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2020: El gobierno de Pablo Iglesias y Venezuela por Miguel Henrique Otero – El Nacional – 5 de Enero 2020

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Volvamos brevemente a los hechos ocurridos el pasado 27 de diciembre, en la sede de la Embajada de México en Bolivia. Nueve prófugos, presuntos delincuentes solicitados por las autoridades de Bolivia, se habían “refugiado” en la sede. En tales circunstancias, en extremo delicadas, violando las más elementales precauciones propias del ejercicio diplomático, dos funcionarios de la Embajada de España, la encargada de negocios, Cristina Borreguero, y el cónsul, Álvaro Fernández, decidieron hacer una “visita de cortesía”, escoltados por cuatro oficiales de seguridad, llamativamente encapuchados.

El despropósito, lo inadecuado de la supuesta “visita” es más que evidente. En el momento en que el nuevo gobierno de Bolivia lucha por estabilizar al país y trabaja con denuedo para organizar un proceso electoral que ofrezca garantías de respeto a la voluntad popular; en el momento en que el Poder Judicial de Bolivia actúa para castigar a los culpables del fraude electoral –documentado con amplitud y rigor en el informe Análisis de Integridad Electoral. Elecciones Generales en el Estado Plurinacional de Bolivia, del 20 de octubre de 2019–; en el momento en que ya eran públicas las tensiones entre México y Bolivia, por la decisión del gobierno de López Obrador de proteger a los nueve ex funcionarios, varios de los cuales han sido acusados de manipular los resultados electorales (lo que les calificaría, de confirmarse los señalamientos, de haber cometido delitos penados por las leyes de Bolivia), en este marco de cosas, se produce la impertinente, extraña, desajustada e impropia visita a la casa donde se encuentran los prófugos en cuestión.

Las sospechas de los vecinos, que reaccionaron en contra de los encapuchados y en contra de la presencia de los vehículos, está más que justificada: fueron desatadas por las extrañas conductas de los visitantes. La conclusión de que se aprestaban a rescatar a algunos de los prófugos, se fundamenta, no solo en la inoportuna visita, sino en los largos vínculos que unen a varios dirigentes del partido Podemos con el delincuente electoral, Evo Morales (aprovecho para recomendar aquí la lectura del informe de la OEA que mencioné en el párrafo anterior: muestra que el fraude electoral en Bolivia fue previamente diseñado, que fue posible por toda una estructura de complicidades, y que fue supervisado directamente por Evo Morales y varios de sus ministros).

Este no es un hecho aislado: inaugura la nueva diplomacia encabezada por Pablo Iglesias –y no por Pedro Sánchez–, que será quien dicte las pautas de las relaciones del nuevo gobierno de España con América Latina. Es una mala noticia para los demócratas de México, que resisten el avance del siniestro populismo de López Obrador. Lo es para los bolivianos, hartos de los fraudes cometidos por Evo Morales para eternizarse en el poder. Los es para la oposición democrática nicaragüense, que paga con la cárcel, con torturas o con la vida, el objetivo de recuperar la libertad. Y, por supuesto, es una noticia terrible para los venezolanos, que encontrarán un nuevo escollo que salvar en la política exterior de España y, en consecuencia, de Europa.

Mientras las más importantes asociaciones criminales del continente, los Ortega, los Maduro, los Kirchner, el Partido de los Trabajadores de Lula, el Foro de Sao Paulo, las FARC, Petro, los colectivos dedicados al narcotráfico, Correa y su combo, el PSUV de Diosdado Cabello, celebran la toma del poder por parte de sus socios de Podemos, Iglesias y sus asistentes ejecutan su primera gran operación diplomática, cuyo avance tuvo lugar en Bolivia: usar la estructura diplomática de España para blanquear las huellas del financiamiento ilegal recibido por los gobiernos corruptos de América Latina.

La fallida operación, impedida por los vecinos, anuncia la nueva política exterior de España hacia Venezuela y América Latina, al mando de Iglesias y Rodríguez Zapatero, que dictarán los lineamientos que deberá cumplir Josep Borrell como canciller de la Unión Europea.

Con Iglesias como jefe de gobierno, vienen trabas para la circulación de las denuncias sobre la sistematicidad de las violaciones de los derechos humanos. Trabas para impedir que los países que han reconocido a Juan Guaidó Márquez como presidente encargado de Venezuela reconozcan a sus embajadores. Vienen obstáculos para que los medios de comunicación bajo el control o influencia directa de Podemos, informen sobre la tragedia que asola a millones de familias, dentro y fuera del territorio. Viene, y esto es clave, una arremetida en el ámbito de la opinión pública, para distorsionar la realidad de nuestro país, bajo el siguiente relato: que lo que ocurre es el resultado de un enfrentamiento político entre dos poderes, y no lo que es: una dictadura que persigue al conjunto de la sociedad, al costo de sus vidas, mientras se enriquece y se aferra al poder, violando los principios básicos de la democracia.

En esta nueva etapa, en la que Josep Borrell tendrá la tarea de asegurarse que Europa siga el rumbo señalado por Iglesias y Rodríguez Zapatero, se agitará, todavía con más fuerza, la política de hacer silencio y mirar hacia otro lado mientras Maduro reprime y tortura y mata a indefensos, bajo el supuesto de que España debe proteger sus intereses empresariales. Y más: es previsible la reaparición de Rodríguez Zapatero para el relanzamiento de la inútil, agujereada y fracasada tesis del diálogo como única solución a la crisis venezolana, alentada desde ya por López Obrador y por el kirchnerismo, socios de Maduro y Morales.

Un error imperdonable por Asdrúbal Aguiar – El Nacional – 2 de Diciembre 2019

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Sacudirle a Venezuela la cultura caudillista, la del capataz político, costó mucho a la democracia, entre 1959 y 1999. Deja, sin embargo, resabios, en las cúpulas del partidismo, tanto que resucita al apenas iniciarse el siglo XXI, pero con una desviación perversa.

El general Juan Vicente Gómez, andino y acotado, cuya impronta como déspota de un gobierno de letrados marca la primera mitad de nuestro pasado siglo, hecha los dientes mirando a las montañas. Mira hacia el cielo y sabe de límites, como el permanecer en el poder hasta que Dios mande. Pero respeta, por ende, los sacramentos, las formas de urbanidad, las reglas que curan contra el caos social y aseguran la amistad civil.

No se muda de Caracas a Maracay sin antes asegurarse que se ha reformado, para ello, la Constitución. Y al concluir cada mandato no permanece siquiera un minuto más en el ejercicio del poder. Lo traslada al presidente de la Corte Federal o al del Consejo de Gobierno, mientras sale por una puerta e ingresa por la otra para juramentarse.

Ese andamiaje de ataduras o acotamientos ha saltado por los aires. Su disolución actual ocurre a la luz del día, más por la jactancia de ensoberbecidos que por deberes de transparencia; pues hasta se forjan fraudes a la legalidad o se falsifican documentos a conveniencia, como el de la muerte de Hugo Chávez o los que expide como baratijas la inefable sala inconstitucional.

El poder se ejerce a trompicones, en abierta colusión con la ilegalidad y la indecencia. Modela conductas y mentes bajo clara inspiración cubana, a lo largo de las últimas dos décadas. Aplana, incluso, la sobriedad característica de nuestra tradición caudillista.

¿A cuenta de qué viene esta perorata?

Leo recién la carta de despido de nuestro embajador en Colombia, Humberto Calderón Berti, hombre de Estado y reconocida trayectoria. En el pasado maneja con probidad y experticia al país petrolero que somos, y hasta preside la OPEP. Su adversario político, Carlos Andrés Pérez, incluso le nombra canciller de la República para atenuar la crisis democrática que se lo engulle.

La remoción de un diplomático es normal en el oficio, si se sabe hacer y con tacto. Ninguna relación hace con los cambios rutinarios de la burocracia. Me deja estupefacto, así, la razón que se alega en el caso de Calderón: el cambio de la política exterior por el encargado presidencial. Obvia, el redactor de tan insólita carta, que tal política es de Estado y no de gobierno, es de base constitucional y esencia permanentes. Es inmodificable, salvo en sus énfasis, exceptuándose al régimen usurpador de Nicolás Maduro.

Mal cabe el argumento obsecuente que algún parlamentario avanza, para decir que en democracia no hay empleos públicos por derecho, como lo pretendiera Evo Morales en Bolivia. ¡Y es que obvia el mal ejemplo de sus pares, atornillados como propietarios de partidos – piezas de museo – desde hace dos décadas y algo más, en algunos casos! Son los resabios a los que aludo, matizados por la ruptura corriente de los cánones para la convivencia sana y el respeto ajeno.

Lo ocurrido con Calderón es muy serio, salvo para los narcisistas digitales. Se ha comprometido a la nación y al prestigio del mismo gobierno parlamentario de Juan Guaidó. Trastorna los esfuerzos para la solución de la tragedia que lleva a cuestas Venezuela. No se midieron las incidencias sobre el gobierno ante el cual estaba acreditado, Colombia, que al paso sufre de manera gravosa al clan narco-criminal que tiene como vecino.

Cuando se decide nombrar a un embajador, no se olvide esto, antes de hacerlo el gobierno que le acredita consulta al gobierno de destino, al que le envía los antecedentes del candidato. Ha de ser aceptado por éste y de allí que se le dé o no el plácet. Su remoción concita, inevitablemente, iguales efectos bilaterales que han de cuidarse.

Pero vuelvo al principio, al desenfado en los modos que, si bien es propio de la fluidez dentro del llamado ecosistema imperante, no puede llegar a tanto como lanzar sobre la ruleta los asuntos vitales del Estado; sobre todo si se admite que el cese de la usurpación planteada en Venezuela ha de implicar un cambio de mentalidad, no una simple modificación de políticas públicas o de titularidades de cargos que se asignan a discreción de un conciliábulo clientelar.

En mi larga proximidad al espinoso mundo de la diplomacia, durante cuatro décadas de enseñanza y varios años de servicio exterior e internacional, dos aprendizajes me acompañaron. Los dejo a beneficio de inventario. No son consejos, pues no los doy a quien no me los pide.

El país perdió y vio achatado su territorio, o sufre de agresiones por potencias extranjeras, más por los desplantes y la falta de sensatez de algunos de nuestros gobernantes, sobre todo de los parlamentarios, que por obra de nuestras debilidades nacionales.

Desde cuando puse mi primer pie en la Casa Amarilla – era un estudiante menor de edad – y fui al encuentro del canciller de Venezuela, Ignacio Iribarren Borges, firmante del Acuerdo de Ginebra que destruyen los errores a mansalva del chavismo, entendí el compás del ambiente y de sus procederes casi vaticanos. Tanto que, en 1979, el presidente Luis Herrera, metafóricamente me los explica cuando ejerzo como vicecanciller provisional de otro gran veterano, José Alberto Zambrano Velazco: “La política exterior, querido Asdrúbal, no da votos, los quita todos cuando se yerra o se la hace depender de los enconos”.

Se derrumba la diplomacia de Guaidó por José Gregorio Meza – El Nacional – 27 de Noviembre 2019

La destitución de Humberto Calderón Berti deja al descubierto las fisuras que ya asomaron cuando el gobierno de Maduro logró un escaño en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Los diputados en el exilio son los encargados de delinear la política exterior. Tomás Guanipa podría ser el nuevo embajador en Colombia

Foto: AFP

Se derrumba violentamente la diplomacia de Juan Guaidó. La salida de Humberto Calderón Berti de la Embajada de Venezuela en Bogotá deja al descubierto la debacle de la política no oficial establecida por el presidente encargado, que ya mostró fisuras cuando no pudo detener el ingreso del gobierno usurpador de Nicolás Maduro en el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, el 17 de octubre pasado.

¿Por qué se habla de política no oficial? Simplemente porque una es la línea que se muestra hacia afuera, donde los representantes diplomáticos lucen sus cargos y tratan de avanzar en empoderarse como ejecutores de la política exterior, y la otra es como realmente se han dado las cosas en los últimos meses: son los diputados en el exilio y, especialmente los cercanos a Primero Justicia y Voluntad Popular, los que han delineado qué se quiere y se busca.

Varios embajadores confirman la información por diversas vías. Piden anonimato. Esperan, eso sí, que el presidente encargado rectifique.

“Los diputados afuera no tienen oficio y entonces hay que sacrificar a gente buena y ponerlos en puestos de decisión”, señaló uno de los diplomáticos.

“Lo que sucede es que manejan la diplomacia como la política interna, todos buscan su beneficio, no saben nada de esto”, manifestó otro.

¿Por qué salió Calderón Berti?

Foto: EFE

La decisión responde a modificaciones que se realizarán en la política exterior, señaló Guaidó en una carta: “Hemos decidido designar un nuevo embajador ante la República de Colombia, cargo que usted ha desempeñado hasta la presente fecha”.

Daniel Blanco

@DanielBlancoPz

Calderón Berti fue el primer político en investigar el caso del robo de la ayuda durante la crisis fronteriza. Anoche fue despedido de su cargo con una carta firmada por Juan Guaidó.

Para algunos su salida tiene que ver con las investigaciones sobre los robos de la ayuda humanitaria en los meses de febrero y marzo.

 “Remover-despedir por carta a un venezolano de la talla de Humberto Calderón Berti es un error grande”, indicó Diego Arria, ex representante permanente de Venezuela en la ONU, en su cuenta de Twitter.

“Alegar modificación a la política exterior del gobierno colegiado no es creíble para nada. Venezuela es la que pierde”, añadió.

Diego E. Arria

@Diego_Arria

Remover- despedir por carta a un venezolano de la talla de Humberto Calderón Berti es un error muy grande.Alegar modificación a la política exterior (?) del gobierno colegiado no es creíble para nada. Venezuela es la q pierde.

Ver imagen en Twitter

Carlos Blanco@carlosblancog

Insólita e inexplicable la decisión de Juan Guaidó y de Julio Borges de destituir a un hombre de la valía y la trayectoria de Humberto Calderón Berti.

norberto mazza@norbertomazza

Confieso que se me acaba la buena voluntad luego del golpe al sentido común que acabo de recibir con la destitucion del embajador de Venezuela ante Colombia @calderonberti lamentable y desacertada. Mi respeto y admiración para mi amigo Humberto Calderón Berti

Oliver López Cano 🇻🇪@OliverLopezCano

Tamara Suju, Ricardo Hausman, Humberto Calderón Berti.

Si los mejores se van del gobierno encargado… es por algo.

Tony De Viveiros@TonyDeViveiros

La destitución de Calderón Berti como representante diplomático de Guaidó en Colombia no me toma por sorpresa. Lo revelador es que su cabeza, la del único que mostró disposición genuina de investigar lo del cucutazo, sea precisamente la que haya rodado.

“No creo que sea Julio Borges, ni creo que sea por la investigación de los robos de la ayuda humanitaria, porque Calderón se la lleva muy bien con Borges y lo de Cúcuta fue hace mucho tiempo ya”, señaló otro embajador.

El nombre que suena para sustituir a Calderón Berti es Tomás Guanipa, diputado zuliano en el exilio, que fue secretario general de Primero Justicia en Venezuela.

Foto: EFE

Perdieron la brújula

“¿No sé dónde perdieron la brújula los opositores, pero mi diagnóstico es definitivo:la promoción personal precede al objetivo colectivo, y el partido precede al país”, afirmó otro de los embajadores.

El ingreso del gobierno usurpador al Consejo de Derechos Humanos de la ONU dejó claro que la diplomacia de Guaidó no resulta: los diputados quieren usar esa plataforma para justificar su exilio, explican.

“Te utilizan. Cuando no te quieres dejar utilizar te quieren forzar a hacerlo. Han intentado desde la culpabilización hasta el chantaje”, manifestó otro diplomático.

En algunos casos los embajadores han terminado por ser asistentes de los diputados, los convocan a reuniones que no estaban planificadas e incluso los ponen a viajar y servirles de medio de transporte.

Buena parte de los representantes nombrados sienten que no cumplen ninguna función, desplazados por los legisladores en el exterior. “Yo honestamente pensé que iban a entender que a nivel internacional no se puede improvisar”, apuntó otro.

“Se está exportando una manera muy tóxica y disfuncional de hacer diplomacia”, concluyó.

EE.UU. firma un acuerdo sin precedentes con Guaidó para financiar sus políticas por David Alandete – ABC – 9 de Octubre 2019

La Casa Blanca busca que el Gobierno de Guaidó tenga liquidez para poder aplicar programas de ayuda a los venezolanos ante la grave crisis humanitaria que padecen

El Gobierno de Estados Unidos ha firmado este martes por primera vez en 65 años un acuerdo bilateral con Venezuela, y lo ha hecho con enviados del presidente encargado Juan Guaidó, al que el grueso de la comunidad internacional considera único gobernante legítimo del país. El primer punto de ese acuerdo es concederles a los opositores al régimen de Nicolás Maduro 214 millones de dólares (195 millones de euros) para que el nuevo gobierno interino pueda invertir en ayudas sociales a la población.

«Así formalizamos nuestra alianza con el gobierno de Guaidó, único interlocutor legítimo en ese país porque es quien de verdad representa los intereses del pueblo venezolano», dijo este martes el administrador de la agencia de ayuda humanitaria norteamericana Usaid, Mark Green, en la firma del acuerdo en Washington. El objeto del pacto es canalizar las ayudas que EE.UU. destina a los venezolanos, que en meses recientes han superado los 568 millones de dólares (518 millones de euros).

Con este acuerdo, con pocos precedentes, la Casa Blanca busca que el Gobierno de Guaidó tenga liquidez para poder aplicar programas de ayuda a los venezolanos ante la grave crisis humanitaria que padecen, que ya ha provocado el éxodo de más de cuatro millones de refugiados. El Gobierno de EE.UU. prevé mandar 99 millones de dólares (90 millones de euros) dentro de Venezuela en los próximos días, aunque no ha explicado cómo va a hacerlo.

Según dijo el embajador venezolano en EE.UU., Carlos Vecchio, el acuerdo, en el que estampó su firma, es «histórico». «Este convenio nos permite fortalecer nuestras capacidades como gobierno interino, fortalecer a la sociedad civil venezolana y luchar por restaurar los derechos humanos», ha dicho. El presidente encargado Guaidó agradeció al Gobierno norteamericano y a Donald Trump la firma del acuerdo en una conexión grabada por videoconferencia.

La diplomacia norteamericana ha participado activamente en la negociación de este acuerdo, que supone un importante espaldarazo para los opositores prodemocráticos en Venezuela.

«El Gobierno norteamericano ha destacado repetidamente lo importante que la transición a la democracia en Venezuela, pero creemos que es importante ir más allá y asegurarnos que el apoyo internacional a los venezolanos va más allá de reconocer al presidente interino Guaidó», dijo Carrie Filipetti, vicesecretaria para Venezuela del departamento de Estado norteamericano.

La salida de John Bolton el mes pasado como consejero de Seguridad Nacional de EE.UU. hizo temer a los opositores venezolanos que el cambio de régimen en su país pasaría a un segundo plano en las prioridades de la Casa Blanca. Sina embargo, los diplomáticos estadounidenses al cargo de las políticas sobre Venezuela defienden que este acuerdo es prueba de que seguirán invirtiendo esfuerzos y fondos en conseguir el relevo de Maduro.

 

La semana que cambió de historia por Víctor Suárez – RunRunes – 29 de Septiembre 2019

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ENTRE LUNES Y VIERNES LA TEMPERATURA ambiente en Nueva York osciló entre 24 y 32 grados °C, sin lluvias, pero en esas 120 horas el chaparrón diplomático, político y económico que se desató contra la dictadura venezolana resultó continuo, trepidante y arrollador.
La confluencia del diluvio estuvo en la Plaza de las Naciones #60, donde se desarrolló la 74 Asamblea General de Naciones Unidas, y su fuerza centrífuga se extendió mucho más allá de los llamados “márgenes”, hasta conectar con esos larguísimos afluentes que en esta oportunidad emergieron desde el Grupo de Lima, Grupo Internacional de Contacto, OEA, la Casa Blanca, Unión Europea, Cruz Roja, importantes grupos de presión e inversión y los organismos internacionales radicados en Ginebra.
Esta semana, la capacidad de acción estratégica de la oposición organizada se desplegó con brillantez para alinear al mundo democrático a su favor, lo cual está derivando en una situación límite para Maduro y su pandilla. “Tienen que irse”. “Cuanto antes, mejor”.
Que también salieron a toda prisa en busca de alguna alcayata. Maduro aterrizó en Moscú, y al cabo de 48 horas regresó a su cueva apenas con dos consejos y una resolución, expresados por Vladimir Putin: negocie, respete a la Asamblea Nacional, no habrá más créditos. Cabello voló 14.346 kilómetros hasta Pyongyang para ofrendar a la sanguinaria dinastía Kim (ramito de flores al pie de las estatuas del abuelo y el padre, y entrega de una carta al hijo Jong Un, a quien ni siquiera vio); de allí cruzó otros 2.759 km, hasta Hanoi, capital de Viet Nam, sí se sabe a qué.
En Ginebra, en el 42 período de sesiones del Consejo de los Derechos Humanos de la ONU, hacía su trabajo Jorge Valero, preparando una jugada que no le saldría del todo bien. En Nueva York, al inicio de las sesiones de la Asamblea General de la ONU, pastaban el canciller Jorge Arreaza, el embajador Samuel Moncada y una funcionaria de nombre Daniela Rodríguez, quien chupó más cámara que toda la delegación oficialista pues mientras hablaba el jefe del imperio Donald Trump se entretenía leyendo un libro sobre Simón Bolívar producido por aquel expresidente del TSJ y exembajador en Colombia Iván Rincón Urdaneta. En ningún momento dio señales de vida la adjunta de Moncada, la hija menor de Hugo Chávez.
Una semana sabrosa para disfrutar de Nueva York, fin de verano, al margen de los compromisos políticos y diplomáticos. Pero la pandilla de Maduro no aparece en ninguna pizarra, en ninguna agenda. No puede ir a la reunión de cancilleres en la que se invoca el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR). No puede asomar la cabeza ni en el Grupo de Lima ni en el Grupo Internacional de Contacto, que representan a América y a Europa.
Tampoco a la OEA, de la que se ha marchado. Los designados por Juan Guaidó han tomado posiciones desde temprano, en todas las instancias. Julio Borges, Gustavo Tarre Briceño, Carlos Vecchio, Miguel Pizarro, que son funcionarios permanentes, declaran a la prensa y a la TV, la Voz de América les persigue a todos lados, Carla Angola no les pierde pisada, tuitean, se hacen selfies con cuanta celebridad mundial o regional se les acerca. La Asamblea Nacional les ha reforzado con William Dávila y Luis Florido.
También están los embajadores en Francia y Canadá. La pandilla de Maduro deberá esperar hasta el viernes 27 para protagonizar media hora en la plenaria de la Asamblea General. El embajador de Maduro en la ONU, Samuel Moncada, padece movilidad limitada, con una especie de grillete electrónico en la cartera que le impide traspasar el perímetro de la Plaza de las Naciones. La última vez que se le vio un poco más allá, en Central Park, sentado en un banquito, trazaba estrategias con Arreaza y con Rafael Ramírez (entonces todavía enchufado en la ONU). Esta vez Arreaza y Moncada andan nerviosos.
La credencial de la vicepresidenta Delcy Rodríguez habría sido impugnada, por usurpadora del cargo. Han apelado, para curarse en salud. Sería una catástrofe (otra más). Si se sometiese a votación la presunta impugnación, el reglamento habla de la mitad más uno de los presentes en la sala, no de la mitad más uno del número de países miembros de la ONU. Maduro le temía a esa eventualidad. Quizá por ello ha reculado.

LUNES SIN TEATRO

Julio Borges, el canciller de Guaidó, había empezado sus rondas con mucha antelación, con entrevistas con los cancilleres de España y Portugal. El lunes 23 se presagiaba cargado de retos y emociones. La delegación venezolana se reuniría, primero, con Michelle Bachelet, la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos. Borges le lanzó par de strikes: “Es fundamental que sea creada una comisión de investigación que castigue cada una de las denuncias del informe que usted presentó sobre Venezuela.
No podemos permitir más impunidad, los crímenes de la dictadura de Maduro deben ser juzgados”. Y luego: “Todo el informe presentado por usted debe servir para empujar la denuncia sobre crímenes de lesa humanidad de la dictadura de Maduro en la Corte Penal Internacional. De esto hay un consenso absoluto en la región”. Ambas solicitudes estaban coordinadas con lo que se debatiría en Ginebra el viernes 27, en ocasión del 42 período de sesiones del Consejo de Derechos Humanos.
Las próximas reuniones del día tenían por objeto reforzar las posiciones de América Latina y reclamar a los europeos mayor presión, mayor decisión. Están allí el Grupo de Lima y el Grupo Internacional de Contacto –América y Europa-.
En una declaración conjunta reafirmaron su “invariable compromiso con la recuperación de la democracia, la adhesión al Estado de Derecho y los derechos humanos en Venezuela a través de una transición pacífica mediante elecciones presidenciales libres y transparentes”. Se mostraron favorables a adoptar medidas económicas y políticas contra Maduro, “sin el uso de la fuerza”. Dirige el Grupo de Contacto la Alta Representante de la Unión Europea, Margarita Mogherini. También está allí Enrique Iglesias, asesor especial de la UE para Venezuela, quien ha previsto una nueva visita al país.
El GIC incorpora a Panamá, se reúne con países de Caricom y con el mismo Grupo de Lima. Aparece la figura de Juan Guaidó, quien participa por videoconferencia en la reunión del Grupo de Lima, donde el norteamericano Eliot Abrams y el venezolano Julio Borges se sientan uno al lado del otro. En uno de sus planteamientos, el GdL promueve, de acuerdo a los ordenamientos jurídicos nacionales aplicables, la investigación, captura y sanción de funcionarios y testaferros del régimen ilegítimo de Maduro involucrados en actividades de apoyo a grupos armados y organizaciones terroristas, así como en actos de corrupción, narcotráfico, delincuencia organizada y violaciones a los derechos humanos.
Llegaba la hora del TIAR. Esa luz de bengala había estado encandilando a algunos opositores desbocados, que primero pedían Marines Ya, luego la Responsabilidad de Proteger (R2P) y poco después la aplicación inmediata del TIAR como vara mágica ante sus propias desazones e impotencias. En todos los casos, tales eventualidades estabas asociadas a una intervención militar.
El trabajo paciente de la oposición venezolana valoró la pertinencia del también llamado Tratado de Río y logró que fuera invocado en el Consejo Permanente de la OEA, además de ser admitido su representante en nombre de Venezuela. Señala el analista Mariano de Alba en el portal Prodavinci.com: “Dieciséis de los diecinueve países miembros aprobaron una resolución que en resumen busca designar a personas o entidades vinculadas al régimen de Nicolás Maduro para sancionarlos y congelar sus activos en los países que forman parte del Tratado”.
El periodista de VPI TV Sergio Novelli también resumió: “Aprobadas primeras acciones en el marco del TIAR que buscan investigar, sancionar, perseguir, extraditar y capturar a personas del régimen de Maduro al determinar que han convertido a Venezuela en refugio de organizaciones terroristas y criminales”.
El canciller colombiano Carlos Holmes Trujillo García asumió la vocería del Tratado en rueda de prensa en el Hotel New York Palace. Julio Borges lo hizo por Venezuela. Entre las cuatro medidas que podrían ser adoptadas, la tercera apunta alto: “Crear una red entre las autoridades de inteligencia financiera de los países miembros del TIAR para aumentar la cooperación e investigar actividades ilícitas como lavado de dinero, tráfico de drogas, terrorismo o su financiamiento y delincuencia organizada tradicional por parte de personas o entidades relacionadas con el régimen de Nicolás Maduro”.
No es una declaratoria de guerra, se trata de la generalización de sanciones en el continente americano. Uruguay no lo piensa así, vota en contra y finalmente se retira del Tratado. Trinidad&Tobago se abstiene. Cuba continua al margen.
Y todavía quedaban flecos en el aire. Guaidó había intervenido por videoconferencia en un acto del Atlantic Council: “Este es el momento de que la comunidad internacional le dé la mano a los venezolanos”. La Unión Europea anunció la organización de una Conferencia Internacional en Solidaridad con la crisis de refugiados y migrantes venezolanos, la cual se celebrará en Bruselas a finales de octubre.
Esta iniciativa será organizada conjuntamente con el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados y la Organización Internacional para las Migraciones, en estrecha coordinación con el Proceso de Quito. Además, la ONU y el régimen venezolano anunciaron la firma de un documento de cooperación que permitirá mantener a dos oficiales de la Alta Comisionada Bachelet en el país, y abrirá las puertas a los relatores especiales durante los próximos dos años. Ese compromiso estaba pendiente de notaría, parecía que Bachelet no lo exigía con severidad y el gobierno persistía en hacerse el tonto. El martes aparecerán los reales…
¿Qué teníamos en Nueva York esa noche de lunes tan traumático para la tiranía? Muy poco porque músicos y teatreros también descansan. Pero al anochecer, en el continente de las redes sociales ya se notaba cierto recogimiento entre los más flamígeros. (Oh, qué bien… Tuvieron que haberlo hecho hace meses… Yo lo dije primero y no me hicieron caso… No se les debe creer absolutamente nada…).
La nube de polvo que la semana pasada había esparcido Maduro a través de su Mesita de Diálogo, había desaparecido de la escena. Los diputados oficialistas se aprestaban a volver al redil de la Asamblea Nacional, con el rabo entre las piernas. La AN Constituyente estudiaba si quedaba sin efecto por efecto de medio chuzo. Las protestas de gremios y estudiantes comenzaban a retomar vuelo.
En Madrid, el exalcalde Antonio Ledezma pregunta, confundido: “¿Maduro qué hace en la ONU?” En Caracas, María Corina Machado asienta sin sonrojos: “Mi reconocimiento al embajador Tarre Briceño”. El diputado Miguel Pizarro, que había soportado ataques inclementes tras su designación como comisionado de Guaidó en Naciones Unidas, estrenó traje, corbata y soberbias zapatillas de suela blanca.

