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Cómo producir una transición democrática en Venezuela por Benigno Alarcón Deza – Politika UCAB – 18 de Septiembre 2018

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Dijimos en nuestra anterior columna que una transición política en Venezuela no es ya un tema de preferencias sino una condición sine qua non de la que depende la viabilidad del Estado y la vida misma de millones de venezolanos que, ante la desesperación, se exilian sin certeza de su destino, huyendo del hambre y la enfermedad, para buscar al menos un mañana menos incierto, haciendo cualquier cosa en cualquier otro lugar.

Atendiendo a la trascendencia de esta urgencia, desarrollamos una propuesta sobre cómo producir una transición democrática en Venezuela, la cual incluye cinco tareas básicas: presión interna, presión internacional, reducción de los costos de tolerancia, tener un plan para un gobierno que atienda la gobernabilidad durante la transición y prepararse para una elección presidencial.

Como también dijimos, la ruta descrita demanda un factor esencial, hasta ahora inexistente: un liderazgo responsable de la dirección del proceso. Tal como sucede con una orquesta, ésta no puede funcionar sin un director y una partitura (plan bien definido) y tampoco con varios directores que dan instrucciones simultáneamente siguiendo partituras distintas. Se necesita un director y una partitura. Sin tal liderazgo resulta imposible lograr avances significativos en ninguna de las tareas necesarias.

Sin liderazgo es imposible movilizar a la sociedad de manera masiva y coordinada para presionar internamente. Sin liderazgo no es posible coordinar esfuerzos con la comunidad internacional de manera eficiente. Sin un liderazgo que ejerza la dirección y vocería del cambio es imposible construir una visión coherente del país posible; ni los actores gubernamentales, o quienes les sostienen en el poder, encontrarán una contraparte con quien negociar. Sin un liderazgo unitario, alrededor de quien se generen expectativas creíbles de cambio, es imposible conformar equipos de trabajo que puedan prepararse, adecuada y oportunamente, para gobernar en medio de las dificultades e inestabilidades propias de una transición política. Sin un liderazgo unitario es imposible estar preparados para ganar una elección y blindar a un nuevo gobierno con la legitimidad necesaria para consolidar una democracia, bien sea que esta elección se produzca como resultado de la presión interna e internacional, de una negociación, o como consecuencia de una renuncia o ruptura del bloque de gobierno. Toca hoy desarrollar algunas ideas sobre cómo colocar un liderazgo legítimo al frente del proceso.

Tal liderazgo, para llevar al país hacia una transición y luego consolidarla, debe gozar de un importante nivel de consenso por lo que, difícilmente, éste puede derivarse de un acuerdo entre élites partidistas que nunca sería representativo de un país que, aunque hoy demanda por unanimidad un cambio democrático, dejó de confiar en los partidos, como demuestran la totalidad de los sondeos de opinión pública.

Si los partidos no pueden decidir tal liderazgo, en representación de los ciudadanos que hoy no se sienten representados por éstos, además de las dificultades más que demostradas para alcanzarlo –porque tal decisión no le otorgaría la tan necesaria legitimidad–, entonces toca a los ciudadanos decidir, de manera directa, en quien confían para liderar lo que sería el proceso político de mayor trascendencia nacional desde su independencia hace casi doscientos años.

Tal decisión sobre el liderazgo puede darse tan solo por dos caminos. Un primer camino es el propio de la evolución natural de un liderazgo, mediante un proceso de darwinismo político en el que la mayor parte de los líderes actuales se extinguirán, mientras otros, más aptos para lidiar con las actuales circunstancias, emergerán y se posicionarán políticamente hasta que tengan la fuerza y encuentren el camino para desplazar a quienes hoy ocupan el poder. Este proceso, como seguramente usted ya intuye, puede tomar años y hasta décadas, sin que muchos de nosotros alcancemos a ver su concreción, con costos humanos y de reconstrucción que serían inaceptables.

Una segunda alternativa es la de crear las condiciones necesarias para acelerar este proceso, es decir, para que los ciudadanos puedan elegir de manera directa un líder e iniciar, de manera inmediata, coherente y orquestada, el camino que nos llevaría hacia un proceso de cambio político. Eso podría concretarse en los próximos meses si existe la voluntad y determinación de amplios sectores de la sociedad venezolana.

La propuesta que hemos venido manejando, y que hoy hacemos pública a través de esta Carta, ha sido presentada recientemente ante partidos políticos y plataformas de la sociedad civil, como Creemos Alianza Ciudadana y el Frente Amplio Venezuela Libre, así como a otros actores representativos. Aunque no ha conseguido consenso entre los partidos de oposición –lo que no debe extrañar porque es la suerte que corren la mayoría de las propuestas por el “dilema de prisionero” del hemos hablado en otros artículos– sí ha merecido una mayor consideración de parte de actores y líderes sociales.

Esta propuesta consiste en la organización de una elección abierta para definir tal liderazgo. Esta elección debe ser organizada por los cinco actores que gozan de mayor credibilidad y confianza en el país: la iglesia, las universidades, los estudiantes, los líderes de la sociedad civil organizada y las fuerzas productivas del país (empresarios y trabajadores), sin la participación del Consejo Nacional Electoral. En esta elección deben poder participar todos los venezolanos mayores de 18 años, inscritos o no en el Registro Electoral, residentes o no actualmente en Venezuela, ya que su participación es la mejor prueba de su disposición para esta lucha. Si se logra que haya una elección presidencial también se podrá lograr que estas personas sean debidamente registradas para votar en una próxima elección.

En este mismo sentido, en esa elección deben tener el derecho a ser elegidos, en condiciones de igualdad, todos los que tengan la voluntad, preparación y disposición para liderar al país en un proceso de transición política, que será extraordinariamente complejo, sean éstos miembros de partidos políticos o no, estén o no habilitados políticamente, siempre que reúnan las condiciones establecidas por la Constitución para participar en una elección presidencial. Así, si se logra la presión necesaria para que se celebre una nueva elección presidencial, también se logrará que ésta se desarrolle bajo reglas distintas que permitan la participación del líder que el país escoja y no el que el régimen pretenda escoger por nosotros.

Obviamente, en una elección de participación abierta se corren dos riesgos principales: uno es la dispersión de votos entre candidatos (conocidos o emergentes), lo que pudiese traer como consecuencia que quien gane por una mayoría relativa no cuente con el reconocimiento de parte importante del resto de electores. El otro es que tal elección, como algunos temen, termine generando una importante pugnacidad que haga más difícil la posterior cohesión de todo el movimiento democrático en torno a un liderazgo.

Ambos obstáculos pueden superarse con una solución sencilla que ha sido probada en procesos electorales en otros países: una elección con selección múltiple; para ello existen varias metodologías con distintos niveles de complejidad. Creo que en nuestro caso lo más sencillo puede ser lo más eficiente.

