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Venezuela, el desastre que no cesa por Francesco Manetto – El País – 12 de Julio 2020

Una economía destruida, unos servicios sanitarios incapaces de responder a la pandemia y un presidente que maniobra para descabezar a la oposición, convertida en una jaula de grillos. El cambio en el país sudamericano se antoja cada vez más complicado

Un manifestante en una protesta contra el Gobierno de Nicolás Maduro, el pasado 10 de marzo en Caracas.
Un manifestante en una protesta contra el Gobierno de Nicolás Maduro, el pasado 10 de marzo en Caracas.

Primero, una sensación de calma aparente. Después, un sobresalto. Y de repente la sorpresa se convierte en caos. Sucede a menudo en Venezuela. Ese es en buena medida el ritmo cíclico de su historia reciente. La profunda emergencia económica y social y la fractura institucional han hecho del país caribeño un territorio en el que las nociones habituales de la confrontación política carecen de sentido. La polarización es mucho más que eso y con frecuencia —después de dos décadas de pulso entre el chavismo y la oposición, acciones militares, intentos fallidos de derrocar al régimen y estrategias disparatadas— se acerca a un abismo insalvable. Y la crisis es un pozo sin fondo del que nadie ha sido capaz de salir.

La sucesión de esas tres fases quedó plasmada a principios de año en un episodio que marcó el enésimo giro de tuerca del Gobierno de Nicolás Maduro y que sacudió a sus rivales. Ese día empezó, de alguna manera, un nuevo ciclo. El 5 de enero Juan Guaidó, jefe del Parlamento reconocido como presidente interino por casi sesenta países, iba a ser reelegido al frente de la Asamblea Nacional, la única institución controlada por fuerzas opositoras. Sin embargo, una maniobra de la bancada chavista y de un sector minoritario de tránsfugas convirtió la sesión en una jornada de vértigo. Se votó sin quorum en un hemiciclo en el que se cruzaban proclamas e insultos y donde iban y venían, sin apenas control, parlamentarios, asesores y periodistas. Los alrededores del palacio legislativo estaban llenos de militares. Una de las imágenes del día fue la del propio Guaidó —que mantiene que no llegó a entrar— intentando trepar por una verja para eludir a la Guardia Nacional. En un ambiente de caos, lleno de especulaciones y medias verdades, se juramentó un nuevo presidente del Parlamento: el opositor disidente Luis Parra, expulsado semanas antes de su partido, Primero Justicia, por un caso de corrupción. Solo el chavismo le reconoce. Y a efectos prácticos es suficiente, ya que el régimen nunca ha perdido el control del aparato estatal.

Vecinos de San Agustín del Sur (Caracas), en las fiestas de San Juan Bautista.
Vecinos de San Agustín del Sur (Caracas), en las fiestas de San Juan Bautista.ANDREA HERNÁNDEZ BRICEÑO

Lo que ocurrió entonces cobra ahora más sentido en medio de la pandemia, con un país paralizado y sin capacidad de respuesta por la destrucción de los servicios sanitarios. Maduro, en el poder desde la muerte de Hugo Chávez en 2013, trata de deshacerse de la presión interna convocando elecciones parlamentarias. Esta convocatoria amenaza con dinamitar los ya precarios equilibrios de la oposición, que rechaza participar. Guaidó, su equipo y sus seguidores afrontan uno de sus momentos más difíciles: debilitados por el acoso de la justicia, frustrados por la falta de horizonte y divididos tras los errores cometidos, buscan mantenerse a flote apelando a la unidad y aferrándose a su principal activo, el respaldo internacional. El llamado G-4, el frente de los principales partidos opositores, lo tiene cada día más difícil. El Tribunal Supremo inhabilitó a las direcciones de Voluntad Popular, la formación fundada por Leopoldo López; Primero Justicia, la organización de Henrique Capriles; y Acción Democrática. El fallo entregó esas fuerzas a unas gestoras encabezadas por dirigentes más dóciles y el cuarto partido, Un Nuevo Tiempo, teme una decisión similar. A eso se añade que los comicios, convocados para el 6 de diciembre, tendrán un árbitro designado por ese mismo tribunal, afín al Gobierno. Los intentos de pactar entre las partes una nueva composición del Consejo Nacional Electoral (CNE) que se dieron hasta finales de febrero quedaron desbaratados, como todas las demás aproximaciones al diálogo.

“Hoy Venezuela está más lejos de una transición democrática de lo que estaba 18 meses atrás, por errores estratégicos y la incapacidad de aglutinar el factor militar. El mundo y, en particular, la región, enfrentan la covid-19 en un ambiente de recesión global que hace que EE UU pierda cierto interés en la crisis venezolana”, opina Michael Penfold, investigador del Wilson Center de Washington y profesor del Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA). “Maduro lo ha aprovechado, pero con las elecciones no busca legitimarse internacionalmente, sino que tiene dos objetivos: descabezar a la oposición y crear una oposición leal”, comenta.

Guaidó se proclamó presidente interino durante una movilización multitudinaria el 23 de enero de 2019. Lo hizo valiéndose de una interpretación de la Constitución por la que Maduro es considerado un usurpador —tras ganar las elecciones presidenciales el año anterior sin la participación de la mayoría de las fuerzas opositoras y en medio de acusaciones de fraude—. Ese desafío alentó las expectativas de millones de venezolanos que vislumbraron la posibilidad de un cambio político inminente, confiando en una rebelión militar que no se produjo. Multiplicó también la presión internacional contra el régimen, encabezada por EE UU, Colombia, la mayoría de los países latinoamericanos y la Unión Europea. Un año y medio después, todo parece haber quedado en agua de borrajas y la frustración interna es una bomba de relojería.

Juan Guaidó y Leopoldo López, el 30 de abril de 2019,  día en que se alzaron contra Maduro, flanqueados por algunos militares, en un levantamiento que no prosperó.
Juan Guaidó y Leopoldo López, el 30 de abril de 2019, día en que se alzaron contra Maduro, flanqueados por algunos militares, en un levantamiento que no prosperó.CRISTIAN HERNANDEZ / AFP VIA GETTY IMAGES

“La oposición en este momento no tiene ninguna opción buena, tiene que elegir la menos mala”, continúa Penfold. “La situación venezolana tiene una sola solución posible, que es un acuerdo político, pero no hay incentivos. Aquí se requiere un proceso de reactivación de la comunidad internacional, que cree incentivos para esa negociación. Muchos en la oposición lo plantean con la idea de votar o no votar, pero eso sin negociación previa no significa nada”. Al mismo tiempo, los mensajes lanzados por el Gobierno no son alentadores. El domingo pasado el ministro de Defensa de Maduro, Vladimir Padrino López, advirtió durante un acto castrense que “[los opositores] nunca podrán ejercer el poder político en Venezuela”.

Con estas premisas, y con un estamento militar que se ha mantenido fiel a Maduro pese a cientos de deserciones, los escenarios siguen siendo muy inciertos. Un análisis apunta a que una atomización de la oposición puede facilitar un proceso de diálogo con los sectores más moderados. En las filas opositoras se oyen cada vez más voces que dudan de la eficacia del alcance simbólico del Gobierno interino y el aparato paralelo creado por Guaidó. Que critican el liderazgo de la estrategia de Leopoldo López, resguardado desde mayo del año pasado en la residencia de la Embajada de España en Caracas. Y que repudian algunos de los errores más sonados de los últimos meses, como el intento de incursión militar en dos playas próximas a la capital con soldados venezolanos y dos mercenarios estadounidenses. Un plan suicida que acabó con al menos siete muertos y decenas de detenidos. Henrique Capriles Radonski, ganador de las elecciones parlamentarias de 2015 y alejado de la primera línea desde 2017, lanzó hace días unas duras críticas al camino emprendido y llamó a reconstruir no solo el país, sino también la oposición. López le respondió a su manera, reapareciendo con ocasión del 209 aniversario de la independencia en un acto telemático para pedir la unidad de los opositores.

Sin embargo, los criterios internos son muy diferentes y las opciones de negociación política —que debería ser la salida natural y que representa la apuesta de la UE— son arduas. “El Gobierno no negocia de buena fe. Está dispuesto a mantenerse en el poder a toda costa, sin importar la posición de los chavistas, incluso, y de la comunidad internacional”, señala Raúl Gallegos, director de la consultora Control Risks. “La llegada de Guaidó, si bien era una posición necesaria para apretar a Maduro, no iba inmediatamente a llevar a un cambio, y ahora estamos viendo una consolidación del régimen, que está apostándole a sobrevivir de aquí a diciembre”, prosigue.

Las legislativas están previstas un mes después de las presidenciales en Estados Unidos. Y la posición de Washington es crucial para Guaidó. Lo fue desde el primer momento, a pesar de los altibajos y los exabruptos de Donald Trump, quien lo calificó de “crío”, según revela en sus memorias recientemente publicadas el exconsejero de Seguridad Nacional de EE UU John Bolton. También el secretario de Estado, Mike Pompeo, reconoció la dificultad de mantener la cohesión de la oposición. Sin embargo, aunque muchos dudan del compromiso real de Trump desde el principio, su respaldo y las sanciones impuestas al régimen fueron determinantes para sostener el discurso de Guaidó frente a Maduro.

“El impacto de la covid-19 en EE UU ha sido brutal y sigue siéndolo, por ende la importancia del tema Venezuela va a ser muchísimo menor. Aunque Trump saliera reelegido sería con un resultado muy ajustado. Va a haber un problema de salud y económico muy grave, y vas a tener empresas petroleras haciendo cabildeo para seguir operando en ese país”, analiza Gallegos. Este último factor es decisivo. Venezuela, un país petrolero que ya no tiene capacidad de refinación, tuvo que importar combustible de Irán en medio de la emergencia sanitaria. La economía está destruida. La pobreza extrema casi alcanza el 80%, el salario mínimo y los bonos de alimentación rondan los cuatro dólares mensuales. Maduro se conforma con el apoyo de sus aliados: Irán, Rusia, China y Turquía. El régimen, opina el consultor, ha llegado a una etapa en la que no le teme a la comunidad internacional. Según sus previsiones, si en EE UU gana Biden, la presión de Washington sobre Caracas será menor y el enfoque diplomático cambiará de tono, aunque eso no quiere decir que se produzca un levantamiento de sanciones de la noche a la mañana.

El equipo de Guaidó no ha perdido, sin embargo, la fe en el cerco diplomático. La transición llegará con más presión nacional e internacional hacia los funcionarios del régimen y con una oposición unida en torno a un solo objetivo, según Edward Rodríguez, portavoz del líder opositor, que considera los próximos comicios parlamentarios “una farsa electoral como en mayo de 2018”. “Nuestra lucha seguirá girando en torno a conseguir elecciones presidenciales libres”, subraya. “Esa es la pieza fundamental para construir una transición democrática”.

Mientras tanto, la rutina de Venezuela seguirá fluctuando como hasta ahora entre la calma, los golpes de efecto y el caos.

La instauración de la pobreza en Venezuela – Editorial El Nacional – 12 Julio 2020

El enorme impacto que ha producido la publicación de los resultados de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida 2019-2020 –Encovi–, realizada por el Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales, de la Universidad Católica Andrés Bello, tiene una muy probable explicación y es que ratifica, con los adecuados y precisos instrumentos de las ciencias sociales, lo que los venezolanos constatamos todos los días en nuestra experiencia cotidiana: que Venezuela ha perdido aquel halo o aquella imagen o aquella esperanza de país rico, para devenir en poco más de dos décadas en un país no solo empobrecido, sino cada día más y más venido a menos. Estructural y extendidamente pobre. El informe demuestra que los padecimientos no se corresponden a situaciones aisladas o coyunturales, sino que hablan de una nación entera doblegada a los múltiples padecimientos de carencias, estrecheces, dificultades y falta de perspectivas.

Somos un país pobre, que ha perdido un pedazo sustantivo de su población efectiva, 5 millones de personas que, en un cortísimo período de tiempo, han migrado –han huido– a otras naciones. Somos un país súbitamente envejecido, que liquidó una parte de su bono demográfico (que es la ventaja que consiste en que el número de personas en edad de trabajar supere al número de personas dependientes –niños y adultos mayores–). Somos un país paupérrimo, en el que aumenta la tasa de mortalidad infantil; disminuye la esperanza de vida; crece el número de las viviendas en condiciones de precariedad; en el que sube la tasa de hacinamiento; donde la inmensa mayoría de los hogares han sido sometidos a erosivos procesos de desestructuración.

Somos un país devastado y exhausto: que solo excepcionalmente tiene acceso a servicios básicos como agua, electricidad e Internet. Somos un país mísero, en el que 96% de las familias vive en condiciones de pobreza, y en el que alrededor de 4 de 5 de estas familias viven en condiciones de pobreza extrema. Somos un país en el último peldaño de la existencia, donde la inmensa mayoría pasa hambre, vive subalimentado –no se consumen las mínimas proteínas necesarias para la vida–. Somos un país desgarrado, donde la desnutrición infantil tiene la categoría de epidemia: afecta a 30% de la población, lo que autoriza a cualquier ciudadano de bien, a presumir las peores expectativas al respecto, es decir, que todas estas realidades continuarán empeorando mientras se mantenga el régimen de Maduro en el poder.

Este proceso de empobrecimiento rápido y masivo no es el producto de una desgracia sobrevenida. Es la meta de un plan con un específico propósito: erosionar a la sociedad venezolana, hacerla dependiente del uso político de la renta petrolera, debilitar su capacidad de defender la democracia y las libertades. Ya lo sabemos: no había ni programa industrial, ni ejes de desarrollo, ni modelo económico alternativo, ni genuino deseo de erradicar la pobreza.

El régimen nunca escuchó las advertencias que, en marzo de 1999, economistas y gremios empresariales comenzaron a formular con urgencia: las políticas que se anunciaban nos conducirían a la destrucción de la economía productiva, arrasarían con el empleo, provocarían realidades de hambre y enfermedad en todo el territorio. Las denuncias que se hicieron entonces tenían un legítimo fundamento; apenas se hizo con el poder en Cuba, Fidel Castro se embarcó en la tarea de destruir la economía de la isla, cuyo saldo no tardó en materializarse: un brutal empobrecimiento, del que no han podido recuperarse nunca, y que ha convertido al comunismo cubano en un poder mendigo, especializado en someter a su población y vivir de la ayuda extranjera.

Pero lo que probablemente nadie previó, al menos hasta 2004-2005, es que la destrucción sería tan eficaz, tan amplia, tan sistemática y tan profunda. No se estimó que la corrupción y los ilícitos adquirirían la categoría de políticas de Estado, ni que con fundamento en prácticas diseñadas de violación de los derechos humanos y políticos, se produciría una apropiación de los bienes públicos, que la nación venezolana sería manejada como un botín, y que una pequeña oligarquía político-militar haría suyo hasta el último dólar de las arcas públicas, en una operación delincuencial, que ha acabado por empobrecer, de forma extrema, a la inmensa mayoría de la nación venezolana, ese 96% del que habla el reporte de la Encuesta de Condiciones de Vida 2019-2020.

Hay que reconocerlo: han superado las peores expectativas. Han sido capaces de violar las leyes, de desconocer los poderes legítimos, se han apropiado de las riquezas y más de tres centenares de bandas organizadas se han repartido pedazos enteros del territorio para usarlo, explotarlo de forma ilimitada y con plena garantía de impunidad. El poder practica la ruindad, se asocia con delincuentes y narcotraficantes, busca aliados entre terroristas y ladrones de toda ralea y, cada vez que lo cree necesario, detiene, tortura y mata.

El debate sobre el hambre en Venezuela es, ahora mismo, un callejón sin salida: todos los indicadores sugieren que continuará empeorando. Se incrustará, con sus atroces efectos, en cada familia venezolana. Venezuela está en medio de una crisis humanitaria, cuya prospectiva es todavía más sombría. Así las cosas, la sociedad venezolana y sus aliados internacionales están obligados a actuar de inmediato: unir las fuerzas, concentrar la presión y producir en corto plazo, el cambio que las familias venezolanas demandan. Es cosa de vida o muerte.

Exhortación pastoral – Conferencia Episcopal Venezolana – Julio 2020

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                     “TU DIOS ESTÁ CONTIGO, NO TE DEJARÁ NI TE ABANDONARÁ”
                                                                      (Dt 31, 6)

1. Los Obispos de Venezuela, convocados a nuestra CXIV Asamblea Ordinaria, como pastores y hermanos de la grey católica, y como conciudadanos de todos los venezolanos compartimos la inquebrantable esperanza en el amor de Dios, que nos sostiene en medio de tantas calamidades y sufrimientos. Conscientes de las graves circunstancias que vivimos, tenemos la plena seguridad, propia de la fe, que el Señor está con nosotros y, que su Palabra ilumina nuestros pasos, para lograr auténticas y eficaces soluciones a nuestros problemas. “Lámpara es tu Palabra para mis pasos, luz en mi sendero; lo juro y lo cumpliré: guardaré tus justos mandamientos” (Salmo 118, 105-107)

2. Nos confirma en esta convicción, el hecho que hayamos recibido en estos días difíciles, para alegría de toda nuestra nación, el anuncio de la próxima beatificación del Venerable Doctor José Gregorio Hernández, lo cual interpretamos como un nuevo gesto de amor y misericordia de Dios nuestro Padre. Con la entrañable figura de nuestro amado Médico de los Pobres, muy pronto en los altares, se hace realidad una vez más aquella gran promesa que Dios le hizo al pueblo de Israel en medio de las grandes pruebas de la travesía del desierto: “Tu Dios está contigo, no te dejará ni te abandonará”. (Dt 31, 6).

3. Nos sentimos impulsados, como pastores, a caminar juntos el camino de la fe en Dios, que nos lleva a la confianza de sentirnos protegidos y acompañados. No son, éstas, palabras accesorias a esta exhortación, sino, eje fundamental, corazón, de esta nueva intervención del Episcopado venezolano. Dios no es una idea, sino la realidad más real, lo cual nos lleva a saber que las realidades políticas, económicas y sociales, no son lo único que existe: real es, sobre todo, Jesucristo encarnado, máxima revelación del Padre. Esta seguridad nos ayuda a confortarnos ante las duras pruebas por las que atravesamos.

LA ACTUAL REALIDAD DE VENEZUELA

4. Vivimos inmersos en un caos generalizado presente en todos los niveles de vida social y personal: servicios públicos básicos muchas veces inexistentes, acción política divorciada del bien común y del desarrollo, inseguridad e indefensión, vida familiar vulnerada en su capacidad de gestionar y satisfacer sus necesidades, economía inflacionaria y dolarizada, golpeando a casi toda la población, educación paralizada en su gestión con el deterioro de la calidad de ese servicio.

5. La pandemia del Covid 19 se ha ido extendiendo de manera exponencial en los distintos estados, hasta alcanzar, en el momento actual, varios miles de contagios y decenas de personas fallecidas. Esta pandemia ha sido, al mismo tiempo, un elemento paralizante de una parte sustancial de las actividades ordinarias y ha puesto de manifiesto la crisis ya presente, agravada notablemente por la debilidad del sistema de salud, la triste situación vivida de los emigrantes que vuelven al país, sin recursos ni expectativas seguras de vida, así como la escasez de gasolina y de otros insumos necesarios.

6. Ha aumentado alarmantemente el empobrecimiento de amplios sectores de la población, que sufren los riesgos del hambre y del desempleo. Cada día el pueblo se siente más desprotegido, sin estado de derecho ni instituciones que den respuestas justas a las violaciones de los Derechos Humanos.

7. Los venezolanos queremos vivir en democracia. Para ello es necesario celebrar elecciones de modo imparcial para todos los partidos políticos y de respeto del voto ciudadano. El régimen, más preocupado por mantenerse en el poder que en el bienestar del pueblo, ha convocado unas elecciones parlamentarias, valiéndose de un Tribunal Supremo de Justicia sumiso al Ejecutivo, de un Consejo Nacional Electoral ilegítimo y la confiscación de algunos partidos políticos, así como realizando amenazas y persecuciones a los dirigentes políticos e intentando comprar conciencias. Todo esto además de dibujar una ilegitimidad, provocará la abstención y la falta de confianza ante estas inciertas elecciones parlamentarias.

8. Denunciamos como inmoral cualquier maniobra que obstaculice la solución social y política de los verdaderos problemas, así como el cinismo de algunos factores políticos que se prestan a este juego desvergonzado, con el cual el régimen se consolida como un gobierno totalitario, justificando que no puede entregar el poder a alguien que piense distinto. La negativa del Ministro de Defensa a aceptar un cambio de gobierno es totalmente inconstitucional y, por tanto, inaceptable. Mientras se van endureciendo lineamientos dictatoriales, el pueblo sufre. La oposición es perseguida como nunca antes. Por eso exigimos una vez más auténticas elecciones libres y democráticas para constituir un nuevo gobierno de cambio e inclusión nacional que nos permita construir el país que todos queremos. Vemos con gran preocupación cómo las fuerzas armadas, lejos de estar al servicio y defensa del pueblo, han optado por seguir al lado de una parcialidad política. Esto hace que crezca la desconfianza del pueblo hacia ella y se desprestigie cada día más.

9. No podemos quedarnos de brazos cruzados. El gobierno, los partidos, la sociedad civil en sus diversas manifestaciones deben tener propuestas que pongan en primer lugar la vida y calidad de toda la población, comenzando por los más vulnerables. Hay que concertar para que la ayuda ofrecida por organismos internacionales llegue con el consentimiento y aval de las partes: gobierno, oposición, sociedad civil. Hay ofertas concretas para dotar a un número significativo de hospitales de equipos e insumos necesarios para atender a quien lo necesite. Con esto no se favorece al gobierno ni la oposición claudica. La calidad de vida, la supervivencia de la gente está por encima de cualquier otra connotación. Esto es prioritario porque nuestra gente se está muriendo y se está desesperanzando cada día más.

El PUEBLO DE DIOS, LA IGLESIA DISCÍPULA Y MISIONERA

10. La Iglesia peregrina en Venezuela no está exenta de ser afectada por esta profunda crisis. Por eso, como pastores de esta grey y miembros del pueblo venezolano, nos hacemos eco de las enseñanzas del Concilio Vaticano II, cuando señala que “las personas y los grupos sociales están sedientos de una vida plena y de una vida libre, digna del hombre” (GS, 9). En vista de ello, asumimos, con responsabilidad de padres, la misión que nos incumbe: de defender al pueblo, especialmente al pobre y necesitado, dando motivaciones racionales y de fe, que convenzan y den esperanza a todos.

11. Hemos observado y compartido los innumerables signos de luz, ofrecidos por la Iglesia, en las circunstancias que emergen de la pandemia. Reconocemos y bendecimos las diferentes iniciativas de un gran número de agentes que son verdaderos servidores, que, no sin esfuerzo, han sido y están siendo luz en medio de las tinieblas, mediante actividades de ayuda social, como también actos de evangelización en los medios de comunicación: párrocos, Cáritas parroquiales, movimientos de apostolado se han volcado a prestar su aporte, grande o pequeño. También diversas organizaciones no gubernamentales y movimientos religiosos no católicos, han actuado acertadamente en la misión de acompañar y asistir. Especial admiración merece el personal de salud, quienes, cada día arriesgan la vida por servir a los enfermos.

EL SEÑOR SIEMPRE ACOMPAÑA A SU PUEBLO

12. La Palabra de Dios nos proporciona la luz de la fe, con la que podemos caminar seguros y con la mirada en el futuro; pues, nuestra esperanza no descansa en realizaciones o conquistas puramente humanas, sino, única y exclusivamente, en Dios y su Palabra. En el texto bíblico que titula esta Exhortación, Moisés, al despedirse de su Pueblo, le anima a no desmayar ni temer a las naciones enemigas. Les da una voz de aliento que podemos aplicar a nuestro país: “¡Sean fuertes y decididos, no teman ni se acobarden ante ellas! El Señor, tu Dios va contigo, no te dejará ni te abandonará” (Dt 31, 6).

13. El momento actual nos exige a acrecentar nuestra capacidad de creer, muchas veces, golpeada y frustrada por la ausencia de soluciones concretas. Allí, donde parece no haber solución, las sorpresas de Dios pueden aparecer de la forma y en el tiempo menos pensados

LLAMADOS URGENTES

14. Esta confianza plena en Dios nos dispone para la acción. Los cristianos estamos llamados a reconstruir y reedificar la realidad venezolana, impregnándola de oración y de fuerza transformadora del Evangelio, pero también de acción. Implica, en modo particular, renovar nuestra opción preferencial por los pobres e invitar a sumarse a todos los sectores sociales.

15. Exige también que la comunidad política se esmere en el servicio al bien común, ya que, como afirma el Papa Francisco, “la política, si se lleva a cabo en el respeto fundamental de la vida, la libertad y la dignidad de las personas, puede convertirse verdaderamente en una forma eminente de caridad” (Mensaje para la 52ª Jornada Mundial de la Paz). Exhortamos, en modo especial, a los políticos que profesan la fe católica a que, guiados por la Doctrina Social de la Iglesia, marquen el camino y trabajen por un cambio radical de la situación del país. No son los intereses particulares ni el afán de poseer lo que debe guiarles, sino el servicio al pueblo y su bien común.

16. En este sentido, son cada vez más actuales las peticiones hechas por el Secretario de Estado Vaticano, Cardenal Pietro Parolín, “en nombre y por disposición del Santo Padre”, en su carta al Gobierno, el año 2016: “la implementación urgente de medidas destinadas a aliviar la grave crisis de abastecimiento de comida y medicinas; el calendario electoral que permita a los venezolanos decidir sin dilación de futuro; la restitución del rol previsto por la Constitución, cuanto antes, de la Asamblea Nacional; y la aplicación de los instrumentos legales para acelerar el proceso de liberación de los detenidos”.

17. Ante el deterioro progresivo de la situación política venezolana hemos señalado en nuestras recientes Exhortaciones de julio de 2019 y enero de 2020 que se hace necesaria la salida del actual gobierno y la realización de elecciones presidenciales limpias, en condiciones de transparencia y equidad. Somos conscientes, y lo reafirmamos hoy, que los graves problemas del país no se solucionan, sino con cambios sustanciales que respeten la ley, la institucionalidad y la autonomía de los poderes públicos.

18. Pedimos a las instituciones responsables de administrar la justicia, ser verdaderamente eficaces en la defensa de los Derechos Humanos; a los organismos de seguridad les pedimos respetar los Derechos de los ciudadanos y ser garantes de una real seguridad de la ciudadanía. Rechazamos la tortura, condenada por todos los convenios internacionales, y exigimos su total erradicación. A los organismos internacionales, les pedimos estar siempre atentos en la búsqueda de los medios de ayuda humanitaria: les reiteramos el grito del pueblo, de no dejarnos solos

19. Finalmente, hacemos un llamado a toda persona de buena voluntad, sea creyente en Dios o no, a unir nuestras manos, para lograr la deseada libertad de nuestra querida Patria, edificando entre todos la civilización del amor.

20. Nuestra Señora de Coromoto, Patrona de Venezuela, nos siga acompañando con su maternal protección y nos consiga la gracia de ser constructores de la justicia, la paz, la libertad y el amor del Reino de su hijo Jesús.

Con nuestra afectuosa bendición episcopal.

Obispos y Arzobispos de Venezuela
CXIV Asamblea Ordinaria
Julio, 2020

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European Parliament 2019-2024

Plenary sitting B9-0211/2020 } B9-0213/2020 } B9-0215/2020 } RC1 7.7.2020

JOINT MOTION FOR A RESOLUTION

pursuant to Rule 132(2) and (4) of the Rules of Procedure replacing the following motions: B9-0211/2020 (PPE) B9-0213/2020 (S&D) B9-0215/2020 (Renew) on the humanitarian situation in Venezuela and the migration and refugee crisis (2019/2952(RSP))

Dolors Montserrat, Esteban González Pons, Leopoldo López Gil, Paulo Rangel, Antonio Tajani, David McAllister, Gabriel Mato, Antonio López-Istúriz White, Cláudia Monteiro de Aguiar, Isabel Wiseler-Lima, Miriam Lexmann, Vladimír Bilčík, Ivan Štefanec, Michal Wiezik, Peter Pollák on behalf of the PPE Group Kati Piri, Javi López, Maria-Manuel Leitão-Marques on behalf of the S&D Group Dita Charanzová, Jordi Cañas, Abir Al-Sahlani, Barry Andrews, Malik Azmani, Izaskun Bilbao Barandica, Sylvie Brunet, Olivier Chastel, Nicola Danti, Fredrick Federley, Billy Kelleher, Moritz Körner, Nathalie Loiseau, Javier Nart, Dragoș Pîslaru, Samira Rafaela, Frédérique Ries, María Soraya Rodríguez Ramos, Nicolae Ştefănuță, Ramona Strugariu, Dragoş Tudorache, Hilde Vautmans

RC\1209506EN.docx 2/9 PE647.710v01-00 } PE647.712v01-00 } PE655.392v01-00 } RC1 EN on behalf of the Renew Group RC\1209506EN.docx 3/9 PE647.710v01-00 } PE647.712v01-00 } PE655.392v01-00 } RC1 EN European Parliament resolution on the humanitarian situation in Venezuela and the migration and refugee crisis (2019/2952(RSP))

The European Parliament,

– having regard to its previous resolutions on Venezuela, in particular that of 16 January 2020 on the situation in Venezuela after the illegal election of the new National Assembly Presidency and Bureau (parliamentary coup)1 ,

– having regard to the statement by the spokesperson for the Vice-President of the Commission / High Representative of the Union for Foreign Affairs and Security Policy (VP/HR) of 1 April 2020 on the US proposal and the situation in the context of the coronavirus pandemic in Venezuela,

– having regard to the statement by UN human rights experts of 30 April 2020 on the health emergency in Venezuela,

– having regard to the warning by UN human rights experts of 6 May 2020 about the devastating impact of the country’s humanitarian and economic crisis on human rights, – having regard to UN High Commissioner Michelle Bachelet’s Human Rights Report on Venezuela of 2 July 2020,

– having regard to the joint press release of the Office of the United Nations High Commissioner for Refugees (UNHCR) and the International Organization for Migration (IOM) of 1 April 2020 on the situation of refugees and migrants from Venezuela during the COVID-19 crisis,

– having regard to the statement of the Secretary General of the Organization of American States on the situation in Venezuela of 5 January 2020 and of 26 June 2020,

– having regard to the Lima Group statements of 20 February, 2 March, 2 April and 16 June 2020,

– having regard to the declarations by the VP/HR of 4 and 16 June 2020 on the latest developments in Venezuela,

– having regard to the statement of its Committee on Foreign Affairs of 11 June 2020 on the recent attacks on Venezuela’s National Assembly,

– having regard to the International Contact Group statements of 16 June 2020 on the undermined credibility of the Venezuelan electoral body and of 24 June 2020 on the worsening political crisis in Venezuela,

– having regard to Council Decision (CFSP) 2020/898 of 29 June 2020 amending Decision (CFSP) 2017/2074 concerning restrictive measures in view of the situation in Venezuela2 , which added 11 leading Venezuelan officials to the list of those subject to 1 Texts adopted, P9_TA(2020)0013. 2 OJ L 205 I, 29.6.2020, p. 6. RC\1209506EN.docx 4/9 PE647.710v01-00 } PE647.712v01-00 } PE655.392v01-00 } RC1 EN restrictive measures,

– having regard to the International Donors Conference in solidarity with Venezuelan refugees and migrants of 26 May 2020,

– having regard to the Venezuelan Constitution,

– having regard to the Rome Statute of the International Criminal Court,

– having regard to Rule 132(2) and (4) of its Rules of Procedure,

A. whereas the European Union and its Member States have been supporting the Venezuelan population and the communities hosting refugees for years; whereas on 26 May 2020, the European Union and the Government of Spain, with the support of the UNHCR and the IOM, convened an International Donors Conference in Solidarity with Venezuelan Refugees and Migrants; whereas international donors pledged a total of EUR 2.544 billion, of which only EUR 595 million are direct grants, the rest being simply conditional loans; whereas during the conference, some of the borrowers expressed concerns about the bureaucratic difficulties and the complexity of regulation they faced in obtaining the loans; whereas the EUR 595 million in direct grants will hardly cover the annual consequences of such an unprecedented crisis in Venezuela’s neighbouring countries; whereas the international community needs to find innovative solutions to unlock other possible financial resources to help the Venezuelan people address their emergency needs beyond humanitarian and longer-term cooperation aid;

B. whereas the EU assistance amounts to over EUR 319 million, both within and outside Venezuela; whereas EUR 156 million have been devoted to humanitarian assistance, EUR 136 million to development and EUR 27 million to stability and peace;

C. whereas the already dire political, economic, institutional, social and multidimensional humanitarian crisis in Venezuela has significantly worsened and become aggravated during the pandemic; whereas increased shortages of medicines and food, massive human rights violations, hyperinflation, political oppression, corruption and violence are endangering people’s lives and forcing them to flee the country;

D. whereas a growing number of people in Venezuela, in particular vulnerable groups such as women, children and sick people, are suffering from malnutrition as a consequence of limited access to quality health services, medicines, food and water;

E. whereas the Venezuelan national health system has been significantly weakened due to mishandling by the regime, resulting in critical shortages of medicines and a lack of available medical treatment; whereas the figures provided by the regime in relation to the COVID-19 pandemic lack credibility and are not trusted either within Venezuela or by the international community;

F. whereas the current multidimensional crisis in Venezuela is generating the largest population displacement ever seen in the region; whereas around five million Venezuelans have fled the country, with 80 percent of them displaced in countries in the region; whereas according to the UNHCR, the Venezuelan refugee crisis is the second biggest in the world, behind that of Syria; whereas it is expected that by the end of 2020, the total number of people fleeing the worsening conditions in Venezuela could exceed 6.5 million;

G. whereas according to the UNHCR, the number of Venezuelans seeking asylum worldwide has increased by 2 000 %; whereas 650 000 have filed asylum claims worldwide and around two million have obtained residence permits from other countries in the Americas; whereas 12 % of the population has fled the country and people continue to leave at an average rate of 5 000 per day;

H. whereas the current global public health emergency has compounded an already desperate situation for many refugees and migrants from Venezuela, as well as their host countries; whereas many refugees and migrants depend on insufficient daily wages to cover basic needs such as shelter, food and healthcare;

I. whereas according to the initial reports about the pandemic overwhelming the country’s debilitated healthcare system, hospitals are filled with coronavirus patients and dozens of health workers have been infected;

J. whereas the illegitimate Venezuelan Supreme Court, controlled by the regime of Nicolás Maduro, unjustifiably ratified the appointment of Luis Parra as President of the National Assembly on 26 May 2020; whereas the illegal session which took place in January 2020 respected neither legal procedure nor democratic constitutional principles by preventing, in some cases by force, the large majority of democratically elected representatives from being present during the session and consequently from casting their votes; whereas the illegal decision emanating from this illegitimate parliamentary session led the Council of the EU to impose sanctions on a further 11 officials for their role in undermining democracy and the rule of law, including Luis Parra and Juan Jose Mendoza, President of the Constitutional Chamber of the Supreme Court; whereas Juan Guaidó has excluded himself from any transitional government and Maduro cannot be part of such a government;

K. whereas on 13 June 2020, the illegitimate Supreme Court once again appointed new members to the National Electoral Council), despite not having any legal power to do so; whereas, in accordance with Articles 187 and 296 of the Venezuelan Constitution, these appointments are the sole and exclusive responsibility of the National Assembly, a body democratically elected by the Venezuelan people; whereas the European Parliament will not recognise any decision or ruling that is unilaterally taken by these illegitimate bodies; whereas the officials responsible for these decisions have also been added to the EU’s sanction list;

L. whereas Nicolás Maduro ordered the European Union’s ambassador to leave the country within 72 hours of the EU imposing targeted sanctions on several officials responsible for serious human rights breaches, and whereas he also threatened the ambassador of Spain with further reprisals; whereas in May 2020, there were reports of acts of harassment against the French embassy in Caracas, including by cutting off water and electricity supplies to the ambassador’s residence; whereas the regime has decided to reverse that decision and not to expel the EU ambassador;

M. whereas the Maduro regime has lashed out against the political parties Accion Democratica, Primero Justicia and Un Nuevo Tiempo, subjecting them to systematic RC\1209506EN.docx 6/9 PE647.710v01-00 } PE647.712v01-00 } PE655.392v01-00 } RC1 EN persecution through rulings of the illegitimate Supreme Court stripping them of their national directorates against the will of their members; whereas the democratic political party Voluntad Popular was classified as a terrorist organisation by the Maduro regime;

N. whereas the democratic international community, including the EU, has firmly rejected this electoral farce and all such illegal actions; whereas this action has further reduced the democratic space in the country to the bare minimum and has created major obstacles to the resolution of the political crisis in Venezuela; whereas the formation of a balanced and inclusive national emergency government, comprising all democratic political and social sectors of the country and able to address current humanitarian needs, is essential in order to overcome the escalating crisis;

O. whereas respecting international standards, an independent and balanced National Electoral Council and a level playing field ensuring the unimpeded participation of political parties and candidates represent the cornerstones of a credible electoral process, enabling free and fair legislative and presidential elections;

P. whereas illicit financing and foreign interference from the regime in elections pose a significant threat to European democracies;

Q. whereas the implementation of EU foreign affairs decisions is in hands of national authorities but the Commission has a responsibility to monitor the implementation of EU law;

R. whereas on 12 June 2020, the authorities in Cape Verde arrested Alex Saab, a businessman who has been implicated in several corruption schemes involving the Maduro regime and is now awaiting a judicial decision and possible extradition; whereas the Saab case illustrates how pervasive corruption has become in Venezuela while the country is in the midst of an unprecedented humanitarian crisis; whereas the country ranked 173rd out of 180 in Transparency International’s 2019 Corruption Perceptions Index;

S. whereas the number of political prisoners has increased since mass civil unrest began in 2014, and currently stands at more than 430; whereas 11 Europeans are also reportedly being detained in Venezuela; whereas many accounts of torture by the regime are currently under preliminary examination by the ICC for crimes against humanity; whereas repression, arbitrary detentions and torture have increased during the COVID19 crisis; whereas High Commissioner Bachelet’s report on Venezuela of 2 July 2020 documented more than 1 300 extrajudicial killings by security forces between 1 January and 31 May 2020;

T. whereas the Maduro regime has failed to provide transparent information, accept international humanitarian assistance and give priority to the needs and rights of the most vulnerable segments of the population; whereas on 1 June 2020, an agreement was concluded between the Ministry of the People’s Power for Health and the National Assembly’s advisory team for COVID-19 to allow humanitarian aid to be delivered to Venezuela apolitically through the Pan American Health Organization (PAHO) whereas over the years, the regime has rejected any form of humanitarian aid;

U. whereas the Maduro regime has, since 2016, supported illegal artisanal gold mining in the Venezuelan Amazon to finance irregular armed groups; whereas the gold has been smuggled out of the country through irregular channels to be sold and exchanged illicitly abroad; whereas this so-called blood gold is extracted and exploited at the expense of human rights and the environment under illegal and criminal conditions which seriously threaten both;

V. whereas effective actions are needed to stop the security threat to the wider region constituted by the links between Maduro’s dictatorial regime, terrorist groups and organised armed groups carrying out their criminal activities in Venezuela;

1. Reiterates its deep concern at the severity of the humanitarian emergency, which poses a profound threat to the lives of Venezuelans; expresses its solidarity with all Venezuelans forced to flee their country for want of very basic living conditions, such as access to food, drinking water, health services and medicines;

2. Draws attention to the worsening migration crisis which has spread across the entire region, namely to Colombia, Peru, Ecuador, Bolivia, Chile, Brazil, Panama and Argentina, as well as some EU Member States and the Caribbean, and highlights the extremely difficult circumstances which are further aggravated by the fight against the COVID-19 pandemic; praises the efforts of the neighbouring countries and the solidarity they have shown; asks the Commission and the European External Action Service (EEAS) to continue cooperating with these countries and territories, not only by providing humanitarian assistance but also by providing more resources and through development policy;

3. Urges the Venezuelan authorities to acknowledge the ongoing humanitarian crisis, to prevent its further deterioration, and to promote political and economic solutions to ensure the safety of all civilians and stability for the country and the region; takes note of the agreement reached between Venezuela and the PAHO on the fight against COVID-19;

4. Calls for urgent action to prevent the aggravation of the humanitarian and public health crisis, and in particular the reappearance of diseases such as measles, malaria, diphtheria and foot-and-mouth disease; calls for the rapid implementation of a short-term response to counter malnutrition among the most vulnerable groups, such as women, children and sick people;

5. Welcomes the pledges and efforts of the International Donors Conference in solidarity with Venezuelan refugees and migrants; calls, in this context, for a reduction in bureaucracy and a simplified framework that can ensure the pledges reach those who are in desperate need as soon as possible;

6. Strongly rejects the violations of the democratic, constitutional and transparent functioning of the National Assembly, as well as the acts of intimidation, violence and arbitrary decisions against its members; denounces the undemocratic appointment of new members to the National Electoral Council and the stripping of parties of their current boards of directors against the will of their members;

7. Reiterates its acknowledgement that, as a result of the transparent and democratic vote of the National Assembly, Juan Guaidó is the legitimate President of the National RC\1209506EN.docx 8/9 PE647.710v01-00 } PE647.712v01-00 } PE655.392v01-00 } RC1 EN Assembly and the legitimate interim President of the Bolivarian Republic of Venezuela, in accordance with Article 233 of the Venezuelan Constitution;

8. Reiterates its full support to the National Assembly, which is the only legitimately elected democratic body of Venezuela and whose powers need to be respected, including the prerogatives and safety of its members; insists that a peaceful political solution can only be reached if the National Assembly’s constitutional prerogatives are fully respected;

9. Recalls that respect for democratic institutions and principles and the upholding of the rule of law are essential conditions for finding a solution to the crisis in Venezuela for the benefit of its people; therefore urgently calls for the creation of conditions leading to free, transparent and credible presidential and legislative elections based on a fixed calendar, fair conditions for all actors, transparency and the presence of credible international observers as the only way out of the crisis, thereby excluding any violence or military action;

10. Calls on the EU and other international actors to mobilise a response from the international community that contributes to the urgent restoration of democracy and the rule of law in Venezuela;

11. Recalls that the Member States are legally bound by Council Decision 2017/2074 to implement the restrictive measures contained therein, notably the prevention of the entry into, or transit through, their territories of the persons to whom the restrictive measures apply, as well as an obligation to notify the Council immediately in writing of any exemptions they have granted;

12. Takes note of the Council decision of 29 June 2020 to add 11 Venezuelan officials to the list of those subject to individual sanctions which do not harm the Venezuelan population, and calls for that list to be strengthened and enlarged if the situation of human rights and democracy in the country continues to deteriorate; considers that the EU authorities must restrict the movements of the individuals on that list, as well as those of their closest relatives, and freeze their assets and visas; further calls for an immediate ban on the trade in and circulation of illegal blood gold from Venezuela;

13. Strongly regrets Mr Maduro’s threats to expel the EU ambassador from Caracas as a form of retaliation for the sanctions imposed on 11 officials responsible for serious human rights violations; takes note, in this regards, of the initial statement of the VP/HR announcing reciprocity and calls on the Member States to also consider acting under the principle of reciprocity if this situation arises again, namely by revoking the credentials of Maduro’s Ambassadors in the EU; reiterates its call on Member States to recognise the political representatives appointed by Juan Guaidó;

14. Denounces the rampant corruption which has become an integral part of the Maduro regime; denounces the Maduro regime’s use of political funding as a tool of foreign interference; strongly denounces and deplores cases of corruption, including those under judicial investigation in Member States;

15. Calls for the immediate release of all political prisoners and an end to the torture, illtreatment and harassment of political opponents, human rights activists and peaceful RC\1209506EN.docx 9/9 PE647.710v01-00 } PE647.712v01-00 } PE655.392v01-00 } RC1 EN protesters, and for those unfairly forced into exile to be allowed to return;

16. Fully supports the ICC investigations into the extensive crimes and acts of repression perpetrated by the Venezuelan regime; urges the European Union to support the initiative of the ICC States Parties to open an investigation into crimes against humanity committed by the de facto Maduro government, thereby holding those responsible to account;

17. Takes note of the decision of the British Court of 2 July 2020, which unequivocally recognises the democratic legitimacy of the Bolivarian Republic of Venezuela in the person of its President Juan Guaidó by giving him legal access to the Republic’s gold reserves;

18. Requests that a fact-finding mission be dispatched to the country in order to assess the situation;

19. Instructs its President to forward this resolution to the Council, the Commission, the Vice-President of the Commission / High Representative of the Union for Foreign Affairs and Security Policy, the legitimate interim President of the Republic and National Assembly of the Bolivarian Republic of Venezuela, the governments and parliaments of the Lima Group countries, the Euro-Latin American Parliamentary Assembly and the Secretary-General of the Organisation of American States.

Three Snapshots of Venezuela’s Ongoing Crisis – Latin American Herald Tribune – 3 de Julio 2020

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CARACAS/MARACAIBO – The severe crisis besetting Venezuela for more than five years is evidenced each day by the collapse of public services, massive emigration that has fractured families and the implosion of the economy, which just a few decades ago was an example for the region.

Each day, millions of Venezuela suffer in some way from at least one of these three issues, all of them related to the plunge in the economy of a country with the largest proven petroleum reserves on the planet and tourist potential that used to attract millions of visitors.

These are just three of the snapshots of life in a situation that the local parliament – which is mired in its own crisis with two competing governing boards who are fighting it out for control of the legislative branch – has called “complex” and which has many facets.

Here are three photographs that offer an overall view of the Venezuelan crisis and how it’s affecting the country’s citizens.

Retiree Hilda Marquez each day recalls with nostalgia her son Sergio, who years ago fled the Venezuelan crisis to settle in Chile, just like about 400,000 of his countrymen, according to official figures.

“I miss him like you can’t believe. You don’t want your children to leave, or for anyone to leave,” the 76-year-old told EFE.

But Marquez – who lives in a humble house in western Caracas – prefers to miss her son rather than see him return to Venezuela, where he will only face “calamities” and hunger.

“He tells me he’s doing fine, he’s continuing at his job, and now with things the way they are (due to the coronavirus pandemic) he tells me he’s working from home,” she said, recalling their last conversation. “And if things are good there, why would he come back here to have more troubles, like we’re having?”

Sergio is one of the five million Venezuelans who has fled the crisis in recent years, according to the International Organization for Migration.

Venezuelan experts have said that the migrants are helping their families financially by sending remittances – calculated at some $3 billion in 2019 – along with food, clothing, shoes and assorted other items.

But that doesn’t mitigate the sadness that the older people feel with their children and grandchildren living abroad.

Caracas resident Nelson Pacheco has a job in a bakery, where he earns the minimum wage – 400,000 bolivares ($1.95) per month.

He also works at the parking lot of a restaurant, a business that has suffered due to the coronavirus, and he gets social subsidies from the Nicolas Maduro regime.

Even so, his monthly earnings don’t exceed $10.

“It’s tough,” Pacheco told EFE regarding trying to live on less than 50 cents per day. “You have to know how to survive, how to stretch out the little you earn to be able to eat, (because) your pay doesn’t cover anything else.”

In Venezuela, more than seven million people – including public employees and retirees – bring in monthly amounts similar to Pacheco, meaning that some 25 percent of the population lives below the poverty line, according to the World Bank, which estimates that one must earn at least $2 per day to rise above that level.

How to make ends meet? Pacheco says that the solution many arrive at is “To beg, sometimes to beg.”

Maria Alvarado keeps several liters of water in containers to tide her over when the water service goes out in Maracaibo, her hometown and the capital of Zulia state, one of the regions hardest hit by the Venezuelan crisis.

“The water comes, sometimes, only every two weeks. Sometimes there’s none, and when it does come it’s like tamarind water,” the 33-year-old told EFE, comparing the color of the water to the brownish juice of a popular citrus fruit in Venezuela.

“It’s dirty,” said Alvarado, who lives in a house she shares with five other people, three of them younger siblings.

Rationing the water is a challenge, she said. A large part of what they can store comes from a private clinic near the house.

“The Zulia clinic supplies us with water from a well. Three times a week it gives water to the community,” she said.

But the biggest challenge for the family is preparing their food each day, given the ongoing cooking gas shortage in Zulia.

Maria could use the electric stove in the house, but the power blackouts are frequent in Maracaibo and that, too, makes cooking difficult.

“(The power) goes out every day,” she said.

The problems with the electricity are changing the consumption habits of Venezuelans, who – more and more – are getting food that doesn’t need to be refrigerated.

The shortages, in addition, have motivated Alvarado to think that public services in Venezuela shouldn’t be paid for anyway, and she hasn’t paid her utility bills for more than a year.

“They can’t charge for something that’s so inefficient,” she said.

In Venezuela, the public utilities have collapsed, but although there is a cost to the public for them, that cost is so low that they are almost free.

Electricity, for example, is the least expensive in the region and it is not cut off if users don’t pay their monthly bill.

“It should make them ashamed that we have an inefficient government,” Alvarado said before offering her solution to the crisis: regime change, “because whatever we do, we’re never going to solve things if we have an inefficient government.”

Totalitarismo y desestabilización por Sadio Garavini di Turno – América 2.1 – 25 de Junio 2020

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En Venezuela, antes de las elecciones parlamentarias del 2015, había un autoritarismo competitivo, el gobierno abusaba del llamado “ventajismo”, utilizando todos los poderes del Estado para obtener y comprar votos e impedir, inhibir, anular y hasta secuestrar votos de la oposición, sin embargo al final se contaban más o menos correctamente los votos.

Pero ya desde ese entonces cuando la oposición ganaba cargos relevantes como la Alcaldía de Caracas o Gobernaciones de Estado, el régimen les quitaba atribuciones, presupuesto y les nombraba “al lado” un “Protector”, a la manera de los “gauleiter” en la Alemania nazi. En esas elecciones parlamentarias, la oposición ganó las dos terceras partes de la Asamblea Nacional (AN), con lo cual constitucionalmente se podían elegir el Tribunal Supremo (TSJ), el Consejo Nacional Electoral (CNE) y demás poderes del Estado. A partir de ese momento, el régimen decidió romper definitivamente con la Constitución de 1999, redactada básicamente por el propio Chávez.

El gobierno ha asumido arbitrariamente todos los poderes, confiscando y usurpando todas las atribuciones y funciones del Parlamento. Nombró un Tribunal Supremo de Justicia, electo inconstitucionalmente, durante los días de Navidad, por la AN anterior en los estertores de su mandato. Ese TSJ ha declarado inconstitucionales todas las leyes que la Asamblea ha aprobado. El Ejecutivo ha gobernado arbitrariamente desde el inicio del 2016, basándose en un estado de excepción y de emergencia económica ilimitado, desacatando el voto negativo de la AN; además la dejó sin fondos de mantenimiento y sin sueldos para los diputados. A esto se le suma la negación del fundamental derecho al voto, concretada con la suspensión arbitraria del derecho constitucional al referéndum revocatorio. En el 2017 el régimen “inventa” una Asamblea Nacional Constituyente (ANC), corporativa y comunal, copiada de los soviets de la fenecida URSS y del Congreso de las Corporaciones fascistas de Mussolini. A través de la ANC y el TSJ el régimen legisla y nombra todos los poderes del Estado, incluyendo el Consejo Nacional Electoral, atribución privativa de la AN.

Recientemente el TSJ no sólo nombró un nuevo CNE, dominado por el régimen sino que aprobó la elección fraudulenta de una nueva directiva de la AN y para colmo secuestra a los mismos partidos de oposición nombrándoles una nueva dirigencia. Es evidente la vocación totalitaria del “madurismo”, sin embargo el régimen se acerca a la categoría de “totalitarismo fallido” que ha desarrollado el politólogo Michael Walzer. Se trata de un régimen que tiene vocación y objetivos totalitarios, pero le falta la capacidad y la eficiencia para concretarlos. En efecto, Venezuela tiene buena parte de las características de un Estado fallido, que se tipifica, entre otras cosas, por la pérdida de control del territorio y del monopolio del uso legítimo de la fuerza, el colapso de los servicios básicos y altos niveles de corrupción y de criminalidad. Es también un estado depredador. Un Estado donde sus gobernantes se dedican a preservar sus intereses particulares mediante el pillaje, el saqueo impositivo, la devastación de las instituciones y la sumisión de la justicia. Pero sobretodo Venezuela, por sus nexos con el narcotráfico, el terrorismo y la alianza con potencias antidemocráticas como Cuba, Rusia e Irán, sin dejar de mencionar los efectos de la inmensa ola de refugiados venezolanos en toda América del Sur, se está transformando en un tumor que está desestabilizando política, económica y sanitariamente a toda la región latinoamericana. La crisis venezolana ya es una crisis hemisférica y su solución cada vez más será también, en buena parte, hemisférica.

José Gregorio, laico interpelante por Ovidio Pérez Morales – El Nacional – 25 de Junio 2020

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José Gregorio murió (28 de junio de 1919) en un momento de particular significación para la Iglesia, el país y el mundo. La Iglesia recuperándose de la postración en que la dejó el guzmancismo. El país en dictadura y expansión petrolera. El mundo, terminando una guerra mundial, comenzando una pandemia y en los primeros pasos de un cambio epocal (tercera ola humana según Toffler) A cien años de su muerte –comienzos de siglo y también de milenio– se anuncia su beatificación. El escenario histórico es semejante y diverso con Iglesia en renovación; país en dictadura con regresión y ocaso petrolero; mundo en pandemia, paz endeble, globalización rampante y cambio epocal en ágil marcha.

Venezuela se encuentra en estos momentos con pandemia y en situación desastrosa. El socialismo del siglo XXI, con ideología comunista y una corrupción desaforada, tiene al país en ascuas: economía por el suelo, empobrecimiento general, política marcada por una abierta represión, cultura deprimida en sus ámbitos comunicacional y educativo, por la imposición de un “pensamiento único”.

Los cristianos católicos nos hemos de preguntar:1) ¿Qué mensaje lanza Dios con esta beatificación, a la Iglesia de la mayoría de los venezolanos en el presente drama nacional? 2) ¿Qué interpelación plantea la beatificación del laico doctor José Gregorio Hernández a nuestros laicos católicos?

Con respecto a lo primero, conviene recordar que el Concilio Vaticano II definió a la Iglesia como signo e instrumento de unidad humano-divina e interhumana (ver Lumen Gentium 1). El mandamiento máximo de Jesucristo va en esa dirección: lograr la comunión-amor a) con Dios Trinidad en alabanza y obediencia, y b) con el prójimo, compartiendo bienes espirituales y materiales, así como construyendo una convivencia fraterna, libre, solidaria y pacífica. El desastre del país reclama a la Iglesia, por tanto, un compromiso más decidido para la reconstrucción de Venezuela y su ulterior progreso: honda conversión hacia un testimonio más efectivo del amor evangélico. Opresores y oprimidos en su mayoría se confiesan católicos. ¿Por qué hemos llegado a este abismo? Es la hora de una perceptible coherencia con lo que se dice creer.

Ahora bien, dentro de la Iglesia pueden señalarse dos sectores bien diferenciados, con tareas específicas dentro de la misión común: a) pastores o clérigos, (obispos, presbíteros y diáconos) y b) laicos. El quehacer de los pastores es más hacia el interior de la comunidad eclesial, como ejes-cabezas de comunión: servicio indispensable, de institución divina. La misión propia o peculiar de los laicos (seglares) mira primordialmente hacia el mundo (lo temporal o secular) para transformarlo según el espíritu del Evangelio.

Con respecto a la segunda pregunta, podríamos comenzar diciendo que en estos tiempos de renovación eclesial estamos pasando de una acostumbrada comprensión del laico como simple colaborador o ayudante (“mandadero”, llega a decir el papa Francisco) de los pastores, a su reconocimiento como protagonista, miembro activo, corresponsable, por título propio como bautizado, en la Iglesia. Este cambio (especie de “giro copernicano) implica superar el tradicional clericalismo o polarización eclesial en el clero (ver carta de Francisco al presidente de la Pontificia Comisión para la América Latina, con fecha 19 de marzo de 2016).

El Concilio Vaticano II (Lumen Gentium 31) definió como lo propio o peculiar del laico en la Iglesia, su “carácter secular”, temporal, mundano (en el sentido positivo de este término). El laico tiene al mundo, con sus ámbitos económico, político y cultural, como su campo propio de trabajo. Desde su familia ha de comprometerse en la construcción de una “nueva sociedad”.

José Gregorio Hernández constituye un modelo de laico. Miembro de la comunidad eclesial, participó en la vida de esta y desde esta se comprometió a hacer realidad los valores humano-cristianos del Evangelio en Venezuela. La cultura, en la acepción más amplia del vocablo, fue el objetivo de su misión. Como protagonista y no ente pasivo. ¿En qué ámbito social no se hizo presente, desde su amor a Dios y al prójimo, especialmente al más pobre? Científico, docente, escritor, investigador e innovador, atendió enfermos, privilegió a los pobres y dentro de su polícromo quehacer quiso hasta alistarse para defender la patria.

José Gregorio es una interpelación viva a los laicos de este país en los presentes momentos de gravísima crisis. En su entrega no escatimó esfuerzos ni riesgos. El “médico de los pobres” murió en camino hacia un servicio caritativo.

Venezuela desahuciada… por  Gustavo Tovar-Arroyo – El Nacional – 23 de Junio 2020

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But it’s my destiny

to be the King of pain

Tristeza

He escrito en estas condiciones otras veces. Lo hago porque estoy convencido de que la historia y las nuevas generaciones deben saber que los tiempos de reflexión durante la tragedia chavista no fueron posibles, nadie reflexionó, solo sufrimos. No hubo un venezolano que no padeciera hasta la asfixia este tiempo, solo los apestados y sus nuevos ricos sonrieron durante esta perdición.

No sé si seré coherente mientras escribo, tampoco es importante si no lo soy. Esto es sentimiento, pesadumbre, pena. Esto es lo que somos los venezolanos: tristeza.

Siéntela.

Lamento

Fíjate que, en este punto, a pesar de que apenas puedo escribir, he logrado conservar las formas gramaticales y el estilo, un estilo que lo define el lamento, sí, ese penetrante lamento de reconocer en cada respiro que nuestra patria se ha hundido en la más vergonzosa de las ruinas. No sé si escribir que la ruina es moral porque escribir en esta condición no es lo más ejemplar que digamos.

Igual no importa, escribo con el mismo pulso de tu indignación y mostrando el latido de nuestra rabia. Eso es lo único honesto frente a la peste chavista: la indignación y la rabia.

¿Sigo? Sí, lo haré, que el tiempo se intoxique con nuestro lamento.

Amargura

¿Cuántos venezolanos no se han embriagado –como yo hoy– durante el holocausto suramericano llamado chavismo? ¿Cuántos no han sentido una desgarradora nostalgia por el horror que padecemos? Quién no se cuestiona: ¿cómo fue posible esta debacle? ¿cómo lo permitimos? Nadie está exento de la amargura. Nadie.

Venezuela, el país más rico de América Latina, destruido porque los mismos venezolanos permitimos que un criminal y sus delincuentes llegasen al poder.

Y ahí están.

Desaliento

No imaginamos jamás que habríamos de vivir en el destierro (sin pisar nuestra tierra, sin respirar nuestro aire), tampoco que nos quedaríamos sin gasolina, agua, luz, comida, medicinas, sin esperanza ni futuro. Ni en el más amargo escepticismo sospechamos esta debacle, peor aún, en el momento de escrito este testimonio el horror aún persiste, sabemos que incluso empeorará: más dolor y muerte asechan.

Y no exhibo mi desaliento porque he bebido de más, no, lo hago porque es el tenebroso sentimiento del venezolano que ha padecido la peste, ebrio o no.

Estamos malheridos, muy malheridos. 

Estremecimiento

No he escrito nada importante aquí ni lo haré, no hace falta, ¿cuáles pueden ser consideradas “importancias” en una nación arruinada? En esta entrega, como en el país, solo se exponen estremecimientos. Quiero que sientas mi frustración, que es la misma que la tuya, que es la misma de cada venezolano.

Quiero que quede memoria de lo que sentimos no de lo que pensamos. ¿Pensar? Para qué carajos en un país destrozado. ¿Pensar qué? ¿Esperanza?

No jodamos. 

Desahuciada

Estamos hartos de la falsificada esperanza, sabemos que tenemos que luchar contra la tiranía, pero hacerlo no por esperanza sino por honor. Sí, hay que pisotear al chavismo por honor. ¿Queremos ser la nación honorable que una vez fuimos? Hay que extirparlos, no hacerlo sería una deshonra histórica, tan grave o peor que haber permitido que el asesino Chávez llegará al poder.

Escribir en estas condiciones (ebrio) y exponer nuestro estrago moral quizá resulte política y culturalmente impropio, pero qué más da, ya mi Venezuela está desahuciada.

¿Salud?

 

“Entre el 80% y 90% del deterioro que padece Venezuela se había producido antes de las sanciones” por Alejandro Hernández – La Gran Aldea – 22 de Junio 2020

Para el director de Investigación Aplicada del Harvard Growth Lab, Miguel Ángel Santos, “si hay una transición en el país y los encargados de liderarla entienden lo que nos pasó y se mueven a buscar financiamiento internacional, promover una reestructuración de la deuda y abrir el petróleo para el sector privado internacional, se va a generar un contexto de país que permitirá una recuperación muy acelerada”. Y ratifica que “el cambio en la sensación de bienestar, estoy seguro, va a generar muchísima esperanza”.

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HiperiVenezuela no tienen ningún motivo para estar atravesando las penurias que padece y que es consecuencia de una élite política que se quiso perpetuar en el poder a costa de todos los venezolanos, sostiene el economista Miguel Ángel Santos, quien actualmente dirige el Growth Lab del Centro para el Desarrollo Internacional de la Universidad de Harvard.

En cuanto al debate acerca de las sanciones internacionales y su impacto en el país, afirma que el efecto económico de estas medidas en relación a la catástrofe que engendró el chavismo es relativamente marginal. Queda claro, a su juicio, que el país requiere regresar a la especialización y necesita servidores comprometidos, que no tengan conflictos de intereses”.

-Usted ha dicho que en sistemas autoritarios las crisis económicas no generan cambios de gobierno, pero ¿por qué en Venezuela no hay conexión entre la protesta política y la social?

-Cuando empezó la hiperinflación en Venezuela, en noviembre de 2017, Douglas Barrios (economista venezolano) y yo hicimos una investigación que titulamos Hiperinflación y cambios políticos: Democracia, transiciones en el poder y resultados económicos, que luego salió publicada en el libro de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, “Inflación alta e hiperinflación”. Allí documentamos tres hechos fundamentales que resultan relativamente contra-intuitivos. En primer lugar, que las hiperinflaciones que ocurren en contextos autoritarios tienden a ser más intensas y más prolongadas que cuando ocurren en contextos democráticos. En segundo lugar, que la hiperinflación no traía consigo un “bono democrático”. Los países que padecen estas crisis tienen una baja probabilidad de ver su democracia fortalecida una vez que ésta pasa. Por último, las hiperinflaciones cuando ocurren en contextos autoritarios no suelen conducir a transiciones políticas o cambios en el poder.

-El caso venezolano parece no ser la excepción.

-En el caso de Venezuela, cuando llega el colapso económico la mayoría de los controles institucionales, los balances y mecanismos de rendición de cuentas ya habían sido desmontados. De allí que el país no encuentre cómo producir una transición, a pesar del desplome de su economía, y de la aceleración de la pobreza. Muchos terminaron por votar con los pies, y provocaron el mayor movimiento migratorio que se haya producido en la historia de América Latina. Eso es consecuencia de más de 15 años de desmontaje sostenido de todos los mecanismos de mercado. En 2013 se cerraron las fuentes de financiamiento, cayeron los precios del crudo y el país descubrió que el boom de consumo que había disfrutado entre 2004-2012 era una ilusión basada en importaciones, financiado con el boom petrolero y la deuda. En paralelo, en medio del rumbón, se desmontó el Estado. Durante la bonanza la ciudadanía decidió mirar a otra parte, y cuando se advertía sobre la catástrofe que se estaba gestando la gente te miraba como al que se aparece con la cuenta en la Última Cena.

“Venezuela no tienen ningún motivo para estar atravesando las penurias que hoy padece, y es consecuencia de que hay una élite política que se quiso perpetuar en el poder a costa de todos los venezolanos”

Miguel Ángel Santos, Director de Investigación Aplicada del Harvard Growth Lab

-¿Qué impacto tendrá el Covid-19 en la ya depauperada economía de nuestro país y cómo terminará el 2020 para quienes hacen vida en Venezuela?

-Antes del Covid-19, Venezuela tenía su sistema de salud colapsado y su economía había perdido dos tercios de su tamaño en los últimos cinco años, según las estadísticas del propio Banco Central. A ese panorama, súmale los efectos de la pandemia. Nuestro país no tiene capacidad asistencial para hacerle frente a esta crisis, y Nicolás Maduro no tiene ninguna posibilidad de solicitar financiamiento. Tenemos una deuda en default, que es equivalente a más de cinco veces nuestras exportaciones. Eso nos hace el país más endeudado del mundo. En cualquier caso, el régimen no tiene ninguna capacidad para implementar y administrar programas sociales orientados a aliviar a la población más vulnerable. En 2020 tendremos otra caída económica de entre 20% y 25%, según las proyecciones. El nivel de la actividad comercial es miserable, y la paralización de lo poco que queda va a tener consecuencias devastadoras para la gente.

-¿Cree que la oposición ha tenido una buena interpretación y, en consecuencia, un discurso de la crisis económica que padece el país?

-Cuando hablamos del sistema político opositor encontramos una variedad de actores, entre los cuales están quienes comprenden perfectamente lo que nos ha sucedido y también quienes creen que el chavismo fue simplemente un problema de mala administración. En donde se observan las diferencias más graves, es en lo que debemos hacer para salir adelante. Hay muchos aspectos en donde se han desarrollado ciertos consensos a lo largo de estos años, pero hay disidencias en algunos puntos básicos muy álgidos, que son parte de los fundamentos que debemos cambiar si queremos tener una economía productiva, capaz de generar crecimiento inclusivo y crear empleos.

-¿A qué atribuye estás disidencias?

-Lamentablemente, en una movida a la que en medio de la euforia se le prestó muy poca atención, el chavismo acabó con el financiamiento a los partidos políticos. A continuación, fue asfixiando a quienes, desde el sector privado, los apoyaban económicamente y luego declaró traidores a la patria a los que recibían algún tipo de financiamiento desde el exterior. Esta estrategia dejó a los partidos exangües, en una posición muy vulnerable. Las organizaciones políticas se hicieron cada vez más pequeñas, limitadas y, más dependientes de las pocas empresas que se mantienen vivas dentro de los lineamientos del régimen o de los nuevos ricos manufacturados por el chavismo a lo largo de los años 2000. Esta realidad puede ser la base de esa renuencia a cambiar el statu quo en muchas áreas de la política económica, que uno observa en ciertos sectores. Algunos creen que ahora se trata de hacer algunos cambios aquí y allá, alguna que otra modificación cosmética. Así no se rebota del colapso económico más grande que se haya visto en América Latina, así lo que van a conseguir es estabilizar la miseria.

-¿Cuánto han influido las sanciones en este colapso que describe?

-Antes de analizar el impacto de las sanciones, primero hay que tener claro qué país teníamos cuando se implementaron. Por ejemplo, Dany BaharJosé Ramón MoralesSebastián Bustos y yo, realizamos una investigación para Brookings Institute, donde demostrábamos, entre otras cosas, que al cierre de 2018, cuando todavía no habían entrado en vigor las medidas más relevantes, las importaciones de medicamentos habían caído 96% en relación con 2012 y las de alimentos más de 70%. En ese documento también están los números que reflejan el desplome de la producción petrolera y del producto interno bruto, así como el incremento de la mortalidad infantil. Hay muchas dimensiones que permiten proyectar la Venezuela que habría hoy, si no se hubiese producido la presión internacional. Para mí está claro que entre el 80% y 90% del deterioro generalizado que estamos padeciendo se había producido ya antes de las sanciones.

“Cuando llega el colapso económico la mayoría de los controles institucionales, los balances y mecanismos de rendición de cuentas ya habían sido desmontados. De allí que el país no encuentre cómo producir una transición, a pesar del desplome de su economía, y de la aceleración de la pobreza”

Miguel Ángel Santos, Director de Investigación Aplicada del Harvard Growth Lab

-El régimen, ayudado por algunos factores de “oposición”, ha hecho un esfuerzo comunicacional y propagandístico para atribuirle a las sanciones la culpa de la crisis que hay en el país.

-Han salido unos argumentos muy irresponsables sobre el impacto de las sanciones, como si estas le hubiesen quitado al régimen un dinero que se iba a utilizar para montar hospitales y escuelas, e importar alimentos y medicinas. Si hay algo que los venezolanos conocen bien es cómo se veía Venezuela con Maduro y sin sanciones. El efecto económico de las medidas, en relación a la catástrofe que engendró el chavismo, es relativamente marginal, y en cualquier caso bastante menor de lo que muchos analistas interesados han querido hacer ver. Es evidente que detrás de estas declaraciones hay oportunismo político.

-¿Cree que hay que mantenerlas?

-Cuando llegan las sanciones Venezuela tiene por lo menos 15 años tratando de salir del chavismo. Aquí se había intentado todo. En ese momento eran una de las pocas estrategias que quedaba por implementar y se dieron las condiciones políticas para hacerlo. Se comenzó con medidas individuales, luego se pasó a las financieras con PDVSA y después, en términos un poco más amplios, al comercio con el régimen de Nicolás Maduro. Es decir, también contrariamente a lo que algunos quieren hacer ver, tuvieron un componente gradual para abrir el espacio a una negociación que desembocara en una transición política. En ningún momento el chavismo estuvo dispuesto a ofrecer nada que remotamente comprometiera su permanencia en el poder. Ahora bien, el problema es que la efectividad de las sanciones se mide en términos binarios: ¿Tuvieron éxito (se produjo la transición política) o no tuvieron éxito (Maduro sigue ahí)? No hay otra. Uno puede diferir en cuanto al tiempo, pero no en cuanto a la definición de éxito: Ese es el objetivo final. Medida con esa vara, las sanciones no han producido el resultado que se esperaba.

-Entonces, ¿hay que levantar las sanciones?

-El problema es que, en una eventual negociación, lo único que el liderazgo opositor tiene en la mano para ofrecerle al régimen son las sanciones. Dicho sea de paso, lo que tienes que ofrecer es una decisión sobre la que podrías tener alguna influencia, pero que en última instancia no es tuya. ¿Qué va a pasar si le quitas a la oposición esa única ficha de forma indiscriminada? Todo esto para decir que las sanciones no han dado los resultados esperados, lo que obliga a repensar cuál debe ser la estrategia, su alcance e implementación, para evitar caer en esa calle ciega que hoy es Cuba.

-¿Cómo evalúa el manejo que ha hecho el interinato de la deuda venezolana?

-A mí me parece que el Gobierno interino ha manejado la deuda de la única manera que lo podía hacer. Tampoco había tanto margen de maniobra. Lo que pasa es que hay que conocer bien algunos detalles para entender la situación. Cuando el interinato llegó, la deuda de los bonos no garantizados ya se encontraba en default. Se aproximaban pagos de intereses y de principal en 2019 de los bonos PDVSA2020, que tienen a Citgo como garantía. En los primeros meses y con la intención de ganar tiempo para montar una estrategia que protegiera a la red de refinerías, la Asamblea Nacional aceptó, bajo protesta, pagar algo más de 70 millones de dólares en intereses que se vencían en abril de 2019. Si no se ejecutaba esa operación, los acreedores tomarían control de Citgo, pues para ese momento no existía ninguna medida de protección que lo impidiera. Cabe recordar que en ese momento estaba vigente la licencia general 5, emitida por el gobierno de Estados Unidos en 2018, que eximía la compra-venta de esos bonos de las sanciones que se impusieron sobre Venezuela. Dicha licencia creaba una excepción que permitía a los tenedores del PDVSA2020 tomar control de Citgo, a pesar de ser una propiedad congelada.

-¿Qué circunstancias cambiaron para que la Asamblea Nacional no ejecutara el segundo pago de intereses sin perder Citgo?

-Seis meses después de que se realizó esa operación bajo protesta que comenté, había que volver a pagar, en ese caso principal e intereses, por una cifra muchísimo mayor, que rondaba los mil millones de dólares. El Gobierno interino no sólo no tenía cómo pagar, sino que además debía de ser consistente con la posición de la Asamblea Nacional, que había cuestionado la constitucionalidad del PDVSA2020, advirtiendo sobre los posibles daños patrimoniales que causaría a la nación, en acuerdo público realizado el 27 de septiembre de 2016. Para ese entonces ya había una medida de protección temporal por parte del gobierno de los Estados Unidos, que impedía a los bonistas tomar acciones contra dicha empresa.

-¿Hubo acercamientos con los acreedores en esos meses para intentar llegar a acuerdos y evitar un juicio?

-Durante todos esos meses hubo conversaciones y negociaciones con los tenedores del PDVSA2020, que no llegaron a resultado alguno. Como bien ha dicho recientemente el presidente de la Junta ad-hoc de PDVSA, Luis Pacheco, la posición de los acreedores fue demandar el pago íntegro de los bonos, ignorando por completo la cuestión de la invalidez. Así que no quedaba otra posibilidad, pero además era consistente con la posición del Parlamento, de demandar la nulidad de los bonos. Es un proceso que tiene sus riesgos. Esos riesgos, al igual que ocurre con las sanciones, deben ser sopesados en función de qué habría ocurrido en ausencia de esa acción. En ese contexto, la Asamblea Nacional, de manera unánime, aprobó el Acuerdo del 15 de octubre, ratificando el Acuerdo del 27 de septiembre de 2016 y declarando la inconstitucionalidad de dichos Bonos. De manera que no solamente estoy de acuerdo, sino que además pienso que era el único curso de acción coherente que se podía seguir, si de lo que se trata es de defender los intereses de la República.

“Tenemos una deuda en default, que es equivalente a más de cinco veces nuestras exportaciones. Eso nos hace el país más endeudado del mundo”

Miguel Ángel Santos, Director de Investigación Aplicada del Harvard Growth Lab

-Ricardo Hausmann nos declaró que actores vinculados a la política estaban representando los intereses de los tenedores de bonos de forma poco legítima. También, en una entrevista con el periodista Andrés Rojas Jiménez, el presidente del Banco Central ad hoc Ricardo Villasmil, calificó de traición a la patria la defensa a estos inversionistas. ¿Cuál es su valoración de estos señalamientos?

-Yo trabajé durante alrededor de diez años haciendo private equity. Durante esos años obtuve la autorización para usar la designación de Chartered Financial Analyst (CFA), una suerte de gold standard de analistas financieros en el mundo. Allí uno debe aprenderse al caletre el código de ética del analista financiero. Y uno de sus principios esenciales es que en la profesión se deben evitar tanto los conflictos de interés, como la apariencia de los mismos. El término de traición a la patria es una sanción moral, cuyos fundamentos son muy difíciles de establecer y creo que, lamentablemente, haber usado esa expresión distrajo la atención de puntos más sustantivos. Pero se está hablando de alguien que trabajó en la banca internacional durante muchos años, que tuvo un rol activo promoviendo el endeudamiento venezolano, que acompañó hasta hace muy poco a los acreedores más representativos de Venezuela, tenedores del PDVSA2020, a reuniones con representantes del régimen de Maduro, tales como Nelson Merentes y Diosdado Cabello, que están documentadas y son del dominio público.

-¿Se refiere usted al economista Francisco Rodríguez?

-Sí. Quien haga todo lo que antes mencioné no puede negar que esté promoviendo la adquisición de títulos de deuda externa venezolana, y que represente, o durante un pasado no demasiado lejano representó o asesoró a los inversionistas. Hay que recordar que la desinformación en los mercados en relación con Venezuela era total. Ahí es en donde creo que entra el tema de la apariencia de conflicto, porque es difícil pretender jugar ambos roles; es difícil asesorar al mismo tiempo a los acreedores, y por otro lado dar consejos sobre lo que le conviene a la República hacer en relación con esas acreencias. Creo que hubiese sido mucho más responsable y transparente centrarse en uno de esos dos roles, en lugar de pretender jugar para los dos equipos.

-El economista Francisco Rodríguez sostuvo en entrevista con La Gran Aldea que durante sus años en Bank of América y en Torino Capital nunca hizo recomendaciones de inversión.

-En un país normal, los intereses de los inversionistas y el gobierno suelen ir alineados; pero en una República que multiplicó su deuda por cinco en seis años (2006-2012) sin invertir un ápice en capacidad para producir algo que luego sirviera para devolver el préstamo, era evidente que esos intereses iban a entrar en conflicto. Maduro inclusive tomó la decisión administrativa de recortar las importaciones de forma draconiana y seguir sirviendo la deuda, durante varios años. Francisco Rodríguez celebró esa decisión, su posición está también documentada, cuando ya era evidente que Venezuela no tenía ninguna capacidad de pago, y que cualquier pago de servicio sólo retrasaría el default, y vendría a costa de la escasez y el hambre de muchos venezolanos. En esa circunstancia, lo responsable era promover una restructuración de la deuda, que hubiese obligado al Gobierno a realizar varios cambios. En fin, es difícil jugar para dos equipos.

-¿Cuál es su opinión sobre la Ley de Hidrocarburos que se discute en la Asamblea Nacional?

-La recuperación económica de Venezuela necesitará muchas divisas, que sólo pueden venir de tres pilares fundamentales: Financiamiento de los organismos financieros internacionales, en esencia, el Fondo Monetario Internacionalreestructuración de la deuda y la apertura del petróleo a la inversión extranjera. Con respecto a esto último, el problema que existe es que, según la normativa vigente, PDVSA debe tener control accionario en todos y cada uno de los negocios petroleros que se hagan en territorio venezolano. Ahora bien, como PDVSA está quebrada, no tiene dinero para invertir, y como tiene que ser mayoría, nadie más puede poner capital. En ese contexto, es evidente que debemos rediseñar el rol de la petrolera estatal, pues se quedó pequeña, en términos de músculo financiero, y en términos de capacidad gerencial, de conocimiento y de know-how, para el enorme potencial petrolero que todavía tiene Venezuela. PDVSA puede seguir siendo una empresa pública, que debe entrar en restructuración, pero eso no debe limitar la inversión y el desarrollo de la industria, que debe estar a cargo de compañías privadas, que le pagarían al Estado impuestosregalías y dividendos. Este principio es cierto tanto para las compañías operadoras petroleras, como para los contratistas de servicios que rodean a la industria. Ese segmento también debe ser abierto, para que el negocio petrolero en Venezuela opere en la frontera de la eficiencia, pero también hay cabida para que participen compañías venezolanas a través de un grado de contenido local.

-El diputado de la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional, Rafael Guzmán, cuestionó públicamente unos mensajes que usted escribió sobre la Ley de Hidrocarburos, ¿esto es síntoma de que no hay acuerdo político para aprobar el nuevo instrumento legal?

-A mí no me gusta caer en estas discusiones estériles en Twitter, pero te voy a responder. Yo escribí un tweet que tenía dos partes. En la primera, dije que cuando escucháramos críticas a la propuesta de una nueva Ley de Hidrocarburos debíamos preguntarnos si la persona que está cuestionando sabe de petróleo, y si obtiene algún beneficio de que continúe el statu quo. El segundo mensaje decía que si las respuestas a estas preguntas eran que la persona es experta y no se está beneficiando, hay que sentarse a oírla, porque sus señalamientos son legítimos y no provienen de conflictos de interés. Ahora bien, no tengo idea de por qué el diputado Guzmán se pudo haber sentido aludido. Como dije antes, mi opinión tenía dos partes, no estaba dirigida a lectores ‘cuarto de milla’. A lo mejor lo que pasó fue que no llegó al segundo mensaje y reaccionó al primero, no lo sé. Pero sí quisiera rescatar el espíritu de lo que escribí: Venezuela necesita regresar a la especialización, y necesita servidores comprometidos con el país, que no tengan conflictos de intereses. En ese espacio, todas las críticas deben ser bienvenidas, y sopesadas.

-¿Cuáles son los riesgos de la dolarización desordenada que se está presentando en Venezuela?

-El Gobierno ha renunciado a una de sus funciones esenciales, que es emitir papel moneda, para permitirle a los ciudadanos que puedan intercambiar bienes y servicios. En ausencia de medios de intercambio suficientes, se ha venido dolarizando gradualmente de facto la economía, cosa que sería riesgosa y que, en una eventual transición, definitivamente no es lo que más nos conviene. Una cosa es decretar la dolarización y otra, desdolarizar una economía ya dolarizada. Desde ese punto de vista, corremos el riesgo de que el programa económico en una eventual transición venga condicionado por la dolarización de facto, lo que te quita bastante más opciones de las que te da. Y mucho más en el entorno post Covid-19. Como ya ocurriera en 2008-2009, la crisis le va a pegar más fuerte a los países que no cuentan con una moneda propia.

-¿Cómo ve la recuperación económica del país si llegara a producirse esa transición?

-Yo estoy convencido de que si hay una transición y los encargados de liderarla entienden lo que nos pasó y se mueven a buscar financiamiento internacional, promover una reestructuración de la deuda y abrir el petróleo para el sector privado internacional, se va a generar un contexto de país que permitirá una recuperación muy acelerada. El cambio en la sensación de bienestar, estoy seguro, va a generar muchísima esperanza. Venezuela no tienen ningún motivo para estar atravesando las penurias que hoy padece, y que es consecuencia de hay una élite política que se quiso perpetuar en el poder a costa de todos los venezolanos.

Felipe González: “La prioridad de la oposición venezolana debe ser una estrategia autónoma” por Florantonia Singer – El País – 12 de Junio 2020

El expresidente del Gobierno español conversa con Juan Guaidó sobre las perspectivas de Venezuela

El expresidente del Gobierno español Felipe González, en una imagen de archivo.
El expresidente del Gobierno español Felipe González, en una imagen de archivo.VICTOR SAINZ

La transición que, como Sísifo, impulsa Juan Guaidó en Venezuela cuenta con un elemento clave en la mirada del expresidente del Gobierno español Felipe González: el poder legislativo. Un factor con el que no contaron los que estuvieron en la primera línea de lucha contra el franquismo o, en otras latitudes, las fuerzas que derrotaron a Augusto Pinochet.

“En la transición española o la chilena no había el elemento clave en el que se basa la legitimidad de la lucha de los demócratas. La oposición venezolana ganó ampliamente la Asamblea Nacional en 2015, es el único órgano democrático representativo (…) No solo se está luchando por recuperar las libertades y democracia, y contra una dictadura, sino que es la única representación legítima y democrática”, destacó González durante el primero de una serie de foros llamados Encuentros por Venezuela que se iniciaron este jueves de forma virtual, bajo el auspicio del equipo de Guaidó. “Imagínese la diferencia que eso significa”, enfatizó.

Ese atropello sistemático que el chavismo ha emprendido contra el Parlamento una vez perdió la mayoría en elecciones es un contexto que, subrayó González, debe tenerse presente cada vez que se piensa en una solución para la deriva del país. “Hemos hablado muchas veces del diálogo, como si hubiera unos que son partidarios y otros que no. No puede haber diálogo con presos políticos, con inhabilitaciones, negando las competencias de la Asamblea Nacional”, dijo.

Para el expresidente, la palabra se ha maltratado en el contexto venezolano. “Diálogo de verdad significa comprender el logos del otro. Yo me encontré con Adolfo Suárez en una casa neutral, los dos solos, cara a cara, después de varias horas no llegamos a una conclusión sino a una coincidencia de propósito”, rememoró.

El papel de la comunidad internacional ha sido un punto clave en el tablero de la crisis venezolana. Luego de varios intentos de negociación, y en momentos en que se retoman gestiones como las del Grupo de Contacto Internacional, lideradas por Uruguay, México, España y Canadá, González hace una advertencia sobre el rol de Europa ante Venezuela, que calificó como “un tumor que se expande por la democracia latinoamericana”.

La Unión Europea considera ilegítima la elección y toma de Maduro, y ha actuado en consecuencia, reconociendo a Guaidó como presidente del Parlamento y encargado interinamente, recordó González. “Pero a la vez contemplan que el poder de facto lo tiene la tiranía y tratan de operar para encontrar una línea de solución. En medio de eso nos encontramos con el shock de la pandemia y cambian las prioridades con respecto de la solución, obviamente en función de la crisis humanitaria”, argumentó. “Con respecto a la solución no basta con decir que son los venezolanos los que tienen que ponerse de acuerdo internamente, porque para ponerse de acuerdo debe haber un propósito común y el propósito de Maduro nunca va ser ir a unas elecciones democráticas”, advirtió. “Esto se lo digo al Grupo de Lima, al Grupo de Contacto, a la Unión Europea: Maduro nunca va a aceptar una elección en la que pierda”, agregó.

Por ello, González respalda la propuesta que volvió a poner sobre la mesa la oposición en febrero sobre la conformación de un Gobierno que conduzca una transición, sin incluir al líder chavista, “y eso lo saben dentro del régimen y su partido”.

Su intervención también tuvo llamados de alerta: “La prioridad de la oposición debe ser la unidad de propósito y una estrategia autónoma”. Esto último en respuesta al impacto que podría tener en la situación venezolana un cambio de Gobierno en Washington, que ha sido el principal aliado de Guaidó el último año y medio. “En lo único en que el bipartidismo histórico de Estados Unidos ha estado de acuerdo en cuanto a su proyección exterior es en el compromiso con Venezuela, en todo lo demás está polarizado y más con un personaje como [Donald] Trump, con quien un día podemos esperar un tuit y al otro día otro en dirección contraria y que el 4 de enero de este año, un día antes de la reelección de Guaidó, todavía no sabía qué hacer”, señaló de cara a las elecciones de noviembre en el país norteamericano. “Si no gana Trump, ganaremos previsibilidad”, valoró.

Una tarea pendiente, que Guaidó reconoció en su intervención, es la empatía con el sufrimiento de los venezolanos “que pagan un costo altísimo por la dictadura”. La masiva diáspora también estuvo presente en su reflexión, con una dosis de optimismo: “Hay que hacerse cargo del estado de ánimo de la gente. La gente está exasperada. Ya cinco millones se fueron y ese éxodo bíblico tiene derecho a regresar. Les digo que resistan, que la libertad y el bienestar social llegarán”.

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