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Los únicos venezolanos que volverán por Mike Blaster – Diáspora Venezolana – 17 de Octubre 2017

Los únicos venezolanos que “volverán” son aquellos a los que les fue mal, los demás serán -si el país se recupera- sólo turistas ocasionales.

¿Por qué?

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No es necesario estar físicamente en el país para reconstruirlo, de hecho, es más eficiente ayudar financiera y hasta culturalmente desde un lugar con economía estable.

Eso ya se está haciendo.

Calculo que las remesas con cerca de 3 millones de venezolanos viviendo permanentemente fuera del país, estarán en el orden de los USD $ 6,200 millones al año para el 2020.

¿Qué pasa con la familia y los amigos?

En el momento actual, es más sencilla a veces organizar la logística para una cena familiar en Buenos Aires, Miami o Madrid que en Caracas.

Es más viable compartir con los amigos un par de veces al año tras un concierto en Londres o Panamá, que conseguir pasaje para la pequeña Venecia.

Las visitas puntuales a familiares, viajes para compartir conocimiento, encargos de medicinas y presentar el nieto nuevo a la abuela sin duda seguirán, al menos mientras lo permitan las posibilidades y las autoridades.

Sin embargo, en mi humilde opinión, el “regreso definitivo” es poco probable.

Es un concepto que erradamente pareciera estar sólo en sintonía con el estrato pudiente de la sociedad, pero que cada vez se hace más permeable a los menos favorecidos.

Luego de apenas un par de años, la mayoría de quienes han logrado subsistencia hasta ese momento, tienen lazos económicos y funcionales con su nueva ciudad.

Ya incluso han creado las bases de su propio sistema de soporte, llevan en la agenda de su teléfono 2, 3 o 10 números -dependiendo de su habilidad de crear tejido social- de personas a las cuales llamar “por si algo pasa”.

Han abierto cuentas bancarias, solicitado tarjetas, obtenido documentación de residencia formal y pagado puntualmente sus impuestos.

Ya no son más extraños a las palabras, los alimentos y las costumbres, se han convertido en habitantes formales de sus nuevas ciudades.

No sienten nostalgia por las “parrillas cada fin de semana”, porque las han sustituido por patinar de noche en el Obelisco, salir a los antros de la Zona Rosa o bailar tango a las riberas del Sena.

Pero principalmente, porque los asistentes a esos entrañables encuentros también están viviendo ahora en 5 países diferentes.

No quisiera que se malinterprete esta breve reflexión con tristeza o pesadumbre, todo lo contrario.

Esta coyuntura empujó a una enorme cantidad de personas al límite de su intelecto y capacidad de trabajo.

Para mí, superar esas fronteras siempre estará muy bien.

Siento que es nuestra obligación hacer de nuestra corta permanencia en el mundo la mejor experiencia posible, devolviendo además una huella positiva para los otros.

Sólo tenemos un turno al bate.

 

Ubicacion de la diaspora venezolana – Caracas chronicles – Octubre 2017

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Nota : Algunos autores cifran la emigración de venezolanos entre 2 MM y 2,5 MM de personas.

Territorios de la Pupila por Milos Alcalay – RunRunes – 7 de Octubre 2017

UnknownAl recorrer el mundo, los venezolanos no podemos dejar de constatar una nueva realidad: la presencia masiva de nuestros compatriotas en el exterior. En el inmenso territorio planetario, poder constatar sus peripecias, nos hace vibrar por sus logros y por sus fracasos. La diáspora venezolana, con más de dos millones de emigrados, se ha expandido por los más distantes espacios, en rechazo a los atropellos diarios de un régimen colapsado que se prolonga por casi dos décadas, y que no quiere entender que ya debe dejar de destruir al pueblo: ni lo han hecho bien, ni han sabido cómo mejorar las condiciones de vida de nuestro conciudadanos.
Entre los múltiples casos de expatriados, encontramos todo tipo de realidades, entre quienes destacan también voceros calificados de una élite pensante. Al verlos triunfar, nos alegra, pero nos invade una sensación de tristeza por no poder compartir en nuestra tierra a familiares y amigos, pero sobre todo saber lo que pierde nuestro país.

Lo único que nos gratifica el espíritu, es sentir con orgullo la exitosa proyección de muchos de nuestros emigrantes que elevan su creatividad fuera de nuestras fronteras y que otros ciudadanos los reciben con admiración y afecto.

Podría citar muchísimos casos de grandes amigos médicos, economistas, músicos; ingenieros petroleros, periodistas, psicólogos – por no mencionar sino algunas de las profesiones en las que nuestros dignos representantes se han destacado.

Pero lo que quisiera es concentrarme en uno solo al mencionar a un gran hermano: Enrique Viloria Vera quien ya en Venezuela nos había impresionado con su versatilidad al regalarnos más de cien libros de su autoría, imprimiendo en sus páginas la profundidad de una cosmovision atractiva que cubre los más amplios espacios: historia, poesía, relaciones económicas internacionales, críticas de arte, de gastronomía y otros temas. En fin, los escritos de Viloria eran y son un testimonio de vida.

Viloria fue uno de los muchísimos venezolanos que fueron a enriquecer otras tierras. Salamanca lo recibió con los brazos abiertos. Y parafraseando la conocida frase, en el caso de Enrique, lo que Salamanca le dio, también la Naturaleza le prodigo. Que orgullo saber que editoriales españolas han publicado sus libros: el último, lleva el título de “Territorios de Pupila” y recorre (al igual que la suma de sus obras) los más amplios espectros del quehacer humano, proyectando en el exterior los valores de la venezolanidad dandole una dimensión universal a nuestros valores humanos.

Destacados escritores hispanos como Enrique García Trinidad y José López Rueda destacan tanto en su prólogo como en el epílogo, respectivamente, el impacto que tuvieron al profundizar sus relaciones con este Caraqueño insigne que es reconocido en Salamanca, y de allí, en el ámbito iberoamericano. Gracias Enrique por tu regalo, acompañado por tu siempre recordada compañera Iraida Paez.

Calculating Our Diaspora por Lissette González – Caracas Chronicles – 6 de Octubre 2017

Like many caraqueños, I’ve had to say goodbye to friends and relatives many times. Truth is I am the only one among my neighborhood, high school and college friends still living in Caracas. Even my sister is gone!

Although this exodus has been going on for a while, we don’t have accurate figures on how many Venezuelans have left the country over the past few years.

As it happens with many other statistics, the Venezuelan government hasn’t published the annual migration rate for years. This index does not estimate the amount of Venezuelans residing abroad, but could show if we are gaining population (or losing it) due to migration tendencies. Our main official statistics office, INE, hasn’t included emigration as an issue to be measured in its periodical surveys, so we don’t even have indirect estimations.

More than a third of our population is planning to leave the country. And that percentage increases among young Venezuelans.

This lack of official statistics, of course, hasn’t stopped public interest in a tendency perceived to be growing.

The information void results in different numbers of migrating Venezuelans, with sources wildly varying among themselves. According to BloombergBusinessweek, “The flood of people fleeing Venezuela’s crisis has become one of the world’s great mass migrations, surpassing the flow of refugees and migrants crossing the Mediterranean from North Africa to Europe.”

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The International Organization for Migration’s Informe Migratorio Sudamericano 2017, which uses government statistics, reports 606,344 expatriates. Then again, this is the same report that places Venezuela as a country of net immigration as of 2015, which to say the least, sounds a little strange. Universidad Simón Bolívar professor Iván de la Vega estimates a figure of 2.5 million people.

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A very direct estimation, however, can be made through the 16-J plebiscite and its overseas turnout. 724,067 Venezuelans voted that day from outside the nation, roughly 3,66% of CNE’s voters registry. If we assume the same proportion for the whole population, Venezuelan emigration could be around 1,149,579 émigrés.

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We don’t have a precise figure on the amount of Venezuelans that moved abroad during the Bolivarian Revolution, but we know it’s huge, and increasing. Just consider how many Venezuelans are still living here, but thinking about leaving:

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Latin American Public Opinion Project (LAPOP): https://www.vanderbilt.edu/lapop/
More than a third of our population is planning to leave the country. And that percentage increases – a lot – among young Venezuelans. This is an overwhelming reality we must face and study, because migration could be a loss, yes, but it could also be an opportunity.

Only time will tell if we’ll know how to sail those waters as a nation and what effect will the true legado del Comandante have on our culture.

 

Defensor del Pueblo niega éxodo venezolano y dice que es mayor la entrada de gente al país – Entorno Inteligente – 3 de Octubre 2017

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El defensor del Pueblo venezolano, Alfredo Ruiz, negó este lunes que Venezuela sea un”país de emigrantes? y, por el contrario, afirmó que es mayor la cantidad de personas que ingresa al territorio que la que emigra por la crisis política, económica y social que atraviesa esa nación.

“No es cierto que Venezuela es un país de emigrantes. Venezuela todavía es un país receptor de inmigración (?), el flujo de las personas que entra es mayor que las personas que salen?, aseveró el ombudsman en entrevista con la emisora privada Unión Radio.

Ruiz señaló que la entrada de personas al país”no se refleja en los grandes medios de comunicación? y achacó además la responsabilidad de esto a algunos países que, afirmó, usan”como propaganda que han recibido mayor cantidad de personas que están solicitando asilo”

Sin embargo, el defensor reconoció que hay una diáspora, pero destacó que la conforman jóvenes”de clase media? que piensan que no tienen”esperanza? como consecuencia de una”falta de diálogo? en el país.

“Al fallar el diálogo como debate, la resolución de conflicto por la vía pacífica, entonces empieza a fallar otra cosa que es la esperanza (?). Si tengo problemas para conseguir un empleo, problema de seguridad, me siento inseguro, no puedo acudir a algunos sectores, a alguna discoteca (?) la esperanza se pierde?, agregó.

En ese sentido, resaltó que se deben buscar vías de diálogo para resolver los problemas.

Por otra parte, Ruiz, quien asumió la dirección de la Defensoría del Pueblo hace casi dos meses, señaló que su despacho ha recibido numerosas denuncias sobre la dificultad de acceder al agua y a alimentos.

“Problemas, por ejemplo, del acceso al agua, el acceso a los alimentos, el acceso a las medicinas. Un problema de seguridad que tiene que ver con los hacinamientos en los centros policiales (?) un problema de retardo judicial que tiene que ver con el acceso a la justicia, con el funcionamiento de los órganos de justicia?, detalló.

Para el defensor, estas demandas no son”necesariamente? las principales”violaciones o vulneraciones a los derechos humanos? en el país, sino más bien”la percepción que tienen las personas? para acudir a la Defensoría del Pueblo.

Estampas de emigrantes – Venezueladice – 28 de Septiembre 2017

Por qué los extranjeros que podrían irse de Venezuela deciden quedarse – BBC Mundo – 14 de Septiembre 2017

Mientras decenas de miles de venezolanos abandonan su país por los problemas de la crisis económica y la falta de expectativas futuras, hay extranjeros que llegaron hace años a Venezuela que también pensaron en salir, pero decidieron permanecer
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Hay extranjeros que no sólo no se quieren marchar de Venezuela, sino que intentan hacer crecer sus negocios.

Una de las consecuencias más notables de la crisis de Venezuela es la emigración, que supone todo un cambio cultural para un país que durante décadas acogió a los inmigrantes que buscaban la prosperidad de un petroestado.

Primero fueron los mejor preparados los que salieron, jóvenes profesionales que no vieron futuro en el país. Pero ahora, la escasez de productos básicos y la inflación han empujado también a salir a clases más bajas.

Aunque no hay cifras oficiales exactas, se estima que la diáspora venezolana está entre uno y dos millones de personas. Venezuela tiene unos 30 millones de habitantes. Y según Naciones Unidas, 80.000 venezolanos han pedido asilo en otros países desde 2014. Leer más de esta entrada

Este sábado Sabin Etxea abrió sus puertas a los venezolanos por Iñaki Anasagasti – 9 de Septiembre 2017

unnamed-2.jpgLa coyuntura no es favorable, informativamente hablando, para que lo que está ocurriendo en Venezuela y para que éste país centre las noticias. La dimensión de las mismas son para abrir todos los informativos del mundo. De hecho este sábado Maduro se declaraba dictador para defender la revolución, mejor dicho, la robolución bolivariana, y ha sido una más. Pero ahí está la situación catalana, los huracanes, el terremoto de México, las bombas del dictador coreano, las revueltas raciales en Estados Unidos que le quitan, a la llegada completa de la dictadura en Venezuela su demoledor protagonismo, aunque lo que está ocurriendo allí es muy grave.

Recibí la semana pasada la llamada del líder estudiantil Julen Azpiritxaga, que acababa de salir perseguido de Venezuela ante la persecución policial de la dictadura, para pedirme una sala con el fin de informar sobre lo que está ocurriendo en aquel país. Es uno de los líderes del Movimiento Estudiantil conjunto y deseaba organizar un foro “Venezuela 17”. Ante la premura, gestionamos nos dejaran en Sabin Etxea la sala grande de reuniones que tiene además la posibilidad de proyección de power point y con una acústica formidable. En el futuro buscaremos una sala municipal, para que todos los venezolanos que viven en Euzkadi se sientan concernidos en un lugar neutral porque no queremos se nos diga hacemos partidismo cuando de lo que se trata es de la defensa de la democracia y los derechos humanos, aunque uno de los presentes agradeció se abrieran, sin ningún problema, las puertas de la casa del PNV para el exilio y los emigrantes venezolanos.

Aitzbea Ramos, hija de Guillermo Ramos quien fuera locutor de la clandestinidad Radio Euzkadi que transmitió desde Venezuela, hizo un llamamiento y este sábado nos hemos reunidos unas setenta personas en dicho salón de actos, abriendo la sesión Julen Azpiritxaga que ha contado sus experiencias en los cuatro meses de manifestaciones y muertos en las calles de Caracas. Su preciso y emocionado testimonio ha sido muy aplaudido. Es un chaval de veinte años que lucha por la libertad en su país.

Seguidamente he tomado la palabra para narrarles a los presentes lo hecho en el campo de a presión internacional para mantener viva la llama de la presión y describir las distintas iniciativas que se han tomado y se van a tomar ,como la defensa de Yon Goicoechea, y criticar a Zapatero su desastrosa mediación hecha a su imagen y semejanza. He aludido a las pintadas absolutamente canallas y sin entrañas de Ondarroa y Lekeitio de “Maduro dales duro”, cuando fueron los gobiernos democráticos los que dieron refugio a los miembros de ETA puestos en aquel país por el gobierno de Felipe González, y cuando fue Venezuela la que dio asilo a los gudaris de Ondarroa y Lekeitio.

Seguidamente Carmen Beatriz Fernández, una destacada profesora universitaria de la Universidad de Navarra, venezolana, que nos ha explicado las urgencias del país cuando termine la dictadura y de como el régimen chavista ha malgastado ya tres veces el Plan Marshall que sirvió, tras la guerra mundial, para poner en pie a Europa y ha finalizado el recuento Iker Anzola contando como está organizada la diáspora, los dos millones y medio de venezolanos en el exterior, los 300 vascos que no cobran pensiones, son ya 21 meses, pero podrían cobrar la RGI, la crisis humanitaria no reconocida por el régimen y de como se hacían llegar medicamentos a un centro de la Madre Teresa de Calcuta en Catia La Mar para niños de cuatro discapacitados a través de las tripulaciones de Iberia y como ahora las tripulaciones pernoctan en Dominicana, ante la inseguridad de Venezuela, un niño de los atendidos falleció por falta de medicamentos, en esos quince días sin medicinas.. A todos se nos ha puesto un nudo en la garganta.

Se ha comentado como en las urnas que se pusieron el pasado 16 de julio en Santander, Pamplona, Donosti, Gasteiz y Bilbao hubo 3.000 votantes y de como los estudios sociológicos dicen que solo el 20% de los venezolanos que están en el exterior regresarían a aquel país con lo que la descapitalización de mano de obra cualificada es muy alarmante.

Y, tras estas cuatro intervenciones, ha habido una ronda de preguntas y respuestas siendo el debate muy vivo e interesante del que han salido varios voluntarios para trabajar así como peticiones varias.

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Al final los ponentes nos hemos sacado la fotografía que ilustra este comentario. Está Julen, cuyo aitite fue gudari y llegó a Venezuela en una de las dos barcazas que salieron de Bayona al exilio, la Donibane y la Bigarrena. Estaba Iker Anzola, cuyo aita fue comandante de un batallón del PNV, estaba quien ésto escribe, cuyo aita fue comisario del Batallón Larrazabal y se encontraba Carmen Beatriz de la universidad Simón Bolívar. Es decir, tres descendientes de gudaris acogidos en aquel país, tres ex alumnos de la UCAB y la profesora venezolana.

Eso es Venezuela para Euzkadi. País de acogida en 1939 y hoy país de emigración por culpa de una dictadura y una nación que tiene en Euzkadi unos 3.000 venezolanos que no pueden vivir en aquel país fantástico país malogrado por una dictadura cada vez más sanguinaria..

La diáspora en la recuperación de la democracia y reconstrucción del país por Tomás Páez – El Nacional – 8 de Septiembre 2017

 

1500544479030.jpgLa diáspora venezolana interviene, de diversas maneras, en el proceso de recuperación de las libertades y la democracia en Venezuela y el mundo, desde allí donde han decidido radicarse. Están convencidos de que las libertades son indivisibles y medulares para el proceso de desarrollo y para la reconstrucción del país.

Esos más de 2 millones de ciudadanos, “nuevos y verdaderos embajadores” de Venezuela, después de haber padecido la asfixia progresiva de las libertades, ha asumido un lema: la democracia y los derechos humanos hay que defenderlos todos los días. Han comprendido que el peor enemigo de la democracia es el silencio. Hacen suyas las palabras de Don Quijote: “La libertad, Sancho, es uno de los bienes más preciados que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida”.

En esa defensa de las libertades ha sido necesario contrarrestar un rosario de mitos que el gobierno y sus aliados en diferentes latitudes se encargaron de propagar por todo el mundo. Esa estrategia de marketing, que por un tiempo resultó efectiva, que para desplegarla utilizó todos los recursos a su alcance: las organizaciones y redes creadas en el foro de Sao Paulo, las que provee directamente la dictadura cubana, las que brindaron los gobiernos y partidos afines, los partidos y organizaciones beneficiarias de los recursos venezolanos y los franquiciados y amigos que comparten la misma acera ideológica en España, México, Francia, Estados Unidos, etc., y aquellas redes incrustadas en los organismos multilaterales e internacionales.

Una muestra de esto último la encontramos en las declaraciones de quien fungiera como representante de la FAO en Venezuela. No desperdiciaba segundo para elogiar el modelo alimentario venezolano y, al mejor estilo orwelliano, poco le faltó para denominarlo como el plan de la abundancia, cuando la escasez de los alimentos, de las medicinas y de todo, no cesaba de crecer. Otros organismos han hecho pronunciamientos públicos favorables al régimen o abierto sus espacios para la difusión de los mitos.

La extensión y densidad de estos tentáculos, que no son pocos, los ha padecido la diáspora en todo el mundo. Escojo una experiencia: en una reunión con diputados de un partido político, un representante de la diáspora calificó al régimen venezolano de dictadura. Uno de los parlamentarios presentes expresó su desacuerdo con esa afirmación, alegando que el régimen venezolano no era merecedor de ese calificativo pues había realizado elecciones. De acuerdo con ese argumento tampoco cabría calificar de dictaduras las de Castro o Pinochet; hubo elecciones y plebiscitos.

Esas extensiones han estado acompañadas de generosos contratos a instituciones, consultores y docentes para llevar a cabo investigaciones, dictar cursos y talleres, escribir artículos y libros para ser publicados. Se los financiaba con viajes y estadías para hacer “turismo revolucionario”, a la más vieja usanza de la extinta Unión Soviética y Cuba.

Los beneficiarios gustosamente se convertían en repetidores y amplificadores de los mitos que se habían fabricado. Un story teller que llegaba a distintas capas de la población y que de tanto ser repetido podría resultar creíble. Lo que ha ocurrido en Venezuela con la estrategia propagandística no es nada nuevo, recurre a los viejos esquemas de los socialismos reales: los países de la extinta Unión Soviética y Cuba.

La propaganda rindió sus frutos. Se extendió el mito del carácter social del régimen, se impulsó la idea de que había sido este el responsable de la nacionalización petrolera o el gobierno que dio a la educación y la salud su carácter público, etc. Sus compinches hicieron lo indecible para dar a conocer las “bondades” del régimen, multiplicadores de mentiras y de logros inexistentes que mercadeaban como un régimen “bueno” y preocupado por los desfavorecidos. Indigna que en ese empeño se hagan los ciegos ante la terrible escasez de medicinas y alimentos, el hambre de los ciudadanos y que omitan la existencia de rehenes o presos políticos a quienes, además, se atreven a acusar de asesinos y golpistas.

Otros, menos extremistas e igualmente cómplices, guardan las formas y adoptan una posición equidistante con el solo fin de no tener que tomar partido, que es una forma de hacerlo: guardan un silencio cómplice frente a la crisis humanitaria, la devastación de un país que ya cobra vidas y la represión, que se ha ejercido con saña digna de un ejército de ocupación. Se hacen los sordos y ciegos frente a un régimen que desprecia a sus ciudadanos, prefiere verlos sufrir antes que abrir un canal humanitario que les asegure las medicinas y alimentos que necesitan y son mercaderes de la desesperación: intercambian bolsas de comida por apoyo político.

Su silencio se hace estruendoso cuando desde las Naciones Unidas se alza la voz, con el apoyo de la diáspora, para denunciar el inmenso retroceso y creciente déficit en el terreno de los derechos humanos que ostenta la dictadura venezolana. Todos ellos han sido vulnerados: el de propiedad sobre la vida misma, el de expresión, el de acceso a la información y un largo etcétera.

Esta denuncia es la que ha venido haciendo la diáspora en todos los espacios en los que ha habido posibilidad de hacerla, con el fin de dar a conocer la terrible situación del país y también para evitar que situaciones similares puedan ocurrir en los países en los que hoy viven. La estrategia global en contra de las libertades requiere de respuestas en las que participen organizaciones que desarrollen iniciativas que trasciendan las fronteras nacionales.

La diáspora lo ha hecho a través del contacto personal, en reuniones, talleres, presentaciones, encuentros, entrevistas, artículos, libros, movilizaciones y en el trabajo directo con los partidos políticos demócratas. Ha sido un trabajo de hormiguita que en la primera etapa encontró incredulidad, dudas y mucha resistencia. Las mismas fueron cediendo y hoy, gracias al trabajo conjunto con la alternativa democrática venezolana, un mayor número de ciudadanos, organizaciones sociales y partidos políticos en el mundo son conscientes de que Venezuela vive bajo una dictadura en medio de una crisis humanitaria de enorme calado.

Esa conciencia ha llevado a partidos políticos y organizaciones sociales a desmarcarse del régimen venezolano. Unos por convicción y otros por razones tácticas; les resulta muy pesado cargar con un fardo de esa magnitud. Otros, los menos para fortuna de todos, persisten en la ideología de la barbarie lo que los aísla y distancia de la ciudadanía, cada vez más democrática. Estos dos últimos, los que no se desmarcan o lo hacen por simples razones tácticas, han sido desenmascarados y puestos en evidencia. De esta manera la diáspora, al defender la libertad en Venezuela también lo hace en el país de acogida, allí donde se incube el totalitarismo.

La reciente declaración de un vocero del PSOE (Valladolid, España) minimizando la gravedad de la crisis y mostrando su hartazgo del tema de Venezuela y la posterior aparición, en esa ciudad, de un pancarta ensalzando la revolución bolivariana evidencian las dificultades que la diáspora ha debido enfrentar. Además, con estas declaraciones cuestiona la labor de un líder emblemático de su partido, Felipe González, y la de los eurodiputados y diputados españoles cuyos pronunciamientos reconocen la gravedad de la situación.

Lo dicho reafirma la importancia del esfuerzo que a diario hace la diáspora en su defensa de la libertad y la democracia. Es un trabajo silencioso, que se hace despacito como dice la canción, constante, en todos los terrenos y con todos los medios a su disposición. Se hace con cada nuevo contacto en el trabajo, la calle, en el lugar de residencia y estudio. A cada uno hay que explicarle lo que ocurre en el país y la necesidad de alertar al mundo sobre el peligro de contagio de esta enfermedad mortal en otros lugares del planeta.

Sin duda, los resultados alcanzados podrían potenciarse a través de una mejor definición de políticas y de una mayor coordinación de carácter global. La capacidad amplificadora de la diáspora se ha ensanchado significativamente. Hoy es una necesidad aprovechar la nueva geografía nacional que se construye con la diáspora y un error desperdiciar esta capacidad. Esta necesidad se ha visto reforzada por la reciente declaración de Lima en la que participaron doce cancilleres de los países americanos, por la declaración que ha hecho la Unión Europea y Estados Unidos. Ello no hace más que recordarnos la necesidad de una estrategia internacional con nuevas características y actores.

 

Los emigrantes venezolanos serán “vitales” en la reconstrucción del país por María Rodríguez – Al Navio – 13 de Agosto 2017

2502_23128819719_36a92348c1_k_thumb_675.jpgEl sociólogo Tomás Páez, autor de ‘La Voz de la Diáspora Venezolana’, considera que la Venezuela del futuro ganará con los frutos del éxodo masivo que sufre el país. De los “más de dos millones” que están fuera, “el 20% son empresarios”, matiza el experto. Prefiere calificar esta oleada como “nuevo exilio” y afirma que es especialmente doloroso que el Gobierno silencie las cifras migratorias.

Tomás Páez es sociólogo y autor de La voz de la Diáspora Venezolana, un estudio que forma parte del primer Observatorio que identifica en qué países residen los “más de dos millones de venezolanos que hoy están fuera”, según apunta el experto en una entrevista con el diario ALnavío. Pero la labor de cuantificar y ubicar geográficamente a los venezolanos no es tan sencilla y más después de que el éxodo masivo se ha intensificado en las últimas semanas, antes y después de la celebración de la Asamblea Nacional Constituyente de Nicolás Maduro. Solo un dato: cerca de 560.000 ciudadanos venezolanos han solicitado recientemente una tarjeta fronteriza (TMF) para entrar en Colombia, según informaron las autoridades de ese país.

Esta situación ha movilizado a los Gobiernos de América Latina, que estudian y plantean medidas para hacer frente a una oleada migratoria que se estima que siga creciendo. Como en Colombia, Argentina y Brasil, por poner solo unos ejemplos. En este sentido, Christian Kruger, director general de Migración de Colombia, afirmó días antes de la votación de la Constituyente que las autoridades colombianas están en alerta y preparadas para asistir a una llegada masiva de venezolanos, tal como publicó El Nuevo Herald. Por su parte, Argentina ha prometido seguir con los privilegios migratorios que viene concediendo a los venezolanos a pesar de la suspensión indefinida de Venezuela de Mercosur. Y en el Estado brasileño de Roraima, fronterizo con el país que gobierna Maduro, la Justicia Federal pidió que se elimine el cobro de tasas a los venezolanos que buscan residencia temporal huyendo de la “crisis” humanitaria”, según recogió AFP.

“Terminamos hablando de la diáspora, porque Venezuela es un país que se desparramó por todo el mundo”

Toda esta oleada migratoria “impresiona mucho”, sostiene Páez. Por ello, los datos del Observatorio los actualizan “hasta donde nos permite la realidad, que anda a un ritmo muy distinto”.

– ¿Le convence la denominación de “éxodo venezolano” para calificar la crisis migratoria del país?

– No. Cuando terminamos el estudio [de La Voz de la Diáspora Venezolana] empezamos a discutir si era éxodo, nuevo exilio… y al final terminamos hablando de la diáspora, porque es un país que se desparramó por todo el mundo. La última oleada migratoria [de los últimos dos años] pudiera dar la sensación de éxodo, pero seguimos siendo partidarios de diáspora. Quizá nos guste más nuevo exilio que éxodo, por ser precisamente una nueva modalidad de exilio [en esta definición también se incluye la acepción de “expatriación, generalmente por motivos políticos”].

– ¿A qué riesgos se enfrentan los países que están recibiendo esta oleada migratoria de venezolanos?

– No veo que haya riesgos para el país de acogida; al contrario, creo que hay beneficios y un aporte enorme: primero trabajo, después consumo, una nueva cultura, un nuevo punto de vista y nuevos conocimientos. Por ejemplo, Venezuela, como uno de los países que más ha crecido a lo largo de su historia, recibió una poderosísima inmigración de España, Italia, Portugal, Colombia, Argentina, Brasil… que la enriqueció en todos los sentidos, tanto en la capacidad de trabajo como en áreas donde Venezuela no tenía tanto desarrollo.

“Los países latinoamericanos le están devolviendo a Venezuela y a los venezolanos los gestos que este país tuvo para con ellos”

– En las últimas semanas se ha intensificado la migración venezolana a los países limítrofes. Los gobiernos de estas naciones receptoras muestran su preocupación y estudian soluciones [mantener los privilegios migratorios, tasas gratuitas, etc]. ¿Son acertadas las medidas que están tomando?

– Venezuela recibió con los brazos abiertos siempre a toda la emigración del mundo y a la latinoamericana en particular, como por ejemplo en los golpes de Estado del Cono Sur en Argentina, Chile y Uruguay, que se tradujeron en un proceso migratorio. Hoy, en estas horas tan tristes, los países latinoamericanos le están devolviendo a Venezuela y a los venezolanos los gestos que este país tuvo para con ellos, como un espacio siempre abierto.

– ¿Las motivaciones para emigrar antes y ahora son, en el fondo, las mismas?

– Sí. Las dos razones por las cuales la gente se va del país son la inseguridad y la impunidad. Es muy grave cuando pierdes el más importante derecho de propiedad, que es sobre la vida misma. Lo cierto del caso es que nosotros tenemos tantos muertos como ha tenido la guerra de Siria en siete años: 400.000 muertos en la guerra de Siria, y en Venezuela en 17 años más de 350.000 homicidios, que se dice pronto cuando no hay una guerra declarada.

La tercera razón, que también se ha agravado, es el acelerado deterioro económico. Tenemos la inflación más grande del mundo: un profesor universitario hoy, equivalente a catedrático en España, que es mi caso, devenga un salario al cambio de 20 dólares (17 euros). Y a ello se suma la inmensa escasez de absolutamente todo.

– ¿En qué se basan los venezolanos a la hora de elegir el país de acogida?

– En la década de los 60 llegamos a tener un 15% de la población inmigrante en primera generación. Entonces, tienes nexos familiares que te permiten desandar el paso que dieron padres y abuelos. En las primeras oleadas de emigración tuvieron la ventaja de tener la doble nacionalidad.

La última migración, de estos dos años, es más bien por desesperanza, por salir corriendo a buscar en Colombia o Curazao los alimentos y medicinas para familiares. Es otro tipo de migración, que no tiene las mismas condiciones. Pero el hecho de que Unasur haya estado jugando con fronteras más abiertas, que permiten una mayor movilidad, ha hecho posible que hoy tengamos algo insólito, como más de 30.000 venezolanos en Argentina y otros 20.000 en Chile.

– El venezolano que ahora se marcha del país, ¿tiene en mente la idea de regresar algún día?

– Cuando hicimos el estudio preguntamos la disposición a retornar al país y la respuesta de los venezolanos fue: Si las condiciones por las que me fui persisten, ‘no voy a regresar’, en un 80% de los casos. Si las condiciones cambiasen, ese porcentaje va disminuyendo, pero ‘me tendrían que garantizar la seguridad’, que no se hace de un día para otro. Después se sumaría ‘desmontar toda la actividad que he desarrollado en el país de destino’, y que hace que resulte muy difícil el retorno a corto plazo.

– ¿Qué aportan los países de destino a los emigrantes venezolanos?

– Efectivamente no solo quien emigra aporta al país sus capacidades. Recibe del país de acogida muchísimas cosas. Por ejemplo, cuando llegas a España y ves todo lo que ha logrado en transporte público, la limpieza de las ciudades… La España de hoy no es la del año 80. Es una España que han construido los ciudadanos españoles y todos los emigrantes, de respeto, de desarrollo, con los errores que pueda haber. Eso lo recibe también el emigrante. Y en algunos casos el emigrante recibe muchísimo más, por ejemplo, la capacidad tecnológica del país al que emigra. Nuestra gente está estudiando hoy medicina con las nuevas tecnologías desarrolladas en Estados Unidos, país que le está ofreciendo unas condiciones de trabajo y de desarrollo tecnológico que permiten a la persona crecer.

– ¿También es beneficiosa la emigración para el país de origen?

– Claro. Venezuela está ganando hoy un inmenso capital humano. En Venezuela ha habido un deterioro acelerado. Hoy el 60% del parque industrial y el 40% del empresarial han desaparecido. Afortunadamente, los venezolanos que emigran pueden trabajar e investigar en el país receptor y cuando las cosas cambien, esas personas, sin necesidad de retornar a Venezuela, pueden contribuir al desarrollo del país con las nuevas redes sociales y empresariales construidas. Es decir, aprovechar esa red de venezolanos que están fuera para, junto a inversionistas, instituciones y universidades de los países de origen, participar en alianzas estratégicas en el desarrollo de Venezuela.

– Entonces, con esta oleada de emigración, ¿Venezuela gana de cara al futuro?

– Claro. En Venezuela, hoy siete de cada 10 venezolanos están entre la informalidad y el desempleo. No hay inversión ni desarrollo tecnológico. Las universidades están absolutamente asediadas y constreñidas escasamente a dar clase. Y cada vez que un profesor puede dictar fuera un curso en Ecuador, por ejemplo, formando a doctores, lo hace, y es impresionante el número de casos así.

Por eso, de cara al futuro, ese venezolano que está en EEUU tiene nuevas redes, puede participar en nuevos proyectos de investigación, conoce nueva gente que va a ser un tremendo aporte. Venezuela está ganando en know-how de manera impresionante. Eso le va a permitir, cuando las condiciones cambien, producir un salto cuántico en el desarrollo. El estudio de la Diáspora fue concebido precisamente como primera etapa de este proyecto, el de una plataforma para articular a esos más de dos millones de venezolanos que están fuera y a sus nuevas relaciones. Esas redes van a ser vitales para el desarrollo del país.

– De los más de dos millones de venezolanos que están fuera, ¿qué porcentaje son empresarios y dónde están ubicados?

– Son el 20% y sabemos que tienen inversiones en todo el mundo, en Nueva York, en Florida, en Madrid, en Barcelona… Quizás el país que tenga un poco más de porcentaje es Panamá, por ser un centro comercial muy importante de distribución.

– ¿Y en qué áreas ejercen como empresarios?

– En medios de comunicación, consultoría gerencial, informática, telecomunicaciones, en las ingenierías en general, en salud…

– “No existimos en las estadísticas nacionales”, ha afirmado en alguna ocasión. ¿Este punto es especialmente doloroso para los emigrantes venezolanos?

– Sí, porque la estadística es un bien público de la democracia y de la sociedad. Cuando se afecta o se niega el derecho a tener información sobre un fenómeno de esa magnitud, que representa hoy a más del 8% de la población, hay que ser descarado. El Estado venezolano posee la información de los movimientos migratorios en puertos y aeropuertos y también de quiénes son sus pensionados, a los que tiene que pagar y no les está pagando, por cierto [Más de 9.000 jubilados en España llevan 20 meses sin cobrar las pensiones de Venezuela].

Por eso, cuando el silencio es deliberado y consciente indigna más porque es una negación del hecho. Es querer decir que en Venezuela no hay un proceso migratorio cuando obviamente todo el mundo lo sabe.

– ¿Cuál debe ser el papel de los venezolanos en la diáspora?

– Ya se está ejerciendo en muchos terrenos, como en el envío de remesas y de medicinas. Otro elemento es la propia denuncia de la situación en Venezuela en el terreno político. También se está viendo en los medios de comunicación que han tejido redes entre comunicadores venezolanos y no venezolanos y en el desarrollo de liderazgos locales y regionales, que se están formando en Europa y EEUU. Este es el papel del emigrante venezolano en la reconstrucción de Venezuela.

 

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