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Arzobispo venezolano será el nuevo Sustituto de Asuntos Generales en el Vaticano – La Patilla – 15 de Octubre 2018

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En su primer día como Sustituto de Asuntos Generales, el Arzobispo venezolano de 58 años, Edgar Peña Parra, fue presentado a la Secretaría de Estado por el Papa Francisco, acompañado por el Cardenal Parolín, reseña VaticanNews.

La mañana del lunes 15 de octubre, Mons. Edgar Peña Parra asumió su nuevo cargo como Sustituto de Asuntos Generales de la Secretaría de Estado. Nombrado por el Papa Francisco el pasado 15 de agosto, sustituye al Cardenal Angelo Becciu, que ha pasado a ser Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos.

Encuentro con el Papa Francisco

Esta mañana el Papa Francisco, acompañado por el Cardenal Secretario de Estado Pietro Parolin, ha presentado al Prelado a todo el personal de las tres Secciones del Dicasterio Vaticano, representado por sus respectivos superiores, en la Biblioteca de la Secretaría de Estado. El Santo Padre y el nuevo Suplente saludaron personalmente a los funcionarios que se habían reunido para la ocasión.

El papel del Sustituto

El Suplente dirige la primera Sección del Secretariado de Estado que es especialmente responsable -según la Constitución Apostólica Pastor Bonus- “de la gestión de los asuntos relativos al servicio diario del Papa”; y de fomentar las relaciones con los diversos departamentos de la Curia Romana, “sin perjuicio alguno de su autonomía, y de coordinar el trabajo”.

Asuntos Generales se encarga también de “redactar y enviar las constituciones apostólicas, las cartas de decreto, las cartas apostólicas, las espístolas y otros documentos” que el Papa le confía; así como de llevar a cabo todos los actos relativos a los nombramientos que deben ser hechos o aprobados por el Pontífice en la Curia romana y en otros organismos dependientes de la Santa Sede. Asimismo, publica las actas y los documentos públicos de la Sede en el boletín titulado “Acta Apostolicae Sedis”; y divulga las comunicaciones oficiales relativas a los actos del Sucesor de Pedro y a la actividad de la Santa Sede.

Comunicado oficial de la Arquidiócesis de Caracas con motivo del fallecimiento del concejal Fernando Alban – 8 de Octubre 2018

Ante la muerte del Concejal Fernando Albán, el día de hoy 8 de octubre de 2018, cuando se encontraba detenido en la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) en Plaza Venezuela, manifestamos el profundo pesar de la Iglesia Católica de Caracas y  nos solidarizamos con el dolor de la familia Albán en estos momentos de incertidumbre y consternación.

Hacemos del conocimiento de toda la comunidad nacional e internacional que el Concejal del Municipio Libertador de Caracas Fernando Albán era hombre de sólidos valores cristianos y compromiso con los pobres. Por todos es sabido que desde el viernes 5 de octubre había sido detenido por el Órgano de Inteligencia Venezolana (SEBIN). La información dada hoy por el Fiscal General de la República nos deja perplejos y llenos de dudas razonables ante la tesis de un supuesto suicidio, no corroborado por una investigación profunda y objetiva.

Exigimos al Estado Venezolano que realice una investigación objetiva e imparcial sobre los hechos ocurridos en la sede del SEBIN en Plaza Venezuela, este lunes 8 de octubre. En tal sentido solicitamos que se establezca la verdad sobre lo ocurrido y se determinen las responsabilidades del caso, tomando en cuenta que el Concejal Albán estaba bajo la custodia del Estado Venezolano, quien es responsable de garantizar la vida e integridad personal de los detenidos. Repudiamos cualquier hecho contrario a la dignidad humana y al respeto de los Derechos Humanos de las personas que se encuentran privadas de libertad por hechos de naturaleza política y, en especial, lo sucedido con quien era Concejal de la “Comisión de Culto, Fomento e Impulso del Buen Vivir” por las Parroquias Santa Rosalía, San Pedro, El Recreo y San Agustín. Hombre comprometido con la acción social de la Iglesia Católica en Caracas con Caritas, “La Olla Solidaria”, en los barrios más humildes y “El kilo de amor” para la gente pobre. Hasta ayer se conoció que estaba sereno y tranquilo -inclusive- envió directrices a su equipo para que mantuviese el trabajado en favor de los pobres.

Elevamos plegarias a nuestro Señor Jesucristo por su eterno descanso, y para  que le otorgue a su familia el consuelo de la esperanza en la Resurrección. Así también oramos, para que en nuestra Patria se respeten los derechos humanos de todos los venezolanos, no se vulnere la dignidad del ser humano y el legítimo derecho a la vida de todos los ciudadanos, sin distingo alguno, y se instaure la justicia fundamentada en la verdad, único camino hacia la paz perdurable en nuestro país.

Que María Santísima, nuestra Señora de Coromoto nos guíe para construir el progreso de nuestra Patria por caminos de justicia, fraternidad y paz.

EMMO. CARD. BALTAZAR ENRIQUE PORRAS CARDOZO

Señores Obispos Auxiliares y Reverendos Vicarios Episcopales de la Arquidiócesis de Caracas

*Caracas 8 de octubre de 2018*

Dictadura, Iglesia y esperanza por Luis Ugalde S.J. – El Nacional – 20 de Julio 2018

Luis_Ugalde_ex_rector_ucab“Desde el Ejecutivo Nacional, la ilegítima asamblea nacional constituyente y el Consejo Nacional Electoral se pretende conculcar uno de los derechos más sagrados del pueblo venezolano: la elemental libertad para elegir a sus gobernantes en justa competencia electoral, con autoridades imparciales, sin manipulaciones ni favoritismos. Mientras existan presos políticos, y adversarios a quienes se les niega su derecho a postularse, no habrá proceso electoral libre y soberano. Reiteramos que la convocatoria del 20 de mayo fue ilegítima, como lo es la asamblea nacional constituyente impuesta por el Poder Ejecutivo. Vivimos un régimen de facto, sin respeto a las garantías previstas en la Constitución y a los más altos principios de dignidad del pueblo” (n.° 6).

