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Venezuela está en la ruina y quiere un cambio de gobierno, dice Cardenal Urosa – Aciprensa – 23 de Julio 2017

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El Arzobispo de Caracas, Cardenal Jorge Urosa, señaló que Venezuela “está en la ruina” y “quiere un cambio de gobierno”, y exhortó a la administración del Presidente, Nicolás Maduro, a resolver los problemas democráticamente.

En una reciente entrevista con el periodista Carlos Croes, en el programa “Diálogo con” de Televen, el Cardenal Urosa señaló que la capacidad de gobierno de Maduro “ha sido superado por la realidad. El país quiere un cambio de gobierno”.

“El no entender la gravedad del momento y que los problemas que estamos enfrentando se deben a la actitud del Gobierno, es algo que va en contra de la paz del país”, dijo.

“El país está en la ruina, la gente está muriendo de hambre, en los hospitales (está) la cantidad de niños que se mueren todos los meses. Eso demuestra que (el Gobierno) no ha estado a la altura de las circunstancias”, señaló, y subrayó que la administración de Maduro debe dialogar con la Asamblea Nacional, de mayoría opositora al régimen.

“El camino es el respeto, la tolerancia y la búsqueda de entendimiento del Gobierno con los líderes de la oposición”, dijo.

El Cardenal Urosa aseguró que “el Gobierno tiene la solución en sus manos. El propiciar que se dé una solución negociada, democrática, de la gravísima crisis política que ellos mismos han creado y que van a profundizar en caso de que se instale la Asamblea Nacional Constituyente (ANC)”.

El Arzobispo de Caracas señaló además que la Iglesia en el país rechaza con “unanimidad” la convocatoria de Maduro a una Asamblea Constituyente, y destacó que “desde el momento que se comenzó a escuchar esa iniciativa del Presidente pensamos que no conviene en absoluto esa Constituyente porque los problemas de Venezuela son problemas de tipo económico, social y político que la Constituyente no va a resolver sino que los va a agravar”.

“Nosotros estamos con el pueblo y la mayor parte de los venezolanos no quiere la Constituyente”, aseguró.

Los Obispos de Venezuela, dijo, “estamos defendiendo los derechos del pueblo que están siendo conculcados por un Gobierno ineficiente”, y precisó que “aquí no hay ninguna soberanía alimentaria, aquí hay incapacidad del Gobierno para garantizar los alimentos, la salud del pueblo venezolano”.

El Cardenal Urosa calificó de “gravísima” la escasez de alimentos y de medicamentos, así como la inflación, que es “altísima, la peor del mundo”.

Para el Arzobispo de Caracas es claro que “ya el pueblo venezolano rechaza este Gobierno”.

“Eso es un problema que el Gobierno tiene que afrontar y tratar de resolver desde el punto de vista democrático”, señaló.

 

Con el Episcopado y la mayoría de los venezolanos espero se suspenda la fraudulenta Constituyente – Notiminuto – 12 de Julio 2017

 

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La reciente carta de la Presidencia de la Conferencia Episcopal Venezolana al Presidente de la República (8 de julio) es bien clara: le plantea con carácter de urgencia “Retirar la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente”.

No sólo eso, sino también: “Reconocer la autonomía de todos los poderes públicos y trabajar conjuntamente con ellos, particularmente con la Asamblea Nacional y la Fiscalía General de la República”, así como “Asumir e implementar los acuerdos que se alcanzaron en la primera ronda de diálogo con la oposición”.

Vale la pena subrayar dos elementos de la circunstancia en que los Obispos envían esta misiva al Primer Magistrado: a) la visita que la Presidencia del Episcopado acaba de hacer al Papa Francisco, quien ha dicho que “en la voz de los obispos venezolanos también resuena mi voz” y b) se envía esta carta en el marco de la Asamblea Plenaria del Episcopado (7-12 de julio), al final de la cual hará público un mensaje a los católicos y a todos los venezolanos.

La carta expresa que la respuesta positiva a sus planteamientos sería prueba de una voluntad efectiva del Presidente de resolver la grave crisis nacional (se cita la escasez alimentaria y de medicinas al igual que la inseguridad) “y devolverle a Venezuela su plena institucionalidad democrática, contemplada en la actual Constitución nacional”.

Es particularmente significativo el espacio que la misiva concede a las palabras y gestos que el Papa Francisco ha tenido en estos días respecto de la situación venezolana. Se explica por la importancia de aquellos en sí mismos, pero también por el interés gubernamental de contraponer las posiciones de la Santa Sede y del Episcopado en relación al drama nacional. Se puede hablar ya sin lugar a dudas de una completa sintonía o armonía al respecto entre el Vaticano y la Iglesia en Venezuela. El Papa ha expresado su cercanía a la dramática situación del país, su dolor y oración ante las víctimas (muertos, heridos, detenidos) de la violencia y sus familiares; ha pedido respeto de los derechos humanos y cese de toda violencia; ha exhortado a la búsqueda de “soluciones negociadas a la grave crisis humanitaria, social, política y económica que está agotando a la población”, al establecimiento de puentes, al diálogo serio y al cumplimiento de los acuerdos alcanzados. Dijo el Papa el 2 de julio: “Hago un llamamiento para que se ponga fin a la violencia y se encuentre una solución pacífica y democrática a la crisis”.

Este fin de semana circulará la exhortación de la Asamblea Plenaria del Episcopado, actualmente reunida. Por cierto antes de dos acontecimientos inminentes programados de especial trascendencia: la consulta popular del 16 y la decisión sobre la Constituyente a fines de mes. Sobre ambos dicha exhortación se manifestará de modo claro.

Con el Episcopado y la mayoría de los venezolanos espero se suspenda la fraudulenta Constituyente. E igualmente el simulacro de votación para la misma. Lo que quiere el soberano es que se lo oiga de verdad y se reformule la marcha del país según los cauces de la Constitución y de una moral cívica elemental. No se debe jugar con un pueblo ni con el destino de una nación.

La Iglesia venezolana rompe con Nicolás Maduro y llama al pueblo a “levantar su voz” por Julio Algañaraz – Clarin Buenos Aires – 8 de Mayo 2017

Advirtió que la Constituyente es peligrosa para la democracia y acusó al gobierno de imponer un sistema “totalitario, militarista, policial, violento y represor.

La Iglesia venezolana rompe con Nicolás Maduro y llama al pueblo a “levantar su voz”
Un grupo de personas participa en una manifestación en Caracas (Venezuela). /EFE

La poderosa Conferencia Episcopal venezolana, que incluye una cuarentena de obispos y dos cardenales, rompió definitivamente con el régimen del presidente Nicolás Maduro: “Rechazamos la convocatoria a esta Asamblea Constituyente y exhortamos a la población en general a no resignarse y a levantar su voz de protesta”, afirma un comunicado que cayó muy fuerte hoy en el Vaticano, que no hizo hasta ahora comentarios.

Venezuela tiene 25 millones de habitantes, de los cuales un 90% son bautizados católicos.

La Asamblea, que cambiará la Constitución pero sin el voto universal y directo, marginando a los partidos políticos, “es peligrosa para la democracia venezolana, para el desarrollo humano integral y para la paz social”, añade la declaración.

Los obispos venezolanos cargan las tintas acusando al régimen de querer imponer “el socialismo del siglo XXI”, que es “un sistema totalitario, militarista, policial, violento y represor”.

La propuesta de llamar a una Constituyente, “es innecesaria” pues lo que necesitan los venezolanos “son los alimentos y medicamentos que escasean”, además de “libertad, seguridad personal y jurídica, y paz”, sostiene la Conferencia Episcopal.

Maduro aseguró ayer domingo que no tiene otra opción que convocar a la Constituyente para enfrentar “una insurgencia armada” de la oposición para derrocarlo. El presidente dijo que se había elegido el sistema sectorial, de elección a través de sindicatos, organizaciones sociales y municipios, porque “rompe los esquemas de la democracia formal, burguesa”. El dirigente de la oposición Henrique Capriles afirmó que “la Constitución venezolana no admite las elecciones sectoriales”.

La exasperación de los enfrentamientos desde el 1 de abril, que han causado ya 39 muertos, hace temer una generalización mayor del caos que desemboque en una guerra civil abierta. Los obispos de Venezuela pidieron en su declaración a los ciudadanos “no caer en el juego de quienes generando violencia quieren conducir al país a escenarios de mayor confrontación con el fin de agravar la situación y mantenerse en el poder”.

La Conferencia Episcopal afirmó además que “no hace falta reformar la Constitución sino cumplirla”.

La convocatoria de la Asamblea “manejada en sus bases y en la elección de sus miembros por el gobierno, la hace parcial, monocolor y excluyente”. “Es un nuevo intento en el afán de sustituir a la actual Asamblea Nacional, elegida por una mayoría abrumadora representativa de la voluntad popular”, que está dominada en sus dos tercios por la oposición. Tras perder por amplio margen las elecciones, el gobierno esterilizó las facultades del Poder Legislativo nombrando una nueva Corte Suprema de Justicia antes que asumieran los nuevos representantes elegidos.

Los obispos venezolanos agradecieron una declaración del Papa Francisco, que en un apremiante llamado al gobierno y a la sociedad venezolana para evitar “cualquier ulterior forma de violencia”, pidió que sean respetados “los derechos humanos y se busquen soluciones negociadas a la grave crisis humanitaria, social, política y económica que está agotando a la población”.

La Iglesia venezolana decidió convocar para el domingo 21 una “jornada de oración” por la paz y el entendimiento en el país.

Jesuitas venezolanos denuncian que viven en un Estado secuestrado y violado por un Gobierno dictatorial por Jesús Bastante – Revista Jesuitas – Abril 2017

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Los jesuitas venezolanos han dicho basta. Ante la escalada de violencia en Venezuela y la situación de hambre y necesidad que vive el país, la Compañía de Jesús, a través de sus diversos órganos, ha denunciado que “vivimos en un Estado secuestrado y violado por un Gobierno territorial”, al tiempo que hablan de “represión indiscriminada y sistemática contra la población civil”, por parte del Ejecutivo de Maduro.“Como cristianos, nos corresponde acompañar este largo Viernes Santo que ha vivido nuestro pueblo”, denuncian los jesuitas, que se suman al “mensaje claro y valiente” de los obispos del país.El primero en reaccionar ha sido Luis Ugalde, SJ., Director del Centro para Estudios Religiosos de la Compañía de Jesús (CERPE), que califica la situación en Venezuela de “moralmente inaceptable”.
Para Ugalde, “se ha puesto en evidencia que vivimos en un Estado con Constitución democrática pero secuestrado y violado por un Gobierno dictatorial”, refiriéndose a la decisión del TSJ (posteriormente echada para atrás) de anular los poderes de la Asamblea Nacional.
“El país y el mundo ahora están más claros: la democracia ha sido violada con un golpe mortal contra la soberanía del pueblo cuyos votos han sido quemados en la hoguera de los usurpadores”, subraya Ugalde, quien incide en que “este grave delito tiene delincuentes que deben ser sancionados”, y que “no hacerlo es complicidad con el golpe”.
Por su parte, la revista SIC y el Centro Gumilla, órgano de la Compañía de Jesús en Venezuela, publicaron un editorial, titulado “Es una dictadura”, en el que califican los últimos movimientos del Ejecutivo de Nicolás Maduro como “claro golpe de Estado y un claro desenmascaramiento definitivo del gobierno como una dictadura”
Para la revista, “las situaciones de hambre, represión, falta de atención e insumos médicos básicos, que hemos definido como crisis humanitaria en un país en el cual tales circunstancias resultan inexplicables en el fondo pueden ser leídas como una política expresa de sometimiento de la población, cuyo objeto fue y es evitar el levantamiento popular frente a un auto golpe”.
Al tiempo, denuncian “las continuas detenciones de diversos políticos venezolanos“, así como “el desprecio con el que se ha tratado a la comunidad internacional, comenzando con el mismo Vaticano”. Para la revista, “nos enfrentamos a una dictadura como ciudadanos y como cristianos. Tenemos presente lo dispuesto en los artículos 333 y 350 de la Constitución que nos exigen hacer todo lo que de nosotros dependa para la restitución de las libertades. Se trata del accionar como ciudadanos a través de la protesta pacífica, sin armas, sin violencia y en resistencia al abuso del poder. Se trata de usar la palabra y la razón a pesar de que la misma en tiempos de turbulencia le cuesta encontrar su camino. Se trata de no caer en el chantaje de la fuerza y alegar nuestros derechos y el derecho de una solución democrática y electoral”.
“Como cristianos -añade- nos corresponde acompañar este ya largo viernes santo que ha vivido nuestro pueblo. El hambre sigue presente, la falta de medicinas, las operaciones violentas de la OLP, los malos servicios públicos o su desaparición, la inseguridad, que se suman y agravan otros males que tienen larga data”, al tiempo que critica el último paso dado por el TSJ (que provocó los últimos incidentes), que es “una nueva estación en este viacrucis del pueblo venezolano, un despojo más, una nueva espina, otro golpe en este camino tortuoso en el cual llevamos varios años”.
“Queremos caminar hacia la verdadera libertad que supone reconocernos todos como miembros de una comunidad política que respeta los derechos de todos, que permite verdaderos caminos de desarrollo, que propicia una auténtica solidaridad”, concluye el editorial, que reclama “respeto al Estado de Derecho, separación de poderes, legitimidad del parlamento como instancia de control y decisión democrática”.

Finalmente, las autoridades de la Universidad Católica Andrés Bello ofrecieron una rueda de prensa para fijar posición sobre la actuación de los organismos de seguridad del Estado frente a las protestas registradas en el país en la última semana en contra de las sentencias del Tribunal Supremo que inhabilitaron a la Asamblea Nacional y a favor de la restitución del orden constitucional.
“No estamos ante una disputa de poderes y una diferencia interpretativa de juristas, sino ante un golpe que despoja al pueblo de su soberanía“, añade el jesuita, quien se posiciona junto a los obispos del país, que consideran que “esta distorsión es moralmente inaceptable”. Ugalde va más allá y afirma que “es un deber de conciencia rechazar el golpe y la Constitución llama al pueblo de Venezuela a desconocer cualquier decisión que la viole”.
El encuentro estuvo encabezado por el rector, Francisco José Virtuoso, el Cardenal Jorge Urosa Savino -arzobispo de Caracas y Canciller de la UCAB- y el Padre Rafael Garrido -Provincial de la Compañía de Jesús en Venezuela y Vicecanciller de esta casa de estudios- quienes leyeron un comunicado en el que denunciaron el despliegue de una “represión indiscriminada y sistemática contra la población civil” y el “uso irresponsable e ilegal de la fuerza” por parte del Ejecutivo Nacional.
En el documento, las autoridades aseguraron que la Universdad Católica “no debe ni puede permanecer callada frente a la violación de derechos humanos y la impunidad”.
Calificaron como “aberrantes” acciones represivas como el uso de armas de fuego, el disparo de bombas lacrimógenas hacia centros hospitalarios y centros comerciales y el lanzamiento de estos artefactos desde helicópteros del Estado.
Los representantes de la UCAB exigieron al gobierno nacional el cese de la criminalización de las manifestaciones pacíficas y las detenciones arbitrarias, advirtieron que no “se pueden sacrificar los derechos humanos con el pretexto de restaurar el orden público” y pidieron investigar “de manera independiente y exhaustiva” los excesos cometidos en el control del orden público, porque “configuran graves infracciones del derecho internacional y pueden constituir crímenes de lesa humanidad”.
Igualmente recordaron que la protesta es un derecho consagrado en la Constitución Nacional y llamaron a quienes deseen ejercerla a hacerlo “en el marco del respeto a las leyes y a los ciudadanos, evitando todo tipo de violencia que tergiversa los más nobles propósitos”.

Mons. Pérez Lavado: “Los venezolanos no soportan más” – COPE – 26 de Abril 2017

Mons. Enrique Pérez Lavado, obispo de Maturín recuerda en ‘Mediodía COPE’ cómo “el ingreso medio de una familia en Caracas solo da para el pan”

1493211723110.jpgEstos días que lleva fuera de su país se han producido dos grandes manifestaciones, las que han supuesto la eclosión del pueblo venezolano, harto ya del régimen de Maduro, de su represión y de la falta de alimentos y medicinas.

Pese a estar lejos físicamente, el Obispo de Maturín siente a su pueblo muy cerca y entiende y respalda las manifestaciones que han llevado a la calle a miles de personas sobre todo en las grandes ciudades y en especial en la capital, en Caracas.

“En este momento la sociedad civil de Venezuela está al borde, no soporta más y se ha lanzado a la calle con una finalidad llevar esto a una salida, a una solución. Estan convencidos de que la sola solución de calle no va a servir, pero el pueblo, las familias, los padres trabajadores, los parados, todo el mundo está en la calle ahora con la esperanza de una acción de llegar hasta el cansancio, de agotar” afirma Mons. Enrique Pérez Lavado.

¿Qué pasa en el resto del país? “Caracas es decisiva, en Venezuela somos muy centrados en la ciudad, para el Gobierno lo que suceda en Caracas es definitivo, en el resto también está la gente en la calle. En Maturín es un estado petrolero, hay mucha presión política a los que trabajan allí, por eso aquí quizá la presencia en la calle no es tan grande. Pero en Maracaibo, en Valencia, en Mérida, en San Cristobal, en Mérida la situación es gravísima con los jóvenes en la calle” explica el Obispo de Maturín que tiene claro que pese a esta explosión de la gente aún hay miedo, “claro quién no tiene miedo ante unos cuerpos armados hasta los dientes y ante gente armada por el Gobierno que actúan como brazo represor junto a los cuerpos como la Guardia Nacional, son gente agresiva que no mira a la hora de atacar”.

Las familias han llegado al convencimiento de que la solución es salir a la calle ¿hay salida? “Debe haber una salida pacífica, elecciones, pero para llegar a esto tiene que haber presión y llegar a límites muy grandes, extremos para llegar a una salida democrática que es lo que todos queremos, lo otro sería un choque de trenes”.

¿Cómo es el día a día en Venezuela? “Cuando se puede hay que vivir al día que no siempre se puede, hay que comprar lo que se puede cada día y al precio de colas de muchas horas y horas; la gente pasa muchas horas en la calle para comprar un trozo de pollo y eso el día que lo hay y a un precio que no se puede comprar ni con cinco sueldos, tienen que ser personas con una alta capacidad adquisitiva y ahora en Venezuela no existen. Los medicamentos, la salud, la gente se muere, los niños se mueren en los hospitales, ha muerto un sacerdote recién ordenado porque pilló una bacteria y no ha habido manera de obtener los medicamentos. No digamos ancianos, enfermos de cáncer, de enfermedades terminales que se mueren, se mueren…” lamenta Mons. Pérez Lavado.

Recuerda el Obispo de Maturín que “el ingreso medio de una familia es lo mínimo que son 50.000 bolívares que solo alcanza para un pedazo de pan, nada más porque el valor del bolívar está en el subsuelo. Por ello hay una actitud valiente porque se está jugando el futuro del país. Los obispos venezolanos como pastores defendemos el derecho constitucional a la manifestación pacífica”.

Mons. Enrique Pérez Lavado ha querido dejar un mensaje a “los venezolanos que están en España, hay tres millones de venezolanos fuera de nuestro país, nos preocupa porque son jóvenes valiosísimos, que venezuela los ha perdido, ha sido la gran fuga; quiero decirles que nos duele su ausencia, que son hijos de la patria y que les necesitamos. No pierdo la esperanza, para Dios no hay nada imposible y espero que cuando se reconstruya el país puedan volver a Venezuela”.

Los jesuitas venezolanos denuncian que “vivimos en un Estado secuestrado y violado por un Gobierno dictatorial” por Jesus Bastante – Religion Digital – 18 de Abril 2017

El país y el mundo ahora están más claros: la democracia ha sido violada con un golpe mortal contra la soberanía del pueblo cuyos votos han sido quemados en la hoguera de los usurpadores

Los jesuitas venezolanos han dicho basta. Ante la escalada de violencia en Venezuela, que anoche se cobró otras seis víctimas, y la situación de hambre y necesidad que vive el país, la Compañía de Jesús, a través de sus diversos órganos, ha denunciado que “vivimos en un Estado secuestrado y violado por un Gobierno territorial”, al tiempo que hablan de “represión indiscriminada y sistemática contra la población civil”, por parte del Ejecutivo de Maduro.

“Como cristianos, nos corresponde acompañar este largo Viernes Santo que ha vivido nuestro pueblo”, denuncian los jesuitas, que se suman al “mensaje claro y valiente” de los obispos del país.

El primero en reaccionar ha sido Luis Ugalde, sj., Director del Centro para Estudios Religiosos de la Compañía de Jesús (CERPE), que califica la situación en Venezuela de “moralmente inaceptable”.

Para Ugalde, “se ha puesto en evidencia que vivimos en un Estado con Constitución democrática pero secuestrado y violado por un Gobierno dictatorial”, refiriéndose a la decisión del TSJ (posteriormente echada para atrás) de de anular los poderes de la Asamblea Nacional.

“El país y el mundo ahora están más claros: la democracia ha sido violada con un golpe mortal contra la soberanía del pueblo cuyos votos han sido quemados en la hoguera de los usurpadores”, subraya Ugalde, quien incide en que “este grave delito tiene delincuentes que deben ser sancionados”, y que “no hacerlo es complicidad con el golpe”.

“No estamos ante una disputa de poderes y una diferencia interpretativa de juristas, sino ante un golpe que despoja al pueblo de su soberanía”, añade el jesuita, quien se posiciona junto a los obispos del país, que consideran que “esta distorsión es moralmente inaceptable”. Ugalde va más allá y afirma que “es un deber de conciencia rechazar el golpe y la Constitución llama al pueblo de Venezuela a desconocer cualquier decisión que la viole”.

Por su parte, la revista SIC y el Centro Gumilla, órgano de la Compañía de Jesús en Venezuela, publicaron un editorial, titulado “Es una dictadura”, en el que califican los últimos movimientos del Ejecutivo de Nicolás Maduro como “claro golpe de Estado y un claro desenmascaramiento definitivo del gobierno como una dictadura”

Para la revista, “las situaciones de hambre, represión, falta de atención e insumos médicos básicos, que hemos definido como crisis humanitaria en un país en el cual tales circunstancias resultan inexplicables en el fondo pueden ser leídas como una política expresa de sometimiento de la población, cuyo objeto fue y es evitar el levantamiento popular frente a un auto golpe”.

Al tiempo, denuncian “las continuas detenciones de diversos políticos venezolanos”, así como “el desprecio con el que se ha tratado a la comunidad internacional, comenzando con el mismo Vaticano”. Para la revista, “nos enfrentamos a una dictadura como ciudadanos y como cristianos. Tenemos presente lo dispuesto en los artículos 333 y 350 de la Constitución que nos exigen hacer todo lo que de nosotros dependa para la restitución de las libertades. Se trata del accionar como ciudadanos a través de la protesta pacífica, sin armas, sin violencia y en resistencia al abuso del poder. Se trata de usar la palabra y la razón a pesar de que la misma en tiempos de turbulencia le cuesta encontrar su camino. Se trata de no caer en el chantaje de la fuerza y alegar nuestros derechos y el derecho de una solución democrática y electoral”.

“Como cristianos -añade- nos corresponde acompañar este ya largo viernes santo que ha vivido nuestro pueblo. El hambre sigue presente, la falta de medicinas, las operaciones violentas de la OLP, los malos servicios públicos o su desaparición, la inseguridad, que se suman y agravan otros males que tienen larga data”, al tiempo que critica el último paso dado por el TSJ (que provocó los últimos incidentes), que es “una nueva estación en este viacrucis del pueblo venezolano, un despojo más, una nueva espina, otro golpe en este camino tortuoso en el cual llevamos varios años”.

“Queremos caminar hacia la verdadera libertad que supone reconocernos todos como miembros de una comunidad política que respeta los derechos de todos, que permite verdaderos caminos de desarrollo, que propicia una auténtica solidaridad”, concluye el editorial, que reclama “respeto al Estado de Derecho, separación de poderes, legitimidad del parlamento como instancia de control y decisión democrática”.

Finalmente, las autoridades de la Universidad Católica Andrés Bello ofrecieron una rueda de prensa para fijar posición sobre la actuación de los organismos de seguridad del Estado frente a las protestas registradas en el país en la última semana en contra de las sentencias del Tribunal Supremo que inhabilitaron a la Asamblea Nacional y a favor de la restitución del orden constitucional.

El encuentro estuvo encabezado por el rector, Francisco José Virtuoso, el Cardenal Jorge Urosa Savino -arzobispo de Caracas y Canciller de la UCAB- y el Padre Rafael Garrido -Provincial de la Compañía de Jesús en Venezuela y Vicecanciller de esta casa de estudios- quienes leyeron un comunicado en el que denunciaron el despliegue de una “represión indiscriminada y sistemática contra la población civil” y el “uso irresponsable e ilegal de la fuerza” por parte del Ejecutivo Nacional.

En el documento, las autoridades aseguraron que la Universdad Católica “no debe ni puede permanecer callada frente a la violación de derechos humanos y la impunidad”.
Calificaron como “aberrantes” acciones represivas como el uso de armas de fuego, el disparo de bombas lacrimógenas hacia centros hospitalarios y centros comerciales y el lanzamiento de estos artefactos desde helicópteros del Estado.

Los representantes de la UCAB exigieron al gobierno nacional el cese de la criminalización de las manifestaciones pacíficas y las detenciones arbitrarias, advirtieron que no “se pueden sacrificar los derechos humanos con el pretexto de restaurar el orden público” y pidieron investigar “de manera independiente y exhaustiva” los excesos cometidos en el control del orden público, porque “configuran graves infracciones del derecho internacional y pueden constituir crímenes de lesa humanidad”.

Igualmente recordaron que la protesta es un derecho consagrado en la Constitución Nacional y llamaron a quienes deseen ejercerla a hacerlo “en el marco del respeto a las leyes y a los ciudadanos, evitando todo tipo de violencia que tergiversa los más nobles propósitos”.

Chavistas atacan la iglesia durante la homilía del Cardenal de Caracas por Ludmila Vinogradoff – ABC – 13 de Abril 2017

Militantes del Partido Socialista de Venezuela (Psuv) han irrumpido en la Basílica de Santa Teresa mientras el Cardenal de Caracas, Jorge Urosa Savino, oficiaba la homilía para atacar con proclamas chavistas a favor del régimen de Nicolás Maduro e insultar y amenazar a los feligreses que seguían el acto religioso.

Es una tradición que en la Basílica Santa Teresa, situada en el centro de la capital, se celebre todos los años la procesión del Nazareno de San Pablo alrededor del templo. Sin embargo, esta vez los activistas del Psuv entraron violentamente gritando sus consignas políticas.

El diputado caraqueño Richard Blanco, del partido Un Bravo Pueblo, fundado por el alcalde Antonio Ledezma, dijo que los militantes del partido de gobierno recurren a este tipo de ataques pues se niegan a reconocer que perdieron el apoyo popular.

Calificó de aberrante que atenten contra una iglesia, contra el Cardenal Urosa Savino y contra los asistentes que en pleno acto de fe y convicción religiosa acudieron al llamado del Nazareno de San Pablo.

El diputado Blanco acusó al oficialismo. «El único responsable de esta cobarde acción recae sobre el Concejal Nebreda y jóvenes del Partido Socialista Unido de Venezuela comandados por el supuesto Alcalde del municipio Libertador Jorge Rodríguez. La ofensa al Nazareno de San Pablo, es un hecho repudiable, esta infamia jamás había ocurrido en nuestra historia, son unos fariseos que pronto recibirán su merecido, Dios castiga sin piedra y sin palos, esperen su merecido divino», concluyó.

Cardenal Porras: “Yo estoy con los muchachos, equivocados o no” – Reporte Catolico Laïco – 12 de Abril 2017

cardenalbaltazarporrasxrobertomata-3362-e1486152940455Memorable mensaje del Card Baltazar Porras a nuestros jóvenes que pelean por su patria: esta es nuestra Iglesia, la que se restea y no agota la solidaridad; nuestros pastores, que sienten y padecen con nosotros; nuestra fe, que nos enorgullece y fortalece en la unidad.-
“Yo estoy con los muchachos, miro cantidades de fotos, ellos, los muchachos, su furia, su ira, su inconformidad, su rabia, ¿y por qué no?, su poquito de odio, su gramo de violencia. No son santos, ni rezanderos, ni civilistas, ni poetas. Son eso, muchachos. No están hechos de razones, sino de corazones, sus ojos encendidos de tanto humo verde, la piedra en la mano, la china estirada y calculada, la botella de cerveza hecha de trapo y gasolina, de trapo y querosene, botellita ingenua que escupe fuego contra balas.
Igual, estoy con los muchachos. Con esa carajita que no pasa los 20 y le hace una gran puñeta a la tanqueta, con esa que abraza al Guardia tratando de ablandarlo para que no le dispare, con ese que le pinta una paloma con brazo tatuado de guerrero, como si la grosería derrumbara la escopeta, con la que saca el violín y toca el himno nacional, como si la Guardia la fuera a entender.
Yo estoy con los muchachos, equivocados o no, con su megáfono y su resistencia, su guarimba y su desobediencia, con los que se escapan de las madres, que ya no pueden atarlos a las casas, los muchachos que hicieron de la calle su campo de defensa.
Con los muchachos que se empecinan en despertar un país dormido que solo se lamenta, un país verbo, país paz de la fea, de la sumisa, de la conferencia.
Yo estoy con los muchachos, olvidé para qué sirve el verbo, les llevo agua, trapos y vinagre. Los muchachos que me recuerdan que aún no estoy muerto, que este país es mío, que este país nos merece.
Estoy con los muchachos, equivocados o no. Estoy con los muchachos que lloran en la noche calladitos, que se soban los moretones y entierran a sus muertos.
Estoy con los muchachos, inocentes, ingenuos, luchadores, soñadores, quizás porque tuve 20, quizás por vergüenza de dejarlos solos, no sé, por irresponsable, por mi pequeña cuota de odio, porque creo en las conquistas, no en las regalías, porque soy como ellos, un poco tonto, otro bravío, o simplemente porque no me da la gana de dejarle mi país a las hienas.
Estoy con los muchachos, con sus rostros cenizas, sus manos heridas, sus rodillas peladas, con su afonía, con su cansancio, con su duelo, con su llanto, con su frustración, con su impotencia, con cada piedra, en cada noche, en cada día de esta gran revuelta”.-

Cardenal Urosa rechaza el diálogo hasta que se convoquen las regionales – El Estimulo – 21 de Febrero 2017

cardenalurosa_bohumilpetrikaciprensa_130217El cardenal venezolano Jorge Urosa rechazó este martes la posibilidad de que la oposición retome un diálogo con el gobierno -que impulsa el Vaticano- en tanto no se convoquen los comicios regionales, aplazados por el poder electoral.

“Mientras no haya elecciones, respeto al derecho del pueblo a elegir el gobierno que quiera, no puede haber diálogo“, dijo Urosa a periodistas.

En diciembre pasado debieron realizarse por ley los comicios de gobernadores, pero el Consejo Nacional Electoral (CNE) los postergó para 2017, sin que haya fijado fecha.

“No se puede hablar de diálogo si uno de los acuerdos era definir y ejecutar la ruta electoral y ahora se habla de que las elecciones no son importantes”, añadió el prelado, duro crítico del chavismo.

Urosa denunció que el CNE está poniendo “condiciones imposibles a los partidos”, al exigirles reinscribirse como requisito previo a las votaciones.

Ese proceso, que comenzará el 4 de marzo, involucrará a 59 organizaciones que deberán recaudar firmas, cada una, en un lapso de 14 horas durante un fin de semana.

Varias agrupaciones -incluidas algunas chavistas alejadas del gobierno- sostienen que el dispositivo logístico hará “imposible” cumplir el trámite, por lo que podrían quedar ilegalizadas.

Los diálogos que promueven el Vaticano y la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) -para resolver la grave crisis política y económica- fueron interrumpidos por la oposición el pasado 6 de diciembre, aduciendo que el presidente Nicolás Maduro incumplió lo pactado.

Las partes firmaron un documento que preveía la definición de un cronograma electoral, liberación de opositores presos y respecto a la autonomía del Parlamento de mayoría opositora.

Posteriormente, la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) exigió el adelanto de las elecciones presidenciales, previstas para diciembre de 2018, pero Maduro asegura que ese tema nunca fue considerado en la mesa y en todo caso lo rechaza de plano.

El lunes, el exjefe del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero, uno de los delegados de la Unasur en el proceso, se reunió con Maduro en Caracas para tratar de reactivar las negociaciones.

Sin embargo, Stalin González, jefe de la fracción parlamentaria de la MUD, aseguró este martes que Zapatero no ha contactado a la oposición.

Fuentes de la MUD afirmaron a la AFP que “en conversaciones informales se negocia que se suspenda el proceso de renovación de partidos y que se fije la fecha de la elección de gobernadores para volverse a sentar”.

Los Obispos huelen a oveja pero, ¿a qué huele el Papa? por Jesús Petit Da Costa – Noticiero Digital – 14 de Febrero 2017

259-thumbnailEs conocido el pasaje de los Evangelios en el cual Cristo le encarga a Pedro la que será tarea de todos los Papas como pastores de los cristianos: “apacienta a mis ovejas.” Haciendo uso de este lenguaje el Papa Francisco, apenas electo, encomendó a obispos y sacerdotes “ser pastores con olor a oveja”, lo que significa servir “a los pobres, a los cautivos y a los oprimidos y llegar a las periferias, donde el pueblo fiel está más expuesto a la invasión de los de los que quieren saquear su fe”.

Los Obispos venezolanos han cumplido con esta misión. Se ha identificado con el pueblo cristiano, cuya situación lamentable han venido denunciando reiteradamente. Recientemente la Asamblea Plenaria del Episcopado Venezolano se ha pronunciado con estas palabras: “La actual realidad venezolana es extremadamente crítica. Una gran oscuridad cubre nuestro país. Estamos viviendo situaciones dramáticas. Nunca antes habíamos visto tantos hermanos nuestros hurgar en la basura en búsqueda de comida, el deterioro extremo de la salud pública, la alta desnutrición en los niños, el altísimo índice de inflación con la consecuente pérdida del poder adquisitivo, la corrupción generalizada e impune propiciada particularmente por el control de cambio, el odio y la violencia política, los elevados índices de delincuencia e inseguridad, el pésimo funcionamiento de los servicios públicos, dubujan un oscuro panorama que se agrava cada día que pasa… Esta cultura de muerte en la que estamos sumidos configura un estado acciones y decisiones moralmente inaceptables que descalifica éticamente a quien lo provoca, mantiene o justifica.”

Luego hace el diagnóstico: “La causa fundamental, como lo hemos afirmado en otras ocasiones, es el empeño del Gobierno de imponer el sistema totalitario recogido en el Plan de la Patria (llamado Socialismo del Siglo XXI), a pesar de que el sistema socialista marxista ha fracasado en todos los países en que se ha instaurado, dejando una estela de dolor y pobreza”. Entonces la enfermedad mortal que padece Venezuela se llama COMUNISMO SALVAJE, respecto al cual Monseñor Padrón, presidente de la CEV, dice: “En la historia del país ningún gobierno había hecho sufrir tanto al pueblo.”

Esta condena del comunismo salvaje que se nos ha impuesto a los venezolanos se inscribe dentro de la Doctrina Social de la Iglesia, constituyendo el capítulo especial para Venezuela. Entonces no tiene justificación alguna la intervención del Vaticano que la contradice propiciando un diálogo imposible e inaceptable entre comunismo y democracia, entre opresor y oprimido, entre victimario y víctima, entre explotador y explotado. Imposible porque entre ambas partes hay una contradicción irresoluble que impide su coexistencia. Inaceptable por ser inmoral conforme a la doctrina de Cristo y de los doctores de la Iglesia que consagran a la rebelión como un derecho natural contra la tiranía fundado en la dignidad del ser humano.

Evidentemente el Papa Francisco no huele a oveja, por lo menos a oveja venezolana, porque ha favorecido a la tiranía comunista, para mayor desgracia títere de Cuba, en lugar de respaldar firme y decisivamente a los Obispos venezolanos, que sí huelen a oveja y actúan conforme a la Doctrina Social de la Iglesia. El Papa debió ajustar la actitud del Vaticano a los pronunciamientos de la Conferencia Episcopal, y no hacer lo contrario de lo que predica. Manda a oler a oveja y luego se aparta de ellos. Entonces los laicos tenemos derecho a preguntar: ¿a qué huele el Papa?

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