elecciones7Oenbilbao

Punto de encuentro de Venezolanos votantes en Bilbao

Archivos por Etiqueta: Escasez

Ayuda humanitaria: problema moral, problema operativo – Editorial El Nacional – 20 de Noviembre 2017

Desde hace no menos de un año, voces de las más diversas instituciones y de la sociedad civil organizada vienen clamando porque se permita el ingreso de ayuda humanitaria a Venezuela. La Iglesia y sus núcleos de base, organizaciones no gubernamentales, voceros de los partidos políticos democráticos, líderes sociales y de gremios de trabajadores, profesionales y empresas han coincidido en la petición. A ello se han sumado, en cantidad y representatividad impresionante, voceros e instituciones de más de 60 países. Las desgarradoras secuelas del hambre, el auge de las epidemias y la falta de insumos y medicamentos, la carencia de los bienes más elementales adquieren cada día un peso más significativo en la opinión pública mundial. En el planeta entero, el seguimiento de las penurias venezolanas es diario. No hay día en que la urgencia de abrir un canal de ayuda humanitaria no se plantee en foros, despachos gubernamentales y agencias multinacionales.

Esta preocupación, de carácter unánime, tiene solo una excepción: el gobierno de Nicolás Maduro. La dictadura militarista encabezada por Nicolás Maduro que no habla ni del hambre ni de la enfermedad, que no reconoce la existencia de una crisis que está matando a niños y menguando la vida de la inmensa mayoría de la población.

Este silencio, esta negación no es una demostración más de los males causados por la dictadura. No es equiparable al resto de las violaciones de leyes y derechos humanos. Aquí se trata, ni más ni menos, que del ejercicio del mal sin atenuantes. De la indiferencia del poder embrutecido y ladrón hacia los sufrimientos de las familias venezolanas. Aislados del país, encerrados en sus corruptelas, concentrados en apropiarse de hasta el último céntimo de la renta petrolera en mengua, no les importa la vida, ni las epidemias, ni la acelerada pérdida de peso, que es ahora mismo el rasgo más distintivo de la nación venezolana.

Es tal la demencia de los gobernantes que mientras la sociedad clama por comida y medicamentos, en medio de una perspectiva inflacionaria simplemente terrorífica de 16.000% para 2018, Maduro y el resto de los altos funcionarios, incluyendo sus socios uniformados, hablan de imperialismo, soberanía, sabotaje financiero y sandeces afines. En el país donde los estómagos viven en constante estado de hambre, el poder responde con discursos y soflamas cuyo objetivo no es otro que buscar a quién culpar de las omisiones propias, del robo a gran escala cometido por funcionarios del gobierno, y la incompetencia que jamás podrán achacar a otros.

Los lectores deben saber lo siguiente: fuera de las fronteras de Venezuela, en distintos países, hay galpones con alimentos y medicamentos, estructuras logísticas y sistemas de transporte listos para iniciar una operación de ayuda humanitaria masiva, que podría alcanzar a millones de familias, en todas las regiones. Pero esa ayuda no podría entregarse al gobierno ladrón. Porque ocurriría lo mismo que con el resto de los bienes nacionales: se la robarían, la revenderían, la convertirían en insumos para las redes de bachaqueo. Incluso, podrían usar la ayuda humanitaria para chantajear a los ciudadanos, tal como ocurre con las bolsas CLAP y el carnet de la patria.

La ayuda humanitaria que podría ingresar a Venezuela, como es característico de estas operaciones, provendría de gobiernos, multilaterales, ONG y empresas. No podría entregarse sin la supervisión de técnicos y profesionales, y no podría ser recibida sin la intervención de la Iglesia y la sociedad civil organizada, para que en conjunto sean garantes de su distribución organizada, justa y transparente. Las protestas y todas las formas de lucha de los demócratas deben insistir en este punto. Mientras más rápido se establezcan los canales humanitarios, más vidas serán salvadas. La lucha contra las políticas del hambre es, por encima de muchos otros objetivos, no solo una causa política y moral, sino la más básica de las exigencias humanas.

 

Venezuela, bajo el yugo de la hiperinflación por Alfredo Meza – El País – 18 de Noviembre 2017

La desbocada escalada de los precios liquida el poder de compra de la moneda local, el bolívar

Sentada en la cocina de su humilde vivienda del barrio Santa Cruz del Este, Miriam Guerra, una ama de casa de 50 años que trabaja por días en oficios domésticos en Caracas, rumia su mala suerte delante de un pedazo de pan duro. El Gobierno de Nicolás Maduro fijó en 80.000 bolívares (1,53 dólares al cambio del mercado negro) el precio del corte de la carne de primera. Esta trabajadora cobra 35.000 bolívares al día (menos de 0,75 dólares diarios) por limpiar casas. Con el salario de toda la semana podría comprar dos kilos de carne para su familia de cuatro personas, pero dejaría de adquirir otros alimentos.

A Miriam Guerra podrían pagarle una semana con dos kilos de carne y por eso se queja. “Nunca lo había vivido”, dice. Cuando la inflación en Venezuela no se había desbocado, su familia de cuatro personas podía comer al menos una vez por semana carne de primera y darse algunos lujos: viajar una vez al año en autobús a visitar a su familia en Maracaibo, al occidente del país. Con el dinero que hoy gana le alcanza para adquirir los cortes de tercera: lagarto con hueso o costilla, que cuesta al kilo 38.000 bolívares.

Venezuela, donde el salario mínimo ronda los tres dólares, ha entrado en hiperinflación, según los cálculos extraoficiales de varias firmas de asesoría financiera y de la Asamblea Nacional. Con una subida mensual del 50% de los precios en octubre se ha cumplido con la premisa establecida en la definición formal de esta noción económica. La principal consecuencia es que el coste de todos los bienes se ha desbocado. A falta de las cifras oficiales, el antiguo Parlamento dominado por la oposición al régimen de Nicolás Maduro, que sigue funcionando, ha asegurado que entre enero y noviembre el indicador llegó a 825,7%, el más alto del mundo. Las últimas previsiones del Fondo Monetario Internacional (FMI) apuntan que, si no se revierte esta tendencia, Venezuela podría rozar en 2022 una inflación del 4.700%.

Los precios cambian semana a semana y los aumentos decretados por el Gobierno no bastan para cubrir las necesidades de una familia de cinco personas. Para completar el coste de la cesta básica familiar, que en septiembre casi alcanzó los cuatro millones de bolívares, según los cálculos del Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros, esa familia debería ganar más de ocho salarios mínimos, que con los bonos de alimentación apenas supera los seis dólares.

Casi todos los bienes aparecen y desaparecen como si fuesen frutos de temporada. El Gobierno obliga a los supermercados a que el precio esté impreso en cada producto, por lo que los comerciantes no pueden cambiar los precios siguiendo la evolución del dólar en el mercado negro, en el que muchos se abastecen. El temor a las ruidosas inspecciones de la superintendencia de precios los disuade de esos cambios, pero si no hay modificaciones en la oferta de bienes aumenta la escasez.

Cada vez que esos bienes —pañales, papel higiénico, etc.— reaparecen intentan perseguir sin éxito a la liebre de la moneda estadounidense. Solo en la semana pasada el dólar pasó de 46.238 a 52.128 bolívares. No se espera un cambio en esa práctica porque el régimen, afianzado tras la victoria de las elecciones parlamentarias y muy a pesar de las sanciones de Washington y la Unión Europea, ha apostado por endurecer los controles de precios y las fiscalizaciones. En su programa de televisión Maduro prometió iniciar “una severa fiscalización a 11.890 establecimientos comerciales” para evitar la especulación y que se remarquen los precios. La Asamblea Nacional Constituyente, la cámara chavista que asumió las funciones del Parlamento, ha prometido aprobar en las próximas horas una “ley de precios acordados”, que fijará los precios de 50 productos.

Caída en barrena

Henkel García, director de la firma local Econométrica, revela en un trabajo que el poder de compra del salario mínimo ha perdido 80% en la era chavista. El cálculo toma en cuenta la caída ocurrida entre diciembre de 1998, cuando fue elegido Hugo Chávez, y septiembre de 2017, después del penúltimo aumento de salario anunciado por el régimen.

La depresión es especialmente elocuente durante la gestión de Maduro. Hasta diciembre de 2013 la capacidad de compra del bolívar se mantuvo igual que en 1998, pero a partir de entonces se produce una caída en barrena. A finales de 2013 Maduro ordenó liquidar a precios regulados todos los electrodomésticos. En 2017 la caída ha sido muy pronunciada y la moneda se ha depreciado 97,03 por ciento. El economista José Guerra y diputado defiende que esa caída “es la expresión de una política monetaria irresponsable y del control cambiario”.

Los expertos han advertido también de que si se retoma la fiscalización agresiva los bienes regulados desaparecerán de nuevo. Maduro está intentando renegociar toda la deuda externa para evitar que los pagos pendientes liquiden cualquier posibilidad de dedicar los escasos recursos que tiene a paliar el hambre de los venezolanos. Esa angustia está lejos de la comprensión del venezolano común. Para ellos es una tragedia llegar a la caja registradora y comprobar que no le alcanza el dinero para adquirir lo que la semana pasada compraban.

 

Otro crimen por Ramón Peña – La Patilla – 19 de Noviembre 2017

Por crímenes de lesa humanidad se entienden, a juicio del Estatuto de la Corte Penal Internacional (CPI), aquellos actos inhumanos que tienen como finalidad eliminar personas, torturarlas, hacerlas sufrir a través de alguna modalidad cruenta, y que de manera sistemática afectan a una gran masa de individuos. Los casos que la Fiscal Ortega Díaz ha presentado ante la CPI invocan delitos de esta naturaleza: “asesinatos, torturas, encarcelación y ataque sistemático contra la población civil”. La Corte estudiará los fundamentos de tal acusación.

Pero existe en el país la evidencia de otro crimen que también de manera sistemática causa dolor y muerte a una masa creciente de la población civil, aunque no llene los requisitos calificativos de lesa humanidad exigidos por el Estatuto: el abandono asistencial de una poblacion que se enferma y muere por carencia de medicamentos y atención hospitalaria, ignorada por las autoridades responsables por la salud pública. Todos somos testigos de este padecimiento. Las pruebas las presentan las propias víctimas. Esta semana hemos visto a centenares de enfermos –solo en el Municipio El Callao, más de 500- desesperados, obstruyendo carreteras por no contar con tratamiento y medicamentos contra el paludismo que padecen. La desidia sanitaria ha provocado la repatriación de la malaria y la difteria. De manera dramática, una señora apureña, paciente renal, declaraba hace unos días antes de morir: “Perdí la vida, como muchos trasplantados han perdido la vida, la esperanza”. “Nos están quitando la vida si no nos dan los medicamentos”.

Para nosotros éste es un crimen contra nuestra humanidad, además premeditado: no les pagaron a los laboratorios farmacéuticos 4 millardos de dolares de deuda y permitieron que se fueran del pais, destituyeron a una ministro por revelar las cifras de la tragedia sanitaria, los médicos que denuncian son perseguidos o destituidos. Si éste no es un caso para la Corte de La Haya, esperamos que habrá de serlo para los tribunales venezolanos.

 

Se acabó el huevo por Claudio Nazoa – El Nacional – 11 de Septiembre 2017

1480240523886Sres.
Del gobierno comunista de Venezuela:

Esto de los huevos es un escándalo.
Me veo obligada a escribir a tan prestigioso gobierno ya que he sido vilipendiada por el pueblo de Venezuela quien, lleno de ira, no se cansa de echarme la culpa del alza de los huevos.
¡Los huevos alzados no son mi responsabilidad! Y aunque me encierren, quiero aclarar que no soy yo quien los sube, solo soy quien los pone. Sí. Soy una gallina. Pero una gallina ponedora.
Como mamá gallina, quiero ver a mis hijos crecer para que se transformen en gallinas y gallos de bien.
Aprovecho esta misiva para agradecerle al gobierno nacional de Venezuela y de Cuba, valga la redundancia, el precio que ha logrado ponerle a mis ovoides retoños. ¡Por fin un gobierno que respeta el huevo! Ya era hora de que alguien hiciera imposible el imperdonable crimen de romper un huevo para comérselo. Gracias al comunismo venezolano, que se parece igualito al cubano, nuestro país se llenará de pollos, gallinas y gallos felices de vivir sin el temor de ser exterminados antes de estar formados.
Señor presidente, en nombre de las madres gallinas: gracias. Usted es el único que se ha preocupado por la vida animal. Gracias a sus acertadas políticas ya nadie come huevo, pollo, gallina, cochino, vaca, marisco ni pescado. Gracias a usted, por fin los terneros crecerán grandes y gordos porque nunca más les quitarán la leche a las vacas. Ni un litro de leche más será desperdiciado para alimentar a los niños de Venezuela.
Este es un gobierno hecho para los animales. Ya los perros no jurungan la basura, ahora lo hacen los venezolanos. Los loros han sustituido a los locutores quienes quedaron desempleados con el cierre de tantas emisoras de radio y de televisión. Las gallinas, por fin podremos disfrutar nuestra sexualidad a plenitud. Nunca más polvo del gallo eyaculador precoz. ¡Eso se acabó! Ahora el gallo tiene la seguridad de que su gallina no terminará sus días en un sancocho, ni que su hijo adolescente desperdiciará su juventud dando vueltas inútiles, ensartado en la barra de una pollera. El gallo ahora se tomará su tiempo porque tiene la certeza de que el huevo, no será tocado sino por su mamá.
Ya para despedirme, porque me invitaron para un sancocho, reflexionen: la próxima vez que quieran comer un huevo… ¡Pónganlo! Pero no cuenten con mi gallo para que los pise. A ustedes quien los pisa es el gobierno comunista.
¡Chávez no vive pero el huevo sigue!
La Gallina

Venezuela, PDVSA y el incumplimiento de pagos por Horacio Medina – La Patilla – 15 de Noviembre 2017

Estamos muy claros y conscientes que este es el tema central, en este momento, en materia económica, para Venezuela y quizás para Latinoamérica, aun cuando debemos considerar que, el impacto global del default de Venezuela, es “limitado” ya que representa, tan solo el 1% del PIB mundial.

Trataremos de hacer algunos comentarios desde una óptica diferente a la que ha venido siendo comentada, por agencias internacionales, medios de comunicación y analistas financieros.

Comenzaremos por definir las razones principales y fundamentales que han desencadenado esta situación, desde nuestro punto de vista:

1. Destrucción masiva del aparato productivo nacional privado y público, bien por diseño exprofeso o por negligencia propia de la aplicación de modelo político decadente que sustenta un modelo económico inviables y absurdo.

2. Dentro de la destrucción del aparato productivo nacional debemos resaltar la devastación de PDVSA, fuente primordial de divisas para el país.
i) Un proceso sistemático que comenzó con la desprofesionalización de la empresa y continuó con progresivo plan de destrucción ética y moral, corrompiendo todos los estratos de empresa.
ii) Sumado a esto, la falta de inversiones para aumentar la capacidad de producción, además de la ausencia recursos monetarios y de una política de manteamiento preventivo y correctivo de la infraestructura e instalaciones, lo cual ha ocasionado un deterioro ostensible en todas operaciones.
iii) En términos prácticos, este deliberado proceso, ha ocasionado una pérdida de producción superior a 1 millón 400 mil barriles en 15 años y, peor aún, 750 mil barriles en los últimos tres años. Producción que de haber se mantenido, habría generado recursos para afrontar las deudas (aunque tal vez se lo hubiesen robado o dilapidado como excedente).
iv) Esta pérdida de producción ha ocasionado la necesidad de importar subproductos de refinación para dilución del crudo pesado, dada la ausencia de producción de crudos livianos en el país. Además, esta reducción ocasiona una disminución del volumen enviado a refinación que aunado al dramático deterioro de la plantas en las refinerías obligan a la importación de gasolina y diésel para el mercado local, el negocio del contrabando y suministro a países amigos o cómplices.
v) Al reducir la producción de crudo se merma de manera significativa la producción de gas asociado, mientras que la poca o ninguna incorporación de gas libre, se suma para producir escasez de gas para mercado interno, generación termoeléctrica y sector petroquímico, el cual se encuentra prácticamente colapsado.

3. Endeudamiento masivo e irracional del país comprometiendo seriamente el futuro, para cual se tomaron o destruyeron instituciones, organismos o mecanismos de control de gestión y manejo de la política monetaria, tales como Asamblea Nacional, Contraloría General de República, Banco Central de Venezuela, etc. Esto sumado al desconocimiento total de recomendaciones provenientes de entes financieros multilaterales y abandono de algunas instituciones de seguimiento y control (ej., SEC). No olvidemos además que para crear una sensación de poder de pago holgado para obtener mayores créditos, se violentaron todos los procesos y preceptos técnicos y se aumentó el Factor de Recobro de la Faja, para duplicar las reservas y crear el mito, similar al legendario “El Dorado”.

Por supuesto hay muchos más antecedentes, pero esto parece suficiente para contrariar la teoría de muchos adláteres de Nicolás Maduro que pregonan, al igual que él, sobre la supuesta guerra económica o buscando en las medidas y sanciones de países como Estados Unidos, Canadá y Unión Europea los culpables de la crisis. Mienten de manera deliberada, descarada y cínica.

Ahora bien, nos quedan por los momentos un par de comentarios:

I. Es cierto que Venezuela ha sido un buen pagador de sus compromisos de deuda, como dice Jorge Rodríguez, pero no es menos cierto, lo cual no menciona de ninguna manera Jorge Rodríguez que este cumplimiento ejemplar con los acreedores, muchos quizás, amigos o conocidos del ministro, ha sido a expensas de haber creado una crisis humanitaria de incalculables proporciones que termina por desencadenar:
· la muerte de centenares de niños por desnutrición;
· las indignantes escenas de gente comiendo restos en la basura que se traduce en serios problemas de infecciones o en el deterioro progresivo de su salud por pésima dieta alimenticia.
· la agonía y posterior fallecimiento de muchos ciudadanos venezolanos por falta de medicinas incluyendo aquellos trasplantados o que sufren Enfermedades Crónicas No Transmisibles tales como diabetes, enfermedades cardiovasculares, cáncer, enfermedades respiratorias crónicas y enfermedad renal, etc., muchas de las cuales, por cierto, se ven potenciadas por la mala alimentación y el colapso de ocurrido en centros asistenciales y el sistema salud en general.
· serias fallas en suministro de medicinas para pacientes con VIH/Sida y descuido total de políticas de preventivas para esta y otras enfermedades de transmisión sexual que se contagian, eminentemente, durante relaciones sexuales vaginales, anales y orales, como sífilis, gonorrea, VPH, herpes, etc. atención preventiva para
· el desmedido crecimiento y agudización de enfermedades y padecimientos, erradicadas o controladas, en el pasado reciente que se han transformado, en algunos casos, en epidemias tales como difteria, malaria, paludismo, sarampión, sarna, etc.

II. No es cierto que Venezuela tenga opción alguna de restructurar y renegociar su deuda, a menos que exista un cambio en el modelo político. Desde el régimen, se harán todos los esfuerzos por ganar tiempo, por engañar, por confundir. Es cierto que los acreedores no están interesados en declarar un “default” que implicaría para ellos grandes pérdidas patrimoniales, por ello trataran de agotar todos los espacios posibles para encontrar acuerdos. El régimen lo sabe y tratará de aprovecharse.

Cuando llegue el momento que se agote esa opción, los acreedores buscarán recuperar una porción de sus acreencias (10%-20%) cobrando el seguro y/o vendiéndolas a “fondos buitres” que en algún momento, buscaran un arreglo que podría ser hasta del 100% del valor de esas acreencias.

Será un proceso de engaños y manipulaciones, de intereses sobre principios, mientras el gran perjudicado a corto plazo será el pueblo de Venezuela. Mientras el régimen hace maromas para mantenerse o, mientras China, Rusia y/o India decidan o no, hacerse cargo del país o no.

Todo esto nos lleva una reflexión, llena de angustia y desesperación, se hace inaplazable buscar una fusión de voluntades cívico-militar que pueda desplazar a este régimen forajido, antes que la destrucción del país se consume o pasemos a ser una colonia (o estado asociado) de China y/o Rusia.

 

Maduro eleva la tensión con Colombia al culpar al país de la escasez de medicinas contra la malaria por Francesco Manetto – El País – 15 de Noviembre 2017

El Gobierno de Santos rechaza las acusaciones y recuerda que nunca negó la venta de medicamentos a Venezuela

Las relaciones entre Colombia y Venezuela han sufrido en las últimas horas un nuevo golpe a cuenta de unas acusaciones de Nicolás Maduro, que volvió a recurrir a la retórica del enemigo exterior para tratar de justificar uno de los peores males que afectan a su país. El presidente chavista, asfixiado por una grave crisis de deuda exterior, culpó al Gobierno de Juan Manuel Santos de ser responsable de la escasez de medicamentos, que desde hace unos años se ha convertido en un problema estructural. El Ejecutivo colombiano respondió horas después dejando claro que nunca negó la venta de medicamentos al país vecino, con el que comparte más de 2.000 kilómetros de frontera.

Maduro, cuya Administración fue declarada el martes en suspensión parcial de pagos por la agencia de calificación estadounidense Standard & Poor’s, señaló a los que considera sus adversarios habituales. “Hemos tenido un sabotaje terrible durante estos años. Este año, con las sanciones del Gobierno de los Estados Unidos la cosa se ha puesto ruda. Pero no nos van a parar, solamente para que sepan”, dijo en una intervención en televisión. El aparato bolivariano busca, en estos mensajes a los venezolanos, instalar un relato que justifique las dificultades que atraviesa el país. Trata de hacerlo descargando responsabilidades e identificando culpables, esto es, principalmente las fuerzas de la oposición y lo que califican, con un lenguaje más propio de la Guerra Fría, de imperialismo internacional.

El sucesor de Hugo Chávez fue en esta ocasión más allá, formulando graves acusaciones a las autoridades de Colombia y llegando al insulto personal. “Por ejemplo, unas medicinas que traíamos de Colombia. El Gobierno de Juan Manuel Santos prohibió que se vendieran esas medicinas [contra la malaria] a Venezuela”, afirmó. “Bueno, está bien, no las compraremos en Colombia, Santos. Trágate tus medicinas, las estamos comprando en la India y van a llegar muy pronto a Venezuela. Trágate tus medicinas y tu droga y tu cocaína”, llegó a decir.

Aclaración: nunca hemos negado la venta de medicamentos a Venezuela, ni tenemos ninguna injerencia en la relación entre el gobierno de Venezuela y la industria farmacéutica. Reiteramos nuestro compromiso de cooperar en los temas de interés en salud pública.
— Alejandro Gaviria (@agaviriau) 15 de noviembre de 2017
La semana pasada, el presidente colombiano había asegurado que Venezuela es su “peor pesadilla”, en referencia a una posible crisis migratoria. “Prepárate, Santos”, le espetó Maduro. “Ojalá puedas vivir 100 años, Santos, para ser la pesadilla tuya 100 años, porque aquí la revolución va a seguir mandando, gobernando, trabajando, construyendo el socialismo”.

Bogotá respondió a estos centrándose en lo más importante y rebatiendo las declaraciones sobre las exportaciones de medicinas. El ministro de Salud, Alejandro Gaviria, lo aclaró primero a través de su cuenta de Twitter. “Nunca hemos negado la venta de medicamentos a Venezuela, ni tenemos ninguna injerencia en la relación entre el Gobierno de Venezuela y la industria farmacéutica. Reiteramos nuestro compromiso de cooperar en los temas de interés en salud pública”, escribió. Su departamento emitió más tarde un comunicado que reitera: “El Gobierno de Colombia nunca ha prohibido la venta de medicamentos a Venezuela, ni tiene injerencia en las relaciones comerciales de la industria farmacéutica nacional con otros países”.

Venezuela, espejo de Cuba por Daniel Lozano – El Mundo – 12 de Noviembre 2017

15104249228989.jpg
Una serie de paralelismos explican la ‘Cubazuela’ de hoy, precisamente cuando la semana pasada se cumplieron 17 años de la firma del Convenio de Cooperación Cuba-Venezuela.

La profundización del “Periodo Especial” revolucionario está convirtiendo las calles venezolanas en un espejo de las cubanas. “Hamburguesa cubana sin carne, a 12.000 bolívares. Perro cubano sin salchicha, a 5.000 bolívares”, reza el menú especial de moda, que un vendedor callejero ha colocado en su carrito de comida en Bellas Artes, zona céntrica de Caracas. Un poco de humor criollo para aliviar las penas, que en Venezuela se multiplican a diario. La escasez y los precios prohibitivos de la carne y de las salchichas ha obligado a semejante propuesta gastronómica, que hasta hace unos meses suponía un “resuelve” para los venezolanos, pero que hoy es prohibitiva para sus bolsillos, pulverizados por la hiperinflación. Se teme que la economía venezolana cierre 2017 con un aumento de los precios superior al 1.200%.

Un sinfín de paralelismos, que van desde la escasez de los alimentos al deterioro de calles y edificios, desde los apagones eléctricos a las carencias en el servicio del agua. Incluso las siempre congestionadas calles caraqueñas viven sus “mejores” tiempos: se ha pasado en una década de vender 500.000 vehículos al año a solo 2.000 en 2016.El penúltimo paralelismo entre el Periodo Especial cubano y la crisis chavista es el transporte público, que mezcla largas colas en las paradas de los autobuses con la precarización de los vehículos ante la desesperación de la sociedad. Como si de una postal de La Habana se tratase, donde solo faltarían los Cadillacs y Chévrolets de los años 50: hasta camiones se están utilizando para el transporte entre la capital y el litoral de Vargas.

En el Gran Caracas, 22.000 unidades están fuera de servicio, según la Central Única Autos Libres y Por Puestos. Solo 5.000 estarían funcionando, ante el desabastecimiento y los altísimos precios de los repuestos y lubricantes y los cortes en la distribución del combustible. Un neumático cuesta entre un millón y dos millones de bolívares, cuando el nuevo salario mínimo más los bonos de alimentación se ha situado en 456.507 bolívares. Cuando lean esta crónica, el precio ya habrá subido. La falta de unidades de transporte se está paliando con camiones y pickups para trasladar pasajeros, incluso en las llamadas “perreras”, como en Cumaná. Las imágenes se extreman cada día que pasa y recorren las redes sociales, con vehículos colapsados y con pasajeros literalmente colgados de puertas y ventanas. En Ocumare del Tuy, cerca de Caracas, murió una persona esta semana al caerse de otro vehículo improvisado. La crisis del transporte se une así a las colas para comprar pan, a la escasez de alimentos y de medicinas y al desabastecimiento de productos básicos, empezando por los de higiene personal. Desde que en 1991 comenzara en la isla caribeña el Periodo Especial, tras la caída del Muro de Berlín, los cubanos padecen parecidos sufrimientos. Paralelismo con la guerraUna serie de paralelismos que explican la Cubazuela de hoy, precisamente cuando la semana pasada se cumplieron 17 años de la firma del Convenio de Cooperación Cuba-Venezuela, suscrito por Fidel Castro y Hugo Chávez.

“El empobrecimiento de la población venezolana ha sido vertiginoso. En apenas tres años se ha perdido capital humano, la emigración ha trascendido la clase media llegando a sectores populares y los decrecimientos del PIB, aumento de la deuda, caída del consumo y de la nutrición son paralelos a las guerras civiles que vivió Europa a mediados del siglo XX. Más allá de una mala gestión, implica una falla del modelo estatista impulsado por Chávez y heredado por Maduro”, resume Armando Chaguaceda, pensador cubano radicado en México y experto en las dos revoluciones. La inspiración y los consejos llegan desde la menor de las Antillas. Amparado en esta hermandad, el gobierno de Maduro excusa el derrumbe de su economía con un bloqueo financiero parecido al que sufre Cuba. En una de sus constantes apariciones televisadas, el “hijo de Chávez” anunció un CLAP navideño para familias con carnet de la Patria, la adaptación de la libreta de racionamiento cubana a la Venezuela de hoy: bolsas de comida a precios subvencionados que el gobierno vende a las clases más populares.

“Estamos ante un calco”, explica el internacionalista Mariano de Alba. “Están replicando el modelo. Comida hay, pero la distribuyen poco a poco para mantener controlada a la gente”, añade el analista. “Sectores del gobierno han desplegado esta estrategia para quebrar a la clase media, columna vertebral de la oposición y volver más dependiente a los sectores populares a los que estaba llegando la oposición con el esquema económico de los CLAP. Una sociedad quebrada dependiente económicamente, moralmente, debilitada, mezcla de la represión y el empobrecimiento y migración incapaz de revertir un proceso de autoritarismo”, sentencia Chaguaceda.

Éxodo masivo

Y como sucede en Cuba, los que no aguantan se van. Expertos en emigración aseguran que entre dos y tres millones de venezolanos conforman la gran diáspora, pero todos ellos son incapaces de cuantificar la hemorragia de los últimos meses. Y esto solo es un avance: uno de cada tres venezolanos se plantean salir del país en los próximos años, según Andrés Cañizalez, de Medianálisis. Un factor electoral fundamental, ya que se calcula que el 90% de los que se van son antichavistas. El gobierno de Caracas dificulta al máximo su derecho a voto, tanto que solo unos miles pueden elegir presidente. Históricamente, el castrismo usó la grandes migraciones, como el Mariel en el 80 y la crisis de los balseros en el 94 para rebajar la presión social y económica.Y, en medio de todo, también los militares, el principal soporte de ambos gobiernos. El general Vladimir Padrino, ministro de Defensa, controla junto a un batallón de sus generales la importación y distribución de los alimentos. El Ejército cuenta con su propia televisión, banco, petrolera y también supervisa el famoso arco minero, territorio bendecido con las mayores reservas de oro, diamantes y coltán del continente. En Cuba, la contraparte de Padrino es el general Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, quien al frente del Grupo de Administración Empresaria (Gaesa) supervisa una tercera parte de la economía. “En Venezuela y en Cuba el apoyo no se basa en el desempeño gubernamental, sino en una mezcla de lealtades políticas con formas muy disminuidas de clientelismo y de control social”, concluye Chaguaceda.

Venezuela dando lástima – Editorial El Nacional – 5 de Octubre 2017

Para vergüenza definitiva y total de los venezolanos, la dictadura de Maduro no está contenta con atormentar y torturar a los más pobres sometiéndolos a una inclemente escasez de alimentos y de medicinas; sino que, sin importarle las consecuencias de esa dieta cubana, está destruyendo el futuro de millones de niños que crecerán sin la alimentación suficiente para desarrollar todas sus potenciales físicas y mentales.

De hecho, las generaciones que tienen desde ya la responsabilidad de reemplazar a estas dos décadas de perniciosa y desastrosa administración pública y reconstruir a Venezuela traerán en sí mismas el mismo déficit mental que hoy padecemos con Maduro y su entorno de civiles y militares.

La posibilidad de que nuestros niños crezcan con todas estas deficiencias intelectuales que tantas desgracias nos traen en estos momentos es motivo de grandes preocupaciones, pues nadie quiere que el país siga en retroceso, aumentando no solo el número de pobres sino de gente sin escrúpulos y sin los límites morales necesarios para sacar a Venezuela del pantano en que una camarilla de civiles y militares, obsequiosos con Cuba y Rusia, ha hundido nuestro presente y futuro.

Desde luego, si algo nos humilla y avergüenza es que muchos de quienes trabajaron dignamente por el país, lo hicieron próspero y le dieron esperanzas de riqueza para las mayorías, hoy se encuentran atrapados en las redes de una narcopolítica que solo entiende el oficio de gobernar en función de los intereses bastardos de la corrupción, el narcotráfico y el crimen organizado.

De allí que se agradece la petición humana y sincera del Senado español de “ayudar a pensionistas a los que Venezuela debe sus pagas”, como informa la agencia Efe. No se trata del imperio o de Trump, sino de una instancia respaldada y elegida con sus votos por el pueblo de España. No es por tanto un grito político de un grupito de agitadores o de enemigos del Estado español, como está de moda en las minorías mercenarias de Podemos.

Se trata de un reclamo justo, necesario y urgente porque este comportamiento ladronesco que impera desde hace dos décadas en Venezuela no puede tener vigencia internacional. Las leyes y la reciprocidad que impera entre las naciones exige a estos secuestradores rojo rojitos de los derechos de los pensionados que paguen lo que la gente trabajadora acumuló en sus años de esfuerzos, que para ser extremadamente claros fueron beneficiosos para nuestro país.

Los pensionados no están reclamando intereses en bancos de Suiza o Andorra, o las islas Caimán, porque jamás robaron el Tesoro Público, como sí lo hacen quienes hoy los despojan de sus derechos adquiridos laboriosamente. Queda al descubierto la esencia criminal del madurismo y su complacencia con los actos que desvirtúan cualquier gesto de solidaridad con la gente que no sigue su parapeto ideológico y político.

De allí que no podemos ser indiferentes ante el llamado del Senado español que insta al gobierno de Rajoy a que a través de “instrumentos de asistencia social” preste ayudas a las familias hispano-venezolanas que están en situación de “precariedad” por los dos años de impagos de retribuciones que les debe el gobierno de Venezuela.

 

Él Porque de la Escasez de Gasolina en Venezuela? por Nelson Hernández – Gerencia y Energia – 28 de Septiembre 2017

Para la gran mayoría de las personas resulta incomprensible que, Venezuela, el país con las mayores reservas de petróleo del mundo, este inmerso en una crisis energética de grandes dimensiones. En resumen, Venezuela no tiene seguridad energética.

Aunque esta crisis no llego de repente, ya que tiene al menos 9 años gestándose, es en las últimas semanas donde ha aflorado con fuerza la escasez de uno de sus componentes como es la correspondiente a la gasolina automotor[1].

El problema de la gasolina es un problema estructural y de múltiples facetas, lo mas fácil de entender es que no hay, y no HABRA suficiente, al menos en el mediano plazo. La escasez llego para quedarse. En otras palabras, viviremos un racionamiento prolongado de gasolina con sus consecuencias sociales, políticas y económicas.

Las facetas principales de la problemática de la gasolina son: a) Infraestructura del parque refinador dañado b) Baja producción de crudo en calidad y cantidad c) Escasez de divisas… analicemos….

Parque refinador: Al igual que mucha otra infraestructura en la industria petrolera, la de refinación por el motivo de la política de PDVSA de bajo o nulo mantenimiento, se encuentra deteriorada hasta el punto de estar operando hoy a un 30 % de su capacidad de refinación. La grafica muestra la relación entre la capacidad de refinación y la producción de gasolinas, diesel, etc.

1-8bb5fef9fc

Para agosto 2017, el parque de refinación en el país, se encontraba en un 40 %… Hoy en día se informa que está en un 30 %…. esto implica que la producción de gasolina anda en el orden de los 110 kBD, con una demanda de 230 kBD, lo cual implica la importación para satisfacer la demanda o lo que ya está sufriendo la población el racionamiento. Es de aclarar que el régimen no “da puntada, sin dedal”, y aprovechara esta situación para profundizar el control social… quizás lleguemos a un racionamiento de 25 litros semanales (Irán, amigo del gobierno tiene experiencia en eso). Esto con lo obsoleto del parque automotor daría una autonomía promedio de 200 km semanales… piensen cuanto kilómetros recorren hoy en sus vehículos… Lo otro es que solo se tendría una autonomía similar a un viaje Caracas – Maracay… En otras palabras, se trasladaría lo que hoy ocurre en los estados fronterizos a todo el país… Y esto es la implantación del “Chip Gasolinero” a nivel nacional.

2-5943fbe3aa

Otro factor que contribuye a esta situación fue el accidente de Amuay, ocurrido el 25-08-12 (hace 5 años), y que hasta ahora esta refinería no ha regresado a su estado operativo que tenía antes del referido accidente…. El régimen nunca ha dado explicación del accidente, y porque no se ha recuperado la operación de la refinería.

Un aspecto similar, ocurre con la crisis del diesel… el cual es quizás más grave, ya que además de utilizarlo el sector transporte, lo usan el sector agropecuario y las plantas termoeléctricas. Estas últimas por no tener suficiente gas para alimentarlas. Con un cálculo similar al realizado para la gasolina, se tendría hoy una producción de 80 kBD, para una demanda del orden de 160 kBD, es decir, una importación de 80 kBD.

3-a06cddde57.jpg
Baja producción de crudo: El rendimiento de una refinería en operación normal esta en función del crudo que se le suministra en cantidad y calidad. Es decir, a mayor cantidad y calidad (parámetros establecidos en el diseño de la refinería) mayor será el volumen de productos refinados obtenidos. Pues bien ninguno de estos dos rubros se está cumpliendo…cada día la producción de crudo en el país es menor, con el agravante que es mayor la producción de crudo extra pesado y pesado (calidad)… es decir, que los volúmenes de alimentación se han deteriorado. De allí que PDVSA, haya recurrido a la importación de crudos livianos para alimentar refinerías y mejorar la calidad del crudo extra pesado FPO. Incluso, producción de condensados de Proyecto Gasífero Cardón IV (que tienen un alto valor internacional), se están mezclando con crudos que van a alimentar al complejo refinador de Paraguana.

Desde 1998 a la fecha, la producción de crudo liviano, ha caído en el orden de los 800 kBD (600 kBD en el lago de Maracaibo y 200 kBD en el área del Furrial en el Oriente del país. Su recuperación inmediata es cuesta arriba por las inversiones que tendrían que realizarse.

Escasez de Divisas: ​La situación de la escasez de divisas es por todos conocida. No hay que dar mucha explicación, ya que  la única fuente importante de que Venezuela reciba divisas en $$, es por la venta de petróleo y como ya se indico la producción ha caído y los precios también, lo cual reducen el ingreso de $$ considerablemente.

Si se observa en las graficas, la importación de gasolinas y diesel viene ocurriendo desde el año 2009 y 2010, respectivamente. Lo que sucede hoy, es que no existen las divisas para comprarlo (importarlo), por lo cual la crisis queda al desnudo… y PDVSA por razones también conocidas perdió el “crédito internacional”, lo cual hace que toda importación tiene que ser cancelada antes de desembarcar el producto…y eso es lo que ha estado sucediendo desde hace mas de 18 meses. Esta es la razón de que muchos tanqueros se regresen con la gasolina, diesel o crudo liviano o GLP…y son ofertados en alta mar a otros compradores. La situación se hace critica por que los tanques de almacenamiento de gasolina (almacenamiento estratégico) de unos 8 millones de barriles, no han podido ser recuperados, lo que hace que el suministro de gasolina al mercado interno dependa de la llegada del barco. Igual ocurre con el diesel y el GLP.

Flota de Transporte: Otros aspectos a considerar que ayudan a la escasez, por retardo en la llegada del producto a las estaciones de servicio, es la flota de transporte (recordar la Empresa Nacional de Transporte creada por el régimen). Pues bien, se dice que más del 50 % de esta flota de camiones no está operativa, lo cual hace que se demoren las entregas a las estaciones de servicios. Aunado a esto, también el número de estaciones de servicios se ha reducido… incrementándose, así, las colas en dichas estaciones.

Subsidios: En el mundo del petróleo, no es anormal comprar por razones eventuales crudo y productos y venderlos en el mercado interno a precios que al menos cubran los costos. Pues bien en Venezuela la compra es continua y el subsidio es alto.

4-75ab91fc96

La grafica muestra un estimado de los subsidios energéticos para el 2016 que totalizan 21 millardos de $$.

 

Obsérvese que esta calculado a una tasa de cambio de 700 Bs/$… Si esta es superior (tal como sucede ahora), el subsidio indicado será superior en la veces q se incremento la tasa…es decir, si el cambio es de 2100 Bs/$, el subsidio se incremento tres veces.

Este subsidio es una ABERRACION SOCIAL. Veamos. Una gandola de 35000 litros de gasolina de 91octano, representa 35000 Bs, es decir, lo que equivale un cartón de huevos… o un kilo de arroz (17000 Bs), es equivalente a todo lo que se paga por la gasolina de 95 octanos para un año de funcionamiento de un vehículo. Estos bajos precios incentivan el contrabando de extracción de combustibles. La gandola de 35 mil litros representa en Colombia 42000 dólares.

Lo anterior, aunque nos parezca mentira, es el resultado de la política del régimen de tener el máximo control social a la población…lo que sucede es que se les fue de la mano (como muchas otras cosas), y ahora no hay retorno inmediato a una situación normal…Hay que recordar que el régimen vuelve lo cotidiano EXCEPCIONAL, y lo excepcional COTIDIANO!…

Lo que debemos tener claro como sociedad, es que el régimen actual no puede, y luce que no quiere resolver la crisis (todas las crisis)…ya que estas le permiten un control social con el menor costo (síndrome de la desesperanza aprendida). La solución a la crisis, es el cambio de la Gestión Política, imperante hoy en el país.

[1] La crisis energética en Venezuela comprende al déficit de gasolina, gas natural, GLP, diesel y electricidad.

PDVSA en ruinas: solo produce 15 % de la demanda de gasolina de Venezuela por Orlando Avendaño – Panampost – 27 de Septiembre 2017

“Las refinerías más importantes, Amuay y Cardón, no están produciendo la cantidad de combustible que necesitan los venezolanos y estos malandros del Gobierno prefieren importar que producir”.
El secretario de trabajadores y técnicos de la Federación de Trabajadores Petroleros de Venezuela (Futpv), Iván Freites, aseguró que la escasez de gasolina en el país se debe a que la estatal petrolera PDVSA solo produce 15 % de la demanda nacional de combustible.

“La semana pasada vimos con asombro cómo el problema del combustible llegó a la capital. Las dos refinerías más importantes, Amuay y Cardón, no están produciendo la cantidad de combustible que necesitan los venezolanos y estos malandros del Gobierno se dieron cuenta que es mejor importar que producir”, denunció en una rueda de prensa este 27 de septiembre.

Freites aseguró que debido a la caída en la producción del petróleo y la bajada de la importación de los aditivos necesarios para la realización de la gasolina, las cuatro refinerías del país solo procesan 15 % de la demanda del combustible en Venezuela.

“Solo queda un día de abastecimiento de gasolina en Venezuela y gasoil para cubrir la demanda de dos días”, dijo el secretario de una de las organizaciones sindicales de PDVSA.

Además, el secretario de trabajadores y técnicos de Futpv, denunció que el régimen de Nicolás Maduro está importando gasolina a Venezuela; pero esta no llega porque la estatal petrolera no ha pagado los fletes.

 

“En Curazao y Portugal permanecen los buques desde hace meses, esperando a que les paguen y poder traer ese combustible, mientras los venezolanos tienen que hacer colas para poder llegar los tanques (…) Hay buques con gasolina comprada y pagada ya por Venezuela que han durado hasta cuatro meses parados”, dijo Iván Freites.

Actualmente, en varios estados del país se pueden presenciar los estragos por la crisis de la gasolina. En las estaciones de servicios —que se mantienen abiertas— se forman largas colas, y los usuarios deben esperar hasta ocho horas para poder llenar el tanque de sus vehículos.

 

A %d blogueros les gusta esto: