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Los estudiantes y el general Padrino López, ganadores de una protesta sin violencia ni represión en Venezuela por Pedro Benítez – ALnavío – 22 de Noviembre 2019

Dos sectores de la sociedad venezolana se cruzaron este jueves. Los estudiantes, el grupo más contestatario y movilizado de cualquier sociedad. Y los militares, los guardianes del orden. Todo estaba preparado para una confrontación que no ocurrió. Los dos ganaron. Los dos se cruzaron mensajes. Pero la tensión que acumula una sociedad llena de descontento sigue allí.
Los estudiantes marcharon hasta la base militar de Fuerte Tiuna / Foto: @Presidencia_VE
Los estudiantes marcharon hasta la base militar de Fuerte Tiuna / Foto: @Presidencia_VE

El 21 de noviembre de cada año los estudiantes venezolanos recuerdan la huelga universitaria que ese día, pero de 1957, desafió la última dictadura de un general presidente en el país. 62 años después el movimiento estudiantil universitario salió a la calle en medio de un contexto en el cual la protesta social, aunque no ha cesado, no tiene las dimensiones de otros momentos.

Sin embargo, los líderes universitarios optaron en esta ocasión por una acción audaz: marchar desde la Ciudad Universitaria hacia Fuerte Tiuna, la base militar más importante de Caracas y sede del Ministerio de la Defensa y de la Academia Militar. Es decir, el símbolo del poder militar en Venezuela. Desde donde manda el general Vladimir Padrino López, ministro de la Defensa del régimen de Nicolás Maduro.

Aunque no fue una movilización multitudinaria, sí fue significativa porque se realizó simultáneamente en varias ciudades del país. En el caso de Caracas era previsible que la marcha ni siquiera pasara de la puerta de la Universidad Central de Venezuela (UCV) pues seguramente pelotones de la Guardia Nacional (GNB) y de la Policía la estarían esperando. Esto en el mejor de los casos. El régimen de Nicolás Maduro podía también hacer uso de sus grupos de civiles armados (colectivos) para que, como en otras ocasiones, le hicieran el trabajo sucio. Después de todo su objetivo es evitar que Venezuela se contagie con la ola de protestas que sacude al resto de Suramérica.

Las voces más agoreras preveían una jornada de violencia y represión en la que los estudiantes fueran la carne de cañón que alimentara el conflicto político. Y efectivamente las principales vías de Caracas amanecieron con un intimidante despliegue militar.

Pero ocurrieron dos hechos que no estaban previstos. Por un lado, los estudiantes (como han venido haciendo recientemente) evitaron todo acto que pudiera justificar la represión. El otro fue más sorpresivo: se les dejó marchar pacíficamente los casi dos kilómetros que separan la universidad de Fuerte Tiuna, donde a un grupo se le permitió entregar un documento ante una delegación de la Fuerza Armada Nacional (FAN).

No hubo estaciones de metro quemadas, ni locales comerciales saqueados como en Santiago de Chile. No se bloquearon vías públicas, ni ocurrieron incendios. Ni muertos, heridos o detenidos por la represión. Todo culminó en un diálogo entre un dirigente estudiantil y un cadete. Una puesta en escena convenientemente pensada para que este último transmitiera un mensaje obviamente preparado con antelación.

Alguien en el Alto Mando militar prefirió no reprimir. Ni en Caracas, ni en el resto de las ciudades donde los estudiantes se movilizaron. Alguien decidió enviar un mensaje conciliador. Sólo alguien tiene la autoridad para imponer esta estrategia en Venezuela hoy. Ese no es otro que el ministro de la Defensa, general Vladimir Padrino López.

Se puede alegar que en realidad esta fue una táctica inteligente. En el alto gobierno de Nicolás Maduro han seguido lo ocurrido en el resto de la región e intentaron prevenir la conocida escalada de protestas, represión y más protestas.

Después de todo el aparato policial al servicio de Maduro ha afilado sus métodos represivos a un nivel desconocido para la mayoría de los países del hemisferio y ha demostrado su disposición a matar. Ese es su principal disuasivo, tal como lo demostró en los 155 días de protestas de 2017, con un asesinado por día.

Pero hay un sector dentro del régimen para el cual todo tipo de diálogo es señal de debilidad. Para el cual la base del poder chavista viene de la confrontación en todo momento y en todo lugar. La cabeza visible y vocero de esa “política” ha sido siempre Diosdado Cabello.

El 23 de diciembre de 2015, cuando era presidente de la Asamblea Nacional, cerró la última sesión del Parlamento que todavía tenía mayoría chavista, profiriendo una amenaza: “no hay acuerdo posible, la confrontación es inevitable”. Esa era y ha sido su línea desde entonces. Ni pan ni agua a los adversarios. Cada intento de acuerdo entre el régimen chavista y la oposición lo cuestiona y sabotea abiertamente.

Por momentos su posición parece que se va imponiendo. Pero la Venezuela de hoy es un país desgastado emocionalmente que quiere una salida a la devastación. A ese cuadro no escapa la base chavista. Y como suele ocurrir en todos los grupos humanos, divididos siempre entre moderados y radicales, el régimen que encabeza Maduro también tiene un ala moderada que prefiere una negociación a la confrontación.

El líder de este grupo es el general Padrino López. Esto no lo hace ni más ni menos comprometido con el régimen. Sencillamente ha sido su conducta y estilo. Es una de las cosas que le ha permitido mantener unida a la FAN, donde también hay tendencias, disputas y ambiciones, pero como es típico de los militares latinoamericanos, cuentan primero los cañones y siempre prefieren la negociación. Padrino siempre prefiere la negociación antes que la confrontación. Maduro está en manos de él y de los militares. Son los únicos que lo sostienen. Por eso aparenta que negocia.

Sin calle, el chavismo perdió el factor disuasorio de otros tiempos. Su único valedor internacional es Rusia, gran aliado en este momento para evadir las sanciones de Estados Unidos y por aportar su aparato mediático internacional, pero no mucho más; razón por cual Vladímir Putin también es partidario de la negociación.

Ese es el otro respaldo de Padrino López, quien este jueves envió un mensaje a quien quiera escuchar. Impuso (por ahora) su estrategia. Venezuela no amanece con protestas por los cuatro costados. Por ahora. Hoy hay un reflujo, pero el malestar que está allí no se resolverá con bonitas palabras y buenas intenciones, sino con acciones concretas.

Los hijos de Cilia Flores se compraron una calle para ellos solos por Patricia Marcano – Armando.Info – 10 de Noviembre 2019

La solución habitacional para los hermanos Gavidia Flores, su padre, parejas y socios de negocios, supuso llevar a cabo una ambición extravagante: comprar una a una las catorce casas de un callejón de la urbanización Cumbres de Curumo de Caracas, una meta que completaron en cuatro años. Al mudarse en manada de El Paraíso, en el centro de la capital, al este burgués del valle, simbolizaron su asombroso ascenso social en medio de la debacle económica del país. La nueva ubicación les ofrece aislamiento y la posibilidad de vivir junto a Fuerte Tiuna, el hogar de su madre, la primera dama, y su padrastro, Nicolás Maduro. Para lograrlo diseñaron una estrategia de compra paulatina mediante terceros allegados, a través de empresas de maletín, y con pagos nominales en bolívares con cheques personales.
Al menos desde 2015 pasaron a tocar la puerta, uno a uno, de los vecinos de la avenida Laguna de Tacarigua de Cumbres de Curumo, una urbanización de clase media, con casas familiares y edificios de baja altura, encaramada sobre las colinas del sureste de Caracas.
Hacían, a través de emisarios, ofertas de compra por las viviendas que bien valía considerar.
Primero, porque la transacción brindaba la posibilidad de obtener una jugosa suma en momentos en que el mercado inmobiliario se encuentra prácticamente paralizado, y con precios a la baja, en la capital de Venezuela.
Pero, sobre todo, por la identidad de quienes buscaban comprar las casas: aunque al principio no se hizo evidente, pronto diversos indicios dieron volumen a un runrún que cubrió como un nuevo pavimento de suspicacias y sobrentendidos todos los recodos del callejón. Los hijos de Cilia Flores, la Primera Dama de Venezuela -o su Primera Combatiente, según el argot oficial del chavismo-, eran quienes llevaban a cabo esa batida para tomarse toda una calle para ellos solos.
La presunción era cierta. Este reportaje comprueba documentalmente que catorce de las quintas de la avenida Laguna de Tacarigua fueron adquiridas por un entramado de diversas empresas detrás del cual se asoman, sin camuflar, nombres de allegados a los hijos de Cilia Flores: Walter Jacob, Yosser y Yoswal Gavidia Flores.
Entre esos nombres despunta, por su frecuente repetición, el de Mario Enrique Bonilla Vallera, un veinteañero que estudió en la Universidad Santa María (USM) de Caracas con Yoswal. Bonilla ha sido señalado abiertamente como testaferro de los hermanos Flores Gavidia en un proceso penal en el sur de Florida.
Vecinos que hablaron con Armando.Info a condición de la reserva de sus nombres, confirmaron que en una de las quintas que cambiaron de dueño, la #599 según la numeración catastral de la calle, vive Walter Gavidia Rodríguez, ex esposo de Cilia Flores, también ex representante del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv) al Parlamento Latinoamericano y ex presidente de la estatal Fundación Negra Hipólita.
Otra quinta, la #335, diseñada en 1961 por el arquitecto Jesús Tenreiro y declarada Bien de Interés Cultural por el Municipio Baruta, se destinó al alojamiento del personal de escolta de los hermanos Gavidia Flores.
Son algunos de los detalles más caprichosos de este proyecto de cohousing, un emprendimiento de por sí extravagante y todavía más en la Venezuela del descalabro socioeconómico, que en silencio los hijastros del presidente Nicolás Maduro adelantaron durante cuatro años hasta completarlo con éxito.
Mujeres y viejos primero
Cumbres de Curumo es un barrio residencial cómodo y por lo general apacible. Desde las alturas domina el valle de Caracas, sobre el que ofrece una vista privilegiada y tiene acceso garantizado desde diversos flancos. Una de esas vías lo conecta con Fuerte Tiuna, el principal acantonamiento militar del país, sede del Ministerio de Defensa y de otras dependencias de las Fuerzas Armadas. Por ello, Cumbres de Curumo ha sido una de las selecciones predilectas de los oficiales del ejército cuando deben conseguir residencia en la capital.
Pero con el chavismo, de clara inspiración castrense, Fuerte Tiuna se convirtió de facto en la residencia presidencial, una joven tradición que inició Hugo Chávez, soltero desde su temprano divorcio en 2004 de Marisabel Rodríguez y hasta su muerte en 2013, y que Nicolás Maduro ha continuado desde esta última fecha a la actualidad junto a Cilia Flores y otras personalidades de la nomenklatura revolucionaria que hicieron del enorme cuartel su hogar Caben pocas dudas de que ese debe haber sido el principal incentivo para que los hermanos Gavidia Flores quisieran construir su baluarte: el sueño de vivir cerca de los viejos. De hecho, la avenida Laguna de Tacarigua, un callejón sin salida protegido desde hace años por una reja, es adyacente a las instalaciones militares. Tiene condiciones naturales para su privatización.
La conquista de las catorce casas de ese recodo de Cumbres de Curumo fue una labor paulatina que debió requerir tanto tesón como planificación. Empezó en 2015, se consolidó en 2017 y concluyó en agosto de 2019 con el registro de la última compra. Son todas casas de al menos dos niveles, con un área total de terreno que varía entre 815 y 1.880 metros cuadrados por unidad residencial. Seis de ellas colindan directamente con la zona verde y montañosa de Fuerte Tiuna.
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El 20 de febrero de 2015 quedó registrada, en un documento notariado, la venta de la primera casa, la identificada como la #599 en el mapa de la avenida Laguna de Tacarigua. La familia propietaria vendió su residencia a la sociedad mercantil KPMG Servicios Inmobiliarios, C.A, una empresa creada en septiembre de 2014 en el estado Anzoátegui, en el oriente costero de Venezuela, con un capital de 300.000 bolívares y que cuatro meses después desembolsó diez millones de bolívares por esa casa. La persona que firmó la compra en representación de KPMG fue Mario Enrique Bonilla Vallera, apoderado de la empresa desde noviembre de 2014. Los dueños de KPMG son Carolina de los Reyes Araguainamo Buriel y Darwin José Mejías Perozo, un par de jóvenes que crearon esta empresa rozando sus 30.
Los diez millones de bolívares desembolsados por esta vivienda entonces equivalían nominalmente a 55.000 dólares, de acuerdo al tipo de cambio paralelo para la fecha en que se emitió el cheque correspondiente.
No obstante, y de acuerdo al testimonio de varias fuentes, los precios que quedaron asentados en los documentos notariados no fueron los que finalmente se pagaron. Las versiones recogidas entre los habitantes de la urbanización sitúan los precios reales en un rango que oscila entre los 500.000 dólares y 1,5 millones de dólares por vivienda.
Quien terminaría por ocupar esa vivienda, según las fuentes, fue Walter Gavidia Rodríguez, ex esposo de Cilia Flores y padre de sus tres hijos: Walter Jacob (n. 1978), Yosser (n. 1988) y Yoswal (n.1990). Gavidia Rodríguez formó parte del equipo de seguridad de Hugo Chávez en su época de candidato presidencial en la década de los 90, es abogado egresado de la Universidad Santa María al igual que Cilia Flores, y ambos se vincularon desde temprano a la causa del chavismo. Fue diputado en tiempos de Chávez y ha dirigido organismos públicos en tiempos de Maduro.
Tras la negociación de este inmueble fueron llegando los ofrecimientos de compra al resto de los vecinos de la calle.
En noviembre de 2015 se concretaron dos adquisiciones más. Una, la quinta #333, fue comprada por Bienes Raíces e Inmobiliaria Walysebas 110, C.A, constituida ocho días antes de adquirir la casa, el 29 de octubre de 2015. Se trata de una empresa registrada por Jenifer Karina Fuentes Gómez, abogada y ex jueza del Área metropolitana de Caracas, quien ha sido identificada como pareja de Walter Jacob Gavidia Flores -el hijo mayor de Cilia Flores- y José Orlando Fuentes Fernández, su padre.
Ese inmueble pasó a manos de Fuentes luego de entregar un cheque personal por 120 millones de bolívares, cantidad equivalente a unos 135.000 dólares al tipo de cambio paralelo de la fecha. Fuentes explicó en un documento aparte, al que Armando.Info tuvo acceso, que procedió de esa manera porque “la empresa está recién registrada y el banco todavía no ha entregado chequeras”. Aún de haberla tenido probablemente no hubiera podido pagarla: el capital declarado al momento de constituir la empresa, ocho días antes, era de dos millones de bolívares.
Cuatro días después hizo lo propio su concuñada, Mariana Staudinger Lemoine, esposa de Yosser Gavidia Flores, el segundo hijastro de Nicolás Maduro, con la empresa La Fortaleza III. Se trata de una compañía creada por Mariana Staudinger junto a su padre, Bernd Johann Staudinger Lekel, un mes antes de comprar la vivienda #329, el 8 de octubre de 2015.
La dirección de La Fortaleza III, descrita en su acta constitutiva, remitía a la oficina 902 de la torre C del Centro Ciudad Comercial Tamanaco (CCCT), un mall emblemático de la capital, construido en los años 70. Es la misma dirección de Esaica, empresa vinculada a familiares de Cilia Flores y dedicada a cultivar y exportar cacao de Barlovento, en el céntrico estado Miranda, como en su oportunidad reveló Armando.Info. En Esaica, Mariana Staudinger figura como accionista junto a otros personajes del elenco de esta historia: Jenifer Fuentes y Mario Bonilla Vallera. Con los meses y una vez completada la transacción, la dirección fiscal de La Fortaleza III cambiaría del CCCT a Cumbres de Curumo.
A pesar de que la transacción la hacía una persona jurídica, Mariana Staudinger también la fondeó con un cheque personal por la cantidad de 134 millones de bolívares (unos 150.000 dólares). El capital de La Fortaleza III era de un millón de bolívares para ese momento.
Tanto Mariana Staudinger como su pareja, Yosser Gavidia Flores, fueron objeto de sanciones impuestas por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos el 25 de julio de 2019, al vincularlos con la red de corrupción tejida alrededor de los Comité Locales de Abastecimiento y Corrupción (Clap).
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Otra de su propia cuenta
Los tres hermanos, que llegaron a vivir en la urbanización El Paraíso (una zona residencial de comienzos del s.XX, entonces aristocrática y en las afueras de Caracas, pero que ahora en el centrooeste de la metrópolis aloja a gentes de clase media baja) junto a su madre y padrastro, Nicolás Maduro, como la propia Cilia Flores lo contara en una entrevista concedida al periodista Roger Santodomingo en el año 2005, protagonizaron un ascenso social y económico indetenible. Como es tradición, ese progreso se tradujo en su mudanza al este de Caracas
En agosto de 2016 se registró otra compra-venta en la campaña de take over de los hermanos Gavidia Flores.
La transacción se hizo a nombre de una empresa registrada en Panamá y cuyos directores fueron provistos por la firma Del Valle & Del Valle, un servicio que regularmente ofrecen los agentes en la nación istmeña.
La compañía se llama Inmobiliaria AMR1515, S.A, incorporada en la Notaría Octava del circuito de Panamá el 17 de marzo de 2016. Al día siguiente de su constitución celebró su primera reunión extraordinaria, en la que los directores decidieron otorgar un poder general a José Orlando Fuentes Fernández, de nacionalidad venezolana, para que los representara tanto en Panamá como en cualquier parte del mundo; y también acordaron conferir un certificado de diez acciones a favor del mismo Fuentes, por un valor de diez millones de dólares, el total de acciones y capital de la empresa.
Casi en simultáneo, de la chequera personal de Fuentes salía el pago correspondiente a la compra de la quinta #334. Según consta en registro, el comprador otra vez adujo que “la empresa que represento no tiene cuenta en Venezuela” (en referencia a AMR1515) y que, por ello, se veía obligado a pagar los 200 millones de bolívares (cerca de 200.000 dólares según la tasa vigente en agosto de 2016) de su cuenta personal.
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Mario Bonilla fue identificado en la Operación Money Flight como testaferro de los hijos de Cilia Flores. Trabajó en la Procuraduría cuando Cilia era la jefa máxima.
Yoswal ganó “de calle”
En 2017, a pesar de los cuatro meses de protestas y muertes en las calles de Caracas y otras ciudades del país, las compras no se detuvieron en la avenida Laguna de Tacarigua de Cumbres de Curumo. La actividad estuvo a cargo de la Constructora M y R, C.A. En un breve lapso la empresa se hizo de la propiedad de al menos cinco casas de las seis que ese año se vendieron en el callejón.
Constructora M y R, C.A. es una empresa de Mario Enrique Bonilla Vallera y Raúl Eduardo Saavedra Leterni, sus accionistas. Dos muchachos que tenían 24 años de edad cuando decidieron registrarla en el año 2014.
Este Bonilla es el mismo que en 2015 había firmado la compra de la primera casa de la campaña, así como el mismo Bonilla que fue identificado como testaferro de los hijos de Cilia Flores en el expediente del proceso judicial iniciado en Florida tras la llamada Operación Money Flight de 2018, en la que se juzga un esquema de lavado de dinero por 1.200 millones de dólares sustraídos de la caja de la estatal petrolera Pdvsa. Por el caso, Bonilla, todavía en contumacia, fue acusado de conspirar para lavar dinero y sentenciado a 20 años de prisión en ese país.
Las casas que fueron compradas en 2017 por la empresa de Bonilla fueron las identificadas con los números 330, 331, 332, 368 y 367 de la calle Laguna de Tacarigua. En 2018 sumó dos más en la misma calle, las 366 y 598. A la larga Constructora M y R, CA, se haría dueña de siete viviendas, de acuerdo a las notas asentadas en decenas de libros consultados en registros públicos de Caracas para esta investigación. Sin embargo, y de manera irregular, esos siete expedientes no aparecen en el registro inmobiliario donde se archivaron estas compras.

Los secretos de la invasión militar cubana en Venezuela por Casto Ocando – Primer Informe – Abril 2019

Después de dos décadas de asesorar la “Revolución” chavista, los cubanos penetraron las instancias más importantes del poder en Venezuela, principalmente el sector militar, una presencia que supera en la actualidad los 40,000 hombres en todo el país, la mayor invasión de fuerzas extranjeras en toda la historia de Venezuela. Estos son los detalles de esa invasión que sostiene a Nicolás Maduro en el poder, aún en contra de la oposición de millones de venezolanos (*)

Luego de casi dos décadas de estrecha colaboración entre Caracas y La Habana, la presencia cubana logró penetrar casi todas las instancias de poder político, militar y económico de Venezuela, generando miles de millones de dólares en ganancias para el régimen castrista, y una estructura de control sin precedentes sobre las instituciones del estado venezolano que es ejercida diariamente por miles de agentes cubanos, principalmente en el sector de inteligencia y en el estamento militar. Este control cubano sobre las estructuras claves de poder en Venezuela persiste hasta el día de hoy.

El servicio de inteligencia cubano –calificado todavía por Estados Unidos como uno de los más eficaces del mundo- es considerado en la actualidad uno de los pilares centrales del sostenimiento de Nicolás Maduro en el poder. Según numerosas fuentes consultadas para este reporte, la influencia más notable de la presencia cubana se centra principalmente en mantener el control de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), pero también en ejercer su influencia dentro de la comunidad de inteligencia en Venezuela, desde la Dirección de Contrainteligencia Militar (DGCIM) y el Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN), hasta la Policía Nacional Bolivariana y los diversos servicios de inteligencia de las Fuerzas Armadas.

La presencia cubana es coordinada por el llamado Grupo de Cooperación y Enlace (GRUCE), que mantiene cuadros tanto en Cuba como en Venezuela, y funciona con una estructura que enlaza todos los comandos de guarnición más importantes para la defensa territorial, cubriendo prácticamente todas las bases militares del país.

Los tentáculos cubanos alcanzan el nervio central de la vigilancia informática para fines de control político y social a través del Centro de Seguridad y Protección de la Patria (CESPPA), el equivalente a la National Security Agency (NSA) en Estados Unidos.

También penetraron la estructura de mando del SEBIN, que aun siendo originalmente un organismo policial y de apoyo a investigaciones judiciales, se fue transformando en un aparato de seguridad con alcance represivo en todos los sectores, incluyendo el militar.

Los cubanos adicionalmente han logrado beneficiarse de una amplia gama de actividades económicas, desde negocios de exportación petrolera, compra de alimentos y producción minera, hasta la emisión de documentos de identidad y pasaportes, y los registros notariales de Venezuela, a través de una serie de convenios binacionales cuyos detalles en su mayoría han sido mantenidos en secreto.

Pero es en los cuerpos de seguridad de Estado, y en la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, donde ha estado la influencia más decisiva y perniciosa de los cubanos en Venezuela.

Operaciones conjuntas

La presencia física de personal cubano, desde asesores, comisarios políticos y tropa hasta espías y fuerzas especiales, está distribuida en las guarniciones militares más importantes y en los centros operativos de los REDI (Regiones de Defensa Integral) y los ZODI (Zonas de Defensa Integral). También abarcan las oficinas locales de los servicios de inteligencia y vigilancia como el SEBIN y el DGCIM.

Los servicios de inteligencia y la estrategia de control social formó parte fundamental de la estrategia de defensa y del control sobre la sociedad establecido en la alianza con Cuba que desarrolló Hugo Chávez desde los primeros años de su gobierno, en 1999.

Buena parte de la actividad de los cubanos en Venezuela se mantiene bajo hermético secretismo, como su participación en tareas represivas, de espionaje de comandantes militares y de espionaje a opositores y disidentes.

Sin embargo, en algunas ocasiones, los jefes militares cubanos se han mostrado públicamente en ejercicios y eventos de carácter cívico y militar en Venezuela.

A fines de septiembre de 2018, por ejemplo, el Almirante en Jefe Remigio Ceballos, jefe del Comando Estratégico Operacional (CEO), la más alta instancia del alto mando militar venezolano, dio a conocer públicamente que militares y grupos de fuerzas especiales venezolanas participaron operaciones conjuntas con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba, “para el fortalecimiento de la integración militar entre ambas naciones”.1

Previamente, en otra operación conjunta de ejercicios “antiimperialistas”, un alto oficial cubano, el general Joaquín Quinta Solá, acudió a la isla de La Orchila en enero de 2017, para comandar los llamados ejercicios militares “Zamora 200”.2

El comandante histórico Ramiro Valdés, vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba (según el perfil de su cuenta de Twitter, @ValdesMenendez), ha tenido también varias apariciones públicas en Venezuela.

En febrero de 2010, Valdés llegó a Venezuela presuntamente a petición del entonces presidente Hugo Chávez, como enviado especial para ayudar a resolver la crisis eléctrica en el país petrolero, una responsabilidad que creó toda clase de razonables sospechas acerca de la verdadera naturaleza de su presencia y misión en territorio venezolano.3

La más reciente aparición de Valdés se produjo días antes del apagón que oscureció casi toda Venezuela, el pasado 7 de marzo. Según fuentes de inteligencia venezolanas, Valdés llegó al país dos días antes del apagón, lo cual alimentó teorías de que el blackout fue intencional y ordenado para incrementar el caos y causar problemas al liderazgo del Presidente Interino Juan Guaidó. Valdés permaneció al menos una semana en el país, según las fuentes, hasta que retornó a Cuba tras la llegada a Venezuela de otro importante miembro de la nomenklatura cubana, el “ex superministro” cubano Marcos Portal León, enviado para analizar la severa crisis energética que enfrenta el régimen de Nicolás Maduro.

El general cubano Joaquín Quintas Solá, a la derecha del Ministro de la Defensa venezolano Vladimir Padrino, mientra supervisaba tropas venezolanas en enero de 2017.

Cómo controlan a los militares venezolanos

Se estima que, del total de decenas de miles de cubanos, -civiles y militares-, que actúan en Venezuela es posible distinguir la existencia de un “núcleo duro” de entre 3,000 y 5,000 cubanos, incluyendo agentes y tropas especiales dedicadas a los anillos de la seguridad personal presidencial y del ministro de defensa, expertos en espionaje y contraespionaje, así como oficiales y soldados de fuerzas especiales de asalto con alta capacitación militar. Esa fuerza intervencionista junto a las otras decenas de miles de cubanos, asisten a Nicolás Maduro en su tarea de control social y sostenimiento de la dictadura.

Este grupo de hombres están distribuidos por todo el país, en todas las instalaciones militares, con la tarea principal de reforzar la lealtad militar hacia la revolución bolivariana, perseguir disidentes y prevenir un levantamiento militar como el que se produjo en abril de 2002.

Anillos de protección

Una de las principales funciones de la inteligencia cubana es conformar y dirigir los anillos de seguridad para proteger a Nicolás Maduro y su entourage, así como al ministro de Defensa General en Jefe Vladimir Padrino, pieza clave para mantener la cohesión dentro del Alto Mando Militar.

Los cubanos controlan el primer anillo de seguridad que protege a Nicolás Maduro tanto mientras despacha desde Miraflores como cuando se moviliza dentro y fuera de la capital venezolana.

Se estima que unos 100-150 hombres dirigidos por Cuba participan en toda la operación integral de protección de Maduro y su entorno.

También asisten en la seguridad del ministro Padrino durante sus funciones diarias mientras despacha en Fuerte Tiuna, el más importante fuerte militar del país; y también en los lugares de pernocta nocturna, que era hasta hace poco en la Urbanización Piedra Azul, un complejo de 12 casas al este de Fuerte Tiuna, ubicado al lado de la estación del Servicio de Comunicaciones de las Fuerzas Armadas (SECODENA).

Según fuentes consultadas, en ocasiones Maduro se traslada por avión desde Caracas hasta la isla de La Orchila y viceversa, para pernoctar la noche por razones de seguridad.

En esta isla caribeña que no tiene acceso público ya que se trata de un refugio presidencial, funciona una unidad estratégica de fuerzas especiales cubanas (Avispas Negras) con la misión de actuar en el lugar donde haga falta: unidades aerotransportadas, operaciones especiales en fronteras, o que puedan ser desplegadas en el evento de un alzamiento militar, estimó el experto militar venezolano, el coronel retirado Julio Rodríguez.

La Orchila ha servido en el pasado como lugar secreto de reuniones entre altas autoridades de Venezuela y Cuba.

“Se trata de un lugar estratégico, aislado, menos visible y más seguro. A lo largo de los años, hemos verificado que se han producido en La Orchila cumbres de alto nivel entre Chávez y los hermanos Fidel y Raúl Castro, y en años recientes entre Maduro, Raúl Castro y Ramiro Valdés”, aseguró el coronel.

Oficial del GRUCE (siempre visten de civil) supervisa obras de ingeniería militar en el estado Zulia. (Foto cortesía del Teniente Coronel Carlos José Montiel López).

Palacio Blanco/Miraflores

El alto mando militar cubano se desplazó de Fuerte Tiuna, el mayor fuerte militar de Venezuela, al Palacio Blanco, una edificación ubicada frente al palacio presidencial de Miraflores en la capital venezolana.

Allí se estima que están operando varios centenares de cubanos, entre jefes militares y unidades operativas combinadas con batallones de custodia del Regimiento de la Guardia de Honor, que tiene la responsabilidad de defensa inmediata del Palacio Presidencial.

Este personal vive y duerme en esas instalaciones, que incluyen además oficinas, bunkers de concreto armado y túneles que comunican con el Palacio Presidencial.

CESPPA

Los cubanos participan también en esta oficina de inteligencia e intercepción electrónica que opera en el Palacio Blanco, cuya misión es interceptar comunicaciones de disidentes y opositores, y monitorear el flujo de redes sociales para fines de persecución judicial

El CESPPA fue creado por Nicolás Maduro en 2013 para unificar la información confidencial que antes manejaban de forma separada la Dirección de Inteligencia Militar (DIM), el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) y los cuerpos policiales.

Según el testimonio de un oficial de inteligencia venezolano que se refugió en España en 2017, toda la información recabada por el CESPPA “acaba en manos de los servicios de inteligencia cubanos, el G2”. El oficial venezolano, Gyoris Guzmán, aseguró que los cubanos que operan en el CESPPA reciben un “trato preferente”.4

Los cubanos controlan también el grupo de expertos informáticos y hackers que trabajan en el CESPPA en tareas de intervención electrónica de figuras de la oposición y militares que pudieran participar en potenciales conspiraciones para sacar a Maduro del poder.5

El general de División cubano Leonardo Andollo (izquierda con anteojos oscuros), coordinador del GRUCE desde Cuba, durante visita a Venezuela en 2011.

ZODI/REDI/Cuarteles Militares

Una parte fundamental de la influencia cubana en el sector militar venezolano fue la reorganización de las Fuerzas Armadas que fue gradualmente impulsada entre 2005 al 2008 en un concepto basado en la “defensa integral de la nación”, una semblanza al modelo militar cubano de “guerra de todo el pueblo”, que implicó la creación de Regiones Estratégicas de Defensa Integral (REDI), y Zonas Operativas de Defensa Integral (ZODI).6

Los cubanos están presentes en todos los comandos REDI, un total de 7 en todo el país, que forman la estructura de coordinación con los comandos de Zodi en las guarniciones militares en todo el país:

1. REDI Occidental, que cubre los estados Falcón, Lara, Yaracuy y Zulia. Comando central está en Maracaibo, estado Zulia.
2. REDI Los Andres, abarca los estados Mérida, Táchira y Trujillo. El comando central está en la ciudad de San Cristóbal, estado Táchira.
3. REDI Los Llanos, abarca los estados Apure, Barinas, Cojedes, Guárico y Portuguesa. La sede del comando está en el Fuerte Cedeño, en San Juan de los Morros, estado Guárico.
4. REDI Central, con jurisdicción en los estados Aragua, Carabobo, Miranda, Vargas y Distrito Capital, con sede de comando en Fuerte Tiuna, Caracas.
5. REDI Oriente, que incluye los estados Anzoátegui, Monagas y Sucre, con sede de comando en Guanta, estado Anzoátegui, en el oriente de Venezuela.
6. REDI Guayana, que abarca los estados Amazonas, Bolívar y Delta Amacuro. El comando está ubicado en el Complejo Hidroeléctrico de Caruachi, Puerto Ordaz, estado Bolívar.
7. REDI Marítima Insular, con autoridad sobre los estados Nueva Esparta, y los espacios marinos y submarinos de Venezuela, incluyendo el territorio insular marítimo. Sede de comando está en la Estación Hidrográfica Pampatar, en Punta Ballena, estado Nueva Esparta.

También se estima que por lo menos dos cubanos, un comisario político y un oficial de inteligencia, están presentes en cada uno de los comandos de Zodi en Venezuela, un total de 23 a nivel nacional.

Zodi/Guarniciones militares

Las guarniciones militares en Venezuela coinciden con el número de estados que integran la república bolivariana. La presencia cubana está en todas las guarniciones militares del país, según testimonios recabados de diversas fuentes en Venezuela.

Esta es la lista de las guarniciones donde, más allá de cualquier acción de traslado o reagrupamiento en otro punto, se han venido ubicando los cubanos para realizar su trabajo:

• Caracas, Guarnición del Distrito Federal, con sede en la Tercera División de Infantería, en Fuerte Tiuna.

• Maracay, en la Cuarta División de Infantería.

• Valencia, comando de la Brigada Blindada de Naguanagua.

• Zulia, operan en dos lugares: en Fuerte Mara, y en el batallón Venezuela, que está en el fuerte dentro de Maracaibo, estado Zulia.

• Falcón, en Batallón Girardot, y en la unidad Naval en Paraguaná.

• Maturín, en la Brigada de Cazadores.

• Bolívar, en Ciudad Bolívar, al sureste del país, en el comando de la División de Selva. Están en Puerto Ordaz, y están en la Gran Sabana, donde hay dos batallones de infantería de Selva, para proteger la frontera con Brasil.

• Anzoátegui, en la base aérea Luis del Valle García, en Barcelona.

• Guárico, en el Fuerte Conopoima en San Juan de los Morros. También se ubican en la base aérea Manuel Ríos, donde funciona el comando central de satélites, un total de tres actualmente operativos: el Simón Bolívar (lanzado en 2008 y dedicado a telecomunicaciones); el Francisco de Miranda (puesto en órbita en 2012 y especializado en “observación”); y el Antonio José de Sucre (lanzado en 2017, con avances tecnológicos notables como visión infrarroja y nocturna, principalmente usado para fines de seguridad nacional). Los satélites operan con tecnología china.7

• Táchira, la base aérea Santo Domingo, centro de operaciones fronterizas. También unidades tácticas (brigadas) 11 y 12 brigadas, que tienen batallones de infanterías, basadas en San Cristóbal.

• Mérida, el comando de la Brigada de Mérida.

• Apure, en la División en San Fernando y el Comando de la Fuerza de Tarea en Guadualito, que es más operativo.

• Barinas está bajo influjo del comando en Táchira, una unidad que depende de Táchira. Es una conocida zona de alivio de los grupos disidentes de las FARC y del ELN.

• Lara, en Barquisimeto operan en la base aérea Teniente Vicente Landaeta Gil, y en la Brigada de Infantería. Mucha tropa y presencia cubana vital para control de deserciones.

• Amazonas, están en la guarnición de Puerto Ayacucho y en Puerto Páez, desde donde se controlan muchas operaciones en el río Negro y el Amazonas, en frontera con Colombia.

• Nueva Esparta, que abarca las islas de Margarita, Coche y Cubagua, los cubanos operan en la misma zona que alberga operativos de Hezbolá, Isis, rusos e iraníes.

• Puerto Cabello, la más importantes base naval, donde los cubanos participan en el control de los Puertos Bolivarianos o Bolipuertos.

El general cubano Leonardo Andollo durante una presentación confidencial en Fuerte Tiuna, en 2011.

Cubanos en Fuerte Tiuna

Los cubanos continúan manteniendo una presencia importante en el mayor complejo militar de Venezuela, desempeñando importantes actividades destinadas en la actualidad a contener la eventualidad de un alzamiento militar, o un movimiento de desobediencia a Nicolás Maduro, través del espionaje intimidatorio y el amedrentamiento.

La mayoría de los cubanos reside en el llamado Bloque de Familias “Transición”, al lado de la Corte Marcial, un complejo de 150 casas dentro de Fuerte Tiuna donde residen familias de oficiales.

“Están durmiendo allí y salen en las mañanas a los diferentes batallones y regimientos para controlar operaciones y contener deserciones”, indicó una fuente consultada.

Otro grupo de cubanos “descentralizados” residen en casas familiares en habitaciones que están desocupadas, dentro de Fuerte Tiuna, mezclados entre civiles.

Al lado de la sede del Servicio de Armamentos, está ubicada la oficina administrativa que coordina las actividades de los cubanos que están dentro de Fuerte Tiuna.

Se estima que, en diversos momentos, operan en Fuerte Tiuna entre 200 y 500 cubanos con la misión principal de vigilar y contener el descontento y/o actitudes o acciones subversivas dentro de las siguientes unidades militares:

• Regimiento de la Policía Militar.
• Batallón de Comunicaciones Agraz. (Un grupo de cubanos duermen también en las instalaciones de la Policía Militar, en esta unidad. Este batallón maneja dos aspectos de la guerra muy importantes: la guerra electrónica y el contraespionaje militar dentro del Fuerte, dos aspectos en los que participan los cubanos activamente).
• Batallón de Infantería Bolívar.
• Batallón de Tanques Ayala. (Custodiado por Generales).
• Batallón O’Leary (Batallón del Cuartel General del Ejército, le reporta al general procubano Jesús Suárez-Chourio, Comandante General del Ejército).
• Grupo de Artillería Rivas.
• Regimiento de Comunicaciones.
• Escuela de Idiomas (Existe allí un hotel que solía usarse para oficiales de paso por Caracas pero actualmente está destinado al uso exclusivo de los cubanos en Fuerte Tiuna).

El control cubano consiste en: vigilar a comandantes de Unidades, reportar inmediatamente cualquier sospecha, amedrentar unidades, sembrar el terror, dirigir contramedidas para evitar deserciones, filtraciones de información y acciones de disuasión.

Jefes Militares en Fuerte Tiuna y su relación con los cubanos

La mayoría de los actuales miembros del alto mando militar en Venezuela se han entrenado en Cuba y/o han recibido instrucciones de sus pares cubanos para las funciones de comando de todas las actividades defensivas del territorio nacional.

El General Vladimir Padrino, actual ministro de la Defensa, transcurre la mayor parte de su tiempo entre el palacio de Miraflores y Fuerte Tiuna. “Tiene una relación directa con los cubanos en Venezuela”, y actúa como “bisagra” entre los altos militares y el entorno civil de Nicolás Maduro.

El Almirante Remigio Ceballos, actual jefe del Comando Estratégico Operativo de las FANB. Tiene toda la responsabilidad operativa de la Fuerza Armada. No se formó en Cuba pero viajó mucho a la isla. “Quiere ser ministro y tiene ambiciones”, reporta una fuente familiarizada con sus actividades. Su promoción está de retiro. Es considerado un “Talibán” de posiciones radicales. “Es brillante y bien formado en la Infantería de Marina de Estados Unidos”, agregó la fuente.

El Mayor General Jesús Suárez-Chourio es una ficha muy cercana a los cubanos. Es considerado “cubano” desde el punto de vista de la formación militar y la lealtad ideológica. Se formó y entrenó en La Habana, y acompañó a Chávez durante sus contactos con La Habana “todo el tiempo”, ya que era su guardaespaldas. Hizo el curso de Estado Mayor en La Habana. “Está completamente adoctrinado”, indicó la fuente.

Suárez-Chourio es primo hermano del General de División Christopher Figuera Chourio, actual jefe del DGCIM, que durante años fue el asistente privado del fallecido Hugo Chávez. Figuera Chourio también se ha formado totalmente en Cuba, y trabajó durante la última década de vida de Chávez como su guardaespaldas personal.

El General Iván Hernández Dala, un hombre completamente leal a Nicolás Maduro y la Primera Dama Cilia Flores, es considerado uno de los “cerebros” detrás del trono. Hernández Dala es jefe de la Casa Militar y del DGCIM al mismo tiempo. Es considerado el “Torturador en Jefe”. Formado en Cuba. Adoctrinado. Tanto Hernández Dala como el general Christopher Figueras, actual jefe del Sebin, tienen una gran relación con los cubanos en las tareas de persecución y tortura de opositores y disidentes.

Hay otros altos militares con formación y adhesión ideológica a Cuba que ocupan menores posiciones como el caso del General Manuel Bernal Martínez, comandante del REDI Los Andes, también formado en Cuba.

El alto mando militar actúa bajo la supervisión de agentes cubanos, que asisgten a las reuniones al más alto nivel estratégico, según denuncias del diputado opositor Julio Borges.

“Nos informan desde adentro de nuestra Fuerza Armada que 4 agentes cubanos, del más alto nivel, han asistido a las últimas reuniones del Estado Mayor Superior de la Fuerza Armada. Esto es una clara muestra de que Nicolás Maduro ya no confía en la institución militar, por eso la entrega y la sumisión a Cuba es total”, indicó recientemente el diputado Borges.8

El diputado también detalló el trabajo de “represión” de los cubanos dentro de los cuarteles.

“Nicolás Maduro sigue en el poder en Venezuela gracias a los cubanos que son quienes manejan todo el aparato represivo contra la Fuerza Armada venezolana y los factores democráticos. Ante eso, es muy importante que el mundo libre no solo presione a la dictadura de Maduro, sino también al régimen cubano”, indicó.

Al centro, con camisa a rayas, el general de Brigada cubano Juan Carlos Tamargo Baniela, el úlltimo jefe conocido del GRUCE. Segundo desde la izquierda, con camisa beige, el general de Brigada Ramón Alfredo Lausao, jefe del Estado Mayor en Cuba.

La Guardia Nacional Bolivariana (GNB)

Este componente tiene bajo su responsabilidad el control de fronteras, aduanas, vías de comunicación y manifestaciones públicas, entre otras tareas. El comando central de la GNB se encuentra en Caracas, pero mantiene 24 comandos de Zona en todo el país, uno por cada entidad político territorial (estados) de Venezuela.9

En la GNB operan fuerzas del Ministerio del Interior cubano especializadas en el control de manifestaciones e infiltración de grupos opositores.

La presencia de cubanos en la GNB fue puesta de relieve en los recientes enfrentamientos en la frontera entre Venezuela y Colombia, particularmente en la localidad venezolana de Ureña, en el estado Táchira.

“Bajo la dirección de agentes cubanos disfrazados de guardias nacionales de Venezuela, las fuerzas están atacando a los civiles en Ureña. Se está desarrollando una situación muy tensa y peligrosa”, denunció el senador norteamericano Marco Rubio.10

Fuerza de Acciones Especiales (FAES)

Es el organismo de fuerza élite de la Policía Nacional Bolivariana, actualmente encargada de la represión a gran escala en todo el país, bajo la jefatura del General de Brigada de la Guardia Nacional Bolivariana Rafael Bastardo Mendoza, y Freddy Bernal, ambos sancionados por la OFAC.

“Es un organismo ampliamente infiltrado por cubanos”, estimó el coronel Julio Rodríguez Salas, oficial retirado venezolano que apresó a Hugo Chávez durante el alzamiento militar de 2002.

El FAES tiene una central operativa en Caracas pero es itinerante por todo el país, de acuerdo a las necesidades. Freddy Bernal, quien mantiene una relación de confianza privilegiada con La Habana desde la década de los setenta, coordina con los cubanos acerca del tipo y alcance de las operaciones. Hay cubanos disfrazados de FAES en zonas críticas como la frontera del estado Táchira con Colombia, precisó el coronel Rodríguez.

Los estudiantes de medicina cubanos necesitan aprobar una exhaustiva cátedra militar para poder graduarse. Se les exige una mochila lista para actuar como tropas de apoyo en los países adonde son envaidos, como Venezuela, llegado el momento.

Milicias Bolivarianas

Este componente creado por el gobierno de Hugo Chávez en aparente violación a la norma constitucional, se ha constituido como un cuerpo defensivo de extensión nacional, también bajo control de los cubanos.

La Milicia es considerada el quinto componente de la FANB, que depende directamente del Presidente de la República, en su calidad de Comandante en Jefe de las FANB, aunque para los aspectos operativos, está comandada por un general de División y depende del ministerio de la Defensa y del CEO-FANB.11

Los cálculos oficiales señalan que la Milicia Bolivariana está formada por unos 1.6 millones de milicianos . Su formación ha sido en parte realizada en Cuba, según la experta militar venezolana Rocío San Miguel.13

Colectivos/Frente Francisco de Miranda

Los llamados Grupos Colectivos, bandas paramilitares fuertemente armadas que operan como guardia miliciana de la revolución, fueron una idea concebida entre Chávez y Fidel Castro, inspiradas en las Brigadas de Acción Rápida de Cuba,14 y han sido formados sistemáticamente en cursos de tres meses en La Habana, en los cuales han participado cientos de estos fanáticos con amplio historial criminal.15

Tienen sus orígenes en los llamados Círculos Bolivarianos, que fueron creados por Chávez a principio de su mandato y organizados por Miguel Rodríguez Torres, ex jefe del SEBIN, actualmente en prisión.

Después de su creación, los Colectivos comenzaron a formar parte de la estrategia de defensa de la revolución paralelamente a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, por decisión de Chávez.

Su actuación es básicamente como “guardia pretoriana” de la revolución, para lo cual cuentan con un significativo arsenal de armas de guerra. Son financiados por el gobierno y por las ganancias de sus propias actividades delictivas,16 incluso la extorsión y el narcotráfico.17

Los colectivos han intervenido en una variada gama de acciones de defensa de la revolución, desde apoyo a concentraciones pro-gobierno en la capital venezolana, hasta la intimidación violenta de opositores al régimen.18

Recientemente comenzaron a actuar fuera de sus enclaves naturales en barrios populares de grandes ciudades, para trasladarse a zonas fronterizas conflictivas, como la frontera entre Venezuela y Colombia en el estado Táchira.19

Los colectivos, a través de sus nuevos mandos y de Freddy Bernal, -quien dirige también el grupo paramilitar FAES y que fuentes de confianza aseguran tiene estrechas relaciones de colaboración con el Ministerio del Interior de Cuba desde 1979-, mantienen una comunicación fluida con los grupos de mando cubanos. Se estima que dentro de los colectivos operan cubanos infiltrados, principalmente en colectivos como La Piedrita, que controla la zona popular del 23 de Enero, en la capital venezolana.

En la actualidad los colectivos, con cubanos infiltrados, están jugando un papel clave en la contención de las operaciones de ingreso de ayuda humanitaria a través de la frontera con Colombia en el estado Táchira, así como el flujo migratorio entre ambas naciones a través de las llamadas “trochas”.20

Se calcula que los colectivos pueden integrar un contingente de más de 7,000 hombres en 16 estados del país, según las estimaciones más recientes.21

Varios de los más destacados colectivos, como “Tres Raíces”, mantienen sólidos lazos con grupos de inteligencia como el SEBIN, la agencia de contrainteligencia militar (DGCIM) y el FAES.22

Cubanos en aplicación de torturas

Varias ONG venezolanas han recopilado testimonios de presos políticos que dan cuenta de la presencia de personal cubano durante la aplicación de torturas.

El Instituto Casla, una ONG dedicada a sustanciar violaciones de Derechos Humanos en Venezuela y a consignar dichos expedientes ante la Corte Penal Internacional ha documentado 106 casos en el año 2018, de los cuales, 11 de las víctimas aseguran que sus represores eran cubanos.

“Nosotros este año por primera vez hemos recopilado 11 casos donde los testigos nos han dicho que personas cubanas, con acento cubano, los estaban torturando”, afirmó la abogada Tamara Suju, directora ejecutiva del Instituto Casla.23

Los métodos más comunes son palizas, encadenamiento y ahogamiento simulado. Asimismo, los torturadores presuntamente utilizan gases lacrimógenos y descargas eléctricas para interrogar a los detenidos.

Según lo reportó El Nuevo Herald el pasado 20 de marzo, el Instituto Casla, presentó ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos un informe actualizado en que afirma que Agentes cubanos imparten órdenes a generales y coordinan actividades en centros de torturas clandestinos en Venezuela y señaló un informe que denuncia un aumento en el uso sistemático del tormento físico por el régimen de Nicolás Maduro.

Cancillería

De acuerdo a una fuente dentro del llamado Palacio Amarillo, sede del Ministerio de Relaciones Exteriores, los cubanos forman parte de un grupo de asesoría de alto nivel que participa en la toma de decisiones de política exterior en el propio despacho del canciller Jorge Arreaza.

Este grupo asesor, está integrado adicionalmente por expertos rusos e iraníes. “Los cubanos tienen acceso a la emisión de pasaportes diplomáticos”, aseguró la fuente.

El general del Cuerpo de Ejército Joaquín Quintas Solá (en el centro), durante el ejercicio antiimperialista Zamora 200. A su izquierda el general de División Raúl Rodríguez Lobaina, jefe del Ejército Central de Cuba. A la derecha, vestido de civil, el jefe del GRUCE general de Brigada Juan Carlos Tamargo Baniela.

Misiones Sociales

Los cubanos que laboran en las diversas misiones sociales que funcionan bajo acuerdos binacionales, integran al mismo tiempo contingentes que pueden activarse en caso de una amenaza a la estabilidad de la revolución.

Los mismos médicos necesitan aprobar un intenso entrenamiento militar para obtener su diploma de graduados. Eso los convierte para el régimen castrista en una suerte de reserva militar que pueden movilizar en Venezuela en caso de necesidad. Mientras tanto, como acaba de revelar el New York Times del pasado 17 de marzo, cumplen múltiples funciones para nada relacionadas con su profesión como entre otras, la de proselitistas e informantes del aparato de inteligencia cubano sembrado en las estructuras militares y civiles de Venezuela.

Las cifras reconocidas de manera públicas de este grupo de cubanos han ido disminuyendo. De unos 45,000 en 2012, la cifra habría bajado a unos 25,000. Pero el gobierno cubano puede hacerlas crecer en breve tiempo como ya hizo al enviar unos 2,000 supuestos médicos que recién regresaban de Brasil al cerrarse allí con el presidente Bolsonaro un programa similar al de Chávez que había sido instalado por el Partido del Trabajo de Lula.

Aunque el propio embajador cubano en Caracas, Rogelio Polanco, estimó en 22,000 el número de cubanos en Venezuela,24 el Secretario General de la OEA, Luis Almagro, calculó en 46,000 el número de cubanos que actualmente “sostienen” a Nicolás Maduro en el poder.25

Cuba y el Narcotráfico en Venezuela

Aunque la realidad de una integración entre narcotráfico en el alto gobierno es para Venezuela un fenómeno histórico sin precedentes, el historial de los vínculos del régimen cubano con el trasiego de drogas tiene una larga trayectoria que se remonta a cuatro décadas, según expertos y testimonios.

En ese sentido puede decirse que fue Cuba la que asesoró, facilitó y cooperó con un grupo de militares y civiles venezolanos a transformar su país en un narco estado, al tiempo que les ensenó a valerse de la ideología y retórica socialista para enmascarar la genuina naturaleza de este proyecto criminal transnacional cubano -venezolano. Después del escándalo por narcotráfico de 1989, en que fueron descubiertos con las manos en la masa, los cubanos andaban buscando el modo de poder retomar esas actividades pero esta vez externalizando a un tercer país los riesgos a su seguridad nacional que les suponía haber sido descubiertos de nuevo.

Las primeras incursiones documentadas de Fidel Castro en el negocio de la droga se produjeron a partir de 1978, con la creación de un departamento para operaciones encubiertas del Ministerio del Interior al interior de la corporación cubana CIMEX para lavar dinero y traficar con marihuana.26 CIMEX fue registrada en Panamá por el oficial de origen chileno Max Marambio, alias “Guatón”, a fin de mezclar en ese país las operaciones comerciales legitimas con las encubiertas bajo la sombrilla de esa corporación.

Según asegura el desertor (y autor de un libro sobre el tema) Norberto Fuentes, a principios de la década de los 80, el comandante Ramiro Valdés supervisó las narco rutas de Marambio, en una serie de trasbordos de marihuana en el cayo Bahía de Cádiz, una isla en el norte de Cuba. En ese caso se trataba de una operación que contaba con la aprobación directa de Fidel Castro.27

Toda la década de los 80 fue el auge de la cooperación de Cuba con el tráfico de narcóticos a gran escala que tenía su origen en Colombia. En 1982, un gran jurado federal en Miami acusó a cuatro funcionarios cubanos de narcotraficantes. Según aseveran dos importantes testimonios –el de la Sra. Ayda Levy, viuda de Roberto Suarez Gómez (28) y el del sicario líder del Cartel de Medellín, John Jairo Velásquez, mejor conocido como “Popeye”, Pablo Escobar estableció un convenio sólido con Fidel y Raúl Castro para trasegar cocaína a través de Cuba que luego iba a parar a Estados Unidos, a razón de entre 10 y 12 toneladas por vuelo aéreo, por lo cual los Castro cobraban “$2,000 por cada kilo de cocaína transportada, y $200 por cada kilo custodiado”, escribió Popeye en su libro El Verdadero Pablo.29

A la izquierda el general de División cubano Onelio Aguilera Bermúdez, jefe del Ejército Oriental de Cuba. en esta foto, Aguilera se dirigía a una reunión entre el GRUCE y oficiales de la REDI Occidental en Venezuela.

Otros testigos que lograron escapar de la isla, revelaron que los colombianos mantenían una flota de 13 barcos y 21 aviones operando en territorio cubano, a través del narcotraficante colombiano Carlos Lehder y otros operadores.

Según estos testimonios, las fuerzas especiales cubanas jugaron un papel clave en los envíos de cocaína a Estados Unidos.30

En 1982, un gran jurado federal en Miami acusó a cuatro funcionarios cubanos de narcotraficantes.

En 1988, cinco miembros de una red antidrogas con sede en Miami fueron condenados por contrabando de $10 millones en cocaína en los Estados Unidos a través de Cuba el año anterior, y uno de los conspiradores reveló que Tony de la Guardia, uno de los operadores favoritos de Fidel Castro, participaba activamente en las operaciones de narcotráfico.

Al año siguiente, Fidel y Raúl Castro presidieron un dramático juicio en La Habana contra dos de sus altos oficiales, Arnaldo Ochoa y Tony de la Guardia, a quienes acusaron de organizar una red de distribución de narcóticos, para quitarse de encima las acusaciones de narcotráfico que pesaban en su contra desde Estados Unidos.

Pero lo que entró en receso a partir de 1989, cuando el gobierno de Bill Clinton archivó las acusaciones contra los Castro, volvió a reactivarse con la llegada de Hugo Chávez al poder en 1999.

Los servicios de inteligencia cubanos, que ya contaban desde fines de la década de los setenta con contactos en el mundo mafioso de la narco delincuencia internacional, comenzaron a percatarse del potencial de acercar dos redes que se convertirían en los mayores proveedores mundiales de cocaína: las narcoguerrillas comunistas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que ya conocían y las fuerzas de seguridad venezolanas con las que ahora estrecharían relaciones.31

Con la ayuda de los espías cubanos, -quienes contaban con sus propias redes clandestinas de agentes en toda la región y Estados Unidos, así como con una experiencia de más de cuatro décadas de operaciones encubiertas-, los militares venezolanos, en torno a los cuales Chávez armó su gobierno, establecieron lo que comenzó a llamarse como el Cartel de los Soles, en referencia a las insignias en forma de sol que portaban los generales venezolanos.

Aunque el flujo de drogas se mantuvo bajo control durante el período de Chávez, con la llegada de Nicolás Maduro el narcotráfico y lavado de dinero alcanzaron niveles sin precedentes.

La captura en 2010 del narcotraficante Walid Makled, reveló que las redes del tráfico de drogas alcanzaban los más altos mandos militares de Venezuela. El fenómeno llevó a Estados Unidos a sancionar a decenas de oficiales por sus vínculos con el narcotráfico.

Buena parte de estos oficiales estaban destacados en cuerpos policiales o servicios de inteligencia, organizaciones asesoradas y en algunos casos prácticamente controladas por los agentes de la inteligencia cubana.

En mayo de 2017, manifestantes de Táriba, en el estado Táchira, encontraron entre las pertenencias del cubano Oyantai Hernández Campillo, un uniforme de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) y un carné de identidad de Cuba. El investigador Luis Domíngue encontró que Oyantai reside en el municipio Boyeros, de la ciudad de La Habana.

Del tráfico al lavado

Durante décadas el Cartel de los Soles, bajo el mando de Diosdado Cabello, en sociedad con otros carteles de la región, y en especial con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el cartel de Sinaloa, desarrollaron una economía paralela con grandes recursos generada por el tráfico de cocaína, y una gigantesca maquinaria de lavado principalmente montada en la infraestructura de Petróleos de Venezuela (PDVSA).

Según una investigación del consultor de seguridad nacional Douglas Farah, Venezuela desarrolló en combinación con las FARC y operadores gubernamentales en Nicaragua y El Salvador, una maquinaria de lavado de dinero y tráfico de cocaína utilizando los acuerdos de PDVSA con esos países para justificar el flujo financiero que en realidad provenía del narcotráfico.

Cuba jugó un papel en esta estrategia de lavado que vinculó a figuras como Tarek El Aissami y Elías Jaua en Venezuela; Daniel Ortega en Nicaragua y José Luis Merino en El Salvador, y a organizaciones como Albanisa y la organización de alcaldes sandinistas, Alba Petróleo, las FARC de Colombia y empresarios establecidos en Estados Unidos.

Por ejemplo, según Farah, durante las negociaciones de paz que el gobierno del presidente colombiano Juan Manuel Santos llevó a cabo con las FARC en La Habana, tuvieron lugar varias operaciones de traslado a Cuba de dinero en efectivo que la guerrilla colombiana mantenía ocultas en caletas en Colombia.

Farah dijo que estableció que las FARC sacaron de Colombia más de $2,000 millones en efectivo con la ayuda de Cuba.

“Lo que hizo las FARC fue sacar de Colombia a Cuba, en los vuelos de los negociadores el dinero del narcotráfico. Y es que como el presidente Santos otorgó privilegios de valija diplomática, las FARC podían sacar lo que quisieran. Entonces de esta manera lograron sacar mucho del efectivo que tenían enterrado, oro u otras cosas a Cuba donde se enchufaron con la estructura de su gran amigo y aliado de las FARC, el salvadoreño, José Luis Merino, conocido como el comandante Ramiro”, aseguró Farah.32

La narco-conexión Caracas-La Habana

El más reciente episodio que implica al régimen de La Habana en el trasiego de droga y lavado de dinero en combinación con altos funcionarios de Venezuela ha tenido lugar en los últimos dos años, y ha implicado el uso de aviones de PDVSA para el traslado de la droga y de grandes cantidades en efectivo desde Venezuela a Cuba.

Según fuentes consultadas para este reporte, varias agencias federales mantienen abierta una investigación criminal en torno a una red de narcotráfico y lavado a través de la cual se trasladan semanalmente decenas de toneladas de cocaína en al menos cinco aviones registrados a nombre de PDVSA, que aterrizan en pistas controladas por el gobierno cubano.

Varios de los aviones, que van cargados con droga o con dinero en efectivo, aterrizaron en el aeropuerto Jardines del Rey, en el sector nororiente de Cuba, para descargar los envíos.

De acuerdo a testigos actualmente protegidos por el gobierno norteamericano, Cuba recibía un porcentaje de hasta el 30 por ciento de las cantidades de dinero en efectivo traídas desde Venezuela, a cambio de realizar transferencias a cuentas en bancos de Estados Unidos, para legitimar el dinero proveniente del tráfico de narcóticos.

La investigación, en la que participan varias fiscalías en coordinación con los departamentos de Justicia y Homeland Security, estableció que parte de ese dinero blanqueado por orden del gobierno era transferido a empresas establecidas en territorio norteamericano para adquirir equipos y piezas para la industria petrolera, que luego eran exportados a Venezuela o vendidos en el mercado internacional para obtener divisas ya blanqueadas.

Esta red, en la que participaron altos funcionarios del régimen de Nicolás Maduro, operaba también en conexión con otras empresas y operadores de Nicaragua y El Salvador, que formaban parte de los acuerdos de Petrocaribe alentados y financiados por Pdvsa.

 

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(*) Está investigación forma parte de un más amplio estudio titulado “Cubazuela: Crónica de la Invasión Cubana”, patrocinado por la Fundación de Derechos Humanos en Cuba, y presentado este viernes 12 en Washington DC.

 

 

 

 

 

 

Notas

[1] CEOFANB y Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba fortalecen integración militar, Agencia Venezolana de Noticias (AVN), 29 de septiembre de 2018. Ver: https://www.aporrea.org/actualidad/n332150.html.

[2] Así se realizaron los ejercicios cívico-militares Zamora 200 en La Orchila, portal oficial www.albaciudad.org, 14 de enero de 2017. Ver: http://albaciudad.org/2017/01/la-orchila-ejercicios-civico-militares-zamora-200/.

[3] Cuba hire in Venezuela raises concern, CNN, 5 de feb frero de 2010. Ver: http://www.cnn.com/2010/WORLD/americas/02/05/venezuela.cuban.adviser/index.html.

[4] Ex oficial chavista: G2 cubano controla servicio de inteligencia en Venezuela, Radio Televisión Martí, 5 de abril de 2017. Ver: https://www.radiotelevisionmarti.com/a/cubanos-controlan-servicio-inteligencia-venezuela/142456.html.

[5] Dentro de la maquinaria de espionaje de Nicolás Maduro, VerticeNews, 5 de abril de 2016. Ver: https://www.lapatilla.com/2016/04/05/vertice-news-dentro-de-la-maquinaria-de-espionaje-de-nicolas-maduro/.

[6] La Fuerza Armada Nacional “Bolivariana”, Estructura de funcionamiento actual, Control Ciudadano, Marzo de 2016, p. 4.

[7] Con tres satélites en órbita Venezuela avanza hacia la independencia tecnológica, portal de la Vicepresidencia de Venezuela, 22 de diciembre de 2017. Ver: http://www.vicepresidencia.gob.ve/index.php/2017/12/22/con-tres-satelites-en-orbita-venezuela-avanza-hacia-la-independencia-tecnologica/.

[8] Julio Borges denuncia infiltración cubana en el Estado Mayor Superior de la FAN, Diario de las América, 15 de marzo de 2019. Ver: https://www.diariolasamericas.com/america-latina/julio-borges-denuncia-infiltracion-cubana-el-estado-mayor-superior-la-fan-n4173769.

[9] Control Ciudadano, op. cit., p. 26.

[10] EEUU denuncia que “agentes cubanos” en las Guardia Nacional de Venezuela están atacando a manifestantes, Europapress, 23 de febrero de 2019. Ver: https://www.europapress.es/internacional/noticia-eeuu-denuncia-agentes-cubanos-guardia-nacional-venezuela-estan-atacando-manifestantes-20190223163551.html

[11] Control Ciudadano, ibidem.

[12] Maduro asegura que la milicia bolivariana tiene 1.6 millones de miembros, Cubanet, 18 de diciembre de 2018. Ver: https://www.cubanet.org/noticias/maduro-asegura-que-la-milicia-bolivariana-16-millones-miembros/

[13] Milicias de Venezuela se formarían en Cuba, Radio Televisión Martí, 6 de junio de 2014. Ver: https://www.radiotelevisionmarti.com/a/milicias-de-venezuela-se-formar%C3%ADan-en-cuba/36038.html.

[14] Venezuela y los colectivos de la muerte, Cubanet, 7 de abril de 2017. Ver: https://www.cubanet.org/opiniones/venezuela-y-los-colectivos-de-la-muerte/

[15] El Miranda: escuderos de Chávez, El Tiempo de Colombia, 26 de Julio de 2006. Ver: https://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-2115103.

[16] The devolution of State Power: The ‘Colectivos’, Insight Crime, 18 de mayo de 2018. Ver reporte completo: https://www.insightcrime.org/investigations/devolution-state-power-colectivos/

[17] Armed civilian bands in Venezuela prop up unpopular president, The New York Times, 22 de abril de 2017. Ver: https://www.nytimes.com/2017/04/22/world/americas/armed-civilian-bands-in-venezuela-prop-up-unpopular-president.html?ref=nyt-es&mcid=nyt-es&subid=article

[18] La amenaza de los colectivos chavistas a los manifestantes opositores en Montalbán: “Eviten despertar nuestra furia”, Infobae, 25 de Julio de 2017. Ver: https://www.infobae.com/america/venezuela/2017/07/25/la-amenaza-de-los-colectivos-chavistas-a-los-manifestantes-opositores-en-montalban-eviten-despertar-nuestra-furia/

[19] Los colectivos, la amenaza que acecha la frontera de Colombia y Venezuela, El Espectador, 26 de febrero de 2019. Ver: https://www.elespectador.com/noticias/el-mundo/los-colectivos-la-amenaza-que-acecha-la-frontera-de-colombia-y-venezuela-articulo-842045.

[20] Colectivos y grupos irregulares controlan paso por las trochas en la frontera con Cúcuta, El Pitazo, 18 de marso de 2019. Ver: http://elpitazo.net/los-andes/colectivos-y-grupos-irregulares-controlan-paso-por-las-trochas-en-la-frontera-con-cucuta/.

[21] Maduro’s muscle: motorcycle gangs known as ‘colectivos’ are the enforcers for Venezuela’s authoritarian leader, Sun Sentinel, 14 de marzo de 2019. Ver: https://www.sun-sentinel.com/news/nationworld/ct-maduro-venezuela-motorcycle-gangs-20190314-story.html

[22] Ver reporte de Insight Crime, The Devolution of State Power”.

[23] Institiuto Casla: 11 “torturados” en Venezuela denunciaron que sus victimarios tenían “acento cubano”, El Universal, 27 de noviembre de 2018. Ver: http://www.eluniversal.com/el-universal/26909/instituto-casla-11-torturados-en-venezuela-denunciaron-que-sus-victimarios-tenian-acento-cubano.

[24] Participarán en referendo más de 22 mil cubanos en Venezuela, Granma, 24 de diciembre de 2018. Ver: http://www.granma.cu/mundo/2018-12-24/participaran-en-refenrendo-mas-de-22-mil-cubanos-en-venezuela-24-12-2018-09-12-55.

[25] Luis Almagro, secretario general de la OEA: “los 46 mil cubanos realizando tareas de represión, inteligencia y tortura deben desocuopar Venezuela”, Nodal, 19 de diciembre de 2018. https://www.nodal.am/2018/12/luis-almagro-secretario-general-de-la-oea-los-46-mil-cubanos-realizando-tareas-de-represion-inteligencia-y-tortura-deben-desocupar-venezuela/.

[26] Narcotráfico y tareas revolucionarias. El concepto cubano, Norberto Fuentes, Ediciones Universal, Miami, 2002, p. 96.

[27] Idem, p. 104-105.

[28] El Rey de la Cocaina. Mi vida con Roerto Suárez Gómez y el nacimiento del primer narcoestado, Ayda Levy, Edición Vintage Espoañol, New York, 2012. El libro dedica un capítulo a “La Conexión Cubana”, entre las páginas 133 y 144.

[29] La historia secreta sobre la relación entre Fidel Castro y Pablo Escobar, Infobae, 28 de noviembre de 2016. Ver: https://www.infobae.com/america/america-latina/2016/11/28/la-historia-secreta-sobre-la-relacion-entre-fidel-castro-y-pablo-escobar/.

[30] How Cuba helped make Venezuela a Mafia State, The Daily Beast, 2 de junio de 2018. Ver: https://www.thedailybeast.com/how-cuba-helped-make-venezuela-a-mafia-state.

[31] Idem.

[32] Los terroristas de las FARC blanquearon 2.000 millones de dólares a través de Cuba, Nicaragua y Venezuela, La Tribuna del País Vasco, 29 de octubre de 2017. Ver: https://latribunadelpaisvasco.com/art/7526/los-terroristas-de-las-farc-blanquean-2000-millones-de-dolares-a-traves-de-cuba-nicaragua-y-venezuela

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