esconde la promoción de un sistema de gobierno de corte totalitario». Para lograr imponer este modelo de corte totalitario, basado en la lógica del pensamiento único y, por tanto, excluyente de todo otro modelo sociopolítico, se han puesto «restricciones a las libertades de información y opinión», se ha incrementado «la inseguridad jurídica y ciudadana» y se han promovido «los ataques a la producción nacional». Todo esto, bajo el peso de una «brutal represión de la disidencia política» (num. 2).

Las cosas no cambiaron. Antes bien, se siguieron agravando y el 31 de marzo de 2017 la Conferencia Episcopal Venezolana se pronunció denunciando que para el gobierno «todo gira en torno a lo político, entendido como conquista del poder, olvidando las necesidades reales de la gente». Ante la decisión del Tribunal Supremo de Justicia de eliminar la Asamblea Nacional y suplantarla «por una representación de los poderes Judicial y Ejecutivo», indicó el episcopado que «no se puede permanecer pasivos, acobardados ni desesperanzados. Tenemos que defender nuestros derechos y los derechos de los demás. Es hora de preguntarse muy seria y responsablemente si no son válidas y oportunas, por ejemplo, la desobediencia civil, las manifestaciones pacíficas, los justos reclamos a los poderes públicos nacionales y/o internacionales y las protestas cívicas».

El 4 de abril 2017 se sumó la voz de la Conferencia de Religiosos y Religiosas de Venezuela contra «la falta de autonomía entre los cinco poderes públicos: Ejecutivo, Legislativo, Judicial, Electoral y Ciudadano», y subrayó «la indolencia del gobierno nacional ante la situación crítica que vive nuestro pueblo, demostrando una vez más que solo le interesa la lucha por mantenerse en el poder» en un contexto de «inminente dictadura». El camino inmediato para salir de la crisis, se lee en el documento, ha de pasar por el cumplimiento de tres exigencias: «respeto al Estado de derecho, separación de poderes, legitimidad del Parlamento».

Tres días más tarde, el 7 de abril 2017, la Compañía de Jesús en Venezuela, a través de la editorial de su revista SIC del Centro Gumilla, hizo pública su posición oficial: «nos enfrentamos a una dictadura como ciudadanos y como cristianos», la cual se consuma, a juicio de los jesuitas, con «las decisiones asumidas por el Tribunal Supremo de Justicia en Sala Constitucional de fecha 28 y 29 de marzo que suponen un claro golpe de Estado y un desenmascaramiento definitivo del gobierno como una dictadura». Y añadió, en consonancia con la petición del Papa Francisco a través de su secretario de Estado, que la solución a la crisis actual del país pasa, necesariamente, por las siguientes condiciones: «democracia con elecciones, liberación de todos los presos políticos, pleno reconocimiento de la Asamblea Nacional, apertura a la ayuda humanitaria internacional y entierro de este modelo fracasado que atenta contra la vida de toda la población». Nada menos de lo que exigió el bloque político de oposición, que por intereses partidistas no lograba llegar a una estrategia unitaria y permanente.

A este movimiento eclesial, se unieron las distintas Conferencias Episcopales Latinoamericanas. Entre ellas, el 21 de abril 2017, la Conferencia Episcopal Panameña se solidarizó con la posición de los obispos venezolanos expresando que «la difícil situación del país cada vez se hace más insostenible». A este comunicado le siguió el de la Conferencia Episcopal Colombiana en pro de la labor de «obispos, sacerdotes, religiosos y fieles laicos que en medio de dolorosas situaciones y privaciones, siguen trabajando por la defensa de los valores humanos». El día 26 de abril de 2017, la Conferencia Episcopal Ecuatoriana declaró que «se trata de una situación donde está muerta y desaparece toda posibilidad de opinión divergente o contraria a quienes están en el poder, se abre la puerta a la arbitrariedad, la corrupción y la persecución, un despeñadero hacia la dictadura». A lo largo de ese mes de abril se solidarizaron también, entre otras, las Conferencias Episcopales de Uruguay y Chile, así como la boliviana, que el 2 de mayo de 2017 se pronunció en torno a «la violencia fratricida, pobreza abrumadora y pérdida de la vigencia de los derechos humanos» en Venezuela.

Una nueva expresión de la colegialidad eclesial se manifestó, históricamente, entre el 9 y el 12 de mayo de 2017, cuando se celebró en San Salvador la XXXVI Asamblea Ordinaria del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM). Allí, todas las Iglesias locales de América Latina y el Caribe decidieron, unánimemente, tomar posición frente a la situación de nuestro país al observar que «se vuelve insostenible la falta de alimentación, la falta de medicinas y la falta de libertades». Tras la discusión se creó una Comisión de seguimiento de la situación sociopolítica y humanitaria venezolana. Es la primera vez que el conjunto de las Iglesias locales latinoamericanas se unen para levantar su voz en contra de lo que se vive sociopolíticamente en uno de sus países.

Un último ámbito de conciencia eclesial internacional que no podemos pasar por alto es el comunicado publicado por la Asociación de Universidades Confiadas a la Compañía de Jesús en América Latina. El 27 de abril de 2017, unas treinta universidades de catorce países latinoamericanos expresaron su «condena a los actos de represión que el gobierno está ejerciendo sobre quienes legítimamente salen a las calles a manifestar su protesta ante esta situación». Todas las universidades jesuitas del continente se unieron para denunciar «la intolerancia a la discrepancia y la militarización de la sociedad», y demandaron «a todos nuestros gobiernos y organismos internacionales que defiendan el Estado de derecho, la institucionalidad democrática y el libre ejercicio de la ciudadanía en Venezuela».

 El llamado del Vaticano a desconocer la Constituyente y retomar las 4 condiciones

Ante todos estos pronunciamientos internacionales, el 13 de mayo de 2017, poco antes de que oficiara la misa solemne en Fátima, el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolín, «número dos» de Francisco, declaró nuevamente que «la solución para la grave crisis en Venezuela son las elecciones». Como es lógico, toda elección supone un cambio de gobierno o transición política. Por ello precisó, como ha dicho el Pontífice en repetidas ocasiones, que «se necesita mucha buena voluntad, empezando por el gobierno, que debe dar señales de que desea resolver la crisis y tener en cuenta el clamor del pueblo».

Esto llevó a que el 4 de agosto de 2017, el mismo Papa enviara de nuevo un comunicado muy fuerte a través de la Secretaría de Estado diciendo que: «la Santa Sede pide a todos los actores políticos, y en particular al Gobierno, que se asegure el pleno respeto de los derechos humanos y de las libertades fundamentales, como también de la vigente Constitución; se eviten o se suspendan las iniciativas en curso como la nueva Constituyente que, más que favorecer la reconciliación y la paz, fomentan un clima de tensión y enfrentamiento e hipotecan el futuro; se creen las condiciones para una solución negociada de acuerdo con las indicaciones expresadas en la carta de la Secretaría de Estado del 1 de diciembre de 2016, teniendo en cuenta el grave sufrimiento del pueblo a causa de las dificultades para obtener alimentos y medicamentos, y por la falta de seguridad». Nuevamente se recuerdan las 4 condiciones que han de marcar la hoja de ruta hacia el restablecimiento de la democracia en Venezuela: «elecciones, restitución de la Asamblea Nacional, apertura del canal humanitario y liberación de los presos políticos».

Un hecho aparentemente controversial sucedió el 10 de enero (2019) durante la juramentación de Maduro ante el Tribunal Supremo de Justicia para un nuevo período de gobierno. Dicho mandato ha sido desconocido por la comunidad internacional. La Secretaría de Estado del Vaticano decidió enviar a un Encargado de negocios ad interim, en vez de al Nuncio en Caracas. Hecho que no ha de pasar desapercibido cuando el protocolo vaticano siempre ha prescrito la presencia de un Nuncio, sea el del propio país o de otro vecino que lo represente en su calidad de Jefe de Misión en tales actos de investidura. Aquí se optó por un funcionario de menor rango, prácticamente desconocido. Ante las reacciones que surgieron, el Vaticano emitió un comunicado el pasado lunes 14 de enero explicando que «la Santa Sede mantiene relaciones diplomáticas con el Estado venezolano. Su actividad diplomática tiene como finalidad promover el bien común, tutelar la paz y garantizar el respeto de la dignidad humana», y añadió nuevamente el principio de colegialidad geopolítica bajo el cual actúa, siempre en coordinación con los obispos locales. Por eso, dice el comunicado, «la Santa Sede y los obispos del país trabajan juntos para ayudar al pueblo venezolano, que sufre las implicaciones humanitarias y sociales de la grave situación en la que se encuentra la nación».

