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Estas son las sorprendentes revelaciones del fotógrafo de Maduro y Chávez por David Placer – ALnavío – 6 de Julio 2019

José Carlos Gómez, el fotógrafo que acompañó a Nicolás Maduro en su primera campaña, cuenta cómo fue descubriendo que el chavismo ha quedado reducido a “show y negocio”. Asegura que, detrás de la enorme propaganda de las misiones y de los planes sociales, sólo vio mentiras y, en el mejor de los casos, medias verdades.
Gómez descubrió que en las campañas chavistas 'todo es show y negocios' / Foto: Presidencia
Gómez descubrió que en las campañas chavistas “todo es show y negocios” / Foto: Presidencia

José Carlos Gómez, fotógrafo y profesional de la imagen, trabajaba en Venezuelacon una empresa de fotografía y diseño, cuando recibió en 2006 un encargo de un productor ejecutivo: entrevistar a un indígena que contase en cámara la gran labor de inclusión que hacía el chavismo con su etnia.

El resultado final gustó entre los responsables de marketing del chavismo y comenzó a recibir cada vez más encargos del régimen. Con ellos, comenzó a ascender en el escalafón de la industria publicitaria del chavismo hasta convertirse en el fotógrafo de las campañas electorales de Hugo Chávez y Nicolás Maduro.

Gómez fue contratado por la agencia de publicidad Contextus, propiedad de Mónica Ortigosa (casada con Alejandro Escarrá, sobrino de Hermann Escarrá), quien a su vez trabajaba contratada para una empresa de marketing político de Brasil. Gómez recibió el encargo de ser “los ojos de Chávez” durante la campaña electoral. La campaña de publicidad incluía una cámara subjetiva para mostrar todo lo que el fallecido expresidente veía en sus recorridos: las ancianas llorando, las madres mostrando sus bebés al presidente, los pobres arrodillados para pedir trabajo o casa.

La farsa de la vivienda

Uno de los encargos consistía en fotografiar las viviendas que construyó el chavismo en el Plan Misión Vivienda Venezuela. Recibió un listado de 25 proyectos habitacionales, pero finalmente sólo pudo retratar cuatro. “Algunas de las misiones estaban tomadas y controladas por malandros que decidían quién entraba y quién salía y que hasta cobraban peaje por pasar por allí”, explica el fotógrafo.

Gómez fue víctima de un joven que vivía en una Misión Vivienda de la avenida Libertador en Caracas y que le terminó robando el teléfono. También conoció en persona la delincuencia enquistada en “Ciudad Belén”, que se ha popularizado como “Ciudad Balín”. Pero su descubrimiento más revelador fueron los grupos de interés y negocios que se tejían alrededor de las misiones.

“Por un lado estaba el grupo de Rafael Ramírez y por el otro, los de Farruco Sesto. Pero lo que ninguno de ellos quería promocionar era otro plan social del chavismo que consistía en dar los materiales de construcción a los pobladores. Era el Frente Francisco de Miranda, pero ellos mismos lo ocultaban por una sencilla razón: allí no había un negocio tan lucrativo como en los planes. Por eso se construyeron tantas viviendas: porque era un negocio redondo”, explica.

El fotógrafo de Maduro descubrió la farsa de las viviendas chavistas. Tenía que fotografiar 25 proyectos, pero sólo pudo hacer el trabajo en cuatro. Las mafias de la delincuencia organizada impedían el propio trabajo del régimen.

El fotógrafo fue descubriendo la verdadera esencia del chavismo en la medida en que iba haciendo más fotos para Chávez y Maduro. Y entonces descubrió cómo la farsa también se montaba en clave interna, para convencer a los suyos de que todo lo malo que pasaba nunca era culpa de Chávez.

“Hasta la una de la madrugada, nadie sabía dónde sería la campaña el día siguiente. Supuestamente era para que los gobernadores y alcaldes chavistas no supiesen por dónde se aparecería Chávez. Así no tendrían tiempo de asfaltar las calles o hacer las obras a última hora que nunca hicieron porque se robaron el dinero”, asegura.

Con esa táctica, el fallecido expresidente enviaba un mensaje a los suyos. Quería hacer ver que siempre era engañado, que nunca estaba enterado de ninguna de las corruptelas cometidas. Así, popularizó la creencia de que “a Chávez lo engañaban”. Pero su propio fotógrafo pudo darse cuenta fácilmente de toda la mecánica. “Era bastante obvio que estaba al tanto de todo, conocía y toleraba toda la corrupción”, añade.

La farsa de la campaña también pasaba por montar escenas impactantes para los medios. Por eso, en la primera campaña de Nicolás Maduro, dos mujeres se acercaron con las franelas de Henrique Capriles. Y Maduro llegó para convencerlas de que su proyecto era mejor. El entonces candidato las convenció en pocos minutos y se hizo las fotos con sus nuevas seguidoras.

“Era un montaje barato, unas mentiras muy mal hechas. Ellos saben que nadie se las cree pero necesitan seguir manteniendo el show, porque lo que les importa es seguir repartiéndose el negocio. Desde la campaña hasta la misión, lo único que importa es seguir con los contratos”, explica el exfotógrafo presidencial.

Mentiras externas, mentiras internas

Gómez también conoció el funcionamiento interno del chavismo que, consciente de su propio desastre, tenía que montar estructuras paralelas para sacar el trabajo. Cada ministro monta su propio equipo de confianza porque, con la ley de inamovilidad laboral, buena parte de los trabajadores públicos no trabaja porque no pueden ser despedidos. Entonces los ministerios se han llenado de trabajadores que no asisten a sus puestos. Saben que son intocables.

Y esas estructuras duplicadas afectan hasta la propia imagen de Maduro. La responsable de prensa presidencial es Teresa Maniglia, familiar del almirante Orlando Maniglia, exembajador en Alemania. “Las fotos que hacen de Maduro son pésimas. Hasta le hacen fotografías en modo automático en las que el fotógrafo no decide nada. Si eso sucede con la imagen de Maduro, te puedes imaginar qué sucede de allí para abajo”, explica.

En 2016, Gómez decidió emigrar a Barcelona, España, dado que había vivido muchos años en la ciudad. Allí comenzó a trabajar para el consulado venezolano como community manager. Ganaba 900 euros, pero descubrió que había nueve cónsules con sueldos de unos 6.000 euros mensuales, según relata. La mayor carga salarial para el organismo son, precisamente, los sueldos de los altos cargos, amigos y familiares de los jerarcas del chavismo.

Asegura que fue despedido por publicar un tuit sin la zona en reclamación. Posteriormente fue denunciado por traición a la patria porque, desde la cuenta del consulado, retuiteó un acto de protesta contra el embajador de Maduro, Mario Isea. Asegura que fue un error propio de un community manager con varias cuentas abiertas.

Desde ese momento se busca la vida en trabajos muy por debajo de su cualificación. Ahora, sirve vinos en una bodega en Barcelona. Antes lavó platos en Londres. Uno de sus antiguos amigos, el exembajador de Venezuela en Turquía, José Gregorio Bracho, le confesó su deseo personal. Terminar su vida en España, un destino deseado por casi todos los altos jerarcas del chavismo. “Aquí quieren venir a gastar su dinero. Aquí se sienten como en casa. Aquí se sienten a salvo”.

La fotografía ganadora del World Press Photo 2018 – SER – 13 de Abril 2018

El venezolano Ronaldo Schemidt gana con una instantánea que recoge el momento en el que José Víctor Salazar, de 28 años, corre envuelto en llamas al ser alcanzado por un chorro de gasolina de una moto de la Guardia Nacional Bolivariana

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El fotoperiodista venezolano Ronaldo Schemidt ha recibido el premio World Press Photo por una imagen que retrata la quema accidental de José Víctor Salazar, un manifestante de la oposición venezolana, durante unos disturbios en Caracas ocurridos el 3 de mayo de 2017.

La instantánea premiada recoge el momento en el que José Víctor Salazar, de 28 años, corre envuelto en llamas al ser alcanzado por un chorro de gasolina tras la explosión de una moto de la Guardia Nacional Bolivariana. La moto fue incendiada por los manifestantes con un cóctel molotov, y las llamas envolvieron a Salazar cuando otro manifestante rompió el tubo de la gasolina con un objeto contundente. En la imagen el joven, convertido en una antorcha humana y ataviado con una máscara de gas, corre en busca de ayuda para apagar el fuego de su cuerpo, mientras al fondo de la imagen se aprecia pintado en la pared en color negro un pequeño grafiti de una pistola que apunta hacia la palabra “paz”.

Schemidt estaba de espaldas cuando el manifestante se convirtió en una bola de fuego, pero se dio la vuelta al sentir del calor de la llamarada en la espalda, tomó la cámara y comenzó a disparar sin ser aún consciente de la gravedad del accidente.
La víctima, que pasó corriendo al lado del fotoperiodista, cayó al suelo segundos después, momento en el que otros manifestantes apagaron el fuego. Una ambulancia se llevó a la víctima a un centro médico y pudo salvar la vida, a pesar de que sufrió quemaduras de primer y segundo grado.

Admira “el valor” de los manifestantes
“Mis pensamientos siguen con José Víctor Salazar, cada vez que veo la imagen lo tengo muy presente”, dijo el fotoperiodista venezolano al recoger el premio en un breve discurso, ante una audiencia que se puso en pie para aplaudirle.

Schemidt dijo admirar “el valor” de los manifestantes que retrató durante su cobertura de las protestas del año pasado en Venezuela, por el hecho de “enfrentarse a cuerpos armados y vehículos blindados sin nada más que piedras, botellas y escudos de madera”.
El fotoperiodista agradeció a su familia y amigos el apoyo que le han brindado por su carrera y abogó por reconocer “a todos los compañeros fotógrafos que siguen trabajando en condiciones de violencia en Venezuela y en México”, donde reside.

Sobre el manifestante en cuestión, dijo que “ojalá algún día” pueda encontrarse con él y le deseó “que se recupere no sólo físicamente, sino psicológicamente”.
Las otras finalistas

Segundo premio del World Press Photo 2018. La turista norteamericana Melissa Cochran, herida en el atentado de Westminster en Londres.

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La fotografía de Schemidt se impuso a las otras cinco nominadas, que retrataban el atentado de Westminster, en Londres; una víctima del grupo terrorista Boko Haram, en Nigeria; el drama de los refugiados rohingyas, en Myanmar; y dos instantáneas de la liberación de Mosul del Estado Islámico por parte de las fuerzas iraquíes.
http://cadenaser.com/ser/2018/04/13/album/1523602136_056963.html#1523602136_056963_1523603791

“Estoy muy impresionado, no me esperaba esto, los otros trabajos eran excepcionalmente buenos. Me siento comprometido, sorprendido y emocionado”, añadió el venezolano.

Schemidt trabaja para la Agencia France-Presse (AFP) en México, pero regresa de vez en cuando a su país natal para documentar noticias relevantes y, en mayo de 2017, estaba cubriendo las protestas antigubernamentales en Venezuela. Schemidt también consiguió el galardón a la mejor Fotografía de actualidad.

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