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Zulia, el estado petrolero de Venezuela, a 40º grados centígrados, sin luz ni aire acondicionado, hasta por 12 horas diarias – La Patilla – 16 de Julio 2018

Zulia, el estado petrolero de Venezuela, se queda sin energía

Vivir sin aire acondicionado en el Zulia, el estado más caliente de Venezuela con temperaturas de 40 grados centígrados en la sombra, es lo más parecido a vivir en un infierno por los apagones continuos y el racionamiento de luz que el régimen de Nicolás Maduro aplica a esa zona, publica ABC/España.

Los cortes de la energía eléctrica y la falta de solución del gobierno han aumentado el malestar de los zulianos que no ha tenido más remedio que salir a protestar a la calle encendiendo fuego en distintos puntos de Maracaibo, capital del estado, dando la impresión de ser una tierra en llamas.

El gobierno decidió aplicar un racionamiento eléctrico de 4 horas, pero los apagones se prolongan por más de 6, 10 y hasta 36 horas, generando desesperación por el calor de la zona.

En Zulia viven unos cuatro millones de habitantes. Es el estado petrolero que aporta el 60% de los ingresos al país y sin embargo sufre los embates de la crisis económica y humanitaria como ninguna otra región.

Sin electricidad los zulianos no pueden trabajar, ni desplazarse de un sitio a otro. Las empresas y los hospitales han cerrado porque no tienen luz. Las neveras, los aparatos electrodomésticos y los equipos electrónicos se dañan constantemente y ninguna autoridad asume la responsabilidad de las averías. Lo único que queda por hacer es protestar pero las autoridades no se hacen eco de las reclamaciones de los ciudadanos. En Caracas el gobierno de Maduro atribuye la crisis eléctrica a la oposición y la guerra económica pero no ofrece solucionar los problemas de los servicios.

Caracas: 15 horas de socialismo por Por Victor Maldonado C. – Panampost – 15 de Julio 2018

Nadie se queja. Nadie dijo nada. Esta es la ley de la selva y el socialismo es el depredador

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5:00 a.m. Todavía está oscuro y una lluvia pertinaz enfría el ambiente y hace todavía más difícil el comienzo del día. La ciudad se ha vuelto perezosa. Ya no es como antes. Un silencio pasmoso es el recordatorio de que del ocaso hasta el amanecer la ciudad está vedada a los ciudadanos desarmados.  La noche es de la impunidad, la violencia y la de esa extraña fauna de nuevos adinerados que van escoltados en carros blindados, motos de altas cilindradas y guardaespaldas armados.

5:30 a.m. No hay agua. Van tres semanas sin que la empresa estatal de agua potable cumpla con su plan de racionamiento. Los baños son pocilgas infectas que desprenden ese olor a fermentación pútrida que se acumula sin saber qué hacer con ellas. La higiene personal es todo lo que puedas hacer con un tobo de agua.

5:45 a.m. El café se acabó la semana pasada. Un kilo ya cuesta dos salarios mínimos. No hay forma de comprarlo sin sacrificar alguna cosa más importante. Adiós costumbre matutina. Pero hoy se confabulan todas las escaseces para empujarme a un ayuno que se torna crecientemente insoportable. Hora de salir de casa a soportar otro día.

6:00 a.m.  Con las notas del himno nacional, aderezadas por la voz y las impertinentes intromisiones del “comandante supremo” voy camino a la parada de autobús. No sé por qué lo intento si todos sabemos que ya no hay quien preste el servicio, tampoco quien pague su costo. Temprano caigo en cuenta que no tengo efectivo en la cartera. Nadie tiene, a nadie le importa, porque el billete de ayer hoy vale menos, mucho menos.

6:45 a.m. Cuarenta minutos esperando por lo que nunca llegó. Llueve, todos estamos empapados, pero nadie se queja. Esa agua que cae del cielo reconforta y compensa la ausencia absoluta de agua potable que sufrimos en la zona. Mujeres con horarios más flexibles exhiben sus magros cuerpos mientras tratan de pasarse un trozo de jabón. La pobreza te confisca el pudor poco a poco.

