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Andrés Velásquez: Exigir cese de la usurpación sigue vigente antes de ir a elecciones por Yasmín Antia – El Universal – 15 de Marzo 2020

El dirigente de La Causa R, Andrés Velásquez, considera que participar en parlamentarias implica riesgo de desconocimiento político nacional y mundial

Para el dirigente nacional de La Causa R, Andrés Velásquez, la exigencia y lucha por “el cese de la usurpación” sigue como primer paso en la ruta que traerá cambios democráticos al país, la segunda es el nombramiento de un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE), por parte de la Asamblea Nacional (AN) que llame a las elecciones presidenciales.

En entrevista para El Universal afirma: “Nosotros no hemos abandonado, ni renunciado a exigir el cese de la usurpación y mucho menos a lograrlo. Para hablar de elecciones libres y justas, tenemos sí, que exigir condiciones, porque la realidad del país, es que estamos en dictadura, y con Nicolás Maduro usurpando el poder, no habrá elecciones libres y justas. Las elecciones presidenciales, que son las que están pendientes y vencidas desde el 20 de mayo de 2018, sólo son posibles con el cese de la usurpación, y las condiciones que exigimos son las mismas que tiene cualquier democracia del mundo, por tanto, no hay diálogo posible ni elecciones que no pasen, inexorablemente, por el cese de la usurpación”.

Velásquez insiste en que la única institución que tiene las facultades legales para nombrar y juramentar el nuevo CNE, “es la AN que preside el diputado Juan Guaidó”, pero que no ve posibilidad alguna de que esto salga así y vislumbra que el gobierno por vía del Tribunal Supremo de Justicia terminará designando un ente comicial “que por supuesto nadie reconocerá” y pasaría a ser “un CNE ilegal, inconstitucional y sería automáticamente desconocido por los venezolanos y buena parte del mundo. La omisión legislativa no aplica, estando, como está, la legítima AN en funciones”, aclara.

Quienes también se enfrentarán al desconocimiento de los venezolanos y el mundo, en su opinión, serán los partidos y dirigentes que apoyen la realización de las elecciones parlamentarias previstas para este año: “los que le hagan el juego a la dictadura, y pretendan hacerle ganar tiempo, participando en las elecciones parlamentarias que plantea la tiranía, tendrán el mismo destino: el desconocimiento de los venezolanos y del mundo, además tendrán que explicarle a todos, su apoyo a los que tienen secuestrado el país y deberán rendir cuentas por eso”.

-¿Cómo hará la oposición para convencer al electorado de participar en una elecciones que parecen inciertas?

-Yo recorro el país todos los días, y no hay venezolano, por desesperanzado, golpeado, abatido, decepcionado que esté, por la innegable y brutal tragedia que vivimos a diario, que no exija a gritos que Maduro se vaya, y la única solución para desalojar a la tiranía, es, para todos, sin dudas, la elección presidencial, porque saben que solo poniéndole fin a este régimen opresor y recuperando la democracia, se puede reconstruir el país y garantizar a cada venezolano sus derechos fundamentales, a la vida, a la salud, al empleo digno, a la educación, a los servicios públicos, a la comida.

Resalta que el liderazgo se encarga de escuchar estos reclamos y también de hacer lo que sea necesario para garantizar que los venezolanos voten, “que su voto elija, porque será con la voluntad de todos, que recuperaremos la democracia, para nunca más perderla”.

El líder de la Causa Radical no menciona acciones concretas ni el tiempo para salir de este “régimen”, pero advierte que aún sin fecha para realizar las elecciones presidenciales, “hay que apurar el paso”. Sugiere que la reinstitucionalización partirá luego de esas elecciones: “La designación de un legítimo CNE, otorgará al poder electoral la autonomía necesaria para conducirnos a unas elecciones presidenciales libres y justas, y así tener un presidente electo, con plena autonomía en el poder Ejecutivo, y será ésta, la ruta para legitimar también entonces el poder Judicial, Moral, e incluso el Legislativo”.

“Esta es una lucha existencial”

Para el miembro de la dirección nacional de La Causa R, conciliar diferencias es natural en democracia, y “en este sistema que no es democrático se hace imperativo unir esfuerzos. En ese sentido, el Pliego Nacional de Conflicto es resultado de la necesaria unificación de criterios y fuerzas para lograr un objetivo común, superior: desalojar la tiranía, rescatar la democracia y reconstruir el país. Cada sector, gremio, obrero, profesional, ciudadano, tiene razones para luchar, y lo que hemos hecho es unificar todas las luchas en una sola: “el rescate de la democracia”.

Asegura que todos los sectores sociales y políticos del país hacen lo necesario y les “toca echar el resto” por la lucha por el rescate de la democracia, acompañados por la comunidad internacional. “No podemos rendirnos, hay que dar la pelea, ésta es una lucha existencial, y rescatar la democracia vale cualquier esfuerzo. Seguimos”.

En Venezuela todo confluye hacia la ruta electoral por Ysrael Camero – ALnavío – 14 de Marzo 2020

Mientras se reduce el margen de maniobra para los actores internos, las perspectivas de una crisis mundial, agravada por la pandemia del coronavirus, pueden llegar a debilitar el compromiso de la comunidad internacional con el caso venezolano. Todo parece confluir hacia la realización de un proceso electoral competitivo en Venezuela que abra paso a una democratización.
Un proceso electoral competitivo en Venezuela abriría paso a una democratización / Foto: CNE
Un proceso electoral competitivo en Venezuela abriría paso a una democratización / Foto: CNE

Para todos los actores internos en Venezuela se va achicando el margen de opciones disponibles para seguir adelante. Sea por la escasez de tiempo, como es el caso de las fuerzas democráticas que hacen mayoría en la Asamblea Nacional, lideradas por el presidente Juan Guaidó, que deben afrontar el término del período para el cual fueron electos en diciembre de 2015. Sea por la escasez de recursos financieros y el aislamiento internacional que enfrenta el régimen autoritario de Nicolás Maduro, que pronto afrontará una nueva reducción en sus ingresos derivada de la caída de los precios internacionales del petróleo.

