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Benigno Alarcón: El gobierno va a escalar el conflicto en 2020 por Alejandro Ramírez Morón – El Estimulo – 26 de Diciembre 2019

Venezuela llegó a ser una democracia referencial en todo el continente, pero un día llegó la barbarie. Ahora somos un problema planetario y una amenaza para la región. Juan Guaidó se asomó como esperanza pero los rojos han sabido mover las fichas, y hasta parecen repuntar

La crisis política venezolana es realmente peliaguda. Un complejo enrevesamiento de vectores de todo tipo, que van a dar a una espiral de violencia sin parangón. La diáspora para los pelos de punta, y –según Inés Quintero– nada en nuestra historia se le puede parar al lado. Es decir, un país tradicionalmente dictatorial cruzó el oasis de la IV República como si tal cosa, en un santiamén, y acá estamos de nuevo bajo la garra de un caudillo. La situación venezolana está en constante análisis y Benigno Alarcón es uno de sus estudiosos, desde el quehacer político.

La irrupción de Juan Guaidó en la escena política nacional e internacional fue recibida como una bocanada de aire fresco por una población hastiada de lastres de todo tipo. El racionamiento del agua, la falta de Internet, la inflación galopante, el hampa desbordada, y pare usted de contar. Ese largo rosario de males que llevaron el algún momento a su popularidad al cielo del 60%.

«Hay tres sectores en la población: un primer grupo que busca readaptarse; un segundo grupo que quiere emigrar y un tercer grupo que habla de armarse para la lucha»

Benigno Alarcón es el director del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB). Su perfil es el de un apasionado voraz del análisis político, y en todo momento está trabajando en el asunto, salga sapo o salga rana. En estos momentos, dirige un diplomado sobre transiciones políticas, en el cual tiene a varios profesores de lujo como invitados.

Tres fases

“Venezuela atraviesa por una crisis política, y las mismas tienen tres fases: escalada, desescalada y estancamiento. Nuestra crisis está, en estos momentos, en una fase de estancamiento. Y la gente suele pensar que un estado de estancamiento debe resolverse rápido, pero esto no es así necesariamente”, comienza por limpiar de polvo y paja la confusión que reina en la opinión pública nacional.

Benigno Alarcón

Y pone un par de ejemplos para exorcizar toda duda: el primero de ellos, es el incordio diplomático entre Venezuela y Guyana por el Esequibo. Es un conflicto que tiene muchos años en la fase de estancamiento, y no se sale del mismo porque ninguna de las dos partes se decide a escalarlo. Venezuela dispone de poderío bélico para hacerlo por la vía de la fuerza, pero no lo hace porque ello le traería la enemistad de todos los países del Caribe, y de algunos otros. Entretanto, Guyana se beneficia del status quo, y apuesta por mantener el asunto en la inacción.

Pero también pasa en el conflicto entre Venezuela y Colombia, por el Golfo, de modo inverso. Acá es Venezuela quien se beneficia del status quo, y ninguna de las dos partes se decide a escalar el conflicto por la vía de la fuerza, porque podría resultar peor. “Es verdad que Colombia lo intentó en un momento con el buque Caldas, pero eso no pasó de ahí”, refiere el entrevistado.

De modo que lo primero que hay que decir es que el gobierno paralelo de Juan Guaidó, podría prolongarse por años, lo mismo que las tensiones con Estados Unidos, y, claro, el régimen opresor que nos ocupa.

Nicolás Maduro tratará de montar unas parlamentarias lo suficientemente creíbles como para que la comunidad internacional no chiste

En 2020 habrá desenlaces

Pero no. “El gobierno va a escalar el conflicto el año que viene, a través de las elecciones parlamentarias”, dispara duro el portavoz, si bien aclara que los politólogos no tienen bolas de cristal, ni varitas mágicas. Esa es, en todo caso, su apuesta como analista.

Benigno Alarcón dice que el régimen de Nicolás Maduro tratará de montar unas parlamentarias lo suficientemente creíbles como para que la comunidad internacional no chiste, pero a la vez generando la bruma que impida a los electores de la oposición concurrir a las urnas.

¿Cómo es esto? Bueno, unas elecciones que vayan a fin de año, que den tiempo de que todos los contendores hagan campaña, en todos los medios, etcétera. Pero evitando las presidenciales, por lo cual, muchos adeptos de Juan Guaidó, no votarán porque no se ha producido el “cese de la usurpación”, verbigracia. El célebre mantra.

Pero, ¿qué hará la oposición si esto pasa? “Bueno, como he dicho, hacer predicciones es difícil, pero lo primero que uno ve es que la oposición puede participar o no participar”, adelanta Benigno Alarcón. Visto de otro modo, la jugada de la oposición podría pasar por exigir las presidenciales como requisito sine qua non para ir acudir a unas parlamentarias, en las cuales podría perder la presidencia del Parlamento, y por lo tanto, ver a Guaidó rodar como una piedra.

Benigno Alarcón

Ahora bien, ¿cómo definir el estancamiento en el cual estamos? ¿Cuáles son los rasgos que lo caracterizan? Uno de ellos, dice la fuente, es que el gobierno podría escalar el conflicto con la fuerza, por ejemplo encarcelando a Juan Guaidó, pero no lo hace porque eso podría traerle más problemas que otra cosa. Otro rasgo es que el status quo beneficia a ambos bandos, y por eso ninguno de los dos se decide a escalar el estancamiento.

Lo cierto es que la soga cada vez aprieta más duro el cuello de los venezolanos, y más allá de eso que llaman “calma chicha”, o sea un prolongado estado de indefinición en lo político, Benigno Alarcón estima que en 2020 tendrán que producirse algunos desenlaces, como ya se dijo más arriba. El experto cree que es bastante improbable que Estados Unidos se decida por una incursión militar, ni en el corto, ni en el mediano plazo, si bien no se atreve a cerrar esa rendija del todo en el análisis. “Luego del fracaso de la invasión a Irak, no creo que Estados Unidos use la fuerza militar en Venezuela. Esto le pondría en contra a América Latina y a toda Europa. Hizo falta el ataque a las Torres Gemelas, no obstante, para que Estados Unidos invadiera Irak”, recuerda el portavoz.

“El gobierno va a escalar el conflicto el año que viene, a través de las elecciones parlamentarias”

Como se dijo, Benigno Alarcón es un trabajador incansable y la politología es su gran pasión. Es un hombre de estatura mediana, bien trajeado, piel cetrina y mirada aristocrática, que siempre resulta desmentida por una sencilla calidez, que envuelve cada uno de sus certeros dardos como analista. Un hombre que hace trabajo de hormiga. Por ello, en el Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la UCAB a veces la orden es soltar los libros e irse a hacer trabajo de campo.

Crece el descontento

“Recién estamos comenzando una segunda fase de los trabajos de campo, pero tenemos resultados que datan de mayo de este año, y allí vemos que la inconformidad está creciendo. Hay tres sectores que identificamos en la población: un primer grupo que busca readaptarse porque entendió que esto no va a cambiar pronto; un segundo grupo que quiere emigrar, y quizás no todos lo hagan, pero al menos tienen el deseo; y un tercer grupo, que habla de armarse para la lucha, es decir, tomar el camino de la lucha armada”.

Sobre la diáspora, dice que seguirá en ascenso. O sea, sus datos coinciden con los del experto Tomás Páez, y –en efecto- pese a las consideraciones de depauperación de los migrantes, la xenofobia, y todo eso, la gente se seguirá yendo del país. No hay burbuja caraqueña que valga.

En torno a ese grupo que dice estar decidido a tomar las armas, pues confirma que si bien hasta ahora solo uno de los bandos ha estado en poder del acero, eso no quiere decir que el otro no pueda comenzar a armarse, y –eventualmente- producirse un escenario de enfrentamiento de guerrillas urbanas, cosa que puede prolongarse en el tiempo y ser incluso más devastador que una invasión yanqui.

Un caso inédito

Dígase lo que se diga, el apoyo en torno a Juan Guaidó por parte de la comunidad internacional ha sido algo realmente inédito, dice Alarcón. “No se había visto antes nada similar, tal vez en el caso del cese del comunismo en Rusia, y algún otro caso en la OTAN”, calibra el politólogo.

Aún así la cosa pinta color de hormiga, y Nicolás Maduro viene escalando en la región, pese a las arremetidas de Guaidó y su tinglado. Alarcón, más allá de todo fatalismo, aclara que ese bloque de 60 países que se aglutinaron alrededor del interinato podría comenzar a ver mellado su filo, con casos como el de Argentina donde el peronismo volvió a la presidencia, o como consecuencia de los focos de caos que se han verificado en Chile y Ecuador, por ejemplo.

Nuestra crisis está, en estos momentos, en una fase de estancamiento

Puertas adentro, las maquinarias de los partidos lucen debilitadas para el especialista de la UCAB, si bien el PSUV dispone de más dinero para desplegar una red clientelar. “En el caso de la oposición el centro de gravedad sigue siendo Guaidó. Y todo el que se ponga en contra, o hable mal de él, corre un riesgo político alto, porque viene a ser algo así como el aguafiestas”.

Es verdad, expone Benigno Alarcón, que quizás el sistema de los CLAP está debilitado, pero la gradería rojita puede seguir ejerciendo influencia en las bases a través de los mecanismos de control como las Unidades de Batalla Hugo Chávez (UBCh), entre otros.

El politólogo conviene en admitir que la oposición, a lo largo de todos estos años le ha buscado siempre la vuelta a la cosa, y se ha sabido reinventar en cada escenario; la resistencia de la prensa ha sido tenaz, también la de la sociedad civil. Y no ha bastado.

Poder de fuego

Consultamos a Benigno Alarcón sobre su lectura de los sucesos de calle del 30 de abril de este año. Considera que atando cabos se puede entender lo que pasó: había una especie de bruma en la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), si bien un bando de militares ofreció apoyo a Juan Guaidó.

Y como había esa bruma, se hizo una apuesta, pero se perdió. Es claro, dice, que el ministro de Defensa, Vladimir Padrino, tuvo un rol crucial en esa hora, tal como se desprende de su posterior pronunciamiento junto al alto mando militar.

Cree que la FANB se mantiene en sus trece porque en cualquier país la división de la milicia implica fuego, guerra, pugnas con poder de disparar, y si bien puede haber divisiones al interior de los cuarteles, los militares han apostado por mantener la normalidad, y conservar –además- una cantidad ingente de beneficios que les han sido conferidos por el régimen de Maduro.

Como se ve, la situación en Venezuela dista mucho de ser sencilla. La economía no deja de asfixiar, y Caracas figura en los rankings más serios entre las cinco ciudades más peligrosas del orbe. Hay quien dice que se trata del crimen organizado en el poder, como sostiene María Corina Machado o Alejandro Rebolledo. Pero más allá del Informe Bachelet, ese que retrató a un gobierno violador de derechos humanos, allí está Venezuela con una silla en el Consejo de DDHH de la ONU. ¿En esta película ganan los malos? Eso se sabrá en su debido momento, porque como decía el gran Héctor Lavoe, “todo tiene su final”. Es así.

Los 7 puntos que explican por qué Maduro rompió las negociaciones con Guaidó por Carlos Moreno – ALnavío – 23 de Septiembre 2019

En las negociaciones el régimen de Nicolás Maduro tenía el objetivo de que Estados Unidos le levantara con prontitud las sanciones. La oposición buscó una fórmula muy bien pensada para que, de lograr las condiciones para unas elecciones libres, fueran retiradas algunas de las sanciones. Pero Maduro engañó a todos, a la oposición de Juan Guaidó, y a los noruegos que mediaban en el proceso.
La Asamblea Nacional espera la incorporación de la bancada del chavismo. /Foto: AN
La Asamblea Nacional espera la incorporación de la bancada del chavismo. /Foto: AN

Gerardo Blyde, dirigente de oposición y uno de los delegados de Juan Guaidó, Presidente Encargado, en las negociaciones con el régimen de Nicolás Madurofacilitadas por Noruega, ha sido el vocero y quien ha detallado los puntos más importantes que se abordaron en las mesas que se instalaron en Oslo y Barbados. Un proceso que terminó fulminando el propio Nicolás Maduro.

Blyde ha querido precisar de arrancada algo curioso con el propósito de marcar el perfil de Maduro. “Ni siquiera Hugo Chávez se había levantado de una mesa de negociación cuando le tocó conversar”. Así lo ha declarado en una serie de entrevistas en Caracas con los periodistas Nelson Bocaranda y Román Lozinski, del Circuito Unión Radio.

Gerardo Blyde asegura que las propuestas medulares de la negociación representan un 30% de lo discutido, allí era donde se concentraba toda la posibilidad de solución del conflicto, pero el régimen no llegó a ningún acuerdo. “Le mintieron a todos, al mundo, a los noruegos y a los venezolanos. Actuaron de mala fe… Ahora un mecanismo de negociación no puede repetirse igual”, señaló.

El diario ALnavío recogió siete puntos. Los más destacados expuestos por Blyde sobre las negociaciones. Un proceso que buscaba un acuerdo integral para la solución del conflicto político en Venezuela. Así estaba planteado en la mesa hasta que Maduro decidió romperlo.

1. Elección presidencial

“Se buscaba un proceso electoral con garantías y todas las condiciones libres y justas”, detalló Gerardo Blyde. Fue la primera propuesta y la más delicada tanto para la oposición como para el régimen.

¿Por qué?

Tenía que buscarse primero el equilibrio de poderes públicos.

“Esto conllevaba a un cambio del Consejo Nacional Electoral (CNE)que pasaba a ser aprobado y designado directamente por la legítima Asamblea Nacional”, apuntó Blyde. La Asamblea Nacional que preside Juan Guaidó.

Esta propuesta incluía puntos como la apertura y depuración del Registro Electoral, un proceso que, según los asesores de la oposición, iba a durar entre seis y ocho meses pues había que lograr la inscripción de los más de seis millones de venezolanos que hoy conforman el éxodo.

El régimen, apunta Blyde, estuvo de acuerdo con los plazos puesto que coincidían con los tiempos solicitados por observadores internacionales que avalarían las elecciones presidenciales si se lograban.

“Los actores internacionales proponen un mínimo de seis meses a ocho meses para organizar toda la logística que contempla la observación internacional de una elección”, dijo el delegado de Guaidó.

Hubo importantes avances, y entonces se planteó el siguiente punto.

2. Reinstitucionalización de los poderes públicos

“No podíamos ir a una elección sin reinstitucionalizar correctamente el poder”, señaló Blyde.

Entonces se discutió la actuación del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) escogido por la anterior Asamblea Nacional que presidía Diosdado Cabello, el número dos del régimen. Según Blyde, el TSJ ha servido para que el régimen desmantele las competencias de la Asamblea Nacional legítimamente electa por los venezolanos.

“Son poderes que no respetan la voluntad popular, y por tanto no podían seguir siendo gestionados de esa forma. El Tribunal Supremo de Justicia adelanta cualquier clase de violaciones al debido proceso y los derechos, permitiendo también a la Asamblea Nacional Constituyente violar la Constitución. No son poderes autónomos, además”, dijo.

Y reiteró: “No podíamos ir a un proceso electoral presidencial con Maduro y esas instituciones en el poder”.

Pero ¿a dónde llevó este segundo punto?

El régimen contratacó y Blyde, junto con Fernando Martínez Mottola (quien presidía el equipo de Guaidó en las negociaciones de Noruega), escucharon la propuesta.

Los delegados de Maduro querían fuera a Guaidó. Si Maduro no estaba, Guaidó tampoco. “Lo consultamos con Guaidó, con la Asamblea Nacional y con todos los factores que acompañan y se convino que salían los dos. Ni Maduro ni Guaidó estarían en el poder para cuando se convocara el proceso electoral. Es decir, se retiraban antes de que se pusiera en marcha el proceso electoral si se llegaba a un acuerdo. Si se definía un tiempo de ocho meses, tenían que salir ocho meses antes de las presidenciales”, explicó Blyde.

Esto derivaba en un tercer un punto.

3. Consejo de Estado

Era una propuesta que incluía a todos, al régimen, a la oposición, y a la Fuerza Armada Nacional (FAN) que apoya a Maduro.

La idea, según Blyde, era que, si terminaban de definir y pactar las condiciones para celebrar las presidenciales, se conformara un Consejo de Estado que llevaría las riendas del país hasta llegar a las elecciones y luego traspasaría el poder a quien se alzara con la victoria.

Pero entonces comenzó la presión por parte del régimen para centrarse exclusivamente en el retiro de las sanciones impuestas por los Estados Unidos y otros países.

El régimen apostaba desde el principio por el retiro de las sanciones. “Fue así desde que comenzamos a hablar”, dijo Blyde. Y entonces redoblaron los esfuerzos planteando la eliminación de las sanciones como un mecanismo justo para ellos:

“Decían que con las sanciones impuestas ellos no podían llegar a un proceso electoral porque no era justo y no podían hacer políticas públicas”, apuntó el dirigente.

Era un tema que estaba complicando toda la negociación. Ataba de manos a los delegados de Guaidó y a la oposición, pero entonces se planteó una fórmula.

4. La estrategia de la oposición para levantar las sanciones

Blyde explicó que las sanciones son mecanismos soberanos de cada país, por lo que poca influencia tendrían ellos para exigir, por ejemplo, al gobierno de Donald Trumpque retirara las sanciones.

También aplicaba el caso para las sanciones impuestas desde la Unión Europea o Canadá.

Y entonces la oposición puso sobre la mesa la carta para demostrar al régimen que haría la tarea de negociar con los gobiernos el retiro de las sanciones.

¿En qué consistía?

Básicamente en el cumplimiento de los primeros dos puntos de la propuesta. La aceptación de elecciones presidenciales con todas las garantías y la reinstitucionalización del poder.

“Sólo llegando a un acuerdo sellado en ese sentido podía irse a hablar con los Estados Unidos para que valoraran el retiro de las sanciones”, puntualizó Blyde.

Justo en este punto Estados Unidos enfilaba con nuevas sanciones contra el régimen. Era el 5 de agosto. La Administración Trump ponía en marcha mecanismos para sancionar a empresas o individuos que hicieran negocios directa o indirectamente con el régimen de Maduro.

5La mentira de Maduro al mundo

Según Blyde, Maduro necesitaba la mesa con Noruega. “Son negociadores mundialmente respetados”, comentó.

Pero Maduro le mintió incluso a Noruega. “Ya tenía montado su plan B para decir que ellos sí seguían negociando”, dijo Blyde haciendo referencia al pacto firmado por un grupo minoritario de la oposición y Maduro.

“Es un falso diálogo de mucho ruido y pocas nueces. Serán logros inútiles para resolver los problemas estructurales de todo un país, sencillamente porque ese grupo que negoció no compromete a la Asamblea Nacional, ni tampoco a los más de 50 países que apoyan a Juan Guaidó como presidente, y por eso ellos no tienen capacidad real de negociación”.

6. Sólo papeles sin respuesta

Blyde precisa que la oposición, a medida que avanzaban las negociaciones, llevaba documentos por escrito para dar fe de los acuerdos preliminares y también para plasmar nuevas solicitudes.

“Se los entregábamos a los facilitadores noruegos y ellos los hacían llegar a los delegados del régimen. Se les pidió que hicieran lo mismo, pero eso nunca se logró. No fue posible”.

7. La protección del Esequibo

La delegación de Guaidó llevó, entre las propuestas complementarias, un compromiso de la oposición para la protección del territorio Esequibo que reclama Venezuela a Guyana, y eso consta en la documentación presentada ante los facilitadores noruegos. En ese apartado exigían al régimen cumplir con ello y también a las FAN.

“Era una propuesta de obligatoriedad para ambas partes”, señaló Blyde.

Blyde cree que los delegados de Maduro no informaron de la existencia de ese documento puesto que Maduro tomó también el caso del Esequibo como una excusa para no regresar a la mesa de negociaciones.

Nicolás Maduro solicitó una investigación contra Juan Guaidó por traición a la patria luego de acusarlo de negociar la entrega del territorio Esequibo a Guyana.

Soberanía y paz por Ramón Peña – Noticiero Digital – 16 de Septiembre 2019

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El régimen desafía a la vecina Colombia alardeando en la frontera cohetería, tanques y otras piezas de su poder de fuego, sin ahorrarse idioteces como la advertencia de contar con “ Sukhois rusos que en once segundos (sic) están sobre Bogotá”. Esta costosa movilización ha sido bautizada como “Operación Venezuela Soberanía y Paz”, que serían los dos valores patrios  a defender y que justifican esta exaltación pre bélica.

Cabe primero preguntarse qué soberanía estamos defendiendo: ¿acaso la territorial, la que ha consentido que Guyana explore libremente el llamado bloque Stabroek en la plataforma continental del Esequibo en reclamación y, más grave aun, usufructuando el lecho de la propia fachada atlantica venezolana del Delta del Orinoco? Ya Exxon/Mobil ha anunciado que en 2025 se producirán allí 750 mil B/D de crudo, superando la producción total de la infortunada Pvdsa. Si no es esa, entonces ¿es la soberania alimentaria, dependiente en 85% importaciones; o la minera, que puso el Arco Minero de Guayana al arbitrio de truhanes extranjeros y grupos narcoterroristas; o la soberanía militar, bajo añeja intervención cubana y ahora de rusos que hasta nuestros uniformes visten..?.

En cuanto a la “Paz”, ¿se refieren a la paz de 23 mil homicidios anuales, la de las ejecuciones extrajudiciales del Faes que denuncia Michelle Bachelet, o a la paz que cuidan las 18 mil bandas delicuenciales que asolan el pais?

Viene a la memoria que, después de la guerra de las Malvinas, esa balandronada de los generales argentinos ideada para exaltar patriotismo y alargar la vida de la dictadura, la sociedad argentina descubrió con horror que sus soldados habían combatido, desorganizados, mal pretrechados, sin comida y sufriendo vejaciones de sus superiores. Preocuparía la suerte de nuestros soldados, en caso de un indeseable conflicto, si los estrategas militares fuesen del mismo tenor de los generales que administraron Pdvsa, Corpoelect o la Corporación Venezolana de Guayana.

¿Quién realmente traiciona a Venezuela? por Fernando Ochoa Antich – El Nacional – 15 de Septiembre 2019

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Las infames acusaciones de Nicolás Maduro y Delcy Rodríguez contra Juan Guaidó, de estar negociando la entrega del Esequibo a cambio del apoyo de la Gran Bretaña, me obligan a escribir este artículo, el cual iniciaré con una breve reseña histórica del despojo territorial que sufrió Venezuela por parte de Inglaterra.

En 1777, al crearse la Capitanía General de Venezuela, se estableció el río Esequibo, desde su nacimiento hasta su desembocadura en el océano Atlántico, como frontera oriental entre dicha Capitanía y los territorios coloniales de Holanda. El mapa de la Gran Colombia de 1819 así lo muestra. En 1814, Gran Bretaña quedó en posesión de esos territorios coloniales, los cuales constituyeron, a partir de 1831, la Guayana Británica. El gobierno británico, en su afán expansionista, estimuló el avance de colonos al oeste del río Esequibo. Ese avance permitió establecer arbitrariamente un nuevo límite mediante las líneas Shomburgk: la primera, 1834, en la cual se le concedía indebidamente a la Gran Bretaña, 4.290 km²; la segunda, 1839, que incrementaba el despojo a 141.930 km². Ante ese atropello, Alejo Fortique, representante de Venezuela ante Inglaterra, presentó formal protesta.

Esa protesta se mantuvo en el tiempo, hasta 1897, fecha en que se logró la firma del Tratado Arbitral de Washington con el objeto de resolver la controversia mediante un arbitraje. Sin embargo, el poder imperial británico y  la debilidad del gobierno de Ignacio Andrade, facilitaron el impedimento para que Venezuela tuviera una propia representación en dicho arbitraje, la cual fue asumida por Estados Unidos. El tribunal arbitral, el 3 de octubre de 1899,  falló, de manera unánime, a favor de Inglaterra. El 4 de octubre Ignacio Andrade protestó la decisión, aunque Cipriano Castro, ya en el poder, la aceptó y ordenó demarcar los nuevos linderos en diciembre de 1899. En 1948, a la muerte de Severo Mallet Prevost, uno de los supuestos abogados estadounidenses defensores de Venezuela, se hizo público un documento que revelaba la negociación secreta que provocó la sentencia contraria a Venezuela. Ante tan comprometedor documento, el gobierno de Raúl Leoni denunció ante las Naciones Unidas la írrita decisión del Laudo Arbitral de París. Esta acción condujo a la firma del Acuerdo de Ginebra de 1966 entre Venezuela, la Gran Bretaña y su colonia Guayana Británica en el que las dos últimas reconocían la reclamación venezolana. Un gran triunfo diplomático.

Ese era el estado de las negociaciones entre Venezuela y Guyana, ampliada con la firme posición hecha pública por Venezuela de no reconocer ninguna concesión o proyecto de desarrollo que se hiciese en el territorio en reclamación hasta no lograr una solución a la controversia. Con el triunfo de Hugo Chávez en las elecciones presidenciales de 1998, se abandonó esa posición y se implementó una política exterior que solo buscaba fortalecer su megalomanía de liderazgo mundial sin importarle  comprometer intereses vitales de Venezuela. Fue así como, en visitas oficiales a Guyana, expresó en el año 2004: “Venezuela no se opone a ningún proyecto de desarrollo en el Esequibo, autorizado unilateralmente por Guyana, si beneficia a su pueblo”; y en el año 2007 expresó: “Venezuela inició la reclamación del Esequibo por presiones de Estados Unidos para desestabilizar el gobierno comunista de Cheddy Jagan”. Tan entreguistas declaraciones solo buscaban satisfacer la posición de Fidel Castro sobre el tema y congraciarse con Guyana y la Asociación de Estados del Caribe para obtener su respaldo en organismos multilaterales y otras instancias internacionales.

Para colmo, Nicolás Maduro, en una visita oficial en agosto de 2013, guardó un ominoso silencio ante el hecho de que Guyana había otorgado, durante ese mismo año, concesiones petroleras a las transnacionales Anadarko, Exxon Mobil y Shell en el mar  territorial correspondiente a  la zona en reclamación, con el riesgo de haber podido crear la delicada figura del Stoppel, mediante el cual, con el silencio, en ciertas circunstancias, se incurre en una posible aquiescencia que puede llegar a producir derechos a la parte contraria en una controversia. En realidad, y todos los venezolanos lo saben, los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro desaprovecharon, conscientemente, la fuerza que le daba a Venezuela la bonanza petrolera y las ventajas comerciales que concedía a los países del Caribe para lograr que Guyana aceptara una “solución práctica de la controversia” como lo establece el Acuerdo de Ginebra. Así las cosas, Guyana logró que António Guterres, secretario general de las  Naciones Unidas, enviara el diferendo territorial a la Corte Internacional de Justicia, sin haber agotado todos los medios de solución pacífica previstos en el artículo 33 de la Carta de dicha organización.

Estas son, a grandes rasgos, las acciones ejecutadas por Hugo Chávez y Nicolás Maduro en el ejercicio de la Presidencia de la República, las cuales, sin dificultad, pueden tipificarse como delitos de traición a la patria. Por eso, llama la atención la desfachatez de Nicolás Maduro de acusar a Juan Guaidó de estar negociando la entrega del territorio Esequibo. Es más que conocido por el pueblo venezolano que la oposición democrática siempre ha criticado con firmeza la conducta entreguista de los gobiernos del “socialismo del siglo XXI”. El único responsable de la actual situación que enfrenta Venezuela, en el caso de Guyana, es Nicolás Maduro y su nefasto gobierno. Esa es la verdad.

Guyana, una prueba a la vista por Oswaldo Álvarez Paz – El Nacional – 11 de Septiembre 2019

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Indudablemente, Venezuela ha estado dirigida por un régimen traidor a los principales intereses del país. La lista es enorme, pero el ejemplo de Guyana está a la vista. El señor Chávez no solamente fue negligente en mantener y avanzar en el interés de rescatar nuestra zona en reclamación, más que eso, fue entreguista y desdibujó la histórica posición venezolana para conseguir el apoyo del Caricom, de acuerdo con la manipulación cubana. Pero no hay secretos eternos. Todo se sabe.

Veinte años de socialismo del siglo XXI han sido más que suficientes para que estemos a punto de perder definitivamente la reclamación. Quizás podamos evitarlo con un radical cambio de régimen que permita colocar los intereses nacionales más allá de los que animan a Cuba y otros países influenciados por similares propósitos. Cada día que pasa se reducen nuestras posibilidades.

Lo insólito es que tanto Maduro como quien se desempeña como fiscal general acusan a Guaidó y a otros compatriotas de “traición a la patria” y ordenan abrirles el correspondiente proceso judicial como supuestos cómplices protagónicos de la entrega de la zona en reclamación. Se trata de una infamia más en este despelote institucional al que todavía está condenada la República.

No hay dudas sobre la veracidad de todo lo afirmado en esta nota. Al contrario, en tan reducido espacio es imposible describir lo que sucede en todos sus alcances. Progresivamente, el país continuará enterándose de todo.

La corrompida incompetencia de las cabezas del régimen es del dominio público. Pronto tendrán que rendir cuentas de cuanto han hecho. No me refiero a retaliaciones concretas, ni a persecuciones con el ánimo de dañar o de cobrar deudas pendientes. Se trata de la justicia que debe acompañar cualquier perdón responsable.

El día que Chávez menospreció el reclamo de Venezuela sobre el Esequibo – El Cooperante – 8 de Septiembre 2019

En la XX edición de la Cumbre de Río celebrada el 7 de marzo de 2008, el entonces presidente Hugo Chávez menospreció el reclamo de Venezuela sobre el Esequibo, argumentando que el mismo era un ardid de Estados Unidos para tratar de derrocar al gobierno socialista guyanés de Forbes Burnham. “Nos quieren poner a pelear”, dijo Chávez.

“No nos dejemos manipular por quienes nos quieren poner a pelear. Mira Leonel, está en documentos, pero yo lo viví. Cuando gobernaba en Cumaná aquel hombre de izquierda -se llamaba Forbes Burnham-, casi hay guerra entre Venezuela y Guyana. Una vieja reclamación territorial de la casi nadie recordaba porque viene de tiempos inmemoriales, comenzó a ser desempolvada. Y venían oficiales norteamericanos y no dieron una conferencia sobre el caso Guyana”, expresó Chávez el 7 de marzo de 2008.

Para el entonces presidente de Venezuela, el reclamo territorial sobre el Esequibo no era más que una excusa para derrocar a Forbes Burnham.

“Ahora sale la verdad: nos querían utilizar para invadir Guyana a nombre de aquel reclamo territorial para derrocar al gobierno de Forbes Burnham, gobierno de izquierda. Está en documentos”, aseguró.

Recientemente, la vicepresidenta Delcy Rodríguez señaló a Juan Guaidó y parte de su equipo en el exterior, de participar en una componenda para “entregar” el Esequibo.

“Sabemos lo que esta organización criminal bajo la fachada política pretende hacer con Venezuela, entregar nuestro territorio, renunciar a nuestra soberanía”, aseguró Rodríguez.

Por su parte, El fiscal general del régimen, Tarek William Saab, indicó que el Ministerio Público (MP) daría inicio a una investigación penal contra Guaidó  y sus dos representantes por el presunto robo del Esequibo y los activos de la empresa petrolera Citgo.

“Estos tres sujetos: Juan Guaidó, Vanessa Neumann y Manuel Avendaño pretendían entregar a Venezuela a países extranjeros (…) Incluso, estos personajes participaban en negociaciones ilegales, a espaldas del país, que pretenden desistir del reclamo histórico de Venezuela sobre el territorio Esequibo, a cambio de apoyo político del Reino Unido para una inexistente presidencia encargada”, afirmó Saab, durante una rueda de prensa, desde las instalaciones del MP.

Vanessa Neumann respondió este sábado a través de su cuenta en Twitter, que “jamás” recomendó cambiar posición de Venezuela sobre el esequibo, mientras que Manuel Avendaño solicitó refugio en la Embajada de Chile.

“Que quede claro: Jamas he recomendado cambiar la posición histórica de mi país, Venezuela, sobre el Esequibo”, dijo. 

 

Los que entregaron el Esequibo por Brian Fincheltub – El Nacional – 7 de Septiembre 2019

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“Nos ha llegado la información de que están negociando el Esequibo a cambio de apoyo político” denunció esta semana el usurpador de Miraflores, Nicolás Maduro, en referencia al gobierno de transición. Es cierto que el dictador no merece ni una respuesta, pero frente a tanta desvergüenza un ejercicio de refrescamiento de memoria es necesario.

Si alguien sabe de negociados y pactos contra la república es precisamente Maduro, quien antes de usurpar el poder fue canciller del régimen chavista durante seis años. No queda dudas que cuando pronunciaba esas palabras no hacía más que describir lo que él y su régimen han hecho durante más de veinte años: traicionar los intereses del país para mantenerse en el poder. Son como el cuento del delincuente que al robar se mete entre la muchedumbre para escabullirse y grita “allá va el ladrón, allá va el ladrón, atrápenlo”.

Si de traidores a la patria se trata, no hay más traidores que ustedes. Al punto que de la llamada “patria” poco queda, porque hasta la libertad nos han hipotecado. Fue precisamente el fallecido Hugo Chávez Frías quien le prometió al Caribe abandonar la reclamación internacional venezolana sobre el Esequibo a cambio de apoyo político en la Organización de Estados Americanos y en la ONU, además de hacerse la vista gorda de las explotaciones autorizadas por Guyana en el territorio en reclamación. Ni durante la democracia ni durante los regímenes militares del comienzo del siglo XX nadie se atrevió a tanto por tan poco, una mano levantada a cambio de 159.000 kilómetros cuadrados ricos en recursos naturales.

En derecho internacional el silencio habla y mucho, sobre todo en el contexto de una disputa territorial, pero aún más las acciones, por más insignificantes que parezcan. Hay que recordar por ejemplo cuando el sátrapa de Miraflores mostró mapas de Venezuela sin el Esequibo, algo que ni en las escuelas antes era permitido. Cuesta creer que a ese nivel hayan ese tipo de “errores”, mucho menos viniendo de quienes viene. El plan de entrega y mutilación de nuestro territorio no es más que la aplicación del proyecto castrista contra Venezuela, un proyecto que, por cierto, nunca ocultó el régimen cubano. Por ejemplo, Fidel Castro siempre tildó a Venezuela de “expansionista” frente a su legítima reclamación del territorio del Esequibo y de eso hay registros públicos en la prensa, no es nada descabellado que una de las primeras cosas que hizo al meter las manos en nuestro país haya sido despojarnos de lo nuestro.

En las escuelas siempre veíamos nuestro mapa como un gran elefante de pie cuyas dos patas eran el Esequibo y el Amazonas. El madurismo nos ha dejado cojeando de una pata y amenaza gravemente la otra. Quienes ayer entregaron el Esequibo hoy le dan en bandeja de plata el sur de Venezuela a grupos narcoterroristas. Nunca antes nuestra existencia y la de nuestras generaciones estuvo tan amenazada, somos lo más cercano a un ex país que una vez estuvo de pie al norte del sur y que hoy es mutilado, saqueado y arruinado por una mafia delincuencial. Se equivocan quienes piensan que pueden ser simples testigos del derrumbe de Venezuela y sobrevivir, si no actúan rápido terminarán con nosotros debajo de los escombros. Es la hora de actuar.

Un Maduro histérico y gritando por TV ordena actuar contra el presidente (E) Juan Guaidó – Alberto news – 6 de Septiembre 2019

 Nicolás Maduro ordenó este jueves al Ministerio Público, controlado por su régimen, a actuar en contra contra Del presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó, a quien tildó de bandido, traidor y vende patria por supuestamente “entregar el Esequibo” venezolano.

“Quienes pretenden imponer un gobierno pro imperialista y dividir a la Fuerza Armada tienen un solo objetivo: Apoderarse de la Guayana Esequiba, del petróleo venezolano, del Golfo y repartirse las riquezas y las tierras”, dijo.

AlbertoNews

@AlbertoRodNews

VIDEO | Un Maduro histérico y gritando por TV ordena actuar contra el presidente (e) Juan Guaidó https://bit.ly/2lXLBsM 

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La Zona en Reclamación: ¡Así, así, así es que se gobierna! por José Toro Hardy – RunRunes – 22 de Enero 2017

toro_hardy-640x330En 1824 Gran Bretaña había reconocido el Río Esequibo como límite occidental de la Guayana Británica. Sin embargo, atraída por las riquezas auríferas de la región, ocupó poco a poco territorio venezolano, llegando hacia 1870 a proponer como lindero la llamada Línea Schomburgk que llegaba hasta las cercanías de Upata.

Aquello provocó la ruptura de relaciones entre Venezuela y Gran Bretaña y condujo a un Laudo Arbitral que quedó constituido por dos árbitros norteamericanos, dos británicos y un ruso. A Venezuela no se le permitió nombrar a ninguno, aunque al menos contó con un abogado de Nueva York como representante jurídico de Venezuela ante el Tribunal Arbitral. Se llamaba Severo Mallet-Prevost.

El resultado de aquel arbitraje, que tuvo lugar el 3 de octubre de 1899, se conoció como el Laudo de París. A pesar de los avatares de la Revolución Restauradora Venezuela denunció de inmediato aquella decisión declarándola írrita. El Laudo no tomó en cuenta para nada los claros títulos que Venezuela poseía.

El Laudo fue el resultado de una componenda política. Así lo denunció en memorando póstumo Severo Mallet-Prevost, afirmando que aquella decisión fue “injusta para Venezuela y la despojó de un territorio muy extenso e importante sobre el cual Gran Bretaña no tenía, en mi opinión, la menor sombra de derecho”. Leer más de esta entrada

El juicio del ladrón por Oswaldo Páez-Pumar – La Patilla – 27 de julio 2015

No tiene el usurpador el más mínimo respeto por el cargo que detenta. Insulta de manera reiterativa. No tiene contención al injuriar, más bien se excita, porque el objetivo es aparecer ante sus seguidores como valiente y osado, lo que explica que el usurpador haya llamado al presidente Granger “el Uribe guyanés”. Es una verborrea agresiva y solo eso.

La canciller Rodríguez lo remeda de la misma manera como él remedaba a Chávez siendo canciller. Eso explica que habiendo el usurpador arremetido contra el presidente guyanés Granger, al día siguiente Rodríguez afirme que “fue a Estados Unidos a buscar instrucciones en su papel de provocador”. También revela el por qué del silencio del usurpador como canciller, aunque más bien si son sus arrebatos de hoy algo realmente sentido, lo que explicaría es su apego al cargo y no a la reclamación venezolana en relación con el territorio esequibo.

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