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La guerra del gas por Celina Carquez – Crónica Uno – 26 de Julio 2020

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Capítulo I

La escasez nuestra de cada día

Muchas familias en todo el país han recurrido a la leña, kerosén o cocinas eléctricas para poder preparar sus alimentos. Además, hay un déficit de 12 millones de cilindros de GLP y la falta del hidrocarburo alcanza 60%. 10 kilos de este carburante cuesta en el mercado internacional $15 y el precio fijado en los distintos estados oscila entre $0,10 y $1.

Caracas. Luisa Mariño es empleada doméstica, pero con la pandemia de la COVID-19 se quedó sin trabajo. Vive en el barrio Costa Arriba, vía Caripito, en Maturín, estado Monagas. Desde hace más de dos meses no tiene gas de bombona y debe cocinar con leña, una práctica que solo le genera quebraderos de cabeza.

“Gracias a Dios tenemos morichales cerca, caminamos como 20 minutos para buscar la leña, también agarramos de los árboles cerca de nuestros vecinos, que guardan para ellos y nos regalan un poco. Cocino en un patio, que no está tan cerca de la casa, y aun así la casa se me llena de humo”.

leña por alimento/ edad media
Foto referencial: José Núñez.

Aunque Mariño tiene una bombona de gas de 10 kilogramos, el Consejo Comunal no les ha notificado cuándo vendrá el camión de Pdvsa Gas Comunal para despacharles el servicio. Mientras, tiene que aguantarse la piquiña en los ojos, las manos y la ropa ennegrecida por el humo, y encerrar a su hijo en un cuarto porque el humo que desprende la leña le produce ataques de asma.

Ella es una de las personas que compone 4 % de la población que tiene que cocinar con leña, kerosén o cocina eléctrica ante la aguda escasez de bombonas de Gas Licuado del Petróleo (GLP) que suministra Pdvsa Gas Comunal. 89 % del consumo de gas del país es a través de bombonas GLP y solo 7 % recibe gas (metano) directo en sus residencias, de acuerdo con datos de Antero Alvarado, profesor del Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA) y director regional para Venezuela de la firma Gas Energy Latin America.

la guerra del gas

Mariño relata que si la leña está buena, la comida la hace en media hora, y que usa dos ollitas sólo para eso porque se van agrietando, ennegrecen y se les abren agujeros.

Mi hijo es asmático y el humo le hace daño; se cansa demasiado, luego hay que comprarle medicamentos y no hay dinero para eso. Esto nos afecta en todos los sentidos. Así no se puede vivir, resume con tristeza.

¿Cuándo empezó la escasez?

Aunque Venezuela es el octavo país del mundo con reservas probadas de gas natural —cuenta con 5740 miles de millones de pies cúbicos—, según la Agencia Internacional de la Energía (IEA), no puede satisfacer el consumo interno de GLP en el país y constantemente falla este servicio público.

La escasez de este carburante es de vieja data, sin embargo, en los últimos años se ha acentuado. Se agravó cuando en 2007 el Estado venezolano decidió expropiar a las dos empresas productoras más importantes de GLP en el país: Tropigas y Vengas, rememora Iván Freites, secretario general del Sindicato de Trabajadores Petroleros y Gasíferos del estado Falcón (Sutpgef).

De acuerdo con Petróleos de Venezuela (Pdvsa) para ese año, el sector estaba conformado por 38 empresas operando en 82 plantas de llenado, 278 distribuidores al detal, 107 subdistribuidores y 15 empresas proveedoras de insumos y servicios.

Por instrucciones del fallecido presidente Hugo Chávez, el 27 de noviembre de 2007 se crea la filial  Pdvsa Gas Comunal, adscrita a Pdvsa. A la fecha, la empresa tiene 100 % del control de la distribución de GLP de forma directa, y quedan algunas pequeñas empresas en Anzoátegui, Carabobo y Miranda que sólo distribuyen el GLP. Además, el transporte, el almacenamiento y el llenado de GLP para los sectores comercial/industrial y doméstico son manejados también en su totalidad por Pdvsa Gas Comunal.

Una fuente del sector, que pidió mantener su nombre en reserva, afirmó que la escasez de GLP “se origina desde la producción pues en el país hay gas, el punto es que la infraestructura para procesar y distribuir el gas no funciona; por ejemplo, la planta de fraccionamiento de Jose, donde se produce actualmente todo el GLP del país, tiene múltiples problemas técnicos: turbinas, compresores y trenes dañados, etc. Venezuela producía 160.000 barriles diarios de gas metano, el que llega vía directa. Pdvsa producía tres millones de barriles de petróleo y se extraía el gas. Fuimos exportadores de propano, con lo que se produce el GLP. Desde el 2009 o 2010 empezamos a importarlo”.

Eudis Girot, director ejecutivo de la Federación Unitaria de Trabajadores Petroleros de Venezuela (Futpv), indicó que Venezuela tenía capacidad para producir 72.000 barriles diarios (Mbd) de GLP. “Éramos autosuficientes y nos quedaban 22 Mbd para tenerlos almacenados. Llegamos hasta ser exportadores de GLP”. Puntualizó que hoy en día la demanda diaria es de 44 Mbd y sólo se producen 20 Mbd de GLP.

Durante varios años Pdvsa importó gas propano. Pero la importación ya no es una opción debido a las sanciones petroleras al gobierno de Venezuela por parte del Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Estas medidas incluyen sanciones a compañías extranjeras que vendan combustible al país, excepto diesel. Por eso ahora la escasez del GLP es de 60 %.  “Venezuela se va a quedar sin gas doméstico para cocinar, la situación es crítica”, alertó Girot.

Sin bombonas

Carlos Rodríguez no podía salir de su asombro cuando le llegó la noticia un sábado por la mañana el pasado mes de febrero. El abogado, quien reside en el callejón Machado de El Paraíso, se enteró tempranito de que las tres bombonas que había dejado en la quinta del famoso cantante de salsa Oscar D’León habían sido robadas. En realidad, fueron cuatro las bombonas sustraídas: tres de su propiedad, y una del vigilante de la casa.

“Por donde vivo no hay ningún punto de distribución de gas porque no hay comunas ni urbanismos del Gobierno. Un día logré comprar a un camión de Pdvsa que iba al Club de la Guardia Nacional (GN), convencí al chofer de que me vendiera. Me dijo que me podía guardar unas bombonas, pues era un distribuidor especial para la GN”, recordó.

Machado dejó las bombonas en la quinta del cantante un viernes, y cuando se despertó el sábado en la mañana, un señor le dijo que lo estaban buscando para avisarle que se las habían robado. “Unos muchachos vieron en el estacionamiento las cuatro bombonas. Eso lo supimos después con los vecinos. Un motorizado amigo nos dijo que luego las vendieron en la Cota 905. Me costó mucho reponer esas bombonas. Conseguí una por 300.000 bolívares con todo y gas de 10 kilos. En los barrios las marcan y las amarran. Ahora tengo una prestada y la otra que compré”, puntualizó. Las bombonas son un bien muy preciado y también se las roban en las comunidades más carenciadas.

El sindicalista Freites advirtió que en el país hay un déficit de 12 millones de bombonas; es decir, sólo circulan a lo largo y ancho del territorio tres millones de cilindros en buenas condiciones (20 % del total).

Muchas de las bombonas que existen tienen múltiples problemas, como daños en la válvula de seguridad que se acopla en una tubería que va a la cocina; corrosión y óxido generalizado en las bombonas metálicas; daños en la base de la bombona, que es lo que le proporciona estabilidad a la misma. Además, cada cuatro o cinco años se les debe realizar la prueba hidrostática de presión de la válvula (PH), y cada revisión queda reflejada en la chapa exterior de la bombona. La vida útil de una bombona es de 10 años.

Fuentes de Pdvsa Gas Comunal, que pidieron mantener su nombre en resguardo, aseguraron que 80 % de las bombonas incumplen las especificaciones técnicas establecidas en las normas de la Comisión Venezolana de Normas Industriales (Covenin) y que la PH no se hace desde hace años. “En 2009 tocaba hacer una revisión que no se hizo”, dijeron.

Había tres empresas certificadas privadas para hacer las PH, una en Yaritagua, (Yaracuy); Maracay (Aragua) y Zulia. Pero cerraron porque el Gobierno no les envió más nunca bombonas. De acuerdo con la Resolución 290 del Ministerio para el Petróleo todas las plantas de llenado tienen que contar con una cantidad adicional de bombonas (stock) para reemplazar las que estén en mal estado, ese protocolo de manejo de cilindros de retorno no se está cumpliendo, por eso hay tantos accidentes domésticos, alertó la fuente.

Opacidad oficial

Desde que se estatizó la distribución, venta y comercialización del gas, el Estado ha realizado distintas operaciones para comprar cilindros de GLP para paliar el déficit. Las primeras que vinieron, de acuerdo con fuentes de la industria, eran de Ucrania y Portugal.

También se compraron 1,2 millones de cilindros de plástico polietileno a la empresa noruega Hexagon Ragasco entre 2007 y 2010, cuando Pdvsa era dirigida por Rafael Ramírez, también titular de la entonces cartera de Petróleo y Minería.

En el país solo hay una empresa que fabrica bombonas de plástico polietileno, se llama Gavenplast y está ubicada en el Zulia. Aunque tiene una capacidad instalada para fabricar 500.000 bombonas al año, se desconoce cuál es su producción. Esta empresa fue noticia recientemente, porque el gobernador de la entidad, Omar Prieto, les compró —según la prensa de la región—, 10.000 bombonas por un monto de $600.000 ($60 por cada bombona) y les pagó con petros que no han podido cambiar. La empresa declinó hacer comentarios para este reportaje.

Además, la ONG Transparencia Internacional, capítulo Venezuela recoge en su informe “Casos de Estudio. Sector Hidrocarburos” de 2018, que existe un “contrabando de bombonas hacia Colombia, donde los responsables reciben en ese país un pago muy elevado en comparación con el precio regulado de las mismas en Venezuela, establecido por el Ministerio del Poder Popular del Petróleo”.

Control militar, control Clap

Ángel Cacique es docente y vive en la calle Real de Altavista en Catia. Cuenta que el camión de Pdvsa pasaba cada 15 o 20 días y se llevaba las bombonas vacías y luego en la tarde las traía llenas. El consejo comunal avisaba el día anterior y se les cancelaba el monto de las bombonas más una contribución para el chofer. Podían cambiar varias bombonas. Con la llegada de la COVID-19 todo cambió. Ahora las bombonas las manejan quienes entregan las cajas y bolsas Clap.

