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Economía de piratas por Ramón Peña – América 2.1 – 20 de Enero 2020

venezuela.jpgLa erosión de nuestras reservas internacionales, por corrupción e incompetencia, de US$42 millardos en 2011 a US$6,6 millardos en 2019; la hecatombe de la industria petrolera y las empresas básicas de Guayana; el empequeñecimiento de la producción interna, agrícola y manufacturera, y la migración de millardos de dólares (US$ 25 millardos solo en 2012) en connivencia con los responsables del control de cambio durante 16 años, han sido las vertientes del inmenso desfalco y el agotamiento patrimonial de la Nación.

Nuestra economía hoy es el fantasma de lo que era hace veinte años. El ingreso per cápita nominal de los venezolanos se igualó en 2019 con el de Honduras. El régimen, para su sobrevivencia, ante la desmantelada estructura tradicional de la economía nacional, recurre a un andamiaje de actividades piratas, ilegales, en las que el Estado es accionista.

Esa nueva economía estatal incorpora, como fuente de ingreso, el contrabando de oro no monetario, cuyo monto anual se estima en mas de US$ 3 millardos; el contrabando abierto de gasolina que supera US$ 2.5 millardos; el trafico de estupefacientes de origen colombiano de unas 105 toneladas al año; el retorno de capitales fichados por el Departamento del Tesoro estadounidense y la sobre facturación de las importaciones.

Esta diversificación delincuencial de la economía suma recursos que han evitado el colapso del régimen, permite un abastecimiento parcial con importaciones no reportadas, libres de arancel, y es la fuente de los dólares que desprolijamente circulan en nuestras transacciones.

A la balanza externa se agregan las remesas que envían millones de venezolanos, no contabilizada por el BCV, estimadas entre US$ 3 y 4 millardos anuales.

De perdurar este régimen, continuará la caída del ingreso, seguirá achicándose el tamaño de nuestra economía, se reducirá cada día la disponibilidad de recursos y no existe indicio que permita sugerir futuro alguno de bienestar para nuestra sociedad.

 

Salario mínimo, precios y servicios en Colombia y Venezuela – Datos BCV / INE / DANE – Enero 2020

El «Petro»: un experimento de control social por Roberto Casanova y Sary Levy – La Patilla – 17 de Enero 2020

Nicolas Maduro muestra el “libro blanco” del petro el 1 de octubre de 2018. REUTERS/Carlos Garcia Rawling

I

Imaginemos la siguiente situación. Muchas personas comienzan a recibir, con cierta periodicidad, ciertos montos de Petros en sus «monederos virtuales». El efecto de tal hecho será, desde luego, contagioso y muchas personas más estarán dispuestas a integrarse a este sistema de subsidios directos. La mayoría de tales personas querrá usar esos ingresos para adquirir productos diversos. Se encontrará, sin embargo, ante la circunstancia de que sus Petros solo serían recibidos como medio de pago por algunos comercios, aquellos que habrían aceptado instalar los dispositivos de autentificación biométrica del cliente asociados a esa moneda. Ello ocasionará la aparición de largas colas en algunos negocios y la disminución de consumidores en otros.

En este contexto el incentivo de otros comercios, cuya clientela se ha visto mermada, sería sumarse también al sistema. Sobre todo porque los Petros podrían, en principio, ser convertidos en Bolívares y las transacciones habituales ?adquirir insumos, pagar servicios y nómina o, incluso, comprar divisas? podrían seguir realizándose. Al incorporase al sistema se evitaría, además, posibles represalias gubernamentales o chantajes de funcionarios. Todo el asunto se convertiría en un molestoso trámite adicional para la actividad productiva. El Petro sería solo una unidad de cuenta.

Por otra parte, a pesar de que el régimen socialista ha anunciado que la cantidad circulante de Petros obedecería a unas supuestas reglas es de prever que éstas no se cumplirán. Después de todo el financiamiento fiscal mediante emisiones monetarias, prohibido constitucionalmente, ha venido siendo abiertamente utilizado por el Banco Central. Así pues la cantidad de Petros en circulación crecería de manera discrecional. El Banco Central crearía la masa virtual de esa moneda que el gobierno le ordenase y la emisión sin respaldo de Bolívares, causa básica de la hiperinflación, mutaría en emisión desmesurada de Petros, con similares consecuencias negativas para la estabilidad económica.

En estas circunstancias, la desconfianza ante el bolívar sería endosada al Petro, aunque éste, a diferencia de aquél, podría preservar en parte su valor mientras el Banco Central lo ajustase a la cotización internacional del barril de petróleo, algo que, por supuesto, no está garantizado. La crisis de la moneda nacional ?llámese Bolívar o Petro?continuaría y la dolarización de las transacciones seguiría expandiéndose.

¿Qué sentido tendría entonces el empeño gubernamental en forzar la introducción de este instrumento de pago virtual? ¿Sería solo un negocio para proveedores del sistema y algunos funcionarios públicos? No sería nada nuevo en realidad ¿Una forma de evadir las sanciones internacionales? Esto es lo que muchos han pensado, sin preocuparse demasiado por el asunto o burlándose de la ignorancia gubernamental en materia económica. Pero ¿son las cosas realmente así?

II

Imaginemos ahora una variante de la situación anterior. Los Petros no son convertibles en Bolívares. ¿Qué haría un comerciante en estas condiciones? El miedo a perder clientela o a recibir la visita de funcionarios gubernamentales persistiría, pero a ello se agregarían otros problemas. ¿Cómo compraría a sus proveedores, nacionales e internacionales? ¿Cómo pagaría su nómina?

Para un comerciante el hecho de que sus ingresos por venta sean canalizados a través de un «monedero virtual», en un sistema controlado por el gobierno socialista, sería fuente inagotable de incertidumbre y temores. Sería, para decirlo en términos gráficos, como si la caja registradora de su negocio estuviese a cargo de un empleado público. El asunto es que si un comercio no acepta integrarse al llamado ecosistema Petro puede ir quedando aislado del proceso económico y correr el riesgo de quebrar. Se vería obligado entonces, para sobrevivir, a pedir a sus empleados y a sus proveedores se integrasen también al ecosistema Petro. Los propios comerciantes estarían así, paradójicamente, promoviendo el desarrollo del sistema que los oprime.

El Petro, sin embargo, sería teóricamente convertible en divisas o criptomonedas. Pero cabe preguntarse, ¿quién estaría dispuesto, en los mercados internacionales, a entregar divisas o criptomonedas a cambio de Petros? Solo algunos de los pocos que quieren hacer negocios en Venezuela. ¿Tendría entonces el Banco Central las reservas necesarias para satisfacer la demanda de quienes deseasen cambiar sus Petros en divisas? No: dicho organismo vive, como es sabido, una aguda crisis en materia de reservas internacionales. Luego, por la vía de los hechos, los Petros serían no solo no convertibles en Bolívares sino tampoco en criptomonedas o divisas. O, para ser más precisos, lo serían solo para la casta de privilegiados o «enchufados» que el gobierno revolucionario, como todo régimen socialista, ha creado. Sin mencionar aquéllos que actúan de inextricables formas con el propósito de legitimar capitales.

Así, aunque es de esperar que la demanda de divisas por parte de muchos comerciantes y de personas se mantuviese, sus posibilidades prácticas para acceder a ellas se verían limitadas. El gobierno socialista aspiraría a disminuir de esta forma la presión sobre el tipo de cambio.

III

Imaginemos, finalmente, una ampliación y profundización de la situación previa. Todas las transacciones internas ?compra y venta de productos y servicios, pago de nómina, pago de impuestos, compra de gasolina, tarifas y servicios públicos? pasarían a ser realizadas en Petros. De igual manera, todos los activos que los ciudadanos posean serían denominados en Petros, así como los estados financieros y la información bancaria. En otras palabras, sin anuncio oficial, el Petro sustituiría al Bolívar.

El Petro no tiene presencia física pero debe quedar claro que no es una criptomoneda. Una criptomoneda, por definición, no posee respaldo en activos físicos y la confianza en ella deriva de la robustez y la transparencia de la tecnología que la sustente (tipo blockchain); su emisión la realizan los propios agentes económicos, de manera distribuida y descentralizada, mediante plataformas abiertas, auditables e independientes de bancos centrales y gobiernos; por analogía a una mina, existe una cantidad determinada de cada criptomoneda y cada unidad de ellas debe ser buscada mediante un proceso que se ha dado en llamar «minar».

El Petro sería una moneda virtual cuyo uso dentro del territorio nacional no solo será forzoso sino que estará canalizado por una plataforma controlada por una dictadura política y económica.

Se trataría de una moneda cuya emisión no tiene costo alguno y cuyo señoreaje (es decir, las ganancias obtenidas por el monopolio en la creación de una moneda y el mantenimiento de divisas y otros activos valiosos) se haría infinito para el Banco Central y, por tanto, para el gobierno socialista.

En este contexto sucedería que los activos de las personas y las empresas no perderían, supuestamente, su valor mientras la relación del Petro con el precio del petróleo se mantuviese. Pero esto solo es teoría. En la medida en que los Petros no son realmente convertibles en divisas o criptomonedas los activos, en términos de éstas, pierden todo su valor y el arbitraje en su canje sería elevado y creciente. Sería, para ilustrar el punto, como si el mercado local pasase a funcionar con billetes de Monopolio: dentro del juego, los billetes tienen todo su valor, fuera del mismo, no tienen ninguno.

Pero el comercio internacional requiere divisas. Estas se venderían fundamentalmente de manera informal, pues no habría incentivos para hacerlo a través del ecosistema Petro. Así, el tipo de cambio implícito que se generaría entre el Petro y las divisas convertibles sería elevadísimo e inaccesible para la mayoría de la población.

Todo esto, en definitiva, apunta a la transformación autoritaria de nuestra economía en una economía dual, una economía constituida por un sector que funcionaría en Petros no convertibles y otra que lo hará mediante divisas. Cualquier parecido con el sistema establecido en Cuba, a partir del llamado «Período Especial» que se produjo luego de la desaparición de la URSS, no es, por supuesto, casualidad.

IV

¿Cómo operará esta economía dual? No es fácil prever todas las dinámicas que se desencadenarían. La economía, como la vida, siempre se abrirá camino. De todos modos, algunas cosas pueden anticiparse.

Una parte de la población quedará presa de la moneda no convertible, recibiendo y gastando la totalidad o buena parte de sus ingresos en Petros, a través de sus «monederos virtuales». Esos Petros serán utilizados tan pronto fueran recibidos, no solo porque muy probablemente su valor se depreciará en el tiempo, sino porque sus receptores no querrán mantener saldos en una denominación no convertible.

El otro segmento de la economía, en el que se incluirían empresas asociadas al ámbito internacional, tendría acceso a divisas y naturalmente podrá beneficiarse del diferencial. El funcionamiento en divisas de una parte de la economía nacional continuará. Seguirán entrando montos poco significativos, con respecto al tamaño de la economía, de divisas legítimas, asociadas a remesas, ahorros, ingresos por venta, etc. También lo harán montos desconocidos de divisas proveniente de actividades ilícitas, provenientes del narcotráfico y otros negocios turbios. De igual modo la demanda de divisas, para salvaguardar el patrimonio y para la compra de insumos y productos terminados, se mantendrá. Lo novedoso podrá ser el traspaso de Petros del «monedero virtual» de una persona o empresa al de otra, a cambio de divisas pagadas informalmente. Esos traspasos serán percibidos como riesgosos y, por tanto, la cotización paralela del Petro en términos del dólar u otras divisas será elevada.

En este sentido, el mercado paralelo de divisas no desaparecerá y el impacto permanente de la devaluación de la moneda nacional ?Petro o Bolívar? sobre los costos y precios nacionales continuará. Habrá pues inflación en Petros. No sería de extrañar que, ante ese hecho, se reactivase el sistema de controles de precios, con sus nefastas consecuencias.

Así la dualidad monetaria se replicará en toda la economía, distorsionando aún más su dinámica, entorpeciendo la medición de su eficiencia y competitividad y dificultando la integración de los sectores económicos en los mercados internacionales.

De manera progresiva y artera, el socialismo del siglo XXI, con base en nuevas tecnologías, está dando forma a la dimensión monetaria del sistema de control social cuya implementación es su máxima aspiración.

The Petro, Venezuela’s Answer to Bitcoin? – Latin American Herald Tribune – 17 de Enero 2020

CARACAS – Venezuela’s embattled incumbent Nicolas Maduro has ordered the sale of millions of barrels of oil and the collection of public services in Petros, a “cryptocurrency” he launched two years ago and that so far has failed to bolster a flailing economy.

What is the petro?

For some experts, such as economist Luis Oliveros, the petro is not a cryptocurrency, despite being launched as one.

“It is not a mined currency, it is not independent, it is created by a government,” Oliveros told EFE.

“When it was first issued it was a finite cryptocurrency, but now they have quadrupled the original number of petros,” he added.

If physical money is printed by a government through a central bank, in the world of cryptocurrencies, money is not created but is hidden in a digital mine of sorts.

Cryptocurrencies are therefore mined by people known as miners.

And as with a mine replete with mineral resources, cryptoactives cannot be extracted eternally.

For all these reasons, Oliveros prefers to describe the petro as a currency or even a title or bond issued by the Venezuelan regime.

How much is a petro worth?

When the petro was launched in February 2018, its value was anchored to the price of a barrel of oil.

Now the value has been tied to more items including iron, gold and diamonds.

One petro is worth $59.05, slightly less than the price of Venezuelan crude which last week closed at $59.42, according to the Maduro regime.

Who uses petros?

Although the regime says more than 27,000 businesses in the country accept it, the petro is not a currency of widespread use among Venezuelans.

“There is a financing of petros in the Venezuelan economy, but people do not want to have petros, they go out to change them, they prefer to have bolivars,” says Oliveros.

In December, Maduro announced the payment of a Christmas bonus to retirees and civil servants worth half a petro.

Beneficiaries had to register for a bio-payment system, a method that allows the collection of goods and services through biometric authentication, i.e. users’ fingerprints.

The fingerprint machines belong to the Ex-Cle company, which is in charge of the automated system in Venezuelan elections.

After encountering difficulties with the system, the regime announced the creation of a debit card for exclusive trade in petros.

Where will the petro be used?

On Tuesday, Maduro announced the regime’s first sales in petros: 4.5 million barrels of oil and 1 million tons of hot briquetted iron, a scrap metal used in electric furnace steel mills.

When Maduro presented the 2019 annual accounts, he announced that all services of the Venezuelan State that are currently charging fees in currencies would be charged in petros from now on.

He also announced that petrol will soon be sold to airlines in petros as well.

International sanctions

In March 2018, the United States Treasury issued sanctions against the petro under Executive Order 13827.

It prohibited “all transactions related to, provision of financing for, and other dealings in any digital currency, digital coin, or digital token issued by, for, or on behalf of the Government of Venezuela.”

Consequences abroad

The use of the petro could further deter the purchase and sale of oil, petrol or any item in traded in the digital currency, due to the international financial restrictions that consider it illegitimate.

Oliveros says that, in the case of the sale of petrol to airlines, there may be an exchange or agreements “with airlines from countries allied with the government” and that others will choose to refuel in other countries “to avoid using petros, because it is a sanctioned unit of account.”

What consequences can it have in Venezuela?

The Maduro regime has been focused since its inception on bolstering the petro as a strong currency in favor of the devalued bolivar.

“It seems that it will replace the bolivar,” says Oliveros, who describes the phenomenon as a sort of “monetary reconversion.”

“But if (the petro) has the same vices as the bolivar, the economy will not change much.”

Venezuela: de dónde salen los dólares que circulan en el país por BBC News – El nacional – 15 de Enero 2020

La economía venezolana prosigue su proceso de dolarización, pero, ¿cómo llega la divisa estadounidense al país a pesar de las sanciones? ¿Qué hay detrás de la “prosperidad del dólar” y el aparente repunte económico de Venezuela (y cuánto puede durar)?

Los expertos creen que ya hay más dólares que bolívares en el país 

Cada vez más dólares, cada vez menos bolívares.

Es la tónica a la que se van acostumbrando en Venezuela, un país sumido en una grave crisis económica desde que Nicolás Maduro llegó al poder y del que, en los últimos años, se han marchado más de 4 millones de personas en busca de una vida mejor.

Después de años de restricciones a la divisa estadounidense, el gobierno venezolano la tolera ahora como alternativa a la imparable pérdida de valor del bolívar, la moneda oficial de la República, y Maduro se mostró a favor de su uso como «válvula de escape» frente a la «guerra económica» que, según él, sufre su país.

En un giro de su línea económica nunca explicitado por las autoridades, pero detectado por los expertos y los muchos habitantes del país que a diario cambian divisas en el mercado paralelo, el gobierno lleva tiempo aplicando una política de fuerte contención de los bolívares en circulación que persigue frenar la hiperinflación y la cotización del dólar.

Eso ha acelerado la rápida dolarización que vive el país. Según un informe de la firma de análisis Ecoanalítica, el dólar copa ya más de un 53% del valor total de las transacciones que se realizan en Venezuela.

Pero, paradójicamente, la economía venezolana vive bajo las sanciones de Estados Unidos, que buscan ahogar las vías de financiación del gobierno de Maduro, al que consideran ilegítimo, y su acceso a la divisa.

Al reducir la circulación de bolívares, el Gobierno busca frenar su pérdida de valor

¿Cómo entonces llegan los billetes verdes a Venezuela? ¿De dónde proceden los que manejan esa minoría de privilegiados que vive en dólares y no con el devaluado bolívar?

Tratamos de responder esas preguntas con ayuda de los expertos.

Cuántos dólares hay en Venezuela

En un país en el que las autoridades llevan años sin difundir datos fiables sobre la mayoría de aspectos de la economía y la vida social, esa es una pregunta casi imposible de responder.

Venezuela se sitúa en el puesto 168 de un total de 180 países en la clasificación mundial que elabora Transparencia Internacional. La falta de datos hará que sea en 2020 uno de los pocos estados para los que el Fondo Monetario Internacional no elaborará previsiones.

El economista Guillermo Arcay, de Econalítica, asegura que «es imposible saber cuántos dólares circulan por Venezuela y, además, seguramente es una cantidad dinámica».

No obstante, indica Arcay, «es probable que sea ya superior a la de bolívares, cuyo valor total se estima alrededor de 700 u 800 millones de dólares».

Ahorros en dólares en el exterior

Henkel García, de la consultora Econométrica, explica que «gran parte de los dólares que circulan son los que muchos venezolanos llevan años ahorrando en el exterior».

Las sucesivas conversiones monetarias no sirvieron para mantener el valor del bolívar

El bolívar es desde hace tiempo una moneda muy inestable y la inflación que ha aquejado a Venezuela durante años la despojó de su condición de reserva de valor y llevó a que todo el que pudiera permitírselo ahorrara en dólares, como sucedió en la Argentina de la época del «corralito» y otros países sometidos a procesos inflacionarios severos.

De ahí que muchos venezolanos tengan cuentas en bancos de Estados Unidos, pese a que algunos están viendo cómo se las cancelan por el temor de las entidades a verse afectadas por las sanciones estadounidenses.

Esto explica la popularidad de medios de pago electrónicos como Zelle, un sistema gratuito que permite transferir con el celular fondos entre cuentas en Estados Unidos y que en Venezuela se utiliza con frecuencia para pagar cosas tan cotidianas como un café o una arepa.

Según Arcay, «esto es una anomalía que hace que, en realidad, gran parte del dinero que mueve la economía de Venezuela circule solo por el sistema financiero estadounidense«.

Otra práctica habitual es la de adquirir dólares en efectivo a cambio de dólares que se transfieren a cuentas en el exterior.

Los venezolanos que tienen cuentas fuera del país muchas veces traen dólares de sus visitas al extranjero. Es otra de las fuentes de entrada de la divisa estadounidense en una economía que, pese a los últimos movimientos liberalizadores del gobierno, sigue llena de trabas.

Dictador Maduro anuncia que todos los servicios de la República se cobrarán en Petros – Alberto News – 14 de Enero 2020

Dictador Maduro anuncia que todos los servicios de la República se cobrarán en Petros 1

El dictador Nicolás Maduro anunció este martes 14 de enero durante la presentación de su «Memoria y Cuenta» en la ANC, que todos los servicios de la República se cobrarán en Petros:

  • SAIME
  • SAREN
  • SAPI
  • INEA
  • INAC
  • Bolivariana de Puertos Bolivariana de Aeropuertos
  • Aeropuerto de Maiquetía
  • Entre otros.

Asimismo, decretó la venta de 4.5 millones de barriles de petróleo en Petros, proveniente de la reserva certificada física de barriles de Pdvsa.

La Asamblea Nacional publicó la inflación de 2019: 7.374,4% – El Nacional – 13 de Enero 2020

El diputado Ángel Alvarado advirtió que el aumento de los precios ha causado más exclusión, pues se ha abierto una brecha entre quienes tienen solo bolívares y aquellos que pueden acceder a remesas

Conos monetarios

El precio de los productos y servicios en Venezuela registró una inflación acumulada de 7.374,4% en 2019, indicó este lunes la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional.

El valor ofrecido es bastante menor que el resultado en 2018, cuando el país entró en un proceso de hiperinflación y la cifra se ubicó en 1.698.488%.

«Nos mantenemos en una senda de alta inflación», afirmó el economista y diputado Ángel Alvarado, miembro de la Comisión de Finanzas.

Diferencias sociales por la inflación

A juicio del parlamentario, la hiperinflación significa exclusión. Explicó que esto se debe a que se abre una brecha entre aquellos que tienen bolívares y quienes pueden acceder a remesas.

Alvarado precisó que durante diciembre los precios crecieron 33,1%, a diferencia de noviembre que se ubicó por debajo de 35,8%.

Los dos últimos meses del año presentaron resultados similares, debido a que en la época previa a la Navidad los precios «son muy activos» hasta la semana del 24 de diciembre, de acuerdo con el parlamentario. Después de esa fecha «a veces varían menos».

«Diciembre se comportó igual que noviembre; la diferencia es muy pequeña, pero el golpe viene en enero. Por eso en la primera semana de enero vimos una aceleración de los precios», explicó.

Por categorías, los precios de los alimentos y las bebidas no alcohólicas aumentaron 45,5% en diciembre, en tanto que los de bebidas alcohólicas y tabaco subieron 59%, vestido y calzado se incrementó en 39% y hoteles y servicios subió en 60,2%.

Silencio oficial

La Comisión de Finanzas del Parlamento venezolano empezó a ofrecer en enero de 2017 un índice de precios al consumidor, debido a que el Banco Central de Venezuela llevaba más de un año sin publicar la inflación y otros indicadores.

La cámara elabora el índice con base en los precios de una cesta de bienes y servicios representativa del consumo del venezolano, a los que se les asignan unos pesos relativos, manteniendo la metodología que seguía el Banco Central para elaborar la Encuesta de Precios que dejó de publicar durante tres años, aunque en mayo y octubre pasados presentaron algunas cifras, pero no completas.

El último resultado disponible del BCV correspondió a septiembre de 2019. En ese mes se registró una inflación de 52,2%, un salto con respecto a 34,6% que registró en agosto y 19,4% de julio.

El índice de precios acumulado en los primeros 9 meses de 2019 fue de 4.680%, de acuerdo con las cifras del BCV. Esta situación está por encima de la variación acumulada  de 3.326% calculada por el Parlamento venezolano para el mismo período.

Una falsa sensación de prosperidad por Alejandro Grisanti Capriles – RunRunes – 9 de enero 2020

En las últimas conversaciones que he tenido con amigos ha salido repetidas veces el tema de que Venezuela cambió como por arte de magia, que el país está chévere, lleno de bodegones, que ahora encuentras lo que quieras, que abrieron tres restaurantes nuevos en Las Mercedes, que retornó la vida nocturna, y algunos más osados hablan hasta de invertir en el país.

Este pequeño grupo cree que su burbuja no solo produce prosperidad para ellos, sino que de alguna manera le llega al resto de los venezolanos. Justo es decir que la mayoría me cuenta su percepción de mejoría con preocupación porque “cómo vamos a salir de Maduro si logró revertir la crisis y hacer que los venezolanos vivan mejor”. La realidad es que la economía es traicionera, que lo que aparenta ser no es y que, a pesar de que mucha gente cree que no vive en una burbuja porque habla con un taxista, con los que trabajan en su casa o con el caddie que le carga los palos de golf, la crisis sigue latente y afecta a la mayoría de los venezolanos, que en 2019 consumieron menos alimentos y medicinas que en 2018.

Esta falsa sensación de prosperidad me hace recordar la errónea percepción de crisis que había en 2012. En aquella época, como no se encontraba papel sanitario o azúcar en los anaqueles, muchos decían que teníamos un Gobierno sin acceso a divisas, un país en crisis y que entonces era posible derrotar fácilmente a Chávez en las elecciones de octubre. Recuerdo que en enero de ese año escribí que teníamos un Gobierno apertrechado de dólares —con más de US$70.000 millones en activos líquidos— y que esa sensación de crisis no era real. Hoy todos conocemos la historia: Chávez utilizó esos recursos para crear un gran boom de consumo y ganar esas elecciones. Aquellos excesos nos trajeron estas tempestades y fueron la principal semilla de esta crisis económica que hoy cumple siete años.

Para la mayoría de los venezolanos 2019 fue mucho peor que 2018

De acuerdo con cifras publicadas por el Banco Central de Venezuela (BCV), en 2019 se cumplieron 24 trimestres consecutivos de contracción económica, con lo que la caída del producto interno bruto (PIB) se acerca a un acumulado de 60% desde que Maduro disfruta del poder. Esta es una de la crisis mas prolongada y mas profunda que un país sin guerra, haya tenido en el hemisferio occidental, y desafortunadamente todo indica que se prolongará por algunos trimestres adicionales.

Sin embargo, como el BCV publica sus cifras por capricho, para ver en profundidad lo que ocurrió en 2019 debemos recurrir a fuentes adicionales de datos, como la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y otras fuentes del sector privado que gentilmente la compartieron para este artículo.

Justo es decir que, influenciado por una de las principales encuestadoras del país y por la buena campaña que estaba haciendo Henrique Capriles, escribí en varias ocasiones que la probabilidad que la oposición ganara esas elecciones eran altas.Arranquemos con el sector petrolero. De acuerdo con cifras de Petróleos de Venezuela (PDVSA), la producción petrolera cayó 32,4%, es decir pasó de 1,52 millones de barriles diarios (mb/d) a 1,03 mb/d, lo que representa una caída de 490.000 barriles diarios. De acuerdo con fuentes secundarias, la caída fue aún más profunda, pues en 2019 se produjo 41,3% menos petróleo que en 2018, para pasar de 1,35 mb/d a 0,79 mb/d. Valiéndonos de fuentes secundarias y suponiendo que la caída en la producción se refleja 1:1 en las exportaciones, y utilizando el precio promedio de la cesta venezolana, encontramos que en 2019 Maduro recibió US$13.220 millones menos que en 2018. Con menos divisas en la economía, es imposible que mejore el poder adquisitivo de los venezolanos.

El segundo conjunto de cifras proviene del sector privado, tanto en relación con la comercialización y distribución de productos de consumo masivo como con la producción de los mismos. Para evitar las distorsiones que crean los precios relativos, en una economía en la que el precio del dólar ha subido menos que proporcionalmente que el índice general de precios, les pregunté a dos grandes empresas de distribución y comercialización sobre el comportamiento en número de unidades vendidas. Una de las grandes redes de supermercados me informó que en 2019 vendió 46,4% menos unidades que en 2018.

Si a esta contracción de las ventas le sumamos que la tendencia del sector privado ha sido la reducción en los tamaños de los empaques para poderlos hacer mas accesibles a la menguada capacidad de compra de los consumidores, la contracción en el consumo de los venezolanos de menores recursos es aún mayor. El segundo grupo, que trabaja en el sector de salud, señaló que en 2019 vendió 33,2% menos medicinas que en 2018.

Por último, presento aquí un conjunto de cifras detalladas que solo abarcan el primer semestre de 2019 y que reflejan contracciones importantes si se contrastan con las del primer semestre de 2018. Estas cifras apuntan a una caída de 52,9% en el consumo de proteínas, 63,2% en lácteos, 44,4% en frutas, 52,7% en vegetales y verduras, 52,3% en condimentos y 55,1% en bebidas no alcohólicas.

Estas cifras demuestran inequívocamente que el venezolano promedio continuó reduciendo su consumo de alimentos y medicinas en 2019, en comparación con 2018. El Gobierno viene haciendo un ajuste draconiano (insostenible en el mediano y largo plazo) en la política fiscal y monetaria, pues al hacerse la vista gorda con los controles de precios y de cambio reduce la inflación a cambio de un fuerte incremento en la inequidad y una fuerte contracción en la capacidad de compra. El año 2019 cierra con los mayores niveles de desigualdad entre ricos y pobres, aspecto que está muy marcado geográficamente entre Caracas y el resto del país.

La burbuja del “este de Caracas”

Si bien la extracción ilegal de oro, la venta de las reservas en oro y el aumento de las remesas de la diáspora venezolana a sus familiares han mitigado parte de la contracción en la oferta de dólares del país, estas divisas no llegan a representar 25% de la caída de los ingresos petroleros.La burbuja del “este de Caracas” tiene diferentes orígenes, unos más oscuros y otros más lícitos. Ciertamente, tener un Gobierno menos adverso al sector privado, que comienza a aceptar, así sea informalmente y de forma muy desordenada, las leyes del mercado y que se hace la vista gorda con los controles de precio y de cambio, crea un clima en el que el sector privado (principalmente el comercio y la pequeña y mediana empresa) puede operar mejor y generar utilidades. Muy posiblemente la venta de un menor número de unidades, con menores costos pero con mayores márgenes, esté dando algo de oxígeno y utilidades a las redes de distribución y comercialización. Pero que tan sostenible es esto, y que confianza se puede tener en que Maduro continúe en esta línea. A mi parecer muy poca, y hay que tomar esta aparente flexibilización con mucho cuidado.

Una segunda fuente que alimenta la burbuja es la movilización interna, pues familias con poder adquisitivo que antes hacían vida en el interior del país se han mudado a Caracas en busca de servicios públicos, especialmente agua y electricidad. Pero esto es un juego suma cero. Es decir, que el incremento de ese consumo en el este de la capital, es a costa de una disminución importante del mismo en el interior del país.

No es anecdótico, ver lo destruido que están ciudades como Maracaibo, Barquisimeto o la misma Valencia. Por último, los enchufados y corruptos de siempre, que cuentan con un gran poder de compra de artículos de lujo, y que se han visto obligados a gastar en Caracas sus dineros mal habidos por no poder hacerlo en el resto del mundo debido a las sanciones. Es difícil medir estas dos últimas tendencias, pero ciertamente deben ser parte de la explicación de lo que está ocurriendo.

Este renacer en el este de Caracas, de bodegones, de restaurantes de primera categoría y de Dom Pérignon, mientras que el resto del país se hunde en una crisis muy profunda, exacerba las diferencias entre los ricos y los pobres. Los bodegones llenos de Nutella, y de productos de Costco, me recuerdan las tiendas de turistas en Cuba, donde unos pocos privilegiados con acceso a divisas podían comprar esos productos. Por último, la política que está aplicando el Gobierno puede resumirse en “Caracas (y solo el este de Caracas) es Caracas y el resto, monte y culebra”.

 

 

 

Venezuela eleva el ingreso mínimo mensual a 6.70 dólares – Deutsche Welle – 11 de Enero 2020

Según estimaciones de gremios, un venezolano requiere cerca de 600 dólares para cubrir sus gastos esenciales en alimentación, transporte y vivienda.    

Symbolbild Venezuela Bolivar (picture alliance/dpa/M. Sayao)

El gobierno de Nicolás Maduro incrementó 50% el ingreso mínimo en Venezuela, que aún así llega a apenas 6,7 dólares mensuales, según un decreto publicado este viernes (10.01.2020).

El ingreso mínimo, que suma el salario básico y un bono de alimentación obligatorio, pasó de 300.000 a 450.000 bolívares por mes, equivalentes a 6,7 dólares al cambio oficial, en medio de una inflación que el FMI proyectó en 200.000% el año pasado y la violenta depreciación de la moneda local.

Pero el nuevo ingreso mínimo solamente alcanza para comprar unos cuatro kilos de carne de res y Maduro culpa del agravamiento de la crisis económica del país a una batería de sanciones de Estados Unidos que incluyen un embargo petrolero, fuente de 96% de los ingresos de Venezuela.

No obstante, la oposición atribuye el descalabro al elevado gasto público y a la corrupción de la llamada revolución bolivariana, en el poder desde 1999, en medio de la más prolongada bonanza petrolera de Venezuela (2004-2014).

Venezuela - Öffnung der Grenze zu Kolumbien (Getty Images/S. Mendoza)Devengar un salario inferior al 1.25 dolar diario coloca a muchos venezolanos en situación de pobreza extrema.

El nuevo salario, que se considera en vigor desde el 1 de enero, mantiene a la mayor parte del sector productivo por debajo del umbral de la miseria establecido por Naciones Unidas según el cual una persona que devengue menos de 1,25 dólar por día está en pobreza extrema.

Según estimaciones de gremios, un venezolano requiere cerca de 600 dólares para cubrir gastos esenciales de alimentación, salud, vestimenta, vivienda y transporte.

Como efecto de esa severa crisis, un vocero de Naciones Unidas anunció este mismo viernes que Venezuela perdió su derecho al voto en la Asamblea General, debido a las deudas acumuladas en sus contribuciones obligatorias al presupuesto del organismo.

Junto a la petrolera nación sudamericana también fueron afectados naciones empobrecidas o en conflictos como la República Centroafricana, Comoras, Gambia, Líbano, Lesotho, Santo Tomé y Príncipe, Somalia, Tonga y Yemen.

Precios del pasaporte aumentan impulsados por los del petro – El Nacional – 8 de Enero 2020

Obtener el documento nuevo cuesta 11.252.792,24 bolívares y solicitar la prórroga tiene un valor de 5.626.396,12 bolívares

Pasaporte petro

El precio de los trámites relativos al pasaporte volvió a aumentar, esta vez debido a la variación del valor del petro.

Desde ayer, el costo de la criptomoneda creada por el régimen de Nicolás Maduro pasó de costar 2.875.551,69 bolívares a 3.349.956,26 bolívares.

Red Social Saime@VenezuelaSaime

Estimado usuario: Te recordamos que el valor del pasaporte y prórroga están anclados al valor del Petro. Utiliza la calculadora de reconversión para conocer el monto de tu trámite.

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Obtener el pasaporte nuevo tiene un valor de 3,35908632 petros. En bolívares, la cifra equivale a 11.252.792,24.

La prórroga, que cuesta 1,67954316 petros, queda en 5.626.396,12 bolívares.

Si estas cifras en bolívares se llevan a dólares, los trámites equivaldrían a 158,1 el primero y a 79,068 el segundo.

Por tercer mes consecutivo el precio del pasaporte se incrementa.

En noviembre pasado, el documento de identificación nuevo pasó de 160.000 a 5.803.795,18 bolívares. Y la prórroga aumentó de 80.000 a 2.901.895,8 bolívares.

El día 6 de ese mes, Nicolás Maduro anunció que todos los trámites que se realizaban mediante el Saime serían cobrados en petros. Esto incluye, además del pasaporte, la diligencia de apostilla.

Para diciembre volvió a subir el costo del pasaporte. Recién tramitado se situó en 8.364.320,47 bolívares y la prórroga en 4.182.160,23 bolívares.

El dólar sube como el petro

El dólar también ha estado inestable desde finales de diciembre, lo cual se ha extendido a principios de enero. 

El 3 de este mes el costo de la divisa estadounidense pasó de 60.000 bolívares a 73.321 bolívares, de acuerdo con páginas como @enparalelovzla.

Sin embargo, el Banco Central de Venezuela señala que el costo oficial es de 49.196 bolívares. 

El economista Asdrúbal Oliveros ha explicado que este aumento repentino de la moneda se debe a la emisión de petros y a la escasa oferta de divisas por el asueto navideño. 

«La clave será mirar su comportamiento la semana entrante cuando los oferentes habituales empiecen a aparecer», indicó a principios de año.

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