Cada elector tendría la oportunidad de votar por tres candidatos de su preferencia. Esta metodología tendría dos ventajas. La primera es que todo candidato, al necesitar de los votos de los electores de sus contendores, se vería obligado a reducir su pugnacidad hacia los otros candidatos. Si alguien necesita los votos de otro, nadie que dedique su campaña a descalificarlo tendrá los votos necesarios para ser una de las tres opciones mayoritarias. La segunda ventaja es que el ganador será el que tenga el mayor consenso y el menor rechazo entre todos los competidores y se convertiría en una de las opciones para la gran mayoría de los electores.

Para quienes piensan que nadie participaría en un proceso electoral de esta naturaleza en medio de las actuales circunstancias, la respuesta es que la disposición a participar ya ha sido medida por dos estudios que, aunque no son nuestros, son coincidentes y la estiman en alrededor de dos tercios de los electores de oposición. Ello implicaría una participación superior a la de la consulta del 16 de julio de 2017, incluso superior a la de los supuestos resultados oficiales de la elección del pasado 20 de mayo.

¿Y después qué?

Las condiciones bajo las cuales se celebró la última elección presidencial hacen imposible para la comunidad internacional democrática el reconocimiento de la presidencia de Maduro a partir de la enero de 2019. Tal situación constituye una ventana de oportunidad que solo es posible aprovechar, sí y solo sí, el país y la comunidad internacional se unifican y se movilizan en torno a un solo objetivo que haría posible todas las demás aspiraciones: elecciones democráticas para elegir al gobierno de transición que deberá iniciar la gran reconstrucción nacional, a partir de enero de 2019.

Toca a todos los ciudadanos y sectores democráticos del país la tarea de iniciar un movimiento que, articulado como una gran orquesta bajo un mismo liderazgo y con una ruta claramente definida, nos permita llevar a ese líder, legítimamente electo y  decide.descarga reconocido, a encabezar un gobierno de reconstrucción nacional que debe ser también electo en un proceso democrático, todo lo opuesto a lo que vimos el 20 de mayo pasado. Un proceso que no ocurrirá porque el gobierno lo vaya a permitir por una concesión graciosa –que nunca ha sido ni será su intención– sino como consecuencia de la presión interna e internacional, tal como ha ocurrido en la mayoría de los procesos de transición en el mundo.

A partir de allí, aquellos actores moderados y racionales vinculados al gobierno –o las instituciones que lo sostienen– sabrán con quién hablar. A partir de allí, quienes quieran estar al servicio de la nación, y no de las élites que desesperadamente se aferran al poder, sabrán a quién escuchar y a quién dirigirse si quieren contribuir a un cambio que será inevitable. A partir de allí, quienes hoy ocupan puestos de liderazgo o autoridad en alguna institución tendrán que decidir entre servir a la nación o servir a las élites del actual régimen que gobiernan en contra de la voluntad de la nación.

Shimon Peres, cuando se le preguntó si veía la luz al final del túnel en el conflicto entre su país, Israel, y Palestina, dijo: “veo la luz, pero lo que aún no veo es el túnel que nos llevará a ella”. Si alguien tiene una propuesta más realista que no implique sentarse a esperar a que otros decidan o hagan algo que nosotros no hemos sido capaces de hacer, seré el primero en reconocer, con la mayor humildad, la pertinencia de otra alternativa y poner mi mayor esfuerzo en la construcción de un camino que sea factible hacia una Venezuela libre, próspera y democrática. Mientras tanto, seguiré insistiendo en la ruta propuesta con la esperanza de que caiga en tierra fértil y eche raíces entre aquellos liderazgos políticos y sociales, así como entre los ciudadanos que amamos esta tierra y actuamos de buena fe.

Fernando Mires: Una parte de la oposición venezolana “se está cubanizando” por Vanessa Davies – Contrapunto.com – 4 de Septiembre 2018

Fernando Mires: Una parte de la oposición venezolana
“No solo por la cantidad de votos teme Maduro a las elecciones. Las teme, antes que nada, porque las elecciones pueden ser el lugar en donde se forme una oposición internamente organizada y no esa masa políticamente invertebrada que existe hoy día” .

“En diciembre se avecinan nuevas elecciones y no se sabe qué está haciendo la oposición para enfrentar ese evento”, señala el analista. Las migraciones jamás han provocado intervenciones militares externas, enfatiza

Para quien no sepa quién es o cómo piensa Fernando Mires, esta entrevista no será más que la opinión de “otro madurista más”. Pero a Mires no se lo debe despachar con tres palabras ofensivas o dos frases hechas. Su condena al Gobierno del presidente Maduro y sus críticas a la oposición nacen de una vida de reflexión y escritura, de sus textos sobre filosofía política; del hecho de haber nacido en Chile en 1943 y ser, ahora, profesor emérito de la Universidad de Oldenburg (Alemania).

Para Mires lo que hay en Venezuela es una dictadura. Así de sencillo. Pero hay, también, una oposición que lo que ha hecho es afianzar al Gobierno. “Una parte –queremos creer que es ínfima– de la oposición también se está cubanizano”, sostiene el politólogo en entrevista con Contrapunto vía correo electrónico. Lo dice por algunos voceros que están fuera del país y que consideran que la crisis política se soluciona dando órdenes que nadie puede ejecutar.

Fernando Mires presentó en Caracas, en 2016, su libro El Cambio, con prólogo de Henrique Capriles. Durante la presentación se tomaron estas fotografías

La política virtual 

—La política por Twitter se ha impuesto también en nuestro país. ¿Qué consecuencias tiene la política tuitera?

—Es un fenómeno mundial. Hasta el presidente de Estados Unidos (EEUU) gobierna por Twitter. A eso es difícil oponerse. Twitter está instalado y llegó para quedarse. En ese sentido yo no me declaro antituitero. Twitter es un medio y un espacio en el cual se forman fragmentos del discurso publico –diría Habermas–. Que hay quienes abusan de ese medio, que hay un lumpen tuitero, que hay una chusma agresiva y anónima, todo eso es inevitable. El tuiteo al menos sirve para darse cuenta de cuánto subdesarrollo cultural anida en el mismo centro de lo que llamamos civilización. Pero por otro lado, también hay tuiteros notables, verdaderos artistas de la frase corta. Por eso una vez yo escribí que Nietzsche nació antes de tiempo. Nietzsche habría sido un gran tuitero. Casi todas sus grandes frases caben en un tuit.

—¿Qué impacto ha tenido la política tuitera en Venezuela? ¿Ha incidido en la pérdida de liderazgo de la oposición, por ejemplo? ¿En la destrucción de dirigentes?

—Efectivamente. Twitter no es democrático. La gente que pasa hambre y vive en la miseria no tiene tiempo ni ganas de tuitear; de ahí que solo una capa de la población participa en las minipolémicas. Por esa razón el tema de la ausencia de liderazgo no tiene mucho que ver con Twitter. En el mejor de los casos Twitter solo refleja la ausencia de liderazgo. Y en Venezuela no hay liderazgo porque la capitulación abstencionista del 20-M llevó a la oposición a perder liderazgo en el único campo donde lo había ejercido: en el electoral.

De acuerdo con Mires “la oposición –lo sabemos todos– solo era una confederación electoral. Sin elecciones no puede haber oposición. Así de simple. Ahora, esa ausencia de política ha llevado sin duda a que sectores antipolíticos, particularmente los que siguen a la señora Machado y a Ledezma, ejerzan cierta hegemonía comunicacional en las redes. Y es natural. Como no tienen poder de convocatoria, como no tienen calle, como no tienen política, han hecho de Twitter no un medio, sino un fin en sí. No obstante, poco a poco, he observado, se levanta en contra de ellos un contradiscurso tuitero, uno que no recurre a la invectiva ni al insulto, sino a la razón y a la lógica.

—Por Twitter se ha ordenado encarcelar a Maduro, desconocer sus decisiones… ¿Esto es real? ¿Twitter puede reemplazar la acción política?

—En ningún caso. En Twitter no se puede hacer lo que tampoco se puede hacer en la vida no tuitera. Si no existiera Twitter, tales sectores lo harían por la radio, o incluso por volantes. Lo que sí es cierto, y eso es imposible desconocerlo, es que Twitter, al provenir del mundo virtual, ha ofrecido un espacio virtual para que determinados grupos lleven a cabo una política también virtual. Ellos han creado, efectivamente, una suprarealidad virtual: un mundo hacia donde determinados grupos potencian fantasías, donde dan rienda suelta a sus deseos irrealizados y, lo peor de todo, donde terminan confiriéndoles vida real. Son los del “hay que”. Fíjese usted como Machado, Ledezma y sus dignos seguidores comienzan casi todos sus tuits con el “hay que”. Hay que sacar a Maduro, hay que salir a las calles, hay que reconstruir la democracia. La palabra “como” no la conocen. O solo la usan en el verbo comer.

Plan contra Capriles

—Hay un TSJ en el exilio condenó a Maduro pero también pidió investigar a Capriles. ¿Qué lectura hace de ambas decisiones? ¿Tiene validez lo que diga el TSJ en el exilio?

—Seamos claros: no hay ni puede haber un TSJ en el exilio, así como no hay gobernadores ni presidentes en el exilio. Los cargos estatales –con excepción de las embajadas– solo pueden ser ejercidos dentro de la nación. Por eso la AN nombró a miembros suplentes de ese tribunal en Venezuela, los que fueron obligados por el régimen a irse al exilio. La AN no nombró nunca a ningún tribunal en el exilio. No podía hacerlo. Habría sido anticonstitucional. Ese TSJ en el exilio solo tiene y puede tener un carácter simbólico, y probablemente está bien que así sea. Pero no puede sentenciar de modo vinculante en contra de nadie. De ahí que a mí me resulta evidente que la petición de que se investigara a Capriles surgió de una oscura esquina del extremismo opositor.

La sola intención de investigar a Capriles (y no a otro) delata el avieso deseo de destruir la imagen de uno de los pocos líderes de oposición con reconocimiento público. No deja de ser sintomático el hecho de que Capriles, en el mismo momento de la “petición” del TSJ simbólico, hubiera estado llevando a cabo esfuerzos por unir a diversos partidos de la oposición. Por ahí van los tiros, creo yo. El del TSJ simbólico fue un atentado (pseudo) judicial en contra de Capriles.

—¿Hay complicidad o hipocresía de gobiernos o líderes de izquierda con el Gobierno venezolano por considerar que es de izquierda? ¿En qué la ha visto y por qué?

—Yo lo vería al revés. Maduro en estos momentos solo cuenta con el apoyo decidido de dos dictaduras, Cuba y Nicaragua, y de un gobierno personalista y autoritario, como el de Evo Morales; es decir, solo cuenta con el apoyo de la izquierda antidemocrática. La izquierda democrática ha tendido a la omisión y a la neutralidad, pero ya no brinda entusiasta apoyo al régimen venezolano como ocurrió en el pasado. Ni el gobierno uruguayo ni el mexicano parecen dispuestos a jugárselas por Maduro. Si Lula llega al gobierno, tampoco lo hará. Más todavía: Lenín Moreno ha desertado de la izquierda antidemocrática que llegó a representar Correa. La salida de Ecuador del ALBA fue un durísimo golpe para Maduro, hecho no computado por la casi inexistente oposición venezolana.

Ahora, que gobiernos democráticos, sean de izquierda o de derecha, no estén dispuestos a embarcarse en una aventura internacional en contra de Maduro, es otra cosa. Cada gobierno se debe, en primer lugar, a su nación. En este mismo momento a Piñera, para poner un ejemplo, le interesa mucho más el conflicto limítrofe que está atizando Morales en contra de Chile que el futuro político de Venezuela. Lamentablemente es así, y debe ser así. La comunidad internacional solo ha sido una ficción geopolítica que inventaron los abstencionistas venezolanos para justificar su capitulación electoral.

—Usted dice que no hay regímenes autoritarios sin personas autoritarias. ¿Eso implica que hay personas autoritarias en Venezuela, tanto las que ejercen el autoritarismo como las que lo avalan? ¿Es un “autoritarismo plebeyo”, si lo llamamos así?

—Sí. Pero eso no solo vale para Venezuela. Tiene validez para gran parte de los países latinoamericanos y para algunos países de Europa del Este. Allí, donde el espíritu de la constitución nacional no anida en el alma de los ciudadanos, estos se dejan regir por valores extraconstitucionales como la religión (o sus sustitutos ideológicos), la tradición y la autoridad. Por esa razón hay una estrecha relación entre dictadura, autoritarismo cultural y patriarcalismo. El tema es interesante. Estoy planeando escribir un artículo acerca de eso.

—Trino Márquez (sociólogo) dice que el presidente Maduro busca destruir o controlar. ¿Usted comparte este criterio? Si es así, ¿qué implica para el país?

—Trino tiene razón. El objetivo central de Maduro es destruir tres poderes no estatales: el empresarial, el de los sectores profesionales y el de la clase política opositora. No podemos decir que no ha tenido éxito. Todas las medidas económicas implementadas desde el Gobierno no persiguen otro propósito que formar una masa pauperizada, dócil y apolítica, dependiente biológicamente del Estado.

Carnet de la patria: sin supremacías morales

—Hubo un ataque, o un atentado, contra el presidente Maduro el 4 de agosto. ¿Esto implica una escalada de violencia política en Venezuela?

—No lo creo. La violencia, en toda su magnitud, solo puede provenir desde el ejército. Naturalmente, si el campo social está vaciado de política, como ocurre en estos momentos, puede ocurrir que personas o grupos excéntricos, de esos que existen en todas partes, comiencen a actuar. Pero como es sabido, atentados no solo ocurren bajo una dictadura sino también bajo una democracia. El problema es que las dictaduras intentan siempre capitalizarlos y los que pagan las consecuencias son por lo general los políticos más constitucionalistas. Es el caso dramático de Requesens.

