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La corporación del mal en América Latina por Miguel Henrique Otero – Red de Noticias – 13 de Octubre 2019

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La principal corporación del mal en América Latina tiene una historia que supera los 60 años. Durante ese período, otras feroces corporaciones aparecieron en distintos países -como la red que, en su momento, constituyeron las dictaduras del Cono Sur y su fallida Operación Cóndor-, pero no lograron mantenerse en el poder por un tiempo tan prolongado como el castrismo en Cuba.

El 1 de enero de 1959 no solo marca el inicio de la creación de la cárcel más grande que ha tenido nuestro continente -casi 110 mil kilómetros cuadrados donde sobreviven encerrados y sometidos a un opresivo sistema de vigilancia, alrededor de 11.8 millones de presos políticos-, sino también, una época marcada por los constantes esfuerzos del castrismo para sacar provecho de las riquezas, las economías y las fragilidades político-sociales del resto de los países del continente.

A comienzos de este año, cuando el castrismo celebró sus seis décadas en el poder, los balances publicados hicieron evidente en qué ha consistido la estrategia de fondo de la corporación: el de crear mecanismos de recolección de lealtades políticas y de dólares, sobre la base de la más falsa y engordada mentira que se haya sido creada y propagada en todo el siglo XX: que en Cuba se estaba produciendo una revolución, gestora de un hombre nuevo, hombre que se liberaría de la dominación imperialista para siempre.

Esa grotesca ficción -reinventada, maquillada, disfrazada de defensa de los derechos humanos o del derecho de los pueblos a su autonomía- ha tenido una eficacia y utilidad extraordinaria. Ha servido para que políticos, centros académicos, intelectuales y oenegés crearan una servidumbre castrista; fue el motor que fundó y diseminó por América Latina movimientos guerrilleros; fue el mecanismo para que, durante todos estos años, “el problema de Cuba” dividiera a los países, de las más diversas maneras. El castrismo, esto hay que reconocerlo, ha logrado ser un núcleo del debate político del continente, y siempre ha contado, cuando menos, con apoyo de fuerzas internacionales, aunque hayan ido declinando con el tiempo.

Pero en el transcurso la corporación ha cambiado de forma sustantiva. De la fuente de ilusiones que fue, especialmente durante los sesenta y los setenta, ha derivado en una considerable estructura delincuencial, que tiene su casa matriz en La Habana, desde donde se dictan los lineamientos a las dos filiales que, ahora mismo, controlan de forma directa: Venezuela y Nicaragua.

Ambas son esenciales para el régimen cubano: la primera constituye su principal fuente de ingresos. Venezuela no solo es proveedora de petróleo subvencionado, maletas de dólares y una cantidad de negocios de incalculable volumen, que recién comienza a ser investigado. El caso de Nicaragua, a su escala, guarda semejanzas: además de importantes negocios, el país bajo la dictadura de Ortega y Murillo, funciona como un aliviadero y estación de paso para militares, asesores, espías y funcionarios, que entran y salen de La Habana a través de Managua, sin registros ni control alguno.

Pero la Corporación del Mal opera bajo otros modelos: tiene franquiciados como los gobiernos de Rafael Correa en Ecuador, Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner en Argentina, Evo Morales en Bolivia, Lula Da Silva y Dilma Rousseff en Brasil. Tiene cómplices y lobistas políticos como Manuel López Obrador en México y Tabaré Vázquez en Uruguay. Tiene una entidad especializada en el activismo y la propaganda, el Foro de Sao Paulo, que ha mostrado una maléfica habilidad para engatusar a las buenas conciencias de Europa y otras partes del mundo. Los tentáculos de la corporación, luego de seis décadas, se han diseminado por el mundo, hasta los lugares más insospechados como, por ejemplo, entre algunas corrientes del partido Demócrata de Estados Unidos. Estas son solo algunos de los elementos de la cara A de la corporación.

La cara B configura el poderío oscuro de la corporación cubana: alianzas con las narcoguerrillas del ELN y las FARC, operadores del narcotráfico, organizaciones terroristas del Medio Oriente, traficantes de armas y capos de la corrupción que encuentran refugio y protección en ese país.

Tanto en Venezuela como en Nicaragua, la corporación castrista tiene bajo su supervisión directa a los más altos niveles de las fuerzas armadas y de los cuerpos policiales. Son responsables directos de estrategias, diseño de planes de represión y tortura, entrenamiento y de las actividades de inteligencia dirigidas a las propias instituciones armadas. Quienes han permitido este estado de cosas en ambos países, Hugo Chávez, Nicolás Maduro, Daniel Ortega y Rosario Murillo, han traicionado a las leyes, a la soberanía, a los principios esenciales de sus respectivas Patrias.

El objetivo de la Corporación del Mal es inequívoco: mantenerse en el poder, al costo que sea. Por ello no titubea cuando reprime, tortura y mata a los disidentes en su propio país, en Nicaragua y Venezuela, ni le importan las vidas que puedan perderse en las calles de Ecuador, una vez que ha activado el plan para acabar con el gobierno democrático de Lenin Moreno.

¿Están Cuba y Venezuela detrás de la desestabilización de América Latina? por Pedro Benítez – ALnavío – 9 de Octubre 2019

¿Por qué convulsiona América Latina? Hoy existe un plan trazado y monitoreado desde La Habana (con apoyo ruso) para aprovecharse de la cíclica inestabilidad latinoamericana. Pero el auténtico origen de la misma reside en los problemas institucionales, económicos y sociales que la región no termina de superar.
El plan de La Habana no es salvar a Maduro sino a la propia dictadura cubana / Foto: EFE
El plan de La Habana no es salvar a Maduro sino a la propia dictadura cubana / Foto: EFE

¿Es una conspiración castrochavista dirigida por Nicolás Maduro la causa de la actual convulsión que sacude a varios países de América Latina? La respuesta rápida es que no. Pero el análisis es más complejo.

En un comunicado difundido por la Cancillería de Colombia, los gobiernos de ese país, Argentina, Brasil, El Salvador, Guatemala, Paraguay y Perú “rechazan toda acción encaminada a desestabilizar nuestras democracias por parte del régimen de Nicolás Maduro”, al mismo tiempo que manifiestan su respaldo al presidente ecuatoriano Lenín Moreno, acosado por una ola de violentas protestas.

No es que no exista un plan trazado, no desde Caracas, sino desde La Habana, para aprovecharse de todos los problemas que hay en la región. El objetivo central de ese plan no es salvar el régimen de Maduro (aunque la estrategia pasa por ahí) sino a la dictadura comunista cubana. Países como Venezuela y Nicaragua son su cordón de seguridad.

El lunes pasado Moreno acusó directamente a Maduro de haber activado un plan, junto con el expresidente de ese país Rafael Correa, para desestabilizar su gobierno.

Como vemos, el tema Venezuela no sólo no sale del centro de interés de la región, sino que ahora sube un escalón más. Basta con seguir la cobertura que medios como TeleSur (con sede en Caracas) y RT en español (la cadena de televisión del gobierno de Vladímir Putin) le dan a las protestas en Ecuador para comprender que efectivamente hay una colusión internacional contra el gobierno de Lenín Moreno. Correa, antecesor y ahora enemigo jurado del que fuera su vicepresidente, acaba de admitir a la agencia Reuters que se gana la vida como asesor del gobierno de Maduro y haciendo entrevistas para la televisora rusa.

Sin embargo, el verdadero origen de la actual crisis en Ecuador no lo encontraremos en una conspiración castrochavista sino en su dolarizada economía que hace rato arrastra problemas. El reciente cese al masivo subsidio a la gasolina ha sido el detonante.

Desde 2005 el Estado ecuatoriano ha gastado 55.000 millones de dólares en mantener artificialmente bajo el precio de los combustibles que ese país en su mayoría importa, pues no tiene suficiente parque refinador para procesarlo, mientras que el presupuesto anual del gobierno es de 40.000 millones de dólares. Ese país gasta más en subsidiar el combustible que todo lo que invierte en educación pública.

Pero tal como ha ocurrido con otros países exportadores de petróleo, el precio barato de la gasolina es un “privilegio” sostenido casi invariablemente desde que en la década de los 70 del siglo pasado Ecuador se transformó en exportador neto de ese recurso.

En los 10 años que gobernó (2007-2017) Rafael Correa se las arregló para mantener la economía dolarizada y subsidiada la gasolina. Lo mejor de los dos mundos. Eso fue posible gracias al boom de las materias primas (del que también gozó Ecuador) y luego a un masivo endeudamiento. En sus años de poder la deuda pública creció de 10.000 millones de dólares en 2009 a 43.000 millones en 2017.

Hoy Correa está sometido a un proceso en ausencia por precisamente haber manipulado la contabilidad nacional a fin de superar el límite legal de endeudamiento del 40% del PIB.

Por otro lado, la economía ecuatoriana se ha estancado desde 2015, con una creciente contracción del consumo y la liquidez. Esa fue la pesada herencia que Rafael Correa el dejó al hombre que escogió para sucederlo en la Presidencia del país en 2017.

En ese sentido la situación de Lenín Moreno es muy parecida a la de Mauricio Macri en Argentina, con una salvedad: no puede devaluar. Ecuador no tiene moneda propia, pues desde el 2000 su economía está dolarizada. Por lo tanto, el inevitable ajuste es más duro y directo.

Como economista Correa sabía que una crisis así se venía. Muy populista y amigo del chavismo, pero no se atrevió a desdolarizar. Esa puede haber sido la auténtica razón por la cual tomó la decisión de no buscar otro mandato presidencial. Le estaba dejando una bomba de tiempo a su sucesor, pues no se puede tener dolarización y subsidios de esa magnitud. O se tiene una o se tiene la otra. Pero no las dos.

De modo que Rafael Correa está empleando hoy una táctica muy parecida a la que el peronismo le aplicó al hoy fallecido expresidente argentino Fernando de La Rúaentre 1999 y 2001, quien recibió en aquel caso una economía atada a la caja de conversión pero quebrada.

Sin margen de maniobra (tampoco podía devaluar), cuando De La Rúa decretó el corralito financiero, el peronismo sindical atrincherado en el gobierno de la provincia de Buenos Aires jugó deliberadamente a tumbarlo y lo consiguió en diciembre de 2001. A eso siguieron los 15 años de gobiernos kirchneristas.

En América Latina las historias nunca son exactamente iguales, pero se parecen mucho. En 2003 Evo Morales al frente del movimiento cocalero desestabilizó y luego derrocó el entonces presidente de Bolivia (elegido democráticamente) Gonzalo Sánchez de Lozada. Haría lo mismo con el sucesor de este, Carlos Mesa, en 2005.Moreno acusó a Maduro y Rafael Correa de desestabilizar su gobierno / Foto: @Lenin

Moreno acusó a Maduro y Rafael Correa de desestabilizar su gobierno / Foto: @Lenin

Hoy Rafael Correa, que todavía tiene mucho capital político, está intentando hacer lo mismo pero con el apoyo del régimen de Maduro (que es lo mismo que decir La Habana) y también con la larga mano de Putin por detrás, que, por cierto, se sigue burlando de los Estados Unidos en sus narices. Como sabemos en Latinoamérica cuando la autodenominada izquierda hace algo así no se le puede llamar golpe de Estado.

No obstante, nada de esto debe distraer el análisis del asunto central: el castrochavismo como el kirchnerismo son la consecuencia, no la causa; aunque ahora sean parte del problema.

No es que no exista un plan trazado, no desde Caracas, sino desde La Habana, para aprovecharse de todos los problemas que hay en la región. El objetivo central de ese plan no es salvar el régimen de Maduro (aunque la estrategia pasa por ahí) sino a la dictadura comunista cubana. Países como Venezuela y Nicaragua son su cordón de seguridad.

Pero si hoy Alberto Fernández, el candidato de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, tiene altas posibilidades de ganar las elecciones en Argentina no es por una conspiración, sino por el mediocre desempeño económico de la administración de Macri.

Si el Congreso peruano está enfrentado al presidente Martín Vizcarra es como consecuencia de la elección de 2016 que le otorgó mayoría al fujimorismo en ese Parlamento y a la estela de podredumbre que ha dejado el caso Odebrecht en ese país.

Si los mexicanos eligieron a Andrés Manuel López Obrador como presidente el año pasado fue para castigar la corrupción y los fracasos de los gobiernos anteriores.

De la misma manera que los brasileños eligieron a Jair Bolsonaro para castigar la corrupción de los gobiernos del Partido de los Trabajadores y del resto de la clase política de Brasil.

América Latina convulsiona cíclicamente porque tiene problemas institucionales, económicos y sociales que no termina de superar. Otro asunto es que la operación política montada y monitoreada desde La Habana (con apoyo ruso) pretenda nuevamente (el castrismo tiene seis décadas haciendo lo mismo) surfear en beneficio propio la recurrente inestabilidad latinoamericana.

Nicolás Maduro grita a los cuatro vientos su obediencia a los cubanos y la injerencia de estos en Venezuela: «Continuemos mi general en jefe» – PD América – 3 de Octubre 2019

Durante el acto de despedida del embajador cubano en el país, Rogelio Polanco, el dictador de Venezuela admitió la injerencia del régimen cubano

Nicolás Maduro grita a los cuatro vientos su obediencia a los cubanos y la injerencia de estos en Venezuela: "Continuemos mi general en jefe"
El dictador Nicolás Maduro.

El dictador Nicolás Maduro ya no tiene reparos en admitir quien tiene el poder para dar instrucciones al régimen venezolano.

Este miércoles 2 de octubre de 2019 Maduro habló de la injerencia cubana en Venezuela y llamó a fortalecer la cooperación militar y de inteligencia con Cuba, durante un acto de despedida del embajador cubano en el país, Rogelio Polanco, luego de 10 años de labor diplomática.

