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Maduro podría ser candidato en nuevas elecciones en Venezuela – El Universal – 12 de Febrero 2019

Francisco Sucre dijo que “el señor Maduro es libre de presentarse en esas elecciones, no como presidente en ejercicio sino como expresidente. Si lo postula su partido por supuesto lo aceptamos”

El delegado del juramentado como presidente encargado, Juan Guaidó reconoció este martes en Roma que el gobernante Nicolás Maduro podría ser candidato en unas eventuales nuevas elecciones en Venezuela.

 
“El señor Maduro es libre de presentarse en esas elecciones, no como presidente en ejercicio sino como expresidente. Si lo postula su partido por supuesto lo aceptamos”, dijo el jefe de la delegación enviada a Italia por Guaidó, Francisco Sucre -presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores de la Asamblea Nacional- durante una conferencia de prensa celebrada en la sede de los corresponsales extranjeros.
“No queremos sustituir una intolerancia con otra intolerancia”, recalcó. “Es como decir que si el diablo va a misa. Porque Maduro huye de elecciones libres. También todo depende de si le ocurre lo mismo que a Lula (Da Silva) en Brasil”, comentó por su parte otro importante miembro de la delegación, Antonio Ledezma, exalcalde de Caracas, al referirse al expresidente brasileño, detenido desde 2018 por delitos de corrupción, por lo que no pudo participar en los comicios presidenciales del año pasado.
La delegación fue enviada a Roma por Guaidó para explicar sus planes políticos e intentar obtener el respaldo de Italia, entre los países más importantes que se han negado a reconocerlo como presidente interino.
El gobierno italiano se pronunció este martes inicialmente para favorecer las elecciones “lo más pronto posible” en Venezuela, pero no reconoció al opositor Guaidó como presidente interino del país sudamericano aunque respaldó a la Asamblea Nacional que lidera.

 

 

El equipo de Guaidó solicita ayuda a la OEA para celebrar elecciones en Venezuela por Antonia Laborde – El País – 12 de Febrero 2019

Los miembros de la oposición avanzan en la hoja de ruta para “el restablecimiento de la democracia” mientras Maduro reitera su rechazo a convocar unas presidenciales

El líder de la oposición a Maduro, Juan Guaidó.
El líder de la oposición a Maduro, Juan Guaidó. REUTERS

La maquinaria legislativa liderada por el Juan Guaidó, presidente interino de Venezuela, reconocido por la Asamblea Nacional —y decenas de países—, avanza con ritmo, mientras Nicolás Maduro no muestra atisbos de abandonar el poder.El representante especial del Gobierno de Guaidó ante la Organización de Estados Americanos (OEA), Gustavo Tarre, adelantó este lunes en Washington que el líder opositor a Maduro solicitará esta semana al organismo ayuda para celebrar las próximas elecciones presidenciales. El círculo de Guaidó y la OEA planean que por primera vez sea el Consejo Nacional Electoral el que organice los comicios, apartando del proceso al poder ejecutivo.

Entre los pasos a seguir para poder celebrar unas elecciones presidenciales —además de que Maduro abandone el liderazgo del régimen—, el plan de Guaidó contempla que la sociedad civil designe a los rectores del Consejo Nacional Electoral, revisar el censo electoral para facilitar el voto a los exiliados y que “voten los que pueden y que no voten los que no”, distribuir de manera correcta los centros de votación y garantizar la transparencia. Todo este proceso burocrático impide fijar aún una fecha para los posibles comicios, pero el estatuto que rige la transición obliga a que ocurran dentro de los próximos 10 meses.

En la hoja de ruta propuesta por Guaidó para el restablecimiento de la democracia figuran tres puntos: fin de la usurpación, un Gobierno de transición, y elecciones libres, según lo establecido en el Estatuto para la transición a la democracia. Sobre el cese de la usurpación del Palacio de Miraflores, Tarre le pide al pueblo venezolano que sea impaciente y que exija que se vaya Maduro. A 20 días de que Guaidó asumiera como presidente interino con el apoyo de decenas de países, el régimen chavista descarta convocar unas presidenciales.

A finales de esta semana o comienzos de la próxima una parte de la ayuda humanitaria brindada por Estados Unidos debería llegar a Venezuela a través de la frontera con Colombia y Brasil. La recepción de 60 toneladas de medicinas y alimentos se vio frustrada la semana pasada cuando un camión cisterna y contenedores de carga cerraron el paso en un puente que une el municipio colombiano de Cúcuta con el venezolano Táchira. Maduro rechaza la idea de recibir la ayuda porque la considera una careta que esconde una intervención militar proveniente de Washington. “Yo no veo a un soldado con un fusil impidiendo el paso a la gente que le trae la comida a sus familiares”, respondió Tarre sobre un posible nuevo bloqueo en la ruta de la ayuda humanitaria, que el líder chavista ha calificado de “show”.

¿Dónde estás? ¡Venezuela y Guaidó te necesitan! – Editorial Venezolanos Siempre – 8 de Febrero 2019

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La Asamblea Nacional y el presidente Juan Guaidó han definido una ruta para recuperar la democracia: el cese de la usurpación, la formación de un gobierno transitorio y la realización de elecciones libres. Para lograrlo debemos presionar con movilización popular y la comunidad internacional, hasta que se quiebre el bloque que sostiene a la dictadura y las Fuerzas Armadas se declaren neutrales y dispuestas a cumplir la constitución y las leyes.

En la tarea de rescatar a Venezuela los venezolanos en el exterior tienen un papel; además de ayudar a sus seres queridos y amigos para que resistan a la dictadura, tienen que estar listos para cuando se abra el proceso electoral, que ocurrirá en algún momento tras el cese de la usurpación y la constitución del gobierno transitorio.

Para eso la inscripción en el registro electoral es indispensable, pero no suficiente; tienen que organizarse para constituir mesas, que –de acuerdo con el proyecto de Ley Electoral que discute la Asamblea Nacional– seguramente se formarán en muchas ciudades donde no hay consulados; pero además habrá que organizarse para trasladar votantes desde sitios lejanos, para cuidar las mesas y los votos, y un sinfín de tareas más.

Venezolanos Siempre pone a la orden su plataforma internacional para esta tarea, pues necesitamos poder contactar rápidamente a los venezolanos en el exterior, sea por correo, por teléfono o whatsapp. Te invitamos a formar parte de esta gran base de datos, completando tus datos en el siguiente enlace:

Venezolanos Siempre

Por qué Juan Guaidó es tan diferente al liderazgo chavista por María Rodríguez – ALnavío – 6 de Febrero 2019

Juan Guaidó, presidente encargado de Venezuela, representa un liderazgo que surgió “por necesidad”. Un liderazgo fresco, joven, innovador, pero sobre todo “institucional”, con un plan país y una hoja de ruta muy clara. Lo cuenta en esta entrevista al diario ALnavío Maryhen Jiménez Morales, investigadora en el Departamento de Política y Relaciones Internacionales de la Universidad de Oxford.

Guaidó presentó el plan país para Venezuela / Twitter: @AsambleaVE
Guaidó presentó el plan país para Venezuela / Twitter: @AsambleaVE

Con apenas 35 años, Juan Guaidó, presidente encargado de Venezuela, ha revolucionado la figura del líder en el país. No por ejercer un liderazgo mesiánico o carismático sino por las ideas que expresa. “De hecho, la gran diferencia entre Guaidó y otros líderes de la oposición venezolana en los últimos años es que Guaidó presenta un plan país y una ruta muy clara”, subraya en esta entrevista al diario ALnavío Maryhen Jiménez Morales, investigadora en el Departamento de Política y Relaciones Internacionales de la Universidad de Oxford. La ruta de Guaidó no es otra que “el cese de la usurpación, el Gobierno de transición y las elecciones libres”.

“No da la impresión de que Guaidó sea un líder obsesionado con su figura o su imagen pública. Sino que está tratando de conducir al país hacia una solución. Con un plan, una estructura y una organización que no habíamos visto antes”, detalla la politóloga. Define el liderazgo de Guaidó como “fresco y joven”, y es que hace un par de semanas este político era relativamente desconocido. “Eso también lo ayudó. Porque la población venezolana estaba en cierta forma agotada de los liderazgos (opositores) anteriores” y de cómo se iban desvaneciendo por la represión, encarcelación y persecución del régimen de Nicolás Maduro.

Así, “Guaidó surgió por necesidad. No creo que estuviese buscando este liderazgo, pero le tocó y ha sabido manejar la situación de la oposición. También surgió como una opción fresca, innovadora, pero sobre todo institucional, que está tratando de recuperar el código de la política y el discurso institucional, basado en la Constitución, el Estado de derecho y poder recuperar la democracia”, recalca Jiménez Morales.

El 5 de enero Guaidó captó la atención mediática mundial con su discurso de toma de posesión como presidente de la Asamblea Nacional. Avisó a Maduro que, si seguía adelante con el segundo mandato, que se inició el 10 de enero pese al rechazo generalizado del país y de la comunidad internacional, sería considerado un “usurpador”.

La detención exprés de Guaidó a mediados de enero por parte de los servicios de inteligencia de Maduro alcanzó una repercusión mundial. ¿Ayudó eso a su puesta en libertad? En apenas una hora fue liberado e incluso llevó a Maduro a pedir perdón por este “error” y anunciar sanciones contra los agentes responsables.

Guaidó se consolidó como líder de la oposición venezolana precisamente cuando la Asamblea Nacional aprobó una resolución en la que definió al mandatario chavista como habían prometido: como “usurpador” del cargo.

El 23 de enero, la figura de Guaidó todavía se hizo más global. Ese día y tras una protesta masiva, juró como presidente encargado de Venezuela. No tardó en llegar el reconocimiento de la comunidad internacional. Aún hoy se siguen pronunciando países a favor de Guaidó para que convoque elecciones.

Pero ¿hasta qué punto Guaidó es el líder que Venezuela necesita? “Guaidó es un líder que puede llevar a Venezuela a un punto de quiebre para el régimen”, apunta Jiménez Morales.

Guaidó procede del estado Vargas. Para Jiménez Morales no es el típico líder de clase media caraqueño, “tiene experiencia más local, viene, entre comillas, del pueblo”. También es un punto a favor su formación. “Es un ingeniero civil, es decir, una persona que tiene una formación bastante técnica. Tiene una maestría en Estados Unidos, lo que nos permite pensar que ha visto otros contextos y otras formas de hacer las cosas y eso pudo haber enriquecido su liderazgo en Venezuela”, detalla la politóloga.

“Guaidó ha participado en las protestas estudiantiles, lo cual nos dice que está comprometido con la lucha democrática. Y en Voluntad Popular (su partido), ha tenido un liderazgo hasta ahora de bajo perfil. Sin embargo, no es un desconocido completo. Es diputado de la Asamblea Nacional desde 2010, de manera que también conoce y ha vivido de primera mano cómo han sido las dinámicas políticas bajo el régimen de Maduro”, explica Jiménez Morales.

Jiménez, investigadora en U. Oxford

Jiménez, investigadora en U. Oxford

La politóloga considera que “es muy pronto” para especular o atribuirle adjetivos negativos a Guaidó. “Ha tratado de contener los diferentes intereses y agendas de la oposición, mantener la unidad, y ha hablado siempre con mucha claridad. Mantiene una postura 100% segura de que el cambio en Venezuela viene. Y, en ese sentido, se presenta como la alternativa calmada e institucional que es lo que necesita el pueblo venezolano en este momento”, asegura la politóloga.

Pero el liderazgo de Guaidó no surgió de la nada. El político “ha sabido manejar una cooperación y coordinación que se viene haciendo tiempo atrás y más fuertemente desde la creación de la Mesa de la Unidad Democrática”, recuerda Jiménez. Es decir, que “hay un esfuerzo previo dentro de la oposición, en el cual Guaidó también se está apoyando”, insiste la experta, a lo que suma el apoyo de la comunidad internacional.

Un perfil elaborado por el Centro de Liderazgo a través del Conocimiento de Llorente y Cuenca destaca la “disciplina y sentido de persistencia” de Guaidó; su “mundo familiar afectivo”, en el que la Fe católica juega un papel importante; “una mente concentrada para el cumplimiento de propósitos” y “una visión social del espacio público”. Añaden que la perspectiva de Guaidó en términos ideológicos “oscila entre lo socialdemócrata y cierto progresismo moderado”.

Un líder “presidenciable”

Para que Venezuela avance hacia una democracia, según Jiménez “una vez se den las circunstancias para unas elecciones libres y justas, tendrá que competir todo aquel que quiera. Debería haber debates públicos dentro de los partidos para elegir a sus candidatos. Eso sería extremadamente positivo para Venezuela, justamente porque venimos de una tradición del dedazo en la que el líder del partido asigna, aprueba o desaprueba el liderazgo emergente”.

Y según vaya avanzando la hoja de ruta de Guaidó, su popularidad previsiblemente seguirá creciendo. ¿Se presentará Guaidó a unas futuras elecciones presidenciales? “Especulando, obviamente al ver cómo ha crecido la sociedad venezolana que lo apoya y con su liderazgo fresco, nuevo, institucional, que ha logrado despertar la esperanza en la población, pudiera pensar el propio Guaidó que sería un buen candidato presidencial. Y de hecho presidenciable lo es. Pero aquí viene la política interna de su partido. Una vez que Venezuela pueda tener elecciones libres, dentro de Voluntad Popular habrá otros liderazgos que considerarán lanzarse a la Presidencia”, explica la politóloga.

De todas formas, Jiménez Morales subraya que tomando el discurso de Guaidó, “creo que ahora está enfocado en no perfilarse como candidato presidencial sino en darle estabilidad a la sociedad venezolana con un Gobierno de transición. Quizás más adelante podrá ser un candidato presidencial”. Pase lo que pase, la politóloga recuerda: “Tiene 35 años. Le queda muchísimo tiempo para lanzar una candidatura”.

“España tardó en darse cuenta de la realidad del drama venezolano” por Amanda Mars – El País – 4 de Febrero 2019

“Es Maduro quien tiene la posibilidad de evitar un baño de sangre”, advierte el expresidente de la Asamblea Nacional venezolana, exiliado en Colombia

Julio Borges, durante una entrevisa con EL PAÍS, el año pasado.
Julio Borges, durante una entrevisa con EL PAÍS, el año pasado. INMA FLORES

Julio Borges (Caracas, 1969), expresidente de la Asamblea Nacional venezolana, es uno de los políticos opositores que más se ha movilizado por el reconocimiento internacional de Juan Guaidó como presidente interino del país y el fin del régimen de Nicolás Maduro. Exiliado a Colombia y acusado por el líder chavista de ser uno de los responsables del atentado contra él del pasado verano, es el representante de Guaidó en el Grupo de Lima -formado por 14 países americanos para abordar la crisis venezolana- que este lunes celebra una reunión crucial en Ottawa (Canadá). El pasado viernes, en una entrevista en Washington, veía irreversible el proceso para expulsar a Maduro.

Respuesta. Es algo que se venía proponiendo desde hace tiempo, sobre todo por el Gobierno español. Pero los acontecimientos han sido más rápidos que la propia idea y, hoy que termina de cuajar, parece un poco descuadrada de la realidad. El mismo nombre es un nombre no apropiado para el momento. Y el hecho de que se haya puesto una meta de 90 días en una situación tan crítica también está alejado de la realidad del país, pero tiene un aspecto importante, y es que inicia un reconocimiento del Parlamento Europeo y luego de distintos Ejecutivos del Gobierno de Juan Guaidó, con lo cual queda claro que el proceso que debe darse de transición en Venezuela tiene como centro las elecciones. Son unas elecciones con un Maduro desconocido, ignorado, ilegitimado por la Unión Europea, y eso es muy importante también.

P. ¿Qué opina del papel de España hasta ahora?

R. Creo que el Gobierno español tardó en darse cuenta de la realidad y la dimensión del drama venezolano y comenzó con posiciones que estaban alejadas de la realidad cruda del problema. Este es un problema que no debe entenderse como ideológico, de izquierda o de derecha, sino como un problema trágico democrático de derechos humanos. Creo que con el pasar del tiempo ha venido interpretando mejor lo que sucede en el país y esto tiene como una especie de punto muy importante que es el reconocimiento del Gobierno de Juan Guaidó.

P. Y a partir de ahora, ¿qué pasa si no pasa nada?

R. Ya ha pasado y va a seguir pasando porque se trata de una realidad histórica irreversible, esto es lo más importante que hay que entender. Es como si metieras a la historia en un tobogán, no tienes manera de frenarlo. En el caso de Venezuela, esto ya entró en un tobogán que significa que hoy hay un Maduro sin legitimidad dentro, sin legitimidad en la comunidad internacional y con una cantidad de presiones y sanciones democráticas muy importantes. Van a seguir ocurriendo cosas porque la destrucción de la industria petrolera sigue, la hiperinflación sigue, el descontento militar sigue, la protesta social sigue y todo eso unido va a crear un desenlace a mi modo de ver muy corto en Venezuela.

P. Muchos venezolanos en el exilio en Doral, en Miami, han expresado su temor a un baño de sangre. ¿Qué motivos hay?

R. Bueno, quien tiene esa posibilidad para evitarlo es Maduro. A mí lo que me preocupa es que el que ha cogido el camino de la violencia es Maduro. Se le han puesto todas las opciones: elecciones, mecanismos constitucionales, referendo revocatorio, negociaciones en República Dominicana, elecciones libres, Parlamento… Y todas las ha rechazado. Con esto lo que quiero decir claramente que Maduro no es una víctima, es un victimario, él es quien ha escogido el camino de la violencia y él es el que debería tener conciencia ahora que ese camino tiene que ser evitado.

P. El otro día decía que en las fuerzas armadas el 99,9% no está con Maduro y que son, casi literalmente, una decena de generales los que le sostiene. Y que por tanto, hacía falta un “rayo láser”. ¿Qué es ese rayo láser?

R. Es hacerle llegar a los diez militares, a los diez generales que sostienen el régimen, a su familia y a sus testaferros que esto se acabó, que se den cuenta de que el secuestro del banco ya se acabó, y que ellos tienen la posibilidad de entregar por su cuenta, y con la posibilidad de garantías y futuro; o ellos mismos estarían escogiendo el camino por las malas. La presión venezolana ya es insostenible, la presión internacional está determinada.

An Urgent Call for Compromise in Venezuela by Francisco Rodríguez and Jeffrey D. Sachs – The New York Times – 2 de Febrero 2019

The risk of a winner-takes-all approach in the country’s political crisis is extraordinary. It’s time to seek a negotiated transition.

The opposition leader Juan Guaidó, president of Venezuela’s National Assembly, addressing the news media on Tuesday after a session of the legislative body.CreditMeridith Kohut for The New York Times
The opposition leader Juan Guaidó, president of Venezuela’s National Assembly, addressing the news media on Tuesday after a session of the legislative body.CreditCreditMeridith Kohut for The New York Times

Over the past two weeks, the United States, with the support of several countries in Latin America, has recognized the government of Juan Guaidó, the president of Venezuela’s National Assembly, and given it control over the country’s oil revenues. By doing so, it has entered a dangerous game of chicken with the Venezuelan military: Abandon President Nicolás Maduro or face the devastation of the Venezuelan economy. The message is stark: Change regime or starve.

The United States is acting with typical bravado, assuming that all will be over soon: Mr. Maduro will leave, sanctions will be lifted and Venezuela and the United States will benefit. Mr. Maduro is widely despised inside and outside Venezuela, so many countries are falling in line with the Trump administration’s gambit.

The risks of this approach, however, are extraordinary. The United States government is making several assumptions: that the military is on the verge of changing sides; that it will do so in a disciplined manner; that Mr. Maduro lacks popular support; that Venezuela’s foreign allies, notably China, Cuba and Russia, lack the interest, will and means to support their ally; and that bygones will be bygones after a quick regime change.

These assumptions might prove to be correct, but could easily be incorrect. The Venezuelan military might prove to be hardened supporters of Mr. Maduro or splinter into pro-Maduro and anti-Maduro forces. Chavista popular forces might rally behind Chavismo’s leadership, despite pervasive starvation and hyperinflation. Civil violence could erupt. Mr. Maduro’s foreign allies might find the means to defend their own interests — for example, their claims on Venezuela’s oil — by supporting him or delaying regime change.

The United States’ track record of fomenting regime change is very poor. In Afghanistan, incredibly, it is negotiating a peace agreement with the Taliban after 18 years of a United States-led war to defeat the Taliban. Interventions in Iraq, Syria and Libya have also led to continuous strife. There is no guarantee that Venezuela would be any different.

The spiral of violence and chaos could start imminently. By commandeering Venezuela’s only lifeline to food supplies and oil field equipment, the United States has lit the fuse. By the Trump administration’s own estimates, sanctions will cost Venezuela’s economy $11 billion in lost oil revenue in the next year, which is equal to 94 percent of what the country spent last year in goods imports. The result is likely to be an economic and humanitarian catastrophe of a dimension never seen in our hemisphere.

We strongly urge an alternative approach, based on seeking a peaceful and negotiated transition of power rather than a winner-take-all game of chicken. We start from the proposition that the people of Venezuela should not be the victims of a power struggle between Mr. Maduro and the opposition, nor between the external backers of the two sides.

As much as Mr. Maduro’s foes hate to admit, and indeed find repellent, Chavismo still carries some political weight in the society and among the military. We therefore recommend a compromise solution rather than a fight to the finish. One of us recently wrote about a key historical case — Poland in 1989 — where two bitter foes, the existing Communist regime and the opposition Solidarity movement, agreed to cohabit in the government for a two-year transition period until future presidential elections. Leaders in both the government and opposition in Venezuela have expressed interest in negotiations, yet each side is also being encouraged by outside allies to ride out the struggle without compromise.

None of the foregoing is meant to excuse or deny the atrocious mismanagement of the country by the government of Nicolás Maduro, nor the serious evidence of multiple and systematic human rights violations by his forces. Yet we do not need to let the justifiable outrage at these abuses lead us blindly into a protracted conflict that could only increase the suffering of Venezuelans. What we need is an understanding that negotiation and compromise are key to a peaceful solution.

We urge all sides of the political battle to find common ground to prevent bloodshed, starvation, millions more refugees or political solutions dictated by outside forces. We believe that the world, and especially the country’s neighbors, should listen to Venezuelans themselves. The United States could eventually get its way in a winner-take-all struggle, but at the grave risk of the extreme suffering of millions of Venezuelans — beyond the great suffering to date.

As a first step, we recommend that Chavismo and opposition forces join to insist that the state-owned oil company Petróleos de Venezuela’s earnings be put to the immediate disposal of the Venezuelan people for two urgent uses: food and medicine, and oil field equipment and maintenance to keep the Venezuelan economy from collapsing. The use of these funds should be guided by a joint committee of the government and the National Assembly, with United Nations support. Mr. Guaidó, who has been handed Venezuela’s oil earnings by United States decisions, should immediately suggest such a solution in the interest of the nation’s survival and peace.

Second, both sides should agree to an interim government of experts to help bring Venezuela’s hyperinflation and economic collapse to an end. This interim government should have a limited mandate for economic stabilization and recovery, to carry the nation to new elections within one to two years. Leaders of the current government, possibly including Mr. Maduro, would play a limited and predetermined role in the interim government — for example retaining control of national defense — but their powers would be circumscribed and would not include the economy and reform of the electoral system.

The agreement should also include the appointment of new independent electoral authorities, which would be tasked with rebuilding the country’s electoral institutions in order to make a free and fair election possible. The international community, backed by the United Nations Security Council, should support such stabilization efforts and accept that elections would take place only after the end of the hyperinflation and the reform of electoral institutions, when social and political conditions are suitable.

Third, the transition government and the framework for future elections should be based on respect for the separation of powers and the independence of the judiciary, and the protection of human rights. Venezuela’s neighbors, above all, should champion negotiation and compromise rather than winner-take-all politics. Venezuela’s recovery, healing and peace are the nation’s, and the region’s, most urgent needs.

Cardenal Porras pide abrir periodo de transición para elecciones libres en Venezuela – aciprensa – 1 de Febrero 2019

Imagen referencial / Foto: Facebook Voluntad Popular

Imagen referencial / Foto: Facebook Voluntad Popular

El Administrador Apostólico de Caracas, Cardenal Baltazar Porras, afirmó que la actuación de Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela está generando confianza en el pueblo e hizo un llamado a “abrir un periodo de transición que lleve a elecciones libres, con vigilancia internacional”.

En declaraciones al medio español Alfa y Omega, el Purpurado recordó la exhortación del Papa Francisco para que en Venezuela se dé “una solución justa y pacífica” a la crisis que enfrenta desde hace años y que ha provocado la migración de por lo menos tres millones de personas.

El Cardenal Porras expresó su deseo de que el cambio “se pueda dar de manera pacífica, lo más pronto y con el menor trauma posible”.

En la entrevista el también Arzobispo de Mérida aclaró que los obispos no están “con unos o con otros, sino recogemos las inquietudes de la gente y buscamos transmitir que la Iglesia está con quienes representan y buscan la constitucionalidad y la paz, y no con los que ilegítimamente quieren mantenerse a toda costa en el poder”.

El Cardenal Porras afirmó que “no hay otra salida más que la negociación. Una palabra con connotaciones muy distintas a diálogo que está vetada en Venezuela, es casi como un insulto”.

“Huele a cambio…”.

El Cardenal Porras aclaró que durante las manifestaciones contra el régimen de Nicolás Maduro los estallidos de violencia por parte de la población “son esporádicos. Nosotros hemos trabajado para que no se responda así, sino con una paciencia activa y una búsqueda de soluciones por la vía menos dramática. Las muertes y desapariciones dejan heridas difíciles de sanar”.

En ese sentido, dijo que la presencia de obispos, sacerdotes y religiosos en las calles transmitió serenidad y confianza a la gente. “Fue muy útil para evitar el desbordamiento de las pasiones. Muchos de los que reprimen lo hacen forzados. Pero también tienen sentimientos religiosos y cuando estás cerca te dicen ‘Bendígame, padre’”, relató.

El religioso aseguró que en Venezuela “huele a cambio. Hay más optimismo. Hasta ahora la gente parecía muy desesperanzada, pero ha despertado un clamor. A muchos les está inspirando confianza ver cómo actúa Guaidó, saliendo a la calle y contando lo que va haciendo”.

Asimismo, el sacerdote diocesano Tony Medina dijo que “la gente está muy deseosa de Dios. Han seguido viniendo a Misa estos días, y en Navidad de hecho tuvimos que sacar sillas a la calle. Yo solo predico la Palabra de Dios. Les digo que, más allá de salir a las calles o violentar, con rodilla en piso (rezando) se resuelve mucho más de lo que se pueda imaginar”.

Según el Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU, desde el 21 de enero se han registrado al menos 43 muertes durante las protestas contra el Gobierno de Maduro.

Guaidó, a sus compatriotas en España: «Preparen las maletas para volver» por Gabriela Ponte – ABC – 1 de Febrero 2019

Del anonimato al foco internacional, este joven ingeniero industrial, de 35 años, ha dado un paso al frente para liderar el cambio político. Entre fuertes medidas de seguridad habla con ABC vía telefónica

«Hay un valiente, vale por dos, es de La Guaira y se llama Juan Guaidó», corean los manifestantes desbordados en las calles de Venezuela. Hace un mes era tan solo un ingeniero que desempeñaba funciones como diputado en el único órgano electo constitucionalmente: la Asamblea Nacional de Venezuela. Ahora, Juan Guaidó ha asumido, en apenas tres semanas, el liderazgo del Parlamento y hace diez días la presidencia interina del país, ante la ausencia de un poder legítimo en Venezuela. Del anonimato al foco internacional, Guaidó se ha convertido en la esperanza de millones de venezolanos, fuera y dentro del país, que anhelan recuperar el estado de derecho, el respeto y la dignidad como ciudadanos.

Pero el reto no es fácil: el régimen de Nicolás Maduro ha tratado de intimidarlo en varias ocasiones para que renuncie a su lucha titánica. Ayer fue la última vez, con el envío de las FAES (Fuerzas Armadas Especiales) a su domicilio -donde se encontraba su hija de dos años-, con la presunta orden de detenerlo, acción que finalmente no se llevó a cabo. Dos semanas antes, el 13 de enero y a plena luz del día, mientras se dirigía a un mitin político, y cuando todavía no era presidente, fue retenido por agentes de la policía política del régimen, el Sebin, y liberado poco después. El consenso internacional que ha logrado en apenas unas semanas le convierten en un líder muy peligroso a los ojos de Maduro y su camarilla.

La Fiscalía le prohibió este martes salir del país y le congeló las cuentas, ¿por qué cree que todavía no le han detenido?

Creo que hay tres elementos fundamentales: el primero, que hay un apoyo popular mayoritario del proceso que estamos articulando y que tiene una expresión de calle importante y poderoso; en segundo lugar, que estamos en el marco de nuestra Constitución. Todo lo que hemos hecho está basado en ella. Y lo tercero es el respaldo de la comunidad internacional a nuestro mandato. Adicionalmente hay otro elemento y es que hoy no tienen la fuerza política para dictar una orden como esa.

Usted ha dicho de manera reiterada que lo único que le falta a su proyecto es que se sume la familia militar. ¿Qué es lo que falta para que ellos finalmente apoyen la transición?

Nosotros le hemos hablado muy claro a las fuerzas armadas, que son parte de la sociedad que está sufriendo lo mismo que nosotros y la necesitamos del lado de la Constitución. Hemos generado garantías para todos aquellos que se pongan del lado de la Constitución, como la amnistía, y hay que insistir con eso. Va a haber un dilema muy pronto para el Gobierno, que es el ingreso de la ayuda humanitaria. Tendrán que decidir si ayudan a sus familiares que tanto lo necesitan o siguen colaborando con el régimen de Maduro que no protege a nadie. Los funcionarios que me secuestraron a mí hace dos semanas están presos; Nelson Martínez, exministro de Petróleo de Hugo Chávez, apareció muerto en una cárcel por no darle asistencia médica; Miguel Rodríguez Torres está preso, Luisa Ortega Díaz está en el exilio, así que Maduro no protege a nadie.

¿Cuándo cree usted que podrá entrar la ayuda humanitaria al país?

Estamos haciendo todas las labores, porque logísticamente no es un proceso sencillo. Esperamos que la próxima semana esté ingresando la ayuda a Venezuela.

¿Cree que Nicolás Maduro terminará huyendo de Venezuela con todo el dinero que presuntamente ha acumulado durante sus años en el poder?

Ha habido procesos de este tipo en muchas partes del mundo. Hemos dicho que le daríamos garantías de amnistía a cualquier funcionario que colabore con restituir la democracia. Ya veremos en su momento qué podemos lograr.

¿Y Venezuela está preparada para aceptar una amnistía para aquellos militares que han ejercido la represión sobre el pueblo?

Venezuela es un país con muchas cicatrices producto de la persecución y la represión. Yo creo que tenemos una conciencia importante de que hay que atender la emergencia, la gente está muriendo por falta de medicamentos. Queremos cambiar ya el país, queremos rencontrarnos entre ciudadanos como hermanos, así que yo quiero que estemos preparados para la amnistía.

Se le acusa de ser títere de Estados Unidos…

Es el mismo discurso de hace 20 años. La misma retórica inútil del Gobierno que deriva del enemigo anterior, del enemigo interior y del enemigo exterior para justificar sus desastres. Nosotros somos electos por el voto popular. Ellos hablan de Estados Unidos, pero me gustaría que hablaran de los otros países que me reconocen como presidente.

¿Cree que su reconocimiento como presidente interino por parte del Gobierno de Pedro Sánchez llega tarde?

España está muy consciente de la crisis que vive Venezuela, porque es uno de los países receptores con más migración venezolana que ha cobijado a gran parte de nuestros ciudadanos. Además, fueron protagonistas de una manifestación impresionante el 23 de enero, cuando miles de venezolanos se concentraron en Madrid y exigían la democracia en su país. Estoy seguro de que el presidente Sánchez va a hacer lo correcto y se pondrá del lado de esos 49 países que me respaldan.

¿Fue una decisión acertada para Sánchez dar al Gobierno de Maduro un plazo de ocho días (vence este domingo) para convocar elecciones y estaría la oposición dispuesta a participar en ellas?

Un plazo es un ultimátum. Yo creo que Sánchez le dio un ultimátum a un dictador, al usurpador. Nosotros hemos determinado tres fases muy claras: cese de la usurpación, Gobierno de transición y elecciones libres. Eso tiene que ver con que no haya dictadura en Venezuela para poder conformar un Gobierno transparente que pueda ir a una elección. Esperamos que sea lo más rápido posible.

¿Y qué pasa con el plazo de 30 días que le da la Constitución para convocar elecciones una vez usted se juramentó como presidente interino?

Hay una dictadura en Venezuela. Tiene que cesar la usurpación para poder conformar el Gobierno de transición que pueda velar por unas elecciones libres. Además, estamos trabajando desde la Asamblea Nacional en una ley del Estatuto de la transición que le genere estabilidad al país para poder ir a un proceso constitucional transparente en el menor tiempo posible.

¿Se postularía como candidato presidencial?

Eso tiene que ser una decisión de toda la Unidad (oposición). Cuando llegue ese momento decidiremos quién va a ser el abanderado.

¿Qué le dice a la gran comunidad venezolana que se vive en España?

¡Los extrañamos! Pero sigan llevando la bandera de Venezuela en alto, que sigan desarrollando su talento y que sigan siendo los mejores embajadores del país ante el mundo. Gran parte de lo que está pasando hoy en el país se debe a la presión internacional por el grano de arena que ha aportado cada venezolano en visibilizar la crisis desde el exterior y, por supuesto, de no olvidar a su país. Preparen las maletas, que pronto los vamos a recibir en un país lleno de oportunidades y en vías de reconstruir su democracia.

¿Cuánto cree que puede tardar estabilizar política y económicamente el país, una vez se hayan consolidando los tres grandes pasos de la hoja de ruta?

No me atrevería a decir cuántos años tardaría. Sí puedo decir que apenas nosotros asumimos este proceso, los bonos de Pdvsa subieron de manera sorprendente, es decir, que el simple hecho de una perspectiva de cambio en el país ya va a sentar las bases para estabilizar la economía.

 

La UE crea un grupo de países que impulse unas elecciones en Venezuela por Lluís Pellicer – El País – 31 de enero 2019

El ministro de Exteriores, Josep Borrell, con la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini.
El ministro de Exteriores, Josep Borrell, con la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini.THIERRY MONASSE GETTY IMAGES

Los socios de la Unión Europea siguen todavía sin una posición común sobre el reconocimiento de Juan Guaidó como presidente de Venezuela. Sin embargo, la Alta Representante de Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Federica Mogherini, logró desencallar en una reunión informal de los jefes de la diplomacia de los Veintiocho la creación de un “grupo de contacto” formado por países de ambos lados del Atlántico que, en un plazo máximo de 90 días, cree las condiciones para la convocatoria de unas elecciones.

La idea de un grupo que ayude a desencallar la crisis venezolana lleva gestándose desde el pasado octubre. Sin embargo, fue en el encuentro de este jueves de Bucarest cuando se decidió su constitución. “Me hubiera gustado que se hubiera aprobado hace un mes. Ahora estaríamos en condiciones mucho más operativas para hacer frente a una situación que sabíamos que a partir del día 10 de enero podía producirse en cualquier momento”, sostuvo el ministro de Exteriores, Josep Borrell.

A diferencia de otras propuestas como las de México o Uruguay, Mogherini insistió en que el grupo que coordinará no quiere “mediar” en el conflicto e insistió en dar “pleno apoyo” a la Asamblea Nacional como institución “democrática” y “legitimada” en el país. La Alta Representante sostuvo que los trabajos de ese núcleo de países, que empezarán la semana que viene con una reunión ministerial, serán “crear confianza” y “las condiciones para que surja un proceso creíble” de elecciones.

En esas reuniones participarán, por la parte europea, Francia, Alemania, Italia, España, Suecia, Portugal, Holanda y Reino Unido. Del lado americano confirmaron su presencia Ecuador, Costa Rica, Uruguay y Bolivia. La fecha tope son 90 días. Aun así, Borrell insistió este jueves en que si el lunes no se han convocado unos comicios, España reconocerá a Guaidó.

Los ministros también discutieron la posibilidad de aplicar sanciones a responsables políticos que en los últimos días hayan usado “la violencia”, por ejemplo, contra manifestantes. La decisión, afirmó Mogherini, se tomará en los próximos días.

¿Cómo encauzar la crisis de Venezuela hacia una solución electoral?por Leopoldo Martínez Nucete – ALnavío – 31 de Enero 2019

¿Cómo encauzar la crisis de Venezuela La crisis que vive Venezuela, así como la ruta que transita para restablecer el orden constitucional democrático, son inéditas. Sin elecciones confiables, el sufrimiento del pueblo venezolano, ya inmenso, sería aún mayor; y asistiríamos irremediablemente a un escalamiento del conflicto político cuyo desenlace nadie puede predecir.

La ruta de Juan Guaidó debe conducir a unas elecciones libres / Foto: @juanguaido
La ruta de Juan Guaidó debe conducir a unas elecciones libres / Foto: @juanguaidoLa crisis que vive Venezuela, así como la ruta que transita para restablecer el orden constitucional democrático, son inéditas.

Las sanciones recientemente impuestas por los EEUU a Petróleos de Venezuela, PDVSA, sumadas a las que ya antes había adoptado, que afectan operaciones de financiación, así como al sector aurífero, auguran un escenario de extrema dificultad para el régimen de Nicolás Maduro. No, por cierto, sin un costo alto para la población. La expectativa inmediata es que este escenario produzca un punto de quiebre para el cambio.

Más allá de esto, ¿qué hace falta?

Un horizonte electoral. Sin elecciones confiables, el sufrimiento del pueblo venezolano, ya inmenso, sería aún mayor; y asistiríamos irremediablemente a un escalamiento del conflicto político cuyo desenlace nadie puede predecir. En estos días, el profesor Fernando Mires decía, en uno de sus siempre ilustrativos artículos, que el momento es político y no insurreccional. Tiene razón. Apostar al conflicto entre el interinato presidencial de Juan Guaidó y la ilegítima Presidencia de Nicolás Maduro, sin desplegar el arte de la política, podría desembocar en una solución militar… no precisamente una opción que asegura la recuperación del hilo constitucional que aspiramos para Venezuela.

Las sanciones recientemente impuestas por los EEUU a PDVSA, sumadas a las que ya antes había adoptado, que afectan operaciones de financiación, así como al sector aurífero, auguran un escenario de extrema dificultad para el régimen de Nicolás Maduro. No, por cierto, sin un costo alto para la población

Avanzar en el interinato presidencial, construido con base en el artículo 233 de la Constitución con inmenso apoyo internacional, sin una perspectiva electoral creíble, es una apuesta a una intervención militar extranjera, que podría resultar una trágica incógnita, además de un capítulo que restaría voces que hoy se han sumado a la condena de la ilegitimidad del régimen. Lo sensato es aprovechar este extraordinario posicionamiento, sin duda el mejor que se haya tenido hasta la fecha, con tan contundente acompañamiento internacional, para forzar una negociación que desemboque en elecciones creíbles, en el marco de una transición político-económica sustentable. De hecho, el artículo 233 de la Constitución es tajante: el presidente interino asume esa función por 30 días, plazo en el cual deberían celebrarse nuevas elecciones.

Si el régimen de Maduro hubiese aceptado el planteamiento de España, Francia, Alemania y Reino Unido de facilitar elecciones presidenciales en ocho días, el camino para instrumentarlo hubiera sido la dimisión de Maduro, en cuyo caso el vicepresidente asumiría el interinato por 30 días en los que deberían celebrarse elecciones. Pero algo está claro. No hay forma de hacer elecciones creíbles en 30 días. Y el proyecto de cambio no tendría éxito sin las garantías legales de que ese proceso electoral se realice de forma que los actores políticos puedan competir en condiciones que permitan un resultado legítimo. En ambos escenarios, todo nos trae de nuevo a una condición indispensable para la legitimidad y viabilidad del complejo proceso por el que transita Venezuela: la urgencia de una perspectiva electoral para que el pueblo venezolano tenga la última palabra a través de elecciones libres y justas. En cómo construir ese horizonte electoral radica la excepcionalidad necesaria, para que esas elecciones ocurran en un plazo razonable, ya que 30 días es materialmente imposible.

¿Qué podría hacer la comunidad internacional, y en especial los EEUU y Europa, concretamente la Administración Trump, para allanar el camino hacia este escenario pacífico y negociado? Una, entre otras cosas, sería elevar el asunto a una conversación franca con China (y otros países que pueden influir en un cambio de conducta por parte de Maduro). China debe ser persuadida, y es posible, dada la madeja de intereses en juego entre EEUU y China, de que nadie, en la comunidad internacional, debe imponer una agenda en el caso venezolano; y que corresponde a los venezolanos darse un destino basado en elecciones libres y justas, con las bases de una transición sustentable acordadas, claro está, con el acompañamiento internacional necesario para ofrecer garantías a todos de que la palabra empeñada debe ser cumplida.Una negociación entre EEUU y China podría influir sobre Maduro / Foto: Casa Blanca

El desconocimiento de la legitimidad de la Presidencia de Maduro y el apoyo al interinato del presidente de la Asamblea Nacional, por parte de la Administración Trump, son uno de los pocos, si no el único tema que cuenta con respaldo bipartidista. Tan pronto se pronunció el Gobierno de los EEUU, en la misma dirección lo hicieron el subjefe de la minoría demócrata en el Senado, Dick Durbin (quien, además, se reunió el año pasado con Maduro para advertirle que las elecciones sin garantías que proponía hacer en mayo de 2018 no serían reconocidas internacionalmente); el líder de los demócratas en la Comisión de Relaciones Exteriores en el Senado, Bob Menéndez; la vocera de la Cámara de Representantes, líder parlamentaria del Partido Demócrata, Nancy Pelosi; y el demócrata de Nueva York, que preside la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara, Eliot Engel. Finalmente, con relación al consenso bipartidista, el senador Marco Rubio, quien ha sido vocal e instrumental en todo esto, siempre ha tomado sus decisiones con la estrecha colaboración y apoyo del demócrata Bob Menéndez.

Dos proyectos de ley

Además del esfuerzo bipartidista por recuperar la democracia venezolana, esta semana las diputadas demócratas por MiamiDonna Shalala y Debbie Mucarsel-Powell, presentaron dos proyectos de ley, que se suman a las estrictas sanciones financieras contra PDVSA: una prohibiendo la proveeduría militar a Venezuela; y la otra disponiendo un marco para profundizar la ayuda humanitaria en esa transición. Por su parte, el senador Menéndez y el diputado Darren Soto presentaron en ambas Cámaras legislación para otorgar alivio o estatus migratorio temporal (TPS) a los venezolanos en los EEUU.

Ver imagen en Twitter

Rep. Donna E. Shalala

@RepShalala

🚨BIG NEWS: I introduced my first bill today, the Venezuela Arms Restriction Act. This bipartisan bill bans the export of arms and crime control materials from the United States to Maduro’s security forces in Venezuela.

Rep. Debbie Mucarsel-Powell

@RepDMP

Estoy con mis hermanos y hermanas venezolanos. Aumentar la asistencia humanitaria es imperativo para que el pueblo venezolano pueda sobrevivir y ayudará restaurar la democracia y la estabilidad en el hemisferio occidental. https://www.elnuevoherald.com/noticias/mundo/america-latina/venezuela-es/article225251480.html 

Presentan proyecto de ley de $150 millones en asistencia humanitaria para Venezuela

Varios congresistas estadounidenses presentaron este martes un proyecto de ley de ayuda humanitaria para los venezolanos que incluye proporcionar hasta $150 millones.

elnuevoherald.com

El primer gran paso sería el regreso de la representación oficialista a la Asamblea Nacional, la única institución legítima en la deshecha constitucionalidad de Venezuela, y único espacio donde coinciden todas las fuerzas políticas del país por voluntad del pueblo. Y desde allí, con apoyo de la misma comunidad internacional que hoy presiona por una salida, negociar hasta lograr por consenso el estatuto electoral especial que deberá regir esas elecciones en un plazo razonable. Esto, en conjunto con la Ley de Amnistía, indispensable para avanzar hacia el restablecimiento del orden constitucional de manera pacífica. Despejado ese camino, quedaría la apremiante necesidad de atender la crisis humanitaria de Venezuela, al tiempo que se dan los pasos mínimos e indispensables para detener la debacle económica a la que nos ha arrastrado el régimen de Maduro.

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