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Moisés Naím: Estamos viendo en Venezuela el fin del chavismo y del madurismo – El Nacional – 2 de Octubre 2019

En entrevista con Diario Las Americas, el analista político venezolano aseguró que en términos de geopolítica La Habana, Estados Unidos, Rusia, China e Irán desempeñan un papel importante en el conflicto

Foto: Archivo

Aseguró que en términos de geopolítica, La Habana, Estados Unidos, Rusia, China e Irán tienen un papel importante en el conflicto.

Al ser preguntado sobre cuándo considera que finalice la crisis política en el país, dijo que es complicado hablar en esos términos. «Lo que sí está claro es que los países con tiranías no salen hacia la democracia instantáneamente”

Iindicó que es normal que la población esté desesperada. “Normalmente los procesos tienen avances y retrocesos, tropiezos y éxitos. Es un proceso complejo y tanto fuera como dentro de Venezuela quieren que haya una salida de Maduro ya”.

Aseveró que no duda de que La Habana tiene un papel importante. “Ellos van a seguir saqueando al país tanto como puedan, no solo sacando petróleo sin pagar, sino también estando involucrados en actividades de importación y exportación de todo tipo de cosas y ciertamente tienen vínculos con los grupos que operan en Venezuela”.

Manifestó que la comunidad internacional tardó en reconocer que lo que se vive en el país es una dictadura, “y una dictadura sangrienta, que tortura a la gente, que lo único que tiene de especial es su capacidad de esconder su naturaleza autocrática, que se disfrazan de demócratas, pero son unos dictadores”.

El analista político dijo que se acerca el fin del chavismo y del madurismo.

“Lo que no hay duda es que está terminando. El poder que tiene Maduro hoy es menor al que tenía cuando comenzó como sucesor de Chávez y claramente es menor al que tenía Chávez”, manifestó.

El poder de Guaidó

Acerca del presidente encargado, Juan Guaidó, dijo que este tiene poder, pero no lo puede ejercer en la medida en que las Fuerzas Armadas “sigan siendo la guardia pretoriana de Maduro y están dispuestos a asesinar a otros venezolanos con tal de dejarlo en el poder”.

Existen tres polos importantes de poder en Venezuela: el de Maduro y su régimen; el del gobierno legítimo de Juan Guaidó, reconocido por cerca de 60 países, y el de las Fuerzas Armadas.

Naím sostuvo que Guaidó tiene una ventaja de apoyo popular, lo cual le da un anclaje importante y también le da una legitimad más allá de la que le otorga la comunidad internacional.

Recuperación de la economía 

Para recuperar las bases del país, indicó que lo primero que hay que hacer es darle seguridad a la gente que está en la calle. “Mientras no sea posible vivir tranquilamente en Venezuela, en ciudades como Maracaibo, va a ser difícil que la economía se recupere”, dijo.

Un factor no económico como la seguridad ciudadana, aseveró, es un factor fundamental para la recuperación económica.

Putin’s new Cuba: How Trump lost control in Venezuela and gave Moscow upper hand by Charlie Bradley –

DONALD TRUMP lost control of the situation in Venezuela as a result of his aggressive tone directed at Nicolas Maduro, handing control to Vladimir Putin and leaving the country now in a state of deadlock, according to an expert speaking to Express.co.uk.

Following sanctions and aggressive diplomacy, Donald Trump tried to oust Venezuelan President Nicolas Maduro from power, refusing to recognise his presidency and instead backing leader of the Citizens Assembly Juan Guaido as the President. But Maduro has been backed by allies of his own, with Russia and China propping up his administration with generous loans and huge weapons exchanges attempting to deter the US from interference. Now Russian weapons are in Caracas – Sukhoi 30 jets – reminiscent of Russia’s presence in Cuba in the Sixties when war was at one point an imminent prospect. Trump’s strongman act was not backed up by a willingness to intervene physically in Venezuela, a bluff that Maduro saw right through according to Phil Gunson, an expert and analyst on Venezuela who works for International Crisis Group in Caracas.

He told Express.co.uk: “Well I certainly think aspects of US policy has been counter-productive in terms of finding a solution, I think the US should have been clearer from the beginning that this would be a case of negotiation rather than simply forcing Maduro from power which is what they’ve tried from the beginning.

“They clearly weren’t able to do that, their strong hints that they were prepared to act with the military were bluffs, I don’t think Trump is keen on military interference anywhere, and the Venezuelan government saw through that.”

The consequence of this Caracas-Washington standoff is increased control for Putin on Trump’s doorstep, and in an area where influence is key.Russia and China’s generosity towards Maduro’s regime have differing motives according to Gunson, who says China’s presence is purely economically inspired.

However, he believes Putin likes the idea of having a presence in Latin America as a one-up on Trump in the region.

Guaido

Guaido declared himself president, and was backed by Trump (Image: getty)

He continued: “Both Russia and China aren’t exactly great admirers of the Maduro regime. Russia sold a lot of weapons to Venezuela. Compared with China, Russia are a more opportunistic partner.

“Russia made profit from the weapon loans, Venezuela is a good place for shady characters to operate. But there is also this geopolitical point of view for Putin, it’s very clear that Putin likes the idea of having a presence in the Western hemisphere.

“Russia can now pose as a superpower, Russia will be looking to leverage its position in Venezuela vis a vis the US, it’s the possibly of making life harder for US in its own backyard that’s key.”

The presence of Russian weapons in Caracas is reminiscent of the Soviet Union’s military base in Cuba during the Sixties.

As Cold War tensions grew between the Soviet Union and the US, Cuba, a socialist authoritarian state, was the setting of a near nuclear fallout between the two countries.

Putin

Putin has placed Russian weapons in Maduro’s Venezuela (Image: getty)

Trump

Trump is now in deadlock as Maduro remains President. (Image: getty)

The US tried to oust Cuban leader Fidel Castro, who went to the Soviets for help, gaining weapons in the process.

President John F Kennedy demanded the removal of the missiles from Cuba, with the Soviets claiming the blockade stopping the transfer of weapons to Havana was an “act of war”.

The refusal of one Soviet officer to instigate strikes, after a US signaller was misconstrued for an attack on a Soviet submarine, saved the world from a potentially disastrous nuclear exchange.

La fatalidad del aislamiento por Américo Martín – TalCual – 25 de Agosto 2019


Chávez y Maduro

El aislamiento del proyecto diseñado por Hugo Chávez y sostenido hasta la desesperación por Nicolás Maduro es, dicho sin retórica fácil, la consecuencia del colapso de una estrategia cuyo objetivo central era ¡otra vez! tratar de alcanzar el imposible teórico que Marx anunció en 1848 y perfeccionó en 1867. No digo que Chávez fuera un tardío marxista. Fue simplemente otra prueba de que el comunismo y el socialismo son utopías del siglo XIX y como tales, de imposible aplicación. Esos nombres fueron usados para fines estéticos de sistemas totalitarios.

El auge del chavismo fue palanqueado entre 2004 y 2007 por el fuerte crecimiento económico que, al impulso del petróleo-caro, proporcionó a aquella fantasía el más inusitado financiamiento. El exabrupto diseñado con pretensiones de modernidad sacralizó el énfasis marxista en la industria pesada y en la dictadura de la ciudad sobre el campo. En manos de Stalin semejante modelo hizo de la Unión Soviética una gran potencia militar con algunas ramas industriales desarrolladas cimentada en la estatización de la industria pesada. Pero sostenida no por el consenso sino por la más feroz represión. Frágil castillo de naipes, tal sistema se derrumbó solo.

Todo intento de repetirlo corrió la misma suerte, incluso el del audaz comandante barínés quien montó un andamiaje que le proporcionó liderazgo en el continente e influencia en casos poco recomendables

Sus nuevos aliados revertieron sus progresos geopolíticos: Mugabe, Gaddafi, Sadam, Al Qaeda, Hezbolá. En su patio cercano ocurrió algo similar. Imposible conciliar la necesaria alianza con Colombia y su acercamiento a las anti-colombianas FARC y ELN. A cambio de alianzas perniciosas, dejó caer, por ejemplo, el gasoducto colombo-venezolano que nos colocaría en puertos de aguas profundas en el Pacífico.

El fracaso de su modelo, las amistades que más bien le resultaron adversas, además de sus violaciones a la Constitución y DDHH decretaron su acelerado aislamiento. Con visión estratégica, Chávez había construido un andamiaje hemisférico bajo su personal dirección. Sus componentes: Alba, Unasur, Celac, Petrocaribe, Petrosur, Petroandina perdieron musculatura o no carburaron. Tampoco Bancosur, cuya fantasiosa misión era suplantar al Banco Mundial, el FMI y otros organismos multilaterales. A Maduro debió pegarle en el alma oír a Pepe Mujica y el FA de Uruguay tacharlo de dictador. ¡Ah y de Mercosur salió con poca gloria y mucha pena!

La economía no tumba gobiernos dice el refrán, pero el empobrecimiento del país es tan severo y la diáspora tan inquietante que sin duda impulsan la lucha por el cambio democrático y la solidaridad mundial. La oposición unida alrededor del eje Guaidó-Asamblea Nacional, contrasta con el visible deterioro de la otra acera

Para ralentizar su aislamiento, el bloque gobernante se sienta sobre bayonetas. Los informes referidos a violación de DDHH, lejos de contenerlo lo dinamizan: el informe Bachelet es prueba viviente. ¿Adónde conduce el desgaste del bloque de poder? ¿Cómo detener la diáspora o las hambrunas? ¿Ciertamente el dilema es guerra o negociación? Teóricamente la primera no es descartable debido a los focos de tensión potencialmente detonantes, pero las guerras civiles son en nuestro país un anacronismo, más para reforzar argumentos que para gastar municiones. La negociación se atiene a la lógica del cómo pierdo o gano más: si aceptando elecciones libres al abrigo de las garantías constitucionales o alzándome contra el mundo que presiona salidas incruentas.

Una absurda política exterior por Fernando Ochoa Antich – El Nacional – 25 de Agosto 2019

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En mi anterior artículo enumeré algunos de  los graves  errores cometidos en sus políticas de Estado por  el «socialismo del siglo XXI”, los cuales comprometen  la soberanía nacional. Uno de esos errores ha sido  su equivocada visión geoestratégica. Es importante, para analizar el tema con mis amables lectores, enunciar dos conceptos: La Geopolítica y la Geoestrategia. La Geopolítica es el impacto  de  la geografía, física y demográfica, sobre la política y las relaciones internacionales. Es un método de estudio de la política exterior para entender, explicar y predecir el comportamiento político internacional de los Estados a través de variables geográficas. Desacreditada totalmente después de la Segunda Guerra Mundial por el abusivo uso del concepto del “espacio vital” por los nazis, renace como una nueva corriente de pensamiento, ”la Geopolítica Crítica”, en la década de los setenta del siglo XX. “La Geoestrategia es una parte de la Geopolítica que estudia y relaciona problemas estratégicos militares con factores geográficos al considerar los objetivos geopolíticos de un país determinado”. Valorar con objetividad estos factores minimiza la posibilidad de los fracasos militares.

Venezuela es el país más septentrional de América del Sur. Su territorio está formado por las áreas continental de 915.175 km² e insular de 1.270 km², el espacio aéreo y las áreas marinas y submarinas. Esta ubicación y sus características geográficas le otorgan indiscutibles ventajas geopolíticas: se encuentra en un punto equidistante del norte y del sur de América; posee un extenso litoral que le da acceso al océano Atlántico, a la América de Norte y  al continente africano; su cercanía al Canal de Panamá le permite comunicarse con el océano Pacífico y Asia; tiene una vasta red de grandes ríos que le permiten una excelente comunicación fluvial interna. Sin embargo, su economía ha sido fundamentalmente petrolera desde los años treinta del siglo XX, creándole una sensible dependencia externa dada su escasa diversificación económica. Históricamente, su cercanía a Estados Unidos y a Europa le permitió transformarse en un seguro y confiable proveedor energético de Occidente. Geoestratégicamente, al carecer de capacidad tecnológica e industrial militar, solo es capaz de enfrentar conflictos muy limitados, en tiempo y espacio, con potencias medias del continente americano.

Hugo Chávez no fue capaz de entender esta realidad geoestratégica al ganar las elecciones en 1998 y mucho menos valorar la política exterior de los gobiernos democráticos, la cual había logrado conquistar una suficiente libertad de acción durante y después de la Guerra Fría entre las grandes potencias, mediante un admirable equilibrio entre los contendientes en pugna, sin renunciar a su adhesión al mundo occidental ni la firmeza en la defensa de sus intereses vitales. Esta política exterior, puesta en práctica desde 1958, le permitió, entre otros, los siguientes logros: ser factor fundamental en la creación de la OPEP; el reconocimiento del Reino Unido, mediante la firma del Acuerdo de Ginebra, de la existencia de intereses territoriales venezolanos en Guyana; haber desempeñado un papel protagónico, en el grupo de Contadora, durante las negociaciones de paz en Centroamérica; respaldar a la Argentina en la guerra de las Malvinas, incidir directamente en las negociaciones para que los Estados Unidos reintegrara la posesión del Canal de Panamá a sus legítimos dueños; y mantener a Venezuela al margen de los conflictos existentes en el mundo árabe y en Asia.

Pues bien, esa absurda política exterior, indefectiblemente, tendría graves consecuencias: el régimen madurista enfrenta actualmente duras sanciones económicas, producto del rechazo internacional a la inconstitucional  investidura presidencial de Nicolás Maduro, impuestas por los Estados Unidos, Europa y el Grupo de Lima. En respuesta, Maduro ha fortalecido sus relaciones con Rusia, China,  Turquía, Irán y Corea del Norte, pero ha quedado claro que en caso de hacerse realidad la alternativa militar planteada por Donald Trump, Venezuela solo podría contar con el  incierto apoyo ruso. Ante esta realidad, los venezolanos y los miembros de la institución armada deberían preguntarse: ¿Tiene Rusia suficiente capacidad, voluntad e interés en respaldar militarmente al régimen de Maduro en caso de una intervención multilateral? No lo creo. La distancia geográfica del posible Teatro de Operaciones es una limitante que rompe el equilibrio estratégico, táctico y logístico entre actores militares. Así lo establecen los principios fundamentales de la Geoestrategia. Solo sería posible superarla, si Rusia tuviese una marcada superioridad aérea y naval sobre Estados Unidos. Esa realidad no existe. Además, es imposible alcanzarla, en un tiempo previsible, dada la creciente superioridad tecnológica de Occidente.

El 20 de agosto de 2019, en el momento en que terminaba de escribir este artículo, una noticia rompió el celofán: Donald Trump declaró que “existen conversaciones entre su gobierno y el de Venezuela”. El propio Nicolás Maduro lo reconoció públicamente, aunque creo que ese diálogo empezó a realizarse a sus espaldas. Ojalá que esas negociaciones nos conduzcan, en un tiempo prudencial y sin su presencia en la presidencia, a unas elecciones justas y equitativas, con un nuevo Consejo Nacional Electoral y una eficiente observación internacional. Espero que Nicolás Maduro entienda que si acepta esta solución a la crisis política, el PSUV saldrá del poder, pero se transformará en el principal partido de oposición, con una numerosa fracción parlamentaria y una importante opción de regresar al poder si modernizan su pensamiento ideológico y lo adaptan a las realidades de un mundo que solo acepta la democracia, la independencia de los poderes públicos, la alternancia republicana,  la libertad de expresión,  la justicia social y la  defensa de los derechos humanos. También deben saber que el nuevo gobierno tendrá que enfrentar una complicada situación en todos los órdenes del devenir nacional para poder resolver la grave tragedia que el madurismo ha causado. Definitivamente, un reto complejo y difícil.

Las sanciones por Gonzalo González – El Nacional – 21 de Agosto 2019

En los veinte años de régimen chavista, los venezolanos hemos experimentado situaciones y problemas que creíamos de improbable ocurrencia o repetición, a tal punto que pocas cosas sorprenden y la conseja de que “cualquier cosa puede ocurrir” es de amplia aceptación; ello pasa con las sanciones impuestas por los Estados Unidos y otros Estados a la nomenclatura chavista y al gobierno.

Como venezolano deploro la existencia de las sanciones; pero algo inconveniente, para otros, hemos debido hacer para que un expediente de tal magnitud y gravedad se esté aplicando y por los vientos que soplan se incrementarán las mismas de no mediar un cambio político significativo en el corto plazo.

El problema de fondo para los venezolanos no es si estamos o no de acuerdo con las sanciones. Su existencia no depende, o lo hace poco, de nuestra voluntad porque hemos venido cediendo a otros, más allá de lo que obliga la globalización y nuestra conveniencia, cuotas importantes de soberanía; en otras palabras, la capacidad endógena de afrontar y resolver nuestros problemas como Estado y sociedad.

La situación descrita es consecuencia de la intención, bastante avanzada por demás, de instaurar un proyecto político demostradamente atrasado, fracasado y claramente contrario a los intereses nacionales de Venezuela en su conjunto y de sus ciudadanos, tal como lo demuestra la crisis en progreso y el retroceso colosal en todos los índices civilizatorios que padece el país.

El chavismo, desde sus inicios en el poder,  se dedicó a construir alianzas, que denominó estratégicas, con Estados autoritarios o francamente dictatoriales o forajidos en donde la democracia es un remedo y los derechos humanos no se observan; también con organizaciones señaladas como terroristas o incursas en el crimen organizado. Esa política, hija de la desmesura del chavismo,  tarde o temprano iba a tener repercusiones porque afectaban los intereses nacionales y de seguridad de la comunidad internacional democrática.

Hay quienes cuestionan la eficacia de las sanciones para generar cambios positivos y acuden a diversos casos para sustentar su posición. La experiencia internacional demuestra que el asunto es más complejo y diverso: en algunos casos no han funcionado, pero en otros sí.

Algo debe estar ocurriendo con las sanciones dentro de la nomenclatura roja que los hace anteponer su levantamiento para avanzar en cualquier acuerdo. Predicamento que es público y también -según algunos, supuestamente bien informados- esgrimido en las actuales conversaciones facilitadas por Noruega.

Según diferentes y recientes mediciones, el uso del tema de las sanciones como responsables de las penurias socioeconómicas de la población, que enarbola el discurso chavista, carece de eficacia en la opinión y el sentimiento de la mayoría de la población.

No puedo concluir estas notas sin referirme a las consecuencias para nosotros de la muy probable victoria del peronismo en las elecciones generales que se celebrarán en Argentina en octubre de este año. La principal de ellas es que, en el mejor de los casos, el Estado argentino cambiará su activa y militante actitud y acción a favor de la restitución del orden constitucional en Venezuela por la de no injerencia, actitud similar a la postura mexicana y con los matices del caso a la uruguaya.

Así es el pulso de las superpotencias en la crisis política de Venezuela por David Placer – ALnavío – 31 de Julio 2019

La crisis venezolana ha dejado de ser un problema interno para convertirse en un asunto de difícil resolución que depende de un complejo tejido de intereses. Así están enfrascadas las superpotencias en la salida a la crisis.

China y Rusia no facilitarán una salida de Maduro si eso significa una victoria política para Trump / Foto: Miraflores
China y Rusia no facilitarán una salida de Maduro si eso significa una victoria política para Trump / Foto: Miraflores

Las cuatro superpotencias con poder de influencia sobre la crisis venezolana están enfrascadas en un complejo juego geopolítico global en el que nadie quiere perder influencia ni ventajas comerciales. Estados Unidos recrudece su posición al dar un ultimátum a Nicolás Maduro para salir con garantías, pero Rusia y China se enfrascan en sus posiciones: no aceptan injerencias externas y mantienen su apoyo al régimen madurista. ¿Y Europa? ¿Qué dice Europa?

Las posiciones en el ajedrez geopolítico dejan a Venezuela en una posición importante y estratégica en la que ninguna de las grandes potencias está dispuesta a perder.

Estados Unidos:

El gobierno de Donald Trump se ratifica en su posición dura y firme: Nicolás Maduro debe abandonar el poder. El gobierno norteamericano ha informado al círculo de confianza de Maduro que tiene pocos días para hacerlo con garantías, es decir, con la seguridad de que no será perseguido por delitos cometidos directamente por él o por su gobierno.

La Administración de Estados Unidos, que ha pedido colaboración a los altos cargos del chavismo y militares, hasta ahora no ha tenido éxitos rotundos desde que reconoció a Juan Guaidó como presidente interino. Fracasaron la insurrección y la entrada de ayuda humanitaria. El régimen se ha mantenido aferrado al poder y no parece haber grandes quiebres internos, salvo deserciones como la del general Manuel Cristopher Figuera, exdirector de Inteligencia, Sebin, de Maduro.

Las acciones diplomáticas y de mayor presión podrían seguir asfixiando al régimen de Maduro pero no hay garantías de que precipiten el fin del régimen. Estados Unidos promete más asfixia financiera hacia los altos jerarcas del chavismo, con restricciones máximas, lo que denomina la Administración Trump como “la muerte civil”. La acción militar, única opción hasta ahora no probada, sigue sobre la mesa como amenaza.

“Se nos han acercado varias personas del régimen muy preocupadas por las sanciones y por levantarlas, sobre todo cuando afectan a su familia, porque este tipo de sanciones pueden hacerse extensivas a la familia del afectado, y hay quien tiene a sus hijos en universidades norteamericanas. Así que estamos convencidos de que estas sanciones tienen un impacto real y concreto”, explicó Elliott Abrams, enviado de Estados Unidos para Venezuela, al diario ABC de España, la semana pasada.

China:

Es la superpotencia que hasta ahora ha sido menos clara en la crisis venezolana. Aunque el gobierno de Xi Jinping ha apoyado y reconocido al régimen de Maduro, no lo ha hecho con una contundencia propia de un socio seguro e incuestionable. De hecho, China se ha negado a seguir concediendo créditos al régimen de Maduro por las dudas razonables acerca de su capacidad de pago.

Pero la posición tibia del gobierno chino no supone, ni mucho menos, una esperanza para la oposición venezolana que desea un rápido final del régimen chavista. China ha manifestado que reconoce y apoya al régimen y no ha dado ninguna esperanza a Juan Guaidó.

De hecho, el embajador de Venezuela designado por el Parlamento en el Banco Interamericano de Desarrollo, BID, Ricardo Hausmann, no recibió el visado de China para acudir a su convención anual. Hausmann acusa a China de poner cláusulas leoninas secretas a los países que solicitan sus créditos para el desarrollo.

“No veo a China facilitando ninguna transición en Venezuela que favorezca los intereses de Estados Unidos ni que suponga una victoria política para el gobierno de Trump. Eso sólo sería posible si Estados Unidos negocia con China y con Rusia otras contraprestaciones en otras regiones del mundo. Venezuela es importante para China porque busca afianzar su posición en la región para garantizar recursos naturales, pero también es una posición relevante en su lucha comercial con Estados Unidos”, explica Andrés Herrera, sinólogo y asesor del gobierno de Navarra (comunidad autónoma de España) en China.

Pero el experto en asuntos comerciales chinos tampoco percibe como una posibilidad real que China intervenga en Venezuela en caso de que se produzca una intervención militar estadounidense.

“No veo a China en ese papel, porque no utiliza su ejército para esos fines. Tampoco creo que Rusia asuma un protagonismo dadas esas circunstancias, salvo el envío de brigadas no reconocidas”, explica Herrera.

China mantiene su política de no injerencia. “Respaldamos los esfuerzos del gobierno de Venezuela para mantener su soberanía, independencia y estabilidad”, explicó la portavoz de la Cancillería china, Hua Chunying, horas después de que la Asamblea Nacional proclamase a Juan Guaidó como presidente interino, en enero.

En estos momentos, Colombia, Chile y Brasil hacen esfuerzos para que China asuma un papel más activo en la superación de la crisis.

Rusia:

Se trata de la superpotencia que ha mostrado mayor apoyo explícito al régimen de Nicolás Maduro.

El vicecanciller ruso, Serguéi Ryabkov, que visitó Caracas la semana pasada, reconoció que también ha mantenido contactos con portavoces de la oposición para conocer sus valoraciones sobre la situación política venezolana.

El presidente Vladímir Putin aprobó el mes pasado los nuevos planes de la empresa estatal Rosneft para explotar dos yacimientos de gas en el Oriente de Venezuela en condiciones ventajosas que incluirían la exención de impuestos, según explicó la agencia rusa Tass. El nuevo contrato supone una clara declaración de intenciones del gobierno ruso hacia su rival estadounidense.

Rusia se mantiene en Venezuela para negociar con Estados Unidos temas de interés en Ucrania y Siria, pero difícilmente intervendría de forma activa en caso de alguna acción militar contra Maduro.

“Venezuela sólo tiene dos amigos reales: Cuba y Rusia. Es necesario mantener esas dos amistades para que Maduro sobreviva. Eso incluye entregar bienes y recursos de su país”, explicó Fernando Cutz, exmiembro del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca en una entrevista con CNN. “Rusia ha entrado en Venezuela con un costo muy bajo con el propósito de negociar otros asuntos en áreas que realmente le interesan como Ucrania o Siria”.

Rusia no parece dispuesta a involucrarse militarmente en Venezuela. No al menos de manera oficial.

El vicecanciller ruso, Serguéi Ryabkov, tras conversar con el subsecretario de Estado de EEUU para Asuntos Políticos, David Hale, aseguró la semana pasada a CNN que Rusia no tiene contingentes militares en Venezuela. “Todas las acciones de los especialistas se realizan en el marco del mantenimiento del equipo que se ha suministrado allí en virtud de contratos”, señaló.

Europa:

Hasta ahora, Europa se ha alineado con las tesis de Estados Unidos pero sin implicarse con contundencia en la investigación y sanciones a los altos jerarcas del chavismo y sus colaboradores.

La Comisión Europea y el Parlamento Europeo parecen decididos a aplicar mayores sanciones de visados y económicas a los altos jerarcas chavistas si no se alcanzan acuerdos en las negociaciones entre los equipos de Nicolás Maduro y Juan Guaidó.

“En línea con el informe de la alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, sobre las violaciones de las libertades fundamentales en Venezuela, (el Parlamento) pide un mecanismo independiente para investigar ejecuciones extrajudiciales llevadas a cabo en operaciones de seguridad”, explica la resolución del Parlamento Europeo emitida la semana pasada.

Pero casi nadie espera que la Unión Europea, con una política exterior difusa y en ocasiones contradictoria por las distintas posturas de los gobiernos nacionales que la integran, sea decisiva en el caso venezolano. Curiosamente ha sido Noruega, país que no forma parte de la Unión, la que ha enarbolado la opción de la negociación como posible salida a la crisis venezolana.

El caso Venezuela demuestra que las potencias nucleares no tienen la última palabra por Juan Carlos Zapata – ALnavío – 25 de Julio 2019

Jair Bolsonaro y Vladímir Putin se reunieron en Osaka, Japón, con motivo de la Cumbre del G-20. De ese encuentro, el presidente de Brasil salió diciendo que no quería polemizar con Putin sobre Venezuela porque el mundo sabe que son las potencias nucleares las que deciden la política en el mundo moderno.
Bolsonaro no quiso polemizar con Putin sobre el caso Venezuela / Foto: @g20org
Bolsonaro no quiso polemizar con Putin sobre el caso Venezuela / Foto: @g20org

El comentario se lo hicieron al canciller de Rusia, Serguéi Lavrov, quien viaja a Cuba y Brasil, en entrevista con Russia Today. El funcionario, uno de los hombres de mayor confianza del presidente Vladímir Putin, descartó de plano esta interpretación. En primer lugar, porque entiende que eso no fue lo que quiso decir Bolsonaro. “Que a nivel mundial los asuntos los resuelven las potencias nucleares”. En segundo lugar, porque Venezuela ha demostrado lo contrario.

El canciller ruso lo explica así: “Si todo dependiera de las potencias nucleares, quizá Estados Unidos ya hubiera logrado a sacar a Nicolás Maduro del poder”. Y Estados Unidos es la mayor potencia nuclear del mundo. Y es la potencia que está allí mismo, con influencia directa sobre América Latina.

¿En qué sentido? El canciller ruso lo explica así: “Si todo dependiera de las potencias nucleares, quizá Estados Unidos ya hubiera logrado a sacar a Nicolás Maduro del poder”. Y Estados Unidos es la mayor potencia nuclear del mundo. Y es la potencia que está allí mismo, con influencia directa sobre América Latina.

Para Lavrov, la situación “resultó más compleja”. De hecho, muchos países de la región, señaló, se oponen a una solución de fuerza, “incluso países que no están con Maduro”. Agregó que “no creo que los brasileños quieran una guerra por Venezuela aunque tengan una posición férrea respecto al gobierno actual”. Al de Maduro.

Lavrov apuntó que el derecho internacional es eficaz y la mayoría de los países de la región lo apoyan. Y Brasil, también.

‘Desgraciadamente, si Maduro no sale, Venezuela acaba en guerra’ entrevista por María Angélica Correa – El Tiempo – 28 de Junio 2019

Pérez-Maura, periodista del diario ABC, considera que división en cúpula militar generaría choques.

Pérez-Maura, periodista del diario ABC

Pérez-Maura, periodista del diario ABC.

Con el certero golpe constitucional que Juan Guaidó propinó a Nicolás Maduro en el mes de enero, Venezuela ha vislumbrado una salida del laberinto en que la hundió Hugo Chávez.

Sin embargo, el camino de regreso a la democracia está plagado de entresijos que van consumiendo los días que le quedan a Guaidó como presidente interino. Mientras el trabajo soterrado de los que la han secuestrado toma una vez más la bandera del diálogo para ganar tiempo, el país se cae a pedazos.

En una reciente columna, el periodista Ramón Pérez-Maura, adjunto al director del diario ABC de España, expresó que no comparte el entrar en propuestas mediadoras para solventar la crisis en Venezuela, con países que reconocen a Maduro, como Noruega, China, Cuba, Rusia o Irán, “porque la negociación con Maduro debe partir del principio de que él no es un presidente legítimo, él tiene que dejar el poder y debe cesar la usurpación. Solo se llegará a una solución partiendo de esas premisas”.

Pérez-Maura, en sintonía con el secretario general de la OEA, toma sus palabras cuando este afirma que: “Sobre la base de que Maduro todavía es un presidente legítimo no se van a resolver ni la crisis humanitaria, ni la crisis migratoria ni las violaciones sistemáticas de los derechos humanos. Al contrario. Se van a reforzar”.

Porque Pérez-Maura ha mantenido una posición firme que se traduce en sus escritos, y en conversación que sostuvimos cuando fue enfático al afirmar que la situación en Venezuela no va a cambiar mientras Nicolás Maduro tenga el respaldo de Rusia y China, “y tenemos múltiples señales de que ese respaldo se mantiene. Cuando China invierte en un país acaba quedándose con todo. China siempre gana”.

Y agrega: “La oposición creo que sigue muy fragmentada, pero hay un factor diferencial con lo que ocurre en cualquier otro país, que es la existencia de un presidente encargado, reconocido por medio centenar de países del mundo, por las grandes democracias, por varias grandes potencias, y eso introduce un escenario que no hemos visto nunca.

Porque hasta ahora, cuando hemos visto presidentes encargados o presidentes que no tenían el poder verdadero, generalmente era porque habían caído del poder y seguían reclamando la presidencia.

“España, después de la Guerra Civil, tuvo un gobierno en el exilio con un presidente de la república en el exilio que se instaló en México, y México reconocía a ese presidente. Los encargados suelen ser presidentes que están de salida, y aquí lo que estamos viendo es uno de entrada, que es algo que políticamente no habíamos conocido nunca, por lo que no es fácil trazar la línea ni saber qué ocurrirá.

“La política que está siguiendo Estados Unidos con la cúpula militar venezolana acabará dando resultado. No sé si tardará uno o seis meses, pero acabará dando resultado”.

Es una situación inédita en todos los sentidos, y, como usted señala, es un presidente de entrada que es legítimo. Pero, no tiene el poder de las fuerzas armadas. ¿Qué es más determinante para salir del régimen, las fuerzas armadas venezolanas o que Rusia y China le quiten el apoyo?

Necesariamente es una combinación de las dos cosas. Las fuerzas armadas son determinantes; si ellas se levantaran contra el presidente, aquello se acabaría en diez minutos. Yo creo que él –Maduro– ha seguido una política muy inteligente, manteniendo los privilegios de la cúpula militar –que es la cúpula que señala Estados Unidos–, pero, teniendo un ejército tan numeroso como el que tiene, tienen muchos oficiales de rango medio y bajo sin ninguno de los beneficios de la cúpula y que son muy conscientes de lo que ocurre en las calles del país.

Y eso es un caldero en el que se está cociendo una posible insurrección, y que le da base a cualquiera de los de la cúpula que se sienta amenazado por Estados Unidos para tener un apoyo logístico de una parte numerosa del ejército.

Ahora, como yo no conozco lo suficiente bien las interioridades de la cúpula militar venezolana para saber cómo se puede estructurar un golpe a partir de ahí, lo que sí sé es que en el mundo entero no existe ni ha existido en la historia un ejército que tenga más generales que el ejército de Venezuela. Es que hay ejércitos en el mundo que tienen menos soldados rasos que los generales que tiene Venezuela.

Rusia y China son un apoyo fundamental, y no creo que vayan a retirar su apoyo en ningún momento porque solo tienen qué perder. Aquí la izquierda española partidaria de Maduro dice que a Estados Unidos le interesa Venezuela por el petróleo, y a Rusia y a China, ¿por qué les interesa?, ¿por la pesca? No, les interesa por lo mismo. Rusia sabe que el día que cambie el régimen, difícilmente su situación va a ser la misma.

Yo afirmo que Venezuela es una pelota en un campo de fútbol entre Estados Unidos y Rusia…

No, yo no creo porque la crisis venezolana ha generado algo que no habíamos visto nunca, y es que todos los países del Grupo de Lima, que son los más relevantes de América Latina, se han puesto detrás del presidente Guaidó. Eso es algo único.

Venezuela es un objeto de deseo perverso por parte de China y de Rusia, y es un objeto de deseo democratizador por parte del hemisferio americano, con la excepción de México y de Nicaragua. Esto es algo que no había ocurrido nunca. Es que es muy relevante, cómo se ha llegado a la existencia de un presidente encargado salido de la Asamblea Nacional. 

Lo digo porque desde hace muchos años perdimos nuestra soberanía. Nuestro destino se balancea entre países que nos apoyan, con Estados Unidos a la cabeza, y regímenes que no nos quieren soltar. 

Yo creo que cualquier país que sea una dictadura puede estar sometido a esa situación, y creo que la injerencia humanitaria puede estar muy justificada, que no es necesariamente el envío de tropas y actuar militarmente. Puede ser, pero no es lo que estoy diciendo.

Injerencia humanitaria es interferir en la política de un país a través de embargos, de sanciones, de presiones políticas, de apoyo a un bando frente a otro, y creo que esa injerencia está perfectamente justificada. Porque lo que tú no puedes es jugar con la limpieza de una democracia constituida cuando lo que estás es enfrentándote a una dictadura, porque entonces gana la dictadura, siempre.

¿Y Cuba, que no la hemos mencionado?

No la hemos mencionado porque Cuba ha sido un beneficiario durante muchos años, y sigue siendo el que controla el entorno directo del presidente Maduro. Cuba sabe que, como caiga Venezuela, esta vez a ellos no los salva nadie. Ellos están ejecutando, sobre todo, los mandatos de Rusia, porque al final ellos siguen teniendo increíblemente una dependencia de Moscú; no olvidemos que Moscú ha pretendido mantener las influencias allá en donde la Unión Soviética las tuvo.

Maduro y el régimen castrista tuvieron un papel relevante en el proceso de paz de Colombia, con la inclusión de la guerrilla a la vida política. Venezuela y Colombia a la cabeza del continente son dos espacios que no los van a querer soltar.

No. Estoy seguro de que no. Creo que Venezuela está cerca de vivir una guerra civil, de unos choques sangrientos en las calles. El grado de miseria que padece la población venezolana no sé cuánto tiempo se pueda aguantar.

La miseria se aguanta más tiempo, cuanto más mísero es tu origen, por lo tanto, en Venezuela se aguantará relativamente poco tiempo porque sus clases medias han vivido en una situación de riquezas y de afluencia que en este momento no existe, salvo para una mínima, mínima cúpula militar, y un entorno mínimo del chavismo, pero la gente es consciente de cómo es su degradación, incluso en los barrio más pobres, los beneficios que obtenían antes ya no los obtienen.

El G2 cubano mantiene un sistema de torturas y de terror dentro de las filas castrenses

 

¿Por qué dice guerra civil?

Creo en el riesgo de guerra cuando llegas a esta situación, cuando todo cambia a peor, y aun así el presidente se mantiene atado, y su pequeño entorno se mantiene atado a él. Eso no se puede aguantar. Si él no sale, acaba en guerra.

Entre 2018 – 2019 es cuando más detenciones y desapariciones de militares se han producido.

¿Por qué será?

También el G2 cubano mantiene un sistema de torturas y de terror dentro de las filas castrenses. Hay mucho miedo. ¿Podría ser que el régimen esté buscando una guerra civil? 

No, el régimen no lo está buscando.

El régimen castrista es perverso y lo ha demostrado en Venezuela. ¿Qué opina de la posición del gobierno español? 

La posición del gobierno español es absolutamente lamentable. El gobierno español, este gobierno español, ha intentado en todo momento dar amparo al presidente Maduro. Su compañero de filas, José Luis Rodríguez Zapatero, se presentó como un mediador y quedó demostrado que estaba alineado con una de las partes. Todos los intentos de mediación tenían como objetivos buscar fórmulas para prolongar la estadía de Maduro en la presidencia.

Y el gobierno español acabó sumándose al reconocimiento de Guaidó porque había un verdadero clamor nacional, porque no lo podía evitar, porque habría dejado absolutamente marginado al presidente en España, con un coste importante para su popularidad. Dicho esto, la palabra fue muy bonita pero después nada hizo, nada más, no ha vuelto a apoyar en nada a la oposición, y al embajador del presidente Guaidó prácticamente ni lo han reconocido, y en cambio se sigue teniendo un trato fluido y cordial con el embajador del presidente Maduro.

Creo que Venezuela está cerca de vivir una guerra civil, de unos choques sangrientos en las calles

 

¿Por qué?

Por razones ideológicas.

¿Y Podemos?

Como es lógico, sigue apoyando a Maduro porque son los alumnos del chavismo. Podemos ha sido financiado por Venezuela y por Irán, que es el otro aliado. Entonces, esa relación va a exigir como condición, entre un futuro acuerdo entre el Psoe y Podemos, el que se deje a Venezuela tranquila y a Maduro tranquilo.

Ni Chávez fue socialista ni Maduro es socialista. Han sido comunistas. 
Y Podemos también. Podemos es comunista.

Entre Teheran y Caracas por Fernando Mires – Blog Polis – 16 de Junio 2019

Entre Caracas y Teheran hay muchas horas de vuelo. Pero si medimos usando vectores políticos hay entre ambas capitales ciertas cercanías. Lo hemos podido advertir recientemente. La decisión de los EEUU de emparejar sus posiciones frente al régimen de Maduro con el Grupo de Lima y la Comisión Europea revelan que por el momento EEUU no está interesado en una intervención directa en el país sudamericano. Quizás nunca lo estuvo.
Cuando más la atención de los EEUU – en contra de lo que imaginan los grupos ultras de la oposición venezolana- figuraba en un cuarto lugar de su agenda internacional. En tercer lugar el muro anti-México, promesa sagrada de la campaña electoral. En segundo lugar el potencial conflicto que aún mantiene con su enemigo atómico número dos, la Corea de Kim Jong Un. Y, por supuesto, en un primerísimo lugar, el conflicto de alta intensidad desatado por el gobierno de Trump en contra de su enemigo atómico número uno: el Irán de los ayatolahs.
EEUU a pesar de todo su poderío no puede atender a esos cuatro frentes a la vez. Su gobierno decidió entonces deshacerse de los tres fardos menos pesados. El conflicto con Corea es aún latente, pero se arreglará a su debido tiempo negociado con China. El tema del muro lo dilató Trump provisionalmente gracias a un acuerdo “chimbo” al que se prestó López Obrador. El tema Venezuela le fue facilitado por la propia oposición venezolana al haber sido probado – ese ominoso 30-A – que no hay medios fácticos para poner fin a la llamada usurpación. Solo quedan los medios políticos y así lo entendió Abrams mucho más claro que Pompeo, aconsejando a la oposición transitar por el único camino que tiene frente a sí: el democrático- electoral, contando para el efecto con todo el apoyo de la CI, que no es poco. Esa vía encajonaría a Maduro en su contradicción más esencial. ¿Qué país del mundo podría estar en contra de elecciones libres aparte de Cuba y tal vez Nicaragua? Incluso Rusia, bajo ciertas condiciones, apoyaría esa alternativa. Lo último depende, por cierto, de la dimensión que asuma el conflicto de los conflictos: el de Washington con Teheran.
Dificil es predecirlo y decirlo. Por el momento asoman tres alternativas. La primera es el método preferido por Trump – podríamos llamarla “alternativa coreana“ -. Consiste en elevar al máximo la intensidad del conflicto hasta el punto que a su adversario no le quede otra vía sino ceder. Pero ese método solo puede resultar sobre la base de que los ayatolahs piensen parecido a los coreanos y chinos, lo que no parece ser el caso, pues entre los iraníes priman conceptos como el martirologio, el honor y desde el punto de vista más político, la necesidad de no aparecer humillados en el espacio islámico frente al poder norteamericano. Irán, y esa es la diferencia con la aislada Corea del Norte, cultiva pretensiones hegemónicas en el Medio Oriente. Y aquí aparecería una segunda alternativa a la que llamaremos “tipo Irak“. Es la de la operación quirúrgicasegún la jerga de los politólogos. Fácil de realizar, difícil de mantener. El caso de Irak está muy vivo. Bush eliminó rápidamente a Husein y sus tropas. El nido de terroristas en que después se convirtió Irak todavía nadie no lo puede controlar. Sin embargo el testarudo John Bolton parece decidido a probar esa alternativa.
La tercera alternativa es que los EEUU se embarquen en una guerra de representación sobre la base de un eje estratégico conformado por Israel, Arabia Saudita y los Emiratos en contra de otro eje formado por Irán, el chiísmo mayoritario de Irak y desde más atrás Rusia e incluso China. Puede ser posible: Israel tiene un interés prioritario en destruir Irán pues así se constituiría en el único poder atómico de la región y de paso las ramificaciones terroristas tipo Hezbolah quedarían aisladas. Los saudis y los Emiratos a su vez, ejercerían control sobre el estratégico estrecho de Ormuz (donde según Trumptuvieron lugar los “atentados” acuáticos de Irán) y se apoderarían definitivamente del Yemen. No por último, desde el punto de vista “religioso“, el sunismo se convertiría en la confesión hegemónica de la región. Pero que nadie se engañe. La que recién asoma sería, bajo esa tercera alternativa, una guerra semi-mundial. Todo el Medio Oriente ardería bajo fuego y la milenaria cultura persa sería convertida en un Vietnam Islámico. Un infierno.
Si se imponen las alternativas segunda y tercera el gran perdedor sería sin duda Europa. No solo por las cuantiosas inversiones que casi todos sus países mantienen con la teocracia iraní, sino sobre todo por la gigantesca ola migratoria que desataría un conflicto bélico de esas magnitudes, una al lado de la cual la que provocó Putin en Siria sería una bagatela. Lo suficiente para desestabilizar a la UE definitivamente. Paradojalmente, gane o pierda, Putin emergería así como el gran vencedor. Si gana, se convertiría en protector internacional del mundo islámico chií. Si pierde, toda la frágil arquitectura política europea se vendría al suelo.
¿Y Caracas? Al lado del panorama erigido sobre la geopolítica mundial, los intentos de la fracción extremista comandada por el trío Machado, Ledezma, Arria, presionando a Guaidó para que abandone la vía del diálogo y exija una intervención militar, aparecen – por decir lo menos- como grotescos. Visto así, la primera necesidad para la oposición venezolana es deshacerse de una vez por todas de ese estéril extremismo que ha llevado atado como un pesado cetáceo alrededor de su cuello a lo largo de toda su historia.
Todo indica que la única alternativa frente al poder armado de Maduro reside en la reactivación de la vía democrática, pacífica, constitucional y electoral, es decir, en un regreso a la tradición que llevó al triunfo del 6-D. Para el efecto será decisivo que el liderazgo hasta ahora puramente mesiánico de Guaidó se convierta en lo que siempre debió haber sido y no es: un liderazgo político. Y eso no solamente depende de Guaidó. Depende en primera línea de los partidos y organizaciones civiles que lo acompañan. Toda otra vía conduce, definitivamente, a un callejón sin salida.

Entra Suecia, sale Noruega por Alexis Rosas – Noticias Sigatoka Venezuela – 14 de Junio 2019

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En estos escritos de medianoche hemos venido insistiendo en que la crisis venezolana tendrá su final por un arreglo de Trump y Putin que, quieras que no, son los que pueden desenredar esta trama macabra urdida por el chavismo desde el comienzo mismo del “proceso”, como llaman a esa cosa siniestra que pretende transformar a este país en una segunda Cuba desolada, huérfana de caricias, surcada por cicatrices en los cuatro puntos cardinales.
Decíamos que este caso era muy parecido al de la crisis de los misiles del 62 cuando Estados Unidos y la URSS tuvieron que resolver en paz el caso cubano. Que las superpotencias no tienen sentimientos, pues solo las mueven los intereses. _Business is business_ Y ayer el diario ABC de Madrid publicó un reportaje calzado con la firma de Emili J. Blasco, un periodista que parece tener informantes fieles _Semper fi_ en el Departamento de Estado, donde este anuncia que se está aplicando un nuevo plan sobre Venezuela para llevar a las partes inexorablemente a unas elecciones presidenciales, cosa con la cual está de acuerdo Vladimir Putin. Todo eso con la anuencia de muchos países involucrados. De ahí que Trump ordenara a sus halcones bajar la velocidad del vuelo y aterrizar en la conveniencia de resolver las cosas sin disparar un tiro. Y por eso Trump dijo con vehemencia el miércoles que los rusos sí salieron de nuestro país y que el tiempo le daría la razón.

Blasco es un tipo que conoce tan bien el “caso venezolano” que el año pasado escribió un libro sobre el mismo, pues fue el periodista que informó verazmente sobre la enfermedad de Chavez y lo ineluctable de su proceso. A quienes seguíamos sus interesantes trabajos de entonces no se nos escapaba que las biopsias del presidente venezolano eran enviadas por los cubanos a un hospital de Boston y en Estados Unidos no hay forma de esconderle información al FBI o a la CIA, así que era fácil colegir que en ese momento los gringos, interesados en filtrar los resultados de esos exámenes de laboratorio, les dieran la noticia a algunos reporteros para que la gente estuviera en cuenta de que su némesis tenía un pie en el otro lado y por lo tanto no representaba una amenaza, lejos de imaginar como estaban de que la segunda parte era peor, aunque ya debían saber que nunca segundas partes fueron buenas.

Bien, aunque no lo dice específicamente, ABC asoma que Trump ha acordado con Putin dejar en paz el área de influencia rusa, lo que nos lleva a pensar que Putin ha acordado con Trump dejar en paz el área de influencia gringa, es decir Venezuela. Entonces, dice Blasco, se planifica sobre la base de elecciones presidenciales y, tal vez, elecciones de Asamblea Nacional. Porque, hasta ahora, si bien es cierto que Juan Guaidó no ha podido con Maduro, también es cierto que Maduro no ha podido con Guaidó, y eso indica que es Guaidó el que va bien, muy bien, pues en apenas seis meses ha logrado lo que otros líderes opositores no pudieron en 20 años pesarosos, aunque haya quien diga que _veinte años no es nada, que febril la mirada errante en las sombras te busca y te nombra.._

Coincidencialmente este jueves la Associated Press (AP) informaba que en Suecia hay conversaciones entre el representante de la Unión Europea, Enrique Iglesias, el Vaticano, Cuba y la ONU, a los que se les unirán Rusia y Estados Unidos. En Mérida, Guaidó confirmó que las conversaciones se trasladaron de Noruega a Suecia y yo quiero saber qué carajo van a decir ahora los profetas del desastre que decían sin pudor alguno que Guaidó y los suyos se habían vendido porque Noruega era un país que apoyaba a Maduro. Bien, pues, Suecia apoya a Guaidó y quizás por eso una fuente del gobierno venezolano – dice la AP- consideraba estas reuniones como “una pérdida de tiempo porque solo asistían diplomáticos de bajo nivel”.

Guaidó, quien tiene 56% de aceptación en la última encuesta de Datanalisis, dijo que va a haber elecciones “cuando salga el usurpador”, y Maduro (apenas 10% en la misma encuesta), a quien tanto le gusta predicar acerca de lo maravilloso que es el diálogo, no ha dicho ni pío, lo cual es muy sintomático.

Para los que preguntan qué hace Guaidó por todo el país, ahí tienen la respuesta: está en campaña porque lo que viene es eso, mis amigos, una campaña electoral supervisada por la comunidad internacional, con un CNE renovado. Maduro, encerrado entre las cuatro paredes de su gobierno fracasado, no tendrá más opción que acatar lo que decidan los rusos. Y los cubanos también, no faltaba más. Entonces, a usted y a mi no nos queda otra que decidir si nos montamos en este tren oportuno o nos quedamos en el desierto predicándole al viento, a la nada, porque la vida es así: mientras unos luchan contra los que agreden, buscando la solución a esta crisis agobiante, otros, que se creen más sabios que Einstein, no hacen más que joder porque todo les hiede.
_Yo adivino el parpadeo de las luces que a lo lejos van marcando mi retorno…_
¡Qué vaina!, ¿no?

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