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EEUU sanciona 6 buques de PDVSA con los que Maduro suministra petróleo a Cuba por Daniel Gómez – ALnavío – 3 de Diciembre 2019

EEUU identificó y sancionó a seis barcos con los que Nicolás Maduro esquivaba las sanciones y entregaba petróleo al régimen en Cuba. También señaló que PDVSA cambiaba el nombre a las embarcaciones con el fin de eludir los controles.

El Manuela Sáenz es uno de los barcos sancionados / Foto: WC
El Manuela Sáenz es uno de los barcos sancionados / Foto: WC

Cuba y el régimen de Maduro continúan eludiendo las sanciones cambiando los nombres de los buques y facilitando el movimiento de petróleo de Venezuela a Cuba”, dijo este martes el subsecretario del Tesoro de Estados UnidosJustin Muzinich.

“EEUU continuará tomando las medidas necesarias para proteger al pueblo de Venezuela”.

La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro ha identificado seis buques de la empresa estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) que sortean las sanciones de EEUU y transportan petróleo al régimen en La Habana. Estos son:

– Ícaro.

– Luisa Cáceres de Arismendi.

– Manuela Sáenz.

– Paramaconi.

– Terepaima.

– Yare.

La OFAC también habla de maniobras con las que PDVSA elude las sanciones, como cambiarles el nombre a los buques. Hablan del caso del Esperanza, anteriormente Nedas, que era un barco sancionado de Caroil Transport Marine.

“La acción de hoy apunta aún más a la corrupción del régimen de Maduro en el sector petrolero y los mecanismos utilizados para transportar petróleo al régimen cubano a cambio de asistencia de seguridad e inteligencia, que es una de las fuentes restantes de apoyo para el régimen ilegítimo de Maduro en Venezuela. También muestra las prioridades de Maduro: proporcionar petróleo crudo a la dictadura cubana, mientras que las personas en Venezuela pasan hambre”, se lee en la nota del Departamento de Estado.

El embajador de Juan Guaidó en WashingtonCarlos Vecchio, reaccionó a la noticia diciendo que con el apoyo de los aliados continúan venciendo a la dictadura.

CARLOS VECCHIO

@carlosvecchio

Con apoyo de nuestros aliados seguimos asfixiando a las dictaduras de Maduro y .

Hoy @USTreasury sanciona a 6 buques petroleros utilizados para movilizar petróleo de hasta Cuba. Las trácalas del régimen para eludir sanciones son infructuosas. ¡Seguimos! 💪🇻🇪🇺🇸 https://twitter.com/USTreasury/status/1201886612138942464 

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Treasury Department

@USTreasury

Treasury applies further pressure on movement of Venezuelan oil to Cuba. https://home.treasury.gov/news/press-releases/sm841 

Maduro Spent $5 Billion On Oil Deals As Venezuelans Went Hungry by Tsvetana Paraskova – OilPrice.com – 29 de Noviembre 2019

Maduro Spent

Nicolas Maduro’s regime in Venezuela has spent US$5 billion worth of oil to reduce its debt to Russia and China and to send oil to Cuba, while leaving Venezuelans without basic food and medicines, U.S. Special Representative for Venezuela, Elliott Abrams, said this week.

The Maduro regime is not buying enough food and medicines for the ordinary people, despite the fact that food and medicines are exempted from sanctions, and Venezuela is allowed to buy necessities even from America, Abrams said at a special briefing.

“The regime paid the Russian oil company Rosneft over a billion and a half dollars to reduce debt,” he said.

Venezuela’s state-held oil firm PDVSA has cut its outstanding debt to the largest Russian oil producer, Rosneft, to below US$1 billion, Russia’s oil giant, one of the few companies still dealing with Venezuela, said earlier this month.

Speaking about the Maduro regime’s oil dealings with Russia, China, and Cuba, Mr Abrams said:

“It has sent China just under $3 billion worth of oil, much of it to reduce debts. It has sent about $900 million worth of oil to Cuba. That’s about $5 billion that could have been spent on food and medicine but was not. And the regime steals more and more money.”

Earlier this week, the U.S. slapped sanctions on Corporacion Panamericana, a Cuban firm that helped the already sanctioned company Cubametales evade sanctions.

“Today’s action will further squeeze the illegal, profitmaking scheme Cuba carries out to help the illegitimate dictator Nicolas Maduro and his unraveling network of corrupt advisors,” U.S. Secretary of State Mike Pompeo said on Tuesday.

Faced with increasingly tightening U.S. sanctions, Venezuela and PDVSA are reportedly offering contractors and suppliers to pay them in yuan in Chinese accounts, five people with knowledge of the matter told Reuters this week. At least four companies have been approached with such proposals, and they are still evaluating them, Reuters’ sources say, while it’s unclear if any payments in yuan have already been made.

Las democracias deben identificar a Cuba y Venezuela como agresores por Carlos Sánchez Berzain – Panampost – 25 de Noviembre 2019

Los gobiernos democráticos han ignorado las capacidades e historial criminal de Cuba

El espacio dejado vacío por la inacción en la recuperación de la democracia en Venezuela, Cuba, Nicaragua y Bolivia (que se está liberando sola), ha sido llenado por la agresión del castrochavismo.

Con la caída del dictador Evo Morales en Bolivia el castrochavismo se ha reducido a detentar el poder en Cuba, Venezuela y Nicaragua, mas la subordinación de México y de los Fernández/Kirchner de Argentina. Ejecutan su ofensiva contra la democracia en toda la región, utilizando conspiración y violencia y una extensa red de propaganda internacional. Los países víctimas tratan la agresión como un tema de política interna lo que da más ventaja a Cuba y Venezuela que deben ser identificados por las democracias como los agresores.

En el siglo XXI hay DOS AMÉRICAS, la democrática y la dictatorial. El eje de confrontación es entre DEMOCRACIA y DICTADURA. La América dictatorial liderada por Cuba e integrada por Venezuela y Nicaragua está en crisis, en quiebra, en evidencia de ser narcoestados, con el permanente y creciente riesgo de perder el poder por la heroica resistencia interna de sus ciudadanos como acaba de suceder en Bolivia. Los crímenes de las dictaduras son señalados internacionalmente y soportan un creciente conjunto de medidas ejercidas fundamentalmente por Estados Unidos, Canadá y en menor grado por la Unión Europea.

Para sobrevivir, el castrochavismo que es la América dictatorial, desarrolla una estrategia que consiste cuanto menos en: 1.- aumentar la represión interna en Cuba, Venezuela y Nicaragua mostrando su condición de regímenes de facto, sostenidos solo por la fuerza; 2.- incrementar sus acusaciones y ataques a los tan imprescindibles —como falsos— enemigos externos que identifica como “el imperialismo” y “la derecha”; 3.- articular alianzas con quienes considera enemigos comunes del imperialismo y la derecha; 4.- desatar una ofensiva regional violenta para desestabilizar y derrocar gobiernos democráticos, repitiendo la metodología aplicada desde los sesenta hasta la desaparición de la Unión Soviética.

En esta realidad objetiva, llama la atención la posición de los gobiernos democráticos atacados por el castrochavismo, que han entrado en esta fase de agredidos y víctimas luego de un largo periodo de inercia e inacción, ausente de iniciativas efectivas respecto a la situación de la usurpación en Venezuela y el intervencionismo de Cuba. Han sido la falta de decisiones concretas en cuanto a las dictaduras de Cuba y Venezuela, de parte de los miembros de la Organización de Estados Americanos, del Grupo de Lima y recientemente del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca lo que ha permitido la agresión desestabilizadora que se vive hoy, que los voceros del crimen organizado llaman “brisa bolivariana”, confesando crímenes premeditados que las democracias siguen resistiendo señalar.

Los gobiernos democráticos han ignorado las capacidades e historial criminal de Cuba. Con Venezuela, mas allá de reconocer al Presidente Encargado, no han hecho mucho para ayudar a que Guaidó ejerza efectivamente esa Presidencia, mediatizada por un sistema de asamblea tejido por los partidos políticos con el tristemente celebre “estatuto para la transición” aprobado para evitar que Guaidó se convierta en un formidable líder para las elecciones en democracia. No han tomado medidas diplomáticas, comerciales o de seguridad respecto al régimen usurpador de Venezuela y menos a su titiritero el régimen de Cuba, lo que equivale a ignorar medidas preventivas para evitar el ataque que ahora se produce contra su propia estabilidad social y política.

El espacio dejado vacío por la inacción en la recuperación de la democracia en Venezuela, Cuba, Nicaragua y Bolivia (que se está liberando sola), ha sido llenado por la agresión del castrochavismo en una acción inversa que vemos en operación contra Ecuador, Chile, Colombia, la Bolivia de la transición a la democracia y más. Los gobiernos agredidos han reaccionado expulsando operadores cubanos y venezolanos y en el caso de Ecuador y Bolivia suspendiendo relaciones con Venezuela y cortando algunos programas con Cuba que permitían la infiltración, pero siguen permitiendo la amenaza y la conspiración bajo cobertura diplomática.

Los gobiernos democráticos de América Latina parecen dominados por la propaganda de “solidaridad con Cuba”, controlados por la falacia de la “revolución cubana”, o paralizados por la “diplomacia de la amenaza”. Es claro que el agresor en jefe es Cuba con su principal operador la usurpación de Venezuela, manipulando narcotráfico, las FARC y grupos delictivos. Es tiempo que identifiquen a Cuba y Venezuela como agresores.

Carlos Sánchez Berzain es abogado experto en derecho constitucional, master en ciencia política y en sociología, politólogo. Miembro fundador del Ateneo Jurídico Boliviano y director del Interamerican Institute for Democracy. También se desempeñó como ministro de Estado (1993-94 y 2002-03), ministro de Gobierno (1994-96 y 1997) y ministro de Defensa (2003) de Bolivia.

“Brisitas” y biblias: la peligrosa nueva ola que se forma en América Latina por Laureano Pérez Izquierdo – Infobae – 24 de Noviembre 2019

La caída de Evo Morales y las interminables revueltas -orquestadas o no- en toda la región dejan de manifiesto dos posiciones riesgosas para la vida democrática de los latinoamericanos

Nicolás Maduro, dictador de Venezuela, escucha a Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional Constituyente (Reuters)

Nicolás Maduro, dictador de Venezuela, escucha a Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional Constituyente (Reuters)

Habrá elecciones en BoliviaLo aprobó el congreso que cuenta con mayoría abrumadora del Movimiento al Socialismo (MAS), el partido de Evo Morales. La fecha para que la transición tome los carriles de la normalidad aún no está: faltan algunos (muchos) detalles que podrán poner una luz al final del largo túnel de violencia, represión y muerte que vive el país desde el 20 de octubre cuando se consumó el histórico fraude. Aquel día el hombre que hoy está en México bajo asilo tras su renuncia se proclamó vencedor a pesar de las irregularidades denunciadas.

Desde el país presidido por Andrés Manuel López Obrador conduce a la numerosa fracción de la agrupación que todavía le es leal. ¿Hasta cuándo? El gobierno mexicano podría transformarse en cómplice de los delitos que pudieran caberle a su huésped si continúan las órdenes de desestabilización en lugar de las de pacificación. Evo usa su condición de exiliado y sus canales de comunicación para victimizarse y agitar las calles después de haber sido un profanador serial de la Constitución Política del Estado y las leyes de Bolivia.

Para desazón de sus defensores, el líder aymara es contradictorio cuando deja fluir su subconsciente en las múltiples entrevistas que ofrece. Habla de las “horas finales” de su gobierno antes de la “sugerencia” de su Alto Mando militar para después denunciar un “golpe político y policial”. Nunca acusaba al Ejército por su dimisión. Sólo sus aliados continentales anteponen la cuestión castrense por sobre las populares. ¿Subestiman al hombre que gobernó el país durante casi 14 años y pretenden orientar su discurso? Ambas, tareas para freudianos.

Mientras tanto AMLO, su anfitrión, suma dolores de cabeza. A su desorientada estrategia de “abrazos no balazos” que pareciera hundir a México aún más en la violencia narco, suma a un invitado político que le aumentará las jaquecas. No se animará a contradecir su propio discurso, ese que ya está golpeando lo que parecía una hermética imagen positiva de su gestión. El pueblo mexicano es la principal víctima de una política laxa hacia los carteles. ¿Dónde está el estado? Ya no es cuestión de propiedad privada, como resulta en las “protestas” de Chile: se trata de la vida.

En Chile, en tanto, se inició el proceso para la reforma constitucional. Aquella carta magna dictada bajo el yugo dictatorial de Augusto Pinochetquizás debió haber visto su reestructuración hace mucho tiempo y bajo la presión de las vías democráticas: el parlamento. El camino se inició pero el caos orquestado no cesa. Intrigante: los falsos interlocutores prefieren seguir saqueando y destruyendo lo que se les atraviesa a pesar de las concesiones de un presidente -Sebastián Piñera- desconcertado.

Equiparar las revueltas en Santiago -y a lo largo de todo el territorio- con lo ocurrido en Ecuador o Colombia o lo ya crónico de Venezuela o de Bolivia podría resultar parcial. Sobre todo en estos últimos dos casos donde la base de las protestas se da en la falta de legitimidad de dos gobiernos. La dictadura de Nicolás Maduro masacró a parte de su pueblo luego de que éste se levantara por los atropellos a las instituciones y los golpes contra la Asamblea NacionalSiete mil venezolanos fueron asesinados y otros miles fueron torturados bajo el régimen de Caracas. El desconocimiento de Morales hacia su constitución fue sistemático. Nadie en el continente se ocupó de Bolivia hasta que fue demasiado tarde.

Tarde, el brasileño Lula da Silva reconoció que su “amigo” no debió presentarse a una cuarta contienda electoral. “Fue su error, sentenció. Fue el único estandarte de la izquierda latinoamericana que admitió que el líder boliviano forzó la voluntad del pueblo. Sin embargo, ya era tarde: los amigos aconsejan cuando se anotician de los “errores”. Desde 2016 que Evo viene tejiendo ese laberinto.

En tanto, el general Diosdado Cabello –presidente de la Asamblea Nacional Constitucional de Venezuela- continúa con su eslogan desestabilizador de “brisitas”. Lo anuncia provocador a los cuatro vientos. Se entusiasma con que un manto de sangre inunde a la vapuleada Bolivia. Se celebra a sí mismo y ningún dirigente que represente su espacio -en América Latina– marca la imprudencia de tales palabras. ¿Miedo? ¿Complicidad? Parecería que quienes reciben órdenes de Cuba temen contradecirlo. Algunos sobreactúan Socialismo del Siglo XXI: quizás esperan agazapados que esa “brisita” pueda llegarles.

La respuesta popular que sí podría provocar esa “brisita” es un huracán que se gesta igualmente peligroso y extemporáneo: dirigentes que esgrimen biblias como espadas y gritan versículos sagrados en templos de la democracia. El sentido común parece haberse extraviado en parte de la región.

Ex-militar cuenta en un libro el porque en Venezuela se vive una “dictadura científica” por Hernan Porras Molina -Entorno Inteligente – Noviembre 2019

Un ex integrante de la Fuerza Aérea Venezolana, acaba de publicar un libro llamado La Franquicia Cubana, una dictadura científica el cual incomoda al régimen venezolano y todos aquellos que han adoptado esta nueva manera de dominar las masas a través del engaño y el adoctrinamiento. Eduardo Hurtado, fue miembro de la Fuerza Aérea Venezolana donde trabajó en tránsito aéreo y en defensa antiaérea. También es veterano de guerra del Ejercito de los donde curso una especialización en Aviónica y Armamento de Helicópteros Apache AH-64D. Con el tiempo formó parte de una unidad especial de inteligencia geoespacial. Hurtado posee dos licenciaturas y una maestría al igual que una avanzada carrera Professional, con todo ese  cuadro de formación, sobre todo en investigación e inteligencia, se sentó y escribió un libro donde explica con lujo de detalles como los hermanos Castros desarrollaron una metodología perfecta en conjunción con el gobierno de Rusia y lo han estado implementando de manera exitosa en Latinoamérica, han descubierto como lograr manipular las masas a través de esta franquicia con el fin de perpetuarse en el poder de manera eterna.

¿Por qué es una dictadura científica?

Es una dictadura científica porque todo está planificado de manera organizada, todo lo que pasa en Venezuela y América Latina, está cuidadosamente estudiado en salas situacionales y desarrollado en teatro de operaciones que ejecutan estas estrategias quienes hacen mediciones en tiempo real para ir monitoreando los resultados de sus estrategias. Nada es casualidad, ha sido diseñado con métodos de guerra psicológica que apuntan a crear caos, confusión, hambre, desesperanza porque saben que estas características son vitales para controlar las masas mas desvalidas.

-¿Lo que pasa en Venezuela y en Latinoamérica, está preparado?

Efectivamente, las masas creen que todo es casualidad y el estado juega con la inteligencia emocional del pueblo, dicen lo que ellos quieren escuchar y mantienen la esperanza otorgando migajas de beneficios manteniendo el adoctrinamiento total de los necesitados, mientras mas pobres tengan al ciudadano mas dependiente serán del gobierno y por eso manipulan el sistema económico de tal manera que el ciudadano común deba acudir a ellos para poder subsistir.

-¿Que puedes decir sobre la crisis económica, la destrucción de las empresas?

Todo eso es un plan del Estado para generar una sociedad adoctrinada ya que una sociedad adoctrinada no ofrece resistencia, aplican la teoría del caos, con un propósito definido destruyen la capacidad de sustentar una economía estable en el país, un ser que no tenga estabilidad es un ser manejable. La idea en este macabro plan es que para que pueblo sobreviva deba arrollidarse ante el tirano dictador y sus secuaces.

-¿Háblanos un poco de esa Franquicia cubana?

Los cubanos se aproximaron a los Estados Unidos cuando Fidel Castro llego al poder pero los EUA no quisieron nada con el comunismo, entonces este se aproxima a los rusos y aplican el método ruso en su propio país Cuba el cual de manera exitosa lleva una experiencia de casi 60 años y por ende deciden formar esta corporación con sede en Sao Paolo. Cuando digo franquicia cubana no me refiero a los cubanos, hablo de los Castros y al sistema de gobierno que ellos implementaron en la isla.

Fidel Castro, quien por sus poderes psíquicos fue nombrado como el elegido crea el Foro de Sao Paulo y allí al estilo de desarrollo comercial para su tan golpeado país negocia esta manera estratégica de permanecer en el poder de manera eterna y a cambio de la venta de esta franquicia recibe millonarias ganancias, la franquicia viene conjuntamente con asesoría en materia de guerra psicológica, espionaje, entrenamiento, manipulación y un sin numero de estrategias que incluyen como manipular la opinión internacional y como hacer dinero usando el narcotráfico entre otras actividades ilícitas.

-¿Una de las cosas que hemos observado es que en América Latina ha habido muchas elecciones donde han ganado los supuestos franquiciarios. Pero Cuba nunca hizo elecciones?

Cuba hace elecciones lo que pasa es que siempre gana Fidel pero eso es un protocolo para el mundo. En Venezuela desde el ano 2006 las elecciones fueron un acto protocolar, al mismo tiempo compran tiempo mientras se crea una oposición falsa que servirá de barrera de contención para retener al pueblo en momentos de estallidos sociales, Corea del Norte, Rusia, entre otros países que están asociados se ejecutan elecciones pero sus sistemas electrónicos ya están manipulados de tal manera que siempre ganaran ellos, recordemos que estamos en el mundo de la nueva tecnología y es fácil hacer trampa evadiendo las auditorias.

-¿Venezuela está llegando al límite de los 20 años que es cuando la franquicia se vuelve eterna?

Podría ser eterna.  Ellos han dado en el clavo, han seguido el manual de los castros al pie de la letra y llega un momento en que ya el país no se puede librar por si solo del sistema dictador ya que esta debilitado y adoctrinado a través del hambre.

-¿Por qué la llamas dictadura científica?

Porque es como un método científico. Hay un análisis perfecto con procedimientos que se ejecutan al pie de la letra, los primeros anos es una luna de miel donde el presidente envía mensajes populistas que llenan y conectan emocionalmente con las masas mas desvalidas, la ingeniería social sabe lo que el pueblo quiere escuchar, esto es un plan que se ejecuta en un largo periodo, la idea principal es hacer que el termino “política” sea aborrecido de manera que cuando llegue la opción populista vendiéndose como empresario y no político va a conectar con el país y lo elijen presidente, luego vendrán los abrazos con la gente, promesas de justicia social, ajustes económicos a favor del pueblo y un poco de beneficios sociales de manera que la impresión que da el dictador es de un hombre de pueblo y para el pueblo que ama a la patria antes que a todo interés corporativo. Una vez logrado esa confianza empieza a generar una estrategia de mercadeo político haciéndole creer a las masas que los cambios que se van a ejecutar son por el bien del país y dividen el estilo de gobierno actual en un antes y un después, todas las cosas malas se las achacaran a los gobiernos anteriores de manera que nada será culpa de ellos. Crearan una oposición falsa y ejércitos paralelos que contrarresten la lucha social cuando esta se quiera defender del sistema, quitaran el dominio de las armas y militarizan al país con lideres que ya han comprados. Mientras tanto, la franquicia cubana provee de un sistema organizado de espionaje que infiltra en el país al estilo caballo de Troya y en lo que el país se de cuenta seria tarde para reaccionar. Las ayudas sociales aumentan con dadivas al pueblo de manera que se acostumbren a recibir del gobierno quien crea una dependencia de ellos, los manipula y los mantiene comprados con limosna y no los enseña a trabajar para progresar, el sistema educativo es cambiado para adoctrinar a las masas bajo este nuevo sistema que se implementa.

-¿Qué objetivo persigue este libro?

Educar y quiero dejar en claro que para resolver un problema primero hay que entenderlo y las masas que han sido manipulada no creen lo que pasa porque han sido manipulados por los medios de comunicación que se prestan a este adoctrinamiento. Si Venezuela hubiese tenido este libro hace 20 anos la historia hubiese sido diferente hoy, tenemos la oportunidad de advertir al resto de Latinoamérica sobre lo que esta sucediendo y espero que todos se comprometan en esta lucha que incluso se esta desarrollando en los EUA y que si no logramos detenerla vamos a tener un caos de mayor magnitud en unos 10 anos mas.

En el libro se explican con claridad 85 estrategias usadas por este Sistema de control moderno y como las masas son sometidas a estas estrategias de engaño y adoctrinamiento y como psicológicamente las masas entran en estado de negación al no creer que esto este pasando en realidad y la verdad es que pasa ante los ojos de todos pero las masas no reaccionan y cuando reaccionan son conducidos por los políticos de oposición que son parte del problema también porque han sido comprados y creados para colaborar con este proceso.

Para resolver un problema primero debemos conocerlo, y desconocer la verdad te hace esclavo de las mentiras. Debemos aprender a pensar de manera objetiva y reconocer las manipulaciones tanto de los medios de comunicación que nos programan mentalmente como los políticos que nos hacen creer que nos hacen un favor con gobernar de manera mediocre. El poder lo tiene el pueblo y por ende pueden quitar a quienes los gobiernen mal. Crear conciencia de la nueva era moderna y de como nos destruye socialmente es una manera de conservar nuestra dignidad humana. Hay que educarnos sobre estos temas y compartir este mensaje cruel de un grupo de asesinos que se quieren perpetuar en el poder creando hambre y destrucción. El libro pone al descubierto esta metodología de manera clara y sencilla, sin rodeos para que las masas puedan entender lo que pasa alrededor.

 

Fue compañero de Hugo Chávez, estuvo en prisión con Diosdado Cabello por Sebastiana Barráez – Infobae – 18 de Noviembre 2019

Florencio Porras siente que el caudillo fallecido traicionó a quienes participaron del golpe fallido en 1992. Además describe al actual número 2 del régimen: “Qué va a ser de izquierda… ¡Cómo le gustan los reales!”

Florencio Porras
Florencio Porras

“Yo no me alcé el 4 de Febrero de 1992 siguiendo a Hugo Chávez. Con Chávez o sin Chávez yo me iba a alzar (rebelar). ¿Ah, que estaba Chávez? Excelente y acepté su liderazgo, lo acompañé, conspiramos juntos, nos alzamos juntos y estuvimos presos juntos. Y políticamente trabajamos juntos hasta que Hugo Chávez traicionó todo”. Así lo dice el capitán retirado del Ejército venezolano Florencio Antonio Porras Echezuría, ex integrante del Movimiento Bolivariano Revolucionario 200, quien fuera alférez mayor de la promoción 1985 “Gral. de Bgda. Lucas Carvajal”.

En el marco de una polémica entre varios oficiales Porras se dirige, a través de un sonido, a quien identifica con el nombre de Abraham y el grado militar de General de División del Ejército. “Entre todos los que estábamos allí conspirando, nos alzamos y fuimos a la cárcel, escribimos, dijimos y avalamos documentos donde dice lo que queríamos hacer”.

 

Asegura que “Chávez traicionó todo eso y lo convirtió en su autocracia y devino en esta locura que estamos viviendo. Lamentablemente el odio atrae odio”. Expresa que si algo está bien alejado de la Izquierda “es el Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv), esa mamarrachada que creó Chávez; es un partido dirigido por delincuentes y tiene una partida de limosneros esperando que le den una caja de CLAP”.

“Conozco muy bien a ese malandraje que está en el poder. Tengo 16 años enfrentándolos. Qué va a ser Diosdado Cabello de Izquierda. Cómo le gustan los reales. Fui compañero de prisión de Diosdado y sé quién es ese tipo”.

Insta al general a quien llama Abraham a salir a la calle “que sé que lo haces, y no niegues lo que está pasando. El hambre, la miseria, el país vuelto un desastre, oscuro, sucio. Eso no es culpa de Trump, no es culpa del Imperio, es culpa de estos malandros que acabaron con el país”.

Hugo Chávez y Nicolás Maduro

Hugo Chávez y Nicolás Maduro

La gran farsa

Insiste en que no se trata de derecha o izquierda, sino de ética. “¿Qué Estados Unidos sea un imperio en decadencia? No sé si lo está, pero pareciera que como EEUU está en decadencia y quiere guerrear, entonces los rusos no lo están y son un imperio maravilloso. A un vomito como Cuba, que pretende ser un imperiecito que nos manda a nosotros, a los bolivianos, a los nicaragüenses, hay que aplaudirles lo que hacen. Si estás contra el imperialismo, enfrenta a todos vengan de donde vengan”.

Porras le pide que no vea las cosas en blanco y negro. “Hay una gama de grises muy grande. Aquí en Venezuela la derecha casi no existe. Chávez y todo lo que ha sido el chavismo, no es de izquierda. Una cosa es la retórica, hablar del imperialismo y los pueblos, a la vez hacer negocios, con cuentas mil millonarias en dólares y euros. Es una gran farsa, estafa, hermano”.

A su juicio todos los partidos políticos, incluso Primero Justicia y Voluntad Popular, son partidos de centro o centro izquierda. “Quizá la que más se aproxima es Vente Venezuela y María Corina Machado, y ni siquiera ella sabe qué significa eso, y los grupos minúsculos radicales de Enrique Aristeguieta Gramcko y otros”.

Porras le dice a su interlocutor “soy profesor de posgrado en Ciencias Políticas. ¿Me vas a meter cuentos de lo que es izquierda y derecha?”. Le recordó que es doctor en Estudios Políticos y magister en Ciencias Políticas. “Sé de lo que te estoy hablando”.

Le recuerda que “poner a pelear a los pueblos” ha sido, desde siempre, la actitud de los imperios. “Pasará EEUU, será tu amada Cuba, tu amada Rusia o la que sea y harán lo mismo”.

Diosdado Cabello, actual presidente de la Asamblea Constituyente chavista en Venezuela (REUTERS/Fausto Torrealba NO RESALES. NO ARCHIVES)

Diosdado Cabello, actual presidente de la Asamblea Constituyente chavista en Venezuela (REUTERS/Fausto Torrealba NO RESALES. NO ARCHIVES)

“Los conozco a toditos”

El capitán Porras le pide al general con el que polemiza recordar lo que le enseñaron en la Academia Militar, “por lo que estudiamos y nos graduamos, lo que nosotros juramos. Los marxistas que están en el Gobierno son unos farsantes, porque si fueran coherentes no tuvieran cuentas mil millonarias ni les encantara ir a hacer shopping al imperio. Son unos farsantes, unos delincuentes. Los conozco a toditos, porque trabaje con ellos y porque los estoy enfrentando hace muchos años”.

“Como tú eres defensor de los derechos de los pobres y los indígenas, estoy de acuerdo. Entonces denuncia lo que sucede en Venezuela, vete para el Arco Minero. Tú eres un general de División del Ejército. Denuncia la destrucción de nuestros bosques y nuestras selvas, la expoliación del pueblo pemón. ¿O me vas a decir que como lo hace la izquierda es bueno? ¿Que esos son indígenas de derecha?”.

Lo invita a visitar Los Andes venezolanos (Mérida, Táchira, Trujillo). “Que transites por la carretera Panamericana, llegues a la población de Orope y sigas más adelante hasta la frontera, a la población de Boca de Grita. Desde Coloncito hacia allá, todas las alcabalas de la Guardia Nacional, la que está en El Toro, la que está más arriba en el cruce hacia Orope, la que está en Orope, la alcabala del Ejército de la base de protección fronteriza de Boca de Grita y en el pueblo de Boca de Grita”.

Le dice que ahí encontrará, del lado venezolano, “Guardia Nacional, Ejército, paracos (paramilitares colombianos), guerrilla, lo que sea; todo el mundo cobrando para que puedas pasar, ahí en el Puerto Santander. Ese es un solo paso”. Le recomienda que se llegue hasta Ureña, del estado Táchira.

La Guardia Bolivariana en la frontera con Colombia (REUTERS/Carlos Eduardo Ramirez)

La Guardia Bolivariana en la frontera con Colombia (REUTERS/Carlos Eduardo Ramirez)

La Piedrita manda en Caracas

Insiste Porras. “No es mentira Abraham, no lo neguemos solo para decir que es culpa del imperio. En una alcabala el Guardia le dice a la gente ‘págale a aquél’, que es un tipo con cholas (calzado de casa tipo sandalia) y mal encarado, que puede ser paraco o guerrillero, porque no tiene nada que ver con ideología, porque por lo menos podrían perseguir a los paracos”.

“Te invito hermano, si no los conoces, a que conozcas los municipios Semprún y Catatumbo del estado Zulia, los municipios García de Hevia o Panamericano del estado Táchira, el municipio Alberto Adriani de Mérida y conozcas el resto de los municipios de la Panamericana hasta tu Trujillo natal”.

“A lo largo y ancho lo que hay es paracos que se identifican como paracos. La Guardia Nacional los tiene al frente, trabajan con ellos, se reparten la coima. ¿Eso es revolución? ¿Eso es culpa del imperio? ¿Eso es derecha e izquierda? ¿Cómo justificamos las barbaridades de este tiempo? Si te sientes, como creo, porque te conozco, un hombre honorable y patriota, denuncia y enfrenta eso”, le insiste Porras Echezuría.

Increpando al general que llama Abraham le recuerda que “en Caracas, por hablar de un solo colectivo (La Piedrita), Valentín Santana; ahí estaban autoridades civiles y militares abrazándose con él, porque al final quien manda en Caracas es Valentín Santana. No veo a ningún general de División, generalote, compañero de nosotros por abajo o por arriba, criticando o enfrentando eso. Porque les parece bien, porque son de izquierda, porque son revolucionarios”.

 

El suicidio de Venezuela por Moisés Naím y Francisco Toro – Noticias de Israel – 17 de Noviembre 2019

Examinemos los siguientes dos países latinoamericanos. El primero es una de las democracias más antiguas y estables de la región. Tiene una red de protección social más robusta que la de sus vecinos. Sus esfuerzos por ofrecer salud y educación universitaria gratuita a todos sus ciudadanos comienzan a dar resultados. Es un ejemplo de movilidad social y un verdadero imán para inmigrantes de toda Latinoamérica y Europa. Se respira libertad en los medios y en los partidos políticos quienes cada cinco años compiten ferozmente durante las elecciones y el poder cambia de manos regular y pacíficamente. Este país logró esquivar la ola de dictaduras militares que azotó a la mayoría de sus vecinos latinoamericanos. Su alianza política con los Estados Unidos es de larga data. Gracias a sus profundos vínculos comerciales y de inversión, numerosas multinacionales de Europa, Japón y Estados Unidos lo escogieron como su base de operaciones para América Latina. Además, posee la mejor infraestructura de Sudamérica. Ciertamente, está muy lejos de ser un país que ha erradicado las plagas que azotan a los países pobres. Sufre de fuertes dosis de pobreza, corrupción, injusticia social, ineficiencia y debilidad institucional. Aun así, bajo cualquier criterio con el que se le mida, le lleva enorme ventaja a casi todos los países en desarrollo.

El segundo país es una de las naciones más empobrecidas de América Latina y la dictadura más reciente de la región. La mayoría de sus escuelas y universidades han colapsado. Su sistema de salud está en el olvido tras décadas de desidia, corrupción y falta de inversión; el paludismo y el sarampión, entre otras enfermedades que hacía tiempo habían sido derrotadas, regresaron por la revancha. La gran mayoría de la población no tiene suficiente comida y ha perdido peso muy rápidamente; sólo una pequeña élite come tres veces al día. Los servicios públicos (agua, electricidad, transporte, comunicaciones) son precarios o inexistentes. Su violencia epidémica lo coloca entre los países con la tasa más alta de homicidios del mundo. Tal es la catástrofe, que millones de sus ciudadanos huyen a otros países, lo que se traduce en la más intensa ola de refugiados que se haya visto en América Latina. Se respira opresión: las detenciones arbitrarias son normales y la tortura común. Ningún otro gobierno (con la excepción de otras dictaduras) reconoce sus farsas electorales. Los pocos medios de comunicación que aún no están bajo el control directo del Estado, se autocensuran por temor a represalias. Para fines de 2018, su economía habrá batido récords: la mayor inflación del mundo y una contracción de cincuenta por ciento en sólo cinco años. Es un verdadero paraíso global para el tráfico de drogas. Los Estados Unidos, la Unión Europea y otros países latinoamericanos han acusado y sancionado a la cúpula en el poder, del presidente para abajo, funcionarios, militares, sus testaferros y sus familiares, por sus vínculos con las mafias del narcotráfico. El principal aeropuerto está casi siempre desierto y las pocas aerolíneas que aún conectan al país con el resto del mundo transportan sólo unos escasos pasajeros que deben pagar precios exorbitantes. Un país antes integrado al mundo es ahora el país mas internacionalmente aislado de América Latina.

Estos dos países son, de hecho, uno solo, Venezuela, en dos momentos diferentes: a principios de los años 70 y hoy. La transformación de Venezuela ha sido tan radical, tan completa y tan devastadora que es difícil aceptar que no fue el resultado de una guerra. ¿Qué le pasó a Venezuela? ¿Cómo es posible que las cosas le salieran tan mal?

En una palabra: el chavismo. Bajo el mando de Hugo Chávez y de su sucesor, Nicolás Maduro, el país ha sufrido una mezcla tóxica de políticas públicas devastadoras, autoritarismo y corrupción a gran escala. Todo esto bajo una influencia cubana tan amplia y profunda que, en la práctica, luce como una ocupación. Cualquiera de estos elementos habría creado por sí solo una grave crisis. Al juntarse, configuran una tragedia. Hoy, Venezuela es un país pobre, un estado fallido y mafioso, dirigido por un autócrata tutelado por una potencia extranjera: Cuba.

EL CHAVISMO EN EL PODER

Para muchos observadores la explicación de la crisis venezolana es simple: el socialismo impuesto por Chávez y sus asesores cubanos es la causa de la debacle. Pero si esa es la causa, ¿por qué Argentina, Brasil, Chile, Ecuador, Nicaragua y Uruguay, países que también tuvieron gobiernos socialistas en los últimos 20 años, no han colapsado? Cada uno de ellos ha padecido consecuencias políticas y económicas negativas, pero ninguno, con la excepción de Nicaragua, sufrió una crisis tan demoledora como la de Venezuela. De hecho, algunos hasta han prosperado.

Si el socialismo no es el culpable del fracaso venezolano, entonces podríamos achacar el problema al petróleo. Efectivamente, la etapa más aciaga de la crisis coincidió con la fuerte caída de los precios internacionales del crudo a partir de 2014. Pero todos los petroestados del mundo sufrieron serios shocks económicos externos ese mismo año, cuando sus ingresos por exportaciones de hidrocarburos cayeron drásticamente. Sin embargo, Venezuela fue el único que colapsó de manera catastrófica, de modo que esta explicación tampoco es satisfactoria.

En realidad, la decadencia del país comenzó hace cuatro décadas, no hace cuatro años. Para 2003, en Venezuela el PIB por trabajador ya había descendido un 37 por ciento con respecto a su punto más alto en 1978. Esta caída en los ingresos generó las condiciones sociales y políticas de un caldo de cultivo que Chávez supo aprovechar muy bien para llegar al poder.

Pero las causas del fracaso de Venezuela tienen raíces más antiguas y profundas. Varias décadas de gradual descalabro económico le abrieron el camino a un demagogo carismático que, inspirado por una ensalada de malas ideas, consiguió instaurar una autocracia corrupta, controlada por la dictadura cubana. Y, si bien es cierto que muchos elementos de la crisis actual anteceden a la llegada de Chávez al poder, cualquier intento por explicarla debe centrarse en su legado y en la influencia cubana.

Hugo Chávez nació en 1954 en una familia de clase media baja, en un pueblo rural. Ingresó a la Academia militar gracias a una beca como jugador de béisbol y, muy pronto, fue secretamente reclutado por un pequeño movimiento izquierdista que pasó más de una década conspirando para derrocar al régimen democrático. Chávez, entonces teniente coronel, se hizo figura pública el 4 de febrero de 1992, cuando encabezó un golpe de estado fallido. Su desventura lo llevó a la cárcel, pero también lo convirtió en un improbable héroe popular, que encarnaba la creciente frustración generada por una década de estancamiento económico. Después de ser indultado, se lanzó en 1998 como outsider a una campaña presidencial en la cual la apatía, la antipolítica, la mediocridad de los políticos de turno y la miopía de empresarios e intelectuales le permitió llegar a la presidencia. Derrotado el sistema bipartidista que había anclado la democracia venezolana durante 40 años, Chávez tuvo carta blanca para imponer su visión a una Venezuela harta de los políticos de siempre.

¿Cuál fue el detonante de la explosión de furia populista que llevó a Chávez al poder? La decepción. El desempeño económico estelar que Venezuela había experimentado por cinco décadas hasta los años 70 perdió ímpetu. El camino para acceder a la clase media se hacía cada vez más estrecho. Como lo observaron los economistas Ricardo Hausmann y Francisco Rodríguez: “Para 1970, Venezuela se había convertido en el país más rico de América Latina y uno de los veinte países más ricos del mundo, con un PIB per cápita más elevado que el de España, Grecia e Israel y sólo inferior en 13 por ciento al del Reino Unido”.

Pero para principios de los años 80, otro shock petrolero desestabilizó la economía y con ello la política. Un menor ingreso petrolero condujo a recortes en el gasto público, reducciones en los programas sociales, la devaluación monetaria, una inflación galopante, una crisis bancaria y al aumento del desempleo y de la penuria para los pobres. Aun así, la ventaja alcanzada por Venezuela con respecto a otros países de la región fue tal que, cuando Chávez fue electo, el ingreso per cápita era sólo superado por el de Argentina.

Otra explicación común para el ascenso de Chávez al poder es que representó una reacción de los electores ante la desigualdad económica generada por la corrupción imperante. Sin embargo, cuando Chávez llegó al poder, el ingreso estaba distribuido más equitativamente en Venezuela que en cualquier otro país de la región. Si la inequidad fuese tan determinante de los resultados electorales, un candidato como Chávez habría debido surgir antes en Brasil, Chile o Colombia, donde los índices de desigualdad económica eran más altos que los de Venezuela.

Puede que Venezuela no estuviera colapsando en 1998, pero estaba estancada y, en algunos aspectos, en regresión. Los precios del petróleo se habían derrumbado a apenas US$ 11 por barril, lo que dio pie, una vez más, a una nueva ronda de austeridad. El descontento popular abrió grandes oportunidades para Chávez y él supo explotarlas como ningún otro político venezolano lo había hecho. Sus elocuentes denuncias de la desigualdad, la exclusión, la pobreza, la corrupción y la anquilosada élite política tuvieron éxito entre los votantes, que veían su poder adquisitivo disminuido y sentían nostalgia de una época más próspera. La inepta y paralizada élite política y económica tradicional, nunca tuvo el nivel de resonancia con el pueblo que alcanzó el joven y simpático teniente coronel.

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El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, saluda al lado del presidente de Cuba, Miguel Diaz-Canel, durante una reunión en el Palacio de Miraflores en Caracas, en mayo del 2018. – MARCO BELLO / REUTERS

Los venezolanos apostaron a Chávez. Lo que obtuvieron fue no sólo un outsider decidido a arrasar con el statu quo, sino también un líder que rápidamente se transformó en ícono izquierdista latinoamericano, con seguidores en el mundo entero. Chávez se convirtió en la nota discordante y en la atracción principal de las cumbres globales, así como en líder de la ola global de sentimiento anti-americano, que habia recrudecido debido a las decisiones del presidente George W. Bush y, especialmente, su invasión a Irak.

La vocación militar de Chávez y su carácter lo llevaban a concentrar el poder y a tener una profunda intolerancia hacia quienes disentían de su opinión. Así, fue neutralizando no sólo a los dirigentes opositores, sino también a sus propios aliados políticos cuando éstos se atrevían a cuestionar sus decisiones. Muy pronto, sus colaboradores se dieron cuenta de cómo debían actuar para sobrevivir en el entorno del presidente: guardarse las críticas y apoyar sin discusión sus decisiones. Desaparecieron entonces los debates sobre las políticas a seguir y el presidente se dedicó a implementar una agenda radical, con poca reflexión y sin mayor discusión. Y con mucha influencia de Fidel Castro y sus agentes.

En 2001, sin consulta previa ni debate alguno, Chávez promulgó un decreto-ley sobre reforma agraria, la Ley de Tierras, una pequeña muestra de lo que vendría. Expropió extensas haciendas comerciales y las entregó a cooperativas de campesinos que carecían de conocimientos técnicos, de competencias gerenciales y de acceso al capital que les permitiera seguir produciendo a escala industrial. La producción de alimentos colapsó. Sector tras sector, el gobierno de Chávez aplicó políticas autodestructivas parecidas. Sin ofrecer compensación alguna, expropió empresas mixtas petroleras con participación extranjera y nombró como gerentes a sus seguidores políticos que no tenían la capacitación técnica necesaria para dirigirlas. Nacionalizó las empresas de servicios, incluyendo el principal operador de telecomunicaciones del país, y dejó a Venezuela sumida en una escasez crónica de agua y electricidad y con una de las conexiones a Internet más lentas del mundo. Incautó compañías de acero, lo que provocó la caída de la producción de 480.000 toneladas métricas mensuales, antes de la nacionalización en 2008, a prácticamente cero hoy en día. La confiscación de compañías de aluminio, empresas mineras, hoteles y aerolíneas tuvo resultados idénticos. Ninguna de las empresas expropiadas por el gobierno aumentó su producción. Absolutamente todas la disminuyeron y la gran mayoría dejó de funcionar.

Los líderes designados por el gobierno saquearon las compañías expropiadas una tras otra y llenaron las nóminas con seguidores y amigos del presidente y su familia. Cuando, inevitablemente, se topaban con problemas financieros, apelaban al gobierno, siempre dispuesto a rescatarlos. En 2004, los precios del petróleo habían aumentado de nuevo y llenado las arcas del estado de petrodólares que Chávez gastaba sin restricciones, controles, ni rendición de cuentas. Seguidamente, empezaron los préstamos fáciles provenientes de China, cuyos líderes estaban encantados de otorgarle créditos a Venezuela, a cambio de un suministro garantizado de petróleo a largo plazo y a buenos precios. Dependiendo de la importación de todo lo que no podía producir la devastada economía venezolana y mediante créditos que fueron mayormente usados para financiar un fuerte, y muy aplaudido, aumento del consumo, Chávez pudo proteger temporalmente al público del impacto de sus desastrosas políticas y seguir gozando de una amplia popularidad.

Pero no todo el mundo estaba convencido. Los trabajadores de la industria petrolera estuvieron entre los primeros en hacer sonar la alarma ante las tendencias autoritarias de Chávez. Fueron a la huelga en 2002 y 2003, para exigir una nueva elección presidencial. En respuesta a estas protestas, Chávez despidió a casi la mitad de la fuerza laboral de la compañía petrolera estatal e impuso un complejo régimen de control de cambio. El sistema para obtener las divisas necesarias para importar o para viajar se convirtió en un sumidero de corrupción cuando los acólitos del régimen se dieron cuenta de que comprarle divisas al gobierno, a la tasa de cambio oficial, y venderlas inmediatamente, a la tasa del mercado negro, podía rendirles inimaginables fortunas de la noche a la mañana. Este fraude, a través del arbitraje cambiario, creó una de las élites corruptas auspiciadas y protegidas por el gobierno más ricas del mundo. A medida que esta cleptocracia iba perfeccionando el arte de desviar los ingresos de la renta petrolera hacia sus propios bolsillos, los estantes de los supermercados venezolanos se iban vaciando.

Estos resultados eran tristemente predecibles, y fueron mil veces pronosticados. Pero mientras más fuerte hicieron sonar la alarma los expertos locales e internacionales, más se empecinaba el gobierno en su agenda. Para Chávez, las advertencias de los tecnócratas eran señal de que la revolución iba por buen camino. “Ladran, Sancho, pues avanzamos,” decía, citando a Cervantes.

CHÁVEZ TRANSFIERE EL PODER

En 2011, Chávez fue diagnosticado con cáncer. Los mejores oncólogos de Brasil y los Estados Unidos ofrecieron atenderlo. Pero él prefirió ponerse en manos de Cuba, el país en el cual confiaba no sólo para su tratamiento, sino también para garantizar la discreción en torno a su condición física. A medida que progresaba su enfermedad, también aumentaba su dependencia de La Habana y se ahondaba el misterio que rodeaba su estado de salud. El 8 de diciembre de 2012, un Chávez muy debilitado apareció por última vez en televisión para pedirle a los venezolanos que eligieran como su sucesor a Nicolás Maduro, el entonces vicepresidente. Durante los siguientes tres meses, Venezuela fue gobernada espectralmente y por control remoto: de La Habana emanaban decretos con la firma de Chávez, pero nadie lo había visto y muchos especulaban que había muerto. Cuando se anunció finalmente su muerte, el 5 de marzo del 2013, lo único que quedó claro en medio de un ambiente de secretos, mentiras y ocultamientos, fue que el próximo presidente de Venezuela continuaría la tradición de la influencia cubana.

Hacía tiempo que Chávez consideraba a Cuba como un modelo de revolución a seguir y, en momentos críticos, siempre acudía al presidente Fidel Castro para pedirle consejo. A cambio, Venezuela le enviaba petróleo: la ayuda energética a Cuba (bajo la forma de 115.000 barriles diarios, vendidos a crédito y con descuentos sustanciales) alcanzaba los US$ 1.000 millones al año para La Habana. La relación entre Cuba y Venezuela se convirtió en algo más que una alianza. Había sido, como lo decía el mismo Chávez, una “fusión de dos revoluciones” (en la que extrañamente, Cuba, el socio dominante de la alianza es más pobre y pequeño, pero tiene tanta experiencia y superioridad de competencias que domina la relación). Cuba tiene como prioridad minimizar la visibilidad pública de su presencia: la mayoría de las consultas se llevan a cabo en La Habana y no en Caracas y sus funcionarios en Caracas son expertos operando en las sombras.

Gran parte de los venezolanos, incluyendo muchos líderes de la oposición, tardaron años en darse cuenta de la importancia que tenía esta influencia cubana. Para el resto del mundo este fenómeno también era invisible.

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El ex-líder cubano Fidel Castro y el ex-presidente de Venezuela, Hugo Chávez, leen una copia del periódico del Partido Comunista de Cuba, “Granma”, en La Habana, en junio de 2011. -HANDOUT / REUTERS

El dirigente ungido por Chávez para sucederle había dedicado su vida a la causa del comunismo cubano. De adolescente, Maduro se afilió a un partido extremista marxista pro-cubano en Caracas. A los 24 años, en lugar de ir a la universidad, fue a formarse a la escuela para cuadros internacionales de Cuba y convertirse en un revolucionario profesional. Como Ministro de Relaciones Exteriores de Chávez, de 2006 a 2013, raras veces llamó la atención hacia sí mismo: sólo su inquebrantable lealtad hacia Chávez, y Cuba, propulsaron su ascenso a la cumbre del poder. Bajo su liderazgo, la influencia de Cuba en Venezuela se arraigó aun más. Llenó los cargos clave de la administración pública con activistas entrenados por organizaciones cubanas y funcionarios del gobierno cubano pasaron a asumir responsabilidades de carácter confidencial en el seno del estado venezolano. Los reportes diarios de inteligencia que informan a Maduro, por ejemplo, son producidos no por venezolanos, sino por funcionarios de seguridad cubanos.

Con el asesoramiento de los cubanos, Maduro ha restringido drásticamente las libertades económicas y ha borrado toda huella de liberalismo que podía quedar en la política y las instituciones del país. Ha continuado y ampliado la práctica de Chávez de encarcelar, exilar o expulsar de la vida política a aquellos dirigentes que se hacían demasiado populares o difíciles de cooptar. Julio Borges, diputado y dirigente clave de la oposición, huyó al exilio para evitar ser encarcelado mientras que Leopoldo López, el líder más carismático de quienes se oponen al régimen, se alterna entre la cárcel militar y el arresto domiciliario. María Corina Machado, otra figura prominente de la oposición, ha sido asaltada físicamente en repetidas ocasiones. Más de 100 presos políticos permanecen en las cárceles y las denuncias de tortura son frecuentes. Las elecciones que se dan de vez en cuando se han convertido en una farsa y el gobierno ha despojado de todo poder a la Asamblea Nacional, elegida legítimamente y controlada por la oposición. Maduro ha reforzado las alianzas de Venezuela con diversos regímenes anti-americanos y anti-occidentales. Ahora es Rusia la que le provee de armamento, seguridad cibernética y la asesoría y administración de su industria petrolera; China ofrece el financiamiento y la infraestructura; Bielorrusia está para la construcción de viviendas; e Irán para la producción de automóviles.

Al romper con los últimos vínculos de las alianzas tradicionales de Venezuela con los Estados Unidos, Europa y otras democracias latinoamericanas, Maduro perdió el acceso a las fuentes tradicionales de asesoría económica experta. Rechazó el consenso de los economistas de todas las tendencias políticas: aunque le habían advertido infinitas veces de su explosivo potencial inflacionario, Maduro prefirió confiar en los consejos de Cuba y de asesores políticos marxistas radicales, quienes le aseguraron que financiar sus déficits presupuestarios imprimiendo dinero no tendría consecuencia alguna. Inevitablemente, esta política causó una demoledora hiperinflación.

La fatal combinación de la influencia cubana y una corrupción desenfrenada con el desmantelamiento de los mecanismos de control y salvaguardia, junto a la más crasa incompetencia, han mantenido a Venezuela atada a políticas económicas catastróficas. A medida que las tasas mensuales de inflación superan los tres dígitos, el gobierno improvisa respuestas que no hacen sino empeorar aun más la situación.

ANATOMÍA DE UN COLAPSO

Países como Noruega, el Reino Unido y los Estados Unidos, ya eran democracias liberales antes de convertirse en productores de petróleo. Las autocracias que han descubierto riquezas de esta industria, como Angola, Brunei, Irán y Rusia, no han logrado dar el salto a la democracia liberal. Durante cuatro décadas, Venezuela parecía haber vencido milagrosamente ese destino: logró democratizarse y apuntar al liberalismo a partir de 1958, décadas después de haber descubierto el petróleo.

Pero las raíces de la democracia liberal venezolana resultaron ser poco profundas. Dos décadas de políticas económicas mal llevadas diezmaron la popularidad de los partidos tradicionales y un demagogo carismático, cabalgando la ola de un boom petrolero, no perdió la oportunidad de aprovecharse de la situación. Bajo estas inusuales condiciones, logró barrer en pocos años toda la estructura de control y contrapesos democráticos.

Al concluir el boom de los precios del petróleo en 2014, Venezuela no sólo se quedó sin los ingresos de los cuales dependía la popularidad y la influencia internacional de Chávez, también perdió el acceso a los mercados crediticios del mundo. Esto dejó al país doblemente expuesto: no sólo tenía menos petrodólares, sino que debía dedicar una mayor proporción de sus menguados ingresos a pagar la gigantesca deuda contraída durante el boom. Venezuela terminó con la estructura política típica de las autocracias que descubren petróleo: una oligarquía depredadora, extractiva, que ignora los sufrimientos del pueblo, pero que mantiene contenta a una élite militar, dispuesta a reprimir violentamente a sus compatriotas cuando protestan.

La crisis resultante se está transformando en el peor desastre humanitario del hemisferio occidental. Las cifras exactas del colapso del PIB son difíciles de obtener, pero los economistas estiman que excede la caída del 40 por ciento del PIB de Siria desde el 2012, que fue producto de su devastadora guerra civil. La hiperinflación, que ya supera un millón por ciento anual, ha llevado al 61 por ciento de los venezolanos a la pobreza extrema. Un 89 por ciento de los encuestados afirma que no tenía dinero para comprar suficiente comida para sus familias y un 64 por ciento señala que había perdido un promedio de 11 kilogramos (alrededor de 24 libras) en peso corporal, debido al hambre. Cerca de diez por ciento de la población, 2.6 millones de venezolanos, ha huido a países vecinos.

El Estado venezolano ha dejado de proveer casi todos los servicios públicos fundamentales, como salud, educación y seguridad ciudadana. Lo único que los venezolanos pueden esperar en forma consistente de parte del Estado es su implacable violencia represiva. Ante las protestas masivas de 2014 y 2017, el gobierno respondió con miles de arrestos, palizas brutales, torturas y el asesinato de más de 130 manifestantes. Para finales del 2018 los reportes de torturas sistemáticas a militares que se oponen al gobierno son comunes.

Mientras tanto, la criminalización del país ha ido aumentando, ya no sólo porque los criminales logran evadir las fuerzas policiales o porque actúan en complicidad con ellas, sino porque el estado se ha transformado en el principal protagonista de la actividad económica criminal. El tráfico de drogas se ha posicionado, junto con el petróleo y la manipulación del mercado de divisas, como fuente clave de ganancias mal habidas para la élite gobernante. Funcionarios de alto nivel, e incluso miembros de la familia presidencial, han sido implicados en casos de narcotráfico en los Estados Unidos. Una pequeña élite bien conectada ha robado al erario público en proporciones sin precedentes. En agosto, varios empresarios cercanos al régimen fueron acusados en tribunales federales de los Estados Unidos del lavado de más de US$ 1.2 mil millones en fondos ilegalmente obtenidos, y ésta es sólo una en la vertiginosa variedad de estafas que constituyen parte del saqueo de Venezuela. Todo el sureste del país se ha convertido en un gran campo de minería ilegal, donde gente desesperada por el hambre, que ha dejado las ciudades, ha llegado a probar suerte en peligrosas minas manejadas por bandas criminales que operan bajo protección militar. Dentro de las cárceles, bandas criminales trabajan de la mano con las fuerzas de seguridad oficiales y dirigen lucrativas operaciones de extorsión que los han convertido en las autoridades civiles de facto a todo lo largo del país. La Oficina Nacional del Tesoro, el Banco Central y la compañía petrolera nacional se han transformado en laboratorios donde se conciben complicados crímenes financieros. Con el colapso de la economía de Venezuela, la frontera que separa el estado del crimen organizado ha desaparecido.

EL DILEMA VENEZOLANO

Cuando el presidente, Donald Trump, se reúne con algún dirigente latinoamericano, suele insistirle que la región debe hacer algo frente a la crisis venezolana. Trump le ha pedido a su equipo de seguridad nacional que busque alternativas “fuertes”, y llegó a declarar en una oportunidad que existían “numerosas opciones” para Venezuela y que él “no descartaba la opción militar”. El Senador republicano Marco Rubio de Florida también ha coqueteado con la respuesta militar. Sin embargo, el Secretario de Defensa James Mattis, se hizo eco de un sentimiento común en el aparato de seguridad norteamericano declarando públicamente que “la crisis venezolana no es un asunto militar”. Todos los países vecinos han manifestado su oposición a un ataque armado contra Venezuela.

Y con razón. Las fantasías de Trump sobre una invasión militar son profundamente erradas y extremadamente peligrosas. Aunque un ataque militar dirigido por los Estados Unidos seguramente podría derrocar a Maduro sin dificultades, cualquier intervención apoyada en la fuerza militar debería ser parte de un plan y no un evento aislado. Requiere organización, apoyos internacionales reales y no retóricos, y un plan de lo que pasaría en los días y meses posteriores a la caída del gobierno. Una de las más difíciles decisiones es quién gobernaría a Venezuela después de Maduro. Como ya hemos dicho la oposición ha sido diezmada por sus conflictos internos y por la efectividad de los agentes cubanos para neutralizar a cualquiera que se destaque como líder.

Sin embargo, los Estados Unidos continuarán bajo presión para encontrar alguna manera de contener el colapso de Venezuela. Hasta ahora, las iniciativas propuestas sólo han servido para resaltar el hecho que, en realidad, es poco lo que Estados Unidos puede hacer. Durante la administración de Obama, los diplomáticos estadounidenses trataron de abordar directamente al régimen. Pero las negociaciones fueron infructuosas. Maduro utilizó estos acercamientos bajo mediación internacional para neutralizar las protestas callejeras: los dirigentes suspendían las manifestaciones para darle un chance al diálogo, pero los negociadores chavistas sólo presentaban evasivas y otorgaban concesiones mínimas, diseñadas para dividir a sus opositores, mientras ellos mismos se preparaban para la próxima ola represiva. Los Estados Unidos y los países vecinos parecen haber entendido al fin que, tal como están las cosas, el diálogo juega a favor de Maduro.

Algunos han sugerido utilizar sanciones económicas severas para presionar a Maduro e instarle a que renuncie. Los Estados Unidos ya lo ha intentado. Aprobaron varias rondas de sanciones, tanto bajo la administración de Obama, como bajo la de Trump, para impedir que el régimen adquiriera nuevas deudas y para obstaculizar las operaciones financieras de la petrolera estatal. Junto con Canadá y la Unión Europea, Washington también aplicó sanciones contra funcionarios específicos del régimen, al congelar sus bienes en el exterior e imponerles restricciones de viaje. Pero tales medidas son redundantes: si la tarea consiste en destruir la economía de Venezuela, ningún conjunto de sanciones podrá ser más eficaz que las que le ha propinado al país el propio régimen. Lo mismo se puede aplicar a un posible bloqueo petrolero: la producción de petróleo ya está en caída libre. En la Venezuela de hoy es difícil conseguir gasolina.

Washington puede enfocar su estrategia política en otras áreas. Estados Unidos puede tender una red más amplia contra la corrupción, e impedir no sólo a los funcionarios deshonestos, sino también a sus testaferros y familiares, disfrutar de los frutos de la corrupción, del tráfico de droga y de la malversación. También sería útil ampliar el existente embargo norteamericano de armamento y convertirlo en uno global.

Después de un largo período de vacilaciones, el resto de los países latinoamericanos han comprendido al fin que la inestabilidad de Venezuela se desbordará inevitablemente por sus fronteras.

A medida que retrocede la “ola rosa” de centro izquierda de los primeros años de este siglo, un nuevo grupo de dirigentes más conservadores en Argentina, Brasil, Chile, Colombia y Perú ha inclinado la balanza contra la dictadura de Venezuela, pero la falta de opciones factibles también los limita. La diplomacia tradicional no ha funcionado e incluso ha sido contraproducente. Por ejemplo, en 2017, los países latinoamericanos amenazaron con suspender la membresía de Venezuela en la Organización de Estados Americanos. El régimen respondió retirándose unilateralmente de la organización, lo que reveló cuán poco le importaba la presión diplomática tradicional.

Refugiados venezolanos cruzan el Rio Táchira para llevar sus pertenencias a Colombia en agosto del 2015. – Carlos Garcia Rawlins / REUTERS

Los exasperados países vecinos de Venezuela observan la crisis cada día más a través del problema migratorio; su prioridad es detener el flujo de personas hambrientas que huye de Venezuela y crea nuevas presiones sobre sus servicios públicos. A medida que va surgiendo una reacción en contra del flujo de refugiados venezolanos, algunos países latinoamericanos están pensando encerrar sus puertas, una tentación que deben resistir pues sería un error histórico que sólo empeoraría la crisis.  La realidad es que los países latinoamericanos no tienen idea de qué hacer para influir en Venezuela. Tal vez no haya nada que puedan hacer, salvo aceptar a los refugiados, lo cual al menos ayudaría a aliviar el sufrimiento del pueblo venezolano.

PODER PARA EL PUEBLO

Hoy, el régimen está tan sólidamente afianzado que es mucho más probable que se dé un cambio de caras que un cambio de sistema. Tal vez Maduro pueda ser desplazado por un dirigente ligeramente menos incompetente, capaz de estabilizar la economía y reducir las presiones sociales e imponer un rol menor para Cuba. Tal solución sólo significaría una petro-cleptocracia bajo dominación extranjera más estable y no un retorno a la democracia.

Aún si las fuerzas de la oposición, o un ataque armado de los Estados Unidos, lograran de alguna manera reemplazar a Maduro por un nuevo gobierno, la agenda que se les impondría por delante sería abrumadora. El régimen que reemplace al de Maduro tendría que reducir el inmenso papel que ahora juegan los militares en todas las áreas del sector público. Tendría que partir de cero a reconstruir servicios básicos como la salud, la educación y la seguridad. Tendría también que reconstruir la industria petrolera y estimular el crecimiento en otros sectores económicos. Tendría que enfrentar a los traficantes de droga, a las bandas criminales, a los mineros depredadores, a los ricos criminales financieros y a los extorsionistas que se han enquistado en cada órgano del estado. Y tendría que acometer todos estos cambios en el contexto de un entorno político tóxico y anarquizado y en medio de una grave crisis económica.

Dada la magnitud de estos obstáculos, es probable que Venezuela siga siendo pobre e inestable durante mucho tiempo. El desafío inmediato para sus ciudadanos y sus líderes, así como para la comunidad internacional, es contener el impacto del declive de la nación. A pesar de todas las miserias que ha sufrido, o quizás a consecuencia de ellas, el pueblo venezolano nunca ha dejado de luchar contra el mal gobierno que lo azota. Hasta el día de hoy, los venezolanos han seguido organizando cientos de protestas todos los meses. La mayoría de ellas apuntan a problemas locales, movidas por vecinos o grupos de base con poco liderazgo político, pero muestran a un pueblo con la voluntad de pelear por sus intereses.

¿Bastará esto para cambiar el rumbo sombrío por el que va el país? Probablemente no. La desesperanza está llevando a más y más venezolanos a fantasear con una intervención militar dirigida por Trump: un deus ex machina fervientemente deseado por un pueblo que ha sufrido por demasiado tiempo. Pero se trata sólo de una fantasía de venganza, no de una estrategia seria.

La mejor esperanza de los venezolanos está en asegurarse de que no se extingan las protestas y la disidencia social. La resistencia a la dictadura debe mantenerse viva. Porque esa tradición de protesta podría un día sentar las bases de la recuperación de las instituciones cívicas y de las prácticas democráticas. No va a ser fácil, ni mucho menos rápido. Pero Venezuela ha dado grandes sorpresas en el pasado, y puede volver a hacerlo.

Uno de los líderes del levantamiento del 4F reveló que rompió con Hugo Chávez cuando apoyó a la guerrilla colombiana por Sebastiana Barráez – Infobae – 27 de Octubre 2019

Se trata del Mayor Carlos Luciano Guyón Celis, quien analizó la crítica situación del Ejército venezolano: “Tenemos oficiales trabajando de taxistas después de las horas de trabajo para poder medio mantener a la familia”, expresó

Se autoidentifica sin complejos “lamentablemente una de las cabezas del 4 de Febrero”, dice el Mayor (Ej) Carlos Luciano Guyón Celis, alférez auxiliar de la promoción Pedro Camejo 1981. “Hay un mundo militar a quien he oído murmurando que a este país lo tiene destruido un poco de sinvergüenzas y que hay unos generales que se han enriquecido, olvidándose que fueron subtenientes, tenientes, capitanes y que a esos niveles están pasando necesidad”.

Está dedicado a la jardinería, al paisajismo, al mantenimiento de cualquier área de una casa. Dice que “tenemos oficiales trabajando de taxistas, después de las horas de trabajo, para poder medio mantener a la familia”.

Le envía un mensaje a Juan Guaidó. “Póngase de acuerdo con los demás sectores del país. Solo nadie hace nada. Aquí para recuperar la democracia y las libertades tiene que haber una combinación y esfuerzo de toda la sociedad venezolana”, dice enfatizando que el problema político no es de los partidos, es del país.

Su ruptura con el chavismo ocurre a principios del Gobierno de Hugo Chávez. “Fue en noviembre del año 99, siendo aún senador de la República. Me llegó una denuncia a la Comisión de Defensa de que el presidente Chávez le había mandado 300 mil dólares a la guerrilla colombiana, denuncia que también le llegó al comandante Jesús Urdaneta, entonces director de la DISIP (hoy SEBIN). Se la llevé al entonces Ministro de la Defensa GD (Ej) Raúl Salazar Rodríguez y así lo dije en una rueda de prensa, pero él no hizo absolutamente nada”.

Guyón Celis se fue al palacio de Miraflores para hablar con el Presidente de la República. “Ahí me conseguí coincidencialmente con Urdaneta, quien iba a hablar con Chávez de esa misma denuncia. Él me dice que va a entrar solo para conversar de comandante a comandante. A los 10 o 15 minutos salió botando espuma por la boca, porque dijo que Chávez le manifestó que eso iba a ser así y que si le gustaba nos quedásemos y si no que nos fuéramos. Y ese mismo día ambos nos fuimos de lo que era el movimiento político. Acompañé a Chávez hasta la elección de la Constituyente”.

-¿Cuándo fue la última vez que habló con Chávez?

-En el año 2002 nos saludamos en la Brigada de Paracaidismo, cuando a mi esposa le entregaron una estatuilla del paracaidista, porque ella es pionera de las mujeres en el paracaidismo militar. Él me fue a abrazar y yo no lo acepté, porque no me abrazo con quien no comparto sentimiento sincero de cariño, familia o amistad. En esa época Raúl Baduel era el comandante de la Brigada y Lucas Rincón era comandante del Ejército.

Carlos Guyon Celis

Carlos Guyon Celis

-¿No hubo acercamiento?

-En el año 2005 se graduó de bachiller la menor de mis hijas y en la fiesta de graduación estaba El Babo, así le decimos al general Canelones Guevara, quien era edecán de Chávez y quien me dijo que su comandante quería que fuera a Miraflores a hablar con él. Le dije que yo iba solo si él me iba a decir que retomaría la propuesta de la agenda alternativa bolivariana Canelones me dice que yo era muy radical, que depusiera actitudes. Pero mi radicalismo es porque soy un hombre de honor y cuando damos una palabra la empeñamos y no hay marcha atrás así esa palabra nos cause perjuicios al día siguiente.

-¿Cuál fue esa palabra?

-Nosotros nos comprometimos a recuperar al país, a acabar con la delincuencia, a quitar el burocratismo, a bajar el número de ministerios, a invertir en agua abajo en el Orinoco con el dinero de Petróleos de Venezuela, a acabar con la cantidad de escoltas de los ministros y la familia de los ministros de aquel momento de AD y COPEI.

-¿Hoy podemos decir que eso se acabó?

-Las cosas por las cuales nosotros insurgimos hoy están peores, recrudecidas y con un ingrediente dañino que es la intromisión de la bota cubana en suelo venezolano, dominando la geopolítica nacional.

-¿En esos planes de lo que fue el 4F no estaba la relación con Cuba?

-Yo la desconocía. Si lo hubiese conocido, no lo acompaño. No es que sea anticomunista, pero no acepto que los comunistas vengan a imponernos sus verdades y además a querer destruir, porque lo grave es la destrucción. Si llegan a través de las elecciones como Lula Da Silva o Michelle Bachelet y hacen un trabajo social de convencimiento de que la ideología es buena, pues bienvenida.

Pero no como lo quieren hacer (en Venezuela), a través de un Gobierno de delincuentes, de bandas armadas, desadaptados sociales. Eso lo repudió y lo enfrentó hasta que tenga respiración en mi cuerpo. Si Carlos Guyón se hubiese quedado callado fuera ministro de algo o gobernador, pero yo con delincuentes no ando.

-Me llama la atención esa relación de Chávez con la guerrilla en el 99. ¿Cree que ese camino que tomó Chávez tuvo que ver con la influencia de Fidel Castro?

-No tengo la menor duda de eso, En el año 96 o 97 me llama el coronel Luis Alfonso Dávila para pedirme que le recoja a Chávez 350 mil bolívares, que era entonces lo que podía costar un carro, y que era para pagar una deuda que tenía con el celular. Yo tenía una finca en El Sombrero y capacidad económica, por lo cual le organicé un almuerzo y le conseguí Bs. 495 mil que le entregué en la casa de mis padres. Después me entero de que ese gasto de teléfono era para Chávez llamar a Fidel Castro, con quien agarró un encompinchamiento. Presumo, porque con Fidel Castro nunca me reuní porque no me reúno con delincuentes, que le dijo: “Hugo, tengo aquí ya 50 años de presidente y bueno tú puedes ser presidente, pero tú tienes el petróleo, vamos a echarle pichón juntos y a apropiarnos de Latinoamérica”.

Hugo Chávez (Shutterstock)

Hugo Chávez (Shutterstock)

-¿Qué le dicen esos compañeros con los cuales compartió el 4F?

-Critican en silencio. Que hubo un engolosinamiento o enamoramiento con las propuestas de Fidel Castro y se enroló Hugo Chávez en ese grupo de delincuentes internacionales que se llama el Foro de Sao Paulo.

-¿Qué quiere decir cuando habla de que los militares deben reflexionar con lo que ocurre en el país?

-No se trata de dar un golpe de Estado, ni de destruir más el país, se trata de poner en cintura a quien está en Miraflores, decirle que ya basta y establecer lo que dice la Constitución y enarbolar las banderas de la democracia.

-¿Cómo fue eso que Chávez le quitó sus propiedades?

-Para el 2007 yo organicé en Aragua y Carabobo lo que llamaron “las guarimbas”. El 27 de noviembre 2007 fuimos a la calle como 18 municipios para la consulta de los universitarios. Me metieron durante 33 días en la cárcel; me liberan el 01 de enero 2008 con mi esposa muy grave en un centro hospitalario. Después de eso seguí recorriendo el país. El 4 de febrero 2008 me ametrallaron una camioneta en Barinas y me metieron preso. En el 2010 supongo que Chávez le preguntó a sus adulantes de qué vivía yo y le dijeron que de una finquita, que estaba a nombre de mi esposa que está en silla de ruedas desde hace 30 años. Ordenó que me la quitaran y así lo hicieron.

-¿Con qué argumento?

-Sin argumento válido. Lo absurdo es que eso fue un día jueves y el domingo dijo en el Aló Presidente: “vamos a apoyar a los discapacitados de Venezuela”. Le hace daño a una discapacitada el jueves y el domingo dice que apoyará a los discapacitados. Así era de farsante. Además, mi esposa fue compañera de trabajo de Chávez en la Academia Militar. Cada vez que él llegaba aquí a la casa, así yo no estuviera, ella lo atendía como a un miembro de la familia. Ese era Chávez. Hacerle daño a una discapacitada que te apoyó durante muchos años cuando no eras nadie, cuando andabas por ahí pasando trabajos.

-¿Cómo ve hoy la Fuerza Armada en comparación con esa en la cual se prepararon e insurgieron?

-Hoy la Fuerza Armada está completamente inoperativa. Déjeme demostrarle eso, pasando frente a la Casa de la Moneda, donde están los paracaidistas, que era la brigada elite de nuestro país, que era motivo de orgullo y reconocida en Latino América como la mejor. Hoy esas instalaciones están destruidas. Pasaron la Brigada dizque para Palo Negro a la Base Aérea Libertador, pero la cantidad de dinero, horas hombre, de valores y principios sembrados en el hombre de corazón púrpura, no rojo como estos delincuentes. Ahora tu ves a los paracaidistas y te sale un soldado con una retahíla de cosas de que si es chavista, imperialista y otras estupideces. Y casi no hay tropa. La Fuerza Armada está inoperante y eso lo digo con tristeza porque yo amo a la Fuerza Armada.

Aires de guerra por Giosuė Saturno T. – Merida Digital – 27 de Octubre 2019

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Corrían los años Sesenta, y la dictadura Castro comunista se había establecido en Cuba, cuando ocurrieron 5 hechos que marcarían la historia democrática de Venezuela.

El 26 de junio de 1961 se levantó en Armas el cuartel Pedro María Freites en la ciudad de Barcelona, promovido por Fidel Castro, siendo el primer levantamiento militar en contra de Rómulo Betancourt presidente legítimo de Venezuela, este movimiento denominado el Barcelonazo, fue derrotado por el ejército Venezolano. Sin embargo esto no quedaría aquí…

El 4 de Mayo de 1962 en el oriente del pais se alzó un grupo de militares de izquierda con apoyo cubano en el movimiento que se denominó El Carupanazo, con la intención de derrocar a Betancourt.
Este movimiento militar tambien fue sofocado por el ejército Venezolano con la operación denominada Tenazas y fueron apresados los responsables. Para tan Solo meses después, el 2 de junio del mismo año, ocurriera el famoso Porteñazo, otro levantamiento militar auspiciado por Fidel.
En esta oportunidad fue la base naval Agustín Armario ubicada en la ciudad de Puerto Cabello quien se levantó en armas y nuevamente fue derrotado militarmente.

Rómulo derrota a Fidel en estos tres movimientos militares, que tienen su origen en la ambición del dictador cubano de tomar las riquezas petroleras de Venezuela, con la intención de extender su modelo marxista-leninista a la recién democracia venezolana y por supuesto a toda la región latinoamericana.

Después de la visita de Fidel Castro a Venezuela el 23 de Enero de 1959, Rómulo Betancourt advierte el peligro que representa el dictador cubano para Venezuela, toda vez que le fue negado el préstamo para compra de petróleo Venezolano, además de la posición contraria de Fidel a realizar elecciones libres y democráticas en Cuba. Y es lógico pensarlo así, pues el comunismo que promulgaba, fundamenta su ideología en la lucha de clases sociales y requiere la aniquilación total del enemigo, una gran similitud a la ideologia hitleriana.

Fidel siempre al acecho , fomenta, el 29 de septiembre de 1963, el Asalto al tren del Encanto, en la población Mirandina de los Teques, liderizada por Guillermo García Ponce (futuro jerarca chavista) con la intención de robar armamento para dirigirlo hacia Caracas y continuar la desestabilización del gobierno de Rómulo Betancourt. Nuevamente fue enfrentado militarmente y el asalto fue controlado.

Mientras la dictadura en Cuba se profundizaba, violando los derechos humanos más elementales, en Venezuela la naciente democracia elige a otro líder Adeco, Raúl Leoni y se promovía los principios básicos de Trabajo, Igualdad, Justicia y Libertad, como reza el himno de su partido. Es por esto que las ideas de Fidel, jamás serían aceptadas por los líderes Adecos.

Así el 8 de mayo de 1967 guerrilleros y espías cubanos desembarcan en Machurucuto, con la misión de entrenar la guerrilla que se encontraba en los Andes Venezolanos y derrocar al ahora presidente Raúl Leoni. Nuevamente el ejército Venezolano controló militarmente la invasión cubana.

Lamentablemente para el futuro del país, el Dr. Rafael Caldera, primero en 1969, perdona a los guerrilleros y asesinos de la década de los sesenta y luego en 1994, en su segundo periodo presidencial, libera e indulta a quien sería el único y verdadero traidor de la Patria, Hugo Chávez Frías, quien gana las elecciones e inmediatamente le abre las puertas a la invasión cubana, entregándole todas las riquezas del país al Hitler Latinoamericano, Fidel Castro

Ya tomada Venezuela, se inicia la expansión hacia latinoamerica del modelo marxista-leninista de Fidel, llamado Socialismo del siglo XXI, y se financia candidaturas de comunistas para tomar los gobiernos de los principales países latinoamericanos. Basta recordar a Néstor Kirchner y su esposa Cristina Fernández de Kirchner en Argentina, Ignacio Lula da Silva en Brasil, Michelle Bachelet en Chile, Evo Morales en Bolivia, Rafaél Correa en Ecuador, Ollanta Humala en Perú y José “Pepe” Mújica en Uruguay. Además de los candidatos centroamericanos Mauricio Funes en El Salvador, Manuel Zelaya en Honduras y Daniel Ortega en Nicaragua.

La mayoría de ellos envueltos en actos de corrupción que originaron un escándalo en la región.

Esto trajo como consecuencia la caída de los principales presidentes comunistas y la recuperación de la democracia en la mayoria de los países latinoamericanos, con excepción de Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua, donde se establecieron sendas Dictaduras criminales, con establecimiento del narcotráfico y el terrorismo.

Desde estos países, específicamente Cuba y la Venezuela invadida, se inició un plan estratégico para desestabilizar nuevamente a la región, Plan concebido desde el Foro de Sao Paulo, llamado por algunos “brisas bolivarianas” pero que realmente son tormentas criminales.

Se ha iniciado en Latinoamerica una nueva forma de guerra, auspiciado por el capitalismo mafioso de Rusia y China, un modelo moderno de capitalismo sin libertad, sin democracia, ni respeto a los derechos humanos.

“Una nación que olvida su pasado no tiene futuro” decía Winston Churchill

Solo queda recordar nuestra Historia, donde líderes políticos como Betancourt y Leoni enfrentaron con armas la invasión extranjera. No se puede tratar como políticos a quienes son criminales terroristas y narcotraficantes.

Nuevamente recordando a Winston Churchill, quien fuese el líder en el enfrentamiento bélico más doloroso de la historia de la humanidad y quién sin vacilar le dijera a Chamberlain y otros líderes timoratos :
” Se te ofreció poder elegir entre la deshonra y la guerra, elegiste la deshonra, pero también tendrás la guerra”. 

No se puede continuar pensando en soluciones diplomáticas, cuando tú enemigo causa estragos sociales y económicos que devastan nuestros países, cómo hoy ocurre en Ecuador y Chile.  Es enfrentar un Cáncer, usando solo aspirina.

Hoy los mandatarios latinoamericanos tienen la potestad de activar el “tratado interamericano de asistencia recíproca” (TIAR) y juntos combatir militarmente a las dictaduras de Cuba y Venezuela, en apoyo a lo ya planteado por el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica.

“Si uno no quiere luchar por el bien cuando puede ganar fácilmente sin derramamiento de sangre, si no quiere luchar cuando la victoria es casi segura y no supone demasiado esfuerzo, es posible que llegue el momento en el que se vea obligado a luchar cuando tiene todas las de perder y una posibilidad precaria de supervivencia. Incluso puede pasar algo peor: que uno tenga que luchar cuando no tiene ninguna esperanza de ganar, porque es preferible morir que vivir esclavizados”.

Winston Churchill

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