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Estadisticas PDVSA 1979/2019 – PODE/PDVSA/Geologist_online – Mayo 2020

¿Qué hizo Cuba con todo el petróleo y el dinero que por dos décadas le regalaron Chávez y Maduro? por Pedro Benítez – ALnavío – 6 de Mayo 2020

El diario Granma, medio oficial del Partido Comunista, acaba de informar que el Consejo de Ministros aprobó un nuevo ajuste económico para Cuba. Uno más desde que la economía entró en recesión en 2016 cuando se inició la progresiva caída del suministro de petróleo desde Venezuela. Bajo la hegemonía chavista, Venezuela fue el único país del mundo que compartió su gigantesco boom petrolero con otro Estado y ninguno de los dos lo supo aprovechar. Chavismo y castrismo han actuado como un solo gobierno y la consecuencia es el mismo fracaso.
Chávez y Castro se murieron y que las deudas las paguen otros / Foto: TeleSUR

Chávez y Castro se murieron y que las deudas las paguen otros / Foto: TeleSUR

Cada vez que se quiera analizar la realidad presente de Venezuela y las consecuencias del paso del chavismo por el poder nunca hay que olvidar que el país vivió el auge petrolero más grande y extenso de la historia de la economía moderna. Entre 2003 y 2014 el precio internacional del barril de petróleo creció año tras año (con una sola pausa) y con ello el ingreso de los petrodólares. Ocurrió de una manera fenomenal, sin precedentes y en cualquier otra época anterior hubiese parecido ciencia ficción.

La cotización promedio por año del barril de exportación de Venezuela pasó de 25 dólares en 2003 a 86 en 2008. En algún momento llegó al increíble precio de 126 dólares. Luego, en 2009, se produjo una baja como consecuencia de la crisis económica mundial, pero se recuperan en 2010 hasta montarse en alrededor de los 100 dólares, cuando finalizó el clico alcista.

Durante ese periodo, exportadores de petróleo como Noruega o Arabia Saudita ahorraron enormes cantidades de divisas en fondos soberanos de inversión. Más de 900.000 millones de dólares el primero y 700.000 millones el segundo.

Uno de los países que no ahorró fue Venezuela. De ese modo no pudo prepararse para la etapa de las vacas flacas. No conforme con gastarse el gigantesco excedente petrolero, el régimen chavista multiplicó por seis la deuda externa del país. Así que dada la debacle en la que ha caído Venezuela hay que preguntarse a dónde fueron a parar esos increíbles ingresos.

Una parte está en cuentas en Suiza, Andorra, Panamá, Turquía y Rusia. Otra en inmuebles en España y Estados Unidos. Pero un pedazo muy importante de ese boom petrolero fue a dar directamente a Cuba.

Entre 1999 y 2014 Venezuela envió a la isla un promedio de 120.000 barriles diarios de petróleo. Todo a fondo perdido. Con eso Hugo Chávez le cumplía a Fidel Castro la promesa que le hiciera en la Universidad de La Habana en diciembre de 1994.

En su pico más alto, el vital suministro petrolero de Caracas a La Habana se estimó en 4.000 millones de dólares anuales, un 60% de las necesidades energéticas de Cuba y un 20% del PIB.

Cuando la caída de la producción petrolera venezolana comenzó a hacerse más pronunciada, en 2016, los despachos de crudo a Cuba se vieron afectados aunque nunca interrumpidos. Todavía en 2018, Nicolás Maduro y Petróleos de Venezuela, PDVSA se las arreglaron para enviar 45.000 barriles diarios, pese a que buena parte de Venezuela ya padecía los rigores del desabastecimiento de gasolina, así como la escasez de alimentos y medicinas.

Ese año PDVSA compró a crédito 440 millones de dólares de crudo a Rusia para enviarlo directamente a Cuba sin pasar por Venezuela. PDVSA se siguió endeudando con firmas chinas, rusas y suizas para sostener el suministro a la isla. Deudas que Venezuela nunca le cobraría a Cuba.

Esa cuenta es por solo concepto de trasferencias directas de petróleo crudo que el régimen castrista usó en parte para satisfacer las necesidades de su país y otra para la reventa en el mercado mundial (como en otra época hizo con el petróleo que en las mismas condiciones le despachaba la Unión Soviética) como si fuera un país exportador de hidrocarburos. De hecho, si se revisan los datos de los flujos comerciales cubanos se observará que el segmento correspondiente a las exportaciones de petróleo y refinados fue cada vez más importante hasta 2014. Justo cuando explotó la crisis venezolana empezó a decaer.

Cuba está entre las sociedades más pobres y atrasadas de Latinoamérica / Flickr: Pedro Szekely

Además de eso, el régimen chavista realizó otros tipos de pagos financieros a La Habana a cuenta de distintos “servicios” como los médicos cubanos o la triangulación en la adquisición de plantas eléctricas para atender la nunca solucionada crisis de energía en Venezuela.

De modo que es incuantificable la magnitud de recursos totales que Venezuela le transfirió a Cuba durante 20 años. Por lo tanto cualquier cubano o venezolano puede perfectamente preguntarse: ¿Qué hizo Cuba con todo ese dinero?

A la vista de los hechos la respuesta es nada o muy poco en función de las condiciones de vida en Cuba. Mucho sí en sostener al castrismo. No queda duda que la Venezuela chavista ha sido la imprescindible bombona de oxígeno del sistema comunista cubano.

Hoy Cuba sigue siendo como lo era hace dos décadas, una de las sociedades más pobres y atrasadas de Latinoamérica. Los apologistas del castrismo suelen comparar la situación social y económica cubana con Haití. Pero en 1959, cuando la revolución tomó el poder en La Habana, los inmigrantes italianos y españoles dudaban entre si ir a trabajar y vivir a Argentina, a Venezuela o a Cuba.

Con una economía sometida a todo tipo de carencias, incapaz de haber resuelto durante todos estos años las colas para comprar los alimentos más esenciales, son miles de familias cubanas que hoy siguen dependiendo de las remesas que se les envían desde el otro lado del estrecho de la Florida.

La economía cubana ha venido funcionando como un parásito de los recursos petroleros venezolanos, al extremo tal que cuando los despachos de PDVSA empezaron a disminuir progresivamente en 2016 la isla entró en una recesión de la cual aún no ha salido.

El gobierno se vio obligado a implementar restricciones en el alumbrado público y en el uso de aires acondicionados por primera vez desde el final del Periodo Especial en 1999.

En 2007 el expresidente Hugo Chávez confesó que “en el fondo somos un solo Gobierno”. Cuba y Venezuela. Ha sido así. Los dos regímenes se beneficiaron del mismo auge petrolero aunque en el primer país hay muy poco petróleo. Los dos no lo aprovecharon sabiamente, por decir lo menos. En realidad los dos “como un solo gobierno” lo malbarataron.

En 2019 se impusieron otros recortes en el uso del transporte público, a la producción industrial y se “animó” a la población a aprovechar al máximo la luz natural. También regresaron las colas para comprar pan y otros alimentos en La Habana, así como las largas filas de autos en las estaciones de combustible.

En 2007 el expresidente Hugo Chávez confesó que “en el fondo somos un solo Gobierno”. Cuba y Venezuela. Ha sido así. Los dos regímenes se beneficiaron del mismo auge petrolero aunque en el primer país hay muy poco petróleo. Los dos no lo aprovecharon sabiamente, por decir lo menos. En realidad los dos “como un solo gobierno” lo malbarataron.

Y ahora ambos pueblos pagan las consecuencias del mesianismo delirante de los difuntos Fidel Castro y Hugo Chávez, que se fueron al otro mundo dejando a los demás pagando las facturas.

Por supuesto, no faltan las excusas de ocasión de los dos regímenes, repetidas por la mayoría de los medios internacionales: la culpa de la crisis en cada país es de las sanciones estadounidenses. De las sanciones a Venezuela de la cuales Cuba es la víctima colateral. Obviando el hecho de que el gobierno cubano desperdició dos décadas de subsidios venezolanos que pudo haber aprovechado para seguir los pasos de sus camaradas chinos y vietnamitas.

Chavismo y castrismo, un solo gobierno, un mismo fracaso.

Chacumbele por Humberto Calderón Berti – La Gran Aldea – 10 de Abril 2020

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Hugo Chávez despidió a ejecutivos, gerentes, técnicos y obreros especializados que gracias a sus esfuerzos, tesón y arduo trabajo durante años habían hecho posible convertir a PDVSA en una de las más pujantes y eficientes empresas petroleras a nivel mundial. La cifra de despedidos llegó a ser de unos 20.000 empleados, la mitad de la nómina de PDVSA, con el agravante que eran los más competentes y capacitados con los que contábamos. ¿Cómo pretendían manejar una industria tan compleja y variada sin el personal calificado?, ¿qué llevó a Chávez a semejante estropicio?

Los venezolanos tenemos vívidamente en nuestras memorias aquel 7 de abril de 2002 cuando Hugo Chávez, en su show semanal, “Aló Presidente”, con un pito en su boca despedía a un grupo de ejecutivos y gerentes de PDVSA. Fue una escena grotesca, ver al Presidente de la República tocando el pito y vociferando: “¡Fuera, fuera!”, fue algo jamás visto en la historia, ni aun en los momentos más aciagos de Venezuela. Era ver a alguien que en función de su investidura se creía dueño y señor del país, capaz de destituir, sin fundamento alguno, a leales servidores públicos cuyo único delito fue oponerse a la politización de Petróleos de Venezuela y a un manejo arbitrario de la empresa.

Jamás pensó Chávez, en su gigantesca ignorancia, los terribles efectos que ello tendría para el país y aun para su propio gobierno. Allí comenzó un goteo, cada vez mayor, de despidos de ejecutivos, gerentes, técnicos y obreros especializados que gracias a sus esfuerzos, tesón y arduo trabajo durante años habían hecho posible convertir a PDVSA en una de las más pujantes y eficientes empresas petroleras a nivel mundial. La cifra de despedidos llegó a ser de unos 20.000 empleados, la mitad de la nómina de PDVSA, con el agravante que eran los más competentes y capacitados con los que contábamos.

“Fidel Castro siempre quiso tener acceso al petróleo de Venezuela (…) tener la posibilidad de manejar una empresa con una gran capacidad de accionar político en las relaciones internacionales”

Esta desquiciada acción fue la que me dio pie para titular esta nota como “Chacumbele”, el nombre de esa vieja y popular canción que decía “el mismito se mató”. Eso fue lo que hizo Hugo Chávez. Jamás pensó, por ignorante, que esa decisión se le revertiría a él y a su sucesor, ¿cómo pretendían manejar una industria tan compleja y variada sin el personal calificado? La salida que se le ocurrió fue llevar el personal que quedaba en 20.000 personas a más de 120.000; la gran mayoría de ellos sin conocimiento, sin formación, sin experiencia. Los resultados están a la vista.

La gran pregunta que uno se hace es ¿qué llevó a Chávez a semejante estropicio? Él mismo lo dijo algunos años más tarde. Que había sido una estrategia para obligar al personal de PDVSA a pisar un peine y así tener el pretexto para proceder como lo hizo. Cuesta creerlo. No creo que su cabeza le diera para eso, creo que el asunto vino por otro lado y los cubanos han debido tener la mano metida en el tema.

Fidel Castro siempre quiso tener acceso al petróleo de Venezuela. Su interés era no solo disponer de importantes suministros petroleros, a cero costo para su país, sino tener la posibilidad de manejar una empresa con una gran capacidad de accionar político en las relaciones internacionales. Ambas cosas las logró. Durante mucho tiempo Cuba dispuso de un volumen de petróleo sin ningún tipo de costo para ellos; pero, por otra parte, a través de Chávez, y de los recursos petroleros, desarrollaron entre ambos una dinámica política internacional utilizando el petróleo como herramienta de penetración política. Eso ocurrió de manera palpable en los países del Caribe y de América Latina. El Acuerdo de Cooperación Energética con CubaPetrocaribe y los múltiples acuerdos firmados con países de la región fueron parte de esa estrategia. Así lograron alinear a los países caribeños y latinoamericanos. Ni el Acuerdo de Cooperación Energética, ni Petrocaribe, ni el Alba hubiesen funcionado si al frente a Petróleos de Venezuela hubiera existido una gerencia profesional. No lo hubieran permitido y Fidel Castro lo sabía.

“Ni el acuerdo de cooperación energética, ni Petrocaribe, ni el Alba hubiesen funcionado si al frente a Petróleos de Venezuela hubiera existido una gerencia profesional. No lo hubieran permitido, y Fidel Castro lo sabía”

Suministrar petróleo sin pago alguno estaba reñido con las más elementales prácticas gerenciales, de manera que había que remover el obstáculo que significaba ese personal para el logro del objetivo político que se pretendía. Y lo lograron. Los países del Caribe y muchos de América Latina fueron puestos de rodillas, o al menos lograron que fueran cómplices en el proyecto expansionista ideológico que se fraguó. Por otra parte, el manejo discrecional de recursos procedentes de las exportaciones petroleras no hubiese sido posible si al frente de PDVSA hubiera existido una gerencia profesional orientada a la defensa de los intereses del país. Lo que vino después fue una absoluta complicidad para el manejo discrecional de los recursos que fueron utilizados para fines de expansión política y compra de solidaridades. Pero más aún, la expulsión de PDVSA de gerencia profesional abrió las puertas para la politización de la empresa y la desbordada corrupción que hemos visto todos estos años.

Todo no queda allí, Chávez tampoco se paseó por el efecto que tendría sobre la buena marcha operativa de la industria el desmantelamiento de la formidable capacidad de gestión que se había logrado. La improvisación, la falta de experiencia, la casi nula capacidad profesional y técnica fue mermando las habilidades para manejar una empresa, como hemos dicho, de gran complejidad. El régimen ha vivido de los recursos que se lograron acumular durante los años de la gestión exitosa en materia de exploración. Allí estaban las reservas cuando Chávez llegó al poder en 1999. Lo que no pudieron hacer fue sostener la capacidad de producción que a pulso y esfuerzo se había logrado llevar a 3.300.000 barriles por día. La perforación de los pozos requiere de profesionales competentes que dirijan la actividad. Al carecerse de estos últimos, es imposible mantener el potencial de producción, que cae inexorablemente. Los yacimientos son complejos y requieren de técnicas de ingeniería que permita su manejo óptimo, así es en todas las actividades de la industria, el recurso humano es fundamental, la producción fue disminuyendo en el tiempo y la misma sucumbió hasta los niveles actuales de 700.000 barriles por día.

“Tampoco hay suficiente gas para cubrir las necesidades del mercado interno, los venezolanos están regresando a la época pre-petrolera de hace más de 100 años, cuando se cocinaba con leña”

Otro tanto ocurrió con las refinerías, estas plantas industriales son muy complejas. Se trabaja a altas temperaturas y presiones con materiales inflamables y de muy peligroso manejo, como son los combustibles. Necesitan, además, de un mantenimiento preventivo adecuado. Las paradas de plantas, para someterlas a mantenimiento preventivo, es un requerimiento fundamental de las buenas prácticas operacionales. Si a eso se suma la incapacidad y la inexperiencia, los resultados los hemos presenciado en los últimos años. El sistema de refinación nacional es una ruina, las refinerías están en el suelo y no están en capacidad de refinar ni siquiera el petróleo que se requería para suministrar la demanda interna de combustibles. La escasez aguda que existe hoy de suministro de combustibles al mercado interno es resultado del mal manejo de las refinerías. Tampoco hay suficiente gas para cubrir las necesidades del mercado interno, los venezolanos están regresando a la época pre-petrolera de hace más de 100 años, cuando se cocinaba con leña.

En fin, como dice el título de este artículo, a Chávez le pasó lo de Chacumbele, el mismito se mató, lo malo fue que también mató a PDVSA y a la portentosa industria petrolera venezolana.

