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Por qué reaparece el dinero efectivo en los bancos por Alex Vallenilla – En Efectivo – 5 de Octubre 2018

En la frontera dejan de comprar bolívares en efectivo a cambio de altos premios

Muchos han quedado sorprendidos al ir a los bancos en los últimos días, y ver como los cuentahabientes, retiran dinero sin ningún límite luego que el mandatario Nicolás Maduro exigiera a la banca a realizar los pagos de esa manera. Atónitas y sin poderlo creer, las personas preguntan en las taquillas cuánto dinero pueden retirar y el cajero responde “lo que necesite sacar, o lo que tenga en su cuenta”, la sorpresa se da porque hace unas semanas la crisis del efectivo en Venezuela azotaba a todo el país.

La pregunta que se hacen los venezolanos es por qué ahora los bancos están realizando pagos completos. Como por arte de magia, la situación ha tenido un giro radical y es que hay una sola explicación: el tema del contrabando de gasolina. El 22 de diciembre de 2016, en la edición N° 8.402 de El Nuevo País, este periodista informó que la causa de que los colombianos recibieran bolívares en efectivo y pagaran premios a través de transferencias, era que el contrabando se pagaba en bolívares fuertes, en efectivo, esto hizo que grandes cantidades de dinero efectivo se acumularan al otro lado de la frontera, dejando a bancos desabastecidos, lo mismo ocurría con el contrabando de oro por Guayana.

Desde que Maduro anunció el cambio del cono monetario, ha anunciado el aumento de la gasolina a tasa internacional, acción que no se ha concretado porque existen diferencias internas y la razón es que un sector del chavismo es beneficiario de esta actividad, que arroja al menos unos 12 mil millones de dólares de pérdidas al año a Pdvsa. En lo interno se ha producido un acuerdo y es que el combustible que todavía se comercia de manera ilegal, ahora se vende en pesos colombianos, no están aceptando bolívares soberanos a cambio de entregar gasolina.

El colombiano ya no necesita demandar bolívares en efectivo, por lo tanto en las poblaciones de Cúucuta, Puerto de Santander, Maicao y otras, el precio del bolívar en efectivo se ha derrumbado, ya no hay pagos por transferencias con altos porcentajes como premios, apenas las casas de cambio reciben y sólo billetes de alta denominación. Esto ha restado demanda de billetes en los bancos, lo que ha permitido que de pronto vuelva a la normalidad el pago en las taquillas de las entidades financieras.

El sector del chavismo que se beneficia de esta actividad, al cambiar la moneda con que se comercializa la gasolina en esta modalidad, cambia las condiciones. Ahora quienes deben buscar dinero en efectivo son los colombianos, y esto explica que las operaciones con pesos colombianos se multiplican por el occidente venezolano, sustituyendo al bolívar. En San Cristóbal muchas operaciones se llevan a cabo con la moneda del vecino país, puesto que en el negocio del contrabando de gasolina se involucran al menos unas 150 mil familias a lo largo de la frontera.

Los contrabandistas también han dejado de utilizar el bolívar porque la hiperinflación no permite a la moneda adquirir mucho en Venezuela, al contrario, hay un mercado que demanda grandes cantidades de pesos colombianos, sobre todo quienes se están marchando del país y estos se convierten en proveedores de quienes forman parte del éxodo.

Sigue latente el aumento del precio de la gasolina, que el Ejecutivo viene postergando, en medio de negociaciones internas, debido a que los sectores del chavismo, que vienen enfrentados al madurismo buscan un acuerdo de sobrevivencia, debido a las difíciles circunstancias políticas internacionales que atraviesan. De producirse el cambio del precio de la gasolina a la tasa internacional, podría reactivarse acuerdos entre Pdvsa y Rosneft, la petrolera rusa, para operar la refinaría de Amuay, un acuerdo que no se ha producido debido a la falta de convenio en el precio, puesto que los rusos no venderán el combustible a tasa subsidiada.

De esa manera, luego de atravesar una grave crisis de escasez de dinero efectivo, el occidente venezolano comienza a experimentar una normalidad en los procesos bancarios, que ha dejado a muchos sin explicación y que sin duda tendrá incidencia en el aspecto político, en el marco de la crisis que atraviesa Venezuela. 03/10/2018

Sin bolívares, sin gasolina y sin Citgo por Juan Fernández – El Nacional -17 de Agosto 2018

Juan Fernández

Los anuncios sobre materia económica hechos por la supuesta revolución, referidos al nuevo cono monetario, el anclaje al petro y los combustibles para el mercado interno, en especial la gasolina, no son parte de la solución de la crisis económica; por el contrario, son su profundización.

Es un paquete de anuncios que nos conducen a la creación de más pobreza y, por ende, al objetivo de control ciudadano. Las posibilidades reales de superar la crisis y el colapso económico, y por consiguiente el social, sería por medio de un cambio de modelo económico, político, lo cual requiere de estabilidad y separación de los poderes públicos propio de un país democrático. También un programa de reformas estructurales, como hemos mencionado en oportunidades anteriores con apoyo internacional, para lo cual no hay que tener complejos en  sentarse a negociar con el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, la comunidad financiera internacional, con los chinos, los rusos, incluidas las transnacionales petroleras,  e incentivar la inversión privada externa e interna.

Es indispensable igualmente un cambio del modelo petrolero, la diversificación de la propiedad y operación del negocio, con la creación de organismos profesionalizados para el manejo de la gestión. En fin, llevar al país al siglo XXI y dejar atrás el sesgo ideológico de una supuesta revolución que nos ancla en el siglo pasado. De seguir como estamos, de inmediato estaremos sin moneda, sin gasolina y sin Citgo.

1.- Sin bolívares

La puesta en marcha de medidas como el llamado nuevo cono monetario con las perspectivas inflacionarias que hay, en poco tiempo resultará en la misma situación de hoy: con una moneda y billetes que no representan valor para efectuar transacciones. El ahora llamado bolívar soberano se diluirá rápidamente y se volverá a la situación actual.

La política monetaria es inexistente. Solo se habla del reemplazo de la moneda, pero no hay ninguna medida en cuanto al sistema financiero y el costo del dinero, por ejemplo, para minimizar la inflación.

Eso de poner un anclaje a la moneda con el petro, todo porque los revolucionarios no aceptan que el dólar es la moneda dura para preciar y efectuar transacciones, uno sospecha que es por razones ideológicas. Imaginemos a la supuesta revolución, que tanto descalifica al imperio, tener que usar el dólar como moneda.

Por  tanto, busca un mecanismo ineficiente para dolarizar con el llamado petro, moneda que es objetada en el mercado de las criptomonedas. Con un respaldo basado en un bloque de reservas de petróleo asignadas al instituto de política monetaria (BCV), que nada sabe del negocio petrolero. Esas reservas asignadas, para cualquiera en el mercado financiero, exigiría una auditoría independiente para certificar su volumen y el traspaso de una empresa del Estado a otro organismo del Estado, controlados desde Miraflores. Luego, aun sin producir esos volúmenes que requieren de inversiones, costos, que nadie sabe exactamente quién lo hará. En consecuencia, respaldar el bolívar en función de un precio-cesta del petróleo bajo las condiciones descritas no tiene fundamento, tampoco el mercado financiero internacional lo aceptará.

La cotización del bolívar, mientras no desaparezca como moneda de curso legal, uno intuye que por la vía que va el régimen quizás lo termina de reemplazar por el petro. El soberano continuará devaluándose con respecto al dólar, al euro y seguirá perdiendo valor. Como consecuencia, el  salario real de los trabajadores también seguirá devaluándose y el anclaje se convertirá en un peso que no permitirá, nuevamente, que los venezolanos puedan adquirir los bienes y servicios, lamentablemente.

2.- Sin gasolina

En lo referente a la gasolina, sin conocer cómo funcionará el subsidio temporal, pues Maduro no mencionó detalles, posiblemente el recuerdo de las protestas en Guarenas, durante el segundo gobierno del presidente Carlos Andrés Pérez, sea una de las razones para no ser explicito en los ajustes y mecanismos en materia de precios de la gasolina. Solo se sabe que los registrados en el censo con el carnet de la patria tendrán un subsidio y el combustible sería a precio internacional.

Con relación al precio internacional, la información de mercado para la semana del 13 de agosto indica que el precio del litro de gasolina en  los países limítrofes es la siguiente: Trinidad 0,59 dólares; Colombia 0,78 dólares; Brasil 1,15 dólares y Aruba 1,21 dólares. Imaginemos un aumento del precio actual del combustible de 0,0001 dólares por litro a cualquiera de los niveles mostrados en el cuadro, tanto de los particulares, del transporte público, del transporte de bienes y servicios, más los efectos en los demás servicios públicos.

Venezuela sin duda no debe vender gasolina a pérdida, eso representa un costo de oportunidad muy alto para la nación, tanto si se calcula en función del costo, inversiones o como valor alterno de exportación FOB Venezuela.

El sistema tiene que determinar de manera transparente los precios y considerar, además, la ventaja competitiva por efectos de ser un país con abundantes reservas para producir energía. La realidad de lo que hoy vive Venezuela es su mermada capacidad para producir combustibles, por varias razones, entre ellas: el sistema de refinación por el piso, caída de la producción y la necesidad de Pdvsa para importar combustibles, falta de inversiones, un esquema de distribución monopólico con altas ineficiencias, etcétera.

En conclusión, este uso del censo del carnet de la patria, además de ser discriminatorio, en la práctica será la tarjeta de racionamiento de la supuesta revolución.

3.- Sin Citgo

La decisión del juez Leonard P. Stark, de Delaware, acerca de la incautación de Citgo a Crystallex, para hacer efectiva la compensación por la nacionalización (el exprópiese) de sus activos en Venezuela por 1.400 millones de dólares, es de suma importancia debido a las implicaciones que conlleva para toda la estructura de negocios internacionales de Pdvsa, lo cual nos afectará más allá del corto plazo.

En primer lugar hemos de indicar que la decisión del juez abre la posibilidad de un acuerdo entre las partes, la República y Crystallex, para cancelar la deuda, con lo que se evitaría el proceso de incautación. Como todos sabemos, la economía venezolana no está en capacidad de cancelar esa deuda. Por tanto, la probabilidad del acuerdo es prácticamente nula; de hecho, Pdvsa apeló la decisión del tribunal, asumimos que para diferir lo máximo posible la acción de Crystallex sobre la incautación.

El dictamen del juez implica que Pdvsa y su estructura de negocios, empresas, es igual al régimen. Es decir, el riesgo de Citgo es igual al riesgo del régimen de la supuesta revolución.

Esto muestra que el llamado “velo corporativo”, cuyo objetivo es concentrar en la estructura de empresas y filiales de Pdvsa su actividad comercial, se rompe. Asumimos que dentro de los argumentos dados por Crystallex estaría, por ejemplo, la decisión de tener a la misma persona como ministro y presidente de Pdvsa, el otorgamiento de garantías, colaterales de Citgo a endeudamientos de Pdvsa, que no tienen que ver con el negocio de Citgo directamente, como por ejemplo Rosfnet y los bonos denominados Pdvsa 2020.

Este proceso de incautación, independientemente si Crystallex lo ejecuta o no, pone el negocio de Citgo, que consiste en un sistema de 3 refinerías con una capacidad de 750.000 barriles diarios, participación en terminales, poliducto, distribución de combustibles en estaciones de servicio abanderadas, etc., de alto valor comercial y estratégico para Pdvsa, en riesgo. Pero ya de hecho en la nefasta gestión de Alí Rodríguez y Rafael Ramírez se inició el desmantelamiento de los negocios internacionales de Pdvsa, pues todos debemos recordar cuando se decía que Venezuela era un productor de petróleo y la renta estaba allí, y no en asegurar canales para su colocación, producto de ideas influenciadas seguramente por Bernard Mommer, asesor en materia petrolera del comandante Fausto.

Es importante señalar que normalmente los acuerdos de financiamiento corporativo tienen cláusulas relacionadas con eventos que afecten la capacidad del negocio de generar el flujo de caja para el servicio de la deuda. Esta situación de la incautación podría ser considerada un evento de este tipo, con un posible disparador para acelerar el pago de la deuda. En consecuencia, los tenedores podrían exigir la ejecución de garantías y así ejercer su privilegio de pago sobre otras deudas como la de Crystallex.  Resolver este aspecto de aspecto de los aceleradores de pago de la deuda y la ejecución de colaterales de Rosfnet es una “papa caliente” para Pdvsa.

Otro elemento que se debe considerar es cómo se irían agregando otras demandas de arbitraje sobre Venezuela, las cuales podrían iniciar procesos similares y reclamar incautación. A lo anterior se debe agregar la incertidumbre de proveedores, contratistas y clientes de Citgo, que también ven en riesgo sus relaciones comerciales e incluso el modo de garantizar las compras para Pdvsa.

En definitiva, por la soberbia y equivocada política del “exprópiese”, una mediocre gerencia del negocio petrolero y de lo público, hoy todos pagamos las consecuencias y la estructura de negocios de Pdvsa también se derrumba internacionalmente. Es decir, estamos sin Citgo.

La hiperinflación de Venezuela explicada con un billete de 100.000 bolívares por Florantonia Singer – El País – 30 de Julio 2018

Es el billete con denominación más alta en el país y da para pagar una fotocopia

Billetes de 100.000 bolívares (aunque con tres ceros menos)
Billetes de 100.000 bolívares (aunque con tres ceros menos). Getty Images

En hiperinflación el sistema de precios está destruido. De ahí que las referencias de los precios en Venezuela sean algo esquizofrénicas: una taza de café puede costar más que un medicamento y una lata de atún cuesta el salario de todo un mes. La entrada en hiperinflación se decretó (por la Asamblea Nacional opositora a Nicolás Maduro) en noviembre de 2017. El país cumple nueve meses en este devastador proceso: según el FMI, la inflación podría llegar al 1.000.000% este año.

El billete de 100.000 bolívares, el de más alta denominación en Venezuela, alcanza para comprar muy pocas cosas. Paga, por ejemplo:

-Una fotocopia.

-Un caramelo.

– Un bollo de pan dulce.

– 20 viajes en autobús dentro de Caracas.

-Un huevo.

-La encendida de un cigarrillo en un kiosco.

-16.000 litros de gasolina de 95 octanos (para cargar el tanque de un coche pequeño más de 450 veces).

-Un mes del móvil o del servicio de internet, pues la mayoría de los servicios tiene las tarifas congeladas por el gobierno, lo que a su vez ha llevado a un deterioro por la imposibilidad de los proveedores de hacer mantenimiento e inversiones.

Los billetes de 100, 50, 20, 10 y 5 bolívares solo son aceptados en las gasolineras. El de 100 que el presidente Nicolás Maduro se propuso sacar de circulación en diciembre de 2016 ha tenido un inexplicable tiempo extra, porque es poco lo que se puede hacer con él. A menudo se ven tirados por las calles o son reusados como papel de reciclaje para artesanías. No vale nada.

El salario mínimo actual son 5.196.000 bolívares (1,40 dólares al cambio), que en billetes de 100.000 serían 52 piezas. En diciembre de 2017 con 100.000 bolívares se compraba 1 kilo de detergente, que hoy, ocho meses después, cuesta 12.000.000 de bolívares (120 billetes). En marzo de 2018 un litro de leche costaba 140.000 bolívares. Hoy cuesta 1.750.000 de bolívares, un poco menos que una taza de café en una panadería que está por el orden de los 2.000.000 bolívares (20 billetes).

Cinco ceros menos a partir de agosto

Para el 20 de agosto se espera la entrada de un nuevo sistema monetario al que se le restarán 5 ceros a la moneda. Se trata de la segunda reconversión en 10 años (en 2008 ya se habían restado tres ceros). Esta medida contribuye a hacer más manejables las cuentas cotidianas, pero que no resuelve el problema de fondo de la hiperinflación.

Este año la Asamblea Nacional comenzó a medir la inflación y en junio registró 128% (2,8% diario, 46.000% de junio de 2017 a junio de 2018); la de mayo fue de 110%. A la velocidad actual, los precios se están duplicando cada 26 días. Ya van dos meses con inflación de 3 cifras, y los economistas aseguran que eso va a acelerar la hiperinflación hasta niveles difíciles de imaginar cómo los que ha recalculado recientemente el Fondo Monetario Internacional, que pronostica que al cierre de 2018 el indicador llegará a 1.000.000%.

Según estos datos, el detergente que se compraba en diciembre pasado con el billete de más alta denominación, el de 100.000 bolívares, terminará costando al cierre de este año 1.000 millones de bolívares, que luego de la reconversión pasarán a ser una cifra más  manejable de 10.000 bolívares.

Pero no hay efectivo

Sin embargo, los billetes en Venezuela también escasean y como todo lo escaso se hace más costoso. Frente a una inmensa masa monetaria, producto de las emisiones sin respaldo que ha hecho el gobierno para dar bonificaciones y aumentar el salario casi cada dos meses, la disponibilidad de piezas de efectivo es bajísima en medio de tanta liquidez, lo que dificulta las transacciones diarias.

De todo el dinero que circula apenas 2,4% son billetes. Los cajeros automáticos solo dispensan 10.000 bolívares diarios. La escasez hace que, cuando tienen dinero, haya colas larguísimas para hacer la transacción. La recarga que hacen los bancos en sus bóvedas dura apenas unas horas. El efectivo, que se necesita para pagar pasajes de transporte, dar propinas, pagar estacionamientos, gasolina y en el interior del país con más frecuencia para adquirir bienes, mucha gente tiene que comprarlo.

Esto ha estimulado un mercado negro de billetes que produce estas paradojas: un billete de 100.000 bolívares cuesta 300.000 bolívares. El dinero en efectivo se vende al 300% de su valor. Es una de las tantas economías subterráneas que estimulan los controles. Esto también genera una distorsión en los precios en algunos mercados de víveres: algo puede ser tres veces más barato si se paga con efectivo, en vez de con tarjetas de débito o transferencias electrónicas.

Se paga a menudo con tarjetas, pero esto tiene otras complicaciones. Los puntos de pago colapsan y  las operaciones son lentas, porque además las telecomunicaciones no son buenas. Además, muchos tienen un tope: si se va a pagar una compra de 100 millones, que es un mercado de alimentos como para 15 días, se debe pasar la tarjeta cinco veces por el aparato, porque los establecimientos solo pueden registrar hasta 20 millones por compra en sus sistemas de facturación. Han surgido medios de pago de transferencias entre personas a través del teléfono y pasa también que se ha desarrollado una especie de confianza, hay gente que acepta el pago después con una transferencia hecha desde casa en caso de que nada de lo anterior funcione. Estos códigos ya son parte de la trastocada rutina de la hiperinflación en Venezuela.

Sudeban debe garantizar el pago en efectivo de los jubilados y pensionados del IVSS – La Patilla – 14 de Marzo 2018

La Superintendencia de Bancos debe garantizar el efectivo para el pago de la jubilaciones y pensiones del Seguro Social.

La exigencia la hizo este miércoles el Diputado Arnoldo Benitez, miembro de la subcomisión para Jubilados y Pensionados de la Asamblea Nacional al insistir que la Sudeban esta obligada a gestionar en el Banco Central de Venezuela las remesas con las que deben contar las entidades.

Sobre la nueva modalidad del cobro por el terminal de cédula, expreso que la disposición publicada tiene inconsistencia pues después de fijar los días señala que los beneficiarios pueden hacer efectivo el cobro cualquier día.

Esta previsto que los beneficiarios cobren las pensiones de los IVSS a partir del 20 de abril, con el retroactivo de 15 días del pasado mes de febrero.

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