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¿Quién mató a Oscar Pérez? por Rafael Poleo – Noticias Sigatoka Venezuela – 23 de Enero 2018

POLEO1-1.jpgNo sólo fue una estupidez, también fue una chapuza el asesinato del rebelde Oscar Pérez y sus camaradas, perpetrado en las condiciones más crueles y escandalosas, como espectáculo destinado a aterrorizar a una población en creciente rebeldía contra los secuestradores que la mantienen humillada bajo un tratamiento que incluye el sometimiento por hambre y castigo físico.

Concluida la escalofriante exhibición de sadismo como instrumento de gobierno, los secuestradores enfrentan consecuencias que agravan hasta el extremo una situación que parece confortable cuando en realidad es muy crítica. Estados Unidos y Europa van cerrando el cerco de una manera progresiva, emitiendo con calculada lentitud sus terribles sanciones personales contra los capitostes del régimen, quienes con el corazón en la boca esperan cada nueva lista de malditos. En una estrategia de asfixia lenta, cada tanto aparece una lista de diez o doce sancionados, la cual se anuncia con anticipación pero reteniendo los nombres, de manera que quienes aún no han aparecido tiemblen ante la posibilidad de que ahora les toque. Este cronista tiene información concreta de que los capos chavistas y sus familias viven en zozobra permanente, temiendo que la próxima lista arruine sus sueños de una vida opulenta en el Primer Mundo.

Los sancionados ven congeladas las fabulosas colocaciones que para escapar del Departamento del Tesoro estadounidense confiaron a bancos europeos. Ese dinero no lo verán nunca más. En lo personal, no podrán viajar a países europeos como ya no pueden hacerlo a Estados Unidos. En casos como el general Reverol esto significa una vida desquiciada. Sancionado por Estados Unidos, trasladó a España, tradicional receptora de dictadores acaudalados (Batista, Pérez Jiménez, Perón, etc.), un proyecto de vida futura que se asentaba frente a la preciosa ría de Vigo, instalados en una vivienda acorde con su elevado rango. Su familia se estaba acomodando allí. Para facilitar esta operación esa familia ocupó los cargos de importancia en el consulado venezolano viguense, que sirve a toda Galicia. Ese proyecto de quien se disponía a disfrutar del retiro opulento que merece un destacado servidor de la revolución que ha hecho la felicidad de los venezolanos, se derrumba cuando la Unión Europea emite una nueva lista que le incluye entre quienes ven congelados sus haberes y prohibido su ingreso en el llamado viejo continente cuando ya lo estaba en Norte América y cada día más dificultado en los países vivibles de Centro y Sur América.

Las sanciones personales son uno de los instrumentos que Estados Unidos y Europa, con la colaboración de los países que cuentan en Ibero América (México, Colombia, Perú, Chile, Argentina y Brasil), aplican para poner de rodillas a la oclocracia venezolana. Son varios, como la acción directa sobre el movimiento comercial y financiero del Estado forajido. No se puede negociar con él y hacerlo con Estados Unidos, y entre los dos mercados la elección es obvia. Esto repercute cruelmente sobre la población, lo cual no importa a los mandatarios venezolanos como no importa a sus homólogos cubanos. Ellos comen bien, y compensan con el poder sobre vidas y haciendas limitaciones como la de no gozar más vacaciones en el Primer Mundo. En este caso donde Occidente no se enfrenta a políticos sino a sociópatas que en su ignorancia de los mecanismos globales de poder creyeron que podrían esclavizar una sociedad en medio del continente americano, lo eficaz son las sanciones personales. Para evitarlas Rafael Ramírez cambió de bando y ha puesto en manos de Estados Unidos los detalles del saqueo a los ingresos petroleros. Este “Efecto Ramírez” es devastador. El Departamento del Tesoro tiene todo el mapa del gran saqueo. Por causa de Ramírez los jefes chavistas se miran entre sí con desconfianza mientras buscan el contacto a través del cual puedan saltar la talanquera. Téngase en cuenta que, como histórica regla de hierro, los más proclives a voltearse la chaqueta son aquellos que más pregonan lealtad.

La masacre de El Junquito es un ejemplo del desorden que, alimentado por un miedo que en cualquier momento será pánico, cunde en el alto chavismo. El mayor Bastardo Mendoza, guardia nacional jefe de la operación, parlamentaba a viva voz con Oscar Pérez cuadrando la rendición de los rebeldes con la bendición de Maduro, cuando alguien tan poderoso como para torcer una orden del Presidente sacó de la operación a la Guardia Nacional y entregó el caso al poderoso colectivo, obediente a Diosdado Cabello y Freddy Bernal, que gobierna en el 23 de Enero. Es allí donde se decide asesinar a los rendidos. Pero dentro de estos hechos se desarrolla un episodio de alta significación cuando los tres más importantes jefes del colectivo temido por Gobierno y Oposición son ultimados por fuego oficialista. Como es de rigor en estas operaciones, los verdugos son a su vez asesinados para que no puedan contar quién los mandó. Como guinda de la torta, al día siguiente Maduro, rodeado de generales-focas, destituye al comandante general de la Guardia Nacional, de quien en los cuarteles se dice que se negó a que su fuerza ejecutara la masacre -pero a la hora de presentar cuentas a la Corte Internacional, él aparecerá como responsable del crimen, salvo que diga quién ordenó sacar del escenario a la GN.

De Maduro se sabe que ordenó traer vivos a los rebeldes. Cabello, en su programa televisado, hace maromas para hab el mensaje de que él siente mucho lo ocurrido. Entonces, ¿quién? Los militares se pelotean la culpa de un episodio que ha de terminar en un mini-Nuremberg. Lo posible es que se pongan de acuerdo para culpar a los colectivos, con lo cual Padrino se sacudirá por fin a Cabello y al ejército irregular que Castro inventó para balancear el peso de la FAN. Destruir ese ejército particular de Freddy Bernal es trabajo pendiente para los militares -no fácil, por cierto.

Preguntas al mayor Bastardo por Eddie A. Ramírez S. – Noticiero Digital – 16 de Enero 2018

thumbnaileddieramirez.x43795Mayor Rafael Enrique Bastardo Mendoza, usted fue protagonista de una masacre nunca vista en la Venezuela moderna. Por ello, no puede permanecer en silencio para ocultar ese abominable hecho. El país exige que declare lo que sucedió. A usted también le conviene, no solo por el futuro de su carrera e incluso de su libertad, sino por su familia.

¿Por qué se interrumpió el diálogo entre usted y el ciudadano Oscar Pérez? El video de Pérez evidencia que él quería entregarse para proteger la vida de quienes estaban en la vivienda, entonces ¿ por qué no se pudo concretar esa rendición?

¿Por qué permitió usted la presencia de paramilitares de las Tres raíces, uno de ellos identificado como Heinker Vásquez, de amplio prontuario como asesino y alabado como “patriota revolucionario “, por Fredy Bernal?

Una hipótesis es que estos paramilitares, siguiendo órdenes de Bernal, iniciaron los disparos para impedir la rendición y proceder a la masacre. ¿Puede usted informar a la ciudadanía quiénes iniciaron los disparos?

Otra hipótesis es que Diosdado y Bernal quisieron matar dos pájaros al mismo tiempo. A Oscar y su grupo porque el totalitarismo no tolera disidencia y a los paramilitares de Las tres raíces porque era un grupo que le era difícil controlar. Usted conoce ese medio, ¿qué opina al respecto?

¿Puede usted informar por qué había tanquetas y se dispararon granadas antitanques en un operativo que no lo ameritaba?

¿Por qué se procedió a destruir la vivienda después de la masacre? ¿ Acaso fue para eliminar evidencias de cómo fueron acribillados sus ocupantes?

¿Qué opina usted de la declaración de general Reverol, ministro del Interior, en la que omite mencionar la muerte de Heiker Vásquez y de Hansen Dávila, así como tampoco mencionó a otros conocidos integrantes del grupo paramilitar Las tres raíces que resultaron heridos? ¿ Será para intentar evitar que dentro de la Fuerza Armada se critique la operación conjunta con paramilitares?

Mayor Bastardo, ¿es o no cierto que Oscar Pérez realizó dos operativos y que en ninguno de ellos hubo muertos, ni heridos? ¿ Acaso no conoce usted que en el caso de los guardias apresados en el puesto de los altos mirandinos, ni Oscar, ni ninguno de sus acompañantes ofendieron, ni maltrataron a los guardias?

Mayor Bastardo, usted debe percatarse del gran desprestigio de la Guardia Nacional por la represión brutal, inclusive asesinatos, en las manifestaciones de la oposición. Lo ocurrido el día 15 es tan o incluso más grave que los sucesos anteriores, con pruebas irrefutables de la alevosía. ¿Puede informar si en este último caso participaron efectivos de ese componente o si solo estuvieron presentes efectivos de la Policía Nacional?

Mayor Bastardo, desconozco el grado de culpabilidad de usted en esta horrenda masacre y por ello lo emplazo a que declare sobre lo sucedido. Este es un claro crimen que tendrá que ser presentado en la Corte Interamericana de Derechos Humanos y quizá también en la Corte Penal Internacional. Maduro, Reverol, Bernal, el comandante de la Policía Nacional y el de la Guardia Nacional tendrán que comparecer en calidad de acusados. Usted lo hará como acusado o como testigo. De usted depende.

Lamentamos la muerte de Oscar Perez y sus valientes compañeros asesinados. También el fallecimiento de dos efectivos policiales que cumplían con su deber ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

Estados Unidos sanciona a otros cuatro altos funcionarios venezolanos – La Patilla – 5 de Enero 2018

El Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionó este viernes por corrupción o responsabilidad en actos de represión a cuatro altos funcionarios venezolanos, incluyendo al gobernador del estado Aragua, Rodolfo Marco Torres, y al ministro de Nueva Frontera de Paz, Gerardo Izquierdo Torres.

Las sanciones anunciadas este viernes afectan también al general de división retirado Francisco Rangel Gómez, exgobernador del estado Bolívar, y al general de la Guardia Nacional Bolivariana Fabio Zavarse Pabón.

Los cuatro funcionarios son o han sido integrantes de las Fuerzas Armadas: Rodolfo Marco Torres es general de división retirado, y Gerardo Izquierdo Torres es mayor general del Ejército en activo.

En una nota oficial, el Tesoro informó que los cuatro “olvidaron la misión profesional republicana” de las instituciones militares de Venezuela, de acuerdo con la Constitución aprobada por ese país en 1999.

El secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, señaló en la nota que las sanciones “ponen de relieve la determinación de Estados Unidos de hacer responsable a (el presidente Nicolás) Maduro y otros, implicados en corrupción”.

En el caso de Zavarse Pabón, entre las razones para su inclusión en el paquete de sanciones se menciona su “alegada responsabilidad por actos de represión por miembros de la Guardia Nacional Bolivariana contra protestas callejeras en Venezuela”.

Entre abril y julio de 2017 se realizaron protestas en Venezuela contra el gobierno de Maduro, que dejaron unos 125 fallecidos.

Como resultado de las sanciones, todos los activos que estos cuatro funcionarios eventualmente posean en territorio estadounidense resultarán congelados, y tendrán prohibido tener relaciones comerciales con ciudadanos estadounidenses.

Estados Unidos considera a Venezuela un “narco Estado” que amenaza la seguridad internacional, por lo que ha impuesto sanciones en los últimos meses contra el mandatario venezolano y gran parte de sus funcionarios más cercanos.

Además, Washington prohibió a ciudadanos estadounidenses negociar deuda con el gobierno venezolano y su estatal petrolera PDVSA.

En noviembre, Washington había sancionado a otros 10 funcionarios por su alegada responsabilidad en irregularidades electorales.

El pasado 15 de noviembre, el Departamento de Estado emitió un comunicado donde señaló que el fin de las sanciones estadounidenses depende del gobierno de Maduro.

“Si miembros del régimen de Maduro desean que se retiren las sanciones del gobierno de Estados Unidos, deben actuar para restaurar la democracia y el orden constitucional en Venezuela”, indicó el Departamento de Estado.

Los gobiernos de Washington y Caracas mantienen abiertas sus respectivas representaciones diplomáticas pero sin funcionarios con rango de embajador desde hace siete años, reseñó AFP.

Lista de nuevos sancionados:

Rodolfo Clemente Marco Torres es el Gobernador del Estado Aragua y es Director Externo en el Consejo de Administración de Petróleos de Venezuela, S.A. (PdVSA). Marco Torres anteriormente ocupó los cargos de Ministro de Economía y Finanzas, Presidente del Banco de Venezuela y Ministro de Alimentación, y es un general retirado de las Fuerzas Armadas Nacionales Bolivarianas. Marco Torres ha sido supuestamente vinculado a esquemas de corrupción relacionados con la importación de alimentos, que están controlados por el ejército venezolano.

Francisco José Rangel Gómez es un ex Gobernador del Estado Bolívar y está retirado del Ejército Nacional, con el rango de División General. Rangel Gómez ha estado vinculado a actividades de corrupción, como el fortalecimiento de las bandas armadas que operan en Bolívar y la presión sobre los tribunales para liberar a los miembros de pandillas que son detenidos, durante su tiempo como gobernador. Rangel Gómez también ha sido vinculado a redes de oficiales militares supuestamente corruptos.

Fabio Enrique Zavarse Pabón, División General de la Guardia Nacional Bolivariana, es el Comandante de la Zona Operacional de Defensa Integral de Capital de las Fuerzas Armadas Nacionales y también dirigió las Fuerzas de la Guardia Nacional Bolivariana en el Distrito Capital de Venezuela. Zavarse Pabon es presuntamente responsable de actos de represión por parte de miembros de la Guardia Nacional Bolivariana contra manifestantes callejeros en Venezuela.

Gerardo José Izquierdo Torres , General de División del Ejército, es el Ministro de Estado para la Nueva Frontera de la Paz y el Secretario Ejecutivo de la Comisión de la Frontera Presidencial. Supuestamente ha utilizado sus posiciones para sacar provecho de la corrupción a expensas del pueblo venezolano.

El comunicado del Departamento del Tesoro

Treasury Sanctions Four Venezuelan Government Officials Associated with Corruption and Oppression

JANUARY 5, 2018

Washington – Today, acting pursuant to Executive Order (E.O.) 13692, the U.S. Department of the Treasury’s Office of Foreign Assets Control (OFAC) designated four current or former Venezuelan government officials associated with corruption and repression in Venezuela.

“President Maduro and his inner circle continue to put their own interests above those of the Venezuelan people,” said Treasury Secretary Steven T. Mnuchin. “This action underscores the United States’ resolve to hold Maduro and others engaged in corruption in Venezuela accountable. We call on concerned parties and international partners around the world to join us as we stand with the Venezuelan people to further isolate this oppressive regime.”

These designations, all against senior military officers, highlight that corruption and repression continue to flourish under the Maduro regime, both by those in current government positions and former officials who continue to benefit from a corrupt system, even as Venezuela’s citizens, economy, and constitutionally enshrined democratic institutions languish. Most recently, following mayoral elections in which his United Socialist Party of Venezuela all but swept a largely uncontested field, Venezuelan President Nicolas Maduro threatened to ban political parties that boycotted the elections from future involvement in the political process. Venezuela’s illegitimate Constituent Assembly subsequently issued a decree that made good on the threat and effectively stripped three of Venezuela’s influential opposition parties of their right to participate in next year’s presidential election. Through their own continuing actions, the four officials designated today have forsaken the professional republican mission of the military institution, which, per Venezuela’s 1999 Constitution, is to be “with no political orientation … and in no case at the service of any person or political partisanship.”

As a result of today’s actions, all assets of the following current or former officials of the Government of Venezuela that are subject to U.S. jurisdiction are frozen, and U.S. persons are generally prohibited from dealing with them.

Rodolfo Clemente Marco Torres is the Governor of Aragua State and is an External Director on the Board of Directors of Petróleos de Venezuela, S.A. (PdVSA). Marco Torres previously held the positions of Minister of Economy and Finances, President of the Bank of Venezuela, and Minister of Food, and is a retired General from the National Bolivarian Armed Forces. Marco Torres has been allegedly linked to corruption schemes related to food imports, which are controlled by the Venezuelan military.Francisco Jose Rangel Gomez is a former Governor of Bolivar State and is retired from the National Army, with the rank of Division General. Rangel Gomez has been linked to corruption activities, such as strengthening armed gangs operating in Bolivar and pressuring courts to release gang members that are apprehended, during his time as Governor. Rangel Gomez has also been linked to networks of allegedly corrupt military officials.Fabio Enrique Zavarse Pabon, Division General of the Bolivarian National Guard, is the Commander of the Capital Integral Defense Operational Zone of the National Armed Forces and also directed the Bolivarian National Guard Forces in the Capital District of Venezuela. Zavarse Pabon is allegedly responsible for acts of repression by members of the Bolivarian National Guard against street protestors in Venezuela.Gerardo Jose Izquierdo Torres, Major General of the Army, is the State Minister for the New Border of Peace and the Executive Secretary of the Presidential Border Commission. He has allegedly used his positions to profit from corruption at the expense of the Venezuelan people.

Pasos hacia el precipicio – Editorial El Nacional – 3 de Enero 2018

Que este fin de año un guardia nacional bolivariano haya cometido un acto de “heroísmo” tan propio y auténtico de una dictadura militar no debe sorprendernos. Paso a paso este régimen nos lleva “despacito” hacia lo que consideran su ideal de sociedad socialista, valga decir, hambrienta, militarizada, embrutecida y corrupta.

Que maten a una mujer embarazada porque, cumpliendo con lo establecido en el “carnet de la patria”, acudió de forma pura e inocente a esperar que se cumpliera lo prometido por el líder, valga decir, un pernil de cerdo. Una miseria porque el famoso pernil anunciado como si fuera el maná del desierto era apenas un simple y mezquino pedazo de apenas, cuando mucho, 300 gramos y, atención, estamos siendo muy generosos en el cálculo.

Tanta generosidad no es una crítica sino una alabanza a la creatividad de las comunas que, siguiendo la política oficial de reservarse para sí todo lo mejor, siempre dejan a muchos maduristas frustrados en sus ilusiones de recibir el “regalo” de su presidente socialista. Como todo el pernil importado jamás llegaría, como era lógico porque nadie atiende un pedido de tal magnitud de la noche a la mañana, la jugada populista de Maduro tenía pocas posibilidades de cumplirse.

Aun así, a sabiendas de este fracaso anunciado, lo lanzó como un reto no para el país en su conjunto sino para el equipo de ineptos que aguas abajo lo acompañan. Desde luego Maduro y sus militares amigos lanzaron a Bernal y su combo a una piscina vacía, a costa de pelearse con el gobierno de Portugal y someterse a la humillación de clamar clemencia al presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, a quien habían insultado repetidas e innecesarias veces porque, como todo avezado político sabe, la vida da muchas vueltas y más si se trata de países vecinos.

Es verdad, como bien lo dicen los articulistas de ese país, que los políticos colombianos tienen muchos defectos, pero si algo saben hacer es manejar la política como un fino y astuto ejercicio de la esgrima. Emplean el engaño y solo usan el arma que tienen en su mano cuando su rival queda en desventaja por sus propios errores.

Hoy Juan Manuel Santos nos ha dado una dura lección que nos lastima y nos duele: esperó que pasaran los días de Navidad y luego condescendió a dar el permiso sanitario y humanitario para que los perniles llegaran a la frontera y fueran sometidos a los estrictos controles sanitarios que imperan en todos los países.

En nada ha violado las relaciones entre los dos países, sino que ha apelado a las normas imperantes internacionalmente. Los idiotas han sido los colaboradores de Maduro que olvidaron que los insultos públicos a un presidente de un país vecino, y amigo en otros tiempos, podían ser lavados con un contrato eminentemente político que lleva en su petición una intención demagógica y, por ello, falsamente comercial.

De toda esta farsa de la camarilla civil y militar solo ha quedado tendida en el suelo una joven mujer inocente y, lo que es más cruel, el hijo que llevaba en el vientre. Asesinado por el militarismo que cree, equivocadamente, en su destino revolucionario. El futuro les será adverso.

 

Un policía venezolano mata a una joven embarazada durante la entrega de jamones navideños – El País – 31 de Diciembre 2017

La mujer, de 18 años, recibió un disparo en la cabeza a las afueras de Caracas
Un miembro de la Guardia Nacional Bolivariana ha matado este domingo hoy de un disparo a una joven mujer embarazada durante una entrega de perniles (jamones) navideños subsidiados por el Estado venezolano en el oeste de Caracas, según el atestado policial.

El documento indica que un grupo de personas estaba “a la espera de beneficios sociales otorgados por el Gobierno [el pernil]” y “se tornaron violentos”, por lo que “una comisión de la Guardia del Pueblo se apersonó al lugar, a fin de solicitarles que se fueran a sus hogares”. En ese momento, “uno de los funcionarios castrenses, haciendo uso indebido de su arma de reglamento, efectuó disparos a la multitud, hiriendo a la víctima, quien es trasladada al hospital más cercano, donde ingresó sin signos vitales”, señaló la policía.

Centenares de venezolanos han protestado estos días después de que el Gobierno de Nicolás Maduro incumpliese su compromiso de entregar perniles tradicionales de Navidad a precio subsidiado con dinero público a más de seis millones de familias. El incidente también fue confirmado por el concejal Jesús Armas del municipio Libertador, donde se encuentran las parroquias Antímano y El Junquito, entre las que ocurrieron los hechos.

“Había un operativo de venta de perniles allí, pero [las unidades] fueron insuficientes. Entonces la gente empezó a protestar y el guardia nacional se puso muy nervioso, se desesperó y empezó a disparar. Le disparó a esta joven embarazada de 18 años en la cabeza y le disparó en el glúteo a un joven de 20 años”, dijo Armas. El concejal recabó la información de vecinos que presenciaron la tragedia, ocurrida, según la Policía, en el “kilómetro 1 de la Carretera Nueva Caracas-El Junquito frente al módulo móvil” de la Guardia Nacional Bolivariana. La víctima responde al nombre de Alexandra Colopoyn y estaba embarazada de 25 semanas, según el atestado.

El Gobierno chavista ha implicado a las Fuerzas Armadas -de las que forma parte la Guardia Nacional Bolivariana o Policía Militarizada- en el esquema de distribución de alimentos subsidiados con el que el Gabinete de Maduro, trata de luchar contra la inflación galopante que sacude al país latinoamericano. Millones de venezolanos dependen de los alimentos que entrega a precios reducidos el Estado ante la explosión de precios que vive el país, que entró hace semanas en hiperinflación. Como ha sido prácticamente una constante en los últimos años, el Ejecutivo chavista ha echado la culpa de la escasez de estos productos a dos países extranjeros: Estados Unidos, habitualmente señalado por Caracas, y Portugal, a la que las autoridades veneozolanas acusan de haber incumplido los convenios firmados entre los dos países para el suministro de los perniles.

 

 

Un militar más en el poder por Alejandro Ferrer – 26 de Noviembre 2017

Unknown.jpeg¿Quién es Manuel Quevedo? Nuevo presidente de Pdvsa

El militar activo de la FANB entró en la palestra política tras las protestas de 2014

El Mayor General Manuel Salvador Quevedo Fernández, es el nuevo presidente de Petróleos de Venezuela y, al mismo tiempo, ministro de Petróleo, es militar activo con un pasado arraigado al oficialismo que lideró la represión de las manifestaciones antigubernamentales, lideradas por el líder opositor Leopoldo López, en el año 2014.
Tras sus actuaciones como General de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), rápidamente se inmiscuyó en el mundo político, ejerciendo cargos públicos desde ese mismo año.

2014:
Quevedo fue designado por el presidente de la República, Nicolás Maduro, como Jefe del Comando Regional Número 5 de la Guardia Nacional Bolivariana (CORE 5), encargada de la seguridad y el orden público en la ciudad capital.
El cargo lo obtuvo poco antes de los inicios de las protestas antigubernamentales denominadas “La Salida”, lo que colocó al en ese momento General bajo la mirada del país, siendo quien ordenaba que se dispersaran las manifestaciones, que dejaron un saldo de 43 ciudadanos fallecidos tras seis meses de protestas.

La nueva Guardia Nacional no reprime manifestaciones, solo cumple con su trabajo.
Declaraciones publicadas por la web de El Universal el 6 de marzo de 2014.
Ese mismo año, específicamente el 24 de marzo, entra en su primer cargo público no militar en el gobierno de Nicolás Maduro, al ser nombrado presidente de la misión Barrio Nuevo Barrio Tricolor y ejerciendo política por primera vez en su carrera.

2015:
Finalizada su gestión a finales de 2015, el Gobierno Nacional lo designa en octubre de ese año como ministro de Vivienda y viceministro para la Industria de Vivienda y Hábitat, sin dejar de liderar la Misión Barrio Nuevo Barrio Tricolor, por lo que manejaba tres cargos en simultáneo.

2016:
En esta oportunidad, el todavía general de la GNB preside dos cargos adicionales: Es nombrado presidente del Banco Nacional de Vivienda y Hábitat (Banhavih) y la Gran Misión Vivienda Venezuela, al tiempo que todavía manejaba el Ministerio de Vivienda, aunque ya no ejercía funciones de viceministro.

2017:
Tras un largo historial de misiones, este domingo el presidente de la República decidió removerlo del Ministerio de Vivienda para nombrarlo ministro de Petróleo y, al mismo tiempo, presidente de Pdvsa, en una búsqueda de “limpiar el nombre” de la petrolera y acabar con la corrupción.

 

Escupir para arriba por María José Ferreiro – Blog Polis – 18 de Noviembre 2017

Muchos que me leen me conocen personalmente, saben que divido mi tiempo entre Bogotá y Caracas por motivos de trabajo. Para el 2018, tendré que añadir un nuevo país: Perú. Me gusta viajar, pero sufro de aerofobia. Créanme que no es fácil dominar una fobia. Leo a mucha gente en Twitter, no hago lo mismo en Facebook o Instagram, ya que considero el mundo de las redes sociales como una burbuja adictiva, donde uno entra y sale por distintos motivos.

Viví en primera persona gran parte de las protestas de este año, vi lo que sucedió en las calles, y vi lo que sucedió frente a mi casa cuando la GNB nos dispensó una “cordial” visita: ese día puse a prueba mi extenso repertorio de maldiciones y groserias. También vi a los guarimberos saboteando marchas, vi a la resistencia, la de verdad, enfrentando a la GNB, tragué una que otra dosis de “gas del bueno”, saqué fotos, hice denuncias, conversé con gente, me senté con chavistas para saber que pensaban. He escrito varias veces en mi cuenta de twitter que tengo amigos chavistas, y eso me ha ganado muchos insultos. De estos amigos cuento con una mano, y me sobran dedos los que aún apoyan a este régimen. En cada uno de esos días de protestas, había una pregunta que me repetía mentalmente: ¿cuanto más se podrá aguantar? No era sólo el cansancio, la parálisis de tantas actividades, lo más grave eran los asesinatos por los esbirros, los miles de heridos (algunos sin recuperarse todavía) los miles de detenidos juzgados sin justicia, el llanto, el dolor y desesperación de las familias, los asaltos a domicilios de madrugada, y una vez más: “haz esta cola, llegó el arroz, no hay pan.”

Día, tras día, sin descanso. Jamás, nunca, se estuvo en la calle por o para la MUD, y aquí hago énfasis en el uso de las preposiciones, que algunos en su ligera e ignorante lectura pasan por alto: POR, PARA. Convocar, no es un para o por. De hecho, también leía a quienes le exigían a la MUD mayor conducción en las protestas. Hubo un momento en que ya ni los puntos de concentración se cumplían. Y llegó un momento en que la GNB ya no permitía concentrarse en ningún punto, la represión no lo permitía. Esos fueron los peores días. También vi con el desgaste de la gente y la horrible represión, como pequeños grupos vandálicos iban tomando protagonismo: llegaban, rompían todo, amenazaban a la gente, asaltaban vehículos, merodeaban, y ninguno terminaba detenido. Grupos que aún hoy en día aparecen y desaparecen, sin que se sepa de donde vienen, si responden a algún interés, o como es que operan. No, estos grupos no son la resistencia que yo vi y reconozco.

Es increible como desde Miami, España, Argentina, México y otros países, dicen que la calle se desmanteló ¿La calle es un casa de lego que se desmantela?. Que la callé se enfrió. Claro que se enfrió, la sangre enfría, el cansancio enfría, el dolor enfría, el miedo enfría, sobre todo cuando después de 4 meses quieres ver algo más que un batallón de la GNB pateándote, disparándote, y arrastrándote a una celda. La más absurda de todas las quejas, favorita de los off shores: la MUD enfrió la calle. Esto es un insulto para miles de personas que protestaron en todo el país, que tragaron gas, que vieron sus hogares asaltados de madrugada por los esbirros de la GNB. ¿Creen realmente que la MUD giró una orden y listo, obedecimos como borreguitos escuchando a su comandante? Hay que tener mucha soberbia y poca capacidad de discernimiento para pensar semejante desfachatez.

Cuando se convocaron a elecciones regionales, elecciones que el régimen suspendió ilegalmente en el 2016, y no quería realizar, ya la calle estaba sóla por razones lógicas que algunos no quieren ver. Estos mismos levantan su queja desde el teclado porque no se siguió adelante “epa, sal a la calle, tienes que hacer esto…que estás esperando, es que no tienen bolas, así no se va a salir de la tiranía”. Para mandar a hacer, el ser humano es muy diligente. Les pregunto a estas personas ¿no sería más noble, valiente y solidario de su parte, ayudar con medicamentos a los cientos de heridos por la represión y que todavía no se recuperan? ¿Aportar con comida a los cientos de detenidos en las cárceles?

Y es aquí donde insisto en un factor común: la mayoría de quienes escriben los reclamos de calle, ya no viven en Venezuela, no todos, obviamente, pero sí una gran parte que se expresa en las redes sociales. A estos tengo algo que decirles con respeto, y honestidad. Sepan, que nadie, sino ustedes mismos, son los responsables de esa frustración que rumian porque se fueron. Sepan, que el dolor que sienten por haberse tenido que ir de su país, para tener una vida mejor, a la cual tienen derecho, no los hace especiales, únicos, o los reyes del lugar que hay que consolar porque les duele mucho. Sepan, que su “dictadura no sale con votos” es una cachetada a millones de personas que no se van a ir de Venezuela, que no tienen a donde ir, o no tienen como irse. Sepan, que su derecho a opinar no está por encima del derecho a responderles. Sepan, que esto es demasiado doloroso para que ustedes, yo, o el otro pisoteen las heridas. Sepan, que la MUD no es perfecta, que es un manojo de errores, pero que a nivel político es lo mejor que hay. Sepan, que tienen razones comprensibles para sentirse como se sienten, pero también deben aprender a valorar a quienes están en otra posición, sintiéndose, quizás, igual a ustedes, o hasta peor porque no saben si van a tener que comer en la noche o tienen a un ser querido injustamente detenido.

No, la MUD no enfrió la calle, ¿cómo podría hacerlo? Si usted es el que dice que con las elecciones regionales se enfríó la calle, entonces está diciendo que la gente que estaba en la calle solo quería elecciones regionales y por eso se retiró. Piense, no duele, es un ejercicio muy útil. Por nada en el mundo me pondría en el lugar de cualquier dirigente político, porque su responsabilidad es muy, muy difícil de calzar. Y me refiero a la dirigencia que asume responsabilidades, no la de adorno o consignas que se dedica a reaccionar contra lo que otros hacen. La calle se enfrió porque somos humanos y la calle duele, sangra, se muere en ella, y si terminas en una cárcel, es mejor que te encomiendes a todos los santos, porque ya no serás dueño de tu vida, los militares lo serán. Ellos decidirán si vives o mueres, ellos decidirán hasta tus horas para ir al baño, si es que hay un baño. Ellos decidirán si te rapan el pelo, si agonizas por unos días, o si te dejan un rato más en una celda inmunda antes de que vuelvas a ver la luz del sol. ¿Quién está dispuesto a eso? Decirle a la gente que haga lo que no se está dispuesto a hacer, es una bajeza.

El régimen por supuesto que no saldrá sólo por el voto, tiene que haber una conjugación de muchos factores, y poner todos a funcionar con efectividad, sin que uno excluya al otro, es una tarea titánica. Esto no va a cambiar hasta que se alcance el punto máximo de oscuridad, y ahí estamos entrando con el fraude del domingo 15 de Octubre: así que, abróchense los cinturones. Si usted es el que se levanta y pone una foto de una marcha de hace 8 o 6 años diciendo que perdió el tiempo porque Chávez no se fue: usted no conoce a su país, ni lo que ha pasado en el. Sufrir consecuencias, no significa necesariamente conocimiento. Jamás entenderé como repitiendo con tono fuerte que el régimen es una narco dictadura, puede al mismo tiempo quejarse de que fue a una marcha y el régimen no cambió, o fue a 100 marchas, y el gobierno no cayó. ¿No le parece que hay contradicción en eso? Piense, es muy útil. Al final, su frustración, no es una competencia con la mia. Su vivencia, no está por encima de la de otro, y lo que usted dice: “se sabía”, aún quien actúa distinto a usted, también lo sabe.

La vida es difícil, la vida duele, la vida no es rosa, la vida puede ser muy gris, y a pesar de eso, hay que levantarse todos los días y salir adelante. La vida no responde a lo que queremos, sino a lo que construimos en consecuencia de las decisiones que tomamos. Unas veces nos equivocamos, y toca volver a empezar, otras veces nos va bien, otras no tanto: pero seguimos, seguimos hasta que dejamos este mundo, es sólo en ese momento en que se terminan todas las opciones.

Manu Militari por Juan Antonio Muller – La Patilla – 2 de Julio 2017

Venezuela es gobernada por la fuerza de las armas. Los militares son los que mandan y controlan, el quehacer político, la actividad económica y financiera, el comercio internacional, la distribución de bienes, el tráfico de drogas, detienen, torturan y juzgan a civiles y apoyan a Nicolás Maduro para brindar al país y al mundo una imagen de respeto por el gobierno civil y la constitución.
Los militares controlan once ministerios: Alimentación G/B (r) Rodolfo Marco Torres, Defensa G/J Vladimir Padrino López, Despacho de la Presidencia Almirante (r) Carmen Meléndez, Ecosocialismo Coronel (r) Ramón Celestino Velázquez, Energía Eléctrica M/G (r) Luis Motta Dominguez, Fronteras y Paz General Gerardo Izquierdo Torres , Habitat y Vivienda General (r) Manuel Quevedo, Obras Públicas Almirante (r) César Alberto Salazar, Pesca Almirante (r) Angel Belisario, Producción Agrícola General (r) Wilmar Castro Soteldo y Relaciones Interiores MG/ (r) Nestor Reverol Torres.
Controlan once gobernaciones de estado: Apure, Coronel Ramón Carrizales, Bolívar G/D Francisco Rangel Gómez, Carabobo Mayor Francisco Ameliach , Guárico Capitán de Navío Ramón Rodríguez Chacín, Nueva Esparta General en Jefe Carlos Mata Figueroa, Portuguesa Contralmirante Reinaldo Castañeda Rivas, Táchira Capitán ® José Gregorio Vielma Mora, Trujillo General en Jefe (r) Henry Rangel Silva, Vargas Comandante General (r) Jorge Luis García Carneiro, Yaracuy Julio León Heredia y Zulia Francisco Arias Cárdenas.
Los principales cuerpos represivos del país están dirigidos por militares de alto rango: Servicio Bolivariano de Inteligencia SEBIN M/G Gustavo González López, Guardia Nacional Bolivariana GNB M/G Sergio Rivero Marcano y la Policía Nacional Bolivariana PNB G/B Alfredo Pérez Ampueda. La FG acaba de imputar al ex comandante de la GNB José Benavides Torres de violaciones a los derechos humanos con decenas de muertos y heridos. Hace días el Coronel Bladimir Lugo de la GNB agredió a diputados en el recinto de la AN.
Al frente del IVSS está el General Carlos Rotondaro Cova. El superintendente de bancos es el Capitán Antonio Morales. El G/B Taylor Rodriguez dirige Gas Comunal. La Universidad Nacional Experimental UNEFA tiene como rector al M/G Luis Quintero Machado y todos sus vicerrectores académicos y sectoriales son oficiales de las FAN.
Cuentan con un emporio industrial, comercial y de servicios constituida por 17 compañías propias y mixtas. En el ramo de infraestructura resaltan Constructora de la Fanb (ConstruFanb), Constructora Ipsfa y Cartera Cordon Fanb (CarcoFanb).
En producción de equipos cuentan con la Compañía Anónima Venezolana de Industrias Militares, (Cavim) empresa de radio óptica, metalmecánica, fábrica de fusil AK-103 y de municiones, Empresa Mixta Socialista de Vehículos Venezolanos (Emsoven) y Unidad Naval Coordinadora de Servicio de Carenado (Ucocar), que repara buques.
En servicios operan: Empresa Militar de Transporte (Emiltra), Oficina Coordinadora de Hidrografía y Navegación (Ochina), Oficina Coordinadora de Apoyo Marítimo de la Armada (Ocamar), Empresa de Sistema de Comunicaciones de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (EmcoFanb).
La última incursión empresarial ha sido la Compañía Anónima Militar de Industrias Mineras, Petrolíferas y de Gas (Camimpeg). También las FAN tienen su banco (BanFanb), un fondo de inversiones y empresa de seguro.
Todo este tinglado copia el modelo cubano de control militar bajo el holding de Gaesa Grupo de Administración Empresarial dirigido por el general de brigada Luis Alberto Rodríguez López-Callejas, exyerno de Raúl Castro.
Enfrentamos un poder omnímodo que nadie controla o supervisa. Ni siquiera su comandante en jefe. De ahí que resulte iluso e inútil pedirle a las FAN que salgan a defender la Constitución y la Democracia. Los militares son la ley, tienen el monopolio de las armas con las cuales imparten órdenes y defienden privilegios y negocios. Con su proceder están matando el futuro de nuestra juventud. A esta no le queda otro camino que la rebelión armada para borrar el abominable presente.

Militares venezolanos colaboran con la guerrilla por Sebastiana Barráez – El Estimulo – 18 de Septiembre 2017

Visten de negro, botas de caucho, armas de guerra, capuchas y han sembrado terror en la frontera, específicamente en San Antonio del Táchira. Se mueven libremente frente a las autoridades militares venezolanas. Ellos son un grupo de la guerrilla colombiana, llamado Ejército Popular de Liberación (EP), más conocidos como “Los Pelusos”.

Se ha venido enfrentando en las calles del pueblo con los paramilitares, que desde hace años controlan ese territorio. Los paracos han actuado en acuerdo tácito con miembros de la Guardia Nacional Bolivariana. El negocio es así:

La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela especifica que “La Guardia Nacional cooperará en el desarrollo de operaciones (planificación, ejecución y control de las operaciones militares requeridas para asegurar la defensa de la Nación) y tendrá como responsabilidad básica la conducción de las operaciones exigidas para el mantenimiento del orden interno del país. La Fuerza Armada Nacional podrá ejercer las actividades de policía administrativa y de investigación penal que le atribuya la ley”.

Es la Guardia Nacional la autoridad en la frontera. Es la que tiene el poder de permitir o impedir el paso de personas hacia Colombia, es la que puede prohibir o permitir el paso de productos, sea alimentos, medicamentos o cualquiera que sea rentable para el contrabando.

Desde hace años, cuando llegó el grupo “Las Águilas Negras” hubo un enfrentamiento entre este grupo paramilitar y la GNB, que rápidamente fue solventado en un acuerdo de cooperación y un pacto de no agresión entre el grupo armado irregular y la fuerza pública regular, según confiaron fuentes militares que requirieron el anonimato por razones de seguridad.

Desde el Gobierno Nacional hubo gran indiferencia ante lo que sucedía en la frontera, a pesar de los gritos de advertencia que desde diversos medios de comunicación la población le hizo al Estado venezolano.

Durante años la Guardia Nacional convivió con los paramilitares, aún después que “Las Águilas Negras” fueron desplazadas por otros grupos paramilitares, llamados “Los Urabeños” y “Los Rastrojos”. Es así como se impuso la “vacuna” o el cobro de extorsión, primero a los contrabandistas, al pasar por las alcabalas rumbo a Colombia, y luego a todo aquel comerciante dueño de negocios grandes o pequeños.

Era la Guardia Nacional la que inicialmente cobraba la “vacuna”, pero ante la cantidad de denuncias y el crecimiento vertiginoso de la “gran industria del contrabando”, se aliaron con los paracos, quienes se encargaban de cobrar la extorsión, a través de una figura llamada “El Mosco”. Esta persona recibía el dinero y a cambio facilitaba una clave, que el contrabandista debía suministrar al funcionario militar en la alcabala respectiva, y solo así le permitía el paso sin requisar el vehículo.

Llegó así la época en que los militares ya no eran enviados como un castigo a la frontera, sino que incluso los guardias nacionales empezaron a pagar altas sumas de dinero para ser asignados a las alcabalas fronterizas.

Aunque el producto por excelencia del contrabando era el combustible, con el avance del deterioro económico en Venezuela y la inclusión de mayor cantidad en la lista de productos subsidiados, también se amplió la cesta del contrabando.

Los paramilitares impusieron el “orden”, a través de la amenaza, el sicariato y el secuestro de jóvenes en la región. Durante años, paracos y GNB actuaron con total impunidad, hasta que hace unos meses apareció el Ejército Popular de Liberación (Los Pelusos), quienes han venido secuestrando y asesinando a los paramilitares, a quienes han sustituido en el control de ese territorio.

El comandante Fidel

La primera acción de “Los Pelusos” fue enfrentar a los paramilitares desplazándolos del lugar que usaban como cuartel central, en el sector “Llano Jorge”, de San Antonio del Táchira; ahora el EPL instaló allí su centro de operaciones.

Han ejercido la violencia, asesinando a quienes identifican como paracos, mientras que por otra parte han secuestrado y desaparecido a jóvenes que no creyeron en la advertencia de que se fueran de la zona o serían ajusticiados.
El jefe de “Los Pelusos” es alias “Comandante Fidel”. Él no sólo comanda el grupo guerrillero, también se encarga de las relaciones públicas del grupo, reuniéndose con autoridades, negociando la libertad de los secuestrados y otras gestiones.

El Ejército popular de Liberación ha recibido ayuda de funcionarios del componente del Ejército Bolivariano venezolano, incluso de un oficial de alto rango, quien mantiene comunicación con el “Comandante Fidel”.

Fue él quien permitió que “Los Pelusos” se instalaran en los cambuches, que a ambos lados del río Táchira ocupaba, hasta ese momento, la Guardia Nacional.

Cuesta entender que el Alto Mando Militar no se dé por enterado de lo que está sucediendo en territorio fronterizo y de la participación de oficiales en esa relación de complicidad con la guerrilla.

“Los Pelusos” han ocupado el control de las trochas que la Guardia Nacional compartía con lo paracos. “Yo fui uno de los secuestrados -cuenta un joven contrabandista- a quien la guerrilla capturó hace unos días, cuando me encontraba en un bar del pueblo. Me advirtieron que no volviera a pasar ni una aguja para Colombia porque en caso contrario sería asesinado”.

La Guardia Nacional mantiene silencio y no actúa cuando “Los Pelusos” recorren el pueblo. Los habitantes de San Antonio han reportado, por lo menos, tres tiroteos en el puente internacional “Simón Bolívar”, cuando la guerrilla y los paracos se han enfrentado, sin que la Guardia Nacional dé respuesta a esa acción.

En uno de esos incidentes, quedó entre el fuego cruzado de ambos grupos irregulares, uno de los transportes escolares que traslada niños que van a las escuelas de un lado a otro entre Colombia y Venezuela.

En otro de los tiroteos, un joven de los que atravesaba el puente dejó registrado en video lo sucedido, donde se observa a la gente tirada en el suelo, tratando de evitar las balas; también se vio a funcionarios de la Guardia Nacional inactivos y solo protegiéndose del enfrentamiento entre los irregulares.

Cientos de personas que se disponen a pasar el puente para comprar alimentos en Colombia o quienes hacen cola para sellar su pasaporte, han sido testigos de la presencia de “Los Pelusos”, uniformados, armados y encapuchados mientras la Guardia Nacional solo es un espectador más.

Ha sido frecuente la presencia de la guerrilla en centros nocturnos o de diversión, chequeando la cédula de los hombres y mujeres que están jugando, conversando o bebiendo alcohol. Recientemente, y en una sola noche, se llevaron a unas doce personas, de quienes no se ha vuelto a saber nada. En algunos casos el EPL chequea la identificación de sus objetivos en una computadora, en la que tienen instalada una data de antecedentes policiales y penales.

La Fuerza Armada

La custodia y defensa del territorio y la soberanía, según especifica la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, es competencia esencial de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, a lo cual se le agrega que la FANB tiene el monopolio de las armas.

No se sabe por qué la Fuerza Armada permite la presencia de grupos irregulares en territorio venezolano, especialmente de la guerrilla, sea ésta Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Ejército de Liberación Nacional (ELN), Fuerzas Bolivarianas de Liberación (FBL/FPLN) o Ejercito Popular de Liberación (EPL).

Un reportaje audiovisual recientemente dado a conocer al público, por un grupo de periodistas colombianos de El Pais, evidencia la presencia del Ejército de Liberación Nacional en límites entre Táchira y Zulia, bien retirado de la línea fronteriza; incluso se observa a los elenos luciendo los brazaletes de su organización.

El Gobierno venezolano, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana ni el Ministerio de la Defensa le han dado una explicación al país.

Lo que ya es indiscutible e inocultable es que los grupos guerrilleros se desplazan a sus anchas en territorio venezolano, con la misma impunidad que los grupos paramilitares, cuya única víctima es la población civil.

 

Venezuela, crimen sin frontera – El País Colombia – Septiembre 2017

Un equipo periodístico de El País recorrió durante dos semanas las trochas, ríos y desiertos de la frontera colombo-venezolana para documentar cómo funciona la más grande operación de contrabando que se registra hoy en Latinoamérica. Y en ese recorrido obtuvo las primeras pruebas documentales que se conozcan sobre la empresa criminal que las guerrillas y las bandas criminales colombianas han montado en coordinación con la Guardia Nacional Bolivariana de Venezuela. Esta es la historia de un viaje a la frontera de todos y de nadie.

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Las únicas veces que advertimos la presencia del Estado es cuando los miembros de la Guardia Nacional Bolivariana aparecen para extorsionarnos. Por lo demás, son los diferentes grupos armados ilegales colombianos los que ejercen control no solo en la frontera, sino en amplias zonas del territorio venezolano.

Por eso este viaje de dos semanas, un recorrido de 1.790 kilómetros desde el estado Táchira y atravesando el Zulia hasta la alta Guajira venezolana, fue interrumpido, primero, por hombres del ELN, que tras el desarme de las Farc se convirtió en la guerrilla más antigua de Latinoamérica, fuertemente armados controlando un río al sur del Lago Maracaibo, en el estado Zulia.

Vino luego la extorsión de hombres señalados de pertenecer a bandas criminales colombianas y que actúan escoltados por la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, obligados a pagar ‘peaje’ para andar por las trochas o pasos ilegales que dominan disidentes de la guerrilla del EPL y ‘vacunados’ casi en cada retén de la Guardia Nacional.

Imágenes exclusivas que revelarán a lo largo de este especial cómo actúan los grupos ilegales colombianos en asocio con militares venezolanos en un territorio donde la soberanía la ejercen las organizaciones dedicadas a la extorsión, el contrabando y el narcotráfico.

El recorrido se inicia en el municipio de Puerto Santander, 64 kilómetros al norte de Cúcuta. Llevamos solo unas horas sobre la línea fronteriza y de repente estamos parados frente a lo que parece ser una mudanza gigantezca. Familias enteras, ante la crisis política, social y económica, cruzan con sus maletas y enseres hacia Colombia esperando quedarse, mientras los contrabandistas entran por ríos y trochas con todo cuanto pueden sacar de Venezuela.

En los últimos seis años, 350.000 venezolanos han cruzado hacia Colombia para quedarse

Una actividad que ha generado en las últimas semanas episodios de tensión fronteriza ante las incursiones de militares venezolanos lanzando gases lacrimógenos, disparando y despojando a varias personas de sus pertenencias; o la incursión de un helicóptero en Paraguachón, a lo que el Gobierno en Caracas ha dicho que es solo una estrategia de provocación desde Colombia.

Desde este municipio de Norte de Santander, la sensación que queda es que frontera adentro están desmantelando un país; porque no solo entran víveres y combustible, también rieles de tren, chatarra, instalaciones eléctricas, cobre, material de señalización vial, animales en pie, avisos publicitarios, partes de autos, maquinaria pesada y antigüedades, entre muchos otros, según el listado de productos decomisados por las autoridades colombianas.

Las cifras son elocuentes. En los últimos seis años la División de Impuestos y Aduanas Nacionales de Colombia (Dian) ha incautado en la frontera con Venezuela elementos por un valor superior a los $291.340 millones de pesos, alrededor de cien millones de dólares.

No obstante Vladimir, un venezolano curtido por el sol y con más de 10 años contrabandeando combustible y carne hacia Cúcuta, asegura que “lo que incautan las autoridades colombianas no es ni el 2% de lo que sale de Venezuela”.

Un contrabando que se intensificó en los últimos años a raíz del control de precios que fijó el Gobierno venezolano a los productos de la canasta básica y cuyos valores irrisorios, como el de la gasolina, incentivaron masivamente el paso de alimentos y medicina hacia Colombia, y son recibidos por mafias que burlan los controles aduaneros locales y cobran entre 10 y 15 veces más.

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Autoridades colombianas estiman que diariamente los contrabandistas pasan de manera ilegal 16 toneladas de alimentos y cerca de tres millones de dólares en combustible, por lo que guerrilleros y bandas criminales encontraron en la frontera un negocio tanto o más lucrativo que el narcotráfico.

Es decir, 1.125.000 galones a través de las 192 trochas que se estiman existen en esta frontera. Es como si todos los días ingresaran desde Venezuela 112 carrotanques de los que tiene Pdvsa con capacidad para 10.000 galones de gasolina.

Un carrotanque con 10.000 litros de gasolina, 2650 galones, cuesta en Venezuela 10.000 bolívares, menos de dos dólares

Con el caer de la tarde las carreteras de Táchira y Zulia se convierten en el escenario de un danzar inusitado de luces. El espectáculo luminoso es producido por centenares de motocicletas conocidas como las ‘moscas’, que son las encargadas de guiar los camiones cisterna de la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa) y los demás camiones que ingresan por las trochas para vender ilegalmente gasolina y productos básicos que tienen precio controlado.

Mientras en Caracas, y en nombre de la soberanía, la Guardia Nacional reprimía con exceso de fuerza, al punto de ser señalada de varios homicidios, a estudiantes y jóvenes que protestaban contra el gobierno de Nicolás Maduro, en los estados fronterizos funcionarios de esa misma institución militar actúan como un grupo criminal más, según pudo constatar El País, extorsionando y en estrecha relación con guerrilleros y bandas criminales, como Los Rastrojos, Los Pelusos y El Clan del Golfo, quienes sostienen entre ellos una guerra por el control territorial en los estados Táchira, Apure y Zulia, y por copar los espacios dejados por la guerrilla de las Farc tras su desmovilización.

Así fue el viaje que realizó El País, en alianza con la plataforma latinoamericana de periodismo CONNECTAS y con el apoyo del International Center For Journalists – ICFJ, a las entrañas de un territorio donde impera la ilegalidad.

La ‘soberanía’ del ELN
No han mentido del todo los presidentes Hugo Chávez y Nicolás Maduro cuando le aseguraron a su homólogo colombiano, Juan Manuel Santos, que el ELN no se oculta en la frontera venezolana. Más que ocultarse, esta organización, con 54 años de lucha armada, permanece varios kilómetros adentro de la línea divisoria y ejerce control territorial con uniforme y armas en suelo bolivariano.

El País los encontró un par de horas adentro del estado Zulia, suplantando en su papel a la Armada Nacional Bolivariana en la vigilancia y el control de los ríos.

Apostados con armas semiautomáticas y fusiles de largo alcance, según se constató, han instalado puestos de mando en el río Tarra, uno de los afluentes más utilizados para el tráfico de víveres y gasolina y cuyas aguas desembocan al sur del Lago Maracaibo.

La ‘soberanía’ del ELN
La guerrilla del ELN controla toda actividad legal e ilegal sobre el río Tarra, en el estado venezolano de Zulia.
Por ese sector nos desplazábamos en lancha, tratando de registrar la actividad ilegal, cuando fuimos obligados a salir del río y retenidos en uno de sus campamentos durante 20 minutos, muy cerca de los retenes de la Guardia Nacional Bolivariana, que aquí más parecen anillos de seguridad del ELN.

La periodista venezolana Sebastiana Barráez, quien ha seguido de cerca durante los últimos años los fenómenos de criminalidad en la frontera indica que no es extraño ver a guerrilla y paramilitares muy adentro del territorio venezolano “porque se ha registrado su presencia en estados como Barinas y Guárico, que no son fronterizos, pero estos grupos han ido penetrando territorio, tratando de alejarse de quienes tengan el dominio en la línea divisoria”.

“La Guardia Nacional Bolivariana es el componente militar que hace presencia en la frontera y han logrado una especie de convivencia con la guerrilla de las Farc y del ELN, al igual que con Los Rastrojos, pero también ha pasado con Los Urabeños y con Los Pelusos. Aunque hay mayor relación de los efectivos militares con los grupos paramilitares que son los que controlan el contrabando de combustible y de alimentos en la frontera”, señala Barráez.

Los Pelusos desplazaron a sangre y fuego a Los Rastrojos del sector de Llano Jorge, en San Antonio del Táchira

Por su parte Rocío San Miguel, directora de la ONG venezolana Control Ciudadano, agrega que se ha llegado a tal nivel de corrupción y de connivencia con estos grupos porque “el mismo Estado actúa como un cartel”.

“Es una estructura en la que se da, por una ruta estatal, el tráfico de drogas, de gasolina, alimentos y minerales que se compartimentan tres cuerpos armados: La Fuerza Armada Nacional Bolivariana, la guerrilla y los paramilitares”, señaló San Miguel.

A ese contrabando gigantesco responsabilizó el gobierno del presidente Nicolás Maduro el desabastecimiento en Venezuela y junto a los problemas de inseguridad llevaron a que en agosto del 2015 se ordenara el cierre de la frontera con Colombia.

Esa decisión, según José Roberto Concha, director del Consultorio de Comercio Exterior de la Universidad Icesi de Cali, no fue más que una medida desesperada. “El problema del desabastecimiento en Venezuela es simplemente un mal manejo económico”.

Gran parte del pastel del combustible que pasa por los departamentos de Norte de Santander, Cesar y La Guajira se lo lleva la guerrilla del ELN, que operaría en la frontera con una estructura de cerca de mil hombres.

Desde que el gobierno Maduro ordenó el cierre de la frontera y hasta el pasado mes de junio, el Departamento de Aduanas en Colombia, Dian, incautó por los cruces ilegales que controlan las bandas criminales y el ELN contrabando y gasolina por más de 87.000 millones de pesos. Alrededor de 30 millones de dólares.

Productos que tenían como destino final para su comercialización las ciudades de Cúcuta, Valledupar, Maicao y Riohacha, según la información oficial.

Para la guerrilla del ELN es de tanto interés este territorio entre Colombia y Venezuela, donde está anclada la región del Catatumbo, que tiene operando allí el 66% del total de las estructuras que posee en toda Colombia, entre ellos los frentes Noriental, Oriental y Magdalena Medio.

“El Catatumbo es una zona muy compleja; ahí hacen presencia el ELN y una disidencia del EPL, dedicados especialmente al narcotráfico, a cobrar extorsiones a los contrabandistas y al hurto de petróleo del oleoducto Caño Limón Coveñas, del que extraen un producto que llaman ‘Pategrillo’ y que sirve de insumo para el narcotráfico y para ser vendido como combustible para automotores”, explica a El País el general Gustavo Moreno, comandante de la Policía de Norte de Santander.

El ELN y Los Pelusos comparten territorios y negocios del narcotráfico en el Catatumbo

Pero el accionar del ELN no se limita al narcotráfico en la región del Catatumbo. Este grupo guerrillero también ejerce control del lado venezolano en la serranía del Perijá, cerca de municipios como Machiques, en el estado Zulia, donde han sido ubicados pequeños cultivos de marihuana, coca y amapola, además de laboratorios para procesamiento de droga.

Pero con el cierre de la frontera se cortó también el circuito de las comunicaciones entre las Fuerzas Armadas de ambos países y sin esa cooperación binacional, guerrilla y bandas criminales vienen actuando de lado venezolano sin presión alguna, según fuentes militares en Colombia.

Mientras tanto, el Ministerio de Defensa de Venezuela ha negado esa supuesta permisividad con estos grupos y aunque El País intentó insistentemente tener alguna voz o un pronunciamiento oficial de su parte, no fue posible.

‘Bienvenidos a Venezuela’
La frontera en el cruce del Puente Internacional La Unión, que comunica a Puerto Santander con la localidad venezolana de Boca de Grita, es un hervidero controlado por la banda criminal Los Rastrojos, según Inteligencia Militar en Colombia. Los fajos de dinero en bolívares se transportan en cajas y maletines ante la depreciación de la moneda, justo cuando las grandes ciudades se encuentran en crisis por falta de efectivo, el comercio está atiborrado de todo lo que escasea en Venezuela y miles de personas llegan cada día dispuestos a muchas cosas acorraladas por el hambre.

Desde que se cerró la frontera, según la Policía Antinarcóticos, han sido capturados en Colombia 49 venezolanos intentando salir con droga hacia Estados Unidos y Europa, muchas mujeres han terminado en las calles colombianas ejerciendo la prostitución, otros en empleos informales, e incluso, mujeres llegan hasta la línea fronteriza a vender los enseres y su cabello.

Bienvenidos a Venezuela
Miembros de la Guardia Nacional Bolivariana cobran ‘vacuna’ a quienes entran con alimentos a Venezuela.
Sobre el puente internacional, dos venezolanas intentan convencer a una colombiana de que les pague algo más de los 70.000 pesos que les ofrece por su cabello. Pero ante la crisis en Venezuela la oferta ha ido en aumento y eso disminuyó el precio. El dinero que reciben, al cambio, son 175.000 bolívares, el equivalente a cinco salarios mínimos mensuales de dos meses atrás.

Sin cabello, pero con arroz, pañales y harina pan, una de ellas regresa a suelo venezolano. Nos acercamos para intentar hablarle, pero al final del puente un hombre la aborda, tres miembros de la Guardia Nacional Bolivariana la rodean y tras un diálogo de un par de minutos les entrega parte de su dinero antes de internarse en Venezuela. Presumimos que es una extorsión.

Llega nuestro turno. Llevamos víveres con nosotros. Un soldado de la Guardia venezolana pregunta cuánto pagamos por los víveres en Colombia y alerta a una sargento de que no llevamos facturas. Con un gesto la suboficial venezolana le cede el control de la situación a un hombre vestido de civil y de acento colombiano sentado en medio de ellos. Quienes visitan constantemente la frontera aseguran que hace parte de una banda criminal.

Información de Inteligencia de las autoridades colombianas señala que en la frontera y en suelo venezolano opera el Clan del Golfo, banda criminal formada por paramilitares que quedaron al servicio del narcotráfico y de alias Don Mario, y que hace presencia en el sector venezolano de El Guarumito, entre Colón y La Fría, en el estado Táchira.

Igualmente, que quienes actúan más cerca a la Guardia Nacional Bolivariana es la banda criminal Los Rastrojos, cuyos principales jefes Wílber Varela, alias Jabón, fue asesinado en el estado Mérida y Diego Rastrojo, el segundo al mando, fue capturado en Barinas. Esta banda hace presencia en Puerto Santander y del lado venezolano en Boca de Grita, García de Hevia y Orope.

Los Rastrojos ejercen control de territorios en Venezuela desde el 2002

De hecho fue Orope la segunda parada legal en el camino hacia el interior del país, pero ilegal en su proceder. Esta vez la Policía Bolivariana nos ordena abrir la cajuela del carro y en voz baja le pide al conductor una cuota para dejarlo seguir sin revisar el vehículo.

Él accede con el propósito de mostrarnos cómo funcionan las leyes en el Táchira; el dinero debe entregarlo a un hombre de civil que lo oculta en un bolso colgado detrás de un árbol. Esa escena se repite cientos de veces por día y muchas más durante esta serie.

Consciente de que entraremos en tierra de nadie y que la única protección que tendremos será la divina, el guía nos recomienda memorizar, para disminuir riesgos, que en El Guayabo, Encontrados y Santa Bárbara (Zulia) el control es de las bandas criminales; mientras en Casigua-El Cubo y El Cruce el dominio lo ejercen las guerrillas del ELN y los Pelusos, una denominación que se le ha dado a disidencias del Ejército Popular de Liberación (EPL).

A lado y lado de la vía un hecho puede explicar buena parte del desabastecimiento. La hierba ha ocultado lo que anteriormente fueron cultivos de palma y plátano y empresas productivas permanecen abandonadas. Ya no hay quién cultive la tierra.

“Nadie va a trabajar en una finca por 30.000 bolívares al mes cuando eso se los gana uno en un día trabajando la gasolina o haciendo fila para comprar productos regulados y venderlos luego a los contrabandistas”, argumenta el guía, en alusión al llamado bachaqueo que consiste en comprar bastante productos subsidiados e ir a venderlos a Colombia.

Mientras la inflación en Colombia en el 2016 fue del 5,7%, en Venezuela fue del 550%

El salario desde el 2012 de un venezolano retrocedió un 88 por ciento. De los 295 dólares que se tenían como salario mínimo, en junio del 2017 llegaba apenas a 36 dólares, según un estudio de la Universidad de Harvard, lo que ya representa una tragedia para las familias.

Muchas de esas nuevas familias empobrecidas se han visto tentadas a formar parte de la estructura del contrabando, entre ellas la del guía que nos acompaña, un hombre delgado e impregnado de nicotina, quien cuenta que en ocasiones se cuelan varias veces en las filas junto a sus esposa e hijos para comprar productos subsidiados en cantidad y llevarlos a vender a Colombia.

Las trochas o pasos ilegales son marañas de caminos angostos y polvorientos que se extienden hasta algún lado del río en la frontera y por entre ellas desaparecen a diario decenas de camiones que burlan la orden de cierre de la frontera.

El general Antonio Beltrán, comandante de la Brigada 30 del Ejército de Colombia le explicó a 
El País que “Venimos desarrollando tareas conjuntas con la Policía Nacional e interviniendo esas trochas. El año anterior intervenimos 17 y en lo que va de este año llevamos 29; en total y gracias a los servicios de Inteligencia tenemos en este momento más de 55 trochas georreferenciadas”, en Norte de Santander, de las cerca de 200 que existen a lo largo de la frontera.

Los hombres de Megateo
El País recorrió la trocha conocida como la ‘Pika del Dos’, un paso ilegal controlado por Los Pelusos, un grupo disidente de la guerrilla del EPL que se desmovilizó en Colombia en los años 90 y que comandó hasta el día de su muerte, en octubre del 2015, alias ‘Megateo’. Esta banda criminal actúa en la frontera en estrecha alianza con la guerrilla del ELN, según el Ejército colombiano.

A través de este paso ilegal se llega desde la carretera a Machiques, en el estado Zulia, al municipio de Tibú, Norte de Santander, cerca al lugar donde el ELN secuestró a mediados de junio a dos periodistas holandeses y meses atrás a la periodista española Salud Hernández.

Los hombres de Megateo
Los Pelusos, disidentes del EPL, han marcado como suyo el municipio de Tibú, Norte de Santander.
Curiosamente, lo primero que se encuentra un kilómetro adentro del pasó ilegal es un retén de la Guardia Nacional y cuarenta minutos más adentro aparece un sector donde presuntos guerrilleros controlan el paso.

Por esta vena rota circulan junto a nosotros varios camiones con materiales de construcción que también escasean en Venezuela y camionetas transportando carne o ganado en pie para el mercado colombiano, donde costará hasta tres veces más de lo que se consigue por kilogramo en Venezuela.

Un fenómeno que no solo afecta el comercio local en Colombia, sino que generó un brote de fiebre aftosa, según el ministro de Agricultura, Aurelio Iragorri, cuando el país fue declarado libre de la enfermedad desde el 2009. Solo entre enero y julio de este año, el Ministerio registraba el decomiso de 1143 cabezas de ganado y 130.340 kilos de carne traída de forma ilegal desde Venezuela.

La carne de contrabando que entra a Cúcuta se hace a través de hormigueo; mucha gente con pocas cantidades

En Cúcuta, de acuerdo con la Secretaría de Hacienda, se consumen 193 cabezas de ganado diariamente, pero solo se sacrifican 120. Es decir, las 73 restantes, incluso muchas más, ingresan ilegalmente desde Venezuela, donde el kilogramo tiene un costo promedio de 6000 pesos, contra los 18.000 pesos que se pagan del lado colombiano.

Pero por más de que la ‘Pika el Dos’ sea considerada una trocha, a través de la cual confirman las autoridades colombianas que se mueven además de gasolina y víveres, armas, droga e incluso secuestrados, es la vía más activa para ir de un país a otro en vehículo, pese a que los pasos binacionales legales están cerrados.

 

Incautaciones por sectores económicos en la frontera con Venezuela
Ver gráfico
Con el sello GNB
El País recorrió la trocha conocida como la ‘Pika del Dos’, un paso ilegal controlado por Los Pelusos, un grupo disidente de la guerrilla del EPL que se desmovilizó en Colombia en los años 90 y que comando hasta el día de su muerte, en octubre del 2015, alias ‘Megateo’. Esta banda criminal actúa en la frontera en estrecha alianza con la guerrilla del ELN, según el Ejército colombiano.

El recorrido continúa por la alta Guajira venezolana donde el negocio del contrabando y el combustible ya no es de grandes bandas sino de particulares que bajo la modalidad del hormigueo, litro a litro, sacan enormes cantidades de gasolina hacia Maicao (La Guajira) y el Cesar.

El reloj marca las 3:00 de la mañana e iniciamos el recorrido en una caravana de contrabandistas hacia la ciudad de Paraguaipoa, donde la gasolina logra el precio más alto en este lugar de Venezuela antes de ir a Colombia: 14.000 bolívares la pimpina de 23 litros. Cerca de dos dólares.

Antes debemos atravesar el puente sobre el lago Maracaibo para buscar una estaciones de servicio donde se puede llenar el tanque sin que les exijan chip, el dispositivo electrónico que implementó el gobierno Maduro para controlar la gasolina que recibe cada persona y evitar el contrabando.

Ubicar ese sitio donde puedan cargar combustible sin límite les garantiza que la reserva de las camionetas Ford Bronco o los vehículos Caprice Classic saldrán con su capacidad máxima o incluso más, porque la mayoría han inflado los tanques con compresores para expandir su tamaño.

“Lo que se hace es soplar el tanque con un compresor de aire caliente y cuando se infla alcanza un máximo de capacidad que permite meter hasta 20 litros más”, explica uno de los conductores con los que hicimos el recorrido hasta la alta Guajira venezolana.

Con el sello GNB
En cada retén, los contrabandistas deben pagar una cuota a los miembros de la Guardia Nacional Bolivariana.
En cada una de las alcabalas los miembros de la Guardia Nacional están acompañados por hombres de civil, a quienes los contrabandistas llaman paramilitares, que se encargan de recibir el dinero de la cuota que cancelan los vehículos que saben que van a vender gasolina.

De acuerdo con una base de datos que estructuró El País con cerca de 500 casos de policías y militares involucrados en diversos delitos en toda Venezuela, teniendo como fuente los boletines de prensa de la Fiscalía General, la Guardia Nacional Bolivariana es el arma más corrupta. De los 500 uniformados detenidos, 180 pertenecen a la GNB; el 36% de la medición.

De esos 500 casos analizados, 462 se registraron en los últimos cinco años; es decir, el 92% de ellos y el año en el que se desbordó la corrupción en las tropas chavistas fue 2016, poco después del cierre de la frontera, cuando fueron capturados 313 integrantes de la Fuerza Armada, Policía, Cuerpo Técnico de Investigaciones (Cicpc) y el Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) en la comisión de distintos delitos.

Los mayores casos de corrupción en los uniformados se dan en Táchira, Zulia y Caracas

La mayoría de los casos corresponden a capturas en los estados fronterizos con Colombia y por alianzas criminales con el narcotráfico y con grupos dedicados al contrabando de gasolina, de carne, de víveres, de materiales de construcción y el robo de avionetas y de medicamentos.

“No tengo duda de que esto está ocurriendo y creo que en eso se basa este Gobierno, en la desmoralización de las tropas y la entrega de la soberanía porque si nos vamos al tema financiero y al saqueo monumental, te das cuenta que entonces necesitas un conflicto para poder tapar lo que está ocurriendo”, aseguró a este diario el general en retiro del Ejército Clíver Alcalá, uno de los altos mandos militares del chavismo, quien distanciado de las decisiones de Nicolás Maduro lamenta que la criminalidad en todas sus formas haya permeado las tropas a lo largo de la frontera.

En Paraguipoa abandonamos la caravana de contrabandistas de combustible luego de la venta del hidrocarburo y seguimos en dirección a Colombia en los viejos jeeps que viajan atestados de productos de toda índole para vender en los departamentos de la costa norte.

A diferencia del interior del país, en la alta Guajira venezolana los contrabandistas tienen la libertad de elegir la persona que habrá de extorsionarlos: o la Guardia Nacional Bolivariana en las vías o los indígenas guajiros que cobran por hacer uso de las trochas polvorientas en sus territorios.

“Por las trochas de los guajiros se traga polvo, pero se economiza una buena plata porque los indígenas se conforman con 300 o 500 bolívares, para la Guardia, como viste, 3500 o 4000 bolívares es muy poquito”, dice el viejo nacido en Maracaibo que nos acompaña en esta travesía.

De esos 500 casos analizados, 462 se registraron en los últimos cinco años; es decir, el 92% de ellos y el año en el que se desbordó la corrupción en las tropas chavistas fue 2016, poco después del cierre de la frontera, cuando fueron capturados 313 integrantes de la Fuerza Armada, Policía, Cuerpo Técnico de Investigaciones (Cicpc) y el Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) en la comisión de distintos delitos.

Habilitar trochas en la alta Guajira venezolana es uno de los principales medios de sustento de los indígenas wayú

Minutos más adelante, aparece en la vía otro retén de la Guardia Nacional y sin que el vehículo se haya detenido, el uniformado le pregunta al ayudante del campero “¿Cuánto ha recogido?”. El dinero a su modo de ver no es suficiente y amenaza con requisar a todos; en medio del desespero, los viajeros aportan algo más para aumentar el alijo.

El carro va lleno, por lo que se alcanza a apreciar, de frutas, carne, ropa, zapatos y juguetes; la gente bromea con la suerte que está viviendo.

“A este paso que vamos en Venezuela no van quedar ni pájaros”, dice un contrabandista que viene al lado nuestro en el techo del vehículo tipo campero, y lo hace con conocimiento de causa. Debajo del cajón de madera en el que viene sentado lleva 80 canarios para una venta que ya ha cerrado con antelación en la ciudad de Barranquilla.

Cifras de Inmigración Colombia señalan que en los últimos seis años 350.000 venezolanos han llegado para quedarse en Colombia ante la crisis política, social y económica en su país.

“Al paso que vamos, el último que salga de Venezuela va a tener que apagar la luz y clavar un letrero en Paraguachón que diga ‘Se arrienda este país’ porque no está quedando nada”, sentencia.

En el corazón del contrabando
En el corazón del contrabando
En el corazón del contrabando
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En el corazón del contrabando
En el corazón del contrabando
En el corazón del contrabando
En el corazón del contrabando
En el corazón del contrabando
En el corazón del contrabando
En el corazón del contrabando

El río bajo el
control del ELN

Casi dos horas después de iniciado el recorrido en lancha por el río Tarra, en el sur del estado Zulia, registramos lo que algunos saben, otros presumen y los presidentes Hugo Chávez y Nicolás Maduro llevan años negando: el control territorial que ejerce la guerrilla colombiana del ELN decenas de kilómetros adentro de Venezuela.

Tras la desmovilización de la guerrilla de las Farc, el ELN se convirtió en la organización ilegal más antigua en Colombia y Latinoamérica, con 54 años de acciones armadas y sus principales actividades económicas han sido el secuestro, el contrabando y el narcotráfico.

El río Tarra es un enorme corredor fluvial que conecta el municipio colombiano de Tres Bocas (Norte de Santander) con el extremo sur del Lago Maracaibo, en el estado venezolano del Zulia, y por su curso aseguran los lugareños que corre tanta agua como la gasolina que transportan en pimpinas los contrabandistas en dirección hacia Colombia.

Debido a la presión militar en Colombia, desde el año 2000 el ELN se fue asentando dentro del territorio venezolano

Sabíamos por información previa que el recorrido conllevaba riesgos. Algunos rumores hablaban de guerrilleros colombianos, pero era una probabilidad remota porque estábamos dos horas adentro del territorio venezolano. El peligro en realidad era el malestar que pudiera causar entre las bandas dedicadas al contrabando la presencia de unos pescadores desconocidos.

Así quedó establecido en el libreto que preparamos la noche anterior para hacer frente a alguna eventualidad. Pescadores, que llevamos carnada para bocachico y paletón, que nos dirigimos en dirección a Tres Bocas, frontera con Colombia, y que venimos desde El Pato, un caserío en el Municipio de Casigua, en Zulia, uno de los estados con las mayores reservas de petróleo en Venezuela.

Con la lección aprendida, el motor se enciende antes de las 9:00 de la mañana un día de finales de julio y damos inicio al recorrido por el Tarra; no pasa mucho tiempo para empezar a ver el danzar de las canoas que se deslizan hacia Colombia con víveres y decenas de pimpinas de 23 litros de gasolina cada una.

Pero era imposible no llamar la atención cuando transitas en la única lancha vacía por este corredor fluvial. Todo lo que llevamos son equipos de pesca y una vieja nevera disfrazando ante los propios lancheros la intención de registrar ese movimiento ilegal por el río.

Fuentes de Inteligencia aseguran que por los estados Apure y Táchira se han movido los cabecillas del ELN

Con un dispositivo oculto de grabación intentábamos hacer algunas imágenes y cuando aparecen dos lanchas de frente como cerrando el paso y luego se abren para obligarnos a cruzar por el medio. Al parecer alguien no está conforme con nuestra presencia y el ayudante de la embarcación nos pide no sacar teléfonos ni hacer fotografías.

Un par de curvas más arriba centramos la atención en un banco de arena donde varios hombres están cargando una lancha con más de 20 canecas con capacidad para 55 galones de gasolina e intentamos obtener las imágenes con el teléfono celular. De repente un silbido apacigua el rugir del motor y la lancha se reclina lenta contra el barranco.

Luego la voz del lanchero nos alerta y, sin alcanzar a esconder el teléfono, quedamos de frente a un hombre de baja estatura, botas militares, camiseta sin mangas, pelo rapado y aferrando un fusil M-4 en su mano derecha. Pese al calor en esta zona petrolera, la adrenalina congela el cuerpo y escasea el aire.

El río bajo el control del ELN
Apostados sobre un barranco, hombres del ELN ejercen control sobre el río Tarra, en el estado Zulia.
Mentalmente repasamos el libreto de pescadores que preparamos para un duelo verbal con los contrabandistas o la misma Guardia Nacional Bolivariana, pero ignorábamos qué tan eficaz sería para hacer frente a un grupo de hombres armados con fusiles semiautomáticos, como los que portan los ejércitos más avanzados del mundo.

El sol hiere la piel con sus 37 grados de temperatura y llevamos diez minutos sin saber qué o a quién esperamos. Las lanchas siguen bajando por el río, saludan a los hombres sobre el barranco y aunque quisimos pasar desapercibidos, ahora somos el centro de las miradas.

Por los mapas que revisamos previamente, sabemos que el centro poblado más cercano está aproximadamente a 40 minutos de donde presumimos estar y solo sabe de nuestra presencia un grupo de periodistas a ambos lados de la frontera que aguardan atentos una señal. Pero ahora ignoran el riesgo que enfrentamos en esta tierra de nadie. O mejor, en agua de nadie.

En un momento pensamos que era la Guardia Nacional Bolivariana actuando de civil, por el poder de las armas que portan y porque parte de ese recorrido lo realizamos el día anterior por tierra y para llegar a ese punto era necesario atravesar siete puestos de control militar o alcabalas.

De repente el hombre nos ordena dejar la lancha y subir hasta su posición, donde revisa el único bolso que llevamos y realiza algunas preguntas. De una vieja casona ubicada a pocos metros, envuelta completamente por el bosque, otros cuatro hombres portando fusiles AK-47, M4 y Galil, se acercan para vigilar con binoculares de largo alcance la actividad por el río.

La compañía Comandante Diego del ELN es una de las más activas en la frontera por Norte de Santander

Al parecer hay un caserío cerca porque en la distancia se ve a tres personas más y un par de niños jugando descalzos con un vaso de plástico. A un costado de la vieja casa, que creemos que sirve como campamento, aparecen desordenadas varias pimpinas de gasolina y algunos víveres.

Minutos después, lamiendo sus labios como quien acaba de soltar un plato de comida, aparece un hombre de barba y cabello negro a quien los sujetos armados se refieren como el ‘comandante’ y que Inteligencia Militar en Colombia tiene reseñado con el alias de Cristian.

Con marcado acento colombiano solo alcanza a preguntar por los nombres de cada uno de nosotros y nos mira de pie a cabeza cuando su teléfono suena. Al otro lado de la línea parece que los problemas son mayores a los que puedan representar unos pescadores artesanales y con un gesto de mano autoriza que sigamos el camino.

Sin la más mínima pista que nos permitiera saber quiénes eran estos hombres armados a un costado del río Tarra, descendimos de nuevo a la lancha y nos alejamos del lugar.

Evolución de los precios gasolina
Aún con los nervios tallando, aparece 15 minutos más arriba otro grupo de hombres armados; esta vez pasamos sin problema porque su prioridad, según el guía, es cobrarles el peaje a las lanchas que van con víveres y gasolina hacia Colombia. El lanchero, un viejo de unos 65 años de piel cobriza, saluda levantando la mano y ese gesto es suficiente para abrir esa puerta imaginaria sobre el río Tarra y seguir sin contratiempos hacia el caserío más cercano.

En un par de oportunidades intentamos saber quiénes son los hombres que nos detuvieron, pero el lanchero responde con evasivas. Seguramente lo sabe, pero no insistimos porque es claro que en lugares como este el silencio es sinónimo de vida.

A los costados del río decenas de lanchas parqueadas en embarcaderos improvisados permanecen llenas de pimpinas de gasolina a la espera de la que la luz del día descienda y con ella la caravana que ha de llegar a pocos metros de la frontera con Colombia.

El río bajo el control del ELN
Alias Cristian es cabecilla de comisión del Frente Noroccidental de Guerra del ELN, según órganos de Inteligencia.
Tras 28 kilómetros de recorrido llegamos a Tres Bocas, un caserío donde en cada esquina asoma la ilegalidad; donde la devaluación obliga a transportar los billetes de cien bolívares en maletines y grandes bolsas (el Gobierno prohibió el envío de billetes de alta denominación a los sitios de frontera) y el contrabando es el amo del lugar. Un lugar remoto hasta donde tampoco alcanzó el brazo del Estado colombiano a estirar sus instituciones.

Antes de regresar en la tarde, el ayudante de la lancha voluntariamente nos dice en voz baja que los hombres armados pueden ser de un grupo que ha llegado a la región y que llaman ‘Los Pelusos’, que cree que es otra guerrilla que vino de Colombia para reforzar la lucha armada que sostiene el ELN contra los “grupos paramilitares” en territorio venezolano.

Los habitantes de los estados Táchira y Zulia utilizan el término ‘paramilitar’ para referirse a cualquier grupo distinto a la guerrilla. En este caso hacen alusión a la guerra que libran guerrilleros del ELN con las bandas criminales Los Rastrojos y el Clan del Golfo en varios municipios venezolanos por el control de las economías criminales.

En Tres Bocas compramos parte de la faena de los pescadores residentes en la zona y con la nevera llena iniciamos el regreso. En un gesto amable, y esperando saber algo más de los hombres armados, decidimos voluntariamente detenernos en el campamento para dejarles algo de lo que supuestamente llevamos como pesca y vino entonces lo inesperado.

A junio del 2017, fueron capturados en la frontera 29 miembros del ELN e incautadas 89 armas y granadas

Los hombres que prestaban seguridad sobre esa arteria fluvial se acercaron a recibir el pescado vistiendo uniforme camuflado similar a los del Ejército de Colombia y portando sobre su hombro izquierdo brazaletes de colores rojo y negro con la sigla ‘ELN’. Por fin una pesca nuestra.

Una oportunidad inédita para un medio independiente de captar en imágenes a la guerrilla colombiana del ELN actuando en suelo venezolano uniformados y con armas de alto calibre; ejerciendo control territorial.

Sebastiana Barráez, analista y periodista venezolana que durante varios años ha seguido de cerca la situación en la frontera, explicó que la presencia del ELN en Casigua y Encontrados es porque las bandas criminales han copado el espacio en la frontera y ellos se movieron más hacia el interior del estado Zulia buscando territorios que puedan controlar.

El río bajo el control del ELN
Los hombres del ELN tienen un campamento a orillas del río Tarra con algunos cultivos alrededor.
“La guerrilla del ELN ha actuado muy cómoda allí, pero no teníamos conocimiento de operaciones de tipo militar. Sorprenden las imágenes logradas porque lo que sabemos es que ellos andan de civil y la población de esos sectores saben quiénes son porque ellos son una especie de autoridad en la zona”, explicó Barráez

Fuentes de Inteligencia Militar en Colombia afirman que en territorio venezolano operan las Tropas Especiales Capitán Caribe del ELN, al mando de alias ‘Alexis’, que operan en el norte de Tibú, en suelo colombiano, y el municipio de José María Semprum, en el estado Zulia y El Cruce.

Igualmente, un grupo de fuerzas especiales encargadas de prestar seguridad a los jefes del Comando Central de ese grupo guerrillero, al mando de alias Jhoany, con una presencia fuerte en municipios como Cacigua – El Cubo, donde sostienen un enfrentamiento con las bandas criminales por el control territorial.

Recostado contra la frontera con Venezuela, la guerrilla del ELN tiene el 60 % de sus tropas junto a los Estados de Apure, Táchira y Zulia. Sobre la línea fronteriza es alias ‘César’, del Frente de Guerra Nororiental, quien hace presencia con hombres del Frente Luis Enrique León Guerra.

El ELN ha tenido cercanía con el grupo guerrillero venezolano de las Fuerzas Bolivarianas de Liberación

Tal como ocurre en Colombia, la guerrilla del ELN se ha financiado también en Venezuela de delitos como el secuestro y a comienzos de este año Javier Tarazona, presidente del Colegio de Profesores del estado Táchira, denunció que este grupo armado ilegal se está fortaleciendo con el reclutamiento de niños venezolanos en municipios fronterizos.

Incluso, en varias oportunidades se ha denunciado que en el estado Táchira se sintonizan tres emisoras de esta guerrilla en los diales 96.7 FM, 95.5 FM y 90.1 FM con el nombre de Antorcha Estéreo y otra emisora del Frente Oriental sin que la Comisión Nacional de Telecomunicaciones de Venezuela (Conatel) haya hecho algo para sacarlas del aire pese a las denuncias.

El mayor general retirado del Ejército, Clíver Alcalá Cordones, quien acompañó a Hugo Chávez y ha tomado distancia de las actuaciones de Nicolás Maduro, reconoce en entrevista con este diario que los grupos guerrilleros tenían un pacto con el Gobierno en Caracas desde el gobierno del expresidente Hugo Chávez, pero lamenta que ese acuerdo se haya desbordado.

“En el pasado yo no tengo dudas de que el Gobierno de Venezuela tenía una especie de pacto político con los grupos de este tipo, pero ahora se les permitió avanzar y se les permitió controlar territorios. Estamos en una contradicción, perdiendo soberanía en la frontera y por otro lado pidiéndole a la comunidad internacional que respete nuestra soberanía”, dice el general Alcalá.

Rocío San Miguel, directora de la ONG venezolana Control Ciudadano, aclara, por su parte, que “la Guardia Nacional Bolivariana no está defendiendo en las ciudades del interior la soberanía ni la independencia. Se está defendiendo es la permanencia en el poder de un sistema corrupto”.

Fuentes oficiales aseguran que el ELN recibe atención médica en el municipio de José María Semprum, en Zulia

También contrario al general Alcalá Cordones se pronunció el internacionalista y catedrático de la Universidad del Rosario de Bogotá, Vicente Torrijos, quien cree que la responsabilidad del fortalecimiento de los grupos guerrilleros colombianos en Venezuela le corresponde toda al expresidente Hugo Chávez. “No solo les abrió la frontera y los resguardó de la acción de las Fuerzas Armadas colombianas, sino que les permitió controlar economías ilícitas”.

El río bajo el control del ELN
El río bajo el control del ELN
El río bajo el control del ELN
El río bajo el control del ELN
El río bajo el control del ELN
El río bajo el control del ELN
El río bajo el control del ELN
El río bajo el control del ELN
El río bajo el control del ELN
El río bajo el control del ELN
El río bajo el control del ELN
El río bajo el control del ELN

Barráez agrega que es innegable que existe un trabajo coordinado en la frontera entre las organizaciones armadas colombianas y la Guardia Nacional Bolivariana “que en principio lo que hacía era cobrarles a los contrabandistas una vacuna o un peaje, pero ahora incluso controlan algunas trochas o pasos ilegales”.

Esa actuación coordinada entre militares y guerrilla del ELN facilitará que con su anuencia, esta noche seguramente saldrán de nuevo la caravana de lanchas cargadas de gasolina y de víveres en dirección a Tres Bocas, en la frontera con Colombia, donde el precio del combustible alcanza hasta mil veces su valor inicial.

El poder de las bandas
criminales

Parece una escena del otro mundo. Tres militares de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) escoltan a un hombre de civil, quien espera al final del Puente Internacional Unión para extorsionar a quienes llegan con alimentos desde Colombia al municipio de Boca de Grita, en el Estado Táchira.

Con el desabastecimiento de alimentos en Venezuela, por este paso internacional llegan diariamente entre 15.000 y 20.000 personas al municipio de Puerto Santander (Norte de Santander), procedentes de los estados Táchira, Mérida y Zulia. Todos pasan conscientes de que además de sus gastos, deben separar el dinero para pagar esta suerte de ‘impuesto al hambre’ a supuestas bandas criminales colombianas.

Ya habíamos intentado cruzar hacia Venezuela una vez, pero mientras renegamos de las filas y la alta temperatura advertimos que una mujer fue separada del camino por los uniformados venezolanos, revisados sus paquetes y antes de proseguir debió pagarle a un hombre de baja estatura, barriga generosa, gruesas cadenas que le cubren el cuello y una mochila en la que va depositando el ‘impuesto’.

Los Rastrojos y Clan del Golfo sostienen enfrentamientos en Venezuela por control territorial

Los estimativos de las autoridades venezolanas señalan que el 40 por ciento de los productos básicos que se encuentran bajo control de precios en ese país pasan de contrabando a Colombia y que buena parte de ellos terminan siendo comercializados en el municipio de Puerto Santander.

La explicación para que los mercados y almacenes estén abarrotados de productos con el sello de Precio de Venta al Público (PVP) registrado en bolívares y con el nombre y la bandera de ‘República Bolivariana de Venezuela’: es simple. En Colombia alcanzan hasta 20 y 30 veces su precio real.

El poder de las bandas criminales
El poder de las bandas criminales
Eso lo saben las bandas criminales y por eso su accionar no se limita a cobrar impuesto de ingreso a Venezuela. Comerciantes de Puerto Santander aseguran con un temor palpable que no solo ellos pagan extorsiones a estas bandas, también los contrabandistas, los vendedores formales e informales en ambos países y quienes se dedican al cambio de moneda.

Con el propósito de entender lo que está ocurriendo, decidimos entonces regresarnos hasta Puerto Santander para comprar productos de primera necesidad y tratar de saber lo que pasa con los uniformados.

Luego de terminar nuestro mercado exprés, preparamos todo para intentar grabar con una cámara oculta lo que ocurre al otro lado del puente, en la eventualidad de que los militares decidieran detenernos. En total llevamos cuatro paquetes con harina pan, azúcar, leche en polvo, arroz, elementos de aseo y un par de llantas de motocicleta que compró el guía para rehabilitar su moto, que completa dos meses parada por falta de cauchos.

Tan pronto el guía supo que el propósito es obtener imágenes, intenta persuadirnos de no hacerlo y advierte que si son esas las intenciones no está dispuesto a caminar cerca de nosotros por una cuestión de supervivencia. Que en ese caso él cruzaría antes o después de nosotros.

“¿Estás loco chico? Tú cree que alguien va a atreverse a grabar aquí donde los paramilitares tienen controlado todo. Si solo sacas un teléfono móvil y de inmediato se te ponen atrás para mirar si estás grabando o te leen los chats. Dicen que controlan hasta con cámaras”, advierte el hombre, en alusión a las bandas criminales.

Decidimos atravesar y uno de los dispositivos de grabación va encendido. Delante de nosotros caminan varias personas con paquetes similares y reducimos la marcha porque queremos saber exactamente lo que ocurre y de qué hablan los uniformados con la gente. Mientras las demás personas se alejan, nos quedamos en el puente viendo las lanchas que pasan de Venezuela a Colombia con víveres, ante los ojos de todo el mundo.

Bandas criminales colombianas extorsionan a comerciantes en los estados Táchira y Zulia

Poco después el camino está despejado y caminamos como condenados directo al paredón. Desde la distancia un soldado alto y lánguido nos ve venir y de inmediato se para de su silla, mientras el hombre de civil que los acompaña le quita el dinero a una mujer que lleva con orgullo una camiseta con los colores de la bandera de Venezuela.

Lo primero que pregunta el uniformado es cuánto pagamos por los productos que estamos pasando y alerta a una sargento de nombre ‘K. Martínez’ de que llevamos víveres. La suboficial nos mira fijo y con solo volver la mirada le cede el control de la situación al hombre de civil de baja estatura y barriga generosa.

Con una mirada intimidante, un par de cadenas doradas que le cubren el cuello y sin guardar el manojo de billetes que le acaba de entregar la última víctima, el hombre pregunta a dónde vamos y qué contienen los paquetes que traemos. Decide luego que para seguir, tenemos que darle dos mil bolívares por cada paquete, mientras los oficiales de la Guardia Nacional permanecen al lado nuestro como simples testigos notariales de la extorsión.

Por más de dos minutos contamos y recontamos los 80 billetes que habremos de entregarle para lograr la suma exigida. En este punto de la frontera es escaso el billete de altas denominaciones y todo gira en torno al de cien bolívares. Mientras tanto el hombre se pone de pie y los guardias se ubican a los lados como armando un cinturón de seguridad.

El guía y otras personas que han debido cancelar la extorsión en el puesto militar aseguran que la Guardia Nacional Bolivariana actúa junto a bandas criminales. Intentamos corrobar esa información con el Ministerio de Defensa de Venezuela, pero nunca obtuvimos respuesta.

Con ocho mil bolívares menos en el presupuesto, recogemos los paquetes para seguir el camino; mientras tanto ya los oficiales de la Guardia Nacional tienen retenida a la próxima víctima. Convencidos de que la situación había sido superada, continuamos el camino pero esta experiencia con los miembros de bandas criminales sobre el paso internacional estaba lejos de terminar.

Venezuela relaciona insistentemente a paramilitares colombianos con un intento de golpe

Información de inteligencia recopilada por las autoridades colombianas señalan que a lo largo de la frontera y dentro del territorio venezolano operan las bandas criminales de El Clan del Golfo, como se conoce ahora al clan de Los Urabeños, y la banda criminal los Rastrojos.

El clan del Golfo es una organización delincuencial al mando de alias ‘Chulo’ e integrada por 104 hombres, según los reportes de Inteligencia Militar en Colombia. Su rango de acción va desde Cúcuta, Villa del Rosario y Puerto Santander y se extiende hasta el municipio venezolano de Guarumito, entre Colón y La Fría, en el estado Táchira.

Sobre el puente, dicen las autoridades, quienes operan a ambos lados de la frontera y suman ya una trayectoria larga de vínculos y coexistencia con la Guardia Nacional Bolivariana es la banda criminal Los Rastrojos, una organización que en esta zona está al mando de alias Necoclí.

El poder de las bandas criminales
El poder de las bandas criminales
Esta estructura de 83 hombres, que según fuentes de Inteligencia Militar en Colombia, habría ampliado su rango de acción reclutando a jóvenes venezolanos, tiene fuerte presencia en Puerto Santander (En los corregimientos de Banco de Arenas y Vigilancia) y los municipios venezolanos de Boca de Grita, García de Hevia y Orope, justo el sector donde nos encontramos.

Contra estas bandas criminales se han realizado 23 operaciones conjuntas de Ejército y Policía de Colombia en lo corrido de este año y se ha logrado la captura de 76 personas relacionadas con estas organizaciones y la incautación de 58 armas de fuego y 11 artefactos explosivos.

De lado venezolano las cifras no existen. El País intentó durante tres semanas hablar con el gobernador de Táchira, José Gregorio Vielma Mora, pero la persona encargada de las comunicaciones se limitó a decir que “hay un manejo tendencioso de los medios colombianos hacia Venezuela” y que “ojalá las imágenes que obtuvieron no sean solo del ELN sino también de los paramilitares colombianos, que hay bastanticos por esta zona”.

“Preocupante la presencia de paramilitares colombianos que cruzan la frontera en ambos sentidos constantemente… contrabandeando gasolina, ganado, víveres, vacunado, sicariando, participando en las protestas opositoras, etc. Ojalá también hayan grabado eso”, respondió a través de mensajes la persona encargada de las comunicaciones en la Gobernación del estado Táchira.

Extorsión en dos actos
Cien metros más delante de donde hemos pagado la extorsión a las bandas criminales, ya en pleno centro de Boca de Grita, Táchira, no nos hemos percatado, pero dos hombres apostados junto al cuartel de la Policía aguardan nuestra llegada.

Desde unas sillas plásticas en plena calle principal nos hacen un llamado y el guía intenta explicarles que ya hemos pagado por el paso de los productos sobre el puente al hombre que se hace acompañar por la Guardia Nacional, pero es inútil.

“Si quiere vamos hasta el puente nuevamente para que veas que ya hemos pagado por estos paquetes”, insiste el guía frente a los hombres, quienes nos sorprenden aún más con su respuesta. “Lo que pagaron allá es para la Guardia y para el Seniat (entidad que recauda impuestos en Venezuela), lo que se paga aquí es lo de nosotros”, dice uno de los hombres recostados sobre una silla y quien se niega a decir a quién se refiere cuando habla de “nosotros”.

Se trata de una extorsión en dos actos y ahora los hombres nos exigen tres mil bolívares más para pasar con las bolsas; todos saben que la cifra no es negociable y que intentar evadir el pago es un pésimo negocio, advierte el guía dejando entrever que no hay opción.

Al revisar las imágenes nos damos cuenta que unos pasos más adelante de donde nos retuvo la Guardia Nacional, dos mujeres y un hombre con uniformes del servicio de aduanas de Venezuela Seniat, permanecían atentos a los movimientos del hombre de civil; asumimos que como auditando y registrando los pagos irregulares que se han hecho.

El creador de Los Rastrojos, Wílber Varela, alias Jabón, fue asesinado en Mérida en enero del 2008

A la corrupción y complejidad de la zona se suman elementos nuevos, según autoridades militares en Colombia. El Clan del Golfo y Los Rastrojos están en proceso de fortalecimiento y han aumentado su pie de fuerza con la llegada de nuevos integrantes desde los departamentos de Chocó y Antioquia para fortalecerse en la lucha que sostienen ambas bandas criminales por control territorial y las economías ilegales.

Ganancia final al cambio
La presencia de la banda Los Rastrojos en Venezuela no es nueva. En el 2008 fue asesinado en el estado Mérida su principal jefe, Wílber Varela, alias Jabón, quien creó esta organización al servicio del narcotráfico para enfrentar en el occidente colombiano a Diego Montoya, alias Don Diego, y su banda criminal Los Machos por las rutas de la droga.

También en el estado Barinas, lejos de la frontera con Colombia, fue capturado a mediados del 2012 a quien todos conocían como Don José, el dueño de una de las más grandes fincas arroceras del estado donde nació el expresidente Hugo Chávez.

Se trataba en realidad de Diego Henao, alias Diego Rastrojo, quien confesó ser el asesino de su antiguo jefe, Wílber Varela, y habló durante su juicio de dos cumbres de narcotraficantes que se hicieron en Barinas junto a Javier Antonio Calle Serna, alias Comba, Daniel ‘El Loco’ Barrera y Juan Carlos Rivera, alias 06.

Las propias autoridades venezolanas han asegurado que tienen registrada la presencia de decenas de paramilitares colombianos en los estados Táchira, Zulia, Apure, Barinas y Mérida, actuando como parte de economías criminales como el contrabando, el tráfico de drogas, la extorsión, el tráfico de armas y el paso de combustible.

Basta con dar un vistazo a los boletines de prensa de la Fiscalía de Venezuela para darse cuenta que en las pocas acciones en las que se han registrado capturas contra bandas criminales están también involucrados miembros de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, FANB.

Las bandas criminales se disputan con el ELN los territorios que dejaron las Farc en Venezuela

Pero toda acción tiene su efecto y una de esas consecuencias es el actual cierre de la frontera ordenado desde Caracas, a raíz de un supuesto ataque de paramilitares colombianos contra tres oficiales del Ejército de Venezuela, según el presidente Nicolás Maduro.

Ocurrió el 19 de agosto del 2015, cuando tres integrantes del Ejército Bolivariano fueron emboscados y heridos por supuestos paramilitares. Sin embargo, el exembajador de Venezuela ante Naciones Unidas Diego Arria aseguró tras refugiarse en España que el hecho que llevó al cierre de la frontera fue un ajuste de cuentas entre la Guardia Nacional y el Ejército venezolano.

Según explicó Arria a los medios, los militares heridos habían detenido días atrás una camioneta que conducían dos agentes de la Guardia Nacional, quienes se negaron a una requisa y pidieron la presencia de un fiscal. Horas después, ante un delegado del Ministerio Público, fue abierta la camioneta y en su interior se hallaron drogas, 47 millones de bolívares y 3 millones de dólares.

En su momento Arria aseguró que el ataque perpetrado contra los uniformados fue una vendetta por el narcotráfico y el control del tráfico de gasolina.

“El trabajo sucio de la Guardia Nacional Bolivariana en este punto de la geografía venezolana la realizan los paramilitares colombianos. No es gratuito que el cerebro de la estructura criminal Los Rastrojos, con quienes hoy comparte escenario la Guardia Nacional Bolivariana haya sido asesinado en Mérida; el señor se movía sin problemas por las zonas controladas por la Guardia”, dijo un analista venezolano quien pidió no revelar su identidad.

El poder de las bandas criminales
El poder de las bandas criminales
“Son manzanas podridas, actuaciones individuales”, aseguró hace pocas semanas el general Vladimir Padrino López, ministro de Defensa venezolano, tras una operación antinarcóticos que dejó al descubierto que varios uniformados actuaban de lado de carteles de droga colombianos.

Sin embargo, las imágenes logradas por El País durante este viaje al corazón del contrabando y la ilegalidad en Venezuela, revelan que se está pudriendo todo el bulto.

A la sombra de las bacrim
A la sombra de las bacrim
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A la sombra de las bacrim
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la trocha
de los Pelusos

Aunque no figure en ningún mapa y los libros de geografía hablen oficialmente de siete pasos internacionales entre Venezuela y Colombia, la ‘Pika del Dos’ es extraoficialmente el cruce número 8 y es la única vía, aunque ilegal, por la que se puede ir en vehículo de un país a otro desde que el presidente Nicolás Maduro ordenó el cierre de la frontera.

La ‘Pika del Dos’ es una de las 57 trochas o pasos ilegales que tienen ubicadas satelitalmente las autoridades colombianas solo en el departamento de Norte de Santander (En total son 192 a lo largo de toda la frontera) y por allí se mueve sin mayores obstáculos el contrabando, el tráfico de drogas, el combustible y toda actividad que represente una economía criminal.

Aquí el pasaporte no es necesario para ir de un país a otro y quienes actúan como ‘agentes consulares’, que de vez en cuando aparecen, son los miembros de la banda criminal Los Pelusos, un grupo disidente de la guerrilla del EPL que comandó Víctor Ramón Navarro, alias ‘Megateo, hasta octubre del 2015, cuando murió en una operación conjunta de la Policía y el Ejército de Colombia.

El Ejército Popular de Liberación, EPL, se desmovilizó el 15 de febrero de 1991

Los Pelusos tienen más de 400 hombres entre el Catatumbo y el territorio venezolano, según fuentes militares en Colombia; obedecen órdenes de alias Pácora y esta organización criminal está dedicada especialmente al narcotráfico, el tráfico de combustible y la extorsión a los contrabandistas.

Ninguna señal en la vía conduce hacia la ‘Pika del Dos’. Para encontrar el camino es necesario tomar la carretera que del Táchira va hacia Maracaibo y solo los que se han codeado en actividades ilegales saben exactamente donde tomar el desvío que en 20 kilómetros lleva hasta el municipio colombiano de Tibú, Norte de Santander, considerado la Capital del Catatumbo.

Sin más excusas para estar sobre la vía que una falsa fórmula para ir del lado colombiano a conseguir algunas medicinas, que también escasean en Venezuela, tomamos este paso ilegal pasadas las 2:00 de la tarde sobre una motocicleta y con un sol que ambienta el camino infernal.

la trocha de los Pelusos
la trocha de los Pelusos
En el punto de entrada, y debajo de una palma de sombra generosa, cuatro hombres en motocicleta fungen como anfitriones en la vía. Dos de ellos conducen delante de nosotros durante un par de kilómetros, vigilando cada movimiento a través de su espejo retrovisor, hasta un puesto rudimentario donde ya nos esperaban unos viejos conocidos en este recorrido por las entrañas del contrabando: funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana.

-“¿Ustedes para quién trabajan?”, fue la pregunta inicialmente del uniformado.
-“Para nadie. Vamos a Tibú a comprar una medicina urgente para una tía y a buscar una tapa lateral que se le perdió a la moto”, explicó el guía venezolano, quien tiene además la misión de llevar la vocería para evitar que el acento colombiano nos deje por fuera del camino.

A diferencia de los vehículos que permanecen estacionados al lado del retén, no llevamos combustible, ni víveres, ni carne, ni cobre, ni materiales para la construcción. Sin nada que llame la atención, el uniformado da la espalda como cediendo el paso y se concentra en su teléfono móvil.

No recorremos ni 20 metros cuando al otro lado del camino uno de sus compañeros de armas parece no estar de acuerdo con lo rápida que fue la detención, nos silba y nos hace regresar de nuevo.
-“Para dónde van por ahí”, pregunta.
-“A Tibú”.
-“¿Qué van a hacer allá?”.
-“A comprar un medicamento para una tía y la tapa de la moto”.
-“¿Ustedes ya se censaron?”.
-“Sí. Debemos estar ahí porque pasamos mucho por aquí”, respondió el guía.

El hombre se convence con la explicación y continuamos el camino hacia Colombia, mientras siguen llegando conductores de camionetas y vehículos para hacer religiosamente la parada frente a una mesa vieja, con dos sillas en el frente donde se ubican quienes llegan a ‘dialogar’ con los miembros de la Guardia Nacional Bolivariana.

Tras la desmovilización del EPL, 160 hombres al mando de Francisco Caraballo quedaron en disidencia

-¿Para qué es el censo?, le pregunté al conductor de la motocicleta. -“Por plata. Porque los contrabandistas deben dejar una parte de plata ahí. Todos estos carros que vienen vacíos de allá para acá ya fueron a dejar algo de contrabando a Tibú”, responde.

La vía polvorienta es tan transitada como cualquier frontera internacional. Decenas de camionetas Ford Bronco y automóviles Chevrolet Caprice, preferidos por los contrabandistas de combustible por la capacidad que tienen de almacenar hasta 160 litros de gasolina en su tanque, van y vienen.

También camiones de carga desfilan por esta trocha de tierra amarilla con víveres, chatarra, canecas de combustible y materiales de construcción hacia Colombia durante el día y parte de la noche.

De acuerdo con el guía, en esta trocha “hasta el aviso en el que se lee ‘Bienvenidos a Colombia’ es falso. “Aquí estamos todavía en Venezuela. Lo que pasa es que si se paran con todos estos negocios ilegales en el lado colombiano los coge el Ejército o la Policía y los jode. Pero ellos saben que hasta aquí no van a llegar las tropas y que los protege la Guardia”, asegura.

Demostrar que aquí Los Pelusos no solo controlan el territorio y dictan sus normas, sino que deciden a su antojo por dónde debe cruzar la línea fronteriza sería un gran hallazgo. Sin embargo, en este punto de la geografía, en el corazón del convulsionado Catatumbo, tratar de averiguarlo sería tan mala idea como andar por esta trocha con un dispositivo para lectura de coordenadas.

 

Resumen de aprehensiones totales 2011-2017
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Unos 300 metros más adelante, al lado izquierdo de la vía, aparece un improvisado puesto de control que según los avisos hace parte de un consejo comunal, aunque los conductores aseguran que nadie instala un rancho en la ‘Pika del Dos’ sin el visto bueno de Los Pelusos. Una mujer sale al escuchar el ruido de la motocicleta y nos cobra dos mil pesos o cuatro mil bolívares por cada uno.

Un poco más arriba aparece solo un rastro en el lugar en que los contrabandistas aseguran que salen Los Pelusos para controlar actividades ilegales como el contrabando de aluminio, que se ha incrementado por esta vía.

Los Pelusos tienen presencia activo en los 11 municipios colombianos que conforman el Catatumbo

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Víctor, quien en realidad tiene otro nombre, ha sido compañero de aventuras ilegales del guía que nos acompaña y al encontrarlo en este camino presume de estar haciendo cobres (dinero) con el aluminio.

“Después de que les pague a Los Pelusos no hay problema. Yo lo que hago es que vendo el aluminio y desde Tibú hago una transferencia al banco en Venezuela. Así le pagan a uno mejor el peso y no carga mucha plata para evitar que le quitenmás”, aconseja Víctor.

La región del Catatumbo es una extensión montañosa sobre Colombia y Venezuela

En lo corrido del 2017, el contrabando de aluminio ha tenido un incremento del 629%, de acuerdo con la División de Impuestos y Aduanas Nacionales de Colombia, en comparación con lo que se vivió en el 2016. Se pasó de 1445 kilos en todo el 2016 a 10.536 kilos a julio del 2017.

El tráfico de aluminio se ha convertido en otra llamativa fuente de ingresos para los contrabandistas, quienes adquieren el kilogramo en Venezuela por 2500 pesos, poco menos de un dólar, y lo venden en Colombia en 4500 o 5000 pesos, cerca de dos dólares, lo que representa una ganancia del 100 por ciento.

 

‘El pategrillo’
Menos de un kilómetro adelante del retén instaurado por Los Pelusos, un balancín desprovisto de seguridad, y a un lado de la vía bombea petróleo a través de tres tuberías, una de ellas termina junto a una casa cubierta con una membrana negra que impide ver lo que ocurre detrás.

Además de las acciones terroristas contra el oleoducto Caño Limón-Coveñas para extraer petróleo, las autoridades colombianas y los contrabandistas que acostumbran moverse por la ‘Pika del Dos’ aseguran que en este lado de la frontera pozos como ese bombean para diferentes patronos.

“Esto puede ser de Ecopetrol o de Pdvsa, pero de aquí también se alimentan Los Pelusos y el ELN”, asegura el guía, quien dice conocer bien del tema porque su suegro era “encuellador” de la estatal petrolera venezolana y lo sacaron de la empresa por la cercanía de sus hijas con sectores de la oposición.

Los grupos guerrilleros colombianos tienen la capacidad de refinar artesanalmente ese petróleo y de extraer de él un producto conocido como ‘pategrillo’, que no solo sirve para el procesamiento de cocaína sino que logran extraer gasolina para alimentar el contrabando de combustible.

la trocha de los Pelusos
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El proceso, según explicó una fuente militar, consiste en depositar el crudo en enormes canecas metálicas a las que llaman marcianos y que al exponerlo a altas temperaturas obtienen el ‘pategrillo’ para refinar la cocaína y gasolina para vehículos; el sobrante termina en ríos y montañas generando un grave daño ambiental.

“El Catatumbo es hoy por hoy una zona muy compleja. Ahí tenemos presencia del ELN y Los Pelusos, dedicados especialmente al narcotráfico y al cobro de cuotas o extorsiones a los contrabandistas de hidrocarburos. Igualmente, al hurto de combustible del oleoducto Caño Limón-Coveñas, el cual convierten en el llamado ‘pategrillo’, que sirve para ser utilizado de insumo en el narcotráfico”, explicó el general Gustavo Moreno, Comandante de la Policía en Norte de Santander.

Justamente, unos metros más adelante y tras casi una hora de camino por la trocha, aparecen dos enormes complejos para el acopio y contrabando de gasolina, donde permanecen parqueados varios camiones con canecas de 55 galones y otros más grandes con canecas de 1000 litros, a la espera de poder cruzar durante la noche en caravana hacia Tibú.

Dentro del primero de estos lugares, llegan varios carros Chévrolet Caprice y otras referencias similares a vender el combustible que han adquirido en las estaciones de servicio en los municipios de los estados Zulia y Táchira.

La vía es amplia y el suelo es testigo de los litros de gasolina que por alguna razón se han derramado por este camino, en adelante como recubierto de alquitrán, donde el olor a combustible domina el ambiente y la visión se hace difusa por efecto de los gases asados al calor de la región.

La Pika del Dos es solo una de las 57 trochas identificadas en Norte de Santander

Cien metros más adelante hay otro complejo aún más grande sobre un piso de tierra ennegrecido por el combustible que, según el acompañante, es petróleo para llevar a refinerías artesanales. A los lados permanece parqueada una flotilla de camiones viejos, a punto de chatarrizar, que son los preferidos por los contrabandistas porque se adquieren a bajo costo y las pérdidas no serán mayores si son incautados por el Ejército o la Policía de Colombia.

Cerca de una decena de esas ‘refinerías’ artesanales ha sido destruida en el último año por la Fuerza Pública, todas en la región del Catatumbo, en los municipios de La Gabarra y El Tarra, donde están los laboratorios para producción de cocaína del EPL y el ELN. Una caneca de ‘pategrillo’ cuesta alrededor de 180.000 pesos, 62 dólares, mientras la de gasolina se vende por cerca de 250.000 pesos, que equivale a 86 dólares.

la trocha de los Pelusos
la trocha de los Pelusos
Lo inexplicable es que los miles de galones de combustible que tenemos al frente, en esta bomba de tiempo que por acción del calor en cualquier momento podría estallar, no los haya visto pasar ninguno de los uniformados de la Guardia Nacional apostados kilómetros más abajo en la entrada a la ‘Pika del Dos’.

En adelante, y ya cerca de Tibú, cada centímetro en la vía anuncia que entramos al territorio del EPL. Entre otras cosas porque este grupo no se autodenomina ‘Los Pelusos’, como ha sido bautizado por las autoridades para identificarlos como banda criminal. Ellos prefieren ser vistos como grupo guerrillero.

De acuerdo con los grafitis en postes y paredes, Los Pelusos son el mismo Frente Libardo Mora del EPL y así se lo recuerdan a contrabandistas y visitantes ocasionales como nosotros.

Del lado colombiano, aseguran fuentes de la Policía Nacional, “esta banda criminal se dedica a hurtar combustible del oleoducto entre Tibú y El Tarra para surtir los grandes laboratorios en sectores como Filo Gringo.

Filo Gringo es justo el sector donde hace un par de meses fueron secuestrados dos periodistas holandeses que grababan un programa de reencuentros familiares y por donde también fue plagiada la periodista española Salud Hernández, quien preparaba un informe especial sobre el Catatumbo, muy cerca del lugar en el que ahora nos movemos.

Es inevitable sentir que en Tibú todo mundo te mira; todo mundo habla en secreto de las personas en la moto que nunca habían visto por la región. El consejo del guía es entrar en la farmacia y comprar cualquier medicamento porque está seguro que ‘Los Pelusos’ saben de nosotros desde el momento mismo en que tomamos la ‘Pika del Dos’ y seguramente alguien en Tibú estará pendiente de si entramos o no en búsqueda de la medicina por la que supuestamente vinimos. Con varias pastas y un jarabe que no necesitábamos iniciamos el regreso luego de comer en Tibú.

El resurgir del EPL
La guerrilla del EPL se desmovilizó el 1 de marzo de 1991 y aunque 2200 combatientes entregaron sus armas, un reducto de 150 hombres al mando de Francisco Caraballo se agrupó en torno al Frente Libardo Mora y se asentó en la región del Catatumbo.

Documentos de la Fiscalía General de la Nación indican que este grupo disidente se fue fortaleciendo en la frontera venezolana con la ayuda del ELN, con quienes han atacado conjuntamente unidades militares, oleoductos y estaciones de Policía.

Igualmente, en territorio venezolano han unido fuerzas en los últimos años para disputarle a las bandas criminales colombianas en varios municipios de los estados Táchira y Zulia el control territorial y el manejo de las economías ilegales. Entre ellos los sectores de Casigua El Cubo (Zulia) y Orope (Táchira).

En esa disputa, dicen los estrategas militares, es crucial conservar el control del Catatumbo que es de donde brota, literalmente, el combustible que ha mantenido encendida la guerra en Colombia: la cocaína. Una zona que el abandono del Estado la convirtió en campo abonado a la criminalidad.

John Marulanda, consultor internacional en temas de seguridad, indica que con la crisis política y económica en Venezuela ha aumentado la corrupción y la propia Fuerza Armada ha sentido el desabastecimiento y el problema de los bajos salarios y eso es un incentivo a que se dediquen a actividades ilícitas en la frontera.

Agrega que el fortalecimiento de Los Pelusos (EPL), un grupo que el Gobierno colombiano insiste en decir que se ha extinguido, es producto de la suspensión de la aspersión aérea de cultivos ilícitos, “acordada en la mesa de negociaciones de La Habana” y que generó tantos cultivos y tanta cocaína que pasan para Venezuela para que vía aérea se vaya para el Caribe.

El EPL, junto al ELN, extraen combustible del principal oleoducto colombiano

“Los Pelusos mantienen el control de once municipios del Norte de Santander y ellos allí ponen las leyes de convivencia, ordenan los toques de queda, tienen control del territorio. Todo eso está alimentado por la coca y todo eso es culpa de este Gobierno que no ha tomado medido radicales y ha permitido que crezca de manera incontrolable los cultivos de hoja de coca y ahí es donde han venido creciendo y ha resucitado a la sombra de Los Pelusos, la guerrilla del EPL”, dice Marulanda.

Una capacidad que puede ir en aumento, toda vez que Los Pelusos viene en un proceso de aumento de hombres, reclutando jóvenes entre los 15 y los 20 años, y copando espacios que dejó la guerrilla de las Farc tras someterse al proceso de paz con el Gobierno de Colombia.

Esa cercanía de Los Pelusos con el ELN los convierte también en aliados de la Guardia Nacional Bolivariana. En Colombia han sido capturados varios enlaces de Los Pelusos que estaban a cargo de la compra de armas a militares venezolanos.

Entre ellos ‘Camilo Barrera’, capturado en abril de este año en Villa del Rosario, y quien era cabecilla logístico de Los Pelusos y el encargado de distribuir el armamento que adquiría de militares venezolanos, como fusiles, subametralladoras, pistolas y granadas, según fuentes militares.

la trocha de los Pelusos
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Muchas de esas armas venezolanas han sido encontradas por las autoridades colombianas en operativos contra este grupo ilegal, que junto a Los Rastrojos y el Clan del Golfo, con asiento en Venezuela, hacen parte de los objetivos a desarticular según fuentes militares.

Los Pelusos son para las autoridades de Colombia y Estados Unidos uno de los principales grupos dedicados al narcotráfico transnacional, exportando cocaína hacia Norteamérica y Europa, usando como plataformas a Venezuela y el mar Caribe.

El negocio de las drogas y el contrabando, según las autoridades estadounidenses, no habría alcanzado estos niveles sin la ayuda de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB). Por esa razón tiene abiertos procesos en varias cortes contra más de una veintena de funcionarios del chavismo, la mayoría implicados en tráfico de armas y de cocaína con organizaciones criminales colombianas y carteles mexicanos como el de Sinaloa.

Los Pelusos en el Catatumbo tendrían al menos ocho enormes complejos para la producción de cocaína, según Inteligencia del Estado, y con una capacidad para producir alrededor de una tonelada cada mes, que sale hacia Venezuela por trochas como la ‘Pika del Dos’ y que llega hasta los puntos de embarque, tras la hazaña de atravesar todo el país, en las costas bolivarianas.

A nuestro regreso a Venezuela, y luego de caer la tarde, la actividad va en aumento y ya los agentes de la Guardia Nacional permanecen recostados bajo una palma, desde donde levantan la mano en señal de saludo, mientras vehículos y camionetas corren extrayendo de su país todo cuanto pueden.

Es como si hubiera llegado ‘la hora feliz’ para los contrabandistas por esta trocha que, al parecer las autoridades colombianas ni venezolanas han visto, desde octubre del 2015, cuando Maduro ordenó el cierre de la frontera, se convirtió en uno de los pasos internacionales más activo de toda América, después de la frontera entre Estados Unidos y México.

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De acuerdo con las autoridades, aunque el Eln es el grupo que más hurta crudo, el Epl roba por lo menos mil barriles de petróleo al mes.

Pero las bandas criminales también viven del contrabando de gasolina y acpm que traen de Venezuela y lo introducen al país ilegalmente. El mayor centro de esta actividad es Puerto Santander, municipio del área metropolitana de Cúcuta y área de frontera con el vecino país. Por esta población ingresaban mensualmente cerca de dos millones de litros de combustible a través de diversos mecanismos fraudulentos.

La dimensión del negocio llevó a las autoridades a intervenir ese negocio ilícito. Desde hace tres meses, agentes de la Policía Fiscal y Aduanera, bajo el mando del director nacional, el general Gustavo Moreno, adelantan operativos en los centros de acopio ubicados en Puerto Santander con el fin de contrarrestar el contrabando. Inicialmente, las medidas adoptadas provocaron fuertes enfrentamientos con los contrabandistas, quienes bloquearon el municipio e incendiaron el edificio de la Alcaldía.

‘Gonzalo Satélite’ es el comandante del Frente Juan Fernando Porras Martínez, del Eln, que opera en Sardinata y Tibú.

Créditos:
Reportería y redacción: Unidad investigativa.

ElPaís.com.co Connectas.org icfj.org
Este reportaje fue realizado en el marco de la Iniciativa para el Periodismo de Investigación en las Américas, del International Center for Journalists (ICFJ), en alianza con CONNECTAS.

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