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Flores perennes por Rodolfo Izaguirre – El Nacional – 14 de Julio 2019

Rodolfo Izaguirre

Me crispa y avergüenza admitir que todavía hoy, transcurridos veinte o más años de oprobios y ofensas, el país venezolano, bajo el socialismo bolivariano, sobrevive aturdido, descentrado. Comenzamos cada nuevo día con pie equivocado, damos brincos, tropezamos con piedras políticas, nos confundimos y nos estrellamos contra la espiral inflacionaria, resbalamos en la acera de los infortunios y sufrimos la crueldad de la diáspora y la agonía de no saber qué vamos a comer mañana.

¡Creo que somos flores perennes! Y lo es mi propio país cultural. Los museos nada ofrecen en sus espacios; no dan muestras de vida, sucumbieron en el desplome de la cultura oficial y el régimen militar; siguiendo la mejor tradición del nazismo, considera degenerado el arte que hacemos. Borró toda huella cultural de altura y nobleza para hundirse en los manglares de una “patriótica” mediocridad que solo le ha servido para pintarrajear las paredes y afear las ciudades suficientemente castigadas por las torpezas económicas y la crueldad de las aflicciones. San Cristóbal ya no es la misma; Maracaibo huele mal y es un desastre; Mérida perdió el encanto que alguna vez tuvo, y el resto del país vive en la oscuridad.

Pero hay, en la otra acera, en una zona perfecta y absolutamente privada, una vida cultural intensa y asombrosa. Se editan libros, hay reuniones, conferencias, existen en Caracas las librerías El Buscón y Kalathos que se manejan con criterios de una modernidad apasionante. Hay en ellas oxígeno suficiente para respirar y rozar nuevos horizontes.

Se celebran talleres con diversos propósitos; hay una plaza en Los Palos Grandes (¡posiblemente, la única!) que ofrece sus espacios no solo para el goce de una vida al aire libre (juegos, niños, ajedrez, taichí, actos culturales), sino para que Eugenio Montejo continúe vivo y Francisco Herrera Luque persista, a través de la Fundación que lleva su nombre, en la búsqueda de la luna de Fausto.

Las artes visuales son como flores perennes, persisten en sus fragancias. No sé cómo hacen los creadores para conseguir los materiales que componen sus obras, pero ellas aparecen en galerías que nacen y se sostienen en espacios que jamás imaginaron que iban a servir para actividades tan gloriosas y fascinantes: unas quintas en algunas urbanizaciones, un tercer piso en un edificio anónimo y allí nos esperan los prodigios del arte.

El Trasnocho, en Las Mercedes, es un oasis en permanente fervor. El teatro puede llevar acertadamente el nombre de Héctor Manrique, aunque hay otros teatreros de enorme talento; y el cine, el nombre de José Pisano (¡no puedo olvidar el magazine Moviola que dirigió en tiempos de La Previsora!). El Trasnocho también es aroma de café y cacao, espejos, una esclarecida galería de arte y la presencia de Solveig Hoogesteijn. ¡Se siente uno seguro allí!

Hay en Caracas portentosas colecciones de pintura, la Fundación Polar cumple tareas de asombrosa modernidad y todos sostenemos y expresamos pensamientos propios y admitimos que nuestros hijos son mejores que nosotros mismos y nos enorgullece saber que seguramente encontrarán un nivel laboral y una vida emocional armoniosa en el país que eligieron víctimas de la diáspora cruel desatada por el régimen militar.

Insisto en calificarnos como flores perennes. Más aún: como flores de loto que nacen en las aguas de los estanques o en el pantano, porque igualmente todos nacemos y florecemos en un país absurdo, áspero, caudillesco y petrolero que oficialmente odia o niega la belleza y persigue con saña la sensibilidad y la inteligencia y, sin embargo, persistimos en amarlo con abierta pasión. Y me pregunto: ¿qué he ganado yo? Y el Eclesiastés, en una Biblia que leo a veces, responde por mí: “No negué a mis ojos ninguna cosa que desearan, ni aparté mi corazón de placer alguno, porque mi corazón gozó de todo mi trabajo: y esta fue mi parte de toda mi faena”.

Exodo venezolano – USAID – Junio 2019

Migrantes venezolanos: secuestro de identidad por María Gabriela Rovero – PanamPost – 21 de Junio 2019

Además del petróleo y el oro, el chavismo ha despojado a los venezolanos de su derecho más básico: su identidad

El régimen ha robado también nuestra identidad. (Foto: Flickr)

Sin identidad. La ausencia de pasaportes nos ha dejado en un limbo absoluto. Secuestrados dentro y fuera de las fronteras. La tiranía chavista-madurista  saqueó las arcas de la nación, mató a sus voces disidentes, y aún insaciables, a quienes sobrevivimos, nos secuestraron hasta la identidad. De hecho, ha sido uno de los peores castigos de la diáspora: ciudadanos vulnerables que se convierten en nadie. Literalmente. Indocumentados a la fuerza. Después de años de tal suplicio, gracias a administraciones como la de Estados UnidosColombia y Argentina,  en sus respectivas jurisdicciones, hemos reivindicado uno de los derechos humanos fundamentales: el reconocimiento irrestricto de la identidad para cumplir con una vida normal con exigencias y obligaciones ciudadanas. Pero este reconocimiento irrestricto es el que necesitamos para ser seres humanos, porque el hecho de que se haga de manera irrestricta es la que nos permite viajar, circular, realmente tener una vida.

¡Cuántos venezolanos por su pasaporte vencido no pudieron llorar la muerte de algún ser querido que se encontraba en otro país! ¡Cuántos venezolanos han perdido oportunidades de becas, estudios, o trabajo! ¡Cuántos venezolanos han truncado incluso planes de vida de pareja o de familia¡ ¡Cuántos venezolanos sencillamente no pueden viajar a hacerse tratamientos médicos necesarios, o sencillamente viajar por placer y porque se les da la gana! ¿O es que el poco o mucho placer que se pueda ganar en medio de una vida en el exilio  también debe borrarse de la vida del venezolano? Todo este secuestro de identidad ha sido mucho más grande y extenso que un muro de Berlín, porque se levanta invisible pero contundente a lo largo y ancho del mundo. Cada venezolano lleva consigo su propio muro aplastante.

¿Dónde están los países que reconocieron a Guaidó? ¿Qué sentido tiene reconocer a un presidente y dejar desprotegidos a sus ciudadanos? ¿Por qué  aún no se han adherido al decreto sobre la extensión de la vigencia de los pasaportes? Además, ¿dónde están las organizaciones defensoras de derechos humanos para realmente rectificar este problema? Según los tratados internacionales en la materia, a los refugiados se les dota de identidad. Si ACNUR ha instado a la comunidad internacional para que los venezolanos sean reconocidos como refugiados, ¿por qué no se consuma definitivamente tal exhortación?  No solo se trata de hablar de la extensión de la vigencia de los pasaportes, que claro que sería favorecedora para millones de venezolanos (solo un venezolano sabe cómo cuida hasta con su vida un pasaporte, porque ya sabe que es su vida misma). Sin embargo, hay robos, pérdidas y deterioro de este preciado documento y nadie, lamentablemente, está exento.

Veo en las noticias que Costa Rica aceptará pasaportes vencidos para renovación de trámites migratorios, ¿y qué hay con el libre tránsito? ¿Qué sucede con los residentes en Costa Rica que necesitan entrar y salir de ese país? Este secuestro que llevamos a cuestas se hace demasiado pesado ante la indolencia de los más fundamentales derechos humanos. Lo peor del caso es que de tanto lidiar con este traumático infierno en el que se ha convertido llevar nuestra nacionalidad a cuestas como una cruz, nos hemos acostumbrado a celebrar hasta la esperanza de que algo pueda estar aunque sea a un grado en nuestro favor.

España ha aceptado la vigencia de nuestros pasaportes para trámites consulares también. Sin embargo, en cuanto al libre tránsito no opera sola como nación, en tanto que el ingreso a cualquier país de la zona Schengen, debe ser decisión conjunta de la Unión Europea, cuya posición está siendo favorable, dadas las recientes declaraciones del gobierno de Francia, cuyos representantes expresaron su deseo de que los venezolanos puedan ingresar a Europa con pasaporte vencido.

A la limitada aceptación de Costa Rica, le sigue el silencio de otros países de la región, incluso el de la mayoría de los países firmantes de la declaración de Quito.

Esta falta de identidad, este «no ser nadie» se conjuga y es parte del robo de nuestra dignidad. Es asidero de xenofobia, de extrema vulnerabilidad. Es caldo de sustancia para reducirnos a la nada.

En cuanto a la xenofobia, como en toda diáspora  masiva (la más grande de la historia del hemisferio occidental) contamos personas buenas y malas, con recursos y sin recursos, con educación y sin educación.  Pero es claro: según las diferentes estadísticas, en su mayoría somos, en proporción, una migración positiva y profesional. Algunos países cerrados de la región, que aunque históricamente han sido migrantes, no se acostumbran a ser receptores, aún no calibran los aportes de la diáspora de los empresarios que aquí han invertido en restaurantes, comercios, franquicias, de los profesionales que aquí han aportado, en la ciencias, en el arte, y en diversos campos académicos.  En cualquier caso, más allá de si al nombrar Venezuela les venga a la mente los migrantes que a través de sus profesiones u oficios están incorporándose en el sistema de algún país del mundo, o solo se les venga a la mente aquellos que cruzan fronteras a pie (cabe destacar que entre ellos también hay gente con profesiones y oficios), somos seres humanos a quienes se nos niega el más elemental derecho humano: la identidad.

De tal modo, a la diplomacia internacional que tiene en sus manos la forma de liberarnos del secuestro de nuestra identidad. También a ACNUR: por favor, actúen. Y no lo hagan a medias. No solo nos quiten la venda de los ojos, desaten las manos, y los pies. Permítannos una identidad, con ella nos sabremos encargar de desplegar las alas.

A los venezolanos: alcemos nuestra frente y luego nuestra voz, merecemos una identidad. Con ella va nuestra dignidad de ser humano. La identidad es el reconocimiento como seres humanos por parte de los Estados.

María Gabriela Rovero es periodista egresada de la Universidad Central de Venezuela. Venezolana en el exilio.

Florecer lejos de casa / Testimonios de la diaspora venezolana por Ángel Arellano – Fundación Konrad Adenauer –

P R E S E N TAC I Ó N

Y así como los terremotos producen reacomodos en las capas de la tierra, los flujos migratorios, cada tanto, redistribuyen la semilla humana escribiendo la historia con esa letra grande que nos cuesta tanto leer.

Héctor Torres

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La preocupante situación política y económica que atraviesa Venezuela desde hace algunos años no ha dejado indiferente a ningún país del continente americano ni de Europa. Impacta a sus vecinos inmediatos pero también a otras naciones que, aunque muy distantes geográficamente, han recibido una impresionante corriente migratoria en el último lustro.

La grave crisis humanitaria que viven los venezolanos ha ocasionado que varios millones de personas crucen las fronteras y busquen oportunidades para ellos y sus familias en otros rincones del planeta, alejados de sus hogares y de sus costumbres, dejando atrás la vida en Venezuela para aventurarse en ciudades y pueblos desconocidos pero que han representado la salvación ante la escasez y los dramáticos índices de violencia.

Este proyecto ha buscado darle voz a la diáspora para que sean los propios venezolanos, a través de una selección de textos redactados por varios de sus periodistas y escritores más destacados, quienes cuenten lo que les ha tocado vivir.

La Fundación Konrad Adenauer y la plataforma Diálogo Político se complacen en presentarles este libro que es un esfuerzo colectivo para dejar testimonio de la diáspora más sorprendente del siglo XXI en América.

Dra. Kristin Wesemann

Representante de la Fundación Konrad Adenauer

Oficina Uruguay

El texto completo del libro en el siguiente enlace :

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Venezolanos en España tendrán “residencia, permiso laboral y acceso a la sanidad” por José A. Puglisi – Periodista Digital – 30 de Enero 2019

España extiende su mano para ayudar a la diáspora venezolana. En medio de la coyuntura política en Venezuela, el Gobierno de España ha decidido otorgar una “ayuda humanitaria” para todos los venezolanos dentro de su territorio. Una medida que, según explica William Cárdenas, coordinador de la ONG ‘Un Salvavidas para Venezuela’, permitirá “acceder a la residencia legal por un año prorrogable por otro año más, así como permisos de trabajo, ya sea por cuenta propia o por cuenta ajena, así como libre tránsito por el territorio nacional y acceso a los servicios del Sistema Nacional de Salud (SNS)”.Cárdenas asegura a PD América que la medida no tendrá un efecto de llamado migratorio. “No creo que ocurra. Por el contrario, la dictadura venezolana está en sus últimos momentos y puede caer en cualquier instante. Un cambio político que hará que miles de venezolanos que están en Españatengan la oportunidad de volver al país yreencontrarse con sus familiares“, explica.

A la espera que el Ministerio del Interiorespecifique cuáles serán los requisitos, trámites y plazos a los que estará sometida la “ayuda humanitaria” de los venezolanos, desde la ONG ‘Un Salvavidas para Venezuela’ afirman conocer cuál será el siguiente paso. “Vamos a esperar que se indiquen todos los requerimientos del proceso, a partir de ese momento nos dedicaremos a informar yayudar a los ciudadanos venezolanos en Españapara que puedan verse beneficiado por la medida migratoria”, aclara Luis Manresa, promotor de la ONG.

Gustavo Eustache, presidente del Foro Integración y Diversidad del Partido Popular en Madrid, ha asegurado a PD América que “la implementación de esta medida es un gran logro. El resultado de los años de trabajo para ayudar a la diáspora venezolana que ha tenido que huir de la persecución política, de la falta de alimentos y medicamentos, así como de laviolencia, la censura y las torturas de las fuerzas del Estado“.

¿En qué consiste la ayuda humanitaria?

La subsecretaria de Interior, Isabel Goicoechea, fue quien indicó que el Gobierno de España facilitará a los venezolanos la estancia legal en España a través de la “ayuda humanitaria” prevista en la Ley de Asilo y Refugio. En todo caso, ha precisado que el Gobierno no tiene previsto reconocerles de forma general el estatuto de refugiado.

Goicoechea ha señalado que esta ha sido la decisión del Consejo de Ministros y que será anunciada en laComisión Interministerial de Asilo y Refugio (CIAR) que se celebra el próximo mes de febrero. Esta actuación, según ha señalado, ya se estaba poniendo en práctica en algunos casos, pero ahora, según la subsecretaria, se realizará” de forma masiva.

Se trata de una de las medidas que, según ha indicado, se han tomado para mejorar la situación de la Oficina de Asilo y Refugio de España que ha visto como las solicitudes de extranjeros se ha multiplicado por 10 en los últimos tres años.

The spectacular recovery of the post-Maduro Venezuela by Maria Antonia Marturet Rios – Concious Capitalism – 17 de Mayo 2019

 

“Maria Antonia Marturet Rios spoke at the first Latin America Conscious Capitalism Conference this March. While she is from Venezuela, like many others, she has left the country for the time being due to the circumstances the country finds itself in. We invited Toña to share her thoughts on how Conscious Capitalism can be a model for resolving the humanitarian crisis in her home country, by moving past the question of politics to create a system of opportunity that benefits everyone.”

– Alexander McCobin, CEO, Conscious Capitalism, Inc.

The name field on my ID says Maria Antonia, but for every other purpose, you can call me Toña. I’m a Venezuelan engineer who was forced to flee communism in 2018 due to economic, social and security concerns in my country. I work as a Business Consultant in the Caribbean while leading ‘Alimenta Una Sonrisa’ from abroad, a social enterprise that enables vulnerable kids from Venezuela to study. Eyes on my work, heart in my country.

Back in the 80’s, the word “Venezuela” was associated with money, beautiful beaches and good baseball. In 2019, the word is, more often than not, related to corruption, hunger, communism and human rights violations.

A lot has been written on how we got here, and news are currently focused on the possible ways in which the Nicolás Maduro dictatorship will go down, probably sooner than later. Today, I want to reflect on what the future holds for Venezuela after the transition to democracy, and why is it that I’m so optimistic and excited to go back as soon as basic living conditions are restored.

I don’t hold the truth of the future of course, but after years of analysis and personal first-hand experience, here’s my take: After dethroning Maduro, in the 2020’s we will see Venezuela become the biggest economic miracle in the history of modern Latin America.

In the past forty years, we have seen a country go from prosperous oil paradise to corruption post-apocalyptic havoc. My bet is that in the next ten years we can expect to see the cohesive reconstruction of a free and prosperous society. Historical research on similar crisis show it will probably happen this way, and the intuition of most Venezuelans is aligned with this projection. Today, I’ll go over four key components that make me optimistic about the future:

  • Diaspora comeback
  • Private and public investments
  • Conscious Capitalism is already in place
  • The lesson is learned

Copyright 2019 by Americas Quarterly

 

Diaspora comeback

According to several studies, the size of the Venezuelan migrant population is between 3 and 6 million people (10% to 20% of total population) scattered around the globe, with heavy presence in Latin American countries, United States and Europe. I myself had to leave to the Dominican Republic eight months ago, struggling with the pain of forceful detachment of family and friends, and with the cheerfulness of leaving to go work in a country where my capabilities were going to be rewarded and my freedom respected.

While Venezuelans have been well received in most countries, the majority of us still want to go back after the storm passes: We live and work with an eye on the news back home, praying that someday we will be able to ride on a one-way plane to our cities, hug our families again, and put all the learnings that we have received abroad to good use in our own country.

It will be a reversed brain drain: People of all ages and genders, former residents of countries all around the world, going back to their land after having absorbed different cultures, experiences and ideas, after having studied and worked in all kind of fields, and after having experimented the difficulties of living in a land that can’t be called their own.

The force of this returning diaspora melting pot will be gigantic, and the synergies created from their union will set the stage for a massive recovery.

 

Private and public investments

Several international public organizations have already committed to investing in the Venezuelan recovery once Nicolás Maduro is out: The IMF and the World Bank will probably lead the investment rounds, with participation from other international institutes that also know that they will directly and indirectly benefit from a recovery. The United Nations, and several other aid organizations will also take big responsibilities in the restitution of basic health and alimentary conditions for the most vulnerable groups.

Big private organizations are also waiting to go in, or back in, as in the case of Kimberly Clark, Cemex, and General Motors to start operating in an economic environment where they will find little competitors, customers hungry for innovation, and a constant growth post-disaster economy in a country with the underground oil potential to become a huge Latin American player once again.

And then, there will also be the medium and small-sized private companies and families ready to take part in the picture and capitalize on the reconstruction: Migrants who were able to save money while abroad, local players who’ve been afraid to invest with uncertain conditions, international players that want to expand to a new region, and ‘sadly’ those who made big money on suspicious terms under the Chávez-Maduro administrations.

This kind of money, along with the income increase derived from the recovery of the oil industry, will fuel an unprecedented growth in the economy and overall living conditions of Venezuelan citizens.

 

Conscious Capitalism is already in place

Companies that are still on their feet have a higher purposein mind, and that’s what keeps them going even when faced with shortages, insecurity, government hostility and general economic depression. They are in Venezuela because they truly believe that they have some transcendental purpose there, which ties them to the country even in the hardest conditions. An example can be found in Pensamusic, a Caracas based startup that provides online music teaching to people around the world with the purpose of “Bring music to people through a learning experience that is transcendental, fun and unique”.

Operative companies depend on employees, suppliers, customers, service providers and even competitors that are also in the country, going through the same hardships as everyone else. To survive, companies have figured out how to maximize the conditions for all key players at the same time, because they know that if they don’t, there likely won’t be any replacement. This has yielded great contributions and stakeholder integrationsaround the center of the businesses, all paddling in the same direction towards a common goal of subsistence. A good example of this is St Honoré bakery, a store that lends their space for their main barista to teach coffee classes, sells scarce flour to their main competitors when they need it, shares profits with the key managers, and distributes all the remaining food of each day among their top performance employees.

Successful companies are being led by highly flexible managers that embrace a conscious culture to get through the crisis. Most businesses are now paying more than the minimum wage, giving off days to employees that need to shop for food on a certain day of the week, investing on education and motivation to decrease staff turnover, allowing people to work from home when there are protests, helping coworkers find scarce medicines when needed, and keeping up the overall enthusiasm even in the midst of the crisis.  An example can be found in Cusica Live, a live music bar where most university students from the east of Caracas want to work, because of the family environment they experience there while making some money to support themselves.

St. Honoré Bakery Supervisor

 

The lesson is learned

Most people in the world have an intuition of what might happen to their countries if they vote for ill-intentioned politicians that promote corruption as the new rule of law. Venezuelans have learned it the hard way. Now, after two decades of heavy suffering, we’re conscious of the great gift and the great responsibility of living in a country that has given us everything, and hopefully, we are more prepared to run it in a way that embraces differences as blessings, that wants to be righteous, and that is willing to work hard to get back on its feet.

What has happened to us will not be forgotten, and the new hearted Venezuela that we will build will forever honor those who fell prey to communism, and those who helped us get back on our feet when we most needed it.

It’s a matter of time; mark my words.

Mike Pompeo: “La salida de Nicolás Maduro es prioridad para EEUU” por Daniel Lozano – El Mundo – 15 de Abril 2019

Recorre cuatro países del Grupo de Lima para extender la doctrina de Washington: más presión diplomática y más sanciones contra la cúpula cívico-militar que gobierna Venezuela
AME805. CÚCUTA (COLOMBIA), 14/04/2019.- El secretario de Estado de...
Mike Pompeo e Iván Duque, en rueda de prensa.MAURICIO DUEÑAS CASTAÑEDA EFE

Mike Pompeo, secretario de Estado de EEUU, concluyó este domingo en Cúcuta su minigira latinoamericana por cuatro países. Y lo hizo precisamente en la frontera entre Colombia y Venezuela, símbolo de la gigantesca crisis que se ha desparramado por el subcontinente a través de los emigrantes criollos que huyen de su país.

Una crisis y un conflicto que marcarán la agenda del ‘halcón’ de Donald Trump en Perú, Chile y Paraguay, además de Colombia, todos ellos miembros del Grupo de Lima, gran detractor del Gobierno bolivariano de Nicolás Maduro. De país en país, de declaración en declaración, Pompeo expande la doctrina de Washington: más presión diplomática y más sanciones contra la cúpula cívico-militar que gobierna Venezuela.

“La salida de Nicolás Maduro es prioridad para EEUU… Apoyamos todas las acciones en busca de la libertad de los venezolanos. La usurpación de Maduro debe terminar”, concluyó Pompeo en rueda de prensa conjunta con Duque. El secretario de Estado exigió al jefe revolucionario que “abra estos puentes y fronteras”, en referencia al bloqueo revolucionario en los pasos fronterizos, que dificultan el aprovisionamiento de alimentos y medicinas de los venezolanos en Colombia, así como su atención médica.

Pompeo, que recordó que EEUU añadirá otros 60 millones de dólares a los 213 que ya se han aportado previamente en asistencia humanitaria, mostró de nuevo el apoyo de su gobierno a Juan Guaidó: Queremos un mejor futuro para Venezuela con su liderazgo”.

Por su parte, el presidente cafetero insistió en la lucha por la democracia como causa común con sus vecinos, además de adelantar que en la reunión del Grupo de Lima, que se celebra hoy lunes, “apelaremos a todas las sanciones políticas, económicas y diplomáticas para aislar a la dictadura y permitir esa transición en Venezuela”.

La respuesta inmediata de Caracas llegó a través de su canciller, Jorge Arreaza: “Washington y Bogotá ratifican a Cúcuta como escenario habitual de sus más decadentes y baratos espectáculos. El show de adulación y servilismo de hoy con Pompeo es de antología. Mientras tanto, el abandonado pueblo de Cúcuta vive de la economía venezolana”.

DIÁSPORA VENEZOLANA

Las realidades de los países de la gira de Pompeo le da buena parte de razón: entre Colombia, Perú y Chile albergan a la mitad de la diáspora venezolana, dos de los cuatro millones que se han fugado del país. El gobierno bolivariano niega lo evidente y, en palabras de Nicolás Maduro, sólo son entre 600.000 y 800.000 los que se han ido del país entre “engaños” y supuestas “campañas mediáticas”. Y, además, lo han hecho con 10.000 y 20.000 dólares en sus bolsillos, según el pintoresco cálculo presidencial. El salario mínimo mensual en el país petrolero ronda los cinco dólares.

“Es un acto simbólico y es necesario hacer mucho más para sacar a Maduro del poder”, sostuvo el analista venezolano Moisés Naim.

Más allá del conflicto venezolano, Pompeo llegó a Colombia con cuentas pendientes con su Gobierno, su gran aliado regional. Las declaraciones de Donald Trump de los últimos días se acercan más a las primeros pasos de un divorcio que a los requiebros de un romance. A finales de marzo, Trump acusó a Duque de no haber “hecho nada” por EEUU ante el aumento del tráfico de cocaína desde el país cafetero. La semana pasada concretó el reclamo: “El negocio de las drogas ha crecido un 50%” durante la gestión del sucesor de Juan Manuel Santos.

Los dos regaños cayeron como balde de agua fría en Bogotá, pese a que Duque respondió de esa forma tan diplomática y tan colombiana, sin criticar a su aliado. Pero la bofetada de Trump, siempre impredecible, afecta también en el cerco impuesto al gobierno bolivariano, donde según los estadounidenses tampoco se han producido grandes avances.

“El tono utilizado en las declaraciones que hace Trump no contribuyen al buen clima que se necesita, hacen daño, afectan la sensibilidad de los colombianos y no son necesarias porque el presidente de los colombianos conoce bien los inmensos esfuerzos que deben hacerse dentro del marco de la responsabilidad compartida con EEUU”, declaró el domingo el canciller Carlos Holmes Trujillo al diario ‘El Tiempo’ de Bogotá.

Duque y Pompeo contaron con la presencia de Julio Borges, ex presidente del Parlamento venezolano, y Humberto Calderón Berti, representante de Juan Guaidó en Colombia.

Duque presentó en Cúcuta, tras reunirse con autoridades locales y congresistas, un paquete de 50 medidas para zonas fronterizas “ante la crisis muy dolorosa, la desolación que ha traído la dictadura que ha empobrecido Venezuela”. El plan está dotado con más de 200 millones de euros y cuenta con exenciones fiscales para empresas y un adelanto económico para el hospital que atiende a los venezolanos.

El otro reto para Duque es cómo enfrentarse a la crisis económica que sufren la ciudad fronteriza de Cúcuta y el departamento del Norte de Santander, perjudicados por el cierre ordenado por Caracas. La ciudad se resiente económicamente, pese a los concurridas que están los pasos ilegales por el río. El mandatario ultima una estrategia que comprende inversiones en salud, vivienda, atención humanitaria y empleo.

El país a la luz de la emigración – Editorial Revista SIC – Enero/Febrero 2019

downloadInvitamos a ver la situación del país a través de la emigración, que es la mayor novedad de estos últimos años y que está afectando muy profundamente a Venezuela. Me refiero a la emigración masiva, sobre todo al sur de América y a España.

Se calculan cinco millones. Este éxodo tan precipitado y numeroso –y que no cesa– es una novedad absoluta en la Venezuela moderna, que ha sido un país en buena medida de inmigrantes, aunque con la capacidad de integrarlos de manera que aportaran su riqueza sin romper el tejido social.

QUIÉNES SE VAN, POR QUÉ Y CÓMO LES VA

Desde hace seis años comenzó a salir gente del país. Los primeros fueron profesionales, sobre todo profesores de universidad y médicos. En general se establecieron muy ventajosamente respecto de lo que estaban viviendo en Venezuela. Emigraron porque se estaban proletarizando, aunque también por salir de un ambiente asfixiante. Pero cada vez más la emigración comenzó a ser de gente popular y sobre todo jóvenes. La razón fue para poder vivir, y en no pocos casos curarse. El motivo de fondo es no ver futuro, más decisivo para un joven que el presente. Esta propensión a irse se ha convertido en una tendencia casi compulsiva y sin ningún contrapeso, de manera que el que no se va, sobre todo si es joven, parece una persona sin iniciativa.

Aunque sean minoría, no pueden omitirse los casos de los que se van porque el crimen organizado los ha amenazado de muerte o porque son perseguidos políticos y han tenido que salir huyendo para evitar la tortura o la muerte. Ambos casos revelan algo tétrico del país: que estamos en manos del hampa que actúa impunemente y de los órganos represivos del Estado que actúan con más discrecionalidad aún y sin tener en cuenta la justicia.

Conforme los países receptores se van saturando, la posibilidad de encontrar algo estable disminuye. Y ahora mismo las condiciones para la mayoría son más duras que lo que estaban viviendo en Venezuela, aunque lo que ganan tiene más poder adquisitivo que en nuestro país. Por eso, ya se empiezan a sentir las remesas, y eso que todavía la mayoría no se ha establecido y está en trabajos que juzga provisionales por no ser los que corresponden a su preparación. Se espera que dentro de muy pocos años estas remesas lleguen a constituir un porcentaje muy considerable de los haberes de las familias. El que, viviendo en condiciones muy duras, envíen algo a sus familiares indica su solidaridad y es un modo de mostrarles que merecía la pena el sacrificio.

RAZÓN DE FONDO DE LA EMIGRACIÓN Y EFECTO EN LA ECONOMÍA Y EN EL GOBIERNO

Como en el país disminuyen los puestos de trabajo productivos porque cada vez se produce menos, porque el Gobierno desestimula la producción con sus medidas de control –que parten del resentimiento respecto de los productores privados–, porque él es incapaz de producir, y las más de quinientas empresas robadas o no funcionan o funcionan a pérdida, esta masa monetaria de divisas procedente de los emigrados, tiene dos efectos contrarios: por un lado ayuda a que muchas familias no se mueran de hambre e incluso puedan parapetarse; pero por otra contribuye a que los productos se encarezcan porque cada vez hay más masa monetaria y menos productos, porque el Gobierno apenas dispone de divisas para importar. La culpa del incremento de la masa monetaria la tiene el Gobierno, que aumenta los sueldos para paliar la inflación, sin aceptar que esta se da porque no hay productos y no los hay ni puede haberlos porque él desestimula la producción, en vez de estimularla como es su obligación.

Ahora bien, también tenemos que aceptar que la salida de tantos técnicos y más en general de profesionales, muchos de ellos muy capacitados, está afectando severamente la oferta en el país de bienes y servicios. Ya hemos dicho que la disminución de bienes depende sobre todo de la política errada y en el fondo resentida del Gobierno, aunque la caída en picado de la producción petrolera sí se debe a la gerencia desastrosa de este, que ha provocado la huida de tantos técnicos petroleros. Pero la caída de la calidad de los servicios sí se debe a la salida de tantos profesionales, sobre todo de la medicina y de la educación, pero también de las empresas de servicios del Gobierno, por ejemplo, de electricidad o de agua. En estos casos se debe a la pésima gerencia y a los salarios miserables. En este sentido la nueva tabla salarial ha desestimulado a los profesionales. Por ejemplo, si un director de un plantel educativo apenas gana más que los demás ¿quién se va a sentir estimulado a asumir esa responsabilidad? Así pues, el Gobierno sigue estimulando la emigración al seguir expulsando gente del mercado de trabajo al no tener en cuenta la meritocracia.

Con lo dicho aparece claro que el Gobierno es el culpable de que la emigración siga incrementándose. Pero, al parecer, no le importa porque no le importa la suerte de los ciudadanos. Y además con la salida de tantos tiene menos bocas que necesitan alimentos y menos potenciales opositores y puede atender mejor a su clientela que, con la salida de tanta gente popular, es relativamente menor cada año.

Así pues, la emigración afecta muy negativamente a la economía y, consiguientemente, a la vida de la colectividad, pero favorece al Gobierno.

¿INSOLIDARIOS?

Es muy difícil juzgar de insolidarios a los que se marchan. Claro que en abstracto se puede alegar que en Venezuela hay recursos y que hay que dar la pelea aquí y que irse es ponérsela más difícil a quienes se quedan y contribuir a que se perpetúe el régimen y se siga destruyendo el país.

Esto es verdad y tiene sentido que se proponga públicamente de manera que esté en el horizonte de la gente el quedarse y sea una posibilidad alternativa. Pero también tenemos que considerar que muchos jóvenes se sienten desesperanzados, sin futuro y por tanto que no le ven ningún sentido a vivir así. Y hay que reconocer también que nadie les propone una alternativa. Otros muchos no tienen literalmente dónde caerse muertos y no ven que esto se vaya a arreglar. Para ellos es cuestión de vida o muerte. Y otros tienen que irse para no morirse porque necesitan medicarse regularmente, y aquí no pueden.

FAMILIAS ROTAS O AL MENOS SEPARADAS

Las más afectadas por la emigración son las familias, tanto los familiares que se quedan, como los que emigran, que se sienten unidos a sus familias y que, como ellas, sienten que les falta algo muy entrañable y querido y que les cuesta vivir sin ellos. Esto puede parecer paradójico porque la familia venezolana está aquejada por muchos problemas estructurales. Pero, aunque así sea, la mayoría del pueblo venezolano vive muy apegado a su familia y no se resigna a vivir sin ella.

Por eso muchas familias están en permanente contacto porque necesitan saber unos de otros y escucharse y, a poder ser, verse. Los que se quedan sienten la preocupación de cómo les irá, y los que se han ido, la responsabilidad de contribuir para hacer ver cuánto les interesan. Hay personas mayores que se quedan solas porque se han ido los de las generaciones siguientes. Otras veces se van los padres y dejan a sus hijos con la abuela. Otras, es la misma pareja la que se encuentra partida y sufren.

LA EMIGRACIÓN, OPORTUNIDAD PARA SUPERARSE

Así pues, la emigración es una fuente muy grande de sufrimientos. También porque, aunque consideren que el país está vuelto un desastre, la mayoría ama a Venezuela y se siente apegada a muchas cosas concretas que echa de menos y le duele estar fuera, aunque sabe que no puede vivir dentro.

Sin embargo, para la mayoría la emigración también es una oportunidad para sacar lo mejor de sí y una fuente de aprendizaje. La mayoría de los venezolanos tendemos a afrontar las dificultades, cuando las hemos elegido, de modo proactivo. En general los emigrantes son bien vistos en los países donde van, son bien considerados por los que los emplean y en el lugar donde viven. Eso, a pesar de que el flujo tan intensísimo se ve como una competencia desleal por parte de quienes en esos países están en peores condiciones y de quienes luchan por la justicia social.

Hay que decir que muchos emigrantes se superan a si mismos. La mayoría, sobre todo a nivel popular, se mezcla y vive el presente con intensidad y la nueva experiencia los cualifica y humaniza.

Karina Sainz Borgo: «Venezuela necesita un ejercicio de memoria después de tanta muerte» por Jesús García Calero – ABC – 4 de Marzo 2019

Periodista venezolana, Karina Sainz Borgo debuta en la novela a lo grande
Periodista venezolana, Karina Sainz Borgo debuta en la novela a lo grande – ISABEL PERMUY

La escritora venezolana debuta con «La hija de la española», la novela revelación de Fráncfort que se vendió a 22 países.

Lo que ha ocurrido con la primera novela de la periodista venezolana Karina Sainz Borgo (Caracas, 1982), «La hija de la española» (Lumen), no es normal. Fue noticia en la pasada Feria de Fráncfort, 22 países compraron el manuscrito. Harper Collins y Gallimard se lo rifaron. ¿Por qué? Seguramente, porque cuenta una historia poderosa, el duelo de una mujer por su madre, con el telón de fondo de un país totalitario. Su país. Venezuela, por más que diga Caracas muy pocas veces. Una historia de duelo por una madre, y por una patria destruida, narrada con pulso y desde la órbita de lo humano, fuera de toda intención política. La novela sale a la venta el jueves y a su autora la experiencia de este éxito súbito le está dando vértigo.

Eso sí, es inquieta, como buena periodista, y todo lo que cuenta lo ha investigado. Las torturas, los asaltos, las ocupaciones de viviendas de la novela son fidedignas del infierno desatado en su país. Ella lo toma con cierto humor: «Hay cosas que no se controlan: la risa, o la mirada del periodista. El detalle permite que ese mundo no parezca distópico o una novela de terror». La muerte de la madre es para ella «una alegoría. Nací en un país en el que hasta las cosas hermosas son peligrosas, hasta las flores depredan», asegura.

Depauperación

Cuando se planteó escribir la novela quería narrar una historia «con una vocación literaria: la de contar esa sensación de estar atrapado». Pero su protagonista, Adelaida Falcón, no puede evitar vivir en medio de la demolición nacional, familiar, cultural y personal que la rodea. «Ella no tiene padre español ni italiano, a diferencia de otros. Por eso está desesperada por salir, el libro trasfiere esa angustia». El personaje que da título a la novela es una vecina, hija de española, Aurora Peralta, a la que Adelaida trata de suplantar para salir. «La situación se envilece. Se va depauperando ella igual que el país», relata.

País canibalizado

Karina Sainz Borgo llegó a España en 2006, pero no vino por razones políticas, sino sentimentales. «Sentí que cada día podía volver menos, veía mi país más canibalizado y excluyente. Viví el proceso en primera línea por mi familia. Fui por última vez a Caracas justo antes de que muriera Chávez, hace seis años, en 2013». Sus amigos y compañeros, todos, huyeron: «La diáspora fue tremenda.Unos por motivos económicos, muchos perseguidos, entre ellos mis jefes, buscados por el SEBIN».

A algunos los atraparon: «A mucha gente que yo quiero la metieron presa y salió completamente ida. Los vuelves a ver al cabo de tres años y no lo crees. El país se fue cerrando hasta lo que es hoy día: la falta de ley y de lo más elemental para vivir».

Hay una presencia inmanente del océano en la novela. La autora confiesa que «en el Atlántico la gente siempre se dice adiós.Volando sobre el mar la protagonista se convierte en otra y sabe que no va a volver. Todos los personajes que emigran saben que el mar es metafórico. Ella dice que el mar es un quirófano. Cuando sales al otro lado tienes un costurón que no vas a olvidar».

Sin duda el Atlántico es también la puerta de entrada de gente que llegó a Venezuela de todos los lugares. «Desde el arranque se dice que todas las historias de mar son políticas. A la transformación de la protagonista se suma una sociedad que parecía plural y abierta y se descubre que no era así. Es un hundimiento». ¿A dónde lleva ese hundimiento? «Hemos retrocedido como país más tiempo del que tenemos como nación independiente -asegura Sainz Borgo-. Más allá del siglo XIX. Recuperarnos va a suponer un ejercicio importante de memoria, porque han ocurrido tantas muertes…»

La esperanza ha sido perseguida y devastada. La novela recoge el caso de un estudiante brillante, un personaje llamado Santiago, apresado, torturado y luego obligado a matar y atracar, para sobrevivir. El naufragio de la esperanza oscurece la novela. «Hay muchos Santiagos, hay miles. No solo hablamos de estudiantes -lamenta la autora-. Te matan en la calle o te reclutan para una poda, una limpieza de sus propios recursos, su propio oro. Por eso la protagonista tiene siempre a una jauría alrededor. La violencia no la ejercen solo los cuerpos del Estado, también moteros, pistoleros, gente que actúa con impunidad», asevera.

Ni un fracaso más

Desde España, la novelista siente, sin embargo, que «lo único que nos va a redimir será la diáspora, los que se formarán con la añoranza de un país que no conocen y también con todo lo aprendido fuera, que van a aportar». Dice que «hasta hace poco las heridas se tapaban con petróleo». Ahora ya no. ¿Por qué? «Porque el país, las personas, están en los huesos, físicos y anímicos. Va a ser duro. No sé si vamos poder soportar un fracaso más. Una sociedad quebrada ya no se levanta», confiesa.

¿Y no es paradójico que todo eso haya ocurrido en nombre de Bolívar? «Me van a denostar por esto, pero nunca he sido pro Bolívar, siempre preferí a Francisco de Miranda, el ilustrado que llevó la imprenta a Venezuela. Bolívar representa la vieja adoración de nuestros pueblos por los hombres a caballo, parece que no la vamos a purgar nunca», sonríe la escritora.

Desde España, no puede obviarse que la izquierda aún venera la revolución. «Chávez a la gente le parecía gracioso. Mira lo que pasó. En Europa siempre hubo safari ideológico. Esta erótica de la revolución, que parece que no se ha escrito lo suficiente para purgarla», responde. ¿No es algo poscolonial? «Hay algo de exotismo, como decir voy a alumbrar al hombre nuevo, pero bien lejos, por allá y ya me dices qué tal te va -ironiza-. Lo dice Carlos Rangel en “Del buen salvaje al buen revolucionario”. Ese libro tiene una actualidad impresionante».

 

Venezuela o Maduro por Trino Márquez – La Patilla – 20 de Febrero 2019

 

Download (3).jpgLa relación entre el país y Nicolás Maduro nunca ha sido buena. Apenas un mes después de la muerte de Hugo Chávez, cuando se realizaron las elecciones en abril de 2013, Maduro apenas pudo obtener un apretado y cuestionado triunfo frente a Henrique Capriles. Desde ese momento comenzó una relación tormentosa entre el heredero designado por el caudillo fallecido y la inmensa mayoría de los venezolanos. Cristalizó la profecía de  Diosdado Cabello cuando dijo: la oposición va a añorar al comandante, quien es el único capaz de contener a los locos que lo rodean (se incluía a sí mismo). Con Maduro se desataron todos los demonios. Los precios del petróleo comenzaron a declinar. La incapacidad intrínseca del socialismo del siglo XXI y la naturaleza perversa de ese modelo, atenuada por el carisma y simpatía de Chávez, se rebelaron en toda su magnitud una vez desaparecido su inspirador.

Ahora esa falta de empatía entre Maduro y los venezolanos, se tornó en  antipatía total. En divorcio irreconciliable. La gente no quiere a Maduro por infinitas razones. Aunque no es sólo su culpa, a él aparece asociada la hiperinflación, el fenómeno económico más erosivo de la calidad de vida. La diáspora de millones de venezolanos.  La escasez de medicinas. El deterioro de los servicios públicos. La inseguridad personal. El desempleo. Los innumerables males que  padece el país, se presentan enlazados con su desempeño en Miraflores. Nada le sale bien. Pretende hacer una gracia y se le convierte en morisqueta. Maduro se transformó en el obstáculo que debe removerse para que el país se destrabe y comience a marchar de nuevo.

Se encuentra aislado, deslegitimado y desprestigiado. Su soporte fundamental se encuentra en algunos miembros prominentes de la cúpula militar, China y Rusia, regímenes autoritarios donde la democracia despareció, y los representantes más agresivos de la tiranía castrista: el ejército cubano y el G2. Maduro todavía ejerce el control del Sebin y es capaz de movilizar algunos colectivos capaces de generar inquietud en la población. A las marchas que convoca asiste muy poca gente. Perdió la iniciativa política.

Las recomendaciones de sus asesores, o las que son producto de su propia imaginación, dan pena. Descalifica la millonaria ayuda humanitaria ofrecida por países y reconocidos organismos internacionales. Coloca unos contenedores en el puente Las Tienditas que bloquean el acceso de alimentos y medicinas al territorio nacional. ¿No es él quien invoca hasta el cansancio la tesis de que su gobierno ha sido bloqueado por una conjura internacional? ¿Quién es, entonces, el verdadero bloqueador?  Dice que Venezuela no necesita ‘limosnas’. Pero, a la vez, acepta la ayuda que Rusia le brinda enviándole medicinas. ¿Debido a que proviene de uno de sus socios, ese auxilio no es una limosna, sino un apoyo fraternal? Al multitudinario concierto convocado en Cúcuta con figuras de alcance internacional, le opone un  melancólico encuentro de artistas bolivarianos. Expulsó  de Venezuela a los eurodiputados, cuando necesita con urgencia en el viejo continente de parlamentarios que le tiendan la mano y le laven el rostro autoritario.

Maduro luce desconcertado, errático y desesperado. Parece haber optado por librar un enfrentamiento que no tiene ninguna posibilidad de ganar. Se atrincheró Miraflores. Es el nuevo defensor del puesto. No le importa el destino del país. No le interesa  si   Venezuela continúa arruinándose. Le importa un bledo que todos los indicadores económicos y sociales sigan deteriorándose, tal como sucederá mientras él permanezca obstaculizando el proceso de transición. En su presencia no habrá reactivación económica, ni tranquilidad, ni paz. La nación seguirá sumida en el caos.

Esa será una de las caras de la moneda. La otra será la lucha de los venezolanos por reconquistar la democracia. La gente está viviendo un momento estelar. Optimista. Como nunca antes contamos con el apoyo internacional. Los principales factores internos también se han alineado para concentrar las fuerzas en el cese de la usurpación, el gobierno de transición y las elecciones democráticas.

Maduro, afincado en la fuerza de la represión, podrá aguantar algún tiempo la gigantesca presión interna y externa que se desató contra él. Lo que no logrará es gobernar a una sociedad que se cansó de su torpeza y arrogancia. Frente a él se abre un panorama con una clara disyuntiva: negocia su salida de la forma menos traumática y dolorosa posible para él, sus colaboradores, el Psuv y el país; o la conjunción de factores que han convergido para rescatar la libertad le cobrarán su tozudez, su irresponsabilidad y su desprecio por la nación.

Vuelta atrás no habrá. Llegamos a un punto donde se trata de elegir entre Venezuela o Maduro. La opción es clara. Todas las formas de resistencia están abiertas. Combinadas triunfarán. ¡Vamos bien!

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