“Las actitudes de prepotencia, autoritarismo y abuso de poder, así como la constante violación de los derechos humanos, van acumulando sobre sus autores un rechazo que las generaciones futuras les reclamarán. En cierto modo resulta suicida seguir insistiendo tercamente en un camino de autodestrucción que se volverá contra sus promotores. La Iglesia no alienta los deseos de venganza ni las retaliaciones, pero tampoco promueve la impunidad de delitos que atentan contra la vida, la dignidad humana y los derechos fundamentales” (n.° 7).

Contundente e irrefutable este cuadro dramático que pinta la Conferencia Episcopal Venezolana en este mes de julio, sin evadir la tragedia nacional diciendo que ellos no se meten en política, lo que sería una enorme irresponsabilidad de cara al Evangelio de la vida.

“La consulta electoral realizada a finales del mes de mayo, a pesar de todas las voces –entre ellas la nuestra– que advertían su ilegitimidad, su extemporaneidad y sus graves defectos de forma solo sirvió para prolongar el mandato del actual gobernante. La altísima abstención, inédita en un proceso electoral presidencial, es un mensaje silencioso de rechazo, dirigido a quienes pretenden imponer una ideología de corte totalitario, contra el parecer de la mayoría de la población” (n.° 5).

¿Responsables?

“El principal responsable de la crisis por la que atravesamos es el gobierno nacional, por anteponer su proyecto político a cualquier otra consideración, incluso humanitaria; por sus erradas políticas financieras, por su desprecio a la actividad productiva y a la propiedad privada, por su actitud constante de poner obstáculos a quienes tienen voluntad de resolver algún aspecto de la problemática actual. El gobierno se presenta ante el país como víctima de manejos externos e internos. Esto no es más que la confesión de la propia incapacidad para manejar el país. No se puede pretender resolver la situación de una economía fallida con medidas de emergencia como bolsas de comida y bonos” (n.° 3).

“Es necesario favorecer en la acción de gobierno y de las instituciones públicas y privadas al ciudadano, al venezolano, al hombre y la mujer concretos que sufren y padecen los males actuales, y anhelan su superación. Ignorar al pueblo, hablar indebidamente en su nombre, reducir ese concepto a una parcialidad política o ideológica son tentaciones propias de los regímenes totalitarios, que terminan siempre despreciando la dignidad del ser humano” (n.° 4).

La tragedia nacional se refleja también en el éxodo desesperado y la diáspora con gravísimos problemas para millones de venezolanos: “Una de las situaciones que clama dramáticamente desde su silencio es el fenómeno de la emigración. Venezuela se ha ido convirtiendo en un país en diáspora (…) La emigración produce situaciones dramáticas (…) Muchas de estas situaciones han encontrado alivio en la mano generosa que las iglesias hermanas de países vecinos han extendido a nuestros compatriotas, lo cual agradecemos de todo corazón” (n.° 9).

¿Hay esperanza?

La Iglesia abre su tesoro espiritual y nos lleva a la fuente de la esperanza que mantuvo vivo al pueblo de Israel en sus momentos más duros de esclavitud y destierro: “El libro del Éxodo nos enseña que Dios guía a su pueblo de la esclavitud a la libertad (…) Dios, por medio del profeta Isaías, nos invita a no tener miedo, conscientes por nuestra fe de que no estamos solos, sino que el Señor nos acompaña y nos fortalece en nuestras vicisitudes” (n.° 11).

Para salir de este drama los obispos llaman a la esperanza activa que lleva a la acción inteligente y responsable:

-A la sociedad civil. “Ante la situación desastrosa que se deteriora permanentemente por las erradas políticas establecidas, y que los responsables se niegan a rectificar, animamos a la sociedad civil a ofrecer sus talentos y capacidades para explorar soluciones (…) Ciertamente la situación es abrumadora, pero no nos podemos acostumbrar a la precariedad que tanto humilla a nuestro pueblo. Por otra parte, animamos a las diferentes organizaciones de la sociedad civil, y a los partidos políticos, a exigir la restitución del poder soberano al pueblo, utilizando todos los medios que contempla nuestra Constitución (referendo consultivo, manifestaciones y otros) (n.° 14).

-A la Fuerza Armada. “Exhortamos a la Fuerza Armada a que se mantenga fiel a su juramento ante Dios y la patria de defender la Constitución y la democracia, y a que no se deje llevar por una parcialidad política e ideológica” (n.° 15).

-A toda la comunidad eclesial. “Las diócesis, parroquias y otras instituciones, a pesar de sus limitaciones logísticas y financieras han desplegado una amplia campaña de ayuda a los más necesitados, especialmente en lo que se refiere a alimentación y acceso a medicamentos” (n.° 16). Pero al mismo tiempo exigen acción para el “cambio estructural”. “Corresponde a cada iglesia local buscar los medios, los métodos y las estrategias para contribuir a ese cambio con acciones concretas” (n.° 16). “Nos comprometemos a realizar actos y eventos de religiosidad popular, por ejemplo: procesiones con las imágenes del Señor, la Virgen o los santos más queridos en cada lugar. La esperanza y el compromiso concreto deben llevarnos a ser samaritanos unos de otros en esta hora difícil en que nos encontramos” (n.° 17). “En sus horas de dolor y prueba, el creyente se toma con más fuerza de la mano de su Señor” (n.° 18).

