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Alertaron sobre una posible paralización petrolera en Venezuela por Kelvin Bolivar – Venepress – 13 de Mayo 2018

Indicaron que tanqueros venezolanos permanecen inactivos tras la medida adoptada por ConocoPhillips

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El presidente ejecutivo de la fundación Arturo Uslar Pietri, Antonio Ecarri, alertó este viernes sobre una posible paralización petrolera en Venezuela a causa del “irresponsable manejo” que los “gobiernos socialistas de Hugo Chávez y Nicolás Maduro” le han dado a la estatal Petróleos de Venezuela S.A (Pdvsa).

“No solo quebraron la industria petrolera, ahora la embargan. La irresponsabilidad en el manejo de una de las empresas más importantes del mundo llegó a término insólitos, hoy los cargueros huyen de acreedores internacionales que esperan en las Antillas holandesas para hacerse de tanqueros y del crudo venezolano para así garantizar parte de milmillonarias deudas que una Pdvsa en impagos tiene con ellos”, expresó Ecarri.

El político indicó que tras la toma de activos de Pdvsa en el extranjero por parte de la empresa petrolera ConocoPhillips, hay al menos “18 tanqueros que permanecen inactivos cerca de Punto Fijo, mientras que otros 28 fueron obligados a retroceder al Terminal de José en Puerto La Cruz”.

“Hunden a Pdvsa ante el mundo, Venezuela se ha convertido en un país maula, vergüenza internacional, una nación embargada. Hay que sentarse a negociar con empresas internacional, no se puede seguir dando larga a reestablecer la producción de petróleo que está más que demostrado el gobierno no puede hacerlo sin ayuda internacional”, dijo.

ConocoPhillips asumió control de activos de Pdvsa en Bonaire – Venepress – 13 de Mayo 2018

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La agencia de noticias Bloomberg informó que la compañía con sede en Houston asumió este viernes el control de los activos petroleros de Venezuela en la isla caribeña de Bonaire y presentó órdenes judiciales para hacer lo mismo en Curazao y Aruba.

El 16% de las exportaciones de crudo venezolano se envían primero a las terminales del Caribe de PDVSA, según Bloomberg.

Las terminales del Caribe son logísticamente clave para la capacidad de Venezuela para exportar petróleo. Alrededor del 16 por ciento de sus exportaciones de crudo se almacenan en esas terminales antes de zarpar hacia su destino final en los EE. UU., China y la India.

La compañía con sede en Houston asumió el viernes el control de los activos petroleros de Venezuela en la isla caribeña de Bonaire y presentó órdenes judiciales para hacer lo mismo en Curazao y Aruba. La adquisición está sofocando efectivamente la capacidad de Petroleos de Venezuela SA de exportar petróleo, el producto básico que financia el régimen del presidente Nicolás Maduro.

PDVSA, Conoco, Irán y el petroléo en setenta por Aurelio F. Concheso – La otra via – 12 de Mayo 2018

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En las últimas dos semanas, los precios del petróleo han fluctuado al alza, traspasando la barrera psicológica de los $ 70 para el barril norteamericano West Texas, y acercándose a la de $ 80 en el caso del marcador europeo Brent.

Analistas que hasta hace poco estaban proyectando un regreso a precios por debajo de los $ 60 para 2019, ahora hablan de precios oscilantes en el rango entre 70 y 80 dólares por barril. Inclusive, uno que otro revivió el espectro del barril de petróleo en $ 100, con todas las implicaciones negativas que eso significa para la economía mundial.

El motor principal de esa alza, sin duda alguna, es la reimposición de sanciones a Irán por parte del gobierno norteamericano, en un momento cuando los inventarios han bajado a niveles manejables, gracias a los acuerdos OPEC-Russia. También a cierta prudencia por parte de los productores americanos independientes de esquistos, en cuanto al ritmo de aumento de su producción.

Aunque, más allá del caso de Irán y de los inventarios, el tercer elemento es lo que todos los analistas entrevistados caracterizan como “el colapso de la producción de Venezuela”. Y nótese que no hablan de reducción, sino de colapso. ¿Por qué? Porque ellos, mejor que nadie, saben que cuando salen taladros de servicio y el descenso de la producción, mes a mes, es cada vez mayor, en algún momento, la declinación natural de los yacimientos y las ineficiencias operativas juntas, crean el escenario perfecto para que Venezuela desaparezca del mundo de los exportadores importantes, al que perteneció alguna vez.

A eso, ahora hay que añadirle las recientes acciones de embargo a PDVSA por parte de Conoco Phillips, con las que dicha empresa intenta resarcirse de los $ 2.000 millones que le adjudicó el centro de arbitrajes CIADI, por la confiscación del mejorador de crudos que habían construido en el marco de la apertura petrolera por un costo de más de $ 10.000 millones.

En principio, por supuesto, el que los tribunales les hayan adjudicado únicamente $ 2.000 millones a Conoco, debería haberse visto como un triunfo para la demanda PDVSA.

Las acciones de Conoco se han concentrado en las terminales de transferencia y refinación propiedad de PDVSA en Curacao, Bonaire, y San Eustaquio, islas que están dentro del ordenamiento legal holandés. Dicho de otra manera, en un país en el que sí funciona el Imperio de la Ley.

Seguramente, muy pocos habrán oído hablar de estas terminales. Pero ellas son vitales eslabones en una logística que incluye recepción de crudos dulces norteamericanos, para mezclar con los extrapesados de la Faja, y el trasbordo de tanqueros de menor capacidad para envíos a clientes distantes, como China.

Las informaciones que han trascendido desde Bloomberg -la cual es una fuente de gran respeto- indican que, ante esa amenaza, tanqueros que estaban en tránsito habrían regresado a puerto venezolano. En su análisis, Bloomberg va más allá. Y menciona que el actual, pudiera ser el inicio de las demandas que, más temprano que tarde, pudieran acometer los tenedores de bonos y otras acreencias, a cuyos vencimientos, luego de dejar de honrarlas, el Gobierno les ha hecho caso omiso, como si las mismas no existieran.

De hecho, las especulaciones sobre si habría sanciones por la vía de embargo de compra o de venta de crudo por parte de los Estados Unidos, han pasado a un segundo plano. Y eso sucede, cuando ya se vislumbra una larga cola de acreedores siguiendo la vía que Conoco escogió.

Por primera vez en la historia, Venezuela no aprovechará un alza en los precios petroleros. Y todo en vista de que, si el millón de barriles de producción que se han perdido estuvieran en el mercado, el ingreso adicional del país sería de $ 26.000 millones. Entonces, las deudas no estarían en mora, y gran parte de los problemas económicos que nos aquejan, desaparecerían.

¿Quién asume la responsabilidad de ese entuerto? Pues lo cierto es que, tampoco en este caso, luce que sean la iguana o un saboteador solitario los que lo hayan causado.

PDVSA en riesgo de ser sepultada por marejada de embargos, peligra su capacidad de vender crudo por Antonio Maria Delgado – El Nuevo Herald – 9 de Mayo 2018

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La decisión de ConocoPhillips de embargar los activos de Petróleos de Venezuela (PDVSA) en el Caribe establece un peligrosísimo precedente legal que podría sepultar a la quebrada compañía estatal bajo una marejada de reclamos similares y mermar severamente su capacidad de vender crudo, dijeron expertos.

La decisión, que se produce en el marco del acelerado deterioro de la capacidad de producción de crudo, podría llevar a acreedores a salir masivamente a buscar activos venezolanos en el extranjero para embargar, incluyendo los despachos de petróleo, para tratar de recuperar algo de los más de $40,000 millones que PDVSA tiene en obligaciones y en reclamos.

“Ahora los acreedores se están diciendo, mira, ya tenemos confirmación de que sí se puede salir a embargar a PDVSA, y muchos de ellos van a apresurarse a acudir a las cortes para introducir sus propias órdenes de embargo”, comentó desde Washington Antonio De La Cruz, director ejecutivo de la firma Inter American Trends.

“Estamos ante el comienzo de una bola de nieve”, agregó desde Miami Russ Dallen, socio gerente del banco de inversión Caracas Capital. “Ahora que la gente ha comenzado a demandar vamos a ver una corrida, porque nadie quiere ser el último tipo en la fila”.

La petrolera estadounidense procedió a embargar los activos de PDVSA en el Caribe para hacer cumplir un laudo arbitral de $2,000 millones relacionado con la nacionalización de los proyectos de Conoco en Venezuela en 2007.

Hasta hace unos días, muchos acreedores se estaban haciendo de la vista gorda con la situación del default técnico en que se encontraba Venezuela, dado que el régimen de Nicolás Maduro estaba dando señales de estar dispuesto a pagar, aunque tarde, las deudas que no podía pagar a tiempo.

Pero el juego cambió con ConocoPhillips.

“En vista de lo difícil que va a ser para toda esta gente cobrar lo que se les debe, especialmente porque hay muchos acreedores, una gran deuda y muy pocos activos que pueden ser obtenidos, me temo que esta situación va a propiciar un efecto dominó, un gran nerviosismo en los mercados, y que de la noche a la mañana veamos un incremento significativo en este tipo de acciones judiciales”, explicó desde Londres Diego Moya-Ocampos, analista para las Américas de IHS Markit.

Las señales ya han comenzado a verse.

La minera canadiense Rusoro introdujo una demanda esta semana en una corte de Houston para que se le permita embargar los activos de Citgo, filial estadounidense de PDVSA, lo que de concretarse podría propinar un devastador golpe al futuro petrolero de Venezuela, comentó Dalle.

El factor determinante en el caso es un esperado pronunciamiento sobre si actuar judicialmente contra Citgo y PDVSA es lo mismo que actuar judicialmente contra el Estado venezolano, declaración de “Alter Ego” que le abriría las puertas a los tenedores de los vencidos bonos de la República de Venezuela a introducir sus propias mociones de embargo contra la industria petrolera venezolana.

“Creo que Rusoro probablemente decidió actuar al ver como ConocoPhillips se saltaba la fila de los demás acreedores y comenzaba a embargar activos en el Caribe, tomando control de terminales y de unidades de almacenamiento”, dijo Dallen.

Rusoro reclama el pago de $1,300 millones tras la expropiación de sus operaciones de minería de oro en Venezuela.

Y en una nueva señal de lo que está por venir, el ex proveedor de PDVSA White Beech SNC, LLC. introdujo en la tarde del lunes una demanda por incumplimiento de pagos de una emisión de bonos de $25 millones que la estatal petrolera dejó de servir.

Según los documentos de la corte, la estatal petrolera entró en default con la emisión del bono denominado PDVSA 6.5 por ciento del 2019 , que fue emitido el 4 de enero del 2018 cuando incumplió con el pago de $3.5 millones en intereses y amortización de capital.

La posibilidad de que PDVSA pueda ver en un futuro cercano a decenas de inversionistas introduciendo solicitudes de embargo sobre sus activos alrededor del mundo podría paralizar severamente su capacidad de vender crudo.

Venezuela, cuya producción ha caído desde los niveles previos al chavismo de 3.4 millones a los actuales 1.4 millones, podría ver sus ventas de crudo afectadas en hasta 700,000 barriles diarios con este fenómeno, propinando un duro golpe a los ingresos petroleros del régimen de Maduro, dijeron los expertos consultados.

“La situación se está complicando aceleradamente, se está tornando cada vez más difícil”, comentó desde Miami el experto petrolero Horacio Medina, al explicar los riesgos que podría enfrentar la empresa estatal si, por ejemplo, sus despachos de crudo a países como Estados Unidos comienzan a enfrentar órdenes de embargo.

Esa situación podría poner en riesgo una porción importante de los despachos hacia países como Estados Unidos, ya que estos podrían estar en riesgo de ser confiscados. También podría poner en riesgo la posibilidad de que la empresa use sus propios tanqueros, obligando a contratar los servicios de armeros que desde hace algún tiempo han estado evitando trabajar con Venezuela ante la comprometida capacidad de pagos de la nación sudamericana.

El embargo de ConocoPhillip genera un gran problema para las operaciones de las empresas, ya que pone en riesgo el crudo extra pesado que solía almacenar en el Caribe para mezclarlo con crudo liviano importado de otros países, operación que se había vuelto fundamental para mejorar la calidad del petróleo venezolano lo suficiente como para que pueda ser aceptado por sus clientes.

El embargo significa que PDVSA ya no puede contar con esas instalaciones para realizar la crucial operación de mezclar el crudo, y el que previamente hayan tomado la decisión de hacerlo en Venezuela da a entender que la estatal petrolera simplemente no cuenta con las instalaciones apropiadas para hacerlo.

Según datos de la agencia de noticias Reuters, PDVSA exportó el año pasado más de 400,000 barriles por día de crudo y productos refinados de las cinco instalaciones propias y arrendadas en Aruba, Bonaire, Curazao y San Eustaquio. Esos terminales manejaron alrededor del 24 por ciento de los envíos totales de la estatal venezolana.

Pero el gran golpe podría ser propinado si los acreedores logran embargar los activos de Citgo, advirtió Medina.

“Una eventual pérdida de Citgo sería devastador para el futuro petrolero de la nación, incluso después de salir de Maduro”, comentó Medina. “En Citgo reside la esperanza más grande de la industria, porque la empresa garantiza el acceso al mercado estadounidense, y ese mercado es fundamental para una eventual reactivación económica de Venezuela”.

 

The Venezuelan oil industry is on a cliff’s edge By Rachelle Krygier and Anthony Faiola – The Washington Post – 25 de Febrero 2018

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The Trump administration is threatening to embargo Venezuelan oil, a potentially ruinous blow to the Saudi Arabia of South America. But here in the home of the world’s largest crude reserves, Venezuela is killing its largest industry all on its own.

Speculators once joked that all it took to strike oil on the vast plains of eastern Venezuela was a guy with a shovel. These days, the socialist government cannot seem to make the industry work. This vast extraction site near the eastern town of Punta de Mata, which once churned out 400,000 barrels of oil a day, is a tableau of hungry, idle workers and broken rigs.

The site about 280 miles east of Caracas, the capital, has been partly paralyzed since last summer. Of its 30 drills, only six work, in large part because of a lack of maintenance and spare parts. With time on their hands, many oil workers are functioning as security guards.

And with good reason. In decline for the better part of 15 years, Venezuela’s oil industry has entered a free fall in recent months, contributing to the nation’s economic and social chaos. The crude-heavy countryside is a lawless, bandit-ridden land. Three hours south of this industrial town, a gang of thieves recently raided another drilling site run by PDVSA, the state-owned oil giant. They tied up work crews and stole their cellphones before swiping air conditioners and kitchen appliances from company trailers.

“PDVSA is in ruins,” said Luis Centeno, a rig operator and union leader at the Punta de Mata site. He lazed in the morning sun near a pack of skeletal dogs and a broken rig lying on its side. “It’s dying.”

Secretary of State Rex Tillerson said on Feb. 4 that the U.S. is considering the effect of restricting oil sales from Venezuela on its people and other nations. (Reuters)
[Venezuela’s economy is so bad, parents are leaving their kids at orphanages]

In Venezuela, corruption, a lack of investment and a flight of expertise in the all-important oil sector have finally come to a head.

Last month, according to a report from the Organization of the Petroleum Exporting Countries, Venezuela’s plummeting oil production hit a three-decade low of 1.6 million barrels a day, a 20 percent drop from January 2017 and less than half of what it was in the 1990s. Venezuela’s headache is also the world’s problem. The sharp fall in output here, experts say, is exacerbating the global rise in oil prices, which has meant higher prices at gas pumps in the United States and elsewhere. In Venezuela, chronic production problems have forced the government to start importing gasoline.

“Venezuela has been driving up oil prices through its incompetence,” said Russ Dallen, managing partner of Caracas Capital, a Venezuela-based investment bank.

The state oil company is run by Manuel Quevedo, a military general with no industry experience, after a purge last fall of executives seen as not wholly loyal to President Nicolás Maduro. Quevedo says he is acting to halt the fall in production. But for Venezuela, a bad situation could soon become much worse.

Maduro — the anointed successor of leftist firebrand Hugo Chávez, who died in 2013 — is pushing forward with his bid for a second six-year term in April. The opposition considers the snap election the culmination of a carefully orchestrated power grab.

Last year, after elections that strengthened Maduro’s socialists but were criticized for numerous irregularities, the Trump administration slapped sanctions on officials, including Maduro, and strictly limited the government’s access to the U.S. financial system.

During his trip to Latin America this month, Secretary of State Rex Tillerson suggested that the “nuclear option” could be imminent — in other words, restrictions on U.S. imports of Venezuelan oil, as well as exports of diluents this nation needs to make its sludgy, super-heavy crude more salable.

A senior U.S. official, who spoke on the condition of anonymity because of the diplomatic sensitivities, said that a study is underway by U.S. executive departments — including State, Energy and Treasury — to assess the potential effects of such oil restrictions. If Maduro does not change course on the April vote, or pledge himself to a transparent election with foreign monitors, an embargo of some kind is highly likely, the official said.

Maduro, in a response to a question at a news conference in Caracas, was defiant.

“Venezuela has an international market for its oil, and we would substitute the United States with other countries,” he said. “It would be sad, very sad, if such a mistake is made. It would cost Donald Trump his career, that’s what I can tell you.”

Many Latin American nations fear that an embargo could worsen Venezuela’s humanitarian crisis and disrupt regional oil supplies. Still, support has grown in the region for tougher measures.

Oil revenue accounts for 90 percent of the government’s hard currency. About 40 percent of Venezuela’s production goes to China and Russia to repay loans or is gifted to chief ally Cuba. That has made Venezuela’s nemesis — the United States — its single-largest cash buyer.

A U.S. embargo “would put ­PDVSA further into the hands of Russia and China, which will control its cash flow,” said Francisco Monaldi, an expert on Venezuelan energy at Rice University.

PDVSA is so broke that creditors have been seizing shipments of Venezuelan oil off the coast of Curacao and other Caribbean islands. Should the U.S. government cut off Venezuela, that action could bring the country closer to a large-scale debt default that could turn the nation into an economic pariah. With less to lose, experts say, Maduro could potentially kick out the Western oil companies that still do business here, seizing their assets.

Venezuela reported to OPEC that its production had improved to 1.77 million barrels a day in January, up from 1.62 million in December. But an analysis published by OPEC, drawing on secondary sources — including the U.S. Energy Information Administration — showed a further erosion in January, to 1.6 million barrels a day.

PDVSA’s decay started years ago, with most experts seeing a tipping point in late 2002, almost four years after Chávez rose to power. Oil executives and workers at PDVSA challenged Chávez’s moves to politicize the company and joined a general strike. Chávez fired half of the company’s staff and hired new workers. Under Chávez’s direction, the company’s profit was redirected to social programs, and foreign oil interests were partly nationalized.

The drop in global oil prices in recent years brought the crisis at the company to a head.

The oil ministry could not provide immediate comment. But Maduro, in a news conference, accused corrupt officials of sabotaging the company.

“Venezuela suffered a decrease in oil production provoked by a plan to leave the country with no resources, [orchestrated] by managers of PDVSA who are now behind bars,” Maduro said. He added, “We will, respecting OPEC quotas, recover PDVSA’s production.”

For now, PDVSA is on its knees. Guillermo Morillo, a former PDVSA manager who is working on a recovery plan for the company, said it would take as much as $100 billion in investment to bring production back to 2009 levels.

Production in eastern states, the country’s oil heartland, plunged 34 percent last year alone, according to PDVSA’s official numbers and estimates from experts.

In the city of Morichal, about 350 miles east of Caracas, dozens of nonfunctioning drills and rusting loading machines stood idle on a recent day at one of PDVSA’s main oil-extraction plants in the Orinoco oil belt. Nearby, a washed-out sign carried the barely discernible word “homeland” with a fading image of Maduro.

A PDVSA mechanic sat on the stoop of a concrete hut wearing his uniform — a red jumpsuit — after half a day of work at a nearby rig.

His weekly wage, worth about a quarter of a dollar on the black market, is not enough to pay for three meals a day. So, he sometimes skips lunch. His job has become nearly impossible, said the man, who spoke on the condition of anonymity because of fear of government reprisals. With hyperinflation here running at 13,000 percent annually and the local currency, the bolívar, nearly worthless, imported spare parts and tools have become luxuries that PDVSA cannot afford.

Without them, the man said, accidents have become “a day-to-day thing.” Recently, he said, a driver in an old company truck was hauling a rig through a nearby street when the truck stalled, overturning near a river and leaving the driver with broken arms and ribs.

“Our work conditions have become inhumane,” he said. “If we continue like this one more year, we will die.”

Lo que Trump debería hacer sobre Venezuela por Andrés Oppenheimer – El Nuevo Herald – 19 de Julio 2017

unknownEl presidente Trump ha generado titulares con su amenaza de ordenar “acciones económicas fuertes y rápidas” contra Venezuela, que un alto funcionario de su gobierno dijo podrían incluir un embargo petrolero. Sin embargo, hay otras medidas de Estados Unidos que serían mucho más inteligentes que esa.

Trump amenazó con sanciones económicas en una declaración escrita emitida por la Casa Blanca el 17 de julio, un día después de que más de 7 millones de venezolanos votaran en un referéndum organizado por la oposición para oponerse al plan del presidente Nicolás Maduro de reemplazar la Constitución por una nueva, semejante a la de Cuba. El 18 de julio, un alto funcionario estadunidense dijo que “todas las opciones están sobre la mesa”, incluyendo recortes a las compras de petróleo venezolano.

Venezuela depende del petróleo para el 95 por ciento de sus ingresos de exportación. Y el grueso de las exportaciones petroleras venezolanas –unos 700,000 barriles diarios– van a Estados Unidos.

Pero fuentes de oposición venezolanas me dicen que un embargo petrolero tendría un impacto devastador en el pueblo venezolano, que ya sufre de una escasez generalizada de alimentos y medicinas.

Además, daría a Maduro y a su élite narcomilitar una enorme victoria política, porque les permitiría escudarse –como lo viene haciendo Cuba desde hace cinco décadas– tras la excusa de que su crisis económica ha sido causada por la “agresión yanqui”. Y un embargo unilateral de Estados Unidos haría mucho más difícil imponer sanciones diplomáticas internacionales contra el régimen de Maduro.

“Un embargo petrolero le daría a Maduro el argumento de que el imperio es el causante de una guerra económica”, me dijo Carlos Vecchio, coordinador político del partido Voluntad Popular, liderado por Leopoldo López. “Y además, rompería la creciente alianza internacional contra la dictadura de Maduro”.

En lugar de imponer un embargo unilateral de petróleo, Trump debería tomar las siguientes medidas incrementales:

▪ Ordenar a la Casa Blanca y al Departamento de Estado que se involucren activamente en los esfuerzos regionales e internacionales para imponer sanciones diplomáticas colectivas al régimen de Maduro.

La ex canciller de Venezuela y actual candidata a la Asamblea Constituyente, Delcy Rodríguez, afirmó el martes durante una transmisión del canal del Estado que el gobierno chavista no se doblegará al chantaje de “la guerra económica”, aunque el pueblo venezolano tenga que pasar hambre.
Eso significaría evitar errores del gobierno de Estados Unidos como la vergonzosa ausencia del secretario de Estado Rex Tillerson de la reciente reunión de cancilleres de países de la Organización de Estados Americanos para discutir la crisis venezolana. A pesar del apoyo de 20 países, la reunión no emitió una condena a Venezuela por la oposición de tres pequeñas islas del Caribe, que podrían haber sido persuadidas por Tillerson si hubiera estado allí, dicen diplomáticos latinoamericanos.

▪ Imponer sanciones personales adicionales dirigidas contra los altos funcionarios del régimen de Maduro. Trump, al igual que el ex presidente Obama antes que él, impuso sanciones de viaje y congeló los activos estadounidenses de varios altos funcionarios, incluido el vicepresidente Tareck El Aissami. Pero Trump podría aplicar sanciones personales contra otros, entre ellos el ministro de Defensa Vladimir Padrino López y el poderoso congresista Diosdado Cabello.

 

El gobernante venezolano Nicolás Maduro rechazó el martes las críticas de Estados Unidos acerca de la Asamblea Constituyente y en tono desafiante, pregunta: “¿nos dejamos gobernar por el imperio del norte y la derecha fascista de este continente? ¿Qué tiene que ver el Departamento de Estado y Trump con Catia?”.
▪ Exponer la corrupción masiva del régimen venezolano, divulgando información del Departamento de Justicia de Estados Unidos sobre los cientos de millones de dólares que según funcionarios estadounidenses son propiedad de altos funcionarios venezolanos en cuentas inmobiliarias y bancarias de Estados Unidos. ¿Por qué no dar a conocer toda esa información lo antes posible?

▪ Más importante aún, Trump debería condicionar futuros contratos petroleros de Estados Unidos con Venezuela a la aprobación de la Asamblea Nacional de Venezuela, de mayoría opositora desde que la oposición ganó abrumadoramente las elecciones legislativas de 2015.

Varios activistas venezolanos en el sur de la Florida coinciden en que después de realizarse la consulta popular, en la que 7.6 milones de personas se pronunciaron en contra de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), lo importante es que se resuelva próximamente cuáles serán los pasos contundentes que logren el cambio en Venezuela en una rueda de prensa el lunes en Doral.

Esto haría que Maduro lo pensara dos veces antes de imponer una nueva Constitución de estilo cubano para abolir la Asamblea Nacional. Y ayudaría a fortalecer al congreso liderado por la oposicion. Otros países podrían seguir el ejemplo de Estados Unidos, y condicionar sus tratos con el gobierno de Venezuela a la aprobación del legítimo congreso de Venezuela.

Mi conclusión: Todas estas medidas, especialmente la última, serían mucho más eficaces que un embargo petrolero unilateral de Estados Unidos. Cortar las importaciones de petróleo venezolano afectaría significativamente al valiente pueblo venezolano que esta protestando en las calles, ayudaría a Maduro a hacerse la víctima, y rompería el creciente consenso internacional de que es hora de que Maduro convoque a elecciones libres.

 

Cuba, Venezuela o el paradigma del doble rasero de EE. UU. por Julio A. Fariñas – La Voz de Galicia – 17 de Junio 2017

Cuba y Venezuela viven momentos decisivos para su futuro. Los gobiernos de ambos países se ven afectados muy de cerca por los efectos de la llegada del huracán Trump a la Casa Blanca pero no se los mide por el mismo rasero.

El pasado viernes entraba en Miami el huracán a cosechar los aplausos de la vieja guardia del exilio cubano en Florida -las primeras filas estaban reservadas para los supervivientes del frustrado desembarco de Bahía Cochinos- a la que, en agradecimiento de su generosa contribución, tanto económica como en votos, a su coronación como emperador de la primera potencia mundial les alegró el oído recitando lo que ya todo el mundo sabía: se acabó la apertura hacia el régimen de La Habana, iniciada hace un año por Obama y que no había ido mucho más allá de flexibilizar el inútil embargo económico que pesaba sobre la isla desde hacía más de medio siglo. Cuba La democratización política de Cuba que demanda Trump como paso previo para la normalización plena de relaciones pasa por la legalización de los partidos políticos, la celebración de elecciones supervisadas, la liberación de los presos políticos y entregar a los fugitivos.

Raúl Castro que mantiene en pie su compromiso de celebrar elecciones municipales y parlamentarias para octubre, presidenciales para febrero del año que viene y de no presentarse a las mismas como candidato, no se dio por aludido e incluso, según algunos analistas como el historiador Rafael Rojas, le vino bien para calmar los ánimos del sector más conservador del Partido Comunista Cubano, receloso del aperturismo propiciado por la política de Obama. La segunda Cuba Mientras tanto, apenas se le han visto gestos determinantes que puedan contribuir a evitar que un inefable peón del régimen castrista convierta a Venezuela, un país con clara trayectoria democrática, en una segunda Cuba.

Frente a la brutal ofensiva del madurismo contra la inmensa mayoría de los ciudadanos venezolanos, que ya se ha cobrado 73 víctimas mortales, a las que que hay que sumar las del hambre, la falta de medicamentos y los linchamientos -cerca de un centenar de enero a mayo- cometidos por ciudadanos acosados hartos de la impunidad de la que gozan los delincuentes, el gobierno que preside Trump no ha ido más allá de lanzarle unas cuantas bravuconadas a los responsables de la barbarie y de ampliar la lista negra de los chavistas con cuentas pendientes con la justicia del Imperio. No ha molestado para nada a los familiares directos del muñidor de las desgracias que padece el país y que disfrutan en la misma península de Florida de la obscena riqueza que han acumulado a costa de la robolución bolivariana. Tampoco existe constancia de que haya ordenado devolverle la generosa aportación realizada a los faustos de su toma de posesión, cifrada en más de 500.000 dólares.

Y el embargo, ¿qué? Son muchos los que se preguntan por qué el gobierno norteamericano no decreta un embargo comercial internacional contra un país al que le compra diariamente 792.000 barriles de petróleo, que suponen el 41 % de las exportaciones de crudo venezolano y que es casi al único que vende a precio de mercado. Una medida de este tipo apenas afectaría a los intereses de la economía norteamericana, ya que no suponen más que el 8 % de sus importaciones totales de crudo en un momento en que la producción nacional casi cubre sus necesidades energéticas. Entre los expertos existe casi unanimidad en que una medida de ese tipo axfisiaría la maltrecha economía venezolana y tumbaría al régimen en cuestión de semanas.

El paradigma Lo que casi nadie acierta a comprender es el porqué del paradigma de ese doble rasero. Hay quien opina que una medida de ese tipo perjudicaría más a la población civil que al régimen, como ocurrió con Cuba. Otros, en cambio apuntan que la razón última puede esconderse tras los intereses de alguna multinacional del sector cuyos directivos o ex directivos forman parte del equipo del actual inquilino de la Casa Blanca. Si alguien no lo remedia, en cuestión de semanas Maduro y Cilia (su verdadero cerebro y esposa) sacarán adelante su Asamblea Nacional Inconstituyente, si hace falta nombran a Zapatero presidente honorario con sede en Los Roques….y luego a ver quién les tose.

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