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“Entre el 80% y 90% del deterioro que padece Venezuela se había producido antes de las sanciones” por Alejandro Hernández – La Gran Aldea – 22 de Junio 2020

Para el director de Investigación Aplicada del Harvard Growth Lab, Miguel Ángel Santos, “si hay una transición en el país y los encargados de liderarla entienden lo que nos pasó y se mueven a buscar financiamiento internacional, promover una reestructuración de la deuda y abrir el petróleo para el sector privado internacional, se va a generar un contexto de país que permitirá una recuperación muy acelerada”. Y ratifica que “el cambio en la sensación de bienestar, estoy seguro, va a generar muchísima esperanza”.

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HiperiVenezuela no tienen ningún motivo para estar atravesando las penurias que padece y que es consecuencia de una élite política que se quiso perpetuar en el poder a costa de todos los venezolanos, sostiene el economista Miguel Ángel Santos, quien actualmente dirige el Growth Lab del Centro para el Desarrollo Internacional de la Universidad de Harvard.

En cuanto al debate acerca de las sanciones internacionales y su impacto en el país, afirma que el efecto económico de estas medidas en relación a la catástrofe que engendró el chavismo es relativamente marginal. Queda claro, a su juicio, que el país requiere regresar a la especialización y necesita servidores comprometidos, que no tengan conflictos de intereses”.

-Usted ha dicho que en sistemas autoritarios las crisis económicas no generan cambios de gobierno, pero ¿por qué en Venezuela no hay conexión entre la protesta política y la social?

-Cuando empezó la hiperinflación en Venezuela, en noviembre de 2017, Douglas Barrios (economista venezolano) y yo hicimos una investigación que titulamos Hiperinflación y cambios políticos: Democracia, transiciones en el poder y resultados económicos, que luego salió publicada en el libro de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, “Inflación alta e hiperinflación”. Allí documentamos tres hechos fundamentales que resultan relativamente contra-intuitivos. En primer lugar, que las hiperinflaciones que ocurren en contextos autoritarios tienden a ser más intensas y más prolongadas que cuando ocurren en contextos democráticos. En segundo lugar, que la hiperinflación no traía consigo un “bono democrático”. Los países que padecen estas crisis tienen una baja probabilidad de ver su democracia fortalecida una vez que ésta pasa. Por último, las hiperinflaciones cuando ocurren en contextos autoritarios no suelen conducir a transiciones políticas o cambios en el poder.

-El caso venezolano parece no ser la excepción.

-En el caso de Venezuela, cuando llega el colapso económico la mayoría de los controles institucionales, los balances y mecanismos de rendición de cuentas ya habían sido desmontados. De allí que el país no encuentre cómo producir una transición, a pesar del desplome de su economía, y de la aceleración de la pobreza. Muchos terminaron por votar con los pies, y provocaron el mayor movimiento migratorio que se haya producido en la historia de América Latina. Eso es consecuencia de más de 15 años de desmontaje sostenido de todos los mecanismos de mercado. En 2013 se cerraron las fuentes de financiamiento, cayeron los precios del crudo y el país descubrió que el boom de consumo que había disfrutado entre 2004-2012 era una ilusión basada en importaciones, financiado con el boom petrolero y la deuda. En paralelo, en medio del rumbón, se desmontó el Estado. Durante la bonanza la ciudadanía decidió mirar a otra parte, y cuando se advertía sobre la catástrofe que se estaba gestando la gente te miraba como al que se aparece con la cuenta en la Última Cena.

“Venezuela no tienen ningún motivo para estar atravesando las penurias que hoy padece, y es consecuencia de que hay una élite política que se quiso perpetuar en el poder a costa de todos los venezolanos”

Miguel Ángel Santos, Director de Investigación Aplicada del Harvard Growth Lab

-¿Qué impacto tendrá el Covid-19 en la ya depauperada economía de nuestro país y cómo terminará el 2020 para quienes hacen vida en Venezuela?

-Antes del Covid-19, Venezuela tenía su sistema de salud colapsado y su economía había perdido dos tercios de su tamaño en los últimos cinco años, según las estadísticas del propio Banco Central. A ese panorama, súmale los efectos de la pandemia. Nuestro país no tiene capacidad asistencial para hacerle frente a esta crisis, y Nicolás Maduro no tiene ninguna posibilidad de solicitar financiamiento. Tenemos una deuda en default, que es equivalente a más de cinco veces nuestras exportaciones. Eso nos hace el país más endeudado del mundo. En cualquier caso, el régimen no tiene ninguna capacidad para implementar y administrar programas sociales orientados a aliviar a la población más vulnerable. En 2020 tendremos otra caída económica de entre 20% y 25%, según las proyecciones. El nivel de la actividad comercial es miserable, y la paralización de lo poco que queda va a tener consecuencias devastadoras para la gente.

-¿Cree que la oposición ha tenido una buena interpretación y, en consecuencia, un discurso de la crisis económica que padece el país?

-Cuando hablamos del sistema político opositor encontramos una variedad de actores, entre los cuales están quienes comprenden perfectamente lo que nos ha sucedido y también quienes creen que el chavismo fue simplemente un problema de mala administración. En donde se observan las diferencias más graves, es en lo que debemos hacer para salir adelante. Hay muchos aspectos en donde se han desarrollado ciertos consensos a lo largo de estos años, pero hay disidencias en algunos puntos básicos muy álgidos, que son parte de los fundamentos que debemos cambiar si queremos tener una economía productiva, capaz de generar crecimiento inclusivo y crear empleos.

-¿A qué atribuye estás disidencias?

-Lamentablemente, en una movida a la que en medio de la euforia se le prestó muy poca atención, el chavismo acabó con el financiamiento a los partidos políticos. A continuación, fue asfixiando a quienes, desde el sector privado, los apoyaban económicamente y luego declaró traidores a la patria a los que recibían algún tipo de financiamiento desde el exterior. Esta estrategia dejó a los partidos exangües, en una posición muy vulnerable. Las organizaciones políticas se hicieron cada vez más pequeñas, limitadas y, más dependientes de las pocas empresas que se mantienen vivas dentro de los lineamientos del régimen o de los nuevos ricos manufacturados por el chavismo a lo largo de los años 2000. Esta realidad puede ser la base de esa renuencia a cambiar el statu quo en muchas áreas de la política económica, que uno observa en ciertos sectores. Algunos creen que ahora se trata de hacer algunos cambios aquí y allá, alguna que otra modificación cosmética. Así no se rebota del colapso económico más grande que se haya visto en América Latina, así lo que van a conseguir es estabilizar la miseria.

-¿Cuánto han influido las sanciones en este colapso que describe?

-Antes de analizar el impacto de las sanciones, primero hay que tener claro qué país teníamos cuando se implementaron. Por ejemplo, Dany BaharJosé Ramón MoralesSebastián Bustos y yo, realizamos una investigación para Brookings Institute, donde demostrábamos, entre otras cosas, que al cierre de 2018, cuando todavía no habían entrado en vigor las medidas más relevantes, las importaciones de medicamentos habían caído 96% en relación con 2012 y las de alimentos más de 70%. En ese documento también están los números que reflejan el desplome de la producción petrolera y del producto interno bruto, así como el incremento de la mortalidad infantil. Hay muchas dimensiones que permiten proyectar la Venezuela que habría hoy, si no se hubiese producido la presión internacional. Para mí está claro que entre el 80% y 90% del deterioro generalizado que estamos padeciendo se había producido ya antes de las sanciones.

“Cuando llega el colapso económico la mayoría de los controles institucionales, los balances y mecanismos de rendición de cuentas ya habían sido desmontados. De allí que el país no encuentre cómo producir una transición, a pesar del desplome de su economía, y de la aceleración de la pobreza”

Miguel Ángel Santos, Director de Investigación Aplicada del Harvard Growth Lab

-El régimen, ayudado por algunos factores de “oposición”, ha hecho un esfuerzo comunicacional y propagandístico para atribuirle a las sanciones la culpa de la crisis que hay en el país.

-Han salido unos argumentos muy irresponsables sobre el impacto de las sanciones, como si estas le hubiesen quitado al régimen un dinero que se iba a utilizar para montar hospitales y escuelas, e importar alimentos y medicinas. Si hay algo que los venezolanos conocen bien es cómo se veía Venezuela con Maduro y sin sanciones. El efecto económico de las medidas, en relación a la catástrofe que engendró el chavismo, es relativamente marginal, y en cualquier caso bastante menor de lo que muchos analistas interesados han querido hacer ver. Es evidente que detrás de estas declaraciones hay oportunismo político.

-¿Cree que hay que mantenerlas?