“Sigamos avanzando en la cooperación militar y de inteligencia, claro que tenemos derecho a defendernos mi general en jefe Vladimir Padrino, continuemos la cooperación militar con Cuba y a nivel de inteligencia para fortalecer la capacidad de defensa integral de Venezuela, de Cuba y del ALBA”, dijo el dictador en un mensaje sobre la hermandad entre Caracas y La Habana.

Maduro defendió este tipo de cooperación con la Administración de Miguel Díaz-Canel al argumentar que su país tiene derecho a defenderse y que, agregó, “a Cuba y a Venezuela las une el amor”.

El mandatario instó también a continuar con el intercambio energético, por el que Venezuela envía petróleo a la isla, así como con la cooperación en las áreas de salud y educación, que incluye la contratación de miles profesionales cubanos en el país suramericano.

Maduro, que condecoró al embajador cubano, celebró que en ese acto estuviesen presente “un grupo de médicos, educadores y militares”.

Polanco, por su parte, dijo recibir la distinción “en nombre de los miles de compatriotas que cumplen su labor internacionalista en Venezuela”, y adelantó que le restan “pocas horas” para regresar a la isla.

“Cuba no renunciará ni traicionará jamás ni a sus principios, ni a Venezuela”, subrayó el diplomático tras denunciar el “bloqueo genocida” que le ha impuesto Estados Unidos al Ejecutivo de Maduro y a sus más altos representantes.

Los fallecidos líderes de Cuba y Venezuela, Fidel Castro y Hugo Chávez, respectivamente, establecieron en la década pasada fuertes vínculos políticos, económicos y militares que han sido cuestionados por gobiernos como el de Estados Unidos.

Díaz-Canel es uno de los pocos líderes latinoamericanos que respalda a Maduro, quien este año empezó a ser señalado como un mandatario ilegítimo por haber obtenido la reelección en unos comicios en los que sus principales contendientes tuvieron prohibido participar.

La gestación de los 4 grupos de delincuencia organizada que gobiernan Venezuela por Marcos Tarre Briceño – Infobae – 30 de Septiembre 2019

El ex presidente Hugo Chávez y su sucesor, Nicolas Maduro. Los negocios criminales comenzaron con el primero y se desbocaron tras su muerte.

El ex presidente Hugo Chávez y su sucesor, Nicolas Maduro. Los negocios criminales comenzaron con el primero y se desbocaron tras su muerte.

Para entender lo que ha ocurrido y sigue pasando en Venezuela, es preciso analizar enfoques que, más allá de lo político, imperan y rigen el mundo criminal. Una primera premisa es que a lo largo de la historia se repite con matemática certeza un fenómeno extraño pero comprensible: organizaciones de la sociedad que se armaron para proteger al débil de señores feudales o gobiernos autoritarios evolucionan para convertirse en organizaciones de delincuencia organizada. Esto sucedió en épocas pasadas con las “Triadas” en China, la “Cosa Nostra” en Sicilia, los “Yacuza” en Japón; y en nuestra región en tiempos más recientes, con las FARC colombianas. Estas mutaciones han podido tardar siglos, como con las organizaciones asiáticas o décadas como para las FARC; pero ese mismo fenómeno ocurrió muy acelerado en Venezuela a partir del año 2013, cuando muere el presidente Hugo Chávez y dirigentes pertenecientes a diferentes tendencias del partido oficialista PSUV asumen las riendas del Poder. No se trataba en este caso de grupos que tenían armas para defender al débil; sino de tendencias o parcialidades que coexistían de manera legítima y legal dentro del abanico de fuerzas que conformaban el partido gobernante PSUV y que manejaba y controlaba el líder indiscutible Hugo Chávez. Estas personas y sus seguidores o aliados políticos consolidan su propio espacio, sus feudos o grupos y de forma acelerada, perdiendo fundamentos ideológicos y buscando únicamente el lucro personal y mantener a toda costa sus cuotas del Poder, han mutado a lo que internacional y modernamente se conoce como operadores de “crimen organizado”.

Para la Unión Europa, la Delincuencia Organizada Trasnacional se define y caracteriza por:

  • Colaboración de más de dos personas
  • Actuación prolongada en el tiempo
  • Comisión de delitos graves
  • Búsqueda de beneficios o de poder
Y al menos dos los siguientes indicadores:

Reparto especifico de tareas

Uso de algún tipo de control interno

Extensión al ámbito internacional

Uso de la violencia

Blanqueo de capitales

Uso de estructuras económicas o comerciales

Corrupción de autoridades públicas o empresas

Una segunda premisa del mundo criminal consiste en que es mucho más rentable y conveniente llegar a acuerdos y pactos para repartir negocios o territorios entre las organizaciones delictivas que enfrentarse en guerra internas. El mayor ejemplo es quizás la creación en los años 30 del siglo pasado de “La Comisión” a instancias del famoso gánster Lucky Luciano para dirimir cualquier diferencia entre las cinco familias de la mafia italoamericana que dominaban el crimen en Nueva York y se la pasaban enfrentándose en inútiles y sangrientas guerras. La Comisión fue una especie de “Consejo de Administración” que supervisó las actividades de la Mafia norteamericana y servía de mediadora cuando surgían conflictos entre las diferentes “familias”.

En el caso venezolano, la evolución fue distinta. Los jefes de cada feudo desempeñaban altos cargos burocráticos o partidistas y ya tenían sus propias estructuras, organizaciones y seguidores. En vida, Hugo Chávez jugaba y manipulaba los diferentes intereses o presiones de esos grupos y lograba mantener el equilibrio o desplegaba su liderazgo para imponer una dirección que sería acatada por todos. Pero con su ausencia todo el entramado revolucionario estaría en potencial peligro.

Durante los diferentes periodos de tratamiento en La Habana, Fidel Castro tuvo a su alcance y disposición a un enfermo y debilitado Hugo Chávez para influir sobre la escogencia de su sucesor; y por supuesto que este mantuviera todos y cada uno de los acuerdos y ayudas suscritas con Cuba. En un de las salas especialmente habilitadas para el paciente en el CIMEQ, en el barrio de Siboney, Castro le habría dicho:

-Hugo Rafael, óyeme tú, este muchacho Nicolás… Es bueno, te es muy leal…

-Si, pero es un poco bruto.

-Pero, chico, mejor así… Lo rodeamos con gente inteligente y listo.

-Puedo lograr que formalice su relación con Cilia. Ella es más comprometida ideológicamente, pero no es suficiente. Si allá empiezan a pelearse a dentelladas por el Poder, todo se va al carajo… Mi liderazgo deberá ser sustituido por acuerdos de interés común para todos. Fidel, necesito que tu gente nos ayude con eso.

-Hugo Rafael, chico, tú sabes que puedes contar conmigo para eso y para todo.

Fidel Castro junto a Nicolás Maduro, en 2013 en La Habana. El extinto líder cubano se encargó de rodear con hombres de su confianza al heredero de Chávez cuando este enfermó

Fidel Castro junto a Nicolás Maduro, en 2013 en La Habana. El extinto líder cubano se encargó de rodear con hombres de su confianza al heredero de Chávez cuando este enfermó

El teniente coronel Hugo Chávez que además de una incuestionable “intuición política” poseía también lo que se puede llamar “intuición criminal” para sembrar las bases de todo el desastre que actualmente ocurre en Venezuela, incluyendo la evolución de sus sucesores a jefes de bandas de delincuencia organizada, fue muy claro en el último mensaje que pronunció al país designando a Nicolás Maduro como su sucesor, justo antes de partir hacia la muerte en Cuba:

“Si en algo debo insistir en esta nueva… en este nuevo escenario, en esta nueva batalla, en este nuevo trance, diría un llanero por allá… Bueno, es en fortalecer la unidad nacional. La unidad de todas las fuerzas populares, la unidad de todas las fuerzas revolucionaras, la unidad de toda la fuerza armada, mis queridos soldados, camaradas, compañeros… La Unidad del Ejército, mi Ejercito, mi amado Ejercito… La marina, mi amada marina… Digo esto porque… Bueno, los adversarios, los enemigos del país no descansan ni descansarán… ¿Cuál es nuestra respuesta? Unidad, unidad y más unidad. Esa debe ser nuestra divisa… La unidad, la unidad, la unidad…”

Una tercera premisa que se repite en el mundo de las organizaciones criminales, es que, una vez con éxito en una modalidad delictiva, es mucho más fácil reinvertir los recursos obtenidos para fortalecer la propia industria delictiva o incursionar en otras modalidades, más que tratar de legitimar los capitales. El tráfico de cocaína genera ingentes recursos, aunque sea sólo por fungir como facilitadores locales de los envíos de organizaciones internacionales. En Venezuela, a partir del año 2002, luego de que altos oficiales y jerarcas del gobierno se involucran en el tráfico de la cocaína de las FARC, empiezan también a desarrollar diferentes modalidades criminales, como el contrabando de gasolina, el microtráfico de cocaína, la reventa de productos básicos regulados, el tráfico de armas hacia las cárceles y otras.

Una cuarta premisa del mundo criminal es que, luego de períodos de violencia, cuando se instaura lo que algunos expertos han llamado “pax mafiosa”, la violencia que generan sus actividades tiende a disminuir. Esto pareciera estar ocurriendo en los dos últimos años en Venezuela. Luego de un incremento incesante del índice de homicidios a partir de 1998, cuando ocurrieron 4.550 casos hasta registrar 28.479 en el 2016; en el año 2017 comienza un leve descenso que se acentúa el año siguiente, coincidiendo con las políticas de exterminio y de forzado acuerdo con las bandas criminales por el control del microtráfico de cocaína que imponen sectores del gobierno.

A estas premisas internacionales se añaden factores ya netamente locales. La izquierda democrática, la izquierda pensante que dominaba el mundo cultural venezolano y las universidades públicas, se fue separando gradualmente del chavismo al punto de que para la “Siembra del Comandante Eterno”, como los chavistas llaman la muerte de Hugo Chávez, sólo lo rodeaban incondicionales de poco talento, limitada formación, ambición desbocada, ningún principio ético, moral o democrático y desmesurado afán de lucro. En un arrebato de sinceridad, uno de ellos, Diosdado Cabello, en ese momento todopoderoso presidente de la Asamblea Nacional, en el 2013, confesó públicamente: “Él era el muro de contención de muchas de esas ideas locas que se nos ocurren a nosotros. Él imponía su liderazgo, su prudencia y su conciencia y nos evitaba actuar en muchas ocasiones con estas ideas locas nuestras. En la revolución, el cuerdo es el comandante Chávez, que nos ha enseñado. Nosotros hemos tratado de aprender con él…”

A diferencia de las familias que se repartieron las actividades criminales en Nueva York, que desde su origen se dedicaron a actividades ilícitas, las cuatro corporaciones o feudos que se reparten el “Botín Venezuela” nacieron como grupos con intenciones políticas o gremiales y evolucionaron rápidamente hacia organizaciones criminales. El “Botín Venezuela” es cuantioso. Una información publicada por el periodista venezolano Francisco Olivares en el 2017 señala que el monto manejado por las diferentes “mafias venezolanas” en los 18 años de gobierno chavista podría rondar los 800 mil millones de dólares.

La ya mencionada mutación también ocurrió porque durante sus gobiernos el teniente coronel Hugo Chávez se encargó sistemáticamente de corromper y premiar a corruptos y deshonestos como mecanismo para asegurar lealtades y debilitar la institucionalidad, disponiendo libremente y sin controles de la hacienda pública e incitando a sus funcionarios a “ensuciarse las manos” y hacer fortunas personales. Para el año 2013, cuando muere Hugo Chávez, los diferentes grupos que conforman las altas esferas del Gobierno ya estaban acostumbrados a tratar, negociar, asociarse y beneficiarse de negocios y grupos criminales con total impunidad.

Maduro junto al presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, Diosdado Cabello, uno de los hombres fuerte del régimen que conduce su propio clan criminal. (REUTERS)

Maduro junto al presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, Diosdado Cabello, uno de los hombres fuerte del régimen que conduce su propio clan criminal. (REUTERS)

A estos factores se añade el desprecio del fallecido Hugo Chávez hacia los valores y principios democráticos: separación de poderes, libertad de prensa, elecciones libres, etc… Cuando Chávez era presidente su gobierno se podía calificar, de acuerdo con el lenguaje de los politólogos como de “Autoritarismo Competitivo”. Al asumir la presidencia Nicolás Maduro en el 2013 luego de unas cuestionables elecciones y usurpar la presidencia luego de las fraudulentas elecciones de 2018, rechazadas por la mayoría de los países democráticos del mundo, se pasa a un “Autoritarismo Hegemónico”, es decir en lenguaje más comprensible, a una moderna dictadura dura y cruel y del uso instrumental de la Delincuencia Organizada a funcionar como Estructuras de Delincuencia Organizada. Culmina así uno de los fenómenos político-criminales mas singulares de la historia: una nación pasa a ser gobernada abiertamente por el crimen organizado.

Cada uno de los grupos o feudos que existían durante los gobiernos de Hugo Chávez compitieron para afianzar su poder, mantener y crecer sus espacios, se fue desdibujando el componente ideológico y ya con Nicolás Maduro en la presidencia a partir del 2013, bajo el mantra del “culto al Comandante Eterno” se neutralizaron, eliminaron y apartaron a figuras que se hacían llamar “chavistas originarios” como Jorge Giordani, Rafael Ramírez, Alí Rodríguez Araque, Nelson Merentes, José Vicente Rangel y a la propia familia Chávez. Algunos cayeron o envejecieron, muchos se resignaron y otros se adaptaron a los nuevos tiempos.

Entonces la mesa estaba servida para que los herederos políticos y militares que se afianzaran en el Poder se definieran por sus acciones, comportamiento y modus operandi típicos de la delincuencia organizada. Sin embargo, las redes y alianzas que tejieron no han dejado de transformase, mutar y evolucionar desde posiciones grupales con ideales a posiciones personales y grupales lucrativas y aún siguen en proceso de constante transformación para adaptarse a cualquier circunstancia que les permita aferrarse al Poder.

Para octubre de 2019 los cuatro grupos o feudos de delincuencia organizada que gobiernan a Venezuela son:

  • La Cúpula, liderada por Nicolás Maduro, Cilia Flores y los asesores cubanos.
  • El mal llamado “Cartel de los Soles” o para ser más precisos, el Alto Mando Militar de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana.
  • La tenebrosa “Corporación Siria” liderada por Tareck Zaidan El Aissami Maddah, Vicepresidente del Área Económica.
  • La corporación familiar Diosdado Cabello.

Cada uno de ellos cumple con los estándares de la Unión Europea para ser calificados como grupo de delincuencia organizada.

EEUU sanciona 4 empresas y 4 barcos que transportaron petróleo de Venezuela a Cuba por Daniel Gómez – ALnavío – 24 de Septiembre 2019

La medida va dirigida contra el sector petrolero de Nicolás Maduro “y los mecanismos utilizados para transportar crudo” a los cubanos, explica el Departamento de Estado.

Petion es uno de los buques sancionados / Foto: PDVSA

Petion es uno de los buques sancionados / Foto: PDVSA

Estados Unidos continúa tomando medidas enérgicas contra el antiguo régimen ilegítimo de Maduro y los malignos actores extranjeros que lo apoyan. Los benefactores cubanos de Maduro proporcionan un salvavidas al régimen y permiten su aparato represivo de seguridad e inteligencia. El petróleo de Venezuela pertenece al pueblo venezolano y no debe usarse como una herramienta de negociación para apuntalar a los dictadores y prolongar la usurpación de la democracia venezolana”.

Son palabras del secretario del Tesoro de EEUU, Steven Mnuchin, ahora que anunció nuevas sanciones contra Nicolás Maduro.

El Departamento del Tesoro identificó cuatro empresas y cuatro buques que transportan petróleo venezolano y otros productos desde Venezuela hacia Cubaeludiendo las sanciones impuestas por Estados Unidos. Por este motivo, se “bloquean todos los bienes e intereses en la propiedad de estas entidades, y de cualquier entidad que sea propiedad, directa o indirectamente, del 50% o más de las entidades designadas, que se encuentren en EEUU o en posesión o control de los estadounidenses”. Agregan que estas entidades están bloqueadas y deben ser reportadas a la Oficina de Control de Activos Extranjeros.

Las 4 empresas

– Caroil Transport Marine Ltd. Sede en Chipre y opera tres buques: Carlota CSandino y Petion.

– Trocana World Inc. Sede en Panamá y es el propietario registrado del buque Petion.

– Tovase Development Corp. Sede en Panamá y es el propietario registrado de Sandino.

– Bluelane Overseas SA. Sede en Panamá y es el propietario registrado de Giralt.

Los 4 buques

– Carlota C. Es un buque tanque de productos químicos que recientemente entregó productos de petróleo venezolanos, incluida la gasolina, a Cuba. En agosto de 2019, PDVSACubametales y funcionarios cubanos acordaron enviar gasolina desde El Palito, Venezuela a Cuba. Más tarde, en agosto, el buque viajó desde Venezuela a la refinería de petróleo del puerto de La Habana en Cuba.

– Sandino. Es un petrolero de productos químicos que recientemente entregó productos petroleros venezolanos a Cuba.

– Petion. Es un petrolero de productos que cargaba petróleo crudo como parte de un envío que involucraba a Cubametales y PDVSA a fines de mayo de 2019.

– Giralt. Es un petrolero de crudo que recientemente entregó petróleo venezolano a Cuba.

Una franja de Gaza en Venezuela: el caballo de Troya de las negociaciones por  Edgar Cherubini – El Nacional – 14 de Septiembre 2019

Como parte de la nueva estrategia de la dictadura tutelada por Cuba, a los pocos días de esa declaración de guerra, Maduro ordenó movilizar tropas hacia los estados Zulia, Táchira, Apure y Amazonas, en la frontera con Colombia para realizar maniobras militares conjuntas, incluyendo a sus organizaciones paramilitares de milicianos y “colectivos”. Para mayor gravedad, el general Padrino, su ministro de la Defensa, ordenó desplegar el sistema de misiles de defensa antiaérea: S-300, que los rusos han instalado en Venezuela, siendo el más avanzado de América Latina y el Caribe. A partir de ahora, los grupos armados de las FARC y el ELN podrán operar en Venezuela con total impunidad, creando una especie de “franja de Gaza” que se extiende a lo largo de la frontera occidental del país, desde la península de la Guajira hasta la frontera con Brasil, haciendo realidad el sueño de Chávez y Fidel: “Venezuela limita en el oeste y al sur con las FARC (Chávez dixit)”.

Para Venezuela y los países de la región se ciernen riesgos inéditos y una espiral de violencia imprevisible. El más peligroso e inminente es el de la precipitación acelerada del país hacia un Estado fallido, al existir el riesgo, si es que ya no ha sucedido, de que los armamentos livianos y portátiles que poseen las FANB terminen en las manos de las organizaciones narcoterroristas, de los paramilitares y escuadrones de exterminio aliados con bandas hamponiles que hacen vida en el territorio venezolano amparadas por el régimen y que en alianza con la narcoguerrilla se han distribuido el territorio nacional para proteger sus negocios criminales.

Ante este nuevo escenario, cualquier persona medianamente informada se pregunta: ¿Por qué Noruega aceptó que Cuba fuera la sede de las negociaciones de paz para Colombia, siendo este país el secular promotor de la subversión en Latinoamérica, el sostenedor de la narcoguerrilla y el que maneja los hilos de la dictadura en Venezuela? ¿Por qué Noruega hizo caso omiso a las denuncias que ubican en Cuba a los terroristas más buscados por Colombia y las agencias de seguridad internacionales? Durante las negociaciones entre el régimen de Maduro y la oposición democrática en las que Noruega es garante, ¿acaso la dictadura no ha arreciado su persecución y violencia contra los opositores, y descaradamente apoya militarmente a la narcoguerrilla, amenazando a Colombia? También nos preguntamos: ¿Es que acaso no fue en las negociaciones en Noruega que la OLP comandada por Arafat utilizó el mismo modelo para ganar tiempo, movilizar y rearmar a sus combatientes, irrespetando el acuerdo y continuar con sus ataques terroristas contra Israel?

Un indicio de dónde comenzar a hilvanar las respuestas lo leemos en el boletín del Gatestone Institute, que publica un trabajo titulado: “Cómo los déspotas interpretan los tratos con Occidente” (Bassam Tawil, “How Despots Interpret Deals with the West”, Gatestone Institute, Septiembre de 2019). Se trata de un breve análisis sobre las tensiones diplomáticas entre Irán, la Unión Europea y Estados Unidos sobre el acuerdo nuclear de 2015 con este país islámico, a raíz de sus amenazas de “borrar del mapa a Israel”. El tema de dicho informe debería sacudir la ingenuidad de los negociadores europeos y de todos aquellos que creen en el diálogo con terroristas, dictadores y déspotas, al evidenciar que los promotores del terrorismo cuando se sientan a negociar lo hacen para ganar tiempo mientras se rearman e incrementan su violencia y perversidad contra las democracias occidentales, interpretando cada gesto de acercamiento y diálogo civilizado como un signo de debilidad.

Una franja de Gaza en Venezuela

Debido a las coincidencias con los conflictos en Venezuela y Colombia, es interesante  revisitar los entretelones del acuerdo de Oslo firmado en 1993 entre Israel y la Organización para la Liberación de Palestina OLP, en la que participó el gobierno de Noruega como garante de los acuerdos.  El informe Gatestone retrata el objetivo de Yasser Arafat al participar en esas conversaciones, ya que la OLP nunca tuvo la intención de apartarse del terrorismo contra el Estado judío. Bassam Tawil comenta que un oficial de la OLP describió los diálogos de Oslo como un «caballo de Troya” y que, mientras avanzaban las conversaciones, Arafat tenía como objetivo “convertir el Acuerdo de Oslo en una maldición para Israel”, aprovechando ese tiempo para rearmarse y movilizar combatientes a zonas estratégicas. Sobre esto último cita el registro de la conversación con Arafat de otro oficial de la OLP, en la que el líder Palestino le expresó: “Por Allah, los volveré locos [a los judíos]. Por Alá, convertiré este acuerdo en una maldición para ellos. Por Allah, tal vez no en mi vida, pero tú vivirás para ver cómo los judíos huyen de Palestina. Ten un poco de paciencia”.

En 2000, Arafat pateó otra de las mesas de negociación y acuerdos en Camp David, lanzando una ola de terrorismo contra Israel, la famosa «Intifada», pese a que había recibido la oferta de Ehud Barak de “establecer un Estado palestino desmilitarizado en el 92% de Cisjordania y el 100% de la Franja de Gaza y el establecimiento de la futura Capital palestina en el este de Jerusalén, siendo rechazada por los palestinos sin siquiera una contraoferta. La OLP y Yasser Arafat, arremetieron con una campaña sin precedentes de atentados suicidas y actos terroristas cobrando la vida de miles de israelíes”. Israel nuevamente pagó un alto precio por una mesa de diálogo que se suponía debía promover la paz y la estabilidad en Medio Oriente, donde se trató la retirada israelí de la franja de Gaza, pero fue utilizado por la propaganda palestina como un signo de debilidad y retirada. Desde entonces, los palestinos no han cesado de disparar cohetes y perpetrar atentados contra Israel exclamando que los habían obligado a huir de Gaza.

Yo añadiría que ni a Hamas ni a la Autoridad Palestina les interesa la creación de un Estado Palestino, pues  eso significaría establecer y respetar las reglas de juego de la comunidad internacional y traicionar su juramento de jamás reconocer la existencia del Estado judío y de no cesar de luchar por su aniquilación.

Salvando las distancias, pienso que este complejo escenario geopolítico del Medio Oriente se refleja en Venezuela en variadas similitudes. Para resumir, en relación con Colombia, podemos decir que los acuerdos de Paz manejados por Noruega y Cuba solo han servido para que los criminales de la narcoguerrilla agrupados dentro del partido político FARC, ocuparan curules en el Congreso y ahora gocen de total impunidad, mientras su ala militar se reagrupaba y empoderaba en el santuario chavista. En cuanto a Venezuela, la comunidad internacional ha tratado de restaurar la democracia a través de las negociaciones promovidas igualmente por Noruega (…y Cuba), pero hasta la fecha, el chavismo no ha negociado, ya que con cada “diálogo” solo ha ganado tiempo, ha agudizado más la crisis en el país y ha incrementado la violencia y perversidad de su feroz dictadura, como si hubiera copiado a pie juntillas el modelo de negociación OLP-Arafat. Pero esto se complica debido a la reciente declaración de guerra de la narcoguerrila ubicada en Venezuela bajo la protección del régimen de Maduro y su cúpula militar, que han creado una inviolable franja de seguridad para los terroristas y la narcoguerrilla a lo largo de la frontera con Colombia y Brasil.

Pensando en voz alta, finalmente me pregunto: ¿es una coincidencia que Noruega sirva de facilitador y garante de acuerdos que no se cumplen, sino que por lo contrario son utilizados como “caballos de Troya” por los terroristas?

Las sanciones son la vía pacífica por Joaquin Villalobos – Blog Grupo Avila – 17 de Septiembre 2019

En los años 80, en Centroamérica, la opción militar no estaba sobre la mesa sino en el terreno. En esa época Estados Unidos toleró un genocidio de miles de indígenas en Guatemala; dirigió la guerra en El Salvador donde, en una sola matanza, un batallón entrenado por sus asesores masacró a 500 niños, de estos 260 eran menores de 6 años; ocupó Honduras con bases militares para armar y entrenar a miles de contrarrevolucionarios que combatieron al gobierno sandinista de Nicaragua y en 1989 invadió Panamá y derrocó al dictador Manuel Noriega. Por esos mismos años, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) tenía en El Salvador una unidad destinada permanentemente a eliminarme, puedo escribir este artículo porque no tuvieron éxito.
En los conflictos de Centroamérica todas las partes estaban armadas, En Venezuela solo Maduro está armado y presume tener más de un millón de hombres entre militares, guardias, policías, milicianos y paramilitares, dirigidos por miles de oficiales cubanos. Todo esto para enfrentar a partidos políticos integrados por civiles sin armas organizados para competir en elecciones. Que militares venezolanos se rebelen contra la dictadura y la intervención cubana es políticamente legítimo. Que la oposición aproveche la guerra sicológica de Estados Unidos hablando de “todas las opciones”; que invoque el Tratado Interamericano de Asistencia Reciproca (TIAR) o que algunos jóvenes enfrenten la represión con piedras y botellas con gasolina es comprensible. Pero nada de esto sustenta que exista un conflicto violento en Venezuela, la única violencia es la del gobierno contra una oposición totalmente pacífica.
Que Maduro y Cabello estén paranoicos por la guerra sicológica no implica que una intervención militar sea inminente. Eso no es tan fácil, las democracias actúan al límite que les permiten la opinión pública, las instituciones y sus fuerzas políticas. En Ruanda mataron 800,000 personas y nadie intervino y en los Balcanes hubo actos genocidas frente a los cascos azules. Para que un gobierno envíe a sus jóvenes a combatir a otro país es indispensable que sus ciudadanos perciban que existe un peligro inminente para su propia seguridad.
La falsa premisa del conflicto violento ha confundido a gobiernos democráticos y distorsionado los intentos de negociación al establecer que se necesita una solución pacífica, donde no existe una guerra. Una negociación en Venezuela debe ser para restablecer la democracia. Esto implica que las concesiones debe hacerlas el gobierno, porque los opositores no tienen armas que deponer y no pueden hacer concesiones en derechos humanos y libertades. Esto implicaría que aceptan fraudes electorales, torturas, presos y ejecuciones. El reciente anuncio del gobierno sobre un acuerdo no fue una negociación, sino una operación política para integrar a partidos minoritarios al régimen dictatorial; mantener a Maduro gobernando y disolver a una Asamblea Nacional que tiene más del 60% de los diputados opositores divididos entre presos, perseguidos judicialmente, exiliados, asilados y uno asesinado por los militares.
Maduro aprovecha la falsa premisa del conflicto violento para hablar de guerra económica cuando ha sido el robo de 300,000 millones de dólares la causa principal de la tragedia humanitaria y posiblemente el caso de corrupción más grande en la historia del mundo. La comunidad internacional ha agotado sus declaraciones. Los venezolanos han protagonizado las protestas pacíficas más grandes de la historia latinoamericana. Sin embargo, Maduro ha transitado de dictador local a amenaza regional.
En el mes de julio en Caracas el Foro de Sao Paulo acordó públicamente movilizar a todos los extremistas del continente para que defiendan a los regímenes de Cuba y Venezuela. Esto implica que financiarán y hasta armarán extremistas. La declaración de los disidentes de las FARC, los ataques terroristas del ELN, las protestas violentas en Honduras, Perú y otros países son parte de este acuerdo. Maduro es la primera línea de defensa de la dictadura cubana y ya no es solo un problema para Venezuela, sino también para Colombia, Ecuador, Perú, Panamá, Brasil, Chile, Guatemala y todo el continente. No solo se están agravando los problemas sociales en todas partes por los millones de emigrantes, sino que ahora regresa la vieja estrategia cubana de desestabilizar y crear conflictos en otros países para protegerse.
En Venezuela no hay ni habrá conflicto violento, la oposición tiene una sólida vocación pacífica y las Fuerzas Armadas están moralmente descompuestas por la corrupción y subordinadas totalmente a Cuba. El peligro no es una guerra entre venezolanos, sino que la desintegración social del régimen de Maduro y la estrategia cubano-venezolana de desestabilizar otros países, agote la paciencia de estos y eso conduzca a un conflicto militar internacional. Esto no es un peligro presente, pero sí un peligro futuro que empieza a percibirse. Frente a esto, las sanciones económicas y el aislamiento a las dictaduras de Cuba y Venezuela son el mejor medio pacífico de presión con que cuenta la Comunidad Internacional.
Las sanciones no funcionaron con Cuba porque, durante 30 años, la desaparecida Unión Soviética mantuvo a los Castro en el poder y luego el petróleo venezolano relevó a los soviéticos. Ahora no existe nadie en el mundo que subsidie a ambas dictaduras. Los rusos quisieran, pero son pobres y los chinos son ricos, pero no regalan dinero. Hay condiciones óptimas para que las sanciones conduzcan a la implosión política de estos regímenes. El aumento de las sanciones y la aplicación rigurosa de estas por parte de Estados Unidos, Europa y Latinoamérica son el instrumento más eficaz para acortar el sufrimiento de la gente, lograr un cambio democrático y evitar un verdadero conflicto violento.

 

Negociación y elecciones por Genaro Mosquera – El Nacional – 11 de Septiembre 2019

Al estudiar la geopolítica regional y enmarcar el caso venezolano se ponen de manifiesto algunas variables que revelan la inconsistencia del sistema democrático, cuyo sustento inicialmente fue desarrollado sobre la base de una democracia representativa apoyada en elecciones libres y transparentes.

Las elecciones fueron usadas posteriormente por el régimen chavista como una gran estrategia fundamentada en un sistema electoral controlado en beneficio propio para apoderarse sistemáticamente de las organizaciones oficiales, judiciales, legislativas, sociales, empresariales, sindicales, estudiantiles y de todo orden, acompañada de un modelo populista, obviamente antidemocrático, sin consideración a la propia Constitución, leyes y reglamentos.

El soporte electoral justificó todo, incluido el fraude continuado perfeccionado procedimentalmente, hasta el momento que se produjo la gran equivocación estratégica de la elección de Nicolás Maduro para ejercer la presidencia del país por segunda vez. El fraude quedó demostrado y después de comprobaciones debidamente documentadas, el Tribunal Supremo de Justicia legítimamente designado invalidó en el año 2018 el sistema electoral, prohibió el sistema electrónico y procedió a dictar decretos contra los funcionarios que cometieron fraude al diseñar y operar tal sistema.

Todas las decisiones debidamente demostradas fueron sometidas a experticia y dieron origen a que gobiernos democráticos e instituciones internacionales declararan usurpador del cargo de presidente a Maduro; desconocieran las elecciones, las acciones de su régimen y aplicaran medidas para detener la corrupción generalizada. El Tribunal Supremo de Justicia Legítimo recomendó crear un nuevo sistema electoral. Se abrieron investigaciones que condenaron al presidente usurpador a la cárcel y le aplicaron multas cuantiosas por lavado de dinero. Finalmente, los países y la sociedad venezolana se alineó constitucionalmente sobre la figura representativa de la legalidad encabezada por el presidente de la Asamblea Nacional para sentar las bases de un gobierno de transición, desplazar la usurpación y, por último, propiciar elecciones presidenciales y de los integrantes de las instituciones democráticas a través de un sistema electoral adecuado.

Todas las decisiones del Tribunal Supremo de Justicia Legítimo, de la Asamblea Nacional y del propio presidente encargado han dado al traste con el reclamo popular de que el usurpador deje el poder. Un sinnúmero de estrategias y decisiones se han abortado, incluyendo negociaciones, la fallida ayuda humanitaria, y la concesión de amnistías potenciales a militares para forzar la salida del usurpador y de sus apoderados. Por otra parte, el régimen ha sometido a los opositores a procesos legales, perseguido y encarcelado a figuras públicas. Otras personas comprometidas con el régimen salieron del país ante la purga del régimen de sus propios asociados y han intentado preservar su patrimonio adquirido de manera ilícita; pero a pesar de ello se le han descamisado empresas y el propio patrimonio. Se han sometido a tribunales formales incluyendo la figura de protección a informantes denunciando los ilícitos del régimen apoyado en la concebida denuncia para aminorar los cargos en su contra.

Todo ha sido burlado, no ha habido argumentos, demostraciones legales y apoyos internacionales en contra del régimen, amenazas o de apoyo coaligado militar que hayan logrado provocar la salida del régimen usurpador; por el contrario, el régimen se comporta de manera retadora, persigue a líderes, diputados y a individuos; ataca sin misericordia a la población, somete de hambre, escasez de todo tipo y de recursos a la población, se jacta  y burla de los países democráticos y hace gala de su subordinación a las fuerzas invasoras, cubanas, y rusas, se apoya en colectivos, milicias y guerrilleros del vecino país, en la Guardia Nacional, la policía bolivariana y en los esbirros de fuerzas especiales sembrando de muerte y dolor al pueblo venezolano ante la mirada atónita de observadores y gobiernos de países amigos.

El país está en manos de la delincuencia y de usurpadores, sus ductores o colaboracionistas, algunos de ellos defienden posiciones contra el régimen, pero lo que en realidad desarrollan es un ejercicio de  cohabitación y de complicidad, la cual abarca casi cualquier terreno, se ignoran los desmanes cometidos por el régimen y la crueldad desarrollada por la dictadura hacia los demás, se ocultan hechos ilícitos; estimulan la ilegalidad procesal amparado por la funcionalidad en la aplicación de  leyes y reglamentos y practican el desprecio hacia cualquier sector denunciante.

Desde lejos Venezuela se percibe como un país en descomposición, marginal, y a una masa de migrantes que constituye el éxodo más grande de América Latina de los últimos tiempos Mientras tanto, la aspiración internacional de rescatar la democracia de esta dictadura posmoderna está en búsqueda de cierta estabilidad global y nada mejor que negociar la impunidad a cambio de unas elecciones soslayando intereses nacionales e internacionales. Buscan acuerdos con factores de poder local y con las fuerzas de ocupación cubanas, rusa, la guerrilla, narcotráfico y el terrorismo internacional. Se pretende hacer abstracción de los delitos del régimen y de sus desmanes.

Venezuela requiere el rescate de su democracia centrada fundamentalmente en la necesidad imperiosa de arrebatárselo a la mafia global internacional, a la invasión cubana, a los intereses del narcotráfico y lograr la desvinculación con los intereses geopolíticos de los países no democráticos; sin embargo, las soluciones parecen utópicas dentro del marco del manejo político de tal grado de complejidad. Todo conduce a la vía más práctica, “la negociación”, estructurada sobre una base electoral apresurada. En esa dirección pretenden llegar a acuerdos secretos para validar unas supuestas elecciones transparentes en las que parece que lo que importa es disponer de un gobierno electo de cualquier manera.

Inevitablemente esta tesis comienza a consolidarse gracias a las habilidades de viejos zorros de la política que ven en la negociación electoral el mantenimiento de su estatus, de políticos noveles que ven la oportunidad de realizarse a la sombre a de los partidos, y a los integrantes de un régimen que hábilmente defenestraron a muchos golpistas originarios que hoy se rasgan las vestiduras de honestidad, de informantes cargados de dinero que pretenden preservar sus ganancias y actuar en la política como si no fuesen responsables, y por si fuera poco, continuar en el poder por la vía electoral y en franca cohabitación con los partidos nacionales.

Parece que nadie toma en cuenta las decisiones del TSJ legítimo cuando invalidó el sistema electoral. Es más, para llevar a cabo la concreción de la fulana negociación preparada por partidos y algunos gobiernos democráticos, incluida la comunidad europea, cuyas razones las conocemos claramente.

Para llevar a cabo elecciones claras se requiere en primer lugar sustituir y enjuiciar a las autoridades electorales, responsables nacionales y regionales, sustituirlas por personas que reúnan los requisitos de independencia y honestidad. Adicionalmente, se requiere recrear al registro electoral que está en manos de cubanos. Ellos han expedido más de 5 millones de cédulas a personas sin cubrir los requisitos de ser venezolanos. No abundaremos en sus propósitos y la nacionalidad que realmente tienen, todo el mundo lo sabe, pero ellos han votado y votarán a conveniencia del régimen y porque tienen cédula de identidad. De tal manera que es necesario desarrollar un nuevo sistema de identificación para determinar quiénes son venezolanos de verdad y respetar su derecho al voto.

Si el sistema de identificación no sirve y el documento es francamente falsificable, porque no tiene ningún elemento de seguridad y solo es un papel sin valor, es imprescindible su reconstrucción mediante un sistema de identidad biométrico completo. Por otra parte, el éxodo de más de 5 millones de venezolanos, de los que un alto porcentaje tiene derecho de votar, requiere de una organización electoral para que ejerzan en el exterior sus derechos. Todos sabemos lo difícil que es lograr ese objetivo apoyado en un inexistente servicio consular, el cual requiere cambiar su estructura y su legalidad.

El sistema electrónico está viciado. Incluso, declarado por los propios cómplices del régimen, cuando sus operadores huyeron, informaron la forma como birlaron 2 millones de votos e intentan con dicha declaración salvar su negocio, de tal manera, que el sistema de votación tiene que ser manual. La pregunta fundamental en este sentido es el tiempo de instrumentación de ese proceso.  He citado solo algunos ejemplos, el sistema es muy complejo y toma su tiempo. El venezolano común está sufriendo y hasta qué punto puede continuar aguantando un año más esta desdicha, miseria y disponer de un gobierno democráticamente electo, cuya composición seguramente tendrá al chavismo como actor fundamental arrastrando sus culpas, pero con la indulgencia formal, aunque lo más grave es cuánto tiempo más tendrá que esperar para la reconstrucción del país.

Frente a la circunstancia electoral aparentemente todo está en contra del régimen, pero se llenan la boca diciendo que tienen 9 millones de votos afectos y firmados en el carnet de la patria, están asociados a la delincuencia internacional, apoyados militarmente, no solo por militares venezolanos comprometidos, sino por los invasores que ya no son invisibles y que andan uniformados por las calles. Es un régimen engolosinado que nos quiere llevar a la guerra, vive del crimen, la mentira y se resiste a cualquier cambio.

Guyana, una prueba a la vista por Oswaldo Álvarez Paz – El Nacional – 11 de Septiembre 2019

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Indudablemente, Venezuela ha estado dirigida por un régimen traidor a los principales intereses del país. La lista es enorme, pero el ejemplo de Guyana está a la vista. El señor Chávez no solamente fue negligente en mantener y avanzar en el interés de rescatar nuestra zona en reclamación, más que eso, fue entreguista y desdibujó la histórica posición venezolana para conseguir el apoyo del Caricom, de acuerdo con la manipulación cubana. Pero no hay secretos eternos. Todo se sabe.

Veinte años de socialismo del siglo XXI han sido más que suficientes para que estemos a punto de perder definitivamente la reclamación. Quizás podamos evitarlo con un radical cambio de régimen que permita colocar los intereses nacionales más allá de los que animan a Cuba y otros países influenciados por similares propósitos. Cada día que pasa se reducen nuestras posibilidades.

Lo insólito es que tanto Maduro como quien se desempeña como fiscal general acusan a Guaidó y a otros compatriotas de “traición a la patria” y ordenan abrirles el correspondiente proceso judicial como supuestos cómplices protagónicos de la entrega de la zona en reclamación. Se trata de una infamia más en este despelote institucional al que todavía está condenada la República.

No hay dudas sobre la veracidad de todo lo afirmado en esta nota. Al contrario, en tan reducido espacio es imposible describir lo que sucede en todos sus alcances. Progresivamente, el país continuará enterándose de todo.

La corrompida incompetencia de las cabezas del régimen es del dominio público. Pronto tendrán que rendir cuentas de cuanto han hecho. No me refiero a retaliaciones concretas, ni a persecuciones con el ánimo de dañar o de cobrar deudas pendientes. Se trata de la justicia que debe acompañar cualquier perdón responsable.

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