Este doble achicamiento incrementa los incentivos para avanzar en una salida a la crisis venezolana en 2020. Los pasos dados por la Asamblea Nacional para la designación de la nueva directiva del Consejo Nacional Electoral (CNE), el trabajo de la Comisión Especial de Procesos Electorales, la selección del Comité de Postulaciones, traslucen una disposición realista para hacer viables unas elecciones. Este realismo contrasta con la retórica maximalista, “todo o nada”, de los sectores más radicales, y conecta a los moderados a ambos lados de la acera política.

En el mismo sentido, la coalición internacional comprometida con una transición hacia la democracia en Venezuela coincide en que la salida de la crisis, y del autoritarismo que la origina, pasa por la realización de unas elecciones competitivas que coloque en manos de los venezolanos la decisión, libre, de cambiar el rumbo político y económico del país.

Pero los cambios en la agenda global pueden hacer descender la visibilidad, y el nivel de prioridad, del caso venezolano. En las cancillerías el coronavirus se ha colocado como preocupación principal, reforzando el discurso más autárquico. La política interna mata a la política externa. Eso hay que tenerlo claro.

Cuando se señalaba que todas las opciones estaban sobre la mesa para el caso venezolano también implicaba que la presión internacional podía confluir en un acuerdo para la realización de un proceso electoral competitivo. En los documentos del Grupo de Lima y del Grupo de Contacto, en las declaraciones de los responsables de la política exterior europea y de los Estados Unidos el tema electoral ha sido elemento común unificador, con exigencias claras al régimen de Maduro: presidenciales competitivas, libres, abiertas y limpias.

No se puede avanzar en la realización de unas elecciones sin poner en contacto a las distintas partes. No se pueden hacer elecciones libres en Venezuela sin la colaboración de un sector del chavismo que se encuentra en el poder, con el dominio institucional de los aparatos del Estado, y con la capacidad de bloquear cualquier iniciativa. Hay que impedir el uso del poder de veto fáctico que tienen algunos actores del bloque de poder.

Tender puentes de plata realistas entre sectores moderados de ambos lados es una necesidad. Estos puentes han de pasar, necesariamente, por la Asamblea Nacional que preside Juan Guaidó, único poder público electo popularmente y reconocido internacionalmente.

Los avances tienen que generar una resistencia, por un lado, en los sectores más ortodoxos e inamovibles del bloque autoritario, que temen perder con la democratización, pero también en los sectores más intransigentes y radicales de la oposición. El incendio del galpón del CNE con las máquinas de votación es un mensaje enviado por los intransigentes contra aquellos que avanzan hacia las elecciones.

La ruta electoral: una historia

En el descenso de Venezuela hacia un régimen autoritario las encrucijadas electorales han marcado hitos de aceleración o ralentización. Entre 1999 y 2001 un chavismo movilizado empleó las elecciones para tomar control hegemónico de las instituciones. La derrota de la oposición en el referéndum de 2004, con abuso de poder y ventajismo por parte del chavismo, condujo al abandono de las elecciones parlamentarias de 2005.

Luego de 2005 se aceleró toda la autocratización del régimen político. Aprovechando la ausencia de la oposición en el Poder Legislativo, el régimen avanzó en sus “leyes del poder popular” y en su “socialismo del siglo XXI”. La abstención de 2005 fue un factor clave para crear la oportunidad del régimen de Hugo Chávez para hacerse más autoritario y cerradoHenry Ramos Allup y Stalin González trabajan para que haya elecciones en Venezuela / Foto: AN

Para revertir este proceso en 2006 una dirección política de la oposición tomó la decisión de retornar a la estrategia electoral como mecanismo principal en su confrontación contra un régimen que se autocratizaba con rapidez. Las presidenciales de 2006 representaron una rectificación importante en la estrategia de la oposición. El giro electoral, iniciado por Teodoro Petkoff, acompañado por Julio Borges, y encabezado finalmente por Manuel Rosales, contribuyó a construir un movimiento nacional de las fuerzas democráticas, con una estrategia clara de crecimiento. La creación de la Mesa de Unidad Democrática fue expresión institucional de esta estrategia.

Hay un hilo de continuidad entre la participación electoral de la oposición en las elecciones presidenciales de 2006 y la victoria en las parlamentarias de 2015. Elección tras elección la capacidad política de las fuerzas de oposición mostraba un crecimiento sustantivo. A lo que el régimen respondía con políticas cada día más autoritarias y represivas.

La muerte de Chávez y la caída de los precios del petróleo lo cambiaron todo. Las dos elecciones presidenciales de Maduro contra Henrique Capriles demostraron que sólo era cuestión de tiempo para que una mayoría de las fuerzas democráticas derrotara con contundencia a un chavismo que se percibía menguante. Allí el régimen protagonizó su última mutación, la clausura de la competitividad electoral tras la victoria opositora en las parlamentarias de 2015 lo llevó a convertirse en un régimen autoritario cerrado.

Las dificultades actuales

La presión interna desde 2016 y la de la comunidad internacional desde 2018, han buscado justamente restituir la competitividad política y electoral, para iniciar la democratización de Venezuela.

La participación electoral ha representado, para las fuerzas democráticas venezolanas, la estrategia más efectiva para enfrentar la autocratización, y para revertirla, porque dispone de mayor experticia y recursos que en cualquier otro campo, de lo que se concluye que la restitución de la competitividad electoral parece ser, a ojos de la historia previa, el objetivo inmediato para abrir una posible restitución de la democracia.

Las declaraciones de Henry Ramos Allup, el trabajo del diputado Stalin González, las palabras de Michelle Bachelet llamando a elecciones, la posición de la diplomacia europea y del gobierno de Estados Unidos, así como de los países latinoamericanos, confluyen finalmente contra el régimen de Nicolás Maduro, haciendo una exigencia fundamental: elecciones presidenciales competitivas en Venezuela.

Esa estrategia sólo tiene un punto débil, y es la construcción de una narrativa, de un relato, para rescatar la confianza de los venezolanos en el voto como instrumento de lucha política por la democracia. El tiempo corre raudo y veloz, se clausura el primer trimestre de 2020 bajo el signo del coronavirus y con la perspectiva de una recesión mundial. Sólo las elecciones generan el terreno común sobre el cual los venezolanos podemos iniciar un proceso de reconstrucción del proyecto republicano y de la nación.

Se perdió la coherencia política por Guzman González – PanamPost – 10 de Marzo 2020

La coherencia en todo discurso es primordial, sobre todo en momentos en los que Venezuela clama respuestas y soluciones

Juan Guaidó, presidente interino de Venezuela. (Foto: EFE)
Un día le preguntaron a Mahatma Gandhi sobre los factores que destruyen al ser humano. Y él respondió así: la política sin principios. El placer sin compromiso. La riqueza sin trabajo. La sabiduría sin carácter. Los negocios sin moral. La ciencia sin humanidad, y la oración sin caridad. Hoy decido repetir estas líneas que no han perdido vigencia, pero actualizadas.

Justo me he quedado con lo primero “la política sin principios”, pero yo le agregaría “y sin coherencia”. La coherencia en todo discurso es primordial, sobre todo cuando hay un país que clama respuestas y soluciones. Ser coherente es tener conexión de unas cosas con otras, pero también significa ser responsables con lo que hacemos y decimos.

Ahora bien, ¿usted cree que es coherente la dirigencia opositora en Venezuela? Yo tengo mi propia opinión, —también soy opositor al chavismo y madurismo—, y no es más que la lógica escondida en falsos discursos que adormecen las ganas de todos. No se puede entender como luego de dos décadas sigamos en el mismo lugar, con los mismos gobernantes y las mismas políticas. Por otro lado, las mismas caras con nombres distintos: Coordinadora Democrática, Mesa de la Unidad, Frente Amplio y para usted de contar cuantas coaliciones hemos visto y apoyado para tratar de buscar una salida.

Prefieren darle la mano y abrazos con besos incluidos a Rodríguez Torres, Luisa Ortega Díaz o Gabriela Ramírez, responsables y culpables de cientos de casos de muertes y corrupción, hasta el punto de incluirlos en el llamado Frente Amplio (que no es “amplio” porque rechazan, excluyen e insultan a líderes como María Corina, Antonio Ledezma, Diego Arria, y otros que se quedan fuera). Muchos me dirán que esto es dividir, así los han manipulado.

La culpa no es de la vaca. La culpa esta vez es de la coherencia política que hace vida en Venezuela. Nos dicen que el Consejo Nacional Electoral (CNE) es ilegal, pero se suman y se inscriben; afirman que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) es ilegitimo e írrito, pero introducen recursos de amparo e interpretaciones constitucionales; declaran que el Ministerio Público es usurpador y sin validez, pero acuden para denunciar casos y más casos; exigen a la Defensoría del Pueblo garantías de derechos humanos, pero a la vez no la reconocen. Durante la gestión de Julio Borges como presidente de la Asamblea Nacional, se destituyó a Maduro y se desconoció su mandato, sin embargo, pasaron unos días e invitaron al propio Maduro a medirse en elecciones “para que se diera cuenta el rechazo del pueblo”.

También para que no se nos olvide, el 16 de julio del 2017 se convocaron a los ciudadanos a votar por tres preguntas y desconocer a la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), y aunque el pueblo votó a favor, pareciera que fue una pérdida de tiempo y de esperanzas. Pues, se dejaron quitar el hemiciclo protocolar.

No me vengan con el cuento aburrido que esto es división, no, no lo es. En política debemos autocriticarnos, autoevaluarnos y ser sensatos. No podemos callarnos y dejar que los amos dueños de pocos partidos decidan por nosotros. Eso lo hace el PSUV en donde una sola voz decide por ellos y sin dejarlos hablar ni opinar. ¿Queremos ser PSUV? Entonces vamos a exigirles a nuestros dirigentes coherencia y principios.

Tampoco podemos participar en elecciones con el Consejo Nacional Electoral viciado. No se puede caer en el juego del Gobierno. El régimen de Maduro, tiene todos los poderes de Estado a su favor y controlados. Sí, todos porque hasta a la Asamblea Nacional le quitaron la voz. Necesitamos soluciones. Consciente estoy de que ambos sectores tienen la solución, pero pareciera que a ninguno les conviene aplicarla puesto que saldrían perjudicados. Muchas conexiones, dinero, empresas y para usted de contar.

Otro tema delicado y de suma importancia, es el tema de los que somos periodistas y comunicadores. Se nos sataniza por dar opiniones críticas y contrarias a lo que parece ser mentira e inviable. Nos tildan de vendidos, comprados y hasta parte del régimen. Les explico algo breve: en mi caso, me gradué para informar, y dentro de mi carrera existe algo llamado “periodismo de opinión”, legalmente reconocido y hasta premiado. Yo puedo trabajar con quien sea, eso no afecta mi carrera, pero no pueden juzgar por opinar, ya que constituye delito según las leyes. Los políticos y gobiernos pasan, los periodistas quedamos.

Bachelet revela que recibe denuncias sobre tratos crueles a presos en cárceles venezolanas – La Patilla – 10 de Marzo 2020

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La Alta Comisionada para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, escucha los discursos durante el segmento de alto nivel de la 43ª sesión del Consejo de Derechos Humanos, en la sede europea de las Naciones Unidas en Ginebra, Suiza, el 27 de febrero de 2020. (Suiza, Ginebra) EFE / EPA / TREZZINI MARCIAL

La alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet presenta una nueva actualización de su informe sobre la crisis en Venezuela.

Desde la sede del Consejo de DDHH en Ginebra, la funcionaria reiteró que el régimen ha impedido el ingreso de los diputados al Palacio Federal Legislativo, además, recordó los casos de los paralamentarios presos Gilber Caro e Ismael León.

