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Emigración desde Venezuela – Organización Internacional Migraciones – El País – Octubre 2018

“La única nevera que está llena en Venezuela es la de la morgue” por Santiago Torrado – El País – 4 de Octubre 2018

El experto, coordinador de ‘La voz de la diáspora venezolana’, afirma que el fenómeno es la prueba viviente del fracaso del modelo del socialismo del siglo XXI

El sociólogo venezolano Tomás Páez, en un café de Bogotá.
El sociólogo venezolano Tomás Páez, en un café de Bogotá. CAMILO ROZO

 

“Venezuela tiene una nueva geografía”, proclama Tomás Páez Bravo, pues a sus 24 Estados tradicionales hay que sumarle las numerosas comunidades en el exterior. El sociólogo de origen canario reconoce que comenzó a trabajar sobre el fenómeno de la migración venezolana sin proponérselo. En el año 2013, buscó a 60 de sus alumnos de la Universidad Central de Venezuela que se habían afincado en España y comenzó a hacerles preguntas por curiosidad. Esa semilla terminó alumbrando La voz de la diáspora venezolana, un estudio que ya suma varias ediciones y también se ha traducido en un programa de radio semanal. Calcula que en el camino se ha reunido con al menos 5.000 de sus paisanos distribuidos por el mundo. Se ha convertido en una autoridad en el asunto. Ha sido invitado a hablar sobre el tema en Harvard, en el Parlamento Europeo y, estos días, en Bogotá: Colombia, el vecino que recibe la mayor parte del flujo migratorio, ya acoge cerca de un millón de venezolanos. “Esta es la oleada de la desesperanza”, sentencia.

Pregunta. ¿Cómo pasó Venezuela de ser un país de inmigrantes a uno de emigrantes?

Respuesta. Nosotros le preguntamos a la gente por qué se fue del país. Y hay una razón que se desglosa en dos. La razón fundamental es el modelo del socialismo del siglo XXI, y las dos razones particulares son la inseguridad y el desmadre económico, que, más que económico, es institucional. Es un país en descomposición. Es la escasez de medicinas, pero también de repuestos, de ideas, de verdad… el problema se sintetiza en una frase muy dura que yo suelo repetir: la única nevera que está llena en Venezuela es la de la morgue.

P. ¿Cómo dimensionar el éxodo venezolano?

R. En el Observatorio hacemos un seguimiento diario con toda la gente que tenemos regada por el mundo dentro del proyecto. Y eso nos da en este momento entre 3,9 y 4 millones de personas fuera de Venezuela —en 90 países y más de 300 ciudades—. La ONU está hablando de 2,3 millones en los dos últimos años, que son consistentes con lo que nosotros hemos dicho, pues hasta 2015 eran 1,6 millones. Al hacer la suma, es el número con el que estamos trabajando.

P. El presidente Nicolás Maduro negó el fenómeno en su discurso ante la ONU.

R. Más allá de los números, la diáspora es un hecho evidente, innegable, inocultable, y quien lo hace, como el Gobierno venezolano, está ofendiendo a los Gobiernos de la región y del mundo que están levantando información diaria sobre los venezolanos que llegan. Se ha quedado sin argumentos. Está enredado. Le molesta la diáspora porque es el testimonio viviente del fracaso de un modelo.

COLOMBIA ESPERA A CUATRO MILLONES DE VENEZOLANOS

En el escenario más crítico, a Colombia podrían llegar más de cuatro millones de venezolanos en los próximos tres años. Así lo anticipó el canciller Carlos Holmes Trujillo durante la presentación del informe Retos y oportunidades de la movilidad humana venezolana en la construcción de una política migratoria colombiana, de la Universidad del Rosario. En el más optimista de los tres escenarios que contempla el gobierno de Iván Duque, llegarían 1.850.000 venezolanos de aquí al 2021.

P. Son cifras que desbordan la capacidad de respuesta de cualquier país suramericano.

R. No solamente de cualquier país, porque al final los ciudadanos aterrizan en un espacio específico. No llegan a Colombia en general, llegan a Riohacha, Maicao, Barranquilla o Medellín. O llegan a Trujillo, Lima, Buenos Aires o Córdoba. Llegan a ciudades, a zonas donde pueden representar números significativos de población. Eso implica contratar profesores, vacunarlos, hacer el censo. Todo cuesta, entonces hay que fortalecer la institucionalidad local y regional. La actitud de brazos abiertos no solamente es una respuesta positiva a una Venezuela que siempre abrió las puertas a todos los inmigrantes latinoamericanos, sino que es una respuesta inteligente al tema de la diáspora, porque se entiende que al final contribuye. Lo que le debe preocupar a Colombia, a Ecuador o las islas del Caribe es que la economía venezolana se destruyó. El comercio colombovenezolano, que era tan dinámico que alcanzó 7.000 millones de dólares… Es lo que hay que recuperar.

P. ¿Quiénes son los venezolanos que migran?

R. La migración venezolana es muy plural, tiene muchos bloques. La gente vendiendo en las calles es una parte, y es verdad. Pero hay otra parte que está en la industria petrolera, hay otros que tienen grandes cadenas que están creciendo a un ritmo interesante en varios sectores. Hay de todo, entonces meterla en un solo saco es no diseñar una política de buen alcance.

P. El Gobierno colombiano se prepara para la llegada de entre 1,8 y más de cuatro millones de venezolanos en los próximos tres años. ¿le parecen razonables esas cifras?

R. El año pasado dije que el proceso migratorio iba a crecer de modo tal, que asusta. No puedo decir el ritmo al que va a crecer. La hiperinflación que hay ahora en Venezuela pulveriza los salarios, no hay efectivo ni repuestos y la comida es impagable. Es imposible ir al ritmo de la inflación.

P. ¿Pero va a ir al alza?

R. Mientras permanezca el socialismo del siglo XXI, la gente va a huir. Es imparable. Pueden ponerle obstáculos, pero va a ser inevitable. Mientras esté este modelo que niega la democracia, que niega la empresa privada, eso va a afectar. El verdadero peligro para la región es que el Gobierno permanezca en el poder.

Voto y representación política desde el extranjero, una propuesta por Carmen Beatriz Fernández – La Patilla – 2 de Octubre 2018

La Venezuela de hoy ya está constituida por dos países: el de adentro y el de afuera. Ambos países deben concebirse juntos, como parte de una unidad inseparable, y cualquier esfuerzo político, y de políticas públicas debe considerarlo así. Las cifras de FaceBook son contundentes y me las creo, pues no hay quién maneje datos mejor que el gigante que creado por Zuckemberg. Hay hoy más de 3 millones de recientes emigrados de Venezuela, cifra muy superior a la que reconoce Naciones Unidas. La encuestadora Datincorp hizo una repregunta de ese fenómeno en la encuesta sobre el exilio venezolano de Feb 2018. La respuesta hace estimar una emigración cercana a los 7 millones de venezolanos. Cualquiera sea la cifra real está entre ambos números, entre un 10 y un 20% del padrón electoral, y cualquier propuesta para Venezuela debe incluir esos dos países…

Es un éxodo, ciertamente. Y un éxodo que merma de manera importante las posibilidades de desarrollo del país, puesto que despoja a Venezuela de su mejor fuerza productiva. Un estudio reciente del Servicio Jesuita a Refugiados, evidencia que un 74% de quienes emigran están en la mejor edad laboral, entre los 20 y los 40 años, mientras que un 60% de los que se marchan tienen estudios universitarios. Es esta emigración acelerada la que ha vuelto a poner al país en los reflectores globales. Y las alertas de ese éxodo sobre los países receptores lo que imprime el sentido de urgencia a una acción de presión colectiva desde el exterior.

Ante esta realidad, urge plantear desde la Asamblea Nacional una iniciativa legislativa que garantice los derechos políticos de los venezolanos en el extranjero. Pese a que la constitución nacional garantiza expresamente el derecho a voto de los venezolanos, donde quiera que se encuentren, sabemos que la realidad burocrática se tropieza duramente contra ese objetivo constitucional. La iniciativa legislativa debe por ello poner énfasis en garantizar el derecho a voto sólo con la cédula y el registro previo en el CNE, independientemente del centro de votación.

Pero además, garantizar los derechos políticos de los venezolanos en el extranjero tambien implica proponer un rediseño institucional del parlamento para que incluya representantes de la diáspora. Que al menos el 10% o 15% de los parlamentarios sean escogidos por venezolanos en el exilio. Tener un bloque parlamentario de unas 20 sillas en las que estén representantes de los venezolano-colombianos, venezolano-españoles, venezolano-norteamericanos, etc… Tal como ocurre en el parlamento francés o el italiano, y también en los congresos de países hermanos como Colombia y Ecuador.

Trabajar en torno a una propuesta de esta naturaleza permitiría también encontrar puntos de conciliación entre las posturas de varios dirigentes políticos, los de fuera y los de dentro, y trabajar por una agenda común en un tema que refuerza la visibilidad del problema migratorio venezolano. Hay gran incertidumbre en estos momentos y un sentido de impotencia desde parte de la dirigencia y de la gente, en el sentido de que el desenlace de lo que ocurra en Venezuela no tiene que ver con lo que podamos hacer o dejar de hacer. Por un lado se está a la espera de lo que “pueda pasar” desde el exterior, y por otro lado se está expectante ante una posible última estocada, una convocatoria a un referendum aprobatorio de una nueva constitución express. Un proceso que ejercería la coacción y coerción ad nauseam. Nada peor para la acción política que este sentimiento de alienación. Un trabajo conjunto que apunte a garantizar los derechos políticos de los venezolanos no sólo es imperioso, sino que escapa del encasillamiento del manejo de la agenda pública con la que el régimen asfixia la discusión nacional, y permitiría hallar puntos de encuentro que faciliten entenderse, tanto a ciudadanos como a sus dirigentes.

Vuelta a la patria por Ramon Peña – La Patilla – 23 de Septiembre 2018

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Es parte del estilo oficialista reaccionar con chistes o burlas de ordinaria factura ante episodios de la tragedia que viven los venezolanos. Lo hace el Golem gobernante bailando salsa sobre una tarima mientras jóvenes manifestantes son baleados en las calles, o mofándose de la “dieta” forzada de los ciudadanos bautizada con su nombre de pila. Lo hacen con el mismo deleite sus conmilitones en los hegemonizados medios del Estado. No se ha salvado del sarcasmo la emigración masiva de miles de ciudadanos de todas las capas sociales. Un éxodo conmovedor, que la organización mundial para los refugiados, ACNUR, ha calificado  “en la misma escala de la emigración de Siria” y que ha generado una calamidad social en paises de la región.

En esta ocasión se pone en escena una “misión” para repatriar a venezolanos que, supuestamente, partieron seducidos por perversos engaños. Como solución definitiva del asunto, el primer mandatario está solicitando a la ONU $500 millones para comprar aviones y traerlos de vuelta.

El nuevo sainete se ha bautizado con el idilico título de “Vuelta a la Patria”, parodiando el conocido poema de Juan Antonio Pérez Bonalde. Ocurrencia que resume ignorancia y guasonería, porque el bardo caraqueño y su familia también conocieron las durezas del exilio. Primero, huyendo de la fratricida Guerra Federal y, en una segunda oportunidad, cuando el escritor emigró para no claudicar sus convicciones ante el despotismo de Antonio Guzmán Blanco.

Ciertamente, muchos venezolanos emigrados desean eventualmente volver. Nos lo han manifestado aquellos a quienes hemos preguntado. Pero todos exigen una condición: que salgan quienes provocaron la desgracia que los aventó al exterior.  De modo que la ONU podría complacer la petición del régimen, dándole a éste tranquilidad y a los emigrados las condiciones para retornar, pero a un costo bastante inferior a la suma solicitada: fletando un solo avión que salga de Maiquetía sin pasaje de retorno.

Zapatero culpa a Estados Unidos de provocar el éxodo de venezolanos – El Español – 15 de Septiembre 2018

“Como siempre ocurre con las sanciones económicas que producen un bloqueo financiero, quien, en definitiva, en ultima instancia, lo paga no es el Gobierno, sino los ciudadanos, es el pueblo. Esto debería dar lugar a una cierta reflexión” y “consideración”, dijo Zapatero en entrevista tras participar en un foro en la ciudad brasileña de Sao Paulo.

Zapatero culpa a Estados Unidos de provocar el éxodo de venezolanos

Zapatero celebró “la actitud solidaria” hacia el pueblo venezolano de los once países latinoamericanos que se reunieron en Quito a principios de este mes para intentar “coordinar acciones y que, por supuesto, los principios de los derechos humanos, de la asistencia social, se cumplan”.

En su opinión, en esas conversaciones también habría que incluir a Venezuela porque “difícilmente se podrá ordenar, si es que ese es el objetivo: ordenar racionalmente y ayudar a toda esa población que sale, incluso alguna que vuelve”, si no hay “diálogo” con el país de origen de la inmigración.

La ONU calcula que, hasta junio de este año, al menos unos 2,3 millones de venezolanos han salido de su país por la crisis política, social y económica que atraviesa Venezuela y se han dirigido principalmente a Colombia, Ecuador, Perú y Brasil.

“Pero debo decir que en la intensificación en el crecimiento en los últimos tiempos de esa emigración a otros países tienen mucho que ver las sanciones económicas impuestas por los Estados Unidos y que se han sido respaldadas por algunos gobiernos”, indicó.

Por su parte, el Gobierno del presidente venezolano, Nicolás Maduro, ha negado que exista una crisis migratoria en la región e incluso un importante líder chavista como Diosdado Cabello declaró que los venezolanos que han emigrado en los últimos años lo hicieron por “moda” y porque “parecía que daba estatus”.

“Los fenómenos migratorios no son de ahora”

Zapatero subrayó que países como México y Argentina “acogieron a infinidad de españoles” tras la Guerra Civil (1936-1939), así como Venezuela, que albergó, según “las cifras que se barajan, a tres millones de colombianos”.

El expresidente viajará en los próximos días desde Brasil a Venezuela para “ver cómo está la situación” y “favorecer escenarios de posibles diálogos en un futuro inmediato”, algo a lo que se ha dedicado durante “los últimos tres años”.

“No habrá una salida que no sea una salida pacífica, donde las palabras política, diálogo, contención, respeto al otro sean las que se conjuguen, frente al insulto, la denuncia, el aislamiento, la sanción o la represión” aseveró.

Sin embargo, su papel como mediador en la crisis de Venezuela ha sido cuestionado por algunos importantes dirigentes de la oposición venezolana, como el expresidente del Parlamento de ese país Julio Borges, quien le tildó de “enemigo” del país.

Zapatero respondió que ha hecho y hace “una tarea en favor de la paz” y afirmó que “las expresiones de este señor, pues sinceramente será porque no puede decir lo que de verdad piensa que le gustaría que pasara en Venezuela”.

Sobre las últimas medidas económicas impulsadas por Maduro, el expresidente del Gobierno español manifestó su deseo de que “den resultados” ya que, en su opinión, “van en la línea de lo que se necesita” para estabilizar la moneda y controlar “el déficit y la inflación”.

“Pero deseo también que den resultado las medidas en Argentina, que es otro gobierno distinto y que a veces ha sido crítico con mi tarea, muy crítico con mi tarea, pues deseo (también) que den buen resultado”, apostilló.

Zapatero remarcó que todos deberían “saludar que la situación económica de Venezuela se revirtiera y fuera mucho mejor”.

Rivera ve “lamentables” las declaraciones de Zapatero

El líder de Ciudadanos ha considerado negativamente que el expresidente del Gobierno, vincule la intensificación del flujo migratorio de venezolanos por varios países de Latinoamérica a las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos.”Zapatero dice que la culpa del éxodo masivo de venezolanos es de EEUU, no del tirano Maduro. Es lamentable, y más aún que Sánchez asuma la tesis de Zapatero en lugar de defender a los demócratas venezolanos y los derechos humanos”, ha escrito Rivera en su perfil de Twitter.

Albert Rivera

@Albert_Rivera

Zapatero dice que la culpa del éxodo masivo de venezolanos es de EEUU, no del tirano Maduro. Es lamentable, y más aún que Sánchez asuma la tesis de Zapatero en lugar de defender a los demócratas venezolanos y los derechos humanos. https://www.efe.com/efe/espana/portada/zapatero-vincula-el-exodo-de-los-venezolanos-a-las-sanciones-impuestas-por-ee-uu/10010-3750566 

Emigrantes venezolanos – The Economist – Septiembre 2018

Los múltiples impactos de la huida de los venezolanos – Editorial El Nacional – 9 de Septiembre 2018

Un primer impacto, del que apenas se habla, nos remite a las dramáticas realidades que tienen lugar puertas adentro entre millones de familias: los más jóvenes huyen y dejan a sus padres y otros familiares en Venezuela. Cuando esto ocurre, se rompe una ley de vida: los mayores necesitan de la asistencia y el apoyo de sus hijos y nietos. Tal como se ha documentado tantas veces en países en los que se desatan guerras, son los mayores los que alientan a sus hijos a marcharse. El sacrificio no es solo para los que se marchan, también para los que se quedan.

La huida de los venezolanos no es episódica. Se ha convertido en pocos meses en la más relevante problemática de América Latina, y en una realidad que ocupa el centro de las preocupaciones y debates en los gobiernos de decenas de países, en los organismos multilaterales y entre las ONG que se especializan en el apoyo a personas cuya condición, más allá de si se les califica o no, es de refugiados.

La complejidad del fenómeno obliga a una comprensión amplia de todos los factores en juego. En primer lugar, hay que entender que los gobiernos de la región no estaban preparados –ni tenían por qué estarlo– para recibir tal avalancha humana. La respuesta, en términos generales, ha sido generosa y dominada por la solidaridad. Es inevitable que las autoridades, ante el crecimiento desmesurado de quienes ingresan por sus fronteras, se hayan planteado establecer algunos controles. A los venezolanos nos corresponde entender que, además del deseo inmediato de prestarnos apoyo, hay factores económicos, laborales, sociales, culturales y políticos que son variables con peso real, que cada país debe gestionar.

Era previsible que, ante la magnitud del caudal, se produjesen situaciones indeseables. Una de ellas es la exportación de delincuentes, algunos de ellos extremadamente peligrosos, que se han instalado en Colombia, Ecuador y Perú –hasta donde se sabe–, y que ya han delinquido. Esto, por supuesto, ha generado reacciones chovinistas y xenófobas, pero también la firme respuesta de ciudadanos, de expertos, de periodistas y de autoridades. Los ataques verbales o físicos que se han producido en algunos lugares han sido contestados por ciudadanos o por las autoridades de esos países. Esto, sea o no consciente, es una forma de reconocer la tradición de hospitalidad con los extranjeros que ha sido un signo de la cultura venezolana por más de siglo y medio.

En las secciones de sucesos de la prensa de América Latina, los venezolanos nos hemos convertido en una presencia constante como víctimas o victimarios. Las informaciones que señalan que miembros de paramilitares y narcoguerrillas están dedicados a reclutar a jóvenes venezolanos que acaban de cruzar la frontera es una legítima causa de alarma. Que mafias de proxenetas estén actuando para prostituir a mujeres venezolanas es otra de las tragedias causadas por los criminales que detentan el poder en nuestro país.

Así como a diario escuchamos cada vez más relatos de personas que han logrado establecerse, estudiar, trabajar y hasta poner en funcionamiento pequeños negocios y han logrado, en corto tiempo, crear condiciones básicas de seguridad personal –derecho negado en Venezuela–, hay también historias de personas o familias que están en situación de supervivencia, y que dependen de las ayudas que reciben, y que difícilmente puede sostenerse más allá de unos días o semanas.

En medio de este maremágnum de hechos y casos de mucha complejidad, personales, familiares y de comunidades enteras que claman por ayuda, la reacción del gobierno de Maduro no es más que un patético sainete, inmoral y bufo. Enviar a funcionarios del régimen a Ecuador para que, una vez allá, declaren que desean regresar a Venezuela, y que el gobierno les envíe un avión para fines de burda propaganda, es un montaje simplemente estúpido, que desconoce la enormidad de la crisis humanitaria que viven los venezolanos, dentro y fuera del país, y también el aspecto esencial que impulsa la huida: el deseo profundo, a menudo desesperado, de escapar de las humillaciones y los riesgos de toda índole –como el de terminar en una prisión solo por protestar–, que es la cotidianidad creada por el régimen, para así encontrar fuera de Venezuela un lugar donde el derecho a la vida cuente con las garantías básicas al que aspira cualquier venezolano y cualquier ciudadano del mundo.

Lista de países donde venezolanos pueden entrar con pasaportes vencidos – Septiembre 2018

El régimen quiere emigrantes por Alberto Rial – El Carabobeño – 9 de Septiembre 2018

UnknownSer emigrante no es ningún juego. No es una decisión que se toma a la ligera, así como “vámonos a Colombia que allá hay chamba”, o “en Ecuador nos dejan entrar y son burda de solidarios”. Salir del territorio en el que uno nació, se crio y generó los afectos de su vida para empezar en tierra extraña siempre es un trauma, aún con circunstancias favorables. Significa salir del vientre protector de lo conocido y meterse en una aventura que casi siempre se inicia con las probabilidades en contra, por decir lo menos.

Los hijos de emigrantes conocemos algo del tema. Hemos visto la nostalgia y la sensación de no ser de ninguna parte, porque la tierra nueva no es propia y la propia dejó de serlo. O las esperanzas de que “Franco ya se muere” y cuando se muere no queda energía ni entusiasmo para el retorno. O el empeño en asimilarse a una cultura distinta y unos códigos nuevos, y la dificultad de hacer amistades con gente con la que no se tiene una historia común. Gente que vivió otra vida, escuchó otra música, tiene otros paisajes en la memoria, otras remembranzas y otros problemas.

Venezuela, desde hace 20 años y por primera vez en su historia, se volvió un país de emigrantes. El chavismo se dio a la tarea de complicarle la existencia a los habitantes de esta ribera del Arauca hasta que, de a poquito en los primeros tiempos y por millones en los últimos años, los paisanos se han visto obligados a salir como sea de un país que no les ofrece nada y quiere quitarles todo. Las imágenes son terribles, el éxodo es incontrolable; la gente escapa de una guerra de baja intensidad, pero guerra al fin, que ha emprendido una dictadura ilegítima contra los que alguna vez fueron ciudadanos de una república.

Se calcula que 4 millones de personas se han ido de Venezuela, y contando. Se irán muchos más porque no se moverá un dedo para resolver el desmadre, pero mayormente porque al régimen le complace tener menos bocas que pidan alimentos, menos enfermos que pidan medicinas y menos opositores protestones. Todo encaja en la aritmética perversa de la visión chavista, que no es otra sino la de un territorio medio despoblado, con habitantes desnutridos y apaleados que dependan de la limosna oficial mientras, para los gobernantes, militares y enchufados, existe una vida de lujos comprada con el dinero de los demás.

La dictadura niega la emigración y la crisis humanitaria, no por necedad ni por el simple placer de mentir (aunque la mentira se le dé muy bien). Lo hace porque no quiere a ningún organismo externo jurungando basura en su patio, y más importante, porque quiere que la gente se siga yendo. Mientras más sean los que emigren, más poderosos se sentirán los que mandan. Así de simple.

Que la mentira no siga imperando por Beltrán Vallejo – TalCual – 7 de Septiembre 2018

En días pasados los hermanos Rodríguez dieron una demostración más de la adicción por la mentira y la desinformación que predomina en el desgobierno de Maduro. Tanto Jorge como Delsy Eloina convocaron una rueda de prensa bien filial donde manifestaron que Venezuela no tiene una crisis de emigración masiva, más otros aderezos de desinformación e irrealidad con el propósito de minimizar el fenómeno de una salida masiva de connacionales hacia países con economías sanas o “normales”.

En fin , en esa rueda de prensa sicodélica trataron de ocultar el drama actual de que no hay algún vecindario de ciudad o de pueblo de Venezuela donde no se haya ido alguien para Sudamérica, EEUU, Centroamérica o Europa, en búsqueda de trabajo, comida, medicina o seguridad

En esto radica la naturaleza de este gobierno: mentir, falsificar información, desvirtuar, ocultar, confundir, manipular. El gobierno de Nicolás Maduro, implicando a toda su élite de funcionarios civiles y militares, desde la Alcaldía más remota, hasta el palacete ofídico de Miraflores, es una posverdad pura y simple.

Ahora bien, siempre han existido gobiernos y políticos mentirosos. Venezuela tuvo presidentes embusterísimos, pero con Chávez y con Maduro, su “hijo”, se puede hablar de una intensificación del termómetro de falsedades como política comunicacional, tanto en cantidad como en “calidad”. El chavomadurismo es fuente de mentiras descomunales, como aquella de Maduro sobre la capacidad agroalimentaria de Venezuela, al punto de que “iba a enviar comida a Qatar”.

El otro componente de la era chavomadurista, que resalta en comparación de aquellos tiempos del blanco y negro embusteril de la cuarta república y las singladuras verborreicas de un Lusinchi, de un Luis Herrera o de un Carlos Andrés, es el enorme aparato comunicacional del gobierno, con apoyo internacional del entorno mediático ruso, establecido mediante un amplio dispositivo de medios masivos y de redes sociales que aturden y embrutecen a esos receptores cautivos, pasivos y genuflexos que reciben un río crecido de embelecos retóricos, cifras maquilladas e insultos estrambóticos que encumbran a la mentira sobre un trono de gríngolas, sobre un trono de recepción selectiva y de percepción selectiva progobierno que alienta el fanatismo de algunos, que alimenta el desaliento y la desesperanza en otros, que enriquece la picardía de esa sinvergüenzura arrastrada, clientelar, flojona y habladora de pistolada, como la que pulula por la Plaza Bolívar de Caracas o alrededor de cualquier alcaldía o gobernación chavomadurista.

Lamentablemente hay adoradores de esta religión de la mentira; hay proclives a asistir al culto de lo irreal y del montaje que presiden todos los funcionarios del gobierno; hay hasta viejas beatas que se rasgan las vestiduras por el idilio madurista; hay venezolanos que si Maduro no les miente no viven, no respiran, no se emocionan o languidecen; hay venezolanos adictos a la retreta de embustes que sale de la boca de un Jorge Rodríguez; e incluso, aunque parezca un imposible, hay hasta zulianos que creen a pie juntillas las falacias de un Motta Domínguez sobre la crisis eléctrica en esa entidad y en Venezuela.

Nos queda a los demócratas seguir llamándoles la atención a esos “chaquiros”; seguir alertando al país todo y al mundo que un gobierno de este talante es un riesgo gravísimo hasta para él mismo. Vean ahí que el principal problema del “pobrecito” Maduro, en relación a su programa económico, es su falta de credibilidad para un mayoritario pueblo que aprendió la lección sobre los peligros que significan los cantos de sirena de un liderazgo pérfido como el que él encarna.

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