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Lanzan panfletos en el IPSFA Los Próceres llamando a la FAN a alzarse contra la dictadura de Maduro – Alberto News – 18 de Enero 2020

Durante la tarde de este sábado, fueron lanzados en la sede del Instituto de Protección Social de las Fuerzas Armadas (IPSFA) Los Próceres, decenas de panfletos con mensajes a los miembros de las Fuerzas Armadas llamándolos a alzarse contra la dictadura.

Por segunda ocasión se registra un hecho similar en menos de un mes, ante el incremento del descontento que se vive dentro de las tropas de la Fuerzas Armadas, que no escapan de la grave crisis económica y social generada por el régimen de Maduro.

“El honor militar nos obliga a colocar los intereses de la patria sobre los intereses de un alto mando militar al servicio de una banda de delincuentes instalados en Miraflores”, es parte del mensaje dirigido a los miembros de las Fuerzas Armadas.

“TU ELIGES, defender la voluntad de cambio de tu pueblo o seguir siendo cómplices de esa banda de delincuentes que saldrá del poder igual… ¡Resistencia contra el socialismo!”, acotaron.

 

 

El daño antropológico a los venezolanos por Rafael Uzcátegui – TalCual – 15 de Enero 2020

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Los amigos jesuitas ligados al Centro Gumilla, en la búsqueda de una categoría que pueda sintetizar la situación actual de los venezolanos, han utilizado “daño antropológico” para describir la profundidad de su deterioro. La frase no es original, pues ha sido desarrollada en Cuba para precisar la profundidad de la intervención estatal en las relaciones sociales y la psiquis de sus habitantes.

Raúl Fornet-Betancourt afirma que hay un daño antropológico cuando además del deterioro en los órdenes social, político y cultural existe, fundamentalmente, un daño a la condición humana como tal. Una lectora de nombre Nora publicó, en la columna de opinión del periódico uruguayo El País, que “Se habla de daño antropológico cuando la persona deja de sentir aprecio por su propia vida, cuando pierde la conciencia de sí misma como obrera de su destino y se abandona a los dictámenes con que la someten fuerzas de dominación obligándola a hacer y pensar de una manera dirigida. Más aún, cuando se la obliga a dejar de pensar”. Por su parte, cavilando sobre su propia experiencia, Dagoberto Valdés Hernández lo ejemplifica como el cubano al que le han bloqueado una gran parcela de su libertad interior y que ve sistemáticamente suplantada su responsabilidad individual por el paternalismo de Estado, transformándose en un perpetuo adolescente cívico. “Sufre un bloqueo -asegura-, el peor de todos, que es el embargo de proyectos de vida independiente sin los que se desmigaja el alma humana y se fomenta un desaliento existencial”. Por su parte Francisco Javier Muller citando el libro de Luis Aguilar León, “Cuba y su futuro”, agrupa 6 tipos de daños antropológicos específicos: 1) El servilismo, 2) El miedo a la represión, 3) El miedo al cambio, 4) La falta de voluntad política y de responsabilidad cívica, 5) La desesperanza, el desarraigo y el exilio dentro del país (insilio) y 6) La crisis ética.

En su adaptación a nuestro contexto los pensadores del Gumilla han orbitado en torno a la implosión del proyecto de vida de la mayoría de los venezolanos, de cómo su manera de ser, estar y proyectarse en el territorio se ha trastocado irreversiblemente para mal.
Sobre este asunto la diferencia entre Chávez y Maduro es que el primero focalizó la extensión del daño a sus adversarios, instaurando la discriminación como política de Estado, mientras el segundo “socializó” el daño antropológico a toda la población, incluyendo a sus propios seguidores. Y esto lo descubren amargamente la quinta oleada migratoria compuesta por funcionarios y militantes del chavismo, o funcionarias como Alejandra Benitez tuiteando sobre la evaporación de sus sueños como consecuencia del aislamiento internacional de la dictadura. El resto del país, la mayoría, ha enterrado sus ensoñaciones en las profundidades del congelador.

No solamente los destinos individuales han sido trastocados, sino la propia imagen que los venezolanos tenían de sí mismos, su identidad, los referentes que le daban sentido como país. El chavismo demolió la historia, colocando en su lugar no el “hombre nuevo” sino una gran desolación. Conversando con Margarita López Maya concluíamos que una tarea urgente, de tantas pendientes, es la reconstrucción de la memoria -en mayúsculas y minúsculas- para intentar verter contenido en ese gran signo de interrogación de cuál será el imaginario de los venezolanos de la transición. A falta de una narrativa, poder comenzar el trabajo desde los márgenes, con tres imaginarios que, aun con todo lo que ha pasado, pudieran convocar a los nacidos en esta ribera del Arauca tricolor: La memoria deportiva, la memoria gastronómica y la memoria musical.

A diferencia de los topos del Arco Minero, apenas estamos excavando en la superficie de la extensión y profundidad de la ruptura de nuestro tejido asociativo. Pero la contemplación y el discernimiento deberán ir aparejados de la propuesta y la acción. A pesar del retroceso del pensamiento académico y el exilio de la mayoría de los intelectuales. Y con todo el debilitamiento de la sociedad civil y la casi desaparición de los hilos subterráneos de apoyo mutuo.

(*) Coordinador General de Provea

La grieta final por Eugenio Montoro – Diario Contraste.com – 15 de Enero 2020

El plan del régimen de controlar la Asamblea Nacional venezolana tenía el principal objetivo de nombrar un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE) sumiso y controlable. Con ello se podría hacer cualquier elección, ganarla “limpiamente” y con eso quitarse de encima el rechazo internacional, mostrar injustificadas las sanciones y consolidarse en el poder.

Todo iba bien para la dictadura “chavomadurista”. Se había acordado un regreso de la bancada de los diputados rojos para normalizar las cosas y hasta se había iniciado el proceso para seleccionar las nuevas autoridades del CNE. En paralelo, los rojos habían activado el plan para minar y disminuir el número de diputados de oposición mediante la suspensión de su inmunidad parlamentaria, la persecución o el encarcelamiento y la aplicación de un ruin proceso de compra de voluntades mediante el ofrecimiento de dinero a los diputados para que votasen a favor del régimen.

A medida que se acercaba la fecha de la elección de la nueva Junta Directiva de la Asamblea y el número de votos opositores continuaba siendo mayoría, en su desespero, a algún radical de la dictadura, se le ocurrió proponer nombrar una Junta Directiva dejando pasar al recinto solo a los diputados que votarían a favor. Increíblemente, este absurdo y casi infantil plan, lo llevaron a la práctica y, con poca preparación, montaron un mal teatro nombrando una directiva a lo loco, sin cuórum, sin reglamento y sin siquiera votar, mientras la gran mayoría de los diputados decentes eran retenidos en las afueras de Capitolio en alcabalas militares.

Los diputados decentes decidieron irse a otro sitio. Hicieron su plenaria y eligieron legalmente, en votación nominal y hasta televisado, a su nueva Junta Directiva. La comunidad internacional y todas las organizaciones nacionales enseguida reconocieron a esta junta comandada por Juan Guaidó y criticaron duramente el malhadado simulacro que hizo la dictadura tratando de elegir una junta pirata.

En la sesión siguiente también hubo un intento de impedir que los diputados entraran al Capitolio, pero esta vez ni siquiera eso pudieron lograr pues, con mucha decisión y coraje, los buenos, entraron a sesionar. La catastrófica pelada de bola del régimen y el ridículo que hicieron durante esta mala farsa, hizo que la oposición se compactara en su lucha y recogiera el aire fresco de la victoria. También millones de opositores, que habían estado muy pendientes de todo el drama, recibían con enorme alegría el triunfo de sus líderes.

Pero existe también otra consecuencia muy importante y menos comentada como lo son las enormes grietas que esta derrota ha creado y sigue causando en la dictadura.

En primer lugar, la grieta militar. El haber usado militares para evitar la entrada de los diputados los mostró en las cámaras internacionales como una fuerza política inmoral y muy lejos de su deber y, además, la imagen de haber sido “derrotados” es difícil de tragar para los militares sobre todo porque la “batalla” era contra unos tipos jetones y gritones pero desarmados. Esto está minando la moral de los oficiales de rango medio pues saben perfectamente que estas acciones fueron innecesarias y, lo peor, absolutamenteincorrectas. Esto se añade a la vergüenza de la invasión de otros países y la pérdida de soberanía que tenemos.

En segundo lugar, está presente una grieta entre los personeros del régimen con acusaciones mutuas por la torta que pusieron. Sin poder estar seguros, lo más probable es que el proponente de esta farsa haya sido Diosdado y eso representa una oportunidad de oro para sus enemigos, dentro de la dictadura, para minimizar su poder.

Y, en tercer lugar, hay una grieta política que se muestra en carne viva. Los rojos, acostumbrados a salir victoriosos, contemplan como esta vez fueron vencidos en vivo y directo. El mensaje interno de “parece que esta vaina se está acabando” anticipa que las deserciones empezarán a mostrarse.

Es la hora propicia para que todos nuestros líderes políticos y los ciudadanos hagamos referencia a los militares y militantes del régimen para que dejen de aferrarse a la figurada piedra que ahora se agrieta, y está a punto de avalancha, para que, los que puedan, se salven del desastre que se avecina.

Grietas por todos lados y una oposición en faena de compactación, nada podría ir mejor. Falta poco para que los eventos finales aparezcan.

 

Nicolás Maduro: el gran derrotado por  Fernando Ochoa Antich – El Nacional – 12 de Enero 2020

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La perniciosa “gestión” de la mal llamada “revolución bolivariana” ha arrastrado a Venezuela, principalmente bajo el caótico, corrupto e irresponsable gobierno de Nicolás Maduro, a una tragedia de tal magnitud que ha comprometido totalmente su destino.Todas sus instituciones, a excepción de la legítima Asamblea Nacional, se encuentran dirigidos por militantes del PSUV, seleccionados fraudulentamente y al servicio exclusivo de los intereses de la corrupta camarilla madurista.

La demostración más reciente de esta realidad fueron los lamentables hechos ocurridos el pasado 5 de enero en las adyacencias del Palacio Federal Legislativo. El mundo entero pudo observar cómo se impidió, por la fuerza, que la Asamblea Nacional sesionase autónomamente a fin de elegir su nueva directiva para el presente año. Los venezolanos perfectamente conocían que, desde el 17 de septiembre de 2019, la mayoría parlamentaria le había ratificado su apoyo a Juan Guaidó, mediante un acuerdo político, que garantizaba su juramentación. Por supuesto, la dictadura no podía permitirlo.

Nicolás Maduro, en medio de su desespero, urdió una inescrupulosa maniobra que se inició hace varios meses con la inhabilitación, exilio, detención y soborno de diputados opositores para conformar una alianza con la fracción de los 55 representantes oficialistas y 18 diputados de oposición, seriamente cuestionados por razones morales en el desempeño de sus responsabilidades parlamentarias. El éxito de esa alianza solo era posible si se lograba constituir un quórum artificial mediante el impedimento del acceso al salón de sesiones de los diputados opositores y en particular de Juan Guaidó.

Lamentablemente, los mandos de la Fuerza Armada Nacional violaron la Constitución Nacional al ordenar el establecimiento de piquetes de la Guardia Nacional, alrededor del Palacio Legislativo, para obstaculizar el libre ingreso de los diputados de oposición y de los representantes de los medios de comunicación independientes a fin de permitir solo el acceso de quienes aparecían en unas listas elaboradas, con anterioridad, y con la clara intención de filtrar el ingreso de los parlamentarios.

Mientras los diputados opositores forcejeaban con los guardias nacionales, exigiendo su legítimo derecho de ingresar a la sala de sesiones, los parlamentarios del PSUV y los 18 diputados tránsfugas de la oposición nombraban, en medio de un verdadero pandemónium, al diputado Luis Parra como presidente de la Asamblea Nacional sin revisar el quórum ni contar los votos. Justamente, en ese momento Juan Guaidó intentó saltar la reja del Palacio Legislativo, con el fin de suspender la sesión, ante las arbitrariedades que estaban ocurriendo, pero un guardia nacional se lo impidió violentamente.

Al mismo tiempo, Venezolana de Televisión transmitió la írrita juramentación, en cadena nacional, con la intención de confundir a los venezolanos. Ante tal atropello, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa informó que la Policía Nacional Bolivariana había impedido la entrada al Hemiciclo de más de 35 medios nacionales e internacionales. Su presencia era inconveniente para poder violar, como se hizo, el Reglamento Interior y de Debates en todo lo relacionado con lo pautado para la designación de la nueva junta directiva.

En conclusión, no hubo votación ni juramentación constitucionalmente válidas. La militarización de la Asamblea Nacional, como ocurrió, compromete totalmente la legitimidad de la designación de Luis Parra. Ante esta situación, Juan Guaidó, a través  de los medios de comunicación convocó a una nueva sesión en la sede del diario El Nacional. ¿Fue válida dicha convocatoria? Sin lugar a dudas que sí. El artículo 1 del Reglamento Interno y de Debates establece que la Asamblea Nacional puede sesionar fuera del Palacio Federal por decisión de sus miembros; el llamado a sesionar fue público, notorio e intensamente divulgado; asistieron 100 diputados aproximadamente, lo cual permitió cumplir holgadamente con el quórum de funcionamiento; todos los diputados tenían pleno acceso al recinto donde se celebró la sesión; se realizaron las postulaciones y votaciones según lo pautado en el Reglamento y los resultados fueron aceptados  por los diputados presentes en la sesión. Mientras Maduro y sus adláteres cometían todas estas tropelías violatorias de la Constitución Nacional, en presencia del cuerpo diplomático, el mundo democrático reaccionó con gran firmeza.

Los gobiernos de Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Guyana, Ecuador, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú, Santa Lucía y Venezuela, países del Grupo de Lima, difundieron un comunicado en el que “condenan el uso de la fuerza por el régimen dictatorial de Nicolás Maduro para impedir que los diputados de la Asamblea Nacional puedan acceder libremente a la sesión”. Luis Almagro, secretario general de la OEA, expresó: “Lo que el régimen madurista está haciendo ahora en la Asamblea Nacional es contraria a la voluntad del pueblo y a  las leyes”. La Unión Europea expresó: “Seguimos reconociendo a Juan Guaidó como el presidente legítimo de la Asamblea Nacional hasta que se puedan garantizar las condiciones para una votación adecuada”. Estados Unidos sostuvo: “La democracia no puede ser intimidada. En el Uruguay, tanto el gobierno saliente de Tabaré Vásquez como el entrante de Luis Lacalle condenaron la actitud del régimen de Nicolás Maduro de impedirle a Juan Guaidó ingresar a la sala de sesiones de la Asamblea Nacional.

Como si lo anterior fuera poco, la Secretaría de Relaciones Exteriores de México también se manifestó al respecto: “México hace votos para que la Asamblea Nacional de Venezuela pueda elegir democráticamente su junta directiva.  El legítimo funcionamiento del Poder Legislativo es pilar inviolable de las democracias” y el canciller argentino, Felipe Solá, recordó que el presidente Fernández viene intentando, por todos los medios, que el diálogo sea la solución de la crisis venezolana. «Rechazamos el uso de la violencia para impedir el acceso de los diputados a la Asamblea Nacional e instamos al Ejecutivo venezolano a aceptar que el camino es exactamente el opuesto. La Asamblea Nacional debe elegir su presidente con total legitimidad». Esta misma posición la tuvo el PSOE y  Pedro Sánchez.

En fin, la reacción internacional por parte de las democracias occidentales fue de rechazo a la elección de Luis Parra por haber sido realizada de manera inconstitucional y de firme repudio a la pretensión de Nicolás Maduro de continuar impidiendo la legítima aspiración de los venezolanos de vivir en libertad y en democracia.

Venezuela: Una Dictadura de Dos Jaulas por Rafael Collins – IF Revista Digital –  5 de Enero 2020.

Rafael Collins
Escritor, abogado y periodista. Actualmente trabaja como periodista en la Secretaría de la Universidad de Carabobo y profesor en la escuela de Comunicación Social de la Universidad Arturo Michelena. Cuenta con una obra publicada sobre la migración venezolana y los casos de asesinato y tortura en las protestas del año 2014 y 2017 titulada “La normalidad de las cosas”.
Es un sentimiento creciente entre los venezolanos que, tras años de intentos fallidos por salir del chavismo se han dado cuenta que estamos enfrentando a una sola dictadura que encierra a la población entre dos jaulas.

La primera jaula todos la conocemos bien, y es en sí misma, el chavismo sin ningún edulcorante. Sus rejas están hechas -en sentido primario- de socialismo, populismo, manipulación, mentiras, tráfico de influencias, difamación; cuando eso falla usan la violencia y son capaces de encarcelar y asesinar. Todo el funcionamiento de esa jaula es financiado con el saqueo de los recursos del país, y -más recientemente- con narcotráfico, contrabando de minerales y cualquier fraude a la ley que les permita lavar dólares.

Dentro de esa jaula, en un principio entraron de forma voluntaria millones de venezolanos que, por las razones que sea, se identificaron con el resentido discurso de Hugo Chávez. Al poco tiempo muchos trataron de salir, quizá al darse cuenta de que era un proyecto más tenebroso de lo que esperaban, por eso, muy hábilmente la dictadura planificó la construcción de una segunda jaula, donde les daba la ilusión a esas personas de haberse salido de la primera, e incluso creer que luchaban contra el dictador.

Esa segunda jaula ha cambiado de nombre en muchas ocasiones, pero para fines didácticos vamos a identificarla con sus nombres y siglas actuales:

Mesa de la Unidad Democrática / Frente Amplio (MUD-FA)

Esta segunda jaula, en principio se disfrazó con la causa de la libertad de Venezuela y centró la construcción de sus rejas con una palabra que en contextos normales tiene connotación positiva: “UNIDAD”, ¿les suena familiar? Seguro que sí.

Nos dijeron que la única forma de salir del chavismo era “si nos uníamos”. Hasta ese punto todo parecía lógico y así lo hicimos, con la lamentable consecuencia de que, esa unidad nunca fue unidad de propósito (liberar a Venezuela), sino unidad en torno a un grupo de políticos socialistas corruptos, aunque creo que en esto último estoy siendo redundante, pues ser socialista es -de antemano- tener predilección por la corrupción, por apropiarte de lo ajeno, por intervenir en asuntos que no te competen, por violar las libertades individuales.

Así pasaron años y años de decepciones, desde Manuel Rosales a Capriles, a Henry Ramos con su famosa frase de “doblarse para no partirse”. Años y años de diálogos apaciguadores que se orquestaron en fraude a la voluntad de los venezolanos, años y años que tienen su cumbre en la presidencia interina de Juan Guaidó. En este punto es donde a esta jaula se le notan las rejas con mayor claridad.


Años y años de diálogos apaciguadores que se orquestaron en fraude a la voluntad de los venezolanos, años y años que tienen su cumbre en la presidencia interina de Juan Guaidó


Por eso los invito a analizar, ¿De qué está formada la segunda jaula? Por desgracia descubrimos que comparte los fundamentos del chavismo: socialismo, populismo, manipulación, mentiras, tráfico de influencias y difamación. ¿Cómo se financian? La respuesta es más que obvia: con corrupción.

¿Qué pasa cuando se trata de salir de la segunda jaula? Comienza el chantaje de la “Unidad”.

Te acusan de “chavista por romper la unidad” como condición obligatoria para salir precisamente del chavismo, pero basta que trates de hacer aportes a esa “unidad” con la intención de que realmente funcione y vaya en la dirección correcta, para que seas ignorado, menospreciado o en el caso más grave, acusado de radical intolerante, guerrero del teclado o partidario de la secta. Solo por estar cansado de hacer lo mismo una y otra vez, y en consecuencia tener los mismos inútiles resultados una y otra vez.


Basta que trates de hacer aportes a esa “unidad” con la intención de que realmente funcione y vaya en la dirección correcta, para que seas ignorado, menospreciado o en el caso más grave, acusado de radical intolerante


Así, tras la monumental decepción del 2019, hemos llegado a un despertar inédito de la población que ha identificado que la segunda jaula solo sirve para sostener la primera y gran jaula, que es el chavismo. Son cómplices, no les interesa la libertad de Venezuela, ni tener verdaderas elecciones libres; solo les interesa el poder para seguir con la corrupción.

Sueñan con llegar a un acuerdo mafioso que les permita controlar por algunos años el poder ejecutivo, pero en ningún caso, con darle a los ciudadanos lo que se merecen para empezar a construir un mejor país, que es justicia, libertad, seguridad jurídica, libre mercado y respeto a la propiedad privada.

Por eso, y ante la evidencia que una salida completa del chavismo los dejaría al desnudo en su entramado de corrupción, han decidido ser agentes activos de la cohabitación con el régimen sangriento de Nicolás Maduro.

Toca romper ambas jaulas o nunca más tendremos a una Venezuela próspera y decente.

 

Dictadura de Maduro corta la señal de datos en la AN para impedir voto virtual – Alberto News – 5 de Enero 2020

La dictadura de Nicolás Maduro cortó desde tempranas horas de la mañana de este domingo 5 de enero, el acceso a la señal de datos en los alrededores de la Asamblea Nacional (AN), para impedir el llamado voto virtual, es decir, el voto en la sesión de hoy de los cerca de 40 diputados en el exilio

La reportera de Noticiero Digital, Anaisa Rodríguez, ha vivido en carne propia el corte de señal, que le ha impedido enviar fotografías, videos, y notas a la Redacción. El único canal de comunicación ha sido el mensajito.

Uno de diputados afectados, Winston Flores, aseguró que la modificación del Reglamento de Interior y Debate no era «otra cosa que un mecanismo para blindar la votación de los parlamentarios. Es inédita en el mundo porque es la única AN asediada por Maduro… Es una respuesta ante la dictadura, Maduro, sus secuaces, el TSJ ilegal y el fiscal usurpador».

Esto lo dijo en un video en el que agregó que, como coordinador de los parlamentarios en el exilio, el voto de todos ellos era para Guaidó.

Por su parte, el diputado Luis Barrágan (Fracción 16-J – Aragua) denunció que las fuerzas de seguridad que rodean al PArlamento tienen una lista con los diputados perseguidos, para no dejarlos entrar a la sesión especial de hoy.

Igualemente la periodista Dayimar Ayala Altuve, reiteró por medio de su cuenta oficial de la red social Twitter, «No hay conexión a internet dentro del Palacio Legislativo, por lo que existe el riesgo de que no se pueda hacer votación virtual».

¿Tregua, armisticio o confrontación?  por Eddie A. Ramírez S. – Noticiero Digital – 24 de Diciembre 2019 

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Hoy, víspera de Navidad  el mundo recuerda la tregua  entre soldados alemanes y británicos en 1914 durante la Primera Guerra Mundial, tregua que  se produjo espontáneamente y sin aprobación de los mandos militares. Lamentablemente, al pasar las festividades se reanudó la guerra de trincheras y en la siguiente Navidad los oficiales ordenaron cañonear al contrario para evitar un nuevo acercamiento.
Ese cese temporal de hostilidades   no impidió  que continuara la guerra , ya que   políticos y militares deseaban aplastar al contrario. La Gran Guerra  finalizó con un armisticio , el cual  impuso  sanciones tan severas  al bando perdedor que fue un factor importante para que dos décadas después estallará la Segunda Guerra Mundial. Es decir que ni la tregua, ni el armisticio solucionaron la confrontación.
Guardando las enormes distancias, en Venezuela la conflictividad es de tal magnitud que una tregua y tampoco un armisticio entre la dictadura y la democracia permitirían  enrumbarnos  hacia la convivencia y tomar la senda del desarrollo sustentable. Lo que se necesita es construir un pacto de largo plazo alrededor de un Plan País. ¿Es eso posible? ¿Qué se requiere?
En primer lugar el frente democrático debe unirse alrededor de una estrategia común. Un grupo pequeño, pero de dirigentes valiosos como María Corina y Ledezma, consideran que a Maduro hay que sacarlo por la fuerza. Estamos de acuerdo. El problema es que   no tenemos  la fuerza para inducir la desobediencia de los militares, ni la de los magistrados y tampoco para convencer a nuestros aliados de que intervengan militarmente, lo que, además, sería contraproducente.
¿Quiere esto decir que debemos resignarnos y soportar o incluso cohabitar con la dictadura?  ¡No y mil veces no! La tarea es construir es construir la fuerza necesaria. La misma   no parece posible que sea  alrededor de legítimos derechos constitucionales,  como el 187-11, el 333   o el 350. Tampoco basada en  el artículo del  TIAR que teóricamente posibilita una intervención por parte de otros países; aceptemos que nuestros amigos no pasarán de las sanciones económicas y personales, lo cual es bastante, aunque no suficiente para salir del régimen.  Entonces no queda otra opción que ir generando la fuerza alrededor de la unidad de la oposición.
Esa unidad es un requisito necesario pero no suficiente para motivar a los ciudadanos a intensificar las protestas y a los países amigos a incrementar las sanciones. Sin duda que las desavenencias entre la dirigencia opositora desestimula a los ciudadanos de a pie. Sobre todo cuando las mismas van acompañadas de descalificaciones mutuas. Tildar a una de las partes de colaboracionista y a la otra de aventureros que buscan una salida a corto plazo desanima al  más pintado. Respetuosamente sugerimos a María Corina y a Ledezma, por un lado,  a poner los pies sobre la tierra y aceptar  que sus propuestas, aunque válidas, no son viables. Por el otro el  Presidente (e) Guaidó, Ramos Allup, Capriles y Rosales deben  ser más amplios y dar cabida en la toma de decisiones  a los anteriormente citados y  a otros grupos pequeños, incluidos disidentes del chavismo,  y personalidades independiente

Con respecto al régimen hay que tomar en cuenta que, aunque tiene el poder,  está consciente de que el mismo es precario y que una caída abrupta sería muy costosa. Sin embargo,  mientras estemos desunidos seguirá persiguiendo  a nuestros diputados, a cualquier demócrata que le estorbe y tratará  de impedir la reelección del presidente (e) Guaidó. Si nos unimos podremos confrontarlo con más probabilidades de éxito y quizá lograr  que ceda en puntos importantes para que se  produzca   el cambio. Algunos dirán, con razones de peso, que esto es utópico, pero más utópico es creer en otras opciones.
 Descartar ir a elecciones es una necedad. Lo fundamental es conseguir, apoyados en la presión internacional, unas “elecciones libres y creíbles, supervisadas internacionalmente, así como el restablecimiento democrático del CNE y del TSJ”, como recomienda la Unión Europea. Si se logra eso, podrían  ser con Maduro en el poder. Guste o no guste, será inevitable que los países que apoyan la democracia se inclinen cada vez más hacia esta salida. Con este régimen no hay cabida para una tregua, ni para un armisticio. Tampoco para una lucha frontal.   Enfrentemos realidades.
Como (había) en botica: Solidaridad con el distinguido periodista Elides Rojas ante arbitrario acoso por parte del régimen.  No es posible desear una Feliz Navidad cuando muchas familias lloran a sus deudos asesinados por el régimen, hay  401 secuestrados políticos, incluidos el diputado Gilber Caro y Víctor Ugás, ambos  repitientes,   e innumerables compatriotas exiliados. Guaidó es el presidente (e) reconocido por la mayoría de los venezolanos y por más de cincuenta países. Quienes se opongan a su reelección cometerían un suicidio político ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

Un regalo en dictadura por Alexander Cambero – El Nacional – 28 de Diciembre 2019

La mayor conquista en estos tiempos difíciles es no dejarnos abatir, que la dictadura exhiba su portentosa capacidad para desgraciarnos la vida no puede ser un óbice para rendirnos ante ella, sobreponerse ante tanta perfidia debe ser la motivación principal para terminar de echarlos de Miraflores.

Son tan monumentales sus miserias que dejarlos más tiempo gobernándonos es verdaderamente nocivo. No existe mayor depredación de una sociedad, con estos niveles de oportunidades, que la recibida por estos rufianes; quienes envueltos en la litúrgica revolucionaria se creen con derecho de destrozarnos.

Con sus ridículas orientaciones de nigromantes de medianía cultural, siguen apostándoles a las mentes dóciles que compran con migajas de ilusión, es allí en donde radican sus éxitos como malabaristas en la cuerda floja de las necesidades venezolanas.

En la medida que crecen los niveles de desigualdad social, que la brecha se ensancha hasta niveles catastróficos, se garantizan las funciones a casa llena del circo de la manipulación socialista. Eso lo observamos cuando nos imponen las obscenas cadenas nacionales. Un ampuloso personaje de pésima expresión castellana muestra toda la grosura del colesterol gubernamental, hablándonos de planes con la misma raíz falsa de hace más de veinte años. Esas fábulas podridas en el tiempo siguen apareciéndose como fantasmas que trastocan la razón. Son gruesas mentiras que acompañan una corte de beneficiarios, llenos de joyas y faltos de dignidad. Su vulgar espectáculo mediático es una agresión para con un pueblo al cual asaltaron, se aprovecharon de su nobleza para esquilmarlo de manera impúdica.

Es hora de recibir la enorme noticia de la salida de este gobierno. Mayor regalo que este nadie lo recibirá. Es un obsequio compartido por millones de ciudadanos ansiosos de libertad, una Venezuela democrática; es la mayor de las ansias de una sociedad atrapada en las garras de una dictadura.

El PNV pide que se ensayen formulas más comprometidas para combatir el exodo en Venezuela por Jon Gurutz Gómez Goicolea – Parlamento Europeo – 19 de Diciembre 2019

EL PNV PIDE QUE SE ENSAYEN FÓRMULAS MÁS COMPROMETIDAS PARA COMBATIR EL EXODO EN VENEZUELA

La eurodiputada de EAJ PNV ha animado hoy en Estrasburgo a las instituciones comunitarias y los estados miembros a que se ensayen fórmulas más comprometidas, centradas en mejorar la ayuda humanitaria dentro y fuera de Venezuela y acabar con el bloqueo político que impone la dictadura madurista, para responder al éxodo que afecta ya al 20% de la población de aquel país. Izaskun Bilbao Barandica considera que el régimen que gobierna actualmente el país solo terminará con las elecciones libres que reclaman ciudadanía y oposición.

 El Parlamento Europeo ha celebrado un debate esta tarde en la capital alsaciana para analizar las conclusiones de la conferencia de solidaridad organizada por ACNUR en Bruselas para generar adhesiones y apoyo financiero a los venezolanos que han tenido que huir de su país y a los estados que les acogen. En estos años han salido del país cerca del 20% de sus habitantes generando un movimiento migratorio y una crisis humanitaria que sacude los estados limítrofes. Es el problema de este tipo que cuenta con menos recursos por afectado de los que se dan en el mundo.   

Por esta razón Izaskun Bilbao Barandica ha comenzado su intervención recordando que la señalada conferencia internacional “puso números al coste que la dictadura de Maduro tiene sobre los venezolanos. Más de cuatro millones y medio de personas han huido ya de la miseria y la inseguridad”. El 80% de estas personas recalan en los países limítrofes, especialmente en Colombia, pero llegan incluso hasta Chile. La eurodiputada jeltzale ha recordado que según el pronóstico de ACNUR en 2020 “la cifra puede superar los seis millones. Aunque los países que atienden a los exilados “están dando un ejemplo de acogida”, Bilbao Barandica ha lamentado que “surjan ya los primeros discursos xenófobos añadiendo presión a una crisis que se está afrontando con más compromisos verbales que fondos”.

 Con estos antecedentes la representante jeltzale ha propuesto tres acciones. la primera se centra en “realizar urgentemente un recalculo de los fondos que deben atender a las víctimas de este drama, detallar y cumplir compromisos de donación y atender esta dimensión exterior de la crisis venezolana”. La segunda medida propuesta ha sido animar “al alto representante a que, como él mismo afirmo en la conferencia de Bruselas, se ensayen “soluciones más comprometidas” centradas en auxiliar a los venezolanos en su propio país”. Finalmente ha abogado por “acabar con el bloqueo político que propone un régimen lo que solo se conseguirá con las elecciones libres y democráticas que reclaman unánimemente ciudadanía y oposición y apoya nuestra Unión”.

Juan Guaidó promised to save Venezuela. Now the flame he lit is petering out, and his U.S. backers are weighing their options by Anthony Faiola – The Washington Post – 17 de Diciembre 2019 

Venezuelan opposition leader Juan Guaidó speaks to a crowd of some 250 supporters in eastern Caracas this month. Earlier this year, Guaidó commanded masses to the streets to demonstrate against the government of President Nicolás Maduro. He’s now struggling to hold the movement together. (Andrea Hernández Briceño/For The Washington Post)
Venezuelan opposition leader Juan Guaidó speaks to a crowd of some 250 supporters in eastern Caracas this month. Earlier this year, Guaidó commanded masses to the streets to demonstrate against the government of President Nicolás Maduro. He’s now struggling to hold the movement together. (Andrea Hernández Briceño/For The Washington Post)

CARACAS, Venezuela — It was sunset in the Venezuelan capital, and Juan Guaidó, the 36-year-old industrial engineer anointed earlier this year as the would-be savior of a troubled nation, leaped out of his unmarked Ford Explorer and into a middle-class neighborhood of mid-rise apartments.

“Viva Guaidó!” exclaimed one of the most fervent among the 250 or so neighbors who had ventured out to hear him speak. It was a far cry from the mass marches he commanded earlier in the year. Vegetable vendors at a nearby market, unmoved, continued to hawk their wilted remainders. Some in the crowd tried to stir a chorus of Guaidó’s trademark (if borrowed) slogan: “¡Sí, se puede!” “Yes, we can!”

But the chant quickly fizzled out — just as the historic movement Guaidó launched at the beginning of the year is in danger of doing.

Yet nearly a year later, Maduro — far wilier and more resilient than his opponents calculated — is still comfortably ensconced in the presidential palace. And the Venezuelans Guaidó once inspired are losing faith — in the opposition he leads, in its backers in the Trump administration and, for some, in Guaidó himself.

Their crisis of conviction comes at the most dangerous moment of Guaidó’s nearly miraculous political arc.

Sensing his weakness, the socialist government’s shadowy security apparatus has begun to close in — deploying bribes, intimidation and repression to snuff his movement out. Security forces raided the home of a lawmaker from Guaidó’s party on Friday, and then accused her and three others of plotting a coup. Maduro announced arrest warrants against the four lawmakers on Sunday.

Guaidó dismissed the allegations as more of Maduro’s intimidation, and said his presence during the raid saved lawmaker Yanet Fermín from being detained.

Perhaps more ominously, Guaidó is suddenly confronting revelations of corruption and plots against him from within his own ranks, tarnishing his movement and threatening to unravel the opposition’s hard-won unity.

The once-steady threats of American force to oust Maduro — rhetoric that divided Guaidó’s teetering coalition — have all but evaporated. But the Trump administration is weighing new steps — short of boots on the ground — that could further strain harmony. The options, according to two people familiar with U.S. deliberations who spoke on the condition of anonymity to discuss the sensitive matter, include a possible naval blockade of Venezuelan oil destined for Cuba. The oil represents a key source of revenue for Maduro’s government, which is under heavy sanctions.

Maduro, the hand-chosen successor of the late Hugo Chávez, the founder of Venezuela’s socialist state, maintains the support of Russia and China, which covet the country’s natural resources and strategic position on the Caribbean coast of South America.

Yet Guaidó’s biggest challenge lies in the exhausted eyes of everyday Venezuelans — such as the smattering of supporters who gathered to hear him speak on this unseasonably warm Caracas night.

He spoke tenderly to the group.

“I know,” he said. “I know that you feel mentally tired.”

“We’re losing hope,” cried out one woman behind him.

‘They have launched a psychological war’

Guaidó looks out at Caracas as he rides to his office in the city’s business district. Despite the impression of economic improvement in the nation’s capital, Venezuela is falling apart. “The people are tired of protesting and not obtaining what they ask for,” Guaidó concedes. (Andrea Hernández Briceño/For The Washington Post)
Guaidó looks out at Caracas as he rides to his office in the city’s business district. Despite the impression of economic improvement in the nation’s capital, Venezuela is falling apart. “The people are tired of protesting and not obtaining what they ask for,” Guaidó concedes. (Andrea Hernández Briceño/For The Washington Post)

Earlier that day, Guaidó’s bulletproof gray Explorer edged forward through the traffic of eastern Caracas. Since rising at daybreak in the borrowed apartment he shares with his wife and their 2-year-old daughter, he had chugged three mugs of coffee. The flat, in a nondescript apartment block in the capital, is stocked with half-filled suitcases and 14 statues of the Virgin Mary.

He was en route to his makeshift “presidential palace” — a floor of offices in a high-rise business district pocked with burned-out lightbulbs. A plastic lectern bearing the official seal of Venezuela lies tucked away in one corner.

The government knows where Guaidó lives and works but has thus far not risked the international backlash that could come from detaining him. Yet as his popularity slips — some polls now show him below 40 percent, down from 65 percent in the spring — his adversaries are growing bolder.

Through the summer, Guaidó traveled the country relatively freely. But during a campaign stop at Venezuela’s Margarita Island two months ago, the government shut down the hotel and seized the cars he used. He has limited his travels ever since.

More and harsher stories against him and his family are appearing on social media and pro-government websites. One talks of his brother’s alleged Swiss bank accounts.

“Fake news,” Guaidó said. “They have launched a psychological war to create negative public opinion.”

Other messages from Maduro are less subtle. Last month, ahead of a national protest — the largest Guaidó had managed to call since spring — government forces raided the offices of his political party, Voluntad Popular. A week ago, motorcycle-riding pro-government “colectivos” followed his wife’s car as she dropped their daughter off at day care.

Guaidó said his movement is funded by Venezuelans both inside and outside the country. He said gathering contributions remained “a constant struggle” that had become “harder with time.”

For Venezuelans, the cost of supporting Guaidó has continued to rise. At one recent protest in the coastal city of Cumaná, he said, a demonstrator was detained and tortured.

“They put him in a box,” Guaidó said. “Then they threw a gas bomb inside the box. He thought he would die from asphyxiation.”

Venezuelan government officials did not respond to requests for comment.

As his driver takes a sharp left turn, Guaidó is on the phone with a supporter.

“Pa’lante!” he encourages the caller — Venezuelan slang for “Let’s keep going!” But it’s getting harder to continue, and he knows it.

In Caracas, the government’s recent easing of import, price and currency controls has created the impression of economic improvement. There are more items on store shelves, more Christmas decorations in the streets. That’s led some caraqueños to feel less anxious.

But the capital is a bubble in a nation falling apart. By the end of 2019, at least 4.5 million Venezuelans — 15 percent of the population — will have fled the country in just three years. This year, the outflow has included many who once took to the streets. In an oil-rich economy that was once South America’s richest per capita, the water system and power grid are failing. Crumbling hospitals and shortages of basic medicines have left millions without treatment. Nationwide, untold numbers of Venezuelans are going hungry every night.

“The people are tired of protesting and not obtaining what they ask for,” Guaidó concedes. “But the country wants a transition.”

A tumultuous year gives way to an uncertain future

Guaidó takes a call from Bolivian protest leader Luis Fernando Camacho during breakfast at his home in Caracas. His flat is stocked with half-filled suitcases and several statues of the Virgin Mary. (Andrea Hernández Briceño/For The Washington Post)
Guaidó takes a call from Bolivian protest leader Luis Fernando Camacho during breakfast at his home in Caracas. His flat is stocked with half-filled suitcases and several statues of the Virgin Mary. (Andrea Hernández Briceño/For The Washington Post)

A year ago, the vast majority of Venezuelans had never heard of Guaidó, the sinewy engineer-turned-politician from the coastal city of La Guaira. In December 2018, he rose to the top of the National Assembly — widely viewed as the last democratic institution left in Venezuela — largely by default. It was his party’s turn to lead, but its head, Leopoldo López, was under detention. Its No. 2 had sought sanctuary inside the Chilean Embassy. Its No. 3 was in exile in the United States.

It was precisely Guaidó’s outsider status that allowed him to sidestep the personal rivalries between party leaders, uniting a long-divided opposition to oppose Maduro.

For a time, Guaidó seemed poised to join a shortlist of global figures who have almost single-handedly changed their nation’s history. In January, after Maduro claimed victory in tainted elections, Guaidó dared to do what previous opposition leaders in his position had feared: He publicly claimed the presidency himself.

The following month, he spirited over the Colombian border to join a deadly showdown to push humanitarian aid into Venezuela against Maduro’s military blockade. He expected soldiers to defect and join the cause, but few did. The effort ended with at least seven dead and 300 injured, much of the aid burned, and the opposition struggling to recapture momentum.

Then, in the predawn hours of April 30, Guaidó appeared at La Carlota air base in eastern Caracas with a handful of soldiers and called for the military to rise up against Maduro. Venezuelans poured into the streets for what appeared to be a turning point in the opposition struggle. But images of a triumphant Guaidó, cheered on by his backers in Washington, soon gave way to word that the co-conspirators close to Maduro and within the military whom Guaidó had counted on had declined to follow through with a carefully laid but prematurely sprung plot.

Security forces moved against the uprising, killing at least four people, wounding scores and sending opposition leaders into hiding. The movement has flailed ever since, moving into fruitless and now-frozen negotiations with the government, and losing steam.

“I think Guaidó has made mistakes, and I’m not sure if it is because of lack of information or bad advice,” said María Corina Machado, an opposition hard-liner. “The opposition keeps making the same mistakes again and again. And that has brought distrust.”

On the morning of Dec. 1, the problem would become dire as rot within the opposition came to light.

Guaidó fixes his suit in the basement of an office building in Caracas. (Andrea Hernández Briceño/For The Washington Post)
Guaidó fixes his suit in the basement of an office building in Caracas. (Andrea Hernández Briceño/For The Washington Post)

The local investigative outlet Armando.info published an exposé based on letters that incriminated nine opposition lawmakers in a scheme linked to a Venezuelan executive under U.S. sanctions who does big business with Maduro’s government.

The lawmakers allegedly signed letters in support of executive Alex Saab and a Colombian associate that were sent to the Colombian government, European nations and international banks, according to Edgar Zambrano, appointed by Guaidó to probe the case. Presumably, the letters were aimed at unfreezing overseas funds belonging to Saab and his associate.

Some of the accused lawmakers have denied the authenticity of those letters. But senior opposition officials say most of them are also involved in an effort by the Maduro government to buy off or coerce their peers into abandoning Guaidó.

The plan: to prevent Guaidó from winning reelection next month as head of the National Assembly. A loss would rob him of the legal basis for his claim to the presidency, now recognized by the United States and 58 other nations.

Luis Stefanelli, an opposition lawmaker from Guaidó’s party, says a fellow legislator approached him last month with an offer: $50,000 up front and $950,000 next month to betray Guaidó.

The alleged corruption has sparked outrage among opposition supporters.

“People will have to understand that out of a group of 110 lawmakers, 10 bad apples are not the end of the opposition,” Stefanelli said. “I’m not justifying it, but it’s not surprising in a country where morality has been destroyed.”

The alleged sedition within Guaidó’s ranks runs deeper than bribes. In recent months, his ambassador to Colombia, Humberto Calderón, held unofficial meetings with emissaries of Maduro’s defense minister, Vladimir Padrino López, and the head of Venezuela’s supreme court, Maikel Moreno, according to three people familiar with the talks.

Padrino and Moreno, U.S. and opposition officials have said, conspired against Maduro in the failed April 30 plot before dropping out (the two men have denied it). In Calderón’s deal, both Maduro and Guaidó would have been forced out, according to these people.

Guaidó fired Calderón last month. Members of the Venezuelan opposition in Colombia say the rift dates at least as far back as April, when Colombian and U.S. intelligence told Calderón that opposition officials close to Guaidó in Colombia were allegedly misusing donations. Calderón informed Guaidó of the claims, and two months later, in June, the intelligence documents, including evidence of dining at expensive restaurants and the hiring of prostitutes, were made public by the outlet PanAm Post.

Opposition officials close to Guaidó have suggested Calderón was the one who leaked the documents. Calderón denies the allegation and denies holding secret talks with emissaries of Maduro’s inner circle. But he suggested Guaidó needed to rethink his strategy and team.

“Guaidó needs to renovate his inner circle, because the people he has around him are not the best,” Calderón told The Washington Post.“He needs competence and transparency. If you do not set a good example, people won’t believe in you.”

‘I think we underestimated the dictatorship’

Opposition supporters wait for Guaidó to arrive at a neighborhood gathering in Caracas. (Andrea Hernández Briceño/For The Washington Post)
Opposition supporters wait for Guaidó to arrive at a neighborhood gathering in Caracas. (Andrea Hernández Briceño/For The Washington Post)

Before Guaidó arrived at the evening rally — the kind of small neighborhood gathering that has largely supplanted the massive marches he once convened — currents of anger and frustration ran through the crowd. As the year closes out, it has become clear Guaidó did not so much promise as over-promise.

Guaidó and his American allies have underestimated Maduro. The armed forces, whose leaders enjoy lucrative business deals under the current arrangements, still back the 57-year-old socialist.

Channels remain open with senior government and military officials, according to people familiar with those dealings. But a tipping point, they say, does not feel imminent. Some of them are already calling the April 30 plot Venezuela’s Bay of Pigs — an opportunity, now lost, that might never come around again.

Guaidó’s decision to enter into negotiations with the government brokered by Norway — he offered to resign if Maduro also stepped down — succeeded mostly in buying the government time to consolidate its position. Since the talks broke down in September, Maduro has divided and conquered, launching new negotiations — boycotted by Guaidó — with smaller opposition parties more amenable to Maduro’s lead.

“I think we underestimated the dictatorship and the harm it is willing to do,” Guaidó told The Post. “We have to improve our relationship with the armed forces.”

Maduro has managed to withstand tough U.S. sanctions — including an embargo on Venezuelan oil, the lifeblood of its economy — by running gold and gems from the mineral-rich south to Turkey and Russia in exchange for cash. Russia and, to a lesser extent, China remain solid benefactors.

U.S. officials held high-level meetings last week to reassess their approach on Venezuela and consider more provocative steps. U.S. officials this month identified six state-owned vessels they said were shipping oil to Cuba — and are weighing a blockade to prevent them from reaching the island.

Supporters listen to Guaidó. (Andrea Hernández Briceño/For The Washington Post)
Supporters listen to Guaidó. (Andrea Hernández Briceño/For The Washington Post)

“Tougher options are being weighed, and some of them will be put into effect,” said a senior administration official, who spoke on the condition of anonymity to discuss internal deliberations. “There are no debates about the policy — backing Guaidó and pressing for a transition to democracy — but there are discussions about how to make the policy more effective. So steps will be taken, probably after Christmas.”

Yet some Guiadó supporters blame him for a U.S. policy they believe has failed. U.S. economic sanctions, some argue, are hurting an economy already on life support. Others complain that President Trump raised their hopes by threatening U.S. military action that now appears to have always been a bluff.

“I’m mad,” said Emperatriz Machado, a 41-year-old veterinarian who came to hear Guaidó. “A U.S. intervention was a dream, and nothing more.”

Polls show Guaidó is still the nation’s most popular leader — far more popular than Maduro. But analyst say he is in danger of losing that lead, particularly as Venezuelans smart over allegations of opposition corruption.

“I used to march in the street loyally,” said Guillermo Sosa, a 20-year-old industrial engineering student who came to hear Guaidó speak.

“I’m here to get an explanation of why the government is still in power, about why there are corrupt lawmakers in the opposition,” he said. “I don’t know who or what to believe in anymore.”

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