Bachelet también condenó los ataques contra periodistas en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía por parte de grupos identificados con el chavismo.

“Mi Oficina también documentó agresiones contra opositores políticos, manifestantes y periodistas, sin que las fuerzas de seguridad actuaran. El 11 de febrero, fueron agredidos por lo menos 12 periodistas que cubrían la llegada de Juan Guaidó, mientras que el 29 de febrero, presuntos miembros de colectivos armados agredieron a manifestantes y periodistas que se congregaron en un acto político en Lara”.

Durante el informe, se destacó que “sigue siendo urgente atender la situación de los niños y niñas venezolanos con necesidad de trasplante. Hasta hoy, 38 siguen en lista de espera en Venezuela y seis están aún pendientes de ser atendidos en Argentina.

Según información recibida, las sanciones han obstaculizado la transferencia de recursos para los tratamientos. Sin embargo, a ellas se suma la situación crítica del Hospital infantil J.M. de los Ríos, en Caracas. Al final de 2019, sólo el 21 por ciento de las camas se encontraban operativas”, manifestó la ex presidenta de Chile.

Por último, actualizó en 2,3 millones la cifra de las personas que “se encuentran en inseguridad alimentaria severa” y en 4,9 millones las que “han abandonado el país”.

“Confío en que se puedan alcanzar los acuerdos políticos necesarios para garantizar elecciones creíbles”, concluyó.

En el documento, que se elaboró a petición del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y fue dado a conocer en julio del año pasado, se afirma que en el último decenio -y especialmente desde 2016- el régimen de Maduro y sus instituciones han puesto en marcha una estrategia “orientada a neutralizar, reprimir y criminalizar a la oposición política y a quienes critican al Gobierno”. Un conjunto de leyes, políticas y prácticas que ha reducido el ámbito democrático, ha desmontado el sistema de control institucional sobre el poder ejecutivo y ha permitido la reiteración de graves violaciones de derechos humanos. En el trabajo, se destaca la repercusión de la profunda crisis económica, que ha privado a la población de los medios necesarios para satisfacer sus derechos fundamentales en materia de alimentación y cuidados médicos, entre otros.

El informe de la Oficina advierte que, si la situación no mejora, continuará el éxodo sin precedentes de emigrantes y refugiados que abandonan el país, y empeorarán las condiciones de vida de quienes permanecen en él.

El informe se basa en 558 entrevistas con víctimas y testigos de violaciones de derechos humanos y de la deteriorada situación económica, en Venezuela y otros ocho países, así como en otras fuentes, y abarca el periodo comprendido entre enero de 2018 y mayo de 2019.

2020-03-05 HRC43 HC Venezue… by La Patilla on Scribd

¿Elecciones por voto manual? por Arianna Altuve – Venepress – 9 de Marzo 2020

Analistas sostuvieron sufragio sin máquinas como última instancia ante los próximos comicios; así como solicitud de la asistencia de la ONU

¿Elecciones por voto manual?

El pasado domingo, se registró un incendio en el galpón del Consejo Nacional Electoral (CNE), ubicado en Filas de Mariche, que según la presidente del ente comicial Tibisay Lucena, al menos 582 computadoras, 49.408 máquinas de votación, 400 boletas electrónicas, 22.434 inversores de corriente, 49.323 captahuellas y 127 boletas se perdieron en el accidente.

Misión Verdad@Mision_Verdad

Presidenta del CNE, Tibisay Lucena, informó sobre los daños ocurridos dentro del galpón de Mariche: 49 mil 408 máquinas de votación se perdieron durante el incendio.

Video insertado

No obstante, Lucena garantizó las elecciones a pesar del incendio y a su vez; exigió una “profunda” investigación sobre las causas del evento.

Un sistema electoral del año 1995

El analista Aníbal Sánchez, a través de su cuenta de Twitter, explicó que este incidente representa un retroceso, que además; antes de asumir la incorporación del voto manual; se requieren de otras instancias como “un proceso mixto, con colaboración de instituciones”.

“Perder 49.000 máquinas representa 99% de los equipos que se necesitan para realizar un proceso electoral (…) Esta renovación debe llevarse dentro de la Asamblea Nacional lo que respecta a el reemplazo de los rectores, es por ello, que luego de lo ocurrido deben tener experiencia”, puntualizó.

Sobre este tema, el periodista Eugenio Martínez, añadió que es “inevitable” la solicitud “formalmente la asistencia electoral de las Naciones Unidas”.


¿Voto Manual?

“¿Con la pérdida del parque de máquinas de votación es imposible hacer las elecciones?” Martínez sostuvo en su Twitter, que los comicios pueden realizar con voto manual, o en su defecto, “comprar un nuevo hardware”, pero:

► Comprar nuevo hardware (máquinas) incluye la pretención de cambiar todo el sistema automatizado de votación, escrutinio, transmisión y totalización.
► El software en propiedad del CNE (escrutinio y transmisión) que se usaba en la máquinas que se quemaron “sólo puede ser utilizado en equipos similares”, por lo que pueden intentar modificarlo para que corra en otra maquina, lo que aumentará las dudas sobre el proceso.

Eugenio G. Martínez

@puzkas

En los galpones del CNE en Filas de Mariche se encuentran todo el parque de máquinas de votación y las maletas en donde se almacenan y trasladan las máquinas, las baterías de 12V que sirven de respaldo para fallas eléctricas el día de la elección y los equipos captahuellas.

Eugenio G. Martínez

@puzkas

En esta Venezuela un proceso de votación manual no se puede resumir con un “acta mata voto”, sino con un “FAN mata voto”. En un hipotético caso de voto manual corresponderá a los militares el traslado de las actas a los centros de cómputo

Un violento incendio destruye la infraestructura electoral de Venezuela por Ludmila Vinogradoff – ABC – 9 de Marzo 2020

La presidenta del Consejo Nacional Electoral, Tibisay Lucena, afirma que «no se frenarán las elecciones»

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Un violento incendio producido en los almacenes donde se guardaban las máquinas electorales de Venezuela destruyó toda la infraestructura física y tecnológica de votación del país sudamericano, según confirmó la presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), Tibisay Lucena.

El siniestro, que ocurrió el pasado viernes por al noche, fue calificado por Lucena como un «sabotaje». No obstante, aseguró que «no frenará las elecciones». Tampoco especificó los autores del incendio ni sus intenciones.

En un mensaje emitido en las radios y televisiones del páis, la presidenta del CNE enumeró las cuantiosas pérdidas que ha sufrido el sistema electoral por el incendio «voraz». «Se ha perdido la infraestructura física y tecnológica, es decir, todo el parque tecnológico del sistema electoral», aseguró.

«Se quemaron 542 ordenadores pertenecientes al registro electoral, 49.408 máquinas de votación, 400 papeletas electrónicas y 49.323 lectores de huellas« dijo Lucena sobre el incendio de los almacenes de Fila de Mariche, al noreste de Caracas.

Pero no todo se perdió en el fuego. «Se salvaron 24 servidores del registro electoral y 562 máquinas de votación. Estamos haciendo inventario de los ordenadores que estaban ahí«, añadió.

En cuanto a la actuación para acabar con las llamas, Lucena dijo que los «bomberos siguen en Mariche porque aún tenemos pequeños focos de fuego« y aclaró que «estamos a la espera de la investigación de los órganos competentes. Existen diferentes hipótesis, ninguna está descartada».

«Quiero hacer énfasis en esto: El sistema electoral venezolano no son solo las máquinas de votación, tiene múltiples procesos que lo integran. El sistema está lejos de ser destruido. Si existen grupos pensando que con este fuego van a parar procesos electorales constitucionalmente establecidos están muy equivocados, vamos a reconstruirlo rápido y con seguridad, así es nuestro sistema electoral«.

Según el analista político y exchavista Nicmar Evans, el incendio es un «autosabotaje del régimen« porque existe una pugna entre Nicolás Maduro y su mano derecha, Diosdado Cabello, por unas posibles elecciones presidenciales y legislativas que tocan a final de año.

El de los almacenes del CNE en Filas de Mariche es el segundo incendio sospechoso que ocurre en las últimas dos semanas. El primero se produjo en una estación de la telefónica estatal «CANTV». La vicepresidente Delcy Rodríguez también afirmó que era un presunto sabotaje de la oposición.

Lo cierto es que además de la problemática económica y humanitaria que sufre el país también hay una crisis de los servicios públicos por los apagones continuos, la falta de gas y electricidad, de transporte público, la telefónica e internet.

Los reclamos de los venezolanos por la nula calidad de vida a la que están sometidos por el régimen de Nicolás Maduro se expresarán en un gran manifiesto que el presidente encargado Juan Guaidó ha denominado como «Pliego Nacional de Conflictividad» que es el leit motiv de la marcha prevista para este martes 10.

 

VAE VICTIS… por Lenín Guerra – La Patilla – 4 de Marzo 2020

download.jpgCuenta el historiador romano Tito Livio, que por el año 390 AC, el ejército romano fue derrotado por una tribu gala comandada por Breno. Los galos capturaron a Roma y para liberarla exigieron un rescate de mil libras romanas de oro, lo que equivaldría hoy a más de trescientos kilos. Durante el pesaje, los atribulados romanos se dieron cuenta que los galos había amañado la balanza. Al reclamar el fraude, el jefe galo Breno desenvainó su espada, la colocó encima de la balanza, inclinándola aún más a su favor, al tiempo que exclamaba: Vae victis…! (¡Ay de los vencidos…!). La frase ha sobrevivido hasta nuestros días para denotar, entre otras cosas, que en las negociaciones quien tiene el poder de las armas siempre tendrá la fuerza de imponer las condiciones que quiera sobre la contraparte.

Haciendo un símil, los venezolanos estamos viviendo una situación similar a los romanos. Nos pretenden imponer unas elecciones con el dictador Nicolás Maduro, con un Consejo Nacional Electoral compuesto por personajes chavismo  (descubiertos y encubiertos), con un Registro Electoral controlado por las mafias cubanas, con los paramilitares del régimen amedrentando a la ciudadanía y los grupos de exterminio liderado por la FAES asesinado a mansalva en nuestros barrios. Aunado a ello, todavía en Venezuela existen trescientos cuarenta y seis presos políticos languideciendo en las mazmorras del régimen, según cifras del Foro Penal Venezolano, treinta y tres diputados perseguidos y acusados írritamente frente a un poder judicial genuflexo al narcorégimen. Y si a ello le sumamos la crisis humanitaria, el abandono de los hospitales, el cierre técnico de las universidades, la inflación exacerbada por una economía que se nutre de dólares americanos de dudosa procedencia, nos hallamos en una situación desalentadora.

Aún así, ¿pretende hacernos creer que son posibles unas elecciones limpias y trasparentes? ¿Qué el régimen entregará el poder sin mayor escándalo? ¿Qué el Cartel de los Soles abandonará sus pingües ganancias proveniente del narcotráfico sin apenas parpadear? ¿Qué la dictadura cubana renunciará al petróleo venezolano con una sardónica sonrisa? ¿Qué los grupos paramilitares entregaran las armas a cambio de unas palmaditas en la espalda? Hay que tener alguna especie de oligofrenia, o ser demasiado hipócrita, para hacernos creer ese cuento.

La ruta está bien clara. Cese de la usurpación primero. Gobierno y transición y, solamente después de esto, elecciones libres. Hasta que no salga el usurpador de Miraflores, jamás habrán elecciones libres y democráticas en Venezuela. Mientras los bárbaros sigan enquistados en el poder, nos impondrán sus inicuas condiciones con la fuerza de las armas. Sin cese de la usurpación, cualquier esfuerzo por un proceso electoral será vano o, cuando menos, colaboracionista con el régimen.

Quisiera cerrar esta reflexión con la respuesta del General romano Camilo, cuando iba al rescate de Roma: Non auro, sed ferro, recuperanda est patria (No es con oro, sino con hierro, con lo que será recuperada la patria). El que entendió, entendió.

La carta de Venezuela en las elecciones de Estados Unidos por Ricardo Hausmann – ProDaVinci – 3 de Marzo 2020

La carta de Venezuela en las elecciones de Estados Unidos

CAMBRIDGE – Tenía que suceder. En algún momento, Venezuela iba a entrar en el debate electoral en Estados Unidos. Ahora que lo ha hecho, probablemente siga siendo un tema importante. Venezuela, después de todo, representa el mayor colapso económico del continente americano, el mayor incremento de la pobreza, la peor hiperinflación y la mayor migración masiva de los últimos siglos.

También es un caso en el que terminar con la pesadilla –y la amenaza para la estabilidad regional que representa- se ha vuelto una de las principales prioridades de política exterior de Estados Unidos. Es una de las pocas políticas de la administración del presidente Donald Trump que cuenta con un amplio respaldo bipartidista, como quedó demostrado en la gran ovación que recibió el Presidente Encargado Juan Guaidó durante el discurso del Estado de la Unión de Trump en febrero.

Sin embargo, la tragedia de Venezuela está siendo utilizada como un arma político-partidista en la carrera hacia las elecciones presidenciales y parlamentarias de noviembre. Según Trump, Venezuela demuestra el fracaso del “socialismo”, y los demócratas son “socialistas”. Supuestamente, si los votantes sustituyeran a Trump por un demócrata, Estados Unidos sufriría el mismo destino que Venezuela.

Claramente, éste es un argumento descabellado. Los demócratas han estado al frente de la Casa Blanca durante 48 de los últimos 87 años y, en general, a Estados Unidos le ha ido bastante bien.

Pero Bernie Sanders, el favorito en la primaria demócrata, no es un demócrata tradicional. De hecho, ni siquiera es miembro del partido. Él mismo se define como socialista democrático, no como un socialdemócrata, y sus declaraciones pasadas sobre Fidel Castro, así como sus viajes a la Unión Soviética y a Nicaragua, reflejan su apoyo de décadas a la izquierda radical.

Los seguidores de Sanders destacan que el socialismo que él tiene en mente es la socialdemocracia al estilo escandinavo. Pero Sanders aún no ha articulado ninguna diferencia ideológica o política con las tiranías indeseables que ha respaldado, y se siento incómodo hablando del tema. Por el contrario, ha tendido a responder con la defensa tipo “Mussolini hizo que los trenes anden a tiempo”.

Existen, por supuesto, otras lecciones políticas que aprender de Venezuela. El economista y premio Nobel Paul Krugman responsabiliza por el destino del país a los generosos programas sociales durante los años del boom petrolero (2004-14). Cuando el precio del petróleo cayó, el gobierno recurrió a la impresión de dinero para financiar los consiguientes grandes déficits fiscales, y esto condujo a la hiperinflación. Según este discurso, el problema fue que había buenas intenciones, pero una mala gestión macroeconómica, no “socialismo”. Por el contrario, Moisés Naím y Francisco Toro culpan principalmente a la cleptocracia por el colapso de Venezuela.

Ambas son partes importantes de la historia del chavismo, pero ninguna le da al “socialismo” su debido lugar. Es más, al igual que Sanders, no explican cómo se diferencia el “socialismo” en Escandinavia de la versión tropical.

Por cierto, estos dos sistemas son prácticamente polos opuestos. El sistema escandinavo es profundamente democrático: la gente utiliza al estado para darse a sí misma derechos y autonomía. Un sector privado pujante crea empleos bien pagados, y las relaciones de colaboración entre capital, gerencia y trabajadores sustentan un consenso que hace hincapié en el desarrollo de capacidades, la productividad y la innovación. Es más, dadas sus poblaciones relativamente pequeñas, estos países entienden que la apertura y la integración con el resto del mundo son fundamentales para su progreso. Se han fijado impuestos lo suficientemente altos como para financiar un estado benefactor que invierte en el capital humano de la gente y la protege de la cuna a la tumba. La sociedad ha sido lo suficientemente poderosa como para “encadenar al Leviatán”, como dicen Daron Acemoglu y James A. Robinson en su último libro.

El chavismo, por el contrario, consiste en desempoderar plenamente a la sociedad y subordinarla al estado. Los programas sociales que menciona Krugman no son un reconocimiento de los derechos de los ciudadanos, sino privilegios concedidos por el partido gobernante a cambio de lealtad política. Grandes sectores de la economía fueron expropiados y puestos bajo propiedad y control del estado. Esto incluyó no sólo la electricidad, los servicios petroleros (la producción de petróleo ya había sido nacionalizada en 1976), el acero, las telecomunicaciones y los bancos, sino también empresas mucho más pequeñas: productores lácteos, fabricantes de detergente, supermercados, caficultores, distribuidores de gas de cocina, barcos y hoteles, así como millones de hectáreas de tierra cultivable.

Sin excepción, todas estas empresas colapsaron, incluso antes de que el precio del petróleo se derrumbara en 2014. Por otra parte, el gobierno intentó crear nuevas empresas estatales a través de asociaciones con China e Irán: ninguna de ellas está en funcionamiento, a pesar de miles de millones de dólares de inversión.

Además, los controles de precios, de las divisas, de las importaciones y del empleo tornaron prácticamente imposible la actividad económica privada, lo que desempoderó aún más a la sociedad. Se suponía que los precios tenían que ser “justos” y no vinculados a la oferta y la demanda, y por ende fijados por el gobierno, lo que llevó a desabastecimiento, mercados negros y oportunidades de corrupción y cleptocracia, mientras un gran número de gerentes y emprendedores eran encarcelados por violaciones de los “precios justos”. Durante el boom petrolero de 2004-14, mientras se destruía la agricultura y la industria, el gobierno ocultó el colapso con importaciones masivas, que financió no sólo con los ingresos petroleros, sino también con un inmenso endeudamiento externo. Obviamente, cuando los precios del petróleo cayeron y los mercados dejaron de prestar en 2014, la farsa ya no se pudo mantener. Y la farsa era la versión chavista del socialismo.

¿Pero cuál es la versión de Sanders? Un salario mínimo más alto, atención médica universal y libre acceso a una educación superior pública, como señala, son la norma en la mayoría de los países desarrollados y definitivamente no son socialistas en el sentido chavista, cubano o soviético de la palabra.

Por otra parte, Sanders casi nunca tiene algo positivo que decir sobre los emprendedores y las empresas exitosas sean grandes o pequeñas. Es verdad, quiere justificar impuestos más altos para financiar sus políticas sociales, pero necesita de hecho que las empresas sean productivas y rentables para que paguen más impuestos. ¿Su socialismo, entonces, tiene que ver con la cooperación para empoderar al pueblo mientras impulsa a la economía, o con empoderar al estado para ejercer un control más coercitivo sobre las empresas?

Esta pregunta debe ser respondida por razones tácticas, porque la carta de Venezuela también puede jugarse en contra de Trump. Después de todo, el chavismo ha politizado el uso de la policía y el poder judicial, ha pisoteado a la prensa libre, ha tratado a los opositores políticos como traidores y enemigos mortales y se ha entrometido con la imparcialidad de las elecciones. ¿Suena familiar? Ahora bien, el opositor de Trump en noviembre no puede pasar de la defensa al ataque con la carta venezolana hasta que la “cuestión del socialismo” no se aborde como corresponde.

Los votantes en las primarias demócratas hoy tienen derecho a saber si Sanders entiende lo que diferencia a Escandinavia de Venezuela. Además, deberían querer saber si su candidato luchará, junto con la coalición existente de 60 democracias de América Latina y del mundo desarrollado, para poner fin a la dictadura de Venezuela y restablecer los derechos humanos y la libertad.

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Ricardo Hausmann, ex ministro de Planificación de Venezuela y ex economista jefe del Banco Interamericano de Desarrollo, es profesor en la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de Harvard y director del Harvard Growth Lab.

Copyright: Project Syndicate, 2020.
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Guaidó, cleptocracia y elecciones por Ibsen Martínez – El País – 2 de Marzo 2020

La mayor debilidad de la estrategia de Juan Guaidó, difícil de exagerar, es el haber fincado mucho, sin duda demasiado, en la alianza con Donald Trump, ese cañón suelto en la cubierta

Juan Guaidó durante una sesión de la Asamblea Nacional, en Caracas.
Juan Guaidó durante una sesión de la Asamblea Nacional, en Caracas. REUTERS

Evoco con nostalgia el tiempo ya remoto en que la conversación sobre la naturaleza del chavismo recurría a categorías tales como “democracia populista iliberal”, “régimen híbrido”, “autócrata competitivo electoral” y otras supercherías de las que nos servíamos los demócratas venezolanos confiando en que el primer paso para derrotar al socialismo del siglo XXI por vía electoral era caracterizarlo acertadamente.

Tan pronto Hugo Chávez salió de la prisión militar donde vacacionó durante un par de años hasta ver sobreseída la causa que le siguieron por rebelión militar, se dedicó a predicar el abstencionismo electoral, enfermedad infantil de la izquierda irredenta que por entonces lo apoyaba.

El abstencionismo fue su manera de vagar en el desierto aunque no fue tiempo perdido, digo yo, porque para 1997, cuando hizo suya la idea de postularse a las presidenciales, ya le había dado dos exhaustivas vueltas al país. Fue aquel, justamente, el año en que la revista Foreign Affairs publicó el seminal artículo de Fareed Zakaria que dio pie a su libro sobre la democracia iliberal.

Chávez encarnó el ejemplo más acabado de cuán lejos puede llegar un autócrata con vellón de cordero tras ganar una elección. Cualquiera diría que se hizo leer fragmentos de Zakaria para luego improvisar sobre ellos.

Un parpadear de ojos y ya estamos a punto de cumplir un cuarto de siglo sin encontrar el camino de regreso a una democracia tolerablemente imperfecta, representativa, con alternancia de gobierno.

El proceso que nos ha llevado a vivir bajo una sanguinaria dictadura de saqueadores ha sido tan demoradamente insidioso que aún hoy, dentro y fuera del país, se elucubran fórmulas que cumplan el desiderátum de ser “constitucionales, electorales y pacíficas”, al tiempo Maduro se encastilla más y más en un régimen hamponil que tortura y asesina a sus adversarios en las narices de una Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos.

La insurgencia, el año pasado, de Juan Guaidó a la cabeza de una estrategia enderezada a ganar a los militares para un proceso de transición política que, merced una elección presidencial, devolviese a Venezuela los usos democráticos y fomentase una economía de mercado, no logró el propósito principal –entre muchos propósitos−, pero solo los frívolos y los francotiradores podrán decir que ha sido un esfuerzo fútil. Innecesario debería ser a estas alturas exaltar la perseverancia y el valor personal demostrado por Guaidó.

La apuesta por el cese de la usurpación (y todos sus etcéteras) fue la consigna de una estrategia con exceso compleja, condicionada a demasiadas variables no sujetas a la voluntad del portaestandarte, ejecutada a menudo con más que censurable improvisación por sus colaboradores y expuesta, por último, a los picotazos de la corrupción y a la desconfianza y desaliento que constatarla en algunos de sus operadores pudo infundir en la población.

La mayor debilidad de dicha estrategia, difícil de exagerar, es el haber fincado mucho, sin duda demasiado, en la alianza con Donald Trump, ese cañón suelto en la cubierta.

