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Denuncian una cumbre de paramilitares en Venezuela para desestabilizar Iberoamérica por David Alandete – ABC – 26 de Noviembre 2019

El régimen de Maduro reunió a líderes chilenos, colombianos y de otros países para coordinar una «guerra política», según el comisario Simonovis

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El comisionado de Seguridad e Inteligencia del gobierno interino de Juan Guaidó en Venezuela ha denunciando que este mes el régimen de Nicolás Maduro reunió en la base militar de Fuerte Tiuna en Caracas a diversos líderes de grupos paramilitares y políticos de América Latina para coordinar planes para la desestabilización del continente promoviendo una «guerra política» por parte de una serie de movimientos de izquierda, en un contexto de protestas generalizadas en países democráticos como Chile y Colombia.

Según explica a ABC Iván Simonovis, esta reunión se produjo después de las protestas en Ecuador y Chile pero antes de las de Colombia. «El objetivo era potenciar algunas de las protestas que ya existían, y cambiar el foco de interés en el continente para que la atención deje de estar puesta en Venezuela», dice el comisionado. «Esto demuestra de nuevo el carácter criminal del régimen de Nicolás Maduro. Estos grupos están totalmente decididos a desestabilizar toda América Latina», añade Simonovis. El diario «El Nuevo Herald» fue el primero en informar de esta reunión.

Según Simonovis, invitaron a líderes insurgentes latinoamericanos el número dos del régimen chavista, Diosdado Cabello; la vicepresidenta Delcy Rodríguez; su hermano, Jorge Rodríguez, y el jefe de la Dirección General de ContraInteligencia Militar (DGCIM), Iván Hernández Dala. Entre los asistentes estaban el venezolano Valentín Santana, líder de la agrupación venezolana Colectivo La Piedrita; el chileno Héctor Llaitul, líder de la Coordinadora Arauco-Malleco, y el colombiano Hernán Darío Velásquez Saldarriaga, alias «El Paisa Montero», líder del grupo disidente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)

Simonovis ha explicado a ABC que hubo más asistentes de otros países pero prefiere no dar los nombres de momento. La seguridad de los asistentes al encuentro, mantenido a puerta cerrada, corrió a cargo de la Casa Militar, encargada de proteger a Maduro. Fuerte Tiuna es sede, entre otros, del Ministerio para la Defensa, la Comandancia General del Ejército, el Círculo Militar de Caracas, el Batallón Bolívar, la residencia oficial de la vicepresidenta, además de algunas dependencias de la academia militar de Venezuela.

Simonovis vive asilado en Estados Unidos y trabaja como como enlace de Juan Guaidó con las agencias de seguridad norteamericanas, incluidas la CIA y la antidroga DEA. Según explica, «visto que la izquierda perdía terreno en América Latina en elecciones recientes, el régimen decidió dar un apoyo para que esa izquierda perviva en modo de lucha política, aprovechando la protesta». Mantiene que no tiene datos de que esa reunión sea la causa del descontento social en Ecuador o Chile, pero sí cree que puede aprovecharse de las protestas para desestabilizar el continente.

«Cabe recordar que el régimen de Maduro le conviene este descontento y las protestas en otros países. Cuando más se hable de otros sitios de América Latina menos se habla del régimen, que así puede coger aire, ya que se encuentra en situación crítica, casi ahogado y desesperado por poder tomar aire», añade Simonovis.

 

La usurpación y las manifestaciones populares del vecindario – Editorial El Nacional – 8 de Noviembre 2019

Jamás se había visto y sentido mayor entusiasmo de un régimen ante manifestaciones populares. Nadie había escuchado mayores alborotos de júbilo desde las alturas del poder, como los ruidosos que salieron de Miraflores y de los despachos del oficialismo venezolano ante las marchas multitudinarias que sucedieron hace poco en Ecuador y Chile para protestar contra sus gobiernos. Insólita reacción, que conviene tener en cuenta para que desde ahora pensemos en lo que harán los mandones con el movimiento de protesta que las organizaciones de oposición convocan para el próximo 16 de noviembre.

Daba gusto oír a Maduro felicitándose por las protestas populares de Quito y de Santiago. El capitán Cabello llegaba al éxtasis cuando valoraba la trascendencia de las marchas masivas contra los malos gobiernos. ¡A la bimbunmbá, rarrarrá! Y ni hablar de las meticulosas descripciones hechas desde VTV, verdaderas joyas de orfebrería debido a su preocupación por los detalles de lo que sucedía en las caras comarcas de los hermanos pueblos que se levantaban ante la opresión. Tan parcos en la narración de lo propio y tan prolijos en la crónica de lo ajeno.

También llamaba la atención el énfasis puesto en la condena de la represión. Los voceros del oficialismo hablaron de hordas inhumanas que derramaban la sangre de bravíos y desarmados paladines. Se rasgaron las vestiduras ante la embestida de las fuerzas de orden, ante el avance de unos carabineros sedientos de sangre que no dejaban títere con cabeza, como si aquí jamás se hubiera quebrado un plato, como si la urbanidad y la gentileza hubieran respondido en el pasado reciente de Venezuela a los clamores callejeros contra los desastres de la usurpación. Como si un funesto repertorio de cadáveres no descubriera la descomunal impostura.

Pero quizá hayan rectificado el usurpador y sus secuaces en su entendimiento de las protestas populares y ahora las vean con ojos benévolos, con inesperada comprensión. Puede que se hayan arrepentido de las anteriores matanzas, de los atropellos y torturas antecedentes que perpetraron en la república bolivariana contra el pueblo indefenso que reclamaba sus derechos, razón que los conduce a mirar como miraron los sucesos de Ecuador y Chile, y a condenar la represión llevada a cabo por los esbirros de allá. Y razón que los conducirá, desde luego, a conductas mesuradas frente a la manifestación de protesta que se anuncia para el día 16.

¿Será posible? ¿El nacional verdugo se dolerá de los protestantes venezolanos, como se dolió en estos cercanos días de los manifestantes ecuatorianos y chilenos? Parece difícil que obre semejante portento, que ocurra tan insólita cabriola, pero el usurpador y sus secuaces permiten que abriguemos la esperanza después de su despiadada crítica a los esbirros del vecindario y de los aplausos que prodigaron a unas protestas populares que se realizaron contra la injusticia, la desigualdad y la arbitrariedad. No siempre pasa, a pesar de lo que asegura el refrán, especialmente en los predios de la política, pero en ocasiones significativas la lengua puede ser castigo del cuerpo.

Mastermind or scapegoat? Besieged South American leaders blame Venezuela’s Maduro for historic wave of unrest by Anthony Faiola, Rachelle Krygier and Patricia Garip – The Washington Post – 31 de Octubre 2019

A man injured man during a protest against Chile’s government Wednesday in Santiago. (Jorge Silva/Reuters)
A man injured man during a protest against Chile’s government Wednesday in Santiago. (Jorge Silva/Reuters)

As the streets of South America convulse in the region’s worst bout of social unrest in years, a chorus of critics on the political right are decrying what they see as one inescapable link — the nefarious hand of Venezuelan President Nicolás Maduro.

This much is true: Regional leaders who once banded together to try to bring Maduro down are now suffering a pox on their own houses, even as socialist Venezuela’s regional allies are suddenly ascendant. But is Maduro really a Joker-like figure orchestrating increasingly violent protests from his lair in Caracas? Or is he just the perfect scapegoat to explain away the genuine anger now raging in multiple South American nations?

The answer, according to more than a dozen interviews with officials, politicians, analysts and protesters in multiple nations, might be a little of both.

“I think that what’s happening is mainly the product of national circumstances,” said Michael Shifter, president of the Washington-based Inter-American Dialogue. “That doesn’t mean there is no outside agitation. But to put the blame outside is to miss the point that there are fundamental domestic problems that can account for all this unrest.”

Senior officials from Ecuador, Chile, Argentina and elsewhere are nevertheless pointing the finger at Maduro for the outbreak of severe street protests — including the ongoing mayhem in ordinarily stable Chile, where at least 20 people have died in two weeks of clashes with security forces. Chile took the serious step this week of canceling major global summits on trade and climate change scheduled for November and December.

President Trump, in a call this week with Chilean President Sebastián Piñera, denounced unspecified “foreign efforts” to undermine Chilean institutions, democracy and society.

Earlier, Michael Kozak, the State Department’s acting assistant secretary for Western Hemisphere affairs, appeared to blame the Russians, telling the EFE news service that “we have identified on social networks false accounts that emanate from Russia, which are people who pretend to be Chilean, but in reality all the [messaging] they are doing is trying to undermine all Chilean institutions and society.”

Maduro, who has dealt with bouts of serious unrest of his own this year, has vacillated between appearing to claim credit for the multiple uprisings abroad and poking fun at his enemies’ accusations. At one point, he described the regional turmoil as part of a plan hatched at a meeting of Latin America’s far left in Caracas in July — the “Foro de Sao Paulo” hosted by his government.

But he has also joked that “they think I move my mustache and bring governments down. I’m thinking, ‘Which is the next government I want to overthrow?’ ”

Demonstrators run from tear gas fired by police during protests in Santiago on Wednesday. (Rodrigo Abd/AP)
Demonstrators run from tear gas fired by police during protests in Santiago on Wednesday. (Rodrigo Abd/AP)

Maduro, a leftist autocrat who has been declared a usurper and targeted for removal by the Trump administration and its regional allies, can at the very least gaze out across a smoldering region and see a far less dangerous landscape for his future than anyone would have predicted even just a few weeks ago.

Two of his most vocal regional critics — Ecuadoran President Lenín Moreno and Chile’s Piñera — have seen serious threats develop against their own administrations in the form of large-scale street protests this month against price hikes for gas, transit, electricity and other services.

Argentine President Mauricio Macri, who had called for Maduro to step down, lost his reelection bid last week to a left-wing Peronista ticket that included former president Cristina Fernández de Kirchner, a longtime ally of Venezuela’s socialists. Bolivian President Evo Morales, a steadfast Maduro backer, has claimed victory in his country’s elections.

Maduro’s adversaries claim this is no coincidence.

In Chile last week, Piñera said the country was “at war against a powerful enemy” who “was willing to use violence and criminality with no limits even when it means the loss of lives.”

He did not specify who the enemy was, but the message was interpreted as a suggestion that Maduro was behind the violence that has racked the region’s most successful country.

 

Luis Almagro, secretary general of the Organization of American States, flatly accused Caracas of seditious intent.

“The winds of the Bolivarian regime pushed by Madurismo and the Cuban regime bring violence, looting, destruction, and a political aim to directly attack the democratic system and try to force interruptions to constitutional mandates,” he said in a statement last week. “We have seen these attempts documented in Ecuador and Colombia, we see them now in Chile.”

Ecuador’s Moreno has gone the furthest, claiming that Maduro is working with former president Rafael Correa — Moreno’s nemesis — to orchestrate a “coup” in Quito. He has claimed that the pair have sent “200 to 300” operatives disguised as Venezuelan migrants to sow chaos and topple his government.

Prosecutors in Quito are investigating possible Venezuelan links to $740,000 in cash that, according to people familiar with the investigation, was meant to be spent on anti-government activities.

Portraits of Venezuelan President Nicolás Maduro in April inside the Venezuelan Embassy in Washington. (Salwan Georges/The Washington Post)
Portraits of Venezuelan President Nicolás Maduro in April inside the Venezuelan Embassy in Washington. (Salwan Georges/The Washington Post)

Ecuadoran authorities have detained several leftist politicians who attended the Caracas summit. But they have yet to back up many of their allegations with proof. (Ecuadoran officials did not respond to requests for comment.)

In fact, some allegations have proved to be anything but concrete. Interior Minister María Paula Romo, for instance, heralded the Oct. 10 arrest of 17 foreigners, including several Venezuelan nationals, at Quito’s airport during the height of the riots in Ecuador. But all but two were later released by a judge for lack of evidence.

“Some of them were just Venezuelan Uber drivers picking people up at the airport,” said Sebastián Hurtado, president of the Ecuadoran political consultancy Profitas.

“I think the relationship is there, that Correa has asked for Maduro’s support,” he said. “But what kind of support, and how it is working, is a difficult question to answer.”

Amauri Chamorro, a political consultant who has worked with Correa and other left-wing leaders, attended the Caracas summit. He dismissed theories that it had sparked unrest around the continent as “ridiculous.”

“To believe that the forum of Sao Paulo determined, ordered and coordinated, and — most ridiculous of all — financed what has happened [in Chile and Ecuador] is a fantasy,” he said. “First, the forum doesn’t discuss this kind of thing. Second, the Sao Paulo forum doesn’t have the capacity to generate this. And third, this would be to completely ignore what is actually happening in these countries. It would be a grotesque analytical error.”

Guillermo González, president of the Chilean Equality Party, said he was one of 10 to 15 Chileans who attended the summit. They paid for their travel, but the Venezuelan government put them up in a state-owned hotel.

González expressed admiration for Venezuela and condemned regional leaders who have sought to oust Maduro. But he insisted that there were “no Venezuelans” involved in the social movement that has rocked Chile for nearly two weeks.

“What is happening in Chile is happening everywhere,” he said. “The system has collapsed because people aren’t eating, or just pasta and rice. They have no housing, no health care.”

Rodrigo Perez, an 18-year old high school student in Chile, helped organize a turnstile-jumping campaign in mid-October to protest a Metro fare hike that led to the broader unrest still roiling the country.

He described the protests as wholly organic — a response to rising costs of living and harsh inequality in one of Latin America’s richest but most unequal nations.

The burning of Metro stations in October came as a “surprise” to student organizers, he said.

“We have questions about these fires, but social discontent has been growing because public policies have ignored education,” Perez said. “So students are becoming more radicalized. There is great frustration.”

Soldiers guard a park in Quito during mid-October protests. (Fernando Vergara/AP)
Soldiers guard a park in Quito during mid-October protests. (Fernando Vergara/AP)

In Chile, students and unionists involved in the protests say they do not view Venezuela — a failed state run by a cast of characters including alleged narco-traffickers — as any kind of a model to follow.

“Chavismo is not socialism — it is capitalism dressed up as socialism,” said Simon Bousquet, 32, an information-technology specialist and union leader who has participated in the Chilean protests, referring to the Venezuelan brand of socialism named after Hugo Chávez, the late founder of its socialist state.

“Venezuela went from a neoliberal government to a bureaucracy,” he said. “It is not a model to emulate.”

Yet there is little doubt that forces on the left, whether influenced by the Venezuelans and Cubans or not, have sought to seize the momentum of the protest to push their own agendas, including demands for a new constitution in Chile.

“In big protest cycles like this one, many interests come into play,” said Miguel Ángel Martínez Meucci, a political scientist at the Austral University of Chile.

“For some of these actors, the objective is not to obtain social improvements but to subvert the instituted order and propel the surge of another one,” he said, “or even to nourish the radical agendas that would facilitate their path to power.”

 

Garip reported from Santiago. Kimberley Brown in Quito contributed to this report.

Zarpazo al Grupo de Lima por Manuel Corao – El Nacional – 28 de Octubre 2019

Las manifestaciones de calle acontecidas recientemente en América del Sur tienen un  elemento en común; la responsabilidad  de los gobiernos de Cuba y Venezuela por la maniobra indebida de terroristas en las protestas demandantes de reivindicaciones  llevadas a cabo en Chile y Ecuador.

Estos gobiernos sureños son  miembros del Grupo de Lima conglomerado político en defensa de la democracia y los derechos humanos en Venezuela.

Revoltosos que accionaron violentamente en ciudades de ambas naciones al ser detenido un número indeterminado de actores y comprobar sus identidades; cerca de 600 resultaron ser extranjeros muchos de ellos provenientes recientemente de Venezuela, quienes se dedicaron a cometer destrozos variados tales como incendios, rotura de señales en vías comunitarias, daños a la propiedad privada, enfrentamiento armado con la autoridad ciudadana al infiltrarse en las marchas cívicas, denunció el mandatario Lenín Moreno de Ecuador.

Pesquisas y confesiones grabadas judicialmente revelaron que la presencia de ellos en la ciudad encumbrada era con fines políticos contrarios a la paz vecinal.

La inherencia de una nación en los asuntos internos de otro país con la identificación de actores violentos en manifestaciones pacíficas acontecidas en Chile desde mediados de octubre; fue delatada por el gobernante Sebastián Piñera al identificar y obtener la confidencia de quienes capturados infraganti confesaron venir para atentar contra la estabilidad política del territorio austral.

Si existiese duda de lo expresado, Diosdado Cabello, segundo hombre al mando en Venezuela al conocer las revelaciones indicó burlonamente que los hechos en referencia eran un “vientecito bolivariano”, lo cual por lo elocuente es una  aceptación de la relación gubernamental en la práctica precisa ejecutada en las naciones andinas, lo cual remató con la ocultada expresión de un venidero “huracán bolivariano”.

Evaluaciones hechas sobre la hambruna en Venezuela, partiendo de los ingresos fiscales proveniente de la renta petrolera, junto a la prohibición de producir o importar el sector privado bienes de consumo alimenticio y medicinas para el ser humano, expertos llegan a la conclusión que los ingresos monetarios para la adquisición de tales rubros son desviados hacia otras actividades y ejecución de políticas ajenas al ciudadano común.

Nada justifica lo que acontece en el país ya que en  los últimos 17 años ha recibido el instituto emisor 56.000 millones de dólares de promedio amén de préstamos por casi 170.000 millones de dólares, los cuales se desconoce adónde fueron a parar gran parte de los mismos.

En  los últimos años la nación suramericana recibe 19.000 a millones de dólares dinero que decrece notablemente con el tiempo pero suficiente para enfrentar los  rótulos  alimenticios y medicinales en general de la población, pero los montos no ingresan totalmente al erario.

Es tal el desamor de Maduro Moros que solo  da prioridad a la política radical y para ello lograr  ratifica  la prohibición  de importar comida reservándose ese privilegio para el estado, iniciativa que busca  incentivar con fines intervencionistas en otros países  el éxodo de venezolanos hacia territorio vecino en busca de alimentación y ulteriores oportunidades de empleo.

Maduro lleva al terruño a la quiebra técnica financiera, pero previamente ha sacado para dar a naciones de política extremista montos en miles de millones que ha debido dedicar a sus gobernados.

Expropiaciones arbitrarias sin contraprestación, persecución fiscal de las fuentes permanente de puestos de trabajo, desabastecimiento, inflación galopante e ineficientes servicios básicos como la electricidad, marcaron el desplazamiento en millones de seres hacia América del sur principalmente.

La planificada hambruna como política de Estado logra sus metas porque junto con estos viajantes se desplazan grupos terroristas que por puertos normales de entrada a países andinos no se les facilitaría.

Una vez estas tropas debidamente entrenadas para desestabilizar, mezclados entre la diáspora se activarán en llamadas callejeras de requerimientos sociales causando ruina indiscriminada cual robots a su paso por las vías públicas, incendiando instalaciones de servicio al ciudadano, enfrentamiento con la policía comunitaria y hasta muerte entre los vecinos que reclaman creando un caos que proyecte, no siendo verdad, la incapacidad de las autoridades para ejercer el mandato conferido.

Tales actuaciones  dirigidas tienen un tiempo finito para causar los efectos de crisis buscados , es por ello  que pudimos observar al ex presidente Rafael Correa de Ecuador presentarse ante los medios de comunicación e indicar que para controlar la situación debía renunciar Lenin Moreno, presidente constitucional ecuatoriano  y convocarse a elecciones de inmediato.

No haber hecho Correa un llamado a la concordia y la paz ante el desenfreno de grupúsculos es un claro indicativo de que era un militante por la crisis y corresponsable de 7 muertos, 1.340 heridos y 1.152 detenidos.

En Chile la cita común es igualmente penetrada por terroristas, a lo que la guardia responde con prontitud y firmeza.

Sebastián Piñera, al igual que su homólogo de Ecuador, Lenín Moreno, convocan a la sociedad civil, la cual acude en su torno ratificando sus liderazgos y autoridad  constitucional.

Los mismos responsables venidos de Cuba y Venezuela llegaron a Chile saliendo derrotados por el pueblo que hoy exige justicia por 13 fallecidos en la concentración, 5 más en mano de los carabineros, 102 heridos y 962 detenidos.

Chile y Ecuador, países hermanos que conforman el Grupo de Lima, son defensores de la democracia venezolana, los derechos humanos y una nación que se niega a claudicar ante el tirano que anhela esclavizarlos.

Alerta que caminan los malandros de la izquierda extrema por América Latina por José Gregorio Meza – El Nacional – 21 de Octubre 2019

Los que se hacen llamar revolucionarios prepararon el contrataque. No esperan más y decidieron que ya está bueno de gobiernos decentes y progresistas en América Latina.

Los recientes disturbios en Chile: la destrucción de estaciones del Metro, autobuses, la quema de edificios, la destrucción de patrimonio de la nación, da cuenta que no se trata de algo casual. Esto es planificado. No queden dudas. La izquierda extrema está de vuelta y hace lo que sea para recuperar el terreno perdido.

El Mercurio

@ElMercurio_cl

Estupor y rabia en las 36 horas más violentas de Santiago desde el regreso a la democracia https://digital.elmercurio.com/2019/10/20/C/MQ3MJT0H#zoom=page-width 

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Ya antes lo han hecho en Argentina, donde están a una semana de recuperar el poder a menos que ocurra un milagro, y en Ecuador, con un Lenín Moreno emproblemado porque no ha podido manejar la crisis que heredó de Rafael Correa, uno de los líderes de la contraofensiva.

«Atiendan a sus países que los tienen alborotados», recomendó Nicolás Maduro a los gobernantes del continente, en una seña clara para que dejen tranquilo al régimen, ahora con un escaño en el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. En una de sus alocuciones, cada vez más soporíferas, criticó al Grupo de Lima, al que calificó de cartel del narcotráfico.

Diosdado Cabello tuiteó en la misma línea de su jefe político. Luego de un toma y daca con el secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, aseguró que el huracán bolivariano, del que el chavismo pretende ser dueño e intérprete, volverá a enseñorearse en el continente.

Diosdado Cabello R@dcabellor

Recuerdo perfectamente el Huracan Bolivariano que fue capaz de derrotar al alca y al imperialismo en Mar del Plata, nada ni nadie podrá detener a los Pueblos cuando luchan por su Independencia, todo mi apoyo y solidaridad, desde Venezuela decimos con ellos: Nosotros Venceremos!!

No solo están en lista Chile, Argentina y Ecuador. Perú, Colombia y Brasil también han recibido los embates de la desestabilización, y en España, lo de Cataluña no pinta bien, con infiltrados que llegan de Europa y Latinoamérica para apoyar la independencia y empantanar un deseo legítimo de una parte de la población.

Para la izquierda extrema esas protestas son legítimas, aunque acudan a la violencia y destruyan patrimonio de la nación. Todo justifica a los pueblos oprimidos, dicen. En el fondo lo que quieren es generar un caos que sea caldo de cultivo para retomar el gobierno. El discurso de la autonomía de los pueblos es basura, pero le suena bien a los que no han logrado nada en su historia de vida.

Ya lo dijo el politólogo Pedro Urruchurtu en un hilo de Twitter: las protestas sociales de Iberoamérica tienen un oscuro interés por detrás, buscan acabar con el Grupo de Lima y desestabilizar la región.

Pedro A. Urruchurtu

@Urruchurtu

[] ¿Ha escuchado usted sobre el “Grupo de Puebla”? Preste atención a este hilo y entenderá por qué mucho de lo que está pasando en Iberoamérica bajo pretexto de “protestas sociales”, tiene interés muy oscuro por detrás: Acabar con el Grupo de Lima/Desestabilizar a la región.

Ver imagen en Twitter
No es lo mismo, eso sí, acá en Venezuela, donde Maduro y su combo han creado un complejo aparato represivo y comunicacional para mantenerse en el poder y limitar al máximo a los disidentes, como ya pasó en Cuba. Protestar es subversivo y hacerlo contra un régimen de izquierda casi que es un pecado y tiene sus consecuencias, la cárcel lo menos oneroso.

Después de la semana pasada, con la vergüenza de lo que aconteció en la ONU, es claro que las cosas cambiaron. Visto lo sucedido dudo que los que se hacen llamar revolucionarios se conformen con preservar el botín que significa Venezuela, van por más. Se vienen situaciones más rudas en todo el continente. Lo de estas semanas es solo la cuota inicial de lo que nos espera.

Nicolás Maduro habló sobre las acusaciones de alentar las protestas en Ecuador y Chile – Infobae – 20 de Octubre 2019

“Vamos mejor de lo que pensábamos, y todavía lo que falta… No puedo decir más”, advirtió el dictador venezolano

Días atrás Ecuador vivió la peor crisis social tras el último anuncio económico del presidente Lenín Moreno. Lo propio ocurrió en las últimas horas en Chile. En ambos países se desataron violentas protestas que dejaron muertos, miles de heridos y detenidos. Pese a los reclamos de los movimientos sociales, el Gobierno de Moreno acusó al ex presidente Rafael Correa y al dictador venezolano Nicolás Maduro de estar detrás de los hechos de violencia. Este domingo, el líder chavista respondió a esas acusaciones con un sugestivo mensaje.

“Al Foro de San Pablo le puedo decir, desde Venezuela, estamos cumpliendo el plan, va como lo hicimos, va perfecto, ustedes me entienden… Foro de San Pablo, el plan va en pleno desarrollo, victorioso. Todas las metas que nos hemos propuesto en el Foro las estamos cumpliendo una por una”, pronunció el dictador durante un acto en Caracas.

Este sábado, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de Venezuela en el exilio acusó al Foro de San Pablo de incentivar las recientes violentas manifestaciones en Chile y Ecuador.

El TSJ en el exilio advirtió que el Foro, el encuentro anual de organizaciones y movimientos de izquierda creado en 1990, “es la maquinaria que utiliza el crimen organizado para desestabilizar la democracia en el Hemisferio”.

Nicolás Maduro le envió un mensaje directo al Foro de San Pablo (laprensagrafica.com)

Nicolás Maduro le envió un mensaje directo al Foro de San Pablo (laprensagrafica.com)

El comunicado difundido por el órgano judicial resalta que a partir de la última edición de este foro, que se celebró el pasado julio en Caracas (Venezuela), se han producido “situaciones fácticas en las Repúblicas del Perú, Ecuador, Colombia y ahora Chile” que han alterado la tranquilidad de dichos países.

“Es la unión de los movimientos sociales, progresistas, revolucionarios, de toda América Latina, el Caribe y más allá del mundo. El Foro ha salido revitalizado, y así debemos seguir, articulando los partidos políticos progresistas. Vamos mejor de lo que pensábamos, y todavía lo que falta… No puedo decir más, son secretos de super bigote, no puedo decir más”, indicó Maduro, con un dejo de ironía.

Por su parte, respondió a las denuncias de Lenín Moreno con un insulto al presidente ecuatoriano: “Ahora me echan la culpa de todo a mí, y a Venezuela. Que salieron los estudiantes, los trabajadores, los campesinos, en Colombia a protestar masivamente es culpa de Maduro; que se alzó el pueblo de Ecuador contra el Fondo Monetario Internacional, dice el estúpido de Lenín Moreno, que fue que yo envié 200 hombres allá. Es una ofensa al movimiento indígena, es una ofensa al pueblo de Ecuador, del estúpido de Lenín Moreno”.

Nicolás Maduro tildó de

Nicolás Maduro tildó de “estúpido” a Lenín Moreno (AFP)

“Ahora el pueblo de Chile se rebela y se levanta, y la derecha de Chile también dice que es culpa de Maduro. No es culpa de Maduro, es culpa del Fondo Monetario Internacional, y del capitalismo salvaje”, agregó, durante su discurso en la Clausura del I Congreso Internacional de Comunas, Movimientos Sociales y Poder Popular.

El dictador venezolano se expresó de esa manera horas después de que Diosdado Cabello, número dos del chavismo y presidente de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), advirtiera que lo que está sucediendo en la región “es apenas la brisita”: “Ahora viene el huracán bolivariano”.

“Lo que está pasando en Perú, en Chile, en Argentina, en Honduras, en Ecuador, es apenas la brisita. Lo que viene ahora es el huracán. Es absolutamente imposible que Colombia se quede como está. Esos países van a reventar porque tiene una sobredosis de neoliberalismo y eso no lo aguanta nadie”, sostuvo.

«…Ha habido una brisita bolivariana» por Ramón Pérez-Maura – ABC – 13 de Octubre 2019

Piden la convocatoria de una gran concentración popular para redactar una nueva Constitución. Chavismo puro

Ramón Pérez-Maura

La declaración el pasado martes 8 de octubre de Diosdado Cabello, presidente de la oficialista Asamblea Nacional Constituyente de Venezuela, es el mejor resumen de lo que está pasando en el cono sur del continente Americano: «En Ecuador, Perú y Argentina ha habido una brisita bolivariana». El auge del peronismo kirchnerista en Argentina se ha visto complementado en las dos últimas semanas con el golpe de estado de facto que se ha perpetrado en Perú y con la sublevación callejera contra el presidente constitucional ecuatoriano, Lenín Moreno.

El caso al que menos atención se ha prestado en España es el de Perú, donde el presidente Martín Vizcarra ha disuelto inconstitucionalmente el Congreso y se queda con poderes casi dictatoriales durante cuatro meses. Sorprende mucho cómo algunos de los que denunciaron con virulencia –y con razón- el golpe de Estado de Alberto Fujimori cuando cerró el Congreso el 5 de abril de 1992, ahora aplauden a Vizcarra.

El congreso disuelto era un congreso que estaba en manos de formaciones que a mí me parecen indeseables. Pero es el Congreso que eligieron los peruanos hace tres años en las mismas elecciones en las que dieron el poder al presidente Kuczynski y a su vicepresidente, Vizcarra, que lo sucedió el año pasado cuando el primero tuvo que dimitir por causas de corrupción. Como bien explica el político de centro izquierda Alfredo Barnechea «la crisis actual se debe a un ejecutivo sin norte y un Congreso obstruccionista. Ambos lados defraudaron a los peruanos y unos y otros blindaron clamorosas corrupciones.»

Bajo la constitución vigente, un presidente tiene derecho a disolver un Congreso si le niega dos veces la confianza al Gabinete presidencial. Este Congreso ya había censurado el Gabinete de Kuczynski en 2017. Pero esta vez no censuró al Gabinete de Vizcarra, sino la elección de un magistrado del Constitucional, materia que corresponde al Legislativo. No se ha censurado al presidente en ningún momento. Y él ha disuelto el Congreso «de forma ilegal e inconstitucional» según Barnechea y otras voces autorizadas. El influyente periodista peruano Jaime Bayly reaccionó al golpe de Vizcarra diciendo que «no es un dictador, no todavía», pero sí «es sospechoso de serlo, o de querer serlo. Y eso ya es bastante malo». Según él, el Perú no ha vuelto a ser una dictadura «pero la democracia ha quedado lisiada, minusválida. El Perú es hoy una democracia con muletas».

Vizcarra es un presidente sin respaldo de ninguna clase en el Congreso saliente. Él se ha rodeado a lo largo del último año de la izquierda más radical, la que se había quedado sin voz. Uno de los representantes de la izquierda más dura del Perú, el expresidente regional de Cajamarca, Gregorio Santos Guerrero saludó el cierre del Congreso por la Policía con un tuit en el que pedía la convocatoria de una gran concentración popular para redactar una nueva Constitución. Eso suena a chavismo puro.

Si unimos esto a lo que vemos al otro lado de la frontera con el presidente huyendo de la capital de la república y parapetándose en Guayaquil, resulta evidente que hay en la región movimientos coordinados para subvertir la democracia vigente. Lenín Moreno es un hombre que viene de la extrema izquierda –como no puede ser de otra manera con ese nombre- pero que ha abandonado las políticas más radicales de su predecesor, Rafael Correa y éste está agitando a las masas contra el presidente. Impresiona ver y leer algunas crónicas de lo acontecido en Ecuador. La legitimidad democrática de Moreno ha decaído para muchos periodistas. Siempre da más audiencia una revuelta que el orden constitucional. Me pregunto yo si un levantamiento popular contra el Rafael Correa amigo de Julian Assange –al que Moreno entregó a la Policía- hubiera contado con el mismo beneplácito de tantos analistas y reporteros.

 

¿Se asomó la brisa bolivariana? por Adolfo P. Salgueiro – El Nacional – 12 de Octubre 2019

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Una constatación bastante obvia es aquella que revela que los ciclos de la historia política tienen carácter pendular y que los cambios en la dirección del péndulo se producen en intervalos cada vez más breves. Tal fenómeno se está comenzando a constatar en la realidad latinoamericana donde, después de casi una década de predominio, los movimientos políticos relativamente moderados de centro derecha, derecha o centro izquierda –todos esencialmente democráticos– están siendo puestos a prueba por fuerzas que responden a parcialidades fundamentalmente izquierdistas, comunistas, populistas   castrochavistas, Foro de Sao Paulo, etc., poco comprometidos con el respeto al juego democrático y que, muchas veces, valiéndose de la democracia logran atentar contra ella habiendo infiltrado  sus instituciones.
También hay movimientos de derecha que haciendo uso de las mismas herramientas originadas en la democracia buscan idéntico fin de preponderancia generalmente alejados de la práctica de ella (Bolsonaro, Le Pen, Salvini, Vox, etc.). En casi todos los casos la percepción de fracaso de las gestiones de gobiernos desgastados suele ser lo que impulsa al enojo del votante, la reacción y el retorno del péndulo.
Unas veces el relevo se produce según las reglas acordadas y otras se lleva a cabo con ruptura de las mismas. Algo de eso es lo que está ocurriendo en nuestro continente latinoamericano sumido en estas últimas semanas en una vorágine de inestabilidad que ha provocado insólitos comentarios como el del capitán Cabello, quien –con el cinismo que le caracteriza– ha afirmado que pareciera haber “renacido una nueva brisa bolivariana en el continente”.
La inestabilidad presente en las zonas fronterizas colombo-venezolanas, en las que la usurpación que aún despacha desde Miraflores ofrece sin rubor alguno su apoyo a los grupos terroristas infiltrados en nuestro territorio, siembra temor, desestabilización y la alta posibilidad de que un incidente (verdadero o falso) genere la chispa que encienda la mecha de una confrontación internacional armada de alto vuelo entre pueblos hermanos. No es una especulación teórica, sino una realidad palpable diariamente en Táchira, Zulia, Amazonas, Bolívar, Apure, etc.
Los eventos que sacuden a Ecuador ilustran claramente la necesidad impostergable de sincerar una economía que no puede soportar más el desangramiento que producen los subsidios a los combustibles, pero también demuestra que intentarlo desata reacciones –entendibles sí– que se explotan arropándose en el populismo más descarado. Así mismo pasó con el Caracazo de 1989 y pasa hoy en Quito y otras ciudades ecuatorianas donde –de paso– se comenta la presencia de infiltrados venezolanos que , una vez detenidos, revelan su militancia chavista y su condición de agentes pagados para desatar la violencia.
Pocos reconocen que si se solicita un megapréstamo a una institución financiera internacional, resulta razonable que esta aspire a supervisar su utilización. Igual ocurre cuando un banco nos financia la hipoteca de nuestra casa y nos sujeta a limitaciones que le aseguren la recuperación de su préstamo. Si existe alguna otra manera sería bueno que quien tenga la receta la comparta ahorita mismo.
Afortunadamente en Ecuador la represión ha sido moderada, llevada a cabo por fuerzas del orden –no por militares– y sin que se haya agotado la posibilidad del diálogo que ya ha empezado a aflorar. Pensar que los próceres de la “revolución bolivariana” tienen la sinvergüenzura de “condenar los excesos policiales” luce como una muestra de deshonestidad discursiva repugnante aunque no sorpresiva.
En Perú es difícil opinar si la decisión del presidente Vizcarra de disolver el Congreso se ajusta a la Constitución o no. El hecho de que la medida sea apoyada por 90% de la población no la convierte necesariamente en constitucional toda vez que los congresistas –bandidos o no– han sido elegidos por el pueblo en comicios tan transparentes como fueron los que invistieron a Kuzcinsky en la presidencia y a Vizcarra como vicepresidente de la república. Por lo menos en este caso constatamos la fortaleza de las instituciones que han podido aguantar varios golpes fuertes sin haber colapsado.
En Argentina parece ya cantado que el populismo kirchnerista regresará a la Casa Rosada propinando un severo castigo a un Macri que –bien o mal–  tuvo que tomar medidas para reparar lo que el kirchnerismo le dejó como herencia. La consecuencia será el regreso de medidas populistas para que a la vuelta de otros cuatro años haya que intentar volver a reparar el daño.
En Uruguay –el mismo 27 de octubre como en Argentina– hay la posibilidad de que el Frente Amplio de la izquierda gobernante no pueda conseguir reelegirse en la primera vuelta. De ser así es bien posible que la coalición entre el Partido Nacional y el Colorado pueda desalojar a quienes han venido inicialmente coqueteando con el chavismo-madurismo y últimamente se han cuadrado con él sin rubor alguno.
En Bolivia el 20 de este mismo mes de octubre se decidirá si Evo gana en primera vuelta o no. De no ganar existe una esperanza de que las alianzas que se puedan tejer alrededor de Carlos Mesa para la segunda vuelta puedan desalojarlo del poder que ha ejercido ya por tres mandatos, hablando muchas estupideces en materia política pero cometiendo pocas en materia de conducción económica.
De este ajedrez que hemos resumido, los venezolanos tenemos mucho que ganar o que perder. Si ganan los kirchneristas en Argentina , Evo en Bolivia o el Frente Amplio en Uruguay o si tumban a Lenín Moreno en Ecuador, la situación de Venezuela en el Grupo de Lima (con México ya perdido hace un año), o en la OEA donde la representación de Guaidó se apoya en una inestable mayoría, o las decisiones dentro del TIAR, bien pueden complicar el apoyo internacional regional que hasta ahora es elemento determinante para mantener la esperanza del cese de la usurpación.
Como consecuencia de lo anterior, es evidente que Guaidó tiene que apurar al máximo la velocidad para lograr las tres metas que se ha propuesto (cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres) antes de que cambien para peor las circunstancias exógenas. Para que eso sea posible, quienes comparten, condicionan y limitan la acción del presidente (E) precisan empujar todos en la misma dirección y con la vista puesta en el futuro de la patria y no en el interés inmediato de sus toldas. La cortesía con mis lectores me sugiere destilar optimismo, la razón me hace ser escéptico.

¿Cuánta plata le paga Nicolás Maduro a Rafael Correa? por Juan Carlos Zapata – ALnavío – 10 de Octubre 2019

El expresidente Rafael Correa acaba de reconocer que trabaja para Maduro. Lo ha hecho en una entrevista con el diario El Mundo de Madrid. Dice que es consultor para el gobierno, y que ha presentado sus propuestas. El misterio es cuánto cobra.
Rafael Correa confiesa que trabaja para Maduro / Flickr: Cancillería Ecuador
Rafael Correa confiesa que trabaja para Maduro / Flickr: Cancillería Ecuador

Se sabía en Caracas de los asesores de Ecuador. De asesores vinculados al gobierno del expresidente Rafael Correa. Exministros de Correa, para ser precisos. Se sabía inclusive que Correa no estaba de acuerdo con medidas tomadas por el régimen de Nicolás Maduro y que pretendía ayudarlo. Eso fue al principio del gobierno de Maduro. Ahora se sabe también que Rafael Correa está de manera directa vinculado a la asesoría.

No es posible conocer qué tipo de propuestas la hace Correa a Maduro. Ni hasta qué punto Maduro lo escucha y le compra los consejos. Pero es evidente el fracaso de Maduro. Ha llevado a Venezuela a la peor tragedia económica, política y social de la historia. Maduro ha presentado varios programas económicos desde que ocupa el Palacio de Miraflores. Ninguno ha sido el acertado para resolver la crisis. ¿Tuvo que ver Correa con cada una de esas propuestas?

Es lo que acaba de confesarle al diario El Mundo de Madrid. Correa estuvo en Caracas. Le hizo una entrevista a Maduro que fue trasmitida por Russia Today, RT. Correa maneja un programa, Conversando con Correa, para este medio ruso. De paso, Correa aprovechó, dijo, para exponer “mis propuestas”. Porque, afirma a El Mundo, “hacemos consultoría para el Gobierno de Venezuela”. Correa consultor y entrevistador. Cobra por ambos lados. Como se ve.

En la entrevista, Correa le hace preguntas a Maduro sobre el modelo económico chavista, sobre la crisis, sobre la destrucción de Petróleos de Venezuela, sobre el rentismo, el cual se expresa, en su mayor medida, en los subsidios a la gasolina en Venezuela. Se infiere que Correa es crítico en la entrevista. Critica el subsidio a la gasolina. Le dice a Maduro: “Pero presidente, esto es un conversatorio, y con la confianza que te tengo, tengo que decirte: el modelo rentista continúa. En Venezuela es literalmente gratis la gasolina. Se depreció tanto el bolívar, que lo que cuesta un litro de gasolina es decimal (…) Estamos regalando la riqueza nacional”. Esto fue hace dos semanas. Ahora Correa critica al presidente Lenín Moreno por haber aumentado los combustibles en Ecuador. El incremento desató una ola de protestas en el país. Correa dice que Moreno traicionó el programa económico y se entregó al FMI. ¿Se entiende a Correa?

No es posible conocer qué tipo de propuestas la hace Correa a Maduro. Ni hasta qué punto Maduro lo escucha y le compra los consejos. Pero es evidente el fracaso de Maduro. Ha llevado a Venezuela a la peor tragedia económica, política y social de la historia. Maduro ha presentado varios programas económicos desde que ocupa el Palacio de Miraflores. Ninguno ha sido el acertado para resolver la crisis. ¿Tuvo que ver Correa con cada una de esas propuestas? Porque el programa de Maduro es también un paquetazo que se ha traducido en hiperinflación, hambre, empresas cerradas, éxodo masivo, baja de la producción petrolera, devaluación, escasez de medicinas, escasez de alimentos, destrucción de la infraestructura como el sector eléctrico, entre otros. Hay que recordar que Correa es economista.

El diario El Mundo pregunta: “¿Ha tratado con Maduro la posibilidad de que Venezuela le ayudara en esto con dinero o medios? No su contrato por la consultoría”. La pregunta hace referencia a si Maduro “¿Le está ayudando logísticamente o con dinero para estas protestas?” en Ecuador contra Lenín Moreno. Correa responde:

-No, no. Soy muy respetuoso con la soberanía de los países, no como el Grupo de Lima que se pone a jugar con la democracia en otros lugares.

Resuelto el misterio de la asesoría, queda uno por resolver. ¿Cuánto cobra Correa? ¿En dólares? ¿En euros? ¿En efectivo? ¿En petros? ¿En barriles de petróleo? ¿A qué cuenta le transfieren? ¿Cómo le transfieren?

Ya en 2013, Heinz Dieterich, un sociólogo que asesoró al chavismo, proponía a Rafael Correa como asesor de Maduro. Escribía entonces: “Si Maduro y (Diosdado) Cabello quieren salvar el proceso tienen una solución inmediata: llamen a Rafael Correa, único Presidente latinoamericano que tiene una comprensión profunda (científica) de la economía de mercado. Tráiganlo discretamente una tarde con su equipo económico, denle las estadísticas reales de la crisis para estudiarlas en la noche y pídanle para la tarde siguiente un plan de rescate. Así evitarán el colapso”.

¿Están Cuba y Venezuela detrás de la desestabilización de América Latina? por Pedro Benítez – ALnavío – 9 de Octubre 2019

¿Por qué convulsiona América Latina? Hoy existe un plan trazado y monitoreado desde La Habana (con apoyo ruso) para aprovecharse de la cíclica inestabilidad latinoamericana. Pero el auténtico origen de la misma reside en los problemas institucionales, económicos y sociales que la región no termina de superar.
El plan de La Habana no es salvar a Maduro sino a la propia dictadura cubana / Foto: EFE
El plan de La Habana no es salvar a Maduro sino a la propia dictadura cubana / Foto: EFE

¿Es una conspiración castrochavista dirigida por Nicolás Maduro la causa de la actual convulsión que sacude a varios países de América Latina? La respuesta rápida es que no. Pero el análisis es más complejo.

En un comunicado difundido por la Cancillería de Colombia, los gobiernos de ese país, Argentina, Brasil, El Salvador, Guatemala, Paraguay y Perú “rechazan toda acción encaminada a desestabilizar nuestras democracias por parte del régimen de Nicolás Maduro”, al mismo tiempo que manifiestan su respaldo al presidente ecuatoriano Lenín Moreno, acosado por una ola de violentas protestas.

No es que no exista un plan trazado, no desde Caracas, sino desde La Habana, para aprovecharse de todos los problemas que hay en la región. El objetivo central de ese plan no es salvar el régimen de Maduro (aunque la estrategia pasa por ahí) sino a la dictadura comunista cubana. Países como Venezuela y Nicaragua son su cordón de seguridad.

El lunes pasado Moreno acusó directamente a Maduro de haber activado un plan, junto con el expresidente de ese país Rafael Correa, para desestabilizar su gobierno.

Como vemos, el tema Venezuela no sólo no sale del centro de interés de la región, sino que ahora sube un escalón más. Basta con seguir la cobertura que medios como TeleSur (con sede en Caracas) y RT en español (la cadena de televisión del gobierno de Vladímir Putin) le dan a las protestas en Ecuador para comprender que efectivamente hay una colusión internacional contra el gobierno de Lenín Moreno. Correa, antecesor y ahora enemigo jurado del que fuera su vicepresidente, acaba de admitir a la agencia Reuters que se gana la vida como asesor del gobierno de Maduro y haciendo entrevistas para la televisora rusa.

Sin embargo, el verdadero origen de la actual crisis en Ecuador no lo encontraremos en una conspiración castrochavista sino en su dolarizada economía que hace rato arrastra problemas. El reciente cese al masivo subsidio a la gasolina ha sido el detonante.

Desde 2005 el Estado ecuatoriano ha gastado 55.000 millones de dólares en mantener artificialmente bajo el precio de los combustibles que ese país en su mayoría importa, pues no tiene suficiente parque refinador para procesarlo, mientras que el presupuesto anual del gobierno es de 40.000 millones de dólares. Ese país gasta más en subsidiar el combustible que todo lo que invierte en educación pública.

Pero tal como ha ocurrido con otros países exportadores de petróleo, el precio barato de la gasolina es un “privilegio” sostenido casi invariablemente desde que en la década de los 70 del siglo pasado Ecuador se transformó en exportador neto de ese recurso.

En los 10 años que gobernó (2007-2017) Rafael Correa se las arregló para mantener la economía dolarizada y subsidiada la gasolina. Lo mejor de los dos mundos. Eso fue posible gracias al boom de las materias primas (del que también gozó Ecuador) y luego a un masivo endeudamiento. En sus años de poder la deuda pública creció de 10.000 millones de dólares en 2009 a 43.000 millones en 2017.

Hoy Correa está sometido a un proceso en ausencia por precisamente haber manipulado la contabilidad nacional a fin de superar el límite legal de endeudamiento del 40% del PIB.

Por otro lado, la economía ecuatoriana se ha estancado desde 2015, con una creciente contracción del consumo y la liquidez. Esa fue la pesada herencia que Rafael Correa el dejó al hombre que escogió para sucederlo en la Presidencia del país en 2017.

En ese sentido la situación de Lenín Moreno es muy parecida a la de Mauricio Macri en Argentina, con una salvedad: no puede devaluar. Ecuador no tiene moneda propia, pues desde el 2000 su economía está dolarizada. Por lo tanto, el inevitable ajuste es más duro y directo.

Como economista Correa sabía que una crisis así se venía. Muy populista y amigo del chavismo, pero no se atrevió a desdolarizar. Esa puede haber sido la auténtica razón por la cual tomó la decisión de no buscar otro mandato presidencial. Le estaba dejando una bomba de tiempo a su sucesor, pues no se puede tener dolarización y subsidios de esa magnitud. O se tiene una o se tiene la otra. Pero no las dos.

De modo que Rafael Correa está empleando hoy una táctica muy parecida a la que el peronismo le aplicó al hoy fallecido expresidente argentino Fernando de La Rúaentre 1999 y 2001, quien recibió en aquel caso una economía atada a la caja de conversión pero quebrada.

Sin margen de maniobra (tampoco podía devaluar), cuando De La Rúa decretó el corralito financiero, el peronismo sindical atrincherado en el gobierno de la provincia de Buenos Aires jugó deliberadamente a tumbarlo y lo consiguió en diciembre de 2001. A eso siguieron los 15 años de gobiernos kirchneristas.

En América Latina las historias nunca son exactamente iguales, pero se parecen mucho. En 2003 Evo Morales al frente del movimiento cocalero desestabilizó y luego derrocó el entonces presidente de Bolivia (elegido democráticamente) Gonzalo Sánchez de Lozada. Haría lo mismo con el sucesor de este, Carlos Mesa, en 2005.Moreno acusó a Maduro y Rafael Correa de desestabilizar su gobierno / Foto: @Lenin

Moreno acusó a Maduro y Rafael Correa de desestabilizar su gobierno / Foto: @Lenin

Hoy Rafael Correa, que todavía tiene mucho capital político, está intentando hacer lo mismo pero con el apoyo del régimen de Maduro (que es lo mismo que decir La Habana) y también con la larga mano de Putin por detrás, que, por cierto, se sigue burlando de los Estados Unidos en sus narices. Como sabemos en Latinoamérica cuando la autodenominada izquierda hace algo así no se le puede llamar golpe de Estado.

No obstante, nada de esto debe distraer el análisis del asunto central: el castrochavismo como el kirchnerismo son la consecuencia, no la causa; aunque ahora sean parte del problema.

No es que no exista un plan trazado, no desde Caracas, sino desde La Habana, para aprovecharse de todos los problemas que hay en la región. El objetivo central de ese plan no es salvar el régimen de Maduro (aunque la estrategia pasa por ahí) sino a la dictadura comunista cubana. Países como Venezuela y Nicaragua son su cordón de seguridad.

Pero si hoy Alberto Fernández, el candidato de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, tiene altas posibilidades de ganar las elecciones en Argentina no es por una conspiración, sino por el mediocre desempeño económico de la administración de Macri.

Si el Congreso peruano está enfrentado al presidente Martín Vizcarra es como consecuencia de la elección de 2016 que le otorgó mayoría al fujimorismo en ese Parlamento y a la estela de podredumbre que ha dejado el caso Odebrecht en ese país.

Si los mexicanos eligieron a Andrés Manuel López Obrador como presidente el año pasado fue para castigar la corrupción y los fracasos de los gobiernos anteriores.

De la misma manera que los brasileños eligieron a Jair Bolsonaro para castigar la corrupción de los gobiernos del Partido de los Trabajadores y del resto de la clase política de Brasil.

América Latina convulsiona cíclicamente porque tiene problemas institucionales, económicos y sociales que no termina de superar. Otro asunto es que la operación política montada y monitoreada desde La Habana (con apoyo ruso) pretenda nuevamente (el castrismo tiene seis décadas haciendo lo mismo) surfear en beneficio propio la recurrente inestabilidad latinoamericana.

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