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Nuevas tretas de Maduro para vender otras falsas elecciones en Venezuela por Sabrina Martín – PanamPost – 16 de Enero 2020 

La tiranía busca crear un “ecosistema electoral” a conveniencia mientras invita al mundo a presenciar los próximos comicios legislativos.

Para vender nuevos comicios legislativos, la tiranía ha emprendido una serie de maniobras con las que pretende cometer un nuevo fraude en el país (EFE)

El régimen de Nicolás Maduro prepara una nueva farsa electoral para hacerse de la Asamblea Nacional de Venezuela que hoy es de mayoría opositora y representa el único poder público legítimo que queda en el país.

Para vender nuevos comicios legislativos, la tiranía ha emprendido una serie de maniobras con las que pretende cometer un nuevo fraude en el país.

Este jueves 16 de enero, diputados que habrían negociado con el régimen de Nicolás Maduro pidieron al ilegítimo y chavista Tribunal Supremo expropiar el partido Primero Justicia; esto con la idea de controlar uno de los principales partidos de oposición y jugar a favor de la tiranía.

Sergio Novelli@SergioNovelli

Desde @Pr1meroJusticia me informan que salieron de El Tigre, 4 autobuses con varias personas, con el objetivo de llegar este jueves a Caracas y acudir al TSJ. Les están dando 150$ y una camisa amarilla de PJ.

Los diputados que también asaltaron el Parlamento para usurpar la junta directiva, solicitaron expropiar el partido del que fueron expulsados tras venderse a la dictadura.

De hecho, decenas de personas llegaron a la sede del TSJ para hacerse pasar por militantes de la tolda amarilla, y uno de ellos confesó que la tiranía le pagó para participar en el «show» de apoyar a los diputados envueltos en casos de corrupción.

«Están armando su tinglado para las falsas elecciones, tendrán sus partidos de “oposición” a base de tránsfugas y su AN domesticada, con su falsa oposición. Y “dialogarán” entre ellos. Vayamos pensando cómo se va a enfrentar esa burla, piquemos adelante», dijo el experimentado abogado Enrique Aristiguieta Gramko.

Enrique Aristeguieta@EAristeguieta

Están armando su tinglado para las falsas elecciones, tendrán sus partidos de “oposición” a base de tránsfugas y su AN domesticada, con su falsa oposición. Y “dialogarán” entre ellos. Vayamos pensando cómo se va a enfrentar esa burla, piquemos adelante.

Y es que mientras Maduro ajusta los partidos de oposición a su conveniencia e impulsa la toma ilegítima de la Asamblea Nacional de Venezuela, invitó al mundo entero a creer en dichas elecciones.

“Invito al mundo entero a las elecciones. Con este poder electoral, la oposición triunfó en las elecciones legislativas de 2015. Pero si quieren más garantías, estoy de acuerdo”, aseguró Maduro, quien ha puntualizado que el único actor que no será invitado es la Organización de Estados Americanos (OEA), a cuyo secretario general, Luis Almagro, calificó de «basura».

Pero el periodista especializado en comicios, Eugenio Martínez, se dedicó a desmentir a Maduro al recordar que todos los partidos que integraban a la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) durante las elecciones parlamentarias de 2015, están ilegalizados por el régimen. Señaló que la tiranía busca crear un «ecosistema de partidos» a su conveniencia.

Eugenio G. Martínez

@puzkas

El nuevo ecosistema de partidos. Esto es parte de lo que se verá hoy en el TSJ. El paso de hoy será sentar las bases para la intervención de @Pr1meroJusticia y después de @VoluntadPopular https://twitter.com/lagranaldea/status/1217774750111416322 

La Gran Aldea@lagranaldea

#Contexto / “El chavismo avanza en la estrategia de crear un ecosistema de partidos al que pueda imponerle las condiciones de las elecciones parlamentarias, que constitucionalmente están previstas para el 2020”

Lea el artículo de @puzkas en #lagranaldeahttps://lagranaldea.com/2020/01/15/el-chavismo-consolida-su-ecosistema-de-partidos-para-las-parlamentarias/ 

En relación con un supuesto «acompañamiento electoral», Martínez señaló que no es lo mismo observación internacional que acompañamiento.

«Para los comicios presidenciales del año 2012 el Centro Carter rechazó la invitación como Acompañante Internacional argumentando que se limitaba a «observar las actividades relativas al día de la votación mediante una presencia política mayormente simbólica», señaló.

«Una misión de observación se instala con semanas de antelación a los comicios en los países que han admitido su presencia. En el caso del acompañamiento internacional el CNE limita la llegada al país de las misiones una semana antes de las elecciones», recordó.

Unas verdaderas elecciones libres

En los últimos años, con ayuda del CNE Maduro ha logrado la victoria en comicios por medio del uso de diferentes acciones que perjudican a la oposición venezolana: impide el registro de nuevos electores; modifica el registro de votantes; reubica a última hora los centros de votación; elimina el uso de la tinta indeleble y el captahuellas; viola la ley al impedir la sustitución de candidatos en el tarjetón y permite el ventajismo por parte del oficialismo. A esto se suma la desmotivación de los electores y la manipulación de cifras.

Roberto Abdul, presidente del comité directivo de la asociación civil Súmate, ONG con experiencia tecnológica y logística en cobertura de eventos electorales, le dijo al PanAm Post que para que las elecciones sean transparentes es necesario el cambio de las autoridades electorales que durante años han trabajado a favor del régimen chavista. Además, recordó que es fundamental depurar el Registro Electoral Permanente (REP) y habilitar a las organizaciones políticas que fueron anuladas por el CNE. Para depurar el REP se tendrían que eliminar a miles de venezolanos que aparecen con doble identidad y que han podido ejercer su voto más de una vez.

Además, tampoco se puede permitir que el régimen reubique a los votantes de manera abrupta. Asimismo, se deberá tomar en cuenta a todos los venezolanos que han salido del país y que tienen derecho a votar desde el exterior.

Cuando se habla de unas elecciones libres y transparentes también se debería tener como objetivo la desarticulación de los grupos armados que respaldan al chavismo, como los colectivos; las guerrillas colombianas, «disidencias» de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), que operan desde Venezuela; las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES), entre otros, que con actos de amedrentamiento y persecución les impiden a los electores efectuar libremente su derecho al voto.

Lo anterior indica que para llevar a cabo unas elecciones libres en Venezuela es necesario pedir más que la salida de Maduro y la renovación del CNE. También es necesario que el chavismo abandone todas las esferas del poder; implementar una fuerza de choque contra los grupos armados que custodian a la dictadura; candidatos con una hoja de vida intachable y una veeduría internacional imparcial que garantice que todo el proceso electoral sea transparente.

Utopía y realidad se besarán por Luis Ugalde S.J. – Blog César Miguel Rondón – 6 de Enero 2020

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“El amor y la verdad se dan cita, la justicia y la paz se besan” (Salmo 85,11).

La realidad venezolana es terrible, mientras que la utopía no existe pero es. En medio de una realidad tan negativa soñamos con la utopía donde nuestra sociedad se hermana, millones de desterrados regresan cantando, las empresas se reactivan y el trabajo florece. La democracia reverdece con elecciones presidenciales libres y con registro limpio, con nuevo árbitro justo y con observación internacional que garantiza el respeto a la voluntad de millones de votantes dentro y fuera del país. Me dirán que eso es una utopía, una ilusión fuera de todo realismo.

El régimen ante su estrepitoso fracaso nos quiere convencer, con la mentira convertida en verdad oficial, de que no hay más realidad que esta. Pero el malestar y la oscuridad son tan profundos que la gente en su interior se aferra a la esperanza del amanecer como el preso al sueño de su futura libertad.

La utopía y la realidad son opuestas y se contradicen. La plenitud de una rechaza la miseria de la otra, que a su vez ridiculiza a la utopía como ilusa haciéndonos ver que esta moribunda realidad es lo único que tenemos y es preferible a la hermosa utopía inexistente e imposible. Es el argumento de los dictadores: con todas las limitaciones de esta realidad, es mejor que ustedes habitantes, empresarios, vecinos, trabajadores la acepten y pacten conmigo, que soñar en pajaritos preñados. Millones sucumben a este realismo resignado. Plegarse para sobrevivir. Un gran peligro para este 2020, es esta resignación, pues presenta la renuncia a la verdad, a la libertad, a la dignidad, a la democracia y a la vida, como el “sensato” realismo para salvar lo posible. Este realismo niega, ridiculiza y persigue a la utopía y acusa como inadaptados a sus defensores.

Por el contrario la utopía con sus ideales y aspiraciones de plenitud humana, critica ferozmente a la miserable realidad e ilumina con severa clarividencia lo inhumano de esta. La gran mayoría en su interior aspira a la utopía que afirma su realización, pero al mismo tiempo cae en el pesimismo, pues considera imposible tanta hermosura.

Este debe ser el año en que la utopía y la realidad se den el beso más fecundo, pues de él nacerá la nueva e irrenunciable Venezuela. La utopía sin realidad es pura ilusión y la realidad sin utopía es la perpetuación de la miseria social, pero su abrazo produce el cambio indetenible.

Los grandes logros humanos se tejen con dos hilos, utopía y realidad, y los verdaderos líderes triunfan cuando tejen la historia con los dos hilos: con los pies bien plantados en el barro de la realidad y con la mirada bien alta puesta en la utopía. Líderes que con su ejemplo contagian a millones de seguidores y les enseñan a tejer demostrando cómo la realidad se va utopizando y la utopía realizando… La plenitud soñada no existe en este mundo, pero gracias a ella caminamos y nos humanizamos con logros increíbles: los esclavos tras miles de años de sometimiento y objeto de compra-venta, conquistaron la libertad, a pesar de sabios filósofos justificando como “natural” su privación de libertad y de dignidad. Las utopías (Revolución Francesa, Revolución Rusa, Independencia de América…) no realizan la plenitud de su promesa, pero sin ellas en el horizonte y el corazón, los pueblos no se movilizan para eliminar el viejo régimen inhumano y dar pasos gigantescos hacia una sociedad con mayor justicia y libertad. El beso de la utopía y de la realidad significa que no se sustituyen ni excluyen sino que, del rechazo mutuo, pasan a quererse y complementarse en relación dialéctica y transforman la realidad hacia un estadio superior. Es lo que hoy reclama Venezuela: el desastre de la salud transformado por miles de médicos y enfermeras decididos y articulados que ponen en marcha a toda la sociedad frente a un estado hoy secuestrado por una minoría (oligarquía) “revolucionaria”. Utopía y realidad enfrentando y cambiando el envilecido sistema educativo o dando vida a las empresas agropecuarias y a todas las demás.

Los utópicos “Incontaminados” que solo rechazan la realidad se convierten en antipolíticos cuando más falta hacen los políticos para hacer posible lo necesario. Sí políticos que saben tejer con los dos hilos, utopía-realidad, para ir “utopizando” la realidad y realizando la utopía. Como en Sudáfrica Mandela y De Klerk se encontraron y eliminaron desde el gobierno el súper-racista apartheid, necesitamos que utopía y realidad se encuentren en políticos venezolanos, se abracen, interactúen para que renazca la libertad, se abran las cárceles, regresen los exiliados, se abracen los enemigos y renazcamos los ciudadanos hermanados…

Realidad es que millones de venezolanos votaron por el Comandante porque en su palabra encontraban su esperanza y que hoy están en la miseria, frustrados y sin futuro y es necesario que encuentren el puerto verdadero de su esperanza en la democracia social renacida. Es el reto venezolano de este año y no queda más alternativa que ponernos de pie y triunfar. ¿Es utopía? Sí, pero a la vez es nuestra realidad más necesaria. Se hará posible si los verdaderos líderes políticos, empresariales, sociales, culturales y religiosos, tejemos juntos con los dos hilos y enseñamos a tejer a millones. Con nuestro esfuerzo transformaremos la realidad de muerte en vida.

Almagro niega que la estrategia de la OEA fuera sacar a Maduro del poder este año por Antonia Laborde – El País – 19 de Diciembre 2019

El secretario general afirma que el objetivo del organismo ha sido redemocratizar el país caribeño y eso ha tenido “un resultado positivo”

El secretario general de la OEA, Luis Almagro.
El secretario general de la OEA, Luis Almagro. AFP

Luis Almagro, secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), ha aclarado este jueves que el objetivo del organismo fuera sacar a Nicolás Maduro del poder este año. “El objetivo que podíamos tener en la OEA, y que quizá difiere con la estrategia que otros podían tener, era redemocratizar el país”, ha dicho en una rueda de prensa en Washington. Cerrando el año, Almagro califica de “positivos” los alcances y resultados obtenidos en dicho propósito “considerando la realidad venezolana”. En enero se cumple un año desde Juan Guaidó se proclamó presidente interino de Venezuela, reconocido como tal por más de 60 países, pero no ha materializado su plan: “cese de la usurpación, Gobierno de transición y elecciones libres”. Algo que sí ha conseguido la oposición al régimen de Maduro es que el embajador Gustavo Tarre, designado por Guaidó, tenga un puesto en el principal organismo de la región.

“Nuestra estrategia era que Venezuela no abandonara el sistema interamericano, que tuviera capacidades de representación de sus poderes democráticos y de aquellos que realizaban tareas de fortalecimiento institucional o de promoción de la democracia en el país”, explica Almagro, que en marzo opta por un segundo mandato frente a la OEA. Esta estrategia “no podía confundirse con una estrategia de sacar a Maduro. Yo creo que la estrategia nunca podía ser sacar a Maduro”. El trabajo del organismo se enfocó entonces, según el secretario general, en fortalecer las instituciones democráticas dentro del país, dar garantías a las víctimas de violaciones de los derechos humanos y de crímenes de lesa humanidad. Tratar de generar condiciones para paliar y aliviar la crisis humanitaria y los efectos de la crisis migratoria.

Para el secretario general lo que mantiene a Maduro en el poder son seis pilares que “nunca han sido desafiados”: la presencia de más de 20.000 cubanos en Venezuela; la financiación ilegal que recibe el Ejército de Liberación Nacional —la mayor organización guerrillera que opera hoy en Colombia—; la presencia de los disidentes de las FARC; los fondos que obtiene la Hezbolá e Irán del narcotráfico en el país caribeño; los carteles de drogas; y el propio aparato represivo que opera en el régimen. En el listado no menciona a China, el gran acreedor de Venezuela. Le ha prestado a Caracas cerca de 62.000 millones de dólares (unos 54.000 millones de euros) en la última década, según la Base de Datos de Financiación China-América Latina del Diálogo Interamericano y la Universidad de Boston. “Ese es un tema del fracaso del propio sistema bolivariano. No tiene sentido trasladar la responsabilidad a nadie”, comenta el secretario general.

La razón por la que China o Rusia no figuran en el listado de los responsables de que el líder chavista no abandone Miraflores, explica Almagro, es que ambas potencias han “resuelto siempre muchísimas cosas negociando”. “Con ellos en algún momento siempre ha sido posible arreglar y es posible arreglar y resolver. Son países propositivos para alcanzar soluciones porque les interesa que las cosas funcionen bien y les interesa ser parte de la solución. Los problemas son los otros pilares”.

La salida de Evo Morales

El lapidario informe de la OEA sobre las graves irregularidades efectuadas durante las elecciones presidenciales de Bolivia en octubre desempeñó un papel fundamental en la renuncia de Evo Morales. La mañana del 11 de noviembre, Morales, siguiendo con las recomendaciones del documento elaborado por el organismo, convocó nuevas elecciones y se comprometió a renovar la totalidad de vocales del Tribunal Supremo Electoral. Más tarde, el jefe del Ejército, Williams Kaliman, presionó al líder indígena para que renunciara al cargo. Horas después, abandonó la presidencia. Uno de los hechos que llamaron la atención durante la jornada fue el silencio de la OEA respecto a la presión efectuada por los militares, que varios países latinoamericanos como México y Uruguay han calificado de un golpe de Estado.

“Sabíamos que Morales estaba hablando con su comandante en jefe, Kaliman, habló varias veces en el día. Kaliman le recomendó como amigo ‘no hay otra, este despropósito institucional que has creado en el país no tiene otra manera de resolverse’”, narra Almagro. Para el secretario general, las presiones militares no fueron el motivo de su renuncia, sino el abandono de sus bases. “Creo que su renuncia era lo único posible, y creo que además era lo único que él mismo quería. Por las conversaciones con él, por las conversaciones que tuvo con el jefe de Gabinete, por las conversaciones que tuvo su equipo, eso ya estaba cinco días antes…”, explica Almagro, dejando caer que la salida del líder indígena estaba prevista una semana antes de que ocurriese.

El PNV pide que se ensayen formulas más comprometidas para combatir el exodo en Venezuela por Jon Gurutz Gómez Goicolea – Parlamento Europeo – 19 de Diciembre 2019

EL PNV PIDE QUE SE ENSAYEN FÓRMULAS MÁS COMPROMETIDAS PARA COMBATIR EL EXODO EN VENEZUELA

La eurodiputada de EAJ PNV ha animado hoy en Estrasburgo a las instituciones comunitarias y los estados miembros a que se ensayen fórmulas más comprometidas, centradas en mejorar la ayuda humanitaria dentro y fuera de Venezuela y acabar con el bloqueo político que impone la dictadura madurista, para responder al éxodo que afecta ya al 20% de la población de aquel país. Izaskun Bilbao Barandica considera que el régimen que gobierna actualmente el país solo terminará con las elecciones libres que reclaman ciudadanía y oposición.

 El Parlamento Europeo ha celebrado un debate esta tarde en la capital alsaciana para analizar las conclusiones de la conferencia de solidaridad organizada por ACNUR en Bruselas para generar adhesiones y apoyo financiero a los venezolanos que han tenido que huir de su país y a los estados que les acogen. En estos años han salido del país cerca del 20% de sus habitantes generando un movimiento migratorio y una crisis humanitaria que sacude los estados limítrofes. Es el problema de este tipo que cuenta con menos recursos por afectado de los que se dan en el mundo.   

Por esta razón Izaskun Bilbao Barandica ha comenzado su intervención recordando que la señalada conferencia internacional “puso números al coste que la dictadura de Maduro tiene sobre los venezolanos. Más de cuatro millones y medio de personas han huido ya de la miseria y la inseguridad”. El 80% de estas personas recalan en los países limítrofes, especialmente en Colombia, pero llegan incluso hasta Chile. La eurodiputada jeltzale ha recordado que según el pronóstico de ACNUR en 2020 “la cifra puede superar los seis millones. Aunque los países que atienden a los exilados “están dando un ejemplo de acogida”, Bilbao Barandica ha lamentado que “surjan ya los primeros discursos xenófobos añadiendo presión a una crisis que se está afrontando con más compromisos verbales que fondos”.

 Con estos antecedentes la representante jeltzale ha propuesto tres acciones. la primera se centra en “realizar urgentemente un recalculo de los fondos que deben atender a las víctimas de este drama, detallar y cumplir compromisos de donación y atender esta dimensión exterior de la crisis venezolana”. La segunda medida propuesta ha sido animar “al alto representante a que, como él mismo afirmo en la conferencia de Bruselas, se ensayen “soluciones más comprometidas” centradas en auxiliar a los venezolanos en su propio país”. Finalmente ha abogado por “acabar con el bloqueo político que propone un régimen lo que solo se conseguirá con las elecciones libres y democráticas que reclaman unánimemente ciudadanía y oposición y apoya nuestra Unión”.

Ni quiere ni puede por Luis Ugalde S.J. – Elucabista.com – 27 de Junio 2019

downloadMe refiero a Maduro. Se aferra al poder y acelera la agonía de Venezuela con más miseria y muertos. No hay argumentos que permitan pensar que el desastre puede mejorar con este régimen; prolongar la agonía no es “ganar tiempo”, sino destruir millones de vidas.

La salida incluye elecciones libres y justas con todas las garantías internacionales. Venezuela tiene una constitución elaborada en su momento por la mayoría chavista y hoy violada sistemáticamente por el chavo-madurismo. Elecciones libres y respeto a los derechos humanos y la constitución son dos irrenunciables puntos de encuentro (nacional e internacional) para la recuperación y reconstrucción de un país reconciliado. Pero Maduro ni quiere ni puede aceptarlas y dice que se puede discutir todo menos su usurpada presidencia hasta el 2025.

Es difícil encontrar civiles y militares no corruptos medianamente informados que no consideren una locura trágica la prolongación de este régimen por seis años más y la voluntad de perpetuarse totalitariamente. Es necesario que también en el mundo todas las fuerzas de presión con alguna autoridad moral rechacen esta realidad inhumana. Según los expertos las elecciones libres no podrán ser antes de diciembre de este año, pues se requiere habilitar candidatos y partidos, liberar presos y exiliados, cambiar el CNE, renovar el Registro Electoral, garantizar el voto de millones de exiliados y la libertad de los testigos, eliminar la usurpadora ANC “supraconstitucional”…

Cambio de régimen ya. Pero sería un gravísimo error y una cruel tortura contra toda la población que los dirigentes de Venezuela y el mundo se olvidasen o aplazaran el cambio inmediato del modelo económico-social reinante. La población -incluso los chavistas y los militares no corruptos que son la mayoría- sabe que el trabajo, la empresa productiva, la educación, las instituciones y los servicios públicos más esenciales… agonizan. Urge un cambio de modelo económico con freno a la hiperinflación, garantías y estímulo a la inversión y la producción y un “plan Marshall” inmediato con masiva ayuda humanitaria internacional, refinanciamiento de la deuda desbocada, con años de gracia e inversión de decenas de miles de millones de dólares. Esto no puede esperar hasta el 2020 con el nuevo gobierno electo. Es obvio que Maduro desde el poder “ni quiere ni puede” cambiar su “socialismo del Siglo XXI” y carece de toda confianza interna y externa para la reconstrucción y para recibir el apoyo internacional masivo y activar la inversión privada multimillonaria, sin los cuales Venezuela no tiene vida. Maduro ni quiere ni puede.

Venezuela entera y los líderes del mundo no pueden perder tiempo prolongando esta cruel agonía. Urge combinar con más eficacia la presión interna y externa y la negociación para lograr la salida de Maduro con la garantía de un gobierno de transición con programa, libres elecciones con condiciones y cambio inmediato de modelo, garantías jurídicas y reinstitucionalización constitucional. Gobierno de transición y elecciones donde el chavismo responsable participe de modo significativo y con pleno derecho.

Hay avances hacia el gran consenso. EE.UU ya pone en primer lugar las elecciones, también la Unión Europea y el Grupo de Lima. Los intereses de China y Rusia no están en mantener este régimen de creciente ruina económica. Al régimen cubano que tiene secuestrado a nuestro país hay que hacerle ver con hechos que le conviene más aceptar el cambio en Venezuela. Hace falta más unidad en los demócratas y mayor presión hasta ver que la salida de Maduro les beneficia más que su permanencia usurpadora.

Avances. En el prediálogo de Noruega (no ha habido diálogo) ocurrió algo muy importante, los representantes de Guaidó expresaron de manera clara y firme que la salida de Maduro es condición irrenunciable para que se inicie la negociación, pues su permanencia usurpadora significa más muerte y violación de derechos humanos. Me imagino que del lado del régimen se defendió como indispensable la permanencia de Maduro en el poder hasta el 2025. Obviamente, esta claridad de posiciones enfrentadas impidió el inicio de un falso diálogo como los del pasado. El régimen anunció que continuará la negociación y Guaidó dijo con claridad que por ahora no puede iniciarse. Luego en Suecia, en Washington y en múltiples instancias se apoya el “diálogo de Noruega”, que solo será verdadero si todos los amigos de la democracia y los DDHH en Venezuela entienden y defienden que Maduro y su equipo es dictadura y anticambio. Urge la presión para la salida negociada de Maduro y Gobierno (¿Junta de Gobierno?) de transición con claras y definidas líneas para el cambio inmediato del suicida modelo económico social y la inmediata preparación de las condiciones para unas elecciones libres y justas. Es clave la negociación sobre el papel y las garantías de las fuerzas armadas en esta transición.

Me cuesta aceptar que haya “políticos” tan ingenuos que crean que Trump va a enviar sus marines para salvarnos o que la ONU va a enviar a su Comisionado de Derechos Humanos para plantarse ante Maduro, llamarle usurpador y criminal y exigir su renuncia inmediata. Lamentablemente hay quienes parecen apostar a este imposible y tachan de vendido al presidente encargado Guaidó si no entra en ese juego. Es importante que Bachelet haya venido como enviada de la ONU, llamando protocolarmente presidente a Maduro. Su visita ha ayudado mucho para hacer más visible la tragedia de Venezuela, la persecución y la tortura política y el grave y masivo deterioro humanitario. Que el mundo y la propia ONU entiendan que esas no son acusaciones de opositores radicales carentes de objetividad, sino que aquí hay dictadura de muerte y no un “socialismo humanitario”. Por la forma en que se dieron los encuentros y las evidencias y el comunicado final, esperamos que esta visita y sus consecuencias contribuyan más para que todos los países decisivos (incluso China y Rusia) sumen esfuerzos y aceleren la presión para la salida del usurpador y de un gobierno unitario de transición con la tarea muy precisa de cambiar el modelo de muerte impuesto por el régimen y preparar las elecciones democráticas. Todo esto exige de la dirigencia venezolana (trabajadores, vecinos, empresarios, iglesias partidos políticos, ONG, academias…) un propósito superior claro y unitario respetando la gran pluralidad de sus identidades y tareas específicas. Se trata de salvar cuanto antes el barco que, con la actual tripulación y rumbo, se hunde sin remedio.

Un pueblo entre dos extremos por Fernando Mires – Blog Polis – 6 de Junio 2019

¿Por qué di a conocer en mi portal POLIS un artículo con el cual no estoy de acuerdo con casi ninguna de sus líneas? No por pluralista -nunca lo he sido- . Mas bien por lo contrario: para debatirlo. Pues uno no debate con lo que está de acuerdo sino con lo que está en desacuerdo. Y en ese punto el muy difundido artículo del empresario español Ginés Górriz es un adecuado objeto de discusión. Sin duda, bien escrito: con ingenio y pasión. Pero además reflejando una opinión generalizada entre una fracción extrema (no quiere decir minoritaria) de la oposición venezolana a la que muchos no nos hemos cansado de rebatir.
Quienes todavía no conocen el artículo de Ginés Gorriz cuyo título es “Venezuela, el verbo y la cuchara” puede leerlo en https://www.almendron.com/tribuna/venezuela-el-verbo-y-la-cuchara/
La actual “revolución venezolana” sigue, según Górriz, las pautas de un un inteligente rol escrito por Juan Guaidó y Leopoldo López quienes de acuerdo con la resistencia pacífica de Gandhi y la primavera árabe intentan crear un mundo paralelo para atrapar “la antimateria del universo Maduro en supuesta implosión”. “La fuerza y la debilidad de la revolución Guaidó residen en esa voluntad de tirar a un tirano comunista sin tirar un tiro”. Sin embargo, “ninguna estructura de poder levantada en las fórmulas del comunismo militar ha sido derribada desde abajo” (ni siquiera Solidarnosc).
Se trata entonces la de Guaidó y López -según Górriz- de una “revolución” puramente simbólica. Por eso los embajadores nombrados por Guaidó “lo son de la nada mientras no se establezca un nuevo gobierno”. En suma, Maduro tiene el verdadero poder, el fáctico, el de las armas. Y lo demuestra sin titubear. El peligro, aduce Górriz, reside en que “la esperanza Guaidó puede tornarse en decepción y el régimen lo hará responsable de todos los males”. Y luego agrega: “No se puede pedir a un pueblo hambriento que salga a protestar bajo las balas durante mucho tiempo, Maduro lo sabe y los que defienden el diálogo hacen que no lo saben”. Por lo tanto – es opinión de Górriz – no quedaría más alternativa que una acción militar conjunta de la CI. En ese punto, el autor coincide con el extremismo que apoya a la señora María Corina Machado. Pues, si las estructuras del poder comunista no se derriban desde abajo, solo pueden ser derribadas desde arriba o desde fuera. ¿Y si la CI no realiza el acto salvador? Entonces todo está perdido. La revolución de López y Guaidó – es la conclusión lapidaria de Górriz– tiene sus días contados. Esta es la esencia del artículo. Lo demás es blablá.
Vamos por partes: la premisa de Górriz: “dictadura comunista militar no sale sin intervención externa” es una variante de la divulgada por el extremismo venezolano: “dictadura no sale con votos”. La del español es más selectiva. A fin de ajustar a su conveniencia esa premisa, Górriz recurre al peor ejemplo que se le podría ocurrir: el de Solidarnosc. Según el autor, las elecciones en Polonia llegaron después de una orden de Gorvachov. Lo que pasó por alto Górriz es que para que esa orden fuera efectiva se necesitaba de una oposición que hubiese puesto en primer lugar, y no en un segundo ni tercero, la lucha por elecciones libres. Pero además olvidó la otra parte de la película: que una de las razones, quizás la principal, que llevó a Gorbachov al poder, fue el avance de la disidencia en Hungría, en Checoeslovaquia en la RDA, por supuesto en Polonia y, no olvidemos, en la propia URSS. Y bien, en todos esos países la primera demanda ciudadana fue: lucha por elecciones libres.
No, señor Górriz: las elecciones en Polonia no tuvieron lugar como resultado de una orden de Gorbachov. Fue el cumplimento de una demanda elevada por Solidarnosc al primer lugar de la agenda desde el comienzo de su lucha. La premisa sobre la cual reposa la argumentación de Górriz es más falsa que Judas. Dictadura comunista puede salir gracias a la acción de las fuerzas internas – naturalmente contando con el concurso de fuerzas externas – e incluso, mediante la vía electoral.
En el caso venezolano, si bien existe una fuerza externa de apoyo, esta no se encuentra articulada en ningún modo con una salida invasionista. Una salida por lo demás hipotética. Ningún gobierno latinoamericano y ningún gobierno europeo se ha pronunciado por una salida de fuerza. Y una acción unilateral del gobierno Trump solamente sería pensable si la Venezuela de Maduro pusiera los intereses económicos o geopolíticos de los EE UU en peligro, lo que no es el caso. O si el nivel de conflicto entre Rusia y EE UU elevara su intensidad hasta el punto de situarse más allá de lo político, lo que tampoco, por ahora, es el caso. Tanto Putin como Trump no tienen ningún interés en que eso ocurra.
Pero Górriz no se contenta con torcer la nariz a la historia de Polonia. También lo hace con la de la reciente historia venezolana. Para el efecto tuvo que inventarse un movimiento de tipo gandhiano dirigido por López y Guaidó. No obstante la debacle del 30-A a la que Górriz ni siquiera menciona, mostró exactamente lo contrario. Ese día el guión de López/Guaido evidenció que ambos habían elegido una ruta golpista algo que con todo el esfuerzo del mundo sería imposible imaginar enGandhi. De hecho, cuando en la triada guaidiana el cese de la usurpación fue situada en primer lugar por sobre la lucha por elecciones libres, y sin especificar nunca cómo ese fulano “cese” podría llevarse a cabo, estuvo claro que López/Guaidó habían optado por una salida anti- gandhiana. Por lo mismo, como el enemigo es militar, el pueblo desarmado no podría ser el sujeto de la insurrección. No quedaba más alternativa entonces que ceder el lugar del sujeto a eventuales generales. Sea invasión militar, sea golpe de estado, el fin de la usurpación ocurriría gracias a la acción de un agente violento pedido de prestado y sobre el cual la ciudadanía no ejercería el menor control.
Ese fin de la usurpación sin sujeto ni vía terminará desmovilizando a las grandes masas que hoy siguen a Guaidó. Ese es el verdadero peligro que se avecina sobre Venezuela. Pues una lucha contra un régimen militar como el de Maduro no solo supone trazar objetivos sino, además, rutas para alcanzar esos objetivos. Y bien, no haber sabido o querido trazar esas rutasha sido hasta ahora el gran déficit del liderazgo de Guaidó. Por lo tanto, si un pueblo al que no se le muestran vías de tránsito, se desmoviliza, nunca será culpa de ese pueblo y, mucho menos de la CI a la que Górriz de antemano, presintiendo lo que viene, pretende endosar la causa del fracaso anunciado, liberando de toda responsabilidad a la conducción ejercida por el extremismo opositor. El problema – hay que decirlo de una vez por todas- está en el libreto, no en la CI.
Quizás en un solo punto podría tener razón Górriz. El pueblo democrático venezolano está siguiendo un libreto escrito por López y Guaidó. Y es bueno que eso se diga. Pues ese no es un libreto escrito por el conjunto de la oposición. En el mejor de los casos es seguido por una parte de ella. No es ningún infidencia por lo tanto afirmar que hay personas y partidos dentro de esa oposición que no comparten la posibilidad de una salida de fuerza ni interna ni externa. Nadie puede imaginar, por ejemplo, que un partido histórico como AD tenga en vista una salida insurreccional armada. Tampoco un Nuevo Tiempo. Incluso hay sectores de Primero Justicia que no comparten en su totalidad el libreto López/ Guaidó. Recordemos que Henrique Capriles se ha pronunciado infinidad de veces en contra de toda alternativa golpista, venga de donde venga. La talentosa Mercedes Malavé de Copei y el promisorio dirigente Luis Romero de Avanzada Progresista han sido algunas de las pocas voces que se han atrevido a mostrar públicamente su disenso con el libreto mencionado. Los demás partidos esperan quizás convencer a Guaidó -a quien las multitudes le tienen fe por razones más religiosas que políticas- de la equivocada opción que ha tomado. Si es así, deberán apurarse. El tiempo apremia. Y Maduro, el halcón del otro extremo, ya afila sus garras.
Desde el abstencionismo del 20 de Mayo bautizado por Carlos Raúl Hernández como “la gran burrada” observamos con preocupación como la hegemonía de la oposición venezolana ha sido desplazada desde el centro hacia un peligroso extremo. Problema grave, pues si hay un hecho común, quizás el único que caracteriza a todas las transiciones democráticas de la historia moderna, es que las salidas hacia la democracia nunca han sido por los extremos sino siempre – y cuando decimos siempre decimos siempre- por el centro. Eso debería saberlo muy bien Górriz pues escribe desde un país donde Adolfo Suárez y Felipe Gonzáles, vale decir, la centro derecha y la centro izquierda, pusieron en forma a la república hispana.
Recuperar la centralidad política es la inmensa tarea que tiene por delante la oposición venezolana. Esa misma centralidad que hizo posible derrotar nada menos que a Chávez en el memorable plebiscito del 2007, la misma que llevó a la gran victoria del 15-D, la misma que trazó la ruta pacífica, constitucional, democrática y electoral. La misma en fin que nunca debió haber sido abandonada. Mientras esa centralidad, y por lo mismo su ruta electoral equivalente no sea recuperada, la ciudadanía venezolana estará condenada a vivir secuestrada por dos extremos: el de un gobierno militar -el del “pinochet rojo” en la expresión de Górriz– y el de una oposición que, al ceder la iniciativa a terceros, terminará desmovilizándose y, por lo mismo, convirtiendo al gran apoyo internacional que una vez tuvo, en una simple quimera.
En Polonia como en Hungría, en Checoeslovaquia como en la RDA, cuando los disidentes, aún en los peores tiempos, no contando con ninguna solidaridad internacional, pusieron la lucha por elecciones libres por sobre cualquiera otra, no lo hicieron porque pensaban que los regímenes comunistas iban a ser tan generosos como para concedérselas alguna vez. Lo hicieron porque sabían que, como Maduro hoy, a lo que más temen los tiranos es a las elecciones libres. Es la misma palabra a la que los extremistas venezolanos – los de allá y los de acá – han llegado a temer más que Drácula a los crucifijos. Y no porúltimo, la misma que podrá mantener en el tiempo el vínculo entre la lucha interna y la llamada CI.
La lucha por elecciones libres es una vía: el fin del régimen opresor es en cambio un objetivo. Poner un objetivo sin señalar la vía significa destruir el objetivo. Si eso sucede, la culpa – y que lo sepa desde ahora Górriz – no será de la CI.

“A Maduro lo vi con muchas dudas de poder llegar a elecciones libres” por Daniel Vittar

Ricardo Merlo, viceministro de Relaciones exteriores de Italia, integró la misión europea en Caracas. El líder chavista les habló una hora de lo bien que está el país.

El líder opositor venezolano Juan Guaido con el vicecanciller italiano, Ricardo Merlo, en la embajada italiana en Caracas.

El aire de esperanza que hubo durante la última semana y que auspiciaba un acuerdo que permitiera convocar a elecciones libres en Venezuela se volvió a enturbiar.

Una misión del Grupo de Contacto internacional respaldado por la Unión Europea se reunió este jueves y viernes con los más altos dirigentes del chavismo y de la oposición para sondear esta posibilidad, y el resultado fue adverso, particularmente por la rígida posición de Nicolás Maduro y de la cúpula de gobierno.

“A Juan Guaidó, a Henrique Capriles y a otros dirigentes de la oposición los vi dispuestos a encarar una apertura democrática, inclusive aceptando la renovación del Parlamento. Pero a Maduro lo vi con muchas dudas de poder llegar a elecciones libres”, dijo a Clarín el viceministro de Relaciones Exteriores de Italia, Ricardo Merlo, uno de los integrantes de esa delegación.

El líder opositor venezolano Juan Guaido con el vicecanciller italiano, Ricardo Merlo, en la embajada italiana en Caracas.

El líder opositor venezolano Juan Guaido con el vicecanciller italiano, Ricardo Merlo, en la embajada italiana en Caracas.

El grupo de contacto está conformado por España, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, Portugal, Suecia, el Reino Unido, Costa Rica, Uruguay, Ecuador y Bolivia.

Si bien es crítico de las políticas aplicadas por Maduro, busca facilitar un acuerdo negociado para permitir elecciones lo antes posible.

De hecho, por su posición más mediadora tiene acceso a todos los sectores relevantes de Venezuela. Se los considera mucho más moderados que el Grupo de Lima, e insisten en una “solución pacífica y democrática en manos de los venezolanos”.

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, recibe a la misión del Grupo Internacional de Contacto. (DPA)

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, recibe a la misión del Grupo Internacional de Contacto. (DPA)

Pese a esta postura complaciente, la misión de esta semana no fue como se esperaba y el grupo se sintió desanimado. Emitieron un comunicado conjunto muy diplomático, a través del cual intentaron quedar bien con ambos bandos.

“Todos los interlocutores expresaron su aprecio por los esfuerzos del grupo de contacto y animaron a que continuara su compromiso”, dice el comunicado, sin explicar nada.

Según pudo saber Clarín, la realidad fue más incómoda de lo previsto. Estuvieron con Maduro una hora y media, pero la primera hora la utilizó el mandatario para dar un discurso con la verborragia habitual. Sólo pudieron dialogar 30 minutos.

El viceministro de Relaciones Exteriores de Italia, Ricardo Merlo, junto al obispo Raúl Biord, segundo Vicepresidente de la Conferencia Episcopal Venezolana.

El viceministro de Relaciones Exteriores de Italia, Ricardo Merlo, junto al obispo Raúl Biord, segundo Vicepresidente de la Conferencia Episcopal Venezolana.

Empezó calificando de “fascista” al dirigente opositor Leopoldo López, quien se encontraba detenido y fue liberado por el jefe de los servicios de Inteligencia (SEBIN) que se rebeló contra la cúpula de gobierno.

Luego el líder chavista calificó a Gauidó como “un neofascista”. Pero lo que más sorpresa le causó a la misión diplomática fue que se definió a sí mismo como “centro moderado”.

El monólogo de Maduro continuó con una descripción utópica de Venezuela, elogiando lo bien que está el país y los logros “de la revolución”, para finalizar advirtiendo que Estados Unidos estaba preparando una invasión y que el chavismo iba a resistir.

Ante los enviados europeos sostuvo que el gobierno cuenta con dos millones de milicianos armados para defenderse.

¿Qué les dijo Maduro, cómo percibió su postura frente a la posibilidad de encontrar una salida negociada?

Creo que Maduro no percibe la realidad tal cual es. En Venezuela no hay estado de derecho, no hay separación de poderes. Hay un gobierno de facto cívico-militar que no reconoce a la única autoridad elegida por el voto popular que es la Asamblea Nacional (Parlamento), y ha creado un organismo paralelo para vaciar de poder a esa institución, que es la Asamblea Nacional Constituyente, integrada por gente fiel al gobierno. La libertad de prensa es cero. La televisión y los diarios están manejados por el gobierno. Todos es a favor del gobierno.

¿Qué le pidieron a Maduro?

Le pedimos elecciones lo más rápido posible, pero elecciones democráticas, transparentes, controladas por organismos internacionales. En un momento yo le pregunté si ellos hacían alguna autocrítica, y se quedaron mudos. Tardaron un rato en responder, y no dijeron nada concreto.

¿Cómo vio la situación en Caracas?

La situación política y social es dramática, la de derechos humanos es terrible. Nosotros tenemos dos diputados venezolanos, elegidos democráticamente, refugiados en la embajada de Italia. Son Américo de Grazia y Mariela Magallanes. Yo le pido a los organismos internacionales de Derechos Humanos que vengan a Venezuela y vean lo que ocurre para denunciar esta situación.

¿Hablaron con la gente? ¿Qué les decían?

Mire, le describo la situación con un ejemplo: fui a comer a un restaurante donde el plato que pedí salía 60.000 bolívares, y el camarero que me atendía cobraba un sueldo de 18.000 bolívares. ¿Cómo pueden vivir así?

¿Se reunieron también con representantes de la Iglesia venezolana?

Sí, estuvimos con el obispo Raúl Biord, segundo Vicepresidente de la Conferencia Episcopal Venezolana. Explicaron que la situación es mucho más dramática de lo que se ve, con chicos que se mueren de hambre y enfermos que no sobreviven por falta de medicamentos e insumos esenciales. Ellos también reclaman elecciones lo antes posible.

¿Cómo fue el encuentro con Juan Guaidó?

Con Guaidó tuve un desayuno privado en la embajada de Italia. Está dispuesto a participar en una nueva convocatoria a elecciones, inclusive a llamar a comicios para renovar el Parlamento que él preside.

¿Cómo sigue el trabajo del Grupo de Contacto?

Nosotros vamos a continuar reclamando elecciones libres en Venezuela lo antes posible. Queremos ver si este encuentro que tuvimos con Maduro fue sólo una puesta en escena o va aceptar finalmente negociar una salida.

Una relación inteligente con los militares por Trino Márquez – La Patilla – 8 de Mayo 2019

 El reto político e intelectual más exigente que tienen los demócratas consiste en tramar una relación inteligente con la FAN. Esta exigencia se tornó aún más urgente luego de la fallida insurrección del 30 de abril. Ese día se sobreestimó el peso de los militares en el proceso de recuperación de la democracia, según Juan Guaidó lo admitió en su entrevista con The Washington Post. Se pensó que la FAN implotaría. Que la mayoría de sus componentes se sumaría al llamado de Guaidó y Leopoldo López, quienes habían logrado convencer a algunos miembros del Sebin para que participaran en la liberación de López y en la Operación Libertad. El plan abortó.
Tejer un lazo inteligente con los militares no significa someterse a ellos, o tratarlos como si fuesen marcianos u oligofrénicos que ignoran lo que ocurre en Venezuela, o no entienden el proceso de destrucción incontenible al que está siendo sometido el país. Desde luego que conocen muy bien la realidad nacional. La sufren sus cuadros medios y bajos y su entorno familiar y social más inmediato. La brecha entre los altos mandos y los oficiales de menor rango es abismal. La seguridad social de los militares, al igual que la de los empleados de Pdvsa, la CVG y todas las empresas públicas, ha desmejorado. La hiperinflación, el deterioro de los servicios públicos y la calidad de vida, afectan a todos los grupos sociales. Sólo el pequeño sector colocado en el centro de la corrupción, no padece las calamidades que azotan a Venezuela. A los militares no hay que explicarles nada de eso. No hay que pintarles el mapa del país, ni hacerles llamados piadosos de conciencia. Tampoco hay que estarles recordando que sobre ellos se levanta el único soporte real que sostiene a Maduro y su gente.
La radiografía de Venezuela la tienen en sus manos. Saben la condición de cada hueso y cada músculo. Están conscientes de que los colectivos y la milicia bolivariana se evaporarían, si la FAN decide acabar con la pesadilla.
Apoyan a Nicolás Maduro, no por desconocimiento o ingenuidad, sino por todo lo contrario: por complicidad con el régimen. Forman parte consustancial del sistema construido con paciencia y tesón durante veinte años por los cubanos y otros actores de la izquierda autoritaria del planeta. Venezuela se convirtió en pieza clave de un proyecto mundial de relanzamiento de la izquierda extremista y del antinorteamericanismo más agresivo. De ese proyecto, un componente esencial es la entrega de la mayor parte de la riqueza y los negocios del país a la cúpula  militar. Esta transferencia estamos viéndola. Pdvsa, la CVG y el Arco Minero representan una muestra de la alianza cívico militar.
El nexo entre la élite civil y militar no se reduce a los privilegios que el gobierno les concede a los uniformados. El intercambio incluye la vigilancia sobre los negocios y movimientos de los militares. El miedo cerval, los chantajes y amenazas a los militares y sus familiares, forman parte de la presión dirigida a impedir cualquier movimiento de ruptura o disidencia. La ideologización, luego de dos décadas de trabajo continuo, también ha dado resultados. El régimen ha logrado homogeneizar el discurso socialista, sectario, fanatizado, de la FAN. Desde Padrino López hasta el infeliz agente que quemó la Ley de Amnistía en La Carlota en presencia de unos ciudadanos desarmados, todos repiten las mismas consignas grandilocuentes y ampulosas. Los intereses materiales se combinan con valores ideológicos, para tramar una malla impenetrable para los demócratas.
Entonces, ¿cómo relacionarse de forma inteligente con unos señores que disfrutan de un amplio conjunto de privilegios, que están infiltrados y amenazados, y, por añadidura, han sido tomados  por el morbo de la fanatización?
La estrategia norteamericana ha sido errática. Fernando Mires señala que son demasiados los voceros que declaran. Excesivas y contradictorias las amenazas. Tiene razón. Un día unos funcionarios  dicen una cosa, y al día siguiente otra diferente u opuesta. El desconcierto impera. El apoyo de Rusia y China a Maduro ha desajustado las piezas del tablero
La mayor parte de los países se inclina por una salida pacífica y negociada a la fenomenal crisis que vivimos. El centro de las propuestas se ubica en la convocatoria a un nuevo proceso electoral que sustituya el realizado el  20 de mayo del año pasado, desconocido por la mayoría de las naciones democráticas. Esta es la proposición que reúne el apoyo más amplio.
Da la impresión de que la lucha por elecciones libres con supervisión internacional y un programa de transición que regule el cambio de la situación actual a un nuevo e incluyente escenario, en un plazo perentorio y con condiciones acordadas y garantizadas por la comunidad internacional,  es la consigna que puede aglutinar a todos los actores de esta compleja trama. El padre Luis Ugalde ha asomado algunas proposiciones interesantes en esa línea. Unificar la nación en torno de esa exigencia podría animar a los militares a sumarse a la corriente renovadora. Sus sectores más sanos serían protagonistas y garantes de la estabilidad. No se trata de avanzar hacia una democracia tutelada por la FAN, sino de crear un nuevo estadio en el que los uniformados se sientan parte de una colectividad que reconstruye la nación. Una relación inteligente.

Ya no es posible callar por Adriana Moran – Blog Polis – 7 de Mayo 2019

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Cuando la autopista se fue quedando sola y se fueron apagando las luces que enfocaban a los protagonistas, los venezolanos que nos despertamos el 30 para enfrentarnos a esa mezcla de incertidumbre y expectativa que ya conocemos, nos fuimos quedando con los restos de adrenalina y la necesidad de entender, sin que nadie nos lo explicara, que un nuevo episodio del “como sea” criollo no terminaba igual que ese capítulo de la serie de moda en el que el héroe vence en el último minuto al villano y nos libera. Que el acto temerario destinado a salvarnos que se multiplicaba en videos por todo el mundo, se había terminado como empezó: de golpe.

Es cierto que no hay excesos de adrenalina ni demasiada diversión en el trabajo constante y en la perseverancia para alcanzar metas. No hay épica ni héroes solitarios en ese construir todos los días desde las capacidades reales la posibilidad de acercarse al objetivo. Ni final de foto inesperada con liberaciones, rendiciones y ajuste de cuentas. El trabajo político sostenido hecho con la paciencia y la humildad de buscar entendimientos, acuerdos, y coincidencias dentro de las diferencias es un trabajo la mayor parte del tiempo ajeno a las portadas y el horario estelar de los noticieros. Y si es verdad que los que nos desgobiernan no salen ilesos de episodios como los del 30, es verdad también que es mayor el tamaño de nuestras heridas que no han tenido tiempo ni oportunidad de sanar en medio del ataque continuado desde el poder y de las frustraciones que acarrean los errores repetidos.

Ya no es posible pensar que tal seguidilla de equivocaciones y fracasos sea fortuita. Ya no es posible, tampoco, quedarse callados en nombre de una unidad cuyas grietas se profundizan a la vista de todos porque muy pronto no habrá razones ni ideas que plantear si la dirigencia política no entiende que abandonar su hábitat natural para refugiarse en el resbaladizo terreno de las aventuras, significa condenar a una población que ya ha sufrido demasiado a nuevos y más profundos barrancos.

Todavía están a tiempo de entenderse entre los que se quieran entender y de dejar afuera a los que no entienden razones en nombre de lo que nos interesa a la mayoría. De retomar el camino de la política que en mala hora abandonaron para liderar la lucha por esas elecciones que nos den la oportunidad de recuperar el país que seguimos perdiendo. 

Transición por Luis Ugalde S.J. – America 2.1 – 5 de Mayo 2019

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El régimen de Maduro no tiene futuro y su continuación hunde al país en una catástrofe generalizada. Eso lo saben el gobierno y los militares. El cambio es inevitable y cada minuto que se agrega añade muertes y destrucción. Maduro ni quiere ni puede cambiar esta muerte; debe irse. Perpetuar el régimen es suicidio para el gobierno y crimen para el país entero, pero es comprensible la resistencia mientras sientan que para ellos no hay más alternativas que la persecución y la cárcel. Urge definir más la transición, acortar sus tiempos y concretar la negociación de la salida. No se trata de diálogo para ganar tiempo ni de una negociación táctica de corto plazo para salir de Maduro y del régimen, sino de reencontrarnos como venezolanos para reconstruir en democracia con garantías constitucionales para todos. Sin los que son o fueron chavistas no habrá ni democracia ni reconstrucción.

Elecciones libres, transparentes y con garantías internacionales para que el pueblo decida soberanamente. Requerirá cerca de un año constituir un nuevo CNE, actualizar el Registro electoral, asegurar las condiciones de voto en el extranjero, eliminar las inhabilitaciones de partidos y de personas, eliminar la constituyente supraconstitucional, recomponer todos los procesos electorales, etc.

Pero sería un gravísimo error pensar que los cambios socioeconómicos deben esperar al nuevo gobierno electo. El actual modelo económico es criminal y su hiperinflación vuelve miserables el trabajo, el salario y la producción e inviable toda empresa. Necesitamos ya el cambio de modelo y de régimen con apertura económica, estímulo y garantías a la inversión privada nacional e internacional, recuperación urgente de la arruinada industria petrolera con fuerte inversión privada, refinanciamiento de la inmensa deuda externa, préstamo multimillonario de las multilaterales y masiva ayuda humanitaria. Nada de esto puede demorarse. Por eso desde ahora deben avanzar en paralelo la preparación de elecciones limpias, el restablecimiento de la Constitución hoy violada, el cambio del funesto y destructivo modelo del “Socialismo del siglo XXI” y el fin de la delincuencia gubernamental. Maduro ni quiere ni puede hacer esto.

Es de necesidad absoluta un gobierno de transición, que desde ahora inicie el trabajo para unas elecciones libres y justas y al mismo tiempo aborde la terrible postguerra que solo tendrá éxito con una gran movilización interna y solidaridad externa, centradas en la reconstrucción y no en la revancha ni venganza. Lo menos doloroso lógico, y justo sería la renuncia de Maduro, que obviamente no es de su gusto y debe ser presionada interna y externamente.

Hay que acelerar y avanzar simultáneamente en cuatro aspectos distintos, aunque complementarios:
1-Presión internacional con sanciones crecientes y salidas, movilización nacional, con mayor organización hasta un paro nacional en el momento oportuno.
2- Negociación. Al mismo tiempo se tiene que organizar de manera muy discreta y con garantía internacional para las partes de una negociación sobre la base de la salida pronta de Maduro. Para avanzar en la negociación es necesario acelerar el programa básico de la transición y el perfil del equipo, inclusive, que la va a dirigir.
3- En tercer lugar tiene que acelerarse la ayuda humanitaria apolítica (ONGs, Cruz Roja, Caritas, Iglesias, UNICEF, ONU etc.) para atender emergencias que ya son masivas. Hay que hacerlo con movilización del voluntariado interno con una acción sin fronteras políticas, de tal manera que en torno a actividades urgentes se vayan desarrollando plataformas de encuentro suprapartidistas en las cuales se vaya experimentado, que es posible y gratificante, una Venezuela plural y reconciliada donde los diversos trabajen juntos.
4-En cuarto lugar es clave la negociación más concreta con militares para garantizar su aporte constitucional a la democracia y su presencia y responsabilidad constructiva en la transición, con exclusión del control militar-policial cubano sobre Venezuela.

La legítima Asamblea Nacional y su Presidente Guaidó, encargado de la Presidencia son responsables de la transición, como lo exigen los artículos 233, 350 y 333 de la Constitución. Entre sus muchas cualidades Guaidó ha logrado ser aclamado de manera suprapartidista, aunque él sea de un partido. Esto debe mantenerse y desarrollarse por encima de todo, tanto en la presión para el cese de la usurpación, como para la negociación, la ayuda humanitaria y el diseño, de al menos, la próxima década.
Internacionalmente hay países con papel decisivo en la presión y negociación con amenazas (como sería EE.UU) y otros en la negociación sin amenazas propias (como pudieran ser Noruega y otros), e instituciones de ayuda humanitaria suprapartidistas. Negociación, presión de calle y presión internacional no son opuestas sino complementarias y se necesitan, aunque requieren talantes y modos distintos.

Lo anterior acelerado y concretado haría innecesaria la intervención militar externa y el enfrentamiento armado interno. La manera de que desaparezca la amenaza armada es que efectivamente funcionen las presiones, la negociación y el gobierno de transición con fuertes cambios socioeconómicos y acelerada preparación para unas elecciones libres y justas. Urge hacer efectivas las diversas plataformas humanitarias suprapartidistas con decidido apoyo de instituciones nacionales e internacionales de esta naturaleza. Es muy importante que nadie pretenda manipular, ni partidizar, ni impedir la naturaleza específica de cada uno de estos componentes de una misma estrategia: Presión, negociación, acción humanitaria suprapartidista y negociación específica con la Fuerza Armada.

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