Virtuoso

«La crisis que ha sobrevenido es de carácter sistémico, avanza de manera vertiginosa y amenaza con arrastrar al país al caos propio de un Estado fallido”, dijo de acuerdo a un análisis económico que señala una caída de 40% del PIB para el cierre de 2019.

Virtuoso informó que de acuerdo con la Encuesta de Condiciones de Vida, coordinada desde la Universidad Católica Andrés Bello, la gravedad de la crisis humanitaria incrementó la tasa bruta de mortalidad. Asimismo, existe una pérdida de 3,5 años en la esperanza de vida. También señaló que en 81% de los hogares existe inseguridad alimentaria.

«Esta sociedad quiere cambio, cambio urgente de régimen, de políticas, quiere paz, certidumbre, esperanza, no soporta a quien se llama gobierno desde Miraflores, porque siente que con él se hunde cada vez más”, indicó.

“Las encuestas indican que alrededor del 80% evalúa negativamente la gestión de Nicolás Maduro y 67% quiere que cese la usurpación de la Presidencia que ilegítimamente este desempeña en la actualidad”. De igual forma, 55% quiere que el gobierno cambie a través de elecciones libres y transparentes.

El rector afirmó que las negociaciones en la isla de Barbados sí significaron un cambio positivo para Venezuela. Le permitieron a la oposición crear un mecanismo que se alejaba del esquema de vencedores y vencidos. También criticó la decisión del régimen de discutir simultáneamente con otros actores.

«Soy de los que se niegan rotundamente a ver en este momento fracasos por todas partes. No es así. En Venezuela se está pariendo una salida democrática, pacífica y constitucional a la tragedia que padecemos. Digo pariendo y pariendo con sangre, sudor y lágrimas”, indicó Virtuoso. “Son muchas las energías que se están invirtiendo en esta dirección desde la dirigencia de la Asamblea Nacional, la sociedad civil organizada, ese más de 30% de la población que cotidianamente protesta y exige cambios en la calle y la comunidad internacional aliada a favor de la transición política. Estamos pariendo esa salida y no nos vamos a detener».

Destacó que es importante que la sociedad venezolana se libere de las actitudes que no ayudan. «Creo que es necesario combatir dos actitudes que lamentablemente no nos ayudan. Una es superar el mesianismo redentor. Ese fenómeno en el cual yo, que quiero mucho el cambio, apuesto por que otro lo logre por mí”.

“La verdadera fuerza política, la robustez de las luchas políticas, dependen del compromiso de la sociedad en su conjunto. De la apuesta de cada uno que le lleva a implicarse en la acción colectiva, de la conciencia de los ciudadanos, de la propia responsabilidad».

«Para quienes somos educadores por vocación, no podemos abandonar la educación si queremos que el país resurja de sus cenizas. Es urgente que todos colaboremos en su salvación como condición para lograr un país próspero y en paz», dijo.

Afirmó que los jóvenes que no asisten a las universidades lo hacen por no estar en la capacidad de asumir los altos costos. «65% manifestó no acudir a ninguna institución por la imposibilidad de asumir los costos. Ahora la Unicef estima que más de un millón de niños y niñas están fuera de la escuela en Venezuela».

«Para 2018 los estudios de Encovi nos revelaban que la deserción escolar en niños y jóvenes entre 3 y 24 años se ubicó en 30%, ocho puntos porcentuales por encima de 2014».

«Las universidades de financiamiento público no escapan de esta realidad: profesores y empleados muy mal remunerados y eliminación progresiva de los servicios de transporte. El resultado es una universidad que progresivamente se ha ido vaciando. Las cifras de abandono de docentes y estudiantes son realmente alarmantes».

«La educación de gestión privada, que depende de los recursos que provienen de su matrícula estudiantil, se ha visto sobreexigida para continuar desarrollando su tarea», dijo en relación a la crisis que vive el sector privado universitario.