MARTES DE SANCIONES

El martes 24, el comisionado de EEUU Eliot Abrams soltó una de las suyas: “No vamos a levantar las sanciones al régimen de Venezuela, ni las vamos a flexibilizar. Al contrario, vienen más sanciones y mucho más severas… y otras cosas que no puedo decir porque eso le corresponde al presidente Trump”. Está calentando las tribunas para la reunión del miércoles de Trump y el secretario de Estado Mike Pompeo con la mayoría de los cancilleres de América Latina. “Esta es una señal muy clara (…) La presión va a continuar”, advierte Borges. Y se lo dijo al canciller ruso Sergey Lavrov, además de: “Rusia debe ser parte de la solución a la crisis venezolana”. Lavrov, que es un ogro, seguramente telegrafió el mensaje a Moscú.
Desde muy temprano el grupo venezolano se había estado preparando para su primera gran presentación en un foro cívico de clase mundial, allí en Nueva York. Se trata del Concordia Annual Summit 2019, que se había iniciado el día anterior en el Grand Hyatt Hotel, en la calle 42.
Es el evento no partidista más grande entre los que se realizan en simultáneo con la asamblea anual de Naciones Unidas. Reúne a importantes tomadores de decisiones y líderes de opinión del sector público, privado y sin ánimo de lucro. A las 8:30 am se alinean en tarima las Estrellas de Fania: Lilian Tintori, David Smolansky, Carlos Vecchio y Juan Guaidó (por videoconferencia). La animación corre a cargo del periodista Gustau Alegret, quien se desempeña como director de información para EEUU del canal colombiano NTN24. El tema a tratar es “Estrategias para una efectiva intervención humanitaria en Venezuela”.
Guaidó suelta una píldora laxante: “Hoy, Maduro es una amenaza para la región. Lo que está sucediendo en Venezuela no solo afecta a los venezolanos, sino que afecta a todo el mundo”. Smolansky, que es coordinador del grupo de trabajo de la OEA para la crisis migratoria venezolana, repite lo que ha estado diciendo desde hace cuatro o cinco días: “Ayer cinco mil venezolanos abandonaron el país … Somos la segunda mayor población de desplazados en el mundo, justo detrás de Siria … La única solución es restaurar la democracia y la libertad”.
Vecchio, embajador de Guaidó en Estados Unidos, dice que la única solución a la crisis en Venezuela, para detener el sufrimiento del pueblo y acabar con la amenaza narcoterrorista en la región, es la salida del dictador Maduro del poder.
Y cuando le toca el turno a Lilian Tintori, que se proclama activista por los derechos humanos a través de su fundación Rescate Venezuela, casi que la interrumpe el Chacal de la Trompeta. En su inglés campante, se le escapa que para distribuir ayuda humanitaria ha contado “con paramilitares”. Se enreda, pero no se percata de ello. Los rostros de sus compañeros de panel se constriñen. “Quienes nos ayudan a tener campamentos humanitarios en cada estado del país son los grupos irregulares”, recalca Tintori.
Inmediatamente comienza el fusilamiento, comenzando por el mayamero Panam Post, que sin embargo está a punto de arriar banderas. La artillería amiga, que había estado agazapada, se despliega a todo gas. Le sacan los habituales trapitos al sol. Ella, ataviada con blusa blanca de mangas largas bordadas, falda larga plisada verde variedad Heno de Pravia y un discreto collarcito, arropada por su blonda cabellera, se le nota un poco ajada y ojerosa. Cuando la virtual descarga de fusilería toma clímax, Lilian emite un comunicado: “Lamentablemente, mi manejo imperfecto del inglés, hizo que se malinterpretara lo que quería comunicar”.
Ahora, en español bien construido, se explica mejor: “La situación de Venezuela es tan crítica que los militares y colectivos que históricamente, respondiendo al régimen, impedían la distribución de la ayuda humanitaria en el territorio venezolano, hoy no obstruyen las entregas ni la instalación de campamentos humanitarios. Aclaro que nunca hemos trabajado con grupos irregulares o paramilitares, ni lo haremos”. Pero no le garantizó nada al porvenir, como sí se atrevió en abril de 2012 el Rey Juan Carlos I de España tras la polémica por su accidente durante una cacería de elefantes en Botsuana: “Lo siento mucho. Me he equivocado. No volverá a ocurrir”.
Allí están las alcancías para las donaciones, tanto para ayuda humanitaria dentro del país como en sus alrededores fronterizos, y también para garantizar el funcionamiento del gobierno interino en sus necesidades esenciales.
Reino Unido se manifiesta con prontitud.
El secretario de Desarrollo Internacional Alok Sharma anunció una nueva asignación de hasta 30 millones de libras esterlinas ($36.866.762), como parte del llamado de la ONU a reunir donaciones este año por un monto de 223 millones de dólares. Esta ayuda de Reino Unido se suma a la de £14.5 millones ($17.818.935) anunciada a principios de año, para un total de £44,5 millones ($54.685.697). El apoyo está dirigido a las agencias humanitarias internas y en la región. “Por razones de seguridad”, el gobierno inglés no identificó a los destinatarios que se encuentran dentro del país. Lo que sí precisó es que esa financiación no pasará por las manos del régimen de Maduro.
Esa misma tarde el gobierno de EEUU anunció que triplicaba la ayuda a la oposición venezolana, con lo que, según la agencia AP, “por primera vez aportará dinero directamente a Juan Guaidó”. Mark Green, director de la Agencia para el Desarrollo Internacional (US AID), ofreció un paquete de 52 millones de dólares, tras una reunión con el embajador Carlos Vecchio. Según el periodista de AP Joshua Goodman, un alto funcionario del gobierno estadounidense, no identificado, dijo que “la ayuda incluye 19 millones de dólares para que las fuerzas de Guaidó dispongan de comunicaciones seguras, dinero para gastos de viaje, capacitación en la preparación de presupuestos y otras herramientas que las preparen para gobernar si logran desplazar a Maduro del poder”. Estos fondos se suman a los cientos de millones de dólares que Estados Unidos aporta para ayudar a paliar la crisis de los desplazados venezolanos. Desde Caracas, el Centro de Comunicaciones de la Unidad Opositora distribuye un comunicado en el que asegura que los fondos destinados a la oposición venezolana serán administrados por los donantes y no por los beneficiarios.

MIÉRCOLES DE APLAUSOS

En la mañana Donald Trump había tomado la palabra en la plenaria de Naciones Unidas. Su discurso era uno de los más esperados. El más televisado. El planeta lo está mirando. Dentro de EEUU esperan la respuesta de un jefe de Estado asediado, en vías de destitución (Impeachment). Fuera de EEUU esperan sus respuestas en cuanto a Medio Oriente, su guerra comercial con China, el pulso con Rusia. Pero a Rusia ni a Putin los menciona, tampoco a Europa ni a la OTAN. Se detiene un poco en Irán: “Ningún gobierno responsable debe subvencionar la sed de sangre de Irán. Mientras el comportamiento amenazante de Irán continúe, no se levantarán las sanciones; al contrario, serán apretadas”. Menciona a China en 10 oportunidades.
En ese discurso de 3.800 palabras, el presidente Trump igualmente mencionó a Venezuela en 10 oportunidades, y a Maduro solo una vez. A este le llamó Dictador, le tildó de Títere. Protegido por guardaespaldas cubanos. Se esconde de su propio pueblo. Mientras Cuba saquea sus riquezas petroleras “para sostener su propio régimen comunista corrupto”.
Trump remarcó:
1.- Estamos dispuestos a apoyar a los pueblos del hemisferio occidental que viven bajo brutal opresión, tales como Cuba, Nicaragua y Venezuela.
2.- Escuadrones de la muerte han producido centenares de asesinatos extrajudiciales.
3.- Estados Unidos y sus aliados hemos construido una coalición histórica de 55 países que reconocen al legítimo gobierno de Venezuela.
4.- A los venezolanos atrapados en esta pesadilla: Por favor, sepan que toda América está unida a ustedes. Estados Unidos tiene listas y a la espera de ser entregadas grandes cantidades de ayuda humanitaria. Estamos observando muy de cerca esta situación.
China debió esperar hasta el viernes 27 para responder las 10 menciones de Trump. El canciller chino Wang Yi, muy reposado, sin levantar la voz, dijo en su discurso que su país nunca se ha acobardado ante las amenazas ni se ha sometido ante las presiones.
China se ha comprometido a resolver las fricciones comerciales y las diferencias “de una manera tranquila, racional y cooperativa”, así como con “suma paciencia y buena voluntad.” Trump había advertido el martes que no aceptaría un “mal acuerdo comercial” con China, pero que tampoco esperaba un acuerdo beneficioso. Los chinos están celebrando el 70 aniversario de la fundación de la República Popular China. Al respecto, Wang Yi destacó que “850 millones de chinos se han recuperado de la pobreza, y cientos de millones se han unido al grupo de ingresos medios”. ¡Chúpate esa, Catirito!
Por el régimen venezolano, Delcy Rodríguez también debió esperar hasta el viernes 27 para exponer lo suyo, pero ellos no negocian en forma tranquila, racional y cooperativa, ni han sacado a nadie de la pobreza (a menos que sea de su propia pandilla).
Diosdado  Cabello busca enseñanzas en otro lado. Va a Corea del Norte y lo que le cuentan es una historia de 70 años de hambruna y atraso, pero que “hizo más soberano al pueblo”. Va a Viet Nam y lo que le cuentan es que ese pueblo, luego de décadas de guerra intensa, logró negociar la paz, primero con los franceses y luego con EEUU. Cabello andaba con una agendita en la que anotaba cuanto creía entender. No conoce el iPad.
El vicepresidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Partido Comunista de Vietnam, Nguyen Tuan Phong, le dictaba cuanto se le ocurría. Pudo haberle dicho: Mire el punto 5 de los Acuerdos de París de 1973; allí dice que “Dentro de sesenta días desde la firma del Acuerdo, abandonarán Vietnam del Sur todas las tropas, consejeros militares y personal militar, incluidos personal militar técnico y personal militar asociado con programas pacíficos, así como los armamentos, municiones y material de guerra de Estados Unidos”.
Cambie Usted Estados Unidos por Rusia, China y Cuba y sanseacabó, ¡evite la guerra! En poco tiempo Venezuela sería como Vietnam, con un PIB de 7% anual. Pero Diosdado no comprende. En 2013 fue a China y en una fábrica de Shanghái le mostraron los prototipos del novísimo tren de levitación magnética, Maglev, previsto para desplazarse a 600 km/hora, pero Diosdado se desentendió de ese prodigio germano-chino porque “el comandante Chávez me encomendó la tarea de estrechar las relaciones entre nuestro partido, el PSUV, y el PCCh”. Solo eso.
Según reportes de entonces, Cabello visitó también en Pekín la Escuela Central del Partido Comunista de China, donde dijo que “la razón fundamental de este viaje es estrechar la relación entre partidos”, y adelantó que un primer grupo de “50 de los mejores cuadros” del PSUV viajará próximamente a esa escuela pequinesa para completar su formación política.

JUEVES DE SANCIONES

Un taparazo descomunal, masivo, en mitad del cuadril, fue dado a conocer el miércoles 25. Decreto oficial sobre la suspensión de entrada a EEUU a personas que amenazan a las instituciones democráticas de Venezuela. Lo firma Donald Trump.
1. Suspendida la entrada a Estados Unidos, como inmigrantes o no inmigrantes, las siguientes personas:
(A) Miembros del régimen de Nicolás Maduro, a nivel de viceministro, o equivalente, y por encima;
(B) Todos los oficiales de las fuerzas armadas de Venezuela, la policía o la Guardia Nacional en el grado de coronel o equivalentes y superiores;
(C) Todos los miembros de la organización conocida como la Asamblea Nacional Constituyente de Venezuela;
(D) Todos los extranjeros que actúan en nombre o en apoyo de los esfuerzos del régimen de Madura de socavar o perjudicar a las instituciones democráticas de Venezuela o impedir la restauración del gobierno constitucional de Venezuela;
(E) Los extranjeros que obtienen un beneficio significativo de las transacciones financieras o relaciones de negocios con las personas descritas en los apartados (a) a (d) de esta sección; y
(F) los miembros de la familia inmediata de personas descritas en los apartados (a) a (e) de esta sección.
Sin embargo, advierte que un portón ha quedado abierto: “Esta suspensión no está destinada a ser aplicada a quienes dejan estas acciones y que tomen medidas concretas para ayudar a Venezuela a volver a su funcionamiento como país democrático”.
Son 545 constituyentes, la mayoría dirigentes del PSUV. Son miles los oficiales con grado de coronel o superior. Venezuela es uno de los países de América con mayor número de generales por kilómetro cuadrado o por mil habitantes. La burocracia oficial es inmensa. La familia directa de los señalados es gigantesca. Todo mundo tiene un “primo pesao” en el gobierno.
A las 10 de la mañana del miércoles Trump ha vuelto a la ONU para reunirse con un ramillete de mandatarios y cancilleres latinoamericanos y con Borges y Vecchio, quienes muy pronto serán aplaudidos a petición del presidente de Estados Unidos. Ante la salva, ambos se ponen de pie y agradecen.
“No nos importan sus sanciones”, ha declarado Jorge Arreaza a la Voz de América. Levantó la mano derecha y comenzó a enumerar los logros de su acción diplomática. “Nos hemos reunido con Simeon Oyono Esono Angue, canciller de Guinea Ecuatorial; con Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la CEPAL; y con el canciller de Portugal Augusto Santos Silva”. ¿A qué viene usted? “Este año en el 74 período de la Asamblea General ONU abordaremos como temas centrales el cambio climático, la reducción de la pobreza y la inclusión educativa. Desde Venezuela daremos nuestros aportes, seguros de que el multilateralismo es la única vía para garantizar la paz”. Y ya. No han venido a defender su revolución.
“Estoy comprometido con un futuro de estabilidad, prosperidad y libertad para Venezuela. Apoyaremos a su pueblo todos los días, hasta que finalmente estén libres de esta horrible y brutal opresión. Serán liberados…, eso sucederá”, lee Trump ante una larga mesa colmada de lo que parecen crisantemos y decenas de botellas de agua carbonatada.
Pide Borges, rotundo y decidido: 1. Sanciones contra Cuba; 2. Presión sobre testaferros y familiares; 3. Apoyo para el presidente Guaidó y la Asamblea Nacional; 4. Sumar a Europa a la agenda de presión para que adopte más sanciones contra la dictadura.
Al poco rato, Juan Guaidó agradece: “En nombre del pueblo venezolano, reconozco el liderazgo y la determinación del Presidente Donald Trump en acompañarnos hacia el regreso de la democracia en Venezuela. Nos mantendremos trabajando en alianza para lograr la libertad”.
Algo ha pasado, está pasando. Diego Arria hoy ha fijado un mensaje en lo alto de su cuenta en Twitter: “El único que representa el rescate de Venezuela es Juan Guaidó. Lo apoyé desde el 10 enero y sigo”. Sobre los aplausos a Borges y Vecchio, larga su buena pro: “Más que merecidos”. A raíz del nombramiento de Miguel Pizarro como comisionado de Guaidó ante la ONU, se desató una campaña virtual que además de acoquinar al diputado por Petare, postulaba a Diego Arria para ocupar ese cargo. (El más competente, el mejor diplomático, el liberador de Serbia y de Kosovo…) Rafael Poleo dice que no, más bien era quien entretenía a Cecilia Matos cuando era canciller de CAP. Dicen en Panam Post: “Ahora a Nueva York, a codearse con el mundo, no llegará la institución Arria en representación de Venezuela, sino un joven diputado, sin currículo que presentar, y con fama de comunista”. Arria camina derecho por los pasillos de la ONU, se entrevista en un rincón oscuro con el canciller ruso Sergey Lavrov. ¿Quién le ha invitado? El Grupo de Lima. Más tarde apunta: “No formo parte del grupo de los personeros enviados por Guaidó a la ONU”. Apenas comenzaba a hablar Delcy Rodríguez en la plenaria del viernes 27, Arria se confunde entre quienes desalojaron la sala en son de protesta. “Nunca imaginé que un día saldría de la Asamblea General ONU en repudio de un régimen”, dice.
La reunión con Trump termina y los asistentes se dispersan. Todos declaran. El canciller colombiano Carlos Holmes Trujillo, comenta: “Discutimos una Transición Democrática en Venezuela. Colombia seguirá adelantando acciones políticas y diplomáticas para que el hermano país vuelva a vivir en democracia y libertad”.
Borges y Vecchio salen como los toreros luego de tres jornadas con orejas, patas y rabo. Sebastián Piñera, Jair Bolsonaro, Lenín Moreno, Iván Duque, entre otros, han levantado la voz a favor de la democracia en Venezuela en la plenaria de la ONU.
Ángel García Banchs, PhD y MSc en Economía, pasa la noche pensando en si publica o no el siguiente tuit: “Si es cierto que Trump felicitó a Borges y a Vecchio, quiere decir, bien que se está burlando de ellos en su cara y nadie se ha dado cuenta, o bien que está en desconocimiento de su(s) rol(es) como colaboradores del narcorégimen, lo cual implicaría que (Trump) requerirá más tiempo para entender”. El economista y expresidente de la Copre Carlos Blanco, por su parte, considera que la “reunión de Trump/Pompeo, con Presidentes y la destacada presencia de Julio Borges y Carlos Vecchio es hecho histórico de respaldo a la causa democrática y al gobierno de transición que debería encabezar Guaidó. Es oportunidad única para generar la amenaza creíble contra Maduro”. El editor del Panam Post concluye en que hoy ha quedado más que ratificado (que) el continente, y particularmente Estados Unidos, aún mantiene su compromiso con la causa venezolana y con la oportunidad que representa el Gobierno interino de Guaidó. “Debemos apostarle a su triunfo”. Pareciera que todos quieren ahora sentarse conmigo en la yerbita, en la yerbita…
Los funcionarios no lloran en público, o no debería ser usual que lo hicieran, pero Carrie Filipetti, subsecretaria adjunta del Departamento de Estado de EEUU para Cuba y Venezuela, no pudo reprimirse al comentar lo que había sentido cuando la esposa del concejal asesinado Fernando Alban le relató lo sucedido momentos antes de su ejecución. Carrie Filipetti reveló que la ayuda humanitaria de EEUU ascendía hasta ahora a 568 millones de dólares, distribuidos dentro y fuera de Venezuela.
Mañana jueves será día de despedidas, agradecimientos, numeritos, ensalmes y ovaciones, pero no en Nueva York, sino en Seattle, la sede los Marineros. El lanzador valenciano Félix Hernández se despedirá de su afición, que le ha visto lanzar durante quince temporadas. El Marinero Mayor. Le dicen El Rey…
En Ginebra se estaba urdiendo una trama, que dirigen Iraq y el representante de Maduro, Jorge Valero. El Concejo de los Derechos Humanos de la ONU celebra allí su 42 sesión. Entre las muchas calamidades mundiales a debatir se encuentra el difícil caso de Venezuela. También se va a elegir a los países miembros del próximo Concejo y el régimen de Maduro aspira ocupar un asiento. Muchas onegés, por insólita, han rechazado esta última posibilidad, a la vez que han denunciado que la resolución que proponen para el jueves solo servirá para atenuar las medidas en torno a las múltiples acusaciones que se le han hecho a lo largo del planeta.
La Alta Comisionada Bachelet ha estado en Nueva York y ha hablado con los representantes del poder alterno venezolano. A pesar de su negativa a aceptar las conclusiones del Informe de julio de Bachelet, el gobierno de Maduro ha admitido finalmente cuestiones que prescribía, entre ellas la presencia y libre acción de funcionarios del HRC. La cuestión Venezuela se debatirá y votará en dos sesiones consecutivas. Una el jueves y otra el viernes.
El jueves, la resolución propuesta por Iraq, apoyada por la representación de Maduro, fue aprobada con 18 votos a favor, 23 abstenciones y seis votos en contra. Países como Perú, Argentina y Brasil, que votaron en contra, consideraron que el documento era demasiado transigente con el régimen de Venezuela, lo cual hará que su gobierno “no asuma ninguna responsabilidad por las graves violaciones de los derechos humanos”.
En Nueva York, el canciller de Maduro aplaudió alborozado, tomando los hechos con pinzas. Desde su punto de vista, el HRC42 aprobó “una resolución histórica que condena los impactos de las medidas coercitivas unilaterales”. Refirió que es la primera decisión de un órgano de la ONU que hace referencia expresa a las consecuencias negativas del bloqueo de EEUU contra Venezuela. Pero ese no era el tema.
La alegría le duró solo un día. El viernes 27 fue sometida a consideración una nueva propuesta, patrocinada por el Grupo de Lima, la cual fue aprobada con 19 votos a favor, 7 en contra y 21 abstenciones. Inmediatamente el secretariado del HRC42 emitió una declaración en la que califica la resolución como una fuerte condena a todas las violaciones y abusos de las leyes internacionales en Venezuela y urge a sus autoridades a liberar a todos los prisioneros políticos que han sido detenidos arbitrariamente. Pero, además, la resolución establece la conformación de una misión independiente de verificación de hechos, lo cual ha sido considerado como un paso crucial.
Esa misión de investigación internacional documentará violaciones a los DDHH en Venezuela, incluyendo la tortura y miles de ejecuciones sumarias.
Según la agencia Reuters, el embajador de Maduro en la ONU/Ginebra, Jorge Valero, definió la resolución como “hostil” y aseguró que ese Consejo está “politizado” debido a que “sigue al pie de la letra las instrucciones del imperio norteamericano” y está formado por países que son “verdaderos y avergonzantes súbditos del Gobierno de Donald Trump”.
El lanzamiento de la misión “es un tremendo impulso no sólo para denunciar con nombres y apellidos, sino también para castigar a aquellos que han violado los derechos humanos en Venezuela”, señaló Julio Borges, jefe de la diplomacia de la oposición venezolana.
La resolución condena “la represión generalizada y la persecución” a través de lo que llamó el uso excesivo de la fuerza contra manifestantes pacíficos, el cierre de medios de comunicación y la erosión del Estado de derecho.
La resolución expresa “profunda preocupación por el hecho de que ha habido al menos 6.000 muertes resultantes de operaciones de seguridad en Venezuela desde enero de 2018 y que, según la información analizada por la Alta Comisionada, muchas de estas muertes pueden constituir ejecuciones extrajudiciales”.
La resolución condena las detenciones arbitrarias y las desapariciones forzadas llevadas a cabo por fuerzas de seguridad, tales como las Fuerzas de Acciones Especiales, conocidas como FAES, y grupos civiles armados gubernamentales.
Una vez más no pudieron. Países que votaron a favor de una, se abstuvieron en la otra. La correlación de fuerzas varió día de por medio. En Ginebra, también estaban en sintonía con lo que había estado ocurriendo en Nueva York.
Estaba prevista su diletantia para las 3 de la tarde, la hora en que mataron a Lola. Son las 4:15 pm del viernes 27 y la transmisión de televisión aun no comienza. Algo pasa. A las 4:25 aparece su imagen por Rusia Today, una televisora moscovita financiada por el Kremlin: “es (el pueblo, la oposición) una maquinaria al servicio del hegemón del mundo y de sus satélites”; “vengo en nombre de la única Venezuela”.
En el legajo que lleva al podio de la Asamblea General no se encuentran los 13 millones de firmas (“No+Trump”) que aseguraba haber recogido para entregarlas a Antonio Guterres, el secretario general de la ONU. Han desaparecido, sin explicación.
Su hermano Jorge estaba acompañando a Maduro en Moscú, de donde regresaron a Caracas con manos y bolsos vacíos. Delcy Rodríguez, la vicepresidenta, había llegado a la sede de la ONU junto a unos doce funcionarios. Algunos portaban maletines de esos que los cuerpos de seguridad utilizan como escudos blindados que son desplegados en caso de algún atentado. Le esperaban en los bordillos del estacionamiento el canciller Jorge Arreaza y el embajador ONU Samuel Moncada.
A Delcy la chotean por su mal vestir, por el uso de espejuelos achatados hacia el ecuador, por su desmesuradas pretensiones, pero nunca le recriminan que su discurso ya lo lleva aprendido con meses de antelación. Al bajar del automóvil negro, aparece con blazer azul marinero, blusa blanca y pantalones de azul más claro que lleva en los laterales listillas ámbar como las utilizadas por las bailarinas del antiguo Folies Bèrgere parisino.
En los días previos a su comparecencia se especulaba que por representar a un régimen considerado usurpador, se impugnaría su presencia en el foro mundial. Empezaron a meterles casquillo y se creyeron que existía la posibilidad de que a Doña Delcy se le impediría hablar en la plenaria.
Los nervios se habían desbordado. (La ONU no puede permitir eso. Nosotros somos quienes somos. Representamos a Venezuela. Que anden como Pedro por su casa no significa que ellos sean los representantes legales del país. El derecho internacional nos ampara). El lunes 23 Samuel Moncada, como jefe de misión, envió una comunicación a la directiva de la ONU. La petición era inusual. La comunicación estaba numerada 00341, con precedente en la nota verbal 00299 del 3 de septiembre, en la que se solicitaba “certeza legal” sobre los derechos y privilegios de todos los miembros de la ONU y sobre su capacidad para ejercerlos en su totalidad, “libre de cualquier amenaza o coerción de parte de países más poderosos”.
¿Qué es esto? ¿De dónde ha salido esta inusitada cagazón? Moncada denuncia que Estados Unidos y sus aliados pretenden impugnar las credenciales de la delegación venezolana que ellos ostentan. De consentir tal pretensión, “ello convertiría a la ONU en un arma de intervención para promover golpes de Estado contra las legítimas autoridades de los estados miembros de la ONU”.
Denuncia la existencia de “coleados”, individuos pertenecientes a la oposición venezolana, que han sido acreditados por estados miembros distintos a sus nacionalidades. “Ellos no son ni legítimos ni representativos de Venezuela”. En todo caso, representan a los países que les han acreditado.
En esa comunicación, Moncada alerta que ha sabido de la intención de un grupo de países de propiciar una votación en el seno de la plenaria con el fin de evitar que Su Excelencia Delcy hable el viernes 27 de septiembre a las 3 de la tarde.
Sin los 13 millones de firmas, con el cielo encapotado que había desatado tempestad, con la invocación del TIAR, con la noticia procedente de Ginebra que abría investigación oficial sobre violaciones de derechos humanos, con las nuevas sanciones anunciadas por EEUU, con la generalizada condena al régimen que representa, con las posturas de toda América y toda Europa, HE Delcy no podía sino recurrir a mentiras que de paso ya habían sido desmontadas mucho antes de llegar a Nueva York.
Mostró una foto de Guaidó al lado de un presunto miembro de la banda Los Rastrojos. Dijo que en Santa Marta, Ríoacha y Maicao, Colombia entrenaba gente para atacar a Venezuela.
Lanza su retahíla: Colombia y EEUU preparan el terreno para atacar a Venezuela. Eso viene desde Obama. El TIAR justifica los pilares para instrumentalizar una intervención armada. Alertamos y prevenimos este potencial conflicto que quieren sembrar en nuestra región. Es unilateralismo grupal. La OEA es un cadáver insepulto. La ONU está llamada a jugar un papel más proactivo sobre la paz y la seguridad internacional.
Y se les van acabando sus 30 minutos. En un momento dice que los traductores le piden que hable más lento…
Viva Palestina, viva Cuba, viva China, viva Rusia, viva Irán, viva Corea del Norte, viva Siria, viva Zimbabue. Delcy se va apagando.
Dice el moderador de la sesión: tiene la palabra el representante de Cabo Verde. La funcionaría de la misión permanente, Daniela Rodríguez, había terminado de ojear el libro del maracucho Iván Rincón Urdaneta. El joven diputado de las zapatillas de suela blanca, traje y corbata nuevos, que había ido a Nueva York en busca de una quimera, Miguel Pizarro, emite un veredicto sobre lo que le ha tocado vivir: Tuvimos una semana histórica. El tema de Venezuela ha sido fundamental. Ahora iniciamos un nuevo capítulo de avances y acciones en contra de la dictadura y en pro del cambio que el país merece.

EE.UU. intenta abrir grietas en el chavismo con sus contactos con Cabello – ABC – 19 de Agosto 2019

El presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, Diosdado Cabello, la semana pasada
El presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, Diosdado Cabello, la semana pasada – AFP

El presidente de la Asamblea Nacional Constituyente de Venezuela se reunió en julio con un enviado por la Administración Trump en Caracas y estaría organizando ahora un segundo encuentro, según AP

El Gobierno de Estados Unidos ha retomado su estrategia de intentar un cambio de régimen en Venezuela a través de contactos secretos con altos mandos civiles y militares del país. Tras el fallido pronunciamiento del 30 de abril, en esta ocasión los esfuerzos se centran en Diosdado Cabello, el poderoso «número dos» del régimen y en la actualidad presidente de la Asamblea Nacional Constituyente de Venezuela, considerada ilegítima por la comunidad internacional. Cabello se reunió el mes pasado con un intermediario de EE.UU., según reveló el domingo la agencia Associated Press.

Según han confirmado a ABC fuentes de la diplomacia norteamericana, el Gobierno de Donald Trump ha ofrecido retirar parte de las sanciones que en mayo de 2018 dictó contra Cabello, su hermano José David, su mujer Marleny Josefina y su testaferro, Rafael Alfredo Sarria. A este último se le incautaron tres empresas radicadas en Florida y 14 propiedades ubicadas tanto en Florida como en Nueva York. EE.UU. confía en que las sanciones aprobadas en años recientes fuercen a altos mandos del régimen a dar finalmente la espalda a Maduro.

A Cabello el Gobierno estadounidense le ha acusado de lavado de dinero, narcotráfico y malversación de caudales públicos, entre otros graves delitos para los cuales en teoría se aprovechó del sistema financiero norteamericano. Ya en mayo, el vicepresidente de EE.UU., Mike Pence, anunció el levantamiento de sanciones contra el que hasta entonces había sido jefe del Sebin, el general Manuel Christopher Figuera, que huyó de Venezuela y ahora está colaborando con las autoridades norteamericanas, a las cuales ha dado información sobre el propio Cabello y otros jerarcas del régimen.

Según confirman las fuentes estadounidenses a ABC, Christopher Figuera ha dado detalles de las animadversiones que existen en las altas esferas del régimen, entre ellas una supuesta rivalidad entre Cabello y Maduro, ambos delfines de Hugo Chávez antes de su muerte. Según ha revelado el mismo general Christopher Figuera a este diario, hace algo menos de un año Maduro tuvo un enfrentamiento con soldados empleados por el servicio de inteligencia que detuvieron el convoy presidencial en una autopista. Al ordenarles Maduro que dejaran marchar su coche, los uniformados le dijeron que su jefe no era él sino Cabello, apuntado a una estructura de poder paralela dentro del régimen.

Congelar todas las cuentas y propiedades

Maduro, que tiene una guardia pretoriana compuesta por 200 enviados cubanos, relevó entonces al director del Sebin, un cargo que después ocupó por seis meses Christopher Figuera. Tras la huida de este, desencantado con los abusos que presenció, Maduro se vio obligado a devolver al puesto al general Gustavo González López, que ya lo había ocupado entre 2014 y 2018 y a quien se considera leal a Cabello.

El 5 de agosto, la Casa Blanca aprobó la más dura ronda de sanciones contra el régimen venezolano hasta la fecha, al ordenar la congelación de todas las propiedades de cualquier miembro del gobierno y sus testaferros por «abusos de derechos humanos, incluidos arrestos y detenciones arbitrarias de civiles, la coerción de la libertad de expresión, incluyendo miembros de la prensa, e intentos continuos de socavar el ejercicio legítimo de autoridad del presidente encargado Juan Guaidó y de la Asamblea Nacional». Antes ya había dictado un embargo del crudo, que ha tenido graves efectos sobre la economía nacional.

Desde que Juan Guaidó jurara el cargo de presidente encargado en enero, la Casa Blanca y la diplomacia norteamericana mantuvieron contactos con altos mandos del régimen como el ministro de Defensa Vladímir Padrino y el presidente del Tribunal Supremo Maikel Moreno para forzar el cambio de régimen en Venezuela. El plan, sin embargo, se frustró y acabó en el pronunciamiento fallido del 30 de abril, durante el cual el opositor Leopoldo López abandonó el arresto domiciliario. Desde entonces, el régimen y la oposición han mantenido negociaciones auspiciadas por Noruega que no han dado ningún resultado.

Ya en 2015 la diplomacia estadounidense mantuvo contactos directos con Cabello. El diplomático Thomas Shannon, que trabajaba para el Gobierno de Barack Obama, se vio con el entonces presidente de la Asamblea Nacional en Haití para conversar sobre las elecciones parlamentarias que tendrían lugar después. Estas las ganó de forma arrolladora la oposición, tras lo cual el chavismo creó un poder legislativo paralelo, la Asamblea Constituyente, que hoy preside Cabello.

 

El enigma venezolano y los doble estándares europeos por Luis Emilio Bruni – La patilla – 25 de Julio 2019

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Un escena callejera en Caracas repetida en los días de marzo a julio de 2017. Christian Veron / Reuters

«Una injusticia contra uno es una amenaza a todos», es una frase atribuida al Baron de Montesquieu. La «violación colectiva» que durante años ha sido sistemáticamente infligida a la nación venezolana por una coalición de dictaduras, regímenes autoritarios, cárteles de la droga y redes financieras criminales transnacionales es una injusticia que puede revelarse como un peligro para todo el mundo democrático occidental. Tal vez no sea el Brexit, la inmigración islámica o los diferentes movimientos separatistas los que ponen en peligro el gran proyecto de la Unión Europea, sino la erosión de algunos de sus valores fundamentales. La forma en que la diplomacia de la UE ha manejado el asunto de la liberación de Venezuela ilustra muy bien esta erosión en términos de dobles estándares. En democracia, la toma de decisiones institucionales estratégicas no se debe dar basada en sentimientos viscerales, sesgos ideológicos o simpatías personales. Debería más bien basarse en evidencia empírica, informes de inteligencia y principios fundamentales.

La naturaleza del régimen chavista

En los últimos 15 años, la oposición venezolana se ha dividido en dos posiciones sobre la naturaleza del régimen chavista y cómo lidiar con él. Por un lado, hay una posición que sostiene que no importa en qué consista un eventual acuerdo institucional –cualquier cosa escrita en un papel, incluidos los resultados de unas eventuales elecciones– el régimen, por su propia naturaleza, terminará no cumpliéndolo, a menos de que exista un poder disuasivo que lo obligue. Esta posición reconoce la complejidad de la naturaleza transnacional y criminal del régimen, poniendo en el centro del problema la presencia en Venezuela de factores perturbadores extranjeros, específicamente Cuba, pero también las FARC, el ELN e incluso Hezbollah. Bajo esta perspectiva, el asunto no es un problema entre dos facciones opuestas en un país, sino un caso evidente de violación de la soberanía de Venezuela por parte de países extranjeros y organizaciones criminales que apoyan un régimen ilegal y criminal. En vista de esto, esta posición aboga por la necesidad de una intervención disuasiva internacional que contribuya a restituir la soberanía venezolana, el estado de derecho y a proporcionar la viabilidad necesaria para que un gobierno de transición se aboque urgentemente al desastre humanitario. Solo sin el régimen en el poder y sin la presencia de cubanos en la estructura del Estado venezolano, se podrían celebrar verdaderas elecciones libres.

Por otro lado, la otra posición de la dicotomía ha siempre propuesto exclusivamente soluciones electorales a la crisis, limitando la naturaleza del régimen al dictador y su entorno en el poder ejecutivo (sin necesariamente considerar los otros poderes del estado bajo secuestro). Esta posición evita nombrar y/o considerar la presencia de los factores extranjeros que sostienen el régimen, como la dictadura cubana, la influencia rusa, las guerrillas colombianas (FARC y ELN) y los vínculos con grupos terroristas. En otras palabras, no existe un problema de pérdida de soberanía y colapso criminal en el país, sino un problema de alternabilidad con un gobierno autoritario y corrupto, con el cual se puede eventualmente cohabitar y colaborar, tolerando altos niveles de impunidad a la corrupción, las actividades criminales y las graves violaciones a los derechos humanos. Por lo tanto, esta posición no acepta ninguna perspectiva que considere alguna forma de intervención disuasiva. Basta con celebrar elecciones con el régimen en el poder ignorando el hecho de que todos los poderes usurpados del Estado venezolano y la estructura criminal transnacional seguirían dominando el país incluso si un candidato de la oposición llegase a ganar las eventuales elecciones presidenciales.

Esta dicotomía también ha estado presente en la comunidad internacional con diferentes alianzas y manifestaciones de apoyo a una u otra posición. Dado el colosal tamaño del fraude a la nación venezolana – sin precedentes históricos (según diversos estimados por el orden de los 400 -700 mil millones de dólares) – hay muchos intereses internacionales superpuestos, y vasos comunicantes entre políticos nacionales y extranjeros, empresarios, banqueros, operadores financieros, bufetes de abogados, funcionarios de organismos internacionales, ONGs, partidos políticos, ex presidentes, periodistas y medios de comunicación.

Cíclicamente, cada vez que el régimen ha sido desnudado y acorralado por la legítima lucha civil llevada a cabo por la sociedad venezolana, surge un mediador internacional que logra imponer un “diálogo” que, queriendo o no, proporciona tiempo y legitimación al régimen. En este contexto, la Alta Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Federica Mogherini, siempre le brindó apoyo a lo que al final resultaron ser las intervenciones señuelo del José Luis Rodríguez Zapatero. Como ciudadano de a pie, le escribí dos veces a la Alto Representante para expresar a la UE mi preocupación por la inutilidad y la inadecuación de estas mediaciones bajo las condiciones del momento.

La primera de mis cartas fue en 2016 cuando la intervención de Zapatero contribuyó a suprimir el derecho de los ciudadanos venezolanos a expresarse en un referéndum legal constitucional. La segunda vez fue en 2017, cuando la Alto Representante anunció el apoyo del Consejo de Asuntos Exteriores de la UE a una nueva intervención de Zapatero, que esta vez contribuyó a desmovilizar la rebelión nacional y a dividir una vez más a la oposición venezolana. Finalmente, el mundo, y en particular la gran mayoría de los venezolanos, incluidos los líderes de la oposición que cándidamente habían participado en esos diálogos, comprendieron la falta de transparencia y claridad en las motivaciones de Zapatero, y los efectos nocivos que traían sus intervenciones.

En 2019, la Alto Representante propuso una estrategia alternativa para continuar apoyando la idea de unas elecciones con el régimen usurpador aún en el poder, y sin ningún reconocimiento explícito de la naturaleza transnacional y criminal de la tragedia venezolana. En esta dirección nació el Grupo de Contacto Internacional para contrarrestar la iniciativa hemisférica liderada por el Secretario General de la OEA, Luis Almagro. Mientras tanto, el exprimer ministro Zapatero desapareció de la escena, mientras que su ethos se veía herido debido al escándalo de su anterior embajador durante el período de Chávez, de quien se descubrió fue participe en una de las innumerables redes de corrupción chavistas. Al apoyar estas iniciativas de diálogo en el pasado reciente, la UE ha contribuido cíclicamente a dividir y aislar a la oposición política en Venezuela al obligarla a aceptar un diálogo que decepciona las aspiraciones y el mandato otorgado a la oposición por la mayoría de la sociedad civil que eligió al parlamento venezolano.

El resultado de la última reunión del Consejo de Asuntos Exteriores de la UE (17/06/2019) revela una de dos cosas: o bien, la Alto Representante y el Consejo aún no están claros, o no han alcanzado un consenso, sobre la naturaleza del régimen venezolano, o, la actual diplomacia de la UE está sucumbiendo a una política de doble estándares.

Venezuela, Cuba y Sudán

Cualquier ciudadano venezolano de buena voluntad podría sentir envidia por el tratamiento que el Consejo de Asuntos Exteriores de la UE le otorgó en su última reunión al caso sudanés en comparación con Venezuela. Además de Sudán, en esta reunión Venezuela y Cuba también estuvieron en la agenda. En el documento final, Venezuela fue despachada en cuatro líneas. El Consejo expresó una preocupación (genérica) por la situación política y humanitaria y reiteró su llamado a una solución negociada que conduzca a elecciones presidenciales libres, justas y creíbles, sin elaborar en cuales podrían ser las implicaciones en el contexto actual. Por otro lado, fácilmente se podría tomar la declaración completa de una página sobre Sudán y sustituir en todo el documento la palabra «Sudán» por «Venezuela».

Se obtendría así una declaración precisa y necesaria, de la cual la sufrida nación venezolana estaría eternamente agradecida. En esa declaración, el Consejo elogia cómo los civiles sudaneses “han exigido clara y valientemente un nuevo camino para su país, uno de democracia, pluralidad política, seguridad y prosperidad”. ¿Acaso los ciudadanos venezolanos no han sido lo suficientemente valientes para la UE? El documento continúa diciendo que «Un Sudán pacífico, unido, democrático y próspero sigue siendo crucial, incluso para la paz y la estabilidad de la región, y es una prioridad para la Unión Europea». ¿Con sus 600 000 ciudadanos europeos, Venezuela no es acaso una prioridad para la UE y para la estabilidad de la región? En Sudán, la UE condena enérgicamente los brutales asesinatos de civiles y atribuye inequívocamente la responsabilidad al régimen sudanés, instando a que «todas las violaciones de los derechos humanos y los abusos cometidos deben ser investigados de manera independiente y transparente, y los perpetradores de esos crímenes deben rendir cuentas por sus actos». En el caso de Venezuela, con los más de 700 presos políticos venezolanos, miles de casos de ejecuciones extrajudiciales y horribles torturas documentadas en la Corte Penal Internacional (y por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos), el pueblo venezolano nunca ha escuchado una declaración semejante de la Alto Representante y del Consejo de Asuntos Exteriores de la UE. Por el contrario, en Venezuela, se les pide a los perpetradores de esos crímenes que organicen y participen en unas elecciones que serán presuntamente libres. En el caso sudanés, el documento pide el cese inmediato de ejecuciones extrajudiciales y arbitrarias, torturas y desapariciones. Además, el Consejo exige que los civiles arrestados sean liberados de inmediato y que se eliminen las restricciones impuestas a la libertad de reunión y la libertad de los medios de comunicación. Por último, en Sudán, la UE expresa sus preocupaciones y exige que «los obstáculos para la entrega oportuna de la asistencia humanitaria deban eliminarse de inmediato» para proporcionar asistencia humanitaria a más de 8 millones de personas necesitadas, pero para la crisis humanitaria venezolana, quizá incluso de mayores proporciones, la UE pide elecciones presidenciales bajo esas condiciones desastrosas.

Sin reconocer la explotación económica por parte de Cuba en Venezuela y la activa participación de ese país en la sistemática represión perpetrada por el régimen venezolano, el Consejo de hecho defiende a Cuba de las sanciones de los Estados Unidos que tienen, entre otras cosas, la intención de presionar al régimen cubano para que cese sus violaciones a la soberanía venezolana.

La diplomacia noruega y los diálogos de Barbados

Los diplomáticos noruegos estaban entre los principales intermediarios en la reciente negociación de paz entre el expresidente colombiano Juan Manuel Santos y el grupo guerrillero FARC. No fue nunca un secreto que el presidente Santos estaba en campaña para ser nominado al Premio Nobel de la Paz mientras las negociaciones aún estaban en desarrollo. Independientemente de cómo se quiera interpretar los resultados de ese proceso de negociación, de hecho, se le otorgó el premio al presidente Santos. Esto podría de alguna manera lucir como si las instituciones noruegas indirectamente se dieran un premio a sí mismas. La paradoja no se detiene allí. En el período de las negociaciones, el presidente Santos arrestó en Colombia al líder estudiantil venezolano Lorent Saleh para entregarlo ilegalmente al régimen venezolano, que luego lo encarceló y lo torturó cruelmente durante cuatro años. Mientras Noruega otorgó el Premio Nobel al hombre que entregó al joven activista a sus torturadores, el Parlamento Europeo otorgó a Saleh el Premio Sajarov por su lucha y por las torturas recibidas. Un denominador común en la intermediación diplomática noruega en Colombia y la que ahora se propone para Venezuela ha sido el apoyo incondicional y hasta la participación de Cuba en tales negociaciones.

Al igual que la Alto Representante Mogherini, la diplomacia noruega también conceptualiza el caso venezolano como si fuera un problema de dos partes simétricas en discordia, que se pueden conciliar mediante técnicas convencionales de resolución de conflictos. Metodológicamente, un estudiante de Relaciones Internacionales debería considerar dos cosas: primero, la transparencia de las intenciones y la neutralidad del mediador. Segundo, la naturaleza de la «disputa», si es realmente una disputa, lo que tenemos de frente. Primero, para ser calificado como un mediador eficaz y neutral, y para ser convincente en este sentido, Noruega tendría que presentar una declaración pública que explique en detalle las relaciones pasadas y actuales de la compañía estatal noruega Statoil con el régimen venezolano y su alianza estratégica con la compañía rusa Rosneft para la certificación de las reservas de gas costa afuera de Venezuela. En segundo lugar, y aún más importante, los diplomáticos noruegos deberían hacer explícitas las premisas con las que entienden la naturaleza del caso venezolano. ¿Se trata realmente de un malentendido entre dos partes simétricas? Lo que realmente se necesita de la buena voluntad de la comunidad internacional no es la mediación en un diálogo con resultados ya predeterminados. Lo que se necesita es una misión internacional de determinación de hechos para despejar dudas sobre la verdadera naturaleza del régimen que rige en Venezuela e informar adecuadamente la toma de decisiones internacionales en el Consejo de Seguridad de la ONU. Dicha misión internacional debería despejar dudas entre otras cosas sobre:

– La extensión del control cubano sobre el régimen venezolano y la presencia de agentes cubanos en los servicios de inteligencia, en la gestión de la represión y la tortura, en las fuerzas armadas y en el sistema de identificación nacional.
– El control de los grupos guerrilleros colombianos de vastas extensiones del territorio venezolano y su participación en actividades criminales e ilegales en alianza con el régimen y las Fuerzas Armadas de Venezuela.
– La veracidad y extensión de las actividades ilegales en Venezuela de las organizaciones de Medio Oriente consideradas como grupos terroristas.
– La cantidad y diversidad de grupos paramilitares armados por el régimen.
– El estatus de los miles de casos ya documentados de violaciones de derechos humanos.
– La extensión de la crisis humanitaria y migratoria.
– La magnitud del saqueo internacional a la nación venezolana y la ubicación de los fondos (muchos de los cuales se encuentran en bancos europeos)

Según el nuevo informe presentado recientemente por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Sra. Michelle Bachelet, y ahora respaldado por la resolución del Parlamento Europeo del 18/07/2019, no existe un solo derecho humano conceptualizado, que el régimen venezolano no haya violado sistemáticamente durante años. Estos incluyen los derechos civiles y políticos, la libertad de opinión y expresión, los derechos económicos y sociales, el derecho a la alimentación, el derecho a la salud, detenciones arbitrarias, tortura y los malos tratos, asesinatos, tortura sexual y abusos, ejecuciones extrajudiciales por parte de las fuerzas de seguridad, el derecho a la identidad, entre otros. El informe es dramático cualitativa y cuantitativamente. No es que estas violaciones fuesen desconocidas.

De hecho, el año pasado, el ex Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Raad Al Hussein, ya había emitido un alarmante y perturbador informe con el título «Violaciones de los derechos humanos en la República Bolivariana de Venezuela: una espiral descendente sin un final a la vista”, el cual fue inexplicablemente subestimado. ¿Suena esto como que si hubiese dos partes simétricas en discordia, que pueden negociar sus diferencias para alcanzar un consenso sobre verdaderas elecciones libres? ¿Por qué ha sido tan difícil para el Consejo de Asuntos Exteriores de la UE alinear sus políticas con las resoluciones del Parlamento Europeo?

¿Qué es exactamente lo que la UE y la diplomacia noruega respaldarían o propondrían en estos diálogos o negociaciones?

Si todos estos hechos son verdaderos, además del desiderátum no bien especificado de unas «elecciones libres» ¿respaldarán la UE y Noruega la permanencia en el poder de los funcionarios del Régimen en toda la estructura del Estado que están involucrados en violaciones graves de derechos humanos, corrupción y otras actividades criminales, mientras se organizan estas elecciones en medio de una devastadora crisis humanitaria de proporciones históricas? ¿Puede haber «elecciones libres» con agentes cubanos infiltrados en el Estado venezolano? ¿Son las supuestas elecciones libres un fin en sí mismo?

¿Creen la UE y Noruega que tales asuntos no comprometen la restauración plena de la soberanía del país, el retorno al estado de derecho, el pleno respeto de los derechos humanos y la posterior reconstrucción de las instituciones democráticas, la infraestructura y el tejido social del país?


Luis Emilio Bruni es profesor de la Universidad de Aalborg (Dinamarca). Ingeniero ambiental egresado de la Penn State University, con maestría en relaciones internacionales de la Universidad Central de Venezuela y PhD. en semiótica y teoría de la ciencia de la Universidad de Copenhague. Entre 2011 y 2017 fue elegido presidente de la Asociación Nórdica de Estudios Semióticos por tres periodos consecutivos y actualmente dirige un laboratorio de semiótica cognitiva en la Universidad de Aalborg.

Países aliados intentan lavarle el rostro a Nicolás Maduro por Zenaida Amador ALnavío – 22 de Julio 2019

Mientras a escala global el grueso de las naciones coincide en la necesidad de buscar soluciones al conflicto venezolano, lo que para muchos implica abrir la opción a un cambio político, Nicolás Maduro apela a los espacios alternativos para aprovechar las tensiones de la geopolítica global, las posturas contrarias a Estados Unidos y recibir el espaldarazo de Rusia, factores que son clave en su intento por sostenerse en el poder.
Maduro se reunió con vicecanciller de Rusia, Sergei Ryabkov / Foto: Presidencia
Maduro se reunió con vicecanciller de Rusia, Sergei Ryabkov / Foto: Presidencia

En los últimos días Nicolás Maduro ha apretado el paso a su agenda diplomática. No había terminado el ciclo de conversaciones con representantes de Juan Guaidó en Barbados, bajo la mediación de Noruega, cuando ya estaba en campaña contra las acciones sobre su gestión por parte de Estados Unidos y de la Unión Europea.

En esta línea celebró en Caracas la reunión ministerial del Movimiento de Países No Alineados (Mnoal) y desde este jueves Venezuela será el escenario de la XXV Reunión del Foro de Sao Paulo. Se trata de una arremetida que busca oxigenar a la alicaída izquierda, alimentar las líneas de contrapeso a la política internacional de Estados Unidos y lavar la cara del régimen de Nicolás Maduro mientras gana tiempo para seguir ejerciendo el poder.

De hecho, en el caso del Foro de Sao Paulo, Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, aseguró que el propósito de la reunión es “seguir la lucha contra el imperialismo y contra las formas de atropello a los pueblos, para que se levante la voz de la izquierda en nuestro continente (…) y entender, como dijo el Che Guevara, a la derecha y al imperialismo ni un tantito así”.

Contrapeso

La estrategia ya comenzó a rendir frutos. En las deliberaciones de los miembros del Mnoal se produjo el respaldo a la candidatura de Venezuela para integrar el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas (ONU) en las elecciones previstas para el próximo mes de octubre, tal como lo informó Samuel Moncada, representante de Maduro ante la ONU.El canciller palestino también participó en el encuentro / Foto: Presidencia

Ya Maduro había hecho un llamado a fortalecer el sistema del Consejo de Derechos Humanos de la ONU “para que funcione verdaderamente y no utilice sus instancias como la Alta Comisionada (Michelle Bachelet) para atacar países por razones ideológicas, políticas”.

De esta forma responde el grupo a la presentación a inicios de julio del informe sobre Venezuela de Bachelet, Alta Comisionada de los Derechos Humanos para la Organización de Naciones Unidas, donde reseñó los desmanes del régimen de Maduro al documentar, entre otros, los “ataques contra oponentes políticos y defensores de los derechos humanos, con métodos que van desde las amenazas y las campañas de descrédito a detención arbitraria, tortura, violencia sexual, asesinatos y desapariciones forzadas”.

Pero más allá de este espaldarazo, la reunión del Mnoal ha servido para que los participantes lancen consignas contra EEUU. El ministro de Relaciones Exteriores de CubaBruno Rodríguez, afirmó que Donald Trump “ha fortalecido su franca hostilidad contra Cuba”, pero que no por ello logrará “destruir a la revolución cubana”.

Por su parte el canciller palestino, Riad al Maliki, aseguró que “Israel y Estados Unidos están librando una guerra criminal e ilegal, económica y política en contra del pueblo de Palestina”, lo que involucra “una amenaza mayor a la paz y la seguridad internacional” ante la cual los países deben reaccionar.

Korkut Güngen, director general de Asuntos Multilaterales de la República de Turquía, se pronunció en contra de las sanciones internacionales en contra del régimen de Maduro y exigió el respeto a los principios de la Carta de las Naciones Unidas.

El salvavidas ruso

Pero las palabras de mayor peso estratégico han sido las del viceministro de Asuntos Exteriores de RusiaSergei Ryabkov, quien llamó a las naciones a blindarse ante los abusos de EEUU, no sólo en el ámbito político sino también en el financiero, por lo cual deben apostar a ser multipolares con respecto a las monedas.

Aseguró que el gobierno de Estados Unidos está usando contra Venezuela los mismos métodos de asfixia que ya ha aplicado en otros países donde ha querido un cambio de régimen. “Es una política deliberada para provocar una crisis y lograr un cambio de régimen, eliminar líderes elegidos legítimamente y sustituirlos por sus elegidos”.

Recientemente un reporte de la agencia Bloomberg indicó que Maduro analiza aplicar el Sistema para la Transferencia de Mensajes Financieros diseñado por Rusia ante el riesgo de sanciones que impiden operar con el código Swift.

Además, Ryabkov comentó -al margen de la cumbre- que los militares rusos que estaban en Venezuela ya terminaron las labores que tenían encomendadas, pero podrían regresar si se necesitan refuerzos o mejoras adicionales, según reseñó Sputnik. No hay que olvidar que Rusia es la pieza clave en la estrategia de supervivencia de Maduro.

Elliott Abrams, comisionado especial de Estados Unidos para Venezuela, describe certeramente la situación. Rusia ha sido muy importante en ayudar al régimen de Maduro a aguantar las sanciones de EEUU ya que, por una parte, le brinda el valor psicológico y político “de tener detrás un país grande”, lo que sin duda “le da a Maduro confianza de que puede mantenerse en el poder”. Además, Moscú bloquea las condenas del Consejo de Seguridad de la ONU al régimen y esto lleva a China a adoptar la misma decisión. “Si los rusos desistieran, creo que los chinos harían lo mismo”.

¿Cómo se movió la comunidad internacional por Venezuela? por Salvador Benasayag – ProDaVinci – Junio 2019

Desde el primero de enero de 2019, países e instituciones de la comunidad internacional han discutido sobre la crisis venezolana para abordar el conflicto político y la emergencia humanitaria compleja que atraviesa el país. Prodavinci registró 351 reuniones, con la participación de 109 gobiernos y funcionarios de 7 organizaciones internacionales, sobre las que consta oficialmente que el tema venezolano estuvo incluido en la agenda.

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Para acceder al Informe completo abrir el siguiente enlace:

https://internacional.prodavinci.com/?sum1&utm_source=Bolet%C3%ADn+diario+Prodavinci&utm_campaign=950cc5e8a1-EMAIL_CAMPAIGN_2019_06_28_08_18&utm_medium=email&utm_term=0_02b7f11c26-950cc5e8a1-196204157

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