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La diáspora, esperanza de Venezuela por  Asdrúbal Aguiar – El Nacional – 29 de Junio 2020

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A propósito del Día Mundial del Refugiado, la Coalición por Venezuela realiza su primera asamblea. Reúne a 61 organizaciones de las Américas vinculadas a la diáspora, a las víctimas del ostracismo, el desplazamiento y la explotación de sus hombres y mujeres. Junta a los núcleos de venezolanos que por millones transitan como desheredados sobre los caminos extranjeros y se dispersan. Aspira a mostrar otra óptica, la más exacta, del drama que viven estos al perder las seguridades de la tierra-patria. Han de emprender una reconstrucción desde el imaginario que trascienda y les devuelva su sentido de pertenencia.

Al caso la historia de las migraciones es la misma historia de la humanidad, sea con propósitos de realización y para otear otros arraigos que ayuden a perfilar mejor los proyectos de vida.

El Libro de los Libros, desde el Génesis cuenta como Dios se muestra y revela como un extranjero de paso por la tienda de Abraham, que le acoge benevolente (18, 1-15). Antes nos dice cómo aquél planta al hombre a quien forma dentro de un jardín, en Edén (2, 8), dándole su primera patria. A la emigración inaugural, la de Abraham desde Ur hasta Canaán (11, 31 y 12, 1-8) sigue la de Moisés en el Éxodo. La primera fija la idea de la migración como misión y la segunda la de la esperanza, justamente en una hora en que el hombre judío ve pisoteada su humanidad y huye del oprobio egipcio.

La razón de poder que expulsa a los venezolanos, como narrativa, por utilitaria y atada a intereses de suyo insensibles a lo humano se ha vuelto inútil e ineficaz. Ella conjuga en términos políticos y de derechos políticos. Se mira en el Estado y sus actores, quienes pugnan por administrar el poder. Desea la Coalición, así y como lo espero, conjugar en términos similares a los de los padres de las declaraciones de derechos humanos, hacerlo pro homine et libertatis, construir la esperanza desde la mirada de las víctimas.

La diáspora es, pues, un concepto que mal calza o se aviene con el que ve a las migraciones como una bandera ideológica o de oportunidad, de significación mercaderil y hasta de violencia que fomenta el desarraigo o la pérdida de las raíces e identidades para destruir patrias ajenas y sostener la peregrina idea una Madre Tierra o Pachamama libre de parcelas y de culturas. Pero buscan encarnarla, eso sí, quienes aspiran regentarla desde las plataformas globales, las digitales y las de quienes esperan nos metabolicemos en la Naturaleza como partes de esta, una vez concluyan los distanciamientos sociales impuestos.

El primer trasiego de hombres y de mujeres que a tenor de las crónicas llegan a América y a lo que luego será Venezuela –los españoles de la península, invadidos por los musulmanes desde el siglo VI al XV de la era cristiana y cuya empresa repiten estos ahora sobre suelo europeo– lo forman desplazados. Les titula de criminales la Leyenda Negra, tal y como algunos califican a los venezolanos de la actual diáspora. Se trataba entonces de judíos sefardíes a quienes los reyes católicos obligan a convertirse, a que salgan del país o les condenan a muerte por desacato de la orden real. Así, la patria venezolana se vuelve de tal forma tierra de acogida.

Llegada la hora de la república se reafirma como tal bajo José Antonio Páez. Revierte las proscripciones y exclusiones de los decretos de Guerra a Muerte y el 13 de junio de 1831, el Senado y la Cámara de Representantes promueven la inmigración de los naturales de las islas Canarias a quienes se les otorgan cartas de naturaleza y asignan en propiedad tierra para el trabajo.

Destruida como se encuentra la república que fuese Venezuela, rotos su andamiaje y texturas de nación los venezolanos arriesgamos vagar al desnudo por caminos extraños y perder nuestra inacabada concreción moral histórica, siempre huidiza y de presente, si obviamos a Ulises y a Ítaca como el ancla memoriosa que lo salva.

El tránsito puede sernos corto o largo y hasta la vuelta. El acompañamiento recíproco a la luz de las pérdidas sufridas y que nos son comunes, más allá de un tricolor patrio que es símbolo y el escuchar de los corazones lacerados por la arritmia de las emociones al momento de partir o esperar por el regreso, puede servirnos de estrella polar.

El discurso prepotente que no deja ejemplaridad, como el repetir que en Caracas se adoptan las Convenciones de Asilo Diplomático y Territorial, o el afirmar que compartimos lo nuestro con quienes viven sus iguales oscuranas dictatoriales en América Latina, revela mezquindad. Es la negación de nuestra predicada generosidad.

Es más aleccionador saber fuimos parte de aquellos discursos desembozados y altisonantes, patrioteros, que condenaban la Matricula General de Extranjeros dispuesta por el gobierno de Luis Herrera o la firma por Carlos Andrés Pérez de un decreto de regularización de indocumentados que les devolvía la dignidad e identidad perdidas.

Don Andrés Bello, orgullo de nuestras letras y emblema de nuestra diáspora pionera, que debe irse a Chile y separarse de su Venezuela, escribe que ella alcanza su regeneración civil y consistencia política a fines del siglo XVII, dado el feliz “malogramiento de las minas”. Quizás sea este, de cara al derrumbe de nuestro mito de nación petrolera, el signo auspicioso que vuelve por sus fueros.

Felipe González: “La prioridad de la oposición venezolana debe ser una estrategia autónoma” por Florantonia Singer – El País – 12 de Junio 2020

El expresidente del Gobierno español conversa con Juan Guaidó sobre las perspectivas de Venezuela

El expresidente del Gobierno español Felipe González, en una imagen de archivo.
El expresidente del Gobierno español Felipe González, en una imagen de archivo.VICTOR SAINZ

La transición que, como Sísifo, impulsa Juan Guaidó en Venezuela cuenta con un elemento clave en la mirada del expresidente del Gobierno español Felipe González: el poder legislativo. Un factor con el que no contaron los que estuvieron en la primera línea de lucha contra el franquismo o, en otras latitudes, las fuerzas que derrotaron a Augusto Pinochet.

“En la transición española o la chilena no había el elemento clave en el que se basa la legitimidad de la lucha de los demócratas. La oposición venezolana ganó ampliamente la Asamblea Nacional en 2015, es el único órgano democrático representativo (…) No solo se está luchando por recuperar las libertades y democracia, y contra una dictadura, sino que es la única representación legítima y democrática”, destacó González durante el primero de una serie de foros llamados Encuentros por Venezuela que se iniciaron este jueves de forma virtual, bajo el auspicio del equipo de Guaidó. “Imagínese la diferencia que eso significa”, enfatizó.

Ese atropello sistemático que el chavismo ha emprendido contra el Parlamento una vez perdió la mayoría en elecciones es un contexto que, subrayó González, debe tenerse presente cada vez que se piensa en una solución para la deriva del país. “Hemos hablado muchas veces del diálogo, como si hubiera unos que son partidarios y otros que no. No puede haber diálogo con presos políticos, con inhabilitaciones, negando las competencias de la Asamblea Nacional”, dijo.

Para el expresidente, la palabra se ha maltratado en el contexto venezolano. “Diálogo de verdad significa comprender el logos del otro. Yo me encontré con Adolfo Suárez en una casa neutral, los dos solos, cara a cara, después de varias horas no llegamos a una conclusión sino a una coincidencia de propósito”, rememoró.

El papel de la comunidad internacional ha sido un punto clave en el tablero de la crisis venezolana. Luego de varios intentos de negociación, y en momentos en que se retoman gestiones como las del Grupo de Contacto Internacional, lideradas por Uruguay, México, España y Canadá, González hace una advertencia sobre el rol de Europa ante Venezuela, que calificó como “un tumor que se expande por la democracia latinoamericana”.

La Unión Europea considera ilegítima la elección y toma de Maduro, y ha actuado en consecuencia, reconociendo a Guaidó como presidente del Parlamento y encargado interinamente, recordó González. “Pero a la vez contemplan que el poder de facto lo tiene la tiranía y tratan de operar para encontrar una línea de solución. En medio de eso nos encontramos con el shock de la pandemia y cambian las prioridades con respecto de la solución, obviamente en función de la crisis humanitaria”, argumentó. “Con respecto a la solución no basta con decir que son los venezolanos los que tienen que ponerse de acuerdo internamente, porque para ponerse de acuerdo debe haber un propósito común y el propósito de Maduro nunca va ser ir a unas elecciones democráticas”, advirtió. “Esto se lo digo al Grupo de Lima, al Grupo de Contacto, a la Unión Europea: Maduro nunca va a aceptar una elección en la que pierda”, agregó.

Por ello, González respalda la propuesta que volvió a poner sobre la mesa la oposición en febrero sobre la conformación de un Gobierno que conduzca una transición, sin incluir al líder chavista, “y eso lo saben dentro del régimen y su partido”.

Su intervención también tuvo llamados de alerta: “La prioridad de la oposición debe ser la unidad de propósito y una estrategia autónoma”. Esto último en respuesta al impacto que podría tener en la situación venezolana un cambio de Gobierno en Washington, que ha sido el principal aliado de Guaidó el último año y medio. “En lo único en que el bipartidismo histórico de Estados Unidos ha estado de acuerdo en cuanto a su proyección exterior es en el compromiso con Venezuela, en todo lo demás está polarizado y más con un personaje como [Donald] Trump, con quien un día podemos esperar un tuit y al otro día otro en dirección contraria y que el 4 de enero de este año, un día antes de la reelección de Guaidó, todavía no sabía qué hacer”, señaló de cara a las elecciones de noviembre en el país norteamericano. “Si no gana Trump, ganaremos previsibilidad”, valoró.

Una tarea pendiente, que Guaidó reconoció en su intervención, es la empatía con el sufrimiento de los venezolanos “que pagan un costo altísimo por la dictadura”. La masiva diáspora también estuvo presente en su reflexión, con una dosis de optimismo: “Hay que hacerse cargo del estado de ánimo de la gente. La gente está exasperada. Ya cinco millones se fueron y ese éxodo bíblico tiene derecho a regresar. Les digo que resistan, que la libertad y el bienestar social llegarán”.

Resumen conferencia de Gerver Torres – VenamCham – 3 de Junio 2020

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1.      Escenarios más negativos o pesimistas sobre Venezuela: los venezolanos se han acostumbrado que cada día es peor que el anterior. Es decir la mala situación no se estabiliza, empeora.
2.      Los países no tienen fondo, pueden caer y caer. Por ejemplo: Haití, Cuba, y otros países en África, Asia y Medio Oriente que llevan prolongados periodos de deterioro y cayendo en un precipicio sin fondo.
3.      Venezuela se parece a Libia, con fuerzas paramilitares, hay zonas como el arco minero, zonas de paz, que no están bajo el control del gobierno sino de otros grupos. Un país donde todo el mundo se quiere ir, que se acostumbra a vivir de la ayuda internacional.
4.      Acaba de reeditar el libro Un sueño para Venezuela, analizan todas las variables: inflación, deuda, crecimiento económico, etc. Al ver todas las variables juntas, el efecto es demoledor, un abismo, un hueco negro.
5.      94% de la población en Venezuela está en situación de pobreza. Una de las 3 más altas del mundo. La mayoría de los venezolanos no conoce la gran dimensión de los problemas de Venezuela.
6.      Los problemas que los venezolanos perciben se dividen en tres grupos: 1. Variables que sufrimos a diario: escasez, inflación, inseguridad. 2. Variables que oímos hablar pero no las vivimos directamente: deterioro ambiental, por ejemplo, el Arco Minero. 3. Variables de la investigación: Venezuela tiene años que no genera ni una patente, cuando hace años se generaban gran cantidad de patentes sobre todo en el sector petrolero, no hay invención, no hay desarrollo de investigación y tecnología, el deterioro en la calidad de la educación, Venezuela ha desaparecido de muchos indicadores internacionales porque no hay estadísticas.
7.      Con todo lo serio que son los problemas en Venezuela, en realidad es mucho peor, porque solo conocemos algunos problemas, la realidad es mucho peor.
8.      La economía pasó de ser la 4ta economía de Latinoamérica, ahora es tan pequeña como la de un país de Centroamérica con 3 millones de habitantes. Estamos en $60 millardos de PIB, Panama tiene $70 millardos de PIB.
9.      Y esto antes del coronavirus, lo que empeorara aún más la situación.
10.     En la reconstrucción de Venezuela se pensaba en las inversiones externas, pero con la crisis del coronavirus, el desplome de las economías mundiales y la caída de los precios del petróleo, muchísimos países están buscando ayuda internacional. Hay más competencia por los recursos. Los países más desarrollados están enfocados en reconstruir sus economías, y miran menos hacia afuera. Ya estábamos mal y con el coronavirus estamos peor.
11.     Pero también hay algunas oportunidades que debemos mirar para reconstruir al país. 1. Desaparición del petroestado. 2. Tierra arrasada 3. Diáspora 4. Vecindario 5. Cambios que hemos experimentado
12.     Petroestado: la industria petrolera venezolana ha colapsado, en un estado que ha perdido su capacidad de invertir en la industria petrolera, solo tiene capacidad regulatoria. Esto es una buena señal. Porque en el corazón de nuestro estado ha estado el control del petróleo que ha impedido el desarrollo de los ciudadanos, del ejercicio de la libertad, ya no puede ser un estado paternalista, que le resuelve el problema a todos los venezolanos y enriquece a algunas élites. Esto abre muchas posibilidades de libertad. Somos pobres pero estamos libres del petroestado, aunque no estamos libres de un gobierno tirano, y eso es una situación que seguramente cambiará. El mejor negocio era estar conectado con el gobierno y eso ha desaparecido o está a punto de desaparecer.
13.     Tierra Arrasada. Esto nos abre la posibilidad de reconstruir el país que queremos construir. La Alemania que se reconstruyó después de la II guerra mundial, Japón, Europa, se reconstruyeron y son mucho mejores que antes. Tomaron lo mejor de antes y se hicieron nuevos. Esto sumado a la desaparición del petroestado nos da una gran oportunidad, porque tenemos petróleo, pero el estado no va a poder invertir en el petróleo.
14.     Diáspora: uno de los grandes dolores del venezolano es la migración. A principios de año hizo un estudio con grupos focales. Cuando un venezolano muere en Venezuela, los que han emigrado y los que se quedan sufren un luto migratorio un gran dolor. Cuando les pidieron que pintaran el sueño que tienen, la gran mayoría soñaba en la reunificación de la familia. Los venezolanos quieren tener la familia unida. La diáspora constituye un luto migratorio significativo importante. Pero la diáspora puede ser una gran oportunidad, cómo ha sido en otros países: India, Polonia, los judios, Senegal (la diáspora ha financiado proyectos en su país a través de fondos de inversión). El que salió busca la manera de ayudar al que se quedó, bien sea regresándose o enviando ayuda. Un número importante de emigrantes sigue conectado al país, deseando regresar o que su país se recupere. Eso depende por una parte de los líderes políticos y empresariales que prometen que van a recuperar y reconstruir el país. Y por otra parte corresponde a los venezolanos que se quedaron que se queden atentos a cuando el país se recuperará y sus familiares puedan regresar. Y esto tarde o temprano será posible. La diáspora ha ayudado mucho a reconstruir a sus países, promoviendo sus productos, sirven de embajadores, siguen formándose. La diáspora no es una tragedia, sino una gran oportunidad. La gente que se ha ido no solo porque lo que ha hecho el régimen, sino por lo que no han hecho los líderes de la oposición para convencer qué hay alguna esperanza real de cambio, porque ven que el futuro es muy duro, no hay esperanza.
15.     Vecindario: América Latina ha progresado mucho, la clase media ha crecido un 50%, se ha organizado en varios mercados regionales. Las realidades son mucho mejores que la venezolana, donde el estado puede atender a los emigrantes venezolanos. La migración venezolana, la más grande que hemos conocido en este hemisferio, y la más rápida, ha generado algo de xenofobia. Los factores regionales hemisféricos presionan contra la creación de un Irak en América Latina. Venezuela está en el centro del continente. Este vecindario emite dos señales: podemos evolucionar como otros países lo han hecho como Chile y Peru, con muchos menos recursos de los que tuvo Venezuela. La segunda señal es que los países vecinos opongan resistencia y presionen para que Venezuela no se transforme en un Irak.
16.     Cambios que hemos experimentado. En el 2006 Venezuela era el país más feliz del mundo, y los venezolanos creían que aún mejorarían más en los próximos 5 años. Eso ha cambiado drásticamente. Venezuela ha experimentado la caída más abrupta en los niveles de bienestar, según estas encuestas de Gallup. Venezuela ahora es un país de muchas emociones negativas. Venezuela conjuntamente con los demás Latinoamericanos son países de alegria, según los vê el mundo. Han aparecido nuevos sentimientos, como la humillación, lo que sienten los venezolanos que reciben la caja CLAP o que mendigan por servicios públicos.
17.     Los venezolanos sientan responsabilidad en la recuperación. Hay una apelación a los valores, la sociedad se ha vuelto más volcada a los valores, a lo espiritual. Es verdad que se ha deteriorado el estado, por ejemplo reconectar un teléfono CANTV, en empresas privadas, y personal, nos convierte a todos en violadores de la ley. Esto ha sucedido en muchas dictaduras. El venezolano con valores sobrevirá, con muchos de sus rasgos originarios.
18.     Conclusión: así como hay muchos factores que nos llevan a pensar que el país se hunde, también hay muchos que nos hacen pensar qué hay un futuro optimista para Venezuela.
19.     Al final ser pesimista u optimista, depende de lo que uno quiera, de cómo uno lo quiera ver, es una decisión  individual. Cada quien toma los argumentos que mejor le sirven. Pero es importante mantener la esperanza. La esperanza es vida. Gallup ha hecho estudios sobre la esperanza: dos desempleados, uno optimista y otro pesimista. El más feliz es el optimista que cree que puede reconstruir su futuro, aunque las realidades de ambos sean objetivamente iguales.
20.     Uso de la riqueza petrolera en Venezuela. El papel del estado debe ser regulatorio y no de inversionista. Las élites han accedido a esta inmensidad de recursos del estado. Venezuela hubiese llegado mucho más lejos si hubiese tenido una participación privada mucho mayor. Se debe abrir la industria petrolera al sector privado. Nadie le va a prestar al estado venezolano para que invierta en el sector petrolero. Le prestarán para invertir en salud, educación, etc. Este régimen está haciendo privatizaciones perversas cómo está ocurriendo con las estaciones de servicio. Esas empresas están en manos de mafias privadas, no empresariales, pero privadas. Si el estado define un marco regulatorio, vendrán inversiones petroleras, porque Venezuela tiene grandes reservas petroleras, una ubicación estrategica, recursos humanos formados.
21.     En este entorno de nuevas fuentes de energía, de nuevas tecnologías, cómo va a impactar Venezuela. A mucha gente le preocupa el rezago tecnológico que está sufriendo Venezuela. Sin embargo, esto le da la oportunidad a Venezuela de dar saltos. Ejemplo en África no habían teléfonos fijos, cuando surgió la telefonía celular, Africa dio un salto y se ubicó de una vez en la nueva tecnología telefónica. Venezuela está en posición de dar saltos cuando se recupere. El mundo está avanzando hacia tecnologías limpias. Habrá disminución progresiva del uso del petróleo, pero no va a desaparecer de la noche a la mañana.
22.     Se dice que Venezuela ha perdido valores. Pero cuales valores? La solidaridad es uno de los valores que salía más bajos en Venezuela, según Gallup. Venezuela nunca ha sido un país de gente solidaria. Hemos tenido una clase media muy despreocupada y poco solidaria. No debemos mitificar los valores de los venezolanos. Debemos conocernos mejor como sociedad. Durante muchos años invertimos mucho en infraestructura y poco en conocernos como sociedad. Hay atributos del venezolano que están ahí, aunque se han ocultado por la crisis, por ejemplo, el humor. Esto es un activo del venezolano, pero no lo es la solidaridad.
23.     Cómo será la nueva industria petrolera? El estado venezolano se volvió un estado criminal. Venezuela tiene una condición geográfica inalterable. Otras potencias petroleras están muy lejos. Esto atrae actores privados internacionales. Las empresas petroleras asumen grandes riesgos en el mundo. Pero Venezuela tiene potencial para seguir explotando el sector petrolero. Pero donde hay que ser radical es que el estado no debe tener ningún papel como empresario en el sector petrolero. No hay ningún objetivo de política pública que requiera de la propiedad y la gerencia de una empresa operadora de petróleo.
24.     El sistema financiero se ha reducido, qué rol se le atribuye a la banca en la nueva Venezuela?. Venezuela se ha reducido a un extremo insólito en el sector financiero. El sistema financiero venezolano total no llega al tamaño de un solo banco mediano regional. Cuando recuperemos la economía se necesitan créditos y hay que fortalecer la capacidad de la banca y su recapitalizacion, privatización y atracción de capitales foráneos, que inviertan en el sector. Los recursos humanos venezolanos bancarios son muy valiosos y tienen un gran knowhow.
25.     Otro aspecto para reconstruir Venezuela es el fortalecimiento de sus instituciones como por ejemplo: el BCV, la justicia, la sociedad civil organizada. Se requiere reconstrucción ciudadana, que fortalecerá al resto del país. El venezolano se debe involucrar en la reconstrucción del país desde su entorno. Hay cambios que ya están sucediendo en Venezuela, por ejemplo las juntas de condominio.
26.     A algunas personas les preocupa el tiempo que va a tomar la reconstrucción de Venezuela, pero eso no le preocupa nada. Puede tomar 10 años, 20 o 50. Apenas Venezuela empiece a reconstruirse, nuestra felicidad va a ser mayor, solo porque pensamos que el mañana va a ser mejor! Si tengo esperanza, me siento mejor, y hago cosas mejores. Apenas cambie la dirección del país, Venezuela empezará a mejorar, porque los venezolanos seremos optimistas y actuaremos así. Venezuela será noticia por su reconstrucción, atraerá no sólo a la diáspora, sino a extranjeros que se sientan atraídos para emigrar a Venezuela, como europeos, canadienses, y otros ciudadanos que quieran apoyar la reconstrucción de Venezuela. También hay casos muy exitosos de atracción de la diáspora como Corea del Sur, que debe servirnos de ejemplo.
27.     El individuo, los ciudadanos seremos el centro de la reconstrucción de Venezuela. “Nosotros somos aquellos por quienes hemos estado esperando” como dice Obama. Seremos los protagonistas del cambio en Venezuela.

Bloque Constitucional Capítulo España rechazó sentencia del TSJ que declara omisión legislativa de la AN – El Nacional – 7 de Junio 2020

El organismo expresó en un comunicado su preocupación debido a que la sentencia llegó en un momento en que el aumento de la gasolina y la crisis del covid-19 se unió con el colapso de los servicios básicos que sufre el país

Bloque Constitucional Capítulo España rechazó sentencia del TSJ que declara omisión legislativa de la AN

El Bloque Constitucional Venezuela, Capítulo España, expresó su rechazo a la sentencia del TSJ del régimen, el pasado 5 de junio, mediante la cual declaró omisión legislativa a la Asamblea Nacional legítima, en la designación de nuevas autoridades del Consejo Nacional Electoral.

En un comunicado, el la organización manifestó que esta declaración representa una evidencia más del carácter autoritario y dictatorial de un régimen que ha demostrado, sin pudor alguno, la manipulación grosera del marco constitucional y jurídico venezolano al hacer uso de un órgano que carece de legitimidad por no haber sido designado como establece la Constitución.

Asimismo, el texto precisa que con esta acción, el régimen de Maduro pretende negar la legitimidad de la Asamblea Nacional y bloquea el camino para lograr designar un CNE imparcial al servicio de la democracia, reiterando así su voluntad de seguir negando, con la excusa de un desacato permanente, la legitimidad de la AN.

Un llamado a la diáspora

El Capítulo España expresa además su preocupación debido a que esta decisión llegó en un momento en que el aumento de la gasolina y la crisis del covid-19 se unió con el colapso de los servicios básicos del país. «Esto crea un obstáculo significativo para unir el esfuerzo de la voluntad democrática venezolana en función de exigir un CNE que lo designen atendiendo al marco constitucional vigente», se lee en el documento.

«Reconocemos que el Parlamento ha hecho sus respectivas gestiones y ha puesto sus mejores esfuerzos para iniciar el proceso constitucional de designación de un nuevo CNE, lo que demuestra una vez más, que los diputados no han desconocido en ningún momento su responsabilidad», señala el comunicado.

El Bloque Constitucional llamó a la diáspora y en particular a los diputados en el exilio para que diseñen una estrategia que incluya la voz de los venezolanos en el extranjero. «Con esto acompañaremos con nuestra presión, a todos aquellos que no pueden hacerlo porque simplemente el guion del régimen los mantiene ocupados en la tarea diaria de sobrevivir», agrega el texto.

Exhortaron a los organismos internacionales y particularmente a los competentes en materia de Derechos Humanos para que repudien la decisión del TSJ del régimen de pretender su legitimación bajo la aparente formalidad de actos jurídicos.

Alargar o acabar con la agonía de los venezolanos por Tomás Páez  El Nacional – 18 de Mayo 2020

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Los representantes del socialismo del siglo XXI no tienen motivos para enorgullecerse, salvo que su objetivo y el de los representantes de la dictadura cubana, haya sido destruir Venezuela, en cuyo caso tendrían sobradas razones para presumir de sus éxitos. El economista en jefe del FMI caracteriza así la situación del país: «No es una década perdida, es una década de retroceso gigantesco, “Lo que ha ocurrido en Venezuela es un desastre macroeconómico y social que nunca se había visto en la región». La historia tiene reservado un nombre para este oscuro período: la pandemia socialista.

Su permanencia en el poder solo prolonga la agonía de los venezolanos y empeora la descomposición económica, institucional y social del país. Han creado una tragedia humanitaria de proporciones descomunales y desconocidas que encoge el alma de demócratas y ciudadanos decentes en el mundo. Se trata de un ensañamiento en contra de los venezolanos, cuya explicación podríamos encontrar en aquellas declaraciones que promovían la anexión de Venezuela al país invasor, con el fin de crear, a su lado, uno nuevo.

La pandemia del coronavirus y la estrategia de confinar a la sociedad y paralizar la economía, con el objeto de frenar el contagio, angustia a los ciudadanos. Saben que de este modo crecerá el desempleo, desaparecerán muchas empresas y los ingresos resultarán insuficientes para cubrir los costos de manutención. Estas secuelas afectan de manera más encarnizada a migrantes y refugiados.

La mayor vulnerabilidad de estos últimos  preocupa por igual a gobiernos, organismos internacionales, parlamentos y organizaciones no gubernamentales. Adelantan proyectos y dedican esfuerzos y recursos para atender a la diáspora venezolana en medio de estas pandemias globales, las cuales han multiplicado las demandas de millones de ciudadanos, hasta el punto de desbordar las capacidades de instituciones y ONG.

Ciertamente, cuando comparamos la inversión per cápita de otros éxodos masivos, como el de la minoría musulmana de los Rohingya, el de quienes migran a Bangladesh o el descomunal éxodo sirio, la destinada a la diáspora venezolana es muy inferior. No es un reclamo, es una constatación y estamos profundamente agradecidos por los apoyos recibidos. Lejos de nosotros la idea de detraer recursos a otras diásporas.

Los recursos provienen de Estados Unidos, la Unión Europea, los organismos internacionales, las ONG y  las ciudades y países de acogida. Por ello, leí con asombro e indignación las declaraciones del embajador de Irán en Venezuela. Me hicieron recordar las inhumanas  palabras, con las cuales negaba la existencia del holocausto, de quien fuera presidente de ese país, Mahmud Ahmadineyad. El señor embajador expresó que la cooperación tiene como uno de sus fines poner a funcionar la refinería (la misma que los venezolanos gerenciaban con niveles de excelencia global antes de ser injustamente despedidos). Y agregaba: “La cooperación bilateral es el norte a conquistar, resistiendo el bloqueo económico de nuestros enemigos en común”. Se refería a Estados Unidos. Será su enemigo, no de los venezolanos, en cuyo nombre, además, usted no puede hablar.

La diáspora venezolana es heterogénea e imposible de encasillar en una sola categoría: emprendedores en la economía formal e informal, trabajadores por cuenta propia, estudiantes, refugiados y solicitantes de asilo; es plural, como la sociedad que los acoge y, como estos y sus connacionales en el país de origen, padecen las secuelas del confinamiento; cierre de negocios, desempleo y escasez de ingresos. Es importante tener presente que la principal fuente de empleo en la región se produce en el sector informal, entre 50%-60% de acuerdo con los estudios de la Konrad Adenauer y la OIT.

Para este elevado porcentaje, el confinamiento no es la solución; necesitan trabajo, pues de ello depende su sobrevivencia. A este sector no llegan los recursos de salvamento. Peor aún, a diferencia de los países de mayor desarrollo relativo, con capacidad fiscal y financiera para apalancar empresas y desempleados, los latinoamericanos poseen una muy débil capacidad de maniobra para atender a empresas y trabajadores formales e informales.

Quienes conforman la diáspora, igual que el resto de los ciudadanos de Latinoamérica y el mundo, sufren las secuelas descritas, carecen de los recursos para pagar su manutención y han debido disminuir el monto de las remesas que envían a sus familiares en Venezuela. La debacle favorece el surgimiento de industrias diaspóricas asociadas a la droga y la prostitución, como ocurrió con las pandemias del ébola y el zika, las cuales afectaron de manera más pronunciada a los grupos de alto riesgo, mujeres y niños.

En el Observatorio de la Diáspora hemos recibido muchas consultas de personas y familias afectadas; sin empleo, sin medios con los que honrar sus compromisos, varados debido al cierre de las fronteras y buscando formas de resolver la actual circunstancia. Buscan otras ciudades de destino o retornar a Venezuela, donde muchos cuentan con un techo, a pesar de que son conscientes del empeoramiento de la situación allí. Esta conciencia explica la decisión de muchos de permanecer en el país de acogida o buscar otro país al cual migrar.

Los países receptores hacen todo lo posible para que los venezolanos puedan quedarse y, animados con ese propósito, solicitan apoyo internacional para ayudar a los migrantes a sortear este período de dificultades. En ese sentido, Acnur construye “infraestructuras y  facilidades” a fin de mitigar la situación de la diáspora. La organización es consciente de que hay un pequeño número de retornados, pero es un proceso que no promociona ni facilita, porque conocen perfectamente que el país de origen no reúne las condiciones apropiadas para atenderlos.

Quienes, a pesar de la situación descrita, deciden regresar, son recibidos con actos xenófobos y despectivos por parte de los representantes del régimen. Esto obedece, en parte, al hecho de que su sola presencia en el mundo es la mayor demostración del monumental fracaso del “socialismo del siglo XXI”. Hay fundados temores de que su xenofobia irá en aumento. Antes negaban la existencia de la diáspora, o decían que migraban los sectores privilegiados por razones intrascendentes; ahora regresan los fascistas  y, como mentirosos compulsivos y peligrosos que son, si el covid-19  llegará a extenderse, la diáspora retornada será acusada de ser la responsable de su propagación.

Las “autoridades” le preguntan a los retornados, con ínfulas de propietarios del país, ¿Quién c… te mando a irte?  Un tuit, atribuido al señor T. W. Saab, dice: venezolanos que renegaron públicamente de la nación, luego de ser ultrajados por países como Estados Unidos, Colombia, Ecuador, Chile y España, regresan gracias al Plan Vuelta a la Patria”, y, añade otra vocera de los xenófobos,» los retornados son fascistas o traidores».

Esos tuits destilan odio e ignorancia de los derechos humanos fundamentales, entre los cuales destaca el de toda persona a escoger libremente el lugar de residencia, a salir libremente de cualquier país, incluido el suyo, y el que reza que nadie podrá ser arbitrariamente privado del derecho a entrar en su propio país”.

El desprecio xenófobo de los amigos del señor Maduro contrasta con el reconocimiento y apoyo de las ONG internacionales, muchas de las cuales trabajan con Acnur, que brindan refugio, transporte y alimentación a los migrantes e Intentan paliar la insuficiencia de recursos de los desempleados, de los desplazados y de los migrantes y refugiados.

Para los demócratas, estas pandemias y sus efectos amplios y complejos sobre el país y su diáspora, no pueden reducirse a la denuncia, un expediente tan manido como insuficiente. Para que esta adquiriera sentido, debería concebirse dentro de una estrategia y, por tanto, como un medio y no como un fin en sí misma. La estrategia debe apoyarse en las instituciones, organizaciones y liderazgos existentes y no a través de la imposición o la sustitución, pues los liderazgos no se decretan, se construyen. La misma debe atender la demanda y expectativas de los ciudadanos y ser concebida para hacer que los cambios resulten posibles, abordando el fenómeno con iniciativas y proyectos.

Lo ocurrido con las dos pandemias (en el caso de Venezuela es necesario agregar una tercera, la socialista) nos obliga a reconocer a la incertidumbre como dimensión de la realidad y la imposibilidad, y en muchas ocasiones inutilidad de aferrarse a las certezas de un plan. Cambio e incertidumbre exigen planes flexibles y capaces de hacer frente a la tozuda realidad. No podemos permitir que la tragedia agónica se prolongue; hay que ponerle un freno de inmediato. No es poco lo que está en juego: la vida de los venezolanos. Este gobierno está inhabilitado e incapacitado para resolverlo. Es necesario un gobierno de transición para poder hacer frente a esta dramática  situación. Estamos destinados a encontrarnos. Del desencuentro solo queda la tragedia.

 

 

Jurate Rosales tiene razón por Isabel Pereira Pizani – El Nacional – 17 de Mayo 2020

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Soñamos amanecer con la noticia de la caída del régimen, sus personeros  en huida y  los venezolanos conscientes de su responsabilidad de reconstruir el país.

Al respecto, Jurate Rosales, con su sabiduría habitual, nos dice: “En veinte años los venezolanos no han podido sacudirse el maleficio que destruye el país y disgrega a sus hijos por el mundo, me impuse aquí la desagradable tarea de buscar cuántas veces la pesadilla estaba por terminar y por qué siguió sin que nadie lograse pararla. Todas las veces encuentro un inmenso esfuerzo evidenciado por la gente, a menudo con sacrificio de vidas y que al final termina con ‘más de lo mismo’. La mayoría de las veces, cuando analizo el resultado, vuelvo a concluir que cada vez, lo que faltó fue unidad en las cúpulas, porque en la mayoría de la gente, unidad de criterio, esfuerzo y sacrificio, ¡nunca faltó!”.

El desafío de esta gran periodista es enfrentarnos al maleficio de la falta de unidad en la cúpula. Acaso será imposible lograr un acuerdo en nombre de los millones de venezolanos azotados por el hambre, las enfermedades sin curación, el hampa, la falta de agua y electricidad y de oportunidades de ver un futuro posible. Es tiempo de proponer unas rondas de convencimiento entre los sectores que se adversan, los que creen en una posibilidad de negociación, conociendo sus riesgos, la gama de trampas posibles y los ardides que pueden tejerse alrededor, frente a los que piensan que la solución no depende de nosotros sino de una decisión de otros países de intervenir directamente en Venezuela.

A estas alturas es imprescindible, por los que están adentro y los que están afuera, que se llegue a una decisión, trazar un camino que resuma la fuerza contenida en 80% de los venezolanos cuya vida depende de un hilo. Los que están afuera, cualquiera sea su situación, sienten que el país está secuestrado, que su espíritu se desgarra al ver las dificultades para volver, creer que no se puede siquiera pensar en volver, mientras el poder permanezca en manos de un grupo totalmente alejado de sus aspiraciones.

Qué puede sentir, cómo se le retuerce el alma a un venezolano fuera del país que amanece escuchando la amenaza de Diosdado Cabello a la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales, que duele porque es su mundo, de allí vienen sus títulos y sus conocimientos. Este militar aterroriza con la visita de los organismos de seguridad del Estado sabiendo quiénes forman estos antros de la represión, cuántos muertos llevan a sus espaldas, cómo se han especializado en torturar y mantener presos a hombres, mujeres, civiles y militares, todos inocentes. Mantenerlos presos sin juicio, sin ningún recurso de defensa más que sus familias y el foro de abogados que asume su defensa valientemente.

Ahora bien, si miramos a más profundidad podemos sacar algunas conclusiones, la primera es entender que el enemigo está bien definido y acantonado en su posición, pero a la vez cada día en un círculo más estrecho. Amenaza a los científicos después de intentar destruir a los comunicadores, a la prensa, de cerrar medios y restringirlos a soluciones tecnológicas fuera del alcance de la represión. Luego de atacar a todos los gremios, productores, cámaras, sindicatos, representaciones de la sociedad civil, gobiernos extranjeros. Y, últimamente, a sus sedes diplomáticas. A la gloriosa sede de la embajada francesa le cortan el agua y la luz porque le tienen pavor a su conocimiento de la situación real del país.

Me pregunto, si hacemos un recuento de los programas de Diosdado veremos que no deja nada en pie, todos son sus enemigos, el país y el mundo. Indiscutiblemente un reflejo de soledad, aislamiento y rechazo universal. ¿Con quién cuentan además de los cubanos, iraníes y rusos?, todos en situaciones complicadas y adversados por el mundo entero. Frente a esta miseria vemos que la aspiración a recuperar la democracia es amplia, crece, es cada día más potente, dentro y fuera del país.

Estamos ante una disyuntiva perentoria, deponer egos, falsas denuncias, intentos de destruir compañeros de ruta, destruir reputaciones de dirigentes y avanzar en la búsqueda de una base mínima de acuerdo porque sencillamente todo está a favor, este viento no lo apaga Macuto, que ni vale la pena siquiera nombrar, ni cualquier otra tramoya, venga de donde venga. Antes de escribir o atacar a los que comulgan con la idea de libertad es menester pasearnos por la imagen vívida de los millones de venezolanos en cuarentena muriendo de hambre, sin agua, luz, a los niños dejados atrás por los migrantes (cerca de 1 millón) que no van a seguir recibiendo remesas, los 6 millones de venezolanos que han afrontado todas las penas para llegar a nuevos destinos y hoy emprenden un insufrible retorno con las manos vacías. Antes que nuestra prepotencia y ego están los venezolanos que agonizan.

Jurate tiene razón, no puede existir ante los ojos de Dios una causa válida para no emprender el camino de la negociación con el enemigo de un acuerdo mínimo que salve al país.

¡Boom! por Gladys Socorro – El Nacional – 21 de Abril 2020

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Explotó la burbuja. La mediana normalidad de intentaban aparentar en Venezuela se acabó. El coronavirus ha dejado al desnudo una depauperada economía familiar que solo sobrevive por las remesas que reciben de sus familiares en el exterior, un país petrolero que ya no tiene gasolina ni para atender a la Gran Caracas, un sistema eléctrico que no soporta la carga de una nación sin empresas y con 4 millones menos de venezolanos, pero sobre todo, ha dejado en evidencia irrefutable a un gobierno que somete a su gente a un despiadado control social a través del confinamiento, dejándolos sin capacidad para alimentarse, para movilizarse ni para cumplir las normas elementales de salud para enfrentar la pandemia.

La burbuja explotó. La cuarentena es mundial, y por ende, sus consecuencias económicas, sociales, psicológicas y emocionales nos afectan a todos. En el caso venezolano la realidad se complica aún más porque la ayuda económica que recibía la mayoría de las familias desde el exterior está paralizada. Nuestros connacionales se quedaron sin trabajo, o en el mejor de los casos, sus ingresos mensuales han sufrido una reducción de 25%, 50% o 75%. Incluso, cientos han tenido que regresar al país porque se quedaron sin techo para vivir.

La burbuja explotó. Muchos de los más de 4 millones de venezolanos que han salido del país buscando posibilidades para mantener a sus familias dentro de nuestras fronteras, hoy podrían estar en peores condiciones que todos. Hasta ahora, para que un migrante pudiera enviar entre 100 y 150 dólares al mes debía desprenderse al menos de 25% de su salario, sobre todo quienes apostaron por un país latinoamericano. Por ejemplo en Colombia, donde se registran 1,3 millones de desplazados venezolanos, el sueldo mínimo son 226 dólares, quedándoles solo 126 dólares para pagar la renta, servicios, comprar alimentos y transporte, entre otras cosas, durante el mes.

La diáspora venezolana se calcula hoy en 4 millones de personas, mientras que las proyecciones para el cierre de año estiman 5,6 millones. Después de Siria, somos el segundo grupo de poblaciones desplazadas más grande del mundo. Según estimaciones económicas, al cierre de 2019 entraron al país 3.400 millones de dólares en remesas y se esperaba que para finales de año estas alcanzaran los 5.000 millones. Mientras tanto, a lo interno la hiperinflación pulveriza cualquier ingreso. El aumento de precios es insostenible, pueden llegar a cambiar hasta 5 veces al día. Incluso el dólar, que es una de las monedas más fuertes en el mundo, en Venezuela también sufre el revés de la inflación. Cálculos de la firma Ecoanalítica dan cuenta de un aumento del costo de la vida de 110 a 750 dólares al mes.

La burbuja explotó. Al cierre de la jornada de ayer lunes el precio del barril de petróleo venezolano se desplomó hasta los 3 dólares, lo que hace inviable cualquier manejo del presupuesto nacional, ya deficitario e hiperdevaluado desde hace muchos años. La administración de Nicolás Maduro quebró al país, no tiene ni medio partido por la mitad.

La burbuja explotó. Ya no se salva ni Caracas. En la capital comienzan a padecer el calvario que se vive en el interior del país desde hace años. Ya se ven largas colas para surtir gasolina y muchas veces sin éxito. Los someten a racionamientos eléctricos diarios y sufren apagones constantes, el agua brilla por su ausencia y hasta la mínima transacción se hace en dólares porque bolívares no hay. El caos nos llega a todos, nadie se salva de la tragedia nacional que se profundiza con cada día que pasa. ¿Hasta cuándo aguantaremos?… ¡Boom!

La diáspora de las batas blancas por María Yanes – El Nacional – 10 de Marzo 2020

En medio de la grave convulsión política, económica y social que sufre Venezuela se conmemora una vez más el Día del Médico, hoy 10 de marzo.

Prácticamente desde que se inició la era del socialismo del siglo XXI, los motivos para celebrar ese día han desaparecido por completo. Sin embargo, siempre será motivo para recordar y exaltar la memoria del doctor José María Vargas en el día de su natalicio, considerado el padre de la Medicina en Venezuela.

No obstante, los gobernantes inescrupulosos de la «revolución»que lamentablemente todavía tienen las riendas del poder han deshonrado su nombre y legado quitando su nombre al estado que lo vio nacer, aunque estoy segura de que para la gran mayoría de los venezolanos y sobre todo para el gremio médico seguirá siendo estado Vargas. Siempre mantendremos en nuestra memoria al médico sabio, científico, académico y docente. Primer rector de la Universidad de Caracas y también primer presidente civilista de Venezuela.

La crisis de salud más grande y jamás contada en Venezuela ha ocasionado la migración forzada de médicos venezolanos egresados de nuestras universidades autónomas, de las escuelas de medicina reconocidas y con un gran aval académico. La diáspora médica engloba no solo a médicos jóvenes, recién egresados de la carrera, los cuales en lo que apenas culminan sus estudios inmediatamente inician los trámites pertinentes para irse del país en busca de mejores oportunidades. También se han marchado muchos médicos de todas las especialidades, tanto médicas como quirúrgicas, y no hay distinción en la edad para migrar. La Federación Médica Venezolana maneja un número aproximado de 32.000 médicos, los cuales tomaron la decisión de afrontar nuevos retos en otros países con mejores opciones de futuro. Esto a su vez ha ocasionado un gran impacto en la crisis humanitaria, pues uno de los pilares fundamentales que la ha sustentado es el déficit de recursos humanos, no solo de médicos sino de otros muchos trabajadores del sector salud.

Las condiciones de trabajo en los centros hospitalarios aunado con la situación laboral del personal médico, tanto especialistas como residentes, han sido tristemente las causas fundamentales de esta migración forzada. También se suma la pérdida de la calidad de vida en Venezuela en todos los aspectos, por la cual ya han migrado casi 6 millones de venezolanos.

El salario básico de un médico residente de posgrado en un hospital dependiente del Min Salud ronda los 600.000 bolívares mensuales, incluido el cestaticket; los bonos por guardia se los pagan con mucha irregularidad. El salario de un médico especialista es poco más de 2 millones de bolívares mensuales, monto que incluye el pago de las guardias. Esto es menos de la cuarta parte de lo que cuesta la canasta básica con solo 13 rubros.

Nuestros hospitales se han ido quedando sin personal médico altamente capacitado, lo que ha impactado en la atención del paciente en muchas especialidades médicas y quirúrgicas y que ha sido uno de los motivos para que muchos servicios estén inoperativos. El ejemplo más fidedigno fue el cierre reciente de la unidad de terapia intensiva del hospital J. M de Los Ríos, en parte debido a la renuncia de tres médicos especialistas que trabajaban en dicho servicio.

Por otro lado, el número de médicos que concursan en los diferentes posgrados de las especialidades es cada vez es menor. La crisis también ha afectado a la docencia, pero a pesar de todo, el esfuerzo siempre está presente para mantener la calidad de la enseñanza en el pre y posgrado de la carrera profesional en el área de la medicina.

Para llegar a ser un médico egresado de nuestras universidades autónomas y de calidad se requiere el cumplimiento de por lo menos 9.000 horas académicas. El médico venezolano es uno de los que mejor se forman en América Latina, y por eso es bien recibido en los países adonde emigra. Sin embargo, es bueno aclarar la implementación de carreras paralelas de medicina por parte del “gobierno”, de las cuales han egresado médicos que no tienen los requerimientos que se exigen para llegar a serlo y que pudiéramos afirmar que han sido objeto de engaño y manipulación, lo cual representa una gran irresponsabilidad.

Para finalizar, me hago eco de las palabras que expresó un dirigente vecinal del 23 de Enero en la Misa de las Batas Blancas celebrada en la iglesia de la Chiquinquirá en marzo de 2018: “Los héroes no visten de verde, los héroes visten de blanco”. Seguiremos luchando por el rescate de la medicina venezolana y abogamos por el cambio que anhelamos la mayoría de los venezolanos para que nuestro país reciba nuevamente a las innumerables batas blancas que se han marchado.

Pliego de conflicto de la diaspora venezolana – 10 de Marzo 2020

Embajador Ecarri se reunió con el Presidente del País Vasco para ayudar a la comunidad venezolana – Centro Comunicación Nacional – 24 de Febrero 2020

El embajador en España, Antonio Ecarri, fue recibido en su visita oficial por el Lehendakari, Iñigo Urkullu y la Secretaria General de Exterior, Marian Elorza, con la finalidad de continuar ayudando a la comunidad venezolana en Euskadi, país vasco.

“Agradecido con la receptividad y solidaridad que hemos recibido, en el País Vasco, del Lehendakari, Iñigo Urkullu, y la Secretaria General de Exterior, Marian Elorza, su compromiso de continuar ayudando a la comunidad venezolana en Euskadi y al rescate de la democracia en Venezuela”, aseguró Ecarri.

El diplomático informó que entre los temas tratados en la reunión, se ha analizó la situación de la comunidad venezolana en el país vasco y las posibles soluciones a los problemas que más abundan, también se conversó sobre la viabilidad de facilitar información y acceso a la vivienda y al mercado de trabajo de los migrantes, que hoy en día supera las diez mil personas en la región.

Ecarri se encuentra en gira oficial por el país vasco, donde también se reunirá con la comunidad venezolana y los representantes de los principales partidos locales, con la finalidad de facilitar la inserción social y laboral de los venezolanos.

Antonio Ecarri B.@EcarriB

Agradecido con la receptividad y solidaridad que hemos recibido, en el País Vasco, de El Lehendakari @iurkullu y la Secretaria General de Exterior Marian Elorza, su compromiso de continuar ayudando a la comunidad venezolana en Euzkadi y al rescate de la democracia en Venezuela. https://twitter.com/DiplomaciaVE_ES/status/1231897649466486785 

Embajada de Venezuela en España@DiplomaciaVE_ES

El Lehendakari Iñigo Urkullu, acompañado de la Secretaria General de Acción Exterior, Marian Elorza, ha recibido a @EcarriB en Lehendakaritza, donde han conversado sobre la situación de la comunidad venezolana en Euskadi.https://www.irekia.euskadi.eus/mobile/es/news/60452 

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