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José Guerra: No quiero ver presos a Cabello y a Maduro sino haciendo política en minoría por Jesús Herrera – Noticiero Digital – 7 de Abril 2020

El diputado en el exilio, José Guerra (PJ – Dtto. Capital), señaló este martes que no quiere ver a Diosdado Cabello, Nicolás Maduro y los demás funcionarios chavistas presos, sino en la calle, “haciendo política en minoría”, al tiempo de aseverar que hay que hacer una ley de perdón para todos.

“Hay que ser una ley de amnistía general. Una ley de perdón, que no puede ser para nosotros nada más. Tiene que ser para todos y que el Psuv se mantenga. Hay gente que quiere ver a Diosdado Cabello preso, yo no lo quiero ver preso; que quiere ver a Nicolás Maduro en La Haya, yo no lo quiero ver en La Haya; que quieren ver a Jorge Rodríguez en un psiquiátrico, con los locos; yo no lo quiero ver ahí. Yo los quiero ver en las calles, haciendo política en minoría, como lo que son, con las libertades que ellos nos quitaron a nosotros”, precisó.

Entrevistado por Vladimir Villegas en su nuevo programa streaming, Vladimir a la Carta, Guerra insistió en que “nosotros no podemos hacerle a ellos lo que nos hicieron a nosotros” porque, a su juicio, sería negar a la oposición en sí, a la vez que precisó que siempre estará de acuerdo con una salida política a la crisis venezolana.

“Yo creo que hay que buscar una salida, pero entendamos que estamos hablando de gente que se ha burlado del papa, de Noruega, de todos. Sepamos con quién estamos hablando. Es una gente que te da un lápiz para una escuela y pone la cara de Maduro”, aseveró.

Y precisó que, en caso de una salida militar, eso no depende de él, pero “uno nunca sabe”.

“Esa opción no depende de mí, yo estoy por la salida política porque al final la gente va a tener que votar, porque yo no me voy a calar un presidente por una intervención, yo quiero que la gente escoja su presidente”, apuntó.

“Para mi es buscar una negociación política para abrir un espacio y salir de la crisis. Hay que preparar unas elecciones, eso tarda, y hay que combatir el coronavirus”, insistió.

Venezuela enfrenta dos virus por Leopoldo Lopez Mendoza – El País – 6 de Abril 2020

El dirigente opositor venezolano, refugiado desde abril de 2019 en la Embajada de España en Caracas, plantea en esta tribuna, la primera que escribe desde entonces, una propuesta a todos los sectores políticos para salir de la grave crisis por la que atraviesa el país

Tres personas con tapabocas caminan frente a un mural de Hugo Chávez, el 3 de marzo en Caracas, Venezuela.
Tres personas con tapabocas caminan frente a un mural de Hugo Chávez, el 3 de marzo en Caracas, Venezuela.RAYNER PEÑA R. / EFE

El esfuerzo por afrontar la crisis del Covid-19 en Venezuela es inseparable de la lucha en contra de la dictadura. No son, como intenta promover el régimen, ámbitos que puedan resolverse separadamente. Ni se podría, tampoco, entregar recursos financieros o de otra índole, a un dictador que roba todo cuanto encuentra a su paso: un poder que ha demostrado su naturaleza delincuente.

No es posible enfrentar la pandemia sin enfrentar al dictador. Y ello, en lo esencial, porque la responsabilidad absoluta de la debacle venezolana es de Nicolás Maduro. A esta hora, cuando los contagios avanzan en todo el país, la dictadura y la pandemia constituyen para los demócratas un único y simultáneo objetivo.

Tanto los sistemas de salud como los servicios públicos y la industria petrolera han sido destruidos y saqueados por el régimen. El país, que por su población debería contar con, al menos, 100.000 camas hospitalarias, no alcanza las 15.000. Es decir, la capacidad está hoy muy por debajo del 20% mínimo necesario. Más alarmante aun, es el dato de la disponibilidad de UCI con respiradores mecánicos: solo 84 en el sector publico y 120 en el privado. Apenas 200 unidades para responder a una enfermedad que ataca el funcionamiento de los pulmones y que si llegara a afectar a la mitad de la población como se estima en la mayoría de los países, se requerirán al menos 150.000 atenciones en cuidados intensivos.

Las denuncias y testimonios de médicos, paramédicos, sindicatos y usuarios de los hospitales son unánimes: el sistema hospitalario venezolano está en ruinas. Muchos no tienen agua -léase bien: hospitales sin agua-, el más elemental e imprescindible recurso para la acción sanitaria y el insumo básico para la recomendación elemental: lavarse las manos. En la mayoría son recurrentes los fallos del servicio eléctrico -léase bien: hospitales sin energía eléctrica-. Todos, absolutamente todos, carecen de los insumos mínimos básicos para atender a los pacientes y para proteger a los profesionales de salud. No hay batas, gorros, guantes, mascarillas, provisiones de alcohol, jabón y demás artículos para evitar la multiplicación acelerada de los contagios. No hay medicamentos -léase bien: hospitales sin medicamentos-. No hay desinfectantes. El único recurso con el que cuentan, es la voluntad de los trabajadores de la salud, que ahora mismo se preguntan cómo harán para salvar las vidas de los enfermos, cuando la mayoría tiene dificultad para llegar a su centro de salud por la falta de combustible que ha paralizado al país durante los últimos días. Han sido las políticas encabezadas por Maduro las que han creado esta hecatombe.

