elecciones7Oenbilbao

Punto de encuentro de Venezolanos votantes en Bilbao

Archivos por Etiqueta: Elecciones Presidenciales

Crisis de Venezuela marcó primer debate presidencial en Argentina – El Nacional – 14 de Octubre 2019

El presidente Macri afirmó que es necesario trabajar para acabar con la dictadura venezolana, mientras que el peronismo apoya al régimen de Maduro pese a las demandas internacionales por violación de los derechos humanos
Debate-presidencial-Argentina

La crisis venezolana fue uno de los temas que discutieron los candidatos a la Presidencia de Argentina en su primer debate de cara a las elecciones del próximo 27 de octubre.

«Venezuela tiene problemas… Pero yo quiero que los venezolanos resuelvan el problema. No quiero intervenir en Venezuela», aseveró el peronista Alberto Fernández.

Añadió que Mauricio Macri quiere romper relaciones diplomáticas con el régimen de Nicolás Maduro «para poder intervenir». «Espero que ningún soldado argentino termine en tierra venezolana», advirtió el peronista.

Antes, el presidente Macri dijo que «no puede haber dobles discursos», ya que «o se está con la dictadura o con la democracia».

En el primero de los dos debates participaron también Roberto Lavagna, ex ministro de Economía; Nicolás del Caño, diputado del Frente de Izquierda; el ex militar Juan José Gómez Centurión y el economista José Luis Espert.

«Argentina debe hacer los máximos esfuerzos para que el dictador Maduro se remueva de su cargo y se convoquen elecciones cristalinas», dijo Espert.

Alertó sobre el Mercosur como «una mentira de la apertura económica» de la que «no se puede rescatar nada».

«El kirchnerismo no cambió»

El primer debate presidencial celebrado en la ciudad de Santa Fe bajo el amparo de una ley aprobada en 2016, contó con la participación de los seis aspirantes a la jefatura del Estado en los comicios del 27 de octubre, a los que el peronista Alberto Fernández llegó como favorito, según las encuestas.

«Otra vez nos endeudaron, otra vez cerraron empresas, otra vez dejaron a la gente sin trabajo, otra vez empujaron a la clase media a la pobreza, es lo que hacen cada vez que llegan al poder», expresó el líder del Frente de Todos sobre el gobierno del conservador Mauricio Macri, su principal adversario, a quien en las primarias de agosto superó por 16 puntos y al que acusó varias veces de mentir.

Por su parte, Macri remarcó que si su gestión permitió modernizar Argentina, con la construcción de infraestructuras, la mejora de la educación y la batalla contra el narcotráfico, podrá también, si vence en las generales, «arreglar la economía», en recesión desde 2018.

«Pero tres años y medio, casi cuatro es muy poco tiempo para enderezar décadas de políticas erróneas», aseveró Macri.

El mandatario criticó duramente la herencia económica y de corrupción que asegura recibió del ejecutivo de Cristina Fernández 2007-2015, ahora candidata a vicepresidente de Fernández.

«Lamentablemente, hemos visto que volvió el dedito acusador, volvió el atril, volvió la canchereada. El kirchnerismo no cambió. Por más que se oculte o trate de mostrarnos algo distinto, es lo mismo», destacó el mandatario.

Política exterior 

Sobre el acuerdo comercial de ese bloque con la Unión Europea alcanzado en julio pasado  luego de 20 años de negociaciones, Lavagna, uno de los artífices de la recuperación económica del país tras la grave crisis de 2001, advirtió que «puede ser una oportunidad» pero sin que ello conlleve un nuevo «período de sumisión» de Argentina.

«Veo que Francia, Austria e Irlanda están diciendo que no lo van a aprobar. No le tengo miedo a la apertura, lo que no voy a permitir es que la apertura se lleve puesto a las industrias y el trabajo argentino», enfatizó Fernández.

Sin embargo, el actual mandatario presumió de haber sacado el país del aislamiento y haber trabado confianza con los principales líderes del mundo.

Alegó que el acuerdo permitirá acceder a un mercado de 500 millones de consumidores y mejorar la vida de la gente.

En las dos horas de debate presidencial televisado, los candidatos abordaron también temas de derechos humanos, política de género, educación y salud.

Mención especial tuvo la política respecto a las islas Malvinas, archipiélago controlado por Reino Unido desde 1833 y cuya soberanía reclama históricamente Argentina.

La crisis política y social de Ecuador también salió a colación en boca de Del Caño, quien rindió homenaje a «los trabajadores y campesinos indígenas» de ese país «que han muerto» por la represión policial en las protestas contra el presidente Lenín Moreno.

Salud pública

Gómez Centurión centró su discurso en su posición contra el proyecto que busca legalizar el aborto, que en los últimos tiempos ha generado una fuerte polémica.

En el lado contrario, Del Caño indicó que aprobar la interrupción voluntaria del embarazo es «una cuestión de salud elemental».

«Con la legalización le vamos a dar oportunidad a las mujeres pobres de que hagan su aborto en condiciones de asepsia, como lo hacen las ricas», continuó Fernández sobre un asunto del que Macri no hizo mención.

En las primarias de agosto, consideradas una gran encuesta electoral de cara a las generales por la decisión de los partidos de no presentar más de un candidato por coalición, el peronista obtuvo 47,78% de los votos, seguido por Macri con  31,79%.

Lavagna cosechó 8,14%; Del Caño, 2,83%; Gómez Centurión, 2,62%, y Espert 2,15%.

La dilatada ventaja de Fernández generó al día siguiente de las primarias fuertes turbulencias en los mercados, con una nueva devaluación que aceleró la escalada de la inflación y agravó la crisis.

El próximo debate presidencial será el sábado 19 de octubre.

Josep Borrell promete más sanciones contra Maduro si lo ratifican canciller de la UE por Daniel Gómez – ALnavío – 7 de Octubre 2019

Rechazo a Nicolás Maduro, apoyo a Juan Guaidó, presión política para que se celebren elecciones presidenciales, y más sanciones contra el régimen si este no garantiza avances. Esta es la línea que seguirá Bruselas con Venezuela si el ministro de Asuntos Exteriores de España, Josep Borrell, se convierte en alto representante para la Política Exterior de la UE. Este lunes el Parlamento Europeo votará si está cualificado, o no, para el cargo.

Borrell rechaza las sanciones generales contra Venezuela / Foto: Parlamento Europeo
Borrell rechaza las sanciones generales contra Venezuela / Foto: Parlamento Europeo

Recuerda Josep Borrell, ministro de Asuntos Exteriores de España, y candidato a canciller de la Unión Europea, que Bruselas tiene bajo la lupa de las sanciones a 25 personas del régimen de Nicolás Maduro. Que recientemente el Consejo Europeoadoptó medidas contra siete jerarcas chavistas. Y que, si la situación continúa deteriorándose, vendrán más sanciones. “Sanciones individuales”.

“Se discutirán sanciones individuales. Estoy en contra de las medidas que golpeen más duramente al pueblo venezolano. Las sanciones generales creo que no son ni positivas ni humanamente legítimas”, declaró este lunes Borrell al Parlamento Europeo, en el examen del hemiciclo para ver si finalmente el 1 de noviembre ocupará el cargo de alto representante para la Política Exterior de la UE, tal como lo decidió el Consejo.

“Sé perfectamente la situación de Venezuela”, explicó Borrell. “Haremos todo lo posible para que se celebren elecciones democráticas presidenciales garantizadas. Mientras conozco la terrible situación humanitaria. Cinco millones de personas ya han abandonado el país. Desde la UE aplicaremos presión política y voluntad para que se celebren elecciones presidenciales”.

Borrell también defendió la ruta que sigue la UE. Ruta que fijó él como canciller de España a principios de enero: rechazar a Nicolás Maduro como presidente, apoyar a Juan Guaidó como mandatario encargado para convocar elecciones, y presionar para que prospere una negociación que desemboque en elecciones presidenciales.

Cambiaron el mantra por Julio César Arreaza – El Nacional – 5 de Octubre 2019

El 23 de enero tomó juramento ante el pueblo venezolano el presidente encargado Juan Guaidó y se casó con el 1, 2 y 3 del mantra conocido. Se convirtió así en el mandato de la soberanía popular. Esto ocurrió –y ocurre aún– en el contexto de una corporación criminal cometiendo delitos de lesa humanidad e incrementándose el éxodo más grande que haya sufrido la región. Transcurridos 10 meses la situación se mantiene con el usurpador en el poder.

