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Venezuela busca quien la gobierne por Evan Romero-Castillo – Deutsche Welle/ La Patilla – 12 de Agosto 2017

Nicolás Maduro fue ratificado como presidente de Venezuela, pese a las incesantes críticas contra su gobierno. Pero, ¿estaría la heterogénea oposición preparada para llevar las riendas del país si estuviera al timón?

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Este jueves (10.8.2017), el “hombre fuerte” del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Nicolás Maduro, fue ratificado como presidente del país por la Asamblea Nacional Constituyente, que el mismo Maduro promovió bajo condiciones reñidas con la Carta Magna. La pregunta de rigor es si el sucesor de Hugo Chávez en la jefatura del Estado puede gobernar: ya a principios de 2017, la mayoría opositora en el Parlamento declaró que Maduro había incurrido en “abandono del cargo” al mostrarse incapaz de resolver la crisis económica. Leer más de esta entrada

De Venezuela a Colombia por Txomin Las Heras Leizaola – Nueva Sociedad – Agosto 2017

La emigración no se detiene
La crisis política en Venezuela ha provocado la emigración de muchos ciudadanos a países vecinos. Colombia es uno de los principales destinos.

Durante el siglo XX, Venezuela fue un país receptor de emigrantes, especialmente a raíz de la Segunda Guerra Mundial, cuando acogió a cientos de miles de europeos, principalmente italianos, españoles y portugueses. Posteriormente, a partir del boom petrolero de la década de 1970, recibió a otros cientos de miles de ciudadanos procedentes de Colombia, Ecuador, Perú y República Dominicana, quienes encontraron en el pujante país sudamericano, entonces denominado la «Venezuela saudita», oportunidades de trabajo y desarrollo profesional. También fue refugio para importantes grupos de chilenos, argentinos y uruguayos que huyeron de las dictaduras que asolaron en esa época el Cono Sur.

Esta situación cambió diametralmente a partir de los primeros años del siglo XXI cuando, por primera vez en su historia, Venezuela se vio expuesta al fenómeno de la emigración masiva de sus ciudadanos, como consecuencia de la crisis económica que vive el país y que se expresa en cifras de inflación de tres dígitos, hiperdevaluación de su moneda, graves problemas de abastecimiento de alimentos y medicinas, deterioro de los servicios públicos y del aparato productivo nacional, así como falta de oportunidades, especialmente para los más jóvenes.

Según el último estudio del Proyecto de Opinión Pública de América Latina (LAPOP, por sus siglas en inglés), en el cual participaron investigadores de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) de Venezuela y que está próximo a publicarse, patrocinado por la Universidad de Vanderbilt en Tennessee, Estados Unidos, la intención de emigrar en Venezuela alcanzó en el periodo 2016-2017 a 36,5% de sus habitantes, porcentaje que se eleva a 59% en jóvenes de 18 a 29 años. Colombia, país con el que Venezuela comparte 2.200 kilómetros de fronteras terrestres, es uno de los destinos principales de esta inédita emigración, junto con Estados Unidos, España y otros países sudamericanos.

De acuerdo con las autoridades de inmigración colombianas, en el país residen hoy en día, con visas de extranjería debidamente expedidas, alrededor de 50.000 venezolanos, y otros 70.000 tienen visas válidas apenas por tres meses, pues ingresaron como turistas. Más de 160.000 que en algún momento tuvieron esa visa temporal se encuentran viviendo en territorio colombiano ilegalmente y se calcula que al menos 140.000 han entrado al país de manera informal, por trochas de la larga frontera común. Eso da un total de aproximadamente 420.000 venezolanos que residen en Colombia. No obstante, la cifra puede ser sustancialmente mayor si sumamos a los hijos y nietos de colombianos que en su día emigraron a Venezuela y que están aprovechando que tienen doble nacionalidad para instalarse en Colombia con papeles de este país, por lo que no entran en las estadísticas como inmigrantes extranjeros.

La emigración venezolana a Colombia se ha dado en diferentes etapas. La primera se conoce como la de los petroleros, y correspondió a aquellos empleados de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) que fueron despedidos por Hugo Chávez en 2003 a raíz de la huelga que realizaron para presionar por su salida del poder, así como de empresas de servicios del sector de los hidrocarburos, que encontraron en Colombia grandes oportunidades laborales y de inversión en medio de los altos precios del petróleo. Posteriormente, se produjo una oleada migratoria de empresarios e inversionistas cuando en 2007 el gobierno bolivariano comenzó a mostrar intenciones de radicalizarse. En 2013, empezaron a emigrar profesionales universitarios con altas credenciales, así como pequeños inversionistas y emprendedores, quienes encontraron en las principales ciudades colombianas mejores sueldos y mayor seguridad personal y jurídica. A lo largo de este siglo también ha sido importante la presencia de estudiantes venezolanos en universidades privadas. Todos los grupos antes mencionados conformaron una emigración relativamente pequeña, bien formada y con recursos económicos.

A partir de 2016 y con más intensidad en 2017, la emigración venezolana ha tenido una transformación relevante, no solo porque ha crecido de manera importante, sino porque se ha dado de forma transversal y toca a todos los sectores sociales. Hasta hace poco, era normal encontrar presencia venezolana en los barrios acomodados del norte de Bogotá o de otras urbes de Colombia. Hoy, también se encuentran en zonas de clase media e incluso en barrios populares, a los que están llegando ciudadanos venezolanos empobrecidos, muchos de ellos dispuestos a trabajar en el sector informal o por salarios menores a los establecidos legalmente, con el objeto de poder sobrevivir en tierras colombianas o para mandar remesas a sus familias. Ese era el caso de dos venezolanos que murieron el pasado abril al derrumbarse un edifico en construcción en la ciudad de Cartagena de Indias. Es habitual observar a mujeres y hombres venezolanos ejercer la mendicidad o la venta ambulante de baratijas en el transporte público o en las calles.

La frontera entre Colombia y Venezuela es una de las más vivas de América del Sur e históricamente ha sido escenario de un gran intercambio comercial. Por sus puestos de control fronterizos pasa diariamente un promedio de 25.000 personas, muchas de ellas venezolanos que van a comprar alimentos, medicinas y otros bienes que son difíciles de conseguir en su país, en un viaje de ida y vuelta en el mismo día. Se trata, sin embargo, de una frontera conflictiva como consecuencia de la tensión política que se viven entre ambas naciones. De hecho, está cerrada al tránsito vehicular desde agosto de 2015 y el peatonal únicamente tiene lugar en horas diurnas. Otra cuestión fundamental es el abundante contrabando bidireccional que tiene lugar en esa frontera, una de cuyas expresiones más llamativas es la muy barata gasolina venezolana que pasa de manera ilegal al territorio colombiano.

El eje Cúcuta (Colombia) – San Antonio del Táchira (Venezuela), en la zona andina que comparten ambos Estados, es el punto fronterizo más dinámico. Por allí pasa a Colombia la mayor parte de los 590.000 venezolanos que han obtenido de las autoridades colombianas la Tarjeta de Movilidad Fronteriza (TMF), un documento que les permite estar en Colombia por corto tiempo y en un radio territorial limitado. Ha sido la manera que han encontrado las autoridades de Bogotá de ejercer cierto control ante la creciente presión por la llegada de venezolanos.

Cúcuta es una de las ciudades más pobres de Colombia, con los mayores índices de informalidad y desempleo. Sin embargo, se ha convertido en el primer lugar donde recala la inmigración venezolana, con graves perjuicios para sus finanzas y los servicios públicos que ofrece a sus habitantes. Una de las áreas más críticas es la de la salud, pues la población del vecino país que acude a sus dispensarios y hospitales ha sobrepasado la capacidad de atención sanitaria. La capital del departamento del Norte de Santander es también un punto de paso para los venezolanos que siguen por tierra no solo a otras ciudades colombianas sino a Ecuador, Perú, Chile y Argentina. Solamente de enero a julio de 2017, 82.000 venezolanos salieron de Colombia a Ecuador por vía terrestre, según las autoridades colombianas.

Hasta mediados de 2017 no se habían observado mayores cambios en las rígidas políticas migratorias colombianas. No obstante, ante las dimensiones que está tomando el problema y la gravedad de la crisis político-económica que padece Venezuela –la cual no parece que vaya a remitir en el corto plazo–, el gobierno colombiano optó por tomar una medida extraordinaria y sin precedentes para regularizar la situación migratoria de alrededor de 200.000 venezolanos que hoy están, o pronto estarán, ilegales. Para ello, la Cancillería les concederá un Permiso Especial de Permanencia (PEP), que permitirá a aquellos que ya emigraron trabajar en el país y acceder a servicios educativos y de salud. La medida ha sido calificada como insuficiente por organizaciones de derechos humanos, pues no se aplica a inmigrantes que lleguen al país a partir del mes de agosto.

De esta manera, Colombia adopta una política respecto a los emigrantes venezolanos similar, aunque aún no tan benévola, a la de Perú y los países que aceptan la visa de Mercosur, como Brasil, Argentina, Uruguay, Chile y Bolivia. Diversas autoridades nacionales y regionales colombianas y los principales medios de comunicación han expresado la necesidad de adelantar una política solidaria con la emigración venezolana, como respuesta a la que tuvo Venezuela en el pasado con sus similares latinoamericanos. Así, se pretenden frenar expresiones xenófobas –que tampoco han faltado– e incorporar a los venezolanos a la red productiva del país. De todos modos, Colombia quiere estar preparada para peores escenarios y por eso envió recientemente una delegación a Turquía con el fin de estudiar el manejo que ese país ha dado al tema de los refugiados sirios.

Mientras continúa el flujo de venezolanos hacia el exterior, todo parece indicar que las tradicionales areperas venezolanas –locales donde venden el típico pan de maíz relleno– seguirán haciendo cada vez más parte del panorama de las ciudades de América Latina.

Video de Madonna “Fire” sobre crisis Venezuela – Agosto 2017

Un ataque ‘hacker’ tumba las webs gubernamentales en Venezuela por Alfredo Meza – El País – 8 de Agosto 2017

Un grupo identificado como The Binary Guardians reivindica la acción, que colocó mensajes de apoyo al asalto al Fuerte Paramacay ocurrido el domingo en Valencia

Los sitios de Internet de numerosos organismos públicos en Venezuela fueron atacados en la mañana del lunes por un grupo de piratas informáticos que se identificó como The Binary Guardians, y que colocó mensajes de apoyo al asalto al Fuerte Paramacay ocurrido el domingo en Valencia, centro norte del país.

“Nuestra lucha es digital. Tú trancas las calles y nosotros las redes”, decía el mensaje inicial que se leía al abrir los sitios en internet del Consejo Nacional Electoral (CNE), el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y la Asamblea Nacional (AN, Parlamento), entre otras. “Hoy más que nunca te necesitamos, soldado. Estaremos luchando por los derechos de todos los venezolanos a través de las redes, ustedes, pueblo valiente, ¡A salir a las calles y apoyar a estos valientes soldados! Esta dictadura tiene las horas contadas”, agregaron los piratas informáticos.

El grupo aseguró que había atacado unos veinte sitios oficiales del gobierno, entre ellos los portales de Cantv, la empresa estatal de Telecomunicaciones, de Conatel, el ente regulador del sector, la de la Presidencia de la República y del Saime, la oficina de identificación y extranjería. Al final de la tarde todas operaban con normalidad.

The Binary Guardians, que dice no temer “a nada ni a nadie”, repudiar “la censura y los gobiernos corruptos” y se define como luchador “por la libertad y los derechos de las personas”, ha dicho que el objetivo de este ataque es apoyar el asalto militar ocurrido el domingo en el litoral venezolano.

Acerca de ese hecho el ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, ofreció nuevos detalles y reconoció a Juan Carlos Caguaripano Scott, un excapitán de la Guardia Nacional, como el líder del ataque.

Según Padrino, Caguaripano habría contado con la colaboración del encargado de custodiar el armamento del fuerte, el primer teniente Yefferson García Dos Ramos y del primer teniente Oswaldo Gutierrez, desertor de las fuerzas armadas y capturado durante la operación.

El parte oficial asegura que en el asalto hirieron al primer teniente Gerardo Silva Hernández, al distinguido Wilfredo Antonio Rivas Villamizar y al soldado Jonadas Saldeño. De todos ellos Silva Hernández permanece en condición crítica.

Reino Unido ve necesaria acción urgente en Venezuela para evitar que situación empeore por Kylie MacLellan – La Patilla – 7 de Agosto 2017

En Venezuela deben tomarse medidas urgentes para evitar que la situación empeore, dijo el lunes el portavoz de la primera ministra británica Theresa May, e instó al Gobierno del país sudamericano a respetar la democracia y los derechos humanos, reseña Reuters

Más de 120 personas han muerto en los últimos cuatro meses en medio de protestas antigubernamentales en la nación petrolera. El presidente Nicolás Maduro está bajo presión internacional para que desmantele una asamblea constituyente recién creada, que muchos consideran un intento por perpetuarse en el poder.

“Es una tragedia que tantas personas hayan perdido sus vidas en protestas en Venezuela. Para nosotros está claro que deben tomarse medidas urgentes para evitar que la situación empeore”, dijo el portavoz de May a periodistas.

El funcionario agregó que Reino Unido ha condenado al Gobierno de Maduro por la creación de la Asamblea Nacional Constituyente que “claramente no representa la voluntad del pueblo venezolano”.

“Reino Unido ha instado reiteradas veces al Gobierno de Maduro a trabajar con la oposición, liberar a los presos políticos y mostrar respeto por la democracia y los derechos humanos”, añadió el portavoz británico, en un pedido similar al planteado el sábado por Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay.

El bloque comercial de países sudamericanos Mercosur suspendió a Venezuela el sábado por tiempo indefinido y sumó presión internacional sobre Maduro, al exigirle que desmantele la asamblea y restaure de inmediato la democracia.

En simultáneo con la medida del Mercosur, el sábado durante su primera sesión, la Asamblea Nacional Constituyente removió a la fiscal general de su cargo y el tribunal supremo ordenó enjuiciarla, luego de que la funcionaria rompiera con el Gobierno y lo denunciara por la crisis que vive el país.

Las Fuerzas Armadas de Venezuela controlaron el domingo una rebelión militar en la ciudad central de Valencia que pretendía “restablecer el orden constitucional”.

 

Comunicado de la Unidad Democrática – 6 de Agosto 2017

“Por aquí todos bien, gracias a Dios” por Juan Cruz – El País – 3 de Agosto 2017

La posguerra española empujó en Canarias a la emigración venezolana

La posguerra española, miseria, caciquismo, prisión, paro y hambre, empujó a la emigración; en Canarias, a la emigración venezolana. Los hombres buscaban la carta de llamada y se iban de madrugada, en patera o en barco, clandestinamente, o con esos papeles que se guardaban como el oro en las gavetas de las cómodas vacías. Delante, al final del viaje, había la quimera. A unos les fue bien, no volvieron; a otros les fue mal, los vi volver, como si los precediera un fracaso inesperado. Se quedaban las mujeres, los hijos. Aquellas mujeres, como de luto, venían a casa, me dictaban sus cartas para explicarles a los hombres qué pasaba aquí, qué había en su ausencia.

Ellas dictaban palabra a palabra, como un testamento; explicaban la tragedia de vivir. Todas las cartas empezaban con la misma fórmula: “Querido marido, me alegro de que al recibo de esta mi carta te encuentres bien de salud. Nosotros por aquí bien, gracias a Dios”. Los párrafos que seguían eran la crónica de la miseria. Las carencias, las enfermedades, las muertes. Aquel adolescente tomaba nota de ese estremecimiento doméstico; luego les leía el contenido, ellas quedaban conforme y debajo de mis letras hacían un garabato que garantizaba la autoría. Eso que se decía allí lo había escrito la mujer, pero con otras manos.

Era la España oscura marcada a fuego por la guerra que se vivió lejos, pero cuya metralla moral llegó a la isla, a los barrios de la isla, con la impronta salvaje que a unos los llevó a emigrar y a otras a contar desde aquí la memoria diaria de la escasez. Un día llegó a casa uno de aquellos emigrantes. Era mi tío Tomás, manejaba un camión de Leche Carabobo, en Colinas de Bello Monte, una de las direcciones que yo ponía en los sobres aéreos de aquellas cartas tristes. Miró adentro de la cocina, petróleo, oscuridad; al día siguiente hizo que llegara una cocina de gas, era una novedad tal en el barrio que había que aprender para darle fuego. A las otras casas empezó a serles Venezuela igual de propicia, y se alivió aquel tiempo de estupor y de estraperlo. En una casa de El Hierro vi, algunos años después, una casa alta y estrecha construida por emigrados; decía en el frontis, escrito para siempre: “Gracias, Venezuela”. Una mañana vino el cartero con el primer libro que hubo en casa, desde Caracas, con la dirección de Colegial Bolivariana, Puente Yanes a Tracabordo. Gustavito tenía un centavito. El dinero venía por otras vías; fue Venezuela la que aligeró la sensación apabullante y triste que producía la miseria de los barrios desde donde se escribían aquellas cartas. “Por aquí todos bien, gracias a Dios”.

Ahora las cartas son al revés. Venezuela es, entre otros, un dolor que padece España, y en este caso es imposible no sentir aquella tragedia como se vivió aquí la que se contaba en aquellas cartas. Enfermedad, medicina, miseria, muerte. La voz de mando político que aquí ordena que no se hable de Venezuela siempre me lleva a escuchar la voz de aquellas mujeres contando la tragedia más oscura de nuestro tiempo.

“Por aquí todos bien, gracias a Dios”. No, así no acababan las cartas. Y desde Venezuela tampoco pueden acabar ahora las cartas así. Aunque quieren silenciar Venezuela, como si no fuera nuestra, nadie nos podrá quitar el dolor de Venezuela, ni la solidaridad que desata su miseria ahora entre los que somos de allí al menos por carta.

 

América Latina se pone en guardia ante la crisis de Venezuela por Javier Lafuente/Javier E. Cué – El País – 6 de Agosto 2017

El aumento de la migración y el descontrol del narcotráfico, dos de los temas que preocupan a las principales potencias de la región

La crisis de Venezuela es ya la gran prioridad en todas las cancillerías latinoamericanas. Este continente, acostumbrado a dictaduras crueles en el siglo XX, había visto cómo el siglo XXI arrancaba con procesos de cambio profundo que se resolvían casi siempre de forma democrática. El caos que vive el país petrolero supone un enorme riesgo de desestabilización, no solo por el éxodo migratorio, que crece imparable, sino también por el problema del narcotráfico: en los últimos años, Venezuela se ha convertido en trampolín de la salida de la droga sudamericana. Referente para muchos grupos de la izquierda latinoamericana, es la primera gran crisis a la que se enfrenta el nuevo equilibrio de poderes surgido de los últimos cambios electorales, que han sacado del poder a importantes aliados del chavismo en Argentina y Brasil y han aislado al régimen de Caracas, que sigue teniendo en Cuba su principal bastión.

Las principales potencias de la región están intercambiando información constantemente ante la posibilidad de que la situación se descontrole por completo. Uno de los aspectos que más preocupa es el migratorio. La crisis humanitaria se ha vuelto insostenible en Venezuela. La falta de alimentos y medicinas complica el día a día en un país donde la inflación alcanza niveles astronómicos. El éxodo es imparable. En el caso de Colombia, el 2016 más de 370.000 venezolanos ingresaron en el país, un 15% más que el año anterior, aunque es difícil calibrar con exactitud cuántos deciden quedarse y en qué situación lo consiguen, llegado el caso. Las peticiones de asilo también se han disparado, según ACNUR. Estados Unidos es el que más ha recibido (18.300), seguido de Brasil (12.960), Perú (4.453), España (4.300) y México (1.044). Leer más de esta entrada

Comunicado de la Santa Sede – La Patilla – 4 de Agosto 2017

 

Unknown-1.pngLa Santa Sede manifiesta nuevamente su profunda preocupación por la radicalización y el agravamiento de la crisis en la República Bolivariana de Venezuela, por el aumento de los muertos, de los heridos y de los detenidos. El Santo Padre, directamente y a través de la Secretaría de Estado, sigue de cerca dicha situación y sus implicaciones humanitarias, sociales, políticas, económicas e incluso espirituales. Asimismo, asegura su constante oración por el País y por todos los venezolanos, mientras invita a los fieles de todo el mundo a rezar intensamente por esta intención.

Al mismo tiempo, la Santa Sede pide a todos los actores políticos, y en particular al Gobierno, que se asegure el pleno respeto de los derechos humanos y de las libertades fundamentales, como también de la vigente Constitución; se eviten o se suspendan las iniciativas en curso como la nueva Constituyente que, más que favorecer la reconciliación y la paz, fomentan un clima de tensión y enfrentamiento e hipotecan el futuro; se creen las condiciones para una solución negociada de acuerdo con las indicaciones expresadas en la carta de la Secretaría de Estado del 1 de diciembre de 2016, teniendo en cuenta el grave sufrimiento del pueblo a causa de las dificultades para obtener alimentos y medicamentos, y por la falta de seguridad.

La Santa Sede dirige, finalmente, un apremiante llamamiento a toda la sociedad para que sea evitada toda forma de violencia, invitando, en particular, a las Fuerzas de seguridad a abstenerse del uso excesivo y desproporcionado de la fuerza.

 

Wall Street Journal presagia una guerra civil en Venezuela por Sabrina Martin – Wall Street Journal – 31 de Julio 2017

“Venezuela se dirige a la guerra civil” así lo afirmó la reconocida columnista del Wall Street Journal, MaryAnastasia O’Grady en su columna del pasado 30 de julio.

Basándose en un artículo de PanAm Post y en reportes de lo que sucede en Venezuela, O’Grady aseguró que el país suramericano se encuentra en la primera etapa de una guerra civil.

“La fe de base y la esperanza en una solución pacífica se ha perdido. Un síntoma de esta desesperación es el éxodo en masa en curso. El martes, Panam Post informó que “más de 26.000 personas cruzaron la frontera hacia Colombia el lunes 26 de julio, según el Director Nacional de Migración en Cúcuta”.

De acuerdo con la columnista esta “desesperación” es síntoma de que los venezolanos ya no creen en soluciones pacíficas como las ha planteado la oposición de ese país.

“Las solicitudes venezolanas de asilo en Estados Unidos aumentaron 160 % el año pasado, convirtiendo a los venezolanos en el número uno entre los solicitantes de asilo a EE. UU. Según la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados, en 2016 había 27.000 solicitantes venezolanos, y al concluir el año ya había 50.000”; señaló.

“… hay un creciente sentido de que la violencia es la única opción que queda”; señala O’Grady.

El régimen tiene los vehículos blindados, los rifles de alta potencia (…) Pero la población tiene los números y la ira. También puede tener cada vez más apoyo de las fuerzas gubernamentales disidentes.

Para la columnista, hay graves evidencias de que Venezuela inicia una guerra civil; recuerda como los civiles luchan como pueden contras las armas del régimen de Maduro.

Una revuelta ciudadana, dirigida por jóvenes cuyas familias están muriendo de hambre, ya está en marcha. La semana pasada, después de que Ender Caldera falleciera a causa de lesiones sufridas en una manifestación en Timotes, Mérida; sus amigos exigieron venganza al interceptar un camión blindado de la Guardia Nacional en una carretera de montaña y lograron incendiarlo.

O’Grady asegura que las manifestaciones en las calles y la cantidad de asesinados por parte del régimen de Nicolás Maduro, ha puesto a Venezuela en “tres y dos”. “En las calles de Venezuela, ahora es lucha o huida”; sentenció.

 

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