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Punto de encuentro de Venezolanos votantes en Bilbao

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Pacto Social para renacer por Luis Ugalde S.J. – Blog César Miguel Rondón – 23 de Marzo 2020

downloadVenezuela solo tiene remedio si hacemos lo que hay que hacer; todos, primero Maduro. Él  expresó, como crítica al presidente colombiano que para vencer al coronavirus hay que dejar de  lado “diferencias ideológicas y pequeñeces miserables”. Luego solicitó del Fondo Monetario  Internacional (FMI) un préstamo de 5.000 millones de dólares, sabiendo que no se lo podían dar. Ambos gestos solo servían para echar la culpa a otros. Desideologizar y abrirnos  internacional y nacionalmente son dos consejos que el régimen debe aplicarse a sí mismo.

Venezuela obedeció sin problemas la medida de quedarnos en casa, en cuarentena social evitando encuentros y contactos. Quince días encerrados en casa sin producción, sin escuela, sin ingresos y sin comida dejarán en evidencia que nuestra realidad es mucho más grave y mortal que el coronavirus con 40 contagiados y ningún muerto.

Sincerar y Producir. Tenemos 40 contagiados del virus, pero más de 400 presos políticos perseguidos, más de 4000 empresas muertas o en agonía, más de 4.000.000 de huidos y
desterrados y muchos miles de muertos cuyo número crece por un régimen empeñado en no cambiar.

Necesitamos reconocer la terrible realidad de una economía que en 5 años ha perdido el 65% de su producción (PIB), una educación con maestros y niños en huida y escuelas vacías, una  salud con hospitales desmantelados, y servicios vitales de agua, luz, gas, transporte… en ruina.  Incluso una industria petrolera saqueada y en quiebra total… La lista es mucho más larga y la  moribunda Venezuela no solo necesita un préstamo de $5.000 millones sino más de 50.000 para  empezar a sincerar la política y activar la producción en todas las áreas.

Maduro tiene razón: necesitamos del FMI y hay que dejar de lado “diferencias ideológicas y pequeñeces miserables”. Pero nada se puede hacer con un Estado quebrado, endeudado y  secuestrado por un régimen tiránico que produce miles de muertos y lleva a la agonía a  millones. Para que todo el país renazca es indispensable sincerar, salir del secuestro del régimen  y llamar al país entero a la producción de soluciones y al renacer nacional. Los apoyos externos  son indispensables, pero no llegarán con la producción nacional política, económica y social  muertas. Abrir las puertas para que los presos políticos, los líderes y partidos perseguidos e
inhabilitados salgan al libre ruedo político-democrático; renovados también ellos pues
Venezuela es otra y hay que escuchar el clamor sufriente de los venezolanos en todas sus
formas. Renovados empresarios y trabajadores para producir un nuevo encuentro entre capital  y trabajo, pues el uno sin el otro nada valen y se necesitan repotenciados y aliados para salir de  la pobreza. Para que 14 millones de trabajadores vuelvan a tener vida y esperanza y miles de  empresas puedan competir es necesario reactivar la inversión de capitales que deben ser atraídos y protegidos; para lo cual hay que borrar de la lengua y del corazón el “exprópiese”  irresponsable.

Pacto Social vs. Tiranía. Cuando el poder se impone, no hay pacto social, sino imposición  tiránica armada. Todo esto pasa por la creación de una política democrática, dialogada y negociada entre diferentes. La soberanía del pueblo, las elecciones limpias y creíbles de un Parlamento (Asamblea Nacional) donde se discutan libremente y se negocien las soluciones políticas. Es indispensable, a su vez, la Elección presidencial constitucional secuestrada en 2018 y desmontar los serviles TSJ y ANC que creo el Ejecutivo de facto para anular la Asamblea Nacional democrática y todas sus decisiones. No hay que inventar mucho sino sincerar y darle vigencia efectiva a la Constitución de 1999 y conforme a ella acordar en la AN legítima el nuevo CNE creíble y crear las condiciones para realizar este mismo año, con observación internacional cualificada, las elecciones parlamentarias libres que tocan y las presidenciales que están retrasadas desde 2018, pues no se realizaron como exige la Constitución. Elecciones que las
necesitamos con participación masiva y resultado creíble y respetado.

Toda esa enfermedad nacional es mucho más grave y mortal que el coronavirus, que debe ser el detonante para asumir el cambio integral.
No hay democracia sin contrato social, ni Constitución que consagre los objetivos del pacto y los derechos y deberes de todos, no importa su ideología política. Lógicamente en ese pacto debe entrar también el chavismo.

Perder o ganar la vida

De la noche a la mañana el microscópico e invisible virus ha dejado en evidencia la desnudez del mundo y la indigencia de Venezuela arruinada, desmantelada y con virus: Las armas son poderosas para imponer, pero no sirven para dar vida al mundo, ni para convocar un gran encuentro nacional para que el país renazca. Es casi increíble que un virus mínimo haya puesto en crisis todo el poderío económico-financiero mundial y haya obligado a los estados a cerrar sus empresas, escuelas, iglesias y campos de deporte. Un virus que avanza sin respetar fronteras, ni carteras, dejando en evidencia que la convivencia nacional e internacional sin ética-es decir sin tomar en serio la dignidad del otro y sin solidaridad con él – es irrespirable y letal. Está a la vista que solo cuando escribimos TÚ con la misma mayúscula que YO está presente DIOS-AMOR, ese Dios que nunca nadie lo ha visto pero lo sentimos presente cuando vivimos el verdadero amor humano (Ver 1 Juan 4, 12).La más grave enfermedad no es el coronavirus sino el poder tiranizado que en Venezuela ya ha matado a miles y tiene en agonía a millones. La emergencia del virus nos llama a todos a la conversión, a cambiar de conducta y a exigir del régimen y de toda la política -también de la opositora- a sincerarse con la realidad y renovar el Pacto Social Democrático.

¿Son las elecciones la solución? por Andrés Velásquez – Caraota Digital – 9 de Marzo 2020

Cada día el tema electoral crece en intensidad en el debate público, el nombramiento de
un nuevo CNE y las condiciones para participar en elecciones son temas de conversación
diaria en la población. Y el tema cobra mayor fuerza debido a que por un lado, la
comunidad internacional solidaria con nuestro pueblo, cuando habla de resolver la crisis
en Venezuela, plantea de manera directa la vía electoral, y por otra parte ,a lo interno, la
dictadura cuenta con aliados (mesita de noche) que si bien no representan a nadie,
cumplen el mandado de confundir y generar dudas promoviendo la participación en
elecciones como sea.

Ahora bien ¿de qué condiciones electorales y de qué elecciones estamos hablando? Primero, debemos dejar claro que con sólo cambiar algunos rostros del CNE, no basta, también hay condiciones a las que debemos estar apegados rigurosamente todos los factores democráticos, desechando la falsa conseja de «condiciones mínimas».  No existen tales «condiciones mínimas» en procesos electorales CNE

libres, en democracia, por tanto , en Venezuela que hay una dictadura, las garantias ó
condiciones que deben ser innegociables, son, por ejemplo, que la FAN deje de ser
custodio del proceso, ya que no es un actor imparcial, ni creíble para los venezolanos, el
REP tiene que estar actualizado y auditado, el derecho al voto de los venezolanos en el
exterior debe estar garantizado, el único requisito para votar, debe ser la cédula de
identidad laminada, así esté vencida, el horario de votación debe ser establecido y
acatado conforme a la ley, debe prohibirse el uso de recursos públicos en las campañas
electorales, debe acabarse con la compra de votos, siendo estas, sólo algunas de las
exigencias para garantizar el derecho de los venezolanos a votar, pero también grantizar
que su voto elija.

Esto significa, que no habrá elecciones libres en Venezuela con Maduro
usurpando el poder, y el debate no puede girar sólo en torno a condiciones electorales,
sino, a precisar también, de cuáles elecciones estamos habland.

En Venezuela están pendientes las elecciones presidenciales. Maduro, es un usurpador, producto de un simulacro electoral, realizado el 20 de mayo del 2018, que ni el pueblo venezolano ni la comunidad internacional reconocieron, ni reconocen por estar marcado por la ilegalidad.

Comparto entonces la tesis de que las elecciones pueden ser una de las vías para la
solución, pero, son las ELECCIONES PRESIDENCIALES, las que están vencidas y pendientes, y además, son las únicas que pueden desalojar a la dictadura y encaminar el país hacia la democracia.No puede haber confusión, no puede haber dilema para los sectores democráticos que queremos ponerle fín a esta tiranía.

El debate es uno: ¿Cuál es la elección que nos pone en el camino de resolver la crisis social, institucional y política? ¿Cuál es la elección que nos permite restablecer la Constitución y retomar la democracia? SOLO LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES.

La caja negra del CNE por Alberto Rial – El Carabobeño – 8 de Marzo 2020

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Elecciones presidenciales de abril 2013. Nicolás Maduro le gana a Henrique Capriles por poco más de 300 mil votos (1,5% del total), sobre 15 millones de sufragios depositados. Capriles no reconoce su derrota, denuncia irregularidades durante y después del proceso (irregularidades que pudieron voltear los resultados), pero no se llega a una revisión confiable de los números. Maduro se queda con la presidencia.

Elecciones parlamentarias de diciembre 2015. Gana la oposición por 2,1 millones de votos (7,7 vs 5,6 millones) y obtiene 112 escaños contra 55 del partido de gobierno (una mayoría de 67%, o 2/3 del total). El régimen chavista, a través del Tribunal Supremo de Justicia, se encarga, para empezar, de eliminar la mayoría calificada al quitarle 3 diputados a la oposición por “razones de fraude”. Luego, el mismo TSJ bloquea todas las leyes aprobadas por la Asamblea Nacional, usurpa sus funciones (el TSJ aprobó hasta los presupuestos de gobierno) y termina por neutralizarla cuando la declara en desacato y autoriza que se elija una Asamblea Nacional Constituyente (ANC). Si uno piensa un poco mal (y es imposible no hacerlo en el caso del chavismo), el resultado de las elecciones de 2015 fue aceptado por el régimen con premeditación, para lavarse la cara y hacerle creer a la gente que en Venezuela es posible que la oposición llegue al poder a través de elecciones limpias.

En octubre de 2016, el CNE suspendió la recolección de firmas y le puso el último clavo a la urna del referéndum revocatorio que había estado organizando la oposición.

Consulta electoral de julio 2017. El apoyo a 3 demandas planteadas por la oposición en un plebiscito consultivo (rechazo a la convocatoria de elección para la Asamblea Constituyente; demanda a las FAN de obedecer a la AN como poder civil legítimo; renovación de poderes públicos y gobierno de transición que convoque a elecciones libres) logra 7,2 millones de votos, en una consulta que se llevó a cabo, en Venezuela y el exterior, sin el aval del CNE. Como era de esperarse, el régimen desconoció los resultados, y de las 3 exigencias del soberano no se ha cumplido ninguna. También llama la atención que las preguntas de la consulta contenían el mantra que empieza por el cese de la usurpación y termina con elecciones libres.

Elecciones ANC de julio 2017. Con unas premisas sacadas del sombrero y una selección bizarra de candidatos, se eligió una Asamblea Constituyente plenipotenciaria que no estaba prevista en ninguna parte del estamento legal de la ya extinta república de Venezuela. La oposición no participó en un evento claramente fraudulento, pero aun así los chavistas se las ingeniaron para sacar 8 millones de votos que nadie vio. Las imágenes con las mesas electorales vacías se publicaron en todos los medios y redes, y según un cálculo conservador se estimó que habrían votado unas 2,4 millones de personas. O sea, se inventaron 5,6 millones de votos.

Elecciones de gobernadores de octubre 2017. En medio de la crisis económica y del rechazo masivo al gobierno de Maduro, y en contradicción con las encuestas independientes que le daban una ventaja de 30 puntos a la oposición, el oficialismo gana 18 de las 23 gobernaciones en juego. En el conteo global, la oposición pierde por 900 mil votos, para quien quiera creérselo. Posterior a los comicios, el gobernador opositor electo en el estado Zulia es despojado de su triunfo por negarse a prestar juramento ante la ANC. Resultado final: chavistas 19, oposición 4.

Elecciones presidenciales de mayo 2018. En unos comicios convocados a destiempo por la ANC ilegítima, Maduro gana con 6,3 millones de votos (67,8% del total) contra 2 millones escasos de Henri Falcón y 1 millón de Javier Bertucci. Debido a las numerosas irregularidades, la oposición –excepto Falcón- se abstuvo de participar y por todas parte del planeta se gritó ilegitimidad y fraude. Los estimados más optimistas calculan que votaron unas 3,6 millones de personas, lo que supone que el régimen se inventó 6 millones de votos.

El CNE venezolano es una organización compleja con más de 10 mil empleados, cuya misión evidente es manipular resultados electorales. Una caja negra que posee tecnología avanzada y múltiples mecanismos para hacer trampa, con asesores extranjeros en todas sus unidades clave, y un equipo de gente afiliada al chavismo que debe ocupar las posiciones técnicas más sensibles. Pretender que un cambio de rectores será suficiente para convertir al CNE en una máquina confiable es, por decir lo menos, ingenuo. Se necesitará un equipo de intervención de cientos de especialistas y un periodo de al menos 18 meses –según fuentes informadas- para desmontar la telaraña y convertir el conteo de votos en un proceso transparente e imparcial.

En función de la historia de los últimos años, y dadas las peculiaridades del CNE, uno se pregunta lo obvio ¿Son posibles elecciones limpias con el régimen chavista en el poder?

Comunicado sobre el pliego nacional de conflicto – Centro de Comunicación Nacional – 7 de Marzo 2020

Elecciones 2020 por Ovidio Pérez Morales – El Nacional – 5 de Marzo 2020

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En previsión de un torneo electoral este 2020 estimo necesario subrayar algunas condiciones para que él sea algo serio y no una simple pantomima. No pretendo enumerar todos los requisitos imperativos o convenientes, sino aquellos que pudieran calificarse estrictamente como sine qua non

1ª. En la circunstancia actual de gravísima crisis nacional no deben celebrarse elecciones parlamentarias sin presidenciales. La gran mayoría de los venezolanos quiere una decisión del soberano sobre el régimen mismo, especialmente teniendo una estructura presidencialista como la nuestra y, sobre todo, en un sistema no solo dictatorial sino totalitario comunista como es el socialismo del siglo XXI. Con la experiencia que hemos tenido de una Asamblea Nacional completamente legítima, pero neutralizada por un Tribunal Supremo de Injusticia, engullida por una espuria asamblea nacional constituyente, perseguida por los organismos represivos del gobierno, fracturada mediante sobornos con dinero público y otras artimañas oficiales, no se puede esperar nada serio. Quien preside de facto desde Miraflores, podría al día siguiente de los comicios pretender su legitimación diciendo: “Hicimos elecciones y hemos perdido democráticamente la Asamblea”. Luego procedería por todos los medios a inutilizarla según la lógica del “vinimos para quedarnos”.

2ª. Son incompatibles unas elecciones parlamentarias con la existencia y funcionamiento de la ilegítima asamblea nacional constituyente, autoerigida como poder originario, absoluto, cuasi divino. Ella se creería facultada para decidir cualquier cosa, en cualquier momento, sobre la Asamblea Nacional y, en general, sobre el Poder Público.

3ª. Un árbitro confiable es indispensable. El Consejo Nacional Electoral debe estar integrado por representantes del mundo político y de la sociedad civil, que garanticen la seriedad y transparencia de las elecciones. Estas han de ser auténticamente tales, es decir, fruto de la opción de los ciudadanos, y no simples votaciones que registren apenas la materialidad de números y el funcionamiento de máquinas.

4ª. Reconocimiento pleno de la legitimidad y el libre ejercicio de la Asamblea Nacional elegida por la gran mayoría de los venezolanos.

5ª.  Son indispensables la supervisión, el control en las varias fases del proceso, así como la garantía de respeto a los resultados, por parte de calificados organismos internacionales como la ONU, la OEA, la UE, máxime cuando el Alto Mando ha convertido a la Fuerza Armada en instrumento del proyecto político-ideológico castro socialista.

6ª. La previa incorporación de los diputados a sus curules en genuina libertad y la liberación de los presos políticos resultan ineludibles. Serían una vergüenza nacional y una contradicción palmaria realizar elecciones con venezolanos perseguidos por razones ideológicas o políticas, especialmente si han sido escogidos por la ciudadanía para representarla en el ámbito parlamentario.

No resulta difícil añadir otras condiciones y que estas sean estimadas por muchos como no negociables. Creo, con todo, que lo enumerado anteriormente sea bastante ilustrativo de lo exigible para unas elecciones salvadoras del desastre producido por el presente régimen.

Ante un país que se nos está despoblando, ante los compatriotas que perecen o sufren por hambre, falta de medicinas, carencia de servicios y abundancia de inseguridad, ante la violencia institucionalizada y la metástasis de corrupción, no bastan paños calientes ni simulacros de soluciones ¿No han sido suficientes dos décadas para maltratar esta “tierra de gracia”, convertida en objeto de lástima o hazmerreír de la audiencia internacional?

“Despierta y reacciona, es el momento”. Tal fue el lema escogido para la segunda visita que nos hizo el papa Juan Pablo II (febrero de 1996). Consigna animadora de una renovación de la Iglesia y del país. Y sumamente actual en estos momentos, en que urge una sólida unidad de los venezolanos demócratas para sacar ya al país de la gravísima crisis y llevarlo adelante en libertad, progreso compartido, justicia y paz.

 

Elecciones para cambiar o para perpetuar la miseria en dictadura por Luis Ugalde S.J. – Runrunes – 28 de Febrero 2020

Elecciones para cambiar o para perpetuar la miseria en dictadura, por Luis Ugalde

En este año electoral el régimen quiere votaciones para reforzar y perpetuar su poder dictatorial. Por el contrario, más del 80 % de los venezolanos quiere (o quisiera) elecciones para cambiar y emprender de inmediato la reconstrucción en democracia y libertad. Si Maduro fuera demócrata, ante el abrumador malestar y clamor del pueblo, renunciaría y daría paso a elecciones presidenciales y parlamentarias verdaderamente democráticas.

Esa gran mayoría que quiere elecciones para salir de la dictadura en este año debe exigir un nuevo CNE equilibrado y respetable, movilizarse para demandar los comicios, lograr condiciones electorales razonables y activarse para votar y defender el voto.

El régimen ha confesado que está decidido a impedir las elecciones presidenciales e imponer solo las parlamentarias. La AN tiene que negociar para designar cuanto antes un nuevo CNE equilibrado e impedir que el TSJ imponga uno incondicional del régimen, con lo que empujaría a la mayoría opositora a no votar. Un CNE en manos de la dictadura conduciría a una Asamblea Nacional del régimen que así tendría todos los poderes del Estado y toda la fuerza para que continúe la miseria y el éxodo venezolano.

El fallido asalto a la Asamblea Nacional

Al régimen le falta dominar a la AN que es punto de resistencia de la democracia venezolana y de apoyo internacional contra la dictadura. Por eso hace un par de meses el régimen planificó el asalto a la Asamblea Nacional, de amplia mayoría opositora, para eliminar de raíz su autonomía con su presidente Juan Guaidó constitucionalmente (art. 233) encargado de la Presidencia de la República desde que Maduro terminó su período presidencial el 5 de enero de 2019. El asalto se planificó con compra de votos para la nueva directiva y cerco armado para impedir la entrada de los diputados que no se vendieran. Pero falló estruendosamente la conspiración gubernamental y dejó en evidencia ante el mundo que la mayoría de diputados tuvo valor y rectitud para no dejarse comprar ni expulsar del parlamento.

Vimos a Guaidó y sus compañeros unidos  enfrentando con éxito a los cascos, fusiles y paramilitares armados para defender la mayoría parlamentaria democrática.

Luego vino la audaz y sorpresiva salida del país de Guaidó para reunirse con líderes e instituciones democráticas de América y Europa, que lo recibieron y aclamaron como presidente encargado. Así la AN democrática y el liderazgo de Guaidó se han fortalecido y su bandera de “elecciones presidenciales democráticas” aparece como la gran oportunidad para salir de la dictadura e ir a la reconstrucción con fuerte apoyo internacional, porque solos no podemos.

Dos elecciones

Tenemos dos elecciones en 2020: las parlamentarias  y las presidenciales. Los demócratas y los que queremos salir de la miseria nacional debemos participar y ganar las dos. El gobierno está decidido a las trampas necesarias para perpetuarse en el poder, impidiendo la presidencial y ganando las parlamentarias con un nuevo CNE nombrado por el TSJ servil al Ejecutivo y sometido al régimen. Con un CNE así la mayoría de la oposición se negaría a ir al “matadero” de unas votaciones sin árbitro respetable y sin las debidas condiciones electorales democráticas.

La estrategia del régimen para el triunfo de la dictadura en las parlamentarias es la división y la abstención de la mayoría opositora. Con eso se apagaría la última luz de esperanza que es la AN y se acabaría con el fuerte y renacido liderazgo de Juan Guaidó.

Frente a eso, los que queremos cambio de régimen con votos (terreno donde somos más fuertes que con la violencia armada), tenemos la unidad en torno al liderazgo repotenciado y reconocido de Guaidó, con increíble apoyo de los gobiernos e instituciones democráticas internacionales para unas elecciones presidenciales libres y limpias, como manda la Constitución. Todo esto implica fuerza democrática y negociación política con un sí rotundo a las elecciones para cambiar, al nuevo CNE negociado en la AN, y a la  reconstrucción plural.

El camino para salir de la dictadura son las elecciones con fuerte presión nacional y externa con las condiciones básicas exigidas, con apoyo de las democracias del mundo y con transparencia y libertad garantizadas por la observación internacional. Unidos bajo la guía de Guaidó, liberado de la “disciplina partidista” y acompañado por la sociedad civil y por los equipos políticos nacionales e internacionales.

Cuanto antes se debe definir, comunicar y articular ese camino

El régimen está jugando duro para impedirlo y se va a endurecer más; aunque también es cierto que muchos que fueron (o son) chavistas  están deseando que se vaya Maduro. La salida electoral limpia no se va a dar sin movilización, ni presión fuerte. Pero tampoco sin negociación para que la transición sea viable, con menor costo y sumando el máximo de voluntades y capacidades para la reconstrucción. Cosa que es imposible con la perpetuación de la actual dictadura y el absurdo modelo político económico que ha hundido al país.

 

Grupo de Lima apoya elecciones presidenciales libres en Venezuela – Venepress –

La organización pidió a la comunidad internacional actuar a “una sola voz”

Grupo de Lima apoya elecciones presidenciales libres en Venezuela

 

Los ministros de Asuntos Exteriores del Grupo de Lima iniciaron este jueves en Ottawa, Canadá una reunión para presionar para la celebración de elecciones presidenciales y parlamentarias “libres y justas” en Venezuela como salida a la crisis que afecta al país.

“Es necesario que reforcemos nuestros esfuerzos, queda poco tiempo. El pueblo venezolano nos pide que actuemos. Queremos asegurarnos de que estamos explorando distintas vías para llegar a la transición”, señaló el canciller de Canadá, Francois-Philippe Champagne en la reunión del Grupo de Lima

Venepress@venepress

“Es necesario que reforcemos nuestros esfuerzos, queda poco tiempo. El pueblo venezolano nos pide que actuemos. Queremos asegurarnos de que estamos explorando distintas vías para llegar a la transición”, señaló el canciller de Canadá en la reunión del Grupo de Lima

Video insertado

Por otro lado, el comisionado especial para las Relaciones Exteriores de Venezuela, Julio Borges, a través de su cuenta de Twitter, reiteró la urgencia de “cambiar el sistema de justicia”.

Julio Borges

@JulioBorges

Conclusión reunión Grupo de Lima:

1. Parlamentarias solas son un problema, la única solución son elecciones presidenciales libres

2. Es urgente cambiar el sistema de justicia en Venezuela

3. El GDL crece: Bolivia, República Dominicana, Argentina, fueron parte de esta decisión.

Video insertado

El canciller peruano, Gustavo Meza-Cuadra, insistió en que el Grupo de Lima considera a Nicolás Maduro, como ilegítimo y reclamó nuevas elecciones en el país.

“No es normal que un país tenga cinco millones de personas huidos” y que es urgente “encontrar una pronta salida a la situación que viven día a día los venezolanos (…) Para este fin reiteramos que la única forma de restaurar la democracia y superar la crisis en Venezuela es la pronta realización de elecciones presidenciales y parlamentarias incluyentes, libres, justas, transparentes“, añadió el canciller peruano.

A la reunión de Ottawa asistieron los titulares de Exteriores de Argentina, Brasil, Bolivia, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Guayana, Haití, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú y Santa Lucía, así como un representante del líder opositor venezolano, Juan Guaidó, además de Ecuador y República Dominicana en calidad de observadores.

El regreso del regreso por Adriana Moran – Blog Polis – 19 de Febrero 2020

Y terminó la gira. Se apagaron los reflectores y el eco de los aplausos desvanece. Ya los países que durante todo el 2019 apoyaron la causa democrática encabezada por Guaidó volvieron a ratificar su apoyo a esa causa y el líder regresó al país para enfrentar a los que lo agredieron: a él, a sus acompañantes y a los periodistas que cubrían su retorno. Otra muestra horrible de esa barbarie chapucera que hemos visto tantas veces.

 
Y ahora vienen los esperados anuncios. La tarima criolla que dictará las pautas para ahora sí movilizar a los venezolanos que soportamos esta crisis sin precedentes. El discurso que además de celebrar el apoyo internacional de los mismos de siempre, hará honor a la petición de perdón de rodillas por los errores cometidos y enderezará el rumbo para cambiar las estrategias que mantuvieron en vilo a la población durante el pasado año y que terminaron en nada.
 
Pero el discurso pronunciado ante una audiencia significativamente menor y menos entusiasta que la reunida afuera, se repite. Se habla de más presión, de más sanciones, se dice que solo participarán en unas elecciones presidenciales libres sin Maduro en el poder. Se asume, una vez más, que los deseos se pueden confundir con las promesas. Que todo es posible si lo pedimos con mucha fe y que no importa cuántos obstáculos ponga el régimen en el camino (como las parlamentarias contempladas en la Constitución para este año), siempre saldremos airosos si tenemos la suficiente fuerza para ignorar la realidad, para dejar de lado la política, para ver al régimen contra las cuerdas y lo suficientemente débil y caído para cantar victoria aunque siga en Miraflores. Y a lo mejor hasta podría resultar, si los millones que caminamos por estas calles destruidas y con la carga de tantas frustraciones a cuestas no hubiésemos escuchado un discurso igual durante todo un año. O, si por un momento, fuéramos capaces de creer que las mismas y erradas estrategias basadas en deseos no chocarán esta vez con ese tren a toda velocidad que se prepara para arrebatarnos la AN y hacerlas volar por los aires.
 
Los venezolanos tenemos una crisis real. Y necesitamos soluciones reales. Cada vez menos podremos ser convocados a luchar por ilusiones y fantasías. Queremos participar para salir de la pesadilla, pero muchos solo lo haremos cuando quienes nos convoquen, nos hablen de realidades.

Sufrimiento nacional y elección libre presidencial por Luis Ugalde S.J. – El Universal – 7 de Febrero 2020

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Venezuela hoy es un infierno; de eso no hay duda. Lo que se discute es si hay salida este año. Solo habrá si la inmensa mayoría se une en un único camino para recorrerlo juntos hasta llegar a la meta democrática de la elección constitucional de nuevo presidente y cambio de gobierno a un modelo sensato y viable. Afortunadamente hemos empezado con apoyo de los países democráticos al camino de la salida pacífica y constitucional con elección presidencial libre y justa este mismo año.

Es un acierto que esa haya sido la propuesta pública de Guaidó en su audaz y exitosa gira por los foros democráticos y en los abrazos de reconocimiento  de los jefes de Estado  de los principales países europeos y americanos. A Guaidó como presidente de la AN  la Constitución le obliga a encargarse de la Presidencia de la República hasta la elección democrática del Presidente (art.233).  Al mismo tiempo parece que los partidos y grupos que lo apoyan no se atreven a hablar de esta elección presidencial, a causa del modo como el poder ha desprestigiado el camino electoral con inhabilitaciones de personas y partidos, con un CNE exclusivamente gubernamental, un TSJ servil y una ANC supraconstitucional creada para dar con el mazo y eliminar todo resultado que no le guste al Ejecutivo.

La semana pasada el candidato Henri Falcón sorprendió con la petición de repetir la fraudulenta elección presidencial de 2018; fraude que denunció entonces luego de su derrota y que el resto de la oposición había denunciado previamente. Hoy es un hecho evidente la necesidad de repetirla pues se hizo violando la Constitución; por eso tenemos un usurpador en el poder y un presidente de la Asamblea Nacional obligado a dirigir la transición como presidente encargado. El usurpador se propone perpetuar el infierno  y Venezuela entera debe unirse para forzar la salida constitucional de ese infierno.

Maduro ni quiere ni puede ¿Habrá de verdad alguien convencido de que Maduro está tratando de cambiar el infierno que vivimos los venezolanos? ¿Podrían señalar algún signo de rectificación de  este modelo y modo de gestionar el Estado y de imponer su poder? ¿Habrá alguien tan ingenuo que crea que Maduro quiere cambiar el actual infierno con las nuevas elecciones parlamentarias planificadas para acabar con la AN independiente del Ejecutivo?

Aunque quisiera no podría  traer este cambio. Venezuela no puede tener éxito en esa tremenda recuperación sin el apoyo internacional y sin movilización y renovación nacional cívica y espiritual. El salario está aniquilado, las empresas cerradas o trabajando a menos de 30% de su capacidad. La inversión estatal anulada por los robos y por una deuda impagable sin refinanciamiento y la inversión privada muerta por el “exprópiese” y la falta de garantías económicas. La situación es tan grave y ardua y compleja la recuperación del país que va a requerir mucho apoyo internacional y amplia unidad nacional con muy definidas metas de reconstrucción inmediata.

¿Podemos imaginarnos un renacer nacional con espíritu de unidad y abrazos de reconciliación, apertura de cárceles políticas, florecer de inversiones multimillonarias, empleo a manos llenas con salarios de vida y no de muerte, con el sistema educativo de nuevo de pie y en marcha, con servicios de salud, luz, agua, gas, transporte y con millones de exiliados en regreso para reconstruir su vida en Venezuela?

La elección presidencial en 2020 no es solo porque se nos debe la elección de 2018, sino porque no se puede prolongar el actual y creciente sufrimiento nacional. Obligada elección presidencial democrática y constitucional con nuevo CNE creíble, con votación dentro y fuera del país, sin persecución ni presos políticos, sin dirigentes ni partidos inhabilitados, con firme apoyo internacional, incluso del Papa. Sin ANC, con la aprobación pragmática y realista, incluso de rusos y chinos, para un país no dedicado a la venganza y la persecución sino con ánimo de renacer con los pies en la tierra…

Maduro no podría hacer esto, aunque quisiera, pero tiene el privilegio de poder devolver la llave secuestrada de la puerta para salir del actual infierno. La agenda de transición (sin él o incluso con él) debe empezar desde ahora con la terrible emergencia humanitaria, con la reactivación económica y con eliminación negociada de sanciones por cada paso positivo de parte del régimen. Los chavistas de ayer y los opositores de hoy nos iremos haciendo venezolanos nuevos desde mañana, sin esperar más.

¿Y las elecciones parlamentarias? También este año 2020 debe haber elecciones parlamentarias libres, democráticas con nuevo y equilibrado CNE nombrado por la AN (negociado) sin inhabilitaciones políticas, sin presos etc. Pero con solo una elección parlamentaria -como pretende el régimen- con un CNE puesto por su TSJ, esta tragedia nacional no se resuelve, sino que se agrava.

Son necesarias ambas elecciones a fin de año, para lo cual millones de demócratas sufrientes deben activarse desde ahora con una clara conducción política. Con solo parlamentarias, la tragedia y el sufrimiento nacional se agravarán. La miseria, el éxodo y los niños desnutridos aumentarán y también la tiranía política.

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