elecciones7Oenbilbao

Punto de encuentro de Venezolanos votantes en Bilbao

Archivos por Etiqueta: Diaspora

Mensaje de Juan Guaido – 19 de Enero 2019

Los impensados países donde ha llegado la migración venezolana – El Nacional – 3 de Enero 2018

Llegar a otras latitudes es la carrera migratoria más urgente que los venezolanos han emprendido desde hace tres años

La migración venezolana se ha impulsado en los últimos tres años debido a la crisis que vive el país, acentuándose en los países de la región. Pero esa no ha sido la frontera, los venezolanos se han erradicado países en los continentes europeos, asiáticos e incluso africanos.

A pesar de las condiciones bajo las que se ven obligados a salir de su nación, las personas no han trazado límites en las naciones en las que se han establecido. La Organización Internacional de las Migraciones deteminó que 17% de la población del país se trasladó fuera de su país con destinos pertenecientes a los continentes lejanos.

Durante la consulta popular realizada por la oposición en el año 2017, se calcularon más de 1.000 votos desde el exterior provenientes de Nigeria, Kenia, Marruecos y Sudáfrica. También se contabilizaron sufragios en Taiwán, Tailandia, Singapur, Omán, Kuwait, Japón y Hong Kong.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) indicó en su último informe sobre la diáspora venezolana que al menos 5.500 personas salen diariamente de Venezuela, y al menos 3 millones de ciudadanos han emigrado desde el año 2015 a los países aledaños como Colombia, Ecuador, Perú y Argentina.

Para el 2019 habrá dos millones más de migrantes venezolanos – Venepress – 2 de Enero 2019

La ONU realizó unas proyecciones donde estima que para el 2019 el número total de la región puede llegar a los 5,3 millones de personas

Para el 2019 habrá dos millones más de migrantes venezolanos

 

La migración de criollos parece que no cesará para el nuevo año, ya que diferentes organizaciones internacionales y economistas pronostican que es muy difícil que ocurra un cambio en Venezuela.

2018 el año de la masiva migración de criollos 

https://e.infogram.com/8804706b-c7b3-444d-8038-c95827d8e0ca?src=embed

Venezuela, el país con mayor índice de malaria

La salud es otro de varios problemas que se viven cada día en el país suramericano.

Criollos “regados” en el mundo

 

La causa venezolana levanta pasiones en Madrid por Daniel Gómez – ALnavío – 4 de Diciembre 2018

El último evento de la fundación de Mario Vargas Llosa fue un ejemplo más de que, por momentos, Madrid recuerda a una pequeña Caracas. No por la cantidad de venezolanos, que también, sino por la intensidad con la que viven la lucha contra el régimen de Nicolás Maduro. Las emociones se ponen a flor de piel.

Los miles de venezolanos que están en Madrid se hacen notar / Flickr: ruurmo
Los miles de venezolanos que están en Madrid se hacen notar / Flickr: ruurmo

En Madrid lloran por Venezuela. Hay a quienes les parte el corazón. Otros, sin embargo, luchan. Eso dicen. Y es que emprenden una causa que muchos gritan, vitorean y celebran. Una causa que levanta pasiones. Tantas que incluso hay partidos políticos que se aprovechan de ella. Si no, que se lo pregunten a Vox, el PP y Ciudadanos.

Por momentos Madrid parece una pequeña Caracas. Los más de 42.000 venezolanos que viven en la capital se hacen notar. Lo que ocurrió este lunes en el Instituto Cervantes fue la prueba.

Allí, el escritor Mario Vargas Llosa, como presidente de la Fundación Internacional para la Libertad, organizó un foro sobre Latinoamérica. Entonces habló de Venezuela. “Del problema de Venezuela”.

Vargas Llosa dijo que lo que pasa en el país “le parte el corazón”. Se lo parte que no sea una de las economías más competitivas del mundo. Que su democracia no sea tal cosa. Y se lo parte ver a millones de venezolanos que “se echan a los caminos de Latinoamérica a buscar la libertad que no les deja su país”.

Esta frase no pasó por alto. Muchos, por ser parte del éxodo, se sintieron identificados. El auditorio estalló en aplausos. “¡Bravo!”, se escuchó entre el público, de mayoría venezolana y con algunos de los exiliados más famosos de Caracas: el alcalde Antonio Ledezma, el expreso Lorent Saleh y Antonieta Mendoza, madre del preso político Leopoldo López.

En una ponencia especial los tres hablaron de Venezuela. Aunque antes proyectaron un vídeo. Duró 10 minutos. Era el extracto de un documental que alertaba sobre la situación de Venezuela. Un país donde la gente no puede comer, donde el dinero no vale nada, donde no hay medicinas, y donde sólo abunda una cosa: la inseguridad.

De las lágrimas a los aplausos

Las imágenes mezclaban la utopía con la realidad. Eran duras. Explícitas. Mientras el expresidente Hugo Chávez hablaba de paz, los policías chavistas aparecían golpeando a un grupo de manifestantes. Sin piedad. Por eso una chica en el auditorio lloraba. Se echó al llanto desde que comenzó el documental. Aun así, poco después aplaudió.

Mientras el expresidente Hugo Chávez hablaba de paz, los policías chavistas aparecían golpeando a un grupo de manifestantes. Sin piedad. Por eso una chica en el auditorio lloraba

Cuando acabó el documental, era el turno de Ledezma. Lo presentaron como el exalcalde de Caracas, y pronto corrigió. “Perdón, el alcalde legítimo de la ciudad de Caracas”, dijo orgulloso.

Eso provocó de nuevo vítores y aplausos. También su discurso, vigoroso, encendido, hablando de la lucha en el exilio y criticando, dice, la falta de compromiso del Gobierno español con la causa venezolana. “A España no le pedimos misericordia, sino que denuncie los crímenes de lesa humanidad en Venezuela”.

En el auditorio, de los aplausos pasaron al llanto. Era el turno de Lorent Saleh. Él mismo inició los sollozos. Era el momento de contar su relato. Trágico, cruel, reciente. Hace poco más de un mes que abandonó la cárcel. Todo eso la gente lo sabía y entonces aparecieron los móviles.

Por medio de Instagram y Twitter algunos venezolanos del auditorio trasmitieron en vivo el testimonio de Saleh. Cómo con tono pausado, entrecortado a veces por la emoción, contaba su soledad en “la tumba”.

La sala se volvió muda

Saleh narró la paradoja de cómo cada día que pasaba encerrado en esa prisión, blanca, pulcra, diminuta, claustrofóbica, pasaba sobre su cabeza el Metro de Caracas. Desordenado. Lleno de vida. Partícipe de una frenética cotidianidad.

Lo de Saleh fue el relato de la soledad. Tan bien contado que la sala empatizó con él y se quedó muda. Momento que aprovechó para pasar a la acción. Para comenzar con la causa. “Las tiranías también sangran, también sudan y se derrotan”, dijo.

El público se animó. Asentía y expresaba su conformidad. Otros, presos del móvil, seguían grabando el relato. “El pueblo venezolano es profundamente democrático, pacífico, y la tiranía lo sabe y por eso se aprovecha”, añadió Saleh subiendo la intensidad.

Leopoldo López escribió una carta en la que dijo que la oposición está unida / Foto: ALN

Entonces paró de nuevo. Reflexionó de forma pausada, casi teatral. Una sonrisa torcida, irónica, cruzó su boca. “Somos tan demócratas que aun sabiendo que vamos a ser asesinados, marchamos firmemente hasta esa barricada donde sabemos que nos van a disparar a mansalva”, dijo con voz suave.

La sala quedó muda de nuevo. Y Saleh volvió a reivindicar la causa. “No ha habido una sociedad que se movilice tan masivamente como Venezuela. Ni Siria. Ni Centroamérica. Ni Europa. Y lo seguiremos haciendo: afuera, adentro, donde sea. Sabemos que la libertad implica responsabilidad. Y la asumiremos”.

Saleh se ganó el aplauso más sonoro del día. También el más duradero. Casi después de un minuto, le tocó hablar a Antonieta Mendoza. Dijo estar emocionada. Porque tras el relato de Saleh pudo ponerse en la piel de su hijo, Leopoldo López, quien ha estado encarcelado, y sigue preso bajo arresto domiciliario.

La oposición se reivindica

Mendoza leyó una carta de López. No se mostró expresiva ni emocionada en su lectura. Aun así, el mensaje era lo suficientemente fuerte como para encender al público. Dijo, como si fuera su hijo, que la oposición en Venezuela “sigue unida”. Preparada para gobernar y “refundar una democracia sobre bases más justas y más sólidas”.

En la carta López clamó por “un gobierno de unidad nacional, representativo, plural y comprometido”. Y concluyó: “Es así la Venezuela que viene y el primer paso es derrotar a esta dictadura. En Venezuela somos millones los que clamamos por un cambio. Resistiremos, lucharemos y venceremos”. Entonces hubo aplausos.

Terminada la mesa de Venezuela, Ledezma siguió con la causa. Aprovechó que el juez que destapó el caso Odebrecht en BrasilSergio Moro, fue ponente del evento para plantearle un reto.

En enero de 2019, Moro se convertirá en el ministro de Justicia de Brasil. Un cargo que le permitirá seguir de cerca las investigaciones del caso Odebrecht, pero ahora, desde un punto de vista más político.

Consciente de esto, Ledezma le propuso a Moro otra forma de investigar el caso Odebrecht en Venezuela. No con las averiguaciones -de momento nulas- que vienen por parte del Ministerio Público de Tarek William Saab. No.

Ledezma le propuso investigar el caso a través del tribunal supremo que el magistrado Miguel Ángel Martín impulsa desde el exilio. Para desgracia de la causa, Moro admite que, si bien la medida “es interesante”, sirve de poco desde un punto de vista jurídico.

Para que una investigación anticorrupción salga adelante “hace falta tener feeling” con el otro gobierno, dijo Moro. Y con Nicolás Maduro en un lado y Jair Bolsonaroen el otro, no parece que ese entendimiento vaya a llegar.

Ocho países latinoamericanos se comprometen a integrar a los migrantes venezolanos por sara España – El País – 24 de Noviembre 2018

Venezuela y Bolivia se desmarcan del segundo encuentro regional celebrado en Ecuador sobre la crisis migratoria

Numerosos venezolanos intentan cruzar la frontera con Colombia, en Cúcuta.
Numerosos venezolanos intentan cruzar la frontera con Colombia, en Cúcuta. CARLOS GARCIA RAWLINSREUTERS

Menos palabras y más acción es lo que han instado las que 13 países de América Latina que se han reunido esta semana en Ecuador para abordar por segunda vez la crisis migratoria en Venezuela. Tras  dos jornadas de debate, ocho de esos Gobiernos -Argentina, Colombia, Ecuador, Costa Rica, Chile, Paraguay, Perú y Uruguay-  han aprobado un “plan de acción” que contempla “robustecer las acciones tendientes a facilitar la movilidad humana de los ciudadanos venezolanos en los territorios de los países signatarios”.

Se ha hecho hincapié, además, en la necesidad de que el apoyo internacional empiece a llegar a los territorios con más presión migratoria, pese a que el panorama ha cambiado, al menos sus cifras. Si Ecuador, el anfitrión de la segunda cumbre de movilidad humana, recibía hace dos o tres meses alrededor de 4.000 personas cada día, ese flujo se ha reducido a un millar desde que el Gobierno de Lenín Moreno decidió restringir la entrada solo a quienes portaran documentos de identidad válidos y en vigor. En cualquier caso, la declaración conjunta deja negro sobre blanco la necesidad de trabajar por “una adecuada inserción económica y social de los nacionales venezolanos” de acuerdo con “las posibilidades y la legislación de cada país de acogida” y con el apoyo de los organismos vinculados a la ONU. Se trata, en definitiva, de encontrar soluciones para regularizar en cada país a los cientos de miles de venezolanos desplazados que están en riesgo de caer en redes de explotación y en obtener recursos para afrontar la presión económica que el éxodo masivo genera en cada territorio receptor.

El tono de la segunda reunión ha sido, no obstante, más amigable que el de la cita de septiembre, cuando el flujo migratorio estaba en su momento más alto. Los países firmantes invitaron a los Gobiernos de Guatemala y República Dominicana, que participaron en las dos jornadas, a sumarse al plan de acción. Lo mismo hicieron con Brasil, México y Panamá, que ya suscribieron la anterior declaración.

El canciller ecuatoriano, en sintonía con el ambiente, ratificó este viernes en un discurso más conciliador que el único norte que orienta las decisiones de Ecuador es la defensa de los intereses nacionales, precisando que eso incluye “toda la gente, todas las regiones, independientemente de la posición social o política de las personas”. Hace un mes, sin embargo, el Gobierno de Moreno ordenó la expulsión inmediata de la embajadora de Venezuela en Quito como respuesta a unas declaraciones de Caracas que ponía en duda las cifras de venezolanos recibidos por Ecuador. El roce terminó con un duro comunicado de Ecuador que tachaba de “corrupto”, “nefasto”, “asesino” y “mentiroso” a el régimen de Nicolás Maduro por su gestión de la diáspora venezolana.

Como era de esperar y como ya sucedió en la primera convocatoria, ningún representante de Caracas acudió a la reunión de movilidad humana que se celebró este jueves y viernes. Pero, en esta ocasión, Bolivia también se ausentó. El aliado de Venezuela sí acudió a la cita de septiembre pero fue el único país que decidió no firmar el comunicado conjunto -República Dominicana tampoco lo hizo pero se excusó en un inconveniente de salud de su delegado- en el que se exigía al Gobierno de Maduro que permitiera que la ayuda humanitaria entrara a su territorio para atender a sus ciudadanos.

La diáspora intelectual que perdió Venezuela y ganó Colombia por María Gabriela Méndez -The New York Times – 16 de Noviembre 2018

Un mural del fallecido presidente Hugo Chávez en una calle del centro de CaracasCreditMeridith Kohut para The New York Times

BOGOTÁ — En el inventario de desgracias que ha dejado el gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela deberá contabilizarse una pérdida irremediable: las crisis económica y política de la Revolución bolivariana han provocado una diáspora de tres millones de expatriados —aproximadamente el ocho por ciento de la población—, que ha dejado hipotecado el futuro del país y en bancarrota sus instituciones culturales.

La amarga situación de los 3000 venezolanos que cruzan a diario la frontera con Colombia ha despertado una enorme solidaridad regional, pero también una preocupación natural en los países de acogida —¿cómo debe prepararse una nación para recibir a tantos desplazados?— y, en ocasiones, un sentimiento antiinmigrante. Para combatir esa tentación xenofóbica, haríamos bien en recordar una de las mayores lecciones de las grandes oleadas migratorias de los siglos XIX y XX: los países que albergaron a los exiliados, migrantes y desterrados —de guerras civiles, hambrunas o gobiernos autoritarios— salieron culturalmente beneficiados.

Mientras las calamidades no cesen en la Venezuela de Maduro, el flujo de migrantes venezolanos seguirá siendo masivo y seguirá siendo un enorme desafío para Colombia y el resto de los países de América Latina. En esa marea migratoria hay numerosos intelectuales, artistas y universitarios. Según un estudio de 2015, realizado entre estudiantes de cuatro universidades de Venezuela, un 88 por ciento de los encuestados tenía intenciones de abandonar el país.

Colombia, el país que ha recibido más expulsados venezolanos, podría ser la heredera intelectual de la Venezuela en exilio. Colombia tiene ahora la oportunidad no solo de dar un ejemplo humanitario, sino de aprovechar para su desarrollo los frutos de la cultura venezolana.

La historia migratoria de la propia Venezuela es un ejemplo: durante la segunda mitad del siglo XX, el país aprovechó la experiencia y talento de las olas migratorias de españoles, portugueses, italianos, uruguayos, chilenos, peruanos, ecuatorianos y colombianos. Gracias a ese influjo de mano de obra calificada extranjera, se crearon las grandes empresas textiles y de alimentos venezolanas y las instituciones culturales florecieron.

Hoy, sin embargo, los cruces de la frontera corren en sentido inverso y somos muchos los venezolanos que trabajamos en Colombia y para ella devolviendo, de alguna forma, mucho de lo que recibimos de la migración que llegó a nuestro país a partir de la década de los cincuenta.

A principios de los 2000, una de las primeras olas de migración de Venezuela a Colombia, trajo a gerentes y técnicos petroleros despedidos por Hugo Chávez de la estatal Petróleos de Venezuela. Estos migrantes altamente especializados impulsaron el despegue de la modesta industria petrolera colombiana, que multiplicó su actividad de 560.000 barriles diarios a 900.000 barriles en 2011. Mientras que la producción petrolera venezolana está en el nivel más bajo de los últimos treinta años, Colombia se convirtió en uno de los mayores exportadores de petróleo a Estados Unidos.

El 1 de noviembre de 2018, un grupo de migrantes venezolanos se dirigía a la frontera entre Venezuela y Perú. CreditJuan Vita/Agence France-Presse — Getty Images

En una ola migratoria posterior, de 2010 a 2014, llegaron a Colombia numerosos académicos, editores y periodistas que salieron de Venezuela por diferencias ideológicas con el chavismo, un régimen corrupto, autoritario y que ha remplazado la meritocracia por el nepotismo.

El enorme capital cultural de Venezuela fue una de las primeras víctimas del chavismo. En 2001, Chávez develó su política cultural y trazó la hoja de ruta de su revolución: despidió a treinta directivos de las instituciones culturales más importantes. Nombró a nuevos directores de museos, galerías, teatros, editoriales, cines, academias de danza y orquestas sinfónicas que estuvieran “en sintonía con el proceso revolucionario”. Así acabó con la intensa vida cultural que Venezuela había desarrollado desde el siglo XIX.

Los grandes centros culturales de Venezuela, que fueron referencia en toda América Latina, hoy están en la carraplana. El Museo de Arte Contemporáneo Sofía Ímber —que desde 2001 no lleva el nombre de su fundadora— usa el arte para hacer proselitismo, tiene un presupuesto exiguo, no adquiere obras, no se investiga ni se editan catálogos y las exposiciones se basan en las colecciones adquiridas durante su época dorada —la última muestra se titula Camarada Picasso—; de las trece salas solo funcionan un par y muchos de sus curadores y críticos se han jubilado o se han ido del país.

Las editoriales Biblioteca Ayacucho y Monte Ávila Editores dejaron de publicar clásicos y exhiben un catálogo menguado, con tirajes mínimos y una marcada línea ideológica —de sus doce novedades del año, cinco son reediciones, entre ellas, el Manifiesto comunista—; el Teatro Teresa Carreño quedó reducido a la sala de eventos presidenciales cuando Chávez aún estaba vivo, las academias de ballet clásico y danza contemporánea que se presentaban ahí funcionan a medias y con una programación cultural exigua. El Premio Rómulo Gallegos, que llegó a ser una de las citas literarias más prestigiosas de Hispanoamérica, se entregó por última vez en 2015, con el argumento de que no se disponía de los 100.000 dólares que ofrecía el premio. El Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela y el Instituto Autónomo Biblioteca Nacional fueron cruciales en la vida cultural latinoamericana y sirvieron como modelos para otros países del mundo. Hoy, aunque El Sistema sigue en pie, se suspendieron las giras mundiales que anualmente hacía la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar y, para diciembre de 2017, cuarenta de sus 120 músicos habían emigrado.

Colombia podría beneficiarse del arribo de esa intelectualidad expulsada. Desde que se acentuó la deriva autoritaria del chavismo han llegado editores, como María Fernanda Paz Castillo, Juan Pablo Mojica y Rodnei Casares; investigadores; músicos; curadores —como Nydia Gutiérrez, la curadora jefa del Museo de Antioquia— y promotores culturales, como Gabriela Costa.

Colombia ya ha implementado algunos esfuerzos para sobrellevar este fenómeno migratorio sin precedentes. Uno de ellos fue el Permiso Especial de Permanencia, que se expidió hasta febrero de este año y que permite a los migrantes trabajar por dos años. Hay otros esfuerzos, como la campaña “Somos panas, Colombia” de la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur), desde donde se toman acciones para evitar la xenofobia, y las universidades del Rosario y el Externado han creado observatorios de la migración venezolana. El conocimiento derivado de sus reflexiones e investigaciones podría servir al gobierno para tomar decisiones mejor informadas. Algunos de los pensadores venezolanos radicados en Colombia ya están siendo parte de esa conversación en torno al éxodo, una discusión pública que enriquece el debate sobre uno de los mayores retos del gobierno de Iván Duque.

Y, cuando la democracia regrese a Venezuela, el país deberá crear una política de repatriación de talentos e incentivar la vuelta de aquellos que se vieron obligados a salir de un país sin futuro. Cuando se erradique el autoritarismo chavista, las mujeres y hombres dedicados a pensar, escribir y crear, serán indispensables para reconstruir la nación que fue por muchos años uno de los foros intelectuales en el continente.

Video venezolanos ejemplares – Blog Venezolanos Siempre – 13 de Noviembre 2018

El éxodo venezolano ya es un caso de estudio y análisis mundial por María Rodríguez – ALnavío – 13 de Noviembre 2018

La ONU afirma que el número de refugiados y migrantes venezolanos alcanza los tres millones. Un estudio de Harvard lo estimó en 2,9 millones tras analizar la geolocalización de miles de publicaciones de Twitter. Cada uno a su manera, pero todos se afanan por traducir en cifras esta terrible realidad.

Aumenta el éxodo venezolano / Foto: Wikimedia Commons

Aumenta el éxodo venezolano / Foto: Wikimedia Commons

Se cuentan por millones, pero nadie conoce en detalle cuántos venezolanos han huido de la crisis política, económica y social que padece el país. Pese a que no es nada fácil recabar estos datos, gobiernos, organismos internacionales, oficinas de inmigración, agencias estadísticas, casas de análisis e instituciones locales se afanan por traducir en cifras esta terrible realidad. Así constatan la magnitud del éxodo venezolano cinco fuentes con cinco métodos distintos.

Los datos más recientes pertenecen a la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur). Ambas dieron una cifra conjunta: que el éxodo venezolano alcanza los tres millones de personas. Meses atrás un informe de Naciones Unidas cifraba esta realidad en 2,3 millones de venezolanos.

Ambas organizaciones llegaron a la nueva cifra con los datos brindados por las autoridades nacionales de inmigración. Y precisaron más. Los países de América Latina y el Caribe albergan en la actualidad aproximadamente a 2,4 millones de venezolanos. El resto está disperso en otras regiones del planeta.

La OIM estimaba en 2015 que apenas 696.000 venezolanos vivían fuera del país

Según recoge un informe de Torino Economics, nueva unidad de análisis del banco de inversiones Torino Capital, la OIM estimaba en 2015 que apenas 696.000 venezolanos vivían fuera del país frente a los tres millones actuales. No obstante, Torino Economics matiza que el último dato de la OIM “seguramente subestima la cantidad total de emigrantes por al menos dos razones”.

La primera es que los datos recabados proceden en algunos casos de 2016 o 2017. Visto que el éxodo se aceleró en el último año, estos datos estarían obsoletos. La segunda razón que exponen en el informe es que la mayoría de las fuentes omiten cualquier estimación sobre migración indocumentada. Algunas incluso dejan por fuera a quienes buscan estatus de refugiado o asilo, precisa Torino Economics.

La cifra que estiman OIM y Acnur queda muy atrás comparada con el dato de la encuesta de Consultores 21 de enero de 2018 (realizada entre noviembre y diciembre de 2017). Este sondeo concluyó que el número de emigrantes por hogar era de 1,97. Comparado con los datos de años anteriores, estimó que hay 4,1 millones de venezolanos en el exterior. La firma venezolana actualizó este número en agosto, aumentando la estimación a 5,5 millones de venezolanos fuera del país.

Tomás Páez, sociólogo y creador del Observatorio de la Diáspora Venezolana, cifra el éxodo en cuatro millones, distribuidos en 90 países y más de 300 ciudades, tal como afirmó en una entrevista en octubre al diario La Opinión de ColombiaEste observatorio basa el cálculo en estimaciones y cifras oficiales de autoridades y organismos de esos 90 países.

No obstante, Páez señaló al diario ALnavío que en la actualidad ya no están dando información al respecto, sino trabajando en un sistema (que actualizará los datos de la diáspora) para poder acceder a esta información.

Ya en febrero el sociólogo adelantó a este diario que el crecimiento de las salidas que se estaba dando en Venezuela aumentaba de forma exponencial y que los siguientes meses crecería “a un ritmo mucho mayor” de no haber cambios importantes en el país (Leer más: El éxodo venezolano no se parece a ningún otro por la rapidez y la causa).

Métodos alternativos

El informe de Torino Economics también cita los resultados de otras estimaciones basadas en métodos alternativos de recolección de datos. Por ejemplo, la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida, elaborada por un grupo de universidades venezolanas, calcula que 817.000 venezolanos abandonaron el país entre 2012 y 2017. Dicho estudio advierte que el resultado está subestimado dado que no es posible encuestar a los hogares en los que todos los miembros emigraron.

Uno de los métodos más innovadores a la hora de calcular el volumen del éxodo venezolano lo creó un grupo de investigadores de Harvard en mayo de 2018. Para el estudio utilizaron los datos de geolocalización de las publicaciones en Twitter de miles de usuarios. La investigación concluyó que 2,9 millones de venezolanos viven en el exterior.

Torino Economics explica que una de las diferencias entre las estimaciones de este estudio y los métodos antes comentados es que aquí los patrones de migración se basan en la nacionalidad. Es decir, que es probable que muchos venezolanos con doble nacionalidad entren a otros países usando la nacionalidad del país de destino. Formalmente quienes entran a ese país lo hacen como emigrantes retornados y no como inmigrantes, aclara Torino Economics.

¿Un éxodo venezolano? por Keymer Ávila – Nueva Sociedad – Octubre 2018

La migración Venezolana es hoy tema de debates políticos, relaciones bilaterales y trabajo de ONG. Y no menos importante, de propaganda ideológica. Pero, ¿cuáles son realmente sus magnitudes y quiénes migran? ¿Cuánto de propaganda y cuánto hay de realidad? ¿Cuáles son las funcionalidades políticas y económicas que subyacen detrás de estos eventos? El gobierno venezolano niega las dimensiones del éxodo e implementa un plan de retorno con finalidades publicitarias. Mientras tanto, la xenofobia crece en América Latina y se evidencia la necesidad de generar nuevas formas de abordar el problema.

¿Un éxodo venezolano?

El retorno de la política por Simón García – TalCual – 28 de Octubre 2018

download.jpg

La derrota se propaga como un virus que desorganiza, deprime y tumba la acción de las fuerzas de cambio, desolando la certeza de que pueda sacarse el país del agujero negro donde lo metió  Maduro. Uno de sus efectos, que duele y desarraiga, es la diáspora.

No será fácil sobreponerse a ella, aunque a diferencia del 2005, ahora existen aceleradores de la recuperación. Por una parte, la globalización de nuestra crisis convoca a poderes internacionales cuyo auxilio será indispensable en la salida y en la reconstrucción del país. Por otra, la contracción cotidiana de mínimos de vida coloca transversalmente a la sociedad frente a la disyuntiva de enfrentar la crisis, desde diversos aportes y grados distintos de determinación, o morir en el intento. Frase que no es en absoluto retórica.

Un tema previo a confirmar o explorar rutas es determinar a quienes darle la confianza de guiar la marcha hacia los objetivos. La dirección actual de la oposición debe convencerse que es la única realmente existente  y que no puede pasar a ser un factor de omisión: o le da respuestas al país o pasa el testigo. Si está debilitada y privan condiciones adversas a su labor, la misión dirigente es actuar para transformar esas desventajas. La votación para seleccionarlos son los aciertos entre quienes compitan desde una propuesta política. Mejor que unas primarias.

El análisis, inevitablemente angustioso, de lo que sufre el país nubla el optimismo de la voluntad y nos exige apresurar, con ideas innovadoras, demostraciones concretas  para despejar el pesimismo de la razón. En política, esa es una función de logros y victorias, por pequeñas que sean, al mover piezas en todos los tableros donde toca desafiar al adversario. En todos.

Lo primero es deslindarse, lo que no implica automáticamente ruptura. En el RAE, deslindar tiene dos acepciones: señalar y distinguir los términos de un lugar. Y la otra, aclarar una cosa, sin dar ocasión a confusiones. ¿De cual unidad formar parte, si sus miembros se despedazan entre sí y no exponen claramente los motivos de sus furias y confusiones? ¿Seguirán fragmentándose o se atreverán, contraviniendo a Maquiavelo, a mostrarle a propios y adversarios cuál es el juego país de cada uno?

El agravamiento perpetuo de una crisis que está soldada a la continuación del sistema autoritario de dominación, abre el temor a que el poder se consolide como hecho crónico. Pero también ofrece oportunidades para aplicar formas de lucha apropiadas para superar debilidades y salir de una situación defensiva  que amenaza con la prescindibilidad de la actual oposición. Lo peor del menos deseable de los mundos: cederle el país a un régimen que se lo engulle como su botín.

La unidad, cuya idealización ha pasado a ser un mito, no puede ser el bonsái de fanatismos de partido ni fronda de egos sin regulación. Tampoco una goma que pretenda mantener unidas a dos políticas que, aunque busquen un mismo objetivo, jalan hacia caminos opuestos.

Nuestras urgencias obligan a dejar de lado moldes convencionales: deslindar y asegurar una franja de acción común entre proyectos distintos o incluso contrarios, como es el caso del chavismo, principal adversario y al mismo tiempo, parte del país que hay que unificar. A eso se refieren, sin decirlo, los que hablan de unidad superior.

Retomar la política es decir cuál es la que se propone, por qué, para qué y cómo convertirla en acción eficaz. Es poner fin al silencio y a la omisión que abandona a la gente a su propia suerte.

A %d blogueros les gusta esto: