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Gustavo Villasmil: “Si te enfermas ahora en Venezuela, eso es problema tuyo” por Hugo Prieto – ProDaVinci – 15 de Abril 2018

1936 es sin duda un momento luminoso. Todo el quehacer venezolano orientado a la modernidad arranca ese año. La construcción de los partidos políticos, la democracia más cerca que nunca, y el gran desafío de convertir a Venezuela en un país habitable desde el punto de vista sanitario.

La élite médica formada en Europa —Gustavo Machado, Pastor Oropeza, Enrique Tejera, entre otros— entendió que el camino al cielo pasaba por Venezuela. Por eso regresó a construir un sistema sanitario de carácter universal, aunque no fuera un mandato expreso de la Constitución, como luego se plasmaría en la Constituyente del trienio adeco (1945-1948). Fue Arnoldo José Gabaldón, quien al frente de un formidable ejército sanitario, erradicó la malaria —además de otras enfermedades endémicas—, mucho antes de que lo consiguiera la Unión Soviética. Algo más que vergüenza deberíamos experimentar los venezolanos al comprobar que tanto la malaria, la difteria, el sarampión, la tuberculosis, han regresado para difuminar el velo de la muerte. “Sobre los vestigios y las ruinas de lo que esos hombres construyeron caminamos nosotros”, dice Gustavo Villasmil, médico especializado en Higiene Industrial y en temas sanitarios.

¿Cuáles serían las causas de que las enfermedades endémicas, erradicadas en el pasado, estén reapareciendo en Venezuela?

Los grandes planes urbanos, desde Rotival en adelante, de alguna manera, estaban pensados para hacer de la ciudad no sólo un espacio funcional y estético, sino de sanidad. Mi generación es tributaria de la vacuna, del antibiótico, de la anestesia quirúrgica, así como de los planes de electrificación y de acueductos nacionales. Pero la generación de mis abuelos no, se infectaba y moría. Esas condiciones, que hacían de la ciudad un espacio de sanidad en Venezuela, se han ido perdiendo de manera evidente. Leer más de esta entrada

Los médicos se unen al éxodo, más de 22,000 ya han huido de Venezuela por Antonio María Delgado – El Nuevo Herald – 28 de Marzo 2018

Junior Rodríguez está acostumbrado a ver la muerte de cerca. Después de todo, es médico en un hospital público que atiende regularmente a cientos víctimas de la violencia en Venezuela, país considerado uno de los más peligrosos del mundo.

Pero la violencia se ha convertido en los últimos tiempos en algo mucho más personal para Rodríguez, al igual que para el resto del personal que trabaja en el Hospital Universitario Dr. Luis Razetti, de Barcelona, en el estado oriental de Anzoátegui.

Allí el personal médico trabaja bajo la constante amenaza de morir o de ser lesionado por familiares o amigos de los pacientes —algunos de ellos pandilleros peligrosos— si no logran salvarlos.

“La mayoría de las veces, ese es el peor temor del médico: que el paciente muera y los familiares actúen contra él”, dijo Rodríguez en una entrevista telefónica. “La amenaza de ser ultrajado si el paciente muere siempre está ahí. No tenemos seguridad de ningún tipo. Uno atiende a una persona que resulta ser un delincuente y si allí mismo le da la gana de apuntarte con una pistola, lo tienes que aguantar”.

Rodríguez, quien renunció al hospital hace meses, ya decidió salir de Venezuela para escapar de la inseguridad y la implosión económica que ha creado una hambruna en el país petrolero, uniéndose a los más de 22,000 médicos que ya han hecho lo mismo durante los últimos seis años, según datos de la Federación Médica Venezolana.

La fuga masiva de médicos, una tercera parte de todos los del país, está acelerando el colapso del sistema de salud venezolano, que ya se tambalea bajo la fuerte escasez de medicamentos e insumos, en un país donde los pacientes deben comprar hasta el bisturí con que los van a operar.

La escasez de medicamentos básicos supera ya más del 85 por ciento, lo que quiere decir que un paciente podría tener que recorrer más de nueve farmacias para encontrar un medicamento. La situación afecta especialmente los que se usan para tratar enfermedades crónicas, como la diabetes y la hipertensión, y los de uso más urgentes, como los antibióticos y para combatir el sida.

Pero los profesionales de la salud simplemente han llegado a la conclusión de que no se puede seguir trabajando en las condiciones actuales de Venezuela. No solamente no tienen lo mínimo para atender a los pacientes y corren peligro físico si se les mueren, sino que, además, cobran un salario que en muchos casos es inferior a $10 mensuales, que ni siquiera alcanza para comprar dos pollos.

El gobierno “ha condenado al personal médico a un salario miserable que se lo come la inflación. Para los médicos de los hospitales públicos, el sueldo es equivalente a unos cuatro o cinco dólares al mes. Eso para un médico que realizó un postgrado, para especializarse”, explicó Douglas León Natera, presidente de la Federación Médica de Venezuela.

La fuga de cerebros se hace sentir más en los hospitales públicos, que ya operaban a niveles de precariedad comparables solamente con los de los países más pobres, donde las mujeres muchas veces son obligadas a dar a luz en salas de espera y a los heridos los atienden en el suelo.

A esto se suma el hecho de que cerca de la mitad de los médicos que trabajaban en los hospitales públicos ya se fueron del país, resaltó León Natera.

Las consecuencias de esta situación en los centros médicos privados es menor, porque allí el personal gana algo más y las condiciones laborales son mucho mejores. Pero incluso en esas instalaciones se han comenzado a padecer los efectos de una disminución del personal disponible.

William Barrientos, médico y diputado que es vicepresidente de la Comisión de Salud de la Asamblea Nacional, dijo que miles de médicos venezolanos son bien recibidos en países latinoamericanos.

“Hay 2,000 médicos que ya tienen empleo en Chile, y hay otros 1,842 en una lista de espera de médicos que quieren trabajar allí. En Colombia ya hay cerca de 2,346 y en Ecuador, aproximadamente 1,654”, dijo Barrientos en una entrevista telefónica.

Argentina es otro de los países que parece estar recibiendo a los médicos venezolanos con los brazos abiertos, dijo el diputado.

La situación es algo distinta en Estados Unidos, añadió desde Miami Rafael Gottenger, presidente de la Venezuelan American Medical Association.

En Estados Unidos es difícil para un profesional venezolano conseguir la certificación para ejercer la medicina, y por eso es que se ve a docenas de médicos venezolanos con siete y ocho años de graduados trabajando de asistente médico o incluso emprendiendo actividades que no tienen nada que ver con la medicina, dijo Gottenger.

Pero incluso así, son muy pocos los que se arrepienten de marcharse de Venezuela, especialmente ante la ola de violencia que desde las calles ha empezado a desplazarse a las instalaciones hospitalarias.

Rodríguez dijo conocer al menos tres casos de violencia contra personal médico. En uno, una pandilla entró a la sala de emergencias de un hospital en Caracas y ordenó que los médicos se volvieran de espaldas mientras ellos remataban con cuchillos a pacientes que estaban atendiendo.

Uno de los médicos que estaba concentrado en lo que hacía y no obedeció, fue golpeado con fuerza. Cuatro de los pacientes fueron ultimados, dijo Rodríguez.

“Cuando uno los ve entrar, ya sabe que tiene que esconderse porque no se sabe lo que va a pasar. Ya no hay policías afuera, y los que hay se van corriendo, porque muchos no están ni armados”, explicó.

En al menos una ocasión, dijo Rodríguez, tuvo tiempo de salir corriendo ante la llegada de un grupo de maleantes. Llegaron a su casa buscándolo para que fuera atender a uno de sus familiares, relató.

A principios de marzo, la inseguridad en el Hospital Razetti se conoció a través de las redes sociales cuando dos delincuentes apuñalaron a un médico residente para despojarlo de sus pertenencias cuando llegaba para empezar la guardia.

Lo hirieron en el pecho, pero el Dr. Pedro Quijada corrió con suerte porque la herida no fue muy profunda. De lo contrario, su vida hubiera corrido peligro “porque no lo hubieran podido operar por falta de anestésicos en el quirófano”, dijo Óscar Nava, presidente de la Sociedad de Médicos Internos y Residentes (Somir), en su cuenta de Twitter.

 

“Estamos preparando un plan para invitar a los venezolanos a volver” por Miguel Jiménez – El País – 23 de Marzo 2018

Jorge Rodríguez ha viajado a España para defender que las elecciones de Venezuela del próximo 20 de mayo son libres y con garantías

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Jorge Rodríguez, ministro venezolano de Comunicación, durante la entrevista.
Jorge Rodríguez (Barquisimeto, 1965) ha viajado a España para defender que las elecciones presidenciales de Venezuela del próximo 20 de mayo son libres y con garantías, pese a las dudas internacionales y la no participación de líderes y partidos de la oposición. Considera que pese a las dificultades, la revolución bolivariana es un éxito y señala que el Gobierno de Nicolás Maduro prepara un plan para que vuelvan los venezolanos que, por cientos de miles, han salido del país como consecuencia de su grave crisis.

Pregunta. ¿Considera que la revolución bolivariana está siendo un éxito?

Respuesta. Sí, y no solo lo considero, creo que ha atendido los retos más importantes de fines del siglo XX y comienzos del XXI. Nosotros llevamos la pobreza de Venezuela que estaba en el 74% en el año 1998 a un número que se acerca al 26%. El analfabetismo, que estaba en 12%, ahora es cero. La escolaridad en primaria se acerca al 94%. Venezuela es el país menos desigual de todo el continente, menos desigual que Colombia, Brasil, México… aun en las condiciones de dificultad que no negamos. No hemos negado la situación de bloqueo financiero, de guerra económica contra el país y tampoco se pueden negar los esfuerzos del presidente Maduro por buscar una solución.

P. Ser menos desigual no es un logro si la igualdad es en la pobreza: la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida de 2017, que realizan tres de las principales universidades, concluye que el 87% de los venezolanos viven por debajo de la línea de pobreza, con un 61,2% de pobreza extrema, y que el 71% de los venezolanos no tiene suficientes alimentos. ¿Considera que eso es un éxito?

R. Esa encuesta es sencillamente un documento político. Entre esas universidades está la Universidad Católica Andrés Bello, que está comprometida completamente con la oposición venezolana. Yo le estoy hablando de números, de cifras, no de galimatías. Eso es completamente falso. Si eso fuera cierto, ¿cómo es que ganamos 20 de las 23 gobernaciones en octubre de 2017? ¿O 309 de 335 alcaldías?

“La revolución bolivariana es un éxito, aun con las dificultades”

P. ¿Cree que es un invento la escasez de alimentos y de medicinas que sufre la población?

R. Le acabo de decir que no niego que tengamos dificultades.

P. ¿Cree que en cualquier otro país de la región hay dificultades como esas?

R. Sí, cómo no. En Venezuela seis millones de familias, eso son aproximadamente unos 22 millones de personas de los 30 millones de habitantes que tiene Venezuela, reciben cada mes 18 productos de la cesta básica completamente subsidiados por parte del Gobierno de Nicolás Maduro.

P. ¿No le parece una forma de clientelismo?

R. ¿Cómo va a ser clientelismo si son 22 millones de personas, casi el 80% de la población lo recibe sin que se le pregunte a qué partido pertenece o si pertenece a algún partido. No preguntamos a la gente si es chavista u opositor. Es un beneficio para toda la población, como el Carnet de la Patria.

P. ¿Le parece un modelo deseable, ese en que la gente no puede comprar comida y depende de que se la entregue el Gobierno?

R. Claro que puede, lo que sí es cierto es que hay una situación de inflación inducida que la vamos a corregir con medidas más estructurales, pero mientras vencemos al fantasma de la inflación tenemos que tomar medidas directas para proteger a la población.

P. Venezuela es el país con una mayor inflación del mundo, en torno al 6.000%, y el FMI prevé para este año un 13.000%.¿Considera que los controles de precios han sido un éxito?

R. Yo considero que la cadena de distribución de alimentos y de productos básicos no están en manos del Gobierno bolivariano sino de sectores privados que muchas veces han usado esas cadenas de distribución con fines políticos. Y que muchas veces han ocultado o han acaparado alimentos, medicamentos o bienes de consumo, sobre todo cuando se acercan las elecciones. También hay una situación gravísima de contrabando hacia Colombia y hacia el Caribe que goza del visto bueno del Gobierno de Juan Manuel Santos.

P. ¿Cómo explica que cientos de miles de venezolanos o de otros residentes en Venezuela estén saliendo del país?

“La extrema derecha quería soliviantar al Ejército para generar un golpe”

R. Es cierto que hemos tenido una situación, sobre todo y es importante porque son personas pertenecientes a la clase media que debido a la situación de guerra económica han llegado a otros países y eso no es un fenómeno que ocurría con frecuencia en Venezuela. En modo alguno, el número es como los que de manera abismal he visto yo que intentan manejar en forma de falsas noticias. Es un problema que hemos tenido, es una cicatriz de la guerra psicológica, de la guerra económica, como ha mencionado el presidente Maduro, pero ya estamos preparando un plan para invitar a estas venezolanas y venezolanos a volver a su país. Yo creo que cuando se logre cimentar la propuesta de prosperidad económica que hace el presidente Maduro al pueblo de Venezuela, estoy seguro de que eso va a ocurrir. Déjeme decir otra cosa. En Venezuela viven 5,8 millones de colombianos, el 12% o 13% de la población de Colombia. Nadie dice que eso fue una crisis humanitaria.

P. Pero esos inmigrantes llegaron a lo largo de décadas cuando Venezuela era el país más rico de la región. Ahora se van decenas o cientos de miles.

“EE UU dio el mensaje a la oposición de no ir a las elecciones”

R. La gran mayoría se quedan en Venezuela porque allí han recibido atención, cuidados, vivienda, salud, educación, alimentación, no se forzaban migraciones internas por los grupos paramilitares. Pero usted dice algo que es verdad, un grupo importante de esos que el señor Juan Manuel Santos llama la migración y la crisis humanitaria, son colombianos que se están repatriando. Hasta la nacionalidad se la niega el señor Santos a esos colombianos.

P. Si alguien hubiera cambiado un millón de dólares en bolívares hace 15 años, cuando Venezuela instauró el control de cambios, sus bolívares ahora valdrían solo 10 dólares. El bolívar ha perdido el 99,99% de su valor. ¿Considera que ha sido un éxito el control de cambios?

R. Yo creo que Venezuela ha estado sometida a lo largo de toda su historia a los vaivenes de su principal producto de exportación, que es el petróleo. Crisis relacionadas con los precios del petróleo ha habido antes. La gran diferencia es que aun en crisis no dejamos de atender directamente al pueblo de Venezuela. Por eso el pueblo dice: “Bueno, estamos pasando por una crisis, pero el único capaz de sacar a Venezuela de esta crisis es Nicolás Maduro”.

P. En cuatro años, la producción de petróleo por parte de PDVSA ha caído casi un millón de barriles diarios, en torno a un tercio del total, según cifras de la OPEP. ¿Considera también eso un éxito?

R. No, eso fue un fracaso debido a distintos factores. Uno de ellos a la situación de corrupción que se presentó en los altos mandos de la estatal petrolera, ante la que la anterior fiscal Luisa Ortega Díaz jamás imputó a ninguno de estos gerentes. Luego que la Asamblea General Constituyente nombra al fiscal Tarek William Saab, fíjese lo que ha pasado: dos expresidentes de la estatal petrolera, dos exministros de petróleo, 43 altos funcionarios y gerentes de la industria petrolera, todos ellos presos respondiendo ante la justicia por cargos de corrupción y varios prófugos.

“El sistema electoral es el más transparente del mundo”

P.Todos ellos son cargos nombrados por el chavismo.

R. Sí, pero la corrupción es una responsabilidad individual y le digo con toda franqueza: ¿qué país del mundo hace una campaña contra la corrupción como la que acaba de hacer o como la que viene haciendo el presidente Nicolás Maduro? Yo puedo depositar mi confianza en usted, pero si usted vulnera esa confianza, pues tiene que responder ante la justicia.

P. Pero si la vulneran uno tras otro, ¿no hay ninguna responsabilidad en quien les nombra?

R. En las leyes de Venezuela, no sé cómo es en España, pero en las leyes de Venezuela la responsabilidad es individual.

P. ¿Muestran las detenciones de militares disidentes ciertas grietas en el régimen? ¿Ve algún riesgo de golpe de Estado?

R. No, más bien ahora entendemos la alternativa a las elecciones que tenían los sectores extremistas de la derecha venezolana: la posibilidad de soliviantar la disciplina de la fuerza armada bolivariana para generar un golpe militar. El mismo presidente Zapatero lo preguntaba en República Dominicana ¿Cual alternativa tienen ustedes a las elecciones? Bueno, la alternativa era esta, la posibilidad de soliviantar la disciplina de la fuerza armada bolivariana para generar un golpe militar. Aparecieron unos pocos oficiales subalternos que estaban en contacto con sectores de la extrema derecha venezolana que estaban promoviendo acciones de conspiración militar. Pero eso no hizo más que afianzar más la unidad de las fuerzas armadas.

“Los venezolanos tienen mucho que agradecerle a Zapatero”

P. ¿Tienen ustedes miedo a unas elecciones libres?

R. No, es lo que tendremos el próximo 20 de mayo, unas elecciones con una participación que envidian en otros países del mundo. El sistema electoral venezolano es el más auditado y transparente del mundo entero, avalado por personas de intachable conducta. Es el mismo sistema con el que la oposición ganó las elecciones en el año 2015 y está en este momento blindado con las garantías que se firmaron en un acuerdo que se firmó entre el candidato opositor Henri Falcón y el candidato a la reelección, el presidente Maduro.

“Queremos que España no se meta en nuestros asuntos”

P. ¿Puede haber elecciones libres con presos políticos y líderes inhabilitados?

R. Yo no sé a qué se refiere usted con presos políticos. En Venezuela hay políticos que han incurrido en situaciones que vulneran nuestra Constitución, que han llamado a hechos de violencia. Aquí en España hay ahora políticos que están siendo incursos en acciones de la Justicia, no nos metemos en los asuntos de España, pero hay ahora políticos que están ante la Justicia porque algunos tribunales consideran que violaron las leyes y la Constitución de España.

P. Con presos políticos me refiero a los que las ONG locales y organismos internacionales como la Organización de Estados Americanos han certificado.

R. Gracias a la deleznable acción del señor Luis Almagro, la Organización de Estados Americanos dejó de existir, eso ya no existe, eso no es un organismo multilateral en modo alguno. Almagro es un actor político que está a merced de lo que diga la Administración Trump.

P. ¿Cree que puede haber elecciones libres si no pueden concurrir algunos de los principales líderes y partidos de la oposición?

R. En Venezuela hay 18 partidos políticos. Quince están participando en la elección presidencial. Hay tres partidos de la oposición que están agrupados en torno a la extinta Mesa de la Unidad Democrática (MUD) a los que no se les permitió participar, pero nosotros promovimos a través de esta mesa de diálogo en Venezuela y en República Dominicana que hubiera participación de todos los partidos políticos. Sucede que hubo un mensaje claro directo del encargado de Negocios de la Embajada de Estados Unidos, el señor Robinson, a Henry Ramos Allup, a Henrique Capriles Radonski, a todos los relacionados con sus partidos para que no participaran. Pero el señor Falcón es un representante de la directiva de la oposición venezolana, fue jefe de campaña de Capriles en 2013 y gobernador del Estado Lara con la oposición. Es una mezquindad decir que Falcón no es de la oposición. Yo creo que lo que va a ocurrir es que la gran mayoría del pueblo venezolano, sea chavista o sea opositor, va a participar. Hay una intención de voto que supera el 70%. A nosotros lo que nos importa es que haya garantías electorales y están todas. Estamos planteando que vengan a observar las elecciones quien quiera venir. Si la señora Mogherini quiere convocar una misión de asistencia técnica, con mucho gusto. Ojalá puedan venir de manera objetiva representantes de todo el mundo a ver el proceso.

P. Usted dice que con este sistema electoral la oposición ganó las elecciones a la Asamblea nacional de 2015. Pero desde que lo hizo, el Gobierno ha ignorado sus competencias.

R. Eso es completamente falso. El presidente Maduro fue a presentar su informe, trató de buscar acuerdos, señaló que quería reunirse con el presidente del Parlamento y el presidente del Parlamento se atrevió a decir que jamás recibiría al presidente. Llegaron a hacer tantas barbaridades que la máxima instancia judicial del país, que es la sala constitucional del Tribunal Supremo, que interpreta esta Constitución, tuvo que declarar la situación de desacato. Digo más, estuvimos a punto de corregir la situación de desacato a través del diálogo en República Dominicana, ya habíamos llegado a un acuerdo al respecto, pero el señor Julio Borges recibió una llamada de Colombia, donde estaban reunidos Juan Manuel Santos y el ex secretario de Estado de EE UU, Rex Tillerson, y le impidieron firmar. Estaban ensoberbecidos de poder en ese momento, creían que habían tomado el cielo por asalto porque habían ganado las elecciones parlamentarias, no administraron bien su victoria y miren lo que está pasando ahorita. La gran mayoría del pueblo elector en Venezuela rechaza a esa dirigencia opositora.

P. Ese desprecio de la Asamblea ha llevado a convocar una Asamblea Nacional Constituyente. ¿No le parece otra forma de boicotear a la Asamblea?

R. Bastaría con leer nuestra constitución que en su artículo 247 [en realidad es en el 348] señala que el presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela puede convocar a una Asamblea Nacional Constituyente. Está en esta Constitución.

P. Pero no está que se elija con un sufragio que no sea universal ni proporcional ni que parte de los diputados sean gremiales, que recuerdan a la democracia orgánica del franquismo, ni que se elija un diputado por municipio con independencia de su población

R. ¿Quién eligió a esos constituyentes? En Venezuela hay 335 municipios, uno por cada municipio…

P. ¿Y da igual que tenga millones de habitantes que decenas?

R. Es que en nuestro Parlamento Federal es así, también hay representación de todos los municipios. Y además, en las capitales, que son generalmente más habitadas, escogían dos y la capital de la República, siete. Y había un voto que era un voto sectorial. Por ejemplo, que los pensionados pudieran escoger un representante. O, lo que a mí me parece hermoso, histórico, que por primera vez las personas con discapacidad pudieran escoger un representante para la redacción de un texto constitucional. Nosotros ofrecimos a la oposición que se incorporaran a la lucha por la asamblea y si no podían participar les propusimos cooptar hasta 100 constituyentes. Y lo habían aceptado, lo aceptaron el 25 de julio de 2017 y el 28 de julio nos dijeron: no podemos.

P. ¿Le parece muy democrático un sistema en que el Gobierno puede ofrecer qué cuota de diputados le corresponde a la oposición?

R. El presidente podía cooptar, eso está establecido. Como no podían ni querían participar en la elección porque tenían presiones que les impedían participar en la Constituyente, consideramos importante que hubiera un factor de la oposición. De hecho, inmediatamente después de electa, la Asamblea Nacional Constituyente trajo la paz al país, no hubo más violencia. E inmediatamente después de la elección convocamos a la oposición, nos sentamos y fue el momento en que se dio de forma más fructífera el diálogo.

P. Hablando de diálogo, ¿considera al expresidente Zapatero un amigo del Gobierno venezolano?

R. Todo el pueblo de Venezuela tiene mucho que agradecerle a José Luis Rodríguez Zapatero por todo lo que hizo para la paz de la República, por toda la capacidad de escucha que tuvo para escuchar sobre todo a la oposición venezolana, la constancia con la que siempre estuvo dispuesto a buscar un arreglo, a buscar un acuerdo, sobre todo un acuerdo de convivencia que era principalmente lo que promovía.

P. Las relaciones con España se han deteriorado, ¿cree que es posible recomponerlas?

R. Nosotros hemos dicho siempre: uno, respeto a nuestra soberanía; dos, respeto a nuestra independencia. Nosotros no nos metemos en los asuntos de España, España que no se meta en los asuntos de Venezuela. España tiene sus problemas, pero no nos metemos en los asuntos del Gobierno de Mariano Rajoy con Cataluña, en los problemas de sus pensionistas, no nos metemos en que si el presidente decide o una corte decide que un cantante debe ir preso porque insulta al Rey de España. Eso tiene que ver con España. Es lo único que pedimos, reciprocidad en ese sentido. Si se logran esas condiciones de respeto, no veo por qué no podríamos arreglar la relación.

 

Jorge Rodríguez: «Oficiales conspiraron con la derecha en Venezuela» por Carmen Muñoz – ABC – 23 de Marzo 2018

El ministro de Comunicación y jefe de la Comisión de Diálogo del Gobierno de Maduro afirma que «más temprano que tarde se le reconocerá al expresidente Zapatero su inmenso papel»

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Jorge Rodríguez (Barquisimeto, 1965) hizo este jueves una visita relámpago a Madrid solo para contar «la verdad» del chavismo sobre la crisis generalizada que vive Venezuela. El ministro de Comunicación e Información, miembro del partido oficialista PSUV, jefe de la Comisión de Diálogo del Gobierno y jefe de campaña de Nicolás Maduro afirma en una entrevista a ABC que «es una barbaridad» la acusación de que su país se ha convertido en una «narcodictadura».

Al menos 34 militares han sido detenidos en las últimas semanas, según ha denunciado el abogado Alonso Medina Roa y diversas ONG, por una supuesta conspiración. Los analistas perciben una pérdida del apoyo de las FF.AA. al Gobierno de Maduro. ¿El ruido de sables es real?

Hay una unidad monolítica en este momento en la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), alrededor de la Constitución y del comandante en jefe, que es el presidente constitucional Nicolás Maduro. En efecto, por razón de un oficial que fue abordado por otro y que de inmediato lo comunicó a sus superiores apareció una situación de unos pocos oficiales subalternos que estaban en contacto con factores de la derecha política venezolana a los efectos de promover acciones de complot y conspiración militar, ya completamente desactivado.

¿Son legítimas las elecciones del 20 de mayo cuando no participa la mayoría de la oposición y algunos de sus políticos más emblemáticos están inhabilitados para ocupar cargos públicos, como Leopoldo López o Henrique Capriles?

No es cierto que no participe la mayoría de la oposición. En Venezuela hay 18 partidos y en este momento 15 de ellos están participando en el evento electoral. Hay también una elección de diputados de los consejos legislativos estatales y ahí están participando todos los factores políticos de la oposición. De los cinco candidatos en liza al menos uno es de la oposición. Sería muy mezquino por parte de la extinta MUD (Mesa de la Unidad Democrática) señalar que Henri Falcón no pertenece a la oposición. Fue jefe de campaña de Capriles en los comicios de 2013, yo era el de Maduro.

Pero no han dejado presentarse a la MUD como marca.
La MUD ya ha dejado de existir. No, falso, les dimos todas las garantías, para eso estuvimos en República Dominicana, para firmar un acuerdo. No les han dejado participar otros. Hubo una llamada telefónica desde Colombia a Julio Borges (diputado opositor) para que no se firmara el acuerdo.

¿Quién estaba al otro lado del teléfono?
Factores de poder. El entonces secretario de Estado de EE.UU. Rex Tillerson curiosamente estaba en ese momento en Colombia reunido con el presidente Juan Manuel Santos.

¿Cómo valora la candidatura del exchavista, hoy opositor, Henri Falcón?
Es muy curioso que ahora digan que es exchavista. Henri Falcón, en efecto, así como otras muchas personas que ahora participan en la oposición, se inició en la vida política con el comandante Chávez, pero rápidamente abandonó la opción.

¿Molestó en el chavismo la fuga del alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, el pasado noviembre?
No, es un prófugo de la justicia. Ocupa más espacio en los medios internacionales que el conocimiento que de él tienen los venezolanos. Prácticamente nulo.

¿No temen que por la ausencia de la oposición la mayoría de los países no reconozcan los resultados y la Unión Europea y Estados Unidos aprueben nuevas sanciones?
Las elecciones se van a celebrar con completa libertad, que venga a observarlas quien quiera. Algún día se sabrá cuál era la verdadera posición de Henry Ramos Allup y Henrique Capriles Radonski. Ambos estaban dispuestos a participar y presiones como la que mencioné antes lo impidieron.

¿Pero temen nuevas sanciones?
Son acciones unilaterales, de países que de manera grosera intentan agredir a Venezuela. Mientras más agresiones de este tipo haya, más mecanismos de consulta al pueblo vamos a seguir imponiendo. Hemos tenido 24 elecciones y vamos por la número 25 en 19 años de revolución bolivariana.

¿Figura en alguna lista de sancionados por la Administración Trump?
Creo que no, estoy en una lista de agresión del Gobierno de Canadá, país que por cierto ni conozco.

Su hermana Delcy Rodríguez preside la Asamblea Constituyente, tachada de ilegítima por una mayoría de países.
El artículo 247 de la Constitución dice con claridad que el presidente puede convocar en Consejo de Ministros una Asamblea Nacional Constituyente (ANC), y eso fue lo que hicimos. Después estuvimos en arduas negociaciones con la oposición para que participara. La primera reunión fue en la residencia del embajador de España, en presencia del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero. Estuvimos a punto de acordar con la oposición su participación en la ANC, pero otra vez el poder de veto de los factores más extremistas de la oposición impidieron un acuerdo.

Como jefe de la Comisión de Diálogo del Gobierno, ¿que le parece el criticado papel de José Luis Rodríguez Zapatero?
Más temprano que tarde se le reconocerá el inmenso papel del expresidente Rodríguez Zapatero para lograr lo que ahora es una realidad en Venezuela, el país está en paz, no hay violencia como la que vivimos en algunos meses del año pasado.

¿Cuándo piensan restablecer las relaciones con España? El embajador Jesús Silva fue declarado «persona no grata» por su Gobierno y expulsado de Venezuela el pasado enero. No ayuda precisamente que Nicolás Maduro llame «fascista» a Mariano Rajoy.
El país europeo que más comunicados ha emitido contra el Gobierno de Venezuela ha sido el Ejecutivo de Mariano Rajoy. Las acciones agresivas unilaterales de España y de otros países de Europa son agresiones reales contra el pueblo y su Gobierno legítimamente electo. Siempre hemos sido muy respetuosos con lo que ocurre en otros países. A veces nos preguntamos será que en España no hay problemas.

¿Qué responde a las acusaciones de que su país es una «narcodictadura»? Entre los sancionados por la Administración Trump figura el vicepresidente Tareck El Aissami, acusado de tráfico de drogas.
Es una barbaridad, un completo absurdo, uno de esos falsos positivos que les encanta montar a los distintos gobiernos de EE.UU. Cuando se desclasifiquen esos documentos se verá que era mentira, como las armas de destrucción masiva en Irak o el acorazado Maine. Es muy curioso que el principal consumidor de droga del mundo, EE.UU., y el principal productor, Colombia, hablen del narcotráfico en Venezuela. Cuando no es un país ni que produzca ni que consuma.

Pero se ha denunciado que Venezuela sería un país intermediario.
Los organismos que más saben de droga en el mundo señalan que la droga que va principalmente de Colombia a EE.UU. no va por Venezuela y el Caribe, sino por el Pacífico principalmente.

¿Por qué no permiten la entrada de ayuda humanitaria en Venezuela? Se han visto imágenes de ciudadanos buscando alimentos entre la basura o a bebés abandonados en el metro de Caracas porque sus madres no podían alimentarlos.
Eso de los bebés es una cosa que de manera recurrente se publica en forma de falsas noticias y luego no conseguimos la prueba. En cuanto a la ayuda, la diplomacia humanitaria se refiere a dos eventos: situaciones de guerra y catástrofe natural. Venezuela no cumple ninguna de las dos condiciones. Tenemos problemas, sí, pero ya hemos venido solventando la gran mayoría en materia de provisión de alimentos y medicinas.

¿Ve a Maduro sentado en el banquillo de los acusados de la Corte Penal Internacional por violaciones a los derechos humanos? La exfiscal Luisa Ortega denunció el pasado viernes al presidente y dos altos cargos de su Gobierno por «masacrar» al agente de Policía Oscar Pérez y su grupo el pasado 15 de enero.
Por la Constitución, el fiscal general tiene el monopolio de la acción penal. Eso quiere decir que cualquier acción judicial que se haya tomado en Venezuela después de que se aprobó la Constitución en 1999 es responsabilidad directa de la Fiscalía General de la República. Quien imputa a Leopoldo López por los hechos violentos de 2014 es la fiscal Luisa Ortega Díaz. Está descubierto por el fiscal general Tarek William Saab una red de extorsión donde participaron fiscales cercanos a Luisa Ortega y su propio esposo, quienes en México y Panamá convocaban a gerentes petroleros para cobrarles comisiones. Esa es la razón por la que no se pudo avanzar más mientras ella fue fiscal en la lucha contra la corrupción. Apenas es destituida del cargo por la Asamblea Nacional Constituyente aparecen todas estas acciones contra la corrupción, que ocurría cuando era fiscal, ella cobraba millones de dólares para amparar a corruptos y delincuentes que pululaban en la empresa petrolera (Pdvsa).

Organizaciones como Foro Penal aseguran que en Venezuela hay más de 200 presos políticos, muchos de los cuales han denunciado torturas.
Foro Penal no es una organización de derechos humanos sino política que participa activamente en las reuniones de la llamada MUD. Una cosa es que haya presos políticos, como se ha intentado vender en el exterior, y otra cosa es que un político incurra en violaciones a la Constitución y por tanto tenga que atender un llamado de los organismos de justicia en Venezuela.

Usted es médico con un postgrado en Psiquiatría. ¿Qué le parecen los salarios que perciben sus colegas de profesión, la situación de los hospitales venezolanos y la escasez de medicinas?
Hay un situación real respecto a los salarios. El presidente Maduro ha hecho todo lo posible por defender los salarios en contra de la inflación inducida. Hemos tenido más de 20 incrementos salariales y una serie de sistemas de bonos que han venido protegiendo a la población. En este momento, casi el 100% de la población tiene acceso a la salud gratuita en Venezuela. Estamos corrigiendo los problemas con los medicamentos.

¿A qué se debe la escasez de bolívares?
Tiene que ver con una acción agresiva sobre todo desde un país vecino como es Colombia. Un bolívar cuesta diez veces menos en Cúcuta que en Bogotá, entonces se convierte en un recurso para el contrabando. En los próximos días van a tener noticias nuestras para corregir eso.

¿No le parece dramática la situación de los miles de venezolanos desplazados en Cúcuta?
Las migraciones en países como México, Colombia, República Dominicana, Perú, Haití o Ecuador no es un fenómeno que viviéramos en Venezuela. Y lo hemos empezado a ver, sobre todo en los últimos años, pero de ninguna manera con las cifras que opiniones interesadas han venido señalando en el extranjero. En Venezuela viven 5.800.000 colombianos. La población de Colombia son 40 millones de habitantes, es decir, más del 11% de la población de Colombia vive en Venezuela. Muchos de los que se están yendo son colombianos que se están repatriando, que prefieren volver a pesar de que los atendimos sin ningún tipo de xenofobia.

¿Que le parece la retirada de la invitación para que Nicolás Maduro para que asista a la Cumbre de las Américas, que se celebra en Lima el 13 y 14 de abril?
Creo que el único mandatario hasta ahora que no va a poder asistir a la Cumbre de las Américas es el expresidente Pedro Pablo Kuczynski. Maduro dijo que iba, el que no puede es Kuczynski.

 

Maduro anuncia una reconversión monetaria y le quita tres ceros al bolívar por Alonso Moleiro – El País – 23 de Marzo 2018

La medida se concreta en un marco hiperinflacionario que ha disuelto el valor de la moneda

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ordenó activar un proceso de reconversión monetaria destinado a quitarle tres ceros al bolívar, la moneda del país, cuyo valor nominal ha sido triturado y reducido a cero en medio del grave proceso de hiperinflación y contracción económica vigente durante los últimos cuatro años. La medida cobrará vigor, de acuerdo con lo informado, el próximo 4 de junio.

“He tomado la decisión de anunciar, firmar y activar una reconversión monetaria”, afirmó Maduro mientras presentaba los nuevos billetes de 20, 50, 100 y 200 bolívares, en un acto televisado que ha contado con la presencia de sus ministros y colaboradores, así como del directorio del Banco Central de Venezuela. La moneda ha sido bautizada en este tiraje como el “bolívar soberano”.

“Estabilizaremos la vida monetaria de nuestro pueblo”, ha prometido Maduro al anunciar la medida. El mandatario venezolano aseguró además que su Administración propina un golpe a “la guerra económica”, fenómeno que, de acuerdo con la interpretación del chavismo, está alimentando las causas del grave estado de escasez de bienes y servicios en el país, y que incluye la propia existencia de los billetes.

El anuncio de Maduro se materializa mientras la nación cursa un caótico estado de insolvencia de papel moneda, con al menos dos años de existencia, y de una inflación anual que algunos economistas calculan en poco más de 6.000 % en 2017. La falta liquidez, y las restringidas remesas que ofrece diariamente la banca a los usuarios, complican gravemente gestiones comerciales elementales, como el cobro de un cheque o el pago de un estacionamiento, y ha ocasionado oleadas de protestas en muchos poblados del interior del país.

La escasez o total inexistencia de papel moneda ha precipitado la decisión del gobierno de fomentar la digitalización de las gestiones económicas cotidianas y los servicios bancarios, incluyendo los programas de asistencia del gobierno, circunstancia que Maduro se esfuerza en presentar como un logro, y que ha prometido elevar al cien por ciento. Para obtener una chequera en un banco cualquiera –muy escasas, también, en virtud del costo de su composición- , un usuario deberá pagar 200.000 bolívares –1 dólar- y esperar por su llegada cerca de un mes.

Siempre detrás de la inflación, a finales del año pasado el Banco Central de Venezuela había decidido emitir nuevos billetes de 20.000, 50.000, 100.000 y 200.000 bolívares. El colapso económico reinante hizo posible que muchos ciudadanos no vieran estos billetes sino apenas una o dos veces, devorados por la inflación, o desaparecidos bajo la centrífuga de mafias organizadas dentro del propio estado chavista, que los desvían a la frontera con Colombia para garantizarse la compra y el pago de bienes producto del tráfico ilegal de productos, que necesariamente precisan del uso de efectivo.

Hace apenas semanas, Ramón Lobo, presidente del Banco Central de Venezuela, anunciaba, por segunda vez, el lanzamiento de un nuevo billete de 100.000bolívares, con el cual su portador podría pagarse apenas un café pequeño en una barra popular. Un pote con dos litros de leche cuesta en este momento 300.000 bolívares, y la casi totalidad de las transacciones son completadas con dinero plástico y puntos de venta, que en este momento porta casi cualquier vendedor de productos, incluso de forma ambulante.

Después de haber observado una prolongada era de estabilidad y poderío, que había llegado a durar varias décadas, el bolívar venezolano ha sido duramente castigado por los embates económicos y ha conocido las mismas fluctuaciones y caídas de la economía que se han hecho crónicas desde los años 90. Hace diez años, en 2008, el entonces presidente Hugo Chávez había anunciado otra reconversión monetaria, la del Bolívar Fuerte, que terminó siendo sobrepasado y pulverizado por la inflación en unos cinco años.

Maduro ha hecho el anuncio de la reconversión en un acto en el cual se dedicó a ponderar detalladamente los beneficios que para la economía nacional tendría el Petro, la criptomoneda del estado venezolano, cuya vigencia como instrumento de compraventa se concretó este jueves 22. Con el Petro el Gobierno de Maduro aspira a obtener oxígeno fiscal y liquidez que le permitan paliar el duro estado de recesión existente y los vetos internacionales impuestos luego del golpe perpetrado al Poder Legislativo el año pasado.

Aunque casi todos los analistas consideran muerto al Petro luego de los vetos impuestos por la administración de Donald Trump, que prohíben a los agentes comerciales estadounidenses cualquier transacción con Venezuela, el gobierno de Maduro ha decidido seguir adelante con su promoción y difusión. El mandatario anunció la celebración, en Abril, del “segundo evento mundial de tecnologías blockchain y criptomonedas” en la ciudad de Caracas.

Maduro anunció también la creación de cuatro zonas económicas especiales para comercializar bienes y servicios con el Petro. Estas son: la Isla de Margarita; el archipiélago insular caribeño de Los Roques, orientado el turismo premium; la Península de Paraguaná, Puerto Libre de Impuestos, en el estado Falcón; y el eje Ureña- San Antonio, fronterizo con Colombia.

 

Venezuela y el hambre en el socialismo por Carlos Sabino – Panampost – 17 de Marzo 2018

Los ciudadanos están inconformes, desean que acabe la terrible situación que soportan, pero no tienen medio alguno para cambiarla.

En el socialismo el hambre del pueblo es un recurso político que usan los gobernantes para que la población permanezca sometida (EFE).

Durante mucho tiempo escuché a toda clase de personas advertir que, si la economía de Venezuela seguía empeorando, la gente se iba a rebelar espontáneamente y acabaría por derribar al gobierno. “Van a bajar los cerros”, se decía ominosamente, aludiendo a que las personas más pobres, en Caracas, viven en lo que se llaman “los cerros”, zonas de deterioro urbano. Pero nada parecido ha sucedido y la dictadura socialista de Maduro sigue allí, incólume, desafiando toda crítica y todos esos pronósticos.

Chávez introdujo precios máximos para los productos de primera necesidad e impuso severos controles a los intercambios en moneda extranjeras en 2003, rompiendo así, inicialmente, los equilibrios básicos del mercado. A medida que los precios oficiales se fueron distanciando de los que hubieran resultado de un intercambio libre, algunos artículos comenzaron a escasear. Los dólares, manejados por el estado, empezaron a no resultar suficientes por el dispendioso manejo de las finanzas públicas y, mucho más aún, cuando los precios del petróleo terminaron su ascenso y entraron en una curva descendente. El gobierno asumió la tarea de importar y distribuir artículos de primera necesidad, mostrando una enorme ineficiencia, mientras muchos productos se importaban fuera de los canales oficiales.

Como los dólares escaseaban cada vez más, pero el gobierno emitía bolívares a discreción, se produjeron dos fenómenos que siempre ocurren en circunstancias semejantes: el dólar que se transaba libremente se fue haciendo más caro, alejándose del precio oficial, mientras que los productos no regulados comenzaron una espiral inflacionaria cada vez más intensa.

Todas estas medidas llevaron a precios cada vez más altos y a un desabastecimiento muy pronunciado, mientras el gobierno repartía productos subsidiados a la gente. Pero no a toda la gente: solo a sus partidarios, pues exigió que los beneficiarios de las mercaderías subsidiadas obtuvieran el llamado “carnet de la patria” y mostraran su lealtad de muchas maneras diferentes al presidente Nicolás Maduro, que ocupó ese cargo luego de la muerte de Chávez.

Hoy la inmensa mayoría de los venezolanos viven en la pobreza y, para ellos, la situación es realmente desesperada. No pueden comprar los productos no regulados, porque una hiperinflación del 13,000% los pone fuera de su alcance, ni reciben oportunamente lo poco que les ofrece el gobierno. El hambre se ha extendido al punto de que mueren diariamente muchas personas, sobre todo niños y enfermos, y la población en promedio ha perdido más de 10 kilos de peso corporal.

La gente ha salido a manifestar durante varios meses del año pasado y se han registrado tumultos y saqueos, pero el gobierno, imperturbable, sigue allí. En una democracia más o menos normal, aun cuando sea muy imperfecta, el presidente hubiera tenido que renunciar: no hubiese soportado las críticas, o el congreso lo hubiera destituido o –en fin- se hubiese encontrado alguna salida: un gobierno que lleva al hambre y la miseria generalizados no puede subsistir por mucho tiempo. Pero en Venezuela no. Muy diferentes son las cosas en el socialismo.

En el socialismo el hambre del pueblo es un recurso político que usan los gobernantes para que la población permanezca sometida. Los ciudadanos están inconformes, desean que acabe la terrible situación que soportan, pero no tienen medio alguno para cambiarla. No solo porque el estado reprime sin piedad cualquier intento de cambio sino porque además tienen que pasar buena parte del día haciendo colas, buscando qué comer y haciendo todo lo que el gobierno les diga para poder sobrevivir. Una población hambreada, que no encuentra el modo de alimentar a sus hijos, no está en condiciones de emprender una lucha política contra quienes, precisamente, la han llevado a tal estado.

Por eso ha sobrevivido la larga dictadura de los hermanos Castro en Cuba, por eso en Corea del Norte y, antes, en la Unión Soviética, los comunistas han podido sostenerse varias décadas en el poder. Porque la combinación entre hambre y represión es sumamente eficaz para someter a los pueblos y permitir que una pequeña fracción de la población goce de todos los privilegios mientras la mayoría sobrevive en precarias condiciones.

La dictadura socialista de Nicolás Maduro, como lo hemos dicho muchas veces, no acabará porque la gente salga a protestar ni por medio de unas elecciones que el régimen siempre controlará. Solo la fuerza, de un modo u otro, podrá terminar con ese estigma que hoy avergüenza a nuestro continente.

Estremecimiento por Leonardo Padrón – Caraota Digital – 15 de Febrero 2018

leonardo-padron-681x681-1En estos días se me atascaron de nuevo las palabras. Se quedaron inmovilizadas en el teclado. Se hicieron nudo. Me quedé en silencio. Arrinconado donde no había alfabeto posible. Y no pude entregar mi artículo semanal. Ni siquiera logré excusarme. Seguí durante días enteros con los ojos pegados a la viscosa realidad de mi país. Permanecí, encandilado de horror, viendo los testimonios de hambre y padecimiento que se amplifican en cada rincón de mi pobre país petrolero. Es demasiado. Sobrepasa. Es algo que ofusca la capacidad de análisis. Uno ve a hombres hechos y derechos, remangados de tanto vivir, con los ojos en súplica, con la voz hecha puro sollozo, porque tienen tanta hambre que están aterrados, porque les da vergüenza no poder alimentar con un mínimo de pan y decencia a sus hijos. Eso aniquila. Estremece.

Las historias son excesivas. Como sacadas de un país en guerra. Parecemos un territorio bombardeado, con la comida convertida en humo y sin la más simple medicina. ¿Cuántas veces hay que decirlo?

Asombra la historia de María del Carmen, una niña de 6 años que reside en Maracaibo y su cota de desnutrición es tal que a la familia le asusta cargarla porque sienten que se les va a quebrar en los brazos. Aturde la cantidad de niños que siguen muriendo por comer yuca amarga, porque no hay más nada, solo ese borde que es la desesperación de sus padres. Conmueve la historia de José, el humilde autobusero que se desvaneció llevando a su pequeño hijo al colegio, porque tenía ya dos días masticando solo aire. Y a mi se me quedó la mirada en su hijo, que le abrazaba una rodilla como consuelo, que no sabe de ideologías, que tiene tan poco tiempo en el mundo y quizás ya supone que así es la vida: un padre sollozando a ras del suelo. Estremece la historia del hombre que va a pie a Colombia para comprarle una urna a su sobrina, porque la inflación decreta que no hay dinero que pague el entierro de los pobres en nuestro pobre país petrolero. Son demasiadas historias. Demasiadas.

Ahora quienes protestan no son las organizaciones políticas, ni los estudiantes, ni la clase media, ni los sindicatos, choferes, profesores o la abrumadora sociedad civil. Ahora protesta la capa más frágil de la sociedad: los enfermos. Los que padecen cáncer, los trasplantados de órganos, los que tienen VIH, paludismo, difteria, tuberculosis, lupus, los enfermos renales y los miles y miles que dependen de una minúscula pastilla para tener a raya la peligrosa hipertensión. Son más de 300 mil personas con el susto de la muerte en la esquina más cercana. Se les ve clamando por sus remedios, braceando por ayuda en una cuenta regresiva letal, exasperados, colapsando frente a las cámaras. La escandalosa cifra dice que la desnutrición afecta ya a 1.3 millones de personas. El país se está volviendo un costillar. Y nada, nada de ese hilo agónico de tantos seres humanos conmueve a los líderes de la revolución. Muchos de esos enfermos votaron por Chávez, creyeron en su promesa de redención social y su estribillo de salvador de los desposeídos. Pero la dictadura solo les ha devuelto su indiferencia. Lo que está pasando es moralmente inhumano. Inaceptable. Es una suerte de homicidio culposo masivo.

Y a eso se suman las historias, ya multitudinarias, inacabables, de venezolanos diseminados en las calles de los países vecinos, convertidos en vendedores ambulantes de cualquier cosa, agredidos y humillados por el dardo de la xenofobia. ¡Son tantos los testimonios! Están en todas partes. Es imposible no verlos. Confieso que nunca había visto a tanta gente triste. A desconocidos, amigos, vecinos, gente de cualquier edad. A mi propio rostro. Se nos ha vuelto una epidemia la tristeza. Hoy somos un rudo coctel de crisis, abatimiento, desesperanza, bochorno, duelo, hambre, exilio y pena. No ha quedado piedra sana. A todo el mundo se le desbarató la vida.

Y yo no entiendo. No entiendo una ideología que contenga tanta indolencia en su premisa. No entiendo, incluso si convenimos en que a Venezuela la gobierna una mafia criminal. Hasta el mayor de los delincuentes se conmueve ante un niño agonizando. ¿No hay en esos “camaradas” del poder ni un síntoma de humanidad? ¿No observa -por ejemplo- la llamada primera combatiente, lo que está pasando en el país que gobierna su marido? ¿No le muestra, luego de refocilarse con la televisión española que tanto disfrutan, alguno de los cientos de videos que pueblan las redes? ¿No ha visto el terror de los enfermos renales rogando por la urgencia de una diálisis que les salve la vida? ¿No han advertido a la gente escapando en estampida por las fronteras?¿No hay un mínimo estremecimiento en su alma femenina? ¿Tampoco lo han notado las esposas, madres o hijas de los otros paladines de la dictadura? ¿No lo conversan en sus habitaciones? ¿No se les ocurre pensar que quizás no lo están haciendo bien? ¿No vale la pena claudicar en algo para salvar tantas vidas? ¿Dirán que a fin de cuentas cada persona que muere o huye es otro escuálido menos? ¿De qué tamaño es la venda que los ciega? ¿Así de sórdido es su linaje? ¿Es tan cruel la fascinación por el poder?

Muchos dirán que ninguno de los seres humanos que hoy conforman el círculo de poder en Venezuela posee sensibilidad alguna. Que esta hambruna y esta mortandad es por diseño. Que la estrategia es justamente la sumisión colectiva. A veces quisiera pensar que en algún recóndito lugar de sus emociones debe sacudirse algo. Pero el curso de los hechos nos hace desalojar cualquier esperanza en ese sentido. Estamos ante un régimen desalmado. Es decir, sin alma. Su victoria es la tristeza de millones de almas. Se han convertido en los dueños de una tierra arrasada. No importa la sangre vertida. Ni cuántas cruces hay ya en los cementerios. No importa tanta oscuridad. Ni esa larga pena que somos.

Patria o muerte, dijeron. Y perdió la patria.

 

Nuestra cocina de mercado del siglo XXI por Miro Popic – TalCual – 11 de Febrero 2018

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Paul Bocuse, el gran cocinero francés que acaba de fallecer, cambió la cocina francesa de su tiempo con un concepto nuevo y revolucionario: la cocina de mercado. Aligeró las pesadas preparaciones cargadas de grasas y harinas y decidió optar por algo más sencillo, cocinando con lo que conseguía disponible en el mercado, es decir, productos frescos de estación, pesca del día, ofertas locales, cocciones más cortas sin alterar el producto, etc. El ejemplo fue seguido en otras regiones con resultados beneficiosos para todos, lo que contribuyó a hacer avanzar la cocina pública a nuevos niveles de excelencia. No hizo más que poner en práctica lo que decía mi abuela cuando le preguntaban con qué iba a hacer el sancocho. ¿Respuesta? Pues, con lo que haiga, hijo, con lo que haiga.

¿Con qué cocinamos hoy? Con lo que conseguimos en el mercado o con lo que encontramos en el bachaquero de la esquina, y con lo que podemos pagar, lo cual reduce enormemente nuestras posibilidades por más creativos que queramos ser. Hablo de la cocina hogareña, la que se hace a diario en casa, no de la cocina profesional de restaurantes. ¿Cómo proponernos, por ejemplo, dar de comer a los nuestros un corocoro frito si no conseguimos pescado ni hay aceite para freírlo? ¿Para qué imaginarnos una simple torta de jojoto si el azúcar está por las nubes y sale más barata con aspartane aunque no sepa igual?

El catalán Josep Pla tiene una frase maravillosa que dice que la cocina no es más que el paisaje puesto en la cacerola. Bella imagen para definir que la cocina surge de la geografía, de lo que la tierra que habitamos nos da, de lo que encontramos en nuestra cercanía. ¿Cuál es el paisaje de lo que se come hoy en los hogares que consiguen disponer de alimentos?

Supongamos, por ejemplo, que dependemos de la caja CLAP para cocinar. La más reciente entrega de hace 15 días contiene: un litro de aceite de soya, tres kilos de arroz, tres kilos de pasta (dos de pasta larga y uno de pasta corta), un kilo de azúcar, dos kilos de harina de maíz amarillo, un kilo de leche en polvo, un envase de 200 gramos de mayonesa, un envase de 200 gramos de kétchup y dos latitas de atún de 100 gramos de materia escurrida. El aceite, el arroz, la harina de maíz (transgénico), el azúcar, la mayonesa y el kétchup vienen de Brasil, la pasta de Turquía, la leche de Colombia, el atún de México. Cero hecho en Venezuela. Podemos decir entonces que hoy nuestra cocina es internacional, ese vago concepto que por querer abarcar todo no define nada. ¿Dónde queda, entonces, nuestra cacareada soberanía alimentaria? ¿Qué pasa con la autarquía originaria?

El componente de esta caja no soporta el más mínimo examen nutricional. Exceso de carbohidratos, algo de grasa, mínima proteína. Obviamente hay un complemento vegetal que se obtiene en los camiones que vienen del Táchira, pero cuando un kilo de cebollas o de pimentón es un cuarto del sueldo mínimo ¿quién puede pensar en un sofrito criollo? Cuando el precio de la carne supera un sueldo básico ¿cómo desmecharla? ¿Cómo hacer tajadas con un kilo de plátanos endógenos a 50 mil o 50 millones de los viejos de la cuarta?

Esta cocina de carencias que están obligados a ejecutar nuestros cocineros y cocineras pasará a la historia como un hecho de resistencia ante la barbarie del control social alimentario que impone el régimen a sus ciudadanos. Llegará el tiempo en que volveremos a reconstruir nuestra cocina criolla de siempre, donde hacer un pabellón o un simple sancocho de gallina será cosa de todos los días y para todos. No me cansaré de repetirlo nunca. La mesa venezolana es redonda, como nuestra arepa, y todos cabemos en ella. Esa es la unidad que necesitamos.

La mar de las veces, acertado por Luis Vicente León – 10 de Febrero 2018

1505317186703Esta crisis es quizás la peor de nuestra historia. No sólo por la magnitud del deterioro, que ya es bastante, sino porque esta ocurriendo sin necesidad. Es una crisis inducida, por la ideología, por la ignorancia o por las dos, el resultado es igual. Ver la situación en la que se encuentra el país da rabia, frustración, asombro, miedo, pero sobre todo, mucha tristeza.

Venezuela sin medicinas. Con la infraestructura en el piso. Con la inflación más alta del mundo. Sin billetes ni monedas para pagar. Con escasez galopante. Mendigando una caja de comida del gobierno que puede o no puede llegar y de la que dependen familias completas que no pueden protestar a riesgo de perder lo que les dan.

Y entonces entiendes a los que se fueron y a los que se van. Primero lo hicieron muchos de los que más tenían. Llevaron sus familias y patrimonios lejos para protegerlos de lo que temían que pasaría y pasó. La pulverización del valor de sus inversiones en Venezuela.

Después se fueron muchos de los más educados y formados. El país se les volvió hostil y cavernícola. Su desarrollo profesional estaba comprometido. Mientras la tecnología, la ciencia, la medicina, la educación avanzaba en el mundo a pasos agigantados, en un mundo globalizado, su país retrocedía hacia una primitivización inimaginable en el siglo XXI. En un focus group nos decían: “Venezuela es Macondo. Y Macondo es bello y sabroso, pero ahí no se puede vivir”. Se fueron entonces los doctores más preparados…y los más jóvenes. Los ingenieros más audaces…y los más jóvenes. Se fueron los economistas más internacionales…y los más jóvenes, los administradores, los periodistas, los músicos (incluyendo los cuatristas), siempre los más dispuestos a asumir riesgos…y los más jóvenes.

Y entonces comenzó lo que tenía que comenzar. Se están yendo los demás. Los que no tienen patrimonio que perder, pero si familias que mantener, en el medio de una hiperinflación espantosa que no saben como enfrentar ni entender. Es María sin compañía. Es Richard para Panamá. Es Linda para Madrid, Juan para Bogotá, Francisquito para Quito y Johnny para donde lo deje el autobús rumbo a Lima.

Y las despedidas de cada día ponen esa tristeza en el alma y en el corazón de la población que se queda y la que se va y deja el país más prometedor de América Latina, convertido en fabricas moribundas, constructoras en terapia intensiva, medios de comunicación con bombonas de oxígeno, colegios sin maestros, universidades sin PhD’s, ni internet, hospitales sin especialistas, teatros sin artistas…pueblos, calles y casas muertas.

Y ¿saben qué? Que nadie puede parar este desangre con discursitos, amenazas, prohibiciones, ni mensajitos de autoayuda. Sólo logrando que la población entienda el reto: participar en todos los tableros para defender el regreso a la racionalidad económica y a la democracia real. Unirnos alrededor de un ideal y de un sueño y articularnos para lograrlo. Sólo así podremos poner el torniquete, operar, coser la herida y volver a empezar. ¿Qué cuál es la palabra mágica? La de siempre: Unión, y todo aquello y aquellos que la estimulen serán la llave del éxito…y viceversa.

 

Vender el pelo para comprar pañales por Daniel Lozano – El Mundo – 7 de Febrero 2018

Muchas mujeres venezolanas cruzan la frontera con Colombia para vender el pelo que tanto les ha costado ver crecer para poder comprar comida o medicamentos

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Ha cumplido 15 meses y se llama Antuan Grizzman Calderón. No es broma, entre otras cosas porque en la Venezuela que languidece ya no quedan ni ganas de reír. El nombre de pila del bebé venezolano, que debutó esta semana cruzando la frontera que separa Venezuela y Colombia (entre San Antonio y Cúcuta), es Antuan Grizzman. Y su apellido, Calderón. Cosas del padre, un fanático de la Liga española, que eligió a la estrella francesa del Atlético de Madrid Antoine Griezmann para bautizar a su hijo. Las diferencias ortográficas con el nombre verdadero son muy caribeñas, por algo Gabriel García Márquez apostó en su día por liberar la ortografía del castellano “de sus fierros normativos para que entre en el siglo venturo como Pedro por su casa”.

Tan apasionados el maestro de la caribeña Aracataca como el padre de Antuan, quien incluso llama Messi a su perro y que también se ha planteado usar el nombre de Cristiano para alguno de sus descendientes. Pese a la coincidencia en el apellido con el antiguo presidente rojiblanco, no albergan lazos con el conjunto colchonero.Qué más quisiera tan futbolera familia, dadas las extremas circunstancias en las que sobreviven. Antuan no lo recordará cuando sea mayor, pero el pasado miércoles fue testigo de cómo su madre vendía al mejor postor su larga y frondosa cabellera a cambio de 60.000 pesos colombianos (17 euros). Y lo hizo por él, para comprarle pañales y leche en la Venezuela de la hiperinflación de los precios y la súper devaluación de su moneda. “No encontramos pañales y tampoco leche para Antuan. Lo bueno de la frontera es que al menos se pueden conseguir las cosas”, explica la madre, Milagros Calderón, de 20 años, quien ha acudido por segunda vez al límite divisorio más caliente de América Latina, embudo hoy de la tragedia venezolana. Horas más tarde regresará a su tierra con bolsas grandes de pañales, los suficientes para dos o tres semanas. Miles y miles de personas atraviesan cada día el Puente Internacional Simón Bolívar dispuestos a fugarse definitivamente o juramentados para conseguir en unas horas el dinero que Venezuela ya no tiene.

Momento en que la madre del bebé Antuan Grizzman vende su pelo en Cúcuta. MUNDO
Según la última encuesta de Consultores 21, más de cuatro millones de venezolanos han huido de la revolución, una diáspora masiva que en los últimos dos años ha crecido a la misma velocidad que los precios. La crisis humanitaria en la frontera, como reconoció el Parlamento esta semana, es de tal tamaño que ya se preparan campamentos para emigrantes. Solo en el subcontinente, Colombia, Ecuador, Perú, Chile, Brasil y Argentina se enfrentan como pueden a una oleada de fugados del chavismo. Y que se preparen para lo que viene: el 40% de los venezolanos sopesa la idea de emprender también su propio exilio personal. “¡Se compra cabello!”, gritan uno espontáneos. Milagros y su amiga Koralia, de 18 años, caminan a su encuentro. Salieron de madrugada de Rubio, un pueblo del Táchira, el estado fronterizo. Hasta aquí llegaron con la abuela de Antuan, que se ha quedado vendiendo unos plátanos y papayas. Entre las dos jóvenes cargan al bebé, dispuestas a vender sus caballeras, que llaman la atención de los cazapelos. El regateo es intenso, así son las fronteras. Las dos chicas van y vienen, hasta que llegan a la peluquería Los Guerreros. Milagros espera su turno, ya hay cinco chicas sentadas sometiéndose a lo que parece una tortura viendo sus rostros. Koralia no se decide, tiene el pelo más corto que su amiga “porque una señora vidente me dijo que me cortara parte cuando la luna estuviera creciente. No me quiero quedar como una gallina”. La jovencita se tendrá que conformar con vender sus frutas para, con el dinero obtenido, comprar unas cápsulas de Omeprazol para su madre. Una de ellas no aguanta la tensión y rompe a llorar de forma dramática. No puede ni hablar, pero su “agente de viajes”, también venezolano, explica al reportero que ese dinero le ayudará a viajar a Ecuador. A pocos metros salen autobuses para Quito, Lima, Santiago de Chile y Buenos Aires. Para llegar a la capital argentina, última parada del viaje, se necesitan entre 9 y 10 días, después de pagar 1.400.000 bolívares. Milagros desiste porque tiene que esperar turno en la peluquería, así que se pone en manos de una señora muy cerca del puente. Sin pudor, casi en medio del trasiego frenético. La venta del pelo es uno de los múltiples negocios de una frontera tradicionalmente conocida por el contrabando de gasolina. Una redada en las últimas horas ha provocado la desaparición, como por arte de magia, de los pimpineros, los vendedores de combustible. Los automovilistas dan vueltas y vueltas porque saben que llenando el depósito con la gasolina venezolana sale tres veces más barato. Están sentados y para llamar la atención de nuevo de sus clientes golpean en el suelo una botella de plástico colocada en la punta de un palo. Las casas de cambio, el contrabando de comida venezolana y la prostitución también compiten como grandes negocios paralelos a las diáspora de los parias de América. La venta de cabello no mueve, por supuesto, cantidades millonarias como los negocios anteriores, pero en un solo día medio centenar de chicas se desprenden de lo que con tanto esmero cuidaron durante años. El récord de hoy es para una “catira” (rubia), que consigue 140.000 bolívares por su espectacular melena.Milagros se ha quedado a mitad de camino, pero se va contenta: cuando vuelvan a Rubio, Antuan tendrá pañales para unos cuantos días.

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