«El nuevo período presidencial es ilegítimo y abre una puerta al desconocimiento»

Todas estas acciones y posiciones, frutos de una acción colegiada entre el Papa, los obispos y los fieles católicos, quedó claramente expresada y reconocida el 9 de enero de 2019 en la exhortación que lleva como título: «Lo que hicieron a uno de estos hermanos míos más pequeños a mí me lo hicieron» (Mt 25,40). Ahí, la Conferencia Episcopal Venezolana en pleno exigió al gobierno «el cambio que el país pide a gritos: la recuperación del Estado de Derecho según la Constitución y la reconstrucción de la sociedad venezolana, en dignidad, libertad y justicia para todos». Por tal motivo, dice la exhortación: «reiteramos que la convocatoria del 20 de mayo (para elegir el Presidente de la República) fue ilegítima, como lo es la Asamblea Nacional Constituyente impuesta por el poder ejecutivo. Vivimos un régimen de facto, sin respeto a las garantías previstas en la Constitución (…). La pretensión de iniciar un nuevo período presidencial el 10 de enero de 2019 es ilegítima por su origen, y abre una puerta al desconocimiento del Gobierno».

Así como los obispos han sido claros en no reconocer la legitimidad de Maduro, el Papa fue el primero en desconocer a la asamblea nacional constituyente impuesta por Maduro sin voto popular. No olvidemos que las acciones de una diplomacia muchas veces silente y poco perceptible iniciaron un proceso de concertación entre gobiernos latinoamericanos y conferencias episcopales locales, que fueron alzando sus voces para pedir, con el Vaticano: «elecciones, restitución de la Asamblea, apertura del canal humanitario y liberación de los presos políticos».

Venezuela, Nicaragua, Yemen y Siria…

La decisión del Papa de incorporar a Venezuela el 25 de diciembre de 2018 en la lista de países que nombra en su mensaje Urbi et Orbi, es otro reconocimiento de un país que vive una severa tragedia humanitaria y en condiciones de estados fallidos, como Yemen y Siria, o totalitarios como Nicaragua. Es un mensaje fuerte y profético de la diplomacia vaticana que ha pasado desapercibido para muchos, y que ha sido enviado con contundencia a la comunidad internacional, reconociendo así, la necesidad de un cambio político urgente.

Hoy el Papa, en medio de nuevas críticas por parte de académicos y políticos latinoamericanos, especialmente de oposición, vuelve a insistir, el 7 de enero de 2019 en su Discurso a los miembros del Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede: «Deseo para la amada Venezuela que se encuentren vías institucionales y pacíficas para solucionar la crisis política, social y económica, vías que consientan asistir sobre todo a los que han sido afectados por las tensiones de estos años y ofrecer a todo el pueblo venezolano un horizonte de esperanza y de paz». Vías que, como explicaron los obispos venezolanos, pasan por reconocer que «la Asamblea Nacional, electa con el voto libre y democrático de los venezolanos, actualmente es el único órgano del poder público con legitimidad para ejercer soberanamente sus competencias».

Lo que el Papa desea sigue siendo hoy el clamor de los nuevos líderes de la única y legítima Asamblea Nacional, elegida bajo el voto popular con una mayoría opositora abrumadora: «elecciones, restitución de la Asamblea, apertura del canal humanitario y liberación de los presos políticos». Es esta la hoja de ruta vaticana para un proceso de transición hacia la democracia en Venezuela. Es la voz que llevan hoy nuestros jóvenes diputados con un mensaje que ha devuelto la esperanza en un cambio político en Venezuela que mira al bien común y se aleja de los intereses partidistas e ideológicos tanto de la oposición política como del oficialismo castrista.

No nos dejemos robar la esperanza, no perdamos la fe en las personas e instituciones que están trabajando por un cambio en Venezuela. Recordemos las palabras de Francisco en Paraguay: «las ideologías terminan mal, no sirven, las ideologías tienen una relación incompleta, enferma o mala con el pueblo porque no asumen al pueblo» (Visita Apostólica al Paraguay, 2015).

El cardenal Sean O’Malley, consejero directo del Papa pide al ejército que apoye a Guaidó – Católicos en acción – 27 de Enero 2019

El arzobispo de Boston: “Guaidó podría evitar una guerra si tuviera más apoyo

El arzobispo de Boston: “Guaidó podría evitar una guerra si tuviera más apoyo”

El cardenal Sean O’Malley, consejero directo del Papa, desea un cambio en Venezuela y el apoyo de los militares y miembros del Gobierno al líder opositor y presidente de la Asamblea. Pide al ejército que apoye a Guaidó: “Es decepcionante que todavía no lo haya hecho”.

La crisis de Venezuela es uno de los temas de conversación principales en los corrillos de la jerarquía eclesial que acompaña al papa Francisco en su viaje a Panamá para asistir a la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ). La Santa Sede se ha implicado plenamente en los últimos tiempos —sin demasiado éxito— en la búsqueda negociada de una salida a la situación que vivía el país. El jueves lanzó un comunicado apoyando cualquier proceso que evite “ulterior sufrimiento a la población”. Una construcción retórica muy vaticana que permite aludir a la idea de una transición pacífica con unas elecciones libres al final del camino. Justo lo que propone ahora el jefe de la Asamblea y líder opositor del país, Juan Guaidó.Algunos pesos pesados de la Iglesia, sin embargo, empiezan a pronunciarse más claramente.

La figura de mayor relevancia eclesiástica —fuera de Venezuela— que ha hablado hasta la fecha sobre el tema ha sido el cardenal y arzobispo de Boston Sean O’Malley (Lakewood, Ohio, 1944) en una entrevista con EL PAÍS, America Magazine y Corriere della Sera. Consejero directo del Papa (forma parte del órgano de seis cardenales que le asesora en las reformas) y presidente de la comisión que Francisco creó a su llegada para prevenir los abusos, O’Malley pide el apoyo a Guaidó. “Esta mañana [del viernes] me ha decepcionado mucho leer que los militares no estén todavía con el presidente interino Guaidó. Venezuela ha heredado corrupción e incompetencia y la gente sufre mucho. Tiene que haber un cambio. Juan Guaidó ha propuesto una fórmula que podría evitar una guerra civil y más violencia si tuviera más gente apoyándole desde el Gobierno y el Ejército”, señala el hombre que cambió el rumbo de la Iglesia en Boston tras el histórico caso de abusos a menores que destapado en 2001.

El Vaticano ha evitado estos días pronunciarse de forma clara. No es el estilo y su diplomacia trabaja sigilosamente para no perder las vías de interlocución con el Gobierno de Maduro. Pero O’Malley, que goza de gran predicamento en la Iglesia católica y en Latinoamérica, no tiene duda de cuál será el papel de la Santa Sede en la crisis. “El Vaticano es muy cauteloso. Quiere hacer lo que piden los obispos de Venezuela. Tenemos la ventaja de contar con el cardenal Parolin, que fue nuncio en Caracas (2010-2013) y es hoy el Secretario de Estado de la Santa Sede (el número 2). Conoce bien la situación y a los obispos de allí. Es verdad que la intervención que se hizo hace poco no fue un gran éxito, pero el Vaticano quiere apoyar lo que quieren que se haga los obispos, que son los que están sobre el terreno”.

Los prelados venezolanos y una gran parte de la comunidad católica de ese país se han impacientado a menudo con los tiempos de la Santa Sede para tratar de mediar en la crisis. También con su ambigüedad respecto a la condena del Gobierno de Nicolás Maduro. El Vaticano, de hecho, estuvo presente con un representante en su ceremonia de investidura el pasado 10 de enero, algo que incomodó a parte de la jerarquía eclesiástica del país. En este momento, sin embargo, da la impresión, tal y como señala O’Malley, que no hay fisuras en la postura común. “Venezuela es un gran país, pero la gente sufre demasiado. Esperemos que esto [el movimiento de Guaidó] sea un paso hacia adelante”, apunta el cardenal respecto al intento de cambio de las últimas horas.

El paradero de Guaidó es otra de las grandes incógnitas estos días. También para la Iglesia. El arzobispo de Boston, que asegura sentirse muy cercano en Venezuela, no oculta la inquietud por la suerte que pueda correr la persona a quien él se refiere como “presidente interino”. “Rezo muy duro, estoy preocupado por su seguridad. Si esto fracasa, ¿cuál será el futuro de Venezuela? La gente se muere de hambre en el país con más petróleo del mundo. Es una desgracia”.

El Papa pide reunirse con los obispos venezolanos en la JMJ para traerle “paz y diálogo” a la crisis

El cardenal Porras no cree “en absoluto” que estalle una guerra civil: “Las armas están solo de una sola parte”.

Ante el agravamiento de la crisis en Venezuela, el Papa Francisco quiere reunirse con los obispos venezolanos que se encuentran en Panamá participando de la Jornada Mundial de la Juventud.

Lo reveló el obispo Mariano Párraga, en declaraciones periodísticas en las que también afirmó que, a su juicio, Nicolás Maduro debería dar un paso al costadotras las masivas protestas opositoras del miércoles.

Párraga, uno de los cinco obispos venezolanos que vinieron a Panamá, manifestó además su temor de que la situación en su pais derive “en una violencia muy grande, no sé si en una guerra civil”.

La Iglesia venezolana está muy enfrentada al Gobierno, definió como ilegal la última elección que reivindica a Maduro y consideró un “signo de esperanza” las protestas de este miércoles.

El obispo señaló que Francisco preguntó el jueves en su encuentro con los obispos centroamericanos si entre ellos se encontraba algún venezolano.

El Papa al llegar a Panamá expresó que quería hablar con nosotros. Lamentablemente, hasta ahora no pudimos contactarnos, pero no porque él no quiera. Él sabe lo que está pasando en Venezuela. Nos tiene en su corazón, nos apoya”.

“Lo único que pide el Papa, como los obispos venezolanos, es un clima de paz, diálogo, no de violencia y odio”, señaló.

Notimérica@notimerica

El obispo venezolano Mariano Parra pide a Maduro que “dé un paso al lado y se retire”http://bit.ly/2B5fpZr 

Obispo venezolano pide a Maduro que “dé un paso al lado y se retire”

El obispo de Coro (Venezuela), Mariano Parra, ha pedido al presidente de su país, Nicolás Maduro, “que dé un paso al lado y se retire”, en relación a los…

notimerica.com

Las palabras de Párraga parecieron salir al cruce de quienes consideran que existen diferencias entre Francisco y la Iglesia venezolana sobre el modo de plantarse ante el régimen y que hay miembros del clero venezolano que creen que el Papa tiene una postura débil.

El miércoles, el portavoz papal, Alessandro Gisotti, dijo que el Papa “sigue de cerca” lo que pasa en Venezuela, que “reza por las víctimas y por todos los venezolanos”, y que “la Santa Sede apoya todos los esfuerzos que permitan ahorrar ulterior sufrimiento a la población”.

Pero no dijo cuál es la posición del Papa ante la controversia sobre quién es el presidente legítimo del país, si Maduro o el titular de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó.

Vatican News

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Obispos Venezolanos piden el cese de la represión – Vatican News

En un nuevo comunicado en medio de la crisis que azota el país, los Obispos venezolanos recuerdan al alto mando militar y a todos los organismos de …vaticannews.va

El cardenal Porras no cree “en absoluto” que estalle una guerra civil

Por su parte, el cardenal venezolano Baltazar Porras desea que el ansiado cambio que están esperando en Venezuela se produzca “de manera pacífica y con el menor trauma posible”, según dijo en una entrevista a Efe en Panamá, donde se encuentra para asistir a la JMJ.

La autoproclamación de Juan Guaidó como presidente interino que ha abierto un escenario de incertidumbre en su país ha pillado al arzobispo de Mérida y administrador apostólico de Caracas en Panamá, pero desde la JMJ ha podido ponerse rápidamente en contacto con los máximos dirigentes del Vaticano.

Explica que aún no ha podido reunirse con el Papa Francisco, pero que “está en permanente contacto” con él.

“He estado continuamente en contacto tanto con la presidencia de la Conferencia episcopal como con el secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin, y con el sustituto de la secretaria de Estado, el venezolano Edgar Peña. El Papa sigue con gran interés y preocupación lo que sucede”, afirma.

Porras, hombre muy cercano al pontífice argentino, asegura que Francisco ha manifestado “completa sintonía con lo que el episcopado venezolano está haciendo allá”.

Comenta que desde Panamá ha recibido “una solidaridad enorme, no solo de los obispos de todo el mundo y de las delegaciones, sino de gente que por la calle se interesa de lo que está pasando en Venezuela y Nicaragua y que expresan solidaridad y esperanza por ese cambio que era necesario para vivir en libertad y en paz”.

“La verdad y el bien no están en estos momentos con quienes no respetan la vida, ni los derechos de los demás y la libertad hay que construirla entre todos”, asevera.

Porras espera que ese cambio en Venezuela “se pueda dar lo mas pronto posible y de la manera pacifica y con en el menor trauma también posible”.

La Iglesia del país, explica, va a seguir en estos días “acompañando a la gente” y pidiendo “como ha hecho hasta ahora” que haya respeto a la vida y a los bienes y que se reconozca “que hay una ilegitimidad en el ejercicio del poder, que debe ser para traer un bienestar para el pueblo”.

Para el cardenal, hasta ahora en Venezuela “ha pasado todo lo contrario, solo se ha traído pobreza, la falta de medicamentos, la violencia y este terrible éxodo”.

Porras no cree “en absoluto” que se den las condiciones para que estalle una guerra civil en el país porque para ello “tienen que existir dos grupos armados y las armas están solo de una sola parte”.

“Creo que hay mucha conciencia y serenidad y no solo en la dirigencia sino también en la población, que no quiere que se propicie ningún tipo de conflicto armado porque sería peor, porque las heridas que quedarían serían muy difíciles sanarlas y se acabaría con la búsqueda de una solución pacífica y lo menos traumática posible”, agrega.

No obstante, Porras insta a la población a “no desfallecer” y a que “no sea la emocionalidad y el fanatismo el que nos lleve por otros derroteros”.

Dice que la Iglesia y el Vaticano pueden ayudar con la diplomacia, que ha sido hasta ahora el papel que han tenido “de buscar que haya entendimiento y salidas a la situación que se ha creado, pues la misión de la Iglesia, sin ningún protagonismo, ha sido solo la búsqueda del beneficio de la población“.

Su esperanza es que “Dios y la Virgen den la responsabilidad tanto dentro y fuera del país. No solo los venezolanos sino también a otros Gobiernos para que se dé el cambio que hace falta para beneficio de todo el Continente americano”.

Porras indica que la JMJ tiene su dinámica y que un mensaje de Francisco sobre el asunto en medio de un acto podría “desviar el objetivo de este evento”, pero que es “muy probable que en el Ángelus del domingo o en el viaje de regreso el Papa haga una mención mas directa a esta situación“.

El cardenal Sean O’Malley, consejero directo del Papa, desea un cambio en Venezuela y el apoyo de los militares y miembros del Gobierno al líder opositor y presidente de la Asamblea. Pide al ejército que apoye a Guaidó: “Es decepcionante que todavía no lo haya hecho”.

La crisis de Venezuela es uno de los temas de conversación principales en los corrillos de la jerarquía eclesial que acompaña al papa Francisco en su viaje a Panamá para asistir a la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ). La Santa Sede se ha implicado plenamente en los últimos tiempos —sin demasiado éxito— en la búsqueda negociada de una salida a la situación que vivía el país. El jueves lanzó un comunicado apoyando cualquier proceso que evite “ulterior sufrimiento a la población”. Una construcción retórica muy vaticana que permite aludir a la idea de una transición pacífica con unas elecciones libres al final del camino. Justo lo que propone ahora el jefe de la Asamblea y líder opositor del país, Juan Guaidó.Algunos pesos pesados de la Iglesia, sin embargo, empiezan a pronunciarse más claramente.

La figura de mayor relevancia eclesiástica —fuera de Venezuela— que ha hablado hasta la fecha sobre el tema ha sido el cardenal y arzobispo de Boston Sean O’Malley (Lakewood, Ohio, 1944) en una entrevista con EL PAÍS, America Magazine y Corriere della Sera. Consejero directo del Papa (forma parte del órgano de seis cardenales que le asesora en las reformas) y presidente de la comisión que Francisco creó a su llegada para prevenir los abusos, O’Malley pide el apoyo a Guaidó. “Esta mañana [del viernes] me ha decepcionado mucho leer que los militares no estén todavía con el presidente interino Guaidó. Venezuela ha heredado corrupción e incompetencia y la gente sufre mucho. Tiene que haber un cambio. Juan Guaidó ha propuesto una fórmula que podría evitar una guerra civil y más violencia si tuviera más gente apoyándole desde el Gobierno y el Ejército”, señala el hombre que cambió el rumbo de la Iglesia en Boston tras el histórico caso de abusos a menores que destapado en 2001.

 

El Vaticano ha evitado estos días pronunciarse de forma clara. No es el estilo y su diplomacia trabaja sigilosamente para no perder las vías de interlocución con el Gobierno de Maduro. Pero O’Malley, que goza de gran predicamento en la Iglesia católica y en Latinoamérica, no tiene duda de cuál será el papel de la Santa Sede en la crisis. “El Vaticano es muy cauteloso. Quiere hacer lo que piden los obispos de Venezuela. Tenemos la ventaja de contar con el cardenal Parolin, que fue nuncio en Caracas (2010-2013) y es hoy el Secretario de Estado de la Santa Sede (el número 2). Conoce bien la situación y a los obispos de allí. Es verdad que la intervención que se hizo hace poco no fue un gran éxito, pero el Vaticano quiere apoyar lo que quieren que se haga los obispos, que son los que están sobre el terreno”.

Los prelados venezolanos y una gran parte de la comunidad católica de ese país se han impacientado a menudo con los tiempos de la Santa Sede para tratar de mediar en la crisis. También con su ambigüedad respecto a la condena del Gobierno de Nicolás Maduro. El Vaticano, de hecho, estuvo presente con un representante en su ceremonia de investidura el pasado 10 de enero, algo que incomodó a parte de la jerarquía eclesiástica del país. En este momento, sin embargo, da la impresión, tal y como señala O’Malley, que no hay fisuras en la postura común. “Venezuela es un gran país, pero la gente sufre demasiado. Esperemos que esto [el movimiento de Guaidó] sea un paso hacia adelante”, apunta el cardenal respecto al intento de cambio de las últimas horas.

El paradero de Guaidó es otra de las grandes incógnitas estos días. También para la Iglesia. El arzobispo de Boston, que asegura sentirse muy cercano en Venezuela, no oculta la inquietud por la suerte que pueda correr la persona a quien él se refiere como “presidente interino”. “Rezo muy duro, estoy preocupado por su seguridad. Si esto fracasa, ¿cuál será el futuro de Venezuela? La gente se muere de hambre en el país con más petróleo del mundo. Es una desgracia”.

Ciudad de Panamá 

 

 

El Papa pide reunirse con los obispos venezolanos en la JMJ para traerle “paz y diálogo” a la crisis

El cardenal Porras no cree “en absoluto” que estalle una guerra civil: “Las armas están solo de una sola parte”.

 

Ante el agravamiento de la crisis en Venezuela, el Papa Francisco quiere reunirse con los obispos venezolanos que se encuentran en Panamá participando de la Jornada Mundial de la Juventud.

Lo reveló el obispo Mariano Párraga, en declaraciones periodísticas en las que también afirmó que, a su juicio, Nicolás Maduro debería dar un paso al costadotras las masivas protestas opositoras del miércoles.

Párraga, uno de los cinco obispos venezolanos que vinieron a Panamá, manifestó además su temor de que la situación en su pais derive “en una violencia muy grande, no sé si en una guerra civil”.

La Iglesia venezolana está muy enfrentada al Gobierno, definió como ilegal la última elección que reivindica a Maduro y consideró un “signo de esperanza” las protestas de este miércoles.

El obispo señaló que Francisco preguntó el jueves en su encuentro con los obispos centroamericanos si entre ellos se encontraba algún venezolano.

El Papa al llegar a Panamá expresó que quería hablar con nosotros. Lamentablemente, hasta ahora no pudimos contactarnos, pero no porque él no quiera. Él sabe lo que está pasando en Venezuela. Nos tiene en su corazón, nos apoya”.

“Lo único que pide el Papa, como los obispos venezolanos, es un clima de paz, diálogo, no de violencia y odio”, señaló.

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El obispo venezolano Mariano Parra pide a Maduro que “dé un paso al lado y se retire”http://bit.ly/2B5fpZr 

Obispo venezolano pide a Maduro que “dé un paso al lado y se retire”

El obispo de Coro (Venezuela), Mariano Parra, ha pedido al presidente de su país, Nicolás Maduro, “que dé un paso al lado y se retire”, en relación a los…

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El miércoles, el portavoz papal, Alessandro Gisotti, dijo que el Papa “sigue de cerca” lo que pasa en Venezuela, que “reza por las víctimas y por todos los venezolanos”, y que “la Santa Sede apoya todos los esfuerzos que permitan ahorrar ulterior sufrimiento a la población”.

Pero no dijo cuál es la posición del Papa ante la controversia sobre quién es el presidente legítimo del país, si Maduro o el titular de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó.

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Obispos Venezolanos piden el cese de la represión – Vatican News

En un nuevo comunicado en medio de la crisis que azota el país, los Obispos venezolanos recuerdan al alto mando militar y a todos los organismos de …

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Por su parte, el cardenal venezolano Baltazar Porras desea que el ansiado cambio que están esperando en Venezuela se produzca “de manera pacífica y con el menor trauma posible”, según dijo en una entrevista a Efe en Panamá, donde se encuentra para asistir a la JMJ.

La autoproclamación de Juan Guaidó como presidente interino que ha abierto un escenario de incertidumbre en su país ha pillado al arzobispo de Mérida y administrador apostólico de Caracas en Panamá, pero desde la JMJ ha podido ponerse rápidamente en contacto con los máximos dirigentes del Vaticano.

Explica que aún no ha podido reunirse con el Papa Francisco, pero que “está en permanente contacto” con él.

“He estado continuamente en contacto tanto con la presidencia de la Conferencia episcopal como con el secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin, y con el sustituto de la secretaria de Estado, el venezolano Edgar Peña. El Papa sigue con gran interés y preocupación lo que sucede”, afirma.

Porras, hombre muy cercano al pontífice argentino, asegura que Francisco ha manifestado “completa sintonía con lo que el episcopado venezolano está haciendo allá”.

Comenta que desde Panamá ha recibido “una solidaridad enorme, no solo de los obispos de todo el mundo y de las delegaciones, sino de gente que por la calle se interesa de lo que está pasando en Venezuela y Nicaragua y que expresan solidaridad y esperanza por ese cambio que era necesario para vivir en libertad y en paz”.

“La verdad y el bien no están en estos momentos con quienes no respetan la vida, ni los derechos de los demás y la libertad hay que construirla entre todos”, asevera.

Porras espera que ese cambio en Venezuela “se pueda dar lo mas pronto posible y de la manera pacifica y con en el menor trauma también posible”.

La Iglesia del país, explica, va a seguir en estos días “acompañando a la gente” y pidiendo “como ha hecho hasta ahora” que haya respeto a la vida y a los bienes y que se reconozca “que hay una ilegitimidad en el ejercicio del poder, que debe ser para traer un bienestar para el pueblo”.

Para el cardenal, hasta ahora en Venezuela “ha pasado todo lo contrario, solo se ha traído pobreza, la falta de medicamentos, la violencia y este terrible éxodo”.

Porras no cree “en absoluto” que se den las condiciones para que estalle una guerra civil en el país porque para ello “tienen que existir dos grupos armados y las armas están solo de una sola parte”.

 

Daniel Verdú@DaniVerdu

El cardenal y arzobispo de Boston, Sean O’Malley (consejero del Papa), pide en esta entrevista el apoyo de los militares de Venezuela a Juan Guaidó. “Es decepcionante que todavía no lo hayan hecho”. https://elpais.com/internacional/2019/01/25/actualidad/1548445540_185164.html 

El arzobispo de Boston: “Guaidó podría evitar una guerra si tuviera más apoyo”

El cardenal Sean O Malley, consejero directo del Papa, desea un cambio en Venezuela y el apoyo de los militares y miembros del Gobierno al líder opositor y presidente de la Asambleaelpais.com

“Creo que hay mucha conciencia y serenidad y no solo en la dirigencia sino también en la población, que no quiere que se propicie ningún tipo de conflicto armado porque sería peor, porque las heridas que quedarían serían muy difíciles sanarlas y se acabaría con la búsqueda de una solución pacífica y lo menos traumática posible”, agrega.

No obstante, Porras insta a la población a “no desfallecer” y a que “no sea la emocionalidad y el fanatismo el que nos lleve por otros derroteros”.

Dice que la Iglesia y el Vaticano pueden ayudar con la diplomacia, que ha sido hasta ahora el papel que han tenido “de buscar que haya entendimiento y salidas a la situación que se ha creado, pues la misión de la Iglesia, sin ningún protagonismo, ha sido solo la búsqueda del beneficio de la población“.

Su esperanza es que “Dios y la Virgen den la responsabilidad tanto dentro y fuera del país. No solo los venezolanos sino también a otros Gobiernos para que se dé el cambio que hace falta para beneficio de todo el Continente americano”.

Porras indica que la JMJ tiene su dinámica y que un mensaje de Francisco sobre el asunto en medio de un acto podría “desviar el objetivo de este evento”, pero que es “muy probable que en el Ángelus del domingo o en el viaje de regreso el Papa haga una mención mas directa a esta situación“.

Padre Luis Ugalde: El chavismo es una ideología para producir seguidores incondicionales (I) por Juan Carlos Zapata – KonZapata – 25 de Enero 2019

Tiene sus dudas de que Diosdado crea en este proceso.”En esta etapa cree en el poder y que, de perderse el poder, se les pone difícil la situación”. De Maduro opina que viene de una militancia de izquierda en la que ya no cree. “Así como los Castro ya no creen en que Cuba sea el paraíso”. Para el padre Ugalde, el dinero contiene un monstruo que si lo dejas suelto se convierte en Dios. Con el poder político ocurre lo mismo.
El padre Ugalde se confiesa a fondo. / Foto: Captura de YouTube
El padre Ugalde se confiesa a fondo. / Foto: Captura de YouTube

Cuando el 1º de diciembre de 1957 los novicios escucharon y vieron pasar por el cielo los aviones de la Fuerza Aérea de Venezuela no sabían para dónde iban, de dónde venían, a qué se dirigían y qué estaba en juego. En el grupo de jóvenes estaba Luis Ugalde. Observaba el paso de los aviones y menos que nada imaginaba lo que ocurría en el país. Es que se les prohibía leer periódicos, escuchar radio y ver televisión. Estaban prohibidas, inclusive, las llamadas telefónicas, a menos que fuera para recibir la noticia de la muerte de un familiar. En aquella casa, ubicada en las montañas alrededor de Los Teques –el mismo punto donde funciona hoy el Intevep-, esas eran las normas que regían para la Compañía de Jesús, pues al fin y al cabo los jóvenes estaban allí para confirmar la vocación y la fe. Entonces, lo más importante eran los ejercicios espirituales, la oración, la meditación en silencio de la vida de Jesús.

-En una primera etapa no se habló de revolución. En 2005 comienzan a decir que con la Constitución no podían implantar el modelo y surge la decisión de cambiarla para hablar de socialismo. Entonces se resuelve que la palabra socialismo no se asocie a lo negativo sino a lo positivo. De tal manera que Bolívar es socialista. Y Cristo es el primer socialista. El más grande. Y cuando usted no es socialista, ¿qué ocurre? Está negando a Bolívar y a Cristo. El general Muller llegó a decir que con esa Constitución no se podía construir el socialismo. De allí viene el uso de Cristo.

Luis Ugalde había arribado a Venezuela en marzo en 1957, de modo que llevaba más de medio año aislado del mundo. Venía de Vergara, poblado pequeño cerca de San Sebastián; o sea, del País Vasco español. En enero de 1958 les dirían que había caído Pérez Jiménez y que un nuevo militar ocuparía el poder, Wolfgang Larrazábal, pero para ellos era lo mismo, seguía significando menos que nada, en tanto que hasta principios de 1959 no terminaba la etapa del noviciado y de manera irremediable, seguirían la disciplina espiritual que los colocaba en camino del sacerdocio.

¿Tenía vocación? ¿Estaba tocado por la fe? Claro que sí. No era una carambola de circo para escapar de la España franquista. Luis Ugalde había terminado el bachillerato en octubre de 1956. Su familia era creyente, y creía como se cree con la tradición de los pueblos. En su caso, la manifestación religiosa era por partida doble, pues había cursado el bachillerato en Javier, población en donde nació nada y más y nada menos que San Francisco Javier, y en el colegio, en la comarca, reinaba, se sentía, una especie de inclinación hacia la espiritualidad universal. De esto mismo estaba pleno Ugalde, quien decide a los 18 años hacerse jesuita pese a lo que ello implicaba: abandonar el país, abandonar el hogar y despedirse de la familia de por vida. Así fue como llegó a Venezuela. Así fue como del aeropuerto pasó directo a la casa campestre donde confirmaría la vocación.

Entonces sí creía, desde joven.

-Estaba convencido de mi vocación. En la casa de Los Teques confirmé mi vocación.

-¿Cómo se llega a confirmarse la fe, la vocación?

-Con mucho ejercicio espiritual. Oración. Recuerdo un mes entero de retiro espiritual. Meditando la vida de Jesús. En silencio.

-¿La vocación es igual siempre. Hay momentos en que se duda?

-En Alemania, a donde fui a estudiar teología, no solo confirmé la fe. Al mismo tiempo ocurre que todo el edificio se somete a una crítica. Se revisa. Para decirlo de otra manera: se derriba la Catedral Católica y se construye una capillita. Se empieza de cero. Entramos en otra manera de ver a la Iglesia y a la fe.

-¿Y cómo se tumba la Catedral? Son los pilares de la tierra, reza el título de una novela.

-Haciendo más cercano el evangelio. Ubicando al Jesús del amor y el perdón. Ello explica hoy que muchos se identifiquen con el mensaje del Papa Francisco.

II

Antes de viajar a Alemania, y luego de terminar el noviciado, había cursado filosofía y letras en la Universidad Javeriana de Bogotá, que era uno de los centros de mayor nivel de la región. Comenzaba así la etapa de la formación, del estudio en serio. La Universidad Católica en Caracas estaba en sus inicios. ¿Qué iba a imaginar que con los años sería Vice y luego Rector de esa universidad? El caso es que en 1962 volvió a Caracas directo a impartir clases en el Colegio San Ignacio. Era obligado a quemar también esa etapa, conocida como la del maestrillo. La idea era combinar la actividad práctica, en este caso la docencia, con lo espiritual. De esos años de maestrillo recuerda entre sus alumnos a Gustavo Tarre Briceño, Juan José Caldera, Diego Bautista Urbaneja, Leonardo Carvajal. Qué camada. Como no los separaba una distancia tan grande en edad, había una empatía natural entre aquellos alumnos del quinto año con su profesor. De tal manera que intimaban aún más con el deporte, charlas, caminatas. “Son buenos recuerdos”. En ese lapso, y hasta 1966, cuando partió a Alemania, alternaba el San Ignacio con los estudios de sociología en la Universidad Católica.

-Hay quiénes confunden al Papa. Lo señalan de comunista. De apoyar la Teología de la Liberación.

-En la Teología de la Liberación hay cosas buenas y otras insensatas.

-¿Y en Alemania la revisión crítica era predominante?

-La visión hacia el bloque soviético era muy crítica. Fíjate que la única institución que publica el primer manifiesto firmado por Vaclav Havel es el Centro Gumilla de Venezuela.

-¿Pero en esa revisión crítica, la fe, la Gracia del Espíritu Santo, la Santísima Trinidad, siguen siendo inamovibles?

-Claro, la Gracia del Espíritu Santo se sigue sintiendo. El sacerdote lo puede hacer de manera doble. Desde lo teológico y desde lo filosófico. La fe crítica fue muy importante. Pero sin llegar a ser ingenuos. En Berlín Oriental, en la Alemania comunista, había una pequeña comunidad de jesuitas que atendía un hospital. Lo que sostenía aquello era la fe. Como a los negros de la esclavitud en Estados Unidos. Era la fe la que los llenaba de esperanza.

III

Tuvo la suerte Ugalde de que, estando Alemania, Europa se convierte en un hervidero con el Mayo Francés. El mundo estaba cambiando. Es en 1968 también que el Papa viaja a Medellín y le dice a los obispos de América Latina que los cambios de la Iglesia en la región depende de lo que ellos hagan. Así que Ugalde vive el periodo postconcilio mezclado con los acontecimientos europeos. Antes, el Concilio Vaticano II, impulsado por Juan XXIII, anula la norma de que no se pueda visitar a la familia, por lo cual, de camino a Alemania, viaja a Vergara, después de 10 años. Vive en Frankfurt y alterna los estudios con el trabajo social, hombro a hombro con trabajadores españoles agrupados en la Hoac, Hermanos Obreros de Acción Católica. De allí surgieron algunos dirigentes que a la muerte de Franco se incorporaron al PSOE y al PC. Para todo este tiempo, que incluye dos visitas a Berlín Oriental, Ugalde asume esta explicación:

-Pasé de la cerrazón de Los Teques a la apertura de la Iglesia con Juan XXIII, la visión crítica en Alemania y la actividad social. En 1968, Franco metió mucha gente presa, incluyendo sacerdotes.

El cambio no excluye la fe. Que ello quede muy claro. En la novela Del amor y otros demonios, Gabriel García Márquez hace que el padre de Sierva María retome la fe y exprese que donde haya habido y se hubiera perdido la fe, queda una herida. Ugalde ha conocido sacerdotes que se han alejado de la fe. No es su caso, por supuesto. Dice:

-Las formas varían. Pero en definitiva lo que se impone es esto: qué le da sentido a la vida. ¿Es acaso esto un chinchorro de ilusiones colgado de la nada? Yo no tengo esa visión.

-¿Cómo la resumimos, padre?

-El amor es más fuerte que la muerte. Y la última palabra de la vida es el amor. Dios es amor. Y la frase no se desprende de un tratado de teología. Es como actúa Jesús. Es su ejemplo. Y es que Jesús irrumpe con el amor incondicional de Dios. Por ello no adora el poder político, no adora el poder económico y tampoco al religioso.

-No amarás a dos dioses.

-Una religión que se absolutiza se convierte en un instrumento de opresión.

La Iglesia ya pasó por etapas así…

-Por ello es que deben venir espíritus de renovación cristiano como San Francisco de Asís o Juan XXIII. Son fenómenos que sin duda avivan la fe.

-Y mejoran la Iglesia…

-La Iglesia como poder no tiene sentido si Dios no acerca a la gente. 

IV

-¿Cuándo habla de absolutos, el poder, el dinero, es una referencia al mal? En el chavismo, al que algunos quieren ver como una religión, se observan ambos absolutos. ¿Hay maldad en el chavismo?

-El dinero tiene en sí un monstruo que si lo dejas suelto se convierte en Dios. Con el poder político ocurre lo mismo. El poder se apodera de ti si dejas que el poder actúe sobre ti. El Tercer Reich era el tercer reino. Los nazis terminaron creyendo que Hitler era la reencarnación de Dios.

-En el chavismo se da la doble condición de dinero y poder.

-Lo cual conduce a un absoluto. Y ese absoluto que se identifica con el régimen, termina en dictadura. Pues el absoluto exige incondicionalidad. Hitler y Stalin manejaban muy bien eso. Se creían profetas.

-¿Y demonios?

-Y demonios. Ese reino necesita demonios, a los que hay que eliminar porque son enemigos del bien absoluto. Lo que aparece en Hitler y en Stalin también aparece en etapas de la revolución francesa con Robespierre. En Venezuela se habla de derechos humanos, y bajo Hitler también, pero no los tenías si no eras nazi. Es que si eres opositor, nunca lo puedes ser de buena fe.

Como los empresarios.

-Si eres empresario eres capitalista y el capitalista es agente del mal.

-¿Así piensan? Pues ellos han creado la boliburguesía, y a los grandes magnates….

-Ellos no se lo creen pero necesitan que la gente se los crea.

-Hay una esfuerzo por asociar a Cristo con la revolución. Se habla inclusive de una posición crística. Maduro comienza a copiar a Chávez de que su entrega es crística. Que el sacrificio de Chávez fue el de la cruz, fue crística.

-En una primera etapa no se habló de revolución. En 2005 comienzan a decir que con la Constitución no podían implantar el modelo y surge la decisión de cambiarla para hablar de socialismo. Entonces se resuelve que la palabra socialismo no se asocie a lo negativo sino a lo positivo. De tal manera que Bolívar es socialista. Y Cristo es el primer socialista. El más grande. Y cuando usted no es socialista, ¿qué ocurre? Está negando a Bolívar y a Cristo. El general Muller llegó a decir que con esa Constitución no se podía construir el socialismo. De allí viene el uso de Cristo.

-¿La Iglesia por qué no ha confrontado esa posición.? Cristo es otra cosa. El reino de Dios también.

-Hubo una vez que en la Universidad Católica que se propuso un foro: ¿Es Cristo socialista? Y yo dije que decir que Cristo era socialista es lo mismo que decir que era aviador. No había aviones y lo que se entiende por socialismo es una teoría del siglo XIX. Chávez me respondió. Dijo que “era un disparate lo que decía este cura”. Se nota que le dolió.

-Pero el debate público no se produjo ni se ha producido.

-No hay que entrar a discutir si Jesús era socialista. A pesar de que ellos han hecho otra asociación. Que Abel era socialista y Caín capitalista. ¿Con qué objetivo? La demonización. La Iglesia, con buen sentido, no se plantea un debate. Porque esto no es político-ideológico sino afectivo. Cuando murieron los cardenales Velasco y Castillo Lara y Chávez señaló que debían de estar en la V Paila del Infierno, la Iglesia se inhibió de responderle. ¿Qué ha ocurrido? Que a pesar de toda la campaña, la Iglesia hoy tiene más credibilidad.

-¿Está la Iglesia dividida en cuanto al chavismo?

-Hubo en el pasado unos cuantos que simpatizaron. Puedo decir que entre los obispos, hoy no hay uno solo que sea chavista. Entre los sacerdotes, pocos. En los centros pensantes, como Gumilla, en algún momento fueron dubitativos. Pero en los últimos trabajos no se aprecia eso.

-¿Por qué hubo esas dudas?

-Por las aspiraciones y las esperanzas que despertó Chávez. Puedo decir que esas esperanzas no murieron. Otra cosa son los métodos. Que si los gallineros verticales, el trueque, los saraos, la ruta de la empanada, los fundos zamoranos. De eso no queda nada. Fue pura retórica. Y el diseño partió de Chávez.

-Estamos en otro tiempo…

-Claro, se pasó del tiempo de las promesas al tiempo de las realizaciones. A Maduro le tocó esto último, y lo está pagando. La estatización de las empresas fue recibida con esperanzas por los trabajadores. Pero la realización no se ha cumplido.

-Del chavismo se ha dicho que se parece a una religión. Cuba penetró al chavismo no solo con el marxismo sino también con la brujería. Y esta parece ser más dominante que la ideología de manual.

-Estuve en Cuba tres veces, 1979, 1984 y 1986. En ese momento era claro que si eras comunista no podías ir a la iglesia. Los practicantes cristianos podían cursar ciertas carreras porque no tenían una visión científica de la vida sino religiosa. Así el sistema combatió la religión. Después se convencieron de que eso no funcionaba. Que era infantil perseguir a la religión. Los cristianos decían que preferían ir a la iglesia. Fidel aconsejó después a los nicaragüenses. Y en Cuba comenzó el cambio. La iglesia es un mundo organizado. Con una vivencia, una ideología. Pero las otras creencias no se pueden controlar, y las han fomentado en Cuba. En Venezuela también, en buena parte, pero de manera artificial. Esto tiene sus antecedentes. En Cuba hubo esclavos hasta 1.888. En Venezuela hasta 1.854 y desde el año veinte, el número de esclavos había envejecido, quedaban pocos. En Cuba, la esclavitud llegó a ocupar el 33% de la población. En Venezuela el 10%. Allá las culturas africanas están más enraizadas. En Venezuela quedan ciertas manifestaciones como Santa Bárbara, San Juan, San Benito.

La celebración de Santa Bárbara en el Círculo Militar de Caracas es masiva. Los militares son supersticiosos.

-En Venezuela la introducción de tales manifestaciones es más artificial. Se ve la artificialidad, aunque ahora hay rituales en las playas, en algunos lugares.

-Pero la dirigencia chavista va a Cuba a rituales de iniciación. Chávez inclusive se echaba las cartas, seguía algunos ritos.

-Creo que ha sido así. Se ha ido fomentando. Pero no puede ser orientada, dirigida. La verdad es que Chávez, él personalmente, era muy sincretista. Y ello se manifestó mucho en la etapa final que fue muy dramática. Se encomendaba a los espíritus de la sabana, del llano. En un mismo discurso se encomendaba a varias cosas. En otros era más cínico. Y cuando Chávez estaba enfermo se llegaron a celebrar misas en Cuba.

Y de pronto quiso volver a la Iglesia, pagando deudas, remodelando templos…

-Su cinismo llegaba a la situación de comparar a los obispos con los mercaderes del templo para recalcar que el “verdadero Cristo soy yo”.

Era blasfemo.

-Hay muchas cosas a la vez en el mundo del sincretismo. En Venezuela uno observa gente que es fervorosa de María Liona y también reza con fe el rosario. En las grandes manifestaciones de la Divina Pastora, La Chinita, La Virgen del Valle, es injusto ponerse a dividir entre religiosos y cristianos. En el Gobierno hay marxistas que le llevaron al Papa imágenes para que las bendijera. Soy poco inclinado a juzgar, pues en el contenido de esa religiosidad hay manifestaciones positivas. Otra cosa es que se manipule políticamente.

Con Chávez se ha manipulado.

-Se llegó a decir que iba a resucitar. Y que murió como Cristo.

V

-Muchos identifican a Diosdado Cabello con el rostro del mal. Por su gestualidad y su discurso.

-Tengo mis dudas de que él crea en este proceso. No dudo de que crea en el poder. En esta etapa cree en el poder, y cree que, de perderse el poder, se les pone difícil la situación.

-¿Y Maduro?

-Es más o menos lo mismo. Viene de una militancia de izquierda en la cual creyó pero en la que yo no cree. Así como los Castro no creen que Cuba sea el paraíso. Lo dijo Fidel Castro, que el comunismo cubano no “nos sirve ni a nosotros”.

-El padre Arturo Sosa dice que el chavismo es un sistema de dominación.

-Es una ideología para producir seguidores incondicionales.

-No creo que lleguen a ser una ideología. Es más agitación que otra cosa.

-La verdad es que intentaron hacer un cuerpo teórico bolivariano, porque el marxismo intelectual es muy frío, y no tiene consistencia en la realidad actual. Pero sí hay una consistencia en el control del poder hegemónico incondicional.

El chavismo se vendió como una esperanza.

-Ofrecía el bien. El discurso del amor y los que se opusieran representaban el mal.

-Sin embargo, el discurso apunta hacia otra dirección. También la práctica de la violencia.

-En la medida es que se acabó el dinero y el carisma de Chávez, ¿ Qué quedó?: la represión. Cuando se llega al poder ofrecen el bien total. Ahora la encrucijada es o entregas el poder o reprimes.

-Dijo que lo de Chávez fue dramático en la última etapa. Me pareció un suicidio. ¿Qué cree usted? Vale la pena llegar a esos extremos en estos tiempos.

-Fue una especie de suicidio, y no vale la pena. Pero él estaba metido en una dinámica y no podía dar marcha atrás. Hitler dijo que si los alemanes eran incapaces de detener al enemigo, pues estaba muy bien que les pasara lo que les pasó, pero que él se suicidaba. En estos procesos hay un punto de no retorno.

-En Cuba ahora hay reformas.

-Fidel no es tonto. Cae en cuenta y observa que aquello no tiene salida. Porque políticamente pensar que va haber una economía productiva que va generar excedencias, y al mismo tiempo igualdad, es imposible. El esquema económico en sí mismo genera divisiones y diferenciaciones. Lo que hay es que buscar mecanismos de compensación. Y desatar de alguna manera la solidaridad. Y si no se cree que la última palabra es el amor, no puedes ser radical en el reconocimiento de la vida de los demás. Hay que ser enemigo de los ídolos: dinero y poder.

La estrategia de Juan Guaidó comienza a dar frutos políticos por Orlando Zamora – KonZapata – 14 de Enero 2019

Quien sólo contempló el teatro de la juramentación de Nicolás Maduro ante el TSJ podría concluir que se aferra y prolonga su dominio político sobre Venezuela. Pero mirando el bosque completo, los acontecimientos no lucen nada tranquilizadores para el régimen.
Juan Guaidó genera sorpresas. / Twitter: @jguaido

Juan Guaidó genera sorpresas. / Twitter: @jguaido

La continuidad chavista en el Palacio de Miraflores se realizó sin pasión ni pueblo. Por el contrario, el cerco represivo de policías y colectivos fue más que elocuente en barriadas y urbanizaciones.

En lo económico el cuadro hiperinflacionario es desgarrador. A escasas 12 horas del 10 de enero, el dólar paralelo rompe records y se sitúa en 2.026,19 bolívares nuevos. En minutos salta a 2.189,47 bolívares soberanos.

Es el reflejo altamente negativo sobre el devenir inmediato, de un país que ha perdido toda la confianza en un Presidente sin respaldo político suficiente y sin nada nuevo que ofrecer.

Recordemos que la política es también la ciencia de lo inesperado. Lo apreciamos en lo que fue hasta ahora una debilitada Asamblea Nacional. Maniatada arbitrariamente por un TSJ partidizado, que le secuestró al Parlamento su función legislativa, pero jamás logro arrebatarle el poder político. Este reaparece en la vorágine del desconocimiento mundial al segundo gobierno de Nicolás Maduro. La AN y su joven presidente han cobrado un vigor político extraordinario, que si es conducido con sabiduría podría consolidar una transición democrática del poder constituido.

En el escenario internacional las primeras medidas de rechazo a las pretensiones continuistas del ilegitimo y usurpador mandatario venezolano fueron veloces y contundentes.

La lista es demasiado larga, hasta el Partido Socialista Obrero Español lo desconoce, sólo sorprende la asistencia al TSJ de Irlanda y el enviado del Papa, cuya presencia desdice a la Iglesia local que desconoció tal acto en el pronunciamiento de la Conferencia Episcopal.

No pudieron el chavismo ni sus socios o amigos cercanos contrarrestar, con unos supuestos enviados de 83 naciones, tan colosal rechazo del mundo Occidental, y de Japón e Israel.

Aunque escasas ciudades protestaron ese día, fue en el 11 de enero que una sorpresiva asistencia a la convocatoria a un cabildo con los parlamentarios de la Asamblea Nacional realizado en Chacao, frente a la Oficina de la ONU, generó un impacto inesperado. El presidente de la AN, Juan Guaidó, marcó la hoja de ruta. Pero, al redactar esta nota se produce la ilegal detención de Guaidó, un hecho sin precedentes que acarreará repercusiones. La contraorden de liberarlo revela debilidad y contradicción en el Poder Ejecutivo.

La estrategia de Juan Guaidó

Para algunos sectores radicales el pronunciamiento inicial de Guaidó fue ambiguo. No tiene para éstos el sabor de “choques de trenes”. No obstante, a nuestro criterio, son posiciones que no contemplan elementales principios de la política como: el número de fuerzas favorables en el momento; el sentido de la oportunidad coyuntural o manejo estratégico del conflicto; y el necesario viento de cola del hecho político decisivo, consumado bajo el calor de un gran apoyo popular.

Recordemos que la política es también la ciencia de lo inesperado. Lo apreciamos en lo que fue hasta ahora una debilitada Asamblea Nacional. Maniatada arbitrariamente por un TSJ partidizado, que le secuestró al Parlamento su función legislativa, pero jamás logro arrebatarle el poder político. Este reaparece en la vorágine del desconocimiento mundial al segundo gobierno de Nicolás Maduro.

La AN y su joven presidente han cobrado un vigor político extraordinario, que si es conducido con sabiduría podría consolidar una transición democrática del poder constituido. El plan trazado para la realización de cabildos abiertos se extiende por varias regiones del país.

Hasta este momento la Asamblea Nacional ha manejado con habilidad la nueva situación. Hay que impedir que los minúsculos radicales sin gran experticia política, desvíen el foco de la nueva estrategia ensayada por las fuerzas mayoritarias del Parlamento.

En este sentido es bueno recordar que en el mundo que estamos, las medidas que puedan asumir los más importantes países del planeta, van mucho más allá de la ruptura de relaciones diplomáticas. Abarcan el campo económico y financiero y los efectos pueden ser devastadores. Entes multilaterales, bancos centrales y empresas multinacionales coordinando acciones conjuntas son imbatibles y eso lo sabe el chavismo.

Exhortación del episcopado venezolano – 9 de Enero 2019

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EXHORTACIÓN DEL EPISCOPADO VENEZOLANO

“LO QUE HICIERON A UNO DE ESTOS HERMANOS MÍOS MÁS PEQUEÑOS, A MÍ ME LO HICIERON” (Mt 25,40). 

1-Los Arzobispos y Obispos de Venezuela, con ocasión de la 111ª Asamblea Ordinaria, conscientes de nuestra responsabilidad espiritual y moral como ciudadanos y pastores, nos dirigimos al pueblo de Venezuela, al que pertenecemos y del cual somos servidores. Recibimos el año 2019, con la confianza puesta en Dios, como una buena oportunidad para el cambio que el país pide a gritos: la recuperación del Estado de Derecho según la Constitución y la reconstrucción de la sociedad venezolana, en dignidad, libertad y justicia para todos. Queremos alentar la verdadera esperanza del pueblo, sustentada en el misterio de la Navidad que celebra que el Hijo de Dios se hace humano y pobre para hacernos más humanos y solidarios.

2.- Como pastores, tenemos la obligación de preguntarnos por el sentido ético de la gravísima situación que estamos viviendo. Nuestras apreciaciones nacen de una valoración moral sobre la dignidad humana violentada, el bien común irrespetado y la verdad manipulada. San Oscar Arnulfo Romero, profeta y mártir de América, dijo: “si hay un conflicto entre el gobierno y la Iglesia, no es porque la Iglesia sea opositora sino porque el conflicto ya está establecido entre el gobierno y el pueblo, y la Iglesia defiende al pueblo” (Homilía del 21-10-1979). Todo poder humano es transitorio y se legitima si en su ejercicio produce un bienestar colectivo con especial atención a los pobres y excluidos, logrando así una sana convivencia en la pluralidad y la diferencia. El pueblo venezolano vive una situación dramática y de extrema gravedad por el deterioro del respeto a sus derechos y de su calidad de vida, sumido en una creciente pobreza y sin tener a quien acudir. Es un pecado que clama al cielo querer mantener a toda costa el poder y pretender prolongar el fracaso e ineficiencia de estas últimas décadas: ¡es moralmente inaceptable! Dios no quiere que por el sometimiento a injusticias sufra el pueblo. Urge, por tanto, asumir el clamor popular de un cambio, de una concertación para una transición esperada y buscada por la inmensa mayoría.

3.- Como señalamos en nuestra Exhortación del 11 de julio de 2018, “reiteramos que la convocatoria del 20 de mayo (para elegir el Presidente de la República) fue ilegítima, como lo es la Asamblea Nacional Constituyente impuesta por el poder ejecutivo. Vivimos un régimen de facto, sin respeto a las garantías previstas en la Constitución y en los más altos principios de dignidad del pueblo” (No temas, yo estoy contigo, n. 6). Por tanto, la pretensión de iniciar un nuevo período presidencial el 10 de enero de 2019 es ilegítima por su origen, y abre una puerta al desconocimiento del Gobierno porque carece de sustento democrático en la justicia y en el derecho.

4.- En esta crisis política, social y económica, la Asamblea Nacional, electa con el voto libre y democrático de los venezolanos, actualmente es el único órgano del poder público con legitimidad para ejercer soberanamente sus competencias. En efecto hace tres años (1-12-2016) el Secretario de Estado del Vaticano, Cardenal Pietro Parolin, pidió que se restituyera cuanto antes a la Asamblea Nacional el rol previsto en la Constitución. El voto de confianza que el pueblo venezolano le ha conferido debe ser retribuido con el cumplimiento de los deberes de los diputados, diseñando y redactando las leyes que necesita el país para el restablecimiento de la democracia y la vuelta a la decencia y honestidad en la administración de los fondos públicos. El Papa Francisco en el Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz de este año nos interpela: “la función y la responsabilidad política constituyen un desafío permanente para todos los que reciben el mandato de servir a su país, de proteger a cuantos viven en él y de trabajar a fin de crear las condiciones para un futuro digno y justo. La política, si se lleva a cabo en el respeto fundamental de la vida, la libertad y la dignidad de las personas, puede convertirse verdaderamente en una forma eminente de la caridad” (1-1-2019).

5. Los venezolanos no podemos ser simples espectadores de lo que sucede en el país, pues somos ciudadanos y, como tales, actores de primer orden. La defensa de la libertad ha costado mucha sangre y muchos sufrimientos, para ver de lejos lo que la mayoría rechaza: políticas de hambre, persecución política, represión militar y policial, presos políticos, torturas, corrupción, ineficiencia e ineficacia en la gestión pública. Como ciudadanos y como instituciones nos toca asumir las responsabilidades que nos competen para mejorar la actual situación y recuperar el país con sus valores y potencialidades. Esto exige la articulación de todos los sectores sociales, promoviendo la creatividad y proactividad de muchas personas en la búsqueda de soluciones.

6. Como dijo el Papa Francisco, es necesario buscar juntos caminos de “concordia” y entendimiento, de unión del pueblo venezolano, de respuestas a los múltiples problemas y de defensa de los derechos humanos que nos permitan superar la crisis y atender a los más pobres. ¿A quién bendice nuestro Dios en la actual situación dramática de Venezuela? La respuesta que nos da Jesús es clara, profunda y desafiante: “Vengan benditos de mi Padre… porque tuve hambre y me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; era emigrante y me recibieron; estaba desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; en la cárcel y me vinieron a ver” (Mt 25,34-36). Es una pregunta acuciante para todas las personas de buena voluntad, cuya respuesta debe llevarnos a una acción eficaz.

7.- Somos conscientes que cuanto se haga por los más pequeños es a Cristo a quien se le hace, y por ello como Iglesia nos comprometemos en las diócesis y en las parroquias, en primer lugar, a seguir ayudando a la supervivencia, tanto de los más débiles y desprotegidos dentro del país como a los que han emigrado buscando trabajo y mejores condiciones de vida, así como refugio y asilo. En segundo lugar, a continuar trabajando en la defensa y promoción de los derechos humanos, en particular de los que carecen de todo, de los amenazados de muerte, de los perseguidos y privados de libertad. En tercer lugar, con mayor ahínco, nos proponemos seguir desarrollando programas de formación y organización que permitan la recuperación de la institucionalidad democrática y la reconstrucción del país de una forma pacífica. Todo esto enmarcado en el proceso de evangelización que promueve los valores de verdad, autenticidad, justicia, solidaridad, paz, reconciliación y fraternidad.

8. Tenemos muchas razones para agradecer a personas e instituciones. Al Santo Padre Francisco por su constante cercanía y preocupación por nuestra patria. El 7 de enero de 2019, en el Discurso a los miembros del Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede, expresó: “Deseo para la amada Venezuela que se encuentren vías institucionales y pacíficas para solucionar la crisis política, social y económica, vías que consientan asistir sobre todo a los que han sido afectados por las tensiones de estos años y ofrecer a todo el pueblo venezolano un horizonte de esperanza y de paz”. Igualmente, agradecemos a las Iglesias y Gobiernos de diversos países su solidaridad y su atención a los compatriotas que, producto de la crisis, han tenido que dejar el país en búsqueda de mejores condiciones de vida. Apreciamos el trabajo pastoral y de solidaridad que desarrollan día a día los sacerdotes, diáconos, religiosas y laicos, así como las muchas iniciativas que en este campo se están llevando adelante desde Cáritas a nivel nacional, diocesano y parroquial, desde la comisión de Justicia y Paz y las vicarías de Derechos Humanos, de otras organizaciones y asociaciones. Invitamos a articular iniciativas y proyectos en favor del pueblo a los hermanos de otras iglesias y de otras religiones, a las instituciones públicas y privadas, a los empresarios, profesionales, trabajadores y obreros, para trabajar por la paz y por un mejor país.

9.- Como creyentes cultivemos la oración personal y comunitaria. Con María, proclamemos que la misericordia de Dios llega a sus fieles de generación en generación, “porque el Señor hace proezas con su brazo, dispersa a los soberbios de corazón y derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes” (Lc 1,51-52). Aprendamos de María, nuestra Madre, que Tú, Señor Jesús, eres el alfa y la omega, el principio y fin de nuestra existencia, nuestro pan para el largo camino, nuestra alegría completa, nuestra paz duradera. Amén.

Con nuestra bendición, Los Arzobispos y Obispos de Venezuela

Caracas, 9 de enero de 2019

Posición del episcopado venezolano por Ovidio Pérez Morales – El Nacional – 3 de Enero 2019

Ovidio Pérez Morales

En vista de los acontecimientos políticos de estos iniciales días de 2019 me parece oportuno exponer sintéticamente la última toma de posición de la Conferencia Episcopal Venezolana ante la realidad nacional. La formuló en su Exhortación de la asamblea plenaria de julio pasado. Por cierto, justo la próxima semana, del 7 al 12, se tendrá una nueva asamblea general ordinaria de los obispos (la primera de las dos que estatutariamente, en enero y julio, se tienen cada año).

Con respecto a la crisis del país dicen: “Sin temor a equivocarnos (la) calificamos como una gran tribulación (Cfr. Ap 12, 7-12)”. Añaden que es “cada vez más grave” y destacan lo siguiente: “Una de las situaciones que clama dramáticamente desde su silencio es el fenómeno de la emigración. Venezuela se ha ido convirtiendo en un país en diáspora”, con todo lo que eso significa de dramas personales y familiares y de pérdidas para el país.

Los obispos afirman: “El principal responsable de la crisis por la que atravesamos es el gobierno nacional, por anteponer su proyecto político a cualquier otra consideración, incluso humanitaria”. Agregan: “Ignorar al pueblo, hablar indebidamente en su nombre, reducir ese concepto a una parcialidad política o ideológica, son tentaciones propias de los regímenes totalitarios, que terminan siempre despreciando la dignidad del ser humano”.

Sobre la consulta electoral de mayo, cuya ilegitimidad, extemporaneidad y graves defectos de forma advirtieron, dicen que “solo sirvió para prolongar el mandato del actual gobernante. La altísima abstención, inédita en un proceso electoral presidencial, es un mensaje silencioso de rechazo, dirigido a quienes quieren imponer una ideología de corte totalitario, contra el parecer de la mayoría de la nación”. Luego de señalar que desde el poder “se pretende conculcar uno de los derechos más sagrados del pueblo venezolano: la libertad de elegir a sus gobernantes”, hacen esta seria aseveración: “Reiteramos que la convocatoria del 20 de mayo fue ilegítima, como lo es la asamblea nacional constituyente impuesta por el Poder Ejecutivo. Vivimos un régimen de facto, sin respeto a las garantías previstas en la Constitución y a los más altos principios de dignidad del pueblo”. De inmediato ponen de relieve “las actitudes de prepotencia, autoritarismo y abuso de poder, así como la constante violación de los derechos humanos”.

Con respecto a qué hacer, los obispos comienzan por recordar la invitación divina “a no tener miedo, conscientes por nuestra fe, de que no estamos solos, sino que el Señor nos acompaña y nos fortalece en nuestras vicisitudes (…) la oración, el ofrecimiento del sacrificio y de las horas adversas nunca serán inútiles”. Y luego advierten que, sin pretender sustituir en su papel y vocación a los políticos, “ni convertirse en factor de gobierno o de oposición”, estimulan al laicado a intervenir activamente en la palestra política y alientan a la sociedad civil a comprometerse con el país.

Los obispos animan aquí “a las diferentes organizaciones de la sociedad civil, y a los partidos políticos, a exigir la restitución del poder soberano al pueblo, utilizando los medios que contempla nuestra Constitución”. A los líderes de la oposición les dice que “deben ofrecer al pueblo alternativas de cambio”. Y exhortan “a la Fuerza Armada a que se mantenga fiel a su juramento ante Dios y la patria de defender la Constitución y la democracia, y a que no se deje llevar por una parcialidad política e ideológica”.

Finalmente, el episcopado se compromete junto a las instituciones y organizaciones de la Iglesia a “continuar y reforzar” la acción solidaria, favoreciendo también “un cambio estructural en pro de la transformación de nuestra sociedad”. Agregan: “Puesta la confianza en Dios, afiancemos las exigencias en favor de la justicia y la libertad”.

Concluyo con una observación mía. En la línea de su misión evangelizadora, la Conferencia Episcopal Venezolana asume, pues, una posición profética, activa, clara y corresponsable, ante la gravísima crisis nacional, promoviendo el cambio de rumbo que urge en el país.

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