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Venezolanos desplazados por Suramérica vuelven a su país huyendo del Covid-19 – La Patilla – 24 de Mayo 2020

Migrantes hacen fila el pasado 7 de mayo mientras se realiza un operativo de retorno de venezolanos que estaban en el exterior, en San Antonio del Táchira (Venezuela). Ni siete maletas a cuestas ni 28 días de “horrible” confinamiento en albergues frenaron la voluntad de Vanessa de regresar a su Venezuela, país del que se fue huyendo de la crisis económica en 2019 y al que le tocó volver empujada por la COVID-19, una pandemia que trajo otra ruina a su familia. EFE/JOHNNY PARRA

Miles de venezolanos atraviesan Latinoamérica de vuelta a su país. La emergencia sanitaria por el coronavirus los ha dejado sin techo ni trabajo y los ha volcado a un amargo retorno a una Venezuela, donde la crisis política y económica que provocó el mayor de los éxodos en el mundo hace más de un lustro, es aún más compleja.

Según la Agencia de Refugiados de las Naciones Unidas (Acnur), hasta principios de este año unos cinco millones de venezolanos se vieron forzados a salir de su país.

Pero desde que el COVID-19 llegó a Latinoamérica, decenas de familias venezolanas pernoctan a la intemperie frente a embajadas o consulados o improvisan campamentos en las fronteras a la espera de ayuda para regresar a su país.

Huyen ahora, de retorno a su país, de morir de hambre en la calle, tras quedarse sin trabajo y por ende sin dinero para pagarse una vivienda, pero también escapan de la discriminación y los ataques de los nacionales de los países donde se habían establecido que los ven como un factor de propagación del coronavirus

Así es como muchos venezolanos ponen en riesgo sus vidas y cruzan la región por pasos ilegales para llegar a Colombia y de ahí a su país. Esta situación es aprovechada por “coyotes” (personas que transportan de forma ilegal a inmigrantes), que por 15 o 30 dólares los ayudan a pasar de un lado a otro bajo condiciones inhumanas, dado que las fronteras están cerradas por el coronavirus y el flujo del transporte está en mínimos.

URGEN ACCIONES

La expansión de la pandemia por Latinoamérica ha puesto en mayor riesgo a los migrantes venezolanos, advierten varios organismos internacionales como la Acnur, que se han unido a la convocatoria de la Unión Europea (UE) y España de una conferencia de donantes para apoyar a países como Colombia, Perú y Ecuador donde miles de estas personas se encuentran en grave riesgo.

Al anunciar la conferencia para el próximo 26 de mayo, la ministra española de Exteriores, Arancha González Laya, señaló que la “comunidad internacional no puede mantenerse al margen del drama del éxodo venezolano. Es necesario actuar sin esperar más”.

“La situación de muchas de estas personas es de extrema vulnerabilidad, aun sin tener en cuenta la propagación del COVID-19, se fueron del país con poco y lamentablemente retornaron con menos”, dijo a Efe uno de los oficiales de la Acnur.

La Acnur y la Organización Internacional de las Migraciones (OIM) señalaron que los países de acogida han tenido que destinar y concentrar sus capacidades para atender la emergencia sanitaria, por lo que programas como los que daban apoyo o alivio a miles de venezolanos han sido suspendidos o han desaparecido.

COLOMBIA, EL MÁS AFECTADO

Colombia, país que acoge a la mayor cantidad de venezolanos que han salido de su país huyendo de la crisis, concentra a unos 1,8 millones, según el balance de Migración Colombia del mes de abril.

De acuerdo a las autoridades, entre el 14 de marzo y el 14 de mayo han regresado a su país 58.127 venezolanos, un 3 % del total que se estableció en Colombia.

“Es una sensación de sentimientos encontrados, por un lado te da alegría de ver a tu familia en tu país, por el otro es triste volver sin nada y más cuando tu madre o tus hermanos sobrevivían de lo que yo les mandaba”, cuenta a Efe Karen, una madre que junto a sus dos hijos menores llegó al país hace dos años y trabajaba como manicurista en uno de tantos salones de belleza de la capital que tuvieron que cerrar.

LAS CIFRAS DE VENEZUELA

El Gobierno de Venezuela no ve la masiva migración venezolana como una crisis humanitaria, por el contrario, considera que es una estrategia de los opositores a Nicolás Maduro y de países como EE.UU. o Colombia para “atacar al país y a su Administración”.

Muy por debajo de las cifras de Colombia (58.127), el Gobierno venezolano señala que unas 41.933 personas han regresado al país por las fronteras terrestres desde que empezó la crisis sanitaria.

De esos 41.933 venezolanos, solo 220 personas han dado positivo a la prueba de coronavirus.

Sin embargo, las autoridades venezolanas consideran que el incremento reciente de los casos en el país se debe a contagios importados de Colombia, Brasil, Perú y Ecuador.

Entre el 16 y el 18 de mayo se registraron 159 casos, un 19 % respecto al total de contagios.

De los 77 registrados el 18 de mayo, la mayor variación inter diaria hasta la fecha, 64 son importados: 47 de Colombia, 4 de Brasil, 8 Ecuador y 5 Perú.

SE ATRINCHERAN EN ECUADOR

En Ecuador, según cifras oficiales, hay unos 354.000 venezolanos, pero los datos no oficiales hablan de al menos un 30 % más de estos ciudadanos que habrían entrado de forma irregular al país.

La pandemia ha castigado sobre todo el trabajo informal y por ende a miles de venezolanos, que tenían en este sector su única fuente de sustento y han quedado en la calle exponiéndose no solo a enfermarse de coronavirus sino que los casos de discriminación han aumentado ante el temor de que puedan ser una fuente de contagio.

El 60 % de los venezolanos que viven en Ecuador “están en condiciones altamente precarias. Esta última semana, un centenar de migrantes se ha atrincherado a los pies del edificio del consulado para exigir su repatriación”, dijo Pedro Sassone, cónsul de Venezuela en Quito.

EN BRASIL VARIOS CONTAGIADOS

La Operación Acogida, la iniciativa del Gobierno brasileño para recibir y atender a los cerca de 260.000 venezolanos que ingresaron en los últimos años, reportó que al menos 41 de estas personas habían contraído COVID-19 hasta el pasado viernes 15 de mayo en gigante suramericano, el tercer país en el mundo con más casos de coronavirus.

De ellos, uno murió y 26 se recuperaron, mientras que 152 venezolanos fueron retirados de los centros de la Operación Acogida y aislados ante la sospecha de la enfermedad en Pacaraima, el único paso fronterizo entre ambos países; Boa Vista, capital del estado fronterizo de Roraima, y Manaos, capital del vecino estado de Amazonas, todos muy afectados por el COVID-19.

La mayor parte de los venezolanos establecidos en Brasil, de los que unos 130.000 han solicitado estatus de refugiado (que les da derecho a beneficios como los subsidios para afectados por el COVID-19), ha permanecido en el país pese a no tener trabajo.

LA MAYOR COMUNIDAD EN CHILE

En Chile viven 455.494 venezolanos (un 30 % del total de extranjeros).

Hasta el pasado 5 de mayo, unos 250 venezolanos que habían estado reclamando ante el consulado de su país en Chile pudieron salir rumbo a Caracas en un vuelo proporcionado por el Gobierno de Nicolás Maduro, sin embargo, centenares continúan pidiendo ayuda para poder volver a su país.

Allan Brewer-Carías: “Los movimientos populistas en América Latina han llegado al poder a costa de la Constitución” por Ángel Bermúdez – BBC News –

Evo Morales, Rafael Correa y Hugo Chávez.Bolivia, Ecuador y Venezuela cambiaron sus constituciones durante las presidencias respectivas de Evo Morales, Rafael Correa y Hugo Chávez.

Allan Brewer-Carías logró sobrevivir a la aplanadora electoral con la que Hugo Chávez se hizo con el control de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) en Venezuela en 1999.

Sin ser un aguerrido político opositor, sino más bien un estudioso del Derecho cuyo trabajo de décadas le había ganado el reconocimiento público, Brewer fue uno de los pocos que resultaron electos como miembros de la Constituyente sin tener el apoyo e, incluso, contrariando abiertamente las propuestas de Chávez.

El entonces recién electo mandatario, en su carácter de convocante de la ANC, impuso un método de elección que favoreció ampliamente al oficialismo que, con 66% de los votos, logró obtener 121 de los 128 de los escaños. De los 7 restantes solamente dos fueron ganados por candidatos independientes, uno de los cuales fue Brewer.

Este profesor emérito de la Universidad Central de Venezuela cuenta con una obra extensa que abarca la publicación de más de 200 libros y 1.200 artículos académicos, según se recoge en su biografía “Allan Brewer-Carías. Una vida”, escrita por el periodista y editor Sergio Dahbar.

Brewer fue presidente de la Academia de Ciencias Políticas y Sociales de Venezuela y ha sido reconocido como miembro honorario por academias de numerosos países de Iberoamérica, además de haber sido vicepresidente de la Junta Directiva del Instituto Interamericano de Derechos Humanos y profesor visitante de las universidades de Cambridge y de Columbia.

Allan Brewer-CaríasAllan Brewer-Carías es profesor emérito de la Universidad Central de Venezuela pero vive en el exilio desde 2005.

Fue catalogado como “uno de los juristas más destacados de las Américas” por Claudio Grossman, profesor emérito de Facultad de Derecho de la American University en Washington D.C. y miembro de la Comisión de Derecho Internacional de la ONU.

Desde Nueva York, donde vive exiliado desde 2005 tras la apertura de un juicio en su contra por su supuesta vinculación con el breve derrocamiento de Chávez en abril de 2002, Allan Brewer-Carías habló con BBC Mundo sobre el populismo constitucional, tema que abordó durante el HAY Festival que se realizó en Cartagena entre el 30 de enero y el 2 de febrero.

Aquí una versión resumida de la conversación.Línea

Usted ha dicho que la Constitución es la primera víctima de los populismos. ¿A qué se refiere?

A que los populismos manipulan la Constitución. El populismo es una estrategia política para llegar al poder y para permanecer en él.

Los movimientos populistas, al menos en el mundo reciente y en América Latina, han llegado al poder a costa de la Constitución: convocando asambleas constituyentes, pretendiendo ir a la voluntad popular directamente en contra de las constituciones y luego aprobando cartas magnas que han establecido mecanismos que debilitan los elementos fundamentales de una Constitución.

Estos movimientos populistas al llegar al gobierno eliminan el principio de la separación de poderes y convierten al Tribunal Supremo en un instrumento a su servicio, sin que pueda haber realmente control entre las instituciones.

Los derechos empiezan a ser reconocidos solo para un grupo y usan el sistema legal para perseguir a los otros, que quedan excluidos y a los que generalmente consideran como un enemigo al que hay que eliminar, porque los movimientos populistas son generalmente maniqueos.

Además, cierran los medios de comunicación privados y acaparan los públicos. Prohíben y restringen las ONG. Crean movimientos sociales fieles. Utilizan mecanismos previstos en la Constitución para destruir las bases democráticas de la propia Carta Magna.

Isaías Rodríguez, Luis Miquilena y Aristóbulo Istúriz.El sistema electoral para escoger a los miembros de la Constituyente en Venezuela en 1999, permitió al chavismo lograr con 66% de los votos 121 de los 128 escaños.

La Constitución es la primera víctima porque deja de ser la norma suprema y cesa como la fuente de los derechos, que son manipulados por los populistas. De ahí que se pueda hablar de ese populismo constitucional, que es la deformación de la Constitución por estos movimientos populistas que hemos tenido en América Latina en las últimas décadas.

Usted dice que esta toma del poder por parte de los populismos se hace a través de procesos constituyentes. Entonces, ¿considera negativos los procesos constituyentes o no?

Depende de cómo se los convoque. Usted tiene un caso de una Constituyente convocada sobre la base de un acuerdo político de todas las fuerzas, como fue la de Colombia en 1991, que fue importantísima porque redefinió el proceso político en ese país.

En cambio, en las otras experiencias que tuvimos se forzó el proceso. Apelando a la representación popular se rompió el principio de la supremacía constitucional, como fue en el caso de Venezuela en 1999.

Allí se hizo una convocatoria contra la Constitución sin ningún tipo de consenso político y con un mecanismo electoral que provocó que la Constituyente, en lugar de ser un mecanismo para conciliar y establecer por consenso un nuevo sistema político, fue una institución manejada en el 99% por los seguidores de Chávez, que impusieron una sola voluntad.

Ese esquema se repitió luego en Ecuador y en Bolivia. En estos tres casos ocurrió mediante la influencia que tuvieron unos profesores españoles que fueron a vender la idea de lo que han llamado el nuevo constitucionalismo que justamente plantea hacer prevalecer la soberanía popular sobre la supremacía constitucional. La Constitución en ese esquema pierde importancia y valor.

Pero quienes impulsaron esas constituyentes en Venezuela, Bolivia y Ecuador defienden que sirvieron para establecer nuevos mecanismos de participación política y para ampliar los derechos sociales. ¿Eso no quedó plasmado en las constituciones?

Por supuesto: verbalmente. Si uno lee la Constitución venezolana, es casi imposible encontrar otra que utilice tantas veces la palabra participación.

En Venezuela, el gobierno distribuye las polémicas cajas de alimentos subsidiados CLAP a través de comités locales.En Venezuela, el gobierno distribuye las polémicas cajas de alimentos subsidiados CLAP a través de comités locales.

Pero se confunde la movilización con la participación. Participación se previó expresamente en dos casos, uno de ellos es la escogencia de las altas autoridades no electas directamente como el Poder Electoral, el Poder Judicial y el Poder Ciudadano.

Allí se previó que sólo la sociedad civil a través de un comité pueda postular candidatos a estos altos cargos para ser electos por el Congreso en segundo grado.

Sin embargo, ese mecanismo fue violado desde el mismo momento en que se aprobó la Constitución y esos comités se convirtieron en comisiones parlamentarias que, en la práctica, eliminaron la participación popular.

Otro caso de participación popular directa fue el de consultas populares de las leyes antes de ser sancionadas. Esto no se cumplió en ninguna forma.

Toda la legislación básica la dictó el Ejecutivo mediante decretos leyes y el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), totalmente controlado por el poder, interpretó que la participación que se preveía en la Constitución era solo para dar opinión sobre las leyes aprobadas por la Asamblea y no para las aprobadas mediante delegación del Legislativo, con lo cual es un fraude a la Constitución.

El propio TSJ, en otra sentencia, dijo que bastaba con publicar la ley en alguna web del proyecto para que se interpretara como que hubo participación.

Para que haya participación popular en cualquier democracia tiene que haber descentralización porque sólo se puede participar básicamente en el nivel local, porque la participación se puede producir cuando se tiene el poder cerca.

Estos regímenes también crearon supuestos mecanismos de participación que son los consejos comunales, los cuales están controlados por el poder central porque existen si son registrados en el ministerio respectivo y son controlados y financiados por el Ejecutivo, con lo cual son apéndices del partido de gobierno.

Participación son elecciones libres, poder dar una opinión que sirva para una decisión en un ente local o, por ejemplo, en esos comités de postulaciones, cuando la sociedad civil pueda participar.

En Venezuela, el chavismo habla de parlamentarismo de calle como un mecanismo para acercar el poder a la gente.

¿Y quién cree en el parlamentarismo de calle?, ¿quién se cree que eso pueda ser realmente un mecanismo que haya funcionado para dar origen a leyes?

Las leyes se han elaborado todas secretamente, porque el 98% de las leyes en Venezuela fueron dictadas por el Poder Ejecutivo a través de delegación legislativa y esas leyes nunca se consultaron en forma alguna. De manera que no se puede confundir el lenguaje político populista con realidades constitucionales.

Usted fue miembro de la Asamblea Constituyente en Venezuela, aunque se opuso originalmente a su convocatoria. ¿No considera que la crisis política que vivía ese país justificaba el cambio en la Carta Magna?

La Constitución no es la culpable de que no funcione un gobierno. En Venezuela los culpables de la crisis fueron los partidos políticos, que no entendieron cuál había sido el resultado de lo que habían creado. Durante 40 años en Venezuela funcionó un régimen democrático que en un momento determinado fue incluso la envidia de América Latina.

Pero los partidos políticos que acapararon el poder desde 1960 e implantaron la democracia en el que era el país con menos tradición democrática en América Latina, no se dieron cuenta de que la democracia, como cualquier planta, requiere ser abonada, fumigada, podaba y regada para que crezca.

Rómulo Betancourt.Con la llegada al poder del socialdemócrata Rómulo Betancourt en 1959, Venezuela inició su mayor periodo democrático.

Los partidos políticos le dieron la espalda, como ha sucedido en todos los países de América Latina. Todas estas crisis derivan de que los partidos políticos no han sabido captar la esencia de la democracia, que es pactar y no matarse entre sí. En un momento determinado, hay que pactar para que la democracia sobreviva.

Eso fue el origen de la crisis en Venezuela. La Constitución del año 1961 era excelente y la de 1999 se basa fundamentalmente en los textos de 1961. ¿Que había que hacer ajustes? Perfectamente, estaban los mecanismos para hacerlos.

Pero el objetivo no era hacer ajustes a la Constitución sino tomar el poder después de que se fracasó en un intento de golpe de Estado en 1992. Siete años más tarde, las mismas personas del año 92 asaltaron el poder igualmente, pero a través de un mecanismo constitucional, vamos a llamarlo así, que fue la Asamblea Constituyente.

En esa forma acapararon el poder y desapareció en Venezuela la democracia representativa y la propia separación de poderes. Los derechos quedaron reducidos. Y entonces tenemos un régimen autoritario.

Esa no era la solución que quería y que necesitaba el país en 1999, cuando se aprobó la Constitución.

Lo que se necesitaba era reforzar los mecanismos democráticos como, por ejemplo, la descentralización política, la multiplicación de municipios, llevar el poder cerca al ciudadano y que fuera más democrático directamente. Pero todo eso se eliminó, lamentablemente.

Pero los defensores de esa Carta Magna dicen que se establecieron los mecanismos de participación política.

Sí, pero no se cumplen. Y qué ganas con que una Constitución diga 100 veces participación, pero no se cumple porque no le interesa al régimen que solo busca mantenerse en el poder y que rechaza cualquier mecanismo que sea antagónico a la posibilidad de quedarse en el poder.

De manera que, incluso la participación más clave en materia democrática, que es el voto, se elimina porque se controla el sistema electoral y, por tanto, no hay votación libre. Entonces, ¿de qué participación hablamos?

Considera que en Bolivia y Ecuador, donde ya hay un proceso de cambio político, o en Venezuela, en caso de que hubiera un cambio en el poder, ¿sería conveniente hacer una nueva Constitución?

Le digo, la Constitución no es la culpable. Los cambios constitucionales que hubo tienen una base racional.

Evo Morales.Durante el primer mandato de Evo Morales, Bolivia elaboró una nueva Constitución a través de una asamblea constituyente.

Si no se exacerba la semilla autoritaria y se maneja la Constitución con criterio democrático, esa Constitución funciona, la del 99. Yo he planteado un cambio político en Venezuela. No hay que estar pensando en cambiar la Constitución. Esa Constitución se puede utilizar y funcionar perfectamente en un gobierno democrático.

Pero si el Gobierno no tiene la vocación democrática, la Constitución que tú le pongas por delante será pisoteada. La Constitución venezolana ha sido la promesa incumplida, porque allí hay muchas bondades, muchos elementos acordes con un funcionamiento democrático.

A la vista de las experiencias de Colombia, Venezuela y Bolivia, de Ecuador, ¿qué cree que debería pasar en Chile para que la Constituyente cumpla sus funciones?

Lo primero, lo que han hecho. En un régimen democrático la Constitución está por encima de todo.

Para prever una Asamblea Constituyente hay que regularla en la Carta Magna. Y eso es lo que han hecho: convocar a un referéndum para que dé la aprobación para incorporar a la Constitución los mecanismos de la Asamblea Constituyente. Si se convoca conforme al pluralismo, habrá una asamblea donde todo el mundo podrá opinar y donde el país tendrá que ponerse de acuerdo.

Usted tuvo que abandonar Venezuela después de que abrieron un juicio en su contra…

No pude regresar. Estaba dando una conferencia en el exterior y me acusaron políticamente de conspirar para cambiar violentamente la Constitución. ¿Con qué arma? Con la pluma. Y eso fue con motivo de los hechos de 2002 pero la acusación fue en el 2005-2006, cuatro años después. Totalmente motivada por razones políticas.

Lo que querían era que estuviera fuera. Después hubo una amnistía porque no era contra mí nomás, sino contra otra mucha gente, y eso está ahí, en el limbo.

Pedro Carmona EstangaEl empresario Pedro Carmona Estanga asumió de forma polémica la presidencia de Venezuela en abril de 2002, durante el fallido derrocamiento de Hugo Chávez.

¿Y por qué lo vinculaban con lo ocurrido en 2002?

Porque me pidieron una opinión sobre el decreto que el señor (Pedro) Carmona iba a dictar. Di la opinión jurídica como abogado constitucionalista e incluso contraria a lo que se hizo y se pretendía hacer. Y a pesar de eso, pues como me habían pedido opinión, fue la excusa. Me vincularon a eso y listo.

Pero luego usted intentó un recurso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Sí, pero prevaleció el chavismo y no admitieron la acción porque no había agotado los recursos internos. Una decisión insólita. Yo tenía que ir a entregarme a mis perseguidores para que no hubiera juicio y quedar privado de libertad. Porque el objeto de ese proceso no era hacer ningún juicio, sino simplemente detener a las personas en un régimen donde no hay autonomía del Poder Judicial. Era lo que se pretendía y eso, por supuesto, era inaceptable.

Con lo cual usted tiene 15 años que no va a Venezuela.

Tengo 15 años fuera, de acuerdo. Pero siguiendo muy de cerca todo lo que ha venido pasando durante todo este tiempo. Como está documentado, porque he escrito sobre todo lo que ha ocurrido.

Línea

*Esta entrevista es parte de la versión digital del Hay Festival Cartagena 2020, un encuentro de escritores y pensadores que se realizó en esa ciudad colombiana entre el 30 de enero y el 2 de febrero.

Denuncian una cumbre de paramilitares en Venezuela para desestabilizar Iberoamérica por David Alandete – ABC – 26 de Noviembre 2019

El régimen de Maduro reunió a líderes chilenos, colombianos y de otros países para coordinar una «guerra política», según el comisario Simonovis

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El comisionado de Seguridad e Inteligencia del gobierno interino de Juan Guaidó en Venezuela ha denunciando que este mes el régimen de Nicolás Maduro reunió en la base militar de Fuerte Tiuna en Caracas a diversos líderes de grupos paramilitares y políticos de América Latina para coordinar planes para la desestabilización del continente promoviendo una «guerra política» por parte de una serie de movimientos de izquierda, en un contexto de protestas generalizadas en países democráticos como Chile y Colombia.

Según explica a ABC Iván Simonovis, esta reunión se produjo después de las protestas en Ecuador y Chile pero antes de las de Colombia. «El objetivo era potenciar algunas de las protestas que ya existían, y cambiar el foco de interés en el continente para que la atención deje de estar puesta en Venezuela», dice el comisionado. «Esto demuestra de nuevo el carácter criminal del régimen de Nicolás Maduro. Estos grupos están totalmente decididos a desestabilizar toda América Latina», añade Simonovis. El diario «El Nuevo Herald» fue el primero en informar de esta reunión.

Según Simonovis, invitaron a líderes insurgentes latinoamericanos el número dos del régimen chavista, Diosdado Cabello; la vicepresidenta Delcy Rodríguez; su hermano, Jorge Rodríguez, y el jefe de la Dirección General de ContraInteligencia Militar (DGCIM), Iván Hernández Dala. Entre los asistentes estaban el venezolano Valentín Santana, líder de la agrupación venezolana Colectivo La Piedrita; el chileno Héctor Llaitul, líder de la Coordinadora Arauco-Malleco, y el colombiano Hernán Darío Velásquez Saldarriaga, alias «El Paisa Montero», líder del grupo disidente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)

Simonovis ha explicado a ABC que hubo más asistentes de otros países pero prefiere no dar los nombres de momento. La seguridad de los asistentes al encuentro, mantenido a puerta cerrada, corrió a cargo de la Casa Militar, encargada de proteger a Maduro. Fuerte Tiuna es sede, entre otros, del Ministerio para la Defensa, la Comandancia General del Ejército, el Círculo Militar de Caracas, el Batallón Bolívar, la residencia oficial de la vicepresidenta, además de algunas dependencias de la academia militar de Venezuela.

Simonovis vive asilado en Estados Unidos y trabaja como como enlace de Juan Guaidó con las agencias de seguridad norteamericanas, incluidas la CIA y la antidroga DEA. Según explica, «visto que la izquierda perdía terreno en América Latina en elecciones recientes, el régimen decidió dar un apoyo para que esa izquierda perviva en modo de lucha política, aprovechando la protesta». Mantiene que no tiene datos de que esa reunión sea la causa del descontento social en Ecuador o Chile, pero sí cree que puede aprovecharse de las protestas para desestabilizar el continente.

«Cabe recordar que el régimen de Maduro le conviene este descontento y las protestas en otros países. Cuando más se hable de otros sitios de América Latina menos se habla del régimen, que así puede coger aire, ya que se encuentra en situación crítica, casi ahogado y desesperado por poder tomar aire», añade Simonovis.

 

La usurpación y las manifestaciones populares del vecindario – Editorial El Nacional – 8 de Noviembre 2019

Jamás se había visto y sentido mayor entusiasmo de un régimen ante manifestaciones populares. Nadie había escuchado mayores alborotos de júbilo desde las alturas del poder, como los ruidosos que salieron de Miraflores y de los despachos del oficialismo venezolano ante las marchas multitudinarias que sucedieron hace poco en Ecuador y Chile para protestar contra sus gobiernos. Insólita reacción, que conviene tener en cuenta para que desde ahora pensemos en lo que harán los mandones con el movimiento de protesta que las organizaciones de oposición convocan para el próximo 16 de noviembre.

Daba gusto oír a Maduro felicitándose por las protestas populares de Quito y de Santiago. El capitán Cabello llegaba al éxtasis cuando valoraba la trascendencia de las marchas masivas contra los malos gobiernos. ¡A la bimbunmbá, rarrarrá! Y ni hablar de las meticulosas descripciones hechas desde VTV, verdaderas joyas de orfebrería debido a su preocupación por los detalles de lo que sucedía en las caras comarcas de los hermanos pueblos que se levantaban ante la opresión. Tan parcos en la narración de lo propio y tan prolijos en la crónica de lo ajeno.

También llamaba la atención el énfasis puesto en la condena de la represión. Los voceros del oficialismo hablaron de hordas inhumanas que derramaban la sangre de bravíos y desarmados paladines. Se rasgaron las vestiduras ante la embestida de las fuerzas de orden, ante el avance de unos carabineros sedientos de sangre que no dejaban títere con cabeza, como si aquí jamás se hubiera quebrado un plato, como si la urbanidad y la gentileza hubieran respondido en el pasado reciente de Venezuela a los clamores callejeros contra los desastres de la usurpación. Como si un funesto repertorio de cadáveres no descubriera la descomunal impostura.

Pero quizá hayan rectificado el usurpador y sus secuaces en su entendimiento de las protestas populares y ahora las vean con ojos benévolos, con inesperada comprensión. Puede que se hayan arrepentido de las anteriores matanzas, de los atropellos y torturas antecedentes que perpetraron en la república bolivariana contra el pueblo indefenso que reclamaba sus derechos, razón que los conduce a mirar como miraron los sucesos de Ecuador y Chile, y a condenar la represión llevada a cabo por los esbirros de allá. Y razón que los conducirá, desde luego, a conductas mesuradas frente a la manifestación de protesta que se anuncia para el día 16.

¿Será posible? ¿El nacional verdugo se dolerá de los protestantes venezolanos, como se dolió en estos cercanos días de los manifestantes ecuatorianos y chilenos? Parece difícil que obre semejante portento, que ocurra tan insólita cabriola, pero el usurpador y sus secuaces permiten que abriguemos la esperanza después de su despiadada crítica a los esbirros del vecindario y de los aplausos que prodigaron a unas protestas populares que se realizaron contra la injusticia, la desigualdad y la arbitrariedad. No siempre pasa, a pesar de lo que asegura el refrán, especialmente en los predios de la política, pero en ocasiones significativas la lengua puede ser castigo del cuerpo.

Mastermind or scapegoat? Besieged South American leaders blame Venezuela’s Maduro for historic wave of unrest by Anthony Faiola, Rachelle Krygier and Patricia Garip – The Washington Post – 31 de Octubre 2019

A man injured man during a protest against Chile’s government Wednesday in Santiago. (Jorge Silva/Reuters)
A man injured man during a protest against Chile’s government Wednesday in Santiago. (Jorge Silva/Reuters)

As the streets of South America convulse in the region’s worst bout of social unrest in years, a chorus of critics on the political right are decrying what they see as one inescapable link — the nefarious hand of Venezuelan President Nicolás Maduro.

This much is true: Regional leaders who once banded together to try to bring Maduro down are now suffering a pox on their own houses, even as socialist Venezuela’s regional allies are suddenly ascendant. But is Maduro really a Joker-like figure orchestrating increasingly violent protests from his lair in Caracas? Or is he just the perfect scapegoat to explain away the genuine anger now raging in multiple South American nations?

The answer, according to more than a dozen interviews with officials, politicians, analysts and protesters in multiple nations, might be a little of both.

“I think that what’s happening is mainly the product of national circumstances,” said Michael Shifter, president of the Washington-based Inter-American Dialogue. “That doesn’t mean there is no outside agitation. But to put the blame outside is to miss the point that there are fundamental domestic problems that can account for all this unrest.”

Senior officials from Ecuador, Chile, Argentina and elsewhere are nevertheless pointing the finger at Maduro for the outbreak of severe street protests — including the ongoing mayhem in ordinarily stable Chile, where at least 20 people have died in two weeks of clashes with security forces. Chile took the serious step this week of canceling major global summits on trade and climate change scheduled for November and December.

President Trump, in a call this week with Chilean President Sebastián Piñera, denounced unspecified “foreign efforts” to undermine Chilean institutions, democracy and society.

Earlier, Michael Kozak, the State Department’s acting assistant secretary for Western Hemisphere affairs, appeared to blame the Russians, telling the EFE news service that “we have identified on social networks false accounts that emanate from Russia, which are people who pretend to be Chilean, but in reality all the [messaging] they are doing is trying to undermine all Chilean institutions and society.”

Maduro, who has dealt with bouts of serious unrest of his own this year, has vacillated between appearing to claim credit for the multiple uprisings abroad and poking fun at his enemies’ accusations. At one point, he described the regional turmoil as part of a plan hatched at a meeting of Latin America’s far left in Caracas in July — the “Foro de Sao Paulo” hosted by his government.

But he has also joked that “they think I move my mustache and bring governments down. I’m thinking, ‘Which is the next government I want to overthrow?’ ”

Demonstrators run from tear gas fired by police during protests in Santiago on Wednesday. (Rodrigo Abd/AP)
Demonstrators run from tear gas fired by police during protests in Santiago on Wednesday. (Rodrigo Abd/AP)

Maduro, a leftist autocrat who has been declared a usurper and targeted for removal by the Trump administration and its regional allies, can at the very least gaze out across a smoldering region and see a far less dangerous landscape for his future than anyone would have predicted even just a few weeks ago.

Two of his most vocal regional critics — Ecuadoran President Lenín Moreno and Chile’s Piñera — have seen serious threats develop against their own administrations in the form of large-scale street protests this month against price hikes for gas, transit, electricity and other services.

Argentine President Mauricio Macri, who had called for Maduro to step down, lost his reelection bid last week to a left-wing Peronista ticket that included former president Cristina Fernández de Kirchner, a longtime ally of Venezuela’s socialists. Bolivian President Evo Morales, a steadfast Maduro backer, has claimed victory in his country’s elections.

Maduro’s adversaries claim this is no coincidence.

In Chile last week, Piñera said the country was “at war against a powerful enemy” who “was willing to use violence and criminality with no limits even when it means the loss of lives.”

He did not specify who the enemy was, but the message was interpreted as a suggestion that Maduro was behind the violence that has racked the region’s most successful country.

 

Luis Almagro, secretary general of the Organization of American States, flatly accused Caracas of seditious intent.

“The winds of the Bolivarian regime pushed by Madurismo and the Cuban regime bring violence, looting, destruction, and a political aim to directly attack the democratic system and try to force interruptions to constitutional mandates,” he said in a statement last week. “We have seen these attempts documented in Ecuador and Colombia, we see them now in Chile.”

Ecuador’s Moreno has gone the furthest, claiming that Maduro is working with former president Rafael Correa — Moreno’s nemesis — to orchestrate a “coup” in Quito. He has claimed that the pair have sent “200 to 300” operatives disguised as Venezuelan migrants to sow chaos and topple his government.

Prosecutors in Quito are investigating possible Venezuelan links to $740,000 in cash that, according to people familiar with the investigation, was meant to be spent on anti-government activities.

Portraits of Venezuelan President Nicolás Maduro in April inside the Venezuelan Embassy in Washington. (Salwan Georges/The Washington Post)
Portraits of Venezuelan President Nicolás Maduro in April inside the Venezuelan Embassy in Washington. (Salwan Georges/The Washington Post)

Ecuadoran authorities have detained several leftist politicians who attended the Caracas summit. But they have yet to back up many of their allegations with proof. (Ecuadoran officials did not respond to requests for comment.)

In fact, some allegations have proved to be anything but concrete. Interior Minister María Paula Romo, for instance, heralded the Oct. 10 arrest of 17 foreigners, including several Venezuelan nationals, at Quito’s airport during the height of the riots in Ecuador. But all but two were later released by a judge for lack of evidence.

“Some of them were just Venezuelan Uber drivers picking people up at the airport,” said Sebastián Hurtado, president of the Ecuadoran political consultancy Profitas.

“I think the relationship is there, that Correa has asked for Maduro’s support,” he said. “But what kind of support, and how it is working, is a difficult question to answer.”

Amauri Chamorro, a political consultant who has worked with Correa and other left-wing leaders, attended the Caracas summit. He dismissed theories that it had sparked unrest around the continent as “ridiculous.”

“To believe that the forum of Sao Paulo determined, ordered and coordinated, and — most ridiculous of all — financed what has happened [in Chile and Ecuador] is a fantasy,” he said. “First, the forum doesn’t discuss this kind of thing. Second, the Sao Paulo forum doesn’t have the capacity to generate this. And third, this would be to completely ignore what is actually happening in these countries. It would be a grotesque analytical error.”

Guillermo González, president of the Chilean Equality Party, said he was one of 10 to 15 Chileans who attended the summit. They paid for their travel, but the Venezuelan government put them up in a state-owned hotel.

González expressed admiration for Venezuela and condemned regional leaders who have sought to oust Maduro. But he insisted that there were “no Venezuelans” involved in the social movement that has rocked Chile for nearly two weeks.

“What is happening in Chile is happening everywhere,” he said. “The system has collapsed because people aren’t eating, or just pasta and rice. They have no housing, no health care.”

Rodrigo Perez, an 18-year old high school student in Chile, helped organize a turnstile-jumping campaign in mid-October to protest a Metro fare hike that led to the broader unrest still roiling the country.

He described the protests as wholly organic — a response to rising costs of living and harsh inequality in one of Latin America’s richest but most unequal nations.

The burning of Metro stations in October came as a “surprise” to student organizers, he said.

“We have questions about these fires, but social discontent has been growing because public policies have ignored education,” Perez said. “So students are becoming more radicalized. There is great frustration.”

Soldiers guard a park in Quito during mid-October protests. (Fernando Vergara/AP)
Soldiers guard a park in Quito during mid-October protests. (Fernando Vergara/AP)

In Chile, students and unionists involved in the protests say they do not view Venezuela — a failed state run by a cast of characters including alleged narco-traffickers — as any kind of a model to follow.

“Chavismo is not socialism — it is capitalism dressed up as socialism,” said Simon Bousquet, 32, an information-technology specialist and union leader who has participated in the Chilean protests, referring to the Venezuelan brand of socialism named after Hugo Chávez, the late founder of its socialist state.

“Venezuela went from a neoliberal government to a bureaucracy,” he said. “It is not a model to emulate.”

Yet there is little doubt that forces on the left, whether influenced by the Venezuelans and Cubans or not, have sought to seize the momentum of the protest to push their own agendas, including demands for a new constitution in Chile.

“In big protest cycles like this one, many interests come into play,” said Miguel Ángel Martínez Meucci, a political scientist at the Austral University of Chile.

“For some of these actors, the objective is not to obtain social improvements but to subvert the instituted order and propel the surge of another one,” he said, “or even to nourish the radical agendas that would facilitate their path to power.”

 

Garip reported from Santiago. Kimberley Brown in Quito contributed to this report.

Zarpazo al Grupo de Lima por Manuel Corao – El Nacional – 28 de Octubre 2019

Las manifestaciones de calle acontecidas recientemente en América del Sur tienen un  elemento en común; la responsabilidad  de los gobiernos de Cuba y Venezuela por la maniobra indebida de terroristas en las protestas demandantes de reivindicaciones  llevadas a cabo en Chile y Ecuador.

Estos gobiernos sureños son  miembros del Grupo de Lima conglomerado político en defensa de la democracia y los derechos humanos en Venezuela.

Revoltosos que accionaron violentamente en ciudades de ambas naciones al ser detenido un número indeterminado de actores y comprobar sus identidades; cerca de 600 resultaron ser extranjeros muchos de ellos provenientes recientemente de Venezuela, quienes se dedicaron a cometer destrozos variados tales como incendios, rotura de señales en vías comunitarias, daños a la propiedad privada, enfrentamiento armado con la autoridad ciudadana al infiltrarse en las marchas cívicas, denunció el mandatario Lenín Moreno de Ecuador.

Pesquisas y confesiones grabadas judicialmente revelaron que la presencia de ellos en la ciudad encumbrada era con fines políticos contrarios a la paz vecinal.

La inherencia de una nación en los asuntos internos de otro país con la identificación de actores violentos en manifestaciones pacíficas acontecidas en Chile desde mediados de octubre; fue delatada por el gobernante Sebastián Piñera al identificar y obtener la confidencia de quienes capturados infraganti confesaron venir para atentar contra la estabilidad política del territorio austral.

Si existiese duda de lo expresado, Diosdado Cabello, segundo hombre al mando en Venezuela al conocer las revelaciones indicó burlonamente que los hechos en referencia eran un “vientecito bolivariano”, lo cual por lo elocuente es una  aceptación de la relación gubernamental en la práctica precisa ejecutada en las naciones andinas, lo cual remató con la ocultada expresión de un venidero “huracán bolivariano”.

Evaluaciones hechas sobre la hambruna en Venezuela, partiendo de los ingresos fiscales proveniente de la renta petrolera, junto a la prohibición de producir o importar el sector privado bienes de consumo alimenticio y medicinas para el ser humano, expertos llegan a la conclusión que los ingresos monetarios para la adquisición de tales rubros son desviados hacia otras actividades y ejecución de políticas ajenas al ciudadano común.

Nada justifica lo que acontece en el país ya que en  los últimos 17 años ha recibido el instituto emisor 56.000 millones de dólares de promedio amén de préstamos por casi 170.000 millones de dólares, los cuales se desconoce adónde fueron a parar gran parte de los mismos.

En  los últimos años la nación suramericana recibe 19.000 a millones de dólares dinero que decrece notablemente con el tiempo pero suficiente para enfrentar los  rótulos  alimenticios y medicinales en general de la población, pero los montos no ingresan totalmente al erario.

Es tal el desamor de Maduro Moros que solo  da prioridad a la política radical y para ello lograr  ratifica  la prohibición  de importar comida reservándose ese privilegio para el estado, iniciativa que busca  incentivar con fines intervencionistas en otros países  el éxodo de venezolanos hacia territorio vecino en busca de alimentación y ulteriores oportunidades de empleo.

Maduro lleva al terruño a la quiebra técnica financiera, pero previamente ha sacado para dar a naciones de política extremista montos en miles de millones que ha debido dedicar a sus gobernados.

Expropiaciones arbitrarias sin contraprestación, persecución fiscal de las fuentes permanente de puestos de trabajo, desabastecimiento, inflación galopante e ineficientes servicios básicos como la electricidad, marcaron el desplazamiento en millones de seres hacia América del sur principalmente.

La planificada hambruna como política de Estado logra sus metas porque junto con estos viajantes se desplazan grupos terroristas que por puertos normales de entrada a países andinos no se les facilitaría.

Una vez estas tropas debidamente entrenadas para desestabilizar, mezclados entre la diáspora se activarán en llamadas callejeras de requerimientos sociales causando ruina indiscriminada cual robots a su paso por las vías públicas, incendiando instalaciones de servicio al ciudadano, enfrentamiento con la policía comunitaria y hasta muerte entre los vecinos que reclaman creando un caos que proyecte, no siendo verdad, la incapacidad de las autoridades para ejercer el mandato conferido.

Tales actuaciones  dirigidas tienen un tiempo finito para causar los efectos de crisis buscados , es por ello  que pudimos observar al ex presidente Rafael Correa de Ecuador presentarse ante los medios de comunicación e indicar que para controlar la situación debía renunciar Lenin Moreno, presidente constitucional ecuatoriano  y convocarse a elecciones de inmediato.

No haber hecho Correa un llamado a la concordia y la paz ante el desenfreno de grupúsculos es un claro indicativo de que era un militante por la crisis y corresponsable de 7 muertos, 1.340 heridos y 1.152 detenidos.

En Chile la cita común es igualmente penetrada por terroristas, a lo que la guardia responde con prontitud y firmeza.

Sebastián Piñera, al igual que su homólogo de Ecuador, Lenín Moreno, convocan a la sociedad civil, la cual acude en su torno ratificando sus liderazgos y autoridad  constitucional.

Los mismos responsables venidos de Cuba y Venezuela llegaron a Chile saliendo derrotados por el pueblo que hoy exige justicia por 13 fallecidos en la concentración, 5 más en mano de los carabineros, 102 heridos y 962 detenidos.

Chile y Ecuador, países hermanos que conforman el Grupo de Lima, son defensores de la democracia venezolana, los derechos humanos y una nación que se niega a claudicar ante el tirano que anhela esclavizarlos.

Alerta que caminan los malandros de la izquierda extrema por América Latina por José Gregorio Meza – El Nacional – 21 de Octubre 2019

Los que se hacen llamar revolucionarios prepararon el contrataque. No esperan más y decidieron que ya está bueno de gobiernos decentes y progresistas en América Latina.

Los recientes disturbios en Chile: la destrucción de estaciones del Metro, autobuses, la quema de edificios, la destrucción de patrimonio de la nación, da cuenta que no se trata de algo casual. Esto es planificado. No queden dudas. La izquierda extrema está de vuelta y hace lo que sea para recuperar el terreno perdido.

El Mercurio

@ElMercurio_cl

Estupor y rabia en las 36 horas más violentas de Santiago desde el regreso a la democracia https://digital.elmercurio.com/2019/10/20/C/MQ3MJT0H#zoom=page-width 

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Ya antes lo han hecho en Argentina, donde están a una semana de recuperar el poder a menos que ocurra un milagro, y en Ecuador, con un Lenín Moreno emproblemado porque no ha podido manejar la crisis que heredó de Rafael Correa, uno de los líderes de la contraofensiva.

«Atiendan a sus países que los tienen alborotados», recomendó Nicolás Maduro a los gobernantes del continente, en una seña clara para que dejen tranquilo al régimen, ahora con un escaño en el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. En una de sus alocuciones, cada vez más soporíferas, criticó al Grupo de Lima, al que calificó de cartel del narcotráfico.

Diosdado Cabello tuiteó en la misma línea de su jefe político. Luego de un toma y daca con el secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, aseguró que el huracán bolivariano, del que el chavismo pretende ser dueño e intérprete, volverá a enseñorearse en el continente.

Diosdado Cabello R@dcabellor

Recuerdo perfectamente el Huracan Bolivariano que fue capaz de derrotar al alca y al imperialismo en Mar del Plata, nada ni nadie podrá detener a los Pueblos cuando luchan por su Independencia, todo mi apoyo y solidaridad, desde Venezuela decimos con ellos: Nosotros Venceremos!!

No solo están en lista Chile, Argentina y Ecuador. Perú, Colombia y Brasil también han recibido los embates de la desestabilización, y en España, lo de Cataluña no pinta bien, con infiltrados que llegan de Europa y Latinoamérica para apoyar la independencia y empantanar un deseo legítimo de una parte de la población.

Para la izquierda extrema esas protestas son legítimas, aunque acudan a la violencia y destruyan patrimonio de la nación. Todo justifica a los pueblos oprimidos, dicen. En el fondo lo que quieren es generar un caos que sea caldo de cultivo para retomar el gobierno. El discurso de la autonomía de los pueblos es basura, pero le suena bien a los que no han logrado nada en su historia de vida.

Ya lo dijo el politólogo Pedro Urruchurtu en un hilo de Twitter: las protestas sociales de Iberoamérica tienen un oscuro interés por detrás, buscan acabar con el Grupo de Lima y desestabilizar la región.

Pedro A. Urruchurtu

@Urruchurtu

[] ¿Ha escuchado usted sobre el “Grupo de Puebla”? Preste atención a este hilo y entenderá por qué mucho de lo que está pasando en Iberoamérica bajo pretexto de “protestas sociales”, tiene interés muy oscuro por detrás: Acabar con el Grupo de Lima/Desestabilizar a la región.

Ver imagen en Twitter
No es lo mismo, eso sí, acá en Venezuela, donde Maduro y su combo han creado un complejo aparato represivo y comunicacional para mantenerse en el poder y limitar al máximo a los disidentes, como ya pasó en Cuba. Protestar es subversivo y hacerlo contra un régimen de izquierda casi que es un pecado y tiene sus consecuencias, la cárcel lo menos oneroso.

Después de la semana pasada, con la vergüenza de lo que aconteció en la ONU, es claro que las cosas cambiaron. Visto lo sucedido dudo que los que se hacen llamar revolucionarios se conformen con preservar el botín que significa Venezuela, van por más. Se vienen situaciones más rudas en todo el continente. Lo de estas semanas es solo la cuota inicial de lo que nos espera.

Nicolás Maduro habló sobre las acusaciones de alentar las protestas en Ecuador y Chile – Infobae – 20 de Octubre 2019

“Vamos mejor de lo que pensábamos, y todavía lo que falta… No puedo decir más”, advirtió el dictador venezolano

Días atrás Ecuador vivió la peor crisis social tras el último anuncio económico del presidente Lenín Moreno. Lo propio ocurrió en las últimas horas en Chile. En ambos países se desataron violentas protestas que dejaron muertos, miles de heridos y detenidos. Pese a los reclamos de los movimientos sociales, el Gobierno de Moreno acusó al ex presidente Rafael Correa y al dictador venezolano Nicolás Maduro de estar detrás de los hechos de violencia. Este domingo, el líder chavista respondió a esas acusaciones con un sugestivo mensaje.

“Al Foro de San Pablo le puedo decir, desde Venezuela, estamos cumpliendo el plan, va como lo hicimos, va perfecto, ustedes me entienden… Foro de San Pablo, el plan va en pleno desarrollo, victorioso. Todas las metas que nos hemos propuesto en el Foro las estamos cumpliendo una por una”, pronunció el dictador durante un acto en Caracas.

Este sábado, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de Venezuela en el exilio acusó al Foro de San Pablo de incentivar las recientes violentas manifestaciones en Chile y Ecuador.

El TSJ en el exilio advirtió que el Foro, el encuentro anual de organizaciones y movimientos de izquierda creado en 1990, “es la maquinaria que utiliza el crimen organizado para desestabilizar la democracia en el Hemisferio”.

Nicolás Maduro le envió un mensaje directo al Foro de San Pablo (laprensagrafica.com)

Nicolás Maduro le envió un mensaje directo al Foro de San Pablo (laprensagrafica.com)

El comunicado difundido por el órgano judicial resalta que a partir de la última edición de este foro, que se celebró el pasado julio en Caracas (Venezuela), se han producido “situaciones fácticas en las Repúblicas del Perú, Ecuador, Colombia y ahora Chile” que han alterado la tranquilidad de dichos países.

“Es la unión de los movimientos sociales, progresistas, revolucionarios, de toda América Latina, el Caribe y más allá del mundo. El Foro ha salido revitalizado, y así debemos seguir, articulando los partidos políticos progresistas. Vamos mejor de lo que pensábamos, y todavía lo que falta… No puedo decir más, son secretos de super bigote, no puedo decir más”, indicó Maduro, con un dejo de ironía.

Por su parte, respondió a las denuncias de Lenín Moreno con un insulto al presidente ecuatoriano: “Ahora me echan la culpa de todo a mí, y a Venezuela. Que salieron los estudiantes, los trabajadores, los campesinos, en Colombia a protestar masivamente es culpa de Maduro; que se alzó el pueblo de Ecuador contra el Fondo Monetario Internacional, dice el estúpido de Lenín Moreno, que fue que yo envié 200 hombres allá. Es una ofensa al movimiento indígena, es una ofensa al pueblo de Ecuador, del estúpido de Lenín Moreno”.

Nicolás Maduro tildó de

Nicolás Maduro tildó de “estúpido” a Lenín Moreno (AFP)

“Ahora el pueblo de Chile se rebela y se levanta, y la derecha de Chile también dice que es culpa de Maduro. No es culpa de Maduro, es culpa del Fondo Monetario Internacional, y del capitalismo salvaje”, agregó, durante su discurso en la Clausura del I Congreso Internacional de Comunas, Movimientos Sociales y Poder Popular.

El dictador venezolano se expresó de esa manera horas después de que Diosdado Cabello, número dos del chavismo y presidente de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), advirtiera que lo que está sucediendo en la región “es apenas la brisita”: “Ahora viene el huracán bolivariano”.

“Lo que está pasando en Perú, en Chile, en Argentina, en Honduras, en Ecuador, es apenas la brisita. Lo que viene ahora es el huracán. Es absolutamente imposible que Colombia se quede como está. Esos países van a reventar porque tiene una sobredosis de neoliberalismo y eso no lo aguanta nadie”, sostuvo.

«…Ha habido una brisita bolivariana» por Ramón Pérez-Maura – ABC – 13 de Octubre 2019

Piden la convocatoria de una gran concentración popular para redactar una nueva Constitución. Chavismo puro

Ramón Pérez-Maura

La declaración el pasado martes 8 de octubre de Diosdado Cabello, presidente de la oficialista Asamblea Nacional Constituyente de Venezuela, es el mejor resumen de lo que está pasando en el cono sur del continente Americano: «En Ecuador, Perú y Argentina ha habido una brisita bolivariana». El auge del peronismo kirchnerista en Argentina se ha visto complementado en las dos últimas semanas con el golpe de estado de facto que se ha perpetrado en Perú y con la sublevación callejera contra el presidente constitucional ecuatoriano, Lenín Moreno.

El caso al que menos atención se ha prestado en España es el de Perú, donde el presidente Martín Vizcarra ha disuelto inconstitucionalmente el Congreso y se queda con poderes casi dictatoriales durante cuatro meses. Sorprende mucho cómo algunos de los que denunciaron con virulencia –y con razón- el golpe de Estado de Alberto Fujimori cuando cerró el Congreso el 5 de abril de 1992, ahora aplauden a Vizcarra.

El congreso disuelto era un congreso que estaba en manos de formaciones que a mí me parecen indeseables. Pero es el Congreso que eligieron los peruanos hace tres años en las mismas elecciones en las que dieron el poder al presidente Kuczynski y a su vicepresidente, Vizcarra, que lo sucedió el año pasado cuando el primero tuvo que dimitir por causas de corrupción. Como bien explica el político de centro izquierda Alfredo Barnechea «la crisis actual se debe a un ejecutivo sin norte y un Congreso obstruccionista. Ambos lados defraudaron a los peruanos y unos y otros blindaron clamorosas corrupciones.»

Bajo la constitución vigente, un presidente tiene derecho a disolver un Congreso si le niega dos veces la confianza al Gabinete presidencial. Este Congreso ya había censurado el Gabinete de Kuczynski en 2017. Pero esta vez no censuró al Gabinete de Vizcarra, sino la elección de un magistrado del Constitucional, materia que corresponde al Legislativo. No se ha censurado al presidente en ningún momento. Y él ha disuelto el Congreso «de forma ilegal e inconstitucional» según Barnechea y otras voces autorizadas. El influyente periodista peruano Jaime Bayly reaccionó al golpe de Vizcarra diciendo que «no es un dictador, no todavía», pero sí «es sospechoso de serlo, o de querer serlo. Y eso ya es bastante malo». Según él, el Perú no ha vuelto a ser una dictadura «pero la democracia ha quedado lisiada, minusválida. El Perú es hoy una democracia con muletas».

Vizcarra es un presidente sin respaldo de ninguna clase en el Congreso saliente. Él se ha rodeado a lo largo del último año de la izquierda más radical, la que se había quedado sin voz. Uno de los representantes de la izquierda más dura del Perú, el expresidente regional de Cajamarca, Gregorio Santos Guerrero saludó el cierre del Congreso por la Policía con un tuit en el que pedía la convocatoria de una gran concentración popular para redactar una nueva Constitución. Eso suena a chavismo puro.

Si unimos esto a lo que vemos al otro lado de la frontera con el presidente huyendo de la capital de la república y parapetándose en Guayaquil, resulta evidente que hay en la región movimientos coordinados para subvertir la democracia vigente. Lenín Moreno es un hombre que viene de la extrema izquierda –como no puede ser de otra manera con ese nombre- pero que ha abandonado las políticas más radicales de su predecesor, Rafael Correa y éste está agitando a las masas contra el presidente. Impresiona ver y leer algunas crónicas de lo acontecido en Ecuador. La legitimidad democrática de Moreno ha decaído para muchos periodistas. Siempre da más audiencia una revuelta que el orden constitucional. Me pregunto yo si un levantamiento popular contra el Rafael Correa amigo de Julian Assange –al que Moreno entregó a la Policía- hubiera contado con el mismo beneplácito de tantos analistas y reporteros.

 

¿Se asomó la brisa bolivariana? por Adolfo P. Salgueiro – El Nacional – 12 de Octubre 2019

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Una constatación bastante obvia es aquella que revela que los ciclos de la historia política tienen carácter pendular y que los cambios en la dirección del péndulo se producen en intervalos cada vez más breves. Tal fenómeno se está comenzando a constatar en la realidad latinoamericana donde, después de casi una década de predominio, los movimientos políticos relativamente moderados de centro derecha, derecha o centro izquierda –todos esencialmente democráticos– están siendo puestos a prueba por fuerzas que responden a parcialidades fundamentalmente izquierdistas, comunistas, populistas   castrochavistas, Foro de Sao Paulo, etc., poco comprometidos con el respeto al juego democrático y que, muchas veces, valiéndose de la democracia logran atentar contra ella habiendo infiltrado  sus instituciones.
También hay movimientos de derecha que haciendo uso de las mismas herramientas originadas en la democracia buscan idéntico fin de preponderancia generalmente alejados de la práctica de ella (Bolsonaro, Le Pen, Salvini, Vox, etc.). En casi todos los casos la percepción de fracaso de las gestiones de gobiernos desgastados suele ser lo que impulsa al enojo del votante, la reacción y el retorno del péndulo.
Unas veces el relevo se produce según las reglas acordadas y otras se lleva a cabo con ruptura de las mismas. Algo de eso es lo que está ocurriendo en nuestro continente latinoamericano sumido en estas últimas semanas en una vorágine de inestabilidad que ha provocado insólitos comentarios como el del capitán Cabello, quien –con el cinismo que le caracteriza– ha afirmado que pareciera haber “renacido una nueva brisa bolivariana en el continente”.
La inestabilidad presente en las zonas fronterizas colombo-venezolanas, en las que la usurpación que aún despacha desde Miraflores ofrece sin rubor alguno su apoyo a los grupos terroristas infiltrados en nuestro territorio, siembra temor, desestabilización y la alta posibilidad de que un incidente (verdadero o falso) genere la chispa que encienda la mecha de una confrontación internacional armada de alto vuelo entre pueblos hermanos. No es una especulación teórica, sino una realidad palpable diariamente en Táchira, Zulia, Amazonas, Bolívar, Apure, etc.
Los eventos que sacuden a Ecuador ilustran claramente la necesidad impostergable de sincerar una economía que no puede soportar más el desangramiento que producen los subsidios a los combustibles, pero también demuestra que intentarlo desata reacciones –entendibles sí– que se explotan arropándose en el populismo más descarado. Así mismo pasó con el Caracazo de 1989 y pasa hoy en Quito y otras ciudades ecuatorianas donde –de paso– se comenta la presencia de infiltrados venezolanos que , una vez detenidos, revelan su militancia chavista y su condición de agentes pagados para desatar la violencia.
Pocos reconocen que si se solicita un megapréstamo a una institución financiera internacional, resulta razonable que esta aspire a supervisar su utilización. Igual ocurre cuando un banco nos financia la hipoteca de nuestra casa y nos sujeta a limitaciones que le aseguren la recuperación de su préstamo. Si existe alguna otra manera sería bueno que quien tenga la receta la comparta ahorita mismo.
Afortunadamente en Ecuador la represión ha sido moderada, llevada a cabo por fuerzas del orden –no por militares– y sin que se haya agotado la posibilidad del diálogo que ya ha empezado a aflorar. Pensar que los próceres de la “revolución bolivariana” tienen la sinvergüenzura de “condenar los excesos policiales” luce como una muestra de deshonestidad discursiva repugnante aunque no sorpresiva.
En Perú es difícil opinar si la decisión del presidente Vizcarra de disolver el Congreso se ajusta a la Constitución o no. El hecho de que la medida sea apoyada por 90% de la población no la convierte necesariamente en constitucional toda vez que los congresistas –bandidos o no– han sido elegidos por el pueblo en comicios tan transparentes como fueron los que invistieron a Kuzcinsky en la presidencia y a Vizcarra como vicepresidente de la república. Por lo menos en este caso constatamos la fortaleza de las instituciones que han podido aguantar varios golpes fuertes sin haber colapsado.
En Argentina parece ya cantado que el populismo kirchnerista regresará a la Casa Rosada propinando un severo castigo a un Macri que –bien o mal–  tuvo que tomar medidas para reparar lo que el kirchnerismo le dejó como herencia. La consecuencia será el regreso de medidas populistas para que a la vuelta de otros cuatro años haya que intentar volver a reparar el daño.
En Uruguay –el mismo 27 de octubre como en Argentina– hay la posibilidad de que el Frente Amplio de la izquierda gobernante no pueda conseguir reelegirse en la primera vuelta. De ser así es bien posible que la coalición entre el Partido Nacional y el Colorado pueda desalojar a quienes han venido inicialmente coqueteando con el chavismo-madurismo y últimamente se han cuadrado con él sin rubor alguno.
En Bolivia el 20 de este mismo mes de octubre se decidirá si Evo gana en primera vuelta o no. De no ganar existe una esperanza de que las alianzas que se puedan tejer alrededor de Carlos Mesa para la segunda vuelta puedan desalojarlo del poder que ha ejercido ya por tres mandatos, hablando muchas estupideces en materia política pero cometiendo pocas en materia de conducción económica.
De este ajedrez que hemos resumido, los venezolanos tenemos mucho que ganar o que perder. Si ganan los kirchneristas en Argentina , Evo en Bolivia o el Frente Amplio en Uruguay o si tumban a Lenín Moreno en Ecuador, la situación de Venezuela en el Grupo de Lima (con México ya perdido hace un año), o en la OEA donde la representación de Guaidó se apoya en una inestable mayoría, o las decisiones dentro del TIAR, bien pueden complicar el apoyo internacional regional que hasta ahora es elemento determinante para mantener la esperanza del cese de la usurpación.
Como consecuencia de lo anterior, es evidente que Guaidó tiene que apurar al máximo la velocidad para lograr las tres metas que se ha propuesto (cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres) antes de que cambien para peor las circunstancias exógenas. Para que eso sea posible, quienes comparten, condicionan y limitan la acción del presidente (E) precisan empujar todos en la misma dirección y con la vista puesta en el futuro de la patria y no en el interés inmediato de sus toldas. La cortesía con mis lectores me sugiere destilar optimismo, la razón me hace ser escéptico.
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