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La nueva vieja oposición por Ibsen Martínez – El País – 25 de Junio 2018

Las tribulaciones del venezolano común no dejan ánimo ni tiempo para discernir si el fin de sus padecimientos y penurias pasa o no por la abstención o el voto
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La oposición venezolana se ha enzarzado en un torneo de diatribas entre dos bandos. Cada bando se ha tornado irrelevante a los ojos de sus compatriotas. Las tribulaciones del ciudadano común no dejan ánimo ni tiempo para discernir si el fin de sus padecimientos y penurias pasa o no por la abstención o el voto.

Ocupados en sobrevivir a una descomunal tragedia humanitaria, los venezolanos libran batallas de antemano perdidas contra la hambruna y las enfermedades. Lo hacen en medio de la total disfunción de un Estado asesino, inepto y en quiebra. Con sus líderes más caracterizados vagando en el exilio, o bien encarcelados o acosados día y noche, la postrada oposición venezolana vive su hora más tenebrosa.

Pese a todo, ella registra una reciente florescencia partidaria de votar en cuanta elección convoque fraudulentamente el usurpador Maduro de ahora en adelante hasta la consumación de los siglos.
La tendencia, autodenominada “Concertación por el Cambio”, surge encabezada por Henri Falcón, exmilitar, chavista de la primera hora y como tal elegido gobernador del Estado Lara hace una década, antes de hacerse opositor al régimen. Finalmente, se desprendió de la MUD (Mesa de Unidad Democrática) para participar en la farsa electoral del pasado 20 de mayo.

Las promesas electorales de Falcón eran derrotar a Maduro y conducir luego una ordenada transición hacia un Gobierno plural, de concordia nacional, animado por un espíritu de diálogo y reconciliación. Un Gobierno dispuesto a liberar a todos los presos políticos, abrir un canal humanitario internacional, dolarizar la economía y entablar trato con el Fondo Monetario Internacional.

Todas las encuestas a la mano indicaban unánimemente que más del 80% de la población aborrece a Maduro y está hasta los epiplones del socialismo del siglo XXI. Ante la posibilidad de votar por un candidato único que adversase a Maduro, el voto mayoritario en favor de Falcón estaba asegurado y la maquinaria del fraude no tendría margen alguno. Así, al menos, veían las cosas en su comando de campaña hace poco más de un mes.

Maduro ganó sus elecciones con una ventaja inverosímil y una abstención electoral cercana al 70%. Aunque luego ha impugnado los resultados, Falcón se apresuró a reconocer la derrota y culpar de ella a una perversa campaña abstencionista alentada mezquinamente por la MUD.

La justificada desafección de los venezolanos hacia la MUD, ¡y hacia Falcón, en tanto que vástago de la misma!, ha sido condenada por Falcón y los suyos como suicida frivolidad antipolítica. El falconismo no entiende la abstención de mayo como expresión de un sentimiento colectivo en el que se mezclan a partes iguales el reproche a toda la dirigencia opositora por sus trapisondistas diálogos con la dictadura y el repudio a la farsa electoral orquestada por Maduro.

Hay que decir que en el curso de los 36 meses que han seguido al triunfo electoral que otorgó a la MUD el control de la Asamblea Legislativa, los partidos que la integran han obrado con oportunista desparpajo, equiparable en todo al de Falcón, a la hora de participar en elecciones carentes de toda garantía.

El grito de guerra del falconismo fue “se gana con votos, no con condiciones”, en socarrona alusión a la exigencia de condiciones electorales creíbles que la comunidad internacional viene exigiendo.

La MUD ya lo había hecho suyo cuando acudió en 2017 a unas elecciones regionales convocadas por la Constituyente fraudulenta, prescindiendo de las consignas con que aquel mismo año había invitado a tomar las calles donde murieron centenares de manifestantes en aras del derecho a votar libremente en elecciones transparentes.

Hay veces en que, para mal de todos, a la antipolítica le sobran razones.

 

Resultados reales del 20M según Luis Emilio Rondón – 14 de Junio 2018

Luis Emilio Rondón – Rector del CNE:

Resultados Reales de las elecciones :

  • 20-05-18 (REP): 20.750.809
  • Votos Validos: 3.590.040 = 17,3%
  • Nicolas Maduro: 1.811.220 = 8,73%
  • Henri Falcón: 1.436.861 = 6,4%
  • Bertucci: 327.749 = 1,58%
  • Reinaldo Quijada: 14.210 = 0,0%
  • Abstención: 82,70%

¿Qué implica para Venezuela la resolución aprobada en la OEA? por Mariano de Alba – ProDaVinci – 6 de Junio 2018

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Con 19 votos a favor, 11 abstenciones y cuatro votos en contra, el 5 de junio de 2018 fue aprobada por la Asamblea General de la OEA una resolución sobre la situación en Venezuela. El documento es relevante porque además de declarar que el proceso del 20 de mayo “carece de legitimidad”, hace un llamado a los países miembros y observadores de la organización a implementar “medidas que estimen convenientes a nivel político, económico y financiero para coadyuvar al restablecimiento del orden democrático en Venezuela”. Esto abre la puerta para que diversos países latinoamericanos incrementen la presión y adopten medidas análogas a las ya aprobadas por países como Canadá, Panamá y la Unión Europea.

¿Cuáles son las implicaciones de la votación?

La votación demostró que el régimen de Nicolás Maduro ha perdido casi la totalidad del apoyo con el que contaba hasta hace poco. Apenas tres países (Bolivia, Dominica y San Vicente y las Granadinas) se sumaron al voto del canciller Jorge Arreaza para oponerse a la resolución. Por otro lado, países que en recientes votaciones eran férreos defensores del gobierno venezolano optaron por abstenerse, prefiriendo no tomar posición. En este ámbito, por ejemplo, es destacable la abstención de Ecuador, Haití, Nicaragua y San Cristóbal y Nieves.

En los 19 votos a favor también hubo alguna sorpresa, como fue el caso de República Dominicana, quien durante mucho tiempo fue un cercano aliado del régimen venezolano. Este cambio frontal de posición es aún más significativo si se tiene en cuenta que fue el gobierno dominicano quien sirvió de anfitrión en las negociaciones entre el régimen de Nicolás Maduro y la oposición venezolana hasta febrero de 2018. Ello sugiere que el propio gobierno dominicano reconoce que no hay intención por parte de Nicolás Maduro para buscar una salida a la grave situación.

Finalmente, también hay que destacar que la cifra de 19 votos demuestra que todavía no existe disposición suficiente para tomar una medida como la suspensión de Venezuela de la OEA. Para ello, se requiere el voto afirmativo de dos tercios de los países miembros, es decir, 24 votos. Los 19 votos a favor de la resolución son casi los mismos que se concretaron en las discusiones sobre Venezuela en la OEA durante 2017, quedando demostrado que la crisis en Venezuela es un tema álgido en la organización. El no haber llegado a los 24 votos debe ser particularmente preocupante para la diplomacia estadounidense, quien llegó a la Asamblea General llamando a la suspensión de Venezuela y desplegando un esfuerzo considerable para convencer a diversos países del Caribe, quienes al final prefirieron abstenerse.

¿Cuáles son las implicaciones más importantes de la resolución?

Probablemente lo más trascendental es el llamado a los países miembros y observadores de la OEA a adoptar las medidas que estos estimen convenientes para ayudar al restablecimiento del orden democrático en Venezuela. Este llamado va a servir para que especialmente diversos países de América Latina comiencen a adoptar sanciones contra funcionarios del gobierno de Venezuela y otras medidas que aumenten la presión internacional para que el gobierno de Maduro entienda que debe buscar una solución.

No en vano, la propia resolución reafirma que “sólo a través de un diálogo nacional con la participación de todos los actores políticos y otros actores interesados venezolanos, se podrá alcanzar la reconciliación nacional y acordar las condiciones indispensables para celebrar un nuevo proceso electoral que refleje realmente la voluntad” de los venezolanos.

De manera indirecta, el documento también delinea lo que un número importante de países considera como concesiones fundamentales que el gobierno venezolano debería hacer si quiere buscar una salida. Por ejemplo, la convocatoria de un proceso electoral que cumpla con las garantías necesarias y permita “la participación de todos los actores políticos venezolanos”, la restauración de la “autoridad plena de la Asamblea Nacional y el Estado de Derecho”, el ingreso de ayuda humanitaria y la “adopción de medidas de vigilancia epidemiológica para evitar el agravamiento de la crisis de salud pública” mediante la propagación del sarampión, la malaria y la difteria.

Por otro lado, también se ratifica la preocupación regional por los efectos de la creciente migración y se reconoce que diversos Estados están recibiendo a “refugiados venezolanos”. Ante ello, se exhorta a los Estados a adoptar las medidas para atender la “emergencia epidemiológica”, mediante el suministro de medicamentos y contribuyendo al presupuesto de organizaciones especializadas en salud y control de enfermedades.

Finalmente, la resolución decide “aplicar, en estricto apego al texto y espíritu de la Carta Democrática Interamericana”, los mecanismos previstos en sus artículos 20 y 21. En consecuencia, los países deberán decidir qué es lo que van a aplicar de conformidad con esos artículos, teniendo a su disposición varias opciones.

Por un lado, el artículo 20 de la Carta Democrática, habla de “la realización de las gestiones diplomáticas necesarias, incluidos los buenos oficios, para promover la normalización de la institucionalidad democrática”. Esto es algo que un buen número de países ya tiene un buen tiempo haciendo, sin mayor éxito. El mismo artículo 20 prevé que, si las “gestiones diplomáticas resultaren infructuosas”, entonces debe convocarse a la Asamblea General para que ésta “adopte las decisiones que estime apropiadas, incluyendo gestiones diplomáticas, conforme a la Carta de la Organización, el derecho internacional y las disposiciones de la presente Carta Democrática”. Esta resolución precisamente podría entenderse como una aplicación de esta sección del artículo 20.

Subsecuentemente, el artículo 21 prevé que cuando la Asamblea General –“convocada a un período extraordinario de sesiones”– constate que se ha producido una “ruptura del orden democrático” y que “las gestiones diplomáticas han sido infructuosas”, entonces se tomará la decisión de suspender al país involucrado de su ejercicio de participar en la OEA, siempre y cuando esté presente el voto afirmativo de dos tercios de los países, es decir, 24 votos.

No obstante, incluso en este escenario, la Carta prevé que el país deberá continuar cumpliendo con sus obligaciones y la Organización deberá mantener sus “gestiones diplomáticas” para buscar el restablecimiento de la democracia. El alcance total de estas dos disposiciones lo explicamos hace ya más de dos años aquí en Prodavinci.

