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Unir políticas contrapuestas? por Simón García – La Patilla – 16 de Febrero 2018

La tardanza de la MUD en decidir puede obedecer a elevar la presión por el cambio de las condiciones electorales o a la inexistencia de consenso. El punto de participar o no en el proceso electoral, lejos de ser un falso dilema, es nuevamente una piedra de tranca. Tan decisiva que nubla la oportunidad de formular una política alternativa y unitaria frente a un régimen que sigue destruyendo libertades y generando hambre.
Uno de los puntos para resolver ese dilema debería ser las experiencias de la abstención absoluta de la oposición el 2005 o las parciales del 2017. Ninguna impidió el avance del régimen ni evitó que los órganos electos en condiciones de ilegalidad, alcanzaran una legitimidad de hecho.

En la otra banda, existe un caso de participación unitaria el 2015, con objetivos claros y una eficiente defensa del voto que logró asegurar una contundente mayoría electoral, aunque posteriormente el autoritarismo anulara inconstitucionalmente a la Asamblea Nacional. Ahora, tratándose de una elección presidencial, el ventajismo será mayor y el comportamiento oficialista más rudo; pero el rechazo al gobierno y las condiciones de sobrevivencia impuestas a la población son también más propicias para alentar un sunami electoral que quiebre al fraude o resalte sus tramposerías.

La decisión es de primera importancia. Sea cual sea la que se adopte, debería salvaguardarse la participación de unos y otros en la conformación de una estrategia unitaria de mediano plazo para hacer más eficaces las tácticas de debilitamiento, desplazamiento y derrota del régimen. La oposición, en sus variadas gamas, debe dejar de atacarse a si misma para concentrarse en el combate a los responsables de la descomposición y la ruina del país.

La unidad es imposible con políticas contrapuestas, pero se debería mantener un mínimo de puntos comunes. Esperamos que desde una u otra posición se eleve la defensa de la gente desde sus problemas concretos, se le abra cauces nuevos a la protesta contra las políticas de Maduro, se avance en las alianzas sociales, se tenga un discurso para atraer al chavismo no madurista y se defienda activamente las exigencias de restablecimiento de la Constitución hechas por la comunidad internacional.

La solidaridad internacional hace lo suyo desde afuera. A nosotros nos corresponde asumir internamente la lucha por la vigencia de la constitución y el empeño por resolver la crisis de gobernabilidad con votos y no mediante un golpe de Estado o una invasión que le arrebate a las fuerzas civiles el deber y el derecho a conducir la reconstrucción del país. El ya debilitado soporte de los partidos terminaría por ser anulado y las calamidades sociales agravadas al extremo, si nos subordinamos a una confrontación armada.

El gobierno no quiere que la oposición participe en este proceso y su trampa invisible es crear todas las condiciones para quedarse sin una competencia no sólo que mida su rechazo, sino que incluso, pueda derrotarla. Luce evidente que la abstención, aún con intenciones en contrario de sus promotores, será usada para difundir desesperanza y división.

La crisis de Venezuela sacude la campaña presidencial en Colombia por Francesco Manetto – El País – 14 de Febrero 2018

Los dos países celebran elecciones con poco más de un mes de diferencia en un clima de elevada tensión
Numerosos venezolanos intentan cruzar la frontera con Colombia, en Cúcuta.
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La grave crisis institucional y económica que atraviesa Venezuela y la deriva del régimen de Nicolás Maduro han entrado de lleno en la campaña electoral de Colombia, que celebra comicios legislativos el 11 de marzo y elegirá al sucesor de Juan Manuel Santos el 27 de mayo. La emergencia migratoria, la sombra del castrochavismo y las tensiones entre los dos Gobiernos se han convertido en uno de los ejes de la batalla política. El chavismo convocó presidenciales para el 22 abril. Ese proceso y sus posibles consecuencias ya están repercutiendo también en el país vecino.

Colombia lleva un año instalada en una precampaña vertebrada por las cuestiones que más afectan al país andino: la aplicación de los acuerdos con las FARC, la seguridad y el conflicto con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), la corrupción, la economía o la política antidroga. La situación de Venezuela siempre ha sobrevolado la conversación pública, pero desde hace semanas esa preocupación es uno de los ejes centrales de la agenda electoral.

El éxodo de venezolanos a Colombia, uno de los efectos de la huida hacia delante del Gobierno de Maduro, ha crecido exponencialmente. En 2017, decenas de miles de personas cruzaron diariamente los principales puestos fronterizos a lo largo de unos 2.200 kilómetros. Las autoridades calculan que llegaron para quedarse alrededor de 550.000 y estiman que antes de julio podrían alcanzar el millón. Esta diáspora ha hecho saltar las alarmas del Ejecutivo de Santos, que la semana pasada anunció un aumento de los controles y la construcción de un centro de atención al migrante con la ayuda de la ONU.

La llegada masiva de venezolanos tiene un impacto en los servicios públicos y en la calidad del empleo, no solo en los municipios de la frontera, sino en todo el país, asegura el Gobierno. Esta circunstancia, a la que Colombia no está acostumbrada, se ha convertido en uno de los temas de la campaña. Lo mismo sucede con las causas de esa fuga: la nefasta gestión del chavismo, la represión o la convocatoria de unas elecciones presidenciales sin garantías democráticas suficientes.

Germán Vargas Lleras, exvicepresidente de Santos y ahora uno de los candidatos con más posibilidades, según las encuestas, pidió al mandatario no reconocer el resultado de los comicios del 22 de abril y que invalide los votos de las presidenciales colombianas emitidos en Venezuela. Este ya había dejado claro que se trata de una cita sin validez. “En esas condiciones será imposible para Colombia, y pienso que para muchos países democráticos como los del Grupo de Lima, reconocer cualquier resultado”, dijo Santos la semana pasada tras reunirse con el secretario de Estado de EE UU, Rex Tillerson.

No obstante, la crisis de Venezuela sirvió a este candidato para atacar a tres de sus adversarios. Especialmente, al exalcalde de Bogotá Gustavo Petro, pero también el exregidor de Medellín Sergio Fajardo y el antiguo negociador con las FARC, Humberto de la Calle. Vargas Lleras, político conservador, es junto con Iván Duque, del Centro Democrático de Álvaro Uribe, quien más agita el fantasma del régimen chavista. Pero la comparación de los aspirantes más comprometidos con el proceso de paz choca con la historia política de cada uno. Solo Petro, disparado en la mayoría de las encuestas y protegido por un ejército de fieles seguidores en las redes sociales, manifestó abiertamente en el pasado simpatías por el modelo chavista. Fajardo señaló en una reciente entrevista con EL PAÍS que “Colombia debe reconocer que estamos frente a una dictadura del siglo XX” y De la Calle ha declarado en repetidas ocasiones ser un firme defensor de la democracia liberal frente al populismo.

 

Militares, magistrados y rectoras en la picota por Eddie A. Ramírez S. – Noticiero Digital – 13 de Febrero 2018

thumbnaileddieramirez.x43795El régimen está en sus estertores. Sus violaciones a la Constitución y en especial a los derechos humanos han tenido como consecuencia la condena por parte de los gobiernos democráticos. En Santo Domingo, Maduro y sus espernibles negociadores pusieron la guinda a la torta al negar la posibilidad de permitir elecciones transparentes, además de no aceptar las atribuciones constitucionales de la Asamblea Nacional, insistir en una Asamblea constituyente espuria, continuar con inhabilitaciones ilegales a dirigentes de la oposición y mantener presos políticos ¿Quiénes del régimen están en la picota pública, o sea en una situación de descrédito, y deberán responder ante la historia y ante los tribunales?

Este es un régimen militarista. La Fuerza Armada no solo ha reiterado su apoyo al régimen, sino que cientos de oficiales ocupan importantes cargos en la administración pública. Los magistrados del Tribunal Supremo de Elecciones han avalado todas las violaciones a la Constitución, perseguido a los opositores y protegido a los corruptos. Las cuatro rectoras del Consejo Nacional Electoral han sido sumisas a las peticiones de Miraflores, propiciando trampas y ventajismo electoral para favorecer al PSUV. ¿Cuál es el grado de responsabilidad de esos actores?

La Fuerza Armada es una organización piramidal, donde se aplica el principio de “superior que manda y subalterno que obedece”. Hoy ningún soldado debe obedecer órdenes ilegales. Así es que cualquiera que haya incurrido en un delito puede y debe ser juzgado. Un punto que puede parecer gris es el de aquellos que no han violado la Constitución, pero que no se han opuesto o manifestado su inconformidad ante dichas violaciones. Se podría alegar que quienes están en la picota son solo los integrantes del Alto Mando. Esto es es parcialmente cierto. Teóricamente no debería responsabilizarse a un teniente, a un mayor, a un coronel o incluso a un general por situaciones que están fuera de su control. Sin embargo, el Artículo 333 de la Constitución obliga a cualquier ciudadano a colaborar en la restitución de la Constitución.

En las actuales circunstancias no se trata de que la Fuerza Armada derroque un presidente o lo obligue a cambiar de rumbo porque está haciendo un mal gobierno, lo cual no se justificaría, ya que los militares no deben ser quienes decidan cuándo remendar el capote. Eso le corresponde a los Poderes del Estado. Lamentablemente, en el presente caso no sólo tenemos un pésimo gobierno, sino que el mismo no respeta la Constitución y tiene secuestrados los Poderes establecidos para controlarlo.

Para que se produzca una insurrección o una desobediencia de los militares al poder establecido, debe haber una crisis política, económica o ambas, las cuales son evidentes. Pero también debe haber apoyo político de la dirigencia opositora, lo cual no existe porque los civiles tienen el prurito de que los militares nunca deben intervenir; también por un temor, a veces fundado, de que se coman el mandado o bien por miedo entendible de ir presos si el régimen descubre la relación. Además, para que un movimiento cívico-militar tenga éxito, debe contar con una masa crítica de oficiales comprometidos.

Los militares deben entender que, por acción u omisión, están en la picota de la opinión pública. Está en su propia supervivencia y prestigio presionar al Alto Mando para que obligue a renunciar a Maduro o bien a que convoque a una elección transparente con nuevo árbitro. En caso de que ese Alto Mando no proceda, el resto de la oficialidad tiene la palabra.

La picota es ineludible para los magistrados del TSJ, ya que cada uno de ellos es autónomo, no tienen jefe y deben proceder acorde con su conciencia. Todos ellos se han convertido en cómplices de las violaciones. Tan culpable es un Mikel Moreno, como el catedrático Damiani, una profesora emérita como Carmen Zuleta de Merchán o un político como Calixto Ortega. El mismo caso es el de las cuatro rectoras del CNE. Por otra parte, considerando los últimos acontecimientos, el rector Rendón debería presentar su renuncia para no ser testigo de un acto bochornoso, como sería la elección convocada para abril.

Como ( había) en botica: En Santo Domingo, el régimen evidenció que volverá a realizar trampas para ganar siendo minoría. Participar, en contra de lo que opinan países democráticos e instituciones venezolanas, sumado a un ambiente proclive a rechazar esa elección, sería un suicidio político. Según el Oil Market Report de febrero de la Opep, fuentes secundarias reportan que Venezuela solo produce 1.600.000 barriles por día, apenas un 4,9% del total de los países de esa organización. A raíz de la extradición desde España a los Estados Unidos de los corruptos Nervis Villalobos y Luís Carlos León, muchos rojos deben poner sus bardas en remojo. Extraña la demora de la MUD en definir su posición. Otro asesinato del régimen a la libertad de expresión: después de 114 años de existencia, el diario El Impulso, de Barquisimeto, no podrá circular en la versión impresa ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

#VenezuelaElectoral: una maqueta de la democracia por Carmen Beatriz Fernández – La Patilla – 9 de Febrero 2018

perfil_1390475614.jpgVarios artículos relevantes sobre qué hacer ante la coyuntura política venezolana se han escrito en estos días. Con claridad cartesiana Fernando Mires disecciona las “Opciones de la oposición venezolana”. Tambien ha escrito Roberto Casanova un pertinente artículo titulado “Un presidente rebelde”, allí Casanova intenta ofrecer claves para salir del atolladero en que se encuentra Venezuela. En síntesis lo que Roberto plantea, y en eso estamos plenamente de acuerdo, es realizar unas elecciones singulares que adquieran un valor que vaya más allá de la escogencia misma del candidato único, y que se conviertan en un hecho político importante.

Tras el fracaso de los últimos esfuerzos razonables por tener condiciones electorales mínimas, hecho en República Dominicana, es imposible que la elección presidencial ofrezca condiciones competitivas y equilibradas. Será lo contrario del deber ser de un sistema electoral justo: habrá normas flexibles y un resultado muy predecible: la reelección del presidente más impopular que recuerde la historia. Sin embargo, del proceso de negociación en República Dominicana hay al menos un par de esfuerzos rescatables: el primero que en la decisión final haya privado el espíritu de cuerpo de la Unidad Democrática. Y segundo, que existan un par de documentos que hacen explícito el “deber ser” de unas elecciones, que pueden servir como buenas bases de partida.

Esa propuesta que avalaron todos los cancilleres y que el gobierno no quiso firmar puede concretarse en una maqueta de la democracia y una movilización unitaria, que se convierta en una visibilización concreta del sistema electoral que se quiere y se propone. Una maqueta electoral debe incluir la conformación de un árbitro electoral equilibrado, con experticia técnica e imparcial. En esa maqueta deben participar todos los candidatos inhabilitados y/o exiliados que deseen hacerlo. Tambien en esa maqueta debe poder elegir la diáspora, sin otro requisito que su identificación plena como registrados ante el padrón electoral. Una maqueta de la democracia necesaria debería también proponer una representación del exilio elegida en el proceso. Puede estar acompañada de observación internacional, y puede tener procesos de auditoría llevados a cabo por entidades académicas. Casanova va incluso un paso más allá, aplicar un sistema de doble vuelta instantánea en el cual el elector priorice de acuerdo con sus preferencias, a dos o tres candidatos.

Una maqueta es un montaje funcional, a menor escala de un objeto que se propone. Solemos pensar en arquitectura, cuando hablamos de maquetas, pero una maqueta de la democracia necesaria es perfectamente posible. Unas primarias amplias que diseñen el modelo que se quiere para la democracia venezolana tendrían el rol de ese “demo” a menor escala. Sería una maqueta que defina un nuevo sistema electoral, al tiempo que potencia a la figura política alternativa. Al “primus inter pares” de los muchos y muy valientes liderazgos opositores. En esa maqueta deberían participar como candidatos Henry Ramos Allup, Maria Corina Machado, Julio Borges, Claudio Fermín, Andrés Velásquez y Henri Falcón. Incluso Lorenzo Mendoza. Pero también tendrían que participar Henrique Capriles Radonski y Leopoldo López, los líderes “inhabilitados”, pero que son hábiles como pocos para liderar. Así también podrían medirse líderes exiliados como Antonio Ledezma y Ramón Muchacho. Yendo más allá, podrían además contarse Ramírez Torres y Luisa Ortega Diaz.

