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Match Words With Actions in Venezuela, Mr. President by Lindsey Graham – Wall Street Journal – 23 de Mayo 2019

Follow Reagan’s example in rescuing Grenada from Cuban domination.

Venezuelan strongman Nicolás Maduro speaks at a rally in Caracas, May 20. PHOTO:IVAN ALVARADO/REUTERS

President Trump has stood firmly on the side of the Venezuelan people. He correctly declared Juan Guaidó the legitimate leader and Nicolás Maduro an impostor, urged Venezuelans to resist the Maduro regime, and promised that America stands with them. The Trump administration has done a terrific job building a regional and global coalition against Mr. Maduro. The Organization of American States has come out firmly in support of Mr. Guaidó.

In a Feb. 18 Miami speech, Mr. Trump declared that he will stand against socialism and for democracy throughout the Western Hemisphere. Now is the time to follow through on that promise.

The situation in Venezuela has become a humanitarian crisis, with citizens literally starving. The turmoil in Venezuela is destabilizing the region and creating a nightmare for its neighbors, which are forced to deal with the mass exodus of Venezuelans fleeing oppression.

In the 1980s, confronted with Cuban intervention in Grenada, President Reagan intervened militarily, ensuring Grenada didn’t become a satellite state of Cuba. The U.S. must be willing to intervene in Venezuela the way we did in Grenada. Mr. Trump should tell Cuba to withdraw all security forces from Venezuela immediately. If Cuba doesn’t comply, the U.S. should move military assets to the region.

A show of resolve in the face of Cuban intervention will encourage the Venezuelan military to abandon Mr. Maduro and side with the people of Venezuela. A strong American response would force the Venezuelan military leadership’s hand. While no one wants a military conflict, this nightmare in Venezuela must end for the good of the region and for the sake of democracy. If Mr. Trump put Cuba and Mr. Maduro on notice, it would send a clear message to dictators and despots that America means what it says.

For generations, America has stood for democracy and freedom around the world. The Venezuelan people have suffered enough and are ready for peace, prosperity and a better life. They are looking to America for leadership, and the world is watching.

A free, democratic Venezuela has the potential to be a great economic and national-security partner to the U.S. That won’t happen as long as Cuba is interfering in Venezuela, propping up Mr. Maduro, and working against the interests of both America and the Venezuelan people.

America must stand for our values and with the people of Venezuela. An ultimatum to Cuba to withdraw their forces would be the beginning of the end of the Maduro dictatorship and a giant step for America in pushing back against Cuba’s destructive influence. The world is watching.

EEUU aprueba severo proyecto de ley para enfrentar crisis de Venezuela por Sonia Osorio – El Nuevo Herald – 22 de Mayo 2019

El senador estadounidense Marco Rubio dijo el 22 de enero de 2019 que Nicolás Maduro no es presidente de Venezuela porque no fue elegido según la Constitución de ese país. 

Un proyecto de ley considerado como la legislación más amplia y severa hasta el momento para enfrentar la crisis en Venezuela y restaurar la democracia en ese país fue aprobado este miércoles por el comité de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos.

El proyecto Ley de Ayuda de Emergencia, Asistencia para la Democracia y Desarrollo de Venezuela (VERDAD) es liderado por los senadores Bob Menéndez, demócrata por Nueva Jersey, y Marco Rubio, republicano de Florida, que lo presentaron junto a otros congresistas en abril pasado.

“El comité de Relaciones Exteriores del Senado está enviando un mensaje bipartidista de apoyo al pueblo de Venezuela al aprobar la Ley VERDAD. El camino de Venezuela hacia la restauración del estado de derecho y del orden democrático exigirán un esfuerzo significativo por parte de los Estados Unidos, nuestros aliados regionales y de la comunidad internacional”, dijo Rubio en un comunicado.

El senador aseguró que su país continuará proporcionando la asistencia humanitaria “que tanto se necesita y ayudará a coordinar los esfuerzos para una Venezuela post-Maduro“.

Menéndez, a su vez, calificó la aprobación del proyecto como un paso trascendental de Estados Unidos para apoyar a los venezolanos “en este oscuro y difícil capítulo de su lucha por recuperar a su país del régimen de Nicolás Maduro y restaurar un proceso democrático”.

“A través de este esfuerzo bipartidista basado en objetivos compartidos y una diplomacia vigorosa y de principios, estamos estableciendo la estructura para que la administración Trump fortalezca el movimiento democrático en crecimiento de Venezuela”, dijo el senador.

Entre las medidas que incluye VERDAD destacan $400 millones en ayuda humanitaria, revocar las visas de los familiares de funcionarios sancionados del régimen chavista, sancionar el endeudamiento indebido del régimen de Nicolás Maduro y el comercio del oro y coordinar sanciones internacionales, en especial con gobiernos de países latinoamericanos y europeos.

El proyecto de ley también amplía las herramientas actuales para abordar la cleptocracia, reconoce y apoya formalmente los esfuerzos del presidente interino Juan Guaidó para restaurar la democracia y acelera la planificación con instituciones financieras internacionales para avanzar en la reconstrucción de Venezuela posterior a Maduro.

Marco Rubio

@marcorubio

This afternoon Senate Foreign Relations Committee passed our Human Rights Act & our Verdad Act supporting humanitarian aid & democracy in

Los senadores que copatrocinaron VERDAD fueron Dick Durbin (D-IL), Ted Cruz (R-TX), Ben Cardin (D-MD), John Cornyn (R-TX), Tim Kaine (D-VA), Todd Young (R-IN), Jeanne Shaheen (D-NH), Lindsey Graham (R-SC), Michael Bennet (D-CO), John Barrasso (R-WY), Chris Coons (D-DE), Bill Cassidy (R-LA), Josh Hawley (R-MO), Kirsten Gillibrand (D-N.Y.), Tom Carper (D-Del.), y Cory Gardner (R-Colo.).

Estos son algunos de los elementos clave de la legislación que ahora deberá ir a discusión en el pleno del Senado estadounidense:

Ayuda humanitaria:

-Autoriza $200 millones para enfrentar la crisis humanitaria de Venezuela y se destinará igual monto para ayudar a los venezolanos que se han refugiado en países vecinos.

-Solicita al Departamento de Estado que celebre una conferencia de donantes para coordinar financiamiento internacional para enfrentar la crisis humanitaria de Venezuela.

-Requiere al Representante Permanente de los Estados Unidos ante las Naciones Unidas un incremento en los esfuerzos en el Consejo de Seguridad de la ONU y las agencias de esa organización para que se aborde la crisis de Venezuela.

Enfrentar la cohesión del régimen:

-Informe clasificado sobre la “disminución de la cohesión dentro del ejército venezolano y el régimen de Maduro”. Requerir reportes de inteligencia sobre la dinámica de las fuerzas de seguridad venezolanas y el régimen.

-Restricciones adicionales sobre las visas. Prohíbe y anula visas para la familia de los individuos sancionados y elimina las restricciones del visado si la persona sancionada reconoce al presidente interino de Venezuela.

-Exención para los funcionarios sancionados que reconocen a Guaidó.

-Elimina las restricciones a las personas sancionadas que no están involucradas en abusos a los derechos humanos si reconocen al gobernante interino.

Restaurar la democracia y abordar la crisis política:

-Designar un Enviado Especial para Venezuela y establecer un grupo de trabajo interinstitucional.

-Apoyo al Grupo de Lima.

-Apoyo del Congreso de EEUU a los esfuerzos para responsabilizar a los funcionarios venezolanos por crímenes de lesa humanidad.

-Apoyo del Congreso a los esfuerzos del Secretario General de la OEA, Luis Almagro, para lograr una respuesta hemisférica a la crisis venezolana, que incluya invocar la Carta Democrática Interamericana.

-Se autorizan $14.5 millones para apoyar a la sociedad civil democrática y $500,000 para la observación internacional de futuras elecciones democráticas.

Reconstrucción de Venezuela:

-Involucrar a las instituciones financieras internacionales para avanzar en la reconstrucción de la economía de Venezuela y la infraestructura energética.

-Recuperación de activos robados al pueblo venezolano. El Departamento de Estado debe trabajar con el de Justicia y del Tesoro para diseñar una estrategia para identificar, bloquear y recuperar activos de las personas y de las instituciones robados, por lavado de dinero u otros medios ilícitos.

Restaurar el estado de derecho:

-El Departamento de Estado coordine sanciones internacionales y fortalezca la capacidad de los gobiernos de América Latina y el Caribe para que las impongan. Se autorizan $3 millones para los esfuerzos relacionados con este objetivo.

-Solicitar información de inteligencia sobre la participación de los funcionarios venezolanos en actividades ilícitas, incluido el narcotráfico.

-Sanciones a personas responsables de la corrupción pública.

-Sanciones financieras al endeudamiento indebido por parte del régimen de Maduro.

-Sanciones al comercio de oro del régimen de Maduro.

-Transacciones de la estatal petrolera PDVSA con la empresa rusa Rosneft. Requiere que “el Presidente tome todos los pasos necesarios para evitar que esta compañía obtenga el control de la infraestructura enérgica en EEUU”, en referencia a las inversiones que Rosneft realizó en la filial estadounidense de PDVSA, Citgo.

-Recaudar información clasificada sobre las actividades de gobiernos y personas extranjeras en Venezuela.

-Sanciones a la criptomoneda

Democracia y autoritarismo en América Latina por Tomás Páez – Kalathos Ediciones – Mayo 2019

Portada del nuevo libro de Tomás Páez :

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Declaración de la Alta Representante en nombre de la UE sobre los últimos acontecimientos en Venezuela – 30 de Abril 2019

La Unión Europea está siguiendo de cerca los últimos acontecimientos en Venezuela. Reiteramos que sólo puede haber una salida política, pacífica y democrática para las múltiples crisis que enfrenta el país. La Unión Europea rechaza cualquier forma de violencia y pide la máxima moderación para evitar la pérdida de vidas y una escalada de tensiones.