El pueblo rechaza de plano la claudicación del G4, al permitir la incorporación de diputados que dejaron de serlo, cuando violaron  la inmunidad parlamentaria de sus colegas actuando desde la esperpéntica ANC cubana y designaron un fiscal espurio al margen de la Constitución, que enseguida inició proceso contra los diputados legítimos. Un tercio de ellos están en el destierro. No se entiende que la  AN otorgue ahora un salvoconducto a quienes ya no lo son y regresen para implosionarla desde adentro.

Resulta una capitulación inconcebible aprobar los términos de Oslo, no consultados al pueblo, y desconocer la ruta del 333 de la Constitución, contraviniendo de paso el Estatuto de la Transición.

Se habla de realizar elecciones con Maduro y Guaidó de candidatos, bajo un Consejo de Estado paritario: régimen-G4. Maduro ha repetido hasta el cansancio que no concurrirá a elecciones si no tiene garantizado el triunfo.

La sociedad democrática se niega a esa capitulación y exige como punto primero la salida del usurpador –los verdaderos aliados no aprueban tales negociaciones– se aspira a la libertad plena, lo cual es incompatible con un diálogo que debilita y confunde a la población.

El mecanismo del TIAR es incompatible con el mecanismo del diálogo. Por encima de la justicia no puede estar nada. La libertad y la justicia no se negocian. Solo así se consigue la libertad, sin el acuerdo político soterrado de una capitulación por parte del G4. No hay acuerdo sostenible que viole la justicia y la dignidad. El único diálogo que cabe es la salida del usurpador.

El objetivo democrático es la liberación de Venezuela y romper con el pasado. Se sabe qué hacer: centrarnos en la toma del poder, desplazando al usurpador. Comandar la libertad de Venezuela y desafiar al régimen. Enfocarse en neutralizar el componente armado forajido, actuando con acopio de tecnología, estrategia, logística y sobre todo voluntad firme y coherente en la ruta.

No será aceptado un cogobierno con las mafias. La gente no se cala más engaños. Lo que sí está planteado es una ruptura real e histórica dejando afuera los cálculos pequeños que solo miran los intereses grupales.

Con pasión y convicciones se desea avanzar, de verdad, en la construcción de un país en el que todos podamos vivir y se alcance la reunificación de las familias.

Los 7 puntos que explican por qué Maduro rompió las negociaciones con Guaidó por Carlos Moreno – ALnavío – 23 de Septiembre 2019

En las negociaciones el régimen de Nicolás Maduro tenía el objetivo de que Estados Unidos le levantara con prontitud las sanciones. La oposición buscó una fórmula muy bien pensada para que, de lograr las condiciones para unas elecciones libres, fueran retiradas algunas de las sanciones. Pero Maduro engañó a todos, a la oposición de Juan Guaidó, y a los noruegos que mediaban en el proceso.
La Asamblea Nacional espera la incorporación de la bancada del chavismo. /Foto: AN
La Asamblea Nacional espera la incorporación de la bancada del chavismo. /Foto: AN

Gerardo Blyde, dirigente de oposición y uno de los delegados de Juan Guaidó, Presidente Encargado, en las negociaciones con el régimen de Nicolás Madurofacilitadas por Noruega, ha sido el vocero y quien ha detallado los puntos más importantes que se abordaron en las mesas que se instalaron en Oslo y Barbados. Un proceso que terminó fulminando el propio Nicolás Maduro.

Blyde ha querido precisar de arrancada algo curioso con el propósito de marcar el perfil de Maduro. “Ni siquiera Hugo Chávez se había levantado de una mesa de negociación cuando le tocó conversar”. Así lo ha declarado en una serie de entrevistas en Caracas con los periodistas Nelson Bocaranda y Román Lozinski, del Circuito Unión Radio.

Gerardo Blyde asegura que las propuestas medulares de la negociación representan un 30% de lo discutido, allí era donde se concentraba toda la posibilidad de solución del conflicto, pero el régimen no llegó a ningún acuerdo. “Le mintieron a todos, al mundo, a los noruegos y a los venezolanos. Actuaron de mala fe… Ahora un mecanismo de negociación no puede repetirse igual”, señaló.

El diario ALnavío recogió siete puntos. Los más destacados expuestos por Blyde sobre las negociaciones. Un proceso que buscaba un acuerdo integral para la solución del conflicto político en Venezuela. Así estaba planteado en la mesa hasta que Maduro decidió romperlo.

1. Elección presidencial

“Se buscaba un proceso electoral con garantías y todas las condiciones libres y justas”, detalló Gerardo Blyde. Fue la primera propuesta y la más delicada tanto para la oposición como para el régimen.

¿Por qué?

Tenía que buscarse primero el equilibrio de poderes públicos.

“Esto conllevaba a un cambio del Consejo Nacional Electoral (CNE)que pasaba a ser aprobado y designado directamente por la legítima Asamblea Nacional”, apuntó Blyde. La Asamblea Nacional que preside Juan Guaidó.

Esta propuesta incluía puntos como la apertura y depuración del Registro Electoral, un proceso que, según los asesores de la oposición, iba a durar entre seis y ocho meses pues había que lograr la inscripción de los más de seis millones de venezolanos que hoy conforman el éxodo.

El régimen, apunta Blyde, estuvo de acuerdo con los plazos puesto que coincidían con los tiempos solicitados por observadores internacionales que avalarían las elecciones presidenciales si se lograban.

“Los actores internacionales proponen un mínimo de seis meses a ocho meses para organizar toda la logística que contempla la observación internacional de una elección”, dijo el delegado de Guaidó.

Hubo importantes avances, y entonces se planteó el siguiente punto.

2. Reinstitucionalización de los poderes públicos

“No podíamos ir a una elección sin reinstitucionalizar correctamente el poder”, señaló Blyde.

Entonces se discutió la actuación del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) escogido por la anterior Asamblea Nacional que presidía Diosdado Cabello, el número dos del régimen. Según Blyde, el TSJ ha servido para que el régimen desmantele las competencias de la Asamblea Nacional legítimamente electa por los venezolanos.

“Son poderes que no respetan la voluntad popular, y por tanto no podían seguir siendo gestionados de esa forma. El Tribunal Supremo de Justicia adelanta cualquier clase de violaciones al debido proceso y los derechos, permitiendo también a la Asamblea Nacional Constituyente violar la Constitución. No son poderes autónomos, además”, dijo.

Y reiteró: “No podíamos ir a un proceso electoral presidencial con Maduro y esas instituciones en el poder”.

Pero ¿a dónde llevó este segundo punto?

El régimen contratacó y Blyde, junto con Fernando Martínez Mottola (quien presidía el equipo de Guaidó en las negociaciones de Noruega), escucharon la propuesta.

Los delegados de Maduro querían fuera a Guaidó. Si Maduro no estaba, Guaidó tampoco. “Lo consultamos con Guaidó, con la Asamblea Nacional y con todos los factores que acompañan y se convino que salían los dos. Ni Maduro ni Guaidó estarían en el poder para cuando se convocara el proceso electoral. Es decir, se retiraban antes de que se pusiera en marcha el proceso electoral si se llegaba a un acuerdo. Si se definía un tiempo de ocho meses, tenían que salir ocho meses antes de las presidenciales”, explicó Blyde.

Esto derivaba en un tercer un punto.

3. Consejo de Estado

Era una propuesta que incluía a todos, al régimen, a la oposición, y a la Fuerza Armada Nacional (FAN) que apoya a Maduro.

La idea, según Blyde, era que, si terminaban de definir y pactar las condiciones para celebrar las presidenciales, se conformara un Consejo de Estado que llevaría las riendas del país hasta llegar a las elecciones y luego traspasaría el poder a quien se alzara con la victoria.

Pero entonces comenzó la presión por parte del régimen para centrarse exclusivamente en el retiro de las sanciones impuestas por los Estados Unidos y otros países.

El régimen apostaba desde el principio por el retiro de las sanciones. “Fue así desde que comenzamos a hablar”, dijo Blyde. Y entonces redoblaron los esfuerzos planteando la eliminación de las sanciones como un mecanismo justo para ellos:

“Decían que con las sanciones impuestas ellos no podían llegar a un proceso electoral porque no era justo y no podían hacer políticas públicas”, apuntó el dirigente.

Era un tema que estaba complicando toda la negociación. Ataba de manos a los delegados de Guaidó y a la oposición, pero entonces se planteó una fórmula.

4. La estrategia de la oposición para levantar las sanciones

Blyde explicó que las sanciones son mecanismos soberanos de cada país, por lo que poca influencia tendrían ellos para exigir, por ejemplo, al gobierno de Donald Trumpque retirara las sanciones.

También aplicaba el caso para las sanciones impuestas desde la Unión Europea o Canadá.

Y entonces la oposición puso sobre la mesa la carta para demostrar al régimen que haría la tarea de negociar con los gobiernos el retiro de las sanciones.

¿En qué consistía?

Básicamente en el cumplimiento de los primeros dos puntos de la propuesta. La aceptación de elecciones presidenciales con todas las garantías y la reinstitucionalización del poder.

“Sólo llegando a un acuerdo sellado en ese sentido podía irse a hablar con los Estados Unidos para que valoraran el retiro de las sanciones”, puntualizó Blyde.

Justo en este punto Estados Unidos enfilaba con nuevas sanciones contra el régimen. Era el 5 de agosto. La Administración Trump ponía en marcha mecanismos para sancionar a empresas o individuos que hicieran negocios directa o indirectamente con el régimen de Maduro.

5La mentira de Maduro al mundo

Según Blyde, Maduro necesitaba la mesa con Noruega. “Son negociadores mundialmente respetados”, comentó.

Pero Maduro le mintió incluso a Noruega. “Ya tenía montado su plan B para decir que ellos sí seguían negociando”, dijo Blyde haciendo referencia al pacto firmado por un grupo minoritario de la oposición y Maduro.

“Es un falso diálogo de mucho ruido y pocas nueces. Serán logros inútiles para resolver los problemas estructurales de todo un país, sencillamente porque ese grupo que negoció no compromete a la Asamblea Nacional, ni tampoco a los más de 50 países que apoyan a Juan Guaidó como presidente, y por eso ellos no tienen capacidad real de negociación”.

6. Sólo papeles sin respuesta

Blyde precisa que la oposición, a medida que avanzaban las negociaciones, llevaba documentos por escrito para dar fe de los acuerdos preliminares y también para plasmar nuevas solicitudes.

“Se los entregábamos a los facilitadores noruegos y ellos los hacían llegar a los delegados del régimen. Se les pidió que hicieran lo mismo, pero eso nunca se logró. No fue posible”.

7. La protección del Esequibo

La delegación de Guaidó llevó, entre las propuestas complementarias, un compromiso de la oposición para la protección del territorio Esequibo que reclama Venezuela a Guyana, y eso consta en la documentación presentada ante los facilitadores noruegos. En ese apartado exigían al régimen cumplir con ello y también a las FAN.

“Era una propuesta de obligatoriedad para ambas partes”, señaló Blyde.

Blyde cree que los delegados de Maduro no informaron de la existencia de ese documento puesto que Maduro tomó también el caso del Esequibo como una excusa para no regresar a la mesa de negociaciones.

Nicolás Maduro solicitó una investigación contra Juan Guaidó por traición a la patria luego de acusarlo de negociar la entrega del territorio Esequibo a Guyana.

Electing a New President for Venezuela is a Must – TalCual – 3 de Septiembre 2019

The election of a new president is the only option that will lead to an economic balance and political normalization in Venezuela

The situation in the country enters a delicate political stage for the lack of options from the conflicting parties involved, options that would allow a peaceful solution to the conflict in the short term. The road of Nicolás Maduro, after pulling out of talks in Barbados, forks to, on the one hand, a rapid solution to the crisis or, on the other hand, its further aggravation. The first puts him back to the negotiation table and pick up where he left off, which implies opening the possibility to an electoral solution that will legitimize the powers in a peaceful manner. The second bogs him down in a violent solution with which he will have everything to lose.

We believe that in the end he will go with the first option, because only the possibility of his support for the return of the FARC guerrilla commanders to the Colombian mountains, has turned the eyes of the world towards him and has made him real nervous. Now he is rushing back to the negotiating table just to cover his alleged solidarity with the guerrilla group.

The country’s economic, inflation and emigration problems are reaching unsustainable levels, producing greater distress over the uncertainty generated by how confusing it is an early exit to the crisis. And the regime does not stop adding fuel to the fire of uncertainty and despair that surrounds the great majority of Venezuelans sick and tired of a regime that neither governs, nor opens the possibility to others that may do so. The regime no longer cares about inventing or recycling plans in an attempt to ensnare the unwary, as they are in survival mode, clung to power.

No excuse can justify the destruction that over the past 20 years the so-called chavismo has played a leading role, cold and calculated, dashing the hopes of the vast majority of Venezuelans. No one is safe from its ineffectiveness and inability.

Barbados still has the door open for them to reflect on the situation and play by the rules so they don’t fill this country with violence. The regime looks weak despite all the pats on the back it receives from Russia.

A new president is the only option that will lead to an economic balance and political normalization. Other options do not apply and are well worn. A new president must be elected.

Afirman que Maduro aceptó en el diálogo ir a elecciones presidenciales – El Nacional – 18 de Agosto 2019

La delegación del régimen en las negociaciones habría aceptado los comicios con la condición de que el líder del oficialismo se quedara en el poder

Elecciones
Maduro ha dicho públicamente que las únicas elecciones que podrían realizarse son las parlamentarias | Foto: EFE

La delegación que representa a Nicolás Maduro en las negociaciones con representantes de Juan Guaidó habría aceptado celebrar nuevas elecciones presidenciales en el período máximo de un año.

La oferta de Estados Unidos y los representantes de Guaidó fue aceptada por el régimen socialista en mayo, durante los primeros acercamientos entre ambos bandos políticos, y reiterada a principios de agosto, poco antes de que Maduro se retirara de la mesa en Barbados, revelaron cuatro fuentes al diario The Washington Post.

«El gobierno aceptó oficialmente ir a las elecciones, pero a cambio de levantar las sanciones y que Maduro se quedara. Estados Unidos no quiere eso. Seguiremos negociando y luego discutiremos si Maduro se queda o no”, dijo uno de los informantes sobre las negociaciones.

Condiciones

La delegación que representa a Maduro habría solicitado explícitamente que la Casa Blanca levantara todas las sanciones contra el régimen antes de aceptar oficialmente medirse en unos futuros comicios presidenciales.

Además condicionaron que Maduro permaneciera en el poder hasta que se celebraran dichas elecciones, las cuales debían ser en entre nueve y 12 meses. Sin embargo, Estados Unidos negó esta posibilidad y, en cambio, ofreció garantías de seguridad y exilio para el dirigente socialista.

«Ahora estamos negociando, con la mediación de Noruega, garantías, garantías respaldadas internacionalmente», indicó Guaidó en entrevista al referido medio estadounidense, quien destacó que el régimen impide que se llegue a un acuerdo.

Desde que comenzaron las conversaciones entre ambos bandos en Barbados, Diosdado Cabello ha manifestado su rechazo por la celebración de unas nuevas elecciones presidenciales y ha instado, contrariamente, a adelantar las parlamentarias para principios de 2020.

No obstante, observadores creen que su postura es mucho más frágil de lo que aparenta ser, pero las rencillas con los funcionarios que representan a Maduro indican que podría ser más difícil que este acepte llegar a un acuerdo en las negociaciones.

«No sabes quién habla por el régimen. Padrino López dice una cosa, Diosdado Cabello dice otra y luego Maduro dice otra. Es obvio que no están unidos. ¿Eso hace que la transición sea más difícil o más fácil? Esa es la gran pregunta”, aseveró el presidente encargado.

Entretanto, algunos creen que salir de Maduro es lo de menos y que lo más complicado en las negociaciones es permear en las filas oficialistas: en los dirigentes que lo han acompañado en los últimos seis años de mandato.

La carnada de las parlamentarias por Trino Márquez – La Patilla – 3 de Agosto 2019

El régimen insiste en que en 2020 sí habrá comicios: las elecciones para la Asamblea Nacional. Resulta obvio: la cita está prevista en la Constitución. El propósito que busca consiste en tratar de enredar a la oposición en un debate bizantino. Partir las aguas entre quienes sostengan que debe acudirse y quienes defiendan lo contrario. Yo creo que a esas elecciones hay asistir, así como hay que asumir el reto cuando se convoca la elección de una reina de carnaval o de una junta de condominio. A las consultas populares conviene acudir porque son terrenos donde se miden las fuerzas y se  calibra la popularidad de una opción política.
Pero una cosa es considerar que se debe participar en las votaciones parlamentarias y otra muy distinta es confundir los objetivos del diálogo entablado con el Gobierno. La meta de esas negociaciones tiene que centrarse en la realización lo más pronto posible de unas elecciones para elegir al Presidente de la República. Este propósito no admite discusión.
El eje maestro de la fenomenal crisis institucional actual se encuentra en el desconocimiento, por parte de Nicolás Maduro, de los resultados de las parlamentarias realizadas el 6 de diciembre de 2015.  A partir de esa fecha se abrió una brecha entre el Ejecutivo y la Aasamblea que ha ido ensanchándose con el paso del tiempo. Después del categórico triunfo opositor, el Ejecutivo se colocó su máscara más autoritaria y represiva. Quebró las formas de cooperación tan estrechas que había mantenido con el Parlamento entre 2000 y 2015, período durante el cual la fracción del Psuv dominó cómodamente el Hemiciclo. Cualquier ley arbitraria e inconstitucional que quería aprobar, por ejemplo las relacionadas con el Poder y el Estado Comunal, eran sancionadas por la complaciente fracción del oficialismo. La ‘cooperación’ entre el Ejecutivo y el Legislativo, tal como manda la Carta Magna, era total. Todo era armonía. Todo transcurría en el marco del estado de derecho diseñado por el oficialismo. El TSJ se limitaba a refrendar lo que de común acuerdo habían concertado previamente Miraflores y el Parlamento.
El encanto se rompió el 6 de diciembre de 2015. La concordia se basaba en el servilismo de la Asamblea Nacional. El triunfo opositor rompió el matrimonio. Maduro desató la tormenta que originó el desajuste que vivimos: nombró un nuevo TSJ integrado por militantes del Psuv, inhabilitó a los tres diputados de Amazonas, le arrebató la mayoría calificada a la bancada opositora y se valió del nuevo TSJ para aprobar la Ley de Emergencia Económica que despojó a la Asamblea de sus competencias contraloras. Luego comenzó a perseguir y a quitarles la inmunidad a los diputados. Hoy cerca de  treinta de ellos se encuentran presos o desterrados. Todos se encuentran amenazados y sin sueldo. En la práctica, son cargos adhonórem. En el entretiempo convocó ese adefesio que es la asamblea constituyente con el fin de maquillar un poco las ilegalidades y barnizar las relaciones del Ejecutivo con el TSJ, de modo que la extinción de la legalidad constitucional fuera menos abrupta y obscena. Hoy la AN sobrevive gracias al heroísmo de los diputados que han permanecido.
Todos estos desmanes ocurrieron porque en Venezuela impera un sistema presidencialista que le permite un amplio margen de maniobra al autoritarismo de Nicolás Maduro.
En Venezuela no hay manera de resolver la colosal crisis económica, política e institucional si no sale Maduro de la presidencia de la República. Él es el jefe del Estado, el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas y de todo el aparato de seguridad estatal; es el amo y señor de lo que ocurre en la Administración Pública. De él dependen todas las decisiones importantes que permiten el funcionamiento del Estado, incluido el Banco Central. Nada significativo  sucede sin su participación, ya sea en el plano nacional o en el plano regional. La Ley de Presupuesto ya no es sancionada por la AN, sino por el TSJ. En esa ley está contemplado el Situado Constitucional. Este fluye hacia los estados y municipios solo si Maduro lo concede. La descentralización sucumbió ante el centralismo, que retorno a sus formas más agresivas.
El triunfo opositor en los eventuales comicios de 2020, si no se logra al mismo tiempo establecer la fecha de las elecciones para Presidente de la República, volverían a editar el guion impreso por el régimen después de diciembre de 2015. De este peligro hay que tener plena conciencia. No deben descalificarse las elecciones parlamentarias, pero sí conviene colocarlas en el contexto que las preceden y rodean. Si no podríamos morder la carnada y quedar como unos ingenuos pececitos que creen estar nadando en una apacible pecera. Elecciones parlamentarias sí, pero con elecciones para Presidente previamente acordadas.

Encuesta de opinion – Pronostico – Julio 2019

A %d blogueros les gusta esto: