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Un millón de venezolanos ha salido de Venezuela, según la ONU por Daniel Alvarez – Venepress – 17 de Febrero 2018

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Estados Unidos es principal país en 2017 y Colombia tiene más solicitudes de estatus legal alternativo

Según la agencia de la ONU para los Refugiados, un millón de venezolanos han dejado el país, producto a la crisis política, económica y social, asimismo más de 100.000 venezolanos han solicitado asilo desde 2014, más de la mitad en 2017, y aproximadamente otros 190.000 han tramitado un estatus legal alternativo en países de la región.

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Emigrar de Venezuela sin nada en el bolsillo por Florantonia Singer – El País – 18 de Febrero 2018

El hambre y la inflación voraz que se come los salarios obligan a los más empobrecidos a salir del país. En 2017 las autoridades colombianas sellaron el pasaporte a 796.000 venezolanos
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El venezolano Gregory Díaz cruzó en junio pasado el puente internacional Simón Bolívar hacia Colombia con un televisor a cuestas, su único patrimonio. Lo vendió en Cúcuta y logró quedarse unos meses con el dinero recibido por la transacción y con la tarjeta de movilidad fronteriza, que el Gobierno colombiano ha emitido a 1.300.000 venezolanos desde mayo de 2017, con la intención de regularizar el cada vez más caliente paso, que a diario se atiborra de gente que intenta escapar de la grave crisis económica y social que vive el país sudamericano.

La cada vez más complicada crisis económica empuja a los venezolanos a cruzar en masa la frontera, un fenómeno que Colombia resiente especialmente.

En los barrios pobres de Caracas se vive una diáspora motivada por el hambre y la voraz inflación, la misma que años atrás estaba encarnada por profesionales en busca de oportunidades, que se iban espantados por la inseguridad. Leer más de esta entrada

Ojalá que no regresen nunca los venezolanos que se han ido del país – La Patilla – 16 de Febrero 2018

Iris-Varela-980.jpgLa ministra del Servicio Penitenciario, Iris Varela, prendió su ventilador personal durante una entrevista en el canal del Estado, y descalificó a los venezolanos que debieron salir del país para asegurarse un mejor futuro.

“La mayoría de los venezolanos que han emigrado del país son los frustrados de las guarimbas, que creen que en los países destino pueden hacer lo mismo que hacían aquí y por eso son rechazados por esos pueblos. Ojalá que no regresen nunca (…) Son los que aquí estaban quemando gente, y que, como aquí quedaron frustrados, sacaron el conflicto fuera de las fronteras.“Si están delinquiendo por allá, métanlos presos”, dijo durante una entrevista en el canal del Estado, Venezolana de Televisión, e insistió en que “Venezuela será un mejor país para los que nos quedamos, y para los que regresen, que ahora se fueron”.

Aprovechó la oportunidad para insultar al expresidente de Petróleos de Venezuela, Rafael Ramírez, a quien tildó de corrupto, “lacra traidora”, y de ser el principal causante de destrozar la principal industria petrolera del país.

“Rafael Ramírez, es el causante de la destrucción de la industria petrolera, el más grande corrupto y la principal ‘lacra traidora’ de la revolución venezolana. Usó su poder y volvió mierda a la industria petrolera. Gracias a los presidentes Nicolás Maduro y Hugo Chávez, quienes salvaron a Pdvsa de las garras de Ramírez”.

Recalcó que en el grupo del “hombre más poderoso del país” también se encontraban su primo, Eddy Ramírez, de la Gente del Petróleo, y sus cómplices Luisa Ortega Díaz y Miguel Rodríguez Torres. A este último lo calificó de “‘asesino a jóvenes’ de la oposición y de jóvenes chavistas, para crear confusión”.

Por otra parte, explicó que al menos 1.157 privados de libertad extranjeros se encontrarían cumpliendo condena dentro del sistema penitenciario venezolano y que 957 privados de libertad son de origen colombiano.

Detalló que “esta data es de la que ya están en juicio y sentenciados. Esta es una data del servicio penitenciario. Tenemos de muchas las nacionalidades 1.157 privados de libertad. ¿Saben cuántos son de Colombia? La mayoría ya están penados, son 957 y puedo mostrarles nombre, apellido y condición jurídica. La mayoría de los delitos cometidos por estos privados de libertad son homicidio, narcotráfico y violaciones”, entre otros.

En el dia del amor me tocó llorar por Sumito Estévez – Puntomedionoticias – 16 de Febrero 2018

Unknown-2.jpegEstoy en Manta, Ecuador. Hago un festival en un restaurante. En la cocina hay venezolanos. Uno de los anfitriones es venezolano. El señor que cuida los carros no es empleado pero le dan almuerzo y vive de lo que le den. En el camino un semáforo rojo es la oportunidad que espera un andino, infiero por su acento educado, para limpiar el vidrio del auto. Un andino como de mi edad, ya entrado en la década de los cincuenta. Ahora que lo medito el que cuida los autos, el anfitrión, el limpiavidrios, ya no son tan jóvenes. La gente no tan joven suele tener una vida hecha. Tenían.

Estoy en la habitación. Suenan los nudillos de alguien contra la madera. Entra Fredy a asearla. También es un hombre como de mi edad. Es raro que un hombre limpie la habitación de un hotel. Ahora que lo pienso, no recuerdo si antes me había pasado.

Voy a contar la historia de Fredy. No sé si Fredy se escribe con una o con dos des. Hablé mucho rato con él. Usaré el recurso de la primera persona para intentar ponerlos en mi lugar.

“Soy Freddy. Trabajaba para Empresas Polar.

Pude comprar una casa en Los Dos Caminos y traerme a mi mamá de Los Teques. Los Teques está muy peligroso. Tuve dos hijos y una hija. Tengo dos nietas. Son las hijas de uno de mis hijos. Mi hija tuvo que dejar la universidad, ya no podíamos pagarla.

Mi hijo estudiaba en la Andrés Bello. Lo persiguieron por la Páez para robarle la moto. En la Redoma La India lo balearon. Agonizó 15 días. Tenía veinte años.

Me volví loco del dolor. Literalmente loco. Me internaron en Clínicas Caracas por la depresión. Empresas Polar pagó todo, teníamos buen seguro.

Soy católico. Mi abuela me enseñó a rezar el rosario y mi mamá decía que de no haberme casado hubiese sido cura. Pequé y le reclamé a Dios por haberme abandonado. Un día una enfermera me puso una estampa de José Gregorio Hernández en el pecho y me dije que no iba a enterrar mi Fe junto a mi hijo.

Ya no teníamos para comer.

Me vine por tierra a Ecuador. Mucha gente me ayuda. Aquí hay muchos venezolanos. Nos reunimos en misa. Hay una pareja de doctores que rezan muy bonito. Creo que él se fue a Chile. Ella todavía está aquí.

Gano 300 dólares. Pago 150 dólares por la habitación. En un año me he mudado seis veces porque me suben el alquiler. Aquí en el trabajo me dan el almuerzo. Cenar no me hace falta. Yo le mando dinero a mi familia. Pude mandarle medicinas a una prima que comenzó a convulsionar. Gracias a Dios en la iglesia me dieron dinero para las medicinas. Para mi abuela si no pude hacerlo a tiempo y se murió antes de que llegaran las medicinas. Hace 22 días que no mando dinero. No he podido.

Jamás les digo que paso trabajo. Mi Mamá me pregunta y siempre le digo que todo está bien. Y es la verdad.

A ellos no los puedo traer. Perderíamos la casa. Si la dejamos sola la perdemos.

A veces tengo que desconectarme. Hace dos días le dije a mi hijo que iba a bloquear el whatsapp porque me escribía desesperado porque no tenía para comprarle comida a las nietas y le expliqué que necesitaba desconectarme para pensar. Un amigo me prestó 20 dólares y le pude mandar. Por eso me desconecto, porque todo el mundo me escribe. Amigos, primos, compañeros de trabajo. Todos. Y cuando leo los mensajes me desespero y los quiero ayudar a todos. Pero no puedo. Por eso me desconecto.

Los venezolanos nos ayudamos mucho. Yo ayudo a hacer bolsas de comida que donan personas y que donan en la iglesia y se las llevo. Me especializo en llevarlas a mujeres solas. Hay muchas mujeres solas con hijos que no tienen nada para comer.”

Toda esta conversación fue hoy 14 de febrero en mi cuarto. No es la primera que escucho porque no ha habido un solo venezolano que me haya topado a quien no le haya preguntado como está. Hace cuatro días el chofer del taxi que me llevó al aeropuerto de Santiago de Chile (él ingeniero, su esposa médico) me contó como había llegado sin nada con un hijo de dos años con cáncer a quien tenía que salvar (y salvó) y como la comunidad venezolana lo había ayudado y como ahora, dos años después, el usa el tiempo en que no hace de taxi para llevarle ayuda que donan otros venezolanos a venezolanos que lo necesitan en Chile.

Son personas con las historias más terribles las que siempre terminan por mostrarme que la misericordia y la solidaridad es parte de su vida. Los que casi no tienen nada usando su tiempo en ayudar a los que no tienen nada.

Cuando me iba a despedir de Freddy saqué 20 dólares que tenía en el bolsillo y se los di. Su turbación era absoluta. No aceptó. Estaba callado pero toda su gestualidad decía que no había hablado conmigo para dar lástima y pedirme. Le rogué que lo aceptara con mi muy andina frase de viejito no me niegue la posibilidad de ayudar. Freddy comenzó a llorar y comencé a llorar yo. Nos abrazamos y no volvimos a hablar ninguno de los dos.

Cada uno lloraba por sus razones. No puedo hablar por él pero sí por mi. Es cierto que lloraba por empatía. Que lloraba por llorón. Que lloraba porque me desespero y quiero ayudar y no sé bien cómo porque esto es demasiado masivo. Intuyo que Dios me está tratando de decir algo y buscaré la forma de ayudar.

Pero también es cierto que lloraba por vergüenza. Porque me da vergüenza ser de los que se salvó y no pasa trabajo. Claro que llevo mis dolores y mis pérdidas y mis depresiones a cuesta. Claro que no hay pérdida pequeña porque cada quien arrastra magnitudes en función del peso de sus propia historia, pero soy de los privilegiados e imagino que debo tener algo de ese síndrome culposo que cuentan que les da a los que se salvan en una tragedia. Pero también lloraba, sobre todo, por la vergüenza de ser tan frívolo a veces. Cuando yo digo “me quiero desconectar” me refiero a no querer ver noticias por un día. Freddy habla de callar las voces de quienes claman por ayuda para tener el tiempo de pensar para poder ayudarlos. Cuando yo leo en Facebook historias de venezolanos que nos hacen quedar mal (la nueva moda flagelante que le dio a las redes) pienso es en mí y en la vergüenza de que me crean igual, y en medio de ese ego se me olvida que este puto gobierno (en serio perdónenme el desliz, pero insultar también es catarsis) arroja a la calle todos los días a gente que lo perdió todo, y con todo no hablo de dinero sino de proyectos, de hijos muertos, de niñas que dejaron la universidad, de nietas que no comen, de casas que se pueden perder, de abuelas que no pudiste salvar; y no puede ser que me angustie sobre lo que pensarán de mi por el video de alguien que tuvo la mala suerte de ser grabado quien sabe en que instante de desesperación, mientras las calles de cada país de Latinoamérica están repletas de venezolanos empobrecidos que los fines de semana hacen bolsas de comida para ayudar a otros.

 

Miseria venezolana alimenta la migración en escala épica por Wall Street Journal – El Nacional – 13 de Febrero 2018

Alrededor de 1,2 millones de ciudadanos han huido en los últimos dos años, aseguró el experto en inmigración de la UCV Tomás Páez

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La diáspora venezolana asciende a miles de ciudadanos que han cruzado las fronteras hacia otros países, huyendo de la “miseria de su país”, reseñó este martes el diario estadounidense The Wall Street Journal.

Los venezolanos llegan principalmente a Colombia. Crean un desafío cada vez mayor para la región, alertó el medio de comunicación con cifras del fenómeno migratorio.

Alrededor de 3 millones de ciudadanos han abandonado Venezuela en las últimas dos décadas, casi una décima parte de la población.

“A medida que se profundiza el colapso de la economía de Venezuela, el número de los que huyen se está acelerando (…) Unos 1,2 millones de personas, se han ido en los últimos dos años”, advierte el periódico con datos de Tomás Páez, experto en inmigración de la Universidad Central de Venezuela.

Para finales de 2017 unos 550.000 venezolanos estaban radicados en Colombia, lo que representa un aumento en comparación con 2016. Además, en lo que va de 2018 entraron otros 50.000 ciudadanos.

The Wall Street Journal comparó las cifras oficiales con la cantidad de solicitantes de asilo de ciudadanos sirios en Alemania: 600.000, así como los 650.000 rohingya que llegaron a Bangladesh desde Myanmar por la represión de 2017.

 

Nuestro reto por Luis Vicente León – ProDaVinci – 11 de Febrero 2018

 

 

 

1505317186703La migración se ha convertido en un tema central de nuestra vida. Las historias ya no se refieren a cuentos abstractos del familiar del amigo de una amiga. Es difícil conseguir venezolanos a quienes esta historia no les toque de cerca. Por supuesto arranca por quienes ya se fueron, quienes se están yendo y quienes se van. Para ellos es la historia de su propia vida, esa que tienen que cambiar no por placer sino por necesidad. Algunos porque sus negocios ya no pueden desarrollarse y necesitan buscar alternativas donde invertir recursos y conocimientos. Y entonces se fueron muchos inversionistas, sus familias y su dinero, pero sobre todo su espíritu emprendedor, que se convirtió en exitosos centros comerciales en el exterior, edificios bien hechos en Madrid, Bogotá o Santo Domingo, proyectos financieros, de servicios y restaurantes en Miami y Panamá. En inversiones, empleo y desarrollo que pudo estar aquí…y no lo dejaron estar.

Y se fueron después profesionales de alto nivel. Primero los petroleros, después muchos de nuestros médicos especialistas y muchos profesionales más y con ellos sus años de formación y experiencia que ahora sirven a sociedades que los acogieron con gusto e interés.

Y entonces la crisis se puso peor. La capacidad del país para atender las necesidades de su población se pulverizó. La caída en la capacidad de compra es monumental y la población más necesitada llevó la peor parte, en un país donde la segmentación social ya no es en bolívares. Se dividen los venezolanos entre quienes tienen acceso a dólares y quienes no. Y esta realidad no tardó en motivar a muchos “que no” a buscar alternativas en el exterior para resolver sus vidas y las de sus familias. A diferencia de las primeras olas migratorias, más focalizada en élites económicas y profesionales, que son pequeñas como porcentaje de la población, la nueva ola involucra a la base de la pirámide, lo que pronostica una salida masiva en número de personas, muy superior a lo que ya se fue. Esta nueva oleada no lo hace de manera ordenada, ni estructurada, ni legal y comienza a representar un problema social y humanitario para los países receptores.

Producto del desespero y la necesidad, muchos venezolanos se montan en un autobús y se van. ¿A dónde? no tiene que ver con un tramite oficial sino con una prima lejana que se ofrece a ayudar. Un hermano que se fue primero o un abuelo que era de allá. Y entonces, respira profundo, piensa en la medicina de su mamá, en la escuela del carajito, la comida del papá y con un edificio en los hombros, pesado de solidaridad, se va.

¿Cuántos son? No sabemos. La mayoría son informales y no se van a reportar, pero esta en crecimiento exponencial. Las estimaciones más sofisticadas se alejan de los números estrambóticos que algunos ponen a circular. No es cierto que hay más de cuatro millones y medio de venezolanos en el exterior. Pero si hay al menos 7% de la población afuera y esta ola migratoria lo puede triplicar en los próximos años. El número que más nos impacta de la última encuesta Datanálisis es el porcentaje de residentes que están haciendo trámites o búsquedas de información o contactos para emigrar y que subió de 12% en 2015 a 35% en 2017. Si consideramos que esta penetración ocurre en el segmento poblacional más grande del país, la proyección migratoria es alarmante.

Nada resolverá esta situación, que nos afecta dramáticamente, si no somos capaces de ofrecer a nuestros hijos una vida digna hoy y la posibilidad de vivir mejor que nosotros mañana. Ese es nuestro reto país y no podemos dejarnos ahuyentar ni primitivizar. Hay que hacer lo que haya que hacer, a pesar de tener miedo. Esa es la definición de valentía.

Nuestro reto por Luis Vicente León – ProDaVinci – 11 de Febrero 2018

1505317186703La migración se ha convertido en un tema central de nuestra vida. Las historias ya no se refieren a cuentos abstractos del familiar del amigo de una amiga. Es difícil conseguir venezolanos a quienes esta historia no les toque de cerca. Por supuesto arranca por quienes ya se fueron, quienes se están yendo y quienes se van. Para ellos es la historia de su propia vida, esa que tienen que cambiar no por placer sino por necesidad. Algunos porque sus negocios ya no pueden desarrollarse y necesitan buscar alternativas donde invertir recursos y conocimientos. Y entonces se fueron muchos inversionistas, sus familias y su dinero, pero sobre todo su espíritu emprendedor, que se convirtió en exitosos centros comerciales en el exterior, edificios bien hechos en Madrid, Bogotá o Santo Domingo, proyectos financieros, de servicios y restaurantes en Miami y Panamá. En inversiones, empleo y desarrollo que pudo estar aquí…y no lo dejaron estar.

Y se fueron después profesionales de alto nivel. Primero los petroleros, después muchos de nuestros médicos especialistas y muchos profesionales más y con ellos sus años de formación y experiencia que ahora sirven a sociedades que los acogieron con gusto e interés.

Y entonces la crisis se puso peor. La capacidad del país para atender las necesidades de su población se pulverizó. La caída en la capacidad de compra es monumental y la población más necesitada llevó la peor parte, en un país donde la segmentación social ya no es en bolívares. Se dividen los venezolanos entre quienes tienen acceso a dólares y quienes no. Y esta realidad no tardó en motivar a muchos “que no” a buscar alternativas en el exterior para resolver sus vidas y las de sus familias. A diferencia de las primeras olas migratorias, más focalizada en élites económicas y profesionales, que son pequeñas como porcentaje de la población, la nueva ola involucra a la base de la pirámide, lo que pronostica una salida masiva en número de personas, muy superior a lo que ya se fue. Esta nueva oleada no lo hace de manera ordenada, ni estructurada, ni legal y comienza a representar un problema social y humanitario para los países receptores.

Producto del desespero y la necesidad, muchos venezolanos se montan en un autobús y se van. ¿A dónde? no tiene que ver con un tramite oficial sino con una prima lejana que se ofrece a ayudar. Un hermano que se fue primero o un abuelo que era de allá. Y entonces, respira profundo, piensa en la medicina de su mamá, en la escuela del carajito, la comida del papá y con un edificio en los hombros, pesado de solidaridad, se va.

¿Cuántos son? No sabemos. La mayoría son informales y no se van a reportar, pero esta en crecimiento exponencial. Las estimaciones más sofisticadas se alejan de los números estrambóticos que algunos ponen a circular. No es cierto que hay más de cuatro millones y medio de venezolanos en el exterior. Pero si hay al menos 7% de la población afuera y esta ola migratoria lo puede triplicar en los próximos años. El número que más nos impacta de la última encuesta Datanálisis es el porcentaje de residentes que están haciendo trámites o búsquedas de información o contactos para emigrar y que subió de 12% en 2015 a 35% en 2017. Si consideramos que esta penetración ocurre en el segmento poblacional más grande del país, la proyección migratoria es alarmante.

Nada resolverá esta situación, que nos afecta dramáticamente, si no somos capaces de ofrecer a nuestros hijos una vida digna hoy y la posibilidad de vivir mejor que nosotros mañana. Ese es nuestro reto país y no podemos dejarnos ahuyentar ni primitivizar. Hay que hacer lo que haya que hacer, a pesar de tener miedo. Esa es la definición de valentía.

Portada Revista Semana – 11/18 Febrero 2018

La mar de las veces, acertado por Luis Vicente León – 10 de Febrero 2018

1505317186703Esta crisis es quizás la peor de nuestra historia. No sólo por la magnitud del deterioro, que ya es bastante, sino porque esta ocurriendo sin necesidad. Es una crisis inducida, por la ideología, por la ignorancia o por las dos, el resultado es igual. Ver la situación en la que se encuentra el país da rabia, frustración, asombro, miedo, pero sobre todo, mucha tristeza.

Venezuela sin medicinas. Con la infraestructura en el piso. Con la inflación más alta del mundo. Sin billetes ni monedas para pagar. Con escasez galopante. Mendigando una caja de comida del gobierno que puede o no puede llegar y de la que dependen familias completas que no pueden protestar a riesgo de perder lo que les dan.

Y entonces entiendes a los que se fueron y a los que se van. Primero lo hicieron muchos de los que más tenían. Llevaron sus familias y patrimonios lejos para protegerlos de lo que temían que pasaría y pasó. La pulverización del valor de sus inversiones en Venezuela.

Después se fueron muchos de los más educados y formados. El país se les volvió hostil y cavernícola. Su desarrollo profesional estaba comprometido. Mientras la tecnología, la ciencia, la medicina, la educación avanzaba en el mundo a pasos agigantados, en un mundo globalizado, su país retrocedía hacia una primitivización inimaginable en el siglo XXI. En un focus group nos decían: “Venezuela es Macondo. Y Macondo es bello y sabroso, pero ahí no se puede vivir”. Se fueron entonces los doctores más preparados…y los más jóvenes. Los ingenieros más audaces…y los más jóvenes. Se fueron los economistas más internacionales…y los más jóvenes, los administradores, los periodistas, los músicos (incluyendo los cuatristas), siempre los más dispuestos a asumir riesgos…y los más jóvenes.

Y entonces comenzó lo que tenía que comenzar. Se están yendo los demás. Los que no tienen patrimonio que perder, pero si familias que mantener, en el medio de una hiperinflación espantosa que no saben como enfrentar ni entender. Es María sin compañía. Es Richard para Panamá. Es Linda para Madrid, Juan para Bogotá, Francisquito para Quito y Johnny para donde lo deje el autobús rumbo a Lima.

Y las despedidas de cada día ponen esa tristeza en el alma y en el corazón de la población que se queda y la que se va y deja el país más prometedor de América Latina, convertido en fabricas moribundas, constructoras en terapia intensiva, medios de comunicación con bombonas de oxígeno, colegios sin maestros, universidades sin PhD’s, ni internet, hospitales sin especialistas, teatros sin artistas…pueblos, calles y casas muertas.

Y ¿saben qué? Que nadie puede parar este desangre con discursitos, amenazas, prohibiciones, ni mensajitos de autoayuda. Sólo logrando que la población entienda el reto: participar en todos los tableros para defender el regreso a la racionalidad económica y a la democracia real. Unirnos alrededor de un ideal y de un sueño y articularnos para lograrlo. Sólo así podremos poner el torniquete, operar, coser la herida y volver a empezar. ¿Qué cuál es la palabra mágica? La de siempre: Unión, y todo aquello y aquellos que la estimulen serán la llave del éxito…y viceversa.

 

Argentina facilita trámite a estudiantes y profesionales de Venezuela – La Patilla – 9 de Febrero 2018

El gobierno peruano está otorgando permiso de trabajo a los venezolanos
La decisión de Argentina es por razones humanitarias

El Gobierno de Argentina resolvió hoy facilitar a los estudiantes y profesionales procedentes de Venezuela y de Siria los trámites administrativos de reconocimiento de estudios en atención a las situaciones especiales que se viven en esos países.

La medida fue adoptada por el Ministerio de Educación argentino a través de tres resoluciones publicadas hoy en el Boletín Oficial.

En el caso de Siria, se faculta a la Dirección de Gestión Universitaria de Argentina a convalidar los títulos, diplomas o grados académicos universitarios de los profesionales sirios que han ingresado al país mediante el Programa Especial de Visado Humanitario.

La resolución señala que corresponde, “por razones netamente humanitarias, brindar colaboración adecuada a estos profesionales para que puedan ejercer lícitamente su profesión” en Argentina.

En el caso de Venezuela, Argentina resolvió dar un “tratamiento preferencial en los trámites administrativos de reconocimiento de estudios de la educación obligatoria, tanto completos como incompletos”, cursados en el país caribeño.

La medida busca “permitir el ingreso y egreso de estudiantes a los establecimientos educativos de Argentina, mientras persista ruptura del orden democrático en aquel país”.

Los estudiantes venezolanos quedan exceptuados del requisito de la legalización de sus estudios y aquellos que carezcan de toda documentación educativa probatoria podrán rendir un examen global a fin de posibilitar la prosecución de sus estudios.

Asimismo, se faculta a la Dirección de Gestión Universitaria a convalidar los títulos, diplomas o grados académicos universitarios expedidos por instituciones universitarias debidamente reconocidas por las autoridades de Venezuela.

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