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Subestimar la maldad por Alberto Rial – El Carabobeño – 10 de Septiembre 2017

36941-150x150.jpg¿A qué se parece la Venezuela de hoy? Tengo amigos que decían, allá por 2003 y 2004, que Venezuela no era Cuba y que nunca se llegaría al extremo del socialismo antillano. Pero el pronóstico se quedó muy corto, por decir lo menos.

No se puede negar que hay un remedo de Cuba en la falta de libertades, en el partido único (es decir, el único que gobierna) y en la imposibilidad de contar con elecciones limpias e imparciales; o en los presos políticos y el acento militar de la dictadura. Siendo uno de los países más violentos del mundo, Venezuela también se podría parecer a Honduras, con el que comparte las peores estadísticas de homicidios. O a Siria, aunque allí hay una guerra civil que ya lleva 6 años.

En términos de pobreza, escasez y miseria, Venezuela se está aproximando a sitios como Somalia, donde cada año se presenta el fantasma del hambre y una sequía en 2011 acabó con los alimentos y causó miles de muertos. Tiene rasgos que comparte con Zimbabwe: la inflación más alta del mundo y una economía arruinada por autoridades incapaces y despiadadas. O con Haití, en tiempos de papá Doc, por la tiranía, el desmadre y la pobreza.

En todo caso, la situación de Venezuela es única. Un país con recursos de sobra pasó de regalador a pedigüeño en 10 años. De rico petrolero a mendigo. De democracia a dictadura; de tolerante a sectario; de igualado a resentido; de alegre a sombrío; de saludable a desnutrido. De ser una sociedad libre a estar secuestrado por una minoría que se da la gran vida y dedica todos los recursos públicos -salvo unas migajas que deja caer- a complacer sus caprichos. De tener un ejército institucional a calarse una milicia corrupta, cómplice de la oligarquía que gobierna.

Hace dos semanas, dirigentes opositores dijeron que el error de la oposición había sido subestimar “la locura” del régimen y que era necesario reinterpretar la lucha contra el gobierno. La verdad, es un poco tarde para subestimar y reinterpretar la catástrofe que sufre el país de los 300 mil asesinados, de las muertes por hambre y de las enfermedades medievales. El país de los dos millones y pico de paisanos que han emigrado a buscarse la vida como sea y de los 28 millones que pasan trabajo por seguir adentro, o que preparan sus maletas para salir cuanto antes. Quizás se pueda entender que alguien en 2004 dijera que Venezuela no era Cuba, pero no hay forma de tragarse que hoy, ayer o hace 5 años, se pudiera subestimar la maldad del chavismo.

 

Exterior: Asamblea Nacional, Sí; constituyente, no por Trino Márquez – La Patilla – 6 de Septiembre 2017

ThumbnailTrinoMarquezLa gira de Julio Borges y Freddy Guevara por Europa fue todo un éxito. Quedó reafirmada la legitimidad de la Asamblea Nacional electa el 6 de diciembre de 2015. Los países más importantes del viejo continente ratificaron su preocupación por el giro dictatorial que Nicolás Maduro le imprimió a su gestión, la larga agonía vivida por la democracia venezolana y el declive de la República, acorralada por las continuas violaciones a la autonomía de los poderes públicos y la violación permanente de los derechos humanos. Simultáneamente, el Reino Unido, Francia, España y Alemania subrayaron su decisión de promover iniciativas internacionales orientadas a recuperar la democracia. El comportamiento de Borges y Guevara tuvo el tono y la dignidad adecuada: no se dedicaron a denunciar los abusos de un régimen cada vez más desprestigiado, condenado y aislado en el mundo, sino se orientaron a solicitar la ayuda humanitaria que el país reclama con urgencia y a abogar por los derechos humanos y los presos políticos, martirizados por la pandilla de sádicos que integran el gobierno.
El régimen, por su parte, fracasó en su intento de conseguir el reconocimiento internacional de la fraudulenta e ilegítima asamblea constituyente, que sigue siendo vista como lo que en realidad es: un aquelarre de la dirección del Psuv con algunos invitados de segunda categoría, carentes de todo peso específico. El señor Earle Herrera, quien no forma parte de la cúpula del oficialismo a pesar de su consecuente militancia en el oficialismo desde los orígenes del movimiento bolivariano, cansado de ser ignorado por sus colegas, decidió renunciar a la presidencia de la Comisión de Diversidad, adefesio encargado en teoría de promover la amplitud y desterrar el sectarismo. Esperar tal cosa del madurismo es como pedirle a Drácula que no jadee cuando ve sangre.
El desacierto de Maduro es tan patético que, en protesta por el comportamiento del gobierno de Caracas, el presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, no asistirá a la cumbre de la Unión Europea con la Celac (organización promovida por Hugo Chávez para acabar con la OEA) prevista para octubre. Con lo cual, resulta previsible que el encuentro no se realice.
La respuesta del gobierno bolivariano ante la actitud internacional ha sido, como siempre, atolondrada. Con unas notas diplomáticas desabridas ha intentando contrarrestar el efecto positivo del viaje de Borges y Guevara. La muletilla del “injerencismo” es invocada con la monotonía de un reloj, por un mandatario que no toma ninguna decisión importante sin el beneplácito de Raúl Castro, dependencia de la que el propio Maduro se encarga de dejar constancia con sus permanentes viajes a La Habana.
Los países democráticos del planeta no están dispuestos a aceptar que la dictadura madurista pase incólume; que sus desmanes autoritarios queden ilesos como ocurrió con Fidel Castro, quien desterró la democracia de la isla caribeña bajo la mirada complaciente de la gran mayoría de las democracias occidentales y de los intelectuales “progresistas” del mundo, quienes quedaron imantados por un tirano a quien la historia política se encargará de ubicar en el lugar que le corresponde, luego de hacer el balance de su labor destructiva tras cincuenta años de haber martirizado a Cuba.
Con Maduro y la revolución bolivariana, afortunadamente, el cuento ha sido diferente. Ninguno de los Estados, congresos y partidos democráticos del mundo acepta sus explicaciones y excusas. El trato que le da al Parlamento venezolano y a los diputados solo se ve en los regímenes de fuerza. Su comportamiento autocrático lo pagará con creces.
Los resultados concretos de las gestiones Borges y Guevara probablemente no se vean en el inmediato futuro. Lo que sí está sintiendo el Gobierno en su médula espinal es la caída de la confianza de todos los mercados financieros internacionales, en cuyo origen se encuentra la crisis política provocada por su viraje dictatorial. El Gobierno carece de divisas para cubrir incluso sus compromisos cotidianos en todos los frentes que debe atender. Este cerco, absolutamente legítimo porque lo que está en juego es el destino del sistema democrático en todo el continente latinoamericano, hará retroceder a Maduro y a los aliados que lo soportan en el poder. A esa casta lo único que se le pide es que respete la Constitución del 99 y retorne al modelo democrático. Este regreso lo emprenderá por las buenas, o tendrá que atenerse a las consecuencias, un ápice de las cuales está padeciendo. En América Latina no habrá otra Cuba.

La gran estafa bolivariana por Joaquín Villalobos – Nexos – 1 de Septiembre 2017

Fidel Castro solía lamentarse de que la primera revolución marxista en el continente hubiera tenido lugar en un país pobre como Cuba; decía que habría sido mejor en un país rico como Venezuela y lo intentó. En los años sesenta un grupo de cubanos se sumó a las guerrillas venezolanas y cuenta Teodoro Petkoff, veterano de aquella insurgencia, que Fidel les propuso enviar al Che Guevara, pero los guerrilleros venezolanos se opusieron, obviamente el Che sería más ruido que ayuda. En los ochenta las luchas revolucionarias más importantes tuvieron lugar en Nicaragua y El Salvador, dos países más pobres que Cuba que estaban más para pedir que para dar. En ese contexto se derrumbó la Unión Soviética que era la gran proveedora, el panorama se volvió desolador, Cuba se organizó para resistir el hambre y, entonces, llegó Hugo Chávez.

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A diferencia de Colombia, que es un país violento con una cultura política civilista, Venezuela es un país pacífico con una cultura política militarista. Muchos venezolanos les confieren a los militares el papel de “salvadores de la patria”. No es extraño que el rechazo al ajuste estructural de Carlos Andrés Pérez acabara convertido en oportunidad para el golpismo militar en 1992 y luego en la victoria electoral del teniente coronel Hugo Chávez en 1998. El militarismo venezolano de tradición conservadora, vocación autoritaria, pasado represivo y entrenamiento estadunidense, pudo así alcanzar el poder con una narrativa antipolítica como la de Fujimori, para luego asumir una plataforma izquierdista antineoliberal. La pregunta en aquel momento era si Chávez era un nuevo “gorilato militar” o una revolución como él decía. Leer más de esta entrada

Venezuela necesitará 100.000 millones de dólares para ponerse en marcha – Entrvista a Ricardo Hausman por Gustavo Bazzan – El Clarin – 26 de Agosto 2017

Ricardo-Hausmann-1100x618Ricardo Hausmann es tal vez uno de los venezolanos más respetados en todo el mundo. Fue, entre otras cosas, economista jefe del Banco Interamericano de Desarrollo, Presidente del Comité de Desarrollo del FMI-Banco Mundial y, entre 1992 y 1993, ministro de Planificación de Venezuela. Hoy enseña en la Kennedy School of Government de la universidad de Harvard y además, brinda asesoramiento a diversos países. Uno de sus temas de estudio preferido es el desarrollo económico.

Pese a esos antecedentes, desde 2013 Hausmann no puede pisar Venezuela. La autodenominada revolución bolivariana lo acusa de traidor a la patria.

El mes pasado, Hausmann publicó un devastador informe sobre la crisis económica pero sobre todo humanitaria que está arrasando a los venezolanos. El título de ese trabajo habla por sí solo: “El colapso de Venezuela no tiene precedentes”.
Su trabajo causó conmoción en la opinión pública mundial. Hausmann junto a otros investigadores recopiló información como para concluir que casi no hay antecedentes en la historia moderna de lo que está ocurriendo en su país, con una caída del PBI cercana al 40% en apenas 4 años, el derrumbe de un 88% en la caída del poder adquisitivo de los trabajadores, el desplome total de las prestaciones de salud, el aumento de la mortandad infantil y serios problemas de alimentación en buena parte de los venezolanos. Sobre este punto, Hausmann afirma que el 74% de los venezolanos perdió, en promedio, 8,6 kilos de peso de manera involuntaria, es decir, por la imposibilidad de procurarse alimentos.

De paso por Sri Lanka, el viernes por la tarde dialogó con Clarín.
– ¿Mirando hacia adelante, ha pensado en qué encontrarán el día que deban empezar a reconstruir Venezuela, el día que, como buena parte del mundo espera, caiga Nicolás Maduro?
– Sí, claro hemos estado trabajando en el día después. Es un grupo grande formado por todas las partes de la oposición. Tenemos claro que para poner en marcha al país hay que recuperar la capacidad de importar. Venezuela necesita recuperar un nivel de importaciones de 35.000 millones de dólares. Lo que ocurrió es que las importaciones de bienes y servicios per cápita cayeron en un 75% en términos reales entre 2012 y 2016 y ese declive ha sido aún mayor en 2017. Para poder importar hay que reestructurar la deuda soberana, no hay otra salida. Y además, por supuesto, vamos a necesitar de todo el apoyo internacional concreto.

– ¿Cuánta plata calcula que necesitará Venezuela para ponerse en movimiento?
– Creemos que la deuda más o menos documentada ronda los 118.000 millones de dólares. Y hay otros 60.000 millones que se acumulan por obligaciones impagas y retrasos diversos. En total, estamos cerca de los 178.000 millones de dólares. Y nuestras exportaciones se han desplomado a 26.000 millones de dólares. Somos el país más endeudado del mundo según la relación entre deuda y exportaciones. Creemos que vamos a necesitar unos 100.000 millones de dólares, la mitad por un shock de liquidez y la otra mitad postergando y reestructurando los pagos de la deuda. Lamentablemente, Venezuela ha sido arrasada y, cuando llegue el momento de iniciar la reconstrucción, será un país terriblemente pobre.

– ¿Cree que las sanciones económicas, como las trabas que impuso Estados Unidos a las transacciones con bonos venezolanos, pueden acelerar un desenlace?
– Hay muchas formas de presión internacional. Gracias a las sanciones contra los jerarcas del gobierno le encontraron cuentas con 500 millones de dólares al vicepresidente Tareck El Aissami. La fiscal general Luisa Ortega Díaz con sus denuncias está provocando la principal ruptura interna en el chavismo. Yo espero que vengan más sanciones. Sin dudas, la última sanción que impuso el gobierno de Estados Unidos tiene mucho sentido. Hoy Venezuela no puede tomar fondos en los mercados financieros y eso le da a la comunidad internacional un argumento que hasta ahora no tiene. Es más efectiva esa sanción que dejar de comprarle petróleo a Venezuela. Fíjese que ya no será posible una colocación como la que hizo Goldman Sachs, que colocó deuda a una tasa del 50% anual.

-¿Apuesta a una fractura interna del régimen?
– Creo que si se acumulan las sanciones, los militares van a tener que decidir si están con la constitución o no. Tenemos el problema de que la cúpula militar está sometida a un mecanismo de supervisión de los cubanos, que los tienen totalmente vigilados. Es una decepción que se hayan convertido en esto.

– Cómo están jugando en esta crisis, a su criterio los gobiernos de Rusia y China?
– Rusia apoyó a la dictadura hasta hace poco, pero desde abril y mayo ha mostrado cierto distanciamiento. Sobre China hay rumores de todo tipo. Lo cierto es que reestructuró la deuda y aceptó posponer pagos y hay versiones de que estarían prestando nuevamente fondos. Pero imagino que deben estar disgustados, porque se han metido irresponsablemente a prestarle a Venezuela, en medio del boom petrolero, cerca de 56.000 millones de dólares. Son préstamos por fuera del presupuesto y sin control del Congreso. No sabemos a dónde fue ese dinero, pero sí sabemos que las obras públicas que se prometieron no están.

-¿Está en juego la propiedad de PDVSA, la petrolera estatal?
La propiedad estatal de PDVSA está garantizada por la constitución. Es cierto que empresas rusas han recibido concesiones muy generosas. Precisamente el estallido de represión de los últimos meses ha sido por las protestas en contra de una decisión del Tribunal Superior de Justicia de dar concesiones mineras y petroleras a los rusos y chinos, sin aprobación de la Asamblea Nacional. El Gobierno trató de hacerse de dinero vendiendo las joyas de la corona.

– Cómo juega el narcotráfico, hay en esa actividad una fuente de fondos para el Gobierno?
– Claro. En Venezuela el narco tomó al Estado y lo controla. Venezuela está controlada por el narco y por Cuba. Cuba le da la tecnología al chavismo para mantener una dictadura sin apoyo del pueblo.

– Usted es partidario de que la oposición compita en las próximas elecciones. ¿Por qué?
Tenemos el problema de que como oposición, nos preparamos para luchar con las reglas de la democracia. Dicho esto, no podemos decirles a los partidos que no participen, porque le estaríamos dando un argumento a la dictadura. Es más movilizador para nosotros participar y obligar a que nos roben el resultado, para debilitarlos y hacerlos más frágiles ante la comunidad internacional.

– ¿Imagina que el final está cerca?
Estoy demasiado involucrado emocionalmente como para pensar que soy bueno haciendo predicciones. La situación económica es catastrófica y ha ingresado en un camino perverso. El país no va a ningún lado, pero el gobierno ha mostrado una capacidad de mantener el control político a través de la masiva represión. Hasta ahora los mecanismos normales no han funcionado.

– Hugo Chávez primero y Nicolás Maduro después, lo consideran un traidor a la patria.
Así es. En septiembre de 2014 recibí la primera acusación, reiterada en octubre de 2015 y diciembre de 2016. Desde 2013 no he vuelto a Venezuela. Me recomiendan no ir. Y por ahora no lo haré. No les voy a dar el gusto de que me silencien.

¿Quién dijo desaliento? por José Toro Hardy – El Nacional – 24 de Agosto 2017

Unknown.jpegUn amigo, abatido por el desaliento, me comentaba que el camino que nos aguarda es el de Cuba, donde los Castro tiranizaron a esa Isla por casi seis décadas.

Estoy en total desacuerdo.Veamos:

Cuba fue la última colonia española. Su guerra de independencia se inició en 1895 con el Grito del Baire y concluye con el Tratado de París en el que España renuncia a su soberanía sobre la isla. Finalizada la guerra se temió que EEUU -que le había declarado la guerra a España en 1898 por el hundimiento de su acorazado Maine en La Habana- se apoderase de la isla. Ello sembró una animadversión hacia ese país. Finalmente el 20 de mayo de 1902 nace la República de Cuba bajo tutelaje estadounidense. A lo largo de su historia, prácticamente no ha conocido la democracia.

La Revolución Cubana fue la alternativa a una III Guerra Mundial. Para 1962 la URSS había emplazado misiles atómicos en la isla capaces de alcanzar todo el territorio de los EEUU. El mundo estuvo más cerca que nunca del estallido de una guerra nuclear. Finalmente Kennedy y Krushev llegan a un acuerdo. Krushev retiraría los cohetes y Kennedy se comprometería a que EEUU nunca invadiría a Cuba.

De allí en adelante, el régimen cubano sólo pudo subsistir gracias al apoyo masivo de la URSS. Cuando cae el Muro de Berlín en 1989, colapsa el comunismo y en 1991 se desploma y desintegra la URSS, Cuba entra en el “período especial” sufriendo graves carencias. Sólo pudo superarlo cuando Chávez llega al poder y sustituye el apoyo soviético.

La Revolución Cubana alardeaba de dos virtudes: Épica y ética. Nace de una cruenta lucha armada en la Sierra Maestra, derrocando finalmente a Fulgencio Batista en 1959. Fidel Castro convence a un mundo crédulo de que aquella fue una epopeya cargada de ética.

Coincide con el momento más álgido de la Guerra Fría. Cuba era mimada por las izquierdas del mundo. Intelectuales de alto calibre como Jean Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Gabriel García Márquez, Julio Cortázar , Mario Benedetti y muchos otros le dieron un lustre particular.

Todo lo anterior contrasta radicalmente con la Revolución del Siglo XXI. Venezuela fue de los primeros países en emprender la lucha por su emancipación. Fuimos durante décadas una de las democracias más sólidas y antiguas de Latinoamérica. Lejos de tener una animadversión hacia los EEUU, fuimos uno de sus más cercanos amigos. Incluso durante la II Guerra Mundial -aún manteniéndonos neutrales- fuimos un factor determinante del triunfo por haber aportado más del 60% del petróleo utilizado por los aliados durante el conflicto.

El Socialismo del Siglo XXI no se ha caracterizado por virtudes enaltecedoras como la épica ni la ética. La épica se limita a una intentona militar fracasada en 1992 y la ética, brilla por su ausencia, destacándose más bien por ser el régimen más corrupto en toda la historia del continente. Ningún intelectual de valía la apoya.

Está revolución no es más que el resultado de un accidente histórico: una etapa en la que los precios del petróleo alcanzaron máximos nunca antes imaginados alimentando un carnaval de populismo y devastación. En lugar de promover una economía sustentable, el régimen desmanteló las instituciones y arrasó con todo.

Al caer el petróleo y morir Chávez, la revolución no tiene la menor posibilidad de subsistir. La economía colapsó, la moneda destruída junto con el aparato productivo, la industria petrolera severamente dañada, la inflación más alta del mundo, al borde del default, escasez insoportable, 82% de la población por debajo de la línea de pobreza y 50% de pobreza extrema.

Ni Rusia ni China pueden echarse a cuestas a Venezuela como pudo hacerlo la URSS con Cuba en el apogeo de su poderío militar y económico y en plena guerra fría. Rusia, también en crisis, tiene problemas más acuciantes en Ucrania y Siria. A China lo que le interesa es recuperar el dinero prestado. Por su parte Cuba se aferra a Venezuela porque su alternativa es morirse de hambre.

Lo repito, la Constituyente le está saliendo al régimen por la culata. Ha logrado una coincidencia mundial sin precedentes. Desde los 29 países de la Unión Europea hasta la inmensa mayoría de las naciones del Hemisferio Occidental y el Mercosur han declarado la muerte de la democracia en Venezuela. Tal consenso no se había visto en toda la historia de Latinoamérica. A ello se le suma un severo aislamiento financiero y la incertidumbre de posibles sanciones. Un régimen amenazante pero exangüe sufre sus últimos estertores.

La rueda de la historia, inexorable, está girando. ¿Quién dijo desaliento?

Carta a los responsables de la tragedia venezolana por Gustavo Coronel – Blog Las Armas de Coronel – 20 de Agosto 2017

gse_multipart55967Para : Nicolás Maduro, Cilia Flores, Diosdado Cabello, Tareck El Aissami, Tarek William Saab, Delcy y Jorge Rodríguez, Vladimir Padrino López, Herman Escarrá, Iris Varela, Eulogio del Pino, Rafael Ramírez, Tibisay Lucena, Maikel Moreno, Antonio Benavides Torres, Néstor Reverol, Aristóbulo Istúriz, Nelson Martínez, Francisco Rangel Gómez, Adán Chávez y José Vicente Rangel, en su condición de notorios cabecillas del narco-régimen venezolano.

CC. Para sus 600 cómplices mayores y 1200 cómplices menores

Ustedes están plenamente identificados por la justicia internacional, la cual los investiga a fin de llevarlos al sitio que se merecen. Como ciudadano venezolano que apoya estas investigaciones deseo advertirles lo siguiente :

1. Ustedes son los culpables de la tragedia venezolana y ya no podrán retirarse tranquilamente a sus casas, como hace la gente honesta después de haber cumplido con su deber con la Nación. Serán enjuiciados y cada uno de ustedes deberá pagar por sus crímenes. No tendrán donde esconderse.

2. Ustedes han sido tristes títeres y marionetas de la Cuba de los Castro y cómplices del difunto Hugo Chávez en el mayor saqueo jamás llevado a cabo en contra de la Nación Venezolana.

3. Ustedes no han sido simples ladrones de gallinas, como Venezuela solía tener en el pasado, sino integrantes de una pandilla regional que ha intentado perpetuarse en el poder, apuntalada por el ingreso petrolero venezolano, el cual ha sido utilizado para comprar conciencias y lealtades entre los regímenes mercenarios de América. Esta pandilla se formó por iniciativa de los carniceros cubanos Fidel y Raúl Castro, con el dinero venezolano aportado por el difunto Hugo Chávez y con la participación de su sucesor Nicolás Maduro, de Lula da Silva y Dilma Roussef, ya enjuiciados en Brasil, de los esposos Kirchner, investigados en Argentina, del pedófilo Daniel Ortega y su mujer, de Evo Morales, de José Mujica, José M. Zelaya y otros personajes menores. Esta perversa alianza capturó el poder político en la región latinoamericana por casi 20 años, destruyendo durante este período la gobernabilidad de una buena parte de la región con sus políticas y prédicas populistas, al tiempo que se llenaban sus bolsillos con el dinero de nuestros pueblos.

4. Esta pandilla regional estructuró una amplia red de corrupción para financiar las campañas presidenciales de sus miembros, red en la cual han jugado un importante papel las empresas de construcción amigas de Lula en Brasil, particularmente ODEBRECHT y la empresa petrolera de Venezuela, PDVSA. El dinero de estos y otros agentes del crimen sirvió para financiar las campañas, entre otras, de Cristina Kirchner, Ollanta Humala (primera campaña), Daniel Ortega, Dilma Roussef y la de un agonizante Hugo Chávez. La muerte se interpuso en el camino de Chávez y de Néstor Kirchner y la locura senil en el camino de Fidel Castro, para dar al traste con los planes de consolidación de esta perversa alianza.

5. En Venezuela ustedes han tenido “éxito” al permanecer en el poder con la ayuda de una Fuerza Armada traidora, pero este es un “éxito” vacío porque el poder sin capacidad y honestidad para gobernar y hacer prosperar a un pueblo carece por completo de sentido. Ustedes ni han podido implantar su pesadilla cubana en Venezuela ni han gobernado un solo día en Venezuela, ya que gobernar es promover la libertad y la prosperidad de una nación. Reprimir, robar y despilfarrar el patrimonio de la Nación no es gobernar. Estos crímenes son comprobables y la Fiscal General Luisa Ortega Díaz, hoy fuera de Venezuela, sin dudas hará aportes importantes para documentarlos, ayudando así las investigaciones que se llevan a cabo sobre la corrupción de la pandilla, tanto en Venezuela como por venezolanos en el exterior – entre quienes me cuento – y por la justicia de países como España, Suiza y Estados Unidos.

6. De acuerdo a Transparencia Internacional, no solo es el régimen que ustedes han instaurado en Venezuela el más corrupto de América Latina sino uno de los diez más corruptos del planeta. Es también el menos eficiente. Todos los índices internacionales muestran a la Venezuela que ustedes han exprimido como el país más miserable, el de menor gobernabilidad, el de mayor inflación y uno de los tres más violentos del mundo. El prestigio internacional de Venezuela está por el suelo debido al desastre político, económico y social generado por ustedes. En todo el mundo civilizado, el régimen que ustedes integran es considerado un régimen forajido, junto a Corea del Norte, Cuba, Siria, Zimbabue y otros países.

7. No contentos con haber despilfarrado el mayor ingreso de la historia venezolana, una suma cercana a los 2 millones de millones de dólares (dos seguido de doce ceros), ustedes han generado una loca carrera de endeudamiento, el cual estimo en $150.000 millones adicionales, sumas que han venido principalmente de los bonos emitidos por PDVSA, de China, Rusia y algunas de las empresas que operan en la Faja del Orinoco, dinero con el cual ustedes financian sus propósitos tribales pero no ayudan – todo lo contrario – a un pueblo venezolano cada vez más desasistido. Este endeudamiento los ha llevado a hipotecar importantes activos petroleros a los acreedores, especialmente China y Rusia, en acciones ilegales y que comprometen seriamente nuestra soberanía financiera. Ustedes son culpables de haber entregado el país políticamente a Cuba y financieramente a Rusia y a China. El nombre para esta entrega es traición.

8. Pero, todos estos desmanes no han sido suficientes. La complicidad con el terrorismo latinoamericano representado por las FARC los llevó a permitir y, luego, con una pérdida total de pudor, a promover la conversión de Venezuela en un narco-estado. El narcotráfico en Venezuela no es una aflicción contra la cual ustedes luchan sino una actividad que tiene lazos estrechos con el régimen que ustedes representan. Esta conexión ha sido documentada y forma la base de las sanciones que el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos les ha impuesto a varios de los miembros del régimen. Con una reacción característica de quienes se enorgullecen de ser criminales, ustedes han procedido a promover y premiar a los indiciados, en abierta señal de desafío en contra de la justicia internacional. El lema utilizado ha sido: “Soy delincuente y qué”.

9. La prostitución de las instituciones venezolanas ha sido completa en los últimos 18 años. Los cuatro poderes, la Fuerza Armada, PDVSA, CVG, las empresas de servicio público, todo ha sido arrasado y capturado por ustedes, para sus propios fines. Ahora, para rematar el abuso, han constituido una Asamblea Nacional Constituyente fraudulenta, desconocida por la Venezuela decente e integrada por gente con prontuario como adulantes, ladrones, oportunistas y parásitos para hacer y deshacer a su antojo. Esta lumpen es un remedo del terror francés de 1793 y 1794, cuando aquél país cayó en manos de un Comité de “Salvación Pública” que terminó hasta con sus mismos integrantes, prototipo de la Comisión de “la verdad” que los tutores cubanos han ideado para ustedes.

10. Como resultado de estos crímenes políticos, económicos y sociales ustedes han destrozado a Venezuela. El país está en el foso y tomará mucho tiempo, entre 5-15 años, recuperarlo de manera progresiva, con gran esfuerzo de los venezolanos honestos y sensatos.

Es por ello que se hace urgente la salida de ustedes del poder. Para que sea una salida verdadera, para que el país tenga oportunidad de recuperarse espiritualmente de tanto abuso y de tanta humillación, no podrá ser una salida negociada que pudiera crear una mezcolanza en el poder de gente honesta y de criminales, lo cual equivaldría a barrer la basura debajo de la alfombra. Esta mezcolanza daría a los honestos algunas concesiones, a cambio de hacer concesiones a los criminales. Ello no resolverá el problema ético de fondo y solo le dará al país una ilusión de armonía detrás de la cual se mantendrá agazapada la bestia del populismo y de la corrupción. Yo declaro mi intención de seguir ayudando a esta expulsión, a título ciudadano. En conciencia y, como resultado de lo antes expuesto, no puedo apoyar ninguna iniciativa, táctica o estratégica que se decida tomar y que signifique la validación del narco-régimen que ustedes integran.

Le pido a USA, a todos los gobiernos de América no comprados por el dinero chavista, a la Unión Europea, al Secretario General de la ONU, al Papa Francisco, a los medios internacionales, que alcen su voz con vigor para denunciar y aislar política y económicamente el narco-régimen que ustedes representan. Que los líderes del mundo dejen de preocuparse por nuestra tragedia para ocuparse de apoyar la democracia y la libertad en nuestro país. Cada día que pasan ustedes en el poder significa muerte y miseria para los venezolanos.

“En Venezuela: Cuba sí, Trump no” por Diego Arria – La Patilla – 20 de Agosto 2017

thumbnaildiegoarria.jpgCuba tiene hoy en Venezuela sesenta mil efectivos, algunos de ellos médicos y entrenadores deportivos, pero todos agentes de inteligencia y seguridad

Durante los diez años de la guerra de independencia en Venezuela, unos 22 mil soldados españoles llegaron para combatir al ejercito libertador de Simón Bolívar. Doscientos años más tarde, Cuba tiene hoy en Venezuela sesenta mil efectivos, algunos de ellos médicos y entrenadores deportivos, pero todos agentes de inteligencia y seguridad.

Contingente complementado por oficiales militares que dirigen la represión y tortura de disidentes, y que tutelan la fuerza armada venezolana al igual que los servicios policiales, de identificación, de inteligencia y de registros. En suma: Cuba hoy es el equivalente a la “Potencia Ocupante” de Venezuela

Semejante realidad representa la mayor ocupación extranjera en toda nuestra historia, convirtiendo a Venezuela en su colonia, a la que le exprime diariamente 100 mil barriles de petróleo. Sin duda, la más exitosa iniciativa del llamado ”internacionalismo cubano”, lograda sin disparar un solo tiro, gracias a Hugo Chávez, que les entregó nuestro país, en el mayor acto de traición a la patria.

La ocupación cubana no ha generado mayores protestas, ni siquiera del vecino del norte que, por más de medio siglo, los ha mantenido inquietos. Del mismo modo, tampoco los asentamientos de narco guerrilleros de las FARC y del ELN en puntos estratégicos de nuestra frontera con Colombia que, gracias a una asociación perversa y criminal con jerarcas civiles y militares de la narco tiranía venezolana iniciada al llegar Hugo Chávez a la presidencia, han venido convirtiendo al país en el sitio de paso más importante para el tráfico de drogas; al punto de ser calificada Venezuela como “la mayor autopista de la droga del planeta”. Y la más segura, gracias a la protección militar y policial.

El próximo capítulo de esta desgracia será que con las FARC legitimadas y empoderadas como el partido político con más recursos del continente, unidas a sus pares venezolanos, pueden darle paso a la recreación de la Gran Colombia, pero del Narcotráfico. El tráfico de armas, sumado al lavado de dinero, a las prácticas corruptas y al terrorismo, se han convertido en amenazas reales para todo el continente, no solo para Estados Unidos.

En medio de esta trágica situación, surge la inesperada declaración del Presidente Donald Trump de que todas las opciones en el caso de Venezuela estaban abiertas, y que podía “incluir acciones militares, porque en Venezuela su gente sufría y moría”. Trump no venía de jugar golf, sino de una reunión con su Consejo Nacional de Seguridad donde, evidentemente, ni siquiera el caso de Corea del Norte logró evitar discutir la situación venezolana.

Esta declaración sigue a la del Director de la CIA, que denunció la presencia en Venezuela de grupos asociados al terrorismo, que representa un peligro para la seguridad de los Estados Unidos. De hecho, la reciente visita del Vicepresidente Mike Pence a la Argentina, Chile, Colombia y Perú, estuvo centrada en el peligro que representa el gobierno chavista para toda la región. Pence intentó auscultar la disposición de estos gobiernos a acompañar a Estados Unidos en acciones dirigidas a sancionar con mayor contundencia al régimen de Caracas, sin que se excluyan acciones de carácter militar, que no significan obligatoriamente invasiones ni bombardeos. El nivel de precisión alcanzado por la tecnología militar y los recursos cibernéticos bélicos no requieren movilización de tropas para neutralizar fuerzas adversas.

Nunca antes un presidente norteamericano se había pronunciado de manera tan categórica. Ni George W. Bush, ni Bill Clinton, ni Barack Obama. Pero el hecho de levantar la opción militar para rescatar la libertad y desalojar la ocupación cubana, los carteles de las drogas y otros grupos altamente peligrosos, que operan bajo la protección del régimen, desató una reacción de rechazo. Antonio Sánchez, filósofo chileno-venezolano, dijo algo muy cierto: “Cuba sí puede y tiene derecho de oprimir a Venezuela, pero a los yanquis les está vedado el derecho de asistir a su liberación”.

“Cuba sí, yanquis no”, está implícito en la censura a Trump, pero creo muchas de ellas obedecen más a estar en contra del presidente norteamericano que por el contenido de su declaración, o por falta de interés real a la suerte de mi país.

Algunos destacan que Trump, al mencionar la opción militar, fortalece al régimen de Maduro. Los mismos argumentaban antes que aplicar sanciones tendría el mismo efecto. Ambos argumentos son absolutamente falsos, como lo reflejan las encuestas. Los venezolanos, no necesariamente todos sus políticos, apoyarían cualquier medida que nos permita ser libres de nuevo, ante la inminente perpetuación de una narco tiranía militarizada que no dejará el poder ni normal, ni pacíficamente, y menos aún con elecciones.

Solo ingenuos pueden imaginar que los jerarcas civiles y militares culpables de crímenes de lesa humanidad se marcharán gracias a elecciones, y que los sesenta mil ocupantes cubanos en el país están de adorno, y mucho menos los narcotraficantes y los asociados a causas terroristas.

He participado en discusiones en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, en representación de mi país sobre la tragedia en la Antigua Yugoslavia, donde prevaleció la espera, las negociaciones, y la asistencia humanitaria. Al final, esa tragedia tuvo una salida militar, tras haberle costado la vida a más de 200 mil bosniacos, la violación de 20 mil de sus mujeres y la erradicación de sus hogares a más de un millón de personas.

Admito que mi apreciación sobre la desgracia de mi país y de nuestra gente la hago más como un ciudadano, que le duele ver sufrir a su gente, que como un diplomático que ha visto en primera fila cómo han sufrido otros pueblos por la desidia, la indiferencia y la complicidad de otros.

Entiendo que a muchos no les agrade Trump, pero como venezolano valoro su solidaridad al demostrar tener un sentido real de la urgencia de atender nuestra desgracia. Replicar a Cuba con petróleo y narcos sería una tragedia para todos, incluyendo a los que hoy por adversar al presidente de los Estados Unidos marginan el hecho de que lo que está en juego no es Trump, sino Venezuela. Esto se traduce en: Para ocupantes tenemos a Cuba.

 

Mi General sea varon por Rubén Dario Bustillos Rávago – Frente Institucional Militar – 20 de Agosto 2017

¿Como es eso de que Ud. nos llama de nuevo al servicio militar para defender la patria y que todos estamos obligados a enfrentar al enemigo? Pero si Ud. Mismo, no hace mucho, montado en un inmenso tanque de guerra ruso, uniformado de gala con todas las condecoraciones como sinónimo de su masculinidad, y parado al frente de sus tropas, civiles y militares. ¿Se acuerda?, le reiteraba a su Comandante en Jefe, una vez más, que estaban listos para la guerra en contra del Imperio, por la Patria, el Socialismo y la Muerte, y de paso nos señalaba al resto de los que no estábamos en ese acto, como los enemigos de la patria, a quienes nos calificó de vendidos y ahora dice que el enemigo no somos nosotros sino los gringos a los cuales estamos obligados a enfrentar. Y todo eso, porque el Sr. Trump, presidente “legitimo” de Los Estados Unidos de Norteamérica dijo que la “opción” militar no estaba descartada en contra del narco-terrorista dictador, corrupto y violador de los derechos humanos de los venezolanos. La primera pregunta que se me viene a la mente, mi general, es: ¿Es Ud. un narcotraficante, terrorista, corrupto, violador de los derechos humanos de los venezolanos? ¿Si la respuesta es negativa, entonces porque no cumple con su obligación de combatirlos en vez de protegerlos? A menos que Ud. efectivamente sea uno de esos integrantes del “Cartel de los Soles”, quienes como un buen Capo, como Pablo Escobar Gavidia, quiera morir con las botas puestas.

La verdad, mi General, es que no entiendo. Todavía no se ha secado la sangre, regada en todas las calles de Venezuela, de los 135 muchachos que salieron a defender la patria con solo un escudo de cartón y Ud. mando a sus esbirros a que los quebraran con tanquetas y fusiles que le república puso en sus manos para su salvaguarda, porque supuestamente eran considerados enemigos del estado. Las mazmorras de las policías políticas Sebin, Policía Nacional Bolivariana, Contrainteligencia Militar, y de sus esbirros favoritos, la Guardia Nacional Bolivariana, están repletas de miles de detenidos, mientras a los civiles menos afortunados los tribunales militares los han condenados a la pena máxima por supuesta traición a la patria y aun así Ud. pretende reclutarnos para su causa.

Pero lo peor, mi General, es que Ud. tiene el valor de llamarnos a servirles de escudos humanos para cubrirle su retirada hacia el paraíso en donde su familia y el dinero esperan para disfrutar sin temor el producto del saqueo de las arcas públicas y el narcotráfico.

Pero si le voy a decirle una cosa, mi General, esta vez no estoy dispuesto a obedecer sus órdenes que, como reserva activa, me pliegue a su servicio, mientras Ud. se monta en su avión y se va lejos o llegan los gringos y Ud. se rinde. Porque, según sus estudios, los generales no mueren en este tipo de guerra, ¿verdad? Son sus oficiales superiores y subalternos quienes, con sus tropas, flaquitos y hambrientos, quienes morirán, como unos pendejos, cuando se acerquen a los soldados gringos pidiéndoles algo de comer inmolándose por la revolución. O al menos eso es lo que Ud. espera.

Hace algunos años que luche en contra de los invasores cubanos que pretendieron quitarnos la patria para disfrutar de nuestras riquezas y cuando los expulsamos del país, salí con mi banderita de siete estrellas a celebrar haber ganado la guerra. Es tanto el orgullo que siento por ello que todavía la llevo en la solapa de mi traje civil.

Se acuerda Ud. mi general, la última parte de aquel juramento que los soldados hacemos de defender la Patria y sus instituciones, hasta perder la vida: “… si no, que Dios y la Patria os demande”. Ud. mi general, juro en vano así que asuma su barranco.

En esta oportunidad también estoy anotado a ganador, mi General. Y estoy seguro de ganar esta guerra también. Así que cuénteme entre sus enemigos pues estoy del lado de los buenos. Siempre lo he estado. De tal manera que le aconsejo, que cuando mis aliados (los gringos) lo derroten a Ud. y a su camarilla de narcotraficantes, corruptos, vende patria y a las 72 horas, cuando el conflicto termine y si usted logra sobrevivir le pido que sea varón y tenga un poco de dignidad; cumpla con la última palabra del eslogan que tanto repitió: Patria, Socialismo o MUERTE. Pues La Patria la perdimos hace 18 años cuando Ud. se la entregó a los cubanos y El Socialismo solo trajo miseria y muerte al pueblo venezolano de manera que me permito sugerirle, mi General, que haga como los oficiales japoneses al final de la II Guerra Mundial, SUICIDESE, pues los pueblos no perdonan.

Por mi parte, mi General, no tenga la menor duda de que, como hombre de honor, saldré a celebrar la victoria por la que tanto he esperado, esta vez con dos banderitas, una tricolor con siete estrellas y otra con 53, dándoles vivas a nuestros aliados que, en solo 3 días, espero yo, nos ayudaran a conseguir la libertad que no pudimos lograr en 18 largos años.

El Cnel. (Ej.) Rubén Darío Bustillos Rávago es Secretario de Organización del Frente Institucional Militar, FIM.

 

 

 

Los brazos abiertos de Mike Pence por Rafael Poleo – Revista Zeta – 18 de Agosto 2017

Rqcp1o1e_400x400Cerrada la solución política a lo que objetivamente se presenta como un colapso general de la nación, Venezuela tiene hoy planteada la posibilidad real de una intervención externa que reestablecería en ese país el modelo de vida occidental. Lo único que podría evitar el trauma de una intervención sería un significativo cambio de actitud por parte del régimen castro-madurista. Ese cambio tendría que facilitar la atención urgente a las penurias que sufre la población y propiciar la normalización de la política hasta la realización de elecciones propiamente tales. Si este cambio por vía política no se produce, la intervención será, lamentablemente, inevitable, como lo son las intervenciones quirúrgicas cuando la medicina ha fracasado. La intervención pudiera no ser directamente militar, pero por lo menos estará respaldada y garantizado su éxito por el poderío de la primera potencia militar del planeta, quizás con presencia simbólica de otras naciones interesadas en participar del auge que, con efecto activador sobre todo la región, se producirá en Venezuela en cuanto este país tenga un gobierno legítimo y estable.

El modesto nivel intelectual de nuestros esperpénticos mandatarios -gobernantes no puede llamárseles-, es la principal dificultad para que el caso se resuelva por la vía política. Pero ese nivel corresponde al de la población en general, instruida, para su más fácil explotación, en beisbol y otras disciplinas viles y envilecedoras, lejos de la Moral y Cívica donde generaciones anteriores aprendimos cómo funciona una nación, de la Geopolítica que hoy ni los generales conocen, de la Economía que en esa ignorancia es manejada por sujetos rapaces y de la Historia donde son normales las intervenciones como la que hoy lamentablemente se nos plantea. Sólo en una sociedad así de obtusa puede prosperar, como ha prosperado, la campaña del G2 cubano para promover la abstención electoral, independientemente de que en el campo democrático repugnen las aberradas aspiraciones de dirigentes de medio pelo que no resisten un examen más allá de la epidermis, como son los que en el momento crítico y aprovechando la ola abstencionista se han salido de la Unidad porque ésta no es propicia a sus infundamentadas pretensiones. Si la intervención extranjera se produce, se deberá la ignorancia oceánica de los mandatarios, la ambición desproporcionada de caciques sin indios en la aporreada MUD, y la ausencia de información y criterio político en una población estupidizada por la cerveza y el deporte profesional, que en el mundo de hoy son el opio del pueblo.

Cumplido este sincero desahogo con el cual espero espantar a tantos lectores extraviados en un texto que no está escrito para ellos, veamos lo de la invasión que no deja dormir a Padrino & Co.

En su momento dije que el movimiento -tan equivocado como ingenuo y generoso-, que emergió el 4 de febrero de 1992, se perdió el día que la carencia paterna de Hugo Chávez la llenó Fidel Castro. Esta pérdida quedó confirmada cuando el chavismo pactó con los dos únicos enemigos reales de la Civilización Occidental, aquellos que pueden destruirla y con los cuales, por tanto, la tolerancia no es posible: el fundamentalismo islámico y el narcotráfico. Por añadidura, pretendió extender su dislate por todo el subcontinente. Momento llegaría en que para los factores reales de poder en esta parte del mundo se hiciera necesario aplastar, por cualquier medio, el movimiento que de otro modo hubieran tolerado. Y estamos hablando de política real, de relaciones de poder, de lo que ha movido, mueve y seguirá moviendo la Historia.

Por supuesto, en el Caso Venezuela el rol fundamental corresponde a Estados Unidos, porque estamos en su falda y no podemos mudarnos para el Mar Negro. Este país donde hoy vivo en asilo político, venía reposando como el gigante dormido de que habló el almirante Yamamoto después de Pearl Harbor, operación que él mismo diseñó y ejecutó. A los oficiales que celebraban el éxito de la batalla les enfrió con la reflexión de que ella había despertado un gigante dormido cuya terrible cólera se conocería en los años siguientes. Ese día de Pearl Harbor el eje perdió la guerra. Churchill, en sus Memorias, lo expresa así: “Esa noche dormí el sueño de los salvados”.

De la somnolencia, a Estados Unidos le despertó el fenómeno Trump, proyecto cuidadosamente elaborado en los cenáculos donde se decide el rumbo de esta gigantesca maquinaria. El caso es que mientras Tillerson teje, Trump muestra el garrote. Después viene Pence con un bálsamo que en el fondo dice: “Ya oíste al jefe. Mejor para tí será que nos pongamos de acuerdo antes de que se le vayan los tapones”. Teatro del más alto nivel. La política en los tiempos del internet.

Pero en el complejo equilibrio de poderes que mueve la maquinaria imperial hay quienes detestan las artes escénicas. Los ejemplos de Grenada, donde los cubanos demostraron su capacidad para evacuar territorios con la velocidad del rayo, y Panamá, cuya analogía con Venezuela escalofría, van ganando terreno en las alturas a medida que los resultados del procedimiento diplomático se disuelven en la primitividad del interlocutor chavista. Como si el cardenal Urosa tratara de convencer a Maduro hablándole en latín.

Pero no es totalmente imposible que estos sociópatas que nos gobiernan entren en razón. El Comando Sur deja filtrar aquello de que a las seis horas de haber recibido un tuit de Trump el alto gobierno venezolano estará alojado en un portaaviones americano. Maduro, Cabello, Al Aissami, Aristóbulo y Padrino saben que esto es así y suponen lo que significaría para ellos. América Latina y Europa lo aplaudiría y luego se lanzarían a echar a los chinos de Guayana y comerse la ración que Exxon-Mobil les deje de la madre de todo este zaperoco, que es el bolsón energético hallado en las bocas del Orinoco, lo máximo en macro-negocios que hoy se presenta en la paralizada economía global.

Cada noche, Mike Pence llama a Trump para contarle cómo va la vaina, y los dos se ríen. El que sigue con cara de palo es el Pentágono, que necesita calentar los músculos. Al oído, el espíritu de mi abuela barloventeña me susurra: “Donde ronca tigre no hay burro con reumatismo”.

 

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