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Asdrúbal Oliveros: “Pasamos ya de una crisis económica a una crisis social de gran envergadura” por Hugo Prieto – ProDaVinci – 5 de Abril 2020

Asdrúbal Oliveros: “Pasamos ya de una crisis económica a una crisis social de gran envergadura”Le propongo a Asdrúbal Oliveros, economista y socio de la firma Ecoanalitica, que trace las líneas más visibles de la economía venezolana en el escenario post COVID-19. Diría un médico que el pronóstico es reservado. Pero Oliveros va más allá y dice por qué.

Lo más inquietante viene dado por el sector petrolero, afectado por la caída de la producción, sometido a sanciones y sin capacidad alguna para soportar la guerra de precios que Rusia y Arabia Saudita han desatado en el mundo. El virus no va a dejar títere con cabeza.

¿Cuál será el impacto de la pandemia en el desempeño de la economía venezolana? 

La economía venezolana viene cayendo por sexto año consecutivo, un caso sin precedentes en América Latina y en el mundo. Estamos hablando de una contracción de casi el 70 por ciento entre 2013 y 2019. Más allá del registro del Producto Interno Bruto (PIB) esa caída tiene ramificaciones hacia abajo: Un empobrecimiento acelerado de la población; destrucción de riqueza, de capital, tanto en el sector privado como en la industria petrolera; una economía empequeñecida, y algo muy importante a enmarcar en ese contexto: la destrucción de la capacidad del Estado como proveedor de bienes y servicios públicos. En Venezuela asistimos a una paradoja. Tienes un Estado muy poderoso desde la perspectiva del control social, del sometimiento, del miedo como acción política, pero prácticamente inexistente como proveedor de servicios públicos (salud, educación, seguridad ciudadana). Lo que hemos visto en los últimos años, en los últimos meses, es que toda esa infraestructura de servicios públicos se ha ido desmoronando.

En ese contexto llegó el Covid-19 para acelerar lo que era una situación alarmante de crisis en todos los órdenes del país.  

Sí, una crisis inédita que además implica —al mismo tiempo— un choque que impacta tanto la oferta como la demanda. Al quedarse la gente en sus casas, por un lado, se restringe el consumo y, por el otro, se afectan las líneas de producción, que también se paralizan. Además, siendo Venezuela un país petrolero,  nos enfrentamos a unas difíciles condiciones de mercado. Del virus no se escapa nadie, pero la vulnerabilidad de Venezuela es extrema, por dos razones. Uno, porque venimos de un ciclo de contracción sin precedentes y dos, porque tenemos un Estado desmantelado, incapaz de influir de forma positiva en la economía. Para decirlo en otros términos, es un Estado que no tiene capacidad para hacer políticas económicas. El margen de maniobra en la política monetaria y fiscal, al que echan mano otros gobiernos del mundo, en Venezuela no existe.

¿Han hecho un cálculo de cuál sería el impacto de la pandemia en el PIB?

Antes del virus, y para este año, nosotros esperábamos una contracción de la economía del 10 por ciento, más moderada a la que habíamos visto en los dos últimos años, que rondaba el 15 por ciento, principalmente porque esta era una economía que venía de un ciclo muy agresivo de dolarización en sus transacciones, tenías un sector privado incipiente que se estaba haciendo independiente del Estado y eso, en parte, aminoraba la contracción. Quizás el escenario era más benévolo que en años precedentes. Ahora esos números cambian por dos razones. Una, la crisis no ha terminado y, por tanto, hacer estimaciones es difícil en este contexto. Dos, el efecto que esto tendrá en el mercado petrolero, el cual sigue siendo relevante para Venezuela.

¿Qué cifras manejan ustedes?

Hemos hecho estudios preliminares del impacto que tendrá la pandemia sobre importaciones, consumo, contracción de remesas, entre otras variables, y nos está dando que este año la economía se podría contraer 25 por ciento. Es decir, que el estimado inicial de 10 pasó a ser de 25 por ciento. Eso es dividido entre un PIB petrolero que cae en alrededor del 20 por ciento y un PIB no petrolero que cae en 25,5 por ciento.

Son magnitudes que no se pueden calificar sino de desastrosas. 

Absolutamente. Y eso lo tienes que comparar con una economía que tiene casi 70 por ciento de contracción acumulada. Un escenario extremadamente crítico.

¿Cómo afectará la pandemia al sector comercial, a los pequeños negocios?

Voy a empezar con el sector comercio, las pymis, los pequeños negocios y bodegones. Esos sectores se estaban beneficiando, y un grupo de ellos de forma importante, del grado de dolarización en las transacciones (más del 60 por ciento se hacen en moneda dura) y eso, por supuesto, generaba unos niveles de consumo incipientes que, en primer término, beneficiaba la actividad comercial. Además estabas generando un circulante de dólares en la economía venezolana, cuyo número empezaba a ser representativo. Un mayor número de venezolanos estaba manejando divisas, así fuese en pequeñas cantidades. Ese escenario cambia por el impacto del coronavirus. En primer lugar, por una contracción importante de las remesas, debido a la vulnerabilidad de los venezolanos en el exterior y al aumento desmesurado del desempleo en casi todos los países del mundo (el estimado inicial de las remesas era de 4.000 millones de dólares y lo han bajado a 2.400 millones de dólares). Por otro lado, la cuarentena le mete un freno a la actividad comercial y los pequeños negocios que son muy vulnerables, en términos de su flujo de caja. Son negocios a los que les cuesta soportar más de 15 días cerrados.

Otro sector que se verá afectado por la pandemia es la banca, cuya actividad se vio muy limitada por decisiones, tanto del Ejecutivo como del Banco Central de Venezuela. ¿Qué diría sobre este sector?

La banca viene de un ciclo de achicamiento muy agresivo. No tiene capacidad de ayudar, de acompañar al sector privado, bien sea con líneas de crédito, bien sea con reducción de tasas de interés. Lo que tenemos en Venezuela es un sistema financiero extremadamente pequeño, yo lo llamo de boutique, que había perdido su actividad medular. Es decir, la intermediación —captar y prestar bolívares—. La banca pensaba reinventarse, por eso vimos el boom de cuentas en dólares. Súmale las medidas que tomó el señor Maduro, el cese del cobro de los créditos, medida que afecta los ingresos del sistema financiero. Las perspectivas son muy negativas. Por un lado, con esta medida, el Estado frena sus ingresos y por el otro la intermediación es prácticamente inexistente. Tienes, además, una contracción importante del sector privado, que obviamente le pone un freno a la demanda crediticia.

¿Cuál es el escenario para las empresas de mayor envergadura, cuya actividad, en relación a la capacidad instalada, es mínima? Aunque habría que anotar que la liberación de precios, por ejemplo, vino a hacer las veces de una bombona de oxigeno. 

Allí hay que establecer algunos elementos de diferenciación. Los sectores que se han beneficiado de la dolarización son el comercio y los servicios. La industria manufacturera, por su parte, venía muy golpeada, porque este gobierno, en su estrategia de sobrevivencia (2019 y lo que va de 2020), abrió las puertas de par en par a los productos importados anclando la moneda. De tal forma que producir ciertos productos —en el segmento de cuidado personal y alimentos— costaba en Venezuela 2,5 veces más que traerlo de afuera. Eso golpeó muy fuerte al sector manufacturero que, además, venía trabajando al 20 por ciento de su capacidad instalada. Es decir, estaba en condiciones muy precarias.

¿Cuál va a ser el impacto del coronavirus en el sector manufacturero?

Obviamente, tiene varias fuentes. Uno, la reducción de la demanda interna (consumo). Dos, es un sector cuya capacidad de demandar créditos seguirá muy restringida. Tres. Su capacidad de traer insumos y materias primas también se verá muy limitada, porque las cadenas de suministro se rompieron en todo el mundo. Además, Venezuela está sancionada. En este escenario de profundización de la crisis, las condiciones serán muy críticas. Además, todo esto ocurre en un contexto donde habrá más inflación y más depreciación en la tasa de cambio. Eso, por supuesto, es una muy mala noticia para el sector industrial, porque implica un aumento muy importante en sus costos. Por donde lo mires es un escenario muy restrictivo.

¿Qué puede decir de la economía informal, cuya importancia es vital para un número importante de venezolanos?  

Allí hay varias aristas, emprendedores, pequeñas empresas, trabajadores por cuenta propia (profesionales o no). Ese sector fue el primero que dolarizó sus ingresos, porque mostró una flexibilidad gerencial que difícilmente vas a conseguir en la gran empresa, sometida a controles fiscales e impositivos y a ciertas rigideces contables y financieras. En el emprendimiento, en los pequeños negocios, hay más flexibilidad en cómo facturas, en cómo fijas precios, en cómo llevas los procesos contables e impositivos. Es decir, la picardía del venezolano, de la que hablan ciertos sociólogos, empieza a ser una característica de sobrevivencia, digamos, de este nuevo estamento gerencial frente a los férreos controles que impuso el Estado venezolano. Esa es tu gran ventaja frente a la gran empresa.

¿Cuáles serían las desventajas? 

No tienes capacidad para soportar una cuarentena prolongada; no tienes grandes reservas de efectivo, no tienes un historial para acceder a líneas de crédito internacionales o a créditos de la banca local. En un escenario como el que estamos viviendo, por más flexible que seas, todo ese modelo se viene abajo y en la medida en que se detenga la dolarización de la economía, las aristas de la economía informal van a entrar, rápidamente, en una paralización.

Es decir, el puntillazo lo va a dar la pandemia.

Sí, claro. Las consecuencias de la pandemia, el hecho de que la gente se encierre en sus casas y, por tanto, baje el consumo. Ese nicho, que disfrutaba de cierto oxígeno y que era un condicionante para estimar que íbamos a caer 10 por ciento y no más, desaparece y es uno de los factores que va a incidir, notablemente, en la contracción del Producto Interno Bruto.

¿Qué va a pasar en los hogares venezolanos?

Yo siempre he dicho que hay una ilusión en eso de «quédate en tu casa viendo las redes sociales y las series de Netflix». Eso es una minoría. Hay estudios que señalan que el 50 por ciento de los hogares venezolanos sobreviven en la economía informal, viven del día a día, pero más aún, no tienen capacidad de ahorro. En la medida en que se profundice la crisis, por todo lo que hemos hablado, lo que tienes es un deterioro brutal en el consumo de los hogares venezolanos. Es una condición de precariedad mayor en hogares que ya estaban en umbrales de pobreza. Hogares que se verán mucho más afectados en términos de acceso a servicios básicos, en términos de capacidad de alimentación. Pasamos ya de una crisis económica a una crisis social de gran envergadura.

Pero el escenario que está planteando es apocalíptico.

Más que apocalíptico es un escenario de crisis. Diría, extrapolando, que es un escenario que puedes conseguir en países de América Latina o en los llamados mercados emergentes. ¿Cuál es el denominador común? Una población vulnerable, con poca o nula capacidad de ahorro, servicios públicos precarios. Pero cuando entras en la caracterización, el caso de Venezuela está entre los peores de todos. Quizás por eso la crisis tiene aquí esa característica apocalíptica que tú le asignas. Pero el deterioro es global. Por supuesto, hay matices: No es lo mismo el deterioro en Noruega que en Perú.

El precio del barril de petróleo ronda los 20 dólares. ¿Cuál sería el impacto de la pandemia en este rubro? En la guerra de precios entre Rusia y Arabia Saudita, Venezuela no cuenta para nada, debido a una capacidad de producción totalmente disminuida. 

Ahí, apocalíptico, ni te digo. Menciono algunos antecedentes. En primer lugar, los niveles de producción venían cayendo, por diversas causas, desinversión y el efecto sanciones, entre otras. Antes de la crisis del coronavirus, el Estado venezolano estaba recibiendo caja de unos 480.000 barriles. Prácticamente estábamos vendiendo el crudo a través de Rusia, pero eso supone unos descuentos importantes, entre 25 y 30 por ciento. Dejamos de vender productos refinados. Hay que anotar una paradoja. Parte de los dólares que obteníamos por la venta de crudos se utilizaba para importar combustible. Entonces, el efecto es pernicioso. Antes de la pandemia el sector petrolero nos iba a generar entre 13.000 y 14.000 millones de dólares. En este momento, esa estimación puede estar por debajo de los 4.000 millones de dólares. Es dramática la contracción de los ingresos. Además, gran parte de nuestra producción es de crudos pesados, que no es competitivo a los precios que estamos viendo hoy. Es decir, es más costoso producirlo que venderlo y, adicionalmente, en estas condiciones de caída de precios y de inundación de petróleo —la capacidad de almacenamiento en el mundo está al tope—, no es descabellado pensar que en las próximas semanas, Venezuela no pueda vender su crudo. Ahí hay un deterioro muy fuerte en la línea de ingresos petroleros. Eso va a tener consecuencias muy serias para el Estado venezolano que, fundamentalmente, importaba dos cosas. Alimentos para las cajas CLAP y combustibles; dos áreas críticas que se pueden deteriorar en las próximas semanas.

Por todo lo dicho, me imagino que cuando salgamos de este encierro, Venezuela no tiene otro recurso que tocar las puertas del Fondo Monetario Internacional. No se ve otra salida. Sin embargo, ya sabemos cuál fue la respuesta de ese organismo a la carta que le envío el señor Maduro. 

Efectivamente, Venezuela necesita con urgencia apoyo internacional. Apoyo de organismos multilaterales. FMI, Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo, Corporación Andina de Fomento. Eso no será posible si antes no se resuelve de fondo el problema político que tenemos. Tiene que haber una solución, y eso pasa por una negociación a partir de bases creíbles y de acuerdos que se puedan cumplir entre las partes.

Ya hay una propuesta de Estados Unidos que, básicamente, es la misma que se planteó en Barbados. 

Exactamente, pero te digo más. Hay 85 países que se están dirigiendo al FMI. Por esa razón, ese organismo está estableciendo una línea de crédito que puede superar los 2,5 billones —con 12 ceros— de dólares. Ahora nosotros, que estamos en las condiciones que acabo de describir, vamos a tener que competir con todos esos países.

Países cuyos sistemas de gobierno tienen pilares institucionales, cuyas economías están en mejor posición que la nuestra y que, además, no están sumergidos en la profunda crisis política que nos caracteriza desde 2002.

Exactamente.   

Estrategia de Venezuela en un mundo descarbonizado por Daniel García – Marzo 2020

Resumen

El cambio de consumo de fuentes energéticas para minimizar el cambio climático implica la necesidad de diversificar las economías en los países productores de hidrocarburos, debido al descenso de demanda de este tipo de combustibles en un mundo descarbonizado.

Venezuela se encuentra bajo una grave crisis socioeconómica, con una deuda de 160 millardos de $ (180% PIB), con una caída global del PIB en los últimos años del 70%, un nivel de reservas en divisas de unos 6000 millones de $, una inflación del 9500% y una producción de petróleo de 730 mil barriles por día

El sistema de salud se encuentra en situación crítica, el suministro de agua y electricidad presentan graves problemas debido a falta de inversión y mantenimiento, lo que ha mantenido al país bajo continuos cortes de suministro. La agroindustria que anteriormente suplía más del 80% de la demanda interna, actualmente debido a las políticas llevadas a cabo por el régimen, no cubre ni el 20%. El país está considerado como uno de los más inseguros del mundo, en el año 2019 el número de asesinatos fue de 16505 (5286 realizados por los cuerpos de seguridad del régimen), es decir 60.3 muertes por cada 100 mil habitantes, la mayor tasa del planeta. La hiperinflación aunada a la restricción de importaciones ha originado un déficit de alimentos y medicinas, lo que ha llevado al gobierno interino a decretar la emergencia alimenticia y sanitaria, lo cual ha sido negado por el régimen impidiendo la recepción de ayuda internacional.

La industria siderúrgica está completamente parada, en el área petroquímica el complejo de El Tablazo se encuentra paralizado por falta de materia prima, el sistema nacional de refinación de 1300 mbdc apenas procesa unos 150 mbdc, con todas sus unidades de conversión media y profunda fuera de servicio y requiriendo mantenimiento mayor, al igual que las plantas de servicios auxiliares. La producción de crudo se encuentra a niveles mínimos históricos (730 mbdc), la misma procede en su mayor parte de las empresas mixtas, la producción propia de Petróleos de Venezuela S.A. se estima en unos 150 mbdc. El rescate de la plataforma industrial requerirá de cientos de millardos de dólares en inversiones, así como de personal técnico y nuevas tecnologías.

Ante esta situación Venezuela requiere del apoyo de los entes financieros multilaterales, la renegociación de la deuda y de la inversión privada nacional e internacional para el rescate de los distintos sectores económicos del país y aprovechar la ventana temporal de alta demanda petrolera.

Las reservas de recursos naturales (petróleo, gas, minerales) le permiten al país poder iniciar la diversificación de su economía, para lo cual deberá resolver los problemas de seguridad, y suministro de servicios al tiempo de desarrollar un plan de incentivos económicos y nuevas leyes que le aseguren a los inversores privados nacionales y foráneos las bases legales y fiscales de sus inversiones en las distintas áreas económicas del país, con objeto de lograr el rescate de éstas y el logro del desarrollo armónico del país para poder afrontar con éxito un futuro descarbonizado. En el análisis sobre la estrategia a seguir se presenta en la situación del país y las posibles áreas para impulsar el desarrollo nacional.

El pueblo venezolano debe entender que solo a través de la creación de valor se puede lograr alcanzar las metas. El apoyo de los sindicatos, organizaciones empresariales y políticas, así como de la ciudadanía en general son necesarios.

Para leer el informe abrir el siguiente enlace :

rescate venezuela f

 

Carta a Caro Cox por Laureano Márquez – La Patilla – 3 de Abril 2020

downloadLe escribo porque vi su llamada de auxilio realizada desde Cuba, en estos duros tiempos de coronavirus, solicitando al gobierno chileno su traslado a casa. Me conduelo con usted y su angustia, pues como diría Ramos Sucre: «los dolores pasados y presentes me conmueven…».

Tiene que ser duro en estos momentos estar lejos de los suyos, porque son tiempos de tribulación global. Ojalá pueda volver pronto a Chile, tanto usted, como sus paisanos varados allá y estar en su tierra, en un país en el cual se puede estar en contra del gobierno y a la vez exigirle -como le corresponde con todo derecho- amparo, protección y auxilio.

Su video se ha viralizado -como dicen ahora- y los comentarios no han sido del todo favorables, por no decir bastante negativos, entiendo que por tal razón, ha cerrado usted su cuenta de twitter.

Seguramente el origen de tanta indignación hay que buscarlo en la evidente contradicción que se produce en regímenes como el cubano (¡y el venezolano!) entre las ideas que se proclama defender y la radical negación de las mismas en las prácticas de los sistemas políticos que los sustentan.

Una de las cosas que hemos aprendido en la tierra de Bolívar, luego de más de 20 años de chavismo, es que ser comunista es maravilloso, pero solo si se vive lejos, en un país medianamente libre, con democracia, medios de comunicación plurales y vigilancia por el respeto a los derechos humanos.

También es maravilloso si se pertenece a la nomenclatura dirigente, gozando de todo aquello lo que al resto de la población le está vedado, pero lo difícil es serlo en las naciones donde esta ideología se aplica con ausencia de todo lo señalado.

En Cuba y Venezuela, oponerse al gobierno ocasiona prisión, tortura y muerte, sin que haya en los dirigentes petición de perdón por nada, ni rectificación de las políticas criminales y destructivas del bienestar colectivo.

A los que manifiestan en las calles se les lanza a militares con armas de fuego con elevado saldo de víctimas fatales y nadie destruye el metro, porque ya el propio gobierno se encargó de hacerlo.

Cualquier cubano o venezolano podría decirle que todas esas cosas de las cuales usted se queja en su video son la cotidianidad de un régimen que, por otra parte, supongo a usted le simpatiza y lo defiende.

En Venezuela desde hace 20 años y en Cuba desde hace 60, el jabón escasea y el papel higiénico todo, tenemos las cuentas bloqueadas, no nos funcionan las tarjetas, no existen las monedas, tampoco internet, ni hay agua, ni comida, ni salud y para colmo de males no hay gasolina en el país con las mayores reservas petroleras del planeta.

Los pobres, en cuyo nombre se actuó, terminaron no solo más pobres, sino comprometiendo obligatoria lealtad a cambio de una mínima posibilidad de supervivencia.

A usted le ha tocado padecer, dolorosamente, lo que es habitual para millones de ciudadanos que no tienen gobiernos a los que acudir, porque tienen las certeza de que serán desoídos y para quienes exigir derechos es una inadmisible conspiración contrarrevolucionaria que terminará etiquetándoles como fascistas y/o aliados de los gringos, con duras consecuencias.

Bueno solo le hacía estos comentarios para animarle a comprender la oleada de indignación que su mensaje ha causado. Hay cosas que solo uno entiende bien cuando se padecen en carne propia. A usted le tocó ver -desafortunadamente- el verdadero rostro de la revolución.

Deseo de corazón que se haga realidad su ruego y consiga un vuelo para salir de Cuba muy pronto de manera segura y sin problemas, cosa que desde hace tantos años los cubanos no pueden hacer, porque deben sumar a la lista de dificultades que usted enumera, la de los tiburones en el estrecho de la Florida.

Éramos pocos y parió la abuela por Adolfo P. Salgueiro – El Nacional – 4 de Abril 2020

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El título de esta nota resume un dicho de la sabiduría popular que se utiliza cuando el peso de las preocupaciones que ya uno tiene se ve incrementado por algún hecho fortuito adicional. Eso mismo es lo que parece estar ocurriendo en Venezuela durante los últimos días.

En efecto, encima de todo el deterioro existente desde hace años, ampliamente visible, se viene a sumar lo de la pandemia covid-19, la propuesta lanzada por Guaidó para la formación de un gobierno de emergencia y ahora la decisión del gobierno de Estados Unidos de lanzar un operativo militar de gran envergadura en el Caribe destinado a la interdicción del tráfico de estupefacientes con mención expresa a Venezuela y el régimen que despacha desde Miraflores contraviniendo la constitución. Es precisamente este último evento el que constituye el inesperado “parto de la abuela” toda vez que es un hecho sorpresivo, externo y en el que ninguno de los actores venezolanos tiene participación alguna.

La propuesta hecha por Guaidó de un gobierno de emergencia se sustenta naturalmente en buscar y encontrar alguna clase de consenso entre las fracciones que polarizan la vida nacional. Así pues la palabra clave es consenso, lo cual implica la necesidad de hacer concesiones, tragar grueso y ponerse el pañuelo en la nariz. Si la realidad social, económica, política y militar permitiera a la oposición asumir en solitario la conducción del proceso es obvio que no se precisaría hacer concesiones. Lo mismo es válido para quienes ejercen la usurpación. En consecuencia, no pudiendo desde hace años ningún bando eliminar al otro en forma decisiva y habiendo de por medio una catástrofe sanitaria mundial adicionalmente potenciada por las circunstancias domésticas, no parece haber otro camino que el de ponernos de acuerdo en empujar todos juntos el barco en una misma dirección. Una vez superado este escollo existencial entonces podremos hacer los reclamos  y exigir las responsabilidades a que haya lugar. No habremos inventado ni la pólvora ni descubierto el agua tibia. Otros lo han hecho ya.

Lo anterior no implica en absoluto colocar esperanzas y confianza en quienes una y otra vez han aprovechado las treguas para mejorar su control del poder. Habrá que estar vigilantes y circular con la espalda contra la pared. Quien esto escribe no es neutral sino decididamente militante de la causa democrática, pero también es un activo observador de las ejecutorias de quienes conducen el proceso desde nuestras trincheras donde no es difícil percibir que algunos de los actores son lamentablemente inflexibles y otros anteponen sus intereses grupales por encima del superior destino de la patria. Así y todo no hay otra alternativa que empujar todos para el mismo lado.

En los días y semanas por venir el sistema sanitario estará rebasado por víctimas del contagio viral, la presión social tomará proporciones preocupantes y su represión se tornará más fuerte, el suministro de gasolina se agudizará, la disponibilidad alimentaria se tornará aún más crítica, y pare usted de contar. Ante este cuadro no parece ilógico empujar juntos.

También está la otra cara. Quienes hoy usurpan el poder y gozan de los beneficios que este ofrece, tendrán que hacer mayores concesiones mientras negocian su operación de salvamento personal. A ellos les compete no solo eso sino también “controlar a sus locos” cuando los grupos paramilitares y fundamentalistas rehúsen atenerse a lo que se convenga. No se trata solo de ponerse de acuerdo entre cúpulas sino primordialmente  garantizar la gobernabilidad, lo cual no será fácil. El esquema “furia bolivariana” patrocinado por dirigentes chavistas/maduristas lo anuncia desde ya.

Habrán escarceos y contactos bajo la mesa hasta que se convenga algún esquema de salida que podrá ser el gobierno de emergencia o algo inédito. Habrán trancas a la hora de escoger a los miembros del Consejo de Estado que se propone. Ojalá ello no se haga por reparto de cuotas partidistas sino atendiendo los altos intereses nacionales. (Tengo dudas). Habrá que ver quién se queda y quién se va, quién puede volver a aspirar y quién no. Tragos difíciles. Cuando la democracia retornó a Chile, Pinochet permaneció por años como senador vitalicio; cuando Franco murió, los franquistas fueron saliendo dentro de un proceso controlado; cuando el “apartheid” terminó en Suráfrica, Mandela y Le Klerc condujeron el cambio; cuando Violeta Chamorro ganó las elecciones en 1990, se tuvo que calar a Humberto Ortega como ministro de Defensa, etc. Transición es transición. No es victoria absoluta. En 1945 los aliados ocuparon Alemania, juzgaron a los criminales de guerra, repartieron Europa, pero… habían ganado una victoria militar completa y absoluta. No es el caso de la realidad venezolana de hoy.

Y ahora que “parió la abuela” con el operativo norteamericano en el Caribe, habrá que ver cómo se desarrolla y cómo afecta no solo a quienes trafican estupefacientes sino a quienes se benefician políticamente con ello. Seguramente más de uno dormirá con un ojo abierto y el papel toilette a mano “por si las moscas”.

Por último, y a propósito de las sanciones, es preciso aclarar una vez más que las mismas exceptúan específicamente los renglones humanitarios (alimentos, medicinas), que nunca estuvieron impedidos.

Franco Casella, diputado venezolano exiliado en Madrid: “Las víctimas del coronavirus podrían superar las 100 mil personas, porque no hay sistema” – Infobae – 2 de Abril 2020

El legislador lanzó una dura advertencia sobre lo que puede suceder en su país a partir de la propagación de la enfermedad. “Solo hay 300 camas de unidad de cuidados intensivos. Solo 300 en todo el país”, graficó

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Franco Casella habló de la crisis sanitaria en Venezuela y del desastre que podría ocasionar el coronavirus

Franco Casella, diputado venezolano exiliado en Madrid, analizó este jueves la profunda crisis que atraviesa Venezuela y el impacto devastador que podría tener la pandemia del coronavirus en la nación petrolera.

En diálogo con el periodista argentino Jorge Lanata, aseguró que “las víctimas del coronavirus podrían superar las 100 mil personas, porque no hay sistema” sanitario. “En Venezuela solo hay 300 camas de unidad de cuidados intensivos. Solo 300 en todo el país”, graficó.

Casella, que huyó de Venezuela tras abandonar la embajada de México en Caracas en septiembre pasado, subrayó que “los hospitales están devastados, no tienen insumos, la población está desnutrida, sin agua, sin luz y sin comida. Aunado a eso, una actividad delictiva irregular que genera recursos para la narcotiranía a través del tráfico”.

En esa línea, y en referencia a los cargos de narcoterrorismo presentados por el gobierno de los Estados Unidos contra el régimen chavista, expresó con respecto al dictador Nicolás Maduro: “Es Pablo Escobar o el ‘Chapo’ Guzmán en la presidencia de la República”. Y siguió: “Hay que entender que esto ha sido un continuo de situaciones que han generado a lo largo de los últimos años el atropello de un narcoestado dirigido por Maduro y un alto mando consagrado a actividades delictivas, con vinculaciones a grupos armados del terrorismo, tráfico de diamantes, tráfico de oro… Vemos un estado que mantiene a la población en una situación de secuestro violentando las instituciones”, agregó.

“Hemos venido construyendo alternativas. Nuestra mayor aspiración es que hubiese una elección libre, que se pudiera votar y elegir el destino de la nación. Pero es una situación de secuestros con rehenes, que es toda la población”, analizó.

El coronavirus pone en máxima alerta al ya devastado sistema de salud venezolano (AFP)

El coronavirus pone en máxima alerta al ya devastado sistema de salud venezolano (AFP)

Luego hizo hincapié en que “la OEA ha presentado distintas alternativas para avanzar, el presidente (interino Juan) Guaidó en el parlamento ha presentado distintas alternativasEEUU y el Grupo de Lima también. Hemos llegado a este extremo por la testarudez de un grupo de sádicos”, concluyó.

El legislador planteó este panorama luego de que EEUU pusiera en marcha lo que Donald Trump definió como la “mayor operación de Occidente” contra el narcotráfico y que tiene como uno de sus objetivos principales cortar los lazos del narco con el chavismo.

De hecho, la operación, que incluye el envío de buques y aviones cerca de las costas de Venezuela, fue anunciada pocos días después de las acusaciones de narcoterrorismo presentadas por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos.

“El Comando Sur de los Estados Unidos aumentará la vigilancia, las incautaciones, el despliegue de aeronaves, naves y helicópteros destructivos”, señaló el presidente norteamericano desde la Casa Blanca, quien indicó que el objetivo es “proteger al pueblo americano de la escoria de los narcóticos ilegales”.

Durante el anuncio también tomó la palabra el jefe del Pentágono, Mark Esper, quien sostuvo que “el régimen ilegítimo de Maduro se beneficia del tráfico de drogas”.

William Barr, titular del Departamento de Justicia norteamericano, indicó que, pese a que gran parte de los esfuerzos “están centrados en el COVID-19, al mismo tiempo las fuerzas del orden y la seguridad deben proteger al pueblo americano de toda la gama de amenazas”.

“Una de nuestras mayores prioridades debe seguir siendo la destrucción de los cárteles mexicanos. Su tráfico es en gran medida responsable de la muerte de 70.000 americanos al año”, acotó.

Comunicado de la Union Europea sobre la propuesta de EE.UU. para Venezuela – Servicio de Accción Externa – 1 de Abril 2020

Comunicado sobre Gobierno de Emergencia Nacional – Gente del Petróleo / Unapetrol – 31 de Marzo 2020

Estados Unidos propone salida de Maduro y Guaidó y elecciones, pero advierte que sanciones se fortalecerán – Primer Informe – 31 de Marzo 2020

El enviado especial para Venezuela del Departamento de Estado, Elliot Abrams, propuso en un artículo publicado este martes en el influyente diario The Wall Street Journal, una nueva salida a la crisis venezolana: que tanto Nicolás Maduro como Juan Guaidó renuncien a sus cargos y se abra paso a nuevas elecciones. Pero advierte que las presiones contra el régimen se intensificarán hasta que se logre ese objetivo. ¿Morderá Maduro el anzuelo?

A medida que el coronavirus se propaga por todo el mundo, es fácil olvidar el sufrimiento del pueblo venezolano a manos del régimen de Nicolás Maduro. La administración Trump no lo ha hecho. Hoy anunciamos un Marco de Transición Democrática para ayudar a los venezolanos a escapar de la crisis nacional que la caída de los precios del petróleo y el coronavirus han profundizado.

Presentamos este marco como un camino para que Venezuela emerja de años de represión y conflicto político. Propone que tanto el Sr. Maduro, el ex presidente que se ha aferrado al poder, como Juan Guaidó, el presidente interino, se hagan a un lado para que los miembros electos de la Asamblea Nacional de ambos lados puedan crear un Consejo de Estado para servir como la transición. gobierno, que celebraría elecciones presidenciales libres y justas. En las negociaciones del año pasado, el equipo que representaba al Sr. Guaidó y la Asamblea Nacional propuso este camino hacia la restauración de la democracia.

La democracia no se trata solo de elecciones. Un Consejo Nacional Electoral nuevo, equilibrado e independiente también es crítico, y una Corte Suprema independiente debe reemplazar al actual, que no es más que un brazo del régimen de Maduro. Una democracia vibrante también exige medios libres e independientes que pongan fin a la censura generalizada del régimen.

Estados Unidos no apoya a ningún partido político en particular en Venezuela. Apoyamos el retorno a la democracia y creemos que todos los partidos, incluido el partido del régimen, el PSUV, deberían poder competir en igualdad de condiciones en elecciones libres y justas. Esto significa el fin de los enjuiciamientos injustos que han dejado a decenas de miembros del Parlamento en el exilio, cuatro en prisión y muchos más excluidos de postularse para un cargo, incluido el Sr. Guaidó, que continuaría como presidente de la Asamblea Nacional hasta que haya nuevo Parlamento y elecciones presidenciales. Estados Unidos reconocerá los resultados de una elección libre y justa, sin importar qué partido gane; a lo que nos oponemos es al abuso del poder del Estado que le permite a una de las partes gobernar indefinidamente.

Para el régimen de Maduro, los profundos recortes en los ingresos debido a la caída de los precios del petróleo agravan la crisis de un sistema médico que llevó al colapso lento durante dos décadas. La presión de Estados Unidos no ha impedido que los alimentos o las medicinas lleguen a los venezolanos. El propósito de las sanciones es privar al régimen de los ingresos que utiliza para la represión, o robar a través de la gran corrupción, y obligar al régimen a aceptar las elecciones presidenciales. Maduro nunca ha negociado de buena fe sobre ese tema central. Las elecciones a la Asamblea Nacional por sí solas no constituyen una solución política.

Los militares desempeñarán un papel esencial para lograr un cambio pacífico y dar forma al futuro de Venezuela. Los soldados venezolanos, junto con los agentes de policía, sufren como los civiles; apenas pueden permitirse alimentar a sus familias y no pueden pagar la atención médica o los medicamentos. Venezuela enfrenta un gran desafío de seguridad por parte de narcotraficantes, grupos terroristas y pandillas criminales, y necesita fuerzas de seguridad mejor pagadas, capacitadas y equipadas para asegurar las fronteras de la nación y mantener la paz. Los militares y la policía deben abandonar el papel que el régimen de Maduro les ha forjado: llevar a cabo la represión del pueblo venezolano. Los militares también deben unirse para expulsar a los agentes de inteligencia cubanos que los espían a ellos y a todos los ciudadanos y sirven como el verdadero escudo del régimen. El apoyo de las fuerzas armadas al Marco de Transición Democrática sería un paso clave en esta dirección.

Las elecciones presidenciales libres y justas son el camino para salir de la crisis de Venezuela. Debido a que no se puede confiar en el Sr. Maduro para organizarlos, establecer el Consejo de Estado es un paso esencial. Estamos preparados para trabajar con todos los venezolanos y con otras naciones y levantar las sanciones cuando se cumplan las condiciones necesarias. El Marco de Transición Democrática allana el mejor camino hacia la restauración de la democracia a través de la participación justa de todas las partes y el fin de la brutalidad, la represión y la agitación política que han marcado el pasado reciente de Venezuela.

Hasta que se logre ese objetivo, nuestra presión se fortalecerá. Esperamos con ansias el día en que se celebren elecciones, se establezca un nuevo gobierno democrático y se puedan levantar las sanciones. Esperamos restaurar una vez cerca Venezuela-EE. UU. relaciones, para ayudar a los migrantes y refugiados venezolanos desplazados por la crisis a regresar a su amado país, y ver a los niños de Venezuela compartir nuevamente la generosidad natural de su país.

La pandemia venezolana por Fernando Luis Egaña – Noticiero Digital – 26 de Marzo 2020

download.jpgUna de las acepciones de la palabra “pandemia” es la de una enfermedad epidémica que ataca a casi todas las personas de una localidad o de una región. En ese exacto sentido, la hegemonía roja ha sido una pandemia para Venezuela. Y una muy prolongada, porque a lo largo del siglo XXI no ha dejado hueso sano en nuestro país. Algunas tribus de colorido político diverso, se han encumbrado como plutócratas a escala global, abofeteando al pueblo con el derroche de su riqueza mal habida. No creo que haya referentes en la historia contemporánea del planeta, de una depredación y devastación tan profunda y extendida, como la que ha ocurrido, y sigue ocurriendo, en Venezuela por la acción criminal del poder establecido y sus cómplices. Eso, pacientes lectores, se llama pandemia.

La mentira es un componente esencial de esa pandemia despótica y corrupta. Para ésta, no debe haber información veraz sino propaganda política –hay que reconocer que muchas veces ha sido habilidosa–, lo que envilece aún más la mentira porque pretende expresamente manipular a la población. Si la hegemonía miente siempre y en todo, ¿por qué no habría de continuar mintiendo en un asunto tan delicado como el Coronavirus? Maduro y los suyos dijeron que el país estaba asegurado ante el Covid-19. ¡Mentira!… Han reiterado que los servicios de salud están más que preparados para atender las necesidades suscitadas por el Covid-19. ¡Mentira!… Declaran que se cuenta con suficientes medicamentos y camas de terapia intensiva con ventilación mecánica. ¡Mentira!… Alegan que la curva de la enfermedad está aplanada. ¡Mentira!…

Si todo esto es mentira, por la sencilla razón o sinrazón de que el “sistema de salud” es un montón de escombros, en medio de un país destruido, ¿por qué hay que creer que los datos de la propagación del Coronavirus son ciertos? La situación tiene que ser, lógicamente, mucho peor, y el desastre sanitario en Venezuela, antes de que apareciera el Coronavirus de Wuhan, crea condiciones para la diseminación del virus de una forma avasallante. Al Coronavirus no le importa las mentiras del poder. Es más, a falta de información veraz, la gente queda sumida en la incertidumbre, el rumor, o la mentira oficial, y todo ello colabora en hacer más difícil la contención del Covid-19. La única respuesta de la hegemonía, además de la mentira, es la imposición militar, policial y para-militar de una “cuarentena” que tiene más una naturaleza de control político-social, que de prevención sanitaria.

Algunos voceros políticos y comunicacionales proponen que haya un “acuerdo de unidad nacional” para enfrentar la pandemia. ¿Cuál pandemia? Obviamente no se refieren a la pandemia de la hegemonía roja, a la cual sirven abierta o solapadamente. Y el Coronavirus no puede ser vencido con relativa rapidez por un acuerdo insustancial, sino por un programa orgánico y bien fundamentado de salud pública, distanciamiento social, asistencia de emergencia, suministro eficaz de bienes y servicios básicos al pueblo, entre otros aspectos. ¿Eso es posible o siquiera medianamente probable en la Venezuela destruida del presente? Por supuesto que no. Y tal programa no se puede poner en práctica si no hay una adecuada infraestructura. Acá lo que había, sobre todo en el ámbito público, fue derruido en el siglo XXI por la negligencia y el dolo de las llamadas “autoridades”.

La pandemia sanitaria sólo será superada, en última instancia, por la participación responsable de la base social. Y en todas partes del país se están dando ejemplos de valentía y solidaridad ante las dificultades, que en verdad hacen brotar la esperanza. Los esfuerzos de numerosos sectores sociales, empezando por la Iglesia en su sentido más amplio, son titánicos, y con el término no se exagera ni un átomo. Coraje y serenidad son muy necesarios en este tiempo de extrema gravedad. Pero no sólo para vencer al Covid-19, sino a la otra pandemia, la de la hegemonía roja, que se ha abatido de manera implacable sobre Venezuela. Luchemos el conjunto de los venezolanos, con todas nuestras fuerzas, para que así sea.

US charges Venezuelan president with ‘narco-terrorism’- BBC News – 26 de Marzo 2020

 

Venezuela's President Nicolás MaduroThe US has offered a $15m reward for the arrest of President Nicolás Maduro

The US has charged Venezuela’s President, Nicolás Maduro, and other senior officials in the country with “narco-terrorism”.

It accused them of flooding the US with cocaine and using drugs as a weapon to undermine the health of Americans.

The charges were announced by Attorney General William Barr. A $15m (£12.5m) reward is being offered for information leading to Mr Maduro’s arrest.

The US move will further escalate tensions between the two nations.

Washington has long accused the Venezuelan president of leading a corrupt and brutal regime, a charge he has repeatedly rejected.

It backs the opposition leader Juan Guaidó, who declared himself interim president last year.

The new charges represent an escalation in the longstanding US pressure campaign on Mr Maduro, which also includes sweeping sanctions on Venezuela’s oil industry.

As well as Mr Maduro, the US charged more than a dozen top Venezuelan officials. These included the country’s defence minister and the supreme court’s chief justice.

“The Venezuelan people deserve a transparent, responsible, representative government that serves the needs of the people – and that does not…. engage in illicit narcotics trafficking,” the US state department said.

What does the US indictment say?

The charges against Mr Maduro and 14 members of his inner circle include narco-terrorism, drug trafficking, money laundering and corruption.

At a news conference announcing the indictment on Thursday, Mr Barr accused Mr Maduro of conspiring with a faction of the Colombian Farc rebel group “to flood the United States with cocaine” and “devastate American communities”.

“While the Venezuelan people suffer, this cabal… lines their pockets,” he added.

Mr Barr said the Colombian rebels had “obtained the support of the Maduro regime, who is allowing them to use Venezuela as a safe haven from which they can continue to conduct their cocaine trafficking”.

“Maduro very deliberately deployed cocaine as a weapon… to undermine the health and wellbeing of our nation,” US Attorney Geoffrey Berman said.

He accused Mr Maduro and his top aides of running a “narco-terrorism partnership with the Farc for the past 20 years”.

In a separate statement, the State Department said those named in the indictment had “violated the public trust by facilitating shipments of narcotics from Venezuela, including control over planes that leave from a Venezuelan air base”.

In response to the US charges, Venezuela’s Foreign Minister Jorge Arreaza hit out at what he called “unfounded allegations” and said they showed the “desperation” of the “Washington elite”.

“The deep frustration of the White House is a product of the peace that reigns today in Venezuela,” he said.

Wanted poster released by the US Department of JusticeCrisisThis poster offering a reward for Mr Maduro was released by the US
Presentational white space

And in a tweet earlier on Thursday, Mr Maduro accused the US and Colombia of conspiring against Venezuela and causing widespread violence in the country.

He has long accused the US of trying to overthrow him in order to seize control of Venezuela’s oil reserves.

What’s the background to the Venezuela crisis?

Mr Maduro narrowly won a presidential election in April 2013 after the death of his mentor, President Hugo Chávez.

He was elected to a second term in May 2018 in an election seen as flawed by international observers.

Media captionWatch as Juan Guaidó forces his way into Venezuela’s parliament and is sworn in by torchlight

Venezuela has experienced economic collapse – inflation was 800,000% last year – and 4.8m people have left the country.

Mr Guaidó has accused President Maduro of being unfit for office. He has won the support of many in the country as well as US and EU leaders.

But Mr Maduro has remained in power and is backed by the army – as well as by Russia, China and Cuba.

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