elecciones7Oenbilbao

Punto de encuentro de Venezolanos votantes en Bilbao

Archivos por Etiqueta: Hidrocapital

La destrucción de El Guapo 20 años después por Norberto Bausson – El Universal –

El ingeniero Norberto Bausson en su artículo recuerda lo ocurrido en la tragedia del año 1999, cuando se desbordó la represa El Guapo, en el estado Miranda

Los hechos acontecidos veinte años atrás con la desgracia de Vargas y la destrucción del Guapo marcan una huella indeleble en el venezolano.

Lo ocurrido en ese diciembre fatídico cuando se desarrollaba además un evento político que tenía su clímax el día 15, marcó el inicio de la destrucción de las empresas públicas, porque los dirigentes se dieron cuenta que pasara lo que pasara, ellos, los responsables, no tendrían que pagar por nada y así su transcurrir al frente de cualquier empresa era solo un trabajo con juguetes, siendo el mayor de todos estos corotos el país.
Aquel diciembre: recibí una llamada de la Ing. Arelis Loaiza el día 15 en horas de la tarde donde muy preocupada me informaba que las condiciones del embalse El Guapo eran críticas y ante su insistencia le sugerí que le indicara al operador de guardia de Control Caracas, centro de operaciones de HIDROCAPITAL, que me llamara. A los minutos recibí la llamada e inmediatamente me di cuenta que los preocupados éramos nosotros y no la empresa. El operador de guardia no estaba ni por lejos al tanto de la grave situación: no fue capaz en esa llamada, en ese momento, de indicarme los niveles de los últimos días en flagrante demostración de desidia, reflejando lo insignificante que era para los dirigentes de HIDROCAPITAL ese problema. Lo increpé y le exigí que ordenara la información y me volviera a llamar.
En unos minutos recibí la nueva llamada y luego de un rápido análisis y una nueva consulta con Arelis, decidí llamar al Gobernador Enrique Mendoza. Me atendió su asistente, Oscar Pérez hoy exilado, a quien le advertí lo grave de la situación pasándome al gobernador de inmediato a quien le comenté ʺcreo es la primera vez que una represa de esa magnitud va a fallar en Venezuelaʺ. Se quedó cavilando y luego de unos segundos me repicó: como compruebo eso ?.
Le sugerí que sobrevolara el embalse y se fijara detenidamente en la condición del aliviadero. Inmediatamente voló en helicóptero al sitio y en una media hora me llamó comentándome que el aliviadero no se veía y que solo pudo observar un torrente bajando por el estribo izquierdo. Le sugerí la evacuación inmediata, el desalojo de toda la zona entre el Guapo y Rio Chico, recomendación ejecutada con la más eficiente maniobra trasladando esa tarde-noche toda la logística de la gobernación de Miranda a la zona y en alarde de sacrificio desarrollar el plan que le salvó la vida a miles de personas.
Al día siguiente, 16 de diciembre del 1999, a las 3:40 pm se produjo el desastre. Una ola gigantesca, como ariete fulminante, emergió del embalse y se llevó a su paso todo lo que existía. Según el mismo Gobernador impresionantes escenas vio desde los aires.
Después de todo esto corrobore como la desidia, irresponsabilidad, ignorancia, y sobre todo la arrogancia chavista eran los padres de este desastre minimizado por la acción milagrosa del Gobernador.
El caso lo llevé inicialmente al Colegio de Ingenieros comandado por el hijo de Miquelena, Adolfo, quien nunca contestó las solicitudes de investigación del caso, y un día me comentó que él quería hacer un trueque: que yo lo ayudara a ser presidente de HIDROCAPITAL y el me colaboraba porque su fin era destruir ese grupito…..Mandé para allá lejos a esa mancha de la ingeniería. También los denuncié en la fiscalía y en la contraloría y me di cuenta que estaba frente a una mafia bien organizada que abusaba del poder sin cortapisas.
Enterrar estos hechos siempre fue un objetivo del chavismo y lograr esa meta parcialmente les ha salido caro: se robaron pruebas, pagaron a grupos de ingenieros que los defendieran con contratos onerosos, hicieron de todo por mantener la mentira.
La verdad nunca he escrito en primera persona porque me parece inapropiado pero quería dejar este testimonio veinte años después, mantener viva la llama de la justicia que algún día se hará presente en este caso.

Se derrumba el sistema de agua en Venezuela por Anatoly Kurmanaev e Isayen Herrera – The New York Times – 19 de octubre 2019

Para comprender hasta qué punto se ha deteriorado, The New York Times realizó pruebas y encontró niveles peligrosos de bacterias.
La casa de ladrillos en las afueras de la capital de Venezuela está llena de bañeras, jarras, ollas, y tobos. El agua que contienen debe durar a una familia de ocho personas durante una semana, pero no es suficiente para lavarse o enjuagarse con frecuencia, por lo que la cocina está llena de ollas grasientas y el olor rancio a orine predomina en casa.
Y ningún intento de tratar el agua, lo que hace que la diarrea y los vómitos ocurran regularmente.
“Prácticamente vivimos en el baño”, dijo la madre de la familia, Yarelis Pinto. Su hija embarazada, Yarielys, estaba sentada cerca, pálida e indiferente, recuperándose de su último episodio de diarrea a solo un mes del parto.

En Venezuela, una economía en ruinas y el colapso de la infraestructura estatal básica significa que el agua llega de manera irregular, y beberla es una apuesta cada vez más riesgosa. Según la Organización Mundial de la Salud, la tasa actual de mortalidad infantil por diarrea en Venezuela, que está estrechamente relacionada con la calidad del agua, es seis (6) veces mayor que hace 15 años.

El gobierno dejó de publicar datos oficiales de salud pública:

Pero el gobierno dejó de publicar datos oficiales de salud pública hace años.
Así que The New York Times encargó a los investigadores de la Universidad Central de Venezuela para que efectuaran el estudio de calidad del agua que habían realizado regularmente para el acueducto Metropolitano desde 1992 hasta 1999.
Los científicos descubrieron que cerca de un millón de residentes estaban expuestos a aguas contaminados. Esto los pone en riesgo de contraer virus transmitidos por el agua que podrían enfermarlos y amenazar la vida de los niños y los más vulnerables.
“Esta es una epidemia potencial”, dijo José María De Viana, quien dirigió el servicio de agua de Caracas, Hidrocapital, hasta 1999. “Es muy grave. Es inaceptable “.
En el último estudio, se tomaron 40 muestras de los principales sistemas de agua de la capital y se analizaron para detectar bacterias y cloro, lo que mantiene el agua segura. El estudio también probó las fuentes de agua alternativas utilizadas por los residentes de la ciudad durante los cortes de suministro.
Un tercio de las muestras no cumplió con las normas nacionales.

El gobierno no ha emitido ningún alerta de saneamiento:

Esto debería haber requerido que Hidrocapital emitiera una alerta de saneamiento, de acuerdo con las propias regulaciones internas de la empresa. Pero el gobierno de Venezuela no ha emitido ninguna alerta al menos desde que el Partido Socialista del presidente Nicolás Maduro asumió el poder hace 20 años.

“El mayor riesgo para la salud que vemos en este momento es el agua: agua y saneamiento”, dijo el jefe de la Federación Internacional de la Cruz Roja, Francesco Rocca, a periodistas extranjeros esta semana, refiriéndose a Venezuela.

La economía estancada de Venezuela cayó en picada en 2014, cuando un colapso en los ingresos de exportación de petróleo de la nación expuso el fracaso de las desastrosas políticas de control de precios y divisas de Maduro. La economía ha explotado desde entonces, con Venezuela perdiendo dos tercios de su producto interno bruto y al menos el 10 por ciento de su población.
Los portavoces de Hidrocapital, el ministerio de agua de Venezuela y el ministerio de información no respondieron preguntas sobre la calidad del agua potable en la capital.
 
Los riesgos que plantea la mala calidad del agua son particularmente amenazantes para una población debilitada por la escasez de alimentos y medicamentos. Pero el problema atraviesa la división social, política y geográfica de la capital, afectando a comunidades y barrios pobres, áreas que apoyan a la oposición y a los leales al gobierno.
En Terrazas del Ávila, un barrio de clase media cuya agua, según el estudio, estaba contaminada con bacterias fecales, los residentes compran jarras de empresas privadas para cocinar o beber, dijo Juan Carlos Castro, un médico y líder de la comunidad.

“Esto no es agua potable”, dijo sobre su agua del grifo. “Es un peligro para la salud pública”.

Pero comprar agua es un lujo en los barrios marginales vecinos, donde muchos sobreviven con el salario mínimo de Venezuela de $ 8 al mes.
Durante los apagones regulares y los cortes de agua, la familia de Aleyda Sabino en el barrio pobre de Carapita camina hacia un arroyo cercano para obtener agua. Tiene una enfermedad renal y está bajo la orden del médico de beber mucha agua todos los días. Ella trata de hacerlo, aunque beber del arroyo a menudo provoca fiebre, vómitos y diarrea.

“Siento que me enfermaré si bebo el agua y enfermaré si no lo hago”, dijo. Hervir el agua requiere gas para cocinar, otro lujo que es inaccesible para muchos.

En general, el nuevo estudio mostró una disminución significativa en la calidad del agua de la ciudad en las últimas dos décadas.
Construido con los ingresos del petróleo por los gobiernos anteriores, el sistema público de agua de Caracas fue una vez una hazaña de ingeniería, bombeando 5 millones de galones de agua por segundo a miles de pies hacia el valle de montaña de la ciudad a través de acueductos complejos y cientos de millas de tuberías.
El sistema era parte de una amplia inversión en infraestructura pública. El gas de cocción de la ciudad, su deslumbrante metro salpicado de arte vanguardista, sus autopistas elevadas y sus rascacielos de viviendas públicas fueron ejemplos de modernidad en el continente descuidado y volátil.
Foto: Meridith Kohut for The New York Times
 
Pero mientras que el resto de Sudamérica realizó mejoras dramáticas en el acceso al agua potable en las últimas dos décadas, los avances de Venezuela se vieron afectados por la falta inversión, la mala gestión y seis años consecutivos de una economía bajando en espiral.
El colapso de los servicios de agua se ha acelerado en los  dos últimos años, según encuestas realizadas por universidades y organizaciones no gubernamentales. Durante ese tiempo, los cortes de energía, los cortes de agua, la escasez de productos químicos y el éxodo masivo de personal calificado sacudieron a los servicios públicos de agua en su núcleo.
Ahora, el Banco Interamericano de Desarrollo estima que solo el 30% de los venezolanos tiene acceso regular al agua potable, en comparación con el 60% en 2000.

“No ha habido un deterioro de esta magnitud y duración en la región en la historia reciente”, dijo Sergio Campos, el principal experto en agua del Banco de Desarrollo.

El estudio del agua encargado por The Times mostró que el sistema principal de suministro de agua, que proporciona alrededor del 60% del agua de la capital, se vio especialmente comprometido. Más de la mitad de las muestras tomadas del sistema de agua principal tenían cloro insuficiente; Casi dos tercios de las muestras tenían niveles de bacterias que excedían las regulaciones.
Las autoridades venezolanas no han publicado ningún dato de salud pública desde al menos 2017. Pero la evidencia basada en encuestas recopilada por grupos locales de defensa de la salud muestra una correlación entre la disminución del suministro de agua del país y el aumento de enfermedades transmitidas por el agua.
La incidencia de hepatitis A, una infección hepática, aumentó 150 veces más de lo normal en Terrazas del Ávila, vecindario de clase media, luego de un corte de agua prolongado en marzo, dijo el Dr. Castro.
En los barrios bajos cercanos, procurar, limpiar y almacenar suficiente agua potable es una lucha diaria, y un juego de azar de alto riesgo.
En marzo, cuando un gran apagón dejó a muchos sin agua, cientos de personas llevaron sus jarras de agua al río Guaire, lleno de aguas residuales. En el barrio marginal de Petare, en el este, los residentes emboscan camiones de agua para obligarlos a descargar en sus vecindarios.
En el barrio de chabolas de San Isidro, el agua fluyó durante dos (2) días en septiembre por primera vez en seis (6) meses. Salió oscuro con el lodo que se acumulaba en las tuberías vacías.
El estudio encontró un exceso de bacterias en la mayoría de las fuentes de agua alternativas muestreadas utilizadas por los residentes de Caracas, como manantiales de montaña, agua que se vende en tiendas y cisternas de agua.
La Sra. Pinto, madre de cinco hijos que vive en el barrio de chabolas de San Isidro, compró agua que pensó que era más segura hasta 2017. Ya no puede permitírselo, ya que no tiene ingresos y sobrevive gracias a la comida que su ex esposo trae para sus hijos.
Cuando las bañeras de la Sra. Pinto se secan, su familia camina penosamente hacia un arroyo cercano con jarras para llenar. Los vecinos más afortunados pagan por el acceso a un sistema casero compuesto por millas de mangueras interconectadas que transportan agua desde una colina cercana.

“Cuando bebo el agua, siento repulsión”, dijo la Sra. Pinto.

Los vómitos y la diarrea suelen deprimir a sus cinco hijos, y los frecuentes episodios de enfermedades dificultan la tarea de los adultos. Solo uno de los cuatro adultos en la casa trabajaba, ganando $ 8 al mes limpiando pisos.
Pero no tienen otra opción, dijo. “Tenemos que consumir lo que tenemos”.
Los investigadores del estudio dicen que los altos niveles de bacterias en las muestras probablemente son causados ​​por el cloro insuficiente y el suministro inestable. Estos problemas han sido causados ​​por la falta crónica de mantenimiento, la mala gestión y la recesión económica, dicen.
La crisis económica ha cerrado la única planta de cloro de Venezuela durante meses, dijo un gerente de la planta, quien habló bajo condición de anonimato por temor a represalias. Y los apagones eléctricos frecuentes permiten que las bacterias se acumulen en tuberías vacías, dicen los gerentes de la empresa.
Varios de los peores resultados del estudio salieron mejor cuando se recolectaron y analizaron nuevas muestras varias semanas después, lo que implica que la calidad del agua de Caracas varía mucho según la disponibilidad de cloro y el rendimiento de la tubería en un día en particular.
Las fallas eléctricas y la falta de mantenimiento han reducido gradualmente el complejo sistema de agua de la ciudad al mínimo. Las bombas de agua, las plantas de tratamiento, las estaciones de inyección de cloro y los depósitos enteros han sido abandonados debido a que el estado se quedó sin dinero y trabajadores calificados, de acuerdo con siete gerentes actuales y actuales de Hidrocapital que solicitaron el anonimato por temor a represalias.
Dorka López hasta 2015 gestionó una planta de tratamiento de agua que atiende a unas 220,000 personas en la ciudad satélite de La Guaira, la capital del Estado Vargas. El proceso de purificación de cinco etapas de la planta se redujo a sólo uno, inyección de cloro, después de que un deslizamiento de tierra dañó la planta en 2013, dijo. No se hizo ningún intento por repararlo.
Gradualmente, la planta dejó de probar incluso la calidad del agua que se suponía que debía tratar, dijo. El personal trajo su propia agua potable al trabajo.

“Ya no estábamos tratando el agua, simplemente enviándola”, dijo.

Déjanos saber de tus impresiones sobre el contenido de este artículo, recuerda que tu opinión es muy importante para nosotros. Comparte esta información si consideras que puede añadir valor a la lucha que Baruta junto con otros municipios, viene librando para exigir nuestros derechos fundamentales.

El Sistema Tuy en Caracas necesita 600 megavatios de potencia para funcionar de nuevo por Indira Rojas – ProDaVinci – 12 de Marzo 2019

Habitantes de la parroquia caraqueña San Agustín recogen agua del río Guaire, destino de las aguas servidas de la capital, tras cuatro días sin luz continua ni servicio de agua por tuberías. Fotografía de Juan Barreto | AFP

José María de Viana: El Sistema Tuy en Caracas necesita 600 megavatios de potencia para funcionar de nuevo

Han pasado más de 100 horas sin energía eléctrica continua en Venezuela. El servicio de agua también está paralizado. Se raciona lo poco que queda en los tanques de los edificios. La gente recurre a pozos, tomas ilegales y hasta fuentes de parques públicos. Este lunes 11 de marzo, habitantes de la parroquia caraqueña de San Agustín, en el municipio Libertador, recogían agua del Guaire, el río de aguas no tratadas que parte la ciudad en dos. El afluente es el destino de las aguas residuales de la capital. En su desesperación, la gente busca abastecerse donde sea.

El acceso suficiente y continuo al agua potable es un derecho humano esencial, según la Organización de las Naciones Unidas. “Suficiente” implica entre 50 y 100 litros de agua diarios por persona. Desde 2014, el Estado suministra el servicio de forma racionada en el país. La investigación de Prodavinci “Vivir sin agua” determinó que al menos 9,78 millones de personas vivieron bajo racionamiento formal de agua corriente entre 2016 y 2017. El suministro promedio fue de 48 horas semanales. Los sistemas no recibían mantenimiento y las obras no eran concluidas.

Sin embargo, lo que ocurre en este año 2019 no tiene parangón, especialmente en la capital. “Es definitivamente inédito”, afirma el ingeniero civil José María de Viana. “Tenemos los centros poblados más importantes del país con cero suministro de agua durante más de cuatro días. No entra a Caracas ni una sola gota de agua nueva desde el jueves 7 de marzo. Es una situación que debe atenderse con prontitud”.

De Viana estudió ingeniería civil en la Universidad Católica Andrés Bello. Fue director de Planificación de Recursos Hidráulicos del Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables (Marnr) entre 1981 y 1983, y presidente de Hidrocapital por siete años (1992-1999).

“Vengo de hacer un recorrido por Caracas y estoy mucho más preocupado que ayer”, dice. “En los momentos más difíciles se ha reducido el envío de agua, pero jamás hemos tenido una situación en la que los tubos estén secos tanto tiempo. La situación de Guarenas y Guatire no está mejor. Tampoco la situación en los Valles del Tuy (poblaciones del estado Miranda). Por supuesto, en los altos mirandinos ni hablar, y no me imagino qué está pasando en Vargas y en otros estados porque estamos en una situación conflictiva muy seria”.

—¿Cómo afecta la caída del servicio eléctrico la distribución del agua?

—Primero se debe entender que hay una serie de ciudades venezolanas que reciben agua por bombeo. No estamos hablando de los sistemas de bombeo de las casas, o de los edificios, sino de los sistemas que extraen agua en el proceso de producción. El 10% de la energía que se genera en Venezuela se consume para llevar agua a las ciudades. En el caso de Caracas, estamos hablando de los sistemas Tuy I, Tuy II y Tuy III. Estos son los que traen agua desde el embalse de Camatagua y desde los embalses que tenemos en la cuenca del río Tuy, donde el más importante es Taguaza. Desde que se fue la luz, esos sistemas no han sido conectados nuevamente por una razón: porque son grandes consumidores de electricidad. Por la misma razón no está conectado el metro, por ejemplo. Entonces, si bien es verdad que en algunas ciudades se ha visto suministro de energía durante algún tiempo, de forma intermitente y de forma dispersa, los sistemas grandes no han recibido electricidad. El Sistema Tuy en Caracas demanda 600 megavatios de potencia. En el resto de los sistemas se distribuyen en total otros 400 megavatios, que están repartidos. En el Regional del Centro la cantidad es importante, en el Zulia también. El sistema que abastece a Caracas debe bombear agua hacia arriba. No se ha conectado desde el jueves porque hasta que no tenga disponible esa carga completa, los 600 megavatios, no se puede arrancar el sistema. Lo mismo ocurre con el envío de agua a la ciudad de Maracaibo, en el Zulia; o con el Sistema Regional del Centro. A pesar de que nosotros hemos visto ir y venir la luz, especialmente aquí en Caracas, en los sistemas de producción de agua eso no ha ocurrido aún. Han dejado de entrar a la capital 15.000 litros por segundo de agua. Tuy I proporciona 2000 litros por segundo, Tuy II da 3000 litros por segundo y Tuy III otros 10.000 litros por segundo. En Caracas, la gente bajó a buscar el agua. Vio que no había agua más abajo. ¿Y qué hicieron? Se fueron al río Guaire. Está claro que la gente tiene capacidad para saber que esa agua está contaminada, que tiene un color y un olor inaceptable. A la vista es agua sucia ¿Qué significa que unos venezolanos usen agua contaminada? Han buscado en otras fuentes antes de llegar allí. El nivel de desesperación es tal que, para ellos, no hay nada mejor que eso que sea accesible.

—¿Cuáles son los planes o la infraestructura de contingencia que idealmente deberían activarse en estos casos, al menos en la capital?

—El sistema fue diseñado para que esto que nos está pasando no ocurra nunca. ¿Y cómo es eso de que no pase nunca si ya pasó? Bueno, pasó porque tuvimos un accidente en el sistema hidroeléctrico. Anteriormente hemos tenido accidentes en la fase de interconexión. Entonces, la capacidad local de generación eléctrica sustituía parcialmente el suministro hidroeléctrico, y las ciudades comenzaban a tener una distribución medianamente regular mientras el sistema grande se reparaba. Es decir, los sistemas se separaban.

En Caracas, desde los años 50, cuando se puso en funcionamiento el Tuy I, jamás ha dejado de entrar agua por un periodo de tiempo tan prolongado. Es decir, jamás desde que los sistemas Tuy empezaron a funcionar pasaron fuera de servicio cuatro días seguidos. Venezuela era un país con criterios de ingeniería del primer mundo. Por lo tanto, estos sistemas estaban hechos para resistir y para superar accidentes como el que pasamos. Pero no estábamos preparados (…). Las cosas que estaban mal, en vez de enfrentarlas y repararlas, se escondían. Y cuando ocurren las cosas más terribles, como la que estamos viviendo, encuentras qué tan verdad era todo lo que se decía. Ahora debemos pensar en cómo salimos de esto con el menor daño posible. Luego, veremos cómo nos blindamos. La memoria de este evento va a durar por generaciones.

—Entonces, ¿los sistemas de envío y distribución del agua no tienen forma de operar sin electricidad, un plan B?

—Es así. Si no hay electricidad no hay agua. Eso no ha cambiado desde la inauguración del Tuy I, en 1953.

—¿Qué se puede esperar del servicio de agua en los próximos días? ¿Cuál es el pronóstico?

—Esto no se soluciona con camiones cisterna, tobitos de agua, o repartiendo bidones, porque los volúmenes de agua que están dejando de entrar a la ciudad son gigantescos. Las soluciones paliativas no funcionan. Hay que meter agua otra vez por las tuberías. Esta es la primera fase, la falta de agua blanca. Pero hay otra, y es que cuando las cloacas se secan la fauna que está dentro de las tuberías sale a la superficie. Viven dentro de las cloacas de la ciudad, que son muy largas. En Caracas son cerca 2.000 kilómetros de tuberías. Eso quiere decir que hay una población enorme de roedores e insectos que salen a buscar su comida afuera. También es fundamental que las excretas humanas sean dispuestas en las cloacas. Y eso requiere un volumen mínimo de agua, aunque no sea de muy buena calidad. Quizá 100 litros por vivienda. Cuando eso no ocurre, la pieza sanitaria se convierte también en un centro de contaminación.

Esto es un problema de la salud pública y debe ser tomado muy en serio. La situación termina de configurar un abanico de problemas de emergencia humanitaria de dimensiones considerables, porque afecta a millones de personas. No estamos hablando solo de los barrios humildes de la ciudades venezolanas. Estamos hablando de algo que está afectando a toda la población. Acabar la sequía absoluta es prioritario. No importa que no puedan arrancar todos los sistemas, o que podamos arrancarlos parcialmente, pero es fundamental que los sistemas de transporte de agua de las grandes ciudades se reinicien lo antes posible. El problema sanitario se puede unir con un problema de desorden público y las dos cosas juntas son difíciles de intervenir. Si el problema del agua no se atiende, el eléctrico será pequeño frente a las dimensiones de un problema de falta agua. Me duele mucho decir esto. El tema eléctrico es importante, pero las ciudades sin agua se convierten en algo muy difícil. Después de que salgamos de esta calamidad, de esta tragedia en las que estamos metidos, nosotros tenemos que poner las cosas a funcionar para que esta situación tan grave no la vuelva a conocer el país.

Hidrocapital anunció que por falla eléctrica toda Caracas se quedará sin agua – Caraota Digital – 3 de Mayo 2018

grifo.jpg
La empresa Hidrocapital informó este jueves que, debido a una falla eléctrica, casi la totalidad de la ciudad de Caracas se quedará sin el vital líquido por tiempo indefinido por un corte de energía en la línea Diego de Losada – Camatuy I.

El anuncio lo hicieron a través de Twitter, donde detallaron que la ciudad de Caracas se quedó sin agua tras una falla ocurrida en la madrugada de este 3 de mayo. Este corte afecta los sistemas Tuy I y II, que no tendrán la suficiente potencia para el bombeo de agua.

En el municipio Baruta los sectores afectados serán: Chulavista, Colinas de Bello Monte (parte alta y media), Cumbres de curumo, La Alameda, Lomas de La Alameda, Los Campitos y Parcelamiento San Juan de Santa Fe. También Caurimare, Colinas de Tamanaco entre otros.

En el municipio El Hatillo no tendrán agua en Cerro Verde, Los Pomelos, El Rosario , Los Chorros, Los Dos Caminos, Santa Eduvigis y Sebucán. Para el municipio Chacao: Altamira, Los Palos Grandes, Country Club, El Pedregal y La Castellana.

En el municipio Libertador, por su parte, se verá afectado en la mayoría de sus parroquias como el 23 De Enero, Altavista, las parroquias San Juan, San Pedro, La Pastora, El Valle, La Silsa, El Guarataro, La Quebradita, Lídice, parroquia Catedral, El Recreo, Candelaria, y sectores como Los Magallanes, Catia y Monte Piedad.

DcRa_5TX4AE6trv.jpg

A %d blogueros les gusta esto: