elecciones7Oenbilbao

Punto de encuentro de Venezolanos votantes en Bilbao

Archivos por Etiqueta: Educación

Fabrica de Ciudadanos por Gustavo Coronel – 30 de Enero 2020

download.jpg

El proyecto que presentamos en este documento está orientado a la creación de buenos ciudadanos. Nadie parece oponerse a este propósito pero no ha sido llevado a cabo porque requiere tiempo y perseverancia. Si se lograra implantar en nuestros países con el rango de política de estado, ello representaría –probablemente – el arma más eficaz en contra del letargo ciudadano que azota a nuestros países. El presente proyecto está pensado para Venezuela pero puede ser aplicado en cualquier país de América Latina.

Para acceder al documento abrir el siguiente enlace:

FABRICA_DE_CIUDADANOS_VERSION_2019 (1)

Los docentes venezolanos preparan una gran movilización nacional para el Día del Maestro por Carmen Victoria Inojosa – Infobae – 14 de Enero 2020

Los maestros saldrán a la calle este miércoles y participarán en la sesión ordinaria de la Asamblea Nacional. Reclaman el pago de 300 % de aumento salarial, el cumplimiento de las cláusulas de la contratación colectiva y un salario base de 600 dólares al mes

El Instituto Pedagógico de Caracas donde los directores de planteles acuden en búsqueda de maestros. (Foto: Tairy Gamboa)

El Instituto Pedagógico de Caracas donde los directores de planteles acuden en búsqueda de maestros. (Foto: Tairy Gamboa)

Los maestros en Venezuela no celebrarán su día. El 15 de enero irán a la calle en protesta nacional. Como lo hicieron hace 87 años, al fundar, durante el gobierno de Juan Vicente Gómez, la Sociedad de Maestros de Instrucción Primaria para luchar por la dignificación y sus derechos, el miércoles saldrán a las plazas públicas a exigir reivindicaciones salariales y condiciones laborales.

En Caracas, la protesta se realizará en la plaza Bolívar, ubicada en el centro de la ciudad, a unos metros del Parlamento. Los maestros también acudirán al Palacio Legislativo para participar en la sesión ordinaria de la Asamblea Nacional, lugar donde en 2018 decretaron la emergencia educativa en el país.

“Ser maestro en Venezuela es una odisea. Atravesamos por la peor crisis económica e institucional en 40 años”, dice Orlando Alzuru, presidente de la Federación Venezolana de Maestros (FVM).

El salario no supera los 10 dólares al mes. Los maestros no pueden comprar más de tres productos de la canasta de alimentos. Un kilo de queso cuesta aproximadamente 3 dólares. Según la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional, liderada por Juan Guaidó, la inflación al cierre de 2019 fue de 7.374,4 %.

La póliza de salud son apenas 3 dólares. Esta situación de precariedad en que vive un maestro ha derivado en que en los últimos años 300.000 de ellos hayan migrado o se dediquen al comercio, sostuvo Alzuru.

“El educador en Venezuela lo que hace es subsistir. No vive. Es una de las profesiones que más ha caído en esta catástrofe. No tenemos salario, seguridad social y hay una desvalorización de la función pedagógica”, reclama Raquel Figueroa, coordinadora del Movimiento de Educadores Simón Rodríguez.

Los maestros continúan sin ser escuchados a pesar de que han hecho tres huelgas desde que se inició el año escolar en septiembre de 2019: reclaman el pago de 300 % de aumento salarial, el cumplimiento de las cláusulas de la contratación colectiva y un salario base de 600 dólares al mes.

De acuerdo con Figueroa, los maestros están pidiendo a sus federaciones una consulta para tomar nuevas decisiones, que incluye la huelga general, de no obtener respuestas del Ministerio de Educación.

“Todo está sobre la mesa. No solo es el salario, sino las condiciones de trabajo. Tenemos instituciones sin luz, agua, sin material de limpieza. Si el ministerio no actúa, seguiremos tomando acciones y no se descarta una huelga general”, dijo Edgar Machado, dirigente del Sindicato Venezolano de Maestros.

Ajuste inhumano por Trino Márquez – La Patilla – 11 de Diciembre 2019

El año 2019 está cerrando en medio de uno de los ajustes más feroces de los que se tenga memoria en América Latina. El gobierno de Nicolás Maduro decidió combatir la escasez, el desabastecimiento y la hiperinflación aplicando una receta nada socialista: liberó los precios de la mayoría de los productos de consumo masivo, dejó que un sector de la economía, el de los precios, se dolarizara, permitió que los sueldos se pulverizaran, y redujo a su mínima expresión el gasto fiscal en áreas vitales relacionadas con la calidad vida. En este último rubro dejó de invertir en educación, salud, vías de comunicación, transporte colectivo, infraestructura, y en todos los campos que hacen más amable la vida cotidiana. El régimen se olvidó de la gente y de la política social. O mejor dicho, la redujo al aumento episódico del salario mínimo y las pensiones del seguro social, y a las transferencias monetarias que ocasionalmente ordena colocar en los bancos que las distribuyen.

Este ajuste tan agresivo ha hecho que las cifras de pobreza aumenten y que los pobres sean cada vez más menesterosos. Los datos acerca de la situación alimentaria son alarmantes. Están afectando a las generaciones actuales e impactarán a las futuras. De acuerdo con Encovi y con la Fundación Bengoa, está es desarrollo una generación con serios déficits nutricionales. La desnutrición afecta a las parturientas y a los niños recién nacidos. Sin embargo, no existe ningún plan oficial dirigido a detener ese deterioro. El Plan de Alimentación Escolar desapareció. Lo único que se le ha ocurrido al gobierno es repartir algunos alimentos a través de las cajas Clap, cada más precarias y esporádicas.

La educación pública, en todos los niveles, también fue abandonada. La inversión en la construcción de nuevas unidades educativas y en la reparación y mantenimiento de las existentes, se extinguió. Los sueldos miserables que ganan los maestros de primaria, los profesores de bachillerato y universitarios, condujo a una fuga masiva de docentes de los centros de enseñanza. Los docentes viven en condición de pobreza extrema. Lo mismo ocurre con los médicos y enfermeras que laboran para el Estado. Nicolás Maduro atacó el déficit fiscal pulverizando el ingreso de todos los trabajadores.

La infraestructura se encuentra desmantelada. Después de que los bolichicos saquearon los recursos destinados a mejorar las fuentes de generación de electricidad y las redes de distribución, se olvidó es este sector. Venezuela ha retrocedido décadas en este campo. En la práctica lo reprivatizó. Quienes poseen electricidad de forma regular y permanente son las familias o los condominios con posibilidades de comprar una planta eléctrica y luego financiar sus elevados costos. El proyecto de mantener una electricidad socialista, colectiva y democrática, se esfumó. Es cierto que el servicio casi se regala, pero quienes más sufren el asalto a los recursos destinados a mejorar la electricidad son las familias más pobres.

El transporte público, privado y del Estado, se haya en escombros. El Metro de Caracas ahora representa un peligro muy serio en todos los sentidos, para los usuarios. Si no son objeto de un asalto pueden sufrir graves lesiones por los continuos accidentes que ocurren. Desde hace mucho tiempo el gobierno no incorpora al sistema nuevos vagones, ni nuevos autobuses.

Los hospitales del Estado también se encuentran en una situación deplorable. Símbolos del pasado reciente como el Hospital Clínico, El Pescozón, el Domingo Luciani o el centenario Hospital Vargas, salieron del foco de atención de las autoridades de salud. Los reportes del Observatorio Venezolano de los Servicios Públicos son elocuentes.

Incluso, un campo conexo al área social como la telefonía celular y los servicios de internet propiedad del Estado fueron quebrados. En esta esfera, en la cual el sector público pretendía competir con el sector privado, el descalabro es total. Cantv y Movilnet van en vías de extinción. Nadie debería sorprenderse si un día cercano el gobierno anuncia su venta a los chinos.Reestatizaron esos servicios para luego demolerlos.

La inversión en el área social se redujo a lanzar luces de bengala. Maduro se desentendió de la situación concreta de los venezolanos en todas las áreas relacionadas con la normalidad ciudadana y la calidad de vida. La inmensa mayoría de los venezolanos cerrará 2019 viviendo en una situación más precaria que a comienzos de año. La brecha entre esa inmensa capa y el reducido grupo que tiene acceso de forma continua a los dólares y a las otras divisas, seguirá ensanchándose.

Llamar neoliberal al ajuste de Maduro es una forma de maquillarlo. En realidad se trata de un ajuste de una crueldad inenarrable.

PD: Me despido de ustedes hasta enero. En medio de la adversidad, traten de pasarla lo mejor posible este diciembre. Un abrazo.

A Personal Memoir On Why Venezuela is Suffering by Michael Rowan – Latinamerican Herald Tribune – 12 de Diciembre 2019

“Why, we wonder, has the legitimate government of Venezuela not raised an army of a million patriots armed by those 60 supporting nations to march back to Venezuela’s borders and liberate the farms and towns and cities and yes, the classrooms, the teachers, and the students, as Bolivar once did,” questions political guru Michael Rowan. “For the millionth time we wonder, where oh where are the patriots who will liberate the Bolivarian Republic of Venezuela from the grotesque profanity it has become?” 

Yesterday, as my Venezuelan-American son was boarding the railroad train to NY City where he is a Fine Arts student experimenting with approaches to modern photography and painting, I handed him the New York Times which had a startling front-page report on Venezuela’s schools, where reportedly textbooks, food, water, electricity, teachers and students, have largely vanished. For example, one zombie high school in Maracaibo constructed for 3,000 children had fewer than 100 students and a few parent-teacher volunteers show up on the day the Times reporter visited.

“What a horrific story,” my son texted me. “I couldn’t finish it.” I know why he couldn’t finish it.

He knows about those schools because he attended them and remembers a lot of childhood friends there. He was born in Caracas in 1994 from the marriage of an educated Venezuelan business-executive mom and an American dad who worked in political campaigns internationally and wrote lots of articles about politics in vibrant Venezuelan newspapers and magazines which, like the schools, have largely vanished.

Venezuela once believed in education, the way it once believed in democracy, law, facts and human rights. The schools did their job, from pre-school to the universities, offering paths to new lives for students few of their parents had the opportunity to explore. In my son’s case, being perfectly bilingual in Spanish and English opened up a world of culture, enlightenment and creation that he is still exploring. His art studio is tucked into a corner of a gallery in Soho that houses 100 creative artists from every continent who speak two dozen languages and share food and ideas from everywhere on earth.

But it’s not going so well for millions of other Venezuelans who have fled their homeland in recent years, creating a new chapter in South America’s first democracy and richest country: the survival stories of refugees. Initially, neighboring nations were tolerant but the pressure of millions of desperate refugees staying years in place is not easy on any country.

In our home on Long Island, talking frankly about the de facto genocide going on in Venezuela is a sensitive matter. It probably is for many surviving families that moved on or escaped from the despotism of the current regime and don’t want to imagine what may be happening back home.

Since I have written and continue to write about the subject in over a thousand articles and three books, I am the worst offender at bringing up the subject. My listeners cringe, mortified, with one word: basta! Or they shake their heads as if by doing so, maybe the sounds and sights coming into their brains will shake out of their ears or eyes like tears.

It is as if a tsunami wave so monstrous that it towered over the Avila blocking out the sun and darkening the air before it, swept away every big and little thing before its cascading path, from raised highways and skyscraping buildings to baby carriages in the park.

Perhaps the flood and death at Vargas twenty years ago was a foretelling message we did not understand at the time. We remember Vargas, when tens of thousands of sleeping Venezuelans were swept away in tons of roiling mud and water and trees and houses rolling down the mountainside, from the dark of the night to the eternally anonymous dark of the sea. We didn’t know that dark was soon to cover all of us.

But here we are, twenty years later, and one year after sixty nations recognized a new government to stop the bleeding, to feed the hungry, to comfort the sick, to light the night, to house the homeless, and to rest the weary, but where none of that has happened.

Why, we wonder, has the legitimate government of Venezuela not raised an army of a million patriots armed by those 60 supporting nations to march back to Venezuela’s borders and liberate the farms and towns and cities and yes, the classrooms, the teachers, and the students, as Bolivar once did? For the millionth time we wonder, where oh where are the patriots who will liberate the Bolivarian Republic of Venezuela from the grotesque profanity it has become?

Students Fainting From Hunger in Venezuela’s Failing School System by Anatoly Kurmanaev and Isayen Herrera – The New York Times – 30 de Noviembre 2019

BOCA DE UCHIRE, Venezuela — Hundreds of children filed into their school courtyard to hear a local Catholic bishop lead prayers for their education.

“We pray for the youths who are on the streets and can’t come to school,” said Bishop Jorge Quintero, addressing the Augusto D’Aubeterre Lyceum school in the beach town of Boca de Uchire on a steamy morning in October. “There are a lot of them.”

By the end of the 15-minute ceremony, five children had fainted and two of them were whisked away in an ambulance.

The faintings at the primary school have become a regular occurrence because so many students come to class without eating breakfast, or dinner the night before. In other schools, children want to know if there is any food before they decide whether to go at all.

Venezuela’s devastating six-year economic crisis is hollowing out the school system — once the pride of the oil-rich nation and, for decades, an engine that made the country one of the most upwardly mobile in the region. These schools in the past provided children even in remote areas with a solid shot at the country’s best universities, which in turn opened doors to top American schools and a place among Venezuela’s elite.

Hunger is just one of the many problems chipping away at them now. Millions of Venezuelans have fled the country in recent years, depleting the ranks of students and teachers alike. Many of the educators who remain have been driven from the profession, their wages made nearly worthless by years of relentless hyperinflation. In some places, barely 100 students show up at schools that once taught thousands.
Teachers carry a student who fainted.
Credit…Adriana Loureiro Fernandez for The New York Times

The collapse of the education system in Venezuela is not only condemning an entire generation to poverty, but risks setting the country’s development back decades and severely stunting its growth potential, experts and teachers say.

“An entire generation is being left behind,” said Luis Bravo, an education researcher at the Central University of Venezuela in Caracas. “Today’s education system doesn’t allow children to become meaningful members of society.”

The government stopped publishing education statistics in 2014. But visits to more than a dozen schools in five Venezuelan states and interviews with dozens of teachers and parents indicate that attendance has plummeted this year.

Many schools are shuttering in the once-wealthy nation as malnourished children and teachers who earn almost nothing abandon classrooms to scratch out a living on the streets or flee abroad.

Middle school students during class.
Credit…Adriana Loureiro Fernandez for The New York Times

It is a major embarrassment for the self-proclaimed Socialist government, which has long preached social inclusion. The situation is in sharp contrast to countries that Venezuelan leaders have held up as role models — Cuba and Russia — both of which have managed to shelter the primary education system from the worst effects of a comparable downturn in the 1990s.

Students began skipping school in Venezuela shortly after President Nicolas Maduro came to power in 2013. A fall in the price of the country’s main export, crude oil, combined with Mr. Maduro’s ill-timed effort to double down on price and currency controls sent the economy into a recession from which it has not yet emerged.

Some Venezuelan children are staying home because many schools have stopped providing meals or because their parents can no longer afford uniforms, school utensils or bus fares. Others have joined parents in one of the world’s biggest displacement crises: About four million Venezuelans have fled the country since 2015, according to the United Nations.

Screen Shot 2019-12-01 at 7.14.14 PM.png
Credit…Adriana Loureiro Fernandez for The New York Times

Thousands of the country’s 550,000 teachers did not show up to classes when schools reopened in September, according to the national teachers’ union, ditching their $8 a month wages to try their luck abroad or in Venezuela’s booming illegal gold mines.

In Venezuela’s most-populous state of Zulia, up to 60 percent of about 65,000 teachers have deserted in recent years, according to estimates by Alexander Castro, head of the local teacher’s union.

“They tell us that they prefer painting nails for a few dollars than work for a minimum wage,” Mr. Castro said.

To keep schools going, the remaining teachers often teach all of the subjects or combine different school years in one classroom. Nearly all of the one dozen schools visited have slashed working hours; some open for only a day or two a week.A worker plants bananas and plantains on an old half-built stadium outside the Augusto D’Aubeterre Bolivarian school.

Credit…Adriana Loureiro Fernandez for The New York Times

In the village of Parmana in Venezuela’s central plains, only 4 out of 150 registered students attended school in October. The four students, of varying ages, sat in the same dilapidated classroom without electricity, practicing everything from the alphabet to algebra as the school’s sole remaining teacher tried to encourage them with a dejected smile.

The rest of the village’s children have joined their parents in the fields and fishing boats to help feed their families.

In the country’s second biggest city of Maracaibo, a sign outside a dilapidated school without electricity recently read: “Please come to classes, even without uniforms.” The children ask teachers at the entrance if there is food before deciding whether to come in.

Maracaibo’s biggest school no longer has any functioning bathrooms. It was designed for 3,000 students; only 100 now show up.

Half of the teachers didn’t return to work after the summer holidays to a school in the town of Santa Barbara outside the capital of Caracas, forcing the principal to enlist parent volunteers to keep the classes going.

Children ask for free fish from a fisherman as he unloads a catch from the day in Boca de Uchire
Credit…Adriana Loureiro Fernandez for The New York Times

On the other side of the capital, in the town of Rio Chico, most of the rooms in a local school are boarded up for lack of students and teachers. When the remaining pupils arrive, they first ask the whereabouts of the school’s cook, the teachers said.

Mr. Maduro’s mentor and predecessor, Hugo Chávez, made the expansion of public education one of the pillars of his popular “21st Century Socialism” campaign.

For a decade until 2013, the country made steady improvements in school enrollment thanks to generous school meals and handouts of food, utensils and cash to parents and children. Mr. Chavez built hundreds of new schools.

Mr. Chavez’s populist policies, however, had focused more on the quantity of students in school rather than the quality of the education. Then, as the country’s coffers ran dry, his government’s educational progress unraveled.

Yuxi Caruto, 17, feeds her daughter with watered cornmeal during lunch. Ms Caruto is a single mother who is also caring for a neighbor’s children, after she left to find a job in the city.
Credit…Adriana Loureiro Fernandez for The New York Times

As attendance collapsed, Mr. Maduro continued to claim his government was focused on education spending despite the “brutal economic war” waged by his enemies.

“In Venezuela, not one school has closed or will ever close, not one classroom,” the president said in a televised address in April. “We will never deny access to education.”

To boost the ranks of teachers, Mr. Maduro in August promised to send thousands of the ruling party’s youth members to the classrooms. Education experts say few of these untrained activists will add any pedagogical value or even make it to schools.

At the same time, Venezuela’s pool of real teachers is drying up. The number of graduates at Venezuela’s main teacher training center, the Libertador Experimental Pedagogical University, fell 70 percent from 2014 to 2018.

Venezuelan teachers have been among the worst affected by the country’s economic collapse, as gross domestic product shrank by two thirds since 2013 and minimum wages fell to $8 a month.

School workers protested outside the Ministry of Education last month.
Credit…Adriana Loureiro Fernandez for The New York Times

Mr. Maduro’s de facto dollarization of the economy this year allowed many public employees in Venezuela to supplement their official salaries in nearly worthless local currency, by charging in dollars for their services.

His backdoor liberalization of Venezuela’s controlled economy, however, brought little benefit to public schoolteachers in poor communities, whose pupils’s families have little access to foreign currency.

In Boca de Uchire, the Caruto family has stopped sending its nine children to a nearby school when the cafeteria doesn’t open.

“I can’t send them to class hungry,” said José Luis Caruto, a 36-year-old unemployed father of two.

His sister, Yuxi Caruto, 17, was the last in the family to drop out from school, discouraged by the unaffordable bus fare. She tried taking up studies again at a local community center, but its teachers stopped showing up after two weeks of classes.

She now spends her time taking care of her 1-year-old son.

“I want to learn to do the math and read and write rapidly. I’m scared that when my son grows and starts asking questions, I won’t know how to respond. But right now, we don’t even have enough to eat.”

An empty classroom in Maria de Lourdes Tamayo Gil Elementary school.
Credit…Adriana Loureiro Fernandez for The New York Times

Sheyla Urdaneta contributed reporting from Maracaibo, Venezuela.

Así están las escuelas en la Venezuela de Maduro: sin comida, sin libros… y sin estudiantes por Matthew Bristow – Infobae – 29 de Noviembre 2019

La dictadura resulta fatal para la educación: las aulas están medio vacías conforme el sistema escolar se desmorona en medio de una crisis económica en espiral y de la hiperinflación

Apenas dos estudiantes sentados en un aula de la escuela Cecilio Acosta en Los Teques, estado de Miranda (Bloomberg)
Apenas dos estudiantes sentados en un aula de la escuela Cecilio Acosta en Los Teques, estado de Miranda (Bloomberg)

Una generación de niños venezolanos está perdiendo la oportunidad de recibir una educación adecuada ante un absentismo masivo, el deterioro de los edificios y el éxodo de maestros cualificados. La educación era una prioridad para el Gobierno del difunto presidente Hugo Chávez, quien aumentó el gasto en educación pública y amplió los programas de alfabetización para los pobres. Cuando Chávez asumió el cargo en 1999, se comprometió a eliminar el analfabetismo en el país.

Veinte años después del comienzo del experimento socialista en Venezuela, las aulas están medio vacías conforme el sistema escolar se desmorona en medio de una crisis económica en espiral y de la hiperinflación.

En la Unidad Educativa Estatal Cecilio Acosta, a una hora de Caracas, el hedor de las aguas residuales impregna los pasillos sin luz y la pintura cae a trozos de las paredes. El edificio principal se inunda varias veces al mes, y los alumnos deben evacuar cuando llueve. La cafetería está cerrada porque está al lado de una alcantarilla abierta después de que el agua de la inundación colapsase las tuberías el año pasado. El jardín de infantes, para niños de 3 a 6 años, está abandonado. El centro en su conjunto tiene menos del 10% de los estudiantes que debería tener, según la maestra de primaria Nayibe Moreno.

La cancha de baloncesto inundada de la escuela Cecilio Acosta en Los Teques, estado de Miranda (Bloomberg)

La cancha de baloncesto inundada de la escuela Cecilio Acosta en Los Teques, estado de Miranda (Bloomberg)

Los estudiantes se adaptan a las condiciones”, dijo. “Es realmente muy difícil para ellos ir a otro lado, debido a sus circunstancias económicas”.

Los maestros también tienen que adaptarse: Moreno gana US$8 al mes.

La escuela, que se encuentra en la ciudad satélite de Los Teques y lleva el nombre de un escritor del siglo XIX, no tiene personal de seguridad, y ladrones entran y salen a su antojo a través de un agujero en la pared. En septiembre, robaron la bomba de agua, lo que hizo que los estudiantes dependieran de las entregas de un camión para calmar su sed.

La crisis se agudizó particularmente con el inicio de hiperinflación, que erosionó los salarios de los maestros a casi nada, dijo Leonardo Carvajal, profesor de política educativa en la Universidad Andrés Bello en Caracas. Los maestros del sistema estatal con plena cualificación a menudo no ganan lo suficiente para cubrir los costes de transporte al trabajo.

La deserción de los docentes es tal que muchas veces ya ni siquiera se molestan en ir a renunciar formalmente sino ya lo dejan”, dijo, solo aquellos con un profundo amor por la profesión aún se presentan a trabajar.

Un estudiante sentado en un pasillo de la escuela Cecilio Acosta en Los Teques (Bloomberg)

Un estudiante sentado en un pasillo de la escuela Cecilio Acosta en Los Teques (Bloomberg)

Un maestro atraviesa un río que inunda el área preescolar de la Escuela Cecilio Acosta en Los Teques (Bloomberg)

Un maestro atraviesa un río que inunda el área preescolar de la Escuela Cecilio Acosta en Los Teques (Bloomberg)

La cancha de baloncesto está llena de malezas, ante la falta de gasto en mantenimiento.

Antes el colegio era uno de los mejores”, dijo Moreno, y agregó que era un centro de capacitación para maestros.

Cecilio Acosta tiene 159 estudiantes matriculados este año académico, en el pasado llegó a tener 1.700, dijo. Es un caso extremo, debido a las inundaciones, pero el absentismo ha aumentado considerablemente en todo el sistema. En el extremo oeste de Venezuela, miles de niños cruzan la frontera al amanecer para estudiar en Colombia.

El número de niños no escolarizados en escuela primaria aumentó a 325.000 en 2017, según datos recabados por la UNESCO. Es el doble de la cifra de 2013, el año en que murió Chávez. El número de adolescentes fuera de la escuela en edad escolar aumentó un 46%, a 481.000. Los maestros que hablaron con Bloomberg dijeron que las tasas de absentismo han aumentado desde entonces.

Un escritorio en medio de un aula de la Escuela Cecilio Acosta en Los Teques (Bloomberg)

Un escritorio en medio de un aula de la Escuela Cecilio Acosta en Los Teques (Bloomberg)

La fachada exterior de la escuela Cecilio Acosta (Bloomberg)

La fachada exterior de la escuela Cecilio Acosta (Bloomberg)

Muchos padres dicen que no pueden permitirse el transporte a la escuela o los uniformes escolaresLos programas de nutrición también son una sombra de lo que fueron, según Carvajal. En Cecilio Acosta, los niños comen lo que está disponible y a veces tienen el mismo menú durante semanas. La dieta es rica en almidón (arroz, arepas, plátanos) y tiene poca proteína. A veces se les da mortadela de sardina, una salchicha hecha de puré de pescado que provoca una rebelión entre quienes deben comerla.

Un niño tiene que estar bien nutrido para capacitarse intelectualmente”, dijo Carvajal.

Una consecuencia de la escasez de maestros ha sido la aparición de los llamados maestros “piratas”, dice Carvajal. A veces, con 17 años, carecen de la titulación adecuada para impartir las clases que se les asignan. También carecen de autoridad, ya que con frecuencia apenas son mayores que los niños que se supone que deben enseñar, agrega.

Del aprendizaje político, por Laureano Márquez por Laureano Marquez – TalCual – 26 de Noviembre 2019

No dejes de aprender

Leo un tuit del periodista Luis Carlos Díaz (@LuisCarlos) en el que comenta una frase que califica de horrorosa: “teníamos que pasar por esto para aprender”. El comunicador responde lo siguiente: “Hemos visto gente morir y partir por diseño estatal. Nadie debería pasar por eso jamás. Es más: no hay garantía de aprendizaje. De trauma seguro que sí. No hay mérito en el sufrimiento”.

Interesante tema para la reflexión: ¿realmente hemos aprendido algo en las últimas dos décadas o hemos olvidado a causa del envilecimiento político al que ha sido sometida la sociedad venezolana? La travesía del pueblo de Israel por el desierto duró mucho más de lo previsto, porque se suponía que el viaje era una lección para un pueblo que había osado adorar a un becerro de oro en lugar de a Dios, que les había liberado de la esclavitud.

¿Qué lección hemos sacado nosotros en este largo transitar por el desierto de la destrucción institucional y económica de la nación? Teme uno que no mucho. Algunos, los peores, los que nos someten a la barbarie, aprendieron cosas horribles, que pensábamos que ya estaban en el olvido en Venezuela: a matar sin remordimiento, a usar la justicia para su provecho personal, aprendieron a robar de una manera que ha producido una insuperable marca mundial de corrupción.

El gran aprendizaje de este régimen es que la democracia puede ser desmontada con los votos, que el cinismo es una extraordinaria herramienta de sometimiento, que el miedo y la ignorancia son las mejores formas de arremeter contra un pueblo para tiranizarlo, que el uso estratégico del hambre puede arrodillar a una nación entera, que el “divide et impera” es una antigua verdad que está más vigente que nunca.

Ciertamente, este régimen nos dejará con muchas cosas que aprender para edificar el país que merecemos. Por ello el papel de la educación, en todos sus niveles, ha de ser la protagonista de la Venezuela que ha de venir. La elevación cultural de nuestro pueblo para que no caiga en las garras de los demagogos, ni en la abulia ni la barbarie, que eran, según Picón Salas, males que pesaban por igual en nuestra “argamasa étnica”. Ya decía Andrés Eloy Blanco en su discurso de lanzamiento al mar de los grillos del castillo de Puerto Cabello: “hemos lanzado al mar los grillos de los pies, vayamos ahora a la escuela a quitarle a nuestro pueblo los grillos de la cabeza, porque la ignorancia es el camino de tiranía”.

Tenemos, sí, cosas por aprender:
– Que la civilidad es el único camino para el avance y que la experiencia histórica lo demuestra.
– Que los militares no deben tener injerencia en la política y deben ser un cuerpo profesional obediente al poder civil.
– Que no somos un país rico, a menos que haya riqueza en nuestros cerebros para aprovechar con sensatez la que tenemos en el subsuelo, que solo el trabajo y el esfuerzo son el camino del progreso.
– Que la justicia debe ser profesional, independiente, en manos de gente proba y no de criminales.
– Que, como decía Bolívar, no hay nada peor que una persona eternizada en el poder, que el caudillismo es una de nuestras grandes catástrofes históricas.
– Que cuando recuperemos un sistema electoral transparente, no debemos dejar de votar en ningún caso.
– Que el país que anhelamos nace, a fin de cuentas, en cada uno de nosotros; que un país decente es la sumatoria de muchas decencias individuales, de un compromiso con la convivencia cívica. Entre muchas otras cosas.

Estos veinte años no han sido una enseñanza, han sido una catástrofe que nos deja política, económica y moralmente devastados. Solo se puede aprender algo en libertad y cuando ella retorne nos tocará, entonces sí, aprender cómo evitar que una tragedia política como la padecida vuelva a repetirse.

Iglesia en Venezuela, oscuridad o luz por Luis Ugalde S.J. – El Nacional – 15 de Noviembre 2019

download

“Hay en cada pueblo una luz encendida, el maestro de

escuela;y detrás una boca que sopla, el cura” (Víctor Hugo)

Esta frase del gran escritor francés expresaba el pensamiento de los “Ilustrados”; en Venezuela (como en otros países) lo convirtieron en bandera de liberación nacional con la lógica conclusión de que hay que acabar con los curas y su Iglesia oscurantista. En consecuencia, hace siglo y medio el “Ilustre Americano” expulsó a los obispos, cerró todos los seminarios de formación sacerdotal, prohibió todas las congregaciones y órdenes religiosas masculinas y femeninas y expropió los bienes de la Iglesia, convencido de que cuanto menos Iglesia, más luz y vida tendría la nación.

Los tiempos cambian. Vengo de una intensa reunión de tres días donde sacerdotes y religiosos analizaban la actual tragedia educativa y el modo de mantener a la escuela abierta, con calidad y llena de niños, jóvenes y maestros, a pesar de que decenas de miles de ellos han sido obligados a abandonar la escuela y el país y muchos más trabajan en la pobreza.

Los sabios de 1880 no se hubieran imaginado que un siglo después en Venezuela los servicios educativos de la Iglesia en todos los sectores y niveles, desde el maternal hasta el universitario, se hubieran multiplicado y gozaran del máximo aprecio y demanda. Menos hubieran pensado que la Conferencia Episcopal (CEV) año tras año con sus lúcidos documentos iluminara, con gran coherencia, ética y valentía frente al poder tiránico; o que en las encuestas nacionales la Iglesia apareciera como la institución más apreciada por los venezolanos. Quien vaya a los barrios más pobres donde reina la penuria y el sufrimiento, allí se encontrará con una comunidad católica que vive la hermandad espiritual encarnada en ollas solidarias de comida, sencillos centros de salud, lugares de oración y modos de compartir que fortalecen la vida y activan la esperanza: Centros de movilización espiritual y social.

No se trata de enrostrar a nadie diciendo que la Iglesia tenía y tiene razón. Más bien es la hora de que cada persona y comunidad o agrupación saque lo mejor de sí y lo ponga al servicio de todos como quien comparte su salvavidas en medio del naufragio general. Lo que la Iglesia tiene de especialmente valioso es la memoria viva de Jesús y su Espíritu que renueva, inspira y fortalece, aun en los momentos más difíciles.  La inspiración de Jesús de Nazaret no es una propiedad privada que excluye, sino un patrimonio de la humanidad cuyos rescoldos todos (creyentes y agnósticos) llevamos dentro (a veces sin reconocerlo); al primer soplo vuelven a tomar fuerza y salen a la plaza pública para que hambrientos, sedientos, desterrados, enfermos, presos e ignorantes, se levanten juntos y caminen en la construcción de un “nos-otros” venezolano e indetenible. Las diversas profesiones y responsabilidades ciudadanas pueden tener los saberes instrumentales necesarios para mejorar, pero hay que prender la chispa. Las ganas de hacerlo y las fuerzas activadas para cambiar solidariamente este cerco de muerte por la liberación de vida vienen de la íntima convicción de que es verdad aquella sentencia misteriosa y aparentemente contradictoria de Jesús: Quien da la vida por otro, aunque parezca que la pierde la gana, como el grano de trigo que si cae en tierra muere para renacer multiplicado en espiga (Juan 12,24, Marcos 8,25 y 10,44).

Poca importancia tendrían las palabras de Jesús si él mismo no hubiera dado su vida por los amigos y no hubiera resucitado como espiga multiplicada por el Espíritu en aquella frágil iglesia primitiva de Jerusalén.

Hoy en Venezuela valoramos la Iglesia pero no basta. El momento pide y exige mucho más, una movilización creativa para animar el renacer de toda la nación. El clericalismo en política es tan malo como el militarismo; no así el renacer espiritual necesario para cambiar la política:desde dentro de su Espíritu hacia la calle, desde las ruinas nacionales a la reconstrucción, desde la exclusión y el odio a la reconciliación y reencuentro y abrazo como venezolanos sin barreras. Un verdadero milagro que no solo es posible sino necesario. Que la vida de cambio sociopolítico que se está dando en documentos episcopales y en numerosos pequeños grupos eclesiales contagie y movilice a toda la Iglesia y a todas las dimensiones nacionales para que la vida vuelva a Venezuela con gran renacer político, social y económico.

Padre Luis Ugalde: “La educación es la salida” por Alexis López Abreu – Radio Fe y Alegría – 27 de Octubre 2019

El sacerdote Luis Ugalde considera que la educación es la clave para superar la actual crisis política y social que vive Venezuela.

En entrevista con Radio Fe y Alegría Noticias, Ugalde consideró necesaria una educación “para remar contracorriente”, que permita plantearse estrategias para revertir lo que ha considerado una “tragedia nacional”.

“El mérito no es ser pesimista o denunciar cosas, que hay que hacerlo, el mérito es, dentro de eso, dónde vemos las luces y las salidas, y para eso es fundamental la educación”, dijo.

Consideró peligroso el pesimismo y el desanimo por ser contagiosos: “La maestra dice: ‘con lo que me pagan no voy a ir’ y entonces el niño dice ‘no voy a ir porque no va la maestra’. Es decir, se puede contagiar el desanimo.”

En ese sentido, aseguró que la educación tiene como objetivo “sacar del talento humano la riqueza futura y la esperanza del país”. Así, insistió en que es el talento humano y no el petróleo la riqueza de un país.

“Tenemos que quitarnos esa idea de que somos un país riquísimo y que me pueden mantener. Tenemos que apostar a la educación y al trabajo”, expresó, asegurando que Fe y Alegría tiene ese enfoque desde el principio.

Para el exrector de la Universidad Católica Andrés Bello, la educación no es simplemente para obtener títulos que garanticen la participación en el petróleo, sino para formar personas que produzcan para el país.

La educación promueve la unión

El sacerdote afirmó que el mejor modo de aportar soluciones para el país es trabajar unidos como ciudadanos y recordó que la educación fomenta el valor del pensamiento colectivo.

“No es usted nada más, sino nosotros. Esa es la base de la familia, la base de la sociedad y es el aporte cristiano más importante que tenemos que dar”, señaló.

Para él, la unión, la comunicación y el ejercicio de un oficio permitirá hacer un aporte significativo al país. Sobre esto último, destacó el hecho de que los venezolanos que dejaron el país aprendieron a remar contracorriente y ser productivos: “el que tiene oficio y ganas sale adelante aún en los ambientes más hostiles”, subrayó.

Recalgó, igualmente, que todos esos valores deben ser formados en la escuela, que, a pesar de las dificultades, juega un rol fundamental:

“Yo se las dificultades, uno puede decir ‘me faltaron 16 maestras, estamos muy mal porque los niños no tienen comida ni en la casa ni en las escuela’, todo eso es verdad. Pero somos educadores, vamos a ver cómo atendemos esas cosas y hacemos una escuela de calidad”, reiteró.

Hay que reconocer al otro

Con respecto a la crisis venezolana, Ugalde aseguró que hace falta reconstruir al país y, para lograrlo, hace falta superar las divisiones y reconocer al otro.

“No somos tu y yo separados, sino somos nosotros. Nos y otros. Esa es la fortaleza de un país”. Con esa reflexión, invitó a reconocer las distinciones y “sumar y empujar en una misma dirección”.

José Virtuoso: «La crisis arrastrará al país al caos de un Estado fallido» – El Nacional – 25 de Septiembre 2019

Virtuoso

«La crisis que ha sobrevenido es de carácter sistémico, avanza de manera vertiginosa y amenaza con arrastrar al país al caos propio de un Estado fallido”, dijo de acuerdo a un análisis económico que señala una caída de 40% del PIB para el cierre de 2019.

Virtuoso informó que de acuerdo con la Encuesta de Condiciones de Vida, coordinada desde la Universidad Católica Andrés Bello, la gravedad de la crisis humanitaria incrementó la tasa bruta de mortalidad. Asimismo, existe una pérdida de 3,5 años en la esperanza de vida. También señaló que en 81% de los hogares existe inseguridad alimentaria.

«Esta sociedad quiere cambio, cambio urgente de régimen, de políticas, quiere paz, certidumbre, esperanza, no soporta a quien se llama gobierno desde Miraflores, porque siente que con él se hunde cada vez más”, indicó.

“Las encuestas indican que alrededor del 80% evalúa negativamente la gestión de Nicolás Maduro y 67% quiere que cese la usurpación de la Presidencia que ilegítimamente este desempeña en la actualidad”. De igual forma, 55% quiere que el gobierno cambie a través de elecciones libres y transparentes.

El rector afirmó que las negociaciones en la isla de Barbados sí significaron un cambio positivo para Venezuela. Le permitieron a la oposición crear un mecanismo que se alejaba del esquema de vencedores y vencidos. También criticó la decisión del régimen de discutir simultáneamente con otros actores.

«Soy de los que se niegan rotundamente a ver en este momento fracasos por todas partes. No es así. En Venezuela se está pariendo una salida democrática, pacífica y constitucional a la tragedia que padecemos. Digo pariendo y pariendo con sangre, sudor y lágrimas”, indicó Virtuoso. “Son muchas las energías que se están invirtiendo en esta dirección desde la dirigencia de la Asamblea Nacional, la sociedad civil organizada, ese más de 30% de la población que cotidianamente protesta y exige cambios en la calle y la comunidad internacional aliada a favor de la transición política. Estamos pariendo esa salida y no nos vamos a detener».

Destacó que es importante que la sociedad venezolana se libere de las actitudes que no ayudan. «Creo que es necesario combatir dos actitudes que lamentablemente no nos ayudan. Una es superar el mesianismo redentor. Ese fenómeno en el cual yo, que quiero mucho el cambio, apuesto por que otro lo logre por mí”.

“La verdadera fuerza política, la robustez de las luchas políticas, dependen del compromiso de la sociedad en su conjunto. De la apuesta de cada uno que le lleva a implicarse en la acción colectiva, de la conciencia de los ciudadanos, de la propia responsabilidad».

«Para quienes somos educadores por vocación, no podemos abandonar la educación si queremos que el país resurja de sus cenizas. Es urgente que todos colaboremos en su salvación como condición para lograr un país próspero y en paz», dijo.

Afirmó que los jóvenes que no asisten a las universidades lo hacen por no estar en la capacidad de asumir los altos costos. «65% manifestó no acudir a ninguna institución por la imposibilidad de asumir los costos. Ahora la Unicef estima que más de un millón de niños y niñas están fuera de la escuela en Venezuela».

«Para 2018 los estudios de Encovi nos revelaban que la deserción escolar en niños y jóvenes entre 3 y 24 años se ubicó en 30%, ocho puntos porcentuales por encima de 2014».

«Las universidades de financiamiento público no escapan de esta realidad: profesores y empleados muy mal remunerados y eliminación progresiva de los servicios de transporte. El resultado es una universidad que progresivamente se ha ido vaciando. Las cifras de abandono de docentes y estudiantes son realmente alarmantes».

«La educación de gestión privada, que depende de los recursos que provienen de su matrícula estudiantil, se ha visto sobreexigida para continuar desarrollando su tarea», dijo en relación a la crisis que vive el sector privado universitario.

A %d blogueros les gusta esto: