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Guyana negó a EE.UU. acceso a sus antenas para emitir señal de radio para Venezuela – Primer Informe – 18 de Julio 2020

Venezuela y Guyana se encuentran en plena reclamación territorial por el Esequibo.

El presidente de Guyana, David Granger rechazó la solicitud hecha por el gobierno de los Estados Unidos de hacer uso de las frecuencias de radio de onda media para transmitir programas de la Voz de América en Venezuela.

El presidente Granger aseguró que el rechazo de su gobierno está motivado a riesgos de seguridad, salud y políticos a los que Guyana pudiera exponerse con Venezuela, país con el que sostiene una disputa por el Esequibo, área que representa dos tercios de esta antigua colonia británica.

«Dada la longitud de una frontera occidental sin vigilancia, la afluencia de refugiados, la cuestión territorial sin resolver y los riesgos para la salud pública, no sería de nuestro interés nacional hacer nada para contribuir a las relaciones desestabilizadoras en este momento«, dijo el Granger.

Sin embargo, un portavoz de los Estados Unidos aseguró que el gobierno norteamericano ya no estaba interesado en el proyecto. «La Agencia de los Estados Unidos para los Medios Globales ya no está considerando esto activamente. Es importante que el pueblo de Venezuela tenga acceso a noticias sin censura de fuentes de noticias periodísticas venezolanas e internacionales creíbles”, dijo la fuente al tiempo de reconocer el liderazgo demostrado por Guyana “en defensa del gobierno representativo” a propósito de su reunión con otros miembros del Grupo de Lima “para luchar por una solución democrática a la crisis en Venezuela».

El ministerio de Relaciones Exteriores de Guyana a través de una correspondencia del 1 de abril de este mismo año y a la que pudo acceder Demerara Waves Online News / News-Talk Radio Guyana 103.1 FM, solicitó orientación al Ministerio de Telecomunicaciones Públicas para responder a una solicitud de la junta de gobernadores de radiodifusión del gobierno de los EE. UU. Para usar uno de las torres de onda media de Guyana para «llegar a las poblaciones en Venezuela».

Estados Unidos solicitó a Guyana la posibilidad de usar una de las cuatro asignaciones de onda media que tiene el país. Se trata de la estación de 560 khz la que interesaba para que Guyana alquilara a la Voz de América para emitir una licencia y poner así una señal en onda media, ya sea en una frecuencia existente o en una nueva, y si es así, si la potencia de transmisión podría aumentarse a 50 kilovatios, ya sea en una frecuencia existente o en una nueva.

La solicitud de los Estados Unidos a Guyana se produjo semanas después de que el gobierno de Granger acusara a la administración de Donald Trump de interferir en el proceso electoral de este país sudamericano como parte de un complot para eliminar del poder al régimen que dirige Nicolás Maduro en su país vecino.

La embajadora estadounidense en Guyana, Sarah-Ann Lynch, negó el jueves las afirmaciones del gobierno de Guyana y dijo: «Estamos centrados en Guyana. No tiene nada que ver con ningún otro país«.

Lynch dijo que Estados Unidos restringió el uso de visas a los funcionarios guyaneses que están “socavando la democracia”, después de semanas de presión vía telefónica y advertencias de castigos si no se utilizaba el recuento de votos nacionales para declarar los resultados del 2 de marzo de 2020 elecciones generales y regionales.

Junto con Estados Unidos, Canadá y el Reino Unido también han emitido serias amenazas de sanciones contra Guyana

Se espera que la próxima semana la Organización de Estados Americanos (OEA) debata la situación política en Guyana.

El servicio a la verdad: un llamado a la reflexión – Comunicado – 7 de Julio 2020

EL SERVICIO A LA VERDAD. UN LLAMADO A LA REFLEXION

Quienes suscribimos la presente, en documento anterior hemos señalado que “Venezuela presencia el final trágico de su historia como nación de libertades y república, ejemplo que ha sido de bienestar en democracia ante la región y el mundo” durante el siglo XX. Nuestro Estado “es hoy una farsa, incapaz del ejercicio unitario de sus competencias y potestades soberanas”, hoy sustituidas de hecho por fuerzas despóticas extranjeras y criminales.

Una de las características más repugnantes en toda tiranía y de la misma actividad criminal, sobre todo si dispone del manejo de la cosa pública y sus actividades es el culto del secretismo y la opacidad. Es la negación de la democracia.

La propia Fuerza Armada, fracturada y sujeta a los dictados de actores – cubanos, iraníes, narcoterroristas – que se enriquecen saqueando el patrimonio venezolano y robándole el pan de subsistencia como las medicinas necesarias a nuestros compatriotas, pobres y necesitados en su gran mayoría, no ha sido capaz de reaccionar rompiendo las cadenas de la corrupción que han hecho presa de Venezuela. Ha optado por mancillar su decoro militar histórico y participado de los actos de represión y torturas que sufren los presos políticos, entre estos sus propios compañeros de armas. Ha perdido sus valores y bases institucionales.

Ha permitido que la soberanía territorial de Venezuela sobre el Esequibo haga parte de la liquidación delincuencial de los activos de la nación e incluso, se ha sumado a la comedia electoral que pretende instalar el régimen usurpador del narco tirano Nicolás Maduro a fin de distraer a un pueblo que sufre y es ahora víctima de una grave pandemia. Si ello no bastase, su Alto Mando protocolar, por voz del ministro de la defensa, Vladimir Padrino, ha anunciado ante el país y el mundo que nadie les quitará el poder que detentan, ni siquiera mediante elecciones democráticas.

En este orden nos vemos obligados a hacerle un igual y severo llamado de atención al gobierno colegiado interino, a fin de que respete y acate con celo las exigencias de la transparencia, ineludibles en los actores democráticos quienes están obligados a rendir cuenta pública de sus actividades, en lo particular quienes dirigen e integran el Centro de Gobierno de cuyos procederes a nadie informa.

Se entiende que en la lucha contra la narco-dictadura que mantiene bajo secuestro a Venezuela, auxiliada por fuerzas extranjeras y grupos transnacionales vinculados al terrorismo, al narcotráfico y al lavado de dineros producto de la corrupción, las estrategias para enfrentarla y desmontarla reclaman de actores prudentes y ajenos a la práctica del utilitarismo partidario o personal. Pero la actividad pública y política no es asunto privado o personal de quienes la asumen creyéndose predestinados o necesarios, menos de quienes la administran como una ganancia que les ha dispensado el azar.

La cultura muy venezolana de cuestionar o rechazar cualquier opinión crítica dirigida contra quienes ejercen destinos dentro del Estado o en los partidos, arguyendo para ello que afecta el interés común o la unidad, es inaceptable e irrespetuosa con la ciudadanía. Obedece, como siempre, a la manipulación de quienes se saben descubiertos y comprometidos con actos ajenos a la probidad o al interés público que deben tutelar.

De modo que, el llamado de atención que hacemos, ante los venezolanos, tiene destino preciso y no es sólo al régimen de oprobio y absoluta maldad que ha usurpado y ejerce de facto el poder en Venezuela bajo instrucciones extranjeras y de grupos criminales y terroristas. Es una alerta igual a los integrantes de la actual Asamblea Nacional, que por mandato constitucional ejercen el gobierno democrático interino contando con un importante reconocimiento internacional. Muchas de sus actuaciones relevantes han resquebrajado la confianza pública y urge rescatarla.

¿Por qué afirmamos esto?

Porque siguen sin aclararse, entre otras, las acciones de Cúcuta de 23 febrero de 2019, el llamamiento disparatado a un alzamiento militar desde la autopista del este en Caracas, de 30 de abril de 2019; las actuaciones que condujeron a la operación Gedeón, al término secuestrada por el régimen usurpador; los certificados de buena conducta expedidos por la Comisión de Contraloría de la Asamblea, que sin recursos ni pericia los otorgan a criminales internacionales como Alex Saab y similares;  las designaciones en CITGO y Monómeros, con base en cuotas partidistas; la operación de los Bonos 2020; el proyecto de ley para la recuperación de bienes de origen y destino ilícito, signado por la discrecionalidad y la opacidad.

La Fracción parlamentaria 16J merece nuestro reconocimiento. Bajo riesgos y amenazas de todo orden ha estado luchando por la rendición de cuentas del Centro de Gobierno cuyo silencio sigue siendo la regla.

En el pasado reciente nunca informaron sobre los criterios para elegir a sus representantes y negociar con la narcotiranía en Santo Domingo y luego en Oslo y Barbados. ¿Qué instrucciones les dieron? ¿Cuál ha sido la naturaleza y alcance de tales conversaciones y su acercamiento al régimen, especialmente en el tema electoral? Menos sabemos los venezolanos sobre cómo opera un gobierno parlamentario partidista, sin tradición constitucional, con su principal autoridad asilada en una embajada y bajo la posición de Encargado del Gobierno Central, figura inexistente en Venezuela.

A la comunidad internacional una vez más le expresamos que solos no podemos. Y que los venezolanos necesitamos conjurar las prácticas de opacidad y las mentiras en los actores públicos y políticos, así como restablecer las instituciones que aseguren nuestra vuelta a la democracia y como condición para el ejercicio libre de la soberanía popular.

Para nosotros, los firmantes, nuestra solidaridad es con el rescate de la libertad, sirviendo siempre a la verdad. Así lo declaramos, hoy siete (7) de julio de 2020.

María Corina Machado, Coordinadora de Vente Venezuela

Antonio Ledezma, Alcalde Metropolitano de Caracas y fundador de Alianza Bravo Pueblo

Diego Arria, ex gobernador de Caracas, exembajador, y expresidente del Consejo de Seguridad de la ONU

Humberto Calderón Berti, ex presidente de la OPEP, excanciller de la República, ex presidente de PDVSA, y exministro de energía y minas

Carlos Ortega, presidente de la Confederación de Trabajadores de Venezuela

Enrique Aristeguieta Gramcko, miembro de la Junta Patriótica de Venezuela de 1958, exdiputado, exembajador, exministro encargado de relaciones interiores, y presidente de la Gran Alianza Nacional (GANA)

Carta pública al general Padrino López por Fernando Ochoa Antich – El Nacional – 7 de Julio 2020

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Caracas, 6 de julio de 2020

Señor general en jefe

Vladimir Padrino López

Presente.

 

Señor general:

Sus reprochables y amenazantes declaraciones, realizadas este pasado 5 de julio, en las cuales usted compromete a la Fuerza Armada Nacional, constituyen una afrenta a la sociedad venezolana, a la Constitución Nacional y a la democracia.

Es inaceptable que usted se atreva a expresar que en Venezuela la oposición política nunca podrá ejercer el poder: “No pasarán, no serán poder político jamás en la vida mientras exista una Fuerza Armada como la que hoy tenemos, antiimperialista, revolucionaria y bolivariana… yo creo que es bueno que lo entiendan”. Estoy seguro de que su absurda conducta es ampliamente rechazada en el seno de la Fuerza Armada Nacional.

El contenido de su declaración desconoce lo establecido en los artículos 2 y 6, en los cuales se expresan los principios fundamentales de la Constitución de 1999: “Venezuela se constituye en un Estado Democrático y Social de Derecho y de Justicia que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico  y de su actuación, la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social y en general la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político”; “El gobierno de la República Bolivariana de Venezuela y de las entidades políticas que la componen es y será siempre democrático, alternativo, responsable, pluralista y de mandatos revocables”. Sus palabras no hacen otra cosa sino confirmar que el objetivo político de Nicolás Maduro y su camarilla es mantenerse indefinidamente en el poder, sin respetar la voluntad de nuestro pueblo expresada democráticamente a través de elecciones.

Usted también se refiere a nuestra reclamación ante la República de Guyana por el territorio Esequibo. No creo que usted y los cuadros de la Fuerza Armada Nacional ignoren que ha sido la política exterior entreguista de los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, que usted defiende tan vehementemente, la que ha comprometido nuestra soberanía sobre el territorio Esequibo. Recuerde que Hugo Chávez, en el año 2004, en una visita a Guyana, en una actitud rayana en traición a la patria, afirmó que Venezuela no se oponía a ningún proyecto de desarrollo en el Esequibo, autorizado unilateralmente por el gobierno guyanés, si era en beneficio de su pueblo. Para colmo, en el año 2007, afirmó que la reclamación venezolana se había iniciado por presiones de Estados Unidos para desestabilizar el gobierno de Cheddy Jagan. De esa manera, Hugo Chávez desconocía todas las reclamaciones que, desde 1841, ha venido realizando  Venezuela en contra de la usurpación de nuestro territorio por Inglaterra.

Igualmente, Nicolás Maduro, ya presidente de la República, aceptó una invitación a Guyana, días después de que el ministro del Ambiente de ese país declarara en San Diego, Estados Unidos, que Guyana había entregado una concesión petrolera a la empresa Anadarko en el bloque Roraima, la cual afecta la fachada Atlántica de la zona de reclamación y la del estado Delta Amacuro, ante lo cual guardó absoluto silencio, lo que pudo haber producido un Stoppel de aquiescencia. No satisfecho con esta muestra de debilidad, en la rueda de prensa realizada después de la firma del comunicado conjunto entre Guyana y Venezuela, declaró: “Recientemente han salido documentos desclasificados de la década de los sesenta, setenta y ochenta que demuestran quiénes eran los intrigantes que preparaban una guerra con Guyana”, sin valorar que ese planteamiento debilita de tal manera nuestra autoridad moral que puede comprometer el resultado de las negociaciones.

Definitivamente, usted señor ministro, con esas irresponsables declaraciones, complica aún más la grave situación política de Venezuela y amplía las posibilidades del surgimiento de la violencia. No es posible que sus ambiciones personales comprometan el destino de nuestra patria.

Fernando Ochoa Antich

General de división

Exministro de la Defensa

De traiciones por Ramón Peña – La Patilla – 26 de Enero 2020

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En junio de 1940 el mariscal Phillippe Pétain, al mando de un ejército arrodillado ante el poderío de la Wermacht alemana, aceptó convertirse en líder colaboracionista de Hitler, en la Francia ocupada, asentándose en la ciudad de Vichi como delegado del poder nazi para la porción sur del país. El viejo héroe de la batalla de Verdún, gloria de la Primera Guerra Mundial, admitía a Hitler como su protector y traicionaba a sus connacionales para satisfacer una vetusta avidez de poder.

Hoy, en nuestras latitudes, en pusilánime remedo de esa misma doblez, y sin sonrojo, el Golem gobernante le concede facultades supra ministeriales al embajador de Cuba. El diplomático, cual procónsul de la nación que nos invade por amancebamiento, es empoderado para la surveillancede Venezuela, suerte de provincia, por autoridad delegada de Raúl Castro a quien el Golem reconoce orgulloso como su “hermano mayor y protector”.

No es novedosa esta deslealtad anti patria bajo la bandera del Socialismo del SXXI. Ya antes, su predecesor, Hugo Chávez, aconsejado por Fidel Castro, había traicionado el histórico reclamo venezolano del territorio Esequibo. Como Judas Iscariote por doce denarios, éste lo hizo por la docena de votos en la OEA de los países del Caricom que apoyaban a Guyana. Su cúpula militar acató su orden de darle la espalda al Atlántico y atender los mandatos que venían del Caribe.

Por gracia de esta claudicación, esta misma semana, Guyana se inauguró oficialmente como exportador de petróleo, despachando un millón de barriles de crudo dulce extraído del bloque Stabroek, sito en aguas de la proyección atlántica de nuestro desatendido territorio en reclamación.

Tras la liberación de Francia, en 1945, Phillipe Pétain, vergüenza histórica para los franceses fue sentenciado a muerte. Charles de Gaulle, en consideración a su avanzada edad y a sus lauros en la Grande Guerre, le conmutó la horca por prisión perpetua.

 

 

 

 

 

Benigno Alarcón: El gobierno va a escalar el conflicto en 2020 por Alejandro Ramírez Morón – El Estimulo – 26 de Diciembre 2019

Venezuela llegó a ser una democracia referencial en todo el continente, pero un día llegó la barbarie. Ahora somos un problema planetario y una amenaza para la región. Juan Guaidó se asomó como esperanza pero los rojos han sabido mover las fichas, y hasta parecen repuntar

La crisis política venezolana es realmente peliaguda. Un complejo enrevesamiento de vectores de todo tipo, que van a dar a una espiral de violencia sin parangón. La diáspora para los pelos de punta, y –según Inés Quintero– nada en nuestra historia se le puede parar al lado. Es decir, un país tradicionalmente dictatorial cruzó el oasis de la IV República como si tal cosa, en un santiamén, y acá estamos de nuevo bajo la garra de un caudillo. La situación venezolana está en constante análisis y Benigno Alarcón es uno de sus estudiosos, desde el quehacer político.

La irrupción de Juan Guaidó en la escena política nacional e internacional fue recibida como una bocanada de aire fresco por una población hastiada de lastres de todo tipo. El racionamiento del agua, la falta de Internet, la inflación galopante, el hampa desbordada, y pare usted de contar. Ese largo rosario de males que llevaron el algún momento a su popularidad al cielo del 60%.

«Hay tres sectores en la población: un primer grupo que busca readaptarse; un segundo grupo que quiere emigrar y un tercer grupo que habla de armarse para la lucha»

Benigno Alarcón es el director del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB). Su perfil es el de un apasionado voraz del análisis político, y en todo momento está trabajando en el asunto, salga sapo o salga rana. En estos momentos, dirige un diplomado sobre transiciones políticas, en el cual tiene a varios profesores de lujo como invitados.

Tres fases

“Venezuela atraviesa por una crisis política, y las mismas tienen tres fases: escalada, desescalada y estancamiento. Nuestra crisis está, en estos momentos, en una fase de estancamiento. Y la gente suele pensar que un estado de estancamiento debe resolverse rápido, pero esto no es así necesariamente”, comienza por limpiar de polvo y paja la confusión que reina en la opinión pública nacional.

Benigno Alarcón

Y pone un par de ejemplos para exorcizar toda duda: el primero de ellos, es el incordio diplomático entre Venezuela y Guyana por el Esequibo. Es un conflicto que tiene muchos años en la fase de estancamiento, y no se sale del mismo porque ninguna de las dos partes se decide a escalarlo. Venezuela dispone de poderío bélico para hacerlo por la vía de la fuerza, pero no lo hace porque ello le traería la enemistad de todos los países del Caribe, y de algunos otros. Entretanto, Guyana se beneficia del status quo, y apuesta por mantener el asunto en la inacción.

Pero también pasa en el conflicto entre Venezuela y Colombia, por el Golfo, de modo inverso. Acá es Venezuela quien se beneficia del status quo, y ninguna de las dos partes se decide a escalar el conflicto por la vía de la fuerza, porque podría resultar peor. “Es verdad que Colombia lo intentó en un momento con el buque Caldas, pero eso no pasó de ahí”, refiere el entrevistado.

De modo que lo primero que hay que decir es que el gobierno paralelo de Juan Guaidó, podría prolongarse por años, lo mismo que las tensiones con Estados Unidos, y, claro, el régimen opresor que nos ocupa.

Nicolás Maduro tratará de montar unas parlamentarias lo suficientemente creíbles como para que la comunidad internacional no chiste

En 2020 habrá desenlaces

Pero no. “El gobierno va a escalar el conflicto el año que viene, a través de las elecciones parlamentarias”, dispara duro el portavoz, si bien aclara que los politólogos no tienen bolas de cristal, ni varitas mágicas. Esa es, en todo caso, su apuesta como analista.

Benigno Alarcón dice que el régimen de Nicolás Maduro tratará de montar unas parlamentarias lo suficientemente creíbles como para que la comunidad internacional no chiste, pero a la vez generando la bruma que impida a los electores de la oposición concurrir a las urnas.

¿Cómo es esto? Bueno, unas elecciones que vayan a fin de año, que den tiempo de que todos los contendores hagan campaña, en todos los medios, etcétera. Pero evitando las presidenciales, por lo cual, muchos adeptos de Juan Guaidó, no votarán porque no se ha producido el “cese de la usurpación”, verbigracia. El célebre mantra.

Pero, ¿qué hará la oposición si esto pasa? “Bueno, como he dicho, hacer predicciones es difícil, pero lo primero que uno ve es que la oposición puede participar o no participar”, adelanta Benigno Alarcón. Visto de otro modo, la jugada de la oposición podría pasar por exigir las presidenciales como requisito sine qua non para ir acudir a unas parlamentarias, en las cuales podría perder la presidencia del Parlamento, y por lo tanto, ver a Guaidó rodar como una piedra.

Benigno Alarcón

Ahora bien, ¿cómo definir el estancamiento en el cual estamos? ¿Cuáles son los rasgos que lo caracterizan? Uno de ellos, dice la fuente, es que el gobierno podría escalar el conflicto con la fuerza, por ejemplo encarcelando a Juan Guaidó, pero no lo hace porque eso podría traerle más problemas que otra cosa. Otro rasgo es que el status quo beneficia a ambos bandos, y por eso ninguno de los dos se decide a escalar el estancamiento.

Lo cierto es que la soga cada vez aprieta más duro el cuello de los venezolanos, y más allá de eso que llaman “calma chicha”, o sea un prolongado estado de indefinición en lo político, Benigno Alarcón estima que en 2020 tendrán que producirse algunos desenlaces, como ya se dijo más arriba. El experto cree que es bastante improbable que Estados Unidos se decida por una incursión militar, ni en el corto, ni en el mediano plazo, si bien no se atreve a cerrar esa rendija del todo en el análisis. “Luego del fracaso de la invasión a Irak, no creo que Estados Unidos use la fuerza militar en Venezuela. Esto le pondría en contra a América Latina y a toda Europa. Hizo falta el ataque a las Torres Gemelas, no obstante, para que Estados Unidos invadiera Irak”, recuerda el portavoz.

“El gobierno va a escalar el conflicto el año que viene, a través de las elecciones parlamentarias”

Como se dijo, Benigno Alarcón es un trabajador incansable y la politología es su gran pasión. Es un hombre de estatura mediana, bien trajeado, piel cetrina y mirada aristocrática, que siempre resulta desmentida por una sencilla calidez, que envuelve cada uno de sus certeros dardos como analista. Un hombre que hace trabajo de hormiga. Por ello, en el Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la UCAB a veces la orden es soltar los libros e irse a hacer trabajo de campo.

Crece el descontento

“Recién estamos comenzando una segunda fase de los trabajos de campo, pero tenemos resultados que datan de mayo de este año, y allí vemos que la inconformidad está creciendo. Hay tres sectores que identificamos en la población: un primer grupo que busca readaptarse porque entendió que esto no va a cambiar pronto; un segundo grupo que quiere emigrar, y quizás no todos lo hagan, pero al menos tienen el deseo; y un tercer grupo, que habla de armarse para la lucha, es decir, tomar el camino de la lucha armada”.

Sobre la diáspora, dice que seguirá en ascenso. O sea, sus datos coinciden con los del experto Tomás Páez, y –en efecto- pese a las consideraciones de depauperación de los migrantes, la xenofobia, y todo eso, la gente se seguirá yendo del país. No hay burbuja caraqueña que valga.

En torno a ese grupo que dice estar decidido a tomar las armas, pues confirma que si bien hasta ahora solo uno de los bandos ha estado en poder del acero, eso no quiere decir que el otro no pueda comenzar a armarse, y –eventualmente- producirse un escenario de enfrentamiento de guerrillas urbanas, cosa que puede prolongarse en el tiempo y ser incluso más devastador que una invasión yanqui.

Un caso inédito

Dígase lo que se diga, el apoyo en torno a Juan Guaidó por parte de la comunidad internacional ha sido algo realmente inédito, dice Alarcón. “No se había visto antes nada similar, tal vez en el caso del cese del comunismo en Rusia, y algún otro caso en la OTAN”, calibra el politólogo.

Aún así la cosa pinta color de hormiga, y Nicolás Maduro viene escalando en la región, pese a las arremetidas de Guaidó y su tinglado. Alarcón, más allá de todo fatalismo, aclara que ese bloque de 60 países que se aglutinaron alrededor del interinato podría comenzar a ver mellado su filo, con casos como el de Argentina donde el peronismo volvió a la presidencia, o como consecuencia de los focos de caos que se han verificado en Chile y Ecuador, por ejemplo.

Nuestra crisis está, en estos momentos, en una fase de estancamiento

Puertas adentro, las maquinarias de los partidos lucen debilitadas para el especialista de la UCAB, si bien el PSUV dispone de más dinero para desplegar una red clientelar. “En el caso de la oposición el centro de gravedad sigue siendo Guaidó. Y todo el que se ponga en contra, o hable mal de él, corre un riesgo político alto, porque viene a ser algo así como el aguafiestas”.

Es verdad, expone Benigno Alarcón, que quizás el sistema de los CLAP está debilitado, pero la gradería rojita puede seguir ejerciendo influencia en las bases a través de los mecanismos de control como las Unidades de Batalla Hugo Chávez (UBCh), entre otros.

El politólogo conviene en admitir que la oposición, a lo largo de todos estos años le ha buscado siempre la vuelta a la cosa, y se ha sabido reinventar en cada escenario; la resistencia de la prensa ha sido tenaz, también la de la sociedad civil. Y no ha bastado.

Poder de fuego

Consultamos a Benigno Alarcón sobre su lectura de los sucesos de calle del 30 de abril de este año. Considera que atando cabos se puede entender lo que pasó: había una especie de bruma en la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), si bien un bando de militares ofreció apoyo a Juan Guaidó.

Y como había esa bruma, se hizo una apuesta, pero se perdió. Es claro, dice, que el ministro de Defensa, Vladimir Padrino, tuvo un rol crucial en esa hora, tal como se desprende de su posterior pronunciamiento junto al alto mando militar.

Cree que la FANB se mantiene en sus trece porque en cualquier país la división de la milicia implica fuego, guerra, pugnas con poder de disparar, y si bien puede haber divisiones al interior de los cuarteles, los militares han apostado por mantener la normalidad, y conservar –además- una cantidad ingente de beneficios que les han sido conferidos por el régimen de Maduro.

Como se ve, la situación en Venezuela dista mucho de ser sencilla. La economía no deja de asfixiar, y Caracas figura en los rankings más serios entre las cinco ciudades más peligrosas del orbe. Hay quien dice que se trata del crimen organizado en el poder, como sostiene María Corina Machado o Alejandro Rebolledo. Pero más allá del Informe Bachelet, ese que retrató a un gobierno violador de derechos humanos, allí está Venezuela con una silla en el Consejo de DDHH de la ONU. ¿En esta película ganan los malos? Eso se sabrá en su debido momento, porque como decía el gran Héctor Lavoe, “todo tiene su final”. Es así.

Los 7 puntos que explican por qué Maduro rompió las negociaciones con Guaidó por Carlos Moreno – ALnavío – 23 de Septiembre 2019

En las negociaciones el régimen de Nicolás Maduro tenía el objetivo de que Estados Unidos le levantara con prontitud las sanciones. La oposición buscó una fórmula muy bien pensada para que, de lograr las condiciones para unas elecciones libres, fueran retiradas algunas de las sanciones. Pero Maduro engañó a todos, a la oposición de Juan Guaidó, y a los noruegos que mediaban en el proceso.
La Asamblea Nacional espera la incorporación de la bancada del chavismo. /Foto: AN
La Asamblea Nacional espera la incorporación de la bancada del chavismo. /Foto: AN

Gerardo Blyde, dirigente de oposición y uno de los delegados de Juan Guaidó, Presidente Encargado, en las negociaciones con el régimen de Nicolás Madurofacilitadas por Noruega, ha sido el vocero y quien ha detallado los puntos más importantes que se abordaron en las mesas que se instalaron en Oslo y Barbados. Un proceso que terminó fulminando el propio Nicolás Maduro.

Blyde ha querido precisar de arrancada algo curioso con el propósito de marcar el perfil de Maduro. “Ni siquiera Hugo Chávez se había levantado de una mesa de negociación cuando le tocó conversar”. Así lo ha declarado en una serie de entrevistas en Caracas con los periodistas Nelson Bocaranda y Román Lozinski, del Circuito Unión Radio.

Gerardo Blyde asegura que las propuestas medulares de la negociación representan un 30% de lo discutido, allí era donde se concentraba toda la posibilidad de solución del conflicto, pero el régimen no llegó a ningún acuerdo. “Le mintieron a todos, al mundo, a los noruegos y a los venezolanos. Actuaron de mala fe… Ahora un mecanismo de negociación no puede repetirse igual”, señaló.

El diario ALnavío recogió siete puntos. Los más destacados expuestos por Blyde sobre las negociaciones. Un proceso que buscaba un acuerdo integral para la solución del conflicto político en Venezuela. Así estaba planteado en la mesa hasta que Maduro decidió romperlo.

1. Elección presidencial

“Se buscaba un proceso electoral con garantías y todas las condiciones libres y justas”, detalló Gerardo Blyde. Fue la primera propuesta y la más delicada tanto para la oposición como para el régimen.

¿Por qué?

Tenía que buscarse primero el equilibrio de poderes públicos.

“Esto conllevaba a un cambio del Consejo Nacional Electoral (CNE)que pasaba a ser aprobado y designado directamente por la legítima Asamblea Nacional”, apuntó Blyde. La Asamblea Nacional que preside Juan Guaidó.

Esta propuesta incluía puntos como la apertura y depuración del Registro Electoral, un proceso que, según los asesores de la oposición, iba a durar entre seis y ocho meses pues había que lograr la inscripción de los más de seis millones de venezolanos que hoy conforman el éxodo.

El régimen, apunta Blyde, estuvo de acuerdo con los plazos puesto que coincidían con los tiempos solicitados por observadores internacionales que avalarían las elecciones presidenciales si se lograban.

“Los actores internacionales proponen un mínimo de seis meses a ocho meses para organizar toda la logística que contempla la observación internacional de una elección”, dijo el delegado de Guaidó.

Hubo importantes avances, y entonces se planteó el siguiente punto.

2. Reinstitucionalización de los poderes públicos

“No podíamos ir a una elección sin reinstitucionalizar correctamente el poder”, señaló Blyde.

Entonces se discutió la actuación del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) escogido por la anterior Asamblea Nacional que presidía Diosdado Cabello, el número dos del régimen. Según Blyde, el TSJ ha servido para que el régimen desmantele las competencias de la Asamblea Nacional legítimamente electa por los venezolanos.

“Son poderes que no respetan la voluntad popular, y por tanto no podían seguir siendo gestionados de esa forma. El Tribunal Supremo de Justicia adelanta cualquier clase de violaciones al debido proceso y los derechos, permitiendo también a la Asamblea Nacional Constituyente violar la Constitución. No son poderes autónomos, además”, dijo.

Y reiteró: “No podíamos ir a un proceso electoral presidencial con Maduro y esas instituciones en el poder”.

Pero ¿a dónde llevó este segundo punto?

El régimen contratacó y Blyde, junto con Fernando Martínez Mottola (quien presidía el equipo de Guaidó en las negociaciones de Noruega), escucharon la propuesta.

Los delegados de Maduro querían fuera a Guaidó. Si Maduro no estaba, Guaidó tampoco. “Lo consultamos con Guaidó, con la Asamblea Nacional y con todos los factores que acompañan y se convino que salían los dos. Ni Maduro ni Guaidó estarían en el poder para cuando se convocara el proceso electoral. Es decir, se retiraban antes de que se pusiera en marcha el proceso electoral si se llegaba a un acuerdo. Si se definía un tiempo de ocho meses, tenían que salir ocho meses antes de las presidenciales”, explicó Blyde.

Esto derivaba en un tercer un punto.

3. Consejo de Estado

Era una propuesta que incluía a todos, al régimen, a la oposición, y a la Fuerza Armada Nacional (FAN) que apoya a Maduro.

La idea, según Blyde, era que, si terminaban de definir y pactar las condiciones para celebrar las presidenciales, se conformara un Consejo de Estado que llevaría las riendas del país hasta llegar a las elecciones y luego traspasaría el poder a quien se alzara con la victoria.

Pero entonces comenzó la presión por parte del régimen para centrarse exclusivamente en el retiro de las sanciones impuestas por los Estados Unidos y otros países.

El régimen apostaba desde el principio por el retiro de las sanciones. “Fue así desde que comenzamos a hablar”, dijo Blyde. Y entonces redoblaron los esfuerzos planteando la eliminación de las sanciones como un mecanismo justo para ellos:

“Decían que con las sanciones impuestas ellos no podían llegar a un proceso electoral porque no era justo y no podían hacer políticas públicas”, apuntó el dirigente.

Era un tema que estaba complicando toda la negociación. Ataba de manos a los delegados de Guaidó y a la oposición, pero entonces se planteó una fórmula.

4. La estrategia de la oposición para levantar las sanciones

Blyde explicó que las sanciones son mecanismos soberanos de cada país, por lo que poca influencia tendrían ellos para exigir, por ejemplo, al gobierno de Donald Trumpque retirara las sanciones.

También aplicaba el caso para las sanciones impuestas desde la Unión Europea o Canadá.

Y entonces la oposición puso sobre la mesa la carta para demostrar al régimen que haría la tarea de negociar con los gobiernos el retiro de las sanciones.

¿En qué consistía?

Básicamente en el cumplimiento de los primeros dos puntos de la propuesta. La aceptación de elecciones presidenciales con todas las garantías y la reinstitucionalización del poder.

“Sólo llegando a un acuerdo sellado en ese sentido podía irse a hablar con los Estados Unidos para que valoraran el retiro de las sanciones”, puntualizó Blyde.

Justo en este punto Estados Unidos enfilaba con nuevas sanciones contra el régimen. Era el 5 de agosto. La Administración Trump ponía en marcha mecanismos para sancionar a empresas o individuos que hicieran negocios directa o indirectamente con el régimen de Maduro.

5La mentira de Maduro al mundo

Según Blyde, Maduro necesitaba la mesa con Noruega. “Son negociadores mundialmente respetados”, comentó.

Pero Maduro le mintió incluso a Noruega. “Ya tenía montado su plan B para decir que ellos sí seguían negociando”, dijo Blyde haciendo referencia al pacto firmado por un grupo minoritario de la oposición y Maduro.

“Es un falso diálogo de mucho ruido y pocas nueces. Serán logros inútiles para resolver los problemas estructurales de todo un país, sencillamente porque ese grupo que negoció no compromete a la Asamblea Nacional, ni tampoco a los más de 50 países que apoyan a Juan Guaidó como presidente, y por eso ellos no tienen capacidad real de negociación”.

6. Sólo papeles sin respuesta

Blyde precisa que la oposición, a medida que avanzaban las negociaciones, llevaba documentos por escrito para dar fe de los acuerdos preliminares y también para plasmar nuevas solicitudes.

“Se los entregábamos a los facilitadores noruegos y ellos los hacían llegar a los delegados del régimen. Se les pidió que hicieran lo mismo, pero eso nunca se logró. No fue posible”.

7. La protección del Esequibo

La delegación de Guaidó llevó, entre las propuestas complementarias, un compromiso de la oposición para la protección del territorio Esequibo que reclama Venezuela a Guyana, y eso consta en la documentación presentada ante los facilitadores noruegos. En ese apartado exigían al régimen cumplir con ello y también a las FAN.

“Era una propuesta de obligatoriedad para ambas partes”, señaló Blyde.

Blyde cree que los delegados de Maduro no informaron de la existencia de ese documento puesto que Maduro tomó también el caso del Esequibo como una excusa para no regresar a la mesa de negociaciones.

Nicolás Maduro solicitó una investigación contra Juan Guaidó por traición a la patria luego de acusarlo de negociar la entrega del territorio Esequibo a Guyana.

Soberanía y paz por Ramón Peña – Noticiero Digital – 16 de Septiembre 2019

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El régimen desafía a la vecina Colombia alardeando en la frontera cohetería, tanques y otras piezas de su poder de fuego, sin ahorrarse idioteces como la advertencia de contar con “ Sukhois rusos que en once segundos (sic) están sobre Bogotá”. Esta costosa movilización ha sido bautizada como “Operación Venezuela Soberanía y Paz”, que serían los dos valores patrios  a defender y que justifican esta exaltación pre bélica.

Cabe primero preguntarse qué soberanía estamos defendiendo: ¿acaso la territorial, la que ha consentido que Guyana explore libremente el llamado bloque Stabroek en la plataforma continental del Esequibo en reclamación y, más grave aun, usufructuando el lecho de la propia fachada atlantica venezolana del Delta del Orinoco? Ya Exxon/Mobil ha anunciado que en 2025 se producirán allí 750 mil B/D de crudo, superando la producción total de la infortunada Pvdsa. Si no es esa, entonces ¿es la soberania alimentaria, dependiente en 85% importaciones; o la minera, que puso el Arco Minero de Guayana al arbitrio de truhanes extranjeros y grupos narcoterroristas; o la soberanía militar, bajo añeja intervención cubana y ahora de rusos que hasta nuestros uniformes visten..?.

En cuanto a la “Paz”, ¿se refieren a la paz de 23 mil homicidios anuales, la de las ejecuciones extrajudiciales del Faes que denuncia Michelle Bachelet, o a la paz que cuidan las 18 mil bandas delicuenciales que asolan el pais?

Viene a la memoria que, después de la guerra de las Malvinas, esa balandronada de los generales argentinos ideada para exaltar patriotismo y alargar la vida de la dictadura, la sociedad argentina descubrió con horror que sus soldados habían combatido, desorganizados, mal pretrechados, sin comida y sufriendo vejaciones de sus superiores. Preocuparía la suerte de nuestros soldados, en caso de un indeseable conflicto, si los estrategas militares fuesen del mismo tenor de los generales que administraron Pdvsa, Corpoelect o la Corporación Venezolana de Guayana.

¿Quién realmente traiciona a Venezuela? por Fernando Ochoa Antich – El Nacional – 15 de Septiembre 2019

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Las infames acusaciones de Nicolás Maduro y Delcy Rodríguez contra Juan Guaidó, de estar negociando la entrega del Esequibo a cambio del apoyo de la Gran Bretaña, me obligan a escribir este artículo, el cual iniciaré con una breve reseña histórica del despojo territorial que sufrió Venezuela por parte de Inglaterra.

En 1777, al crearse la Capitanía General de Venezuela, se estableció el río Esequibo, desde su nacimiento hasta su desembocadura en el océano Atlántico, como frontera oriental entre dicha Capitanía y los territorios coloniales de Holanda. El mapa de la Gran Colombia de 1819 así lo muestra. En 1814, Gran Bretaña quedó en posesión de esos territorios coloniales, los cuales constituyeron, a partir de 1831, la Guayana Británica. El gobierno británico, en su afán expansionista, estimuló el avance de colonos al oeste del río Esequibo. Ese avance permitió establecer arbitrariamente un nuevo límite mediante las líneas Shomburgk: la primera, 1834, en la cual se le concedía indebidamente a la Gran Bretaña, 4.290 km²; la segunda, 1839, que incrementaba el despojo a 141.930 km². Ante ese atropello, Alejo Fortique, representante de Venezuela ante Inglaterra, presentó formal protesta.

Esa protesta se mantuvo en el tiempo, hasta 1897, fecha en que se logró la firma del Tratado Arbitral de Washington con el objeto de resolver la controversia mediante un arbitraje. Sin embargo, el poder imperial británico y  la debilidad del gobierno de Ignacio Andrade, facilitaron el impedimento para que Venezuela tuviera una propia representación en dicho arbitraje, la cual fue asumida por Estados Unidos. El tribunal arbitral, el 3 de octubre de 1899,  falló, de manera unánime, a favor de Inglaterra. El 4 de octubre Ignacio Andrade protestó la decisión, aunque Cipriano Castro, ya en el poder, la aceptó y ordenó demarcar los nuevos linderos en diciembre de 1899. En 1948, a la muerte de Severo Mallet Prevost, uno de los supuestos abogados estadounidenses defensores de Venezuela, se hizo público un documento que revelaba la negociación secreta que provocó la sentencia contraria a Venezuela. Ante tan comprometedor documento, el gobierno de Raúl Leoni denunció ante las Naciones Unidas la írrita decisión del Laudo Arbitral de París. Esta acción condujo a la firma del Acuerdo de Ginebra de 1966 entre Venezuela, la Gran Bretaña y su colonia Guayana Británica en el que las dos últimas reconocían la reclamación venezolana. Un gran triunfo diplomático.

Ese era el estado de las negociaciones entre Venezuela y Guyana, ampliada con la firme posición hecha pública por Venezuela de no reconocer ninguna concesión o proyecto de desarrollo que se hiciese en el territorio en reclamación hasta no lograr una solución a la controversia. Con el triunfo de Hugo Chávez en las elecciones presidenciales de 1998, se abandonó esa posición y se implementó una política exterior que solo buscaba fortalecer su megalomanía de liderazgo mundial sin importarle  comprometer intereses vitales de Venezuela. Fue así como, en visitas oficiales a Guyana, expresó en el año 2004: “Venezuela no se opone a ningún proyecto de desarrollo en el Esequibo, autorizado unilateralmente por Guyana, si beneficia a su pueblo”; y en el año 2007 expresó: “Venezuela inició la reclamación del Esequibo por presiones de Estados Unidos para desestabilizar el gobierno comunista de Cheddy Jagan”. Tan entreguistas declaraciones solo buscaban satisfacer la posición de Fidel Castro sobre el tema y congraciarse con Guyana y la Asociación de Estados del Caribe para obtener su respaldo en organismos multilaterales y otras instancias internacionales.

Para colmo, Nicolás Maduro, en una visita oficial en agosto de 2013, guardó un ominoso silencio ante el hecho de que Guyana había otorgado, durante ese mismo año, concesiones petroleras a las transnacionales Anadarko, Exxon Mobil y Shell en el mar  territorial correspondiente a  la zona en reclamación, con el riesgo de haber podido crear la delicada figura del Stoppel, mediante el cual, con el silencio, en ciertas circunstancias, se incurre en una posible aquiescencia que puede llegar a producir derechos a la parte contraria en una controversia. En realidad, y todos los venezolanos lo saben, los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro desaprovecharon, conscientemente, la fuerza que le daba a Venezuela la bonanza petrolera y las ventajas comerciales que concedía a los países del Caribe para lograr que Guyana aceptara una “solución práctica de la controversia” como lo establece el Acuerdo de Ginebra. Así las cosas, Guyana logró que António Guterres, secretario general de las  Naciones Unidas, enviara el diferendo territorial a la Corte Internacional de Justicia, sin haber agotado todos los medios de solución pacífica previstos en el artículo 33 de la Carta de dicha organización.

Estas son, a grandes rasgos, las acciones ejecutadas por Hugo Chávez y Nicolás Maduro en el ejercicio de la Presidencia de la República, las cuales, sin dificultad, pueden tipificarse como delitos de traición a la patria. Por eso, llama la atención la desfachatez de Nicolás Maduro de acusar a Juan Guaidó de estar negociando la entrega del territorio Esequibo. Es más que conocido por el pueblo venezolano que la oposición democrática siempre ha criticado con firmeza la conducta entreguista de los gobiernos del “socialismo del siglo XXI”. El único responsable de la actual situación que enfrenta Venezuela, en el caso de Guyana, es Nicolás Maduro y su nefasto gobierno. Esa es la verdad.

Guyana, una prueba a la vista por Oswaldo Álvarez Paz – El Nacional – 11 de Septiembre 2019

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Indudablemente, Venezuela ha estado dirigida por un régimen traidor a los principales intereses del país. La lista es enorme, pero el ejemplo de Guyana está a la vista. El señor Chávez no solamente fue negligente en mantener y avanzar en el interés de rescatar nuestra zona en reclamación, más que eso, fue entreguista y desdibujó la histórica posición venezolana para conseguir el apoyo del Caricom, de acuerdo con la manipulación cubana. Pero no hay secretos eternos. Todo se sabe.

Veinte años de socialismo del siglo XXI han sido más que suficientes para que estemos a punto de perder definitivamente la reclamación. Quizás podamos evitarlo con un radical cambio de régimen que permita colocar los intereses nacionales más allá de los que animan a Cuba y otros países influenciados por similares propósitos. Cada día que pasa se reducen nuestras posibilidades.

Lo insólito es que tanto Maduro como quien se desempeña como fiscal general acusan a Guaidó y a otros compatriotas de “traición a la patria” y ordenan abrirles el correspondiente proceso judicial como supuestos cómplices protagónicos de la entrega de la zona en reclamación. Se trata de una infamia más en este despelote institucional al que todavía está condenada la República.

No hay dudas sobre la veracidad de todo lo afirmado en esta nota. Al contrario, en tan reducido espacio es imposible describir lo que sucede en todos sus alcances. Progresivamente, el país continuará enterándose de todo.

La corrompida incompetencia de las cabezas del régimen es del dominio público. Pronto tendrán que rendir cuentas de cuanto han hecho. No me refiero a retaliaciones concretas, ni a persecuciones con el ánimo de dañar o de cobrar deudas pendientes. Se trata de la justicia que debe acompañar cualquier perdón responsable.

El día que Chávez menospreció el reclamo de Venezuela sobre el Esequibo – El Cooperante – 8 de Septiembre 2019

En la XX edición de la Cumbre de Río celebrada el 7 de marzo de 2008, el entonces presidente Hugo Chávez menospreció el reclamo de Venezuela sobre el Esequibo, argumentando que el mismo era un ardid de Estados Unidos para tratar de derrocar al gobierno socialista guyanés de Forbes Burnham. “Nos quieren poner a pelear”, dijo Chávez.

“No nos dejemos manipular por quienes nos quieren poner a pelear. Mira Leonel, está en documentos, pero yo lo viví. Cuando gobernaba en Cumaná aquel hombre de izquierda -se llamaba Forbes Burnham-, casi hay guerra entre Venezuela y Guyana. Una vieja reclamación territorial de la casi nadie recordaba porque viene de tiempos inmemoriales, comenzó a ser desempolvada. Y venían oficiales norteamericanos y no dieron una conferencia sobre el caso Guyana”, expresó Chávez el 7 de marzo de 2008.

Para el entonces presidente de Venezuela, el reclamo territorial sobre el Esequibo no era más que una excusa para derrocar a Forbes Burnham.

“Ahora sale la verdad: nos querían utilizar para invadir Guyana a nombre de aquel reclamo territorial para derrocar al gobierno de Forbes Burnham, gobierno de izquierda. Está en documentos”, aseguró.

Recientemente, la vicepresidenta Delcy Rodríguez señaló a Juan Guaidó y parte de su equipo en el exterior, de participar en una componenda para “entregar” el Esequibo.

“Sabemos lo que esta organización criminal bajo la fachada política pretende hacer con Venezuela, entregar nuestro territorio, renunciar a nuestra soberanía”, aseguró Rodríguez.

Por su parte, El fiscal general del régimen, Tarek William Saab, indicó que el Ministerio Público (MP) daría inicio a una investigación penal contra Guaidó  y sus dos representantes por el presunto robo del Esequibo y los activos de la empresa petrolera Citgo.

“Estos tres sujetos: Juan Guaidó, Vanessa Neumann y Manuel Avendaño pretendían entregar a Venezuela a países extranjeros (…) Incluso, estos personajes participaban en negociaciones ilegales, a espaldas del país, que pretenden desistir del reclamo histórico de Venezuela sobre el territorio Esequibo, a cambio de apoyo político del Reino Unido para una inexistente presidencia encargada”, afirmó Saab, durante una rueda de prensa, desde las instalaciones del MP.

Vanessa Neumann respondió este sábado a través de su cuenta en Twitter, que “jamás” recomendó cambiar posición de Venezuela sobre el esequibo, mientras que Manuel Avendaño solicitó refugio en la Embajada de Chile.

“Que quede claro: Jamas he recomendado cambiar la posición histórica de mi país, Venezuela, sobre el Esequibo”, dijo. 

 

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