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Duque y “la cuestión venezolana” por Ibsen Martínez – El País – 23 de Junio 2018

UnknownEl tsunami migratorio irá en aumento como consecuencia del colapso definitivo de la actividad petrolera

Va dicho así, “cuestión venezolana”, porque la expresión “crisis venezolana” sugiere que la calamidad es pasajera y deja afuera el enmarañado nudo de interminables problemas políticos, económicos y carnalmente humanos que harán de Venezuela, por largo tiempo, una llaga supurante en el costado de Colombia.

Los accidentes del primer cuarto del siglo XXI han dispuesto que Colombia se interne en su proceloso posconflicto al tiempo que Venezuela se precipita a un maelstrom que avivará aún más la ola migratoria con fuerza catastrófica.

El presidente Santos ha asemejado las consecuencias aún por ver de la cada día más degradada situación venezolana a las de un sismo de grado 5 en la escala Richter.

A pesar de la firma de los Acuerdos de La Habana, y de haberse ya traspuesto el umbral de la segunda vuelta, el posconflicto apenas comienza. Y lo hace mal, a juzgar por la velocidad que Álvaro Uribe imprime desde ya a sus designios regresivos durante las semanas que nos separan de la investidura de Iván Duque como presidente de la república.

No bien Duque aseguraba en su discurso del domingo pasado, tal como venía diciendo durante la campaña, que no haría trizas los acuerdos de paz y que solo promovería ajustes a los mismos, cuando una plenaria del Senado, controlado por el uribismo, aplazó terminantemente el trámite del reglamento de la ley que aseguraría el funcionamiento de la Jurisdicción Especial para la Paz ( JEP). Con ello, el proceso de paz se ha detenido.

La solicitud del Gobierno de que el reglamento fuese aprobado con carácter de urgencia en lo poco que resta del período presidencial de Juan Manuel Santos, y su aplazamiento en la plenaria del martes, han desatado un desigual pulso entre el Ejecutivo saliente y la impertérrita bancada uribista ante el cual el opositor Gustavo Petro, envalentonado por sus halagüeños resultados electorales, no será observador pasivo.

Este solo hecho, la disparidad entre lo ofrecido por Duque y la actuación tajante del bloque uribista, intensifica en muchos la percepción de que aquel asumirá la presidencia con su soberanía personal grandemente intervenida por la agenda de Álvaro Uribe contra los acuerdos.

Entre tanto, en Caracas, la dictadura de Maduro ha dispuesto cambios en el gabinete que auguran la prolongación indefinida de su desastrosa e inconmovible política económica, con agravamiento de la tragedia humanitaria y un recrudecer de la represión política.

Con el todopoderoso segundo hombre fuerte, Diosdado Cabello, arreando a la obsecuente Asamblea Constituyente y la insumergible Delcy Rodríguez, fidelísima al clan Maduro, en la vicepresidencia de la república, el dictador se dispone a apretar el acelerador.

La aprobación en breve de una constitución de corte fidelista, consagratoria de un régimen de partido único, es vista en Caracas como muy verosímil. Esa constitución presidiría nuevas elecciones locales a final de año.

La inconducente oposición venezolana, fútilmente dividida entre abstencionistas y fundamentalistas del voto, acerca la perspectiva de una dictadura cruel y prolongada. Todo ello añade para lo venezolanos al catastrófico colapso de la petrolera estatal. Sin duda, el tsumani migratorio venezolano esta muy lejos de entrar en reflujo. Y la colosal ola migratoria, con ser ya un gran problema regional, afecta primordialmente a Colombia.

Las relaciones diplomáticas entre ambos países están poco menos que suspendidas. Duque ha declarado que no destacará un embajador colombiano ante un gobierno ilegítimo. También ha prometido promover desde la presidencia que Maduro sea llevado a la Corte Penal Internacional por crímenes de lea humanidad. Por otra parte, ha abogado en pro de que Maduro permita un canal humanitario internacional para aliviar la hambruna y la mortandad.

Se trata de propósitos que, sin ser excluyentes, exigen un desempeño propio de curtidos estadistas. No es concebible que prosperen así políticas públicas binacionales para revertir la emergencia migratoria.

El indetenible flujo de desplazados venezolanos es tal que un día cualquiera de la segunda mitad de 2017 y lo que va del año en curso, Colombia recibió cerca de 160.000 venezolanos , la misma cifra de refugiados aceptados por Italia en el mismo lapso.

El tsunami migratorio irá en aumento como consecuencia del colapso definitivo de la actividad petrolera que con seguridad golpeará a Venezuela antes de fin de año. Esto no parece preocupar a Maduro quien ya dispensa a Duque las mismas ofensas de que ha hecho objeto a Santos, sin olvidar describir al joven presidente electo como un dócil subrogado de Álvaro Uribe.

Antes al contrario, Maduro pensará que cada día habrá menos bocas que clamen, famélicas, por la menguada e infamante cesta familiar con que subsidia la pasividad política de los venezolanos más pobres. Eso convierte la ola migratoria en un problema exclusivamente colombiano Tal es el problema más grave que planteará a Duque la cuestión venezolana.

Aún en el hipotético escenario de que Maduro fuese obliterado por un rayo alienígena, junto con todos los suyos, los mortíferos efectos del socialismo de siglo XXI, otrora caro a Gustavo Petro, serían aún muy duraderos.

¿Está Duque preparado para lo que el futuro inmediato de Venezuela guarda para Colombia y para él?

 

El largo regreso de los venezolanos a Ítaca por Miguel Ángel Santos – ProDaVinci – 21 de Junio 2018

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Hace algunas semanas fui invitado por una organización de emigrantes para reflexionar sobre la diáspora venezolana. Propusieron organizar la discusión alrededor de unas cuantas preguntas, que son las mismas que muchos venezolanos dentro y fuera del país llevamos haciéndonos durante años. ¿Para qué sirve la diáspora? ¿Qué debe hacer? ¿Cuál es su rol en la reconstrucción del país? ¿Tendremos la oportunidad de volver? ¿Cuántos de nosotros volveremos? ¿Qué podemos hacer los demás? La invitación me abrió la oportunidad de repasar mi propia experiencia en un exilio que ahora llega a su octavo año, me obligó a poner en palabras algunas lecciones difíciles que he ido asimilando y que hasta entonces habían quedado implícitas. No hay nada como ponerle palabras a las cosas, a los sentimientos, para adueñarse de ellos.

Quiero contarles tres historias que nos van a ayudar a pensar sobre la diáspora venezolana: la historia de un país y su diáspora, la historia de un pequeño pueblo y la historia de un emigrante, mi papá, que es también mi propia historia.

El país y la diáspora sobre la que les quiero hablar primero es Albania, un país que sufrió un enorme colapso a finales de los años 80, en el que perdió el 37% de su producto interno bruto en 5 años. Una catástrofe económica y social que, sin embargo, se queda corta ante la de Venezuela. Nosotros hemos perdido el 39% de nuestro producto interno bruto por habitante en 4 años y, según los pronósticos, al final del año que transcurre estaremos en la vecindad del 50%. Al igual que en Venezuela, en Albania este proceso de destrucción engendró una diáspora colosal, un río de albaneses que escaparon a un país vecino –Grecia– adonde llegaron justo a tiempo para disfrutar de una bonanza económica que se extendería por algo más de una década. Varios años más tarde, en 2008, la crisis financiera global acabó con el 25% del producto interno bruto de Grecia en apenas cinco años. ¿Qué hicieron los albaneses que habían emigrado diez, quince años antes, cuando ocurrió la crisis financiera que acabó con la ilusión de armonía en Grecia? Leer más de esta entrada

Cuando los inmigrantes éramos nosotros: los veleros fantasmas de Canarias a Venezuela por Lucas de la Cal – El Mundo – 17 de Junio 2018

No todos los días arriba a nuestras costas un navío que ha salvado a más de 27.0000 personas en los últimos dos años. Hay una España que mira al Aquariuscon acogimiento. Otra España que lo hace con recelo, definiendo la operación de “márketing político”. Una tercera que susurra aquello de “efecto llamada”. Una cuarta que pone la vista más abajo de Valencia y habla de hipocresía y de los olvidados que se juegan la vida a diario en el cementerio de agua que separa las costas andaluzas de Marruecos. Y, la última, es la España que recuerda. La que echa un vistazo 69 años atrás. La que no se olvida que un día los inmigrantes éramos nosotros.

Noche del 12 de octubre de 1949. Un grupo de 99 hombres camina a oscuras entre las piedras, en silencio, tristes. Les acompañan niños y algunas mujeres. Ellas lloran. El velero espera en la playa. Tiene nombre: Saturnino. Es muy pequeño -20 metros de eslora por seis de manga- y apenas caben todos apretados. Cada uno ha pagado 4.000 pesetas por la plaza para convertirse en emigrantes. Se jugarán la vida rumbo a América. No les importa. Huyen de la pobreza y sueñan con un futuro lejos de su tierra.

Esto no ocurrió en ninguna playa del norte de Marruecos. Ni los tripulantes se parecen físicamente a los 629 migrantes del Aquarius. Fueron españoles que salieron de la playa de la Bonanza, en la isla de El Hierro, rumbo a Venezuela, la nueva nación emergente, el maná de oportunidades en aquella época. Entonces, en la isla canaria no había luz eléctrica ni escuelas. Apenas quedaba algún médico y la mitad de los bebés se morían antes de cumplir el año.

Ese velero, que tardó ocho días en llegar a Venezuela, fue el primero de los más de 120 que salieron buscando el sueldo de 20 bolívares diarios, casi 400 pesetas de la época. Entonces tenía una cotización casi paritaria con el dólar estadounidense. Cerca de 12.000 emigrantes españoles sin papeles partieron entre 1948 y 1950. Se subían a lo que se bautizó como “veleros fantasmas”, porque desaparecían al salir de las islas y semanas después aparecían en Venezuela. Este tipo de embarcaciones son el antecedente a las pateras que hoy llegan a nuestras costas.

Por suerte, ninguno de estos barcos naufragó. Hace 12 años, uno de los tripulantes del Saturnino, Ramón Barbusano, concedió una entrevista a este periódico. “Salí por primera vez de la isla reclutado a la fuerza por el Ejército de Franco y me llevaron a combatir a Teruel. Al acabar el conflicto ya tenía un hijo y no fue fácil recuperar mi vida anterior. Por eso, cuando empezaron a correr rumores por mi pueblo -Frontera- de la posibilidad de ese viaje a América me interesó mucho. Fui a reuniones clandestinas donde se nos informaba de todo. Los organizadores eran gente de la isla, que lo hacían por dinero porque era un buen negocio. Entre toda mi familia juntaron las 4.000 pesetas del pasaje empeñando algunas tierras y vendiendo nuestra única vaca. Antes de dos años tenía que devolver el doble, si no, se las quedaban”, explicaba Ramón.

Un barco repleto de emigrantes españoles con destino a América. | EL MUNDO
“Nuestro viaje duró casi dos meses. Primero fuimos hasta Dákar a aprovisionarnos. Luego seguimos para América. Tras un montón de problemas llegamos a Carupano, en la costa venezolana. Parecíamos náufragos, barbudos y esqueléticos. Los pescadores huían de nosotros pensando que teníamos la peste. Cuando llegamos comprobamos que en vez de 20, se ganaban apenas cinco bolívares diarios trabajando muy duro. Vivíamos en cañaverales llenos de mosquitos y no todo el mundo era de fiar. La primera remesa de dinero que envié, unos 1.000 bolívares, fruto de casi un año de trabajo, nunca llegó a su destino”.

El Gobierno venezolano sacó partida a la nueva mano de obra barata española, que estaba dispuesta a ocupar los oficios en el campo que rechazaban los campesinos autóctonos. La Venezuela del presidente Germán Suárez Flamerich firmó un acuerdo con Franco para permitir la inmigración legal a partir de 1952. Hasta ese año, miles de canarios se lanzaron al mar clandestinamente, jugándose la vida, como hoy lo hacen los africanos que llegan a nuestras costas.

Según el diario de La Gomera, El Tambor.es, el viaje más corto lo realizó el Benahorte, que salió con 151 emigrantes a bordo y tardó 21 días. El que llevo mayor número de tripulantes fue El nuevo Teide, con 286 personas a bordo.

El 25 de mayo de 1949, un suceso abría la primera página del diario venezolano Agencia Comercial. “Apresados en Venezuela 160 inmigrantes ilegales canarios”, rezaba el titular. Llegaron en un velero de 19 metros llamado El Elvira, que salió de Las Palmas. La mayoría de los tripulantes eran hombres campesinos, exceptuando 10 mujeres y una niña de siete años. Aquella portada la utilizó en 2001 el Gobierno de Canarias para una campaña de conciencia sobre la inmigración, bajo el lema: “Nosotros también fuimos extranjeros”.

De nuevo, ese mensaje volvió a caer durante la crisis de los cayucos en 2006, cuando arribaron a Canarias más de 32.000 subsaharianos. La respuesta del Gobierno de Zapatero fue enviar a un contingente de la Guardia Civil a Mauritania y Senegal para frenar la salida masiva de migrantes desde las playas de esos países. Consiguieron cerrar aquella ruta.

Hoy estamos viviendo la mayor crisis migratoria desde la de los cayucos de Canarias. De las pateras que llagan por el Estrecho y el Mar de Alborán al mediático Aquarius. Sólo este fin de semana, Salvamento Marítimo ha rescatado a 986 personas que viajan en 69 pateras. En Cádiz, hasta el 31 de mayo, han llegado por mar más de 1.900 personas. Un 95% más que en el mismo periodo del año pasado. Volvemos a los centros de acogida colapsados. Los de menores triplicando su capacidad. Y el polideportivo de Tarifa lleno de migrantes durmiendo en sacos en el suelo. Unas imágenes que no se repetían desde 2014.

En lo que llevamos de año, más de 13.000 migrantes han llegado irregularmente a España. Principalmente cruzando el Mediterráneo. Con embarcaciones como lo hicieron hace casi 70 años los campesinos canarios que fueron hasta Venezuela. Ellos sólo querían una vida mejor. Al igual que los hombres, mujeres y niños que han llegado a bordo del Aquarius.

Sebastián Piñera sorprende al mundo con un hermoso gesto hacia los venezolanos en su país por Isabella Calderón – SuNoticia.com – 20 de Junio 2018

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Este miércoles, el presidente de Chile Sebastián Piñera, fue al Mercado de la Vega ubicado en la región metropolitana, pero no como parte de una agenda política, este humilde hombre fue al mercado a desayunar con los venezolanos.

Piñera se acercó a un puesto de empanadas y dijo: “¡Quiero una empanada de esas ricas de queso y un jugo de maracuyá!”, al mismo tiempo que sonrió y corrigió, ¡Perdón, parchita!.

El presidente de Chile habló con cada uno de los inmigrantes venezolanos que trabajan en dicho lugar, los saludó con cariño y tendiendo su mano les dijo: “No pierdan la fe, pronto esa bella patria será libre”.

En el lugar había un grupo de música llanera, a quienes les pidió tocar el alma llanera y su reacción fue lo más noble que pudieron ver los venezolanos en un país que no les pertenece, Piñera dejó correr lágrimas en su rostro al ritmo de la música.

En el Mercado de la Vega se deja ver un pendón con dos banderas, la de Venezuela y la de Chile, acompañadas por una frase que dice “Aquí se habla mal de Chávez”, lo que ocasionó gracia en el mandatario.

 

 

Diáspora venezolana: problemas de hoy y soluciones de mañana por Tomás Páez – El Nacional – 18 de Junio 2018

1523540979038.jpgEn el ADN del “socialismo del siglo XXI”, el de toda la vida, se encuentra su extraordinaria capacidad corrosiva y destructiva de todo aquello que encuentre a su paso: tejido social, institucional y económico y en particular se ensaña y arrasa con el sistema de libertades y con la democracia liberal. Allí donde se ha instalado demuestra que es una máquina que produce miseria y éxodo humano. Lo hace con mucho encono a sus ciudadanos y al país al que devastan. En la medida en que el modelo agudiza el empobrecimiento de todos, en esa misma medidas catapulta el flujo migratorio que crecerá con un ritmo trepidante, indetenible.

El modelo venezolano, además de las características generales, posee rasgos propios. Por ejemplo, el régimen sustituyó el término “vendepatria” por el de “regalapatria”, única forma de explicar que Venezuela le garantice a la dictadura cubana el suministro religioso del petróleo mientras que en el país campean a sus anchas el hambre, la desnutrición y la crisis humanitaria.

La reciente decisión de la OEA lo expresa muy claramente al desconocer a un régimen que se autoproclamó en medio de una burda farsa electoral, y manifiesta su preocupación porque en Venezuela la democracia en una ficción. En la exposición de motivos de la organización, los países plasman su angustia por el severo retroceso de Venezuela en todos los ámbitos y su aflicción por la honda crisis humanitaria que ya ha cobrado la vida de los venezolanos.

Esa descomposición del país que se recoge en la citada declaración, engloba la respuesta a por qué el flujo migratorio se ha intensificado en los 2 últimos años, periodo en el que alcanzó la cifra de 1.800.000 venezolanos. Buscan en los países vecinos y fronterizos las medicinas, los alimentos y las divisas que su país les niega. Este número se suma a 1.600.000 que había emigrado entre 1999-2015.

El contexto en el que se produce este indetenible fenómeno migratorio, una hiperinflación que aumenta minuto a minuto, en medio de una aguda escasez de todo, incluidas las vacunas convencionales, y en medio de un empobrecimiento generalizado de toda la sociedad, le imprime a este características particulares y convierte la diáspora venezolana en un asunto prioritario para todo el subcontinente.

A los países de la región que han sentido el impacto de ese inmenso desplazamiento no les es ajena la gravedad de la situación que el régimen venezolano está creando a los venezolanos, y la conciencia de la crisis los lleva a ratificar su disposición de seguir apoyando el éxodo venezolano. Han hecho estudios pormenorizados de la diáspora con el objeto de facilitar su integración en el país de acogida. Este compromiso de los países vecinos hace que resulte más indignante aún la actitud del régimen venezolano que expresa odio hacia sus ciudadanos, ni siquiera es capaz de conmoverse frente a la trágica situación del país, de la cual son absolutos responsables. El profundo encono y resentimiento que alberga el gobierno lo resume una frase dicha por algunos de sus voceros: “Este país (Venezuela) me debe mucho”, nadie sabe a cuenta de qué.

Es realmente encomiable la voluntad y resolución con la que los países vecinos atienden un flujo migratorio de tan extraordinarias dimensiones. Pese a su determinación se enfrentan a las dificultades y a sus restricciones económicas, lo que hace difícil que puedan encarar este fenómeno migratorio de manera aislada. Es un desafío que no se soluciona con ocurrencias. La gestión de esta complejidad requiere el concurso de países, y organismos internacionales y además con relativa urgencia.

En tal sentido, son oportunas las disposiciones de la conferencia global sobre financiación del desarrollo que incluye un mandato dirigido a proteger a los refugiados e inmigrantes con el objeto de disminuir la presión y contribuir a que se respeten los derechos humanos y las libertades fundamentales, que se evite la explotación y la discriminación y se permita el acceso a los servicios básicos fundamentales. La decisión facilita la convocatoria de la ayuda internacional tanto en los efectos que produce la diáspora como en la necesidad de atacar las causas y revertir las condiciones que estimulan el éxodo de los venezolanos allí donde se origina.

Los impactos de la diáspora en los países de destino son tan diversos como plurales las características de quienes migran; sin embargo, comparten ciertos rasgos comunes. Los migrantes son parte de una sociedad absolutamente empobrecida y con muy escasos recursos para movilizarse. Muchos no han sido vacunados porque Venezuela carece de vacunas lo que constituye un riesgo epidemiológico para la región.

La diáspora está compuesta por emprendedores que invierten, crean riqueza y empleo y por personas con experiencia profesional y formación que contribuye al desarrollo de las empresas en todos los sectores de la actividad económica. Su capacidad les permite hacer aportes en los ámbitos de la investigación, la innovación, el desarrollo tecnológico y la formación de capital humano en los países de acogida o como empleado o trabajador por cuenta propia. Además, la diáspora está fraguando una nueva geografía de Venezuela cuyo análisis y explicación hace que resulte insuficiente el viejo enfoque de nación, y ello repercute en el ámbito de la política.

Quienes emigran aportan y adquieren nuevas competencias y habilidades, acceden a nuevas tecnologías y establecen nuevas relaciones y nuevas redes que serán de mucha utilidad para el migrante mismo y para los países de acogida y de origen. El masivo éxodo venezolano, por los efectos que genera, es un gran desafío para los países de la región que sienten su impacto, crea los problemas de hoy y las soluciones de mañana.

El hecho de que produce impactos y al mismo tiempo abre nuevas oportunidades que benefician a todos los agentes que participan del proceso: migrante y países de acogida y de origen, requiere otra mirada del fenómeno migratorio. Es necesaria una nueva perspectiva para diseñar estrategias y políticas públicas dirigidas a atender los efectos del flujo migratorio que, como hemos dicho, requiere la participación de países y organismos internacionales (OIT, ONU, CAF, BID, Cáritas, etc.) y al mismo tiempo considerar las oportunidades que abren los migrantes, sus organizaciones y redes, su know-how para el beneficio de todos. En el diseño y ejecución de la estrategia es necesario incluir a otros atores como: universidades, gremios empresariales, centros de investigación, gobiernos locales y regionales, ONG, etc.

La nueva geografía venezolana favorece la integración entre países, estimula la conexión y la puesta en marcha de proyectos conjuntos, alianzas estratégicas, joint ventures e impulsa la integración regional. Los migrantes y sus organizaciones se convierten en conectores de recursos (humanos, tecnológicos, financieros, comerciales) para contribuir al desarrollo de todos los involucrados.

Para reconstruir el país serán necesarios muchas inversiones, muchos proyectos y mucho esfuerzo, pues el deslave y el retroceso que se ha producido en estos 19 años han sido brutales. Los daños que la dictadura ha ocasionado son inconmensurables y recuperar el tiempo perdido demanda la activa participación de los organismos multilaterales, de nuevas tecnologías, recuperar el tejido social y la calidad de la interacción humana, la confianza y las libertades.

Lo ha malogrado todo: individuo, familia, interacción social, infraestructura, instituciones, economía, servicios, ambiente y que el lector agregue lo que con seguridad falta. Lo poco que ha podido quedar en pie se lo debemos al muro de contención que han erigido los defensores de la libertad y la democracia, cada vez más perseguidos, acorralados y limitados en su accionar.

La recuperación de la democracia y el inicio del proceso de reconstrucción del país se transforman en una convocatoria a la inversión privada nacional e internacional, a la movilización de recursos y proyectos en la región y el mundo. En ese terreno las redes de la diáspora se suman a las que existen en el país. La agenda de trabajo es muy amplia: la seguridad social convertida en letra muerta, la modernización del sistema judicial, la recuperación de la cultura del trabajo y la mejora en el ámbito de las relaciones laborales, la creación de infraestructura, la recuperación de la educación y la salud y los servicios elementales de agua, transporte, electricidad y gas.

Todos estos son temas de interés para gobiernos, instituciones y empresas del subcontinente y el mundo, y allí la diáspora tiene reservado un importante papel, que ya está desempeñando. La honda crisis venezolana, cuando recuperemos la democracia y se inicie el proceso de reconstrucción, se convertirá en una gran oportunidad para el desarrollo regional, y la diáspora, en uno de los puentes de oro para facilitar ese proceso: convierte los problemas de hoy en soluciones de mañana.

 

Solicitudes de asilo de venezolanos en España aumentaron 34% en 2017 – El Nacional – 18 de Junio 2018

El número ha aumentado con rapidez en los últimos años, lo que convirtió a Venezuela en el decimosexto de la lista de principales países de origen de los demandantes de asilo

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Las solicitudes de asilo de venezolanos en España aumentaron 34% durante 2017, con lo que se convirtió en el país con mayor aumento de peticiones de este tipo en 2017. La cifra se suma a la de otros países que también realizaron los requerimientos en el país europeo.

Según el informe anual presentado por la Oficina Europea de Ayuda al Asilo (EASO), España se ha convertido en el sexto país con más peticiones en la Unión Europea.

El informe explica que los dos Estados con mayor incremento en 2017 en número de peticiones en términos absolutos y relativos fueron y Rumanía y España, este último registró 31.120 solicitudes de asilo en 2017, 98% más que 2016.

Aunque pidieron asilo en España personas de 80 nacionalidades, la mitad del total de solicitudes fue presentada por personas de países de habla hispana.

También aumentaron de manera destacada en 2017 las solicitudes de asilo pendientes de resolución frente a la media europea, donde se produjo una caída del 16%.

Hasta 2014 los venezolanos presentaban unas 100 demandas al año en la UE. El número ha aumentado con rapidez en los últimos años, lo que convirtió a Venezuela en el decimosexto de la lista de principales países de origen de los demandantes de asilo.

Erkoreka se equivoca por Iñaki Anasagasti – Deia – 13 de Junio 2018

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He estado hoy en el hotel Ercilla en el Forum Europa. Josu Erkoreka tenía a su cargo el “Desayuno Informativo”. Presentado con simpatía por Itxaso Atutxa y a sala llena, la primera parte ha sido algo pesada. Describía facetas de su Departamento, interesantes, pero que al ser leídas, le daban a la escucha un tono algo plúmbeo. La segunda, referida al Informe de transferencias ha sido vivo e interesante, claro y valiente. Sus reivindicaciones sobre la justicia, el informe pendiente y el de 1993, las posibilidades del momento, su concepto del federalismo, han sido de gran interés algo que no ha sido la primera parte a la hora de hablar de la transparencia en la administración.

En el turno de preguntas y respuestas, las ha contestado todas, algunas de ellas utilizando el método Ollendorf que consiste en lo siguiente: “¿A dónde vas?. Manzanas traigo”, algo que hace muy bien gracias a su buen entrenamiento como portavoz del gobierno midiendo cada semana sus palabras. Josu ha mantenido el interés de la audiencia pues tiene un castellano depurado al utilizar siempre términos precisos con frases bien construidas y argumentos perfectamente descriptivos. Pero, ha habido una pregunta sobre refugiados de la que no me ha gustado su respuesta.

En la cuestión se alababan los reflejos del Gobierno Vasco a la hora de solicitar un 10% del grupo de refugiados del Aquarius por parte del Lehendakari, argumento que posteriormente he utilizado cuando una comentarista de Billdu, como siempre, ha ubicado al PNV en la derecha política. ”Un partido que tiene un Lehendakari que inmediatamente solicita atender a ese grupo de refugiados, no representa a un partido de derechas” le he argumentado. Sin embargo Eroreka al ser interpelado en el desayuno el por qué no se atiende con la misma celeridad y humanidad a los refugiados de Maduro, no ha estado acertado.

Ha salido por peteneras diciendo que era evidente la situación catastrófica del barco prohibido pero no la situación de crisis humanitaria de los venezolanos que huyen de aquella dictadura cruel y terrible que ha postrado a un país condenándolo al hambre. Se ve que Erkoreka no sigue lo que está ocurriendo en Venezuela porque la OEA acaba de condenar al régimen venezolano por su conducta antidemocrática, inhumana y de persecución humanitaria, así como las distintas ONG que se mueven en el terreno de los derechos humanos. Y no solo la Unión y Parlamento europeo que no han admitido la farsa de las últimas elecciones presidenciales.

No tiene más que ir Erkoreka a la frontera de Venezuela con Colombia en Cúcuta para comprobar el éxodo de venezolanos que huyen del hambre o que, si tiene interés, vaya al garaje de Isadora Ituve, una venezolana que vive en Plentzia y vea como tiene su garaje lleno de medicinas para irlas enviando como pueda ante la falta absoluta de ellas en aquel país o podía haber ido a la Conferencia de la Fundación Sabino Arana de hace tres semanas en Solidaridad con Venezuela donde se habló de estas cosas o que le pregunte a la consejera Artolozabal sobre la RGI y las pensiones que no cobran los pensionistas venezolanos que viven casi en la miseria en Euzkadi tras haber cotizado toda su vida y que Maduro no paga o que pregunte a tantos bermeanos que han vuelto con lo puesto o viven allí depauperados.

Me ha disgustado y me ha dolido pues Erkoreka es hombre preciso y medido, pero no ha estado acertado ni justo, disgusto que se ha acrecentado cuando al mediodía he visto en ETB a Jonan Fernández, que coordina la ayuda a los futuros refugiados del Aquarius criticar “la falta de respuesta de las instituciones europeas ante semejante tragedia en el mar”, pero que yo sepa, el Gobierno Vasco que en 1939 gestionó la ida de exiliados a Venezuela, sus sucesores no han hecho nada en relación con los venezolanos que están llegando a Euzkadi y que como CEAR dice, el problema aquí no son los sirios sino los venezolanos que llegan cada semana. ¿Va a coordinar Fernández algo parecido?.

La ausencia de una iniciativa del Gobierno Vasco en relación con ésto ha hecho que la Asociación de Colombianos sea quien les esté echando una mano en la documentación, enseñanza para el primer trabajo y una mínima asistencia con mucha dedicación y mucho mérito.

Que Erkoreka no lo sepa y que, aparentemente, no tenga interés en saberlo, no es óbice para que no sea verdad. Y eso duele, por lo injusto que es y porque se trata del portavoz del Gobierno Vasco y porque sabe mejor que nadie lo que el exilio vasco representa en la historia de Euzkadi.

Gobierno Nacional no garantiza el derecho a la identidad de los venezolanos por José Ali Linares – Globovisión – 11 de Junio 2018

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Este lunes la Diputada a la Asamblea Nacional (AN) por el estado Aragua, Mariela Magallanes, estuvo como invitada en Primera Página, en el cual afirmó que el Gobierno Nacional “no le garantiza a los venezolanos su derecho a la identidad”.

Agregó que el status legal de los ciudadanos de Venezuela en el exterior “corre peligro”, debido a que las instancias diplomáticas no le dan una respuesta “oportuna” a aquellos que acuden a renovar su pasaporte o cédula de identidad.

Enfatizó que los venezolanos no se dirigen a los consulados o embajadas por temor a “ser deportados”.

Migración de venezolanos
La también Presidenta de la Comisión Permanente de Familia de la AN afirmó que las personas deciden abandonar el país con el objetivo de “buscar una mejor calidad de vida”.

En base a esto recalcó que según estadísticas brindadas por el Gobernador del Norte de Santander (Colombia), William Villamizar Laguado, más de 30 mil venezolanos salen diariamente por la frontera de Cúcuta.

(Lea también: Luis Florido es removido de la comisión de Política Exterior de la AN)

Registro de migrantes
La parlamentaria comentó que el ente legislativo de representa estaba impulsando el Registro Internacional de Venezolanos en el Exterior (RIVE), que tiene como objetivo realizar una base de datos que permita determinar cuál es el número oficial de los venezolanos en el mundo.

Por ende hizo un llamado a todos los ciudadanos que se encuentran fuera de Venezuela, a realizar este registro, ya que esto permitirá discutir sobre políticas públicas que puedan ayudarlos.

Lo que no vemos a simple vista por Ginette González – Venepress – 10 de Junio 2018

Los efectos de lo que vivimos van más allá de lo que pueden expresar las cifras y la estadística.

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Las limitaciones económicas están dejando una huella importante en el venezolano no solo en materia de peso, talla y otros indicadores de salud, sino en materia de educativa y de comunicación.

Los efectos de la crisis que vivimos, una de la más olvidadas y desatendidas del mundo, según reflejaba la prensa este viernes, se medirán realmente dentro de alguno años con más claridad.

Una generación o varias están surgiendo bajo el signo de las carencias que se expresan en pobreza intelectual también, poca capacidad de análisis, incapacidad de proyección a mediano y largo plazo…todo esto aderezado por la desesperanza. Es cierto que en Venezuela siempre ha habido pobres, pero las personas con ansias de superación podían soñar con estudiar y a través del conocimiento incluso tener acceso a la movilidad social.

Esta posibilidad está negada en la actualidad. La mejor esperanza que hay para muchos jóvenes solo se vislumbra lejos del país. Y en este punto recuerdo las palabras del colega Carlos Fraga, quien explica muy bien como el concepto de la patria no es poca cosa. Se trata de desprenderte de tus raíces, de sembrarte en tierra ajena, salir del útero de esa madre que es la patria. En principio ya llegas siendo huérfano de muchas cosas aunque con inmensas ganas de reconstruir tu historia en un lugar que consideras mejor.

Este es un proceso complejo y dificilísimo para la mayoría, requiere de mucha fuerza interna, recursos espirituales y una red apoyo.

Pero no podemos conformarnos con que el único futuro positivo de cualquier persona sea más allá de nuestras fronteras. Insisto que es nuestro deber hacer un esfuerzo por ver un poco más allá y a pesar de las adversidades tratar de “darle la vuelta a las cosas” aquí en nuestra tierra que aunque la sintamos extraña no ha dejado de ser nuestra.

También es cierto que en el país se está tejiendo una red de emprendedores, muy pequeños en ocasiones, pero que son unos obstinados de querer permanecer y sacar fruto de sus ideas, de su trabajo y eso es también un proceso hermoso que estamos viviendo.

Aprovecho este espacio del viernes para dejarles estas palabras que son las de cualquiera de ustedes que piensan que tenemos que revestirnos de fortaleza para mantenernos, para persistir, para seguir sembrando en el lugar donde nos puso el destino, Dios, la naturaleza… para dejar nuestra huella.

 

Designación de enlaces con la Comision de Politica Exterior de la Asamblea Nacional – 6 de Junio 2018

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