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Venezuela no pagó el capital del bono y la incertidumbre entre los inversores crece por María Rodríguez – Al Navio – 16 de Agosto 2018

Se cumplió lo previsto: Venezuela no pagó el capital del bono este miércoles, valorado en 1.053 millones de dólares. Ahora la principal preocupación de los acreedores es cómo “arañar” algo del valor depositado en los bonos y exigírselo al Gobierno, explica al diario ALnavío Darío García, analista de XTB en Madrid. No obstante, adelanta que va a ser muy complicado. Y más cuando “todas las reservas de oro venezolano se trasladaron de Reino Unido y Suiza a Turquía”.

El impago del capital de un bono de Venezuela aviva la incertidumbre entre los inversores
Venezuela ha entrado en su primer default oficial”. Así resume al diario ALnavíoDarío García, analista de XTB en Madrid, el hecho de que el Gobierno de Venezuela no pagó este miércoles el bono soberano 13 5/8 15/08/2018, con un valor de 1.053 millones de dólares. “De hecho, en el terminal de Bloomberg aparece en default”, puntualiza García.

Es el primer vencimiento de capital desde que en noviembre de 2017 el gobierno de Nicolás Maduro decidió dejar de pagar los intereses de los bonos tanto de PDVSAcomo de Venezuela, llamando a una reestructuración que “nunca llegó”, tal como detalló Juan Antonio Avellaneda en un artículo en KonZapata.

“Ahora mismo la principal preocupación que tienen los acreedores es ver de dónde pueden arañar el valor depositado en bonos para exigírselo a Venezuela”, explica García. Es decir, aumenta la incertidumbre para estos acreedores “de cara a cómo pueden compensar o pedir responsabilidades a la hora de cobrar total o parcialmente el dinero invertido”, puntualiza el experto.

Aumenta la incertidumbre entre los acreedores para recuperar parte de lo invertido en bonos

No obstante, “va a ser muy complicado que puedan sacar algo en concreto teniendo en cuenta que Venezuela, sabiendo que esto podía acarrear multas o penalizaciones, pasó todas sus reservas de oro de Reino Unido y Suiza a Turquía”, recuerda el analista de XTB. Sólo en marzo, las exportaciones de piedras y metales preciosos desde Caracas a Ankarasumaron 381 millones de dólares, según un informe de Torino Capital (Leer más: Las relaciones entre Venezuela y Turquía están bañadas en oro).

Y es que “da un poco de pie a pensar cuál ha sido la operativa [del gobierno de Nicolás Maduro] a sabiendas de que Turquía es independiente. No tiene la obligación de extraditar los bienes de Venezuela a ningún tipo de regulador oficial internacional para permitir pagar a los acreedores el dinero invertido”, explica García.

En este punto es necesario recordar que la minera Crystallex recibió el viernes la aprobación del tribunal de distrito en Delaware para que incaute Citgo. Este movimiento atiende a los 1.400 millones de dólares con los que PDVSA debe indemnizarla por la nacionalización de una de las minas de oro en las que operaba Crystallex por el gobierno de Hugo Chávez.

Ya en mayo, la Cámara de Comercio Internacional de París impuso a PDVSA el pago de 2.040 millones de dólares a Conoco Phillips por la expropiación de sus activos en la Faja Petrolífera del Orinoco en 2007. En un esfuerzo por cobrar la multa, Conoco embargó terminales de PDVSA en el Caribe.

Ditching the Petro State by Beatrice Rangel – Latam Herald Tribune – 13 de Agosto 2018

In the wake of a decision by a US Federal Court judge to let a creditor owed $1.4 billion by Venezuela proceed to sieze Venezuela’s state owned oil company PDVSA’s Citgo assets in the USA, former Venezuela Presidential Chief of Staff Beatrice Rangel points out an amazing new reality: “Without knowing it, U.S. Federal District Court Chief Judge Leonard P Stark has decreed the slow but sure death of Petro states all over the world.” 


Without knowing it, U.S. Federal District Court Chief Judge Leonard P Stark has decreed the slow but sure death of Petro states all over the world.

Indeed, when he decided that PDVSA was an alter ego of the Venezuelan government and thus subject to be treated as an asset to seize in payment of sovereign debt, he brought down with a single stroke the foundation of Petro States all over the world.

The decision was partly facilitated by the Latin American Herald Tribune which requested the Judge bring an end to abusive sealing practices covering case documentation. In granting LAHT’s request, Judge Stark allowed the world to clearly see through discovery documentation the takeover of CITGO by the Venezuelan Government. This probably accelerated the decision.

Coincidentally, the decision arrives as the world approaches the celebration of the 60th anniversary of OPEC’s creation, which was jumped started in Cairo with the Gentlemen Agreement engineered by Juan Pablo Perez Alfonso, the Oil Minister of Venezuela at the First Arab Oil Congress held on the spring of 1959.

Perez Alfonso and Mohamed Mossadegh of Iran had corresponded for at least a decade before and had drawn the conclusion that producing countries could not develop should the oil industry be in foreign hands. This conclusion sprang from their experience in dealing with the oil majors who through transfer pricing boosted dividends in detriment of the producing countries’ income flows.

A wave of nationalizations followed, with the first being that of Iran which led to the downfall of Mossadegh.

Soon enough it was clear to the oil producing nations that state-owned enterprises could be equated to another government department and affect wellbeing in times of conflicts with oil consuming nations.

In addition, Arab nations were sponsoring the Palestinians and thus needed to distance their oil producing units from the contingencies of foreign policy.

Nationalized oil companies were thus created as private corporations keeping distance from the state bureaucracy, effectively establishing a Chinese wall between economic interests and foreign policy. And up to now every oil producing nation except for Venezuela and Russia have kept the separation.

But as world trade becomes more competitive, the world energy matrix continues to diversify, information gathering and distribution are virtually cost free, and environmental considerations introduce reforms in fossil energy production, demands for economic performance claim liberalization of oil producing units.

The successful Petro State of the past needs to reform before it finds itself holding an asset with diminishing value.

This has given rise to the privatization of many links in the fossil energy value chain. Incredibly enough, these reforms have not been foreseen by either Russia or Venezuela, whose companies increasingly are alter egos of their governments.

And they think they can carry out these policies without consequences in a world where information technologies have created a global fishpond that hides nothing. Judge Stark’s decision will soon force the leaders of these two nations to confront reality. And it can be quite disconcerting for the leadership.

Beatrice Rangel is President & CEO of the AMLA Consulting Group, which provides growth and partnership opportunities in US and Hispanic markets. AMLA identifies the best potential partner for businesses which are eager to exploit the growing buying power of the US Hispanic market and for US Corporations seeking to find investment partners in Latin America. Previously, she was Chief of Staff for Venezuela President Carlos Andres Perez as well as Chief Strategist for the Cisneros Group of Companies.

For her work throughout Latin America, Rangel has been honored with the Order of Merit of May from Argentina, the Condor of the Andes Order from Bolivia, the Bernardo O’Higgins Order by Chile, the Order of Boyaca from Colombia, and the National Order of Jose Matías Delgado from El Salvador.

Maduro, Putin y Rosneft por Ibsen Martínez – El País – 17 de Julio 2018

UnknownUno se pregunta, si además de Siria, Irán y las ondas de choque diplomáticas de la trama rusa, Trump y el mandatario ruso habrán tenido tiempo para el caso Venezuela

Tuit del presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, en vísperas del encuentro en Helsinki: “Para contribuir a la solución de la crisis en Venezuela, le pido al presidente Trump que solicite a Putin dejar de apoyar al régimen de Maduro”.

La súplica de Santos a Trump no parece mala idea. Si alguien está, hoy día, en situación de asirse de la oreja del mandatario ruso es, precisamente, el más ferviente de sus admiradores. Ya antes de Trump, tres presidentes de EE UU tuvieron encuentros cercanos con el envenenador de Londres. George Bush padre famosamente afirmó en 2001 que le bastó mirar a los ojos del mandatario ruso para sentir el alma de un hombre recto y muy de fiar. 

Donald y Vóvoshka (así lo llaman, cariñosamente, sus paniaguados) Putin habrán tenido mucho que hablar en Helsinki. Es notorio que la reunión privada se prolongó más de lo previsto. Uno se pregunta, sin embargo, si con un temario erizado de Ucranias y Crimeas, si además de Siria, Irán y las ondas de choque diplomáticas de la trama rusa en las elecciones de 2016, habrá habido espacio para el caso Venezuela.

Sea como haya sido, la solicitud del presidente Santos atiende al papel descollante que, en lo inmediatamente venidero, Rusia jugará en Venezuela. Los intereses rusos en nuestro país, que comenzaron hace ya tres lustros, han crecido últimamente a la par que se ha intensificado el claro intento de desestabilizar las democracias occidentales y asentarse firmemente, de paso, en la más grande reserva de petróleo en el Hemisferio. No hay nada de “política ficción” en esto. Tampoco en la posibilidad de que Trump desestime, con característica panache, los designios de Putin respecto a Venezuela y la región circundante.

El desastroso manejo de su economía, una deuda externa que sobrepasa los 150.000 millones de dólares, y las lúgubres perspectivas de su industria petrolera no han inhibido a Rusia de reestructurar la deuda venezolana contraída con Moscú, calculada en más de 3.000 millones de dólares, tal como lo hizo en noviembre pasado, ni de anunciar masivos planes de inversión en PDVSA, la desarbolada empresa estatal, como se ha anunciado recientemente.

Asfixiado por la falta de divisas, Maduro no ha vacilado en ceder a Rusia soberanía y potestades, nunca antes otorgadas, sobre activos y operaciones en la Faja Petrolífera del Orinoco, así como en el llamado Arco Minero, emporio aurífero amazónico. Por otra parte, Putin se ha mostrado tan impasible ante la crisis política y la tragedia humanitaria venezolanas como ante el sufrimiento del pueblo sirio. La solidaridad de Moscú para con Maduro se hace eco de la misma retórica antinorteamericana del dictador en su denuncia de las sanciones impuestas por EE UU, Canadá y la Unión Europea a Maduro y sus corruptos y sanguinarios caimacanes. Nada extraño habría en ello: Rusia también ha sido objeto de sanciones mucho más gravosas que las cosechadas por los narcogenerales venezolanos. 

Numerosos analistas se preguntan si la ayuda rusa, junto con los 5.000 millones de dólares prometidos (condicionadamente, según algunas fuentes) por China la semana pasada, serán suficientes para mantener a flote al régimen por largo tiempo. Es muy concebible que, aunque en grados dispares, sí lo sean.

Todo lo cual tal vez signifique que Nicolás Maduro ha logrado más en el ámbito internacional que la oposición venezolana. Al cabo de grandes pérdidas y sumida en la discordia, la descoyuntada oposición democrática está hoy limitada a aguardar, inerte, sin liderazgo alguno y ya sin mucha fe, el efecto que puedan surtir las resoluciones de la OEA y las sanciones económicas de EE UU y la UE. 

En cambio, y valga lo que valiere cada uno, Nicolás Maduro aún cuenta con Putin, Rosneft y el Banco de Desarrollo de China.

Los acreedores de bonos tomarán medidas duras contra Venezuela – La Patilla – 6 de Mayo 2018

El vicepresidente Tareck El Aissami lidera la comisión presidencial para la reestructuración y el refinanciamiento de la deuda externa de Venezuela y Pdvsa, formada en noviembre de 2017, conformada por el vicepresidente de Economía Wilmar Castro Soteldo, el Procurador General de la República Reinaldo Muñoz, el ministro de Economía y Finanzas Simón Zerpa, el vicepresidente de planificación Ricardo Menéndez, el ministro de Petróleo Eulogio del Pino, y el presidente de Pdvsa, Nelson Martínez. Hoy, Del Pino como Martínez se encuentran presos acusado de corrupción.

Venezuela ha omitido los pagos de alrededor de $ 50 mil millones en deuda a partir del año pasado. Con poco dinero disponible, y una montaña de deudas, combinada con una crisis económica y la producción de petróleo en una espiral descendente, la situación es grave. Los acreedores podrían comenzar a pulular sobre el país, con la esperanza de reclamar de una u otra manera la indemnización de las obligaciones de deuda incumplidas. El proceso es complicado e incierto. Nick Cunningham de Oilprice conversó con Jay Auslander , abogado y socio de Wilk Auslander, sobre lo que podríamos esperar sobre la crisis de la deuda venezolana. Jay es reconocido por su trabajo en el cumplimiento de sentencias y litigios de deuda en dificultades.

Oilprice.com: Venezuela ya incumplió el pago de intereses por unos $ 50 mil millones de dólares en deuda y Reuters informó recientemente que algunos acreedores celebran reuniones para formar comités, presuntamente para coordinar su acciones y próximos pasos sobre qué hacer con respecto a los dos pagos perdidos. Entonces, me preguntaba, ¿cuáles son los próximos pasos que pueden dar los acreedores y qué significa eso para la producción de petróleo de Venezuela? ¿Pueden los acreedores ir tras los envíos? ¿Cómo funciona?

Jay Auslander: Bien, entonces hay mucho que entrar en esa respuesta, así que trataré de dividirlo para que sea manejable. Obviamente, son acreedores diferentes que van a tener diferentes estrategias que se ajustan a la estrategia de sus propias carteras, sus intereses y sus propias relaciones con otros acreedores. Los acreedores tienen una variedad de rutas diferentes disponibles. Leer más de esta entrada

Denuncian que Maduro envió 2,1 toneladas de oro a Emiratos Arabes Unidos – Clarin – 31 de Marzo 2018

Bajo protección militar, los lingotes viajaron al país del Golfo en un Airbus especial.

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Maduro muestra lingotes de oro durante un acto político. En 2012, Hugo Chávez había repatriado 260 toneladas de oro de reservas. (Reuter)

Acorralado por las sanciones internacionales y la presión local de una economía devastada, el gobierno de Nicolás Maduro decidió sacar las pocas reservas en oro que le quedan a Venezuela y protegerlas en bancos del otro lado del mundo: Emiratos Árabes Unidos (EAU).

El miércoles por la noche, cuando el país caribeño estaba convulsionado por la muerte de 68 presos durante un motín en una comisaria del estado Carabobo, efectivos de la Fuerza Armada Nacional (FAN) llevaron a cabo un operativo secreto para trasladar 2,1 toneladas de oro del Banco Central de Venezuela al Aeropuerto Internacional de Maiquetía, desde donde un vuelo especial las llevó a los Emiratos.

Según denunció Javier Ignacio Mayorca, del Observatorio Venezolano del Crimen Organizado, los lingotes de oro fueron distribuidos en 57 cajas que un Airbus A6-RRJ se encargó de trasladar ​a la monarquía del Golfo Pérsico.

Hay que tener en cuenta que Emiratos Árabes Unidos -integrado por Abu Dabi, Ajmán, Dubái, Fuyaira, Ras al-Jaima, Sarja y Umm al-Qaywayn- integra la lista de paraísos fiscales elaborada por las autoridades de la Unión Europea.

Lo extraño de la maniobra de Maduro con el oro es que contradice una medida adoptada hace casi siete por Hugo Chávez. A principios del 2012, el líder venezolano hizo lo contrario: repatrió el oro venezolano depositado en bancos del exterior para evitar las “turbulencias” de los mercados internacionales.

Se trataban de 360 toneladas, unos 19.000 millones de dólares, que deposito en el Banco Central. Según la oposición, de esa riqueza ya queda poco y nada.

Esta operación del régimen venezolano se da en un momento crucial, donde las sanciones internacionales están afectando seriamente a sus gobernantes, y dificultan el manejo de fondos en el exterior.

Estados Unidos aumentó a mediados del mes pasado la presión contra Venezuela al adoptar sanciones contra cuatro funcionarios venezolanos y prohibir a estadounidenses negociar la criptomoneda lanzada en febrero por Caracas, el petro.

Venezuela, sumergido en la recesión e hiperinflación, había lanzado el petro como parte de sus esfuerzos para reestructurar su enorme deuda externa, una parte de ella en default, estimada en unos 180.000 millones de dólares.

 

Para colmo, esta semana Panamá incluyó al presidente Nicolás Maduro y a otros altos dirigentes políticos de la nación sudamericana en una lista de “alto riesgo” para cometer blanqueo de dinero, por lo que recomendó a bancos u otras entidades a extremar la supervisión de transacciones que involucren a esas personas.

Es la primera vez que Panamá ─con uno de los centros financieros y de negocios de servicios más importante en América Latina─ emite una resolución de este tipo que involucre a Maduro y varios de sus colaboradores más importantes.

Además del Presidente, en la lista panameña aparecen Diosdado Cabello, considerado el número dos del chavismo; la presidenta del Consejo Nacional Electoral, Tibisay Lucena; el fiscal general Tarek William Saab; varios ministros del gobierno, entre ellos el jefe de la cartera de Interior Néstor Reverol, y Adán Chávez, hermano del fallecido presidente Hugo Chávez.

Todas estas medidas aislaron al gobierno de Maduro, cuyas finanzas están en rojo ya que su principal sustento, la producción petrolera, está en franco declive. Con recesión desde 2013, sus reservas internacionales se encuentran en niveles históricos, por debajo de los 10.000 millones de dólares. El desplome económico venezolano es inédito para países productores de petróleo.

Los especialistas atribuyen la situación en parte a la profusa emisión de dinero sin respaldo monetario (reservas) y a la política de controles de cambio y de precios (vigentes desde 2003), además del ambiente hostil propiciado por el gobierno de Maduro contra la propiedad privada, que expulsó a los inversores.

Gobierno y Pdvsa mantienen deuda superior a los $2.000 millones por Kelvin Bolívar – Venepress – 30 de Marzo 2018

Este 31 de marzo se vencerá el bono Venz 38 por una cifra de 43,7 millones de dólares

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El gobierno venezolano y su estatal Petróleos de Venezuela S.A (Pdvsa) mantienen el impago y vencimiento de al menos 17 bonos que suman más de 2.000 millones de dólares entre títulos vencidos y en período de gracia, incluso muchos datan de hace tres meses, situación que sin duda aumenta el riesgo que los tenedores tomen acciones contra los activos venezolanos.

Entre los bonos con fecha de total vencimiento más reciente destacan Venz 34 por $70,3 millones, Venz 18 y Venz 20 ambos sumando $80 millones, correspondientes a los meses de enero y diciembre, respectivamente.

Mientras que en el corto plazo para el mes de marzo, se tiene previsto el pago del cupón Venz 27 con fecha del 15 de marzo y por una suma de $185 millones. Por su parte el bono próximo a vencerse este 31 de marzo es el Venz 38 por una cifra de $43.7 millones, ambos sumando una cantidad de 228.750.105 millones de dólares, los cuales de no ser pagados contarán con un plazo de 30 días, desde su corte, correspondiente al período de gracia.

De acuerdo al informe presentado por Cedice “Cedice “Hacia dónde va la Economía de Venezuela” febrero 2018, la República es quien sostiene el mayor peso de la deuda, sin que se hayan emitido comentarios acerca de los intereses atrasados.

Mientras tanto en la ciudad de Caracas el canciller venezolano, Jorge Arreaza, ha expresado que “va en marcha” la renegociación de la deuda externa anunciada en noviembre de 2017. No obstante, mencionó que el proceso se ha visto dificultado por las sanciones impuestas por el Gobierno de Estados Unidos.

“Es increíble como la banca internacional ha reaccionado con pánico, porque si un banco del mundo trabaja con Venezuela siente que lo van a sancionar”, sentenció Arreaza.

A pesar de los esfuerzos del gobierno venezolano por mantenerse al día con la cancelación de las deudas, algunos pagos han salido del período de gracia y por ende, en el caso de PDVSA, la estatal corre el riesgo de que sus activos en el extranjero entren en litigios por parte de los tenedores de los bonos venezolanos.

 

¿Cuáles son las implicaciones de la orden ejecutiva de EEUU sobre el petro? por José Ignacio Hernández – ProDaVinci – 19 de Marzo 2018

El-petro-418x220.jpgEl 19 de marzo de 2018, el gobierno de Estados Unidos emitió una nueva Orden Ejecutiva relacionada con Venezuela, cuyo efecto práctico es la prohibición de las operaciones con el petro.

Dicha Orden considera que, al emitir el petro, el gobierno de Nicolás Maduro intentó eludir las restricciones previamente adoptadas en relación con las operaciones de deuda venezolana. En favor de su argumento, la Orden invocó las decisiones de la Asamblea Nacional de denunciar la inconstitucionalidad de la criptomoneda.

En resumen, la decisión prohíbe toda transacción realizada por sujetos con nacionalidad de Estados Unidos o realizada en Estados Unidos, en relación con cualquier moneda o activo digital emitida por el Gobierno de Venezuela o en su nombre, desde el 9 de enero de 2018.

Dicha prohibición alcanza, por ello, al petro, así como a cualquier operación que pretenda eludir esta nueva restricción, según la Orden. En realidad, desde el momento en que el gobierno venezolano anunció su decisión de emitir el petro, podía concluirse que tal herramienta constituía una “deuda nueva” a los fines de la aplicación de las restricciones derivadas de la Orden Ejecutiva emitida por el gobierno de Estados Unidos, como se asomó en la aclaratoria número 551, publicada el 19 de enero por la OFAC.

La nueva Orden Ejecutiva aclara esta conclusión y ratifica que las operaciones con el petro, como sucede con la nueva deuda, quedan igualmente prohibidas a los fines del ámbito estadounidenses.

Más allá del alcance económico real que pueda tener la propuesta del gobierno de Nicolás Maduro de emitir el llamado petro, esta nueva medida del Gobierno de Estados Unidos profundiza la debilidad institucionalidad de la criptomoneda, la cual en el fondo, como ya explicamos en Prodavinci, puede equipararse a una inconstitucional operación de crédito público.

 

El misil de la deuda externa golpeará muy pronto a Venezuela por Omar Lugo – El Estimulo – 5 de Marzo 2018

Mientras los políticos están metidos de cabeza en las nuevas elecciones impuestas por Maduro para el 20 de mayo, un misil viene en curso de colisión contra Venezuela: una crisis de deuda externa que estallará en las próximas semanas, para llevar al extremo el colapso de la economía y empobrecer aún más a millones de venezolanos.

Y esta deuda no podrá ser renegociada en las actuales condiciones, lo que hundirá aún más a una economía que ya tiene el peor desempeño en el mundo y ha perdido la mitad de su tamaño en cinco años.

Esta es la primera deducción de economía política clara tras la determinación de Maduro de seguir adelante con unas elecciones que son cuestionadas y no serán reconocidas por las principales potencias de Europa y América.

“Con esta elección Maduro pasará de ser un presidente todavía legítimo a uno ilegítimo”, dijo un economista consultado por El Estímulo al pronosticar “una crisis total” en los próximos meses.

“Ya varios despachos de abogados en Nueva York están preparándose para iniciar demandas legales contra la República y Pdvsa”, agregó.

“No han demandado porque están esperando una solución pacífica y porque el otro camino es muy tortuoso. Pero van a venir demandas terribles”, dijo.

El problema es que el gobierno venezolano depende el financiamiento externo tanto como lo está un padre de familia atado a la tarjeta de crédito para comprar comida y pagar los servicios. Millones de venezolanos dan fe de como su salario formal no les alcanza, por lo que tienen que recurrir al endeudamiento permanente para subsistir.

Algo así le pasa al chavismo: los ingresos del país han caído en más de un tercio junto con el desplome de la producción de Petróleos de Venezuela (Pdvsa), mientras tiene cerradas las fuentes externas de financiamiento, básicamente por el castigo de Estados Unidos a los atentados contra la democracia, y porque desde hace tiempo los mercados tradicionales saben que ya esta antigua potencia petrolera no tiene cómo mantener su fama de buen pagador.

“Es cuestión de semanas para oír sobre la introducción de una demanda contra el país”, señaló el economista Alejandro Grisanti, experto en mercados internacionales y socio de la firma Ecoanalítica.

En otros episodios de la historia un evento de default (impago) de deuda externa de algún emergente como México, Argentina, Rusia o Grecia desató crisis en los mercados financieros globales y agravó las condiciones de la gente de esos países.

“El que no haya ocurrido hasta ahora con Venezuela no significa que no vaya a pasar”, observó un inversionista venezolano con intereses en el mundo financiero nacional e internacional.

En este escenario de asfixia financiera, la Agencia Internacional de Energía reporta este lunes 5 de marzo que la producción de petróleo de Venezuela seguirá en picada en los próximos años hasta alcanzar en 2023 su nivel más bajo en 70 años, reseña Bloomberg.

La pérdida sostenida de miles de trabajadores, las deudas acumuladas con contratistas y socios y las sanciones de Estados Unidos -que dificultan operaciones-, explican en parte este colapso que ha convertido a Venezuela en el principal aliado de los esfuerzos del grupo Opep para drenar excedentes del mercado global.

El alerta llega después que Venezuela perdiera otros 270.000 barriles por día el año pasado en medio de colapso de flujo de caja y un pobre manejo de los reservorios, según la AIE.

La capacidad de producción va camino a reducirse hasta 1,38 millones de barriles por día al final de este año, lo que será el nivel más bajo desde 1950.

Ya la producción ha caído a la mitad de lo que era hace 20 años (3,4 millones de bpd cuando Hugo Chávez llegó al poder).

El saldo consolidado de la deuda externa de Venezuela era de 143.000 millones de dólares en 2017, según cálculos del banco de inversiones venezolano Torino, con datos del ministerio de Finanzas, FMI y Bloomberg.

En este 2018, están programados pagos por 9.022 millones de dólares entre capital e intereses de bonos de Pdvsa y de la República.

La cifra es apenas inferior a los $9.602 millones de reservas totales en manos del Banco Central.

“Durante los próximos cuatro años, Venezuela deberá pagar en promedio 9.900 millones de dólares por año en servicio de bonos de Pdvsa y de la República. Esto equivale en la actualidad a 32,6% de las exportaciones anuales”, advierte el informe de Torino “Libro Rojo”, elaborado por el economista Francisco Rodríguez, conocido en su momento por su proximidad al chavismo y hoy asesor del candidato chavista disidente Henri Falcón.

– Una enorme carga –

Algunos abogados desde Nueva York cuantifican en $60.000 millones la cantidad de deuda externa de Venezuela representada en bonos de la República y de Pdvsa que están en el centro de esta disputa.

El año pasado Maduro dijo que renegociará y refinanciará (dos términos diferentes) toda la deuda de Venezuela. Pero salvo una malograda reunión en Caracas hasta ahora no hay ningún esfuerzo claro de que se esté haciendo algo en concreto.

Cuando el gobierno dijo que iba a reestructurar, prometió pagar.

“Venezuela había sido buen pagador, así que al escoger entre un gobierno que dice que va a pagar y una demanda, los inversionistas habían decidido darle el beneficio de la duda”, señaló en entrevista Grisanti.

Se sabe que el gobierno hizo transferencias a algunos acreedores, pero por un sobrecumplimiento de algunos bancos en las normas de seguridad, porque no querían recibir el dinero venezolano, no se pudo pagar, señala, en una versión corroborada por otras fuentes.

“El gobierno había mantenido alguna o muy poca comunicación, pero hoy por hoy es prácticamente nula y empezamos a ver tenedores de bonos que creen que no van a recibir sus pagos y están buscando demandar”, explicó.

– Lo peor de dos mundos –

La crisis de la deuda venezolana viene a caballo entre las sanciones internacionales contra el gobierno de Maduro y la aguda caída de la producción de petróleo, el bien que aporta 96 de cada 100 dólares que ingresan a Venezuela.

Ahora, con la determinación del chavismo de seguir adelante con sus elecciones presidenciales anticipadas, convocadas por una Asamblea Constituyente que fue impuesta sin cumplir con la Constitución vigente y que en la práctica solo le permite a Maduro gobernar a sus anchas, se espera una nueva batería de sanciones, algunas de las cuales ya han sido anticipadas por funcionarios citados en despachos de las agencias Reuters y Bloomberg.

Además estas sanciones llegan con la crisis de deuda.

“Parece que vienen a apretar las sanciones financieras, en particular con los seguros o con prohibición de exportaciones de crudo liviano y productos a Venezuela, y quizá luego el embargo”, señaló Francisco Monaldi, economista venezolano y catedrático del IESA y de la Universidad Rice e investigador del Baker Institute, en Estados Unidos.

“Creo que las sanciones severas que se plantean harían inevitable el default desordenado y generalizado”, dijo a El Estímulo.

“Las dos cosas combinadas pueden llevar al gobierno a depender totalmente de chinos y rusos para sus exportaciones petroleras y flujo de caja y por tanto a estar totalmente a su merced”, agregó.

Cuando hay un manejo desordenado de un proceso de impago, un país tan vulnerable como Venezuela vería cerradas sus fuentes de divisas, limitadas sus importaciones y aún más paralizada una economía que está en picada desde hace cinco años.

Por su parte, Monaldi señala que las sanciones empeorarán el escenario: “Yo sigo pensando que va a caer la producción de petróleo entre 250.000 barriles por día (bpd) y 400.000 bpd. Si las sanciones son severas más hacia el rango más alto”, agregó.

“Sin duda, esto empeora el flujo de caja del petróleo y dificulta más el refinanciamiento” de la deuda.

Está descontado que el chavismo se las arreglará para vender entre sus seguidores la idea de que la culpa del segundo colapso de Venezuela lo tendrán esas sanciones y no el pésimo manejo de la economía, las violaciones a los derechos humanos, la persecución a los opositores que provocaron las reacciones internacionales.

Maduro tiene entre 26 y 30% de aprobación y su partido PSUV cerca de 25%, según las últimas encuestas. Una vez más, el país será gobernado por una minoría que apelará a la moral del colectivo en busca de apoyos contra enemigos externos.

Habrá grandes marchas antiimperialismo y se tratará de glorificar a los individuos sancionados por los enemigos de la patria.

Vienen también más persecuciones contra políticos y periodistas acusados de estar alineados con el enemigo en contra de la patria.

Este coctel es para muchos opositores difícil de digerir: más Maduro por al menos seis años, menos dinero para el país, más escasez y más pobreza.

Si Maduro se queda, señala por su parte Grisanti, se espera una mayor caída de la producción de petróleo que ya ha bajado en 1,250 millones de barriles en los últimos tres años.

Al año, a los precios actuales, eso equivale a 28.000 millones de dólares, que habrían sido suficientes para pagar el servicio de la deuda, explica Grisanti.

Más Maduro significa que no habrá cambio en el modelo económico.

“Ya se ha perdido toda esperanza de que Maduro pueda rectificar el rumbo del modelo, eliminar controles”, seguirá vendiendo divisas a precios diferentes a los del mercado.

“En estas condiciones es imposible imaginarse que Venezuela va a generar divisas para honrar o mejorar compromisos de pago” y garantizarlos a futuro, explicó Grisanti.

Aunque ha pagado, Maduro no genera confianza en los mercados, por lo que es imposible que pueda emprender una renegociación de deuda.

El cuarto punto es el de las sanciones. La experiencia en otros países indica que van graduales, de menos a más y se exponencian cuando más países de la comunidad internacional están involucrados en sanciones.

“Ahora en la lista de países que sancionan a Venezuela están Estados Unidos, la Unión Europea y los países del Grupo de Lima, lo cual haría imposible cualquier proceso de reestructuración y hace que el panorama sea sumamente complicado porque no solo vamos a entrar en default sino en embargo del petróleo venezolano”, señala Grisanti.

Ese embargo vendrá bien por el mercado a través de demandas judiciales o por la comunidad internacional, para presionar por elecciones justas y libres, para que el voto sea respetado, así como el derecho a ser elegido, agrega.

“Mientras Maduro esté en el poder nos espera embargo de exportaciones petroleras, de los tanqueros en aguas internacionales, de las cuentas por cobrar de Pdvsa y de activos”, advierte.

Ese derecho a ser elegido es uno de los reclamos fundamentales de la oposición, pues sus figuras presidenciables –como Henrique Capriles y Leopoldo López- han sido inhabilitados con artimañas legales y “neutralizados”.

Esta crisis de deuda para un país tan dependiente como Venezuela significa que estamos viviendo una inmensa crisis económica, una caída muy fuerte del poder de compra, con anaqueles vacíos, baja capacidad de importación y cada vez más venezolanos dependientes de la distribución de la red de alimentos del Estado, de los CLAP (comités del partido de gobierno PSUV que se encargan de racionar los alimentos básicos).

Es un escenario muy muy duro en Venezuela. En la medida en que no haya un cambio político, es un panorama tan negro, tan complicado, que eso es lo que me hace ser un poco optimista de la posibilidad de que un pueblo tiene que despertar y buscar un cambio”, agrega.

Calcula que de los 60.000 millones de dólares en bonos, el 25% estaría en manos de venezolanos o de empresas venezolanas.

– Otro ladrillo en la pared –

Desde el año pasado, cuando en el mercado empezaron a verse los retrasos durante varias semanas en los pagos de cupones (intereses) de bonos, varios fondos grandes y clientes privados locales e internacionales salieron de posiciones en papeles venezolanos, explica desde Miami un operador de mercados vinculado a un gran banco de inversión.

Los “brokers” recomendaban salir de estos papeles, aunque se mantiene un importante porcentaje en manos de venezolanos. Fondos de retiro y de pensiones –importantes agentes de mercados- llegaron a tener en sus carteras hasta 12% de papeles venezolanos, pero fueron bajando gradualmente y ahora solo tienen entre dos a cuatro por ciento en su cartera en bonos de Pdvsa o la República, explicó.

Esos fondos con inversiones fundamentales “en largo” plazo no han querido acelerar el default y el proceso de reclamos.
Pero ahora hay otras constataciones.

“El gobierno de Maduro no tiene plata, los acreedores no tienen con quien negociar” (los designados por Maduro están sancionados por el gobierno de Estados Unidos por lo que un acreedor no puede ni tomarse un café con alguno de ellos).
“Ahora vienen más sanciones, más fuertes y más completas, y cuando se activen los fondos buitres, los holdouts, van a cambiar el juego y comenzarán los embargos”, advierte.

“En el mediano y corto plazo esto se le va a poner bien complicado porque todas las instituciones están corrompidas y nadie le va a dar plata a estas personas porque cada dólar que entra desaparece. Nadie le va a dar un medio ahora, pero todos están esperando dar plata si hay un cambio de gobierno”, señala.

– Diagnóstico colectivo –

En diciembre pasado el Centro Global de Política y Energía de la Universidad de Columbia, Estados Unidos, reunió a unos 45 expertos del mundo financiero, de la energía, empresas, academia y organismos multilaterales para discutir a el tema de Venezuela, en una actualización de una mesa redonda llevada a cabo el 1 de junio.

Monaldi, junto con otros expertos, incluyendo el también venezolano Miguel Ángel Santos recogieron en un documento algunas notas de intervenciones de los participantes, difundido esta semana.

La crisis económica y humanitaria en Venezuela empeoró en la segunda mitad de 2017, con un deterioro en los resultados del PIB, que se desplomó otro 12,5% en el año, para acumular un 37% desde 2013. Se prevé otra caída de 15% en 2018, hiperinflación, aceleración del declive en la producción y exportaciones de petróleo.

“Esto puede llevar el ingreso per cápita a un 50% del nivel que tenía en 2013, con la más grande pérdida en cinco años experimentada por un país de América Latina desde los años 50 y un récord mundial para cualquier país no involucrado en un conflicto armado o que haya sufrido un desastre natural”, apunta el documento.

La producción de petróleo ha caído en diciembre de 2017 y enero pasado a 1,6 millones de bpd, 40% por debajo de los niveles de 2013, según estimados de la Agencia Internacional de Energía que van en línea con los de la OPEP. Mientras que proveedores de información como la firma Kayrros la ubican en 1,5 millones de bpd en enero.

Las sanciones de Estados Unidos limitan ahora la posibilidad de que operadores extranjeros sigan haciendo aportes a los presupuestos de los emprendimientos conjuntos en los campos venezolanos, lo que contribuye a una mayor caída en 2018.

Dada la mala costumbre de Pdvsa de pagar después de largos períodos de tiempo, la limitación impuesta por la OFAC de no financiar deuda de más de 90 días tuvo la consecuencia no intencional de “cortar dramáticamente” operaciones petroleras.

– Misión imposible –

“Algunos factores conspiran para hacer la reestructuración de la enorme deuda venezolana la más abrumadora y complicada reestructuración soberana jamás experimentada”, señalan los apuntes.

La actual posición del gobierno chavista no es el menor de todos los problemas: “lejos de dar señales de voluntad para emprender reformas estructurales, ellos culpan a otros de los problemas del país y no ven nada equivocado con sus resultados”.

“En el improbable evento de que un paquete de reestructuración fuera aprobado por el gobierno, no hay en funcionamiento un cuerpo legislativo para aprobarlo y asegurar a los inversores que será puesto en práctica”, señalan las notas al agregar que otro desafío es la disputa entre una parlamento electo pero cuyos poderes fueron eliminados por el régimen, y una asamblea constituyente repudiada como ilegítima e inconstitucional por la oposición, pero completamente empoderada por el régimen.

La dependencia de Venezuela a una única fuente de divisas no tiene precedentes, lo cual podría complicar enormemente una potencial reestructuración de deuda.

Las obligaciones foráneas, cuyo monto total es desconocido, es más diverso y complicado que el de ningún otro país que haya ido a un proceso de estos.

Estas deudas en juego incluyen créditos bancarios, bonos soberanos, deuda de Pdvsa en bonos y préstamos de empresas proveedoras de bienes y servicios; enormes créditos bilaterales (como con China y Rusia), reclamos en arbitrajes por expropiaciones, reclamos de empresas que participan en firmas conjuntas con Pdvsa, dividendos declarados y no pagados en estas empresas conjuntas.

“Como Pdvsa puede ser considerada “alter ego” del Estado venezolano, los tenedores de deuda soberana podrían competir por sus ingresos con los propios tenedores de deuda de Pdvsa”, observan.

“El único proveedor del país, la industria petrolera, se encuentra ella misma tullida por una proliferación de demandas sobre sus ingresos”, concluyen las notas.

– Como caimán en boca de caño –

Los acreedores “holdout” suelen ser una pesadilla para un país en default, más en un default desordenado.

“El daño que pudiesen causar estos acreedores holdout con fines de litigar es considerablemente mayor que el que Argentina jamás tuvo que enfrentar”, señalan en un informe dos prestigiosos abogados que asesoraron a Grecia en su amargo crisis de deuda.

Los holdout suelen ser una fracción de los tenedores de bonos que prefieren quedarse fuera de toda renegociación de pagos y de descuentos, por lo que demandan su dinero completo, a través de tribunales. Son muy efectivos, inclusive en procesos de embargo de activos de los endeudados gobiernos.

Los abogados Lee C Buchheit y Mitu Gulati, -del bufete Cleary Gottlieb Steen and Hamilton y profesor de Duke University, respectivamente, señalaban el año pasado que ya antes de las sanciones contra la cúpula chavista había consenso entre los analistas de que Venezuela no podía continuar pagando completa y puntualmente el servicio de su deuda a cambio de una reducción tan sustancial de las importaciones y que el costo social se estaba haciendo insostenible.

El bufete Cleary es uno de los que ya está estudiando demandas contra Venezuela, según nuestras fuentes.

“Desde el caso de México en los años 1980, no ha habido ningún otro país emergente con un nivel similar de relaciones comerciales como los de Venezuela que haya intentado restructurar su deuda soberana regida por la legislación del estado de Nueva York. En una restructuración de la deuda soberana venezolana, los acreedores intransigentes, “Holdouts”, constituirán un riesgo legal grave y potencialmente debilitante”, postulan.

Cerca del 75% de los ingresos petroleros de Venezuela proviene de sus ventas de crudo y productos a Estados Unidos, y los activos petroleros de Pdvsa en EEUU serán el principal anzuelo que atraerá a esos jugadores duros, explican.

Los bonos de la República –los de Pdvsa no- incluyen una Cláusula de Acción Colectiva (CAC) que determinan que el 75%,o el 85% en algunos casos, de los acreedores basta para ponerse de acuerdo y aceptar una renegociación de deuda.

Esto sería un alivio para Maduro, pero, como observan los abogados, los acreedores holdout pudiesen adquirir los porcentajes necesarios para bloquear posiciones en uno o más de los bonos CAC.

Una reestrucutración también requiere credibilidad en los mercados.

“Sería iluso pensar que un programa de ajustes económico hecho en Venezuela, diseñado y ofrecido por la actual administración el gobierno se compromete con –y cumplirá—un programa de ajuste que corregirá los problemas subyacentes de la economía”, señalan.

Las sanciones, la quiebra de Pdvsa y el radicalismo creciente de Maduro ya hacen imposible una renegociación ordenada.

Cualquier estrategia en este sentido necesitaría apoyarse en la emisión de nuevos papeles, lo cual es imposible en el mercado de Estados Unidos que es donde además circula el grueso de estos pasivos venezolanos.

Para 2018 los vencimientos suman $3.743 millones.

La deuda externa del gobierno central de Venezuela sumaba $46.825 millones, de los cuales $36.080 millones son bonos de la República, según data del ministerio de Finanzas. Otros $28.524 millones son bonos de Pdvsa (cuya deuda financiera total es de $41.076 millones).

La deuda total de Pdvsa al cierre de 2016 (última cifra disponible) era de $102.563 millones, lo que incluye además de la deuda financiera, otras acreencias, como los $19.824 millones que le debe a los proveedores, de bienes y servicios. Esos impagos en buena parte explican la dificultad para reactivar la producción adicional en el corto plazo, justo cuando más se necesita.

“Ciertamente, una reestructuración convencional de deuda soberana no podría ser posible para Venezuela a la luz de las sanciones impuestas en agosto de 2017 por el gobierno de Estados Unidos y administradas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC)”, advierte Gulati en comunicación con El Estímulo vía email.

“Estas sanciones impedirán a los tenedores estadounidenses de bonos participar en una reestructuración de deuda”, advierte.

 

El misil de la deuda externa golpeará muy pronto a Venezuela por Omar Lugo – El Estimulo – 5 de Marzo 2018

Mientras los políticos están metidos de cabeza en las nuevas elecciones impuestas por Maduro para el 20 de mayo, un misil viene en curso de colisión contra Venezuela: una crisis de deuda externa que estallará en las próximas semanas, para llevar al extremo el colapso de la economía y empobrecer aún más a millones de venezolanos.

Y esta deuda no podrá ser renegociada en las actuales condiciones, lo que hundirá aún más a una economía que ya tiene el peor desempeño en el mundo y ha perdido la mitad de su tamaño en cinco años.

Esta es la primera deducción de economía política clara tras la determinación de Maduro de seguir adelante con unas elecciones que son cuestionadas y no serán reconocidas por las principales potencias de Europa y América.

“Con esta elección Maduro pasará de ser un presidente todavía legítimo a uno ilegítimo”, dijo un economista consultado por El Estímulo al pronosticar “una crisis total” en los próximos meses.

“Ya varios despachos de abogados en Nueva York están preparándose para iniciar demandas legales contra la República y Pdvsa”, agregó. Leer más de esta entrada

Pdvsa y Venezuela acumulan más de 2.000 millones de dólares en pagos atrasados – La Patilla – 7 de Marzo 2018

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Petróleos de Venezuela, S.A. (Pdvsa) y Venezuela a acumulan pagos atrasados por $2.014 millones, correspondientes a los intereses de 17 bonos, monto que se podría seguir acumulando en los próximos días cuando vencen dos pagos más, publica el sitio web Banca y Negocios.

La semana pasada se confirmó el pago del Pdvsa 2022N, pero hasta entonces la petrolera no había realizado ningún otro pago desde noviembre, mientras la República no realiza ninguno desde el Elecar 2018 en noviembre también. En total Pdvsa tiene cinco pagos de intereses en mora (705 millones de dólares), mientras Venezuela tiene 12 (1.309 millones de dólares).

En noviembre el presidente Nicolás Maduro anunció una reestructuración de la deuda externa del país y en febrero dijo que esta iba “mejor de lo esperado”, sin embargo no hay detalles de los avances y no único que ve el mercado es que el dinero ya no está fluyendo como el año pasado.

Por parte de la República hay tres bonos que todavía están dentro del periodo de gracia, pero los restantes nueve ya están en mora y declarados en default por agencias de calificación como Moody’s y S&P. Los próximos 15 y 31 de marzo se vencen los cupones de los papeles soberanos 2027 y 2038, respectivamente, que totalizan $229 millones.

En tanto, Pdvsa tiene cuatro bonos en mora y uno en periodo de gracia y sus próximos vencimientos son en abril por un total de $319 millones.

 

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