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Mea Culpa por Laureano Márquez – La Patilla – 22 de Junio 2018

UnknownNo se trata de una particular manera de hacer aguas. La frase viene del latín y significa literalmente “por mi culpa” . En el rito romano, es una oración de preparación para la liturgia en la cual se confiesan públicamente los pecados ante el pueblo de Dios, como decir el Twitter Supremo, para que se entienda. Hago, entonces, mi mea culpa:

I
Conocí a Chávez en 1998 cuando trabajaba en KYS FM. El programa que conducían Alba Cecilia Mujica y Sergio Novelli mantenía un espacio: “Viernes de humor” y la pasábamos bastante bien y parece que el público también. Un viernes se presentó el entonces candidato presidencial, Hugo Chávez. Como se sabía de su visita desde el día anterior, yo llevé varios ejemplares de unos artículos en clave de humor, sobre un supuesto plan de gobierno para la salvación de la economía venezolana, que había escrito para la revista SIC del centro Gumilla. Recuerdo que entre ellos había uno: “Microdiccionario de macroeconomía” en el que definía todos los términos macroeconómicos de manera confusa para producir un efecto cómico ex profeso (que no es alguien que fue profesor, sino una locución latina que significa “a propósito”, “intencionadamente”). Fue la única vez que vi a Chávez en mi vida, pero fue suficiente. Al final de la entrevista, en la que tuvimos un intenso debate, yo caracterizando a Caldera y el caracterizándose a sí mismo, como solía hacer, le regalé los ejemplares de las revistas con los artículos aludidos.

Antes de que yo tuviese tiempo de explicarle que eran en clave de joda, él, luego del consabido tic nasal, dijo: “Mira, te prometooooo, que voy a estudiar esto detenidamente y te prometoooooo que lo vamos a aplicarrrr…”

Supongo que él vio la revista SIC, de corte progresista, y se imaginó que la cosa iba en serio. Ya en el gobierno no hizo otra cosa que aplicar en serio el plan de gobierno que yo le había dado en broma.

II
(10 años antes). Recién graduado en ciencias políticas, buscaba trabajo desesperadamente. La situación estaba entonces muy difícil para los politólogos, al punto que, muerto un colega en la indigencia, hacíamos una vaca para su sepultura y solicitábamos colaboraciones de 100 bolívares. Inquirido un funcionario de entonces por nosotros:
¿Podrías colaborar con 100 bolívares para enterrar a un politólogo?

El susodicho respondió: ¡¡¡Toma 200 y entierra a dos!!!

En un contexto así, naturalmente, conseguir empleo no era sencillo. Vi en El Nacional un aviso en el que solicitaban choferes para metrobús y me presenté con mi currículum. A la semana me llamaron para darme el empleo, pero en esos días surgió también la posibilidad de realizar estudios de postgrado en “Planificación y Gestión Gubernamental ”. Opté por estudiar y fui a la C.A. Metro de Caracas a dar aviso de que no tomaría el trabajo. En la taquilla vi la lista de aspirantes; tacharon mi apellido y llamaron al otro aspirante que quedaba por la M. Es decir, que de no haber hecho estudios para gobernar el país, sería yo ahora el presidente. Lamento hasta el día de hoy no haber aceptado el puesto.

Aceptadas estas culpas capitales, como dicen las ventas por TV: “Hay más, mucho más”:

Nunca he pensado que otro ser humano es una rata ni un gusano. Con ese pensamiento, los nazis exterminaron millones de personas. Así como me opongo a que los chavistas nos sigan aniquilando, tampoco quiero aniquilarlos a ellos.

Nunca he mandado a nadie a hacer alguna acción que conlleve riesgo, si no estoy presente yo también en la misma, corriéndolo también. En tal sentido -con vergüenza-, reconozco mi admiración por todos los líderes opositores que se la han jugado, que han recibido tortura, agresiones y – de manera especial- por todos los que han sido asesinados en esta lucha.

Me declaro culpable también de creer que esta es una confrontación ética en la que no podemos convertirnos en aquello que pretendemos cambiar. Eso fue lo que hizo el chavismo, elevando los males que padecíamos a la enésima potencia.

Me declaro culpable de haber propiciado el voto cuando creí que el voto podía ser útil, como lo fue en la elección de la Asamblea Nacional, cuyos resultados agarraron tan fuera de base al régimen que tuvieron que hacer reforma exprés con la Asamblea vieja para inhabilitar la nueva.

Confieso haberme opuesto a este régimen desde el primer día, cuando muchos de los que hoy me crucituitan aún votaban por él porque aquí hacía falta “mano dura”.

Pero sobre todo, me declaro culpable de no tener el más mínimo propósito de enmienda.

Y por último me arrepiento, además, de haber escrito este artículo cuando la jauría debe estar tras una nueva presa. La historia me absorberá, el Twitter ya me absorbió.

 

La invasion de Cuba a Venezuela: cronologia de una historia aún no escrita – Noticias Venezuela – 11 de Junio 2018

Venezuela por su riqueza petrolera y su cercanía a Cuba era un manjar muy apetecible y por ende, objetivo inmediato de la expansión del comunismo cubano como estrategia de fuerza en los años de la guerra fría. Con la buena pro del gobierno de Washington, en 1958, fue depuesto el General Marcos Pérez Jiménez. Al año siguiente, para el 23 de Enero, Fidel Castro, ya logrado el triunfo de la Revolución, visitó a Venezuela.

Aquella visita bien merece un artículo aparte pero para nuestro propósito solo diré que la hizo a su manera, es decir burlando las normas internacionales establecidas. Curiosamente quien no participó en la algarabía de esa visita fue el recién electo presidente Rómulo Betancourt quien durante la tensa reunión que sostuvieron, le dijo a Fidel Castro: ”Ustedes no han debido presentarse armados en Maiquetía”

Fidel vino a Venezuela con dos objetivos: buscar petróleo e implantar el comunismo. Lo primero le fue negado argumentando Betancourt razones económicas para aquel momento en Venezuela. Lo segundo no solo se inició, sino que incluso tomó un cariz de venganza personal ante la negativa de obtener petróleo. La invasión cubano-comunista había comenzado:

1959 – Fue durante esa visita que Fidel invita al entonces congresista por URD Fabricio Ojeda a viajar a Cuba, viaje que se llevó a cabo a finales de ese mismo año y en donde Ojeda recibió el debido adoctrinamiento para impulsar la guerrilla en Venezuela.

1960 – Promovido por el Partido Comunista de Venezuela, en conexión con Cuba, surge el primer foco guerrillero en La Azulita, Estado Mérida, liderado por Argimiro Gabaldón.

1961 – Como paréntesis de crispación en la población venezolana, y sin aparente relación alguna con los planes del Castro-comunismo, el 22 de Enero ocurre en el puerto de La Guaira, el secuestro del Barco “Santa María” por parte de un grupo armado de españoles y portugueses. Ese secuestro fue ideado por el nacionalista gallego José Velo Mosquera y dirigido por Henrique Galvao para llamar la atención internacional sobre los regímenes dictatoriales de la Península Ibérica.

1961 – El III Congreso del PCV decide aprobar la guerrilla para acceder al poder y se formó el “Frente Simón Bolívar” en las montañas de Lara, comandado por el mismo Gabaldón junto con Carlos Betancourt, Juan Vicente Cabezas y Tirso Pinto.

1962 – Fabricio Ojeda, renuncia al Congreso y acto seguido marcha a los Andes para organizar las FALN (Fuerzas Armadas de Liberación Nacional) pero a finales de ese año y luego de una serie de combates es detenido si bien escapa de la cárcel. Según el ex oficial de la inteligencia cubana Ulises Estrada, la creación de las FALN se enmarcó en una política de apoyo de Fidel Castro a los movimientos armados de Latinoamérica.

1962 – Douglas Bravo fundó el Frente Guerrillero “José Leonardo Chirinos” en la sierra de Falcón, y como comandante combatió con intermitencias contra el ejército. A este frente pertenecieron Teodoro Petkoff, Luben Petkoff, José Manuel Saher (alias Chema), Domingo Urbina (el asesino del Presidente Carlos Delgado Chalbaud) (Creo que esto es un error pues fue Rafael Simón Urbina) y Alí Rodríguez Araque, entre otros.

1962 – 04 May. Un grupo de oficiales de la Infantería de Marina, junto a algunos dirigentes del PCV y el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) se alzan en armas contra el gobierno de Betancourt en Carúpano, mejor conocida como el “Carupanazo”Dicha acción no contó con el respaldo popular y fue sofocada en menos de 24 horas, deteniendo a los conspiradores y a un diputado del PCV, Eloy Torres.

1962 – 02 Jun. Tiene lugar el “Porteñazo” sublevación en la base naval de Puerto Cabello (Edo Carabobo), dirigida por el capitán de navío Manuel Ponte Rodríguez, el capitán de fragata Pedro Medina Silva y el capitán de corbeta Víctor Hugo Morales. El gobierno envía efectivos de la Fuerza Aérea y del Ejército produciéndose el combate que termina con un saldo de más de 400 muertos y 700 heridos. Tras estas sublevaciones Betancourt ilegaliza el PCV y el MIR en todo el territorio nacional y mandó detener a sus principales dirigentes.

!963 – 13 Feb. El buque Anzoátegui fue capturado por una unidad guerrillera urbana de las FALN en rebeldía contra el gobierno de Betancourt. El buque Anzoátegui pertenecía a la flota de la Compañía Anónima Venezolana de Navegación (CAVN) zarpó del puerto de La Guaira con 35 tripulantes. Al frente de esta operación, estaba el cubano-español “Máximo Canales”, hoy Paúl del Rio. (pintor)

1963 – 24 Ago. Un grupo perteneciente a las FALN secuestró al jugador Alfredo Di Stefano de su habitación en el Hotel Potomac en la Urb.San Bernardino de Caracas en lo que fue catalogado, junto con la captura del buque Anzoátegui como un golpe mediático para dar a conocer mundialmente la lucha guerrillera contra el gobierno del presidente Rómulo Betancourt.

1963 – 29 Sep. Ataque al “Tren el Encanto” en la ciudad de Los Teques realizado por los guerrilleros castro-comunistas del FALN. Guillermo Antonio García Ponce, fue uno de los autores intelectuales del ataque que dejó trece huérfanos. Entre los guerrilleros se encontraba Teodoro Petkoff, actual director del vespertino “Tal-Cual”.

1964 – 9 Oct. las FALN secuestran el segundo jefe de la Misión Militar de los EE.UU, el coronel Michael Smolen como acción de protesta por la condena a muerte del guerrillero vietnamita Nguyen Van Troi, por haber colocado una bomba bajo un puente por el que iba a pasar el Secretario de Defensa Robert McNamara. Durante su secuestro Smolen recopiló información que permitió, después de liberado, ubicar y apresar a sus secuestradores, pudiéndose con ello desmantelar a las células urbanas de las FALN en las principales ciudades de Venezuela.

1965 – Desde el 29 de marzo hasta Noviembre se llevan a cabo fuertes enfrentamientos guerrilleros en La Trinidad, Sierra de Coro, en Humocaro Alto y Bajo, Estado Lara, en las cercanías de Azagua, Distrito Bolívar, del Estado Monagas. en El Potrero, Distrito Morán, Estado Lara, en El Jobo, entre Cabure y San Luis, Estado Falcón, y hasta en el Hospital Vargas de Caracas cuando conducen al guerrillero Juan Almérida Bolívar haciéndose pasar por enfermo.

1966 – A partir de marzo Douglas Bravo dirigió el Partido de la Revolución Venezolana o PRV. Siendo su rama armada el FALN que se había fusionado con el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), fracción disidente de Acción Democrática, conformando ambas organizaciones el Frente de Liberación Nacional, abreviado todo como FALN-FLN.

1966 – 8 Jul. Con un grupo de militares cubanos Luben Petkoff desembarca en las playas de Tucacas, (Edo. Falcón) y se dirigen a las montañas falconianas. Venían entre otros los cubanos Ángel Frías, José Bouza y Arnaldo Ochoa, quien años después, siendo General de División, fue ejecutado por órdenes de Fidel Castro.

1966 – 18 Jul. Fidel Castro en persona despide a otro destacamento cubano de guerrilleros con destino a Venezuela, para dar apoyo a sus aliados guerrilleros venezolanos. En su arenga de despedida Fidel Castro señalaba como enemigo al Ejército de Venezuela al tiempo que los cubanos gritaban: “patria, socialismo o muerte, venceremos” que provocaron enfrentamientos continuos entre la guerrilla, incluso la urbana y el Ejército hasta fin de año.

1967 – 1 Mar. Una célula de las FALN secuestra a Julio Iribarren Borges, ex director del Instituto Nacional de los Seguros Sociales, y hermano del canciller Ignacio Iribarren Borges. Fue hallado muerto el 11 de marzo motivando la suspensión de las garantías constitucionales. El 6 de marzo en declaraciones al diario Granma de La Habana, el guerrillero Elías Manuitt Camero admite la autoría de las FALN sobre el asesinato de Iribarren. El suceso generó un fuerte rechazo en la opinión pública, incluyendo a varios militantes comunistas y por eso el 13 de marzo, Fidel Castro arremete en un discurso contra el PCV por considerar que tenía intenciones de cesar hostilidades contra el Gobierno venezolano y pactar la paz. Dos días más tarde, el PCV replicó sus declaraciones.

1967 – 8 May. Se produjo la invasión en Machurucuto. Su principal misión era entrenar a la guerrilla ubicada en Los Andes venezolanos para tratar de derrocar al presidente Raúl Leoni y así Fidel Castro poner en su lugar a un títere suyo para obtener los recursos venezolanos y con ellos financiar la intervención cubana en la Guerra Fría (EE.UU. Vs. Unión Soviética). En aquel intento junto a los cubanos estaba el hoy diputado por el Edo. Falcón Fernando Soto Rojas quien en el año 1977 marchó al Medio Oriente para sumarse como hizo Illich Ramirez, (El Chacal), como combatiente a la Resistencia Palestina. En la invasión estuvieron entre otros, los cubanos Antonio (Tony) Briones, Manuel Gil Castellanos, Del Toro,Tomassevich, García Planas, Borges y Pedro Cabrera Torres.

1968 – El enfrentamiento y captura del barco cubano “el Alecrin” y todo ello sin olvidar la mismísima presencia del “Che” Guevara en las guerrillas venezolanas, de donde salió despavorido porque según sus mismas palabras “en aquella vaina todos quieren mandar”

1969 – Como producto de la política de pacificación del gobierno de Rafael Caldera, los grupos guerrilleros habrían tomado una actitud de repliegue y de incorporación al debate democrático de Venezuela.

1972 – Integrantes de las FALN ejecutarían el secuestro del empresario Carlos Domínguez Chávez (El Rey de la hojalata) por el cual se pagaría por vez primera un rescate en Venezuela.

1974 – Dic. 29 Se restablecen las relaciones diplomáticas entre Cuba y Venezuela, rotas desde 1961.

1976 – Feb. 27 Un grupo de siete guerrilleros armados con ametralladoras llevan a cabo el secuestro del industrial norteamericano de la Owens Illinois William Frank Niehaus. El país quedó impactado pues hacía tiempo que no sucedía un secuestro de un personaje de tal nivel. Corría el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez, el cual resultó afectado políticamente, pues suponían que los grupos revolucionarios que pudieran existir para ese año ya no estaban en una de guerrilla urbana.