La Unión Europea apoya firmemente al pueblo venezolano y sus legítimas aspiraciones democráticas. Continuaremos sin escatimar esfuerzos para lograr el restablecimiento de la democracia y el estado de derecho, mediante elecciones libres y justas, de conformidad con la Constitución venezolana.

La aparceria eterna por Eugenio Montoro – Impacto CNA – 23 de Abril 2019

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         Por estos días se nos hizo claro, que la diferencia principal entre la democracia y, por ejemplo, el marxismo cubano, es el contrato que se establece entre el gobierno y los gobernados.

         En democracia los dueños indiscutibles son los ciudadanos que “contratan” a un presidente para que les administre el país. Para ello le dan suficiente autoridad, pero le colocan poderosos contrapesos para controlarlo. También, en democracia, los dueños cambian al administrador-presidente con frecuencia.

         Los grupos similares a los marxistas cubanos usualmente acceden al poder mediante la violencia, pero a veces optan por disfrazarse de oveja y lo hacen democráticamente. Cualquiera sea el camino, en cuanto “agarran el coroto”, establecen un contrato de aparcería.

         El contrato de aparcería es una figura muy antigua empleada por los dueños de una finca o un terreno que convienen con otra persona para que lo administre, lo maneje y produzca algún rubro, generalmente agrícola, y luego se repartan las ganancias en una proporción previamente acordada.

         En silencio, los gobiernos de estilo cubano, establecen un contrato de aparcería con los ciudadanos-dueños, para manejar el país. Pero le agregan tres coletillas, una, el contrato de aparcería no caduca, dos, ellos establecen cuanto de la ganancia va para el dueño y cuanto para ellos y, tres, nada de controles. En la práctica pasan a ser como los dueños de todo y los ciudadanos se convierten en un “pueblo feliz” pues al que no esté feliz y proteste lo meten preso o lo fusilan.

         Los venezolanos, acostumbrados a cambiar a los administradores presidentes con frecuencia, no parecen aceptar esta moda de aparcería con gobernante eterno, en especial cuando hay sobradas razones que demuestran que el administrador es requetemalo y tiene hecho flecos a un país que era extraordinario.

         De tener presidentes temporales hemos pasado, con trampas electorales, al intento del gobernante eterno mientras que los ciudadanos-dueños quieren cambiarlo. Esa es la foto de nuestros días. Un contrato de aparcería puyado, establecido sin el permiso de los dueños y los dueños, que están arrechísimos, quieren sacar al usurpador.

         Casi desde el comienzo de este calvario rojo en 1998 los venezolanos han protestado masivamente en las calles pidiendo la salida de estos locos marxistas. En abril 2002 una marcha gigante sacó a Chávez, en diciembre 2002 un paro general y en especial de petroleros, hizo tambalear al gobierno, también se han realizado centenares de protestas y se han producido referéndums, elecciones y centenares de presos y asesinados. En 2014 se llenaron de trancas y protestas las calles pidiendo el cambio, luego se repitió en 2017 y ahora en 2019 vuelve a resurgir la protesta masiva liderada por un joven político.

         Algunos creen que tampoco esta vez podremos sacar al régimen, pero hay grandes diferencias con las anteriores. La principal es un apoyo intenso y extenso de decenas de países y en especial de los Estados Unidos. Otra es el descalabro en la salud, la educación, la seguridad, los servicios básicos y el alto costo de la vida. Otra es la falta de empleo en un país paralizado que hace que miles se marchen de Venezuela diariamente. Y otra, muy importante, es que la experiencia de lucha de tantos años ha formado a un grupo inmenso de zamarros ciudadanos que ya no se dejan embaucar con manipulaciones ni diálogos.

         El contrato de aparcería lo vamos a enrollar y a metérselo por donde se debe a los usurpadores. Aquí lo que queremos es democracia y libertad y no dejaremos de luchar hasta lograrlo.

         El 1ro de mayo con las super marchas que se anuncian será un buen día para despejar el horizonte.

                                                             Eugenio Montoro

Euroamérica: Consensos y complejos de la civilización occidental por José Ignacio Guédez Yépez* – Politika UCAB – 5 de Abril 2019

Es al menos curioso, que no exista un término para definir el ámbito geográfico donde habita una misma cultura y que representa además casi la totalidad de lo que se conoce como civilización occidental. Así como existió Euroasia, bajo la amalgama del comercio de la ruta de la seda, a nadie se le ocurrió llamar “Euroamérica”, a la suma de dos continentes vinculados a través de un proceso de colonización que cambió literalmente el mapa mundial.

Todos los vocablos hasta ahora utilizados son imprecisos o insuficientes, América Latina, no dice nada exacto, mientras que Hispanoamérica o Iberoamérica, excluye a otras colonias europeas y, a nada menos, que Canadá y Estados Unidos. No se trata ya de valorar ese proceso histórico, sino de aceptar sus resultados e interpretar sus consecuencias, entre otras cosas, porque ellas nos definen.

Al parecer, los complejos opacan los consensos, de una cultura que es la misma hoy en día, más allá de sus matices y, que además, tiene muchas cosas por las que estar orgullosa. Por ejemplo, la Revolución Francesa, la independencia de Estados Unidos y la independencia de Suramérica, constituyen un mismo fenómeno porque están interrelacionadas entre sí, histórica y culturalmente. Se trata del resurgir del republicanismo griego que le abrió la puerta al mayor de los consensos occidentales: la democracia constitucional.

La democracia representativa como sistema político y la economía libre de mercado como sistema económico, son los dos grandes consensos de Occidente, causantes sin duda de la época más próspera de la humanidad, solamente interrumpida cuando alguna de esas premisas se ha roto. Es eso lo que nos define como civilización.

Se podrá reivindicar la América precolombina con la misma legitimidad que se puede recordar la Francia de Luis XIV, pero en ambos casos se trata de un pasado histórico que ya no tiene vigencia. Lo que no tiene ningún sentido, es que complejos heredados de épocas pasadas nos impida asumir nuestro presente, tomando conciencia de lo que somos hoy, sobretodo, reconociéndonos como iguales culturalmente hablando.

Al final los que declararon su independencia al norte y sur de América fueron todos descendientes europeos, lo hicieron siguiendo un ideal común que fue la república y no en nombre de una supuesta pureza racial originaria. Al contrario, fue un proceso de igualación política y cultural, al punto que poco más de un siglo después, Canadá y Estados Unidos, intervinieron de forma decisiva en las denominadas guerras mundiales.

Entonces, ¿Qué le impide a Europa reconocerse en América y sentirse orgullosa por la expansión de una cultura que hoy representa el habitat de la libertad, los derechos humanos  y la democracia? Capaz lo escrito por el ensayista francés Jean Francois Revel, nos de algunas luces para entender: “Desde hace poco prevalece la idea de que debemos prohibirnos criticar, con mayor razón condenar toda civilización, excepto la nuestra.

Nuestra civilización ha inventado la crítica de uno mismo en nombre de un cuerpo de principios validos para todos los hombres, del que deben depender todas las civilizaciones con verdadera igualdad. Pierde su razón de ser si abandona ese punto de vista. Los persas de Herodoto, pensaban que todo el mundo se equivocaba menos ellos. Nosotros, occidentales modernos, no estamos lejos de pensar que todo el mundo tiene razón, salvo nosotros. Esto no es un desarrollo del espíritu crítico, siempre deseable, esto es su abandono total”.

O quizá se explique mejor por el mito del “Buen Salvaje”, descrito por el ensayista venezolano Carlos Rangel: “Por causa del mito del Buen Salvaje, Occidente sufre hoy de un absurdo complejo de culpa, íntimamente convencido de haber corrompido con su civilización a los demás pueblos de la tierra, agrupados genéricamente bajo el calificativo de Tercer Mundo, los cuales, sin la influencia occidental habrían supuestamente permanecido tan felices como Adán y tan puros como el diamante”.

En ambos casos parece que los complejos de la civilización nos impide, no solo reconocernos dentro de ese ámbito que propongo llamar “Euroamérica”, sino incluso valorarnos para defender nuestros consensos culturales tan preciados. Se trata de una civilización que ha combatido con éxito nada menos que el fascismo y el comunismo, en nombre del pluralismo político, hoy todavía imperante a pesar de las nuevas amenazas que debemos combatir.

Se trata de una civilización que ha igualado ante la ley, razas, sexos y personas, bajo el concepto de ciudadanía y con el paraguas de constituciones que garantizan derechos civiles y humanos. Se trata de la cuna del pensamiento científico, el voto universal, la libertad de expresión y la igualdad.

¿Qué impide que cerremos filas en favor de nuestros principios y combatamos unidos con orgullo y eficacia viejas y nuevas amenazas de potencias antioccidentales como Rusia y China? Cuándo Europa ve más allá del Atlántico, qué ve y a quién, sino a su igual.

Es hora de superar los complejos por justificados que sean y reforzar los consensos de Occidente. Solo así podremos superar los nuevos retos de una era digital que promete cambiarlo todo. Hagámoslo por los derechos humanos que decimos defender, entendiendo que estos solo tienen garantías en democracia.

Erradicar el estalinismo despótico y liberar los pueblos oprimidos de Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia, sería un gran comienzo para reencontrarnos como civilización humanista y republicana. ¿O seguimos siendo los “buenos salvajes” del cuento? No somos occidente, somos “Euroamérica”.

(*) El autor es presidente de la Asociación Causa Democrática Iberoamericana.

¿Suicidio colectivo? por Luis Ugalde – Blog Cesar Miguel Rondón – 7 de Marzo 2019

download.jpgEn septiembre de 1998, tres meses antes del triunfo electoral de Chávez, escribí un artículo de prensa titulado “El gobierno de Chávez”. Lo hice luego de acudir como observador a un mitin del populista en Mérida, donde me empapé del delirio multitudinario, hablé con muchos tratando de comprender su fervor y escuché el mitin del líder. El artículo empezaba así: “Según las encuestas y análisis sencillos, hay alta probabilidad de que Chávez gane las elecciones y poca de que pueda hacer un buen gobierno; lo que significa una especie de suicidio colectivo”. Subrayaba una realidad obvia: “El país necesita un cambio serio y profundo y no puede perder una oportunidad más”, luego de la sordera ante el Caracazo, los intentos de golpe militar y las crecientes abstenciones electorales de protesta. “Pero los cambios han sido pocos, el deterioro avanza y la pobreza e incapacidad de enrumbar el país se profundiza”, afirmaba. Al clamor de cambio, Chávez respondía mesiánicamente con denuncias acertadas, pero con respuestas emotivas y sin madurez. Citaba yo las palabras que me dijo un taxista, hay que cambiar como sea, “porque esto no puede estar peor”. Yo reflexionaba que podíamos estar peor “sin una rápida recuperación de la sensatez” y rechazaba la ilusión de un nuevo nacimiento del país “libre de pecado original”, por virtud de una “constituyente fundamentalista”, llena de buenos deseos y promesas. Expresaba mi postura crítica a la democracia de los partidos reinantes, pero no veía “ninguna razón objetiva para pensar que el equipo chavista viene con mejor brújula, más capacidades y más honestidad”. Me parecía que la constituyente milagrosa prometida por el chavismo sería “un truco para establecer el autoritarismo”. Lamentablemente este régimen en 20 años ha batido todo récord de insensatez política, de incapacidad y de corrupción.

“No nos interesa –escribía– Chávez como candidato con sus vagas ideas bolivarianas, sus citas bíblicas, ni los espejismos de poderes morales imposibles y autoritarios. Nos interesa su eventual gobierno en los dos primeros meses y el clima que, chavistas y no chavistas, van a crear de hoy a febrero”. Concluía que “mirando el éxito del próximo gobierno, por ahora vamos muy mal”.

Hoy la realidad venezolana es mucho más desastrosa que la de 1998. Afortunadamente ya hay estudios, análisis y propuestas excelentes, pero conviene que la población sea consciente de que esta Venezuela gravemente enferma requiere una cirugía mayor y un esfuerzo sostenido para renacer a la vida, con democracia y oportunidades para todos. ¿En qué camino hay que estar dentro de 6 meses (en agosto próximo) y qué hay que hacer para no fallar? Sobre todo necesitamos que el variado liderazgo esté unido en el único y central reto de pasar a ser productores de lo que le falta al país: productores de ciudadanía responsable, productores de suficientes bienes y servicios de calidad, productores de valores personales y públicos que se contagian y extienden…Llevamos dos meses increíblemente positivos porque en la Asamblea Nacional legítima prevaleció la unión en la elección de la directiva presidida por Juan Guaidó, quien ha demostrado que su presidencia interina no es para privilegiar a un partido frente a los otros, sino para despertar y unir todas las fuerzas sociales, atraer los apoyos internacionales democráticos y juntos salir de este infierno. Urge la inmediata salida del usurpador y un pronto gobierno de transición muy definido y concreto en sus tareas, y muy amplio en la inclusión de personas honestas y competentes provenientes de diversas corrientes con el único propósito de salvar al país. Si luego de la salida de Maduro esto se convirtiera en una rebatiña de ambiciones personales o partidistas, la población escupiría a los traidores. Por el contrario, un gobierno de unidad y de renacer nacional con una inspiración moral capaz de activar en cada venezolano lo mejor de sí, atraerá el necesario apoyo internacional, la responsabilidad ciudadana, la inversión y el florecimiento productivo empresarial.

Develar y derrotar esta gran mentira: Somos un país riquísimo por nuestras grandes reservas petroleras por lo que nuestro problema no es producir riqueza, sino distribuirla. Chávez heredó esa mentira, no la inventó, pero se convirtió en el predicador más elocuente de la misma. Mi gobierno resolverá la contradicción de país rico y pueblo pobre porque acabará con los tres bandidos que roban al pueblo su renta petrolera: el imperio criminal, la explotadora empresa privada y los partidos políticos corruptos. Yo devolveré esa fabulosa riqueza a los venezolanos que se pongan mi franela y tiendan la mano para recibir, sin necesidad de producir, decía Hugo Chávez.

El desastre está a la vista y la sangre del sufrimiento corre por las venas de todos los venezolanos. Es el momento privilegiado para entender el error mortal y corregir: somos país pobre porque pobre es nuestra producción.​ El oro, los diamantes y el petróleo no son nuestra riqueza, sino que seremos un país digno y desarrollado cuando formemos a cada venezolano con capacidad y le demos la oportunidad de producir. Producir educación, producir personas y ciudadanos responsables y libres, producir bienes y servicios de calidad, producir instituciones solidarias. Producir República.

Ese es el norte para no caer en otro suicidio colectivo. En septiembre de 1998 concluíamos: “Hacen falta la sensatez y el realismo de la mayoría que crean el clima de diálogo, de negociación y de cambio concertado y para eso hay que trabajar desde ahora. Mañana será demasiado tarde”. Hoy el sufrimiento y la tragedia nos han hecho más conscientes: República de productores o muerte irremediable.

Interpretación histórica de lo que está pasando en Venezuela por Carlos Balladares Castillo – El Nacional – 30 de Enero 2019

Escribir en tiempos de cambios genera vértigo. No sabemos si la palabra dicha ya ha perdido vigencia al momento de escribirla, y más aún al salir publicada. Muchos en el mundo no comprenden lo que vivimos en el país y caen en los trajinados lugares comunes. La “izquierda caviar” que disfruta de vivir en países capitalistas al mismo tiempo que promueve regímenes que sería incapaz de soportar, solo ve una supuesta democracia social presionada por el imperialismo yanqui. Se hace necesario dar unas coordenadas mínimas para no ser manipulados por la propaganda de los movimientos totalitarios, y ayudar especialmente a tanto periodista extranjero que por ignorancia usan la neolengua del régimen. A continuación ofreceré algunas de esas “coordenadas” desde la historia, y me atreveré finalmente con una conclusión-hipótesis. Para ello me sustento en un esfuerzo historiográfico de varias décadas entre los que puedo nombrar a Mariano Picón Salas, Mario Briceño Iragorry, Germán Carrera Damas, Elías Pino Iturrieta, Manuel Caballero, Graciela Soriano, Inés Quintero, Tomás Straka (muy especialmente su texto del 2015: República fragmentada), entre otros.

1. Venezuela es un país con una larga tradición liberal y republicanaque se inicia con el proceso de Independencia a principios del siglo XIX la cual busca la igualdad de derechos (eliminación de la segregación étnica) que permita la movilidad social, y las libertades de comercio, autonomía regional (federalismo) y manumisión para los esclavos. En ella está la legitimidad constitucional que siempre ha sido importante en la justificación de las acciones políticas. La acción de la Asamblea Nacional que llevó a la juramentación de su Presidente como encargado del Ejecutivo Nacional está enmarcado en estos “pilares” o “fundamentos” de nuestro Estado y valores. Ha habido una sistemática violación de los mismos por el régimen chavista-madurista y ante la mayor de todas que fue el ilegal establecimiento de una Constituyente para convertirse en un suprapoder (que llama a elecciones presidenciales sin garantía alguna) se tenía que actuar, lo cual se hizo cuando el período del anterior Presidente (Maduro) finalizaba el 10 de enero pasado de manera que constitucionalmente el poder legislativo debía llamar a un gobierno de transición.

2. La democracia está íntimamente ligada con la anterior coordenada pero aporta nuevos aspecto a la misma, surgiendo en 1928 pero haciéndose dominante en nuestra mentalidad política y llegando al poder por primera vez en 1945, para después de una interrupción pretoriana (década militar desde 1948) consolidarse por 40 años desde 1958. El pueblo, me atrevo a decir, logró comprender en todos estos años de lucha por la democracia que solo a través de ella podría hacerse realidad la libertad que promovía el liberalismo. Pero además, aprendió que un Estado y una sociedad democrática no podrían hacerse realidad con la sola formalización de los principios legales y la realización elecciones frecuentes, sino que debía estar organizado en una pluralidad de partidos y grupos y las mayorías debían de disfrutar de un mínimo de bienestar. Ese fue el proyecto democrático que fue naciendo desde 1936 y se consolidó en 40 años desde el 23 de enero de 1958. El problema fue que por otros factores que ya explicaremos entró en crisis y las mayorías eligieron a un dirigente que la destruiría a nivel estatal e intentaría también hacerlo socialmente. Pero muchos resistieron y a pesar de tantos errores en los últimos 20 años, esa fuerza que anhela vivir en libertad ha salido a las calles de nuevo y apoya a un líder que “no se proclama libertador”, ni mesías, “ni la encarnación de un pueblo”, ni el heredero de Bolívar, sino simplemente “un servidor público”.

3. La modernización fue una meta que desde 1930 e incluso un poco antes significó el desarrollo de la infraestructura del país y todos los servicios de electricidad, comunicaciones, agua, sanidad y salud; que en pocas palabras era asumir el logro de las condiciones de vida de las clases medias de los Estados Unidos; y dar el salto a las libertades. Esto se vería impulsado no solo por la democracia tal como explicamos en el anterior factor sino por el petróleo que describiremos a continuación. El hecho cierto es que en los últimos 20 años todos estos logros se han ido perdiendo o reduciendo de manera acelerada generando un gran descontento.

4. Desde 1914 (aunque con mayor énfasis desde 1936) Venezuela no se puede explicar sin el petróleo. El mismo significó un cambio radical en lo que se refiere a nuestros ingresos, y por tanto la posibilidad de hacer realidad el proyecto liberal que no se había completado, permitiendo consolidar la unidad nacional, la fortaleza del Estado, y la aparición del capitalismo aunque uno de tipo rentista (Tomás Straka). El rentismo que inicialmente generó un rápido bienestar y crecimiento económico (desde 1958) permitiendo que Venezuela tuviera la más voluminosa clase media de Iberoamérica en los setenta, trajo consigo también un pernicioso populismo que llevó a la desvalorización del trabajo y a ver el Estado como el que está obligado a proveernos de bienes. Cuando cayeron los precios del petróleo a partir de los ochenta y se mostraron las consecuencias entrópicas del modelo, las clases medias empezaron a empobrecerse y los pobres a crecer y dejar de disfrutar buena parte del apoyo asistencialista estatal. En esta crisis el proceso modernizador empezaría a paralizarse o deteriorarse y la democracia perdería su apoyo popular renaciendo con fuerza los dos elementos siguientes del punto 5 y 6.

5. El personalismo político, el culto por el hombre fuerte que por medio de la violencia se impone a los demás, el irrespeto a la ley y a las instituciones por parte del poder desnudo y sin control es una realidad que se ha mostrado de manera recurrente en nuestra historia. Se desarrolla desde el siglo XIX dominado por los caudillos y en el siglo XX donde los militares ejercieron un control pretoriano del poder. Pero poco a poco se irá debilitando con la democracia, la tradición cívica, las instituciones y la modernización. A pesar de ello nunca desaparecerá del todo y reaparece con cada crisis, siendo la última la de la democracia y el rentismo petrolero en los noventa. Hugo Chávez (quien surge en política por un acto personalista y violento: un intento de golpe de Estado el 4 de febrero de 1992) y cada uno de los dirigentes chavistas aprovecharán esta situación y serán su mejor expresión en las dos últimas décadas. El fenómeno se ha fortalecido a medida que pierden popularidad, haciéndose cada vez más violento e insoportable. Ya son más de 300 los asesinatos en protesta especialmente en los últimos 5 años, miles de detenidos, más de 500 presos políticos, por no hablar de las torturas y exiliados junto a las prácticas de censura a los medios. La última semana con gran horror observamos que en las protestas han sido encarcelados niños y más de 40 asesinados.

6. Las Fuerzas Armadas nacen como institución desde 1910 asumiendo un claro rol pretoriano (influencia de la alta oficialidad o el ejército en la política nacional) bajo los argumentos de que es el heredero del Ejército Libertador que logró la Independencia y la nación por lo cual tiene el derecho de seguirla construyendo. La democracia, la tradición liberal y la modernización han sido elementos que han reducido su influencia pero al entrar en crisis han hecho que este rol se fortalezca de nuevo. Su papel en los últimos 20 años ha sido protagónico e incluso ha asumido “la ideología” chavista. A pesar de todo esto no dejamos de confiar en la condición institucional de los militares y en la siembra que los factores democráticos han tenido en ellos.

Les pido disculpas por lo largo de la explicación de estas 6 coordenadas pero son ellas las que permiten la comprensión de lo que hoy se vive en Venezuela. Y lo que se vive es un conflicto entre dos tradiciones y factores: la liberal-democrática-modernizadora versus la personalista-autoritaria-pretoriana “catalizada” por el rentismo petrolero. En este sentido considero que si la primera se fortalece por medio de mecanismos como más legalidad (acciones de la Asamblea Nacional apegadas a la Constitución) y civilismo-democrático (protestas pacíficas, cabildos abiertos, etc.) la segunda se irá debilitando. Y más aún si la presión de los países democráticos tanto de Occidente como Iberoamérica está con nosotros, hecho que ha logrado una gran diferencia en relación a otros ciclos de lucha en el pasado. Si a esto le sumamos lo petrolero que hoy lunes 28 de enero ha recibido un vuelco importante con las sanciones de Estados Unidos, las cosas se complican mucho para el autoritarismo en Venezuela. Nunca antes los demócratas habíamos tenido en estos 20 años de dominio del personalismo político tantas posibilidades de lograr la transición a la democracia; es por ello que debemos ser sensatos, firmes y no bajar la guardia por creer que ya se logró la meta. La democracia nos espera pero hay que cuidar su renacimiento.

 

A Maduro se le acaban las opciones de mantenerse en el poder por Orlando Zamora – ALnavío – 28 de Enero 2019

Venezuela es un país que se encuentra en el suelo, funcionando a menos de media máquina, donde abundan las colas de hambre, dirigido por un gobierno enfrentado, por ahora, a 30 países que lo desconocen en todo sentido y que sumarán más de 40 en apenas ocho días. Son las naciones de América y Europa vitales para Venezuela.
Maduro no podrá parar la historia. / Twitter: @NicolásMaduro
Maduro no podrá parar la historia. / Twitter: @NicolásMaduro

Las fuerzas democráticas están dotadas por primera vez de una estrategia inteligente, constitucional, unitaria y pacífica, que recuerda la ideada por Nelson Mandela en Sudáfrica. La de Juan Guaidó escalona el ascenso al poder en tres pasos: No más usurpación, gobierno de transición y elecciones libres. Estrategia concebida para el corto plazo y con oxígeno suficiente para meses si es necesario. Por ello deriva la fuerza de ánimo que se levanta en cada rincón del país.

La estrategia de Guaidó y la Asamblea Nacional es inteligente e ingeniosa. Le tiende puentes a la Fuerza Armada a través de familiares, amigos o con el trato directo de la población, de forma tal, que permita aislar a los cabecillas corruptos del resto de los militares. Estas acciones y la Ley de Amnistía, corrigen la ausencia en el pasado de una estrategia focalizada hacia el ámbito militar. Esta es pública y transparente. Los militares la escuchan.

La represión no es en este instante la salvación del régimen, aunque no la descarten para luego. Por eso tal vez abortan una supuesta rueda de prensa del fiscal General, Tarek William Saab, quien no acata con velocidad la orden del TSJ y del propio Nicolás Maduro. Presiones todas directas para que el fiscal General tome en sus manos el asunto Guaidó.

La estrategia de Guaidó y la Asamblea Nacional es inteligente e ingeniosa. Le tiende puentes a la Fuerza Armada a través de familiares, amigos o con el trato directo de la población, de forma tal, que permita aislar a los cabecillas corruptos del resto de los militares. Estas acciones y la Ley de Amnistía, corrigen la ausencia en el pasado de una estrategia focalizada hacia el ámbito militar. Esta es pública y transparente. Los militares la escuchan.

El audaz giro de timón de Juan Guaidó lo legitima con la Constitución en sus manos. Al contrario de ello, Maduro representa una larga suma de usurpaciones: Así en el 2013 se abroga la presidencia temporal del país, en el 2017 reemplaza la Asamblea Nacional por una Asamblea Nacional Constituyente. El 20 de mayo de 2018 se hace elegir presidente con el 27% del patrón electoral, segregando por todos los medios a sus mayores oponentes.

El cuadro político y hasta económico actual está ya globalizado en su contra. Europa se le viene encima por sus torpes manejos contra España y la propia Comunidad Económica Europea. Hasta el Reino Unido en pleno proceso del Brexit lo desconoce. El Consejo de Dirección del Banco de Inglaterra, atendiendo a la solicitud de Julio Borges, no le devolverá al gobierno de Maduro las reservas de oro que custodia, valoradas en 1.200 millones de dólares.

Las masas populares que han sumado en esta etapa a importantes sectores de las barriadas, obreros, soldados, se resiste al empleo de la violencia. Por ello, la única responsable de un indeseado baño de sangre será moral y materialmente la cúpula de los 7 que detenta el poder del régimen en esta etapa crucial.

La táctica de ganar tiempo y presentar los episodios del debate del Consejo de Seguridad de la ONU, nada conclusivos por la condición particular de ese foro y a la breve “pausa” del conflicto diplomático con EE.UU., como “éxitos”, son alegrías sin sustento real.

El Grupo de los 7 del poder ha perdido el empleo de pueblo como sostén. El sostén reposa en el apoyo circunstancial de las unidades clave de la Fuerza Armada.

Incorporar al grueso de la fuerza militar al debate democrático, en pos de nuevas elecciones es una tarea imprescindible hoy, para superar una crisis que nació en el 2002, por imponer con engaño y a la fuerza un esquema totalitario en un país con profundas raíces democráticas. Ese intento fracasó. El costo humano pagado por la tragedia socialista es ya harto suficiente.

El poco tiempo que gane el Grupo de los 7 no le servirá de mucho. Con sobrada razón, Julio Borges en declaraciones al diario El Tiempo de Colombia expresó una sentencia fulminante: “Maduro tiene dos opciones: o se va por las buenas o por las malas del poder”.

Las condiciones de vida de este año 2019 harán imposible la sobrevivencia del actual régimen, aún con la tozudez de la cúpula castrense que cederá al final en tan difíciles circunstancias. Ya le pasó al ejército chileno y al alemán oriental en 1989, al soviético y nicaragüense en 1990, todos tuvieron que admitir la transición democrática al poder.

Las condiciones objetivas y subjetivas del cambio están maduras. Lo ha comprendido así la mayoría de la población. Falta que se exprese el vasto componente democrático de la Fuerza Armada que aliente también la realización de elecciones libres.

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