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La crisis política de Venezuela se agrava en medio de la emergencia sanitaria por Francesco Manetto – El País – 2 de Abril 2020

La tensión interna y la presión de Estados Unidos profundizan la pugna entre Maduro y Guaidó

Nicolás Maduro durante una rueda de prensa en Caracas. En vídeo, sus declaraciones en la televisión pública venezolana. (FOTO: EFE | VÍDEO: REUTERS)

La crisis política por la que atraviesa Venezuela se ha agravado en medio de la emergencia por el coronavirus, que aboca al Gobierno de Nicolás Maduro a afrontar la pandemia con una sanidad pública devastada por la mala gestión. La tensión interna y la presión de Estados Unidos han profundizado la pugna entre el mandatario chavista y su rival, Juan Guaidó, que lleva un año tratando de forzar una transición en el país y este jueves está llamado a comparecer ante la justicia bajo los cargos de intento de golpe de Estado.

La sacudida que la Covid-19 está provocando en el tablero político venezolano ha ahondado la ya enorme fractura que separa al Ejecutivo de la oposición. Mientras se multiplican los llamamientos a la unidad para hacer frente a la pandemia, y después de semanas de intentos discretos para tratar de entablar un diálogo, el escenario dio un giro la semana pasada. El primer paso lo dio la Administración estadounidense, principal valedora de Guaidó como presidente legítimo de Venezuela. El Departamento de Justicia formalizó una acusación de tráfico internacional de drogas contra Maduro y la cúpula del régimen y puso precio a su cabeza: 15 millones de dólares por información que conduzca a su detención. Esa premisa desbarató las posibilidades de una negociación que reconozca al presidente y a su entorno como interlocutores válidos y puso en evidencia el aislamiento internacional Caracas, sobre todo ante la vecina Colombia.

El siguiente paso le correspondió a Guaidó, jefe del poder legislativo, quien por vez primera defendió con claridad la conformación de un Gobierno de unidad para contener el coronavirus. En el país hay, según datos oficiales, casi 150 contagios y se han registrado al menos tres muertes. El líder de la oposición solo puso una condición, esto es, que Maduro y la actual plana mayor del chavismo no participe en ese proceso. Después, el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, propuso una transición en la que tanto Maduro y como Guaidó se hagan a un lado para para facilitar la convocatoria de elecciones presidenciales con garantías. El sucesor de Hugo Chávez rechazó de plano esa posibilidad y su canciller dejó claro a través de un comunicado que las decisiones sobre el futuro de Venezuela se toman en Caracas.

El secretario de Estado Mike Pompeo, este miércoles. En vídeo, sus declaraciones respaldando a Juan Guaidó como presidente de Venezuela. A. H. / REUTERS

La respuesta de Maduro fue, de alguna manera, un desafío al Gobierno de Donald Trump, quien este miércoles anunció el despliegue en el Caribe, cerca de las costa venezolana, de buques de guerra, aviones y fuerzas especiales para intensificar la lucha contra el narcotráfico. El mandatario bolivariano convocó el Consejo de Estado “como órgano superior de consulta para deliberar sobre plan nacional para enfrentar la pandemia del coronavirus” y anunció que empezará unas conversaciones con el opositor disidente Luis Parra, que el oficialismo reconoce como presidente de la Asamblea Nacional desde enero. El objetivo, dijo, es “ir a un diálogo nacional que nos lleve a un gran acuerdo humanitario de todas las fuerzas políticas, sociales y religiosas del país”.

En realidad, la mayoría de las fuerzas opositoras rehúsan ese camino. Y a eso se añade un nuevo capítulo del cerco de la justicia en torno a Guaidó. La Fiscalía, controlada por el Gobierno, lo citó este jueves con la acusación de intento de golpe de Estado y magnicidio. La semana pasada, el general retirado Clíver Alcalá involucró al político en una supuesta conspiración que, según aseguró, se estaba urdiendo desde Colombia para derrocar a Maduro. El exmilitar detalló el plan antes de entregarse a Estados Unidos y volar a Washington desde Barranquilla. El régimen lo considera un traidor y mientras en las filas opositoras rechazan rotundamente la acusación, llegando a sembrar dudas sobre los intereses de Alcalá. En cualquier caso, Guaidó está llamado a comparecer ante el Ministerio Público y, si no lo hace, se expone a que las autoridades redoblen el acoso y lo detengan.

Guaidó se niega a ir a Tribunales tras ser imputado de presunto magnicidio frustrado por Ymarú Rojas – ABC – 1 de Abril 2020

Ha sugerido a la Fiscalía que cite a la docena de chavistas que fueron acusados por Estados Unidos de narcoterrorismo y lavado de activos

El presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó, rechazó la petición del Ministerio Público en la que pide que comparezca el próximo jueves por la mañana y declare por un presunto golpe de Estado contra Nicolás Maduro al que ha sido vinculado. El líder opositor ha sugerido a la Fiscalía, que responde al régimen, que impute a la docena de chavistas, entre ellos Maduro y Diosdado Cabello, que han sido acusados esta semana por Estados Unidos de estar involucrados en narcoterrorismo y lavado de activos.

El fiscal chavista, Tarek William Saab, anunció ayer que la orden judicial tiene relación con la investigación por la conspiración de la «Operación Libertad» que reveló desde Colombia el general retirado venezolano, Cliver Alcalá Cordones, para cometer un «magnicidio en grado de frustración», supuestamente acordada con Guaidó y también con Leopoldo López. Sin embargo, el líder opositor dijo no reconocer a Saab por lo que aseguró que la citación «no tiene mucho sentido cuando ni siquiera Saab tiene funciones», dijo en una entrevista concedida anoche al canal digital EVTV.

Saab informó el martes por la mañana que Guaidó debe presentarse en su despacho, después que se incautara en Colombia un arsenal de armas y el exmilitar venezolano relacionara este hallazgo con un intento de golpe de Estado, en una operación a la que presuntamente Guaidó le dio «instrucciones directas» de armar grupos terroristas para «eliminar quirúrgicamente objetivos previamente identificados» durante un eventual golpe de Estado. «Eso en el lenguaje coloquial significa asesinar, matar, al jefe del Estado», afirmó Saab.

Maduro, por su parte, ha acusado directamente a Leopoldo López, y pidió la semana pasada a su canciller hacer las gestiones pertinentes con el Gobierno de Pedro Sánchez para que «tome cartas en el asunto» por «conspirar» desde la embajada de España en Caracas. Además, a Guaidó le ha señalado en una transmisión televisada y le ha dicho que «hasta a ti te va a llegar la Justicia, hasta a ti que me ves» dijo.