1989 – Feb. 2 Con motivo de la llamada “Coronación” de Carlos Andrés Pérez por su segundo mandato, viene por segunda vez a Venezuela Fidel Castro. La fusión de la economía venezolana con la cubana era su única esperanza para mantener su proyecto comunista en Hispanoamérica en un momento en que la Unión Soviética le estaba retirando el apoyo económico que por décadas había mantenido al régimen castrista. Fidel llegó a Venezuela con más de 300 personas. Este excesivo séquito que supuestamente venía a proteger a Castro, en realidad tenía una función logístico-militar, trayendo armas en su equipaje el cual no fue revisado por la aduana venezolana siguiendo órdenes superiores y cuya finalidad no era otra que apertrechar y fortalecer la insurrección en Venezuela siendo su primera manifestación “El Caracazo”

1989 – Feb. 27 Se produce el “Caracazo” El castrismo había logrado su primer intento de desestabilización y derrocamiento.

1992 – Feb. 04 Fallida intentona de golpe de Estado liderada por un teniente coronel infiltrado por el comunismo, siguiendo directrices de Cuba, en las FF.AA. Su nombre Hugo Chávez Frías que logró apoyo popular debido al deterioro de la situación social y el aumento de la corrupción administrativa. Por cierto el mayor argumento para que ingresase en la Escuela Militar fue que “jugaba bien al beisbol”

1992 – Nov. Segundo intento de Golpe e Estado durante el cual los golpistas llegaron a bombardear algunos edificios públicos como el Palacio de Miraflores, el Ministerio de Relaciones Exteriores, y el Aeropuerto de La Carlota. La intentona fue nuevamente un fracaso.

1999 – Hugo Chávez gana las elecciones presidenciales. De esa manera el castro-comunismo se instaló, en Venezuela hasta nuestros días generando odios y miserias.

 

Carta de Laureano Márquez dirigida a la dirigencia opositora – TalCual – 15 de Mayo 2018

 

Unknown

Uno no puede condenar a Chamberlain por haber tratado de negociar con Hitler. Es muy fácil desde el 2018, conocidos los horrores del nazismo, condenar y juzgar, pero “como decíamos ayer”: “estudiamos la historia para librarnos de la historia”, a decir del Dr. Tomás Straka. De algo tiene que servir estar en el 2018 y no en 1938. En algún momento, el mundo civilizado entendió que había que detener aquello.

Vino entonces el tiempo de Churchill con su: “Combatiremos en las playas, en los lugares de desembarco, en los campos y en las calles, combatiremos en las montañas. No nos rendiremos jamás”. El ser humano frente a la posibilidad de su exterminio se alía, se organiza, aparta para más tarde las diferencias que, frente a la aniquilación total, lucen momentáneamente superfluas.

La existencia de Venezuela como nación, como proyecto de vida común, está seriamente amenazada. Esto dicho así, suena muy abstracto, pero se traduce en hechos de mucha gravedad: en gente muriendo de hambre, en personas que pierden la vida por falta de medicamentos, en millones huyendo del país -como nunca alcanzamos a imaginar que huiríamos-, en los horrores cotidianos de los que cada uno va teniendo noticias. Cuando en 1999 comenzó esta pesadilla, los que nos opusimos desde ese entonces, los que profetizábamos sus locuras y amenazas en los espacios entonces disponibles, desde el humor a la academia, jamás imaginábamos que podíamos llegar tan bajo. Los países, ciertamente, no tocan fondo, pero también es verdad que algunos casos –como es el nuestro– escarban para que la caída sea más dolorosa.

Este horror que se vislumbra, señores dirigentes opositores, es también responsabilidad vuestra, por haber pecado de “pensamiento, palabra, obra y omisión”. El mejor escenario para el régimen es el de una oposición dividida: con un grupo dispuesto a legitimar unas elecciones fraudulentas y otro grupo dispuesto a abstenerse para facilitar lo primero. No se puede llamar a una rebelión en contra de quien no tiene escrúpulos para asesinarte, tampoco se puede llamar al voto sin un plan de acción para el día posterior al inevitable fraude. En una situación como esta, todos los argumentos parecen razonables y a la vez todos falaces. Quizá por ello nos agredimos tan despiadadamente entre nosotros mismos. Alguien dijo alguna vez que la verdad es como los relojes, todos sus dueños tienen una hora distinta y todos creen tener la hora correcta.

Esta misiva no es para exponerlos al desprecio público. Me parece absurdo el odio y la descalificación. Es conocido y notorio lo que esto ha significado para muchos de ustedes en términos de cárcel, exilio y sufrimientos colaterales. Nadie tiene la fórmula mágica para salir de esta catástrofe. Las acusaciones de traición que a diario se rifan en la lotería de las redes, quizá se deba a que nadie imaginó que podíamos alcanzar estos niveles de horror, que quienes llegaron al poder con el discurso de redención del pueblo, terminarían aniquilándolo. Esta carta es para avisarles del dolor, del recelo, de la duda que flota en el ambiente en relación con ustedes. Seguramente es un sentimiento cargado de muchas injusticias, pero que sepan que está allí.

Ojalá que este domingo, cuando el fracaso nos arrope nuevamente, sepan ustedes entender, que esto de la destrucción va en serio y que para tener capital político, partidos, cargos y destino, es menester estar vivos y que si este no es el llegadero, se le parece que jode.

 

Conoco-Phillips por José Toro Hardy – 15 de Mayo 2018

Toro-Hardy.jpgCon angustia somos testigos del dictamen de la Cámara Internacional de Comercio (ICC) condenando a PDVSA a pagar $ 2.040 millones de dólares a ConocoPhillips. Volvamos las páginas de la historia para entender cómo hemos llegado a esta desgracia.

En 1991 tuvo lugar la Guerra del Golfo. Fue un conflicto librado por una coalición de 34 países, encabezada por EEUU y Arabia Saudita, para obligar a Irak a retirarse de Kuwait.

Vencido, Saddam Hussein se va de Kuwait pero al hacerlo incendia 900 pozos petroleros de ese país. Adicionalmente la ONU le aplica un embargo petrolero a Irak. El mundo se quedó sin el petróleo de ambos países.

Como siempre, los mercados voltearon la mirada hacia Venezuela, pero no estábamos en condiciones de responder porque nuestra producción petrolera estaba en declive.

En febrero de 1992 Chávez encabeza una intentona militar. Otra más se produjo ese noviembre. Carlos Andrés Pérez fue destituido en 1993 y sustituido por Ramón J. Velasquez. En 1994 Rafael Caldera fue electo presidente. Ante tanta inestabilidad el país cae en una profunda crisis económica en la cual sucumbe la mitad del sector financiero.

El mundo necesitaba nuestro petróleo y nosotros necesitábamos desesperadamente los ingresos que podía producirnos; pero no teníamos los recursos para realizar las inversiones requeridas. La respuesta fue la Apertura Petrolera.

PDVSA y su filial Lagoven habían pedido a la Corte Suprema de Justicia establecer mecanismos para poder aceptar inversiones privadas capaces de reactivar nuestra industria. En ponencia de Román Duque Corredor la Corte fijó varias modalidades. Una de ellas fueron las Asociaciones Estratégicas para la Faja del Orinoco.

Entendiendo que el problema era más político que jurídico, PDVSA le pidió también al Congreso Nacional fijar las Bases Mínimas para proceder a la negociación de los Contratos de la Apertura. Contando ya con la aprobación de la CSJ y del Congreso Nacional, se adelantó un proceso absolutamente transparente de licitaciones que ha debido llevar nuestra producción a más de 5 millones de barriles diarios con una inversión total de $ 65.000 millones.

En el caso de las Asociaciones Estratégicas los contratos fueron enviados, una vez suscritos, para que el propio Congreso les diese su visto bueno. Se firmaron así cuatro grandes Asociaciones Estratégicas en la Faja del Orinoco: Cerro Negro, Sincor, Hamaca y Petrozuata, está última suscrita con Conoco-Phillips con capacidad para producir 120.000 b/d.

A través de una organización llamada Fundapatria -presidida por Luis Vallenilla y Alí Rodríguez- un grupo de venezolanos que apoyaba la candidatura de Hugo Chávez demandó ante la Corte Suprema la nulidad de la Apertura Petrolera. Durante su campaña electoral en 1998, el propio comandante fue el principal detractor del proceso transformando su posición anti apertura en el leitmotiv de su campaña.

A pesar de las presiones que ejerció Chávez una vez electo presidente, en agosto de 1999 la Corte Suprema de Justicia -en ponencia de Cecilia Sosa- declaró sin lugar la demanda, por cuanto era evidente que se habían cumplido todos los extremos legales.

Pero Chávez no aceptaba fácilmente una derrota. Era como Jalisco que si no gana arrebata. Al no prosperar sus deseos en la Corte, procedió a la aprobación en el 2007 -vía Habilitante- de una nueva Ley Orgánica de Hidrocarburos que ponía fin a la Apertura Petrolera.

A las empresas que habían suscrito contratos se las conminó a “migrar” al esquema de empresas mixtas o irse del país. Muchas aceptaron porque los precios del petróleo habían alcanzado niveles históricamente altos. Otras, ante la violación de los términos del contrato que equivalía a una expropiación, recurrieron a arbitrajes internacionales. Los hemos perdidos todos.

Entre las que no aceptaron “migrar” estaban Exxon Mobil y Conoco-Philips. Precisamente esta última acaba de ganar un arbitraje ante la Camara Internacional de Comercio que obliga a PDVSA a pagarle $ 2.040 millones. Ya perdimos otro arbitraje con la misma empresa ante el CIADI del Banco Mundial. El monto a pagar en ese caso aún no se ha determinado.

Las consecuencias de la actitud irresponsable del régimen frente a sus obligaciones contractuales serán devastadoras. Una ola de acciones similares podría desatarse. En los tribunales de arbitraje del Banco Mundial hay 45 casos contra Venezuela de los cuales 24 ya han sido decididos y están en proceso de cobro.

Por cierto, alegando “impago de los servicios prestados”, Cuba también tomó recientemente -sin fórmula de juicio- el 49% de las acciones que PDVSA tenía en la Refinería de Cienfuegos donde habíamos realizado una enorme inversión. Lejos de protestar, el régimen las entregó “sin decir ni ñe”.

Venezuela y los venezolanos como víctimas del comunismo cubano por Cnel. (r) Ing. Gustavo A. Benítez G. – Frente patriotico.com – 24 de Abril 2018

Con este escrito, pretendo ilustrar, con la “verdadera historia” sobre las invasiones cubanas por parte del castro-comunismo a nuestra Venezuela. En especial a las generaciones nacidas en los años 60, 70, 80, 90 y nuevo milenio.

La revolución cubana fue diseñada como producto de exportación, y Cuba se convirtió en punta de lanza de la estrategia soviética para implantar el comunismo en la América Latina.

La primera invasión cubana a Venezuela ocurrió en la década de los años 60 y estuvo financiada por la ex Unión Soviética, llegaban en oleadas por el mar y desembarcaron en playas venezolanas ocultos en las sombras y en diferentes puntos de nuestras costas internándose sigilosamente en las montañas o serranías cercanas. Asaltando poblaciones, asesinando a miles de hombres, mujeres y niños venezolanos. Castro había decidido derrocar al presidente Rómulo Betancourt, elegido “democráticamente” en 1958.

Cabe también señalar que las primeras armas soviéticas llegaron a Cuba en 1960 y Castro anunció en octubre de ese año que ya contaba con una milicia de 250.000 hombres, dotados con equipos y armas del bloque comunista. Fue así como Castro comenzó esa invasión a Venezuela. A los cubanos se les unieron guerrilleros venezolanos (varios de los cuales han estado y ocupado posiciones en los mal llamados gobiernos de Hugo Chávez Frías y Nicolás Maduro Moros), matando a policías, a guardias nacionales, asaltando aviones comerciales, robando bancos, quemando fábricas americanas, dinamitando oleoductos y plantas eléctricas. También mataron a mujeres y niños en el tren El Encanto en septiembre de 1963.

En noviembre de 1963, el gobierno de Rómulo Betancourt presentó ante la OEA pruebas contra Castro y Cuba, al descubrir cuatro toneladas de armas extranjeras en la costa noroeste de Venezuela. La OEA procedió a investigar los hechos, y en julio de 1964 declaró a Cuba “culpable de agresión e intervención en los asuntos venezolanos”, detectándose una flagrante violación de la soberanía venezolana. Como consecuencia, Cuba fue expulsada de la OEA, y sus miembros, con la excepción de México, rompieron relaciones diplomáticas y comerciales con el gobierno de Castro.

Luego, durante el gobierno del Doctor Raúl Leoni, ocurre otra incursión cubana por Machurucuto el 10 de mayo de 1967, la cual fue detectada y neutralizada por LOS CAZADORES DEL EJÉRCITO VENEZOLANO, los cuales se convirtieron en su sombra. Como Castro continuaba enviando guerrilleros a Venezuela, en septiembre 1967 el Dr. Leoni solicito una reunión con los miembros de la OEA, sobre la base de los artículos 39 y 40 de la Carta Interamericana; y los ministros del Exterior de éste Organismo nuevamente confirmaron las acusaciones venezolanas sobre la invasión cubana. Lamentablemente, el gobierno del Dr. Leoni se abstuvo de invocar el TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca), y sólo presentó formalmente la denuncia de invasión. La OEA envió una comisión durante los días 24 y 25 de Junio de 1967 que realizo una investigación obteniendo pruebas contundentes de intervención y agresión constante en contra de Venezuela. De allí, que todas las naciones del continente americano condenaron a Cuba; nación que ya había sido expulsada del sistema interamericano en 1962.

Indiscutiblemente fue un error muy grave, no invocar el TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca) en ese momento, y no haber formado una coalición militar interamericana que acabara con la “dictadura genocida” de Fidel Castro.

La invasión cubana a Venezuela avanza hoy con igual propósito. Ya ha logrado establecer una dictadura marxista en nuestro País. La diferencia es que ahora goza del total apoyo del narco gobierno venezolano. El Castro-comunismo no sólo quiere asegurar el abastecimiento de más de 53.000 barriles de petróleo diarios a Cuba, bajo el acuerdo firmado en octubre de 2000, sino también pasar la antorcha comunista a diversos discípulos seguidores de esta doctrina en algunos países de America.

Hoy en día el régimen cubano es más peligroso que nunca, es la meca del terrorismo mundial, representando una terrible amenaza para la libertad y la democracia de todas las naciones del continente americano y el mundo; incluyendo a los propios Estados Unidos de América que con todo su poder económico, político y militar no está a salvo de las garras terroristas. No obstante, la posibilidad de invocar el TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca) todavía sigue siendo una opción para neutralizar definitivamente la amenaza, que ahora utiliza como cuartel principal a Venezuela.

“El mar de la felicidad cubana” ya se refleja en Venezuela con la caída abismal del PIB, con el desempleo, con la falta de alimentos y medicinas, sumado a la emigración o diáspora, donde se han perdido valiosos talentos en diversas disciplinas. Sin dejar de mencionar la galopante y diaria devaluación de la moneda nacional, acompañada de una desmesurada inflación.

Para mantenerse en el poder, estos comunistas han empobrecido dramáticamente a los venezolanos. EL HAMBRE es una de las “Armas de disuasión” más eficaces usadas por el comunismo para mantenerse indefinidamente controlando el poder, ya que quien tiene hambre no piensa en luchar sino en conseguir comida. Lo mismo que ha ocurrido en Cuba a lo largo de tantos años.

La seguridad del pseudogobierno venezolano ha sido encomendada a agentes cubanos y el servicio de inteligencia cubano estableció su base de operación en el palacio presidencial de Miraflores, desde donde operan los oficiales y funcionarios cubanos. Al mismo tiempo, muchos militares y civiles venezolanos son enviados a Cuba para recibir entrenamiento y adoctrinamiento.

Los cubanos han aparecido en la mayoría de las oficinas u organizaciones gubernamentales por toda Venezuela, como también en las escuelas, hospitales, en la industria petrolera y en el campo. La empresa cubana Alimport está encargada de las importaciones de alimentos, mientras que las compañías importadoras tradicionales no tienen acceso a los dólares ni pueden suplir de materias primas a la industria nacional de productos alimenticios. Ello empeora el desempleo y la clase media venezolana ahora forma gran parte de los venezolanos pobres. Los nuevos ricos son los “corruptos y enchufados” que meten la mano en el presupuesto nacional sin ningún control ni transparencia.

Primero fue Hugo Chávez y ahora Nicolas Maduro, quienes desde el poder abrieron las puertas y han traído de la mano a los cubanos, obligando a todos los venezolanos, de manera directa o indirecta, a sufragarles sus gastos. Lo cierto es que les han entregado nuestra soberanía y nuestras riquezas; y poco a poco les han ido entregando nuestra libertad. Adicionalmente les pagamos con nuestros dólares. La actual invasión cubana a Venezuela ha sido financiada por NOSOTROS MISMOS. Los invasores llegan todos los días, entran y salen cómo, cuándo y por donde les da la gana en Venezuela, a plena vista de todos por los diferentes Aeropuertos Internacionales y Nacionales, como si se tratase de vuelos locales, desembarcando felices y con arrogancia porque LOS CAZADORES DEL EJERCITO VENEZOLANO ya no existen, fueron destruidos y convertidos en eso que llaman “milicias” por el traidor Hugo Chávez, sirviendo como títeres para el sometimiento del pueblo venezolano, y a esa estúpida ideología conocida como el marxismo o comunismo. Los cubanos tienen a su Procónsul bien instalado, y se alojan en nuestros mejores hoteles, incluyendo el Circulo de Las Fuerzas Armadas Nacionales, donde nunca hay disponibilidad de alojamiento para los Oficiales venezolanos que viajan del interior a la capital y viceversa, pero si hay un “cupo reservado” para los cubanos. Lo mismo sucede en los hospitales militares del país.

Estamos totalmente invadidos, los cubanos están en todas partes, en nuestra industria petrolera, en los puertos, en aeropuertos, en ministerios y demás dependencias del estado. Incluso están en nuestra Fuerzas Armadas, con posiciones de poder sobre los venezolanos. La Dirección General de Inteligencia cubana tiene su base de operaciones en el Palacio de Miraflores, el cual está repleto de cubanos que trabajan cumpliendo las órdenes directas de Raúl Castro. Controlan nuestros organismos de inteligencia y nos persiguen a nosotros los venezolanos dentro de nuestro propio territorio. Ahora los cubanos controlan nuestras comunicaciones y nuestras contrataciones. Así mismo están a cargo de nuestras importaciones y exportaciones.

Las Fuerzas Armadas Nacionales, como todas las instituciones, están totalmente penetradas por los cubanos. Nuestros Oficiales TIENEN MIEDO, y están postrados a sus pies, con sus estandartes de guerra pletóricos de libertad, gloria y honor militar sin igual en este continente, deshonrados y tirados en el lodo. Sin una espada que defienda a nuestra Patria invadida, saqueada, encadenada, violada y humillada por los cubanos, los cuales se sienten poderosos y actúan con soberbia; redactando nuestras leyes y procedimientos desde La Habana. Nicolas Maduro nos amenaza, nos insulta y obedece a Cuba, llevándole a Raúl Castro las novedades de la revolución, nuestro dinero, y los pedazos de nuestra libertad.

La economía venezolana está quebrada, todo está hipotecado, Venezuela se encuentra endeudada exponencialmente mientras el gobierno asfixia la empresa privada haciendo que crezca el desempleo proporcionalmente. Inmensas sumas de dinero desaparecen en los bolsillos de las narco familias. Del entorno de los gobernantes y su familia, ha ido emergiendo una clase de nuevos ricos, los nuevos amos del valle, con inmensas fortunas que provienen del narcotráfico, del soborno, de la extorsión, del tráfico de influencias y de “meter la mano” impunemente en el presupuesto de nuestra nación.

CUBA ES UN ESTADO PARASITO, es como una inmensa sanguijuela que está pegada alimentándose del cuerpo de nuestra Patria, que languidece y desfallece de mengua. Hoy todo el mundo nos contempla y NUESTRA VENEZUELA SUFRE LAS ANOMALIAS DE LA MÁS NEFASTA INVASIÓN CUBANA EN NUESTRA HISTORIA.

 

Requiem en memoria de Petróleos de Venezuela por Gustavo Coronel – Blog Las Armas de Coronel – 23 de Abril 2018

gse_multipart55967These our actors,
As I foretold you, were all spirits and
Are melted into air, into thin air;
And, like the baseless fabric of this vision,
The cloud-capp’d towers, the gorgeous palaces,
The solemn temples, the great globe itself,
Yea, all which it inherit, shall dissolve,
And, like this insubstantial pageant faded,
Leave not a rack behind. We are such stuff
As dreams are made on…..

Prospero, THE TEMPEST, Act 4, Scene I, William Shakespeare

Mi traducción:Estos actores nuestros, te lo dije, eran todos espíritus convertidos en aire,

Solo en aire sutil

Y, como la materia sin sustento de esta visión, las torres en las nubes, los Hermosos palacios, Los solemnes templos y el mismo globo,

Todo lo que heredamos se evaporará

Sin dejar el más pequeño rastro.

Somos apenas el material del cual se hacen los sueños….

Próspero, Acto IV, Escena I. LA TEMPESTAD, William Shakespeare

Para concebir la nacionalización de la industria petrolera se arroparon con la bandera nacional. Fue un acto de machismo. Se preguntaban: ¿Si otros países tienen una empresa petrolera nacional, por qué nosotros no? Podrían haber estado hablando de una línea aérea bandera (VIASA), de una flota de barcos (CVN), ambas creadas por la misma razón patriota o patriotera, ambas fallecidas hace tiempo. El mundo político dijo: Un país petrolero debe tener una empresa petrolera y ella debe ser la única que maneje el tesoro. El petróleo es nuestro, era el grito unánime. De nada valió que algunos dijéramos, en su momento, que para ejercer efectivo control no era necesario tener empresa propia o el monopolio de la actividad. Lo más que se logró fue un artículo, el vituperado Artículo Quinto, que abría una pequeña puerta de asociación con empresas extranjeras, el cual fue definido como traición a la patria por mucho del mundo político. Por haberse incluido este artículo la “nacionalización” fue definida como chucuta. El tiempo se encargó de poner las cosas en su sitio y mostró que estas asociaciones eran el pan nuestro de cada día en una actividad internacional. Hasta los más rábidos ultra patriotas las han utilizado, aunque el chavismo las ha tenido solo para tratar de sacarles dinero a los Rusos y a los Chinos, sin que conduzcan a un desarrollo petrolero real.

De nada valió que en el momento en el cual se tomó la decisión ya el estado capturaba un 85% de los ingresos, sin que él tuviese que invertir en el negocio, por lo cual lo que se terminó “nacionalizando” fue el riesgo.

Ello le fue advertido a quienes tomaron la decisión, pero la nacionalización petrolera no fue una decisión basada en cálculos económicos sino políticos. Fue un asunto de soberanía, entendida como “lo mío lo manejo yo y nadie más que yo”.

Y así fue. Durante unos 5 a 6 años se dio el milagro de que el mundo político dejase a Petróleos de Venezuela hacer su trabajo sin interferencias. Fue un milagro hecho posible por el inmenso prestigio de Rafael Alfonzo Ravard, unos de los escasos mandarines que ha tenido nuestra función pública. Su presencia en PDVSA creó, por cierto número de años, el dique que contenía las apetencias del sector político sobre la industria que generaba dinero, es decir, poder. En la década de 1980 se comenzaron a ver las fisuras, se terminó la luna de miel entre PDVSA y el país político. El éxito de la empresa pareció indicarles a los miembros del mundo político que eso de producir y vender petróleo no era asunto tan complicado. Hubo quienes dijeron que “el petróleo se vendía solo”. A medida que le empezaron a perder el temor reverencial al General Alfonzo Ravard y a los tecnócratas los políticos más osados comenzaron a criticar a PDVSA: “Esos gerentes ganan mucho dinero”, decían algunos copeyanos. “Toman champaña a bordo de sus aviones”, decían algunos adecos. “Los gerentes petroleros son apátridas”, acusaban los ñángaras. Comenzó una actividad de penetración política en PDVSA que culminó, durante la presidencia de Luis Herrera Campins, con la confiscación del Fondo de Inversión que PDVSA requería para sus inversiones de capital y mantenimiento.

La politización de PDVSA fue un proceso insidioso, persistente, sin vuelta atrás. El sueño de los gerentes y técnicos petroleros de lograr que la administración pública venezolana se contagiara con los buenos hábitos de PDVSA se revirtió y PDVSA se fue contagiando con los malos hábitos de la administración Pública. No era lógico esperar que el pez chico se comiera al pez grande. A pesar de la importancia de PDVSA para la economía del país, PDVSA era una empresa de un relativamente bajo número de empleados, mientras que la Administración pública era un gigante desordenado que engullía todo lo que encontraba a su paso.

Una temprana muestra de lo absurdo de tener una empresa petrolera estatal de naturaleza global se refería a los salarios. Mientras los gerentes de PDVSA ganaban $2500 o $3000 al mes, sus contrapartes de Shell o Exxon ganaban $15-20000 al mes, más bonos y participaciones accionarias. Sin embargo, estos gerentes de PDVSA eran criticados por gente tan influyente como Gonzalo Barrios por ganar “obscenas” cantidades, mientras sus contrapartes en el Ministerio apenas ganaban unos $600 al mes. En este drama nadie realmente tenía la culpa pero nadie era justamente tratado. “¿Cómo podía un gerente petrolero ganar más que un ministro?, se preguntaban los políticos. El desequilibrio era un producto del absurdo de tener una empresa del Estado compitiendo en la arena internacional pero sujeta a los reglamentos de una mediocre y politizada administración pública.

Cundo Hugo Chávez llegó a la presidencia ya PDVSA mostraba claras señales de deterioro. Tenía más empleados de los necesarios, sus directivas eran seleccionadas con criterios predominantemente políticos. Aunque la meritocracia no había fallecido del todo, ya los niveles altos de la gerencia eran ocupados preferentemente por los gerentes simpatizantes del partido de turno. El presidente de PDVSA se perfilaba como candidato a la presidencia del país, lo cual era clara señal de que algo no andaba bien.

Sin embargo, nadie imaginaba lo que se le vendría encima a PDVSA. Chávez necesitaba el dinero petrolero para “hacer” su revolución, no para desarrollar al país. Dijo: “Primero atiendo lo político, después lo económico”. Para ello requería del control sobre PDVSA y ni Giusti ni Mandini se lo iban a permitir. Por ello montó allí a un bate quebrado llamado Ciavaldini. Lo remplazó al poco tiempo por un militar, Lameda, quien resultó ser institucionalista, no un títere de Chávez. Y por ello fue despedido.

Entonces llegó la debacle con Gastón Parra, un profesor marxista quien nunca había visto un taladro, excepto en fotos. La reacción de los gerentes petroleros no se hizo esperar. Su protesta se convirtió en un masivo movimiento cívico que obligó a Chávez a pedir la represión a sus jefes militares, quienes rehusaron y lo sacaron del poder. Un general, hoy embajador en Portugal, le pidió la renuncia, “la cual aceptó”. Después de su retorno, apuntalado por el general Baduel, regresó decidido a vengarse de los tecnócratas petroleros y a saquear a PDVSA. El y su mensajero, Maduro, nombraron la macabra línea de presidentes que la destruiría: Ali Rodríguez Araque, Rafael Ramírez, Eulogio del Pino, Nelson Martínez, Manuel Quevedo, gente deshonesta e incompetente.

Ellos, sobre todo los tres primeros, promovieron una corrupción nunca vista en Venezuela. Desviaron los ingresos de PDVSA hacia fondos paralelos sin transparencia, importaron comida podrida a groseros sobreprecios, alquilaron gabarras inservibles para ganar obscenas comisiones, contrataron con familiares y amigos, convirtieron a PDVSA en una empresa lavadora de dinero, permitieron que los sectores militares se apoderaran – a través de sus empresas fantasmas – de una buena parte del mundo de las contrataciones petroleras a fin de repartirse a PDVSA entre el chavismo y la Fuerza Armada. Hicieron de PDVSA un refugio de reposeros y enchufados que ha llegado a tener cinco veces más empleados de los que necesita, dedicaron la empresa a criar cerdos, a sembrar sorgo, a hacer casas mal hechas, a vender pollos, todo lo cual la desnaturalizó como empresa petrolera.

El resultado no se hizo esperar. Especialmente desde 2007 en adelante la empresa se vino abajo, aún en momentos en los cuales el barril de petróleo había llegado a altísimos niveles. Nada era suficiente para la codicia de la obtusa nómina gerencial petrolera y los sátrapas en el poder político. Destruyeron la empresa, la quebraron financieramente llevando su deuda a unos $80.000 millones, la llevaron a producir la mitad de lo que producía al llegar Chávez al poder, arruinaron sus refinerías, ordenaron barcos que nunca llegaron a navegar, permitieron miles de derrames petroleros en toda la geografía venezolana, se aliaron con empresas de medio pelo para “desarrollar” la Faja del Orinoco, barrieron el piso con el nombre de la empresa en el mundo petrolero y la hicieron sinónimo de mediocridad y carencia de honorabilidad en sus negocios.

Así como prostituyeron el nombre de Bolívar apropiándoselo para su “revolución” y destruyeron al Bolívar, la moneda, así corrompieron de tal manera el nombre de PDVSA que ese nombre rueda hoy por los pantanos más pestilentes del mundo financiero y petrolero.

Petróleos de Venezuela no es recuperable. Es un nombre destruido, sin “good will” en el mundo petrolero. Una nueva Venezuela debe implantar un nuevo modelo de gestión petrolera, después de haber aprendido amargas lecciones. Una, que el patrioterismo lleva al desastre. Dos, que el Estado casi nunca es apto para la actividad económica. Que los venezolanos que clamaban con estridencia por la “nacionalización” petrolera fueron de los primeros en saquearla, en ver su tragedia con indiferencia y en guardar silencio cómplice ante el desastre. Tres, que Venezuela requiere un estado pequeño, eficiente en su supervisión de actividad privada pero no empresario.

PDVSA debe ser enterrada junto con los mitos del estatismo, de la soberanía mal entendida, del patrioterismo, del orgullo desbocado, de la arrogancia de los líderes mediocres, del culto a la personalidad, del caudillismo incompetente y bocón.

Y, para la PDVSA que se creó con loables propósitos y que luego fue martirizada y asesinada por una horda salvaje, le pedimos al piadoso señor:

Pie Iesu Domine, dona eis requiem

Dona eis requiem sempiternam

 

Como Emparan el 19 de Abril por Luis Ugalde – RunRunes – 17 de Abril 2018

 

LuisUgaldexRobertoMata-4325-e1519499432509Sin condiciones democráticas no hay elecciones democráticas, sino votación dictatorial para legitimar y perpetuarse en el poder. El Gobierno sabe que 15 millones de venezolanos quieren salir de esta tragedia; salir de Maduro y del modelo que ha destrozado al país. Ellos quieren además elecciones libres, justas y transparentes.

El régimen, asustado por la derrota de 2015, impuso fraudulentamente una Asamblea Nacional Constituyente (ANC) para tener un poder “supraconstitucional”, con él anular la Asamblea Nacional legítima y ejercer a su antojo los poderes judicial, ejecutivo, legislativo y electoral. Luego la ANC arrebató el triunfo de la gobernación del Zulia a Juan Pablo Guanipa porque este dignamente se negó a arrodillarse ante la ilegítima; a Andrés Velázquez le robaron la gobernación del Estado Bolívar falsificando actas y votos. Nadie puede ser tan ingenuo de pensar que ahora están dispuestos a entregar la Presidencia de la República en una votación q inventada por ellos para perpetuarse.

No hay condiciones democráticas con media docena de candidatos presidenciales rivales inhabilitados, partidos de la oposición anulados, árbitros comprados, un millón de votantes en el exilio impedidos; en fechas absurdas puestas a conveniencia para que la oposición no pueda organizarse, con una distancia ilegal de menos de 3 meses entre la convocatoria y la fecha de elección y con una coacción brutal con el carnet de la Patria y el hambre de la gente; y otra media docena de trampas inaceptables… Desde el Gobierno y descaradamente se ha proclamado que este régimen nunca entregará el poder y luego nos toma el pelo invitándonos a unas elecciones pulcras. No hay elecciones limpias con condiciones tan evidentemente tramposas y una ANC que decide en definitiva. Candidatos que anunciaron retirarse si no había condiciones democráticas, ahora juran que seguirán adelante sin condiciones…

Esta no es cualquier elección: estamos al final de un régimen que despertó mucho entusiasmo, pero ha ido quemando inmensas oportunidades, robando fortunas y arruinando todo hasta dejar a la población sin sistema de salud ni medicinas, sin seguridad, sin ingresos, sin producción, sin libertad y sin esperanza… Si logran que el 21 de mayo Venezuela y el mundo reconozcan el ya cocinado triunfo de Maduro, la trágica fuga de millones al exilio y el cierre de empresas se incrementarán. Los candidatos perdedores dirán que la oposición es la culpable de la trampa gubernamental y la ANC sacará de la manga una Constitución antidemocrática para perpetuarse, al estilo comunista.

19 de abril. Cuando el viejo orden entra en agonía irremediable, lo más inteligente y menos costoso para todos es seguir el ejemplo del capitán general Emparan el 19 de abril de 1810. Este Gobernador de Caracas cuando sintió que la gente lo rechazaba a gritos, dijo una frase memorable “Pues yo tampoco quiero mando”. Y se fue.

Si entonces la política de la Corte Española hubiera sido racional y sensata, ante la insostenibilidad del viejo imperio y la irremediable emancipación de sus colonias, hubiera organizado la transición sin echar un tiro, se hubiera ahorrado decenas de miles de muertos de ambos lados y preservado una futura relación ventajosa entre madre e hijas…

Lo que Venezuela vivió en su parto republicano entre 1810 y 1812 fue algo maravilloso: la transición a la Independencia con una muy sólida argumentación civil y democrática sobre el derecho de los pueblos a darse su propio gobierno y proclamarse independiente sin guerra. Si Madrid hubiera tenido visión, hubiéramos tenido una transición no traumática. Por el contrario, tuvimos la más larga (14) años y más sangrienta y destructiva guerra de todas las Américas y llegamos a 1825 con una Venezuela destruida, con las siembras abandonadas, la ganadería diezmada, la población desangrada y harapienta y la mayoría de sus líderes civiles muertos. La pesada deuda de guerra que duró un siglo, impidió una economía productiva y de paz y un sólido sistema educativo. Lo peor de todo, la guerra envenenó el alma venezolana sembrándola de caudillos, cada uno imponiendo su “república” con argumentos que salen de la punta de las lanzas y de los machetes. Triste, muy triste que después de la última batalla de 1902 amaneciera Venezuela en la misma pobreza que en 1825, sin democracia, sin ciudadanía y sin soberanía popular.

Nicolás Maduro, si quiere a Venezuela, renuncie como Emparan el 19 de abril y empecemos una novedosa transición civilizada. La votación del 20M no engaña a nadie, es un medio programado para perpetuar un gobierno y un modelo ruinosos. Maduro renuncie a la terrible destrucción de Venezuela y abra las puertas a la secuestrada esperanza. Su renuncia, antes y después del 20M, será esperanza de cambio y vida para millones y millones de desesperados.

 

El petroestado y el Chacal por Ibsen Martínez – El País – 13 de Abril 2018

Son vidas paralelas. La nacionalización de la industria petrolera venezolana generó una colosal transferencia de riqueza hoy perdida. El mítico El Chacal se enriqueció con el terrorismo y hoy pesan sobre él tres cadenas perpetuas

1522954649_744069_1523547815_noticia_normal_recorte1.jpgPoco antes de la Navidad de 1975, Illich Ramírez Sánchez, (a) Carlos, (a) El Chacal, condujo un ataque terrorista contra la sede de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

Carlos irrumpió a sangre y fuego en la conferencia semestral de ministros petroleros causando la muerte a tres personas y capturando más de 60 rehenes. Exigió entonces al Gobierno austriaco la publicación de un manifiesto en apoyo a la independencia palestina. Sin embargo, su verdadera misión era secuestrar y asesinar al jeque Ahmed Zaki Yamani y al doctor Jashid Amouzegar, ministros de Arabia Saudí e Irán, respectivamente.

El Frente Popular para la Liberación de Palestina, en cuyo nombre obraba Carlos, buscaba castigar a ambos países por considerarlos traidores a la causa árabe. Dos semanas más tarde, el 1° de enero de 1976, Carlos Andrés Pérez nacionalizaba la industria petrolera venezolana.

Se trató de una transición sin estridencias antiimperialistas: las compañías extranjeras fueron cumplidamente indemnizadas. La medida trajo a los venezolanos una promesa de prosperidad inminente pues todo esto ocurría en mitad del boom de precios que siguió al embargo petrolero contra Occidente, acordado en 1973 por los países de la OPEP en represalia por el apoyo brindado a Israel durante la guerra del Kippur, en 1972.

El boom generó una colosal transferencia de riqueza al elevar los precios de tres a diez dólares por barril. Solo en el primer año —1973-1974—, entraron al Tesoro venezolano 10.000 millones de dólares, masa de recursos entonces inconcebible para un país de doce millones de habitantes.

Está en la naturaleza del petro-Estado la gestión maniaco-depresiva de los ciclos de precios del negocio petrolero. La fase maniaca se corresponde con los precios altos y alienta la convicción de que todo es posible para la petrochequera del Estado. Es tiempo de planificar en grande, de despilfarro, de endeudamiento sin tasa y múltiples ocasiones para la corrupción.

El embajador venezolano ante la OPEP llegó a ufanarse de ser compatriota de Carlos

La nacionalización infundió un sueño que Pérez llamó Gran Venezuela, cuyo programa insignia fue el Plan de Becas Gran Mariscal de Ayacucho. Miles de jóvenes marcharon como becarios a Estados Unidos y a Europa. Estudiaban disciplinas tan dispares como ingeniería de yacimientos, economía, medicina, lingüística transformacional, cine y astrofísica. La prensa los llamó “hijos de la nacionalización”.

Nacido en 1949, Carlos había sido ya, él también, becario en Europa, primero de sus papás y, luego, del Partido Comunista de la Unión Soviética. Fue en Moscú donde los movimientos palestinos lo captaron hacia 1970. Desde sus primeras andanzas como terrorista y sicario compartió veladas y lecho con bellas hijas de la nacionalización mientras sembraba la muerte por toda Europa con grotesca y sanguinaria chambonería.

Un torcido orgullo patriotero hizo que muchos becarios hallasen halagüeño que un compatriota hubiese comandado el brutal asalto en Viena. La coincidencia OPEP-Carlos quizá simbolizaba para ellos que Venezuela, ahora acorazada con petrodólares, podría llegar a ser un insoslayable jugador geopolítico, incluso en Oriente Próximo. Hasta el embajador venezolano ante la OPEP se ufanó de ser compatriota de Carlos, su homicida captor.

Meses antes, Carlos había asesinado en París a dos agentes del contraespionaje francés y a un soplón argelino, justamente en el curso de una fiesta de becarios venezolanos. La infructuosa cacería humana desatada en su contra en toda Europa y los sucesos de Viena dieron forma al mito de El Chacal, donjuán criollo, transgresor de reglas universales que invariablemente se sale con la suya confundiendo a los gringos.

La escena del crimen fue un minúsculo apartamento de 35 metros cuadrados. Sin embargo, yo calculo en varias centenas los exbecarios que he conocido que aún afirman vehementemente haber presenciado allí la balacera.

Los rehenes de Viena fueron liberados en Argel. Para iracunda decepción del Frente Popular palestino, Argelia entregó a Carlos una suma que pudo llegar a los 50.000 dólares, a cambio de las vidas de Yamani y Amouzegar. Entonces, Carlos desapareció con el dinero.

El socialismo del siglo XXI procedió al saqueo masivo y sostenido de los ingresos petroleros

Cuando volvió a vérsele, había roto con el Frente Popular y privatizado a su favor la empresa de ataques terroristas por encargo. Durante más de una década, Carlos la ofreció en outsourcing desde sedes dispersas en Europa del Este y el Cercano Oriente. Según sus cálculos y propia admisión, durante esos años causó la muerte de al menos 1.500 personas. Aunque llegó a convertirse al islam, no logró vencer nunca su adicción al whisky.

La nacionalización no cumplía aún veinticuatro meses cuando la Gran Venezuela se vio en aprietos con su deuda exterior. Dos nuevos booms sucesivos, la revolución iraní en 1980 y la guerra entre Irán e Irak en 1981, alteraron la dinámica del negocio petrolero global y por largo tiempo no hubo sino precios bajos. Desde entonces se manifestó en Venezuela un perverso y sostenido ciclo inflacionario que el socialismo del siglo XXI elevó a niveles catastróficos.

Hugo Chávez presidió el boom de precios más prolongado de la historia. A su turno privatizó PDVSA para sus propios demenciales fines de revolución hemisférica, volatilizando en tres lustros más de 800.000 millones de dólares. La deuda exterior supera hoy los 170.000 millones: el 152% del PIB. Sus extravíos totalitarios lo llevaron en 2003 a desmantelar la estatal PDVSA con el despido masivo de 19.000 gerentes y técnicos, la mitad de su nómina. El socialismo del siglo XXI procedió al saqueo masivo y sostenido de los ingresos petroleros y redujo la petrolera a un disfuncional y corrupto ministerio de ineficaces programas sociales.

La caída del muro de Berlín clausuró en 1989 las bases de Carlos en Europa Oriental. El terrorista, ya cuarentón, contempló brevemente mudar su operación y hasta llegó a sondear a las FARC colombianas. Al cabo, se decidió por Damasco solo para verse opacado por la marea yihadista. Cuando Siria entró en coalición con EE UU, poco antes de la primera guerra del Golfo, Carlos debió abandonar el país. Finalmente, en 1993 se refugió en Sudán. Sus rumbosos guateques y su modo de bailar lambada cobraron justificada fama en Jartum.

En 1994, Carlos fue entregado ignominiosamente por sus propios anfitriones a las autoridades francesas. En 2017, la industria petrolera venezolana entró en una espiral de muerte hecha de improductividad, desinversión y saqueo multibillonario. A ella ha contribuido decididamente la fracción chavista de gerentes exbecarios.

A finales de marzo pasado, Carlos, quien se describe a sí mismo como un “revolucionario internacional”, escuchó de un juez francés la tercera de una serie de sentencias a cadena perpetua mientras la industria petrolera venezolana languidece esperando el momento de declararse definitivamente en default.

 

Historias mínimas y ‘grancolombianas’ por Ibsen Martínez – El País – 4 de Abril 2018

UnknownLos verdugos de Venezuela se dicen bolivarianos sin que, desde 1830, hayamos sabido nunca qué habrán querido decir con ello nuestros gobernantes

Durante el asueto de Semana Santa leí la Historia mínima de Colombia, del filósofo, historiador y jardinero antioqueño Jorge Orlando Melo, un logro mayor que la inteligencia colombiana saluda ya con respeto y entusiasmo. Será larga la andadura de este libro notable.

El canon de Historia de nuestra región esperaba hace largo tiempo por este título que Salomón Kalmanovitz llama “pequeña obra maestra”. Palabras de Héctor Abad Faciolince: “No solo es uno de esos libros que nos hacían falta, sino que es un libro al que casi nada le hace falta: en su brevedad, es exhaustivamente certero, neutro, completo”.

Mientras avanzaba en su lectura, pensé muchas veces en los tristes tópicos con los que en Venezuela, desde hace casi 200 años, se despacha la tarea —mejor dicho: el deber— insoslayable de entender al país vecino. El relato que entrega Melo del violento siglo XX colombiano, y de lo ya corrido del presente siglo, es autorizadamente persuasivo. Los capítulos dedicados a la Independencia y a esa “ilusión ilustrada” que fue la Gran Colombia son un conciso dechado de erudición, pertinencia y buen decir. ¡Cuánto bien no haría su difusión en la Venezuela actual cuyos verdugos se dicen bolivarianos sin que, desde 1830, hayamos sabido nunca qué habrán querido decir con ello nuestros gobernantes!

La garrulería de Hugo Chávez, locuaz chafarote del siglo XXI, impartió a millones de oyentes venezolanos, a todas horas y durante tres lustros, la sicotrópica quincalla del culto a Simón Bolívar. Muchos adversarios del chavismo han denunciado el uso politiquero, de agitación y propaganda, que el régimen instaurado por Chávez ha dado a la memoria de Bolívar. Para ser justos, el desaparecido Gran Charlatán de Sabaneta no ha sido el único.

En los cepalistas años sesenta, por ejemplo, Venezuela fue literalmente empapelada por la cámara de industriales con un Bolívar de un metro ochenta que, señalándote con el índice, como el Tío Sam en un afiche de reclutamiento, increpaba: “Yo la hice libre, hazla tú próspera: consume productos venezolanos, ¡dile no al contrabando!”.

La firma autógrafa al pie del afiche hacía pensar que la frase corría en alguna carta al doctor José Rafael Revenga. Con todo, ningún mandatario venezolano había ido tan lejos como lo hizo Chávez cuando en 2010 contrató a Philippe Froesch, artista francoalemán que se dedica a reconstruir el rostro de figuras históricas.

Froesch admite haber sido contratado por Chávez para obtener, con tecnología digna de la serie CSI: Cyber, el “verdadero rostro” de Simón Bolívar, a partir de tomografías de su osamenta. Un vídeo muestra a la fiscal general Luisa Ortega Díaz, entonces parte de la cúpula chavista y hoy en el exilio, comentando emocionada, con presenciales gorro y bata quirúrgicos, la exhumación de los restos del Libertador ordenada por el Máximo Líder.

Un equipo de patólogos forenses, embutidos en trajes que evocan a los astronautas de 2001, Odisea en el espacio, de Stanley Kubrick, abren un sarcófago y manipulan tétricamente la osamenta de Bolívar, quien murió en 1830 y yacía en el Panteón Nacional desde 1876.

El propósito era verificar que los restos exhumados fuesen verdaderamente los de Bolívar y, de ser así, corroborar o invalidar la hipótesis de que el padre de la patria no murió tuberculoso, como me enseñaron en la escuela, sino que fue envenenado por un pérfido neogranadino infiltrado en su séquito.

El autor intelectual del magnicidio habría sido Francisco de Paula Santander, rival vitalicio de Bolívar y, según Nicolás Maduro, diabólica prefiguración de Juan Manuel Santos. O Iván Duque.

¿El pronóstico de Jorge Orlando Melo sobre el posconflicto colombiano? Mejor regálense este libro, amigos, y no corran al leerlo: disfrútenlo, subráyenlo.

 

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