Nosotros votamos por los consejos comunales y ganamos 60/40. Ahora quienes entregan los Clap son todos del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Mi código es el 036, pues por cada código se asigna una bombona de 10 kg; la de 43 kg se vende cada 45 o 60 días. Antes podía ir a otro consejo comunal y me la cambiaban, ahora no puedo llevarla sino al mío. Cada camión tiene una ruta específica y no puede variar; viene con 383 bombonas porque son 383 códigos. Es casi un control militar: puede haber bombonas de menos, pero no de más, detalló. Todo el operativo es coordinado junto con la Alcaldía de Caracas y es el concejal del circuito quien autoriza los cupos.

Aunado a los problemas de producción, el GLP tampoco llega a las comunidades porque cada vez es más difícil transportarlo. En el sector Francisca Duarte, ubicado en la invasión 25 de marzo, en San Félix (Bolívar), tienen más de siete meses sin gas.

De acuerdo con datos de Pdvsa Gas Comunal, para 2016 la flota de transporte estaba compuesta por 434 chutos, 327 cisternas, 1990 camiones para el despacho de bombonas y granel (consiste en el llenado de los tanques estacionarios ubicados en los edificios y comercios) y tres barcos propiedad de terceros que son alquilados por Pdvsa Gas Comunal.

Trabajadores de la industria, cuyos nombres se encuentran en reserva por temor a represalias, denunciaron que 50 % de esta flota está inoperativa por falta de repuestos e insumos como cauchos y baterías; problemas con los frenos y tren delantero; tensores de correas de sistema de enfriamiento deteriorados; pin de enganche de la cisterna dañado, entre otros. Hoy en día solo un barco hace tránsito marítimo de GLP en el país (cabotaje).

El bachaqueo del gas

Hasta hace alrededor de un año, los choferes de Pdvsa Gas Comunal vendían con mayor facilidad y discrecionalidad las bombonas en las comunidades. De hecho, quien no podía hacer la cola o tenía problemas para que el consejo comunal se las vendiera, podía comprarlas “bachaqueadas” a los choferes o en la avenida Morán, en Catia. Ahora eso no es tan sencillo, y los cilindros también pueden adquirirse a través de la web Mercado Libre.

Eso cuenta Jacqueline Lara, una costurera que reside en Antímano, que tiene más de tres meses sin gas y cocina una parte de la comida a leña y otra con bombona. En las mañanas prepara las arepas y el café con gas, y el almuerzo y cena con leña. El cilindro lo compró bachaqueado en la Morán por $8, pues ahora sólo aceptan el pago en dólares. Con mucho esfuerzo reunieron el dinero y le compraron los billetes al señor de la bodega donde vive, quien les hizo el favor, porque necesitaban el gas.

Como los revendedores ya no están a la vista, quien quiera comprar bachaqueado, cuenta Lara, debe preguntar en los comercios aledaños dónde están los vendedores de gas; todo transcurre rápidamente para evitar ser vistos. Aparte de los $8 de la bombona, Lara debe pagar un mototaxi para llegar desde Antímano a Catia, que le sale en $3. El motorizado sí acepta bolívares, pago móvil y dólares. Una bombona de 10 kg comprada al consejo comunal le cuesta 30.000 bolívares, es decir, $0,14; la de 18 kg, 50.000 bolívares o $0,23 y la de 43 kg sale en 100.000 bolívares o $0,46, calculado a la tasa de cambio del Banco Central de Venezuela de 214.000 bolívares por dólar para el 9 de julio.

Marco Antonio Ponce, director del Observatorio Venezolano de Conflictividad Social, afirmó que sólo en el mes de mayo de este año, hubo 150 protestas por fallas en el suministro de gas en todo el país de un total de 1047 protestas por deficiencias en los servicios públicos. Las manifestaciones, realizadas en plena pandemia, consisten en el cierre de calles con las bombonas vacías, y son reprimidas por los cuerpos de seguridad del Estado.

Cada vez el índice de protestas por falta de gas es más alto, obviamente hay un déficit y desde que se centralizó la venta de gas por parte de Pdvsa Gas Comunal, lo caótico de la industria se resume allí. Se usa como un mecanismo de control social: a las comunidades que protestan no les venden bombonas, y también pasa que los consejos comunales no les venden a los opositores. Hay mucha corrupción en la venta de gas, aseguró.

El gas como negocio

A mediados del 2019, el mandatario Nicolás Maduro cedió la distribución del GLP a los gobernadores de los 23 estados del país, quienes ahora se encargan de suministrar el hidrocarburo a las comunidades a través de los consejos comunales, los vendedores de los Clap y las Empresas de Propiedad Social Directa Comunal (Epsdc). En cada estado funciona un modelo diferente y las tarifas también varían. Las gobernaciones reciben el gas a precio cero; es decir, ese gas no se factura y el precio está subsidiado, a pesar de que en las entidades están aumentándolos.

En Carabobo, el gobernador Rafael Lacava creó la empresa GasDrácula al tiempo que despidió a la mitad de la nómina de Pdvsa Gas Comunal en la entidad. En Monagas, donde se encuentra la mayor producción gasífera del país, la gobernadora Yelitza Santaella admitió en su programa radial que existen fallas en la distribución y las atribuyó a las sanciones impuestas por Estados Unidos. Aunque aumentó el precio de GLP durante el confinamiento, luego suspendió la medida.

La situación no es muy diferente en el estado Sucre; en plena cuarentena, el gobernador Edwin Rojas aprobó el aumento de las tarifas del gas doméstico hasta en 230 %. Igual sucede en el resto del país, precios bajos pero escasez de gas, y quien quiera este carburante debe comprarlo bachaqueado. En Táchira, donde hay un floreciente mercado negro y el gas se desvía a Colombia, la empresa Gas Táchira anunció que venderá GLP para sectores “no vulnerables” en Bs. 27.000 el litro. O sea, una bombona de gas de 10 kg saldría en Bs. 270.000; en dólares al cambio del BCV saldría en $1,26. Mientras que en el mercado negro cuesta $11.

En las redes no falta quien se queje de los precios del gas, al tiempo que el presidente de Pdvsa Gas Comunal, Frank Coello, insta a la población a no comprar gas bachaqueado.

Mientras, el profesor Cacique, residente de Catia, resume la crisis de las bombonas GLP así:

Con la escasez de la gasolina al inicio de la cuarentena, aprendimos: mientras más control hay, sabemos que habrá racionamiento.

Ciudadano en la calle con bombonas de gas. Foto: Crónica.Uno.

Capítulo II

Una industria a mitad de camino

Pdvsa Gas Comunal nunca fue concebida como una empresa para generar ganancias. El Gas Licuado del Petróleo que distribuye está subsidiado por el Estado, y no hay recursos para importar este carburante. La única planta de fraccionamiento de gas que queda en el país trabaja a 50 % de su capacidad, debido a fallas de mantenimiento y desinversión. Ante la escasez de bombonas, la ciudadanía recurre a métodos rudimentarios para cocinar sus alimentos

Caracas. Adriana Curra es una ama de casa que vive en el barrio José Félix Ribas, en Petare, y prepara su comida con una cocinita eléctrica, porque desde febrero no llega el gas de bombona. Y eso que en junio el consejo comunal les cobró Bs. 80.000 por un cilindro de 10 kilogramos. Casi todo el 2019 a Curra le tocó madrugar para poder tener gas, se paraba a las 3:00 a. m., hacía su cola y se llevaba con seguridad su cilindro cuando el camión de Pdvsa Gas Comunal pasaba con las 100 bombonas para su calle.

Madrugábamos, es verdad, pero nadie se quedaba sin servicio. Entregábamos el vacío y nos las cambiaban por las llenas. Todo organizado, se pagaba en efectivo. Pero eso cambió cuando el consejo comunal tomó el control a partir de noviembre del año pasado, recordó.

De la escasez no se salvan ni en Anzoátegui, donde está el Complejo Petroquímico Criogénico José Antonio Anzoátegui, mejor conocido como el Criogénico de Jose, en el que se produce todo el GLP del país, con el cual se llenan las bombonas. En la zona norte de esa entidad, los conjuntos residenciales de Barcelona ya sufren la crisis del gas.

Pedro Álvarez vive en una de las residencias ubicadas en la avenida Costanera y aseguró que desde hace dos meses el camión de Pdvsa no pasa por su edificio para llenar el tanque estacionario, también llamado tanque salchicha.

La junta de condominio envió un mensaje por WhatsApp explicando que las bombonas están al mínimo de su capacidad y que la empresa que les distribuye el gas informó que están en la cola pero no dio garantías de que los surtan. Esa es de las pocas empresas privadas que operan en el país, pues 90 % de la distribución está en manos de Pdvsa y sólo 10 % en todo el país son privadas. La realidad de Álvarez y Curra la vive, en mayor y menor escala, 89 % de la ciudadanía que cocina sus alimentos con GLP debido a la dramática escasez de este hidrocarburo en todo el país. A la fecha, de tres plantas de fraccionamiento de GLP que existen en Venezuela, solo la planta de Jose está funcionando y con una capacidad mermada. Las plantas de Bajo Grande y Ulé, ambas ubicadas en el Zulia, están paralizadas desde 2007.

¿Qué es y cómo se obtiene el GLP?

El gas de bombona es una mezcla de gas propano y butano que se llama Gas Licuado del Petróleo; un carburante que en el país está compuesto en una proporción de 70 % propano y 30 % butano.

Estos gases vienen del oriente del país, de las llamadas plantas de “extracción profunda” (San Joaquín, Santa Bárbara y Jusepín), y requieren un tratamiento de separación del petróleo y humedad para obtener el Líquido de Gas Natural (LGN), que es enviado en un poliducto hasta la planta de fraccionamiento que está en Jose; y ahí se obtiene el propano, butano, pentano, y otros condensados. Antes también se extraía LGN de las plantas de occidente: Tablazo I y II, Lama Líquido, Lama Proceso, Tía Juana II y III; todas paralizadas por falta de mantenimiento desde 2007.

la guerra del gas

Antero Alvarado, director regional para Venezuela de Gas Energy Latin America, explicó que la escasez del GLP está asociada a la pérdida de riqueza del gas en la zona norte de Monagas, falta de inversión en la empresa gasífera y caída de producción en el Lago de Maracaibo (Zulia) de crudo y gas asociado desde 2008.

El tema de la riqueza del gas es explicado por Alvarado del siguiente modo: cuando sale petróleo de los pozos en la zona del oriente del país, sale agua, gas asociado y petróleo. El petróleo se manda por un oleoducto; el agua por otra vía; y el gas es enviado a las plantas de extracción: San Joaquín, Santa Bárbara y Jusepín. Los Líquidos de Gas Natural (LGN) son enviados en un poliducto hasta la planta de fraccionamiento en Jose y allí se obtiene el propano, butano, pentano y demás condensados. Esos LGN se obtienen porque el gas natural es rico, y esa riqueza se va perdiendo, eso quiere decir que cada vez sale más gas con menos contenidos de líquido para producir.

La pérdida de riqueza del gas significa que cada vez hay menos componentes de propano, pentano y butano (los componentes pesados que se vuelven LGN), y eso pasa porque los pozos y yacimientos de petróleo envejecen con el tiempo; y cuando están nuevos les extraen la parte más rica. El gas va perdiendo riqueza y es necesario tomar acciones como la llamada “gerencia de los yacimientos de petróleo”.

Sin embargo, el ingeniero químico Juan Carlos Hernández, radicado en Monagas, explicó que los pozos han sido mal gerenciados porque les sacaron las fracciones más ricas de golpe, y eso debe hacerse de manera paulatina.

Se deben perforar los yacimientos de forma controlada, con orificios en la boca del pozo que mantengan la presión del gas. Pero por las necesidades del país de aumentar la producción de petróleo, comenzó un disturbio en los yacimientos. Esto sucede a lo largo de años, y ahora es que vemos las consecuencias. Los yacimientos se van agotando, es como sacarle la presión a un caucho; luego va declinando su producción, explicó.

Esto significa que disminuye la producción de gas propano y del volumen de gas rico en las plantas de fraccionamiento, sumado a que en Monagas los pozos están paralizados. Como disminuyó la producción petrolera, disminuyó la producción de gas en la misma proporción, pues el GLP está asociado a la producción de petróleo. Una fuente de la industria que pidió la reserva de su nombre explicó que 82 % del gas está asociado al crudo, y el otro 18 % es gas libre, no asociado al petróleo.

Para el mes de junio la producción de petróleo en el país era de 350.000 barriles diarios, según datos de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep). Cuando el mandatario Nicolás Maduro llegó al poder en 2013, la producción petrolera era de 2,7 millones de barriles diarios y había 80 taladros en funcionamiento. Hoy no hay ningún taladro perforando y hay sólo uno para extraer gas.

La escasez de GLP se debe a la desinversión que originó que Pdvsa no tuviese fondos para mantenimientos, y vino un deterioro progresivo de toda la infraestructura de la cadena física desde el yacimiento del pozo hasta el gas que llega a las comunidades y a las casas por vía directa, apuntó la fuente.

Joel Rivero vive en el sector El Cerrito de Petare, es trabajador social y ve diariamente el padecimiento de la ciudadanía por la escasez de las bombonas. Relató que ahora el proceso es ir a llevar el cilindro a los voceros de los consejos comunales. Atrás quedó la época en la cual los camiones les llevaban las bombonas a sus calles.

En muy pocos casos los consejos comunales son equitativos, si la persona es muy disidente no le venden la bombona. En esos casos, se busca una tercera persona para que haga la gestión. El consejo tiene una especie de centro de acopio en el sector. Aquí quien no tenga dos bombonas se las ve negras. En algunos casos hay que perseguir a los camiones, e ir a los cascos coloniales para buscar gas. La bombona vale un dólar; por transferencia es otro precio, y en efectivo también varía (sic), explicó.

De acuerdo con datos del Informe del Comisario de Petróleos de Venezuela de 2017 (no oficial), desde 2010 la producción de propano, el componente más importante para producir el GLP, ha caído de manera consecutiva, pasando de 67,10 miles de barriles diarios (Mbd) a 41,50 Mbd para 2017.

la guerra del gas

Para paliar el déficit de GLP, la estatal petrolera recurrió a la importación desde 2009, pues el consumo de este carburante era siempre mayor a la producción. Fue importado de países como Rusia, Argelia e Irán, según trabajadores de la empresa. Fuentes de la industria del gas aseguraron que en 2018, Pdvsa importó 23 Mbd, y el año pasado apenas cinco Mbd.

La planta de Jose en la desidia

La caída en la producción de propano se debe, entre otras razones, al deterioro y falta de mantenimiento de la única planta de fraccionamiento de GLP que está activa en el país: Jose.

José Bodas, secretario general de la Federación Unitaria de Trabajadores Petroleros de Venezuela (Futpv), detalló que el criogénico de Jose tiene dos fuentes: una que viene de San Joaquín-Anaco (Anzoátegui), de donde provienen los LGN y la otra, que es la extracción de crudo de petróleo en Monagas. Esas dos fuentes alimentan las plantas compresoras de gas en Jose. En 2014 había cuatro trenes para producir el GLP y demás hidrocarburos, al día de hoy funcionan dos pero a 50 % de su capacidad y la producción está por el orden de 40 %. El tren de procesamiento de gas es donde llega el GLP en estado natural, o sea en LGN. Ese tren lo que hace es procesar el LGN y produce las diferentes partículas de propano, butano, isobutano, normalbutano, pentano, hexano, metano, hetano y sus derivados. La importancia del normal funcionamiento de estos trenes radica en que cuando uno entra en mantenimiento, el otro garantiza la producción.

Detalló que también hay problemas en las líneas o gasoductos por donde se transporta el gas, y problemas en las válvulas, por ello deben bajar la producción para evitar accidentes. De hecho, a principios de mayo de este año hubo una explosión en el tanque 7 de la planta; la rotura de una tubería de 26 pulgadas que transporta gas desde Monagas hasta el criogénico y un escape de gas en la ciudad de Anaco.

En la planta de Jose hay problemas con trenes; compresores; y las torres, que es por donde entra el gas liviano. El criogénico funciona con baja temperatura y mediante la presión convierte gases en gasolina, y se sacan los otros gases por el tope de esa torre. Esa torre tiene problemas de electricidad”, detalló Bodas.

Un trabajador de la planta de fraccionamiento de Jose, que pidió no ser mencionado por temor a represalias, informó que para el 7 de julio, de cuatro trenes de proceso, solo había uno operativo y a medias.

Se despacharon 6887 barriles de propano para consumo doméstico en 15 gandolas por el llenadero en Jose. El poco despacho de gandolas se debe a que se dañó la bomba de transferencia desde los tanques refrigerados para despacho presurizado en el llenadero de camiones, su respaldo o bomba auxiliar por desidia, tiene más de 10 años con el motor dañado. Hace mucho tiempo esta bomba fue llevada a un taller externo para su reparación y no ha aparecido”, reveló.

Mari Carmen López vive en La Dolorita, Petare, relató que hasta no hace mucho debían madrugar para esperar el camión de Pdvsa Gas Comunal que abastece a su sector.

Había que salir a las cuatro de la mañana a hacer cola abajo en la entrada a esperar el camión traído por el consejo comunal, si tenías suerte y conocías a alguien, te lo podían vender; si no estabas en un listado, no te lo vendían. Tenía que recorrer 15 minutos a pie desde mi casa para llegar al centro de acopio y luego volver con mi bombona, detalló.

López es una de las ciudadanas que compone al 89 % de la población que cocina con gas GLP y que debe recurrir al uso de cocinas eléctricas, leña o kerosén ante la falta del carburante. Tan severa es la escasez que ya se formó un negocio informal alrededor de la leña, y la venden en comercios en algunos estados como Bolívar, una de las entidades más golpeadas por la falta de este hidrocarburo.

El consumo diario de GLP en el país es de 44.000 barriles diarios, mientras que la producción no supera los 20.000 barriles diarios.

Eudis Girot, director ejecutivo de la Futpv, agregó que también las plantas de extracción y compresión de gas están en malas condiciones y abandonadas. “En las plantas de Monagas: Santa Bárbara y Jusepín y en Santa Rosa y San Joaquín  (Anaco, Anzoátegui) dejaron de hacer mantenimiento y sustitución. Los equipos son obsoletos, hay turbinas paradas, de los cuatro trenes de procesamiento de gas sólo funcionan dos”, denunció.

la guerra del gas

El factor humano

El gremialista Girot también explica que otra de las razones por la cual escasea el GLP son las fallas en la distribución del gas, pues las gandolas que llegan a Jose —y viajan desde Zulia y Táchira para cargar el carburante— fueron compradas en 2010 y su vida útil ya terminó (tienen una duración de ocho años). “Esas cisternas son bombas de tiempo ambulantes, por eso hay tantos accidentes con gandolas de gas en las autopistas del país”, dijo.

Añadió que un trabajador que va del Zulia a Anzoátegui llega agotado al llenadero de gas.

Trabajan como esclavos; no tienen seguro médico, no tienen sitio donde descansar. Cuando llegan a Jose deben esperar uno o dos días para cargar el GLP, y luego poder viajar de nuevo. Ganan 400.000 bolívares a la semana. Las colas de gandolas para llenar GLP en Jose son interminables.

Y los trabajadores dentro de Jose la tienen muy difícil. De acuerdo con testimonios de los empleados, debido a la pandemia de la COVID-19 muchos no tienen cómo transportarse desde sus casas hasta la planta, y los pocos que llegan, trabajan hasta las 11:00 a. m. porque el comedor está cerrado y nadie les garantiza la comida para continuar laborando.

Pdvsa Gas Comunal nunca fue negocio

Un exdirectivo de Pdvsa Gas Comunal, que solicitó la reserva de su nombre, explicó que “históricamente Venezuela ha sido un país petrolero y el gas era un estorbo. Se han hecho campañas para buscar petróleo, pero no para buscar, producir y exportar gas. Por eso, aunque el país cuenta con la octava reserva probada de gas natural del mundo, no es una potencia gasífera. Nosotros pudiéramos ser autosuficientes”.

Añadió que la mayoría de los recursos se destinaron a la producción y refinación de crudo, y nunca hubo recursos para el gas. “¿El Estado venezolano puede en este momento desarrollar la industria del gas? No, porque se necesita el desarrollo e inversión de 200.000 millones de dólares para, al menos, volver a los niveles del año 2013”.

Alvarado, experto en gas y director regional para Venezuela de Gas Energy Latin America, enfatizó que la filial Pdvsa Gas Comunal “nunca ha sido negocio para Pdvsa. El negocio de Pdvsa es aumentar la producción de crudo, lo del gas lo hacen como labor social, nunca fue prioridad, nunca hubo regulación y se olvidaron del negocio del gas. En cualquier país del mundo ese es un negocio rentable”, afirmó.

Se desconoce cuál es la base sobre la cual Pdvsa Gas Comunal estima los costos del GLP. El artículo 12 de la Ley de Hidrocarburos Gaseosos, promulgada en 1999, reza: “El Ministerio de Energía y Minas queda facultado para determinar los precios de los hidrocarburos gaseosos desde los centros de producción y procesamiento, atendiendo principios de equidad. Los Ministerios de Energía y Minas y de la Producción y el Comercio, conjuntamente, fijarán las tarifas que se aplicarán a los consumidores finales y a los servicios que se presten de conformidad con esta Ley. El Ente Nacional del Gas elaborará las bases para el establecimiento de dichas tarifas”.

Sin embargo, durante años tanto el GLP como el gas metano —que llega vía directa a edificios y residencias a solo 7 % de la población—, ha estado subsidiado por el Estado desde que se creó Pdvsa Gas Comunal en 2007, y aunque las gobernaciones ahora se encargan de distribuir el hidrocarburo, y muchos estados han aumentado los precios, estos oscilan entre $0,10 y $1 para una bombona de 10 kg, calculada al precio del Banco Central de Venezuela al 9 de julio a Bs. 214.000 por dólar; mientras que en el mercado internacional cuesta $15.

Foto: Consejo Comunal de Altavista. Cortesía Ángel Cacique
Foto: Cortesía Puerto Gas (Anzoátegui)
Foto: Cortesía Puerto Gas (Anzoátegui)

La crisis llegó para quedarse

Para Girot, la ausencia del gas doméstico es más “terrible” que la falta de gasolina, porque el vehículo se usa para movilizarse, pero 89 % de la población usa gas doméstico en bombonas para cocinar sus alimentos.

El problema afecta a casi toda Venezuela. Por eso la gente pasa días y meses sin conseguir el hidrocarburo. Ya estamos llegando a un nivel en el cual la gente se va a las estaciones de llenado de GLP, persiguen a los camiones y hay conatos de violencia. Creo que el presidente Maduro debe decretar un estado de emergencia por el tema de la escasez de gas, advirtió.

Sobre esta crisis, Alvarado puntualizó que “Pdvsa no tiene dinero para importar GLP, entonces va distribuyendo la escasez, y ya después cómo lo hace va en función de los consejos comunales y de su afiliación política”.

Foto: Luis Morillo

Transformación energética, gas y nueva Ley de Hidrocarburos por Juan Fernández  – El Nacional – 10 de Junio 2020

Hoy todos sentimos cómo el mundo transformó drásticamente producto de la pandemia del covid-19, haciéndonos tomar conciencia del cambio como constante. Cada nuevo hito en tecnología, en medicina, en biotecnología, en nuevas fuentes de energía, inteligencia artificial, etc., y además la presión pública exigiendo un tema clave para la humanidad, como es preservar el ambiente, nos viene indicando claramente cómo hoy en día las empresas más valoradas son las tecnológicas, obligando a las empresas en sus diversos sectores “tradicionales” a transformarse, o de lo contrario desaparecerán.

El proceso de transformación que vive el mundo es evidente, esto a su vez implica el desarrollo de estrategias, planes que nos permitan estar mejor preparados para lo que viene, una realidad que nos plantea el reto de aproximar nuestro futuro.

Con la política petrolera que se ha desarrollado, sobre todo en estos últimos 20 años, basada fundamentalmente en el paradigma fiscal de la renta petrolera con un Estado empresario del sector y buscando en los precios del petróleo la solución mágica a los problemas económicos, el régimen que usurpa el destino de nuestra nación quiere condenarnos a la pobreza, la mendicidad y la destrucción de nuestros tradicionales valores como sociedad y en ese camino negarnos el futuro.

Haber convertido al país en ultradependiente del ingreso petrolero no nos ha servido como impulsor de otros sectores productivos y ha mantenido nuestro desarrollo económico anclado a los vaivenes del precio hoy aún más grave, pues no representamos nada en el mercado.

El modelo económico actual, además de perverso para el ciudadano, es insostenible. Hoy sabemos que a la economía de Venezuela no le será suficiente con el ingreso petrolero y por lo tanto se requiere un cambio de modelo económico, con base en reformas estructurales para ser competitivos, generar riqueza, y de esta manera tener un estado del bienestar para la gente e insertarnos en el siglo XXI.

En los últimos 20 años, Venezuela ha sufrido una sistemática destrucción de su economía y con ella todas las fuentes de trabajo. La industria petrolera nacional ha sido blanco selectivo de la corrupción, la ignorancia y de las peores prácticas. Los daños han sido cuantiosos y su recuperación plantea retos de gran magnitud.

En días recientes he tenido la oportunidad de participar en una reunión de la Comisión de Energía y Petróleo, conjuntamente con otro grupo de conocedores del tema. Agradezco la invitación de los diputados Elías Matta y Luis Stefanelli, así como a los demás parlamentarios, para plantear ideas sobre cómo prepararnos para los cambios en el sector petrolero, que cada día más se transforma hacia el desarrollo de un portafolio energético. Veremos en un relativo corto plazo cómo todas las empresas petroleras se mueven hacia empresas energéticas.

Sostengo que el centro del nuevo paradigma debe ser la nueva Ley Orgánica de Hidrocarburos. Hoy se hace obligatoriamente necesaria para renacer de la destrucción y recuperar la industria petrolera, desarrollándola hacia su transformación. Naturalmente, el proyecto de la nueva ley tiene áreas de mejora y es precisamente importante lograr el consenso, lo cual daría un impacto positivo a quienes observan a Venezuela como una oportunidad y crearía un elemento de confianza el futuro por venir. Actualmente, también hay una propuesta de reforma parcial de la ley actual de hidrocarburos, mucho de su contenido ya se estipula en el proyecto de la nueva ley. La integración de los dos proyectos en uno sería una excelente señal de cómo el país se pone de acuerdo por la vía del consenso.

En su exposición de motivos la nueva Ley Orgánica de Hidrocarburos elimina la participación obligatoria del Estado en las actividades, se establece el acceso abierto del sector privado en toda la infraestructura y cadena de valor del negocio. La versión actual incluye tanto las áreas de aguas arriba como de aguas abajo. Aun cuando en su contenido la exposición también reconoce cómo el sector de los hidrocarburos se transforma hacia la energía, la urgencia del país sugiere que se acelere ese proceso y este instrumento legal debe ser palanca para estimular el nuevo alcance energético.

Se crea la Agencia Venezolana de Hidrocarburos para dar mayor transparencia, siendo un ente técnico y económico para los procesos de participación del sector privado y de los entes del Estado en condiciones iguales y competitivas, para someter sus ofertas de negocio a la agencia. Es muy importante la alineación y claros el alcance entre el rector de la política petrolera el ministerio del ramo, que por cierto se reserva el área del mercado interno y las tareas de la agencia como ente.

Sin lugar a dudas, la Agencia Venezolana de Hidrocarburos es para el manejo profesional, transparente y competitivo, sin los vicios del actual sistema corrupto de la usurpación. Por último, la nueva ley deroga todo el entramado legal existente elaborado por la supuesta revolución, razón de la destrucción de la industria petrolera.

La nueva Ley Orgánica de Hidrocarburos, por ser el núcleo de la nueva arquitectura legal del sector, debe contener e incorporar, además del desarrollo de la producción de crudo, su almacenamiento, transporte, distribución y disposición en  terminales y puertos por parte del sector privado hacia las exportaciones petroleras. No obstante, un sentido más explícito de Estado como promotor del desarrollo económico interno es necesario. En función de ello, hay oportunidades por desarrollar, tanto en la  integración horizontal como en la vertical, e incluso en energías alternativas y más limpias.

Una oportunidad importante es incorporar plenamente al sector privado a la expansión de las actividades de transporte, distribución hasta los hogares y la industrialización del gas asociado y no asociado, dentro de las energías alternativas y amigables con el ambiente. Estas actividades del gas, ya con mucho retraso en su implementación, impulsarán el empleo, liberarán para la exportación líquidos que hoy se queman en el sector termoeléctrico y dejarán al talento de los emprendedores la transformación del gas natural en nuevas industrias y nuevos productos. En este sentido, el regulador deberá en conjunto con el ministerio respectivo y las variables del mercado, establecer una adecuada política de precios y tarifas que haga factible las economías de proyectos de transmisión y la esencial distribución y comercialización hasta todos los hogares, sustituyendo así direccionalmente el consumo de LPG. De esta manera, la reconstrucción del sector impulsará y hará sentir su efecto dentro del país, y permitiendo la ventaja competitiva con respecto al costo de la energía para desarrollar y recuperar otros sectores de la economía.

Un aspecto relevante lo representan los recursos financieros necesarios para la recuperación del Estado, sus instituciones y la infraestructura física. La economía pospandemia vislumbra un escenario difícil para la recuperación mundial y la competencia por recursos. La aparición descollante de la producción de petróleo proveniente de esquistos y una oferta petrolera abundante hacen suponer precios moderados prolongados, y nuestra política fiscal e impositiva deberá tomar en cuenta estas consideraciones para ser flexible, dinámica y de fácil ajuste, dotando de la rentabilidad necesaria a yacimientos maduros, nuevos descubrimientos y diversos proyectos de explotación. El núcleo fiscal de la regalía e impuestos en conjunto tendrán un rol determinante para atraer inversiones, no olvidemos que hay muchos otros países interesados en promover y atraer inversiones, casos como  Brasil, Colombia, Guyana, Ecuador. También debe considerarse como un factor, el canje (SWAP) de la deuda soberana y de Pdvsa bajo las condiciones actuales del mercado como un mecanismo para su reducción y utilizarla  parcialmente como instrumento de pago por participaciones de las oportunidades de negocio que desarrolle la agencia.

El mundo se moviliza y se transforma cada día, las nuevas tecnologías, el cambio climático y el cada vez mayor uso de energías renovables, nos hacen pensar sobre qué existirá más allá del petróleo, por lo que debemos ser visionarios y comenzar desde ya nuestro proceso de transición hacia una industria energética.

Nos esperan grandes retos, tenemos una gran responsabilidad con nuestros hijos y con la sociedad venezolana como un todo, tenemos una prioridad para poder lograr las ideas de cambio, de oportunidades, que todos en su mayoría deseamos para Venezuela. Lo primero es no sucumbir ante los obstáculos y estar  centrados en derrotar al régimen usurpador, al Estado fallido, para que salga del poder cuanto antes,

Trabajadores Petroleros advierten sobre colapso total de suministro de gas en Venezuela por Deisy Martínez – Efecto Cocuyo – 16 de Mayo 2020

“No hay gas en Pdvsa”. El alerta fue emitido por el director ejecutivo de la Federación Unitaria de Trabajadores Petroleros de Venezuela (Futpv), Eudis Girot. Denunció que la planta de fraccionamiento del criogénico José Antonio Anzoátegui que surte gas doméstico a todas las plantas de distribución del país, está  paralizada desde el jueves 14 de mayo.

Girot colgó en cuenta de Twitter un video en el que se observa una larga cola de gandolas a las puertas del complejo criogénico ubicado en Anzoátegui a la espera de surtir. Indicó que los vehículos provenientes de todo el país (Miranda, Mérida, Táchira, Delta Amacuro, entre otros) no podrán llevar gas a las plantas distribuidoras en los estados que recargan las bombonas a las comunidades que lo demandan y al comercio. El suministro de gas directo a los hogares también se verá interrumpido.

“Las plantas distribuidoras están trabajando con lo que queda de reserva, luego vendrá el colapso total porque ese gas que queda no durará mucho si se toma en cuenta que el consumo es diario. 90% de la población usa gas por bombonas o directo y no habrá forma de reponerlo”, advirtió.

Causas

El dirigente sindical explicó que la crisis en la industria petrolera viene afectando la producción del gas al estar asociados. Indicó que la planta de extracción de gas de Santa Bárbara, ubicada en Punta de Mata, estado Monagas, es una de las principales surtidoras del criogénico pero solo trabaja a 20% de su capacidad. En la misma situación se encuentran la planta de San Joaquín y Santa Rosa de Anzoátegui.

Dichas plantas envían el gas al criogénico de Jose que es donde se prepara, se procesa, se adecúa para el consumo y se llenan los tanques que surten a las gandolas que a su vez lo transportan a los centros de distribución.

“Las plantas están deterioradas por falta de mantenimiento, de repuestos, inversión, bajo suministro de aceite y déficit de personal, se ha producido un éxodo por la falta de transporte para acudir a los sitios de trabajo. Es una serie de elementos que afectan la producción de gas”,  subrayó.

Aunado a ello, se produjeron varios accidentes recientemente. En la planta de fraccionamiento de Jose  se incendió un tanque de gas propano el 9 de mayo. Días antes se produjo la ruptura de una tubería de 26 pulgadas que lleva el gas de Monagas a la planta de fraccionamiento. Girot dijo que hay una situación de escape de gas en Anaco (Anzoátegui) que también es delicada.

Rechazó que desde el gobierno y la gerencia de la industria petrolera no se tomaran a tiempo las acciones para evitar lo que calificó como una “tragedia que amenaza con ser más grave que el problema del combustible.

“En la industria lo que hay es indolencia, nunca quisieron ocuparse de los problemas. Si la gente no tiene gasolina deja de moverse en sus vehículos, pero el gas se usa para cocinar en las casas y en los comercios como panaderías y restaurantes”, acotó.

Aparte de la escasez de gasolina, el interior del país y varias zonas de Caracas se han visto afectada por la falta de gas doméstico desde hace al menos dos años. El problema se agravó con la cuarentena por el COVID-19 y ha llevado a comunidades a protestar. Cocinar a leña o usar cocinas eléctricas (si hay electricidad) se ha vuelto común.

 

95,7% de los venezolanos reportan fallas eléctricas recurrentes – El Nacional – 12 de Mayo 2020

Más de 47% de la población no tiene acceso regular al gas doméstico

fallas eléctricas

Foto: Archivo

La Comisión de Expertos de la Salud para hacer frente a la pandemia de coronavirus informó que 95,7% de los venezolanos reportó fallas recurrentes en el servicio de energía eléctrica en el país durante abril y la primera semana de mayo. Esta información se basa en los datos obtenido por medio de una encuesta.

91,7% de los encuestados indicó que en su localidad ocurren cortes frecuentes de electricidad, otro 4% reportó que las fallas de luz duran más de 24 horas, varias veces a la semana. Solo 4,3% aseguró tener suministro constante de energía.

Gas doméstico

De igual manera, se reportaron dificultades en el abastecimiento de gas doméstico.

47,2% de los encuestados aseguró no tener acceso regular al servicio de gas doméstico, otro 26,8% afirmó que la distribución en su localidad se realiza entre una y dos veces por mes. Otro 21% dijo tener servicio semanal de gas.

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🇻🇪 La falta de jabón en los centros médicos se ubica en un 70%, mientras que la carencia de gel antibacterial es 85%, según la encuesta nacional sobre el impacto de COVID-19 en Venezuela.

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🇻🇪 Más del 94,4 % de los ciudadanos reportan fallas en el servicio de transporte, por ausencia, pocas unidades y precios inaccesibles. Los estados más afectados son Amazonas, Trujillo, Cojedes, Barinas y Sucre.

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Aquí está el plan para que Venezuela vuelva a producir 3.000.000 de barriles diarios de petróleo por Juan Carlos Zapata – ALnavío – 3 de Marzo 2020

En 8 años Venezuela puede estar en condiciones de producir otra vez 3.000.000 de barriles diarios de petróleo. ¿Milagro? No. Visión. Estrategia. Trabajo. Consenso. Reglas claras de juego. Esto es lo que propone el Plan País de Juan Guaidó para poner a Venezuela en marcha una vez que se logre el cambio de régimen. ¿El cambio va? A los autores del programa de Guaidó no les cabe la menor duda de que va a ser así, y va a pasar pronto.
Juan Szabo esté al frente del Plan País en materia petrolera / Foto: ALN
Juan Szabo está al frente del Plan País en materia petrolera / Foto: ALN

Es un lujo que Juan Szabo esté al frente del Plan País en materia petrolera. Este ingeniero en petróleo fue presidente de la Corporación Venezolana de Petróleo, CVP, y vicepresidente de Producción y Exploración de la PDVSA que alcanzó el número mágico de extraer más de 3.000.000 de barriles diarios. Tiene 71 años. Pero fue el director más joven de Petróleos de Venezuela, PDVSA. Comenzó a trabajar en la Creole, que era una filial de Standard Oil –Exxon ahora-, y ello ocurrió antes de la nacionalización petrolera en 1975. Es ingeniero de campo y por eso Juan Szabo conoce el terreno que pisa. Hoy es consultor internacional.

¿Cómo volver a los 3.000.000? ¿Cómo levantar una producción petrolera que acaso llega hoy en Venezuela a 700.000 barriles diarios y con ayuda de Chevron, Gazprom, Rosneft y Repsol? ¿Cómo parar la sangría de divisas que significa importar gasolina, importar diluyentes, vender el crudo con descuentos? ¿Cómo hacer que el petróleo empuje al resto de la economía? No hay fórmula mágica. Pero Juan Szabo parte de un enunciado. Hay que volver a la eficiencia que la industria mantuvo en los años 90, antes de que Hugo Chávez llegara al poder.

-Esto no es nada extraordinario. Es ubicarse en los índices internacionales del sector.

Lo que resulta extraordinario es que en menos de una década Venezuela reaparezca en el mapa petrolero mundial. El Plan País, presentado en Madrid ante un grupo de empresarios, establece requerimientos de inversión por 120.000 millones de dólares. Esos recursos no los tiene PDVSA. Ese dinero está en el mercado internacional. Ese dinero lo tienen las multinacionales. Y la empresa privada local. Para Juan Szabo, lograr el objetivo depende de una masiva participación de compañías privadas, tanto nacionales como internacionales. Para estimularlas a que entren de lleno a operar, hay que cambiar de manera obligatoria el marco regulatorio y otorgar beneficios fiscales, y establecer reglas claras de juego.

-Si esto no se hace, la producción no va a pasar de un millón de barriles diarios. El sistema fiscal tiene que ser competitivo. No se puede rehacer el pasado. No es factible ni aconsejable. La nostalgia es mala consejera.

Y hay que estar conscientes de este reto. Porque, como se sabe, los expertos señalan que esta es la última ola, la última oportunidad para el petróleo. Según Juan Szabo, el consumo seguirá creciendo hasta 2040 y de allí en adelante se mantendrá. Hay que recordar que estamos en 2020, y la recuperación de la industria en Venezuela, se observa en un plazo de 8 años desde el momento del cambio. ¿Y cuándo ocurrirá el cambio? Esta fecha está por definirse. El gran evento está por ocurrir. Sin embargo, Szabo de algo está seguro. Venezuela no logrará nunca sacar del subsuelo todo el petróleo que tiene en reservas. Pero se puede aprovechar una buena parte de ello, tomando en cuenta que el costo de producción de un barril no pasará de los 10 dólares. “Es un costo muy competitivo”, asegura.

Para Szabo lo primero es parar el declive, el colapso de la producción. Que la producción no caiga más. En la medida que cae la producción no es sólo que hay menos ingresos en divisas sino también que hay más fuga de divisas porque hay que importar diluyentes, hay que importar gasolina, hay que importar diesel.

-Toda la gasolina y todo el diesel hoy en Venezuela son importados -dice Szabo e ironiza: La gasolina que se va por la vía de contrabando hacia Colombia y el Caribetambién es importada.

Señala que en el primer año, la perforación de pozos será baja. En el cuarto año se alcanzarán cifras de 11.000 pozos, de los cuales, 9.000 estarán en plena producción. Juan Szabo, ingeniero de pozo, aclara que la situación obliga a una masiva perforación y no por ello menos inteligente. Hay que ir a la recuperación secundaria. A la búsqueda de crudos livianos y medianos. Hay que perforar usando la mejor tecnología. Inclusive, creando trajes a la medida para cada caso. Por ejemplo, tecnología específica para el petróleo de la Faja del Orinoco y tecnología específica para el petróleo del Lago de MaracaiboEn 8 años Venezuela podría producir otra vez 3.000.000 de barriles diarios de petróleo / Foto: WC

Bajo este esquema es que en los 8 años, se llegue a los 3.000.000 de barriles diarios. De este gran volumen, 1,5 millones serán aportados por la Faja del Orinoco, con un componente de petróleo pesado y extrapesado. Los otros 1,5 millones de barriles serán crudos tradicionales del Oriente, el Occidente y la Costa Afuera de Venezuela. Por cierto, señala que en estos momentos no se está produciendo crudo liviano -convencional- que es el que se mezcla con el crudo pesado y extrapesado de la Faja del Orinoco, y de allí la importación de diluyentes de India y Rusia. Esto implica poner al día los mejoradores de los crudos de la Faja del Orinoco.

-En la medida en que aumenta la producción de petróleo aumenta también la producción de gas.

Porque está el punto del gas. Dice Szabo que afortunadamente, las reservas de gas de Costa Afuera no han sido tocadas. Y que en Venezuela hay gas para abastecer la demanda doméstica, para la industria petroquímica y para suplir a Colombia y los mercados del Caribe, entre otros, Trinidad y Tobago. En este sentido, el programa contempla acabar con el venteo de gas. La quema de gas. Se quema gas en el Oriente cuando falta gas en Occidente, dice.

-Se quema el equivalente al consumo de toda Colombia.

Los 4 pilares del plan ponen el foco en las reservas, en el personal y la tecnología, en el mercado internacional y en el financiamiento. Venezuela tiene que regresar a los mercados internacionales. Ser de nuevo un suplidor confiable y estable. El financiamiento es una aventura grande. De números grandes, como bien se dijo. De allí la necesidad de contar con la empresa privada. La producción será levantada con el personal de que se dispone. En la actualidad, PDVSA tiene en nómina alrededor de 130.000 personas, de las cuales sólo 20.000 trabajan de verdad en el esfuerzo productivo.

Un aspecto clave es la protección ambiental. Juan Szabo estuvo hace poco en las zonas petroleras del país. Sabe del desastre ecológico en la Faja del Orinoco. El paraguas ambiental es importante en el plan. Hay que cumplir con las normas internacionales. Para el mundo es una prioridad. Tanto así que se corre el riesgo de no conseguir financiamiento si no se protege el ambiente. Las empresas tampoco entran a invertir.

74% de especialistas aprueba privatización del sector energético por Erika Hidalgo López – El Estimulo – 5 de Febrero 2020

Expertos piensan que el petróleo, el gas y la electricidad deberían ser privatizados en todas sus fases, producción, transporte, distribución y comercialización

La energía en Venezuela y su destino son temas protagónicos en los últimos tiempos. Las disputas sobre cómo debe conducirse el sector conforma uno los tantos enfrentamientos, que lejos de congeniar, ahondan cada vez más la brecha política e ideológica entre el gobierno y la oposición.

Entretanto, el ejecutivo nacional busca oxígeno en medio de la peor crisis energética que ha atravesado el país. Sin éxito. Y sin planes claros.

Pero ¿qué piensan los expertos sobre el tema?

El energista, Nelson Hernández, realizó una encuesta con la idea de pulsar varios aspectos sobre lo que piensan políticos, economistas, ingenieros, periodistas y otros profesionales relacionados directa o indirectamente con el área sobre la privatización de varios sectores.

Los resultados muestran una tendencia clara. La solución a la debacle energética que atraviesa Venezuela, hoy sin respuestas, pasa necesariamente por la privatización de la triada: petróleo, gas y electricidad.

Según la consulta, 74,2% de los encuestados estima que los tres sectores deben colocarse en manos de privados para ser reflotados. Es más, una gran mayoría, sostiene que la entrega del control a privados debe incluir las cuatro fases de la cadena: producción, transporte, distribución y comercialización. La privatización es la vía clara, según las encuestas.

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En el estudio, que procesó 178 respuestas, se señala que 145 (81%) de ellas ven conveniente que la privatización petrolera abarque la etapa de producción. Mientras que 138 (77,5%) considera que también debe privatizarse la producción de gas y 138 (77,5%) la de electricidad.

En torno al transporte, 140 (78,6%) encuestados señalan que los privados también deben tener el control en materia petrolera; 140 (78,6%) estima que también el del gas y 129 (72,4%) el del sector eléctrico.

En materia de distribución 132 (74,1%) respuestas señalan que la privatización del petróleo también debe incluir este segmento del negocio. Además, 136 (76,4%) especialistas entrevistados consideran que debe hacerse lo propio con el gas y 149 (83,7%) con la electricidad.

El último eslabón de la cadena, la comercialización, muestra que 83,7% de los encuestados consideran necesario que el control del servicio eléctrico esté en manos privadas. En materia petrolera 135 (75,8%) encuestados privatizarían la comercialización y 135 (75,8%) opinan que también el gas.

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Seguridad energética, una ilusión discursiva

La investigación registra que los consultados tienen serias dudas de que Venezuela sea una potencia energética. De hecho, el 73% de las respuestas señala que no lo es. Inclusive, 35,4% no cree que Venezuela sea el primer reservorio de petróleo del planeta.

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Para mayores argumentos, la encuesta revela que 97,8% de los participantes asegura que Venezuela no tiene una política clara ni coherente y mucho menos integral en materia energética. Mientras que el 87,6% sostiene que la seguridad energética es baja.

“Las políticas energéticas en Venezuela, están al servicio del control social de la dictadura, aparte de hay un plan deliberado para la destrucción sistemática del aparato energético del país”, señaló uno de los encuestados, cuya identidad no se revela en el documento.

Otra opinión es que: “Venezuela tiene un gran potencial energético tanto en el uso de energía, mediante el consumo de materia prima fósil como hidráulica y renovable. Sin embargo, su desarrollo actual no la clasifica como potencia energética”.

Las respuestas en términos generales apuntan a que el discurso gubernamental, durante estos últimos 20 años, ha sido dirigido a la creación de un marketing que ha ubicado a Venezuela en el top como potencia energética planetaria.

Pero la realidad no tiene relación con esa venta de imagen, dicen. La caída de la producción, el deterioro generalizado de la infraestructura de extracción y refinación, la pérdida incalculable de recursos humanos, la falta de inversión en todas las áreas, y por ende de mantenimiento, así como al saqueo del que ha sido objeto cada uno de los sectores de la triada energética, evidencian que no existe ningún plan y tampoco un “país potencia”, en nada.

Precios de la gasolina sin consenso

Entre los aspectos resaltantes del sondeo, titulado “La energía en Venezuela”, sobresale el hecho de que no hay un consenso en lo atinente al precio de la gasolina. Sin embargo, priva un valor por debajo de 1 dólar por litro, y el argumento principal es porque Venezuela es una nación petrolera y el mayor reservorio de petróleo del mundo.

El 32% asegura a estar dispuesto a pagar un importe al consumo final de 0,5 centavos de dólar por litro. Mientras que 20,2% considera que podría sufragar 1 dólar. Por su parte, 13,5% de los encuestados piensa que es justo cancelar 0,1 centavos. El 11,2% estaría en disposición de cancelar un valor en torno a 0,3 centavos; 7,9% pagaría 0,2 centavos de dólar y 5,6% considera que el precio debería ser de 0,7 centavos.

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Los consultados señalan que en la actualidad es extremadamente complejo definir un precio para los combustibles. La opacidad de las cifras y la crisis de la producción impiden hacer cálculos razonables, verdaderos, reales y duraderos. Resulta absurdo pretender hacerlo, ante un cuadro de escasez, un mercado negro inclemente que se extiende a lo largo de la geografía nacional, con la excepción de la consentida Región Capital.

Otro argumento que esbozan algunos encuestados es que “el valor del litro de gasolina debe estar relacionado con el desarrollo de la producción, el poder adquisitivo del venezolano, el desarrollo y diversificación del transporte público y el cambio de paradigmas de la sociedad”.

¿Cero subsidios?

Análisis señalan además que el subsidio a los combustibles debiera eliminarse y ajustar su valor conforme a los costos de producción o al juego de la oferta y la demanda.

“Los subsidios a la energía dejan cuantiosas pérdidas al Estado y son regresivos”.

Para otros, “el precio de la gasolina no debe depender del costo de producirla. Debe estar basado en el costo de oportunidad de colocarlo en el mercado mundial”.

Otro grupo de ideas apunta a que debe definirse un precio que impida el contrabando de extracción y que sea rentable para la industria y al mismo tiempo que sea razonable para los conductores. “En Colombia el litro vale cerca de 1 dólar por lo que 0,40 centavos es un precio que puede evitar el contrabando que a los zulianos nos tiene contra la pared”.

Ideas para desarrollar la industria del gas natural en Venezuela: Adoptemos a Henry Hub por Andrés Guevara de la Vega/Antero Alvarado – ProDaVinci – 4 de Febrero 2020

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El equilibrio entre producción y consumo tiene lugar en el mercado, donde los diferentes productores se encuentran para intercambiar bienes y servicios en una contratación conjunta.

Ludwig von Mises, La Teoría del dinero y del crédito, 1912

En Venezuela hemos crecido con el petróleo en las venas al punto que, desde una temprana edad, somos conscientes del precio del petróleo. Éste se publica a diario en periódicos y se comenta en noticieros de radio y televisión. Lo seguimos de cerca porque sabemos por experiencia propia que, cuando sube el precio, la economía tiende a mejorar y cuando baja, hay que amarrarse los pantalones. En este sentido, nos atrevemos a decir que la mayoría de los venezolanos han escuchado o visto alguna vez referencias a Brent [1] o a West Texas Intermediate (WTI) [2], ambos son los precios de referencia más famosos de petróleo en el mundo.

En otras palabras, Brent y WTI son los principales marcadores del precio del petróleo alrededor del mundo, con lo cual cada petróleo que se produce en el planeta es valorado con un descuento o una prima vs. Brent WTI, dependiendo de su calidad y ubicación relativa al precio de referencia que se elija. Dos terceras partes de la oferta mundial de crudo es valorada con base en Brent. Después de BrentWTI es el marcador de precio más utilizado seguido por el crudo Dubai, Omán, Urales (de Rusia) y la canasta de referencia de la OPEP.

Sin embargo, la determinación del precio del gas natural [3] es menos conocida en Venezuela.

¿Cómo se valora el gas natural?

En el resto del mundo, el gas natural ha sido históricamente valorado en función del precio del petróleo o una canasta de derivados del petróleo como diésel y/o fuel oil. El gas, generalmente, se valora en $ por unidad de energía; por ejemplo, en $ por millones de British Thermal Units($/mmBtu). Es común ver contratos de gas con un precio calculado en $/mmBtu = X% x Brent en $/barril. Por ejemplo, en un contrato de gas con un precio del 10% x Brent, si Brent es $60/barril, entonces el gas vale $6/mmBtu (10% x $60/bbl). La “X” se conoce como pendiente o slope en ingles. De esta forma los precios se negocian y se comparan en función del slope. Por ejemplo, en el siguiente gráfico se puede observar cómo hasta el 2009 el precio del gas natural en EE. UU. (Henry Hub) y el precio del petróleo (WTI) estaban altamente correlacionados con una pendiente o slope de aproximadamente el 12% de Brent.

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Sin embargo, en la última década, los mercados regionales de gas se han desarrollado y evolucionado de forma tal que el precio del gas se desacopló del precio del petróleo y ahora el precio lo fijan la oferta y demanda regional del gas. Es así como actualmente hay tres mercados regionales dominantes y diferenciados de gas natural: el de EE. UU., donde se transa el Henry Hub [4], el europeo, donde se transan el National Balancing PointNBP [5] en el Reino Unido y Title Transfer Facility o TTF [6] en Holanda, y en Asia, donde se transa el Japan Korea Marker JKM [7]. Estos precios regionales responden a la oferta y demanda de cada región que, a su vez, dependen en gran medida del medio de transporte utilizado para mover el gas. En Norte América es predominantemente por gasoducto, en Europa por una combinación de gasoducto y buques de Gas Natural Licuado (GNL) y en Asia, mayoritariamente, por GNL. Históricamente, Asia, que depende de GNL, ha mantenido una prima de precio sobre Europa y, a su vez, Europa ha mantenido una prima de precio sobre EE. UU. como lo muestra el siguiente gráfico.

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El comienzo de la convergencia y de la dominancia de Henry Hub

En el 2009 comenzó la revolución del “shale” o gas no convencional -por la combinación de tecnologías de fracturamiento hidráulico y pozos horizontales-, la cual convirtió a EE. UU. en uno de los países con las mayores reservas de gas del mundo junto a Rusia, Irán y Catar. El avance tecnológico por parte de los productores ha hecho que EE. UU. cuente con una oferta casi infinita de gas a precios en boca de pozo por debajo de $3/mmBtu -determinando así el precio del Henry Hub-. El éxito aguas arriba del shale, sumado a la proliferación de compañías de licuefacción de gas –que enfrían el gas a -162 °C, convirtiéndolo en GNL y permitiendo así que sea transportado grandes distancias en buques alrededor del mundo- y cambios regulatorios que permitieron la exportación de gas convirtieron a EE. UU. en un exportador de GNL en el 2016 y con ello Henry Hub se hizo conocido en el mundo entero. La ampliación del canal de Panamá también ha contribuido en la distribución de GNL norte americano a Asia. Desde entonces, los precios regionales de gas natural convergieron, como se puede ver en la gráfica, y ahora el precio en Europa o Asia se puede “construir” simplemente sumándole al Henry Hub el costo de licuefacción y transporte de GNL. Por ejemplo, en el 2019, el precio de NBP, TTF y JKM convergió alrededor de ~$6/mmBtu (un poco más del doble del valor de Henry Hub, reflejando el costo de licuefacción y transporte marítimo). En otras palabras, Henry Hub se ha convertido en la fuente de suministro marginal de gas natural en el mundo y con eso el marcador de precio del gas -así como Brent WTI lo son para el petróleo-.

El caso de Venezuela

Desafortunadamente, nuestra obsesión con el petróleo ha relegado el desarrollo del gas natural aguas arriba a un segundo plano. Gran parte de las reservas y producción de gas es asociado al petróleo. El gas, históricamente, fue visto como un subproducto que había que buscarle un uso o simplemente quemarlo o ventearlo. Bajo esa premisa, Venezuela nunca desarrolló un mercado de gas como lo hizo Colombia, donde productores y consumidores compran y venden gas a un precio determinado por la oferta y la demanda del commodity. En el caso de Venezuela, los precios del gas que son públicos son los de usuarios finales que fueron fijados en bolívares en una gaceta oficial por última vez en el año 2006 y no han sido actualizados desde entonces. En otras palabras, el gas no tiene un precio por lo que tampoco hay un mercado. Sin precio no hay incentivos para invertir en su producción y distribución.

Además, de no tener un mercado domestico de gas, Venezuela decidió no exportar gas. Esto contrasta con el caso de Bolivia, Trinidad & Tobago y Catar, donde grandes volúmenes de gas se exportan a través de gasoducto, como GNL o petroquímicos. El perfil de producción y de flujo de caja del gas no asociado es peculiar en el sentido de que no genera las rentas extraordinarias del petróleo, pero sí ingresos sostenidos y de largo plazo que han generado ingresos a estos países y desarrollado sus economías.

Pero las peculiaridades de Venezuela van más allá. Por el lado de la demanda, en los últimos años la mayoría de los grandes consumidores eran empresas del estado como la CVG, Corpoelec, Pequiven y las refinerías de PDVSA. Esto significa que PDVSA “vendía” un gas, asociado a la producción de crudo, sin un precio real a un consumidor estatal que,  a su vez, vende sus productos a precios subsidiados. Esta distorsión económica y operación deficitaria de la cadena de valor ha contribuido a su paralización. Ante este escenario, PDVSA ha estado forzada a solicitar a los productores privados de gas que limiten su producción. Ningún inversionista racional está dispuesto a invertir para producir gas mientras no haya una señal clara de precio u opción de exportarlo.

Por el lado de la oferta tenemos una situación no menos compleja. Contar con recursos gasíferos es una condición necesaria pero no suficiente para desarrollar la industria del gas. El marco fiscal del gas en Venezuela lo define la Ley Orgánica de Hidrocarburos Gaseosos (LOHG). La LOHG,  en un primer momento, impulsó la exploración y desarrollo costa afuera y la constitución de empresas privadas de gas. Esto llevó a tener el único desarrollo de gas costa afuera al oeste de la península de Paraguaná, conocido como Cardón IV. Cardón IV fue desarrollado con tecnología de punta y el 100% de capital privado -un elemento clave de la LOHG que no existe en la Ley Orgánica de Hidrocarburos, que aplica a proyectos petroleros, la cual requiere mayoría accionaria del Estado-. Sin embargo, los contratos de venta de gas entre privados y PDVSA Gas se fijaron en dólares, pero pagadero en bolívares, con lo cual nunca fueron negocios rentables. En el caso de Cardón IV, PDVSA ha venido pagando con cargamentos de crudo que apenas cubren la mitad de la factura mensual de gas.

Mientras tanto, en oriente, PDVSA produce petróleo y gas asociado sin costo que cubre gran parte de la demanda nacional. Sin embargo, con la caída de demanda de gas se están quemando más de 2,4 millardos de pies cúbicos diarios -lo que representa más de la mitad de la producción de gas de Trinidad & Tobago. Además de causar un daño ambiental tremendo, es una pérdida de ingresos de aproximadamente 1,5 millardos de dólares anuales para el país.

Por último, existen proyectos gasíferos costa afuera sin desarrollar y un potencial exploratorio gigantesco que no hemos tocado. En la costa afuera es donde está el grueso de nuestros recursos de gas no asociado. Qué mejor ejemplo que los campos de gas no asociados: Río Caribe, Patao, Mejillones y Dragón (también conocidos como el proyecto Mariscal Sucre), descubiertos en la costa afuera del estado Sucre, entre 1979 y 1980, que hoy en día siguen bajo tierra.

Adoptemos a Henry Hub

Pareciera que no hay una solución sencilla a la complejidad de lo que se vive en materia de gas en Venezuela. Sin embargo, para aportar ideas a la discusión sobre el tema, creemos que es fundamental tomar tres medidas para crear y desarrollar un mercado de gas socialmente sostenible de una vez por todas:

1) Permitir que los productores puedan comercializar libremente el gas que producen, incluyendo para la exportación. En este sentido, es necesario desmontar el monopolio de PDVSA Gas en la compra, venta y transporte de gas en el país. Muchos países de la región ya pasaron por esto y crearon mercados similares a Henry Hub y gozan de un dinamismo envidiable que genera empleo y seguridad de suministro. 

2) Adoptar al Henry Hub como el precio de referencia del mercado mayorista de gas. Por una parte, creemos que dicho nivel de precio serviría de incentivo suficiente para atraer las inversiones necesarias aguas arriba y al ser determinado por la oferta y demanda mundial de gas, en vez del Estado, protegería a los productores de los ciclos políticos del país. De esta forma, Henry Hub se convertiría en Brent o WTI del gas venezolano. Por otra parte, una señal de precio clara también puede atraer inversiones aguas abajo. Los grandes consumidores como la petroquímica (que produce ácido acético, metanol, amoníaco), el GNL y hasta la generación eléctrica podrán tener certeza en cuanto al costo y suministro de su principal materia prima. Esto les permitiría competir contra los petroquímicos y GNL trinitario y de la costa del Golfo de México de EE.  UU.

3) Establecer subsidios directos a segmentos del mercado más necesitados -por ejemplo, a ciertos clientes residenciales de gas y electricidad-, tal como ocurre en países vecinos como Colombia y Brasil en vez de los subsidios indirectos y masivos que distorsionan toda la economía.

El gas natural es indispensable para resolver la tragedia eléctrica que vivimos en Venezuela y reactivar el aparato productivo nacional. Más allá de nuestras fronteras, la transición energética mundial continúa avanzando y los grandes productores y consumidores de energía del mundo se reposicionan con un foco en menores emisiones de gas invernadero, lo que incluye al gas natural. Es hora de gestionar y reformar la industria del gas en Venezuela para desarrollar todo su potencial con sentido de urgencia. El modelo del Henry Hub puede ser parte fundamental de la respuesta.

***

Notas

1. Originalmente Brent fue un campo petrolero en el mar del norte operado por Shell que comenzó producción en 1976 y que actualmente está en la etapa final de desmantelamiento. Su nombre deriva de la política de la compañía de nombrar campos como aves en orden alfabético, en este caso, el Brent Goose. Pero no es hasta 1988 que el International Petroleum Exchange de Londres creó el contrato futuro de petróleo Brent en el que el precio del se determinaría por las fuerzas de la oferta y la demanda. El contrato Brent continuó evolucionando y desde el 2005 se transa electrónicamente en el Intercontinental Exchange de Londres.

2. WTI, también conocido como Texas liviano y dulce, se convirtió en la base del contrato futuro de WTI que se transa en el New York Mercantile Exchange – cuyo precio responde a las dinámicas de la oferta y demanda. Dicho contrato define como punto de entrega la localidad de Cushing, OklahomaCushing es un pueblo con menos de ocho mil habitantes, sin embargo, es un nodo muy importante en la red de oleoductos de EEUU con un acceso inigualable a tanques de almacenamiento y refinerías.

3. El gas natural es un combustible compuesto por hidrocarburos livianos, el principal componente es el metano (CH4). Se puede encontrar como “gas natural asociado” cuando está acompañando de petróleo, o bien como “gas natural no asociado” cuando son yacimientos exclusivos de gas natural.

4. Henry Hub es un centro de comercio entre los diferentes gasoductos ubicado en Luisiana, EEUU. El precio del Henry Hub se utiliza como referencia para el precio del gas natural en América del Norte.

5. El NBP estipula que gas en cualquier punto del sistema de transmisión del Reino Unido se considera gas NBP. De esta forma los compradores y vendedores simplifican las operaciones de compra y venta. El NBP comenzó a operar en los años 90 y es el mercado de gas spot de más larga trayectoria de Europa. El precio del NBP es un indicador común del mercado del gas al por mayor en Europa.

6. TTF es un punto virtual de comercialización de gas natural en Holanda que opera desde el 2003 y se basa en el modelo del NBP.

7. JKM es el precio de referencia para cargamentos de GNL entregados en Japón, Corea del Sur, China y Taiwán. Estos mercados concentran la mayor demanda mundial de GNL.

Trinidad y Tobago canceló acuerdo de gas con Venezuela por Bethania García – Venepress – 3 de Febrero 2020

El primer ministro Keith Rowley indicó que la decisión se debe a las sanciones estadounidenses en contra de Pdvsa

Trinidad y Tobago canceló acuerdo de gas con Venezuela

Trinidad y Tobago canceló un acuerdo con Venezuela para el desarrollo conjunto de un campo de gas natural que se extiende  a lo largo de su frontera marítima, debido a las sanciones de Estados Unidos (EE.UU) contra la empresa estatal petrolera, Pdvsa.

Esta acción, planteaba la posibilidad de usar el gas del país suramericano, que tiene reservas de gas fuera de la costa sin explotar, para alimentar plantas de GNL en Trinidad.

Ante esto, el primer ministro Keith Rowley, señaló durante una conferencia de energía en Puerto España, que ambos países ahora desarrollarán independientemente el campo de aguas poco profundas Loran–Manatee de 10.04 billones de pies cúbicos.

“El progreso en el desarrollo del campo unificado Loran-Manatee se ha visto obstaculizado por las sanciones impuestas por el gobierno de los Estados Unidos, lo que impide que las empresas estadounidenses hagan negocios con la petrolera venezolana, Pdvsa”, destacó.

El acuerdo firmado entre los dos países en 2013, arroja que 73.75% del campo en conjunto pertenece a Venezuela y el resto a Trinidad y Tobago.

En este sentido, la petrolera estadounidense Chevron Corporation posee una participación de 60% en el campo Loran y Pdvsa posee el resto mientras que Shell Trinidad y Tobago, posee una participación de 100%  en el campo Manatee.

Cabe acotar que, tras las sanciones impuestas por EE.UU al gobierno venezolano, Rowley manifestó que la producción de gas del campo Manatee podría comenzar en 2024 o 2025 a tasas que oscilan entre 270 y 400 millones de pies cúbicos estándar por día.

Russia to Take Control of Western Oil Fields in Venezuela, in Talks on Eastern Fields – Rapidan Energy Group – 22 de Noviembre 2019

PDVSA remains the most interesting institution in Venezuela, reflecting the state of internal politics, the collapsed economy, the effects of US-led international pressure, and the opportunistic positioning of Russia and others still allied with the Maduro government. This SitRep explores five PDVSA-related developments that tend to support our current base case assessments of Venezuela in 2020 (see our November 14 SitRep for details): 1) Russia’s voracious appetite for a bigger share of the Venezuelan upstream is paying off; 2) Venezuelan oil production has managed to recover by 0.2 mb/d despite US sanctions; 3) gasoline stocks are at critical lows, posing a serious threat to Caracas (Maduro’s top priority); 4) Russia is leading PDVSA’s cost-cutting push; and 5) PDVSA is the prize that Maduro and other regime heavyweights such as Diosdado Cabello continue to fight over.

Russia inks takeover of western oil fields, eyes the east

Russia’s determined play to expand its share of the Venezuelan upstream appears to be succeeding as PDVSA edges closer to agreeing to hand over total control of Venezuela’s western oil fields to Rosneft. The contracts are based on a concession model used for the Patao and Mejillones offshore gas fields (also operated by Rosneft). Rosneft would oversee production and pay royalties to the government, which would not have a hand in field operations. Rosneft is also eager to finalize its takeover of Venezuela’s eastern oil fields and is already evaluating the costs to reactivate wells that have been shut-in.

Russia makes hard push to slash PDVSA costs

Rosneft’s representative in Venezuela, Pavel Kemenets, is on a mission with PDVSA to cut down on inefficient spending in projects where Rosneft is involved. Rosneft’s goal is to reduce payroll by 80 percent, mostly through attrition. It pays salaries exclusively in Petros and has suspended insurance coverage for oil workers. Moreover, all service contracts are on hold pending a complete audit designed to identify waste, fraud, and corruption.

Defying US sanctions with a 0.2 mb/d bump in November

Shipping data for the first half of November indicates exports are up 0.2 mb/d m/m. Most of the increase is coming from storage, which is freeing up space for Rosneft and other IOCs to resume upstream operations. PDVSA continues to leverage its relationship with Rosneft to market crude oil, most of which slips out of Venezuela by way of ship-to-ship transfers to tankers operating with their transponders turned off. Venezuelan oil exports have also risen thanks to barter transactions that comply with US sanctions (mainly refiners receiving Venezuelan crude in exchange for petroleum products).

Furious efforts to prevent gas shortages in Caracas

Information flow indicates gasoline stocks are down to critical levels. Storage tanks require urgent maintenance and most of the gasoline that PDVSA is marketing is contaminated with water and sediment. Long lines, common across Venezuela, have reached Caracas despite direct orders from Maduro to keep Caracas well supplied. However, PDVSA is confident new shipments will arrive in time to avoid fuel shortages in the capital.

Borraron a Venezuela y PDVSA del mapa energético mundial por Juan Antonio Avellaneda – KonZapata – 23 de Septiembre 2019

Dos acontecimientos de la semana pasada, uno inesperado, siguen demostrando esta triste realidad. Que Venezuela, que alguna vez fue potencia energética mundial, referente en la OPEP y suplidor seguro, hoy ya no figura en el mapa energético mundial. Pero en ningún aspecto.
De PDVSA cuando se habla, se habla en negativo / Foto: PDVSA
De PDVSA cuando se habla, se habla en negativo / Foto: PDVSA

El ataque con drones a instalaciones sauditas ha sido la disrupción petrolera más grande de la historia. La Agencia Internacional de Energía señala que este inesperado hecho significó la salida del mercado de 5,7 millones de barriles diarios de crudo. Esto supera los 5,6 millones que se esfumaron entre 1978-1979 por la revolución en Irán o los 4,3 millones perdidos en la guerra árabe-israelí de 1974.

Como se esperaba el lunes 16 de septiembre los mercados amanecieron consternados por el ataque de los drones y el crudo se disparaba hasta un 15%. Sin embargo, este hecho no terminó afectando considerablemente el precio del crudo ni los mercados en proporciones como en las otras ocasiones mencionadas.

Es que el mercado petrolero ha cambiado. Hoy, Estados Unidos, Rusia y Arabia Saudita controlan el mercado. El anuncio de Estados Unidos, país cada vez menos vulnerable con respecto al petróleo, de que sacaría barriles de su reserva energética calmó las aguas.

En esta semana convulsionada por este ataque se celebraron reuniones de emergencia de la OPEP en Viena. Hubo encuentros estratégicos. Los analistas hablaron del tema. El mundo de la energía estaba a la expectativa. Y el nombre de Venezuela nunca apareció. Analistas y medios especializados ya no toman en cuenta a Caracas.

Alguna vez Venezuela fue el país que calmaba los mercados, o al que se le pedía subir la producción. Venezuela era importante. Pero como productor marginal, perdió toda influencia.

En esta semana convulsionada por este ataque se celebraron reuniones de emergencia de la OPEP en Viena. Hubo encuentros estratégicos. Los analistas hablaron del tema. El mundo de la energía estaba a la expectativa. Y el nombre de Venezuela nunca apareció. Analistas y medios especializados ya no toman en cuenta a Caracas.

El segundo acontecimiento fue la conferencia Gastech. Ocurrió a finales de la semana pasada en a la capital energética del mundo: Houston, Texas.

Esta es la conferencia y exhibición más importante de gas natural y contó con la presencia de los principales presidentes de empresas gasíferas del mundo, algunos mandatarios de países y ministros. Inclusive este domingo, el presidente Donald Trump voló a Houston para reunirse con el Primer Ministro de IndiaNarendra Modi, quien fue una especie de vedette en este evento.

India firmo acuerdos por más de 7.000 millones de dólares de gas líquido LNG con empresas norteamericanas. El mundo observa al gas natural como la mejor alternativa para generar electricidad por lo poco contaminante que es.

Es tiempo de recordar el proyecto Mariscal Sucre en Venezuela o la Plataforma Deltana, inmensas reservas de gas que buscaban ser comerciales vía LNG; todo ello quedó en el olvido. Venezuela estaba llamada a ser potencia de LNG. Ahora ni siquiera tiene presencia en este tipo de eventos.

PDVSA siempre tuvo claro que potencias emergentes como India, China, Corea del Sur, entre otras, serían fuertes compradores de LNG. Hoy Estados Unidos se come ese mercado.

Por Latinoamérica, en Houston tenían presencia Petrobras, Ecopetrol y Petroecuador. PDVSA quedó en el olvido.

Irónicamente en el evento hubo participación de la empresa energética de Cuba, es decir Cuba asiste a estos eventos, Venezuela no. Ojalá y PDVSA reaparezca en el Gastech de 2020 en Singapur.

La historia petrolera de Venezuela parece vivir de una gloria pasada, de unas reservas gigantescas enterradas en el subsuelo, de planes gasíferos que sólo son planes en teoría pero con la cruda realidad de un país que de ser líder en este campo hoy ni siquiera es uno más. Esta destrucción es el legado petrolero del chavismo. De PDVSA cuando se habla, se habla en negativo.

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