 

Carta de Maduro a los lideres del mundo – 29 de Marzo 2020

Venezuela: ¿acaso es posible negociar? por Alberto Barrera Tyszka – El País – 16 de Marzo 2020

El debate entre la izquierda y la derecha en Venezuela funciona como una mala caricatura. Son retóricas estrujadas hasta el agotamiento para justificar una realidad más signada por las pugnas de poder

Un hombre camina por el centro de Caracas, en Venezuela.
Un hombre camina por el centro de Caracas, en Venezuela. MÓNICA GONZÁLEZ

“Nos duele la patria. Nos preocupa la cruda realidad que vive nuestro pueblo, las necesidades por las están pasando los millones de venezolanos que hoy padecen esta terrible crisis histórica”. Cualquiera podría pensar que estas comillas pertenecen a Juan Guaidó, que así habló el líder de la oposición venezolana hace pocos días. Pero no. En realidad son mucho más viejas. Son palabras del teniente coronel Hugo Chávez, desde la cárcel, en 1992, pocos meses después de intentar dar un golpe de Estado. Han pasado casi treinta años – con dos décadas de “revolución” y una enorme bonanza petrolera en la mitad- pero sin embargo Venezuela sigue hundida en su tragedia. Y ahora está mucho peor: los conflictos son mayores, la violencia se ha institucionalizado, y los escenarios de solución se han agotado o son inviables. La encrucijada más bien parece un callejón sin salida.

Tras la caída del general Pérez Jiménez (1958), uno de los logros fundamentales de la democracia venezolana fue el establecimiento de la política como proceso, como experiencia, como forma de asumir y debatir los asuntos públicos y las relaciones sociales. Después de siglo y medio signado por el caudillismo militar, el país se estrenó y comenzó a desarrollarse sobre el ejercicio de poder civil. Este impulso modernizador transformó a Venezuela durante dos décadas pero, con el tiempo, comenzó a hacer aguas y a generar una crisis que -20 años después- terminaría en el fracaso del modelo neoliberal y el predominio de unas élites, políticas y económicas, hundidas en la corrupción, alejadas de las grandes mayorías e incapaces de leer la realidad. En este contexto, apareció Hugo Chávez. Como síntoma de una sociedad que parecía a punto de estallar y, también, como regreso del tentador fantasma del militarismo: la antigua idea de que el orden lleva uniforme.

Cuando en 1998, Chávez ganó en las elecciones, Teodoro Petkoff, ex guerrillero legendario, intelectual y periodista, resaltó que uno de los problemas cruciales con el nuevo mandatario era que hablaba “nuestro lenguaje”. Esta breve observación señalaba ya el tipo de proyecto que podía representar Chávez: detrás de una retórica de izquierda, seguía intacta la vocación militar, la naturaleza personalista y autoritaria. De hecho, Chávez invirtió mucho tiempo y esfuerzos en convertirse en el eje central del país, construyendo un Estado a su conveniencia, con un protagonismo cada vez mayor de los militares frente a un poder cada vez más debilitado de la ciudadanía. Su relación con Cuba, la ocupación del país que le permitió al régimen de la isla, tiene que ver mucho con esta intención. Para Chávez, Fidel era un ejemplo, un modelo exitoso, capaz de pasar más de 50 años en el poder y mantener su prestigio. Para Castro, la riqueza venezolana representaba una nueva resurrección. La ideología, en realidad, estaba en segundo plano. El llamado “socialismo del siglo XXI” terminó siendo una gran fantasía rentista. La “revolución bolivariana” fue solo una ficción de la bonanza petrolera. Cuando cayeron los precios, el país quedó al desnudo: quebrado, sin instituciones, convertido en un cuartel.

Chávez supo aprovechar su inmenso talento comunicacional para crear una narrativa radical e irritante. Actuaba como un nuevo rico, irresponsable y derrochador, pero hablaba como si fuera el Che Guevara. Reprodujo y mejoró la retórica del bloqueo (Cuba sí / Yankees no) y mantuvo internamente un continuo estado de polarización. Esto terminó produciendo también una nueva derecha en Venezuela. No solo como propuesta política, articulada a partidos y movimientos, sino sobre todo como fórmula de racionamiento, como identidad cultural, que pretende explicar toda la historia reciente con muchos adjetivos denigrantes y con un solo sustantivo: la izquierda.

Todo esto también forma parte del mismo proceso de una oposición a la que le ha sido muy difícil sobrevivir durante estas dos décadas. Desde su primer Gobierno, Chávez logró que se eliminará el financiamiento oficial a los partidos y, de manera constante, se dedicó a satanizar y descalificar a cualquiera que lo adversara. Sin embargo, también el liderazgo político opositor cometió muchos errores. Basta recordar el intento de golpe de Estado en 2002 o la decisión de no participar en las elecciones parlamentarias de 2005. Pero sin duda el tema de la unidad ha sido una de sus fragilidades principales, así como la falta de una propuesta sólida y clara, de una relación más cercana con los sectores populares, con sus códigos, con sus necesidades y aspiraciones.

La muerte de Chávez (2013), el desplome de los precios del crudo y la consecuente crisis económica, sin embargo, colocaron la encrucijada en una nueva dimensión. En diciembre de 2015, con un esfuerzo unitario y un trabajo político en todo el territorio, por primera vez la oposición obtuvo una victoria aplastante en el parlamento. Este hecho abrió la posibilidad de un cambio en el país. La oposición, con mayoría absoluta en el poder legislativo, podía cambiar la configuración de las instituciones, sobre todo del poder electoral dominado por el chavismo, así como de auditar y controlar todas las decisiones y acciones del poder ejecutivo. A partir de ese momento, el chavismo entendió que no podía seguir dependiendo de la voluntad popular. Con una maniobra inconstitucional, ocupó el Tribunal Supremo de Justicia y, desde esa instancia, comenzó a bombardear el nuevo parlamento. El clímax de esta nueva etapa estalla en 2018 cuando, en un proceso absolutamente irregular, el chavismo adelanta las elecciones presidenciales y reelige a Maduro para un nuevo período. La oposición no reconoce la legitimidad de la presidencia y una parte importante de la comunidad internacional, encabezada por Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea, se suman a este desconocimiento.

Durante estos últimos años, mientras el caos económico ha avanzado de forma vertiginosa, la confrontación política parece paralizada en una peculiar dinámica institucional: el país, al menos de manera nominal, tiene dos presidentes, dos asambleas, dos embajadores ante distintos organismos…La internacionalización de la crisis también ha traído el problema migratorio y el estancamiento diplomático en una mecánica de amenazas y presiones que recuerda la Guerra Fría.

En el caso de Venezuela, el debate entre la izquierda y la derecha ya solo funciona como una mala caricatura. Es un esquema que no sirve para analizar lo que ocurre en el país. Son retóricas gastadas, estrujadas hasta el agotamiento para justificar una realidad más signada actualmente por las pugnas de poder, las mafias, el narcotráfico y la corrupción… En toda la ruta de robo y lavado de casi un millón de millones de dólares, se cruzan distintas ideologías y diferentes territorios. A la hora del saqueo, no hay antagonismos políticos.

El chavismo, asentado en el poder militar y asumiendo sin pudor que la democracia solo es un simulacro, se ha refugiado en el ejercicio de la violencia. Un informe de la ONU denuncia la tortura y el asesinato político, así como más de 8.000 casos de ejecuciones extrajudiciales en los últimos años. La oposición por su parte, fragmentada y sin plan común, ofrece una imagen asociada a Trump que no solo respalda la narrativa oficialista sino que reduce las posibilidades de futuro al marco de una improbable invasión. Los dos bandos tratan de hacer política a partir de la presión internacional y ambos, además, parecen estar dispuestos a soportar el sacrificio que suponen las sanciones para una mayoría cada vez más despolitizada, cada vez más obligada a tratar de sobrevivir.

En estas circunstancias, ¿acaso se puede llegar a algún tipo de acuerdo? ¿Realmente el chavismo está dispuesto a negociar? ¿Puede la oposición llevar adelante un proceso de transición? La única alternativa que existe parece aún lejana. Quizás lo primero es hacer que la negociación sea posible. Es imprescindible salir del callejón y regresar a la encrucijada.

¿Cuándo se jodió Venezuela? por Antonio Sánchez García – La Patilla – 14 de Febrero 2020

download.jpg“El general López Contreras no sólo fue el gran estadista de la transición y el hombre que condujo al país de la dictadura a la democracia; fue, además de todo eso, el fundador del poder civil en el siglo XX venezolano.” Es la inmensa ventaja de postergar lecturas y dejar que el azar te las ponga entre tus manos años después, cuando menos te lo esperas. Leo por azar esta afirmación de tanta trascendencia histórica, que si no desmiente el lugar común de que el padre de la civilidad venezolana es Rómulo Beancourt y la transición a la democracia comienza el 23 de enero de 1958, siendo López Contreras, junto a Medina Angarita, no más que el apendice postrero de la dictadura gomecista, por lo menos desvela uno de los capitulos más difamados, oscurecidos y mal interpretados de nuestra modernidad, poniendo a la luz la verdad de los hechos: la revolución de Octubre fue uno de los terribles quid pro quo de nuestro destino. El día en que, parafraseando a Zavalita en su ontológica conversación en la Catedral, se jodió Venezuela, al extremo que bien cabe suponer que fue entonces cuando se abrió el ciclo trágico que culmina el 4 de febrero de 1992 con el golpe de Estado de los comacates y se reafirma el 6 de diciembre de 1998 con el asalto al poder total por parte del teniente coronel Hugo Chávez, abriendo el período más terrible, devastador y auto mutilador de nuestra historia.

Para mayor sorpresa esta contundente reivindicación del general López Contreras no pertenece ni a Arturo Uslar Pietri ni a Miguel Ángel Burelli Rivas, a Rafael Caldera o a Juan Lizcano, a Ramón Escobar Salom o a José Vicente Rangel, a Jorge Olavarría o a Luis Miquilena, vale decir: a los conspiradores ultra montanos del golpismo nacional, enemigos del adequismo betancourtiano por convicción y doctrina. Pertenece a la mayor conciencia histórica nacional de la socialdemocracia venezolana misma: a Simón Alberto Consalvi. Y para ahondar en la contradicción forma parte de la extraordinaria colección de artículos y ensayos breves dedicados a la crítica al militarismo venezolano, que el autor escribiese en los albores de esta tiranía, a lo largo del año 2002 – cuando el país se tambaleaba al borde de la tiranía y el general Raúl Isaías Baduel lograra darle, con una simple amenaza y sin disparar un solo cañonazo, el empujoncito necesario para que terminara desbarrancándose hacia este despeñadero – cuando recién se desovaba y estiraba sus brazos el monstruoso polluelo militarista del siglo XXI y publicara en Comala.com en marzo de 2003. Su título: El Carrusel de las Discordias.

Me lo regaló Simón Alberto en una de mis habituales visitas de los sábados, cuando al bajar a comprar los periódicos desde mi casa de Oripoto solía llamarlo para saber si ya estaba en pie y podía allegarme a su casa oculta y penumbrosa en una quebrada de los bajos del Alto Hatillo. Cuando disfrutando de un café andino, fuerte y aromático, mientras fumaba envuelto en su batín sus puros habanos, podíamos hablar sin remilgos de las inmundicias del escenario político, periodístico, intlectual y empresarial venezolano. Para terminar intercambiando impresiones del país amado que se jodía inexorablemente. Consumido por tanta brivonería, mediocridad, canallería y oportunismo. Cállate boca.

Por supuesto que era un desafío al pensamiento cuartorepublicano, oficial y hegemónico en la academia de la historia a la que pertenecía, a muchísima honra, reconocer la flagrante contradicción que suponía que el mismo muchacho que llegó a Caracas junto al Cabito y a Gómez formando parte de la Restauradora, que hiciera de la carrera militar el fin y objetivo de su vida, se quitara a la muerte de Gómez el uniforme en cuanto asumió la presidencia de la república, no volviera nunca más a vestirlo y se propusiera desmilitarizar la vida política, social y cultural venezolana, civilizándola de cabo a rabo y de cuerpo presente: “fue el fundador del poder civil en el siglo XX venezolano”. Yendo tan lejos y contra corriente, que al mismo tiempo que imponía la civilidad en una sociedad hedionda a cuartel, caballerizas y montoneras, “desmintió las teorías de los civiles;” – tan habituados a las botas y las espadas que les aterraba el poder democrático – “demostró que Venezuela podía y quería vivir en democracia y en libertad.”

“De 1936 a 1941, López Contreras ejerció la presidencia de la República con un criterio democrático, civil y civilista, muy poco usual en la hisstoria venezolana, tan poco usual que uno tendría que remontarse al tiempo de José María Vargas o de Carlos Soublette para identificar algún paralelo, con la diferencia de que López Contreras era su propio Páez.” Cita Consalvi luego a Picón Salas: “Para cualquiera que no hubiese tenido su prudencia y sensatez, su benévola diplomacia y su habilidad política, la situación era terriblemente conflictiva. Venezuela estaba a punto de dividirse en bandos de desatado rencor.”

Trascendental este giro interpretativo de Consalvi que sitúa a López Contreras en el vértice del más trascendental y significativo de los cambios históricos de la Venezuela moderna: “Quiso que lo sustituyera un civil, pero no lo logró. La transición, en fin,” – un término que hoy resuena en todos los ambientes de nuestra atribulada vida política, tan insignificante comparativamente – “de la más férrea dictadura a una democracia respetable, fue una de las grandes proezas de la historia venezolana, comparable quizás con la que convirtió a la España medieval del Generalísimo Francisco Franco en una de las democracias más dinámicas y avanzadas de Europa.”

“Entregó el poder en 1941 y no en 1943, para apresurar la transición civil, para protagonizar la democracia que él había creado, a través de las reglas del juego vigentes…De modo que el 18 de octubre le quitó unos meses al presidente Medina, pero todo el período al general López. Como la historia lo demostró, a López Contreras era mejor tenerlo de amigo que de enemigo. Hubo posibilidades de tenerlo como amigo, y otro gallo habría cantado. Sin embargo, como escribió el gran pensador Octavio Paz, ‘muy pocas veces la hisstoria es racional’…”

¡Qué gran reflexión sobre el día en que se jodió Venezuela! No se menciona a lo largo de sus líneas ni una sola vez a Rómulo Betancourt. Da que pensar.

El quinto golpe de Nicolás Maduro por José Ignacio Guédez Yépez – La Razón – 12 de Enero 2020

La militarización de la sede del Parlamento y el intento de imponer por la fuerza una directiva no votada reglamentariamente, es el quinto Golpe de Estado perpetrado por Maduro

Venezuela.- La Iglesia venezolana critica el "régimen totalitario e inhumano" de Maduro

El pasado 5 de enero se vivió en Caracas uno de los episodios más grotescos de la tiranía madurista, cuando a partir de la militarización del Palacio Legislativo se restringió el acceso impidiendo que varios diputados electos entraran a la sesión de instalación, incluyendo nada menos que al presidente Juan Guaidó. Ya los diputados democráticos, que son mayoría desde 2015, habían soportado un acoso en las instalaciones del hotel donde se hospedaban, el cual había sido allanado esa madrugada por fuerzas del régimen con el fin de amedrentarlos.

Pero pudo más la dignidad y al final del día 100 diputados (de 167) lograron hacer quórum reglamentario para ratificar en la presidencia de la Asamblea Nacional y del país a Juan Gerardo Guaidó, dando comienzo así al periodo legislativo de 2020. Dos días después se repitió el episodio, pero esta vez los diputados lograron romper el cerco militar y paramilitar y accedieron al hemiciclo para sesionar ya dentro del Palacio, sede del poder legislativo. Diputados, periodistas y diplomáticos fueron agredidos brutalmente esos dos días por los esbirros del un régimen despótico que no descansa en cercenar cualquier vestigio de democracia para perpetuar su mando tiránico con el fin de seguir saqueando a Venezuela y oprimiendo al pueblo.

La militarización de la sede del Parlamento y el intento de imponer por la fuerza una directiva no votada reglamentariamente, es el quinto Golpe de Estado perpetrado por Maduro. Su propia ascensión al poder fue un golpe, toda vez que había usurpado la presidencia al ejercerla indefinidamente durante la enfermedad y desaparición de Chávez sin que se hubiera decretado la falta absoluta debida y además porque no podía ser candidato presidencial ocupando el cargo de vicepresidente ejecutivo. Esto sin contar el fraude electoral en sí mismo.

El segundo Golpe se dio cuando la unidad democrática ganó la elección parlamentaria obteniendo dos tercios de los curules, lo que motivó a la asamblea saliente a nombrar de forma inconstitucional y fuera del periodo correspondiente a magistrados del Tribunal Supremo que luego bloquearon a la nueva Asamblea legítima, comenzando por la suspensión arbitraria de dos diputados indígenas y la posterior declaratoria de “desacato”.

El tercer Golpe se dio cuando se criminalizó el referéndum revocatorio previsto en la constitución, impidiendo por la fuerza y desconociendo la recolección de firmas ciudadanas e ilegalizando al partido político MUD artífice de la victoria electoral parlamentaria.

Luego, el cuarto Golpe fue en 2017 cuando se impuso a sangre y fuego (con la mayor represión política conocida hasta el momento) una supuesta Asamblea Nacional Constituyente de forma ilegítima y anticonstitucional, la cual en la práctica es la derogación permanente de la constitución y el sometimiento de los poderes públicos a la voluntad de un partido político.

Detrás de cada uno de esos golpes reseñados, se esconden historias de muertes, heridos, presos, perseguidos y exiliados, que se han ido acumulándose hasta conformar la mayor tragedia política de la Región en las últimas décadas. Pero también se esconde una historia de resistencia democrática como pocas, ya que ninguno de esos golpes ha evitado que hoy un pueblo y su dirigencia siga en pie pidiendo democracia y luchando por su libertad.Juan Guaido, president of Venezuela's National Assembly share with supporters after a citizen assembly in Caracas

Esta vez no lograron impedir que Juan Guaidó se ratificara al frente del Parlamento para seguir ejerciendo como presidente encargado ante el vacío de poder dejado por el vencimiento del periodo presidencial. Ni todo su acoso, extorsión, persecución y soborno logró romper la mayoría parlamentaria que sigue firme exigiendo elecciones presidenciales libres, que es la única solución posible en Venezuela.

Secuestro de la AN – ratificación de Guaidó: ¿inocencia o show político? por Emmanuel Rondón – PanamPost – 6 de Enero 2020

Después de lo sucedido, resta ver el actuar del presidente interino: si seguirá con los malos vicios del 2019, o si en verdad cambiará la postura

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Juan Guaidó, presidente interino de Venezuela. (Foto: Flickr)

El régimen secuestró a la única institución legítima dentro de Venezuela mediante diputados chavistas, amedrentamientos y de forma inconstitucional e ilegítima. Pese a todo eso, la legítima asamblea logró sesionar en la sede de El Nacional y con 100 votos y consenso de todos los partidos ratificaron a Juan Guaidó como presidente.

Desde hace bastante tiempo se advirtió que reintegrar a los chavistas en la Asamblea Nacional era un disparate. Primero, le otorgabas la oportunidad a unos tipos que desangraron al país de reivindicarse impunemente mediante la participación en las discusiones del parlamento amparados por el falso argumento democrático. Segundo, le regalabas la oportunidad al enemigo de perjudicarte en cualquier momento. Estaba cantadísimo que algo como lo de hoy pasaría tarde o temprano.

El garabato que representa la actualidad política nacional es de proporciones épicas. Pero vamos a simplificar: hay dos Asamblea Nacionales, una legítima y reconocida por la comunidad internacional, y otra que sirve para el régimen y es “comandada” por el diputado envuelto en casos de corrupción y favores a Alex Saab y Carlos Lizcano; Alex Parra, exmiembro de Primero Justicia.

El hostigamiento y amedrentamiento del régimen hacia la clase política opositora para el bochornoso evento de hoy empezó desde hace varias semanas, con el fallo del TSJ ilegitimo hacia los diputados de la Asamblea, con el detenimiento arbitrario de Gilber Caro, el asalto a la vivienda del diputado Cardenas, el supuesto allanamiento por parte de funcionarios del Sebin y DGCIM en el hotel donde se hospedaban los diputados anoche; y lo más clamoroso, el impedir la entrada al Palacio Legislativo a los diputados principales y suplentes que apoyan al Presidente Guaidó.

Pero todo esto tiene un antecesor, y es el 2019, año plagado de errores por parte del interinato que se encargó de dilapidar la mejor oportunidad de salir del chavismo en estos 20 años. Desde fallos ingenuos, pasando por los horrores estratégicos, hasta las peores equivocaciones, como asistir a falsos diálogos mintiéndole al país y principales aliados, o regalándole espaldarazos públicos a políticos envueltos en casos de corrupción.

La incoherencia con la que se manejaron las acciones y comunicación del interinato en el anterior 2019 fue tan insólita como detestable. No tuvo pies ni cabeza, y como resultado tuvo la merma de la popularidad de la figura principal que es Juan Guaidó. La caída fue tal que el asesor J.J. Rendon tuvo que hacer lobby por distintos medios importantes – CNN con Fernando del Rincón y Factores de Poder con Patricia Poleo – para de alguna u otra forma lavar la cara, tapar errores y buscar nuevas oportunidades en la ciudadanía.

No hay que olvidarse además de la crisis política interna opositora, plagada de casos de corrupción, lleno de egos entre líderes de los partidos del G4; puestos en tela de juicio por gran parte de la sociedad venezolana al punto de considerarlos colaboradores y cómplices del régimen. Es decir, señalada como parte determinante del statu quo en Venezuela.

Hoy nada más se podía observar a Edgar Zambrano y Stalin González conversando campantes con el chavista Pedro Carreño dentro del recinto legislativo mientras los diputados y Juan Guaidó estaban afuera del hemiciclo impedidos por las fuerzas de seguridad enviadas por la narcotiranía. Esto es una declaración de colaboracionismo abierta y sin pena, una falta de respeto. Caraduras.

Existe otra variable aún no considerada para completar la ecuación, que es la del enemigo. ¿En serio esperaban que el régimen no actuaría teniendo la posibilidad de ello? ¿Qué no amedrentaría? ¿Qué no allanaría? ¿Qué no compraría diputados? ¿Qué no secuestraría? Cuesta creerlo, pero aún hay gente que no dimensiona la perversidad del monstruo que tiene capturada a Venezuela, tanto como en la ciudadanía como en la política, y de esto se aprovechan los viejos zorros de siempre. ¿Se puede ser tan iluso?

Personalmente, estoy cansado de tanta ingenuidad. Harto de regalarle la mejilla a los chavistas. Obstinado de la clase política opositora se ría de nosotros y nos dé bofetadas como Stalin y Zambrano hoy. No había que ser Nostradamus para anticiparse a lo que ocurriría con la inclusión de los chavistas a la AN. Lo raro hubiera sido que no intentaran nada, que no armaran ningún show avalado por la pseudo oposición anti libertaria. No es posible que no se hayan anticipado a esto, ¿Acaso no aprenden? Al parecer les encanta tropezarse con la misma piedra.

La ciudadanía lo advirtió, una y otra vez, se les dijo que era un error; así como los diálogos en Oslo, así como el no hacer Lobby para fomentar el uso legítimo de la fuerza. Pero no escucharon, porque además de incapaces; tienen una arrogancia sin igual.

El problema de que suceda este secuestro al Palacio, es que no será ni la primera ni la última vez que sigan ocurriendo estos errores inconcebibles, y cuando se hacen tan reiterativas las equivocaciones, es surrealista pensar en tanta ingenuidad. Lo lógico es que la gente empiece a desconfiar cada vez más y parece que esto, o no lo ve, o simplemente no le interesa ver a la oposición al régimen.

Lo que nos lleva al dilema, lo que ocurrió hoy,  ¿es inocencia o show político? Y lamentablemente, solo nos queda analizar los hechos preguntándonos ¿quién se benefició hoy?  Y ¿qué cambió con los hechos suscitados en el Palacio Legislativo?

Primero, ¿qué logró el régimen con el nombramiento de Parra? Sinceramente, nada relevante, quizás demostrar que siguen teniendo el control interno de la fuerza armada. Pero eso lo sabíamos. Del resto, se expuso ante las portadas del mundo de forma inentendible. Tanto fue así, que el gobierno de los Fernández en Argentina –a priori, aliado de Maduro– salió con un comunicado a favor de la institucionalidad de la Asamblea Nacional y la democracia condenando los hostigamientos en las afueras de la AN.

Dicho esto, el principal ganador es Juan Guaidó, que además de ser ratificado en el cargo –algo que se suponía ocurriría según lo que se venía viendo– logró un gran impacto comunicacional internacional con el respaldo de las principales democracias del mundo y los aliados, nuevamente. Los medios de comunicación también se mostraron a favor del presidente encargado y los diputados que lo apoyaron.

Pero, ¿cuál fue ese hecho inesperado que solo pudo lograrlo el contexto? Ese tuvo como principal protagonista a la Fracción Parlamentaria 16 de julio, el ala más crítica de la oposición y el bloque con mejor aceptación dentro de la Asamblea en el presente me animaría a decir.

Para nadie es un secreto que el Bloque 16 de julio no iba a votar por el “sí” a la ratificación de Guaidó como presidente, iban a abstenerse. También es un hecho que este bloque ha sido menospreciado dentro del parlamento por su postura incomoda, siendo los más coherentes para con la realidad que vive el país. Por ello, muchos venezolanos exigíamos que se cumpla el acuerdo de gobernabilidad pactado en 2016 y firmado por la Mesa de la Unidad Democrática donde se manifestó que para el quinto año –el de este 2020– la presidencia sería electa por los partidos minoritarios. Tal cosa, no sucedió. Por contrario, el presidente (e) además de ratificado, tuvo un consenso completo, incluso desde la postura más radical.

Así que no hay que darle muchas vueltas, el principal ganador ayer, 5 de enero, fue Juan Guaidó.

El tiempo, juez inexorable

El diputado Omar González, del bloque 16 de julio, hizo una intervención destacable en la sede del Nacional donde explicó el porqué iba a abstenerse en la votación y cómo la circunstancia del golpe parlamentario le obligó a votar por Guaidó. Durante su participación, el presidente (e) apenas le dirigió la mirada y prestó atención, una muestra de altanería y egocentrismo que muestra por dónde no es el camino.

Si el G4, los líderes de los partidos y el mismo Guaidó creen que esta victoria hace olvidar todo lo que ocurrió el 2019 déjenme decirles que se equivocan. Ahora mismo, la opinión está dividida, muchas personas creen –y me incluyo entre ellas– que lo de hoy fue un burdo show político para obtener una victoria después de tanto tiempo, ser ratificado unánimemente, lograr la tan ansiada “unidad” y seguir con la cohabitación. Luego están, en efecto, los que creen que la dictadura quiso perpetrar un golpe parlamentario, disolviendo la legítima Asamblea y montar una puesta a dedo. Que sí, es cierto, lo que no le encuentro es el sentido.

Y básicamente porque este monstruo llamado chavismo, cuando golpea, lo hace fuerte. Le importa muy poco mostrarse al mundo como asesinos, pero siempre con una intención clara. Cuando ocurrió la masacre del Junquito, el mensaje era contundente: “mira lo que te pasa si te metes con nosotros”, es decir, generar pánico y terror. ¿Lo de hoy qué fue? Insisto, al régimen se le hace mucho más beneficioso para sus intereses mantener a un Guaidó que no ha sido mayor obstáculo con el consenso absoluto y el discurso democrático a flor de piel, que tener a un presidente abogando por el uso legítimo de la fuerza y lejos del G4 por ejemplo.

Restará ver el actuar del presidente interino: si seguirá con los malos vicios del 2019, o si en verdad cambiará la postura. Si la unidad consistirá en escuchar más a la fracción del 16 de julio y otros actores políticos ajenos a la podredumbre de la AN, o si será la misma unanimidad repugnante del G4 protagonizada por los mismos actores de los últimos veinte años. Quedará ver si por fin se entiende que la democracia en tiranía no es opción, y que la única forma de acabar con la bestia es utilizando una fuerza mayor proveída por los aliados. Veremos si al fin se dimensiona al monstruo que enfrentamos y le hacemos entender a la comunidad internacional que son un real peligro para la región y el hemisferio.

Hoy, hizo algo más que interesante, dejar su militancia como miembro del partido Voluntad Popular. De igual forma, atención a esto, deslindarse de VP no significa necesariamente que el G4 no tendrá injerencia en él. Sus acciones hablarán.

Un vergonzoso golpe de Estado por  Fernando Ochoa Antich – El Nacional – 6 de Enero 2020

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El golpe  de Estado que acaba de ocurrir en el Palacio Legislativo, no en la Asamblea Nacional, debe movilizar la conciencia de nuestro pueblo y la acción de la comunidad internacional. El mundo debe conocer que el quórum no se constituyó legalmente. La Guardia Nacional, para vergüenza de sus jefes, impidió el acceso de los diputados de oposición, de manera tal que fueran ingresando en pequeños grupos, para considerar que había quórum en el momento que les convenía para elegir esa supuesta e írrita directiva.

De todas maneras, este brutal atropello a la Constitución Nacional va a tener graves consecuencias: se incrementará el rechazo al régimen madurista, tanto nacional como internacionalmente. a niveles insostenibles. De todas maneras, estoy seguro de que la  mayoría de la Asamblea Nacional se reunirá, deben de estarlo haciendo en algún sitio apropiado para establecer el legítimo quórum y realizar la correspondiente  sesión, convocada constitucionalmente, para elegir a la nueva directiva de la Asamblea Nacional. Esta legítima directiva será realmente reconocida por el pueblo venezolano y  la comunidad internacional. En conclusión, ante la certeza de la derrota, el chavismo quiso maniobrar pero creo que no pasará de lo que antes se llamaban fuegos fatuos.

Le hago un llamado a mis compañeros de armas para que, con firmeza y patriotismo,  hagan respetar la Constitución Nacional y el Estado de Derecho. La Fuerza Armada Nacional no se merece que la utilicen para realizar una maniobra, como la que acaba de ocurrir, tan contraria a sus propios valores morales. Si sus jefes no rechazan tan vergonzosos hechos, perderán toda autoridad moral sobre sus subalternos. En la historia, hechos como este siempre han tenido consecuencias: conducen a la violencia.

Corrupción y vínculos con la dictadura de Maduro: quién es Luis Parra, el diputado que juró como presidente del Parlamento – Infobae – 5 de Enero 2020

Tras ser involucrado en un caso de sobornos del programa CLAP, el legislador fue expulsado del partido opositor Primero Justicia. El gobierno de Juan Guaidó lo acusó, junto a otros seis parlamentarios, de sumarse al régimen. Hoy, se proclamó titular del cuerpo sin quórum
Luis Parra fue expulsado del partido Primero Justicia tras ser acusado de corrupción (Twitter: @LuisEParra78)
Luis Parra fue expulsado del partido Primero Justicia tras ser acusado de corrupción (Twitter: @LuisEParra78)

El pasado mes de diciembre Luis Parra, por entonces diputado por el partido opositor Primero Justicia (PJ), junto a otros seis parlamentarios, fue señalado de haber estado involucrado en una trama de corrupción en el marco del programa de las cajas alimentarias CLAP.

Además de Parra, José Gregorio Noriega, José Brito, Adolfo Superlano y Conrado Pérez (principales), Leandro Domínguez y Jesús Gabriel Peña (suplentes), fueron acusados tras un informe del portal Armando.Info.

De acuerdo a las acusaciones, los parlamentarios utilizaron su rol en la Comisión de Contraloría para favorecer a Alex Saab, el colombiano señalado por EEUU como testaferro de Nicolás Maduro, y su red empresarial detrás del programa CLAP, que distribuye comida subsidiada en Venezuela.

Tras conocerse esta información, la Asamblea Nacional (AN), de mayoría opositora, denunció que los siete diputados fueron comprados por el régimen chavista para formar parte de la “Operación Alacrán”, cuyo objetivo era sumar voluntades para impedir la reelección de Juan Guaidó como presidente del Parlamento en la elección de este domingo.

El gobierno de Guaidó acusó a Parra y otros seis diputados de venderse al régimen de Maduro (REUTERS/Manaure Quintero)

El gobierno de Guaidó acusó a Parra y otros seis diputados de venderse al régimen de Maduro (REUTERS/Manaure Quintero)

La presidencia del Congreso informó que los siete congresistas “han decidido traicionar la causa de la libertad” y “sucumbir ante la dictadura corrupta con la Operación Alacrán”.

Parra, Brito, Noriega y Pérez fueron suspendidos y expulsados de los partidos opositores Primero Justicia y Voluntad Popular, del cual forma parte Guaidó, luego de la difusión de la investigación de Armando.Info, que reportó que unos nueve congresistas habrían mediado a favor de dos empresarios vinculados a la dictadura.

De igual forma, los congresistas fueron suspendidos de la Comisión de Contraloría y les abrieron una investigación en el cuerpo legislativo. Algunos de los implicados rechazaron los señalamientos y acusaron a Guaidó de actuar contra ellos por no apoyar su reelección.

Este domingo, en una jornada marcada por la tensión y un nuevo atropello contra la oposición, el régimen bloqueó el ingreso de los diputados opositores al Parlamento, entre ellos el propio Guaidó. No obstante, los parlamentarios chavistas pudieron ingresar sin problemas, al igual que los opositores que tienen vínculos con la dictadura, como el caso de Parra.

Minutos antes de la fraudulenta elecciónel diputado Brito, otro de los acusados de operar para el régimen y que también se vio involucrado en el caso de corrupción denunciado por la oposición, había anticipado que este domingo habría un nuevo presidente de la Asamblea Nacional, cargo para el que postuló a Parra.

Tras la juramentación de Parra, la presidencia interina denunció un

Tras la juramentación de Parra, la presidencia interina denunció un “golpe parlamentario”

“En este 2019 que acaba de concluir, fuiste la esperanza del país, hoy eres la mayor decepción, pudiste ser el futuro, pero hoy eres y serás el pasado, fuiste un sueño convertido en pesadilla, Juan Guaidó a partir de hoy tu tiempo terminó”, sostuvo Brito, a las afueras del Palacio Federal Legislativo.

Luego, en el marco de una sesión que no contó con votos ni quórum reglamentario, el ahora ex diputado de Primero Justicia juró como titular de la junta directiva y rápidamente cerró la sesión.

La presidencia de Guaidó denunció que se trató de un “golpe de Estado parlamentario de la dictadura contra la Asamblea Nacional”. “Sin votos ni quórum reglamentario, diputados del PSUV y la fracción corrupta Clap juramenta falsa directiva”.

Masiva condena en América Latina frente al nuevo golpe de Maduro contra el Parlamento de Venezuela – Infobae – 5 de Enero 2020

Casi todos los países de la región, así como organismos como la OEA y el Grupo de Lima, han condenado de modo contundente la “fraudulenta” elección de este domingo en la Asamblea Nacional, en la que, sin la presencia de Juan Guaidó y la oposición, la dictadura chavista le impuso un nuevo presidente al cuerpo legislativo. El gobierno argentino se encontraría evaluando un comunicado en estos momentos

La Guardia Nacional le impidió el ingreso a la Asamblea Nacional a los diputados opositores (REUTERS/Fausto Torrealba)
La Guardia Nacional le impidió el ingreso a la Asamblea Nacional a los diputados opositores (REUTERS/Fausto Torrealba)

Colombia, Brasil, Chile, Ecuador, Paraguay, Bolivia, Costa Rica y el gobierno electo de Uruguay rechazaron la “fraudulenta” maniobra a través de la cual el régimen de Nicolás Maduro desplazó a Juan Guaidó de la presidencia de la Asamblea Nacional. También hubo pronunciamientos de la secretaria general de la OEA, del Grupo de Lima y de los gobiernos de los Estados Unidos, España y Portugal.

Venezuela volvió a estar en los ojos del mundo este domingo tras la tensa jornada que se vivió en la Asamblea Nacional (AN), donde se debía elegir a las nuevas autoridades. Luego de que la dictadura de Nicolás Maduro bloqueara el ingreso a los diputados opositores e instalara como titular del Parlamento a Luis Parra, aliado del régimen, la comunidad internacional rápidamente se pronunció sobre esta fraudulenta juramentación.

Recordemos que más de 50 países habían reconocido a Juan Guaidó, presidente legítimo de esa Asamblea, como única autoridad legítima de la república.

“En Caracas hoy Maduro intenta impedir a la fuerza la votación legítima en la Asamblea Nacional y la reelección de Juan Guaidó para la presidencia de la AN y del gobierno interino, crucial para la democratización del país”, señaló el canciller brasileño Ernesto Araujo. “Brasil no reconocerá cualquier resultado de esa violencia y afrenta a la democracia”, advirtió el diplomático.

Colombia también se pronunció sobre la sucedido en Venezuela. “El Ministerio de Relaciones Exteriores, en nombre del Gobierno de Colombia, rechaza categóricamente que se haya impedido el acceso de los Diputados legítimamente elegidos al recinto de la Asamblea Nacional, así como a los medios de comunicación independientes”, indicó la cancillería a través de su cuenta de Twitter.

El gobierno de Iván Duque calificó de “fraudulento” el proceso electoral de este domingo, al indicar que se desarrolló “sin transparencia ni garantías”, por lo que no será reconocido por el país.

“Este nuevo atentado contra la democracia del régimen ilegítimo de Nicolás Maduro debe ser condenado por todos los Estados comprometidos con la vigencia del Estado de Derecho y los Derechos Humanos. Alertamos a la comunidad internacional sobre el uso de la violencia en contra de los Diputados y sobre los obstáculos que han impedido llevar a cabo el proceso de elección de la Mesa Directiva de manera transparente”, agregó.

El Grupo de Lima emitió un comunicado, firmado por los gobiernos de Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú, Santa Lucía y Venezuela, por medio del cual condenaron “el uso de la fuerza por el régimen dictatorial de Nicolás Maduro para impedir que los diputados de la Asamblea Nacional puedan acceder libremente a la sesión para elegir democráticamente a su Mesa Directiva”.

“La Asamblea Nacional tiene el derecho constitucional de reunirse sin intimidaciones ni interferencias para elegir a su Presidente y directiva, por lo que desconocemos el resultado de una elección que vulnera esos derechos y que se ha dado sin la plena participación de los diputados que acudieron a la sesión. El Grupo de Lima sigue con extrema preocupación los eventos que se suceden en Venezuela y hace un llamado a la comunidad internacional para trabajar de manera conjunta en apoyo a la recuperación de la democracia y el restablecimiento del Estado de derecho en ese país”, agrega el texto.

La comunidad internacional acusó de

La comunidad internacional acusó de “fraudulenta” la elección en la Asamblea Nacional (REUTERS/Manaure Quintero)

El gobierno de Chile emitió un duro comunicado a través de su Cancillería. “Condenamos los actos intimidatorios de la dictadura de Nicolás Maduro en contra de los diputados elegidos democráticamente y en pleno ejercicio de la AN. Boicotear la elección de la mesa directiva es un desesperado intento por acabar con el último reducto democrático en Venezuela”, señaló el canciller chileno Teodoro Ribera Neumann.

El gobierno boliviano emitió un comunicado para denunciar esta nueva arremetida del régimen contra la democracia en Venezuela: “El Gobierno de Bolivia rechaza categóricamente la manipulación e intervención de Nicolás Maduro en las decisiones de la Asamblea Nacional en contra de la democratización plena de Venezuela”. “Bolivia reitera su apoyo a Juan Guaidó y advierte a la comunidad internacional del peligro de la pérdida irremediable de la democracia y el estado de derecho en la hermana República de Venezuela”, agrega el texto emitido por el gobierno de Jeanine Áñez.

Antonio Rivas Palacios, canciller de Paraguay, manifestó que el gobierno de Mario Abdo “insta al cese inmediato de todo acto intimidatorio que impida el ejercicio de las libertades fundamentales perpetrado contra los parlamentarios de la AN y del Presidente Encargado Juan Guaidó”. El mandatario utilizó su cuenta de Twitter para hacer un llamado “a la paz y al respeto de la democracia”.

La comunidad internacional denunció un fraude parlamentario en Venezuela (REUTERS/Manaure Quintero)

La comunidad internacional denunció un fraude parlamentario en Venezuela (REUTERS/Manaure Quintero)

“El atropello de hoy contra Juan Guaidó es una nueva muestra del autoritarismo del régimen de Maduro. Aleja aún más a Venezuela de la senda democrática que el mundo entero le augura. ¡Nuestra solidaridad con las fuerzas democráticas del hermano país!”, indicó el presidente ecuatoriano Lenín Moreno.

El gobierno de Costa Rica expresó “su más enérgica condena al régimen de Nicolás Maduro que de forma violenta ha impedido el ingreso a los diputados de la Asamblea Nacional para ejercer su derecho de elección”. “La inaudita y burda maniobra exhibe la naturaleza del régimen y constituye un grave golpe a la institucionalidad democrática. Costa Rica advierte que no reconocerá ninguna representación que pretenda el régimen de Maduro, pues carece de toda legitimidad. Al mismo tiempo, reitera su solidaridad con el presidente Juan Guaidó, con los diputados de la Asamblea Nacional y con el pueblo venezolano en su lucha por restaurar la democracia. El Gobierno de Costa Rica sigue con atención los acontecimientos y se mantiene en permanente consulta con gobiernos amigos para redoblar los esfuerzos en respuesta a este oprobioso ataque a la democracia en Venezuela”.

Luis Lacalle Pou, presidente electo de Uruguay, aseguró que el accionar del chavismo “constituye un nuevo golpe a la institucionalidad democrática, demostrando una vez más las maniobras del régimen de Maduro para centralizar el poder, violentando la voluntad popular”.

Después de varias horas, el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador finalmente se pronunció: “México hace votos para que la Asamblea Nacional de Venezuela pueda elegir democráticamente su Junta Directiva conforme al proceso establecido en la Constitución de ese país hermano. El legítimo funcionamiento del Poder Legislativo es pilar inviolable de las democracias”.

Más temprano, la embajada virtual de los Estados Unidos en Venezuelaapuntó en su cuenta de Twitter que “lo que el régimen está haciendo en la Asamblea Nacional va completamente en contra de la voluntad del pueblo y de las leyes que gobiernan el proceso”. “La democracia no puede ser intimidad”, remarcaron las autoridades norteamericanas.

Por su parte, Michael Kozak, Subsecretario interino de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado de EEUU, aseguró que Guaidó “permanece como presidente interino bajo su constitución”. “La falsa sesión de la Asamblea Nacional de esta mañana careció de quórum legal. No hubo voto”, agregó.

Otro funcionario norteamericano que se expresó fue el senador republicano Marco Rubio, quien remarcó que “los diplomáticos en el interior presenciaron esta farsa en persona”. “Todo el mundo está viendo los videos de las tropas que bloquean físicamente la entrada de Guaidó”. Rubio acusó a la dictadura de Maduro de haber “asaltado” la Asamblea Nacional.

En Europa, hasta ahora se pronunció en España el Partido de Gobierno, el socialista PSOE: “Condenamos la obstrucción por parte de autoridades del régimen de Maduro a diputados de la oposición en su labor de representantes. El acoso debe cesar. La elección del presidente de la AN debe darse con el quórum y mayorías necesarias y según el reglamento de la Cámara”.

En la misma línea, se expresó Portugal. “Condenamos enérgicamente la violencia perpetrada por la fuerza pública contra el legítimo Presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, y contra los diputados de la oposición, que impidió la elección libre y democrática de la nueva Junta Directiva de la Asamblea Nacional”, denunció la cuenta oficial del Gobierno. Y agregó: “Cualquier supuesta elección celebrada al margen de la ley y de las normas democráticas es inaceptable y constituye un desprecio a la legitimidad de la Asamblea Nacional y una violación de la voluntad soberana del pueblo venezolano”.

La OEA condenó “los sucesivos actos de violencia contra la Asamblea Nacional” de Venezuela: “Repudiamos cualquier acción de usurpación realizada contraria a la legitimidad constitucional y a las mayorías de la AN”, indicó el secretario general del organismo, Luis Almagro.

“¿Cómo una dictadura se apodera del Congreso? La de Maduro a los golpes impidió hoy que el líder de la oposición ingresara a la sesión que debía votar su reelección”, escribió José Miguel Vivanco, director de la División de las Américas de Human Rights Watch (HRW).

Elisa Trotta, representante de Juan Guaidó en Argentina, denunció un “golpe al Parlamento”, y consideró que “no hay acción que atente contra un pueblo que decidió cambiar”.

Mientras a Guaidó y los diputados opositores la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) les impedía el ingreso a la Asamblea Nacional (AN), el chavismo y un grupo de diputados con vínculos con el régimen sí pudieron ingresar.

La Guardia Nacional le impidió a Guaidó el ingreso a la Asamblea Nacional (REUTERS/Manaure Quintero)

La Guardia Nacional le impidió a Guaidó el ingreso a la Asamblea Nacional (REUTERS/Manaure Quintero)

En un breve sesión, Luis Parra, quien el mes pasado fue expulsado del partido opositor Primero Justicia (PJ) por estar involucrado en un caso de corrupción y quien actualmente es un aliado de Maduro, juró como titular de la junta directiva y cerró la sesión rápidamente.

“Alertamos al mundo que la dictadura sin quórum juramenta a una junta directiva ilegal e inconstitucional. Ellos no representan al pueblo venezolano, es una maniobra para tratar de imponer a un grupo de cómplices de Maduro y su régimen en la AN”, denunció Julio Borges, militantes de Primero Justicia y canciller de Guaidó en Colombia.

En cuanto a la Argentina, las autoridades del flamante gobierno que asumió el 10 de diciembre pasado se encuentran deliberando sobre la actitud a asumir frente al nuevo avance del régimen de Maduro sobre la institucionalidad democrática de Venezuela.

El 27 de diciembre pasado, el presidente argentino Alberto Fernández decía en una entrevista: “En Venezuela hay un régimen que ha desatendido las reglas democráticas en muchos casos”.

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