Ecoanalítica prevé que exportaciones petroleras de Venezuela caerán a 380.000 b/d – Petroguía – 7 de Abril 2020

El PIB petrolero de Venezuela caerá 20% en 2020 según Ecoanalítica (Foto PDVSA)

La firma consultora Ecoanalítica realizó una nueva revisión de sus proyecciones de 2020 para Venezuela y señala que en ámbito de los hidrocarburos ahora asumirá un precio promedio anual del crudo de ese país en 21 dólares por barril, lo que implica una corrección del nivel de 30 dólares que se planteó en febrero aún antes de que se diera la guerra de precios del crudo y se declarara la pandemia del coronavirus COVID-19.

“En ese nuevo escenario estamos asumiendo un caída de 20% del producto interno petrolero y un volumen de exportación en el entorno de 380.000 barriles diarios, que podrían generar menos de 4.000 millones de dólares”, comenta. Asdrúbal Oliveros, director de Ecoanalítica. “Antes de la pandemia el sector petrolero iba a aportar entre 13.000 millones y 14.000 millones de dólares”, añade.

El año pasado, el escenario que Ecoanalítica se planteó para Venezuela en 2020, cuando ni siquiera había noticias del coronavirus, partía de un estancamiento de la producción petrolera en 900.000 barriles diarios con exportaciones entre 700.000 y 720.000 barriles diarios y un precio promedio de la cesta venezolana de 51,40 dólares por barril.
No obstante, la situación cambio a mediados de enero y luego en febrero cuando se empezaron a ver los efectos del coronavirus en la economía de China, donde se dio el brote del COVID-19. En tal sentido, los técnicos esta consultora hicieron una primera corrección que partió de asumir una contracción del PIB petrolero en 10,6% y un desplome en los ingresos por el orden de 5.000 millones de dólares con respecto a la previsión original.

Las proyecciones originales de Ecoanalítica asumían cierto respiro para la economía venezolana y su sector petrolero en parte porque la empresa rusa Rosneft estaba vendiendo el crudo que recibía de PDVSA con descuentos de entre  25% y 30%, pero a mediados de febrero eso cambió el gobierno de Estados Unidos impuso sanciones a dos filiales de esa corporación con el fin de frenar que Venezuela obtuviera algún tipo de ingreso en divisas.

Un aspecto que para fines de 2019 asumía Ecoanalítica era que la venta de ese crudo aportaba dólares que se utilizaban para importar combustibles, principalmente gasolina para abastecer el déficit de oferta que existe por los problemas en las refinerías que tiene Venezuela. Sin embargo, también por las sanciones a Rosneft, esta posibilidad ahora se dificulta más.

Ecoanalítica ahora prevé que el la economía venezolana se contraiga en 25% y no 10,6% como fue la previsión original y el PIB no petrolero se desplome 25,5%

México toma el relevo de Rusia y ya distribuye el crudo venezolano por David Alandete – ABC – 6 de Abril 2020

Dos desconocidas empresas radicadas en México llegan a un pacto para intercambiar petróleo de Maduro por maíz y agua potable

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El Gobierno de Estados Unidos investiga un reciente acuerdo entre dos desconocidas empresas mexicanas y la petrolera estatal venezolana por si le está sirviendo a Nicolás Maduro para sortear el duro régimen de sanciones aprobado el año pasado. En virtud de ese acuerdo alcanzado a finales del año pasado, dos compañías radicadas en México y sin apenas experiencia en el sector petrolífero van a adquirir un total de 15 millones de toneladas de crudo de Pdvsa a cambio de 210.000 toneladas de maíz y 1.000 tanques de agua potable.

Un alto funcionario de la Casa Blanca dijo la semana pasada a ABC que para EE.UU. «está claro que las actividades de esas dos empresas son sancionables». «No hay duda de que están prestando apoyo material al régimen de Maduro, y eso desde luego es motivo de sanciones»,dijo ese alto funcionario, quien de hecho reveló que ya ha requerido información al gobierno de México sobre ambas compañías.

Los abogados de las dos firmas, Libre Abordo S.A. y Schlager Business Group, mantienen según estas que ese trato no viola las sanciones de EE.UU. porque no hay una transacción monetaria, sino que se entrega petróleo por material de primera necesidad. Ambas empresas son relativamente nuevas y están conectadas entre ellas. Una de la copropietarias de Libre Abordo, Verónica Esparza García, es gerente de Schlager. De momento, Libre Abordo ya ha extraído como mínimo 13 cargamentos en petroleros desde Venezuela. Ambas revenden el crudo.

De este modo, México ha tomado el relevo de Rusia como principal exportador del crudo venezolano. En diciembre, la petrolera estatal rusa Rosneft adquirió un 78% de la producción de Pdvsa. En febrero, EE.UU. tomó la decisión sin precedentes de dictar sanciones contra la filial de Rosneft encargada de distribuir el crudo venezolano. Inmediatamente, Rosneft canalizó la distribución de ese combustible por medio de otra filial, la empresa suiza TNK, que había adquirido a BP años atrás. El 12 de marzo, EE.UU. amplió las sanciones a TNK. Después, las compañías mexicanas tomaron el relevo. Hace una semana, finalmente, la rusa Rosneft anunció que se salía del mercado venezolano y vendía todos sus activos en el país caribeño a un holding que es 100% propiedad del gobierno ruso. A finales del año pasado, Pdvsa extraía de sus campos en Venezuela algo menos de 800.000 barriles diarios.

Como hacía la petrolera rusa, las dos compañías mexicanas mantienen a Asia como su mercado principal. El carguero Perfect ha llevado crudo venezolano distribuido por Libre Abordo a Malasia y Singapur. Esta empresa utiliza además el buque Lion King. Por su parte, Schlager también hará rutas similares con los petroleros Euroforce, Afra Laurel e Icaria. Lo único que ha dicho la empresa Libre Abordo por comunicados con los medios es que ni distribuye el petróleo venezolano por medio de casas de comercio ni lo entrega a Rosneft.

En octubre de 2018 otro negocio mexicano en Venezuela provocó un escándalo de proporciones mayúsculas en el continente. La Procuraduría General de la República de México, todavía bajo la presidencia de Enrique Peña Nieto, denunció entonces que varios altos mandos del régimen chavista habían conspirado con compañías mexicanas para inflar los precios de los paquetes de ayuda de alimentos básicos que se entregaban a los venezolanos más necesitados, las llamadas «bolsas Clap». La fiscalía demostró que varios funcionarios venezolanos y empresarios mexicanos adquirieron al por mayor productos de baja calidad y los vendieron al estado venezolano a casi el triple de su precio real. Entonces las autoridades estadounidenses identificaron al colombiano Alex Saab como mediador y parte central en la investigación. La fiscalía estadounidense le imputó en julio de 2019 a Saab un delito de lavado de dinero por un monto de 350 millones de dólares (313 millones de euros). Un juez de Miami instruye su caso.

La llegada de Andrés Manuel López Obrador al gobierno mexicano ha supuesto un cambio en las relaciones del país norteamericano con el resto del continente. Aunque López Obrador y Donald Trump mantienen una buena relación personal, el presidente mexicano es uno de los pocos en todo el continente que no ha reconocido a Juan Guaidó como representante legítimo de los venezolanos y mantiene relaciones con los diplomáticos de Maduro.

Al no poder vender su crudo por las diversas rondas de sanciones dictadas por Trump, y al ver completamente desbordado el almacenamiento de Pdvsa, el régimen de Maduro aumentó el año pasado los envíos a la isla de Cuba. Son remesas que han llegado hasta unos 170.000 barriles diarios según cifras de febrero de la consultora Refinitiv Eikon, que quedan en la isla a la espera de que el régimen venezolano puedo volver a venderlos en algún día a futuro. En septiembre de 2019, el gobierno estadounidense aprobó una serie de duras sanciones contra las empresas cubanas encargadas de transportar el petróleo venezolano a Cuba. Según el departamento del Tesoro (ministerio de Finanzas) tanto la empresa estatal Cubametales como otras asociadas estaban ayudando al régimen de Maduro a sortear las sanciones.

Estos pasados días el envío de petróleo a Cuba por parte de Maduro se ha disparado. Por ejemplo, solo entre el 28 y 29 de marzo los cuatro cargueros Esperanza, Alicia, Petion y Carlota C transportaron hasta 800.000 barriles de fuel, incluido diesel, desde Venezuela a almacenes de Cubametales en la isla. Los dos últimos petroleros están sujetos a sanciones por parte de EE.UU.

El jueves, el presidente Trump anunció el despliegue de barcos de la Armada en el Caribe, ante Venezuela, como parte de una campaña de mayor alcance para interrumpir las rutas de la droga con destino a EE.UU. Esa operación, que ya está en marcha, no tiene fecha de fin.

En febrero, un alto funcionario del Gobierno de EE.UU. dijo a ABC que la medida más drástica que han considerado para poder cortar de una vez el envío de crudo, la última fuente de liquidez del régimen, es un bloqueo naval con la movilización de la Armada. «¿Quiere decir esto que es necesaria una intervención militar? Esperamos que no», añadió esa fuente.

Además, pronto la Casa Blanca presentará su primera estrategia de seguridad para el continente americano desde la que George Bush hijo aprobó en 2004. Esa estrategia, que se hará pública en las próximas semanas, constará de cinco grandes puntos y uno de ellos está dedicado a la preservación de la democracia en todo el continente, con menciones expresas a la necesidad de un cambio democrático en Venezuela y Cuba. Su objetivo es lograr un continente americano completamente libre de dictaduras, lo que pasa por provocar cambios en esos dos países y también en Nicaragua.

 

Petróleo venezolano rumbo a Cuba por Miguel Henrique Otero – ABC – 2 de Abril 2020

El envío no es un gesto de solidaridad, ni tampoco su finalidad es política. Se trata no más que de un negocio entre dos poderes corruptos y mafiosos, que se asisten mutuamente

Miguel Henrique Otero

El pasado 29 de marzo, cuatro buques petroleros partieron desde el Complejo Refinador de Amuay, ubicado en la península de Paraguaná, Estado Falcón, y se dirigieron hacia tres puertos en Cuba: La Habana, Cienfuegos y Santiago de Cuba. Llevaban combustibles de distinto tipo, especialmente gasoil. De acuerdo a los documentos del despacho, que se filtraron desde Petróleos de Venezuela, la cifra de carga fue de 380.000 barriles. Existe una alta probabilidad de que, en realidad, el volumen de lo exportado sobrepase los 500.000 barriles. Las prácticas de subfacturación permiten a funcionarios de los dos países hacerse de unas ganancias destinadas directamente a sus bolsillos. También aquí, como en absolutamente todos los ámbitos de actuación de los regímenes de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, la corrupción opera en contra de intereses esenciales de la sociedad venezolana y, también en este caso, de la sociedad cubana.

La información, que no ha recibido la atención que merece, abrumada por el torrente informativo causado por la pandemia, ha causado un legítimo escándalo. Muchos nos preguntamos cómo es posible que un país atravesado por los más extremos padecimientos, muchos de ellos generados por la falta de combustible, pueda exportarlo a otro país. Este hecho recuerda las políticas de Stalin entre los años 1932 y 1933: mientras millones de campesinos, especialmente de la región ucraniana, morían de hambre, los comunistas exportaban cereales y gastaban fortunas en campañas de propagandísticas, que hablaban, por ejemplo, del trigo «más nutritivo del mundo».

Aunque no tenemos información del posible contenido económico de la transacción -si el combustible fue donado o vendido a un precio irrisorio, en relación a su valor del mercado-, lo que sí sabemos es que esos combustibles no aliviarán a los ciudadanos o a las familias cubanas: servirán para enriquecer más al poder que aplasta a los cubanos, para hacer crecer la brecha entre los que tienen acceso al sistema de prebendas comunistas y los que no, y, sobre todo, alimentará los vehículos y las plantas eléctricas de los funcionarios y los policías que viven en sus feudos de privilegio. El envío no es un gesto de solidaridad, ni tampoco su finalidad es política -aunque constituya un desafío al bloqueo-. Se trata no más que de un negocio entre dos poderes corruptos y mafiosos, que se asisten mutuamente. La cuestión se sintetiza en esto: una banda criminal que le envía armas a otra. Porque ese es el propósito del envío: entregar al castrismo un recurso, un arma de dominación sobre la totalidad de la sociedad cubana.

En dos décadas, los subsidios por la venta/entrega de combustibles a Cuba han sumado entre 46.000 y 54.000 millones de dólares, de acuerdo a distintas estimaciones. A ello habría que añadir otros 12.000 millones de dólares que han sido entregados al castrismo a través de otros mecanismos como donaciones, convenios sin contraprestación real, partidas extraordinarias, gastos por viajes (boletos aéreos, viáticos, gastos de alimentación), contratos por supuestos servicios, pagos por productos agrícolas que nunca llegaron a Venezuela, y más. Al régimen cubano le pagaron por productos alimentarios que no producía en su país, que compraba en el mercado internacional, y que luego llegaban a Venezuela a precios inconcebibles. Muchas veces se ha denunciado la operación realizada con el petróleo venezolano: el castrismo lo recibía a precios 40 o 50% por debajo de su costo y lo revendía a precios internacionales. De hecho, muchos barcos de «petróleo para Cuba» partían desde Venezuela directamente a puertos en otros países, que los habían adquirido en negociaciones igualmente opacas.

¿Cuál ha sido el destino de esos recursos que Chávez y Maduro entregaron al castrismo? ¿En qué proyectos han sido invertidos? ¿Han beneficiado, de algún modo, a la sociedad cubana? No: la pobreza extendida y cronificada no ha cambiado en absoluto. Las condiciones de hambre sistemática, de carestía sin remedio, de permanente e irreversible deterioro de todas las infraestructuras, de precariedad en todos los planos de la vida privada y la vida pública, se han mantenido e intensificado.

De hecho, la noticia de los cuatros cargueros enviados a Cuba debe servirnos para poner de bulto el trasfondo de esta cuestión: el petróleo no solo ha sido una gran herramienta para consolidar al régimen de Chávez y Maduro, y aplastar a la sociedad venezolana: ha sido también el arma con que se ha galvanizado y endurecido el siniestro poderío del castrismo sobre cada resquicio de la nación cubana, el arsenal con el que se ha financiado el aplastamiento de la oposición democrática nicaragüense, la chequera con que se han comprado los votos de pequeños países para impedir los pronunciamientos de la Organización de Estados Americanos en contra de las violaciones de los Derechos Humanos, la fuente que ha provisto de millones y millones de dólares con que se han lucrado los Kirchner, los Lula da Silva, los Evo Morales, los Rafael Correa, los Petro y los Vásquez, pero también los Iglesias y los Monedero, los Samper y los Rodríguez Zapatero, y tantos otros que aparecen como luchadores de causas sociales o promotores del diálogo, cuando no son más que feroces usuarios de la cada vez más exigua renta petrolera venezolana.

 

Venezuela multiplica la exportación de petróleo a España con Pedro Sánchez por Javier González Navarro – ABC – 7 de Febrero 2020

España recibió el año pasado casi 2,3 millones de toneladas, la cifra más alta en cuatro años

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La llegada del PSOE a La Moncloa en el verano de 2018, unido al Gobierno de coalición formado hace unos meses con Unidas Podemos y a la pertinaz labor de auxilio del expresidente Rodríguez Zapatero al régimen de Nicolás Maduro en Venezuela han propiciado que las importaciones de petróleo desde aquel país se hayan multiplicado desde entonces.

Las importaciones de petróleo desde Venezuela empezaron a ser significativas a partir de octubre de 2018 después de que cayeran en picado en 2016 y 2017. Sin embargo, el año pasado sumaron 2,297 millones de toneladas, según Cores, organismo dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica. Las importaciones en 2019 han sido las más altas desde 2015 (3,191 millones) y suponen un crecimiento del 265% sobre las de 2018.

La casi totalidad del petróleo que llega a España procedente de Venezuela va a Repsol para reducir la deuda que tiene el régimen bolivariano con la petrolera española por las inversiones realizadas en aquel país y que han perdido gran parte de su valor por la situación política y social de Venezuela. El pago de esa deuda se realiza en especie -mediante cargamentos de petróleo- para evitar las sanciones de la Administración Trump y «con pleno respeto a la normativa internacional de sanciones», según Repsol.

Mientras, la petrolera que preside Antonio Brufau continúa reduciendo su exposición patrimonial en Venezuela, que al cierre del tercer trimestre de 2019 ascendía a 351 millones de euros, un 10,7% menos que la que tenía cuando acabó el primer semestre y un 23% menos que a finales de 2018, cuando era de 456 millones de euros. El próximo día 20 la petrolera publicará los resultados del cuarto trimestre de 2019, momento en el que se conocerá su exposición patrimonial en aquel país al cierre del año.

Repsol está presente en Venezuela desde 1991 y explota importantes yacimientos de gas y petróleo, como los de Perla, Quiriquire, Mene Grande y Barua Motatán.

El crudo que llega a España procedente de Venezuela representa el 3,5% del total de las importaciones, que el año pasado sumaron 66,303 millones de toneladas, un 1,9% menos que en 2018, cuando se alcanzó el récord histórico de 67,586 millones de toneladas.

El año pasado fue Nigeria (con el 16,9% del total) el principal origen del crudo importado, seguido de México (14,2%) y Libia (12,8%). En 2019 destacan los incrementos de las importaciones de Venezuela (265,2%), Estados Unidos (97,6%) y Noruega (41,9%), según Cores.

 

Compradores de petróleo venezolano cancelaron pedidos ante la exigencia de pagar en petros – El Nacional – 17 de Enero 2020

Nicolás Maduro anunció que desde el próximo lunes las tarifas portuarias se deben cancelar en petros

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Foto: Bloomberg

Algunos compradores de petróleo venezolano cancelaron sus pedidos, debido a la exigencia de pagar las tarifas portuarias en petros. Así lo dio a conocer Bloomberg.

La cantidad de pedidos cancelados supera el millón de barriles de petróleo.

Esta semana el régimen informó que las tarifas marítimas dejarán de cobrarse en euros, ya que será obligatoria la cancelación en petros. Dicha medida entrará en vigencia el próximo lunes.

La información publicada por Bloomberg reveló que los compradores detuvieron las compras por temor a ser sancionados por el gobierno de Estados Unidos.

Esto, por las sanciones impuestas por el Departamento del Tesoro contra el régimen madurista.

Particularmente, el uso del petro generó temor, debido a que sobre dicha moneda pesa una sanción, que fue impuesta en marzo de 2018.

PDVSA sells fuel oil at deep discounts to empty glut – S & P Platts – 14 de Enero 2020

Venezuelan state-owned PDVSA has negotiated the sale of 6.8 million barrels of 3% sulfur fuel oil in January, offering large price discounts in an attempt to reduce the glut of inventories, a company report showed Tuesday. The report states inventories of 3% sulfur fuel oil in the Amuay refinery are at 9.8 million barrels, “very close to its maximum capacity of 10 million barrels,” and notes other refineries “have their full storage tanks with residuals.”

According to the report, PDVSA sold 6.8 million barrels of 3.5% sulfur fuel oil in January, all for delivery in Asia. Five cargoes were sold at Platts Singapore 3.5% fuel oil cargoes minus $140/mt, while four shipments were sold at minus $146/mt.

PDVSA sold another four shipments of Platts 3.5% fuel oil CIF Mediterranean at minus $114.50/mt for delivery in Europe.

According to the report, PDVSA sold the fuel oil to Procerium Energy, a company registered in Singapore; Lexington Business Group, which is registered in Panama; and a company called Pigargos.

The companies could not be reached for comment.

PDVSA says in the report Lexington Business Group is a “new client” willing to lift fuel oil “directly from the port of Amuay.”

PDVSA blamed the surge in high-sulfur fuel oil inventories at Amuay on new low-sulfur bunker fuel regulations that went into effect in January and on canceled orders The International Maritime Organization’s new regulations cut the sulfur limit in bunker fuel to 0.5%.

“Fuel oil sales have been affected by the coming into force of the IMO 2020 resolution,” PDVSA says in the report. “Customers awarded in previous sales did not comply with loading windows. Those sales were canceled causing an increase in inventories that is affecting the operation of the refineries.”

PDVSA has struggled to find customers for its petroleum because of US sanctions, which have raised risks for buyers and shipping companies.

REFINERS WELL BELOW CAPACITY

Venezuela’s refiners are operating well below capacity and yielding roughly 50% of fuel oil due to the stoppage of conversion units at the Amuay and Cardon plants.

Venezuela’s 955,000 b/d Paraguana Refining Center (CRP) is operating at just 11% of capacity, according to another PDVSA report.

Located in northwestern Venezuela, CRP includes the 645,000 b/d Amuay refinery and 310,000 b/d Cardon refinery, and is the largest refining complex in Venezuela. It also includes the 16,000 b/d Bajo Grande asphalt plant.

According to the technical report, the Amuay refinery is operating at just 8.5% of capacity.

Amuay has not run at maximum capacity since August 2012, when an explosion killed 42 people and injured 80.

The Cardon refinery is operating at 11.1% of capacity, according to the report. The Bajo Grande asphalt plant, located in Zulia state, remains shut.

PDVSA operates two other refineries: Puerto La Cruz with 187,000 b/d capacity and El Palito with 140,000 b/d capacity. Both refineries are shut down due to deterioration of its units, lack of light crude to process and failures in the supply of electricity.

PDVSA BUYS REFINED PRODUCTS

PDVSA this month continued to receive supplies of refined products in exchange for crude from Russia’s Rosneft, Spain’s Repsol and India’s Reliance, according to PDVSA reports.

During January 11-13, PDVSA was scheduled to receive in Amuay a 330,000-barrel shipment of 95 RON gasoline blendstock from Rosneft in the tanker Serengeti. Rosneft is also shipping 540,000 barrels of vacuum gasoil in the tanker Kudos.

According to S&P Global Platts trade flow software cFlow, the Kudos, a crude vessel, was sitting off the Venezuelan coast Tuesday near Amuay, and the Serengeti was on its way to Panama.

Repsol Trading negotiated with PDVSA a 260,000-barrel shipment of ultra low sulfur diesel (ULSD) for delivery between January 4-14 at NYMEX ULSD futures plus 23.73 cents/gal, the PDVSA report showed. Repsol also sold 300,000 barrels of ULSD at a 23.75 cents/gal premium to NYMEX ULSD for December 24-January 4 delivery.

Reliance Industries sold a 260,000-barrel ULSD shipment for January 9-25 delivery and two 260,000-barrel shipments of 0.1% sulfur diesel for January 17-31 and January 22-February 6 delivery at discounts of $106/mt to $123.50/mt to ICE low-sulfur gasoil futures.

PDVSA also purchased 500,000 barrels of 92 RON gasoline for January-February delivery at a $195/mt premium to Platts Mediterranean premium unleaded, a PDVSA document showed. The gasoline was shipped from the country of Georgia, and was sold by Miami-based J&D Oilfield International, a global aviation service company, with operations in Venezuela. According to another PDVSA document, J&D Oilfield bought three 330,000-barrel shipments of Lagotreco crude from PDVSA for January delivery.

Rosneft, Repsol, Reliance, J&D Oilfield, and PDVSA could not be reached for comment.

Venezuela: Producción y exportación de petróleo y productos en el 2019 por Nelson Hernández – La Patilla – 14 de Enero 2020

Foto Archivo

En el 2019, Venezuela bajó 380 kBD en los volúmenes de exportación de petróleo y productos. De continuar la situación del mes de diciembre de 2019, en 100 días Venezuela tendrá que recurrir a la compra internacional para cumplir sus compromisos de exportación de crudo y productos.

La industria de los hidrocarburos venezolana se encuentra en un franco deterioro, al situarse su producción en el orden de los 700 kBD a 900 kBD (dependiendo de la fuente de información) para finales del año pasado, ya que el gobierno (PDVSA) utiliza una política de opacidad a todo nivel, por lo que hay que acudir a información de terceros para poder reproducir escenarios. En tal sentido, para ver el comportamiento de la producción y exportación se ha recurrido a información de Reuters en lo atinente a las exportaciones y al informe mensual de OPEP para la producción de petróleo.

La gráfica a continuación ensambla esas dos fuentes de información para mostrar el balance producción – exportación. Es de acotar que las actividades de exportación, a principio de 2019, estuvieron signadas por las sanciones aplicadas por Estados Unidos al gobierno venezolano por considerarlo alejado de los principios democráticos. Sin embargo, el gobierno mediante artilugios pudo, en parte, capear la situación.

Pero aun así, Venezuela experimentó una caída en la exportación cercana a los 400 kBD, al compararla con el volumen correspondiente al mes de enero.

En la gráfica, la línea roja representa la producción de petróleo. La suministrada por PDVSA a OPEP (fuente primaria) y la obtenida por OPEP de fuentes secundarias. Esta producción contribuye a la satisfacción de la demanda del mercado interno (área verde) y el resto va dirigido a la exportación (área amarilla). El volumen de exportación está conformado por el área amarilla y el área azul que representa el complemento volumétrico para totalizar los volúmenes comprometidos de exportación.

Para ambos casos (fuente primaria y fuente secundaria), la satisfacción de la exportación requiere de volúmenes complementarios. Este complemento bien puede provenir del almacenamiento de producción (tankaje) y/o de compras a nivel internacional, para honrar los compromisos.

Del análisis de las cifras para el 2019, se desprenden los siguientes promedios:

– La producción de petróleo fue de 783 kBD para la fuente secundaria y de 1018 kBD para la fuente directa.

– El volumen destinado al mercado interno fue de 300 kBD (cifra estimada)

– La producción de la fuente secundaria contribuyó para la exportación con 483 kBD. La fuente primaria con 718 kBD.

– Los volúmenes de exportación fueron de 1.000 kBD, un valor menor en 380 kBD al compararlo con el volumen máximo ocurrido en el mes de enero

– Las necesidades de volúmenes complementarios para la exportación fue de 517 kBD para la producción de la fuente secundaria y de 282 kBD para la fuente primaria.

Otro aspecto importante a destacar, es que la producción no satisface completamente los compromisos de exportación (ver gráfica). Para el 2019, estos compromisos pudieron cumplirse, en principio, por el tankaje que tenia PDVSA.

En un escenario de continuar exportando 1.000 kBD; con volúmenes complementarios de 517 kBD y 282 kBD, para fuente secundaria y primaria, respectivamente y un volumen de tankaje de 30 MB (millones de barriles), en 60 días se agota el volumen almacenado para cifras de la fuente secundaria y 100 días para la fuente primaria.

Lo anterior, hace imperativo el incremento en la producción de petróleo para mantener los volúmenes de exportación. De lo contrario, Venezuela tendría que recurrir a la compra internacional de crudo y productos para honrar sus compromisos de suministros, aspecto este de difícil realización motivado a la mermada disponibilidad de divisas.

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