La maqueta puede ser un evento vital, impactante y global; colorido y esperanzador. De alguna manera parecido a lo ocurrido el #16J, quizás el acto más importante que se haya hecho en la historia política reciente de Venezuela, pero que se aprovechó muy poco. Al respecto dice Casanova que “La formidable experiencia de la consulta ciudadana del 16 de julio del 2017 nos demostró que somos capaces de organizarnos masivamente, dentro y fuera del país, en poco tiempo, para decidir sobre asuntos colectivos”

Sabemos que la elección presidencial venezolana no será una elección convencional; sin embargo importará mucho, mal que nos pese. Será una elección hecha a la medida del traje de dictador que estrena Maduro. Una elección con los principales liderazgos del país inhabilitados, sin que puedan sufragar los más de dos millones de electores que recientemente emigraron, sin renovación ni equilibrio en el árbitro electoral, con una observación internacional no cuestionadora que disfrute las mieles del “turismo electoral” ofrecidas por unos anfitriones gobierneros. Ante ello la oposición no puede limitarse a jugar entre los barrotes de la para-institucionalidad madurista. Es necesario tener una propuesta rompedora.

En su nota de Tal Cual la periodista Ascención Reyes aborda el tema, y me consulta, junto a Felix Seijas y Francine Jacome, afirmando que “lo importante es el plan unitario y no si se participa on no en las elecciones”, haciendo esta síntesis sobre los pros y contras de una participación electoral en la írrita convocatoria al 22 de Abril.

Ir o no ir En ese sentido la propuesta de la maqueta es para escoger al liderazgo, más que para participar en unas elecciones amañadas. Si se decide o no participar en ellas es un aspecto secundario. Hay razones de sobra para no participar, y activar una “Abstención activa”, como la que plantea Christian Burgazzi. Pero también hay muy buenas razones para participar de forma simbólica, como mecanismo de agitación política y social. Pero lo realmente importante es que, el participar o no, sea decidido en Unidad. No será para ganar que se participe, si se decide hacerlo. Tras lo sucedido en República Dominicana resulta bastante claro que cuando la oposición a Maduro actúa en Unidad puede convertirse en un contundente hecho político. Maduro solo podrá vencer (y cada vez a mayor costo) mediante la represión. Pero jamás llegará a convencer. Ni dentro ni fuera. No puede. Y con una Unidad Democrática que actúe con el espíritu de cuerpo demostrado en República Dominicana las posibilidades de juego de la dictadura se irán minimizando progresivamente.

Hace falte escoger una figura que encarne nuestras demandas como sociedad, y que, una vez electa sea acompañada por la necesaria estructura política. Si bien es cierto que partidos políticos fuertes son necesarios en democracia, en dictadura lo son más aún. En una elección como la que veremos en Venezuela, con las preferencias políticas tan bien definidas, hace falta un buen mensaje y el correcto mensajero que conecte con las necesidades sentidas. Pero no es el marketing político lo más importante. Además de ello será vital la presencia de estructuras, la lógica y disciplina de partidos que actúe con fuerza en el control electoral. Ninguna candidatura en un régimen como el venezolano es viable si la figura no se respalda por una estructura política fuerte. Y si esa estructura de soporte dada por los partidos políticos venezolanos es legal o está ilegalizada es quizás lo de menos…

Maduro puede adelantar elecciones, puede darle un nuevo giro de tuerca al sistema electoral que ha pervertido para lograr una máquina de dominación social. Puede incluso ganar esas elecciones amañadas. Lo que nunca podrá tener es un ápice de legitimidad si la Unidad juega sus cartas como debe jugarlas.

“El gran arma de la dictadura es nuestra desesperanza” afirma Casanova en su artículo de marras, y con ese colofón no podría estar más de acuerdo.

Esto es lo que puede ocurrir en Venezuela por Robert Evan Ellis – El Diario de Caracas – 11 de Febrero 2018

robert_evan_ellis_2.jpgDesde que Maduro se mantiene en el poder, o ser expulsado por otros miembros del gobierno y la élite militar, o los militares restauraran el orden luego de breve período de violencia, hasta el caos y la desintegración de Venezuela, son los cuatro escenarios que prevé el profesor de Investigación de Estudios Latinoamericanos del Instituto de Estudios Estratégicos del Colegio de Guerra del Ejército de EEUU, Robert Evan Ellis.

El arresto por parte del gobierno venezolano al ex-ministro de Petróleo, Eulogio del Pino, y al ex-jefe de Petróleos de Venezuela (PdVSA) Nelson Martínez, a fines de noviembre de 2017, así como el despido del ex-titular de PdVSA, Rafael Ramírez, como embajador de Venezuela ante las Naciones Unidas; sugieren que la crisis en Venezuela podría estar entrando en una nueva y peligrosa etapa en la que los chavistas, aunque parecen fortalecer su mano, están comenzando a “comerse entre ellos”, sin un deseo de cambiar a los líderes y a las élites militares, de cuya continua tolerancia depende la supervivencia del gobierno de Maduro. Los acontecimientos en Venezuela en las últimas semanas sugieren que el régimen de Maduro ha mejorado su posición, ganando una serie de contiendas simbólicamente importantes, a medida que las divisiones en la oposición se hacen más profundas. La victoria inesperada del partido gobernante en 18 de los 23 estados venezolanos en las pasadas elecciones regionales, ampliamente denunciadas como fraudulentas, y su victoria de 308 de los 335 escaños en las elecciones municipales de diciembre, luego de que partidos clave de la oposición boicotearan la elección, desmoralizaron aún más y dividieron las filas de la oposición. Incluso antes de los reveses de noviembre-diciembre de 2017, la oposición se había sentido frustrada por su incapacidad para asegurar el cambio político a través de protestas callejeras masivas y sostenidas o la presión de la comunidad internacional a través del Grupo Lima de 12 naciones. Ni la oposición, ni la comunidad internacional, pudieron bloquear la elección y la instalación de una Asamblea Constituyente – inconstitucional– en agosto de 2017, que parece destinada a reescribir la Constitución para proporcionar un barniz legal al Estado autoritario creado gradualmente por Nicolás Maduro y su antecesor Hugo Chávez. Leer más de esta entrada

Venezuela: el Parlamento Europeo pide extender las sanciones a Maduro y la cúpula militar – Nota de Prensa – 8 de Febrero 2018

Unknown-2La UE sólo reconocerá las elecciones convocadas como resultado del diálogo con la oposición
El Gobierno venezolano debe permitir la entrada de ayuda humanitaria
Solidaridad total con España tras la expulsión de su embajador en Caracas
La UE debe extender al presidente Maduro y la cúpula militar las sanciones contra el régimen venezolano, según el PE, que insiste en pedir elecciones justas y transparentes.
En una resolución aprobada con 480 votos a favor, 51 en contra y 70 abstenciones, la Cámara pide extender las sanciones de la UE al presidente Nicolás Maduro, el vicepresidente y el ministro de Defensa, y los miembros del alto mando militar, así como su círculo cercano y sus familiares. Y si la situación de los derechos humanos continúa deteriorándose, deberían contemplarse otras medidas, incluidas contra la petrolera estatal PDVSA, agregan los eurodiputados.

Solidaridad con España

El pleno condena con firmeza la decisión de las autoridades venezolanas de expulsar al embajador español en Caracas y declararle “persona non grata”, y pide a Caracas que restaure una relación diplomática normal con Madrid. El texto recuerda que todas las decisiones de la UE en el área de la política exterior, incluidas posibles sanciones, son adoptadas por unanimidad y reclama “solidaridad total con España”.

Elecciones transparentes y acordadas con la oposición

La UE, advierte el Parlamento, sólo reconocerá “las elecciones basadas en un calendario electoral viable, acordada en el marco del diálogo nacional con todos los actores y partidos relevantes, y que respeten condiciones de participación equitativas, justas y transparentes”. El Parlamento está dispuesto a enviar una misión de observación electoral a Venezuela, siempre que se cumplan las condiciones necesarias, agrega la resolución.

Los eurodiputados lamentan la decisión unilateral de la Asamblea Nacional Constituyente de convocar elecciones presidenciales anticipadas antes del fin de abril de 2018 y critican la reciente sentencia del Tribunal Supremo de prohibir presentarse a los representantes de la opositora Mesa de la Unidad Democrática. Otros posibles candidatos no podrán concurrir al estar en el exilio, inhabilitados, encarcelados o bajo arresto domiciliario, añaden.

Liberación de los presos políticos

El PE reitera que todos los presos políticos deben ser liberados de inmediato. También denuncia las ejecuciones extrajudiciales del policía rebelde Óscar Pérez y otros seis agentes, así como el secuestro por los servicios de inteligencia del opositor Enrique Aristeguieta, posteriormente liberado.

Ayuda humanitaria

El Parlamento insta a las autoridades venezolanas a facilitar de manera urgente la entrada de ayuda humanitaria y a permitir a las organizaciones internacionales de asistencia operar en el país. Los eurodiputados piden un plan de emergencia para combatir la malnutrición y reclaman al Gobierno de Caracas que garantice el pago de sus pensiones a los venezolanos en el extranjero.

Antecedentes

En abril de 2017, el Parlamento instó a Venezuela a restaurar el orden democrático y liberar a los presos políticos. También condenó la “represión brutal” ejercida por las fuerzas de seguridad venezolanas y los grupos armados irregulares contra manifestantes pacíficos.

En otra resolución de septiembre de 2017, la Cámara condenó las elecciones del 30 de julio a la Asamblea Constituyente y demandó sanciones de la UE contra el régimen.

El Consejo de la UE acordó en noviembre pasado imponer un embargo de armas a Venezuela. En enero de 2018 la UE decidió, por unanimidad, castigar con prohibición de viajar a su territorio y congelación de activos a siete cargos del régimen a los que considera culpables de vulnerar los principios democráticos o el Estado de Derecho y de violaciones de los derechos humanos.

Declaración de Enrique Aristiguieta Gramcko – 4 de Febrero 2018

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Mi agradecimiento a Venezuela, a la comunidad internacional y un planteamiento al país

Luego de la arbitraria detención de la que fuera objeto la madrugada del pasado 2 de febrero, quiero expresar mis más sinceras palabras de agradecimiento a todos quienes con su protesta, dentro y fuera del pais, hicieron posible mi liberacion:
– A las altas personalidades que abogaron por mí, como el Secretario General de la OEA, el Alto Comisionado de los Derechos Humanos de la ONU y los expresidentes y Secretario General de IDEA,
– A la Iglesia en general y en particular a mi amigo monseñor Ovidio Pérez Morales,
– A los jefes y dirigentes de los partidos políticos, Henrique Capriles, Henry Ramos Allup, Julio Borges, Luis Florido, Delsa Solórzano, por mencionar solo algunos,
– A los diputados de la fracción parlamentaria 16J,
– A mis compañeros de Soy Venezuela, María Corina Machado, Antonio Ledezma, Blanca Rosa Mármol, Cecilia Sosa, Julio Coco, Victor Maldonado y otros,
– A mis compañeros de GANA, Nitu Pérez Osuna, Alfredo Weil, el general Carlos
Julio Peñaloza, el Sr. Luis Monch entre otros,
– A las voces de la resistencia, que mostraron su indignación por las redes,
– A los “guerreros del teclado” que difundieron la noticia,
– A los medios de comunicación y periodistas que la cubrieron,
– A la talentosa Rayma por su extraordinaria caricatura,
– A mis amigos de toda la vida que se movieron rápidamente para gestionar
apoyos y pronunciamientos,
– A los abogados que me asistieron,
– A los funcionarios policiales y judiciales que me trataron con respeto, como debe
ser,
– Y muy especialmente a mi familia, que demostró su amor incondicional hacia mí
También quiero agradecer a Dios por la vida que me dio, al país que me vio nacer, y a la oportunidad inédita de luchar no solo contra una, sino contra dos dictaduras.

Cuestión de principios

Durante las horas que permanecí secuestrado mucho pensé y reflexioné sobre el drama venezolano, el nuestro, el de todos. Me llegaban esporádicas informaciones sobre las peticiones que se hacían exigiendo mi libertad, incluso de quienes me adversan ideológicamente, porque lo que estaba en juego era el principio de la justicia que compartimos todos como demócratas, más allá de la integridad de una persona.
Ahí está el centro de lo que nos debe unir como venezolanos, los valores de libertad y democracia que no se consiguen participando juntos en una elección, con una candidatura unitaria pero con un organismo electoral parcializado y manejado por el régimen.

La Conferencia Episcopal lo ha dicho, “no se puede ir a unos comicios convocados por una Constituyente ilegítima que no sirve a los intereses del pueblo venezolano ̈, y en su más reciente documento: “Es un despropósito ético y humano, un verdadero crimen que clama al cielo, que en medio de una situación de penuria, hambre, parálisis de servicios, muerte y colapso nacional, se privilegie (unas elecciones que constituyen de hecho) un espectáculo de distracción y alienación, en condiciones desiguales, contra todo sentido de equidad y servicio a la población. En Democracia la primera responsabilidad del gobernante es atender las necesidades básicas de la gente, que por desgracia hoy está condenada a pasar hambre, a no contar con los servicios mínimos indispensables para la vida, en ocasiones hasta morir, y en otras, a emigrar ante la necesidad de sobrevivir. ̈

La liberación de Venezuela está cerca

Queridos compatriotas, les quiero revelar que mientras estuve en las entrañas de El Helicoide y del Palacio de Justicia, palpé lo que sienten en su corazón algunos funcionarios policiales y judiciales, que rechazan estas prácticas totalitarias. Ellos también quieren un cambio, desean ser liberados de este yugo junto a sus familiares, que sufren las mismas penurias que todos nosotros.

Me atrevo a decir que hasta muchos altos funcionarios del régimen preferirían otro tipo de vida. Saben que nadie los quiere y son rechazados por la mayoría por no poder dar solución a la crisis que ellos mismos han creado, conscientes están que cada día que pasa se hunden más y más.

El liderazgo político que promueve el cambio, tiene la obligación de buscar una solución para todos, incluso para los chavistas que no han cometido delitos. Pero la solución no está en un diálogo hipócrita, ni en unas elecciones trampeadas. La verdadera respuesta consiste en lograr un gran consenso nacional, una verdadera unidad que promueva una transición de manera pacífica, democrática y constitucional más no necesariamente electoral, al menos por ahora, hasta que se logre depurar y reestructurar las instituciones. En la reunificación del país, en la conformación de alianzas hemos estado trabajando … y avanzamos.

Mi colaboración con Venezuela

A mis 84 años no tengo ambiciones personales, me siento satisfecho y realizado con la vida que he tenido. No busco cargos, ni reconocimientos, pero confieso que me gustaría, antes de partir, poder contribuir a dejar una Venezuela libre y encaminada hacia la democracia y el desarrollo. Siento además la necesidad de utilizar todas las fuerzas que me quedan para lograr abrir las rejas de los calabozos que encierran a tantos seres que no se parten ni se doblegan, porque sus ideales vuelan alto y sus espíritus nos convocan a seguir rebelándonos contra una tiranía que jamás logrará detener a este bravo pueblo que decidió ser libre. !Sigamos adelante!

Enrique Aristeguieta Gramcko

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