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Dictamen – Votar o no votar. ¿Es ése el dilema? por José Ignacio Guédez – El Impulso – 5 de Octubre 2017

Votar es un derecho y a los derechos no se renuncia, mucho menos cuando han costado tanto. Desde que ganó la Unidad la Asamblea Nacional el régimen ha tratado de eliminar el voto universal para salvarse del cambio inminente que por decisión popular se dará en el país. Por eso suspendieron el referéndum revocatorio y retardaron hasta más no poder las elecciones regionales. Igualmente, el parapeto constituyente es un globo de ensayo para consagrar elecciones de segundo grado a la cubana para impedir que las decisiones sean tomadas por la mayoría del pueblo. Y es que el verdadero enemigo de la dictadura venezolana es y ha sido el voto, y es el cronograma electoral su gran tormento que le pone fecha de vencimiento a este gobierno criminal. Siendo así, no queda dudas que este 15 de octubre debemos todos salir a votar para recuperar las gobernaciones y ponerlas al servicio del cambio de gobierno y de modelo que se requiere en el país. Si nuestra lucha es por la democracia ¿Cómo no vamos a ejercerla? Al fin de cuentas estas elecciones se hacen gracias a la presión popular e internacional y son el preludio de una elección presidencial que le ponga fin a esta etapa nefasta de nuestra historia. Pero en caso de que existan dudas todavía, voy a darle respuesta a algunos argumentos que de buena o mala fe se han utilizado para promover abstención:
1) “En Cuba también se vota”: Comparar las elecciones en Venezuela con las cubanas es un error, toda vez que en Cuba no hay partidos de oposición. En nuestro caso todavía existen partidos de oposición (cada vez menos pero los hay), y sobretodo candidatos unitarios que son de oposición y que se terminan convirtiendo en alcaldes, diputados y gobernadores. Es impensable que en Cuba el parlamento sea dominado por la oposición como pasa actualmente en Venezuela gracias al voto y a las elecciones que, aunque parcializadas, nos dan la oportunidad cierta de obtener espacios y acumular fuerza política. Al contrario de lo que algunos piensan, seremos como Cuba justamente cuando renunciemos al voto.
2) “¿Por qué no participamos en las elecciones de la constituyente y ahora sí en estas?”: Además de no haber sido convocada por referéndum como manda la constitución, las recientes elecciones de la constituyente fraudulenta fueron de segundo grado, sectoriales y sin voto universal, en las que una persona militante del partido de gobierno votaba múltiples veces. En cambio, las elecciones a gobernadores sí están consagradas en la constitución y son con voto universal y sin voto sectorial.
3) “No voy a avalar con mi voto a la dictadura”: La abstención no deslegitima y por el contrario permite que la dictadura obtenga espacios con fachada democrática. Hay gente que paga impuestos, intenta comprar dólares preferenciales, tiene bonos de la república, abre cuentas en bancos del Estado, usó el cupo de viajero de Cadivi; pero cree que con no votar se está rebelando contra el régimen. La dictadura se combate en todos los terrenos y sobretodo con el voto mientras se cuente con ese derecho. Por algo son ellos los que no querían elecciones.
4) “El Gobierno va a hacer fraude o no va a dejar que los gobernadores de oposición gobiernen”: En ambos casos, fraude o persecución, la dictadura debe pagar un costo con repercusión internacional que no pagaría sí gana la elección con votos gracias a la abstención. Durante la vigencia de este régimen hemos podido ganar elecciones importantes, demostrando que se puede derrotar el fraude con votos y organización. Igualmente, el liderazgo político ha sabido sortear los escenarios de persecución y usurpación, consolidando cada vez más una mayoría contundente. De eso se trata la resistencia democrática, lo importante es demostrar que somos mayoría y que el gobierno es dictatorial. Eso es lo que al final hará insostenible el gobierno actual.
Las elecciones regionales son una jornada de calle y de protesta, en la que toda la población se moviliza. Una oportunidad de oro para reanudar la lucha por el rescate de la democracia y acumular espacios de cara a la batalla final que debe ser la elección presidencial, la cual estará más cerca en la medida de que ganemos mayor cantidad de gobernadores ahora. No puede haber duda. Votemos todos por los candidatos unitarios de la oposición y sigamos luchando.
Caso cerrado, el dictamen final lo tiene usted.

¿Una nación de suicidas? por Tulio Hernández – El Nacional – 1 de Octubre 2017

1480238570963.jpgNo es monopolio de los gobernantes. Cuando una sociedad está enferma, la mayoría de sus integrantes también lo está. La cúpula es siempre la más enajenada. Pero las víctimas suelen ser también presas de patologías extremas.

Perturbado, por ejemplo, estaba el pueblo mejor educado de Europa, el alemán. Terminó seducido, como una adolescente ilusa, por Adolfo Hitler. Un sargento neurótico con derecho de exterminar con el apoyo popular a humanos considerados pecaminosos. Judíos. Comunistas. Homosexuales.

Perturbadas también estaban sus víctimas. Las del Holocausto. Que como lo cuenta Primo Levi en Si esto es un hombre, llegaban a situaciones de confusión mental, desesperación irracional o pérdida de la dignidad con tal de sobrevivir en medio de tanta privación.

II

Eso, intuyo, nos está ocurriendo a buena parte de los venezolanos en medio de la debacle terminal que padecemos desde hace por lo menos 24 años. Desde que Rafael Caldera, en su rol de Saturno devorando a sus hijos, llegó al poder asesinando al partido que fundó. El disparo en el pecho a la democracia bipartidista. Es mi hipótesis delirante: “La tentación del suicidio político se ha convertido en Venezuela en una tradición moderna”.

Suicidas fueron los liderazgos de AD y Copei negándose a emprender los cambios urgentes que las alarmas encendidas –Caracazo, golpes militares, estudios académicos– reclamaban. Aprendices de suicidas fueron los protagonistas del Carbonazo, que convirtieron una rebelión popular de masas en onanista opereta bufa. Atornillaron en el poder a Hugo Chávez. Le dieron el oxígeno que la realidad política le negaba.

Suicida la dirigencia política opositora que, en 2005, ordenando abstención, le regaló a la tiranía roja bananera el poder absoluto en la Asamblea Nacional. Y suicida, más suicida pero con más suerte que los anteriores, la terquedad de la dirigencia chavista empeñada en seguir las fórmulas de un modelo, los estatismos comunistas, fracasado en todos los lugares donde triunfó.

Cada cierto tempo algún venezolano actualiza aquella frase cruel: “Estábamos al borde del abismo, pero hoy hemos dado un paso al frente”.

III

Ahora nos enfrentamos a un nuevo círculo suicida: la obsesiva élite parapolítica que, desde su templo mayor en Miami, predica la abstención para las próximas elecciones de gobernadores.

¿Quiénes son? Lo podemos inferir por sus rostros más visibles. Como el de Diego Arria. Una claque de políticos menores, eternos derrotados, que nunca ha obtenido un cargo importante de elección popular. Un club de corazones solitarios.

¿Qué argumentan? Que ir a elecciones es legitimar el poder de lo chavomaduristas y traicionar las luchas de calle que tantos muertos dejaron

¿En qué se equivocan? En que el chavomadurismo no necesita legitimarse porque ejerce su poder al margen de la ley y la Constitución. Es un gobierno de fuerza. Así convoque a elecciones, luego de las sanciones de Estados Unidos y Canadá, en el escenario internacional, es un Estado forajido. Pero si se les deja, si logran, gracias a la abstención, hacerse de todas las gobernaciones en elecciones democráticas, les estaremos regalando otra bombona de oxígeno.

¿Y los muertos? ¿Los estamos traicionando? Por supuesto que no. Lamentablemente toda lucha contra un gobierno de terror se lleva, siempre, muchas vidas. 30.000 se cargaron los gobiernos militares de la Argentina. Y, al final, hubo que negociar una salida. Porque, entre otros que manejan el sentido común, Sun Tzu nos ha enseñado que una de las artes mayores de la guerra es saber cuándo replegarse. No vale la pena seguir llevando muertos, que honramos, al molino de los rojos si sabemos que no podemos derrotarlos con palos y piedras. Dos pasos adelante, uno atrás, decían en Vietnam. Y derrotaron a los gringos.

IV

Entonces solo nos queda la lucha política. Que los abstencionistas de Miami, allá ellos, aguarden pacientemente la llegada de los Marines vía Los Roques. Que se bronceen a la espera de que los militares rebeldes salgan del clóset. O que terminen de armar el Frente de Liberación Nacional Comandante Urdaneta. Mientras tanto a nosotros, a los mortales, a los de a pie, solo nos queda ir a elecciones porque en democracia menguada quien abandona un espacio de lucha no tiene perdón de Dios.

La diáspora en la recuperación de la democracia y reconstrucción del país por Tomás Páez – El Nacional – 8 de Septiembre 2017

 

1500544479030.jpgLa diáspora venezolana interviene, de diversas maneras, en el proceso de recuperación de las libertades y la democracia en Venezuela y el mundo, desde allí donde han decidido radicarse. Están convencidos de que las libertades son indivisibles y medulares para el proceso de desarrollo y para la reconstrucción del país.

Esos más de 2 millones de ciudadanos, “nuevos y verdaderos embajadores” de Venezuela, después de haber padecido la asfixia progresiva de las libertades, ha asumido un lema: la democracia y los derechos humanos hay que defenderlos todos los días. Han comprendido que el peor enemigo de la democracia es el silencio. Hacen suyas las palabras de Don Quijote: “La libertad, Sancho, es uno de los bienes más preciados que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida”.

En esa defensa de las libertades ha sido necesario contrarrestar un rosario de mitos que el gobierno y sus aliados en diferentes latitudes se encargaron de propagar por todo el mundo. Esa estrategia de marketing, que por un tiempo resultó efectiva, que para desplegarla utilizó todos los recursos a su alcance: las organizaciones y redes creadas en el foro de Sao Paulo, las que provee directamente la dictadura cubana, las que brindaron los gobiernos y partidos afines, los partidos y organizaciones beneficiarias de los recursos venezolanos y los franquiciados y amigos que comparten la misma acera ideológica en España, México, Francia, Estados Unidos, etc., y aquellas redes incrustadas en los organismos multilaterales e internacionales.

Una muestra de esto último la encontramos en las declaraciones de quien fungiera como representante de la FAO en Venezuela. No desperdiciaba segundo para elogiar el modelo alimentario venezolano y, al mejor estilo orwelliano, poco le faltó para denominarlo como el plan de la abundancia, cuando la escasez de los alimentos, de las medicinas y de todo, no cesaba de crecer. Otros organismos han hecho pronunciamientos públicos favorables al régimen o abierto sus espacios para la difusión de los mitos.

La extensión y densidad de estos tentáculos, que no son pocos, los ha padecido la diáspora en todo el mundo. Escojo una experiencia: en una reunión con diputados de un partido político, un representante de la diáspora calificó al régimen venezolano de dictadura. Uno de los parlamentarios presentes expresó su desacuerdo con esa afirmación, alegando que el régimen venezolano no era merecedor de ese calificativo pues había realizado elecciones. De acuerdo con ese argumento tampoco cabría calificar de dictaduras las de Castro o Pinochet; hubo elecciones y plebiscitos.

Esas extensiones han estado acompañadas de generosos contratos a instituciones, consultores y docentes para llevar a cabo investigaciones, dictar cursos y talleres, escribir artículos y libros para ser publicados. Se los financiaba con viajes y estadías para hacer “turismo revolucionario”, a la más vieja usanza de la extinta Unión Soviética y Cuba.

Los beneficiarios gustosamente se convertían en repetidores y amplificadores de los mitos que se habían fabricado. Un story teller que llegaba a distintas capas de la población y que de tanto ser repetido podría resultar creíble. Lo que ha ocurrido en Venezuela con la estrategia propagandística no es nada nuevo, recurre a los viejos esquemas de los socialismos reales: los países de la extinta Unión Soviética y Cuba.

La propaganda rindió sus frutos. Se extendió el mito del carácter social del régimen, se impulsó la idea de que había sido este el responsable de la nacionalización petrolera o el gobierno que dio a la educación y la salud su carácter público, etc. Sus compinches hicieron lo indecible para dar a conocer las “bondades” del régimen, multiplicadores de mentiras y de logros inexistentes que mercadeaban como un régimen “bueno” y preocupado por los desfavorecidos. Indigna que en ese empeño se hagan los ciegos ante la terrible escasez de medicinas y alimentos, el hambre de los ciudadanos y que omitan la existencia de rehenes o presos políticos a quienes, además, se atreven a acusar de asesinos y golpistas.

Otros, menos extremistas e igualmente cómplices, guardan las formas y adoptan una posición equidistante con el solo fin de no tener que tomar partido, que es una forma de hacerlo: guardan un silencio cómplice frente a la crisis humanitaria, la devastación de un país que ya cobra vidas y la represión, que se ha ejercido con saña digna de un ejército de ocupación. Se hacen los sordos y ciegos frente a un régimen que desprecia a sus ciudadanos, prefiere verlos sufrir antes que abrir un canal humanitario que les asegure las medicinas y alimentos que necesitan y son mercaderes de la desesperación: intercambian bolsas de comida por apoyo político.

Su silencio se hace estruendoso cuando desde las Naciones Unidas se alza la voz, con el apoyo de la diáspora, para denunciar el inmenso retroceso y creciente déficit en el terreno de los derechos humanos que ostenta la dictadura venezolana. Todos ellos han sido vulnerados: el de propiedad sobre la vida misma, el de expresión, el de acceso a la información y un largo etcétera.

Esta denuncia es la que ha venido haciendo la diáspora en todos los espacios en los que ha habido posibilidad de hacerla, con el fin de dar a conocer la terrible situación del país y también para evitar que situaciones similares puedan ocurrir en los países en los que hoy viven. La estrategia global en contra de las libertades requiere de respuestas en las que participen organizaciones que desarrollen iniciativas que trasciendan las fronteras nacionales.

La diáspora lo ha hecho a través del contacto personal, en reuniones, talleres, presentaciones, encuentros, entrevistas, artículos, libros, movilizaciones y en el trabajo directo con los partidos políticos demócratas. Ha sido un trabajo de hormiguita que en la primera etapa encontró incredulidad, dudas y mucha resistencia. Las mismas fueron cediendo y hoy, gracias al trabajo conjunto con la alternativa democrática venezolana, un mayor número de ciudadanos, organizaciones sociales y partidos políticos en el mundo son conscientes de que Venezuela vive bajo una dictadura en medio de una crisis humanitaria de enorme calado.

Esa conciencia ha llevado a partidos políticos y organizaciones sociales a desmarcarse del régimen venezolano. Unos por convicción y otros por razones tácticas; les resulta muy pesado cargar con un fardo de esa magnitud. Otros, los menos para fortuna de todos, persisten en la ideología de la barbarie lo que los aísla y distancia de la ciudadanía, cada vez más democrática. Estos dos últimos, los que no se desmarcan o lo hacen por simples razones tácticas, han sido desenmascarados y puestos en evidencia. De esta manera la diáspora, al defender la libertad en Venezuela también lo hace en el país de acogida, allí donde se incube el totalitarismo.

La reciente declaración de un vocero del PSOE (Valladolid, España) minimizando la gravedad de la crisis y mostrando su hartazgo del tema de Venezuela y la posterior aparición, en esa ciudad, de un pancarta ensalzando la revolución bolivariana evidencian las dificultades que la diáspora ha debido enfrentar. Además, con estas declaraciones cuestiona la labor de un líder emblemático de su partido, Felipe González, y la de los eurodiputados y diputados españoles cuyos pronunciamientos reconocen la gravedad de la situación.

Lo dicho reafirma la importancia del esfuerzo que a diario hace la diáspora en su defensa de la libertad y la democracia. Es un trabajo silencioso, que se hace despacito como dice la canción, constante, en todos los terrenos y con todos los medios a su disposición. Se hace con cada nuevo contacto en el trabajo, la calle, en el lugar de residencia y estudio. A cada uno hay que explicarle lo que ocurre en el país y la necesidad de alertar al mundo sobre el peligro de contagio de esta enfermedad mortal en otros lugares del planeta.

Sin duda, los resultados alcanzados podrían potenciarse a través de una mejor definición de políticas y de una mayor coordinación de carácter global. La capacidad amplificadora de la diáspora se ha ensanchado significativamente. Hoy es una necesidad aprovechar la nueva geografía nacional que se construye con la diáspora y un error desperdiciar esta capacidad. Esta necesidad se ha visto reforzada por la reciente declaración de Lima en la que participaron doce cancilleres de los países americanos, por la declaración que ha hecho la Unión Europea y Estados Unidos. Ello no hace más que recordarnos la necesidad de una estrategia internacional con nuevas características y actores.

 

Venezuela: Los que se quedan por Ángeles Mastretta – Nexos – 1 de Septiembre 2017

portada-septiembre.jpgNunca le ha gustado hablar de tormentas, pero es venezolana. Imposible librar su corazón de ese linaje. ¿Y cómo no afligirse? Arduo vivir en Venezuela. Pero ella no ha querido ni quiere moverse de ahí. A pesar del espanto. Yo, en cambio, frente a la deriva de su país, temo hasta decir su nombre.

Arely es un privilegio que me concedió la fortuna. La encontré hace nueve años y desde entonces vamos sabiendo una de la otra, como sabemos de los nuestros.

Con las penas de su mundo ella siempre ha sido prudente. Porque es de una elegancia de alma que le impide maldecir y perder la esperanza.

En diciembre de 2015, tras las elecciones en que la oposición a Maduro ganó la mayoría en el Congreso, la tenía entera. Escribió: El momento que estamos viviendo en Venezuela es un buen motivo para decirles que siempre las quiero y forman parte de mi vida. En esta patria del alma llanera sabemos que este nuevo camino es largo, pero es el comienzo que estábamos esperando, necesitando, deseando, desde hace muchísimo tiempo.

Acompañó este envío con un texto, del escritor Laureano Márquez cuya primera frase, hoy, suena a ensalmo: Este lunes amaneció de democracia. Y era una celebración. Hasta del cielo y los árboles de su país. Lo que parecía imposible para muchos se logró. Venezuela tiene un solo camino, la democracia y el voto como instrumento de cambio y el que no lo entienda, peor para él.

Laureano Márquez estudió ciencias políticas, nació en 1963, es un comediante, un crítico. Tiene dos millones de seguidores en Twitter. @laureanomarquez, escribe la editorial del diario Tal cual (@talcual). Yo no supe de él, ni de tantos, cuando recibí el premio Rómulo Gallegos, que le debo a Venezuela como quien debe una bendición para toda la vida. Siempre tendré cariño y deudas con ese país que hoy sufre tanto. Entonces Márquez ya trabajaba en la tele y los periódicos, pero los escritores de mi generación perdimos el buen hábito que sí tuvieron los de la generación anterior: buscar a los otros, hacer amigos en cada uno de los países que visitamos. Escribo esto y me contradice la emoción de un recuerdo. En 1996 conocí a Carlos Pacheco. Fue presidente del jurado que decidió el premio. Durante los días que entonces pasé en Venezuela nos hicimos amigos. Hablamos de libros, de su pasión por Augusto Roa Bastos. Pero yo vivía entonces en una vorágine. Perdí el rumbo de Carlos y ahora que lo busco en la red me entero, con pesar, de que murió en 2015, en Bogotá.

Investigador, ensayista, crítico, editor, profesor de la Universidad Simón Bolívar, miembro de la Academia Venezolana de la Lengua. Todo eso era Carlos y me perdí de celebrarlo con él. No puedo saber qué sentiría ahora frente a la desgracia que atormenta a su país. He de buscar a su esposa, Luz Marina Rivas, profesora titular de la Universidad Central de Venezuela, magíster en Literatura Latinoamericana y doctora en Letras por la Universidad Simón Bolívar.

Le pregunté a Arely si algo sabe de ellos, pero cuando esto escribo aún no me dice nada.

Hace días, tras la supresión de la Asamblea Nacional elegida democráticamente y el invento de una Asamblea Constituyente, escribió un mensaje breve.

La lectura y la escritura las tengo a un lado y esa no soy yo, así no soy, pero el país se metió hasta la médula y no hay otra actividad que esta zozobra y este día a día de incertidumbres. La diáspora venezolana se ha instalado en el alma y en el ánimo.

Este artículo de Leonardo Padrón es uno de los retratos de nuestro acontecer y lo comparto porque es la perfecta descripción de lo que pasa en nuestros corazones.

El texto de Padrón es largo y se titula “La casa grande”. Elijo algunos de su párrafos. Me han sorprendido porque explican lo que a veces nos parece inexplicable. Por qué quienes sí hubieran podido salir de Venezuela siguen y quieren seguir ahí. Responde a lo que tantas veces le han preguntado al escritor.

Las razones para quedarse y lidiar, para no irnos en desbandada.

No es un tema fácil. Es un tema espinoso por el espinoso país que hoy vivimos… Ahora bien, ocurre que habitualmente uno no anda explicando las razones que tiene para no irse de su casa.

…Mi casa, si me pongo específico, limita al norte con la fiesta que es el Caribe, al sur con la selva fantástica de Brasil, al oeste con kilómetros de vallenato, cumbia y hermandad y al este con la vastedad del Atlántico y ese litigio histórico, otra vez de moda, que es Guyana. Mi casa tiene el techo azul casi todo el año. Mi casa es un clima de mangas cortas y risa fácil. Mi casa tiene un catálogo de playas irrepetibles. Y si la camino a fondo me topo con la belleza de sus abismos de agua, con la neblina a caballo de sus páramos, con sus árboles redondos, con su sol de tamarindo y papelón. Mi casa tiene 30 millones de habitantes…

…En mi casa está mi infancia, mi ventana y mi lámpara, mi postre favorito, mi carro, mi lista de amigos, mi cine recurrente, mi ruta de librerías, mi estadio de beisbol, mi zona de costumbre y apegos. El sol nace y se pone en mi casa.

…Tengo una vida entera en ella. Y una vida entera es mucho tiempo.

…Pero sucede que a pesar de todo eso, tengo que explicar por qué no me quiero ir de mi casa.

…cuando no llega el agua a mi casa averiguo, pregunto, resuelvo, compro, instalo un tanque. Cuando aparecen filtraciones busco, llamo, persigo al plomero… Cuando se agrietan sus paredes, cuando se colma de insectos, cuando la cubre el polvo, cuando se trastornan sus aparatos, cuando la polilla ataca, en todos esos casos, no suelo irme, no desisto, no salto por la ventana. Sencillamente, me ocupo. La lleno de atenciones…

Sí, en estos tiempos las goteras se han vuelto absurdas, el techo se ha corrompido, el agua sale negra, la luz es escasa, el tronar de las armas eclipsa el bullicio de las guacamayas, la nevera se ha llenado de vacío y nostalgia, a los insectos se le han sumado alimañas impensables. Mi casa es hoy un tesoro arruinado, malbaratado, saqueado. Pero es mi casa. Me cuesta no atenderla. No procurar remedios. No aportar la cal de mis opiniones, la despensa de mis esmeros, el martillo de mi insistencia y su tanto de ética, perspectiva y confianza.

Mi casa está rota. Y yo me sumo a la reparación. No al adiós. Irme es un verbo posible. Tengo derecho a hacerlo. A veces me intoxico de ganas. Pero entiendo que en cualquier otro confín seré un extranjero. Un emigrante. Un nómada accidental.

Es una opción válida… pero el exilio es una palabra llena de piedras… Es una acrobacia espiritual.

Hay vecinos que se han ido, otros que están haciendo maletas, ensayando un nuevo idioma, aprendiendo a usar un GPS. Mis hijos se despiden de sus mejores amigos. Mi pareja se despide de sus mejores amigos. Mis mejores amigos se despiden de sus enemigos.

Los venezolanos estamos viviendo una experiencia inédita. En esta época de ideologías y militancias extremas, el desencanto ha hecho que el país esté advirtiendo el mayor de los éxodos de su historia. Me he topado con la conmovedora circunstancia de ver a una madre hacer todo lo posible por separar a su hijo de ella. Apurándolo para que se vaya a estudiar a Calgary. Para salvarlo. Para saberlo seguro.

¿Es este el fin del país? No. Los países no concluyen. Es este un episodio amargo.

Se habla de la inflación más alta del mundo. De la escasez más pavorosa que hemos vivido. Del corrimiento del sistema de valores. De una violencia sórdida y copiosa que ha convertido al mapa entero en sangre y luto. Así de grave está la casa, así de extrema la inundación.

Entonces, ¿desertamos?, ¿desmantelamos lo que queda? ¿Realmente queremos renunciar a nuestra casa?

Leonardo Padrón es escritor. @leonardopadron y publica en su .com y @caraotadigital. Nació en Venezuela, en 1959. Licenciado en Letras por la Universidad Andrés Bello, ha escrito y escribe todo el tiempo. Poesía, crónicas, guiones para cine y televisión, entrevistas. Es productor en medios electrónicos, es editor. Es otro venezolano extraordinario.

Termino este artículo al recibir el más reciente mensaje de Arely: El lunes pasado murió en manos de este desastre el hijo de una amiga. Vivían en Barquisimeto y él, Eduardo, de 19 años, estaba manifestando pacíficamente.

Todo esto sufre, pero se queda. Ahí está su casa.

Ángeles Mastretta
Escritora. Autora de El viento de las horas, La emoción de las cosas, Maridos, Mal de amores, Mujeres de ojos grandes y Arráncame la vida, entre otros títulos.

 

Los Presidentes Ricos y… La Herencia de Chávez por Thays Peñalver – RunRunes – 22 de julio 2013

thumbnailthayspeñalverSi usted se fija bien en la última historia presidencial, Hugo Chávez nació en una casita de barro, durante la dictadura. Y nada más llegada la democracia fueron sacados a una casa de verdad, con luz eléctrica; se le educó gratuitamente, se le operó y trató gratis. A su padre se le educó en programa especial y se le transformó en maestro, en coordinador, en director de colegio, director de grupo y jefe de sección hasta llegar a la cúpula de los destinos públicos, jubilándose a los 20 años de trabajo y con lo reunido pasó de un rancho de bahareque, con techo de palma a dos aguas a comprar con su esfuerzo de profesor y empleado público una finca de 20 hectáreas, con tractor, desgranadoras, ordeñadoras y más de 100 animales de todo tipo (1). Ya quisieran hoy los campesinos tener esas oportunidades.

Era como para estar agradecidos con la democracia porque salieron de la miseria, algo que en 150 años de dictadura y botas militares nadie soñó en su familia. Sus hijos serían profesionales universitarios, educados gratuitamente y a todos se les dio empleo digno. Y aun siendo ellos la prueba más clara de que Venezuela es la tierra de las oportunidades, se empeñaron en mentir descaradamente, sobre que la democracia nunca dio oportunidades a los pobres.

Abra, amigo lector, cualquiera de las biografías del despropósito que dirige esta *“Nueva República”*, y se encontrará con una única constante. La mayoría de los ministros, gobernadores y alcaldes nacieron en la pobreza durante la dictadura militar o el comienzo de la democracia, como muchos de nosotros, el resto son representantes de la clase media baja. La mayoría de ellos siendo pobres, pudieron estudiar gratuitamente en las escuelas y liceos, asistieron gratuitamente a las universidades que no existían en dictadura, absolutamente todos consiguieron buenos empleos.

Del liderazgo principal en los ministerios, a todos -y especialmente a los comunistas- la democracia les permitió no solo graduarse, sino que fueron enviados a las mejores universidades de Europa y Estados Unidos a hacer sus maestrías y doctorados algunos Nacidos en la pobreza y llegado Chávez, todos ellos ya eran universitarios, maestros y doctores, con sus casas y automóviles, todos tenían buenos empleos y una vida digna.
¿Pueden ellos decir que los pobres no tuvieron oportunidades, siendo ellos la prueba clara de lo contrario?,
¿Pueden ellos hablar de que los oligarcas no les dieron oportunidades, si sus propias biografías son prueba categórica de lo contrario?
Y ¿quiénes fueron los oligarcas? *¿Rómulo Betancourt?* Hijo de un inmigrante canario establecido en la Guarenas del siglo XIX.
*¿Raúl Leoni?* Hijo de otro inmigrante radicado en El Manteco asolado por la malaria.
*¿Carlos Andrés Pérez?* Que nació en un rancho del siglo XIX y que salió a lomos de un burro de su tierra.
*¿Jaime Lusinchi?* Hijo de una increíble doña María que regentaba una pensión y a veces se iba sin comer a la cama para que su hijo pudiera estudiar medicina.
*¿Rafael Caldera?* huérfano de padres españoles y criado en el estricto hogar de Tomás Liscano. Si algo ha tenido la presidencia democrática de Venezuela, sus ministerios y la mayoría de su funcionariado toda la vida es que ha estado “100% libre de ricos y burgueses”.
¿Justicia, Independencia de Poderes? ¿Acaso no hay mayor mentira cuando los golpistas hablan de la justicia de la 4ta República, cuando ellos querían nombrar al Fiscal General, Ramón Escobar Salom, para su Junta de Gobierno?
La verdad es que Chávez su familia y quienes hoy gobiernan estaban relegados a vivir como todos los dictadores y comunistas que se adueñan de un País, porque el Cabito terminó viviendo en un hotel de París con botellas de coñac de 1.000 dólares de la época; Marcos Pérez Jiménez en su cuenta tenía nada menos que el presupuesto de la educación de todos sus ancestros.
Mientras que a Rómulo hubo que hacer una colecta para comprarle una casa porque no tenía dónde vivir y aceptó el regalo condicionado a que una vez muerto, la casa sería un museo. Sus hijos, por tanto, no heredaron absolutamente nada, como tampoco heredaron fortuna los hijos de Leoni. Conozco a los hijos de Lusinchi que heredaron solo buenos recuerdos, y Caldera legó su dignidad a toda prueba, como Luis Herrera del que nadie puede negar que más allá de sus quesos llaneros, jamás se preocupó en hacer fortuna. Dejo de penúltimo al “hombre más temido y odiado por Chavez” CAP, que muere en estado de semiabandono (por los millones que votaron por él). Y de último dejo al hombre que nunca sabremos cuánto legó a sus hijos, informense como viven, y no se como hizo el inocente, porque con “su sueldito”, dos ex esposas y varios hijos, es difícil). Pero a Venezuela sí le dejó el mas grande legado: Hugo Chávez dejó partido en dos al país, destruyó a la izquierda, reinstauró el militarismo, triplicó la deuda, quebró las arcas, y parafraseando a Cabrujas: “Ni la caída del muro de Berlín, ni Yeltsin inaugurando un McDonald’s junto a la tumba de Lenin, hicieron tanto por la derechización nacional”.

 

SR. González Pazos, ¡Váyase a Venezuela y despúes opine! por Josu Rekalde – Deia – 12 de Agosto 2017

En esta sociedad líquida y sin columna vertebral en la que vivimos, conviene de vez en cuando, marcar cada uno bien el terreno y señalar lo que nos parece bien de lo que consideramos asquerosamente manipulado.

Este sábado, Deia ha publicado un artículo que en el fondo podría parecer una apología al terrorismo de estado. Lo firma Jesús González Pazos y lleva por título “Venezuela, desde el respeto y la solidaridad”. Ya de por si, el título miente. En su desarrollo no hay el menor respeto ni la mínima solidaridad. Es un ataque continuo a los basamentos de un sistema democrático, como lo entendemos en Europa, dejando de lado las reivindicaciones nacionales que demanda Euzkadi, de las que podíamos hablar en otro trabajo.

De entrada el que González Pazos, se presente como miembro de Mugarik Gabe, me decepciona sobre lo que es esta ONG que al parecer no tiene fronteras. Creí que sus reivindicaciones eran otras, y sus personeros de otro talante humano, o de lo contrario que digan claramente que este personaje no les representa en nada.

Y digo la diferencia entre un periódico democrático, de otro que no lo es, es que en Deia se haya publicado semejante cúmulo de despropósitos, porque la ideología del periódico la marcan los editoriales, y hace unos días, Deia tomó postura en contra de la dictadura de Maduro, frente a un periódico como Gara que jamás de los jamases publicaría nada a favor de la democracia que propende la Mesa de la Unidad Democrática de aquel país que comprende todo su arco parlamentario, desde el Partido Comunista, hasta la derecha venezolana, porque lo de Maduro, nada tiene que ver con la Izquierda con mayúsculas sino con el gansterismo. Pero si esto satisface al Sr. González Pazos, le recomiendo se vaya a vivir en aquel país tan paradisíaco, como así nos lo describe.

La oposición ganó las elecciones legislativas y ante esa evidencia Maduro ha desconocido todas sus decisiones y las ha anulado a través de un falso poder judicial que no es más que correa de transmisión de un ejecutivo que ha empobrecido el país y ha destituido a la Fiscal General por atreverse a decir que el actual régimen es una dictadura.

¿En que país democrático hay presos políticos?. En ninguno. Solo los hay en las dictaduras por eso se les saca a los incómodos de su casa y se les mete en la cárcel arbitrariamente, sin juicio alguno y a pesar de que el fiscal que acusó a Leopoldo López tuviera que huir y decir que toda su acusación fue falsa. Pues López sigue en arresto domiciliario sin posibilidad de expresión pública.

¿En que país democrático se cierran medios de comunicación y se controla la tirada los periódicos impidiéndoles el suministro de papel?. En uno no democrático, como en Venezuela. O en Corea del Norte. Y, si no me cree, diríjase al periodista vasco de izquierda, Xabier Coscojuela que ha tenido que cambiar su diario Tal Cual al sistema digital ante la falta de papel.

¿En qué país democrático se monta una votación fraudulenta, dicha desde Londres por la propia compañía que se prestó a la mascarada diciendo que habían manipulado un millón de votos, para negar algo constitucional como el Revocatorio y sacarse de la manga una instancia Constituyente para anular la democracia?. Pues en Venezuela.

¿Qué país democrático tiene el rechazo de esta iniciativa falsamente Constituyente ya que se trata de una regresión tipo “democracia orgánica franquista”, por parte de la Unión Europea y la mayoría de los países latinoamericanos y de Naciones Unidas?. Sencillo. La Venezuela de Maduro.

¿Qué país ha sido denunciado por malos tratos, abusos policiales, falta de democracia e irrespeto a la verdad por parte de la ONU?. Venezuela, compadre.

¿En qué país han muerto en las protestas contra un gobierno 130 jóvenes en sus calles?. En la patria del chavismo. Dato que al parecer al Sr. González Pazos le tiene sin cuidado.

¿Qué país ha sido expulsado de Mercosur, repudiado en la última reunión de cancilleres en Lima, mientras mantiene divisiones de soldados cubanos en Fuerte Tiuna y la Inteligencia y Contrainteligencia en manos del castrocomunismo?. La dictadura chavista de Maduro.

Y así podríamos ir analizando todas y cada una de las úlceras crapulosas de un putrefacto régimen de fuerza que al parecer al Sr. González Pazos le encantaría aplicar a la tierra de los vascos, pues de lo contrario no se entiende su admiración hacia la barbarie.

Para justificar todo este oprobio, el articulista lo compara con España. Le puedo dar a este señor una serie de datos sobre lo que es la democracia en España, quizás desde más cerca de su lupa, pero se que no serviría para nada. Por eso le sugiero escriba este tipo de análisis en Gara, que estará encantada de tener por lo menos a un vasco ilustrado que crea que la “robolución bolivariana” como la llaman es un faro que nos debe iluminar en la noche española. Si Gara publica los comunicados de ETA, ¿por qué no este canto a una dictadura?.

La dirección de Deia verá si le interesa seguir alimentando algo que ha irritado sobremanera a todos los vasco venezolanos que habitamos en Euzkadi, conocemos y queremos aquel país, y votamos en las elecciones que demuestran que el 97 %, en las urnas, es profundamente antichavista por democrático. Por cierto, vascos que en 1977 siguieron el llamamiento para comprar acciones de Deia y poder combatir el pensamiento único franquista de aquella dictadura, semejante a la venezolana, con militares corruptos en todas las esferas del poder.

No es la primera vez que González Pazos escribe semejante sarta de mentiras y apologías en Deia. Solo deseo se informe antes de juntar sus letras y no hiera a tanta gente que pugna por salir de aquel país al que Colón llamó Tierra de Gracia.

 

País en coma – Editorial revista SIC – Agosto 2017

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El país está en coma. Nuestra cotidianidad es cada día más cuesta arriba, casi insostenible. Sobrevivir se ha convertido en un desafío. No hay nada dado, supuesto; cada día hay que inventarlo.

Qué hacer para no pasar hambre y por lo menos tener una comida diaria; cómo llegar al trabajo y regresar a casa sin ser asaltados; cómo armarse de paciencia para aguantar entre cuatro y seis horas diarias en la cola del transporte público y, al final, tener que pagar un sobreprecio para poder llegar a casa, descuadrando el salario de hambre que se recibe; qué hacer para no enfermarse porque los hospitales están deteriorados y colapsados y no hay medicinas; no contamos con agua potable, ni cómo hervirla, porque el gas escasea y cuando llega es caro y las colas son inmensas para poder adquirirlo; la electricidad es irregular, fluctúa constantemente dañando los aparatos domésticos que, dados los niveles de inflación, las familias no tienen como reponer.

Las fiestas y los convites de patio, tan propios de nuestra cultura, han quedado estacionados en la memoria como recuerdos felices, hoy es un lujo que solo se pueden dar los que orgánicamente están enchufados en las redes del poder; pululan, como en Haiti, en los frentes de muchas casas, mesitas donde se venden pequeñas cosas usadas o productos detallados en porciones mínimas, señal de una economía del día a día; las ratas y los perros compiten con la gente que busca entre los desechos un pedazo de arepa para saciar el hambre; los colectivos armados, paramilitarismo bolivariano del socialismo del siglo xxi, junto a la red de patriotas cooperantes o sapos de la dictadura, amenazan y persiguen cualquier disidencia y descontento ante la situación; la cotidianidad está militarizada, los carros y tanquetas de guerra recorren la ciudad con hombres armados, vestidos de verde oliva, algunos con armaduras cual “robocot”, y otros vestidos de negro, con pasamontañas, jugando a la guerra, apresando, torturando y matando en nombre de la paz y la revolución a quien protesta y manifiesta su malestar ante el statu quo.

Mientras tanto, los medios de comunicación y las cadenas propagandísticas del Gobierno hablan de patria y soberanía pretendiendo imponer infructuosamente la narrativa del poder. Pecado estructural, sistema de muerte. Así las cosas. Esto no es cuestión de izquierdas vs. derechas; ni de ricos vs. pobres; es, sí, un asunto de sociedad soberana vs. Gobierno tiránico; de vida digna vs. eslavitud; democracia vs. dictadura.

En medio de esta situación, la ciudadanía no solo ha resistido, sino que se ha ido constituyendo en medio de la adversidad en un auténtico sujeto social, con una voluntad política de transformación democrática. Por eso creemos que la consulta popular, celebrada el pasado 16 de julio, fue un auténtico acontecimiento histórico con una densidad democrática inédita en la historia de nuestro país y de América Latina. No fue un suceso, porque lo propio de un suceso es que es algo que ocurre en continuidad con lo que venía pasando y, por tanto, no entraña novedad, ni trascendencia alguna. En cambio, un acontecimiento es un hecho denso, inédito, que revela una novedad y se transforma en hito histórico. Veamos algunos rasgos de esta novedad.

En primer lugar, quien asistió a la consulta participó por cuenta propia, porque para cada quien fue un acto autónomo y libre, una decisión absolutamente personal, sin chantajes, ni presión de ningún tipo por parte de quienes lanzaron y operativizaron la iniciativa. En segundo lugar, la gente se asumió como un cuerpo social cohesionado ya que en los centros electorales, aunque no todos nos conocíamos, nos experimentamos hermanos, unidos, compartiendo un mismo horizonte de país. Fue un espacio de encuentro y de reconocimiento social; por ejemplo, en un mismo centro, convergían personas de distintas clases sociales, soñando juntos por un mismo país, se saludaban, se encontraban y verbalizaban sus sueños e imaginación. En tercer lugar, la consulta fue de suyo una concertación política, porque muchos chavistas (no maduristas) concurrieron a las mesas para expresarse, así como también la gama de tendencias políticas opositoras representada en la Mesa de la Unidad Democrática (mud), y más allá de cualquier tendencia política, acudieron, de igual modo, los llamados “ni, ni”, quienes en las tertulias espontáneas en las cercanías de los centros electorales dejaban claro que no eran ni chavistas, ni de la mud, pero que estaban claros que esto tenía que cambiar y que la asamblea nacional constituyente (anc) de Maduro era una imposición inconstitucional intragable. En cuarto lugar, fue un acto de trascendencia cultural donde la viveza criolla fue superada por un impecable espíritu ciudadano que generó un ambiente de confianza y responsabilidad íntegro. En quinto lugar, fue un acontecimiento civil que demostró que no se requiere de Plan República para garantizar el orden y la seguridad de un evento electoral cuando la ciudadanía asume el protagonismo del proceso. En sexto lugar, fue un acto de fe en “los poderes creadores del pueblo” porque nos mostramos a nosotros mismos y al mundo los dones y el ingenio que poseemos y que somos capaces de desplegar exitosamente en tan poco tiempo y con tan pocos recursos a favor del bien común, en una atmósfera festiva, lúdica. En séptimo lugar, desde el punto de vista gerencial, pese a la maldición histórica del rentismo, se reveló un espíritu emprendedor de alto nivel, pues se hizo uso eficiente de tiempo y de los pocos recursos disponibles y se llegó, de manera altamente eficaz, al logro de los objetivos. Tal como lo señaló el ex rector del cne, Vicente Díaz, después de conocer los primeros resultados (7.186.170) y las proyecciones a 7.6 millones como total de la jornada: “Esos números de ayer se lograron con 14 mil mesas instaladas cuando lo máximo obtenido previamente se hizo con 45.000”. Ha sido, pues, el proceso electoral más eficiente, ordenado y confiable de nuestra historia política, además de inédito por su característica: propuesto por organizaciones de la sociedad civil, coordinado por la Mesa de la Unidad Democrática y operativizado por los partidos políticos junto a las universidades y organizaciones de la sociedad civil, sin participación del gubernamental Consejo Nacional Electoral (cne). En octavo lugar, desde el punto de vista ético, fue una decisión que desató un modo de relación tan auténtico que afloró la solidaridad, la honestidad, la responsabilidad, la participación, la ayuda mutua, la confianza, el respeto, afirmando que es mentira que los valores se han perdido, y que cuando nos relacionamos desde lo mejor de nosotros mismos, estos fluyen con naturalidad. En noveno lugar, desde el punto de vista comunicacional pese a que Conatel amenazó y censuró a los medios para que no cubrieran el evento, la información fluyó por las redes y boca a boca, generando una gran movilización en todos los rincones del país. En décimo lugar, fue un acto de incidencia internacional por la cualificada presencia de los observadores internacionales y el impacto positivo que tuvo a nivel de las redes y medios internacionales; tanto, que a escasos dos días ya se contaban alrededor de dieciocho pronunciamientos de jefes de Estado con tendencia a más.

El país está en coma, sí, por las arbitrariedades de quienes se han adueñado ilegítimamente del Estado, pero la sociedad venezolana tiene un espíritu enorme de resiliencia capaz de reponerse a cualquier adversidad y rehabilitarse democráticamente, con el convencimiento de que los conflictos se resuelven pacíficamente en las urnas, no con la guerra. Para que haya República, los actores políticos (Gobierno y mud) deben leer bien este acontecimiento inédito de nuestra historia y evitar azuzar los lobos de la violencia. El pueblo habló contundentemente: no a la guerra, no a la dictadura, sí a la paz y a la democracia.

Mercosur decide la “suspensión política” de Venezuela y consuma el aislamiento de Maduro por Xosé Hermida – El País – 5 de Agosto 2017

mercosur
Los países de la unión comercial exigen un “proceso de transición política para restaurar el orden democrático”

Los recelos del Gobierno izquierdista de Uruguay habían impedido hasta ahora actuaciones más tajantes del Mercosur contra Venezuela. Pero los últimos acontecimientos en ese país han acabado por derribar los últimos apoyos con los que aún podía contar Nicolás Maduro en la unión comercial sudamericana. Los cancilleres de Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay han decidido este sábado en São Paulo la “suspensión política” de Venezuela en el Mercosur, un gesto con más carga simbólica que práctica pero que pretende lanzar un mensaje político rotundo: el “aislamiento” de Maduro en la región, como expresó sin rodeos Aloysio Nunes, ministro de Exteriores de Brasil, que ocupa la presidencia de turno del organismo.

Venezuela ya había sufrido la “suspensión jurídica” de Mercosur el pasado diciembre, aunque entonces el motivo alegado fue su incumplimiento de algunos de los tratados de la alianza comercial. Ahora el país sufre la sanción más grave que prevé el organismo sudamericano por su “violación de las instituciones democráticas”. “Esto es un mensaje a América y al mundo: basta de la Venezuela represora, basta de la Venezuela dictatorial, restauren la democracia”, proclamó con vehemencia el canciller argentino, Jorge Faurie. “Dejen de torturar a su pueblo”, completó el ministro brasileño.

Los cancilleres del Mercosur ya tenían previsto hace dos semanas, en una cumbre en Mendoza (Argentina), emitir una dura declaración contra Maduro y rechazar la elección de una nueva asamblea constituyente en Venezuela. Pero entonces lo frenaron las reticencias del Gobierno de Uruguay, que pretendía evitar una confrontación con los sectores más a la izquierda del Frente Amplio, la coalición gubernamental en Montevideo. Los últimos acontecimientos, especialmente la negativa de Maduro a mantener conversaciones con los demás miembros del bloque comercial, quienes pretendían instar al Gobierno de Caracas a dialogar con la oposición, acabaron por vencer las resistencias de Uruguay, el único de los países del Mercosur donde la izquierda resiste en el poder. El propio ministro uruguayo, Rodolfo Nin Novoa, se refirió a los “agravios recibidos” del Gobierno venezolano y se afanó en destacar que la decisión de excluir al “país hermano” no fue “tomada con alegría”. “Pero estamos convencidos de que esta es una acción en favor del pueblo venezolano”, explicó Nin Novoa. “Y la tomamos sin renunciar al diálogo, porque vamos a seguir tendiendo la mano”.

La medida supone solo la “suspensión de los derechos y obligaciones de Venezuela” y no su exclusión porque los países quieren dejar la puerta abierta al regreso del país “tan pronto sea restaurado el orden democrático”, explica el comunicado conjunto de los cuatro ministros, y Caracas “incorpore a su ordenamiento jurídico” las decisiones del Mercosur. Las consecuencias prácticas de esa suspensión son poco relevantes, admitieron los ministros, que, sin embargo, insistieron en la importancia de arrinconar a Maduro con “una sanción política grave”. También es un modo de subrayar que el Mercosur, aunque nació como un bloque económico y comercial, está ligado al restablecimiento de la democracia en América Latina. “La democracia está en el ADN del Mercosur”, resumió el ministro paraguayo, Eladio Loizaga.

La suspensión tampoco implica que se vayan a interrumpir los intercambios comerciales con Venezuela ni las relaciones bilaterales de cada uno de los socios del Mercosur con ese país. La adopción de sanciones de ese tipo “solo contribuiría a agravar la crisis humanitaria”, en palabras de Aloysio Nunes, quien recordó que desde 2012 el flujo comercial con Venezuela de los países de la alianza comercial se ha reducido un 70%.

Venezuela en el terrible péndulo de Russell por Andrea Rizzi – El País – 31 de Julio 2017

El país se hunde en el círculo vicioso entre autoritarismo y brotes de caos anárquico
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En su admirable Historia de la filosofía occidental, Bertrand Russell reflexiona sobre una suerte de tendencia pendular de muchas civilizaciones que, a lo largo de su historia, han pasado de sistemas dogmáticos/tiránicos a situaciones caóticas/anárquicas y viceversa. Los dos factores son causas desencadenantes recíprocas, en un círculo vicioso perenne a lo largo de siglos. El autoritarismo genera rebelión. El caos abre paso a la rigidez.

El individualismo descontrolado es obviamente un elemento nocivo para el progreso de las sociedades. En el tiempo moderno, Russell observa dos corrientes de pensamiento para hacer frente a las “formas más dementes de subjetivismo”. Por un lado, la que define como la doctrina del culto (hasta idolatría) al Estado. Hobbes, Rousseau y Hegel representan distintas variantes de esa teoría, en la que ahondan sus raíces las experiencias históricas de Cromwell, Napoleón, los regímenes totalitarios del siglo XX y muchas otras.

Por el otro, sostiene Russell, se encuentra la doctrina del liberalismo, que intenta delimitar las esferas correspondientes al Gobierno y al individuo. Comienza en su forma moderna con Locke, que se opone tanto a la libertad absoluta anarcoide como a la autoridad absoluta.

Russell apuntaba a la democracia liberal como elemento capaz de cortocircuitar el dramático péndulo entre tiranía y caos. Cuando escribió esas líneas, publicadas al final de la II Guerra Mundial, no sabía que dos importantes experiencias validarían su tesis. En positivo, Alemania, donde el arraigo de la democracia liberal cortó el círculo vicioso. En negativo, Rusia, donde el fracaso en la implantación de ese modelo hizo transitar el país del autoritarismo soviético al caos yeltsiniano y de nuevo al autoritarismo, ahora putiniano.

Venezuela, tristemente, parece instalada en esa dramática tendencia pendular que describía el gran pensador británico. El chavismo se enroca en el autoritarismo; la protesta cobra intensidad. En el choque, se abren paso crecientes bolsas de caos y anarquía. La comunidad internacional no debería ahorrar esfuerzos para evitar que la deflagración sea completa y que la deriva conflictiva/anárquica llegue demasiado lejos.

Pero es dudoso que la solución pueda llegar desde fuera. Incluso en casos de gran cohesión de la comunidad internacional como, en circunstancias diferentes, el del Sudáfrica del apartheid, hicieron falta un Mandela y un De Klerk. La solución real solo puede brotar desde dentro, en Venezuela. Sería útil, quizá, un John Locke contemporáneo en Venezuela. O quizá, mejor todavía, un Bertrand Russell, con sus claras críticas del totalitarismo soviético, pero también del imperialismo. Su escepticismo ante los dogmas, pero su profunda humanidad. Su pacifismo y su valentía a la hora de afirmar opiniones, nunca dictadas por el oportunismo/populismo. Un “campeón sin miedo de la libertad de expresión y pensamiento”, como se le calificaba en la presentación de la entrega del Premio Nobel de Literatura del año 1950. Harán falta líderes con una estatura moral, una valentía y una claridad de visión asombrosa para sustraer a Venezuela del agujero negro que la atrae inexorablemente hacia la destrucción.

 

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