elecciones7Oenbilbao

Punto de encuentro de Venezolanos votantes en Bilbao

Archivos por Etiqueta: Economia

El dólar llegó con intenciones de quedarse por Carlos Subero – Venepress – 8 de Abril 2020

La encuesta Datanalisis de marzo revela el aumento en la aceptación de esta divisa como mecanismo de pago en Venezuela

El dólar llegó con intenciones de quedarse

El ingreso del dólar a la vida diaria de los venezolanos es un fenómeno que fue llegando paulatinamente pero, ya hoy, la encuesta Datanalisis revela que más de la mitad de los habitantes desea que la economía esté dolarizada completamente.

A pesar de que el dólar parece ser utilizado por todos, en realidad solo 14% de los venezolanos admite recibir alguna compensación en la divisa norteamericana.

Asimismo, apenas 15% admite recibir su compensación salarial en bolívares pero calculados en el precio del dólar paralelo.

Solo 1 de cada 10 venezolanos dice tener ahorros en moneda extranjera.

Cuando se pregunta si este venezolano vende algún producto a precio de dólar paralelo, 85% responde negativamente.

Las remesas cambian el panorama

Pero este panorama de poco uso del dólar se transforma cuando se investiga sobre la recepción de remesas en divisas desde el exterior.

En diciembre de 2017, solo 5% de los venezolanos admitió que él o sus familiares recibían remesas del exterior. Pero para este marzo de 2020, 3 de cada 10 venezolanos dice que recibe divisas del exterior periódicamente.

Asimismo, 31% de los venezolanos dice que ha comprado divisas durante el último mes.Solo 7 por ciento compraba divisas en diciembre de 2018.

Este crecimiento explica la forma en que el dólar viene siendo usado en la sociedad venezolana recientemente: 37% de los venezolanos dice que compra productos pagando en dólares.


Pero cuando se pregunta qué es lo que desea este venezolano que ocurra con el dólar, la mitad de ellos responde que la economía se dolarice completamente. Esto revela la supremacía del dólar como vehículo de cambio y pago dentro del territorio; una realidad a la que ha costado y que no será fácil de cambiar en el futuro.

Dos de cada 10 venezolanos prefiere que exista el dólar y también el bolívar, mientras que uno de cada cuatro venezolanos prefiere mantener la moneda nacional.

Una característica se cumple en todo este proceso de aceptación de dólar: su uso es más frecuente entre las personas de mayor nivel socioeconómico. Es decir, a medida que se baja a considerar las clases más pobre, el dólar tiende a ser menos utilizado o se desea menos su utilización.

Sin embargo, no es poca la aceptación general del dólar hoy en día en nuestra economía. Lo desea como moneda única 59% de la clase “C”, 55% de la clase de “D” y 47% de la clase “E”.

El omnibús de Datanalisis correspondiente al mes de marzo fue realizado entre los días 12 al 17, con entrevistas en 800 hogares y un error de 3,46%.

En los primeros tres meses de 2020 la inflación acumuló 145,37% – El Nacional – 6 de Abril 2020

El rubro que más aumentó en marzo fue el de los servicios, incluyendo el aseo urbano y el gas doméstico

inflación

La Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional divulgó este lunes los índices de inflación. Señaló que, a pesar de la cuarentena por el coronavirus covid-19, los bienes y servicios siguen aumentando.

«La hiperinflación se mantiene a pesar de la pandemia. La inflación de marzo fue de 21,2% y la inflación acumulada de los tres primeros meses de 2020 alcanza 145,37%», dijo el diputado Ángel Alvarado.

La inflación interanual, es decir, comparando marzo de 2019 con marzo de 2020, se ubicó en 3.365%.

Servicios

Los rubros en los que se presentó el mayor índice inflacionario en mayo fueron los servicios, que se incrementaron 101,1%. Esto incluye el aseo urbano y el gas doméstico.

El transporte fue otro de los sectores con incrementos más notorios; es decir: con 72,2%.

Los servicios en comunicaciones subieron 11,1%.

Alimentos

El diputado agregó que el rubro de alimentos presentó un aumento de 15,5% en el tercer mes, y que la canasta alimentaria para cinco personas supera los 263 dólares.

Ecoanalítica prevé que exportaciones petroleras de Venezuela caerán a 380.000 b/d – Petroguía – 7 de Abril 2020

El PIB petrolero de Venezuela caerá 20% en 2020 según Ecoanalítica (Foto PDVSA)

La firma consultora Ecoanalítica realizó una nueva revisión de sus proyecciones de 2020 para Venezuela y señala que en ámbito de los hidrocarburos ahora asumirá un precio promedio anual del crudo de ese país en 21 dólares por barril, lo que implica una corrección del nivel de 30 dólares que se planteó en febrero aún antes de que se diera la guerra de precios del crudo y se declarara la pandemia del coronavirus COVID-19.

“En ese nuevo escenario estamos asumiendo un caída de 20% del producto interno petrolero y un volumen de exportación en el entorno de 380.000 barriles diarios, que podrían generar menos de 4.000 millones de dólares”, comenta. Asdrúbal Oliveros, director de Ecoanalítica. “Antes de la pandemia el sector petrolero iba a aportar entre 13.000 millones y 14.000 millones de dólares”, añade.

El año pasado, el escenario que Ecoanalítica se planteó para Venezuela en 2020, cuando ni siquiera había noticias del coronavirus, partía de un estancamiento de la producción petrolera en 900.000 barriles diarios con exportaciones entre 700.000 y 720.000 barriles diarios y un precio promedio de la cesta venezolana de 51,40 dólares por barril.
No obstante, la situación cambio a mediados de enero y luego en febrero cuando se empezaron a ver los efectos del coronavirus en la economía de China, donde se dio el brote del COVID-19. En tal sentido, los técnicos esta consultora hicieron una primera corrección que partió de asumir una contracción del PIB petrolero en 10,6% y un desplome en los ingresos por el orden de 5.000 millones de dólares con respecto a la previsión original.

Las proyecciones originales de Ecoanalítica asumían cierto respiro para la economía venezolana y su sector petrolero en parte porque la empresa rusa Rosneft estaba vendiendo el crudo que recibía de PDVSA con descuentos de entre  25% y 30%, pero a mediados de febrero eso cambió el gobierno de Estados Unidos impuso sanciones a dos filiales de esa corporación con el fin de frenar que Venezuela obtuviera algún tipo de ingreso en divisas.

Un aspecto que para fines de 2019 asumía Ecoanalítica era que la venta de ese crudo aportaba dólares que se utilizaban para importar combustibles, principalmente gasolina para abastecer el déficit de oferta que existe por los problemas en las refinerías que tiene Venezuela. Sin embargo, también por las sanciones a Rosneft, esta posibilidad ahora se dificulta más.

Ecoanalítica ahora prevé que el la economía venezolana se contraiga en 25% y no 10,6% como fue la previsión original y el PIB no petrolero se desplome 25,5%

Asdrúbal Oliveros: “Pasamos ya de una crisis económica a una crisis social de gran envergadura” por Hugo Prieto – ProDaVinci – 5 de Abril 2020

Asdrúbal Oliveros: “Pasamos ya de una crisis económica a una crisis social de gran envergadura”Le propongo a Asdrúbal Oliveros, economista y socio de la firma Ecoanalitica, que trace las líneas más visibles de la economía venezolana en el escenario post COVID-19. Diría un médico que el pronóstico es reservado. Pero Oliveros va más allá y dice por qué.

Lo más inquietante viene dado por el sector petrolero, afectado por la caída de la producción, sometido a sanciones y sin capacidad alguna para soportar la guerra de precios que Rusia y Arabia Saudita han desatado en el mundo. El virus no va a dejar títere con cabeza.

¿Cuál será el impacto de la pandemia en el desempeño de la economía venezolana? 

La economía venezolana viene cayendo por sexto año consecutivo, un caso sin precedentes en América Latina y en el mundo. Estamos hablando de una contracción de casi el 70 por ciento entre 2013 y 2019. Más allá del registro del Producto Interno Bruto (PIB) esa caída tiene ramificaciones hacia abajo: Un empobrecimiento acelerado de la población; destrucción de riqueza, de capital, tanto en el sector privado como en la industria petrolera; una economía empequeñecida, y algo muy importante a enmarcar en ese contexto: la destrucción de la capacidad del Estado como proveedor de bienes y servicios públicos. En Venezuela asistimos a una paradoja. Tienes un Estado muy poderoso desde la perspectiva del control social, del sometimiento, del miedo como acción política, pero prácticamente inexistente como proveedor de servicios públicos (salud, educación, seguridad ciudadana). Lo que hemos visto en los últimos años, en los últimos meses, es que toda esa infraestructura de servicios públicos se ha ido desmoronando.

En ese contexto llegó el Covid-19 para acelerar lo que era una situación alarmante de crisis en todos los órdenes del país.  

Sí, una crisis inédita que además implica —al mismo tiempo— un choque que impacta tanto la oferta como la demanda. Al quedarse la gente en sus casas, por un lado, se restringe el consumo y, por el otro, se afectan las líneas de producción, que también se paralizan. Además, siendo Venezuela un país petrolero,  nos enfrentamos a unas difíciles condiciones de mercado. Del virus no se escapa nadie, pero la vulnerabilidad de Venezuela es extrema, por dos razones. Uno, porque venimos de un ciclo de contracción sin precedentes y dos, porque tenemos un Estado desmantelado, incapaz de influir de forma positiva en la economía. Para decirlo en otros términos, es un Estado que no tiene capacidad para hacer políticas económicas. El margen de maniobra en la política monetaria y fiscal, al que echan mano otros gobiernos del mundo, en Venezuela no existe.

¿Han hecho un cálculo de cuál sería el impacto de la pandemia en el PIB?

Antes del virus, y para este año, nosotros esperábamos una contracción de la economía del 10 por ciento, más moderada a la que habíamos visto en los dos últimos años, que rondaba el 15 por ciento, principalmente porque esta era una economía que venía de un ciclo muy agresivo de dolarización en sus transacciones, tenías un sector privado incipiente que se estaba haciendo independiente del Estado y eso, en parte, aminoraba la contracción. Quizás el escenario era más benévolo que en años precedentes. Ahora esos números cambian por dos razones. Una, la crisis no ha terminado y, por tanto, hacer estimaciones es difícil en este contexto. Dos, el efecto que esto tendrá en el mercado petrolero, el cual sigue siendo relevante para Venezuela.

¿Qué cifras manejan ustedes?

Hemos hecho estudios preliminares del impacto que tendrá la pandemia sobre importaciones, consumo, contracción de remesas, entre otras variables, y nos está dando que este año la economía se podría contraer 25 por ciento. Es decir, que el estimado inicial de 10 pasó a ser de 25 por ciento. Eso es dividido entre un PIB petrolero que cae en alrededor del 20 por ciento y un PIB no petrolero que cae en 25,5 por ciento.

Son magnitudes que no se pueden calificar sino de desastrosas. 

Absolutamente. Y eso lo tienes que comparar con una economía que tiene casi 70 por ciento de contracción acumulada. Un escenario extremadamente crítico.

¿Cómo afectará la pandemia al sector comercial, a los pequeños negocios?

Voy a empezar con el sector comercio, las pymis, los pequeños negocios y bodegones. Esos sectores se estaban beneficiando, y un grupo de ellos de forma importante, del grado de dolarización en las transacciones (más del 60 por ciento se hacen en moneda dura) y eso, por supuesto, generaba unos niveles de consumo incipientes que, en primer término, beneficiaba la actividad comercial. Además estabas generando un circulante de dólares en la economía venezolana, cuyo número empezaba a ser representativo. Un mayor número de venezolanos estaba manejando divisas, así fuese en pequeñas cantidades. Ese escenario cambia por el impacto del coronavirus. En primer lugar, por una contracción importante de las remesas, debido a la vulnerabilidad de los venezolanos en el exterior y al aumento desmesurado del desempleo en casi todos los países del mundo (el estimado inicial de las remesas era de 4.000 millones de dólares y lo han bajado a 2.400 millones de dólares). Por otro lado, la cuarentena le mete un freno a la actividad comercial y los pequeños negocios que son muy vulnerables, en términos de su flujo de caja. Son negocios a los que les cuesta soportar más de 15 días cerrados.

Otro sector que se verá afectado por la pandemia es la banca, cuya actividad se vio muy limitada por decisiones, tanto del Ejecutivo como del Banco Central de Venezuela. ¿Qué diría sobre este sector?

La banca viene de un ciclo de achicamiento muy agresivo. No tiene capacidad de ayudar, de acompañar al sector privado, bien sea con líneas de crédito, bien sea con reducción de tasas de interés. Lo que tenemos en Venezuela es un sistema financiero extremadamente pequeño, yo lo llamo de boutique, que había perdido su actividad medular. Es decir, la intermediación —captar y prestar bolívares—. La banca pensaba reinventarse, por eso vimos el boom de cuentas en dólares. Súmale las medidas que tomó el señor Maduro, el cese del cobro de los créditos, medida que afecta los ingresos del sistema financiero. Las perspectivas son muy negativas. Por un lado, con esta medida, el Estado frena sus ingresos y por el otro la intermediación es prácticamente inexistente. Tienes, además, una contracción importante del sector privado, que obviamente le pone un freno a la demanda crediticia.

¿Cuál es el escenario para las empresas de mayor envergadura, cuya actividad, en relación a la capacidad instalada, es mínima? Aunque habría que anotar que la liberación de precios, por ejemplo, vino a hacer las veces de una bombona de oxigeno. 

Allí hay que establecer algunos elementos de diferenciación. Los sectores que se han beneficiado de la dolarización son el comercio y los servicios. La industria manufacturera, por su parte, venía muy golpeada, porque este gobierno, en su estrategia de sobrevivencia (2019 y lo que va de 2020), abrió las puertas de par en par a los productos importados anclando la moneda. De tal forma que producir ciertos productos —en el segmento de cuidado personal y alimentos— costaba en Venezuela 2,5 veces más que traerlo de afuera. Eso golpeó muy fuerte al sector manufacturero que, además, venía trabajando al 20 por ciento de su capacidad instalada. Es decir, estaba en condiciones muy precarias.

¿Cuál va a ser el impacto del coronavirus en el sector manufacturero?

Obviamente, tiene varias fuentes. Uno, la reducción de la demanda interna (consumo). Dos, es un sector cuya capacidad de demandar créditos seguirá muy restringida. Tres. Su capacidad de traer insumos y materias primas también se verá muy limitada, porque las cadenas de suministro se rompieron en todo el mundo. Además, Venezuela está sancionada. En este escenario de profundización de la crisis, las condiciones serán muy críticas. Además, todo esto ocurre en un contexto donde habrá más inflación y más depreciación en la tasa de cambio. Eso, por supuesto, es una muy mala noticia para el sector industrial, porque implica un aumento muy importante en sus costos. Por donde lo mires es un escenario muy restrictivo.

¿Qué puede decir de la economía informal, cuya importancia es vital para un número importante de venezolanos?  

Allí hay varias aristas, emprendedores, pequeñas empresas, trabajadores por cuenta propia (profesionales o no). Ese sector fue el primero que dolarizó sus ingresos, porque mostró una flexibilidad gerencial que difícilmente vas a conseguir en la gran empresa, sometida a controles fiscales e impositivos y a ciertas rigideces contables y financieras. En el emprendimiento, en los pequeños negocios, hay más flexibilidad en cómo facturas, en cómo fijas precios, en cómo llevas los procesos contables e impositivos. Es decir, la picardía del venezolano, de la que hablan ciertos sociólogos, empieza a ser una característica de sobrevivencia, digamos, de este nuevo estamento gerencial frente a los férreos controles que impuso el Estado venezolano. Esa es tu gran ventaja frente a la gran empresa.

¿Cuáles serían las desventajas? 

No tienes capacidad para soportar una cuarentena prolongada; no tienes grandes reservas de efectivo, no tienes un historial para acceder a líneas de crédito internacionales o a créditos de la banca local. En un escenario como el que estamos viviendo, por más flexible que seas, todo ese modelo se viene abajo y en la medida en que se detenga la dolarización de la economía, las aristas de la economía informal van a entrar, rápidamente, en una paralización.

Es decir, el puntillazo lo va a dar la pandemia.

Sí, claro. Las consecuencias de la pandemia, el hecho de que la gente se encierre en sus casas y, por tanto, baje el consumo. Ese nicho, que disfrutaba de cierto oxígeno y que era un condicionante para estimar que íbamos a caer 10 por ciento y no más, desaparece y es uno de los factores que va a incidir, notablemente, en la contracción del Producto Interno Bruto.

¿Qué va a pasar en los hogares venezolanos?

Yo siempre he dicho que hay una ilusión en eso de «quédate en tu casa viendo las redes sociales y las series de Netflix». Eso es una minoría. Hay estudios que señalan que el 50 por ciento de los hogares venezolanos sobreviven en la economía informal, viven del día a día, pero más aún, no tienen capacidad de ahorro. En la medida en que se profundice la crisis, por todo lo que hemos hablado, lo que tienes es un deterioro brutal en el consumo de los hogares venezolanos. Es una condición de precariedad mayor en hogares que ya estaban en umbrales de pobreza. Hogares que se verán mucho más afectados en términos de acceso a servicios básicos, en términos de capacidad de alimentación. Pasamos ya de una crisis económica a una crisis social de gran envergadura.

Pero el escenario que está planteando es apocalíptico.

Más que apocalíptico es un escenario de crisis. Diría, extrapolando, que es un escenario que puedes conseguir en países de América Latina o en los llamados mercados emergentes. ¿Cuál es el denominador común? Una población vulnerable, con poca o nula capacidad de ahorro, servicios públicos precarios. Pero cuando entras en la caracterización, el caso de Venezuela está entre los peores de todos. Quizás por eso la crisis tiene aquí esa característica apocalíptica que tú le asignas. Pero el deterioro es global. Por supuesto, hay matices: No es lo mismo el deterioro en Noruega que en Perú.

El precio del barril de petróleo ronda los 20 dólares. ¿Cuál sería el impacto de la pandemia en este rubro? En la guerra de precios entre Rusia y Arabia Saudita, Venezuela no cuenta para nada, debido a una capacidad de producción totalmente disminuida. 

Ahí, apocalíptico, ni te digo. Menciono algunos antecedentes. En primer lugar, los niveles de producción venían cayendo, por diversas causas, desinversión y el efecto sanciones, entre otras. Antes de la crisis del coronavirus, el Estado venezolano estaba recibiendo caja de unos 480.000 barriles. Prácticamente estábamos vendiendo el crudo a través de Rusia, pero eso supone unos descuentos importantes, entre 25 y 30 por ciento. Dejamos de vender productos refinados. Hay que anotar una paradoja. Parte de los dólares que obteníamos por la venta de crudos se utilizaba para importar combustible. Entonces, el efecto es pernicioso. Antes de la pandemia el sector petrolero nos iba a generar entre 13.000 y 14.000 millones de dólares. En este momento, esa estimación puede estar por debajo de los 4.000 millones de dólares. Es dramática la contracción de los ingresos. Además, gran parte de nuestra producción es de crudos pesados, que no es competitivo a los precios que estamos viendo hoy. Es decir, es más costoso producirlo que venderlo y, adicionalmente, en estas condiciones de caída de precios y de inundación de petróleo —la capacidad de almacenamiento en el mundo está al tope—, no es descabellado pensar que en las próximas semanas, Venezuela no pueda vender su crudo. Ahí hay un deterioro muy fuerte en la línea de ingresos petroleros. Eso va a tener consecuencias muy serias para el Estado venezolano que, fundamentalmente, importaba dos cosas. Alimentos para las cajas CLAP y combustibles; dos áreas críticas que se pueden deteriorar en las próximas semanas.

Por todo lo dicho, me imagino que cuando salgamos de este encierro, Venezuela no tiene otro recurso que tocar las puertas del Fondo Monetario Internacional. No se ve otra salida. Sin embargo, ya sabemos cuál fue la respuesta de ese organismo a la carta que le envío el señor Maduro. 

Efectivamente, Venezuela necesita con urgencia apoyo internacional. Apoyo de organismos multilaterales. FMI, Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo, Corporación Andina de Fomento. Eso no será posible si antes no se resuelve de fondo el problema político que tenemos. Tiene que haber una solución, y eso pasa por una negociación a partir de bases creíbles y de acuerdos que se puedan cumplir entre las partes.

Ya hay una propuesta de Estados Unidos que, básicamente, es la misma que se planteó en Barbados. 

Exactamente, pero te digo más. Hay 85 países que se están dirigiendo al FMI. Por esa razón, ese organismo está estableciendo una línea de crédito que puede superar los 2,5 billones —con 12 ceros— de dólares. Ahora nosotros, que estamos en las condiciones que acabo de describir, vamos a tener que competir con todos esos países.

Países cuyos sistemas de gobierno tienen pilares institucionales, cuyas economías están en mejor posición que la nuestra y que, además, no están sumergidos en la profunda crisis política que nos caracteriza desde 2002.

Exactamente.   

El dólar tuvo un repunte significativo y superó los 97.000 bolívares por Karina Villarreal – El Nacional – 3 de Abril 2020

El tipo de cambio se depreció en 6.381,75 bolívares este viernes

Dólar

foto: Archivo

El precio del dólar paralelo tuvo un aumento significativo este viernes, luego de una semana de alza sostenida.

En la mañana, la divisa se ubicó en 92.850,29 bolívares. Eso significa que hubo un incremento de 2,07% o 1.885,60 bolívares, en comparación con el valor del día anterior cuando cotizó en 90.964,69 bolívares.

Sin embargo, el aumento sustancial ocurrió en la tarde, cuando subió otro 4,84%, equivalente a 4.496,15 bolívares. Por tanto, cerró en 97.346,44 bolívares.

En total, este viernes la divisa estadounidense tuvo un alza de 6.381,75 bolívares, respecto a la jornada anterior.

Torino Capital: Poco alentador escenario económico enfrenta Venezuela por la caída de los precios petroleros – El Nacional – 23 de Marzo 2020

Los costos del crudo venezolano superan al precio de cotización en el mercado petrolero internacional

Pdvsa

Las fuertes reducciones en los precios petroleros presentan un escenario poco alentador para la economía venezolana, «la cual no solo cuenta con la característica de ser una economía monoexportadora, altamente dependiente del petróleo, sino además se encuentra en un proceso de contracción desde hace seis años por la crisis política y social en la que se encuentra sumida», señaló la firma Torino Capital.

El recrudecimiento de las sanciones económicas por parte de los Estados Unidos a la estatal venezolana Petróleos de Venezuela, S.A. a finales de enero de 2019 y la escalada de conflictos políticos entre la administración de Maduro y el Parlamento de Venezuela, así como la irrupción del covid-19, ha llevado a que las tasas de descuento del Merey 16, crudo de mejoramiento diluido con petróleo ligero, se profundizaran con respecto al marcador, señaló Torino Economics, la unidad de investigación del banco de inversión.

«Desde Torino Economics estimamos que en un escenario donde el barril de petróleo se encuentre entre 10 dólares y 27 dólares, la probabilidad de obtener un ingreso petrolero mensual superior a los 400 millones de dólares es de apenas 22,38%. Existe la probabilidad de que haya pérdidas hasta de 153 millones mensuales (2,47%)», afirmó.

Malas noticias

Señaló asimismo que si las finanzas de Venezuela ya se encuentran ajustadas con unas exportaciones de petróleo de 680.000 barriles diarios y un precio por encima de los 50 dólares, las mismas se tornan inviables ante precios cercanos a 20 dólares por barril. «Bajo un escenario de mayor restricción para el crudo venezolano, de acuerdo a estimaciones de tasas de descuento que ronden entre 40% y 45% respecto al Brent, y precios del WTI en 22 dólares por barril y del Brent en 25 dólares por barril, se obtiene un precio de venta del Merey 16 entre 14 dólares y 15 dólares por barril», subrayó.

«De continuar esta tendencia bajista, los precios del crudo Brent podrían rozar los 20 dólares por barril, presionando aún más a la baja los precios del Merey 16» , agregó.

«Por su parte, los costos de producción de la empresa petrolera venezolana, que se han incrementado en los últimos años, no soportan estos bajos precios, pues se ubican alrededor de 11 dólares y 12 dólares (considerando costos operativos y gastos administrativos)», indicó.

Torino señaló que adicionalmente, «este escenario de estrechez presupuestaria se agudiza cuando se toma en cuenta que el presupuesto de la nación de Venezuela para el 2020, se formuló en base a un precio esperado de los precios petroleros de 60 dólares por barril y un nivel de producción de 1,2 millones de barriles. Esto no solo deja un déficit en el ingreso en cantidad de barriles a exportar superior a 400 mil barriles diarios, sino que provoca una brecha de precio de alrededor de 35 dólares por barril».

Coronavirus: Maduro lanza un paquete económico que pone de cabeza a lo que queda de empresarios por Zenaida Amador – ALnavío – 23 de Marzo 2020

Sin atender el pliego de propuestas del empresariado venezolano, donde recomendaban flexibilizaciones y garantías para remontar la parálisis general de actividades impuesta por las propias autoridades, más las otras secuelas que dejará la pandemia del coronavirus, el régimen de Nicolás Maduro decidió recargar en el sector privado las primeras medidas económicas dictadas cuando se cumple la primera semana de cuarentena general en el país.

Maduro decidió recargar en el sector privado las primeras medidas económicas / Foto: Prensa Maduro
Maduro decidió recargar en el sector privado las primeras medidas económicas / Foto: Prensa Maduro

Recientemente en el diario ALnavío nos preguntábamos si había llegado la hora de que Nicolás Maduro le pida ayuda a los empresarios para sobrellevar la crisis agravada por el Covid-19. Este domingo dio su respuesta. Señaló que está por emitir un decreto de emergencia donde se contemplan algunas de sus decisiones para enfrentar los efectos de la pandemia en el área económica, un comentario que llega tan sólo tres días después de que su gabinete evaluó las propuestas hechas por Fedecámaras en nombre de los empresarios venezolanos.

Pero las medidas que terminó anunciando dejaron por fuera buena parte de las necesidades expuestas por el sector privado para poder garantizar su operatividad en esta coyuntura, con el peso en la espalda de seis años consecutivos de recesión.

Maduro terminó haciendo anuncios desconectados de los problemas de fondo, sin dimensionar su alcance, ni los recursos involucrados, ni sus impactos, ni mucho menos precisar quién asumirá sus costos.

Lejos de transmitir tranquilidad, los anuncios de Maduro generaron más zozobra en un país que antes de la llegada del coronavirus ya estaba sumido en una crisis humanitaria

Entre lo informado destaca la suspensión por seis meses del pago de alquileres de establecimientos comerciales y de viviendas principales. Al respecto se limitó a señalar que “luego serán compensados”. Vale recordar que el chavismo, en sus dos décadas en el poder, ha cercado el mercado de alquiler de viviendas creando una indefensión para los propietarios. Su reciente anuncio sólo aviva los temores de un sector largamente lesionado por las políticas del régimen.

De igual manera, Maduro prohibió por seis meses el corte de los servicios de telecomunicaciones a los usuarios. Se trata de otro anuncio impreciso, sin explicar qué mecanismo se usará para compensar a las compañías que prestan el servicio (la mayoría privadas) en caso de que los suscriptores incurran en impagos a lo largo de ese período.

Llama la atención la medida a dos días de que Movistar Venezuela emitiera un comunicado señalando que su red se ha visto desbordada desde que comenzó la cuarentena, por lo que pedía la colaboración de los usuarios para que moderaran el consumo de datos.

“Estamos experimentando incrementos exponenciales del tráfico en nuestra red. En la primera semana de contingencia el aumento del consumo de datos casi alcanzó al incremento registrado en todo el 2019, el tráfico de protocolos de entretenimientos se multiplicó por 2,5 veces; todo esto sobre una red que ya operaba a máxima capacidad”, señaló José Luis Rodríguez Zarco, presidente de Movistar en Venezuela.

En cuanto a la banca Nicolás Maduro le ordenó la suspensión por seis meses del pago de capital e intereses de los créditos comerciales. También decidió la reestructuración de los términos de los créditos para los pequeños y medianos productores y señaló que es obligatorio direccionar el esfuerzo crediticio de la cartera única productiva a alimentos y fármacos.

No explicó los términos de tales decisiones, la forma como se recalcularán los pagos involucrados ni otros detalles de fondo. Tampoco se refirió a si piensa revisar o flexibilizar la política de encaje legal aplicada por su régimen, que ha dejado prácticamente sin financiamiento al sector productivo nacional, y que es uno de los principales clamores del empresariado.

Oídos sordos

Para Adán Celis, presidente de la Confederación Venezolana de Industriales (Conindustria), los anuncios de Maduro son “absolutamente decepcionantes”. Queda claro, a su juicio, que “las autoridades que detentan el poder no tienen ningún interés real en la recuperación económica”.

Fedecámaras, por su parte, se limitó a comentar en una primera reacción que es muy preocupante que las autoridades pretendan tomar medidas aisladas, pues “la mayoría de los países que están enfrentando la situación del coronavirus han definido esquemas de trabajo conjunto: Gobierno, sector privado y sindicatos”.

No hay que olvidar que Fedecámaras había pedido medidas concretas para garantizar el abastecimiento alimentario, de medicinas e insumos médicos, lo que implica -entre otras cosas- suministro de combustible y de servicios básicos como electricidad, agua y aseo urbano, precarios en Venezuela mucho antes de la crisis del coronavirus.

Un punto clave que también fue solicitado es la flexibilización impositiva, en especial por la reforma tributaria recientemente impulsada por Maduro que eleva las cargas sobre el sector formal de la economía. Pero esta petición parece no haber sido atendida aun cuando al cierre de marzo vence el plazo para la declaración y pago del Impuesto Sobre la Renta. Los empresarios pidieron una prórroga de hasta tres meses de la declaración, liquidación y pago del ISLR, así como el otorgamiento de exoneración para las personas naturales perjudicadas por la emergencia y con salario inferior equivalente a 50 dólares a tasa de cambio oficial.

Pero ayer el Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria (Seniat) seguía emitiendo el siguiente mensaje en sus redes sociales: “Contribuyente, tiene hasta el 31 de marzo, no habrá prórroga para la declaración del #ISLR. Declara y paga el Impuesto Sobre la Renta”.

¿Y con qué dinero pagará Maduro?

Los empresarios habían pedido una compensación extraordinaria y única para los trabajadores de las actividades que resulten suspendidas o reducidas en sus jornadas debido a la cuarentena, con carácter no salarial, con un aporte parcial del Estado, especialmente para las pequeñas y medianas empresas (pymes).

En este sentido Maduro señaló que pagará las nóminas de las pymes por seis meses. Dijo que lo hará a través del Sistema Patria, que es la plataforma de control usada por su régimen para la entrega de ayudas sociales y la asignación de comida en el programa CLAP, entre otros. En 2018, luego de decretar un aumento salarial de más de 3.000%, el Estado asumió temporalmente el diferencial del incremento, y ahora parece retomar la iniciativa.Adán Celis: Los anuncios son “absolutamente decepcionantes” / Foto: Conindustria

También a través del Sistema Patria prometió entregar bonos especiales para los trabajadores de la economía informal y de la empresa privada. Dijo que la medida alcanzará a unos seis millones de venezolanos, pero tampoco ofreció detalles.

No explicó cómo financiará estos gastos en un contexto de contracción profunda de la renta de la nación (60% menos de ingresos petroleros que en 2019), lo que hace temer que retomará con fuerza su política de monetizar el déficit emitiendo dinero para cubrir compromisos internos a un elevado precio hiperinflacionario difícil de resistir en la coyuntura.

Así que, lejos de transmitir tranquilidad, los anuncios de Maduro generaron más zozobra en un país que antes de la llegada del coronavirus ya estaba sumido en una crisis humanitaria.

Medidas económicas populistas anunciadas por Maduro podrían enterrar al sector privado por Erika Hernández – El Nacional – 23 de Marzo 2020

Antonio de la Cruz, director de Inter American Trends, dijo en una entrevista para El Nacional que el Plan de Emergencia en cuarentena anunciado por el régimen busca evitar un estallido social en Venezuela

Las recientes medidas económicas anunciadas por Nicolás Maduro, con la finalidad de enfrentar la crisis ocasionada por la pandemia del coronavirus, podrían afectar seriamente al sector privado de Venezuela. Así lo advirtió Antonio de la Cruz, director de Inter American Trends, en una entrevista para El Nacional.

“Este es un plan hiperinflacionario y populista que va a terminar de enterrar al sector privado”, dijo De la Cruz.

Aseguró que se trata una serie de lineamientos que quieren evitar un estallido social en Venezuela. “Son medidas para evitar una implosión social. Las medidas que han venido tomando de encerramiento social afectan al sector de economía informal, que tiene que buscar qué comer si no trabaja.  En Venezuela es alto el nivel de economía informal. Lo que se busca es evitar un estallido social”, subrayó.

Inamovilidad laboral

“En cuanto a la inamovilidad laboral, una acción que ha venido tomando en los últimos años, significa que las empresas, a pesar de que hay una contracción económica, no pueden botar a los empleados”, explicó De la Cruz.

Agregó que esta acción perjudica en mayor medida al sector privado, que no puede llevar a cabo sus operaciones de manera eficiente debido a la suspensión laboral, pero debe conservar su nómina intacta.

El pasado 13 de marzo, Maduro decretó cuarentena social por 30 días para evitar la expansión del coronavirus en el país. Ordenó la suspensión laboral y escolar, con excepción de los sectores de alimentos, salud, servicios públicos, telecomunicaciones y medios de comunicación.

El Estado asume el pago de nóminas del sector privado

El líder oficialista anunció que el régimen asumirá el pago de las nóminas de las pequeñas y medianas empresas durante un período de seis meses. Dicha cancelación de los sueldos se realizará a través de la plataforma patria.

Esto quiere decir que, pese a que las empresas no están produciendo, los empleados seguirán percibiendo un sueldo mensual. Significa un grave impacto económico para el Estado, tomando en cuenta que el principal ingreso del país, el petrolero, se encuentra en crisis.

En los últimos meses la producción petrolera en Venezuela bajó a 500.000 barriles diarios y el viernes el precio del barril cerró en 19 dólares.

Suspensión del cobro de alquileres

La siguiente de las medidas económicas adoptada por el régimen es la suspensión del cobro de los alquileres de locales y viviendas.

“El que está pagando una hipoteca tendrá la posibilidad de dejar de pagar las cuotas al banco, pero el banco deberá de asumir cómo modificar y adaptar la deuda. Lo mismo con los dueños de locales, el inquilino no pagará y el dueño dejará de percibir una renta de la que depende mensualmente”, indicó el director de Inter American Trends.

CLAP para 7 millones de personas

“Asegurar que se distribuirá el CLAP a 7 millones de personas es complicado porque no se tiene cómo costear este gasto. ¿Con qué fondos se va a asegurar esta medida populista, que ahora parece necesaria?, se preguntó De la Cruz.

El régimen afirmó que durante los siguientes meses se tomarán medidas para que las cajas de alimentos lleguen a 7 millones de personas. De esta forma pretenden garantizar el alimento en las zonas de la población más vulnerables.

Asignación de nuevos bonos

Alrededor de 6 millones de trabajadores informales y empleados del sector privado se beneficiarán de nuevos bonos que les otorgará el Estado.

“Esto refuerza el control social sobre la población. Va a emitir un pago adicional, generando que se aumente la impresión de dinero inorgánico. Esto provoca un déficit fiscal, aumentando la inflación en Venezuela y a su vez un incremento en el precio del  dólar.

“Suspender el pago de intereses a los créditos afecta también a la banca y a la banca del Estado. Al suspender estos pagos no tiene como reponer los montos necesarios para seguir haciendo las transacciones de otros créditos”, indicó De la Cruz.

Flexibilizar la adquisición de créditos

El director de Inter American Trends considera que estimular a los comerciantes para que soliciten créditos, cuando la banca dejó de percibir intereses por esa deuda, es una medida que no cree posible.

Explicó que la banca usa el dinero de los intereses para otorgar nuevos créditos, pero al no contar con este dinero es imposible costear nuevos préstamos.

“Vuelve a salir de la banca del Estado a prestar un dinero que no se sabe cómo lo van a pagar, en un momento en el que no hay actividad por el aislamiento de las personas. Yo voy y pido un préstamo y me lo dan, pero para hacer qué si no tengo empleados ni los medios con los que trabajar”, precisó.

Prohíbe el corte de los servicios de telecomunicaciones

Maduro prohibió el corte de los servicios de telefonía, televisión e Internet durante los siguientes seis meses para garantizar que el pueblo esté informado durante el tiempo que dure la pandemia.

“Cuando dicen que se prohíbe el corte de los servicios de telecomunicaciones se le está diciendo a la gente que no tiene que pagar estos servicios por seis meses. Esto afecta porque después de los seis meses quién afrontara estos gastos, si lo asume el Estado ¿de dónde van sacar ese dinero?”, se preguntó.

El régimen no tiene cómo afrontar estas medidas económicas

Henkel García, economista y director de Econométrica, duda de la capacidad del gobierno para financiar dichas medidas económicas.

“Es imposible que la carga de este paro sea asumida por el sector privado”, dijo a AFP.

De la Cruz destacó que las medidas provocarán una nueva caída en el producto interno bruto que puede llegar a 17%.

“En resumen lo que podemos ver es un Estado que está en toque de queda con medidas populistas, con un impacto en términos de caída del Producto Interno Bruto que en los mejores números es de 9%, pero en mi opinión puede llegar a 17%. Es decir, que tendremos una contracción otra vez por un quinto año. Todo el dinero que se emita es inorgánico porque no hay cómo reponerlo, sobre todo porque nuestra producción petrolera está cayendo y no está previsto que se recupere en los próximos meses”, puntualizó.

¿Cómo el nuevo coronavirus afecta las perspectivas económicas de Venezuela? por Víctor Salmerón – ProDaVinci – 17 de Marzo 2020

En Venezuela el coronavirus aterrizó sobre una economía sumergida tras seis años de recesión y una hiperinflación que evaporó la capacidad de consumo de las familias: a diferencia de la mayoría de los países, el debate no se centra en cómo evitar que la pandemia arrastre la economía a una crisis, sino en cuánto se agravará el colapso que comenzó en 2014.

Las exportaciones de petróleo proveen más de dos tercios de los dólares que ingresan a Venezuela, y en los últimos ocho días la cotización del barril ha sufrido una caída en torno a 30%, la mayor desde la Guerra del Golfo en 1991, que se traducirá en menos divisas para importar medicinas, alimentos y combustibles.

La OPEP, bajo el liderazgo de Arabia Saudita, propuso un significativo recorte en la producción para contrarrestar el impacto del coronavirus en grandes consumidores de barriles como China y Europa, pero Rusia se negó bajo el argumento de que los productores de petróleo de Estados Unidos mantendrían el bombeo para ganar mercado.

Ante la negativa de Rusia, Arabia Saudí inició la semana pasada una guerra de precios rebajando la cotización del petróleo que coloca en Asia, Europa y Estados Unidos, al mismo tiempo que anunció un próximo incremento de la producción para ganar mercado.

La consecuencia es que mientras la demanda de petróleo cae en la economía global, la oferta aumenta. En este entorno, JPMorgan Chase proyecta que durante el segundo trimestre de este año, la cotización del crudo Brent –de referencia en Europa– promediará 27 dólares el barril y el WTI 24 dólares, lo que se traduciría en un descenso de 60% respecto al mismo lapso de 2019.

El declive del precio se mezcla con las sanciones de Estados Unidos, que limitan la posibilidad de exportar petróleo y el derrumbe de la producción de Pdvsa que, según el reporte de la OPEP, produjo en enero de este año 733 mil barriles diarios, el nivel más bajo desde 1945.

La firma Síntesis Financiera advierte, en su informe El Tesorero, que este año el ingreso por exportaciones petroleras de Venezuela podría sufrir una caída de 67% respecto a 2019 y ubicarse en tan solo 4.500 millones de dólares.

Para evadir las sanciones, Venezuela coloca petróleo a través de intermediarios que exigen un descuento en el precio. Síntesis Financiera considera que este año el país cobraría por sus reducidas exportaciones un promedio de 16,7 dólares por barril, mientras que en 2019 obtuvo un promedio de 40,14 dólares por barril.

Efraín Velásquez, presidente del Consejo Nacional de Economía, observa el flujo de caja y señala que “desde mi punto de vista estamos exportando 700 mil barriles diarios, de los cuales solo 100 mil generan caja porque el resto se emplea para pagar deudas, como las que tiene el país con China y Rusia. Entonces, la caída en el precio del barril implica que en vez de recibir 2 mil millones de dólares en el año solo obtendrías alrededor de 900 millones”.

“Habría que compensar esta caída con exportaciones de oro para no tener que reducir las importaciones de combustible o de alimentos que hace el Gobierno”, dice.

La parálisis

A fin de contener la propagación del coronavirus, el Gobierno implementó a partir del lunes 16 de marzo una “cuarentena social y colectiva” en Caracas y seis estados: Miranda, Vargas, Zulia, Cojedes, Táchira y Apure, que implica suspensión de clases y de todas las actividades laborales, excepto las cadenas de alimentos y los servicios de salud, seguridad y transporte público.

Luego amplió la medida a todo el territorio nacional: “Quiero anunciar que a partir del 17 de marzo a las 5 de la mañana, Venezuela entera entra en cuarentena social, todo el país, los 23 estados y el distrito capital”, dijo el mandatario Nicolás Maduro.

La paralización de actividades impactará a las empresas y comercios que dejarán de recibir ingresos mientras que tendrán que continuar cubriendo gastos fijos como el pago de sueldos, alquileres y las cuotas de los créditos obtenidos.

La industria comienza la cuarentena con un precario flujo de caja producto de que, en promedio, apenas emplea una cuarta parte de la capacidad instalada. Al mismo tiempo, los comercios han sufrido una severa caída en las ventas una vez que la hiperinflación pulverizó la capacidad de compra del salario.

Empresarios y comerciantes consultados no ocultan la preocupación y admiten que si la paralización de actividades se prolonga no quedará más opción que evaluar medidas drásticas como suspender el pago de salarios hasta que se retome la actividad y se recupere el flujo de caja.

Efraín Velásquez indica que “el impacto de la paralización de actividades depende de cuánto dure. Como referencia tenemos que en marzo de 2019 la actividad económica se paralizó durante la mitad del mes por la falla general de energía eléctrica y de acuerdo a nuestros cálculos esa parálisis redujo el PIB en 3,5%”.

“De acuerdo con nuestras proyecciones, este año era posible registrar crecimiento cero, pero ahora habrá que evaluar nuevamente el escenario”, dice Efraín Velásquez.

La economía venezolana no ha dejado de caer desde 2014 y en los últimos seis años el PIB se redujo a menos de la mitad.

Inyectar dinero

Ante el agravamiento de la crisis el Gobierno podría verse forzado a incrementar el gasto, algo que aceleraría la hiperinflación que comenzó en noviembre de 2017 y aún no cesa: de acuerdo con la medición de la Asamblea Nacional en los últimos doce meses los precios acumulan un salto de 3.276%.

Además, una inyección de bolívares presionaría al alza la cotización del dólar y los precios recibirían un impulso extra en los próximos meses.

Síntesis Financiera considera que todo apunta a mayor gasto público: “Será inevitable e incluso imperativo que el gasto público aumente considerablemente para atender el sistema de salud y los planes de emergencia alimentaria, pero también para dar capacidad adquisitiva a una población que no tiene acceso a las necesidades básicas de higiene y alimentación. Es de esperar que en esta coyuntura aumenten de manera considerable los bonos de la patria”.

Aparte de distribuir entre la población de menos recursos cajas de comida a precios subsidiados, el Gobierno reparte subsidios directos a través de bonos cuyos montos superan el salario mínimo. En lo que va de año ha distribuido seis bonos: Reyes, Tercer Aniversario, Patria Digna, Escolaridad, Carnavales y Marzo de Lealtad.

Efraín Velásquez explica que “la creación de dinero para aumentar las transferencias tiene el problema del efecto que generan en la inflación y la cotización del tipo de cambio”.

Otro elemento a considerar es que para aliviar el impacto de la paralización de actividades en las empresas, el Gobierno podría verse obligado a reducir los impuestos, con lo que tendría que recurrir a una mayor creación de dinero para cubrir el déficit de las cuentas públicas.

“Es pertinente evaluar una reducción temporal de la presión fiscal para no extender la cadena de cierre de empresas y pérdidas de puestos de trabajo”, dice el reporte de Síntesis Financiera.

Además, el Gobierno tendría a mano la posibilidad de permitir que los bancos aumenten el crédito disminuyendo el encaje, una medida que daría oxígeno a las empresas, pero también se traduciría en un aumento de la cantidad de dinero en la economía que presionaría al alza la inflación y la cotización del dólar.

“Vemos inevitable que, entre los múltiples efectos de la llegada del COVID-19, se produzca un repunte inflacionario promovido por la escasez, el alza en el precio del dólar, la disminución de los ingresos fiscales y el repunte del gasto”, dice Síntesis Financiera.

Las reuniones

Por ahora la administración de Nicolás Maduro se centra en garantizar que las empresas del sector de alimentos y salud puedan operar sin mayores contratiempos para garantizar el abastecimiento.

Tareck El Aissami, vicepresidente sectorial de Economía, se reunió el 15 de marzo con representantes de los laboratorios farmacéuticos y las empresas que producen materiales para clínicas y hospitales. El encuentro se centró en la necesidad de garantizar el suministro de productos esenciales para enfrentar el coronavirus, como antigripales, antibióticos, acetaminofén, guantes y tapabocas.

Empresarios plantearon la necesidad de reducir el IVA, garantizar financiamiento en cantidades adecuadas, disminuir los aranceles para las importaciones de materias primas, garantizar el transporte de los trabajadores y un plan especial en las aduanas para nacionalizar rápidamente la mercancía.

Tareck El Aissami se comprometió a brindar apoyo. En el encuentro con el sector de alimentos se creó una “comisión interministerial” que hará seguimiento constante al nivel de los inventarios y la fluidez en la distribución a los abastos y supermercados.

Además, habrá apoyo para todo lo concerniente a los trámites de importación y seguridad para el transporte de carga por medio de efectivos de las Fuerzas Armadas.

Todo apunta a que el impacto del coronavirus en la economía venezolana aún no ha llegado al punto máximo: la demanda de petróleo podría caer con más fuerza si Estados Unidos y Europa fracasan en evitar que la crisis de las empresas se traslade al sistema financiero y sus paquetes de estímulo no logran compensar el descalabro en la demanda. Al mismo tiempo, China, la segunda economía global, reportó un descenso de 13,5% en su producción industrial de enero y febrero.

Otro riesgo en el corto y mediano plazo es que las interrupciones en las cadenas de suministro del comercio internacional compliquen las importaciones esenciales para garantizar el suministro de productos terminados y materias primas.

Por ahora, la administración de Nicolás Maduro se ha concentrado en tratar de controlar la emergencia en la salud: está por verse qué hará en el minado terreno económico de Venezuela.

La chica del 17 y Nicolás por Eugenio Montoro – Diario Contraste – 17 de Marzo 2020

En 1926 se estrenó una pegajosa canción que con su letra desafiaba a la conservadora sociedad de aquel tiempo y por eso fue muy criticada. Pero años después, su picardía la convirtió en una de las preferidas y se cantó, como un gran éxito, en todo tipo de espectáculo.

La canción menciona a una joven (la chica del 17) que asombra por lo bien vestida que siempre va y la fortuna que aparenta sin tener trabajo conocido. La letra insinúa que la joven se dedica al oficio más antiguo y dice “donde se mete/la chica del diecisiete / de donde saca / pa tanto como destaca”, lo que ya era un atrevimiento, y luego añade la respuesta de la chica a las venenosas comadres que la critican “la que quiera coger peces que se acuerde del refrán”. El refrán era harto conocido como “el que quiera coger peces se debe mojar el c…”. Todo un escándalo de canción.

Hasta aquí poco más que comentar sino fuese por la relación de la chica del 17 con Nicolás. Veamos.

Como muchos conocen, la producción de petróleo en Venezuela pasó de 3 millones 400 mil barriles por día en 2002, a 800 mil en 2020. Pero la tragedia no paró allí. Los800 mil barriles, casi en su totalidad, los están produciendo empresas mixtas donde la participación de PDVSA es el 60%, es decir el 40% de la producción se lo llevan los socios o sea 320 mil barriles. De lo que queda, PDVSA le debe entregar “a los chinos” 150 mil barriles diarios como pago de los préstamos que se hicieron hace años.

Pero allí tampoco para la cosa. PDVSA envía 80 mil barriles a las refinerías en Falcón para producir unos pocos barriles de gasolina y además le sigue enviando unos 50 mil barriles a sus amigos en las islas del Mar Caribe que se lo pagan como los gitanos, tarde, mal y nunca.

Al final lo que le queda a PDVSA para realmente vender al mercado internacional son 200 mil barriles diarios, pero (siempre tiene que haber peros) con ese dinero debe inmediatamente comprar y pagar por adelantado 100 mil barriles diarios de gasolina que cuestan casi lo mismo.

En resumen, PDVSA no produce ni un dólar para usarlo y comprar en el exterior las otras cosas necesarias.

Pero algo sucede y, aunque las cuentas no dan cobres verdes, se importa comida para las cajas Clap, se traen camionetas último modelo para repartir, se alegran las fiestas con bonos navideños y regalos de lujo, se hacen viajes con paradas en restaurantes de renombre, se compran armas y pertrechos y muchas cosas más. Ni siquiera hay reservas en el Banco Central y, de allí, viene la conexión de la canción con Nicolás ¿de dónde saca pa tanto como destaca?

Las remesas en divisas que recibe la gente se usan casi exclusivamente para pagar comida y servicios y no llegan al fisco vía impuestos, así que Nicolás ¿de dónde sacas los dólares? Dicen algunos que debe ser por el asunto minero pues las explotaciones de oro, diamantes, coltán, uranio y bolitas de adivinar es inmensa, pero en realidad no es así y, al final, solo son cantidades esporádicas.

Así que la respuesta a la pregunta “¿de dónde saca pa tanto como destaca?” tiene el similar misterio que el de la chica del 17 y solo podríamos pensar en algo que muchos suponen y a nadie le gusta hablar. Mantenerse en el poder a cualquier precio y usando cualquier método es el ejemplo funesto que este régimen está mostrando a los ciudadanos, sin darse cuenta que los autoriza a hacer lo mismo en su contra. Un Himno a la estupidez.

Cuando este régimen termine por voluntad de los ciudadanos ya cansados de vivir en la miseria, Venezuela se deberá enfrentar a una situación económica desastrosa y solo tendrá a disposición medios lícitos para su recuperación. La ayuda internacional será necesaria y el empuje de empresarios e inversionistas se volverá protagónico. La industria del petróleo tardará entre siete y ocho años en volver a tener una producción de 3 millones y lograr un país con una economía estable nos llevará años el alcanzarlo.

De cualquier forma, la recuperación comenzará el mismo día en que Nicolás y su régimen terminen. La alegría colectiva logrará un impulso y entusiasmo de tal magnitud que notaremos los primeros cambios enseguida. Quizás el primer gran beneficio será el de poner fin a la vergüenza de estar cogiendo los peces podridos en el mundo de la oscuridad.

 

A %d blogueros les gusta esto: