elecciones7Oenbilbao

Punto de encuentro de Venezolanos votantes en Bilbao

Archivos por Etiqueta: Escasez

¡¡¡ Gasolina !!! por José Toro Hardy – Analiticas – 8 de Abril 2020

downloadPido excusas al lector. Voy a romper una vieja norma conforme a la cual, en periodismo,  no se debe escribir en primera persona. No encuentro otra forma de expresar mi frustración. No hay gasolina. De las pocas estaciones de servicio que funcionan en Caracas es la antigua Texaco ubicada al principio de la Avenida Principal de las Mercedes. La cola comienza a kilómetros de distancia en la Avenida Rio de Janeiro a la altura de Caurimare. Con paciencia me resigno a pasar todo el día en esta cola. Ayer intenté la misma aventura, pero me dijeron que sólo suministraban gasolina a “funcionarios”.

Mientas espero fluyen los recuerdos a mi mente. Hace algo más de 20 años, siendo miembro del Directorio de PDVSA, asistí con orgullo a la inauguración de esta misma  Estación de Servicio Texaco, hoy en manos de PDVSA. Como parte de la Apertura Petrolera, habíamos decidido abrir el mercado interno a los inversionistas privados. Para atender adecuadamente nuestro mercado interno hacía falta invertir más de 3.500 millones de dólares en la modernización e instalación de nuevas estaciones de servicio. La suma era considerable y en PDVSA teníamos proyectos de inversión prioritarios. La bomba Texaco fue una de las numerosas que se instalaron.

En aquel entonces, nuestro sistema de refinación estaba integrado por 6 refinerías en Venezuela y 16 en el exterior y estábamos procesando unos dos millones de  barriles diarios de crudo. En 1995 se había concluido, con una inversión superior a los cinco mil millones de dólares, el Proyecto de Adecuación de la Refinería de Cardón (PARC), uno de los mayores del mundo en su especie, que permitía convertir 90.000 barriles diarios de residuales  de bajo valor en productos blancos de elevada calidad que se agregaban al sistema de gasolinas y destilados producidos en el país.

Se procedió entonces a la integración de las refineries de Amuay y Cardón, en lo que se conoció como el Complejo de Refinación de Paraguaná (CPR),  que se transformó en ese momento en el mayor centro de refinación del mundo entero que procesaba unos 955.000 barriles diarios de crudo. Mientras tanto, estábamos realizando fuertes inversiones en las refinerías de El Palito y la de Puerto La Cruz y en las demás del  sistema. En 1997 el suministro de hidrocarburos al mercado interno fue de 669.000 barriles diarios, un 3% más que el año anterior, alcanzando el consumo de gasolina un promedio de 189.000 barriles diarios. Las ventas de diésel/gasóleo se incrementaron en 72.000 b/d, 11% más que el año anterior, en tanto que las ventas de gas licuado fueron de 65.000 barriles por día.

PDVSA había llegado a ser considerada como la segunda mayor empresa petrolera del mundo y una de las más eficientes.

De haberse cumplido las inversiones y contratos ya licitados, suscritos, ratificados por el Congreso Nacional y después por la propia Corte Suprema de Justicia, hoy Venezuela debería estar produciendo más de 5 millones de barriles diarios de petróleo.

Pero, pasó lo que pasó. La revolución llegó a Venezuela y lo destruyó todo en medio de un paroxismo de populismo, corrupción, charlatanería e ineficiencia. Hoy Platts nos informa que producimos apenas unos 600.000 barriles diarios de crudo en lugar de 5 millones.

Y, en medio de esta tragedia, se nos arroja encima el Coronavirus. No hay gasolina porque todas nuestra refinerías están paralizadas, sin que eso tenga nada que ver con la pandemia. Además, hace 5 semanas que no ha llegado ningún cargamento del exterior. Están tratando de reparar la refinería de El Palito, pero como no tienen los repuestos, están canibalizando otras refinerías del sistema. Si lo logran, no sé como harán con los aditivos, que antes eran producidos en esas mismas refinerías que hoy están cerradas.

Y mientras reflexiono en este caos masivo que azota a mi país, me apresto a pasar el resto del día haciendo una interminable cola para surtirme de gasolina en la antigua estación de servicio Texaco en la Avenida Principal de las Mercedes.

Venezuela Regime Says “Hijos de P*ta Gringos” Stopped 2 Gasoline Tankers by Carlos Camacho – Latin American Herald Tribune – 8 de Abril 2020

Venezuela Minister of Agriculture Wilmar Castro Soteldo blames the U.S. for the Maduro Regime’s incompetence

Nelson Bocaranda S.

@nelsonbocaranda

Ministro Castro Soteldo pide a la gente que si en una alcabala les piden plata se lo denuncien al comandante a cargo y que no hay gasolina porque los “cdm” gringos pararon 2 tanqueros cargados en Aruba

CARACAS — The Nicolas Maduro regime on Tuesday labeled U.S. drug interdiction efforts which resulted in the stopping of two Venezuelan-bound gasoline tankers as the work of “hijos de puta gringos”.

Maduro’s Minister for Agriculture, Wilmar Castro Soteldo, made the the accusations live and a video on Twitter has since become viral, which admitted that the Regime’s situation is dire but blamed the U.S.-led interdiction efforts.

“It will be complicated, of course, we are not in a normal situation. And the resources we have are very few…because, but not only because, the huge drop in the prices of oil…and two ships that we had with gasoline in Aruba they left us parked there, the son of a bitch (hijos de puta) gringos, they didn’t allow us to move them!” Castro complained.

Only police and the military can fill up freely in Venezuela, as the country is experiencing a serious shortage of gasoline, which it can no longer manufacture and has to import inspite of having the world’s largest oil reserves, because its billions of dollars of refineries once capable of handling 1.3 million bpd are inoperative after two decades of serious mismanagement, widespread corruption and neglect under Maduro and his predecessor.

In 2012, the most serious refining accident in PDVSA killed dozens and took out of commission almost all of the gasoline-making units at key refinery Amuay in Falcon state.

Camara Petrolera de Venezuela estimated in February that only 20% of Venezuela’s refining capacity is still producing some liquid fuels, such as diesel and fuel oil, but no gasoline. The situation has worsened since then.

The expletive-laden tirade by Castro was given to workers of “Industria Venezolana Maicera Pronutricos C.A.”, which had apparently complained about the gasoline rationing and shortage. According to postings by Maduro’s ministry of the agriculture, this company is tied to the CLAP corrupt subsidized foodstuffs scheme the US is also investigating.

Of the last three Presidents of state oil company PDVSA, one is on the lam, one is still imprisoned and another one died in custody. Rafael Ramirez, is a fugitive, wanted by Maduro regime authorities for corruption. His successor, Eulogio Del Pino, languishes in a Venezuelan prison cell, also being investigated for corruption and Del Pino’s successor, Nelson Martinez, died of a heart attack while in custody for a corruption investigation. Several dozen other PDVSA bosses, including Orinoco Faja top man Pedro Leon and refining kingpin Jesus Luongo, have also been incarcerated by the regime.

Castro Soteldo also denounced the military extorting people at checkpoints, and asked that victims come forward and report the abuses.

“If in any checkpoint they are shaking you down for money, blackmailing you, Coño (fuck)! Denounce them to Commander Perez Escuela here (a military man standing at Soteldo’s side) without any fear, because no one can take advantage of special conditions to be fucking (jodiendo) others!”

Coronavirus: por qué Venezuela se quedó sin gasolina y qué consecuencias tiene en medio de la crisis por el covid-19 por Guillermo D. Olmo – BBC News – 6 de Abril 2020

Fila.
Las enormes filas junto a las gasolineras se han vuelto habituales.

La escasez de gasolina es un problema crónico desde hace años en Venezuela, pero la llegada de la pandemia de coronavirus lo ha agravado en el peor momento y ya incluso en la capital, Caracas, normalmente bien abastecida, resulta casi imposible repostar.

La mayoría de las gasolineras están cerradas y enormes colas de autos, a veces de más de un kilómetro, se forman junto a las pocas que siguen funcionando.

Desde que el pasado 17 de marzo el presidente, Nicolás Maduro, anunció una cuarentena nacional para hacer frente a la emergencia provocada por la covid-19, se repiten las quejas de profesionales de los servicios sanitarios y productores de alimentos por la falta de combustible.

En muchas estaciones de servicio, los conductores se encuentran con un despliegue de militares y policías que les informa de que solo se suministra combustible a los vehículos de los servicios esenciales.

El pasado virenes, después de días de silencio, el gobierno confirmó en un comunicado lo que muchos ya habían notado. Está en vigor un plan de racionamiento.

En el contexto actual de pandemia, los efectos de la escasez de combustible, para el que los expertos no atisban una solución a corto plazo, puede tener graves consecuencias.

GasolineraDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionLas fuerzas de seguridad controlan el suministro en las gasolineras que quedan abiertas.

Por qué escasea la gasolina

En su comunicado, el gobierno culpó al “perverso plan bloqueo de naval de Estados Unidos”, que estaría impidiendo el suministro de insumos necesarios para la producción del combustible.

Pero los problemas vienen de tiempo atrás.

Pese a que se estima que Venezuela es el país con las mayores reservas de crudo del mundo, la escasez de gasolina se fue haciendo habitual en paralelo al deterioro de Petróleos de Venezuela (PDVSA). Según los expertos, la petrolera estatal sufre los efectos de años de mala gestión, falta de inversión y corrupción.

Antonio de la Cruz, experto de Inter American Trends, le dijo a BBC Mundo que “los parques de refinería del país colapsaron y la producción nacional de gasolina es hoy muy baja”.

“Aunque llegaron a producir más de un millón de barriles de gasolina diarios, los parques están hoy trabajando a un 10 o un 15% de su capacidad”, indica el experto.

El Ministerio de Comunicación de Venezuela no respondió a una solicitud de comentarios de BBC Mundo.

Barcos de PDVSALos activos de PDVSA se deterioraron por la falta de mantenimiento e inversión.

Fuentes conocedoras del sector explicaron que luego se sumó el impacto de la política de Estados Unidos, que para lograr su objetivo de forzar la salida de Nicolás Maduro del poder, extendió sus sanciones hasta las operaciones de PDVSA, lo que agravó sus dificultades.

Para compensar la caída de la capacidad refinadora nacional, el gobierno venezolano había optado en los últimos meses por importar gasolina a cambio de crudo, principalmente a través de la rusa Rosneft.

Pero entonces, se desató lo que Francisco Monaldi, analista de Política Energética del Baker Institute, describe como una “tormenta perfecta para Venezuela”.

En febrero, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionó a Rosneft Trading, la filial de Rosneft que había estado colocando en el mercado gran parte de la producción de crudo venezolano. Esa vía para sortear las sanciones quedó entonces cerrada.

En marzo, a medida que los muertos por la pandemia se acumulaban en Italia, y gobernantes de todo mundo se convencían del peligro real y sus potenciales consecuencias económicas, Rusia y Arabia Saudí, dos de los mayores productores mundiales, se lanzaban a una guerra de precios con la que ambos buscaban copar el mercado ya en caída libre.

Con un cuarto de la población mundial en cuarentena, la demanda global de petróleo se desplomó a la misma velocidad que el precio del barril, que cayó por debajo de los US$30, menos de lo que a Venezuela le cuesta producirlo, como reconoció Maduro en un mensaje televisado al país.

El mercado petrolero mundial se encuentra en un colapso histórico“, concluye Monaldi.

“Aunque Rusia y Arabia Saudita alcancen un acuerdo pronto, la caída de la demanda provocada por la pandemia durará más”.

“¿Quién se va a arriesgar a hacer tratos con Venezuela y ser sancionado por Estados Unidos en un mercado inundado de petróleo barato?”, se pregunta el experto.

El 28 de marzo Rosneft anunció el cese de sus actividades en Venezuela y la transferencia de sus activos a una empresa propiedad exclusiva del Estado ruso.

¿Hay solución?

Mujer de Venezuela
Un tercio de la población de Venezuela sufría inseguridad alimentaria ya antes de la pandemia.

Si no encuentra quién le compre su petróleo, Venezuela tendrá muy difícil encontrar quién le venda gasolina.

La escasez se nota ya, no solo en las carreteras y ciudades del país, sino también en la estadística.

Según datos internos de PDVSA y de la consultora Refinitiv Eikon citados por Reuters, hasta la última semana de marzo, Venezuela había importado solo 90.417 barriles diarios de gasolina, lejos de los 165.000 de enero y febrero.

En los últimos días, trascendió un plan para reactivar la capacidad de producción de gasolina de la refinería de El Palito, en el Estado Carabobo, pero los expertos dudan de la viabilidad de esta instalación emblemática, sobre la que llevan años denunciándose fallos.

PDVSA se encuentra, además, en un proceso de renovación interna anunciado el pasado 19 de febrero por Maduro que ha llevado a la sustitución de muchos de sus cargos directivos. Algunos de sus antiguos gestores han sido detenidos y encarcelados.

De La Cruz estima que antes de la cuarentena Venezuela consumía aproximadamente 120.000 barriles de gasolina al día y que ahora el gobierno solo cuenta con unos 6.000 diarios para abastecer a todo el país.

Monaldi pronostica una “escasez de gasolina permanente”.

Cómo afecta la escasez de gasolina en plena pandemia

Mercado
Se teme que la falta de combustible provoque escasez en los mercados.

Venezuela es uno de los países de América Latina que menos casos (144) y muertes (3) había reportado hasta la semana pasada.

Pero el país es considerado por la Organización Panamericana de Salud uno de los más potencialmente vulnerables de la región, y los trabajadores de centros médicos y hospitales denuncian que sin gasolina, ni transporte público por la cuarentena, les resulta imposible llegar a trabajar.

“Esta situación es muy difícil, tomando en cuenta que no solo se atenderán pacientes infestados por este virus”, le dijo la presidenta del Colegio de Médicos del Estado Barinas, Virginia Sarmiento, al medio local “El Pitazo”. Sarmiento advirtió de que “el número de médicos va a ser insuficiente».

Varias organizaciones no gubernamentales alertaron de que cerca de 10.000 enfermos del riñón corren peligro si no se soluciona el problema de la escasez de combustible para que puedan acudir a someterse a sus tratamientos de diálisis.

La otra gran preocupación son los alimentos.

Según el Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas, un tercio de la población venezolana se hallaba en situación de inseguridad alimentaria ya antes de la pandemia.

Luis Vicente León, de la consultora Datanálisis, cree que la falta de combustible, sumada a los problemas de flujo de caja del gobierno, el impacto de la pandemia y la falta de acuerdos entre el chavismo y la oposición, hacen “probable” que los alimentos también acaben escaseando.

Ya agricultores y ganaderos han empezado a reportar problemas para transportar sus mercancías a los mercados y se teme que la cosecha de varios productos se eche a perder por el problema de la gasolina.

El presidente de la Asociación de Ganaderos de Táchira, Edgar Medina, señaló que el combustible que se les está suministrando no alcanza en muchos casos para cubrir las distancias que separan los centros de producción de los puntos de venta y pidió al gobierno que se permita la importación de gasolina desde Colombia, aunque eso suponga un sobrecoste para los productores agrarios.

“Que se nos dé la oportunidad de seguir trayendo la comida”, pidió

Médicos se trasladan en bicicleta ante la falta de gasolina en el país – El Nacional – 4 de Abril 2020

El doctor J.C. Álvarez denunció que aunque el personal médico es uno de los sectores priorizados, igualmente deben realizar largas colas y solo los dejan surtirse de 20 litros de combustible

Bicicleta

Venezolanos tienen que movilizarse en en bicileta debido a la falta de gasolina | Foto: Kerwing Hernandez @kerwinghg

Ante la falta de gasolina en el país durante la cuarentena decretada el pasado 13 de abril por el régimen de Nicolás Maduro para evitar la propagación del coronavirus, muchos médicos se trasladan a sus lugares de trabajo en bicicleta.

Este es el caso del doctor J.C. Álvarez, quien a través de un video publicado por el periodista Sergio Novelli explicó que este sábado le tocó trasladarse al trabajo en bicicleta para poder atender una emergencia.

“Hoy sábado 4 de abril me toca atender una emergencia y tenemos que apañarnos como podamos. Esta es una buena medida: la bicicleta. Mientras tanto, ustedes quédense en casa”, expresó.

Álvarez también denunció que aunque el personal médico es uno de los sectores priorizados, igualmente deben realizar largas colas y solo los dejan surtirse de 20 litros de gasolina.

“Venezuela llego a ser el país petrolero más grande del mundo. En la actualidad, en esta contingencia del covid-19, ni siquiera gasolina tenemos. Están dando 20 litros para médicos y contingencias”, añadió.

La crisis por la falta de combustible se vive en el interior del país desde hace varios meses, sin embargo, hasta los momentos la escasez no había llegado a la capital.

En los últimos días, en la ciudad de Caracas se observan filas de vehículos de varios kilómetros. Usuarios aseguran que no han podido surtirse de gasolina, aun perteneciendo a los sectores priorizados como el de salud, la alimentación y los servicios básicos.

Sergio Novelli@SergioNovelli

Ante la ausencia de gasolina en Venezuela, los médicos siguen haciendo su trabajo… y sea como sea llegan a los hospitales… como lo hace el Dr. J.C. Alvarez, en bicicleta

Video insertado

Carta a Caro Cox por Laureano Márquez – La Patilla – 3 de Abril 2020

downloadLe escribo porque vi su llamada de auxilio realizada desde Cuba, en estos duros tiempos de coronavirus, solicitando al gobierno chileno su traslado a casa. Me conduelo con usted y su angustia, pues como diría Ramos Sucre: «los dolores pasados y presentes me conmueven…».

Tiene que ser duro en estos momentos estar lejos de los suyos, porque son tiempos de tribulación global. Ojalá pueda volver pronto a Chile, tanto usted, como sus paisanos varados allá y estar en su tierra, en un país en el cual se puede estar en contra del gobierno y a la vez exigirle -como le corresponde con todo derecho- amparo, protección y auxilio.

Su video se ha viralizado -como dicen ahora- y los comentarios no han sido del todo favorables, por no decir bastante negativos, entiendo que por tal razón, ha cerrado usted su cuenta de twitter.

Seguramente el origen de tanta indignación hay que buscarlo en la evidente contradicción que se produce en regímenes como el cubano (¡y el venezolano!) entre las ideas que se proclama defender y la radical negación de las mismas en las prácticas de los sistemas políticos que los sustentan.

Una de las cosas que hemos aprendido en la tierra de Bolívar, luego de más de 20 años de chavismo, es que ser comunista es maravilloso, pero solo si se vive lejos, en un país medianamente libre, con democracia, medios de comunicación plurales y vigilancia por el respeto a los derechos humanos.

También es maravilloso si se pertenece a la nomenclatura dirigente, gozando de todo aquello lo que al resto de la población le está vedado, pero lo difícil es serlo en las naciones donde esta ideología se aplica con ausencia de todo lo señalado.

En Cuba y Venezuela, oponerse al gobierno ocasiona prisión, tortura y muerte, sin que haya en los dirigentes petición de perdón por nada, ni rectificación de las políticas criminales y destructivas del bienestar colectivo.

A los que manifiestan en las calles se les lanza a militares con armas de fuego con elevado saldo de víctimas fatales y nadie destruye el metro, porque ya el propio gobierno se encargó de hacerlo.

Cualquier cubano o venezolano podría decirle que todas esas cosas de las cuales usted se queja en su video son la cotidianidad de un régimen que, por otra parte, supongo a usted le simpatiza y lo defiende.

En Venezuela desde hace 20 años y en Cuba desde hace 60, el jabón escasea y el papel higiénico todo, tenemos las cuentas bloqueadas, no nos funcionan las tarjetas, no existen las monedas, tampoco internet, ni hay agua, ni comida, ni salud y para colmo de males no hay gasolina en el país con las mayores reservas petroleras del planeta.

Los pobres, en cuyo nombre se actuó, terminaron no solo más pobres, sino comprometiendo obligatoria lealtad a cambio de una mínima posibilidad de supervivencia.

A usted le ha tocado padecer, dolorosamente, lo que es habitual para millones de ciudadanos que no tienen gobiernos a los que acudir, porque tienen las certeza de que serán desoídos y para quienes exigir derechos es una inadmisible conspiración contrarrevolucionaria que terminará etiquetándoles como fascistas y/o aliados de los gringos, con duras consecuencias.

Bueno solo le hacía estos comentarios para animarle a comprender la oleada de indignación que su mensaje ha causado. Hay cosas que solo uno entiende bien cuando se padecen en carne propia. A usted le tocó ver -desafortunadamente- el verdadero rostro de la revolución.

Deseo de corazón que se haga realidad su ruego y consiga un vuelo para salir de Cuba muy pronto de manera segura y sin problemas, cosa que desde hace tantos años los cubanos no pueden hacer, porque deben sumar a la lista de dificultades que usted enumera, la de los tiburones en el estrecho de la Florida.

El talón de Aquiles del poder chavista es la escasez de gasolina que hoy padece Venezuela por Pedro Benítez – ALnavío – 3 de Abril 2020

Una furia está a la vuelta de la esquina en Venezuela y no es precisamente “la bolivariana” con la que amenaza Diosdado Cabello a la oposición. El detonante puede ser el grave desabastecimiento de gasolina que ha paralizado al país. Esa es una crisis en desarrollo más urgente que una posible intervención militar extrajera.
Para superar esta crisis Maduro necesita conseguir gasolina / Foto: FANB
Para superar esta crisis Maduro necesita conseguir gasolina / Foto: FANB

La mayoría de la población en Venezuela ha recibido con cierta apatía la gran operación antinarcóticos en el mar Caribe anunciada por el gobierno de Estados Unidos. Más allá del revuelo en las redes sociales, y de la enésima denuncia por parte de Nicolás Maduro sobre “la agresión norteamericana”, lo que realmente tiene en vilo al país son las consecuencias de la dura escasez de gasolina que ha agravado las dificultades cotidianas.

Como se está observando en las sociedades del anteriormente denominado Tercer Mundo, en Venezuela (de manera más dramática aún) la mayor parte de sus habitantes sencillamente no se pueden confinar para prevenirse de la pandemia. En esa población el mayor temor es que la paralización del transporte por falta de combustible provoque el regreso a los peores momentos de la escasez de alimentos que se padecieron en los últimos años.

Las órdenes de cuarentena no han impedido las largas colas para comprar combustible en Caracas, algo que es normal en varias ciudades del resto del país desde hace años, pero que en la capital puede ser explosivo al punto de provocar altercados entre funcionarios policiales y miembros de la Guardia Nacional (GNB)encargados de distribuirlo. Las acusaciones a estos por venderlo en dólares se multiplican.

Esta situación ha provocado que en Maracaibo, otrora capital petrolera de Venezuela, la gasolina sea hoy más cara que en Noruega, o que en algunas zonas del área metropolitana de Caracas los guardias cobren 10 o 20 dólares por llenar el tanque de un auto.

También las aglomeraciones de personas en plena cuarentena para adquirir gas doméstico para cocinar se multiplican.

Maduro usa como pretexto el coronavirus

Esta es una situación que por lo visto Maduro y su equipo no tienen cómo resolver, puesto que el país pese a su debacle económica aún requiere de 100.000 barriles diarios de gasolina (muy lejos de los 600.000 de hace siete años) para su consumo interno, los cuales hoy debe importar casi en su totalidad.

La estrategia de Maduro ha consistido en intentar disimular esta crisis usando como pretexto la pandemia del coronavirus. Pero el desabastecimiento de combustible lo que ha hecho es agravar aún más el precario cuadro del país, lo que a su vez impide enfrentar la nueva emergencia sanitaria.

Así por ejemplo, una encuesta sobre el impacto del Covid-19 en Venezuela difundida por una comisión de expertos de la salud indica que el 56% de los hospitales no disponen de agua y el 80% no tienen jabón.

La situación de Venezuela en estos momentos es parecida a la provocada por el gran apagón nacional del servicio eléctrico en marzo de 2019, con la diferencia de que entonces estaba en manos de los funcionarios de Maduro restablecer parcialmente el servicio. Ahora no, necesitan dólares para importar esa gasolina. Si el país contara con el parque refinador de hace dos décadas que le permitía procesar más de un millón de barriles de petróleo diarios esta historia sería distinta. Pero la falta de inversiones, la incompetencia y la corrupción que han caracterizado a los jerarcas del chavismo lo devastaron.

Las órdenes de cuarentena no impiden las colas para comprar gasolina / Foto: @JuanPGuanipa

El poder petrolero que destruyó el chavismo

Y este es un dato a tener en cuenta, porque desde mediados del siglo pasado el poder en Venezuela lo ha otorgado el petróleo. Fue el control sobre la producción y la renta derivada del mismo lo que le dio proyección internacional y poder nacional a Hugo Chávez. El reparto de barriles de crudo a sus aliados en todo el mundo y el subsidio de la gasolina a lo interno.

Pues ese poder petrolero el chavismo lo destruyó sin que mediara coacción interna; ha sido sólo el fruto de sus acciones y omisiones.

La gasolina ha sido un tema políticamente explosivo en Venezuela desde 1989. Al extremo que ni Chávez ni Maduro se atrevieron a tocar su precio. Este último ha sometido a los venezolanos a toda clase de atropellos pero no se ha atrevido a tocar el precio ridículamente bajo de la gasolina, que en la práctica consiste en regalarla.

La alternativa de racionar su distribución en estos momentos está resultando peor que la enfermedad y es lo que puede activar el malestar de calle que hasta ahora no ha provocado la política. Las cada vez más frecuentes disputas que se están dando entre los distintos cuerpos armados controlados por Maduro son reveladoras de las tensiones generadas por la escasez de gasolina.

También hay malestar con los militares

No hay un pueblo chavista esperando fusil en mano al yanqui invasor. Hay millones que necesitan ingresos, comida y atención sanitaria. Nada eso puede dar el Estado chavista. Sólo transferir dinero sin valor con el que no se puede adquirir ni comida ni gasolina.

De paso, se está renovando el resentimiento de la población contra los militares que la venden y luego reprimen. Con un detalle, esos oficiales y soldados en la calle padecen los mismos problemas del resto de la población. No son privilegiados. Sólo falta la ocasión y el detonante para que se sumen públicamente al malestar de la mayoría. Esto lo saben Nicolás Maduro y Diosdado Cabello, es el tigre sobre el que cabalgan.

No hay un pueblo chavista esperando fusil en mano al yanqui invasor. Hay millones que necesitan ingresos, comida y atención sanitaria. Nada eso puede dar el Estado chavista. Sólo transferir dinero sin valor con el que no se puede adquirir ni comida ni gasolina.

Maduro puede superar esta crisis (como ha hecho con otras) pero para eso necesita conseguir gasolina para ayer. De lo contrario la furia con la que amenaza Cabello se va a voltear no contra la oposición sino contra ellos.

¿Patadas de ahogado? – Editorial El Nacional – 1 de Abril 2020

La verdad es que cada día que pasa el régimen parece una comiquita. Para los que no sepan qué es, son secuencias de dibujos animados llenos de situaciones absurdas que provocan hilaridad en los espectadores. Si Venezuela no estuviera en tan malas condiciones, todos se reirían.

Ahora resulta que las fuerzas de seguridad del régimen se dedican a buscar a dirigentes políticos o asesores del presidente interino en sus casas y acusarlos de tener en su poder drogas.

¿Pensaban con esto decirle al mundo entero que ellos sí luchan contra el narcotráfico y no como los acusa el sistema judicial de Estados Unidos, de más bien propiciarlo?

Lo que más bien parece es una respuesta bastante débil ante la avalancha de noticias sobre la supuesta vinculación del régimen con el tráfico de estupefacientes internacional. Aunque eso es otro tema. Lo que tratan de hacer es obvio, pero esta vez no consiguieron los resultados. Es demasiado difícil voltear la tortilla.

El gobierno interino de Juan Guaidó no se va a detener por este tipo de medidas que busca amedrentarlos. El presidente y sus asesores están enfocados en lo que es ahora prioritario, tratar de ayudar a la población a enfrentar la pandemia. Elevar la capacidad de respuesta y atender la emergencia.

Pero una vez más, el régimen muestra sus costuras, porque sus prioridades quedan claras, seguir dando patadas de ahogado a ver si se libera del agua que les rebasa ya el cuello.

En este momento se trata de un asunto de vida o muerte. Los problemas que han generado los del régimen con su incapacidad se van a hacer más evidentes con el paso de los días: no hay gasolina, no hay comunicaciones, no hay producción, no hay dinero.

Si hace unos meses el ingenio del venezolano (de todos los niveles, trabajadores y empresarios) ayudó a que el país se mantuviera a flote, ahora se comienzan a cerrar más las oportunidades, principalmente porque la crisis del combustible se agudiza.

¿Qué medidas tomará el régimen para evitar, ahora sí, que Caracas se quede aislada de los centros de producción que a duras penas antes funcionaban? Les va a estallar la realidad en la cara y no tienen para dónde salir corriendo. Ya no tienen escapatoria.

Ojalá que por lo menos entiendan que lo que trataron de ocultar desde hace años ahora no podrán justificarlo. Deben ceder porque se juegan la vida de miles de venezolanos y no podrán esconderlo.

Encerrados sin ahorros ni provisiones: así sobrevive Venezuela en cuarentena por Florantonia Singer – El País – 31 de Marzo 2020

El Gobierno de Maduro impuso un férreo aislamiento hace dos semanas. La mayor parte de los venezolanos no tiene recursos para afrontar la emergencia

Un grupo de vecinos en el barrio de Petare. En vídeo, la situación de escasez en Venezuela. FOTO: ANDREA HERNÁNDEZ | VIDEO: AFP

Hasta hace dos semanas, Gerson Hernández sacaba una mesa frente a su casa en el barrio El Cementerio en Caracas y vendía cuadernos y útiles escolares. Con el coronavirus y la suspensión de las clases cambió de ramo. Ahora vende mortadelas y lo hace desde el interior. Pese a los gritos que da desde su casa para ofrecer el nuevo producto, el frenazo que ha impuesto la cuarentena decretada en todo el país, ha abierto un agujero en sus finanzas. Antes de que la vida cambiara para todos, cuando la Covid-19 era un problema solo de China, cada semana podía ganar siete millones de bolívares, menos de 100 dólares (93 euros), que le alcanzaban para alimentar a su esposa y sus dos hijas. Esta semana los ingresos no llegan a los 25 dólares (23 euros).

Hernández tiene 55 años. Con unos estudios universitarios a medias, ha vivido toda la vida en la economía informal, de la que depende más del 60% de los venezolanos y a la que se han sumado incluso los trabajadores del sector público, cuyos bajos salarios los obligan a buscar nuevas fuentes de ingresos. Ha estado quebrado varias veces y ha vuelto a estabilizarse para vivir al día. Un tiempo aspiró a tener una tienda propia, pero no pudo; sabe lo que es esperar sin nada en el bolsillo a que las ventas reproduzcan el dinero gastado en mercancía, como hizo la misma semana que detectaron los primeros casos y él estaba en Cúcuta buscando provisiones para el negocio; dice que hace magia. “Con dos cuadernos que venda compro un pan”. Ahora ve el panorama oscuro. “La cosa no parece fácil, por lo que se ha visto en otros países yo creo que esto va a ser para rato, pero fui a Catia hace tres días y eso está normal, el comercio tiene mucho movimiento, y la gente, sin tapabocas”, dice preocupado. Él consiguió cuatro mascarillas regaladas para su familia para pasar la epidemia.

Las policías han impuesto un control estricto sobre la cuarentena en los sectores de clase media de Caracas, donde las calles han permanecido desoladas. Solo los supermercados y las panaderías reúnen gente, en filas con un metro de separación entre cada persona y todos con guantes y tapabocas, como ordenó Nicolás Maduro. Pero en varias zonas populares de la capital, aun con restricciones, el día a día se impone al distanciamiento social y allí las calles llegan a ser el hervidero de gente de siempre, con mascarillas de todo tipo. Estos días se han visto escenas como la de un funcionario de policía con un megáfono en la redoma de Petare enfrentando la indiferencia de un mar de personas a las que les pedía volver a sus casas “por la salud de todos”. El viernes hubo protestas en el barrio de Catia cuando intentaron desalojar a cientos de comerciantes informales que vendían productos sobre manteles en la calle.

Un vehículo de la policía local rocía con hipoclorito de sodio una calle de Caracas.
Un vehículo de la policía local rocía con hipoclorito de sodio una calle de Caracas.ANDREA HERNÁNDEZ

Sin gasolina no hay comida

Para muchos venezolanos no es posible hacer una compra de alimentos para guardar. Los datos presentados en febrero por el Programa Mundial de Alimentos revelan que el 8% de la población venezolana (2,3 millones de personas) está en situación de inseguridad alimentaria grave, “principalmente como resultado de los altos precios de los alimentos”. El estudio refleja que otros siete millones están en situación de inseguridad alimentaria moderada. A principios de este mes, la FAO alertó de que Venezuela y Haití son los únicos países de América Latina que necesitan asistencia alimentaria exterior.

A Yonathan Torres le preocupa que la comida se acabe. Trabaja como mototaxista en La Vega, un barrio al oeste de Caracas. Lleva dos semanas resguardado, en cumplimiento de la cuarentena. Sus ingresos semanales llegaban a 100 dólares (93 euros). Con unos ahorros se aprovisionó de comida. “Con esto aguanto hasta que termine la cuarentena el 13 de abril, luego me va a tocar trabajar. Esperemos que no se extienda y que no se agrave. Me preocupa la comida, la gasolina no está llegando y si eso sigue así, no va a haber más comida”, dice el joven de 26 años, que vive con su esposa, hija y suegro.

La restricción del combustible para sectores prioritarios —trabajadores sanitarios, de seguridad, militares y transporte de alimentos— ha sido una medida inédita que se ha aplicado en una Venezuela petrolera que debe importar gasolina para el consumo interno, seriamente afectado por la caída de la producción, el colapso de la industria petrolera por la mala gestión y las sanciones económicas. En otros países en cuarentena el combustible se acumula por la paralización, en Venezuela las reservas parecen haber llegado al límite.

Un hombre espera poder recargar su tanque de gas en la avenida Lebrún de Caracas.
Un hombre espera poder recargar su tanque de gas en la avenida Lebrún de Caracas.ANDREA HERNÁNDEZ

El sector agrícola ha advertido esta semana de que los productores no tienen acceso al combustible y que la distribución de las cosechas está comprometida y, por ende, el frágil abastecimiento. “Algunas ya se están perdiendo”, dijo Aquiles Hopkins, presidente de Fedeagro en la sesión virtual que tuvo el Parlamento esta semana. En el monitoreo de servicios durante la crisis que está haciendo la Asamblea Nacional se señala que para esta semana el suministro de combustible no llegó al 1% de las estaciones del país.

“Venezuela está parada desde hace mucho tiempo, luego de seis años de contracción del PIB. La cuarentena al final es una sobreactuación del Gobierno para disimular que estamos parados porque no hay gasolina, porque no hay actividad económica, no tanto por el virus, y que en el marco de la recesión mundial va a ser peor. ¿Qué economía del mundo va a estar preocupándose de la economía de un país cuyos jefes ahora están buscados por la justicia?”, opina el sociólogo Luis Pedro España, director de Ratio, una agencia de análisis de la Universidad Católica Andrés Bello.

El coronavirus avanza en Venezuela con 113 contagios confirmados y dos muertes en dos semanas. El espectro de los afectados por las medidas de confinamiento para frenarlo va más allá del grueso grupo de trabajadores por cuenta propia a los que Maduro prometió ―para cuatro millones de ellos— un bono de 350.000 bolívares (unos cuatro dólares, 3,7 euros), que alcanzan para un kilo de carne, que también ha entregado a los que poseen el llamado carnet de la patria. Mariana Hernández —ni Gerson ni Yonathan— no aplica para ese grupo. Ella se graduó en diciembre en la Universidad Central de Venezuela y empezó este año a trabajar como psicóloga clínica. Con 16 pacientes que veía en un centro médico privado podían mantenerse ella y su madre, profesora jubilada. Ahora está cerrado el edificio donde trabajaba y, como han hecho otros profesionales médicos, ha intentado pasarse a las consultas online, con poco éxito. “Veo personas mayores, que no manejan la herramienta y para quienes no es cómodo hablar desde sus casas. Yo vivo de mis consultas y me preocupa mucho que esto se extienda más allá porque veo mis ingresos muy reducidos. Con mis ahorros solo tengo para dos meses de comida”.

En qué consiste la crisis de la gasolina en Venezuela por José Guerra – ALnavío – 28 de Marzo 2020

Con el país paralizado por la pandemia el consumo se ha reducido drásticamente pero tampoco se pueden movilizar los alimentos desde los centros productores hacia las plazas de consumo y ese va a ser un asunto que concentrará la atención en los próximos días. Preparémonos: la crisis de la gasolina está aquí.
La crisis de la gasolina llegó a Venezuela / Foto: WC
La crisis de la gasolina llegó a Venezuela / Foto: WC

Venezuela tuvo uno de los sistemas de refinación de petróleo más avanzado y eficientes del mundo. Desde el comienzo de la producción comercial petrolera, los distintos gobiernos siempre procuraron acompañar la mayor extracción de crudos con un incremento consecuente de la capacidad para agregarle valor a los hidrocarburos mediante la obtención de productos tales como la gasolina, diésel y lubricantes entre otros productos.

Así, se le exigió a la Royal Dutch Shell la construcción de una refinería, la cual fue inaugurada en 1947 en Cardón, estado Falcón, a la que siguió la refinería de la Creole en 1950 en Amuay, para luego en 1956 erigirse la de Bajo Grande en Zulia. Las tres conformaron lo que fue el más grande conglomerado de refinación del petróleo del mundo, el Complejo Refinador Paraguaná, con una capacidad de 971.000 barriles diarios de derivados. Luego fueron construidas las refinerías de El Palito, estado Carabobo, con capacidad de refinación 140.000 barriles diarios y la refinería de Puerto La Cruz en el estado Anzoátegui, apta para procesar 192.000 barriles para ser transformados en gasolina y otros productos.

Así, la totalidad de procesamiento alcanzó 1.303.000 barriles diarios. De éstos se llegaron a exportar 700.000 barriles diarios con un valor 25% mayor que el de un barril de petróleo. En su mejor momento el consumo interno llegó a representar 600.000 barriles diarios, con una economía 60% más grande de lo que es hoy.

Actualmente, de esa capacidad instalada apenas se utiliza como mucho el 3%, equivalente a 40.000 barriles diarios, absolutamente insuficientes para abastecer al mercado interno aún con su reducido tamaño. Se estima que el consumo local se sitúa hoy en 150.000 barriles diarios entre gasolina y diesel, de los cuales unos 110.000 barriles diarios deben ser importados.

Estos barriles se terminan regalando debido a esa política suicida que siguieron Hugo Chávez y Nicolás Maduro, quienes embriagados de demagogia, optaron por regalar los combustibles para que una parte de ellos fueran contrabandeados.

De esta manera, el subsidio a esos carburantes llegó en 2014 a unos 8.000 millones de dólares anuales, a un costo enorme para el fisco venezolano y para el pueblo que lo termina pagando en forma de un déficit fiscal que ha generado una hiperinflación que destruyó las remuneraciones de los venezolanos que viven de su trabajo.

Pero el problema no se queda allí. Ahora en medio de la crisis del Covid-19 el problema se está sintiendo en toda su magnitud. Sin caja para financiar las importaciones, el régimen había optado por entregar petróleo crudo a cambio de gasolina a compañías rusas e indias a un costo sideral debido a fletes por la distancia recorrida por los tanqueros.

Con el país paralizado por la pandemia el consumo se ha reducido drásticamente pero tampoco se pueden movilizar los alimentos desde los centros productores hacia las plazas de consumo y ese va a ser un asunto que va a concentrar la atención en los próximos días. Preparémonos: la crisis de la gasolina está aquí.

Encuesta Nacional Impacto Covid-19 – Comision Expertos Salud – 26 de Marzo 2020

A %d blogueros les gusta esto: