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En comunismo todos estamos marcados por Claudio Nazoa – El Nacional – 13 de Noviembre 2017

 

1480240523886No sé si esto será un delito de odio, pero es hora de hablar sin eufemismos ni guabineos. Ya lo he escrito antes: todos perderemos todo.

Cada venezolano tiene un número en la espalda, y en cualquier momento nos llamarán para jodernos. Incluso, quienes hoy apoyan o han apoyado el fascismocomunismosocialista y la locura tienen su numerote.

¿Recuerdan alguna revolución que haya sido efectiva? ¿Recuerdan en qué terminaron las revoluciones más famosas: la francesa, la rusa, la china o la cubana, por mencionar tan solo las que más daño han causado a pueblos y promotores? En la francesa, por ejemplo, literalmente, no quedó títere con cabeza.

Dígame la Revolución rusa, que sumió en la esclavitud a su pueblo durante 74 horrorosos años de opresión comunista donde, en Siberia, millones de personas fueron exterminadas en campos de concentración. Stalin mató más seres humanos que Hitler. Se calcula que asesinó a millones y después, como si nada, murió acostadito en su cama.

Dígame el horror de la Revolución china, que degeneró en otra revolución llamada Revolución cultural. Nombre aberrante que sirvió de mampara para asesinar a millones de chinos por motivos tan absurdos como leer libros cuyo autor no era Mao.

¿Dónde dejan el dolor de los cubanos? Allí, dos dinosaurios de los cuales ya se extinguió uno, sacaron del poder a un oscuro dictador. La gente ingenua los apoyó hasta que ya era tarde. Hoy, después de 58 años, 25% de la población cubana ha emigrado de ese hueco negro en que los hermanos Castro transformaron una hermosa isla.

En Cuba se hizo una revolución, entre otras cosas, para acabar con la prostitución y la opresión que existían cuando Batista, el dictador anterior. Hoy, su gran logro ha sido arruinar los cultivos de caña de azúcar y tener las putas más tristes y cultas del mundo. Las jineteras, en su mayoría, son mujeres universitarias que cambian su cuerpo por comida, pasta de dientes o ropa. Estamos a punto de que esa tragedia nos ocurra.

En Venezuela hay miseria. La gente come basura. Hay epidemias e hiperinflación. No hay medicamentos ni dinero en efectivo… Dios no lo quiera. Ojalá y me equivoque, pero podría pasar que aquí, como en Cuba, la prostitución sea la vía para conseguir comida o jabón para bañarse.

Por cierto, ¿usted cree que no tiene un número puesto?… Mire su espalda.

Venezuela, la Siria de América por María Angélica Correa – Perú21 – 12 de Noviembre 2017

“Humire me advirtió que el pueblo no sacaría al régimen porque ‘Venezuela es un problema regional, es un conflicto de actores extrarregionales que amenaza la región’”.

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Cuando en mayo último conversé, en Washington, con el analista de seguridad hemisférica Joseph Humire, se desarrollaba una rebelión popular conocida como la ‘primavera venezolana del 2017’. Humire me advirtió que el pueblo no sacaría al régimen porque “Venezuela es un problema regional, no solo es un conflicto interno, es un conflicto de actores extrarregionales que amenaza la región. La gente en Venezuela que está sufriendo tiene que entender que no hay salida si no salen Cuba, Irán, Siria, Rusia y China de su país”.

Me aseguró que el régimen entraba en una nueva fase de su revolución. “El 2017 es la captura completa de la sociedad y un avance en sus objetivos con los otros países que he mencionado”. Y así sucedió. Está cerrando este año con una dirigencia opositora desarticulada, un pueblo muriendo e intentando abandonar el país y un régimen que se blindó con la imposición del poder absoluto.

Me comentó que Rusia e Irán están manipulando para que se agudice la crisis humanitaria. En Siria, antes de la guerra no había agua, y eso impulsó todo. “En Venezuela no hay comida. El 2017 para Venezuela es lo que era 2011 para Siria”, dijo Humire. Mi pregunta no se hizo esperar. ¿Me está diciendo que quieren convertir a Venezuela en la Siria de América? Su respuesta fue afirmativa. Porque, para él, mi país es un centro logístico de Irán en el continente.

El analista de seguridad hemisférica empezó a entregarme información que parecía surrealista. Porque a pesar de lo que he vivido, descubierto y analizado como periodista, no llegué a dimensionar el alcance nefasto de este movimiento mundial en el que quedó atrapado mi país.

Recordé a Chávez en su visita a Damasco en 2006, su apoyo a la guerra en Siria en 2011, sus relaciones con Irán, sus estrechos vínculos con Saddam Hussein, Muamar el Gadafi, la guerrilla colombiana. Siempre dirigido por los hermanos Castro.

Humire aseveró que Venezuela está invadida por fuerzas extranjeras. Esto coincide con entrevistas que en 2008 realicé a guerrilleros colombianos, quienes portaron uniformes de militares venezolanos.

En los últimos meses, las oleadas de venezolanos que huyen a los países del hemisferio y la existencia desde hace años de una estructura de identificación fraudulenta para extranjeros que militan en células terroristas encajan con las investigaciones de Humire, quien me aseguró que el régimen necesita llevar a la población a un estado de guerra, para lograr la infiltración de terroristas con los desplazados venezolanos, para seguir penetrando países de la región.

Venezuela, espejo de Cuba por Daniel Lozano – El Mundo – 12 de Noviembre 2017

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Una serie de paralelismos explican la ‘Cubazuela’ de hoy, precisamente cuando la semana pasada se cumplieron 17 años de la firma del Convenio de Cooperación Cuba-Venezuela.

La profundización del “Periodo Especial” revolucionario está convirtiendo las calles venezolanas en un espejo de las cubanas. “Hamburguesa cubana sin carne, a 12.000 bolívares. Perro cubano sin salchicha, a 5.000 bolívares”, reza el menú especial de moda, que un vendedor callejero ha colocado en su carrito de comida en Bellas Artes, zona céntrica de Caracas. Un poco de humor criollo para aliviar las penas, que en Venezuela se multiplican a diario. La escasez y los precios prohibitivos de la carne y de las salchichas ha obligado a semejante propuesta gastronómica, que hasta hace unos meses suponía un “resuelve” para los venezolanos, pero que hoy es prohibitiva para sus bolsillos, pulverizados por la hiperinflación. Se teme que la economía venezolana cierre 2017 con un aumento de los precios superior al 1.200%.

Un sinfín de paralelismos, que van desde la escasez de los alimentos al deterioro de calles y edificios, desde los apagones eléctricos a las carencias en el servicio del agua. Incluso las siempre congestionadas calles caraqueñas viven sus “mejores” tiempos: se ha pasado en una década de vender 500.000 vehículos al año a solo 2.000 en 2016.El penúltimo paralelismo entre el Periodo Especial cubano y la crisis chavista es el transporte público, que mezcla largas colas en las paradas de los autobuses con la precarización de los vehículos ante la desesperación de la sociedad. Como si de una postal de La Habana se tratase, donde solo faltarían los Cadillacs y Chévrolets de los años 50: hasta camiones se están utilizando para el transporte entre la capital y el litoral de Vargas.

En el Gran Caracas, 22.000 unidades están fuera de servicio, según la Central Única Autos Libres y Por Puestos. Solo 5.000 estarían funcionando, ante el desabastecimiento y los altísimos precios de los repuestos y lubricantes y los cortes en la distribución del combustible. Un neumático cuesta entre un millón y dos millones de bolívares, cuando el nuevo salario mínimo más los bonos de alimentación se ha situado en 456.507 bolívares. Cuando lean esta crónica, el precio ya habrá subido. La falta de unidades de transporte se está paliando con camiones y pickups para trasladar pasajeros, incluso en las llamadas “perreras”, como en Cumaná. Las imágenes se extreman cada día que pasa y recorren las redes sociales, con vehículos colapsados y con pasajeros literalmente colgados de puertas y ventanas. En Ocumare del Tuy, cerca de Caracas, murió una persona esta semana al caerse de otro vehículo improvisado. La crisis del transporte se une así a las colas para comprar pan, a la escasez de alimentos y de medicinas y al desabastecimiento de productos básicos, empezando por los de higiene personal. Desde que en 1991 comenzara en la isla caribeña el Periodo Especial, tras la caída del Muro de Berlín, los cubanos padecen parecidos sufrimientos. Paralelismo con la guerraUna serie de paralelismos que explican la Cubazuela de hoy, precisamente cuando la semana pasada se cumplieron 17 años de la firma del Convenio de Cooperación Cuba-Venezuela, suscrito por Fidel Castro y Hugo Chávez.

“El empobrecimiento de la población venezolana ha sido vertiginoso. En apenas tres años se ha perdido capital humano, la emigración ha trascendido la clase media llegando a sectores populares y los decrecimientos del PIB, aumento de la deuda, caída del consumo y de la nutrición son paralelos a las guerras civiles que vivió Europa a mediados del siglo XX. Más allá de una mala gestión, implica una falla del modelo estatista impulsado por Chávez y heredado por Maduro”, resume Armando Chaguaceda, pensador cubano radicado en México y experto en las dos revoluciones. La inspiración y los consejos llegan desde la menor de las Antillas. Amparado en esta hermandad, el gobierno de Maduro excusa el derrumbe de su economía con un bloqueo financiero parecido al que sufre Cuba. En una de sus constantes apariciones televisadas, el “hijo de Chávez” anunció un CLAP navideño para familias con carnet de la Patria, la adaptación de la libreta de racionamiento cubana a la Venezuela de hoy: bolsas de comida a precios subvencionados que el gobierno vende a las clases más populares.

“Estamos ante un calco”, explica el internacionalista Mariano de Alba. “Están replicando el modelo. Comida hay, pero la distribuyen poco a poco para mantener controlada a la gente”, añade el analista. “Sectores del gobierno han desplegado esta estrategia para quebrar a la clase media, columna vertebral de la oposición y volver más dependiente a los sectores populares a los que estaba llegando la oposición con el esquema económico de los CLAP. Una sociedad quebrada dependiente económicamente, moralmente, debilitada, mezcla de la represión y el empobrecimiento y migración incapaz de revertir un proceso de autoritarismo”, sentencia Chaguaceda.

Éxodo masivo

Y como sucede en Cuba, los que no aguantan se van. Expertos en emigración aseguran que entre dos y tres millones de venezolanos conforman la gran diáspora, pero todos ellos son incapaces de cuantificar la hemorragia de los últimos meses. Y esto solo es un avance: uno de cada tres venezolanos se plantean salir del país en los próximos años, según Andrés Cañizalez, de Medianálisis. Un factor electoral fundamental, ya que se calcula que el 90% de los que se van son antichavistas. El gobierno de Caracas dificulta al máximo su derecho a voto, tanto que solo unos miles pueden elegir presidente. Históricamente, el castrismo usó la grandes migraciones, como el Mariel en el 80 y la crisis de los balseros en el 94 para rebajar la presión social y económica.Y, en medio de todo, también los militares, el principal soporte de ambos gobiernos. El general Vladimir Padrino, ministro de Defensa, controla junto a un batallón de sus generales la importación y distribución de los alimentos. El Ejército cuenta con su propia televisión, banco, petrolera y también supervisa el famoso arco minero, territorio bendecido con las mayores reservas de oro, diamantes y coltán del continente. En Cuba, la contraparte de Padrino es el general Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, quien al frente del Grupo de Administración Empresaria (Gaesa) supervisa una tercera parte de la economía. “En Venezuela y en Cuba el apoyo no se basa en el desempeño gubernamental, sino en una mezcla de lealtades políticas con formas muy disminuidas de clientelismo y de control social”, concluye Chaguaceda.

La crisis lleva a Venezuela a mimetizarse cada vez más con la vida en Cuba por Daniel Lozano – La Nación – 4 de Noviembre 2017

El transporte público, el racionamiento y la gestión de los militares de la economía imitan a la isla comunista

La profundización del “período especial” revolucionario está convirtiendo las calles venezolanas en un espejo de las cubanas. El último paralelismo es el transporte público, que mezcla largas colas en las paradas de los ómnibus con la precarización de los vehículos ante la desesperación de la sociedad.

Como si de una postal de La Habana se tratase, donde sólo faltarían los Cadillacs y Chevrolets de los años 50: hasta camiones se están utilizando para el transporte entre la capital y el litoral de Vargas. En el Gran Caracas, 22.000 unidades están fuera de servicio, según la Central Única Autos Libres y Por Puestos. Sólo 5000 estarían funcionando ante el desabastecimiento y los altísimos precios de los repuestos y lubricantes y los cortes en la distribución del combustible. Un neumático cuesta entre un millón y dos millones de bolívares, cuando el nuevo salario mínimo más los bonos de alimentación se ha situado en 456.507 bolívares.

La falta de unidades de transporte se está paliando con camiones y pickups para trasladar pasajeros. Las imágenes se extreman cada día que pasa y recorren las redes sociales, con vehículos colapsados y con pasajeros literalmente colgados de puertas y ventanas.

La crisis del transporte se une así a las colas para comprar pan, a la escasez de algunos alimentos y de medicinas y al desabastecimiento de productos básicos, empezando por los productos para la higiene personal. Desde que en 1991 comenzara en la isla caribeña el llamado Período Especial, tras la caída del Muro de Berlín, los cubanos padecen parecidos sufrimientos.

Paralelismos

Una serie de paralelismos que explican la Cubazuela de hoy, precisamente cuando esta semana se cumplen 17 años de la firma del Convenio de Cooperación Cuba-Venezuela, suscripto por Fidel Castro y Hugo Chávez. “El empobrecimiento de la población venezolana ha sido vertiginoso. En apenas tres años se ha perdido capital humano, la emigración ha trascendido la clase media llegando a sectores populares y los decrecimientos del PBI, aumento de la deuda, caída del consumo y de la nutrición son paralelos a las guerras civiles que vivió Europa a mediados del siglo XX. Más allá de una mala gestión, implica una falla del modelo estatista impulsado por Chávez y heredado por Maduro”, resume Armando Chaguaceda, pensador cubano radicado en México y experto en las dos revoluciones.

La inspiración y los consejos llegan desde la menor de las Antillas. Amparado en esta hermandad, el gobierno de Maduro excusa el derrumbe de su economía con un bloqueo financiero parecido al que sufre Cuba.

La última defensa del victimismo revolucionario la realizó el presidente entre el jueves y ayer, al culpar a Estados Unidos, a Colombia y al Parlamento de la hiperinflación y del colapso en el pago de la deuda exterior, que será refinanciada.

En estas apariciones, el “hijo de Chávez” anunció un CLAP navideño para familias con carnet de la patria, la adaptación de la libreta de racionamiento cubana a la Venezuela de hoy: bolsas de comida a precios subvencionados que el gobierno vende a las clases más populares.

“Estamos ante un calco”, explica el internacionalista Mariano de Alba. “Están replicando el modelo. Comida hay, pero la distribuyen poco a poco para mantener controlada a la gente”, añade el analista.

“Sectores del gobierno han desplegado esta estrategia para quebrar a la clase media, columna vertebral de la oposición, y volver más dependientes a los sectores populares a los que estaba llegando la oposición con el esquema económico de los CLAP. Una sociedad quebrada dependiente económicamente, moralmente, debilitada, mezcla de la represión y el empobrecimiento y migración incapaz de revertir un proceso de autoritarismo”, sentencia Chaguaceda.

Y como sucede en Cuba, los que no aguantan se van. Estudiosos de la emigración aseguran que entre dos y tres millones de venezolanos conforman la gran diáspora, pero todos ellos son incapaces de cuantificar la hemorragia de los últimos meses.

Sangría

Un factor electoral fundamental, ya que se calcula que el 90% de los que se van son antichavistas. El gobierno de Caracas dificulta al máximo su derecho a voto, tanto que sólo unos miles pueden elegir presidente. Históricamente, el castrismo usó las grandes migraciones, como el Mariel en el 80 y la crisis de los balseros en el 94 para rebajar la presión social y económica.

En la misma conexión televisiva de ayer, Maduro, ataviado como un militar, se dirigió a los altos mandos presentes para informarles que dedicará los viernes para el “gobierno militar de la calle”. El general Vladimir López Padrino, ministro de Defensa, controla junto a un batallón de sus generales la importación y distribución de alimentos. El ejército cuenta con su televisión, banco, petrolera y también supervisa el famoso arco minero, territorio bendecido con las mayores reservas de oro, diamantes y coltán del continente.

En Cuba, la contraparte de Padrino es el general Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, que al frente del Grupo de Administración Empresaria (Gaesa), supervisa más de la mitad de la economía. Este militar, separado de la hija mayor de Raúl Castro, es uno de los hombres más poderosos del país, clave para la sucesión prevista para el año que viene.

Los militares son el principal soporte de ambos gobiernos. “En Venezuela y en Cuba el apoyo no se basa en el desempeño gubernamental, sino en una mezcla de lealtades políticas con formas muy disminuidas de clientelismo y de control social”, desvela Chaguaceda.

 

El crimen como estrategia política en América Latina por Héctor Schamis – El País – 28 de Octubre 2017

Una dictadura militar gobernó Argentina entre 1976 y 1983. Según aquel régimen, el país estaba sufriendo la agresión de grupos armados, agentes del marxismo internacional. Buscaban la toma del poder a efectos de implantar un orden social y político contrario a la historia argentina y sus tradiciones. Así pregonaba la propaganda oficial del llamado Proceso de Reorganización Nacional.

Dio forma a una nueva concepción de la guerra dentro de la institución militar. El enemigo no era un país extranjero planeando una invasión. No portaba bandera ni vestía uniforme. Estaba en casa, con atuendo civil y confundido con el resto de la población. Por ello se trataba de un estado de guerra interna. Para vencer había que actuar clandestinamente, tal como lo hacía ese enemigo.

Derechos Humanos y corrupción

La represión fue ilegal e indiscriminada. Ocurría generalmente por las noches, atemorizando a la población. Estaba a cargo de personas sin uniforme, conduciendo vehículos sin identificación con los que secuestraban y llevaban a sus víctimas a centros de reclusión secretos. Allí eran torturadas y luego ejecutadas, desaparecían. No era una guerra convencional, repetían los jerarcas militares, sino una guerra “sucia”.

Tan sucia que el General Ibérico Saint Jean, prominente funcionario de aquel régimen, la describió en mayo de 1977 con una verdadera confesión de parte: “Primero mataremos a todos los subversivos, luego mataremos a sus colaboradores, después a sus simpatizantes, enseguida a aquellos que permanecen indiferentes y, finalmente, mataremos a los tímidos”.

Así operaba el terrorismo de Estado. El enemigo a eliminar era todo aquel que pensara de otro modo. O aún quien no quisiera involucrarse, los indiferentes y los tímidos.

Junto a otros oficiales, Saint Jean fue procesado por 61 casos de privación ilegal de la libertad y tormentos, y 33 casos de homicidio, crímenes imprescriptibles y de jurisdicción universal. A la espera de la sentencia, falleció en octubre de 2012.

Crímenes como aquellos, en Argentina y en otras latitudes, motivaron la elaboración del Estatuto de Roma en 1998, tratado fundacional de la Corte Penal Internacional. Allí se definen y tipifican los crímenes de lesa humanidad: ataque sistemático contra una población civil que comprenda, entre otros, el asesinato, la deportación y desaparición forzada de personas, los actos de violencia sexual, y la encarcelación, tortura y persecución de un grupo basada en motivos políticos.

Inevitablemente, el ejemplo argentino viene a la memoria cuando se discute si los abusos del régimen de Maduro califican como crímenes de lesa humanidad. Ocurre que los testimonios de las víctimas, los documentos del régimen y las propias declaraciones de los altos funcionarios chavistas son un viaje a la Argentina de Videla, solo que en el espejo: lo que esta a la derecha se ve a la izquierda y viceversa.

En Venezuela también existe un estado de guerra interna contra la población civil. El llamado Plan Sucre, elaborado en secreto y filtrado en 2012, convierte a la institución militar en un ejército de milicianos, fijándose el objetivo de alistar dos millones de ellos hacia el año 2019. Divide al país en regiones militares, concibiéndolo como un teatro de guerra, “popular y prolongada” es el argot usado.

La influencia cubana es más que lenguaje. El soldado profesional y apolítico deja su lugar al combatiente. El enemigo está adentro, es el civil en posesión de “otra” ideología. Dichos cambios conceptuales reaparecen en el Plan Zamora de abril de 2017. Elaborado por Maduro para contener las protestas, sin embargo, a través de él se ejecutan los principios doctrinarios expuestos con anterioridad en el Plan Sucre.

El Plan Zamora recrea al país como “teatro de operaciones” con el objetivo de restaurar el orden frente a enemigos internos. Se incluyen en esa categoría a las fuerzas opositoras y los partidos políticos, supuestos agentes del imperio “desleales a las ideas e intereses del país”.

Maduro también libra una guerra sucia contra civiles desarmados. Así lo afirmó el pasado 18 de julio al lanzar “Un Plan Especial de Justicia de Emergencia combinado con el Tribunal Supremo de Justicia, la justicia militar, los órganos policiales, el Mayor General Reverol, la Vicefiscal General de la República, para la búsqueda, captura de todos estos conspiradores, y para el castigo ejemplar”.

La metodología represiva entonces cobra sentido: es ilegal e indiscriminada, sistemática. Persigue objetivos políticos. Se auto-justifica por las protestas de 2017, pero la noción de guerra interna las precede. Es el componente central en el diseño de un orden político totalitario; orden político que comienza a tomar forma concreta con la Asamblea Constituyente pero que fue pensado mucho antes. En tal caso, la revuelta de este año es la excusa conveniente y oportuna.

Como con Videla, Saint Jean y las otras dictaduras del cono sur, como con el Plan Cóndor y la coordinación represiva sudamericana, persiste en América Latina el crimen como estrategia política. Los planes Sucre y Zamora son el Cóndor de hoy, pero de Venezuela y Cuba.

 

Carlos Alberto Montaner: Venezuela tiene “un Gobierno de delincuentes” y se debe activar la Convención de Palermo por Adriana Peralta – Panampost – 27 de Octubre 2017

 

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Entre los libros de Carlos Alberto Montaner están el Manual del perfecto idiota latinoamericano y Fabricantes de miseria.
Carlos Alberto Montaner, periodista y escritor cubano, visitó la Universidad Francisco Marroquín (UFM) en Guatemala durante las actividades de la conmemoración de los 100 años de la Revolución Bolchevique, evento histórico que se analizó desde la perspectiva de los derechos humanos.

A los 17 años Montaner fue apresado por las fuerzas de Fidel Castro por “tratar de impedir que la dictadura comunista consiguiera consolidarse” y condenado a 20 años de cárcel. Logró escapar y refugiarse en una embajada, donde consiguió un salvoconducto para abandonar la isla. Desde ese momento ha sido uno de los mayores opositores del régimen castrista.

Durante su carrera como periodista ha escrito para más de 20 medios de Latinoamérica, quienes publican sus columnas semanalmente. Durante su visita a la UFM el PanAm Post aprovechó para platicar con él.

¿Qué piensa del nuevo giro de la relación Estados Unidos-Cuba?

Yo creo que era bueno rectificar algunos excesos de Obama. La administración anterior había entregado una serie de ventajas al Gobierno cubano sin esperar nada a cambio. Eso me parecía absurdo. Yo no tengo ninguna simpatía por Trump, pero creo que en el tema cubano está actuando con cierto sentido de responsabilidad.

¿Cuál es el mayor sentido de responsabilidad que está teniendo Trump?

Exigirle al Gobierno cubano respeto por los derechos humanos y ciertos cambios si quieren tener una buena relación con los Estados Unidos.

¿Cuál fue el mayor exceso de Obama?

Olvidar que el régimen cubano era profundamente antinorteamericano y que actuaba en consecuencia o como consecuencia de ese criterio rígido, además de considerar que la estructura de poder en Cuba se conducíade esa forma por la forma en que los Estados Unidos había tratado al Gobierno cubano.

Obama no sabía —era muy pequeño o no había nacido— que cuando comenzó la revolución cubana Estados Unidos hizo grandes esfuerzos por acercarse a la Revolución Cubana, en 1959 hasta marzo de 1960. Después de ello Estados Unidos decidió que era imposible porque había una decisión de parte del Gobierno cubano de convertirse en un satélite de Moscú.

¿Cuáles son los siguientes pasos que Trump debería dar?

Yo creo que el Gobierno de Donald Trump todavía tiene mucho margen de actuación. Un punto importante para la administración de Trump es ver las relaciones entre el Gobierno cubano y el Gobierno venezolano y actuar en consecuencia. El establecimiento de la democracia en Venezuela sería un golpe bastante duro y severo para el Gobierno cubano.

¿Usted quién cree que atacó a los diplomáticos estadounidenses en Cuba?

Hay dos hipótesis: que fue el mismo aparato de seguridad cubano probando equipo que ellos mismos han desarrollado y, la otra hipótesis, que fue el Gobierno ruso castigando a diplomáticos norteamericanos por alguna cosa que desconocemos. Donde Estados Unidos pudo penetrar a Rusia y Rusia está castigando a Estados Unidos por medio de sus diplomáticos. En el pasado esto ha ocurrido, así que podemos pensar que está sucediendo otra vez.

¿Cuáles tendrían que ser las acciones de Estados Unidos en contra de Venezuela?, ¿qué medidas debería tomar?

Yo creo que debe de tomar más represalias contra los narcotraficantes que operan en el Gobierno venezolano y activar la Convención de Palermo; que es una convención de las Naciones Unidas en contra del crimen organizado. Porque el Gobierno venezolano no es un Gobierno ideológicamente dirigido, es un Gobierno de delincuentes. Se tendría que utilizar ese instrumento para castigar a esos delincuentes y a quienes se relacionen con ellos.

Siguiendo con Venezuela, ¿qué opinión tiene de las pasadas elecciones?

Fue un robo descarado. Creo que se invirtieron los resultados. Yo recibí un correo electrónico de alguien, que supuestamente conoce las interioridades de lo que pasó, diciendo que la oposición había recibido 7.200.000 votos y el Gobierno 2.300.000 o algo así y que la oposición realmente había ganado 20 o 21 de las gobernaciones.

Entonces, ¿qué papel debería jugar la oposición venezolana?

Yo creo que se está poniendo a la oposición en un papel muy duro de tener que recurrir a la violencia para hacer respetar a los derechos humanos.

¿Cuál cree esel camino que se debe seguir para salir de la dictadura?, ¿elecciones, más violencia?

Creo que más resistencia. Ya se sabe que el Gobierno venezolano no tiene ninguna voluntad de entregar el poder por las buenas. Le corresponde a la oposición decidir qué es lo que va a hacer.

¿La MUD es una buena oposición?

Es una oposición política, quizá no es el momento para una oposición política. Quizá es el momento de mayores audacias.

Entonces, ¿Venezuela debe de combinar la oposición política con resistencia?

¿Qué piensa del papel que han jugado los países de Latinoamérica en contra de Maduro?

Yo creo que los países del Grupo de Lima (Argentina, Brasil, Canadá, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay y Perú) son muy importantes, porque son los países de mayor peso.

Esos países, si los medimos en número de habitantes, es una cantidad abrumadora de latinoamericanos en contra de esa dictadura. En cambio si lo medimos por Gobiernos, entran a jugar los islotes del caribe, que son en general, un islote con una bandera y un himno, y algún pozo petrolero. No significa nada desde el punto de vista numérico, pero tiene significado desde el punto de vista de los gobiernos.

¿Qué piensa del papel de la OEA en el tema de Venezuela?

Yo creo que ha sido ejemplar su actuar. Yo creo que Luis Almagro ha hecho un trabajo espléndido, apegado al derecho, apegado a la letra y espíritu de la declaración de 2001 de Lima. Donde se establecieron las condiciones para poder formar parte de la OEA y se determinó que debían de ser democracias activas, y como eso no ocurre en Venezuela, Luis Almagro ha tenido una posición muy firme en contra de ese Gobierno.

¿Por qué piensa que Luis Almagro sí lo ha hecho y sus antecesores no?

Sus antecesores fueron demasiados complacientes y Luis Almagro tiene la ventaja de haber sido un hombre de izquierda y de haber sido canciller de Mujica en Uruguay. Quiere decir que nadie lo va a acusar de ser un hombre de derecha ni mucho menos. El ejemplo de Almagro debe aprenderlo el anterior presidente, Inzulsa, porque él desgraciadamente no se comportó bien.

Saliendo un poco de Venezuela y hablando de los países vecinos, ¿qué piensa de la izquierda de El Salvador y Nicaragua?

Yo recuerdo una entrevista que leí cuando Sánchez Cerén era candidato a la vicepresidencia con Mauricio Funes; en ella dijo que “una vez que ellos llegaran al poder se acabaría la alternancia al poder, que el poder no era para entregárselo a los enemigos de la sociedad, sino para conservarlo”. Yo temo que algo de esto intentará hacer en el futuro en El Salvador. No sé si lo conseguirá o no, pero no hay duda de que Salvador Sánchez Cerén es un comunista consumado.

¿Y qué piensa sobre Daniel Ortega?

Ortega es un caso curiosísimo, ya que él ha inventado el somozismo con el lenguaje de izquierda. Es un estilo de dictadura protocapitalista con un lenguaje radical de izquierda fuera de las fronteras de Nicaragua. Dentro de las fronteras de Nicaragua es una persona que funciona a favor de la economía de mercado y a favor de los Estados Unidos. Sin embargo, su discurso es otro. Es como esas personas que conducen a la derecha, pero ponen la vía a la izquierda.

Pero, ¿considerando el Nica Act?

Eso yo creo que está bien el Nica Act, porque hay una gran ambigüedad de parte de Daniel Ortega. Yo creo que Daniel Ortega debe darse cuenta que llegó el fin de su Gobierno, de su mandato, de su época. Y debería buscarle una salida a su Gobierno y no empecinarse en mantenerse en el poder; él o su mujer.

¿Por qué cree que ha llegado el fin de su Gobierno?

Porque no tiene ningún sentido lo que está haciendo. Es decir, no puede hacer la revolución porque no puede ejecutarla y al mismo tiempo está haciendo un servicio muy malo a la economía de mercado y a la democracia con esa ambivalencia y esa dicotomía extraña entre lo que dice y lo que hace.

Si cae Venezuela y Cuba se acerca un poco más a los Estados Unidos, ¿qué futuro le ve a la izquierda en Latinoamérica?

La izquierda se refugiará en el ecologismo, en el indigenismo y se refugiará también en el anticapitalismo. No promocionará las categorías marxistas porque no tiene sentido, pero sí verá los males de la sociedad y estará enjuiciando los males de la sociedad sin proponer ninguna alternativa razonable. Es a lo que se dedicará esa izquierda.

¿Esa futuro lo ve en Cuba o todos los países en general?

Yo creo que Cuba se las ha arreglado para siempre estar en contra de la marcha de la historia. Cuando todos los países latinoamericanos se independizaron, Cuba continuó bajo el control de España. A partir del año 59 se convirtió en un satélite de Moscú y ahora, probablemente, el comunismo cubano entrará en una crisis terminal tan pronto se retire Raúl Castro. Yo creo que empezará una transformación, un cambio que al final acabará por liquidar esa dictadura.

¿Cuánto tiempo cree que le quede a la dictadura de Venezuela?

Sabes que es muy difícil calcularlo. Realmente no lo sé.

Subestimar la maldad por Alberto Rial – El Carabobeño – 10 de Septiembre 2017

36941-150x150.jpg¿A qué se parece la Venezuela de hoy? Tengo amigos que decían, allá por 2003 y 2004, que Venezuela no era Cuba y que nunca se llegaría al extremo del socialismo antillano. Pero el pronóstico se quedó muy corto, por decir lo menos.

No se puede negar que hay un remedo de Cuba en la falta de libertades, en el partido único (es decir, el único que gobierna) y en la imposibilidad de contar con elecciones limpias e imparciales; o en los presos políticos y el acento militar de la dictadura. Siendo uno de los países más violentos del mundo, Venezuela también se podría parecer a Honduras, con el que comparte las peores estadísticas de homicidios. O a Siria, aunque allí hay una guerra civil que ya lleva 6 años.

En términos de pobreza, escasez y miseria, Venezuela se está aproximando a sitios como Somalia, donde cada año se presenta el fantasma del hambre y una sequía en 2011 acabó con los alimentos y causó miles de muertos. Tiene rasgos que comparte con Zimbabwe: la inflación más alta del mundo y una economía arruinada por autoridades incapaces y despiadadas. O con Haití, en tiempos de papá Doc, por la tiranía, el desmadre y la pobreza.

En todo caso, la situación de Venezuela es única. Un país con recursos de sobra pasó de regalador a pedigüeño en 10 años. De rico petrolero a mendigo. De democracia a dictadura; de tolerante a sectario; de igualado a resentido; de alegre a sombrío; de saludable a desnutrido. De ser una sociedad libre a estar secuestrado por una minoría que se da la gran vida y dedica todos los recursos públicos -salvo unas migajas que deja caer- a complacer sus caprichos. De tener un ejército institucional a calarse una milicia corrupta, cómplice de la oligarquía que gobierna.

Hace dos semanas, dirigentes opositores dijeron que el error de la oposición había sido subestimar “la locura” del régimen y que era necesario reinterpretar la lucha contra el gobierno. La verdad, es un poco tarde para subestimar y reinterpretar la catástrofe que sufre el país de los 300 mil asesinados, de las muertes por hambre y de las enfermedades medievales. El país de los dos millones y pico de paisanos que han emigrado a buscarse la vida como sea y de los 28 millones que pasan trabajo por seguir adentro, o que preparan sus maletas para salir cuanto antes. Quizás se pueda entender que alguien en 2004 dijera que Venezuela no era Cuba, pero no hay forma de tragarse que hoy, ayer o hace 5 años, se pudiera subestimar la maldad del chavismo.

 

Exterior: Asamblea Nacional, Sí; constituyente, no por Trino Márquez – La Patilla – 6 de Septiembre 2017

ThumbnailTrinoMarquezLa gira de Julio Borges y Freddy Guevara por Europa fue todo un éxito. Quedó reafirmada la legitimidad de la Asamblea Nacional electa el 6 de diciembre de 2015. Los países más importantes del viejo continente ratificaron su preocupación por el giro dictatorial que Nicolás Maduro le imprimió a su gestión, la larga agonía vivida por la democracia venezolana y el declive de la República, acorralada por las continuas violaciones a la autonomía de los poderes públicos y la violación permanente de los derechos humanos. Simultáneamente, el Reino Unido, Francia, España y Alemania subrayaron su decisión de promover iniciativas internacionales orientadas a recuperar la democracia. El comportamiento de Borges y Guevara tuvo el tono y la dignidad adecuada: no se dedicaron a denunciar los abusos de un régimen cada vez más desprestigiado, condenado y aislado en el mundo, sino se orientaron a solicitar la ayuda humanitaria que el país reclama con urgencia y a abogar por los derechos humanos y los presos políticos, martirizados por la pandilla de sádicos que integran el gobierno.
El régimen, por su parte, fracasó en su intento de conseguir el reconocimiento internacional de la fraudulenta e ilegítima asamblea constituyente, que sigue siendo vista como lo que en realidad es: un aquelarre de la dirección del Psuv con algunos invitados de segunda categoría, carentes de todo peso específico. El señor Earle Herrera, quien no forma parte de la cúpula del oficialismo a pesar de su consecuente militancia en el oficialismo desde los orígenes del movimiento bolivariano, cansado de ser ignorado por sus colegas, decidió renunciar a la presidencia de la Comisión de Diversidad, adefesio encargado en teoría de promover la amplitud y desterrar el sectarismo. Esperar tal cosa del madurismo es como pedirle a Drácula que no jadee cuando ve sangre.
El desacierto de Maduro es tan patético que, en protesta por el comportamiento del gobierno de Caracas, el presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, no asistirá a la cumbre de la Unión Europea con la Celac (organización promovida por Hugo Chávez para acabar con la OEA) prevista para octubre. Con lo cual, resulta previsible que el encuentro no se realice.
La respuesta del gobierno bolivariano ante la actitud internacional ha sido, como siempre, atolondrada. Con unas notas diplomáticas desabridas ha intentando contrarrestar el efecto positivo del viaje de Borges y Guevara. La muletilla del “injerencismo” es invocada con la monotonía de un reloj, por un mandatario que no toma ninguna decisión importante sin el beneplácito de Raúl Castro, dependencia de la que el propio Maduro se encarga de dejar constancia con sus permanentes viajes a La Habana.
Los países democráticos del planeta no están dispuestos a aceptar que la dictadura madurista pase incólume; que sus desmanes autoritarios queden ilesos como ocurrió con Fidel Castro, quien desterró la democracia de la isla caribeña bajo la mirada complaciente de la gran mayoría de las democracias occidentales y de los intelectuales “progresistas” del mundo, quienes quedaron imantados por un tirano a quien la historia política se encargará de ubicar en el lugar que le corresponde, luego de hacer el balance de su labor destructiva tras cincuenta años de haber martirizado a Cuba.
Con Maduro y la revolución bolivariana, afortunadamente, el cuento ha sido diferente. Ninguno de los Estados, congresos y partidos democráticos del mundo acepta sus explicaciones y excusas. El trato que le da al Parlamento venezolano y a los diputados solo se ve en los regímenes de fuerza. Su comportamiento autocrático lo pagará con creces.
Los resultados concretos de las gestiones Borges y Guevara probablemente no se vean en el inmediato futuro. Lo que sí está sintiendo el Gobierno en su médula espinal es la caída de la confianza de todos los mercados financieros internacionales, en cuyo origen se encuentra la crisis política provocada por su viraje dictatorial. El Gobierno carece de divisas para cubrir incluso sus compromisos cotidianos en todos los frentes que debe atender. Este cerco, absolutamente legítimo porque lo que está en juego es el destino del sistema democrático en todo el continente latinoamericano, hará retroceder a Maduro y a los aliados que lo soportan en el poder. A esa casta lo único que se le pide es que respete la Constitución del 99 y retorne al modelo democrático. Este regreso lo emprenderá por las buenas, o tendrá que atenerse a las consecuencias, un ápice de las cuales está padeciendo. En América Latina no habrá otra Cuba.

La gran estafa bolivariana por Joaquín Villalobos – Nexos – 1 de Septiembre 2017

Fidel Castro solía lamentarse de que la primera revolución marxista en el continente hubiera tenido lugar en un país pobre como Cuba; decía que habría sido mejor en un país rico como Venezuela y lo intentó. En los años sesenta un grupo de cubanos se sumó a las guerrillas venezolanas y cuenta Teodoro Petkoff, veterano de aquella insurgencia, que Fidel les propuso enviar al Che Guevara, pero los guerrilleros venezolanos se opusieron, obviamente el Che sería más ruido que ayuda. En los ochenta las luchas revolucionarias más importantes tuvieron lugar en Nicaragua y El Salvador, dos países más pobres que Cuba que estaban más para pedir que para dar. En ese contexto se derrumbó la Unión Soviética que era la gran proveedora, el panorama se volvió desolador, Cuba se organizó para resistir el hambre y, entonces, llegó Hugo Chávez.

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A diferencia de Colombia, que es un país violento con una cultura política civilista, Venezuela es un país pacífico con una cultura política militarista. Muchos venezolanos les confieren a los militares el papel de “salvadores de la patria”. No es extraño que el rechazo al ajuste estructural de Carlos Andrés Pérez acabara convertido en oportunidad para el golpismo militar en 1992 y luego en la victoria electoral del teniente coronel Hugo Chávez en 1998. El militarismo venezolano de tradición conservadora, vocación autoritaria, pasado represivo y entrenamiento estadunidense, pudo así alcanzar el poder con una narrativa antipolítica como la de Fujimori, para luego asumir una plataforma izquierdista antineoliberal. La pregunta en aquel momento era si Chávez era un nuevo “gorilato militar” o una revolución como él decía. Leer más de esta entrada

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