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Fue compañero de Hugo Chávez, estuvo en prisión con Diosdado Cabello por Sebastiana Barráez – Infobae – 18 de Noviembre 2019

Florencio Porras siente que el caudillo fallecido traicionó a quienes participaron del golpe fallido en 1992. Además describe al actual número 2 del régimen: “Qué va a ser de izquierda… ¡Cómo le gustan los reales!”

Florencio Porras
Florencio Porras

“Yo no me alcé el 4 de Febrero de 1992 siguiendo a Hugo Chávez. Con Chávez o sin Chávez yo me iba a alzar (rebelar). ¿Ah, que estaba Chávez? Excelente y acepté su liderazgo, lo acompañé, conspiramos juntos, nos alzamos juntos y estuvimos presos juntos. Y políticamente trabajamos juntos hasta que Hugo Chávez traicionó todo”. Así lo dice el capitán retirado del Ejército venezolano Florencio Antonio Porras Echezuría, ex integrante del Movimiento Bolivariano Revolucionario 200, quien fuera alférez mayor de la promoción 1985 “Gral. de Bgda. Lucas Carvajal”.

En el marco de una polémica entre varios oficiales Porras se dirige, a través de un sonido, a quien identifica con el nombre de Abraham y el grado militar de General de División del Ejército. “Entre todos los que estábamos allí conspirando, nos alzamos y fuimos a la cárcel, escribimos, dijimos y avalamos documentos donde dice lo que queríamos hacer”.

 

Asegura que “Chávez traicionó todo eso y lo convirtió en su autocracia y devino en esta locura que estamos viviendo. Lamentablemente el odio atrae odio”. Expresa que si algo está bien alejado de la Izquierda “es el Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv), esa mamarrachada que creó Chávez; es un partido dirigido por delincuentes y tiene una partida de limosneros esperando que le den una caja de CLAP”.

“Conozco muy bien a ese malandraje que está en el poder. Tengo 16 años enfrentándolos. Qué va a ser Diosdado Cabello de Izquierda. Cómo le gustan los reales. Fui compañero de prisión de Diosdado y sé quién es ese tipo”.

Insta al general a quien llama Abraham a salir a la calle “que sé que lo haces, y no niegues lo que está pasando. El hambre, la miseria, el país vuelto un desastre, oscuro, sucio. Eso no es culpa de Trump, no es culpa del Imperio, es culpa de estos malandros que acabaron con el país”.

Hugo Chávez y Nicolás Maduro

Hugo Chávez y Nicolás Maduro

La gran farsa

Insiste en que no se trata de derecha o izquierda, sino de ética. “¿Qué Estados Unidos sea un imperio en decadencia? No sé si lo está, pero pareciera que como EEUU está en decadencia y quiere guerrear, entonces los rusos no lo están y son un imperio maravilloso. A un vomito como Cuba, que pretende ser un imperiecito que nos manda a nosotros, a los bolivianos, a los nicaragüenses, hay que aplaudirles lo que hacen. Si estás contra el imperialismo, enfrenta a todos vengan de donde vengan”.

Porras le pide que no vea las cosas en blanco y negro. “Hay una gama de grises muy grande. Aquí en Venezuela la derecha casi no existe. Chávez y todo lo que ha sido el chavismo, no es de izquierda. Una cosa es la retórica, hablar del imperialismo y los pueblos, a la vez hacer negocios, con cuentas mil millonarias en dólares y euros. Es una gran farsa, estafa, hermano”.

A su juicio todos los partidos políticos, incluso Primero Justicia y Voluntad Popular, son partidos de centro o centro izquierda. “Quizá la que más se aproxima es Vente Venezuela y María Corina Machado, y ni siquiera ella sabe qué significa eso, y los grupos minúsculos radicales de Enrique Aristeguieta Gramcko y otros”.

Porras le dice a su interlocutor “soy profesor de posgrado en Ciencias Políticas. ¿Me vas a meter cuentos de lo que es izquierda y derecha?”. Le recordó que es doctor en Estudios Políticos y magister en Ciencias Políticas. “Sé de lo que te estoy hablando”.

Le recuerda que “poner a pelear a los pueblos” ha sido, desde siempre, la actitud de los imperios. “Pasará EEUU, será tu amada Cuba, tu amada Rusia o la que sea y harán lo mismo”.

Diosdado Cabello, actual presidente de la Asamblea Constituyente chavista en Venezuela (REUTERS/Fausto Torrealba NO RESALES. NO ARCHIVES)

Diosdado Cabello, actual presidente de la Asamblea Constituyente chavista en Venezuela (REUTERS/Fausto Torrealba NO RESALES. NO ARCHIVES)

“Los conozco a toditos”

El capitán Porras le pide al general con el que polemiza recordar lo que le enseñaron en la Academia Militar, “por lo que estudiamos y nos graduamos, lo que nosotros juramos. Los marxistas que están en el Gobierno son unos farsantes, porque si fueran coherentes no tuvieran cuentas mil millonarias ni les encantara ir a hacer shopping al imperio. Son unos farsantes, unos delincuentes. Los conozco a toditos, porque trabaje con ellos y porque los estoy enfrentando hace muchos años”.

“Como tú eres defensor de los derechos de los pobres y los indígenas, estoy de acuerdo. Entonces denuncia lo que sucede en Venezuela, vete para el Arco Minero. Tú eres un general de División del Ejército. Denuncia la destrucción de nuestros bosques y nuestras selvas, la expoliación del pueblo pemón. ¿O me vas a decir que como lo hace la izquierda es bueno? ¿Que esos son indígenas de derecha?”.

Lo invita a visitar Los Andes venezolanos (Mérida, Táchira, Trujillo). “Que transites por la carretera Panamericana, llegues a la población de Orope y sigas más adelante hasta la frontera, a la población de Boca de Grita. Desde Coloncito hacia allá, todas las alcabalas de la Guardia Nacional, la que está en El Toro, la que está más arriba en el cruce hacia Orope, la que está en Orope, la alcabala del Ejército de la base de protección fronteriza de Boca de Grita y en el pueblo de Boca de Grita”.

Le dice que ahí encontrará, del lado venezolano, “Guardia Nacional, Ejército, paracos (paramilitares colombianos), guerrilla, lo que sea; todo el mundo cobrando para que puedas pasar, ahí en el Puerto Santander. Ese es un solo paso”. Le recomienda que se llegue hasta Ureña, del estado Táchira.

La Guardia Bolivariana en la frontera con Colombia (REUTERS/Carlos Eduardo Ramirez)

La Guardia Bolivariana en la frontera con Colombia (REUTERS/Carlos Eduardo Ramirez)

La Piedrita manda en Caracas

Insiste Porras. “No es mentira Abraham, no lo neguemos solo para decir que es culpa del imperio. En una alcabala el Guardia le dice a la gente ‘págale a aquél’, que es un tipo con cholas (calzado de casa tipo sandalia) y mal encarado, que puede ser paraco o guerrillero, porque no tiene nada que ver con ideología, porque por lo menos podrían perseguir a los paracos”.

“Te invito hermano, si no los conoces, a que conozcas los municipios Semprún y Catatumbo del estado Zulia, los municipios García de Hevia o Panamericano del estado Táchira, el municipio Alberto Adriani de Mérida y conozcas el resto de los municipios de la Panamericana hasta tu Trujillo natal”.

“A lo largo y ancho lo que hay es paracos que se identifican como paracos. La Guardia Nacional los tiene al frente, trabajan con ellos, se reparten la coima. ¿Eso es revolución? ¿Eso es culpa del imperio? ¿Eso es derecha e izquierda? ¿Cómo justificamos las barbaridades de este tiempo? Si te sientes, como creo, porque te conozco, un hombre honorable y patriota, denuncia y enfrenta eso”, le insiste Porras Echezuría.

Increpando al general que llama Abraham le recuerda que “en Caracas, por hablar de un solo colectivo (La Piedrita), Valentín Santana; ahí estaban autoridades civiles y militares abrazándose con él, porque al final quien manda en Caracas es Valentín Santana. No veo a ningún general de División, generalote, compañero de nosotros por abajo o por arriba, criticando o enfrentando eso. Porque les parece bien, porque son de izquierda, porque son revolucionarios”.

 

Uno de los líderes del levantamiento del 4F reveló que rompió con Hugo Chávez cuando apoyó a la guerrilla colombiana por Sebastiana Barráez – Infobae – 27 de Octubre 2019

Se trata del Mayor Carlos Luciano Guyón Celis, quien analizó la crítica situación del Ejército venezolano: “Tenemos oficiales trabajando de taxistas después de las horas de trabajo para poder medio mantener a la familia”, expresó

Se autoidentifica sin complejos “lamentablemente una de las cabezas del 4 de Febrero”, dice el Mayor (Ej) Carlos Luciano Guyón Celis, alférez auxiliar de la promoción Pedro Camejo 1981. “Hay un mundo militar a quien he oído murmurando que a este país lo tiene destruido un poco de sinvergüenzas y que hay unos generales que se han enriquecido, olvidándose que fueron subtenientes, tenientes, capitanes y que a esos niveles están pasando necesidad”.

Está dedicado a la jardinería, al paisajismo, al mantenimiento de cualquier área de una casa. Dice que “tenemos oficiales trabajando de taxistas, después de las horas de trabajo, para poder medio mantener a la familia”.

Le envía un mensaje a Juan Guaidó. “Póngase de acuerdo con los demás sectores del país. Solo nadie hace nada. Aquí para recuperar la democracia y las libertades tiene que haber una combinación y esfuerzo de toda la sociedad venezolana”, dice enfatizando que el problema político no es de los partidos, es del país.

Su ruptura con el chavismo ocurre a principios del Gobierno de Hugo Chávez. “Fue en noviembre del año 99, siendo aún senador de la República. Me llegó una denuncia a la Comisión de Defensa de que el presidente Chávez le había mandado 300 mil dólares a la guerrilla colombiana, denuncia que también le llegó al comandante Jesús Urdaneta, entonces director de la DISIP (hoy SEBIN). Se la llevé al entonces Ministro de la Defensa GD (Ej) Raúl Salazar Rodríguez y así lo dije en una rueda de prensa, pero él no hizo absolutamente nada”.

Guyón Celis se fue al palacio de Miraflores para hablar con el Presidente de la República. “Ahí me conseguí coincidencialmente con Urdaneta, quien iba a hablar con Chávez de esa misma denuncia. Él me dice que va a entrar solo para conversar de comandante a comandante. A los 10 o 15 minutos salió botando espuma por la boca, porque dijo que Chávez le manifestó que eso iba a ser así y que si le gustaba nos quedásemos y si no que nos fuéramos. Y ese mismo día ambos nos fuimos de lo que era el movimiento político. Acompañé a Chávez hasta la elección de la Constituyente”.

-¿Cuándo fue la última vez que habló con Chávez?

-En el año 2002 nos saludamos en la Brigada de Paracaidismo, cuando a mi esposa le entregaron una estatuilla del paracaidista, porque ella es pionera de las mujeres en el paracaidismo militar. Él me fue a abrazar y yo no lo acepté, porque no me abrazo con quien no comparto sentimiento sincero de cariño, familia o amistad. En esa época Raúl Baduel era el comandante de la Brigada y Lucas Rincón era comandante del Ejército.

Carlos Guyon Celis

Carlos Guyon Celis

-¿No hubo acercamiento?

-En el año 2005 se graduó de bachiller la menor de mis hijas y en la fiesta de graduación estaba El Babo, así le decimos al general Canelones Guevara, quien era edecán de Chávez y quien me dijo que su comandante quería que fuera a Miraflores a hablar con él. Le dije que yo iba solo si él me iba a decir que retomaría la propuesta de la agenda alternativa bolivariana Canelones me dice que yo era muy radical, que depusiera actitudes. Pero mi radicalismo es porque soy un hombre de honor y cuando damos una palabra la empeñamos y no hay marcha atrás así esa palabra nos cause perjuicios al día siguiente.

-¿Cuál fue esa palabra?

-Nosotros nos comprometimos a recuperar al país, a acabar con la delincuencia, a quitar el burocratismo, a bajar el número de ministerios, a invertir en agua abajo en el Orinoco con el dinero de Petróleos de Venezuela, a acabar con la cantidad de escoltas de los ministros y la familia de los ministros de aquel momento de AD y COPEI.

-¿Hoy podemos decir que eso se acabó?

-Las cosas por las cuales nosotros insurgimos hoy están peores, recrudecidas y con un ingrediente dañino que es la intromisión de la bota cubana en suelo venezolano, dominando la geopolítica nacional.

-¿En esos planes de lo que fue el 4F no estaba la relación con Cuba?

-Yo la desconocía. Si lo hubiese conocido, no lo acompaño. No es que sea anticomunista, pero no acepto que los comunistas vengan a imponernos sus verdades y además a querer destruir, porque lo grave es la destrucción. Si llegan a través de las elecciones como Lula Da Silva o Michelle Bachelet y hacen un trabajo social de convencimiento de que la ideología es buena, pues bienvenida.

Pero no como lo quieren hacer (en Venezuela), a través de un Gobierno de delincuentes, de bandas armadas, desadaptados sociales. Eso lo repudió y lo enfrentó hasta que tenga respiración en mi cuerpo. Si Carlos Guyón se hubiese quedado callado fuera ministro de algo o gobernador, pero yo con delincuentes no ando.

-Me llama la atención esa relación de Chávez con la guerrilla en el 99. ¿Cree que ese camino que tomó Chávez tuvo que ver con la influencia de Fidel Castro?

-No tengo la menor duda de eso, En el año 96 o 97 me llama el coronel Luis Alfonso Dávila para pedirme que le recoja a Chávez 350 mil bolívares, que era entonces lo que podía costar un carro, y que era para pagar una deuda que tenía con el celular. Yo tenía una finca en El Sombrero y capacidad económica, por lo cual le organicé un almuerzo y le conseguí Bs. 495 mil que le entregué en la casa de mis padres. Después me entero de que ese gasto de teléfono era para Chávez llamar a Fidel Castro, con quien agarró un encompinchamiento. Presumo, porque con Fidel Castro nunca me reuní porque no me reúno con delincuentes, que le dijo: “Hugo, tengo aquí ya 50 años de presidente y bueno tú puedes ser presidente, pero tú tienes el petróleo, vamos a echarle pichón juntos y a apropiarnos de Latinoamérica”.

Hugo Chávez (Shutterstock)

Hugo Chávez (Shutterstock)

-¿Qué le dicen esos compañeros con los cuales compartió el 4F?

-Critican en silencio. Que hubo un engolosinamiento o enamoramiento con las propuestas de Fidel Castro y se enroló Hugo Chávez en ese grupo de delincuentes internacionales que se llama el Foro de Sao Paulo.

-¿Qué quiere decir cuando habla de que los militares deben reflexionar con lo que ocurre en el país?

-No se trata de dar un golpe de Estado, ni de destruir más el país, se trata de poner en cintura a quien está en Miraflores, decirle que ya basta y establecer lo que dice la Constitución y enarbolar las banderas de la democracia.

-¿Cómo fue eso que Chávez le quitó sus propiedades?

-Para el 2007 yo organicé en Aragua y Carabobo lo que llamaron “las guarimbas”. El 27 de noviembre 2007 fuimos a la calle como 18 municipios para la consulta de los universitarios. Me metieron durante 33 días en la cárcel; me liberan el 01 de enero 2008 con mi esposa muy grave en un centro hospitalario. Después de eso seguí recorriendo el país. El 4 de febrero 2008 me ametrallaron una camioneta en Barinas y me metieron preso. En el 2010 supongo que Chávez le preguntó a sus adulantes de qué vivía yo y le dijeron que de una finquita, que estaba a nombre de mi esposa que está en silla de ruedas desde hace 30 años. Ordenó que me la quitaran y así lo hicieron.

-¿Con qué argumento?

-Sin argumento válido. Lo absurdo es que eso fue un día jueves y el domingo dijo en el Aló Presidente: “vamos a apoyar a los discapacitados de Venezuela”. Le hace daño a una discapacitada el jueves y el domingo dice que apoyará a los discapacitados. Así era de farsante. Además, mi esposa fue compañera de trabajo de Chávez en la Academia Militar. Cada vez que él llegaba aquí a la casa, así yo no estuviera, ella lo atendía como a un miembro de la familia. Ese era Chávez. Hacerle daño a una discapacitada que te apoyó durante muchos años cuando no eras nadie, cuando andabas por ahí pasando trabajos.

-¿Cómo ve hoy la Fuerza Armada en comparación con esa en la cual se prepararon e insurgieron?

-Hoy la Fuerza Armada está completamente inoperativa. Déjeme demostrarle eso, pasando frente a la Casa de la Moneda, donde están los paracaidistas, que era la brigada elite de nuestro país, que era motivo de orgullo y reconocida en Latino América como la mejor. Hoy esas instalaciones están destruidas. Pasaron la Brigada dizque para Palo Negro a la Base Aérea Libertador, pero la cantidad de dinero, horas hombre, de valores y principios sembrados en el hombre de corazón púrpura, no rojo como estos delincuentes. Ahora tu ves a los paracaidistas y te sale un soldado con una retahíla de cosas de que si es chavista, imperialista y otras estupideces. Y casi no hay tropa. La Fuerza Armada está inoperante y eso lo digo con tristeza porque yo amo a la Fuerza Armada.

Con el mazo dando¿Quién es Diosdado Cabello? por Xabier Coscojuela – Nueva Sociedad – Octubre 2019

Considerado parte de la «derecha endógena», Diosdado Cabello es una figura clave del régimen bolivariano. Desde la Asamblea Constituyente hasta su programa «Con el mazo dando», su discurso se conecta más con el viejo nacionalismo militar que con la tradición de izquierda.
Con el mazo dando  ¿Quién es Diosdado Cabello?

«Nicolás [Maduro] es mi hermano, es mi camarada, y somos hijos de Chávez». Estas palabras fueron dichas en 2013 y repetidas en innumerables oportunidades a lo largo de todos estos por Diosdado Cabello, número dos del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). La última vez, la mención la hizo durante su participación en el Congreso Internacional de Mujeres que se desarrolló en Caracas el pasado 20 de septiembre.

En la última aparición pública de Hugo Chávez el 8 de diciembre de 2012, Cabello estaba sentado a su derecha y Maduro a su izquierda. ¿Indicaba esto la ubicación «ideológica» de ellos dentro del chavismo? Al primero se lo señaló ya hace varios años el líder de la «derecha endógena» dentro de las filas del oficialismo. Por su parte, Maduro fue siempre un militante de la izquierda marxista. Y ambos encarnan los poderes dentro del chavismo. El extinto ex presidente se decantó por Maduro para su sucesión y los rumores de enfrentamiento con Cabello no han cesado desde ese momento pero, hasta ahora, en público han mostrado un total entendimiento.

Graduado en la Academia Militar de Venezuela en 1987 como el segundo de la promoción «general de brigada Tomás Montilla», conocida internamente como «Los Montilleros», Cabello no es un buen orador. Tampoco utiliza la fraseología típica de un líder de la izquierda marxista latinoamericana. Su discurso es más patria, dentro del enfoque nacionalista militar, que revolución. Muchas más frases hechas que ideas propias.

En la actualidad, uno de los integrantes de esta promoción, el mayor general Alexis Rodríguez Cabello, es el comandante general del Ejército, lo que pone de manifiesto la importancia de sus compañeros de promoción. Cabello es también ingeniero de sistemas graduado en la Universidad Politécnica de las Fuerzas Armadas. Con el grado de teniente, participó en el intento de golpe de Estado del 4 de febrero de 1992. Por este hecho pasó 22 meses preso en la cárcel de Yare, en el estado Miranda.Fue liberado gracias a la amnistía del presidente Rafael Caldera a los participantes en la acción militar. En diciembre de 2013, Maduro lo ascendió al rango de capitán, aunque desde 1993 está fuera de la Fuerza Armada Nacional como consecuencia de su actuación en el golpe fallido. Su esposa, Marlenys Contreras, se desempeñó hasta el pasado mes de agosto como ministra de Obras Públicas.

Cabello inició su andadura en el primer gobierno de Chávez en un cargo burocrático de segunda línea: director de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel).A partir de entonces su travesía ha sido larga y variada y siempre ascendente: fue vicepresidente de la República, gobernador, diputado raso, presidente de la Asamblea Nacional y, actualmente, presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, que se coloca por encima de todos los poderes constituidos.

Su paso por Conatel fue muy aplaudido por la dirigencia empresarial de las telecomunicaciones. Desde ese cargo, en 2000 impulsó la Ley Orgánica de las Telecomunicaciones que fue calificada por expertos del área como la más moderna de América Latina, período en el cual asignaron las bandas del espectro radioeléctrico a empresas nacionales y extranjeras. Como vicepresidente de la República, en ocasión del golpe de Estado de abril de 2002 contra Chávez, tuvo un gran protagonismo. Aquella imagen en la que se lo ve entregándole el poder nuevamente a Chávez presagiaba un buen augurio. De ese cargo salió para ocupar el Ministerio de Interior y Justicia (2002-2003), de ahí siguió al Ministerio de Infraestructura (2003-2004), posteriormente fue electo Gobernador del estado Miranda para el período 2004-2008, luego aspiró la reelección y fue derrotado por Henrique Capriles Radonsky, un lunar que no pudo superar.

En el 2008 asumió el Ministerio de Infraestructura, más tarde denominado Ministerio de Obras Públicas y Vivienda, cargo que ejerció hasta 2010. En ese lapso y simultáneamente fue director de Conatel, aunque en esta segunda oportunidad lejos quedó el funcionario alabado por el sector empresarial. En ese momento no tuvo ningún problema en cerrar 32 emisoras de radio alegando que no contaban con los permisos correspondientes. Aquella Conatel «neoliberal» fue mutando deun ente para regular las telecomunicaciones de una manera amplia a controlar de manera férrea los medios televisivos y radiales. Más adelante le fueron acrecentadas las funciones a ese organismo público para supervisar la web.

En el interior del chavismo no han faltado los detractores de Cabello. En 2008, el diputado Luis Tascón lo señaló como el líder de la «derecha endógena». Tan es así que a diferencia de otros líderes del chavismo, su relación con Cuba ha sido más bien reciente. De hecho, pasaron varios años para que Cabello fuera recibido en La Habana.

Pasaron varios años para que Cabello fuera recibido en La Habana.

En 2010 fue elegido diputado por el estado Monagas. La mayoría absoluta del Parlamento era del PSUV y Cabello fue designado presidente de una de las comisiones menos apetecidas de la Asamblea Nacional: la de Administración y Servicios. Dos años después era el presidente del Poder Legislativo, cargo que mantuvo por tres años (2015) hasta el final del período. Aunque en el chavismo se había acordado la rotación anual en la directiva del Parlamento, Cabello no cumplió el pacto. Sus adversarios internos, y quienes lo critican desde la oposición, le atribuyen un gran poder que le ha permitido escalar posiciones y mantenerse en la palestra. Ha sido acusado de corrupción y de contar con varios testaferros. En 2015, el capitán de corbeta Leamsy Salazar lo acusó de participar del negocio del narcotráfico.

La reproducción de esta información por tres medios venezolanos les valió una demanda penal y otra civil por parte de Cabello. Los jueces que vieron los casos fallaron a favor del líder del PSUV, lo que era de esperarse porque en la Venezuela chavista ningún tribunal, en ningún nivel, ha fallado contra el gobierno o sus dirigentes, al menos en los últimos 15 años.

El policía malo

Donde Cabello se desenvuelve a sus anchas es en el programa de televisión «Con el mazo dando», donde desde 2014 reparte «mazazos» a todo opositor que crea conveniente, sea venezolano o extranjero, para lo que no se priva de utilizar informes de inteligencia. El programa se transmite todos los miércoles y dura cinco horas. Hay música, videos con palabras de Chávez, por quien dice profesar un amor infinito, así como desmentidos a los medios de comunicación, todo con mucha agresividad y violencia verbal. El símbolo de dicho espacio es un garrote y en el programa Cabello se muestra como el más duro de los chavistas. El más radical contra la oposición. El policía malo de la película. Pareciera que disfruta con ese rol. No tiene ningún problema en rechazar cualquier posibilidad de entendimiento.

De hecho, ni él ni ninguno de los dirigentes que se identifica con Cabello ha estado presente en los diálogos que ha mantenido el gobierno de Maduro con la oposición. No asistió a los que se produjeron antes del llevado a cabo en República Dominicana ni tampoco al que promovió el gobierno de Noruega a través de varios encuentros en Barbados. Ni siquiera tuvo presencia en el último que sostuvo el gobierno con el sector más moderado de la oposición.

Sin embargo, Cabello sí se habría reunido con representantes del gobierno de Estados Unidos, según información de la agencia AP divulgada en agosto pasado y desmentida por el presidente de la Asamblea Constituyente, quien afirmó que no tendría inconveniente en reunirse con «quien fuera» siempre que para ello contara con la autorización de Nicolás Maduro. Los encuentros tendrían que ser en Venezuela y sería para tratar temas de interés nacional y no personal, agregó Cabello.

Días después, Maduro reveló que había autorizado a varios de sus colaboradores más cercanos a sostener encuentros con representantes del gobierno de Donald Trump, pero no mencionó entre ellos a Cabello. De esta manera precisó que el presidente de la Constituyente no estaba autorizado para hablar en su nombre.

El autoritarismo, que ya demostró cuando presidió la Asamblea Nacional, es exhibido con fruición en ese programa. Recordemos que en 2013, luego de las elecciones presidenciales en las que resultó electo Maduro, Cabello preguntaba a los diputados opositores que pretendían tomar la palabra en el Parlamento si reconocían a Maduro como presidente. Si la respuesta era negativa, al diputado no se le permitía hablar. Un cuartel en el Parlamento.

El programa televisivo que conduce es un compendio de violaciones de la Constitución y de las leyes. En el mismo, militares activos uniformados manifiestan su inclinación político partidista –lo que está prohibido constitucionalmente–, se reproducen grabaciones de conversaciones telefónicas o de videos obtenidas sin orden judicial, se presentan «pruebas» aportadas por la Fiscalía, o se ordena la detención de algún ciudadano. El último de los casos es el del ingeniero Wiston Cabas, presidente de la Asociación Venezolana de Ingeniería Eléctrica y Mecánica, quien había declarado que en cualquier momento se produciría un nuevo apagón eléctrico nacional. Sus pronósticos se cumplieron a finales de julio de 2019. Cabello afirmó que Cabas no era vidente para saber lo que iba a pasar y pidió que lo investigaran. La Dirección de Contrainteligencia Militar fue a detenerlo pero al no hallarlo apresaron a su hijo, Arnaldo José Cabas.

De su dureza también son víctimas funcionarios internacionales. El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) nunca es llamado por su nombre, Luis Almagro, sino «Almugre». Al Grupo de Lima lo denomina como «el cartel» de Lima. Michelle Bachelet también ha sido blanco de los ataques de Cabello luego de conocerse el informe presentado por ella el pasado 5 de julio, donde dejaba constancia de las graves y reiteradas violaciones a los derechos humanos en las que ha incurrido el gobierno de Maduro. En dicho reporte, Bachelet reservó un apartado especial para el programa televisivo de Cabello al que denunció por aumentar la retórica de persecución y descrédito contra los opositores al régimen bolivariano.

El presidente de la ANC respondió a Bachelet con su tradicional elegancia. Afirmó que dicho informe no le quitaba el sueño, que él se había reunido con la Alta Comisionada como un favor, que el informe lo habían redactado en Estados Unidos y que era un chantaje. Sus palabras contra la ex presidente socialista de Chile son una demostración del daño que ha producido su informe en la imagen internacional del chavismo. El candidato presidencial peronista argentino Alberto Fernández marcó distancia de Maduro basándose en las denuncias de Bachelet.

Ese rechazo también se manifestó en la última reunión del Foro de Sao Paulo reunido en Caracas en julio pasado, cuando en la declaración final el informe de Bachelet no fue nombrado. Se conoció que los representantes del Frente Amplio de Uruguay tenían la orden de oponerse a cualquier rechazo al informe Bachelet y el Partido Socialista de Chile no envió a ningún representante a la reunión.

Bajo control de Maduro

Dos hechos relativamente recientes dejan ver que el poder de Cabello en el ámbito interno del PSUV llega hasta donde Maduro lo permite. En 2017 fue elegida la Asamblea Nacional Constituyente y en el proceso de su elección el gobierno violó la Constitución en al menos dos oportunidades. La primera, al no consultar con los ciudadanos si estaban de acuerdo con su convocatoria. La segunda, al pasar por encima del principio de un ciudadano un voto y diseñar un sistema electoral que sobre representaba a la minoría, lo que hacía inútil cualquier esfuerzo de la oposición por participar en la elección de los constituyentes.

Dicha Constituyente fue elegida como un súper poder que podía disolver la Asamblea Nacional, modificar la conformación del Tribunal Supremo de Justicia, elegir, como en efecto lo hizo, el fiscal general de la República y el defensor del pueblo. En teoría tendría más poder, incluso, que el presidente de la República. Entre los elegidos, el constituyente con mayor liderazgo era Cabello, por lo que parecía lo más coherente que fuera él quien presidiera la ANC. Eso para algunos significaba que sería el hombre con mayor poder en el país. Sin embargo, cuando llegó el momento de la elección, Maduro demostró tener más capacidad de fuego interno e impuso a Delcy Rodríguez –la actual vicepresidente– para encabezar la Constituyente.

El segundo episodio se produjo el 12 de agosto de 2019.El líder opositor Juan Guaidó, nombrado por la Asamblea Nacional «Presidente encargado», aseguró que la Constituyente iba a adelantar las elecciones parlamentarias para finales de este año, aun cuando el período legislativo vence en diciembre de 2020. La sesión de la Constituyente fue convocada para un día lunes, algo totalmente inusual. Cabello había declarado que la Asamblea Nacional podía ser elegida los primeros días del año 2020 y comenzar su período de sesiones en enero de 2021, pero cuando se inició la sesión el tema fue debatido pero para negar la convocatoria de las referidas elecciones. Ese mismo día, en horas de la noche, Maduro anunció la remoción de Marlenys Contreras, esposa de Cabello, del ministerio de Obras Públicas.Había permanecido en gabinete desde abril de 2015.

La procesión anda por dentro del chavismo pero, hasta el momento, la disputa ha sido controlada de cara a la opinión pública. Sin duda Cabello tiene una cuota importante de poder, pero a la hora de la verdad, sigue siendo el segundo del chavismo, bajo control de Maduro.

La gestación de los 4 grupos de delincuencia organizada que gobiernan Venezuela por Marcos Tarre Briceño – Infobae – 30 de Septiembre 2019

El ex presidente Hugo Chávez y su sucesor, Nicolas Maduro. Los negocios criminales comenzaron con el primero y se desbocaron tras su muerte.

El ex presidente Hugo Chávez y su sucesor, Nicolas Maduro. Los negocios criminales comenzaron con el primero y se desbocaron tras su muerte.

Para entender lo que ha ocurrido y sigue pasando en Venezuela, es preciso analizar enfoques que, más allá de lo político, imperan y rigen el mundo criminal. Una primera premisa es que a lo largo de la historia se repite con matemática certeza un fenómeno extraño pero comprensible: organizaciones de la sociedad que se armaron para proteger al débil de señores feudales o gobiernos autoritarios evolucionan para convertirse en organizaciones de delincuencia organizada. Esto sucedió en épocas pasadas con las “Triadas” en China, la “Cosa Nostra” en Sicilia, los “Yacuza” en Japón; y en nuestra región en tiempos más recientes, con las FARC colombianas. Estas mutaciones han podido tardar siglos, como con las organizaciones asiáticas o décadas como para las FARC; pero ese mismo fenómeno ocurrió muy acelerado en Venezuela a partir del año 2013, cuando muere el presidente Hugo Chávez y dirigentes pertenecientes a diferentes tendencias del partido oficialista PSUV asumen las riendas del Poder. No se trataba en este caso de grupos que tenían armas para defender al débil; sino de tendencias o parcialidades que coexistían de manera legítima y legal dentro del abanico de fuerzas que conformaban el partido gobernante PSUV y que manejaba y controlaba el líder indiscutible Hugo Chávez. Estas personas y sus seguidores o aliados políticos consolidan su propio espacio, sus feudos o grupos y de forma acelerada, perdiendo fundamentos ideológicos y buscando únicamente el lucro personal y mantener a toda costa sus cuotas del Poder, han mutado a lo que internacional y modernamente se conoce como operadores de “crimen organizado”.

Para la Unión Europa, la Delincuencia Organizada Trasnacional se define y caracteriza por:

  • Colaboración de más de dos personas
  • Actuación prolongada en el tiempo
  • Comisión de delitos graves
  • Búsqueda de beneficios o de poder
Y al menos dos los siguientes indicadores:

Reparto especifico de tareas

Uso de algún tipo de control interno

Extensión al ámbito internacional

Uso de la violencia

Blanqueo de capitales

Uso de estructuras económicas o comerciales

Corrupción de autoridades públicas o empresas

Una segunda premisa del mundo criminal consiste en que es mucho más rentable y conveniente llegar a acuerdos y pactos para repartir negocios o territorios entre las organizaciones delictivas que enfrentarse en guerra internas. El mayor ejemplo es quizás la creación en los años 30 del siglo pasado de “La Comisión” a instancias del famoso gánster Lucky Luciano para dirimir cualquier diferencia entre las cinco familias de la mafia italoamericana que dominaban el crimen en Nueva York y se la pasaban enfrentándose en inútiles y sangrientas guerras. La Comisión fue una especie de “Consejo de Administración” que supervisó las actividades de la Mafia norteamericana y servía de mediadora cuando surgían conflictos entre las diferentes “familias”.

En el caso venezolano, la evolución fue distinta. Los jefes de cada feudo desempeñaban altos cargos burocráticos o partidistas y ya tenían sus propias estructuras, organizaciones y seguidores. En vida, Hugo Chávez jugaba y manipulaba los diferentes intereses o presiones de esos grupos y lograba mantener el equilibrio o desplegaba su liderazgo para imponer una dirección que sería acatada por todos. Pero con su ausencia todo el entramado revolucionario estaría en potencial peligro.

Durante los diferentes periodos de tratamiento en La Habana, Fidel Castro tuvo a su alcance y disposición a un enfermo y debilitado Hugo Chávez para influir sobre la escogencia de su sucesor; y por supuesto que este mantuviera todos y cada uno de los acuerdos y ayudas suscritas con Cuba. En un de las salas especialmente habilitadas para el paciente en el CIMEQ, en el barrio de Siboney, Castro le habría dicho:

-Hugo Rafael, óyeme tú, este muchacho Nicolás… Es bueno, te es muy leal…

-Si, pero es un poco bruto.

-Pero, chico, mejor así… Lo rodeamos con gente inteligente y listo.

-Puedo lograr que formalice su relación con Cilia. Ella es más comprometida ideológicamente, pero no es suficiente. Si allá empiezan a pelearse a dentelladas por el Poder, todo se va al carajo… Mi liderazgo deberá ser sustituido por acuerdos de interés común para todos. Fidel, necesito que tu gente nos ayude con eso.

-Hugo Rafael, chico, tú sabes que puedes contar conmigo para eso y para todo.

Fidel Castro junto a Nicolás Maduro, en 2013 en La Habana. El extinto líder cubano se encargó de rodear con hombres de su confianza al heredero de Chávez cuando este enfermó

Fidel Castro junto a Nicolás Maduro, en 2013 en La Habana. El extinto líder cubano se encargó de rodear con hombres de su confianza al heredero de Chávez cuando este enfermó

El teniente coronel Hugo Chávez que además de una incuestionable “intuición política” poseía también lo que se puede llamar “intuición criminal” para sembrar las bases de todo el desastre que actualmente ocurre en Venezuela, incluyendo la evolución de sus sucesores a jefes de bandas de delincuencia organizada, fue muy claro en el último mensaje que pronunció al país designando a Nicolás Maduro como su sucesor, justo antes de partir hacia la muerte en Cuba:

“Si en algo debo insistir en esta nueva… en este nuevo escenario, en esta nueva batalla, en este nuevo trance, diría un llanero por allá… Bueno, es en fortalecer la unidad nacional. La unidad de todas las fuerzas populares, la unidad de todas las fuerzas revolucionaras, la unidad de toda la fuerza armada, mis queridos soldados, camaradas, compañeros… La Unidad del Ejército, mi Ejercito, mi amado Ejercito… La marina, mi amada marina… Digo esto porque… Bueno, los adversarios, los enemigos del país no descansan ni descansarán… ¿Cuál es nuestra respuesta? Unidad, unidad y más unidad. Esa debe ser nuestra divisa… La unidad, la unidad, la unidad…”

Una tercera premisa que se repite en el mundo de las organizaciones criminales, es que, una vez con éxito en una modalidad delictiva, es mucho más fácil reinvertir los recursos obtenidos para fortalecer la propia industria delictiva o incursionar en otras modalidades, más que tratar de legitimar los capitales. El tráfico de cocaína genera ingentes recursos, aunque sea sólo por fungir como facilitadores locales de los envíos de organizaciones internacionales. En Venezuela, a partir del año 2002, luego de que altos oficiales y jerarcas del gobierno se involucran en el tráfico de la cocaína de las FARC, empiezan también a desarrollar diferentes modalidades criminales, como el contrabando de gasolina, el microtráfico de cocaína, la reventa de productos básicos regulados, el tráfico de armas hacia las cárceles y otras.

Una cuarta premisa del mundo criminal es que, luego de períodos de violencia, cuando se instaura lo que algunos expertos han llamado “pax mafiosa”, la violencia que generan sus actividades tiende a disminuir. Esto pareciera estar ocurriendo en los dos últimos años en Venezuela. Luego de un incremento incesante del índice de homicidios a partir de 1998, cuando ocurrieron 4.550 casos hasta registrar 28.479 en el 2016; en el año 2017 comienza un leve descenso que se acentúa el año siguiente, coincidiendo con las políticas de exterminio y de forzado acuerdo con las bandas criminales por el control del microtráfico de cocaína que imponen sectores del gobierno.

A estas premisas internacionales se añaden factores ya netamente locales. La izquierda democrática, la izquierda pensante que dominaba el mundo cultural venezolano y las universidades públicas, se fue separando gradualmente del chavismo al punto de que para la “Siembra del Comandante Eterno”, como los chavistas llaman la muerte de Hugo Chávez, sólo lo rodeaban incondicionales de poco talento, limitada formación, ambición desbocada, ningún principio ético, moral o democrático y desmesurado afán de lucro. En un arrebato de sinceridad, uno de ellos, Diosdado Cabello, en ese momento todopoderoso presidente de la Asamblea Nacional, en el 2013, confesó públicamente: “Él era el muro de contención de muchas de esas ideas locas que se nos ocurren a nosotros. Él imponía su liderazgo, su prudencia y su conciencia y nos evitaba actuar en muchas ocasiones con estas ideas locas nuestras. En la revolución, el cuerdo es el comandante Chávez, que nos ha enseñado. Nosotros hemos tratado de aprender con él…”

A diferencia de las familias que se repartieron las actividades criminales en Nueva York, que desde su origen se dedicaron a actividades ilícitas, las cuatro corporaciones o feudos que se reparten el “Botín Venezuela” nacieron como grupos con intenciones políticas o gremiales y evolucionaron rápidamente hacia organizaciones criminales. El “Botín Venezuela” es cuantioso. Una información publicada por el periodista venezolano Francisco Olivares en el 2017 señala que el monto manejado por las diferentes “mafias venezolanas” en los 18 años de gobierno chavista podría rondar los 800 mil millones de dólares.

La ya mencionada mutación también ocurrió porque durante sus gobiernos el teniente coronel Hugo Chávez se encargó sistemáticamente de corromper y premiar a corruptos y deshonestos como mecanismo para asegurar lealtades y debilitar la institucionalidad, disponiendo libremente y sin controles de la hacienda pública e incitando a sus funcionarios a “ensuciarse las manos” y hacer fortunas personales. Para el año 2013, cuando muere Hugo Chávez, los diferentes grupos que conforman las altas esferas del Gobierno ya estaban acostumbrados a tratar, negociar, asociarse y beneficiarse de negocios y grupos criminales con total impunidad.

Maduro junto al presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, Diosdado Cabello, uno de los hombres fuerte del régimen que conduce su propio clan criminal. (REUTERS)

Maduro junto al presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, Diosdado Cabello, uno de los hombres fuerte del régimen que conduce su propio clan criminal. (REUTERS)

A estos factores se añade el desprecio del fallecido Hugo Chávez hacia los valores y principios democráticos: separación de poderes, libertad de prensa, elecciones libres, etc… Cuando Chávez era presidente su gobierno se podía calificar, de acuerdo con el lenguaje de los politólogos como de “Autoritarismo Competitivo”. Al asumir la presidencia Nicolás Maduro en el 2013 luego de unas cuestionables elecciones y usurpar la presidencia luego de las fraudulentas elecciones de 2018, rechazadas por la mayoría de los países democráticos del mundo, se pasa a un “Autoritarismo Hegemónico”, es decir en lenguaje más comprensible, a una moderna dictadura dura y cruel y del uso instrumental de la Delincuencia Organizada a funcionar como Estructuras de Delincuencia Organizada. Culmina así uno de los fenómenos político-criminales mas singulares de la historia: una nación pasa a ser gobernada abiertamente por el crimen organizado.

Cada uno de los grupos o feudos que existían durante los gobiernos de Hugo Chávez compitieron para afianzar su poder, mantener y crecer sus espacios, se fue desdibujando el componente ideológico y ya con Nicolás Maduro en la presidencia a partir del 2013, bajo el mantra del “culto al Comandante Eterno” se neutralizaron, eliminaron y apartaron a figuras que se hacían llamar “chavistas originarios” como Jorge Giordani, Rafael Ramírez, Alí Rodríguez Araque, Nelson Merentes, José Vicente Rangel y a la propia familia Chávez. Algunos cayeron o envejecieron, muchos se resignaron y otros se adaptaron a los nuevos tiempos.

Entonces la mesa estaba servida para que los herederos políticos y militares que se afianzaran en el Poder se definieran por sus acciones, comportamiento y modus operandi típicos de la delincuencia organizada. Sin embargo, las redes y alianzas que tejieron no han dejado de transformase, mutar y evolucionar desde posiciones grupales con ideales a posiciones personales y grupales lucrativas y aún siguen en proceso de constante transformación para adaptarse a cualquier circunstancia que les permita aferrarse al Poder.

Para octubre de 2019 los cuatro grupos o feudos de delincuencia organizada que gobiernan a Venezuela son:

  • La Cúpula, liderada por Nicolás Maduro, Cilia Flores y los asesores cubanos.
  • El mal llamado “Cartel de los Soles” o para ser más precisos, el Alto Mando Militar de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana.
  • La tenebrosa “Corporación Siria” liderada por Tareck Zaidan El Aissami Maddah, Vicepresidente del Área Económica.
  • La corporación familiar Diosdado Cabello.

Cada uno de ellos cumple con los estándares de la Unión Europea para ser calificados como grupo de delincuencia organizada.

Hugo Chávez ordenó “inundar EEUU de cocaína de las FARC” por Esteban Urreiztieta – El Mundo – 13 de Septiembre 2019

Chávez ordenó combatir a Washington introduciendo droga por medio de las FARC, según informes de la DEA a los que ha accedido EL MUNDO en exclusiva. Hugo Carvajal, ex jefe de Inteligencia encarcelado en España, implicado.
GRAF526. MADRID.- Hugo Carvajal, que fue jefe de los servicios de...
Hugo Carvajal, alias ‘El Pollo’, que fue jefe de los servicios de contrainteligencia militar de Hugo Chávez, en la Audiencia Nacional. Emilio Naranjo EFE

La Justicia de Estados Unidos remitió ayer a la Audiencia Nacional un informe de la DEA (Administración para el Control de Drogas americana) en el que detalla cómo el ex presidente de Venezuela Hugo Chávez reunió en 2005 en su residencia oficial a los responsables de Inteligencia del paíspara ordenarles “combatir a EEUU inundándolo de cocaína”.

Este documento, al que ha tenido acceso en exclusiva EL MUNDO, desvela que uno de los asistentes a dicho encuentro fue Hugo Carvajal, alias El Pollo, ex jefe de la Inteligencia Militar venezolana, detenido en España el pasado mes de abril acusado de narcotráfico y que se encuentra encarcelado en estos momentos en la prisión de Estremera pendiente de que se resuelva la petición de extradición solicitada por Estados Unidos.

La DEA se basa, entre otros, en el testimonio de uno de los asistentes a dicha cita, al que bautiza en clave como “testigo uno”, y aclara que se trata de “un ex juez que se desempeñó en un tribunal de Venezuela a partir de aproximadamente 2005”.

Ese mismo año, siempre según el relato que ha prestado a las autoridades estadounidenses, se celebró la mencionada reunión “en la casa del entonces presidente Chávez”. A la misma acudieron, además de Carvajal y del propio comandante, “el general Henry de Jesús Rangel Silva, entonces jefe de una agencia de Inteligencia venezolana conocida como DISIP; Diosdado Cabello, en ese momento gobernador de Miranda; y Tareck El Aissami, entonces miembro de la Asamblea Nacional de Venezuela”.

La DEA explica que “durante la reunión Chávez instó al grupo, en sustancia y en parte, a promover objetivos políticos, incluido el de combatir a Estados Unidos inundando el país con cocaína”. De esta forma, la Agencia Antidroga americana añade que “Chávez les ordenó”, a renglón seguido,“coordinarse” con la guerrilla colombiana de las FARC para consumar el plan.

Este grupo, según relató el citado testigo, pasó a institucionalizar las reuniones cada mes y éste asegura haber asistido al menos a cuatro de ellas. A estos encuentros secretos les sucedió, “aproximadamente dos o tres semanas después de la reunión en la residencia presidencial, un grupo similar”, del que también formaba parte Carvajal, y que “fue convocado a la casa del vicepresidente venezolano José Vicente Rangel“.

En esa nueva cita se descendió ya al detalle del plan ordenado por el presidente para desarrollarlo con éxito. “Durante la reunión Cabello describió las rutas terrestres y marítimas de tráfico de drogas a través de Venezuela y Carvajal indicó que la cocaína sería suministrada por guerrillas colombianas, es decir, las FARC”.

Diosdado Cabello, ‘número dos’ del gobierno de Maduro, con Hugo Chávez, en 2002.Kimberly White

Este equipo de trabajo al más alto nivel todavía se reuniría de nuevo en el mismo lugar “aproximadamente un mes después”. Entonces, Carvajal “le dijo al grupo que la coordinación con los camaradas iba bien y que se había reunido con los cabecillas de las FARC en Venezuela”. Pasando a discutir con ellos “la división de las ganancias de las drogas y el suministro de armas como compensación“.

CÁRTEL DE LOS SOLES

En el marco de esta hoja de ruta supuestamente diseñada por Chávez, Carvajal, considerado por la DEA como miembro destacado del denominado Cártel de los Soles, al que define como “una organización venezolana de narcotraficantes compuesta por altos funcionarios venezolanos”, fletó en abril de 2006 un avión DC-9 que despegó de Venezuela en dirección a Toluca (México), “pero se vio obligado a aterrizar en Campeche debido a fallos mecánicos“.

El avión contenía 5,6 toneladas de cocaína que la DEA atribuye a Carvajal, quien según las autoridades americanas, “pidió al testigo uno que estuviera de juez de guardia en caso de que las autoridades del orden público” le vincularan con el cargamento.

En el marco de la colaboración con las FARC, Chávez impuso además que la Justicia venezolana exculpara a los miembros de la guerrilla colombiana de cualquier delito en el que se viera inmersa en territorio venezolano vinculado a “asesinatos, narcóticos, secuestros, tiroteos y extorsión”. El segundo gran testigo al que se aferra la DEA es, según relata la propia Agencia Antidroga, “un miembro del ejército de Venezuela asignado como seguridad para Chávez entre 2008 y 2013”. Este “testigo dos” sostiene que “proporcionó la seguridad en una reunión organizada por Chávez en un rancho, a la que asistieron, entre otros, el ministro del Interior venezolano Ramón Rodríguez Chacín y el cabecilla de las FARC Luciano Marín Arango, alias Iván Márquez”. En aquel encuentro, el jefe de seguridad del mismo explica que «escuchó a Márquez describir la necesidad de apoyo logístico”. Concretamente, “uniformes, barcos y ordenadores”. Y que, a continuación, “Chávez indicó que los fondos serían provistos a las FARC por Petróleos de Venezuela (PDVSA), la petrolera estatal venezolana”. Asimismo, según este relato, “Chávez ordenó al testigo dos que le trajera un teléfono” y él mismo “le oyó hablando con Carvajal”. En dicha conversación, el presidente “le ordenó suministrar armas a las FARC que previamente habían sido utilizadas por el ejército venezolano y otras, obtenidas nuevas de Rusia”.

La DEA todavía se apoya en un tercer testigo que “trabajó con funcionarios del gobierno venezolano entre 2008 y 2014 como consultor en relación con los grupos paramilitares en Colombia”. Según el “testigo tres” el equipo de Carvajal le llegó a pedir asesoramiento “para encontrar más traficantes que pagaran por usar las rutas de narcotráfico establecidas por el Gobierno venezolano” e identificó a El Pollocomo “el responsable de establecer las rutas de drogas a través de América del Sur”. Asimismo, desveló que “los militares venezolanos habían proporcionado misiles tierra-aire y explosivos a las FARC”.

Un cuarto testigo, “que estuvo involucrado en el tráfico de drogas a gran escala en Colombia y Venezuela desde 1996”, aseguró haber asistido a reuniones en 1999 entre las FARC y Carvajal en las que la guerrilla le había pedido al jefe de la Inteligencia militar de Chávez “armas de cualquier clase”, a lo que el Gobierno de Venezuela accedió “a cambio de ayuda con los cargamentos de cocaína” proporcionándole “ametralladoras”.

Tanto este testigo como media decena más, implicados todos ellos en el tráfico de estupefacientes, vinculan a Carvajal en la organización de “aproximadamente siete cargamentos de cocaína” más “que incluían sobornos para funcionarios venezolanos corruptos”.

Carvajal declaró ayer ante la Sección Tercera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, en la vista que revisó la petición de extradición presentada por Estados Unidos y cuya resolución se conocerá la próxima semana, según fuentes jurídicas. Este militar venezolano se defendió asegurando al tribunal que las acusaciones que hicieron las autoridades estadounidenses son falsas y negando haber tenido contactos con la guerrilla colombiana. “Yo en la justicia de Estados Unidos no confío”, señaló.

Uno de los abogados de Carvajal con el que contactó este diario, Nielson de Souza, calificó la petición de Estados Unidos de “persecución política” y defendió la denegación de la extradición y que si su cliente tiene que ser juzgado que lo sea en el Tribunal Supremo español, al ser un ciudadano militar. La defensa de Carvajal aportó un documento a la Sección Tercera, fechado en 2008, en el que, presuntamente, el piloto del avión que transportó la cocaína advirtió de que Estados Unidos “está montando una causa a cambio de que personas testifiquen contra el Gobierno de Nicolás Maduro“, según precisó De Souza.

La representación de Carvajal pidió la denegación de la extradición alegando que se han incumplido los requisitos y principios básicos, “ni los formales ni los no formales”. Entre otros, que haya intervenido la Fiscalía Antidroga española cuando, a juicio de la defensa de El Pollo, debía haber sido la propia Fiscalía de la Audiencia Nacional, o que se practicara la detención en base a una orden internacional que no es la misma que la utilizada en el procedimiento judicial. Asimismo, subraya que la acusación se basa en el testimonio de una decena de “delincuentes confesos” que “no conocen a Carvajal”.

Los letrados, entre los que se encuentran también María Dolores de Argüelles e Ismael Moreno, denuncian la “ligereza” con la que Estados Unidos vincula a El Pollo con el Cártel de los Soles como podría haberlo relacionado “con el Ku Klux Klan o la Asociación Nacional del Rifle”. El propio Carvajal ya negó en una entrevista exclusiva concedida a EL MUNDO el pasado mes de julio las acusaciones de narcotráfico y vinculó las mismas a la decisión del Gobierno de Venezuela de expulsar a la DEA del país. La Fiscalía apoya la extradición del venezolano.

El día que Chávez menospreció el reclamo de Venezuela sobre el Esequibo – El Cooperante – 8 de Septiembre 2019

En la XX edición de la Cumbre de Río celebrada el 7 de marzo de 2008, el entonces presidente Hugo Chávez menospreció el reclamo de Venezuela sobre el Esequibo, argumentando que el mismo era un ardid de Estados Unidos para tratar de derrocar al gobierno socialista guyanés de Forbes Burnham. “Nos quieren poner a pelear”, dijo Chávez.

“No nos dejemos manipular por quienes nos quieren poner a pelear. Mira Leonel, está en documentos, pero yo lo viví. Cuando gobernaba en Cumaná aquel hombre de izquierda -se llamaba Forbes Burnham-, casi hay guerra entre Venezuela y Guyana. Una vieja reclamación territorial de la casi nadie recordaba porque viene de tiempos inmemoriales, comenzó a ser desempolvada. Y venían oficiales norteamericanos y no dieron una conferencia sobre el caso Guyana”, expresó Chávez el 7 de marzo de 2008.

Para el entonces presidente de Venezuela, el reclamo territorial sobre el Esequibo no era más que una excusa para derrocar a Forbes Burnham.

“Ahora sale la verdad: nos querían utilizar para invadir Guyana a nombre de aquel reclamo territorial para derrocar al gobierno de Forbes Burnham, gobierno de izquierda. Está en documentos”, aseguró.

Recientemente, la vicepresidenta Delcy Rodríguez señaló a Juan Guaidó y parte de su equipo en el exterior, de participar en una componenda para “entregar” el Esequibo.

“Sabemos lo que esta organización criminal bajo la fachada política pretende hacer con Venezuela, entregar nuestro territorio, renunciar a nuestra soberanía”, aseguró Rodríguez.

Por su parte, El fiscal general del régimen, Tarek William Saab, indicó que el Ministerio Público (MP) daría inicio a una investigación penal contra Guaidó  y sus dos representantes por el presunto robo del Esequibo y los activos de la empresa petrolera Citgo.

“Estos tres sujetos: Juan Guaidó, Vanessa Neumann y Manuel Avendaño pretendían entregar a Venezuela a países extranjeros (…) Incluso, estos personajes participaban en negociaciones ilegales, a espaldas del país, que pretenden desistir del reclamo histórico de Venezuela sobre el territorio Esequibo, a cambio de apoyo político del Reino Unido para una inexistente presidencia encargada”, afirmó Saab, durante una rueda de prensa, desde las instalaciones del MP.

Vanessa Neumann respondió este sábado a través de su cuenta en Twitter, que “jamás” recomendó cambiar posición de Venezuela sobre el esequibo, mientras que Manuel Avendaño solicitó refugio en la Embajada de Chile.

“Que quede claro: Jamas he recomendado cambiar la posición histórica de mi país, Venezuela, sobre el Esequibo”, dijo. 

 

Bolsonaro: el Chávez de la derecha latinoamericana por Fernando Mires – Blog Polis – 30 de Agosto 2019

Pocas veces el paralelismo -no analogía- entre dos presidentes latinoamericanos ha sido más evidente. Ambos con formación militar, cultivadores de valores machistas, misóginos por excelencia, portadores de atávicos complejos de inferioridad en contra de los de “arriba” (para uno el arriba social, para el otro el arriba cultural), maestros del resentimiento metódico. Ambos seguidos con devoción y fanatismo por sus respectivos populachos a los que se suman intelectuales enardecidos por experiencias populistas de izquierda o de derecha.
Jair Bolsonaro y Hugo Chávez, situados cada uno en un extremo geométrico-político, son exponentes de los niveles verbales más bajos a los que puede llegar un gobernante. El mismo veneno bucal -dos idiomas y un solo lenguaje- y sobre todo, un estilo para gobernar mediante la ofensa y la arrogancia mal contenida. Más allá, pero mucho más allá de la clásica dicotomía izquierda-derecha, son ambos – el muerto y el vivo- exponentes de una política que en nuestro continente amenaza con ser hegemónica: me refiero a la política de la vulgaridad.
Porque el que uno hubiera sido de extrema izquierda y el otro sea de extrema derecha no obvia el hecho de que tanto el muerto como el vivo comparten la misma cultura. O si se prefiere, la misma sub-cultura. Eso lleva a concluir que decididamente nos enfrentamos a dos tipos de luchas entrelazadas. La lucha política, en donde se alinean los contrincantes de izquierda y de derecha, y la lucha cultural que es una lucha transversal. Ambas suelen confundirse pero no son las mismas. A los enemigos políticos los encontramos en una o en otra latitud, a los enemigos culturales los encontramos en ambas.
Jair Bolsonaro ha cruzado los límites de la decencia. En cierto modo ha logrado superar a Chávez. La vileza con que ha agredido a Emmanuel Macron, sin frenarse al insultar a la esposa del mandatario con alusiones físicas y biológicas más propias de un alterado mental que de un mandatario, no encuentran parangón. Chávez al menos se contentaba con humillar en público a su propia mujer. Su “esta noche te voy a dar lo tuyo” ha pasado a ser parte de la antología universal de la procacidad humana. A la inversa, a Chávez le encantaba exhibirse con hembras voluptuosas, como diciendo “he aquí el macho que soy” (pobre Naomi Campbell, víctima narcotizada del supermachismo internacional). Bolsonaro en cambio exhibe a su propia mujer en público mientras sus ministros se encargan de tuitear acerca de las excelencias corporales de la brasileña en desmedro de las esposas de otros gobernantes, como la digna señora Brigitte Macron.
Tema muy desagradable. Lo dejaría hasta aquí si las actitudes de ambos mandatarios no tuvieran serias connotaciones políticas.
Desde el punto de vista psíquico no necesitamos estudiar a Freud para enterarnos de que tanto Chávez ayer y Bolsonaro hoy han sido afectados por serios problemas de personalidad. Por de pronto, ambos exhibicionistas han buscado la aprobación pública para confirmar sus deseos de ser distintos a lo que son: un par de acomplejados que recurren a una supuesta grandiosidad corporal para ocultar la miseria de sus almas. El problema adicional es que los déficit de ambos mandatarios han sido movilizados con una intencionalidad que escapa a la psicología. Pues Chávez ayer, Bolsonaro hoy, al exhibir su cultura de la vulgaridad han perseguido objetivos políticos.
La grosería de Bolsonaro frente a Macron hace recordar a la que exponía el difunto Chávez frente a Bush Jr. Cada vez que Chávez sentía que su popularidad disminuía, comenzaba a disparar insultos en contra del presidente norteamericano. Entonces se presentaba frente a los suyos como un héroe del tercer mundo desafiando al imperio desde el continente de “las venas abiertas”. Bolsonaro cuya baja de popularidad había comenzado antes de los incendios amazónicos, no vaciló en seguir la receta de su mellizo de izquierda acusando al presidente Macron de mantener una política colonialista frente a Brasil. Pero esta vez, el Chávez de la derecha, erró los tiros.
Por una parte, en un mundo donde ya es evidente el deterioro ambiental las consecuencias del cambio climático son cada vez más notorias, la doctrina Bolsonaro según la cual “cada uno es dueño de incendiar su propia casa sin tomar en cuenta las demás” no encuentra eco ni entre los sectores más retrógrados. Hasta los chinos, no precisamente muy ecologistas, han entendido el dilema que enfrenta la humanidad. Según el ecólogoAntonio Donato Nobre, China ha reforestado en los últimos 25 años 800.000 kilómetros cuadrados, la misma área que ha sido desforestada en Brasil en los últimos cuarenta años.
Por otra parte, Macron no es Bush. Mientras el norteamericano llegó a ser, después de sus aventuras en Irak, el presidente menos querido del mundo, Macron es un líder que goza de prestigio continental. Junto a Merkel lidera a la economía europea. Desde el punto de vista político busca crear un frente diplomático en contra de la agresiva política de Putin. Intenta además mediar entre USA e Irán y, por si fuera poco, ha hecho suyas múltiples demandas que provienen de un creciente movimiento ambientalista de carácter continental. La forma educada como respondió a las agresiones de Bolsonaro en el G7 mostraron una vez más sus dotes de estadista. El resultado fue que la popularidad de Macron aumentó en Francia y en Europa. En cambio Bolsonaro no logra remontar en Brasil. No obstante, aún así, hay pocos indicios de que la estrategia de Bolsonaro cambie en un futuro inmediato. Por de pronto, tanto Chávez ayer como Bolsonaro hoy, actúan de acuerdo a sus respectivas naturalezas: no fascistas pero sí, fachas.
La diferencia entre fascista y facho que he intentado precisar en un artículo anterior es pertinente. Mientras el fascista adhiere a una doctrina, el facho es un producto cultural. Más fácil es que el escorpión cambie de naturaleza a que Chávez hubiera dejado de ser lo que era o Bolsonaro llegue a ser alguien distinto a lo que es. Ambos son entes que hablan y actúan de acuerdo a un público determinado. Un público de fachos. Y a ese público más cultural que social se debe Bolsonaro.
Cuando Bolsonaro insultó a Macron, lo hizo seguramente pensando en ganar el favor de los xenófobos del FN de Marine Le Pen y tal vez el respaldo de su admirado Trump, pero también el de esos brasileños misóginos, racistas, machistas que conforman la columna vertebral de su administración.
Fue Theodor Adorno quien en sus estudios sobre “la personalidad autoritaria” (1950) descubrió que el poder de los grandes fascistas se sustentaba en micro-poderes, por el llamados, “pequeños fascistas”. Hoy podríamos hablar, en equivalencia, del poder de los pequeños fachos.
Hay un film hispano-argentino que corrobora muy bien la tesis de Adorno. Me refiero a “El Ciudadano Ilustre” dirigido por Gaston Duprat y Mariano Cohn. La historia –para los que aún no han visto la película- es fácil de relatar. Un imaginario premio nobel argentino radicado en Europa viaja después de treinta años de ausencia a su pueblo natal llamado Salas. Al comienzo es recibido con los honores de Ciudadano Ilustre. Pero al cabo de unos días el pensamiento crítico del laureado escritor se convierte en algo insoportable para los poderes localesquienes terminan acusándolo de haberse vendido a “intereses extranjeros”. Al final, después de sufrir un atentado a su propia vida, debe regresar a Europa. Y bien; al ver ese film no pude sino pensar en los seguidores de mandatarios como Chávez y Bolsonaro. Pues el poder del que se fue y del que está vivo, no vino de la nada. Ambos fueron posibles gracias a la existencia de muchos “pequeños fachos”.
Son estas las razones que me han llevado al convencimiento de que, bajo determinadas condiciones, la lucha no solo debe ser política, vale decir, entre izquierdas y derechas, sino también entre los bárbaros y los que no queremos serlo. Al fin y al cabo a un gobierno de izquierda o derecha lo podemos cambiar. Incluso derrocar. A una cultura de la barbarie como la que representan Chávez y Bolsonaro no la podemos cambiar ni derrocar, sobre todo si tenemos en cuenta que sus exponentes están repartidos en todos los bandos. Es por eso que esa lucha, la cultural, la que llevamos a cabo en contra de los pequeños chávez y los pequeños bolsonaros, no tiene ni tendrá final. A lo más que podemos aspirar es a resistir con cierta dignidad, mantener los valores democráticos heredados de la Ilustración y proclamarlos, ya sea en las calles, en los periódicos, en los libros o a viva voz. Y cuando ya no podamos hacer nada más, en un simple Blog.
Lo importante es no ceder.

Chávez o la revolución como tragedia por Nelson Chitty La Roche – El Nacional – 2 de Agosto 2019

Nelson Chitty La Roche
“…los tiranos se elevan al poder gracias a la ayuda de los pobres o pueblo llano y  su mantenimiento en el poder, depende del deseo que tenga el pueblo de lograr la igualdad de condiciones”. Hannah Arendt

¿Si el control fiscal se aplicara al elenco de decisiones, programas, proyectos y desarrollos en que se invirtieron cientos de miles de millones de dólares y con ello se conociera, evaluara y ponderara la pertinencia, la calidad y la conveniencia del gasto y no como ocurrió, llenar de opacidades y manipulaciones para no cumplir con las reglas fiscales constitucionales y tampoco con la Ley Orgánica de Administración Financiera o aquella otra del Banco Central de Venezuela por citar algunas nada más y condenarnos al peor de los estadios, al averno económico por excelencia, la depresión con hiperinflación?

Otra sería Venezuela impajaritablemente hoy en día, distinta pues al Estado fallido, forajido y mísero en que la convirtieron en apenas dos décadas, Chávez y sus espalderos, devenidos en epígonos de una gestión que llamaron revolución y que se recordará, sin hipérbole, “como la de todos los fracasos”.

No es una apreciación de un crítico como yo, ciudadano de oposición y profesor universitario simplemente. Todas las agencias de seguimiento de Naciones Unidas y ONG especializadas en informes sobre el manejo de la economía pública, son universalmente coincidentes y los números develan contundentes, el irresponsable y mortífero desastre de dispendio y latrocinio que nos presenta, como el país peor gobernado del mundo.

Se decía que éramos ricos y solo lo parecíamos pero, luego de la hecatombe, tenemos la certeza de necesitar con urgencia la ayuda humanitaria, siendo que se apaga la vida de muchos de nuestros compatriotas entre el hambre, la desnutrición, las endemias, la agresión del hampa y la ilegitimidad por catastrófico desempeño de militares e ideologizados que saquean a diario a la casi catatónica y en todo caso agónica patria de Bolívar, los mediocres, ignaros y cínicos miembros de la piara gobernante mas ruin de la historia de este país, por ellos, desafortunado.

La afectación de los estultos y la retórica de los resentidos denominaron al experimento como proceso también pero, presuntuosos, la llamaron bonita y se ufanaron de lo que hacían, obviando la constitucionalidad y la legalidad porque “revolución es más que Constitución”. El producto es el hundimiento y, por cierto, no luce extraña la resultante a juzgar por la comparación de numerosas intentonas que culminaron en el caos, otras tantas revoluciones catastróficas para los inocentes, ingenuos y en todo caso víctimas conciudadanos.

Cabe una pregunta entonces: ¿Son las revoluciones acaso un movimiento temerario, un desafío mortal, un salto al vacío? Se puede decir que la serie de capítulos que la historiografía registra como revolucionarios, a menudo, como antes dijimos, evidencian un giro perverso que se mueve entre la creación de monstruos y la burla cínica de las banderas de las que se reclamaban, sin olvidar la exaltación del peor por vulgar, egoísta, acomplejado y roñoso.

La libertad, la verdad y la exacerbación de la patria sirvieron para ofrecer, seducir, persuadir a los más necesitados y la secuencia, por el contrario, sojuzgó, despojó, engañó y apuñaló a sus naciones. De allí que De Maistre opinó frente a Condorcet que “la contrarrevolución no será una revolución a la inversa, sino lo contrario a la revolución”.

Pudiera, aunque levantaría discusiones, afirmarse que escasamente la revolución norteamericana alcanzó sus objetivos de libertad y progreso y todavía exhiben con visible veracidad los logros de una república liberal, con los argumentos que la sostienen y que podemos también reducir a amplias libertades ciudadanas y oportunidades de movilidad social a partir del trabajo como potencia creadora. No son perfectos y abundan las exclusiones y las desigualdades, pero se portan mejor que en otras latitudes que probaron suerte y se estrellaron frente al fiasco y las carnicerías que suele llevar consigo el laboratorio de los cambios violentos, frutos de ideologías recurrentemente perniciosas como el socialismo.

Los estudios sobre la Revolución francesa muestran que más que el amor a la libertad juzgó mutar el genio de la lámpara hacia la constitución del monstruo horrido del terror. Saint Just el 10 de octubre de 1793 consigue que se decrete que “la revolución durará hasta que se logre la paz, hasta que se eliminen todos los enemigos de la república”.

Una declaración como la del joven Saint Just parecería suficiente pero ni remotamente fue así, el incorruptible Robespierre echó a andar lo que alguna doctrina llama la teoría del gobierno revolucionario y las semanas y meses siguientes verán decantarse la organización y el discurso hacia posturas radicales de total antagonismo y recrear el sentimiento del gobierno en un insaciable apetito de purificación y punición. Se terminó clamando por la vuelta a la lámpara del genio revolucionario y Napoleón citado por Negri exclamará sin creerlo pero necesitándolo que “la libertad, la igualdad y la propiedad se han asegurado y desde luego, la revolución terminó”.

Lejos de construir otra sociedad y otro Estado, que sería el objetivo, y recordando a Saint Simon y uno de sus asertos: “Solo se destruye lo que se sustituye”, se apuntó salvajemente a todos, propios y extraños, suspendiendo, sine die, la originalísima propuesta de libertad, igualdad y fraternidad. No lograron cambiar lo que debían ocupados de accionar el equipo de monsieur Joseph Ignace Guillotin, médico y parlamentario al que se debió en buena medida la invención de la guillotina que, por cierto, el destino, cruel, inexorable y ciego había sido mejorada por recomendaciones de Louis XVI.

En el camino se perdió la revolución, se extravió la moral revolucionaria, se corrompió el espíritu humanista con la que se le nutrió y se instaló, el odio, la amargura, la envidia en el corazón del pueblo en tanto en cuanto sus más distinguidos vástagos, entre vanidades y cálculos se asesinaron entre ellos y especialmente convencieron al mundo de su malignidad, desacreditando además a su discurso y a su romántica epopeya, sin olvidar, a la temida democracia que no por azar pasó XX siglos en un largo eclipse.

No es de un artículo de prensa abundar más, pero el siglo XX nos mostró las revoluciones como inútiles, sangrientas y grotescas, signadas en común por el horror, el terror y el envilecimiento al extremo de desnudar el lado más obscuro y deletéreo del ser humano. La Unión de Repúblicas Socialistas Soviética, China, Corea, Camboya, Albania, Cuba son algunos ejemplos de lo que venimos de destacar, pero queda mucha tinta para escribir todavía. Nótese que no incluyo a Alemania ni a Italia porque compartiendo aspectos con las mentadas potencias social totalitarias, parecen encuadrar más precisamente como dictaduras o fascismo. Admito que se puede discutir el asunto, pero no hay espacio para más.

Las revoluciones, además de potenciar el ejercicio de egolatrías inconmensurables y la venezolana es otra confirmación, añaden a su mezcla otro elemento: apartan, marginan, execran a la política, a la verdad y a la más elemental alteridad, y allí se articula la tragedia que por efecto natural persigue detener el tiempo, impedir a toda costa cualquier disidencia, cualquier verdadera reforma, cualquier revisión porque conculcan, creen ellos, el espíritu del hombre para reformularlo, fabricarlo, modelarlo y convertirlo en una especie de zombie.

Viene a mi memoria el drama de Antígona, que con desbordante genio nos legó Sófocles, y aprecio dos elementos adicionales que merecen destacarse: de un lado, la imposición sin convicción no es sustentable ni es poder, solo cadenas; y del otro, asumir como normal y suficiente la otredad por cierto fenomenológicamente más común que digna de la vocación ética de la humanidad de Kant, es uno de los peores lodos con los que construye su ruina el ser humano.

El legado del odio por Adriana Moran – Blog Polis – 31 de Julio 2019

Empezó antes, pero fue en 2002, durante el paro petrolero y las multitudinarias marchas que precedieron al carmonazo, que Hugo Chávez entendió que podía explotar todo ese odio que estaba en las calles a su favor. Así, principalmente mujeres ataviadas con los colores de la bandera, eran entrevistadas en la calle y su furia replicada una y mil veces por la pantalla del canal oficial y mostrada por el que estaba en Miraflores mientras fingía amorosos llamados a la reflexión que contrastaban con la ira en su estado más puro exhibida por los caminantes que coreaban el para entonces novedoso “vete ya”. 

Después del desastroso desenlace de esos eventos que cambiaron para siempre el curso de la era Chávez, entre otros retoques para asegurar el control férreo de la disidencia y evitar que se repitiera el susto, el mandatario fue cultivando con esmero esa faceta odiadora de los que se le oponían y la fue usando para atemorizar a sus seguidores y para mantener a sus adversarios en el terreno violento en el que eran más débiles. 

Y aunque es verdad que muchas veces la dirigencia opositora entendió que en esa confrontación llevaba las de perder y siguió en medio de avances y retrocesos el camino de la política con el que se conservaron o incluso conquistaron espacios y victorias, un sector le siguió haciendo el juego al que lo había inventado a su imagen y semejanza y reeditó en varias oportunidades el desenfreno que lo llevó a transitar más fracasos de los que hubiera podido permitirse frente a un régimen que había ido fortaleciendo al sector militar y asegurando lealtades que lo hacían evidentemente superior en el terreno desigual de enfrentar furia contra balas. 

No alcanzó el acuerdo que llevó a obtener la victoria en 2015 y que hacía presagiar la continuación de esta ruta política renovando las esperanzas para volver a la cordura. Una vez más se impuso la rabia que había sido estimulada mezclada con antiguas ambiciones y mezquindades y volvimos al asfalto en 2017 para sumar más muertes y más dolor en derrotas anunciadas. 

Hoy, después de haber abandonado el camino electoral en 2018, ese extremo que se quedó pegado a las protestas de 2002, al inmediatismo del tienes que irte y a su vocación odiadora, sigue más presente que nunca y ha terminado por arrastrar en su irresponsabilidad a otros que fueron más moderados para meterlos en una trampa que no tiene puerta de salida. El legado de odio de Chávez, en medio de un país que se derrumba, parece por momentos estar a salvo.

Estas son las sorprendentes revelaciones del fotógrafo de Maduro y Chávez por David Placer – ALnavío – 6 de Julio 2019

José Carlos Gómez, el fotógrafo que acompañó a Nicolás Maduro en su primera campaña, cuenta cómo fue descubriendo que el chavismo ha quedado reducido a “show y negocio”. Asegura que, detrás de la enorme propaganda de las misiones y de los planes sociales, sólo vio mentiras y, en el mejor de los casos, medias verdades.
Gómez descubrió que en las campañas chavistas 'todo es show y negocios' / Foto: Presidencia
Gómez descubrió que en las campañas chavistas “todo es show y negocios” / Foto: Presidencia

José Carlos Gómez, fotógrafo y profesional de la imagen, trabajaba en Venezuelacon una empresa de fotografía y diseño, cuando recibió en 2006 un encargo de un productor ejecutivo: entrevistar a un indígena que contase en cámara la gran labor de inclusión que hacía el chavismo con su etnia.

El resultado final gustó entre los responsables de marketing del chavismo y comenzó a recibir cada vez más encargos del régimen. Con ellos, comenzó a ascender en el escalafón de la industria publicitaria del chavismo hasta convertirse en el fotógrafo de las campañas electorales de Hugo Chávez y Nicolás Maduro.

Gómez fue contratado por la agencia de publicidad Contextus, propiedad de Mónica Ortigosa (casada con Alejandro Escarrá, sobrino de Hermann Escarrá), quien a su vez trabajaba contratada para una empresa de marketing político de Brasil. Gómez recibió el encargo de ser “los ojos de Chávez” durante la campaña electoral. La campaña de publicidad incluía una cámara subjetiva para mostrar todo lo que el fallecido expresidente veía en sus recorridos: las ancianas llorando, las madres mostrando sus bebés al presidente, los pobres arrodillados para pedir trabajo o casa.

La farsa de la vivienda

Uno de los encargos consistía en fotografiar las viviendas que construyó el chavismo en el Plan Misión Vivienda Venezuela. Recibió un listado de 25 proyectos habitacionales, pero finalmente sólo pudo retratar cuatro. “Algunas de las misiones estaban tomadas y controladas por malandros que decidían quién entraba y quién salía y que hasta cobraban peaje por pasar por allí”, explica el fotógrafo.

Gómez fue víctima de un joven que vivía en una Misión Vivienda de la avenida Libertador en Caracas y que le terminó robando el teléfono. También conoció en persona la delincuencia enquistada en “Ciudad Belén”, que se ha popularizado como “Ciudad Balín”. Pero su descubrimiento más revelador fueron los grupos de interés y negocios que se tejían alrededor de las misiones.

“Por un lado estaba el grupo de Rafael Ramírez y por el otro, los de Farruco Sesto. Pero lo que ninguno de ellos quería promocionar era otro plan social del chavismo que consistía en dar los materiales de construcción a los pobladores. Era el Frente Francisco de Miranda, pero ellos mismos lo ocultaban por una sencilla razón: allí no había un negocio tan lucrativo como en los planes. Por eso se construyeron tantas viviendas: porque era un negocio redondo”, explica.

El fotógrafo de Maduro descubrió la farsa de las viviendas chavistas. Tenía que fotografiar 25 proyectos, pero sólo pudo hacer el trabajo en cuatro. Las mafias de la delincuencia organizada impedían el propio trabajo del régimen.

El fotógrafo fue descubriendo la verdadera esencia del chavismo en la medida en que iba haciendo más fotos para Chávez y Maduro. Y entonces descubrió cómo la farsa también se montaba en clave interna, para convencer a los suyos de que todo lo malo que pasaba nunca era culpa de Chávez.

“Hasta la una de la madrugada, nadie sabía dónde sería la campaña el día siguiente. Supuestamente era para que los gobernadores y alcaldes chavistas no supiesen por dónde se aparecería Chávez. Así no tendrían tiempo de asfaltar las calles o hacer las obras a última hora que nunca hicieron porque se robaron el dinero”, asegura.

Con esa táctica, el fallecido expresidente enviaba un mensaje a los suyos. Quería hacer ver que siempre era engañado, que nunca estaba enterado de ninguna de las corruptelas cometidas. Así, popularizó la creencia de que “a Chávez lo engañaban”. Pero su propio fotógrafo pudo darse cuenta fácilmente de toda la mecánica. “Era bastante obvio que estaba al tanto de todo, conocía y toleraba toda la corrupción”, añade.

La farsa de la campaña también pasaba por montar escenas impactantes para los medios. Por eso, en la primera campaña de Nicolás Maduro, dos mujeres se acercaron con las franelas de Henrique Capriles. Y Maduro llegó para convencerlas de que su proyecto era mejor. El entonces candidato las convenció en pocos minutos y se hizo las fotos con sus nuevas seguidoras.

“Era un montaje barato, unas mentiras muy mal hechas. Ellos saben que nadie se las cree pero necesitan seguir manteniendo el show, porque lo que les importa es seguir repartiéndose el negocio. Desde la campaña hasta la misión, lo único que importa es seguir con los contratos”, explica el exfotógrafo presidencial.

Mentiras externas, mentiras internas

Gómez también conoció el funcionamiento interno del chavismo que, consciente de su propio desastre, tenía que montar estructuras paralelas para sacar el trabajo. Cada ministro monta su propio equipo de confianza porque, con la ley de inamovilidad laboral, buena parte de los trabajadores públicos no trabaja porque no pueden ser despedidos. Entonces los ministerios se han llenado de trabajadores que no asisten a sus puestos. Saben que son intocables.

Y esas estructuras duplicadas afectan hasta la propia imagen de Maduro. La responsable de prensa presidencial es Teresa Maniglia, familiar del almirante Orlando Maniglia, exembajador en Alemania. “Las fotos que hacen de Maduro son pésimas. Hasta le hacen fotografías en modo automático en las que el fotógrafo no decide nada. Si eso sucede con la imagen de Maduro, te puedes imaginar qué sucede de allí para abajo”, explica.

En 2016, Gómez decidió emigrar a Barcelona, España, dado que había vivido muchos años en la ciudad. Allí comenzó a trabajar para el consulado venezolano como community manager. Ganaba 900 euros, pero descubrió que había nueve cónsules con sueldos de unos 6.000 euros mensuales, según relata. La mayor carga salarial para el organismo son, precisamente, los sueldos de los altos cargos, amigos y familiares de los jerarcas del chavismo.

Asegura que fue despedido por publicar un tuit sin la zona en reclamación. Posteriormente fue denunciado por traición a la patria porque, desde la cuenta del consulado, retuiteó un acto de protesta contra el embajador de Maduro, Mario Isea. Asegura que fue un error propio de un community manager con varias cuentas abiertas.

Desde ese momento se busca la vida en trabajos muy por debajo de su cualificación. Ahora, sirve vinos en una bodega en Barcelona. Antes lavó platos en Londres. Uno de sus antiguos amigos, el exembajador de Venezuela en Turquía, José Gregorio Bracho, le confesó su deseo personal. Terminar su vida en España, un destino deseado por casi todos los altos jerarcas del chavismo. “Aquí quieren venir a gastar su dinero. Aquí se sienten como en casa. Aquí se sienten a salvo”.

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