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Punto de encuentro de Venezolanos votantes en Bilbao

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Pliego de conflicto de la diaspora venezolana – 10 de Marzo 2020

Embajador Ecarri se reunió con el Presidente del País Vasco para ayudar a la comunidad venezolana – Centro Comunicación Nacional – 24 de Febrero 2020

El embajador en España, Antonio Ecarri, fue recibido en su visita oficial por el Lehendakari, Iñigo Urkullu y la Secretaria General de Exterior, Marian Elorza, con la finalidad de continuar ayudando a la comunidad venezolana en Euskadi, país vasco.

“Agradecido con la receptividad y solidaridad que hemos recibido, en el País Vasco, del Lehendakari, Iñigo Urkullu, y la Secretaria General de Exterior, Marian Elorza, su compromiso de continuar ayudando a la comunidad venezolana en Euskadi y al rescate de la democracia en Venezuela”, aseguró Ecarri.

El diplomático informó que entre los temas tratados en la reunión, se ha analizó la situación de la comunidad venezolana en el país vasco y las posibles soluciones a los problemas que más abundan, también se conversó sobre la viabilidad de facilitar información y acceso a la vivienda y al mercado de trabajo de los migrantes, que hoy en día supera las diez mil personas en la región.

Ecarri se encuentra en gira oficial por el país vasco, donde también se reunirá con la comunidad venezolana y los representantes de los principales partidos locales, con la finalidad de facilitar la inserción social y laboral de los venezolanos.

Antonio Ecarri B.@EcarriB

Agradecido con la receptividad y solidaridad que hemos recibido, en el País Vasco, de El Lehendakari @iurkullu y la Secretaria General de Exterior Marian Elorza, su compromiso de continuar ayudando a la comunidad venezolana en Euzkadi y al rescate de la democracia en Venezuela. https://twitter.com/DiplomaciaVE_ES/status/1231897649466486785 

Embajada de Venezuela en España@DiplomaciaVE_ES

El Lehendakari Iñigo Urkullu, acompañado de la Secretaria General de Acción Exterior, Marian Elorza, ha recibido a @EcarriB en Lehendakaritza, donde han conversado sobre la situación de la comunidad venezolana en Euskadi.https://www.irekia.euskadi.eus/mobile/es/news/60452 

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A Juan Guaidó: Madrid Hora Cero por Antonio Sánchez García – El Nacional – 28 de Enero 2020

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No estuve en Madrid y no puedo dar fe acerca de si las decenas de miles de ciudadanos que abarrotaron la Puerta Del Sol eran venezolanos de la diáspora –España debe ser sin ninguna duda la principal recalada del exilio venezolano en Europa– o ciudadanos españoles hartos de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias cuyas matemáticas políticas e ideológicas dan perfectamente como para equipararlos con Nicolás Maduro y Diosdado Cabello.

Sumarse, por lo tanto, a la convocatoria de la diáspora podía ser asumida perfectamente por quienes ven en Juan Guaidó una metáfora de Vox para circunstancias futuras. Así el mismo Guaidó –cosa que los españoles no tienen por qué saber– esté mucho más cerca del PSOE que de Vox y de Pablo Iglesias que de Santiago Abascal.

Sea como fuere, la exitosa convocatoria sacudió a España, destapó las cloacas de La Moncloa, puso de relieve la mezquindad y el castrismo inveterado de los socialistas españoles, de Sánchez, de Iglesias, de Borrell y supuso la peor metida de pata del gobierno de coalición: una reunión clandestina del ministro de Transportes del gobierno socialista con la funcionaria más fascista, represora, nazi y vengativa del régimen madurista, la inefable  Delcy Rodríguez. Junto con su hermano, Jorge Rodríguez, hijos y fieles al legado del peor exponente del guerrillerismo secuestrador del pasado venezolano. Que se apareció por una capital europea violando un veto de la CE que le prohíbe su entrada a cualquiera de sus naciones por sus acciones en contra de los derechos humanos. Y que pudo tener lugar bajo la complicidad de la policía y los organismos de seguridad del gobierno PSOE-Podemos.

¿Ser una segunda Venezuela es lo que le espera a la España que ayer salió a decirle No al castrocomunismo venezolano? ¿El mensaje iba dirigido al socialpodemismo español antes que a la dictadura Maduro Moros? ¿Debemos atribuirle el clamoroso éxito de la convocatoria a las circunstancias españolas antes que a las de la Venezuela encadenada?

Para poner las cosas en claro y evitar malentendidos, el feliz encuentro de la Venezuela oprimida con la España que se resiste a seguirle la huella es un triunfo de las derechas liberales, no de las izquierdas socialistas españolas, alcahuetas todas, comenzando por Zapatero, del genocidio venezolano. Y de las derechas más duras: de Vox. Es lo primero que Juan Guaidó debiera tener presente: no fue su figura la razón principal del atractivo. Fue la protesta contra el socialismo castrista. Una coincidencia que lo acompañaría con la misma pasión en Chile, en Brasil o en Colombia, donde la dictadura castrocomunista de Maduro es el reflejo de lo más detestable de sus propias sociedades. Es bueno recordárselo, para que no se le suban los humos a la cabeza y reconozca que su tarea está por hacer. O su éxito seguirá el camino que Bolívar le auguraba al congresillo de Cariaco: disolverse como casabe en agua caliente.

La segunda reflexión que le aconsejaría hacer en cuanto regrese a Venezuela es que pasiones como la despertada en Madrid, y de las que él no es el responsable, se desvanecen en horas. Su peor error sería tomarse en serio el poder de convocatoria de la Venezuela dictadura en fase liberadora y aprovechara el envión, justo tras un año de errores y fracasos, para recomenzar desde cero. Pero esta vez haciéndole caso a los consejos desoídos.

Ya se lo dijo el político de más calado con que contamos los venezolanos, el ex alcalde Antonio Ledezma, con quien tuviera el acierto de reunirse en Madrid: ni diálogos ni elecciones. Maduro debe ser desalojado y su tiranía desarbolada antes de pensar en elecciones libres y transparentes. Nosotros agregamos lo que venimos planteándole desde el 23 de enero del pasado año: formar gobierno de inmediato con los imprescindibles, trayéndolos de regreso a Venezuela, si fuere necesario.

Antonio Ledezma, excelente vínculo con España; Diego Arria, la mejor figura para el Departamento de Estado; María Corina Machado, líder de la oposición liberal; Humberto Calderón Berti, experto petrolero y ex canciller de lujo; Oswaldo Álvarez Paz, otro político de excepción, y así, sucesivamente. Con un solo y principal objetivo inmediato: ponerse al frente de una gigantesca campaña plebiscitaria para exigir la salida de Maduro del gobierno, su expulsión del territorio nacional –es colombiano– y la liberación inmediata de todos los presos políticos. Desde luego: romper relaciones con Cuba y expulsar a sus espías y agentes del territorio nacional debe abrir el sendero al rechazo continental a la tiranía más ominosa de nuestra historia.

Son fórmulas de efecto inmediato para afianzar su perdido liderazgo, recuperar el prestigio extraviado y preparar el retorno a la democracia. El grupo ANCO, liderado por Enrique Colmenares Finol, Luis Manuel Aguana, Blanca Rosa Mármol de León y otros importantes venezolanos de excelencia tienen la fórmula apropiada, que él, Juan Guaidó, debiera asumir como propia: convocar a todos los venezolanos de Venezuela y del mundo a respaldar una gran consulta que le exija a la comunidad internacional a impulsar el inmediato desalojo de la tiranía.

La ONU, la OEA, el Grupo de Lima, la Unión Europea y las naciones democráticas más importantes del planeta deben ponerse a la cabeza de la exigencia por desalojar la tiranía sin esperar más trámites. Es la hora de que nuestro pueblo se exprese y la comunidad internacional respete su decisión. La democracia, la paz y la prosperidad deben sernos devueltas. Llegó la hora.

 

Guaidó en Puerta del Sol por Andrés Kerese – ProDaVinci – 26 de Enero 2020

Guaidó en Puerta del Sol

El termómetro marcaba tres grados centígrados. Madrid amaneció nublado. Durante el día cayó una fina lluvia que invitaba a quedarse en casa o a realizar labores que no tuvieran que ver con estar a la intemperie. Pero Juan Guaidó había llegado de París como parte de su gira europea, y se había anunciado un encuentro con los venezolanos residentes en Madrid a las seis de la tarde.

Guaidó fue recibido por las principales autoridades de la Comunidad de Madrid a las cuatro de la tarde. El edificio sede queda justo al frente de la Puerta del Sol. Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la comunidad, le entregó la Primera Medalla Internacional de la Comunidad de Madrid. Mientras esto ocurría, la diáspora comenzó a reunirse en la Puerta del Sol. Familias enteras, madres, el despachador de Glovo que había conseguido un hueco en el trabajo para no perderse al presidente de la Asamblea Nacional hablando desde la puerta de la centenaria pastelería Mallorquina. Un grupo de personas que formaban parte de la organización del evento, repartía carteles. Una señora preguntó :

―¿Estáis regalando los carteles?
―Sí, señora. ¿Cuál quiere?
―El que dice “Maduro Dictador”

A esa hora todavía se podía caminar por la zona. La gente aprovechaba para hacerse selfies frente a las enormes banderas de España y Venezuela que adornaban la fachada de la sede de la presidencia de la Comunidad de Madrid. Pasaban los minutos y llegaba más gente. No todos venezolanos; también se veían algunas banderas bolivianas, de alguno de los países bolivarianos y, sobretodo, muchas banderas españolas. La masa de gente se acumuló frente al edificio donde iba a salir Juan Guaidó. La policía del ayuntamiento de Madrid comenzó a restringir la movilidad de las personas. El tráfico automotor no podía circular desde temprano.

En medio de la lluvia y el frío, una señora propuso ir practicando el Himno Nacional “para cuando saliera el presidente”. Se empezó a escuchar: “Gloria al bravo pueblo…” y poco a poco, como un virus que se contagia se le fueron agregando voces.

Un señor con acento español le recomendaba a unos jóvenes que se quitaran las gorras de la bandera de Venezuela porque para él esa gorra representaba a Maduro. Cerca de las seis ya no cabía más nadie en la Puerta del Sol. Alguien del protocolo trató de decorar la tarima con los colores patrios. Cuando desplegó la tela roja, unas voluntarias le gritaron que no querían saber nada del rojo. Tanto fue el escándalo que dejaron la tarima sin decoración.

Guaidó apareció a las siete, pero todavía no alcanzaba la tarima. La gente comentaba la cantidad de meses y años que tenía viviendo en España, qué estaba haciendo para mantenerse, y las enormes ganas de regresar a Venezuela. No se podía circular, los que estaban en Sol por turismo, y no por Guaidó, no entendían lo que pasaba. Unos entraban por una de las puertas del Corte Inglés para poder salir al otro lado de la calle. Otros se quejaban en distintos idiomas.

Un animador se atrevió a comenzar a calentar el ánimo de los asistentes. Repetían consignas como “Libertad, Libertad, Libertad”. Al rato, la locutora y actriz Ana María Simons, haciendo las veces de maestra de ceremonia, presentó a “El papá de Miranda, el esposo de Fabiana, el hijo de Norka…”

Guaidó tomó el micrófono. Era su oportunidad de dar una faena en Puerta del Sol. Pidió perdón por los errores cometidos, aclaró que los venezolanos solos no podían salir de la dictadura. Dijo que no todo estaba perdido. Habló para la diáspora.

Felicitó a los diputados que no sucumbieron a los millones de dólares ofrecidos para que traicionaran a la Asamblea Nacional, y no dejó de hacer algunos chistes solo para venezolanos. Frente a la tarima, una muchedumbre con sus teléfonos móviles en alto, grababa todo para dejar registro de un día histórico. Seguía soportando el frío, la lluvia. Y aplaudió al final.

Una señora a mi lado se despide: “Mis hijos ya tienen cuatro años aquí. Yo, dos meses. En nombre de Dios, que salgamos de esto. Solo quiero que regresemos a mi país”

Desplante del Gobierno español a Juan Guaidó por Nuria López – El Mundo – 25 de Enero 2020

La ministra de Asuntos Exteriores recibe al presidente encargado de Venezuela en Casa de América, mientras la oposición le da una cálida bienvenida en el Ayuntamiento de Madrid
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Llegada de Juan Guaidó al aeropuerto de Barajas EL MUNDO

“¡Pasillo para el presidente! ¡Pasillo para el presidente!”, exclamaba Lilian Tintori, esposa del ex preso político venelozano Leopoldo López, en los segundos anteriores a que Juan Guaidó, presidente encargado de Venezuela, apareciera ante simpatizantes y medios tras aterrizar en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas.

“Estar aquí hoy representa que los valores fundamentales resistieron”, ha afirmado Guaidó horas después en el acto desde el Ayuntamiento de Madrid, donde le ha acompañado el alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida. “Los venezolanos no están solos”, ha añadido. “Vamos a hacer todo lo necesario para enfrentarnos a la dictadura”, continuaba.

Preguntado, en una rueda de prensa posterior, por el hecho de que el presidente del Gobierno no le haya recibido, Guaidó se ha mostrado comprensivo: “Pedro Sánchez fue el primer presidente en reconocerme hace un año. No pretendo ser mesías, ni líder, fue una gira que no pudimos planificar con tiempo, nos cruzamos en Davos, espero que en los próximos meses podamos vernos. Coincidimos en la necesidad de enfrentar a la dictadura venezolana”, ha señalado.

Sobre el encuentro entre el ministro Ábalos y la ‘número dos’ del régimen chavista, Delcy Rodríguez, ha afirmado que no tiene “mayor información” que la que se ha conocido a través de los medios.

“ELECCIÓN PRESIDENCIAL CON GARANTÍAS”

Dirigentes del Ayuntamiento durante el recibimiento a Guaidó.JAVIER BARBANCHO

Respecto a la posibilidad de entablar una nueva negociación con el chavismo, Guaidó ha matizado que la condición imprescindible para que se produzca el diálogo es que se produzca “una elección presidencial con garantías”.

En el mismo sentido se ha pronunciado José Luis Martínez-Almeida, que ha explicado que “Madrid no podía permanecer indiferente ante la visita de un presidente que ya ha sido recibido por los principales jefes de Gobierno. Madrid le recibe como señal de solidaridad de una nación hermana. Le recibe para proclamar que quienes ocupan el poder en Venezuela lo hacen para oprimir a sus compatriotas”, ha añadido.

El líder opositor venezolano ha querido agradecerle sus palabras: “Este reconocimiento es un impulso para una lucha de millones, hoy Venezuela representa también una amenaza para la región: cinco millones de refugiados, cuatro euros el salario mínimo, el 83% no recibe agua por tubería. En Venezuela no hubo guerras, pero hubo bombas contra la libertad de expresión, sentimos el dolor de ese millón de niños, tenemos que poner fin a la tragedia”.

Por su parte, la vicealcaldesa, Begoña Villacís, también ha destacado que éste es “uno de los actos más importantes” que se han celebrado en el pleno madrileño. “En la ciudad de Madrid viven hoy en día 60.000 venezolanos, la segunda comunidad más numerosa. Le doy la bienvenida a la casa más grande de Europa de todos los venezolanos”.

Guaidó, que aterrizó en Madrid alrededor de las 15.00 horas, tenía varios actos programados, entre ellos una cita con el éxodo venezolano.

Antes, se ha reunido con el presidente del Partido Popular, Pablo Casado, en la Casa de América, y también con la ministra de Exteriores, Arancha González de Laya, con la que ha mantenido un encuentro de 45 minutos “muy productivo”, informa Europa Press.

En la reunión con la ministra han participado también el secretario de Estado de Cooperación y para Iberoamérica y el Caribe, Juan Pablo de Laiglesia y el director general para Iberoamérica, Rafael Garranzo. Junto a Guaidó estaban su vicecanciller Isadora Zubillaga y el asesor Juan Victor Salcedo.

En una comparecencia tras el breve encuentro en Casa de América, donde recibió al presidente encargado junto al líder del PP; el secretario de Relaciones Internacionales del PSOE, Héctor Gómez, ha asegurado a Guaidó que el apoyo “indiscutible e innegociable” del PSOE coincide con el del Gobierno y le ha recordado que el presidente Pedro Sánchez ha liderado en Europa el proceso para llevar a Venezuela a unas elecciones con plenas garantías.

Asamblea Nacional

@AsambleaVE

| El reencuentro entre el Pdte (E) de Venezuela y de la , @jguaido con @alcaldeledezma a su llegada a Madrid, .

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En su intervención, Gómez ha denunciado la “irresponsabilidad” del PP y su “constante deriva” y ha pedido “compromiso para ir de la mano y hacer una política de Estado sobre Venezuela”. Gómez se ha comprometido ante Guaidó a establecer “lazos más estrechos” y ha comentado que esta semana ya ha habido contactos entre el presidente encargado y la responsable de los socialistas europeos, Iratxe García, y el Alto representante Josep Borrell.

Sobre el incidente de Barajas, Gómez ha insistido, al igual que esta mañana hizo el presidente del Gobierno, que el ministro Jose Luis Ábalos intentó evitar un conflicto diplomático.

A la pregunta de qué está dispuesto hacer el PSOE para demostrar ese apoyo a Guaidó, el responsable socialista ha reiterado que el Gobierno seguirá impulsando desde la Unión Europea la “presión” para que se convoquen elecciones.

“Vamos a seguir forzando para que se dé, con calendario, una convocatoria electoral para que no se prolongue esta agonía”, ha dicho.

RECIBIMIENTO EN CIBELES

Tras estas primeras reuniones en Casa de América, Guaidó ha abandonado el edificio a través de una multitud de periodistas y curiosos junto a Antonio Ecarri, su enviado a España, y se ha subido a un coche para recorrer la escasa distancia hasta el Ayuntamiento de Madrid, donde Almeida le ha hecho un recibimiento de honor y le ha hecho entrega de la Llave de Oro de la ciudad, para reconocerle como “mandatario legítimo de un país soberano”. Guaidó, de hecho, está ya reconocido por más de 50 países como presidente.

Después de ser recibido en el Palacio de Cibeles con el himno venezolano y con la fuente engalanada con banderas de Venezuela junto a las españolas, Guaidó ha agradecido “profundamente” este “noble gesto” en nombre de “los venezolanos humildes.

Pablo Casado, Santiago Abascal e Inés Arrimadas también se han dado cita en el Patio de Cristales del Ayuntamiento, al que han acudido asimismo el ex presidente José María AznarAna BotellaMario Vargas Llosa y los portavoces municipales Pepu Hernández (PSOE) y Javier Ortega Smith (Vox). Representantes de Más Madrid no han participado en el acto, al considerarlo un acto “de partido”.

La entrega de llaves es una distinción protocolaria que se repite cada vez que un jefe de Estado se encuentra en la ciudad en visita oficial, y está recogida en el Reglamento de Protocolo del Ayuntamiento de Madrid, firmado en 1988.

Tras los encuentros con los distintos representantes políticos, Juan Guaidó ha acudido al centro de Madrid para dar un mitin ante los centenares de venezolanos que han participado en una manifestación en la Puerta del Sol.

Tras esta charla, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha ofrecido una recepción oficial a Juan Guaidó en la Real Casa de Correos, sede del Gobierno regional, donde le ha impuesto la primera Medalla Internacional de la Comunidad de Madrid, algo que ha tildado de momento “histórico para la libertad” frente a la “tiranía”. Durante su estancia en la Real Casa de Correos, el presidente encargado de Venezuela ha firmado en el Libro de Honor de la Comunidad de Madrid, situado en el salón Canalejas, con un ‘¡Viva la libertad y viva la democracia!’.

ENCUENTROS INTERNACIONALES

En los días previos a estos encuentros, Guaidó se ha reunido con dirigentes europeos de primer nivel, como Boris JohnsonEmmanuel Macron o Angela Merkel. En la Casa de América también se ha encontrado con Antonio Ledezma, ex alcalde metropolitano de Caracas y ex preso político de Nicolás Maduro, ahora exiliado en España.

Esta mañana, González Laya ha dado una explicación a la negativa de Sánchez de recibir a Guaidó. La titular de Exteriores ha asegurado que España sigue reconociendo al líder venezolano como presidente encargado, pero ha añadido que “la posición de España es contribuir a que se celebren unas elecciones libres, transparentes y democráticas” en el país, sugiriendo así que una reunión entre Sánchez y Guaidó podría perjudicar este objetivo. Pedro Sánchez ha apoyado hoy mismo ese enfoque: “Defendemos una respuesta dialogada para una pronta celebración de elecciones. Somos un Gobierno que siempre hemos apoyado a la oposición venezolana”.

Este mismo argumento es el que esboza el ministro y secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, en una entrevista en La Razón. Inmerso en una enorme polémica por haberse visto en extrañas circunstancias con la vicepresidenta de Venezuela y número dos de Nicolás Maduro, Delcy Rodríguez, Ábalos explica sobre la visita de Guaidó que una entrevista con Sánchez podría perjudicar una “salida negociada” a la situación en el país.

“Tenemos un papel protagonista en las relaciones con América Latina y en Europa se reconoce nuestro liderazgo para la solución democrática en Venezuela, solución democrática equilibrada, no hostil”, dice Ábalos como explicación a la diferente actitud de Sánchez respecto a los otros líderes europeos que sí han recibido a Guaidó. “No hay otra salida que no sea negociada”, continúa, “no se me ocurre una solución violenta”. “No me parece, a otros quizás sí. España debe equilibrar más que otros. Hemos de ser más exquisitos si queremos una solución pacífica. Si no, la vía es marcar diferencias y hostilidades”.

Pedro Sánchez reconoció el año pasado a Juan Guaidó como presidente encargado, como lo han hecho más de 50 países. España lleva el liderazgo de los asuntos latinoamericanos en el seno de la UE, donde no hay consenso sobre el reconocimiento a Guaidó porque Italia, Eslovaquia y Chipre no están de acuerdo.

A finales de este año deberían celebrarse comicios parlamentarios en Venezuela. El año pasado se creó un Grupo de Contacto en la UE para propiciar las condiciones para convocar a unos comicios libres y transparentes en el país latinoamericano. De hecho, la ministra de Exteriores española se ofreció esta semana a albergar la próximo reunión de este grupo.

Ayer, desde París, Guaidó rebajó importancia al hecho de que no le recibiera Sánchez. “Tenemos las mejores relaciones con España. España es aliado de la democracia, de la libertad. Espero y estoy seguro de que se va a mantener de esa manera. Y vamos a seguir insistiendo en trabajar con todos”, explicó antes de verse con miembros de la comunidad venezolana en Francia, informó Efe.

Guaidó llama a la “acción” en un encuentro con la diáspora venezolana en la Puerta del Sol – La Vanguardia – 25 de Enero 2020

Los manifestantes han gritado “Sánchez traidor” por no reunirse con el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela


El presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Juan Guaidó, al que más de 50 estados reconocen como presidente encargado de la nación caribeña, entre ellos España, ha protagonizado este sábado una concentración de la diáspora venezolana en España en la Puerta del Sol de Madrid en la que ha llamado a la “acción” para “recuperar la democracia” en el país.

Cientos de personas han atendido la convocatoria del “presidente encargado” para concentrarse este 25 de enero en la Puerta del Sol, a pesar de la lluvia y de que el encuentro se ha retrasado hasta casi las 19.30, una hora y media después de lo previsto, debido a la apretada agenda del político venezolano en Madrid.

Guaidó, que se ha dirigido a los manifestantes desde una tarima situada frente a la Calle Arenal, ha estado arropado por destacados opositores, como el ex alcalde metropolitano de Caracas Antonio Ledezma o Lilian Tintori -la mujer de Leopoldo López-, así como por su embajador en España, Antonio Ecarri, entre otros.

También ha estado acompañado por el alcalde y la vicealcaldesa de Madrid, José Luis Martínez-Almeida y Begoña Villacís, que horas antes le han entregado la Llave de la Ciudad en un acto celebrado en el Ayuntamiento.

“Algunos dicen por ahí que ya se enfrió Venezuela”, ha dicho Guaidó, asumiendo que ha podido cometer “errores” pero asegurando que se van a “corregir”. “Aún estamos a tiempo de salvar Venezuela”, ha defendido. En este sentido, ha instado a los venezolanos a “ponerse en pie” y, en particular, ha pedido a los migrantes venezolanos en España que ejerzan de “embajadores” de su país.

“Imagínense todos empujando en una dirección ¿cuánto creen que pueda aguantar la dictadura?”

“Hoy estamos aquí y podemos hacer la diferencia porque hoy tenemos los oídos del mundo”, ha destacado, en alusión a una gira internacional que le ha llevado a Colombia, Reino Unido, Bruselas, el Foro Económico de Davos y Francia, además de a España.

Guaidó se ha mostrado seguro de que contará con el respaldo internacional necesario para propiciar el “cambio” en Venezuela -”El mundo nos va a ayudar, sin ninguna duda”-, si bien ha subrayado la importancia de que sean los propios venezolanos quienes dirijan el esfuerzo.

“Yo quiero que todos atravesemos esa puerta pero necesito que nos ayuden a empujar (…) Imagínense todos empujando en una dirección ¿cuánto creen que pueda aguantar la dictadura?”, ha planteado. “Es una fuerza incontenible”, ha sostenido.

Además, ha aprovechado el momento para avanzar a los venezolanos que “van a venir sorpresas”. “Nos faltan cosas por hacer, debemos dar el paso siguiente”, ha afirmado sin revelar cuál será. “Lo vamos a lograr, juntos vamos a recuperar este país, no van a poder con los venezolanos, no van a poder con la democracia”, ha aseverado.

“Sánchez traidor”

A continuación, Guaidó se ha dirigido a la sede de la Comunidad de Madrid, en la misma Puerta del Sol, para reunirse con la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, que le ha recibido a pie de calle.

También se han escuchado gritos de “Sánchez traidor”, en referencia al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, debido a que no se ha reunido con Guaidó durante su visita a España.

Guaidó sí ha sido recibido por la ministra de Exteriores, Arancha González Laya, con quien ha mantenido un encuentro “muy productivo”

Guaidó ha explicado, en una rueda de prensa ofrecida tras recibir la Llave de la Ciudad de Madrid, que no ha podido verse con Sánchez por problemas de agenda, al tiempo que ha indicado que espera reunirse con el presidente español en los próximos meses. “Lo que sí estoy seguro es que coincidimos en la necesidad de enfrentar a la dictadura venezolana”, ha dicho.

Guaidó sí ha sido recibido por la ministra de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, Arancha González Laya, con quien ha mantenido un encuentro “muy productivo” de unos 45 minutos en Casa América, en palabras del líder opositor.

Exteriores recibe a Guaidó, pero da a la visita un perfil mínimo por Lucía Abellán/Elvira Palomo – El País – 26 de Enero 2020

· El presidente encargado se ha reunido esta tarde con González Laya y con las autoridades madrileñas

· Miles de venezolanos protestan en Madrid contra el líder chavista Nicolás Maduro

· Casado, tras verse con Guaidó: “Sánchez debe cesar de inmediato a Ábalos”

El presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó, y la ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, este sábado en Madrid. 

El Gobierno ha querido dar un perfil bajo a la visita a Madrid de Juan Guaidó, el dirigente que Pedro Sánchez definió hace solo un año como “presidente encargado” en Venezuela. Después de una gira europea en la que ha sido recibido por el presidente francés, Emmanuel Macron, y el primer ministro británico, Boris Johnson, entre otros, en Madrid fue la ministra de Exteriores, Arancha González Laya, la encargada de acogerlo este sábado. El encuentro se ha producido este sábado fuera del ministerio y sin comparecencias. Pese a esa peculiar puesta en escena, diferente a la que rodea a otros líderes extranjeros, la ministra le expresó el “pleno respaldo del Gobierno español a su figura”.

La titular de Exteriores se citó con Guaidó tras varios días de incógnitas sobre si se produciría el encuentro y sobre el formato que tendría. En vez de recurrir al lugar habitual para las entrevistas bilaterales, la sede del Ministerio de Exteriores, la jefa de la diplomacia española optó por celebrarla en la Casa de América. Se trata de un consorcio público en el que participa el ministerio, concebido como herramienta de diplomacia, pero más centrado en charlas y acontecimientos culturales. De este modo Exteriores evitó la fórmula reservada a los representantes de Estados, que suelen acudir a la sede del ministerio, en el Palacio de Santa Cruz. Tampoco se produjo la conferencia de prensa conjunta que acompaña este tipo de visitas.

Juan Guaidó

@jguaido

Ya en . Sostenemos una intensa jornada de reuniones en el marco de la .

Y luego, a las 18:00 horas (1:00 pm hora Venezuela) nos vemos en la Puerta del Sol.

¡Fuerza!

Fuentes de Exteriores alegan “motivos logísticos” para explicar el escenario tan inusitado elegido para recibir a un dirigente extranjero (Guaidó es, además, presidente de la Asamblea Nacional, el Parlamento que el régimen de Nicolás Maduro quiso reemplazar por la Asamblea Constituyente). Los horarios y los compromisos de ambos —la ministra aterrizó desde Canarias poco antes de la reunión y Guaidó se desplazaba al Ayuntamiento poco después— aconsejaban esa ubicación, según este relato. La cita en dependencias no gubernamentales propició que el líder de la oposición, Pablo Casado, aprovechara para desplazarse allí y se convirtiera en el primer responsable político en recibir a Guaidó, antes que el Gobierno. La presencia de Casado hizo más patente la ausencia de Sánchez.

El Gobierno esgrime argumentos tácticos para justificar que no fuera el presidente español —el primer dirigente europeo en reconocerlo en su día como presidente encargado de convocar elecciones en Venezuela— quien se viera directamente con Guaidó. El Ejecutivo intenta “salvaguardar al máximo el papel de España como país que ayuda a todo el mundo”, explican fuentes de La Moncloa, en referencia a la labor de diálogo que promueve Exteriores para desatascar la crisis venezolana, que hasta ahora no ha prosperado. Esas fuentes añaden que la jefa de la diplomacia española “representa a todo el Gobierno”.

Juan Guaidó (izquierda), presidente encargado de Venezuela, y Pablo Casado, líder del PP, este sábado en Madrid.
Juan Guaidó (izquierda), presidente encargado de Venezuela, y Pablo Casado, líder del PP, este sábado en Madrid. ANDREA COMAS

Giro político

Ese deseo de neutralidad para poder influir constituyó, desde el principio de esta crisis, la postura de Exteriores. No así la de Sánchez, que hace apenas un año llegó a llamar tirano a Maduro, mientras que este sábado lanzó un mensaje mucho más matizado. A preguntas de los periodistas, Sánchez señaló: “La crisis es muy compleja”. Y recalcó que España persigue “liderar a través de las instituciones europeas una respuesta dialogada para una pronta solución y para convocar elecciones en Venezuela”. El giro en un asunto tan sensible se consuma pocos días después de configurarse en España el primer Gobierno de coalición desde la restauración de la democracia. El socio minoritario, Unidas Podemos, considera a Guaidó “un dirigente político muy importante de la oposición venezolana”, según señaló el jueves su líder, Pablo Iglesias.

El encuentro entre la ministra y Guaidó duró unos 40 minutos —algo más de lo previsto inicialmente— y se centró en “la grave crisis política, social y humanitaria” que aqueja a Venezuela, según una nota difundida por Exteriores. González Laya trató de mantener ese difícil equilibrio entre el reconocimiento de Guaidó y las circunstancias especiales de su recibimiento. La ministra expresó la voluntad del Ejecutivo de “contribuir con todos los medios a su alcance a crear las condiciones para que se celebren elecciones presidenciales con garantías democráticas”. Sin alusiones concretas, el ministerio defendió “la construcción de consensos con otros actores y grupos implicados en la crisis”.

La agitada agenda de Guaidó en Madrid

Guaidó también ha estado esta tarde en una manifestación contra el líder chavista Nicolás Maduro. La marcha, que arrancó en Cibeles, ha terminado en la Puerta del Sol, donde ha dicho a sus conciudadanos que pronto terminará el régimen de Maduro: “La democracia se lucha todos los días. Y la vamos a luchar todos los días. Ante las tentaciones del populismo, ante las tentaciones del autoritarismo, hay que ser fuertes”.

El líder del PP, Pablo Casado, se ha encontrado con Guaidó al filo de las cuatro de la tarde y después ha dado una rueda de prensa en la que ha dicho que “Sánchez debe cesar de inmediato al señor [José Luis] Ábalos”,ministro de Transportes, por su encuentro la madrugada del pasado lunes en el aeropuerto de Barajas con la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, para disuadirla de entrar en territorio español. El presidente interino también ha sido recibido por el secretario del área de Relaciones Internacionales de la ejecutiva socialista, Héctor Gómez. A las críticas de Casado se ha sumado Inés Arrimadas (Ciudadanos), que ha asegurado en declaraciones a los medios que su partido va a “seguir pidiendo muchas explicaciones para saber que ha pasado con el ministro Ábalos”.

Después, Guaidó se ha visto con el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, que le ha hecho entrega de las llaves de oro de la ciudad, y se ha visto también con la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso. “Madrid le recibe porque es el presidente legítimo de un Estado. Es una señal de solidaridad a una nación hermana, para proclamar que los que usurpan el poder lo emplean para perseguir a sus compatriotas, empezando por usted”, ha dicho Martínez-Almeida. Después ha tomado la palabra Guaidó, que ha reiterado la necesidad de “acabar con la dictadura” de Maduro: “En Venezuela no hay dos partes en desacuerdo, es la democracia contra la dictadura”. Y ha añadido: “Debemos poner fin a la tragedia humanitaria. Estar hoy aquí es que los valores fundamentales resistieron”.

Tras el acto oficial, el presidente interino se ha reunido con varios miembros de la oposición a Sánchez. Se ha visto con Arrimadas, con el líder de Vox, Santiago Abascal y también con el expresidente del Gobierno José María Aznar. Preguntado por la polémica generada por haber sido recibido por González Layay no por Sánchez, Guaidó ha respondido: “Pedro Sánchez fue el primer presidente que me reconoció”. También ha destacado la buena relación que han mantenido ambos países: “Nos cruzamos en Davos y ha sido difícil coordinar agendas. Espero en los próximos meses poder recibir al presidente español en Venezuela”.

Llegada a Barajas

“Estoy muy emocionado de estar en Madrid para reunirnos con nuestra diáspora por una causa que hoy une a todos los venezolanos”. Esas fueron las palabras de Guaidó a su llegada a Madrid. Con gritos de “¡presidente, presidente!”, el presidente encargado de Venezuela y líder opositor fue recibido en el aeropuerto de Barajas por una comitiva de una treintena de personas que encabezaron el representante de Guaidó en Madrid, Antonio Ecarri, y Lilian Tintori, esposa del líder opositor Leopoldo López.

Guaidó, tras la manifestación en el centro de Madrid contra Maduro, se ha trasladado este sábado al emblemático edificio de la Real Casa de Correos, sede de la presidencia del Gobierno madrileño, donde ha recibido la medalla internacional de la Comunidad de Madrid, que todavía no había sido otorgada a nadie desde su creación en 2017. Del balcón principal del edificio, situado en la céntrica Puerta del Sol, cuelgan las banderas de España y Venezuela.

En España hay 323.827 venezolanos, una cifra que se ha duplicado en seis años. En Tenerife vive desde hace 16 años el padre de Juan Guaidó, Wilmer, que trabaja como taxista.

Cobijas, atún enlatado y fe en Dios – cómo sobreviven los venezolanos que huyen por Andrea Castillo – Los Angeles Times – 16 de Enero 2020

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A través de la lluvia y el viento, los migrantes venezolanos hacen el peligroso viaje a través de una meseta helada conocida como El Páramo de Berlín para llegar a Bucaramanga, Colombia.

Los ricos fueron los primeros en irse. Enviaron sus ahorros al extranjero y se subieron a vuelos internacionales.

La clase media fue la siguiente en salir. Se subieron a los autobuses, a veces viajando durante días a través de varios países.

Los pobres se quedaron.

Se quedaron cuando la economía se derrumbó, los alimentos escasearon, la escasez de medicamentos se volvió mortal y la electricidad se cortó durante días. Pero finalmente ellos también comenzaron a salir de Venezuela.

Simplemente se fueron.

La salida de la gente que huye a pie comenzó lentamente en 2017, con los jóvenes que esperaban encontrar trabajo y enviar dinero a casa.

Para el 2019, las mujeres y los niños, los enfermos y los ancianos también habían decidido arriesgarse, expandiendo un éxodo que ya es una de las mayores migraciones en masa de la historia moderna.

Se estima que cada día huyen unas 5.000 personas.

La salida más popular es a través de la ciudad fronteriza de Cúcuta en Colombia. Luego viene una de las partes más difíciles del viaje: un pasaje de 125 millas que sube a más de 9.000 pies de altura, hasta una larga y helada meseta llamada El Páramo de Berlín, antes de descender a la suave y verde ciudad de Bucaramanga.

El Times se propuso documentar el viaje, con un reportero y un fotógrafo compartiendo la experiencia durante cinco días, junto al río de gente. Ninguna historia por sí sola lograría captar la magnitud de la crisis.

Por eso el plan era observar desde los refugios instalados por buenos samaritanos a lo largo de la carretera.

El viaje comenzó un lunes por la mañana del pasado mes de mayo en las afueras de Cúcuta en una estación de la Cruz Roja, donde un trabajador se paró frente a un grupo de migrantes y les habló de un hombre de 21 años que había muerto de hipotermia mientras intentaba cruzar la meseta.

“No se los cuento para que se asusten. Se los cuento para que tengan cuidado y entiendan que estas tragedias han pasado”.

Cuando preguntó a dónde se dirigía la gente, gritaron destinos en Colombia – “¡Bogotá!” “¡Medellín!” “¡Cali!” – y más allá – “¡Ecuador!” “¡Perú!”

Llevaban mantas, colchas y mochilas caseras, folletos de la Cruz Roja, salchichas cocidas, galletas, agua embotellada y atún enlatado. Pero sobre todo, llevaban una profunda fe en Dios.

Valentina Durán llevaba a su hijo de un mes.

Samuel nació el 2 de abril en Cúcuta cuando Durán, de 22 años, huía por segunda vez a Colombia.

La primera vez fue en 2016. Durante los dos años siguientes, trabajó en una fábrica de ropa en la ciudad industrial de Cali, enviando lo que podía a sus padres y a los dos niños pequeños que había dejado a su cargo.

Cuando su hija se enfermó de neumonía el año pasado, Durán regresó a su ciudad natal de Maracay y apenas la reconoció. El dinero en efectivo que enviaba apenas alcanzaba y los estantes de las bodegas estaban vacíos.

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Un policía colombiano vigila a los venezolanos que cruzan la frontera de San Antonio del Táchira a Colombia a través de caminos ilegales cerca del puente internacional Simón Bolívar.

Seis meses después, regresó a Colombia e inmediatamente dio a luz.

Una mujer en el hospital la escuchó decir a los médicos que ella y Samuel no tenían hogar y se ofreció a acogerlos.

Se quedaron unas semanas antes de que Durán decidiera que era hora de volver a salir en busca de un trabajo. El autobús costaría unos 60 dólares, pero ella no tenía esa cantidad.

Por eso, ahora estaba cargando a su hijo por la Ruta 55, mirando una cinta de asfalto que desaparecía entre las montañas.

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A nueve millas de la frontera con Venezuela, Valentina Durán se detiene a descansar con su hijo Samuel después de sentirse mareada.

A nueve millas de la frontera, Durán se sintió mareada. Le habían diagnosticado baja presión sanguínea y desnutrición.

El sol del mediodía golpeaba. Los camiones de carga pasaban zumbando, levantando una nube de polvo que se les pegaba en la piel. El niño soltó un gemido.

“Ya, amor, ya. No llores”.

Se sentó a un lado de la carretera bajo la sombra de un gran árbol con Samuel envuelto en una manta de lana en su regazo.

Durán buscó en su pequeña mochila una botella de agua, llenó cuidadosamente la tapa y se la puso en los labios.

Bucaramanga estaba a 116 millas de distancia.

Unas eran las cosas que la gente llevaba consigo. Pero también estaban las cosas que la gente había dejado atrás – los barrios en los que crecieron, los abuelos que ayudaron a criarlos, las tumbas de aquellos que nunca tuvieron la oportunidad de salir.

Leidy Paredes y María Colmenares dejaron cuatro niños cada una.

Las dos mujeres, ambas madres solteras de unos treinta años, vivían en el mismo barrio de Maracay. Paredes dejó a sus hijos con su madre. Colmenares dejó a cada uno de ellos con un vecino diferente.

Su plan original era llegar a Bogotá, donde Paredes tenía un primo que había prometido enviarle un pasaje de autobús. Como nunca llegó el dinero para el pasaje, decidieron buscar trabajo en Bucaramanga.

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Leidy Paredes envía mensajes a amigos y familiares en Venezuela mientras otros migrantes cargan sus teléfonos en una estación de la Cruz Roja cerca de Cúcuta, Colombia.

A la mayoría de la gente le toma unas 50 horas caminar hasta allí desde la frontera. Conducir toma cinco.

Los caminantes hacen todo lo que pueden para que alguien los lleve. Agitan sus manos o banderas venezolanas. Levantan los dedos mostrando cuántos asientos necesitan. Les suplican a los conductores que los lleven.

Viajando el lunes con siete personas que conocieron en la carretera, Paredes y Colmenares descansaban en la orilla de la carretera, donde saltaban y reían.

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Mientras camina por la Ruta 55, Leidy Paredes le hace señas a un camión que no la quiso llevar.

Los camiones pasaban rápidamente frente a ellos.

Finalmente, alrededor de la 1 p.m., un autobús local se detuvo y el conductor hizo señas a su grupo para que subieran. Las dos mujeres se pusieron contentas.

Cuando el autobús pasó por delante de uno de los camiones que las había ignorado, Paredes levantó su dedo medio y se rio.

“Tenemos que reír, hermana”, le dijo Colmenares. “porque si no ríes lloras”.

Quince minutos después, la ruta del autobús terminó. El viaje les había ahorrado 45 minutos de caminata.

La vista desde la autopista explota en un collage de montañas ondulantes, valles exuberantes y ríos caudalosos.

Edgar Blanco y su hijo Leonardo, de 13 años, rara vez levantaban la vista para admirar el paisaje. Se concentraron en la única línea blanca que marca el borde exterior derecho de la carretera.

Sus pensamientos viajaban a la deriva, llevándolos a Venezuela, al estruendo del hambre en sus estómagos, o a Marvy -la esposa de Blanco y madre de Leonardo- que se había adelantado ese lunes por la tarde en un camión de plataforma.

Pero la línea blanca siempre estaba ahí. Era su vía escape.

Todo lo que tenían que hacer era seguirla.

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Leonardo Pereira, de 13 años y su padre, Edgar Blanco, de 46, caminan en la oscuridad hacia un refugio para dormir, en su primera parada nocturna en Colombia en el viaje que hacen a Quito, Ecuador.

Blanco conocía bien la ruta. Había viajado a solo a Ecuador en 2018, caminando y haciendo autostop para cubrir 1.000 millas en 11 días.

En Quito, la capital, ganaba 120 dólares a la semana trabajando en la construcción y enviaba a casa lo que podía. Lejos de su familia, la soledad le roía el alma.

Siete meses después, cuando Venezuela se había deteriorado hasta el punto de que sus remesas ya no cubrían ni siquiera el costo de los alimentos, volvió a casa a buscar a su esposa e hijo.

El cielo se tornó negro mientras él y Leonardo caminaban bajo las estrellas. El chirrido de los grillos y el silbido ocasional de Blanco rompían el silencio. Los camiones pasaban sin que nadie los viera.

Mantenían un ritmo rápido, esperando que su impulso los llevara pronto sobre el temido Páramo de Berlín.

“El Páramo es el más bravo que hay”, dijo Blanco.

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Niños venezolanos duermen bajo delgadas lonas de plástico en un campamento en Bochalema, Colombia, después de llegar con sus familias a pie.
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Jóvenes migrantes toman un baño antes de continuar su camino.

Cuando los dos llegaron a un campamento en Bochalema justo antes de las 8 p.m., Marvy los estaba esperando. Blanco se dobló sobre el pequeño cuerpo de su esposa mientras se abrazaban.

A su alrededor, otros viajeros colocaron finas mantas sobre la tierra en medio de la charla acerca de dolores de espalda, ampollas y el frío. A la mañana siguiente, la gente se bañó en el río.

Bucaramanga estaba todavía a 95 millas de distancia. Pero Blanco y su familia volvieron a estar juntos.

Lo más pesado que llevaban los viajeros eran sus historias de dolor.

Ana María Fonseca Pérez tenía sólo 40 años, pero ya conocía el tipo de pérdida que algunas personas no experimentan nunca en toda su vida.

Su esposo, José Tomás Hernández Durán, sufría de diabetes y dependía de las inyecciones diarias de insulina. Un día en 2017, el medicamento se agotó. Su familia buscó por todas partes, pero todas las farmacias estaban agotadas.

Murió poco más de un mes después a los 44 años.

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Ana María Fonseca Pérez y su sobrina Francesca Huerta Pérez, de 4 años, caminan por la Ruta 55, seguidas por otros seis familiares y amigos. Fonseca salió de Venezuela después de que su esposo e hijo murieron. “Vine aquí para poder olvidar”, dijo.

Luego, en abril de este año, su hijo Sergio Manuel Fonseca Pérez estaba entrenando con la guardia nacional cuando sufrió apendicitis y fue llevado al hospital.

Los apagones generalizados hicieron imposible su operación. Antes de que se restableciera la electricidad, había muerto.

En esta mañana de martes, esa madre caminaba con su hija de 15 años, un sobrino, dos sobrinas y tres amigos.

Una de las sobrinas, Francesca Huerta Pérez, de 4 años, veía a las vacas en un pasto cercano y le ladraba a un perro encadenado.

Se asomó a través de una valla que rodeaba una escuela primaria, donde niños y niñas con uniformes azules y blancos impecables, miraban a la pequeña que vestía un sucio suéter rosa que le quedaba grande.

“Llévanos”, le dijo a nadie en particular. “No quiero caminar demasiado”.

Otro hijo ya había llegado a Perú y le envió a Fonseca un mensaje advirtiéndole que el viaje era difícil.

“No vas a llegar”, le dijo.

Pero Fonseca había llegado a la conclusión de que no tenía más remedio que intentarlo.

“Yo vine aquí para poder olvidar”, dijo.

Martha Duque observaba a los migrantes desde su ventana.

A finales de 2017, el flujo de personas a través de Pamplona – su ciudad de 60.000 habitantes, situada a 48 millas de la frontera venezolana – se había hecho tan grande que Duque no podía ignorar su situación, especialmente cuando llovía.

“Me dio mucho pesar ver a la gente mojándose”, dijo. “Y nadie les abría una puerta”.

Así que empezó a permitir que algunos hombres durmieran en su garaje cada noche. Pronto comenzó a recibir a mujeres y niños en el interior de su casa.

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Decenas de venezolanos hacen cola frente a la casa de estuco de seis dormitorios y dos pisos de Martha Duque en Pamplona, Colombia, que ella ha convertido en un refugio para migrantes.

Algunos llegaban con hipotermia, así que Duque los envolvía en mantas y los calentaba con secadores de pelo. Algunas le decían que habían sido asaltadas sexualmente por los camioneros.

La operación de ayuda creció a partir de ahí, convirtiéndose en un pilar de una infraestructura siempre cambiante de refugios nocturnos, paradas de descanso y estaciones de la Cruz Roja.

A las 6 de la tarde del martes, las oscuras nubes de lluvia cubrían el cielo. Docenas de viajeros cansados se sentaron encima de sus pertenencias, esperando entrar en la casa de estuco de seis habitaciones y dos pisos.

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Martha Duque prepara comida para docenas de venezolanos que esperan afuera de su casa convertida en refugio.
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En 2017, comenzó a permitir que algunos hombres durmieran en su cochera cada noche. Pronto comenzó a dar la bienvenida a las mujeres y los niños en el interior de la casa. Duque vive arriba con su esposo e hijo, junto con nueve voluntarios – todos venezolanos que decidieron quedarse y ayudar a otros.

Duque, de 65 años, salió a saludarlos. Pidió que todos los que tuvieran hambre se pusieran en fila para que ella pudiera repartir tazones de pollo y arroz. La comida se agotó rápidamente antes de que muchos pudieran comer.

En ese momento, los trabajadores de un grupo de ayuda llegaron con pan de una panadería local. Ayudaron a Duque a mezclar leche, maicena y azúcar en una bebida caliente y espesa conocida como colada de maizena.

Los niños lloraban en una oficina convertida en dormitorio. Los sofás se apartaban y se colocaban esteras de plástico en la sala, cuyas paredes blancas estaban salpicadas con las huellas de los niños.

Duque se ubicó en el piso de arriba, donde ella, su esposo y su hijo viven con nueve voluntarios, todos venezolanos que decidieron quedarse y ayudar a otros.

En el piso de abajo, más de cinco docenas de personas durmieron hombro a hombro.

Una sudadera con capucha gris, era delgada y de algodón, pero resultó ser la prenda más abrigadora que Josué Moreno y Ángel Verde poseían después de haber sido robados en la frontera.

Durante días, los dos adolescentes -amigos de la ciudad de Valencia-, habían estado cambiando de ropa cada pocas horas.

Dormían bajo la lluvia el martes por la noche en una acera de Pamplona.

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Josué Moreno, izquierda, lleva la sudadera con capucha que comparte con su amigo Ángel Verde. La sudadera era la prenda más abrigadora que ambos aún poseían después de haber sido asaltados en la frontera entre Colombia y Venezuela. La intercambiaban llevándola unas cuantas horas cada uno.

A la mañana siguiente todavía lloviznaba mientras se acurrucaban fuera de un remolque de la Cruz Roja, temblando bajo una lona negra en una larga fila de personas que esperaban que alguien abriera una puerta y los dejara entrar.

Cuando Josué llegó al frente de la línea, discutió con los trabajadores por su falta de identificación -que le habían robado- antes de que cedieran y le dijeran que esperara a que lo llamaran por su nombre.

Él y Ángel no habían comido nada en más de un día cuando les entregaron tazones de carne de res desmenuzada y arroz que devoraron. La ayuda que recibieron también incluía comida enlatada, botellas de agua y una manta.

Cuando estuvieron listos para salir, el valle se llenó de niebla, y el consenso entre los migrantes fue que sería más seguro esperar hasta la mañana para seguir adelante.

Los dos muchachos regresaron a Pamplona y se instalaron para otra noche en la acera. Josué se puso la sudadera con capucha sobre su camiseta rosa y desplegó la manta para compartirla con su amigo.

La peligrosa meseta estaba ya a 22 millas de distancia.

“He caminado mucho para devolverme”, dijo Josué.

Cuando Hugo Chávez se convirtió en presidente de Venezuela en 1999, Eva Alfaro Aldana lo celebró junto con gran parte del país.

Al principio, el líder socialista cumplió sus promesas de elevar los niveles de vida, expandiendo el control del gobierno sobre las enormes reservas de petróleo de Venezuela durante un auge sin precedentes de los precios del petróleo canalizando mucho dinero hacia programas sociales.

Alfaro era propietaria de una casa y ganaba lo suficiente en un supermercado local como para vivir cómodamente con su hijo, Luis Mario Fuenmayor Alfaro.

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Eva Alfaro Aldana, de 61 años, rellena sus zapatillas, que son dos tallas más grandes, con papel higiénico.

Pero entonces los precios del petróleo cayeron y el experimento social comenzó a desbaratarse. Después de la muerte de Chávez en 2013 y de la toma de posesión de su sucesor, Nicolás Maduro, el país se sumió en una profunda recesión.

Alfaro se aferró al sueño hasta 2015, cuando hombres armados irrumpieron en su casa y dispararon a su hijo en la mano y la pierna.

Pronto su trabajo en el supermercado desapareció. A los 61 años, barría las tiendas en busca de monedas, mientras que Fuenmayor, de 30 años, que antes comerciaba productos electrónicos, ahora vendía cigarrillos sueltos. Para sobrevivir escarbaban en los contenedores de basura buscando comida.

Ahora Venezuela estaba 68 millas detrás de ellos. Era jueves por la tarde y llevaban cuatro días caminando.

Alfaro decidió cambiar sus zapatos gastados por un par de su hijo. Eran dos tallas más grandes, así que rellenó las puntas con papel higiénico.

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Luis Mario Fuenmayor Alfaro ayuda a Liliana Mendoza, izquierda, y a su madre, Eva Alfaro Aldana a subir una última colina antes de llegar a una estación de la Cruz Roja en La Laguna, Colombia.

Los dos estaban descansando en un pedazo de césped cerca de la autopista cuando un todoterreno negro se detuvo y cuatro hombres se bajaron.

Uno se presentó como Wilmer Azuaje. Dijo que había sido un legislador de la oposición en Venezuela y que el gobierno de Maduro lo había encarcelado y torturado antes de que lograra huir a Colombia a principios de 2019.

Ahora trabajaba con una organización benéfica para los venezolanos, explicó mientras sus compañeros les daban a Alfaro y a su hijo pan y botellas de agua, que devoraron con rapidez.

Uno de los hombres levantó un teléfono para grabar un video, diciendo que iban a mostrar el material a los políticos en Washington.

Azuaje le pidió a Alfaro que explicara en cámara por qué huyó.

“Yo no tengo nada en Venezuela”, dijo, rompiendo en lágrimas. “Ni siquiera una casa a donde regresar”.

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El político venezolano Wilmer Azuaje consuela a Eva Alfaro Aldana mientras llora al explicarle por qué huyó de Venezuela.

“O tratamos de llegar a otro país o nos morimos”, dijo su hijo “Lo que estamos haciendo en Venezuela es muriendo de hambre. ¿Cómo vamos a pagar un pasaporte si ni siquiera tenemos para comer? No estamos saliendo, estamos escapando”.

Azuaje trató de consolarlos.

“Esto va a cambiar. Créame”, dijo. “Con la fe en Dios, vas a regresar”.

El Páramo de Berlín se encuentra a 10.500 pies sobre el nivel del mar y se extiende a lo largo de 27 desoladas millas, un paisaje formado por el aire enrarecido debido a la altura, la lluvia helada y los vientos cortantes.

Cuando los caminantes llegan a la meseta, han escuchado rumores de muertes de migrantes y relatos sobre la locura de tratar de atravesarla a pie.

“Busque el dinero para viajar seguro”, dice la advertencia en un mapa repartido por los grupos de ayuda.

Nelly Briseño no tenía dinero – mientras que otros dormían bajo los porches, ella había gastado sus últimos pesos para compartir una habitación con cuatro amigos en un hostal en La Laguna, a 70 millas del viaje y el último pueblo antes de la meseta.

Pero sí tenía atún.

Las latas de pescado, distribuidas por la Cruz Roja, se han convertido en una moneda de cambio importante aquí.

Poco después de que Briseño y sus amigos comenzaran a caminar de nuevo el viernes por la mañana, un camión vacío con lonas negras que cubrían un marco de madera se detuvo frente a ellos.

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Yosmary Aular, de 37 años, reconforta a su hijo Brian Pineda, de 13 años, minutos después de haberle rogado que los dejara subir a un camión que transportaba migrantes a través de La fría meseta. El camionero cobró 1.000 pesos, unos 30 centavos, y ella se quedó sin dinero. Se negó a dejarlos subir al principio, pero luego cedió.

El conductor pidió a cada uno de ellos tres latas de atún. Explicó que estaba infringiendo las leyes de tránsito al transportarlos, por lo que más tarde vendería las latas para obtener una ganancia.

El conductor se detuvo para recoger más migrantes. Los dejó a unos kilómetros en otra estación de la Cruz Roja y les dijo que lo esperaran mientras él volvía a buscar a los rezagados.

Cuando regresó con otras dos docenas de personas, explicó que el viaje a través de la meseta le costaría a cada uno de ellos 1.000 pesos, o 30 centavos de dólar. Esta vez, no aceptó el atún.

“Todo es un negocio”, dijo.

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Los venezolanos evitan una noche fría y sin refugio haciendo autostop en la parte trasera de un camión de carga a través de una meseta helada. Algunos se ven obligados a permanecer de pie durante los 90 minutos del viaje por falta de espacio.

La gente lo rodeaba, suplicando. Ofrecieron todas sus latas. Pero él no cedió.

Los que tenían dinero lo juntaron y le pagaron al conductor. Pero una mujer con los ojos muy abiertos que viajaba con su hijo y su sobrina de 13 años le rogó que los dejara subir. Las lágrimas corrían por sus mejillas mientras expresaba su temor de quedarse atrapada de nuevo en el frío durante la noche.

“Por favor”, dijo.

Finalmente, el conductor cedió. Les dijo a sus 40 pasajeros que se mantuvieran callados en caso de que la policía lo detuviera.

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Un pequeño es subido a la parte trasera de un camión mientras los migrantes se apresuran a hacer autostop en el frígido Páramo de Berlín en su peligroso viaje para escapar de Venezuela a través de Colombia.

Mientras el camión avanzaba, el frío se colaba entre las lonas. Los pasajeros pudieron ver los pastos de las vacas y la carretera vacía.

Nadie habló. Los únicos sonidos eran el tambaleo del motor, el bocinazo ocasional, el golpeteo de los ganchos de metal que aseguraban una lona y la tos constante de una mujer.

Al mediodía, el granizo comenzó a golpear la lona. Diez minutos después, el camión se detuvo. La parte más temida del viaje -el cruce de la meseta- había durado una hora y media.

Entonces el conductor, que había parecido tan indiferente a la difícil situación de los viajeros, se despidió de ellos mientras bajaban del camión.

“Dios los bendiga y los proteja”, dijo.

Todavía estaban a 28 millas de Bucaramanga, pero ahora todo era cuesta abajo.

En los últimos cinco años de decadencia de Venezuela, más de 4 millones de personas han huido del país. Con 29 millones todavía allí, el éxodo podría continuar fácilmente durante años.

Y números incalculables pasarán por Cúcuta, donde Valentina Durán, Edgar Blanco, Ana María Fonseca Pérez y los demás iniciaron su viaje.

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Las madres que sostienen a sus hijos observan cómo otros desembarcan del camión que los transportó a través de la fría meseta.

Cada día más enfermeras, maestros, mecánicos, obreros de la construcción, peluqueros y comerciantes llegan al río Táchira y cruzan puentes construidos con cantos rodados, sacos de arena y ramas de árboles a través de los cañones y subiendo por las orillas hasta la ciudad.

Se detienen para almorzar en un comedor de beneficencia. Se dirigen a la Cruz Roja y se conectan a Facebook o WhatsApp para que sus familiares sepan que han llegado hasta aquí.

Esperan sus turnos para hacerse revisiones médicas y recibir atún, galletas saladas y agua. Asisten a las conferencias sobre los peligros que se avecinan.

Luego se levantan de sus asientos y se dirigen a la carretera.

Algunos se detienen fuera del edificio para examinar los mensajes que otros caminantes han dejado en una de las paredes de estuco, transformándola en un monumento a Venezuela.

“Sé que estamos pasando por un momento súper difícil, pero también sé que con la ayuda de nuestro Papito Dios saldremos adelante”.

“Dejando a nuestra familia – esposa, hijos, hermanos- con el corazón roto”.

“Pronto volveremos a ti, mi país querido, con el favor de Dios”.

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Un grupo de venezolanos cruza la frontera de San Antonio del Táchira a Colombia por caminos ilegales cerca del puente internacional Simón Bolívar. Cada día, 5.000 personas huyen del país.

Migración venezolana: Balance 2019 por Betilde Muñoz-Pogossian  – El Nacional – 11 de Enero 2020

Por segundo año consecutivo, el Migration Policy Institute, un centro de pensamiento basado en Washington, DC que se especializa en materia migratoria a nivel mundial, catalogó la crisis migratoria venezolana como la número 1 en su lista de los 10 temas migratorios de 2019. Esta crisis también ha estado en el centro de la discusión en el sistema de la ONU, la Unión Europea y la Organización de los Estados Americanos.

Los números para 2019 confirman que 4.769.498 venezolanos han salido del país en los últimos años. El volumen de gente desplazada se compara solo a Siria a nivel mundial, que hoy ya tiene 6,7 millones de refugiados. Algunos estimados indican que para 2020 podríamos ver que la crisis migratoria venezolana alcance esos niveles.

Al tiempo que vemos que los venezolanos siguen emigrando a otros países, tenemos también que entender que las cosas nunca serán igual para Venezuela, y tampoco para nuestros coterráneos en el exterior. ¿Qué pasó en 2019 en este tema? ¿Cómo reaccionaron otros países y la comunidad internacional ante este monumental reto para la región, y para el mundo? Aquí reseño los principales hitos en el tema de migración venezolana en 2019.

Enero

2019 comenzó agitado. La Organización de los Estados Americanos decidió “no reconocer la legitimidad del período del régimen de Nicolás Maduro a partir del 10 de enero». La resolución se aprobó con 19 votos a favor, 6 en contra, 8 abstenciones y 1 ausencia. Con esto, y al asumir Juan Guaidó la presidencia interina de Venezuela, un grupo de países comenzó progresivamente a reconocer a Guaidó como su contraparte oficial, y la conversación sobre la aceptación de los pasaportes expirados de los venezolanos por estos países también cobró relevancia.

Diana Carolina, una mujer ecuatoriana de la ciudad de Ibarra en Ecuador, fue víctima de violencia de género a manos de su pareja. Su compañero de nacionalidad colombo-venezolana era un migrante. Desafortunadamente, se culpó de esta tragedia a la migración, en vez de su fuente real, la violencia basada en género, y su manifestación más violenta: el feminicidio.

Febrero

El 23 de febrero, líderes de la oposición incluido el presidente interino, Juan Guaidó; el secretario general de la OEA, Luis Almagro; y los presidentes de Colombia, Chile, y Paraguay se reunieron en Cúcuta, Colombia para el concierto Venezuela Live Aid, y para apoyar el esfuerzo internacional de llevar ayuda humanitaria a Venezuela.

Marzo

La ONG venezolana Cepaz publicó el único análisis específico y el más completo de la situación de las mujeres migrantes de Venezuela. Se reseñan los retos específicos para las mujeres migrantes y se mapean propuestas de políticas públicas para responder a esos retos.

Abril

Las ONU reconoció abiertamente la escala del problema humanitario en Venezuela, caracterizándolo como “importante y en crecimiento”. Advirtió que al menos 25% de la población, o 7 millones de venezolanos, necesitaban asistencia humanitaria para esa fecha.

Nueve países de la región, i.e. Ecuador, Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica, Panamá, Paraguay, Perú y Venezuela, participantes del Proceso de Quito se reunieron en Ecuador y aprobaron una Declaración Conjunta de la III Reunión Internacional Técnica de Movilidad Humana de ciudadanos venezolanos en el región.

Mayo

El 21 de mayo, la Asamblea Nacional publicó un decreto firmado por el presidente interino, Juan Guaidó, para extender la validez de los pasaportes venezolanos 5 años más a partir de la fecha de expiración que muestra el documento.

Junio

A propósito de la 49 Asamblea General de la OEA en Medellín, Colombia, la OEA presentó su Reporte sobre Migración Venezolana que analiza la escala de la crisis de migrantes y refugiados sin precedentes en la región.

El gobierno de Estados Unidos decidió reconocer la validez de los pasaportes venezolanos por 5 años. Un grupo de países empieza a reconocerlos también, incluida España, Canadá, Colombia, entre otros.

El 13 de junio, el presidente de Perú anunció que a partir del 15 de junio los venezolanos tendrían que presentar pasaportes válidos y adquirir una visa humanitaria.

Julio

Ecuador aprobó también una medida que requiere que los venezolanos adquieran una visa humanitaria para entrar al país. Entre otras cosas, aprueba una amnistía migratoria para proteger a los venezolanos en situación irregular en el país.

Se celebró la IV Reunión Internacional Técnica del Proceso de Quito, en Buenos Aires, Argentina. En la reunión, los países participantes acordaron una hoja de ruta para la integración de los migrantes y refugiados venezolanos.

Agosto

En una nueva muestra de solidaridad con los más vulnerables, Colombia concedió la ciudadanía a los niños nacidos en ese país de padres venezolanos. La medida cubre a niños venezolanos nacidos en Colombia desde 2015 y hasta dos años después de aprobada la medida, es decir, hasta agosto de 2021.

La Organización Internacional para las Migraciones divulgó su reporte del Proyecto de Migrantes Desaparecidos. Según los datos, Venezuela es el segundo grupo, después de la categoría de “Nacionalidad desconocida,” con la mayor cantidad de migrantes muertos o desaparecidos.

Los ministros de Salud de 10 países de la región reunidos en Colombia acordaron producir una Tarjeta Regional de Vacunación, para llevar un registro de los récords administrativos de vacunación de los migrantes, y en particular de los venezolanos.

Octubre

La Unión Europea convocó una Conferencia de Solidaridad en Bruselas. La conferencia recaudó alrededor de 133 millones de dólares.

Comenzaron a circular videos en las redes sociales documentando ataques, amenazas y acoso contra migrantes venezolanos.

Un grupo de investigadores publicó un mapa señalizando la ocurrencia de muertes de mujeres venezolanas migrantes en el mundo e identificando la causa de esas muertes.

Noviembre

La Oficina de la ONU para los Refugiados (Acnur) y la Organización Internacional para las Migraciones lanzaron el Plan Regional de Respuesta a Refugiados y Migrantes para recaudar un total de 1,35 billones de dólares, que serán canalizados a través de 130 organizaciones que proveen asistencia a migrantes y refugiados venezolanos.

Diciembre

El año cerró con predicciones que indican que, si se mantiene la tendencia, hasta 6,5 millones de venezolanos estarán viviendo fuera del país en 2020.

Se empieza a conocer de más casos de xenofobia y discriminación en algunos países receptores que están recibiendo la mayor cantidad de migración. De acuerdo con fuentes de la ONU, alrededor de 46,9% de los migrantes venezolanos han experimentado discriminación recientemente, en comparación con 36,9% que lo confirmaba al inicio de 2019.

* Las opiniones son personales. No representan las de la Organización de los Estados Americanos.

Popular En La Comunidad

Los venezolanos llegan a Madrid a ritmo de vértigo por Fernando Peinado y Julia F. Cadenas – El País – 10 de Enero 2020

Ninguna comunidad de inmigrantes ha desembarcado tan rápido en la historia reciente de la región: más de 20.000 al año desde 2008

Venezolanos en Madrid
Miembros del equipo de softball madrileño Los Panas de Venezuela. Desde la izquierda. Luis Salazar, Gerson Godoy, César Pérez, Carlos Alfaro, Víctor Miraglia y Marielis Sánchez. VÍCTOR SAINZ

En 2008 había tan pocos venezolanos en Madrid que dos pequeños fabricantes de queso al estilo de ese país, José Luis Marín y su yerno Fernando Rodríguez, tenían que buscar a sus compatriotas por la ciudad, montados en su Opel Astra. Iban con el maletero cargado al barrio de Las Tablas, a la sede de Técnicas Reunidas, la empresa petrolera que empleaba a decenas de ingenieros venezolanos. Hoy estos dos queseros venden sus productos autóctonos en Carrefour o El Corte Inglés. Su empresa, Antojos Araguaney, emplea a 120 personas y tiene planes de expansión ambiciosos. Quieren mudarse en marzo a una nueva nave de 3.000 metros cuadrados en Rivas-Vaciamadrid, un municipio que colinda con la capital por el sureste, porque la actual de 700 metros cuadrados se les ha quedado pequeña.

El éxito de Antojos Araguaney se debe al trabajo duro y a un aumento extraordinario de sus consumidores potenciales. Los venezolanos son los inmigrantes que llegaron en mayor número a la Comunidad de Madrid en el primer semestre de 2019: 11.899, según los últimos datos de la Estadística de Migraciones, conocidos este miércoles. Es un desembarco masivo sin igual en los últimos años. Ningún otro grupo nacional de inmigrantes ha crecido en más de 20.000 miembros al año desde 2008, cuando el Instituto Nacional de Estadística comenzó a publicar esta serie. Los venezolanos en Madrid llevan dos años seguidos superando esa marca. En total, viven en la región de Madrid probablemente más de 100.000 personas nacidas en el país sudamericano. La cifra exacta la conoceremos este mes, cuando el INE publique la actualización del padrón sumando entre otros estos nuevos datos de inmigrantes.

Empleados de la fábrica de Antojos Araguaney en Rivas-Vaciamadrid elaborando tequeños, palitos de queso empanado muy populares entre los venezolanos.
Empleados de la fábrica de Antojos Araguaney en Rivas-Vaciamadrid elaborando tequeños, palitos de queso empanado muy populares entre los venezolanos. KIKE PARA
Marín y Rodríguez salieron de su país en los primeros años del chavismo, antes de que la cosa se pusiera fea. Desde entonces han visto en Madrid la dramática llegada de compatriotas que huyen del caos político y económico. Ahora, Antojos Araguaney es motivo de orgullo para los venezolanos en Madrid y un ejemplo para emprendedores que buscan prosperar en España. “Yo siempre les doy el mismo consejo: trabajo, trabajo y trabajo”, dice Marín, que a sus 69 años no tiene planes de tomar un descanso.

Madrid recibe solo una pequeña parte del gran éxodo de venezolanos por Estados Unidos, Latinoamérica y Europa, que asciende a 4,6 millones de personas desde 2015, según Naciones Unidas. La cifra podría subir este año a 6,5 millones, según la organización. Este drama comparable en dimensión al de los refugiados sirios está transformando las ciudades de acogida. La huella cultural en Madrid se siente en rincones como el Mercado Maravillas, en las nuevas areperas por la ciudad que sirven el producto más popular, o en el auge que experimenta la liga de softball, una variante del béisbol, el deporte rey del país sudamericano. Son una adición a una región cada vez más diversa donde los rumanos (136.661) y los colombianos (100.732) son todavía las minorías más grandes.

También se siente la presión en los comedores sociales y los albergues. El perfil de los venezolanos que llegan a Madrid se ha transformado rápidamente y cada vez tienen menos recursos, según la venezolana Cristina Isacura, una abogada de inmigración que ha visto cómo se ha diversificado la clientela que entraba por la puerta de su despacho en la Puerta del Sol. Hace ocho años eran principalmente jóvenes profesionales con ahorros, o ricos que compraban pisos de lujo en el barrio de Salamanca. Pero desde hace dos años muchos llegan en situación desesperada. “He visto niños solos mandados por sus padres, algunos desnutridos, eso está pasando mucho”, dice Isacura. “A veces he hablado con personas que no se imaginan que hay venezolanos sin dinero para comprarse un tique de tren”.

Ingenieros sin techo

También están llegando a Madrid muchas personas mayores, padres o abuelos de jóvenes ya instalados aquí. Es un seguro de vida porque en Venezuela hay una acuciante falta de medicinas. En la mayoría de los casos los jóvenes tienen formación universitaria pero trabajan en empleos manuales como repartidores o camareros, dice Tomás Páez, coordinador del Observatorio de la Diáspora Venezolana. Las familias malvenden sus propiedades en Venezuela para tener un fondo de auxilio. “Apartamentos de 200 metros cuadrados en zonas que antes eran cotizadas en Caracas se están vendiendo por menos de 60.000 euros”, dice Páez.

El fisioterapeuta Erwuin Contreras se gana la vida tocando la guitarra en el metro y los trenes cercanías.
El fisioterapeuta Erwuin Contreras se gana la vida tocando la guitarra en el metro y los trenes cercanías.IAGO CORTÓN

Los más ricos compran inmuebles y su residencia legal gracias al programa visa de oro. El resto suele entrar en un largo proceso de solicitud de asilo. Si tienen un colchón débil acaban pasando penalidades. Erwuin Contreras, un fisioterapeuta de 33 años, vendió su preciado Volkswagen Beetle de colección para pagarse el pasaje aéreo a Madrid. Las cosas se torcieron y durante un tiempo durmió en un cajero. Ahora canta en el metro con un cuatro, un instrumento de cuerda. Gana entre 35 y 40 euros al día. “Mi sueño ahora es grabar mi canción En los rieles de Madrid, para contar mi historia, nuestra historia”, dice él.

Daniel Pérez, un ingeniero biomédico, ha dormido en la calle y en una iglesia en su primer mes y medio en Madrid.
Daniel Pérez, un ingeniero biomédico, ha dormido en la calle y en una iglesia en su primer mes y medio en Madrid. LAURA P. MERINO

Daniel Pérez es un ingeniero biomédico de 29 años que solo lleva un mes y medio en Madrid y ha dormido en la calle, en una iglesia y ahora en un albergue. A pesar de las penurias es optimista. “He conocido buenas personas aquí y buenos contactos que me van a servir cuando tenga el permiso de trabajo”, dice Pérez, que vive con su pareja, que es contable.

Sus historias contrastan abruptamente con las de sus compatriotas con más recursos. La familia Cohén es dueña del Sambil de Leganés, el centro comercial outlet más grande de España. Otros muchos han comprado pisos de más de dos millones de euros en el barrio de Salamanca. En una de sus elegantes calles, Kika Payares y otras tres socias han abierto InCasa, una tienda de decoración orientada al gusto vanguardista de los venezolanos adinerados del barrio. Una escultura de unos labios rojos de casi medio metro de ancho cuesta 1.170 euros. Pero ahora están introduciendo objetos más clásicos porque quieren crecer y han notado cómo el flujo de venezolanos está remitiendo. Buscan atraer al cliente español, más conservador. “El [venezolano rico] que quería salir ya lo hizo”, dice Payares.

Kika Payares, una de las socias de la tienda de decoración InCasa, en el barrio de Salamanca de Madrid.
Kika Payares, una de las socias de la tienda de decoración InCasa, en el barrio de Salamanca de Madrid.KIKE PARA

La consultora inmobiliaria Engel & Volkers dice que el pico de compras por venezolanos en Salamanca y otras zonas caras de Madrid ya pasó. Los venezolanos coparon un 50% de las adquisiciones de inmuebles de más de un millón de euros en el último trimestre de 2017 y el primero de 2018. Ahora rondan el 20%.

Juan Carlos Gutiérrez, abogado en el despacho de Cremades & Calvo-Sotelo, cree que parte de esa caída se debe a que España ha apretado recientemente las tuercas contra los blanqueadores de capitales afines al chavismo. “La presión cada vez mayor está haciendo que los boliburgueses [la élite chavista] tengan que llevar su dinero a Rusia, Turquía y otros países donde meter el dinero es mucho más arriesgado”, dice Gutiérrez. A pesar de eso a muchos venezolanos en Madrid les duele convivir con algunos conocidos empresarios del chavismo, como Alejandro Betancourt, socio capitalista de la cadena de gafas de sol Hawkers. Betancourt compró en 2012 un palacete en Santa Cruz de Retamar, en Toledo.

Según Rolando Seijas, fundador venezolano de SNB Capital, una compañía de inversión inmobiliaria en Madrid, la élite de su país ha entrado en una nueva fase, la del emprendimiento. Al llegar compraron inmuebles y una vez asentados se han puesto manos a la obra. Ahora, dice Seijas, hay un boom de aperturas de restaurantes. Él mismo ha abierto dos en la capital, The Lobstar, especializados en la cocina de marisco estadounidense.

Explica que cuando un inmigrante llega a un lugar nuevo atraviesa forzosamente un período de adaptación. Tiene que aceptar la nueva realidad. “Los tres primeros años del proceso migratorio son de duelo”, dice él. “No se puede montar un negocio cuando uno tiene su presencia física en un país y su corazón en otro”.

LOS OCULTADOS POR LA ESTADÍSTICA

Los datos de inmigrantes venezolanos en Madrid subestiman el tamaño real de la comunidad, según los expertos. Las cifras del padrón o la estadística de inmigración informan de los nacidos en Venezuela que residen en Madrid, pero no incluyen a muchas personas retornadas, es decir, los nacidos en España, Italia o Portugal que emigraron a Venezuela en la segunda mitad del siglo pasado y ahora han abandonado el país con destino en la capital de España en muchos casos, dice Tomás Páez, coordinador del Observatorio de la Diáspora Venezolana. Además, ya hay muchos venezolanos de segunda generación en Madrid. Son los hijos de los recién llegados que han nacido aquí.

Madrid es la Comunidad que más venezolanos recibe, muy por delante de Cataluña y Canarias. El 1 de enero de 2019, había en España 323.575 personas empadronadas que habían nacido en Venezuela. En los seis meses siguientes llegaron 35.652 inmigrantes de Venezuela, según la Estadística de Migraciones del INE que hemos conocido esta semana.

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