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Hell of a fiesta by Enrique Krauze – The New York Review of Books – 8 de Febrero 2018

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In the spring of 2017, and all through the year, social media feeds in Venezuela were filled with images of deprivation and despair: long lines of people hoping to purchase food; women fighting over a stick of butter; mothers who could not find milk to buy; children picking through garbage in search of something to eat; empty shelves in pharmacies and stores; hospitals without stretchers, drugs, or minimum levels of hygiene; doctors operating on a patient by the light of a cell phone; women giving birth outside of hospitals. Venezuela’s economy, the economist Ricardo Hausmann wrote in a recent study, is suffering a collapse that is “unprecedented” in the Western world.1 Between 2013 and 2017 the country’s national and per capita GDPs contracted more severely than those of the US did during the Great Depression and more than those of Russia, Cuba, and Albania did after the fall of communism.

Krauze-1-030818.jpgThis is a humanitarian crisis of immense proportions. By May 2017, Venezuela’s minimum monthly wage wasn’t enough to meet even 12 percent of a single person’s basic food needs.2 A survey of 6,500 households by three prestigious universities showed that 74 percent of the population had lost on average nineteen pounds in 2016. Infant mortality in hospitals has risen by 100 percent. Diseases nearly eradicated in many countries, like malaria and diphtheria, have flourished; illnesses largely new to the area, like Chikungunya, Zika, and dengue, have spread. Caracas is now the most dangerous city on the planet. All this is happening in a country that has one of the largest oil reserves in the world.

None of the present crises seemed likely in 2007 and 2008, when I made a number of visits to Venezuela. Caracas was seen as the new Mecca for the European, Latin American, and American left. Progressive news organizations, magazines, and newspapers including The Guardian, The New Yorker, and the BBC reported favorably on Hugo Chávez, whose presidency lasted from 1999 until 2013. They mentioned the dangers of his cult of personality but yielded to it all the same. Chávez, as the writer Alma Guillermoprieto succinctly noted in these pages, was “indisputably fascinating, and often even endearing.”3 Leer más de esta entrada

¡Cuidado con la culebra! por Raúl Fuentes – Zulianosonline – 4 de Febrero 2018

unnamed-2.jpgLeyendo un muy bien escrito y estructurado artículo de Federico Vegas, “El Papa y la culebra” (Prodavinci, 28/01/2018), imaginé un mural elaborado de acuerdo con los cánones del realismo socialista e inspirado en el fresco pintado por Miguel Ángel –Creazione di Adamo– en el techo de la Capilla Sixtina. Fue una visión especular y fugaz, pero vívida, del comandante hasta siempre, cachetón e inflado, cubierto a medias con una túnica escarlata, y situado a la izquierda de la composición, digitando, ¿pariendo?, con el índice de su siniestra, a un robusto bigotón de impúdica desnudez. «El alumbramiento de Nicolás», que así podría llamarse la representación pictórica de la escena percibida en esa alucinación o manifestación espontánea del inconsciente, se relaciona con el exacerbado culto a la personalidad y la veneración mágico-religiosa del golpista que duerme su largo adiós en el cuartel de la montaña, mas con los ojos abiertos en todas partes. Y, especialmente, con el peculiar concepto de pueblo manejado por el obrero mandón y su divino maestro.

Umberto Eco asegura que la rosa «es una figura simbólica tan densa que, por tener tantos significados, ya casi los ha perdido todos» (Apostillas al nombre de la rosa, 1983). Probablemente el sustantivo pueblo haya sido afectado por diversas y contradictorias acepciones. ¿El pueblo que, según Jean Jaques Rousseau, nunca se equivoca, es el mismo que, de acuerdo con la sentencia de Joseph de Maistre, se da el gobierno que merece? No creo que para la condescendencia del autor de El contrato social y la displicencia de un acérrimo enemigo de la ilustración y su «teofobia del pensamiento», pueblo sean una sola y misma cosa; puedo, no obstante, conjeturar que, cuando Hugo Chávez se llenaba la boca con ese vocablo, lo hacía, sin tener muy claro de lo que hablaba, en sentido diverso al de los pensadores citados. Lo mismo ocurre con el legatario de su autoritarismo. Para uno y otro, pueblo es una mezcolanza de lumpen, marginalidad y pobres irredentos que siguen creyendo en pajaritos grávidos: un «pueblo» que le sienta bien a la ambición de perpetuidad del nicochavismo, disciplinado mediante el clásico condicionamiento pavloviano con base en premios y castigos. Para asegurarse la lealtad de esa masa domeñada por carencias, compensadas esporádicamente con un bono navideño, pascual, vacacional, de preñez, de carnaval, ¡te conozco mascarita!, o un incremento inflacionario de las míseras pensiones y el siempre insuficiente salario mínimo que no alcanza ni para adquirir un cartón de huevos, la revolución bonita prescindió de dos tercios del país incurriendo en delitos considerados de lesa humanidad por el Estatuto de Roma –instrumento constitutivo de la Corte Penal Internacional, suscrito por Venezuela y adoptado con carácter de ley (Gaceta Oficial Extraordinaria n.° 5507 del 13 de diciembre del 2000)–, como el apartheid, la privación de libertad sin el debido proceso y la discriminación por razones ideológicas. La lista Tascón y el carnet de la patria son ejemplos palmarios de la sectaria exclusión propiciada por el socialismo del siglo XXI en nombre… ¡del pueblo! ¿Cuál?

Se asegura en el Antiguo Testamento (Génesis 1:26) que Dios creó al hombre a imagen y semejanza suyas y lo hizo jefe de la misión paraíso para que viviera feliz como una perdiz con su costilla; Hugo hizo lo propio con su engendro, y lo destinó a reinar en esta desgraciada tierra de gracia. A diferencia de Adán, Nicolás no será expulsado por su hacedor, sino por quienes padecen los rigores de su régimen infernal –pero esta es otra historia que, esperemos, será prontamente escrita–. También pretendió Chávez moldear con el barro del dogmatismo un nuevo Juan Bimba, cuyo arquetipo, debemos inferir, sería, ¡qué susto!, el recién bautizado «carnicero de El Junquito», a objeto de que «el soberano» sirviese de caja de resonancia de sus caprichos. El resultado de esa genética revolucionaria es la horda de hominicacos y verduleras que invadió el capitolio y en el relajo prostituyente limita su ejercicio deliberante a la calistenia de la mano alzada, a fin de respaldar, sin discusión alguna y con la sumisa señal de costumbre, arbitrarias e inconstitucionales disposiciones con las que se niega identidad y representación popular a dos tercios del país, para que una irrisoria, aparente y circunstancial mayoría ratifique a Maduro en un plebiscito calculado para alargar un mandato que apesta a podrido desde su inicio.

En palabras de Octavio Paz: «Una nación sin elecciones libres es una nación sin voz, sin ojos y sin brazos». Se me ocurre que una buena forma de poner a prueba su valor axiomático sería que la Venezuela relegada, contraria a lo que ya es una dictadura sin disimulo y decepcionada de un liderazgo engolosinado con los caramelitos de cianuro de un posible acuerdo con un gobierno que, a las primeras de cambio, le pintará una paloma, como ha sucedido en ocasiones anteriores, se alborote y rebele contra la tiranía y su oficiosa oposición y decida boicotear la mascarada electoral, postulando como candidato al ganador de un gran sorteo nacional organizada por los eficientes administradores de las loterías de animalitos; así, sería un burro, un mono, una jirafa, una iguana, un chivo, o un ciempiés –no importa si un mamífero, un ave, un reptil, un pez o un insecto– el que le dispute el cetro de Mr. Venezuela al antiguo metro-cochero. Entonces tendremos plena certeza de que la Venezuela de hoy es muda, ciega y mocha, y habremos comprobado que el poeta azteca y premio Nobel de Literatura dio en el blanco con su alegórica sentencia.

Otro mexicano, Carlos Monsiváis, que ejerció el periodismo con humor y sin pelos en la lengua y, como Paz, cultivó con inteligencia y brillo el ensayo, amén de la crónica, la sátira y la ironía, aseveró que «el fraude electoral es la cortina de humo de la clase gubernamental para ocultar la pésima selección de su candidato». En nuestro caso, es inocultable la mediocridad del pretendiente; sin embargo, es evidente que el madrugonazo comicial es un vaporoso telón rojo tras el cual se esconde el premeditado fracaso de un diálogo intermitente en el que, ¡hasta cuándo!, pierde precioso tiempo parte de la dirigencia opositora; tiempo que estaría mejor invertido en poner sus células grises a idear soluciones creativas y viables para exorcizar el hechizo de la serpiente encomiada por Vegas en el artículo que motivó las divagaciones por concluir de hoy domingo 4 de febrero, aniversario de un golpe traicionero. Y, ¡atención!, presten oídos al gran Benny Moré: ¡Cuidado con la culebra que muerde los pies!

 

El pentágono de nuestra ruina por Gustavo Coronel – Blog Las Armas de Coronel – 28 de Enero 2018

gse_multipart55967El narco-régimen venezolano tiene su pentágono, el cual ha ayudado a una pandilla de unos 600 grandes ladrones y asesinos principales  a mantenerse en el poder durante 19 años. Este grupo de los 600 posee un segundo anillo, un ejército de malandros integrado por banqueros, embajadores, colectivos, clepto-ministros, bolichicos contratistas, facilitadores de diálogos, presidentes y ex-presidentes latinoamericanos, grupos terroristas internacionales, burócratas internacionales comprados con petróleo, políticos de oficio con agendas personales y asesores mercenarios, el cual le ha servido al pentágono del narco-régimen como fuerza de choque ante la oposición doméstica genuina y  la acción internacional.

CUBA CASTRISTA

En el tope del pentágono se encuentra la Cuba Castrista como principal ideólogo y estratega. Desde los inicios del gobierno chavista los Castro y sus expertos colocaron primero a Chávez y luego a Maduro bajo su influencia, convirtiendo a Venezuela en una colonia  política y financiera. $50.000 millones de dinero venezolano ha sido transferido a la isla castrista. A través de grupos políticos subordinados, como el ALBA, Cuba ha logrado expandir su influencia, ayudado por el inmenso caudal de dinero venezolano, liderando lo que ha sido una Liga Cleptocrática Regional, la cual llegó a controlar en su apogeo a Argentina (Kirchner), Brasil ( Lula y Roussef), Bolivia (Morales), Uruguay (Mujica), Paraguay (Lugo), Nicaragua (Ortega), Ecuador (Correa), Honduras (Zelaya) y la OEA (Insulza), con influencia en Colombia (FARC y ELN) y con aliados en Irán, Libia, Irak, Palestina y otros países ideológicamente afines. Esta alianza macabra de castristas y castrados  se ha venido desintegrando con la caída del poder o la muerte de varios de los líderes en los países mencionados, quienes llegaron a utilizar corporaciones regionales (Odebrecht, PDVSA), dinero venezolano y hasta el narcotráfico como herramientas para  consolidar su permanencia en el poder.

CHÁVEZ – MADURO – CABELLO

Esta fatídica trilogía ha sido el brazo político doméstico del pentágono. De los tres bandidos  Chávez fue el original, dotado de un carisma que permitió el engaño al por mayor de la población. Ayudado por un torrente de dinero nunca visto antes en Venezuela estableció una política de alivio de la pobreza a base de dádivas y subsidios, un pez al día, la cual hizo creer a los pobres del país que estaban escapando efectivamente de la pobreza. Al no existir políticas estructurales de ataque a la pobreza y a las enfermedades: educación, empleos, estímulos a la industria, hospitales de calidad, etc., cuando se debilitó el torrente de dinero petrolero se terminaron los sueños de los pobres y regresó la pobreza con más intensidad que nunca. Maduro ha presidido esta etapa de desintegración nacional, al carecer de capacidad o voluntad de rectificación, un analfabeta que ni siquiera pudo ser un buen chofer de autobús. El papel de Cabello ha sido de niño malo, de mano agresora, de zar del narcotráfico, una especie de Fulgencio Batista venezolano mantenido a raya por algunas de las otras fuerzas del pentágono. Su ambición de poder le ha permitido ir ganando terreno y poder y, si este narco-régimen durase mucho más, es casi inevitable verlo llegar al poder de una u otra manera. Sin embargo, al régimen se le acabó el tiempo y el dinero y  Cabello ya transita por la calle de la amargura.

FUERZA ARMADA

La participación de la Fuerza Armada venezolana, como cómplice directo y hasta principal co-responsable del desastre, representa una de las mayores tragedias venezolanas  de toda su historia, no solamente por el mál que ya ha hecho sino porque su papel futuro está gravemente comprometido y el país deberá considerar seriamente su eliminación, si ello fuese políticamente posible. Desde que Chávez llegó al poder y se rodeó de ideólogos de mentalidad acomplejada, como Norberto Ceresole y Heinz Dieterich, impuso en el país una creciente alianza cívico-militar que comenzó con la prostitución de los más altos niveles castrenses. Los ministros de la Defensa comenzaron a hablar en términos políticos, de Patria, Socialismo o Muerte y a aparecer en los desfiles del cinco de Julio dando discursos de corte cubano-castrista. Esto fue apenas la fachada pero la tendencia totalitaria los ha ido llevando a la criminalidad, al tener entre sus altos rangos a gente comprometida con el narcotráfico, con el contrabando de extracción y con una actividad genocida en materia de distribución de alimentos. Hoy día los militares corruptos controlan decenas de empresas contratistas, se han apropiado de la toma de decisiones en el sector petrolero y minero, se han hecho co-responsables por los desastres ambientales en Guayana y otros sitios del país y le han dado la espalda al pueblo. Son parte importante de la pandilla.

ANC-TSJ -CNE y Tareck

Estas tres instituciones del narco-régimen, ayudados por el pequeño Fiscal General, Tarek William Saab, representan los brazos ejecutores de los fraudes políticos que se desarrollan casi a diario en Venezuela. Las decisiones que se generan en el tope del pentágono son racionalizadas y puestas en marcha por este trío de instituciones degradadas e integradas por funcionarios corruptos y hasta por asesinos. Sus acciones son abiertas, cínicas, apoyadas por la Fuerza Armada y defendidas por el cuerpo de bandidos que integran los embajadores del narco-régimen en todo el mundo, cada uno más despreciable que el otro. Las violaciones  a la constitución son recibidas con indignación por el país inerme o con resignación y maniobras paralelas por la pseudo-oposición, algunos de cuyos líderes están decididos a entregar el alma a fin salvar algunas migajas del poder político. Y para que no haya confusión con líderes dignos como Ledezma, Machado, López, Gana Venezuela y sociedades profesionales, universidades, estudiantes y venezolanos en general, los líderes de esta pseudo-oposición son Ramos Allup, Falcón, Rosales, voceros como Juan José Caldera, y pretendientes del Plioceno político venezolano como Claudio Fermín y otros, quienes han llegado a represntar hoy un apéndice del narco-régimen. Estos personajes no solo continúan su diálogo en República Dominicana sino que se alistan para ir a las “elecciones presidenciales” que el mundo verdaderamente democrático ha rechazado de plano.

PDVSA-PETROCARIBE

PDVSA, la empresa petrolera del estado es hoy una cloaca gerencial y operacional que no se distingue del resto de la pudrición que existe en el régimen. Peor aún, lidera la pudrición. Desde 2003 PDVSA está en manos de la pandilla y sus ex-presidentes han sido indiciados de corrupción internacionalmente y, simultáneamente, hasta  por el mismo narco-régimen, como es el caso de Eulogio del Pino y Rafael Ramírez. PDVSA ha sido el brazo financiero del narco-régimen, ha presidido la entrega de la riqueza petrolera venezolana a Cuba, a los países del caribe a fin de comprar sus lealtades, ha enviado maletines llenos de dinero a la Sra. Kirchner, a Evo Morales, ha financiado la corrupción en Nicaragua, ha desviado el ingreso petrolero hacia fondos sin transparencia como es el caso del FONDEN, todo ello ordenado por Chávez y Maduro y ejecutado por la gerencia corrupta de la empresa. Además, la gerencia ha hecho caída y mesa limpia, PDVSA ha sido saqueada por su misma gerencia a través de contrataciones fraudulentas hechas con sus cómplices y familiares. Todo un despojo que hace la empresa insalvable desde el punto de vista financiero, operacional y ético.

SE IMPONE UNA INTERVENCIÓN

Un país agotado por las privaciones y por la carencia de liderazgo efectivo ya no está en condiciones de generar suficiente dinámica interna para poder expulsar al narco-régimen por sí solo. Este agotamiento se ha acentuado con la actitud de parte del liderazgo político venezolano, decidido a coexistir pacíficamente con el narco-régimen y a hacerle concesiones  que invaliden la acción de la justicia, a cambio de crear una transición en la cual los representantes de esa oposición y del narco-régimen podrían compartir el poder. Evidentemente esta no es una opción ética y un error estratégico ya que – en las palabras de Churchill – “el apaciguador es quien alimenta al cocodrilo, esperando que se coma a otros antes que a él”.

En Venezuela se impone una intervención, la cual ya ha comenzado con las sanciones individuales que han hecho USA, Canadá y la Unión Europea a los corruptos, narcos y violadores de los derechos humanos del narco-régimen. Estas sanciones deberán ser aplicadas también por los países del Grupo de Lima  (ya Canadá lo hizo). En segundo lugar deben aplicarse sanciones económicas severas al narco-régimen. En tercer lugar, las sanciones diplomáticas. Ya Colombia y USA han dicho que no reconocerán las elecciones convocadas por la ANC. En este sentido se han mostrado más decididos a defender la democracia venezolana que aquellos venezolanos quienes han dicho que si van a ir a esas elecciones, bajo las reglas del CNE de Lucena y ordenadas por la ANC de Delcy Rodríguez.

Si nada de esto funciona se impone una intervención multilateral de tipo militar en el país.

Del por ahora …. al ¿Y ahora qué? por William Cárdenas Rubio – Red Internacional del colectivo – 21 de Enero 2018

oscar-perez-muere Óscar Pérez lo logró! Los derrotó muriendo con valor y dignidad! Tuvo la entereza que no tuvo ni el mismo Hugo Chávez cuando, rendido el 4 de febrero de 1992, aprovechó su intervención de un minuto en la televisión para causar un auténtico terremoto, al pronunciar aquel famoso “POR AHORA”, nacer a la vida política de Venezuela y provocar la mayor tragedia que jamás ha vivido nuestra sociedad.

Gozaron los insurgentes de entonces, incluido un acobardado Diosdado Cabello, de todo el respeto a sus derechos ciudadanos, sin reparar en que habían cometido un acto de traición, al utilizar las armas que la patria les había confiado, para insurgir en contra de sus instituciones democráticas.
También el 11 de abril del 2002, cuando Hugo Chávez provocó la Masacre de El Silencio, sus derechos fueron resguardados, se le ofrecieron todas las garantías, se respetó su vida y hasta se le brindó el auxilio espiritual, que requirió entre lágrimas y sollozos.
Con Óscar Pérez sucedió todo lo contrario. Hasta 600 hombres de los diferentes organismos de inteligencia, seguridad del estado, de las Fuerzas Armadas y grupos terroristas paramilitares, que actúan a las órdenes del alto gobierno, fueron movilizados para reducir de manera artera, cruel y despiadada, a un grupo de 8 personas, entre ellas una mujer y un niño, que habían manifestado su disposición de rendirse y entregarse a las autoridades.
 
Más de 150 vehículos transportaron aquel extenso y macabro pelotón de verdugos, que han protagonizado una de las páginas más tristes y vergonzantes de la historia de nuestras Fuerzas Armadas, pues valiéndose de la superioridad numérica, haciendo uso de fusiles automáticos de asalto, carros blindados, tanques, lanza misiles y granadas, con un escandaloso poder de fuego, procedieron a ejecutar extrajudicialmente a Óscar Pérez y las personas que le acompañaban, incluyendo en la operación los correspondientes tiros de gracia.
Lo que nunca pudieron imaginar era que aquellos 8 hombres ya heridos, mantuvieran su firmeza y dignidad, como nunca ellos lo habrían hecho, para con una valentía poco común, grabar en vídeos su sacrificio, permitiendo que todo el mundo se enterara, en tiempo real, de lo que estaba ocurriendo aquella mañana del 15 de enero pasado, y especialmente, que esa Comunidad Internacional, que no termina de reaccionar, evidenciara finalmente el carácter de un régimen violador de los derechos humanos, que ha cometido uno de los crímenes más odiosos que hayamos conocido jamás.
Las imágenes demoledoras de La Masacre del Junquito remueven la conciencia de todos, para llevarnos a la conclusión de que esto no puede continuar, que hay que ponerle fin a nuestra tragedia, para honrar el sacrificio de Óscar Pérez y los suyos, de los 140 jóvenes inmolados el año pasado, de los asesinados anteriormente, de los miles de heridos y detenidos ilegalmente, de los torturados, de los perseguidos y de todos aquellos que han sufrido en sus carnes la acción de unos criminales desalmados.
Nicolás Maduro, Diosdado Cabello, Néstor Reverol, Freddy Bernal, Tarek El Aissami, y tantos otros que tendrán que responder ante la justicia como autores mediatos de este crimen de lesa humanidad, perdieron su última batalla. Pensaron que pasando por encima de la vida de estos mártires con toda la fuerza arrolladora de sus ejércitos y armas, iban a lograr una gran victoria, pero resulta que el valor de Óscar Pérez y sus compañeros, armados tan sólo con un teléfono celular, los ha derrotado.
Nunca antes un aparato tecnológico tan aparentemente inofensivo como un teléfono celular, ha evidenciado ser un arma con tanto poder de destrucción.

Los Presidentes Ricos y… la Herencia de Chávez por Thays Peñalver – Notiespartano – 20 de Enero 2018

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Si usted se fija bien en la última historia presidencial, Hugo Chávez nació en una casita de barro, durante la dictadura.

Y nada más llegada la democracia fueron sacados a una casa de verdad, con luz eléctrica; se le educó gratuitamente, se le operó y trató gratis. A su padre se le educó en programa especial y se le transformó en maestro, en coordinador, en director de colegio, director de grupo y jefe de sección hasta llegar a la cúpula de los destinos públicos, jubilándose a los 20 años de trabajo y con lo reunido pasó de un rancho de bahareque, con techo de palma a dos aguas a comprar con su esfuerzo de profesor y empleado público una finca de 20 hectáreas, con tractor, desgranadoras, ordeñadoras y más de 100 animales de todo tipo (1).

Ya quisieran hoy los campesinos tener esas oportunidades.

Era como para estar agradecidos con la democracia porque salieron de la miseria, algo que en 150 años de dictadura y botas militares nadie soñó en su familia.

Sus hijos serían profesionales universitarios, educados gratuitamente y a todos se les dio empleo digno. Y aún siendo ellos la prueba más clara de que Venezuela es la tierra de las oportunidades, se empeñaron en mentir descaradamente, sobre que la democracia nunca dio oportunidades a los pobres.

Abra, amigo lector, cualquiera de las biografías del despropósito que dirige esta “nueva República”, y se encontrará con una única constante. La mayoría de los ministros, gobernadores y alcaldes nacieron en la pobreza durante la dictadura militar o el comienzo de la democracia, como muchos de nosotros; el resto son representantes de la clase media baja.

La mayoría de ellos siendo pobres, pudieron estudiar gratuitamente en las escuelas y liceos, asistieron gratuitamente a las universidades que no existían en dictadura, absolutamente todos consiguieron buenos empleos.

Del liderazgo principal en los ministerios, a todos y especialmente a los comunistas, la democracia les permitió no solo graduarse, sino que fueron enviados a las mejores universidades de Europa y Estados Unidos a hacer sus maestrías y doctorados.

Algunos nacidos en la pobreza y llegado Chávez, todos ellos ya eran universitarios, maestros y doctores, con sus casas y automóviles, todos tenían buenos empleos y una vida digna.

¿Pueden ellos decir que los pobres no tuvieron oportunidades, siendo ellos la prueba clara de lo contrario?,

¿Pueden ellos hablar de que los oligarcas no les dieron oportunidades, si sus propias biografías son prueba categórica de lo contrario?

Y ¿quiénes fueron los oligarcas?

¿Rómulo Betancourt? Hijo de un inmigrante canario establecido en la Guarenas del siglo XIX.

¿Raúl Leoni? Hijo de otro inmigrante radicado en El Manteco asolado por la malaria.

¿Carlos Andrés Pérez? Que nació en un rancho del siglo XIX y que salió a lomos de un burro de su tierra.

¿Jaime Lusinchi? Hijo de una increíble doña María que regentaba una pensión y a veces se iba sin comer a la cama para que su hijo pudiera estudiar medicina.

¿Rafael Caldera? huérfano de padres españoles y criado en el estricto hogar de Tomás Liscano.

Si algo ha tenido la presidencia democrática de Venezuela, sus ministerios y la mayoría de su funcionariado toda la vida, es que ha estado “100% libre de ricos y burgueses”.

¿Justicia, Independencia de Poderes?

¿Acaso no hay mayor mentira cuando los golpistas hablan de la justicia de la 4ta. República, cuando ellos querían nombrar al Fiscal General, Ramón Escobar Salom, para su Junta de Gobierno?

La verdad es que Chávez su familia y quienes hoy gobiernan estaban relegados a vivir como todos los dictadores y comunistas que se adueñan de un País, porque el cabito terminó viviendo en un hotel de París con botellas de coñac de 1.000 dólares de la época; Marcos Pérez Jiménez en su cuenta tenía nada menos que el presupuesto de la educación de todos sus ancestros.

Mientras que a Rómulo Betancourt hubo que hacer una colecta para comprarle una casa porque no tenía dónde vivir y aceptó el regalo condicionado a que una vez muerto, la casa sería un museo.

Sus hijos, por tanto, no heredaron absolutamente nada, como tampoco heredaron fortuna los hijos de Leoni. Conozco a los hijos de Lusinchi que heredaron solo buenos recuerdos, y Caldera legó su dignidad a toda prueba, como Luis Herrera del que nadie puede negar que más allá de sus quesos llaneros, jamás se preocupó en hacer fortuna.

Dejo de penúltimo al “hombre más temido y odiado por Chávez, Carlos Andrés Pérez, que muere en estado de semiabandono (por los millones que votaron por él).

Y de último dejo al hombre que nunca sabremos cuánto legó a sus hijos Hugo Rafael Chávez Frias.

Infórmense como viven, y no se como hizo el inocente, porque con “su sueldito”, dos ex esposas y varios hijos, es difícil.

Pero a Venezuela sí le dejó el más catastrófico legado:

Hugo Chávez dejó partido en dos al país, prostituyó el ejercicio ético y moral de la función publica, destruyó a la izquierda, reinstauró el militarismo, instauro el Estado forajido, el Narcoestado y el Estado fallido, destruyó le ética y moral de las FFAA, triplicó la deuda pública nacional nacional e internacional, acabó con PDVSA y las empresas básicas de Guayana, quebró las arcas, y parafraseando a Cabrujas:

“Ni la caída del muro de Berlín, ni Yeltsin inaugurando un McDonald’s junto a la tumba de Lenin, hicieron tanto por la derechización nacional”.

La revolución conservadora de Chávez por José Guerra – Finanzas Digital – 17 de Diciembre 2017

Jose-Guerra1-300x345.jpgEl año 2018 muy probablemente será el último del chavismo en el poder. En unas elecciones democráticas, competitivas, con reglas claras y sin fraude, con el actual apoyo que tiene el gobierno, no es posible ganar unas elecciones presidenciales. Con esto llegaría a su fin veinte años de atraso y volverá Venezuela a la senda del progreso, la solidaridad y la estabilidad.

Hugo Chávez se propuso hacer una revolución en Venezuela y la hizo. Al principio no dijo que haría una revolución, mientras fue candidato. La revolución que encabezó Chávez fue una revolución conservadora en el sentido que con ideas del siglo XIX quiso aplicarlas en el siglo XXI sin percatarse que el mundo había cambiado y con él el concepto mismo de revolución. Esta revolución conservadora retrotrajo a Venezuela a etapas superadas de su historia. Tenía Chávez una visón estatista de la sociedad al pensar que desde el Estado una burocracia benefactora, encarnando los deseos del pueblo, podría sustituir los mecanismos universalmente eficientes para asignar recursos en la economía. Así se embarcó en un esquema de controles de precios y cambio que terminaron acabando con la producción y generando la más monumental corrupción de la historia venezolana con la asignación discrecional de las divisas.

Todo el esfuerzo por desconcentrar al Estado en su rol empresarial fue desmontado por la revolución conservadora y el sector público volvió a ser dueño de empresas hoy quebradas. Estatizó el acero y hoy Venezuela dejo de exportar acero para importarlo. Expropió la CANTV y actualmente Venezuela tiene el peor servicio telefónico de América y el internet más lento del mundo. Estatizó la Electricidad de Caracas y la ciudad no tiene electricidad suficiente a parte de la centralización de todas las empresas en CORPOELEC lo que terminó en un fracaso espectacular. Quiso hacerse la revolución conservadora vendedora de alimentos para lo cual expropió la cadena de Abastos CADA y la Cadena Éxitos llamándolas Abastos Bicentenarios y ahora éstas fueron a la bancarrota. Antes la revolución conservadora había quebrado a MERCAL y PDVAL. La revolución conservadora tenía que producir cemento y para ello expropio empresas privadas muy eficientes que lo producían y exportaban, hoy Venezuela no produce cemento suficiente y debe importar una buena parte. La revolución conservadora pretendió redistribuir la tierra y el resultado ha sido la caída vertical en la producción agroalimentaria y Venezuela está en manos de los proveedores del exterior hasta en rubros donde era superavitaria como el arroz.

Donde el daño ha sido mayúsculo es en petróleo. Estatizó la revolución conservadora las empresas de la Faja del Orinoco y aquellas que suplen bienes y servicios y ello llevó a que la producción de petróleo haya caído en 2017 a menos de 1.800.000 barriles diarios empleando más de 150.000 trabajadores cuando en 1998 Venezuela producía 3.000.000 de barriles diarios con 30.000 obreros y empleados. Dejará la revolución conservadora una estela de pobreza y desolación, pero habrá con qué recuperar a Venezuela.

 

El mundo alucinante del millonario boliburgués parido en la era Chávez y purgado por Nicolás Maduro por Juan Carlos Zapata – Alnavío – 5 de Diciembre 2017

Dieguito Salazar era una sombra viva y activa en PDVSA. En la PDVSA de la Era Chávez. En la PDVSA de Rafael Ramírez. En la PDVSA de los precios altos del petróleo. En el entorno de los negocios se le conocía como Míster Rolex, o Míster TAG Heuer. Por su gusto casi enfermizo por los relojes de estas marcas. Los solía regalar sin mayores o menores explicaciones a aquellos con quienes se reunía. A quienes lo visitaban en su oficina. O a quienes él visitaba en la oficina de ellos. O con quienes comía en un restaurant. O a quien le provocaba agasajar por algún favor. O por simpatía. O simplemente para dejar constancia de su nuevo estatus de boliburgués, los nuevos ricos formados bajo la revolución bolivariana.

JCZ-DIEGOSALAZAR.jpgDieguito Salazar era un afiche. Y era un cantante. Era una figura en smoking blanco con pajarita negra cantando Amor de mis Amores. Dieguito Salazar ensayaba en el Hotel Marriot de Caracas acompañado de una banda de 50 músicos. ¿Era un sueño? Qué desafuero. Qué capricho de telenovela. Al principio fue un rumor. Al señor de los relojes le gusta cantar salsa. Al hombre de los seguros de PDVSA le gusta cantar boleros. Después fue el CD, Piensa en mí. De lujo el empaque. El CD despejó la incógnita. El lanzamiento incluyó un afiche. Y él era ese afiche gigantesco que duró pocas horas en las entradas de algunas discotiendas. Era el colmo. Llamaba la atención. Había que retirarlo. A finales de 2010, el diario El Universal de Caracas le dedicó esta reseña: “El cantante salsero venezolano Diego Salazar concluye el año que termina con la satisfacción de que su primer sencillo promocional ‘Amor de mis amores’ logró la posición número 2 del renglón de salsa del Record Report, luego de sonar insistentemente en las emisoras del país durante varias semanas”. La nota agregaba que el cantante era empresario. No hacían falta elementos adicionales para adivinar el dejo de ironía en la reseña. El cantante. El salsero. El sueño cumplido. Tal vez faltó una coletilla: Operador de PDVSA y primo de Rafael Ramírez. Pensándolo mejor, estaba de más. Los entendidos sabían de quién se trataba. Aunque extraña un detalle. Era el único artista que se escondía de las cámaras y no firmaba autógrafos.

Míster Rolex
Pasar de incógnito, sin embargo, era imposible. Porque Dieguito Salazar era una sombra viva y activa en PDVSA. En la PDVSA de la Era Chávez. En la PDVSA de Rafael Ramírez. En la PDVSA de los precios altos del petróleo. En el entorno de los negocios se le conocía como Míster Rolex, o Míster TAG Heuer. Por su gusto casi enfermizo por los relojes de estas marcas. Los solía regalar sin mayores o menores explicaciones a aquellos con quienes se reunía. A quienes lo visitaban en su oficina. O a quienes él visitaba en la oficina de ellos. O con quienes comía en un restaurant. O a quien le provocaba agasajar por algún favor. O por simpatía. O simplemente para dejar constancia de su nuevo estatus de boliburgués, los nuevos ricos formados bajo la revolución bolivariana. Lo que hacía era más extravagante que la anécdota aquella del Tigre Emilio Azcárraga, el empresario mexicano fundador de Televisa, que le regaló su reloj al empleado que en el ascensor le señaló que era bonito. También a Dieguito lo conocían con el sobrenombre de Señor Edificio. No sólo por sus inclinaciones a las inversiones inmobiliarias. Esto sería de lo más normal. Sino por ocupar pisos completos. Y allí estaba el personal que lo asistía. Y allí desarrollaba sus extravagancias boliburguesas. Corredores de inmuebles aseguraban que, en 2008, Dieguito Salazar poseía inversiones millonarias en pisos de oficinas en Caracas, tomando en cuenta que es dueño de buena parte de la exclusiva Torre Edicampo. Además, hay que sumar la inversión hecha en varios edificios residenciales en los que además de vivir alojaba al tren de acompañantes, escoltas y hasta chefs que le servían a tiempo completo. Entonces eran los banquetes. Entonces las reuniones de negocios. Y los músicos. Y el micrófono. Y un tren de mises para engalanar las veladas. Todo se traducía en decenas de millones de dólares en inversión y varios millones de dólares en gastos mensuales. Antes de la crisis de la Era Maduro, cuando los inmuebles tenían precio en Caracas, comenzó con una oficina en el Centro Lido, la que dejó para mudarse a la Torre Edicampo. Un ejecutivo que trabajó de manera directa con él, recuerda que el piso lo tumbó varias veces hasta que por fin quedó conforme con la remodelación, en cuyas paredes sobresalían dos pinturas de Armando Reverón, un Michelena y varios Jesús Soto. Tal vez el Reverón que Nicolás Maduro enseñó este fin de semana. En la cava de vinos no faltaban entre 30 y 40 botellas de Dom Pérignon. Y ahora, en su casa, según Maduro, se halló el juego de ajedrez con piezas en oro. Leer más de esta entrada

Las garras de la meritocracia por Ibsen Martínez – El País – 7 de Diciembre 2017

Hoy, con una metastásica nómina de 150.000 trabajadores, PDVSA es una empresa destruida
UnknownCuatro de los buques de la flota de tanqueros llevaban, con coquetería característicamente venezolana, el nombre de una de nuestras exreinas de belleza. Hace 15 años, el tanquero bautizado como Pilín León (Miss Mundo 1981) fondeó justo en medio del canal de navegación que permite transportar el crudo desde los terminales de embarque de la costa oriental del Lago de Maracaibo a las refinerías del mundo. Corrían los primeros días de diciembre de 2002.

Al desafiar las estrictas normas que rigen la navegación de altura en aguas del lago, aquella acción mostró la resolución de la alta gerencia y la mayoría de los mandos técnicos de Petróleos de Venezuela (PDVSA) declarados en huelga. Se proponían no cejar en su enfrentamiento a Hugo Chávez y todo lo que sus políticas desaforadamente estatistas traerían luego consigo.

La insubordinación de aquel tanquero no fue la única muestra de rebeldía de los huelguistas, pero sí la que mejor inflamó el ánimo de la gran masa opositora venezolana. Aunque muchos políticos de oposición juzgaron como impacientes y “mal aconsejadas” aquellas acciones, lo cierto es que toda la Venezuela demócrata se solidarizó con los petroleros. La huelga, sin embargo, no logró a la larga sus propósitos y languideció hasta llegar a su fin, en algún momento entre febrero y marzo del año siguiente.

Es ya un tópico de politología pop afirmar que Venezuela se jodió el lunes 27 de febrero de 1989, día en que estalló una inopinada ola de sangrientos motines y saqueos: el Caracazo que anunció el principio del fin de nuestro Estado social de derecho.

Yo tengo para mí, en cambio, que el país se jodió el día de abril de 2003 en que Hugo Chávez despidió, en retaliación y de un plumazo, a 17.871 altos gerentes y técnicos de alto desempeño, crema y nata de la petrolera estatal, su cerebro. Hablamos de casi la mitad de los trabajadores que la empresa empleaba por entonces. No hay en el mundo corporación alguna, petrolera o no, que pueda sobrevivir a tal hecatombe. ¿Qué pudo dictarle a Chávez semejante despropósito?

La meritocracia hizo posible que PDVSA llegase a ser, a fines de los años 90, una de las primeras transnacionales petroleras del mundo, en términos de desempeño y rentabilidad

Sobre muchísimos motivos políticos destaca el resentimiento, ese motor universal. El mismo cegador resentimiento que llevó a millones de venezolanos, seguidores de Chávez, a aprobar jubilosamente aquel acto a todas luces suicida.

Un pensador venezolano, Luis Pérez Oramas, discierne en el sujeto populista un singular desprecio por toda jerarquía del saber y competencia. Chávez fue claro ejemplo de ello: una y otra vez declaró que con aquellos despidos salvaba a nuestra industria petrolera “de las garras de la meritocracia”. Con ello escarnecía uno de los valores más caros a la élite petrolera que lo desafió.

La meritocracia hizo posible, justamente, que PDVSA llegase a ser, a fines de los años 90, una de las primeras transnacionales petroleras del mundo, en términos de desempeño y rentabilidad. Hoy, solo tres lustros más tarde, con una metastásica nómina de 150.000 trabajadores, PDVSA es una empresa por completo destruida.

Chávez, sin embargo, logró infundir en los suyos la idea de que la meritocracia petrolera no era sino un excluyente mito de la burguesía apátrida y racista, forjado para asegurar a un puñado de arrogantes burócratas bipartidistas y proyanquis el control de los recursos petroleros.

“No necesitamos esas lacras”, se le escuchó decir al presidente eterno en uno de sus shows televisivos. Chávez se negaba a aceptar que extraer, refinar y mercadear petróleo requiriese de conocimientos y destrezas especiales. Eso no era más que una engañifa de los “escuálidos”, como dio en llamar a sus adversarios.

“El mundo está ávido de petróleo”, afirmaba el Jaquetón Mayor. “Vender petróleo es como vender cerveza helada en un estadio de béisbol un domingo caluroso en Maracaibo”.

 

Rafael Ramírez, el otro…por Gustavo Tovar-Arroyo – La Patilla – 25 de Noviembre 2017

thumbnailgustavotovararroyo.x43795.jpgUn repertorio siniestro
Con la caída del chavismo se conocerán muchas de las depravaciones que la multimillonaria propaganda socialista disimuló durante el transcurso de su tiranía. El banquete de información será tan apetitoso como extenso. Nada ni nadie se salvará y muchas caretas –incluso de opositores– caerán.
Corrupción, prebenda, malversación, criminalidad, narcotráfico, perversión, vicio, libertinaje, masoquismo, sadismo y sodomía será el repertorio siniestro de revelaciones que pulverizarán ante la historia está peste que devastó a Venezuela.
Sus protagonistas, uno tras otro, mostrarán su verdadera jeta, comenzando por el sátrapa Hugo Chávez Frías.

El Calígula barinés
Sabíamos que, salvo contadas excepciones, la izquierda latinoamericana estaba compuesta por una colección de estafadores y corruptos, pero fue hasta el chavismo que supimos que además de estafadores y corruptos, pervertidos.
En ello –en lo de pervertido–, Hugo Chávez se llevó todos los premios. Sinvergüenzón, el comandante, no por razones desconocidas se ganó el mote de “Calígula barinés” en los predios militares cuando capitaneaba por Apure. Llegó al poder y coleccionó objetos humanos (enviciando todo y a todos) que usó, esclavizó y pervirtió para conservar su dominio y resguardar sus intereses.
¿Alguien me desmiente?

Nicolás, su peor ruina
“Después de unas cuantas cervezas, a Hugo se le encendían todos los furores; había que esconder a los jóvenes soldados”, comentó más de una vez con mucha suspicacia Arias Cárdenas en su pasantía como opositor.
Ese comentario lo ratificarían algunos de sus más cercanos colaboradores y colaboradoras posteriormente. Detrás de sus manías (de Chávez), había un closet de secretos y oscuridades que luego quedarían develadas y confirmadas con el ascenso de su guardaespaldas, Nicolás Maduro, al máximo poder. Los rumores de palacio eran ciertos.
“Nicolás –desde que Chávez lo conoció– fue un flechazo, una fatal debilidad y al final su peor ruina”, elucidaba Arias.

Rafael Ramírez, el otro
Anticipándose a lo que será seguramente una batalla de greñas y rasguños, Rafael Ramírez, el otro predilecto de Chávez, el rojo rojito de su corazón, acaba de cometer una histérica imprudencia, rugió en su twitter: “Quien me ataque a mi (sic) debe pensar un poquito, solo un poco, porqué Chávez me tuvo 12 años a su lado. Pero, además, cuando estaba muriendo solo llamó a cuatro y YO (sic) estaba allí. Así es que ningún advenedizo me puede venir con cuentos a mi (sic). Viva Chávez! Venceremos!”
Y el otro “otro”, digamos, el oficial, Nicolás, quien contra todo pronóstico terminó siendo el insospechado sucesor por una convicción póstuma tan plena como la luna llena, se enfureció y le devolvió el grito: “El que traiciona a la revolución se seca. Échale pierna, mi compadre, lánzate, que te espera el basural de la historia”.
¡Ay papá, se partieron las galletas!

El engalletamiento de los predilectos
Si no fuera porque las consecuencias de esta mayúscula perversión chavista la estamos pagando todos los venezolanos, el engalletamiento de los predilectos del Calígula barinés sería divertidísimo, novelesco, teatral, un verdadero drama postmoderno. Pero como las consecuencias de la perversión son reales y desgarradoras, uno sólo puede permanecer boquiabierto y espantarse: si este par de mafiosos y corruptos fueron los predilectos del sátrapa es comprensible que el país sea una ruina.
Rafael Ramírez, quizá el corrupto más grande que ha tenido la historia de Venezuela (incluso más que Diosdi, que es mucho decir), ya que no quedó como sucesor, fue compensado por Chávez con la gallina de los huevos de oro (PDVSA), que desplumó y descuartizó para comérsela en pedacitos.
Como buen padrote, Hugo Chávez dejó a cada predilecto en su santo lugar, pero como suele suceder –incluso en las mejores familias– ahora cada uno quiere la otra parte de la herencia.
Humanos, demasiado humanos, qué despelote.

Posdata suspensiva sin capítulo final
Muerto el padrote, historia conocida, el predilecto oficial desbancó al “barragano”, lo mandó a Estados Unidos y entregó a la oposición y a las autoridades de aquel país toda la información pertinente para que lo señalaran y enjuiciaran por los robos a PDVSA. Sin embargo, el barragano no se ha quedado quieto y, a su vez, entrega información para inculpar a su adversario sentimental, a sus sobrinos y allegados ante las mismas autoridades que –ellos sí– están dándose un banquete. No hay capítulo final en esta historia, queda en suspenso. Urgimos que se acabe pronto…

 

Chávez, abstencionista por Ibsen Martínez – El País – 11 de Octubre 2017

1507681671_472307_1507681719_miniatura_normal.jpgHacer a un lado su abstencionismo allanó a Hugo Chávez el camino a Miraflores

¿Dónde habría terminado la carrera de Hugo Chávez de haber perseverado en llamar a la abstención electoral? Recordemos: Hugo Chávez también hizo flamear la bandera abstencionista cuando le dio por recorrer Venezuela de punta a punta, luego de salir de la cárcel de Yare. Infatuado por la idea que se hacía de sí mismo, acaso pudo gozarse durante un tiempo en andar por ahí, derrotado, incomprendido y hablando solo, como Bolívar en Pativilca. Es sabido que el Comandante Eterno creía en la reencarnación y que, cada vez que la vida le obligaba a volar bajo, se consolaba pensando que era Bolívar, el “hombre de las dificultades”, segunda parte.

Muy pronto, sin embargo, Chávez se persuadió de que eso de andar por los pueblos exhortando al populacho mulatón y desdentado a no acudir a las urnas porque las elecciones son una farsa burguesa en la que el pueblo nunca puede ganar puesto que el sistema electoral está calculadamente concebido por la oligarquía y el imperialismo yanqui para etcétera, etcétera, era una inconducente pendejada.

Ciertamente, él no había hecho la fuerte inversión de encabezar un alzamiento militar y purgar pena de prisión para terminar de invitado crónico dominical de los programas de opinión radiales de San Rafael de Ejido, Estado de Mérida o Temblador en Monagas. Pero para aquel Chávez abstencionista, apóstol del voto nulo militante, acudir a elecciones era convertirse en auxiliar de uno de los más sofisticados dispositivos de dominación que los ricos hayan urdido nunca para joder a los pobres del mundo: las elecciones.

La leyenda de su vida quiere que sea en esa sazón cuando Luis Miquilena, un antiguo organizador sindical que ya en 1936 integraba el all star de los comunistas venezolanos, le muestre, a comienzos de 1997, una encuesta de “intención de voto” en la que Chávez le saca ventaja de 900.707 cuerpos a la Gran Esperanza Blanca del ya agotado bipartidismo de Acción Democrática y Copei: Irene Sáez, exreina de belleza, ex relacionista pública de un ya olvidado banquero fraudulento, antigua alcaldesa del municipio de Chacao, la más rubia de las tontas entre las rubias tontas.

Fue Miquilena quien le hizo ver a Chávez que, de lanzar su candidatura en aquel momento, ganarle la presidencia de Venezuela a la reina tonta sería pelea de burro contra tigre, como suele decirse.

Miquilena le habló también de un episodio de nuestro siglo XX en el que la insurgencia se impuso justamente porque no se abstuvo de acudir a una elección.

La composición sectaria de un colegio electoral obsecuente y presto al fraude no fue entonces motivo suficiente para que una coalición democrática tirase la toalla en 1956. En efecto, fue durante lo más intraficable de una dictadura militar cuando se impuso entre los partidos opositores la decisión de ir a unas elecciones convocadas por aquella y descrito por los abstencionistas de entonces como un matadero.

Sabemos lo que pasó: juntos derrotaron al dictador Pérez Jiménez, desencadenando la crisis política terminal de aquel régimen odioso.

Traigo a colación las elecciones de 1952 porque, admitido y dicho por el propio Chávez, escuchar a Miquilena alegar vehementemente contra el abstencionismo fue decisivo en su carrera hacia el poder. Hacer a un lado su abstencionismo de muchacho malcriado allanó a Hugo Chávez, al fin, el camino a Miraflores.

Sí, sí; ya sé que hay que tomar con pinzas las comparaciones entre momentos históricos distintos. Sin embargo, he invitado al diabólico Luis Miquilena a mi columna, a solo cuatro días de las elecciones regionales del 15 de octubre, porque este cuento de Chávez aún puede tener cierto valor didáctico para los indecisos.

 

 

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