7:00 a.m. Sigo en la parada. La gente se acumula y se desespera. Al fondo de la calle aparece un camión de estacas. Se detiene y permite que la gente se monte. La lluvia no es un impedimento para que el caos sea el único que ponga orden. Todos quieren irse, y poco a poco la plataforma se va volviendo una amalgama contrahecha de cuerpos que se entrometen unos con otros, intentando equilibrios imposibles que se extreman cuando el camión vuelve a ponerse en marcha. Allá quedaron los menos ágiles.

7:45 a.m. La ruta del camión concluye frente a la parada del subterráneo. Bajar significa terminar de embarrar la ropa. No importa. No hay tiempo. Hay que coger el metro. Cientos de transeúntes caminan como autónomas en los escombros de lo que alguna vez fue un transporte moderno. Por lo menos es gratis. Sin aire acondicionado los túneles bajo tierra tienen una atmósfera pesada y pegajosa. Pasan uno, dos, seis, ocho trenes totalmente desbordados. Mientras espero recuerdo que tengo hambre. Me distraigo imaginando un café imposible y una arepa rellena que ya no puedo comer. El hambre estraga. De repente soy masa que se mueve hasta una de las puertas. Me siento empapado pero sudoroso. El calor es insoportable. Pero allá vamos.

8:30 a.m. El metro sufre una avería. “Señores usuarios y usuarias del sistema subterráneo, en estos momentos estamos sufriendo un problema transitorio de falta de energía. Les sugerimos abandonar los vagones y seguir a pie por los túneles hasta la próxima salida”. ¡Esto no puede sucederme hoy! -pienso, mientras vuelvo a ser masa en movimiento-.

09:15 a.m.  Una bocanada de aire fresco me recibe mientras llego a las calles. Sigue lloviendo. Diez cuadras más y llego.

09:30 a.m. La oficina luce vacía. Un buen vaso de agua calma la sed. Aprovecho, me lavo la cara y trato de secarme los excesos de humedad y de barro que el día trajo consigo. El aire acondicionado hoy es capaz de mandarme al infierno, pulmonía mediante.  Trabajar me hace olvidar el ayuno.

12:30 p.m.  Alguien puso a disposición unos mangos. Colocados coquetamente en el centro de la mesa donde solíamos comer cuando las loncheras venían con algo traído de la casa. Dos mangos fueron mi frugal almuerzo. La ciudad es generosa. No nos deja desfallecer completamente. ¿Alguien tiene para compartir un café conmigo?

01:46 p.m. Otro corte del servicio eléctrico. Mi celular suena y es mi mamá. Se le acabaron las medicinas de la tensión. La jubilación no le alcanza ni para una semana de tratamiento. “Manda a decir tu papá que busques quien le compre el televisor para comprar comida. ¿No lo quieres tú?”.

03:00 p.m. Todavía no vuelve la luz. Oscuridad, sin ascensores, sin agua. Sin ganas. El grupo se reúne para pasar el tiempo. Pronto todo se vuelve interrogantes sin respuestas. ¿Se detendrá la inflación? ¿Algún día controlarán el hampa? ¿Alcanzarán los sueldos? La gente no ríe, pero intenta una mueca. ¡Esto no se aguanta! ¡Yo me voy como sea y a donde sea!

03:17 p.m. De repente volvió la luz. Pero todavía no vuelve internet. Alguien pide que hagamos el inventario de las máquinas que se dañaron. Nadie parece hacer caso a la solicitud. Todos vuelven lentamente a sus puestos de trabajo. ¡Algo hay que hacer! ¿Habrá pan en la panadería que está camino a la casa? Vuelve a llamar mi mamá. Volvieron a subir la matrícula escolar. Diez salarios mínimos. “Tu papá quiere vender el juego de comedor y las lámparas de la sala. ¿Tendrán algún valor?”.

