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De la imposición letal al acuerdo en bien del país – Editorial Revista SIC – Julio 2020

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La mayoría del país la está pasando muy mal. Vivimos la hora más negra desde que en tiempos de Medina Angarita empezó el proceso de modernización. Muy pocos tienen un trabajo productivo, con lo que no solo pasan necesidad, sino que sienten que están desalquilados, como de sobra en este mundo. No existen servicios básicos: ni luz, ni agua, ni gas, ni trasporte, ni educación, ni salud, ni seguridad. La mayoría está absolutamente desprotegida, abandonada. Muchísimos pasan hambre y abundan las enfermedades de pobres desasistidas. El Estado solo se hace presente para reprimir. Muchos tienen la entereza de vivir con dignidad esta situación desesperada. Y no escasea la solidaridad. Pero no hay derecho que vivamos así.

TRAMITACIÓN DE LA PANDEMIA

¿Cómo se llegó a este marasmo?

Lo primero que hay que decir es que en principio las medidas de confinamiento que dictó el Gobierno desde mediados de marzo eran adecuadas, porque solo previniéndola podíamos salir airosos de la pandemia, porque, si entraba al país, el sistema sanitario no cuenta con los medios mínimos para hacerle frente e iríamos al desastre.

En principio la ciudadanía comprendió el sentido de la medida y la aceptó recluyéndose en su casa. Las clases se darían de modo digital y solo funcionarían los servicios de salud, las ventas de alimentos, artículos de limpieza y otros elementos de primera necesidad como la agricultura, las granjas y los transportes.

Pero en la mayor parte del país comenzó a escasear el agua, por eso, además del problema de aseo, de cocinar y beber, no se podía lavar las manos frecuentemente, medida elemental contra el virus. Faltó también la luz y por eso, como no hubo Internet, fue dificilísimo seguir las clases a distancia. Faltó el gas y a la gente se le hizo muy difícil cocinar. No hubo gasolina y ¿cómo traer los alimentos del productor al consumidor? ¿Y cómo atender cualquier emergencia?

Además, el Gobierno no se hizo cargo de que cerrar la economía conduciría al colapso de lo poco que se mantenía en pie de ella. Y que más de la mitad de la población que tenía un empleo precario o estaba en la informalidad, no podría subsistir. Desgraciadamente siguió con su lógica nefasta: controló a las empresas productoras y distribuidoras de alimentos para dar a su clientela. Con esto desguareció muchísimo más al resto de la población y al final tampoco está pudiendo atender a sus clientes.

 

Ha venido gasolina, parece que para un mes. En principio se dolarizó su precio: medio dólar, según Maduro. Pero al poner otros precios para favorecer al trasporte público y a su clientela abrió la puerta para la corrupción más desvergonzada, que es lo que está pasando.

El primero de junio empezó la primera fase de la apertura y la semana siguiente se volvió a lo anterior para comprobar si el relajamiento aumentó mucho el número de contagios.

Ahora bien, si aumenta, será muy difícil saber la causa, porque el hecho es que desde hace bastante tiempo en las zonas populares y en el centro de la ciudad la gente está circulando libremente, tanto como antes del confinamiento. Lo que hay más que lo normal son los buhoneros porque bastantes no tienen otro medio para sobrevivir. Se va con tapabocas, pero esa es la única medida que se guarda.

Entonces ¿se puede decir que vivimos en cuarentena? Sí, en cuanto muchas empresas y establecimientos siguen cerrados y bastante gente sigue en su casa. No, porque en los mercados y en las zonas populares la gente circula como antes, incluso, por ejemplo, donde yo vivo, en la noche también toma licor en la calle, hasta más que antes. Esto significa que, para más de la mitad del país, fuera de las primeras semanas, no hay cuarentena.

Este estado de cosas ¿se puede revertir? Tal como se ve que va todo, no. Si es así, no hay otra que el relajamiento progresivo. Porque parece que dentro del país el virus no está muy extendido. Por eso el Gobierno está restringiendo el retorno de los migrantes: porque sabe que no podrá atender a los infectados.

ACUERDO PARA LA EMERGENCIA SANITARIA

En estas condiciones de incertidumbre hay que dar la bienvenida al acuerdo entre el Gobierno y la oposición para conseguir recursos sanitarios que administraría la Organización Panamericana de Salud (ops). Si el acuerdo firmado el 1 de junio entre un representante de la Asamblea Nacional y otro del Ministerio de Salud llega a operativizarse y a cumplirse, es un hito histórico en la dirección debida.

En el documento suscrito por ambas partes: “[…] solicitan el apoyo técnico y administrativo de la ops para asegurarse la implementación, seguimiento y supervisión de la ejecución de esta colaboración y para informar regularmente a las partes con relación a las líneas prioritarias señaladas”. Así pues, no repartirían ni el Gobierno, ni la oposición, sino el personal de la Organización Panamericana de Salud. Repetimos, si esto se da, es que unos y otros se hacen a un lado porque han puesto a la gente como prioridad absoluta. Los objetivos concretos serían, sobre todo: equipos de protección del personal de salud; mejorar la capacidad de diagnóstico; tratamiento clínico de casos confirmados.

No nos queremos meter a indagar qué motivos hayan tenido cada uno de ambos grupos. Para nosotros lo determinante es que hayan llegado a ese acuerdo en bien del país, no de la patria, ni de ninguna idea o proyecto particular, sino de los habitantes concretos de Venezuela. Eso es para felicitarlos y felicitarnos y para dar gracias a Dios.

Ahora lo único importante es que, en efecto, se implemente en los términos del acuerdo, sin que ninguna interferencia lo empañe y haga que cambie de sentido.

Si funciona, puede ampliarse el acuerdo o suscribirse otro para atender a la crisis humanitaria y específicamente en el aspecto alimentario.

HACIA UN GOBIERNO DE CONCERTACIÓN

Desde ahí lo pertinente sería pasar a un gobierno de concertación nacional, en el que unos y otros se hicieran a un lado para que se pusieran las condiciones mínimas en la creación de un Estado lo más independientemente posible del gobierno, atenido a sus compromisos institucionales, responsable ante los ciudadanos administrativa y penalmente y en base exclusivamente a la meritocracia y a la responsabilidad ciudadana; que saneara de raíz las Fuerzas Armadas y las policías y recreara la Guardia Nacional; y que pusiera las bases para una economía fundada en la empresa privada con responsabilidad social y empresas básicas propiedad del Estado, con la menor injerencia del gobierno y muy expresa- mente reglamentada.

Una vez puestas a funcionar estas condiciones mínimas, podría haber elecciones. Pero antes tendría que darse este gobierno de concentración nacional en el que estuvieran representados to- dos los sectores y que se ocupara exclusivamente de las tareas dichas. Aunque hubiera “chavistas y antichavistas”, no tendría que ser un gobierno de partidos en el que se repartieran cuotas de influencia, sino un gobierno de expertos con conciencia de su responsabilidad con el país. Una vez enderezado el Estado, las fuerzas del orden y la economía, podría regresar la política de partidos y las elecciones. Pero no antes. Ni un partido solo, ni una coalición de partidos puede componer este entuerto. Es imprescindible un gobierno de concertación nacional. Este acuerdo histórico para tramitar la pandemia puede ser el primer paso. Es lo que pedimos a Papadios de todo corazón.

El tanquero… el tanquero por Enrique Viloria Vera – Noticiero Digital – 6 de Junio 2020

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Una parte de esa gran riqueza se ha invertido en crear un Capitalismo de Estado… Ese Capitalismo de Estado tiene consecuencias graves. Si sigue creciendo ilimitadamente, Venezuela va a llegar a ser un país, no ya de dependientes del petróleo, sino de dependientes del Estado, y ese capitalismo monstruoso del Estado, llegará fatalmente a convertirse…en una terrible máquina de tiranizar Arturo Uslar Pietri

Vergonzosa, inhumana, cínica, indignante, alevosa, denigrante, injusta, inconcebible, desesperante, bochornosa, no alcanzan los epítetos, los vocablos, las palabras, los calificativos para nominar la trágica situación que aguantan los súbditos bolivarianos a fin de llenar los exhaustos y sedientes tanques de sus automotores con las caras migajas liquidas de gasolina iraní.

Esta situación ciertamente clama al cielo: la ineptitud, la desidia, la corrupción, la improvisación de los hablachentos y brabucones dirigentes de un depredador Socialismo del siglo XXI, se tradujo en la progresiva y dolosa destrucción de PDVSA, la gallina de los huevos de oro negro del país. Convertida en chatarra socialista, se paralizó, inutilizó, la importante capacidad de refinación con que contaba el país hasta hace 20 años, cuando producía derivados del petróleo para abastecer el mercado interno de hidrocarburos, exportar… y luego, manirrotamente, regalar como gesto se solidaridad revolucionaria con los aliados del chavismo.

A la falta de agua, luz, Internet, medicinas, alimentos, atención sanitaria, a la ausencia de aseo urbano y de mantenimiento de los bienes públicos, a la inseguridad ciudadana, en pleno tiempo de pandemia china, los resignados venezolanos, masoquista y estoicamente, soportan el sadismo castro – madurista. Surrealistas son las imágenes de las actividades que, a todo riesgo, realizan a objeto de paliar la larga y penosa espera para- si tienen suerte -, llenar el tanque: juegan dominó, futbolito, cartas, degustan unas frías comunitarias y más de una avezada buhonera fríe – en usado y grasiento aceite -, arepitas dulces, tequeños y empanadas que no pasarían ningún control sanitario. El virus, a sus anchas, contento, al acecho, regocijado, contaminando a diestra y siniestra a aquellos que mañana no serán hombres y mujeres con nombre, familia y apellido, sino frías cifras de una estadística gubernamental en la que nadie confía…la cúpula revolucionaria, bien protegida, bebida, comida, mientras tanto. disfruta a placer en sus bunkers a prueba de balas, misiles y virus de cualquier índole,

Nos imaginamos una vieja escena de la serie televisiva llamada la Isla de la Fantasía. Como toda payasada es posible en esta otrora Tierra de Gracia, ahora de Desgracia, es posible que veamos, en Puerto Cabello, en Punto Fijo o en Puerto La Cruz al petizo y rechoncho hombre del mazo troglodita, vestido de punta en blanco, anunciando a viva voz El Tanquero … El Tanquero, y a un robusto y bigotudo Ricardo Montalbán rojo – rojito, recibiendo con abrazos y palmadas en el hombro, al estupefacto capitán y a la tripulación de esos esperados y ansiados buques.

No dudamos que al Capitán le regalen su lingotito de oro socialista, y que a todos los trasladen al Hotel de la Revolución, allí los hediondos, barbados y verriondos hombres que llegaron a puerto con un bronco deseo de mujer – Antonio Arráiz dixit -, podrán disfrutar de un generoso obsequio caribeño. Todo previsto está, un selecto grupo de jineteras venezolanas y cubanas, traídas para la ocasión, los esperan en el Gran Salón para la escogencia de rigor. Ojalá los preservativos alcancen, y que en la próxima ayuda humanitaria nos incluyan medicamentos contra las enfermedades de trasmisión sexual. Empavados como estamos a lo mejor al drama sanitario nacional se suma una nueva epidemia diferente a la china: el terrible morbo gálico.

En fin, como humanitaria y cristianamente, sentenció el Comandante Eterno en plena y sufrida tragedia de Amuay: ¡El show debe continuar!

Con el poeta español Enrique Gracia Trinidad, podemos implorar; rogar, justificadamente demandar:

¡No los perdones Señor,
porque sí saben lo que hacen!

La normalización del despelote por Ana María Matute – El Nacional – 4 de Junio 2020

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I – Sin agua. Sin teléfono fijo. Sin Internet. Con señal intermitente de telefonía celular (no se le puede echar toda la culpa a la compañía de telecomunicaciones). Sin Directv. Sin gobierno. ¿Sin trabajo? El que resiste este país puede resistir lo que sea.

Mientras miro la blancura del techo de mi apartamento, trato de armar el rompecabezas de los retazos de información que obtengo a través de mi celular o las pocas veces que puedo conectarme con un Internet prestado. Es cuando me doy cuenta de que la realidad de este país es un sinsentido. Que la normalidad nunca ha existido y que en vano trato de componer la imagen en mi mente.

Como es lógico cuando a uno le falta información, se hace obvio que faltan piezas. Qué objetivo tiene tratar de entender lo que nos sucede si no contamos con las herramientas para interpretarlo.

II – A este tipo de razonamiento casi filosófico me ha llevado la cuarentena de brazos cruzados que me ha impuesto el régimen. Y eso es lo primero, la cuarentena. Como si hubiera sido hace 10 años, atrás en mi memoria resuena como una alarma. Se trata de una pregunta que quedó sin responder hace muchas semanas.

¿Por qué una cuarentena estricta a mediados de marzo con una progresión de contagio tan lenta y casi insignificante, si se compara con la de nuestros vecinos? Previsión, se han atrevido algunos a responder. Pero tengo la mala maña de hacer como Maquiavelo con este régimen. Pienso mal, siempre pienso mal. Y por allí alguna neurona me grita: ¡La gasolinaaaaaa!

Claro, la mejor manera de esconder el caos y el oprobio que significa que un país petrolero se quede sin gasolina es que todos juguemos al paralizado. No salgas porque te pueden contagiar, y mientras tanto nosotros vamos inventando que hay dos casos por día. Lo cierto es que eso debe haber puesto freno al covid en Venezuela. No la cuarentena, sino la escasa movilidad porque no teníamos transporte.

Ni siquiera la falta del único escape que llega a todas las clases sociales hizo que los venezolanos desobedeciéramos la orden. Imagino que los que gozaron de Internet cuando se fue Directv ni se dieron cuenta. Pero yo sigo pensando que solamente que haya pasado eso, que por culpa del régimen nos hayamos quedado sin poder ver televisión, es suficiente para arrecharse. Y lo que es más, demostrar la arrechera.

III – De repente comenzó a subir el número de contagiados. Y como en una pista paralela, mientras iban aumentando, venían navegando tranquilamente los barcos iraníes. La desesperación de la gente por poner gasolina a cualquier costo hizo que el venezolano digiriera previamente el precio dolarizado y la discriminación.

Total, son 20 años de tratarnos diferente por el color de nuestro pensamiento que una raya más para un tigre es lo de menos. No importa si la pago en dólares; no importa si los autobuseros comienzan a revender la gasolina; lo importante es que hay gasolina. Qué ilusos somos.

Sigue mi memoria tratando de atar cabos. Y algo me hace pensar en un patrón, como el que desarrollan los asesinos seriales para someter y asesinar a sus víctimas. El régimen nos lleva al desespero, tanto, que después somos capaces de aceptar cualquier cosa.

Y eso es lo que pasó. Qué buenos alumnos han resultado ser los chavistas del G2 cubano. Nada como lanzar una bomba de humo para que muchas cosas más pasen inadvertidas. Sin ir más lejos, en mi cabeza retumba un número: 152 contagios el 1 de junio, justo el día que el jefe del régimen escogió para volver a la “normalidad”. ¿O será para permitirle a la gente salir desesperada a surtir gasolina sin pensar en el contagio?

En las colas los conductores se reúnen relajados, sin mascarillas, a pasar de las largas horas de espera conversando. Para más remate, estamos en la semana que se “trabaja”. Luego nos llevamos el virus para incubarlo en los 10 días que nos toca de arresto domiciliario.

Qué manera tan cubana de normalizar el despelote.  Ya nos parece normal la cola de la gasolina, el pago en dólares, el vejamen de los guardias nacionales y los madrugonazos. Y ni si quiera nos acordamos del covid.

Life Without Running Water: Venezuela’s New Normal – Latin American Herald Tribune – 4 de Junio 2020

CARACAS – “This is my job, hauling water,” a jaded Alexander Quintero said while filling up multiple containers at a creek located at the foot of a shantytown on the Venezuelan capital’s east side.

Like him, millions of people in this South American country have lived without running water in their homes for so long that they can’t even remember the last time they had a shower.

The lack of potable water indeed is so commonplace that leftist President Nicolas Maduro in May hailed his administration’s acquisition from China of 252 water trucks, which are to be used to distribute that vital liquid to communities nationwide pending a definitive solution.

And with no apparent short-term fix for the dry taps, an especially acute problem during the current coronavirus pandemic, the only option proposed for addressing the current lack of water supplies is to purchase an additional 1,000 water trucks over the next few months.

Meanwhile, ordinary Venezuelans are having to manage their feelings of both indignation and resignation while finding ways to scrounge up a few liters of that precious resource.

“You know how I spend my time every day? Carrying water every day, leaving my house every day to cope with (the lack of) water, food, the shortages that we’re experiencing,” Yeny Acosta told EFE while taking part in a demonstration in eastern Caracas.

The capital resident had gone without running water at her home for at least 45 days when she decided to take to the streets. Furious over the lack of that essential service, she accuses the government of “social control” and says people are being subjected to derision and humiliation.

“There will be more dead of scabies, of hunger, than of the coronavirus,” Acosta said during the protest. She and the other demonstrators also reject the government’s use of water trucks or, worse still, what she said is the possibility of their having to pay up to $100, equivalent to 30 minimum salaries, for that vital commodity.

Quintero, meanwhile, said after filling up his water containers in the local creek that he has been coping with a lack of electricity and domestic gas at his home in eastern Caracas but that nothing has affected him as much as the current water shortage.

This father of two young children said no water has flowed through the pipes at his home thus far in 2020 and that he has been forced to fill up as many containers as he can each day so his family – including a 78-year-old grandmother – can “half-clean themselves.”

Another frequent visitor to that same creek, Sara Berroeta, said the water there is not fit for cooking or drinking and complained that the water trucks sent by the government don’t make their way high up enough Petare’s hillside slums to reach her residence.

“There are people who have itchy skin; kids are getting scabies,” she said, referring to a disease linked to a shortage of safe water for drinking and personal hygiene.

One Caracas community, meanwhile, is using abandoned pipes from an unfinished government tunnel project and using them to transport water from a spring to their sinks, showers and toilets.

Geisa Fernandez, a 25-year-old accountant, said the initiative has been so successful that some people from adjacent neighborhoods have tried to sabotage the pipe system they installed in 2018.

But she said she and the other members of the community are not intimidated. After a recent act of vandalism a score of men and women took steps to protect the pipes, having to get caked with mud in the process.

Although only a few houses are receiving running water through their taps, those homes serve as distributors for hundreds of families who now can fill up their containers without embarking on a kilometers-long trek.

Last July, in announcing a collaboration agreement with the Venezuelan government aimed at improving access to safe drinking water, UNICEF said it would “work on expanding the supply of safe drinking water through systems repair and extension, water-trucking and other alternative sources, strengthening of priority sanitation systems and providing technical assistance and cooperation in water quality monitoring.”

Venezuela’s water problems are related to its years-long economic crisis, which Maduro blames on the severe sanctions the United States has imposed on the nation and its lifeblood oil industry.

Washington and its allies – who are seeking regime change – say the problems are a result of Maduro’s socialist economic policies.

Nuevas protestas por la falta de gasolina y el racionamiento en distintas ciudades de Venezuela – Infobae – 3 de Junio 2020

A lo largo del día se han registrado numerosas manifestaciones contra las medidas del régimen de Nicolás Maduro sobre la distribución de la escasa gasolina disponible en el país con mayores reservas petroleras del mundo. En qué consiste el nuevo sistema implementado por el chavismo, que ya muestra sus fallas

Cientos de venezolanos volvieron a salir a las calles este miércoles para protestar con la continua escasez de gasolina que tiene lugar en el país caribeño, que cuenta con las mayores reservas conocidas de petróleo a nivel global.

Las manifestaciones ahora apuntan al nuevo sistema de racionamiento diseñado por la dictadura de Nicolás Maduro, que busca distribuir el escaso combustible obtenido del régimen iraní, y cuyas fallas se presentaron inmediatamente.

Protestas por falta de gasolina en Santa Rosalía, estado PortuguesaProtestas por falta de gasolina en Santa Rosalía, estado Portuguesa

Este miércoles, se registran protestas en CaracasLaraBarquisimetoAnzoátegui y Mérida, entre otros puntos del país.

El diputado opositor Daniel Antequera informó que cientos de personas “que llevan dos días de cola para surtir gasolina cortan la Intercomunal Cabudare/Barquisimeto”. “La soberbia de quienes están en el poder no conoce el dolor de los venezolanos”, manifestó.

En tanto, en Falcón, la gente cortó la entrada Punto Fijo. Allí se reportó que distintos usuarios denunciaron que solamente los funcionarios del régimen tuvieron acceso a la gasolina que llegó. “Hay para todos o no hay para nadie”, expresaron los manifestantes indignados.

Esas personas acudieron a las estaciones de servicio este miércoles porque el sistema del régimen se basa en un racionamiento diario basado en el número de matrícula. Por ejemplo, aquellas que terminan en 1 y 2 pueden cargar los lunes. Sin embargo, pese a esa disposición, la escasez de gasolina continúa porque personas que cumplían ese requisito tampoco pudieron llenar sus tanques.

Las protestas en Anzoátegui (@ElPitazoTV)Las protestas en Anzoátegui (@ElPitazoTV)

Según el plan del chavismo, la petrolera estatal PDVSA permitiría que las empresas privadas importen y distribuyan combustible, evitando teóricamente las sanciones de Estados Unidos dirigidas a entidades estatales. Esto iría acompañado de un aumento de preciosdijeron fuentes familiarizadas en el asunto.

Es por esa razón que el chavismo recurrió a Irán para importar petróleo y así poner en marcha el plan mencionado. Algunos barcos lograron llegar al país mientras que otros decidieron abortar sus planes debido a las sanciones impuestas por los Estados Unidos.

“Ustedes pueden imaginar el desbarajuste que se puede presentar de aquí en adelante. El sistema para mí no está completo y menos en un país petrolero como el nuestro”, explicó el pasado lunes a la agencia de noticias EFE Gerardo Zambrano, un usuario que se acercó a una estación de gasolina en Caracas para comprobar el funcionamiento.

Una de las manifestaciones frente a una estación de servicio en Anzoátegui (@ElPitazoTV)Una de las manifestaciones frente a una estación de servicio en Anzoátegui (@ElPitazoTV)

Una explicación por usuario

Cada uno de los pocos usuarios que logran cargar gasolina deben pasar por la explicación pertinente del empleado, que muestra los nuevos aparatos con los que se registra el pago, el número de cédula de identidad y los litros que se repostan para no superar el máximo mensual permitido.

El proceso se alarga unos minutos, lo que prolonga todavía más las horas de espera que deben hacer los usuarios que, en plena pandemia, están durante horas en las calles, charlando entre sí o acuden a las tiendas cercanas.

Precisamente este lunes comenzó un periodo de flexibilización de la cuarentena para algunos sectores que ha llevado a las ciudades venezolanas a recobrar su vida habitual.

Un corte en uno de los accesos de Falcón (@soypetitygarcia)Un corte en uno de los accesos de Falcón (@soypetitygarcia)

“O compro gasolina o me alimento”

En una gasolinera de Caracas, Alexis González, un abogado de 40 años, está a punto de llenar su vehículo tras casi seis horas de espera y 11 semanas de cuarentena en la cual la más cercana a su casa permaneció cerrada.

Espera poder llenar el tanque completo tras casi tres meses de espera, lo que le costará unos 400.000 bolívares (dos dólares) y teme que vuelva a multiplicarse el contrabando de gasolina que durante las semanas de escasez llevó a que se vendiera entre dos y tres dólares por litro.

Si compro gasolina no compro comida”, explica este ciudadano caraqueño a EFE que, como la mayoría, depende de su vehículo para moverse por una ciudad en la que el transporte público es escaso y en el que la inseguridad impide caminar durante buena parte del día.

Imagen del "Caracazo"Imagen del “Caracazo”

Las primeras protestas recuerdan un precedente violento

El precedente que hace temer una revuelta se remonta a 1989, cuando el entonces presidente, Carlos Andrés Pérez, propuso un plan que incluía el aumento del precio de la gasolina dentro de un paquete amplio de medidas y terminó con el “Caracazo”, violentas protestas que se saldaron con centenares de muertos.

La continuación de esas protestas tuvo su expresión en dos golpes de Estado en 1992, el segundo de ellos liderado por el entonces teniente coronel Hugo Chávez, que pretendieron cabalgar el descontento ciudadano.

Con ese recuerdo fresco en la memoria de los venezolanos, el hoy jefe de Estado, Nicolás Maduro, anunció el sábado que a partir del pasado lunes, quienes quieran comprar gasolina lo podrán hacer a un precio de 5.000 bolívares o 0,02 dólares por litro hasta un máximo de 60 litros al mes.

Para poder acceder a esos subsidios deben estar suscritos al Carnet de la Patria, un polémico sistema de identificación denunciado por su uso para el control político de la población venezolana. Quienes no lo tengan o superen la cantidad mensual subsidiada, deberán pagar 50 centavos de dólar por litro en un país en que el salario mínimo es inferior a dos dólares.

Maduro sube el precio de la gasolina y abre la puerta a la venta en dólares por Ludmila Vinogradoff – ABC – 31 de Mayo 2020

El país atraviesa desde hace semanas por una severa escasez de combustible que mantiene a miles de ciudadanos formando largas colas en las gasolineras

Tras dos décadas sin ajustes, Nicolás Maduro se decidió finalmente a aumentar el precio de la gasolina, que pasará a costar 5.000 bolívares (0,019 euros) por litro. El mandatario explicó que el combustible se expenderá con este nuevo precio en 1.500 estaciones de servicio a lo largo del país a partir del próximo lunes.

El jefe del régimen chavista hizo hoy sus anuncios en una transmisión de la cadena estatal Venezolana de Televisión (VTV) donde aclaró que el nuevo precio del combustible, que regirá durante los próximos 90 días, tendrá una compensación del 99% de subvención para los portadores del carnet de la patria.

Los que tengan carnet de la patria, que son unos 10 millones de personas, tendrán derecho a 120 litros de gasolina por mes para los coches, mientras que los motoristas podrán acceder a 60 litros por mes. Una vez se supere esta cantidad, los ciudadanos venezolanos tendrán que pagar el combustible a 0,50 dólares el litro, un precio que regirá en 200 estaciones de repostaje. Es la primera vez que Maduro se abre a aceptar la divisa estadounidense, pues gana cada vez más terreno para las transacciones diarias en el país.

Maduro dijo que estas 200 gasolineras que venderán la gasolina serán manejadas por empresarios privados que han recibido las licencias para comercializar el producto. «Espero que Trump no vaya a impedir a los empresarios privados traer lo que necesiten», subrayo el dirigente chavista.

Maduro ha tomado una difícil decisión de subir el precio del combustible. En los últimos 21 años el chavismo nunca quiso ajustar los precios de su principal producto de exportación, que es el petróleo, por temor a un nuevo «Caracazo», que en 1998 provocó una revuelta debido a que el expresidente Carlos Andrés Pérez subió la gasolina en 12 centavos de dólar.

Además, Maduro agradeció el envío de los cinco buques iraníes que trajeron unos 1,5 millones de barriles y cargó contra la administración Trump por aplicar las sanciones contra el régimen.

Por otra parte, al cumplirse hoy 76 días de cuarentena desde que se decretó el 13 de marzo pasado, anunció que se flexibilizará el confinamiento con una franja horaria para distintos sectores económicos y financieros que reactivan su actividad este lunes.

«La cuarentena continúa pero de manera flexible y gradual», dijo. 9 sectores como los bancarios, económicos, comerciales, textil, talleres mecánicos, industrias, farmacias y comercios se alternarán en las franjas de 9 de la mañana a 13 horas del mediodía. Mientras que el transporte funcionará desde las 7 de la mañana hasta las 5 de la tarde.

Maduro anunció que en Venezuela la cifra de contagios por coronavirus es de 1.459 y de 12 fallecidos, siendo el mercado de Las Pulgas en Maracaibo (en el estado de Zulia) un «foco peligroso» para el contagio del virus. «Esperamos hacer unos 10 millones de test de prueba a todos los venezolanos», concluyó.

 

¿Se imagina usted importar whisky en Escocia? por Adolfo P. Salgueiro – El Nacional – 30 de Mayo 2020

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Un bromista de esos que abundan en Whatsapp, más en estos tiempos de confinamiento, nos hizo llegar un alegoría con la frase que titula estas líneas en la que se pregunta cómo pudiera sentirse un escocés al enterarse de que a su país ha llegado un cargamento de emergencia con importación de whisky. De nuestra cosecha agregamos la alegoría de sendas banderas del país de donde proviene la importación de aquella bebida espirituosa coronando las torres del Parlamento en Edimburgo y en  las destiladoras de Johnny Walker, Old Parr u otras. Pues eso mismo es lo que acaba de ocurrir en Venezuela esta semana con la llegada de la gasolina importada de Irán y el insólito despliegue patriótico ondeando la bandera de aquella devota nación de los ayatolas, exportadora de productos petroleros y  también de terroristas.

Como era de suponer –y se explicó en esta columna la semana pasada– no hubo ninguna interferencia al viaje de los tanqueros por cuanto la norma internacional es la de la libertad de comercio y de los mares. No se violaron las leyes internacionales y se permitió que “revoluciones hermanas” desplegaran muestras de solidaridad destinadas al doble propósito de auxiliar a una Venezuela postrada en crisis y también provocar a Estados Unidos en términos geopolíticos. Así visto el asunto pudiéramos reconocer que este round lo ganó Maduro & Co. al poder solucionar –así sea temporalmente– el tema de la gasolina cuya relevancia a ojos del público excede la discusión de su cuestionado origen. Pero… la pelea continúa y quedan aún varios rounds por definir no solo en el campo petrolero sino en  otros frentes que parecen ir inclinando la balanza en favor de una definición favorable a la alternativa no solo democrática sino del mejoramiento de la calidad material de vida de la población. El plazo no será corto, pero ya luce irreversible.

En otro de los frentes que a primera vista luce favorable a la usurpación se ha conocido la insólita sentencia emanada de un grupo de señoras y señores que despachan vestidos con unas togas con ribete rojo. Ellos dicen que son el Tribunal Supremo de Justicia y hasta se lo deben creer porque funcionan en la sede que la República construyó y destinó para asiento del Poder Judicial Legítimo. La sentencia en cuestión reconoce como Asamblea Nacional a un grupo tan “chimbo” (el de Parra) como lo son ellos y desconocen a la Asamblea Legítima que el 5 de enero se constituyó con quorum verificado bajo la presidencia del diputado Juan Guaidó. Seguramente de allí saldrá la maniobra para designar el  nuevo Poder Electoral tan chimbo como ellos y el Tribunal que los reconoce.

Pero… parece que algunas tormentas amenazan el “paso de triunfadores” del equipo bolivariano. La primera de ellas el rumor –entendemos que aún no confirmado– según el cual un fiscal federal de Nueva York  proyectaría imputar a la respetable “primera combatiente” por cuestiones de tráfico de estupefacientes.

El segundo nubarrón es el palo que el Banco Central está recibiendo ante los tribunales ingleses en el caso de la demanda que ha interpuesto para que se le devuelva el oro cuya propiedad reclama el gobierno usurpador y que oportunamente fue depositado en custodia en el Banco de Inglaterra para garantizar alguna operación que se incumplió. Como el Reino Unido reconoce a Guaidó, por lo mismo sus tribunales desconocen la cualidad de quienes indebidamente se arrogan la representación de la República.

Por si lo anterior fuera poco, la usurpación ha anunciado que logró un acuerdo con el Banco de Inglaterra y que el metal será entregado al Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) para utilizarlo en la compra de medicamentos y equipos para combatir la pandemia. Falso de toda falsedad, aunque bien diseñada la mentira para luego echar la culpa a Inglaterra por no poder disponer de los recursos para enfrentar la fase más aguda del coronavirus que dicen se avecina.

Y como guinda de la torta ahorita es que se vinieron a dar cuenta de que en el caso de Directv la cuestión no era la de ocupar triunfalmente sus instalaciones al amparo de una sentencia “exprés” sino de quien tiene el control efectivo del suiche  donde se quita y pone la señal. Sorpresa: el suiche está en Estados Unidos y allí no hay Maikel Moreno que valga ni se acatan los caprichos de Conatel.  Por ahora la “revolución bolivariana” no ha podido convertirse en universal como lo soñó el difunto.

Seguirán los rounds que aún quedan por discurrir, pero ya luce que uno de los combatientes está agotado y se resguarda defensivamente contra las cuerdas. Sin embargo –por ahora– podemos estar tranquilos porque parece que no habrá que importar bellas misses siendo que en nuestra Venezuela las mismas siguen abundando para orgullo del gentilicio.

Tragedia de los «commons» o bienes comunes y el petróleo de Venezuela por Alexander Guerrero – Cedice – Mayo 2020

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La verdadera historia de una muerte anunciada

Este trabajo se publica en el mes de mayo de 2020, durante la cuarentena ocasionada por la pandemia que azota a la humanidad. Entre las muchas consecuencias de la covid-19 está que, debido a la desaceleración en el uso de la energía, los precios del petróleo y del combustible han llegado a mínimos históricos. Sin embargo, esa realidad mundial no es, ni mucho menos, la venezolana. El país con las reservas más grandes de hidrocarburos de todo el planeta Tierra, hoy padece la más colosal escasez de gasolina que haya podido experimentar Venezuela. El colmo de los colmos para el otrora país productor de petróleo. Algunos podrían catalogar esta situación como impensable, no así el economista Alexander Guerrero, autor de este informe especial para el Observatorio de Derechos de Propiedad de Cedice Libertad, titulado: Tragedia de los «commons» –o bienes co- munes– y el petróleo en Venezuela, la verdadera historia de una muerte anunciada.

Sin rodeos, Guerrero admite que usará clichés, ya que sostiene que esta tragedia estaba anunciada, porque lo que es de todos, al final no es de nadie, pero si, como él asegura, este argumento se ha oído toda la vida, cabe preguntarse ¿cómo es que se llegó al punto en el que se encuentra Venezuela?, ¿es acaso atribuible la destrucción de la industria petrolera únicamente a las dos décadas de ataques al derecho de propiedad por parte del socialismo del siglo XXI? La res- puesta se encontrará bien argumentada a lo largo del trabajo, pero se puede adelantar que la previsibilidad de esta crisis radica en que la explotación de un recurso por parte del Estado no obedece a los parámetros económicos naturales de mercado, puesto que desde el Estado se opera con la lógica de la distribución de la riqueza. Riqueza que no es capaz de producir, ya que obedece al ánimo depredador del Estado, y a sus acciones confiscatorias.

La tragedia de los comunes, en el caso del petróleo y su industria, es extrapolable a otros ámbitos referidos como bienes comunes, llámense espacio electromagnético, aguas, electricidad y energía, bosques, entre otros. Lo que viene a explicar por qué la mayor parte de los ciudadanos venezolanos sufren serias dificultades con el su- ministro de agua, electricidad y gas, servicios que están en manos del Estado, que ha operado el más grande de los engaños con su con- signa «Ahora Venezuela es de todos», cuyos costos están siendo pagados con creces por los venezolanos.

El Observatorio de Derechos de Propiedad de Cedice Libertad actuando en consonancia con su misión de transmitir la importancia de los derechos de propiedad como condición irrenunciable para la generación de prosperidad económica, invita a la lectura y divulgación de este trabajo, ya que, como asegura el autor, donde los derechos de propiedad están bien definidos y seguros, la tragedia de los bienes comunes es menos probable.

 

Para acceder al informe abrir el siguiente enlace:

Tragedia-de-los-«commons»-A.-Guerrero-web

Como el chavismo destruyó PDVSA, su principal fuente de poder, ahora viene la revancha del sector privado por Pedro Benítez – ALnavío – 29 de Mayo 2020

En Venezuela está en desarrollo un cambio transcendental. Por primera vez en décadas el sector privado está dejando de depender del Estado y es el Estado el que está empezando a depender de los privados. Y eso es algo que a la plana mayor del chavismo no le gusta. Pero esa es, por ejemplo, la solución definitiva a la grave escasez de combustible que tiene paralizado al país desde hace 10 semanas.
Maduro no tiene otra opción que aumentar el precio de la gasolina / Foto: @NicolasMaduro

Maduro no tiene otra opción que aumentar el precio de la gasolina / Foto: @NicolasMaduro

Nicolás Maduro deshoja la margarita. ¿Insiste en regular el precio y distribución de la gasolina que ha comprado Irán? ¿O libera la importación de combustible?

En la primera opción mantiene el control, la ineficacia, la corrupción generalizada de los funcionarios militares que controlan la distribución y no resuelve el problema. En la segunda deja que actúen las fuerzas del mercado, normaliza la distribución en una situación en la cual compraran gasolina en Venezuela los que puedan y pierde poder sobre la sociedad.

Una demostración de que esto último da resultados se vio en 2019. Justo con el inicio de las sanciones comerciales de los Estados Unidos, el régimen madurista efectuó un ensayo: liberó importaciones, dejó de fiscalizar precios, se olvidó del control de cambios y se resolvió el agudo desabastecimiento que caracterizó a Venezuela durante tres años.

El precario sector privado del país hizo, sin dólares preferenciales, en medio de circunstancias adversas, pese a las sanciones, lo que nunca pudo hacer la económica socialista y el poder militar.

Los anaqueles de los comercios se llenaron de productos, aunque la mayoría no los puede adquirir. Eso es lo que precisamente puede ocurrir (y probablemente ocurra) con la gasolina.

Por supuesto, esto traerá otros problemas. La economía necesita generar divisas. Pero dejar que funcionaran los mecanismos del mercado para resolver el problema concreto del desabastecimiento se aplicó y funcionó. Si se hace con la gasolina, desaparecerán las colas y se evitará la nueva ola de escasez que se le viene al país encima como consecuencia de la paralización provocada precisamente por falta de combustible.

No obstante, ante esa posibilidad, Maduro duda. Sus instintos son otros. Son los de Juan Carlos Monedero, Pablo Iglesias, Iñigo Errejon, Alfredo Serrano Mancilla, Cristina Kirchner y Ángel Kicillof. Controles y más controles. Estado por encima de todo. Desconfianza para con sector privado.

Contra todo sentido común Maduro se aferró a la política trazada por Hugo Chávez, su padre político, cuando era obvio que estaba en la vía de destruir a Venezuela. Hoy la economía del país es menos de la tercera parte de lo que era en 2013. Una y otra vez descartó las sugerencias que se le hicieron de aplicar reformas. Desde Rafael Ramírez, expresidente de Petróleos de Venezuela, PDVSA, hasta el expresidente dominicano Leonel Fernández.

Mientras millones de venezolanos se sumían en el hambre permitió que miles de millones de dólares se botaran para sostener el control de cambio y el subsidio a la gasolina. Todo lo que suene a neoliberalismo es pecado. Traición “al legado del comandante”.

Maduro cedió (un poco) el año pasado porque sintió que podía perder el poder. Eso es todo. Lo paradójico del asunto es que liberar precios o permitir la importación privada de gasolina es una forma de perder poder, pero por otros medios.

En Venezuela está en desarrollo un cambio transcendental, por primera vez en décadas el sector privado está dejando de depender del Estado y es el Estado el que es empezando a depender de los privados. De hecho, la población venezolana está resolviendo sus problemas por su cuenta, por medio de los dólares, pues el Estado chavista ha colapsado. Incluso para protegerse de la violencia.

Y eso es lo que a la plana mayor del chavismo no le gusta. En su esquema mental era suficiente con controlar las “riquezas” naturales de Venezuela. Los pozos de petróleo y las minas de oro, coltán y bauxita.

Pero se han dado cuenta que eso no les es suficiente. Su esquema de dominación ha consistido en una dilapidación masiva de recursos y una destrucción sistemática de su propia fuente de poder: la industria petrolera.

Porque si hoy PDVSA y sus socios tuvieran los niveles de producción de por ejemplo Irán, 3,9 millones de barriles diarios el año pasado (pese a la sanciones internacionales y 40 años de revolución islámica), y un parque refinador que operara en condiciones razonables, la historia sería muy distinta.

Pero resulta ser que el autoritarismo madurista está quebrado. Porque devastó a Venezuela y arruinó a PDVSA. Hoy Rafael Ramirez levanta el dedo acusar contra Maduro, cuando él, desvivido por complacer los insensatos caprichos del expresidente Chávez instauró la PDVSA roja rojita.

Destruyeron a esa PDVSA que pagaba las misiones, las movilizaciones del PSUV, los votos en la OEA, el subsidio a Petrocaribe y el ALBA, los 100 mil barriles diarios que se despachaban a Cuba, las operaciones financieras con las casas de bolsas, las toneladas de comida descompuestas importadas por PDVAL, el Órgano Superior de la Vivienda, la asignación a dedo y sin licitación de los contratos de seguros a su primo Diego Salazar, entre otros colosales despropósitos.

Eulogio del Pino (sucesor de Ramírez como presidente de PDVSA) propuso introducir alguna racionalidad a la gestión de la empresa y el chavismo radical encabezado por el vicepresidente Ejecutivo y exministro, Elíaas Jaua le cayó encima. El mayor general Manuel Quevedo lo que hizo en PDVSA fue culminar la tarea como representante de la Fuerza Armada.

¿Consecuencia? La plana mayor del chavismo (no se salva ninguno) destruyó su principal fuente de poder. Este es el dato.

Con ese antecedente tan grueso es razonable ser escéptico ante la capacidad de los mismos personajes para poner a funcionar las refinerías venezolanas. Está, es la última esperanza de Maduro antes de tener que rendirse (como ya lo ha hecho) ante la realidad.

Gasolina en dólares: ¿un servicio al alcance de todos los venezolanos? por Julián Castillo y José Gregorio Silva – eldiario – 27 de Mayo 2020

Luego de que Nicolás Maduro anunciara que se cobrará la gasolina proveniente de Irán, en El Diario consultamos con diversos expertos para conocer las implicaciones de la medida. Foto principal: EFE

La tarde de este 27 de mayo Nicolás Maduro anunció que la gasolina proveniente de Irán fue pagada en dólares y, por tal motivo “debemos cobrarla”, esto en el contexto de una fuerte escasez de combustible que atraviesa Venezuela.

El dirigente socialista indicó que para determinar el nuevo precio de venta de la gasolina, se realizará una consulta que se está evaluando con un “equipo capacitado” para avanzar en el denominado “plan de normalización y regularización del suministro».

Sin ofrecer mayores detalles, indicó que se está realizando un grupo de encuesta para determinar el monto del cobro de la gasolina.

Maduro mencionó que la medida se da “luego de haber pasado roncha de estos dos meses (de escasez) donde el gobierno imperialista de Estados Unidos logró quitarnos los insumos y la gasolina que venía a Venezuela en barcos”.

En vista de la escasez de combustible que mantiene al país con largas filas en las estaciones de servicio, el 25 de mayo atracó en el puerto de la refinería El Palito (estado Carabobo) El Fortune, el primero de los cinco buques iraníes que traen gasolina.

El segundo de los cargueros, llamado El Forest, también llegó ese mismo día, según reportes de la Armada venezolana mediante su cuenta en Twitter, donde se muestran fotos desde una embarcación nacional que lo custodiaba.

Se espera la llegada también del Petunia, Faxon y Clavel. Entre todos, traerían aproximadamente 1,5 millones de barriles de gasolina.

A propósito de la importación de combustible, en El Diario consultamos en abril al experto petrolero Rafael Quiroz, quien en ese momento detalló que, si bien serviría para disminuir la escasez de combustible que sufre el país, tan solo sería una solución de carácter coyuntural.

El también economista mencionó que intentar solucionar los problemas energéticos que existen en Venezuela a través de las importaciones es un error, pues el foco del gobierno debería ser el de reactivar la industria para que se pueda producir todo el petróleo necesario para su refinamiento.

Quiroz dijo que en el país solo se están produciendo 60.000 de los 180.000 barriles diarios (b/d) de gasolina que se necesitan para surtir las 1.575 estaciones de servicio que existen y así garantizar el consumo interno.

Heliodoro Quintero, analista en energía y petróleo, comentó en exclusiva para El Diario que para los venezolanos no es una situación desconocida el tener que pagar gasolina en dólares. Señala que debido a la escasez de combustible que sufre el país, ya se ha convertido en rutina escuchar que los ciudadanos deben pagar precios, que considera exorbitantes, de hasta 2 y 3 dólares por cada litro de gasolina.

Estas son las consecuencias de la escasez de gasolina en el país ocasionadas por la bajísima producción de combustible”, indica.

Señala que gran parte de los venezolanos no está en capacidad de pagar el precio del combustible en dólares, mucho menos a los estándares internacionales de 0,50 dólares por litro.

“Este aumento va a causar una caída en el consumo interno automotor particular y probablemente también impacte en otros rubros como el transporte público y de carga”, afirma.

Sin embargo sostiene que estos precios serían significativamente inferiores a los que se ven actualmente en el mercado negro, donde llenar un tanque de combustible de 40 litros puede llegar a costar más de 80 dólares, equivalentes a poco más de 15.000.000 de bolívares. De cobrarse el combustible a precios internacionales, la cifra se reduciría a 20 dólares, una cuarta parte del precio del mercado negro.

Deberían estudiar otras posibilidades antes de cobrarle directamente la gasolina en dólares a los ciudadanos que en estos momentos ganan en bolívares”, comenta.

Quintero plantea, además, que es necesario contemplar la posibilidad de que el Estado aplique subsidios integrales para mitigar el impacto del aumento del precio en áreas como el transporte público.

En 28 de enero de 2019 –luego de reconocer a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela– el gobierno de Estados Unidos impuso sanciones contra Pdvsa como medida de presión contra el régimen de Nicolás Maduro.

La medida del Departamento del Tesoro implica el bloqueo de todas las propiedades y activos de la estatal petrolera venezolana en suelo estadounidense, también prohíbe las transacciones de individuos estadounidenses con la compañía.

Pero existen licencias que permiten las transacciones con PDVH y Citgo, dos filiales de Pdvsa que ya no están bajo el control del régimen venezolano.

Sin embargo, la problemática con el suministro de gasolina en Venezuela tiene al menos seis años, tiempo en el que la industria petrolera nacional comenzó a experimentar un declive.

Nuevo esquema en puertas

Una periodista consultada por El Diario, que prefirió resguardar su identidad, señaló que el 26 de mayo surtió gasolina en la estación de servicio de Blandín, en Chacao, y le entregaron una factura con un código de barras y un mensaje que decía “no subsidiado”.

Mencionó que al consultarle al personal de la gasolinera sobre el mensaje que apareció en el recibo, este le respondió que las personas que tengan el carnet de la patria serán los que puedan disfrutar del subsidio de la gasolina, esto a propósito de la nueva modalidad de cobro de este combustible.

La periodista detalló que por 30 litros de gasolina, que según el comprobante era “premium”, le cobraron 300 bolívares.

Antes de la reconversión monetaria de 2018, el litro de gasolina de 91 octanos costaba 1 bolívar fuerte, y la de 95 octanos costaba 6 bolívares fuertes, luego de la medida –donde se suprimeron cinco ceros a la moneda– la primera quedó costando 0,0001 bolívares soberanos y la segunda 0,0006 bolívares soberanos.

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