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Guaidó cuadra la estrategia con EEUU y Europa mientras Maduro se entrega a Cuba y al Foro de Sao Paulo por Daniel Gómez – ALnavío – 21 de Enero 2020

Nicolás Maduro responde a la gira internacional de Juan Guaidó entregándose a La Habana. Este lunes convirtió al embajador cubano en Caracas en una especie de ministro, definió a Raúl Castro como un “hermano mayor y protector” y pidió “reformatear y mejorar” la relación Cuba-Venezuela. La guinda al pastel se la pondrá con la reunión del Foro de Sao Paulo en Caracas. ¿Será suficiente para contrarrestar la ofensiva diplomática de Guaidó, tejida entre Bogotá, Londres, Bruselas, Davos y Madrid?

Para Maduro el embajador de Cuba es un ministro más / Foto: Prensa Maduro
Para Maduro el embajador de Cuba es un ministro más / Foto: Prensa Maduro

Nicolás Maduro resistió a 2019, ¿lo hará a 2020?

Juan Guaidó quiere que este año se celebren elecciones libres y democráticas en Venezuela. Esta es también la pretensión de la comunidad internacional que apoya a Guaidó. Así lo ha expresado el gobierno de Estados Unidos a través del secretario de Estado, Mike Pompeo, y también la Unión Europea por medio del jefe de la diplomacia, Josep Borrell. Con el primero se reunió este lunes en su visita a Bogotá, y con el segundo conversará el miércoles en Bruselas.

Diplomáticos, analistas y políticos consultados por el diario ALnavío confían en que esta gira de Guaidó realinee las fuerzas internacionales, y juntas hagan presión contra Maduro para facilitar una transición en Venezuela.

“Esperamos sanciones duras contras los responsables individuales de esta tragedia. Cercarlos cada vez más y forzarlos a una negociación para lograr una salida pacífica”, dijo el embajador de Guaidó en EspañaAntonio Ecarri.

“La solución debe llegar por la presión de la comunidad internacional contra el chavismo y que se logre lo que queremos todos, unas elecciones libres y democráticas. 2020 tiene que ser el año de las elecciones que permitan sustituir a Maduro y recomponer la política y las instituciones de Venezuela. Pero para ello es imprescindible la presión internacional”, agregó el representante de Un Nuevo Tiempo en Madrid y analista de este diario, Ysrrael Camero.

“Esperamos de esta gira un respaldo inequívoco de Europa para poner en marcha la transición democrática en Venezuela”, declaró la dirigente venezolana de CiudadanosMaría Luisa Alonso.

El apoyo a Guaidó está siendo total. Este lunes en Bogotá, el presidente de ColombiaIván Duque, el secretario de Estado, Mike Pompeo, y el canciller de BrasilErnesto Araujo, le dejaron claro su apoyo para que 2020 sea un año electoral.

Los países europeos también lo están respaldando. Guaidó fue recibido en Londres con honores de jefe de Gobierno, y sostuvo una reunión con el canciller, Dominic Raab. Se espera que este miércoles en Bruselas ocurra lo mismo.

Como pudo saber el diario ALnavío, los principales grupos de la Eurocámara(populares, socialistas, liberales y conservadores) irán al encuentro de Guaidó, quien más tarde se reunirá con Borrell. Como jefe de la diplomacia europea, Borrell ha dejado claro que sólo las sanciones no son la solución, y que es necesaria una negociación.

El Foro de Davos es una cita clave, como dijo al diario ALnavío la analista Beatriz Becerra. Considera que es un evento clave para que Guaidó, quien asistirá el jueves, se acerque y cuadre posturas con líderes europeos, y empresarios globales. La propia Becerra dijo en una columna para La Información que la visita de Guaidó a Davos es “el elemento de máxima expectación”.

Los factores políticos de Venezuela en España también están expectantes con la posible llegada de Guaidó a Madrid. Ya la ministra de Asuntos Exteriores, AranchaGonzález Laya, dijo que será recibido como presidente encargado, al tiempo que fue clara en definir a Maduro como líder de un régimen.

El desafío de Maduro a Guaidó y a la comunidad internacional

El gobierno de Pedro Sánchez endurece el tono contra el régimen chavista, como también lo ha hecho la comunidad internacional. Pero como si fuera inmune o no le importara, Maduro sigue dando elementos para que arremetan contra él.

Este miércoles comenzará en Caracas una nueva edición del Foro de Sao Paulo. Como ha dicho Maduro y el número dos del chavismo, Diosdado Cabello, el objetivo es fijar una agenda latinoamericana para 2020.

Este foro, compuesto por movimientos de la extrema izquierda mundial, fue señalado como uno de los responsables de la desestabilización en Latinoamérica, concretamente en las revueltas en EcuadorChileBolivia y Colombia. “Las brisas bolivarianas”, como las definió Cabello, quien ahora mete miedo diciendo “ay, que viene el coco”.

En el foro La Habana juega un papel fundamental. Casi tan importante como el que tiene en el régimen de Maduro. Este afirmó el lunes que el embajador de Cuba, Dagoberto Rodríguez, “prácticamente forma parte del Consejo de Ministros” y que tiene “las puertas abiertas” de los ministerios “para coordinar y avanzar”.

Maduro agregó que Raúl Castro “es un hermano mayor y protector”, y que su objetivo es “reformatear y mejorar toda la estructura, toda la lógica, todo el flujograma de actividades para Cuba y Venezuela”.

Estas palabras de Maduro sorprenden porque es la primera vez que hace evidente lo que se sabía. Y es que como explica el periodista Juan Carlos Zapata en Konzapata, “desde arriba y hasta abajo, los cubanos han sido, desde hace más de una década, factores de consulta obligatoria” para el régimen. He aquí algunos ejemplos:

– Hugo Chávez y Fidel Castro tejían operaciones políticas en Caracas y en La Habana, reveló Julio Montes, el primer embajador de Chávez en La Habana.

– En 2010 en Venezuela se pudrieron toneladas de alimentos por la inoperancia de Bárbara Castillo, la funcionaria cubana al cargo, protagonista del caso Pudreval.

– Por lo menos hasta 2016 la Misión Vivienda era gestionada por cubanos.

– Hoy el anillo de seguridad de Maduro lo controlan los cubanos.

– 25.000 cubanos, aseguró Maduro el lunes, están en Venezuela “para cooperar” con el chavismo.

¿A qué se debe la continuidad del poder cubano en Caracas? ¿A qué se debe que Maduro les haya entregado todo el poder? Estas palabras de Juan Carlos Zapata lo resumen: “Que el embajador de Cuba en Venezuela tenga puerta franca en los ministerios no es nada comparable con lo que ya no es secreto. Que el poder de Cuba tuvo palabra decisiva en la escogencia de Nicolás Maduro como sucesor de Hugo Chávez. Allí está el meollo del asunto. Es Maduro pagando el empujón definitivo de Fidel Castro y Raúl Castro para derrotar las aspiraciones de Diosdado Cabello y Rafael Ramírez”.

Nicolás Maduro se entrega a Raúl Castro y a Cuba para la reconquista regional por Zenaida Amador – ALnavío – 21 de Enero 2020

“Venezuela y Cuba relanzarán Petrocaribe para garantizar a los pueblos soberanía e independencia”, con ese titular reseñaron los principales medios estatales venezolanos el más reciente anuncio de Nicolás Maduro. Sin tapujos, sin disimulos: una estrategia común Caracas-La Habana para el Caribe.
Maduro calificó a Raúl Castro de hermano mayor y protector / Foto: EFE
Maduro calificó a Raúl Castro de hermano mayor y protector / Foto: EFE

El escenario de tales declaraciones fue el acto protocolar de firma de nuevos acuerdos del Convenio de Cooperación Integral entre Cuba y Venezuela en la ruta a su vigésimo aniversario, donde Maduro abiertamente señaló que la relación entre ambos países debe llevarse a pulso diario, con presencia constante cubana en los asuntos de su interés en el país.

De hecho, aseguró que el embajador de Cuba en Venezuela, Dagoberto Rodríguez Barrera, prácticamente forma parte del consejo de ministros y debe tener puertas abiertas en cada ministerio. El tema, según adelantó, ya ha sido coordinado con Raúl Castro, a quien calificó de hermano mayor y protector.

Estas exaltaciones a Cuba ocurrían justo cuando en Colombia finalizaba la III Conferencia Ministerial Hemisférica de Lucha Contra el Terrorismo, donde el régimen venezolano fue señalado por su complicidad con grupos irregulares que hacen vida en el país.

Los asistentes (Argentina, Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Estados Unidos, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, República Dominicana, Panamá, Paraguay, Perú y Santa Lucía) firmaron una declaración de condena al terrorismo en todas sus expresiones, y reafirmaron la responsabilidad de los Estados de negar cobijo financiero, operacional o cualquier otro tipo de apoyo a los terroristas, y ponerlos a disposición de la justicia. Asimismo, condenaron las acciones de aquellos actores que intencionalmente brindan apoyo o protección a grupos u organizaciones terroristas, perpetradores, organizadores y patrocinadores del terrorismo.

Iván Duque, presidente de ColombiaMike Pompeo, secretario de Estado de EEUU; y Juan Guaidó, presidente interino de Venezuela, señalaron directamente al régimen de Maduro de dar resguardo y apoyo a grupos irregulares.

Juego de pulso

A propósito de esto, Maduro indicó que “hay una obsesión del imperio de Estados Unidos de destruir los proyectos independentistas, rebeldes, revolucionarios”.

Recientemente Mike Pompeo dijo que “si los cubanos dejan de apoyarlo (a Maduro), y estamos trabajando en convencerlos que esto es lo mejor para el pueblo cubano, y si aquellos alrededor de él desde la perspectiva de seguridad finalmente llegaran a la conclusión de que Venezuela está mejor con la salida de Maduro, entonces creo que podemos lograr nuestro objetivo”, es decir, que su régimen cese.

Maduro aseguró que Pompeo no ha dejado de amenazar a la región y a Cuba, razón por la cual le envió un mensaje de respaldo a Miguel Díaz-Canel y a los cubanos, asegurándoles que pueden contar “con Venezuela para todo hoy y siempre (…) Y cuando digo cuenten con nosotros, digo cuenten con nosotros en la batalla diaria, garantizando todo y siempre”.

No hay que olvidar que aun con la producción petrolera en mínimos históricos, sin productos suficientes para atender la demanda interna de combustibles y con el cerco de las sanciones internacionales, el régimen de Maduro envía de forma regular hidrocarburos a La Habana para garantizar la estabilidad mínima de su economía.

Maduro no ocultó que en conjunto con el régimen de Cuba buscará reconquistar su influencia en el Caribe, algo que hará usando la plataforma energética de Petrocaribe, venida a menos con el declive de la industria petrolera venezolana y los desmanes asociados a su gestión.

Y es que Maduro no ocultó que en conjunto con el régimen de Cuba buscará reconquistar su influencia en el Caribe, algo que hará usando la plataforma energética de Petrocaribe, venida a menos con el declive de la industria petrolera venezolana y los desmanes asociados a su gestión dentro y fuera del país.

Prometió que la reimpulsará “en el primer semestre de este año para que recupere el brillo que tuvo” y así enfrentar las amenazas de Estados Unidos sobre las naciones del Caribe “con conciencia política, martiana, bolivariana, fidelista y chavista”.

Tal como ya hemos señalado en ALnavío, Petrocaribe se presenta como la vía para estimular una recomposición política regional. Uno de los primeros puntos a conquistar en esta línea es la Secretaría General de la Organización de Estados Americanos (OEA), en donde la figura de Luis Almagro ha resultado incómoda para varios regímenes regionales.

Ante la proximidad de elecciones en esa instancia hay fuertes movimientos en la diplomacia regional. La diplomacia petrolera del chavismo, agotada en la actualidad, espera recomponerse lo suficiente para sumar algunas voluntades caribeñas a su causa.

No en vano Pompeo, como parte de su gira regional, tiene previsto viajar a Jamaicaeste 22 de enero para reunirse con el primer ministro Andrew Holness y llevar a cabo una mesa redonda multilateral con líderes del Caribe y hará comentarios sobre las relaciones entre los Estados Unidos y el Caribe. Allí estarán los cancilleres de Bahamas, Belice, República Dominicana, Haití, San Cristóbal y Nieves, y Santa Lucía, países clave en el respaldo a la ecuatoriana María Fernanda Espinosa, exministra de Rafael Correa, para la Secretaría General de la OEA.

Las líneas maestras

Esta recomposición regional es prioridad para garantizar la sostenibilidad en el poder del chavismo y, obviamente, del castrismo. Según señaló Maduro la semana pasada, a propósito de la presentación de su Memoria y Cuenta 2019, hay líneas estratégicas que guiarán su gestión este año y una de ellas es “el desarrollo audaz de la nueva diplomacia bolivariana y la nueva geopolítica de paz”.

Esta estrategia implica profundizar la batalla internacional “por nuestra América”, consolidando la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América (ALBA) y relanzando Petrocaribe “con todo su poder benefactor y movilizador de la economía caribeña”.

A la par de esto, del 22 al 24 de enero tendrá lugar en Caracas un “un Gran Encuentro Mundial de movimientos políticos, liderazgos y movimientos sociales del Foro de Sao Paulo ampliado, para hacer la agenda del año 2020”.

No hay que olvidar que al XXV Encuentro del Foro de Sao Paulo, celebrado en julio también en Caracas, se le atribuyó parte de la desestabilización que sacudió a varios países de la región.

Al comentar la nueva cita caraqueña, Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional Constituyente de Maduro, aseguró que será “para afinar la estrategia”. Aunque comentó que el objetivo ya lo tienen y es la “victoria popular, nuestra victoria, la victoria de los Pueblos, vamos por el poder para el Pueblo en América”. Tras la cita en Caracas arrancará lo que denominó “el febrero rebelde”.

La internacional de la desestabilización – Editorial El Nacional – 19 de Enero 2020

A nadie debería pasar inadvertido que el Foro de Sao Paulo volverá a reunirse en Caracas los días 22, 23 y 24 de enero. Nadie debería desestimar que, en lo esencial, esa red aglutina a los antidemócratas de América Latina, pero también a organizaciones y partidos de España, Europa y otras partes del mundo que tienen como signo común el odio a las libertades. Nadie debería permanecer indiferente al significado político, social y económico de este encuentro: celebrar los avances alcanzados en 2019 y definir las líneas de acción correspondientes a 2020 y 2021.

Lo he escrito en varias oportunidades y es mi deber reiterarlo aquí: el Foro de Sao Paulo es la más poderosa y extendida organización criminal del planeta. En su estructura concurren grupos dedicados al terrorismo y el narcotráfico; gobernantes que han desfalcado las arcas públicas de sus respectivos países; delincuentes que, supuestamente afiliados a propósitos políticos e ideológicos, forman parte activa de extendidas redes de corrupción.

Es primordial entender dos gravísimas realidades. La primera: el Foro de Sao Paulo ha protagonizado un cambio sustancial en el desenvolvimiento político de América Latina: ha convertido el delito en el eje axial de su acción. Ha descubierto en el uso amplio y sistemático de la delincuencia, un poderoso recurso para mantenerse en el poder. Los regímenes de Ortega y Murillo en Nicaragua, de Maduro en Venezuela, y el de los Castro en Cuba, lo demuestran de forma inequívoca.

La plataforma del procedimiento, que tuvo en Chávez su principal estratega y diseminador, consiste en corromper a los poderes públicos, a las fuerzas armadas, a las estructuras clave de las instituciones. Corromper para crear una lealtad irrenunciable, ajena a la ley, a los derechos humanos, al objetivo de las sociedades de prosperar y hacer del trabajo un camino hacia el bienestar.

No hay que olvidar que la llamada revolución bolivariana, probablemente la operación más extendida y perfeccionada de la fusión entre delito y política, se propuso exportar su modelo por todo el continente. Chávez hizo de la renta petrolera venezolana una eficaz herramienta para intervenir en la política de otros países. La reciente detención en Bolivia de una señora que llevaba 100.000 dólares a Evo Morales en un maletín, dinero proveniente de Pdvsa, no tiene nada de excepcional. Durante 20 años, miles y miles de maletas llenas de dinero han sido utilizadas para financiar los objetivos y planes del Foro de Sao Paulo.

La circulación de estos dineros tiene consecuencias que desbordan los límites del continente. Involucran a grupos terroristas del Medio Oriente, a mafias rusas y bielorrusas, a sistemas bancarios que operan en la opacidad, a redes del narcotráfico, a contrabandistas de combustible y minerales, a agentes financieros encargados de blanquear recursos financieros, cuyos montos se cuantifican en miles de millones. No lo olvidemos: esos dineros han cruzado el Atlántico y han alcanzado, hasta donde sabemos, la política en España, Portugal y Turquía. Y es probable, hay sólidos razonamientos para estimarlo, que hayan penetrado en los asuntos públicos de otros países de Europa.

Pero la diplomacia de los maletines con dólares en efectivo y venta de petróleo a precios por debajo del costo de producción -con los cuales el régimen de Chávez y Maduro compró protección diplomática- no fue la única herramienta. También se crearon tapaderas institucionales como el Banco de Desarrollo Económico y Social de Venezuela, Petroamérica, Petrocaribe, la Alternativa Bolivariana para las Américas, el Fondo Alba-Caribe, Telesur, y otras empresas y mecanismos, cuya verdadera función era la de facilitar la circulación de dineros provenientes de los más diversos ilícitos.

No se ha comprendido en su verdadera dimensión que esta cuádruple operación de (a) financiamiento de las operaciones del Foro de Sao Paulo, (b) puesta en marcha de organismos con jurisdicción internacional que facilitaran las transferencias de recursos, (c) el programa de maletines de dólares y (d) la venta de petróleo por debajo de su costo, son procesos interconectados que han formado parte de un plan para propagar la desestabilización en América Latina.

No se ha entendido que, en líneas generales, promover malestar social y revueltas, en todas sus formas posibles en Chile, Bolivia, Ecuador, Brasil, Uruguay, Colombia y Perú, constituye un logro en dos planos: el primero, avanzar en el objetivo de mayor ambición, que es destruir la legitimidad y la credibilidad de la democracia representativa. El segundo, como claramente lo han declarado algunos de sus más perversos voceros, desestabilizar a las democracias de América Latina, es imprescindible para prolongar la duración de las dictaduras de Venezuela, Nicaragua y Cuba.

Y a eso se refiere la segunda realidad, el punto que dejé en suspenso algunos párrafos atrás: que la reunión del Foro de Sao Paulo que se producirá en Caracas tendrá como su tema central la coordinación de un plan regional de desestabilización. Protestas que deriven en violencia, exijan la intervención policial y desencadenen denuncias de violaciones de los derechos humanos. Violencia en las calles que levante un muro para ocultar la destrucción de la vida en Venezuela.

El chavismo mete miedo con otra reunión del Foro de Sao Paulo en Caracas por Daniel Gómez – ALnavío – 16 de Enero 2020

El número dos del chavismo, Diosdado Cabello, recordó que la semana que viene definirá la agenda 2020 del Foro de Sao Paulo para América Latina. Quiere devolverle el poder a la calle. Eso dice. Y dice también que los que tienen miedo, que se preparen, “que se compren un perro”, que tiene un plan, y que ese plan es “la victoria popular”.

Diosdado Cabello avisa: que se preparen / Twitter: @dcabellor
Diosdado Cabello avisa: que se preparen / Twitter: @dcabellor

“Ay que viene el coco”, dice el número dos del chavismo, Diosdado Cabello, refiriéndose a la reunión del Foro de Sao Paulo que se celebrará en Caracas del 22 al 24 de enero.

Todavía no se han confirmado los invitados, pero como dijo a principios de mes Nicolás Maduro, “será un encuentro mundial de movimientos sociales y políticos”. Todos pertenecientes a la izquierda.

Cabello promocionó el evento en su programa Con el Mazo Dando. En la sección en la que comenta noticias y tuits, seleccionó los comentarios que advertían del foro, señalado por muchos como un factor desestabilizador en América Latina. Como base ideológica de los movimientos que lideraron los estallidos sociales en EcuadorChile y Colombia, así como las revueltas en Bolivia.

Uno de los comentarios que eligió Cabello era de la periodista venezolana Nitu Pérez Osuna: “Atención: el Foro de Sao Paulo se reunirá para afinar su estrategia”, tuiteó.

“Correcto”, contestó Cabello. “La estrategia la tenemos: la victoria popular”.

El eurodiputado de VoxHermann Tertsch, afirmó que “la cúpula de Podemos actúa como cuadros de agentes del narcocomunismo, del Foro de Sao Paulo y con La Habana al mando para lograr la penetración comunista con los carteles de droga en la política española y europea. Cada vez son más quienes toman conciencia de ese peligro”.

“¿Tienes miedo?”, le preguntó Cabello a Hermann Tertsch. “Pues cómprate un perro”.

Otro que advirtió en Twitter sobre los peligros del Foro fue el abogado venezolano Enrique Aristeguieta. Dijo que el evento está compuesto “por criminales y narcos de todo el mundo”. Y que se celebra el 23 de enero -día de la juramentación de Juan Guaidó como presidente encargado y día en el que un movimiento cívico-militar derrocó a la dictadura de Marcos Pérez Jiménez en 1958- para estropear cualquier conmemoración.

“Ahí tiene razón”, apuntó Cabello en referencia al último comentario. Y añadió: “Ya están chillando. Ya no dicen que la cosa es un fracaso. Ya están con incriminaciones”.

Y ahí el que tiene razón es Cabello. En 2019 el Foro de Sao Paulo dejó de ser un evento insignificante para convertirse en uno de los impulsores de los estallidos sociales en América Latina. Condición que ni el propio chavismo niega. Cuando la situación estaba más caldeada en Chile, y los sectores violentos se apoderaban de las calles, Diosdado Cabello dijo que “la brisa bolivariana” ya se sentía en Latinoamérica, y de paso, recordó que el plan del Foro de Sao Paulo marchaba en orden.

El diario ALnavío demostró cómo desde el Foro de Sao Paulo se marcó como enemigo al gobierno de Sebastián Piñera. “El carácter de América Latina como zona de paz se ve amedrentado por la creciente ofensiva del gobierno norteamericano en coordinación con gobiernos de derecha como el de Sebastián Piñera, el cual no conforme con abandonar el compromiso firmado por Chile como país garante del acuerdo de paz en Colombia, guardando silencio ante el masivo y selectivo asesinato de excombatientes y dirigentes y dirigentas sociales en dicho país, también ha encabezado peligrosas provocaciones injerencistas como el fracasado intento organizado desde Cúcuta para violar la soberanía territorial de Venezuela”, se lee en la memoria del foro celebrado el pasado julio.

Colombia era otro de los países mencionados en el documento. Criticaba al gobierno de Iván Duque por no respetar los acuerdos de paz con las FARC y por supuestos ataques homófobos y xenófobos.

“Ante la escalada de persecución, violencia y asesinatos de excombatientes, líderes sociales, populares y de las organizaciones gremiales, intelectuales, docentes, defensores de Derechos Humanos y de la Naturaleza, defensores de LGBTI, indígenas, afrodescendientes, líderes de la oposición en Colombia, expresa su más enérgico repudio y una vez más reitera su condena a estos lamentables episodios”, apuntó.

Colombia también sufrió un estallido social, pero no tan duro como el de Chile. Ni como el de Ecuador. Ni siquiera como el de Bolivia, donde el pueblo se echó a la calle para pedir la renuncia de Evo Morales, mientras sus seguidores desbloqueaban las manifestaciones con palos, piedras y explosivos.

Pero hay un factor común: en todas estas acciones de desestabilización se señalaron a venezolanos. En diciembre fue el propio Guaidó quien dijo que nada de esto fue casualidad:

– No fueron casualidad los 300 cubanos y venezolanos expulsados de Bolivia.

– No fue casualidad que en Colombia expulsaran a 60 venezolanos relacionados con las protestas.

– Ni que en Chile hicieran lo mismo con nueve venezolanos.

– Y lo mismo en Ecuador con 17 personas, “la mayoría venezolanos”, dijo en su momento el gobierno de Lenín Moreno.

Nicolás Maduro no ha confirmado los asistentes al foro, pero uno de los habituales es el Movimiento Al Socialismo (MAS). El partido de Evo Morales. El mismo Evo Morales que esta semana dijo que una entrevista para la radio Kawsachun Coca que el MAS tenía que seguir el ejemplo de la Venezuela de Maduro y organizar “milicias armadas” para combatir contra el gobierno interino de Jeanine Áñez. Comentario del que se acaba de retractar.

El bumerán llega a Madrid por Asdrubal Aguiar – La Patilla – 11 de Enero 2020

downloadRecién ordeno y cierro, por lo pronto, mi obra periodística y de ensayos acometida a lo largo de los últimos veinte años. Son 8 volúmenes y casi 5.000 las páginas en las que me muerdo la cola para entender y denunciar a la mutante revolución que se cuece entre el Foro de Sao Paulo y sus escribanos de Valencia, España.

Adiestrados estos, intelectualmente, por La Habana, se montan sobre los hombros una tarea cuya realización preocupa hace treinta años, cuando se predica, con liviandad, el fin del comunismo, vale decir, la llegada del posmarxismo que se apalanca sobre los proventos del capitalismo y manipulando las formas de la democracia, para vaciarlas de todo contenido. Eso sí, oculto tras los camisones de ocasión, útiles en el mercado de la opinión pública y para sus redes globales: bolivarianismo, luego socialismo del siglo XXI, al término progresismo; ese mismo que vocean el impresentable de Ernesto Samper Pisano y José Luis Rodríguez Zapatero.

Más directos y sinceros han sido, ayer Fidel Castro, quien, ante la pregunta de una periodista sobre el significado del socialismo del corriente siglo, la ataja en seco: ¡es comunismo!, nada más; hoy, Alberto Garzón, novel ministro de Pablo Iglesias dentro del morganático régimen que se instaura en España, quien afirma que: “el proyecto político de Castro está más vivo que nunca”.

Todo comienza, pues, con un pequeño volumen, el noveno, de apenas 128 páginas, editado por el diario El Nacional el año 2000, que escribo a finales de 1999 para dar cuenta de mi Revisión crítica de la Constitución bolivariana. Desde entonces y ahora, la llamo el pecado original. Su prólogo – ¿quién podría imaginarlo?, yo mismo me sorprendo – se lo solicito a un cordial y amigable profesor valenciano, a quien conozco a inicios de dicho año cuando atiendo una cita del director general de la Unesco, para dictar en España una charla, en Castellón de La Plana.

Él y varios de sus colegas, así, llegan a Caracas para enterarse, con fines académicos, del proceso constituyente nuestro. Es lo que esgrimen y me dicen al saludarme. Mas al cabo son ellos quienes, tras bambalinas, imaginan e impulsan a La Bicha de Hugo Chávez, como primera experiencia acordada entre Lula y Fidel en 1991, dándole paso franco al poscomunismo señalado.  Y como se sabrá más tarde, les contrata Isaías Rodríguez, vicepresidente de la Constituyente, embajador en España, manifiesto protector de la ETA, lo que es un dato secundario para esta crónica.

Topamos, así, con el posmarxismo en tierras americanas, con sus constituyentes a cuestas y sus procesos para el desmontaje de nuestras democracias, amantadas estas por el patrimonio moral del Occidente judeocristiano.

Se cuecen los estatutos políticos del poscomunismo en los hornos de la universidad valenciana y su fundación, que a lo largo de los años se hará beneficiaria de asesorías generosas asignadas desde Caracas, Quito, y La Paz. Me refiero a la Fundación CEPS, al Centro de Estudios Políticos y Sociales cuyo cerebro más destacado y acucioso es el actual catedrático Roberto Viciano Pastor. En lo adelante no oculta más su filiación ni sus tareas, como el haber dirigido los “equipos de seguimiento y asesoramiento a las Asambleas Constituyentes de Venezuela (1999) y las más recientes de Ecuador y Bolivia”.

“La observación del autor es crítica –dice Viciano sobre mí y acerca de mi desencuentro con “su” Constitución y en el prólogo que me escribe en 2000 – desde una particular visión del derecho, de la función pública y del deber del Estado, y desde una priorización de los valores de la que, desde luego, no es espejo fiel la nueva Constitución”. Se refiere, obviamente, a la suya, a la que asesora desde Valencia y para Venezuela, a partir de una institución cuyo portal la muestra como consultora política, jurídica y económica, de las “fuerzas y gobiernos progresistas de América Latina”.

Lejos de lo anecdótico, lo vertebral es que tras un ejercicio y varias puestas en escena por quienes se empeñan en no quedarse huérfanos ante el agotamiento de la experiencia del socialismo real soviético, pasadas tres décadas de sinuosa penetración, experimentando más allá de los predios de la madre patria, los armadores españoles del Foro de Sao Paulo regresan a su nicho, al CEPS en el que amamantan a Pablo Iglesias y los constructores de Podemos. Se trata de los destructores que intentarán ser, ahora, de la milenaria cultura de la que se avergüenzan una parte de la Europa y la España posmodernas: No lo digo yo, lo afirma el papa Ratzinger, en pasada oportunidad, cuando desnuda al progresismo como relativismo cabal y amoral de la existencia.

Llega a Madrid, en suma, la muerte de Dios – lo repito por enésima vez – y el presupuesto para que la corrección política signifique el fin de los sólidos morales y cualquier acotamiento desde lo racional. Es lo que manda, al caso y como lo señalo en mi anterior columna, la Agenda “igualitaria” de la ONU 2030.

Lo más insólito es que todo se reduce al advenimiento de una procaz religión, nutriente de la desesperanza, asociada con el delito, envilecedora como ninguna, la de “los principios y valores de Fidel Castro, que debemos seguir defendiendo”, según lo indica Garzón. En esa estamos, en el plano de los “rauxas”, dirán los catalanes.

Delincuencia y política: el Foro de Sao Paulo por Miguel Henrique Otero – El Nacional – 8 de Diciembre 2019

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Está en curso una desgraciada tendencia, en muchos lugares del planeta: el abrazo, sin disimulos, sin escrúpulos y sin rubor, entre políticos y delincuentes. Cualquier historiador podría levantar la mano para sostener, y con razón, que los vínculos que han unido a los hombres de poder con el poderío de los delincuentes se remontan hasta la Antigüedad. Pero en los últimos tiempos, no solo en América Latina, se ha producido un cambio sustantivo: en varios países la delincuencia ha asaltado el poder.

Hay que entenderlo: lo que está ocurriendo sobrepasa al fenómeno de la corrupción. Ya no se trata de la antigua y reiterada operación, según la cual, un mafioso con recursos a su disposición, especialmente financieros, “compra” favores, contratos, prebendas, complicidad, omisión o impunidad de policías, jueces, carceleros, parlamentarios y autoridades. La práctica, a través de los siglos, ha sido la del ocultamiento: corruptor y corrompido operaban en las sombras. Intentaban mantener sus relaciones y acuerdos, fuera de la vista de los demás. La corrupción era inseparable del secreto. La participación de intermediarios tenía como objetivo proteger la identidad del político o el poderoso que vendía sus decisiones (como, por ejemplo, la de no actuar o dejar el campo abierto para la acción de los delincuentes).

Lo nuevo o relativamente nuevo es que la delincuencia ha invadido el campo de la política. El auge de la política-basura (la política basada en denuncias, invasión de la vida privada de los adversarios, escuchas telefónicas, acusaciones del más diverso tenor, uso de lenguaje procaz, prácticas de espionaje, delaciones y más), se ha sumado al odio que destilan las redes sociales, donde circulan señalamientos gravísimos, con frecuencia de fuentes anónimas, que se hacen virales, en algunos casos, con la intervención de maquinarias destinadas a ese fin.

La destrucción de la política, es decir, el desconocimiento reiterado de su imprescindible necesidad, de su pertinencia social, de su credibilidad y de su legitimidad, despeja el terreno para que delincuentes -mejor dicho, delincuentes políticos-, envueltos en los ropajes del izquierdismo, el populismo, el nacionalismo, el socialismo y otros ismos afines, accedan a la política como vía de ingreso a los bienes que produce el trabajo de las personas, las empresas y las sociedades.

El uso de todas las formas de lo violento y lo ilícito para conquistar el poder fue patentado por el leninismo, que lo puso en práctica en la Rusia de 1917: hacerse con el control matando, asaltando propiedades, violando niñas y mujeres, destruyendo bienes -especialmente aquellos que tenían un carácter simbólico-, expropiando y más. Lenin formuló unas prácticas, en las que los matones estaban llamados a cumplir un papel fundamental: el de arrasar con la política, desterrarla de lo público, para que en su lugar se instauraran prácticas como el engaño, el sabotaje, el atentado, las golpizas y asesinatos, el ataque terrorista, la invención de expedientes, la persecución y aniquilación de los disidentes, la sistematización del espionaje, el acoso de los defensores de la libertad, la eliminación de la libertad de prensa y mucho más. Insisto: en el origen mismo de la práctica comunista quedó establecida la incorporación de la delincuencia y los delincuentes como las herramientas fundamentales de conquista y gestión del poder.

En la historia de la izquierda en América Latina -salvo excepciones- la acción de lo ilícito ha sido reiterada en la mayoría de los países: secuestros, asaltos a bancos, ataques terroristas, acciones de sabotaje, devastación de bienes privados y públicos, asesinato de empresarios, funcionarios, militares o policiales, conformación de grupos de guerrilla que han causado pérdidas humanas y patrimoniales cuyo alcance es incuantificable. Lo asombroso, y esta es quizás la más perniciosa irradiación del leninismo, es que mucha de esa actividad delictiva, ha sido justificada y legitimada, en alguna medida, por discursos de pretensiones académicas o de carácter político-social.

Que el Foro de Sao Paulo se haya erigido en una especie de casa matriz de lo ilícito; que haya articulado una red de gobiernos encabezada por corruptos; que se haya dado a la tarea de corromper a jerarcas de las fuerzas militares y policiales de varios países -Venezuela y Nicaragua, de forma exitosa-; que haya incorporado a su membresía a organizaciones dedicadas al narcotráfico y el terrorismo como las FARC; que actúe como operador de regímenes abiertamente fuera de la ley como los de Ortega y Maduro; que active mecanismos para proteger a prófugos de la justicia como Rafael Correa y Evo Morales; que cante loas a delincuentes como Lula da Silva y Cristina Fernández de Kirchner, no debe sorprendernos: está en su genética.

Ni debe sorprendernos que en varios países del continente hayan sido detenidos funcionarios venezolanos -policías, miembros de grupos paramilitares, malandros de largo expediente- que fueron diseminados por Maduro, con el objetivo de estimular la desestabilización. Tampoco debe sorprendernos que tenga distribuidos por toda América Latina agitadores, adeptos, militantes del resentimiento, psicópatas, grupos de delincuentes y pequeñas células que, apenas se presenta una oportunidad, salen a las calles, no a protestar sino a demoler; no a formular una propuesta, sino a prender fuego, martillar, acabar con bienes y vidas, sin justificación ni lógica alguna. Salen a la calle a imponer la violencia. A mostrar la capacidad de los delincuentes de dominar a la sociedad. Salen a recordarnos por qué, en los últimos tiempos, un sujeto como Diosdado Cabello se ha convertido en un factótum del Foro de Sao Paulo, y Caracas, el lugar donde se reunieron a finales de julio, y donde se reunirán el próximo mes de enero.

La fiera acorralada por Gustavo Tovar Arroyo – La Patilla – 23 de Noviembre 2019

downloadEra de suponerse, el chavismo, acorralado como quedó a principios de año con el vertiginoso ascenso del presidente Juan Guaidó, se vio perdido…, acorralado y perdido, pero supo reaccionar a tiempo, envolvió a los crédulos opositores en un diálogo inepto y logró extender su agonía. El chavismo no ha muerto, entendió que no le quedaba otra opción sino contraatacar, y lo hizo, unió todas las fuerzas que lo componen e incendió el continente. El 4 de febrero regional ha comenzado.

¿Qué es el chavismo?

Lo primero que hay que resaltar son las fuerzas que componen al chavismo para entender a qué nos enfrentamos. El chavismo es una siniestra composición de narcotráfico, comunismo, terrorismo islámico, guerrilla, corrupción, militarismo, paramilitarismo, malandraje, psiquiatría y cinismo sentado en el poder. Sus socios internacionales son Rusia, Bielorrusia, Turquía, China, Irán, Nicaragua y Cuba. No pierden el tiempo, están alertas, a punto de perder el poder de la mina de oro y petróleo venezolana, lanzó un mordisco continental, contraatacó. Obvio.

Calcinar un continente

Ahora Chile, Ecuador y Colombia entienden mejor a Venezuela y a los venezolanos, lo que hemos padecido desde que el chavismo llegó al poder y no incendió metros, contralorías o plazas públicas sino personas, miles de personas y les disparó en la frente, y les sacó los ojos, y con bombas le partió en pedazos el corazón a niños, y violó mujeres, y lanzó políticos desde un décimo piso, y torturó hasta la muerte a militares, y acribilló soldados y calcinó, insisto, no estaciones de metro sino a un país. Ahora América Latina sabe que el chavismo está dispuesto a todo: lo que ellos han vivido en semanas, nosotros lo hemos padecido durante dos décadas.

El contraataque

Era previsible que el chavismo contraatacaría, muy previsible. No soy pitoniso ni brujo, pero lo advertí hace mucho tiempo. Se sentaron a tomar piña colada con unos criminales en Barbados y descuidaron el único hecho políticamente imaginable para entonces: la hiena herida y acorralada mordería furiosamente para salvar su vida, que es la vida del crimen instalado en el poder. Contraatacaron, no tenían otra opción, reunieron a todos los malandros del continente en el Foro de Sao Paolo que se realizó en Caracas, planificaron, utilizaron todos los recursos habidos y por haber del narcotráfico y la hiena mordió a la cándida y optimista democracia continental.

Los paraísos americanos

La izquierda mundial encontró en el narcotráfico y en la corrupción sus mejores y más impunes financistas. El caso mexicano es emblemático. López Obrador ataca a gente decente y trabajadora, pero libera y abraza a narcotraficantes, les promete un paraíso criminal. Uruguay, por otra parte, paraíso del lavado de dinero de Las Américas, ni con el pétalo de una rosa a todos los corruptos de la región, los agasajan, los cortejan, los veneran. El chavismo, que además de ser narcotraficante y corrupto, es –como hemos dicho– terrorista, militarista, guerrillero y malandro va por el cuello de Chile y Colombia. El chavismo no ha muerto. ¿Incendian sus metros y sus contralorías? A nosotros nos incendiaron el país entero.

Los próximos objetivos estratégicos

No será fácil salir del chavismo continental, para salir de él hay que salir de su versión original en Venezuela, donde se concentran y operan todas sus fuerzas malignas. Cesar la usurpación de Maduro, Cabello y Rodríguez ya no es un tema sólo venezolano, es un tema continental y hasta mundial. Colombia no estará en paz mientras exista el chavismo. Brasil y Estados Unidos son los próximos objetivos estratégicos. Nada se descarta. Mientras el presidente Trump envía tuits, Putin envía militares y armamento a Venezuela. El chavismo muerde y no suelta.

Salvar al continente y al mundo

Gústenos o no, en Venezuela quienes estamos llamados a cesar la usurpación, quienes tenemos la obligación moral y la mayor probabilidad de liberar al país y al mundo del chavismo, somos todos y cada uno de los venezolanos, incluso pese al errático liderazgo político. El centro de la fuerza chavista, el corazón que irradia su sangre venenosa al continente, el conglomerado de toda su estructura criminal opera desde la pequeña Venecia. Para lograr derrocarlo no se puede dialogar ni sucumbir en falsas elecciones, se debe luchar en todos los terrenos y sin descanso, se debe desafiar y sublevarse. Sólo una rebelión popular total en Venezuela salvará al continente y posiblemente al mundo. No exagero. Vean a su alrededor.

Franco Manuel Casella Lovatón: “Las mafias armadas han secuestrado la república” por Rubén Olveira Araujo – Deia – 30 de Noviembre 2019

Embajador’ del autoproclamado presidente de Venezuela, Juan Guaidó, Lovatón se reúne en Sabin Etxea para explicar la delicada situación que atraviesa su país

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BILBAO.Tras los incendios de este verano, América Latina continúa, metafóricamente, en llamas. Nicaragua, Bolivia, Venezuela, Chile, Colombia… ¿A qué responde este malestar generalizado en la región?

-Hay dos elementos. Uno es un elemento antropológico cultural sembrado desde el comunismo: el antiimperialismo. Es la idea de que los norteamericanos vienen con su capitalismo salvaje a destruir la tranquilidad del mundo, pero la verdad detrás de eso es que el comunismo es mucho más salvaje, mucho más depredador, que acaba con la libertad individual. En América Latina somos países jóvenes que estamos en un proceso de transición de la adolescencia a la adultez.

¿Y el otro elemento?

-El plan orquestado desde el foro de Sao Paulo para generar inestabilidad en la región. Los intereses de la mafia de Nicolás Maduro están detrás de eso. Maduro está perdiendo la batalla en el tema internacional por su intromisión continua, por forzar unas elecciones sin candidatos y ganar una elección que fue una farsa. Yo pertenezco a Voluntad Popular y mi partido -liderado por Leopoldo López y hoy por nuestro señor presidente Juan Guaidó- fuimos ilegalizados a las vísperas de las elecciones. Ante todo esto, la crispación que hay en la región, y el movimiento que hay tiene intereses que no son las reivindicaciones sociales.

¿Dice que no son las reivindicaciones sociales?

-No, porque éstas las utiliza Maduro como un empaque que es un resultado engañoso. Suena muy bien hablar de la igualdad, de los derechos, de la oportunidad, de temas de alto contenido social que, si te lo dijera una opción comunista que no ha estado en el poder, jugaría con la esperanza de los votantes. Pero estamos hablando de unos depredadores que llevan 20 años en el poder, que acabaron con las riquezas del país más rico del continente, con las mayores reservas de petróleo, de diamante, coltán… Todo eso ha sido manejado por ellos con una visión delincuencial porque, a día de hoy, Venezuela está repartida en negocios ilícitos del narcotráfico, donde abiertamente grupos irregulares como las FARC o el ELN tienen el control de cerca del 40% del territorio nacional del sur de Venezuela y en donde células de Hezbolá entrenan libremente en la Isla de Margarita. Venezuela se ha convertido en una amenaza para la región.

¿Por qué?

-No es un tema de ideologías, porque estas deben existir y coexistir en democracia. La cuestión es que tenemos un régimen que está persiguiendo a los políticos y que, además, está desconociendo la división de poderes. En 2015 ganamos la Asamblea con dos tercios de los votos y, desde el día uno, comenzó el ataque, el hostigamiento y las agresiones contra los diputados. No hemos cobrado sueldo ni un solo día, coartando la autonomía presupuestaria del Parlamento, etc. Pero fue más allá, porque los grupos irregulares han ingresado al palacio golpeando al personal de la Asamblea. Han violentado la tradición republicana en un irrespeto al poder legislativo. Nuestra independencia no se celebra evocando un acto militar, sino un acto parlamentario.

¿Esta situación que atraviesa Venezuela, concretamente, no tiene también algo que ver con el bloqueo y la gestión que se ha hecho desde fuera?

-Eso es parte de la propaganda que ha divulgado el régimen de Maduro. La verdad de las sanciones no es que atentan contra el pueblo, porque si se leen con detalle tienen excepciones para el tema de alimentos, medicinas, etc. En un estado normal, un ministerio de la Salud compra medicinas para entregarlas, pero aquí estamos ante los mayores ladrones de la historia. Se estima que se han robado 300.000 millones de dólares y que de la noche a la mañana han aparecido nuevos millonarios que vienen todos del partido de Chávez, y ahora del partido de Maduro. Personajes que son conocidos por su trayectoria, que eran personas humildes y que ahora son dueños de bancos, con aviones privados, yates, etc. ¿Cómo un ser humano que no hace un aporte real a la economía se convierte de la noche a la mañana en un magnate? Es un simple acto de pillaje. En medio de esto, las sanciones se centraron en perseguir y congelar esos capitales que tienen mala procedencia, pero venden al pueblo que el hambre que se está pasando es producto de la sanción. Lo que no dicen es que muchos de los ministros de la Salud tienen el monopolio de las importaciones de medicamentos y que inflan los precios. Esos mismos que elevan la bandera por el pueblo lo que quieren es seguir haciendo el desastre que están haciendo.

¿A eso se debe la escasez de productos básicos en el país?

-Así es. A pesar de que Venezuela vivió la mayor bonanza de la historia no ha dejado infraestructuras, ni servicios públicos, ni medicinas, ni grandes hospitales. Lo que ha dejado son nuevos millonarios: los boliburgueses y los enchufados, que hicieron fortunas fortuitas que terminaron cambiando la vida a unos pocos robando lo que es de todos. Y, además, financian grandes campañas mediáticas para decir que hay un bloqueo como en Cuba, cuando el sufrimiento está causado por ellos. Desde nuestro punto de vista hemos intentado el tema de la ayuda humanitaria, colaboraciones con Cruz Roja, donaciones… Pero por respuesta obtuvimos que cuando la ayuda ingresaba a Venezuela, fue quemada por los grupos violentos. Imagina el crimen humanitario que es esto en un país donde se está pasando una gran necesidad, donde hay miles de enfermos… Todo este sistema genera el éxodo más grande de la historia: cuatro millones de venezolanos nos hemos visto forzados a abandonar el país.

¿Qué cambiaría si Guaidó alcanza la presidencia?

-Lo primero es restituir el estado de derecho. A día de hoy la república no existe porque no hay un reparto de derechos. Restituir un poder judicial que esté al servicio de la justicia y no de la parcialidad política. También reinstitutionalizar el ejército, para que dejen de ser militantes de un partido y se dediquen a su tarea: custodiar la integridad territorial. Y, por supuesto, restituir todos los elementos de confianza para la empresa privada, para el emprendimiento, porque es la verdadera solución al empleo. Hay que restablecer la confianza, porque sin eso no hay ningún proyecto, ni político ni económico, que se viable.

¿Dentro de este restablecer la confianza contemplan medidas como la apertura o privatización del mercado?

-Primero habría que entender la naturaleza del mercado, que debería estar centrada en la explotación del petróleo, de los recursos naturales, etc. También quitar la producción del oro y de los diamantes a los grupos irregulares y a las guerrillas para que genere dividendos a la nación. Generar políticas para indemnizar a la gente que fue robada. Tenemos que dejar de hacer las cosas mal y empezar a hacer las cosas bien.

¿Considera que la comunidad internacional debería intervenir en un conflicto nacional?

-Nosotros contamos con el reconocimiento de más de 60 países a la presidencia del diputado Juan Guaidó, porque se ha venido haciendo un trabajo importante visibilizando y denunciando las violaciones de derechos humanos. A veces pretenden utilizar la injerencia como excusa para que nadie se meta dentro de Venezuela, pero lo que está ocurriendo es un exterminio y una violación sistemática de los derechos humanos y del estado de derecho, por lo que sí que se necesita una intervención moral y ética de la comunidad internacional. Estamos en una situación de secuestro, de mafias armadas que han secuestrado la república.

La devastación del Amazonas en nombre del “socialismo” por  Edgar Cherubini – El Nacional – 23 de Noviembre 2019

Los gobiernos “socialistas del siglo XXI” y sus falsos “presidentes de los pobres” se han caracterizado por entregar a oscuros intereses los recursos naturales y minerales de la Amazonia, llegando a ceder la soberanía sobre esos territorios a cambio de jugosos negocios en un “se vale todo” corrupto y voraz, permitiendo la extracción indiscriminada de minerales y la tala de sus bosques, causando la progresiva desaparición del pulmón que le brinda oxígeno al planeta y la extinción de culturas indígenas milenarias que allí habitan.

El Amazonas venezolano, territorio de 184.000 Km2, forma parte del ecosistema verde del planeta y constituye una de las más prodigiosas reservas de recursos naturales del mundo. Pese a su importancia vital, el régimen chavista ha permitido la explotación de minerales estratégicos, la penetración de la narcoguerrilla colombiana y toda suerte de negocios de extracción de minerales, manejados por militares y mafias del crimen organizado, incrementándose a raíz de la desafectación y la liquidación del sistema de parques nacionales, reservas forestales y de la biosfera de ese territorio, cedidas al negocio multimillonario de actividades mineras, petroleras, forestales y “otros desarrollos”, establecidos en el decreto del  Arco Minero del Orinoco, que ha colocado en situación de riesgo ecológico y humano dicha región. Los proyectos extractivos promovidos por Chávez y continuados por Maduro, que arrasan indiscriminadamente la selva y utilizan mercurio en el proceso de extracción del oro, perjudicando los suelos y envenenando los ríos, se encuentran en territorios indígenas, donde estos son utilizados como guías, esclavizados en las minas, hostigados y asesinados, lo que implica la progresiva desaparición de esas etnias.

Los guerrilleros del Ejército de Liberación Nacional y de las FARC controlan la explotación de los recursos minerales del suelo venezolano, específicamente el oro, el diamante y el coltán. Según el diario El Tiempo (Valentina Lares Martiz, Amazonas, el Estado venezolano donde manda el ELN, 13.11.2018 ), “Se trata de la reinvención de estos grupos a la sombra de la “revolución bolivariana”, que en tiempos de Hugo Chávez tuvieron luz verde para entrar y descansar en Venezuela, pero bajo el régimen de Nicolás Maduro tienen un “trabajo” formal en las minas: organizar a los mineros para explotar el recurso, luego transportarlo y entregarlo al gobierno venezolano (…) Estas actividades de explotación y entrega de oro y coltán solían estar a cargo de los ‘pranes’ (criminales o ex convictos pertenecientes al crimen organizado que controlan a sangre y fuego la explotación de los recursos), pero poco a poco las FARC y guerrilleros del ELN que han entrado a Venezuela han ido asumiendo estos roles”.

La Amazonia brasileña del “hermano Lula”

Durante el gobierno del “socialista” Lula (2003-2010), paladín del Foro de Sao Paulo, se deforestaron 110.852 Km2 de la selva amazónica, concedidos a las corporaciones madereras, petroleras, mineras y de biocombustibles, sin importarle la destrucción de la mayor reserva de la biosfera del mundo, la desaparición de miles de especies animales y de plantas, así como las repetidas masacres en pueblos indígenas. Según informes de Green Peace, el gobierno brasileño, presidido por Lula, financió y participó como accionista de las grandes industrias y corporaciones locales y transnacionales que operan en la Amazonia, convirtiéndose en el principal impulsor de la más grande deforestación del planeta en lo que va de siglo. Además, las leyes presentadas por sus asesores ante el Congreso brasileño conceden derechos de propiedad a esas corporaciones, ocupantes ilegales de millares de hectáreas y así duplicar la porción de selva que podía ser deforestada “legalmente”. Las organizaciones Trident Ploughshares, la Fundación Right Livelihood Award y la Fundación para la Defensa del Ambiente denunciaron que durante el gobierno de Lula, Brasil fue el país que registró la mayor cantidad de asesinatos de líderes ambientales e indígenas: 365 víctimas de los sicarios de empresas ganaderas, agrícolas, mineras y madereras. Los negocios y ganancias que producen el desastre ecológico no se detienen. Entre 2017 y 2018 se talaron cerca de 7.900 km2 de bosque en la Amazonia brasileña, según Greenpeace Brasil, aproximadamente 1.185 millones de árboles desaparecieron y con ellos miles de especies de flora y fauna.

Los mineros utilizan mercurio para extraer oro, envenenando los ríos

Evo, el falso indígena

En Bolivia se recuerda a Evo Morales como el “falso indígena” cuando en 2011 ordenó reprimir salvajemente una marcha de indígenas que protestaban la ocupación de sus tierras en el Parque Nacional Tipnis, reserva en la cuenca amazónica boliviana, donde viven 14.000 habitantes ancestrales de ese territorio. Desde entonces, Morales trató de imponer el proyecto de una carretera, planificada, financiada y construida por su vecino Brasil, con el objetivo de conseguir una salida al océano Pacífico para exportar al Asia los productos de las mega corporaciones madereras y de soja que están devastando la Amazonia brasileña. A la sombra de este proyecto también se encontraban los productores de coca, a quienes se les facilitaría esta vía de comunicación dentro de la reserva. Recordemos que desde 1996, Evo Morales preside el Comité de Coordinación de las seis federaciones de productores de coca de Bolivia.

Sobre los recientes incendios forestales en Bolivia, que han devastado más de un millón de hectáreas con toda la flora y fauna que la integran, causando el desplazamiento de miles de indígenas y campesinos, Carlos Sánchez Berzaín, director del Interamerican Institute for Democracy, afirma que este ecocidio fue provocado y ejecutado «legalmente» por Evo Morales, quien desde hace 30 años promueve y defiende con violencia y muerte la implantación y expansión de cultivos ilegales de coca como materia prima de la cocaína y del narcotráfico regional.

Expresa Sánchez Bersaín: “La zona del Trópico de Cochabamba fue convertida en cocalera por medio de quemas, talas y ‘desmontes’ de bosques tropicales. Los cultivos de coca ilegal que eran de 3.000 hectáreas en el año 2003, hoy son más de 80.000 hectáreas, porque Morales, el jefe vitalicio de las federaciones de cocaleros que producen cocaína, es el jefe del Estado Plurinacional de Bolivia.

La ampliación de cultivos de coca ilegal ha llevado a Evo Morales a invadir y destrozar el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro-Secure, que es un área protegida de Bolivia, declarada Parque Nacional en 1965 y Territorio Indígena en 1990, de una extensión de l.236.296 hectáreas en territorio de los departamentos de Cochabamba y Beni.

Patrulla del ELN

El ecocidio está probado por acciones concretas de Evo Morales y su régimen, entre otras, el 25 de agosto de 2017 el vicepresidente de Morales repudia la protección del ecosistema afirmando que «las áreas protegidas fueron elaboradas por los gringos para guardarse nuestros recursos naturales para el día que se hagan cargo del país».  El 10 de julio de 2019 Evo Morales por decreto supremo 3973 ordena que «en los departamentos de Santa Cruz y Beni se autoriza el desmonte para actividades agropecuarias en tierras privadas y comunitarias. En ambos departamentos se permite las quemas controladas». El 16 de julio de 2019 el viceministro de Sustancias Controladas, en su informe oficial, admitió que “hay tala y quema de árboles para ampliar el cultivo ilegal de coca en la reserva del Tipnis».

La Fundación Amigos de la Naturaleza (fan-bo.org) informa que «entre los años 2005 y el 2018 se ha detectado más de 7,1 millones de hectáreas de bosque quemado en Bolivia. 71% en Santa Cruz, 21% en el Beni. En 2018 las áreas quemadas en el Beni sumaron 1,8 millones de hectáreas». Esto demuestra, además, que en sus 14 años de detentar el poder, Evo Morales y su dictadura castrochavista hicieron del ecocidio una acción reiterada para su beneficio”.

Me pregunto: ¿qué piensan los antropólogos de izquierda, que hacen activismo político dentro de las universidades latinoamericanas, norteamericanas y europeas, de esta dramática realidad que viven los indígenas de Amazonas y del ecocidio provocado por sus camaradas Chávez, Maduro, Evo y Lula? La supuesta utopía que anunciaron los ideólogos del Foro de Sao Paulo en 1990, la nueva Internacional Comunista dirigida desde Cuba, cuando decidieron fomentar movimientos políticos étnicos por los derechos de los indígenas o “pueblos originarios”, reclutando a estos “idiotas útiles” para sus fines, no se trataba de otra cosa que la de sistematizar el saqueo de esos territorios para beneficio de las mafias corruptas de Brasil, Bolivia y Venezuela.

Niña yanomami

La Amazonia, en su totalidad con una superficie de 5.5 millones de Km2, es considerado el pulmón verde del planeta y constituye una de las más prodigiosas reservas de recursos naturales del mundo. Sus bosques pluviales tienen una antigüedad de 75 millones de años y junto con otros idénticos ecosistemas a lo largo del verde cinturón ecuatorial del globo terráqueo, interactúa con las zonas polares manteniendo el equilibrio climático al producir nubes, lluvias, agua y oxígeno para hacer posible la vida en nuestro planeta. Allí habitan culturas indígenas ancestrales que viven en perfecto equilibrio con el ambiente. Se debería promover la creación de una corte penal internacional, un Núremberg ecológico, para enjuiciar y condenar a los criminales que destruyen su ecosistema.

 

 

 

Protestas buenas, protestas malas por Trino Márquez – Blog Polis – 22 de Noviembre 2019

El régimen de Nicolás Maduro celebra las protestas violentas en Chile y Bolivia. En el país del Cono Sur, los vándalos de la ultraizquierda y el anarquismo han destruido decenas de estaciones del Metro, utilizado fundamentalmente por los sectores populares y las clases medias. Han incendiado supermercados, clínicas, farmacias y hasta iglesias católicas.  Todo ha ocurrido en nombre de la lucha contra el ‘modelo neoliberal’, que según esa estereotipada versión, ha plagado de desequilibrios e injusticias a la sociedad chilena, a pesar de que durante los treinta de años que van desde la salida de Augusto Pinochet de La Moneda, hasta el presente, los socialistas han gobernado directamente, o a través de la Concertación, durante buena parte de ese período.

En Bolivia, los partidarios de Evo Morales, entre ellos los cocaleros, trancan carreteras, impiden que haya libre circulación de vehículos de carga que transportan alimentos y gasolina. La nación del altiplano confronta el serio problema del desabastecimiento, y la inflación que esta conlleva. Los protestantes exigen la renuncia de la presidente Jaenine Áñez y la restitución de Morales en el poder. Esto ocurre luego de que se comprobó de forma inapelable que el expresidente cometió un fraude escandaloso y, no contento con el delito, quebró la línea de sucesión prevista ante a la falta absoluta provocada por su renuncia, al exigirles a su Vicepresidente, al Presidente y Vice Presidente del Senado, y al Presidente de la Cámara de Diputados, que dimitieran para generar un vacío de poder y, en consecuencia, una crisis institucional que sumergiera a Bolivia en el caos. La ruptura de esa línea fue lo que condujo a que Áñez, segunda vicepresidente del Senado, asumiera la presidencia interina. Para completar el cuadro, el día que le correspondía juramentarse, los parlamentarios del Movimiento al Socialismo, partido de Morales, no concurrieron al Congreso. Luego la acusaron de ‘usurpadora’. Y entonces ¿cómo podía cubrirse la vacante respetando la Constitución, si Morales había ordenado crear un vacío de poder? Su plan apuntaba a desatar la anarquía en Bolivia. En cierta medida lo ha logrado. Actuó a lo Jalisco: si no gano, arrebato. En Bolivia, sus partidarios pretenden restituir en la Presidencia a un gobernante que cometió un delito. Veremos cuán fuertes son las instituciones, especialmente los militares, para impedir que la violación cristalice.

El gobierno venezolano celebra todos los excesos promovidos  por la izquierda afiliada al Foro de Sao Paulo. Defiende los supuestos derechos de las turbas chilenas enceguecidas por el odio, y de los grupos bolivianos que respaldan a un gobernante extraviado, que quiso arrogarse un triunfo electoral que no obtuvo en las urnas electorales, aunque poseía el control del Poder Electoral.

Todos los excesos de la izquierda extremista le parecen excelentes a Maduro. La cosa cambia cuando el protagonista es la oposición venezolana. Frente a la protesta pacífica convocada por Juan Guaidó para el 16 de noviembre, el régimen aplicó varias tácticas dictatoriales. En un país donde ocurren todas las calamidades que se conocen y en el cual abundan las razones para luchar, el gobierno insistió en que el propósito del llamado era desestabilizar la democracia. Infundió temor en los ciudadanos. Militarizó Caracas y algunas ciudades del interior desde el viernes anterior a la marcha. En la capital cerró numerosas estaciones del Metro. Tumbó la señal de internet. Los canales de televisión no pudieron transmitir informaciones relacionadas con la concentración. La condena y el cerco fueron casi totales. Tras el objetivo de minar la jornada del 16-N, encontraron un aliado circunstancial y poderoso: los enemigos internos de Guaidó, quienes se dedicaron con saña a demonizarlo y propiciar el desánimo entre los potenciales asistentes a la jornada de protesta. Entre el terrorismo de Estado y la histeria de los estratos ‘opositores’ (no entiendo por qué se autocalifican de ese modo), se formó una tenaza que afectó la concurrencia a la marcha.

A pesar de los enormes obstáculos que se levantaron frente al 16-N, la jornada fue exitosa. Más, incluso, en el interior del país. En Caracas, no tuvo el impacto, ni logró el volumen de las grandes movilizaciones de comienzos de 2019. Sin embargo, no defraudó. La gente se sacudió la modorra. Sintió que la presencia ciudadana es fundamental para cambiar el panorama. Que la pelea no es palaciega, ni de cúpulas o mesas que se reúnen a resolver los problemas que afectan a toda la nación. El cambio incluye a los ciudadanos. Asistir a las concentraciones pacíficas representa una forma democrática de contribuir con la transformación que se aspira.

Evidenciar esos enemigos que acabo de mencionar, no significa que no exista cierto agotamiento frente a la marchas,  y desencanto ante a las expectativas no satisfechas por Juan Guaidó y el plan trazado al inicio de 2019. En su discurso en el acto, Guaidó asomó una autocrítica. Conviene que la elabore mejor y proponga un plan de reconexión con los millones de venezolanos que quieren permanecer en Venezuela, y están dispuestos a resistir y luchar, no para destruir los activos de la nación o para imponer un caudillo que viola la Constitución, sino para restituir la normalidad democrática, que permite crecer e incluir.

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