04:30 p.m. Mi vida por una tasa de café. El reloj es un verdugo que administra los tiempos con sadismo. Tengo frío, hambre y me siento sucio. ¡Huelo mal, huelo a servidumbre atroz! ¿Cuándo se acabará esto? ¿Cuándo terminará esta hiperinflación, estos discursos sin fin que inventan culpables, esta compresión de las oportunidades? ¿Sobreviviré?

05:30 p.m. Terminó el día de trabajo. Nadie se queda ni un minuto más. ¿Para qué? No hay clientes, no hay productos, no hay dinero, no hay nada más que un inmenso esfuerzo para disimular el derrumbe que somos todos. Hoy somos la mitad de los que estábamos hace tres meses. La partida es fugaz. El tránsito tiene una sola vía, que va directo hacia la evasión. Las empresas también han perdido peso. Las esperanzas son más leves. El día se acorta. Viene la noche.

07:30 p.m. El regreso no fue distinto. Cada día somos más animales. Los camiones de estacas nos llevan como ganados. Nadie se queja. Nadie cuida al que está al lado. La señora que se cayó quedó atrás. Nadie dijo nada. Esta es la ley de la selva y el socialismo es el depredador. Hoy no me tocó a mí, pero quien sabe que puede ocurrir después. ¿Llegó el agua? ¡Se fue la luz! Mejor me tiro en la cama a la que me dirijo a tientas, e intento dormir. Mi casa huele a amoníaco fétido. ¿Será mi cuerpo? Pero el hombre es un animal de costumbres. ¿Me acostumbraré?

Victor Maldonado C.  Director de CEDICE Libertad y Director ejecutivo de la Camara de Comercio de Caracas. 

Se busca un gobierno saludable por Eugenio Montoro – Diario Contraste.com – 5 de Julio 2018

UnknownUna máxima dice que los buenos gobiernos son como la buena salud pues no se sienten. Esto también implica que si se sienten ocasionando penurias a los ciudadanos son malos gobiernos. No tenemos que hacer esfuerzo alguno para catalogar al régimen que dice gobernar a Venezuela, como superlativamente malo tal como si tuviéramos pésima salud.

No importa donde usted se encuentre, el tema usual es el costo de la vida. Los precios de las cosas y servicios cambian a gran velocidad, pero siempre hacia arriba. “Ayer fui a comprar una bobina para el carro, me pidieron una grosería de millones. Seguí buscando mejores precios y nada. En la tarde volví al primer sitio. No me vas a creer ya había aumentado y aquí me tienes pelando bolas sin carro”. “Dora, te cuento, tenemos que ponernos a cultivar tomates. Saqué la cuenta y con dos kilos de tomates diario vivimos tranquilas. Dora, me estás escuchando?

Alguien debe tener la culpa de este despelote. Si le preguntamos a un economista dice que la emisión de dinero sin control y el control de cambio son los factores de mayor influencia en la hiperinflación, pero si le preguntamos a los mandones nos dirán que es consecuencia de la “guerra económica”. En medio de las opiniones está el ciudadano común que, cualquiera sea la verdad, es el que debe pagar el precio y sufre el problema.

Pero de lo que no hay duda es que el ruido que produce el tema de los precios es ensordecedor, extenso y angustiante para todos, por lo que deberíamos concluir que el régimen, de tanto hacerse sentir, es malo.

Un tema que también se hace sentir es el de la electricidad que todos los zulianos sufrimos, cual peste, con frecuentes y largos cortes. Otro, es el drama de la salud que causa decenas de muertes diarias por falta de dotación de medicamentos y logística y nada hace más ruido en el alma que el dolor de ver a los jóvenes abandonando a su País por falta de futuro.

