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Reportaje de DW ” La huida de un estado fallido” – Agosto 2018

En el siguiente enlace pueden ver el reportaje entero de DW que fue censurado en Venezuela, no pudiendo ser difundido por Direct TV:

Señora Bensouda: Es exterminio! Actúe ya! por William Cárdenas Rubio – Análisis Libre – 25 de Julio 2018

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 La Corte Penal Internacional (CPI). Está llegando a la mayoría de edad. No es que 20 sean muchos para una Corte que pretende ejercer su jurisdicción sobre los peores crímenes de la humanidad en el contexto universal. Tal vez son pocos, pero son suficientes para saber lo que hay que hacer cuando hay casos lacerantes, como el de Venezuela, que reciben el repudio de la comunidad Internacional, en el que se clama su intervención desde organismos internacionales, estados y desde órganos de la propia Organización de Naciones Unidas, como su Alto Comisionado para los Derechos Humanos.

El crimen de exterminio que está ocurriendo en Venezuela ya está bajo el conocimiento de los órganos de investigación de la Fiscalía de la CPI que llevan adelante el exámen preliminar del Caso Venezuela. Así nos lo confirman las recientes comunicaciones que hemos recibido de La Haya.

Este es un delito silencioso, que se está materializando día a día cobrándose miles de víctimas, que mueren de hambre o por falta de medicamentos, o que viven estados de absoluta postración con enfermedades crónicas sin atención médica ni remedio posible, o niños y adultos en estado de desnutrición, con imágenes que nos recuerdan los campos de concentración nazi.

El régimen totalitario ha impuesto intencionalmente condiciones de vida encaminadas a causar la destrucción de una parte de la población, entre otras la privación de alimentos y medicinas. No es este el tipo penal tipificado como Exterminio en el Estatuto de Roma?

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Diá a día la cifra de muertes aumenta sin piedad, con un gobierno delincuente que se niega a recibir ayuda humaniaria ofrecida una y otra vez por estados y organismos internacionales. Los venezolanos que logran huir sin rumbo cierto, salen del país por sus fronteras con lo puesto y acaso con un pequeño maletín donde llevan su vida.

Los hechos son suficientemente conocidos por los funcionarios de la CPI, y también han sido advertidos y denunciados por numerosas personas e instituciones, entre ellos el ya mencionado ACNUDH, quien además ya le ha informado a su Fiscalía que el estado venezolano no tiene capacidad para iniciar una investigación de estos crímenes, ni quiere ni puede. Es decir, ya puede activarse la justicia complementaria de la CPI; se lo está diciendo el más alto funcionario en materia de derechos humanos del mismo sistema de Naciones Unidas.

También la hemos informado, de como se acrecienta la gravedad de los hechos a medida que pasa el tiempo, y por su puesto,  que es más que evidente el interés de la justicia en una situación que parece no tener final, y de que si no se remedia tal conducta criminal, puede ser perfectamente imitada por otros autócratas; basta echar una mirada a Nicaragua.

Sra. Bensouda: Es su momento!

Y si no puede, dígalo ya! Tal vez, a los 20 años sea el momento, para  los Estados Parte en su Asamblea anual, de revisar el Estatuto de Roma y sustituir la figura de un único Fiscal de la CPI, por un cuerpo colegiado de 5 fiscales, uno por cada continente, que cumplan la función de investigar estas denuncias de manera más eficaz, efectiva y eficiente. Una justicia lenta, no es justicia! Y una conducta negligente, en una situación como la de Venezuela, puede comprometer seriamente la responsabilidad de quienes están llamados por ley, a atender estos graves asuntos.

La paradoja de comprar billetes para pagar en Venezuela por Alonso Moleiro – El País – 22 de Julio 2018

La escasez de dinero en efectivo obliga a conseguir papel moneda a un precio tres veces mayor a su valor nominal

Mercado en San Francisco.
Mercado en San Francisco. GETTY

El caos económico generado por el Gobierno de Nicolás Maduro ha consagrado en Venezuela un hábito de urgencia: las gestiones callejeras para comprar dinero en efectivo y poder realizar pagos donde no se aceptan modalidades digitales. Estas operaciones, sin ningún tipo de regulación, casi siempre se ejecutan a un precio de hasta tres o cuatro veces mayor a su valor nominal por la escasez. En un país donde el crecimiento de precios presenta un descontrol sistémico, persisten determinadas transacciones —el pago a jornaleros en fincas, servicios de transporte, el servicio de la gasolina o el importe en algunos estacionamientos— que, con frecuencia, no aceptan pago con tarjeta.

La compra de dinero es una gestión que demanda planificación y contactos. Algunas personas, particularmente algunos empresarios, están obligadas a hacer grandes adquisiciones de billetes para determinadas actividades comerciales, sobre todo en zonas rurales en las cuales se presentan problemas permanentes de servicios como la luz.

Otros, procurando pescar en provecho propio en medio del caos, conscientes de que esta es una demanda permanente, se organizan para ofrecer al mercado esos billetes que habitualmente no se consiguen, o que bancos y cajeros automáticos dispensan en remesas cada vez más magras.

El dinero se oferta de manera detallada, a través de contactos, pero en muchas ocasiones en plena calle: en Caracas, entre otros lugares, en el bulevar de Catia, zona populosa obrera del oeste de la ciudad, o en mercados municipales de alta rotación, como los de Coche y Quinta Crespo. Esta semana, por ejemplo, los pensionados engrosaban kilométricas filas para cobrar sus asignaciones estatales, y tuvo lugar una protesta que se extendió al centro de la ciudad cuando los empleados bancarios les informaron de que no había suficiente cantidad de billetes. Mientras tanto, muy cerca, en la plaza de La Candelaria, algunos vendedores informales ofrecían billetes al triple de su valor nominal.

José Guerra, economista y diputado, exfuncionario del Banco Central, apunta que la compra de dinero, y la escasez de billetes vigente en el país, encuentra su soporte en un rasgo fundamental: la hiperinflación venezolana es la primera que se produce en la era de la digitalización. “Dinero hay”, afirma Guerra. “La emisión descontrolada de dinero es la que provoca el aumento de precios. Lo que no hay es dinero líquido”.

La mayoría de las transacciones se ejecutan con pagos electrónicos y transferencias. “La hiperinflación activa una demanda descontrolada de moneda nominal. En 2008, por ejemplo, el 33% de la liquidez venezolana se expresaba en billetes. En este momento, el efectivo es el 2%”, explica Guerra. “La falta de efectivo se asienta en un descontrol total de los precios, y eso produce una insuficiencia relativa respecto a los bienes que se pueden comprar. El Gobierno emitió un billete de 100.000 bolívares con el que se podían comprar, el año pasado, cinco productos de la cesta básica. Hoy, se podría comprar, si acaso, uno”.

 

Venezuela, 30 protestas diarias por Florantonia Singer – El País – 18 de Julio 2018

La conflictividad de baja intensidad marca la vida cotidiana de los venezolanos frente a la virulencia del pasado. En lo que va de 2018 se han contabilizado más de 5.000 manifestaciones, el 80% de ellas para exigir derechos sociales como comida, agua y salarios dignos

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Este miércoles Caracas fue un hervidero de descontento. Los pensionistas protestaron frente a las agencias bancarias en reclamo porque recibieron su remuneración incompleta por la escasez de billetes. La molestia de los ancianos se sumó a los de vecinos que trancaron las calles por las fallas en el suministro de agua en La Vega, El Paraíso y la avenida Andrés Bello. Investigadores del IVIC, trabajadores de las empresas estatales de electricidad y telecomunicaciones y de los hospitales también salieron en otros siete puntos de la ciudad para exigir salarios dignos. Por lo menos 15 focos complicaron la rutina de la capital venezolana, donde las protestas se cruzan de una calle a otra.

En los últimos meses la conflictividad se ha multiplicado en todo el país hasta alcanzar una cifra récord: en el primer semestre de 2018 se contabilizaron 5.315 protestas, un número que supera las 4.930 registradas en el mismo período del convulso 2017, cuando el país se encendió en marchas contra los ataques del Supremo, adosado al gobierno de Nicolás Maduro, a la opositora Asamblea Nacional.

“El año pasado fue el de más protestas, hubo un poco más de 9.000, pero este 2018 podría romper ese récord tal como vamos en el primer semestre. Cada día se producen 30 protestas en Venezuela y 8 de cada 10 tienen que ver con derechos sociales. Aumento de los precios, escasez y desabastecimiento de alimentos, crisis de los servicios y del sistema de salud y ahora los bajos salarios son los principales motivos.

Hemos visto a enfermos crónicos como los pacientes con párkinson que han tenido que salir a la calle a exigir medicinas. Esto habla de un colapso del Estado y de una posición indolente del gobierno frente a la situación de los venezolanos”, explica Marco Antonio Ponce, coordinador del Observatorio Venezolano de Conflictividad Social, que monitorea el malestar del país desde 2011.

Ponce señala que el panorama que se vive en Venezuela es el de una emergencia humanitaria compleja, distinto en sus detonantes al de una crisis humanitaria. “Acá no hemos pasado por un desastre natural o una guerra, sino que las decisiones políticas son las que han llevado a esta situación que va a empeorar porque no vemos que de parte de los responsables haya intención de hacer correctivos.

Que una y otra vez los vecinos, los enfermos y los trabajadores salgan a protestar indica que el gobierno es incapaz de darles respuestas, porque solo está enfocado en mantenerse en el poder. El índice es tan alto porque el Estado no responde y la protesta es la herramienta histórica de lucha que han tenido los pueblos para conquistar derechos. A esta altura de la ruptura democrática, la gente no tiene otra opción”, añade el activista de derechos humanos.

Junio, el primer mes de la reelección de Maduro en un proceso viciado y con la abstención más alta de la historia del país, es también el de mayor índice de protestas con 1.112 manifestaciones registradas por el observatorio en todo el país. Caracas y los estados Lara, Anzoátegui, Mérida y Bolívar, este último fuertemente afectado por epidemias, la escasez y la inflación, concentran el mayor descontento.

En 2017, luego de la intensa jornada de manifestaciones políticas, que quedó ahogada con la fraudulenta elección de la Asamblea Constituyente, que se ha alzado como un parlamento paralelo a Maduro, el liderazgo político opositor perdió la convocatoria de la lucha en la calle. “El venezolano está muy desamparado. Hay un Estado que no responde y los partidos de oposición no hay podido hacer ningún tipo de conducción política del descontento ni ha acompañado a la gente en sus exigencias democráticas”.

En su opinión, sin embargo, la oposición venezolana, extraviada desde el año pasado por las fracturas entre los distintos movimientos que la conforman, todavía podría capitalizar el descontento social y hacer de las manifestaciones atomizadas que ocurren a diario una gran protesta nacional.

En cinco años de creciente conflictividad, el gobierno de Maduro ha ganado músculo para la contención de sus efectos. La consolidación de un aparato represivo que involucra a cuerpos policiales y grupos parapoliciales afines, que el año pasado dejaron 157 muertes en manifestaciones, y la implementación de estrategias como las que ha usado con sindicatos, como la instalación de mesas de diálogo con uno de los grupos en conflicto, para ganar tiempo, dividir y desgastar la lucha del colectivo, explica Ponce. “Ahora están usando cajas Clap de comida para intentar bajar la tensión como hicieron con las enfermeras el primer día de su huelga”.

Los seis meses de protestas han dejado 12 personas asesinadas, de ellas 3 eran mujeres y 2 eran menores de edad. El 75% de las muertes ocurrió en protestas por alimentos. 11 personas fueron asesinadas por heridas de bala y una de las víctimas con un objeto contundente. Familiares y testigos denuncian a funcionarios del Estado como responsables de cinco de las muertes y a civiles armados como responsables de las otras siete. Además, se registraron 226 saqueos o intentos de saqueo en todo el país.

El registro del observatorio llega hasta final de junio, por eso entre estos casos no se cuenta el de Evelio Rodríguez Robles, de 13 años de edad, asesinado de un disparo la noche de este lunes en San Félix, al sur de Venezuela, durante una protesta por falta de luz y agua en la comunidad, disuadida por la policía regional. A su familia el gobierno le había prometido hace dos años una vivienda en mejores condiciones, reportaron periodistas en la zona.

“El gobierno sigue adelante con sus decisiones políticas y toda Venezuela va para otro lado. Están en su dinámica de atornillarse y dar cuotas de poder, mientras el venezolano común está exigiendo sus derechos y tratando de sobrevivir. Al gobierno la criminalización y judicialización de la protesta se les ha convertido en un búmeran, porque los números indican que la gente no ha dejado las calles y que ahí va a seguir”.

Falleció hermana de Sergio Novelli por falta de medicinas – El Nacional – 18 de Julio 2018

1531934392683.jpgEl periodista indicó que Joanna tenía 10 días sin tomar el medicamento que necesitaba

El periodista venezolano Sergio Novelli anunció este miércoles el fallecimiento de su hermana debido a la falta de medicamentos que existe en Venezuela.

“Hoy le tocó a mi familia. Mi hermanita Joanna se fue con Dios. Él sabe la razón y el porqué. Y eso no lo discuto. Pero lamentablemente, la escasez de medicinas en Venezuela contribuyó en que eso ocurriera”, escribió Novelli en su cuenta de Twitter. 

Indicó que Joanna tenía 10 días sin tomar el anticonvulsivo que necesitaba. 

“Estaba por llegarle una nueva dosis, pero fue tarde. Lamentablemente desde la distancia es poco lo que pueda hacer. No podré ir al país, pues no sé si después pueda volver a salir”, expresó. 

Red que se lucra del hambre enVenezuela opera desde Europa por Miriam Burgués/EFE – La Patilla – 16 de Julio 2018

Unknown.jpegLa red criminal trasnacional que se lucra de la venta y distribución de alimentos esenciales para la población en Venezuela, causando hambre en este país, tiene vínculos con personas y empresas que operan desde naciones de la Unión Europea (UE), según el ministro colombiano de Hacienda, Mauricio Cárdenas.

La información recopilada y compartida por las autoridades de inteligencia financiera de Colombia, México, Panamá y Estados Unidos está sirviendo para que “quede evidente al mundo que el hambre que hay en Venezuela es un hambre inducida”, provocada por la “corrupción”, explicó Cárdenas durante una entrevista con Efe en Madrid.

El ministro, que participó en la capital española en un seminario sobre infraestructuras organizado por la CAF-Banco de Desarrollo de América Latina, es uno de los integrantes del grupo de trabajo creado por los gobiernos de Colombia, México, Panamá y Estados Unidos para detectar y luchar contra los entramados corruptos vinculados al régimen del presidente venezolano, Nicolás Maduro.

El grupo se reunió la semana pasada en Cartagena (Colombia) para abordar el caso específico de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) venezolanos, promovidos por el Gobierno de Maduro y encargados de distribuir alimentos de primera necesidad.

Cárdenas detalló que existe un entramado que vende esos alimentos a un sobreprecio y desvía fondos “que se mantienen en cuentas de funcionarios o testaferros del régimen de Maduro”.

Algunas de las personas y empresas de ese entramado corrupto operan desde países de la UE y, por ello, se ha invitado a la próxima reunión del grupo, fijada para septiembre en Washington, al Servicio Ejecutivo de la Comisión de Prevención del Blanqueo de Capitales (Sepblac) e Infracciones Monetarias de España.

Según Cárdenas, también “se va a involucrar a las fiscalías” de los cuatro países del grupo de trabajo, dado que “el caso está ya para pasar a la etapa de imputaciones”.

La labor de las unidades de inteligencia financiera “será un insumo determinante para decisiones” frente a la crisis en Venezuela “que se puedan tomar en el escenario no solo judicial, sino también político”, aseguró el ministro.

Por otro lado, Cárdenas resaltó durante la entrevista “el momento extraordinariamente positivo” que, a su juicio, está viviendo Colombia, aunque lamentó que en la reciente campaña electoral se usara “el desprestigio” del país “como instrumento político sin ningún tipo de sustento”.

“Ha habido muchas ‘fake news’ (noticias falsas) sobre la situación en Colombia”, según Cárdenas, que entregará la cartera de Hacienda a Alberto Carrasquilla en agosto, cuando asumirá el nuevo Gobierno del presidente electo, Iván Duque.

Las reuniones de transición que ya ha mantenido con su sucesor han sido “muy cordiales, muy fluidas y con un espíritu muy constructivo”, añadió.

En su opinión, “el Gobierno que llega va a encontrar una economía en proceso de recuperación, con un crecimiento que se está acelerando”, tras un “ajuste difícil” a la nueva realidad de “convivir con menores ingresos petroleros” y a cambios “estructurales” como los acuerdos de paz con la guerrilla de las FARC.

Durante los procesos electorales “se tiende a descontextualizar y plantear un panorama que no es real”, puesto que “la economía colombiana está en uno de sus momentos más sólidos y fuertes”, señaló Cárdenas al destacar, entre otros, los buenos indicadores de inversión extranjera, acceso a financiación y llegada de turistas.

“El país está en una muy buena senda, el próximo Gobierno va a poder cosechar muchísimo de lo sembrado por este Gobierno”, insistió.

La conferencia “Infraestructura para la integración de América Latina”, celebrada en la Casa de América, ha reunido este lunes a ministros y responsables de Economía, Finanzas y Planificación de Bolivia, Brasil, Colombia, España, Paraguay, Perú y Uruguay, entre otras personalidades.

Se trata de la primera conferencia anual de CAF-Banco de Desarrollo de América Latina en España, con objeto de ser un espacio permanente de dialogo donde representantes políticos y del sector privado compartieron experiencias y propuestas para las alianzas público-privadas.

Caracas: 15 horas de socialismo por Por Victor Maldonado C. – Panampost – 15 de Julio 2018

Nadie se queja. Nadie dijo nada. Esta es la ley de la selva y el socialismo es el depredador

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5:00 a.m. Todavía está oscuro y una lluvia pertinaz enfría el ambiente y hace todavía más difícil el comienzo del día. La ciudad se ha vuelto perezosa. Ya no es como antes. Un silencio pasmoso es el recordatorio de que del ocaso hasta el amanecer la ciudad está vedada a los ciudadanos desarmados.  La noche es de la impunidad, la violencia y la de esa extraña fauna de nuevos adinerados que van escoltados en carros blindados, motos de altas cilindradas y guardaespaldas armados.

5:30 a.m. No hay agua. Van tres semanas sin que la empresa estatal de agua potable cumpla con su plan de racionamiento. Los baños son pocilgas infectas que desprenden ese olor a fermentación pútrida que se acumula sin saber qué hacer con ellas. La higiene personal es todo lo que puedas hacer con un tobo de agua.

5:45 a.m. El café se acabó la semana pasada. Un kilo ya cuesta dos salarios mínimos. No hay forma de comprarlo sin sacrificar alguna cosa más importante. Adiós costumbre matutina. Pero hoy se confabulan todas las escaseces para empujarme a un ayuno que se torna crecientemente insoportable. Hora de salir de casa a soportar otro día.

6:00 a.m.  Con las notas del himno nacional, aderezadas por la voz y las impertinentes intromisiones del “comandante supremo” voy camino a la parada de autobús. No sé por qué lo intento si todos sabemos que ya no hay quien preste el servicio, tampoco quien pague su costo. Temprano caigo en cuenta que no tengo efectivo en la cartera. Nadie tiene, a nadie le importa, porque el billete de ayer hoy vale menos, mucho menos.

6:45 a.m. Cuarenta minutos esperando por lo que nunca llegó. Llueve, todos estamos empapados, pero nadie se queja. Esa agua que cae del cielo reconforta y compensa la ausencia absoluta de agua potable que sufrimos en la zona. Mujeres con horarios más flexibles exhiben sus magros cuerpos mientras tratan de pasarse un trozo de jabón. La pobreza te confisca el pudor poco a poco.

7:00 a.m. Sigo en la parada. La gente se acumula y se desespera. Al fondo de la calle aparece un camión de estacas. Se detiene y permite que la gente se monte. La lluvia no es un impedimento para que el caos sea el único que ponga orden. Todos quieren irse, y poco a poco la plataforma se va volviendo una amalgama contrahecha de cuerpos que se entrometen unos con otros, intentando equilibrios imposibles que se extreman cuando el camión vuelve a ponerse en marcha. Allá quedaron los menos ágiles.

7:45 a.m. La ruta del camión concluye frente a la parada del subterráneo. Bajar significa terminar de embarrar la ropa. No importa. No hay tiempo. Hay que coger el metro. Cientos de transeúntes caminan como autónomas en los escombros de lo que alguna vez fue un transporte moderno. Por lo menos es gratis. Sin aire acondicionado los túneles bajo tierra tienen una atmósfera pesada y pegajosa. Pasan uno, dos, seis, ocho trenes totalmente desbordados. Mientras espero recuerdo que tengo hambre. Me distraigo imaginando un café imposible y una arepa rellena que ya no puedo comer. El hambre estraga. De repente soy masa que se mueve hasta una de las puertas. Me siento empapado pero sudoroso. El calor es insoportable. Pero allá vamos.

8:30 a.m. El metro sufre una avería. “Señores usuarios y usuarias del sistema subterráneo, en estos momentos estamos sufriendo un problema transitorio de falta de energía. Les sugerimos abandonar los vagones y seguir a pie por los túneles hasta la próxima salida”. ¡Esto no puede sucederme hoy! -pienso, mientras vuelvo a ser masa en movimiento-.

09:15 a.m.  Una bocanada de aire fresco me recibe mientras llego a las calles. Sigue lloviendo. Diez cuadras más y llego.

09:30 a.m. La oficina luce vacía. Un buen vaso de agua calma la sed. Aprovecho, me lavo la cara y trato de secarme los excesos de humedad y de barro que el día trajo consigo. El aire acondicionado hoy es capaz de mandarme al infierno, pulmonía mediante.  Trabajar me hace olvidar el ayuno.

12:30 p.m.  Alguien puso a disposición unos mangos. Colocados coquetamente en el centro de la mesa donde solíamos comer cuando las loncheras venían con algo traído de la casa. Dos mangos fueron mi frugal almuerzo. La ciudad es generosa. No nos deja desfallecer completamente. ¿Alguien tiene para compartir un café conmigo?

01:46 p.m. Otro corte del servicio eléctrico. Mi celular suena y es mi mamá. Se le acabaron las medicinas de la tensión. La jubilación no le alcanza ni para una semana de tratamiento. “Manda a decir tu papá que busques quien le compre el televisor para comprar comida. ¿No lo quieres tú?”.

03:00 p.m. Todavía no vuelve la luz. Oscuridad, sin ascensores, sin agua. Sin ganas. El grupo se reúne para pasar el tiempo. Pronto todo se vuelve interrogantes sin respuestas. ¿Se detendrá la inflación? ¿Algún día controlarán el hampa? ¿Alcanzarán los sueldos? La gente no ríe, pero intenta una mueca. ¡Esto no se aguanta! ¡Yo me voy como sea y a donde sea!

03:17 p.m. De repente volvió la luz. Pero todavía no vuelve internet. Alguien pide que hagamos el inventario de las máquinas que se dañaron. Nadie parece hacer caso a la solicitud. Todos vuelven lentamente a sus puestos de trabajo. ¡Algo hay que hacer! ¿Habrá pan en la panadería que está camino a la casa? Vuelve a llamar mi mamá. Volvieron a subir la matrícula escolar. Diez salarios mínimos. “Tu papá quiere vender el juego de comedor y las lámparas de la sala. ¿Tendrán algún valor?”.

04:30 p.m. Mi vida por una tasa de café. El reloj es un verdugo que administra los tiempos con sadismo. Tengo frío, hambre y me siento sucio. ¡Huelo mal, huelo a servidumbre atroz! ¿Cuándo se acabará esto? ¿Cuándo terminará esta hiperinflación, estos discursos sin fin que inventan culpables, esta compresión de las oportunidades? ¿Sobreviviré?

05:30 p.m. Terminó el día de trabajo. Nadie se queda ni un minuto más. ¿Para qué? No hay clientes, no hay productos, no hay dinero, no hay nada más que un inmenso esfuerzo para disimular el derrumbe que somos todos. Hoy somos la mitad de los que estábamos hace tres meses. La partida es fugaz. El tránsito tiene una sola vía, que va directo hacia la evasión. Las empresas también han perdido peso. Las esperanzas son más leves. El día se acorta. Viene la noche.

07:30 p.m. El regreso no fue distinto. Cada día somos más animales. Los camiones de estacas nos llevan como ganados. Nadie se queja. Nadie cuida al que está al lado. La señora que se cayó quedó atrás. Nadie dijo nada. Esta es la ley de la selva y el socialismo es el depredador. Hoy no me tocó a mí, pero quien sabe que puede ocurrir después. ¿Llegó el agua? ¡Se fue la luz! Mejor me tiro en la cama a la que me dirijo a tientas, e intento dormir. Mi casa huele a amoníaco fétido. ¿Será mi cuerpo? Pero el hombre es un animal de costumbres. ¿Me acostumbraré?

Victor Maldonado C.  Director de CEDICE Libertad y Director ejecutivo de la Camara de Comercio de Caracas. 

Más de 200 millones de bolívares mensuales necesitarás para obtener la canasta alimentaria – Yo Soy Venezolano – 20 de Junio 2018

El precio de la Canasta Alimentaria Familiar (CAF) de mayo de 2018 se ubicó en 220.138.620,81 bolívares, aumentando Bs. 119.963.639,83, 119,8% con respecto al mes de abril de 2018 y 22.115,6% entre mayo de 2017 y mayo de 2018.

Se requieren 220 salarios mínimos (1.000.000,00 bolívares) para poder adquirir la canasta, referida a una familia de cinco miembros: 7.337.954,02 bolívares diarios, 7.33 salarios mínimos diarios.

-Todos los rubros subieron de precio

Todos los rubros de la canasta alimentaria aumentaron de precio: raíces, tubérculos y otros, 266,4%; frutas y hortalizas, 193,4%; pescados y mariscos, 126,8%; café, 125,0%; azúcar y sal, 119,7%; cereales y productos derivados, 108,6%; leche, quesos y huevos, 107,5%; carnes y sus preparados, 90,6%; salsa y mayonesa, 78,1%; granos, 69,0% y grasas y aceites, 59,8%.

-Precios controlados

Debido a que no se publican oficialmente los precios controlados, administrados, justos o acordados, no es posible continuar realizando el seguimiento y la comparación de los precios regulados y los precios de mercado que se venían haciendo desde el año 2003.

-Escasez

Quince productos presentaron problemas de escasez: leche en polvo, atún enlatado, margarina, avena, azúcar, aceite de maíz, lentejas, arroz, harina de trigo, pastas alimenticias,harina de maíz, café, mayonesa, pan,queso amarillo: el 25,00% de los 60 productos que contiene la canasta.

Las variaciones de precios de los grupos que conforman la Canasta Alimentaria Familiar se detallan a continuación:

La yuca subió 353,6%
El tomate subió 352,7%
El coro-coro aumentó 171,1%
El ½ kilo de café aumentó 125,0%
El kilo de azúcar cuesta 642.878,78 bolívares, en promedio
La harina de trigo se vende en 1.570.000,00 bolívares el kilo.
La leche en polvo cuesta 3.938.775,51 bolívares el kilo.
El kilo de bistec se vende en 4.549.264,70 bolívares.
Salsa y mayonesa subió 78,1%.
Los granos aumentaron 69,0%.
La margarina subió 87,8%.
Un almuerzo cuesta 1.100.000,00 bolívares en promedio.

Los servicios públicos colapsan en Venezuela – Notimex – Yo Influyo – 14 de Junio 2018

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Celia Herrera, integrante de la Sociedad Venezolana de Ingeniería de Transporte y Vialidad (Sotravial) , afirma que la crisis del transporte es preocupante y no hay voluntad política para buscar soluciones a este problema.

Apagones constantes, escasez de gasolina y de gas doméstico, así como la falta de agua potable y de unidades de transporte público agudizan la crisis económica y humanitaria que padecen hoy en día los venezolanos.

El deterioro progresivo de los servicios públicos en el país mantiene agobiados a los venezolanos porque no le ven solución a mediano o largo plazo, sino todo lo contrario cada día se agudiza más y obliga a aplicar mayores ajustes que afectan la vida cotidiana de los vecinos, según consideran expertos.

Celia Herrera, integrante de la Sociedad Venezolana de Ingeniería de Transporte y Vialidad (Sotravial) , afirma que la crisis del transporte es preocupante y no hay voluntad política para buscar soluciones a este problema, reportó el diario El Universal.

Dijo que las iniciativas que se han intentado para resolverlo desde el punto de vista de las unidades, han fracasado afectando más a los usuarios, como el caso de las llamadas “perreras” que han proliferado como transporte público.

La experta recordó los casos de los sistemas de transporte que implementó el gobierno a través de la incorporación de los autobuses Yutong y los del Sitssa, que están prácticamente fuera de servicio.

Según explicó, de acuerdo con una investigación realizada ante la falta de transporte superficial y las alzas de tarifas la gran mayoría de los usuarios han migrado al Sistema Metro en Caracas, la capital del país.

Aunado a esto, el desabasto de gasolina ha g,enerado largas filas de carros en las estaciones de servicio y muchos de ellos se quedan sin poder abastecer a pesar de una espera de hasta seis horas.

La economía de Venezuela depende en 95 por ciento de la venta de crudo y es la única industria capaz de generar ingresos en divisas, los cuales han mermado debido a la baja en la producción.

Esto ha generado una disminución del abastecimiento de combustibles como diésel, gasoil y gasolina; además del gas doméstico.

Los estados cercanos a la frontera con Colombia y Brasil son los que más sufren de la escasez de gasolina y al mismo tiempo son castigados con racionamiento tras la excusa del gobierno de evitar el contrabando.

En Venezuela 85 por ciento del gas que consume el país es a través de “bombonas” o “cilindros”, cuya distribución es monopolio del gobierno. El otro 15 por ciento se distribuye vía gas directo por tuberías.

En varias zonas de 11 estados del país han ocurrido protestas entre enero y mayo para exigir la venta del gas doméstico en bombonas. Muchos venezolanos usan ahora madera o carbón para cocinar al no contar con el servicio por un periodo de hasta cuatro meses.

Con respecto al servicio eléctrico, cinco grandes apagones han ocurrido en el país durante 2018, pero todos los días se registran fallas momentáneas.

De acuerdo a cifras del Comité de Afectados por los Apagones ocurrieron siete mil 788 interrupciones del servicio entre enero y abril.

Los apagones y las fallas eléctricas son resueltas justamente con planes de racionamiento de hasta 15 horas diarias. La población de seis de los 23 estados ha tenido que lidiar con el “plan de administración de carga” como suele llamar el gobierno al racionamiento.

Directivos de la Federación de Trabajadores Eléctricos (Fetraelec) aseguran que la peor parte se la llevan los residentes del interior del país donde se ha hecho cotidiano en ocasiones la caída del servicio por hasta 12 horas.

Los estados más perjudicados son Zulia y Táchira, en donde los recortes se han prolongado por varios días. Esta situación ha dañado alimentos y electrodomésticos, mientras las ventas de los comercios han caído 30 por ciento, según datos del gremio que los agrupa.

En lo que respecta al servicio de agua, desde 2013 se agravó el suministro del vital líquido al deteriorarse la infraestructura de los 18 mayores embalses de agua potable y al no sustituirse los miles de kilómetros de tuberías. Tampoco se han construido embalses desde que el chavismo llegó al poder.

La falta de agua también impacta de manera dramática a los hospitales en donde varios tratamientos como los de quimioterapias y diálisis se han suspendido por no contar con el vital líquido, como es el reciente caso del centro asistencial especializado en la atención de niños J.M. de Los Ríos en Caracas.

Norberto Bausson, expresidente de operaciones de Hidrocapital, afirmó que la falta del líquido se ha agudizado en los últimos seis meses.

Toda la capital mantiene un déficit de 40 por ciento por el deterioro de los SistemasTuy, de plantas de tratamiento y de la red de distribución.

En su opinión, “la escasez es producto también de una mala gestión, acompañada de diferentes irregularidades: opacidad de información, falta de ética profesional y centralización del poder”.

Los hábitos de los ciudadanos han cambiado como consecuencia de esta realidad. Cuando llega el agua a sus casas se levantan de madrugada para llenar los recipientes de los que disponen a fin de almacenar el líquido.

 

El seno enfermo que revela la crisis humanitaria en Venezuela por Florantonia Singer – El País – 9 de Junio 2018

La escasez de medicamentos del país impide a Elizabeth Salazar tratarse un cáncer de mama
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“Alguien tiene que entender lo que significa pasar por lo que estoy pasando yo y miles de venezolanos, lo que es ir a un hospital y que no te dan esperanza, que te digan que debes recibir un tratamiento, pero que no lo hay Venezuela. Me están desahuciando y yo no quiero morirme”, dice Elizabeth Salazar. Sus palabras se difundieron en vídeos y fotografías esta semana en redes sociales, incluso en las que censuran los pezones femeninos.

El martes, la mujer de 64 años, de cabellera canosa y hablar pausado, se levantó la blusa en medio de una protesta frente al Ministerio de Salud, en el centro de Caracas. Llorando mostró cómo un cáncer ductal grado 3 ha devorado su seno izquierdo, una enfermedad que tiene 80% de probabilidades de sobrevivencia, pero que en Venezuela toma ventaja por la brutal escasez de medicinas e insumos.

Hace ocho meses comenzó siendo una pelotita y un dolor. Fue al hospital y le hicieron la biopsia. Después se puso morado, se hundió el pezón y empezó a secretar un líquido. Hoy, sin haber recibido tratamiento, su mama es una gran herida de tejido enfermo que le dolerá hasta que sea extraída y tratada con quimioterapia. “No me importa quedarme con mi seno cortado, no me importa quedarme calva. Yo solo quiero vivir”, dice la mujer que se abre el vestido para mostrar su dolencia.

El martes, un enfermo renal con problemas de esfínteres, se había quitado su pañal empapado y llorado ante las puertas del organismo por la promesa incumplida de que les entregarían pañales a él y a otro grupo de pacientes que esperaba en sillas de rueda.

Estas escenas muestran la desesperación de los venezolanos por la cada vez más grave crisis sanitaria que se vive, pero no llamaron la atención del Gobierno de Nicolás Maduro. Ninguno fue atendido por los funcionarios y en el caso de Elizabeth, entre los cientos de llamadas de solidaridad que ha recibido y que le han permitido reunir los medicamentos necesarios, ninguna ha sido de alguna autoridad. “Son sordos, son irresponsables”, dijo la mujer al salir de una consulta gratuita de la ONG Senos Ayuda.

Elizabeth y su esposo, Luis Ugas, son activistas de derechos humanos. Se conocieron hace 19 años en la Defensoría del Pueblo y desde entonces se han dedicado a denunciar y defenderse. Viven en las afueras de Caracas, en un apartamento de interés social en los Valles del Tuy y sobreviven con la jubilación de ella y algunos trabajos a destajo que hace Luis, 13 años menor que Elizabeth. Desde el martes no han parado de contestar el teléfono y moverse por todo Caracas para recoger el caudal de donaciones que en dos días ha dejado la campaña espontánea que se armó en las redes para salvar la vida de esta mujer.

El hombre llora tras atender una llamada en su celular. “Un señor me dice que es barrendero en Caracas, pero que depositó parte de sus ahorros para mi esposa. La gente es demasiado solidaria, este país es bueno”. El teléfono vuelve a sonar y es el diputado Julio Borges desde el exilio. “Nos van a mandar el medicamento que nos falta”, dice. Llora, ríe y abraza a su esposa.

La solidaridad de los venezolanos que están fuera del país ha permitido paliar la crisis. Pero la ayuda que llega en maletas no alcanza para solventar la magnitud de la contingencia. Elizabeth presentará un recurso ante el Supremo para demandar al Estado por no garantizarle su derecho a la salud. Es un intento más por defenderse, de varios que se acumulan en tribunales del país. La ONG Cecodap promovió en 2016 cuatro acciones legales similares en defensa de los niños que son atendidos en el Hospital J. M. de Los Ríos. No obtuvo respuesta.

Un caso de miles

El cóctel de fármacos que requiere Elizabeth para su quimioterapia es el que se receta en la mayoría de los 5.900 casos de cáncer de mama que se detectan en Venezuela cada año. El abastecimiento de estos medicamentos comenzó a fallar en 2016 y desaparecieron casi totalmente de las farmacias de alto costo, tanto las privadas como las del Gobierno, el año pasado.

“Lamentablemente, las quimioterapias que se pueden conseguir son porque los familiares de un paciente que ya falleció donan las que sobraron o quienes pueden comprarlas en el exterior las traen, pero también es difícil porque se requiere la receta y el informe médico”, explica Nancy Cardozo, gerente de Senos Ayuda, que auxilia a mujeres con pocos recursos. Esta enfermedad es la primera causa de muerte de las venezolanas.

Elizabeth no solo requiere los fármacos sino también un gammagrama óseo, un examen especializado para evaluar si la lesión ha pasado a los huesos. La falta del reactivo para hacer esta prueba pone en vilo a más de 55.000 pacientes oncológicos en el país que deben hacerse la misma prueba.

En marzo pasado una encuesta realizada por la ONG Médicos por la Salud, que tomó una muestra que abarca 90% de las camas hospitalarias del país (de 104 hospitales y 33 clínicas privadas), reveló que 90% de los servicios de radioterapia están inoperativos y en el 94% de los centros de salud no se puede hacer siquiera una radiografía. En un 88% de los hospitales faltan medicamentos, una cifra que ha ido aumentando desde 2014, cuando iniciaron este monitoreo y los fármacos faltaban en un 55% de los centros. En el 79% de los hospitales del país falta material quirúrgico y más de la mitad de los pabellones está inoperativo.

 

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