Para salir de esta tragedia es la sociedad venezolana entera la que se tiene que poner en pie de marcha. Nadie se puede excusar ni puede negar su esfuerzo para el cambio. El gobierno se ha convertido en agresor de la sociedad y nos debe su renuncia para nuestra liberación. Menos costosa su renuncia voluntaria, antes de que sea obligado por el caos y la desesperación generalizada. Renuncia que abre la puerta a una transición pacífica y democrática negociada para que en la reconstrucción participen también millones de venezolanos, de cuya esperanza abusó este régimen volviéndola ruina espantosa.

Exhortación del Episcopado Venezolano – 11 de Julio 2018

CENTÉSIMO DÉCIMA
ASAMBLEA PLENARIA ORDINARIA
DEL EPISCOPADO VENEZOLANO

EXHORTACIÓN DEL EPISCOPADO VENEZOLANO
“NO TEMAS, YO ESTOY CONTIGO” Is. 41, 10

INTRODUCCIÓN

1. Los Obispos de Venezuela, reunidos en la 110° Asamblea General de nuestra Conferencia Episcopal, como pastores del Pueblo de Dios, atendemos los temas pastorales que nos son propios; sin embargo, como ciudadanos, dirigimos la mirada y la reflexión hacia nuestro país y su situación particular, que sin temor a equivocarnos calificamos como una “gran tribulación” (Cfr. Ap 12, 7-12), que afecta a la vida de los venezolanos y compromete seriamente su futuro.

2. Como lo vislumbrábamos en nuestra Declaración del 23 de abril del presente año, la situación del país se torna cada vez más grave. La mayor parte de la población no cuenta con los medios para hacer frente a la monstruosa hiperinflación. La calidad de vida de los venezolanos, ya sumamente precaria, se deteriora día a día. A los graves problemas que reiteradamente hemos puesto de relieve en nuestras exhortaciones y comunicados, relativos a las áreas de la alimentación, la salud, los servicios públicos (agua, electricidad, comunicaciones, vialidad), la seguridad personal, el empleo y el ingreso, se suman ahora los de la circulación y venta del efectivo y el del transporte público. En este último caso, siendo evidente la desaparición paulatina del parque automotor, la improvisación de medios de transporte sin control ni seguridad ha sido ocasión de tragedias en distintos puntos del país, con pérdida de vidas humanas y mayores dolores para numerosas familias.

EL PROBLEMA POLÍTICO

3. El principal responsable de la crisis por la que atravesamos es el gobierno nacional, por anteponer su proyecto político a cualquier otra consideración, incluso humanitaria; por sus erradas políticas financieras, por su desprecio a la actividad productiva y a la propiedad privada, por su actitud constante de poner obstáculos a quienes tienen voluntad de resolver algún aspecto de la problemática actual. El gobierno se presenta ante el país como víctima de manejos externos e internos. Esto no es más que la confesión de la propia incapacidad para manejar el país. No se puede pretender resolver la situación de una economía fallida con medidas de emergencia como bolsas de comida y bonos.

4. Es necesario favorecer en la acción de gobierno y de las instituciones públicas y privadas al ciudadano, al venezolano, al hombre y mujer concretos que sufren y padecen los males actuales, y anhelan su superación. Ignorar al pueblo, hablar indebidamente en su nombre, reducir ese concepto a una parcialidad política o ideológica, son tentaciones propias de los regímenes totalitarios, que terminan siempre despreciando la dignidad del ser humano.

5. La consulta electoral realizada a finales del mes de mayo, a pesar de todas las voces –entre ellas la nuestra– que advertían su ilegitimidad, su extemporaneidad y sus graves defectos de forma, sólo sirvió para prolongar el mandato del actual gobernante. La altísima abstención, inédita en un proceso electoral presidencial, es un mensaje silencioso de rechazo, dirigido a quienes pretenden imponer una ideología de corte totalitario, contra el parecer de la mayoría de la población.

6. Desde el Ejecutivo Nacional, la ilegítima Asamblea Nacional Constituyente y el Consejo Nacional Electoral se pretende conculcar uno de los derechos más sagrados del pueblo venezolano: la elemental libertad para elegir a sus gobernantes en justa competencia electoral, con autoridades imparciales, sin manipulaciones ni favoritismos. Mientras existan presos políticos, y adversarios a quienes se les niega su derecho a postularse, no habrá proceso electoral libre y soberano. Reiteramos que la convocatoria del 20 de mayo fue ilegítima, como lo es la Asamblea Nacional Constituyente impuesta por el Poder Ejecutivo. Vivimos un régimen de facto, sin respeto a las garantías previstas en la Constitución y a los más altos principios de dignidad del pueblo.

7. Las actitudes de prepotencia, autoritarismo y abuso de poder, así como la constante violación de los derechos humanos, van acumulando sobre sus autores un rechazo que las generaciones futuras les reclamarán. En cierto modo resulta suicida seguir insistiendo tercamente en un camino de autodestrucción que se volverá contra sus promotores. La Iglesia no alienta los deseos de venganza ni las retaliaciones, pero tampoco promueve la impunidad de delitos que atentan contra la vida, la dignidad humana y los derechos fundamentales.

8. Urge en Venezuela una dirigencia política que ponga en el centro de sus reflexiones y de su accionar al pueblo venezolano, que tenga conciencia de que más allá de controlar el poder, la política es el oficio de quien movido por la nobleza y los principios éticos sabe ponerse al servicio de los ciudadanos y no de mezquinos intereses. Los líderes de la oposición deben ofrecer al pueblo alternativas de cambio, y trabajar con más fuerza por su bienestar.

UN PAÍS EN DIÁSPORA

9. Una de las situaciones que clama dramáticamente desde su silencio es el fenómeno de la emigración. Venezuela se ha ido convirtiendo en un país en diáspora. Manos que construían y producían, mentes que investigaban y enseñaban, van dejándonos para irse a otros países. La emigración produce situaciones dramáticas: la dura lucha por hacerse un lugar en un país extraño; la posibilidad de caer en el vicio o en la prostitución, o en manos de redes que explotan a sus semejantes; el estigma del rechazo; la tristeza de quienes aquí se quedan; el regreso en situación de fracaso de quienes no han encontrado dónde colocarse (Cfr. COMISIÓN EPISCOPAL DE FAMILIA E INFANCIA, Documento “Familia en Migración”, 15 de junio de 2018, nn. 6-8). Muchas de estas situaciones han encontrado alivio en la mano generosa que las iglesias hermanas de países vecinos han extendido a nuestros compatriotas, lo cual agradecemos de todo corazón.

10. Muchos emigrantes venezolanos desempeñan oficios humildes y honestos, que en modo alguno los rebajan o los envilecen, y que por lo tanto no pueden ser motivo de burla ni desprecio. En otros casos el emigrante lleva el acervo de una excelente formación académica y una dilatada experiencia laboral, que le permite ejercer en muchos países la docencia, la medicina, disciplinas científicas o industriales de alta calificación. En todo caso, quienes se han marchado, especialmente los jóvenes, constituyen un talento humano que se va perdiendo para la construcción de nuestro país. Si se ofreciera al venezolano alguna esperanza de futuro no tendría que emigrar. Venezuela espera la vuelta de sus hijos para reemprender el camino de un sano progreso.

EL MENSAJE DE LA PALABRA DE DIOS

11. La Palabra de Dios nos alecciona al garantizarnos que Dios está siempre al lado de su pueblo, en especial en sus horas más difíciles. El libro del Éxodo nos enseña que Dios guía a su pueblo de la esclavitud a la libertad, pero que también lo educa, a través de pruebas y dificultades, para que alcance la madurez necesaria como nación. Dios, por medio del profeta Isaías, nos invita a no tener miedo, conscientes por nuestra fe, de que no estamos solos, sino que el Señor nos acompaña y nos fortalece en nuestras vicisitudes.

12. Dios nos quiere decir también que las pruebas, sinsabores y amarguras de la vida no son señal de su abandono, sino que pueden ser también ocasión de crecimiento y de salvación. La oración, el ofrecimiento del sacrificio y de las horas adversas nunca serán inútiles, aunque no veamos su resultado de inmediato: la oración perseverante alcanza lo que pide, como nos garantiza el Señor en el evangelio (Mt 7, 7).

APORTE Y RESPUESTA DE LA IGLESIA

13. La Iglesia, cuya misión espiritual está claramente señalada por Cristo en el Evangelio, no pretende sustituir en su papel y vocación a quienes conocen y manejan la Política. No aspira dominar el panorama social, ni convertirse en factor de gobierno o de oposición. Sin embargo, estimula al laicado debidamente formado y consciente de sus obligaciones y derechos ciudadanos, a hacer oír su voz y a intervenir activamente en la palestra política, con el fin de que los altos principios y valores que la fe cristiana nos transmite se vivan también en el ámbito de lo público y se traduzcan en obras de bien común.

14. Ante la situación desastrosa que se deteriora permanentemente por las erradas políticas establecidas, y que los responsables se niegan a rectificar, animamos a la sociedad civil a ofrecer sus talentos y capacidades para explorar soluciones. Hay muchas personas comprometidas con el país, sus comunidades, sus familias. Existe en el venezolano mucha creatividad, iniciativa, espíritu de sacrificio: todo ello se manifiesta en un trabajo esforzado y diversas iniciativas de emprendimiento. Ciertamente la situación es abrumadora, pero no nos podemos acostumbrar a la precariedad que tanto humilla a nuestro pueblo. Por otra parte, animamos a las diferentes organizaciones de la sociedad civil, y a los partidos políticos, a exigir la restitución del poder soberano al pueblo, utilizando todos los medios que contempla nuestra Constitución (referendo consultivo, manifestaciones y otros).

15. Exhortamos a la Fuerza Armada a que se mantenga fiel a su juramento ante Dios y la Patria de defender la Constitución y la democracia, y a que no se deje llevar por una parcialidad política e ideológica.

16. El Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia nos invitan a ser solidarios. Nuestras diócesis, parroquias y demás instituciones, a pesar de sus limitaciones logísticas y financieras, han desplegado una amplia campaña de ayuda a los más necesitados, especialmente en lo que se refiere a alimentación y acceso a medicamentos (ollas comunitarias, comedores, bancos de medicinas). Debemos continuar y reforzar en lo posible esta acción solidaria con el apoyo generoso que tantos fieles aportan, aun desde su pobreza. Pero, además, la comunidad eclesial está llamada a favorecer un cambio estructural en pro de la transformación de nuestra sociedad (Cfr. CONCILIO PLENARIO DE VENEZUELA, Documento La Contribución de la Iglesia… N° 58): corresponde a cada Iglesia local buscar los medios, los métodos y las estrategias para contribuir a ese cambio con acciones concretas.

17. No debemos desanimarnos nunca frente a los desafíos de un presente incierto y difícil: al contrario, puesta nuestra confianza en Dios, que nos da la fuerza para el testimonio y para hacer el bien, afiancemos las exigencias en favor de la justicia y la libertad. Con el fin de animar la esperanza y rogar por las necesidades concretas de cada comunidad, nos comprometemos a realizar actos y eventos de religiosidad popular, por ejemplo: procesiones con las imágenes del Señor, la Virgen o los santos más queridos en cada lugar. La esperanza y el compromiso concreto deben llevarnos a ser samaritanos unos de otros en esta hora difícil en que nos encontramos. En ese contexto, el IV Encuentro Nacional de Jóvenes (ENAJÓ), que se celebrará del 1° al 4 de agosto en la Provincia eclesiástica de Cumaná, quiere ser un aporte valiente y esperanzador de los jóvenes católicos de Venezuela ante la situación que vive el país.

18. Una vez más, Dios nos reitera: “No temas, yo estoy contigo”. En sus horas de dolor y prueba, el creyente se toma con más fuerza de la mano de su Señor. En estos momentos de sufrimiento y lucha, invocamos una vez más la maternal intercesión de la Santísima Virgen María de Coromoto, para que Ella, con su oración ante su Hijo, nos ayude a superar los males de la situación actual. Como nos ha dicho el Papa Francisco: “María es como Dios quiere que sea su Iglesia: Madre tierna, humilde, pobre de cosas y rica en amor” (PAPA FRANCISCO, Fiesta del Inmaculado Corazón de María, 9 de junio de 2018).

Con nuestra bendición,

Los Obispos de Venezuela.

El Papa nombra al cardenal Baltazar Porras como Administrador Apostólico de la Arquidiócesis de Caracas – La Patilla – 9 de Julio 2018

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El Santo Padre ha nombrado hoy 09 de julio de 2018 al Emmo. Sr. Cardenal Baltazar Enrique Porras Cardozo, Arzobispo de Mérida, como Administrador Apostólico de la Arquidiócesis de Caracas, otorgándole todos los derechos facultades y obligaciones que comportan a los obispos diocesanos a norma del derecho.

El Papa Francisco a través de un Decreto de la Congregación para los Obispos y firmado por el Cardenal Mac Oullet, Prefecto de la Congregación para los Obispos ha realizado este nombramiento y designación al encontrarse vacante esta sede arzobispal.

La sede de la Arquidiócesis de Caracas era sede vacante desde el 28 de agosto de 2017 cuando el Emmo. Sr. Cardenal Jorge Urosa presentó su renuncia ante el Papa Francisco de acuerdo a lo establecido en el canon 401.1 del Código de Derecho Canónico. “”Al Obispo diocesano que haya cumplido setenta y cinco años de edad se le ruega que presente la renuncia de su oficio al Sumo Pontífice, el cual proveerá teniendo en cuenta todas las circunstancias”.

 

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Comunicado de la Presidencia de la CEV ante la deslegitima realización de las elecciones presidenciales – 14 de Mayo 2018

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                             COMUNICADO

1. En Venezuela, cada día vamos entrando en una espiral de conflictos que tiene su raíz en la crisis generalizada que se vive en el país, crisis que afecta poderosamente a las personas y a las familias más vulnerables: los pobres, los campesinos, los obreros, los enfermos, los ancianos, los indígenas y los niños. Pero no sólo son estos sectores los afectados, también la sufren los profesionales, los estudiantes y las instituciones en general.

2. Esta realidad no ha sido atendida ni por el gobierno nacional ni por los gobiernos regionales, y clama al cielo el deterioro creciente que sufre el pueblo. Consecuencia directa de esto es la indiferencia ante una campaña electoral que no ha tenido emociones, ni proyecto país, ni un número considerable de seguidores. En el fondo el pueblo entiende que la convocatoria a estas elecciones ha sido hecha con tanta antelación por ventajismo e intereses políticos, además de ser ilegítima por el ente que la convocó.

3. Ante esta realidad queremos recordar y ratificar lo que ya hemos planteado: “Ante problemas humanos de tal magnitud, se deslegitima la realización de las elecciones presidenciales, convocadas para el próximo 20 de mayo. Tal como están concebidas, sin las suficientes garantías que identifican todo proceso electoral libre, confiable, transparente, con innumerables inhabilitaciones de posibles candidatos, lejos de aportar una solución a la crisis que vive el país, pueden agravarla y conducirlo a una catástrofe humanitaria sin precedentes. Por tanto, es urgente su postergación para el último trimestre del año” (23-04-2018).

4. Esta petición que hemos hecho por el bien del país, sigue vigente ante la importancia que reviste una elección presidencial. No se puede anteponer el interés de pequeños grupos políticos, ante el interés de la gran mayoría de la población venezolana. Nuevamente pedimos públicamente la postergación de estas elecciones para el último trimestre del año, aunque estemos a pocos días del 20 de mayo, día señalado para las mismas.

5. La Iglesia celebra la solemnidad de Pentecostés el 20 de mayo, por lo que pedimos al Espíritu Santo que guíe las mentes y los corazones de los Venezolanos, para que ratifiquemos nuestro servicio al país y su gente, entendiendo que la democracia y sus valores se perfeccionan si las condiciones de convivencia, de desarrollo y de la vivencia del bien común favorecen a todo el pueblo.

Caracas, 14 de mayo de 2018.
Con nuestra bendición.

+José Luis Azuaje Ayala
Obispo de Barinas
Presidente de la CEV

+Mario Moronta Rodríguez
Obispo de San Cristóbal
1° Vicepresidente de la CEV

+Raúl Biord Castillo
Obispo de La Guaira
2° Vicepresidente de la CEV

+José Trinidad Fernández Angulo
Obispo Auxiliar de Caracas
Secretario General de la CEV

+Jorge Cardenal Urosa S.
Arzobispo de Caracas
Presidente honorario de la CEV

+Baltazar Cardenal Porras C.
Arzobispo de Mérida
Presidente honorario de la CEV

“Venezuela sufre un genocidio, una tragedia inimaginable” por Andrés Beltramo Alvarez – Ciudad del Vaticano – La Stampa – 8 de Mayo 2018

Dos obispos venezolanos cuentan detalles sobre la crisis humanitaria que vive el país sudamericano. Y advierten que el gobierno del presidente Nicolás Maduro “es delincuencial”

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Jaime José Villarroel Rodríguez y Enrique Pérez Lavado

La crisis en Venezuela se agudiza a cada momento. Diariamente, miles de personas abandonan el país engrosando la peor ola migratoria de las últimas décadas en Sudamérica. Una situación creada por un “gobierno delincuencial”, cuyos dirigentes “están involucrados en el narcotráfico” y, para mantener su poder, están provocando “un genocidio”.

Es el crudo diagnóstico que trazan dos obispos venezolanos. Jaime José Villarroel Rodríguez y Enrique Pérez Lavado, de Carúpano y Maturín respectivamente. Sus diócesis son pequeñas, ubicadas al noreste del país. No obstante, sufren igualmente los estragos de una tempestad social y económica que parece no tener fin. En esta peculiar entrevista doble con el Vatican Insider denuncian la trágica realidad en esa nación.

¿Cómo es la situación en Venezuela?
Jaime José Villarroel Rodríguez: “Tenemos una tragedia de dimensiones inimaginable. En este momento la situación de la falta de alimentos se ha agravado, más del 80 por ciento de las personas viven en pobreza y más del 20 por ciento padece pobreza extrema, a causa de la cual la gente no tiene ni para comer. La falta de medicinas es una calamidad, porque las personas mueren por eso. El año pasado más de 22 mil recién nacidos fallecieron y se registraron más de 700 mil casos de malaria o paludismo. Nosotros los venezolanos no imaginamos lo que se nos viene encima después de cinco años de decrecimiento económico en torno al 35 por ciento. La industria está totalmente destruida y la gente quiere irse del país porque no ve esperanza ni solución posible”.

¿Cómo se explica esta situación?
Enrique Pérez Lavado: “Hay un componente ideológico que todos conocemos pero es lo que menos pesa, porque existen otros intereses muy graves de por medio. Nuestros altos dirigentes políticos y militares están involucrados en el negocio del narcotráfico internacional. Esto ha llevado a que no se preocupen del pueblo sino de incrementar sus capitales, todos en el exterior. Eso les conviene, no hay otra manera de explicarse que estemos llegando a una especie de genocidio. Es una palabra muy grave, pero ya la situación ha alcanzado niveles de aniquilación hacia el pueblo venezolano. La gente está huyendo del país, es un asunto de supervivencia. No sabemos entonces qué busca esta gente. Quizás desde afuera es difícil comprender que no se trata de una dictadura política ni militar sino del ejercicio de una verdadera delincuencia”.

Jaime José Villarroel Rodríguez: “Puede sonar radical pero este es un gobierno delincuencial porque sabe del sufrimiento del pueblo y, por sus decisiones, gente muere, por eso está cometiendo un genocidio, eso no se puede negar. No podemos decir que es negligente porque no conoce la realidad”.

¿Cómo sobrevivir en esta situación?
Jaime José Villarroel Rodríguez: “La Iglesia tiene la misión de acompañar al pueblo. Es la única institución que tiene credibilidad porque está cercana a la gente y habla con claridad. Su trabajo, a través de instituciones como Cáritas, es extraordinario, en condiciones dificilísimas porque el gobierno no permite que entre ningún tipo de ayuda humanitaria. En nuestras parroquias y oficinas diocesanas se abren cada vez más comedores, se busca llevar medicinas para asistir a los enfermos necesitados, se asiste a niños desnutridos y a las madres. Poco a poco estamos sobreviviendo. El pueblo se las ingenia, a veces debe buscar en la basura la comida o comer mal porque no hay otra salida”.

El Papa Francisco ha indicado siempre al diálogo como el único camino de salida a la crisis, ¿esa vía ya está agotada?
Enrique Pérez Lavado: “Al diálogo no lo descartamos nunca porque es el camino fundamental para nosotros, por convicción no podemos recomendar caminos distintos a ese. Sin embargo en este momento está cerrado. Se mantienen algunas instancias de diálogo a otros niveles, por ejemplo algunos contactos entre delegados el Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam) y personeros del gobierno, pero son -más bien- de tipo académico, no político. Siempre hablamos con el Papa del diálogo pero pensamos que, en este momento, no es factible”.

¿Hacia dónde creen ustedes que va el gobierno?
Jaime José Villarroel Rodríguez: “A una radicalización de este sistema, a terminar de controlar la otras instancias que quedan como la banca privada y tomar las pocas empresas que restan, terminando de apoderarse de todas las instituciones. Busca un pueblo sometido, no admite ningún tipo de crítica ni disidencia, menos de la Iglesia católica. Va a haber menos libertad, más violaciones de los derechos humanos y un país más sometido, donde cada vez existe menos esperanza. Quizás lo que va a ocurrir es que debamos salir a las calles, a recoger a los muertos para ver cómo les damos cristiana sepultura”.

Ustedes se reunieron estos días con el secretario de Estado de Vaticano, Pietro Parolin. ¿Cuál es la posición de la Santa Sede sobre lo que ocurre en Venezuela?
Enrique Pérez Lavado: “La Santa Sede sigue muy de cerca toda la situación. Anualmente la presidencia de la Conferencia Episcopal viene a Roma, se reúne con el secretario de Estado y con el Papa. Hay una información directa de los hechos y de la postura que hemos tomado los obispos. La mediación que se intentó para el diálogo no dio resultados, la misma Santa Sede lo reconoció. El pontífice ha manifestado su apoyo a los obispos venezolanos y, por supuesto, al pueblo. No obstante, la situación venezolana es tan compleja y evoluciona tan rápidamente que no es fácil mantener una posición fija, predecible. Por eso se requiere estar sobre la marcha y en eso el Papa debe hacer alarde de prudencia, porque sería como la última carta a jugar en esta situación”.

¿Qué va a pasar? ¿En qué va a terminar todo esto?
Jaime José Villarroel Rodríguez: “Nosotros no perdemos la esperanza de que podamos superar esta tragedia. ¿Cuándo va a ser? No sabemos. Pero igual luchamos, trabajamos, estamos junto al pueblo, no nos dejamos vencer por el desánimo y por estas situaciones tan difíciles, que parecen imposibles de superar en este momento. Nuestro mensaje siempre es de esperanza, no de gente derrotada. El pueblo venezolano ahora sólo quiere sobrevivir. No podemos pensar ni siquiera en qué pasará dentro de una semana, sólo vivimos pensando en cómo llegar al final del día. Pero no somos un pueblo que renuncia a luchar por sus libertades, por una vida más digna y para darle un futuro a los hijos. En estas situaciones difíciles, nuestra tarea es sembrar la esperanza en el corazón de las personas, así cuando esta situación pase aquella semilla germinará y dará frutos”.

Mientras tanto hay que afrontar el hoy…
Jaime José Villarroel Rodríguez: No podemos esperar a que esto pase para hacer nuestro trabajo, hay que hacerlo ya de modo que la buena semilla pueda crecer en el corazón de las personas. No nos sentimos desanimados, a pesar de la tragedia de dimensiones terribles. Existen ámbitos donde podemos actuar, podemos incidir y acompañar a nuestro pueblo. No solamente hablamos de nuestra tragedia, también pedimos el apoyo de instituciones internacionales para seguir impulsando nuestro trabajo. Queremos seguir sembrando valores y decirle a la gente que no podemos dejarnos corromper, porque todavía es posible encontrar una solución.

Cardenal Porras anunció que El Vaticano activará la semana próxima plan de apoyo a venezolanos por Sharon Brito – El Universal – 4 de Mayo 2018

Aunque el plan pastoral “Puentes de Solidaridad” está dirigido a los migrantes del mundo, El Vaticano hará especial énfasis en los venezolanos en vista de que cada vez son más los que dejan su lugar de residencia para establecerse en otras latitudes de América del Sur

monsenor-baltazar-porrasBaltazar Porras, cardenal y arzobispo de Mérida, manifestó que a partir de la próxima semana El Vaticano pondrá en marcha el plan pastoral “Puentes de Solidaridad” que se basa en una serie de acciones para amparar a los migrantes del mundo.

En una entrevista en el programa “A tiempo” que transmite Unión Radio, el cardenal explicó que el plan hará hincapié en los venezolanos regados por Sudamérica, consecuencia del creciente éxodo de los últimos años.

Porras señaló que se presentará el próximo lunes la propuesta en la Santa Sede, al tiempo de manifestar la preocupación de la iglesia por este “problema geopolítico, porque la cantidad es tal que, poder digerir esa situación para todos los servicios no es sencillo”.

Aseguró que los ciudadanos se marchan del país y al llegar a su destino lo hacen sin referencias, todo es una “aventura”, lo que trae un problema psicológico. “Un ambiente diferente al principio es una incertidumbre”, recalcó.

La iglesia ofrecerá días de cobijo, comida y orientación, además de qué hacer en cuanto a los papeles, visa y la posibilidad de trabajo para desarrollarse y “llevar a los suyos lo más necesario”, añadió el arzobispo.

Por último, Porras comentó que la próxima semana se harán encuentros en Chile y Colombia donde se promoverán iniciativas para conocer la realidad de cada país, región y zona que se ofrece para el recibimiento.

Acoger a otras personas “no es fácil, porque cada uno va con su problema y angustia”, no obstante, “hay grupos en la Iglesia preparados para ello”, señaló el cardenal.

 

El Papa pide que Venezuela encuentre la vía justa para salir de la crisis – La Patilla – 1 de Abril 2018

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El papa Francisco presidió hoy la misa del Domingo de Resurrección en la plaza de San Pedro del Vaticano y leyó después su mensaje de Pascua, en el que cargó contra el “exterminio” que se está cometiendo en Siria y pidió una solución a la crisis de Venezuela.

Además, impartió desde la logia central de la basílica de San Pedro la tradicional bendición “Urbi et Orbi” (A la ciudad y al mundo).

Sobre Venezuela, pidió que su pueblo, que “vive en una especie de ‘tierra extranjera’ en su propio país” encuentre “la vía justa, pacífica y humana para salir cuanto antes de la crisis política y humanitaria que lo oprime, y no falten la acogida y asistencia a cuantos entre sus hijos están obligados a abandonar su patria”.

Su discurso, cargado de mensajes en favor de la paz y del diálogo, condenó las “injusticias y violencias”, la “miseria y exclusión”, el “hambre” la “falta trabajo”, el rechazo social hacia “los refugiados”, “las víctimas del narcotráfico, de la trata de personas y de las distintas formas de esclavitud” actuales.

Sobre Siria, cuya “población está extenuada por una guerra que no tiene fin”, llamó a “todos los responsables políticos y militares, para que se ponga fin inmediatamente al exterminio que se está llevando a cabo, se respete el derecho humanitario y se proceda a facilitar el acceso a las ayudas” que la población necesita “urgentemente”.

Citó también la península coreana, donde deseó que “las conversaciones en curso promuevan la armonía y la pacificación de la región” y pidió a los responsables que “actúen con sabiduría y discernimiento para promover el bien del pueblo coreano y construir relaciones de confianza en el seno de la comunidad internacional”.

Esperó que haya paz en “Tierra Santa, que en estos días también está siendo golpeada por conflictos abiertos que no respetan a los indefensos, para Yemen y para todo el Oriente Próximo”.

Y condenó el hambre, los conflictos y el terrorismo en África, especialmente mencionó a Sudán del Sur y a República Democrática del Congo.

Sobre Ucrania, esperó que “se fortalezcan los pasos en favor de la concordia y se faciliten las iniciativas humanitarias que necesita la población” y se acordó de los niños que sufren por las guerras y el hambre, pero también de los “ancianos desechados por la cultura egoísta, que descarta a quien no es ‘productivo’”.

“Invocamos frutos de sabiduría para los que en todo el mundo tienen responsabilidades políticas, para que respeten siempre la dignidad humana, se esfuercen con dedicación al servicio del bien común y garanticen el desarrollo y la seguridad a los propios ciudadanos”, dijo.

Previamente el papa presidió la misa del Domingo de Resurrección en la plaza vaticana y pronunció una homilía de manera espontánea, sin leer ningún discurso escrito.

Habló de dos conceptos, la “sorpresa del anuncio” de Jesús resucitado y “la prisa” de la gente que acudió al sepulcro para comprobar efectivamente que ya no estaba.

Y concluyó lanzando una pregunta a los presentes para invitarles a reflexionar sobre cómo reaccionan ellos en la vida, si corren hacia las sorpresas o se quedan quietos porque no quieren arriesgar.

“Tengo el corazón abierto a las sorpresas de Dios, soy capaz de andar con prisa o siempre estoy con esa cantinela de ‘mañana veré’. Qué me dice a mí la sorpresa (…). La pregunta (es) ‘y yo, hoy, en esta Pascua de 2018, yo qué, tú qué’?”, dijo.

La misa del Domingo de Resurrección comenzó a las 10.00 horas (08.00 GMT) con el canto del “Resurrexit”, que conmemora el regreso de Cristo, y a ella asistieron representantes de la Iglesia católica y decenas de miles de fieles de diversas partes del mundo.

La plaza de San Pedro amaneció decorada con miles de flores procedentes de Holanda, tal y como se hace desde 1985, año en el que un florista holandés decidió realizar esta ofrenda floral al Vaticano cada Domingo de Resurrección.

Convertida en un improvisado y extraordinario jardín, lució unas 60.000 flores y plantas, entre ellas 900 ramos de orquídeas verdes, símbolo de esperanza y paz, pero también 6.000 jacintos, más de 13.000 narcisos, 3.000 rosas, 500 lirios y 20.000 tulipanes.

Francisco concluyó así los ritos de la Semana Santa y mañana rezará desde el palacio apostólico vaticano el Regina Coeli, la oración que sustituye al Ángelus en tiempo de Pascua. EFE

Unirse para cambiar por Ovidio Pérez Morales – El Nacional – 15 de Marzo 2018

Unknown.jpegEl reciente encuentro en el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela de representantes de la sociedad civil organizada y la ulterior formación de un frente, tendientes ambos a un cambio del régimen, se sitúan en la línea de lo planteado repetidamente por la Conferencia Episcopal Venezolana y ratificado en el documento de su asamblea plenaria el pasado 12 de enero.

Para el episcopado está claro: “Con la suspensión del referéndum revocatorio y la creación de la asamblea nacional constituyente el gobierno usurpó al pueblo su poder originario”. Por consiguiente, “no habrá una verdadera solución de los problemas del país hasta tanto el pueblo no recupere totalmente el ejercicio de su poder”. El pueblo debe asumir “su vocación de sujeto social (…) Es el pueblo organizado el que tiene la última palabra. En unión con la mayoría de los venezolanos anhelamos que la dirigencia política y la sociedad civil presenten un proyecto de país creíble y realizable”.

Un año antes, en comunicado conjunto de pastores y laicos, se había dicho: “El pueblo clama por un cambio profundo de la orientación política del país, que sea producto de la decisión del pueblo soberano (Constitución, art. 5): o el socialismo del siglo XXI, ausente de la Constitución, o el sistema democrático establecido en la Constitución”.

Los obispos llaman, pues, a la sociedad civil (de la cual forman parte) a organizarse para que, con los partidos, logren el cambio urgente que el país necesita.

A continuación ofrezco un sencillo aporte en varios ítems con miras a la consolidación de una auténtica unión para realizar el cambio.

1. La indispensable unidad hacia el cambio debe ser amplia y abierta; ha de escuchar e integrar en lo posible a movimientos, grupos y personas tendientes al mismo fin por medios distintos, pero integrables en un proyecto común, en cuanto razonables y éticamente fundamentados. Pluralismo no es anarquía, ni unidad, monolitismo.

2. Es preciso unir al No un Sí. Al rechazo a las amañadas votaciones (falsas elecciones) debe acompañar una lúcida estrategia y acciones eficaces para lograr-forzar un verdadero cambio. Esta abstención activa tenga presente que la Constitución no se encierra en lo electoral, pues establece también otros caminos para la salud y el restablecimiento de la democracia, como referéndum, desobediencia civil, resistencia, rebeldía (Constitución, art. 71, 333, 350…).

3. Conditio sine qua non para ir a elecciones (que no se reducen a votaciones): la disolución de la espuria asamblea nacional constituyente y la invalidación de sus actos. La ANC, “máquina infernal”, es horca y guillotina contra toda disidencia y la institucionalidad democrática, por su pretensión de poder constituyente absoluto. Un referéndum (Constitución, art. 71) es instrumento apto para poner las cosas en su sitio.

4. El canal humanitario debe ser insistencia y propósito continuos, así como la búsqueda de una solución consistente a la emergencia social. Los hambrientos, los enfermos en grave peligro, los presos políticos, los forzados al destierro, entre otros, requieren atención inmediata. ¿Qué son crímenes de lesa humanidad?

5. La Fuerza Armada debe ser interpelada seriamente por la ciudadanía acerca de su fidelidad constitucional. Recibe oficialmente armas no para aprovecharse del poder y sostener dictaduras y totalitarismos, sino para respaldar al pueblo, que hoy reclama libertad y justicia. Debe merecer lo de nacional y justificar su referencia a Bolívar. El Alto Mando es máximo responsable al respecto.

6. La antipolítica y el descrédito de los partidos no surgen por generación espontánea. La gente común es más inteligente y crítica de lo que los líderes piensan; estos deben encontrarse con los representantes de la sociedad civil organizada para edificar la Venezuela deseable, y evitar el carnaval de egos, los manejos subrepticios y el mercado de alianzas. Términos criollos como guaraleo y quiquirijuiqui indican lo que se debe evitar.

En todos estos ajetreos por el cambio hay una exigencia de Bolívar, que de muletilla protocolar ha de convertirse en brújula de compromiso. La crisis actual es socio-económica-política-cultural, pero, más en profundidad, ético-religiosa. “Moral y luces son….”.

 

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