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El Chupasueldo – El Chigüire Bipolar – 25 de Mayo 2019

Guaidó sigue una ruta estratégica para salvar la economía de Venezuela por Juan Carlos Zapata – ALnavío – 24 de Mayo 2019

Juan Guaidó está dando los pasos necesarios para generar confianza y convencer a los actores de la economía y las finanzas. Guaidó y el equipo que lo acompaña en esta tarea saben del reto al que se enfrentan y al que se enfrentarán una vez se produzca el cambio en Venezuela. Así, Guaidó envía señales a los empresarios y banqueros nacionales como a los banqueros, fondos y organismos globales e internacionales. Señales positivas.
Guaidó está dando los pasos necesarios para generar confianza / Foto: @AsambleaVe
Guaidó está dando los pasos necesarios para generar confianza / Foto: @AsambleaVe

En los últimos días, Guaidó acometió dos tareas clave, pero hay otras que se vienen ejecutando de manera responsable. Por un lado, pagó los intereses del bono PDVSA 2020 cuya garantía es el 50% de las acciones de Citgo, la empresa más importante de Venezuela en el exterior, una compañía con operaciones en los Estados Unidos, filial de Petróleos de Venezuela, PDVSA. Guaidó le dijo a los mercados que “su gobierno” quiere honrar los compromisos –no como Nicolás Maduro cuya administración hizo que ese y otros bonos entraran en default-, y le señala al país que la política de protección de activos que anunció desde que tomó juramento como Presidente Encargado, es en serio. De no pagar, los fondos tenedores de bonos hubiesen demandado y se pondría en riesgo la propiedad de Citgo.

Guaidó pagó los intereses del bono PDVSA 2020 cuya garantía es el 50% de las acciones de Citgo, la empresa más importante de Venezuela en el exterior, una compañía con operaciones en los Estados Unidos, filial de Petróleos de Venezuela, PDVSA. Guaidó le dijo a los mercados que “su gobierno” quiere honrar los compromisos

Por otro lado, es responsable el anuncio de Guaidó de contratar a Lee C. Buchheit como asesor en el tema de la megadeuda externa que recibirá como herencia del chavismo: más de 160.000 millones de dólares es la deuda consolidada, según estimaciones de Torino Economics. Buchheit conoce el problema. Conoce la complejidad de la deuda venezolana. Ha estudiado el caso, y ya cuenta con una hoja de ruta para encarar esta situación que no es cualquier cosa.

Ambas decisiones de Guaidó forman parte de una misma estrategia, la que conduce al cambio político. Si Guaidó no toma acciones desde ahora, la economía y la deuda le pueden estallar en las manos.

Plan País

El plan de Guaidó no queda allí. El Plan País diseñado por los equipos de Guaidó ha establecido lineamientos precisos para entrarle no sólo a la macroeconomía sino a lo micro y a algo aún más terrorífico. La estructura del Estado. A la estructura del gobierno.

En Venezuela ya nada funciona. Todas las empresas estatales están quebradas, y esto incluyendo PDVSA, cuya producción se encuentra por debajo de la de Colombia y Ecuador, con lo que Venezuela ha dejado de ser momentáneamente un país petrolero.Lee C. Buchheit será el asesor de Guaidó en el tema de la megadeuda externa / Foto: YouTube

En el país colapsaron los servicios. El Banco Central, no es la institución modelo que una vez fue. Lo peor: no hay operatividad en el gobierno. Y es con este cuadro que se encontrará Guaidó. De modo que desde ahora se sientan las bases de cómo entrarle desde el día cero a esa situación. El diagnóstico va adelantado, y se levanta la data del talento que puede operar desde un principio y hacer que el gobierno funcione y no se paralice. Los propios chavistas son críticos de la corrupción y del burocratismo, y de la actuación perversa de los sindicatos, que ya tampoco son eso, sino expresiones de la corrupción. Y el peor patrono es el Estado que dirige Maduro.

La estrategia ha entrado en definiciones hasta detectar que la recuperación de Venezuela no puede depender de los organismos que domina Occidente. Ni siquiera de Occidente mismo. Esta es una falla que se ha puesto de relieve a tiempo. No basta con ir al FMI, al BM, al BID y a la CAF. En la estrategia de Guaidó, es pertinente abrirse a otras fuentes. Tanto por razones financieras como políticas. Y esto es entrar en conexiones con China y Rusia. China es clave. De hecho, el chavismo la introdujo en Venezuela, y la realidad política implica que no se puede desconocer su peso en el país. Algo similar ocurre con Rusia. China y Rusia son acreedores de Venezuela. Y ambas potencias tienen inversiones petroleras allí. De lo que se trata es de ofrecerles garantías pues, ante la situación de PDVSA, las empresas rusas y chinas serán fundamentales para recuperar la producción petrolera. Y esto es clave. Y Guaidó lo sabe.

El equipo de Hausmann tumba las “evidencias engañosas” de Sachs y Weisbrot sobre las sanciones contra Maduro por Daniel Gómez – ALnavío – 23 de Mayo 2019

Dos prestigiosos economistas estadounidenses, Jeffrey Sachs y Mark Weisbrot, dicen que las sanciones que EEUU impuso a Venezuela en 2017 agravaron la crisis del país latinoamericano. Y lo dicen en un informe científico. Un informe con “evidencias engañosas” y sin alusión alguna al desastre perpetrado por el chavismo desde que llegó al poder. Así lo demostraron en otro informe investigadores del Centro para el Desarrollo Internacional de la Universidad de Harvard, dirigido por el economista venezolano Ricardo Hausmann.

Miguel Ángel Santos pertenece al grupo de estudios de Hausmann en Harvard / Foto: Harvard
Miguel Ángel Santos pertenece al grupo de estudios de Hausmann en Harvard / Foto: Harvard

Jeffrey Sachs Mark Weisbrot son dos de los economistas estadounidenses más famosos del mundo. Dos veteranos.

Sachs, de 64 años, es asesor de Naciones Unidas en desarrollo sostenible, y también un viejo conocido en Latinoamérica. Colaboró con el gobierno de Víctor Paz Estenssoro en Bolivia para eliminar la inflación en 1985 y ha mantenido nexos con Venezuela por sus relaciones de amistad con el exministro de Carlos Andrés Pérez y el cerebro del exitoso programa económico de 1989, Miguel Rodríguez.

Por su parte, Weisbrot, de 65 años, codirector del Centro de Investigación en Economía y Política de Washington, ha sido polémico por su defensa del expresidente venezolano Hugo Chávez en medios como The New York TimesThe Washington Post USA Today, afirmando que sus políticas contribuyeron a mejorar el empleo y el ingreso real.

Sachs y Weisbrot también son colegas. Comparten ideales. Y también comparten, así lo hacen en un reciente informe, la idea de que las sanciones que impuso la Administración de Donald Trump a Venezuela en agosto de 2017 “no han sido contra el gobierno, sino contra el pueblo”.

“Las sanciones redujeron la ingesta calórica, aumentaron las enfermedades y la mortalidad (tanto para adultos como niños), y desplazaron a millones de venezolanos del país, quienes huyeron como resultado del empeoramiento de la depresión económica y de la hiperinflación”, apunta el informe. Y añade: “Las sanciones infligieron, y causaron daños muy graves a la vida humana y a la salud, incluyendo un estimado de más de 40.000 muertes entre 2017-2018”.

Este estudio no fue bien recibido por el Centro para el Desarrollo Internacional de la Universidad de Harvard, dirigido por el economista venezolano Ricardo Hausmann, quien es además representante del Presidente Encargado, Juan Guaidó, ante el Banco Interamericano de Desarrollo.

“La evidencia parece indicar es que, en lugar de ser un resultado de las sanciones impuestas por los Estados Unidos, el sufrimiento y la devastación en Venezuela han sido infligidos por aquellos que están en el poder”

El centro de Hausmann lleva años analizando el colapso en Venezuela. Un desastre económico que empezó en 2013, pero que, en opinión del centro, fue engendrado desde los inicios del chavismo.

Uno de los economistas que trabajan en el grupo de Hausmann es Miguel Ángel Santos, venezolano y profesor adjunto en Harvard. También fue alumno del exministro Rodríguez en el Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA) de Venezuela. Sobre Santos, Rodríguez dice que “ha sido su mejor alumno de todos los tiempos”.

Santos, junto a sus compañeros José Morales y Sebastián Bustos, así como Dany Bahard, de la Brookings Institution, elaboraron un informe en el que contradicen las conclusiones de Sachs y Weisbrot.

“Si bien reconocemos la posibilidad de que las sanciones hayan tenido algún impacto en la producción de petróleo en Venezuela, nuestro análisis encuentra evidencias insuficientes para concluir que las sanciones fueron responsables del empeoramiento de la crisis socioeconómica”.

No sólo es que haya evidencias insuficientes. También hay “evidencias engañosas”, como apuntó Santos en una entrevista con CNN en Español.

El informe de Santos y los demás colaboradores añade que lo que “la evidencia parece indicar es que, en lugar de ser un resultado de las sanciones impuestas por los Estados Unidos, el sufrimiento y la devastación en Venezuela han sido infligidos por aquellos que están en el poder”.

¿Era 2017 un punto de quiebre?

Dice Santos que Venezuela estaba expulsada de los mercados antes de las sanciones / Foto: Pixabay

La recesión de Venezuela comenzó en 2013. Desde entonces hasta 2016, la economía se contrajo 24,6% y la inflación se situó entre 745-1.340%. Según Sachs y Weisbrot, 2017 supondría un punto de quiebre en esta tendencia a la baja pues Nicolás Maduro tenía la posibilidad de reestructurar la deuda en los mercados estadounidenses. Pero llegaron las sanciones de Trump y entonces fue imposible. Eso dicen.

“Las sanciones impidieron que la economía se recuperara de la profunda recesión que ya había tenido un alto costo para la población”, señalan los economistas.

Santos y sus colegas discrepan de esta afirmación. “Para el 25 de agosto -cuando entraron las sanciones en vigor- la capacidad del gobierno venezolano para emitir deuda ya estaba severamente limitada, si es que no era inexistente, y los inversionistas ya habían anticipado las sanciones o considerado su impacto inmaterial”.

Entonces ponen de ejemplo lo ocurrido en los mercados antes del 25 de agosto de 2017. Mercados, que como muestran los indicadores compartidos con otros países de América Latina y economías emergentes con tasas de riesgo país 10 puntos por debajo de la de Venezuela, estaban “cerrados” para el régimen de Maduro. En la entrevista con CNN, Santos es más contundente y dice que por aquel entonces Venezuela estaba “expulsada de los mercados”.

Los indicadores del informe evidencian cómo el anuncio de las sanciones tampoco impactó en el riesgo soberano, y sí lo hizo tres meses después de las sanciones en 10%, cuando Maduro anunció la creación de una comisión presidencial para “refinanciar y reestructurar” la deuda externa.

Al respecto, también presentan la poca participación que tuvo la petrolera estatal, PDVSA, en los mercados estadounidenses antes de las sanciones. Sólo detectan dos operaciones: la primera, el 28 de septiembre de 2016, cuando ofrecieron a los tenedores de bonos de PDVSA 2017 un intercambio por un bono PDVSA 2020 garantizado por Citgo, su filial estadounidense. Y la segunda, a finales de mayo de 2017, cuando Maduro vendió a Goldman Sachs los bonos PDVSA 2022 que había emitido en 2014.

¿Qué pasa con la producción petrolera?

Venezuela tiene un problema con la producción desde que llegó Chávez / Foto: Repsol

Venezuela tiene un problema con la producción desde que llegó Chávez / Foto: Repsol

En las conclusiones, los investigadores del centro que dirige Hausmann reconocen el impacto de las sanciones en la principal fuente de divisas del país, el petróleo. En esto coinciden con Sachs y Weisbrot, pero con matices.

“Nuestro punto es que es imposible atribuir la caída en la producción petrolera a un solo evento (es decir, las sanciones), cuando muchos otros factores de confusión estaban sucediendo al mismo tiempo”, apunta el informe que firman los investigadores de Hausmann.

Este recuerda que, en agosto de 2017, en paralelo con las sanciones, hubo cambios en la directiva de la petrolera estatal. “El régimen arrestó a 65 ejecutivos de la compañía, incluido el exjefe de PDVSA y el ministro de Energía, Eulogio del Pino, y el presidente de PDVSA, Nelson Martínez (este último murió en extrañas circunstancias el 12 de diciembre de 2018, mientras se encontraba bajo custodia). Al mismo tiempo, el régimen venezolano designó al general de División Nelson Quevedo [en el informe lo llaman así, pero a quien realmente hacen referencia es a Manuel Quevedo] como ministro de Energía y presidente de PDVSA, un funcionario sin experiencia previa relevante para el puesto”.

Para el grupo de Hausmann estos eventos “probablemente moldearon las capacidades de producción de petróleo de PDVSA”, por lo que “no pueden ser ignorados en ningún análisis de las tendencias que prevalecieron alrededor de agosto de 2017”.

Sachs y Weisbrot ignoraron estas detenciones y la llegada del general Quevedo. También, en opinión del grupo de Hausnmann, cometieron un error metodológico a la hora de analizar la producción de petróleo en Venezuela poniendo en contraposición a Colombia.

“Encontrar contrafactuales es una tarea difícil, tal vez imposible para la producción petrolera venezolana. Colombia es un grupo de comparación interesante en el mejor de los casos, pero no contrafáctico. Por otra parte, una elección diferente de grupo de comparación puede conducir a una inferencia muy diferente e igualmente espuria”, se lee en el informe del grupo de Hausmann.

Agregan que los problemas de producción de Venezuela no son un acontecimiento reciente. Vienen de lejos. De los inicios del chavismo. “Muchos analistas están de acuerdo en que la caída en la producción de petróleo no es más que la continuación de un declive de larga data cuyos orígenes se remontan a los despidos del presidente Hugo Chávez de más de 18.000 trabajadores petroleros después de la huelga nacional de 2003, que resultó en una gran pérdida de administración y capacidad técnica para la industria petrolera de Venezuela. Otras cuentas también mencionan mala gestión, negligencia y corrupción como posibles explicaciones. A pesar de la prolongada bonanza de los productos básicos a principios de la década de 2000, la producción diaria de petróleo de Venezuela disminuyó 24% entre 2005 y 2016. Esta disminución se hizo aún más pronunciada durante la primera mitad de 2017, cuando la producción cayó en 242.000 barriles por día en comparación con el mismo período del año anterior”.

¿Las sanciones causaron 40.000 muertes?

La mortalidad infantil ya venía aumentando antes de las sanciones / Foto: Pixabay

La mortalidad infantil ya venía aumentando antes de las sanciones / Foto: Pixabay

La estimación que Sachs y Weisbrot incluyen en el informe sobre las muertes causadas por las sanciones -40.000, dicen, basándose en datos de universidades venezolanas- es quizá el punto más delicado del documento.

En un reportaje de Democracy Now, Sachs fue cuestionado por el dato de las 40.000 muertes. Este respondió: “Déjeme ser claro: nadie lo sabe. Este fue un cálculo muy básico, y muy simple, basado en estimados de universidades en Venezuela que indicaron que la mortalidad había aumentado en cierta proporción después de la imposición de las sanciones. No quiero que nadie piense que estos números son precisos. Lo que ciertamente salta a la vista, sin embargo, es que hay una catástrofe humanitaria que Estados Unidos causó de forma deliberada mediante lo que yo calificaría como sanciones ilegales, pues están tratando deliberadamente de derribar un gobierno y tratando de crear caos con el propósito de derrocar un gobierno”.

Estas declaraciones también las contradijo Santos de forma personal en Twitter, diciendo que el dato, “el simple cálculo” que hace Sachs, es “una opinión política -válida como cualquiera- pero que quisieron disfrazarla de ciencia”. Esto último, en clara referencia al informe que Sachs firma con Weisbrot.

En el documento con el que Santos responde demuestra que la crisis humanitaria, las muertes, la escasez y las enfermedades no son consecuencia de las sanciones, sino del chavismo. “La disminución de la producción petrolera antes de las sanciones fue acompañada por un fuerte deterioro en las condiciones socioeconómicas desde al menos 2013 que no se observó en otros lugares de la región”.

Entre 2013 y 2016, las importaciones de medicamentos y equipos médicos cayeron 68%. En términos de ingesta calórica, el equipo de Hausmann detecta que, para agosto de 2017, justo antes de las sanciones, los venezolanos que ganan el salario mínimo sólo podrían pagar 56% de las necesidades dietéticas mínimas de una familia de cinco integrantes. Esto es 92% menos calorías de lo que el salario mínimo podría comprar en enero de 2010.

La crisis humanitaria venía de atrás y las muertes también. “Entre 2013 y 2016, la mortalidad infantil en Venezuela creció 44% (de 15,4 a 22,2 muertes por 1.000 habitantes), al mismo tiempo que disminuyó en otras partes de la región”. Y esto Santos y sus colegas lo dicen basados en datos del Banco Mundial.

Entonces, ¿la crisis en Venezuela fue consecuencia de las sanciones?

Banca debe dejar de operar con Visa y Mastercard antes de enero de 2020 – Banca y Negocios – 20 de Mayo 2019

Banca debe dejar de operar con Visa y Mastercard antes de enero de 2020

Mediante resolución conjunta, el Banco Central de Venezuela y la Superintendencia de Bancos obligan al sistema financiero a desarrollar una red doméstica de procesamiento de transacciones que prescinda de los convenios con las franquicias Visa y Mastercard y el sistema Maestro, a partir del próximo 30 de noviembre, para las operaciones de débito, y del 30 de enero de 2020 para los pagos con tarjeta de crédito.

Además, la resolución SIB-DSB-04714, fechada el pasado 16 de mayo, instruye a los bancos generar un sistema «soberano» de pagos, a través de la masificación del uso de la identificación biométrica; de hecho, la normativa da un plazo de 60 días, contados a partir de la «fecha de recepción» de la resolución para que las entidades adopten un sistema de biopago que esté plenamente activo.

Asimismo, los bancos deberán «permitir la autorización de transacciones electrónicas de pagos validadas bajo el factor de autenticación de biometría, dado que las mismas estarán identificadas con un elemento de seguridad superior (Categoría 5) al uso de la clave o PIN asociada a la tarjeta de débito tradicional».

Por otra parte, la resolución en cuestión ordena a la banca impulsar y promover el uso masivo de Servicios de Pago Móvil Interbancario Persona a Persona (P2P) y Persona a Comercio (P2C).

Además, a partir del próximo 30 de julio, las entidades bancarias deberán ofrecer sistemas de Pago Móvil Interbancario Comercio a Personas (C2P), «para permitir a los clientes ordenar pagos en tiempo real a personas jurídicas, destacando que es obligatorio su uso, a través de la mensajería SMS».

La resolución ordena a cada banco entregar en un lapso de 10 días hábiles, a partir del 16 de mayo, cronogramas específicos para el cumplimiento de estas disposiciones a la Gerencia de Riesgos Tecnológicos de la Sudeban y a la Vicepresidencia de Operaciones Nacionales del BCV.

Claramente, la parte justificatoria de la resolución señala que estas medidas se toman como respuesta a las sanciones de Estados Unidos y específicamente en previsión de que las franquicias Visa y Mastercard -curiosamente, la resolución excluye a American Express y Diners- sean forzadas por la administración de Donald Trump a dejar de operar con bancos venezolanos.

– No es tan fácil –

Fuentes del área tecnológica del sistema financiero explicaron a Banca y Negocios que implantar este sistema de pagos íntegramente autóctono no es tan fácil, aunque es un tema que se viene manejando desde 2011, porque los entes reguladores no quieren que datos de transacciones originadas en Venezuela circulen en el exterior.

Trascendió que la banca pública gestionará su sistema de identificación biométrica con la empresa argentina Ex-Clé, la misma que gestiona el software y da soporte técnico a las máquinas del Consejo Nacional Electoral, desde el abandono de esta tarea por parte de Smartmatic en 2017, tras las controvertidas elecciones de la Asamblea Nacional Constituyente.

Ex-Clé también es la compañía que debía llevar la aplicación del modelo de biopago a las estaciones de servicio cuando, supuestamente, se iban a incrementar los precios de la gasolina, cosa que no ocurrió y, además, el sistema tampoco funcionó.

También se conoció que la empresa que podría actuar como proveedor del sector privado es Consorcio Credicard. La base de datos que se tendría que utilizar en primera instancia es la del CNE, lo que plantearía el primer problema de que hay más de 2.000.000 de cuentahabientes que no están inscritos en el Registro Electoral.

Las fuentes indican que los plazos son muy cortos para la implantación de estos cambios, para empezar por los problemas de conectividad que existen en Venezuela, aparte de que representan costos elevados en un momento cuando las instituciones financieras están sometidas a grandes presiones de caja.

Se espera que se produzca un proceso de negociación con los entes reguladores para viabilizar estos cambios en un plazo razonable.

Resolución BCV Sudeban Visa… by on Scribd

The spectacular recovery of the post-Maduro Venezuela by Maria Antonia Marturet Rios – Concious Capitalism – 17 de Mayo 2019

 

“Maria Antonia Marturet Rios spoke at the first Latin America Conscious Capitalism Conference this March. While she is from Venezuela, like many others, she has left the country for the time being due to the circumstances the country finds itself in. We invited Toña to share her thoughts on how Conscious Capitalism can be a model for resolving the humanitarian crisis in her home country, by moving past the question of politics to create a system of opportunity that benefits everyone.”

– Alexander McCobin, CEO, Conscious Capitalism, Inc.

The name field on my ID says Maria Antonia, but for every other purpose, you can call me Toña. I’m a Venezuelan engineer who was forced to flee communism in 2018 due to economic, social and security concerns in my country. I work as a Business Consultant in the Caribbean while leading ‘Alimenta Una Sonrisa’ from abroad, a social enterprise that enables vulnerable kids from Venezuela to study. Eyes on my work, heart in my country.

Back in the 80’s, the word “Venezuela” was associated with money, beautiful beaches and good baseball. In 2019, the word is, more often than not, related to corruption, hunger, communism and human rights violations.

A lot has been written on how we got here, and news are currently focused on the possible ways in which the Nicolás Maduro dictatorship will go down, probably sooner than later. Today, I want to reflect on what the future holds for Venezuela after the transition to democracy, and why is it that I’m so optimistic and excited to go back as soon as basic living conditions are restored.

I don’t hold the truth of the future of course, but after years of analysis and personal first-hand experience, here’s my take: After dethroning Maduro, in the 2020’s we will see Venezuela become the biggest economic miracle in the history of modern Latin America.

In the past forty years, we have seen a country go from prosperous oil paradise to corruption post-apocalyptic havoc. My bet is that in the next ten years we can expect to see the cohesive reconstruction of a free and prosperous society. Historical research on similar crisis show it will probably happen this way, and the intuition of most Venezuelans is aligned with this projection. Today, I’ll go over four key components that make me optimistic about the future:

  • Diaspora comeback
  • Private and public investments
  • Conscious Capitalism is already in place
  • The lesson is learned

Copyright 2019 by Americas Quarterly

 

Diaspora comeback

According to several studies, the size of the Venezuelan migrant population is between 3 and 6 million people (10% to 20% of total population) scattered around the globe, with heavy presence in Latin American countries, United States and Europe. I myself had to leave to the Dominican Republic eight months ago, struggling with the pain of forceful detachment of family and friends, and with the cheerfulness of leaving to go work in a country where my capabilities were going to be rewarded and my freedom respected.

While Venezuelans have been well received in most countries, the majority of us still want to go back after the storm passes: We live and work with an eye on the news back home, praying that someday we will be able to ride on a one-way plane to our cities, hug our families again, and put all the learnings that we have received abroad to good use in our own country.

It will be a reversed brain drain: People of all ages and genders, former residents of countries all around the world, going back to their land after having absorbed different cultures, experiences and ideas, after having studied and worked in all kind of fields, and after having experimented the difficulties of living in a land that can’t be called their own.

The force of this returning diaspora melting pot will be gigantic, and the synergies created from their union will set the stage for a massive recovery.

 

Private and public investments

Several international public organizations have already committed to investing in the Venezuelan recovery once Nicolás Maduro is out: The IMF and the World Bank will probably lead the investment rounds, with participation from other international institutes that also know that they will directly and indirectly benefit from a recovery. The United Nations, and several other aid organizations will also take big responsibilities in the restitution of basic health and alimentary conditions for the most vulnerable groups.

Big private organizations are also waiting to go in, or back in, as in the case of Kimberly Clark, Cemex, and General Motors to start operating in an economic environment where they will find little competitors, customers hungry for innovation, and a constant growth post-disaster economy in a country with the underground oil potential to become a huge Latin American player once again.

And then, there will also be the medium and small-sized private companies and families ready to take part in the picture and capitalize on the reconstruction: Migrants who were able to save money while abroad, local players who’ve been afraid to invest with uncertain conditions, international players that want to expand to a new region, and ‘sadly’ those who made big money on suspicious terms under the Chávez-Maduro administrations.

This kind of money, along with the income increase derived from the recovery of the oil industry, will fuel an unprecedented growth in the economy and overall living conditions of Venezuelan citizens.

 

Conscious Capitalism is already in place

Companies that are still on their feet have a higher purposein mind, and that’s what keeps them going even when faced with shortages, insecurity, government hostility and general economic depression. They are in Venezuela because they truly believe that they have some transcendental purpose there, which ties them to the country even in the hardest conditions. An example can be found in Pensamusic, a Caracas based startup that provides online music teaching to people around the world with the purpose of “Bring music to people through a learning experience that is transcendental, fun and unique”.

Operative companies depend on employees, suppliers, customers, service providers and even competitors that are also in the country, going through the same hardships as everyone else. To survive, companies have figured out how to maximize the conditions for all key players at the same time, because they know that if they don’t, there likely won’t be any replacement. This has yielded great contributions and stakeholder integrationsaround the center of the businesses, all paddling in the same direction towards a common goal of subsistence. A good example of this is St Honoré bakery, a store that lends their space for their main barista to teach coffee classes, sells scarce flour to their main competitors when they need it, shares profits with the key managers, and distributes all the remaining food of each day among their top performance employees.

Successful companies are being led by highly flexible managers that embrace a conscious culture to get through the crisis. Most businesses are now paying more than the minimum wage, giving off days to employees that need to shop for food on a certain day of the week, investing on education and motivation to decrease staff turnover, allowing people to work from home when there are protests, helping coworkers find scarce medicines when needed, and keeping up the overall enthusiasm even in the midst of the crisis.  An example can be found in Cusica Live, a live music bar where most university students from the east of Caracas want to work, because of the family environment they experience there while making some money to support themselves.

St. Honoré Bakery Supervisor

 

The lesson is learned

Most people in the world have an intuition of what might happen to their countries if they vote for ill-intentioned politicians that promote corruption as the new rule of law. Venezuelans have learned it the hard way. Now, after two decades of heavy suffering, we’re conscious of the great gift and the great responsibility of living in a country that has given us everything, and hopefully, we are more prepared to run it in a way that embraces differences as blessings, that wants to be righteous, and that is willing to work hard to get back on its feet.

What has happened to us will not be forgotten, and the new hearted Venezuela that we will build will forever honor those who fell prey to communism, and those who helped us get back on our feet when we most needed it.

It’s a matter of time; mark my words.

Remesas en Venezuela superarán el monto de las exportaciones no petroleras por Sabrina Martín – PanamPost – 17 de Mayo 2019

Los venezolanos por su cuenta deben estar percibiendo entre 30% y 40% de lo que necesita, razón por la cual dependen de las remesas que envían sus familiares

régimen busca apropiarse de remesas
«Una familia venezolana de cinco miembros necesita para cubrir la canasta básica entre 700 y 900 dolares mensuales»: Luis Oliveros  (Portada Cristiana)

El monto anual de remesas en Venezuela podría superar al de las exportaciones no petroleras tras la crisis en el país suramericano y el aumento de venezolanos en el exterior.

De acuerdo con el economista venezolano, José Guerra, las divisas por medio de remesas podrían cerrar este año en USD$ 2 000 millones y según las estimaciones podría superar el monto logrado por medio de exportaciones no petroleras, que sería de USD$ 3 000 millones.

El aumento en remesas ha sido tal, que el régimen de Nicolás Maduro ha buscado sacar una tajada de esos  ingresos, y para ello creó un nuevo sistema cambiario que felixibiliza el acceso a divisas llamado «mesas de cambio».

El diputado Guerra señaló que dichas mesas de cambio aún no generan confianza en la población debido a la solicitud de datos o cifras que podrían ser utilizados con fines políticos; agregó que mientras no exista confianza, las remesas no ingresarán del modo oficial.

El economista venezolano Luis Oliveros explicó a PanAm Post que el aumento en remesas se ha dado también debido a la profundización de la crisis, pues con el pasar de los días los ciudadanos en el país necesitan mayores ingresos para poder sobrevivir y piden ayuda a sus familiares en el exterior.

«Una familia venezolana de cinco miembros necesita para cubrir la canasta básica entre 700 y 900 dólares mensuales. La gente está teniendo hasta dos y tres trabajos para poder sobrevivir y aún así les es insuficiente», señaló.

El especialista explicó que los venezolanos por su cuenta deben estar percibiendo entre 30% y 40% de lo que realmente se necesitan para cubrir la canasta básica, razón por la cual dependen de las remesas que envían sus familiares desde el exterior.

¿Cómo funciona el «envío» de remesas?

En Venezuela lo que sí existe son transacciones acordadas, tanto en territorio venezolano como en el exterior, entre miles de personas distintas. Es así: los venezolanos acuden a un intermediario que tiene tanto cuentas en el exterior como en Venezuela. Este intermediario recibe el dinero en moneda extranjera por parte de quienes desean ayudar a sus familiares en tierra criolla, inmediatamente este utiliza sus cuentas en bancos de Venezuela para transferir en bolívares a los beneficiarios de las remesas (estas son las cuentas que el régimen quiere bloquear).

No existe una conexión directa entre el banco que está en el exterior y el que está en el país suramericano. El dinero nunca ingresa en divisas.

Como las agencias de envío de remesas formales usan la tasa oficial, los inmigrantes han buscado otra forma, a fin de que el dinero enviado les llegue a sus parientes al cambio del “mercado negro”.

Bitcoin, la alternativa para venezolanos

Venezuela ocupa el primer lugar de Latinoamérica en intercambio de moneda en el portal LocalBitcoins, tras el aumento de remesas y la necesidad de los venezolanos de adquirir divisas.

Ignacio García Medina, miembro del Instituto Juan de Mariana en España explicó a PanAm Postque Venezuela es uno de los países en los que más se utiliza la criptomoneda Bitcoin, debido a la altísima devaluación del bolívar.

«Con el bitcoin los venezolanos mantienen el valor de su dinero, incluso aunque la criptomoneda baje, el valor no baja tan en picada como el del bolívar, porque en Venezuela la inflación diaria es de 3%», explicó.

El especialista señaló que los venezolanos usan el Bitcoin como un refugio para su dinero y como una manera más rápida de enviar remesas.

«El bitcoin sirve para mantener el valor del dinero de los venezolanos y solo lo pasan a bolívares al momento en que van a invertir. Además el bitcoin tiene un componente de seguridad, incluso militares o funcionarios que huyen de Venezuela cambian el dinero a bitcoin y se mudan de país sin tener que tener los dólares en sus manos», señaló.

Can Venezuela’s Oil Pay the Day After Bill? by Moises Rendon – Center for Strategic and International Studies – Abril 2019

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A once-rich country has now completely collapsed. Venezuela is facing some of the worst humanitarian and economic crises in the world. Hyperinflation is expected to reach at least 10 million percent this year while the GDP has cut in half since 2013. Food and medicine shortages, nationwide power outages, and lack of access to safe water and sanitation are some of the day-to-day challenges Venezuelans are facing. About 5.3 million migrants and refugees are expected to have fled the country this year. The Venezuelan people desperately need to regain their liberty to start the rebuilding of their nation, but given the magnitude of the challenges ahead, this will be one of the most dramatic and complex transitions ever seen in the Western Hemisphere.

When the Venezuelan interim administration and National Assembly led by Juan Guaidótake control of the country, they will require sustained and coordinated international support in order to lead Venezuela in the right direction. Venezuela will require international support to relieve the suffering of its people. Extensive and immediate political, economic, and institutional reforms, backed by significant international humanitarian aid and technical and financial assistance, will be essential for the stabilization and recovery of Venezuela.

Despite holding the world’s largest proven oil reserves, Venezuela’s oil output will not beenough to fully finance the country’s much-needed reconstruction efforts once democracy is restored. The United States, together with other donor countries, multilateral institutions, and the private sector, should continue to provide humanitarian support and prepare an urgent response when it is politically feasible. The immediate response, once Nicolás Maduro is no longer in power, is to address the dire conditions affecting the day-to-day health and well-being of Venezuelans. In addition, the development, investment, and implementation of multisectoral policy reforms will need to follow to foster sustainability.

Opening Venezuela’s Oil Faucet Will Take Years

Venezuela is one of the founding members of the Organization of the Petroleum Exporting Countries (OPEC) and a pioneer in the oil industry. PDVSA, Venezuela’s state-owned oil company, was one of the most profitable companies in the world. However, systematic mismanagement, massive corruption, and draconian policies have led to a sharp decline in production. When Hugo Chávez was elected president in 1998, the country produced on average 3.5 million barrels per day (b/d). Since then, production has steadily decreased to1.1 million b/d in 2019, and recent reports show an even deeper decline due to recent sanctions on PDVSA—production is down to 650,000 b/d during the first half of March.

The fall in production has been compensated with an increase in imports and external debt. In 1999, the country owed $37 billion, and by 2016 was more than $150 billion in debt. Venezuela’s external debt equals more than five years’ worth of exports. Ultimately, debt restructuring and financial assistance will be needed, although they may not be enough to finance the country’s recovery either.

Expecting Venezuela’s post-Maduro initial response recovery to be tied to its energy industry is both inaccurate and harmful for the country’s prospects to succeed. Limited financial resources, mounting operational inefficiencies, the lack of drilling equipment and diluent, and power failures have all contributed to declines in oil production. Even in the case of a regime change, political uncertainty and new election will likely limit the ability for much recovery in the first year of the new government. Assuming a “soft-landing” scenario, in which the interim government and the National Assembly take control of the country’s institutions, some experts predict that even an aggressive oil ramp-up plan would require up to 10 years to recover the oil production output of 3.1 million b/d.

Supporting Venezuela’s Humanitarian and Reconstruction Assistance

The role of the United States and the international community to help Venezuela get back on its feet will be essential. Venezuela will encounter a broad range of numerous recovery and reform tasks in the wake of its current crisis. However, the international community cannot count on simply “turning on the oil faucet” as a quick fix for the Venezuelan economy, as it will take years to recover oil production levels. Therefore, external partners will need to help Venezuela, particularly within the initial response phase. The United States, the European Union, multilateral development banks, the private sector, and other partners will have to front the reconstruction capital first.

Experience from previous national reconstruction efforts can help frame the role of the United States and the international community in this process. The financial needs for Venezuela’s “day after” will likely be closer to Iraq’s reconstruction efforts. Recent reports show that rebuilding Iraq after three years of war with Islamic State will cost more than 88 billion dollars. According to Inter-American Development Bank (IDB) Governor for Venezuela and Harvard professor Ricardo Hausmann, Venezuela will need approximately $20 billion to meet the most basic needs in the initial response, including financing imports, humanitarian aid, and technical assistance. For a long-term sustainability phase including debt restructuring and financial assistance, Venezuela will need at least $60 billion.

Helping Venezuela during a “day after” scenario will not only be essential to stabilize the country and the region, but it will also pay off in the long term. Down the road, Venezuela could become a healthy trade partner and renewed ally to the United States and other democratic countries.

Moises Rendon is an associate fellow and associate director of the Americas Program at the Center for Strategic and International Studies in Washington, D.C.

Entérese de cada cifra de la colapsada economía de Venezuela por María Rodríguez – ALnavío – 13 de Mayo 2019

El PIB, el gasto público, las exportaciones, las importaciones, los envíos de crudo, el valor de los activos no financieros, la deuda externa, los intereses no pagados, los recursos en moneda extranjera… ¿Cómo evolucionan todos estos indicadores? El último informe de Torino Economics traduce a cifras la colapsada economía de Venezuela.

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¿A cuánto ascienden los intereses no pagados de la deuda externa venezolana? ¿Cuánto es el valor de los activos no financieros? ¿Cómo evolucionarán las exportaciones e importaciones venezolanas en 2019? ¿Cuánto se desplomará el Producto Interior Bruto? ¿Y el gasto público? ¿Cuántos millones de dólares en activos podría liquidar el régimen de Nicolás Maduro? ¿Cuántos están bloqueados? El último informe de Torino Economics traduce a cifras la colapsada economía de Venezuela.

PIB

Según los datos recabados por Torino Economics, la economía venezolana se contraerá 37,4% en 2019, acumulando una caída de 65,5% en los últimos cinco años. El Fondo Monetario Internacional proyecta que la recesión será de 25%.

“El principal detonante de esta gran contracción será la caída de los ingresos petroleros derivada de la reducción de la producción”, detalla la firma, pero también cita la imposición de sanciones petroleras por parte de EEUU.

Gasto público

Torino Economics estima una “caída significativa del gasto real del gobierno”, pero no la desaparición de esta partida. Esta proyección contrasta con la de la Asamblea Nacional venezolana, que estima que el gasto público colapsó a menos de 2% del PIB. “Improbable” según la firma por la “fuerte presencia del Estado en todas las áreas de la economía venezolana”.

Importaciones

En enero de 2019 las importaciones cayeron 21,3% respecto al mismo mes de 2018. Se trata del nivel más bajo registrado hasta la fecha. “Esto sugiere que el declive de la producción y la debilidad de los precios del petróleo han comenzado a tener efecto”, señala la firma. Así, calcula que las compras externas caerán 39% en 2019.

Exportaciones

En el informe subrayan que al cierre de 2019 las exportaciones caerán más de 60%, hasta reducirse a sólo 13.000 millones de dólares.

Envíos de crudo

Los envíos de crudo a través de los acuerdos de cooperación energética, como Petrocaribe, se redujeron sustancialmente en 2018. Según el informe, estos despachos pasaron de 6.400 millones de dólares en 2014 a 1.100 millones de dólares en 2018.

Recursos en moneda extranjera

Según los cálculos de la firma, los fondos extrapresupuestarios del gobierno, es decir, los recursos en moneda extranjera fuera de las reservas internacionales, llegaron a 1.500 millones de dólares al cierre del último trimestre de 2018. “La mayoría de estos depósitos corresponden a fondos depositados en las cuentas externas de PDVSA, incluyendo las de su subsidiaria en Estados Unidos, Citgo”, declara la firma.

Valor de bonos emitidos

La firma también calcula que, del total de bonos emitidos, 18,4% (13.000 millones de dólares) se encontraba en manos de individuos e instituciones locales al cierre de 2018.

Valor de los activos no financieros

Torino Economics además estima el valor de los activos no financieros del sector público en el exterior en 7.100 millones de dólares al cierre de 2018. “Esto incluye Citgo, cuyo valor de mercado se calcula en 5.200 millones de dólares”, explica la firma.

Activos para liquidar

En cuanto al total de los activos que Venezuela podría liquidar, la firma calcula que su valor asciende a 22.100 millones de dólares. De esta cantidad, el mayor componente son los 8.300 millones de dólares que corresponden a las reservas internacionales, seguidos por 7.100 millones de dólares en activos no financieros del sector público en el exterior, 3.400 millones de dólares en deudas de convenios de cooperación por cobrar y 1.700 millones de dólares en bonos en moneda extranjera en manos de instituciones locales.

Activos para liquidar bloqueados

Torino Economics estima que, de esos 22.100 millones de dólares en activos que el gobierno podría liquidar, 21.000 millones de dólares están bloqueados o parcialmente bloqueados por efecto de las sanciones contra el régimen de Maduro, de modo que sólo podrían disponer de 1.100 millones de dólares.

Deuda externa del sector público

La deuda externa del sector público venezolano subió de 137.900 millones de dólares en 2017 a 141.000 millones de dólares para finales del 2018, según la firma.

Deuda externa total

Por su parte, la deuda externa total aumentó de 156.900 millones de dólares en 2017 a 160.800 millones de dólares a finales de 2018. “Esto a pesar de que el país realizó pagos sustanciales, incluidos 7.900 millones de dólares en amortizaciones de deuda a varios acreedores, incluyendo China, Rosneft, arbitrajes y los tenedores del bono PDVSA 2020”, insiste la firma. El aumento se debe -aclara- a los intereses vencidos de las obligaciones en default.

Intereses no pagados

Por último, Torino Economics estima que en 2018 el régimen de Nicolás Maduro dejó de pagar 5.300 millones de dólares en intereses de bonos y 507 millones de dólares en intereses de otras obligaciones financieras.

Limites transacciones bancarias – Sudeban – 8 de Mayo 2019

Indice Nacional de Precios al Consumidor – Asamblea Nacional – Abril 2019

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