-Cuando llegan las sanciones Venezuela tiene por lo menos 15 años tratando de salir del chavismo. Aquí se había intentado todo. En ese momento eran una de las pocas estrategias que quedaba por implementar y se dieron las condiciones políticas para hacerlo. Se comenzó con medidas individuales, luego se pasó a las financieras con PDVSA y después, en términos un poco más amplios, al comercio con el régimen de Nicolás Maduro. Es decir, también contrariamente a lo que algunos quieren hacer ver, tuvieron un componente gradual para abrir el espacio a una negociación que desembocara en una transición política. En ningún momento el chavismo estuvo dispuesto a ofrecer nada que remotamente comprometiera su permanencia en el poder. Ahora bien, el problema es que la efectividad de las sanciones se mide en términos binarios: ¿Tuvieron éxito (se produjo la transición política) o no tuvieron éxito (Maduro sigue ahí)? No hay otra. Uno puede diferir en cuanto al tiempo, pero no en cuanto a la definición de éxito: Ese es el objetivo final. Medida con esa vara, las sanciones no han producido el resultado que se esperaba.

-Entonces, ¿hay que levantar las sanciones?

-El problema es que, en una eventual negociación, lo único que el liderazgo opositor tiene en la mano para ofrecerle al régimen son las sanciones. Dicho sea de paso, lo que tienes que ofrecer es una decisión sobre la que podrías tener alguna influencia, pero que en última instancia no es tuya. ¿Qué va a pasar si le quitas a la oposición esa única ficha de forma indiscriminada? Todo esto para decir que las sanciones no han dado los resultados esperados, lo que obliga a repensar cuál debe ser la estrategia, su alcance e implementación, para evitar caer en esa calle ciega que hoy es Cuba.

-¿Cómo evalúa el manejo que ha hecho el interinato de la deuda venezolana?

-A mí me parece que el Gobierno interino ha manejado la deuda de la única manera que lo podía hacer. Tampoco había tanto margen de maniobra. Lo que pasa es que hay que conocer bien algunos detalles para entender la situación. Cuando el interinato llegó, la deuda de los bonos no garantizados ya se encontraba en default. Se aproximaban pagos de intereses y de principal en 2019 de los bonos PDVSA2020, que tienen a Citgo como garantía. En los primeros meses y con la intención de ganar tiempo para montar una estrategia que protegiera a la red de refinerías, la Asamblea Nacional aceptó, bajo protesta, pagar algo más de 70 millones de dólares en intereses que se vencían en abril de 2019. Si no se ejecutaba esa operación, los acreedores tomarían control de Citgo, pues para ese momento no existía ninguna medida de protección que lo impidiera. Cabe recordar que en ese momento estaba vigente la licencia general 5, emitida por el gobierno de Estados Unidos en 2018, que eximía la compra-venta de esos bonos de las sanciones que se impusieron sobre Venezuela. Dicha licencia creaba una excepción que permitía a los tenedores del PDVSA2020 tomar control de Citgo, a pesar de ser una propiedad congelada.

-¿Qué circunstancias cambiaron para que la Asamblea Nacional no ejecutara el segundo pago de intereses sin perder Citgo?

-Seis meses después de que se realizó esa operación bajo protesta que comenté, había que volver a pagar, en ese caso principal e intereses, por una cifra muchísimo mayor, que rondaba los mil millones de dólares. El Gobierno interino no sólo no tenía cómo pagar, sino que además debía de ser consistente con la posición de la Asamblea Nacional, que había cuestionado la constitucionalidad del PDVSA2020, advirtiendo sobre los posibles daños patrimoniales que causaría a la nación, en acuerdo público realizado el 27 de septiembre de 2016. Para ese entonces ya había una medida de protección temporal por parte del gobierno de los Estados Unidos, que impedía a los bonistas tomar acciones contra dicha empresa.

-¿Hubo acercamientos con los acreedores en esos meses para intentar llegar a acuerdos y evitar un juicio?

-Durante todos esos meses hubo conversaciones y negociaciones con los tenedores del PDVSA2020, que no llegaron a resultado alguno. Como bien ha dicho recientemente el presidente de la Junta ad-hoc de PDVSA, Luis Pacheco, la posición de los acreedores fue demandar el pago íntegro de los bonos, ignorando por completo la cuestión de la invalidez. Así que no quedaba otra posibilidad, pero además era consistente con la posición del Parlamento, de demandar la nulidad de los bonos. Es un proceso que tiene sus riesgos. Esos riesgos, al igual que ocurre con las sanciones, deben ser sopesados en función de qué habría ocurrido en ausencia de esa acción. En ese contexto, la Asamblea Nacional, de manera unánime, aprobó el Acuerdo del 15 de octubre, ratificando el Acuerdo del 27 de septiembre de 2016 y declarando la inconstitucionalidad de dichos Bonos. De manera que no solamente estoy de acuerdo, sino que además pienso que era el único curso de acción coherente que se podía seguir, si de lo que se trata es de defender los intereses de la República.

“Tenemos una deuda en default, que es equivalente a más de cinco veces nuestras exportaciones. Eso nos hace el país más endeudado del mundo”

Miguel Ángel Santos, Director de Investigación Aplicada del Harvard Growth Lab

-Ricardo Hausmann nos declaró que actores vinculados a la política estaban representando los intereses de los tenedores de bonos de forma poco legítima. También, en una entrevista con el periodista Andrés Rojas Jiménez, el presidente del Banco Central ad hoc Ricardo Villasmil, calificó de traición a la patria la defensa a estos inversionistas. ¿Cuál es su valoración de estos señalamientos?

-Yo trabajé durante alrededor de diez años haciendo private equity. Durante esos años obtuve la autorización para usar la designación de Chartered Financial Analyst (CFA), una suerte de gold standard de analistas financieros en el mundo. Allí uno debe aprenderse al caletre el código de ética del analista financiero. Y uno de sus principios esenciales es que en la profesión se deben evitar tanto los conflictos de interés, como la apariencia de los mismos. El término de traición a la patria es una sanción moral, cuyos fundamentos son muy difíciles de establecer y creo que, lamentablemente, haber usado esa expresión distrajo la atención de puntos más sustantivos. Pero se está hablando de alguien que trabajó en la banca internacional durante muchos años, que tuvo un rol activo promoviendo el endeudamiento venezolano, que acompañó hasta hace muy poco a los acreedores más representativos de Venezuela, tenedores del PDVSA2020, a reuniones con representantes del régimen de Maduro, tales como Nelson Merentes y Diosdado Cabello, que están documentadas y son del dominio público.

-¿Se refiere usted al economista Francisco Rodríguez?

-Sí. Quien haga todo lo que antes mencioné no puede negar que esté promoviendo la adquisición de títulos de deuda externa venezolana, y que represente, o durante un pasado no demasiado lejano representó o asesoró a los inversionistas. Hay que recordar que la desinformación en los mercados en relación con Venezuela era total. Ahí es en donde creo que entra el tema de la apariencia de conflicto, porque es difícil pretender jugar ambos roles; es difícil asesorar al mismo tiempo a los acreedores, y por otro lado dar consejos sobre lo que le conviene a la República hacer en relación con esas acreencias. Creo que hubiese sido mucho más responsable y transparente centrarse en uno de esos dos roles, en lugar de pretender jugar para los dos equipos.

-El economista Francisco Rodríguez sostuvo en entrevista con La Gran Aldea que durante sus años en Bank of América y en Torino Capital nunca hizo recomendaciones de inversión.

-En un país normal, los intereses de los inversionistas y el gobierno suelen ir alineados; pero en una República que multiplicó su deuda por cinco en seis años (2006-2012) sin invertir un ápice en capacidad para producir algo que luego sirviera para devolver el préstamo, era evidente que esos intereses iban a entrar en conflicto. Maduro inclusive tomó la decisión administrativa de recortar las importaciones de forma draconiana y seguir sirviendo la deuda, durante varios años. Francisco Rodríguez celebró esa decisión, su posición está también documentada, cuando ya era evidente que Venezuela no tenía ninguna capacidad de pago, y que cualquier pago de servicio sólo retrasaría el default, y vendría a costa de la escasez y el hambre de muchos venezolanos. En esa circunstancia, lo responsable era promover una restructuración de la deuda, que hubiese obligado al Gobierno a realizar varios cambios. En fin, es difícil jugar para dos equipos.

-¿Cuál es su opinión sobre la Ley de Hidrocarburos que se discute en la Asamblea Nacional?

-La recuperación económica de Venezuela necesitará muchas divisas, que sólo pueden venir de tres pilares fundamentales: Financiamiento de los organismos financieros internacionales, en esencia, el Fondo Monetario Internacionalreestructuración de la deuda y la apertura del petróleo a la inversión extranjera. Con respecto a esto último, el problema que existe es que, según la normativa vigente, PDVSA debe tener control accionario en todos y cada uno de los negocios petroleros que se hagan en territorio venezolano. Ahora bien, como PDVSA está quebrada, no tiene dinero para invertir, y como tiene que ser mayoría, nadie más puede poner capital. En ese contexto, es evidente que debemos rediseñar el rol de la petrolera estatal, pues se quedó pequeña, en términos de músculo financiero, y en términos de capacidad gerencial, de conocimiento y de know-how, para el enorme potencial petrolero que todavía tiene Venezuela. PDVSA puede seguir siendo una empresa pública, que debe entrar en restructuración, pero eso no debe limitar la inversión y el desarrollo de la industria, que debe estar a cargo de compañías privadas, que le pagarían al Estado impuestosregalías y dividendos. Este principio es cierto tanto para las compañías operadoras petroleras, como para los contratistas de servicios que rodean a la industria. Ese segmento también debe ser abierto, para que el negocio petrolero en Venezuela opere en la frontera de la eficiencia, pero también hay cabida para que participen compañías venezolanas a través de un grado de contenido local.

-El diputado de la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional, Rafael Guzmán, cuestionó públicamente unos mensajes que usted escribió sobre la Ley de Hidrocarburos, ¿esto es síntoma de que no hay acuerdo político para aprobar el nuevo instrumento legal?

-A mí no me gusta caer en estas discusiones estériles en Twitter, pero te voy a responder. Yo escribí un tweet que tenía dos partes. En la primera, dije que cuando escucháramos críticas a la propuesta de una nueva Ley de Hidrocarburos debíamos preguntarnos si la persona que está cuestionando sabe de petróleo, y si obtiene algún beneficio de que continúe el statu quo. El segundo mensaje decía que si las respuestas a estas preguntas eran que la persona es experta y no se está beneficiando, hay que sentarse a oírla, porque sus señalamientos son legítimos y no provienen de conflictos de interés. Ahora bien, no tengo idea de por qué el diputado Guzmán se pudo haber sentido aludido. Como dije antes, mi opinión tenía dos partes, no estaba dirigida a lectores ‘cuarto de milla’. A lo mejor lo que pasó fue que no llegó al segundo mensaje y reaccionó al primero, no lo sé. Pero sí quisiera rescatar el espíritu de lo que escribí: Venezuela necesita regresar a la especialización, y necesita servidores comprometidos con el país, que no tengan conflictos de intereses. En ese espacio, todas las críticas deben ser bienvenidas, y sopesadas.

-¿Cuáles son los riesgos de la dolarización desordenada que se está presentando en Venezuela?

-El Gobierno ha renunciado a una de sus funciones esenciales, que es emitir papel moneda, para permitirle a los ciudadanos que puedan intercambiar bienes y servicios. En ausencia de medios de intercambio suficientes, se ha venido dolarizando gradualmente de facto la economía, cosa que sería riesgosa y que, en una eventual transición, definitivamente no es lo que más nos conviene. Una cosa es decretar la dolarización y otra, desdolarizar una economía ya dolarizada. Desde ese punto de vista, corremos el riesgo de que el programa económico en una eventual transición venga condicionado por la dolarización de facto, lo que te quita bastante más opciones de las que te da. Y mucho más en el entorno post Covid-19. Como ya ocurriera en 2008-2009, la crisis le va a pegar más fuerte a los países que no cuentan con una moneda propia.

-¿Cómo ve la recuperación económica del país si llegara a producirse esa transición?

-Yo estoy convencido de que si hay una transición y los encargados de liderarla entienden lo que nos pasó y se mueven a buscar financiamiento internacional, promover una reestructuración de la deuda y abrir el petróleo para el sector privado internacional, se va a generar un contexto de país que permitirá una recuperación muy acelerada. El cambio en la sensación de bienestar, estoy seguro, va a generar muchísima esperanza. Venezuela no tienen ningún motivo para estar atravesando las penurias que hoy padece, y que es consecuencia de hay una élite política que se quiso perpetuar en el poder a costa de todos los venezolanos.

La normalización del despelote por Ana María Matute – El Nacional – 4 de Junio 2020

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I – Sin agua. Sin teléfono fijo. Sin Internet. Con señal intermitente de telefonía celular (no se le puede echar toda la culpa a la compañía de telecomunicaciones). Sin Directv. Sin gobierno. ¿Sin trabajo? El que resiste este país puede resistir lo que sea.

Mientras miro la blancura del techo de mi apartamento, trato de armar el rompecabezas de los retazos de información que obtengo a través de mi celular o las pocas veces que puedo conectarme con un Internet prestado. Es cuando me doy cuenta de que la realidad de este país es un sinsentido. Que la normalidad nunca ha existido y que en vano trato de componer la imagen en mi mente.

Como es lógico cuando a uno le falta información, se hace obvio que faltan piezas. Qué objetivo tiene tratar de entender lo que nos sucede si no contamos con las herramientas para interpretarlo.

II – A este tipo de razonamiento casi filosófico me ha llevado la cuarentena de brazos cruzados que me ha impuesto el régimen. Y eso es lo primero, la cuarentena. Como si hubiera sido hace 10 años, atrás en mi memoria resuena como una alarma. Se trata de una pregunta que quedó sin responder hace muchas semanas.

¿Por qué una cuarentena estricta a mediados de marzo con una progresión de contagio tan lenta y casi insignificante, si se compara con la de nuestros vecinos? Previsión, se han atrevido algunos a responder. Pero tengo la mala maña de hacer como Maquiavelo con este régimen. Pienso mal, siempre pienso mal. Y por allí alguna neurona me grita: ¡La gasolinaaaaaa!

Claro, la mejor manera de esconder el caos y el oprobio que significa que un país petrolero se quede sin gasolina es que todos juguemos al paralizado. No salgas porque te pueden contagiar, y mientras tanto nosotros vamos inventando que hay dos casos por día. Lo cierto es que eso debe haber puesto freno al covid en Venezuela. No la cuarentena, sino la escasa movilidad porque no teníamos transporte.

Ni siquiera la falta del único escape que llega a todas las clases sociales hizo que los venezolanos desobedeciéramos la orden. Imagino que los que gozaron de Internet cuando se fue Directv ni se dieron cuenta. Pero yo sigo pensando que solamente que haya pasado eso, que por culpa del régimen nos hayamos quedado sin poder ver televisión, es suficiente para arrecharse. Y lo que es más, demostrar la arrechera.

III – De repente comenzó a subir el número de contagiados. Y como en una pista paralela, mientras iban aumentando, venían navegando tranquilamente los barcos iraníes. La desesperación de la gente por poner gasolina a cualquier costo hizo que el venezolano digiriera previamente el precio dolarizado y la discriminación.

Total, son 20 años de tratarnos diferente por el color de nuestro pensamiento que una raya más para un tigre es lo de menos. No importa si la pago en dólares; no importa si los autobuseros comienzan a revender la gasolina; lo importante es que hay gasolina. Qué ilusos somos.

Sigue mi memoria tratando de atar cabos. Y algo me hace pensar en un patrón, como el que desarrollan los asesinos seriales para someter y asesinar a sus víctimas. El régimen nos lleva al desespero, tanto, que después somos capaces de aceptar cualquier cosa.

Y eso es lo que pasó. Qué buenos alumnos han resultado ser los chavistas del G2 cubano. Nada como lanzar una bomba de humo para que muchas cosas más pasen inadvertidas. Sin ir más lejos, en mi cabeza retumba un número: 152 contagios el 1 de junio, justo el día que el jefe del régimen escogió para volver a la “normalidad”. ¿O será para permitirle a la gente salir desesperada a surtir gasolina sin pensar en el contagio?

En las colas los conductores se reúnen relajados, sin mascarillas, a pasar de las largas horas de espera conversando. Para más remate, estamos en la semana que se “trabaja”. Luego nos llevamos el virus para incubarlo en los 10 días que nos toca de arresto domiciliario.

Qué manera tan cubana de normalizar el despelote.  Ya nos parece normal la cola de la gasolina, el pago en dólares, el vejamen de los guardias nacionales y los madrugonazos. Y ni si quiera nos acordamos del covid.

Maduro sube el precio de la gasolina y abre la puerta a la venta en dólares por Ludmila Vinogradoff – ABC – 31 de Mayo 2020

El país atraviesa desde hace semanas por una severa escasez de combustible que mantiene a miles de ciudadanos formando largas colas en las gasolineras

Tras dos décadas sin ajustes, Nicolás Maduro se decidió finalmente a aumentar el precio de la gasolina, que pasará a costar 5.000 bolívares (0,019 euros) por litro. El mandatario explicó que el combustible se expenderá con este nuevo precio en 1.500 estaciones de servicio a lo largo del país a partir del próximo lunes.

El jefe del régimen chavista hizo hoy sus anuncios en una transmisión de la cadena estatal Venezolana de Televisión (VTV) donde aclaró que el nuevo precio del combustible, que regirá durante los próximos 90 días, tendrá una compensación del 99% de subvención para los portadores del carnet de la patria.

Los que tengan carnet de la patria, que son unos 10 millones de personas, tendrán derecho a 120 litros de gasolina por mes para los coches, mientras que los motoristas podrán acceder a 60 litros por mes. Una vez se supere esta cantidad, los ciudadanos venezolanos tendrán que pagar el combustible a 0,50 dólares el litro, un precio que regirá en 200 estaciones de repostaje. Es la primera vez que Maduro se abre a aceptar la divisa estadounidense, pues gana cada vez más terreno para las transacciones diarias en el país.

Maduro dijo que estas 200 gasolineras que venderán la gasolina serán manejadas por empresarios privados que han recibido las licencias para comercializar el producto. «Espero que Trump no vaya a impedir a los empresarios privados traer lo que necesiten», subrayo el dirigente chavista.

Maduro ha tomado una difícil decisión de subir el precio del combustible. En los últimos 21 años el chavismo nunca quiso ajustar los precios de su principal producto de exportación, que es el petróleo, por temor a un nuevo «Caracazo», que en 1998 provocó una revuelta debido a que el expresidente Carlos Andrés Pérez subió la gasolina en 12 centavos de dólar.

Además, Maduro agradeció el envío de los cinco buques iraníes que trajeron unos 1,5 millones de barriles y cargó contra la administración Trump por aplicar las sanciones contra el régimen.

Por otra parte, al cumplirse hoy 76 días de cuarentena desde que se decretó el 13 de marzo pasado, anunció que se flexibilizará el confinamiento con una franja horaria para distintos sectores económicos y financieros que reactivan su actividad este lunes.

«La cuarentena continúa pero de manera flexible y gradual», dijo. 9 sectores como los bancarios, económicos, comerciales, textil, talleres mecánicos, industrias, farmacias y comercios se alternarán en las franjas de 9 de la mañana a 13 horas del mediodía. Mientras que el transporte funcionará desde las 7 de la mañana hasta las 5 de la tarde.

Maduro anunció que en Venezuela la cifra de contagios por coronavirus es de 1.459 y de 12 fallecidos, siendo el mercado de Las Pulgas en Maracaibo (en el estado de Zulia) un «foco peligroso» para el contagio del virus. «Esperamos hacer unos 10 millones de test de prueba a todos los venezolanos», concluyó.

 

AN aprobó acuerdo en rechazo al aumento de la gasolina – El Nacional – 31 de Mayo 2020

El presidente del Parlamento, Juan Guaidó, rechazó el aumento de la gasolina y exhortó a los venezolanos a levantarse contra esta medida impuesta por el régimen

Asamblea Nacional, diputados palacio federal legislativo
Rayner Peña / EFE

En sesión especial virtual este domingo 31 de mayo, la Asamblea Nacional, presidida por Juan Guaidó, aprobó un acuerdo en rechazo al aumento de la gasolina anunciado por Nicolás Maduro.

El debate lo inició el diputado Elías Matta, quien calificó de descabellados e irresponsables a los funcionarios del régimen por pretender colocar la gasolina a precio internacional en un país donde el salario mínimo solo alcanza los 4 dólares.

«Ustedes están fuera de la realidad y el pueblo es quien lo padece, destruyeron nuestra moneda, la pulverizaron no vale nada. Esto es inaguantable, este pueblo no puede seguir sufriendo, tiene que ser atendido, con servicios básicos que funcionen», expresó.

Asamblea Nacional

@AsambleaVE

| El Dip. @EliasMattaW inicia el debate en torno a Proyecto en rechazo al inconstitucional aumento de la gasolina anunciado por el usurpador Nicolás Maduro como consecuencia de la corrupción y de la destrucción de PDVSA por parte de su régimen.

Video insertado

El diputado Robert Alcalá denunció por su parte que el «paquetazo de la gasolina» representa un nuevo negocio para «enchufados del régimen».

«No se justifica que un país petrolero como Venezuela paguemos la gasolina más cara que en Miami. En Venezuela lo que viene serán estaciones de gasolina con precios regulados sin combustible; mientras que las dolarizadas serán las estaciones con combustible», dijo.

Aseguró que el nuevo sistema es una «discriminación anunciada» y que solo «dará pie a más bachaqueo y mejores ganancias a quienes tienen el monopolio de la gasolina».

Asamblea Nacional

@AsambleaVE

| El Dip. @robertalcalasu participa en el debate en torno a Proyecto en rechazo al inconstitucional aumento de la gasolina anunciado por el usurpador Nicolás Maduro como consecuencia de la corrupción y de la destrucción de PDVSA por parte de su régimen.

Video insertado

Jose Prat solicitó que se abra una investigación para aclarar la cantidad de artículos y leyes que se están violando con este anuncio hecho por Maduro.

«No es más que un anuncio criminal reconociendo la destrucción de la industria petrolera… Ayer se reconoció la destrucción de Pdvsa que hoy quedó como una empresa que importa combustible y lo entrega a privados para que lo vendan en dólares, es un episodio vergonzoso», expresó.

Asamblea Nacional

@AsambleaVE

| El Dip. @JOSELPRAT participa en el debate en torno a Proyecto en rechazo al inconstitucional aumento de la gasolina anunciado por el usurpador Nicolás Maduro como consecuencia de la corrupción y de la destrucción de PDVSA por parte de su régimen.

Video insertado

El parlamentario Carlos Bastardo aseguró que para Maduro será difícil mantener este nuevo esquema, que a su juicio, es e corrupción.

«Se cae a pedazos el sistema de mafias de Nicolás Maduro porque es imposible que puedan sostener estos esquemas de corrupción tan elevados en nuestro país. Nadie en el mundo va a mantener un esquema de negociación con el régimen», dijo.

Asamblea Nacional

@AsambleaVE

| El Dip. @CarlosBastardo7 participa en el debate en torno a Proyecto en rechazo al inconstitucional aumento de la gasolina anunciado por el usurpador Nicolás Maduro como consecuencia de la corrupción y de la destrucción de PDVSA por parte de su régimen.

Video insertado

Finalmente, el presidente Juan Guaidó rechazó el aumento de la gasolina y exhortó a los venezolanos a levantarse contra estas medidas del régimen.

«Hago un llamado a todos los sectores de Venezuela a revelarse en contra de esa medida, es una medida criminal con la que intentan saquear el país. Creen que pueden imponer en dólares los precios, que además es inconstitucional porque la moneda en curso en Venezuela es el bolívar», expresó.

Asamblea Nacional

@AsambleaVE

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#SesiónAN | En vivo de la Sesión Especial de la #AsambleaVE #31May

 

Venezolanos pagarán entre 20 y 35 dólares por llenar un tanque de gasolina – El Nacional – 31 de Mayo 2020

Nicolás Maduro informó este sábado que el precio internacional del combustible será de 0.50 centavos de dólar por litro que se pagarán directamente con divisas o con petros

AFP / Getty Images / Marvin Recinos

Venezuela aplicará a partir del 1 de junio un nuevo esquema de precios en la gasolina que abarcará un cobro a precios internacionales en gasolineras manejadas por importadores privados, además de altos subsidios para transportistas y particulares.

«Hemos dispuesto 200 estaciones de gasolina para que vendan libremente este producto super premium al precio internacional», anunció Nicolás Maduro en declaraciones transmitida en la televisora nacional.

Señaló que el costo será de 0.50 centavos de dólar por litro que se pagarán directamente con divisas o con petros.

Esto quiere decir que una personas podría pagar hasta 20 dólares o su equivalente en bolívares, si el tanque de gasolina de su vehículo es de 40 litros.

Pero si el taque del carro es de 60 litro o superior a esto, tendría que pagar entre 30 y 35 dólares o su equivalente en bolívares.

Gasolina subsidiada

Maduro además informó que la gasolina subsidiada tendrá un costo de 5.000 bolívares por litro. Los vehículos podrán acceder a 120 litros y las motos a 60 litros por mes, acumulable.

Entonces, una persona podría gastar 600.000 bolívares al mes, unos 3 dólares a la tasa del Banco Central de Venezuela al cierre del pasado viernes 29 de mayo, mientras que para un motorizado, el pago sería de 300.000 bolívares al mes, unos 1,5 dólares.

Gasolina en dólares: ¿un servicio al alcance de todos los venezolanos? por Julián Castillo y José Gregorio Silva – eldiario – 27 de Mayo 2020

Luego de que Nicolás Maduro anunciara que se cobrará la gasolina proveniente de Irán, en El Diario consultamos con diversos expertos para conocer las implicaciones de la medida. Foto principal: EFE

La tarde de este 27 de mayo Nicolás Maduro anunció que la gasolina proveniente de Irán fue pagada en dólares y, por tal motivo “debemos cobrarla”, esto en el contexto de una fuerte escasez de combustible que atraviesa Venezuela.

El dirigente socialista indicó que para determinar el nuevo precio de venta de la gasolina, se realizará una consulta que se está evaluando con un “equipo capacitado” para avanzar en el denominado “plan de normalización y regularización del suministro».

Sin ofrecer mayores detalles, indicó que se está realizando un grupo de encuesta para determinar el monto del cobro de la gasolina.

Maduro mencionó que la medida se da “luego de haber pasado roncha de estos dos meses (de escasez) donde el gobierno imperialista de Estados Unidos logró quitarnos los insumos y la gasolina que venía a Venezuela en barcos”.

En vista de la escasez de combustible que mantiene al país con largas filas en las estaciones de servicio, el 25 de mayo atracó en el puerto de la refinería El Palito (estado Carabobo) El Fortune, el primero de los cinco buques iraníes que traen gasolina.

El segundo de los cargueros, llamado El Forest, también llegó ese mismo día, según reportes de la Armada venezolana mediante su cuenta en Twitter, donde se muestran fotos desde una embarcación nacional que lo custodiaba.

Se espera la llegada también del Petunia, Faxon y Clavel. Entre todos, traerían aproximadamente 1,5 millones de barriles de gasolina.

A propósito de la importación de combustible, en El Diario consultamos en abril al experto petrolero Rafael Quiroz, quien en ese momento detalló que, si bien serviría para disminuir la escasez de combustible que sufre el país, tan solo sería una solución de carácter coyuntural.

El también economista mencionó que intentar solucionar los problemas energéticos que existen en Venezuela a través de las importaciones es un error, pues el foco del gobierno debería ser el de reactivar la industria para que se pueda producir todo el petróleo necesario para su refinamiento.

Quiroz dijo que en el país solo se están produciendo 60.000 de los 180.000 barriles diarios (b/d) de gasolina que se necesitan para surtir las 1.575 estaciones de servicio que existen y así garantizar el consumo interno.

Heliodoro Quintero, analista en energía y petróleo, comentó en exclusiva para El Diario que para los venezolanos no es una situación desconocida el tener que pagar gasolina en dólares. Señala que debido a la escasez de combustible que sufre el país, ya se ha convertido en rutina escuchar que los ciudadanos deben pagar precios, que considera exorbitantes, de hasta 2 y 3 dólares por cada litro de gasolina.

Estas son las consecuencias de la escasez de gasolina en el país ocasionadas por la bajísima producción de combustible”, indica.

Señala que gran parte de los venezolanos no está en capacidad de pagar el precio del combustible en dólares, mucho menos a los estándares internacionales de 0,50 dólares por litro.

“Este aumento va a causar una caída en el consumo interno automotor particular y probablemente también impacte en otros rubros como el transporte público y de carga”, afirma.

Sin embargo sostiene que estos precios serían significativamente inferiores a los que se ven actualmente en el mercado negro, donde llenar un tanque de combustible de 40 litros puede llegar a costar más de 80 dólares, equivalentes a poco más de 15.000.000 de bolívares. De cobrarse el combustible a precios internacionales, la cifra se reduciría a 20 dólares, una cuarta parte del precio del mercado negro.

Deberían estudiar otras posibilidades antes de cobrarle directamente la gasolina en dólares a los ciudadanos que en estos momentos ganan en bolívares”, comenta.

Quintero plantea, además, que es necesario contemplar la posibilidad de que el Estado aplique subsidios integrales para mitigar el impacto del aumento del precio en áreas como el transporte público.

En 28 de enero de 2019 –luego de reconocer a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela– el gobierno de Estados Unidos impuso sanciones contra Pdvsa como medida de presión contra el régimen de Nicolás Maduro.

La medida del Departamento del Tesoro implica el bloqueo de todas las propiedades y activos de la estatal petrolera venezolana en suelo estadounidense, también prohíbe las transacciones de individuos estadounidenses con la compañía.

Pero existen licencias que permiten las transacciones con PDVH y Citgo, dos filiales de Pdvsa que ya no están bajo el control del régimen venezolano.

Sin embargo, la problemática con el suministro de gasolina en Venezuela tiene al menos seis años, tiempo en el que la industria petrolera nacional comenzó a experimentar un declive.

Nuevo esquema en puertas

Una periodista consultada por El Diario, que prefirió resguardar su identidad, señaló que el 26 de mayo surtió gasolina en la estación de servicio de Blandín, en Chacao, y le entregaron una factura con un código de barras y un mensaje que decía “no subsidiado”.

Mencionó que al consultarle al personal de la gasolinera sobre el mensaje que apareció en el recibo, este le respondió que las personas que tengan el carnet de la patria serán los que puedan disfrutar del subsidio de la gasolina, esto a propósito de la nueva modalidad de cobro de este combustible.

La periodista detalló que por 30 litros de gasolina, que según el comprobante era “premium”, le cobraron 300 bolívares.

Antes de la reconversión monetaria de 2018, el litro de gasolina de 91 octanos costaba 1 bolívar fuerte, y la de 95 octanos costaba 6 bolívares fuertes, luego de la medida –donde se suprimeron cinco ceros a la moneda– la primera quedó costando 0,0001 bolívares soberanos y la segunda 0,0006 bolívares soberanos.

Ricardo Hausmann: “Al país lo recuperan 30 millones de personas, no tres ilustres en el gobierno” por José Gregorio Meza – El Nacional – 22 de Mayo 2020

En un coloquio organizado por la asociación civil Venezuela Libre dijo que hay que cambiar la legislación e impulsar la recuperación petrolera. Indicó que es necesario empoderar a los ciudadanos. Señaló que la transición debe tener dos precondiciones: un gobierno que pueda tomar decisiones y que además pueda mantener la seguridad

Hausmann

Ricardo Hausmann no cree en mesías. Está claro en que la recuperación de Venezuela pasa por empoderar a la ciudadanía. “Al país lo recuperan 30 millones de personas y no tres ilustres en el gobierno”, indicó.

“Hay que devolverles sus derechos para que puedan actuar”, agregó.

Señaló que un proceso de este tipo involucra mucha gente realizando cosas. “Deben pensar que las pueden hacer, que pueden soñar”, manifestó.

Hausmann: cambiar la legislación

Citó un documento que trabajó con José Ignacio Hernández, procurador especial de la República, que se llama la Ley Omnibús, que considera importante en la transición, “Es una ley que se para en muchas de las leyes que nos dio el chavismo y las va reformulando para recrear una economía de mercado”, explicó.

Recalcó que la legislación que se acumuló en estos últimos 20 años no permite el funcionamiento de una economía donde la gente esté empoderada, por lo que hay que cambiarla.

Hausmann es economista. Vive en Estados Unidos. Es profesor en la Kennedy School of Government de la Universidad de Harvard. Fue el representante principal de Venezuela ante el Banco Interamericano de Desarrollo. Renunció en agosto de 2019. Invitado por la asociación civil Venezuela Libre participó en un coloquio a través de una plataforma virtual.

Hausmann

La actividad petrolera

La segunda cosa que tiene que estar en toda reforma es la recuperación de la actividad petrolera, señaló.

“La recuperación se tiene que dar sin dinero público. Allí hay que redefinir entonces los derechos de propiedad, por eso hay que crear una nueva Ley Orgánica de Hidrocarburos, que me gusta por donde va, ya que separa los roles de productor y terrateniente del Estado y lo convierte en un terrateniente inteligente, creíble, serio, a través de una agencia nacional de hidrocarburos y esa agencia asigna los recursos del país para que pueda maximizar el valor presente neto de los flujos de caja que se puedan generar en la actividad petrolera”, afirmó.

Explicó que el valor presente neto involucra el precio del petróleo, la cantidad de crudo y la participación del gobierno. “La ley da la flexibilidad para que una buena agencia nacional de hidrocarburos haga una tarea adecuada”, subrayó.

La deuda

Hausmann dijo que Venezuela es un país quebrado con una deuda que es impagable, lo que quiere decir que se va a tener que reestructurar. “Va a ser una exigencia de la comunidad internacional, que nos va a querer ayudar pero que le va a preocupar que la deuda vieja reestructurada más la deuda nueva, que vamos a necesitar, la suma de las dos nos dé un monto de deuda que sea sostenible para el país”, aclaró.

Explicó que eso va a ayudar a solventar la escasez de divisas. “Esa escasez se traduce que en el país no están los insumos, los repuestos, las máquinas, las semillas, los fertilizantes, los agroquímicos para producir más. Parte de lo que le está pasando al país es que se está viviendo de la depreciación de su stock de capital”, recalcó.

“El déficit fiscal ampliado, incluido el subsidio a la gasolina, a la electricidad, al agua y todo lo demás se traduce en un hueco fiscal que al final la macroeconomía se ocupa de ajustarlo, tumbando el salario y las pensiones que paga el gobierno”, agregó.

Hausmann dijo que la agenda para reestructurar la economía es la misma que ya tenía clara en 2016 y que no ha cambiado.

“Lo que sí han cambiado son las condiciones iniciales. Y otra cosa que sabemos es la importancia de la escasez de gasolina como freno de la actividad productiva, que puede tener consecuencias que creemos empezar a ver, pero que no las hemos visto plenamente, como la ruptura de cadenas de valor, especialmente en el suministro de alimentos, y otras cosas que creo van a ser un dolor de cabeza”, señaló.

Para Hausmann la transición debe tener dos precondiciones: un gobierno que pueda tomar decisiones y que además pueda mantener la seguridad.

Las preguntas

Miguel Henrique Otero, presidente editor de El Nacional:

─¿Crees que la estructura de la oposición puede lograr un gobierno que tome decisiones?

─Voy a pecar de franco. Creo que es un problema que los partidos principales, lo que se llama el G4, no hayan querido empoderar a Guaidó y hacer un gobierno más o menos gobierno, sino que se mantenga esta entelequia parlamentaria en la que todo se tiene que negociar. Yo renuncié al BID porque quería que se creara algo que se parezca más a un gobierno, con un presidente y unos ministros. Esto se volvió un jueguito de pequeñas cuotas de poder. Se pelean por migajas de poder ridículas. Esa estructura política no está. El comportamiento reciente de Primero Justicia me preocupa, pero no voy a ahondar en eso.

Antonio Ledezma, alcalde metropolitano de Caracas en el exilio:

─¿Dolarización o recuperación de la moneda?

─Yo creo que si terminamos dolarizados sería en cierto sentido un fracaso. Ideal sería que el país tenga su propia moneda. Renunciar a una política monetaria propia es un problema.

Beatriz de Majo, internacionalista:

─¿Qué hacer con los buques iraníes? ¿Cuánto de esa gasolina va a resolver el problema?

─Creo que es una curita. Dan como para 10 días normales, 30 días de consumo al nivel actual. Hay dudas si esos buques van todos a Venezuela o algunos a Cuba.

Albis Muñoz, ex presidenta de Fedecámaras:

─¿Qué cambios fundamentales se dan en el trabajo debido a la pandemia de coronavirus y cómo eso influirá a futuro?

─En Lima, por ejemplo, se perdieron 1,2 millones de empleos. En Estados Unidos la tasa de desempleo debe llegar a 20%. Pensaron que después de la cuarentena venía inmediatamente la recuperación. Ahora todo el mundo se está dando cuenta que viene un período de muchas restricciones porque la enfermedad no va a estar bajo control. Viajes internacionales y turismo no se va a recuperar hasta que haya una vacuna. Nos enfrentamos a un período con niveles de desempleo que nadie menor de 100 años de edad ha visto. Ese es un tema importante.

Simón Deffendini, de la junta directiva de Venezuela Libre:

─¿Quién le va a prestar dinero a Venezuela y qué podemos comprar con eso?

─Tenemos que entender que el FMI es el único ente internacional que tiene capacidad de préstamo. Venezuela tiene una cuota de 5.200 millones de dólares, pero a Argentina le prestaron tres veces su cuota y a Grecia 30 veces. Las limitaciones van a ser si los países van a querer darnos el dinero o no. Hay que ver cuál es la capacidad de repagar que vamos a tener.

─¿Cómo reconstruir un país sin contar con inversión extranjera?

─Creo que hay mucho dinero con ganas de invertir. Esa gente es normalmente arriesgada. Ese tipo de capital lo va a haber.

Otras frases

─“Un país que está quebrado no es plenamente soberano. Las políticas las tendrá que negociar con quienes van a poner los churupos, que les interesa la capacidad que se tiene para devolverlos”.

“Es más fácil recuperar la producción de petróleo de Venezuela que recuperarla a través de Pdvsa”.

─“El futuro de Venezuela no va a ser el petróleo”.

─“En Venezuela ha habido una inflación en dólares fenomenal”.

─“En un mundo ideal tenemos que pensar en otra Constitución”.

“En este momento necesitamos un nuevo entendimiento social que soporte un juego político distinto”.

Coronavirus en Venezuela: cómo afecta al país la pugna entre el gobierno de Nicolás Maduro y Polar, la principal empresa de alimentación del país – BBC News – 12 de Mayo 2020

PolarPolar es la principal distribuidora de alimentos de Venezuela.

Es una pelea a la que los venezolanos están acostumbrados y que muchos temen.

La reciente liberalización de precios y de tipo de cambio del gobierno del presidente Nicolás Maduro había dado oxígeno al sector empresarial privado y era vista como una de las claves para haber acabado con el problema del desabastecimiento que desde hacía años venía sufriendo el país.

Aunque a un precio prohibitivo para muchos venezolanos, los productos, ausentes en 2016, 2017 y 2018, regresaron a los supermercados.

Lorenzo Mendoza.Lorenzo Mendoza es heredero de una empresa que fundó su abuelo hace más de 70 años.

La tregua, sin embargo, parece haber acabado.

El 24 de abril, la vicepresidenta ejecutiva, Delcy Rodríguez, anunció que el gobierno aplicaría un mecanismo de “venta supervisada” a los productos de tres de las principales compañías de alimentos del país, a las que acusó de haberse convertido en “marcadores referenciales (de precios) especulativos”.

En medio de la crisis por el coronavirus, la funcionaria dijo que se trataba de un plan especial para “contener la especulación” y que el objetivo era garantizar que se respeten los “precios acordados”, término con el que las autoridades se refieren a los precios fijados a través del sistema de controles estatales, que se habían relajado en los últimos meses.

Entre las afectadas se encuentra Empresas Polar, considerada como la corporación privada más importante de Venezuela y la principal productora y distribuidora de alimentos.

Paquetes de Harina PAN en un anaquel.La harina de maíz de Polar es la más popular entre los consumidores venezolanos.

“No hay ninguna razón ni justificación para esta medida arbitraria”, protestó a través de un comunicado Lorenzo Mendoza, presidente ejecutivo de Polar.

La decisión gubernamental es vista como un indicador de que el gobierno de Maduro se encamina a reaplicar el sistema de control de precios.

Y también parece apuntar a la reanudación de una larga pugna con Polar que podría tener consecuencias en el suministro de alimentos en ese país.

La amenaza de expropiación

Días antes de que se diera a conocer el mecanismo de “ventas supervisadas”, Maduro había denunciado una “guerra económica brutal” en Venezuela, a propósito del notable aumento de precios de productos básicos que había ocurrido en las últimas semanas en el contexto de la crisis por el coronavirus.

Nicolás Maduro.Maduro asegura que contra Venezuela está desatada una “guerra económica brutal”.

“¡Pónganse serios!”, advirtió el mandatario al sector privado, aunque sin hacer referencia explícita a Polar.

Una semana antes, el 16 de abril, el presidente de la oficialista Asamblea Nacional Constituyente y alto cargo del chavismo, Diosdado Cabello, sí había enfilado claramente sus baterías contra la empresa.

“Lorenzo Mendoza, tú eres un pillo. Tú te chuleaste al Estado venezolano por años. Así cualquiera tiene empresas. US$5.000 millones al año te llevabas para montar empresas en Colombia, en las islas (del Caribe) y en otros países”, dijo en referencia a los dólares a precio preferencial para importar insumos y materia prima que recibía la empresa.

Según Mendoza, ese dinero fue “auditado hasta la médula”.

“Yo creo que aquí, lo que deberíamos hacer todas y todos es no comprar nada que diga Polar. En mi casa no van a comprar más nada que diga Polar”, agregó Cabello proponiendo un boicot contra la compañía, cuyos productos alimenticios son los más populares en los hogares del país desde hace años.

El dirigente oficialista retomaba así una pelea con el sector privado que había iniciado Hugo Chávez.

Tras el paro nacional de dos meses realizado a finales de 2002 y comienzos de 2003 para intentar forzar su renuncia, el fallecido mandatario venezolano rompió con gran parte del sector empresarial tradicional de Venezuela. La herida nunca cicatrizó.

Ayudado por el boom petrolero que llevó el barril de crudo por encima de los US$100, Chávez usó la riqueza sobrevenida para ejercer pleno dominio sobre la economía a través de un sistema de control de precios y de un control de cambio, reforzados con duras sanciones penales.

A partir de 2007, empezó a ir más allá, con una ola de expropiaciones que le recordaban al sector privado dónde residía el verdadero poder.

Hugo Chávez.
Hugo Chávez amenazó en 2009 con expropiar Polar.

Las amenazas no eran sutiles.

“Él cree que está más allá de las leyes. No, camaradas, no. Lo que voy a hacer es expropiarle. Si él sigue agrediendo al gobierno e irrespetando a este país, por más Mendoza que sea, por más sangre azul que sea, le voy a quitar toda la Polar. Toda, toda”, dijo el mandatario ante las cámaras de televisión a inicios de marzo de 2009 en referencia a la familia propietaria de Polar.

“Traidor” o “empresario de éxito”

A partir de 2013, tras la muerte de Chávez, las cosas tampoco mejoraron.

Tras el fracaso de unos intentos iniciales de diálogo entre el gobierno y los empresarios -durante los cuales Mendoza presentó una propuesta para reactivar la maquinaria productiva del país- y con el creciente deterioro de la economía venezolana, el discurso oficial se centró en acusar al sector privado de impulsar “una guerra económica” con ayuda de Estados Unidos.

Sin llegar a ser expropiado, Polar se llevó muchos de los ataques más duros. El gobierno señalaba a la empresa por acaparamiento de productos y la responsabilizaba por la escasez.

El gobierno socialista acusaba recurrentemente a Polar de producir y abastecer sólo cuando hay beneficio, es decir, que pone o quita productos según le conviene.

La compañía rechazaba estos señalamientos y aseguraba que toda su cadena de producción -desde el traslado de las materias primas hasta las plantas hasta el transporte de los productos finales hasta los puntos de venta y distribución- estaba controlada y vigilada por las autoridades.

Lorenzo Mendoza.
Lorenzo Mendoza es uno de los empresarios más exitosos de Venezuela.

Sus explicaciones, sin embargo, no lograban evitar las frecuentes inspecciones de funcionarios de distintas oficinas gubernamentales.

En julio de 2016, Polar decidió acudir ante la Organización Internacional del Trabajo para denunciar al gobierno de Maduro por acoso y discriminación.

En su queja, la empresa dijo que sufría constantes fiscalizaciones, refirió que sus gerentes y trabajadores habían sido sometidos a “detenciones arbitrarias” y aseguró ser discriminada en la asignación de divisas para la adquisición de materias primas importadas.

La presión del gobierno también recaía directamente sobre Mendoza, a quien el oficialismo comenzó a acusar de “traición a la patria” luego de que Cabello divulgara en 2015 una conversación telefónica en la que el presidente de Polar hablaba sobre la posibilidad de que Venezuela tuviera que solicitar ayuda financiera al Fondo Monetario Internacional (FMI).

Maduro dijo entonces que Mendoza debía ser procesado judicialmente y un grupo de diputados chavistas acudió a la Fiscalía para presentar una denuncia por los delitos de traición a la patria, asociación para delinquir y usurpación de funciones.

“Este traidor a la patria, Lorenzo Mendoza, un verdadero ladrón. Llamo al pueblo a desenmascarar a Lorenzo Mendoza en las calles. Ladrón, traidor. Acá te espero, Lorenzo Mendoza. Sal al ruedo. Hipócrita, doble cara. Si no puedes con tus empresas, entrégale las empresas al pueblo que el pueblo sí puede”, clamó Maduro contra el empresario en febrero de 2016.

Planta de empresas Polar en Caracas.
Polar tiene decenas de plantas de producción en toda Venezuela.

Hacia finales de 2017, el nombre de Mendoza empezó a aparecer bien ubicado en las encuestas entre los posibles candidatos de oposición a las elecciones presidenciales previstas para el año siguiente.

“Presidente, presidente”, llegó a corearle una multitud un día cuando asistió a un juego de béisbol en la ciudad de Valencia, en el centro de Venezuela.

En un país sumido en una severa crisis económica, con los dos líderes opositores más populares imposibilitados legalmente para competir (Leopoldo López estaba preso; y Henrique Capriles Randoski, inhabilitado administrativamente), la imagen de Mendoza como capitán de una empresa exitosa y reconocida en todo el país ganaba campo en el imaginario de electores contrarios a Maduro.

“La gente quiere a alguien dramáticamente diferente que genere confianza y rescate el sueño. Mendoza es un abstracto sobre calidad, la gerencia, la eficiencia”, explicó entonces Luis Vicente León, presidente de la encuestadora Datanálisis, a BBC Mundo.

Lorenzo Mendoza junto a un grupo de trabajadores de Polar.
Lorenzo Mendoza es conocido por cultivar una relación cercana con los empleados de Polar.

Citando datos de esa misma encuestadora, la publicación America’s Quarterly publicó en abril de 2018 un perfil de Mendoza en el que se decía que mientras la popularidad de Maduro estaba en 12%, la aprobación de Polar se ubicaba en 90%.

Pese a todo, el reconocido empresario, que aparece poco en público y siempre evita temas políticos, nunca se postuló, lo que quizá no debería sorprender pues él nunca había manifestado abiertamente tener ninguna aspiración presidencial.

Todo lo contrario, el discurso oficial que había mantenido ante los empleados de la corporación era que su deber era mantenerse al frente de la empresa familiar y no ponerla en riesgo buscando un enfrentamiento con el gobierno.

Controles de ida y vuelta

A lo largo de 2019, muchas cosas cambiaron en la economía venezolana.

Sin dar mayores explicaciones en público, el gobierno dejó de aplicar -aunque no eliminó formalmente- los controles de cambio y de precios que mantenía desde 2003; dejó de cobrar aranceles a las importaciones y permitió que los venezolanos y las empresas en ese país realizaran operaciones en dólares sin restricciones.

Los efectos de ese giro táctico se sintieron rápidamente. Los anaqueles de los supermercados, otrora vacíos, comenzaron a llenarse de productos que habían escaseado por años aunque ahora se comercializan a un precio que solamente una parte de la población podía costear.

De acuerdo con un reportaje publicado en febrero en The New York Times, también se produjo un giro en la relación con Polar.

Dólares.
El uso del dólar está cada vez más extendido en Venezuela.

El diario estadounidense asegura que en 2018 se produjo un acuerdo informal en el cual Mendoza accedió a salir de la escena pública a cambio de que el gobierno dejara de acosar a su empresa.

En una carta dirigida a ese periódico, Polar cuestionó el contenido del reportaje pero no negó de forma tajante que el supuesto acuerdo entre Mendoza y el gobierno tuviera lugar.

BBC Mundo intentó contar para este trabajo con la versión de Polar, pero las solicitudes fueron rechazadas. “Por el momento no tenemos ningún vocero disponible para ofrecer declaraciones”, señaló la compañía.

En un comunicado emitido el 29 de abril, Polar calificó como “acertada” la decisión del gobierno de haber eliminado durante el último año los controles de precios y de cambio, pues esto “permitió el restablecimiento de la producción, en beneficio del abastecimiento pleno del mercado venezolano”.

La compañía refirió que representantes del Ejecutivo solicitaron hace más de un año a la agroindustria que esta importara directamente y con sus propios recursos las materias primas e insumos que requería para sus operaciones, algo que antes se hacía bajo absoluto control gubernamental.

Los precios en bolívares estaban relacionados con el dólar necesario para importar en un contexto de hiperinflación y de devaluación de la moneda nacional. Es decir, son caros para muchos en un país donde el salario mínimo es el equivalente a unos US$5.

“Para adquirir las divisas la empresa debe generar ingresos suficientes, ajustando sus precios cada vez que sea necesario en función de los costos de reposición. Si la empresa calcula sus precios a los costos de hoy, en un entorno de devaluación e hiperinflación como el que vive Venezuela, no podrá comprar suficientes divisas para reponer la materia prima en las siguientes semanas. Solo entre marzo y abril la variación del tipo de cambio ha sido de 210%“, justificó Polar en su comunicado.

Una arepa.La harina más popular para hacer arepa, el típico bollo de maíz que comen los venezolanos, es de Polar.

“En función de esta realidad, Alimentos Polar considera que regresar al mecanismo de fijación de precios constituye un obstáculo para mantener la continuidad operativa. Esto, inevitablemente, provocará de nuevo el desabastecimiento de los rubros controlados”, agrega.

Abastecimiento en manos privadas

Pero con las reservas internacionales bajo mínimos, una abultada deuda externa, el desplome de la producción de petróleo y de sus precios, las sanciones económicas aplicadas por Estados Unidos, un PIB que se ha contraído 65% entre 2014 y 2019, una permanente crisis eléctrica y, ahora, una escasez de gasolina, las finanzas del Estado están en una situación crítica.

Asdrúbal Oliveros, director de la consultora Ecoanalítica, considera que la vuelta al sistema de controles puede tener duras consecuencias debido a que el abastecimiento de alimentos en el país se encuentra sostenido en estos momentos por las empresas privadas pero estas, a su vez, se encuentran muy debilitadas financieramente y no tienen capacidad para asumir pérdidas.

Polar no parece escapar a esa realidad.

Pese a que tiene en su cartera muchos de los productos favoritos de los hogares venezolanos, incluida la harina precocida más popular con la que se elabora la arepa -el bollo de maíz con el que diariamente se alimentan millones de venezolanos-, así como la principal marca de cerveza, en los últimos años la compañía también ha debido adaptarse a una economía en declive.

En un video publicado a inicios de abril, Mendoza señaló que la compañía había estado pasando por un proceso “duro y crítico” y que sus volúmenes de ventas habían caído 80% durante los últimos años.

Supermercado
Polar domina los puntos de distribución de alimentos en Venezuela.

En su reportaje, The New York Times señalaba que la compañía había tenido que eliminar muchos de los generosos beneficios que otorgaba a sus trabajadores, que había prescindido de unos 15.000 empleados y cerrado o reducido operaciones en muchas de sus plantas.

Sin embargo, con 90.000 puntos de distribución, no hay ninguna empresa de alimentos que tenga una presencia tan extendida por toda Venezuela.

“Lo que Polar significa en la industria de alimentos va más allá de los productos que comercializa. Es toda la cadena de suministro y de distribución, los empleos. Y el impacto que todo eso tiene obviamente en las condiciones actuales haría mucho más precaria la industria de alimentos en Venezuela y la situación de seguridad alimentaria se vería seriamente afectada”, advierte Oliveros sobre un conflicto más duro entre gobierno y empresa.

Maduro, pese a la dura dialéctica durante estos años, no dio el paso aún de expropiar a Polar.

El conflicto, sin embargo, está lejos de terminar. “Vas a perder esta guerra, Lorencito”, dijo Diosdado Cabello el 1 de enero.

Maduro abandona la fórmula china y retoma la intervención de empresas y precios por Daniel Lozano – El Mundo – 4 de Mayo 2020

El presidente venezolano ha aparcado la tímida reforma económica al estilo chino, emprendida en 2019, para regresar al pasado más oscuro de la praxis económica revolucionaria
Ciudadanos hacen la compra de lo que queda en las estanterías de un supermercado en Caracas. EFE

“Implementamos una estrategia integral con el principal objetivo de proteger a toda la familia venezolana de la especulación y la usura criminal. ¡Hacemos mucho con nada! ¡Venceremos!”. Nicolás Maduro ha decidido abandonar la tímida reforma económica al estilo chino, emprendida en 2019, para regresar al pasado más oscuro de la praxis económica revolucionaria.

El país tiembla tras conocer el regreso de las viejas recetas: intervención de empresas de alimentos, fiscalización de los comercios, retorno a los controles de precios y los peores salarios mínimos y pensiones de todo el planeta. Entre las grandes empresas”supervisadas” está Polar, principal conglomerado privado del país, que nutre desde hace décadas a los venezolanos con la harina precocinada para las arepas, puntal de su alimentación. Sin el liderazgo de Polar durante los años de la escasez difícilmente el país habría soportado el colapso sufrido por el Estado.

El “milagro” bolivariano se repitió, como es tradicional, durante el Primero de Mayo: la puesta en marcha de un nuevo salario mínimo. La suma del salario mínimo más los bonos de comida alcanzan los 800.000 bolívares, que rondan los cuatro euros mensuales en un país donde la canasta básica de una familia asciende a 317 euros. Los pensionistas no lo tienen mejor: dos euros al mes para sobrevivir durante la pandemia, más un bono Amor Mayor de 1,5 euros.

La excusa chavista para la nueva arremetida es la escalada del precio del dólar, que se ha llegado a cambiar por 200.000 bolívares, el doble que hace pocas semanas. En el rebote inflacionario intervienen los elementos ya conocidos, como la emisión de dinero inorgánico, multiplicado ahora por la escasez de gasolina. Según las cifras del propio Banco Central de Venezuela (BCV), la inflación acumulada en el primer trimestre de 2020 es del 124%, a la cabeza del ranking mundial, pero más moderada que en años anteriores. El FMI ha pronosticado para América Latina y el Caribe una inflación anual del 6,2%.

COMPRAS MASIVAS

La reacción tras el anuncio presidencial fue inmediata: miles de ciudadanos se lanzaron a comprar de forma desesperada, rompiendo una vez más la “cuarentena radical” impuesta por el “presidente pueblo”. En la memoria nacional permanecen los peores años de escasez, desabastecimiento y colas gigantescas provocadas por el Gobierno revolucionario, que amenazan con volver en el peor momento posible: sin gasolina, sin agua, con fallas constantes en la electricidad y con el coronavirus amenazando el derruido sistema de salud. En aquellos días los venezolanos deambulaban con bolsas de plástico por las calles a la caza de los alimentos o esperaban una hora tras horas para hacer cola hasta para comprar una barra de pan. Como si fueran los zombis de la revolución.

En pocas horas desaparecieron sacas enteras de harina, aceite, pasta o margarina, los mismos productos de los otros tiempos. “La dictadura repite hoy la misma receta: toma de empresas, amenazas y regulación de precios que sólo traerán escasez, desabastecimiento e inflación. Lo mismo que la transformó en la minoría que es”, disparó Juan Guaidó, presidente legítimo de la Asamblea Nacional.

Los economistas desempolvaron sus viejos análisis para explicar lo que nadie ha olvidado. “Los controles de precios siempre terminan en escasez, mercados negros, revendedores, colas. Y en estas condiciones en la destrucción del poco sector privado que queda de pie”, rememoró Asdrúbal Oliveros, presidente de Econanalítica.

“Es absurdo. El Gobierno había visto que al liberar los precios y el dólar repuntó el abastecimiento. Volveremos a la escasez, al bachaqueo (reventa) y a inflaciones mensuales del 50% mensual en adelante. Lo que el gobierno tiene que hacer, en vez de denigrar a la empresa privada, es promoverla, como le habían recomendado sus asesores chinos comunista-capitalistas”, protestó José Antonio Gil Yepes, director de Datanálisis.

La dolarización (de facto), la fuga de seis millones de venezolanos y la tímida liberalización de la economía al estilo chino redujo en su momento la escasez y el desabastecimiento. Con alimentos y productos básicos en los anaqueles, la hiperinflación se convirtió entonces en el principal enemigo del consumidor, sin capacidad económica para acceder a toda la canasta básica. Pero, al menos, la comida ya estaba allí.

La empresa más afectada por la arremetida revolucionaria es Coposa, que produce aceites de distintos tipos. Ejemplo bolivariano hasta hace muy poco de la supuesta alianza entre Estado y privados, sus productos intervenidos surtirán las cajas CLAP, la actualización bolivariana de la libreta cubana de racionamiento. Se trata de la comida subvencionada que se ha convertido en la más eficaz herramienta de control social del chavismo, marcada además por la corrupción, en cuya puesta en marcha intervino entonces el principal asesor de Maduro, el gaditano Alfredo Serrano. El “Jesucristo español”, como le denominaba el mandatario, es una de las principales voces de Podemos en el continente.

El hambre exige una respuesta por Ramón Peña – La Patilla – 26 de Abril 2020

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En Venezuela la auténtica noticia de primer plano en los diarios, si los hubiera, no sería el virus chino, sino el hambre. De la Covid-19 hemos estado a cierto resguardo, hasta la fecha, gracias a que el virus viaja por líneas aéreas internacionales, las cuales, en su mayoría, han eliminado a Venezuela de sus itinerarios. Pero nuestra inseguridad alimentaria no viaja, es sedentaria. Se domicilió aquí desde el inicio del proceso “revolucionario” de liquidación del bienestar y se expande indetenible a cada vez mayores capas de la población.

Según la Red Mundial Contra la Crisis Alimentaria, Venezuela es el cuarto país con inseguridad alimentaria aguda. Accedió al lamentable cuadro de honor del hambre universal, acompañando a Yemen, República Democrática del Congo, Sudán del Sur y Afganistán. Países en terribles conflictos armados. Reporta 9,3 millones de venezolanos que amanecen cada día sin certeza de poder alimentarse. Tal es la suerte de uno de cada tres de nosotros.

Con la sobrevenida dolarización de la economía –acogida alegremente por la dictadura- el precio de los alimentos inflado en bolívares incorpora a la marcha de la hambruna a todas aquellas familias que no disponen de ingresos o reservas en divisas. Estamos hablando de al menos ocho de cada diez familias para quienes hacer el mercado es hoy un acto de aflicción.

El cuadro de escasez e inflación alimentaria lo empeora la insólita carencia de combustible. Ante las desesperadas protestas por comida, la respuesta de la dictadura es, con el libreto acostumbrado: represión brutal y culpar e intervenir a los productores de alimentos.

Diezmaron la capacidad interna para producir alimentos, destruyeron las empresas estatales que generaban las divisas para importarlos, no tienen recursos financieros ni crédito internacional, están aislados mundialmente, sin capacidad para contener la inflación ni el alza del tipo de cambio. ¿La salida? Del modo que sea necesario: Un Gobierno  de Emergencia Nacional.

 

 

 

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