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¿Y después de la depresión? por ​​​​​​​ Leonardo Padrón – Caraota Digital – 17 de Agosto 2017

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Andamos con el ánimo devastado. Tratando de entender cómo lamernos las heridas. Porque son demasiadas. La tormenta ha sido tan larga y feroz que solo nos rodean escombros. No hay un árbol de pie en la faena por la democracia. La dictadura lanza graznidos de victoria. Mientras, sus manos chorrean sangre de venezolanos de todas las edades. El final de este tumultuoso capítulo de protestas que se inició en abril del 2017 exhibe cadáveres demasiado jóvenes, gente herida para siempre y hogares destruidos. Una de sus primeras consecuencias es la nueva y brutal estampida de emigrantes. Muchos con el cuerpo aun lleno de perdigones están hoy armando la maleta del mientras tanto o el más nunca. Deambulan resignados entre el hogar y el pasaporte, con el horizonte tapiado de bombas lacrimógenas. En gran parte de la sociedad civil ondea el humo de la depresión. En los círculos familiares y chats vecinales solo se habla de desánimo y frustración. Sobra quien le endose la factura de este terremoto a la MUD, uno de nuestros culpables preferidos. Sin duda, la coalición opositora tiene una gran responsabilidad en el tamaño de nuestro desaliento. Ellos mismos no lograron entender la naturaleza amoral del enemigo. Ni siquiera en sus pensamientos más maliciosos (que escasearon, lamentablemente) avistaron que la dictadura sería capaz de asesinar a más de 150 personas con tanta desvergüenza. Quizás es hora de entender que estamos lidiando contra un cártel internacional cuya principal droga es el poder. Algo inédito. En países como Colombia o México los carteles de la droga han permeado la clase política y el mundo empresarial, pero ninguno se ha hecho dueño de un país entero. Venezuela es la mercancía. Ellos, los dealers.

Piedras contra balas. Escudos caseros contra francotiradores. La constitución versus la aberración. El voto versus la trampa. Así nos ha tocado enfrentar a esta dictadura que ha convertido a la bajeza en su primer mandamiento. Los relatos de ensañamiento y maldad contra tantos venezolanos superan cualquier capacidad de asombro. Una batalla desigual, asimétrica, cuyo único soporte ha sido el tesón de millones que empuñaron el gentilicio como gasolina. Este capítulo, qué duda cabe, lo ganó la barbarie.

Otro nuevo capítulo se nos presenta en el horizonte inmediato: la elección de gobernadores. Y entonces, desde el fango de la frustración y el desánimo, buena parte del país esgrime su indignación. ¿Para qué elecciones si igual nos robarán cualquier triunfo? ¿Cómo competir, desde nuestra ética colectiva, contra seres humanos entrenados para la estafa? Hace apenas una semana pensé en la figura del laberinto. Allí andamos, extraviados, sin brújula. La dirigencia opositora no tiene, ni por accidente, ese talento para la jugada aviesa, no sabe de vilezas, la atolondran las emboscadas. Sus pecados son otros. Como ese fraude semántico que terminó siendo la tan publicitada hora cero.

En los códigos del mundo de la droga, todo aquel que pretende abandonar la maquinaria o redimir su destino, será perseguido implacablemente hasta que pague su “traición”. Lo que ocurre hoy con la fiscal general Luisa Ortega Díaz nos recuerda ese turbio sacramento. Ver a Iris Varela salivando odio frente a las cámaras y prometiéndole a su ex camarada que vestirá el color fucsia de las presidiarias fue solo el tráiler de lo que hoy le ocurre: allanan su casa, convierten al esposo en delincuente, encarcelan a su doméstica. Van por ella. Como van por todos nosotros.

Tengo días pensando en la próxima celada que nos han montado. Uno podría evitar la posibilidad de tropezarse de nuevo con la misma piedra. Pero es quedarse demasiado quieto. Es mucho silencio para tanta tragedia en desarrollo. Y, a fin de cuentas, no se trata de claudicar. Seguimos siendo una descomunal, inocultable mayoría. Pero hoy tenemos una resaca tan profunda que estamos fuera de base, aturdidos, llenos de impotencia y despecho. Por eso ellos decidieron anticipar las elecciones regionales. Porque saben que muchos opositores castigarán a sus líderes con la abstención. En este fangoso ajedrez, es el momento perfecto del régimen para fingir ante el mundo que, al fin y al cabo, también hace elecciones. Buscará lavar su rostro, tan salpicado de sangre.

Me pregunto, siendo el escenario electoral el único donde somos mejores y mayoría, ¿les regalamos la jugada? ¿Nos rendimos de una buena vez? ¿Dejamos el país entero en sus manos?. Cierto, pasa que nosotros no somos asesinos, ni torturadores, ni gente resentida y sudorosa a venganza. No sabemos ser así. Somos ciudadanos demócratas, civiles que creemos en las leyes, las elecciones y la constitución. Quizás toca seguirle mostrando al mundo y a nosotros mismos lo que mejor sabemos hacer: insistir, persistir, resistir. Desde el lenguaje de la civilidad. Desde todas las letras de la democracia. Ellos seguirán delinquiendo. Seguirán encarcelando gente. Haciendo rastrillo las leyes. Saqueando las arcas del país. Desesperados por su supervivencia, sin importar lo que eso implique en términos delictivos. ¿Y nosotros? ¿El país? ¿Entregamos lo que queda? ¿Sin levantar una sola pared, sin ofrecer resistencia? En esta ocasión nos tocaría volver al terreno donde poseemos nuestra mejor arma, la que tiene millones de “balas”: el voto. Lo sé. Van a jugar sucio de nuevo. Van a inhabilitar a todo el que les apetezca. Van a cambiar las reglas de juego cada media hora. Y nosotros, en cambio, jugaremos limpio. El mundo observa cada vez más de cerca. Están cada vez más desenmascarados. La oposición, sí, está llena de espasmos y cicatrices. Hay cruces de muerte en las veredas. Pero somos millones. No se nos puede olvidar. Se trata de insistir en el triunfo de la lógica. O de la historia.

Después de la depresión, toca insistir. Lo otro es la muerte del país. Y su mordisco negro.

Plenipotenciaria Impotente por Luis Ugalde – El Universal – 19 de Agosto 2017

8La Asamblea Dictatorial Constituida se ha autoproclamado “plenipotenciaria”. Saben que es mentira, pues no la convocó el pueblo y viola la vigente Constitución. El Ejecutivo, el Electoral y el Judicial se apresuraron a hacerle genuflexión de súbditos; exigirá que también se arrodillen gobernadores, alcaldes, candidatos e instituciones. La ANC ilegítima se proclama y actúa como poder dictatorial“plenipotenciario”, con todas las armas para reprimir y nula legitimidad.

Por otra parte ha quedado en evidencia la impotencia de la ANC para resolver los gravísimos problemas vitales de la población venezolana:el desabastecimiento dramático, la miseria creciente, la mortal carencia de medicinas vitales, la improductividad, la inseguridad, la corrupción…. Una muestra fue el lamentable debate “constituyente” sobre las soluciones económicas: un torneo verbal de buenos deseos bloqueados por sus trasnochados dogmatismos ideológicos. La Asamblea dictatorial fue puesta para no cambiar el muy desacertado modelo reinante, impotente para resolver esos problemas pero con fuerza represiva para imponerse a una población empobrecida. El tiempo juega en contra de esta dictadura pues la vida de los venezolanos se endurece y se desborda la riada del éxodo obligado. Frente a esto la Venezuela democrática, que somos casi todos, y los demócratas internacionales, debemos aferrarnos a la única Constitución legítima vigente e inventar con creatividad la salida de esta ratonera inhumana.

Para cualquier observador sereno Venezuela no tiene salida sin una negociación para establecer un gobierno democrático de unión nacional. Nuevo gobierno ya, es el clamor de la doliente población. Gobierno de una unidad superior de las fuerzas democráticas que incluya las aspiraciones razonables de la población en 1998, ahora con miseria agravada. Si actuara ética y racionalmente, el propio Maduro abriría esa puerta de salvación, pero ya ha demostrado que prefiere atrincherarse al modo cubano, ahondando a la vez la miseria socioeconómica y la represión dictatorial. No olvidemos que en 1957 cuando consideraron indeseable la dictadura de marcos Pérez Jiménez, las Fuerzas Armadas le quitaron el apoyo y Larrazábal, como su representante, abrió el país a la democracia, sin un solo tiro. Así ha ocurrido en una decena de países hispanos en las últimas décadas. No tenemos otra alternativa. Con las dictaduras no basta tener razón moral, es necesario sumar y unir fuerzas para obligarlas a rendirse.

Las votaciones de julio (16 y 30) de este año pusieron más en evidencia ante nosotros y el mundo el carácter dictatorial y tramposo del régimen en contraste con la voluntad y capacidades democráticas de la población. Ello ha traído el repudio de todos los países democráticos que rechazan la tiranía y la miseria que viven los venezolanos, reprimidos y cercados.

Nuevo Gobierno ya

No estamos hablando de un gobierno paralelo, sin los recursos del Estado y sin capacidad de acción, sino de un gobierno de unidad nacido de una negociación nacional e internacional que sustituya al actual gobierno atrincherado contra toda solución; que arranque de inmediato con masiva ayuda humanitaria (ya no es una necesidad marginal), combinada con una nueva política económica para activar la iniciativa empresarial productiva; con apoyo especial para la producción de alimentos, el servicio de salud, la reconstrucción del tejido social y la solidaridad nacional. Esa dimensión humanitaria necesita varios millardos de dólares y una movilización social solidaria. Las negociaciones y programas para la reconstrucción no pueden esperar a diciembre de 2017, y menos al débil triunfo electoral de algún débil partido parcial en 2018.

El pasado mes de julio el régimen fue claramente derrotado dos veces con votos. Así lo hemos visto los venezolanos y el mundo. Los ciudadanos demócratas y la MUD tuvimos grandes aciertos en las movilizaciones sociales y en la conducción al triunfo. Creo, que lamentablemente, faltó explicar desde ese mismo 30 estos triunfos frente a la dictadura de la ANC. Esta es“plenipotenciaria” para imponer y reprimir e impotente para cambiar el sufrimiento socioeconómico del país, del que es causante.

¿Elecciones en 2017? Frente a la Constituyente usurpadora, los demócratas nos aferramos a la vigente Constitución con voto libre, universal y secreto de gobernadores, alcaldes, legislativos y presidenciales (por el referéndum presidencial robado)… El Régimen con el poder dictatorial de la ANC está decidido a impedirlas: que la oposición se abstenga y le regale 23 gobernaciones, o se divida y vaya disminuida, maniatada y en condiciones tramposas, o con previo sometimiento a la ANC dictatorial. El arbitrario adelanto de las regionales de diciembre a octubre es una maniobra más. Nada nos debe sorprender, ni llevar a renunciar a las elecciones constitucionales. Sabemos que el Régimen no es democrático y estamos actuando en rebeldía apoyados en el artículo 333, Exigimos un CNE que garantice “igualdad, confiablidad, imparcialidad, transparencia” constitucionales (art.293), pero no lo hará. Pero si nos movilizamos y organizamos unidos, superaremos las trampas (como en triunfos pasados). La dictadura hará lo posible contra elecciones democráticas y seguirá llenando las cárceles. El hambre y la enfermedad continuarán avanzando, los caminos del exilio desbordándose y el país aislado. Por eso lo más urgente para los venezolanos es un nuevo gobierno de salvación nacional ya, con decidido apoyo internacional que adelante con voluntad, números y organización, la ayuda humanitaria internacional y nacional para que la población no muera y recupere la esperanza democrática.

 

La revolución “Chavista” destruyó a Venezuela por Marinellys Tremamunno – YoInfluyo – 17 de Agosto 2017

1493476462035Contra toda norma y pronóstico, la Asamblea Nacional Constituyente de Nicolás Maduro se instaló el pasado viernes 04 de agosto en Caracas. La elección de sus miembros sobrepasó cualquier lógica legal y democrática: fue electa sin participación de la oposición, se convocó pasando por alto el referéndum consultivo necesario para preguntar al pueblo venezolano si quería cambiar su Constitución; el fraude electoral fue evidente en la inconsistencia de los números presentados por el régimen y luego confirmado por la denuncia hecha pública por la propia empresa que tuvo a su cargo la gestión del voto electrónico; e incluso usurpó la sede del Palacio Legislativo, que corresponde por derecho a la Asamblea Nacional democráticamente electa.

Destrucción de Venezuela

Ahora con un pseudo parlamento monocolor y un Consejo Nacional Electoral (CNE) completamente parcializado a favor del gobierno, el neo dictador Nicolás Maduro se prepara para meter mano a los gobiernos regionales: la Constituyente ha decretado la realización de elecciones regionales para el próximo mes de octubre. Un proceso electoral que debía realizarse el pasado mes de diciembre de 2016, pero sin ninguna explicación había sido suspendido por el CNE. Era evidente que en ese momento se quería evitar a toda costa la realización de un proceso realmente democrático. Pero extrañamente, la coalición de oposición (la MUD) ha decidido inscribir a sus candidatos a pesar de la falta de garantías democráticas y, de alguna manera, avala con su presencia este proceso que ha sido convocado por una Constituyente que no ha sido reconocida por al menos veinte países.

Esta decisión de la MUD provocó la fractura de la oposición venezolana. Los partidos Vente Venezuela y Alianza Bravo Pueblo decidieron no participar en las elecciones regionales y tomaron distancia de la coalición opositora. ¿La razón? En Venezuela “hay solo dos rutas: la de la dictadura y la de la libertad. La ruta de la dictadura condena a Venezuela a la miseria, al hambre y a la corrupción más asquerosa. Pasa por normalizar la situación en el país, quiere que se convalide y reconozca la Constituyente, que se legitime al fraudulento Consejo Nacional Electoral”, dijo el pasado 10 de agosto en rueda de prensa la coordinadora de Vente Venezuela, María Corina Machado, para luego anunciar su separación definitiva de la MUD. “No podemos caer en esa trampa. No podemos dar la espalda al pueblo de Venezuela. No podemos traicionar la lucha que llamamos hace más de 130 días a la calle”, agregó.

Pero ¿quién es María Corina Machado? Es la fundadora de Vente Venezuela, un partido venezolano de centro derecha. Una especie rara en un país en donde la mayoría de los partidos, por no decir casi todos, son de tendencia de izquierda, incluso aquellos que son perseguidos por el régimen. Yo Influyo conversó con María Corina Machado para conocer su visión sobre la crisis que llevó a la destrucción a Venezuela.

Una dictadura moribunda

La crisis se ha acelerado porque “los pilares que le han dado apoyo a este régimen en los últimos tiempos se han ido quebrando uno tras otro: se quebró el respaldo popular, cuando tienes más del 90% del país que pide desesperadamente la salida de Maduro; se quebró el apoyo internacional, cuando ves que hay voces de la comunidad internacional que pasan de la retórica a la acción, imponiendo sanciones a los funcionarios, excluyendo a Venezuela del Mercosur, desconociendo la Asamblea Nacional Constituyente. Incluso se quebró el chavismo, cuando vemos que la Fiscal General (fiel a Hugo Chávez) y muchos otros se separan del régimen”, afirmó María Corina Machado con un particular positivismo y aseguró que en este contexto “la dictadura se derrumbará muy pronto”.

Explicó que Vente Venezuela es el partido más joven del país (nació en el año 2012) y es el único no socialista. Y como defensores de “los derechos del ser humano” indicó que en Venezuela ha llegado la hora de construir una sociedad abierta de emprendedores, de conocimientos y de oportunidades para todos. “Hemos vivido veinte años del populismo más desenfrenado, con una visión centralizadora, estatizadora, controladora al extremo. Somos una sociedad harta de que se le impongan restricciones. Hoy más que nunca tenemos el enorme desafío de dejar atrás los hitos malos del Socialismo del Siglo XXI: el centralismo, el estatismo, el populismo, el clientelismo y el militarismo”.

A nivel internacional, se niega a morir el mito de Hugo Chávez y eso a veces empeña los análisis sobre lo que sucede en Venezuela y no se entiende cómo detrás de la destrucción de Venezuela pueda estar Cuba. ¿Cómo calificas la presencia de Cuba en Venezuela?

Ha sido nefasta porque ha puesto por encima los intereses del régimen (cubano), para permanecer en el poder y apropiarse de los recursos de los venezolanos, a cambio del hambre en nuestro país. Y el mundo tiene que entender que esta catástrofe humanitaria la advertimos durante mucho tiempo. Hugo Chávez, a pesar de estar en la bonanza petrolera más grande de nuestra historia, se dedicó a destruir todo el sector productivo, expropiando, invadiendo fincas, imponiendo controles, apropiándose de los grandes negocios y, paralelamente, sometiendo a toda la sociedad a depender del régimen. Nosotros advertimos todo lo que está ocurriendo hace tiempo y ahora nos hemos convertido en un problema para toda la región.

Considerando que el régimen chavista es un régimen militarista, ¿qué rol deben jugar las Fuerzas Armadas para lograr una transición en Venezuela?

Un rol muy importante. Chávez siempre dijo que esta era una revolución armada y el proprio Maduro el 27 de junio dijo que lo que no lograron con los votos lo iban a conseguir con las armas. Y eso fue lo que paso el 30 de julio, sangre y fuego: en medio de una masacre impusieron una falsa Constituyente. Y hemos visto lo que han sido estos más de 120 días de rebelión popular, en donde hay 132 muchachos asesinados, más de 5 mil heridos, 5 mil detenidos, ha sido brutal la represión. Obviamente lo que exige Venezuela a las Fuerzas Armadas es que bajen sus armas, que desconozcan las órdenes de disparar contra el pueblo desarmado y en legítima rebelión, y que cumplan la Constitución y su conciencia, para acompañar (al pueblo) en la lucha contra la dictadura.

Pero es evidente la presencia cubana dentro de las Fuerzas Armadas venezolanas. El pasado 05 de julio, durante los actos de celebración del Día de la Independencia de Venezuela, vimos a los militares venezolanos desfilando con los colores de la bandera cubana en su uniforme. Teniendo a Cuba en las entrañas del ejército venezolano, ¿es posible que los militares venezolanos se pongan del lado del pueblo?

Ese es el punto central del problema, porque mucha gente tiende a minimizar que lucha que estamos dando en Venezuela no es sólo contra el régimen militarista y mafioso de Maduro. Es un régimen criminal que tiene vínculos con el narcotráfico, que tiene vínculos incluso con grupos de extremistas islámicos, que tiene vínculos con los carteles mexicanos, con los colombianos y con la guerrilla. La presencia cubana en Venezuela está muy intrincada y no solamente en el ejecutivo, sino también en servicios como notarías, registros, cuerpos de inteligencia del pais y también en la Fuerza Armada (FA). Es algo que se conoce, que se ha denunciado con nombre y apellido desde hace muchos años. Pero, yo estoy convencida que ante la forma como se ha radicalizado el régimen, la forma como se pretende imponer a la fuerza este fraude constituyente, que implica la disolución de la República, la inmensa mayoría de la FA está en contra de esa iniciativa como lo está el resto del país. Además, toda Venezuela está pasando hambre y las familias de esos militares sufren esa realidad.

La hemos visto en medio de las protestas, en primera fila. ¿En qué cree que se fundamenta la fuerza del venezolano, que se mantuvo firme cuatro meses a pesar de la represión?

En su dignidad, no tengo dudas. Fue una fuerte experiencia ver a estos muchachos, que no han conocido otra cosa que este régimen dictatorial y depravado, arriesgar su vida en primera fila. Evidentemente tuvieron en sus casas madres que le transmitieron valores, el amor a la libertad, el amor a Venezuela, la determinación de vivir con libertad individual y dignidad nacional. En Venezuela hay hambre y la gente ha salido a la calle con hambre, pero no solo hambre de alimentos, hay hambre de dignidad. Hoy Venezuela está más unida que nunca y eso hoy tenemos que recordarlo y repetirlo, el mundo lo tiene que entender. No es un país dividido, no es un país polarizado. Somos un país absolutamente unido y decidido a construir un futuro de prosperidad, de justicia, de solidaridad, de cooperación entre todos sus hijos.

Publicó recientemente en su Twitter que el tiempo de la retórica se había acabado y que Venezuela necesita acciones firmes. ¿Cuáles son esas acciones firmes que espera de la comunidad internacional?

Lo primero, que se den a conocer las actividades ilegales del régimen. Además, sanciones individuales muy claras, como ha estado ocurriendo en los últimos tiempos, porque la situación de Venezuela es insoportable y es impostergable la acción.

 

Trece razones para votar por Fernando Mires – Blog Polis – 17 de Agosto 2017

39768fernandomires1640x360En Venezuela, antes de cada elección, surge la misma controversia. Los argumentos son, si no iguales, parecidos. Al final se impone la razón y la mayoría de la oposición vota. Si la oposición gana, todos festejan el triunfo. Esta vez, en cambio, hay algunas variantes. Las anunciadas elecciones regionales que deberían haberse realizado un año atrás, están por venir. Tendrán lugar después de las grandes demostraciones de masas en defensa de la Constitución, iniciadas en abril del 2017. Los ánimos están enervados y no es para menos: el régimen ha asesinado a muchos seres humanos. Casi todos, jóvenes.
La dictadura, ya abiertamente declarada, ha impuesto mediante el fraude más grosero conocido en toda la historia electoral latinoamericana, una asamblea constituyente, fascista y cubana a la vez. El ambiente es propicio para todo tipo de aventuras antipolíticas, y también hay razones que lo explican: la lógica de la fuerza representada en una mafia de poder en alianza con los altos mandos del ejército se ha impuesto por sobre la voluntad de la inmensa mayoría. Bajo estas condiciones ha crecido en el seno de la oposición un abstencionismo políticamente anómico pero a la vez militante; muy destructivo con respecto a la única organización política de oposición que existe en Venezuela: la MUD.
Frente a las amenazas que provienen del régimen y de los divisionistas, los sectores democráticos de la oposición intentan defender los pocos espacios que restan. Como una contribución solidaria a la lucha que ellos libran en condiciones tan adversas, he redactado trece puntos que, en mi opinión, son razones que deben tenerse en cuenta para participar en las elecciones regionales de 2017. Siempre y cuando tengan lugar. Pues bajo una dictadura ejercida por personajes sin principios, seres brutales al servicio de sus propias ansias de poder, todo puede ser posible.

  1. Las elecciones regionales están pautadas en la Constitución. Desconocerlas o renunciar a participar es seguir a la pauta de la dictadura -la que como toda dictadura es antielectoral-. Es faltar a la letra y al espíritu de la Constitución. Es romper con la línea histórica de la oposición. Línea que ha sido definida por sus principales líderes y suscrita por la gran mayoría de sus partidos como pacífica, democrática, constitucional y electoral. La Constitución es la guía, es el programa y es la ruta de la oposición. Sin la Constitución la oposición no existiría. Todo lo que es la oposición se lo debe a la Constitución. La decisión divisionista, derrotista y abstencionista de una parte de la oposición liderada por el grupo VENTE, es anticonstitucional y por lo mismo hace el juego a los planes de la dictadura.
  2. Entre oposición y Constitución hay una relación simbiótica. Todo voto a favor de la oposición es un voto a favor de la Constitución. Por esa misma razón, todo voto a favor de la Constitución es un voto en contra de la constituyente cubana. La principal contradicción política de las próximas regionales deberá ser -siempre y cuando los partidos y candidatos entiendan la esencia del problema-: o Constitución o constituyente. Agitar esa contradicción es más importante que el número de gobernaciones que puedan ser ganadas. Las elecciones, en ese sentido, no son solo un fin sino, además, un medio de agitación política a favor de la Constitución. Convertir a las regionales en un movimiento democrático, popular y constitucionalista es la gran tarea política del momento.
  3. El 16/J la mayoría del pueblo venezolano votó (simbólicamente) en contra de la constituyente, no en contra de las elecciones. Y la razón es elemental: la constituyente fue inventada para evitar las elecciones, sobre todo las regionales, destinadas a privar a la dictadura de todos sus poderes locales. Luego, al votar en contra de la constituyente, los venezolanos votaron a favor de la reivindicación del sufragio universal. Los puntos 2 y 3 tampoco auspician el abstencionismo. Por eso, los que hablan del mandato del 16/J, tergiversan su sentido, tanto en su letra como en su intención. Aparte del rechazo terminante a la constituyente, no hay, en ninguno de los tres puntos del 16/J, un mandato explícito a favor de la abstención electoral.
  4. La Unidad al ir a las elecciones regionales no interrumpe, más bien confirma su continuidad política. La MUD siempre ha sido electoral. Nació y se configuró como una asociación electoral. Que, obligada por las circunstancias, hubiera debido asumir otras funciones, es otro tema. Lo importante es que la MUD ha continuado la línea trazada el año 2007 cuando defendió la Constitución en contra del propio Chávez. Sus más grandes éxitos han sido electorales. Electoral fue el triunfo que robaron a Capriles en las presidenciales del 2013. Electoral fue el grandioso triunfo del 6D. Electorales son las alcaldías y gobernaciones arrancadas a la dictadura. Electorales fueron las grandes manifestaciones por el RR16. La defensa de la AN, elegida electoralmente, fue el punto de partida de las grandes movilizaciones que llevaron a Maduro a imponer la constituyente cubana. Electorales por último fueron las jornadas que llevaron a votar el 16/J en contra de la constituyente. No hay ningún motivo para que la MUD se aparte de la vía electoral, la única que conoce. Romper la vía electoral es romper la oposición. Quienes lo hacen están por cierto en su derecho. Pero para ejercerlo deben presentar una línea política diferente. Y hasta hora, definitivamente, no la tienen. Son como los perros hortelanos de la política: no hacen ni dejan hacer.
  5. Al plantearse en contra de las elecciones, sin ofrecer ninguna otra alternativa, los abstencionistas solo piensan en dos posibilidades: o en una invasión o en un golpe militar. En cualquiera de los dos casos la oposición no tiene ningún papel que jugar. De este modo los abstencionistas no solo exigen la abstención. Además, buscan eliminar a la oposición, sobre todo a la MUD, como sujeto político, condenándola a servir de coro de acciones en las cuales ella no tiene ningún poder de decisión.
  6. Las elecciones se encuentran en perfecta continuidad con las protestas iniciadas en abril del 2017. No hay ningún objetivo surgido durante las protestas del 2017 que no pueda ser revivido durante las campañas electorales que –eventualmente- tendrán lugar. Protestas sin vía electoral al chocar permanentemente con la soldadesca están condenadas a la derrota. Las elecciones, en cambio, abren un nuevo cauce. Mientras las protestas tenían lugar solo en centros urbanos, allí donde hay universidades, las elecciones pueden llevar la protesta hasta los últimos rincones, ampliando el espacio de participación pública. Las elecciones regionales son en ese sentido más radicales que las elecciones presidenciales. Más allá de los resultados, de los fraudes, y de la posibilidad de que sean eliminadas por el régimen, las elecciones permiten abrir un nuevo espacio de confrontación política.
  7. Las elecciones no legitiman al régimen pues el régimen es anti-electoral. Las elecciones solo legitiman a las elecciones. Por eso cabe esperar que la dictadura hará todo lo posible por torpedear, boicotear y, si todo eso no resulta, postergar o incluso eliminar a las elecciones. Si se da ese caso, como es probable que ocurra, no la oposición sino la dictadura habrá perdido legitimidad; si es que le queda algo.
  8. Las elecciones tampoco legitiman al CNE. Todo lo contrario, permiten derrotar al CNE como ya ha ocurrido en otras ocasiones. Por eso quienes arguyen que no irán a las elecciones después del monstruoso fraude del 30/J sacan mal las cuentas. Pues ese CNE no es fraudulento desde el 30/J. Lo ha sido siempre. Incluso, el mayor fraude electoral de su historia no lo cometió el 30/J – en el hecho, una elección interna del PSUV- sino el 14 de abril de 2013 cuando Tibisay Lucena -al negarse a mostrar los cuadernos electorales- reconoció, objetivamente, haber robado las elecciones presidenciales. La oposición aprendió la lección: cuando la votación se convierte en un aluvión y cuando las mesas son vigiladas una por una, el fraude puede ser derrotado. Mesa vigilada es mesa ganada.
  9. La monstruosidad del fraude del 30/J cumplió dos objetivos: el primero: inventar millones de votos para imponer a la constituyente cubana. El segundo: advertir a la oposición de este modo: “nosotros somos tramposos, no tiene sentido que ustedes vayan a las elecciones pues con nuestros fraudes los volveremos a derrotar”. Imposibilitada de ganar las elecciones, la dictadura ha decidido envilecerlas, desmoralizando a la ciudadanía y dividiendo a la oposición en electoralistas y anti-electoralistas. De este modo, si la oposición no acude a votar, la dictadura hará elecciones adjudicándose un triunfo electoral sobre la oposición “anti-electoral”. El problema más grave es que una parte de la oposición –ignoramos su magnitud- ya ha pisado la trampa. Esa parte ha olvidado el principio más elemental de la política: “nunca hagas lo que tu enemigo quiere que tú hagas”
  10. No el 30/J sino el 6/D debe ser el parámetro electoral de la oposición. El 30/J solo demostró los límites que es capaz de traspasar la dictadura cuando la oposición está ausente. El 6/D demostró en cambio lo que puede llegar a alcanzar la oposición cuando participa activamente en las elecciones. Si en las regionales no lo hace, tendrá lugar un segundo 30/J. Que nadie tenga dudas. Los responsables serán los abstencionistas. Nadie más.
  11. La participación electoral bajo dictaduras está avalada por la experiencia de una gran cantidad de movimientos democráticos que han usado todos los espacios para acelerar la caída de los tiranos. No se trata por cierto de reeditar la discusión bizantina acerca de “la dictadura no sale con votos” o a la inversa: “solo con votos sale la dictadura”. Se trata solo de tener presente dos hechos objetivos: El primero dice que siempre los movimientos democráticos han puesto a las elecciones en el primer reglón de la lista de exigencias. El segundo dice que hasta ahora no se conoce ningún caso en la historia en el cual una dictadura haya sido derrotada mediante la abstención electoral.
  12. La mantención de una línea constitucional y por lo mismo electoral ha sido la principal razón que explica por qué la oposición ha concitado en su torno un gran apoyo internacional. Si los asesinatos de tantas personas lograron sensibilizar a la opinión pública mundial no fue por la innegable tragedia del hecho –en Siria son asesinados grandes cantidades de seres humanos día a día y la indignación internacional es muy débil- sino porque quienes cayeron en Venezuela lo hicieron luchando por uno de los sacramentos de la política moderna: el sufragio universal, inscrito en la Constitución de 1999 y negada por la constituyente de la dictadura. Si la oposición decidiera no participar en futuras elecciones, aún argumentando trampas y fraudes, el impacto sobre esa opinión mundial sería más negativo que positivo y, sin duda, la dictadura sabría como manipular a su favor esa situación.

Hay por último una razón en la cual están contenidas todas las demás. Una razón que condiciona a toda otra razón, o –para decirlo con el vocabulario de Freud- una razón sobredeterminante. Esa es la razón ciudadana. Significa, según esa razón, que cuando uno vota no lo hace solo para cumplir un objetivo, o por motivos tácticos o estratégicos, o porque voy a perder o ganar. Uno vota simplemente porque es un deber hacerlo. Que otros van a robar mi voto no me exime del cumplimiento de mi deber. Nadie puede dejarse determinar por la maldad de los otros. El hecho de que Maduro y su mafia sean unos hijos de puta, es problema de ellos, y alguna vez lo pagarán. Pero cuando uno vota, también vota para y por sí mismo. El voto es la dignidad del ciudadano.

Elecciones regionales y el “dilema diabólico” por Allan R. Brewer-Carías – La Patilla – 17 de Agosto 2017

AllanBrewerCariasAbogado.jpgEl Dr. Allan Brewer-Carías presenta hoy su argumentación en contra de la participación de la oposición en unas elecciones regionales convocadas por fraudulenta Asamblea Nacional Constituyente, precisando su postura inicial expuesta en unos tuíts del 3 de agosto de 2017.

La gran burla: Elecciones regionales y el “dilema diabólico” por Allan R. Brewer-Carías en el siguiente enlace :

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Venezuela no es Cuba por Sadio Garavini di Turno – America 2.1 – 18 de Agosto 2017

 

La acelerada deriva dictatorial del gobierno ha favorecido la idea de que en Venezuela se va implantar un régimen totalitario comunista similar al cubano. Se alega que el régimen cubano se ha mantenido durante ya casi seis décadas, a pesar de un fracaso socioeconómico evidente. No nos olvidemos que Cuba en 1959 no era Haití, tenía el más alto ingreso “per capite” en América Latina, después de Argentina, Uruguay y Venezuela. Ahora son muchos los países que la superan ampliamente. Sin embargo creo útil resaltar las sustanciales diferencias entre los casos venezolano y cubano.

Castro derrocó en 1959 la dictadura militar “troglodita” de Baptista, con el apoyo unánime de la comunidad democrática mundial. Cuando posteriormente demostró su intención de instaurar una dictadura comunista, obtuvo el absoluto respaldo de la superpotencia soviética, que en plena Guerra Fría obtenía una muy importante “cabeza de puente” militar y política, en el hemisferio occidental, a apenas 90 millas de Miami. En efecto, la “crisis de los misiles” de octubre de 1962, que estuvo a punto de desencadenar una tercera guerra mundial, terminó con el acuerdo Kennedy-Kruscev, que, entre otras cosas, implicaba el retiro de los cohetes soviéticos a cambio de la promesa norteamericana de no invadir a Cuba. La URSS mantuvo hasta su desintegración en 1991 un subsidio a Cuba de más de US$ 5000 millones anuales. Con la pérdida del subsidio soviético Cuba entró en una grave crisis socioeconómica, el llamado “período especial”, que sólo terminó con el inicio del subsidio venezolano, que también se calcula alrededor de US$ 5000 millones anuales. Hay que recordar también que el marxismo-leninismo y la propia revolución cubana, particularmente en los años ’60 y ’70 mantenía las simpatías de gran parte de los intelectuales más relevantes en América Latina y Europa, buena parte de la opinión pública mundial y también de muchos gobiernos y partidos democráticos. Además la población cubana nunca vivió una experiencia democrática como la que conoció Venezuela en los 40 años de la República Civil (1958-1999). Su relativamente pequeña clase media, dados los privilegios inmigratorios concedidos por EEUU, optó por la emigración masiva.

Venezuela en cambio no es una isla, la desastrosa crisis socioeconómica y humanitaria ya está afectando a sus vecinos con una ola creciente de refugiados. Con la caída del “muro de Berlín” y la implosión de la URSS y su imperio, el comunismo ha perdido la mayor parte de su atractivo ideológico. Con el final de la Guerra Fría, los intereses de Rusia y China en Venezuela son fundamentalmente económicos, financieros y comerciales. El rechazo del régimen de Maduro en el hemisferio y en la comunidad democrática internacional es contundente. El esencial apoyo popular se desvaneció junto con el carisma del extinto caudillo. El aislamiento y las sanciones tienen cada día más efectos financieros efectivos y crecientes. Las deserciones en el gobierno y en la Fuerza Armada son síntomas del resquebrajamiento del régimen. La ya deteriorada gobernabilidad se hace más precaria.

En Venezuela hay un Estado depredador y forajido. Pero además se trata de un “totalitarismo fallido”, un régimen que tiene vocación y objetivos totalitarios, pero le falta la capacidad y la eficiencia para concretarlos, el resultado, nos recuerda el politólogo Michael Waltzer ”, es alguna forma de tiranía chapada a la antigua, pero disfrazada con un ropaje fascista o comunista”.

 

Narcodictadura chavista e izquierda chilena por Axel Kaiser – El Mercurio – 15 de Agosto 2017

“Mientras Venezuela aplicaba el manual cubano de construcción de la dictadura comunista, la comunidad internacional observaba casi maravillada el experimento…”

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El año 2005 fui invitado a Caracas por una semana, a investigar la famosa “revolución bolivariana” de Chávez. Recuerdo que en esa época, luego de entrevistar a personajes líderes de diversos sectores, mi conclusión fue que Chávez había llegado al gobierno utilizando la mascarada de la democracia para convertirse en dictador y no dejar jamás el poder. Desde entonces he dicho a mis amigos venezolanos que la democracia era una ilusión que el régimen chavista utilizaba para legitimar su dictadura. También era claro que con su política socialista el país quedaría totalmente arruinado.

En 2005, las expropiaciones sin indemnización ya habían comenzado y el intervencionismo estatal en la economía se desbocaba tan violentamente como la corrupción. Solo precios del petróleo récord evitaban que el descalabro fuera más acelerado, pero también sabíamos que eso no iba a durar. Las violaciones a los derechos humanos ya eran denunciadas por algunos organismos internacionales y la prensa era censurada, mientras el Parlamento había sido reducido a una sola Cámara cada vez más servil al dictador. Los tribunales, en tanto, eran purgados por el régimen y el Banco Central convertido en una sucursal financiera del chavismo.

Mientras Venezuela aplicaba el manual cubano de construcción de la dictadura comunista, la comunidad internacional observaba casi maravillada el experimento.

Para gran descrédito nuestro como chilenos, fue un compatriota, José Miguel Insulza, uno de los más entusiastas legitimadores de la dictadura militarizada chavista cuando le tocó presidir la OEA. Pero la de Insulza no ha sido la única deslealtad chilena que han debido enfrentar los venezolanos. La Presidenta Bachelet siempre se declaró amiga de Chávez y lo alabó hasta el cielo con ocasión de su muerte. Peor aún, hasta hace poco, nuestro Gobierno, a través del canciller Heraldo Muñoz, se resistía a condenar enérgicamente al régimen dictatorial venezolano. Hace tan solo un par de años Muñoz decía que era “prematuro” hablar de la liberación de presos políticos en Venezuela. Hoy, el tono ha cambiado, porque el costo internacional de no condenar a Maduro es demasiado alto. Pero incluso así, la ONU, la OEA de Almagro, la Unión Europea y Human Rights Watch, entre otros, han tenido palabras más duras para con el régimen socialista de Maduro que nuestro Gobierno.

Reflejando ese espíritu internacional de total rechazo a Venezuela, recientemente el ex Presidente socialista español Felipe González llegó a declarar, literalmente, que “el Chile de Pinochet respetaba más los derechos humanos que el paraíso de paz y prosperidad de Maduro”. Esto debe haberse sentido como una puñalada en el corazón de cierta izquierda, tan acostumbrada a jugar de víctima mientras se pone del lado de los dictadores de su color político. Lo cierto es que la hipocresía de nuestra izquierda lo único que hace es dar la razón a aquellos que afirman que si hubiera alcanzado el poder total que buscó bajo la Unidad Popular habría seguido el mismo sendero criminal de Maduro, Chávez y Castro. Y por qué no creer eso si hasta hoy no oculta su admiración por Chávez y la dictadura castrista, la que, dicho sea de paso, es la principal sostenedora del régimen de Maduro a través de su servicio de inteligencia y sus más de 60 mil infiltrados en Venezuela.

Para el ex presidente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, el venezolano Diego Arria, quien sacó a Orlando Letelier de Chile después de negociar con Pinochet y recibió a varios socialistas perseguidos después del golpe de Estado, el Gobierno chileno acomoda los principios que dice defender dependiendo de quién se trate. En cuanto a la tesis de Muñoz y otros cancilleres de América Latina, según la cual el problema venezolano debe resolverse dialogando, todos ellos saben que eso es una estupidez. Como han dicho Arria y María Corina Machado, la solución para un país secuestrado por una narcodictadura militarizada involucrada en la exportación del 60% de la cocaína que se consume en Europa, es “no convencional”.

Lamentablemente, como las fuerzas armadas venezolanas han sido purgadas y son cómplices de los carteles de la droga, es muy improbable que la solución venga de ese lado. Solo quedaría una intervención militar extranjera al estilo de lo anunciado por Trump, pero como esa opción también es improbable, al parecer, tendremos que convivir con una narcodictadura socialista por mucho tiempo más, con todo lo que ello implica para los venezolanos y para nosotros en términos de seguridad y estabilidad interior.

 

La situación en Venezuela no es grave, es cierto: es atroz y perversa por Miguel Henrique Otero – ABC – 16 de Agosto 2017

El director del diario El Nacional de Venezuela responde a las declaraciones del portavoz del PSOE restándole importancia a lo que sucede en el país latinoamericano

images-2Respetables señores:

Ciertos hechos resisten las interpretaciones. Por su extrema naturaleza, se imponen, no solo ante sus víctimas, sino también para todos aquellos que, a más de 7 mil kilómetros de distancia, los observan y se refieren a ellos.

Me explico. Que un francotirador levante un arma costosísima, en un país donde hay niños y ancianos que mueren de hambre, y su bala atraviese el cráneo de un joven que protesta, es una afirmación, en todos sus extremos, irrebatible: el francotirador fue filmado disparando, los niños y ancianos enterrados, el joven desangrándose fue recogido del pavimento por otros jóvenes, trasladado en una motocicleta a un centro de salud: cuando lo ingresaron al centro de salud había perdido la vida. Datos todos verificables.

Me pregunto, no sin desconcierto, hasta dónde puede avanzar la interpretación de estas realidades. Me pregunto, si el privilegio de analizar ciertas realidades, específicamente las que se establecen entre la violencia desproporcionada y las víctimas indefensas, tiene límites. Si interpretar ciertos hechos puede ser un ejercicio que vuelva la espalda a los hechos de los que habla.

Con el permiso del lector, destallaré algunos terribles hechos venezolanos, que han tenido lugar entre el 1 de abril a esta fecha: personas que han sido detenidas en las protestas, desarmadas, han sido colgadas por los pies, por las manos, o por las cuatro extremidades, hasta durante 48 horas seguidas. Sus gritos, lo testimonian algunos de los propios carceleros, escapan cualquier intento de adjetivarlos. Hay jóvenes que, encerrados con grupos de torturadores, han sido obligados a comer alimentos mezclados con gusanos y excrementos: la pasta, los excrementos y los gusanos son hechos. También los culatazos en la nuca, en la oreja y en la espalda, a quienes se negaban a ingerir esos desechos. Hay presos a los que se han aplicado descargas eléctricas en sus genitales: las quemaduras y el dolor no han sanado. A otros le han introducido un tubo metálico por el ano. Un hombre murió hace dos semanas a causa de los golpes que recibió en su cráneo.

En el informe que presentó ante la Corte Penal Internacional una oenegé dedicada a los derechos humanos, el Instituto Casla -no un gobierno de otro país, no un partido político- se demuestra, dada la repetición de los hechos, que existen patrones para reprimir y torturar. Patrones: conductas que se repiten de modo deliberado. Métodos persistentes para matar y para infligir dolor de modo sistemático.

En la página web de la oenegé Foro Penal Venezolano, en el informe correspondiente al 31 de julio contiene este balance: entre el 1 de abril y el 31 de julio, es decir, cuatro meses, han muerto 133 personas, han sido heridas más de 4 mil, y han sido detenidas en procedimientos violatorios de la ley, más de 5 mil personas.

Señores del PSOE: podría extenderme por páginas y páginas organizando hechos que documentan la expansión del hambre, la enfermedad, la corrupción, las evidencias que permiten calificar al de Venezuela como un narco Estado. Estudios elaborados por rigurosos centros académicos señalan que el venezolano ha perdido un poco más de 7 kilos promedio, entre enero de 2016 y junio de 2017.

¿Quiénes han documentado estos hechos? Las víctimas, sus familiares y testigos directos. Los periodistas -que incluyen a corresponsales de medios de comunicación españoles-, los padres y madres de las víctimas, médicos y paramédicos de centros de salud, religiosos y religiosas de distintas órdenes, activistas de un centenar de oenegés, ciudadanos que con sus teléfonos móviles o cámaras fotográficas han registrado la acción letal de la dictadura de Nicolás Maduro en contra de la sociedad indefensa.

Estos hechos -realidades netas en forma de cadáveres, cuerpos heridos, personas traumatizadas, más de 600 presos políticos, familiares en estado de duelo, niños y adultos que todos los días se agolpan en basureros para encontrar qué comer-, me parece, resisten y se imponen a las interpretaciones, como ya dije.

De tan radicales y evidentes, de tan brutales e infamantes, no se les puede negar: de hecho, ni siquiera el gobierno de Maduro intenta desmentirlos.

Pero ante ellos, las actitudes pueden ser diversas. Mientras los hechos siguen allí -indestructibles, indeformables, tozudos-, se puede mirar a otro lado; se puede hacer silencio; se les puede comentar con cinismo; se puede sugerir o acusar a las víctimas del castigo recibido; se les puede comparar de forma inadecuada; se puede decir que la responsabilidad es, a partes iguales, entre el que dispara y el que pierde la vida con un disparo en la frente.

Lo esencial es esto: los hechos de Venezuela interrogan, esencialmente, en lo político-moral. No cambia el sufrimiento el que se le minimice, se lo relativice o se lo niegue. Por el contrario, añade más sufrimiento a quienes ya sufren.

La situación de Venezuela no es grave, es cierto: es mucho peor que eso. Es atroz y perversa. Constituye la negación de los derechos esenciales del ser humano. Cuando una sociedad vive bajo un estatuto de violencia desproporcionada por parte del Estado, la solidaridad y la palabra de apoyo se constituyen en bien inapreciable.

Le pido al PSOE, el partido que tantos vínculos tuvo con Venezuela, y que tanto y desinteresado apoyo recibió de los demócratas, que no olviden que, ahora mismo, la dictadura persigue con ferocidad y saña, a los venezolanos que luchan por sus libertades.

 

La Constituyente declara un régimen político dictatorial por José Ignacio Hernández – ProDaVinci – 15 de Agosto 2017

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Según el Diccionario de la Real Academia Española, la dictadura es el “régimen político que, por la fuerza o violencia, concentra todo el poder en una persona o en un grupo u organización y reprime los derechos humanos y las libertades individuales”.

Precisamente, el “Decreto Constituyente” de la ilegítima y fraudulenta Asamblea Nacional Constituyente, por medio del cual se dictan las Normas para garantizar el pleno funcionamiento de la Asamblea Nacional Constituyente en armonía con los poderes constituidos, publicado en la Gaceta Oficial del pasado 8 de agosto, formaliza en Venezuela un régimen político dictatorial, como paso a demostrar de inmediato.

1. El fundamento de las normas

Las normas repiten el discurso político con el cual se ha pretendido justificar a la constituyente, como una instancia llamada a promover la paz en Venezuela, a través del poder constituyente originario.

Para esos fines, las mismas señalan que la Asamblea Nacional Constituyente puede “decretar medidas sobre competencias, funcionamiento y organización de los órganos del Poder Público, de cumplimiento inmediato” (artículo 3). Como consecuencia, el artículo afirma que “la Asamblea Nacional Constituyente en uso de las atribuciones que le son inherentes, podrá limitar o decidir la cesación de las actividades de las autoridades que conforman el Poder Público”.

El artículo quinto ratifica esta decisión: todos los organismos del Poder Público –dice la norma– “quedan subordinados a la Asamblea Nacional Constituyente, y están obligados a cumplir y hacer cumplir los actos jurídicos que emanen dicha Asamblea”.

Asimismo, el artículo cuarto señala que la Constitución de 1999 mantendrá su vigencia en todo aquello que no colida o sea contradictorio con los actos de la constituyente.

2. Los poderes “supra-constitucionales”

Con este decreto, la ilegítima constituyente asume poderes “supra-constitucionales”, o sea, que se coloca por encima de la Constitución de 1999, al afirmar que ésta podrá ser derogada por las decisiones dictadas por la propia asamblea.

No solo la Asamblea Nacional Constituyente es ilegítima y fraudulenta. Con esta declaratoria de poderes “supra-constitucionales” se aparta del artículo 347 de la Constitución, pues de acuerdo con esa norma, lo único que podría hacer una Asamblea Nacional Constituyente legítimamente electa es dictar una nueva Constitución. En modo alguno esa norma faculta a la Constituyente para asumir funciones por encima de la propia Constitución, como pretenden hacer las normas comentadas.

3. La concentración de funciones y el poder absoluto

La ilegítima constituyente ha asumido el poder absoluto del Estado al concentrar todas sus funciones. Como vimos, las normas subordinan todos los Poderes Públicos a la ilegítima constituyente, quien podrá no solo regular su funcionamiento, sino acordar que tales órganos cesen actividades.

¿A qué órganos se refiere la norma? Ella aplica, en general, a todos los órganos del Poder Público. Esto abarca, por un lado, a la Asamblea Nacional, el Tribunal Supremo de Justicia, el Poder Ejecutivo Nacional y el Poder Ciudadano. Todos estos ahora, se subordinan a la constituyente, quien podrá suprimirlos e incluso, cambiar a sus titulares.

Pero también las normas se extienden a todos los órganos de los poderes públicos de los estados (gobernaciones y consejos legislativos) y municipios (alcaldías y concejos municipales).

Con base en esta disposición, en especial, la ilegítima asamblea constituyente podrá controlar a las gobernaciones de los estados, pudiendo incluso acordar su cese de actividades. Con ello, se pone en evidencia que las elecciones regionales, anunciadas para octubre de 2017, dependerán en última instancia de lo que decida la ilegítima constituyente, quien podrá no sólo controlar a los nuevos gobernadores electos (en el supuesto que se mantenga la elección) sino que además, podrá ordenar el cese de funciones de los nuevos Gobernadores.

4. La dictadura de la Asamblea Nacional Constituyente

Lo anterior permite demostrar que, en estas normas, la ilegítima constituyente asumió la dictadura como forma de gobierno en Venezuela.

En efecto, partiendo de su carácter ilegítimo y fraudulento (en especial, luego de las evidencias que demuestran cómo el CNE simuló resultados electorales), esta Asamblea Nacional Constituyente ha acumulado todas las funciones del Estado, colocándose por encima de la Constitución a través de un poder ilimitado y absoluto. Algo que pudo hacer, en buena medida, debido a la represión que precedió a su fraudulenta “elección”.

Todo lo hecho, además, excediéndose del artículo 347 Constitucional. De haber sido convocada y electa de manera legítima, la constituyente solo hubiese podido aprobar una nueva Constitución. En modo alguno la Constitución puede atribuir, a la Constituyente, el poder de destruir la propia Constitución.

Por lo tanto, la ilegítima constituyente ejerce un gobierno de facto, cuyas decisiones deben reputarse como inexistentes, lo que implica que sus actos no entrañan deber de obediencia. Por el contrario, todo ciudadano, y en especial los funcionarios, deben desconocer a la constituyente, desobedeciendo sus decisiones y colaborando con el restablecimiento de la vigencia de la Constitución de 1999, que ha terminado de derogar por la fuerza de los hechos.

 

 

El aprieto de Socorro Hernández por Elías Pino Iturrieta – El Nacional – 13 de Agosto 2017

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La rectora Socorro Hernández fue agredida por unas señoras que se la toparon en un mercado de la ciudad, mientras hacía sus compras. La motejaron de ladrona y de asesina, sin ocultar manifestaciones corporales que transmitían ira. La escena circuló en las redes sociales para volverse célebre. Los dicterios contra la rectora del CNE se multiplicaron entonces entre los espectadores, pero también las críticas desgarradas del oficialismo. Mientras mucha gente aplaudía a las agresivas damas del mercado, los voceros de la dictadura hablaban de una violencia ejercida contra una ciudadana indefensa. Semejante descomedimiento obligaba, dijeron los del régimen, a una acción perentoria de la autoridad en beneficio de los derechos violados de una ciudadana que se limitaba a buscar víveres en el lugar de costumbre, como cualquier vecino. El episodio merece comentarios alejados de las prudencias fáciles.

Para defender a su empleada, la dictadura acudió a la descalificación del insulto como arma política. Buscó, por cierto, en lo más venerado de la tradición republicana. Quizá sin imaginarlo se remontó a Cicerón, nada menos, quien habla de la moderación de los vocablos como pieza esencial de la convivencia que debe expresarse necesariamente a través de la circunspección. Resulta curioso que los protectores de la rectora abrevaran en una fuente tan inesperada. Porque, ¿quiénes, en las últimas décadas, convirtieron el insulto en parte de la vida cotidiana?, ¿quiénes han familiarizado a la sociedad con la descalificación del adversario, con los ataques vulgares de quienes no comparten su credo, con la injuria y el improperio dirigidos contra la dignidad de los rivales? Los chavistas, con Chávez a la cabeza. El comandante no dejó de desembuchar insolencias para avergonzar a los escuálidos felones que no militaban en sus filas. Fue tan continua la corriente de ultrajes que vomitó ante las cámaras, o ante la presencia de multitudes, y el empeño que ha puesto Maduro en imitarlo, que no se entiende sino como teatro barato que ahora los censuren sus socios porque salieron de la boca de unas señoras prepotentes contra la solitaria y desguarnecida Socorro Hernández.

Pero en relación con el insulto conviene proponer un matiz, antes de meterlo en el basurero de la política después de seguir el consejo de Cicerón. Es inadmisible cuando sale de la boca del poderoso, cuando lo suelta un mandón rodeado de guardaespaldas, pero es respetable cuando lo expresan los humillados y los ofendidos que no encuentran un vehículo más accesible para comunicar lo que sienten. En una ocasión propuse como ejemplos de coraje cívico las frases desenfrenadas de Domingo Antonio Olavarría contra Joaquín Crespo. Que un escritor solitario le dijera lo que consideró conveniente al temible Taita de la Guerra para que se marchara del gobierno, incluyendo palabras obscenas, debe figurar en el cuadro de honor de una sociedad que para ser republicana debió olvidar la urbanidad y las buenas maneras. No se trata de que ahora resucite Manuel Antonio Carreño para condecorar a las féminas del mercado que han protagonizado uno de los episodios más sonados de la semana, sino para que se entienda su conducta antes de llegar a juicios definitivos.

Para lo cual conviene, por último, recordar que Socorro Hernández no es una ciudadana común que va al mercado como las otras amas de casa, con un pie en la necesidad y otro en las carestías. Es una persona poderosa, una de las responsables del reciente escándalo electoral que ha dejado huellas profundas en la sociedad. Nadie la puede ver sin relacionarla con la constituyente ilegal y fraudulenta que se cocinó en los hornos del organismo en el que trabaja como rectora. No es para que la lapiden cuando vuelva por comestibles, ni para que la reciban otra vez con verbo malsonante, sino para que los tipos del régimen no la presenten como casta paloma de gentil plumaje que puede pasearse con tranquilidad en su urbanización como si no hubiera quebrado un plato. La alfombra roja de Socorro Hernández es ahora del tamaño de un tapete. Empieza y termina en la puerta de su oficina, de acuerdo con la decisión de unas señoras del vecindario que han actuado como traductoras de una realidad ineludible.

 

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