Los próximos pasos

Es sumamente probable que la presión internacional de buena parte del hemisferio occidental seguirá aumentando. Como consecuencia de la violación continuada de la Constitución nacional, el régimen de Maduro ha optado por colocarse en una situación de aislamiento internacional, eliminando en la práctica su habilidad de encontrar soluciones a los múltiples problemas que vive el país. La intención del alto gobierno y la coalición de poder de mantenerse en el gobierno a toda costa y fuera del orden constitucional supone y acarreará mayores daños a la economía y bienestar del país, acrecentando el colapso y el deterioro de la vida de millones de venezolanos.

 

 

 

“Propuesta de Ecuador sobre referendo en Venezuela es válida” según Borges – Diario Las Américas – 6 de Junio 2018

Borges hizo esta declaración desde Estados Unidos durante una entrevista telefónica que concedió a la emisora Unión Radio. En ella señaló que toda América “acompaña” a Venezuela en la búsqueda de una “solución democrática”, que implica la salida del poder de Nicolás Maduro

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Borges aseguró que el régimen de Nicolás Maduro nunca esperó una participación tan baja en las elecciones presidenciales.

El expresidente de la Asamblea Nacional Julio Borges dijo que es una “posición válida” la propuesta que hizo Ecuador sobre la realización de una consulta en Venezuela que refrende o revoque la reelección del gobernante, Nicolás Maduro, y apuntó que la Cámara pudiera promover esta iniciativa.

“Ecuador dice que como solución propone una especie de referendo con todas las garantías internacionales para que los venezolanos decidamos si queremos hacer nuevas elecciones o no. A mí me parece que es una posición válida y que incluso la Asamblea Nacional (AN) podría promover esta propuesta”, dijo el diputado.

Borges hizo esta declaración desde Estados Unidos durante una entrevista telefónica que concedió a la emisora Unión Radio. En ella señaló que toda América “acompaña” a Venezuela en la búsqueda de una “solución democrática”, que implica la salida del poder de Nicolás Maduro.

Señaló que con esta propuesta, Ecuador pide una consulta con “otro árbitro electoral y con garantías ciertas”, en la que los venezolanos respondan si están conformes con el resultado de las elecciones presidenciales del 20 de mayo, en las que Maduro resultó reelegido con poco más de 6 millones de votos y 54 % de abstención. “Creo que el resultado (de la potencial consulta) lo sabemos y va a ser muy bueno para la democracia venezolana”, dijo.

Borges también comentó que de la resolución que este martes 5 de junio se aprobó en la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), que abre la puerta a la suspensión de Venezuela del organismo y declara ilegítima la reelección de Maduro, tiene varias lecturas que juzga “positivas”.

Entre esas lecturas destaca el hecho de que República Dominicana, que recientemente fuera sede y garante de un diálogo político entre la oposición y el Gobierno de Maduro, haya votado a favor de esta resolución. Opinó que el voto de República Dominicana implica “un cambio sumamente importante” que ha tenido este país en la forma de ver al Gobierno de Venezuela, lo que también se hace evidente cuando “le calla la boca” al Gobierno de Maduro, que “habló maravillas de ese diálogo”, del que la oposición se retiró al negarse a firmar un acuerdo sobre condiciones electorales.

“Lo más significativo es que entendamos que no estamos solos. Este tema no lo van a soltar las democracias de América Latina y las democracias de América, y el hecho de que hayamos tenido esta nueva correlación, estos nuevos votos, le sigue dando impulso a más presión democrática”, afirmó Borges.

Venezuela y la OEA – Editorial El País – 6 de Junio 2018

Está en manos de Maduro hacer que Venezuela vuelva a la senda democrática

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Vista general de los embajadores ante la OEA durante la Asamblea General.

La Organización de Estados Americanos (OEA) está reunida en su 48ª Asamblea General para decidir si suspende la pertenencia de Venezuela a la institución que representa a todos los países del continente. Se trata de una medida muy grave que demuestra hasta qué punto la situación interna de ese país ha traspasado las fronteras y concierne a toda la región. Estados Unidos, a través de su secretario de Estado, Mike Pompeo, se ha sumado a la presión para que se suspenda a Venezuela.

Este debate tiene lugar una semana después de que el secretario general de la OEA, Luis Almagro, enviara al Tribunal Penal Internacional de La Haya un informe oficial que señala a Nicolás Maduro como uno de los “autores intelectuales de la represión” en Venezuela y pide que se investigue a su régimen por violación de los derechos humanos.

Sobre el tapete están además las elecciones celebradas el pasado 20 de junio que —boicoteadas por la oposición democrática, con una abstención de más del 50% y denuncias de fraude del candidato rival de Maduro— confirmaron al mandatario venezolano en la jefatura del Estado. Los comicios han sido rechazados por la comunidad internacional y numerosos Gobiernos: entre otros, 14 de Latinoamérica se han negado a reconocer la reelección de Maduro.

Antes de adoptar ninguna medida es necesario salvaguardar el interés del pueblo venezolano, sin duda la gran víctima de la situación de miseria y represión en la que ha sumido a su país la gestión de Maduro. La sanción que se discute es de carácter político y de naturaleza diferente a las ya adoptadas —como han hecho ya EE UU y la Unión Europea— contra los responsables directos del desastre en Venezuela. Está en manos de Maduro evitarla. Basta con que permita que su país vuelva a la senda democrática y libere a los presos políticos.

 

Resolución sobre Venezuela aprobada por la OEA –

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RESOLUCIÓN SOBRE VENEZUELA APROBADA EN EL CUADRAGÉSIMO OCTAVO PERÍODO ORDINARIO DE SESIONES

CONSIDERANDO que la Carta de la Organización de los Estados Americanos reconoce que la democracia representativa es condición indispensable para la estabilidad, la paz y el desarrollo de la región y que uno de los propósitos de la OEA es promover y consolidar la democracia representativa;

REAFIRMANDO el derecho de los pueblos de las Américas a la democracia y la obligación de los gobiernos de promoverla y defenderla;

TENIENDO EN CUENTA que el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales; el acceso al poder y su ejercicio con sujeción al estado de derecho; la celebración de elecciones periódicas, libres, justas y basadas en el sufragio universal y secreto como expresión de la soberanía del pueblo; el régimen plural de partidos y organizaciones políticas; y la separación e independencia de los poderes públicos son, entre otros, elementos esenciales de la democracia representativa;

TOMANDO NOTA del informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos “Institucionalidad democrática, estado de derecho y derechos humanos en Venezuela”, publicado el 12 de febrero de 2018, que da cuenta de la crisis política, económica, social y humanitaria en ese país;

RECORDANDO que, mediante su resolución CP/RES. 1095 (2145/18) del 23 de febrero de 2018, el Consejo Permanente solicitó al Gobierno de Venezuela reconsiderar la convocatoria a elecciones presidenciales e implementar las medidas necesarias para evitar el agravamiento de la situación humanitaria, incluida la aceptación de la asistencia ofrecida por la comunidad internacional;

CONSIDERANDO que el agravamiento de la crisis política, económica, social y humanitaria que ha causado un deterioro en la calidad de vida en ese país está generando una emigración cada vez mayor de ciudadanos venezolanos y está teniendo efectos en la capacidad de algunos países del Hemisferio para atender las distintas necesidades, incluyendo las de seguridad, como quedó en evidencia en la sesión del Consejo Permanente celebrada el 30 de abril de 2018;

RECORDANDO que la resolución CP/RES. 1078 (2108/17) del 3 de abril de 2017 declaró que había ocurrido una alteración inconstitucional del orden constitucional de la República Bolivariana de Venezuela;

DESTACANDO que las iniciativas diplomáticas ofrecidas por el Consejo Permanente y emprendidas por varios Estados Miembros han sido rechazadas por el gobierno venezolano o han fracasado hasta ahora;

RESUELVE:

1. Declarar que el proceso electoral desarrollado en Venezuela, que concluyó el 20 de mayo de 2018, carece de legitimidad por no cumplir con los estándares internacionales, por no haber contado con la participación de todos los actores políticos venezolanos y haberse desarrollado sin las garantías necesarias para un proceso libre, justo, transparente y democrático.

2. Reafirmar que, sólo a través de un dialogo nacional con la participación de todos los actores políticos y otros actores interesados venezolanos, se podrá alcanzar la reconciliación nacional y acordar las condiciones indispensables para celebrar un nuevo proceso electoral que refleje realmente la voluntad de los ciudadanos venezolanos y resuelva de manera pacífica la actual crisis en ese país.

3. Reiterar que ha ocurrido una alteración inconstitucional del orden constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, como fue declarado en la resolución CP/RES. 1078 (2108/17) del 3 de abril de 2017.

4. Urgir al Gobierno de Venezuela a dar pasos para garantizar la separación e independencia de los poderes constitucionales y restaurar la plena autoridad de la Asamblea Nacional, el Estado de Derecho y las garantías y libertades de la población.

5. Urgir al Gobierno de Venezuela a permitir el ingreso de ayuda humanitaria, así como a implementar las medidas de vigilancia epidemiológica en su país para evitar el agravamiento de la crisis humanitaria y de salud pública, en particular frente a la reaparición de enfermedades como sarampión, malaria y difteria.

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Discurso de Luis Ugalde S.J. en el Aula Magna de la UCV – 31 de Mayo 2018

Luis_Ugalde_ex_rector_ucabNos encontramos aquí juntos en busca de una unidad superior para responder al intento fraudulento de perpetuar desde el poder la dramática negación de la vida que reina en Venezuela. Aquí todos somos distintos, cada uno con su propia historia, su pertenencia grupal y su conciencia, pero nos une algo común: la indignación y la rebeldía contra la dictadura que niega la vida a los venezolanos y cierra el paso a los cambios imprescindibles para que el pueblo de Venezuela tenga vida.

1– Ustedes saben que soy sacerdote católico. Permítanme que, desde las fuentes de mi identidad, comparta con ustedes, no mi religión, sino una profunda sabiduría que trasciende a cualquier parcela religiosa y es patrimonio común de toda la humanidad.

Uno de los primeros libros de la Biblia nos presenta cómo el joven pastor de ovejas Moisés se sintió llamado a liberar su pueblo sometido a la esclavitud en Egipto. Sintió que desde la misteriosa zarza ardiendo Yahvé le decía “quítate las sandalias de los pies, porque el sitio que pisas es terreno sagrado” (Éxodo 3,5). Me atrevo a decir que ahora, en esta magna asamblea, a cada uno de nosotros desde nuestra propia conciencia se nos dice “quítate las sandalias de los pies, porque el sitio que pisas es sagrado”.

El terreno sagrado de esta asamblea es la vida de la gente, la vida de los cientos de asesinados, torturados y maltratados, de los millones de exiliados, de las decenas de millones que malviven sin esperanza y acaban de recibir la pésima noticia de que el gobierno dictatorialmente quiere perpetuar su miseria por seis años más. No entenderemos la gravedad de este hecho si nos acercamos calzados con las sandalias de nuestras rutinas y seguridades que nos protegen e impiden que nuestros pies estén en contacto directo con el sufrimiento humano y sientan la palpitación de su agonía.

Encontrarnos descalzos con la vida de la gente significa despojarnos de nuestros pequeños intereses, de las parcelas partidistas, de los prejuicios, de las rutinas y de las apatías. Moisés descalzo escuchó desde lo profundo la invitación que transformó su vida y lo convirtió en el gran líder movilizador de su pueblo e inspirador de la humanidad por los siglos venideros: “He visto la opresión de mi pueblo en Egipto, he oído sus quejas contra los opresores, me he fijado en sus sufrimientos. Y he bajado a librarlos…” (Éxodo 3,7).

Si cada uno de nosotros presta oídos a esta llamada trascendente desde el fondo de su conciencia, superaremos nuestras pequeñeces y diferencias y dejaremos de ser un rebaño de gente dispersa, desorientada y resignada para convertirnos en un inmenso pueblo unido y organizado, en marcha hacia la liberación.

2– Me llena de vergüenza y me parece una burla cruel al pueblo entero que Maduro- en lugar de sincerarse tras la farsa electoral y presentar su renuncia- festeje su falso triunfo y anuncie la prolongación sin fin de esta agonía y que pretenda engañar a opositores con “diálogos” calculados para no cambiar y con pequeñas concesiones de perdonavidas dictatoriales, sin restituir nuestros plenos derechos humanos, ni restablecer la Constitución.

Acerquémonos descalzos y desnudos, sin autoengaños, a la realidad de los muertos, presos y exiliados y a los millones de venezolanos cuyos ingresos y vida cada día son más agonizantes. Sí, no es una exageración, millones de familias agonizan, agonizan nuestras universidades y todo el sistema educativo, agonizan las empresas, los hospitales, los trabajadores y los enfermos, niños y ancianos, agonizan el transporte, la luz y demás servicios públicos, atrapados entre la corrupción y la ineptitud.

3– Para salir de nuestras rutinas y de las trampas jurídicas y políticas que tratan de disfrazar la realidad partamos de la verdad de hechos indiscutibles que al menos tiene tres componentes:

A-Maduro no fue elegido democráticamente para nuevo período hasta 2025.

B-Su continuación en el poder prolonga la desesperación y la negación de la vida de la gente. El pueblo con su desprecio a la tramposa votación del 20 de mayo expresó su clamor silencioso por un cambio socio-económico que no puede esperar y debe empezar cuanto antes, con movilización y colaboración nacional e internacional.

C-Cuanto antes debe ser restablecida nuestra violada Constitución, para lo cual debe eliminarse la ilegítima Asamblea Nacional Constituyente, cambiar el CNE, liberar a presos políticos y exiliados, acabar con las arbitrarias anulaciones de partidos, tarjetas opositoras, candidatos presidenciales, y establecer las condiciones electorales básicas que diferencian en el mundo entero una votación dictatorial de una elección democrática, libre, justa y transparente.

4– Buscamos UNA GRAN UNIDAD SUPERIOR con el consenso sobre estas tres realidades y es imprescindible la convergencia de cuatro factores claves: El primero, el más importante y decisivo, es el profundo malestar del pueblo que se manifestó de manera tan elocuente el 20 de mayo y que cada día empeora.

El segundo son los países e instituciones democráticas del mundo que están claros en no reconocer la farsa y exigir la elección verdadera para el cambio. A pesar de la urgencia que clama por los otros dos factores, todavía no han madurado y son los que siguen:

El tercero es un renacido liderazgo nacional y local en todos los sectores e instituciones: líderes de los trabajadores, vecinos, empresarios, educadores y universidades, academias, partidos políticos, comunidades espirituales, organizaciones de la sociedad civil… cada uno activado y organizado con su especificidad para aportar para todos, con humildad y audacia, lo más valioso de sí.

El cuarto factor decisivo es la Fuerza Armada que conoce mejor que nosotros la tragedia nacional y el fraude y está obligada a restablecer la Constitución y evitar que se perpetúe la miseria. Cuando los cuatro converjan y se den la mano, se abrirá la puerta hacia el camino de la liberación y la reconstrucción. Camino difícil y retador que despertará las mejores fuerzas espirituales de Venezuela.

5– VENEZUELA LIBRE NO SE RINDE. Para ello tenemos que nacer de nuevo. Nicodemo, un honrado y reconocido líder espiritual judío, se atrevió a visitar a Jesús de noche y a escondidas por miedo a los suyos y le preguntó “qué hay que hacer”. El Maestro le respondió, “es necesario nacer de nuevo”, aunque seamos viejos, tenemos que nacer de nuevo (Juan 3,1-8)

Nacer de nuevo con una gran fuerza espiritual para romper barreras sociales, corrupciones y deformaciones del pasado y del presente. Los partidos políticos necesitan nacer de nuevo, pero no sólo ellos sino todos nosotros y las organizaciones e instituciones a las que pertenecemos. Desarrollar la sociedad civil con nueva responsabilidad para transformar y controlar a su Estado e impedir que un partido o grupo se apodere de él y lo convierta en botín; deformación que en este país petrolero ha llegado a extremos trágicos.

Nacer de nuevo para reconstruir juntos el país desbordando nuestra necesidad en creativa fuerza solidaria. Los venezolanos no podemos esperar meses o años la respuesta a la emergencia humanitaria y el cambio del funesto modelo que nos ha llevado a este inmenso fracaso y mucho menos podemos esperar que ese cambio nos sea otorgado por quienes lo han impuesto y quieren perpetuarlo con la fuerza y el atropello.

Su renuncia es reclamada por las realidades y las víctimas, para así abrir las puertas del cambio. El camino no es fácil por eso necesitamos una fuerza interior superior, una solidaridad y una unidad de salvación nacional. Si coincidimos en eso, sabremos trazar los cauces concretos con la bendición de Dios.

Venezuela: el Consejo de la UE adopta Conclusiones – 28 de Mayo 2018

NOTA DE PRENSA

El 28 de Mayo de 2018, el Consejo adopta las siguientes Conclusiones sobre Venezuela:

1. La UE recuerda sus declaraciones anteriores sobre Venezuela, en particular la declaración de la alta representante en nombre de la UE del 22 de mayo.

2. Los últimos acontecimientos en Venezuela han alejado aún más la posibilidad de una solución constitucional negociada que garantice el respeto de la democracia, el Estado de Derecho y los derechos humanos.

3. A pesar de los numerosos llamamientos de los agentes políticos nacionales y de la comunidad internacional, incluida la Unión Europea, para que se celebrasen elecciones basándose en un calendario electoral acordado y con garantías que pudieran permitir la celebración de elecciones integradoras y dignas de crédito, el 20 de mayo se celebraron elecciones presidenciales anticipadas, junto con elecciones regionales, sin que se hubiera llegado a un acuerdo sobre la fecha ni sobre las condiciones, y en circunstancias que no permitieron la participación de todos los partidos políticos en pie de igualdad.

4. La reducción sustancial del calendario electoral, las prohibiciones y otros obstáculos importantes a la participación de los partidos políticos de la oposición y sus dirigentes, así como la inobservancia de normas democráticas mínimas, como indican las numerosas irregularidades denunciadas, en particular el abuso generalizado de los recursos del Estado, la coacción a los votantes y el acceso desequilibrado a los medios de comunicación, hicieron que estas elecciones no fueran ni libres ni justas.

5. En estas circunstancias, las elecciones y sus resultados carecieron de credibilidad, ya que el proceso electoral no proporcionó las garantías necesarias para la celebración de elecciones integradoras y democráticas. La ausencia de esas garantías también impidió que la UE planificara cualquier forma de observación para supervisar el proceso electoral de acuerdo con las normas reconocidas internacionalmente. La UE reitera así la necesidad de unas elecciones libres y transparentes que respeten las normas constitucionales de Venezuela.

6. En este contexto, la UE hace un llamamiento para que se celebren nuevas elecciones presidenciales de conformidad con las normas democráticas internacionalmente reconocidas y el orden constitucional venezolano. En este contexto, la UE actuará rápidamente, con arreglo a los procedimientos establecidos, con el fin de imponer medidas restrictivas adicionales, selectivas y reversibles, que no perjudiquen a la población venezolana, cuya difícil situación la UE desea aliviar.

7. La UE reitera la necesidad de que se reconozca y respete la función y la independencia de todas las instituciones elegidas democráticamente, en particular la Asamblea Nacional, la liberación de todos los presos políticos, el respeto del Estado de Derecho y de los derechos humanos y las libertades fundamentales.

8. La UE desea seguir comprometida con todas las partes interesadas en Venezuela y reitera su amistad y apoyo al pueblo venezolano. La UE está dispuesta a ayudar a encontrar una salida democrática a la crisis pluridimensional actual, a través de una negociación seria y orientada a la obtención de resultados, llevada a cabo de buena fe, que incluya a todos los actores políticos venezolanos pertinentes. A tal fin, la UE aumentará su proyección diplomática con todos los actores nacionales, regionales e internacionales pertinentes, reconociendo especialmente los esfuerzos de los socios latinoamericanos y caribeños que han ofrecido su asistencia y apoyo al proceso de superación de la crisis en Venezuela.

9. La UE está hondamente preocupada por las apremiantes necesidades humanitarias de la población, incluidos muchos ciudadanos europeos que residen en el país, que deben abordarse urgentemente. El empeoramiento de la crisis está provocando migraciones masivas que plantean problemas a las comunidades de acogida y a la estabilidad regional. La UE hace un llamamiento al Gobierno venezolano para que tome medidas inmediatas a fin de paliar los efectos de la crisis.

10. La Unión Europea continuará e intensificará su apoyo a la población de Venezuela, también en los países vecinos, apoyando la inclusión socioeconómica de los venezolanos y la resiliencia de las comunidades de acogida.

Declaración de la alta representante, Federica Mogherini, en nombre de la UE, sobre las elecciones presidenciales y regionales en Venezuela (comunicado de prensa, 22 de mayo de 2018)

Delegación de la Unión Europea en Venezuela Press office – General Secretariat of the Council Rue de la Loi 175 – B-1048 BRUSSELS – Tel.: +32 (0)2 281 6319 press.office@consilium.europa.euhttp://www.consilium.europa.eu/press

Carta abierta del Dr. José Mendoza Angulo, ex rector de la ULA – 27 de Mayo 2018

Doctor
Eduardo Fernández
Caracas.
Apreciado amigo:
Ayer, temprano, tuve la oportunidad de abrir tu correo con el artículo para la prensa titulado “¡Ganaron!” y desde entonces sentí la necesidad de expresarte el estupor que me ha causado su lectura. Para ir al meollo del asunto de una vez, siento obligante expresarte que antes que ver derramada tu bilis política en el texto que comento, yo al menos hubiera esperado de una persona con tu formación profesional y religiosa, con tu cultura, con tu nivel y con tu larga experiencia en la vida pública venezolana, el sesudo análisis sociopolítico, sereno y frío, del hecho político dominante sucedido el pasado 20 de mayo. Fue el ensordecedor silencio producido por los venezolanos llamados a participar en la “votación presidencial” convocada por la asamblea nacional constituyente y montada por el CNE. Conforme a tu opinión, ese ensordecedor silencio puede ser técnicamente considerado como una abstención electoral, pero, sin la menor duda, políticamente fue otra cosa y el liderazgo nacional del cual tu formas parte tiene la obligación de entenderlo y explicarlo.

Caro amigo, tú también fuiste víctima de lo que he llamado la ilusión electoral. El 20 mayo llamé ilusión electoral a la creencia de aquellos venezolanos que, sin fundamento en la realidad, se imaginaron o fueron persuadidos de que, si se votaba en la consulta electoral de más alto rango convocada por este régimen, Venezuela tendría otro Presidente de la República, así no se supiera en que momento asumiría el cargo y con la sola certeza de que su juramentación no sería ante la Asamblea Nacional, único organismo establecido por la Constitución para presidir y validar tan relevante ceremonia. La ilusión electoral tiene su base en una confusión conceptual sobre la identificación y ubicación política de lo electoral. En términos políticos, lo electoral, en tanto que conjunto de procedimientos para consultar libremente la voluntad de la colectividad sobre los asuntos del poder y para hacer depender de esa consulta la formación de los órganos directivos de las instituciones del Estado, es parte natural y esencial de los sistemas democráticos. Por el contrario, porque lo que se denomina voluntad colectiva no se articula de la misma manera que en las democracias ni los órganos del Estado nacen de la voluntad directa de la sociedad, lo electoral no forma parte de la esencia de los regímenes dictatoriales cualquiera sea la forma que estos adopten.

Voy a decirlo de otra manera. El pasado 20 de mayo el régimen le puso término definitivamente a la ilusión electoral con la que convivió la oposición interna después de 1998 y también, en buena medida, la opinión internacional. La verdadera historia comenzó cuando la Corte Suprema de Justicia de Venezuela, y no la abstención, como tú dices, le dio la mano al recién encargado Presidente Chávez, mediante una discutible y discutida decisión judicial, que lo autorizó a Convocar una Asamblea Constituyente y fijar las bases comiciales de la misma y le permitió conseguir un número abusivo de constituyentes sin correspondencia con los votos obtenidos. Se había alterado el principio democrático de la representación proporcional de las fuerzas contendientes. Desde entonces el gobierno bolivariano pudo andar, aquí adentro, en el país, y en el mundo, a caballo de la media verdad de que en Venezuela existía una democracia y de que el poder obtenido descansaba en una legitimidad democrática lograda en base a votos. Esta media verdad que en realidad ha sido, con perdón de la Ciencia Política, una media democracia, fue hasta diciembre de 2015, un juego no pactado entre un gobierno con claridad de sus objetivos políticos y una oposición venida a menos, errática y fragmentada que identificó, y sigue identificando, pura y simplemente la parte con el todo, vale decir, el acto de votar, a secas, con la democracia.

Las cosas ocurrieron de la siguiente manera. Mientras los logros electorales de la oposición no representaron un peligro inminente para la supervivencia del régimen o tuvieran lugar en escenarios diferentes de los centros neurálgicos de la política oficial, se toleraron. Con la ayuda de una permisividad excesiva de la oposición y mediante la manipulación de la ley por organismos del Estado como el CNE así como de decisiones judiciales dictadas a conveniencia por el más alto tribunal de la República, no hubo necesidad de violar sin escrúpulos la soberanía popular. Hasta que a raíz de la última elección de la Asamblea Nacional el régimen no tuvo más alternativa que desconocerla sin posibilidad de reversión. Se dejó sin representación popular a uno de los estados de la Federación; se desconoció luego el derecho constitucional de los ciudadanos de pedir, mediante referendo, la revocatoria del mandato presidencial; se violó más adelante descaradamente el artículo 347 de la Constitución que pauta que “el pueblo venezolano es el depositario del poder constituyente originario” y se eligió una asamblea constituyente sin consultar al pueblo; se desconoció la soberanía del pueblo del estado Zulia al declararse la vacancia del gobernador recién electo por no juramentarse ante la asamblea constituyente; se usurpó la voluntad del pueblo del estado Bolívar al consumarse fraude contra el candidato que ganó las elecciones; la presidenta de la asamblea constituyente afirmó impúdicamente que no se entregaría más nunca el poder conquistado, y se procedió a montar el tinglado de la votación presidencial. Si con la sucesión de estos hechos ocurridos entre 2015 y 2018 no éramos capaces de darnos cuenta que se había traspasado la línea roja de una cierta convivencia con el régimen, bien merecedores nos hicimos de la histórica lección dada por el pueblo venezolano al darle la espalda al gobierno y a la oposición.

Como venezolano que no voté el 20 de mayo pero que no fui un abstencionista en el sentido político del término, debo rechazar por desobligante el ofensivo silogismo con que comienzas tu artículo y que copio a mi pesar para que no se diga que estoy malinterpretando las cosas. Son tus palabras las siguientes: “En efecto, ganó la abstención. Por tanto, se queda Maduro. En principio se queda por un nuevo período constitucional que dura seis años. Junto con él se queda la hiperinflación, el alto costo de la vida, la pobreza creciente, las condiciones miserables de vida, el hambre, el desabastecimiento, la falta de medicinas, el deterioro de los servicio públicos, la corrupción, la inseguridad, los presos políticos y el desconocimiento al estado de derecho”. Si otros sentimientos no te impidieran comprender las cosas te podrías dar cuenta que el pueblo venezolano, el 20 de mayo, dio una categórica manifestación contra todo eso.

Un cordial saludo, José Mendoza Angulo

 

Vértigo de locura por José Toro Hardy – La Patilla – 23 de Mayo 2018

Unknown.jpegLos teléfonos celulares con sus cámaras terminan siendo los mejores observadores en los procesos electorales. El día 20 las redes sociales transmitieron en vivo la situación de los centros electorales durante todo el día y en toda la geografía nacional. El denominador común es que la gran mayoría de ellos estaban desiertos, tal como estaba la plaza frente el centro electoral donde votó el presidente, ante cuya imaginaria multitud gesticulaba teatralmente.

No obstante, cómo era de esperar, el CNE anunció esa noche unos resultados que parecieran contrastar marcadamente con el testimonio visual que todos pudimos ver. Ahora bien, ¿cuál es la realidad? ¿Es que acaso con eso van a resolver los graves problemas reales del país? Veamos:

Según cifras publicadas por el BCV en sólo un año la Liquidez Monetaria aumentó en un 5.617 % rozando ya el trillón de bolívares. Peor aún, en apenas una semana (previo a las elecciones y por razones obvias) la citada Liquidez se incrementó en un 16,5%. Sé que para quienes no son economistas estas cifras pueden significar poco, pero la realidad es que se trata de dinero sin respaldo que emite el Banco Central para financiar el déficit fiscal.

Crece vertiginosamente la cantidad de bolívares en la economía, coincidiendo con una brutal caída en la producción de bienes y servicios. Esos bolívares tratan de comprar bienes que no existen en el mercado. Cualquiera que tenga los más elementales conocimientos de economía sabe que la consecuencia inevitable es un aumento de los precios que será tanto más elevado cuanto mayor sea la emisión de ese tipo de dinero “inorgánico”. Por eso, nuestra Constitución prohíbe expresamente al BCV financiar el gasto público:

Art. 320

“En el ejercicio de sus funciones el Banco Central de Venezuela no estará subordinado a directivas del Poder Ejecutivo y no podrá convalidar o financiar políticas fiscales deficitarias”.

En el caso venezolano, la violación de tal artículo es tan descarada, que entre mayo del 2017 y abril del 2018 el solo “financiamiento a empresas públicas no financieras” (léase PDVSA) creció 246 veces alcanzando la increíble suma de 1,9 billones de bolívares.

Durante ese mismo lapso la producción petrolera de Venezuela cayó aceleradamente. Hoy producimos lo mismo que en 1949, hace casi 70 años. Muchos analistas estiman que a fines del 2018 la producción podría ubicarse en torno a un millón de barriles diarios. Mientas tanto, arbitrajes internacionales perdidos como en el caso de ConocoPhillips, Russoro, Exxon Mobil y muchos otros que cursan ante el CIADI, comienzan ya a traducirse en embargo de activos petroleros venezolanos en el exterior, como está ocurriendo actualmente en Aruba, Curazao, Bonaire y San Eustaquio.

Todo lo anterior, sumado a la destrucción masiva del aparato productivo ha llevado a Venezuela a padecer lo que luce como una de las más severas crisis económicas que ha padecido el mundo entero en medio siglo.

La hiperinflación que padecemos, en medio de una brutal caída del Producto Interno Bruto, es la causa del brusco empobrecimiento que sufrimos los venezolanos.

Pero lo peor está por venir. Llevamos ya un semestre entero en hiperinflación. Conforme a las cifras que nos proporciona la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional (porque el BCV ya no las suministra), el nivel de los precios está creciendo vertiginosamente. Si la inflación promedio mensual alcanzase un 80% durante el 2018, la hiperinflación de este año alcanzaría un 115.583 %. Si tal promedio de inflación mensual fuese del 85%, la inflación del año alcanzaría a un 160.616 %.

Cabe preguntarse, ¿es que acaso tan dramáticos escenarios podrán resolverse con anuncios electorales más propios de Alicia en el país de las maravillas?

La realidad es tan terca como dura. Ya el Banco Interamericano de Desarrollo declaró a Venezuela en default y las principales agencias calificadoras de riesgo soberano seguirán el ejemplo, aunque por ahora hablan de “default selectivo”.

La consecuencia inmediata de esos comicios fue su desconocimiento por parte del Grupo de Lima, EE.UU, la Unión Europea, el Reino Unido y el G-7, que incluye a Japón. Todos están claros. No es con mayores dosis del mismo veneno como se van a curar los graves males de Venezuela.

Estamos enfrentados a un abismo de ilegitimidad. Nuevas sanciones están siendo propuestas en momentos en que la industria petrolera, que aporta el 96% de todas las divisas que percibimos, parece hundirse en un vértigo de locuras.

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