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Venezuela Mad Max por Leonardo Vera – Politika UCAB – 22 de julio 2020

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Al igual que la mayoría de los países del sub-continente, Venezuela comienza a lidiar con la pandemia del Covid-19 en marzo de 2020, pero en franco contraste con el vecindario el impacto de este azote ha llegado en el contexto de una sociedad distópica, donde una pequeña hueste rodeada de privilegios y seguridades impone su poder despótico sobre sus congéneres, y estos lanzados a la incertidumbre sobreviven a una crisis de dimensiones socio-económicas desconocidas en el hemisferio. Venezuela lleva sobre sí la marca de una catástrofe. En 6 años acumula una caída del producto interno bruto de 65%, y este año las estimaciones más optimistas hablan de una caída adicional de 26%, de lejos, la debacle productiva más dramática en el continente.

En noviembre de 2017 la tasa de inflación mensual en Venezuela marcó 56%, y desde entonces el flagelo es galopante y el país se encamina a su cuarto año con tasas de inflación estratosféricas. Frente a la indolencia y carencia de políticas de estabilización, sólo la brutal caída del consumo parece ser la esperanza de las autoridades públicas; ineptas e indiferentes, asentadas en las trincheras del poder.

Estos dos terribles males macroeconómicos -depresión e hiperinflación- se han comido literalmente la economía. Tanto es así, que el ingreso por habitante en Venezuela ha retrocedido 73 años para ubicarse en los niveles registrados en el año 1946. La Encuesta de Condiciones de Vida (ENCOVI), un encomiable esfuerzo de tres universidades por conocer la calidad de vida de los hogares, ha revelado hace unos días que cerca de 79 % de los hogares en Venezuela son pobres extremos. Lo son por no tener ingresos suficientes para cubrir el costo de la canasta alimentaria. Para estos pobres extremos, las transferencias gubernamentales (bonos y ayudas), representan el 45% de sus ingresos, pero el monto de esas transferencias y ayudas oscilaba, para el momento que se realizó la ENCOVI (Oct 2019 – Mar 2020), entre 1 y 5 dólares mensuales. Con semejante precariedad para llevar pan a la mesa, no es extraño que la ENCOVI encuentre 639 mil niños menores de 5 años con desnutrición crónica.

Apaleados por una fórmula sin precedentes de generar pobreza, legiones de venezolanos han salido del territorio. Mayormente caminan hacia los países vecinos y al sur del continente en búsqueda de trabajo. El éxodo en los últimos tres años según las estimaciones de OIM es de 2,7 millones. Las cifras de ENCOVI es ciertamente menor, 2,3 millones. En una ventana de tiempo más amplia la migración venezolana en los últimos años se estima en 5 millones de personas.

Una encuesta hecha en Colombia, el país que hoy recibe la mayor parte de la migración venezolana, indica que, entre los migrantes venezolanos, 45 % completó sus estudios de secundaria y 28 % tiene formación técnica superior o universitaria. Pero 89 % no ejerce su profesión u oficio en Colombia porque no cuenta con los permisos necesarios. La realidad es que los procesos de convalidaciones y homologaciones son una barrera para buscar empleo y la mayor parte subsiste en la precariedad de los empleos informales. De cara a los estragos económicos de la pandemia en la región, Eduardo Stein, Representante Especial Conjunto ACNUR-OIM ha señalado hace unos días: “Los venezolanos en toda la región ahora se enfrentan al hambre, la falta de acceso a la atención médica, las perspectivas de la falta de vivienda y la xenofobia”.

Muchos han quedado en la calle a raíz de la pandemia. Para ellos, que hace unos años atrás eran ciudadanos andinos, hoy no existe siquiera la protección social. Algunos han decidido regresar. Regresar sin mayores perspectivas a una economía arruinada, pero donde al menos algún techo y red de seguridad familiar existe. Pero el regreso es un martirio y la moral se arrastra. Son recibidos por gente que los llama “bioterroristas” y los mira con desprecio ¿A qué realidad regresan?.

Venezuela está dejando de ser un país petrolero, y de manera acelerada. La industria de los hidrocarburos ha quedado desmantelada tras años de desinversión, sobre-endeudamiento, frágil gobernanza, y caos organizacional. Esta debacle aunada a las sanciones comerciales de los EE.UU., han llevado la producción de crudo de 2 millones 800 mil barriles en 2014, a escasamente 393 mil barriles al cierre del primer semestre de este año, un nivel de producción no visto desde el año 1943. Venezuela, que llegó a tener el parque refinador más grande del mundo, ha paralizado por meses la movilidad interna por la aguda escases de combustible.

Así que en Venezuela no hay renta petrolera que distribuir, la depresión y el paro decretado durante la pandemia han hundido además la recaudación tributaria, en un país que está aislado financieramente del resto del mundo. Venezuela no recibe ayuda hoy de ningún organismo multilateral y sólo el sistema de emergencia humanitaria de las organizaciones de Naciones Unidas junto con otras agencias de ayuda están aportando algún recurso para lidiar con un sistema público de salud, con pocas excepciones, en ruinas.

Las necesidades de servicios públicos son apremiantes. El agua y la energía eléctrica fallan recurrentemente en las mayores ciudades del país. Un 93 % de los hogares usa gas para cocinar, pero la distribución se ha convertido en un dolor de cabeza para el monopolio del Estado. El transporte público se ha venido a menos y de aquel país que llegó a tener una de las mejores infraestructuras de servicios públicos de América Latina y el Caribe, ya no queda ni su sombra.

La pandemia es ahora que comienza a expandirse peligrosamente, con un crecimiento preocupante de casos comunitarios. Ante un sistema de salud que colapsa con un soplo, y sin calidad institucional para diseñar protocolos específicos de bioseguridad, las autoridades han decidido encerrar a la gente otra vez.

Sin trabajo y sin posibilidades de salir a la calle, muchos venezolanos se reinventan desde sus hogares ofreciendo múltiples servicios como venta de comestibles y otras reventas de productos. Los que no, dependen de la caridad pública. La asistencia pública llega de la boca de Nicolás Maduro, cuando cada quince días anuncia su dádiva. Desde mediados de abril ha repartido 8 bonos, no todos universales, con montos que oscilan entre 1,5 y 3,5 dólares. En grotesco contraste, las estimaciones del Centro de Documentación y Análisis Social adscrito a la Federación Venezolana de Maestros (CENDAS-FVM), indican que la cesta de alimentos para un hogar ronda los 300 dólares al mes.

El gobierno de Maduro también ofrece una ayuda directa en alimentos; el programa CLAP que nació en abril de 2016 en el marco de un Decreto de Estado de Excepción y de Emergencia Económica. Consiste en una caja de alimentos de origen importado, y cuyo contenido ha mermado en los últimos meses. La ENCOVI brinda alguna información relevante del programa y encuentra que, entre noviembre 2019/marzo 2020, 92% de los hogares declaran haber recibido las cajas CLAP, lo que revela un gran esfuerzo de cobertura, pero además un altísimo grado de dependencia económica y alimentaria de la ayuda gubernamental por parte de los hogares. Mientras 39% señala recibirla una vez al mes, un 46% señala recibirla sin periodicidad definida. El subsidio implícito de una caja CLAP está alrededor de 7 US$.

El programa se ha visto envuelto en un gran escándalo internacional al descubrirse entre otras cosas una oscura trama en la comercialización de estos alimentos que son pagados en otras latitudes con oro extraído al sur del Orinoco.

Allí en la región verde del país, el gobierno de Nicolás Maduro ha cedido a la explotación minera 111.843 km2 de territorio (equivalente al tamaño de Honduras). No es minería industrial; es minería ilegal y artesanal en uno de los ecosistemas más frágiles del planeta, afectando la vida y la cultura de las comunidades indígenas en áreas donde ahora se denuncia explotación laboral, sexual e infantil, donde prolifera la malaria, un espantoso daño ambiental y en presencia de grupos delictivos que controlan las minas y que han terminado desatando una violencia, que llevó a los municipios de Caroní y Heres a tener en 2019 las tasas de homicidios más alta del país, con 97 y 86 asesinatos por cada 100.000 habitantes, respectivamente, según el Observatorio Venezolano de Violencia.

Así, lo que parecía inconcebible ha llegado. El oro que procede de la devastación del bosque tropical lluvioso y del mayor capital natural de Venezuela, ha terminado entonces siendo la fuente de recursos que paga las importaciones de comida que en duras horas llenan el estómago de las famélicas familias venezolanas.

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Cendas FMV: Precio de la canasta alimentaria se ubicó en 283 dólares en mayo – El Nacional – 23 de Junio 2020

Hace un año un kilo de pollo costaba 11.451 bolívares. Actualmente tiene un precio de 365.066 bolívares, mientras que un cartón de huevos tenía un precio de 24.690 bolívares y ahora se consigue en 682.266 bolívares

Precios alimentos escasez crisis canasta alimentaria mayo
EFE / Miguel Gutiérrez

La canasta alimentaria familiar se ubicó en mayo pasado en 55.376.516 bolívares, lo que equivale a 283 dólaresinformó el lunes el Centro de Documentación y Análisis de la Federación Venezolana de Maestros.

En comparación con abril, de acuerdo con la medición mensual del Cendas FMV, el grupo de 60 productos aumentó 9.430.258 bolívares o 48,36 dólares. Esta diferencia representa un precio 20% más caro en solo un mes.

El salario mínimo está establecido en 400.000 bolívares. Al cambio, los trabajadores generaron un ingreso mensual en mayo de 2,05 dólares.

Los productos como salsas, mayonesas y granos fueron los que tuvieron un mayor repunte en sus precios, entre 63,4% y 54,4%, respectivamente.

El Cendas FMV puntualizó que para que un venezolano pueda adquirir la canasta básica debe ganar 138.4 salarios mínimos mensuales; 4.6 salarios mínimos diarios o 9,46 dólares diarios.

Agregó que la variación acumulada en los primeros cinco meses del año de la canasta alimentaria familiar fue de 263,1%, mientras que la variación anual se ubicó en 2.069%.

Para la misma fecha en 2019, un kilo de pollo costaba 11.451 bolívares, actualmente tiene un precio de 365.066 bolívares. Asimismo, el centro indicó que un cartón de huevos tenía un precio de 24.690 bolívares y ahora se consigue en 682.266 bolívares.

“Entre el 80% y 90% del deterioro que padece Venezuela se había producido antes de las sanciones” por Alejandro Hernández – La Gran Aldea – 22 de Junio 2020

Para el director de Investigación Aplicada del Harvard Growth Lab, Miguel Ángel Santos, “si hay una transición en el país y los encargados de liderarla entienden lo que nos pasó y se mueven a buscar financiamiento internacional, promover una reestructuración de la deuda y abrir el petróleo para el sector privado internacional, se va a generar un contexto de país que permitirá una recuperación muy acelerada”. Y ratifica que “el cambio en la sensación de bienestar, estoy seguro, va a generar muchísima esperanza”.

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HiperiVenezuela no tienen ningún motivo para estar atravesando las penurias que padece y que es consecuencia de una élite política que se quiso perpetuar en el poder a costa de todos los venezolanos, sostiene el economista Miguel Ángel Santos, quien actualmente dirige el Growth Lab del Centro para el Desarrollo Internacional de la Universidad de Harvard.

En cuanto al debate acerca de las sanciones internacionales y su impacto en el país, afirma que el efecto económico de estas medidas en relación a la catástrofe que engendró el chavismo es relativamente marginal. Queda claro, a su juicio, que el país requiere regresar a la especialización y necesita servidores comprometidos, que no tengan conflictos de intereses”.

-Usted ha dicho que en sistemas autoritarios las crisis económicas no generan cambios de gobierno, pero ¿por qué en Venezuela no hay conexión entre la protesta política y la social?

-Cuando empezó la hiperinflación en Venezuela, en noviembre de 2017, Douglas Barrios (economista venezolano) y yo hicimos una investigación que titulamos Hiperinflación y cambios políticos: Democracia, transiciones en el poder y resultados económicos, que luego salió publicada en el libro de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, “Inflación alta e hiperinflación”. Allí documentamos tres hechos fundamentales que resultan relativamente contra-intuitivos. En primer lugar, que las hiperinflaciones que ocurren en contextos autoritarios tienden a ser más intensas y más prolongadas que cuando ocurren en contextos democráticos. En segundo lugar, que la hiperinflación no traía consigo un “bono democrático”. Los países que padecen estas crisis tienen una baja probabilidad de ver su democracia fortalecida una vez que ésta pasa. Por último, las hiperinflaciones cuando ocurren en contextos autoritarios no suelen conducir a transiciones políticas o cambios en el poder.

-El caso venezolano parece no ser la excepción.

-En el caso de Venezuela, cuando llega el colapso económico la mayoría de los controles institucionales, los balances y mecanismos de rendición de cuentas ya habían sido desmontados. De allí que el país no encuentre cómo producir una transición, a pesar del desplome de su economía, y de la aceleración de la pobreza. Muchos terminaron por votar con los pies, y provocaron el mayor movimiento migratorio que se haya producido en la historia de América Latina. Eso es consecuencia de más de 15 años de desmontaje sostenido de todos los mecanismos de mercado. En 2013 se cerraron las fuentes de financiamiento, cayeron los precios del crudo y el país descubrió que el boom de consumo que había disfrutado entre 2004-2012 era una ilusión basada en importaciones, financiado con el boom petrolero y la deuda. En paralelo, en medio del rumbón, se desmontó el Estado. Durante la bonanza la ciudadanía decidió mirar a otra parte, y cuando se advertía sobre la catástrofe que se estaba gestando la gente te miraba como al que se aparece con la cuenta en la Última Cena.

“Venezuela no tienen ningún motivo para estar atravesando las penurias que hoy padece, y es consecuencia de que hay una élite política que se quiso perpetuar en el poder a costa de todos los venezolanos”

Miguel Ángel Santos, Director de Investigación Aplicada del Harvard Growth Lab

-¿Qué impacto tendrá el Covid-19 en la ya depauperada economía de nuestro país y cómo terminará el 2020 para quienes hacen vida en Venezuela?

-Antes del Covid-19, Venezuela tenía su sistema de salud colapsado y su economía había perdido dos tercios de su tamaño en los últimos cinco años, según las estadísticas del propio Banco Central. A ese panorama, súmale los efectos de la pandemia. Nuestro país no tiene capacidad asistencial para hacerle frente a esta crisis, y Nicolás Maduro no tiene ninguna posibilidad de solicitar financiamiento. Tenemos una deuda en default, que es equivalente a más de cinco veces nuestras exportaciones. Eso nos hace el país más endeudado del mundo. En cualquier caso, el régimen no tiene ninguna capacidad para implementar y administrar programas sociales orientados a aliviar a la población más vulnerable. En 2020 tendremos otra caída económica de entre 20% y 25%, según las proyecciones. El nivel de la actividad comercial es miserable, y la paralización de lo poco que queda va a tener consecuencias devastadoras para la gente.

-¿Cree que la oposición ha tenido una buena interpretación y, en consecuencia, un discurso de la crisis económica que padece el país?

-Cuando hablamos del sistema político opositor encontramos una variedad de actores, entre los cuales están quienes comprenden perfectamente lo que nos ha sucedido y también quienes creen que el chavismo fue simplemente un problema de mala administración. En donde se observan las diferencias más graves, es en lo que debemos hacer para salir adelante. Hay muchos aspectos en donde se han desarrollado ciertos consensos a lo largo de estos años, pero hay disidencias en algunos puntos básicos muy álgidos, que son parte de los fundamentos que debemos cambiar si queremos tener una economía productiva, capaz de generar crecimiento inclusivo y crear empleos.

-¿A qué atribuye estás disidencias?

-Lamentablemente, en una movida a la que en medio de la euforia se le prestó muy poca atención, el chavismo acabó con el financiamiento a los partidos políticos. A continuación, fue asfixiando a quienes, desde el sector privado, los apoyaban económicamente y luego declaró traidores a la patria a los que recibían algún tipo de financiamiento desde el exterior. Esta estrategia dejó a los partidos exangües, en una posición muy vulnerable. Las organizaciones políticas se hicieron cada vez más pequeñas, limitadas y, más dependientes de las pocas empresas que se mantienen vivas dentro de los lineamientos del régimen o de los nuevos ricos manufacturados por el chavismo a lo largo de los años 2000. Esta realidad puede ser la base de esa renuencia a cambiar el statu quo en muchas áreas de la política económica, que uno observa en ciertos sectores. Algunos creen que ahora se trata de hacer algunos cambios aquí y allá, alguna que otra modificación cosmética. Así no se rebota del colapso económico más grande que se haya visto en América Latina, así lo que van a conseguir es estabilizar la miseria.

-¿Cuánto han influido las sanciones en este colapso que describe?

-Antes de analizar el impacto de las sanciones, primero hay que tener claro qué país teníamos cuando se implementaron. Por ejemplo, Dany BaharJosé Ramón MoralesSebastián Bustos y yo, realizamos una investigación para Brookings Institute, donde demostrábamos, entre otras cosas, que al cierre de 2018, cuando todavía no habían entrado en vigor las medidas más relevantes, las importaciones de medicamentos habían caído 96% en relación con 2012 y las de alimentos más de 70%. En ese documento también están los números que reflejan el desplome de la producción petrolera y del producto interno bruto, así como el incremento de la mortalidad infantil. Hay muchas dimensiones que permiten proyectar la Venezuela que habría hoy, si no se hubiese producido la presión internacional. Para mí está claro que entre el 80% y 90% del deterioro generalizado que estamos padeciendo se había producido ya antes de las sanciones.

“Cuando llega el colapso económico la mayoría de los controles institucionales, los balances y mecanismos de rendición de cuentas ya habían sido desmontados. De allí que el país no encuentre cómo producir una transición, a pesar del desplome de su economía, y de la aceleración de la pobreza”

Miguel Ángel Santos, Director de Investigación Aplicada del Harvard Growth Lab

-El régimen, ayudado por algunos factores de “oposición”, ha hecho un esfuerzo comunicacional y propagandístico para atribuirle a las sanciones la culpa de la crisis que hay en el país.

-Han salido unos argumentos muy irresponsables sobre el impacto de las sanciones, como si estas le hubiesen quitado al régimen un dinero que se iba a utilizar para montar hospitales y escuelas, e importar alimentos y medicinas. Si hay algo que los venezolanos conocen bien es cómo se veía Venezuela con Maduro y sin sanciones. El efecto económico de las medidas, en relación a la catástrofe que engendró el chavismo, es relativamente marginal, y en cualquier caso bastante menor de lo que muchos analistas interesados han querido hacer ver. Es evidente que detrás de estas declaraciones hay oportunismo político.

-¿Cree que hay que mantenerlas?

-Cuando llegan las sanciones Venezuela tiene por lo menos 15 años tratando de salir del chavismo. Aquí se había intentado todo. En ese momento eran una de las pocas estrategias que quedaba por implementar y se dieron las condiciones políticas para hacerlo. Se comenzó con medidas individuales, luego se pasó a las financieras con PDVSA y después, en términos un poco más amplios, al comercio con el régimen de Nicolás Maduro. Es decir, también contrariamente a lo que algunos quieren hacer ver, tuvieron un componente gradual para abrir el espacio a una negociación que desembocara en una transición política. En ningún momento el chavismo estuvo dispuesto a ofrecer nada que remotamente comprometiera su permanencia en el poder. Ahora bien, el problema es que la efectividad de las sanciones se mide en términos binarios: ¿Tuvieron éxito (se produjo la transición política) o no tuvieron éxito (Maduro sigue ahí)? No hay otra. Uno puede diferir en cuanto al tiempo, pero no en cuanto a la definición de éxito: Ese es el objetivo final. Medida con esa vara, las sanciones no han producido el resultado que se esperaba.

-Entonces, ¿hay que levantar las sanciones?

-El problema es que, en una eventual negociación, lo único que el liderazgo opositor tiene en la mano para ofrecerle al régimen son las sanciones. Dicho sea de paso, lo que tienes que ofrecer es una decisión sobre la que podrías tener alguna influencia, pero que en última instancia no es tuya. ¿Qué va a pasar si le quitas a la oposición esa única ficha de forma indiscriminada? Todo esto para decir que las sanciones no han dado los resultados esperados, lo que obliga a repensar cuál debe ser la estrategia, su alcance e implementación, para evitar caer en esa calle ciega que hoy es Cuba.

-¿Cómo evalúa el manejo que ha hecho el interinato de la deuda venezolana?

-A mí me parece que el Gobierno interino ha manejado la deuda de la única manera que lo podía hacer. Tampoco había tanto margen de maniobra. Lo que pasa es que hay que conocer bien algunos detalles para entender la situación. Cuando el interinato llegó, la deuda de los bonos no garantizados ya se encontraba en default. Se aproximaban pagos de intereses y de principal en 2019 de los bonos PDVSA2020, que tienen a Citgo como garantía. En los primeros meses y con la intención de ganar tiempo para montar una estrategia que protegiera a la red de refinerías, la Asamblea Nacional aceptó, bajo protesta, pagar algo más de 70 millones de dólares en intereses que se vencían en abril de 2019. Si no se ejecutaba esa operación, los acreedores tomarían control de Citgo, pues para ese momento no existía ninguna medida de protección que lo impidiera. Cabe recordar que en ese momento estaba vigente la licencia general 5, emitida por el gobierno de Estados Unidos en 2018, que eximía la compra-venta de esos bonos de las sanciones que se impusieron sobre Venezuela. Dicha licencia creaba una excepción que permitía a los tenedores del PDVSA2020 tomar control de Citgo, a pesar de ser una propiedad congelada.

-¿Qué circunstancias cambiaron para que la Asamblea Nacional no ejecutara el segundo pago de intereses sin perder Citgo?

-Seis meses después de que se realizó esa operación bajo protesta que comenté, había que volver a pagar, en ese caso principal e intereses, por una cifra muchísimo mayor, que rondaba los mil millones de dólares. El Gobierno interino no sólo no tenía cómo pagar, sino que además debía de ser consistente con la posición de la Asamblea Nacional, que había cuestionado la constitucionalidad del PDVSA2020, advirtiendo sobre los posibles daños patrimoniales que causaría a la nación, en acuerdo público realizado el 27 de septiembre de 2016. Para ese entonces ya había una medida de protección temporal por parte del gobierno de los Estados Unidos, que impedía a los bonistas tomar acciones contra dicha empresa.

-¿Hubo acercamientos con los acreedores en esos meses para intentar llegar a acuerdos y evitar un juicio?

-Durante todos esos meses hubo conversaciones y negociaciones con los tenedores del PDVSA2020, que no llegaron a resultado alguno. Como bien ha dicho recientemente el presidente de la Junta ad-hoc de PDVSA, Luis Pacheco, la posición de los acreedores fue demandar el pago íntegro de los bonos, ignorando por completo la cuestión de la invalidez. Así que no quedaba otra posibilidad, pero además era consistente con la posición del Parlamento, de demandar la nulidad de los bonos. Es un proceso que tiene sus riesgos. Esos riesgos, al igual que ocurre con las sanciones, deben ser sopesados en función de qué habría ocurrido en ausencia de esa acción. En ese contexto, la Asamblea Nacional, de manera unánime, aprobó el Acuerdo del 15 de octubre, ratificando el Acuerdo del 27 de septiembre de 2016 y declarando la inconstitucionalidad de dichos Bonos. De manera que no solamente estoy de acuerdo, sino que además pienso que era el único curso de acción coherente que se podía seguir, si de lo que se trata es de defender los intereses de la República.

“Tenemos una deuda en default, que es equivalente a más de cinco veces nuestras exportaciones. Eso nos hace el país más endeudado del mundo”

Miguel Ángel Santos, Director de Investigación Aplicada del Harvard Growth Lab

-Ricardo Hausmann nos declaró que actores vinculados a la política estaban representando los intereses de los tenedores de bonos de forma poco legítima. También, en una entrevista con el periodista Andrés Rojas Jiménez, el presidente del Banco Central ad hoc Ricardo Villasmil, calificó de traición a la patria la defensa a estos inversionistas. ¿Cuál es su valoración de estos señalamientos?

-Yo trabajé durante alrededor de diez años haciendo private equity. Durante esos años obtuve la autorización para usar la designación de Chartered Financial Analyst (CFA), una suerte de gold standard de analistas financieros en el mundo. Allí uno debe aprenderse al caletre el código de ética del analista financiero. Y uno de sus principios esenciales es que en la profesión se deben evitar tanto los conflictos de interés, como la apariencia de los mismos. El término de traición a la patria es una sanción moral, cuyos fundamentos son muy difíciles de establecer y creo que, lamentablemente, haber usado esa expresión distrajo la atención de puntos más sustantivos. Pero se está hablando de alguien que trabajó en la banca internacional durante muchos años, que tuvo un rol activo promoviendo el endeudamiento venezolano, que acompañó hasta hace muy poco a los acreedores más representativos de Venezuela, tenedores del PDVSA2020, a reuniones con representantes del régimen de Maduro, tales como Nelson Merentes y Diosdado Cabello, que están documentadas y son del dominio público.

-¿Se refiere usted al economista Francisco Rodríguez?

-Sí. Quien haga todo lo que antes mencioné no puede negar que esté promoviendo la adquisición de títulos de deuda externa venezolana, y que represente, o durante un pasado no demasiado lejano representó o asesoró a los inversionistas. Hay que recordar que la desinformación en los mercados en relación con Venezuela era total. Ahí es en donde creo que entra el tema de la apariencia de conflicto, porque es difícil pretender jugar ambos roles; es difícil asesorar al mismo tiempo a los acreedores, y por otro lado dar consejos sobre lo que le conviene a la República hacer en relación con esas acreencias. Creo que hubiese sido mucho más responsable y transparente centrarse en uno de esos dos roles, en lugar de pretender jugar para los dos equipos.

-El economista Francisco Rodríguez sostuvo en entrevista con La Gran Aldea que durante sus años en Bank of América y en Torino Capital nunca hizo recomendaciones de inversión.

-En un país normal, los intereses de los inversionistas y el gobierno suelen ir alineados; pero en una República que multiplicó su deuda por cinco en seis años (2006-2012) sin invertir un ápice en capacidad para producir algo que luego sirviera para devolver el préstamo, era evidente que esos intereses iban a entrar en conflicto. Maduro inclusive tomó la decisión administrativa de recortar las importaciones de forma draconiana y seguir sirviendo la deuda, durante varios años. Francisco Rodríguez celebró esa decisión, su posición está también documentada, cuando ya era evidente que Venezuela no tenía ninguna capacidad de pago, y que cualquier pago de servicio sólo retrasaría el default, y vendría a costa de la escasez y el hambre de muchos venezolanos. En esa circunstancia, lo responsable era promover una restructuración de la deuda, que hubiese obligado al Gobierno a realizar varios cambios. En fin, es difícil jugar para dos equipos.

-¿Cuál es su opinión sobre la Ley de Hidrocarburos que se discute en la Asamblea Nacional?

-La recuperación económica de Venezuela necesitará muchas divisas, que sólo pueden venir de tres pilares fundamentales: Financiamiento de los organismos financieros internacionales, en esencia, el Fondo Monetario Internacionalreestructuración de la deuda y la apertura del petróleo a la inversión extranjera. Con respecto a esto último, el problema que existe es que, según la normativa vigente, PDVSA debe tener control accionario en todos y cada uno de los negocios petroleros que se hagan en territorio venezolano. Ahora bien, como PDVSA está quebrada, no tiene dinero para invertir, y como tiene que ser mayoría, nadie más puede poner capital. En ese contexto, es evidente que debemos rediseñar el rol de la petrolera estatal, pues se quedó pequeña, en términos de músculo financiero, y en términos de capacidad gerencial, de conocimiento y de know-how, para el enorme potencial petrolero que todavía tiene Venezuela. PDVSA puede seguir siendo una empresa pública, que debe entrar en restructuración, pero eso no debe limitar la inversión y el desarrollo de la industria, que debe estar a cargo de compañías privadas, que le pagarían al Estado impuestosregalías y dividendos. Este principio es cierto tanto para las compañías operadoras petroleras, como para los contratistas de servicios que rodean a la industria. Ese segmento también debe ser abierto, para que el negocio petrolero en Venezuela opere en la frontera de la eficiencia, pero también hay cabida para que participen compañías venezolanas a través de un grado de contenido local.

-El diputado de la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional, Rafael Guzmán, cuestionó públicamente unos mensajes que usted escribió sobre la Ley de Hidrocarburos, ¿esto es síntoma de que no hay acuerdo político para aprobar el nuevo instrumento legal?

-A mí no me gusta caer en estas discusiones estériles en Twitter, pero te voy a responder. Yo escribí un tweet que tenía dos partes. En la primera, dije que cuando escucháramos críticas a la propuesta de una nueva Ley de Hidrocarburos debíamos preguntarnos si la persona que está cuestionando sabe de petróleo, y si obtiene algún beneficio de que continúe el statu quo. El segundo mensaje decía que si las respuestas a estas preguntas eran que la persona es experta y no se está beneficiando, hay que sentarse a oírla, porque sus señalamientos son legítimos y no provienen de conflictos de interés. Ahora bien, no tengo idea de por qué el diputado Guzmán se pudo haber sentido aludido. Como dije antes, mi opinión tenía dos partes, no estaba dirigida a lectores ‘cuarto de milla’. A lo mejor lo que pasó fue que no llegó al segundo mensaje y reaccionó al primero, no lo sé. Pero sí quisiera rescatar el espíritu de lo que escribí: Venezuela necesita regresar a la especialización, y necesita servidores comprometidos con el país, que no tengan conflictos de intereses. En ese espacio, todas las críticas deben ser bienvenidas, y sopesadas.

-¿Cuáles son los riesgos de la dolarización desordenada que se está presentando en Venezuela?

-El Gobierno ha renunciado a una de sus funciones esenciales, que es emitir papel moneda, para permitirle a los ciudadanos que puedan intercambiar bienes y servicios. En ausencia de medios de intercambio suficientes, se ha venido dolarizando gradualmente de facto la economía, cosa que sería riesgosa y que, en una eventual transición, definitivamente no es lo que más nos conviene. Una cosa es decretar la dolarización y otra, desdolarizar una economía ya dolarizada. Desde ese punto de vista, corremos el riesgo de que el programa económico en una eventual transición venga condicionado por la dolarización de facto, lo que te quita bastante más opciones de las que te da. Y mucho más en el entorno post Covid-19. Como ya ocurriera en 2008-2009, la crisis le va a pegar más fuerte a los países que no cuentan con una moneda propia.

-¿Cómo ve la recuperación económica del país si llegara a producirse esa transición?

-Yo estoy convencido de que si hay una transición y los encargados de liderarla entienden lo que nos pasó y se mueven a buscar financiamiento internacional, promover una reestructuración de la deuda y abrir el petróleo para el sector privado internacional, se va a generar un contexto de país que permitirá una recuperación muy acelerada. El cambio en la sensación de bienestar, estoy seguro, va a generar muchísima esperanza. Venezuela no tienen ningún motivo para estar atravesando las penurias que hoy padece, y que es consecuencia de hay una élite política que se quiso perpetuar en el poder a costa de todos los venezolanos.

Venezuela Ranks as World’s Least Competitive Economy – Latin American Herald Tribune – 17 de Junio 2020

CARACAS – Plagued by a harsh economic recession since 2013 and rampant hyperinflation since 2017, Venezuela led the rankings as the world’s least competitive economy for fourth year in a row, a report by the Institute for Management Development (IMD) World Competitiveness Center showed on Tuesday.

Notwithstanding, the South American nation showed some signs of improvement with regards to business efficiency as it ranked 60th this year from 62nd in 2019, supported by the progress in two sub-items: a) “attitudes and organizational values,” moving into the 52nd position from 61st a year ago and driven by “greater flexibility and adaptability of people when facing new challenges”; and b) “labor market,” also moving down to 56th from 61st a year ago.

This improvement is also explained by the results obtained by IMD’s “Executive Survey,” which is part of the report as well. Of a list containing 15 items, the people surveyed were asked to select 5 they perceived as key factors to their economy. Most responses went to: positive and open attitude (63.4%); effective labor relationships (61%); skilled labor (58.5%); high education level (56.1%); and cost competitiveness (48.8%).

The IMD rankings are based on four competitiveness aspects: economic development, government efficiency, business efficiency and infrastructure, taking also into account the results from the “Executive Opinion Survey,” in which business leaders are invited to share their views on the key factors driving their companies.

In other Latin American countries, Chile remained atop the rankings in the 38th place while the rest stood between the 50th and 60th positions, with Peru and Brazil faring slightly better than other nations such as Colombia and Argentina.

Líderes advierten sobre desaparición de Venezuela como Estado – Diario Las Américas – 17 de Junio 2020

Su territorio ya está siendo controlado y se ha visto parcelado por fuerzas iraníes y cubanas, mientras grupos paramilitares, terroristas y del narcotráfico hacen extracción de sus riquezas, mientras desfallece la población o emigra, incapaz de liberarse por sí sola, dice el comunicado que suscriben

María Corina Machado, cabeza de Vente Venezuela, el exilado alcalde metropolitano de Caracas y líder de Alianza Bravo Pueblo, Antonio Ledezma, el exembajador ante la ONU y expresidente del Consejo de Seguridad, Diego Arria, el expresidente de la OPEP y excanciller Humberto Calderón Berti, Carlos Ortega, presidente de la central obrera CTV, Enrique Aristeguieta Gramcko, exparlamentario y exministro, miembro de la Junta Patriótica de 1958, y el exministro Asdrúbal Aguiar, quien fuera presidente encargado, suscriben el manifiesto “La verdad sobre Venezuela ante el mundo”. En el mismo, previenen a la comunidad internacional y le urgen a que le ponga un final “al círculo vicioso de la retórica diplomática apaciguadora y que de suyo extiende sin resolver el sufrimiento indecible de los venezolanos”.

Recordando que más de 6.000.000 de venezolanos han abandonado su país mientras quienes permanecen han de sobrevivir con dos dólares de salario básico mensual, describen el despedazamiento de toda institucionalidad. Se han creado órganos de facto y otros formales y legítimos pero simbólicos que en paralelo compiten en todas las áreas del poder sin que ninguno cuente con poder soberano real sobre el país. Este, según la declaración, “permanece bajo el control fáctico de regímenes extranjeros despóticos (Cuba, Rusia, China, Irán) y organizaciones terroristas y narcotraficantes (Hezbollah, Hamás, las FARC y el ELN) que expolian sus riquezas, mientras en las zonas urbanas ejercen su poder disolvente grupos criminales que imponen la violencia y la mendicidad como sistema de vida”, afirman.

En el texto apelan a las observaciones y conclusiones de los organismos internacionales, quienes han verificado la disolución de la nación y el Estado venezolanos, al considerar, como lo hace la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que el poder público de facto que ejerce Nicolás Maduro Moros, “sirve para fines ajenos a la tarea encomendada” constitucionalmente. La ONU y su órgano de fiscalización de estupefacientes constata que “los grupos delictivos han logrado infiltrarse en las fuerzas de seguridad gubernamentales y han creado una red informal conocida como el “Cártel de los Soles”.

La CEPAL informa que sufre Venezuela el episodio inflacionario más alto de la región al ser de 130.630% en fecha previa a la pandemia del coronavirus, y entretanto la Alta Comisionada de la ONU para Derechos Humanos, Michel Bachelet, observa que miles de venezolanos caen bajo la acción del “escuadrón de la muerte” o “grupo de exterminio” llamado FAES, dependiente del régimen de Maduro y sus cómplices.

“La verdad de Venezuela no acepta maquillajes. Ha de llamar a la sensibilidad y al escándalo del mundo democrático, por sobre la hora menguada que viven todos los países hoy sujetos a cuarentena”, señalan los líderes venezolanos. Bajo tal realidad los venezolanos, al vivir bajo secuestro, no pueden liberarse solos y menos simular experiencias electorales y democráticas como lo intentan Maduro y algunos opositores funcionales a la misma. No pueden quedar como letra muerta la obligación internacional de proteger, la aplicación de la Convención de Palermo para perseguir al crimen transnacional o el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR). Urge de una acción internacional que le devuelva la paz a Venezuela, según los firmantes.

Nuestra tragedia y sus “efectos negativos comienzan a desplegarse sobre la región y el mundo, cuyo silencio e inacción acaso pueda hacer cómplices a sus distintos gobiernos de haber condenado a una nación que fue faro de libertades en las Américas, desde 1810”, finalizan.

Transcribimos el documento completo

LA VERDAD SOBRE VENEZUELA ANTE EL MUNDO

-I-

Venezuela presencia el final trágico de su historia bicentenaria como nación de libertades y república, que fuera ejemplo de bienestar en democracia ante la región y el mundo.

Su territorio permanece bajo el control fáctico de regímenes extranjeros despóticos (Cuba, Rusia, China, Irán) y organizaciones terroristas y narcotraficantes (Hezbollah, Hamás, las FARC y el ELN) que expolian sus riquezas, mientras en las zonas urbanas ejercen su poder disolvente grupos criminales que imponen la violencia y la mendicidad como sistema de vida.

Más de 6.000.000 de venezolanos han emigrado, viendo fracturados sus lazos de nación y los familiares, y quienes se han quedado medran en lucha diaria por la supervivencia, el obtener los alimentos y medicinas que no se encuentran en el mercado o son de imposible acceso para una población con un salario mínimo promedio de dos dólares (US $ 2) mensuales.

Transformado en el país más violento de la región – 60,3 víctimas fatales por cada 100.000 habitantes – al punto de frisar las 349.545 muertes durante sus dos últimas décadas, a su crisis humanitaria compleja se le agregan ahora los efectos devastadores de la pandemia mundial del coronavirus, junto a la total paralización de sus actividades.

Huérfano de territorio y ya disgregados sus habitantes el Estado es hoy una farsa, incapaz del ejercicio unitario de sus competencias y potestades soberanas. Ha sido sustituido por las fuerzas despóticas y criminales enunciadas. Su organización formal medra parcelada o a través expresiones de poder material o simbólico paralelas y en todas sus manifestaciones, a todos los niveles. La Fuerza Armada, que ha sido destruida en su base piramidal bajo el comisariado cubano, ha de competir con organizaciones paramilitares o populares sea para la comisión de crímenes o para someter a la población. Y quienes dentro de esta y aquella se oponen son asesinados, encarcelados, torturados.

-II-

Los sesenta (60) Estados democráticos y libres del mundo que reconocen como último reducto de legitimidad a la Asamblea Nacional y el gobierno encargado de Juan Guaidó Márquez, son contestes en cuanto al diagnóstico anterior. Además, así lo confirman los organismos multilaterales de los que hacen parte:

✓ “La alteración del orden constitucional y el desconocimiento desde el punto de vista institucional del principio de separación de poderes tiene

consecuencias concretas en las y los habitantes de Venezuela quienes enfrentan serios obstáculos para ejercer sus derechos políticos y participar en la vida pública de la nación… La falta de independencia de las instituciones llamadas a velar por que ello sea posible ha conducido a que el poder público que les fue concedido sirva a fines ajenos a la tarea encomendada” (CIDH, 2017).

✓ “Los grupos delictivos organizados han transportado grandes cantidades de drogas ilícitas a Europa y los Estados Unidos… Hay indicios de que, en la República Bolivariana de Venezuela, los grupos delictivos han logrado infiltrarse en las fuerzas de seguridad gubernamentales y han creado una red informal conocida como el “Cártel de los Soles” para facilitar la entrada y salida de drogas ilegales” (Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes, 2019).

✓ “La República Bolivariana de Venezuela atraviesa lo que podría ser el episodio inflacionario más grave de la historia de América Latina y el Caribe, con una inflación que en 2018 habría alcanzado un 130.060,2% y una hiperinflación cuyo inicio se remonta a noviembre de 2017… A la fuerte y prolongada caída de la producción petrolera se suman la prolongada contracción de la demanda agregada interna, problemas en el suministro del servicio eléctrico y de combustible, y las severas restricciones que sobre la política económica imponen la hiperinflación y el limitado acceso a los mercados financieros internacionales” (CEPAL, 2019).

✓ “Los servicios de inteligencia (el SEBIN y la DGCIM) han sido responsables de detenciones arbitrarias, maltratos y tortura de opositores/as políticos/as y de sus familiares… Miles de personas, principalmente hombres jóvenes, han sido matadas en supuestos enfrentamientos con fuerzas estatales en los últimos años. Existen motivos razonables para creer que muchas de esas muertes constituyen ejecuciones extrajudiciales perpetradas por las fuerzas de seguridad, en particular las FAES [“escuadrón de la muerte” o un “grupo de exterminio”]…” (Alto Comisionado de la ONU para DDHH, 2019).

-III-

La verdad de Venezuela no acepta maquillajes. Ha de llamar a la sensibilidad y al escándalo del mundo democrático, por sobre la hora menguada que viven todos los países hoy sujetos a cuarentena.

Los venezolanos como víctimas hemos transitado todas las vías y formas posibles para rescatar al país de manos de la infamia y el crimen organizado transnacional que lo sujeta. Hemos participado de todas las formas de diálogo, negociaciones, experimentos electorales y hasta de simulación constitucional sugeridos por los grupos internacionales y personalidades que se han ocupado de lo nuestro. Ello ha conducido al fracaso y oxigenado al régimen imperante.

La conclusión es imperiosa. Solos no podemos los venezolanos. Estamos secuestrados. Acaso lo olvidan otras naciones que a lo largo de su historia conocen gobiernos al servicio del mal y la mentira, sobre todo en Europa. No pueden ser impasibles ante las mentiras institucionales y fraudes electorales que aún hoy se forjan por los factores de poder ilícito y usurpadores dominantes en Venezuela junto a sus oposiciones de conveniencia, para reducir el desprestigio mundial que a todos nos afecta.

Por lo demás, el abierto y acelerado establecimiento del gobierno iraní en Venezuela es clara manifestación de que se nos usa para el choque y la confrontación entre el fundamentalismo islámico y el sostenimiento de la paz en Occidente. Tanto como el régimen usurpador de Caracas, para encubrir, avanza hacia otra farsa electoral antidemocrática, pues al cabo, como lo han declarado las cabezas de este “la revolución no sale ni por las buenas ni por las malas”

-IV-

Urge otro destino que sea de esperanza y en dignidad para los venezolanos. Cabe conjurar el uso del territorio nuestro como base de fuerzas del terrorismo y la criminalidad transnacional asociadas a los intereses de gobiernos foráneos, sea Irán o Rusia, China y Cuba, desde donde se implementa la palmaria y señalada estrategia global de destrucción de la civilización de las libertades. Así consta, oficialmente, en documentos elaborados por Hugo Chávez Frías desde 2004.

Cabe ponerle fin al círculo vicioso de la retórica diplomática apaciguadora y que de suyo extiende sin resolver el sufrimiento indecible de los venezolanos. Urge de la comunidad internacional una nueva y precisa condena de la farsa electoral en la que avanza su régimen despótico en esta hora, en complicidad con falsos actores de oposición democrática. Ella cuenta con mecanismos políticos y jurídicos a su alcance. Los conoce a cabalidad, pero reclaman de voluntad política, como el principio universal de Responsabilidad de Proteger (R2P), las obligaciones que impone la Convención de Palermo contra la Delincuencia Organizada Transnacional, y en lo regional, el apoyo que a la acción colectiva multilateral facilita el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR). No pueden permanecer más como letras muertas. Una acción internacional que le devuelva la paz y su identidad a Venezuela es impostergable.

Los venezolanos cargamos sobre los hombros nuestras tragedias y con coraje, pero sus efectos negativos comienzan a desplegarse sobre la región y el mundo, cuyo silencio e inacción acaso pueda hacer cómplices a sus distintos gobiernos de haber condenado a una nación que fue faro de libertades en las Américas, desde 1810. Lo que es peor, la omisión o el retardo comienza a hacerles víctimas iguales del virus de violencia y autoritarismo que amenaza a sus propios países.

Solidarios con el sufrimiento de nuestros compatriotas, suscribimos esta declaración, a los 17 días del mes de junio de 2020.

María Corina Machado, Coordinadora de Vente Venezuela

Antonio Ledezma, Alcalde Metropolitano de Caracas y fundador de Alianza Bravo Pueblo

Diego Arria, ex gobernador de Caracas, exembajador, y expresidente del Consejo de Seguridad de la ONU

Humberto Calderón Berti, ex presidente de la OPEP, excanciller de la República, ex presidente de PDVSA, y exministro de energía y minas

Carlos Ortega, presidente de la Confederación de Trabajadores de Venezuela

Enrique Aristeguieta Gramcko, miembro de la Junta Patriótica de Venezuela de 1958, exdiputado, exembajador, exministro encargado de relaciones interiores, y presidente de la Gran Alianza Nacional (GANA)

Asdrúbal Aguiar, exembajador, ex gobernador de Caracas, exministro de relaciones

Tiempos muy difíciles de pandemia en Venezuela por María Yanes – El Nacional – 21 de Abril 2020

El día de hoy se cumplen 37 días desde que se decretó la cuarentena social en Venezuela, uno de los requisitos fundamentales para la prevención de la enfermedad causada por el nuevo coronavirus que sigue ocasionando un gran impacto mundial: no solo desde el punto de vista de la salud pública en 213 países, hasta los momentos, sino también de la repercusión económica que ha sido una tragedia en todos los aspectos. Países desarrollados o del primer mundo que se caracterizan por sistemas de salud y económico muy sólidos han sufrido los estragos de esta devastadora situación. Tiempos de pandemia muy complicados para la humanidad. No obstante, para nuestro país se han tornado extremadamente difíciles y era de esperarse.

Por lo que percibimos con relación a la cuarentena impuesta, esta  no va a ser suficiente como una de las medidas prioritarias de prevención. Tenemos un sistema de salud precario, así como fallas en los servicios básicos como agua y luz, las cuales persisten y quizás más agudizadas en el interior del país, lo que convierte a Venezuela en un país muy vulnerable. A todo lo anterior se suma  el alza de la divisa, la hiperinflación y, por si fuera poco, la crisis de gasolina que ha llegado a niveles de gran alarma. Además, los incendios forestales simultáneos en diferentes lugares de la ciudad capital, que afecta a la población de los sectores aledaños. Incluso  se llegó al extremo de tener que evacuar a todo un hospital como El Algodonal, centro de salud centinela, pues uno de los incendios se produjo en una de las áreas forestales que rodean a dicho centro. ¿Podrá Venezuela aguantar los embates de esta pandemia? ¿Estamos ante una tormenta perfecta, como se ha reseñado en algunas publicaciones?

La hiperinflación devastadora e indetenible a la que estamos sometidos la mayoría de los venezolanos, y a la cual no se le se ha dado respuesta ni solución, ha mermado de manera dramática el poder adquisitivo. Y si tomamos en cuenta que un gran porcentaje de la población se sustenta y mantiene con el trabajo del  día a día, esto hace que el pronóstico se torne cada vez más oscuro para poder sobrevivir en medio de esta pandemia. A esto se le agrega el miserable salario que reciben los trabajadores públicos en los diferentes sectores, haciendo énfasis en educación y salud. Lo que perciben por quincena no alcanzaría para comprar ni un cartón de huevos en los actuales momentos. Ni se diga el costo de las medicinas.

Medicamentos esenciales como analgésicos y antiinflamatorios no bajan de 500.000 bolívares y un envase  de alcohol al 70%  con un contenido de 240 cc no cuesta menos de 400.000 bolívares, y ¡tan indispensable que se ha convertido este producto en la actualidad! Así mismo, los precios de los medicamentos para el área cardiovascular, por dar un ejemplo más, también son superiores a los 500.000 bolívares.

Medicinas y alimentos serán totalmente imposibles de adquirir a muy corto plazo por el ciudadano común, pues para los privilegiados y poderosos no representará problema alguno.

Es indudable que la mala administración, aunada con la corrupción, ha conducido a una debacle económica en nuestro país, con una divisa que superó la barrera de lo inesperado, lo cual se pronosticaba. Y parece que su alza será progresiva e indetenible, y todo esto en plena pandemia.

La crisis de gasolina, que quizás en este momento esté en su máxima expresión o es probable que dentro de poco se llegue al colapso total si no hay una pronta solución, ha resultado la gota de agua que rebasó el vaso. Todos los expertos en la materia coinciden en que siendo Venezuela uno de los países con mayor reserva de crudo se ha llegado a estos extremos. Esta situación ya estaba aconteciendo antes del covid-19.

El deterioro progresivo de la industria petrolera ha sido de tal magnitud que actualmente ninguna refinería se encuentra operativa. Recientemente trataron de activar la refinería de El Palito, pero aparentemente los resultados fueron infructuosos. No obstante, para poder abastecerse de gasolina hay que hacer colas de muchos kilómetros y esto es alarmante: crece el desespero del personal de salud  indispensable para poder trasladarse a los hospitales, así como el de los que transportan alimentos; y no pasemos por alto la gran aglomeración de motorizados, un caldo de cultivo para el covid-19.

Los pacientes crónicos que necesitan trasladarse se han visto afectados, pues han sido víctimas de la restricción por parte de las fuerzas de seguridad que han tomado el control  del racionamiento impuesto para la gasolina en los pocos establecimientos de servicio asignados.

Mientras, se percibe una opacidad informativa por parte de los organismos oficiales que nos ha llenado de incertidumbre. En Venezuela no sabemos si apenas estamos entrando o si vamos a salir lo más pronto posible de los embates del covid-19. Así estamos en tiempos de pandemia

La hiperinflación agarra nuevo impulso en Venezuela por Zenaida Amador – Alnavío – 20 de Abril 2020

El fenómeno, que por casi dos años arrasó el poder adquisitivo de los venezolanos y sumió a la población en una aguda crisis, comenzó a perder velocidad en la segunda mitad de 2019. Sin embargo, todo indica que vuelve con fuerza estimulado por los coletazos generales del coronavirus y las políticas del régimen de Nicolás Maduro que apuntan a la agudización de la debacle económica en Venezuela.

Las medidas de Maduro vuelven a acelerar los precios / Foto: @NicolasMaduro
Las medidas de Maduro vuelven a acelerar los precios / Foto: @NicolasMaduro

Para destrabar el juego económico, luego de casi 16 años de control de precios y de cambio, Nicolás Maduro se vio en la necesidad de flexibilizar estas regulaciones en el tramo final de 2019, lo que contribuyó a mejorar el abastecimiento de productos básicos. Esta medida, así como una relativa disciplina fiscal, con menores emisiones monetarias para financiarse, ayudaron a que el país viviera una “normalización”. Sin embargo, es obvio que ese precario equilibrio se está rompiendo.

La Asamblea Nacional (AN) emite mes a mes un estimado de la evolución de la inflación que sirve de referencia general, ya que por decisión de Nicolás Maduro se silenciaron los reportes oficiales sobre la evolución de los precios que hacía el Banco Central de Venezuela. Aun así, el Parlamento ha llevado el pulso inflacionario del país, que cerró 2019 con una tasa de 7.374,4%.

En enero de este año la variación mensual de precios fue de 65,4%, pero logró retroceder a 22,4% en febrero. Sin embargo, en marzo llegó a 21,2% y todo indica que en abril podría apretar el paso y comenzar a acercarse al registro de inicios de año.

El Centro de Documentación y Análisis para los Trabajadores (Cenda) ubicó el costo de la canasta alimentaria de marzo en 19,1 millones de bolívares, equivalentes a 236,66 dólares, 14% más que en febrero.

Así suben los precios de los alimentos

La llamada “Cesta Petare”, que es una medición semanal que registra la AN sobre la conducta de los precios de unos ocho rubros básicos en una de las zonas más populosas de Caracas, ha registrado alzas y bajas desde que se detectó el primer caso de coronavirus el pasado 13 de marzo.

En la semana 12 del año (del 15 al 21 de marzo) el aumento de precios fue de 4,43%, en la semana 13 fue de 5,83%, en la 14 tuvo un descenso de -2,20% y en la semana 15 (del 5 al 11 de abril) la escalada fue de 20,58%.

En estas fluctuaciones han incidido el descenso de la demanda, porque la población ha perdido ingresos debido a la parálisis general de actividades, pero también el impacto general en las estructuras de costos por la escasez de gasolina, la incertidumbre y la devaluación que responde, además, a la política monetaria expansiva adelantada por las autoridades para costear sus gastos.

Solo en las tres primeras semanas de cuarentena en Venezuela hubo una expansión de 21% en la liquidez monetaria, lo que se inmediato comenzó a reflejarse en el precio del dólar. Entre enero y lo que va de abril, el tipo de cambio oficial ha registrado una variación de 159%, por lo que el bolívar ha sufrido una depreciación de 62%. De inmediato esta escalada se refleja en los precios. Así que las proyecciones no son alentadoras. El Fondo Monetario Internacional estima que este año la inflación será de 15.000% en Venezuela.

Buscando un culpable y más represión

Solo en las tres primeras semanas de cuarentena en Venezuela hubo una expansión de 21% en la liquidez monetaria, lo que se inmediato comenzó a reflejarse en el precio del dólar

El Consejo Nacional del Comercio y los Servicios (Consecomercio) ya advirtió acerca de un eventual apetito de las autoridades de responsabilizar de la crisis a los empresarios. En estas circunstancias generales del país, donde inciden diversos factores como la escasez de gasolina y donde “el panorama hiperinflacionario parece cobrar vigor, en el que el tipo de cambio se aleja de su relativa estabilidad, y en el que la cadena de valor de la economía corre el riesgo de tener una ruptura que conduzca a circunstancias conocidas por todos los venezolanos en cuanto a las dificultades para acceder a bienes y servicios, se debe tener sumo cuidado en buscar en la figura del comerciante un chivo expiatorio o culpable de las dificultades que atestigua Venezuela y el resto del mundo”.

El presidente de Consecomercio, Felipe Capozzolo, fue tajante: “A falta de combustible no hay distribución eficiente, aumenta el riesgo de escasez de productos. Si disminuye la oferta suben los precios ocasionando malestar a la gente. Sospechosos habituales: ¿los comerciantes? ¡No, no, no, a otro con ese cuento!”.

La Superintendencia Nacional para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos (Sundde) ha reactivado las fiscalizaciones para verificar el cumplimiento de la Ley de Precios Justos y se ha limitado a hacer “exhortos” para evitar brotes especulativos. Sin embargo, otros funcionarios ya hablan de controlar nuevamente los precios y de aplicar coto a los empresarios especuladores.

Uno de ellos es Lisandro Cabello, secretario general de Gobierno del estado Zulia, quien asegura que hay supermercados y negocios “que tienen el privilegio de estar abriendo”, pues hay una orden de parálisis general de actividades por la cuarentena, y están “haciendo mucho dinero” con especulación y sobreprecio. Así que los amenazó con la llamada “operación tun tun”, que suele ser mencionada por el líder del chavismo Diosdado Cabello al referirse a allanamientos y persecuciones de enemigos del régimen.

La Milicia Bolivariana, que es un cuerpo civil en armas recientemente adscrito a las Fuerzas Armadas, es parte del sistema de control que se ha activado en estados como Aragua, donde han procedido al cierre de comercios por especuladores.

La tendencia general de control que se establece en el país a propósito del COVID-19 puede tener repercusiones en las relaciones del régimen de Maduro con el sector privado.

En los primeros tres meses de 2020 la inflación acumuló 145,37% – El Nacional – 6 de Abril 2020

El rubro que más aumentó en marzo fue el de los servicios, incluyendo el aseo urbano y el gas doméstico

inflación

La Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional divulgó este lunes los índices de inflación. Señaló que, a pesar de la cuarentena por el coronavirus covid-19, los bienes y servicios siguen aumentando.

«La hiperinflación se mantiene a pesar de la pandemia. La inflación de marzo fue de 21,2% y la inflación acumulada de los tres primeros meses de 2020 alcanza 145,37%», dijo el diputado Ángel Alvarado.

La inflación interanual, es decir, comparando marzo de 2019 con marzo de 2020, se ubicó en 3.365%.

Servicios

Los rubros en los que se presentó el mayor índice inflacionario en mayo fueron los servicios, que se incrementaron 101,1%. Esto incluye el aseo urbano y el gas doméstico.

El transporte fue otro de los sectores con incrementos más notorios; es decir: con 72,2%.

Los servicios en comunicaciones subieron 11,1%.

Alimentos

El diputado agregó que el rubro de alimentos presentó un aumento de 15,5% en el tercer mes, y que la canasta alimentaria para cinco personas supera los 263 dólares.

Venezuela: diagnóstico complejo e incierto porvenir por Pedro Mario Burelli – El Nacional – 7 de Marzo 2020

Pedro Mario Burelli, ex director de Petróleos de Venezuela, indica que los venezolanos, y los extranjeros que quieran ayudar en esta terrible encrucijada, deben abrir los ojos, dejar de soñar con soluciones fáciles para problemas extremadamente difíciles e inclusive irresolubles

Esta es una lista parcial de problemas que no podemos ignorar. Problemas y distorsiones que se han acumulado en las últimas cuatro décadas, y con particular intensidad y malignidad durante la llamada Revolución Bolivariana.

La lista debe ampliarse, y definirse cada elemento con gran precisión, pero espero que este primer esfuerzo sirva como advertencia a quienes dentro y fuera de Venezuela -por desconocimiento, comodidad o complicidad- saltan a conclusiones erradas, simplifican diagnósticos o escenarios, y sueñan con soluciones milagrosas.

El porvenir de Venezuela será regido por todos los problemas que hoy la definen y por la muy compleja interrelación entre ellos.

(Nota: esta lista de problemas o crisis, dividida en grandes categorías, no tiene, a propósito, un orden en particular)

1. Lo humano e inhumano de la crisis

  • Padecemos una crisis humanitaria compleja que lejos de amainar crece cada día y tiene efectos graves a corto, mediano y largo plazo. 1 de cada 3 venezolanos padecen de inseguridad alimentaria, para 2.3 millones de ellos el tema es severo. En su reciente evaluación, el World Food Program de las Naciones Unidas estimó que son más de 9.3 millones los venezolanos necesitados de ayuda alimentaria inmediata. La escasez y/o carestía de las medicinas afecta a una proporción aún mayor de la población, y las estadísticas de muertes por enfermedades que habían sido erradicadas o por falta de fármacos y/o tratamientos son tan escalofriantes como dolorosas.
  • Observamos un aumento vertiginoso de la pobreza extrema y la marginalidad; se puede hablar de la pauperización estructural y extrema de la mayoría de la sociedad venezolana.
  • Se ha producido el colapso en la escolaridad a todos los niveles: preescolar, primaria, bachillerato y universitario. El número de niños fuera del sistema crece cada mes, la calidad de la educación es pésima en todos sus niveles y el Régimen insiste en la indoctrinación ‘chavista” como principal objetivo en primaria y bachillerato. La autonomía universitaria está totalmente vulnerada; el financiamiento a las principales universidades públicas se ha reducido al mínimo.
  • Colapso de la infraestructura social: hospitales, ambulatorios, escuelas, campos deportivos, parques, museos etc. La falta de construcción de planta física nueva, y de mantenimiento de la existente, ha llevado a Venezuela a niveles de calidad de infraestructura de hace 70 u 80 años. En algunos casos no existe operatividad alguna de las instalaciones con el consiguiente desamparo de quienes dependían de ellas.
  • Venezuela ha sufrido el éxodo continuo de profesionales y técnicos, con pérdidas importantes de médicos y enfermeros, maestros y profesores, e ingenieros y científicos de todas las ramas.
  • PDVSA y la CVG han perdido prácticamente toda su gerencia profesional y sus técnicos más cualificados. La Fuerza Armada ha sido diezmada por bajas y deserciones. En total, 5 millones de venezolanos han emigrado desde el 2013. La partida de jóvenes universitarios, y sobretodo aquellos graduados de las mejores universidades, es particularmente preocupante mirando al futuro. Según el World Economic Forum, en el mundo, solo Haití ha tenido una fuga de cerebros mayor que la de Venezuela.
  • Paliar, y luego revertir, la catástrofe humanitaria implica una operación de asistencia internacional con pocos paralelos en la historia ya que el daño y las carencias se extienden por todo el territorio nacional. Los retos financieros, logísticos y de seguridad serán enormes. Los cálculos más optimistas hablan de una fase de ayuda humanitaria sostenida de 9 a 12 meses. Otros calculan años de asistencia humanitaria y apoyo internacional en el delicado campo de la seguridad nacional y ciudadana.
  • El retorno de la diáspora no será tan rápido o completo como muchos pronostican (y todos queremos). Problemas que se destacan en este trabajo harán que el llamado ‘día después’ sea un periodo de mucha inseguridad y precariedad. Quienes han encontrado sosiego y empleo fuera del país difícilmente regresarán a Venezuela hasta no tener evidencia de estabilidad – en el sentido más amplio – y garantías ciertas de sustento económico. El círculo vicioso aquí es que la reconstrucción depende en cierto grado del retorno del talento que continúa emigrando.

2. Los derechos humanos dejaron de ser un derecho

  • Organismo Internacionales y reconocidas ONGs han reportado abusos sistemáticos de DDHH y crímenes de Lesa Humanidad perpetrados por el vasto aparato de represión civil y militar bajo órdenes de un núcleo duro (y sádico) del Régimen hoy de facto. El SEBIN, la DGCIM, la GNB, la Policía Nacional Bolivariana y sobretodo sus Fuerzas de Acciones Especiales o FAES, y la Fiscalía General de la República, son los instrumentadores de esta política y reciben para ello asesoría de los servicios de inteligencia y represión de aliados como Cuba, Rusia e Irán.
  • A pesar de un discurso ‘indigenista’, el Régimen abusa de los derechos de nuestros pueblos indígenas. Sin excepción, todos los pueblos indígenas sufren abandono y desplazamientos forzados. La crisis humanitaria ha afectado a todas las comunidades indígenas y los 34 pueblos indígenas que residen al sur del Orinoco están particularmente amenazados por la violencia y la destrucción del medio ambiente que caracteriza la minería ilegal e indiscriminada. Las matanzas que se han reportado son solo lo más noticioso de una profunda y vergonzosa tragedia que hay que detener cuanto antes.

3. El colapso del Estado y de la institucionalidad democrática

  • La Administración Pública ha sido efectivamente desmantelada. El clientelismo, la falta de profesionalismo, la ausencia de controles y la corrupción resultante han sido factores fundamentales en la quiebra operativa, financiera y moral del Estado y por consiguiente, del país. Como consecuencia, las herramientas administrativas disponibles a un Gobierno de Transición serán limitadas, y será imposible ejecutar una limpieza total en el corto y mediano plazo. Los funcionarios a ser designados por un nuevo gobierno tendrán que convivir con personal redundante, inútil o peor. Esto garantiza que la gestión pública será estructuralmente deficiente y precaria por años. Esta innegable realidad tiende a no estar muy bien calibrada en los planes para el hipotético ‘día después’ que comienzan a abundar dentro y fuera del país.
  • Colapso y desinversión en los servicios públicos y la infraestructura física del país. La planta física asociada a la generación y distribución de electricidad, los sistemas de saneamiento y distribución de agua limpias, las telecomunicaciones y el aseo urbano se encuentran en un estado deplorable, comparable a la de países de muy bajo desarrollo o aquellos abatidos por una guerra. Además, el retraso en inversiones, y el descuido en mantenimiento, afecta a todas las autopistas, carreteras, ferrocarriles, metros, puertos y aeropuertos del país.
  • El colapso de la gestión ambiental es particularmente preocupante por su impacto en toda la sociedad. La irresponsable eliminación del Ministerio del Ambiente, el desmantelamiento de organismos rectores y la corrupción en ejecución de obras, ha resultado en empresas hidrológicas sin supervisión (82% población no recibe agua de forma continua, 75% centros de salud no reciben agua de forma continua), cuencas productoras de agua intervenidas y contaminadas, y los embalses eutrofizados y también contaminados. Recordemos que sin agua no hay país!
  • Debido a la obsolescencia de la infraestructura petrolera y la falta de total mantenimiento y pericia se producen constantes derrames petroleros. Entre el 2010-2019 PDVSA fue responsable de decenas de miles de derrames de crudo y otras sustancias contaminantes del ambiente. Además, las empresas petroleras internacionales que operan en el país tampoco invierten en esta área, debido al desmantelamiento de la institucionalidad de la administración ambiental.
  • Actualmente el país no tiene activado el Sistema Nacional de Protección Civil. La Fuerza Armada no ha sido formada en materia de atención de desastres (Ej. terremotos, deslaves, inundaciones, incendios), tampoco los cuerpos de seguridad ciudadana. No hay planes de reducción de riesgos ambientales y adaptación al cambio climático ni protocolos de contingencia. No hay maquinaria para la remoción masiva de escombros. No hay equipos médico – hospitalarios tales como camas hospitalarias, sillas de ruedas, quirófanos portátiles, plantas eléctricas, camillas, entre otros que se requieren para dotar a edificaciones que pueden funcionar como refugios u hospitales de campaña. No hay capacidad instalada de comunicaciones alternativas, la telefonía móvil es muy vulnerable a la falta de energía eléctrica. En todas las ciudades grandes la población de bajos recursos supera el 60% y la extensión territorial de zonas informales supera el 40%. Estos desarrollos urbanos son vulnerables inherentemente, pero además están emplazados en laderas inestables o lechos de inundación de ríos.

4. El Estado mafioso y el desimperio de la ley

  • Venezuela se consolidó como un emporio para el Narcotráfico en todas sus fases: producción (en base a pasta de coca importada), transformación (en sofisticadas plantas industriales), tráfico y lavado del ingreso, con participación de componentes de la Fuerza Armada y funcionarios del Régimen, incluidos el Sr.Maduro, su esposa y muchos miembros de su Gabinete, además de un sinfín de actores externos. Clasificar al Estado Venezolano como un NarcoEstado es por tanto adecuado: el dinero del narcotráfico además ha comprado, y sigue comprando, a jueces, fiscales, funcionarios públicos, militares, policías, políticos, empresarios y medios de comunicación.
  • La ciudadanía está expuesta a una criminalidad rampante e impune aupada por personeros del Régimen y del partido PSUV, y alcahueteada por fiscales y jueces maleados. Así vemos a megabandas, pranes, trenes, sindicatos criminales, colectivos, la FBL – Fuerza Bolivariana de Liberación, el ELN y las FARC, hacer de las suyas en todo el territorio nacional. La inseguridad resultante es para cientos de miles la razón principal para abandonar el país. (Lamentablemente aun fuera del país los venezolanos siguen siendo presa de bandas criminales).
  • La corrupción endémica y la impunidad sistemática han degenerado en un desmoronamiento de la ética del funcionario público y de la ciudadanía en general. Décadas de impunidad han minado los principios y valores de nuestros conciudadanos y la inmensa crisis que se vive en el país los ha llevado, como a los cubanos, a ‘resolver’ como bien puedan, disponiendo de lo ajeno, y más aún de lo del Estado.
  • Los corruptos de gran escala, es decir individuos que en los últimos 20 años han robado o han hecho fortunas de cientos y miles de millones de dólares, aspiran preservar la impunidad y con ese fin ejercen una influencia desmedida sobre la política en Venezuela.
  • Se pudiera hablar de una Alianza Pro Impunidad (API) que agrupa a civiles y militares, funcionarios públicos, ‘empresarios’ y financieros que por encima de todo quieren preservar su dinero mal habido y su libertad. Para este grupo, la mayor amenaza es el sistema judicial de los EE.UU. por lo cual toda solución en la que Washington lleve la voz cantante es una amenaza que hay que bloquear. La mayoría de las divisiones dentro de la oposición se deben a las maniobras – cada vez más desesperadas – de la API.
  • Continúa el contrabando de extracción con incalculables costos para un Estado que se hace la vista gorda. Los principales rubros: gasolina, gasoil, lubricantes, asfalto y todo tipo de minerales. Los involucrados, sobretodo militares, actúan con el beneplácito o ‘licencia’ del Estado, o directamente como socios de importantes jerarcas del Régimen.
  • Presencia de la guerrilla colombiana a lo largo y ancho del territorio nacional: el ELN y la disidencia de la FARC llenan los vacíos del Estado y en algunos estados o municipios son efectivamente la autoridad única. Sin duda alguna existe una demostrable pérdida de control territorial por parte del Estado a favor de todo tipo de criminales, inclusive estos extranjeros.
  • Como es de esperarse en un Estado Mafioso, observamos el colapso integral del sistema de administración de Justicia y de todo el aparato de seguridad ciudadana. A la cabeza del Tribunal Supremo de Justicia está un criminal convicto cuyas actuaciones son delictivas y en completa sintonía con la nomenclatura del Régimen, que sin excepción está involucrada en múltiples actividades criminales, además de ser todos unos violadores consuetudinarios del ordenamiento constitucional de la República.

5. ‘El Dorado’ se tornó rojo, rojito

  • La explotación minera en todo el país, y en particular al sur del Orinoco, tiene las siguientes características: ilegalidad, depredación del medio ambiente, violencia descarnada, presencia creciente de guerrilleros y mercenarios extranjeros, abusos de DDHH y desplazamiento forzoso de comunidades indígenas, enfermedades/epidemias y desvío o apropiación indebida de minerales o del dinero producto de la venta del material minado. Se puede definir el sur del Orinoco, es decir 61% del territorio nacional, como un medio país fallido.
  • La naturaleza desordenada de la explotación minera al sur del Orinoco está propiciando un conflicto armado por el control de minas que tiene muchos paralelos con los conflictos por minerales en África. Ya se puede hablar de #OrodeSangre #DiamantesdeSangre #TierrasRarasdeSangre y #ColtandeSangre. De no detenerse este conflicto a tiempo, la gobernabilidad futura estaría en peligro, y también la integridad de Venezuela como país. Pasamos del petróleo a los minerales olvidando, parece que a propósito, todo lo aprendido en el sector petrolero, y en la muy exitosa fundación de la empresas extractivas de la CVG.

6. Diversas fuerzas armadas, todas fuera de orden y alineación 

  • Desarticulación de la organización militar con el propósito de lograr la eliminación efectiva de la Fuerza Armada como la Institución del Estado garante de la integridad del mismo, para evitar que se torne en un obstáculo para la consecución de los objetivos ‘políticos’ (o mas bien, criminales) del Régimen. Esto se ha logrado en gran medida desplazando de su control el uso legal de la fuerza del Estado hacia otras organizaciones y actores mejor alineados con los sórdidos objetivos del Régimen, en detrimento de la seguridad de toda la sociedad. La hipertrofia de las FAES y el reciente otorgamiento a la Milicia del rango de Fuerza dentro de la organización militar actual son prueba de esta peligrosa estrategia.
  • Se fracturó la línea de mando de la FANB y se pulverizaron la misión, la visión y los valores una vez compartidos. Eso y la participación creciente de la elementos de la FANB en actividades ilícitas convierten a esta organización militar en parte medular de la crisis y no de su solución. La posibilidad de un gran conflicto interno está latente en un país donde se militarizó la administración pública, se politizó a la Fuerza Armada, se fragmentó el monopolio de la fuerza y se criminalizaron la organización militar y las policías.
  • La reestructuración geográfica de las FANB en ZODIs y REDIs ha creado caudillos militares regionales que se ocupan de actividades económicas legales e ilegales, ejerciendo además control político-social en esos territorios implicando esto la disolución acelerada del Estado-Nación como está concebido hasta ahora. En algunos escenarios de conflicto podríamos ver al país fraccionado regionalmente con fuerzas militares, y otros elementos armados también por el Estado, enfrentados y controlando diferentes áreas del territorio nacional.
  • Hugo Chávez cambió la doctrina militar de Venezuela y luego cambió los requisitos de entrada a las diferentes academias militares, cambió el pensum de estudio de las mismas a una combinación de marxismo, castrismo y chavismo que poco tiene que ver con la formación de profesionales militares. Además no solo se aumentó el número de alumnos admitidos, sino que se aumentó el número de mujeres sin cuidado alguno a las distorsiones que ello pudiera traer en la disciplina y moral de la institución armada. Un reto inmediato de la Transición será qué hacer con los institutos de formación militar y todos los cadetes que cursan estudios en ellos.
  • La reinstitucionalización de la FANB será una tarea urgente y delicada para un Gobierno de Transición cuya estabilidad y duración, no solo va a depender de la atención a la grave crisis humanitaria y económica, sino que se verá amenazada desde el día 1 por un complejo problema de seguridad interna con grandes posibilidades de fragmentación territorial que pudiera implicar, en el corto plazo, la disolución del Estado, tal como lo conocemos actualmente, motivado por los múltiples y perversos intereses internos en pugna, e intereses internacionales ya en juego dentro de nuestro territorio. Vale advertir que los recursos humanos que se requerirían para reconfigurar la organización militar no pueden salir del seno de una organización tan desdibujada y corrompida.

7. La economía y sus infinitas distorsiones

  • Profundos desequilibrios macroeconómicos han destruido la capacidad de planificar, invertir y ahorrar. Muy pocos países han vivido una crisis de esta magnitud (caída acumulada de 75%+ del PIB en 5 años) y complejidad (no hay un solo sector sano en la economía), y ningún otro la ha sufrido adrede y sin propósito de enmienda.
  • La hiperinflación finalmente destruyó al Bolívar que para todos los efectos dejó de tener valor y por lo tanto dejó de ser moneda de circulación aceptada. Esto le resta al Estado, si tuviera esa intención, toda capacidad de corregir las principales distorsiones macroeconómicas.
  • La súbita -y no oficializada- dolarización de la economía está asociada con una estrategia deliberada de permitir a cárteles y mafias locales e internacionales lavar en Venezuela – sin restricción alguna – fondos provenientes de negocios ilícitos y la corrupción. Esto trae consecuencias tóxicas para el país. Por un lado crea una suerte de apartheid basado en acceso o no a divisas, y a la vez garantiza que en el tiempo los activos principales del país (empresas, concesiones, bienes inmuebles y tierras) caerán en manos de estas organizaciones criminales y de quienes por años han saqueado al país. A este paso el país será feudo exclusivo de criminales.
  • La República de Venezuela y PDVSA están en default en todas sus deudas externas e internas, y en pagos resultantes de litigios y de otras acreencias con socios. El monto total de la deuda, estimado en $160Bn, corresponde aproximadamente a 240% del PIB.
  • Años de desinversión, falta de mantenimiento, nacionalizaciones caprichosas, éxodo de dueños y empleados, y el colapso en la demanda han destruido la capacidad productiva del sector privado, con el consiguiente colapso en la generación de empleo. Hoy sobreviven 2.000 empresas de las 12.500 que había en enero de 1999.
  • Venezuela es el único país que ha perdido deliberadamente la capacidad de autoabastecerse en alimentos teniendo todas las condiciones para producir la mayoría de sus necesidades. La destrucción de la actividad ganadera, agrícola, agroindustrial y pesquera es casi total. La pérdida de soberanía alimentaria, y la hambruna resultante niegan al chavismo, por sí solas, toda bondad.
  • El sector financiero, y en particular la banca comercial, se redujo, aún más, como porcentaje del PIB y quedó a la merced de un Estado que no la interviene, pero que si la asfixia. La banca, poco rentable, descapitalizada y desactualizada tecnológicamente, enfrenta hoy un encaje legal que elimina cualquier posibilidad de emitir préstamos, y la pérdida de valor y confiabilidad del Bolívar desincentiva los depósitos de sus clientes que hoy lo que requieren son servicios de custodia para divisas en efectivo que son su modo de pago y único mecanismo de protección frente a la continua depreciación del mal llamado Bolívar Soberano.

8. Degollaron a la gallina de los huevos de oro, y a las demás también

  • Finalmente se dio el muy anunciado colapso total de PDVSA y del sector petrolero. En este sector la recuperación se hará difícil por lo complejo que será garantizar la seguridad jurídica y física en una eventual transición; por lo extenso de la destrucción operativa y administrativa de PDVSA; por los planes de producción de nuestros principales competidores y de países vecinos; por la calidad de nuestro petróleo más abundante, y por estar entrando el mundo en lo que podría ser el final del ciclo de los hidrocarburos.
  • La competencia ha sido y será feroz. En 1998 una guerra de precio iniciada por Arabia Saudita llevó al colapso de los precios del crudo en los mercados internacionales. La cesta Venezolana llegó a valer $7.50 en promedio siendo nuestro ‘break-even’ fiscal $10.35. Esa crisis, mal manejada por el gobierno del Presidente Caldera, tuvo mucho que ver con la elección de Hugo Chávez al final de ese año. Arabia Saudita triunfó al suspender Chávez la política de Apertura y el proyecto de Orimulsión. Rusia pasó de producir 4.6 MMBD en 1999 a 11.2 MMBD hoy. Venezuela que debería estar produciendo 6.0 MMBD solo produce 720 MBD. El país con las mayores reservas de petróleo ha quedado marginado por la estupidez de Hugo Chávez y sus ‘asesores’ petroleros, la impericia resultante del despido de 21,000 profesionales y técnicos de PDVSA en el 2003, por la corrupción rampante, y por la astucia de nuestros competidores que han sabido aprovechar todos estos imperdonables errores.
  • No existe sector alterno que pueda contribuir lo que el petróleo ha contribuido a la economía y al desarrollo de Venezuela por casi un siglo. Aun si se atrae inversión al sector, la recuperación será lenta y la necesidad de inversión hará que el sector consuma muchos más recursos de los que en el corto o mediano plazo puede generar para el Fisco. Esto nos obliga a imaginar un país con un ingreso per cápita muy bajo, es decir, mucho más pobre y por lo tanto proclive a sufrir aún mayor penuria y el continuo desangre de la emigración.
  • Colapso absoluto del resto del aparato productivo del Estado, y en particular de la empresas de la CVG, debido a la inepta gerencia, agobiante politización y desmedida corrupción. Esto también afectó a todas las empresas nacionalizadas por el Gobierno de Hugo Chávez, incluidas las más simbólicas: CANTV, EDC, CEMEX, Sidor y Sivensa.

9. Relaciones turbias y peligrosas

  • Existe una compleja relación con dos super potencias: China y Rusia. Con la primera existe una deuda importante que habrá que renegociar, y con la segunda una multitud de vínculos poco transparentes que tocan sectores claves como petróleo, gas, minería y la FANB. Estas relaciones hacen a estos dos poderes lejanos actores importantes en el futuro de Venezuela. Es difícil predecir qué actitud tomarán Beijing y Moscú en una transición eventual donde es previsible que los Estados Unidos y sus aliados jugarán un rol protagónico.
  • Desde el 2006 las FANB se han reequipado con material bélico de fabricación rusa. Esto obliga a mantener una relación en el corto y mediano plazo con un país cuyos objetivos y valores pueden estar en completa contradicción con los de un Gobierno de Transición o un gobierno democrático resultado de un eventual evento electoral. Invertir fondos para sustituir sistemas de armamento ruso por el(los) de otro(s) país(ses) no parece ser prioridad dadas las múltiples necesidades apremiantes del país. De todos modos habrá que definir en su momento si es prioridad política (y si es viable) romper este vínculo.
  • La penetración cubana ha trastocado los sistemas de educación, de salud, de registros y notarías, de identificación y de seguridad e inteligencia, y ha contribuido a ideologizar a jóvenes y a elementos diversos de la sociedad y la política. Mientras el castrismo se mantenga en el poder en La Habana habrá que prever el deseo de controlar el destino de Venezuela por las buenas, las regulares o las malas. Todo escenario futuro del país será afectado por una Cuba comunista necesitada de mucho de lo que Venezuela le ha dado desde el 2002.
  • En el intento desesperado por mantenerse en el poder, el Régimen de facto, y sus principales jerarcas, han optado for reforzar alianzas políticas, de negocios y criminales con un sinfín de actores externos. Desde las relaciones con Siria e Irán – que son poco transparentes pero muy peligrosas, a los negocios auríferos con Turquía y los Emiratos Árabes, al extraño acercamiento con la hiper sancionada Norcorea y el creciente rol de mafias o cárteles colombianos y mexicanos en la cadena de explotación y exportación de oro (Ej. el mercurio que se usa para la minería ilegal del oro viene de México y es el Cartel de Sinaloa quien monopoliza esas ventas; o que un porcentaje importante del oro sale del país vía Colombia y de allí se exporta como oro del país vecino). No es difícil visualizar en un futuro cercano una estructura de poder económico, político y territorial en el país que incluya a ciertos de estos ‘aliados’ que se han posicionado o bien a lo largo del período chavista, o en estos meses de usurpación y desesperación de Nicolás Maduro.
  • Finalmente, la precariedad institucional contribuye a una pérdida de capacidad de defender los intereses del país en general. Un ejemplo particularmente serio es el litigio fronterizo con una Guyana cuyas circunstancias cambian radicalmente al comenzar la explotación petrolera en aguas en disputa. En general la recuperación de la soberanía será compleja al tener que lidiar con países y grupos irregulares que se sienten con derechos adquiridos tras años de alegre convivencia con el chavismo.

10. Es la politica, ¡estupido!

  • El colapso del andamiaje político – partidos, líderes y prácticas – no solo no se ha resuelto, sino que se ha profundizado desde el 99. Los partidos no son mucho más que logos y colores. La política está muy desprestigiada.
  • El financiamiento de la política no es transparente y hay evidencia de que los grandes financistas de algunos partidos, y de muchos políticos, son individuos cuyas fortunas son mal habidas y están en la mira de autoridades judiciales de diversos países. Además, es bastante probable que el narcotráfico busque penetrar, o haya penetrado, los círculos opositores (es lo que han hecho en otros países).
  • El liderazgo político es deficiente en muchos sentido La brecha entre la capacidad y experiencia de nuestra dirigencia política y los retos que presenta el país son extremos. Por si sola esta brecha nos hace ser pesimistas sobre la conducción del país en el futuro inmediato. Dicho esto, existe en la generación de políticos jóvenes, incluido el Presidente (E) Juan Guaidó, un compromiso con el país y una sorprendente valentía que son razón para que muchos no pierdan las esperanzas.
  • La demostrable escasez de talento y experiencia en los cuadros de la política opositora hacen difícil imaginar una transición exitosa. Son más de 9.000 puestos claves que habrá que llenar en un gobierno Si ese gobierno no incorpora en los niveles más altos a profesionales y técnicos independientes podemos predecir su fracaso cuasi inmediato.

11. Las expectativas y el desencanto como variables

  • Finalmente, la crisis de expectativas que se avecina puede tener un impacto sobre la gobernabilidad, sobre la paz y sobre la recuperación del país tan o más grande que problemas tangibles, o físicos, antes descritos. En estos 21 años el país se ha desdibujado con discursos, planes y ejecutorias que obligan a replantearse el tipo de país que es viable a futuro.
  • Quienes simpatizan con el chavismo tendrán que entender que el manejo irresponsable de un boom de precios del petróleo no es un modelo repetible, factible o deseable. Hay quienes creen que hay un ‘chavismo bueno’ que puede retornar y paliar la penuria. En realidad vendrán años de vacas flacas y crecimiento dentro de limitaciones impuestas por las limitadas fuentes de financiamiento que estarán a nuestro alcance. La supervivencia de algo llamado ‘chavismo’ implicaría o bien un conflicto continuo y destructivo, o el abandono de mucho del pensamiento y líneas de acción de Hugo Chávez Frías.
  • Para los opositores, amarrados unos al llamado ‘Plan País’ y otros a un pasado hoy sepultado bajo las ruinas de la República Bolivariana, también habrá decepciones. El llamado ‘Plan País’ es un ejercicio noble fundamentado en escenarios poco probables donde se han omitido problemas que parecen haber ahuyentado a sus creadores. Temas como la criminalidad rampante, la Fuerza Armada y las amenazas a la seguridad nacional e integridad territorial, que tienen importancia vital a la hora de hablar del ‘día después’ y de una posible Transición, no han sido abordados con seriedad. El país petrolero donde el Estado reparte entre treinta millones la renta que doce mil producen no es repetible, ni deberíamos buscar repetirlo.

Conclusiones

  1. Siempre que se enfrentan tantas crisis ineludibles, el éxito está en definir y abordar prioridades con una lógica fácil de compartir y que se pueda validar con éxitos tempranos. Cada actor en la sociedad tiene su propio esquema de prioridades, pero le corresponde al liderazgo político (ese que lamentablemente hemos descrito como deficiente) armar un plan basado en grandes consensos y respaldado por equipos de expertos (venezolanos dentro y fuera de Venezuela e internacionales). Para ello es indispensable contar con apoyo internacional muy concentrado o especializado que contribuya a generar esos éxitos tempranos sobre los cuales se construirán las fases sucesivas del plan. Hay que generar confianza y compromiso colectivo para fortalecer el piso político y ganar de los ciudadanos la comprensión y paciencia que se requieren para atacar progresivamente, y no simultáneamente, este aterrador cúmulo de problemas.
  2. Utilizando el símil de un paciente con muchas dolencias, debemos abordar aquellas que son fatales antes que las que son de menor gravedad o urgencia. Un tumor etapa 4 en el cerebro con alto riesgo de metástasis siempre tendrá precedencia sobre un diagnóstico de colesterol muy alto o un fuerte dolor causado por el rompimiento del menisco en una rodilla.
  3. Los venezolanos, y los extranjeros que nos quieran ayudar en esta terrible encrucijada, tenemos que abrir los ojos, dejar de soñar con soluciones fáciles para problemas extremadamente difíciles e inclusive irresolubles. Si hacemos el diagnóstico correcto podemos sacar del quirófano a los médicos y enfermeros que nada saben de lo que nos está matando como individuos, como sociedad y como país. Hasta ahora los problemas se han agravado porque hay mucha ignorancia e improvisación tanto dentro como fuera de Venezuela. Un diagnóstico correcto y consensuado debería poner fin a esta absurda y costosa pérdida de esfuerzos y tiempo.
  4. Luego de siete años debemos concluir que ninguno de los problemas puede ser solucionado con Nicolás Maduro y sus secuaces en el poder o como parte de una aberrante coalición. Por lo tanto, tenemos que imaginar que la tarea de reconstrucción es posterior a la salida del poder de quienes hoy lo usurpan.
  5. El riesgo es que al salir Maduro del poder las prioridades la definirán un sin número de conflictos con elementos armados dispuestos a todo para sabotear o ponerle fin a un nuevo gobierno. Este escenario de conflicto, que es tan previsible como inevitable, generará más caos, dolor y éxodo. Sería prudente que el caso base que usemos contemple este riesgo y no un optimismo pueril, ergo, irresponsable.
  6. La reconstrucción de Venezuela será una costosísima tarea de una o dos Para ello debemos contar con el sostenido apoyo de la Comunidad Internacional en un sinfín de áreas. Debemos entender que en alguna de ellas el nivel de inherencia de extranjeros en nuestros asuntos domésticos será muy grande. Esto lo tenemos que asimilar sin reservas. Un país no es soberano, ni independiente, si no se puede alimentar o sanar a sí mismo, si no tiene recursos propios para rescatar sus sectores claves, si su población está indefensa frente a mafias de todo tipo, y si el Estado está arruinado bajo cualquier definición del término. La recuperación de nuestra autonomía, de nuestra independencia y de nuestra soberanía es una tarea adicional, pero primero tenemos que ponernos de pie y ganar algo de fuerza como sociedad.
  7. Venezuela tiene su futuro a riesgo. Llegamos aquí por la indolencia de unos y la criminalidad de otros. No hacer nada al respecto sería desastroso. Lo que hagamos estará lleno de riesgos adicionales y jamás tendremos una garantía de éxito. El reto es asumir de un vez la tarea de hacer país y para eso tenemos que dejar de hacer mucho de lo que llevamos años haciendo.

Cuentas en divisas en Venezuela: ¿Un impulso crucial a la dolarización de facto? por Víctor Salmerón – ProDaVinci – 27 de Febrero 2020

 
Cuentas en divisas en Venezuela: ¿Un impulso crucial a la dolarización de facto?

Tras dos años en los que la hiperinflación pulverizó a la moneda venezolana, el dólar se convirtió en la referencia para calcular los precios y en un medio de pago empleado a diario. Cumplida esta etapa, ha comenzado un proceso determinante para profundizar una dolarización no decretada por el Gobierno pero que opera de facto: la banca comienza a jugar.

Estudios del Fondo Monetario Internacional como Monetary Policy in Dollarized Economies o Monetary Policy under De Facto Dollarization del economista Peter Bofinger, indican que a mediados de los años noventa, en países donde la hiperinflación destruyó la confianza en la moneda como Perú, Bolivia, Nicaragua y Camboya, la dolarización de facto se profundizó, entre otras cosas, gracias a que los depósitos en dólares llegaron a representar al menos la mitad de las captaciones de la banca y una porción relevante en el portafolio de créditos.

Los bancos venezolanos comienzan a captar dólares, amparados en la norma vigente, el Convenio Cambiario 1, el cual les permite ofrecer cuentas en moneda extranjera, pero el proceso es incipiente. Cada día, comercios como supermercados, farmacias y ferreterías, al igual que una lista creciente de empresas, envían camiones blindados con sacos de dólares a oficinas bancarias de las principales ciudades del país.

Los bancos guardan sacos de dólares en sus bóvedas y ofrecen a sus clientes el servicio de custodia, es decir, los dólares quedan guardados en las bolsas que traen los camiones y formalmente no ingresan como depósitos. Para permitir algún grado de movilidad, los bancos crean “cuentas custodia” y permiten que entre clientes del mismo banco se transfieran dinero de un saco a otro, registrando las transacciones.

Además, los bancos ofrecen a los clientes que tienen cuentas custodia y necesitan bolívares, la posibilidad de vender parte de los dólares en el mercado cambiario formal. También es común que las agencias bancarias se utilicen para repartirles dólares en efectivo a empleados que reciben bonos como complemento del salario.

Por las cuentas custodia las empresas y los comercios no reciben intereses, al contrario, pagan una comisión mensual de 2% sobre el dinero que tienen en las bóvedas de la banca. No obstante, un número reducido de empresas ha comenzado a utilizarlas para otorgar créditos de corto plazo a empresas urgidas de divisas, a fin de obtener beneficios.

La otra modalidad son las cuentas corrientes en dólares y euros que les permiten al cliente realizar pagos en divisas a clientes del mismo banco con una cuenta similar. Un detalle relevante es que como la mayoría de las entidades financieras internacionales han dejado de prestar el servicio de corresponsalía, es difícil transferir los fondos de una cuenta en dólares en Venezuela a una cuenta en el exterior.

Desde los años 80, cuando la economía sustentada en la renta petrolera comenzó a dar signos de debilidad, la mayoría de los venezolanos con capacidad para ahorrar han optado por comprar dólares y depositarlos en el exterior. La falta de bancos corresponsales que canalicen la transferencia de fondos complica la posibilidad de que alguna cantidad de estas divisas ingrese a las cuentas en Venezuela.

Fuentes explican que la mayoría de los dólares en efectivo que circulan en Venezuela han ingresado por familias que traen divisas en efectivo desde el exterior o ya las tenían desde la época del control de cambio, una porción de las remesas, exportaciones de oro, contrabando -en especial de gasolina a Colombia- y en alguna medida, de actividades ilícitas.

Además, todas las semanas el Banco Central de Venezuela vende euros en efectivo a través del sistema financiero. La semana pasada vendió dólares en una operación que aún no se sabe si será recurrente.

El reto para la banca es contar con mecanismos de control, a fin de evitar que divisas provenientes de operaciones ilícitas ingresen al sistema financiero.

La expansión

En un entorno donde el Gobierno ha reducido al mínimo el crédito bancario con el objeto de contener la inflación, las comisiones por servicio se han convertido en la principal fuente de ingresos de los bancos; por lo tanto, desarrollar productos que capten dólares y permitan movilizarlos es la prioridad en un sistema financiero ávido de obtener una porción de la creciente dolarización de las transacciones.

De acuerdo con un estudio realizado por Ecoanalítica, que durante la primera semana de febrero de este año registró 15.952 transacciones en 258 comercios de las diez principales ciudades del país (Caracas, Maracay, Valencia, Barquisimeto, Maracaibo, Margarita, San Cristóbal, Mérida, Puerto Ordaz y Porlamar) 55,7% de las personas pagó con dólares, 35,7% con bolívares y el resto con otras monedas como euros y pesos colombianos.

Asdrúbal Oliveros, director de Ecoanalítica, explica que “por ahora estamos viendo cuentas custodia y cuentas corrientes intrabancos; esto se va a extender a cuentas que permitan movilizar el dinero de un banco a otro, y no es descabellado que la banca comience a prestar sobre esas divisas”.

El estudio realizado por Ecoanalítica indica que en 8 de cada 10 transacciones las personas cancelan con dólares en efectivo, por lo tanto, existe un amplio margen para ofrecer medios de pago a través de la banca.

Arelys Pérez, vicepresidente de banca de personas del Banco del Caribe, entidad financiera que recientemente comenzó a ofrecer cuentas corrientes en dólares y euros, no observa lejano el día en que la banca venezolana ponga en funcionamiento un sistema que permita realizar pagos en divisas de un banco a otro.

“Creo que es algo que debe ocurrir, no voy a decir a corto plazo, pero a mediano plazo veo muy factible que la banca tenga un suichetransaccional en divisas”, dice.

Las consecuencias

La dolarización de facto, en la que el dólar gana peso en la economía pero convive con una moneda que el banco central continúa emitiendo, como es el caso del bolívar, genera impactos en distintos frentes.

Teóricamente las cuentas en dólares podrían facilitar el ingreso al país de divisas que los venezolanos tienen depositadas en bancos del exterior, algo que por ahora luce muy lejano, y ayudar a preservar el valor de los depósitos en el sistema financiero y elevar la intermediación mediante la entrega de créditos en dólares.

La dolarización parcial también genera problemas para las autoridades, en especial al Banco Central, que solo puede controlar la fracción en bolívares de la cantidad de dinero en la economía, es decir, la herramienta de la política monetaria pierde efectividad.

Al mismo tiempo, estudios del Fondo Monetario Internacional indican que “en un esquema de sustitución monetaria aumenta considerablemente la volatilidad del tipo de cambio porque puede haber cambios frecuentes e inesperados en el uso de la moneda doméstica y el dólar para realizar transacciones. Debido a que ambas monedas son usadas para el mismo propósito, existe un gran número de razones, difíciles de identificar, por las cuales los agentes económicos quieran trasladarse del uso de una a otra, aspecto que genera volatilidad en el tipo de cambio”.

Otro factor a tomar en cuenta es que la devaluación de la moneda impacta la capacidad de pago de los clientes que no tienen ingresos en dólares, algo que incrementa el riesgo de una mayor morosidad en caso de que la banca comience a otorgar créditos en divisas en volúmenes relevantes.

Las autoridades venezolanas han tomado medidas para impulsar la relación entre el dólar y los créditos de la banca. El 21 de octubre de 2019 el Banco Central emitió una resolución que relacionó a los créditos comerciales, la categoría que incluye préstamos al comercio y el financiamiento de corto plazo, con la fluctuación del dólar.

La resolución tiene como consecuencia que el monto a pagar por capital e intereses aumenta si el precio del dólar sube en el mercado oficial y se mantiene igual si el dólar desciende.

Desdolarizar

La principal causa de la dolarización de facto es una inflación elevada que destruye la confianza en la moneda propia, por lo tanto, podría pensarse que una vez se logra controlar la inflación es fácil acabar con la influencia del dólar, pero la historia indica que salir de la dolarización es un proceso largo y complicado, aun en países que implementan ajustes exitosos.

Luis Zambrano Sequín, miembro de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, explica que “una vez que una economía se dolariza, desdolarizarla es un problema. La sociedad se va estructurando y conformando sobre la base de la dolarización. Perú tiene 15 años tratando de desdolarizar su economía y Colombia ha comenzado a hacerlo”.

“La única forma de desdolarizar es ganando credibilidad, haciendo política económica correcta, teniendo disciplina fiscal, ganando prestigio, recuperando la credibilidad en la moneda y eso no sucede de la noche a la mañana, es un proceso muy lento”, dice Luis Zambrano Sequín.

Asdrúbal Oliveros señala que “la dolarización está en unos niveles difíciles de revertir, aunque en economía muy pocas cosas son irreversibles; pero hemos llegado a un nivel donde buena parte de las transacciones del retail se están haciendo en dólares o monedas distintas al bolívar, esto dice que la pérdida de confianza en la moneda local es muy significativa”.

Por la fuerza

Hasta el momento, el gobierno de Nicolás Maduro ha optado por convivir con la dolarización de facto, pero la historia registra episodios en los que súbitamente se ha intentado revertir el proceso por la fuerza. En noviembre de 1982 las autoridades bolivianas convirtieron de manera forzosa los dólares depositados en la banca a pesos bolivianos, y en agosto de 1985 el entonces presidente del Perú, Alan García, ordenó convertir a moneda nacional los depósitos en divisas, que representaban 58% de las captaciones de la banca.

El 14 de febrero, Nicolás Maduro explicó que la libre circulación del dólar ha ocurrido en una “economía de guerra”, por el impacto de las sanciones de Estados Unidos y agregó que es necesario debatir “¿hasta dónde nos están llevando a un capitalismo salvaje y qué debemos hacer para preservar el modelo humanista, el modelo socialista?”.

Inmediatamente agregó: “Quiero que el pueblo opine, vamos a hablar claro, qué piensa el pueblo del tema de la dolarización, cuáles son las soluciones, cómo canalizarlo en esta etapa de guerra de resistencia, en esta etapa tan dura y difícil, qué elementos positivos tiene, qué elementos deben regularse, qué elementos no deben regularse”.

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