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Cuatro claves sobre la inconstitucional propuesta de adelantar las elecciones parlamentarias por Acceso a la Justicia – La Patilla – 27 de Mayo 2019

Las recientes declaraciones del usurpador Nicolás Maduro Moros, el pasado 20 de mayo, de adelantar los comicios parlamentarios, vuelven a causar desconfianza entre los venezolanos, porque representan sin duda una nueva  amenaza contra la Asamblea Nacional (AN), el único poder público legítimo y constitucional existente en el país y reconocido por la comunidad internacional.
Un precedente en este sentido fueron las elecciones presidenciales celebradas hace un año (20/05/2018), convocadas antes del tiempo por la írrita Asamblea Nacional Constituyente (ANC) sin justificación alguna, lo que sirvió de maniobra política para obtener ventajismos sobre los partidos de la oposición que habían sido inhabilitados en vísperas de ese proceso tras una serie de groseras irregularidades que permitieron, bajo la complicidad del Consejo Nacional Electoral (CNE), adjudicar ilegítimamente a Nicolás Maduro Moros la victoria electoral.

En este sentido, Acceso a la justicia considera pertinente llamar la atención sobre este nuevo anuncio, que de materializarse, significaría otro ataque más a la voluntad popular constituida a través de la AN, sobre todo cuando está comprobado que adelantar o retrasar la celebración de elecciones es un recurso que ha sido utilizado por el régimen político actual a su conveniencia según si tiene o no suficiente control social que le permita hacer elecciones fraudulentas sin mayores consecuencias, con el fin de perpetuarse en el poder y, en este caso, se quiere usar básicamente para deslegitimar y acabar con la única institución democrática que existe en la actualidad.

Desde nuestra perspectiva,  la inconstitucional artimaña que el régimen usurpador de Maduro busca llevar a cabo se puede explicar en cuatro claves:
1.- El adelanto de las elecciones parlamentarias se traduciría en una violación del artículo 192 de la Constitución, cuyo texto establece que los diputados de la AN durarán cinco (5) años en el ejercicio de sus funciones. Por ello dado que la elección de la actual AN fue celebrada el 6 de diciembre de 2015, necesariamente la próxima votación para elegir a los nuevos diputados debería tener lugar en diciembre de 2020.

Este adelanto se opone al período constitucional del mandato de los parlamentarios; sería una maniobra para quitarle aún más autoridad a la AN, y además, un engaño intolerable que significaría el recorte del periodo legislativo 2016-2021 de los diputados electos legítimamente en diciembre de 2015 sin justificación legal alguna y sin enmienda constitucional.

2.- Tampoco tendría asidero constitucional, porque violaría el derecho del pueblo a elegir sus representantes mediante sufragio universal, directo y secreto (artículo 63), en este caso, expresado en los comicios parlamentarios celebrados el 6 de diciembre de 2015.

Desde el marco de la Constitución, el adelanto de la elección parlamentaria constituiría una usurpación a la soberanía del pueblo (artículo 5 de la Constitución) que es quien eligió mediante el voto a los diputados a la AN electos para la legislatura 2016-2021.

3.- La propuesta electoral planteada apuntaría a un claro proceso parcializado dada la composición del CNE.

No pareciera que haya pecado por inocente la oferta de Maduro al pretender adelantar las elecciones parlamentarias, teniendo en cuenta que la práctica electoral que impera en el país en los últimos años demuestra un Poder Electoral que actúa al margen de la legalidad y de los principios y valores de un modelo democrático, con el objetivo de favorecer las candidaturas oficialistas.

De hecho, es reconocida la plena actuación política deliberada y las arbitrariedades cometidas en procesos pasados por parte del CNE, así como la falta de confianza y de credibilidad respecto a los rectores y otros directivos que lo componen, designados por el TSJ y no por la AN como manda la Constitución.

Por ello, para Acceso a la justicia es innegable exigir la renovación del árbitro comicial, sobre todo si se quieren contrarrestar los fraudes que se dejaron ver especialmente en las últimas cuatro elecciones celebradas en el país, y de este modo asegurar verdaderamente la imparcialidad e independencia en el porvenir electoral del país.

4.- El adelanto de elecciones parlamentarias no  implica  una auténtica oferta electoral.

El adelanto de las parlamentarias también significaría un fraude a la Constitución y a la soberanía popular, teniendo en cuenta que casi todos los partidos políticos y líderes opositores al régimen de Maduro están anulados o inhabilitados tras una lista de decisiones inconstitucionales dictadas por la írrita ANC, así como por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), la Contraloría General de la República (CGR) y el CNE.

En ese contexto, no sería posible asegurar unas elecciones competitivas, pues el cuerpo electoral no tendría una verdadera libertad de elegir a sus candidatos por la ausencia de una real diversidad en la oferta electoral, tal y como ocurrió con las fraudulentas elecciones presidenciales celebradas el 20 de mayo de 2018.

De allí que ante la carencia de candidaturas de organizaciones políticas de la oposición, la ausencia de separación efectiva de poderes y la falta de transparencia y credibilidad en el CNE descrita en el punto anterior, entre otros aspectos, resulta claro que este nuevo proceso electoral tampoco sería democrático ni creíble, como no lo fue el de la elección presidencial el 20 de mayo de 2018.

En suma, para Acceso a la justicia, es obvio que el adelanto de las elecciones legislativas nacionales agravaría aún más la crisis institucional que ya vive Venezuela, porque, pese a que en la práctica las decisiones del órgano parlamentario no tienen fuerza jurídica para el régimen político gobernante, sus actuaciones dan una luz de esperanza sobre el deber ser a los venezolanos, y además, sirven para visibilizar las infracciones y violaciones del Gobierno de facto, porque en las sesiones de la AN se denuncian esos hechos y se informa a la comunidad nacional e internacional sobre ello.

¿Y a ti venezolano, cómo te afecta?

El planteamiento de adelantar las elecciones parlamentarias es una maniobra política del gobierno usurpador de Maduro en el intento de acabar de manera definitiva con el Parlamento a la luz de su reconocimiento internacional y a fin de no tener a lo interno un órgano político que denuncie sus crímenes y violaciones, ni dé esperanza alguna sobre un posible cambio político hacia una democracia y un Estado de derecho, como lo ha hecho el órgano legislativo desde su elección en diciembre de 2015.

Hasta tanto no sea renovado el Poder Electoral, el ejercicio auténtico de la soberanía popular, así como la objetividad e imparcialidad de cualquier proceso comicial en Venezuela estarían comprometidos groseramente, lo cual haría más proclive la obtención de resultados fraudulentos.

Una propuesta indecorosa por Marianella Salazar – El Nacional – 22 de Mayo 2019

Marianella Salazar

El usurpador tira la parada en “las oposiciones” a ver quién la agarra y cae en el juego de participar en unas elecciones legislativas, como ya lo hizo en mayo de 2018 Henri Falcón, en la farsa electoral donde sirvió de esquirol para darle viso de legalidad a una reelección presidencial en la que 80% de la población demostró su repulsa unánime.

En su intento desesperado de disolver al único poder legítimo en Venezuela lanza esa propuesta indecorosa de hacer elecciones legislativas. Maduro se comporta como lo que es, un dictadorzuelo que hace mal uso del poder, que persigue, secuestra, encarcela, tortura, logra que se asilen en embajadas o abandonen el país a más de 30 diputados, entre ellos, el primer vicepresidente del Parlamento, Edgar Zambrano, quien  se negó a  bajarse de su automóvil para ser detenido y de forma brutal fue arrastrado en una grúa hasta su sitio de reclusión. Así el usurpador le demuestra al mundo que es capaz de ejecutar cualquier acto de barbarie.

En su intento por aislar y aniquilar a Juan Guaidó -que se mantiene como la esperanza de todos los venezolanos y la única oportunidad de cambiar ésta trágica historia-, pretende recortarle su mandato y se “bypassea” la Constitución al intentar adelantar las elecciones legislativas con el concurso de un tramposo Consejo Nacional Electoral, que fue capaz, entre otras muchas tropelías, de arrebatarle descaradamente la Gobernación del estado Bolívar al dirigente político Andrés Velásquez.

El régimen viene desconociendo al Poder Legislativo (no podemos olvidar cómo impidieron la incorporación de los diputados electos y proclamados por el estado Amazonas), irrespeta la inmunidad parlamentaria, para eso cuenta con el auxilio de un Tribunal Supremo de Justicia en manos de un ex presidiario que autoriza enjuiciar a los diputados sin la aprobación de la Asamblea Nacional, que tiene en exclusividad esa competencia. Además de las atrocidades judiciales, los diputados están siendo víctimas -incluso en sus residencias- de actos de repudio por parte de grupos paramilitares conocidos como colectivos, unos facinerosos cargados de odio que son capaces de los actos más abominables y viles. También se les impide el acceso a la sede del Capitolio, como lo hacen con la prensa y los empleados de la Asamblea, a quienes se les niega el paso con prácticas rocambolescas, como las supuestas desactivación de bombas, con la toma por parte de contingentes de la GNB, o con la violencia verbal o física de sus colectivos.

Es toda una odisea, sortear esos desafueros para sesionar en la cámara, como lo hicieron ayer los  valientes diputados, encabezados por su presidente Juan Guaidó, para  rechazar el fraude electoral del 20 de mayo  de 2018 que ha provocado la crisis política, social y económica más devastadora y sin precedentes en la historia del país.

El intento de usurpar el Poder Legislativo empeora la situación del tambaleante dictador, le ocasiona un alto costo político que solo refuerza el clamor de su salida inmediata. En cualquier tipo de negociación su desalojo del poder es la única opción para salvar al país de la debacle que ha producido. Maduro y sus secuaces, cada vez más crueles y erráticos  no dejan otra alternativa que el cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres.

Elecciones libres y transparentes en Venezuela por Daniela Urosa – El País – 21 de Mayo 2019

El sistema electoral venezolano carece de mínimas garantías para celebrar comicios que reflejen la real voluntad de la ciudadanía

Nicolás Maduro, el pasado día 20 en Caracas.
Nicolás Maduro, el pasado día 20 en Caracas. MARVIN RECINOS AFP

Nicolás Maduro ha propuesto un adelanto de las elecciones parlamentarias sin justificación constitucional ni legal alguna para ello. En tal sentido, expresó “asumir un reto” –acudir a elecciones parlamentarias- que nadie le ha propuesto. Si algún reto tiene Maduro es cesar en el ejercicio ilegítimo de la Presidencia de la República, lo que permitiría instalar un gobierno de transición y llamar a elecciones presidenciales.

1. Condiciones institucionales: es fundamental el restablecimiento de la independencia de poderes y el fortalecimiento de las instituciones que participan en los procesos comiciales, en especial (i) eliminación de la asamblea nacional constituyente instaladainconstitucionalmente en julio de 2017 y que usurpa funciones del poder electoral; (ii) designación de nuevas autoridades del Consejo Nacional Electoral (CNE), árbitro electoral cuyas autoridades fueron ilegalmente designadas y carecen de independencia para garantizar elecciones libres y transparentes; (iii) designación de nuevos magistrados de la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia, la cual ejerce la jurisdicción electoral en Venezuela pero sus Magistrados no cuentan con independencia judicial. (iv) Designación de nuevos magistrados de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia,Sala que ha sido el principal instrumento político del actual autoritarismo en Venezuela.

2. Condiciones materiales: no es posible pensar en elecciones en Venezuela mientras no se garanticen los derechos fundamentales de contenido político, en especial, (i) el derecho a la participación política y derecho al ejercicio de cargos públicos, violados por la inhabilitación y privación de libertad de líderes políticos y la ilegalización de partidos opositores y (ii) El derecho al sufragio de los venezolanos en el exterior, injustamente restringido por el CNE, al exigir residencia legal en el exterior para votar.

3. Condiciones electorales (stricto sensu): reforzando las reglas del juego electoral en Venezuela, en particular (i) depuración del registro electoral, (ii) presencia de misiones de observación electoral internacional, (iii) auditoría del sistema de votación electrónica, (iv) competitividad electoral durante la campaña electoral, (v) prohibición del voto asistido y del “carnet de la patria”, que se han traducido en vejaciones ilegítimas al secreto del voto, mediante la coacción de electores a cambio de comida y medicinas.

El restablecimiento de estas condiciones de integridad electoral es condición previa a la realización de cualquier elección en Venezuela y al pleno restablecimiento de la democracia y el Estado de Derecho en nuestro país.

Daniela Urosa es profesora de Derecho Constitucional y Derecho Administrativo en Universidad Católica Andrés Bello, Venezuela. Este artículo ha sido elaborado por Agenda Pública para El País.

Maduro propuso adelantar elecciones de la Asamblea Nacional – El Nacional – 20 de Mayo 2019

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El Parlamento quedó en manos de la oposición luego del retiro del oficialismo en 2017

Nicolás Maduro propuso este lunes adelantar las elecciones de la Asamblea Nacional, las cuales estarían previstas para 2020.

“Vamos a hacer elecciones, vamos a elecciones adelantadas de la Asamblea Nacional”, dijo Maduro en un acto en el Palacio de Miraflores.

Los últimos comicios del Poder Legislativo fueron en diciembre de 2015. El Parlamento quedó en manos de la oposición luego del retiro del oficialismo en 2017.

Reuters Venezuela

@ReutersVzla

Presidente de @NicolasMaduro propone adelantar elecciones de la Asamblea Nacional, actualmente bajo control oposito

El colapso del gobierno de Nicolás Maduro por Fernando Ochoa Antich – Noticias Venezuela – 8 de Octubre 2017

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En la primera parte de este artículo señale los errores políticos cometidos por Nicolás Maduro desde que el chavismo perdió la mayoría popular. La derrota que sufrió el PSUV en las elecciones parlamentarias no fue nunca asimilada ni interpretada por los incapaces capitostes del régimen. No entendieron que esa derrota indicaba que había sido un gravísimo error no rectificar la equivocada orientación política y económica del régimen mantenida por Hugo Chávez, apenas Nicolás Maduro asumió la presidencia, mediante un muy dudoso triunfo electoral. Sus últimas jugadas políticas, la criminal represión a la protesta ciudadana, la elección fraudulenta de una inútil Asamblea Nacional Constituyente Comunal, la utilización del presidente dominicano Danilo Medina para que invitara a un nuevo diálogo gobierno-oposición y la intempestiva convocatoria a las elecciones regionales, lo único que han logrado es evidenciar aun más, que la precariedad de su gobierno no le permite enfrentar, con una mínima posibilidad de éxito, la grave crisis nacional.

Esta visión del colapso del régimen madurista fue ampliada desde el punto de vista económico por Ricardo Hausmann en los siguientes términos: “La catástrofe económica de Venezuela eclipsa cualquier otra de la historia de Estados Unidos, Europa Occidental, y América Latina… Claramente una disminución del 40 % del PIB per cápita es un hecho muy poco frecuente…, pero también hay que considerar que el declive del ingreso nacional, incluyendo el efecto de la caída del precio petrolero, es del 51%… El despilfarro en la época de las vacas gordas dejó pocos activos que se pudieran liquidar en el periodo de las vacas flacas, y los mercados no estuvieron dispuestos a otorgar créditos a un prestatario con tal exceso de deuda. Entre 2012 y 2016, los ingresos fiscales no petroleros se desplomaron en un 70% en términos reales y durante el mismo periodo, la aceleración de la inflación hizo que los pasivos monetarios del sistema bancario cayeran en un 79% a precios constantes. En dólares el declive fue del 92%…Inevitablemente, también colapsó el nivel de vida…”

Tan grave situación demuestra que el gobierno de Nicolás Maduro no tiene ninguna capacidad de respuesta a los ingentes problemas que aquejan a la sociedad venezolana. Su permanente irrespeto al orden constitucional y la constante violación de los derechos humanos han comprometido totalmente su escasa legitimidad de origen. Es tal la gravedad de lo ocurrido que los gobiernos de los Estados Unidos, Canadá, la Unión Europea y la gran mayoría de los países de América Latina han decidido aplicar sanciones económicas en contra del gobierno de Maduro y de algunos de sus funcionarios. Esta situación, aunada al desconocimiento nacional e internacional de la ilegítima e ilegal Asamblea Nacional Constituyente Comunal, así como el pleno reconocimiento de la Asamblea Nacional, han fortalecido significativamente a la oposición democrática. La creciente crisis social, política y económica, en medio de un indetenible descontento popular, son delicados factores que muestran la necesidad de que en Venezuela se produzca urgentemente un trascendente cambio político.

Los venezolanos están más que convencidos de esa imprescindible solución. El desacuerdo en la opinión pública surge en la determinación de la forma de lograrlo. En este sentido, existen actualmente tres visiones sobre la vía para forzar el ansiado cambio político: la protesta de calle, la cual se desarrolló con gran fuerza durante 4 meses, pero, a pesar de que logró desenmascarar a la dictadura ante la opinión pública internacional, disminuyó progresivamente debido a la criminal represión del régimen, dejando en la conciencia de nuestro pueblo el recuerdo de los numerosos muertos que sacrificaron su vida en defensa de la libertad y la democracia; la intervención militar en sus dos formas de acción: la presión como factor de poder, con la finalidad de alcanzar un determinado fin político y la negativa de los cuadros militares al cumplimiento de órdenes inconstitucionales. Esta posible solución siempre tiene un número importante de partidarios. Nuestro pasado histórico la fortalece. La tercera forma de acción es el camino electoral. La cercanía de las elecciones de gobernadores obliga a una más larga discusión sobre sus ventajas y desventajas.

El régimen madurista tiene una marcada tendencia totalitaria, militarista y anti-democrática. No existe la menor duda al respecto. Sin embargo, a pesar de que su triunfo electoral dejó mucho que desear y la duda sobre su resultado no se ha disipado, éste fue finalmente aceptado ante la ausencia de poderes públicos libres e imparciales que atendieran los justos reclamos del sector opositor, pero también, esa circunstancia lo obliga a someterse a los procesos electorales establecidos en la Constitución Nacional. Sus triquiñuelas son más que conocidas. Ellas se mantendrán, pero ha quedado demostrado que si se vota masivamente y la oposición se activa efectiva y eficazmente en la defensa del voto, las posibilidades de realizar trampas disminuyen de manera importante. Así se demostró en las elecciones parlamentarias de 2015. Es verdad que después se cuestionó la mayoría calificada de la oposición, pero el éxito internacional y la legitimación de la oposición se originan fundamentalmente por el resultado de esa elección.

Estoy convencido que el pueblo venezolano, víctima de la ineficiencia y la corrupción de Nicolás Maduro y su camarilla, no se va a dejar embaucar con las desgastadas campañas de manipulación y guerra sicológica implementadas en la Sala Situacional de Miraflores para desmotivar y desmoralizar a los electores. Analicemos algunas de ellas. “Los gobernadores electos deben subordinarse a la Asamblea Nacional Constituyente”. Totalmente falso. En primer lugar, los nuevos gobernadores estarán subordinados a la Constitución Nacional y a la voluntad popular; además, todos los candidatos opositores han manifestado su rechazo a esa espuria Asamblea. Delcy Rodríguez, la flamante presidente de una Asamblea Nacional Constituyente Comunal no reconocida en su legitimidad por la mayoría de nuestro pueblo y por más de ochenta países, mantiene que dicha Asamblea fue la convocante a las elecciones regionales. Absolutamente falso. Esa asamblea no está en capacidad de ordenar nada por sí sola. La verdad es que esas elecciones fueron convocadas por el CNE a instancias de Nicolás Maduro pensando que esa sorpresiva convocatoria lo favorecería. Se equivocó una vez más.

Entre otras mentiras, Nicolás Maduro se ha dedicado a mantener engañosamente que existe un acuerdo entre gobierno y oposición. La oposición democrática aceptó la invitación del presidente Danilo Medina de manera acertada y prudente. No hacerlo podía comprometer el apoyo internacional. A la segunda convocatoria no asistió. El comunicado fue terminante: “no asistiremos a una nueva reunión mientras el gobierno nacional no libere a los presos políticos y se inicien las gestiones para permitir el acceso de donaciones de alimentos y medicinas a Venezuela”. En este momento no existe diálogo entre gobierno y oposición. Esa es la verdad. Lo demás son intrigas de baja monta para hacerle creer a los venezolanos que existen componendas a sus espaldas y desmotivarlos en su deseo de participar en la elección. Afortunadamente, el impacto negativo que tuvo esa campaña ha disminuido vertiginosamente y la tendencia se ha revertido hacia la participación. La encuestadora Datos, en su último sondeo concluye: si vota el 65 % de los venezolanos, la oposición gana todas las gobernaciones; si vota 55 % gana 19; si vota el 50 % gana 17; si vota el 45 % queda empatada.

Los venezolanos debemos entender que nuestra participación, en esta nueva justa electoral, representa no solo la legítima expresión de nuestra voluntad sobre la designación de un gobernador en particular, sino también, la voluntad de manifestar firmemente ante el mundo nuestro rechazo a la oprobiosa dictadura de Nicolás Maduro y su corrupta camarilla. Así, que todos a votar. Sería casi un suicidio no aprovechar la oportunidad para demostrar el rechazo generalizado al deplorable régimen madurista.

 

 

La piedra filosofal por Eddie A. Ramírez – Noticiero Digital – 7 de Febrero 2017

UnknownSegún viejas creencias, la piedra filosofal podía no solo convertir el plomo en oro, sino que también tenía propiedades místicas y mágicas. Incluso hay varias recetas para supuestamente producirla. Como aquí nos gusta la papa pelada y, como dice la canción gitana que canta mi amigo el venerable Antonio, preferimos la cuesta abajo en lugar de la de arriba, cada quien tiene su receta de cómo producir la piedra y así solucionar nuestros problemas.

En el 2002 la piedra filosofal era la huelga. Lamentablemente la misma solo logró unos acuerdos que el régimen incumplió, entre ellos el referendo revocatorio que lo demoró hasta que el precio del petróleo permitió el lanzamiento de las llamadas misiones, las cuales inicialmente convencieron a un pueblo que fácilmente se deja engañar con ofertas de dádivas. Como la huelga no tuvo el éxito deseado, sus promotores fueron descalificados.

En 2005 la piedra filosofal fue la abstención en las parlamentarias. Fue un mensaje rotundo, pero a los pocos días la dirigencia opositora reconocía a la Asamblea. Como fracasó, muchos sembraron la tesis de que ¨por haber entregado la Asamblea¨, el régimen tuvo rueda libre para hacer sus fechorías, pasando por alto de que en esas elecciones los partidos estaban disminuidos y no hubiesen sacado más de una docena de diputados.

En el 2014 la piedra filosofal era ¨la salida¨, la cual consistía en protestas en la calle e inclusive la pernocta. Los opuestos a esta solución no solo la criticaron, sino que incluso la sabotearon y hasta dieron la razón a los cobardes que agredieron a los estudiantes. Un dirigente llegó a justificar la prisión de Leopoldo. Para reprimir esas manifestaciones pacíficas el régimen violó masivamente los derechos humanos, lo cual despertó la atención internacional con la consecuente censura a los rojos.

En el 2015 la piedra filosofal era lograr una mayoría de la Asamblea Nacional, ante la cual el régimen debería abandonar sus abusos y podríamos tener un nuevo CNE y un TSJ decentes. Para sorpresa de todos, obtuvimos las dos terceras partes de las curules con la tarjeta única de la MUD. Como era de esperar, el régimen no respetó a nuestros diputados. Ahora, algunos reclaman que por haber ido sin la tarjeta de los partidos estos quedaron ¨fuera de la ley¨.

En el 2016 la piedra filosofal fue el referendo revocatorio presidencial. Haciendo honor a su totalitarismo el régimen no lo permitió. Ahora algunos opinadores alegan que fue un error y que lo procedente era apostar a las elecciones de gobernadores y alcaldes. Sin embargo, esa decisión del régimen fue la puntilla para que los más indecisos aceptaran calificar de dictadura al régimen e internacionalmente tuvo un elevado costo político para los rojos.

También en el 2016 algunos promovieron el diálogo como piedra filosofal. Pocos se oponen a un diálogo bien llevado, pero la oposición acudió sin una estrategia y con negociadores no aptos para este menester. El régimen se salió con la suya.

En el 2017 está por verse si la MUD cumple su promesa de reestructurarse y depurarse. Mientras tanto, algunos pontifican que las elecciones regionales son la perfecta piedra filosofal ante la cual el régimen deberá ceder. También algunos quieren revivir el diálogo y critican a los opositores que rechazaron a los mediadores. Un grupo valioso de ciudadanos promueve una Constituyente para la cual tienen aportes importantes. El punto débil es que piensan que se puede convocar sin la participación del CNE y, por otra parte, si se logra encaminarla, Maduro puede adelantarse y convocarla bajo premisas que favorezcan a los rojos.

Esta breve reseña permite visualizar que salir de un régimen totalitario no es sencillo. Desde luego que tenemos que seguir presionando para que haya elecciones regionales. También se puede iniciar un nuevo diálogo que tenga como base el respeto a la Constitución, incorporación de otros mediadores y cambio de nuestros negociadore. Sin embargo, no debemos esperar resultados positivos. El Pacto de la Moncloa en España tuvo éxito porque quienes estaban en el gobierno no querían perpetuarse. Si Franco hubiese estado vivo no se habría dado. Es decir, en el gobierno de Adolfo Suárez había voluntad de un cambio. En el caso de Pinochet frecuentemente olvidamos que el general se vio obligado a entregar porque el alto mando militar le retiró el apoyo.

Lamentablemente, para que Maduro ceda se requiere una de las tres siguientes condiciones: que su propia gente decida presionarlo, que la misma se la exijan los militares o que haya una protesta civil generalizada con una huelga en todos los sectores y presencia masiva en las calles. Desde luego que paralelamente hay que insistir en las regionales, pero como parte de una movilización general. Como dice ese gran luchador que es Pompeyo Márquez ¨Ninguna lucha se pierde cuando es por valores como la libertad, la independencia y la democracia. Cada vez que cometemos un error avanzamos¨.

Como (había) en botica: La ministra de Salud Antonieta Caporale le echa la culpa al capitalismo por inducir algunas enfermedades ¿Y los casos de paludismo, tuberculosis, difteria y desnutrición? La Fiscal Ortega tiene lista la investigación por las violaciones a los derechos humanos en el período 1958-1998, lo cual nos parece correcto, aunque ya asoma que fueron 10.000 casos lo cual no es creíble. ¿Por qué no investiga también los del período rojo, entre ellos el asesinato de José Manuel Vilas?¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

Se repetirían elecciones de Amazonas en diciembre por Jhonattan González – Notominuto – 17 de Noviembre 2016

El presidente de la República, Nicolás Maduro, lamentó hoy que la Asamblea Nacional (AN), con mayoría opositora, “esté de espaldas al país y en contra de los verdaderos intereses de los venezolanos”.

Asomó al 20 de diciembre como la posible fecha para elegir a los cuatro diputados a la Asamblea Nacional por el estado Amazonas, aunque destacó que establecer fecha era decisión del Consejo Nacional Electoral (CNE).

“Vamos a ver los resultados cuando el CNE diga que tenemos elecciones el 20 de diciembre, no sé cuándo habrá elecciones, pero cuando lo diga demostraremos que el pueblo rectificó”, dijo en el acto de reimpulso de la Misión Transporte, efectuado en El Poliedro de Caracas.

“Que el pueblo despierte y abra los ojos: Tenemos una Asamblea Nacional de espaldas al país”, dijo desde el Poliedro de Caracas, donde dirige una jornada de trabajo de la Misión Transporte.

El Mandatario rechazó que, a su juicio, el Parlamento no cumpla con sus actividades como debe ser, y enfatizó que en lo que va de año ha dejado de sesionar en 31 oportunidades por falta de quórum.

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