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¿Cómo recuperar el bienestar de los venezolanos? por Ricardo Hausmann y Miguel Ángel Santos – ProDaVinci – 25 de Septiembre 2017

El deterioro de las condiciones de vida de los venezolanos continúa su trayectoria implacable. Uno puede decir que la caída en la producción de los últimos cuatro años (37%) no tiene precedentes en la historia de América Latina, o indicar que, en términos del poder de compra de las calorías más baratas disponibles, el salario mínimo ampliado se ha desplomado 87% en ese mismo período. Pero la verdad es que al lado de las muertes de neonatos que están ocurriendo en los hospitales de Venezuela, las asombrosas imágenes de desnutrición infantil, o la desesperación que produce la ausencia absoluta de medicamentos para enfermedades crónicas, cualquier estadística que busque describir la catástrofe es apenas un eufemismo.

Esta dura realidad, que continuará deteriorándose mientras el chavismo continúe en el poder, nos obliga a pensar en qué debe hacer un futuro gobierno para aumentar el consumo y la producción de los venezolanos desde el primer momento y restaurar el bienestar y la prosperidad del país en el mediano plazo. Ese debe ser el objetivo central de cualquier programa, y en función de él deben definirse y organizarse el momento y la secuencia de las políticas que deben adoptarse.

Para poner al país en una senda de recuperación, es imprescindible identificar cuál es la mayor restricción a la expansión de la producción y el consumo. Una hipótesis es que la causa central radica en las políticas en contra del libre mercado. Sí, es cierto que desde mediados de la década pasada el país ha sido objeto de un experimento de dominación social, que aniquiló –a través de numerosas expropiaciones, controles y regulaciones– los mecanismos a través de los cuales la gente se organiza de manera espontánea, para producir lo que otros demandan y comprar lo mejor de lo que es posible producir. Este fracasado experimento es un factor importante en la tragedia venezolana, pero la destrucción de los mecanismos del mercado ya estaba allí en el año 2013, cuando el tamaño de la economía venezolana era 50% mayor al de hoy. El avance del estado controlador, que obstaculiza el progreso y compite deslealmente con sus productores, ha sido mucho más gradual que la caída abrupta que se ha registrado en los estándares de vida en los últimos 4 años. ¿Qué cambios desde el 2013 pueden explicar este descalabro? Leer más de esta entrada

ONG venezolanas alertan sobre crisis familiar por falta de alimentos – El Estimulo – 23 de Septiembre 2017

Un grupo de organizaciones no gubernamentales que asisten a niños en situación de vulnerabilidad social y problemas nutricionales alertó hoy acerca de la crisis familiar que sufren buena parte de los hogares venezolanos por la dificultad para acceder a los alimentos.

La coordinadora de la Fundación Amigos del Niño que Amerita Protección (Fundana), la psicóloga Ninoska Zambrano, dijo a EFE que la incapacidad de las personas de escasos recursos para acceder a los alimentos “ha hecho que exploten por distintas vías conflictos intrafamiliares que antes se veían en menor medida” en Venezuela.

Comenta que a Fundana llegan, con cada vez más frecuencia, casos que podrían ser tipificados como delitos, pues se presentan familiares con niños que han sufrido golpes y quemaduras como castigo por comer más de lo que se les había autorizado en el hogar.

“Muchos de estos padres desesperados tienen unas maneras de administrar la comida sumamente menguada pero que ellos consideran que es lo que pueden hacer para darles alimento”, dijo Zambrano, que señaló que los adolescentes suelen ser los más maltratados por ser esa una de las etapas de la vida que más alimentación demanda.

La psicóloga indica: “Puedo decir ahora que el 50% o más de las familias que estamos recibiendo están viniendo con algún nivel de dificultad para alimentarse, o los niños presentan desnutrición leve o algunos con alguna situación más delicada”.

Fundana cuenta con albergues con capacidad para unos 130 niños de hasta 6 años en situación de abandono o riesgo y Zambrano señaló que muchos de los que han recibido en los últimos meses tienen problemas de nutrición y otras afecciones asociadas como dermatitis e infecciones de varios tipos.

El abogado Leonardo Rodríguez, director de la asociación civil Red de Casas Don Bosco, a la que pertenecen diez casas que dan cobijo a más de 1.300 menores en todo el país, señaló que “todos los días” llegan adultos buscando a sus hijos porque éstos se han ido de sus casas y desconocen el paradero.

También llegan padres que le piden a Rodríguez permitir que su hijos se quede a vivir en una de las casas Don Bosco porque no tiene cómo alimentarlos.

“Llevamos por lo menos seis meses exigiéndole al (estatal) Instituto Autónomo Consejo Nacional de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes (Idenna) que construya un plan nacional para la protección de los derechos de los niños en situación de riesgo, ese plan nacional no existe”, dijo Rodríguez a EFE.

El abogado pidió que “se cierre el chorro que está produciendo que estos niños vayan a la calle” y para ello, dijo, se requiere un plan nacional de atención a la familia y a los chicos que ya dejaron el hogar.

 

El nuevo dolor de cabeza de Maduro: desabastecimiento de gasolina por Alfredo Meza – El País – 22 de Septiembre 2017

Las estaciones de servicio de Caracas muestran grandes filas de vehículos esperando por reabastecerse debido a la falta de combustible
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Los caraqueños viven de nuevo la pesadilla de la escasez de la gasolina. Si en las provincias de Venezuela las filas de coches frente a las estaciones de servicios son una rutina, en la capital son motivo de alarma y la certeza de que el problema del abastecimiento de combustible se le está yendo de las manos al régimen de Nicolás Maduro.

El ministro de Energía y Petróleo, Eulogio del Pino, sólo ha reconocido las dificultades en el suministro de gasolina en la isla de Margarita (caribe nororiental) y las ha atribuido a las sanciones financieras de Estados Unidos. “Los pagos se hacen efectivos tres o cuatro días después de la orden porque las oficinas fiscalizadoras se demoran chequeando la procedencia del dinero. Los buques permanecen fondeados en nuestras costas por el retraso en el pago del flete”, explicó. Aunque las medidas excluyen el impedimento de vender y comprar hidrocarburos, el régimen está intentando salvar su responsabilidad en el colapso económico del país con el argumento de la confabulación imperial contra un país soberano.

La agencia Reuters atribuye los problemas en el suministro tanto a las condiciones climáticas en el Caribe como a los problemas económicos de la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa). Los buques tanqueros fondeados frente a las costas venezolanas fueron desviados a otros destinos porque Pdvsa no puede pagar los cargamentos. Se trata principalmente de aditivos importados que se mezclan con el crudo extra pesado que procesa la industria local para obtener la gasolina.

El devastador paso de los huracanas Harvey e Irma ha retrasado los despachos que reciben compañías. Desde el 3 de septiembre seis tanqueros que transportan un total de 1,8 millones de barriles de diésel con contenido ultra-bajo de azufre (ULSD), el aditivo MTBE para la gasolina y otros productos refinados han sido enviados desde las costas de Venezuela a instalaciones de almacenamiento en Panamá y el Caribe, según datos obtenidos por la agencia de noticias. Las empresas estatales que ofrecen comprar combustible incluyen a ANCAP de Uruguay, Ecopetrol de Colombia, Recope de Costa Rica y Petroecuador de Ecuador, agregaron.

El pésimo estado de la industria local es un factor que incide en la paradoja de que en el país que posee 20 por ciento de las reservas mundiales de crudo, sus habitantes pasen horas con sus vehículos aparcados en las vecindades de las bombas de gasolina. Pdvsa sufre serios problemas operacionales desde que hace 15 años, tras un paro general que pretendía crear las condiciones para el derrocamiento o la renuncia del entonces presidente Hugo Chávez, el gobierno despidiera a más de 20.000 trabajadores e incluyera en la nómina a cuadros políticos sin experiencia. La producción ha venido cayendo desde 3,2 millones de barriles de petróleo que se extraían en 1999 a poco más de 1.918.000, de acuerdo con el reporte de la Agencia Internacional de Energía, y las refinerías operan a media máquina. Pese a que se han reducido el número de barriles enviados a los aliados continentales del régimen, las alianzas políticas limitan la cantidad de combustible que podría destinarse al mercado interno.

En anteriores crisis de suministro de gasolina el régimen lograba salir del atolladero obteniendo el dinero que necesitaba para pagar los embarques. Pero la estrangulación financiera aplicada por el gobierno de Donald Trump abre un signo de interrogación sobre la capacidad de maniobra que tendrá el régimen chavista.

 

Flagelos contra Venezuela por David Esteller Ortega – TalCual – 22 de Septiembre 2017

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La desnutrición galopante en los bebes y la muerte en aumento de personas de la tercera edad, no tiene parangón en la historia de la medicina en nuestro país. Hemos visto personas comiendo en los basureros y eso es una mentira de la prensa, según el increíble Maduro
Este gobierno ha traído en unos casos y, en otros, ha centuplicado los males que sufre el pueblo, mientras Maduro y su cohorte, hablan de que el país está gozando de la buena vida que ha traído este socialismo, hasta la presidenta de la Asamblea Inconstituyente, llegó a decir, sin inmutarse, que en Venezuela había comida para satisfacer plenamente a 2 ó 3 naciones más.

La gente ya no puede adquirir los alimentos de primera necesidad, no se consiguen o están muy caros; las medicinas desaparecieron y muchos se están muriendo; los hospitales y ambulatorios carecen de todo, hasta de algodón y de inyectadoras, además, a esto se le suma, que han mandado a atender a los enfermos con médicos chimbos, que causan más desastres que curas en los pacientes, algunos han muerto por la mala praxis médica. La desnutrición galopante en los bebes y la muerte en aumento de personas de la tercera edad, no tiene parangón en la historia de la medicina en nuestro país. Hemos visto personas comiendo en los basureros y eso es una mentira de la prensa, según el increíble Maduro.

Si uno va por calles o carreteras, anda nervioso, pues los asaltos son a menudo y, en muchos casos, no sólo te roban sino que te asesinan. El colmo ha llegado que te asaltan en tu propia casa o apartamento, te roban y también te asesinan, violan a tu mujer o a tus hijas y, en algunos casos, también las matan inmisericordemente. Y aquí no pasa nada. Maduro salió una vez a pasear por la Av. Sucre en un automóvil descapotado, más asustado que el carajo, por cierto, pero resguardado con los carros que llevaba adelante y atrás, repletos de agentes de seguridad, para demostrar que el país está muy contento con su paraíso socialista. ¡Vaya desfachatez! Los arrebatones son a cada rato. Hasta han arrancado, en plena calle, de las manos de una señora, una bolsita con dos canillas (panes) y un pedazo de queso. Pero qué se puede esperar de un Presidente que en vez de referirse al reparto de los panes, se refirió al reparto de los penes, y dijo que la capital de Nueva Esparta era Barcelona o algo por el estilo. Este es el “hijo” de… Chávez, tal para cual.

Ahh! se olvidaron del combate a la corrupción. La mayoría de los gobernantes, al acabar con los petrodólares, se convirtieron en corruptos.

No debemos dividirnos. Para honrar a los muertos, hay que hacer una campaña electoral de calles llenas y con discursos combativos, que despierten la moral, porque allí no se termina la lucha, ahora es cuando debe incrementarse.

 

Escasez de gasolina en Venezuela abre un nuevo y peligroso frente al régimen de Maduro por Antonio Maria Delgado – El Nuevo Herald – 21 de Septiembre 2017

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Venezuela, país que ostenta de contar con las mayores reservas de petróleo del mundo, se está quedando sin gasolina, en un fenómeno que ilustra el gradual colapso de la industria petrolera bajo la administración del régimen de Nicolás Maduro y el impacto que comienzan a tener las sanciones aplicadas por Estados Unidos.

Expertos dijeron que la situación, de prolongarse por un tiempo, podría acentuar aún más el ya extenso descontento de la población y propiciar un recrudecimiento de las masivas protestas que sacudió al país en el segundo trimestre.

“El gobierno debe estar moviéndose con toda la rapidez posible para subsanar este problema”, que es potencialmente muy peligroso, “por la protesta popular que puede venir”, dijo el experto petrolero Gustavo Coronel, ex integrante del directorio de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA).

“Sin gasolina, el país va a tener un problema político de primer orden. Es un país que ya está sentado en un polvorín debido a los muy serios problemas de escasez por los que atraviesa y si la escasez de gasolina se acentúa, yo creo que puede haber una revuelta popular”, aseveró Coronel desde el estado de Virginia.

La falta de gasolina tiene el potencial de paralizar totalmente la economía del país y agudizar aún más la ya pronunciada escasez de alimentos, dijo.

Según informes de prensa local, los venezolanos se están viendo obligados a pasar horas dentro de sus vehículos haciendo fila para tratar de conseguir combustible, llegando a pasar horas esperando su turno en las estaciones de servicio.

En muchas de las ocasiones, los conductores hacen fila sin saber si podrán ser atendidos.

“No tenemos ninguna información, no sabemos qué está pasando con esta situación. Uno está a la deriva sin saber cuándo hay o cuando no”, manifestó Luis Salazar, quien trataba de obtener combustible en una estación de servicio en la ciudad sureña de San Félix.

“Estoy en la cola desde las 5:30 de la mañana, porque ayer (miércoles) estuve en una y no pude echar porque se acabó”, agregó en declaraciones publicadas por el Diario de Guayana.

El que la aguda escasez de productos que ya padecen los venezolanos se haya extendido hasta los combustibles luce como una gran ironía en un país que dice tener bajo el suelo el 20% de las reservas mundiales de crudo, unos 296,000 millones de barriles, según datos de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

Pero la noticia no causa sorpresa entre los expertos, quienes vienen advirtiendo el sostenido colapso de la industria petrolera bajo el chavismo por la falta de inversiones en el sector.

“Las reservas probadas de petróleo si están en el subsuelo, si no están desarrolladas, es como si no existieran”, comentó Coronel. Y la producción en Venezuela ha estado disminuyendo a lo largo de los últimos años hasta el extremo de que hoy se encuentran por debajo de los dos millones de barriles al día, un millón de barriles diarios por debajo del nivel que el país producía cuando Hugo Chávez llegó al poder en 1999.

Al igual que la producción de crudo, la capacidad de refinación del país también se ha venido abajo, por falta de mantenimientos de las instalaciones.

Horacio Medina, ex gerente de PDVSA, explicó que la compañía se ha visto obligada a incrementar gradualmente la importación de gasolina para poder compensar el creciente déficit en capacidad de refinación para alimentar el parque automotor local.

Ese déficit actualmente se encuentra entre 80,000 y 100,000 barriles diarios.

Pero la capacidad del país de importar ese combustible se está viendo amenazada, primero por la gran crisis de liquidez por la que atraviesa el país, y segundo por las sanciones recientemente adoptadas por la administración de Donald Trump por la violación de los derechos humanos y el desmantelamiento de la democracia en Venezuela.

Buena parte de las operaciones de importaciones de gasolina se estaban realizando a través de Citgo, filial estadounidense de PDVSA, que servía como garante para la emisión de créditos y eso ahora no se puede hacer con la adopción de sanciones que prohíben la emisión de nuevos préstamos a Venezuela, explicó Medina.

Y ahora los bancos, cuando se enteran que las cartas de crédito que se le están solicitando van a ser usadas para financiar ventas a Venezuela, se están negando a emitirlas.

Es posible que las emisiones de esas cartas en realidad no estén prohibidas por las sanciones, pero muchos bancos simplemente no quieren correr el riesgo de operar con Venezuela después de la última ronda de sanciones.

 

El nuevo invento de Farmatodo ante la aguda escasez de medicamentos – Noticias al día y a la hora – 20 de Septiembre 2017

El nuevo invento de Farmatodo ante la aguda escasez de medicamentos (Imágenes)

 
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Ante la aguda crisis y escasez de medicamentos e implementos básicos que existe en Venezuela, la cadena de farmacias internacional Farmatodo adoptó la medida de hacer envíos al país desde sus sucursales en Colombia.

Según una nota de prensa, el servicio “Envíalo ya” está dirigido para las personas en Venezuela que necesiten traer productos desde el hermano país. La persona redacta un correo con los artículos que necesita, luego llena una hoja de información, después cancela y en un máximo 10 días hábiles llegan los productos con una reconocida empresa de encomiendas.

Hasta ahora, se desconoce si la persona podrá pagar en bolívares o en dólares. En caso de un medicamento con prescripción médica, el paciente deberá enviar su fotocopia del récipe o fórmula médica.

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Conejos por Alberto Barrera Tyszka – ProDaVinci – 17 de Septiembre 2017

alberto-barrera-tyszka-720Lo más inquietante es la risa. Verlos a todos así, tan divertidos, carcajeándose frente a las cámaras de televisión, manejando con insólita superficialidad las tragedias de la gente. ¿Eso es una reunión de Ministros de un país que está en crisis? ¿Así se comportan, eso dicen, de esa manera hablan y analizan nuestros problemas? ¿Para eso les pagan? ¿En verdad Fredy Bernal cobra un sueldo por proponer que la cría de conejos es una alternativa a la crisis alimentaria del país? ¿Y todos los demás? Los que se mueren de la risa mientras el Ministro habla de mascotas con lacitos, de las diferencias entre el animalito que te llevas a la cama y los dos kilos y medio de carne que puedes llevarte a la boca…todos ellos, ¿también cobran por estar ahí, por banalizar la realidad, por burlarse de esa forma de la gran mayoría de los venezolanos?

Mientras crecen las noticias de niños muertos por desnutrición, mientras se reitera la alarma de la UNICEF por el aumento de un 30% en la mortalidad infantil en el país en el año 2016, tenemos a un equipo de gobierno haciendo chistes sobre la multiplicación de los conejos, debatiendo con grosera trivialidad sobre la experiencia de aquellos que deben explorar en bolsas de basura para poder comer. Lo más indignante es la risa. La frivolidad del gobierno frente al hambre.

¿Por qué conejos? He pasado días dándole vueltas a esa pregunta. No hay dentro de la gastronomía popular, al menos que yo recuerde, algún plato de uso mas o menos frecuente que tenga la carne de conejo como ingrediente principal. No existen, por ejemplo, unas famosas empanaditas de conejo de Jusepín. Tampoco existen alguna legendaria receta de conejo con ají dulce y papelón. O un guiso de arroz con coco y conejo que se coma en Semana Santa en las costas de Falcón. No. Para nada. El conejo no forma parte importante de la historia de la sazón nacional. Pero, sin embargo, sí tiene un sentido diferente, más protagónico, en el habla coloquial. De hecho, podría decirse que el conejo tiene una presencia mayor en nuestra lengua que en nuestros fogones.

La palabra conejo, en Venezuela, también sirve para designar a una persona cándida, “crédula, sin malicia”, como apunta más de un diccionario que se dedica al tema en la web. Se usa frecuentemente para referir la inocencia como cualidad negativa. Se dice que alguien está perdido de conejo para señalar que ese alguien está perdido de pendejo, que está siendo engañado o estafado en su buena fe. Usada en ese sentido, la palabra dialoga mucho mejor en el contexto del ejercicio del poder que viene dominando al país desde hace años. El oficialismo actúa como si todos los demás fuéramos conejos.

Desde ayer, en un desesperado intento por recuperar cierta legitimidad internacional, el oficialismo ha organizado “una cumbre mundial de solidaridad con Venezuela” con la idea de lograr una “declaración de los pueblos en defensa de la revolución bolivariana”. Toda esta palabrería rimbombante, en el fondo, solo es una gran cacería de conejos.

Un Estado que no es capaz de garantizar la supervivencia de los enfermos en los hospitales públicos, gasta el dinero en financiar un evento con casi 200 invitados internacionales. Es un espectáculo irracional y grosero, el show organizado por una élite que se auto proclama como Revolución pero que, todavía, sigue sin explicar dónde están los casi mil millones de dólares que ingresaron al país por concepto de renta petrolera. Se trata de la misma empresa política que se auto define como anti imperialista pero que dona 500 mil dólares para el acto de juramentación de Donald Trump. Son un grupo exclusivo que tiene su ejército privado, que reprime, detiene, condena, tortura, asesina. Llevarán a los felices participantes del mundo a ver los edificios de la Misión Vivienda. Pero nunca les mostrarán los hospitales. Ni tampoco las cárceles. Jamás les mostrarán las estadísticas sangrientas de las OLP.

En el único país donde se impide investigar los casos de corrupción de Odebrecht, esto dijo ayer el Canciller Jorge Arreaza, en el marco de esta nueva cumbre internacional: “Esta es la patria de la humanidad, aquí se están dando las grandes luchas para garantizar que en todos los países del mundo haya una posibilidad de igualdad”. Dicen lo que sea. De cualquier manera. Aunque sea absurdo. Aunque sea inverosímil. Aunque sea increíble. No importa. Siempre quieren conejear a todo el mundo. De eso se trata este encuentro “Todos somos Venezuela”. El gobierno necesita urgentemente recuperar algunos gramos de credibilidad. El discurso del chavismo ha caído aun más que los precios del petróleo.

No hay que olvidar nada de esto cuando, nuevamente, aparece en el horizonte la alternativa del diálogo y de la negociación. Las condiciones son distintas, el contexto ha cambiado, pero los interlocutores siguen siendo los mismos. Todos sabemos que cuando Jorge Rodríguez aparece sonriendo, afirmando que la oposición y el mundo deben reconocer a la ANC y respetar sus decisiones, Jorge Rodríguez solo está disparando al aire, anda de cacería, está buscando conejos.

 

Venezuela en las puertas del colapso e implosión total por Alex Vallenilla – En Efectivo – 9 de Septiembre 2017

No hay dinero efectivo que pueda soportar los embates de la inflación, por eso los bancos no pueden pagar en taquillas, más de 15 mil bolívares. Es tal la quiebra generalizada en el sistema, que eso es apenas 0,75 dólares. Es así la pobreza en la que ya Venezuela está hundida. El sistema está colapsado, pudiera decirse que en 80%. No hay suficiente gas doméstico, en el interior del país se cocina a leña en muchas regiones rurales que antes recibían dotación de bombonas de gas. El sistema de telecomunicaciones, también falla, debido a que la falta de divisas no permite mantener en óptimas condiciones las plataformas de comunicación, fallan las redes telefónicas y la conexión a Internet.

En occidente hay racionamiento de gasolina, sólo se puede colocar 20 litros en estaciones de servicio que logran surtir. No hay suficientes alimentos, los pocos que hay, se venden a precios internacionales. El sistema sanitario está colapsado en 85%, no hay ni siquiera vacunas para los neonatos. El sector de la construcción está paralizado. No hay divisas, el propio vicepresidente ha dicho que ya no hay para el Dicom. Los sistemas de transporte público, están apenas en 30% de su capacidad y con tendencia a seguir sacando unidades de circulación por los costos para repararlas.

Se está ante el colapso general, que sigue avanzando. Toda esta crisis amenaza con fundirse en una sola, van tres años de desarrollo de tal colapso, hay quienes incluso lo ignoran. Todo ello conduce a una implosión social definitiva, de la que no podrán escapar los grandes jerarcas, arrastrados por la crisis y el caos que esta situación puede desatar.

 

 

Carne de conejo contra el ‘imperialismo’ por Ewald Scharfenberg – El País – 15 de Septiembre 2017

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Venezuela busca fórmulas para hacer frente a la persistente escasez alimentaria

En una alocución el pasado lunes en la cadena nacional de radio y televisión, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, anunció el controvertido Plan Conejo, una iniciativa destinada a incentivar la cría de ese animal en espacios urbanos para el consumo humano. El mandatario llegaba de una gira internacional por Kazajistán y Argelia, y aprovechó también para informar sobre los resultados del periplo y anunciar el inicio de una ronda de conversaciones con la oposición en República Dominicana.

Desde 2013, Venezuela enfrenta una escasez crónica de productos de consumo básico, fundamentalmente alimentos y medicinas, así como de materias primas para la producción industrial. Mientras el Gobierno atribuye la situación a un complot urdido por el imperialismo y la burguesía local, sus críticos achacan la crisis a la tozudez del régimen, que prácticamente extinguió la base industrial del país mediante políticas de controles y expropiaciones.

Sea cual sea su origen, hay coincidencia en un punto: la escasez seguirá empeorando, una perspectiva inquietante para un país dependiente de las importaciones y que ahora enfrenta sanciones financieras de Estados Unidos y muy posiblemente de Europa.

El Gobierno chavista ha tratado de impulsar cultivos hidropónicos y de corte tradicional en edificios y terrenos baldíos de las ciudades. Los logros han sido pocos, a pesar de que creó un ministerio específicamente dedicado a la agricultura urbana. Ahora, con la caída de los ingresos en divisas que percibe el Estado y las sanciones internacionales, espera que el espíritu de resistencia de la población aflore como un incentivo para estas prácticas de subsistencia.

Al frente del Plan Conejo está Freddy Bernal, actual ministro de Agricultura Urbana, que organizó los llamados CLAP (Comités Locales de Abastecimiento y Producción), otra de las soluciones diseñadas por el Gobierno para superar las dificultades en la provisión de productos de consumo básico. Concebidos como células vecinales para la producción y distribución de alimentos, los CLAP se han implementado, sin embargo, como un mecanismo de reparto de cajas con productos de la cesta básica entre los seguidores del Gobierno. Los críticos del programa cuestionan su naturaleza clientelar y las corruptelas y sobreprecios a los que ha dado lugar por las compras escasamente supervisadas de mercancía importada desde países como México y Panamá.

Inicialmente, Bernal no las tuvo todas consigo con el Plan Conejo. Según reconoció el ministro durante la intervención televisada del presidente Maduro, la fase inicial del plan comprendió la entrega de ejemplares de conejos para la cría en 15 comunidades populares del área metropolitana de Caracas. “Pero cuál sería nuestra sorpresa”, relató Bernal, “cuando volvimos y la gente tenía los conejitos con un lacito porque los habían agarrado como mascotas”, admitió el ministro.

Para Bernal, un policía que participó en las intentonas golpistas del entonces oficial del Ejército Hugo Chávez en 1992, todo estriba en un prejuicio cultural ante el que “la agresión imperial de [Donald] Trump contra el pueblo de Venezuela” brinda una oportunidad “para revisarlo y cambiarlo […], porque han inducido [al país] a comer lo que al imperio le interesa”.

En efecto, el conejo no figura en la dieta regular de los venezolanos. Regularmente, su consumo se asocia a costumbres de colonias extranjeras arraigadas en el país, como la canaria o la portuguesa. Sin embargo, Bernal se ha propuesto vencer esa barrera: “Nos han enseñado que el conejo es una mascota bien bonita, pero son dos kilos y medio de carne con alta proteína y sin colesterol”. Apenas la nueva iniciativa gubernamental se dio a conocer, las redes sociales estallaron con comentarios que oscilaban entre la mofa y la indignación.

“¿Ustedes están hablando en serio? […] ¿Ustedes pretenden que la gente se ponga a criar conejos para resolver el problema del hambre en nuestro país?”, preguntó el gobernador del Estado de Miranda y dos veces candidato presidencial de oposición, Henrique Capriles. Leonardo Padrón, poeta, columnista de prensa y autor de algunas de las telenovelas más populares en Venezuela, ironizó en su cuenta de Twitter: “Bernal dice que a los conejos ya no hay que verlos como mascotas, sino como dos kilos de carne. ¿En cuánto tiempo dirá lo mismo sobre los perros?”. No son pocos los venezolanos que se preguntan lo mismo.

 

Hambre, represión y realismo mágico en la Venezuela de Maduro por Leonardo Mindez – Infobae – 12 de Septiembre 2017

Aunque este sitio lleva más de tres años censurado por el régimen chavista, un enviado especial llegó a la capital venezolana para palpar las sensaciones de la vida cotidiana y las impresiones de dirigentes, intelectuales y especialistas sobre cómo se llegó a este punto y cuál es el camino de salida

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“Firme y pleno”, la exposición homenaje a la vida de Nicolás Maduro se inauguró en la sede de la Cancillería y será exhibida en las plazas Bolívar de todo el país

*Caracas, enviado especial

-¿A qué se dedica?
-Soy licenciado.
-¿Y qué viene a hacer?
-Vengo a participar de actividades culturales.

En lo que va de 2017, ya suman una decena los periodistas extranjeros que fueron expulsados o a los que directamente se les negó el ingreso a Venezuela. El Sindicato Nacional de Trabajadores de Prensa denunció que 376 periodistas fueron agredidos y 33, detenidos ilegalmente durante las protestas de este año en las calles de Caracas. Infobae está censurado por el régimen de Nicolás Maduro desde octubre de 2014 y solo se puede acceder al sitio a través de una VPN y una IP extranjera. Por todo eso, parecía sensata la recomendación de colegas y amigos previa al viaje: “Si quieres estar seguro de que vas a entrar, di cualquier cosa, menos que eres periodista”.

Viajar hoy a la República Bolivariana no es sencillo. Primero, hay que encontrar un pasaje con una combinación de escalas lógica y a un precio sensato, después de que una docena de aerolíneas dejaran de volar a Caracas en el último año. Y una vez en el Aeropuerto de Maiquetía, lo dicho: al periodista le conviene ocultar su identidad o al menos hacerse el tonto.

Ahí estaba, entonces, parado ante la oficial de migraciones con mis medias verdades que levantarían las sospechas hasta de un niño de 5 años. La joven de camiseta crema me clavó la mirada durante un segundo que me pareció eterno, tecleó algo en su computadora mientras yo rogaba que no pusiera mi nombre en Google, me hizo otro par de preguntas zonzas más y finalmente selló el pasaporte y me dio la bienvenida con una media sonrisa.

Unos minutos después, ya estaba montado a un automovil que me estaba esperando y saltaba sobre un asfalto lleno de pozos camino a la que hace 40 años era una de las capitales más prósperas y desarrolladas de América Latina. Entre los carteles y graffitis con imágenes de Simón Bolívar, Hugo Chávez y Maduro que se sucedían a los costados, me quedó grabada una foto gigante del Presidente, abrazando paternalmente a una señora mayor, rubricada por la leyenda “Venezuela, indestructible”.

Ese mensaje triunfalista me volvería a la mente a cada instante durante los días siguientes, a medida que iba tomando contacto con un país colapsado en todos los sentidos posibles, en el que un gobernante que es rechazado por entre el 70 y 80 por ciento de la ciudadanía, según todas las encuestas, se las arregla para seguir gobernando con puño de hierro después de 126 días de protestas en la calles y otorgarle la suma del poder público a una Asamblea Constituyente que terminará de dar vuelta el Estado y barrer con los últimos vestigios republicanos.

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Pintadas contra el gobierno en el centro de Caracas

Durante la última semana, Infobae estuvo caminando las calles de Caracas, conversando con políticos, analistas, periodistas, comerciantes, diplomáticos y gente de a pie, tratando de comprender cómo se llegó a esta crisis y cuál puede ser la salida.

Aquí, unos primeros apuntes de una realidad que oscila a cada paso entre el drama y el delirio.

El hambre

Los puestos de perros calientes son un clásico callejero de Caracas. Pararse a comer una salchicha a la que encima se le coloca una montaña de repollo, cebolla, papitas ruffles, maíz, queso amarillo, salsa de tomate, mayonesa y mostaza, con las piernas abiertas para evitar mancharse, es una experiencia imperdible. Una tarde cualquiera, quien se coma el suyo y arroje al cesto de basura la servilleta con los restos de salsa y algún último maíz pegado, verá a un niño salir corriendo a rescatarla para lamer el envoltorio y pedirle el último sorbo de la lata de bebida. El hambre ya hace estragos.

Al caer la noche, son centenares los que salen a reventar las bolsas de basura en busca de algún alimento.

Dos meses después de la última suba, el Gobierno aumentó la semana pasada otro 40% el salario mínimo. Lo que sería una bendición en cualquier parte del mundo, en Venezuela es un drama. A fin de agosto, la inflación de 2017 ya había alcanzado un 366% según la información recopilada por el Parlamento ya que el Poder Ejecutivo dejó de difundir los datos mensuales desde 2015.

Con este último aumento, el salario mínimo —que cobra el 75% de los venezolanos— llegó a 136.544 bolívares (6,8 dólares al cambio paralelo, que es la única manera de acceder a la divisa estadounidense) más otros 189.000Bs (USD 9,45) en tickets para la compra de alimentos a precios regulados (si es que se consiguen), lo que ubica a Venezuela, con el segundo peor salario mínimo de la región, solo por encima de Cuba.

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“Tenemos hambre”, la pintada en Plaza Altamira, punto de concentración de las manifestaciones opositoras

Lo único absurdamente barato en Venezuela sigue siendo la gasolina, a 6 bolívares el litro. Con un centavo y medio de dólar (sí, USD 0,015) se puede llenar el tanque de un automóvil grande. Se sabe, el petróleo es la bendición y la condena de este país. En el subconsciente del venezolano está afincado que la gasolina es casi gratis. Maduro la aumentó algo el año pasado y fue un escándalo. Hoy no se animaría a hacerlo de nuevo.

Colas en cada esquina, sin garantía de nada

“No soy muy del arroz pero voy a ver si consigo algo”, cuenta una señora de piel canela al final de la cola de unos 30 metros de largo que se formó en la puerta del supermercado Luz de Chacao, una zona de clase media. Es martes, y como su documento termina en 2, está habilitada para comprar alimentos a precios regulados. Pero no hay ninguna garantía. Si tiene la suerte de que el camión distribuyó algo hoy y aún queda algo cuando llegue su turno, podrá comprar un kilo de arroz a 6.000 bolívares (USD 0,3). Si no, deberá recurrir al mercado negro de los “bachaqueros”, donde cotiza a $20.000. “Venezuela está en la miseria. Antes no era así. Si se te acababa tu pasta dental, ibas y comprabas otra. Ahora ya no”. La última la consiguió “en treinta mil bolos (bolívares)”, pero no sabe qué va a hacer cuando se le termine: “Veremos. Yo tengo ya 67 años y vivo al día”.

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Larga fila en el Supermercado Luz del Chacao para comprar algun alimento básico a precio regulado

Todas las mañanas, se forman largas filas en la puerta de cada supermercado y farmacia de Caracas. La gente se junta para ver si ese día entregaron alguno de los alimentos y medicinas que vienen faltando hace meses. Las estanterías vacías son una constante aun en las cadenas administradas por el Estado, como Abasto Bicentenario, donde la escasez es supervisada desde lo alto por las gigantografías omnipresentes de Maduro, Chávez y Bolívar.

Las fotos de Simón Bolívar, Hugo Chávez y Nicolás Maduro decoran desde lo alto una de las sucursales del Supermercado Abasto Bicentenario, en las que sus estanterías y refrigeradores de carnes y pescados lucen completamente vacíos
Por la tarde, las colas se trasladan a los cajeros automáticos. Con una moneda hiperdevaluada y una inflación galopante, el último faltante en la economía venezolana es el dinero en efectivo. Cada banco impuso su propio “corralito”, que habilita a sus clientes a retirar un máximo de entre 10 mil y 25 mil Bs (USD 0,5 y 1,25) por día de los cajeros y otro tanto en las taquillas internas.

“Hoy cambié un cheque por 30 mil bolívares, retiré 25.000 con una tarjeta y ahora voy a sacar aquí otros 10 mil más en este cajero”, contó a Infobae Delvis Reina en la puerta del Banco Venezuela. A ese ritmo, deberá recorrer bancos durante 4 días para juntar los 240 mil bolívares que debe pagar para la inscripción de sus hijas en la escuela. Unos pasos más allá, en la misma cola, Gladis Morán no tiene dudas: “A mí no me vengan con cuenticos. La culpa de todo esto es del Presidente y sus funcionarios. Hay que cambiar el Gobierno porque está visto que son gente incapacitada. La única capacidad que han tenido es la de destruir al país. Ni siquiera han sido buenos robando. Han acabado hasta con la gallinita de los huevos de oro”.

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“Bachaqueros” venden azúcar a granel en un mercado callejero del Petare, la favela más grande Caracas
Paradoja de un Gobierno que se dice revolucionario y a favor de los más pobres, los únicos privilegiados en este entuerto son las élites burocráticas y empresariales con acceso a las divisas: quien tiene unos dólares en el bolsillo, hoy puede vivir en Venezuela como millonario.

Aguas que sobran, aguas que faltan y una fuga incesante

El asfalto de la autopista Francisco Fajardo que atraviesa la ciudad de este a oeste aún está salpicado por los restos de pintura y de las bombas molotov y lacrimógenas que se arrojaron durante los 126 días de protestas entre abril y agosto que dejaron un saldo de 157 muertos por la represión.

Aquella movilización opositora convocada con la ilusión de ponerle fin al régimen terminó, sin embargo, con la instalación de una Constituyente que parece consolidarlo. La gente rumia su desazón, pero la calle, militarizada en cada cuadra, brinda una apariencia de tranquilidad.

“Al final, estos venezolanos resultaron unos cagones”, descarga su bronca Alfredo Bustamente al volante de su Chevrolet del año 80 que apenas se mantiene en pie, mientras vadea lentamente junto a una fila de autos una laguna que la tormenta tropical armó en pocos segundos en uno de los descensos de la autopista. Mientras en algunas zonas la falta de drenajes forma ríos espontáneos que arrastran la basura acumulada en las calles, en otras, los vecinos sufren por la falta del servicio de agua de red durante semanas enteras. Hay quienes aseguran que los cortes del suministro se ensañan con particular crueldad con los barrios opositores. La infraestructura urbana, insuficiente, descolorida y vencida, parece detenida en los años 80. “La ciudad está toda rancheada”, describen con tristeza los caraqueños.

“En mi país y cualquier otro de Sudamérica, cuando la gente sale a pelear a la calle, no se vuelve a su casa tan mansita sin lograr nada”, sigue Bustamante, que llegó del Perú hace 35 años junto con su hermano y dice que ya está grande para dejar su taxi. Pero sus dos hijos y sus sobrinos ya hicieron el camino inverso y partieron a Lima.

Más de 1.800.000 venezolanos viven en el exterior. Más de la mitad de ellos se marchó en la última década, de acuerdo con el Laboratorio Internacional de Migraciones de la Universidad Simón Bolívar. Los profesionales de las clases acomodadas fueron los primeros en marcharse, pero la aceleración de la fuga es exponencial y ya no hay cortes sociales. En los últimos dos años, se duplicó la cantidad de venezolanos en Colombia y ocho de cada diez poseen solo estudios primarios o secundarios, informó el diario El Nacional.

Presos y desaparecidos

El miedo domina la vida cotidiana de los barrios más pobres y más ricos. Medio centenar de personas muere cada fin de semana en Caracas a manos de la delincuencia. Venezuela se ha convertido en el segundo país más violento del mundo contando los que no están en guerra.

El mismo Estado que no controla a las pandillas y promueve los grupos parapoliciales, conocidos como “colectivos”, es el que persigue a los opositores.

“Nunca en nuestra historia republicana habíamos tenido una crisis en materia de derechos humanos tan grave. Desde la absoluta ausencia de políticas coherentes y efectivas para garantizar la vida y la salud de la ciudadanía hasta la sistemática política de persecución judicial injusta contra todo el que se atreva a disentir o a oponerse al gobierno”, le dijo a Infobae el abogado Gonzalo Himiob, del Foro Penal Venezolano (FPV), que defiende al 80% de los 566 presos políticos que hay hoy en Venezuela. “Desde enero de 2014, llevamos registrados casi 12.000 casos de arrestos arbitrarios por motivos políticos. También registramos decenas de torturas y tratos crueles, inhumanos o degradantes y más de 130 asesinatos por la represión del Estado o de grupos paramilitares que obran bajo la más absoluta impunidad, de la mano y con la complicidad de las fuerzas de seguridad del Gobierno”.

Hay 566 presos políticos en las cárceles venezolanas, según el último informe del Foro Penal Venezolano
Hay 566 presos políticos en las cárceles venezolanas, según el último informe del Foro Penal Venezolano
No es extraño que los familiares de los detenidos pasen días y semanas sin información oficial sobre su lugar de detención. Le pasó hace poco nada menos que al ex general Raúl Baduel, un ladero de Hugo Chávez caído en desgracia, que estuvo 23 días desaparecido hasta que las autoridades informaron de su detención en el penal militar de Ramo Verde.

La situación se agravó este año, porque los detenidos comenzaron a ser imputados de delitos más graves, como “rebelión” y “traición a la patria”. Desde abril, 738 civiles fueron acusados ante tribunales militares, y 418 continúan privados de su libertad. Uno de los que logró salir fue Carlos Julio Rojas, un periodista y activista social que pasó 49 días detenido en Ramo Verde. “Ellos creían que me jodían, pero yo los jodí a ellos. Fui el primer periodista que entró allí y ahora puedo contar al mundo todo lo que se vive allí”, le dijo a Infobae. Los detalles de ese calvario en el que perdió 12 kilos se publicarán en los próximos días.

Firme y pleno

Mientras se acumulan la condenas y las sanciones de organismos regionales e internacionales contra los abusos del régimen de Maduro, la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), integrada exclusivamente por chavistas, vive su realidad paralela y va por más: creó la orwelliana “Comisión de la Verdad” para investigar las responsabilidades de la violencia política desde la asunción de Hugo Chávez en 1999, amenaza con pedir el encarcelamiento por “traición a la patria” de los políticos opositores y perseguir las “instigaciones al odio” en las redes sociales.

Para celebrar el primer mes del funcionamiento de la ANC “y los cuatro primeros años de su exitoso Gobierno”, la presidente de la Constituyente, Delcy Rodríguez, inauguró en la sede de la Cancillería una exposición en homenaje a la vida de Nicolás Maduro Moros titulada “Firme y pleno”. La muestra fotográfica, que repasa la vida del mandatario desde el biberón hasta el Palacio de Miraflores, aún no ha sido abierta al público, pero se anticipa que recorrerá las plazas Bolívar de todo el país.

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Estas imágenes de Chávez bailando y regando una planta presiden el acceso a la Casa Amarilla, sede de la Cancillería venezolana
“Hay mucho amedrentamiento y discurso ficticio. [La filósofa política] Hannah Arendt decía que cuanto más ficticio, más efectivo. Ficciones ideológicas que cuanto más absurdas, tienen más efectividad. Todo eso genera una vulnerabilidad en el individuo que lo hace más sometible. Esta no es una dictadura cualquiera. La de [el dictador de los años 50, Marcos] Pérez Giménez fue una cosa tecnocrática. Pero esta es una dictadura con vocación totalitaria”, dijo a Infobae la historiadora Margarita López Maya, ex simpatizante chavista y una de las mentes más lúcidas para analizar la actualidad venezolana.

En este contexto, recién esta semana se confirmó que el 15 de octubre se realizarán finalmente las elecciones regionales que fueron suspendidas el año pasado.

¿Cuán transparentes serán los comicios? ¿El Consejo Electoral dejará que se presenten todos los candidatos opositores o muchos serán inhabilitados? ¿Aceptará mansamente el oficialismo perder muchas de las 20 gobernaciones que hoy ostenta (sobre un total de 23)?

Todos esos interrogantes dominan la escena política hoy. Porque, además, estos comicios serán un indicio de en qué condiciones se votará el año próximo para Presidente.

“Ojo, que un Presidente impopular no significa un Presidente débil”, advierte un diplomático que lleva años en Venezuela.

Las comparaciones con Cuba, Corea del Norte y el Zimbabue de Robert Mugabe rondan todas las conversaciones. Pero el chavismo se escurre de las simplificaciones con su propio modelo totalitario.

En los próximos días, Infobae publicará las diferentes miradas que recogió en Caracas sobre la coyuntura crítica que enfrenta el país y las diferentes vías de salida que se avizoran. No hay fórmulas mágicas. Todos coinciden que aún aguardan muchas espinas en el camino.

“Solo espero que estemos viviendo un purgatorio y no un infierno”, ruega Nelson Bocaranda, el periodista que reveló con más ahínco las facetas más oscuras del chavismo.

 

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