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Ejecución de la Convención de Palermo a Maduro y su grupo por Carlos Sánchez Berzaín – Diario Las Americas – 17 de Septiembre 2017

opinion-carlossanchezberzain.jpgLa situación es muy grave y clara en cuanto a la urgencia de aplicar la Convención de Palermo desde terceros estados, pues las acciones del derecho interno en Venezuela están en manos de los criminales que permanecen en el poder para garantizar su impunidad.

La “Convención de las Naciones Unidas contra la delincuencia organizada transnacional” (Convención de Palermo) tiene competencia plena sobre los detentadores delictivos del poder en Venezuela. La finalidad, definiciones, ámbito de aplicación, vigencia y ratificación, hacen de este instrumento, el idóneo para procesar, capturar y sancionar a Nicolás Maduro y su “grupo de delincuencia organizada” por “delitos graves” con los que obtienen “beneficios económicos y materiales”. Es tiempo de acciones criminales en los países donde los delitos de Nicolás Maduro y su grupo tienen efectos, procesos que ordenen su captura y juzgamiento.

La ejecución e inicio de los procesos puede hacerse en los estados en que los delitos se hayan preparado, cometido o tengan efectos sustanciales. La Convención de Palermo determina que “el delito será de carácter transnacional si: a) Se comete en más de un Estado; b) Se comete dentro de un solo Estado pero una parte sustancial de su preparación, planificación, dirección o control se realiza en otro Estado; c) Se comete dentro de un solo Estado pero entraña la participación de un grupo delictivo organizado que realiza actividades delictivas en más de un Estado; o, d) Se comete en un solo Estado pero tiene efectos sustanciales en otro Estado”.

El Código Penal de la República Bolivariana de Venezuela establece en sus Arts. 174 al 181 agravados por el Art. 203 penas privativas de libertad de 4 a 6 años por privación de libertad por funcionarios, atropello a presos y otros delitos; además establece en sus Arts. 405 al 414 penas privativas de libertad de 5 a 18 a años por homicidio, homicidio culposo, lesiones graves y otros, más agravantes; impone penas privativas de libertad de 20 a 30 años por delitos contra la independencia y seguridad de la Nación como el asociarse para traicionar a la Patria.

Otros delitos, como el narcotráfico, la corrupción, sobornos, enriquecimiento sin causa, lavado de dinero, simulación de contratos para delinquir están sancionados en el Código Penal, incluyendo la asociación delictiva o agavillamiento con pena de hasta 5 años en el Art. 286; la falsedad de actos y documentos y aprovecharse de esa falsedad por un funcionario con penas de hasta 12 años en los Arts. 316 al 322. La comisión reiterada de estos y otros delitos ha producido en Venezuela una crisis social, económica, política y humanitaria mundialmente reconocida y probada por la existencia de perseguidos, presos y exiliados políticos, por la “migración forzada” de decenas de miles de venezolanos que dejan su país por miedo y por la inseguridad causada por el crimen organizado que detenta el poder de facto.

La migración de venezolanos -forzada por Maduro y su grupo de delincuencia organizada transnacional- ha llegado masivamente a los países limítrofes como Colombia, Brasil y Panamá, pero también a Perú, Argentina, Chile, Uruguay, Costa Rica, México, Estados Unidos, Canadá, España, Francia……. y estos son ”efectos sustanciales en otro estado” que otorgan y abren la competencia de las autoridades de esos países para aplicar de oficio o a petición de parte la Convención de Palermo.

Pueden proceder de oficio las autoridades encargadas de la investigación y acusación de delitos de cualquiera de los Estados que sufren “efectos sustanciales” por los actos delictivos cometidos por Nicolás Maduro y su grupo en Venezuela. Un importante precedente en la aplicación de la Convención de Palermo es el tristemente famoso caso de corrupción de la FIFA investigado por autoridades de Estados Unidos en Nueva York, que con participación de la Interpol detuvieron y procesaron en varios países del mundo a ciudadanos de diferentes países que habían cometido delitos en diferentes Estados, pero con efectos sustanciales en los Estados Unidos.

Si por razones políticas o de otra índole el caso de los crímenes transnacionales cometidos en Venezuela no mereciera atención de oficio, está abierto el derecho de “denuncia y petición” en los Estados o países en que los “efectos sustanciales de la delincuencia organizada transnacional” son evidentes con la presencia de migrantes forzados o exiliados venezolanos. El procedimiento legal es el ordinario del “derecho interno” de cada estado para la investigación de delitos. Ciudadanos y organizaciones civiles pueden pedir a los fiscales o procuradores de Colombia, Perú, Brasil, Panamá, Argentina, Chile, Costa Rica, México, Estados Unidos, Canadá, España, Francia, entre otros, que abran procesos, analicen la prueba y ordenen la captura y aprehensión internacional de Nicolás Maduro y los miembros de su grupo.

La filosofía y objeto de la Convención de Palermo es que los autores de crímenes transnacionales no puedan evadir la justicia en ninguna parte del mundo y que no puedan salvar sus beneficios ilícitos amparados en cuestiones de gobierno, Estado o soberanía. La soberanía no puede proteger al crimen ni a los delincuentes porque es un concepto de Derecho. La comisión y juzgamiento de los delitos perpetrados por Maduro y su grupo no son “asunto interno” de Venezuela, no aplica el principio de no intervención porque son delitos transnacionales y muchos de ellos de lesa humanidad.

La situación es muy grave y clara en cuanto a la urgencia de aplicar la Convención de Palermo desde terceros estados, pues las acciones del derecho interno en Venezuela están en manos de los criminales que permanecen en el poder para garantizar su impunidad. Maduro y su grupo manejan la fuerza y el sistema formal de justicia porque lo dominan en base al miedo y lo han suplantado, encarcelando y exiliando a los miembros del poder legítimo como los Magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, Fiscal y miembros de la Asamblea Nacional.

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Por qué los extranjeros que podrían irse de Venezuela deciden quedarse – BBC Mundo – 14 de Septiembre 2017

Mientras decenas de miles de venezolanos abandonan su país por los problemas de la crisis económica y la falta de expectativas futuras, hay extranjeros que llegaron hace años a Venezuela que también pensaron en salir, pero decidieron permanecer
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Hay extranjeros que no sólo no se quieren marchar de Venezuela, sino que intentan hacer crecer sus negocios.

Una de las consecuencias más notables de la crisis de Venezuela es la emigración, que supone todo un cambio cultural para un país que durante décadas acogió a los inmigrantes que buscaban la prosperidad de un petroestado.

Primero fueron los mejor preparados los que salieron, jóvenes profesionales que no vieron futuro en el país. Pero ahora, la escasez de productos básicos y la inflación han empujado también a salir a clases más bajas.

Aunque no hay cifras oficiales exactas, se estima que la diáspora venezolana está entre uno y dos millones de personas. Venezuela tiene unos 30 millones de habitantes. Y según Naciones Unidas, 80.000 venezolanos han pedido asilo en otros países desde 2014. Leer más de esta entrada

La ONU pide a países latinoamericanos protección temporal para venezolanos – 24MATINS.es – 14 de Septiembre 2017

un-logo-light-blue.jpgLaura Thompson, número dos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), asiste a una cumbre en Nueva York el 20 de septiembre de 2016© Getty/AFP/Archivos Ben Hider
La agencia de migraciones de la ONU está instando a los países latinoamericanos a acoger a los numerosos venezolanos que escapan de la crisis económica dándoles derechos temporales de residencia, dijo la directora general adjunta de la entidad a la AFP el miércoles.

“Hay un pico en las llegadas” a varios países de la región, afirmó Laura Thompson, número dos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), tras dos días de conferencia sobre la migración en Costa Rica.

“No todo el mundo está pidiendo asilo. Hay muchos venezolanos que se están moviendo fuera del país sin pedir asilo específicamente”, agregó.

“Lo que aconsejamos a los países es que adopten medidas de protección temporal, incluso para los que no están solicitando asilo”, dijo.

Algunos países como Colombia y Perú ya han puesto en marcha medidas para permitir a los venezolanos permanecer un tiempo, dijo, y otros, como Chile, están pensando en hacerlo próximamente.

“Cada país está tratando de adoptar medidas en función del tamaño del flujo y la necesidad”, señaló.

La economía venezolana se deslizó hacia una crisis hace un par de años, cuando los precios del petróleo cayeron drásticamente, con restricciones habituales en los alimentos y en los medicamentos, y se estima que su inflación es la más alta del mundo.

Esto ha inducido a muchos venezolanos a emigrar.

De acuerdo con un informe de la OIM y de la Organización de Estados Americanos (OEA) presentado en la conferencia el martes, las peticiones de asilo de venezolanos se han disparado este año en Panamá, Costa Rica y México.

En Panamá, por ejemplo, se recibieron 12.756 peticiones de venezolanos de estatutos de refugiados en la primera mitad de este año, casi tres veces el numero de peticiones de las que se recibieron en todo el año 2016.

Hambre, represión y realismo mágico en la Venezuela de Maduro por Leonardo Mindez – Infobae – 12 de Septiembre 2017

Aunque este sitio lleva más de tres años censurado por el régimen chavista, un enviado especial llegó a la capital venezolana para palpar las sensaciones de la vida cotidiana y las impresiones de dirigentes, intelectuales y especialistas sobre cómo se llegó a este punto y cuál es el camino de salida

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“Firme y pleno”, la exposición homenaje a la vida de Nicolás Maduro se inauguró en la sede de la Cancillería y será exhibida en las plazas Bolívar de todo el país

*Caracas, enviado especial

-¿A qué se dedica?
-Soy licenciado.
-¿Y qué viene a hacer?
-Vengo a participar de actividades culturales.

En lo que va de 2017, ya suman una decena los periodistas extranjeros que fueron expulsados o a los que directamente se les negó el ingreso a Venezuela. El Sindicato Nacional de Trabajadores de Prensa denunció que 376 periodistas fueron agredidos y 33, detenidos ilegalmente durante las protestas de este año en las calles de Caracas. Infobae está censurado por el régimen de Nicolás Maduro desde octubre de 2014 y solo se puede acceder al sitio a través de una VPN y una IP extranjera. Por todo eso, parecía sensata la recomendación de colegas y amigos previa al viaje: “Si quieres estar seguro de que vas a entrar, di cualquier cosa, menos que eres periodista”.

Viajar hoy a la República Bolivariana no es sencillo. Primero, hay que encontrar un pasaje con una combinación de escalas lógica y a un precio sensato, después de que una docena de aerolíneas dejaran de volar a Caracas en el último año. Y una vez en el Aeropuerto de Maiquetía, lo dicho: al periodista le conviene ocultar su identidad o al menos hacerse el tonto.

Ahí estaba, entonces, parado ante la oficial de migraciones con mis medias verdades que levantarían las sospechas hasta de un niño de 5 años. La joven de camiseta crema me clavó la mirada durante un segundo que me pareció eterno, tecleó algo en su computadora mientras yo rogaba que no pusiera mi nombre en Google, me hizo otro par de preguntas zonzas más y finalmente selló el pasaporte y me dio la bienvenida con una media sonrisa.

Unos minutos después, ya estaba montado a un automovil que me estaba esperando y saltaba sobre un asfalto lleno de pozos camino a la que hace 40 años era una de las capitales más prósperas y desarrolladas de América Latina. Entre los carteles y graffitis con imágenes de Simón Bolívar, Hugo Chávez y Maduro que se sucedían a los costados, me quedó grabada una foto gigante del Presidente, abrazando paternalmente a una señora mayor, rubricada por la leyenda “Venezuela, indestructible”.

Ese mensaje triunfalista me volvería a la mente a cada instante durante los días siguientes, a medida que iba tomando contacto con un país colapsado en todos los sentidos posibles, en el que un gobernante que es rechazado por entre el 70 y 80 por ciento de la ciudadanía, según todas las encuestas, se las arregla para seguir gobernando con puño de hierro después de 126 días de protestas en la calles y otorgarle la suma del poder público a una Asamblea Constituyente que terminará de dar vuelta el Estado y barrer con los últimos vestigios republicanos.

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Pintadas contra el gobierno en el centro de Caracas

Durante la última semana, Infobae estuvo caminando las calles de Caracas, conversando con políticos, analistas, periodistas, comerciantes, diplomáticos y gente de a pie, tratando de comprender cómo se llegó a esta crisis y cuál puede ser la salida.

Aquí, unos primeros apuntes de una realidad que oscila a cada paso entre el drama y el delirio.

El hambre

Los puestos de perros calientes son un clásico callejero de Caracas. Pararse a comer una salchicha a la que encima se le coloca una montaña de repollo, cebolla, papitas ruffles, maíz, queso amarillo, salsa de tomate, mayonesa y mostaza, con las piernas abiertas para evitar mancharse, es una experiencia imperdible. Una tarde cualquiera, quien se coma el suyo y arroje al cesto de basura la servilleta con los restos de salsa y algún último maíz pegado, verá a un niño salir corriendo a rescatarla para lamer el envoltorio y pedirle el último sorbo de la lata de bebida. El hambre ya hace estragos.

Al caer la noche, son centenares los que salen a reventar las bolsas de basura en busca de algún alimento.

Dos meses después de la última suba, el Gobierno aumentó la semana pasada otro 40% el salario mínimo. Lo que sería una bendición en cualquier parte del mundo, en Venezuela es un drama. A fin de agosto, la inflación de 2017 ya había alcanzado un 366% según la información recopilada por el Parlamento ya que el Poder Ejecutivo dejó de difundir los datos mensuales desde 2015.

Con este último aumento, el salario mínimo —que cobra el 75% de los venezolanos— llegó a 136.544 bolívares (6,8 dólares al cambio paralelo, que es la única manera de acceder a la divisa estadounidense) más otros 189.000Bs (USD 9,45) en tickets para la compra de alimentos a precios regulados (si es que se consiguen), lo que ubica a Venezuela, con el segundo peor salario mínimo de la región, solo por encima de Cuba.

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“Tenemos hambre”, la pintada en Plaza Altamira, punto de concentración de las manifestaciones opositoras

Lo único absurdamente barato en Venezuela sigue siendo la gasolina, a 6 bolívares el litro. Con un centavo y medio de dólar (sí, USD 0,015) se puede llenar el tanque de un automóvil grande. Se sabe, el petróleo es la bendición y la condena de este país. En el subconsciente del venezolano está afincado que la gasolina es casi gratis. Maduro la aumentó algo el año pasado y fue un escándalo. Hoy no se animaría a hacerlo de nuevo.

Colas en cada esquina, sin garantía de nada

“No soy muy del arroz pero voy a ver si consigo algo”, cuenta una señora de piel canela al final de la cola de unos 30 metros de largo que se formó en la puerta del supermercado Luz de Chacao, una zona de clase media. Es martes, y como su documento termina en 2, está habilitada para comprar alimentos a precios regulados. Pero no hay ninguna garantía. Si tiene la suerte de que el camión distribuyó algo hoy y aún queda algo cuando llegue su turno, podrá comprar un kilo de arroz a 6.000 bolívares (USD 0,3). Si no, deberá recurrir al mercado negro de los “bachaqueros”, donde cotiza a $20.000. “Venezuela está en la miseria. Antes no era así. Si se te acababa tu pasta dental, ibas y comprabas otra. Ahora ya no”. La última la consiguió “en treinta mil bolos (bolívares)”, pero no sabe qué va a hacer cuando se le termine: “Veremos. Yo tengo ya 67 años y vivo al día”.

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Larga fila en el Supermercado Luz del Chacao para comprar algun alimento básico a precio regulado

Todas las mañanas, se forman largas filas en la puerta de cada supermercado y farmacia de Caracas. La gente se junta para ver si ese día entregaron alguno de los alimentos y medicinas que vienen faltando hace meses. Las estanterías vacías son una constante aun en las cadenas administradas por el Estado, como Abasto Bicentenario, donde la escasez es supervisada desde lo alto por las gigantografías omnipresentes de Maduro, Chávez y Bolívar.

Las fotos de Simón Bolívar, Hugo Chávez y Nicolás Maduro decoran desde lo alto una de las sucursales del Supermercado Abasto Bicentenario, en las que sus estanterías y refrigeradores de carnes y pescados lucen completamente vacíos
Por la tarde, las colas se trasladan a los cajeros automáticos. Con una moneda hiperdevaluada y una inflación galopante, el último faltante en la economía venezolana es el dinero en efectivo. Cada banco impuso su propio “corralito”, que habilita a sus clientes a retirar un máximo de entre 10 mil y 25 mil Bs (USD 0,5 y 1,25) por día de los cajeros y otro tanto en las taquillas internas.

“Hoy cambié un cheque por 30 mil bolívares, retiré 25.000 con una tarjeta y ahora voy a sacar aquí otros 10 mil más en este cajero”, contó a Infobae Delvis Reina en la puerta del Banco Venezuela. A ese ritmo, deberá recorrer bancos durante 4 días para juntar los 240 mil bolívares que debe pagar para la inscripción de sus hijas en la escuela. Unos pasos más allá, en la misma cola, Gladis Morán no tiene dudas: “A mí no me vengan con cuenticos. La culpa de todo esto es del Presidente y sus funcionarios. Hay que cambiar el Gobierno porque está visto que son gente incapacitada. La única capacidad que han tenido es la de destruir al país. Ni siquiera han sido buenos robando. Han acabado hasta con la gallinita de los huevos de oro”.

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“Bachaqueros” venden azúcar a granel en un mercado callejero del Petare, la favela más grande Caracas
Paradoja de un Gobierno que se dice revolucionario y a favor de los más pobres, los únicos privilegiados en este entuerto son las élites burocráticas y empresariales con acceso a las divisas: quien tiene unos dólares en el bolsillo, hoy puede vivir en Venezuela como millonario.

Aguas que sobran, aguas que faltan y una fuga incesante

El asfalto de la autopista Francisco Fajardo que atraviesa la ciudad de este a oeste aún está salpicado por los restos de pintura y de las bombas molotov y lacrimógenas que se arrojaron durante los 126 días de protestas entre abril y agosto que dejaron un saldo de 157 muertos por la represión.

Aquella movilización opositora convocada con la ilusión de ponerle fin al régimen terminó, sin embargo, con la instalación de una Constituyente que parece consolidarlo. La gente rumia su desazón, pero la calle, militarizada en cada cuadra, brinda una apariencia de tranquilidad.

“Al final, estos venezolanos resultaron unos cagones”, descarga su bronca Alfredo Bustamente al volante de su Chevrolet del año 80 que apenas se mantiene en pie, mientras vadea lentamente junto a una fila de autos una laguna que la tormenta tropical armó en pocos segundos en uno de los descensos de la autopista. Mientras en algunas zonas la falta de drenajes forma ríos espontáneos que arrastran la basura acumulada en las calles, en otras, los vecinos sufren por la falta del servicio de agua de red durante semanas enteras. Hay quienes aseguran que los cortes del suministro se ensañan con particular crueldad con los barrios opositores. La infraestructura urbana, insuficiente, descolorida y vencida, parece detenida en los años 80. “La ciudad está toda rancheada”, describen con tristeza los caraqueños.

“En mi país y cualquier otro de Sudamérica, cuando la gente sale a pelear a la calle, no se vuelve a su casa tan mansita sin lograr nada”, sigue Bustamante, que llegó del Perú hace 35 años junto con su hermano y dice que ya está grande para dejar su taxi. Pero sus dos hijos y sus sobrinos ya hicieron el camino inverso y partieron a Lima.

Más de 1.800.000 venezolanos viven en el exterior. Más de la mitad de ellos se marchó en la última década, de acuerdo con el Laboratorio Internacional de Migraciones de la Universidad Simón Bolívar. Los profesionales de las clases acomodadas fueron los primeros en marcharse, pero la aceleración de la fuga es exponencial y ya no hay cortes sociales. En los últimos dos años, se duplicó la cantidad de venezolanos en Colombia y ocho de cada diez poseen solo estudios primarios o secundarios, informó el diario El Nacional.

Presos y desaparecidos

El miedo domina la vida cotidiana de los barrios más pobres y más ricos. Medio centenar de personas muere cada fin de semana en Caracas a manos de la delincuencia. Venezuela se ha convertido en el segundo país más violento del mundo contando los que no están en guerra.

El mismo Estado que no controla a las pandillas y promueve los grupos parapoliciales, conocidos como “colectivos”, es el que persigue a los opositores.

“Nunca en nuestra historia republicana habíamos tenido una crisis en materia de derechos humanos tan grave. Desde la absoluta ausencia de políticas coherentes y efectivas para garantizar la vida y la salud de la ciudadanía hasta la sistemática política de persecución judicial injusta contra todo el que se atreva a disentir o a oponerse al gobierno”, le dijo a Infobae el abogado Gonzalo Himiob, del Foro Penal Venezolano (FPV), que defiende al 80% de los 566 presos políticos que hay hoy en Venezuela. “Desde enero de 2014, llevamos registrados casi 12.000 casos de arrestos arbitrarios por motivos políticos. También registramos decenas de torturas y tratos crueles, inhumanos o degradantes y más de 130 asesinatos por la represión del Estado o de grupos paramilitares que obran bajo la más absoluta impunidad, de la mano y con la complicidad de las fuerzas de seguridad del Gobierno”.

Hay 566 presos políticos en las cárceles venezolanas, según el último informe del Foro Penal Venezolano
Hay 566 presos políticos en las cárceles venezolanas, según el último informe del Foro Penal Venezolano
No es extraño que los familiares de los detenidos pasen días y semanas sin información oficial sobre su lugar de detención. Le pasó hace poco nada menos que al ex general Raúl Baduel, un ladero de Hugo Chávez caído en desgracia, que estuvo 23 días desaparecido hasta que las autoridades informaron de su detención en el penal militar de Ramo Verde.

La situación se agravó este año, porque los detenidos comenzaron a ser imputados de delitos más graves, como “rebelión” y “traición a la patria”. Desde abril, 738 civiles fueron acusados ante tribunales militares, y 418 continúan privados de su libertad. Uno de los que logró salir fue Carlos Julio Rojas, un periodista y activista social que pasó 49 días detenido en Ramo Verde. “Ellos creían que me jodían, pero yo los jodí a ellos. Fui el primer periodista que entró allí y ahora puedo contar al mundo todo lo que se vive allí”, le dijo a Infobae. Los detalles de ese calvario en el que perdió 12 kilos se publicarán en los próximos días.

Firme y pleno

Mientras se acumulan la condenas y las sanciones de organismos regionales e internacionales contra los abusos del régimen de Maduro, la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), integrada exclusivamente por chavistas, vive su realidad paralela y va por más: creó la orwelliana “Comisión de la Verdad” para investigar las responsabilidades de la violencia política desde la asunción de Hugo Chávez en 1999, amenaza con pedir el encarcelamiento por “traición a la patria” de los políticos opositores y perseguir las “instigaciones al odio” en las redes sociales.

Para celebrar el primer mes del funcionamiento de la ANC “y los cuatro primeros años de su exitoso Gobierno”, la presidente de la Constituyente, Delcy Rodríguez, inauguró en la sede de la Cancillería una exposición en homenaje a la vida de Nicolás Maduro Moros titulada “Firme y pleno”. La muestra fotográfica, que repasa la vida del mandatario desde el biberón hasta el Palacio de Miraflores, aún no ha sido abierta al público, pero se anticipa que recorrerá las plazas Bolívar de todo el país.

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Estas imágenes de Chávez bailando y regando una planta presiden el acceso a la Casa Amarilla, sede de la Cancillería venezolana
“Hay mucho amedrentamiento y discurso ficticio. [La filósofa política] Hannah Arendt decía que cuanto más ficticio, más efectivo. Ficciones ideológicas que cuanto más absurdas, tienen más efectividad. Todo eso genera una vulnerabilidad en el individuo que lo hace más sometible. Esta no es una dictadura cualquiera. La de [el dictador de los años 50, Marcos] Pérez Giménez fue una cosa tecnocrática. Pero esta es una dictadura con vocación totalitaria”, dijo a Infobae la historiadora Margarita López Maya, ex simpatizante chavista y una de las mentes más lúcidas para analizar la actualidad venezolana.

En este contexto, recién esta semana se confirmó que el 15 de octubre se realizarán finalmente las elecciones regionales que fueron suspendidas el año pasado.

¿Cuán transparentes serán los comicios? ¿El Consejo Electoral dejará que se presenten todos los candidatos opositores o muchos serán inhabilitados? ¿Aceptará mansamente el oficialismo perder muchas de las 20 gobernaciones que hoy ostenta (sobre un total de 23)?

Todos esos interrogantes dominan la escena política hoy. Porque, además, estos comicios serán un indicio de en qué condiciones se votará el año próximo para Presidente.

“Ojo, que un Presidente impopular no significa un Presidente débil”, advierte un diplomático que lleva años en Venezuela.

Las comparaciones con Cuba, Corea del Norte y el Zimbabue de Robert Mugabe rondan todas las conversaciones. Pero el chavismo se escurre de las simplificaciones con su propio modelo totalitario.

En los próximos días, Infobae publicará las diferentes miradas que recogió en Caracas sobre la coyuntura crítica que enfrenta el país y las diferentes vías de salida que se avizoran. No hay fórmulas mágicas. Todos coinciden que aún aguardan muchas espinas en el camino.

“Solo espero que estemos viviendo un purgatorio y no un infierno”, ruega Nelson Bocaranda, el periodista que reveló con más ahínco las facetas más oscuras del chavismo.

 

¡A un hediondo …nadie lo quiere! por Enrique Viloria Vera – Noticiero Digital – 7 de Septiembre 2017

Y acontecerá que en lugar de los perfumes aromáticos habrá hediondez,y soga en lugar de cinturón, y calvicie en lugar de cabellos peinados,y en lugar de faja, ceñimiento de cilicio y quemadura en vez de hermosura.

Isaías. 3, 24

 Por obra y gracia de la Revolución Bolivariana, los venezolanos Hechos en Socialismo, se han prontamente convertido en verdaderos parias, en nueva lacra social, que genera ronchas y salpullidos en los países que antaño disfrutaron de la solidaridad y generosidad de Venezuela y de sus gentes.

Los malhadados súbditos bolivarianos – obligados a emigrar por las acciones y omisiones de una camarilla inhumana, indolente, dispuesta a todo por defender las prebendas y canonjías, fruto de un poder corrupto y forajido -, se ven enfrentados al rechazo y el escarnio: los panameños imponen visas, los arubeños dólar americano por delante, los cucuteños exigen el cierre del puente fronterizo y la militarización de la frontera, los limeños ni de vaina le alquilan un apartamento a un compatriota, para la solidaria Madre patria somos sudacas de segunda que demandan injustificado asilo y copan las desbordadas oficinas de ACNUR. La Cruz Roja Internacional y CARITAS sucumben ante tanto refugiado venezolano que ya dejó de lado a sirios, afganos e iraquíes. En fin, olemos mal.

 Y no puede ser de otra manera, el aroma de basurero nos acompaña, el perfume de la ropa mal lavada nos delata, el sudor agrio de la falta de jabón de olor y desodorante es evidente, la piquiña de la sarna y de la falta de aseo, no se puede ocultar. Deportaciones, negadas de entrada, ilusiones frustradas de asilo, allanamientos y detenciones preventivas, se suman a los sin sabores de los balseros del aire – que ya no cuentan con líneas aéreas para emigrar -, y copan los autobuses de la ruta de los otrora libertadores del continente americano.

Sin embargo, para los crecientes alienados en la esperanza de un mundo mejor y en el consuelo de que Dios es sabio y justo, resta saber que no sólo los hediondos de a pie, los que no comulgan con el proceso …hieden, Sin embargo, Los otros también hieden, son Hediondos con H mayúscula. A esos Hediondos Mayores: mandatarios indignos y corruptos, combatientas nepotistas, narco – generales de cinco soles, rectoras cómplices, magistrados verdugos, obesos constituyentes, embajadores y sus familiares que disfrutan de las dulces bondades de los repudiados imperios, enchufados que no ocultan sus pingües negociados, hijos e hijas de los caciques socialistas, hijos de Hesbolá : todos son repudiados por sus compatriotas en calles y avenidas del mundo; en los palacios de gobierno y las cancillerías; los parlamentos genuinamente demócratas nada quieren saber de ellos. Recordemos con David Lloyd George que:

Las elecciones, a veces, son la venganza del ciudadano. La papeleta es un puñal de papel.

 

 

 

 

 

 

 

Familias desmembradas – NTN24 – 31 de Agosto 2017

Más de 2.5 millones de venezolanos se han ido del país en los últimos 17 años

Aunque el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, asegure que es falso que los venezolanos estén huyendo del país por la grave crisis social, política y económica, la realidad en los aeropuertos internacionales y en las fronteras es otra:

En los últimos 17 años más de 2 millones y medio de venezolanos han abandonado el país, según estimaciones del Laboratorio Nacional de Migración.

Entre las razones de este éxodo se encuentran: la escasez de alimentos, la falta de medicamentos, la inestabilidad política y el miedo a ser víctima de la violencia, que en el año 2016 se cobró la vida de 28 mil 400 venezolanos, según datos del Observatorio Venezolano de Violencia.

Iván de la Vega, sociólogo y director del Laboratorio Nacional de Migración, detalló que la mayoría de los desplazados están en Colombia ya alcanzando, por lo menos, los 900 mil.

Hay quienes han buscado la salida a esta crisis de una manera extrema: según la psicóloga social Yorelys Acosta, al menos una persona se suicida en Caracas al día.

 

Caritas: 54% de los niños en Venezuela tienen deficiencias nutricionales – El Estimulo – 28 de Agosto 2017

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Caritas Internacional está preocupada ante el deterioro de la crisis humanitaria en Venezuela y el fuerte impacto que la misma está teniendo en miles de hombres, mujeres y niños y su capacidad de supervivencia.

Suzanna Tkalec, directora humanitaria de Caritas Internationalis, dijo que Venezuela se está enfrentando a una crisis cada vez peor con creciente pobreza, escasez de medicinas y alimentos, y tasas alarmantes de desnutrición infantil.

La escalada de violencia y pobreza ha obligado a miles de venezolanos a cruzar a diario la frontera y huir al vecino país de Colombia, en donde también viven en terribles condiciones.

“La mayoría de personas no tienen acceso a alimentos adecuados”, dijo Tkalec, que visitó Venezuela y Colombia en julio para evaluar la situación.

“Para comprar la canasta básica mensual uno necesita 12 salarios base. Hay alimentos en las tiendas, pero los precios son inasequibles para la inmensa mayoría. Es común ver a la gente en las calles de Caracas hurgando en la basura para encontrar algo qué comer”.

Tkalec dice que Venezuela apenas está produciendo 30% de los alimentos que requiere y la inflación galopante está disparando los precios a niveles exorbitantes, lo que dificulta aún más que la gente pueda comprar alimentos para sus familias.

Caritas dice que la desnutrición infantil en partes de Venezuela ya ha alcanzado niveles de crisis. Con la economía en picada, la escasez de alimentos y medicinas y los precios en alza, más de la mitad de los niños menores de cinco años en las áreas monitoreadas por Caritas están padeciendo algún grado de desnutrición.

“Las tasas de desnutrición están en aumento y 54% de los niños tienen algún nivel de deficiencia nutricional”, dijo Tkalec.

“Entre los niños de menos de 5 años, la desnutrición aguda moderada es del 8% y la desnutrición aguda severa es del 3%. No hay fórmula infantil para madres que no pueden amamantar”.

El sistema de salud del país está al borde del colapso, sostiene Caritas. La crisis ha llevado a una grave escasez de medicamentos y a un incremento de las enfermedades crónicas, así como de la malaria y la difteria debido a que no hay vacunas en el país.

“El sector de la salud es el más gravemente afectado”, dijo Tkalec. De acuerdo con Médicos por la Salud, una ONG local que colabora con Caritas Venezuela, únicamente 38% de los medicamentos esenciales incluidos en la lista de la OMS existen en Venezuela y solo 30% de los medicamentos para enfermedades infecciosas básicas se encuentran disponibles en los hospitales públicos.

Los casos de diabetes han aumentado en 95% y la hipertensión en 92% en 2017 debido a la escasez de medicamentos. El índice de mortalidad postnatal se ha triplicado en 2017 y 114.000 personas con VIH/SIDA no tienen acceso a medicamentos esenciales.

Caritas Venezuela ha puesto en marcha un programa para suministrar alimentos, agua, atención médica y nutrición a niños menores de 5 años y ha hecho un llamado solicitando con urgencia donativos para apoyar el programa.

Voluntarios de Caritas estás apoyando comedores de beneficencia comunitarios en varias diócesis católicas en todo el país para proporcionar comidas para los más vulnerables.

Conforme la situación empeora en Venezuela, miles de personas están huyendo de la violencia y la persecución cruzando la frontera hacia Colombia. Fuentes del gobierno estiman que más de 60.000 personas cruzan a diario la frontera entre ambos países y el gobierno parece incapaz de hacerle frente a la afluencia.

Caritas está preocupada por sus condiciones de vida y la falta de seguridad para hombres, mujeres y niños no acompañados que pueden ser forzados a ejercer la prostitución o unirse a grupos armados.

ACNUR dice que el número de venezolanos que solicitan asilo se ha disparado a 50.000 y se espera que esta cifra aumente. Estima que hay unos 20.000 a 30.000 venezolanos en Brasil, 40.000 en Trinidad y Tobago y unos 300.000 en Colombia.

“Dada la seriedad de la situación, apoyamos las medidas tomadas por los gobiernos de Brasil, Chile, Perú y, más recientemente, Colombia, que promueven la colocación laboral para los inmigrantes venezolanos”.

Azuaje ha dicho que la situación actual, que pone en riesgo las vidas y la dignidad de los venezolanos, ha obligado a miles de personas a abandonar el país en una diáspora sin precedente en la historia democrática del país.

El chavismo lleva al exilio a más de dos millones de venezolanos por A. Torres/P. De Llano/A. Marcos/C. Ballesteros – El País – 13 de Agosto 2017

Estados Unidos y España son los principales destinos de los que abandonan el país
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Venezuela ya no es solo esa porción de tierra entre Colombia, Brasil, Guyana y el Caribe. Venezuela es España. Venezuela es, también, Estados Unidos o México. Si los países son sus habitantes y de Venezuela ya se han ido tantos, ¿dónde está Venezuela? “En todo el mundo. Los venezolanos se han expandido tanto que están construyendo una nueva geografía. Una geografía que no se ve en el mapa tradicional”, reflexiona el sociólogo Tomás Páez, coordinador de La voz de la diáspora venezolana (Catarata, 2015).

El primer informe global sobre este fenómeno migratorio, elaborado por el Observatorio de la Voz de la Diáspora Venezolana con cifras de los institutos de estadística de los países de acogida, concluye que más de dos millones de ciudadanos han dejado Venezuela en los últimos 18 años, desde la llegada del chavismo al poder. La mayoría se ha marchado a Estados Unidos (entre 400.000 y 450.000) y España (300.000). El éxodo empezó en el Gobierno de Hugo Chávez (1999-2013) y se ha acelerado, en distintas oleadas migratorias, al calor de la crisis. “El ritmo de crecimiento de la emigración es tan rápido que es casi imposible mantener los datos actualizados”, matiza Páez. “Pero la gente lo puede percibir en el metro o en la calle: no hay lugar donde no escuches el acento venezolano”.

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Venezuela, volver a dónde, volver a qué por Juan Cruz – El País – 11 de Julio 2017

En el último año y medio han llegado a España 29.000 venezolanos. Son parte de la llamada “oleada de la desesperación” que ha huido del país

Domenico Chiappe (44 años, periodista, nacido en Perú, criado en Caracas) deja caer la mirada cuando se le pregunta si imagina su regreso a Venezuela, su país, de donde falta desde hace tres años. “¿Volver? ¿Volver a dónde? ¿Volver a qué?”. Y añade: “En todo caso, los héroes se quedaron adentro”. No tienen forma de salir. Y sufren, como han sufrido los que se han ido, pobreza, desabastecimiento y miedo.

En el último año y medio han llegado a España 29.000 venezolanos, y aquí viven ya más de 300.000, según el Observatorio de la Voz de la Diáspora Venezolana, que analiza los datos del Instituto Nacional de Estadística de España (INE). Tomás Páez, sociólogo de origen canario, coordinador del estudio La voz de la diáspora venezolana (Catarata, 2015), llama a la avalancha del último bienio “la oleada de la desesperación”.

Se van, dice Páez, “porque no les alcanza con el sueldo, porque no tienen medicamentos, comida; pero sobre todo se van por miedo”. La inflación actual de Venezuela es del 700%, según el Fondo Monetario Internacional (FMI), aunque las empresas que hacen estudios econométricos en Venezuela la incrementan al 1.200%. En los dieciocho años que dura el régimen han sido víctimas de la violencia 350.000 venezolanos, según el Observatorio Venezolano de Violencia. “Algo menos que en Siria, en cuya guerra han muerto 400.000”, apunta Páez. “De casa sales”, añade, “no sabes cuándo llegas”.

Las estadísticas tienen nombres propios. Marianela Martínez de Siso, 69 años, es oncóloga, en un tiempo la única que hubo en Caracas; se fue en 2003, no sólo “porque no soportaba a Chávez”, sino porque el hospital que fundó y donde ejercía su especialidad dejó de tener recursos. En ese hospital trató al hijo de un militar que luego fue un golpista, con Chávez. Él le avisó de la asonada. Ella vivió, como muchos de su generación, la fascinación por la revolución cubana; “como aquello, Venezuela es una mentira”. Nunca antes hubo allí resentimiento. “Chávez y Maduro lo han provocado”. No volverá, al menos hasta que Nicolás Maduro se vaya. Vive en Galicia, tiene tres nietos. ¿Qué se puede esperar? “La libertad”.

En 18 años de chavismo, 350.000 personas han sufrido la violencia

A Wendy Yorlet Moncada (39 años) la empujó la inseguridad, en 2010. Vive en La Palma, hasta allí le sigue el miedo a lo que pasa en Caracas. En la isla canaria trabajó en tareas de limpieza, como ahora hace su marido. Ella cuida a sus tres hijos, dos nacidos aquí. “Ahora es peor todo. En mi calle supe que anoche hubo disturbios, tanques, pistolas. Te asaltan al salir del aeropuerto, como si llevaras millones. ¿Volver? Noooo”. Después de la conversación envió este SMS: “Me olvidé de comentar: uno de mis miedos a volver es que en mi casa hace dos meses fueron víctimas de un secuestro exprés; se metieron en casa, amordazaron, golpearon y robaron a mi mamá y a mi sobrina. Abrieron la puerta, no se sabe cómo, y las encañonaron con pistolas”.

Mariven Rodríguez también se fue en 2003, con el miedo en el cuerpo. Es periodista, tiene 52 años; los chavistas cerraron emisoras de radio, amenazaron a su diario, El Universal, fundado en 1909, y a sus periodistas: “Venían a por nosotros”; la presión “no dejaba espacio para la libertad” y el miedo se le hizo una bola. Se fue a Italia primero, allí había estudiado, y desde 2006 trabaja aquí, creó medios, ahora lleva las redes sociales de un hotel donostiarra. Volvería, claro, “pero cuando no haya ni miedo ni sobresalto, este horror, y este error, de la impunidad”.

Miguel Romero, publicista, 33 años. Vino en 2011. “Contra mi voluntad, por la situación que se vivía. Y ahora no pasa ni la mitad de lo que se sufría. Buscaba piso, estaba a punto de casarme. Chávez expropió la constructora que lo edificaba, luego expropió el banco que me daba la hipoteca. Lo hizo con muchas otras empresas. Acuérdate de aquella frase: ¡Exprópiese! Era un profesional joven, hijo de emigrantes italianos; España era un buen destino. Y acá estoy. Con rabia, con tristeza. Lo que pasa duele cada día. El edificio El Paraíso, que acaban de asaltar, fue la casa de mi infancia. Veinticinco años allí. Allá vive mi madre. El Gobierno dijo que lo habían asaltado porque era un centro del terrorismo… ¿Volver? La Venezuela que conocí murió, le han lavado el cerebro durante dieciocho años. Tendrán que pasar treinta años para que la sociedad recupere la sensación de que todos somos iguales”.

 

Tomás Páez, 64 años, el sociólogo de La voz de la diáspora venezolana, no se resigna. “Yo quiero regresar, seguir regresando”. Le indigna lo que pasa; pero él trabaja, “adentro y afuera”, para preparar la normalidad venezolana, que ahora es imposible, “vivimos como en el tiempo de las catacumbas”. Pero cuando llegue esa normalidad “muchos de los que están fuera llevarán el talento que han consolidado en la emigración”. Son, dice, “las redes de la diáspora”, él se empeña en tejerlas.

Los datos abruman el panorama que narra. “Cáritas ha dicho que el 9% de los muchachos venezolanos sufre desnutrición severa. Y el 52% está en riesgo de sufrirla”. Enfermedades erradicadas, como la malaria y la difteria, han vuelto. La última ministra de Salud fue destituida por desvelar que había crecido la mortalidad infantil. Entre 1960 y 1998, el período democrático, se construyeron 66.000 viviendas sociales por año, según el estudio sobre la diáspora; en los años del régimen actual, la mitad por año; el 60% de las industrias del país han desaparecido; en el área agrícola o de servicios, el 40% cesó su producción. De ahí la escasez de azúcar, de café, de leche… “Y eso ocurre en el periodo de mayor bonanza económica que ha vivido el país”, dice Páez. ¿Y dónde se ha ido el dinero? “1,9 billones de dólares ha recibido Venezuela vía petróleo e impuestos en estos 18 años. Más de cinco veces el ingreso de los 40 años de democracia. Fuga de capitales, dinero en el limbo, repartos a Gobiernos amigos, financiaciones oscuras, despilfarro, ineficiencia en la gestión de los recursos… Ahí se ha ido”. Siempre fue Venezuela un país de inmigrantes. Ahora la diáspora continúa. Páez es hijo de la emigración española de los años cincuenta, cuyo epicentro fue Canarias.

Las colas son el símbolo que empuja esta diáspora desesperada. Gabriela Navarro, 39 años, es fotógrafa y no, no volvería a su país. “Venezuela ya no es. Venezuela se fue”. Llegó a España en 2014. Terminaba una diplomatura, se estancaba el dinero en Venezuela, “y era imposible salir de casa sin temer lo peor”. Tres meses más tarde la familia le dijo “no vuelvas”. Sus abuelos eran españoles, exiliados. Cuando se fue había “largas colas para los productos básicos, pero podías comprar en el mercado negro”. El miedo era peor, “una sombra ya te aterrorizaba”. Ha trabajado de teleoperadora, ha hecho fotos de bodas y bautizos, ha colaborado con Photoespaña. Con un círculo de amigos “buscamos fuentes fidedignas, periodistas venezolanos que nos protegen de la sobreinformación, esas redes que te agobian y te deprimen. Aquí hay muchos venezolanos deprimidos por las muertes que estamos viendo. Tristes, envejecidos allá y acá, un país que no está para fiesta. Volví hace tres meses: murió mi padre. ¡En apenas año y medio, cuánto había envejecido la gente!”.

Siempre fue un país de inmigrantes, pero ahora la diáspora continúa

En la cestería Cesta República, en Chueca, está Guillermo Barrios, 65 años, una autoridad fuera de su sitio, en la diáspora venezolana. Fue decano de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, en una de las más bellas universidades del mundo, la Central de Caracas. En 2015 se tomó un año sabático. Ya no volvió. Ahora convive con colegas suyos de Cero Es Tres, un estudio de arquitectos que encuentran, reforman y ambientan pisos. Y él ha creado la cestería y la lleva con su esposa, Maitena, “que tiene ocho apellidos vascos”. Le han puesto Cesta República como burla a la Constituyente bolivariana. Las tensiones en la Universidad, atacada por colectivos oficialistas; los dos secuestros sufridos, el asalto de su casa “por efectivos quizá ligados a la policía”, la amenaza emitida por televisión…, todo eso lo expulsó del país. “Y me fui a la manera académica. Y ahora estoy fuera, con muchísima pesadumbre. ¿Volver? Estamos en la primera línea de retorno. Sería bueno ver una luz. Pero nuestro enemigo no tiene escrúpulos, sino un desmedido afán de poder, no tiene valores. No se lo puede oponer desde la inteligencia”.

—¿Y se considera un exiliado?

—¿Exiliado? Decir esa palabra añadiría dolor a este momento. Puede haber reconciliación, quisiera tener esperanza, un destino en mi país.

Domenico Chiappe dice que los héroes son quienes están en Venezuela; a veces se van por su voluntad, a veces los señala el régimen, y tienen que marcharse. Tulio Hernández, 61 años, es periodista, de El Nacional, que resiste a Maduro. En mayo Maduro conminó a los jueces, desde la televisión, a que lo encarcelaran por un tuit en el que el periodista llamaba a los jóvenes a resistir a la fuerza pública.

Tulio se disfrazó, viajó por carretera hasta Colombia, pasó con la identidad de su hermano. Está en Madrid. Este último miércoles presentó su libro Una nación a la deriva. Ese día conmemoraba Venezuela el Día de la Independencia y partidarios de Nicolás Maduro asaltaban la Asamblea Nacional. Aleccionados, al parecer, por el mismo dedo que expulsó a Tulio.

Chiappe no imaginaba, al irse, “que aquel país desencaminado iba a adoptar la deriva totalitaria” que exhibe. “Era, en efecto, un país imperfecto, que precipitó la llegada de Chávez. Una gran pobreza, una enorme movilidad social, una tremenda corrupción. Todo eso tan criticable se exacerbó. Si había 1.200 homicidios al año, pasamos a tener 30.000, si en la de época de Luis Herrera y de Carlos Andrés Pérez se robaban 50.000 millones de dólares, ahora los cálculos son 300.000…” Él era jefe de economía en Tal Cual, el periódico de Teodoro Petkoff, una leyenda del periodismo. En 2002 llega Chávez, cierra la economía venezolana, impone el control total, y Chiappe se va. Todo ha empeorado, pero… “No creo que sea un país perdido; pero su regeneración será lenta. No se trata de que se le busque salida al dictador, como suele pasar: es que los que están en el Gobierno son sólo la punta del iceberg de un enorme entramado de corrupción cuyas terminales hay que seguir hasta dar con empresas cubanas, argentinas, colombianas. Rutas trianguladas y a veces poliédricas de desvío de dinero”.

No, no es un exiliado. “Hay exiliados, como Tulio o como el padre de Leopoldo López; otros han venido por inseguridad, amenazados. Pero yo soy un emigrante. Los casos de exilio no se pueden banalizar”. En la época de la mentira política desnuda, ¿cuál sería hoy la principal mentira de Maduro para perpetuarse? “Es que todo es una inmensa mentira. Sustituyen la palabra gobierno por la palabra pueblo; sostienen que son una revolución, que defienden una ideología socialista; no es verdad: son una corporación capitalista totalitarista que, de forma estatal o privada, con empresas que han formado ellos, monopolizan los recursos de un Estado. Y Maduro no es más que un títere en manos de esta corporación. Una anécdota que está ahí para hablar con el pájaro, con las mariposas, con las vacas”.

En La Cesta República de Guillermo Barrios se encuentran Chiappe y Tulio, con Jaime Abello, director de la Fundación Nuevo Periodismo de Gabriel García Márquez. Presentan Un país a la deriva. En el luminoso auditorio, rodeados de cestas, venezolanos de raíz y venezolanos por opción. De pie, mirando, el rostro conocido del padre de Leopoldo López, exiliado. A Tulio lo presenta Chiappe como “una conciencia nacional”. La conciencia nacional dice: “El totalitarismo no ha prosperado. Es una buena noticia en medio del drama: hemos sido capaces de sujetar el elefante loco que iba a romper las cristalerías”. Ahora queda preguntar, dice Tulio, “de dónde ha venido tanto odio”. Como dijo un venezolano ilustre cuando Chávez se hizo cargo de la nación, “alguien levantó la tapa del infierno” y fue el militarismo otra vez el que puso a circular en Venezuela el demonio triste de la diáspora.

Ahora deshacer esa tumba se antoja tarea propia de los héroes que están adentro y tienen miedo.

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