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Un error imperdonable por Asdrúbal Aguiar – El Nacional – 2 de Diciembre 2019

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Sacudirle a Venezuela la cultura caudillista, la del capataz político, costó mucho a la democracia, entre 1959 y 1999. Deja, sin embargo, resabios, en las cúpulas del partidismo, tanto que resucita al apenas iniciarse el siglo XXI, pero con una desviación perversa.

El general Juan Vicente Gómez, andino y acotado, cuya impronta como déspota de un gobierno de letrados marca la primera mitad de nuestro pasado siglo, hecha los dientes mirando a las montañas. Mira hacia el cielo y sabe de límites, como el permanecer en el poder hasta que Dios mande. Pero respeta, por ende, los sacramentos, las formas de urbanidad, las reglas que curan contra el caos social y aseguran la amistad civil.

No se muda de Caracas a Maracay sin antes asegurarse que se ha reformado, para ello, la Constitución. Y al concluir cada mandato no permanece siquiera un minuto más en el ejercicio del poder. Lo traslada al presidente de la Corte Federal o al del Consejo de Gobierno, mientras sale por una puerta e ingresa por la otra para juramentarse.

Ese andamiaje de ataduras o acotamientos ha saltado por los aires. Su disolución actual ocurre a la luz del día, más por la jactancia de ensoberbecidos que por deberes de transparencia; pues hasta se forjan fraudes a la legalidad o se falsifican documentos a conveniencia, como el de la muerte de Hugo Chávez o los que expide como baratijas la inefable sala inconstitucional.

El poder se ejerce a trompicones, en abierta colusión con la ilegalidad y la indecencia. Modela conductas y mentes bajo clara inspiración cubana, a lo largo de las últimas dos décadas. Aplana, incluso, la sobriedad característica de nuestra tradición caudillista.

¿A cuenta de qué viene esta perorata?

Leo recién la carta de despido de nuestro embajador en Colombia, Humberto Calderón Berti, hombre de Estado y reconocida trayectoria. En el pasado maneja con probidad y experticia al país petrolero que somos, y hasta preside la OPEP. Su adversario político, Carlos Andrés Pérez, incluso le nombra canciller de la República para atenuar la crisis democrática que se lo engulle.

La remoción de un diplomático es normal en el oficio, si se sabe hacer y con tacto. Ninguna relación hace con los cambios rutinarios de la burocracia. Me deja estupefacto, así, la razón que se alega en el caso de Calderón: el cambio de la política exterior por el encargado presidencial. Obvia, el redactor de tan insólita carta, que tal política es de Estado y no de gobierno, es de base constitucional y esencia permanentes. Es inmodificable, salvo en sus énfasis, exceptuándose al régimen usurpador de Nicolás Maduro.

Mal cabe el argumento obsecuente que algún parlamentario avanza, para decir que en democracia no hay empleos públicos por derecho, como lo pretendiera Evo Morales en Bolivia. ¡Y es que obvia el mal ejemplo de sus pares, atornillados como propietarios de partidos – piezas de museo – desde hace dos décadas y algo más, en algunos casos! Son los resabios a los que aludo, matizados por la ruptura corriente de los cánones para la convivencia sana y el respeto ajeno.

Lo ocurrido con Calderón es muy serio, salvo para los narcisistas digitales. Se ha comprometido a la nación y al prestigio del mismo gobierno parlamentario de Juan Guaidó. Trastorna los esfuerzos para la solución de la tragedia que lleva a cuestas Venezuela. No se midieron las incidencias sobre el gobierno ante el cual estaba acreditado, Colombia, que al paso sufre de manera gravosa al clan narco-criminal que tiene como vecino.

Cuando se decide nombrar a un embajador, no se olvide esto, antes de hacerlo el gobierno que le acredita consulta al gobierno de destino, al que le envía los antecedentes del candidato. Ha de ser aceptado por éste y de allí que se le dé o no el plácet. Su remoción concita, inevitablemente, iguales efectos bilaterales que han de cuidarse.

Pero vuelvo al principio, al desenfado en los modos que, si bien es propio de la fluidez dentro del llamado ecosistema imperante, no puede llegar a tanto como lanzar sobre la ruleta los asuntos vitales del Estado; sobre todo si se admite que el cese de la usurpación planteada en Venezuela ha de implicar un cambio de mentalidad, no una simple modificación de políticas públicas o de titularidades de cargos que se asignan a discreción de un conciliábulo clientelar.

En mi larga proximidad al espinoso mundo de la diplomacia, durante cuatro décadas de enseñanza y varios años de servicio exterior e internacional, dos aprendizajes me acompañaron. Los dejo a beneficio de inventario. No son consejos, pues no los doy a quien no me los pide.

El país perdió y vio achatado su territorio, o sufre de agresiones por potencias extranjeras, más por los desplantes y la falta de sensatez de algunos de nuestros gobernantes, sobre todo de los parlamentarios, que por obra de nuestras debilidades nacionales.

Desde cuando puse mi primer pie en la Casa Amarilla – era un estudiante menor de edad – y fui al encuentro del canciller de Venezuela, Ignacio Iribarren Borges, firmante del Acuerdo de Ginebra que destruyen los errores a mansalva del chavismo, entendí el compás del ambiente y de sus procederes casi vaticanos. Tanto que, en 1979, el presidente Luis Herrera, metafóricamente me los explica cuando ejerzo como vicecanciller provisional de otro gran veterano, José Alberto Zambrano Velazco: “La política exterior, querido Asdrúbal, no da votos, los quita todos cuando se yerra o se la hace depender de los enconos”.

La democracia venezolana en los escritos del historiador Manuel Caballero por David Ruiz Chataing – ProDaVinci – 26 de Noviembre 2019

Manuel Caballero nace en Caracas, el 5 de diciembre de 1931. Se crió, como lo dice con mucho orgullo, en la ciudad de Barquisimeto, estado Lara. Caballero se considera “guaro” y un ateo creyente en los milagros de la Divina Pastora. Murió el 12 de diciembre de 2010. Egresó de la Escuela de Historia de la UCV en 1966 y estudió en el Instituto de Estudios Políticos de París. Entre sus profesores se cuentan Maurice Duverger y Pierre George. A partir de 1979 estudia en la Universidad de Cambridge un doctorado en filosofía, bajo la tutoría de Leslie Bethell. Su tesis doctoral sobre la Internacional Comunista y la revolución latinoamericana fue el primer libro publicado por un venezolano en la imprenta de esa prestigiosa universidad. Fue profesor y director de la Escuela de Historia de la Universidad Central de Venezuela; individuo de número de la Academia Nacional de la Historia (2005), Premio Nacional de Periodismo (1979) Premio Nacional de Historia (1994) y Premio Bienal de la Universidad Simón Bolívar al mérito Académico (2001). Miembro activísimo de la Fundación Rómulo Betancourt. También fue militante político: primero en Acción Democrática de 1948 hasta 1952, del Partido Comunista de Venezuela, entre 1953 y 1971, y luego del Movimiento al Socialismo, de 1971 hasta los años noventa.

Manuel Caballero defiende el estudio de lo contemporáneo. Considera a los venezolanos del siglo XX tan héroes como los soldados de la época emancipadora. Los conterráneos de tiempos recientes fundaron la paz, la democracia y la modernidad. Caballero se acoge a la recomendación del historiador inglés Lord Acton según la cual hay que estudiar problemas o temas y no períodos. Así, se dedicó entonces a estudiar los orígenes, desarrollo y colapso de la democracia representativa en Venezuela. ¿Por qué este tema? Porque se preocupó por la peligrosa posibilidad de que una dictadura totalitaria destruyera los logros alcanzados, justamente, por los venezolanos en el siglo XX, entre ellos la democracia. Para Caballero la democracia es más que división de poderes o mantenimiento de garantías ciudadanas, aunque sin duda también es eso. La democracia se manifiesta cuando un pueblo toma conciencia de que su acción civil, ejercida sin miedo, puede obligar a un régimen político a cambiar de rumbo. La democracia es voluntad social.

Para que se pudiera constituir la democracia se requerían ciertas bases como las que, en nuestro caso, proveyeron las dictaduras de Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez. Los primeros gobiernos de la hegemonía andina condujeron al fin de las guerras civiles, a la paz y a la integración territorial. También a la centralización política y administrativa. Se edificaron las primeras instituciones modernas: el ejército, la cancillería y la hacienda pública. En Europa –sostiene Caballero– la nación construyó el Estado; en América Latina, y en especial en Venezuela, el Estado edificó la nación. En cierta forma, a partir del gomecismo comenzamos a ser realmente venezolanos. La explotación petrolera facilitó la superación de la precariedad y la pobreza, lo que permitiría, asimismo, el surgimiento de nuevos grupos sociales.  En este lapso se intensificó la migración campo-ciudad.

El nacimiento de la democracia en Venezuela se puede resumir en una cronología básica: la semana del estudiante de febrero de 1928, el 14 de febrero de 1936, el 18 de octubre de 1945 y el 23 de enero de 1958. La conocida como “Generación de 1928” formada esencialmente por estudiantes, reaccionó contra el absolutismo gomecista; el 14 de febrero de 1936 el pueblo se lanza a la calle en protesta contra las medidas decretadas por el gobierno lopecista y contra figuras gomeras incluidas en el alto gobierno. López Contreras se ve obligado a retirar de sus cargos a las personas rechazadas y a formular el “Programa de febrero” una línea de acción oficial liberalizadora y democratizante. El 18 de octubre de 1945 la alianza de una logia militar y de algunos altos dirigentes del partido Acción Democrática realiza un golpe de Estado contra el Presidente General Isaías Medina Angarita. Este golpe se convierte en “revolución” cuando se establece el sufragio universal directo y secreto. Se incorporan a la vida pública nacional las mujeres y los analfabetas. Se trata de una apertura a la participación política que cierra la etapa oligárquica del Estado venezolano. Con esto se completa la nación venezolana.

La democracia significa responsabilidad y participación de todos. Es revolucionario que quienes dan el golpe de Estado contra Medina se prohíben, mediante decreto, postularse a las elecciones que se darían próximamente; es revolucionario el gasto social en educación y en cultura. También, la lucha contra el peculado, mala costumbre caudillesca, castrense y dictatorial.

Sin embargo, a partir del 24 de noviembre de 1948 se retrocede a una nueva dictadura. Caballero se activa en la resistencia antidictatorial bajo las banderas de Acción Democrática, es detenido y obligado a exiliarse.

No obstante, la voluntad democrática del pueblo venezolano se demuestra cuando sabotea las elecciones de 1952 y el plebiscito de 1957: la de Pérez Jiménez es la dictadura más corta que había padecido Venezuela desde la muerte de Gómez. Una de las características del venezolano del siglo XX es que es democrático: a partir de 1958 se establece un régimen político que ha durado más que las hegemonías caudillescas o las dictaduras. Al fin se establece la democracia representativa, la cual muestra logros como la masificación educativa, la industrialización, la reforma agraria, etc. Entre sus cargas deficitarias destacan no romper el rentismo petrolero ni el populismo, ni lograr construir una economía completamente moderna, eficaz y competitiva.

Al agotarse el modelo económico inaugurado en 1958 volvió la pobreza. Dos fechas clave del colapso de la democracia representativa son el 18 de febrero de 1983, el famoso “Viernes negro”, donde se evidencia la crisis económica; y el 4 de febrero de 1992, cuando quedó claro que el apoyo de las fuerzas armadas al régimen democrático no era unánime, lo que puso además en evidencia el desgaste del bipartidismo como soporte del sistema político democrático. En todo caso la situación económica, social y política resulta el pretexto para lo que Caballero caracteriza como “voluntarismo militar”. Los jefes pretorianos pretenden someter a la sociedad a un modelo castrense de obediencia ciega y culto a un supuesto mesías hacedor de milagros.

Desde el momento del estallido militar, Caballero se dedica a denunciar el carácter autocrático y personalista del movimiento bolivariano del teniente coronel Hugo Chávez Frías. Ningún hombre del pasado o del presente es tan importante como para designar un movimiento histórico ni la acción social de un período. Por eso rechaza las denominaciones de “bolivariano” o “chavista”. Encuentra gran pobreza intelectual en las propuestas de los militares insurreccionados. Los golpistas pretenden montar, con un patriotismo de escuela primaria –aduce el historiador–, un Estado confesional sustentado en la santísima Trinidad de Simón Bolívar, Simón Rodríguez y Ezequiel Zamora. De este modo se pretende manipular, distorsionar la historia. Se rehace completamente el pasado para preparar el advenimiento del salvador. Así, se pretende mantener a la población en una suerte de infancia mental. Caballero acusa de fascista al chavismo y, con base en Umberto Eco, encuentra en el movimiento militar rasgos de mitificación de la tradición (en especial de la guerra de independencia y de Bolívar), odio a la modernidad, exaltación del irracionalismo, desprecio de la democracia representativa, apoyo en grupos de desclasados a los que se fanatiza con una jerga elemental. Rasgos todos estos presentes en los movimientos nazi y fascista.

Caballero contempla la democracia como un proceso constituyente: este no se reduce a un tema político y jurídico, sino que se inicia cuando se lanzan a discusión pública (14 de febrero de 1936) ideas que pasarán a constituir programas políticos: el proyecto nacional sintetizado en una Constitución, la de 1961, por ejemplo. Considera legítimas las constituyentes de 1947 y el proceso que condujo a la de 1961. Estas establecieron el poder civil, la democracia el sufragio universal. Rechaza la de 1999 porque se convocó exclusivamente para dar más poder al Ejecutivo.

La democracia como ruptura significa un cambio profundo para un país que sólo había conocido de jefes guerreros o rudos dictadores. O de libertades concedidas como en tiempos de López y Medina Angarita. Caballero caracteriza a la democracia venezolana como una revolución burguesa: nacionalización, destrucción del latifundio, industrialización, saneamiento, educación y libertades. Un esfuerzo político colectivo, acaso el más importante del siglo XX venezolano.

Referencias

Caballero, Manuel. Gómez, el tirano liberal. Caracas: Monte Ávila Editores Latinoamericana, 1993.

Caballero, Manuel. La gestación de Hugo Chávez. Cuarenta años de luces y sombras de la democracia venezolana. Madrid: Catarata, 2000.

Peña Rojas, Vanessa. Manuel Caballero. Militante de la disidencia. Caracas: Los libros de El Nacional, 2007.

Venezuela 2030 por Asdrúbal Aguiar – El Nacional – 18 de Noviembre 2019

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El título de esta columna identifica el encuentro que sostuvimos con los estudiantes de SciencesPo, en París, auspiciado por Plan País, el originario, nacido en Estados Unidos hace una década. Les manifiesto que los venezolanos hicimos entrada al siglo XIX en 1830 y al siglo XX, pasadas sus primeras 3 décadas. Y que en 1989, casualmente, se cierra el ciclo de nuestra república democrática formal inaugurada 30 años antes, en 1959; construida en los 30 años previos, a partir de 1928, por su generación universitaria.

En 1989, mientras cae el Muro de Berlín, todos celebramos la muerte de las ideologías y la victoria del capitalismo liberal. No nos ocupamos, empero, de los síntomas más gravosos y desafiantes que acompañan a dicha caída. Emerge entre nosotros la logia bolivariana, que fractura nuestra identidad histórica alrededor de los cuarteles y después en los partidos. Y en Alemania, distante de La Habana, toma cuerpo, paralelamente, otra logia, la de los verdes ecologistas, feministas, defensores de las minorías sexuales, que renuncian a la corbata y acuden al Parlamento con pantalones vaqueros y zapatos deportivos.

Mientras en Venezuela ocurre el Caracazo y la violencia se traga a un millar de compatriotas, en la Plaza de Tiananmén es masacrado otro millar. Y ambas manifestaciones se hacen de narrativas unitarias: Aquella, la de la lucha contra la corrupción; esta, por las libertades.

Pues bien, 30 años después, en 2019, el fundamentalismo de las localidades humanas sobrevenidas se hace violencia en Hong Kong, en Barcelona, en Santiago de Chile, en Ecuador, pero es colcha de retazos, unida solo por la indignación, por cualquier cosa.

¿A qué viene todo esto?

En 1989, agotada la república civil, Carlos Andrés Pérez entiende que, dada la gran ruptura en marcha, ha lugar el Gran Viraje. Rafael Caldera se empeña en pegar el rompecabezas social. Y Hugo Chávez opta, como solución, por devolvernos hasta el génesis republicano. Todos entienden, no obstante, que algo ha pasado y rompe los cánones.

Pasados 30 años, los venezolanos aún no reparamos sobre esta compleja cuestión de fondo. Sus consecuencias se las atribuimos a la antipolítica, a una malhadada conjura de las izquierdas, que las hay, o a un fallo de las políticas.

Hasta el cierre de este ciclo treintañero, en 2019, lo cierto es que Venezuela ha sido objeto de todas las terapéuticas posibles. Ninguna logra repararla.

Se apuesta a la resurrección del cesarismo, en 1999. En 2002 se apela a la Fuerza Armada. En 2004 se acude a las urnas referendarias. Diez años más tarde se ejercita la Salida, con sus consecuencias de muertos y encarcelados. Antes, en 2005, después, en 2018, se renuncia al voto. Apelamos a la comunidad internacional, a Carter, a Gaviria, a Zapatero, a Samper y nada. El desafío de los escuderos de calle es legendario, superior al boliviano.

Se copian los modelos de concertación a la chilena –con la Coordinadora Democrática, la Mesa de la Unidad, el Frente Amplio– y se regresa a las urnas. Gana la mayoría parlamentaria en 2015 la oposición, y ahora busca convencerse, en otra jornada electoral, de que sí es mayoría. Se copia, para unir partes, el mantra “cese de la usurpación, gobierno de transición, elecciones libres”. Es la estrategia textual que la OEA le fija a Nicaragua en 1979, hace 40 años.

Hoy, eso sí, somos “virtualidad”, en Miraflores y en la Asamblea. Y he aquí la clave, la que desvela el asunto que pasamos por alto en 1989, a saber, el ingreso del mundo a la Era de la Inteligencia Artificial, destructora de espacios y geografías políticas. A la ciudadanía fronteriza la sustituye la ciudadanía de redes, el valor del tiempo y su vértigo, la imaginación o realidad virtual, la de las verdades relativas.

A la democracia formal se le sobrepone la de usa y tire, la de descarte. A la sociedad de la confianza le sobreviene la de la desconfianza total. A la sociedad de masas con cultura que armoniza se le cambia por la individualización colectiva de los ánimos, que hace de las intimidades y el enojo un hecho público, mientras se rechazan las ideas abstractas de bien común o interés general.

Quienes con empeño y sacrificio trabajan para aliviarnos de penalidades, desde adentro y desde afuera, o se miran en el Homo sapiens y viven atados a la racionalidad normativa de la política y la democracia, o prefieren comportarse como el Homo videns sartoriano: hijos de la televisión, atrapados por el impacto de las imágenes, y apenas mascullan.

Esta vez domina el Homo Twitter cansiniano, que combina a los dos mundos anteriores con 140 caracteres y el Instagram. Sufre de narcisismo digital, de entropía, y construye realidades a cuotas a partir de sus sensaciones, de sus emociones inmediatas. Esa es su naturaleza. Vino para quedarse, enfrentado a los poderes declinantes.

En este un cosmos inédito donde se brega con neologismos: posdemocracia, posverdad, posliberalismo, pospolitica, posmodernidad. El contacto es instantáneo con las audiencias y segmentado, sin partidos ni Parlamentos. Se hace la guerra, pero con narrativas apropiadas a la Era de la Inteligencia Artificial, sin ejércitos ni tribunales ideológicos.

Lo revelador, a todas estas, es que el socialismo del siglo XXI, perspicaz, al ponderar su experiencia de 30 años, en 2019 cambia de vestido y se hace progresista, para seguir simulando. Entretanto, los demás miramos al retrovisor de la democracia formal, y aquel se hace de una Tecnología de Eliminación, un TEC a la manera del sistema Uber o el de Amazon. No le interesa competir, como a estos no les interesa hacerlo con taxistas o retails, sino acabarlos.

La enseñanza no se hace esperar.

Perderemos el tren de la historia si no somos capaces de crear una Tecnología de la Libertad (TDL), y un soporte teórico que la apoye con narrativas distintas, más propias del siglo en avance. Se trata de instituir, antes que maquillar instituciones o políticas públicas. Chile anuncia ser el próximo laboratorio constitucional, luego de la tragedia venezolana.

¿Capitulación universal? por Alfredo Coronil Hartmann – PanamPost – 27 de Octubre 2019

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Desde que empecé a leer Historia, supongo que cuando dejé el biberón, porque no recuerdo haber hecho otra cosa en estos excesivos 76 años de existencia, trataba de imaginarme que sentirían los romanos que vivieron el fin del Imperio o los chinos ante las hordas mongolas, es decir ante el colapso final de sus mundos, de sus maneras de vivir, de comunicarse, de amar o de crear belleza, de respirar. Pero nunca intuí que me tocaría vivir algo semejante, el solo pensarlo parecía un juego de guerra o una disquisición intelectual algo ociosa.

Pero hoy, este sábado lánguido de octubre del 2019, basta extender una mirada, elementalmente lúcida -no se necesita ser politólogo-  por el entorno, no solo continental sino del globo todo, para tener la sensación profunda de que todo se está yendo al basurero, al albañal.

Los vientos de fronda no respetan poderes terrenales o espirituales; un viajero, que estuvo recientemente en Roma, me comentaba que el Sínodo de la Amazonía parecía una reunión del Foro de Sao Paulo; en Washington, el emperador de opereta, drena sus molestias –siempre por twitter- mientras abandona a sus aliados kurdos al arbitrio sangriento de Erdogan, empeñado al parecer en reconstruir  aquel Imperio otomano que por seiscientos años dominó el Asia Menor y buena parte de la Europa Central, remedo muy pobre de Solimán el Magnífico, este aspirante a Sultán de los dos Mundos ya anuncia delirante que llegará a Damasco, y ¿por qué no? tiene un ejército de primera clase, el mayor de la OTAN, después de los Estados Unidos y si nadie se le opone…

El inefable liderazgo político venezolano –es decir la supuesta oposición democrática-  establece nuevas cotas de torpeza y sumisión, Colombia arriesga deplorablemente sus avances democráticos en un coqueteo insensato con el caos. El ponderado y querido Chile pareciera deseoso de inmolarse pese a los éxitos (impensables para quienes lo conocimos pobre y escéptico de su futuro en la década de los sesenta) y suma ya diez y nueve muertos, en poco más de una semana de locura.

Bolivia, Perú, Ecuador, la Argentina pobre de cordura política, rica en todo lo demás. México en manos de un estólido y absurdo AMLO, rindiéndole pleitesía al socialismo del siglo XXI, el mismo que destruyó a Venezuela y se lleva en los cachos los menguados restos de Nicaragua y Bolivia.

Hablar de Cuba es una redundancia, sesenta años de vileza destruyen hasta esa bella isla, otrora próspera y vital, hoy convertida en la quintaesencia de la manipulación y la rapacidad, por cierto muy exitosa en su deletérea tarea.

Pero ante este Nuevo Mundo volcado al desenfreno y al disparate, podríamos pensar recurrir a la sabiduría y el ejemplo de la vieja Europa, a la Madre Patria, a aquella España en cuyos dominios no se ponía el sol  pero, en este caso, no fue que parió la abuela, sino que enloqueció totalmente, empezando por los catalanes que parecían los más serios. La pasión autodestructiva de los españoles, quienes habían realizado el cuasi milagro de una transición , logrando pasar al lado del millón de muertos de la Guerra Civil y de la eterna dictadura de Franco, logrando pasar casi indemnes, gracias a la conjunción de un grupo esclarecido de hombres y mujeres, con sentido de Estado y de Historia. Escogen al peor de sus gobernantes, al que fracasó y destruyó la bonanza económica, al babieca de José Luis Rodríguez Zapatero, como mentor y guía político de un PSOE estítico intelectual, lamentable y torpe y van de idiotez en idiotez labrándose su propia fosa y cometiendo la imbecilidad de intentar revivir a Franco, que si les llega a salir ese muerto la carrera no se va a detener en Gibraltar.

Ah, pero La France, apenas pasar los Pirineos, la Atenas de Europa, el faro cultural de Occidente, la patria de Carlos Martel que derrotó la invasión árabe en Poitiers, la hija primogénita de la Iglesia, gesta Dei per francos y todo aquello, La Marsellesa que todo hombre libre no puede oír sin emocionarse, ahora colonizada, usa babuchas, burkas y un trapero sucio. Gracias a unos cuantos gobiernos socialistas y a un complejo de corrección política  de sus intelectuales de izquierda, que casi les costó la existencia en 1939, paralizándola con un discurso pacifista a ultranza, frente al empuje belicista del nazismo y que además la hizo sorda, frente a aquellos patriotas, como De Gaulle, que se cansaron de advertir el peligro y las deficiencias de un aparato militar obsoleto y una doctrina estratégica arcaica.

Alemania, el “coco” de ayer, purulenta de una inmigración absurda y desbordada, rica en euros e industrias, en el equilibrio precario de un espectro político menguado, la señora Merkel en nada imita a Adenauer y el SPD patina y decrece electoralmente, Willy Brandt, Eber y su elenco se desdibujan. La patria de la Reforma, parece resuelta a disolverse en el Islam. Pareciera que pasaron de aquel irritante “Deutschland, Deutschland uber alles, uber alles in der Welt”, tan belicoso y tan nazi, a súcubos de las mezquitas.

La estólida y formal Inglaterra, tan seriecita, también posesa de locura, da traspiés y se enreda lastimosamente, pareciera que su única imagen coherente, es la de la anciana reina, sin Isabel II el Reino Unido parecería hoy un pub anarquizado ¡God save the Queen!

Rusia, en manos de sus mafias formadas por la KGB y China indetenible, en el rumbo fijado por Deng Siao Ping pero hipertrofiado en el más salvaje capitalismo.

Ante este panorama ¿que queda? cuales son o es, la alternativa o mejor dicho ¿hay alternativas? Yo no logro verlas, hay que reinventar un mundo, uno que sea vivible, abierto, tolerable y si no les parece frívolo, hasta con algo de buen gusto. Esa reconstrucción tomará tiempo, vidas, esfuerzos, le tocará hacerla a los hoy muy jóvenes y haciéndole una concesión al uso, será una tarea de la “derecha”; la “izquierda” sirve para romper, pero no saben pegar dos ladrillos.

No he mencionado a Brasil, allí podría darse la génesis de ese movimiento de salvamento, dependerá de muchas cosas, entre ellas de la consistencia y proyección de sus actuales gobernantes; ser estadistas es mucho más difícil que ganar elecciones, Dios los ayude. Confío en las reservas morales y profesionales del Ejército chileno, en el buen juicio de la clase dirigente colombiana, en que en los Estados Unidos surja una dirigencia seria y digna de la gravitación histórica de ese gran país, con una dirigencia política tan gris, plúmbea por decir lo menos.

No voy a decir nada de Venezuela, entre otras razones, porque no sé si existe aún o qué queda de ella. Dios le dio en exceso el más rico subsuelo de la tierra, un pueblo generoso y abierto, inteligente, pero repito no estoy seguro de que aún exista como nación.

El ser humano ama las simplificaciones, quizá por flojera, pero -por lo pronto- sabemos que el planeta, de la mano de un Santo y de un actor de westerns, San Juan Pablo II y Ronald Reagan, dió un paso decisivo hacia la democracia y la paz. ¿Cual será el legado de Francisco Iº y de Donald Trump… Está por saberse.

Ese hombre sí camina por Milagros Socorro – ProDaVinci – 27 de Octubre 2019

 

Ese hombre sí camina

  1. 1. La Campaña Formidable. La instantánea de Carlos Andrés Pérez en el momento de saltar un charco fue captada en muchos lugares del país y con diferente atuendo. Esta fotografía de autor desconocido, que guarda la Fundación Fotografía Urbana, dista, pues, de ser la única en recoger el instante en que el entonces candidato a la Presidencia de la República despliega un gesto de bailarín para persistir en su briosa marcha sin que un pantano lo detenga.

La imagen corresponde a la campaña electoral de 1973. Era la primera vez que Carlos Andrés Pérez se presentaba a una de estas contiendas, que entonces experimentarían un cambio radical.

—La de 1973 dio inicio, en el país y la subregión, a la “americanización” de las campañas —explica la consultora Carmen Beatriz Fernández—. Venezuela fue uno de los países pioneros en la aplicación de conceptos de marketing político, al american style. Desfilaron por esa campaña dos grandes figuras: Joe Napolitan, con AD; y el recientemente fallecido David Garth, con Copei. Ambos fueron precursores del marketing político global cuyo principal aporte venía por el lado del empleo profuso de la investigación de opinión pública en la construcción del mensaje, así como la conducción de la campaña. Años después, cuando un periodista norteamericano le preguntó sobre la diferencia entre hacer campañas en USA y en Latinoamérica, Napolitan dijo: “en Latinoamérica son en español”.

El veterano reportero Ángel Ciro Guerrero fue el periodista de giras de Pérez durante esos años. Consultado sobre esta fotografía, Guerrero dice: “Recuerdo perfectamente el salto, largo y alto, cuya foto dio la vuelta al mundo y generó buena envidia en muchos atletas. La gente recuerda las famosas patillas, las camisas, las chaquetas a cuadros, la gestualidad, el enorme carisma, el conocimiento del país, de la situación mundial, la fuerza del mensaje, el respeto al adversario, la organización, perfecta en todo detalle de Carlos Andrés Pérez como candidato de AD. El salto era un movimiento en todo sentido, por eso tuvo tanto impacto, porque compendiaba muchas cualidades de un individuo fuera de serie”.

—Con entera propiedad —sigue Guerrero— puede afirmarse que el Mocho Hernández fue el primero que en Venezuela llevó a cabo una campaña electoral propiamente dicha, porque empleó formal y profusamente, mediante una buena estrategia, los diarios y semanarios de entonces; igual que utilizó los volantes, proclamas, pancartas, los mítines y discursos, además de reuniones, (que pudiéramos entender como los foros de ahora), sin olvidar que también ordenaba preguntar en todas partes cómo iba la suya y demás candidaturas.

“Pero fue Carlos Andrés Pérez, hace ya 40 años, el primero en desarrollar una campaña electoral moderna en todo sentido. Una campaña tan importante y bien llevada que todavía se le recuerda y se le envida; y que nadie, desde entonces, ha podido superar, ni siquiera Chávez. Y eso lo aseguran, lo avalan y lo sostienen los especialistas en tan difícil materia. Fue, sin duda, una Campaña Formidable, y así lo escribí en su momento”.

—En cuanto al salto —remata Guerrero— ningún candidato en la historia había usado ese recurso para proyectar su fuerza personal y su determinación de salvar todos los obstáculos”.

2. Ese hombre. Carlos Andrés Pérez nació en Vega de la Pipa, Rubio, estado Táchira, el 27 de octubre de 1922. Era el penúltimo de los doce hijos de Antonio Pérez, nativo de Colombia, y Julia Rodríguez, los dos modestos cultivadores de café. Hizo la primaria en el Colegio María Inmaculada de los Padres Dominicos de Rubio. En 1935 la familia se mudó a Caracas, por lo que Carlos Andrés estudió en el Liceo Andrés Bello. Al graduarse de bachiller, en 1944, se inscribió en la Facultad de Derecho de la Universidad Central de Venezuela (UCV). Para ese momento ya tenía varios años de militancia. En 1938 estuvo entre los fundadores de la Asociación Juvenil Venezolana y se incorporó al Partido Democrático Nacional (PDN), creado por Rómulo Betancourt un año antes. El 13 de septiembre de 1941, cuando el PDN se convierte en Acción Democrática (AD), Carlos Andrés siguió ahí. Y siempre, en el círculo de confianza de Betancourt. Esa precoz vocación política y la intensa faena partidista lo apartaron de las aulas. Que no del estudio, como muchos creen sin asidero.

Resistente contra la dictadura perezjimenista, tuvo que salir al exilio y regresó a la caída del régimen. En 1960, el entonces presidente Betancourt lo nombró director general del Ministerio de Relaciones Interiores; y un año más tarde, titular del despacho. Había sido emplazado en ese cargo con la expresa tarea de enfrentar la guerrilla y las muchas conspiraciones que desde el nacimiento mismo de la democracia venezolana empezaron a asediarla desde los cuarteles y desde las montañas, siempre con el auspicio de Fidel Castro desde Cuba. Pérez le respondió al Presidente cumpliendo la misión de manera contundente y eso le granjeó el odio eterno de aquellos a quienes derrotó en el tablero de la violencia.

En la siguiente administración, la de Raúl Leoni, Pérez no tuvo cargo. Fue, eso sí, jefe del grupo parlamentario de AD… y ya albergaba aspiraciones presidencialistas. Sin embargo, como dijo Héctor Alonso López, “aunque Pérez hubiera podido ser candidato en 1968 (y no Gonzalo Barrios), siempre pidió a sus amigos que apoyaran al Dr. Barrios, pero tuvo la intuición que ese no era su tiempo y esperó una mejor oportunidad. El resultado lo confirmó: si bien es cierto que Caldera ganó con un margen fue muy apretado y hasta revisable, no hay dudas de que ha podido ser una derrota para él”.

3. Candidato, al fin. Así llegó 1972, al año siguiente serían las elecciones para designar al sucesor de Rafael Caldera. Pero los partidos no esperaron a 1973 para empezar la campaña, que dio inicio en el 72, lo que constituyó una de las muchas características peculiares de esa justa.

Ya en abril de 1972, Héctor Alonso López, quien aspiraba a la Secretaría Juvenil Nacional de AD, resolvió convocar en el Hotel El Conde a los jóvenes líderes que lo respaldaban en su aspiración. Se proponía anunciar públicamente su propia candidatura y ofrecer el apoyo a Pérez, entonces Secretario General Nacional de AD, de cara a la Convención Nacional, que tendría lugar en pocos meses y en la que se escogería al abanderado presidencial. “CAP”, recuerda Héctor Alonso López, “se enteró y, estando yo en plena rueda de prensa, llegó Sánchez, su portero y hombre de confianza, y me dijo: ‘el Secretario General le manda a decir que suspenda esto y se le presente en su despacho’. Pero ya era tarde, la rueda de prensa estaba terminando”.

El propio Pérez y el CEN de AD solicitaron medidas disciplinarias contra el líder juvenil, pero la amenaza de sanciones se desdibujó en la medida en que la candidatura de aquel tomaba cuerpo.

Efectivamente, en la Convención Nacional de Acción Democrática, que se hizo en el antiguo Teatro California, el 19 de agosto de 1972, se midieron los dos pretendientes de la candidatura de ese partido y Pérez le ganó a Reinaldo Leandro Mora por 290 votos a 111. El ganador contaba con el respaldo del Buró Sindical y, muy importante, con el de Betancourt, quien puso fin a los rumores según los cuales acariciaba la idea de volver a la Presidencia. Fue así como Carlos Andrés Pérez fue ungido con el encargo de recuperar el poder en las elecciones del 9 de diciembre de 1973.

Tenía a su favor su juventud (no había cumplido 50 años cuando se convirtió en abanderado de AD), una energía impresionante, así como una disciplina férrea, organizado hasta el más mínimo detalle, gran carácter, memoria colosal, extrovertido, arrojado, al tiempo que reacio a la pereza y a acumular rencores.

En su contra pesaba la imagen de policía implacable, que le venía de sus años como ministro de Relaciones Interiores de Betancourt. Era preciso darle revertir aquel concepto.

El candidato necesitaba un equipo que lo convirtiera en ganador.

4. Un equipo, dos consignas. El jefe de campaña fue David Morales Bello. El equipo lo conformaban:

Jacques Regis Etievan, presidente de Corpa Publicidad.

Nicomedes Zuloaga, socio accionista de Corpa Publicidad

Chelique Sarabia, creativo

Diego Arria, asesor de imagen

Simón Alberto Consalvi, director

Héctor Alonso López , secretario juvenil de AD

Joe Napolitan, Clifford White, George Gaither y Robert Squier, asesores internacionales

Alberto Federico Ravell, asesor estratégico

Este trabuco diseñó una campaña triunfalista, excepcional no solo por el hecho de que duró casi un año y medio, sino porque se inauguraron prácticas que todavía tienen vigencia.

Dos fueron los slogans que más sonaron: “Democracia con energía” y “Ese hombre sí camina”. La autoría del primero no está en duda, pertenece al publicista y escritor cubano Bernardo Viera Trejo, amigo de Nicolás Guillén, de quien Jacques Etievan solía decir que era hombre de textos cortos y almuerzos largos… Su propósito con esta consigna era revertir la carga negativa implícita en la reputación de policía represivo y darle un vuelco de manera que se apreciara esa firmeza como una ventaja puesto que el electorado estaría favoreciendo un hombre recio, infatigable en la faena de gobierno y con mano dura frente al hampa.

La otra frase, “Ese hombre sí camina”, identificaba a Pérez como hombre decidido y dinámico, que enfrentaba a un amodorrado Lorenzo Fernández, quien, por contraste, quedaba como un carcamal.

De su origen no hay una versión estable. Unos cuantos se atribuyen su concepción. Lo que sí sabemos con certeza es que formaba parte del jingle compuesto por Chelique Sarabia, quien afirma que, durante una gira en Rubio, una señora quiso ver al candidato, pero cuando atinó a asomarse ya había pasado como una exhalación; y que entonces ella suspiró: “Ese hombre sí camina…”. Chelique Sarabia dice haber pensado que eso de “sí camina” podía tener una doble lectura: tiene piernas veloces porque es activo y jovial; y es un hombre de avanzada. Finalmente, escribió un jingle pegajoso que inmediatamente se hizo conocido:

“Hombre pueblo, paso firme / y de una sola palabra / que no equivoca el camino / que nunca tuerce su rumbo. /Ese hombre sí camina, va de frente y da la cara (bis)/ Paso firme, voz abierta / risa franca, mano amiga / entrelazando destinos sobre la tierra sedienta. / Ese hombre sí camina, va de frente y da la cara (bis) / Caminemos con él de frente hacia el futuro / rescatemos con él las promesas marchitas. / Un hombre que no engaña, enérgico y sincero / que no equivoca el camino, que nunca tuerce su rumbo. / Ese hombre sí camina, va de frente y da la cara: ¡Carlos Andrés!”.

Por su parte, el fotógrafo Ángel Echeverría, coordinador de Imagen de la campaña, dice que durante una caminata en San Cristóbal, él iba junto a Miguel de Los Santos Reyero, encargado de Prensa, ambos rezagados con respecto a la muchedumbre. “En un momento nos pusimos al lado de tres campesinos que procedían de una zona cercana y oímos a uno de ellos observar: ‘Ese hombre sí camina’. Miguel me tocó el brazo y repitió admirado lo que el campesino había dicho. Y con su característica habilidad empezó a jugar con la frase y en pocos minutos ya tenía una idea… ‘va de frente y da la cara’… A las pocas horas el doctor David Morales Bello encomendó a Chelique Sarabia que le pusiera música aquel hallazgo. Y así nació el jingle”.

Ángel Ciro Guerrero, el periodista que el propio Pérez escogió para que estuviera con él en todas las giras y todos los eventos, dice que, efectivamente, esa consigna tiene muchos padres, pero la única y verdadera la protagonizaron “Carlos Andrés Pérez, la señora María, el querido y recordado maestro periodista José Pepe Consuegra y Ángel Ciro Guerrero”.

“El candidato asciende la calle empinada del Barrio Obrero, de San Cristóbal. La señora María, que sufre elefantiasis, lo espera en mecedora en el portón de su casa. El candidato se detiene, la abraza, ella lo besa, él se va y ella grita, admirada: ‘!Ese hombre sí camina!’. Yo escucho y anoto, se lo digo a Don Pepe, que está a mi lado. En la tarde redacto la nota de prensa, que se despacha a Caracas; y, de paso, una corta crónica exclusiva sobre el hecho para el Diario Vanguardia, en la que relato el acontecimiento porque la consigna ahí mismo comenzó a difundirse”.

—Al otro día, —continúa Guerrero—en todos los diarios del país salió mi nota de prensa en la que hablaba de la frase. A Miguel de los Santos Reyero, periodista, le gustó, no así a algunos integrantes de la Comisión de Medios, Estrategia y Propaganda, que no menciono por respeto. Pero a Regis Etievan, el gran publicista sí y a CAP también. Entonces, todos la aceptaron y algunos se la adjudicaron. Incluso Chelique Sarabia, que compuso la letra y la música de lo que fue un extraordinario hit. Lo bueno de toda esta historia es que la consigna marcó pauta: en adelante, las cuñas musicales son, en toda campaña, infaltables. La de CAP fue, sin duda, una campaña extraordinaria, irrepetible e inimitable. La historia de la política nacional así la tiene muy bien definida.

5. El salto. En 1972, Mario Abate era fotógrafo publicitario y trabajaba para Corpa Publicidad, cuyo presidente era Jacques Regis Etievan, “un francés enorme”, según recuerda Abate. “Medía dos metros y pesaba 190 kilos. Un día le dio un infarto en su casa y murió porque no pudieron moverlo. Su hija era médica y no pudo hacer nada. Cuando llegó la ambulancia ya estaba muerto”.

Etievan, que según Abate era un gran publicista, llamó a este a su oficina un buen día de 1972 para encargarle expresamente fotos en blanco y negro de Carlos Andrés Pérez con vistas a hacer un afiche. “Para ese momento la única publicidad de Pérez eran unas vallas con su imagen muy formal, vestido de flux negro y encorbatado”.

“Le pedimos una cita para ir a fotografiarlo”, cuenta Mario Abate. “Llegamos en la mañana temprano a su casa en Prados del Este. Y nos abrió la puerta él mismo. Me dijo: ‘mucho gusto, Carlos Andrés Pérez’. Y le dije: ‘Su cara me es conocida’.

—Ah, sí —me contestó él- hay una pancarta por ahí.

—Es un chiste, presidente— le aclaré yo.

Siempre lo traté de presidente. Estaba convencido de que si él sentía Presidente llegaría a serlo”.

En esa época, Mario Abate, que es pelirrojo, llevaba el pelo largo hasta los hombros. Solía usar seis collares y atuendos étnicos. La primera vez que se encontró con el candidato de AD para las elecciones del 73, lucía una camisa peruana con una faja tejida en la cintura y calzaba alpargatas (hábito que observó por diez años). Etievan le advirtió que no debía cambiar su manera de vestir, que fuera tal como hacía siempre. Esto constituyó un alivio para Abate, quien no tenía más ropa que aquella.

—Le pedí a Etievan —cuenta Abate— que hablara con él mientras yo le tomaba las fotos con una reflex 6 x 6, de las que se miran desde arriba. Pérez nos dejó hacer y la cosa iba bien… hasta que llegué a la conclusión de que no iba a poder cumplir con la orden de hacer las fotos en blanco y negro. Pérez tenía muchas cicatrices en la cara (debió tener mucho acné en su juventud), y pensé que en blanco y negro la imagen iba a ser muy dramática, así que puse un rollo a color. Tampoco estaba conforme con la actitud de Pérez quien estaba demasiado serio. Entonces, le di una instrucción:

“Haga cuenta de que soy la mujer más bella que usted ha visto, sonría para levantarme”. Miró hacia mí y vio una abundante barba roja. Se rió muy espontáneo y esa fue la foto para el afiche. Cuando Morales Bello vio la imagen, dijo que ese era el milagro alemán en fotografía.

Abate no especifica si le llevaron la foto al jefe de campaña antes o después de someterla a cierta intervención… Cuenta Alberto Federico Ravell que, cuando Mario Abate trajo la foto del afiche, todos estuvieron de acuerdo en que era estupenda: el candidato aparecía con la expresión adecuada y, en general, se veía muy bien. Pero había un problema. La sonrisa suavizaba el gesto… pero dejaba ver unos pronunciados colmillos que no favorecían el conjunto.

—Vamos a limarle esos colmillos, dije yo —evoca Ravell—. Eso, mucho antes de que existiera el fotoshop. De manera que le hicimos un fotoshop rudimentario y quedó muy bien. A Pérez le gustó mucho el resultado. Una semana después llegó con los colmillos limados de verdad. Sin decir nada, adaptó la realidad (la de sus colmillos) a lo que el equipo de campaña daba por bueno. Era un reflejo de la disciplina de Pérez. De hecho, tenía siempre dos equipos de asistentes, prensa y seguridad, porque ninguno le llevaba el trote. Tenía un secreto. Cuando se cansaba, se metía en una bañera llena hasta el borde de agua muy caliente, casi un cocido. Se sumergía en aquel caldo de pelar pollos y se quedaba dormido. Salía cuando se había enfriado. Como nuevo.

Tal fue el éxito de la foto del afiche que Carlos Andrés le pidió a Etevian que le asignara a Mario Abate en todas las giras.

—El esquema de las campañas electorales —dice Abate— se rompió con CAP. Hasta entonces, los candidatos llegaban a las concentraciones por la parte de atrás de la tarima, subían, daban el mitin y chao. Carlos Andrés hizo una campaña casa por casa. Contacto personal, abrazos, apretones de manos, sonrisas… La gente se sorprendía, porque eso no se había visto. Entonces lo seguían, de forma que cuando llegaba al mitin traía un gentío detrás. Pero no entraba por detrás, él llegaba al podio caminando en medio de la gente. Si había cinco cuadras llenas (llegó a haber 17 cuadras atiborradas), él penetraba entre la gente. Las mujeres lo pellizcaban, lo rasguñaban, los hombres lo palmeaban. Cuando llegaba a la tarima, estaba arañado y herido, con la ropa rota, pero feliz. En un día podía dar cinco mitines y, si en la caminata veía una casita, por allá, en un peladero de chivos a un kilómetro de distancia, él llegaba hasta allí. ‘Pero ahí vive una viejita sola’, le decían para disuadirlo. ‘No importa’, respondía. Y caminaba lo que fuera menester para ir a visitar a doña Rosa. Quien veía eso, lo salía a contar. Era una campaña de un signo diferente a todo lo que se hubiera visto antes: el contacto personal era más importante que el propio mitin. En ese año y medio de campaña visitó absolutamente todos los pueblos de Venezuela, ¡tres veces!

“Caminaba durante horas”, sigue diciendo Abate, “más rápido que los demás, dejaba atrás a los periodistas, a los escoltas, al muchachero. Eso era increíble. Era un hombre que creció en la montaña, tenía una gran resistencia en las piernas. Cuando era Presidente, iba al gimnasio a las 5 de la mañana todos los días, aunque se hubiera acostado a la una de la mañana”.

—Pérez se ejercitaba físicamente desde mucho antes de ser candidato —constata Héctor Alonso López—. Era exageradamente disciplinado en eso y en la alimentación. Lo mismo, por cierto, que con la lectura. Un día, en una marcha por Macuto, yo me separé del grupo porque me encontraba exhausto. Él, que siempre estaba vigilante, se percató. Al rato, cuando nos volvimos a encontrar, me dijo: “dónde te habías metido”. “Candidato, estoy cansado y tengo hambre”, le contesté. Y él me respondió: “Tú, tan joven, ¿no sabes que algún día todos tendremos el descanso eterno y que el hambre solo es mental?”.

Mario Abate dice: “en la medida en que se desarrollaba la campaña, su carisma crecía, hacía más cosas, daba zancadas más largas, trabajaba más horas, su energía parecía multiplicarse. Tenía una combinación imbatible: ganas y buenas suerte. Una vez, en Calabozo, estaba en la tarina hablando de las necesidades de la ciudad y, arrebatado por la emoción, preguntó: “¿Ustedes quieren agua? Yo les voy a dar agua”. Y en ese mismo instante se desató un coñazo de agua. Esto es así como lo estoy diciendo. Yo estuve ahí”.

Para mantener ese ritmo, el candidato dormía en carros, en autobuses, dondequiera que lo trasladaran de un pueblo a otro para los actos de masas. “Se quedaba profundamente dormido”, dice Abate. “No perdía oportunidad de descansar. Y solo tomaba agua. Jamás probaba refrescos. Tenía absoluto rechazo al azúcar, porque decía que le quitaba energías. Pérez sabía mucho de Medicina y Nutrición”.

Al preguntarle por la fotografía en la que aparece saltando el charco, Johan Rodríguez Perozo ha investigado que cuando apareció la primera tuvo tal impacto que todos los fotógrafos del equipo recibieron la orden de captarlo cada vez que se mandara una pirueta.

—En realidad —dice Mario Abate— Carlos Andrés saltaba todo lo que se encontrara delante de él. Desde entonces, las campañas se hacen como él. Así la hizo Chávez, exactamente como Carlos Andrés había establecido.

Según el cálculo de Ángel Ciro Guerrero, el candidato Pérez “caminó alrededor de 5 mil kilómetros, por callejones, quebradas, calles, avenidas, carreteras y autopistas de toda Venezuela. Ejemplos: Caracas, varias veces, punta a punta; Maracaibo, Maracay, Valencia y Barquisimeto, lo mismo. Descendía del avión y con la masa que lo esperaba en los aeropuertos caminaba hasta la tarima, muchos kilómetros. Su estilo, por supuesto, lo imitaron los candidatos de todos los partidos que hasta la fecha han presentado sus credenciales, unas buenas, otras no tanto, para ser presidente”.

6. De los testimonios de quienes estuvieron con Pérez en la campaña del 73 se desprende que, aún cuando escuchaba mucho a sus colaboradores, siempre se reservaba la última palabra.

—Pérez siempre fue subestimado —afirma Diego Arria—. Dicen que le escribían los discursos y que carecía de cultura. Nada más lejos de la realidad. Para el cierre de la campaña, le propuse hacer la última concentración en la Avenida Bolívar (pues me había enterado por un colaborador, Esteban Ballesté, de que Copei pensaba concluir la suya ahí). Fui a ver a Carlos Andrés y le dije: “tenemos que hacerla allí, donde nunca se ha hecho”. El comité de Estrategia se opuso, dijeron que no se llenaría. Pérez escuchó, como solía hacerlo, sin interrumpir, y entonces declaró: “Ahí la vamos a hacer. Si no puedo llenar la avenida Bolívar significa que no voy a ganar. Si es así, prefiero saberlo antes’”.

Ángel Ciro Guerrero recuerdo que Pérez fue el primero que llenó avenidas como la Bolívar y la Universidad, en Caracas. “La avenida Universidad, por cierto, la llenó con un mitin-doble, porque le habló a millares de personas ubicadas unas, desde la Iglesia del Corazón de Jesús hasta la Plaza O’Leary y, otras, desde la Iglesia Corazón de Jesús hasta más allá de la Plaza Morelos. Me atrevo a decir que ningún otro candidato ha podido superar sus concentraciones, ni en Caracas ni en las restantes capitales del interior”.

El escenario electoral de 1973 estuvo competido por doce candidatos en un universo de 4.375.269 votantes. Carlos Andrés Pérez obtuvo la victoria con 2.128.161 (49%) votos, de segundo llegó el candidato del oficialismo copeyano, Lorenzo Fernández, quien obtuvo el 36,7%. Además, AD sacó ventaja en las dos cámaras del Congreso, así como en la mayoría de las asambleas legislativas de los estados y los concejos municipales. El fervor de aquel evento fue tal que la participación del electorado alcanzó el 96,5% del censo.

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Este texto fue publicado originalmente el 22 de diciembre de 2014 en Prodavinci. 

Aires de guerra por Giosuė Saturno T. – Merida Digital – 27 de Octubre 2019

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Corrían los años Sesenta, y la dictadura Castro comunista se había establecido en Cuba, cuando ocurrieron 5 hechos que marcarían la historia democrática de Venezuela.

El 26 de junio de 1961 se levantó en Armas el cuartel Pedro María Freites en la ciudad de Barcelona, promovido por Fidel Castro, siendo el primer levantamiento militar en contra de Rómulo Betancourt presidente legítimo de Venezuela, este movimiento denominado el Barcelonazo, fue derrotado por el ejército Venezolano. Sin embargo esto no quedaría aquí…

El 4 de Mayo de 1962 en el oriente del pais se alzó un grupo de militares de izquierda con apoyo cubano en el movimiento que se denominó El Carupanazo, con la intención de derrocar a Betancourt.
Este movimiento militar tambien fue sofocado por el ejército Venezolano con la operación denominada Tenazas y fueron apresados los responsables. Para tan Solo meses después, el 2 de junio del mismo año, ocurriera el famoso Porteñazo, otro levantamiento militar auspiciado por Fidel.
En esta oportunidad fue la base naval Agustín Armario ubicada en la ciudad de Puerto Cabello quien se levantó en armas y nuevamente fue derrotado militarmente.

Rómulo derrota a Fidel en estos tres movimientos militares, que tienen su origen en la ambición del dictador cubano de tomar las riquezas petroleras de Venezuela, con la intención de extender su modelo marxista-leninista a la recién democracia venezolana y por supuesto a toda la región latinoamericana.

Después de la visita de Fidel Castro a Venezuela el 23 de Enero de 1959, Rómulo Betancourt advierte el peligro que representa el dictador cubano para Venezuela, toda vez que le fue negado el préstamo para compra de petróleo Venezolano, además de la posición contraria de Fidel a realizar elecciones libres y democráticas en Cuba. Y es lógico pensarlo así, pues el comunismo que promulgaba, fundamenta su ideología en la lucha de clases sociales y requiere la aniquilación total del enemigo, una gran similitud a la ideologia hitleriana.

Fidel siempre al acecho , fomenta, el 29 de septiembre de 1963, el Asalto al tren del Encanto, en la población Mirandina de los Teques, liderizada por Guillermo García Ponce (futuro jerarca chavista) con la intención de robar armamento para dirigirlo hacia Caracas y continuar la desestabilización del gobierno de Rómulo Betancourt. Nuevamente fue enfrentado militarmente y el asalto fue controlado.

Mientras la dictadura en Cuba se profundizaba, violando los derechos humanos más elementales, en Venezuela la naciente democracia elige a otro líder Adeco, Raúl Leoni y se promovía los principios básicos de Trabajo, Igualdad, Justicia y Libertad, como reza el himno de su partido. Es por esto que las ideas de Fidel, jamás serían aceptadas por los líderes Adecos.

Así el 8 de mayo de 1967 guerrilleros y espías cubanos desembarcan en Machurucuto, con la misión de entrenar la guerrilla que se encontraba en los Andes Venezolanos y derrocar al ahora presidente Raúl Leoni. Nuevamente el ejército Venezolano controló militarmente la invasión cubana.

Lamentablemente para el futuro del país, el Dr. Rafael Caldera, primero en 1969, perdona a los guerrilleros y asesinos de la década de los sesenta y luego en 1994, en su segundo periodo presidencial, libera e indulta a quien sería el único y verdadero traidor de la Patria, Hugo Chávez Frías, quien gana las elecciones e inmediatamente le abre las puertas a la invasión cubana, entregándole todas las riquezas del país al Hitler Latinoamericano, Fidel Castro

Ya tomada Venezuela, se inicia la expansión hacia latinoamerica del modelo marxista-leninista de Fidel, llamado Socialismo del siglo XXI, y se financia candidaturas de comunistas para tomar los gobiernos de los principales países latinoamericanos. Basta recordar a Néstor Kirchner y su esposa Cristina Fernández de Kirchner en Argentina, Ignacio Lula da Silva en Brasil, Michelle Bachelet en Chile, Evo Morales en Bolivia, Rafaél Correa en Ecuador, Ollanta Humala en Perú y José “Pepe” Mújica en Uruguay. Además de los candidatos centroamericanos Mauricio Funes en El Salvador, Manuel Zelaya en Honduras y Daniel Ortega en Nicaragua.

La mayoría de ellos envueltos en actos de corrupción que originaron un escándalo en la región.

Esto trajo como consecuencia la caída de los principales presidentes comunistas y la recuperación de la democracia en la mayoria de los países latinoamericanos, con excepción de Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua, donde se establecieron sendas Dictaduras criminales, con establecimiento del narcotráfico y el terrorismo.

Desde estos países, específicamente Cuba y la Venezuela invadida, se inició un plan estratégico para desestabilizar nuevamente a la región, Plan concebido desde el Foro de Sao Paulo, llamado por algunos “brisas bolivarianas” pero que realmente son tormentas criminales.

Se ha iniciado en Latinoamerica una nueva forma de guerra, auspiciado por el capitalismo mafioso de Rusia y China, un modelo moderno de capitalismo sin libertad, sin democracia, ni respeto a los derechos humanos.

“Una nación que olvida su pasado no tiene futuro” decía Winston Churchill

Solo queda recordar nuestra Historia, donde líderes políticos como Betancourt y Leoni enfrentaron con armas la invasión extranjera. No se puede tratar como políticos a quienes son criminales terroristas y narcotraficantes.

Nuevamente recordando a Winston Churchill, quien fuese el líder en el enfrentamiento bélico más doloroso de la historia de la humanidad y quién sin vacilar le dijera a Chamberlain y otros líderes timoratos :
” Se te ofreció poder elegir entre la deshonra y la guerra, elegiste la deshonra, pero también tendrás la guerra”. 

No se puede continuar pensando en soluciones diplomáticas, cuando tú enemigo causa estragos sociales y económicos que devastan nuestros países, cómo hoy ocurre en Ecuador y Chile.  Es enfrentar un Cáncer, usando solo aspirina.

Hoy los mandatarios latinoamericanos tienen la potestad de activar el “tratado interamericano de asistencia recíproca” (TIAR) y juntos combatir militarmente a las dictaduras de Cuba y Venezuela, en apoyo a lo ya planteado por el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica.

“Si uno no quiere luchar por el bien cuando puede ganar fácilmente sin derramamiento de sangre, si no quiere luchar cuando la victoria es casi segura y no supone demasiado esfuerzo, es posible que llegue el momento en el que se vea obligado a luchar cuando tiene todas las de perder y una posibilidad precaria de supervivencia. Incluso puede pasar algo peor: que uno tenga que luchar cuando no tiene ninguna esperanza de ganar, porque es preferible morir que vivir esclavizados”.

Winston Churchill

Unidad o Maduro por Rafael Gallegos – Blog 419 – 25 de Octubre 2019

En 1958 Betancourt, Caldera y Villalba firmaron el Pacto de Punto Fijo. Venían conversando al respecto desde el año anterior en Nueva York. Por encima  de sus diferencias los unía el objetivo común de implantar la democracia en Venezuela.  Y claro que había diferencias. URD y Copei  habían sido partidos legales luego del golpe a Gallegos el 24 de noviembre, y participaron en las “elecciones” de 1952, donde los adecos habían ordenado a su militancia abstenerse. En las postrimerías de la dictadura se unieron bajo el objetivo común  de reimplantar la democracia. Se dieron cuenta que si no lo hacían no podrían acabar con el régimen y mucho menos sostenerse en el poder.

Mandela y Le Clerk eran antípodas. Uno negro y el otro blanco en el país del apartheid.. Uno participó  en acciones violentas y estuvo preso muchos años. El otro fue un implacable ministro del régimen represor. Inconmensurables las humillaciones de que habrán sido objetos los negros. Sin embargo coincidieron en que Suráfrica no podía más, que el único camino era la Unidad. El preso Mandela y el primer ministro Le Clerk conversando a escondidas comenzaron a delinear el nuevo país.  Al final sucedió lo increíble, elecciones, ganó Mandela, tomó el poder y se convirtió en uno de los prohombres de su tiempo.

En los años setenta el joven Presidente español Adolfo Suarez, ex funcionario de Franco, estableció comunicación privada (y secreta) con Santiago Carrillo, el jefe nada menos que del Partido Comunista, factor fundamental en la Guerra Civil y enemigo del régimen franquista. Suárez y Carrillo, dos líderes preclaros, observaron que sin consenso no se podría implantar la democracia en España. Y por negociadores no se les puede acusar de blandengues o cobardes, fueron dos de los tres que permanecieron inmutables en sus puestos cuando el gorila Tejero tiroteó las cortes españolas en 1982.

Hoy en Venezuela sucede lo contrario. La oposición está dividida y aparentemente no se comunica. Por una parte el mayoritario Guaidó, por otra parte María Corina, y un tercer grupo de los partidos que apoyaron a Falcón en las presidenciales del 2018, entre otros. Ese lamentable fraccionamiento, es un gran capital que le ponemos en bandeja de plata al gobierno y éste lo sabe aprovechar. Y miren que el gobierno sí está unido. En Venezuela y en América Latina. Observen el Foro de Sao Paulo y la desmedida respuesta de las “masas” en Chile. O los recientes conflictos de Ecuador y  de Perú. Y todo en pocos días. Estamos en un drama muy serio. Los comunistas de América Latina demuestran que están dispuestos  hasta a “sirianizar” la zona para mantenerse en el poder. Ellos sí están unidos, ¿y nosotros?

Que somos muy  diferentes podrían argumentar los líderes opositores como excusa para no sentarse a conversar. El recordado Jorge Dáger decía que precisamente por ser diferentes es que hay que conversar… “si fuéramos iguales estaríamos en el mismo partido” – finalizaba.

Es muy simple, si se es realmente opositor, hay que ir juntos tras los objetivos comunes.

No se puede repetir la torpeza de la oposición gomecista, cuando por décadas cada caudillo adelantaba fracasadas intentonas, valientes hasta lo temerario pero  vacías de estrategia. Así  fue en el Falke, en el desembarco de Curazao de los jóvenes Gustavo Machado y Otero Silva, en la intentona  de Rafael Barrios en 1929, en la conspiración de Delgado Chalbaud de 1914 y paremos de contar. Juan Vicente Gómez sabía sus movimientos y los esperaba. En su fuero interno se reiría de estos valientes solitarios destinados al fracaso por actuar desunidos.

UNIDAD Y ORIENTACIÓN AL PODER

Guaidó, María Corina y  Falcón, entre otros.  Reunirse, conversar, negociar, buscar similitudes y obviar las diferencias, definir los objetivos comunes y desarrollar estrategias destinadas a lograr el poder.

Yo como ciudadano venezolano exijo a los líderes que se sienten a conversar, a buscar consenso. Es la manera de lograr la sustitución  de este gobierno, implantar la democracia, liberar la economía. Ah! y aprovechar el gigantesco apoyo internacional.

Claro, si alguno no está de acuerdo con esas medidas elementales… no es de oposición y hay que hacerlo saber.

Lo demás es Maduro forever: decrecimiento de un tercio del PIB, sin luz, sin petróleo, sin agua, con sueldos miserables, con hambre, con niños desnutridos, con licuefacción de poderes. La ruta de un ex país al que han convertido en la primera hambruna petrolera de la historia. El mundo asombrado nos observa como un limosnero sentado en un barril.

Por último, los patriotas venezolanos fracasaron en la Primera y Segunda República por estar desunidos. La Puerta se perdió en una ocasión por rivalidades entre Bolívar y Mariño. Los libertadores comenzaron a triunfar cuando se convencieron que solos estaban destinados al fracaso, cuando Bolívar aunó al difícil Páez que había atraído a las masas de Boves, y a duro costo ( fusilamiento de Piar…) agrupó a su alrededor a los orientales, y visualizó que Venezuela para ser libre requería de apoyo internacional.

Sólo, ninguno puede. Se haga lo que se haga debemos hacerlo unidos.  Lo demás, es fracaso y ojalá no imitar el llanto de Boabdil.

Pueblo hambriento solicita Unidad para implantar la Democracia.

“Unidad, Unidad, o la anarquía nos devorará”, Simón Bolívar.

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Venezuela: Feliz Año 1945 por Gustavo Coronel – Blog Las Armas de Coronel – 20 de Octubre 2019

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Presidente Isaías Medina Angarita da su salutación de año nuevo 1945: 
 
Compatriotas: El año 1944 se cierra con signos múltiples de progreso en todos los órdenes, armonía social, buena producción agrícola y nuevas obras de gran significación a punto de ser inauguradas, como es el caso de la urbanización El Silencio. El país ve hacia adelante con orgullo y optimismo. En especial, la producción de petróleo ya alcanza a los 650.000 barriles diarios, gracias a los trabajos de las concesionarias extranjeras. La participación nacional de esta bonanza es ahora mucho mayor, debido a las disposiciones de la nueva Ley de hidrocarburos aprobada el año pasado.
Mientras oía por la radio al Presidente Isaías Medina Angarita  me deleitaba viendo  mis nuevos libros de primer año de bachillerato, ya próximo a entrar al Liceo San José de Los Teques. A punto de cumplir 12 años no me interesaba mucho todavía aquello de los 650.000 barriles diarios de producción petrolera. Aún no sabía que mi vida estaría estrechamente enlazada a esa industria petrolera venezolana, la cual ha servido de principal sustento económico al país, sin contar con sus significativas iniciativas en educación, salud y de producción agrícola.
Hoy, en una mañana de 2019 un tanto gris y lluviosa de otoño en Virginia, USA, donde he vivido durante los últimos 16 años de absoluta felicidad, (por la cual me siento frecuentemente culpable al pensar en la inmensa tragedia venezolana)  recibo una información de mis colegas petroleros, según la cual en estos momentos la producción petrolera venezolana es de unos 648.000 barriles diarios.
 Es la misma producción petrolera de hace 75 años. No hay signo más dramático de la involución venezolana que este dato. Evidencia que ha habido una revolución grotesca, un viaje de 360 grados para llegar al mismo punto de hace 75 años. La diferencia, por supuesto, es que hace 75 años ese nivel de producción petrolera era un signo de progreso mientras que hoy representa una catástrofe vergonzante. La diferencia es que en 1944 Venezuela tenía unos 4.200.000 habitantes, el 60% de quienes vivían en el sector rural, mientras que hoy Venezuela tiene 32.000.000 de habitantes, con más del 93% en las zonas urbanas, lo cual requiere inversiones y gastos de mantenimiento muy superiores.  
Hay que tener cuidado al decir esto, porque podría pensarse que este ha sido un estancamiento monumental de 75 años cuando lo monumental ha sido el colapso en los últimos 15 años de chavismo,  después de un ciclo histórico de crecimiento que vio la producción petrolera llegar a 3.708.000 barriles por día en 1970. De 1970 hasta 1998 la producción petrolera se mantuvo por encima de los tres millones de barriles diarios, producción debidamente certificada por auditores internacionales. Fue después de la llegada de Hugo Chávez al poder, en 1999, que la producción petrolera comenzó a declinar y que, peor aún, el estado y la empresa PDVSA comenzaron a reportar cifras erróneas de producción para enmascarar ese declive, el producto de una progresiva corrupción de la gerencia y el abandono de una conducta profesional y responsable. Con la llegada de Rafael Ramírez Carreño se inició una sistemática adulteración de las cifras de producción, para hacerle creer al país que estábamos bien. Pero la OPEP no se tragó ese cuento. Comenzó a reportar sus cifras independientes de producción petrolera venezolana, las cuales mostraban una diferencia significativa  de hasta unos 400.000 barriles por día por debajo de las suministradas por el régimen de Chávez y, luego por Maduro. Lo cierto parece ser que desde 2008 o 2009 en adelante la producción de PDVSA se maquillaba, hasta llegar a la salida de Rafael Ramírez de la presidencia cuando el progresivo colapso ya no pudo o no quiso  ser ocultada por Eulogio Del Pino, Nelson Martínez y, en especial, por ese grotesco payaso llamado Manuel Quevedo. El barranco que comenzó bajo la presidencia de Ramírez se hizo más evidente a su salida, para llegar hoy a la vergonzosa cifra igual a la de 75 años antes.
Hoy Venezuela está en el foso. ¿Qué creerán los venezolanos que ha sucedido? ¿Un terremoto, un tsunami, un acto de Dios que ha destruido al país? Posiblemente tengan razón, si incluimos el binomio Hugo Chávez- Nicolás Maduro en la categoría de desastres naturales.
A la cárcel, a la cárcel, gritan los venezolanos decentes quienes han asistido horrorizados a la destrucción del país. 

¿Se asomó la brisa bolivariana? por Adolfo P. Salgueiro – El Nacional – 12 de Octubre 2019

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Una constatación bastante obvia es aquella que revela que los ciclos de la historia política tienen carácter pendular y que los cambios en la dirección del péndulo se producen en intervalos cada vez más breves. Tal fenómeno se está comenzando a constatar en la realidad latinoamericana donde, después de casi una década de predominio, los movimientos políticos relativamente moderados de centro derecha, derecha o centro izquierda –todos esencialmente democráticos– están siendo puestos a prueba por fuerzas que responden a parcialidades fundamentalmente izquierdistas, comunistas, populistas   castrochavistas, Foro de Sao Paulo, etc., poco comprometidos con el respeto al juego democrático y que, muchas veces, valiéndose de la democracia logran atentar contra ella habiendo infiltrado  sus instituciones.
También hay movimientos de derecha que haciendo uso de las mismas herramientas originadas en la democracia buscan idéntico fin de preponderancia generalmente alejados de la práctica de ella (Bolsonaro, Le Pen, Salvini, Vox, etc.). En casi todos los casos la percepción de fracaso de las gestiones de gobiernos desgastados suele ser lo que impulsa al enojo del votante, la reacción y el retorno del péndulo.
Unas veces el relevo se produce según las reglas acordadas y otras se lleva a cabo con ruptura de las mismas. Algo de eso es lo que está ocurriendo en nuestro continente latinoamericano sumido en estas últimas semanas en una vorágine de inestabilidad que ha provocado insólitos comentarios como el del capitán Cabello, quien –con el cinismo que le caracteriza– ha afirmado que pareciera haber “renacido una nueva brisa bolivariana en el continente”.
La inestabilidad presente en las zonas fronterizas colombo-venezolanas, en las que la usurpación que aún despacha desde Miraflores ofrece sin rubor alguno su apoyo a los grupos terroristas infiltrados en nuestro territorio, siembra temor, desestabilización y la alta posibilidad de que un incidente (verdadero o falso) genere la chispa que encienda la mecha de una confrontación internacional armada de alto vuelo entre pueblos hermanos. No es una especulación teórica, sino una realidad palpable diariamente en Táchira, Zulia, Amazonas, Bolívar, Apure, etc.
Los eventos que sacuden a Ecuador ilustran claramente la necesidad impostergable de sincerar una economía que no puede soportar más el desangramiento que producen los subsidios a los combustibles, pero también demuestra que intentarlo desata reacciones –entendibles sí– que se explotan arropándose en el populismo más descarado. Así mismo pasó con el Caracazo de 1989 y pasa hoy en Quito y otras ciudades ecuatorianas donde –de paso– se comenta la presencia de infiltrados venezolanos que , una vez detenidos, revelan su militancia chavista y su condición de agentes pagados para desatar la violencia.
Pocos reconocen que si se solicita un megapréstamo a una institución financiera internacional, resulta razonable que esta aspire a supervisar su utilización. Igual ocurre cuando un banco nos financia la hipoteca de nuestra casa y nos sujeta a limitaciones que le aseguren la recuperación de su préstamo. Si existe alguna otra manera sería bueno que quien tenga la receta la comparta ahorita mismo.
Afortunadamente en Ecuador la represión ha sido moderada, llevada a cabo por fuerzas del orden –no por militares– y sin que se haya agotado la posibilidad del diálogo que ya ha empezado a aflorar. Pensar que los próceres de la “revolución bolivariana” tienen la sinvergüenzura de “condenar los excesos policiales” luce como una muestra de deshonestidad discursiva repugnante aunque no sorpresiva.
En Perú es difícil opinar si la decisión del presidente Vizcarra de disolver el Congreso se ajusta a la Constitución o no. El hecho de que la medida sea apoyada por 90% de la población no la convierte necesariamente en constitucional toda vez que los congresistas –bandidos o no– han sido elegidos por el pueblo en comicios tan transparentes como fueron los que invistieron a Kuzcinsky en la presidencia y a Vizcarra como vicepresidente de la república. Por lo menos en este caso constatamos la fortaleza de las instituciones que han podido aguantar varios golpes fuertes sin haber colapsado.
En Argentina parece ya cantado que el populismo kirchnerista regresará a la Casa Rosada propinando un severo castigo a un Macri que –bien o mal–  tuvo que tomar medidas para reparar lo que el kirchnerismo le dejó como herencia. La consecuencia será el regreso de medidas populistas para que a la vuelta de otros cuatro años haya que intentar volver a reparar el daño.
En Uruguay –el mismo 27 de octubre como en Argentina– hay la posibilidad de que el Frente Amplio de la izquierda gobernante no pueda conseguir reelegirse en la primera vuelta. De ser así es bien posible que la coalición entre el Partido Nacional y el Colorado pueda desalojar a quienes han venido inicialmente coqueteando con el chavismo-madurismo y últimamente se han cuadrado con él sin rubor alguno.
En Bolivia el 20 de este mismo mes de octubre se decidirá si Evo gana en primera vuelta o no. De no ganar existe una esperanza de que las alianzas que se puedan tejer alrededor de Carlos Mesa para la segunda vuelta puedan desalojarlo del poder que ha ejercido ya por tres mandatos, hablando muchas estupideces en materia política pero cometiendo pocas en materia de conducción económica.
De este ajedrez que hemos resumido, los venezolanos tenemos mucho que ganar o que perder. Si ganan los kirchneristas en Argentina , Evo en Bolivia o el Frente Amplio en Uruguay o si tumban a Lenín Moreno en Ecuador, la situación de Venezuela en el Grupo de Lima (con México ya perdido hace un año), o en la OEA donde la representación de Guaidó se apoya en una inestable mayoría, o las decisiones dentro del TIAR, bien pueden complicar el apoyo internacional regional que hasta ahora es elemento determinante para mantener la esperanza del cese de la usurpación.
Como consecuencia de lo anterior, es evidente que Guaidó tiene que apurar al máximo la velocidad para lograr las tres metas que se ha propuesto (cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres) antes de que cambien para peor las circunstancias exógenas. Para que eso sea posible, quienes comparten, condicionan y limitan la acción del presidente (E) precisan empujar todos en la misma dirección y con la vista puesta en el futuro de la patria y no en el interés inmediato de sus toldas. La cortesía con mis lectores me sugiere destilar optimismo, la razón me hace ser escéptico.

Auge y caída de la producción petrolera por Eddy Reyes Torres – El Nacional – 12 de Octubre 2019

El petróleo ha tenido su papel entre nosotros desde tiempos inmemoriales. Los primeros conquistadores apreciaron que nuestros indígenas lo utilizaban con fines medicinales, para la iluminación y el calafateo de sus canoas. Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés (1478-1557) fue el primero en dejar constancia escrita de ello en su Historia General y Natural de las Indias, Islas y Tierra Firme del Mar Océano. Allí, al referirse a la isla de Cubagua, dicho autor nos dice que tiene en la punta del oeste una fuente o manadero de licor, como aceite, que corre por encima del agua del mar, el cual es llamado por los naturales stercus demonis (estiércol del diablo), aunque otros lo llaman petrolio o asfalto. Más adelante, al visitar el área del golfo de Venezuela, el autor hace mención a la existencia de ojos o manantiales de betún que los nativos llaman mene.

Es en 1864 cuando se otorga la primera concesión petrolera en el país. El beneficiario fue el venezolano Manuel Olavarría, quien no obtuvo resultados positivos. Más tarde, en julio de 1914, cerca del pueblo de Mene Grande, en el estado Zulia, el Zumaque 1 dio formalmente inicio a la producción de petróleo en territorio venezolano (264 barriles diarios). Pero será el 14 de diciembre de 1922, momento en que el pozo Barrosos-2 comienza a arrojar sin control, durante 9 días, 100.000 barriles diarios de petróleo, cuando se ratifica ante el mundo el enorme potencial minero de nuestro país. La presencia de las grandes compañías norteamericanas e inglesas fue entonces la secuencia inevitable.

Paso a paso nuestra economía comenzó a recibir las mieles del extraordinario regalo de la naturaleza, aunque junto con ello vino también un mal ineludible: la poca disposición o capacidad del Estado para promover el desarrollo de un sector industrial privado, capaz de competir en el ámbito internacional para inducir así la acumulación de capital y el crecimiento de la producción. Como resultado de lo anterior, los niveles de crecimiento que logramos alcanzar en educación, salud, vialidad, transporte, vivienda, energía eléctrica, empleo público, alimentación, seguridad, cultura y estabilidad económica, entre otros campos, fueron posible gracias a la renta petrolera. La sociedad venezolana se hizo así dependiente del Estado, cuando es este el que debería depender de toda la sociedad.

Lo cierto es que desde que arrancó en forma la extracción del petróleo en nuestro país, esta fue incrementándose en el tiempo de manera sostenida, aunque con ocasionales caídas derivadas de las crisis que han afectado al mercado internacional. Las estadísticas ponen de manifiesto nuestra posición singular y, en ciertos momentos, especialmente ventajosa. Así, en 1929 Venezuela era el segundo país productor de petróleo, por detrás de Estados Unidos. Para 1945, a finales del gobierno de Isaías Medina Angarita, la producción fue de 1.000.000 de barriles diarios y, en 1998, la cifra se elevó a 3.300.000 barriles diarios. En 2011, durante la gestión de Hugo Chávez Frías, la producción bajó a 2.380.000 barriles diarios. Y según el último informe de la OPEP, en el mes de septiembre del presente año, en plena gestión de Nicolás Maduro Moros, el promedio mensual cayó a 680.000 barriles diarios.

A lo largo de ese proceso, la conducta manirrota de la revolución opacó a la del primer gobierno de Pérez: los regalos contantes y sonantes llegaron a todos los puntos de América y a los camaradas revolucionarios esparcidos por todo el orbe. Junto con lo anterior, los estrafalarios endeudamientos con China y Rusia dejaron al de la era democrática –que en propiedad se inició con Carlos Andrés y concluyó con la segunda presidencia de Rafael Caldera– como un inofensivo niño de pecho.

De manera que el régimen revolucionario no aprendió la lección bíblica de José y el faraón de Egipto, contenida en el Génesis, relativa a la conveniencia y necesidad de ahorrar en los años de fertilidad. Por eso hoy tenemos una industria petrolera destruida, con una producción inferior a la que teníamos en 1945, una deuda externa quintuplicada y una economía paralizada.

Con el anterior telón de fondo, el actual presidente de Pdvsa, el mayor general de la Guardia Nacional, Manuel Salvador Quevedo Fernández, tuvo el tupé de declarar recientemente desde Rusia que a finales de este año Venezuela estará produciendo 1.600.000 barriles diarios de petróleo. A este experto militar solo podemos decirle: amanecerá y veremos.

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