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La Unión Europea aprueba sanciones a Venezuela, entre ellas el embargo de armas – La Patilla – 13 de Noviembre 2017

636437594555661034.jpgLa jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, ofrece una rueda de prensa durante el Consejo de Ministros de Exteriores de la Unión Europea celebrado en Luxemburgo hoy, 16 de octubre de 2017. Los ministros de Exteriores de la Unión Europea (UE) abordan hoy la crisis en Venezuela mientras se preparan sanciones selectivas por la represión en ese país, además de dar luz verde a nuevas medidas restrictivas autónomas contra Corea del Norte y mostrar su apoyo al acuerdo nuclear con Irán.

Los ministros de Relaciones Exteriores de la Unión Europea aprobaron el lunes sanciones económicas a Venezuela que incluyen un embargo de armas, culpando a las elecciones regionales del mes pasado de profundizar la crisis del país sudamericano.

Preocupados por no presionar aún más a Caracas hacia el colapso económico y político, los gobiernos de la UE se abstuvieron de señalar a individuos concretos, dejando los nombres para una etapa posterior, en un intento por persuadir al presidente Nicolás Maduro de que calme la situación.

“Todo lo que hacemos tiene como objetivo buscar el diálogo entre el gobierno y la oposición para encontrar una solución democrática y pacífica”, dijo el ministro español de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, a los periodistas en una reunión con sus homólogos donde se tomó la decisión de las sanciones.

España lleva tiempo presionado para que se impongan sanciones los cercanos a Maduro, a quienes Estados Unidos acusa de instaurar una dictadura, pero la UE se ha dividido sobre a quién apuntar.

En un comunicado conjunto, los 28 ministros de la UE dijeron que la base legal para las prohibiciones de viaje individuales al bloque y la congelación de los activos en la eurozona “se utilizarán de forma gradual y flexible y pueden ampliarse”.

En la declaración, los ministros dijeron que las elecciones regionales celebradas el 15 de octubre en Venezuela fueron un punto de inflexión que endureció la posición de la UE, al realizarse en medio de “numerosas irregularidades”.

Los resultados parecieron favorecer al gobierno de Maduro, mientras que las encuestas habían sugerido que la oposición ganaría fácilmente una mayoría. Al final, tan solo ganó unas pocas gobernaciones, según la junta electoral progubernamental.

Los ministros de la UE decidirán a quién sancionar en una etapa posterior, pero dijeron que se centrarían en las fuerzas de seguridad y ministros e instituciones gubernamentales acusados ??de violaciones de derechos humanos y “el incumplimiento de los principios democráticos o el estado de derecho”.

EE UU sanciona a 10 altos cargos del chavismo por irregularidades en las elecciones regionales de Venezuela por Nicolás Alonso – El País – 9 de Noviembre 2017

Los afectados no podrán acceder a sus bienes en Estados Unidos ni hacer negocios con estadounidenses

Estados Unidos aprobó este jueves nuevas sanciones contra altos cargos del chavismo. El Departamento del Tesoro anunció la congelación de los bienes en suelo estadounidense de 10 miembros del régimen de Nicolás Maduro por manipular las elecciones regionales de Venezuela, celebradas el pasado 15 de octubre. Tampoco podrán hacer negocios con estsadounidenses como norma general. Es la última represalía que Washington ha impuesto a la cúpula del país bolivariano a lo largo de los últimos meses por su deriva antidemocrática.

“En tanto que el Gobierno venezolano continúa desentendiendose de la voluntad de su pueblo, nuestro mensaje es claro: Estados Unidos no se quedará inmóvil mientras el régimen de Maduro sigue destrozando el orden democrático y la prosperidad en Venezuela”, afirmó en un comunicado el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin.

Los sancionados son Sandra Oblitas Ruzza, Socorro Elizabeth Hernández De Hernández, Carlos Enrique Quintero Cuevas, Elvis Eduardo Hidrobo Amoroso, Julián Isaías Rodríguez Díaz, Ernesto Emilia Villegas Poljak, Jorge Elieser Marquez Monsalve, Manuel Angel Fernández Melendez, Carlos Alberto Osorio Zambrano y Freddy Alirio Bernal Rosales. La mitad de ellos son altos cargos del Comité Nacional Electoral (CNE) o de la Asamblea Constituyente, convocada ilegalmente por Maduro para destripar los poderes a la Asamblea Nacional, de mayoría opositora tras las elecciones de 2015. Cuatro son miembros del Gobierno y el décimo es el presidente de la empresa de telefonía estatal CANTV.

EE UU les acusa de participar en la manipulación de las elecciones recientes corrompiendo programas gubernamentales, vetando a medios de comunicación y abusando de la propaganda estatal. Uno de los sancionados, Marquez Monsalve, es el exdirector de CONATEL, la compañía de telecomunicaciones estatal que en este año prohibió la cobertura de Venezuela a dos canales colombianos y a CNN En Español. Villegas Poljak, otro de los citados, fue director de Venezolana de Televisión, el canal de propaganda chavista.

El Departamento del Tesoro ya ha impuesto sanciones similares contra otros miembros del régimen bolivariano, incluídos el propio presidente Maduro, el vicepresidente Tareck El Aissami y ocho miembros del Tribunal Supremo.

“Mantendremos nuestros esfuerzos por sancionar a miembros del Gobierno venezolano que son cómplices de los intentos de Maduro por menospreciar la democracia, violar derechos humanos, limitar la libertad de expresión y el derecho a la asamblea pacífica, participar en actividades corruptas a no ser que se separen del régimen dictatorial”, afirmó Mnuchin.

En agosto, EE UU prohibió a las instituciones bancarias estadounidenses la compra de deuda pública de Venezuela o de PDVSA, la petrolera estatal. La medida es hasta ahora la norma más contundente emitida por Washington ya que ataca a una entidad y no solo a sus miembros.

 

Informe final de observación de las elecciones de gobernadores del 15 de Octubre de 2017 por Red de Observación Electoral Caracas – 2 de Noviembre 2017

Asamblea de Educación_75. Conclusiones y recomendaciones

5.1. Conclusiones. La información recopilada durante la observación electoral nos lleva a concluir que la elección de gobernadores no satisfizo los requerimientos universalmente aceptados, para que una elección pueda ser considerada genuinamente democrática, como es que sea inclusiva, limpia y competitiva y que constituya el principal medio de acceso a los cargos públicos. En efecto, estos principios fundamentales fueron vulnerados cuando:

– Los electores hallaron trabas para organizarse y participar libremente en la elección, debido al proceso de validación al que fueron sometidos los partidos políticos que no obtuvieron el 1% en las elecciones de la AN.

– No se habilitó la inscripción de nuevos votantes, especialmente de jóvenes, como se ha hecho en procesos electorales anteriores.

– No fue posible conocer con exactitud los datos del Registro Electoral.

– Existieron obstáculos para que los electores pudieran ejercer su derecho al voto, como los ocasionados por los intempestivos traslados de centros y el entorpecimiento al desplazamiento de votantes por grupos violentos, reportados por nuestros observadores.

– Se entorpeció el ejercicio del sufragio para un conjunto importante de electores mediante la votación bajo presión y la compra de votos y la aglomeración excesiva de personas en algunos centros, en particular en los centros reubicados. –

– No fueron debidamente respetadas las preferencias de los votantes, al no ser éstas registradas de forma fidedigna, como debe cumplirse en una elección democratica, cuando no se chequearon, contaron y registraron todos los votos de manera imparcial y exacta, al no realizar las sustituciones de candidatos exigidos por la oposición, como quedó en evidencia, en particular, en la elección del Estado Bolívar, donde 3.787 votos fueron adjudicados a un candidato opositor que los partidos postulantes habían solicitado sustituir por Andrés Vlásquez, lo que alteró el resultado final de la votación.

– No se ofrecieron las condiciones para que los candidatos compitieran en igualdad de condiciones. Durante todo el proceso electoral, y especialmente, durante la campaña electoral que se inició el 23 de septiembre y concluyo el 12 de octubre, existió una clara desigualdad de condiciones entre los candidatos oficialistas y los de la oposición, que se manifestó en: el uso de recursos públicos en las campañas de los candidatos del Gobierno; la promoción de candidatos oficialistas en intervenciones (cadenas) de radio y televisión por el Presidente de la República y otros altos funcionarios del Gobierno; fue notoria la desigualdad de oportunidades de los candidatos opositores en la aparición en medios de comunicación oficiales y en el el uso de medios de comunicación oficiales.

– Los votantes no tuvieron acceso oportuno y completo a la información sobre el proceso electoral en general y en particular sobre la que concierne al sitio de votación que les corresponde, como se vió con la tardía publicación del cronograma electoral, la ejecución de parte de sus actividades con anterioridad a su aprobación y la reubicación de centros de votación a escasas horas de la jornada electoral.

– No se respetó el carácter periódico que han de tener, según el mandato constitucional, las elecciones de gobernadores, al realizarlas con un atraso de 10 meses.

– No se respetó la decisión expresada por los ciudadanos mediante el sufragio, que debe ser el principal medio de acceso a los cargos públicos, al exigir a los candidatos electos cumplir con una exigencia que no figura en ninguna ley, como fue la juramentación ante la ANC y anular la elección de uno de ellos, el gobernador electo del Zulia, por no someterse a esa ilegal exigencia.

– Los cargos asumidos por los candidatos ganadores de la oposición en los estados Táchira, Mérida, Zulia, Anzoátegui y Nueva Esparta sufrieron menoscabo de sus funciones y recursos, al disponerse en ellos la intervención de las policías; al trasladar funciones al gobierno central en el Táchira y con el nombramiento en los estados Zulia, Anzoátegui, Mérida, Táchira y Nueva Esparta de nuevos funcionarios denominados protectores, que interfieren las funciones de los gobernadores

– Por todas estas razones, detalladas en el informe, la Red de Observadores Electorales de Asamblea de educación considera que la elección de gobernadores realizada el 15 de octubre, no puede ser considerada un proceso electoral democrático, ni sus resultados reflejo fiel de la decisión de los electores.

5.2. Recomendaciones.

En aras de contribuir con el mejoramiento de los procesos electorales en el país, nos permitimos hacer las siguientes sugerencias.

1) Restablecer tanto la cantidad como la ubicación de los centros de votación a lo existente en los procesos electorales nacionales hasta las elecciones de la Asamblea Nacional de diciembre del 2015, de manera que los electores no tengan que sufrir las hostiles condiciones que tuvieron que enfrentar en esta elección de gobernadores.

2) Volver a la recta interpretación del artículo 63 de la LOPRE, de manera que se permita la sustitución de postulaciones por parte de las organizaciones políticas proponentes, hasta diez días antes de la elección, como había sido la práctica en los anteriores procesos electorales.

3) Dada la elevada polarización política existente en el país, la participación de la observación internacional en nuestras elecciones ayudaría a disminuir la desconfianza en los resultados electorales y en el poder electoral ostensible en parte importante de la población.

4) Vistas las numerosas quejas sobre la extralimitación de funciones por parte de miembros del Plan República y por coordinadores de centros electorales, es recomendable volver al uso de colocar carteles en los centros de votación en los que se especifiquen las atribuciones de estos funcionarios.

5) El respeto a la integración de las mesas electorales con los miembros de mesa seleccionados por sorteo y debidamente entrenados contribuiría a mejorar el desempeño de las mesas y a elevar la confianza ciudadana en el proceso electoral.

6) Las dificultades que en todos los procesos electorales enfrentamos las organizaciones de observación electoral para la distribución de credenciales a los observadores en todo el país, nos llevan a sugerir que se descentralice la entrega de estas credenciales.

7) Ampliar la observación nacional al menos hasta el nivel existente en elecciones anteriores, en las cuales eran acreditadas para la observación cinco organizaciones.

Por un plato de lentejas por Eddie A. Ramírez S. – RunRunes – 7 de Noviembre 2017

UnknownDice la Biblia que Esaú, hijo mayor de Isaac, regresó de una cacería muerto de hambre y le solicitó a su hermano Jacob que le diera comida de un plato de lentejas que tenía preparado. Este lo chantajeó al exigirle a cambio su derecho a la primogenitura. Quienes nunca han conocido el hambre quizá critiquen a Esaú por vender su derecho, pero ¿es censurable que alguien que no tiene comida agache la cabeza? Se presentan cuatro situaciones.

1- Los ciudadanos que aceptan las bolsas oficiales de comida CLAP a cambio del voto lo hacen por necesidad. Son los Esaú que deben ceder al chantaje de los Jacob que detentan el poder, para poder satisfacer una necesidad primaria como es la alimentación. Por ello, nadie debe criticarlos, aunque hay algunos vividores a quienes les gusta recibir dádivas sin realizar el esfuerzo de trabajar.

2- Se podría entender que los cuatro gobernadores que se humillaron ante la espuria Constituyente aleguen que aceptaron someterse al yugo de las “horcas caudinas” para poder dar de comer a sus seguidores. Sin embargo, debieron considerar que el costo de las lentejas era mayor que el beneficio de la primogenitura. Nada podrán arreglar en sus estados y, lo que es peor, le dieron el visto bueno a un parapeto que fue desconocido y condenado por todos los países democráticos. Si hubiesen asumido otra posición, podrían tener la cabeza erguida, la dictadura de Maduro tendría aún más rechazo mundial, quizá cinco estados estarían en ebullición y la oposición no estaría dividida.

3-Otro caso es el de Manuel Rosales ¿Cómo puede ser tan falta de ética para postularse a un cargo que ganó legítimamente Juan Pablo Guanipa? Nunca lo habíamos descalificado, a pesar de que muchos sospechan del guante de seda con el que es tratado por la dictadura, incluyendo la repentina suspensión de su inhabilitación. Sin duda Maduro movió bien sus peones. Guanipa es el gobernador del Zulia y Rosales sería un usurpador. Las lentejas le saldrán caras.

4- Mucha discusión se ha desatado con respecto a quienes aceptaron ser candidatos a alcalde. Es lógico que se desee no perder municipios en donde somos mayoría abrumadora y en donde laboran compatriotas que quedarían sin empleo. No los criticamos y esperamos se preparen bien para enfrentar las trampas. Quizá podamos ganar algunas, pero estemos claros que el régimen se
valdrá de sus triquiñuelas para que no ganemos las que ya están en su poder.

¿Lentejas por primogenituras? No todos tienen la entereza de un Franklin Brito, quien prefirió morir de hambre en defensa de su derecho a un pedazo de tierra de relativamente poco valor.

Como (había) en botica: El régimen cometió un gran fraude el 15-O, pero nuestros dirigentes fallaron; unos por descuidar las Mesas electorales y otros por no votar y enviar señales abstencionistas. Ojalá acepten su responsabilidad y se constituya una verdadera unidad. Nuevamente Canadá evidenció su rechazo a la dictadura sancionando a otros personeros del régimen, por violaciones a los derechos humanos y corrupción entre ellos a Maduro, Rafael Ramírez y Eulogio Del Pino. Felicitamos al doctor Oscar García Mendoza, quien hoy se incorpora como nuevo Miembro de Consejo Consultivo del Interamerican Institute for Democracy. Freddy Guevara, el joven diputado que ha enfrentado cívicamente y con coraje a la dictadura tuvo que asilarse. Los magistrados sumisos del TSJ volvieron a incurrir en otro atropello al retirarle la inmunidad. Celebramos la libertad relativa de Yon Goicoechea y Delson Guarate y les deseamos éxito en sus candidaturas, si es que las permiten ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

La crisis de la oposición venezolana por Fernando Mires – Blog Polis – 4 de Noviembre 2017

UnknownNo se sabe si es ironía o paradoja. El premio Sajárov fue otorgado a la oposición venezolana justo en uno de los peores momentos de su historia: una crisis política de enorme magnitud. Crisis aparentemente derivada de los resultados de las fraudulentas elecciones del 15-O pero agravada por la decisión de uno de sus partidos más tradicionales, AD, al hacer juramentar a sus cuatro gobernadores elegidos frente a una constituyente inconstitucional.

Pero seamos claros: la juramentación no produjo a la crisis. Solo fue su detonante.
La crisis venía gestándose antes de las regionales. Para ser más precisos, fue evidente cuando desde la MUD se desprendió una organización autodenominada SoyVenezuela cuyo objetivo, concordante con el de Maduro, era dinamitar las elecciones, llamando abiertamente a la abstención. Pero aún antes de esa evidencia, la crisis, como si fuera un virus que aguarda el instante para aparecer en la piel, comenzó a tomar formas en las postrimerías de las grandes protestas comenzadas en abril, convocadas para defender a la AN y a la Constitución. Ese fue el momento cuando las festivas manifestaciones comenzaron a ser sustituidas por jóvenes que ya no exigían la restitución de las libertades constitucionales sino simplemente la caída de la dictadura sin que nadie les dijera como iba a ser posible realizar tamaña empresa. Ante esa espectativa, la participción en las elecciones regionales -una de las exigencias primarias de la oposición- fue presentada por los más extremistas como traición a una supuesta resistencia. Con ese estigma, del cual la oposición democrática no supo liberarse, era difícil ganar cualquiera elección. Menos frente a una dictadura, por definición tramposa.

No vamos a hablar aquí de las CLAP, del carné de la patria, de las firmas chimbas, de los votos asistidos, de los traslados de centro de votación y de los resultados alterados. Todo eso se sabía con anticipación y con eso había que contar.

El hecho inobjetable es que el resultado anunciado por el CNE tuvo el efecto de desmoralizar a la ciudadanía democrática. ¿Cómo podía ser posible que un régimen cuyas propias encuestas no le daban más del 20 % de popularidad haya arrasado en casi todas las gobernaciones? A través de una primera mirada parecía que con esa “máquina de manipular elecciones” (Héctor Briceño) nadie podía competir. Pocos fueron los que pensaron en que competir con las propias fuerzas divididas es imposible vencer a una dictadura. El 15-O hubo mega-fraude, claro que sí, pero también hubo una mega-derrota.
Al marchar hacia las elecciones arrastrando una profunda división endógena, la oposición debió bregar con dos enemigos: el régimen y los abstencionistas, cuyo débil poder numérico es inversamente proporcional a su fuerte poder agitativo. Ello llevó a su paralización interna, hecho que condujo, a su vez, a la incapacidad para levantar una alternativa unitaria en el camino hacia las regionales. Esa alternativa unitaria, ya inscrita durante las grandes protestas, no podía ser sino la defensa de la Constitución en contra de la falsa constituyente.

Precisamente, al no haber sabido delimitar la contradicción fundamental (Constitución vs. constituyente) los cuatro candidatos adecos creyeron que su deber era asegurar las gobernaciones y para lograrlo no solo se sentaron sobre la Constitución sino, además, hicieron sus necesidades básicas sobre ella.

Al igual que para una fracción de los abstencionistas cuyo objetivo es facilitar la aparición de generales golpistas, la de los constituyentistas adecos fue poner sus propias gobernaciones por sobre la Constitución. No se dieron cuenta de que sin esa Constitución la oposición no es nada. Sin Constitución, en efecto, no habría nada que defender, y sin nada que defender, no puede haber oposición. Tampoco se dieron cuenta de que la política no solo se deja regir por los criterios de la pura razón práctica.

La acción política comporta una enorme fuerza simbólica. Si los cinco gobernadores hubieran planteado un decidido “no” a la juramentación, habrían reactivado la ruta constitucionalista de la que cuatro de ellos se apartaron. El problema, por lo tanto, no fue humillarse o no humillarse. El problema fue romper con la línea política que se había dado la oposición: electoral, pacífica, democrática y constitucional. Cuatro puntos cardinales complementarios e interdependientes. Pues así como lo constitucional no puede prescindir de lo electoral, lo electoral, tampoco – y mucho menos- puede prescindir de lo constitucional.

¿Ir a las elecciones y luego no juramentarse ante la falsa constituyente? Exacto, de eso se trata: no renunciar ni a la legitimidad del voto ni a la legitimidad de la Constitución. O en otras palabras: unir la opción política-electoral con la desobediencia civil parece ser la única salida a la profunda crisis que vive la oposición venezolana.

Pero no nos engañemos: la crisis de la oposición había existido siempre en estado latente. El secreto a voces era que en su interior coexistían tendencias que se repelen entre sí. Esas tendencias son tres, dicho en líneas gruesas. Ellas son la tendencia anti-electoral, la tendencia conciliadora y la tendencia constitucionalista.

La tendencia antielectoral puede ser también definida como insurreccional. Parte de la base de que toda elección legitima al régimen. Cultiva visiones apocalípticas y apoteósicas. Al llamado de sus líderes, imaginan que el pueblo avanzará triunfante sobre las ruinas de la dictadura. Las FANB se partirán en dos y la comunidad democrática reconocerá de inmediato al nuevo gobierno. Son los de la Salida, los del Maduro Vete Ya, los de la Marcha sin Retorno, los de la Hora Cero, los del Gobierno Paralelo, los de la Unidad Superior, y otras aberraciones.

Curiosa ironía: a pesar de que los adalides del anti-electoralismo militante se declaran anticomunistas y anticastristas, su visión de la política es similar a la de los comunistas y castristas de los años sesenta del pasado siglo (Tupamaros, MIR, Montoneros, ERP, entre otros.) Al igual que ellos, los abstencionistas creen en un pueblo irredento, en el poder de la voluntad, en el líder iluminado y en el derribamiento de dictaduras mediante vías no electorales. Corina Machado, Diego Arria y hasta Luis Almagro podrían sorprenderse con esta afirmación. Pero para quienes hemos dedicado tiempo al estudio de la moderna historia latinoamericana, el discurso que ellos representan no nos es desconocido. En gran medida refleja, bajo nuevas formas, la quinta esencia del ultrismo jacobino de los años sesenta.

La segunda tendencia, la conciliadora, se autodefine como pragmática. Sus visiones apuntan a lograr acuerdos parciales con la dictadura, a sobrevalorar el diálogo –aún sin materias concretas a dialogar- y sobre todo, el de la negociación, aunque tengan poco o nada que ofrecer. Las movilizaciones de masa y las acciones callejeras les parecen absolutamente inútiles. Sienten predilección por reuniones a puertas cerradas, casi clandestinas, ojalá lo más lejos posible de las manifestaciones políticas (bajo las palmeras de la República Dominicana, por ejemplo.) En general, son políticos de viejo cuño, adaptables a las normas de un régimen liberal, pero sin vitalidad para enfrentar a una dictadura. Mucho menos a una dictadura tipo Maduro, nuevo especímen histórico que combina formas arcaicas de dominación con los más diabólicos métodos de las tiranías post-modernas.

La dictadura, con ese instinto animal que la caracteriza, ha sabido manejar las diferencias de la oposición. Por ejemplo, durante el curso de la campaña hacia las regionales, Maduro no se cansó de afirmar que paralelamente mantenía un diálogo con representantes de la oposición. El ultrismo abstencionista le creía a pies juntillas –necesitaba creérle- y llamaba a no votar por los “cohabitadores” de la MUD. Siguiendo el juego, el madurismo inundaba las redes e incluso las murallas citadinas con letreros llamando a “no votar.”

La prescripción anticonstitucional que obliga a los gobernadores elegidos a jurar frente a una constituyente cubana fue, sin duda, una muestra de astucia criminal y sadismo político. Algún día la dictadura de Maduro será juzgada por sus crímenes materiales a la nación. No hay, desgraciadamente, leyes que castiguen los crímenes morales perpetrados contra un pueblo: la siembra de desconfianza en el voto, y no por último, la humillación permanente a que son sometidos dirigentes y candidatos de la oposición. Hechos que no encuentran parangón en la historia del siglo XXl. La supresión de la inmunidad parlamentaria a Freddy Guevara, destacado dirigente de la oposición democrática, es el nuevo acto delictivo cometido por ese grupo de mercenarios llamado TSJ, nombrados a dedo: gente sin pueblo y sin ley.

El problema adicional, quizás el más grave de todos, fue que entre la dictadura, los divisionistas y los conciliadores, terminaron por afectar al nervio central de la oposición. Nos referimos a su tercera tendencia.

La tercera tendencia, la de los constitucionalistas, combinando manifestaciones de masas y línea constitucional, logró durante largo tiempo mantener su hegemonía sobre el bloque unitario. Aliándose con uno u otro sector, supo manejar las crisis con cierta solvencia. Pero, cuando después de las juramentaciones sus principales dirigentes se desataron en descalificaciones personales, peor aún, sin defender la línea política que había dado continuidad a la oposición, la crisis dejó de ser circunstancial y se convirtió en una crisis de identidad política. Algunos, llevados por la emoción, abjuraron de la línea electoral sin especificar cual iba a ser la otra línea. Al “craso error” (Trino Márquez) de no participar en las elecciones municipales, argumentando de que estaban viciadas por la existencia de “ese CNE”, agregaron la inconsecuencia de participar en las presidenciales con “ese CNE”.

Sacar el cuerpo a las municipales no fue una retirada táctica. Fue una desordenada fuga. Una estampida cuyo resultado no puede ser otro que abandonar a su suerte a la pobre gente que vive en los municipios. Peor todavía: esa decisión rompió con la línea opositora sin ofrecer otra.

¿Terminará imponiéndose en la oposición la retórica hueca del abstencionismo militante? ¿Llamarán también a una “unidad superior” que nadie sabe con qué se come? ¿O acudirán a tribunales de justicia aposentados en la OEA? ¿O formarán gobiernos en el exilio (al estilo Puigdemont)? ¿O exigirán a Maduro que forme otro CNE amenazándolo con no votar? (precisamente, lo que más desea la dictadura) ¿O simplemente llamarán a los jóvenes a enfrentar otra vez a un ejército dirigido por asesinos profesionales?
En tres sentidos, aun perdiéndose, las municipales son importantes. Primero: tienen lugar en comunidades donde todos se conocen y en donde es posible realizar una agitación sin recurrencia a grandes medios de comunicación. Segundo: permiten mantener la continuidad de la lucha por la Constitución, en contra de la constituyente. Tercero: tienen lugar en el espacio donde comienza toda ciudadanía: en la vecindad, allí donde todos padecen los mismos problemas. Quien no entiende los problemas de su comunidad nunca va a entender los del mundo.

La razón por la cual los principales partidos de la oposición –excepción sea hecha a UNT y AD- no concurren a las municipales, aunque no explicitada, parece ser la siguiente: concurrir significaría romper la unidad de la MUD. Si ese fue el argumento, fue otro error. Por una parte, la unidad de la MUD ya está rota, se quiera o no. Por otra, la unidad política no es un fin en sí sino un medio para alcanzar un objetivo común. Y no por último, las municipales habrían permitido clarificar frente a problemas concretos y reales, y de una vez por todas, las diferentes líneas que dividen al conjunto opositor.
Luego de saltarse las municipales, los destacamentos opositores (incluyendo a los abstencionistas) planifican concurrir a las presidenciales. Tal vez las primarias –si es que tienen lugar- permitirán percibir las diversas políticas que los separan, aunque sea al precio de aceptar divisiones insoslayables. Puede ser también que las presidenciales sean el catalizador que requiere la oposición para marchar, si no unida, por lo menos de un modo relativamente convergente. Hay dudas de que que eso sea así. Pero ojalá sea así. Porque si no es así, más vale la pena rezar.

 

 

¿Dónde estamos? por Humberto García Larralde – La Patilla – 5 de Noviembre 2017

Unknown.jpegLos resultados de las elecciones regionales han sembrado desconcierto entre las fuerzas democráticas. Asimismo, la decisión de los cuatro gobernadores adecos electos de juramentarse ante la fraudulenta ANC ha atizado la división entre los partidos que conforman la MUD. En vísperas de celebrarse nuevas elecciones (las municipales) y ante la agudización de los padecimientos de la población, conviene unas breves reflexiones sobre dónde se encuentra la lucha por restablecer la democracia en nuestro país.

1. ¿A qué nos enfrentamos?
A una dictadura militar de nuevo cuño, inspirada en el modelo cubano, que controla porciones crecientes de la economía y domina espacios decisivos del Estado para asegurar sus intereses. Se ampara detrás de una presidencia civil cobijada en una retórica “revolucionaria” en procura de legitimidad.

Fortalezas:
– Control de las armas y el ejercicio de la represión de la protesta sin cortapisas legales;
– Un menjurje ideológico fascistoide que combina invocaciones patrioteras antiimperialistas con consignas comunistas para “justificar” y “absolver” sus desmanes contra la población;
– Manejo discrecional de los recursos financieros del Estado sin transparencia ni rendición de cuentas;
– Instrumentación de mecanismos de control social a través de políticas clientelares (CLAP);
– Control del aparato del Estado, que ahora busca coronar con una ANC fraudulenta para reemplazar a la Asamblea Nacional y cambiar la constitución;
– Control de los medios de comunicación;
– Anuencia de un poder judicial que “valida” sus actuaciones inconstitucionales;
– Apoyo financiero de China y de Rusia;
– Tutelaje de Cuba en la instrumentación de tecnologías experimentadas de control y represión.

Debilidades:
– Pérdida de legitimidad, credibilidad y apoyo en la gran mayoría de la población ante agravamiento de la situación nacional, denuncias de enriquecimiento ilícito y la violación del orden constitucional;
– Pérdida de legitimidad internacional y reducción drástica de aliados, por iguales razones;
– Rechazo político mayoritario de las principales figuras de gobierno;
– Sanciones financieras y personales de parte de EE.UU. y amenaza de sanciones por parte de otros países, ante denuncias de corrupción y violación de los derechos humanos;
– Intereses creados y grillos ideológicos que impiden rectificar políticas para conjurar la crisis social;
– Cambios en el mercado petrolero internacional y reducción del ingreso por exportación de crudo que dificultan sostener sus políticas clientelares;
– Rivalidades entre agrupaciones mafiosas (militares y/o civiles) que controlan el poder;
– Alto costo político de la represión y de los arrebatos ejecutados para mantenerse en el poder, dada la insostenibilidad del modelo político-económico a futuro;
– El lastre de una ANC rechazada internacionalmente por encarnar la quiebra del orden constitucional.

2. ¿Con qué contamos?
Un liderazgo democrático dividido y desorientado sobre cómo reaccionar ante lo ocurrido en las regionales. Un pueblo desalentado que, ante la falta de claridad sobre cómo superar sus terribles penurias, ha retirado parte de su confianza a la MUD y se hace vulnerable a la manipulación clientelar.

Fortalezas:
– La convicción democrática mayoritaria del pueblo venezolano;
– Una Asamblea Nacional en el que las fuerzas democráticas son clara mayoría;
– El apego al orden constitucional y la invocación del Estado de Derecho;
– Apoyo internacional a la restitución de la democracia;
– Apoyo de profesionales calificados con propuestas de cómo superar la presente crisis;

Debilidades:
– Poco arraigo organizativo en los sectores populares;
– Rivalidades subalternas de liderazgo y entre partidos;
– Ausencia de visión compartida acerca de los grandes temas referentes al país que queremos;
– Visión inmediatista del liderazgo político;
– Poca presencia en los medios de comunicación;
– Inhabilitación política y/o presidio de los líderes más populares;
– Poca capacidad de contrarrestar acción fraudulenta del régimen en procesos comiciales.

3. Reflexiones: la batalla en el campo de la legitimidad
El proyecto militar es inviable y habrá de implosionar en un futuro no muy lejano. No obstante, ha exhibido una sorprendente capacidad de aferrarse al poder trucando procesos electorales, controlando sus bases de apoyo con prácticas clientelares y reprimiendo manifestaciones en contra, políticas dirigidas desde Cuba. Pero para mantenerlas, requiere desesperadamente de aires de legitimidad. Por ello ha sido gravísima la juramentación de gobernadores de oposición ante la ANC, obsequiándoles esa legitimidad. Las elecciones municipales son, para Maduro, otro ardid en su búsqueda. Estas elecciones, estarán sujetas a similares marramuncias que las anteriores, dificultando el triunfo de las fuerzas democráticas, a menos que puedan movilizar masivamente sus partidarios. La dirigencia de la MUD debe preguntarse si ello es factible, dado el escaso tiempo de preparación y el fardo representado por el revés regional.

Ante la baja probabilidad de que puedan remontarse las trampas, es previsible que la participación de los partidos opositores en estos comicios termine por conferirle mayor legitimidad al fascismo, desconcertando aún más a la población y desarmando la presión internacional. Éstas son dos fortalezas centrales a las fuerzas democráticas que no deben ser expuestas a tal deterioro. Pero no se trata de simplemente abstenerse de participar, sino de hacer una campaña agresiva de denuncia de las violaciones a la soberanía popular por parte del CNE y de la oligarquía militar-civil al montar comicios trucados. A la par, continuar con la crítica de las políticas de gobierno, causantes de la hiperinflación y del consecuente empobrecimiento de los venezolanos, en el marco de una narrativa que señale de manera clara y concisa que un nuevo gobierno tiene cómo sacar a Venezuela de esta terrible crisis.

Esta no es una postura anti-electoral. Al contrario, con elecciones presidenciales en el horizonte posible se requieren todos los esfuerzos para que éstas se realicen en condiciones que permitan un triunfo arrollador de la democracia. Y ello obliga a acumular las fuerzas que obliguen al fascismo a ceder. Es menester movilizar a la población en torno a una postura que no transija con el secuestro progresivo de los derechos ciudadanos, para capitalizar nuestra legitimidad en fuerza. Por lo mismo, las acciones de las fuerzas democráticas deben tener por objeto la deslegitimación de la oligarquía militar-civil, para minar sus fuerzas. No tiene nada que ofrecerle al país que no sea más miseria, represión y latrocinio. El zarpazo del TSJ fascista de pretender anular la inmunidad parlamentaria de Freddy Guevara es muestra de la desesperación en que se encuentra. Es una señal de debilidad. No pueden ni deben triunfar

La abstención: error centralista por Trino Márquez – La Patilla – 1 de Noviembre 2017

ThumbnailTrinoMarquezMe cuento entre quienes respetan y admiran el trabajo de muchos dirigentes que integran la Mesa de la Unidad Democrática. Mi opinión la he sostenido a través de distintos medios. Entre sus logros destaco el haber proyectado en el plano internacional la incansable lucha de los demócratas venezolanos por impedir que en Venezuela se consolide el proyecto hegemónico totalitario puesto en marcha en 1999, cuando Hugo Chávez llega a Miraflores. Luego de numerosos tumbos y errores de la dirigencia, la MUD recobra el camino electoral y le da sentido y coherencia al enfrentamiento contra la poderosa e inescrupulosa casta adueñada del poder. Me siento, por lo tanto, con autoridad para señalar errores y exigir cambios. Me anima el propósito de promover rectificaciones que nos permitan superar el enorme abismo en que la oposición cayó luego de las elecciones del 15 de octubre.

Es necesario que retorne la sindéresis y se restablezca la sensatez y la coherencia. No es cierto que la ruta electoral haya quedado cancelada después de la consulta de octubre. Lo que tiene que quedar proscrita es la ingenuidad y la improvisación de nuestros conductores. Debe asumirse que el régimen aprendió las lecciones derivadas de la derrota comicial de 2015. Maduro lo dijo con la claridad y desmaño que lo caracterizan: no volveremos a acudir a elecciones que vayamos a perder. El cuadro internacional y la Constitución lo obligan a convocar, cada cierto tiempo, votaciones para que el pueblo les dé legitimidad de origen a las autoridades de los poderes públicos. Ahora bien, esas elecciones no ocurrirán en un espacio imparcial y transparente, sino en un ambiente cargado de amenazas y chantajes. El Psuv y el gobierno fueron convertidas en frías máquinas que operan, para el caso de las personas que dependen del gobierno, con el fin de destruir el libre albedrío e imponer el voto compulsivo; y, en el caso de los demás ciudadanos, para disuadirlos o desestimularlos con la finalidad de que no se pronuncien por la opción democrática. Para enfrentar esas dos tenazas hay que prepararse con disciplina espartana. Tenemos que entrenarnos para combatir en lugares hostiles, conocer muy bien los ardides del enemigo. Debemos estar conscientes de que los rojos desprecian la democracia y utilizan el voto con la única intención de darle un cierto maquillaje a la autocracia sovietizante que con tanto tesón han construido durante casi dos décadas.

 

Se puede y se debe luchar por conseguir condiciones más equilibradas, pero lo único que asegura el triunfo es movilizar los sectores democráticos de forma compacta en cada cita comicial y cuidar todos los detalles de la elección, desde garantizar los testigos de mesa y poseer la lista de votantes por centro electoral, hasta contar con testigos en el momento de los escrutinios y la elaboración de las actas. Incluso teniendo un ejército disciplinado de voluntarios resulta difícil obtener la victoria porque el esquema está diseñado para favorecer al oficialismo. Bolívar y Zulia son un ejemplo de lo que digo. El abuso y el atropello son rasgos fundamentales de los regímenes electorales autoritarios, ampliamente estudiados por Andreas Schdler, con los cuales Maduro mantiene estrecha relación. De Rusia, Bielorrusia y Nicaragua recibe asesoría. Cuba lo ayuda en otros planos. En ese no porque durante seis décadas los isleños nunca han sabido lo que es elegir.
En este tipo de modelos dictatoriales no conviene dejar de participar en los procesos electorales que convocan. Hay que disputarles los espacios. La desacertada valoración que hicieron los partidos de la MUD los condujo a cometer el error de llamar a la abstención para los comicios de alcaldes. Tratándose de unas elecciones locales, tenían la posibilidad de que fuesen los organismos municipales –comités de base y asociaciones de vecinos- quienes se pronunciasen acerca de si participar o no. En el país existen 335 alcaldías. Muchos municipios dentro de un mismo estado difieren entre sí, pues poseen condiciones políticas diferentes. Las direcciones nacionales, presionadas por los guerrilleros del teclado, tomaron una decisión que no les correspondía. La descentralización representa una política que debe regir tanto en el ámbito del Gobierno y del Estado, como de los partidos políticos. Eran las direcciones nacionales de las organizaciones partidistas las que tenían que someterse a las decisiones de las bases municipales. No al revés. Los partidos incurrieron en el pecado del centralismo, de allí que estemos viendo ese espectáculo variopinto y lamentable de dirigentes locales que se sienten con el derecho a aspirar a ser alcaldes, desprendidos de las organizaciones en las cuales algunos de ellos han militado durante largo tiempo. Para agravar el cuadro, la respuesta de algunos líderes luce deplorable. “Quedarán autoexcluidos”. “Serán expulsados”, son las voces que se levantan para condenar a quienes, en ejercicio de la democracia y la descentralización, decidieron optar por un cargo de representación popular.
El centralismo y el personalismo causan estragos, cualquiera sea el empaque en el que vengan envueltos. Llamar a la abstención en las municipales y, simultáneamente, proponer elegir al candidato que competirá con Maduro en las elecciones presidenciales de 2018, resulta una incongruencia sorprendente. Piensen solo en este problema: ¿podrá ese eventual candidato realizar actos de campaña en estados y municipios totalmente controlados por autoridades rojas? Además del CNE, el Plan República y 18 gobernadores, ahora la MUD va a entregarles a los rojos 335 alcaldías. Craso error.

CNE admite recurso de impugnación de Andrés Velásquez contra el “fraude en Bolívar” – Efecto Cocuyo – 2 de Noviembre 2017

El Consejo Nacional Electoral (CNE) admitió hoy el recurso que el excandidato opositor a la Gobernación del estado Bolívar, Andrés Velásquez, introdujo para impugnar los resultados de los comicios regionales del 15 de octubre en esa región, pues asegura que hubo un “fraude“.

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“Última hora: CNE, admite recurso de impugnación que presenté por alteración de resultados en Bolívar”, dijo Velásquez en un mensaje publicado en su cuenta de la red social Twitter.

En otro mensaje añadió: “Fuerza Bolívar. Haremos respetar voluntad soberana del pueblo”.

Según el documento en el que se admite el recurso, y que fue publicado en Twitter, Velásquez ahora tendrá cinco días para presentar las pruebas que tenga por el denunciado fraude.

El pasado 23 de octubre, Velásquez informó, desde las afueras del CNE, que había entregado un “recurso jerárquico administrativo de impugnación” por los resultados de las elecciones de gobernador en Bolívar.

El opositor, que esperaba desde el lunes una respuesta por parte del CNE, ha mostrado actas en las que, asegura, se demuestra su triunfo y sostiene que en Bolívar “se cometió un descarado y grotesco fraude”.

El 15 de octubre en Venezuela se realizaron elecciones por las 23 gobernaciones que tiene el país, y el chavismo se impuso en 18 estados, entre ellos Bolívar, una región en la que los resultados se conocieron dos días después de haberse celebrado la elección.

Según ha denunciado Velásquez, el ente electoral cambió las actas y le robó la elección.

 

Cómo el Gobierno cambió los votos a su favor en el estado Bolívar por Anatoly Kurmanaev – The Wall Street Journal – 2 de Noviembre 2017

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Luciano Mendoza, a la izquierda, el supervisor electoral del Partido Socialista en el pueblo de El Casabe, mostró recientemente un recibo de máquina de votación que contó menos votos de los que las autoridades electorales informaron más tarde. Algunos de los miembros de su familia están detrás de él.

Aires Pérez Rodríguez viajó en canoa durante tres horas para entregar los recibos en papel que muestran un total de 225 votos emitidos para el gobernador del estado en El Casabe. Luego se los pasó a su tía, quien los condujo otros 150 millas hasta la capital del estado de Bolívar.

Traducción libre del inglés por lapatilla.com

Sin embargo, cuando el recuento oficial se publicó días después de las elecciones del 15 de octubre, hubo 471 votos adicionales para el candidato del gobierno. No fue solo el Sr. Pérez, el representante electoral de la oposición, quien lo notó. El propio supervisor electoral del Partido Socialista en El Casabe también se dio cuenta.

“Esto es ilegal”, dijo Luciano Mendoza, el supervisor del CNE, quien le mostró a The Wall Street Journal los comprobantes de las máquinas de votación que contaban apenas un tercio de los votos de la aldea según lo informado por las autoridades electorales más tarde. “Dicen que traen justicia, pero lo que hacen es cometer fraude”.

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El Chavismo, esa máquina para manipular elecciones por Héctor Briceño – La Razón – 30 de Octubre 2017

 

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La noche del 15 de octubre de 2017 la presidente del Consejo Nacional Electoral de Venezuela anunció un resultado que sorprendió al país y al mundo entero: el desprestigiado chavismo lograba la mayoría de las gobernaciones de Venezuela con una victoria 55% a 45% de los votos a nivel nacional, desenlace totalmente opuesto a lo pronosticado por todas las encuestas y por el más mínimo sentido común.Ninguna elección está libre de incertidumbre para los competidores, ni siquiera en un sistema autoritario, pero lograr un resultado como este en medio de la peor crisis económica y social registrada en el país demanda revisar con detenimiento todas las posibles hipótesis que puedan explicar el fenómeno.Para ello vale la pena comenzar realizando un breve recuento de la volátil y convulsa historia electoral venezolana de los últimos 11 años.

En 2006 el chavismo obtuvo su victoria más contundente cuando Hugo Chávez derrotó a Manuel Rosales en las elecciones presidenciales 63% a 37%. La impresionante brecha fue sucedida 12 meses más tarde en diciembre de 2007, por la primera derrota electoral nacional del chavismo, al perder por estrecho margen el referéndum de reforma constitucional 51% a 49%. Catorce meses después, en febrero de 2009, el país regresaría a las urnas y el chavismo se reconciliaría con la victoria al ganar el referéndum que le permitiría a Chávez ser candidato presidencial nuevamente en 2012, al aprobar la reelección sin límites 55% a 45%. En diciembre de 2010 la convocatoria fue para elegir un nuevo parlamento. En esta oportunidad el resultado registró un país dividido en dos mitades: 48% de votos para el gobierno, 47% para la oposición.

En octubre de 2012 Chávez acudiría a su fiesta de despedida en la temprana elección presidencial en la que el punto de diferencia gobierno-oposición de 2010 se multiplicó por 10, para darle la última victoria a Chávez 55% a 45%. Tres meses después, en diciembre de 2012, se seleccionaron gobernadores en un proceso marcado por la reciente elección presidencial y la desesperanza opositora, otorgando al gobierno 20 de las 23 gobernaciones, manteniendo su ventaja con la cábala 55% a 45%. Otro trimestre pasaría para realizar una nueva elección presidencial tras la muerte de Chávez en marzo de 2013. Nuevamente el resultado se redujo a la mínima diferencia, al computar el 51% a 49% que colocó a Nicolás Maduro al frente del país. En diciembre de ese mismo año se realizaron las elecciones municipales que ampliaron la brecha a favor del chavismo 49% a 39%.

Tras una inusual pausa de dos años el país retornó una vez más a las urnas para elegir un nuevo parlamento en diciembre de 2015. En esa oportunidad la oposición obtuvo su mejor desempeño electoral al invertir el marcador y lograr la victoria 57% a 43% que le otorgó el control total del poder legislativo y la convirtió por vez primera desde la llegada del chavismo, en clara e irrefutable mayoría.

A partir de entonces la Venezuela electoral-adicta promovida por el chavismo cuando disfrutaba del apoyo popular, ingresó al centro de rehabilitación autoritario para comenzar un estricto tratamiento cuya primera etapa fue la abstinencia electoral total, entre 2016 y mediados de 2017, momento a partir del cual ha comenzado a administrarse, bajo rigurosa vigilancia, pequeñas dosis placebo-electorales.

Así cuando el gobierno aprobó la realización de las elecciones regionales vencidas desde diciembre de 2016, el país experimentó un ambivalente sentimiento de frustración y entusiasmo. Desde 2016 se pedían muchas elecciones, pero luego de la elección de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) a finales de julio, todo sonaba mal.
Los partidos políticos opositores basando su análisis en los aplastantes resultados electorales del 2015, los distintos estudios de opinión pública y los claros indicadores del desastre económico y social, recibieron y festejaron con alegría triunfal (aunque también con una intensa tensión interna) la nueva dosis.

Los escasos dos meses que precedieron a las elecciones del 15-O, líderes opositores, al igual que expertos y analistas, discutieron sobre las consecuencias y escenarios que se abrirían frente a la inevitable derrota del chavismo. Y aunque algunos incrédulos criticaron la recaída en la adicción por parte de la oposición, alegando que los dolorosos sacrificios experimentados durante las protestas del primer semestre de 2017 no tenían como objetivo elegir gobernadores, ninguno se atrevió a dudar que los resultados favorecerían ampliamente a la oposición.

La desconcertante noche del 15 de octubre enmudeció a todos por igual. Hasta el momento ninguna explicación luce convincente nacional e internacionalmente. Se tienen retazos de una olla maloliente, pero aún no se sabe muy bien que se cocinó dentro.

Entre las casi infinitas hipótesis explicativas de lo sucedido durante la elección, cuatro se erigen con mayor fortaleza.

En primer lugar, el acostumbrado ventajismo del que gozan los candidatos del oficialismo que les permite hacer uso de los recursos públicos para sus candidaturas sin el más mínimo pudor. A esto se suma el sistemático uso de las instituciones del Estado para entorpecer y boicotear a los partidos y candidatos opositores: inhabilitaciones, cambios en la normativa electoral, desinformación y un largo etc. La más reciente y sofisticada incorporación a la lista de tropelías ha sido el cambio masivo de electores de sus centros de votación, pocos días antes de la elección, en medio de un estado de total desinformación, afectando al menos a 700 mil votantes provenientes, casualmente, de centros electorales de tradicional apoyo a la oposición.

En segundo lugar, regresa el fantasma urbano del fraude. En esta oportunidad sin embargo, pareciese que es posible proporcionar por primera vez una pistola humeante con huellas dactilares y logo del CAVIM (Compañía Anónima Venezolana de Industrias Militares).

Las denuncias realizadas por el candidato opositor Andrés Velázquez desde el estadoBolívar de forjamiento de actas electorales pueden proporcionar las evidencias de la alteración de resultados para desconocer la voluntad de la mayoría. En la misma dirección apunta las denuncias realizadas por el Presidente de la Asamblea Nacional Julio Borges, según las cuales hay problemas en más de 1,6 millones de huellas dactilares recogidas por el Sistema de Autenticación Integrado-SAI (captahuellas) durante la elección, pues no se sabe si esas huellas pertenecen realmente a la persona que fue autorizada para votar o si se cometió el delito de usurpación de identidad.
La tercera gran hipótesis es la abstención. La gran enemiga a vencer dentro de la campaña opositora.

La abstención contó extrañamente con aliados en ambos lados de la herradura política chavismo-oposición. Y aunque la participación se ubicó por encima del registro de la elección de gobernadores anterior (54% en 2012 vs. 61% el pasado 15-O) cuando analizamos los circuitos tradicionalmente más opositores del país, aquellos que concentran la mayoría de los votos opositores, observamos que estos presentan claramente una tasa de abstención mucho más alta que el promedio nacional. También por encima de esos mismos circuitos en elecciones anteriores.

Pero las causas de la abstención no se reducen a la campaña convergente entre radicales opositores y el chavismo. También encuentra explicación en el fuerte proceso migratorio que está padeciendo el país como consecuencia de la crisis. Adicionalmente, la participación se vio afectada por la reubicación de electores.

Entre las consecuencias de la abstención debemos mencionar dos importantes: en primer lugar ella puede explicar parcialmente la derrota opositora en estados como Miranda y Carabobo que cuentan con amplios circuitos como los descritos anteriormente. Pero más importante es el impacto de la abstención en la participación de la ciudadanía en los procesos de observación y control ciudadano del proceso de votación. Es decir, no se trata únicamente de las tasas de votación, sino muy especialmente de la participación activa en la defensa de la voluntad popular. Un ciudadano que acude a las urnas en el marco de una campaña abstencionista puede conformarse sólo con votar, pero en Venezuela eso no es suficiente.

Una prueba de esto es la realización de un escaso 56% de las auditorías ciudadanas (apertura de urnas para cotejar los resultados emitidos por el sistema automatizado) programadas. En este sentido, la abstención es el fraude. La ausencia de ciudadanos que controlen y vigilen el proceso electoral es el escenario soñado para quienes quieren manipular los resultados para torcer la voluntad del pueblo.En cuarto y último lugar se erige la hipótesis de la construcción de un sofisticado aparato clientelar de dominación y coerción que redistribuye miedo y miseria a través del control de los mecanismos para una mínima existencia.Según esta hipótesis el domingo 15 de octubre el gobierno, con un listado en una mano y una bolsa de alimentos (CLAP) en la otra, movilizó a la población para intercambiar su voto por una semana menos de hambre.Para lograrlo el gobierno tendría que haber alcanzado los pensamientos más profundos de los electores hasta inocular un terror de tan alto grado de intensidad del que no es posible liberarse ni siquiera, en la soledad del recinto electoral frente a la máquina de votación.Lo más alarmante de esta hipótesis es que habría pasado desapercibida.

Ningún estudio o análisis de opinión pública lo ha reflejado y los testimonios aún no aparecen. Lo que para muchos es precisamente la prueba irrefutable del temor inoculado.Hasta el momento ninguna de la cuatro hipótesis tiene capacidad explicativa o cuenta con evidencias suficientes para justificar el resultado electoral. Lo más probable es que la verdad se encuentre en alguna concatenación de eventos que las incluya a todas.Lo que si aparece muy claro es que el gobierno se ha convertido en una máquina de invención de mecanismos para manipular y burlarse de los electores y que con ello intenta, desesperadamente, que la oposición deseche la vía electoral como el mecanismo de resolución de la tragedia venezolana.

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