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No hay dictadura sin militares por Andrés Velásquez – Caraota Digital – 10 de Julio 2020

Valor del trabajo
Foto: Caraota Digital

“No serán poder político en Venezuela jamás en la vida mientras exista una fuerza armada como la que hoy tenemos”

Después de estas infelices declaraciones del gral. Vladimir Padrino López, queda hoy alguna duda de que las Fuerza Armadas, dirigidas por este sujeto, es el brazo armado de esta dictadura feroz que nos ha conculcado cada derecho, que ha secuestrado cada institución democrática, que ha desconocido cada ley y libertad.

Nunca, en nuestra historia republicana, las Fuerzas Armadas habían desconocido como en estos últimos años la voluntad popular, el derecho soberano a elegir, la democracia, la Constitución, para ser juez y parte de un andamiaje delictivo que ha enterrado la legalidad y la justicia, con la fuerza de las armas de la república.

No hay dictadura sin militares y la declaración del gral. Padrino López, lo confirma.

Es la confesión inequívoca de que él es un actor político más de la dictadura, que defiende y forma parte de la usurpación, pero con un agregado inaceptable: son políticos armados con el dominio de las armas de la república.

Desde hace tiempo ya, he venido advirtiendo sobre el deterioro institucional de las Fuerzas Armadas Nacionales y como se han venido apartando de su rol de garante de nuestra soberanía, porque sencillamente han sido convertidas en una guardia pretoriana, adoctrinada y entrenada por el castrocomunismo, para formar parte de un proyecto de perpetuidad en el poder, llevándola al extremo de transformarlas prácticamente, en un partido político más, del régimen.

Muy lejos están de los objetivos y lineamientos para lo que fueron creadas y sus funciones descritas en la Constitución, que le asigna el monopolio de las armas de la república para garantizar la soberanía nacional, la seguridad y el bienestar de los venezolanos.

Y debemos tener claro que esta Fuerza Armada de hoy es el resultado de un plan premeditado de Hugo Chávez y Maduro, para garantizarse el poder indefinidamente con el disparate de una torcida “unión cívico-militar” que les ha servido de mampara para desconocer y pisotear nuestra democracia y nuestra Constitución Nacional.

La reconstrucción de Venezuela a nuestro modo de ver, tiene unos códigos obligatorios de rigurosa aplicación y uno de ellos es reinstitucionalizar la FAN, entendiendo ésta como una organización de tan estratégica importancia para la reconstrucción y recuperación de nuestro territorio, hoy ocupado por tantos grupos criminales y terroristas.

Concluyo preguntándome: ¿Acaso toda la oficialidad de las FAN, piensan como el general Vladimir Padrino Lopez ? No hay dictadura sin militares? O por el contrario existe preocupación y malestar por su desvío antidemocrático?

Ex militar cuenta en un libro el porqué en Venezuela se vive una “Dictadura Científica” – Entorno Inteligente – Julio 2020

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Un ex integrante de la Fuerza Aérea Venezolana, acaba de publicar un libro llamado La Franquicia Cubana, una dictadura científica el cual incomoda al régimen venezolano y todos aquellos que han adoptado esta nueva manera de dominar las masas a través del engaño y el adoctrinamiento. Eduardo Hurtado, fue miembro de la Fuerza Aérea Venezolana donde trabajó en tránsito aéreo y en defensa antiaérea. También es veterano de guerra del Ejército donde cursó una especialización en Aviónica y Armamento de Helicópteros Apache AH-64D. Con el tiempo formó parte de una unidad especial de inteligencia geoespacial. Hurtado posee dos licenciaturas y una maestría al igual que una avanzada carrera Professional, con todo ese  cuadro de formación, sobre todo en investigación e inteligencia, se sentó y escribió un libro donde explica con lujo de detalles como los hermanos Castros desarrollaron una metodología perfecta en conjunción con el gobierno de Rusia y lo han estado implementando de manera exitosa en Latinoamérica, han descubierto como lograr manipular las masas a través de esta franquicia con el fin de perpetuarse en el poder de manera eterna.¿Por qué es una dictadura científica?

Es una dictadura científica porque todo está planificado de manera organizada, todo lo que pasa en Venezuela y América Latina, está cuidadosamente estudiado en salas situacionales y desarrollado en teatro de operaciones que ejecutan estas estrategias quienes hacen mediciones en tiempo real para ir monitoreando los resultados de sus estrategias. Nada es casualidad, ha sido diseñado con métodos de guerra psicológica que apuntan a crear caos, confusión, hambre, desesperanza porque saben que estas características son vitales para controlar las masas más desvalidas.

-¿Lo que pasa en Venezuela y en Latinoamérica, está preparado?

Efectivamente, las masas creen que todo es casualidad y el estado juega con la inteligencia emocional del pueblo, dicen lo que ellos quieren escuchar y mantienen la esperanza otorgando migajas de beneficios manteniendo el adoctrinamiento total de los necesitados, mientras mas pobres tengan al ciudadano más dependiente serán del gobierno y por eso manipulan el sistema económico de tal manera que el ciudadano común deba acudir a ellos para poder subsistir.

-¿Que puedes decir sobre la crisis económica, la destrucción de las empresas?

Todo eso es un plan del Estado para generar una sociedad adoctrinada ya que una sociedad adoctrinada no ofrece resistencia, aplican la teoría del caos, con un propósito definido destruyen la capacidad de sustentar una economía estable en el país, un ser que no tenga estabilidad es un ser manejable. La idea en este macabro plan es que para que pueblo sobreviva deba arrollidarse ante el tirano dictador y sus secuaces.

-¿Háblanos un poco de esa Franquicia cubana?

Los cubanos se aproximaron a los Estados Unidos cuando Fidel Castro llegó al poder pero los EUA no quisieron nada con el comunismo, entonces este se aproxima a los rusos y aplican el método ruso en su propio país Cuba el cual de manera exitosa lleva una experiencia de casi 60 años y por ende deciden formar esta corporación con sede en Sao Paolo. Cuando digo franquicia cubana no me refiero a los cubanos, hablo de los Castros y al sistema de gobierno que ellos implementaron en la isla.

Fidel Castro, quien por sus poderes psíquicos fue nombrado como el elegido crea el Foro de Sao Paulo y allí al estilo de desarrollo comercial para su tan golpeado país negocia esta manera estratégica de permanecer en el poder de manera eterna y a cambio de la venta de esta franquicia recibe millonarias ganancias, la franquicia viene conjuntamente con asesoría en materia de guerra psicológica, espionaje, entrenamiento, manipulación y un sin numero de estrategias que incluyen como manipular la opinión internacional y como hacer dinero usando el narcotráfico entre otras actividades ilícitas.

-¿Una de las cosas que hemos observado es que en América Latina ha habido muchas elecciones donde han ganado los supuestos franquiciarios. Pero Cuba nunca hizo elecciones?

Cuba hace elecciones lo que pasa es que siempre gana Fidel pero eso es un protocolo para el mundo. En Venezuela desde el ano 2006 las elecciones fueron un acto protocolar, al mismo tiempo compran tiempo mientras se crea una oposición falsa que servirá de barrera de contención para retener al pueblo en momentos de estallidos sociales, Corea del Norte, Rusia, entre otros países que están asociados se ejecutan elecciones pero sus sistemas electrónicos ya están manipulados de tal manera que siempre ganaran ellos, recordemos que estamos en el mundo de la nueva tecnología y es fácil hacer trampa evadiendo las auditorías.

-¿Venezuela está llegando al límite de los 20 años que es cuando la franquicia se vuelve eterna?

Podría ser eterna.  Ellos han dado en el clavo, han seguido el manual de los castros al pie de la letra y llega un momento en que ya el país no se puede librar por si solo del sistema dictador ya que esta debilitado y adoctrinado a través del hambre.

-¿Por qué la llamas dictadura científica?

Porque es como un método científico. Hay un análisis perfecto con procedimientos que se ejecutan al pie de la letra, los primeros años es una luna de miel donde el presidente envía mensajes populistas que llenan y conectan emocionalmente con las masas mas desvalidas, la ingeniería social sabe lo que el pueblo quiere escuchar, esto es un plan que se ejecuta en un largo periodo, la idea principal es hacer que el término “política” sea aborrecido de manera que cuando llegue la opción populista vendiéndose como empresario y no político va a conectar con el país y lo eligen presidente, luego vendrán los abrazos con la gente, promesas de justicia social, ajustes económicos a favor del pueblo y un poco de beneficios sociales de manera que la impresión que da el dictador es de un hombre de pueblo y para el pueblo que ama a la patria antes que a todo interés corporativo. Una vez logrado esa confianza empieza a generar una estrategia de mercadeo político haciéndole creer a las masas que los cambios que se van a ejecutar son por el bien del país y dividen el estilo de gobierno actual en un antes y un después, todas las cosas malas se las achacarán a los gobiernos anteriores de manera que nada será culpa de ellos. Crearan una oposición falsa y ejércitos paralelos que contrarresten la lucha social cuando esta se quiera defender del sistema, quitarán el dominio de las armas y militarizan al país con líderes que ya han comprados. Mientras tanto, la franquicia cubana provee de un sistema organizado de espionaje que infiltra en el país al estilo caballo de Troya y en lo que el país se de cuenta será tarde para reaccionar. Las ayudas sociales aumentan con dádivas al pueblo de manera que se acostumbren a recibir del gobierno quien crea una dependencia de ellos, los manipula y los mantiene comprados con limosna y no los enseña a trabajar para progresar, el sistema educativo es cambiado para adoctrinar a las masas bajo este nuevo sistema que se implementa.

-¿Qué objetivo persigue este libro?

Educar y quiero dejar en claro que para resolver un problema primero hay que entenderlo y las masas que han sido manipulada no creen lo que pasa porque han sido manipulados por los medios de comunicación que se prestan a este adoctrinamiento. Si Venezuela hubiese tenido este libro hace 20 años la historia hubiese sido diferente hoy, tenemos la oportunidad de advertir al resto de Latinoamérica sobre lo que está sucediendo y espero que todos se comprometan en esta lucha que incluso se está desarrollando en los EUA y que si no logramos detenerla vamos a tener un caos de mayor magnitud en unos 10 años más.

En el libro se explican con claridad 85 estrategias usadas por este Sistema de control moderno y como las masas son sometidas a estas estrategias de engaño y adoctrinamiento y como psicológicamente las masas entran en estado de negación al no creer que esto esté pasando en realidad y la verdad es que pasa ante los ojos de todos pero las masas no reaccionan y cuando reaccionan son conducidos por los políticos de oposición que son parte del problema también porque han sido comprados y creados para colaborar con este proceso.

Para resolver un problema primero debemos conocerlo, y desconocer la verdad te hace esclavo de las mentiras. Debemos aprender a pensar de manera objetiva y reconocer las manipulaciones tanto de los medios de comunicación que nos programan mentalmente como los políticos que nos hacen creer que nos hacen un favor con gobernar de manera mediocre. El poder lo tiene el pueblo y por ende pueden quitar a quienes los gobiernen mal. Crear conciencia de la nueva era moderna y de como nos destruye socialmente es una manera de conservar nuestra dignidad humana. Hay que educarnos sobre estos temas y compartir este mensaje cruel de un grupo de asesinos que se quieren perpetuar en el poder creando hambre y destrucción. El libro pone al descubierto esta metodología de manera clara y sencilla, sin rodeos para que las masas puedan entender lo que pasa alrededor.

La farsa electoral por Leandro Area Pereira – America 2.1 – 7 de Julio 2020

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En dictadura las elecciones son el opio del pueblo. Las pandemias son también campo fructífero para la promoción de los más inusitados desmanes y las mayores y arteras tropelías. Detrás de esas sombras se esconden estas artimañas.

Y es sobre ese escenario que el gobierno de Maduro, que no es el de todos los venezolanos, motoriza la ejecución de una nueva “serie” de atención gratuita y pública, distractiva en apariencia de otros asuntos, que consiste en inventarse e inventarnos, la realización de unas elecciones nacionales para decidir sobre una “novedosa” Asamblea Nacional, hecha a su desmesura y de ponzoñoso origen.

A tal fin decidió que el suyo de él y tan neutral Tribunal Supremo de Justicia, nombrara a un novísimo Concejo Nacional Electoral, confeccionado y ajustado a su desmedida voracidad y paralelamente, faltaba más, defenestrara de sus funciones directivas a máximos líderes nacionales de dos importantes partidos políticos como lo son Acción Democrática y Primero Justicia, dando un nuevo giro a la tuerca del inocultable talante dictatorial del gobierno que manda en el país pero no gobierna, sin que tan siquiera ningún órgano constitucional, poder del Estado, militante o individualidad diera muestras o rastro de preocupación mínima, cordura, alerta, expresiones todas inexistentes en el floreciente diccionario de sus desafueros.

Por supuesto y de tanto repetido, este nuevo encandilamiento no es tan solo un pañuelo rojo con el que se llena y vacía al mismo tiempo a la realidad de lo que le conviene al régimen y de lo que no le conviene también, sino que es lo que está a la vista, es decir, un plan fraguado en comparsa imagino, y desde hace tiempo, para actuar según su naturaleza obliga y ya abiertamente y sin tapujos frente a nadie, para vaciar aún más de contenido y formas a una sociedad desprotegida, invadida y descoyuntada que lo rechaza en mayoría aplastante pero sin estructura para reaccionar coordinadamente.

En el seno de la oposición, como si no hubiera aprendido de ruinas, descalabros y rutinas anteriores, en las que hemos sido engañados, robados y despojados de derechos y certezas, se ha abierto un debate imberbe sobre la prudencia o imprudencia de participar en estas elecciones propuestas. Las reacciones oscilan entre los extremos de la farsa o de la oportunidad.

En verdad es cierto que el tema electoral, la fiesta democrática como alguien la definió en su momento, siempre ha estado presente en nuestra mejor “tradición mitológica participativa” que Chávez y también Maduro han sabido utilizar a su favor hasta lo inimaginable, pero de ahí a creernos que seguimos en aquellos ya idílicos tiempos sería por lo menos un desacierto inexcusable.

Dentro de estos parámetros imantativos es que ahora el gobierno de Maduro, el paralelo, lo usa como carnada que en apariencia es electoral pero que es política para seguir deshuesando, por otros medios, los resortes ya desvencijados de reacción y acción de la sociedad venezolana.

Por encima de esta estafa electoral montada y a la vista, debería estar el convencimiento pleno de que las elecciones propuestas no son más que una trampa-jaula donde van a caer inocentes palomas y otras no tan inocentes, y además encontrar el gobierno argumentos para vestirse con túnicas y venerables mantos de supuestos demócratas.

La lucha por la democracia bajo una dictadura no se resume ni agota ni se deja engañar en los falsos oropeles de unas elecciones absurdas, amañadas a priori, bajo condiciones de usurpación e ilegitimidad en el ejercicio del poder, pues con nuestra participación por el contrario no vendríamos sino a cohonestar una farsa montada a la caza de bobos.

 

Comunicado Gobierno Legítimo sobre el mensaje del Gral. Padrino Lopez – Centro de Comunicación Nacional – 5 de Julio 2020

Clamor de Cambio y Elecciones por Luís Ugalde S.J. – 2 de Julio 2020

downloadLos venezolanos clamamos salir de esta agonía y reconstruir la vida. Las elecciones libres y la democracia son un componente necesario de ese cambio nacional.

Por el contrario, el régimen se aferra al Poder y propone elecciones para no cambiar: El Ejecutivo ordena y su Tribunal Supremo cumple nombrando un CNE dócil que expropia los partidos AD, Primero Justicia y COPEI y los entrega a amigos. Voluntad Popular, Nuevo Tiempo, y cualquier otro que sea necesario, están en lista de espera para la intervención. Con esto se logra dividir a la oposición y empujar a la mayoría a la abstención. Lo importante es ir a elecciones parlamentarias sin riesgo de perderlas.

Esto luego de que al régimen le fallaron este año todas las otras maniobras para asaltar a la Asamblea Nacional, única instancia democrática legítima y fuera de su control. Tomar la Asamblea Nacional electa y anular a su Presidente Guaidó respaldado por la unidad de la mayoría opositora, era y sigue siendo el objetivo.

En dictadura sin salida.

En la población hay cansancio político y la muchedumbre, atrapada por graves y vitales urgencias socioeconómicas no ve salida. Hace un par de meses muchos opositores se iban convenciendo de la conveniencia de ir a elecciones parlamentarias, aunque las condiciones no fueran las deseables. Fuera del gobierno y de la oposición frontal había políticos -curtidos en batallas pasadas, aunque ahora con poco apoyo-, dispuestos a tejer con el régimen un camino electoral, rechazado por los partidos opositores más significativos. Unos colaboradores de buena fe, y otros dispuestos a dejarse convencer por los argumentos típicos de regímenes dictatoriales sin escrúpulos. Pero el régimen ha impuesto su trocha electoral con extremo y tiránico descaro, dejando en mal lugar a sus colaboradores nacionales e internacionales. Maniobra tan desvergonzada que ni en Europa ni en América ha habido un solo gobierno amigo del régimen que se haya atrevido a apoyar el nuevo CNE, ni a la expropiación de los partidos políticos decretada por el Ejecutivo y ejecutada por el Poder Judicial. De la decena de simpatizantes del régimen en la OEA ni uno solo tuvo el cinismo de votar a favor de esta maniobra del régimen: unos se abstuvieron y otros se ausentaron. El régimen, cercado y a la desesperada, juega sus cartas dictatoriales a la cubana. Su actual descaro dictatorial nos parece coherente, pues para ciertos “revolucionarios” las votaciones no son soberanas, sino simulacros para mantenerse en el Poder; y un “revolucionario” no comete la estupidez de debilitarse con la división de Poderes, ni entrega el Poder por unas elecciones burguesas.

A finales de 2015, la oposición unida logró un triunfo rotundo y la mayoría absoluta de la Asamblea Nacional. Se prendió la luz roja y el régimen de inmediato se dedicó a anular los efectos de esa derrota, que no puede volver a ocurrir. El Ejecutivo atornilló su Poder Judicial (TSJ) y para mayor seguridad creó ilegalmente la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) 100% del régimen; no para hacer una nueva Constitución sino para tener un garrote “supraconstitucional” capaz de anular todo poder constituido indeseable. El Ejecutivo con sus dos brazos TSJ y ANC ha ido dando bastonazos para anular todo, mientras con su brazo policial y armado ha aumentado la persecución política. Pero hasta ahora, no han podido eliminar la Asamblea Nacional y a su Presidente, Juan Guaidó, aunque sí los han frenado.
Pero ahora, in extremis dejan el pudor político y están haciendo las cosas para controlar la próxima elección parlamentaria.

Qué hacer para cambiar y reconstruir el país

Toda la lógica anterior parece empujar a la abstención de los demócratas. Algunos pensarán que no es tan grave, pues en dictadura estamos desde hace dos décadas. Otros piensan que hay que votar, pues sin Asamblea Nacional y sin Guaidó como legítima referencia nacional e internacional, los demócratas quedarán descabezados, ignorados y sin asidero institucional.

El simulacro electoral bajo inteligencia y mandato cubano es para no cambiar sino atornillar el actual infierno donde 60% de los venezolanos no tiene con qué comprar comida, el bolívar se empequeñece con la superinflación, agonizan las empresas al 30% de su producción y no hay inversión pública ni privada; los centros de educación están cerrados y los servicios públicos en estado catastrófico… Como dicen los obispos, esta inhumanidad de país “no es moralmente aceptable”. Los venezolanos estamos sometidos a un Estado de Guerra y no podemos pensar ingenuamente que se debe al COVID-19. Mientras la dictadura se va endureciendo y la oposición es perseguida como nunca antes, los países democráticos del mundo no la van a complacer con el cese de las sanciones internacionales, ni colaborar con abundante lluvia de ayudas e inversiones que son imprescindibles para la reconstrucción.

La elección libre y democrática no es una oferta de la dictadura, sino una exigencia de la democracia y una condición indispensable de un nuevo gobierno de cambio y unión nacional para la reconstrucción con otro modelo y con el necesario apoyo internacional. Por ahora sigamos presionando y exigiendo elecciones verdaderamente libres en condiciones suficientes, aunque no sean las ideales. Unión, movilización y clamor nacional para el cambio y la reconstrucción inclusiva. Dentro de unos meses veremos cómo evoluciona este infierno y qué salidas se abren.

La abstención en los procesos electorales por César Pérez Vivas – puntodecorte.com – 29 de Junio 2020

download.jpgLa abstención en los procesos electorales es un recurso al que se puede o no recurrir, según las circunstancias particulares que la situación política recomiende, en un país y en un momento histórico determinado. En una democracia autentica, un ciudadano, un líder y una organización política democrática debe participar en las elecciones convocadas, pues a través de ellas ofrecen su concurso a la gobernanza y a la vida civilizada de su respectiva sociedad. Abstenerse, en un escenario como ese, constituye una renuncia a la ciudadanía y al bien común.

El dilema para un demócrata está cuando vive en una sociedad autoritaria, cuando el sistema electoral no es libre y en consecuencia no permite la concurrencia de los ciudadanos para elegir y ser elegidos. Si un proceso electoral, aun en dictadura, abre una posibilidad de organización, encuentro ciudadano, debate civilizado y mínimas condiciones que permitan constatar la voluntad ciudadana, se convierte en una oportunidad a ser aprovechada por quienes buscan instaurar el estado de derecho.

Pero también es menester reconocerlo, en circunstancias y momentos históricos específicos, la abstención es un recurso político que contribuye a develar un régimen autoritario, fraudulento y criminal.

El ex presidente demócrata cristiano Luis Herrera Campíns en su histórico documento de análisis de las perspectivas de la sociedad democrática, ante el término del periodo presidencial de la dictadura en 1957, definió la abstención en los siguientes términos:

“La abstención electoral es un arma muy poderosa y efectiva de la oposición en naciones donde la constante y tradicional controversia ideológica y política ha creado una clara conciencia cívica en el pueblo, y donde una actitud de tan radical desconfianza frente al poder público sería capaz de provocar graves reacciones y de llevar a honda rectificación.” (1)

Entendiéndola como “un arma muy poderosa”, su utilización va depender de las circunstancias y oportunidad en que pueda ser utilizada. Herrera no la consideró conveniente al momento de escribir su trabajo, para una eventual elección en 1957, pero meses después, cuando la dictadura no celebró elecciones presidenciales competitivas, reduciendo la consulta a un fraudulento plebiscito, sumó su concursó a la abstención convocada entonces por las fuerzas opositoras, y escribió respectó de ese evento lo siguiente: “lo que más indigna es la insinceridad, la burla, la deformación del concepto mismo.” (2).

Ha sido recurrente en la sociedad democrática venezolana, en su lucha contra la dictadura comunista, el debate sobre la pertinencia de concurrir o no los procesos electorales. Se ha denunciado una vocación fraudulenta del régimen, y se ha venido documentando de forma cada vez más solida, el creciente proceso de confiscación del sistema electoral, y el fraude, cada vez más descarado.

A pesar de todo ese conjunto de vicios, siempre expresé mi respaldo a la participación en los procesos electorales. En todos mis escritos y declaraciones públicas desde 1999 hasta el 2015, consideré necesario acudir, aún en la ocasión en que se impuso la tesis de no asistir a las elecciones parlamentarias del año 2005. Conscientes del ventajismo y de los elementos fraudulentos presentes en todos esos tiempos, animé la participación para demostrar nuestra vocación democrática.

Luego de la victoria de la oposición, en la elección de la Asamblea Nacional, en diciembre de 2015, la dictadura pasó del ventajismo y de los elementos fraudulentos, a desconocer de manera abierta y definitiva la voluntad de los electores. A partir de ese momento, Maduro y su camarilla asumen claramente la dictadura como fórmula de gobierno. Desconocen a la Asamblea Nacional, instalan una fraudulenta Asamblea Constituyente, confiscan el referéndum revocatorio, y montan a destiempo una fraudulenta elección presidencial. A partir de estos acontecimientos consideré cerrada, por el régimen, la ruta electoral. Transitar la misma va a depender de la estrategia y táctica, en la lucha por el rescate de la democracia, conscientes de la situación existente.

Surge nuevamente el debate sobre concurrir o no dichos procesos. Hay personas y sectores que, de buena fe, consideran debe concurriese a todos, cualquiera que sea las circunstancias existentes. Estiman que es participando como se puede movilizar a la sociedad, generando el debate, denunciando el ventajismo y el fraude oficial.

Hay otros, plenamente conscientes de la situación, que salen presurosos a ofrecer su concurso, sus nombres como candidatos, para lograr del régimen o de sus aliados económicos, los recursos con los cuales solventar sus abultados requerimientos y modos de vida.

Hay también los que siempre han estado del lado de la no participación, y para quienes los desmanes de la dictadura en el sistema electoral y en el escenario político, les ofrecen mayores argumentos en su irreductible posición.

Más allá de las aparentes o reales motivaciones, y de los argumentos en favor o en contra de una postura al respecto, lo fundamental es la forma como se asume la política a seguir. He sostenido que debemos privilegiar la unidad en la estrategia y ruta asumida. Participar para evidenciar de forma más directa el fraude, supone un acuerdo de todos los auténticos opositores a la dictadura. Acuerdo que exige un desprendimiento de todos los partidos y liderazgos democráticos.

Dejar a un lado el celo, porque una campaña liderada por una determinada personalidad signifique un revés, en los proyectos personales. He expresado en diversas ocasiones que todos los proyectos personales y/o grupales o partidistas no tienen sentido, ni viabilidad alguna, mientras la dictadura controle los destinos del país.

No participar como forma de protesta radical, con el fin de deslegitimar a la dictadura y poner en evidencia la trama fraudulenta que arma con ocasión de cada evento, sobre todo en los últimos cinco años, es también una opción que no podemos descalificar, ni rechazar de forma apresurada. Es un recurso legítimo a utilizar en un momento dado.

Lo ideal es participar, pero lo que hoy tenemos ya no es un esquema ventajista con elementos fraudulentos, lo que estamos presenciando es un plan abierta y totalmente fraudulento, destinado a instalar una Asamblea de vasallos.

Para quienes hemos sido formados en la escuela de la lucha democrática, resulta un duro choque tener que llegar a la conclusión de que participar, en este momento y en estas circunstancias, no va a contribuir al rescate democrático. Por el contrario, sería avalar un fraude en marcha, una conducta cada día más inmoral. Sería un esfuerzo inocuo al logro del cese de la usurpación.

Es un fraude instalar un Consejo Nacional Electoral claramente dominado por agentes de Maduro. Organismo al que obligan a cambiar las reglas de juego (la ley orgánica de procesos electorales) para establecer un sistema electoral diferente, sin el concurso de los principales partidos políticos de la oposición. Se trabaja contra el tiempo para justificar la inflexible postura de impedir una revisión del Registro Electoral, bloquear el derecho al voto de los venezolanos en el exterior, impedir la revisión de la estructura electoral y la participación efectiva de la oposición en los procesos preparatorios y en el control efectivo del evento electoral.

En paralelo la dictadura confisca la representación legal y los bienes de los partidos, impone a sus directivos, excluyendo a sus líderes naturales, con lo cual consagra una división del espectro político y de la oferta electoral, para justificarse ante una opinión pública desprevenida o desinformada. En esas condiciones participar es convalidar todo ese conjunto de inmorales arbitrariedades.

De modo que el objetivo más importante para la oposición, en este momento, vistos los hechos ocurridos con la ultrajada Asamblea, observado los pasos dados hasta ahora por la cúpula roja, no es desgastarse en concurrir a un evento que está lejos de ser una elección medianamente competitiva, que no permitirá canalizar de forma eficiente, la fuerza mayoritaria de la sociedad democrática. No tiene sentido, ni siquiera, para tener una vocería en esa ilegitima y fraudulenta nueva Asamblea, pues en ese tipo de foro, la opinión divergente es siempre ultrajada, agredida y desconocida.

La tarea será mucho más efectiva adelantando una la lucha política de resistencia para reconstruir la unidad, redefinir la estrategia y encauzar la mayoritaria fuerza ciudadana, hacia una opción que derrote a la dictadura, en el tiempo más breve posible.

Luchar por la vida en Venezuela es luchar por el cambio político, afirma Luis Ugalde por Deisy Martínez – Efecto Cocuyo – 25 de Junio 2020

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¿Vale la pena seguir luchando por Venezuela? ¿Tiene que venir un caudillo para que nos arregle la vida? Fueron las principales interrogantes y tema del seminario virtual organizado por la Escuela de Psicología de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB).

Los panelistas invitados coincidieron en que pese a los obstáculos, la lucha por el cambio político, por el rescate de las instituciones democráticas, pero sobre todo por levantar la dignidad de los venezolanos, debe continuar.

Durante su intervención en el evento,  el sociólogo y exrector de la UCAB, Luis Ugalde, expresó que la población puso sus esperanzas en Juan Guaidó, quien asumió el liderazgo a raíz de su juramentación al frente de la Asamblea Nacional y luego como presidente encargado en enero de 2019 y se “esperó un milagro” que no ha ocurrido. Indicó que esta conducta en el venezolano no es nueva, así como no es nuevo tornarse agresivo desde la crítica con ese líder si no cumple con las expectativas.

Entre las razones para que el cambio no se concrete, el sacerdote señaló la falta de movilización masiva de la población en medio de un juego entre “esperar demasiado o esperar lo imposible”.

Rescatar la dignidad

“El cambio (político) requiere movilización masiva, esta dictadura no quiere ceder. Hay que repartir las culpas, colectar ese malestar, a la gente no es que no le guste la política, es que no hay comida en los hogares,  es el problema existencial, por lo tanto luchar por la vida en Venezuela, es luchar por el cambio político y no luchar es pactar”, expresó.

Indicó que el gran reto para la oposición al gobierno de Nicolás Maduro es capitalizar ese malestar existente, especialmente en las zonas más vulnerables, donde la sobrevivencia es una lucha diaria.

En una comparación con el 23 de enero de 1958, aseguró que en aquella gesta democrática se condensaron las acciones de militares, civiles y dirigentes políticos que llevaron a Marcos Pérez Jiménez a tomar un avión y salir de Venezuela y luego construyeron la democracia. Afirmó que actualmente, el dilema entre la vida y la muerte es mayor que en el aquel año histórico.

“El  tesoro fundamental a cultivar hoy en Venezuela es la dignidad de la persona. El poder, la economía,  son un instrumento y no pueden ser totales, ni pueden ser usados para reducir al otro porque si no es perversión, la vida del otro es sagrada”, agregó.

En la transmisión  vía Zoom y el canal de youtube de la escuela ucabista, también participaron la psicóloga y escritora, Ana Teresa Torres y el periodista César Miguel Rondón.

Optimismo

El periodista César Miguel Rondón recordó que  la decadencia de los partidos políticos venezolanos  fue generando un divorcio importante con la sociedad y allanó el camino para la entrada en escena “de un caudillo”, en alusión a Hugo Chávez.

“Hasta para ser una reina de carnaval había que tener un respaldo de un partido político, un carnet, en eso llegó el caudillo: antes de mí nada, después de mí todo. ¿Cuándo se viene de un proceso degradación total qué queda?”, se preguntó.

Hizo mención de la agresión de la teniente de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), María de los Ángeles Palmera, contra Eva Leal en el estado Lara. Rechazó que la abogada pasara de víctima a victimaria y fuera detenida.

¿Esto qué dice del país? Que si obras pacíficamente y eres civil eres un ciudadano de tercera o de cuarta. Si obras cruelmente, eres militar y estas armado entonces tienes la razón. Es una perversión ética a la que se llegó por la destrucción de las instituciones”, cuestionó el también escritor.

Se declaró optimista frente a lo que pueda venir para Venezuela pese “al liderazgo frágil” de la oposición en los actuales momentos. Basó su razonamiento en el talante humano del venezolano y su “visión noble del mundo”.

Torres también confía en que la sociedad venezolana pueda mejorar con el tiempo, pese al trauma que ha significado para una generación aspirar a una mejor calidad de vida sin obtenerla.

Destruir el Estado por Luis Ugalde S.J. – elucabista.com – 23 de Junio 2020

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Un hecho indiscutible: el Estado que Venezuela tenía ha sido destruido. ¿Cuáles son las causas de su ruina?; para unos son el saqueo y la ineptitud de los “revolucionarios”; para otros, su voluntad destructiva. Nos cuesta creer que el régimen deseara quebrar Sidor y arruinar a PDVSA, su extracción, refinación y distribución de gasolina. ¿Desearía el régimen este sufrimiento de la población por falta de agua, luz, gas, transporte, escuela, hospital y bolívares que valgan algo? ¿Buscar esa ruina no sería un suicidio para la “revolución”?
De una a otra dictadura
El infantil socialismo andaba a gatas hacia 1860; proudhonianos, marxistas y anarquistas querían acabar con el capitalismo de explotación y miseria. Marx, con precisión “científica” afirmaba que el Estado burgués debe ser destruido, y no puede ser reutilizado para construir el Estado socialista; El Estado – según él – siempre es dictadura, una combinación de ley, violencia armada e ideología de una clase para dominar a la otra. Así debe ser también la “dictadura del proletariado” socialista, fuerte instrumento de dominación para destruir el capitalismo y eliminar la maldad humana de raíz, que no es otra que la existencia de la propiedad privada de los medios de producción, (¡eliminar la existencia de la empresa privada!). Destruidas la empresa privada y el Estado burgués, no habrá explotadores, ni explotados, el Estado y la religión se extinguirán por inútiles y la bondad humana florecerá sin mío ni tuyo. Las marxistas leyes “científicas” que rigen la historia llevan al proletariado a dar el salto definitivo hacia el “paraíso en la tierra” sin mal, con “hombres nuevos”, felices y sin alienación.
Pero el ruso Bakunin- uno de los principales padres del anarquismo- no estaba de acuerdo con Marx: si la revolución socialista monta otro Estado, una “dictadura del proletariado”, ¿quién va a ser capaz de desmontarla? Tendremos estado-dictadura para siempre, pues ningún poder renuncia voluntariamente. Bakunin rechazaba todo Estado central, que debía ser sustituido por el poder de los trabajadores descentralizado en numerosos núcleos de autogobierno, sin una estructura nacional dominante. El anarquista ruso tenía razón en la critica a la “dictadura del proletariado”, como terrible imposición partidista a perpetuidad.
Como el proletariado estaba alienado, no sabe lo que le conviene, para eso era necesario el partido comunista (Lenin) como minoría disciplinada “vanguardia lúcida del proletariado”, que sí sabe lo que los trabajadores necesitan. En la dictadura del proletariado la luz viene del sol radiante del secretario del Partido y sus rayos luminosos descienden por las estructuras partidistas transportando el bien. Lenin, Stalin, Mao o Castro son esos focos dictatoriales que derraman felicidad hasta que la muerte los separe del poder. El marxismo previó hegelianamente el inexorable matrimonio místico de la racionalidad “científica” con la atractiva utopía cuyo hijo deseado sería el paraíso sin mal. Solo que la utopía seduce, pero no acepta matrimonio libremente y el cautiverio del poder se convierte en monstruo absolutista. La dictadura quedó en totalitarismo y el cuento de hadas del paraíso comunista se derrumbó ante su inexorable realidad inhumana, en el Bloque Soviético y en la China Continental.
Estado no dictatorial
Bajemos a la realidad: el hombre en sociedad necesita autoridad y el Estado es un instrumento necesario creado para lograr el bien común de sus integrantes. Pero el Estado es también dominación y sometimiento. Quien se apodera de él, tiende a imponer sus intereses y someter a los otros.
Los clásicos del liberalismo político vieron con claridad que el Estado es un monstruo si no se le doméstica dotándolo de visión, de corazón y de Constitución con “voluntad general” y estructuras de bien común. Para ello, hay que eliminar monarquías absolutas y tiranías, vitalicias y hereditarias y sustituirlas por gobernantes elegidos para un breve período de 4 o 5 años y subordinados a una Constitución elaborada por la sociedad soberana a la que rinden cuentas y son juzgados, premiados o castigados. Eliminar la concentración del poder separando el Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Exactamente lo contrario de lo que hicieron Stalin, Mao o Castro.
Formidable tarea política democrática: lograr un pacto social expresado en la Constitución, hacer que se sometan a ella los gobernantes, quitándoles la soberanía para sembrarla y cultivarla en toda la población de modo que en la “voluntad individual” de cada uno nazca un ciudadano cultivador de la “voluntad general”, el bien común. Cultivar poder donde no lo hay significa desarrollar y promover conciencia, capacidades y oportunidades autónomas no estatales ni apéndices del Estado, y que este sea ordenado no a reprimir, sino que desarrolle instrumentos para lograr el bien común. Por supuesto siempre habrá lucha y manipulación para imponer desde el Estado intereses particulares disfrazados de bien común; demócratas son quienes hacen política para impedirlo.
En Venezuela el Estado de la Constitución y del bien común ha sido destruidos. El Estado-dictadura y represión está desatado. Cuando salgamos de esta locura tenemos que estar vacunados contra grupos mesiánicos y populistas de cualquier signo y desarrollar un Estado democrático que promueva la educación, capacitación y empoderamiento de la sociedad productora de bien común compartido.

Las cosas sí pasan! por José Toro Hardy – Analitica.com – 16 de Junio 2020

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“¡No pasa nada!”, es la frase que expresa el desaliento de muchísimos venezolanos que ven con desesperación el deterioro masivo de su nivel de vida e impotentes observan como sus hijos y sus familiares huyen del país en busca de futuro y libertad. “No pasa nada, nunca pasa nada, a esta gente nada les importa!”, suelen repetir.

¡Sí pasan! Es la respuesta a esos compatriotas angustiados, sólo que quizá no al ritmo que muchos quisieran. Veamos las páginas de la historia. Eso sí, las cosas sólo pasan cuando están dadas las condiciones. Veamos:

Desde que concluye la II Guerra Mundial, dos sistemas entran el conflicto: el capitalismo y el comunismo. El primero fue capaz de llevar la prosperidad a las naciones que lo adoptaron y mejorar el nivel de vida de sus ciudadanos. El segundo fue capaz de instaurar un control centralizado de sus economías y un control absoluto de sus ciudadanos, privándolos de libertad e instaurando estados policiales y ejércitos poderosos.

Al final del día, la balanza se inclinó por el sistema que fue capaz de generar más riqueza permitiendo que esta permease con mayor eficiencia a los ciudadanos. Ese fue el sistema capitalista. En tanto que el sistema comunista llegó a un punto en que sus economías ya no eran capaces ni siquiera de mantener el gasto de la maquinaria burocrática, policial y militar que habían creado.

Llegado ese momento, las cosas comenzaron a pasar con rapidez. En 1989 cayó el Muro de Berlín y, durante el llamado “Otoño de las Naciones”, una a una las feroces tiranías comunistas tras la Cortina de Hierro comenzaron a desmoronarse.  Sin disparar un tiro se fueron los dictadores de Alemania Oriental, Checoslovaquia, Hungría, Polonia y, con un poco más de violencia, Rumania, todo ello frente a la mirada impotente de la URSS , a la cual le llegó también su turno en 1991, desmembrándose en 15 naciones diferentes.

Una situación similar se vivió en Suramérica a manos de las dictaduras militares que plagaron el continente en décadas anteriores. Y en el caso de ellas no se trataba de gobiernos comunistas. Todo lo contrario. Sin embargo, en nombre de la lucha contra el comunismo, el resultado fue el mismo: la pérdida de la libertad. Pero, llegado el momento, todas se vieron obligadas a replegarse y permitir el regreso a la democracia, lo cual ocurrió también sin disparar un tiro, con la sola excepción de Paraguay. El caso de Cuba se tratará aparte.

La conclusión es siempre la misma. Cuando están dadas las condiciones es inevitable que las cosas pasen. Con las particularidades propias de cada país, el denominador común que desencadena los cambios es la economía. Excepción hecha de Chile cuya economía con Pinochet estaba creciendo, las demás dictaduras del continente enfrentaban unas condiciones económicas deplorables.

Y no es que las crisis económicas tumben gobiernos. Lo que sí ocurre es que ellas ponen en funcionamiento mecanismos sociales y políticos que terminan desestabilizando y provocando rupturas aún a los más feroces regímenes dictatoriales.

Esos regímenes terminan por generar un rechazo creciente de la comunidad internacional y, máxime, cuando se percibe que hay una violación sistemática de los DDHH y actividades vinculadas al narcotráfico y otras de carácter ilícito que contaminan los sistemas financieros internacionales y violan normas éticas que se traducen en niveles de corrupción inaceptables.

En la medida en que estos regímenes dejan de cumplir con los contratos suscritos perjudicando a empresas de otros países, expropian sin compensación,  caen en default, no cumplen con decisiones de tribunales de arbitraje, incumplen acuerdos y tratados internacionales, inevitablemente se van hundiendo en un aislamiento progresivo.

Cuando muchas de esas situaciones se acumulan se puede llegar al extremo de caer bajo la denominación de Estado Forajido. El término fue creado por el filósofo  y teórico político norteamericano John Rawks (1921-1992). Esos Estados  corren el riesgo de caer dentro del ámbito de acción de algunos acuerdos como el Tratado de Roma o la Convención de Palermo.

La historia lo demuestra: ¡las cosas sí pasan!

Luis Almagro: “El coronavirus ha sido funcional a la dictadura en Venezuela” – La Nación – 6 de Junio 2020

El secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Luis Almagro.
El secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Luis Almagro.

El secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, dijo que la pandemia del nuevo coronavirus Covid-19 fue “funcional a la dictadura bolivariana en Venezuela”.

El diplomático uruguayo explicó que los régimenes dictatoriales pueden “falsear las cifras”, razón por la cual piensa que nunca se sabrá con certeza cuántos son realmente los muertos por coronavirus en ese país.

Asimismo, indicó que este contexto le permite “ganar tiempo” al gobierno de Nicolás Maduro. Y sostuvo que en Venezuela hoy no hay estado. “Un país que hoy tiene la fragmentación más alta y los niveles de violencia más altos, no tiene ni siquiera lo que podemos llamar debilidad del Estado, ni siquiera lo podemos llamar un Estado fallido, es un Estado que ha dejado de existir”, opinó.

Almagro apoyó al líder opositor Juan Guaidó e instó a la comunidad internacional para que pueda “rodear al régimen” y llevarlo a la redención.

Sus dichos tuvieron lugar durante una videoconferencia junto a la coordinadora nacional del movimiento político venezolano Vente Venezuela (VV), la opositora María Corina Machado, organizada por la Fundación Rioplatense de Estudios (FREE) y que fue moderada por el diputado del Partido Nacional de Uruguay Pablo Viana.

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