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Habla Henry López Sisco: “El clamor de policías y militares en Venezuela es cambio radical” por Casto Ocando – Primer Informe – 7 de Abril 2020

“Me llaman diariamente, recibo alrededor de 150 llamadas de policías, de militares, de diferentes cuerpos policiales, así está la lealtad de ellos”.

Para algunos, Henry López Sisco es una figura legendaria. Para otros, como los izquierdistas venezolanos, es una figura “del mal”. Incluso hoy, más de una década después de salir de Venezuela, su sola mención genera temor y temblor entre algunos jerarcas del régimen venezolano, particularmente Diosdado Cabello, según varios de sus ex guardaespaldas que son ahora testigos protegidos en Estados Unidos.

Hablando con Primer Informe desde un lugar no identificado de la frontera con Venezuela, el polémico comisario de la extinta Disip, el antecesor del actual Servicio Bolivariano de Inteligencia, habla de la información de inteligencia que ha logrado reunir sobre el régimen de Nicolás Maduro, gracias a los contactos y a los agentes en cuerpos policiales y de inteligencia, e incluso militares, que aún le reportan con regularidad.

López Sisco, que salió de Venezuela en 2006 y se estableció en Costa Rica, se mueve con frecuencia por la región con una sola obsesión: la liberación de Venezuela de los grupos criminales que “actúan con absoluta impunidad”.

Piensa que las amenazas de desatar la “furia bolivariana” si se produce una intervención norteamericana en Venezuela son puros alardeos de Maduro y Diosdado. “Tú crees que si estás capturado te da tiempo de eso? Siempre que hay captura no hay tiempo de nada”.

Esta es nuestra conversación con López Sisco.

¿Cómo ves la capacidad defensiva que tiene el régimen en este momento?

Ninguna. El régimen no tiene capacidad defensiva en este momento.

Pero tiene colectivos, tiene lo que ellos llaman milicias…

Sí, pero eso de los colectivos es pura pantalla, eso es como los carajitos tirapiedras del cerro, que tienen armas y todo, pero con una buena capacidad militar o policial se acaban, olvídate, se acaban. Yo no creo en colectivos, colectivo es igual a delincuente, olvídate de esa cosa y con un poquito de poder que les da el gobierno entonces se sienten apoyados…

Pero tienen armas avanzadas, tienen incluso estas bazucas rusas que llaman Iglas, que las han exhibido.

No, no chico. Esos no saben lo que es una bazuca, es que tu consigues en el ejército que ni los sargentos saben lo que es una bazuca. Los especialistas para el momento podrán saberlo, pero eso no es así tan fácil, yo no creo que verdaderamente los colectivos sean un problema para el país, con unas buenas fuerzas armadas, con un buen apoyo policial eso está anulado. Yo te digo, como te dije anteriormente, yo me refería a los colectivos como terroristas, como delincuentes que atemorizan a la población en general, los mismos bancos, a los mismos policías, a los militares, a los residentes, a la gente pues, eso lo que hacen es atemorizar y los tienen porque es un brazo ejecutor del Gobierno para atemorizar a la población, más nada, ese es el resultado de los colectivos.

¿Cuál consideras tu que es el principal enemigo para restaurar el orden en Venezuela?

La delincuencia en general, no el colectivo, la delincuencia en general; colectivo es una palabrita un poquito más romántica que le ponen a estos tipos, pero es la delincuencia en general.

¿Tu piensas que los rusos, los cubanos, la presencia cubana es una amenaza?

Mira yo te pongo un ejemplo, tu te vas para Cuba ahorita, o para Rusia ponle, y haces terrorismo allá, uno tiene que estar unos 4 o 5 años aprendiendo un poquito del idioma, saber cómo son las calles, ver qué es lo que vas a hacer y un poco de cosas. Yo no creo en rusos que se van a quedar allá peleando o cubanos que se van a quedar allá peleando. Yo creo que esa gente lo primero que va a hacer cuando vean la situación apretada se van a ir. Eso tenlo por seguro.

¿Actúa Nicolás Maduro de forma autónoma o está controlado por Cuba?

Mira eso es igualito que el carajito limpiabotas o el carajito que jode por ahí y tu lo crías y le das de todo y cuando tu vienes el carajito se quiere ir y entonces tu dices ‘¿estás loco?, ¿cómo te vas a ir? Si yo te di tu zapatería, te di todas tus vainas, si te vas te voy a matar’, es igualito, como él estuvo en Cuba y lo único que conoce es Cuba y a sus amigos de Cuba porque él estuvo un tiempo en Cuba haciendo el curso ese de trabajo social, eso es lo que pasa.

Es decir, es un rehén de Cuba.

Esa es la palabra. Es un rehén de Cuba. ¡Qué vaina tan arrecha cómo estamos nosotros de jodidos!

¿Qué va a pasar con una persona como Diosdado Cabello que aparentemente no tiene para dónde ir?

¿Quién sabe?, ¿Quién dice que no tiene a dónde ir? Acuérdate de los ejemplos que hay de los líderes, de los dictadores que se han conseguido en huecos, en túneles, que se han conseguido en casas encaletados. Olvídate, será en Venezuela, hará una guerrilla, buscará hacer terrorismo porque en otros países la única alternativa sería Cuba o Rusia, más nada le veo yo.

¿Tu crees que el Gobierno de transición debería asumir una política de erradicación de este tipo de elementos criminales en este momento en la sociedad?

Esa es una cosa prioritaria. Tienen que acabar con la delincuencia porque te vuelvo a decir, colectivo es terrorismo, terrorismo delincuente y con sólo que atemoricen a la población en general. Ese es el problema, si tu no quitas esa gente, bueno, tendremos que tener lo mismo que tenemos ahorita, pero ellos no van a seguir con apoyo del gobierno, qué va, como terroristas y como delincuentes.

¿Con qué gente pudiera contar un gobierno de transición si todos los cuerpos policiales hasta ahora, comenzando por el CICPC, continuando con el SEBIN, siguiendo con el FAES, prácticamente son cuerpos violentos que son los que llevan adelante la represión y la tortura?

Yo te voy a decir algo, yo te puedo hablar por SEBIN, por CICPC, por el DIM, yo conozco la mayoría de los policías que están ahí, la mayoría son profesionales, los que están en policía, en inteligencia, son gente profesionales y habrán y te vuelvo a repetir, no todos son terroristas, no todos son delincuentes, habrá su grupo de gente que no creo, óyeme bien, estoy seguro que no hay más de 20 tipos en cada policía que estén echando broma; no que estén echando broma, que sean delincuentes, que sean torturadores, que sean policías corruptos pero no es así pues, la mayoría de las policías como el SEBIN, el CICPC, tu consigues en el CICPC, y vamos a hablar de porcentajes, el 85% de la gente son profesionales, igual que en el SEBIN que sí hay un poquito menos.

Con toda la experiencia antiterrorista que tu tienes, antiguerrillera, policial, ¿qué haría Henry López Sisco si estuviera en la posición de tomar acción en este momento en Venezuela?

Una preguntica apretadita. ¿Qué haría? Combatir el hampa. ¿Qué haría? Buscar por lo menos lo que es una anidad anticrimen que se encargue de la corrupción, de anticorrupción, de anti narco, de anti secuestro, anti sicariato, anti robo y todo eso. Es que a la policía hay que hacerla de nuevo, pero con unidades verdaderamente preparadas para combatir el crimen. Allá no se combate el crimen, allá se ayuda al criminal.

¿Qué harías tu, por ejemplo, con el tema de los colectivos que están controlando zonas dentro de Caracas, los pranes que también controlan cárceles y zonas como en Bolívar que está la zona del oro que ahí no hay uno sino varios grupos criminales?, ¿Cómo harías tu para combatir eso?

Inteligencia, infiltración y después que apliquemos la inteligencia a estos delincuentes toca combatirlos, no vamos a combatirlos con una varita mágica diciendo ‘llegué yo y se acabó todo’, no, ‘llegué yo, necesitamos orden, vamos a hacer inteligencia, armamos los equipos y vamos a darle’, es muy fácil, yo sigo insistiendo que no es tan difícil y más con los que sabemos cómo combatir -que hay muchos-, cómo combatir este tipo de hampa que ya hemos combatido este tipo de hampa, este tipo de terrorismo, este tipo de narcotráfico; habemos muchos que algunos están en el exterior y otros todavía están allá.

En el caso, por ejemplo, de las personas que han sido responsables. ¿Tú piensas que habría que detener, digamos, a los cabecillas o deteniendo a los cabecillas puedes controlar la situación en ciertos niveles?

Nosotros no hablamos de cabecillas, nosotros en la policía hablamos del grupo de delincuentes o colectivos como le dicen allá, grupo de delincuentes terroristas que atemorizan, no es tan difícil como digo, si siempre se han infiltrado y siempre se ha acabado con ellos. Ahora porque tienen armas y porque tienen apoyo del gobierno, pero al llegar un nuevo gobierno, que va a ir muy pronto, ese nuevo gobierno tiene que tomar medidas con relación a eso, que es lo que pide el pueblo, el pueblo pide eso, no podemos seguir viviendo una vida en la que los fines de semana a las seis de la tarde tienes que ir a esconderte en tu casa, eso no puede ser.

¿Cómo ves tu el tema del narcotráfico?

Eso está muy fácil, Estados Unidos señaló a 13 personas, a 13 problemas, son 13 de una lista que no sabemos cuántos más hay, pero 13 personas que tienen recompensas por estar involucrados con el narcotráfico, que ahí hay bastante trabajo, la ubicación, la captura, hay mucho trabajo, pero ahí también acuérdate que también pueda haber ahí de los 13 señalados, hay también con vínculos de terrorismo, esto es más grande, esto es una cosa a nivel mundial, internacional, esto no es un terrorismo nada más en Venezuela.

Se habla mucho de la presencia de Hezbollah, ¿Cuál es la visión que tienes sobre ese problema?

Eso es verdad, esos grupos terroristas islámicos están ahí, pero tampoco es que todo el grupo están allá, hay unidades de ellos ahí ayudando al gobierno y ayudando a otros terroristas para hacer terrorismo a nivel mundial. Dicen que en Margarita hay muchas cosas, no lo dicen, hay pruebas de que Margarita es la cuna de los terroristas ahorita. Mira, te voy a decir una cosa para que sepas, nosotros estamos bien informados de dónde están, cuál es su organización, qué están haciendo actualmente, todo, todo, los que estamos por aquí tenemos 12, 13, 14, años fuera del país, pero siempre estoy en mi país, siempre estoy al día con mi país, eso que mandaron a decir que no podían hablar con nosotros, que policía que hiciera contacto con nosotros lo iban a expulsar por traición a la patria, eso no lo pueden acabar, yo tengo 15 años aquí y tengo 15 años recibiendo llamadas de policías y militares activos, así que eso no se puede acabar, olvídense, eso no se va a acabar. Vuelvo y repito, estamos preparados, estamos bien informados de todas las cosas que están pasando en Venezuela, de todo, hasta de la reunión que hubo ayer, de la reunión que hubo el domingo, las reuniones que han estado ocurriendo, de todo, a nivel de gobierno.

¿Y de acuerdo a esas fuentes qué es lo último que está pasando en Venezuela?

Imagínate, las detenciones, las citaciones por un caso de terrorismo o de meter unas armas que se consiguieron fue en Colombia y no en Venezuela, ese tipo de cosas e informaciones tan vagas, que no tienen con qué señalar a nadie, a ningún político capturando a personas, secuestrando a la gente que está alrededor de algún dirigente político o del Presidente interino o de dirigentes cercanos, es una locura que es peor que el virus que hay, no saben qué hacer, deberían verdaderamente tener muchas precauciones.

Maduro y Diosdado están amenazando a la oposición con desatar la “furia bolivariana”, si Estados Unidos ordena la captura y los captura a ellos.

¿Y tu crees que si estás capturado te da tiempo de eso? Siempre que hay captura no hay tiempo de nada. La “furia bolivariana” no creo que haga nada, eso fue una cosa que inventaron hace semana y media y lo inventaron ahí mismo en Miraflores para dárselo a los colectivos para que hicieran pintas y escribieran tonterías. Esa “furia bolivariana” es parte de las tonterías que éstos dicen. Ocúpense de ver dónde van a estar, que se entreguen es lo que yo les pido.

¿Tú conoces dónde está ubicado o cómo se mueve Diosdado Cabello?

(Se ríe). Eso se lo puedes preguntar tu en cualquier heladería o cafetería en Venezuela y te lo dicen, cualquiera. Te estoy diciendo cualquiera. Todos los escoltas de esos señores toman café, toman aguardiente, van donde las prepagos, todos ellos, es que eso es una cosa que tu lo preguntas en cafetín… aunque ya no me acuerdo de los cafetines que hay allá, aunque todos los días dicen que estoy en Venezuela, no estoy en Venezuela pero sí estoy cerquita, no se preocupen. Cualquier persona en Venezuela sabe a dónde va Diosdado Cabello y a dónde van todos ellos, cualquier persona, es una cosa increíble.

Pero se dice que hay bunkers, que hay subterráneos, que hay lugares fortalecidos y reforzados donde ellos se ocultan.

Puede haber mil túneles ahorita y nosotros sabemos dónde están 998 de ellos, porque a lo mejor los otros dos que faltan los hicieron hoy. Eso se sabe porque los bunkers, los huecos, los túneles, los hacen personas, no los hacen los topos, los hacen personas y esas personas hablan, esas personas hablan y esos túneles o esos bunkers se saben, un día de estos te voy a mandar un mapa para que tu veas dónde hay por lo menos 30.

¿Por qué, de acuerdo a diferentes fuentes que he consultado, Diosdado Cabello tiene mucho cuidado contigo?, no te menciona en los programas, parece que tiene un pavor contigo, ¿cuál es la historia detrás de eso?

No, yo no conozco a Diosdado Cabello, para que tu veas, lo conozco nada más por publicidad, la verdad no sé. Eso que me estás diciendo tu me lo dijo también un amigo aquí, uno de los escoltas de él, que está ahorita en Estados Unidos, por cierto. Yo no sé de verdad, yo no soy tan feo como para meterle miedo a él, de verdad que él me ha respetado mucho en eso y yo también lo he respetado mucho, el respeto no quiere decir que el día que me toque no le voy a poner las esposas, igual que él haría lo mismo que yo.

Si tuvieras la oportunidad de ponerle las esposas a alguno de estos solicitados en Venezuela, ¿a cuál le quisieras tu ponerle las esposas?

Muy fácil, a todos. No hay ninguno que me guste, a todos. Tengo 15 años fuera de mi país, me han dado duro y como yo hay muchísimas personas más.

¿Henry López Sisco todavía sigue teniendo entrenamiento militar, sigue entrenando en las armas?

Si, claro. Soy un competidor nato de polígonos de tiro y siempre me entreno, estoy preparado para eso.

Se ha dicho que estás en una zona de la frontera entre Colombia y Venezuela. ¿qué hace Henry López Sisco en la frontera?

Bueno, matando pájaros, como decimos nosotros, con una chinita matando pájaros. Mira, te voy a decir algo, mi país, yo soy venezolano, nací en Venezuela y quiero a mi país, pero también le debo respeto al país donde estoy actualmente, donde estoy nacionalizado. Sí me muevo y estoy más cerca de lo que ellos creen. Cuidado que estoy más cerca de lo que ellos creen.

¿Cómo ves tu los niveles de lealtad de las fuerzas policiales y militares en Venezuela con respecto al régimen de Maduro?

Si me llaman diariamente, recibo alrededor de 150 llamadas de policías, de militares, de diferentes cuerpos policiales, así está la lealtad de ellos.

¿Y cuál es el clamor de ellos?, ¿Qué piden?, ¿qué buscan?

Cambios, cambios, se han cogido todo. Cambios radicales. La policía quiere un cambio radical, las fuerzas armadas quieren un cambio radical, la gente dirá que las Fuerzas Armadas no quieren y claro, los jefes no quieren, igual que los jefes de la policía no quieren, entonces ¿qué pueden hacer los subalternos?

¿Cuando caiga esto va a regresar Henry López Sisco a asumir responsabilidades a Venezuela?

No espero eso, yo no espero eso, espero hacer otras cosas más importantes que asumir responsabilidades allá. Hay otras cosas más importantes en este momento. Tu te imaginarás qué otras cosas más importantes, quisiera ubicar a este poco de gente que se ha llevado el dinero de nuestro país, eso es lo que quiero tratar de ubicar donde estén. Ojo, te voy a decir algo, no soy justiciero, soy un venezolano como 30 millones de venezolanos que quieren paz y quieren que los corruptos entreguen el dinero que se han llevado.

Tengo entendido que tienes un proyecto que tiene que ver con la recuperación de la riqueza robada por la corrupción en Venezuela.

Bueno, el proyecto mío no soy yo nada más, somos 30 millones de venezolanos que son los que quieren eso, de 30 millones de venezolanos en conjunto que debemos pedir a estos señores que entreguen lo que se robaron, que entreguen el dinero producto de la corrupción.

¿Quieres decir algo más?

No vale, al contrario, yo no se como me encontraste, tu como que eres más policía que yo porque yo no se ni donde ubicarte ni donde localizarte y cuando me estabas llamando yo pensé ‘¿y este policía de dónde salió?’De verdad que me sorprendiste y cuando empiezas a buscarme la lengua imagínate.

Petróleo venezolano rumbo a Cuba por  Miguel Henrique Otero – Editorial El Nacional – 5 de Abril 2020

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El pasado 29 de marzo, cuatro buques petroleros partieron desde el Complejo Refinador de Amuay, ubicado en la península de Paraguaná, estado Falcón, y se dirigieron hacia tres puertos en Cuba: La Habana, Cienfuegos y Santiago de Cuba. Llevaban combustibles de distinto tipo, especialmente gasoil. De acuerdo con los documentos del despacho, que se filtraron desde Petróleos de Venezuela, la cifra de carga fue de 380.000 barriles. Existe una alta probabilidad de que, en realidad, el volumen de lo exportado sobrepase los 500.000 barriles. Las prácticas de subfacturación permite a funcionarios de los dos países hacerse de unas ganancias destinadas directamente a sus bolsillos. También aquí, como en absolutamente todos los ámbitos de actuación de los regímenes de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, la corrupción opera en contra de intereses esenciales de la sociedad venezolana y, también en este caso, de la sociedad cubana.

La información, que no ha recibido la atención que merece, abrumada por el torrente informativo causado por la pandemia, ha causado un legítimo escándalo. Muchos nos preguntamos cómo es posible que un país atravesado por los más extremos padecimientos, muchos de ellos generados por la falta de combustibles, pueda exportarlo a otro país. Este hecho recuerda las políticas de Stalin entre los años 1932 y 1933: mientras millones de campesinos -especialmente de la región ucraniana- morían de hambre, los comunistas exportaban cereales y gastaban fortunas en campañas propagandísticas que hablaban, por ejemplo, del trigo “más nutritivo del mundo”.

Aunque no tenemos información del posible contenido económico de la transacción -si el combustible fue donado o vendido a un precio irrisorio, en relación con su valor del mercado-, lo que sí sabemos es que esos combustibles no aliviarán a los ciudadanos o a las familias cubanas: servirán para enriquecer más al poder que aplasta a los cubanos, para hacer crecer la brecha entre los que tienen acceso al sistema de prebendas comunistas y los que no, y, sobre todo, alimentará los vehículos y las plantas eléctricas de los funcionarios y los policías que viven en sus feudos de privilegio. El envío no es un gesto de solidaridad, ni tampoco su finalidad es política -aunque constituya un desafío al bloqueo-. Se trata de un negocio entre dos poderes corruptos y mafiosos, que se asisten mutuamente. La cuestión se sintetiza en esto: una banda criminal que le envía armas a otra. Porque ese es el propósito del envío: entregar al castrismo un recurso, un arma de dominación sobre la totalidad de la sociedad cubana.

En dos décadas, los subsidios por la venta/entrega de combustibles a Cuba han sumado entre 46 millardos y 54 millardos de dólares, de acuerdo con distintas estimaciones. A ello habría que añadir otros 12 millardos de dólares, que han sido entregados al castrismo, a través de otros mecanismos como donaciones, convenios sin contraprestación real, partidas extraordinarias, gastos por viajes (boletos aéreos, viáticos, gastos de alimentación), contratos por supuestos servicios, pagos por productos agrícolas que nunca llegaron a Venezuela, y más. Al régimen cubano le pagaron por productos alimentarios que no producía en su país, que compraban en el mercado internacional y que luego llegaban a Venezuela a precios inconcebibles. Muchas veces se ha denunciado la operación realizada con el petróleo venezolano: el castrismo lo recibía a precios 40% o 50% por debajo de su costo y lo revendía a precios internacionales. De hecho, muchos barcos de “petróleo para Cuba” partían desde Venezuela directamente a puertos en otros países, que los habían adquirido en negociaciones igualmente opacas.

¿Cuál ha sido el destino de esos recursos que Chávez y Maduro entregaron al castrismo? ¿En qué proyectos han sido invertidos? ¿Han beneficiado, de algún modo, a la sociedad cubana? No: la pobreza extendida y cronificada no ha cambiado en absoluto. Las condiciones de hambre sistemática, de carestía sin remedio, de permanente e irreversible deterioro de todas las infraestructuras, de precariedad en todos los planos de la vida privada y la vida pública, se han mantenido e intensificado.

De hecho, la noticia de los cuatros cargueros enviados a Cuba debe servirnos para poner de bulto el trasfondo de esta cuestión: el petróleo no solo ha sido una gran herramienta para consolidar al régimen de Chávez y Maduro, y aplastar a la sociedad venezolana: ha sido también el arma con que se ha galvanizado y endurecido el siniestro poderío del castrismo sobre cada resquicio de la nación cubana, el arsenal con el que se ha financiado el aplastamiento de la oposición democrática nicaragüense, la chequera con que se han comprado los votos de pequeños países para impedir las resoluciones de la Organización de Estados Americanos en contra de las violaciones de los derechos humanos, la fuente que ha provisto de millones y millones de dólares con que se han lucrado los Kirchner, los Lula Da Silva, los Evo Morales, los Rafael Correa, los Petro y los Vásquez, pero también los Iglesias y los Monedero, los Samper y los Rodríguez Zapatero, y tantos otros que aparecen como luchadores de causas sociales o promotores del diálogo, cuando no son más que feroces usuarios de la cada vez más exigua renta petrolera venezolana.

 

Carta a Caro Cox por Laureano Márquez – La Patilla – 3 de Abril 2020

downloadLe escribo porque vi su llamada de auxilio realizada desde Cuba, en estos duros tiempos de coronavirus, solicitando al gobierno chileno su traslado a casa. Me conduelo con usted y su angustia, pues como diría Ramos Sucre: «los dolores pasados y presentes me conmueven…».

Tiene que ser duro en estos momentos estar lejos de los suyos, porque son tiempos de tribulación global. Ojalá pueda volver pronto a Chile, tanto usted, como sus paisanos varados allá y estar en su tierra, en un país en el cual se puede estar en contra del gobierno y a la vez exigirle -como le corresponde con todo derecho- amparo, protección y auxilio.

Su video se ha viralizado -como dicen ahora- y los comentarios no han sido del todo favorables, por no decir bastante negativos, entiendo que por tal razón, ha cerrado usted su cuenta de twitter.

Seguramente el origen de tanta indignación hay que buscarlo en la evidente contradicción que se produce en regímenes como el cubano (¡y el venezolano!) entre las ideas que se proclama defender y la radical negación de las mismas en las prácticas de los sistemas políticos que los sustentan.

Una de las cosas que hemos aprendido en la tierra de Bolívar, luego de más de 20 años de chavismo, es que ser comunista es maravilloso, pero solo si se vive lejos, en un país medianamente libre, con democracia, medios de comunicación plurales y vigilancia por el respeto a los derechos humanos.

También es maravilloso si se pertenece a la nomenclatura dirigente, gozando de todo aquello lo que al resto de la población le está vedado, pero lo difícil es serlo en las naciones donde esta ideología se aplica con ausencia de todo lo señalado.

En Cuba y Venezuela, oponerse al gobierno ocasiona prisión, tortura y muerte, sin que haya en los dirigentes petición de perdón por nada, ni rectificación de las políticas criminales y destructivas del bienestar colectivo.

A los que manifiestan en las calles se les lanza a militares con armas de fuego con elevado saldo de víctimas fatales y nadie destruye el metro, porque ya el propio gobierno se encargó de hacerlo.

Cualquier cubano o venezolano podría decirle que todas esas cosas de las cuales usted se queja en su video son la cotidianidad de un régimen que, por otra parte, supongo a usted le simpatiza y lo defiende.

En Venezuela desde hace 20 años y en Cuba desde hace 60, el jabón escasea y el papel higiénico todo, tenemos las cuentas bloqueadas, no nos funcionan las tarjetas, no existen las monedas, tampoco internet, ni hay agua, ni comida, ni salud y para colmo de males no hay gasolina en el país con las mayores reservas petroleras del planeta.

Los pobres, en cuyo nombre se actuó, terminaron no solo más pobres, sino comprometiendo obligatoria lealtad a cambio de una mínima posibilidad de supervivencia.

A usted le ha tocado padecer, dolorosamente, lo que es habitual para millones de ciudadanos que no tienen gobiernos a los que acudir, porque tienen las certeza de que serán desoídos y para quienes exigir derechos es una inadmisible conspiración contrarrevolucionaria que terminará etiquetándoles como fascistas y/o aliados de los gringos, con duras consecuencias.

Bueno solo le hacía estos comentarios para animarle a comprender la oleada de indignación que su mensaje ha causado. Hay cosas que solo uno entiende bien cuando se padecen en carne propia. A usted le tocó ver -desafortunadamente- el verdadero rostro de la revolución.

Deseo de corazón que se haga realidad su ruego y consiga un vuelo para salir de Cuba muy pronto de manera segura y sin problemas, cosa que desde hace tantos años los cubanos no pueden hacer, porque deben sumar a la lista de dificultades que usted enumera, la de los tiburones en el estrecho de la Florida.

Petróleo venezolano rumbo a Cuba por Miguel Henrique Otero – ABC – 2 de Abril 2020

El envío no es un gesto de solidaridad, ni tampoco su finalidad es política. Se trata no más que de un negocio entre dos poderes corruptos y mafiosos, que se asisten mutuamente

Miguel Henrique Otero

El pasado 29 de marzo, cuatro buques petroleros partieron desde el Complejo Refinador de Amuay, ubicado en la península de Paraguaná, Estado Falcón, y se dirigieron hacia tres puertos en Cuba: La Habana, Cienfuegos y Santiago de Cuba. Llevaban combustibles de distinto tipo, especialmente gasoil. De acuerdo a los documentos del despacho, que se filtraron desde Petróleos de Venezuela, la cifra de carga fue de 380.000 barriles. Existe una alta probabilidad de que, en realidad, el volumen de lo exportado sobrepase los 500.000 barriles. Las prácticas de subfacturación permiten a funcionarios de los dos países hacerse de unas ganancias destinadas directamente a sus bolsillos. También aquí, como en absolutamente todos los ámbitos de actuación de los regímenes de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, la corrupción opera en contra de intereses esenciales de la sociedad venezolana y, también en este caso, de la sociedad cubana.

La información, que no ha recibido la atención que merece, abrumada por el torrente informativo causado por la pandemia, ha causado un legítimo escándalo. Muchos nos preguntamos cómo es posible que un país atravesado por los más extremos padecimientos, muchos de ellos generados por la falta de combustible, pueda exportarlo a otro país. Este hecho recuerda las políticas de Stalin entre los años 1932 y 1933: mientras millones de campesinos, especialmente de la región ucraniana, morían de hambre, los comunistas exportaban cereales y gastaban fortunas en campañas de propagandísticas, que hablaban, por ejemplo, del trigo «más nutritivo del mundo».

Aunque no tenemos información del posible contenido económico de la transacción -si el combustible fue donado o vendido a un precio irrisorio, en relación a su valor del mercado-, lo que sí sabemos es que esos combustibles no aliviarán a los ciudadanos o a las familias cubanas: servirán para enriquecer más al poder que aplasta a los cubanos, para hacer crecer la brecha entre los que tienen acceso al sistema de prebendas comunistas y los que no, y, sobre todo, alimentará los vehículos y las plantas eléctricas de los funcionarios y los policías que viven en sus feudos de privilegio. El envío no es un gesto de solidaridad, ni tampoco su finalidad es política -aunque constituya un desafío al bloqueo-. Se trata no más que de un negocio entre dos poderes corruptos y mafiosos, que se asisten mutuamente. La cuestión se sintetiza en esto: una banda criminal que le envía armas a otra. Porque ese es el propósito del envío: entregar al castrismo un recurso, un arma de dominación sobre la totalidad de la sociedad cubana.

En dos décadas, los subsidios por la venta/entrega de combustibles a Cuba han sumado entre 46.000 y 54.000 millones de dólares, de acuerdo a distintas estimaciones. A ello habría que añadir otros 12.000 millones de dólares que han sido entregados al castrismo a través de otros mecanismos como donaciones, convenios sin contraprestación real, partidas extraordinarias, gastos por viajes (boletos aéreos, viáticos, gastos de alimentación), contratos por supuestos servicios, pagos por productos agrícolas que nunca llegaron a Venezuela, y más. Al régimen cubano le pagaron por productos alimentarios que no producía en su país, que compraba en el mercado internacional, y que luego llegaban a Venezuela a precios inconcebibles. Muchas veces se ha denunciado la operación realizada con el petróleo venezolano: el castrismo lo recibía a precios 40 o 50% por debajo de su costo y lo revendía a precios internacionales. De hecho, muchos barcos de «petróleo para Cuba» partían desde Venezuela directamente a puertos en otros países, que los habían adquirido en negociaciones igualmente opacas.

¿Cuál ha sido el destino de esos recursos que Chávez y Maduro entregaron al castrismo? ¿En qué proyectos han sido invertidos? ¿Han beneficiado, de algún modo, a la sociedad cubana? No: la pobreza extendida y cronificada no ha cambiado en absoluto. Las condiciones de hambre sistemática, de carestía sin remedio, de permanente e irreversible deterioro de todas las infraestructuras, de precariedad en todos los planos de la vida privada y la vida pública, se han mantenido e intensificado.

De hecho, la noticia de los cuatros cargueros enviados a Cuba debe servirnos para poner de bulto el trasfondo de esta cuestión: el petróleo no solo ha sido una gran herramienta para consolidar al régimen de Chávez y Maduro, y aplastar a la sociedad venezolana: ha sido también el arma con que se ha galvanizado y endurecido el siniestro poderío del castrismo sobre cada resquicio de la nación cubana, el arsenal con el que se ha financiado el aplastamiento de la oposición democrática nicaragüense, la chequera con que se han comprado los votos de pequeños países para impedir los pronunciamientos de la Organización de Estados Americanos en contra de las violaciones de los Derechos Humanos, la fuente que ha provisto de millones y millones de dólares con que se han lucrado los Kirchner, los Lula da Silva, los Evo Morales, los Rafael Correa, los Petro y los Vásquez, pero también los Iglesias y los Monedero, los Samper y los Rodríguez Zapatero, y tantos otros que aparecen como luchadores de causas sociales o promotores del diálogo, cuando no son más que feroces usuarios de la cada vez más exigua renta petrolera venezolana.

 

Interferón, un acto de fe con licencia presidencial por Patricia Marcano / Isayen Herrera – Armandoinfo – 1 de Abril 2020

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Anunciada anticipadamente desde hace 35 años como una panacea, la joya de la corona de la controvertida industria cubana de biofarmacia esperaba una diana en la que hacer blanco. Ahora, por fin, no solo los rumores sin fundamento científico y otras especies llegadas desde La Habana y Wuhan le asignan poderes para combatir al Covid-19: el gobierno venezolano ha incluido el Interferón alfa 2b en el tratamiento oficial contra la enfermedad. Pero el entusiasmo de Nicolás Maduro por el medicamento, entre la superchería y la lealtad política, hace tropezar lo que parece un experimento masivo no declarado con la falta de evidencias y el escepticismo de la comunidad médica venezolana.

Aunque la pandemia del coronavirus ha esparcido el pánico y la incertidumbre por todo el planeta, el momento parece ser la oportunidad de mercado que un producto cubano, el Interferón alfa 2b, esperaba desde hace 35 años.

“Más de 45 países solicitan el interferón contra la Covid-19”, titulaba casi alborozado este viernes el por lo regular circunspecto diario Granma de La Habana, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba. De acuerdo a ese medio, la demanda por el “Interferón Alfa 2b Humano Recombinante, creado por científicos del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) en la segunda mitad de los años 80 del pasado siglo”, se ha disparado en una progresión espectacular desde que los médicos chinos lo incorporaron al cóctel terapéutico con el que consiguieron contener el avance de la enfermedad en ese país, zona cero del brote contagioso.

“Su elección por las autoridades médicas de China”, explica el medio oficial cubano, “obedece a que de manera general estos virus disminuyen la producción natural de interferón en el organismo humano y el fármaco cubano es capaz de suplir dicha deficiencia”.

No debe extrañar que el aliado internacional más cercano al castrismo, Nicolás Maduro, comparta ese entusiasmo. “Ha sido fundamental el medicamento cubano interferón y afortunadamente tenemos más de diez mil tratamientos de interferón en la mano, traídos por la misión médica cubana”, dijo el presidente venezolano en una alocución televisada el jueves por la tarde. En su rendición de cuentas Maduro aseguró que la droga importada de Cuba había sido factor decisivo en la recuperación de 31 pacientes entre los 107 casos de contagio admitidos para la fecha por el gobierno de Caracas.

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El chavismo desde hace años es hermético en lo concerniente a temas de salud. La circulación del Boletín Epidemiológico, un documento oficial que las autoridades sanitarias expedían cada semana, llegó a estar prohibida. Con el declive de las condiciones de vida en Venezuela, los jerarcas de la autodenominada Revolución Bolivariana, de Chávez a Maduro, sospecharon que cualquier cobertura sobre el sistema de salud podría ser usada como instrumento de propaganda por sus enemigos.

Sin embargo, la promoción del interferón en medio de la emergencia viene siendo prolífica. El ministro de Información, Jorge Rodríguez, quien junto a su hermana, la vicepresidenta Delcy Rodríguez, es uno de los dos portavoces del gobierno sobre la pandemia, no deja de mencionarlo como parte del arsenal farmacéutico del que disponen las autoridades.

El propio presidente Maduro, devoto de Sai Baba, conocido por sus simpatías hacia la parafernalia new age y naturista, entre recomendaciones de infusiones caseras, anunció el 10 de marzo, tres días antes de que Venezuela confirmara sus dos primeros casos de Covid-19, que el interferón producido en Cuba ya estaba en Venezuela “preparado” para atender a los pacientes que pudieran infectarse. En la ocasión, el jefe de la misión médica cubana en Venezuela, Julio García, completaba el anuncio detallando que el medicamento “ha tenido excelente resultado en su aplicación en la crisis del coronavirus en China”.

No obstante, hasta el momento no existe ningún documento científico concluyente que se haya hecho público y confirme la efectividad de cualquier versión de interferón en el combate contra el coronavirus. Rumores y testimonios sobrevenidos desde el frente médico han puesto en circulación consejas al respecto sobre todo en redes sociales, pero nada que haya seguido los protocolos científicos. Ciertamente, este jueves, el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el etíope Tedros Adhanom Ghebreyesus, anunció el inicio de unas pruebas que calificó de “históricas” y en las que pacientes españoles y noruegos que padecen el coronavirus serán sometidos a cuatro terapias distintas; una de ellas combina, junto a los antirretrovirales lopinavir y ritonavir, el interferón beta. Pero no es el Interferón alfa 2b de los cubanos.

De modo que el impulso gubernamental al uso del interferón en Venezuela como parte del tratamiento para la epidemia del coronavirus es, en aquellos centros de salud donde se aplica y en el mejor de los casos, un ensayo masivo y probablemente improvisado de una terapia experimental que desconoce las fases regulares de los protocolos científicos. En el peor, es un simple acto de fe, impregnado de lealtad política y, tal vez, conveniencia comercial, que somete a los pacientes venezolanos ya no solo al papel de conejillos de Indias, sino de simples incautos.

Acertijo científico

Desde su descubrimiento en la década de los años 50, se sabe que los interferones -así, en plural, porque existen varios tipos (alfa, beta, gamma y más)- son proteínas que modulan la respuesta inmune de cada persona y proveen inmunidad innata contra los virus, comportándose como una primera línea de defensa, según explica Flor Pujol, jefa del laboratorio de Virología Molecular del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (Ivic).

Cuando una célula es atacada por un virus, produce interferón para tratar de proteger al resto de las células de la infección viral. Por ese mecanismo natural de acción ante las infecciones causadas por virus “se tenía la esperanza de que los interferones fueran el antiviral ideal, así como hoy tenemos los antibióticos que son los antibacterianos ideales”, detalla José Esparza, médico venezolano especialista en Virología y Biología Celular, actualmente profesor adjunto del Instituto de Virología Humana de la Facultad de Medicina de la Universidad de Maryland, en Estados Unidos. “Pero con el tiempo vimos que no era así”, remata.

Lejos del triunfalismo inicial, la investigación científica sobre la función de los interferones determinó que tienen mejor efecto en combinación con otras terapias y así pueden aumentar la eficacia de estos tratamientos, pero solos no tienen un efecto significativo, explica Esparza: “No es la panacea que se pensó en un tiempo”.

La OMS ha insistido en que no existe hasta ahora un tratamiento específico, efectivo y probado, contra el Covid-19. Todo lo aplicado hasta ahora carece de certezas y responde a una opción conocida en la jerga médica como “uso compasivo” o compassionate use.

El Ministerio de Salud de China fue actualizando el esquema nacional de tratamiento del Covid-19 a medida que avanzaba la epidemia en ese país. En la quinta versión de las pautas terapéuticas, del 5 de febrero de este año, incluía el uso de Interferón alfa inhalado con nebulización, con la observación de combinarlo con ribavirina o con lopinavir y ritonavir. Dos semanas después lo ajustó de nuevo para probar el uso de interferón con ribavirina. Para el 7 de marzo, entre sus opciones de tratamiento no se encontraba el interferón, de acuerdo con los reportes de la agencia de noticias china Xinhua.

En los países más afectados, como España, el esquema de tratamiento lo contempla, pero como última opción, de un modo excepcional y con previo consentimiento informado del paciente. En esa nación peninsular se prefieren los antivirales lopinavir, ritonavir y remdesivir para tratar las infecciones y neumonías leves por Covid-19.

Otro ejemplo es el de la red de hospitales afiliados a la Facultad de Medicina de la Universidad de Yale, en Estados Unidos, que incluye el interferón beta en una lista de medicamentos no recomendados como primera opción por varias razones; entre las varias que cita, la más llamativa: datos limitados sobre su efecto en otros coronavirus, riesgo de toxicidad y opción descartada de usar interferón alfa y gamma. De ahí las dudas con el beta.

En el esquema oficial venezolano no se contemplan, al menos en la información pública disponible, ni advertencias ni consentimientos de los pacientes. Se indica su uso en combinación con lopinavir y ritonavir (dos antivirales que se suministran juntos), o con los otros dos tratamientos combinados que el Ministerio de Salud estableció en su esquema de tratamiento para adultos y niños, que además incluyen otros fármacos como el fosfato de cloroquina.

El llamado creador del Interferón alfa 2b cubano, el científico Luis Herrera, estuvo recientemente de visita en Venezuela. En entrevista con la oficialista cadena internacional Telesur, sostuvo que en circunstancias como las actuales, en las que no hay un medicamento aprobado para el Covid-19, puede ser positiva su administración porque el virus ataca a las células reduciendo sus niveles de interferón. “Lo más lógico es pensar que si uno logra suplir el interferón, de alguna forma la gravedad por la afectación por el virus disminuye”, declaró a modo solo de deducción, pero de una deducción informada: aseguró tener reportes de que el medicamento logra reducir los niveles de complicación.

La semana pasada, ya en los últimos días de marzo, la OMS dio a conocer el proyecto denominado Solidaridad, que busca evaluar con estudios clínicos más amplios, aplicados en diez países, la efectividad de cuatro tratamientos que hasta ahora el ente rector de la salud mundial considera que pueden tener mejores efectos para el Covid-19: el remdesivir, antiviral desarrollado para el ébola pero que no tuvo efecto en los pacientes; la cloroquina e hidroxicloroquina, con efectos demostrados en malaria, artritis reumatoide y lupus; la combinación de lopinavir y ritonavir -empleado como antirretroviral para el VIH-; y la combinación de lopinavir y ritonavir reforzada con interferón beta, terapia que fue estudiada con el MERS-CoV, el síndrome respiratorio de Oriente Medio causado por otro coronavirus.

Sin que todavía haya resultados concluyentes, queda claro que el interferón alfa no aparece entre las primeras opciones.

“Los cubanos tienen la aspiración de que su molécula sea muy beneficiosa, pero no ha sido así. Tienen el interferón alfa y empezaron a buscarle aplicaciones, allí es donde se empieza a ver una disociación entre la propaganda comercial y la publicación científica”, puntualiza Esparza.

Entre la ética y la necesidad

El Interferón alfa 2b no es un fármaco nuevo, como tampoco lo son sus otras presentaciones y combinaciones, que varían según las enfermedades a tratar, como, por ejemplo, el sarcoma de Kaposi.

La presidenta de la Sociedad Venezolana de Oncología, María Teresa Coutinho, recuerda que también se usó para tratar algunos tipos de cáncer hace dos décadas, pero destaca que hoy ya se cuenta con terapias que garantizan menos efectos secundarios para el paciente. “Anteriormente se usaban en melanomas y en la leucemia, pero han surgido medicamentos que han resultado ser mejores (…) Es un medicamento que produce mucha fiebre, un síndrome parecido a una gripe fuerte, dolores musculares, dolores de cabeza. Puede causar trastornos hormonales como hipotiroidismo y trastornos psiquiátricos como depresión, aunque son efectos secundarios poco frecuentes”.

Para la Hepatitis C comenzaron a usarse los interferones alfa 2a y alfa 2b como parte de un protocolo médico en la década de los años 90, pero el porcentaje de respuesta era bajo. A los pocos años se cambió el protocolo a interferón pegilado con ribavirina, que resultó mejor, aunque a largo plazo dejaba ver efectos secundarios: pérdida considerable de peso y de cabello, lesiones en la piel y lesiones en la médula, según explica la gastroenteróloga Beatriz Pernalete. Aclara, además, que desde hace cinco años hay tratamientos antivirales para la Hepatitis C más eficaces y menos tóxicos que el interferón, pero que no están disponibles en Venezuela.

En el caso de la Hepatitis B se sigue indicando como tratamiento para casos específicos. Pero el hecho de que el Interferón alfa 2b tenga autorización de uso para tratar estas y otras patologías no significa que pueda funcionar para el recién llegado Covid-19.

Por eso y ante la insistencia de las autoridades venezolanas en el uso de este fármaco sin mayores advertencias, el Centro Nacional de Bioética de Venezuela (Cenabi) emitió un comunicado alertando que su uso en pacientes con Covid-19 debe ser considerado como un “tratamiento experimental” y, por esa misma condición, debe contar con el consentimiento informado por escrito del paciente o su representante legal para su aplicación. Otra consideración previa a su uso sería contar con la opinión de una comisión de bioética o de un grupo de expertos independientes sobre los posibles efectos indeseables del interferón.

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El Cenabi es una asociación civil sin fines de lucro fundada en el seno de la Facultad de Medicina de la Universidad Central de Venezuela (UCV), la más importante del país. Es la institución independiente de perfil académico con más antigüedad especializada en asuntos bioéticos.

Lo mismo exige la Academia Nacional de Medicina de Venezuela, que también se pronunció y recomendó, además de lo manifestado por el Cenabi, que el Interferón alfa 2b sea usado en situaciones extremas, solo en el marco de un programa de uso compasivo.

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El criterio de “último recurso” es la elección que parecen haber tomado los médicos en los centros de salud venezolanos. “Ese medicamento se utilizará en caso de que no tengamos otra opción porque no tenemos experiencia en su uso”, dijo la jefa del Departamento de Infectología del Hospital Universitario de Caracas (HUC), María Eugenia Landaeta.

Hasta el viernes 27 de marzo, en el HUC, uno de los principales centros de referencia de la medicina clínica en Venezuela, habían atendido a doce pacientes con Covid-19. Todavía esperaban resultados de las pruebas de otros cuatro. Ninguno estaba grave y solo fueron aislados. Durante la semana llegaron los medicamentos que el Ministerio de Salud recomienda como protocolo médico para atender a estos pacientes, que incluyen el interferón alfa. Sin embargo, las dosis de Interferón alfa 2b cubano entregadas no estaban completas ni para atender el ciclo completo de un solo paciente, según lo que prescribe la propia pauta terapéutica oficial.

En el Hospital José Ignacio Baldó, mejor conocido como El Algodonal, al oeste de Caracas, solo se sabía que los medicamentos ya estaban en la oficina del director. En este centro de salud, uno de los tres designados en la capital como hospitales-centinela ante la pandemia, se informó a los médicos que atenderían solamente casos graves de Covid-19. Los especialistas debaten aún qué medicamento usar en caso de una infección respiratoria mientras esperan mayor dotación de equipos de ventilación mecánica para cuidados intensivos.

Al Hospital Central de San Cristóbal, capital del estado Táchira, en los Andes venezolanos, no habían llegado los medicamentos hasta el martes pasado. La distribución de los fármacos a los hospitales-centinela habría iniciado el fin de semana del 21 de marzo. Pero de antemano ya los pediatras de ese centro de salud se negaban a usar el interferón. Se trataba de una decisión colectiva, tomada e irrevocable, porque desconocían la eficacia y efectos secundarios del interferón en este tipo de pacientes, según informó un médico del equipo que pidió resguardar su identidad.

Se pudo conocer que los pacientes que han recibido el tratamiento con interferón alfa han sido atendidos en los Centros de Diagnóstico Integral (CDI), los más ideológicos entre los centros de salud oficiales, creados en el marco de la Misión Barrio Adentro, el programa social puesto en marcha por Hugo Chávez en 2003 con asesoría directa del régimen cubano y donde atienden facultativos de ese país.

Una ampolla costosa

El 10 de marzo, antes de los primeros diagnósticos confirmados y según los voceros del gobierno venezolano, el país contaba ya con “10.000 tratamientos” del interferón cubano en los almacenes de la estatal Espromed Bio, según también lo apuntó el jefe de la misión médica cubana en el país. “Estamos blindándonos para atender este tema”, dijo Maduro en un arranque de optimismo.

Trece días después, el ministro de Comunicación y uno de los voceros oficiales sobre el tratamiento de la pandemia en Venezuela, Jorge Rodríguez, destacó que había en total 16.500 ampollas en el país, con la perspectiva de recibir otras 20.000 en el corto plazo.

Con un perfil relativamente bajo hasta ahora, Espromed Bio es una compañía pública promovida por el Estado venezolano que se define como “la empresa socialista productora de medicamentos biológicos”, aunque es más lo que envasa que lo que produce en verdad. En su catálogo de productos incluye un tipo de interferón que no es el alfa 2b sino el pegilado, indicado para hepatitis B crónica y hepatitis C.

El interferón pegilado era tradicionalmente adquirido por el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS) como parte de los medicamentos de alto costo que ofrecía en sus farmacias. A diferencia de otros medicamentos que forman parte de los ensayos clínicos contra el coronavirus y que son mucho más baratos, como la cloroquina, el interferón destaca por su alto precio. La última importación hecha por el IVSS con compras a un proveedor trasnacional de ese medicamento ocurrió el segundo semestre del año 2017, al laboratorio MSD, por un costo de 158,9 dólares cada ampolla. A partir de entonces solo se pudo optar por el interferón de fabricación cubana que importaba Espromed Bio.

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Un precio similar tiene el Interferón alfa 2b en países como España, donde la ampolla -sin entrar en esquemas de seguridad social de subsidio o copago- se vende al público a 153 euros, unos 170 dólares.

Aunque es previsible que el precio en compras al mayor sea menor, si se toma en cuenta este precio internacional como parámetro, las 36.500 ampollas de interferón prometidas por el régimen venezolano tendrían un costo aproximado de 5,6 millones de euros o 6,2 millones de dólares. Pero todo lo que llega a través del convenio Cuba-Venezuela es una caja negra.

Cuba asegura ser pionera en la producción del interferón como tratamiento a partir de la experiencia lograda por los científicos del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) a mediados de la década de los ochenta.

La versión oficial de Cuba destaca que fue Fidel Castro quien ordenó desarrollar la industria biotecnológica en el país, y bajo esa instrucción elaboraron su propio interferón. Fue uno de los proyectos colosales y monotemáticos en los que Castro, según sus impulsos y lecturas, embarcaba al país hasta dejarlo extenuado: la moringa, la ganadería lechera F2 al estilo de la vaca Ubre Blanca, o la construcción de centrales electronucleares. Se puede afirmar que el de la industria biotecnológica ha sido de los pocos que resultaron productivos.

El proceso habría comenzado de forma clásica, estimulando leucocitos en el laboratorio, para luego elaborarlo por ingeniería genética con métodos más modernos. Así, el Interferón alfa 2b Humano Recombinante fue el primer fármaco biotecnológico producido en la isla.

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Casi dos décadas después, en un proyecto de transferencia tecnológica entre el CIGB y China, fue creada la empresa mixta Changchun Heber en 2003, por la que el país asiático también es capaz de producir interferón con la misma molécula y sin tener que pagar propiedad intelectual.

Tras  la publicidad de su autoría y las congratulaciones propias -el fármaco obtuvo en 2012 el Premio Nacional de Innovación Tecnológica otorgada en la isla-, Cuba asegura ahora que 45 países del mundo están buscando comprar interferón a BioCubaFarma, la empresa estatal que agrupa a las industrias farmacéuticas y biotecnológicas cubanas y comercializa su producción.

De ese entusiasmo mundial, sin embargo, solo se han concretado los anuncios del gobierno de El Salvador, de una compra por 6.000 ampollas a Biocubafarma, y de la Asociación de Municipalidades con Farmacias Populares de Chile, para comprar otra cantidad indeterminada del fármaco.

Y, desde luego, la fe ciega de las autoridades en Caracas.

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Cubanovirus – Editorial El Nacional – 24 de Marzo 2020

El régimen de Daniel Ortega anunció la llegada de médicos cubanos para asesorarlos con todo lo relacionado al coronavirus. Microbiólogos, biólogos, infectólogos e intensivistas, entre otros, fueron recibidos por los Ortega, para intercambiar experiencias según la información.

Lo mismo hizo su par en Venezuela, Nicolás Maduro, quien aprovechó las circunstancias para meter más médicos cubanos a nuestro país, con los mismos “logos”, es decir, epidemiólogos, virólogos, infectólogos, que llegan a engrosar las nóminas de pago que Maduro mantiene con el castrismo.

El Salvador, San Vicente y las Granadinas, Jamaica, entre otros, también han solicitado la cooperación del régimen cubano, quien ha sabido vender muy bien sus recetas médicas, aprovechando la actual crisis mundial, e incluso tratar de exportar la idea de que el antiviral Interferón Alfa 2B, producido en ese país a bajo costo -pero no de forma exclusiva porque también es fabricado en otros países- es una cura del coronavirus, cuando la verdad es que solo ha sido usado entre otros medicamentos en China y su impacto todavía está siendo evaluado.

La propaganda cubana funciona y en especial cuando hay crisis y miedo, y así es como logra introducir a sus agentes -aunque no dudamos que algunos sean médicos que deben cumplir órdenes- en los nuevos gobiernos de países que no están viviendo hoy la peste castrista, tal como la conocemos en Venezuela, y quizá es bueno recordarles a nuestros hermanos del continente, como son expertos en tejer redes de información e inteligencia a cuenta de “la simpatía de su lenguaje caribeño”, porque son muy buenos exportando su ideología en países donde sus democracias son frágiles y los partidos de izquierda son cuna del cubanovirus.

Si algo debemos aportar los venezolanos en esta crisis que hoy nos embarga es el alerta temprano sobre las intenciones que tienen las dictaduras de Cuba y Venezuela de expandirse, de influenciar para desestabilizar sistemas democráticos, y lo hacen con la experiencia de 70 años de formación, militancia y control social, y además, con muchísimo dinero, sumas que se pierden en la imaginación del lector, aquellas robadas al pueblo venezolano que hoy reposan en cuentas internacionales a nombre de testaferros, y además, traficando con el Oro de Sangre que no se agota nunca, y otras riquezas minerales de nuestra tierra.

El régimen cubano ha traído represión y odio, división y manipulación a través de la formación ideológica a nuestro país. Además, hay pruebas bien fundamentadas de su inducción y comisión de crímenes de lesa humanidad, como el crimen de la tortura. El pueblo cubano es víctima día a día de la represión, los lideres civiles son encarcelados, juzgados y sometidos a torturas, tratos crueles e inhumanos. Nos preguntamos: ¿cuál es entonces la simpatía que tienen los gobiernos demócratas por la dictadura cubana, muy bien llamada por el recién reelecto secretario general de la OEA, Luis Almagro, como los Jineteros de América?

Luis Almagro: «En Venezuela el coronavirus puede ser una tragedia de dimensiones catastróficas» por David Alandete – ABC – 22 de Marzo 2020

El recién reelegido Secretario General de la OEA pide a España en su primera entrevista «un compromiso mayor con la democratización de Cuba y de Venezuela»

Cuando Luis Almagro tomó el viernes su asiento en el Salón de las Américas en Washington llevaba puestos unos guantes de látex y una mascarilla protectora ante la boca. Los miembros del Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos, que se disponían a elegir secretario general para los próximos cinco años, mantenían entre ellos una distancia de seguridad de al menos un metro. Sólo aquellos diplomáticos y funcionarios cuya presencia era completamente imprescindible se habían desplazado a la sede histórica de la OEA. El resto, incluida la prensa, siguieron la votación por internet. Finalmente, Almagro fue reelegido cómodamente en un contexto absolutamente excepcional, en una ciudad bajo estado de alarma y ante un continente que sólo ahora comienza a notar los primeros y devastadores efectos de la pandemia del coronavirus.

Estamos en un contexto completamente insólito. ¿Qué supone esta crisis del coronavirus para América Latina?

Es un un desafío probablemente de los más fuertes que tiene los sistemas sociales políticos latinoamericanos. Se va a tener que demostrar una gran capacidad de organización, una gran resiliencia, la capacidad para revertir los procesos y las curvas exponenciales de crecimiento que ha tenido el coronavirus. Va a tener que fortalecerse mucho el espíritu comunitario que deben tener nuestras sociedades. Cada ciudadano tiene que cuidar al otro. Cada uno tiene que actuar como si estuviera contaminado y por lo tanto, en todos los casos tiene que ser absolutamente responsable de cuidar a los demás y actuar en cada caso cuidando a sus semejantes y respetando las mejores condiciones de cumplimiento de los protocolos más estrictos. Creo que nuestras sociedades están siendo puestas a prueba de una manera muy dramática, tienen que encontrar esa forma de organización que les permita responder adecuadamente sin que parámetros sociales, productivos y políticos se vean afectados.

La pandemia está teniendo unos gravísimos efectos sobre la economía en Asia y Europa. ¿Deben los gobernantes americanos prepararse para un golpe similar?

Hay que tomar medidas de prevención respecto al impacto que esto tiene sobre la economía mundial, lo cual afecta directamente a nuestros países. Las variables de exportación e importación, de comercio exterior, son determinantes en nuestras economías. Por lo tanto se van a ver afectadas por sus condiciones endógenas, por los problemas estructurales que tienen nuestras economías y por esta dificultades que van a encontrar para sostener ese comercio exterior que es fundamental para la economía.

Ha habido algunos líderes en América Latina que se han resistido a tomar medidas pensando que allí iba a llegar más tarde. Me refiero, por ejemplo, a los presidentes de México y de Brasil. ¿Qué les diría, visto lo que ha pasado aquí en EE.UU.?

No voy a juzgar de ninguna forma las medidas que tomaron los políticos en Latinoamérica, el Caribe, Norteamérica, ni siquiera en Europa, respecto a la crisis del coronavirus. Cada uno toma las medidas que puede tomar de acuerdo al contexto político, económico y social que tiene en este momento. Cada líder toma las acciones que considera más oportunas. No quiero juzgar eso porque no me corresponde. Creo que han actuado de buena fe y han procurado tomar las decisiones que eran más convenientes en este momento.

¿Y qué pueden hacer los líderes americanos con respecto a la comunidad más vulnerable, la de los refugiados venezolanos, que ya padecían unas graves penurias antes de esta crisis?

Hay un problema anterior a eso, que es el tema de Venezuela. Creo que debemos estar muy atentos porque la irresponsabilidad con la que han actuado la dictadura bolivariana respecto a la crisis humanitaria y la crisis migratoria, creo que se va a trasladar a la crisis del coronavirus. Si lo pasamos por el multiplicador de la crisis migratoria y la crisis humanitaria, podríamos estar enfrentando una tragedia de dimensiones catastróficas para el hemisferio. Las democracias tienen sus sistemas de balance, que se van acomodando permanentemente en función de los ajustes que la democracia obliga a tomar. Pero una dictadura irresponsable que ha generado la peor crisis migratoria y humanitaria de la historia del hemisferio, con un patrón de coronavirus que puede multiplicarse en función de esas condiciones, puede transformarse en un desastre absoluto. Por lo tanto, creo que tenemos que estar muy vigilantes por esa responsabilidad y buscar la manera de cooperación internacional y de apoyo que pueda paliar eso y asumir esa responsabilidad que la dictadura no asume en ninguna forma.

¿Cuál va a ser su prioridad con respecto a Venezuela en estos próximos cinco años?

La crisis humanitaria que sufre el país. Cuando tenemos cifras como siete millones de personas en riesgo de hambre, definitivamente esa tiene que ser la prioridad. Tenemos que buscar la forma de hacer llegar la ayuda humanitaria al pueblo venezolano, soluciones reales para el pueblo venezolano, porque los costos que tiene eso en términos migratorios, sociales, de enfermedades, de hambre para la gente en Venezuela, y el impacto que tiene sobre el resto del hemisferio, es demasiado grande. Nuestros esfuerzos deben concentrarse en gran medida en sostener a la gente. Lo primero es el servicio que podemos dar a la gente, al pueblo venezolano, es hoy algo prioritario en el hemisferio. Después trabajar las variables de reinstitucionalización del país. Tenemos que lograr una forma de que las instituciones puedan volver a comenzar a trabajar en Venezuela. Tienen que volver a trabajar. Venezuela no puede ser ese país vaciado institucionalmente en que no hay ninguna institución que esté en condiciones de responder a absolutamente ningún problema que pueda tener el país. Hoy si quieres resolver el tema de seguridad, salud, alimentación o vivienda, no hay una institución que pueda hacerlo. Creo que tenemos que hacer un trabajo desde la base de reinstitucionalización del país para que este pueda comenzar a funcionar de una manera más democrática, paulatinamente hasta restablecer definitivamente la democracia. Los costos de la dictadura son demasiado fuertes. Mientras haya dictadura no vamos a poder tener un gobierno responsable, no va a haber solución para la crisis humanitaria, no va a haber solución para la crisis migratoria, no va a haber seguridad, no va a haber respeto a los derechos humanos. Tenemos que pensar cómo vamos logrando esas condiciones para revertir completamente esa situación dictatorial que vive el país.

Usted ha denunciado muchas veces el apoyo que el régimen Cuba ha estado prestando al de Venezuela.

No es un apoyo, no es un apoyo. La de Cuba es una dictadura que completamente cooptó la mentalidad más débil y menos organizada de la dictadura venezolana y empezó a vivir de eso. Esa es su lógica hasta ahora. Es un país cooptado por una dictadura de décadas.

Quiere decir que en este momento la dictadura cubana está viviendo de los recursos de Venezuela.

Así es. La cantidad de barriles de petróleo que sacan es fundamental para sostener un proyecto fracasado, arcaico y anacrónico como es el cubano. Proyecto más fracasado desde el punto de vista productivo, social y político no hay en el mundo entero. Todo el mundo se enteró de que fracasó menos la dictadura cubana. Es un despropósito desde todos los aspectos en los que uno lo pueda analizar.

Hace cinco años, cuando fue elegido por primera vez, usted era más optimista sobre la democratización de Cuba.

El proceso ese de apertura que se fue dando paulatinamente durante las negociaciones para el restablecimiento relaciones diplomáticas con EE.UU. se revirtió completamente luego que se alcanzó ese objetivo por parte de la llamada revolución cubana. Ese proceso de apertura llegó hasta ese punto, después hubo un retroceso muy importante, un avance muy fuerte de la vieja guardia fidelista con sus ideas arcaicas y eso fue lo que completamente alejó esa posibilidad y ese optimismo originario que podríamos haber tenido en determinado momento.

Ahora ese proceso está en punto muerto.

Ese proceso está en un punto en que casi todo el mundo está pensando cómo se prepara una una sucesión, cómo va a ser la verdadera sucesión que se va a dar en el país. Allí se están tomando posiciones para hacer que ese proceso sea todavía más retardatario y con más retrocesos, o ver si hay alguna posibilidad de apertura a futuro. Pero va a depender que cuando se un verdadero proceso sucesorio en Cuba.

Fuentes de la Casa Blanca dijeron a ABC el mes pasado que están descontenas sobre cómo el gobierno de España está gestionando las presiones al régimen de Venezuela para favorecer la democracia. ¿Opina igual?

Quiero analizar los hechos, poner los hechos de relieve. No es mi trabajo dar opiniones políticas. Esta es la situación, estos son los hechos: creemos que España debería ser un factor más determinante a la hora de impulsar sanciones de la Unión EuropeaEspaña debería tener un compromiso más fuerte con la democratización de Cuba y de Venezuela, España debería liderar los esfuerzos al respecto y no ser el último vagón. Creo que esos sí son datos y necesidades muy precisas y específicas de las que tenemos que ser muy conscientes. Si queremos un hemisferio libre de dictaduras, necesitamos un socio en España que esté comprometido con lograr eso y no en retardar los procesos de sanciones a los dictadores; no pretender hacer vista omisa en las condiciones de derechos humanos y de corrupción que tienen las dictaduras; no ocultar el fracaso que tienen esas dos dictaduras y el costo para sus pueblos que tienen esas dos dictaduras. Esos procesos han corrompido también y polarizado y llevado a extremos autoritarios o a otros países, concretamente Nicaragua. Sí son necesarias respuestas más contundentes, más efectivas, y también es muy importante que se despejen las dudas de corrupción que existen entre un lado y otro del Atlántico.

¿Se refiere a esas sospechas de pagos a determinados partidos en España, concretamente Podemos?

Exacto.

Tras su reelección la embajadora de México tuvo unas palabras inusualmente duras, revelando que había votado a su contrincante. ¿Tiene algo que responderle?

No, para nada. No tengo ninguna consideración que hacer al respecto.

En cinco años, cuando le entregue el testigo a otro secretario general, ¿cuál quiere que sea su legado?

Mi legado va a ser mucho trabajo, mucha dedicación a las causas de la democracia, el desarrollo, los derechos humanos y la seguridad en el hemisferio. Un compromiso fuerte con el sistema interamericano y haber hecho míos los principios del sistema interamericano. Haber sido absolutamente panamericanista y haber buscado lo mejor para cada uno de los pueblos y dar las mejores condiciones de estabilidad política que permitan mejores condiciones de democracia y de desarrollo en nuestro hemisferio. Ese es mi trabajo. Me gustaría ver un continente libre de dictaduras, con el más pleno respeto de los derechos humanos y en las mejores condiciones posibles de desarrollo y seguridad. Eso es muy claro que el objetivo que perseguimos, pero esto son procesos, una obra que nunca va a estar absolutamente terminada. No está terminada en Europa ni en ninguna parte del mundo. Tenemos que entender que simplemente hacemos lo mejor en fortalecer un proceso en el que buscamos esas mejores condiciones.

 

La Venezuela de los Castro y de Díaz-Canel por Tamara Suju -El Nacional – 18 de Marzo 2020

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El régimen de Maduro anunció el pasado lunes la llegada de una “brigada de médicos cubanos especializados en situaciones de desastres y graves epidemias”, que ayudaría a combatir el coronavirus adiestrando a su personal (el cubano instalado en Venezuela) y a los “colegas venezolanos”.  En resumen, se unen al ejército invasor que ya posee el castrocomunismo en nuestro país, en labores de inteligencia, represión, adoctrinamiento y control social.

Sin duda, aunque la gente en Cuba no tenga acceso a los mismos centros hospitalarios que el régimen ofrece para extranjeros, y tampoco tenga asegurada una dieta balanceada, medicinas o productos de aseo personal, este grupo de “expertos” designados por la dictadura cubana justifican, como los demás que ya están en el territorio, las cuotas que la tiranía paga a la Revolución cubana para que siga existiendo.

Mucho se ha escrito sobre la infiltración del régimen cubano en Venezuela, y su injerencia y participación directa en instituciones y organismos del Estado, pero poco se habla del adiestramiento y formación en inteligencia y represión, que realizan a civiles y militares venezolanos dentro y fuera de nuestras fronteras, y cómo esto ha influido en la ejecución de crímenes de lesa humanidad.

A mis manos llegó el pensum de estudio de la Escuela de Operaciones Psicológicas que se encuentra ubicada cerca de la Escuela de Guerra en Fuerte Tiuna, donde se imparte un curso dividido en 3 módulos con duración de un año y dos meses, para oficiales de la FAN, tropa en grado de sargentos y oficiales de inteligencia. El objetivo es que aprendan a manipular a las personas a través de la propaganda política, terapias de choque, manipulación y adiestramiento en comunicaciones.  Durante 7 de los 14 meses que dura este adiestramiento, los “alumnos” son formados por oficiales cubanos e iraníes, recibiendo el enfoque desde estas dos perspectivas y cómo deben aplicarlo a la población civil.

También se imparten cursos en todo el país de lo que denominan «Terapia de choque» a oficiales que son entrenados en técnicas de torturas físicas y psicológicas. Estos cursos son dictados tanto en Venezuela como en Cuba, a civiles y militares que están formando en  inteligencia, miembros de colectivos, oficiales de la FAN, del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) y de la División General de Contrainteligencia Militar (Dgcim).

También la inteligencia cubana realiza comisiones mixtas cada 3 meses con oficiales venezolanos en todas las Regiones de Contrainteligencia Militar (RCIM) del país, para monitorear dichas unidades, llevar métodos de espionaje y seguimiento, y sobre todo, continuar con el adoctrinamiento y la siembra de odio a nuestros oficiales en contra de todo aquel que se opone al régimen de Maduro, como mecanismo de control social y territorial.

Los jóvenes del PSUV, la generación de relevo del chavismo encabezada por Nicolás Maduro Guerra (Nicolasito), recibe formación constante en la isla, adonde acude frecuentemente con grupos de la Juventud del Partido Socialista Unido de Venezuela (JPSUV) y personalmente, junto con Santiago Morón, maneja una estructura de inteligencia paralela, operada desde la Vicepresidencia de la República. Nicolasito ostenta los cargos de director general de delegaciones e instrucciones presidenciales del vicepresidente, jefe del cuerpo de inspectores de la Presidencia de la República y comisionado nacional de ideología de la Juventud del Partido Socialista Unido de Venezuela.

De esta manera, los cubanos se aseguran una generación fiel, formada por ellos mismos, dispuesta a seguir órdenes para asegurar la continuidad ideológica y represiva en nuestro país. Para los comunistas, el sometimiento de las masas y el control total de la economía puesto al servicio de su estructura represiva es fundamental, y en Venezuela han conseguido las puertas abiertas para poner en práctica su doctrina.

La estructura criminal del chavismo-madurismo, así como aquellos miembros de la FAN que lo permitieron, pasarán a la historia como la vergüenza y traición más grande que haya tenido nuestro país en toda su historia contemporánea. No solo le quitaron a dos generaciones de venezolanos la oportunidad de progresar y vivir en paz, sino que le entregaron la patria a la dictadura más longeva del continente para que los ayudara a permanecer en el poder, acorralando a su gente, persiguiendo, espiando, reprimiendo, torturando y humillando a sus contrarios y provocando el éxodo bíblico de esta época.

La Venezuela de los Castro y de Díaz-Canel, aquella sometida con beneplácito a sus designios, es hoy una minoría incrustada en el poder a fuerza de nuestras riquezas, armas y corrupción. Ambos regímenes dictatoriales deberán enfrentar la justicia de los hombres, y pagar por sus crímenes, tarde o temprano. Esa deberá ser la misión de todos los venezolanos demócratas y decentes que quieren una nueva Venezuela.

Venezuela: ¿acaso es posible negociar? por Alberto Barrera Tyszka – El País – 16 de Marzo 2020

El debate entre la izquierda y la derecha en Venezuela funciona como una mala caricatura. Son retóricas estrujadas hasta el agotamiento para justificar una realidad más signada por las pugnas de poder

Un hombre camina por el centro de Caracas, en Venezuela.
Un hombre camina por el centro de Caracas, en Venezuela. MÓNICA GONZÁLEZ

“Nos duele la patria. Nos preocupa la cruda realidad que vive nuestro pueblo, las necesidades por las están pasando los millones de venezolanos que hoy padecen esta terrible crisis histórica”. Cualquiera podría pensar que estas comillas pertenecen a Juan Guaidó, que así habló el líder de la oposición venezolana hace pocos días. Pero no. En realidad son mucho más viejas. Son palabras del teniente coronel Hugo Chávez, desde la cárcel, en 1992, pocos meses después de intentar dar un golpe de Estado. Han pasado casi treinta años – con dos décadas de “revolución” y una enorme bonanza petrolera en la mitad- pero sin embargo Venezuela sigue hundida en su tragedia. Y ahora está mucho peor: los conflictos son mayores, la violencia se ha institucionalizado, y los escenarios de solución se han agotado o son inviables. La encrucijada más bien parece un callejón sin salida.

Tras la caída del general Pérez Jiménez (1958), uno de los logros fundamentales de la democracia venezolana fue el establecimiento de la política como proceso, como experiencia, como forma de asumir y debatir los asuntos públicos y las relaciones sociales. Después de siglo y medio signado por el caudillismo militar, el país se estrenó y comenzó a desarrollarse sobre el ejercicio de poder civil. Este impulso modernizador transformó a Venezuela durante dos décadas pero, con el tiempo, comenzó a hacer aguas y a generar una crisis que -20 años después- terminaría en el fracaso del modelo neoliberal y el predominio de unas élites, políticas y económicas, hundidas en la corrupción, alejadas de las grandes mayorías e incapaces de leer la realidad. En este contexto, apareció Hugo Chávez. Como síntoma de una sociedad que parecía a punto de estallar y, también, como regreso del tentador fantasma del militarismo: la antigua idea de que el orden lleva uniforme.

Cuando en 1998, Chávez ganó en las elecciones, Teodoro Petkoff, ex guerrillero legendario, intelectual y periodista, resaltó que uno de los problemas cruciales con el nuevo mandatario era que hablaba “nuestro lenguaje”. Esta breve observación señalaba ya el tipo de proyecto que podía representar Chávez: detrás de una retórica de izquierda, seguía intacta la vocación militar, la naturaleza personalista y autoritaria. De hecho, Chávez invirtió mucho tiempo y esfuerzos en convertirse en el eje central del país, construyendo un Estado a su conveniencia, con un protagonismo cada vez mayor de los militares frente a un poder cada vez más debilitado de la ciudadanía. Su relación con Cuba, la ocupación del país que le permitió al régimen de la isla, tiene que ver mucho con esta intención. Para Chávez, Fidel era un ejemplo, un modelo exitoso, capaz de pasar más de 50 años en el poder y mantener su prestigio. Para Castro, la riqueza venezolana representaba una nueva resurrección. La ideología, en realidad, estaba en segundo plano. El llamado “socialismo del siglo XXI” terminó siendo una gran fantasía rentista. La “revolución bolivariana” fue solo una ficción de la bonanza petrolera. Cuando cayeron los precios, el país quedó al desnudo: quebrado, sin instituciones, convertido en un cuartel.

Chávez supo aprovechar su inmenso talento comunicacional para crear una narrativa radical e irritante. Actuaba como un nuevo rico, irresponsable y derrochador, pero hablaba como si fuera el Che Guevara. Reprodujo y mejoró la retórica del bloqueo (Cuba sí / Yankees no) y mantuvo internamente un continuo estado de polarización. Esto terminó produciendo también una nueva derecha en Venezuela. No solo como propuesta política, articulada a partidos y movimientos, sino sobre todo como fórmula de racionamiento, como identidad cultural, que pretende explicar toda la historia reciente con muchos adjetivos denigrantes y con un solo sustantivo: la izquierda.

Todo esto también forma parte del mismo proceso de una oposición a la que le ha sido muy difícil sobrevivir durante estas dos décadas. Desde su primer Gobierno, Chávez logró que se eliminará el financiamiento oficial a los partidos y, de manera constante, se dedicó a satanizar y descalificar a cualquiera que lo adversara. Sin embargo, también el liderazgo político opositor cometió muchos errores. Basta recordar el intento de golpe de Estado en 2002 o la decisión de no participar en las elecciones parlamentarias de 2005. Pero sin duda el tema de la unidad ha sido una de sus fragilidades principales, así como la falta de una propuesta sólida y clara, de una relación más cercana con los sectores populares, con sus códigos, con sus necesidades y aspiraciones.

La muerte de Chávez (2013), el desplome de los precios del crudo y la consecuente crisis económica, sin embargo, colocaron la encrucijada en una nueva dimensión. En diciembre de 2015, con un esfuerzo unitario y un trabajo político en todo el territorio, por primera vez la oposición obtuvo una victoria aplastante en el parlamento. Este hecho abrió la posibilidad de un cambio en el país. La oposición, con mayoría absoluta en el poder legislativo, podía cambiar la configuración de las instituciones, sobre todo del poder electoral dominado por el chavismo, así como de auditar y controlar todas las decisiones y acciones del poder ejecutivo. A partir de ese momento, el chavismo entendió que no podía seguir dependiendo de la voluntad popular. Con una maniobra inconstitucional, ocupó el Tribunal Supremo de Justicia y, desde esa instancia, comenzó a bombardear el nuevo parlamento. El clímax de esta nueva etapa estalla en 2018 cuando, en un proceso absolutamente irregular, el chavismo adelanta las elecciones presidenciales y reelige a Maduro para un nuevo período. La oposición no reconoce la legitimidad de la presidencia y una parte importante de la comunidad internacional, encabezada por Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea, se suman a este desconocimiento.

Durante estos últimos años, mientras el caos económico ha avanzado de forma vertiginosa, la confrontación política parece paralizada en una peculiar dinámica institucional: el país, al menos de manera nominal, tiene dos presidentes, dos asambleas, dos embajadores ante distintos organismos…La internacionalización de la crisis también ha traído el problema migratorio y el estancamiento diplomático en una mecánica de amenazas y presiones que recuerda la Guerra Fría.

En el caso de Venezuela, el debate entre la izquierda y la derecha ya solo funciona como una mala caricatura. Es un esquema que no sirve para analizar lo que ocurre en el país. Son retóricas gastadas, estrujadas hasta el agotamiento para justificar una realidad más signada actualmente por las pugnas de poder, las mafias, el narcotráfico y la corrupción… En toda la ruta de robo y lavado de casi un millón de millones de dólares, se cruzan distintas ideologías y diferentes territorios. A la hora del saqueo, no hay antagonismos políticos.

El chavismo, asentado en el poder militar y asumiendo sin pudor que la democracia solo es un simulacro, se ha refugiado en el ejercicio de la violencia. Un informe de la ONU denuncia la tortura y el asesinato político, así como más de 8.000 casos de ejecuciones extrajudiciales en los últimos años. La oposición por su parte, fragmentada y sin plan común, ofrece una imagen asociada a Trump que no solo respalda la narrativa oficialista sino que reduce las posibilidades de futuro al marco de una improbable invasión. Los dos bandos tratan de hacer política a partir de la presión internacional y ambos, además, parecen estar dispuestos a soportar el sacrificio que suponen las sanciones para una mayoría cada vez más despolitizada, cada vez más obligada a tratar de sobrevivir.

En estas circunstancias, ¿acaso se puede llegar a algún tipo de acuerdo? ¿Realmente el chavismo está dispuesto a negociar? ¿Puede la oposición llevar adelante un proceso de transición? La única alternativa que existe parece aún lejana. Quizás lo primero es hacer que la negociación sea posible. Es imprescindible salir del callejón y regresar a la encrucijada.

Maduro trae más injerencia cubana para “ayudar” en la lucha contra el coronavirus – La Patilla – 15 de Marzo 2020

Médicos cubanos llegaron a Venezuela. | Foto: VTV

El régimen de Nicolás Maduro anunció este domingo la llegada de médicos cubanos para “ayudar” en la lucha contra la propagación del coronavirus.

El director del ministerio de Salud Pública de Cuba, José Ernesto Betancourt, explicó durante una transmisión de VTV cómo está conformada la delegación de médicos

“Venimos con el encargo de evaluar el nivel de preparación y protección de los colegas. Con nosotros vienen cinco especialistas de alto nivel técnico y profesional en sus respectivas competencias. Me acompañan dos especialistas de medicina intensiva, un epidemiólogo y un microbiólogo – virólogo”, comentó.

Betancourt indicó también que evaluarán el uso de medicamentos cubanos para el combate del coronavirus. “Con nosotros también estará el Dr. Luis Herrera director y fundador del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología que viene a evaluar las posibilidades de implementar medicamentos cubanos en interés del combate de la enfermedad”, expresó.

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📹 | Director del Ministerio de Salud Pública Cubana, José Ernesto Betancourt, llega a Venezuela con una delegación de especialistas a fin de reforzar las medidas preventivas y atención a los pacientes que han contraído el Coronavirus 😷

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