Así que, por donde se le mire, este régimen es una máquina de infelicidad y, a falta de propósito de enmienda, es necesario cambiarlo por algo sensato. Decir que hay que cambiar al régimen es fácil pero después de probar todo lo que usualmente ha hecho caer a malos gobiernos en todo el mundo sin éxito, nos encontramos como en una inmensa llanura de incertidumbre sobre lo que debemos hacer en adelante.

Un conocido me asegura que la cosa está tan enredada que sin hacer nada se solucionará este malpuesto asunto, que la declinación en entrada de divisas es tan brutal que hasta los cubanos se van a regresar a su isla. Va a pasar algo así como los solitarios arbustos en las zonas secas que por alguna razón se prenden en fuego y se queman completos y luego, también solitos, se apagan y queda el esqueleto de las ramas principales.

Dentro de esta aventura inédita en que nos ha tocado vivir no deja de ser una interesante teoría, pero no nos debemos confiar y hay que insistir en darle unos buenos machetazos al arbusto venenoso y reemplazarlo por otro que de frutos.

Cualquier iniciativa para crear opinión en contra del régimen, hacer protestas, pedir ayuda internacional rema en la dirección correcta. Exigir la renuncia de Maduro, exigir elecciones, solicitar una intervención de cualquier tipo son acciones correctas y ninguna es mejor que otra pues los tableros de juego son muchos y hay que jugarlos.

En el pasado, cuando los rojos que hoy tienen el poder eran opositores, jugaban hasta en los tableros de la delincuencia. No era extraño que asaltaran un banco, secuestraran a alguien, atacasen algún puesto de seguridad, infiltraran organismos de seguridad y defensa y actuasen en clandestinidad.

Hasta ahora la oposición venezolana se ha mantenido dentro del juego democrático, pero no ignora que existen otros tableros.

Esperemos que suceda lo mejor.

 

 

 

 

Las turbias negociaciones del hermano de Hugo Chávez al frente de Corpoelec por Maibor Petit – Venezuela al día – 1 de Julio 2018

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Extender la vigencia de los contratos y aumentar el precio de los mismos mediante la suscripción de múltiples adenda y negociaciones complementarias, ha sido una práctica a la que no escapó Argenis Chávez Frías durante su gestión como presidente de Corpoelec. Aquí presentamos los detalles de los manejos con la empresa Turbocare.

Todo hace presumir que Argenis Chávez Frías no escapó a la tentación de recurrir —supuestamente— al esquema de corrupción consistente en extender el tiempo de la vigencia de los contratos e inflar los precios de los mismos, durante su gestión al frente del Viceministerio de Desarrollo Eléctrico del Ministerio del Poder Popular para la Energía Eléctrica y como presidente de la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec). Y es que si bien el contrato inicial firmado entre la C.A. La Electricidad de Caracas y la empresa Turbocare, C.A. ocurrió antes de su llegada a dichas instancias, sí avalaría una serie de contratos y adenda posteriores a ese evento que se suscribieron y significaron pérdidas para la república venezolana superiores a los 25 mil millones de bolívares de la época.

Hermano del fallecido expresidente Hugo Chávez, Argenis de Jesús Chávez Frías, titular de la cédula de identidad V- 4.925.031, nacido en Barinas el 3 de julio de 1958[1] es señalado de ser el responsable del agravamiento de la crisis eléctrica, así de como de una actitud irresponsable en la gestión de la misma que inició la era de los apagones que dieron pie al surgimiento de los denominados bolichicos, una casta de empresarios surgidos al amparo del poder, que se enriqueció vendiendo plantas eléctricas chatarras al estado venezolano[2].

Los trabajadores de Corpolec acusaron que Chávez Frías de la pérdidas de USD 4.500 millones destinados a mejorar el sistema de distribución eléctrica del país[3], así como de persecución laboral[4].

Sin cumplir dos años en el cargo, Argenis Chávez renunció a la presidencia de Corpoelec el 24 de abril de 2013 “para facilitar el proceso de intervención profunda que debe vivir la corporación”[5], según explicó la l empresa estatal mediante un comunicado. Leer más de esta entrada

Reconstruir a Venezuela por Alfredo Cilento-Sarli – UCV – 22 de Junio 2018

Presentación sobre Reconstruir a Venezuela  Primero lo primero ante la Academia Nacional de Ingenieria y Habitat y el Instituto Desarrollo Experimental de Construccion de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV, en el siguiente enlace :

ACS. JUNIO 2018. PRIMERO LO PRIMERO [Autosaved] 

Los servicios públicos colapsan en Venezuela – Notimex – Yo Influyo – 14 de Junio 2018

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Celia Herrera, integrante de la Sociedad Venezolana de Ingeniería de Transporte y Vialidad (Sotravial) , afirma que la crisis del transporte es preocupante y no hay voluntad política para buscar soluciones a este problema.

Apagones constantes, escasez de gasolina y de gas doméstico, así como la falta de agua potable y de unidades de transporte público agudizan la crisis económica y humanitaria que padecen hoy en día los venezolanos.

El deterioro progresivo de los servicios públicos en el país mantiene agobiados a los venezolanos porque no le ven solución a mediano o largo plazo, sino todo lo contrario cada día se agudiza más y obliga a aplicar mayores ajustes que afectan la vida cotidiana de los vecinos, según consideran expertos.

Celia Herrera, integrante de la Sociedad Venezolana de Ingeniería de Transporte y Vialidad (Sotravial) , afirma que la crisis del transporte es preocupante y no hay voluntad política para buscar soluciones a este problema, reportó el diario El Universal.

Dijo que las iniciativas que se han intentado para resolverlo desde el punto de vista de las unidades, han fracasado afectando más a los usuarios, como el caso de las llamadas “perreras” que han proliferado como transporte público.

La experta recordó los casos de los sistemas de transporte que implementó el gobierno a través de la incorporación de los autobuses Yutong y los del Sitssa, que están prácticamente fuera de servicio.

Según explicó, de acuerdo con una investigación realizada ante la falta de transporte superficial y las alzas de tarifas la gran mayoría de los usuarios han migrado al Sistema Metro en Caracas, la capital del país.

Aunado a esto, el desabasto de gasolina ha g,enerado largas filas de carros en las estaciones de servicio y muchos de ellos se quedan sin poder abastecer a pesar de una espera de hasta seis horas.

La economía de Venezuela depende en 95 por ciento de la venta de crudo y es la única industria capaz de generar ingresos en divisas, los cuales han mermado debido a la baja en la producción.

Esto ha generado una disminución del abastecimiento de combustibles como diésel, gasoil y gasolina; además del gas doméstico.

Los estados cercanos a la frontera con Colombia y Brasil son los que más sufren de la escasez de gasolina y al mismo tiempo son castigados con racionamiento tras la excusa del gobierno de evitar el contrabando.

En Venezuela 85 por ciento del gas que consume el país es a través de “bombonas” o “cilindros”, cuya distribución es monopolio del gobierno. El otro 15 por ciento se distribuye vía gas directo por tuberías.

En varias zonas de 11 estados del país han ocurrido protestas entre enero y mayo para exigir la venta del gas doméstico en bombonas. Muchos venezolanos usan ahora madera o carbón para cocinar al no contar con el servicio por un periodo de hasta cuatro meses.

Con respecto al servicio eléctrico, cinco grandes apagones han ocurrido en el país durante 2018, pero todos los días se registran fallas momentáneas.

De acuerdo a cifras del Comité de Afectados por los Apagones ocurrieron siete mil 788 interrupciones del servicio entre enero y abril.

Los apagones y las fallas eléctricas son resueltas justamente con planes de racionamiento de hasta 15 horas diarias. La población de seis de los 23 estados ha tenido que lidiar con el “plan de administración de carga” como suele llamar el gobierno al racionamiento.

Directivos de la Federación de Trabajadores Eléctricos (Fetraelec) aseguran que la peor parte se la llevan los residentes del interior del país donde se ha hecho cotidiano en ocasiones la caída del servicio por hasta 12 horas.

Los estados más perjudicados son Zulia y Táchira, en donde los recortes se han prolongado por varios días. Esta situación ha dañado alimentos y electrodomésticos, mientras las ventas de los comercios han caído 30 por ciento, según datos del gremio que los agrupa.

En lo que respecta al servicio de agua, desde 2013 se agravó el suministro del vital líquido al deteriorarse la infraestructura de los 18 mayores embalses de agua potable y al no sustituirse los miles de kilómetros de tuberías. Tampoco se han construido embalses desde que el chavismo llegó al poder.

La falta de agua también impacta de manera dramática a los hospitales en donde varios tratamientos como los de quimioterapias y diálisis se han suspendido por no contar con el vital líquido, como es el reciente caso del centro asistencial especializado en la atención de niños J.M. de Los Ríos en Caracas.

Norberto Bausson, expresidente de operaciones de Hidrocapital, afirmó que la falta del líquido se ha agudizado en los últimos seis meses.

Toda la capital mantiene un déficit de 40 por ciento por el deterioro de los SistemasTuy, de plantas de tratamiento y de la red de distribución.

En su opinión, “la escasez es producto también de una mala gestión, acompañada de diferentes irregularidades: opacidad de información, falta de ética profesional y centralización del poder”.

Los hábitos de los ciudadanos han cambiado como consecuencia de esta realidad. Cuando llega el agua a sus casas se levantan de madrugada para llenar los recipientes de los que disponen a fin de almacenar el líquido.

 

Gobierno ordenó la detención de los antiguos directivos de Enelven por Alberto Toro Vielma – Venepress – 6 de Mayo 2018

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A juicio del jefe de Estado, ellos contrataban personas para cortar los cables de electricidad en la región

El presidente de la República, Nicolás Maduro, ordenó este sábado la detención de los antiguos directores de la empresa de Energía Eléctrica de Venezuela (Enelven), empresa encargada del suministro eléctrico en el estado Zulia. Esto durante su visita a la entidad en el marco de la campaña electoral de las elecciones presidenciales.

“Tenemos identificados a una élite que estuvo al frente de Enelven y he ordenado que los busquen, les pongan los ganchos y vayan presos”

La entidad zuliana ha sido una de las más afectadas por las fallas del servicio de luz en los últimos meses.

Se necesitan al menos ocho años para recuperar el sistema eléctrico – La Patilla – 28 de Abril 2018

 

sistema-eléctrico.jpgSe necesitan entre siete y ocho años para la recuperación total del sistema eléctrico nacional, según Winston Cabas, presidente de la Asociación de Ingenieros Eléctricos de Venezuela, reseña NTN24.

“Nosotros en el Colegio de Ingenieros y la Asociación Venezolana de Ingenieros Electricistas y Mecánicos hemos estimado que se requiere entre siete y ocho años para recuperar nuestro sistema eléctrico nacional y aproximadamente una cantidad entre 20 y 30 mil millones de dólares, es que el daño que se le ha cometido al país en materia eléctrica ha sido inconmensurable”, resaltó Cabas.

El experto sostuvo que Venezuela contaba con un sistema eléctrico “vigoroso, poderoso, de primer mundo”, mientras que en la actualidad contamos con un sistema a los niveles de Haití.

Cabas destacó que en la región sur occidental, comprendida por Barinas, Mérida, Táchira y Zulia, exista una capacidad instalada de distribución de 6 mil megavatios y en la actualidad sólo estén disponibles 400 megavatios.

Catástrofe electrizante por José Aguilar – La Verdad.com – 26 de abril 2018

En las próximas seis semanas, la brecha deficitaria de la entidad zuliana crecerá por factores cíclicos y las abusadas unidades locales producirán menos MW. O ponen más MW o habrá más racionamientos. La grave catástrofe zuliana no se arregla aisladamente, hay que mirar en su integralidad el contexto nacional, el Sector Eléctrico Venezolano es un sistema interconectado, y fuera del Zulia hay gravísimos desafíos que la impactan

El caos eléctrico se instaló en Maracaibo, que ahora pasó de ser la Tierra del Sol Amada a la Tierra por los Apagones y Bajones Amada. El calvario regional, ya no es ni una crisis, ni una emergencia es una catástrofe y es electrizante veamos por qué:

Gracias al negligente descuido de las autoridades nacionales y regionales y como la información del Sector Eléctrico Venezolano, (SEV) lleva más de 90 meses seguidos escondida para engañar al pueblo a través de las cada vez más burdas excusas, el Zulia se encuentra desnudo y sin MW suficientes para satisfacer sus necesidades eléctricas.

La deteriorada disponibilidad efectiva de las plantas eléctricas regionales ha caído a mínimos históricos, similares a los años 1960. El Zulia junto con el Táchira los más distantes del Guri, están al final de la cola del Sector Eléctrico Venezolano (SEV).

El Zulia cuenta con una capacidad de suministro de 4 mil 100 MW, 3 mil y 1 mil 100 MW provenientes de plantas regionales y el resto del Guri respectivamente. La demanda está en los 2 mil 600 MW, entonces, ¿por qué la catástrofe? De 3 mil MW instalados en 20 plantas regionales, apenas producen entre 300 a 500 MW que sumados a los 1 mil 100 MW del Guri, nos da una oferta total entre 1 mil 300 a 1 mil 600 MW, por lo que el déficit oscila entre 1 mil a 1mil 300 MW, que deben ser racionados para evitar el colapso total del suministro. Por eso hay racionamientos a cualquier hora.

En la fallida gerencia de Corpoelec descuidaron el mantenimiento requerido de las plantas térmicas regionales. En las próximas seis semanas, la brecha deficitaria de la entidad zuliana crecerá por factores cíclicos y las abusadas unidades locales producirán menos MW. O ponen más MW o habrá más racionamientos.

Por último, la grave catástrofe zuliana no se arregla aisladamente, hay que mirar en su integralidad el contexto nacional, el Sector Eléctrico Venezolano es un sistema interconectado, y fuera del Zulia hay gravísimos desafíos que la impactan. Estos hechos son irrefutables, el Zulia y Venezuela por culpa del régimen van en decadencia, se imponen el conocimiento, la honradez extrema y hacernos respetar. ¡Manos a la obra que sí se puede!

El corazón petrolero de Venezuela, paralizado por los cortes de luz por Florantonia Singer – El País – 25 de Abril 2018

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La crisis eléctrica arreció en Zulia y la población padece cortes de electricidad de entre 12 y 14 horas al día. El lunes se desataron las protestas que acabaron con 29 detenidos

El Estado de Zulia —la entidad petrolera que aún da de comer a Venezuela y la de mayor población— está sumido en el caos por la agudización de un racionamiento eléctrico que comenzó a finales del año pasado y que desde la semana pasada ha dejado a la población más de la mitad del día a oscuras y a algunos con apenas una hora de luz en 24 horas.

El fin de semana, Maracaibo, la segunda en población del país sudamericano, era un pueblo fantasma. La semana comenzó igual. Negocios cerrados, calles oscuras con la huella de las protestas nocturnas y la gente resistiendo las altas temperaturas que superan los 30 grados centígrados en una región donde el aire acondicionado es casi un artículo de primera necesidad.

“El lunes los niños no tuvieron clases y este martes las maestras nos avisaron a media mañana que podíamos llevar a los niños porque había llegado la luz”, cuenta Andreína Parra, de 36 años de edad, mientras hacía una fila por más de dos horas para cargar combustible en una de las pocas estaciones que estaba prestando servicio porque tenía luz.

La empresa estatal de electricidad, Corpoelec, ha informado que el racionamiento eléctrico era solo de tres horas. La medida se comenzó a aplicar a finales de año para enfrentar los rigores de una sequía que es cíclica en el país tropical, que suele afectar las fuentes de energía hídricas, y que al gobierno se le ha ido de las manos más de una vez.

Este martes, en una rueda de prensa, el ministro de Energía Eléctrica, Luis Motta Domínguez, ha dicho que la causa la crisis eléctrica en la entidad es el sabotaje de dirigentes de la oposición contra el gobernador del estado, Omar Prieto, un aliado de Nicolás Maduro.

El funcionario también ha anunciado la detención de 29 personas, gran parte de ellas fueron arrestadas este martes durante una protesta frente a la sede la empresa estatal en Maracaibo, y entre las cuales está el presidente de la cámara municipal de la ciudad, el edil Carlos Armijo, y dos periodistas que cubrían la manifestación. Prieto no mencionó que en otra protesta ocurrida en la noche del lunes en rechazo a los apagones, fue asesinado Anderson Olivares, un adolescente de 15 años herido por un arma de fuego que presuntamente accionó un conductor que pasaba por la Circunvalación 3, cerca del barrio La Antena, informó la ONG de derechos humanos Provea.

“Otros gobernadores no tienen los problemas que tiene Omar Prieto porque no los están saboteando. Esto es un sabotaje con un objetivo netamente político y denunció a PJ (Primero Justicia y UNT (Un Nuevo Tiempo) por ello. Hubo seis subestaciones quemadas desde el primero de enero, hubo cortes de cables sublacustres y ellos lo saben”, dijo Motta Domínguez.

La crisis eléctrica, sin embargo, se vive en otros estados del occidente de Venezuela como Táchira y Mérida, que también andan a media máquina, y en el resto del país no ha terminado de solventarse desde 2009, cuando comenzaron a hacerse frecuentes los apagones. Los sindicatos del sector eléctrico han advertido de las fallas en el mantenimiento y la falta de inversión que provocan la caída en la generación eléctrica. La renuncia masiva del personal, en parte para emigrar del país, también ha reducido la capacidad de la empresa para atender las averías. Así mismo, la corrupción también está detrás de cada noche oscuras que pasan los venezolanos y de cada bajón que echa a perder sus electrodomésticos. Después de 2011, en el marco de un decreto de emergencia eléctrica, el gobierno desembolsó más de 600 millones de dólares para la compra de plantas eléctricas, muchas de las cuales nunca se instalaron.

En Narnia

La Cámara de Comercio de Maracaibo pidió este martes declarar la emergencia en el sector por la imposibilidad de operar con cortes tan prolongados de luz. Cuando no hay electricidad no funcionan los sistemas de bombeo que suministran el agua ni el Internet ni las telecomunicaciones ni los puntos de pago.

“Los empresarios del país queremos producir. Sin embargo, la falta del suministro confiable del servicio eléctrico, constituye otro obstáculo que impide mantener los niveles de producción de bienes y servicios, ya de por sí menguados. La ciudad, por no decir todo el país, está colapsando”, dijo Fergus Walshe, presidente de la asociación.

Laura Rangel, encargada de una agencia de marketing y redes sociales en Maracaibo, no ha podido trabajar estos días. Su negocio depende justamente de estar en línea. “En la oficina hoy tuvimos luz hasta la una de la tarde nada más. Luego sin internet y sin teléfono nos quedamos incomunicados, en Narnia”, dice la joven, que pide la entrevista sea breve para ahorrar la batería que le queda en el celular, por si no puede volver a cargar.

La ciudad está completamente paralizada por la crisis eléctrica y por otras que se han ido juntando, como la del transporte público, cuyos servicios han disminuido drásticamente por la falta de repuestos, una escena que se repite en muchas localidades del país. “Los empleados llegan a la oficina cansados, con ojeras, porque con el calor de Maracaibo quién puede dormir”.

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