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Guaidó se anota una gran victoria en los mercados financieros mundiales por Juan Antonio Avellaneda – KonZapata – 20 de Mayo 2019

El equipo de Juan Guaidó responsablemente salvó a Citgo. Y con estatransacción tiene los argumentos hoy en día para sentarse con acreedores, empresas, bancos y entes correspondientes, con el fin de buscarle una salida al desastre de la deuda externa que dejan los 20 años de chavismo.
Guaidó pagó y cumplió su palabra / Foto: @AsambleaVE
Guaidó pagó y cumplió su palabra / Foto: @AsambleaVE

El miércoles pasado Bloomberg publicó en sus terminales que los 71,5 millones de dólares correspondientes al pago de los intereses vencidos del polémico bono PDVSA 2020 ya estaban comenzando a ser recibidos por los tenedores de ese papel.

Pocos minutos después, Alejandro Grisanti, director ad-hoc de PDVSA, confirmaba a Bloomberg la información ya que el pago de los intereses se estaba ejecutando.

Tal como lo expliqué la semana pasada, esta era y es la decisión correcta. Hoy podemos decir que Juan Guaidó salvó a Citgo de ser embargada por fondos de inversión. Pero más aún, concluimos que Juan Guaidó es reconocido por un poder mundial, el poder del dinero.

Con este pago, Juan Guaidó es reconocido en los mercados financieros mundiales como Presidente de Venezuela. Y esta es una gran victoria. De trascendencia.

Juan Guaidó hoy es el Presidente legitimo de Venezuela para los mercado financieros. Para cumplir coneste pago, el dinero fue enviado a los agentes de pagos (bancos corresponsales) y estos depositan en las cuentas de los tenedores de bonos. Estos agentes de pagos han sido acusados por Nicolás Maduro de retener pagos de deuda en 2018, y el que esta operación haya sido completada de una forma rápida y fluida demuestra que para los bancos internacionales, los fondos de inversión y otros agentes financieros,la firma de Juan Guiado es la que cuenta.

Este pago de intereses se convierte en la primera transacción financiera del Gobierno de Juan Guaidó y ella tiene las siguientes implicaciones:

En primer lugar, se afirma con hechos concretos lo dicho por el Gobierno de Juan Guaidó desde enero,cual es la necesidad de preservar los activos de Venezuela en el exterior. Recordemos que este bono no es de Citgo, es de PDVSA, pero atado al 50,1% de Citgo como garantía, y por las características legales del bono, y que un poco más de 90% esté en manos institucionales (fondos de inversión), el haber incumplido este pago hubiese provocado demandas de los fondos y probablemente la perdida de control de Citgo.

En segundo lugar, esto no significa que se pagarán los intereses vencidos y vencimientos de los otros bonos de PDVSA y Venezuela en default. El equipo de Guaidó ha sido muy claro en que la inmensa deuda externa debe ser refinanciada y reestructurada. Esto fue un caso puntual de este PDVSA 2020 por sus características. De hecho, ya Guaidó acaba de designar asesor con el fin de preparando el terreno para la reestructuración de la deuda.

En tercer lugar, el pago fue realizado, como explicó Alejandro Grisanti a Bloomberg, con dinero de unas cuentas por cobrar de PDVSA congelado en los Estados Unidos. Es decir, los intereses de esta deuda de PDVSA fueron pagados con dinero que en condiciones normales también se hubiese usado para este propósito. Demuestra seriedad en el equipo de Guaidó en estos temas, así como no queda duda de que la protección de activos financieros (dinero efectivo) en el exterior se está llevando exitosamente.

En cuarto lugar, Juan Guaidó hoy es el Presidente legitimo de Venezuela para los mercado financieros.Para cumplir con este pago, el dinero fue enviado a los agentes de pagos (bancos corresponsales) y estos depositan en las cuentas de los tenedores de bonos. Estos agentes de pagos han sido acusados por Nicolás Maduro de retener pagos de deuda en 2018, y el que esta operación haya sido completada de una forma rápida y fluida demuestra que para los bancos internacionales, los fondos de inversión y otros agentes financieros, la firma de Juan Guiado es la que cuenta.

De hecho, Bloomberg, en una de sus notas se hizo eco de las palabras de Mike Conelius, manager del fondo mutual T Rowe Price (uno de los mayores tenedores del bono): “Con el incentivo correcto, se podrá levantar suficiente dinero para ayudar a PDVSA hacer el próximo pago”, demostrando que estos gigantescos fondos mutuales dejan la puerta abierta a una reestructuración inclusive de este PDVSA 2020, que en octubre de este año deberá ser honrado no solo en otros 71,5 millones de dólares de intereses sino con unos 800 millones de dólares de amortización.

Este pago de casi 900 millones parece cuesta arriba para la nueva PDVSA, pero con este buen paso, hay seis meses para sentarse a negociar con ese 90% de tenedores del PDVSA 2020 que no son más de 6 fondos mutuales.

El economista Francisco Rodríguez ha escrito inclusive este fin de semana una idea interesante busca proteger a Citgo de los acreedores vía apoyo de organizaciones internacionales como la ONU y entes multilaterales. Porque no se trata solo de los tenedores de este bono. También Crystallex, Conoco y Rosfnet pudieran crear casos para tomar Citgo.

El equipo de Juan Guaidó responsablemente salvó a Citgo. Y con esta transacción tiene los argumentos hoy en día para sentarse con acreedores, empresas, bancos y entes correspondientes, con el fin de buscarle una salida al desastre de la deuda externa que dejan los 20 años de chavismo.

Can Venezuela’s Oil Pay the Day After Bill? by Moises Rendon – Center for Strategic and International Studies – Abril 2019

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A once-rich country has now completely collapsed. Venezuela is facing some of the worst humanitarian and economic crises in the world. Hyperinflation is expected to reach at least 10 million percent this year while the GDP has cut in half since 2013. Food and medicine shortages, nationwide power outages, and lack of access to safe water and sanitation are some of the day-to-day challenges Venezuelans are facing. About 5.3 million migrants and refugees are expected to have fled the country this year. The Venezuelan people desperately need to regain their liberty to start the rebuilding of their nation, but given the magnitude of the challenges ahead, this will be one of the most dramatic and complex transitions ever seen in the Western Hemisphere.

When the Venezuelan interim administration and National Assembly led by Juan Guaidótake control of the country, they will require sustained and coordinated international support in order to lead Venezuela in the right direction. Venezuela will require international support to relieve the suffering of its people. Extensive and immediate political, economic, and institutional reforms, backed by significant international humanitarian aid and technical and financial assistance, will be essential for the stabilization and recovery of Venezuela.

Despite holding the world’s largest proven oil reserves, Venezuela’s oil output will not beenough to fully finance the country’s much-needed reconstruction efforts once democracy is restored. The United States, together with other donor countries, multilateral institutions, and the private sector, should continue to provide humanitarian support and prepare an urgent response when it is politically feasible. The immediate response, once Nicolás Maduro is no longer in power, is to address the dire conditions affecting the day-to-day health and well-being of Venezuelans. In addition, the development, investment, and implementation of multisectoral policy reforms will need to follow to foster sustainability.

Opening Venezuela’s Oil Faucet Will Take Years

Venezuela is one of the founding members of the Organization of the Petroleum Exporting Countries (OPEC) and a pioneer in the oil industry. PDVSA, Venezuela’s state-owned oil company, was one of the most profitable companies in the world. However, systematic mismanagement, massive corruption, and draconian policies have led to a sharp decline in production. When Hugo Chávez was elected president in 1998, the country produced on average 3.5 million barrels per day (b/d). Since then, production has steadily decreased to1.1 million b/d in 2019, and recent reports show an even deeper decline due to recent sanctions on PDVSA—production is down to 650,000 b/d during the first half of March.

The fall in production has been compensated with an increase in imports and external debt. In 1999, the country owed $37 billion, and by 2016 was more than $150 billion in debt. Venezuela’s external debt equals more than five years’ worth of exports. Ultimately, debt restructuring and financial assistance will be needed, although they may not be enough to finance the country’s recovery either.

Expecting Venezuela’s post-Maduro initial response recovery to be tied to its energy industry is both inaccurate and harmful for the country’s prospects to succeed. Limited financial resources, mounting operational inefficiencies, the lack of drilling equipment and diluent, and power failures have all contributed to declines in oil production. Even in the case of a regime change, political uncertainty and new election will likely limit the ability for much recovery in the first year of the new government. Assuming a “soft-landing” scenario, in which the interim government and the National Assembly take control of the country’s institutions, some experts predict that even an aggressive oil ramp-up plan would require up to 10 years to recover the oil production output of 3.1 million b/d.

Supporting Venezuela’s Humanitarian and Reconstruction Assistance

The role of the United States and the international community to help Venezuela get back on its feet will be essential. Venezuela will encounter a broad range of numerous recovery and reform tasks in the wake of its current crisis. However, the international community cannot count on simply “turning on the oil faucet” as a quick fix for the Venezuelan economy, as it will take years to recover oil production levels. Therefore, external partners will need to help Venezuela, particularly within the initial response phase. The United States, the European Union, multilateral development banks, the private sector, and other partners will have to front the reconstruction capital first.

Experience from previous national reconstruction efforts can help frame the role of the United States and the international community in this process. The financial needs for Venezuela’s “day after” will likely be closer to Iraq’s reconstruction efforts. Recent reports show that rebuilding Iraq after three years of war with Islamic State will cost more than 88 billion dollars. According to Inter-American Development Bank (IDB) Governor for Venezuela and Harvard professor Ricardo Hausmann, Venezuela will need approximately $20 billion to meet the most basic needs in the initial response, including financing imports, humanitarian aid, and technical assistance. For a long-term sustainability phase including debt restructuring and financial assistance, Venezuela will need at least $60 billion.

Helping Venezuela during a “day after” scenario will not only be essential to stabilize the country and the region, but it will also pay off in the long term. Down the road, Venezuela could become a healthy trade partner and renewed ally to the United States and other democratic countries.

Moises Rendon is an associate fellow and associate director of the Americas Program at the Center for Strategic and International Studies in Washington, D.C.

Entérese de cada cifra de la colapsada economía de Venezuela por María Rodríguez – ALnavío – 13 de Mayo 2019

El PIB, el gasto público, las exportaciones, las importaciones, los envíos de crudo, el valor de los activos no financieros, la deuda externa, los intereses no pagados, los recursos en moneda extranjera… ¿Cómo evolucionan todos estos indicadores? El último informe de Torino Economics traduce a cifras la colapsada economía de Venezuela.

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¿A cuánto ascienden los intereses no pagados de la deuda externa venezolana? ¿Cuánto es el valor de los activos no financieros? ¿Cómo evolucionarán las exportaciones e importaciones venezolanas en 2019? ¿Cuánto se desplomará el Producto Interior Bruto? ¿Y el gasto público? ¿Cuántos millones de dólares en activos podría liquidar el régimen de Nicolás Maduro? ¿Cuántos están bloqueados? El último informe de Torino Economics traduce a cifras la colapsada economía de Venezuela.

PIB

Según los datos recabados por Torino Economics, la economía venezolana se contraerá 37,4% en 2019, acumulando una caída de 65,5% en los últimos cinco años. El Fondo Monetario Internacional proyecta que la recesión será de 25%.

“El principal detonante de esta gran contracción será la caída de los ingresos petroleros derivada de la reducción de la producción”, detalla la firma, pero también cita la imposición de sanciones petroleras por parte de EEUU.

Gasto público

Torino Economics estima una “caída significativa del gasto real del gobierno”, pero no la desaparición de esta partida. Esta proyección contrasta con la de la Asamblea Nacional venezolana, que estima que el gasto público colapsó a menos de 2% del PIB. “Improbable” según la firma por la “fuerte presencia del Estado en todas las áreas de la economía venezolana”.

Importaciones

En enero de 2019 las importaciones cayeron 21,3% respecto al mismo mes de 2018. Se trata del nivel más bajo registrado hasta la fecha. “Esto sugiere que el declive de la producción y la debilidad de los precios del petróleo han comenzado a tener efecto”, señala la firma. Así, calcula que las compras externas caerán 39% en 2019.

Exportaciones

En el informe subrayan que al cierre de 2019 las exportaciones caerán más de 60%, hasta reducirse a sólo 13.000 millones de dólares.

Envíos de crudo

Los envíos de crudo a través de los acuerdos de cooperación energética, como Petrocaribe, se redujeron sustancialmente en 2018. Según el informe, estos despachos pasaron de 6.400 millones de dólares en 2014 a 1.100 millones de dólares en 2018.

Recursos en moneda extranjera

Según los cálculos de la firma, los fondos extrapresupuestarios del gobierno, es decir, los recursos en moneda extranjera fuera de las reservas internacionales, llegaron a 1.500 millones de dólares al cierre del último trimestre de 2018. “La mayoría de estos depósitos corresponden a fondos depositados en las cuentas externas de PDVSA, incluyendo las de su subsidiaria en Estados Unidos, Citgo”, declara la firma.

Valor de bonos emitidos

La firma también calcula que, del total de bonos emitidos, 18,4% (13.000 millones de dólares) se encontraba en manos de individuos e instituciones locales al cierre de 2018.

Valor de los activos no financieros

Torino Economics además estima el valor de los activos no financieros del sector público en el exterior en 7.100 millones de dólares al cierre de 2018. “Esto incluye Citgo, cuyo valor de mercado se calcula en 5.200 millones de dólares”, explica la firma.

Activos para liquidar

En cuanto al total de los activos que Venezuela podría liquidar, la firma calcula que su valor asciende a 22.100 millones de dólares. De esta cantidad, el mayor componente son los 8.300 millones de dólares que corresponden a las reservas internacionales, seguidos por 7.100 millones de dólares en activos no financieros del sector público en el exterior, 3.400 millones de dólares en deudas de convenios de cooperación por cobrar y 1.700 millones de dólares en bonos en moneda extranjera en manos de instituciones locales.

Activos para liquidar bloqueados

Torino Economics estima que, de esos 22.100 millones de dólares en activos que el gobierno podría liquidar, 21.000 millones de dólares están bloqueados o parcialmente bloqueados por efecto de las sanciones contra el régimen de Maduro, de modo que sólo podrían disponer de 1.100 millones de dólares.

Deuda externa del sector público

La deuda externa del sector público venezolano subió de 137.900 millones de dólares en 2017 a 141.000 millones de dólares para finales del 2018, según la firma.

Deuda externa total

Por su parte, la deuda externa total aumentó de 156.900 millones de dólares en 2017 a 160.800 millones de dólares a finales de 2018. “Esto a pesar de que el país realizó pagos sustanciales, incluidos 7.900 millones de dólares en amortizaciones de deuda a varios acreedores, incluyendo China, Rosneft, arbitrajes y los tenedores del bono PDVSA 2020”, insiste la firma. El aumento se debe -aclara- a los intereses vencidos de las obligaciones en default.

Intereses no pagados

Por último, Torino Economics estima que en 2018 el régimen de Nicolás Maduro dejó de pagar 5.300 millones de dólares en intereses de bonos y 507 millones de dólares en intereses de otras obligaciones financieras.

¿Qué pasará con la deuda Venezolana en un gobierno de Juan Guaidó? por Juan Antonio Avellaneda – KonZapata – 25 de Febrero 2019

El colapso económico venezolano ya es considerado el segundo mayor de la historia moderna económica.
La deuda no es la prioridad sino la ayuda humanitaria. / Foto: RCN
La deuda no es la prioridad sino la ayuda humanitaria. / Foto: RCN

La economía se ha contraído un 63% desde el 2016, índice solo superado por la contracción de Siria desde 2010 de un 75%. Pero lo de Siria es consecuencia de una guerra civil.

La caída del PIB de Venezuela supera eventos como el 35% del derrumbe del PIB de España durante la guerra civil, o el 29% de caída del PIB de Estados Unidos en el periodo de la gran depresión, registrada entre 1929 y1933.

Esta disminución dramática de la economía venezolana, a la que se suma el incremento de la deuda externa enunos 55.000 millones de dólares en 2010 hasta colocarla en 150.000 al cierre de 2018, ha colocado la proporción deuda/PIB de Venezuela en más del 150%.

Esta disminución dramática de la economía venezolana, a la que se suma el incremento de la deuda externa en unos 55.000 millones de dólares en 2010 hasta colocarla en 150.000 al cierre de 2018, ha colocado la proporción deuda/PIB de Venezuela en más del 150%. Este es un punto que debe tomar en cuenta un nuevo gobierno debido a que esos niveles de deuda son inmanejables.

Este es un punto que debe tomar en cuenta un nuevo gobierno debido a que esos niveles de deuda son inmanejables. En eso debe estar pensando el equipo de Juan Guaidó, para que al gobierno de transición no lo agarre desprevenido tal situación.

Bancos de inversión estiman que una potencial reestructuración de la deuda de Venezuela con un nuevo gobiernocon orientación pro mercados, podría extenderse al menos por un año y los inversionistas deben esperar un descuento de los bonos entre 50% y 70%. Es decir: un descuento muy cercano al valor de lo que cotizan hoy los bonos, un 30%. Esto significaría una gran pérdida para los tenedores de bonos.

En los mercados desde el 2015 la deuda venezolana siempre fue vista de alto riesgo y el tema de la reestructuración ya era discutido.

En Irak, el régimen de Saddam Hussein llevó los ratios deuda/ economía a niveles parecidos a los de Venezuela, y una vez instalado el nuevo gobierno se procedió con una reestructuración del 90% de descuento.

En ese caso el dinero que provino tanto de entes multilaterales como de países individuales se quería que fuera destinado a levantar la economía y atender la crisis humanitaria que sufría Irak.

Venezuela se encuentra en la misma posición en que se encontraba Irak entre 2003-2004 cuando buscaba restructurar la deuda externa, con una economía en colapso y una crisis social por falta de alimentos y medicinas.

En consecuencia, Venezuela debe esperar lo mismo de los entes multilaterales y países amigos una vez que esté instalado el nuevo gobierno. Prestar dinero a Venezuela y que el mismo sea para levantar la economía y ayudar a conjurar la crisis humanitaria. Así, el tema de la deuda externa debe ser última prioridad.

Los inversionistas entienden el mensaje y saben que como Irak ese será el camino, por lo que los bonos de Venezuela se detuvieron en su ascenso de precio en niveles del 30%.

Aunque en el ámbito político existen aun muchas interrogantes, ya los operadores y fondos financieros dan por descontado un cambio de timón en Venezuela y ya se preparan para lo inevitable: una reestructuración de la deuda externa con un gran descuento. Solo divergen y discuten de cuánto será el mismo.

Deuda externa venezolana: un mapa de propuestas – ProDaVinci – 20 de Febrero 2019

 

  1. Deuda externa venezolana: un mapa de propuestas

Entre 2004 y 2014 Venezuela disfrutó del boom petrolero más prolongado de su historia y el Estado recibió la fortuna de 700 mil millones de dólares, pero la administración del expresidente Hugo Chávez disparó el gasto con tal intensidad que la montaña de petrodólares quedó pequeña y el país se endeudó velozmente.

Tras no crear un fondo de ahorro, destinar buena parte del dinero a proyectos que no son capaces de exportar y sufrir una drástica caída en la producción petrolera —el producto que provee 96 de cada 100 dólares que ingresan a la nación— la magnitud de la deuda luce gigantesca para la economía venezolana.

Los bonos, emitidos por el Estado a través del Ministerio de Finanzas o empresas como PDVSA y La Electricidad de Caracas, se cuadruplicó y suma 68.728 millones de dólares y la perspectiva es que, con la producción actual de la industria petrolera (50% menos que en 2013) y un precio del barril por debajo de 60 dólares, hasta 2028 Venezuela tendría que destinar al menos el 40% del ingreso petrolero de cada año para cancelar capital e intereses.

Pero la situación es más difícil. Aparte de los bonos, Venezuela debe por otros conceptos como créditos de otros países —principalmente China y Rusia— productos comprados a empresas extranjeras y pagos pendientes por expropiaciones. Según estimaciones de la firma estadounidense Millstein & CO y de Miguel Ángel Santos, investigador del Centro para el Desarrollo Internacional de la Universidad de Harvard, al considerar todos los ítems, la deuda en divisas suma 184.500 millones de dólares, una magnitud descomunal para el ingreso actual del país.

El informe de coyuntura del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad Católica Andrés Bello, elaborado por los economistas Luis Zambrano Sequín, Demetrio Marotta y Santiago Sosa, explica que el monto de la deuda respecto al ingreso proveniente de las exportaciones “es un indicador con el que se suele medir la vulnerabilidad macroeconómica de una economía” y al cierre de 2018 se ubicó en un 773%, lo que convierte a Venezuela en “el país con la situación más crítica en el mundo, en cuanto al manejo de la deuda del sector público”.

En este entorno tan adverso, la administración de Nicolás Maduro ha caído en default, es decir, está atrasado en el pago de capital e intereses de la deuda en bonos y el monto en mora asciende a 9.600 millones de dólares de acuerdo con las cifras que maneja la firma Síntesis Financiera.

El atraso en los pagos amenaza con disparar una ola de demandas en tribunales internacionales. Tras el incumplimiento, comienzan a correr treinta días de gracia y, expirado este plazo, acreedores que en sus portafolios tengan al menos 25% del monto total del bono pueden exigir la cláusula de aceleración, es decir, reclamar que Venezuela pague de inmediato todo lo que les debe, no sólo los giros atrasados.

Otra cláusula a tomar en cuenta es la de “incumplimiento cruzado” (cross-default). Las condiciones en que Venezuela emitió los bonos contemplan que el incumplimiento en el pago de uno de los títulos puede equipararse al incumplimiento en el pago de otros títulos, con lo que puede originarse una cascada de reclamos en las cortes de Nueva York o Londres.

Lo que ocurre actualmente con el bono de la nación que expira en 2034 es ilustrativo. Tras vencerse los treinta días de gracia, inversionistas que en conjunto tienen en sus portafolios títulos por más del 25% del total del bono (1.500 millones de dólares) notificaron al Bank of New York Mellon, la entidad financiera que actúa como banco custodio, el atraso en el depósito de 140 millones de dólares correspondientes a los intereses de 2018.

Estos inversionistas reclaman la cláusula de aceleración y exigen que no sólo se les paguen los intereses atrasados, sino la totalidad de la deuda. Si Venezuela no cancela, el grupo de inversionistas podrá demandar al país en cortes de Nueva York o Londres para obligarla a desembolsar el dinero.

Además, por efecto de la cláusula de “incumplimiento cruzado”, los inversionistas que tienen en sus portafolios otros bonos de la Nación podrían declarar el incumplimiento de los mismos.

De obtener decisiones favorables, lo más probable es que los inversionistas, a fin de hacer valer el fallo de los jueces, intenten expropiar activos de Venezuela en el exterior o embargar envíos de petróleo o el pago que realizan otros países por el crudo que les envía PDVSA.

La reestructuración

Cuando los países no están en capacidad de pagar la deuda, éstos inician un proceso de negociación con los acreedores que tiene como meta una reestructuración de largo alcance que suele incluir una rebaja en el monto adeudado, plazos más largos, nuevo financiamiento, un período de gracia en el que no hay que realizar amortizaciones y tasas de interés más favorables.

En julio de 2017, el departamento de análisis de Deutsche Bank difundió a sus clientes un reporte especial sobre la deuda venezolana señalando que el país necesita una reestructuración que contemple un alivio en términos de liquidez y una rebaja en el monto de la deuda que, desde su punto de vista, es insostenible.

“Cualquier reestructuración efectiva para los bonos emitidos por el Gobierno venezolano y PDVSA probablemente requerirá una rebaja sustancial del monto de la deuda combinado con la reducción de la tasa de interés y mejores condiciones de plazo para el pago del capital e intereses. Un simple reperfilamiento en el que se extiende el plazo de vencimiento de las obligaciones es poco probable que funcione”, dijo Deutsche Bank.

Ucrania podría servir de ejemplo. Tras endeudarse hasta niveles insostenibles, el 27 de agosto de 2015 obtuvo un balón de oxígeno mediante una reestructuración que rebajó en un 20% el monto de la deuda, le otorgó un periodo de gracia de cuatro años en los que sólo canceló intereses y una inyección de recursos por parte de la Unión Europea por el orden de 3.410 millones de euros, adicionales al programa firmado con el Fondo Monetario Internacional en 2014 por un monto de 17.000 millones de dólares.

El intento del Gobierno

El 2 de noviembre de 2017, el presidente de la república, Nicolás Maduro, dejó en claro la intención de reestructurar la deuda afirmando en cadena de radio y televisión que “he ordenado que a primera hora de mañana se inicie el pago del Bono PDVSA 2017, pero luego de este pago, a partir de hoy, decreto un refinanciamiento y una reestructuración de la deuda externa y de todos los pagos de Venezuela”.

Maduro nombró una comisión especial dirigida por el vicepresidente, Tareck El Aissami, para iniciar este proceso y solicitó que se convocara cuanto antes a “todos los bancos, a todos los tenedores de bonos de la República, de bonos de PDVSA, a todos los que están involucrados en la deuda externa”.

Dos semanas más tarde, el Gobierno emitió un comunicado oficial en el que señaló: “El Gobierno de La República Bolivariana de Venezuela quiere informar al mundo que hoy, en el Palacio de Gobierno de Miraflores, se inició con rotundo éxito el proceso de refinanciamiento de la deuda externa de Venezuela, como estrategia para cumplir cabalmente con nuestras obligaciones”.

“Calificamos esta reunión, en la que participaron tenedores de deuda venezolana provenientes de Venezuela, Estados Unidos, Panamá, Reino Unido, Portugal, Colombia, Chile, Argentina, Japón y Alemania, como altamente positiva y muy auspiciosa. Sirva este inicio del refinanciamiento de nuestra deuda para ratificar nuestra plena intención de proceder a cumplir, como siempre hemos hecho, con todos nuestros compromisos”, agregó el comunicado.

Pero no hubo más información sobre el proceso y en 2018 el país cayó en default.

Un aspecto a tomar en cuenta es que, cuatro meses antes de que el Gobierno intentara reestructurar la deuda, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que impuso sanciones financieras a la administración de Nicolás Maduro por “la decisión del régimen de crear una Asamblea Constituyente ilegítima”.

La Casa Blanca prohibió al sistema financiero estadounidense participar en negociaciones que provean nuevos fondos al Gobierno venezolano o a PDVSA. Además, el primero de febrero de 2019, Estados Unidos aumentó las sanciones por no reconocer como legítimas las elecciones del 20 de mayo de 2018, en las que Nicolás Maduro resultó reelecto como presidente de la República, prohibiendo a los estadounidenses comprar bonos emitidos por PDVSA o el Gobierno venezolano.

En estas circunstancias, la posibilidad de una reestructuración exitosa sin acuerdos previos en el terreno político luce muy lejana.

La Academia y el Plan País

La Academia Nacional de Ciencias Económicas ha insistido en la necesidad de que Venezuela acuda a los organismos multilaterales para obtener financiamiento y el aval necesario que le permita reestructurar la deuda.

En un comunicado oficial donde aborda este tema, señala que “es necesario iniciar negociaciones cuanto antes con organismos financieros internacionales para concertar un importante financiamiento externo” y agrega que “un generoso crédito externo permitirá, a su vez, refinanciar la deuda externa, con lo que podrá aliviarse el pago por este concepto durante los próximos años”.

En enero de 2018, un grupo de cien economistas, entre los que se encuentran Pedro Palma, Sary Levy, Leonardo Vera y Tamara Herrera, publicaron una “carta abierta al presidente Nicolás Maduro”, afirmando que “la negociación de un financiamiento externo con organismos internacionales es imperativo. El financiamiento multilateral ofrece términos ventajosos de plazo y tasas de interés, y posibilita, además, una reestructuración provechosa de la deuda”.

Economistas de distintas tendencias han participado en la redacción del Plan País, una iniciativa que propone medidas para sacar al país de la crisis en caso de que se produzca un cambio político. El documento, hecho público el 19 de diciembre de este año, también contempla la necesidad de obtener financiamiento externo y reestructurar la deuda.

El plan incluye “la asistencia masiva de organismos financieros multilaterales y países interesados en la restitución de la democracia y el desarrollo en Venezuela” y precisa que “una reestructuración profunda de la deuda pública externa ayudará a abrir espacio fiscal para garantizar una trayectoria sostenible de las finanzas públicas”.

Venezuela has fallen face first into the economic abyss by Catherine Philp – The Times – 25 de Enero 2019

No country has fallen so far, so fast, as Venezuela without a war or natural disaster to trigger its downward spiral.

The oil boom of the Seventies brought Venezuela a wealth unparalleled on the continent. Concorde flew into Caracas to ferry rich Venezuelans to Paris to shop on the Champs-Élysées. Those perusing the Spanish-speaking boutiques of Miami were nicknamed “dames dos” — give me two. Scotch whisky consumption was the highest in the world.

The riches were not confined to a wealthy few. Thanks to the oil bonanza that funded massive government spending, Venezuela boasted the highest growth rate and the lowest inequality in Latin America. Even the middle class drove Cadillacs and Buicks. It was one of only three democracies in the region, along with Costa Rica and Colombia.

Venezuela remained the richest country in Latin America as late as 2001, three years after Hugo Chávez came to power and launched his “Bolivarian revolution”. The charismatic Chávez used Venezuela’s oil riches to fund his missions of universal healthcare, social housing, literacy and subsidised food, as well as nationalising key industries. He was hailed as the leader of the “pink tide” a continent-wide shift towards left-wing populism and confrontation with the US known as chavismo.

While oil prices remained buoyant his social policies were partially successful, winning him admiration from the left worldwide. But the missions failed to address structural inequalities and left Venezuela dependent on oil revenue, which would prove disastrous as prices fell. In 2010 he declared “economic war” amid mounting food shortages as his leadership took on an increasingly authoritarian cast. Nicolás Maduro, his deputy, was elected president after his death from cancer in 2013, continuing his increasingly disastrous policies. Fast forward to 2019 and Venezuela has fallen face first into the abyss, urged on by the collapse of oil prices and production, as well as chronic economic mismanagement.

Last year inflation hit 1,300,000 per cent, pitching it into territory previously occupied by the Weimar Republic and Robert Mugabe’s Zimbabwe. The central bank’s response is simply to print more money, fuelling further inflation. The Maduro government stubbornly insists the blame lies with US sanctions, foreign speculators and conspirators.

Three quarters of Venezuelans lost an average of 19lb last year on what is referred to as “the Maduro diet”. Long queues form for scarce everyday items such as cooking oil and lavatory paper, giving rise to the new profession of queueing on behalf of others. Three million Venezuelans, a tenth of the population, have left the country, fleeing its 90 per cent poverty rate.

The public health system has collapsed as hospitals run out of imported medications and surgical supplies. Infant mortality has risen 30 per cent, more than half of all children are malnourished and malaria cases have almost doubled.

Economic output has halved. Millions in the capital, Caracas, are without running water because power cuts have paralysed pumps from reservoirs. Blackouts are common.

In such circumstances, most countries would by now have turned to the International Monetary Fund for a bailout. Venezuela, however, broke off relations with the lender of last resort in 2007 under Chávez. The country’s two main creditors are Russia and China, whose loans have so far staved off default.

La nueva artillería de los tenedores de bonos de la deuda venezolana por Juan Antonio Avellaneda – KonZapata – 14 de Enero 2019

Queda claro que los mercados financieros ven como una salida al default de deuda externa un cambio de gobierno. Ya no son los analistas de los bancos de inversión. Ya son los tenedores de bonos (algunos grandes fondos) que luego de los sucesos del 10 de enero (juramentación de Maduro por el Tribunal Supremo de Justicia) se apegan a la institucionalidad, reconociendo como único poder legítimo a la Asamblea Nacional.
Maduro no hará nada por salir del default. / Foto: Ministerio de la Presidencia de Venezuela
Maduro no hará nada por salir del default. / Foto: Ministerio de la Presidencia de Venezuela

En 2018, en el tema de la deuda externa venezolana y de PDVSA hubo 3 grandes conclusiones. Primero, la aceptación por parte del mercado financiero mundial de un total default. Segundo, la posición contundente de los principales bancos de inversión de que solo un cambio de Gobierno puede provocar una solución al default. Tercero, varios fondos tenedores de bonos e inversionistas se unieron en comité de acreedores con el fin de que este 2019 comiencen las acciones legales contra la República y PDVSA.

El comité está formado en Nueva York por Guggenheim Securites LLC como asesor financiero y el escritorio de abogados Cleary Gottlieb Steen & Hamilton LLP como asesor legal. El comité publicó este viernes 11 deenero el primer comunicado en el cual dejan claro lo siguiente:

Sin cambios políticos en el país, este será un año muerto en materia la deuda de Venezuela. Me comentaba un banquero: el gobierno de Maduro no hará nada por salir del default y los mercados solo se moverán si hay cambio de gobierno. De no ocurrir, será otro año que ahorristas de bonos de Venezuela y PDVSA no cobrarán losintereses.

1-La falsedad de algunas informaciones en las cuales se decía que ellos habían enviado un comité o delegación para comenzar discusiones con el gobierno de Venezuela.

2-El Comité de Acreedores solo reconoce a la Asamblea Nacional como el único ente legitimo en Venezuela.

3-El apego a los sanciones por parte de la OFAC hacia el Gobierno de Venezuela por lo que no negociarían ninguna reestructuración con el gobierno de Nicolás Maduro.

4-La invitación a tenedores de bonos no-sancionados a unirse al comité con el fin de conseguir con la Asamblea Nacional un proceso factible de reestructuración de la deuda externa de Venezuela y PDVSA.

Con este comunicado queda claro que los mercados financieros ven como una salida al default de deuda externa un cambio de gobierno. Ya no son los analistas de los bancos de inversión. Ya son los tenedores de bonos (algunos grandes fondos) que luego de los sucesos del 10 de enero (juramentación de Maduro por el Tribunal Supremo de Justicia) se apegan a la institucionalidad, reconociendo como único poder legítimo a la Asamblea Nacional.

Esta conclusión de los mercados se aprecia en los precios de los papeles de deuda que mostraron poca variación. En cuanto a los de la República, desde los vencidos en 2018 hasta el de más largo plazo en 2031, se ubican en el rango de 23% y 26%, mientras que los bonos de PDVSA entre un 18% y 21% de su valor.

Sin cambios políticos en el país, este será un año muerto en materia la deuda de Venezuela. Me comentaba un banquero: el gobierno de Maduro no hará nada por salir del default y los mercados solo se moverán si hay cambio de gobierno. De no ocurrir, será otro año que ahorristas de bonos de Venezuela y PDVSA no cobrarán losintereses.

De Chávez a Maduro el saldo es una Venezuela quebrada por Juan Antonio Avellaneda – KonZapata – 17 de Diciembre 2018

El 6 de diciembre de 1998, Hugo Chávez gana las elecciones presidenciales. Ese fue el inicio del modelo del Socialismo del Siglo XXI, bautizado así por el mismo mandatario. Este 2018, a 20 años de la victoria electoral, es la fecha que pasará a la historia como la peor de la historia económica moderna de Venezuela.
Chávez fracasó con el Socialismo del Siglo XXI / Flickr: Hugo Chávez

Chávez fracasó con el Socialismo del Siglo XXI / Flickr: Hugo Chávez

Es el año que arroja resultados que demuestran el fracaso del modelo chavista. Por ejemplo:

-3 millones de venezolanos han emigrado al exterior, según las Naciones Unidas, y esta cifra que para otros organismos especializados se queda corta, confirma que Venezuela pasó de país receptor de inmigrantes con sueños a paísexportador de gente. Hoy gracias al chavismo casi 15% de la población vive fuera del territorio nacional.

En 1998 Venezuela era la cuarta economía de Latinoamérica solo superada por los gigantes Brasil, México y Argentina. Hoy es la octava superada también por Colombia, Chile, Perú y Ecuador, y teniendo muy cerca los noveno y décimo lugares deRepública Dominicana y Guatamela. En 1998, el PIB de Venezuela era del tamaño de toda CentroAmérica sin México. Hoy apenas supera a Guatemala.

-Consecuencia de lo anterior, las remesas familiares son ahora una fuente de ingreso de divisas para el país.

-En 1998, la producción petrolera era de 3,2 millones de barriles diarios, hoy según S&P Platts, se ubica en 1.170.000 millones de barriles. PDVSA entregó a la OPEP la cifra de 1.464.000 barriles a finales de noviembre. En todo caso, Venezuela dejó de producir unos 2.000.000 millones de barriles de petróleo diario en comparación con 1998.

– Esta destrucción de la producción petrolera se ve reflejada quizás en la cifra más dramática que deja plasmado este 2018: la disminución del tamaño de la economía. En este renglón hay que basarse en estimaciones de organismos como el FMI, Banco Mundial,ONU etc. dado que el silencio de data económica por parte del Gobierno hace difícil una percepción real de la situación. Se estima que el PIB se ubique hoy entre 90.000 y 96.000 millones de dólares mientras que en 1998 se ubicaba en 100.000 millones y en 2012 en 250.000 millones.

-En 1998 Venezuela era la cuarta economía de Latinoamérica solo superada por los gigantes Brasil, México y Argentina. Hoy es la octava superada también por Colombia, Chile, Perú y Ecuador, y teniendo muy cerca los noveno y décimo lugares de República Dominicana y Guatamela. En 1998, el PIB de Venezuela era del tamaño de toda CentroAmérica sin México. Hoy apenas supera a Guatemala.

-El colapso económico arroja que el país sufra una hiperinflación que alcanza el 1.000.000% anual, según el FMI.

-En materia cambiaria ese 6 de diciembre de 1998 el tipo de cambio estaba en 525 bolívares por dólar y hoy, calculando en al misma moneda (dado que ha habido dos reconversiones), el tipo de cambio es de 64.700.000.000 bolìvares.

-La revista The Econonmist este fin de semana publica que Venezuela es el país mas endeudado del mundo. En 1998 la deuda externa apenas tocaban los 30.000 millones de dólares y hoy pasa de los 120.000 millones, y con una economía que vale entre 90 y 96.000 millones de dólares. La conclusión es evidente: el país esta quebrado técnicamente. Además terminamos el año con un default en toda la deuda externa y demandas judiciales de acreedores.

-2018 también cierra como el año en el que queda documentada la que quizá sea la corrupción más grande en la historia contemporánea mundial. En casos judiciales abiertos en Miami, Houston, Madrid y Andorra ya se tienen pruebas de pago de comisiones que superan los 5.000 millones de dólares.

No cabe duda que estos 20 años han significado un retroceso económico y por ende social en nuestro país. Las cifras lo demuestran: 2018 pasa como el año en el cual queda todo plasmado.

Grupo de tenedores de bonos de Venezuela y Pdvsa inicia proceso legal para satisfacer sus acreencias – La Patilla – 13 de Diciembre 2018

El Comité se formó en abril de 2018 con el propósito de monitorear la condiciones económicas, financieras y legales del gobierno de Venezuela, Petróleos de Venezuela (“PDVSA”) y CA La Electricidad de Caracas (“ELECAR”), respectivamente, para facilitar la comunicación. y coordinar acciones entre los tenedores de bonos y otras partes interesadas, y considerar alternativas de financiamiento para Venezuela bajo un escenario político y económico apropiado.

Sus miembros incluyen inversionistas institucionales que poseen aproximadamente US $ 8 mil millones en bonos emitidos por la República de Venezuela, PDVSA y ELECAR.

Venezuela, PDVSA y ELECAR juntos tienen aproximadamente US $ 62 mil millones de bonos sin garantías en circulación. A la fecha, el interés y el principal adeudado y no pagado de estos bonos es de aproximadamente US $ 9 mil millones.

 

Nota de prensa enviada el 13 de diciembre de 2018 a los principales medios internacionales

 

Ni Venezuela, ni PDVSA o ELECAR se han comunicado públicamente ni a los inversionistas con respecto a su incumplimiento en estos pagos o sus intenciones de reanudar los pagos en el futuro.

Hasta la fecha, los tenedores de bonos han mostrado una paciencia extraordinaria, reconociendo las dificultades financieras que enfrenta
Venezuela, a pesar de que estas dificultades son en gran parte parte de la propia creación del gobierno.

Los esfuerzos de los acreedores individuales de Venezuela y PDVSA para satisfacer sus reclamaciones han sesgado las recuperaciones a
su favor en detrimento de los tenedores de bonos.

En consecuencia, el Comité de Acreedores de Venezuela junto con sus asesores están explorando opciones para garantizar que los activos ubicados fuera de Venezuela que pertenecen a Venezuela, PDVSA o ELECAR estén disponibles para satisfacer los reclamos de todos los acreedores.

Guggenheim Securities, LLC actúa como asesor financiero del Comité.

 

Venezuela Makes Payment on Citgo-Backed Bond by Julie Wernau – Wall Street Journal – 30 de Octubre 2018

Venezuela’s state oil company made a nearly $1 billion payment Monday on the only bond it has continued to service while in default on other debts, according to people familiar with the matter.
The payment on the Petróleos de Venezuela SA bond due 2020 underscores the South American government’s determination to retain control of its remaining dollar revenues amid a widespread economic and humanitarian crisis. The bond is backed in part by shares of Citgo Holding, Inc. that have been pledged as collateral to bondholders.
Venezuela has been keen to retain control of the oil refiner, believed to be Venezuela’s largest U.S.-based asset and one of its last remaining cash-paying customers for oil as its crude production has dwindled.
Oil exports make up 95% of Venezuela’s dollar earnings, and production has been falling off in large part due to a lack of access to capital.
“The reason they’ve paid is that they want to keep their hands on the one performing asset they have outside of the country,” said Graham Stock, emerging markets sovereign strategist at RBC Global Asset Management’s BlueBay Asset Management, which holds the bonds.
The Venezuelan government deposited funds for the bond payment late last week, according to people familiar with the matter, directing $842 million for principal repayment and $107 million for interest.
Officials at PdVSA and Venezuela’s Information Ministry didn’t respond to requests for comment.
With this week’s payment, the amount outstanding on the bonds, which had an original principal of $3.4 billion, drops to $1.7 billion. This gives investors confidence that the Citgo collateral is enough to cover the remaining balance, analysts said. Analysts place Citgo’s value between $3 billion and $5 billion, but determining its actual value is difficult due to a paucity of recent publicly available data.
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So far, holders of the 2020 bond are among the only Venezuela creditors who have continued to receive payments. That is part of a strategy, say analysts and attorneys, designed to protect Citgo.
“It’s a lot of money for them. Their oil production is collapsing,” said Hongtao Jian, strategist at Deutsche Bank Research.
Since Venezuela’s first defaulted bond payment late last year, Fitch Ratings estimates the sovereign has missed $3.8 billion in interest and principal payments on its commercial bonds. PdVSA has missed another $1.7 billion in payments.
Venezuela is deep in the throes of crisis. The country stopped publishing official information about its finances years ago, including national accounts, public finances, balance of payments and inflation.
That’s left thousands of lenders to Venezuela—from Venezuelan retirees in Miami to public pension funds and hedge funds—searching for signs about when and if the crisis will turn. Prices for Venezuela’s defaulted debt are hovering around 20 cents on the dollar. Some market participants are betting an eventual regime change that reopens Venezuela to direct foreign investment will cure its collapsing oil sector and lead the country to economic recovery.
PdVSA’s bond due 2020 traded at 90.625 cents Monday, up slightly from 90.5 cents the last business day before the $950 million in principal and interest came due. Top holders include institutional investors including T. Rowe Price, Ashmore Group PLC and BlackRock Inc.
Creditors have been circling Citgo as one of Venezuela’s largest known assets inside the U.S. that could be attached for nonpayment of debt. In August a federal judge ordered that shares of Citgo’s U.S.-based parent company be sold at auction in lieu of money owed for expropriated assets. PdVSA—the refiner’s ultimate parent—is appealing the decision.
That legal ruling, though, has led some analysts to believe that Venezuela eventually may not want or be able to throw cash at an asset it may lose anyway.
“These are strategic assets they want to protect. But we’ve gone through this year and we’ve seen cash flow stress in every way possible,” said Siobhan Morden, head of Latin America fixed-income strategy at Nomura Securities International. The firm had recommended clients sell out of the securities ahead of the payment deadline.
Others point to recent agreements Venezuela has hatched with other creditors as a sign Venezuela is committed to retaining Citgo. ConocoPhillips CEO Ryan Lance told analysts last week that the company has received $345 million in payments from PdVSA. That is since the two sides agreed to a payment plan in August for a $2 billion arbitration case against PdVSA over a 2007 expropriation of two oil developments in the country.
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