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Nicolás Maduro: el gran derrotado por  Fernando Ochoa Antich – El Nacional – 12 de Enero 2020

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La perniciosa “gestión” de la mal llamada “revolución bolivariana” ha arrastrado a Venezuela, principalmente bajo el caótico, corrupto e irresponsable gobierno de Nicolás Maduro, a una tragedia de tal magnitud que ha comprometido totalmente su destino.Todas sus instituciones, a excepción de la legítima Asamblea Nacional, se encuentran dirigidos por militantes del PSUV, seleccionados fraudulentamente y al servicio exclusivo de los intereses de la corrupta camarilla madurista.

La demostración más reciente de esta realidad fueron los lamentables hechos ocurridos el pasado 5 de enero en las adyacencias del Palacio Federal Legislativo. El mundo entero pudo observar cómo se impidió, por la fuerza, que la Asamblea Nacional sesionase autónomamente a fin de elegir su nueva directiva para el presente año. Los venezolanos perfectamente conocían que, desde el 17 de septiembre de 2019, la mayoría parlamentaria le había ratificado su apoyo a Juan Guaidó, mediante un acuerdo político, que garantizaba su juramentación. Por supuesto, la dictadura no podía permitirlo.

Nicolás Maduro, en medio de su desespero, urdió una inescrupulosa maniobra que se inició hace varios meses con la inhabilitación, exilio, detención y soborno de diputados opositores para conformar una alianza con la fracción de los 55 representantes oficialistas y 18 diputados de oposición, seriamente cuestionados por razones morales en el desempeño de sus responsabilidades parlamentarias. El éxito de esa alianza solo era posible si se lograba constituir un quórum artificial mediante el impedimento del acceso al salón de sesiones de los diputados opositores y en particular de Juan Guaidó.

Lamentablemente, los mandos de la Fuerza Armada Nacional violaron la Constitución Nacional al ordenar el establecimiento de piquetes de la Guardia Nacional, alrededor del Palacio Legislativo, para obstaculizar el libre ingreso de los diputados de oposición y de los representantes de los medios de comunicación independientes a fin de permitir solo el acceso de quienes aparecían en unas listas elaboradas, con anterioridad, y con la clara intención de filtrar el ingreso de los parlamentarios.

Mientras los diputados opositores forcejeaban con los guardias nacionales, exigiendo su legítimo derecho de ingresar a la sala de sesiones, los parlamentarios del PSUV y los 18 diputados tránsfugas de la oposición nombraban, en medio de un verdadero pandemónium, al diputado Luis Parra como presidente de la Asamblea Nacional sin revisar el quórum ni contar los votos. Justamente, en ese momento Juan Guaidó intentó saltar la reja del Palacio Legislativo, con el fin de suspender la sesión, ante las arbitrariedades que estaban ocurriendo, pero un guardia nacional se lo impidió violentamente.

Al mismo tiempo, Venezolana de Televisión transmitió la írrita juramentación, en cadena nacional, con la intención de confundir a los venezolanos. Ante tal atropello, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa informó que la Policía Nacional Bolivariana había impedido la entrada al Hemiciclo de más de 35 medios nacionales e internacionales. Su presencia era inconveniente para poder violar, como se hizo, el Reglamento Interior y de Debates en todo lo relacionado con lo pautado para la designación de la nueva junta directiva.

En conclusión, no hubo votación ni juramentación constitucionalmente válidas. La militarización de la Asamblea Nacional, como ocurrió, compromete totalmente la legitimidad de la designación de Luis Parra. Ante esta situación, Juan Guaidó, a través  de los medios de comunicación convocó a una nueva sesión en la sede del diario El Nacional. ¿Fue válida dicha convocatoria? Sin lugar a dudas que sí. El artículo 1 del Reglamento Interno y de Debates establece que la Asamblea Nacional puede sesionar fuera del Palacio Federal por decisión de sus miembros; el llamado a sesionar fue público, notorio e intensamente divulgado; asistieron 100 diputados aproximadamente, lo cual permitió cumplir holgadamente con el quórum de funcionamiento; todos los diputados tenían pleno acceso al recinto donde se celebró la sesión; se realizaron las postulaciones y votaciones según lo pautado en el Reglamento y los resultados fueron aceptados  por los diputados presentes en la sesión. Mientras Maduro y sus adláteres cometían todas estas tropelías violatorias de la Constitución Nacional, en presencia del cuerpo diplomático, el mundo democrático reaccionó con gran firmeza.

Los gobiernos de Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Guyana, Ecuador, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú, Santa Lucía y Venezuela, países del Grupo de Lima, difundieron un comunicado en el que “condenan el uso de la fuerza por el régimen dictatorial de Nicolás Maduro para impedir que los diputados de la Asamblea Nacional puedan acceder libremente a la sesión”. Luis Almagro, secretario general de la OEA, expresó: “Lo que el régimen madurista está haciendo ahora en la Asamblea Nacional es contraria a la voluntad del pueblo y a  las leyes”. La Unión Europea expresó: “Seguimos reconociendo a Juan Guaidó como el presidente legítimo de la Asamblea Nacional hasta que se puedan garantizar las condiciones para una votación adecuada”. Estados Unidos sostuvo: “La democracia no puede ser intimidada. En el Uruguay, tanto el gobierno saliente de Tabaré Vásquez como el entrante de Luis Lacalle condenaron la actitud del régimen de Nicolás Maduro de impedirle a Juan Guaidó ingresar a la sala de sesiones de la Asamblea Nacional.

Como si lo anterior fuera poco, la Secretaría de Relaciones Exteriores de México también se manifestó al respecto: “México hace votos para que la Asamblea Nacional de Venezuela pueda elegir democráticamente su junta directiva.  El legítimo funcionamiento del Poder Legislativo es pilar inviolable de las democracias” y el canciller argentino, Felipe Solá, recordó que el presidente Fernández viene intentando, por todos los medios, que el diálogo sea la solución de la crisis venezolana. «Rechazamos el uso de la violencia para impedir el acceso de los diputados a la Asamblea Nacional e instamos al Ejecutivo venezolano a aceptar que el camino es exactamente el opuesto. La Asamblea Nacional debe elegir su presidente con total legitimidad». Esta misma posición la tuvo el PSOE y  Pedro Sánchez.

En fin, la reacción internacional por parte de las democracias occidentales fue de rechazo a la elección de Luis Parra por haber sido realizada de manera inconstitucional y de firme repudio a la pretensión de Nicolás Maduro de continuar impidiendo la legítima aspiración de los venezolanos de vivir en libertad y en democracia.

Venezuela 2030 por Asdrúbal Aguiar – El Nacional – 18 de Noviembre 2019

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El título de esta columna identifica el encuentro que sostuvimos con los estudiantes de SciencesPo, en París, auspiciado por Plan País, el originario, nacido en Estados Unidos hace una década. Les manifiesto que los venezolanos hicimos entrada al siglo XIX en 1830 y al siglo XX, pasadas sus primeras 3 décadas. Y que en 1989, casualmente, se cierra el ciclo de nuestra república democrática formal inaugurada 30 años antes, en 1959; construida en los 30 años previos, a partir de 1928, por su generación universitaria.

En 1989, mientras cae el Muro de Berlín, todos celebramos la muerte de las ideologías y la victoria del capitalismo liberal. No nos ocupamos, empero, de los síntomas más gravosos y desafiantes que acompañan a dicha caída. Emerge entre nosotros la logia bolivariana, que fractura nuestra identidad histórica alrededor de los cuarteles y después en los partidos. Y en Alemania, distante de La Habana, toma cuerpo, paralelamente, otra logia, la de los verdes ecologistas, feministas, defensores de las minorías sexuales, que renuncian a la corbata y acuden al Parlamento con pantalones vaqueros y zapatos deportivos.

Mientras en Venezuela ocurre el Caracazo y la violencia se traga a un millar de compatriotas, en la Plaza de Tiananmén es masacrado otro millar. Y ambas manifestaciones se hacen de narrativas unitarias: Aquella, la de la lucha contra la corrupción; esta, por las libertades.

Pues bien, 30 años después, en 2019, el fundamentalismo de las localidades humanas sobrevenidas se hace violencia en Hong Kong, en Barcelona, en Santiago de Chile, en Ecuador, pero es colcha de retazos, unida solo por la indignación, por cualquier cosa.

¿A qué viene todo esto?

En 1989, agotada la república civil, Carlos Andrés Pérez entiende que, dada la gran ruptura en marcha, ha lugar el Gran Viraje. Rafael Caldera se empeña en pegar el rompecabezas social. Y Hugo Chávez opta, como solución, por devolvernos hasta el génesis republicano. Todos entienden, no obstante, que algo ha pasado y rompe los cánones.

Pasados 30 años, los venezolanos aún no reparamos sobre esta compleja cuestión de fondo. Sus consecuencias se las atribuimos a la antipolítica, a una malhadada conjura de las izquierdas, que las hay, o a un fallo de las políticas.

Hasta el cierre de este ciclo treintañero, en 2019, lo cierto es que Venezuela ha sido objeto de todas las terapéuticas posibles. Ninguna logra repararla.

Se apuesta a la resurrección del cesarismo, en 1999. En 2002 se apela a la Fuerza Armada. En 2004 se acude a las urnas referendarias. Diez años más tarde se ejercita la Salida, con sus consecuencias de muertos y encarcelados. Antes, en 2005, después, en 2018, se renuncia al voto. Apelamos a la comunidad internacional, a Carter, a Gaviria, a Zapatero, a Samper y nada. El desafío de los escuderos de calle es legendario, superior al boliviano.

Se copian los modelos de concertación a la chilena –con la Coordinadora Democrática, la Mesa de la Unidad, el Frente Amplio– y se regresa a las urnas. Gana la mayoría parlamentaria en 2015 la oposición, y ahora busca convencerse, en otra jornada electoral, de que sí es mayoría. Se copia, para unir partes, el mantra “cese de la usurpación, gobierno de transición, elecciones libres”. Es la estrategia textual que la OEA le fija a Nicaragua en 1979, hace 40 años.

Hoy, eso sí, somos “virtualidad”, en Miraflores y en la Asamblea. Y he aquí la clave, la que desvela el asunto que pasamos por alto en 1989, a saber, el ingreso del mundo a la Era de la Inteligencia Artificial, destructora de espacios y geografías políticas. A la ciudadanía fronteriza la sustituye la ciudadanía de redes, el valor del tiempo y su vértigo, la imaginación o realidad virtual, la de las verdades relativas.

A la democracia formal se le sobrepone la de usa y tire, la de descarte. A la sociedad de la confianza le sobreviene la de la desconfianza total. A la sociedad de masas con cultura que armoniza se le cambia por la individualización colectiva de los ánimos, que hace de las intimidades y el enojo un hecho público, mientras se rechazan las ideas abstractas de bien común o interés general.

Quienes con empeño y sacrificio trabajan para aliviarnos de penalidades, desde adentro y desde afuera, o se miran en el Homo sapiens y viven atados a la racionalidad normativa de la política y la democracia, o prefieren comportarse como el Homo videns sartoriano: hijos de la televisión, atrapados por el impacto de las imágenes, y apenas mascullan.

Esta vez domina el Homo Twitter cansiniano, que combina a los dos mundos anteriores con 140 caracteres y el Instagram. Sufre de narcisismo digital, de entropía, y construye realidades a cuotas a partir de sus sensaciones, de sus emociones inmediatas. Esa es su naturaleza. Vino para quedarse, enfrentado a los poderes declinantes.

En este un cosmos inédito donde se brega con neologismos: posdemocracia, posverdad, posliberalismo, pospolitica, posmodernidad. El contacto es instantáneo con las audiencias y segmentado, sin partidos ni Parlamentos. Se hace la guerra, pero con narrativas apropiadas a la Era de la Inteligencia Artificial, sin ejércitos ni tribunales ideológicos.

Lo revelador, a todas estas, es que el socialismo del siglo XXI, perspicaz, al ponderar su experiencia de 30 años, en 2019 cambia de vestido y se hace progresista, para seguir simulando. Entretanto, los demás miramos al retrovisor de la democracia formal, y aquel se hace de una Tecnología de Eliminación, un TEC a la manera del sistema Uber o el de Amazon. No le interesa competir, como a estos no les interesa hacerlo con taxistas o retails, sino acabarlos.

La enseñanza no se hace esperar.

Perderemos el tren de la historia si no somos capaces de crear una Tecnología de la Libertad (TDL), y un soporte teórico que la apoye con narrativas distintas, más propias del siglo en avance. Se trata de instituir, antes que maquillar instituciones o políticas públicas. Chile anuncia ser el próximo laboratorio constitucional, luego de la tragedia venezolana.

Inspirados en Bolivia retomaremos las calles este 16N por  Estefani Brito – El Nacional – 15 de Noviembre 2019

Caraqueños se muestran optimistas y con razones para salir a protestar el sábado. Descartan un escenario de violencia

Ciudadanos esperan un cambio político. Foto: Referencial

A más de cinco meses sin que se celebre una manifestación masiva en Caracas, los ciudadanos se muestran optimistas y con disposición de volver a las calles por un mismo objetivo: el anhelado cambio político.

La situación de Bolivia, donde las protestas en contra del fraude electoral lograron la renuncia del presidente Evo Morales, es la inspiración para retomar este escenario tantas veces transitado.

“Todos juntos tenemos que retomar la lucha, tenemos que salir por nuestra libertad y nuestros derechos, para exigir calidad de vida”, manifestó Aura Mendoza, docente.

A su juicio, los ciudadanos tienen que salir nuevamente a expresar su descontento en contra del régimen de Nicolás Maduro que ha llevado al país a una crisis humanitaria. Debido a esta situación la Asamblea Nacional declaró al país en emergencia.

“Tienen que entender que perdieron las riendas del país, sus malas políticas nos han llevado a la miseria. Tienen que entregar el país para que nuestros hijos tengan futuro”, agregó.

Saldrán a marchar

Daniel Cárdenas, de 21 años de edad y estudiante de Estudios Políticos, manifestó su disposición a salir a marchar este 16N.

Los puntos de concentración para esta manifestación son el Unicentro El Marqués, el distribuidor Santa Fe, Altamira y la avenida principal de Bello Monte, para marchar hacia a la plaza José Martí de Chacaíto.

Pese a no pasar al oeste, escenario del poder, Cárdenas consideró que nadie se puede quedar en sus casa, dado que “el destino del país y el futuro de todos está en juego”.

“Esta vez no tenemos que abandonar la calle, no podemos regresar a nuestras casa como si nada. Tenemos que seguir protestando hasta que nos escuchen y la FANB se sume a nuestra lucha”, señaló.

Hay razones

Las razones para protestar, como reza el eslogan de la oposición, no faltan: la crisis de servicios públicos, la mala calidad de la educación y un cambio definitivo, son los principales motivos para no quedarse en casa.

“La gente está disgustada, ya no aguanta más. La gente quiere es que se acabe todo”, afirmó César Cáceres, dirigente vecinal de La Pastora.

Afirmó que por la zona en la que reside y otras aledañas que ha visitado ha notado el entusiasmo de la gente por salir nuevamente a protestar. Aclaró que la principal preocupación que mantienen es que no se llegue a nada. “De repente pueden salir 3 o 4 millones de personas en todo el país, pero lo importante es que pase algo de verdad”, dijo.

Indicó que los ciudadanos esperan que el mundo aumente la presión en contra de la cúpula gobernante y que brinde apoyo para que Maduro renuncie, como lo hizo Evo Morales.  “Quisiéramos que pasara como pasó en Bolivia, que terminé de irse este señor, que no siga destruyendo más la nación ni haciendo pasar hambre al pueblo”, subrayó.

Cáceres reconoció no obstante que la situación boliviana no es similar a la venezolana: “Aquí no está pasando lo que pasa en Bolivia, que los militares se pudieron del lado del pueblo, aquí se ponen del lado de los ladrones”.

“La situación es inaguantable”

“Es inaguantable esta situación que vivimos, el alto costo de la vida, todo dolarizado. Vivimos en dos realidades diferentes: la gran mayoría en pobreza y un grupo, que es el que maneja las divisas, que están bien”, afirmó Wilter Ochoa, representante de la asociación de vecinos 100% Santa Mónica.

Indicó que por la zona del oeste de Caracas y otras, como la parroquia Santa Teresa, funcionarios de la PNB y colectivos afectos han amedrentado a los vecinos que han salido a repartir volantes e invitar a los demás a marchar.

Pese a que “hay mucha agresión, para que la gente no asista”, afirmó que se mantienen firmes en su deseo de protestar para que “suceda el cambio que tanto esperamos, que necesita el país”.

Aseguró que en esta etapa la población debe asumir un rol protagónico y permanecer en las calles hasta que los organismos de seguridad se sumen a la lucha. “Ellos también son pueblo, también sufren la falta de medicinas, la situación de los hospitales”, agregó.

“Si queremos que las cosas cambien, tenemos que hacer un esfuerzo todos y salir. La única manera de salir de este régimen es tomar la calle, protestando. No hay otra manera, ya lo demostró el pueblo de Bolivia, creo que tenemos que seguir el ejemplo”, enfatizó.

La contramarcha

Los ciudadanos descartaron que se generen escenarios de violencia debido a la contramarcha convocada por el chavismo para el sábado.

“No creo que haya problemas, más allá de los piquetes de la GNB y la PNB, que si estuvieran todo el tiempo en verdad, Caracas fuera la ciudad más segura del mundo”, precisó Ochoa.

Cáceres se refirió a la poca asistencia que esta movilización tendrá: “Serán cuatro gatos que van a sacar y la cantidad de gente de otros estados, que lo traen obligados y le ofrecen una bolsa de comida. Aquí de Caracas muy poco, cada día lo detestan más, cada día se nos unen más oficialistas arrepentidos a nosotros”.

Ante la posibilidad de que grupos oficialistas estén armados, incluyendo milicianos como indicó Maduro, el dirigente sindical puso el día sábado en manos de Dios. “Ojalá que no haya ninguna baja ni de rojos, ni blancos, ni verdes, que todo sea pacifico. Aquí la sangre de uno es igual a la de todos porque todos somos venezolanos. Ojalá que el régimen tome conciencia y se vaya. Ya destruyeron, ya se robaron todo, ¿qué más queda?”, recalcó.

El diputado Américo De Grazia aseguró que la presencia del ELN en las minas de oro ocurre con complicidad de la Fuerza Armada venezolana por Sebastiana Barráez – Infobae – 12 de noviembre de 2019

El reconocido luchador por los intereses del pueblo del estado Bolívar, luego de ser acusado de traición a la patria en mayo de 2019 y allanada su inmunidad parlamentaria, se refugió en la residencia del embajador de Italia en Caracas. Pero no se amilana y ha seguido denunciando lo que ocurre en la zona del oro

download.jpgAmérico Giuseppe de Grazia Veltri es diputado venezolano de la Asamblea Nacional y un reconocido luchador por los intereses del pueblo del estado Bolívar. Luego de ser acusado de traición a la patria en mayo 2019 y allanada su inmunidad parlamentaria, se refugió en la residencia del embajador de Italia en Caracas. Pero no se amilana y ha seguido denunciando lo que ocurre en la zona del oro.

En entrevista exclusiva para Infobae, califica lo que está sucediendo en Bolívar con El Arco Minero Del Orinoco, como “una tragedia y una violencia inoculada por el régimen desde la época de Hugo Chávez con Rangel Gómez al frente de las operaciones, como presidente de la CVG (Corporación de Guayana), luego como gobernador y después rey de la zona, por supuesto como un militar de gran jerarquía dentro de la Fuerza Armada por aproximadamente 14 años”.

“Si usted se mete en la página del Banco Central de Venezuela (BCV) encontrará con que no está ingresando ni un centavo por concepto de Coltán, aunque lo están explotando, igual con los diamantes. Es un robo a la región y a los venezolanos por las cúpulas militares, los pranes, el régimen y, por supuesto, los enchufados”.

Hace poco se conoció el testimonio de un sargento a quien le cortaron la lengua, las manos y le sacaron los ojos, por parte de las mafias del oro. ¿Qué está sucediendo en la zona minera de Bolívar? Van cuatro víctimas además del sargento mutilado, se supone que en funciones de inteligencia de la Dirección General de Contrainteligencia Militar, habría sido descubierto por los pranes y mutilado en esa forma tan bárbara e inhumana.

Además tres decapitados, personas a quienes les cortan la cabeza y los dejan en la sede de la policía, otro en la Plaza Bolívar y el tercero en una de las calles céntricas de El Callao. Eso tiene su origen en la entrega del territorio a Minerven, única empresa aurífera en Venezuela que tiene concesiones mineras desde el punto de vista legal, otorgadas por el primer gobierno del presidente Rafael Caldera en los años 70. Eso hace el territorio apetecible para los turcos que están operando la zona con una empresa llamada Mibiturven, que opera de manera administrativa a Minerven, y que quieren ir recuperando el territorio perdido para ellos y agarrar el oro con pranes que les operaban las minas.

Guerrilleros del ELN
Esos pranes que se autodenominan sindicato, son los que cobran el peaje, son agentes de retención de los mineros que operan en esa zona, y les quitan un diezmo a cada uno de los mineros que operan ahí. ¿Y el que no pueda pagar? Al que se coma la luz roja o no entregue la cantidad que recaudan, sencillamente lo matan, desaparecen, los entierran en fosas comunes, etc. Hoy Mibiturven vale decir, los turcos operados incluso con operadores colombianos, que serían socios de Piedad Córdoba, es una administración bastante compleja porque son los únicos que pueden realmente reportar oro desde el punto de vista legal al Estado venezolano, es decir, al Banco Central de Venezuela.

El resto del territorio usa a Minervén y Mibiturven de manera paralela para legitimar la explotación del oro, porque son las únicas concesiones legales y ahora quieren desplazar a los pranes y sindicatos, que Rangel Gómez y Chávez sembraron en la zona para que operaran, ahora quieren desplazarlo para entregarle esas áreas operativas a Mibiturven y que Minerven recuperara su posibilidad de operar en esta zona. Eso hace que la violencia se exacerbe.

-¿Cómo está distribuido el poder en la región?

-El poder es uno solo y es del régimen, incluso los pranes no tenían ningún tipo de problema en reportarle. El régimen se clasifica en oficiales de la Fuerza Armada, SEBIN, Dgcim, Tribunal Supremo de Justicia, Tarek El Aissami, Cilia Flores, Nicolas Maduro Guerra, Nicolás Maduro Moros, Diosdado Cabello y un sinfín de operadores militares, civiles y todos afectos al régimen. Las armas que manejan los pranes son armas entregadas por la FANB a cada uno de ellos en la época de Rangel Gómez, utilizando al general Julio Cesar Fuentes Manzuli como operador, tal y como está soportado en los informes del primer teniente del Ejército José Leonardo Curbelo y el comisario del SEBIN José Gregorio Lezama, detenido por haber hecho un informe de esa naturaleza. Ambos informes, del 2016, es de cómo le llegaban le llegaban las armas a los pranes para que operaran en las minas y cómo los inducían para que controlaran las áreas mineras en la época de Rangel Gómez. Eso ha pretendido ser cambiado en esta oportunidad, para operar de modo distinto con la nueva casta, desplazando a los rangelistas o a los viejos chavistas, para alimentar nuevos beneficiaros, élite militar, operadores y socios civiles o militares.

-¿Cómo funcionan los llamados sindicatos, el ELN y el Estado venezolano en relación con las minas?

-Los “sindicatos” no son tales, realmente es como se llama a quienes controlan las minas, que fundamentalmente son delincuentes, con prontuarios judiciales, ex presos o ex carcelarios, asesinos, criminales, violadores, guapetones de barrio, que comienzan a controlar todas las minas del arco minero, una vez que fracasó la incursión directa en el 2006 el 26 de septiembre con la masare de Musupa, donde mueren ocho ciudadanos, entre ellos algunos indígenas en el municipio Angostura. Esa masacre, en la parroquia La Paragua, la produjo el Ejército, que al ser descubiertos de que estaban controlando las minas, cambiaron de modus operandi, retiraron a los militares de la operación directa de las minas y comenzaron a ser operadas por los pranes con el nombre de “Sindicato”. Los mineros trabajan, tienen que rendirles cuentas y les dan un porcentaje a los mineros, a los pranes y otro porcentaje para los jerarcas del régimen que se alimentan de eso. En época de Rangel Gómez la mayor parte la tenían él y sus secuaces, otra parte les quedaba a los militares, otra a los pranes y otra al minero.

-¿Diputado, se ha determinado qué tanto oro hay en la zona que lo ha hecho tan atractivo para gran cantidad de mineros?

-Atractivo siempre ha sido, pero la barbarie no había llegado a los niveles de hoy. Las minas nunca habían sido controladas por pranes, nunca los militares estuvieron tan involucrados de manera directa, ni el régimen, ni los gobiernos democráticos, en su oportunidad, se habían lucrado de manera tan obscena como estos personajes lo han hecho. Decir cuánto oro hay es una paradoja, por supuesto que hay oro. El mejor desmentido de que esto es una alternativa no petrolera, son los ingresos obtenidos por concepto de oro en el 2018, nueve toneladas de oro fueron a parar al BCV, al Fisco Nacional. Nueve toneladas de oro significan tres días de renta petrolera y causar el desastre ecológico, ambiental, epidemiológico, hidroeléctrico y financiero más gigantesco que haya conocido la historia republicana de Venezuela. No dudo en señalarlo como una estafa a la Nación venezolana y a los guayaneses porque nos están dejando sin ríos, sin ambiente, sin electricidad, sin salud y con mucha violencia sembrada, justamente, como una política del régimen para saquear más y mejor todo el territorio Guayanés, el estado Amazonas y el Delta Amacuro, y que ahora pretende extenderse hacia el resto de la Nación.

-Hay presencia de rusos, chinos y guerrilla en la zona. ¿Cómo conviven entre ellos? ¿Se reparten el territorio?

-En el caso de los chinos están operando directamente en Ferrominera, no tiene nada que ver con el oro. En el caso de los rusos, están operando, fundamentalmente, en la Siderúrgica del Orinoco, tampoco tienen nada que ver con el oro. La guerrilla, específicamente el ELN, está operando en el estado Bolívar, en el municipio Sifontes. En el caso de Hezbolla explotan oro y diamantes, operan en las minas de la Rosita, en el municipio Angostura, en pleno lago de Guri. El ELN también opera en la zona de Parguaza con Coltán y en la zona de Cedeño con diamantes, a la vez que prestan seguridad para garantizar que no se metan los pranes u otros grupos armados a operar ahí. Eso se hace con el visto bueno de las Fuerzas Armadas, con conocimiento del régimen, y la Guardia Nacional. Ninguna empresa seria, llámese china o rusa, está dispuesta a operar sin concesiones, que debe ser avalada por la Asamblea Nacional y esta no ha avalado ninguna explotación del Arco Minero.

-¿Qué papel cumple la Fuerza Armada en ese territorio?

De complicidad. Nada de lo que ocurra en el territorio del Arco Minero del Orinoco puede ser ajena o a espaldas de la FANB, una vez que tienen el control absoluto de la territorialidad. La presencia del ELN y de otros grupos terroristas operando en nuestra zona como las FARC en el Amazonas, es con el visto bueno y la complicidad de la élite y la cúpula militar que dirige la Fuerza Armada Nacional.

La miseria ronda los salarios de los militares: sobreviven con $ 10 al mes por Betzimar Carballo – Caraota Digital – 27 de Agosto 2019

Aunque un grupo reducido de militares reciben ciertos privilegios, la mayoría de los efectivos que conforman la Fuerza Armada Nacional (FAN) perciben sueldo miserables, siendo una de las razones principales para desertar del componente.

«Lo que alguna vez significó un gran atractivo para entrar a la institución armada, se ha perdido con el tiempo y la crisis. No importa cuántos aumentos se hayan dado en los últimos años, porque la brutal inflación se come el salario. No hay manera que con lo que gana un militar pueda cubrir la canasta básica», informó la periodista venezolana, Sebastiana Barráez en el portal argentino, Infobae.

  • Un general de División gana Bs. 177.774 (10 dólares), que con los descuentos le queda en 145 mil (8 dólares). Si le suma lo depositado por la Caja de Ahorro, termina recibiendo poco más de Bs. 154 mil, más los bonos.
  • El general de brigada su salario es de Bs. 161 mil (USD 9), que con los descuentos se reduce a Bs. 135 mil
  • Un coronel gana aproximadamente Bs. 160 mil (USD 9), más un bono compensatorio de unos 55 mil y 25 mil por bono de alimentación. Con los descuentos le queda cerca de 221 mil.
  • Un primer teniente, con ocho años de antigüedad, su salario es de 150 mil bolívares (USD 8,5).
  • Un Sargento Mayor de Segunda con 12 años de servicio recibe 120 mil bolívares.
  • Un Sargento Segundo llega a 110 mil bolívares (USD 6,2).

Los ingresos de los militares varían de acuerdo a los bonos y primas que reciben aquellos que están en la frontera o en Caracas.

A finales de julio, el régimen de Nicolás Maduro le depositó un bono «Defensivo Territorial» más una retribución especial de Bs. 57.300. A los militares activos les dieron un bono de casi Bs. 200 mil.

A los generales que están en Caracas, además de las cajas de Clap, les dan una caja de alimentos aparte y más resuelta en cuanto a cantidad y calidad.

Anteriormente, cuando un militar cumplía sus años de servicio en el componente, le daban un vehículo Toyota cero kilómetro. Algunos montaban empresas, se iban a sus fincas o se dedicaban a disfrutar y descansar con sus familias.

Actualmente, el militar no tiene para mantener a su familia y al retirarse deben buscar un trabajo para sobrevivir a la crisis.

Represión importada: Cómo Cuba enseñó a Venezuela a sofocar el disenso militar por Angus Berwick – Reuters – 22 de Agosto 2019

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LECCIÓN DE LONGEVIDAD: Más de una década después de que Fidel Castro ayudara a Hugo Chávez a rediseñar las fuerzas armadas y la inteligencia militar, su consejo ha mostrado ser crucial para la continuidad de Maduro.

Imponiendo vigilancia y miedo, Cuba ayudó a Venezuela a rediseñar sus fuerzas armadas y el servicio de inteligencia militar. Reuters revela cómo dos acuerdos permitieron a La Habana redefinir la seguridad venezolana desde 2008.

 

En diciembre del 2007, el entonces presidente Hugo Chávez sufrió su primera derrota en las urnas. Aunque todavía era muy popular entre la clase trabajadora que lo había impulsado al poder casi una década antes, los votantes rechazaron un referéndum que le habría permitido postularse para la reelección indefinidamente.

Molesto, Chávez recurrió a un cercano confidente, de acuerdo con tres exasesores: Fidel Castro. El envejecido líder cubano había sido mentor de Chávez años antes de que fuera presidente, cuando era conocido por liderar un fallido golpe de Estado.

Ahora, la profundización de los lazos económicos hacían que Cuba fuera más dependiente de la Venezuela rica en petróleo, y Castro estaba ansioso por ayudar a Chávez a mantenerse en el poder, dijeron esos asesores. El consejo de Castro: garantizar el control absoluto de los militares.

Más fácil era decirlo que hacerlo. El ejército de Venezuela tenía un historial de levantamientos que a veces condujeron a golpes de Estado como el que Chávez, entonces teniente coronel, organizó en 1992. Una década más tarde, rivales protagonizaron un breve alzamiento contra el propio Chávez.

Pero si Chávez daba los pasos correctos, instruyó el cubano, podría aguantar tanto tiempo como Castro, recordaron los asesores.

Después de todo, las fuerzas armadas de Cuba, con el hermano de Castro al mando, han controlado todo durante décadas, desde la seguridad hasta sectores clave de la economía.

En cuestión de meses, los países elaboraron dos acuerdos, revisados ​​recientemente por Reuters, que dieron a Cuba un vasto acceso al sector militar de Venezuela y amplia libertad para espiarlo y reformarlo.

Los acuerdos, cuyos detalles se informan aquí por primera vez, llevaron a la imposición de una estricta vigilancia de las tropas venezolanas a través de un servicio de inteligencia,  ahora conocido como la Dirección General de Contrainteligencia Militar, o DGCIM.

Bajo la asesoría de militares cubanos, Venezuela reformuló la unidad de inteligencia en un servicio que espía a sus propias fuerzas armadas, infundiendo miedo y paranoia y aplastando a la disidencia.

Ahora conocida por sus tácticas represivas, la DGCIM es acusada por soldados, legisladores de oposición, grupos de derechos humanos y muchos gobiernos extranjeros de abusos, incluida la tortura y la reciente muerte de un capitán de la Armada que estaba detenido.

Según los documentos revisados ​​por Reuters, los acuerdos, firmados en mayo de 2008, permitieron a las fuerzas armadas de Cuba:

• Entrenar a soldados en Venezuela.
• Revisar y reestructurar partes del ejército venezolano.
• Entrenar agentes de inteligencia venezolanos en La Habana.
• Cambiar la misión del servicio de inteligencia de espiar a rivales extranjeros a la de vigilar a los propios soldados, oficiales e incluso comandantes de alto rango.

El primer acuerdo, según los documentos, prepararía a los agentes de inteligencia venezolanos para “el descubrimiento y enfrentamiento a la labor de inteligencia y subversiva del enemigo”. El segundo acuerdo autorizó a los funcionarios cubanos a supervisar la “asimilación” y la “modernización” del ejército de Venezuela.

La presencia de funcionarios cubanos en el ejército de Venezuela se conoce desde hace años.

El presidente Nicolás Maduro, discípulo de Chávez y sucesor cada vez más asediado, dijo durante un discurso en 2017: “Agradecemos a la fuerza armada revolucionaria de Cuba. Los saludamos y siempre les damos la bienvenida”.

Pero ninguno de los dos países ha reconocido detalles de los acuerdos o el alcance de la participación de Cuba en el sector militar venezolano.

En marzo, después de que el vicepresidente estadounidense Mike Pence denunciara la “influencia maligna” de La Habana en Caracas, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, trató de minimizar la relación.

“Rechazo categóricamente reiteradas y falsas acusaciones”, tuiteó Rodríguez, “sobre militares cubanos que ‘entrenan’, ‘controlan’ o ‘intimidan’ en Venezuela”.

Ni el Ministerio de Defensa de Venezuela ni su Ministerio de Información, responsables de las comunicaciones gubernamentales, incluidas las de Maduro, respondieron a correos electrónicos y llamadas telefónicas para este artículo.

Funcionarios cubanos no respondieron a las solicitudes de comentarios de Reuters.

Once años después de su firma, los acuerdos militares han demostrado ser cruciales para la supervivencia de Maduro como presidente, según expertos en seguridad, personas familiarizadas con el gobierno y políticos de la oposición.

Con la ayuda y el entrenamiento de Cuba, el ejército ha apoyado a Maduro y lo ha ayudado a navegar la crisis económica, el hambre y el crimen generalizado, así como la migración en los últimos años de más de 4 millones de personas, cerca de 10% de la población de Venezuela.

En junio, Reuters explicó cómo la reorganización de las fuerzas armadas y la proliferación de oficiales de alto rango han mantenido a los líderes militares en deuda con Maduro.

Ahora, los documentos describiendo los acuerdos de Venezuela con Cuba, y decenas de entrevistas con miembros en servicio y retirados de las filas, funcionarios de gobierno y personas familiarizadas con la relación entre Caracas y La Habana, muestran cuán instrumental ha sido también la ayuda de Castro.

La transformación de la DGCIM, dijeron estas personas, ha sido particularmente efectiva.

“La misión más importante que tenía el organismo de inteligencia era neutralizar aquello que afectara nuestra democracia”, dijo Raúl Salazar, un exministro de Defensa de Chávez que se opone a Maduro. “Ahora, bajo el mando de Cuba, el gobierno lo utiliza para mantenerse en el poder”.

Una vez que Cuba comenzó a capacitar a su personal, los agentes fueron introducidos en la DGCIM, a menudo vestidos con uniforme negro, dentro de las barracas. Allí, compilarían informes sobre los uniformados percibidos como alborotadores e informarían sobre cualquier señal de deslealtad, según más de 20 exoficiales venezolanos militares y de inteligencia.

La DGCIM también comenzó a interceptar los teléfonos de los oficiales, incluidos los comandantes militares de alto rango, para escuchar sobre posibles conspiraciones.

La represión ha llevado a cientos de arrestos. Al menos 200 militares están detenidos actualmente, según la Asamblea Nacional liderada por la oposición. Control Ciudadano, una organización no gubernamental venezolana que estudia a las fuerzas armadas, dice que el número supera los 300.

En un informe de junio del 2017, revisado por Reuters, la DGCIM acusó a un soldado, que se matriculó en una universidad considerada como alineada con la oposición, de “subversión política e ideológica”.

Al hablar por primera vez del caso, el exsoldado dijo a Reuters que estuvo esposado a una silla, mantenido en una habitación continuamente iluminada y fue golpeado hasta que se le rompieron dos vértebras. “Esos días fueron interminables”, recordó. Reveló su historia a Reuters con la condición de que la agencia de noticias sólo usara su primer nombre, Daniel, y no revelara su edad.

A partir de su reorganización, las filas de la DGCIM han aumentado, desde unos pocos cientos de agentes al principio de la administración de Chávez hasta al menos 1.500 ahora, según exoficiales militares.

Un informe reciente de Naciones Unidas acusó a la DGCIM de incurrir en tortura, incluyendo descargas eléctricas, asfixia, inmersión en agua, violencia sexual y privación de agua y alimentos.

Bajo el gobierno de Maduro, oficiales de la DGCIM han sido promovidos a altos cargos, incluido el comando de seguridad personal del mandatario.

La represión, dicen líderes opositores, ha hecho que las fuerzas armadas sean impenetrables. Juan Guaidó, jefe de la Asamblea Nacional, denunció a principios de este año que la reelección de Maduro en 2018 fue una farsa y declaró, con apoyo de la mayoría de las democracias occidentales, que era el presidente legítimo del país.

Pero las súplicas de la oposición por un alzamiento militar no han sido escuchadas.

“Hemos fallado”, dijo un alto funcionario de la oposición involucrado en los intentos de negociar con líderes militares. “No tenemos nada para ofrecerles, para convencerlos”.

“Bastión de dignidad latinoamericana”

Para Chávez, los cambios anticipados con los dos acuerdos tenían un impacto a nivel personal.

Castro, a quien había admirado durante mucho tiempo, fue el primer líder internacional en abrazar a Chávez como político en ascenso en la década de 1990.

La unidad de inteligencia militar, entre tanto, estaba dirigida por oficiales alineados con la elite conservadora y opuestos a la visión de Chávez de transformar un país donde, a pesar de tener las mayores reservas de petróleo del mundo, muchas personas seguían siendo pobres.

Cuando fracasó su golpe de Estado de 1992, los oficiales de la unidad, entonces conocidos como la Dirección de Inteligencia Militar, o DIM, fueron los encargados de arrestar a Chávez. En un principio el líder estuvo en una de las mismas celdas subterráneas en la sede de DIM en Caracas donde luego detendría a algunos de sus propios opositores políticos, según varios exfuncionarios.

En 1994, meses después de su salida de prisión tras recibir un sobreseimiento presidencial, Chávez voló a La Habana, donde Castro, en su primera reunión frente a frente, lo saludó en el aeropuerto. Castro vio en Chávez a un líder izquierdista de ideas afines, de un estilo difícil de hallar desde el final de la Guerra Fría. En la riqueza petrolera de Venezuela, Castro vio el potencial alimento para una economía cubana hambrienta por el colapso de su expatrocinador, la Unión Soviética.

Con Castro como espectador de un discurso en la Universidad de La Habana, Chávez dijo que Cuba era, en ese momento en su cuarta década de gobierno castrista, “un bastión de la dignidad latinoamericana”. Prometió curar la “gangrena” capitalista que afligía a Venezuela.

Después de la visita, los dos hombres comenzaron a hablar frecuentemente, dijeron exasesores.

A fines de la década de 1990, la alta inflación, el bajo crecimiento económico y el aumento de la pobreza hicieron que el mensaje socialista de Chávez fuera atractivo para un número creciente de venezolanos. En 1998, fue elegido presidente.

Casi de inmediato, profundizó los lazos formales con Cuba.

En octubre de 2000, Castro viajó a Caracas para firmar una serie de acuerdos económicos. Venezuela le daría a Cuba suficiente petróleo para satisfacer la mitad de sus necesidades energéticas. Desde el 2000, Venezuela ha enviado a Cuba un promedio de 55.000 barriles por día de petróleo, que equivalen a un monto total de más de 21.000 millones de dólares.

A cambio, Cuba mandó a miles de médicos, maestros y especialistas agrícolas para ayudar a diversificar la economía de base de Venezuela.

Para 2002, muchos en la elite venezolana se habían cansado de Chávez. Ese abril, los líderes conservadores de la oposición se unieron a jefes militares, incluidos altos funcionarios del DIM, y lo detuvieron.

Pero el golpe naufragó en dos días, luego de un levantamiento popular masivo en su nombre.

De vuelta en el poder, y con la bendición de Castro, Chávez colocó a cubanos dentro de su círculo íntimo para reforzar la seguridad, según sus exasesores y varios exoficiales militares. Comenzó una purga del servicio de inteligencia y de otros altos rangos militares.

Nombró como subdirector a Hugo Carvajal, un teniente coronel que se había unido al movimiento golpista de Chávez en 1992 y más tarde dirigió la división de investigaciones de la DIM. En dos años, Carvajal se convirtió en su director general.

Carvajal comenzó a modernizar el DIM. En un correo electrónico a Reuters, Carvajal dijo que el Banco Central de Venezuela envió millones de dólares en efectivo al DIM para nuevas tecnologías, incluidos equipos de vigilancia y una base de datos para centralizar la inteligencia.

El militar dirigiría el servicio de contrainteligencia durante casi una década. Ahora fuera del cargo, ha sido sancionado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos por presuntamente ayudar a la guerrilla colombiana.

En abril fue arrestado en España y permanece detenido en relación con una orden de Estados Unidos por presunto tráfico de drogas. En el correo electrónico, enviado a través de su abogado en España, Carvajal negó las acusaciones.

En julio de 2007, Chávez nombró a Gustavo Rangel, un oficial leal que dirigió las reservas del ejército, como ministro de Defensa. En su juramentación, Rangel habló de la necesidad de un “nuevo pensamiento militar venezolano” para contrarrestar al “enemigo real”.

El “imperio”, dijo, usando el discurso oficial venezolano para referirse a Estados Unidos, era el patrocinador de “grupos subversivos” empeñados en destruir la revolución.

Reuters no pudo contactar a Rangel, ahora retirado, para hacer comentarios.

Ese diciembre, Chávez perdió el referéndum sobre los límites del mandato. En televisión, prometió una “nueva ofensiva” para perseguir su meta.

Comenzaron las conversaciones sobre defensa con Cuba. En una reunión el 26 de mayo en Caracas, Rangel y el general Álvaro López, viceministro primero de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba, firmaron los dos acuerdos.

Según los términos del primer acuerdo, el ministerio cubano supervisaría una reestructuración del DIM y asesoraría para la creación de “nuevos órganos” dentro del servicio. El DIM también enviaría grupos de hasta 40 oficiales a La Habana hasta por tres meses de entrenamiento en espionaje.

Según los documentos, Venezuela enviaría las hojas de vida de candidatos para que Cuba los examinara. Los cursos incluyeron: cómo manejar “colaboradores secretos”, cómo llevar a cabo investigaciones criminales y cómo seleccionar nuevos agentes de inteligencia.

La mayor parte del entrenamiento, según los documentos, se realizó en la Escuela Militar Superior Comandante Arides Estévez Sánchez, en el oeste de La Habana. En la academia, un grupo de edificios blancos de cuatro pisos y campos de desfiles, los instructores cubanos dijeron a los agentes del DIM que su misión en adelante sería infiltrarse y controlar al ejército, según cinco personas familiarizadas con los cursos.

El segundo acuerdo creó un comité conocido como el Grupo de Coordinación y Enlace de la República de Cuba o GRUCE. El GRUCE, compuesto por ocho “especialistas militares” cubanos, enviaría asesores cubanos a Venezuela para inspeccionar unidades militares y entrenar soldados.

Un exfuncionario de inteligencia venezolano recordó la capacitación que recibió de instructores cubanos en una granja en el estado oriental de Anzoátegui. Los instructores, dijo a Reuters, acosaban a los estudiantes con preguntas sobre sus creencias políticas. El DIM, dijeron, debe ser la “punta de lanza” en la lucha contra los “traidores”.

Chávez, fortalecido por los aumentos en el gasto gubernamental que impulsó su popularidad, ganó un nuevo referéndum para poner fin a los límites del mandato presidencial.

En 2011, cambió el nombre de la DIM para incluir el término “contrainteligencia”, lo que reflejaba su nueva misión de frustrar sabotajes surgidos desde adentro. Para entonces, la nueva DGCIM era más fuerte con varios cientos de agentes, dijeron exfuncionarios.

Recién salidos del entrenamiento cubano, los nuevos agentes comenzaron a infiltrarse en los cuarteles. “Vivimos y entrenamos con la tropa para realizar el monitoreo, manteniendo informados a los jefes”, dijo otro exoficial de la DGCIM a Reuters. “Tuvimos un control férreo”.

Algunos fingieron ser soldados regulares. Otros se pusieron sus uniformes DGCIM y solían alentar a los soldados a que informaran unos sobre otros. Llegaron a ser conocidos como “los hombres de negro”, según varios exsoldados.

“Te voy a entregar a la DGCIM”, advirtió una vez un comandante del batallón a los posibles rebeldes, recordó un soldado. Historias de detenciones y torturas por parte de agentes de DGCIM, a veces con máscaras de esqueleto y pasamontañas, se extendieron por las filas.

“Nadie pelea contra el Estado”

Chávez, después de cuatro cirugías en Cuba, murió en 2013.

Castro en una columna de un periódico lo llamó “el mejor amigo que tuvo el pueblo cubano a lo largo de su historia”. Los votantes eligieron a Maduro para sucederlo.

En 2014, los precios del petróleo se desplomaron. El esfuerzo de Maduro por estimular la economía fracasó.

El hambre y la escasez golpearon incluso a las fuerzas armadas, sólo empeorando desde entonces. Un médico militar dijo a Reuters recientemente que muchos soldados alistados tienen bajo peso y subsisten principalmente con pasta y lentejas.

A medida que un número creciente de tropas buscaba desertar, la DGCIM se volvió más agresiva. Amplió la vigilancia, interceptando escuchas telefónicas incluso a los oficiales superiores.

En el último piso de su sede, unos 40 agentes de su Dirección de Comunicaciones Operativas utilizaron una plataforma llamada Genesi, según un exmiembro del equipo.

El sistema, diseñado por la firma italiana de telecomunicaciones IPS SpA, permite a los usuarios “interceptar, monitorear y analizar todo tipo de fuente de información”, según el sitio web de la compañía.

IPS no respondió a llamadas, correos electrónicos ni a una carta en busca de comentarios en su sede de Roma.

En julio de 2017, Daniel, el teniente del ejército en Caracas fue llamado a la oficina del comandante de su batallón. Alguna vez partidario de Chávez, Daniel se unió al ejército en 2004, pero bajo Maduro perdió el entusiasmo y dijo a los superiores que planeaba irse. Se matriculó en clases de derecho en la universidad estando aún activo en el ejército e incluso participó en marchas de oposición.

El comportamiento de Daniel, según un informe de inteligencia revisado por Reuters, fue “contrarrevolucionario”. El informe describe la universidad, cuyo nombre Daniel le pidió a Reuters que no revelara, como una escuela para la oposición.

Al reportarse en la oficina de su comandante, dijo Daniel, tres agentes de contrainteligencia uniformados confiscaron su teléfono y dijeron que era necesario que los acompañara para una “entrevista” en la sede de la DGCIM.

Daniel dijo que los agentes lo transfirieron a una celda subterránea y lo esposaron a una silla. Cada día, un hombre entraba y lo golpeaba repetidamente. Las palizas rompieron dos vértebras, según un informe médico revisado por Reuters.

“Agradecemos a la fuerza armada revolucionaria de Cuba. Los saludamos y siempre les damos la bienvenida”.

Nicolás Maduro, presidente de Venezuela

Después de 20 días, un tribunal militar lo acusó de traición, rebelión y violación del decoro militar. En espera de un juicio, fue trasladado a otra prisión. Seis meses después, tras declararse culpable, el tribunal liberó a Daniel con la condición de que permaneciera en el país. Fue expulsado de las fuerzas armadas.

Regresó a las clases de derecho, pero siente remordimiento por haberse declarado culpable. “Nunca estuve convencido de que era lo mejor”, dijo, pero señaló que muchos de los que no lo hacen permanecen detenidos indefinidamente. “Pero nadie pelea contra el Estado”.

La vigilancia ha herido incluso a los oficiales superiores. Un caso desató la indignación nacional, forzando a la DGCIM a reconocer los abusos.

Rafael Acosta, de 50 años y capitán de corbeta de la Armada, murió bajo custodia de la DGCIM el 29 de junio, ocho días después de que los agentes lo arrestaron.

Tarek Saab, fiscal general de Venezuela, dijo que Acosta fue detenido por participar en un complot de “derecha” no especificado. La esposa de Acosta, Waleswka Pérez, dijo que las acusaciones eran falsas y acusó a la DGCIM de tortura.

El 1 de julio, Saab dijo que el gobierno había acusado a dos agentes de la DGCIM de homicidio. No dio una causa de muerte ni las circunstancias en las que ocurrió. Los cargos, dijo Saab en un comunicado, siguieron a una investigación “imparcial” del “lamentable hecho”.

La mayoría de las operaciones de la DGCIM nunca salen a la luz.

En marzo de 2018, cinco agentes de la DGCIM preguntaron por el teniente coronel Igbert Marín, comandante de la 302da brigada mecanizada del ejército, en Caracas. Marín, ahora de 40 años y padre de dos niños, fue durante la mayor parte de su carrera una estrella en ascenso que se había destacado en la principal academia militar de Venezuela.

Su esposa, Yoselyn Carrizales, dijo a Reuters que los agentes se llevaron a Marín al Ministerio de Defensa, donde fue recibido por oficiales incluido el ministro de Defensa, Vladimir Padrino, e Iván Hernández, el actual jefe de la DGCIM.

Los funcionarios acusaron a Marín de conspirar contra el gobierno, dijo Carrizales, quien actúa como uno de los abogados del militar. Dijeron que tenían evidencia en un video de Marín y otros ocho oficiales conspirando, agregó, pero no le mostraron el video.

Marín negó la acusación y dijo que la reunión había sido simplemente una reunión de antiguos compañeros de clase de la academia.

Indignado, le dijo al ministro de Defensa que tales acusaciones eran contraproducentes, especialmente en un momento en que la mayoría de los militares sufría por la escasez de alimentos, equipos y bajos salarios.

El ministro debe “salir de la oficina, tiene que abrir los ojos y sentir lo que siente la tropa”, dijo Marín a Padrino, según Carrizales. Otro abogado que defiende a Marín, Alonso Medina Roa, confirmó la versión.

Ni Padrino ni Hernández pudieron ser contactados para hacer comentarios.

Los agentes llevaron a Marín y a los otros ocho oficiales a la sede de la DGCIM. Marín dijo más tarde a sus abogados que los agentes lo esposaron a una silla, le colocaron una bolsa sobre la cabeza y la llenaron de gases lacrimógenos. Sus abogados detallaron el presunto abuso a Reuters.

Una semana después, en una audiencia a la que asistió Carrizales, un tribunal militar acusó a Marín de traición, instigación a la rebelión y violación al decoro. Los agentes se llevaron a Marín. Permaneció incomunicado durante 78 días.

“No sabía si estaba vivo o estaba muerto”, dijo Carrizales. Marín sigue detenido y su esposa trabaja por su liberación.

Los funcionarios venezolanos no han comentado públicamente el caso ni han mostrado a los abogados de Marín el presunto video. Aún no se ha establecido una fecha para el juicio.

“Ellos le temen”, dijo Carrizales. “Tiene un liderazgo indiscutible en las fuerzas armadas. Es por eso que lo detuvieron”.

Reporte adicional de Deisy Buitrago en Caracas; Tibisay Romero en Valencia, Venezuela; Julia Symmes Cobb en Bogotá; Marianna Parraga en Ciudad de México y Angelo Amante en Roma.

Maduro compromete la soberanía nacional por Fernando Ochoa Antich – El Nacional – 18 de Agosto 2019

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Venezuela enfrenta actualmente una compleja y delicada situación internacional que pone en grave riesgo su soberanía nacional. La inconveniente e innecesaria política de enfrentamiento con los Estados Unidos, implementada por Hugo Chávez, ha sido irresponsablemente continuada por Nicolás Maduro, sin importarle las delicadas consecuencias que nuestra Patria tendría que enfrentar ante el agravamiento de tan disparatada conducta. El análisis de esta situación no debe hacerse desde un punto de vista valorativo para evitar que perturbe la objetividad de sus conclusiones. La opinión pública venezolana está dividida en dos sectores: el que respalda una intervención multilateral y el que la rechaza como forma de solución a nuestra grave crisis. Según una reciente encuesta el apoyo a una intervención multilateral ha disminuido a 40%. Aun así, sería un porcentaje favorable muy alto que ratifica  la polarización  existente entre las dos posiciones. En lo personal, me encuentro en el sector que rechaza esa intervención por considerar que causaría muy dolorosas y trágicas consecuencias para nuestro pueblo.

Ese enfrentamiento con los Estados Unidos y sus aliados comenzó desde hace varios años. Inicialmente, las filípicas de Chávez y de Maduro eran ignoradas. Se consideraba que la mayoría de los venezolanos, así lo demostraba el resultado de las elecciones, respaldaban el “socialismo del siglo XXI”. Sin embargo, sus ineficientes gobiernos y la creciente corrupción que los caracterizaron crearon las condiciones para el  triunfo de la oposición en las elecciones parlamentarias del año 2015.  Esa derrota no fue aceptada por Nicolás Maduro, quien comenzó a violentar las normas constitucionales para impedir que la Asamblea Nacional pudiese cumplir sus funciones. Fueron tales los desafueros cometidos que el gobierno de Venezuela fue considerado como anti democrático. En consecuencia, los Estados Unidos empezaron a imponer las primeras sanciones a algunos de sus funcionarios señalados de corruptos y violadores de derechos humanos. Progresivamente, la Unión Europea y la Organización de Estados Americanos se sumaron al rechazo en contra del régimen madurista. Para colmo, su vocación continuista condujo a las inconstitucionales elecciones presidenciales de mayo de 2018. Esa acción produjo su total desconocimiento por la comunidad internacional.

Recientemente, Estados Unidos ha endurecido las sanciones impuestas ante la intransigente posición del madurismo en las negociaciones de Barbados y las acciones represivas tomadas contra los miembros de la Asamblea Nacional. En medio de esta situación, la diáspora continúa comprometiendo aún más la estabilidad de los países de la región y dando origen a un delicado proceso en el cual  la decisión de lo que pueda ocurrir en Venezuela se desplazó del ámbito nacional al internacional. En ese estadio de cosas, ni el madurismo ni la oposición podrán influir en la nueva situación. Es decir, otros decidirán por nosotros. Tan compleja realidad debería ser analizada por los Altos Mandos de la Fuerza Armada Nacional, como también tendrían que entender que tan dolorosa circunstancia se deriva de la actitud antipatriótica de Nicolás Maduro y su camarilla, que por mantenerse en el poder no les importa el sufrimiento de nuestro pueblo ni los riesgos que pueda enfrentar Venezuela. Los intereses internacionales en juego serán, en definitiva, los que definirán nuestro destino. Esta realidad se evidenció en la reunión celebrada hace pocos días entre Estados Unidos, Rusia, China y la Unión Europea para discutir sobre nuestra realidad.

Algunos analistas, influidos fundamentalmente por ideales que aspiran un mundo en donde impere la justicia y la paz, consideran que una intervención multilateral a Venezuela, liderada por Estados Unidos, no ocurrirá en los tiempos por venir. Creo que están equivocados. Esa intervención puede o no realizarse. La decisión la tomarán los actores internacionales con base en sus intereses vitales, pero siempre les corresponderá a ellos y a nadie más. La crisis venezolana afecta con mayor intensidad a Estados Unidos, Colombia, Brasil, Ecuador, Perú y Chile. El general Vladimir Padrino López debería realizar una “Apreciación de la Situación”, extraordinaria aplicación del pensamiento cartesiano al campo militar, para determinar con certeza la posibilidad que esa amenaza se pueda materializar. No tengo dudas en afirmar que existe el riesgo de que pueda ocurrir. La importante capacidad militar de esa alianza está a la vista. Plantear que nuestro pueblo se organizará para resistir mediante una guerra de cuarta generación no es más que un imperdonable engaño. Condenar a  Venezuela a ese nuevo sacrificio es un criminal acto de traición a la patria.

El llamado que hizo el general Padrino a la “unión nacional” para enfrentar “la agresión más brutal” como denominó “el bloqueo” es irrealizable. Él debería conocer que más de 85% de los venezolanos aspiran un cambio político y rechazan al régimen madurista. Tampoco es cierto que exista un grupo de “traidores”, una quinta columna, que intenta “destruir la Fuerza Armada Nacional”. A menos que se considere que esa abrumadora mayoría opositora sea la llamada quinta columna. Creo que el general Padrino está equivocado. Lo que aspiran los venezolanos es que nuestra institución cumpla cabalmente con el artículo 328 constitucional, y que coadyuve en el logro de un acuerdo entre madurismo y oposición que permita convocar a elecciones libres, a la brevedad posible, con un nuevo Consejo Nacional Electoral y la presencia de observadores internacionales. Tengo entendido que en estos puntos se ha avanzado en las negociaciones en Barbados. El impasse es la posición de Maduro de querer mantenerse inconstitucionalmente en la Presidencia de la República y la de Estados Unidos de no suspender las sanciones mientras Maduro no abandone el poder.

A ustedes, miembros de la Fuerza Armada les pregunto: ¿Puede justificarse que la ambición de un solo hombre y la absurda aplicación de un retrógrado proyecto político permitan que una nación y todo un pueblo, incluidos nosotros mismos, continúen siendo sometidos a la miseria, al hambre, a la crisis hospitalaria, a la inseguridad, a la violación de sus derechos políticos, al riesgo de comprometer su soberanía  y pare usted de contar? La Fuerza Armada Nacional debería reflexionar sobre tan delicada realidad. Está en juego el destino de Venezuela.

Maduro aplica el terrorismo de Estado para mantener el control de la Fuerza Armada por Pedro Benítez – ALnavío – 5 de Julio 2019

La “unión cívico-militar” de la que por años se ufanó el chavismo como parte de su estrategia de hacer de la Fuerza Armada Nacional (FAN) el brazo armado del partido oficial, ha terminado en la represión sin límites de esa misma FAN. Tal como en el caso de las dictaduras comunistas, el auténtico enemigo es el descontento militar que Nicolás Maduro pretende aplacar por medio del terrorismo de Estado.

La DGCIM siembra miedo y controla por medio del terror / Foto: Provea
La DGCIM siembra miedo y controla por medio del terror / Foto: Provea

El fallecimiento del capitán de corbeta de la Fuerza Armada Nacional venezolana (FAN) Rafael Ramón Acosta Arévalo, luego de haber sido víctima de brutales torturas en los calabozos de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), no ha sido un hecho casual. Es consecuencia de la estructura de terrorismo de Estado de la que se vale Nicolás Maduro para intentar mantener a la FAN bajo control.

La tortura, los tratos crueles y degradantes son un mensaje que los organismos represivos envían al resto de la sociedad y en este caso concreto a la institución militar. La idea es sembrar medio. Controlar por medio del terror. Por eso no se busca ocultar el hecho de que en la DGCIM se tortura; por el contrario, los que están en la cúpula de la dictadura madurista necesitan que se sepa.

Maduro y el círculo que lo rodea están dispuestos a pagar el costo político resultante. Actuar despiadadamente es lo que ellos consideran que los sostiene aún en el poder, aunque esa conducta muy probablemente termine siendo contraproducente para sus propósitos.

El asesinato físico del capitán Acosta Arévalo fue precedido por su asesinato moral a través de la red de medios públicos y las acusaciones del ministro de Información de Maduro, Jorge Rodríguez.

Un patrón de conducta que se ha repetido a lo largo de los años con centenares de detenidos (en realidad secuestrados sin fórmula de juicio) por razones políticas, civiles y militares.

El informe Bachelet señala a las FAES por ejecuciones extrajudiciales / Foto: Provea

Este es el expediente que aplica Maduro para que el evidente descontento que hay en los cuarteles de Venezuela (reflejo a su vez del que hay en las calles) no lo saque del poder.

La “unión cívico-militar” de la que por años se ufanó el chavismo como parte de su estrategia destinada a hacer de la FAN el brazo armado del partido oficial, ha terminado en la represión sin límites de esa misma FAN.

Desde la detención en 2009 del general y exministro de la Defensa Raúl Isaías Baduel, la vigilancia y desconfianza de los oficiales han ido creciendo en la misma proporción que la deriva autoritaria del régimen chavista.

Con esto se repite una historia parecida a la de la Gran Purga de 1937 en la Unión Soviética cuando por orden de Iósif Stalin fueron fusilados 30.000 oficiales del Ejército Rojo, incluyendo a tres de cinco mariscales y más de un centenar de generales. En Cuba el símbolo de ese tipo de control por medio del terror fue el juicio (fusilamiento moral) y posterior ejecución en 1989 del general Arnaldo Ochoa, hasta la víspera héroe de las fuerzas militares cubanas en la guerra de Angola.

En ese tipo de dictaduras (que son el modelo de Maduro) el enemigo es la misma fuerza que en última instancia sostiene al régimen: el Ejército. De sus miembros siempre hay que desconfiar. Esa es la paradoja.

Uno de los aspectos de esa estrategia represiva es hacer sentir que nadie está a salvo, incluso en los niveles de gobierno más altos. La desconfianza y el miedo deben envolverlo todo.

Ese es el esquema que los cubanos aprendieron en Europa Oriental y que trasladaron a Venezuela cuando gobernaba Hugo Chávez.

Aunque cierta leyenda urbana en Venezuela ha pretendido hacer creer que los organismos de inteligencia y contrainteligencia del país son controlados por cubanos, así como los mismos esbirros encargados de aplicar todo tipo de torturas y suplicios, las evidencias indican lo contrario.

Los represores y los torturadores son tan venezolanos como sus víctimas. Lo que sí han hecho los agentes cubanos es cumplir eficientemente el papel de asesores de la crueldad.

Así se ha pretendido sembrar el miedo en toda la sociedad a fin de reforzar los mecanismos de control social que incluyen a los activistas del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) que distribuyen los CLAP entre sus vecinos, o el hoy fenecido control de cambios.

El informe Bachelet

Así por ejemplo, el informe de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de Naciones Unidas, Michelle Bachelet, indica que sólo en 2018 ocurrieron en Venezuela 5.287 muertes “por resistencia a la autoridad”, es decir, ejecuciones extrajudiciales, por parte de las siniestras Fuerzas de Acciones Especiales (FAES)adscritas a la Policía Nacional Bolivariana.

El informe de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de Naciones Unidas, Michelle Bachelet, indica que sólo en 2018 ocurrieron en Venezuela 5.287 muertes “por resistencia a la autoridad”, es decir, ejecuciones extrajudiciales, por parte de las siniestras Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) adscritas a la Policía Nacional Bolivariana.

Ya la exfiscal general Luisa Ortega Díaz, elegida y reelegida por las mayorías chavistas en la Asamblea Nacional (AN) en 2007 y 2014, ha sustanciado más de 8.200 ejecuciones por los distintos cuerpos de seguridad y por el mismo procedimiento, sólo entre 2015 y 2017.

Las dos cifras por separado superan de lejos el número de desaparecidos y ejecutados en los 17 años de la dictadura militar chilena, y hacen al de Maduro uno de los regímenes más represivos que ha conocido el continente americano en tiempos modernos.

Aunque el pretexto de estas acciones ha sido combatir el delito, la realidad es que la función de las FAES ha sido sembrar el terror en los barrios más pobres de las ciudades de Venezuela a fin de aplacar cualquier ola de protestas masivas.

Sin embargo, y pese a todo lo anterior, la gran diferencia con Cuba, es que a lo largo de los años una parte importante de la sociedad venezolana no se ha dejado someter. El desafío presentado por Juan Guaidó de enero pasado a esta fecha es parte de esa resistencia social y política.

En Venezuela no se ha instaurado un Estado totalitario porque el país no se ha dejado. Está por verse si la FAN tampoco se deja someter definitivamente por el terror. Hay elementos de juicio para pensar que no será así.

El honor militar – Editorial El Nacional – 3 de Julio 2019

Los miembros de las fuerzas armadas ocupan hoy el centro de las miradas de la sociedad, debido a la consternación que ha producido el asesinato del capitán Rafael Acosta Arévalo, después de ser sometido a tortura. El hecho ocurrió en jurisdicción militar, en uno de sus lugares de detención y bajo la custodia de sus oficiales, y se conoció debido a que el capitán Acosta Arévalo no pudo ser presentado ante sus jueces naturales debido al estado de postración física, que se pudo observar a simple vista, y concluyó en un lugar de asistencia médica dependiente de las autoridades castrenses.

Se tendrá que establecer el vínculo entre la disposición de la Fiscalía y lo que sucedió después, deberá establecerse la relación entre el horror cuartelero y los intereses de la dictadura que metió al capitán Acosta Arévalo en una celda, pero el papel de los responsables militares ocupa un lugar prominente que obliga a pedir especialmente a sus autoridades una conducta distinta de la que hasta ahora han manifestado. Han publicado el comunicado de rigor, a través del cual anuncian la investigación del suceso y comunican el dolor por el horrendo asesinato, pero las cosas no se pueden quedar dentro de un límite tan estrecho. Está en juego el prestigio institucional, no en balde se ha cometido en su seno un delito que se ha hecho público y que ha provocado indignación general.

De allí la necesidad de que expresen una conducta a través de la cual demuestren su alejamiento de la atmósfera putrefacta que condujo a la vejación y a la muerte del capitán Acosta Arévalo. Si ya la petición de que se diferencien cabalmente de la dictadura y de que respeten la Constitución se ha hecho clamor general, el suceso que nos ocupa los obliga, en términos ineludibles, a una manifestación capaz de comunicar pruebas de limpieza y equilibrio que los excluyan del ambiente de declive moral que distingue al régimen usurpador. No solo porque lo disponen sus reglamentos y sus obligaciones con la sociedad, sino también por el honor militar por el cual se desviven en la retórica y por el cual se jugarán la vida, de acuerdo con lo que expresan en sus arengas. Hagan buenas sus palabras y sean realmente representantes de unas fuerzas armadas honorables.

Los factores de poder que sostienen a Maduro lo obligan a negociar con Guaidó por Pedro Benítez – ALnavío – 21 de Mayo 2019

La policía política de Nicolás Maduro arremete contra los diputados de la Asamblea Nacional. Secuestra al primer vicepresidente del Parlamento y el ala radical del chavismo asegura que arrasará a los opositores. Pese a todo eso Maduro acepta (y casi ruega) sentarse a negociar con sus adversarios. Detrás de esto no hay ninguna estrategia, hay una realidad: los factores de poder que dentro y fuera de Venezuela lo sustentan quieren una negociación. Maduro va a ella en contra de sus deseos. Es más una muestra de debilidad que de fortaleza. China, Rusia y la propia FANB le están torciendo el brazo.
El apoyo militar de Rusia a Maduro es más propagandístico que otra cosa / Foto: Kremlin
El apoyo militar de Rusia a Maduro es más propagandístico que otra cosa / Foto: Kremlin

El pasado 30 de abril, pocas horas después que el presidente encargado por la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, y el dirigente del partido Voluntad PopularLeopoldo López, desafiaran el apoyo militar a Nicolás Maduro en Caracas, el periodista Vladimir Villegas entrevistaba en la televisora de señal abierta Globovisión al embajador de Rusia en Venezuela, Vladimir Zaemskiy.

A la pregunta de qué medio veía su gobierno para resolver la situación en Venezuela, el diplomático ruso contestó directamente: “La solución a la crisis venezolana tiene que ser buscada a través de las negociaciones”.

Ricardo Merlo, viceministro de Relaciones Exteriores de Italia:

“A Juan Guaidó, a Henrique Capriles y a otros dirigentes de la oposición los vi dispuestos a encarar una apertura democrática, inclusive aceptando la renovación del Parlamento. Pero a Maduro lo vi con muchas dudas de poder llegar a elecciones libres”. Clarín

Esto lo afirma el representante diplomático de la potencia que se supone es el principal apoyo militar del régimen madurista. Un recordatorio de que Venezuela no es Siria.

Pocos días después, el portavoz de la Cancillería china manifestaba el apoyo de su gobierno al Grupo de Contacto Internacional sobre Venezuela. Una iniciativa de gobiernos europeos y americanos que busca un acuerdo político entre Maduro y la Asamblea Nacional que pasaría por un proceso electoral. Inicialmente Maduro rechazó esta propuesta.

No es que los gobiernos de Rusia y China estén por retirarle el apoyo a Maduro. Y ciertamente, en el juego de la política mundial ven a Venezuela como una oportunidad para importunar a Estados Unidos. Pero hasta allí.

China, que es la única potencia en capacidad de dar apoyo financiero sustancial a Venezuela, no ha dado un solo dólar de crédito nuevo al régimen de Maduro desde enero de 2016, es decir desde que la oposición al chavismo ocupó las dos terceras partes de las curules de la Asamblea Nacional. Por su parte, hoy sabemos que el apoyo militar de Rusia a Maduro es más propagandístico que otra cosa.

Todas las señales concretas indican que el soporte a Maduro por parte de sus valedores internacionales no es incondicional.

Pero además, tampoco lo es por parte de los generales y almirantes de la Fuerza Armada Nacional (FANB). Este es un secreto a voces hoy en Venezuela. La fractura del apoyo militar al régimen está en proceso como el lento desplazamiento de las placas tectónicas. El incidente del 30 de abril y la defección del general Manuel Ricardo Cristopher Figuera, director hasta ese día del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin), son señales de ese proceso. Hay otras.

Descontento abrumador

Esta es la clave del asunto. A Maduro lo están obligando a negociar. Por supuesto, él pretende negociar para seguir en el poder (es su primera opción, pero no la única) mientras que Juan Guaidó lo quiere sacar.

Sin embargo, pese a la ofensiva de los últimos días contra los diputados de la Asamblea Nacional, es más factible el derrumbe definitivo de Maduro que la desaparición de su oposición, como pretende el ala radical chavista que hoy encabeza Diosdado Cabello.

La prueba es que Guaidó sigue firme y desafiante. Pero como hasta ahora ninguna parte ha podido derrotar a la otra la propuesta de una negociación sigue vigente.La fractura del apoyo militar al régimen está en proceso / Foto: FANB

Todo esquema de negociación en Venezuela tiene una desembocadura inevitable: una elección presidencial. Esa es la propuesta del Grupo de Contacto. Elección que todos saben que Maduro perdería abrumadoramente y que con él podría enterrar electoralmente al chavismo.

Mientras tanto Juan Guaidó ha hecho su trabajo de minarle el apoyo ruso y chino a Maduro. En público y privado, sus argumentos dirigidos a los que toman las decisiones finales en Pekín y Moscú son muy claros: una Venezuela viable le conviene a todos y sus inversiones e intereses en el país serán respetados siempre que sean legítimos. Guaidó les dice: yo soy la solución, Maduro es el problema.

Dependerá de su habilidad y de la claridad del conjunto de fuerzas que le apoyan dentro y fuera de Venezuela que esta vez Maduro no se le escape.

Pero mientras los tiempos diplomáticos van a su ritmo, otra crisis se agudiza en Venezuela, en esta ocasión la del suministro de gasolina que amenaza a Caracas. No es nueva, millones de venezolanos lidian todos los días desde hace años con esta situación. Pero al ocurrir en la capital, la vitrina del país, tal como ha pasado con los apagones del mes de marzo, es un recordatorio de la incapacidad de Nicolás Maduro para normalizar a Venezuela.

Allí reside el abrumador descontento en su contra, tanto de civiles como de militares, entre la población en general, pero también entre la gente que aparentemente le apoya de manera incondicional.

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