—El debate político en Venezuela está centrado ahora –o parece estarlo– en el carnet de la patria, si se saca o no se saca. ¿Es este debate relevante para el país? ¿Debe ser el punto de discusión más importante entre los sectores políticos? ¿Qué implica el carnet de la patria? ¿Son traidores los que se lo sacan? 

—Cuando hay ausencia de conducción política todas las decisiones pasan a ser personales. Quienes adquieren el carnet de la patria no han contravenido ninguna línea política, ninguna directiva, ningún proyecto, entre otras cosas porque la propia oposición no se ha pronunciado, en su conjunto, sobre el tema. Es, por lo tanto, una vileza calificar de traidores a miles y miles de seres humanos que adquieren el carnet obligados por la pobreza material que los acosa día a día. Si alguien no quiere el carnet porque presuntamente atenta contra su dignidad personal, que lo haga. Si alguien lo necesita para alimentar a su familia, también debe hacerlo. No es el momento para exhibir supremacías morales a costa de las necesidades de los más desvalidos. Creo que he sido claro. Primero hay que comer. La oposición no se hace con fakires.

—Si Gobierno y oposición están al margen de las grandes mayorías en Venezuela, ¿quién está haciendo política? ¿Cuáles son las salidas? ¿Esa desconexión abre las puertas a qué cosas?

—Usted lo ha dicho en su pregunta. Si nadie está haciendo política, la alternativa (yo no hablo de salida, de eso estamos lejos) solo puede ser hacer política. Y a riesgo de que me califiquen de electoralista o de fundamentalista de los votos, sostengo que, dadas las condiciones que se dan en la actualidad, la alternativa solo puede ser electoral; entre otras cosas, porque la oposición es antes que nada electoral. Nunca ha sabido hacer algo que no sea participar en elecciones. Y cuando lo ha hecho, lo ha hecho bien. Ahora, en diciembre se avecinan nuevas elecciones y no se sabe que está haciendo la oposición para enfrentar ese evento. Todos hablan de unidad, pero la unidad solo puede ser electoral, y eso nadie lo dice. ¿Van a volver a repetir la torta que dejaron el 20-M?

Fernando Mires agrega otros elementos para el debate: “Naturalmente, el TSJ es parcial. Y nuevamente me van a decir, con elecciones sí, pero no con ese CNE. Quienes así hablan no saben en verdad lo que significa un proceso electoral. Allí el objetivo es ganar, pero no se trata solo de ganar, sino de hacer política ciudadana en su máxima expresión. ¿Quieren calle? ¿Cuándo ha habido más calle si no en una campaña electoral? ¿Quieren liderazgos? ¿Cuándo si no en medio de un proceso electoral se forjan y se prueban los líderes, hablando a su gente? ¿Quieren participación? ¿Qué mejor que un campo electoral para dar curso a las iniciativas populares formando comités barrio por barrio, pueblo por pueblo? No solo por la cantidad de votos teme Maduro a las elecciones. Las teme, antes que nada, porque las elecciones pueden ser el lugar en donde se forme una oposición internamente organizada y no esa masa políticamente invertebrada que existe hoy día. En otras palabras: un proceso electoral no es solo un medio. Puede ser también un fin”.

Migraciones no provocan intervenciones militares 

—El presidente Maduro se ha mantenido en Miraflores, a pesar de la crisis y de pérdida de popularidad reportada por encuestas. ¿Qué cree que lo ha mantenido en el poder?

—En una frase: Maduro ha llegado hasta donde lo dejaron llegar.

—Hay dirigentes políticos clamando por una intervención internacional en Venezuela. ¿Es ese el camino para salir de la crisis? ¿Qué consecuencias tendría?

—De todas las barbaridades que se leen en las redes, esa es la más grande de todas. Nadie en el exterior –salvo una vez Trump, quien corrigió al día siguiente– ha dicho algo al respecto. Ningún presidente latinoamericano ha dado una opinión sobre el tema. Más bien al contrario: todos han subrayado que a los venezolanos y a nadie más corresponde solucionar sus problemas. Llama incluso la atención de que sean personajes que se llenan la boca con la palabra dignidad los que piden a gobiernos extranjeros que actúen en nombre de lo que ellos no han sabido y no han querido hacer.

Por otro lado, expone Mires, “todos sabemos que un gobierno actúa militarmente en contra de otro si se da el caso de que ese otro representa un peligro para la soberanía exterior de su país o de sus aliados. No es el caso de Maduro, quien solo atenta en contra de la seguridad interior de su propio país. El último argumento, recientemente esgrimido, es que las migraciones masivas que tienen lugar en Venezuelan llevarían a una intervención externa. Opinión absurda: sabemos que las intervenciones militares externas han provocado grandes migraciones (Siria e Irak) pero jamás que las migraciones hayan provocado intervenciones militares externas”.

A su juicio, “una fracción surrealista de la opinión pública venezolana está corriendo la misma suerte que corrieron algunos cubanos en Miami. Alejados de su país –algunos antes de irse– han dado curso libre a su imaginación y dan por sentado hechos que no tienen cómo ocurrir. En otras palabras: no solo el sistema económico del madurismo está siendo cubanizado. Una parte –queremos creer que es ínfima– de la oposición también se está cubanizano. Por cierto, pueden suceder locuras. Pero yo desde la lejanía solo puedo opinar sobre lo previsible”.

Partidos que no participaron el #20May no podrán inscribirse para municipales – La Patilla – 13 de Julio 2018

2018-02-05T223719Z_1636837403_RC13635C0F50_RTRMADP_3_VENEZUELA-POLITICS.jpgEl CNE en la voz de la rectora Tania D´ Amelio informó que los partidos políticos que no participaron en el proceso del pasado 20 de mayo no podrán inscribir candidatos para el próximo evento del 9 de diciembre correspondiente a los concejos municipales.

A través de su cuenta de Twitter, informó que la prohibición se origina por lo publicado el 27 de diciembre del 2017 en la gaceta N° 41.308. El escrito reza que, “las organizaciones que no postularon en elecciones nacionales, regionales o municipales inmediatamente anterior a este nuevo proceso electoral municipal, no podrán postular en éste y deberán ir a un proceso de renovación”.

Un total de 4.900 cargos serán renovados en esta oportunidad, evento que se celebrará con un año de retraso, al igual que ocurrió con los de gobernadores que debieron realizarse en 2016 pero recién fueron convocados en 2017.

Colombia: lecciones para venezolanos por Ibsen Martínez – El País – 12 de Junio 2018

Toda esta complejidad colombiana en reverberación debería ser también buena noticia para los demócratas de Venezuela
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A pocos días de una crucial segunda vuelta, pienso en lo que un día escuché decir al extinto Carlos Andrés Pérez desde la desengañada sabiduría de su cautiverio.

“Suramérica se inclinará hacia donde lo haga Colombia”, afirmaba el discutido dirigente socialdemócrata, ya en la antesala de la era Chávez. Pronosticaba que el proyecto bolivariano traería consigo ruina y tiranía para mi país y mucho trastorno en el vecindario. Sin embargo, insistía Pérez, a la larga prevalecería en nuestra región la democracia y Colombia tendría en ello un papel estelar. Es lo mismo que hoy veo desde la percha de mi exilio.

Venezuela se ahoga en el marasmo de una dictadura de duración hoy impredecible mientras en Colombia se agitan las gentes pensando ya no en el pasado sino en el futuro: Colombia se mueve.

Mientras en Venezuela una solución electoral que permita poner fin a la premoderna tiranía de Nicolás Maduro luce por completo clausurada y todo anuncia un angustioso inmovilismo político y un doloroso agravamiento de la tragedia humanitaria, las elecciones presidenciales colombianas auguran cambios sustanciales en el panorama local.

A pesar del fragor, las ferocidades y las humaredas de una campaña electoral sumamente prolongada, y aún antes de anunciarse el resultado que todas las encuestas dan por cierto —ganará Duque— estas elecciones, las primeras a que acuden los colombianos en tiempos de paz en mucho más de medio siglo, abren perspectivas que ya quisiera Venezuela para sí.

Los acuerdos de paz, controvertida como sigue siendo la implementación de sus provisiones más importantes, han sido seguidos por unas elecciones tan razonablemente pulcras que la palabra “fraude”, aunque proferida con pugnacidad en algún momento de la campaña por Gustavo Petro, no entra verdaderamente en los cálculos de nadie.

Un rasgo singularísimo de este proceso señala claramente hacia dónde quieren ir los colombianos y es que la paz, salvo en lo declarativo, no esté ya en cuestión.

Dos terceras partes de los votos emitidos en la primera vuelta favorecieron a candidatos comprometidos con la paz. Es elocuente la rapidez con que el proceso de paz fue desplazado en la agenda del debate electoral por temas como los de la desigualdad social y la lucha contra la corrupción.

Que un candidato inequívocamente de izquierda, Gustavo Petro, luzca presidenciable es otro elemento a destacar pues testimonia un talante colectivo difícilmente soslayable en lo porvenir por las élites conservadoras.

La campaña ha sido, como todas hasta ahora, pródiga en descalificaciones, invectivas, injurias y guerra sucia. También, a ratos, estentórea. Pero, a diferencia de las anteriores, el acentuado interés del electorado en lo ideológico, en la confrontación de modelos económicos, de concepciones del Estado, si bien deformado por las apasionadas retóricas electorales, augura lo que una oposición de centroizquierda, verosímilmente liderada por Petro, reserva ya para el futuro ganador.

Por su parte, esa amalgama de economía social de mercado y agendas de ciudadanía que juntos representan los verdes y el llamado “fajardismo” ha dejado de ser marginal y nada hace suponer una extinción poselectoral: la emergencia de un centro opuesto por igual a ambos extremos y consciente de su potencial futuro es una de las buenas noticias que el posconflicto trae a Colombia.

Hasta hace poco, los pronósticos concedían ventaja a la maquinaria, eufemismo colombiano para el corrupto clientelismo electoral que hermana en un mismo establishment a los caciques regionales y los caimacanes de Bogotá.

Igualmente, se atribuía de antemano a las FARC una capacidad disruptiva que como agrupación electoral no tiene todavía, ni tan siquiera como tema de campaña, mucho menos como acarreadora de votos. Ninguno de esos dos inquietantes y muy fundados pronósticos se concretó en la primera vuelta.

Muchas cosas parecen estar cambiando en este país y seguirán obrando lo suyo, largo tiempo después del 17 de junio. Toda esta complejidad colombiana en reverberación debería ser también buena noticia para los demócratas de Venezuela.

Pero es dudoso que el abatimiento, los muchos agobios, la desmoralización y la descaminadora propensión de muchos de mis compatriotas a mirar las cosas de Colombia por sobre el hombro, a través del pequeño y simplificador lente de nuestra polarización, les deje ver que Iván Duque tal vez no sea del todo un dócil subrogado de Álvaro Uribe, como lo piensan y aprueban, ni Gustavo Petro una réplica moral de Jorge Rodríguez ni mucho menos Juan Manuel Santos imagen especular de Nicolás Maduro.

 

El Sistema de Información electoral del Observatorio Electoral Venezolano – Mayo 2018

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Para acceder a los Informes mas relevantes del OEV sobre la manipulación de centros electorales y votos dirijas al siguiente enlace:

http://www.oevenezolano.net/info/ 

  • LA MANIPULACIÓN DE LOS CENTROS ELECTORALES Y SUS MESAS DE VOTACIÓN PARA EL CONTROL ELECTORAL
  • · INCOHERENCIAS E INCONSISTENCIAS EN LOS RESULTADOS DE LAS ELECCIONES REGIONALES Y MUNICIPALES DE 2017
  • · ESTIMACIÓN DEL NÚMERO DE LOS VOTOS MANIPULADOS EN LAS MESAS EN LAS ELECCIONES DE GOBERNADORES Y ALCALDES

Smartmatic y el CNE por Roberto Carlo Olivares/Alek Boyd – 11 de Mayo 2018

El activista anti-corrupción ALEK BOYD hace un recuento excepcional de SMARTMATIC y el comienzo de los fraudes electorales desde el Revocatorio del 2004.

Información recopilada en varios tuits escritos por Alek Boyd en su cuenta de tuiter (frases o párrafos antecedidos por asteriscos * fueron agregados por el periodista ROBERTO CARLO OLIVARES para complementar el historial de denuncias)

Cuando Smartmatic eran dos carajitos sin experiencia previa de ningún tipo, en ningún lado, una entidad del estado llamada FONCREI les otorgó un “préstamo” para que montaran “el mejor sistema electoral del mundo”.

Los reales chavistas no sólo dieron el control del 28% de la empresa al régimen, sino que permitieron a Smartmatic asociarse con la CANTV y una empresa llamada Bizta, de Antonio Mugica, y formar el consorcio SBC, el cuál montó el tinglado antes del RR del 2004.

Como Smartmatic no tenía experiencia negociaron con Olivetti unas maquinitas que se usaban para lotería y las dizque convirtieron en máquinas de votación. El que fue a chequear, a Italia, cómo iba la orden fue Jorge Rodríguez.

Mientras en Venezuela se reportaba el costo de las maquinitas en casi $58 millones, la prensa italiana reportaba el monto en $24 millones de dólares (*una diferencia en sobreprecio de $34 millones)

Smartmatic tampoco tenía la gente, y por ello contrataron a Jorge Tirado, puertorriqueño contratista del gobierno americano. Vino el RR, nadie auditó los resultados como había sido acordado, el Carter Center dijo que todo estaba chévere, y la Sra. Mc Coy perdió de vista la cajas.

Carrasquero, entre gallos y media noche, anunció la “victoria” de Chávez Candanga con un margen de casi 20%. Nunca sabremos a ciencia cierta, hasta que caiga el chavismo, quién ganó aquella elección. En cualquier caso, con la bola de billete obtenida, Smartmatic levantó vuelo.

En noviembre del 2005, en una auditoría en Fila de Mariches -la única del tipo- celebrada en presencia de observadores electorales, un técnico demostró que las maquinitas de Smartmatic mantenían la secuencia del voto, y por tanto el secreto del voto estaba comprometido.

Ello le dio a Chávez el control absoluto de la Asamblea al retirarse en masa casi todos los representantes de la oposición (*la oposición liderada por Ramos Allup, llamó a la abstención masiva pero sin protestas de calle ni movimiento de masas)

Luego de aquel fiasco, Jorge Rodríguez y sus cachifas del CNE se inventaron una auditoría al REP. Buscaron una organización amiga, CAPEL, la cual pidió información sobre 12.000 electores-de forma aleatoria- para determinar si existían o no. El CNE nunca entregó la info.

Por aquel tiempo, con abundante billete obtenido en contratos sin licitación, Mugica se compró una empresa llamada Sequoia en EEUU, la cual ya tenía contratos y trabajo. En Chicago, en 2006, sucede el primer fiasco de Smartmatic a nivel internacional.

Una congresista de los EEUU toma interés en la compra de Sequoia por parte de Smartmatic, y abre una investigación, habida cuenta de la participación de FONCREI, léase régimen chavista. Mugica dijo que colaboraría, que no había nada que esconder.

No obstante, antes de que los gringos le metiesen el ojo a sus guisos, el tipo decide vender Sequoia sin aclarar o demostrar si el régimen chavista tenía control sobre una parte importante de Smartmatic.

Un informe de la misión de observadores electorales de la Unión Europea establece que no se han llevado a cabo auditorías al sistema electoral venezolano, por cuanto el CNE alega que -por razones comerciales- la tecnología que sustenta el sistema no puede ser auditada.

Así votan los venezolanos desde entonces. Donde no se vota con “tecnología” Smartmatic (las universidades y *sindicatos), el régimen chavista no ha podido replicar el “éxito electoral” que ha tenido desde 2004.

*Es decir, comenten fraudes electorales desde el año 2004 con la venia de la dirigencia de “oposición”. De hecho en el RR, Allup dijo que hubo fraude y lo demostraría, pero nunca cumplió su palabra.

Luego de montar el tinglado que básicamente ha garantizado la permanencia en el poder del chavismo-madurismo, Mugica “denunció” una discrepancia en los resultados de la votación para la Asamblea Constituyente.

Nunca mostró pruebas de cómo llegó a tal conclusión. De hecho, Jorge Rodríguez dijo en una conferencia en Londres hace años que el CNE era “totalmente independiente” desde el punto de la tecnología electoral que empleaba.

*Cómo sabe Mugica entonces diferencia de votos entre la realidad y el fraude de la ANC?

*Por informantes del CNE se sabe que votaron 2.8 millones, pero el CNE dijo que habían votado 8 millones y pico.

*El fraude electoral más grande hasta ahora en la historia de la humanidad, fraude que será superado el 20 de Mayo cuando el CNE diga que Maduro sacó 10 millones de votos, o una cifra cercana a esa cantidad.

Guillotinar a la dictadura por Edilio Peña – IdeasdeBabel.com – 9 de Mayo 2018

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Volver a las elecciones para desalojar la actual dictadura es volver a un espejismo que se ha agotado.
A Fernando Mires

En Venezuela, reconocer que se está en un estado de indefensión abisma el alma. No saber cómo alimentar la existencia produce un pánico suicida. La persona comienza a sentir que el sentido de ser se ha extraviado. Deambula en una depresiva y sorda resignación. Su cuerpo termina por ser un fardo del cual quiere deshacerse lo más pronto posible. Sobre todo cuando el hambre se extrema y las enfermedades se vuelven terminarles. Hambre y dolor insoportable es un lento calvario en donde se han crucificado todas las esperanzas de vida. El placer del cuerpo se ha desterrado, así como la levedad de la ilusión que nutre al espíritu. La gente ya no ama al otro como así mismo, porque le crearon condiciones viles y perversas, para que dejara de amarse como ayer. Víctima del ciego arrebato al que induce la desesperación, a veces prefiere cortarse las venas, lanzarse al vacío o dispararse un tiro en el cielo de la boca. O destruir y matar a quien tenga más cercano. Expresión impotente de su más cara fantasía criminal que le resulta imposible realizar: ejecutar al verdadero autor de su tragedia. Ese pesado y abúlico mastodonte que se regocija en las delicias del poder.

El acto de pensar se ha degradado en la obsesión que propicia la sobrevivencia. La política ha comenzado a desaparecer de la conciencia del venezolano porque para pensar y producir pensamiento político, se necesita proteína. Y no me refiero sólo a la proteína comestible, sino a aquella que potencia el pensamiento políticamente creador. Inédito y profundo. Mucho más, cuando la complejidad de la tragedia social demanda dramaturgia táctica y estratégica. El alma se marcha del cuerpo cuando éste, ya no tiene que comer. Ni siquiera el hallazgo de un libro, jamás escrito, que alimente la mirada del hambriento. En ese escenario de la desventura no hay tiempo para ensimismarse, reflexionar y menos para pensar con hondura. Una manifestación con hambre no se sostiene en la calle. El grito de rebelión no puede salir de las gargantas amordazadas. Estamos en una fase de guerra silente y sistemática que ha invadido el espacio público y privado de manera feroz, destruyendo y debilitando el espíritu que conforma a cada uno de los habitantes de esta nación. Los campos de concentración del III Reich y los Gulags de Joseph Stalin en Siberia practicaron un exterminio mórbido y brutal, hasta ese momento inusual en la historia del Estado omnipotente. Con ello también ensayaron y experimentaron una de las formas de dominación física, psíquica y espiritual nunca antes conocida. Leer más de esta entrada

Carta que le envió Santiago Arconada a Elías Jaua por Elizabeth Fuentes – El Cooperante – 23 de Abril 2018

Elías-Jaua-.jpgFuerte y sin pelos en la lengua, la carta que le envió Santiago Arconada a Elías Jaua le debe resultar doblemente dura el Ministro de Educación porque quien le escribe ha sido uno de sus más cercanos camaradas. Tan cercano que anduvo junto a Jaua la noche del 11 de Abril, ambos intentando llegar a Miraflores para combatir el golpe. En la misiva, Arconada le reclama la traición de Nicolás Maduro a Hugo Chávez, asegura que el actual gobierno ha convertido a Venezuela en una colonia de las transnacionales de la minería y que la producción petrolera venezolana ha sido hipotecada.

La misiva de Santiago Arconada, profesor universitario, investigador y activista de la izquierda desde su juventud, se produce en respuesta a un artículo que publicó Eliás Jaua en Aporrea y donde sentenciaba que “Cada proceso electoral es una encrucijada donde decidimos si seguimos con el proyecto de independencia e igualdad social o si retrogradamos a la subordinación neocolonial y su régimen de exclusión social y cultural.”

Semejante afirmación generó la agresiva respuesta del amigo de Jaua, a quien Arconada llamó cínico en el primer párrafo para responder en relación a la “subordinación neocolonial”:

“Decir por ejemplo: Nicolás Maduro Conductor de Victorias es el paroxismo del cinismo si el objetivo que se persigue es la construcción de una sociedad justa, libre, soberana y plena…”Cuando las futuras generaciones de historiadores y sociólogos estudien el neocolonialismo del siglo XXI en América Latina, el documento histórico que se colocará como paradigma de la abyección neocolonial será el decreto presidencial 2248 del 24 de febrero de 2016 referido al mal llamado Arco Minero del Orinoco. Nada representa de modo tan descarnado la profundización de la inserción subordinada y colonial de Venezuela en la división internacional del trabajo y de la naturaleza como ese mamotreto jurídico con el que se entrega a las transnacionales de la minería y, en particular, a la Bolsa de Toronto, el 12% del territorio nacional. Tu premisa inicial es falsa, pues no se puede retrogradar a ser colonia cuando se es más colonia que nunca antes en el pasado. Nunca antes en el pasado tuvimos tanta producción petrolera hipotecada, lo que es una forma de ser colonia no sólo en el presente sino también en el futuro”.

Como para espantar dudas sobre su lealtad al proceso que lideró Hugo Chávez, Santiago Arconada le recuerda a Elías Jaua los duros momentos que vivieron el 11 de abril de 2002 y la ausencia entre los “combatientes” del entonces Vicepresidente Diosdado Cabello:

“Desde la noche del jueves 11 de abril en que se consumó el Golpe de Estado habíamos estado en mi casa, ubicada en el barrio Santa Ana de Carapita, parroquia de Antímano. Pasado el mediodía del sábado 13, tras la declaración de María Gabriela Chávez en uno de los poquísimos medios de comunicación social que rompía el silencio impuesto por el Golpe de Estado, Radio Fe y Alegría, diciendo que su papá, el Presidente Chávez, no había renunciado, recibiste una enigmática llamada de alguien a quien no identificaste dando la instrucción: ¡A Miraflores!

¿Por dónde nos iríamos? Montados en el jeep de Edgardo que yo manejaba, íbamos Juan Carlos, Manuel, Anselmo, Víctor y tú… A las 2:35 pm te entregamos a la Guardia de Honor que protegía la entrada a Miraflores y lo demás es historia. Es propicia la ocasión para comentar que Diosdado Cabello no debiera estar hablando de gente que se esconde, pues él, siendo en ese momento Vicepresidente Ejecutivo de la República, nunca informó de cuánta tierra puso de por medio en ese trance histórico para finalmente llegar a Miraflores pasadas las 8 de la noche. La verdad es que no demostró mucha confianza en los poderes creadores del pueblo. A diferencia de ti que participaste y lo disfrutaste a plenitud, Diosdado llegó con la mesa puesta y servida…”

Finalmente Arconada se refiere al tema de la corrupción del gobierno actual, la que califica de muchísimo peor de la que ocurrió en los gobiernos anteriores:

“De robadera se trata el asunto. Verás Elías: si tuviéramos los más de 350 mil millones de dolares que, por la medida chiquita, la más timorata, la más inocente, se llevaron del país, nada de esto estuviera pasando. Nada de esta tétrica ternura que tienen los niños y las niñas del Hospital JM de Los Ríos manifestando diariamente en la calle por su derecho a la Salud. Nada de esa desesperanza en la mirada de los bachilleres que son admitidos a universidades sin profesores. Nada de esa angustia de estar en la cola por horas y que al cajero se le acabe el efectivo y que no tengas ni para el pasaje. Nada de nada…

Estamos ante un descomunal desfalco Elías, un desfalco del tamaño de una década de las importaciones no-petroleras de Venezuela…Lamentablemente el desfalco del que yo te hablo no es solo algo que pasó, puntual y focalizadamente en espacios gubernamentales, sino algo que sigue pasando aceleradamente. Si vas un sábado por la mañana a la Plaza Pérez Bonalde en Catia, verás al desfalco en pleno desarrollo, verás piquetes de la Policía Nacional Bolivariana y efectivos de la GNB, concentrados en la revisión de sus teléfonos celulares, leyendo y escribiendo mensajes mientras en la plaza y el Boulevard los alimentos de la dieta básica, arroz, azúcar, harina de maíz, aceite, pasta, que son importados por el gobierno con dólar preferencial, son vendidos por “bachaqueros permisados para bachaquear” a precio de Dólartoday.

El mensaje que uno recibe al observar la escena en su conjunto, la gente forzada por el hambre a comprar a precios inalcanzables, la impunidad de los bachaqueros a los ojos de los cuerpos de seguridad, es como que si se quisiera decir: Esto es lo que hay y lo que habrá. Un Gobierno en modo desfalco. Gobierno restregando desfalco para que se entienda quién es el que manda y cómo. El mercado de la Plaza Pérez Bonalde no es coyuntural en el gobierno de Maduro/Cabello/Padrino, es estructural. Y el pobre poeta (se refiere a Tarek William,a quien llama “presunto fiscal”) , sin brazos ni manos para poder taparse la nariz.

Y en el plano cualitativo, el hecho de ser gobernados por grupos delincuenciales cuyo objetivo principal es la preservación de un botín, grupos delincuenciales cuyos jefes dirimen violentamente sus áreas de dominio utilizando para ello al aparato del Estado, grupos delincuenciales que no vacilarían en arrojar a Venezuela a una Guerra Civil con la sola excusa de esconder los millones desfalcados, de ese hecho como digo, no hay retrogradación posible, Elías. Ese es un hecho de conciencia, un llegadero al que llegamos hace tiempo”.

Finalmente, Arconada entra en el tema electoral y asegura que Maduro debe ser derrotado:

“Me parece pertinente pensar en la diversidad de las motivaciones para votar contra Maduro. La motivación de la oposición clásica, la que viene marchando desde el 11 de abril de 2002, la conocemos y no tiene mucho sentido describirla, sin embargo la motivación del pueblo bolivariano para votar contra Maduro es todo un tratado de politología. El pueblo bolivariano que insurgió con Chávez el 6 de diciembre de 1998 para derrotar a la sociedad de cómplices en la corrupción que habían construido AD y Copei a lo largo de cuarenta años, tiene que encontrar la forma política de decir, en las elecciones presidenciales, ahogado como está en una corrupción infinitamente mayor que la que salió a enfrentar, que esta pesadilla de país no se perpetró ni con su beneplácito, ni con su consentimiento, ni con su conocimiento, ni siguiendo sus decisiones, ni mucho menos en su nombre…

El pueblo tiene que encontrar en estas elecciones presidenciales la manera de decir que el ejército forjador de libertades haya retrogradado a ejército forjador de fortunas mal habidas, el pueblo bolivariano tiene que encontrar la manera de expresar que este calvario de pacientes seropositivos sin retrovirales, niños con cáncer sin tratamiento, pacientes renales sin diálisis, pero sobretodo niños y niñas con desnutrición generacional, no es el resultado de su voluntad de cambiar las cosas, sino del más pavoroso desfalco del tesoro público que haya conocido la historia republicana. En fin, el pueblo bolivariano que en 2013, siguiendo el llamado del presidente Chávez, llevó a Nicolás Maduro Moros a la presidencia de la República tiene en estas elecciones presidenciales la impostergable tarea de afirmar que no convalida este tiempo de corruptelas y malversaciones…

Retrogradar sería convalidar con su voto, con el del pueblo bolivariano, al gobierno que nos ha puesto en el futuro a una generación de muchachas y muchachos con daño cerebral por desnutrición. Retrogradar sería convalidar con su voto la gigantesca operación política llevada a cabo por el gobierno de Maduro/Cabello/Padrino para transformar la esperanza en decepción, en desencanto, en frustración, en miseria desatada, en pobreza extrema.

Retrogradar Elías, sería como lo que hiciste tú en estos días cuando, como Ministro de Educación, declarabas sobre los niños de la calle admitiendo no sólo su existencia sino su eclosión, y decías que quien viese un niño de la calle que se comunicara inmediatamente con tu ministerio para darle a ese niño una beca. Tú no crees en eso Elías. Tú eres un sociólogo que sabe que el complejísimo problema de los niños de la calle no sólo no se resuelve con becas, sino que una política de ese tipo generaría muchos más niños de la calle buscando su beca, pero retrogradar es justamente eso. Afirmar lo que no se cree. Retrogradar sería votar por alguien y por algo en lo que no se cree”.

 

 

Declaración de la Unión Europea sobre la situación en Venezuela – La Patilla – 19 de Abril 2018

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La Unión Europea advirtió el jueves que podría imponer nuevas sanciones a Venezuela si considera que la democracia sigue viéndose socavada, después de que el Gobierno del presidente Nicolás Maduro convocó a elecciones para el próximo mes en las que no participará el principal bloque opositor.

La jefa de Política Exterior de la UE, Federica Mogherini, dijo en un comunicado en nombre de las naciones que conforman la Unión Europea, que lamenta la forma en que el Gobierno de Maduro llamó a elecciones presidenciales y legislativas para el 20 de mayo, sin un consenso sobre las “condiciones para un proceso electoral creíble e inclusivo”.

A continuación el texto completo de la declaración:

“Declaración de la Alta Representante en nombre de la UE sobre la situación en Venezuela

Los acontecimientos recientes en Venezuela están causando una mayor polarización y están impidiendo el progreso en las múltiples crisis que enfrenta el país.

Las elecciones presidenciales se anuncian para el 20 de mayo y se celebrarán junto con la elección de los miembros de asambleas municipales y estatales.

Lamentamos profundamente que se hayan convocado elecciones sin un amplio acuerdo sobre el calendario electoral ni sobre las condiciones para un proceso electoral creíble e inclusivo. También lamentamos la existencia continua de presos políticos y los obstáculos para limitar la participación de los partidos políticos y los candidatos.

La reciente decisión del Consejo Nacional Electoral (CNE) de limitar la participación en las elecciones locales y regionales a aquellos partidos que presentan candidatos para las elecciones presidenciales es un golpe más a la credibilidad del proceso. Esto solo exacerbará la polarización y creará más obstáculos para una solución política pacífica.

La Unión Europea hace un llamamiento al gobierno para que garantice elecciones libres, transparentes y creíbles que permitan la participación de todos los partidos políticos en igualdad de condiciones; una composición equilibrada del CNE; un calendario electoral acordado y viable y todas las garantías técnicas necesarias para que las elecciones se ajusten a las normas internacionales. Esas condiciones son necesarias para permitir misiones de observación internacional plenas e independientes.

La Unión Europea está plenamente comprometida en apoyar a Venezuela para encontrar soluciones pacíficas y democráticas y está dispuesta a utilizar todos sus instrumentos para apoyar los esfuerzos regionales e internacionales con ese fin.

En este contexto, la Unión Europea supervisará estrechamente el proceso electoral y la evolución relacionada sobre el terreno y está dispuesta a reaccionar mediante medidas apropiadas a cualquier decisión o acción que pueda seguir socavando la democracia, el estado de derecho y la situación de los derechos humanos en el país .

La Unión Europea también está preocupada y vigilando en estrecha cooperación con la ONU y otras organizaciones internacionales, el impacto social de la actual crisis económica que está afectando gravemente a la población, incluidos muchos ciudadanos europeos que residen en el país, y que conduce a la migración masiva actual eso crea desafíos para las comunidades anfitrionas, particularmente Colombia y Brasil, y la estabilidad regional. Como anunció el Comisario Stylianides durante su reciente visita a la región, la UE proporcionará asistencia a los afectados.”

 

Las incertidumbres de la realidad política venezolana por Michael Penfold – ProDaVinci – 15 de Abril 2018

Cualquier ejercicio de proyección de los escenarios políticos que se despliegue para el caso venezolano va a encontrarse con una dificultad predictiva.

La razón es que bajo ningún escenario las variables relevantes están bajo el control ni del gobierno ni de la oposición. La otra causa es que los escenarios más probables no son intrínsecamente los más estables. La dinámica plantea una serie de paradojas con la que se enfrentan permanentemente todos los actores políticos, tanto internos como externos, que actualmente están lidiando con la profunda crisis económica, social e institucional del país. Este trance también promueve distintos tipos de inconsistencias por parte de estos mismos actores, que en muchos casos conlleva a posturas irracionales, lo cual complejiza aún más la utilidad de cualquier esfuerzo prospectivo.

Varios ejemplos permiten ilustrar la situación. Maduro puede desear ser reelecto para otro periodo presidencial –así sea ilegítimamente–, pero la decisión de la comunidad internacional de reconocerlo escapa totalmente a su ámbito de influencia. Maduro puede prometer que una vez reelecto va a modificar su política económica para evitar los errores que llevaron al chavismo a quebrar la economía venezolana y a colapsar la industria petrolera; pero aun si lo hace, el financiamiento externo que requiere para darle credibilidad a un potencial programa de estabilización es de tal envergadura, que la posibilidad de implementarlo depende exclusivamente de la voluntad de los organismos multilaterales e incluso de la decisión de los chinos de desembolsar los recursos necesarios para enfrentar este conjunto de reformas. Maduro puede ordenar, debido a su férreo control sobre las autoridades electorales, que se cumpla la fecha de realización de los comicios presidenciales del 20 de mayo, pero lo cierto es que, así como esos comicios fueron pospuestos en abril, si los cuadros internos de la coalición oficialista se mantienen descontentos y si así lo desearan, podrían nuevamente ejercer suficiente presión como para postergar su realización. Leer más de esta entrada

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