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Ahi viene el coco! por Eduardo Colmenares Finol – Junio 2017

Siempre se afirma, que en la política como en todo proceso social, termina imponiéndose la racionalidad. Se pudiera aseverar de igual forma, a la viceversa, que cuando en política se actúa en forma irracional se termina generando una crisis de consecuencias impredecibles. Cuando uno analiza lo que está ocurriendo en nuestro país en los últimos tiempos, concluye que este desastre, inducido por delincuentes desde un proyecto político descabellado, resulta tan irracional en su ejecutoria, especialmente desde que Maduro asumió la presidencia (Chávez tenía dinero y pueblo), que sencillamente es inviable y pronto debe llegar a su fin, por cuanto es rechazada por casi el 90% de la población. Aun así, convoca a una asamblea nacional constituyente “comunal”, autoproclamándose como el poder originario, por cuanto él sabe que no cuenta ni con pueblo ni con votos, cuando el 85% de la gente la objeta. El mensaje del régimen es claro: ganar tiempo y crear desesperanza en la resistencia de los venezolanos que desde hace dos meses mantienen al gobierno en jaque, anunciando: ¡ahí viene el coco de la cubanización definitiva del país, con Diosdado a la cabeza!, infiltrando un mensaje subliminal… esto representa el “triunfo definitivo del comunismo sobre la derecha burguesa”. Es verdad, piensan algunos…ellos siempre hacen lo que se proponen, sin importar lo que intentemos desde la oposición y por tanto abandonamos la lucha y salimos del país.

Empecemos por establecer quienes son las fuerzas del mal que tienen el control sobre el poder político contra el cual luchamos. Maduro es un comisario del Partido Comunista Cubano, nacido en Colombia y formado en Cuba, por tanto, Venezuela nunca ha sido su patria. Sus órdenes desde Cuba son continuar la obra iniciada por Chávez de conquistar, a cualquier precio, al país para el comunismo cubano, a sabiendas que el pueblo rechaza tal propuesta en una proporción del 87% y hoy solo cuenta con el apoyo de unas FANB prostituidas en el negocio del narcotráfico, encargadas de la administración de empresas estatales creadas con el fin de permitirles hacer negocios lucrativos en un sin número de actos de corrupción y en otorgarle todo tipo de ventajas en dádivas exclusivas. Y para más perversión entrenaron y prepararon a los cuerpos más repudiados y odiados por el pueblo para hacer el trabajo sucio, como son la GNB, PNB, SEBIN y los paramilitares tomados de la delincuencia común, como son los colectivos. Esas FANB son los que permiten todos las actos abusivos y anticonstitucionales de cuerpos como el tsj y el cne, en visible falta a su juramento como oficiales. En el fondo la guerra planteada es, por un lado, la SOCIEDAD CIVIL democrática, todos los días más fortalecida, contra la patota de la sociedad (o suciedad) militar cada día más debilitada. Pero, ¡OJO! ¡Como están desesperados con las conquistas logradas por resistencia pacífica de la SC en esta dura lucha! Ellos no cuentan ya con el sólido respaldo internacional de otros tiempos, ni cuentan con líderes, ni con reservas monetarias y han perdido el apoyo de sus antes leales servidores, entre ellos, algunos muy importantes como la Fiscal, dos diputados, varios magistrados y cada día se suman más oficiales de las FANB.

El respaldo internacional ha venido mermado por las constantes violaciones a los DD. HH y al orden constitucional, difundidos al mundo como consecuencias de las protestas del bravo pueblo venezolano. El dinero, despilfarrado por la ineptitud y carencias de moral y de conocimientos de los funcionarios del régimen, que lograron, entre sus hazañas más connotadas, llevar a la quiebra a la empresa petrolera con mayores reservas de crudo del planeta y alejar cualquier posibilidad de recuperar su producción y de aportar divisas al fisco, aun si los precios del crudo superaran los 100 US$ el barril, En otras palabras, no importa lo que intenten a esta altura del tiempo, NO hay forma de recuperar al país de la grave crisis que padecemos mientras ellos continúen en el poder.

Si de líderes hablamos, el PSUV lo conduce los personajes más rechazados y odiados de la historia política de Venezuela, Maduro, Cabello, Rodríguez, El Aissami y el refuerzo de última hora, el inefable Isaías Rodríguez, (todos cartuchos quemados, con edad promedio por encima de los cincuenta) sin ningún poder de convocatoria y ya sin bolsas CLAP que ofrecer, sino solo le quedan las armas y las amenazas directas de quitarles los pocos y disminuidos beneficios de misiones, hoy casi inexistentes. Entre los aspectos más positivos de esta guerra en la calle es que hemos descubierto, para satisfacción de los venezolanos, un tesoro raro en el mundo de hoy, como son líderes y jóvenes guerreros en todos los rincones del país que NO están dispuestos a dejarse quitar el país, que nos pertenece por derecho y por razón. Ahí han quedado héroes inmortales como Pernalete, Lander, Tinoco. Cañizares, etc. Más de 100 jóvenes asesinados desde el 2014 por los esbirros del régimen, pero hoy se encuentran en pie de guerra en la calle cientos de miles de héroes anónimos, dispuestos a morir por nuestro país y contra esa triste y macabra realidad, de defender la libertad exponiendo la vida, no hay nadie quien pueda. Y si a esta lista le sumamos líderes veteranos como Ramos Allup, Ledezma y Borges junto a jóvenes como Leopoldo, Capriles, María Corina y más juventud en Pizarro, Ceballos, Guevara, Requesens, Olivares, Mejías, Arellano, Smolansky, Paparoni, Goicoechea, González y pare Ud. de contar (formados, carismáticos y valientes, cuya edad promedio no supera los 30 años) no es entonces temerario concluir que nuestro liderazgo actual, unidos y coordinados en un solo propósito de derrotar a Maduro y sus generalotes, tendrá éxito si la sociedad civil sigue actuando en forma monolítica hasta que sea necesario, incorporando cada día nuevos autores del oeste de Caracas y de otras zonas del país, hoy defraudados por el fiasco revolucionario.

Frente a este escenario Maduro lanza la convocatoria a la “prostituyente” como último recurso político, para que desde un tsf y un cne bajo su control, ejecute con una premura inusitada, este burdo fraude inconstitucional para aglutinar sus pocos seguidores y a la vez crear desesperanza en la oposición. En mi modesta opinión este recurso debe resultar un bumerán para su causa y si llegara a darse, resultaría en un “parto anal” en que poca gente creería y respetaría y seguramente va a precipitar una salida de la dictadura, como fue el caso de Pinochet, de Pérez Jiménez y de Fujimori.

Es solo cuestión de tiempo, pero Maduro no podrá sobrevivir con las finanzas públicas en el suelo, con solo el apoyo del 15% de la población, con unas FANB que no parecieran en este momento ser tan incondicionales y un cne – tsj tan precario, frente a una oposición fortalecida por el chavismo disidente, ahora con el Ministerio Publico de su lado, una AN con los 2/3 de sus miembros, el apoyo internacional, el de la Iglesia y del 85% de la gente. ¡Es lo racional! ¿O todo este show es para mejorar su posición ante una salida negociada?

 

Cuba, Venezuela o el paradigma del doble rasero de EE. UU. por Julio A. Fariñas – La Voz de Galicia – 17 de Junio 2017

Cuba y Venezuela viven momentos decisivos para su futuro. Los gobiernos de ambos países se ven afectados muy de cerca por los efectos de la llegada del huracán Trump a la Casa Blanca pero no se los mide por el mismo rasero.

El pasado viernes entraba en Miami el huracán a cosechar los aplausos de la vieja guardia del exilio cubano en Florida -las primeras filas estaban reservadas para los supervivientes del frustrado desembarco de Bahía Cochinos- a la que, en agradecimiento de su generosa contribución, tanto económica como en votos, a su coronación como emperador de la primera potencia mundial les alegró el oído recitando lo que ya todo el mundo sabía: se acabó la apertura hacia el régimen de La Habana, iniciada hace un año por Obama y que no había ido mucho más allá de flexibilizar el inútil embargo económico que pesaba sobre la isla desde hacía más de medio siglo. Cuba La democratización política de Cuba que demanda Trump como paso previo para la normalización plena de relaciones pasa por la legalización de los partidos políticos, la celebración de elecciones supervisadas, la liberación de los presos políticos y entregar a los fugitivos.

Raúl Castro que mantiene en pie su compromiso de celebrar elecciones municipales y parlamentarias para octubre, presidenciales para febrero del año que viene y de no presentarse a las mismas como candidato, no se dio por aludido e incluso, según algunos analistas como el historiador Rafael Rojas, le vino bien para calmar los ánimos del sector más conservador del Partido Comunista Cubano, receloso del aperturismo propiciado por la política de Obama. La segunda Cuba Mientras tanto, apenas se le han visto gestos determinantes que puedan contribuir a evitar que un inefable peón del régimen castrista convierta a Venezuela, un país con clara trayectoria democrática, en una segunda Cuba.

Frente a la brutal ofensiva del madurismo contra la inmensa mayoría de los ciudadanos venezolanos, que ya se ha cobrado 73 víctimas mortales, a las que que hay que sumar las del hambre, la falta de medicamentos y los linchamientos -cerca de un centenar de enero a mayo- cometidos por ciudadanos acosados hartos de la impunidad de la que gozan los delincuentes, el gobierno que preside Trump no ha ido más allá de lanzarle unas cuantas bravuconadas a los responsables de la barbarie y de ampliar la lista negra de los chavistas con cuentas pendientes con la justicia del Imperio. No ha molestado para nada a los familiares directos del muñidor de las desgracias que padece el país y que disfrutan en la misma península de Florida de la obscena riqueza que han acumulado a costa de la robolución bolivariana. Tampoco existe constancia de que haya ordenado devolverle la generosa aportación realizada a los faustos de su toma de posesión, cifrada en más de 500.000 dólares.

Y el embargo, ¿qué? Son muchos los que se preguntan por qué el gobierno norteamericano no decreta un embargo comercial internacional contra un país al que le compra diariamente 792.000 barriles de petróleo, que suponen el 41 % de las exportaciones de crudo venezolano y que es casi al único que vende a precio de mercado. Una medida de este tipo apenas afectaría a los intereses de la economía norteamericana, ya que no suponen más que el 8 % de sus importaciones totales de crudo en un momento en que la producción nacional casi cubre sus necesidades energéticas. Entre los expertos existe casi unanimidad en que una medida de ese tipo axfisiaría la maltrecha economía venezolana y tumbaría al régimen en cuestión de semanas.

El paradigma Lo que casi nadie acierta a comprender es el porqué del paradigma de ese doble rasero. Hay quien opina que una medida de ese tipo perjudicaría más a la población civil que al régimen, como ocurrió con Cuba. Otros, en cambio apuntan que la razón última puede esconderse tras los intereses de alguna multinacional del sector cuyos directivos o ex directivos forman parte del equipo del actual inquilino de la Casa Blanca. Si alguien no lo remedia, en cuestión de semanas Maduro y Cilia (su verdadero cerebro y esposa) sacarán adelante su Asamblea Nacional Inconstituyente, si hace falta nombran a Zapatero presidente honorario con sede en Los Roques….y luego a ver quién les tose.

Trump y su nueva política cubana por Carlos Alberto Montaner – Gentiuno – 17 de Junio 2017

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El presidente Donald Trump se propone modificar y endurecer la política de Barack Obama con relación a Cuba. Obama, que acertó en ciertos aspectos sociales de su política interna, erró totalmente en su estrategia cubana. Me parece, pues, razonable cambiarla. No todo lo que Trump hace es equivocado. A veces, entre twitters insomnes, acierta.

Si hay algo que el jefe de cualquier Estado debe tener muy claro, es precisar quiénes son los amigos y los enemigos de la nación a la que le toca proteger. Trump sabe o intuye que los Castro, desde hace décadas, intentan perjudicar a su país por cualquier medio. En 1957 Fidel Castro le escribió una carta a Celia Sánchez, entonces su amante y confidente, explicándole que la lucha contra Batista (la carta está firmada en Sierra Maestra) era sólo el prólogo de la batalla épica que libraría contra Washington durante toda su vida.

Fidel Castro, que fue un comunista convencido, cumplió esa promesa, luego reiterada docenas de veces oralmente y por la naturaleza de sus acciones. Por eso, cuando Fidel murió, Donald Trump, que había sido electo presidente pocas semanas antes, pero todavía no había tomado posesión, tras calificarlo como un “dictador brutal”, aseguró que: “A pesar de que las tragedias, muertes y dolor causados por Fidel Castro no pueden ser borradas, nuestro Gobierno hará todo lo posible para asegurar que el pueblo cubano pueda iniciar finalmente su camino hacia la prosperidad y libertad”.

En consecuencia, Trump, a los pocos meses de iniciar su andadura, ha retomado el propósito de cambiar el régimen cubano, irresponsablemente cancelado por Barack Obama en abril del 2015, como anunció el expresidente durante la Cumbre de Panamá, aunque, contradictoriamente, tuvo la solidaria cortesía de reunirse con disidentes cubanos que habían viajado desde la Isla, gesto simbólico que hay que agradecerle.

Trump contra tiranía cubana
¿Por qué Trump ha retomado la estrategia de “contener” a Cuba, como se decía en la jerga de la Guerra Fría? Porque Trump y sus asesores, guiados por la experiencia del senador Marco Rubio y del congresista Mario Díaz-Balart, verdaderos expertos en el tema, piensan que Raúl Castro no ha renunciado a la confrontación, lo que aconseja privarlo de fondos.

Muy en consonancia con la impronta que Fidel le dejó a su hermano y a su régimen, la revolución cubana continúa siendo enemiga de los ideales e intereses de Estados Unidos, como si la URSS continuara existiendo y el marxismo no se hubiera desacreditado totalmente hace ya más de un cuarto de siglo. Para Cuba la Guerra Fría no ha concluido. Para ellos, “la lucha sigue”.

Eso se demuestra en la alianza cubana con Corea del Norte, que incluye suministros clandestinos de equipos bélicos, prohibidos por Naciones Unidas, incluso mientras negociaba el “deshielo” con Washington. Es evidente en el respaldo a Siria, a Irán, a Bielorrusia, a la Rusia de Putin, y a cuanto dictador u “hombre fuerte” se enfrenta a las democracias occidentales. Se prueba en la permanente hostilidad contra el Estado de Israel, pero, sobre todo, queda clarísimo en la actuación de Raúl Castro en el caso venezolano.

Si Obama creía que la dictadura cubana, a cambio de buenas relaciones, ayudaría a Estados Unidos a moderar la conducta de la Venezuela de Chávez y Maduro, se equivocó de plano. La Cuba de Raúl Castro se dedica a echar gasolina al incendio que devora a ese país, con el objeto de no perder los subsidios que le genera la enorme colonia sudamericana.

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Maduro y Ramiro Valdes
Los militares cubanos son el sostén esencial de la dictadura de Nicolás Maduro, personaje formado en la Escuela de Cuadros del Partido Comunista cubano llamada “Ñico López”. Le proporcionan inteligencia y adiestramiento a sus colegas venezolanos para que repriman cruelmente a los demócratas de la oposición. Los muy hábiles operadores políticos cubanos, formados en la tradición del KGB y la Stasi, asesoran a los chavistas y le dan forma y sentido a la alianza de los cinco gobiernos patológicamente “antiyanquis” de América Latina: la propia Cuba, Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador.

Tiene razón el presidente Trump cuando afirma que Barack Obama (pese a su hermoso discurso en defensa de la democracia pronunciado en La Habana) no debió haber entregado todas las fichas norteamericanas sin que Raúl Castro hiciera concesiones fundamentales en beneficio del pueblo cubano y de su derecho a la libertad y la democracia. Eso es lo que Trump ahora intenta corregir

 

 

Venezuela, Cuba y la OEA por Antonio Sánchez García – El Nacional – 13 de Junio 2017

1914131_100948089923782_4527818_nEs la hora de que la comunidad democrática internacional abra los ojos y venga en nuestro auxilio. Con todos sus medios. Venezuela es, para la región y el mismo Estados Unidos, inmensamente más valioso que Cuba, e importante política, económica, social e históricamente que Siria. Esperamos por lo menos que lo entiendan.

A Luis Almagro

Hay un convidado de piedra en la Asamblea General de la OEA: Cuba. No se la menciona, es un tótem y un tabú, y nadie, ni siquiera su secretario general, Luis Almagro, el mejor que haya pasado por sus tablas desde su creación y posiblemente el más valioso de los políticos latinoamericanos vivos, osa mencionarla. Es el poder en las sombras, el fantasma de la ópera, que ni siquiera sus vicarios y acólitos, como quien dirige la cancillería de su satrapía en tierra firme, o su plenipotenciario en funciones ante la OEA, osan mencionar. Pues sería como mencionar la soga en casa del ahorcado.

Todos los miembros de pleno derecho de la con razón llamada Organización de Estados Americanos, sean ellos de derechas, de izquierdas o de centro, tienen perfecta conciencia de que el dueño del desventurado país sobre cuyos destinos se discute es, por ahora, Raúl Castro. Hasta su muerte fue su hermano Fidel. Luego de la muerte será su nieto. Versión tropical y caribeña de Corea del Norte. Pero ninguno hace mención del hecho: Maduro es un agente cubano, puesto frente a la administración de la dictadura a la discutible muerte de Hugo Chávez Frías, sucedida en Cuba, en La Habana, en el CIMEQ y bajo la directa, secreta y blindada observación de Fidel y Raúl Castro. Y ni la señorita Delcy Rodríguez, ni sus embajadores en Washington, ni ninguno de los funcionarios que los acompañan en dichas discusiones estarían ocupando sus puestos sin la aprobación del supremo gobierno cubano. Piensan, hablan y gesticulan como si fueran monigotes: son títeres de Raúl Castro. Pero se los toma en serio, se discute con ellos y se pretende convencerlos de verdades tangibles –crisis humanitaria, insurrección, manifestantes asesinados, narcotráfico de dimensión planetaria, pobreza, falta de alimentos y medicinas– como si no fueran los apasionados voceros de la cancillería cubana. Los perros que ladran a sus indicaciones.

El poder del amo cubano es omnipresente y ubicuo: desde el papa Francisco a la canciller alemana Angela Merkel y desde Donald Trump a la socialista chilena Michelle Bachelet, pasando por Mauricio Macri, Temer y PPK –los liberales latinoamericanos de la partida–, todos de consuno, le recomiendan a la oposición venezolana, que se sabe maniatada, aherrojada y amenazada de muerte por las fuerzas combinadas de la satrapía venezolana y la tiranía cubana, que la amaestra, la maneja y la domina, le recomiendan a esta oposición que dialogue con Nicolás Maduro. Como si Nicolás Maduro fuera algo más que el títere de Raúl Castro y Ramiro Valdés. Como si en verdad dispusiera de mayor poder que el de quienes lo manejan.

¿Por qué no hablan con la verdad por delante y le recomiendan a nuestra oposición que se reúna en sitio neutral, ante un tercero, con Raúl Castro? ¿Por qué darle a la tiranía cubana la insólita ventaja de su absoluta transparencia, no tocarla ni con el pétalo de una rosa y hasta abrirle los brazos en gloria y majestad, con caras sonrientes y amabilidad desbordada, como lo han hecho Barack Obama y Jorge Alejandro Bergoglio? ¿Por qué insólitas y extrañas razones tanto el Departamento de Estado de la Sra. Hillary Clinton como el Vaticano de monseñor Parolin prefirieron abrirse a la tiranía cubana, en absoluto desmedro de la democracia venezolana? ¿Por qué todas las cancillerías del mundo, con la natural excepción de Corea del Norte, Rusia, China y los cipayos latinoamericanos, expresan sus angustias ante la tragedia venezolana y callan la razón de tal tragedia: la colonización de Venezuela por Cuba y el implacable manejo de sus fuerzas militares, policiales y parapoliciales, un ejército de “asesores”, “médicos”, “preparadores deportivos” y “técnicos de gobierno” que constituyen un ejército de ocupación de tropas de combate altamente preparadas para la guerra, de decenas y decenas de miles de funcionarios cubanos, que controlan desde notarías hasta registros de identidad, manejan quién cómo y cuándo merece tener o no tener un pasaporte y se llevan la tajada del león de los ingresos de nuestra esquilmada industria petrolera? ¿Y 100.000 barriles diarios de petróleo a cuenta de inventario?

Evidentemente, Susana Malcorra y Heraldo Muñoz, cancilleres de Argentina y Chile, lo saben tan perfectamente como lo sabe monseñor Parolín, canciller del Vaticano, el jefe del Departamento de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson, y todos los ministros de relaciones exteriores de las naciones democráticas del orbe: Venezuela es una dictadura “exógena”, para usar un término creado por quienes la administran: su cerebro, su alma y su corazón se encuentran en La Habana. Y si no lo saben no merecen ocupar los puestos que ocupan. Si sus servicios de inteligencia no los proveen de la verdad de lo que ocurre en nuestro atribulado país, ¿de qué es que los proveen?

Una palabra de Raúl Castro es una orden para Nicolás Maduro y una de Ramiro Valdés una decisión que no será discutida por el general Vladimir Padrino, jefe de los ejércitos venezolanos. Ni Maduro, ni Padrino ni ninguno de los funcionarios de la dictadura tienen poder real para actuar por propia iniciativa. Y quien de la alta nomenclatura del régimen, como la fiscal general de la República, Luisa Ortega Díaz, las contraríe, corre el riesgo de ser suicidada, como lo insinuara con su perversa y estúpida brutalidad uno de los máximos sigüises del dictador y ex guardaespaldas a todo servicio de Hugo Chávez, Pedro Carreño. Sin el consenso de los tiranos cubanos o la decisión unilateral de sus estados mayores de retirarse del campo de batalla temiendo graves consecuencias para la supervivencia de su “revolución”, Venezuela no saldrá de su tragedia. Para Cuba, la dictadura venezolana es un “essential”, una conquista innegociable.

Héctor Schamis, el gran columnista de El País, escribió en abril de 2015 que en Venezuela no existían las fuerzas internas capaces de dirimir el grave conflicto en el que estábamos. La insurrección en marcha, de una dimensión, una fuerza y un alcance inéditos en la historia de América Latina y solo comparable a los sucesos de Ucrania o la Primavera Árabe, demuestra que existen de la parte opositora las fuerzas para reconstruir el país y echar a andar una nueva república, liberal, democrática, próspera y poderosa, si solo se enfrentaran a una dictadura endógena, fracasada, arruinada y acorralada, como esta farsa trágica del castrochavismo. No le pidan al pueblo venezolano, cuyas fuerzas armadas lo han traicionado vendiéndose al enemigo, que venza a las tropas cubanas invasoras. ¿Esperan por un nuevo Vietnam?

Es la hora de que la comunidad democrática internacional abra los ojos y venga en nuestro auxilio. Con todos sus medios. Venezuela es, para la región y el mismo Estados Unidos, inmensamente más valioso e importante que Siria. Esperamos que por lo menos lo entiendan.

 

Los tres crímenes de la Fuerza Armada Venezolana por Gustavo Coronel – La Patilla – 29 de Mayo 2017

gse_multipart55967La Fuerza Armada venezolana que apoya el narco-régimen chavista ha cometido tres crímenes contra la Nación, todos imperdonables: el crimen de la corrupción; el crimen de la represión y el crimen de la entrega.

CORRUPCIÓN

El crimen de la corrupción está bien documentado. Se ha desarrollado en cuatro áreas claramente diferenciadas: el narcotráfico, el contrabando de extracción, la distribución de alimentos y la participación por dinero en tareas que no le corresponden y para lo cual no están capacitadas. En el caso del narcotráfico existe documentación suficiente para establecer la conexión entre miembros de la Fuerza Armada y esa actividad criminal. Se podría alegar que esta actividad no es de naturaleza institucional sino individual. Se podría argumentar que no es la institución militar la que trafica con drogas sino miembros de esa institución. Dirán que nombres como los de Hugo Carvajal, Néstor Reverol, Edilberto Molina Molina, Diosdado Cabello, Henry Rangel Silva y otros altos miembros de la Fuerza Armada, todos ellos indiciados de participar en narcotráfico son miembros de la institución pero no son la institución. Ese argumento es inválido porque, si bien es cierto que no todos los miembros de la Fuerza armada venezolana son narcotraficantes, no es menos cierto que la institución no ha tomado acción alguna para limpiarse de esa plaga. Todo lo contrario, esa gente indiciada está protegida por la institución. Peor aún, basta que sean indiciados para que sean premiados por el narco-régimen del cual forma parte muy importante la institución.

Lo mismo sucede con el contrabando de extracción. La custodia de las fronteras de Venezuela está en manos de la Fuerza Armada. Su participación activa en el contrabando de gasolina, de ganado, de oro a través de las fronteras está bien documentado, hasta en APORREA, ver: https://www.aporrea.org/contraloria/a181126.html o por observadores de la situación venezolana, ver: http://www.unidadvenezuela.org/2015/08/sebastiana-barraez-el-contrabando-de-combustible-y-de-alimentos-supero-al-narcotrafico-en-las-regiones-fronterizas/ . La agencia de noticias REUTERS informa que los contrabandistas dicen: “Le pagamos a la guardia Nacional dependiendo de lo que llevemos en los camiones”, ver: http://www.reuters.com/article/us-venezuela-smuggling-insight-idUSKCN0UY1IT

La tercera área de actividad criminal es el control de la distribución de alimentos. Uno lee en la prensa, ver https://es.panampost.com/karina-martin/2016/12/28/militares-vzla-trafican-alimentos/ : “Los militares que deberían encargarse de administrar los escasos alimentos que hay en el país, lo que administran son mercados ilegales, en el que revenden productos de primera necesidad hasta a 100 veces el precio fijado por el gobierno”. Un militar chavista, hoy en oposición al narco-régimen, dice: “Ahora la comida da más que la droga”. El decreto de Nicolás Maduro delegando la coordinación, distribución y resguardo de alimentos, medicinas y otros productos esenciales a las Fuerzas Armadas de Venezuela , lo que llamó “Gran Misión de Abastecimiento Soberano” ha resultado ser un soberano fraude en manos de la Fuerza Armada, la cual está traficando con el hambre del pueblo., ver: https://www.forbes.com.mx/militares-toman-el-control-de-la-distribucion-de-comida-en-venezuela/

El cuarto foco principal de corrupción de la Fuerza Armada venezolana tiene que ver con la creación de empresas militares fantasmas que se unen a empresas también semi-fantasmas de civiles afectos al narco-régimen, a fin de participar en actividades petroleras o mineras para las cuales no están capacitadas. Lo que hacen es convertirse en intermediaros, gestores, que obtienen parte de los contratos que otorga el narco-régimen en los sectores petroleros o mineros. Este es el caso de la empresa llamada CAMIMPEG, la cual se ha aliado con una empresa llamada Southern Procurement Services, ver: http://lasarmasdecoronel.blogspot.com/2017/02/dos-empresas-piratas-contratan-con-una.html . Esta alianza pretende hacer trabajos para petróleos de Venezuela pero no tiene la experticia, la tradición, la gerencia o el financiamiento para hacerlo. Acaban de firmar un contrato con PDVSA para hacer un trabajo de $400 millones en el campo Urdaneta, estado Zulia, contrato que debería ser investigado a fondo por la Asamblea Nacional. En estos negocios se menciona el nombre de Antonio Benavides Torres, ver: https://surotativo.com/estos-son-los-benavides-familia-investigada-por-narcotrafico-lavado-y-estafa/ , sancionado por nexos con el narcotráfico.

REPRESIÓN

Lo que está ocurriendo en Venezuela es un masivo crimen de represión en contra del pueblo venezolano por parte de la Fuerza Armada venezolana, al mando de Vladimir Padrino López, con la complicidad por comisión u omisión de la institución militar, puesto que nadie tiene por qué obedecer órdenes que lleven a violar los derechos humanos de sus compatriotas. En este crimen de represión se nombra, de marea particular, a la Guardia Nacional, al mando del general Antonio Benavides Torres, quien reemplazó al también indiciado por narcotraficante Néstor Reverol, promovido a ministro del Interior, Justicia y Paz. Más de 50 venezolanos han muerto en menos de dos meses de protestas ciudadanas, las cuales han sido reprimidas a sangre y fuego por miembros de la Fuerza Armada venezolana, Estos son crímenes que podrán ser objeto de juicios en Venezuela y en los tribunales internacionales de justicia y no prescriben. La lista de militares responsables por las órdenes de represión existe.

Una faceta de la represión es la de remitir a quienes protestan a tribunales militares a ser juzgados de manera incompatible con sus derechos humanos y con los principios de la justicia venezolana e internacional.

Por este crimen de la represión el principal responsable es Vladimir López Padrino, ministro de Defensa y cabeza visible de la fuerza armada venezolana. El será juzgado en compañía de sus cercanos cómplices.

ENTREGA

El tercero de los crímenes de la Fuerza Armada venezolana en contra de la Nación se refiere a la manera pasiva con la cual aceptan la presencia en Venezuela de militares castristas en calidad de consejeros, tutores, asesores y hasta jefes de línea. A Venezuela llegan militares cubanos a supervisar y a dar instrucciones, ver: https://es.panampost.com/sabrina-martin/2017/01/16/general-cubano-supervisar-militares/ . Analistas de la situación venezolana alegan que ya el tutelaje ha ido sobrepasado por niveles efectivos de control de Cuba sobre Venezuela, ver: http://www.elnuevoherald.com/noticias/mundo/america-latina/venezuela-es/article2023593.html . La presencia cubana en Venezuela se inició durante la etapa del difunto y permanece hoy, más fuerte que nunca, bajo Maduro. https://oglobo.globo.com/mundo/os-intocaveis-cubanos-da-venezuela-11962844 . Así lo afirma Moisés Naím al decir que Maduro no importa, puesto que los amos del poder en Venezuela son Cuba y los narcotraficantes. Ver: https://www.theatlantic.com/international/archive/2017/05/maduro-venezuela/528003/

LA FUERZA ARMADA ES UNA INSTITUCIÓN PODRIDA

En el pasado se podía criticar algún aspecto de la Fuerza Armada, como era el forcejeo palaciego de los militares en búsqueda de promociones. Se criticaba ver a Blanca Ibáñez vestida de militar dando órdenes. Se criticaba que una mujer, Gardenia Martínez, fuese vendedora de armas a la Fuerza Armada. Este tipo de desviaciones contribuyó al descrédito de la democracia bipartidista, pero los crímenes de hoy son exponencialmente mayores y la Fuerza Armada no solo los protagoniza sino que los valida de manera impúdica. Esto no puede tener perdón ni defensa alguna. Es natural que para muchos miembros de la Fuerza Armada, tanto activos como en retiro, sea doloroso leer estas y peores críticas, las cuales han llegado hasta a pedir la eliminación de esta institución. Yo la he pedido en escritos anteriores porque pienso que la Fuerza Armada es hoy una institución parasitaria, una terrible carga financiera y un cómplice del narco régimen, así como será un riesgo continuo para la democracia venezolana del siglo XXI. Quienes la defienden aceptan sus crímenes de hoy pero piensan que la institución puede ser depurada y profesionalizada. Yo soy pesimista y creo que no tiene redención y que su naturaleza armada, deliberante, la condena a ser un agente promotor de dictaduras y despotismo. No niego que eliminarla abruptamente sea punto menos que imposible, porque tiene las armas en la mano, pero si será posible irla redimensionando hasta que deje de ser una represa para el libre ejercicio de la democracia. Y por donde se deberá comenzar es por las Escuelas Militares, las cuales parecen ser, a juzgar por la baja calidad humana de demasiado de sus egresados, centros de adoctrinamiento para futuros déspotas más que casas de sueños azules.

El común denominador que une estos tres grandes crímenes es el de la traición de la Fuerza Armada a su misión, a sus valores, a su razón de ser. Se le pudrieron sus tres raíces.

A mis compañeros de armas por Fernando Ochoa Antich – RunRunes – 30 de Mayo 2017

 

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Venezuela se encuentra en peligro. Nuestro pueblo está en las calles. El asesinato de 57 jóvenes y el elevado número de heridos, detenidos y torturados, no tiene justificación alguna. Han sido reprimidos criminalmente por la Guardia Nacional, la Policía Nacional y las bandas armadas al servicio de la tiranía sólo por defender la libertad y la democracia. Esta forma de actuar compromete la responsabilidad del general Vladimir Padrino López, la del Alto Mando Militar, incluyendo a los comandantes de REDI, ZODI y de todos aquellos, que en funciones de mando, han permitido que se ataque, con inusitada sevicia, a venezolanos que reclaman, pacíficamente, el ejercicio de sus derechos constitucionales. ¿Cómo puede justificarse que circulen en la red irrefutables fotografías y videos en los cuales se observa a efectivos militares y policiales, en compañía de miembros de las bandas armadas, disparando a quema ropa, realizando saqueos a los comercios, penetrando a residencias privadas para destruir sus entradas y romper los vidrios de los vehículos particulares? ¿Se puede guardar silencio ante la profusa evidencia existente del uso de armas de guerra y del empleo de francotiradores en contra de manifestantes pacíficos? ¿No generan estos hechos, y tantos otros, un profundo rechazo hacia la Fuerza Armada Nacional? La opinión pública nacional e internacional espera una respuesta.

La catástrofe nacional se agrava, en todos los órdenes, con el correr de los días. Tan trágicas circunstancia obliga a los venezolanos a una profunda reflexión, y en mayor medida a los miembros activos de la Fuerza Armada Nacional. Justamente, ustedes tendrán que decidir el camino a tomar para restituir la paz de la República. Nicolás Maduro perdió totalmente la base de sustentación de su gobierno. El rechazo popular a su figura no le permite resolver la crisis nacional. Su descrédito político y financiero en el ámbito internacional no permite que Venezuela pueda obtener algún tipo crédito, sea bilateral o multilateral, para poder fortalecer sus reservas internacionales. Ante la necesidad de evitar incurrir en default, lo único que ha podido hacer es disminuir las importaciones de alimentos, incrementando la escasez y el hambre. Así mismo, su responsabilidad en las graves violaciones de los derechos humanos durante su gobierno, lo han convertido en reo de la justicia internacional.   El colmo de su crueldad e insensatez llega a tal nivel que ni siquiera ha sido capaz de aceptar el ofrecimiento realizado por la Iglesia Católica de una ayuda humanitaria a través de Cáritas. Ha preferido rechazarlo, por razones de prestigio político, aun conociendo que numerosos niños y ancianos pueden morir por falta de medicinas y comida en los hospitales,

Para colmo de males, asesorado por el régimen cubano, ha decidido tomar el tortuoso camino de convocar a una Asamblea Nacional Constituyente, presentándola como el “mejor camino para la paz”. Nada más falso. Para nadie es un secreto, y eso los incluye a ustedes, que lo exigido por amplios sectores nacionales es precisamente el cabal cumplimiento de la Constitución Nacional vigente, ya que un proceso constituyente convocado de manera inconstitucional y arbitrario sólo puede agravar la insatisfacción y el rechazo de los venezolanos. Es absolutamente inaceptable, y ustedes deben tomarlo muy en cuenta , que la sola decisión de Nicolás Maduro pueda reemplazar la voluntad soberana de todo el pueblo venezolano al pretender confundir aviesamente la “iniciativa de convocatoria” a una Asamblea Nacional Constituyente con la “convocatoria” propiamente dicha, para consolidar así un golpe de Estado. Ustedes también deben saber que la írrita Asamblea Nacional Constituyente, que ellos piensan reunir de una manera fraudulenta para tener segura mayoría, modificará totalmente la visión establecida en la Constitución de 1999, la cual mantenía que Venezuela era un Estado democrático y social de Derecho y de Justicia, reemplazando sus principios fundamentales. Lo más doloroso es que pretenda utilizarlos a ustedes, para sojuzgar a los venezolanos e imponer un régimen totalitario.

Es muy doloroso que el venezolano común considere, no sin razón, que la tiranía de Nicolás Maduro, la cual lo ha sometido a tantas penurias, se sostiene única y exclusivamente gracias al apoyo cómplice e incondicional de la Fuerza Armada Nacional. Los hechos y las expresiones de sus máximos representantes así lo demuestran. Sin embargo los venezolanos siguen teniendo fe en ustedes. No los decepcionen. Ustedes conocen la realidad de las carencias y el sufrimiento infligido a nuestro pueblo en tantos años de rapiña y corrupción. Es justo señalar, lo conocemos perfectamente bien los militares en situación de retiro, las permanentes arbitrariedades que se cometen dentro de la Institución Armada al privilegiar la adhesión político partidista por encima de los méritos profesionales para el otorgamiento de cargos, ascensos y reconocimientos. Eso tiene que terminar. Sin embargo, ustedes deben saber que, en tan compleja situación nacional, lo único que nuestro pueblo les exige es el fiel cumplimiento de lo establecido en la Constitución Nacional, en particular lo pautado en el artículo 328. Queremos militares profesionales, conscientes de sus deberes, disciplinados y obedientes, pero nunca obsecuentes y sumisos a un partido político. Igualmente, les recuerdo, que en los artículos 333 y 350 constitucionales se establece el deber que todos tenemos de defender nuestra Constitución cuando su vigencia es amenazada. La conciencia de cada uno de nosotros y solo ella le indicará la actitud a asumir. Recuerden sus obligaciones militares.

Nuestra historia es prácticamente una relación de hechos, en los cuales la Fuerza Armada Nacional, ya sea el Ejército Libertador o la moderna organización militar creada a partir del Siglo XX, siempre desempeñó, con aciertos y errores, un papel protagónico en el rescate de la libertad del pueblo venezolano. Así ocurrió en la guerra de Independencia; luego en la dictadura de Juan Vicente Gómez al insurreccionarse en contra de su gobierno en los años de 1919, 1922 y 1928 y ser factor fundamental en la pacífica transición hacia la democracia presidida por los generales Eleazar López Contreras e Isaías Medina Angarita. Posteriormente contribuyó al derrocamiento de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez; combatió y derrotó a la insurgencia castro-comunista que pretendía arrebatarnos la democracia durante los años sesenta y setenta; y por último, combatió y derrotó la felonía cometida por Hugo Chávez y su logia conspirativa, cuando pretendieron derrocar al gobierno legítimamente electo de Carlos Andrés Pérez. Esas han sido las referencias permanentes en la memoria de los venezolanos y, entre otras, la causa del inmenso prestigio y respeto que los venezolanos siempre le profesaron a la Fuerza Armada Nacional. Entonces, me pregunto: ¿cómo quieren ustedes ser recordados en nuestra historia? Cumplan con su deber en esta hora dolorosa de Venezuela.

 

El Plan de Maduro y el grupo que lo respalda comenzó con la enfermedad de Hugo Chávez por Juan Carlos Zapata – Alnavio.com – 25 de Mayo 2017

No hay nada improvisado en el plan de Nicolás Maduro para hacerse del poder total en Venezuela. Es un plan que lleva más de un lustro en ejecución. En lo interno del chavismo, Maduro y el grupo que lo respalda han logrado derrotar adversarios y enemigos. A la oposición le ha ganado la partida en varios episodios. Que tengan éxito en esta nueva etapa está aún por verse. Pero que quede claro: A Maduro no hay que subestimarlo.

Está en marcha la operación para imponer la Constituyente de Nicolás Maduro y el grupo que lo respalda desde hace ya más de un lustro. Los poderes alineados mantienen y confirman la hoja de ruta establecida desde antes de la derrota parlamentaria de diciembre de 2015. Al principio fue la designación express de los magistrados con el propósito de garantizarse el control férreo del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ). Así se anticipaban a lo que ya las encuestas daban por cierto, la pérdida del Poder Legislativo. Se habló luego de choque de poderes y el Gobierno midió la reacción opositora con la decisión de aniquilar a los tres diputados del estado Amazonas que le conferían al nuevo Parlamento la mayoría total. Como no era suficiente, más tarde se impuso la tesis de desacato de la Asamblea Nacional, y se apeló a la maniobra de cerrar los caminos electorales en 2016, y también negándole a la fiscal general, Luisa Ortega Díaz, la presidencia del Poder Moral, que esto último parecía antes un detalle, y con los nuevos hechos ya se sabe lo que había en el fondo. En paralelo, una tras otra, se dieron las 48 sentencias por parte del TSJ, las cuales le iban dando forma a lo que se llamó un golpe continuado, lo que resultó evidente con las sentencias 155 y 156; las sentencias del autogolpe. De allí en adelante, los poderes, el Consejo Nacional Electoral (CNE), el Poder Moral, el TSJ, el Ejecutivo, han mantenido una misma línea; y esta no es otra que el sostenimiento de la dictadura, la ruptura del hilo constitucional, como bien lo definió la fiscal general. Para ello cuentan con el apoyo decisivo de la Fuerza Armada, y dentro de esta, con la Guardia Nacional, una maquinaria represiva que rompió todos los antecedentes históricos. Leer más de esta entrada

La Primavera Venezolana por Julio César Arreaza – La Patilla – 21 de Mayo 2017

281245_2158500914972_6431514_n.jpgEl alto mando militar del gobiernito de Maduro se enfrenta con sus tanquetas, piquetes y armas letales, si letales, -van 50 muertes innecesarias-, contra un ejército de ciudadanos venezolanos desarmados y pacíficos que claman por la reivindicación del libre y transparente ejercicio de la soberanía popular, conculcada de manera vil por el régimen forajido, para devolverle a la patria su gobernabilidad perdida y la decencia en el manejo de los asuntos públicos, superando la hora menguada de latrocinios sin par.
Vivimos en el mundo al revés, la FA está concebida para proteger al pueblo venezolano, la Constitución, la soberanía y la integridad territorial, y en vez de luchar contra la delincuencia y colectivos armados enseñoreados lo hacen contra el poder soberano originario que lucha por el rescate de la república, hoy secuestrada por una camarilla criminal que se niega a desalojar el poder debido a sus múltiples delitos de lesa humanidad. La FA jamás nos protegió de las incursiones de las FARC, de la grosera injerencia cubana, de los traficantes de drogas, de los esquilmadores de nuestras riquezas, de los pranes y los colectivos armados por el gobierno, sino imbuido en una actitud contra natura se ensañó, respondiendo órdenes de un infame alto mando, a combatir a ciudadanos que enarbolan la bandera de la libertad, la democracia y la dignidad nacional.
Fíjense como han cambiado las cosas desde el 1 de abril, la causa de la lucha del régimen forajido es la mentira y la permanencia en el poder como sea, su poderío reside en la posesión de las armas, sus huestes son obligadas y arreadas por el látigo del tirano, pero cada día disminuidas y descreídas, porque es una lucha sin una causa grande sino en función de proteger a unos asaltantes puros y simples entregados a la barbarie represiva y el disfrute hedonista del poder.
En cambio la causa que anima a los ciudadanos lanzados a la calle es la convicción en ideales, como el rescate de la república y la justicia, y el cese de la crisis humanitaria y los crímenes de jóvenes que enlutan los hogares.
La historia indica que estamos ante la Primavera Venezolana, el conflicto escaló a otro nivel y a la canalla no le será posible imponer contra la Constitución una constituyente no electa. La CEV la califica de iniciativa divorciada de las necesidades del país y un paso más en el socavamiento del Estado de Derecho.
En medio del charco de sangre de jóvenes en donde con vileza baila el régimen, se respira una emoción de cambio que se hace indetenible y todo apunta a la gloriosa victoria del pueblo venezolano, no hay retorno. El malestar es nacional. Llegamos a un punto de cambio integral. Sé disparan los sueños por un mejor destino del país. Reivindicaremos la justicia.
¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

¿Primavera? por Ramon Peña – EnVenezuela1 – 21 de Mayo 2017

“¿Qué pasa por la mente de un dictador en los últimos días, horas y minutos que preceden a su caída e inesperadamente le hunden en el muladar de la historia?” se preguntaba Juan Goytisolo a propósito del derrumbe de las dictaduras durante la primavera árabe de 2011.
Tomando prestada la inquietud del notable escritor español, nos atrevemos a imaginar un premonitorio monólogo del Golem gobernante:
“…Yo nunca pensé que pasaría de ser un dirigente sindical. Pero la revolución, que le cambia la vida a uno sin preguntar, me aventó hasta esta silla. Que hoy quema. Le caí en gracia a los comandantes: al nuestro y a los dos cubanos. Cuando sobrevino la agonía del Supremo, estalló aquel hervidero de ambiciones personales: Cabello, Adán, Elías, todos se creían los herederos. Pero los comandantes necesitaban un sucesor dócil, sin afanes caudillescos o desviacionistas. Alguien banalmente obediente, como diría la pensadora de la derecha Hanna Arendt. En la Habana se pusieron de acuerdo los tres jefes y aquí estoy yo, en este brete, en el que ahora aparezco como el culpable de que esta revolución se vaya a la mierda. No tengo el cerebro del camarada Lenin para responder el “Qué hacer”. Mis asesores tampoco. Solo sigo la línea de la Habana al pie de la letra, pero esto sigue ingobernable. Y el petroleo no ayuda (pienso ahora que haber pasado a la oposicion en 2013 hubiera sido mas inteligente…). Solo cuento con los militares y tampoco confío mucho… Dicen que el amor de los dictadores por la patria no tiene otro límite que la muerte: la suya o la de los gobernados. Terrible dilema porque yo, ni de lejos me parezco a Allende y en cuanto al pueblo, éste ha resultado tan arrecho que ni la muerte lo detiene. La Habana me ordena defender la revolución sin piedad y con terror. Pero no funciona. Raúl no conoce los bríos de estos venezolanos. No sabe lo que es un gocho arrecho. ¿Cómo salgo ahora de esta vaina? El viejo Rangel me recomienda negociar. Que él sabe cómo hacerlo. Conociéndolo, seguramente piensa en los dictadores de derecha que suelen irse a tiempo con la maleta llena de dolares. Pero, ¿y los de izquierda?…¿Y adónde?…prefiero no pensar en Ceausescu o en Ghadafi…“

La responsabilidad militar en la tragedia venezolana por Aníbal Romero – El Nacional – 17 de Mayo 2017

Unknown.jpegHablar de la crisis venezolana me parece insuficiente, pues lo ocurrido en Venezuela bajo la llamada revolución bolivariana es una tragedia. Se trata de un conjunto de eventos que no pocas veces resulta difícil entender e interpretar, como pasa cuando leemos las obras de Esquilo, Sófocles y Eurípides, grandes autores de la tragedia griega. El devenir venezolano de estos tiempos se muestra a una primera mirada rodeado de sombras y misterios, de fuerzas incomprensibles, de culpas heredadas e incurridas que en apariencia no cabe distribuir con precisión. Sin embargo, no lo perdamos de vista: cuando hablamos de Venezuela lidiamos con duras y patentes realidades que podemos y debemos entender con lucidez moral y política.

Luego de superar el impacto que generan las muertes inocentes, las protestas masivas, la implacable represión, la violencia desatada y el sonido y la furia que nos asolan, captamos que sí es viable comprender lo ocurrido y que existen responsabilidades insoslayables, así como agentes sociales y políticos que las acarrean sobre sus hombros y de los sectores a que pertenecen.

En tal sentido, sostendré a continuación que los militares son responsables principalísimos de la tragedia que ha hundido al país. La responsabilidad castrense en la tragedia venezolana es general e institucional, pero como siempre existen excepciones individuales. No obstante, insisto, la responsabilidad de buena parte de los integrantes de nuestro estamento militar es clara e inequívoca, tanto en lo que se refiere a los orígenes y el desarrollo así como al desenlace de la conmoción histórica que sacude a Venezuela. No afirmo en modo alguno que los militares son los únicos responsables de la catástrofe venezolana. Afirmo, como ya dije, que son responsables principalísimos de un fracaso histórico de enormes proporciones, que ahora termina saldándose en asesinatos, torturas, delirio político y desquiciamiento moral por parte de un régimen apuntalado por la institución armada nacional.

¿Cuáles son los contenidos esenciales de la tragedia y de la responsabilidad militar en la misma? En primer lugar y aunque a los analistas e historiadores del porvenir ello luzca casi increíble, los militares y civiles que dirigieron y dirigen la revolución bolivariana, comenzando por Hugo Chávez, han subordinado de manera bochornosa la soberanía de Venezuela a los intereses y directrices de la Cuba castrista.

En segundo lugar, el régimen chavista, de manera deliberada y programada, ha convertido a las Fuerzas Armadas en agentes activos de un partido y de un proyecto despótico, parcializándolas y adoctrinándolas en función de una sola sección de la sociedad y una ideología que cada día se reducen en tamaño y peso específico, dejando a los militares aislados y repudiados por la mayoría del país.

En tercer término, el chavismo produjo un cambio radical en la ubicación estratégica de Venezuela, afectando nuestra seguridad nacional al aliarnos con países y organizaciones que nos apartan del Occidente libre y democrático, rompiendo con gigantesca miopía lazos históricos que eran producto de la geografía y la afinidad cultural y política y no de la improvisación.

En cuarto lugar, no contentos con todo lo anterior, el chavismo se dedicó a crear una fuerza paramilitar paralela, integrada por milicias y “colectivos” dotados y estimulados por un régimen que, a pesar de contar con palpable poder, en el fondo siempre ha desconfiado de su estabilidad y permanencia. Entretanto, los militares han aceptado que las armas de la República dejen de ser suyas en exclusiva y pasen a ser compartidas con grupos ajenos a lo constitucionalmente estipulado, grupos destinados a acosar, intimidar y hasta aniquilar a los que disientan.

En quinto lugar, el régimen chavista ha corrompido a los militares, en tres sentidos. a) Les ha hecho partícipes del manejo de una economía colocada al servicio del poder político, sus alianzas y vínculos subterráneos, incluido el narcotráfico, dando así al sector castrense una parte del pastel de un sistema por naturaleza viciado. b) Al designar a centenares de oficiales militares en el manejo de gobernaciones, empresas y procesos administrativos y productivos para los cuales no han sido formados, pero que facilitan la corrupción, el régimen ha destrozado la imagen del militar-gerente, pulverizando el poco o mucho prestigio que en alguna oportunidad exhibió el sector castrense en esos ámbitos. c) Finalmente y de la forma más triste y deleznable, los militares venezolanos están concluyendo esta brutal etapa histórica atrapados en una guerra contra el pueblo, una guerra corrupta que ataca en especial a la juventud venezolana, manchándose las manos de sangre y actuando como herramientas de un gobierno que ha optado por descender al abismo de una sistemática e inacabable represión.

Los cabecillas y autores de los golpes de Estado que en 1992 iniciaron este período de nuestra historia fueron militares, y a partir de 1998, con vaivenes y bajo circunstancias cambiantes, el sector castrense venezolano ha jugado un rol crucial en el afianzamiento del régimen. Al enfatizar el punto no busco menoscabar los actos de resistencia que desde dentro del sector militar ocurrieron en el camino, ni subestimar la digna lucha que algunos oficiales han llevado a cabo estos pasados años. Lo reconozco y a la vez reitero que la institución armada es actor clave de un drama que ha forzado a centenares de miles de venezolanos a emigrar del país, que ha derrumbado los pilares del aparato productivo, que ha debilitado la vital industria petrolera y que ha transformado gran parte de la población en hambrientos mendigos y serviles recolectores de las dádivas del régimen. Son igualmente los militares quienes conducen la represión que mata, hiere y encarcela a diario a ciudadanos indefensos. En este orden de ideas, no es aceptable la excusa que procura señalar de manera exclusiva a la Guardia Nacional y a la Policía Nacional por los desmanes en nuestras calles. Las acciones de algunos tienen lugar en el contexto de las omisiones de otros.

Si bien se trata de una institución que no ha sido preparada, ni en Venezuela ni en parte alguna, para la autocrítica, los militares venezolanos tendrán que aprender a ejercerla, pues cuando se produzca un cambio de ruta en el país los militares, los que logren deslastrarse del caos revolucionario, deberán llevar a cabo un exigente proceso de reflexión y cambios internos. La sociedad civil y un gobierno civil legítimo estarán éticamente obligados a acompañar, guiar y supervisar ese rumbo de reformas de las Fuerzas Armadas, que las centre en su verdadera misión institucional. Los militares no deben seguir controlando los destinos de Venezuela. No son ellos los llamados a ello. La misión militar no es suplantar la soberanía popular sino respaldarla.

Debo por último dejar claro lo siguiente: nada pido como ciudadano venezolano a nuestros militares en esta hora crítica, con una excepción que ya mencionaré. No me agradan las solicitudes abiertas o soterradas que se formulan a los militares para pedirles que hagan esto o lo otro. Los militares son mayores de edad y no son ciegos ni sordos. Deberían saber lo que el deber patriótico exige de ellos, y si no lo saben, no seré yo quien se los diga.

La excepción es la siguiente: solicito a los militares venezolanos que no maten a nuestros jóvenes, que les dejen en paz. La rebelión de nuestro pueblo y de sus jóvenes es justa.

Durante buen número de años nuestro Ejército se enorgulleció de un lema que rezaba así: “Ejército venezolano, forjador de libertades”. Es imperativo admitir que tal lema tiene que escribirse, hasta nuevo aviso, en estos términos: “Ejército venezolano, forjador de tiranías”.

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