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Constituyente cubana “aprueba” una modificación de ley para incluir a los milicianos como componente de la Fanb – La Patilla – 29 de Enero 2020

Un hombre agita una bandera nacional venezolana rodeado por miembros de la milicia durante una manifestación convocada por el Nicolas Maduro en Caracas el 6 de abril de 2019 (Foto de Federico Parra / AFP

La Asamblea Nacional Constituyente Cubana (ANC) “aprobó” una modificación de ley de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana para incluir a “los milicianos” como componentes del ejército venezolano.

El 4 febrero de 1992, comenzó la transformación de la FANB. No fue un tema de insubordinación de un grupo de militares, fue un alzamiento contra los dictámenes del imperialismo“, manifestó Diosdado Cabello, el número dos del chavismo.

En el artículo 1 de esta ley se le llama a la institución Fuerza Armada Nacional Bolivariana Antiimperialista y Antioligarca, añadiéndole dos palabras usadas en lo que es la revolución chavista.

E igualmente, la milicia pasa ser el quinto elemento de la FANB. Se une a la aviación, la Guardia Nacional, el Ejército y a la Armada, de manea constitucional, según se aprobó en la cuestionada constituyente.

Hojas de parra por Gioconda Cunto De San Blas – TalCual – 9 de Enero 2020

 

“Entonces se abrieron sus ojos (NB: los de Adán y Eva, luego de comer el fruto del árbol prohibido) y conocieron que estaban desnudos; cosieron unas hojas de parra y se hicieron cinturones” (Génesis 3,7). Desde entonces las hojas de parra han servido no solo para ocultar las partes pudendas en esculturas griegas o romanas demasiado explícitas para los ojos mojigatos de siglos posteriores a su tiempo, sino también como alegoría de lo vergonzoso, de lo que debe ser ocultado.

De manera que nada es de extrañar que un régimen caracterizado por su sevicia, siempre empeñado en ocultarla a ojos extranjeros, haga uso de hojas de Parra (Luis Eduardo) en esfuerzo írrito por esconder su sucia mano detrás de maniobras ejecutadas por antiguos opositores comprados al mejor postor en billetes verdes, no en agónicos bolívares ni mucho menos en fantasiosos petros, a través de negociados ilícitos ligados a las cajas CLAP y al hambre del pueblo.

Unos reales perdidos para los “revolucionarios” … Nuestros diputados han salido respondones y para nada dispuestos a aceptar mansamente el atropello. En la larga jornada del domingo 5 de enero, las hojas de Parra se agitaron en horas matutinas con los vientos de la violencia para impedir la entrada de la representación opositora al Palacio Federal Legislativo, mientras clamaban tener quorum sin haberlo constatado y nombraban sin votación una directiva espuria forrada en hojas de Parra, este reducido al papel de cuidador de silla por exigencia del jefe de la fracción pesuvista.

De nada les valió la mascarada porque la bancada opositora, conformada por cien parlamentarios, se mudó a otros espacios en el emblemático edificio del diario El Nacional que, como tantos otros diarios venezolanos, sufre los embates permanentes de la dictadura. Allí pudieron instalarse legalmente con quorum reglamentario comprobado (87 o más diputados), eligiéndose la nueva y legítima directiva de la Asamblea Nacional (AN) para el período enero 2020-enero 2021, encabezada por Juan Guaidó, que a poco fue reconocido nuevamente por los países que han dado su apoyo explícito a nuestra causa democrática desde 2019.

Las hojas de Parra se movieron de nuevo el lunes 6 para posesionarse (creyó él) de la oficina de la presidencia de la AN y tomándose un selfie, sentarse rechoncho en la silla del presidente. Pero el martes 7 todo el mundo lo vio correr despavorido fuera del edificio, junto con sus secuaces, cuando los 100 parlamentarios demócratas, encabezados por Juan Guaidó como presidente legítimo, decidieron imponer su legitimidad y contra viento y marea, por encima de la intimidación militar, se presentaron en el hemiciclo para comenzar la sesión ordinaria convocada para ese día. Los videos que circulan por las redes son evidencias tercas de tales actuaciones.

Thais Martínez@thaisalemg

LUIS PARRA y compañía saliendo del Palacio Federal Legislativo CORRIENDO…

Video insertado

Una vez más, el triste papel de las fuerzas armadas bolivarianas en esas circunstancias será motivo futuro de vergüenza para ellos cuando las historias de esta época oscura sean recordadas y escritas como testimonios del secuestro al que ha sido sometido el pueblo venezolano bajo el espanto asesino de las armas de la república.

De lo ocurrido en estos días (escribo en martes 7) quiero rescatar por una parte la valentía, el arrojo de nuestros diputados en defender los valores ciudadanos para los cuales fueron electos y por otra, la unión que ha resurgido en estas horas críticas para la vida republicana. Tranquiliza saber que, en el momento de las dificultades, las diferencias de pensamiento en aspectos tácticos han sido marginadas mayoritariamente en favor del ideal superior de la patria. Ya habrá tiempo para ventilar diferencias. Por ahora, Venezuela nos requiere para salvarla en democracia y a eso debemos apuntar todos, sin vacilaciones.

El año 2020 es un año crucial. Puede ser que lleguemos a las ansiadas elecciones presidenciales, algo que dependerá de muchos factores. En cambio, por mandato constitucional, en 2020 debemos elegir una nueva Asamblea Nacional que cumpla con su papel legislativo entre enero de 2021 y enero de 2026. Necesitamos de manera imperiosa contar con una AN que no esté sujeta a los caprichos de los demás poderes del Estado, una AN mayoritariamente nuestra. Para eso debemos aprender del fracaso abstencionista de 2005, cuyas consecuencias aún sufrimos; requerimos repetir el triunfo electoral de diciembre de 2015 que dio lugar a esta AN de hoy y que tanto orgullo nos genera. Eso solo será posible en unidad plena de los factores democráticos hacia el voto. Ese debe ser nuestro norte en 2020. Las hojas de parra que pretendan obstaculizar el camino deberán ser desechadas.

Fascismo vernáculo, paz sepulcral por Jorge Giordani – Aporrea – 4 de Enero 2020 

La situación venezolana en los inicios de un nuevo año, el 2020, amanece bajo la sombra de un dominio relativo instaurado desde el año 2013, que profundiza una crisis de hegemonía, ingobernabilidad reinante, de la cual se pretende dibujar una estabilidad inexistente, conformada por una camarilla cuyas aspiraciones se fundamentan en un sostenido apoyo de una casta pretoriana, basada en la mermada renta de los hidrocarburos, en el ocaso histórico del llamado colapso rentístico.

Se ha venido produciendo un proceso de prostitución institucional, bajo la sombra de un desmembramiento de la Nación venezolana, cuya máscara es el remate prevaricado de los recursos del país, a las empresas transnacionales, tal de preservar el mantenimiento en el poder de la camarilla y de la casta pretoriana.

La ausencia de auctoritas, desde el mismo año 2013, y la pérdida de legitimidad en Asamblea Nacional en diciembre del año 2015, se intenta recuperar con un proceso de alianzas con la escoria política, residuo de la Cuarta República, intentando aislar a la más extrema derecha, que con su cara lavada representa los intereses del vecino de la Casa Blanca, junto a sus acólitos, en el resto del mundo, tanto en Europa como en el continente americano.

Dicho bloque predominando hegemónicamente el poder, como una cara de la situación, mantiene a sus títeres locales, en una confrontación a corto plazo por el dominio de la Asamblea Nacional, luego del fracasado intento de construir una Asamblea Nacional Constituyente, efímera, insulsa, como pantalla de la supuesta participación protagónica del pueblo venezolano.

El remate de la Patria, se ve alimentado por un lado, por la hemorragia de recursos que el sistema financiero local continua extrayendo del país, de manera directa por la fuga de las mermadas reservas y la extracción de minerales estratégicos al sur de la mentada Faja y del Arco Minero del Orinoco, como partes del desmembramiento del territorio nacional de la Nación venezolana.

Por otro lado, se alimenta de manera casi criminal la mayor estampida de seres humanos, ya en cifras millonarias, que sirven de alivio al manejo irresponsable del desgobierno de la macroeconomía, en una permanente e improvisada acción que ha conducido a la pérdida absoluta de la soberanía monetaria, acompañada de una emisión sin respaldo de moneda local, que ha logrado entre otros triunfos históricos, el que los ceros a la derecha del símbolo monetario, no tengan valor como los de la izquierda, recordando a la más rancia aritmética. Los recursos en moneda extranjera, producto del envío de divisas de los emigrados, en la actualidad, deben estar superando, aproximadamente, la mermada generación de divisas de un sector privado en práctica extinción.

El sistema político administrativo convertido en una corporación con base a la presencia masiva de miembros de la Fuerza Armada, ha terminado por comprometer a dicha institución, dejando de lado su función histórica de la Defensa y Seguridad de la Nación, cuando además han pasado a ocupar junto a la policía nacional, una acción represiva masiva, que ha ocasionado pérdidas humanas considerables, sobre todo en los sectores populares, y en aquellas figuras que se oponen dignamente a los designios de la camarilla en el poder y de la casta pretoriana que la sostiene.

Del otro lado de la moneda, la mayoría de la población venezolana sobrevive, en condiciones cada vez más angustiantes, con su mermado ingreso salarial, con millones de personas jubiladas, otras sin empleo, como pasivos burócratas de un aparato administrativo desmantelado, pulverizado, donde los servicios públicos cada vez se ven bajo la amenaza del clientelismo rentístico, dejando la salud, la educación, la previsión social, bajo la mirada complaciente de unas instituciones internacionales, cuyo mejor aliado es el actual desgobierno, sin tener que recurrir a sus conocidas fórmulas ¨fondomonetaristas¨.

En este repaso sintético de la ingobernabilidad reinante, solo la mente mediocre y la pretensión de eternizarse en el poder, es capaz de hablar de estabilidad político social, cuando nos encontramos bajo tierra, la posibilidad de una explosión incontrolada como ya la ha experimentado Venezuela, o la aparición de ese Pinochet a la criolla, alimentado fervientemente por el imperio del norte, mientras tanto las esperanzas que se sembraron bajo el gobierno desde febrero del año 1999 hasta finales del año 2012, quedan sumergidas en permanente agitación subyacente, bajo esta paz sepulcral, que muestra el epifenómeno de una anomia social, junto a una frustración popular pocas veces vistas en la historia republicana desde 1830. Amanecerá y veremos, amigo Sancho, que se hace camino al andar…

2019 sí cambió Venezuela por Raúl Stolk y Rafael Osío Cabrices – Cinco 8 – 1 de Enero 2020

El dólar llegó para quedarse. La democracia te la seguimos debiendo

Puede que Hugo Chávez se revuelva en su tumba del Cuartel de la Montaña si es que ve el país sobre el que Nicolás Maduro ejerce su poder. No queda mucho de ese gigantesco Estado de casi 30 ministerios; de todas esas misiones que retenían firmemente la lealtad de las masas; el montón de compañías públicas que empleaban a miles de fieles chavistas y que se suponía debían producir desde fertilizantes hasta vehículos blindados; de esa economía controlada en la que la inflación era hasta ventajosa para quienes se beneficiaban de los créditos impuestos por el Estado para comprar carros o apartamentos, o de los dólares subsidiados para viajar o importar.

Pero si el Comandante pudiera reclamárselo, Maduro le respondería que en enero y febrero más de 50 países declararon que no lo reconocían como presidente y sin embargo, ahí está. O que no lo derrocaron ni siquiera en lo que los economistas llaman el peor colapso económico de la historia contemporánea.

Sin embargo este fue más que un año en el que Maduro superó de chiripa la prueba que le pusieron sus enemigos.

Lo que pasó en los últimos tres años, pero especialmente en 2019, transformó nuestro país profundamente.

La miniaturización del petroestado

El primer aspecto de esta transformación es la nueva forma del Estado y del país como Estado-nación. El régimen de Maduro aprovechó el colapso económico que él mismo provocó para convertirse en una estructura más liviana y flexible, que concentra sus ahora escasos recursos en una sola meta: permanecer en el poder, más nada. Atrás quedaron las utopías socialistas, el internacionalismo revolucionario, las grandes ideas; para los hombres y las mujeres que todavía son parte de la élite del poder, la “revolución bolivariana” solo consiste hoy en permanecer dentro de terreno seguro en un mundo hostil para el viajero sancionado, y en extraer recursos del país para sacarle provecho al aislamiento.

Desde el apagón nacional de marzo, el régimen mantiene lo que queda del Sistema Eléctrico Nacional en un esquema de racionamiento que protege Caracas, Oriente y Guayana, donde se están explotando los mayores intereses económicos del chavismo, el petróleo y el oro. Mientras tanto, Occidente y los llanos están sin luz por varias horas cada día. Esto ha llevado a la práctica desaparición de la autoridad estatal —y por tanto, de recursos y personal estatal— en buena parte del país.

Donde antes estaba el mastodonte de los años de Chávez, la gente de los Andes, Lara o Zulia se encuentra con células desperdigadas de poder con las que debe lidiar, que depende del lugar son civiles, militares, paramilitares o hampa; ya no hay plata ni voluntad política para sostener al Estado donde no es realmente necesario para la dictadura. Un episodio muy elocuente sobre el uso del fait accompli del desmoronamiento operativo del país por parte del régimen es cómo el gobernador impuesto en el Zulia dejó que los saqueadores se llevaran todo lo que quisieran durante el apagón de marzo, excepto en los locales de sus aliados. Para el régimen, Maracaibo podía arder y su población morirse de hambre, mientras los intereses chavistas no fueran afectados.

Podemos ver el mismo patrón en lo que era el servicio exterior venezolano. En esos países donde los gobiernos no reconocen a Maduro como presidente, los consulados y las embajadas venezolanos están vacíos porque las relaciones diplomáticas se han roto, o están ocupados por personal al que no se le paga, de modo que la Cancillería no tiene que usar parte de sus escasos dólares a mantener esas legaciones operando.

La miniaturización del Estado chavista es una de las principales razones detrás de esta suerte de liberalización económica que hemos visto en los últimos meses del año.

No es que de repente Maduro descubrió las bondades de la economía de mercado, sino que simplemente el régimen ya no es capaz de hacer cumplir los controles que dicta su formación marxista. El chavismo pudo convertir una falla en una norma —para sus propósitos, por supuesto. A este Estado ausente que sustituyó al Leviatán revolucionario que se entrometía en todo, le viene de perlas la emigración (porque eso significa menos manifestantes y menos bolsas Clap), y ni hablar de la renuncia en masa de trabajadores petroleros.

Venezuela tiene una nueva moneda, y no es el petro

Esto nos lleva a la segunda característica más notable del profundo cambio que vive el país: el uso cada vez más extendido del dólar estadounidense, en lo que algunos economistas llaman dolarización transaccional.

Durante años, la economía venezolana ha tenido una dependencia enfermiza de la fluctuación del dólar en el mercado negro, pero ahora, especialmente tras el apagón de marzo, la divisa de Estados Unidos se ha apoderado —en efectivo o en transferencia— de todo tipo de transacciones a lo largo del país, desde la propina a un “bien cuidao” a la compra de un vehículo. Aunque el bolívar soberano sea todavía la moneda oficial, su existencia es principalmente digital, y la escasez de efectivo y la caída de su valor lo están llevando a un punto en el que pueda dejar de existir. Este año, la moneda venezolana cruzó el umbral en que su valor era un millón de millones de veces menos que cuando empezó a devaluarse en el Viernes Negro de febrero de 1983, como el economista Ricardo Haussman apuntó en su momento. ¿Cómo puede el bolívar recuperarse de esto? ¿Cómo podremos pensar que el dólar no terminará como nuestra moneda de curso legal, como pasó en Ecuador y Panamá?

Una paradoja en verde oliva

Las redes sociales venezolanas (sobre todo en la diáspora) están llenas de gente frustrada culpando a la oposición y a Juan Guaidó por haber fracasado en derrocar a Maduro. Pero el hecho es que los militares volvieron a enfrentarse a una encrucijada en la que decidieron seguir apoyando al chavismo, igual que lo hicieron durante la crisis de abril de 2002, el paro petrolero de diciembre de 2002 y el fraude electoral de 2018. El chavismo sigue en el poder, más que todo, gracias a que ha mantenido al ejército de su lado durante 20 años. Todos pudimos presenciar, el 30 de abril, que ni siquiera la deserción del jefe del Sebin fue suficiente para provocar una rebelión. Durante el resto del año, el Sebin y la DGCIM, con la ayuda cubana respectiva, han arrancado de raíz todas las incipientes conspiraciones.

Pero 2019 reveló la paradoja que ahora envuelve a las FANB: su apoyo es crítico para la dictadura, pero las fuerzas armadas están perdiendo relevancia como fuente de control y de violencia —incluso con el apoyo de la inteligencia cubana y de los equipos y consultores rusos. De hecho, son las FAES y los colectivos los que mantienen a la población a raya. La fuerza bruta que estos actores han desatado sobre nuestra gente —mediante las torturas, los secuestros, las violaciones y los asesinatos abundantemente documentados y denunciados— se ha asegurado de que ya no haya manifestaciones significativas en contra del régimen. Las fronteras y las minas son ahora una colcha de retazos de actores armados donde es difícil discernir cuál porción de territorio está bajo el control de la FANB o el Estado, y cuál responde a una célula de las FARC, un frente del ELN, una banda de Puerto Ordaz o una inestable combinación de todos los anteriores.

De nuevo, esta no es la Venezuela que el antiguo teniente coronel Chávez quería (aunque también es el país que él engendró). En lugar de una fuerza armada fuerte que gobierna el país, esa restauración perezjimenista pero a la izquierda que soñaba el MVR, la FANB del presente no puede evitar la deserción masiva de su tropa y es incapaz de controlar el territorio nacional. De aquí en adelante, podemos preguntar qué podría en verdad pasar si un día el alto mando decidiera abandonar a Maduro. Con una FANB tan debilitada frente a los actores armados irregulares y la presencia extranjera, que se le voltee puede que no sea suficiente para acabar con el régimen.

Resignación en las tribunas

Para el final de 2019 ya se veía que todo el mundo había cambiado disimuladamente su posición frente a la crisis venezolana. El enfoque AA del chavismo, “un día a la vez, hoy no me van a tumbar”, se convirtió en lo que empieza a lucir como una estrategia a largo plazo. Rusia no solo se ve cada vez más cómoda con sus intereses en Venezuela, sino que de hecho se ha puesto a expandirlos agresivamente. El Grupo de Lima, cuyo futuro de paso está en entredicho, tornó su atención al manejo del influjo migratorio venezolano, en lugar de la recuperación de la democracia venezolana. Y EEUU parece haber cambiado sus planes también, dado que las sanciones de la OFAC siguen sin dar resultados en cuanto a la fractura del régimen.

Más allá del ruido que hizo con medidas como despedir al embajador John Bolton (y con él, la amenaza al menos verbal de la intervención armada), la Casa Blanca también ha modificado silenciosamente su estrategia, como lo evidencian las conversaciones de individuos cercanos a Trump con el régimen chavista. Las reuniones de Erick Prince con Delcy Rodríguez eran un indicio de que este giro estaba teniendo lugar, pero ya no hay dudas de que existe ahora que conocemos el acercamiento de Rudy Giuliani al mundo de los bolichicos y su llamada, confirmada después, con Maduro. Después de todo, hay intereses en juego de empresas privadas de Estados Unidos (Chevron et al), así que un escenario en el que Trump cierra el tema Venezuela diciendo que hizo un “great deal” luce mucho más probable que verlo declarar una segunda guerra de Vietnam en el Arco Minero.

No nos engañemos sobre cuán relevante puede ser Venezuela para un hombre como Trump, que no tiene un interés personal en el país y está rodeado por muchos otros asuntos que se pelean por su estrecha capacidad de atención.

Y no hablemos de cómo el presidente de Estados Unidos se ha comportado en la arena internacional cuando se trata de aliados de Maduro como Vladimir Putin y Recep Tayyip Erdogan: como pasó en Siria, lo que Trump decide hacer siempre beneficia a Rusia y a Turquía.

Un problemita llamado Juan Guaidó

El próximo 23 de enero, mucha gente le recordará a Juan Guaidó que ya pasó un año desde que se juramentó como presidente encargado. Pero ¿será todavía reconocido como tal ese día? Este 5 de enero, se supone que será reelecto como presidente de la Asamblea Nacional —condición necesaria para ser considerado presidente encargado a ojos de quienes todavía ven a Maduro como ilegítimo- pero el parlamento se está fragmentando bajo el reflejo centrífugo inherente a la oposición venezolana y la presión del chavismo por apoderarse de él, como hemos documentado minuciosamente en nuestro Political Risk Report.

Así que el joven Guaidó no puede contar con que retendrá el rol que lo hizo internacionalmente famoso en 2019. Si lo hace, tendrá que encarar en todo caso el hecho de que lidera una oposición que se desmorona, que ha sido diezmada por la cárcel y el exilio, que no logra reemplazar a la dictadura y que no puede resolver ninguno de los abrumadores problemas que la mayoría de los venezolanos sigue sufriendo bajo la emergencia humanitaria compleja.

La eclosión de la burbuja de esperanza en torno a Guaidó dejó un panorama de cinismo y de desprecio por todos los políticos. En el tercer trimestre del año, las encuestas empezaron a mostrar que había más gente rechazando la gestión del presidente encargado que gente respaldándolo (aunque todavía es el líder más popular que cualquier otro tanto en el chavismo como en la oposición). Esto es un problema para él y para sus aliados en Venezuela, pero también para todos esos gobiernos afuera que apostaron por él. ¿Qué van a hacer ahora Estados Unidos, Colombia, Canadá y tantos otros Estados en cuanto al hecho de que Maduro sigue estando en el poder en 2020, en términos de su relación con Guaidó y Venezuela? ¿Simplemente se harán los locos, bajando el volumen de sus declaraciones y de sus acciones respecto a nuestro país?

Lo que haga cada gobierno que reconoce a Guaidó dependerá no solo de la situación individual de Guaidó, sino del impacto respectivo de la migración venezolana (un asunto primordial para Colombia, Perú, Ecuador, Trinidad y Tobago) o su posición respecto a Cuba y Rusia (que por ejemplo varía mucho entre Canadá y Estados Unidos). Como sea, en 2020 todos ellos demostrarán cuánto les importa Venezuela. El que hoy estemos viendo una tendencia de convivencia con la dictadura es una mancha en el desempeño de esos gobiernos en materia de política exterior, luego de que exigieron un cambio de régimen inmediato y de que algunos de ellos incluso insinuaron una intervención armada, pero también hace quedar mal a México y Noruega, entre otros que tanto defendieron unas negociaciones que no condujeron a nada porque, una vez más, el chavismo no tenía razones para tomárselas en serio. Hasta los chinos deben estar preocupados sobre las posibilidades de recuperar sus inversiones en Venezuela.

Solo dos regímenes, aparte del de Maduro, salen del 2019 venezolano como claros ganadores. Uno es esa Cuba obligada a proteger a Maduro cuando Trump aplastó el acercamiento con Estados Unidos que había iniciado el gobierno de Obama. El otro es la potencia eurasiática que ahora disfruta la oportunidad de establecer una cabeza de playa estratégica muy lejos de su área histórica de influencia: Rusia.

El modelo rusoafricano

La petrolera rusa Rosneft no solo asumió el transporte de petróleo venezolano sancionado: también está metiéndose en las operaciones de extracción, mientras que los militares de ese país muestran abiertamente su presencia en Venezuela —por lo menos como proveedores de equipamiento y consultores. Moscú está más interesada y más preparada que Beijing para ayudar a Maduro y sacar provecho de eso: los rusos saben mejor cómo lidiar con sanciones internacionales y cómo construir poder político sobre una economía extractivista. No es casualidad que la Venezuela de hoy no haya seguido el modelo castrista (cero libertad política, control total del territorio y el Estado, una élite relativamente austera) ni el chino (cero libertad política, enorme desarrollo de infraestructura y una impresionante bonanza económica gracias a la liberalización).

La Venezuela de hoy a lo que más se parece es a la Rusia de Putin: un país muy criticado por sus malos indicadores, con más enemigos que amigos, donde sí existe una oposición, pero es incapaz de amenazar la estabilidad de una alianza de amigotes profundamente corrupta.

Los rusos no solo están modelando Venezuela a su imagen y semejanza. También están aprovechándose de su desmantelamiento como Estado nación, donde las economías criminales y legales ayudan a financiar el lujoso estilo de vida de la élite en Caracas, Lechería o Margarita. Una ecuación que podemos ver en el Golfo de Guinea: millones de personas sufren violencia y pobreza extrema alrededor de las brillantes torres de los ricos en Lagos, Abidján o Kinshasa.

La vida se abre paso

Muchos de nosotros pensamos que 2019 finalmente traería el cambio, que sería el Año 1 del Renacimiento Venezolano. Nos equivocamos en cuanto a la posibilidad de reconstruir nuestra democracia, pero 2019 sí trajo cambios históricos —solo que no eran los cambios que nosotros queríamos.

Para la gente común en Venezuela, la cosa pasó de aprender a vivir con el pran a aprender a vivir sin el pranLa ausencia del Estado se siente por todas partes: es lo que vive la gente en Maracaibo que debe pasar varios días sin electricidad ni agua, y también el empresario en Caracas que decide invertir en un restaurant o un bodegón y obtiene una ganancia significativa en dólares. Estas situaciones tan contrastantes dependen sin embargo de la misma variable, pues ambas tienen que ver con el desprecio total por sus responsabilidades y las leyes que hoy sienten las autoridades del país.

De hecho, 2019 fue un año muy importante, un año que será recordado.

Fue el año en el que muchos venezolanos pasaron la página. En el que se dieron cuenta de que sus vidas no dependen de un poder en las alturas: ningún gobierno va a llenarles la nevera ni los va a ayudar en nada. Las opciones se reducen a irse, o a tratar de aguantar lo mejor posible una situación que no puedes cambiar.

Solo si aceptamos los términos de esta nueva realidad, podremos pensar en cómo nuestro país puede convertirse en un lugar funcional donde si prendes un suiche se ilumina una habitación, donde si abres un grifo sale agua, donde puedes alimentar a tus hijos y donde el gobierno es algo más que un verdugo de las FAES con una máscara de esqueleto.

¿Es positivo que la gente haya dejado de pensar en los grandes problemas nacionales para enfocarse en su bienestar individual? Difícil decirlo. Pero lo que sí sabemos es que es inevitable. El deseo de vivir es más poderoso que las ideologías y los dogmas. Simplemente, como lo dice el personaje de Jeff Goldblum en Jurassic Park: “La vida, pues, se abre paso”.

 

La FANB, hoy y mañana por Miguel Henrique Otero – El Nacional – 29 de Diciembre 2019

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Se repite, cada vez con más frecuencia, que la Fuerza Armada Nacional Bolivariana es el soporte central, la estructura que permite que Nicolás Maduro, rechazado por alrededor de 90% de los ciudadanos venezolanos, se mantenga en el poder.

Hay la idea de que el conjunto ha sido penetrado, ideologizado, adherido en su totalidad, a través de múltiples mecanismos -cargos en el Ejecutivo, contratos de las instituciones del Estado, participación abierta y organizada en ilícitos, impunidad, prebendas y beneficios de distinta índole-, a cambio de un apoyo irrestricto e ilimitado a Maduro y su grupo. A ello se suma la constante campaña, de los altos cargos militares, que promocionan a la FANB como una organización política, dedicada a la tarea de apoyar al poder ilegal, ilegítimo y corrupto que somete a la nación venezolana.

Esta visión, que se anuncia como un paradigma, tiene un problema o, al menos, una falla significativa: no explica el surgimiento de rebeliones militares. En cuatro años, de 2016 a 2019, se han producido ocho, de acuerdo con múltiples fuentes. En algunas habrían participado oficiales de los más altos rangos; en otras, de los primeros rangos de la escala. Casi todas han sido develadas antes de cualquier acción. En líneas generales, puede decirse: no ha habido tiros. Pero hay más de 200 oficiales presos, muchos de ellos sometidos a las más terribles torturas. Se acosa, humilla y agrede a sus familiares. Hay toda una línea de acción, una política pública en curso, que no ha sido debidamente denunciada, que es la persecución sistemática de las familias y abogados de los presos políticos venezolanos, tanto civiles como militares.

Una somera revisión del estado de las cosas en la FANB arroja información que habla de realidades muy complejas. La primera que cabe mencionar es la proliferación, simplemente inaudita, de generales: de los aproximadamente 60 que había en 2002, hoy suman alrededor de 2.000. En febrero de este año, Craig Faller, jefe del Comando Sur de Estados Unidos, declaró que esos 2.000 generales constituyen “el centro de gravedad” del poder de Maduro. Un elemental ejercicio de lógica permite suponer que el resultado de tal incremento debe ser la atomización de la fuerza en todos los sentidos: en lo administrativo, lo operativo y lo logístico. Se trata de un plan ejecutado con un objetivo: debilitar, convertir a la FANB en una red de pequeñas fuerzas. Un sistema de feudos.

Asociado con lo anterior está la decisión tomada por Chávez -práctica de traición a la patria- de entregar la inteligencia militar al castrismo, hecho que toca una fuente esencial de la soberanía y que, en términos históricos, solo se ha producido en países que han perdido una guerra. El análisis que hacen expertos en la cuestión me advierte de dos cambios significativos que se estarían produciendo en la FANB: una concentración del poder en el Alto Mando y, vinculado a lo anterior, la entronización de oficiales rusos al mando de las tareas de inteligencia, que han comenzado a sustituir a los cubanos. Estos dos hechos tienen relevancia: permiten concluir que, en el nivel superior de la estructura, se está construyendo otra cohesionada y comprometida con el poder de Maduro, bajo la guía militar de Putin.

Pero estas no son las únicas realidades. Una de las más hirientes, sin duda, es la de las desigualdades. Mientras la inmensa mayoría de los oficiales de menor rango debe vivir con salarios menores a 50 dólares/mes -lo que les convierte en los militares peor pagados de América Latina-, hay un pequeño sector que se ha enriquecido de forma visible y escandalosa: funcionarios que protegen las operaciones del narcotráfico, que forman parte de las redes de contrabando, que están dedicados a grandes negocios en las aduanas, con empresas del Estado y más. Aquí hay una doble cuestión que no puede pasar inadvertida para nadie: la primera, es que la desigualdad es visible -y humillante- para todos los miembros de la institución. La segunda, es que cada vez está extendida, puertas adentro, la idea de que la FANB no está al servicio del país, ni siquiera de las funciones de gobierno que les han asignado, sino que su tarea es la de proteger intereses particulares de jefes militares, cuyo ostentoso modo de vida está vinculado con ilícitos.

A pesar de que hay dirigentes de la oposición democrática que han expresado fuertes críticas a las posiciones asumidas por el Alto Mando y por alguna de sus unidades -por ejemplo, la Dgcim-, la gran mayoría sabe que en la FANB el espíritu institucional y democrático, de apego a la ley, no ha sido erradicado, ni vencido, ni superado. Los demócratas son mayoría no solo en el universo civil venezolano: también lo son en el seno de una FANB dispersa en la base, concentrada en la cúpula y vigilada por rusos y cubanos.

Son numerosos los analistas y los políticos que sostienen que no será posible realizar el cambio que el país demanda con urgencia, sin la participación de la FANB. El presidente Guaidó, de forma reiterada, ha llamado a los militares a cumplir con la obligación de restablecer el hilo constitucional. Los episodios militares, aunque no hayan cristalizado, son síntomas del malestar que recorre los cuarteles. Es probable que estemos en camino a un escenario en el que podrían converger las fuerzas lideradas por Guaidó, los otros factores opositores, empresarios y trabajadores, estudiantes y las comunidades de todo el país que, sumados a los militares institucionales que están distribuidos en todo el territorio nacional, pongan fin a la pesadilla de Maduro y den paso a la refundación de la democracia venezolana.

Crece el malestar en la Fuerza Armada venezolana por el trato contra tres importantes generales encarcelados por razones políticas por Sebastiana Barráez – Infobae – 18 de Diciembre 2019

Las medidas restrictivas implementadas contra dos militares del Ejército y uno de la Guardia Nacional han ido elevando el nivel de malestar entre los oficiales

Desfile del Ejército venezolano (Reuters)

Desfile del Ejército venezolano (Reuters)

Las medidas implementadas contra dos generales del Ejército y uno de la Guardia Nacional, detenidos por razones políticas, ha ido elevando el nivel de malestar entre oficiales de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB). No les permiten contacto físico entre ellos, ni con sus familiares ni con nadie. Desde hace unos días establecieron normas que van desde la reducción de las horas de visita, que solo reciben una vez a la semana, así como la drástica disminución del tiempo de consultacon sus respectivos abogados.

Esas decisiones afectan al general en Jefe Raúl Isaías Baduel, quien fue comandante del Ejército y Ministro de la Defensa, siendo uno de los aliados de la revolución bolivariana y amigo personal de Hugo Chávez. A Baduel lo incluyen en todas las conspiraciones reales o ficticias contra Nicolás Maduro. A veces lo han mantenido mucho tiempo desaparecido e incomunicado, ante la desesperación de su familia.

Tanto Maduro como otros funcionarios del Gobierno intentan descalificarlo señalando que está preso por problemas de corrupción, lo cual es falso. Baduel está detenido por sospechas de conspiración y así está imputado. En el 2018 Maduro expulsó a Baduel de la Fuerza Armada a la vez que lo degradó.

En agosto del 2019 Margareth Baduel denunció el trato que ha recibido su padre durante los once años que lleva detenido. En ese momento, ella señaló que su padre tenía días “sometido a un aislamiento total. No tiene acceso a hablar con ninguna persona. Está 24 horas encerrado en un espacio reducido, sólo con una colchoneta. No lo dejan tener ni la Biblia. El único contacto con la luz natural es a través de una reja”.

Raúl Isaías Baduel

Raúl Isaías Baduel

Lo sacaron abruptamente el 12 de junio de La Tumba a la sede de la policía militar en el Fuerte Tiuna; nunca nadie nos confirmó dónde. El domingo 21 de julio pudimos verlo por primera vez después de casi dos meses de desaparición forzada. Hablamos por medio de un teléfono a través de un vidrio en un lugar muy pequeño, donde no se puede tener ningún tipo de contacto físico”, contó su hija Margareth.

Otra de las víctimas de los atropellos de la DGCIM es el Mayor General (Ej) Miguel Eduardo Rodríguez Torres, quien fue jefe del Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN) y Ministro del Interior y Justicia. Ellos son generales retirados.

El Mayor General fue detenido en marzo 2018 y recluido en la DGCIM, desde donde fue sacado hace unos meses y recluido en la cárcel de Fuerte Tiuna. Allí se declaró en huelga de hambre como presión para que su pareja, quien fue detenida en mayo de 2019 en la DGCIM, fuera liberada luego de recibir torturas.

El general de Brigada de la Guardia Nacional Bolivariana, Héctor Armando Hernández Da Costa es un oficial activo, alférez mayor de su promoción, con una destacada carrera militar que demostró en su lucha contra grupos irregulares en el comando de la Guardia Nacional en San Antonio del Táchira y como jefe del Comando Antidrogas de la GNB.

Miguel Eduardo Rodríguez Torres

Miguel Eduardo Rodríguez Torres

La Dgcim ordenó castigarlos

Los tres generales -Baduel, Rodríguez Torres y Hernández Da Costa- están imputados por Traición a la Patria e Instigación a la Rebelión y permanecen en una cárcel de máxima seguridad, a cargo de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), que construyeron al reformar parte de la Policía Militar en Fuerte Tiuna.

La intención inicial de esa cárcel, ubicada dentro de la principal instalación militar del país, como es el Fuerte Tiuna, fue tener listo un lugar para recluir a Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional.

Desde hace unas semanas intensificaron el trato brutal contra los tres generales, a quienes se les ha violado sus derechos humanos, el derecho al debido proceso, el derecho a las llamadas telefónicas, a recibir atención médica, a recibir sol, entre otros.

Desde que uno de los custodios del general Rodríguez Torres murió a causa de una bacteria, sin que la familia haya recibido una explicación convincente por parte de las autoridades de la Dgcim, los otros funcionarios asignados a esa cárcel en Fuerte Tiuna no quieren ni siquiera entrar al área de las celdas.

En la Dirección General de Contrainteligencia Militar hay dos funcionarios con poder: el general Terán Hurtado, Director de Investigaciones y el mayor Granko Arteaga, jefe de la Dirección de Asuntos Especiales. A uno de esos dos personajes se le ocurrió aplicar castigo contra los tres generales.

El caso es que a los tres detenidos no les han permitido ninguna llamada telefónica desde que están en esa cárcel de máxima seguridad. No los llevan a que reciban atención médica. Solo a Rodríguez Torres lo llevaron en una oportunidad al Hospitalito que hay en Fuerte Tiuna, justamente el día que murió uno de sus custodios; temían que el general fuese víctima de la misma bacteria que mató al custodio o que estuviera afectado de dengue hemorrágico.

El general de brigada Héctor Armando Hernández Da Costa

El general de brigada Héctor Armando Hernández Da Costa

No se toquen

Una de las torturas más brutales contra los tres altos oficiales es que no les han permitido, desde que están detenidos, el derecho a la visita conyugal, pero más aún es que les tienen prohibido cualquier tipo de contacto físico. Para ello colocaron un vidrio que separa a cada general de sus familiares y solo pueden comunicarse a través de un teléfono instalado en la estrecha salita.

No hay intimidad ni privacidad. Todo es vigilado con cámaras y micrófonos. El trato del personal de la DGCIM para con los detenidos y sus familiares es grosero y violento, con descalificaciones verbales, que llegan a los gritos y a las amenazas. La requisa se ha vuelto violatoria hasta la vejación y el irrespeto físico.

Entre las órdenes más recientes, está la reducción de las visitas familiares y de abogados. No los sacan a caminar ni a recibir sol. De cuatro horas semanales que tenían para que pudiera entrar la familia, se las redujeron a dos. La comida, que les lleva la familia, porque ahí no hay, se las dan una vez al día y a final de tarde, de manera que permanecen todo el día sin comer.

Otra batalla perdida por Fernando Ochoa Antich – El Nacional – 15 de Diciembre 2019

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La declaración de Nicolás Maduro: “Soy cristiano de Cristo… cada día que pasa soy más creyente y tengo más fe en Dios y en la fuerza de Cristo, porque él me acompaña, él me abraza, él me protege… Creo en Cristo Redentor, el Cristo de los pueblos que enfrentó a los  fariseos, el Cristo que fue valiente para buscar la justicia, la igualdad y pidió respeto al humilde”… sostenida en un acto de respaldo a su gobierno realizado en el Círculo Militar de Caracas por un supuesto “Congreso de Movimientos Cristianos por la Paz” que, según afirmaron reúne 15.000 iglesias evangélicas, no ha sido analizada y discutida con la debida profundidad. Esa declaración es irresponsable, para no decir criminal,  porque no solo viola de manera flagrante el artículo 59 de la Constitución Nacional vigente sino que pretende comprometer de manera inaceptable la orientación laica que, casi desde su creación, ha mantenido el Estado venezolano. Es claro que una manifestación confesional de ese orden la emite con la deliberada intención de conquistar algo de popularidad, ante el rechazo generalizado de la sociedad venezolana y al mismo tiempo dividirla para, de esa manera, poder mantenerse en el poder.

Sin embargo, hay que resaltar que pocas horas después de tan inaceptables declaraciones, varias organizaciones evangélicas cuestionaron el acto. En efecto, el pastor Samuel Olson, presidente del Consejo Evangélico de Venezuela, declaró con gran firmeza: “El pueblo evangélico no es políticamente beligerante. Tenemos por principio fundamental la separación entre la Iglesia y el Estado, aun cuando como individuos tenemos la libertad de elección y expresión. Por lo tanto, no reconocemos las declaraciones de ningún representante religioso como si fuese la expresión del mundo evangélico en general”. Así mismo, varias organizaciones evangélicas: la Confederación Unión de Iglesias Cristianas, el Ministerio Internacional Rocío del Espíritu Santo, la Federación de Iglesias Centro Cristiano para las Naciones, el Ministerio Centro de Esperanza y la Red Internacional de Ministerios Apostólicos Amigos, expresaron su rechazo a dicho acto: “Los pastores que aparecen en el video carecen de toda veracidad al afirmar que son representativos de más de 17.000  iglesias evangélicas y de 8 millones de cristianos evangélicos en Venezuela”.

La posición mantenida por el pastor Samuel Olson demuestra un gran sentido de responsabilidad y madurez política y les garantiza a los venezolanos de otras confesiones religiosas la certeza de que la gran mayoría de las iglesias evangélicas en Venezuela consideran inconveniente intervenir en política de manera beligerante y creen en la separación de la Iglesia del Estado. Además, confirma la visión individualista de su concepción religiosa. Es importante conocer, para poder percibir el valor que le doy a esta declaración, que en América Latina numerosas iglesias evangélicas han considerado de gran importancia vincularse estrechamente al poder político.

Dos buenos ejemplos, de ese equivocado camino, son Brasil y México. La cercanía de los gobiernos de Jair Bolsonaro y de Manuel López Obrador con numerosas iglesias evangélicas se ha venido fortaleciendo, sin importar su ideología, de una manera muy  importante. Vincular la política con la religión siempre ha sido nefasto en la historia del hombre. Por esa razón nunca estuve de acuerdo con la candidatura de Javier Bertucci, un pastor evangélico, quien, aparentemente, dejó de serlo para poder ser candidato presidencial en las elecciones de 2018

Las lamentables declaraciones, de Nicolás Maduro en el Círculo Militar, en presencia de ese supuesto “Congreso de Movimientos Cristianos por la Paz”, tienen por objeto dividir la Iglesia Evangélica y enfrentarla a la Iglesia Católica, cuya posición crítica contra el régimen madurista es harto conocida. Creo que pierde el tiempo. La unidad de criterio demostrada por la jerarquía católica y los más importantes pastores evangélicos en Venezuela no lo va a permitir. Es una batalla que, estoy seguro, tiene perdida. Además, es por todos conocido que las iglesias de origen cristiano en el mundo han venido superando las causas que produjeron su división a través de la historia y coinciden en aceptar que, en los tiempos modernos, existen numerosos peligros, en particular los regímenes totalitarios que atentan contra el sentido religioso de sus pueblos. En general, la estrategia de Nicolás Maduro es: “dividir para reinar”. Hasta este momento ha logrado, parcialmente, alcanzar su objetivo. Su total carencia de escrúpulos le ha permitido utilizar la corrupción para generar divisiones en los cuadros militares y en pequeños sectores de la oposición democrática.

La Fuerza Armada Nacional ha sido sometida a un proceso de división interna mediante la penetración de sus cuadros, a través de la corrupción, al permitírseles ejercer, sin ninguna justificación, innumerables cargos en la administración pública e irrumpiendo la meritocracia y los valores fundamentales del profesionalismo militar. Por otra parte, las últimas denuncias sobre parlamentarios incursos en presuntos hechos graves de corrupción, también forman parte de ese esfuerzo divisionista.

Escuché por televisión la filípica que dio el diputado Francisco Torrealba en el momento de entregar al fiscal general de la República, Tarek William Saab, unas supuestas pruebas referentes a esos delitos. Creo que es necesario investigar a profundidad dichos hechos para establecer las correspondientes sanciones políticas y penales. Pero también es importante entender que ante la imposibilidad de vencer el rechazo generalizado de la sociedad venezolana, Nicolás Maduro y su camarilla se dedican a provocar divisiones para sostenerse en el poder. De allí la importancia de la firme respuesta de las organizaciones religiosas, por lo cual no tengo dudas en afirmar que, gracias a la integridad, sentido de responsabilidad y claridad de criterio del liderazgo cristiano, la dictadura ha perdido otra batalla.

Nicolás Maduro está desarmando a la Fuerza Armada mientras entrega fusiles a la Milicia Bolivariana y a los obreros por Sebastiana Barráez – Infobae – 1 de Diciembre 2019

En los últimos 15 días ordenó distribuir más de 330.000 armas a grupo civiles, violando la Constitución. La maniobra es una muestra más de desconfianza del gobernarte chavista hacia los militares

Juramentación de las Milicias Bolivarianas (AP/Archivo)

Juramentación de las Milicias Bolivarianas (AP/Archivo)

Dos hechos recientes, con quince días de diferencia, demuestran la premura que tiene Nicolás Maduro en desarmar a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB). Una fue el 12 de noviembre, cuando dijo “tenemos 321.433 fusiles que están siendo distribuidos por las vías seguras de la FANB para nuestros milicianos”. La otra fue el 29 de noviembre, en el marco de la clausura del I Encuentro Ferroviario, cuando ordenó entregar 13 mil fusiles para los cuerpos de combatientes de Guayana.

Hay que destacar que la Milicia Bolivariana es el ejército pretoriano de Nicolás Maduro y por ello depende directamente de la Presidencia de la República y Comandancia en Jefe de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Operativamente es dirigida por el Comando Estratégico Operacional (Ceofanb) y administrativamente depende del Ministro de la Defensa.

El artículo 324 de la Constitución destaca que solo el Estado puede poseer y usar armas de guerra. “La Fuerza Armada Nacional será la institución competente para reglamentar y controlar, de acuerdo con la ley respectiva la fabricación, importación, exportación, almacenamiento, tránsito, registro, control, inspección, comercio, posesión y uso de otras armas, municiones y explosivos”.

Y el artículo 328 le da a la Fuerza Armada la responsabilidad de “garantizar la independencia y soberanía de la Nación y asegurar la integridad del espacio geográfico, mediante la defensa militar, la cooperación en el mantenimiento del orden interno y la participación activa en el desarrollo nacional, de acuerdo con esta Constitución y la ley”, a la vez que deja claro que los componentes son: el Ejército, la Armada, la Aviación y la Guardia Nacional.

A medida que se acerca el fin de año, más preocupación parece haber en el Gobierno y principalmente en la presidencia de la República, desde donde se ha ordenado entregar armas a la Milicia, es decir las armas de la República colocarlas en manos de civiles, violando la Constitución.

 

Armas para los obreros

 

Maduro siempre ha querido armas a los civiles, porque nunca ha confiado en la Fuerza Armada de quien resiente que es una institución donde Hugo Chávez siempre fue considerado su máximo líder; aún es así.

Es por ello que el 17 de abril 2015 Maduro le preguntó a los trabajadores de lo que alguna vez fueron las poderosas empresas básicas de la Corporación de Guayana, si estaban dispuestos a tomar un fusil y defender la patria con su propia vida. Eso fue en el marco del Consejo Presidencial realizado en el estado Bolívar. Ese día designó una Comisión Presidencial para dirigir el Plan Guayana Socialista, y colocó en la jefatura del mismo al entonces presidente de Pdvsa, Eulogio del Pino, quien hoy está preso en los tenebrosos sótanos de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim).

Más de cuatro años después, el 29 de noviembre 2019, en el marco de la Clausura del I Encuentro Ferroviario y Modo de Tracción por Cable en compañía de los CPT de las Empresas Básicas de Guayana, ordena la entrega de fusiles para civiles.

“Compañero G/J Vladimir Padrino López estoy de acuerdo con la visión de los Cuerpos Combatientes. Compañero mayor general Bernal Martínez. En el caso de Guayana es un buen ejemplo y ensayo. Cada fábrica un cuartel. Por eso ordeno que se le entregue por la vía de reglamento militar, como está legalmente establecido, los 13 mil fusiles que se han seleccionado para la clase obrera de Guayana y los Cuerpos de Combatientes de Guayana de manera inmediata y asista el ministro Padrino y el general Bernal a un acto especial en Guayana con motivo de los cuerpos combatientes”, dijo Maduro.

“Mientras mejor preparados estemos, mientras mejor armados estemos, para defender la patria del imperialismo norteamericano y de la oligarquía colombiana, garantizaremos la paz, la producción y el progreso en nuestra amada patria”.

Aseguró que tiene información “de que el gobierno colombiano con el Comando Sur para tratar de desviar la atención en Colombia del alzamiento popular contra Iván Duque, están pensando en actos de provocación en la frontera colombo venezolana. Toda la Fuerza Armada debe ser puesta en alerta”.

Más de 300 mil fusiles

 

El 12 de noviembre en la Jornada de Orientación e Interacción con las Unidades Populares de Defensa Integral (UPDI), Maduro estuvo flanqueado a la derecha por el Ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, y del otro lado por el Jefe del Comando Estratégico Operacional, almirante Remigio Ceballos Ichaso.

Nombró a cada uno de los oficiales presentes, quizá para que no quedara duda de que quienes estuvieron ahí. MG Jesús Mantilla Oliveros, segundo comandante del Ceofanb, así como a los comandantes generales de los componentes: MG José Rodríguez Cabello (Ejército), almirante Almirante Giuseppe Alessandrello Cimadevilla (Armada), MG Pedro Alberto Juliac Lartíguez (Aviación), MG Fabio Zavarce Pabón (Guardia Nacional). También el MG Gregorio Bernal Martínez, comandante de la Milicia. La almirante Erika Virgüez, viceministra de los servicios del Ministerio de la Defensa. El almirante Eladio Jiménez Ratia, viceministro de Educación para la Defensa. MG Ana Mercedes Castillo de Durán, viceministra de Planificación y Desarrollo. MG Kevin Nicolás Cabrera Romero, Inspector General de la Fuerza Armada. MG Víctor Augusto Palacios García, Contralor de la FANB.

MG José Adelino Ornellas Ferreira, secretario del Consejo de Defensa de la Nación (Codena) y secretario del Consejo de Estado. MG Juan Manuel Texeira Díaz, comandante de Defensa Aeroespacial Integral. MG Domingo Antonio Larez, comandante REDI capital. GD Félix Osorio Guzmán, rector de la Universidad Militar Bolivariana. Destacó la presencia del presidente de la oficialista Asamblea Nacional Constituyente, Mayor retirado (Ej) Francisco Ameliach Orta, que Maduro presentó como coronel de la Milicia. Y mencionó la presencia de los directores conjuntos del Ceofanb.

Los otros oficiales presentes, fueron los directores conjunto: MG Dilio Rafael Rodríguez Díaz (Operaciones), MG Hernán José Gil Barrios (Orden Interno), GD César Augusto Figueira Peralta (Logístico operacional), GD Henry Alfonso Landaeta García (Fuerza de Choque), VA Raúl Rey Rivera Moncada (personal), GD Oswaldo José Aquino Lamont (Régimen Especial de Seguridad), GD Jesús Rafael Salazar Campos (Apoyo al Desarrollo Nacional), GD James Frederick Solis Martínez (Planificación), GD José Gregorio Pérez Malavé (Adiestramiento), GD Álvaro Enrique Prieto Ochoa (Doctrina), GD Wilmer Nabor Hernández Aquino (Inteligencia), GD Carlos Enrique Clemente Miranda (Ingeniería), VA Arnel Flores García (Ciberdefensa), GD Miguel José Morales Lozada (Puesto general de comando), Ricardo Aarón Negrón Rivas (Geografía u cartografía), VA Jesús Quintero Martínez (Reserva y movilización), GD Oscar Enrique Cortés Silva (director Medios de Milicia), GB Rubén Eduardo Díaz Marcano (ayudante general Ceofanb). Además, toda la jefatura de la Milicia.

Aseguró que tienen “organizados, alistados, prestos para el combate y la defensa de la patria y la Constitución y la paz del país, tres millones 295 mil 335 milicianos”, destacando que para el 17 de diciembre esperaban tener tres millones pero que la meta se ha adelantado. Además, han pasado de 50 mil UPDI a 63 mil 890.

Mientras Maduro daba esas cifras, Padrino y Ceballos, con rostros casi inexpresivos no se atrevieron ni siquiera a asentar. Allí estaba parte importante del generalato oyendo cómo se habla del futuro y los planes de la Milicia para el año 2020, que ni siquiera es formalmente un componente constitucionalmente reconocido. Maduro debió apelar a dirigirse imaginariamente a Hugo Chávez para que sonaran los aplausos.

El general Bernal Martínez después de algunos tartamudeos, habló de Bolívar, el sueño de libertad, entre otras cosas. “Nuestra milicia bolivariana está compuesta del campesino, del obrero, del trabajador, del mismo soldado, del pueblo hecho ese ejército del legado de Bolívar, Zamora y Hugo Chávez”.

Tratando de justificar la existencia de la Milicia se refirió al artículo 326 de la Constitución Bolivariana, “la corresponsabilidad del Estado con el pueblo en la defensa integral de la patria, se forma esta Milicia Bolivariana en los siete ámbitos del poder”. La verdad es que ese artículo no se refiere a ello.

“El principio fundamental de la Milicia es la territorialidad”, dijo. Leyó algunos puntos que tenía en apuntes. “En lo militar, las UPDI se entrenan los fines de semana, en el Método Táctico de Resistencia Revolucionaria”, a la vez que dijo que se han formado 800 instructores con la Universidad Militar para ello.

Quizá lo más importante de lo que dijo el general Bernal es que “la visión es construir el Plan de defensa, así como el entrenamiento y adiestramiento en distintos sistemas de armas de la FANB, sobre todo los Igla-s, junto con nuestro CODAI han adquirido esta experiencia y capacitación”.

Dijo que la Base Popular de Defensa Integral (BPDI), de las que hay 14 mil 383, “está geográficamente ubicado en las escuelas, por ser un epicentro de comunidad visible para poder controlar las actividades”.

Además, hay “mil 141 Agrupamiento Popular de Defensa Integral (APDI)” que cubren igual cantidad de parroquia, según explico el general Bernal.

Maduro por su parte dijo: “Tenemos 321.433 fusiles que están siendo distribuidos por las vías seguras de la FANB para nuestros milicianos”. Agregó que “le he dado la orden al Estado Mayor Superior para que a partir del 14 al 24 de noviembre y del 25 de noviembre al 31 de diciembre, activemos el Plan de Fortalecimiento y Reforzamiento, del Patrullaje y Vigilancia de Calle para garantizar la paz y navidades felices de Venezuela”.

“A todas las 63 mil 890 unidades populares de defensa debe dársele la orden de operaciones para cumplir su misión de patrullaje armado de las avenidas y calles de toda Venezuela”, ordenó Maduro.

“Tenemos 321 mil 433 fusiles que están siendo distribuidos por las vías seguras de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana para nuestros milicianos”, dijo agregando que se llegaría al momento en que cada miliciano tenga un arma.

Toda Venezuela es ruta del narcotráfico por Ibéyise Pacheco – Diario Las Américas – 16 de Octubre 2019

 El general venezolano, quien fue director de Inteligencia Militar del régimen chavista, concedió una entrevista exclusiva desde su casa en Madrid, a la reportera Ibéyise Pacheco.

Aguardando el pronunciamiento de la Audiencia Nacional de España, luego de que la Fiscalía apelara la decisión que negó su extradición a Estados Unidos, el general venezolano Hugo “El Pollo” Carvajal, concedió una entrevista exclusiva a esta reportera. En su casa en Madrid, rodeado de su familia y amigos, el hombre que desde las vísceras de los servicios de inteligencia vigiló ¿o espió? al país durante más de 10 años, aceptó asomar parte del tesoro de sus secretos. Se guarda, al menos todavía para la opinión pública, la precisión de informaciones que las autoridades americanas aspiran ratificar y que lo mantienen como el testigo y/o protagonista más preciado, con conocimiento suficiente para desentrañar la operación criminal en Venezuela y posiblemente hacer tambalear la corporación delictiva sobre la que se sostiene Nicolás Maduro.

El hacha de guerra la levantó el 21 de febrero pasado, cuando reconoció a Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela.

Carvajal fue alumno de Hugo Chávez en la Academia Militar desde donde nació una estrecha relación que se prolongó hasta la muerte del presidente. Desde su ascenso a coronel en el 2000 y hasta el 2003, fue director de Investigaciones de la Dirección de Inteligencia Militar (DIM), donde continuó avanzando hacia la subdirección hasta que en el 2004, como general de brigada, asumió la dirección. Allí estuvo hasta enero de 2012 cuando su jefe máximo ya tenía la muerte marcada en la frente. La tradición es que en la dirección de la DIM nadie dure más de un año, cuestión de precaución. Demasiada información poderosa para un solo hombre que además es militar. “Estuve allí más de siete años, un record”, dice orgulloso “El Pollo” que sabe que la conclusión natural, es que Chávez creía plenamente en él.

La leyenda dice que era el hombre en quien Chávez más confiaba en Venezuela. “No es leyenda. Es la verdad”, afirma.

Parco y ostensiblemente cuidadoso, el general Carvajal arroja el titular al describir la situación del país: “Toda Venezuela es ruta del narcotráfico”. Lo hace con la conciencia de quien es señalado por ese delito desde Estados Unidos en este proceso judicial por el que aguarda y que podría significar perder o negociar su libertad. Al respecto, el general insiste en su inocencia. Antes de este proceso que lo mantuvo en prisión en España algo más de cinco meses, Carvajal había sido sancionado por la Oficina de Control de Bienes Extranjeros, OFAC. Fue en el 2008 cuando el Departamento del Tesoro lo acusó de evitar que autoridades venezolanas interceptaran envíos de droga de las FARC. También fue señalado por suministrar armas y documentos de identidad a miembros de la guerrilla colombiana.

¿Cómo opera el narcotráfico en Venezuela?

La droga la transportan para su exportación por todas las vías del país. Las autoridades deberían y podrían evitar eso, pero hay intereses dentro del Gobierno de Maduro para que eso continúe.

Se está refiriendo al Cartel de los Soles…

He repetido que eso es un mito. Conozco muy bien a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, FANB, y te puedo asegurar que no está estructurada como un cartel. Lo que quiero decir, es que dentro del inmenso deterioro moral que existe, en la FANB se lucran del tráfico de droga y el Gobierno lo permite, es más lo estimula, aunque no necesariamente la institución opera como una estructura organizada. Repito, toda Venezuela está al servicio del narcotráfico porque la voluntad del Presidente no pasa por evitar la criminalidad. Ninguna exportación de drogas excluye la complicidad de funcionarios del Estado en puertos y aeropuertos. De eso se trata. Es la burocracia del Gobierno al servicio del delito. ¿Qué hace la autoridad aeronáutica que tiene la obligación se supervisar vuelos que salen y entran? ¿Y los jefes de seguridad? ¿Y las aduanas aéreas y marítimas? ¿Y la dirección antidrogas de la Guardia Nacional? Nadie ignora lo que allí sucede. Todos son cómplices. Se trata de operaciones delictivas puntuales en sectores claves. Es la multiplicación del delito que opera en cada lugar según su propia dinámica. No es que el director antidrogas de la Guardia Nacional instruya a su personal para actuar como socio del narcotráfico, pero los efectivos de ese componente –por el deterioro moral y económico- trabajan para que nada impida el transito de la droga por el país y para que sea enviada a distintas partes del mundo, transportada por los medios necesarios. Puedo asegurar que los jerarcas del régimen están al servicio del flagelo.

La estructura criminal en Venezuela no solo opera para el narcotráfico.

Cierto. La Fuerza Armada en especial, ha sido permeada por el crimen, las mafias, el narcotráfico y la guerrilla. Es un plan elaborado desde Cuba para tener a los militares a su lado. Con el tema del oro, por ejemplo. A las unidades militares que están en las minas, los dejan hacer lo que les da la gana. Permiten la extracción y saben para quién del negocio tienen que trabajar. Un ejemplo: un hato gigante llamado “La Vergareña”, en el estado Bolívar. El Gobierno dijo que iba a destinarlo a la producción agropecuaria y se lo entregó al Ejército. Allí ni se siembra, ni hay ganado. Los oficiales asignan pedazos de tierra y descaradamente cobran en centenares de miles de dólares a los interesados en explotar el oro. Otra situación muy grave se vive en la frontera con Colombia donde hay contrabando de drogas, de armas, de combustible, comida, medicinas, cobre, de lo que sea. Los militares que están en esa inmensa cantidad de alcabalas que hay en Venezuela -cosa inusual también-, cobran- y los jefes se hacen los locos. Esto que enumero es solo una parte de la corrupción y del plan -efectivo hasta ahora- para convertir a los oficiales en subalternos corruptos al servicio de las mafias.

¿Ve posible un enfrentamiento militar con Colombia?

Me preocupó el despliegue militar que hizo Venezuela en la frontera, pero por lo perversa que significa esa movilización utilizada como amenaza política. Colocar esa cantidad de equipos y recursos en la frontera lleva una intención, yo diría que macabra. Me recordó lo que sucedió en Argentina con el tema de Las Malvinas, para desviar el desastre que tenían dentro de su país. Venezuela está peor. Los equipos que movilizan son de cierta envergadura pero están inoperativos. Es el caso de que los cables que conectan los radares con las baterías de tiro fueron robados para fundirlos. No es saboteo, es la crisis y el deterioro. Para activar los equipos habría que reemplazar los cables, mandarlos a buscar a Rusia, etc. Las FANB están como el país: vueltas un desastre, disminuidas.

Colombia ha denunciado con contundencia la penetración de la guerrilla en Venezuela.

El Gobierno de Colombia se quedó corto al calcular que 30 por ciento de la guerrilla colombiana se encuentra en nuestro país. Fueron muy conservadores. En Venezuela hay más. Casi todos los jefes del ELN y de la disidencia de las FARC están en territorio venezolano. Y donde están los jefes, están los demás. La precisión de su ubicación la conoce el alto mando militar. No es un secreto. Por eso no hay excusas para que los guerrilleros estén dirigiendo hasta los operativos de seguridad internos. Son extranjeros que hacen vida en el país y controlan territorios. En lo personal no los veo produciendo droga, pero sí cobrando impuesto por el paso, haciendo transacciones, ayudando en seguridad, de eso no tengo duda. La guerrilla obtiene además ingresos por contrabando, extorsión y cuanto delito se les ocurra. No hay excusa para que la guerrilla esté ahora en Venezuela.

Lo que describo es del conocimiento del Ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, a quien le gusta el dinero y solo le interesa estar bien en el poder. Su gracia es mantener a la Fuerza Armada corrompida al servicio de Maduro, quien a su vez está al servicio de Cuba.

Nunca se le debió permitir a la guerrilla ingresar a territorio venezolano.

Todo arrancó en el 2007, cuando comenzaron a pasarse grupos completos hacia el lado de Venezuela. Me llegaban los reportes y lo confirmé. Tengo las fotos de un poco de gente que mandé a detener.

¿Agredían a los venezolanos?

No, simplemente entraban a nuestro territorio. Eso era suficiente para generar inquietud entre los militares porque los guerrilleros se instalaban a hacer vida sin ser perturbados. En ese momento advertí al Presidente que esos hombres estaban uniformados y armados. La respuesta de Chávez fue: “Pueden resguardarse de este lado, pero no pueden estar ni uniformados ni armados”. Todo ocurrió en el marco de este proceso de liberación de rehenes donde Ramón Rodríguez Chacín aparecía como el más activo. Era evidente la intención política de generar confianza a estos grupos que liberaban algunos rehenes. Entendí que Venezuela estaba siendo ofrecido como territorio amigo para que los guerrilleros se resguardaran en el proceso de paz. Esto aumentó la tensión entre Chávez y el presidente colombiano Álvaro Uribe, que estaba muy molesto con todo eso. Después fue peor. La presencia de guerrilleros en el país se fue haciendo costumbre. A la advertencia de que se mantuvieran sin armas ni uniforme, no hicieron el menor caso.

Los militares comenzaron a ser espectadores. La guerrilla fue tomando territorios. El proceso de paz avanzó y finalizó y ellos siguieron en Venezuela. Nada justifica eso. Después de la firma no debería haber quedado un solo guerrillero en suelo venezolano.

¿Qué conoce del armamento de la guerrilla?

Tienen pistolas, fusiles, granadas de mano, no tienen armamentos especiales.

Pero se han registrado explosiones de minas antipersonales al sur del lago de Maracaibo, hacia la zona del Catatumbo.

El registro de esa mina en el Zulia es muy preocupante. Han sido sembradas por el ELN. Yo sé de dónde las sacaron: de los cubanos. Ningún país de la región debería tener minas en su poder. Eso está prohibido en tratados internacionales por lo destructivas e incontrolables que son. Puede morir cualquier inocente que no tenga relación directa con el conflicto. Y no es que quiera atribuir siempre la responsabilidad a Cuba, pero yo sé que ellos mandaron muchas minas para Venezuela. Estoy hablando del año 2015. De eso es responsable el Gobierno venezolano que las aceptó. Eso puede afectar la seguridad de Colombia y agredir a venezolanos.

¿Qué conoce de la estructura operativa actual de la guerrilla?

No voy a analizar el tema de Colombia. En tanto Venezuela, creo que nuestra FANB podría echar a los guerrilleros que permanecen en nuestro territorio, si hubiese voluntad. Ellos no tienen para resistir una fuerza militar. Están muy identificados y localizados.

Lo que sí me preocupa es lo que se ha ido constituyendo como una guerrilla venezolana: la llamada Fuerza Patriótica Bolivariana de Liberación, dedicada al narcotráfico, sicariato, secuestro, cobro de vacunas y que si bien está focalizada en los estados Apure, Táchira y Barinas, sus tentáculos nacen de un grupo político que responde a un sector militar que va controlando territorios, recluta jóvenes y se ha imbricado en la red criminal con aspiraciones de tomar el poder y desplazar a Maduro.

Nadie duda del rechazo dentro de la FANB a Maduro.¿Sobre qué se sostiene en el poder? ¿Sobre una élite corrupta de 200 generales?

Lo sostienen los corruptos, la camarita de generales que está arriba en la cúpula. De ahí para abajo es una cascada dramática de deterioro. Sin embargo, buena parte de esa cúpula también está contra Maduro. Me atrevería asegurar que 80 por ciento de esa élite lo adversa. Tú sientas a 100 de esos generales y 80 están en contra.

¿Aún cuando se están llenando sus bolsillos?

Sí. Su posición no es perceptible, ni se expresa, porque entre ellos es casi imposible comunicarse. Saben que están vigilados. Ellos no hablan esos temas. Eso le ha ido permitiendo a Maduro tomar el control porque el tiempo ha jugado a su favor. Es Maduro bajo la orientación cubana quien coloca a oficiales en lugares claves dispuestos a corromperse, siempre y cuando le respondan a él.

Hay tendencias grupos, aliados y sectores enfrentados.

Sí, pero prefiero guardarme un rato esa información.

¿Es un plan, una decisión política ser una dictadura?

Sí. ¿Por qué crees que dicen “no volverán”? Eso no es un simple eslogan. Lo repiten porque no quieren salir de ahí, no están dispuestos a hacerlo. Y no van a permitir que los sustituyan. Esa es una decisión tomada desde hace mucho tiempo.

Maduro habla recurrentemente de conspiraciones y atentados. ¿Alguno es cierto?

A estas alturas, creo que no. Nadie debe dudar que lo de los drones fue un show del Gobierno. Una oportunidad creada para apresar a políticos incómodos y encarcelar a militares sospechosos. Eso le permite al régimen afianzar el terror. No es que yo sea experto en atentados, pero cualquiera que vaya a armar una supuesta misión como esa, planificada en Estados Unidos, entrenada en Colombia para ser ejecutada en Venezuela… ¿Sabes lo que eso amerita? ¿Los muchos recursos que significan? Según ellos, se ejecutaría en el acto aniversario de la Guardia Nacional que siempre se ha celebrado en Fuerte Tiuna. Pero en secreto, cambian de escenario. Hay que colocarse en la mente de quien planificó el atentado, que debe haber estudiado el lugar, alquilado apartamentos y vehículos. ¿Cuál es la decisión inmediata ante una modificación intempestiva del lugar? ¡Abortar! Es obvio: todo lo de los drones fue mentira.

Después está lo del 30 de abril. Creo que Maduro conocía lo que se estaba planificando, lo propició y mantuvo el control de la información. Se trata de un caso donde aparecen involucrados el ministro de la Defensa, el presidente del Tribunal Supremo de Justicia, el director de Contrainteligencia Militar, el comandante del Ejército, el jefe del SEBIN y otros generales, ¿y Maduro no toma acciones contra ninguno? Nada, no hizo nada. La estructura de esa supuesta conspiración quedó intacta, salvo el general Cristopher Figuera, que se les escapó. Conociéndolos, pienso que ellos sabían lo que iba a suceder porque el movimiento había sido infiltrado. Cada invento de conspiración del régimen es para acabar con varios adversarios y desajustar al liderazgo político.

¿Se puede contar con una FANB aterrorizada, corrupta y desarticulada?

Mi relación con la FANB es contradictoria. Yo quisiera que en realidad Venezuela fuera otra…, cuando veo que ellos son culpables, entonces… ¿Qué pasa por la mente de esos generales que saben lo que está sufriendo el país? ¿Dónde está el general que tiene un territorio que vigilar y ve a la gente pasando hambre, sin electricidad, ni agua, ni medicinas, que conoce que los hospitales y las escuelas se están cayendo?

Pero si usted lo sabía, ¿por qué no reaccionó antes?

Yo hice hasta donde pude.

¿Cuál es el punto de quiebre para un general que está viendo una realidad frente a la cual tiene el deber de indignarse? ¿Cuál es el límite?

Ellos están viendo lo mismo que yo vi y más. Estuve en el poder hasta el 2014, cuando parecía que todavía se podía vivir en Venezuela. Maduro aceleró la miseria en el país.

¿Qué manera imagina para sacar a Maduro del poder?

Puede ser sin derramamiento de sangre. Lo que no creo es que salga a través de una negociación. Todo lo que está haciendo es para quedarse. Engaña al país, a la comunidad internacional, inventa falsos diálogos y estimula la migración. Quiere que la gente se vaya del país.

El férreo control cubano

Una sospecha todavía trabaja para esclarecer el general Hugo Carvajal: la manipulación ejercida por los cubanos sobre Hugo Chávez durante su enfermedad, hasta dirigir su muerte. En ese proceso, el presidente habría perdido el control, mientras los Castro modelaban al deseado sustituto, Nicolás Maduro, preparado desde su temprana juventud en la isla, sin soñar el poder que ejercería en Venezuela.

“A Chávez no le convencía Maduro. Desde 2005 ordenó investigar su condición de colombiano”, recuerda el general.

Continúa:

-Cuba es la génesis de la crisis venezolana. Si no atacas a Cuba como problema fundamental, no va a cambiar el sistema. A partir de 2002, Chávez fue cediendo espacio a los Castro. Se sentía acorralado después del 11 de abril. Yo no veía claramente lo que sucedía, pero seguía y respetaba a Chávez. Además, en ese momento no había emergencia económica. El desastre se desató con Maduro quien es un títere de esa dictadura. Ha costado para que la gente se convenza de eso.

La penetración de los cubanos en el país, es indiscutible. Las instituciones están tomadas por ellos, desde arriba hasta abajo.

Arriba, comenzando por la Presidencia de la República y la Fuerza Armada, por supuesto. En el Ministerio de la Defensa, el comedor para los militares cubanos es de 150 personas y hay dos turnos. Solo allí hay más de 300 hombres. Al principio manejaron la excusa de reorganizar las unidades militares. ¿Y ahora? Vigilan. Escrutan la actividad de los oficiales, averiguan con quién se reúnen, qué dicen y qué no dicen. Todo. Tienen acceso a información secreta militar. Eso que era sagrado.

Destaco el mayor de los peligros de los cubanos: ellos elaboran la estrategia política y comunicacional. Siembran matrices de opinión, en eso son expertos. El G2 cubano opera con el chisme de puerta a puerta. Han perfeccionado esa técnica y lo hacen muy bien. Y tienen ese gentío viendo, escuchando e informando. El espionaje es rudo. La parte informática la manejan los rusos.

Los ministros del Gobierno -incluido el alto mando militar- aceptan al cubano designado que con su equipo tiene acceso a toda la información. Entran como expertos, saben por dónde meterse y de ahí controlan hacia abajo. Penetran la estructura. Hablan como consultores, diseñan un plan, lo debaten y cuando te das cuenta ya están adentro mandando, decidiendo. Además, se apoderan de las roscas, hacen negocios porque son corruptos.

Los cubanos le dictan a Maduro los lineamientos de la política represiva. Deciden qué hay que hacer antes de cualquier protesta. Ordenan tomar previsiones porque saben cuándo la gente va a manifestar. Dirigen el ataque, mandan a matar. Nadie debe dudar que lo de los cubanos es un control férreo, implacable.

Los cubanos también se han encargado de dirigir y entrenar la ejecución de torturas. Es tan decisivo el poder de los cubanos que ha sucedido algo impensable para mí: que oficiales venezolanos torturen a sus compañeros militares. Muchos de los ahora torturadores venezolanos han recibido entrenamiento en Cuba. Es evidente que los oficiales que han ingresado recientemente bajo el mando de Nicolás Maduro a la Dirección de Contrainteligencia Militar, entraron con esa directriz de violar los Derechos Humanos.

Juan Guaidó ensaya una estrategia para que los factores de poder del chavismo presionen a Nicolás Maduro por Pedro Benítez – ALnavío – 11 de Octubre 2019

En política (como en la vida) se hace lo que se puede, no lo que se quiere. Se llama aceptar la realidad tal cual es y de allí intentar cambiarla. Es la lógica de la propuesta que Juan Guaidó, el presidente del Parlamento venezolano, reconocido como presidente interino del país por 55 países, ha presentado públicamente. Una solución salomónica.
Guaidó sigue al frente de la Asamblea Nacional y sigue recorriendo el país / Foto: @jguaido
Guaidó sigue al frente de la Asamblea Nacional y sigue recorriendo el país / Foto: @jguaido

Un relato bíblico del Primer Libro de los Reyes, narra la historia de dos mujeres que disputaban la maternidad de un niño. El hijo de una de ellas había muerto y las dos reclamaban al que estaba vivo. Para dilucidar el asunto se presentaron ante el sabio rey Salomón, quien optó por pedir una espada para partir al niño por la mitad y dárselo a cada una en partes iguales. Ante tal determinación una le rogó al rey que no lo hiciera y se lo entregara con vida a su rival. Mientras que a la otra le pareció justa la decisión.

A lo que Salomón respondió: “Entregad a aquélla el niño vivo, y no lo matéis; ella es su madre”. Así, por medio de ese ardid el sabio rey pudo establecer quién era la verdadera madre.

La historia ha demostrado una y otra vez que las dictaduras son más frágiles de lo que aparentan y caen porque se fracturan por dentro. La de Maduro tarde o temprano va a colapsar, pero no se puede saber cuándo. Lo que intenta Guaidó (contrario a lo que afirman sus críticos desde la acera opositora) es acelerar el proceso por medio de una negociación con el chavismo. Y con su propuesta busca evidenciar que el obstáculo a esa negociación no es otro que Nicolás Maduro.

Esa narración es el origen de lo que se ha dado en llamar una “solución salomónica”, que no busca dejar contentas por igual a las partes, sino que intenta impartir justicia ante una disputa de manera práctica.

Esa parece ser la lógica a la que está apelando Juan Guaidó para destrancar el empate catastrófico en el que ha caído la política venezolana. Ni él ha podido desalojar a Nicolás Maduro del poder, ni tampoco este ha podido sacarlo del terreno.

Luego de nueve meses de lucha, Maduro sigue contando con la lealtad de la Fuerza Armada Nacional (FAN), con el control de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), y las tenebrosas policías políticas, el Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) y la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM). Es decir, con el principal poder de fuego dentro del país.

A eso hay que sumar su control sobre el muy averiado Estado venezolano, los tribunales y la mayoría de las gobernaciones de estado y alcaldías en los municipios, así como el respaldo de otros grupos armados que operan en distintas partes del territorio nacional como el Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Colombia, y los colectivos en la ciudad de Caracas.

Pese a que su poder ha disminuido por el caos económico, la debacle de la industria petrolera y las sanciones norteamericanas, Maduro evidentemente es una realidad política. No tendrá legitimidad pero tiene las armas.

Por su parte, Juan Guaidó no tiene las armas pero si la legitimidad que le dan el Parlamento y el reconocimiento nacional e internacional. No sólo se las ha arreglado para mantener el respaldo de una inédita coalición internacional, además sigue contando con un apoyo mayoritario de la población, según los más recientes estudios de opinión pública, y no obstante que la acción política de Maduro ha intentado neutralizarlo sigue al frente de la desafiante Asamblea Nacional (AN) y sigue recorriendo el país.

Es una situación muy extraña en la que Maduro, que pareciera tener el poder para hacerlo, no se atreve a arrestar a quien le disputa la Presidencia, y tampoco a cerrar la Asamblea. Por el contrario, en lo que es una señal obvia de su debilidad, los diputados chavistas se reincorporan a la institución que preside la misma persona que se ha proclamado presidente del país. Es lo que se ha venido a llamar un empate catastrófico. Ninguno puede imponerse sobre el otro.Maduro no tiene legitimidad pero tiene las armas / Foto: PSUV

Ante eso Guaidó ha decidido mover ficha proponiendo públicamente que Maduro abandone el poder y él por su parte renuncie a la presidencia interina. En su propuesta el Consejo de Estado (una figura constitucional de carácter asesor) asumiría las competencias del Poder Ejecutivo y sería ese el gobierno de transición que convocaría elecciones presidenciales.

¿Cree Juan Guaidó que esta propuesta es suficiente para que Maduro abandone el poder? Evidentemente que no. Pero al igual que el rey Salomón no espera partir al niño en dos sino poner en evidencia a una de las partes.

La siguiente pregunta es: ¿Ante quién? La respuesta es: Ante los factores dentro del régimen (o que externamente lo respaldan) que han presionado a Maduro para que negocie un acuerdo estabilizador que implique el levantamiento de las sanciones estadounidenses. Puesto que Washington no las levantará mientras Maduro siga en el poder, para el chavismo esta es una propuesta razonable.

El joven presidente de la AN está admitiendo un hecho: el chavismo es una realidad en Venezuela. Y tarde o temprano habrá que transar con él. La única manera de que eso no ocurra es que se dé una intervención militar externa, que a estas alturas es muy claro que Donald Trump, el único con capacidad de usar esa opción, no está dispuesto a hacer para sacar a Maduro del poder.

Esto es algo que cierta minoritaria oposición en Venezuela se niega a admitir, bien porque no lo entiende, bien porque egoístamente no le conviene, aunque con ello retrase la posible transición en el país. Es parte de la naturaleza humana y ser atacado por ese flanco es un costo que Guaidó tendrá que pagar si quiere insistir por esa ruta.

La historia ha demostrado una y otra vez que las dictaduras son más frágiles de lo que aparentan y caen porque se fracturan por dentro. La de Maduro tarde o temprano va a colapsar, pero no se puede saber cuándo. Lo que intenta Guaidó (contrario a lo que afirman sus críticos desde la acera opositora) es acelerar el proceso por medio de una negociación con el chavismo. Y con su propuesta busca evidenciar que el obstáculo a esa negociación no es otro que Nicolás Maduro.

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