La preocupación que me impulsa a escribir este artículo no se origina solo en la catástrofe del sistema público de salud. En el centro de nuestra angustia está el crecimiento de la precariedad, el cada más acusado deterioro de las condiciones de vida de la inmensa mayoría de los venezolanos. Tenemos los demócratas de Venezuela y del mundo, que pulsar el botón de alarma, cuando leemos que menos del 7% de la población dispone de agua potable constante, y que casi el 18% no la recibe nunca. Hay que pulsar el botón de alarma cuando leemos que menos del 10% recibe un servicio eléctrico constante. Hay que levantar la voz en todos los escenarios, para decir que solo el 6% de la población tiene acceso garantizado a los alimentos necesarios para vivir. Hay que hacer lo indecible para llamar la atención del mundo, para advertir que, ahora mismo, menos del 1% tiene acceso al combustible. Lo repito: la responsabilidad exclusiva de la casi inexistencia de servicios públicos y de combustibles es del dictador.

Debo agregar que, en nuestro país, el 87% de las familias no tienen el dinero que le permitan quedarse en su casa sin salir a la calle en búsqueda de sustento. Ni un día. No tienen alimentos en sus alacenas, ni desinfectantes, ni jabón, ni agua -insisto en ello-. Al menos dos tercios, tienen una edad biológica que no se corresponde con el tiempo real de vida: sus cuerpos han envejecido, producto del hambre, las enfermedades y las condiciones en las que viven. Un cuerpo desnutrido es campo fértil para el virus.

La primera ola del Covid-19, que tuvo su epicentro en la región asiática, enseñó el papel precioso que la información cumple como una barrera a la enfermedad. La segunda ola, en pleno desarrollo en Europa, ha puesto a prueba las capacidades de respuesta de Gobiernos y sistemas sanitarios. En ello consisten sus principales lecciones. La tercera ola, de la que Venezuela es parte, tiene sus principales focos en América Latina y África, donde la diseminación del virus podría sobrepasar las peores previsiones. Una tercera ola que apenas comienza y que la OMS ha recomendado a los países en desarrollo a “prepararse para lo peor”.

¿Qué acciones ha tomado la dictadura de Nicolás Maduro para responder a la acción del Covid-19? En primer lugar, hacer chistes y minimizar el peligro y crear una falsa expectativa de control. A continuación, mentir: afirmar, con arrogancia, que el Gobierno dispone de todos los recursos necesarios. Luego, aprovechar la coyuntura, para pedirle a su denostado Fondo Monetario Internacional, 5.000 millones de dólares. De seguidas, militarizar el país y convertir la venta de combustible en una -otra- gigantesca red de corrupción y controles políticos, y lo mas grave, ha arreciado la represión metiendo presos a médicos y periodistas que se han atrevido a alzar la voz, así como a muchos miembros del equipo cercano del presidente Guaidó, cuya persecución ha cobrado mayor intensidad durante la pandemia. Nadie puede llamarse a engaño: la narco-dictadura ha convertido el coronavirus en su escudo humano, en su herramienta, en la excusa que necesitaba para prolongar la usurpación, aumentando el control social y la represión.

Maduro se ha fundido con el virus. Son una misma entidad, a la que no es posible conceder una tregua. Hay que combatirla en todos los terrenos, sin descanso. Tenemos la responsabilidad de actuar sin demoras para evitar que la pandemia arrase a Venezuela. El Gobierno Interino, bajo el liderazgo del presidente Juan Guaidó ha planteado una ruta para la solución:

1. Conformar un Gobierno de Emergencia Nacional con representación de todos los sectores del país. Para que sea ajustado a nuestra Constitución y pueda reinsertarse plenamente en la comunidad internacional, no puede ser conducido por imputados con cargos de narcotráfico o terrorismo, ni por violadores de derechos humanos.

2. Delegar en el Consejo de Estado las competencias ejecutivas para atender la emergencia, hasta la celebración de elecciones presidenciales libres.

3. Una vez constituido el Gobierno de Emergencia, se levantarán progresivamente las sanciones.

4. Fortalecer la presencia y capacidad de acción de agencias internacionales humanitarias y de derechos humanos en territorio venezolano.

5. Aprobar una Ley de Garantías que genere los mecanismos para garantizar la estabilidad nacional y la atención y reparación de las víctimas.

6. Ejecutar un plan de emergencia nacional con apoyo humanitario y financiero internacional que permita dotar a los hospitales de insumos médicos, ayuda humanitaria alimentaria, subsidios directos para la población más vulnerable, importación de gasolina y gas para abastecer al país, facilitar el acceso al agua, entre otras prioridades.

7. Realizar elecciones libres en un plazo no mayor de 6 a 12 meses, imprescindibles para resolver la crisis política y retomar el hilo constitucional y democrático de Venezuela.

Esta propuesta es incluyente, goza con amplio apoyo de la comunidad internacional y está dirigida a todos los sectores, tanto a los sectores democráticos y a quienes hacen vida dentro del Estado venezolano, en particular en el ámbito militar, e incluso a aquellos quienes siendo del círculo cercano del dictador y dándose cuenta que este está perdido, decidan evitarle más traumas a nuestro pueblo a cambio de algunos beneficios que la justicia internacional ha manifestado estar de acuerdo en dar.

La propuesta ha recibido el pronto apoyo de Estados Unidos y de países de Europa y América Latina, que ya suman un total de 47 países. Ese Gobierno de emergencia podrá habilitar, muy rápidamente, los recursos financieros necesarios y la ayuda de las agencias internacionales para la enorme tarea que sería necesario abordar.

Pero, debo insistir en esto, es una sola lucha: contra esa entidad única y asesina que conforman la dictadura y la pandemia.

Leopoldo López, político venezolano, encarcelado en 2014, desde abril de 2019 está resguardado en la Embajada de España en Caracas. Es coordinador del Centro de Gobierno de Juan Guaidó.

Abrams: Guaidó y Maduro podrán postularse en unas elecciones presidenciales libres – El Nacional – 3 de Abril 2020

El representante especial de Estados Unidos para Venezuela calificó de salvaje la acusación de Cliver Alcalá Cordones, mayor general del Ejército en situación de retiro, en contra del presidente interino de la República

Elliott Abrams dijo que Guaidó y Maduro podrás postularse a la presidencia

Andrew Harnik / POOL / AFP

Juan Guaidó, presidente encargado de la República, y Nicolás Maduro podrán postularse como candidatos en unas eventuales elecciones presidenciales democráticas. Elliott Abrams, enviado especial de Estados Unidos para Venezuela, hizo la aclaratoria este jueves durante una en una teleconferenciacon periodistas.

Abrams aclaró que la única persona que no podrá presentar su nombre para postularse es la que se desempeñe como presidente del gobierno de transición. Esta figura será nombrada en un Consejo de Estado conformados por miembros de la Asamblea Nacional, tanto del chavismo como de la oposición.

«Adoptados esta posición porque, en una situación tan frágil como la de Venezuela, pensamos que nadie va a creer que todo será justo si alguien que dirige un gobierno de transición también será un candidato», expresó.

El funcionario estadounidense resaltó que han estudiado las encuestas de opinión durante un año y los índices de aprobación de Maduro están entre 12% y 15%, por lo que, según aseguró, el jefe del régimen socialista no ganaría una contienda electoral.

Este punto no había quedado claro en el Marco para la Transición Democrática, presentado en días pasados por Mike Pompeo, secretario de Estado de Estados Unidos, quien además afirmó que Maduro no volvería a gobernar Venezuela.

Abrams dijo que el rechazo inmediato de Maduro o de algunos de sus funcionarios era obvio y predecible, aunque aseguró que lo que realmente importa es lo que sucede en privado dentro del régimen, del Partido Socialista Unido de Venezuela y del Ejército.

Expresó que la Iglesia Católica y Noruega pueden poner esta propuesta sobre la mesa, si Maduro está dispuesto a pensarlo y negociar su salida del Palacio de Miraflores.

El representante especial señaló que no han mantenido contacto con el régimen de Maduro. Pero aseguró que sí han conversado con el gobierno de Rusia sobre la situación venezolana y la propuesta estadounidense.

Asimismo, Abrams calificó de salvaje la acusación de Cliver Alcalá Cordones, mayor general del Ejército en situación de retiro, en contra de Juan Guaidó.

«Es una mentira porque Guaidó no está involucrado en cualquier tipo de violencia o cualquier forma de golpe militar. Lo que está buscando es lo que propuso en Barbados el año pasado. Y sobre esa proposición Estados Unidos construyó su propuesta, que es un gobierno de transición», manifestó.

Alcalá  Cordones, antes de entregarse hace una semana a las autoridades estadounidense, aseguró que Guaidó formaba parte de unos supuestos planes que buscarían sacar a Maduro del poder.

Propuesta de Estados Unidos de un marco de transición a la democracia en Venezuela – Ministerio de Asuntos Exteriores Gobierno de España – 2 de Abril 2020

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​El gobierno de España ha examinado con interés la propuesta de Estados Unidos para una transición democrática en Venezuela.

España, al igual que sus socios de la Unión Europea y del Grupo Internacional de Contacto, ha venido apoyando una solución negociada, dirigida por los propios venezolanos, que permita una salida de la crisis mediante la celebración de elecciones presidenciales y legislativas con plenas garantías democráticas. Por ello, España apoyó las negociaciones de Oslo/Barbados del año pasado y ha venido insistiendo en la reanudación de los esfuerzos negociadores.

El impacto potencialmente devastador que la pandemia del COVID-19 puede tener en la ya muy deteriorada situación económica y social en Venezuela, demanda de todos los actores un especial esfuerzo de unidad, generosidad y solidaridad.

España llama a todos los actores venezolanos e internacionales a comprometerse genuinamente con una negociación que permita enfrentar adecuadamente la pandemia y situar a Venezuela en la senda de regreso a la democracia y la prosperidad mediante la celebración de elecciones con garantías. Igualmente insta a todos los actores a abstenerse de actuaciones que puedan erosionar la confianza necesaria para el éxito de las negociaciones.

España reitera su disposición a acompañar activamente el proceso de negociación.

¿Política del garrote y la zanahoria? – Editorial El Nacional – 2 de Abril 2020

No cometeremos la torpeza de subestimar a los decisores políticos estadounidenses. Tampoco de creerles unos titanes infalibles. Ahora bien, con respecto a la historia de las relaciones del coloso del norte con sus vecinos latinoamericanos, resulta obligado tomar en cuenta una importante historia de errores y fracasos, en no poca medida basados en la defectuosa comprensión de sus adversarios en la región.

¿Está ocurriendo ello otra vez con respecto a la crisis venezolana? A primera vista, lo menos que cabe razonablemente decir es que desde Washington se han estado emitiendo señales confusas, y según algunos analistas contradictorias. De un lado se usó el garrote, mediante las acusaciones del Departamento de Justicia a Maduro y otros cabecillas del régimen, acompañadas por una oferta de recompensas en metálico a quienes denuncien su paradero. Del otro lado y a los pocos días, se plantó una propuesta de negociación, quizás la zanahoria de la jugada, dirigida a concertar una transición democrática que obligaría, entre otros aspectos, a la aceptación del fin de su poder por parte de Maduro y la salida de las tropas cubanas de Venezuela. Si lo interpretamos bien, el documento del Departamento de Estado, en la sección de garantías, sugiere la permanencia del actual Alto Mando Militar, incluido el ministro Padrino López, durante la etapa de transición y hasta concretar unas elecciones.

En teoría, pensamos que no se trata de acciones necesariamente contradictorias. De pronto algunos factores internos en Venezuela, del régimen y de la oposición, pidieron a Washington lanzar al aire esta propuesta como un globo de ensayo, a ver qué pasa en vista del creciente acorralamiento de Maduro. O de pronto los decisores estadounidenses están llenando un expediente, por decirlo de ese modo, para dejar en claro y más allá de toda duda que Maduro y los cubanos (es en esencia lo mismo) no están dispuestos a aceptar otra salida que la inmolación, tarde o temprano, en medio del apocalipsis delirante que tanto cautiva las mentes y corazones de nuestros revolucionarios guevaristas.

Y allí, en el guevarismo, está el detalle, como habría dicho el gran Cantinflas. Con esto queremos destacar el elemento emocional, profundamente irracional, que captura  a tantos en América Latina, en su incesante y agotadora confrontación contra el “imperio”. Desde luego que sabemos que la revolución bolivariana ha estado siempre contaminada de corrupción, ahora confirmada por el irredimible pecado del narcotráfico; pero tal realidad no debe impedirnos constatar que existe también una motivación ideológica, una justificación, que funciona para algunos y que no es conveniente menospreciar. Lo afirmamos, pues tal impulso cumple su papel en un escenario muy complejo. América Latina no es una novela inglesa. Es una novela de García Márquez.

Y en nuestro teatro del absurdo, o si se quiere del del realismo mágico, no podrían faltar otros personajes entregados a enredar aún más las cosas, en este caso del lado opositor, que insisten sobre el imperativo del “diálogo”, argumentan que la línea dura contra el régimen, de forma sistemática, lo que obtiene es fortalecerle, y que la salida debe ser pacífica y democrática. A la vez, y a la manera del Departamento de Estado, emiten señales confusas, pues no tienen más remedio que admitir que Maduro es incapaz de hacer el más mínimo gesto sincero en función de una negociación real, y que sencillamente, una y otra vez, Maduro se refugia ante las coyunturas difíciles en los llamados a un “diálogo nacional”, tan falso (diría de nuevo el gran Cantinflas) como “pistola de Mariachi”.

El garrote busca claramente agrietar al régimen desde dentro y producir su quiebre final. La zanahoria busca una negociación genuina que abra el camino del fin, con dolores atenuados. El acto de acrobacia es exigente. Podría tener éxito, o acabar en salto mortal.

Comunicado de la Secretaría General de la OEA sobre la situación en Venezuela – 31 de Marzo 2020

Un nuevo camino hacia la democracia venezolana por Elliot Abrams – El Nacional – 31 de Marzo 2020

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A medida que el coronavirus se propaga por todo el mundo, es fácil olvidar el sufrimiento del pueblo venezolano a manos del régimen de Nicolás Maduro. El gobierno de Donald Trump no lo ha hecho. Hoy anunciamos un Marco de Transición Democrática para ayudar a los venezolanos a escapar de la crisis nacional que la caída de los precios del petróleo y el covid-19 han profundizado.

Presentamos este marco como un camino para que Venezuela emerja de años de represión y conflicto político. Propone que tanto el señor Maduro, el ex presidente que se ha aferrado al poder, como Juan Guaidó, el presidente interino, se hagan a un lado para que los miembros de la Asamblea Nacional de ambos lados puedan crear un Consejo de Estado que sirva como gobierno de transición mientras se celebran unas elecciones presidenciales libres y justas. En las negociaciones del año pasado, el equipo que representaba al señor Guaidó y la Asamblea Nacional propuso este camino hacia la restauración de la democracia.

La democracia no se trata solo de elecciones. Un Consejo Nacional Electoral nuevo, equilibrado e independiente también es crítico, y un Tribunal Supremo independiente debe reemplazar al actual, que no es más que un brazo del régimen de Maduro. Una democracia vibrante también exige medios libres e independientes y el fin de la censura generalizada del régimen.

Estados Unidos no apoya a ningún partido en particular en Venezuela. Apoyamos el retorno a la democracia y creemos que todas las organizaciones políticas, incluido el partido del régimen, el PSUV, deberían poder competir en igualdad de condiciones en elecciones libres y justas. Esto significa el fin de los enjuiciamientos injustos que han dejado a decenas de miembros del Parlamento en el exilio, cuatro en prisión y muchos más excluidos de postularse para un cargo, incluido el señor Guaidó, que continuaría como presidente de la Asamblea Nacional hasta que hayan nuevas elecciones parlamentarias y presidenciales. Estados Unidos reconocerá los resultados de una elección libre y justa, sin importar qué partido gane; a lo que nos oponemos es al abuso del poder del Estado que le permite a una de las partes gobernar indefinidamente.

Para el régimen de Maduro, los profundos recortes en los ingresos debido a la caída de los precios del petróleo agravan la crisis de un sistema médico que llevó al colapso lento durante dos décadas. La presión de Estados Unidos no ha impedido que los alimentos o las medicinas lleguen a los venezolanos. El propósito de las sanciones es privar al régimen de los ingresos que utiliza para la represión, o robar a través de la gran corrupción, y obligar al régimen a aceptar las elecciones presidenciales. Maduro nunca ha negociado de buena fe sobre ese tema central. Las elecciones a la Asamblea Nacional por sí solas no constituyen una solución política.

Los militares desempeñarán un papel esencial para lograr un cambio pacífico y dar forma al futuro de Venezuela. Los soldados venezolanos, junto con los agentes de policía, sufren como los civiles; apenas pueden permitirse alimentar a sus familias y no pueden pagar la atención médica o los medicamentos. Venezuela enfrenta un gran desafío de seguridad por parte de narcotraficantes, grupos terroristas y pandillas criminales, y necesita fuerzas de seguridad mejor pagadas, capacitadas y equipadas para asegurar las fronteras de la nación y mantener la paz. Los militares y la policía deben abandonar el papel que el régimen de Maduro les ha forjado: llevar a cabo la represión del pueblo venezolano. Los militares también deben unirse para expulsar a los agentes de inteligencia cubanos que los espían a ellos y a todos los ciudadanos y sirven como el verdadero escudo del régimen. El apoyo de las fuerzas armadas al Marco de Transición Democrática sería un paso clave en esta dirección.

Las elecciones presidenciales libres y justas son el camino para salir de la crisis de Venezuela. Debido a que no se puede confiar en el señor Maduro para organizarlos, establecer el Consejo de Estado es un paso esencial. Estamos preparados para trabajar con todos los venezolanos y con otras naciones y levantar las sanciones cuando se cumplan las condiciones necesarias. El Marco de Transición Democrática allana el mejor camino hacia la restauración de la democracia a través de la participación justa de todas las partes y el fin de la brutalidad, la represión y la agitación política que han marcado el pasado reciente de Venezuela.

Hasta que se logre ese objetivo, nuestra presión se fortalecerá. Esperamos con ansias el día en que se celebren elecciones, se establezca un nuevo gobierno democrático y se puedan levantar las sanciones. Esperamos restaurar las una vez cercanas relaciones entre Venezuela y Estados Unidos, para ayudar a los migrantes y refugiados venezolanos desplazados por la crisis a regresar a su amado país, y ver a los niños compartir nuevamente la generosidad natural de su patria.

Marco para la transición democrática de Venezuela – Departamento de Estado de EE.UU. – 31 de Marzo 2020 ( Traducción)

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Departamento de Estado de EE. UU.
Oficina de la Portavoz
31 de marzo de 2020

Pleno retorno de todos los miembros de la Asamblea Nacional (AN); el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) retira la orden de desacato y restaura todos los poderes de la AN, incluyendo las inmunidades de los diputados; se disuelve la Asamblea Nacional Constituyente (ANC). Los Estados Unidos retiran las sanciones aplicadas a miembros de la ANC por su pertenencia a la ANC.

Se liberan de inmediato todos los presos políticos.

Todas las fuerzas de seguridad extranjeras salen de inmediato a menos que se les autorice su permanencia a través de ¾ de los votos de la AN.

La AN elige a nuevos miembros del Consejo Nacional Electoral (CNE) y del TSJ que sean aceptables para todos los partidos o coaliciones de partidos que representen el 25% o más de los miembros de la AN. (Esto otorgaría poder de veto tanto al PSUV como a la coalición multipartidista de Guaidó respecto a personal para cualquiera de estos cargos.)

Una vez se elija un nuevo CNE y TSJ, los Estados Unidos retiran las sanciones impuestas a exmiembros del CNE y del TSJ por su pertenencia a esos organismos.

La AN aprueba una ley de un “Consejo de Estado”, que crea un Consejo de Estado que se convierte en el poder ejecutivo. Cada partido o coalición de partidos con un 25% de miembros de la AN escoge a dos miembros del Consejo de Estado, siendo uno de ellos forzosamente gobernador de un estado. A continuación, los cuatro miembros del Consejo de Estado escogen a un quinto miembro que será el secretario general y que se desempeñará como Presidente Interino hasta que haya elecciones y a quien no se le permite presentarse como candidato a la elección a la presidencia. Los miembros del Consejo no podrán ser miembros de la AN ni del TSJ. Las decisiones que el Consejo de Estado tome serán por mayoría de votos. Un miembro de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) se desempeñará como asesor militar del Consejo de Estado.

Todas las facultades conferidas al presidente por la constitución serán conferidas exclusivamente al Consejo de Estado. Los Estados Unidos y la Unión Europea retirarán las sanciones a quienes se habían atribuido facultades presidenciales, y que les fueron impuestas debido a los cargos que habían ocupado, una vez el Consejo de Estado esté operativo y esas personas renuncien a cualquier otra pretensión de ocupar cargos ejecutivos y acepten al Consejo de Estado como poder ejecutivo único.
Una vez se establezca el Consejo de Estado y las fuerzas de seguridad hayan partido (a menos que se aprueben con ¾ de los votos de la AN), quedarán suspendidas las sanciones que los Estados Unidos aplicaron al Gobierno de Venezuela, a Petróleos de Venezuela, S.A. y al sector petrolero.

El Consejo de Estado nombra un nuevo gabinete. Los Estados Unidos retiran las sanciones a exmiembros del gabinete que les fueron impuestas por desempeñar sus cargos anteriores.

Los Estados Unidos también retiran las sanciones a miembros de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana que les fueron impuestas por el cargo que desempeñan en el organismo.

La comunidad internacional brinda apoyo humanitario, electoral, económico y de gobernanza, desarrollo y seguridad, con un enfoque inicial especial en el sistema de atención médica y en el suministro de agua y electricidad. Todos los ciudadanos venezolanos deben tener el mismo acceso a los programas de bienestar social actuales, que ahora recibirán apoyo complementario internacional. Se inician negociaciones con el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Interamericano de Desarrollo respecto a los principales programas de apoyo.

Se establece una Comisión de la Verdad y la Reconciliación con el objetivo de investigar actos de violencia graves ocurridos desde 1999, y esta informa a la nación sobre las responsabilidades de los autores y la rehabilitación de las víctimas y sus familias. La Comisión cuenta con cinco miembros que el Secretario General de las Naciones Unidas nombra con el consentimiento del Consejo de Estado. La AN adopta una ley de amnistía de conformidad con las obligaciones internacionales de Venezuela, que cubre todos los delitos de carácter político desde 1999, excepto los crímenes de lesa humanidad. Argentina, Canadá, Colombia, Chile, Paraguay y Perú retiran su apoyo a la remisión a la Corte Penal Internacional.

El Consejo de Estado establece una fecha para celebrar las elecciones simultáneas a la presidencia y a la AN en un plazo de 6 a 12 meses. Cualquier ciudadano venezolano apto conforme a la Constitución de 1999 puede presentarse a las elecciones.

Se celebran las elecciones a la presidencia y a la AN. Se retiran todas las sanciones de los Estados Unidos restantes con el consenso de los observadores internacionales de que las elecciones fueron libres e imparciales.

Se establece una comisión bipartidista en la AN para formular soluciones a largo plazo con el fin de rehabilitar la economía y refinanciar la deuda.
Garantías

El alto mando militar (Ministro del Poder Popular para la Defensa, el viceministro de la Defensa, el Comandante del Comando Estratégico Operacional (CEOFANB) y los otros comandantes) se mantiene durante la vigencia del gobierno de transición.
Las autoridades estatales o locales se mantienen durante el periodo de transición.

Estados Unidos propone salida de Maduro y Guaidó y elecciones, pero advierte que sanciones se fortalecerán – Primer Informe – 31 de Marzo 2020

El enviado especial para Venezuela del Departamento de Estado, Elliot Abrams, propuso en un artículo publicado este martes en el influyente diario The Wall Street Journal, una nueva salida a la crisis venezolana: que tanto Nicolás Maduro como Juan Guaidó renuncien a sus cargos y se abra paso a nuevas elecciones. Pero advierte que las presiones contra el régimen se intensificarán hasta que se logre ese objetivo. ¿Morderá Maduro el anzuelo?

A medida que el coronavirus se propaga por todo el mundo, es fácil olvidar el sufrimiento del pueblo venezolano a manos del régimen de Nicolás Maduro. La administración Trump no lo ha hecho. Hoy anunciamos un Marco de Transición Democrática para ayudar a los venezolanos a escapar de la crisis nacional que la caída de los precios del petróleo y el coronavirus han profundizado.

Presentamos este marco como un camino para que Venezuela emerja de años de represión y conflicto político. Propone que tanto el Sr. Maduro, el ex presidente que se ha aferrado al poder, como Juan Guaidó, el presidente interino, se hagan a un lado para que los miembros electos de la Asamblea Nacional de ambos lados puedan crear un Consejo de Estado para servir como la transición. gobierno, que celebraría elecciones presidenciales libres y justas. En las negociaciones del año pasado, el equipo que representaba al Sr. Guaidó y la Asamblea Nacional propuso este camino hacia la restauración de la democracia.

La democracia no se trata solo de elecciones. Un Consejo Nacional Electoral nuevo, equilibrado e independiente también es crítico, y una Corte Suprema independiente debe reemplazar al actual, que no es más que un brazo del régimen de Maduro. Una democracia vibrante también exige medios libres e independientes que pongan fin a la censura generalizada del régimen.

Estados Unidos no apoya a ningún partido político en particular en Venezuela. Apoyamos el retorno a la democracia y creemos que todos los partidos, incluido el partido del régimen, el PSUV, deberían poder competir en igualdad de condiciones en elecciones libres y justas. Esto significa el fin de los enjuiciamientos injustos que han dejado a decenas de miembros del Parlamento en el exilio, cuatro en prisión y muchos más excluidos de postularse para un cargo, incluido el Sr. Guaidó, que continuaría como presidente de la Asamblea Nacional hasta que haya nuevo Parlamento y elecciones presidenciales. Estados Unidos reconocerá los resultados de una elección libre y justa, sin importar qué partido gane; a lo que nos oponemos es al abuso del poder del Estado que le permite a una de las partes gobernar indefinidamente.

Para el régimen de Maduro, los profundos recortes en los ingresos debido a la caída de los precios del petróleo agravan la crisis de un sistema médico que llevó al colapso lento durante dos décadas. La presión de Estados Unidos no ha impedido que los alimentos o las medicinas lleguen a los venezolanos. El propósito de las sanciones es privar al régimen de los ingresos que utiliza para la represión, o robar a través de la gran corrupción, y obligar al régimen a aceptar las elecciones presidenciales. Maduro nunca ha negociado de buena fe sobre ese tema central. Las elecciones a la Asamblea Nacional por sí solas no constituyen una solución política.

Los militares desempeñarán un papel esencial para lograr un cambio pacífico y dar forma al futuro de Venezuela. Los soldados venezolanos, junto con los agentes de policía, sufren como los civiles; apenas pueden permitirse alimentar a sus familias y no pueden pagar la atención médica o los medicamentos. Venezuela enfrenta un gran desafío de seguridad por parte de narcotraficantes, grupos terroristas y pandillas criminales, y necesita fuerzas de seguridad mejor pagadas, capacitadas y equipadas para asegurar las fronteras de la nación y mantener la paz. Los militares y la policía deben abandonar el papel que el régimen de Maduro les ha forjado: llevar a cabo la represión del pueblo venezolano. Los militares también deben unirse para expulsar a los agentes de inteligencia cubanos que los espían a ellos y a todos los ciudadanos y sirven como el verdadero escudo del régimen. El apoyo de las fuerzas armadas al Marco de Transición Democrática sería un paso clave en esta dirección.

Las elecciones presidenciales libres y justas son el camino para salir de la crisis de Venezuela. Debido a que no se puede confiar en el Sr. Maduro para organizarlos, establecer el Consejo de Estado es un paso esencial. Estamos preparados para trabajar con todos los venezolanos y con otras naciones y levantar las sanciones cuando se cumplan las condiciones necesarias. El Marco de Transición Democrática allana el mejor camino hacia la restauración de la democracia a través de la participación justa de todas las partes y el fin de la brutalidad, la represión y la agitación política que han marcado el pasado reciente de Venezuela.

Hasta que se logre ese objetivo, nuestra presión se fortalecerá. Esperamos con ansias el día en que se celebren elecciones, se establezca un nuevo gobierno democrático y se puedan levantar las sanciones. Esperamos restaurar una vez cerca Venezuela-EE. UU. relaciones, para ayudar a los migrantes y refugiados venezolanos desplazados por la crisis a regresar a su amado país, y ver a los niños de Venezuela compartir nuevamente la generosidad natural de su país.

Estados Unidos propone que Nicolás Maduro y Juan Guaidó se hagan a un lado y den paso a elecciones libres por  Elliott Abrams – Infobae – 31 de Marzo 2020

Ante la crisis humanitaria que se agravará como consecuencia de la pandemia del coronavirus, el Departamento de Estado propone un Consejo de Estado para paliar el momento de dramatismo que viven los venezolanos

El dictador de Venezuela, Nicolás Maduro, con una máscara protectora hace una declaración en el Palacio de Miraflores en Caracas (Reuters)

El dictador de Venezuela, Nicolás Maduro, con una máscara protectora hace una declaración en el Palacio de Miraflores en Caracas (Reuters)

A medida que el coronavirus se propaga por todo el mundo, es fácil olvidar el sufrimiento del pueblo venezolano a manos del régimen de Nicolás Maduro. La administración Trump no lo ha hecho. Hoy anunciamos un Marco de Transición Democrática para ayudar a los venezolanos a escapar de la crisis nacional que la caída de los precios del petróleo y el coronavirus han profundizado.

Presentamos este marco como un camino para que Venezuela emerja de años de represión y conflicto político. Propone que tanto Maduro, el ex presidente que se ha aferrado al poder, como Juan Guaidó, el presidente interino, se hagan a un lado para que los miembros electos de la Asamblea Nacional de ambos lados puedan crear un Consejo de Estado para servir como la transición de gobierno que celebraría elecciones presidenciales libres y justas. En las negociaciones del año pasado, el equipo que representaba al Sr. Guaidó y la Asamblea Nacional propusieron este camino hacia la restauración de la democracia.

La democracia no se trata solo de elecciones. Un Consejo Nacional Electoral nuevo, equilibrado e independiente también es crítico, y una Corte Suprema independiente debe reemplazar al actual, que no es más que un brazo del régimen de Maduro. Una democracia vibrante también exige medios libres e independientes con el fin de la censura generalizada del régimen.

Estados Unidos no apoya a ningún partido político en particular en VenezuelaApoyamos el retorno a la democracia y creemos que todos los partidos, incluido el partido del régimen, el PSUV, deberían poder competir en igualdad de condiciones en elecciones libres y justasEsto significa el fin de los enjuiciamientos injustos que han dejado a decenas de miembros del Parlamento en el exilio, cuatro en prisión y muchos más excluidos de postularse para un cargo, incluido el Sr. Guaidó, que continuaría como presidente de la Asamblea Nacional hasta nuevo parlamentario y elecciones presidenciales. Estados Unidos reconocerá los resultados de una elección libre y justa, sin importar qué partido gane; a lo que nos oponemos es al abuso del poder del estado que le permite a una de las partes gobernar indefinidamente.

Para el régimen de Madurolos profundos recortes en los ingresos debido a la caída de los precios del petróleo agravan la crisis de un sistema médico que llevó al colapso lento durante dos décadasLa presión de Estados Unidos no ha impedido que los alimentos o las medicinas lleguen a los venezolanos. El propósito de las sanciones es privar al régimen de los ingresos que utiliza para la represión, o robar a través de la gran corrupción, y obligar al régimen a aceptar las elecciones presidenciales. Maduro nunca ha negociado de buena fe sobre ese tema central. Las elecciones a la Asamblea Nacional por sí solas no constituyen una solución política.

Los militares desempeñarán un papel esencial para lograr un cambio pacífico y dar forma al futuro de VenezuelaLos soldados venezolanos, junto con los agentes de policía, sufren como los civiles; apenas pueden permitirse alimentar a sus familias y no pueden pagar la atención médica o los medicamentosVenezuela enfrenta un gran desafío de seguridad por parte de narcotraficantes, grupos terroristas y bandas criminales, y necesita fuerzas de seguridad mejor pagadas, capacitadas y equipadas para asegurar las fronteras de la nación y mantener la paz. Los militares y la policía deben abandonar el papel que el régimen de Maduro les ha forjado: llevar a cabo la represión del pueblo venezolano. Los militares también deben unirse para expulsar a los agentes de inteligencia cubanos que los espían a ellos y a todos los ciudadanos y sirven como el verdadero escudo del régimen. El apoyo de las fuerzas armadas al Marco de Transición Democrática sería un paso clave en esta dirección.

Las elecciones presidenciales libres y justas son el camino para salir de la crisis de Venezuela. Debido a que no se puede confiar en el Sr. Maduro para organizarlos, establecer el Consejo de Estado es un paso esencial. Estamos preparados para trabajar con todos los venezolanos y con otras naciones y levantar las sanciones cuando se cumplan las condiciones necesarias. El Marco de Transición Democrática allana el mejor camino hacia la restauración de la democracia a través de la participación justa de todas las partes y el fin de la brutalidad, la represión y la agitación política que han marcado el pasado reciente de Venezuela.

Hasta que se logre ese objetivo, nuestra presión se fortalecerá. Esperamos con ansias el día en que se celebren elecciones, se establezca un nuevo gobierno democrático y se puedan levantar las sanciones. Esperamos restaurar las que alguna vez fueron relaciones cercanas entre Venezuela y los Estados Unidos, para ayudar a los migrantes y refugiados venezolanos desplazados por la crisis a regresar a su querido país, y para ver a los niños de Venezuela compartir nuevamente la generosidad natural de su país.

 

Elliot Abrams es representante especial para Venezuela en el Departamento de Estado de los Estados Unidos.

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