El retorno a Venezuela, luego de una sonada gira internacional y del nihil obstatde Trump, y también el ostensible apoyo de los militares a la dictadura, deja a Guaidó y su coalición frente al dilema ineludible de participar o no en las elecciones parlamentarias hacia las que la dictadura de los cleptócratas viene pastoreando a la nación entera con el envite de la dolarización en una mano y la violencia en la otra. Sobre este dilema habremos de volver.

Por lo pronto, y para todo lo que haya de venir este año, la presencia de ánimo demostrada por Guaidó, el predicamento de que goza entre sus compatriotas y, por sobre todo, la creatividad política que el tiempo actual exige a quien aspire a conducirnos y el tino de las difíciles decisiones a tomar debería ser más importante para él que la aquiescencia de Leopoldo López y Donald Trump juntos. ¿Lo habrá aprendido ya el joven político de La Guaira? Pronto lo sabremos.

Elecciones en dictadura por Eddie A. Ramírez S. – Noticiero Digital – 25 de Febrero 2020

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“Aquí tiene un revólver y la Constitución para que pueda mandar΅, le dijeron a Juan Vargas, el recién designado Presidente Municipal en la película La Ley de Herodes, del mexicano Luis Estrada. Como la Constitución le ponía límites, Vargas optó por ir arrancando las hojas a la misma. Así gobiernan los dictadores y, evidentemente, no puede esperarse que acepten realizar elecciones como exige la ley.

La elección del 30 de noviembre de 1952 para una Asamblea Constituyente debía realizarse bajo la dictadura de la Junta de Gobierno, cuyo presidente era el títere Germán Suárez Flamerich, pero quien ejercía el poder era Pérez Jiménez. En esas circunstancias, la oposición se enfrentó al mismo dilema actual de votar o abstenerse.

Con sólidos argumentos la directiva de Acción Democrática en el exilio acordó la abstención para no legitimar la dictadura. El partido Copei se pronunció el 14 de setiembre condenando la existencia de los presos políticos y afirmando que el actual proceso electoral no se presenta en las condiciones mínimas de libertad, de garantías y de respeto a que los venezolanos tenemos derecho a aspirar. Por su parte URD emitió un comunicado el 27 de setiembre que decía, entre otras cosas, que un gigantesco fraude está en marcha. Si el fraude se cumple, como ya parece inevitable, el Estado de facto continuará.

Como es sabido, los ciudadanos votaron por URD y Pérez Jiménez cambió los resultados y descaradamente dirigió un telegrama a Jóvito Villalba y a Ignacio Arcaya diciendo que la Institución Armada, tan escarnecida por ustedes, no está dispuesta a admitir que por acuerdos torvos se vaya a lesionar el prestigio de la nación, seriamente comprometido por el triunfo electoral de Acción Democrática y del Partido Comunista que URD ha propiciado. Desde luego el dictador además de tramposo era descarado. Cabe destacar que Vicente Grisanti, presidente del Consejo Electoral, y once de sus quince miembros, renunciaron y fueron perseguidos.

Lo anterior y otros casos indican que los dictadores tienden a no permitir la realización de elecciones limpias, ni a reconocer resultados adversos. Sin embargo, hay otros ejemplos en los que, presionados por las circunstancias, se vieron obligados a reconocer la derrota. Por ello los dogmas no tienen cabida. Entendamos que el usurpador y dictador Maduro requiere realizar elecciones y, participen o no los partidos de oposición, contará con la colaboración de los integrantes de la nanomesa de diálogo.

Lo procedente es que nuestros dirigentes democráticos se enserien y dejen de hacer política por Twitter, declaraciones a los medios y artículos de prensa.

Deben entender que con ello causan confusión y dan pie para que muchos tomen posiciones extremas sin medir las consecuencias, ni calibrar entre lo que es posible alcanzar y lo que son simples buenos deseos. A puerta cerrada, y eso no es un delito, los dirigentes deben discutir y llegar a un acuerdo sobre las condiciones apropiadas para acudir a votar, entendiendo que una dictadura no va a conceder todas las garantías de una democracia, pero que tampoco podemos ser tan condescendientes para aceptar todas las reglas que nos quieran imponer. También debemos estar conscientes de que, aunque ganemos, el régimen intentará desconocer los resultados, sea abiertamente como Pérez Jiménez o creando un organismo paralelo o quitando funciones, como hizo con la Asamblea Nacional y con la Alcaldía Mayor.

En las elecciones del 2005 nos abstuvimos porque estábamos en el punto de mayor debilidad.. Hoy estamos en el de mayor fortaleza por el descontento de la población y por el apoyo de las principales democracias del mundo, por las sanciones económicas y por los casos de corrupción detectados y castigados en el exterior en contra de personas relacionadas con el régimen, básicamente relacionados con Pdvsa. Es decir, debemos exigir, sin aspirar el oro y el moro, como pretendían algunos caballeros de Jerez en 1426, en tiempos de la Reconquista española. Por otra parte, las presidenciales de mayo pasado fueron una farsa, por lo que se impone presionar para que también podamos elegir al presidente de la república.

Al respecto nos permitimos sugerir los equilibrados artículos de Ismael Pérez Vigil y el último de Vladimiro Mujica. Unidos, con una sola tarjeta electoral, con condiciones básicas y en la calle protestando, como dice en su artículo Nicmer Evans, podemos lograr una nueva democracia.

Como (había) en botica: El gran farsante sigue queriendo engañar con esa comisión presidida por Tareck El Aissami para recuperar la industria petrolera que destruyeron Chávez, él mismo y todos los presidentes de Pdvsa desde Alí Rodríguez a la fecha. El estudioso economista agrícola Wilfredo Briceño sostiene que para recuperar en el 2027 el producto interno bruto agrícola que teníamos en el 2013 se requiere un crecimiento interanual de un 16,4%, algo muy distante de los registros históricos. Esa cifra de Briceño indica el gran deterioro de este vital sector de la economía al cual habrá que dedicarle atención prioritaria. Las diferentes Agencias de la ONU reportan que en el período 2016- 2018 teníamos 6,8 millones de personas con hambre, cifra que debe haber aumentado ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

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