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El nieto del chichero es una excepción por Iñaki Anasagasti – Deia – 23 de Septiembre 2018

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La fotografía tiene aire tropical. Es lógico. Está sacada en el puerto de la entonces Ciudad Trujillo (Santo Domingo), capital de la República Dominicana en diciembre de 1939. Son dieciséis vascos que jamás hubieran pensado que su destino pasaría por América. De los dieciséis, el señor de la txapela, de más edad, era D. Luis Aranguren, un republicano de Bilbao. También podemos ver al Dr. Díaz de Rekarte de ANV, los demás son jelkides, gudaris, del PNV. En la parte derecha abajo, el primero  con el sombrero en la mano, es mi aita, Comisario del Batallón Larrazabal y a su lado Juan Goikoetxea, gudari del Padura, protagonista de lo que voy a contar. Su cuñado Pedro Agirrezabal está asimismo en la fotografía  así  como Zarobe, Juan Martin Alegría, los hermanos Urkidi, y José Mari Barrenetxea. Llegaban a Venezuela con lo puesto, juventud y la idea  clara que terminada la guerra mundial, ya iniciada, volverían pronto a casa. ¿Qué pintaban ellos en el trópico?. Desgraciadamente la mayoría están enterrados en aquella Tierra de Gracia.

Tuvieron que rehacer sus vidas en aquel país tan generoso y en el caso de Juan Goikoetxea, como en otros, triunfaron económica y socialmente. Goikoetxea se fijó cómo en las calles de Caracas, gentes del pueblo voceando  vendían en la calle una bebida blanca a la que llamaban chicha. Un perol de aluminio lleno de aquel aparente brebaje con hielos  flotando  transportados  en un carromato rústico era una de las bebidas del venezolano en la calle  para saciar la sed y alimentarse ya que este producto estaba hecho a base de arroz, leche, a la que se le agrega leche condensada y canela al gusto, quedando una bebida espesa que se bebía fría, con hielo y es muy sabrosa. Yo siempre que podía la tomaba. La vendían los chicheros.

Viendo aquello, Juan Goikoetxea, seguramente la probó, le gustó, la pasteurizó, la  envasó y la vendió comercialmente logrando un gran éxito con su Chicha A-1, cuyos anuncios publicábamos en la revista Euzko Gaztedi del Centro Vasco de Caracas ya que aquel antiguo gudari ayudaba a todas las iniciativas vascas y al Gobierno Vasco en el exilio, como por ejemplo cuando nos quitaron la Delegación de París en la Av. Marceau  y en una semana, tras el llamamiento del Lehendakari Aguirre, hubo que comprar otra en la rue Singer.

Todo ésto para decir que hace dos meses fue noticia el que un joven venezolano, su nieto, había sido el único que se había enriquecido en España. Se trataba de Andoni Goikoetxea, un joven  médico de treinta años que ante la caótica situación de Venezuela cogió el portante y se asentó en Madrid en 2012  donde ejerció la medicina pero su gusanillo empresarial le hizo comprar un local para dar un servicio de venta de hamburguesas y tequeños de forma distinta y ha sido tal el éxito de su iniciativa que hoy factura sesenta millones de euros al año, tiene 50 Goiko Grill abiertas en el estado español, una acaba de inaugurar en Bilbao y pronto en Donosti, los camareros y camareras son venezolanos a los que así ayuda y se va a expandir por toda Europa hasta el punto que un Fondo de Inversión le ha comprado el 80% de la empresa siguiendo él dirigiéndola  y ampliando el negocio. Y no para.

Pero  Andoni  es la excepción y  no la expresión de los miles y hasta millones de venezolanos que huyen del hambre, la inseguridad, las colas, la falta de alimentos, el impago de las pensiones (los pensionistas de Bilbao podrían solidarizarse con sus compatriotas en situación límite que no cobran nada tras una vida de cotización), la libertad de expresión racionada, el encarcelamiento de quien disiente, la inmensa corrupción, un ejército que ha convertido el país en un cuartel, el asentamiento del narcotráfico, la dirección cubana, la hipermillonaria inflación, y sobre todo del venezolano de a pie que ha de soportar una dictadura bolivariana monitoreada desde La Habana y tras haber recibido en tiempos de Chávez los “sabios” consejos de varios dirigentes de Podemos que lloraron a lágrima viva cuando murió aquel militar golpista contra un régimen democrático presidido por Carlos Andrés Pérez.

No es casualidad que los venezolanos no se van a Cuba ni a Corea sino a Colombia, Brasil, Ecuador, Perú, Argentina, Chile, Panamá, Miami, España y Euzkadi. Ya saben cómo es el paraíso socialista de las propuestas de Podemos y en Euzkadi hay ya más venezolanos que exiliados fueron a Venezuela en 1939. Y cada semana vienen en inmenso  y sobrecogedor goteo  huyendo de aquel marasmo hasta el punto que el Lehendakari Urkullu, el 8 de Septiembre, primer Día de la Diáspora, tuvo el generoso impulso de recordarles y comprometerse con ellos de esta manera: ”Envío un afectuoso saludo a la colectividad vasca de Venezuela y a los venezolanos ante la preocupante situación en que se encuentran. Mantenemos una comunicación fluida y, desde nuestras posibilidades, intentaremos seguir ayudándoles. No os vamos a abandonar, como tampoco vosotras y vosotros abandonasteis a quienes llegaron a Venezuela desde Euzkadi”.

El Alderdi Eguna nació en 1977 en Aralar trayendo importada la idea de lo que hacían Acción Democrática y Copei  dos partidos venezolanos en el Parque Los Caobos de Caracas en su fiesta anual. Y aquello tocó la fibra de tal manera  que sigue celebrándose cada año, éste  con la novedad que la ONG Tierra de Gracia, va a tener txozna y el resultado de la venta de sus arepas y tequeños lo empleará en medicamentos para los vascos que sufren la situación de ausencia de medicinas porque Maduro se niega a declarar a Venezuela en situación de crisis humanitaria. El “no os vamos a abandonar” del Lehendakari también va a estar presente el domingo 30 en Foronda.

¿Por qué Maduro prefiere la crisis y el caos? – The New York Times -20 de Septiembre 2018

En un editorial completo del profesor de Ciencias Políticas en Amherst College y autor de “Fixing Democracy: Why Constitutional Change Often Fails to Enhance Democracy in Latin America”, Javier Corrales publicado por The New York Times, el autor nos señala que “Una revolución bolchevique está en marcha cerca de nuestras costas. Nicolás Maduro, está usando toda su autoridad para diezmar lo poco que queda de la resistencia a su socialismo extremista. Tal como hizo Vladimir Lenin en octubre de 1917, en esta etapa de la revolución, Maduro se propone librar una campaña final contra todos salvo sus aliados más radicales… Las noticias de Venezuela cuentan la extraordinaria crisis económica del país… Esta crisis no es un accidente. Se trata de un diseño revolucionario…

“… El gobierno está empeorando la crisis al aumentar el precio de la gasolina, restringir todavía más la importación de alimentos y medicinas, decretar más controles de precios y subir impuestos en medio de una recesión. La ayuda humanitaria, Maduro la rechaza. El gobierno se cruza de brazos mientras el hambre y las enfermedades se propagan…

Esta indiferencia sugiere una intencionalidad. Es fácil ver la causa. Un gobierno extremista como el de Maduro prefiere la devastación económica a la recuperación porque la miseria destruye a la sociedad civil y, con ella, toda posibilidad de resistir la tiranía… La privación económica, aunada a la represión, cambia los incentivos de la participación política por el exilio político. Esto es lo que Maduro ve con buenos ojos: la asfixia de la resistencia, tal como Lenin quiso. Es la razón por la que Maduro ha permitido que la crisis continúe por tanto tiempo… Del mismo modo, Maduro está usando la miseria económica para extinguir lo poco que queda del sector privado en Venezuela y expandir el control estatal… Tal vez el elemento más idiosincrásico es el colapso del sector petrolero en manos del Estado… Dejar que la única gallina de los huevos de oro de la revolución se derrumbara es una característica que lleva el sello de Maduro… Maduro se ha inclinado por el caos y no por la recuperación, porque cuando el caos alcanza proporciones inhumanas, como ha sucedido en Venezuela desde 2015, es más probable que diezme a la oposición que al gobierno… Por tal motivo, no deberíamos contar con que el gobierno extremista de Maduro haga algo mínimamente prometedor para detener el descenso de Venezuela al infierno…”

El editorial completo del profesor de Ciencias Políticas en Amherst College y autor de “Fixing Democracy: Why Constitutional Change Often Fails to Enhance Democracy in Latin America”, Javier Corrales publicado por The New York Times, aquí

Former Obama chief of staff Rahm Emanuel warns Trump may order military action in Venezuela for political gain by John Harwood – CNBC – 19 de Septiembre 2018

  • Former Obama and Clinton aide Rahm Emanuel is warning that Trump could order military action in increasingly unstable Venezuela for political gain.
  • “We have a phrase in this country: the October surprise,” Emanuel, Obama’s first White House chief of staff, says in an interview. “I think in this situation he is looking to do anything and will do anything.”
  • The Trump administration has not ruled out action in the South American nation, which, under the rule of Nicolas Maduro, has descended into chaos.

Venezuela's President Nicolas Maduro talks to the media after a meeting for signing an agreement on guarantees for the vote at the National Electoral Council (CNE) headquarters in Caracas, Venezuela March 2, 2018.

Marco Bello | Reuters
Venezuela’s President Nicolas Maduro talks to the media after a meeting for signing an agreement on guarantees for the vote at the National Electoral Council (CNE) headquarters in Caracas, Venezuela March 2, 2018.

As Nicolas Maduro’s Venezuela keeps descending into lawlessness and chaos, President Donald Trump has publicly entertained the possibility of military intervention. So far, he hasn’t acted.

But now Trump faces mounting legal and political pressures approaching midterm elections that could make his problems worse. And Rahm Emanuel, the former top aide to President Barack Obamawho is now Chicago’s mayor, is publicly warning that the mercurial commander-in-chief may blow past the hesitation of national security advisors in search of a rally-around-the-flag political boost. He wants Congress to flash caution lights.

“We have a phrase in this country: the October surprise,” Emanuel, Obama’s first White House chief of staff, told me in an interview. “I think in this situation he is looking to do anything and will do anything.

“If you’re going to take military action, lay out the case,” added Emanuel, who previously advised President Bill Clinton and served in the House Democratic leadership. “The Senate should be asking serious questions now — not after the fact.”

A White House spokesman, Hogan Gidley, declined to comment.

This is the cost of President Trump's 'America first' policy

This is the cost of President Trump’s ‘America first’ policy  

Emanuel spoke following a New York Times report signaling U.S. interest in military action in response to the political and economic meltdown that has led more than 2 million Venezuelans to flee their country. The report said Trump administration representatives had participated in meetings with Venezuelan rebels about overthrowing Maduro, that nation’s authoritarian leader.

The administration ultimately declined to cooperate with the rebels. But it still hasn’t ruled out U.S. intervention.

As a senior advisor in the Clinton White House, Emanuel has been on the receiving end of the same kind of suspicion he now directs at Trump. In 1998, Republicans wondered aloud whether Clinton ordered air strikes against Afghanistan, Sudan and Iraq to divert attention from his affair with Monica Lewinsky and subsequent impeachment. Emanuel insisted the circumstances are not comparable because Clinton’s orders were vetted and endorsed by his national security team.

In August 2017, Trump told reporters he had a “military option” for dealing with Venezuela. The Associated Press subsequently reported that then-National Security Advisor H.R. McMaster and other aides argued against it on both practical and diplomatic grounds, noting the star-crossed history of U.S. intervention in Latin America.

But Trump has made harsh attacks on Latino immigrants and warnings of more of them flooding across America’s Southern border a core political message. One of his Senate Republican allies, Marco Rubio of Florida, has publicly embraced the idea of a coup.

Asked about potential U.S. involvement in Venezuela last month, White House press secretary Sarah Huckabee Sanders replied, “We’re going to keep all options on the table.”

Chicago Mayor Rahm Emanuel speaks at a press conference where he addressed issues related to the city's murder rate and the city's Sanctuary City policy on January 25, 2017 in Chicago, Illinois. 

Scott Olson | Getty Images
Chicago Mayor Rahm Emanuel speaks at a press conference where he addressed issues related to the city’s murder rate and the city’s Sanctuary City policy on January 25, 2017 in Chicago, Illinois.

Foreign policy experts in both parties share Emanuel’s skepticism. Military action would pose myriad challenges: ousting Maduro, restoring order under a new government, stanching the exodus of refugees, securing the flow of Venezuelan oil.

“There’s a strong case for setting up humanitarian assistance aid across the borders, but not to intervene,” said Kori Schake, a National Security Council aide to President George W. Bush.

“What could go wrong is not the appropriate question,” added Jake Sullivan, an Obama State Department aide. “What could go right?”

But not all national security professionals dismiss the idea.

“I understand all the pitfalls of intervention, but I also understand the pitfalls of allowing this situation to unfold,” said Richard Haass, president of the Council on Foreign Relations and another former Bush advisor. Given the extent of suffering in Venezuela, he said the White House and Congress should consider assisting, though not leading, an intervention.

Haass acknowledged that the president’s inattention to policy and reputation for impulsivity brings “a bit of baggage” to the debate. But “just because it’s Trump,” he concluded, “it ought not to be ruled out.”

Emanuel sees a lot of baggage. Trump has shrugged off advice of top aides on numerous national security issues, from Russia’s attack on 2016 elections to relations with North Korea to the Iran nuclear deal. Bob Woodward’s new book describes the Trump White House as suffering a “nervous breakdown.”

That’s why Emanuel, who recently announced he won’t seek a third mayoral term next year, wants Congress to ensure any action Trump might take has a national security rather than political justification.

“He has crossed so many lines,” Emanuel cautioned. “I’ve never seen anything constrain him before.”

Sánchez ordena aumentar el número de visados humanitarios para venezolanos – Agencia EFE – 18 de Septiembre 2018

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha encargado a los Ministerios de Interior y Asuntos Exteriores que agilicen y aumenten el número de visados por razones humanitarias que se conceden a solicitantes venezolanos.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha encargado a los Ministerios de Interior y Asuntos Exteriores que agilicen y aumenten el número de visados por razones humanitarias que se conceden a solicitantes venezolanos.

Así lo ha precisado el ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, en el transcurso de un desayuno informativo al ser preguntado por la situación en Venezuela y la posición del Gobierno al respecto.

“No damos abasto con las solicitudes”, ha explicado el ministro, quien ha destacado la “pavorosa” crisis humanitaria que supone la salida de unos dos millones y medio de venezolanos que huyen de la situación de crisis en Venezuela.

Borrell también ha defendido la importancia de que España siga “hablando con el régimen de Venezuela si eso sirve para desbloquear una situación que está bastante bloqueada”.

El ministro ha señalado que esta disposición al diálogo no supone un cambio de la posición de España, que se mantiene alineada con la de la Unión Europea: “No nos hemos desmarcado de ella, pero si queremos jugar algún papel no podemos decir que no hablamos con una parte”, ha asegurado.

Así, ha apuntado que “las exigencias de no diálogo no parecen una contribución positiva a la resolución de un problema que está enquistado” entre una oposición “fuerte dividida y un gobierno fuertemente anclado en sus posiciones”.

Por ello ha desestimado las críticas a su disposición a hablar con el canciller venezolano y ha señalado que “uno habla con quien tiene desacuerdos” para “intentar resolver los problemas”.

Acuerdo obligado por Luis Ugalde S.J. – Blog Cesar Miguel Rondón – 18 de Septiembre 2018

Luis-Ugalde-800x478Las cosas han llegado a tal extremo y la situación es tan dramática que la desesperación se ha apoderado del país. La gente no cree en el régimen y sus promesas-propaganda y cada medida nueva agrava la situación. El liderazgo opositor carece también de credibilidad por su falta de unidad y su impotencia frente a la dictadura y los urgentes problemas socioeconómicos.

El desastre es tan grave que la reconstrucción parece imposible sin un gran acuerdo de salvación nacional concretado en un gobierno de transición que incluya a buena parte de los que fueron y de los que todavía hoy son chavistas. El régimen actual no tiene futuro, pero puede resistir con un alto costo de vidas, dignidad humana y libertad democrática de millones de venezolanos. No puede haber un gobierno nacional que entusiasme y tenga éxito si no lleva en el corazón de sus políticas concretas las razones que hace 20 años tuvieron las mayorías chavistas. Si, según las encuestas más recientes, un 85 % de los venezolanos vive en pobreza, el nuevo gobierno sólo cuajará si renace en la vida de esa inmensa muchedumbre que agoniza en la pobreza y el exilio, y fracasará si no toma en serio la vida digna de ellos. Esa esperanza no se puede nutrir sólo de palabras y retórica, sino que necesita de entrada signos visibles de mejora socio-económica, lo que no es posible sin un vigoroso florecimiento de miles y miles de empresas privadas, entendidas y vividas como esperanza de los pobres y la superación de la pobreza como esperanza de la empresa privada, de la democracia y la libertad. Por otra parte, nada de esto es posible sin un apoyo decidido de las democracias y organismos internacionales, concretado en recursos materiales cuantiosos. Sin ese apoyo, ni el gobierno actual, ni cualquier otro que venga, tendrá estabilidad ni éxito y la solución no es la desesperanzada agonía dictatorial cubana de más de medio siglo.

El gobierno de transición sólo despertará entusiasmo nacional y concretará el apoyo externo si de inmediato enfrenta la hiperinflación (alimentada por el actual gobierno con enorme déficit fiscal y dinero inorgánico) y activa la producción económica que en cinco años se ha reducido a la mitad y que está matando a la gente, arrebatándole su salario y dignidad y bloqueando toda posibilidad de reactivación.

1-Para revertir de inmediato este despeñadero hay que combinar:

-No pago de la deuda externa ($ 132.000.000.000) en dos o tres años. Condonación de buena parte de ella, refinanciamiento de la otra parte y cuantioso préstamo (según los entendidos no menos de $ 40 mil millones)

-Reprivatización de las empresas estatizadas, hoy ruinas improductivas.

-Inversión extranjera (y nacional) con garantías jurídicas y economía social de mercado.

-Apertura petrolera (y gas) a las inversiones no estatales y recuperación productiva.

-Financiamiento de importación de bienes básicos de consumo (alimentos, medicinas…) e insumos para reactivar la producción.

2- Al mismo tiempo se requiere inmediata ayuda humanitaria internacional con activación nacional de los canales de distribución y también de un inmenso voluntariado de solidaridad con efectos en la regeneración moral y de reconciliación. Rescate del Estado y del caos, corrupción e ineptitud de los servicios públicos de agua, electricidad, transporte, seguridad… Rescate de la Constitución: libertad de presos políticos y exiliados, legalización de todos los partidos y de los candidatos vetados; separación de poderes públicos; eliminación de la ANC (supraconstitucional, es decir dictatorial); Fuerza Armada reconstitucionalizada; nuevo CNE; elecciones justas, libres y transparentes, una vez restablecidas las condiciones democráticas para ello.

No se trata de medidas sueltas ni de que cada grupo político pretenda instaurar en esta transición el modelo de su preferencia, sino de lo imprescindible para salir de esta dramática agonía. Sería fatal enredarse en debates ideológicos sin entender que la extrema emergencia exige un pragmatismo sanador previo a elecciones democráticas en las que la población escogerá al candidato de su preferencia entre alternativas que incluyan las que vienen del chavismo y también las que parecen más opuestas a él. Por ahora la negociación no puede ser maximalista, sino realista con la necesaria unidad nacional y el apoyo internacional imprescindibles.

3- La salida del gobierno actual tiene que ser pronta y negociada con espíritu de reconciliación, no de venganza sino de perdón, con una nueva primavera de reencuentro venezolano combinada con una acción serena y equilibrada de la justicia, en los casos que se requiera para evitar la impunidad.

4- Los militares (hoy unos cómplices y represores y otros reprimidos) y las democracias del Mundo y de las Américas deben formar parte de diversa manera de esta negociación y reconstrucción.

5-La Asamblea Nacional ha de ser la legítima pieza central de esta transición y quien la encabece debe excluirse de la contienda electoral democrática, que tendrá lugar tan pronto se restablezcan las condiciones básicas constitucionales para una elección libre, transparente y con garantías.

Ese acuerdo que incluya al chavismo democrático puede escandalizar a algunos, pero no será más chocante que el abrazo – en medio de tantos cadáveres y odios – de Bolívar y el jefe español Morillo en Santa Ana de Trujillo, como importante paso desagradable para salir de la guerra.

Los costes de la crisis venezolana por Kenneth Rogoff – El País – 16 de Septiembre 2018

No es demasiado pronto para empezar a planear la reconstrucción para cuando el estado clientelar termine

Los costes de la crisis venezolana
La implosión del gran experimento de Venezuela con el socialismo “bolivariano” está creando una crisis humanitaria y de refugiados comparable a la de Europa en 2015. En autobús, en barco e incluso a pie por caminos peligrosos, cerca de un millón de venezolanos han huido solo a Colombia y se calcula que hay otros dos millones en otros países (en su mayoría vecinos).

Allí muchos terminan viviendo en condiciones desesperadamente inseguras, con poco alimento y ninguna medicina, y durmiendo donde pueden. Hasta ahora, no hay campos de refugiados de Naciones Unidas, solo una modesta ayuda de organizaciones religiosas y otras ONG. Cunden el hambre y la enfermedad.

En general, Colombia está haciendo lo mejor que puede por ayudar; da atención a los que acuden a los hospitales, y su voluminosa economía informal está absorbiendo a muchos refugiados como trabajadores. Pero con un PIB per capita que solo llega a unos 6.000 dólares (contra los 60.000 de Estados Unidos), los recursos de Colombia son limitados. Y el Gobierno también debe reintegrar urgentemente a unos 25.000 guerrilleros de las FARC y a sus familias, según lo estipulado por el acuerdo de paz firmado en 2016 que puso fin a medio siglo de cruenta guerra civil.

Los colombianos han sido comprensivos con sus vecinos, en parte porque muchos recuerdan que durante la insurgencia de las FARC y las narcoguerras relacionadas, Venezuela absorbió a cientos de miles de refugiados colombianos. Además, durante los años de bonanza en Venezuela, cuando el precio del petróleo era elevado y el régimen socialista todavía no había destruido la producción, varios millones de colombianos consiguieron trabajo en Venezuela.

Pero el reciente tsunami de refugiados venezolanos está creándole a Colombia problemas enormes, que trascienden los costes directos del mantenimiento del orden y la provisión de atención médica urgente y otros servicios. En particular, el ingreso de trabajadores venezolanos generó una importante presión a la baja sobre los salarios en la economía sumergida de Colombia (que incluye agricultura, servicios y pequeñas fábricas) justo cuando el Gobierno tenía esperanzas de subir el salario mínimo.

Con las primeras oleadas de venezolanos vinieron muchos trabajadores cualificados (por ejemplo, cocineros y conductores de limusina) con expectativas razonables de hallar empleo remunerado en poco tiempo. Pero los refugiados más recientes carecen en su mayoría de instrucción y capacitación, lo que complica los esfuerzos del Gobierno para mejorar la suerte de la propia población desfavorecida de Colombia.

Los problemas a largo plazo pueden ser incluso peores, ya que enfermedades que otrora estaban bajo control, como el sarampión y el sida, hacen estragos en la población de refugiados. Los dirigentes colombianos más previsores, incluido el nuevo presidente, Iván Duque, sostienen en privado que dispensar a los refugiados venezolanos un trato humano y digno beneficiará a Colombia en el largo plazo, cuando el régimen caiga y Venezuela vuelva a ser uno de los principales socios comerciales de Colombia. Pero nadie sabe cuándo ocurrirá eso.

Lo que sí se sabe es que tras muchos años de política económica desastrosa, iniciada en el mandato del difunto presidente Hugo Chávez y continuada con su sucesor, Nicolás Maduro, el régimen venezolano dilapidó una herencia que incluye algunas de las reservas comprobadas de petróleo más grandes del mundo. Los ingresos del país se redujeron en un tercio, la inflación va camino de llegar a un millón por ciento, y millones de personas padecen hambre en un país que debería ser razonablemente rico.

Aunque podría pensarse en una revolución, hasta ahora Maduro ha podido mantener al Ejército del lado del régimen, en parte dándole licencia para manejar un inmenso negocio de tráfico de drogas que exporta cocaína a todo el mundo, y en particular a Europa y Oriente Próximo. Y a diferencia del petróleo (sobre cuya exportación pesan inmensas deudas con China y otros acreedores), las drogas ilegales reportan a sus vendedores ganancias ilimitadas (salvo en los pocos casos de decomiso).

Por desgracia, muchos miembros de la izquierda en todo el mundo (por ejemplo, el líder de la oposición británica, Jeremy Corbyn) hicieron la vista gorda ante el desastre en gestación, tal vez por un impulso automático a defender a sus hermanos socialistas. O peor aún, tal vez creyeron realmente en el modelo económico chavista.

Demasiados economistas de izquierda (incluidos algunos que terminaron trabajando para la campaña presidencial de 2016 del senador Bernie Sanders en Estados Unidos) fueron partidarios incondicionales del régimen venezolano. También hubo cómplices oportunistas, incluido Goldman Sachs (que con su desacertada compra de bonos venezolanos sostuvo sus precios) y algunos de la derecha; por ejemplo, el comité a cargo de la ceremonia de asunción del presidente estadounidense Donald Trump, que aceptó una gran donación de Citgo, la filial estadounidense de Petróleos de Venezuela.

Hace poco, Maduro puso en marcha un plan absurdo para estabilizar la moneda, mediante la emisión de nuevos billetes supuestamente respaldados por la criptomoneda del Gobierno (que es como levantar un castillo de naipes sobre arenas movedizas). Sea que la nueva moneda funcione o no, es seguro que el Ejército venezolano seguirá usando billetes de cien dólares para sus operaciones.

En respuesta a las crisis interna y regional generadas por el régimen de Maduro, Estados Unidos implementó graves sanciones comerciales y financieras, y se dice que Trump propuso la idea de invadir Venezuela. Por supuesto, una intervención militar estadounidense sería una locura, e incluso los muchos Gobiernos latinoamericanos que ansían la caída del régimen jamás la apoyarían.

Pero Estados Unidos puede y debe enviar mucha más asistencia financiera y logística a los países vecinos para ayudarlos a hacer frente al enorme problema de los refugiados. Y no es demasiado pronto para empezar a planear la reconstrucción y la repatriación de los refugiados, para cuando la variedad venezolana del socialismo —o, más precisamente, del clientelismo basado en el petróleo y la cocaína— finalmente se termine.

Kenneth Rogoff, execonomista principal del FMI, es profesor de Economía y Políticas Públicas en la Universidad de Harvard.

“Hubiera preferido otra muerte” por Gustavo Coronel – Blog Las Armas de Coronel – 17 de Septiembre 2018

downloadno tengo inconveniente en confesar que hubiera preferido otra muerte”.

Carlos Andrés Pérez, en su discurso final ante el país

Con el correr del tiempo esta frase de Carlos Andrés Pérez, al aceptar con estoicismo un castigo que muchos venezolanos han llegado a sentir inmerecido, crece en simbolismo, resuena como una frase extraída de una tragedia de Eurípides o de William Shakespeare. Pérez se sometió al juicio de los venezolanos, aceptó su veredicto, pero dejó sentado que su carrera política, su comportamiento público, con sus errores y sus aciertos, merecía otro final. Ciertamente no el de su salida bajo la presión de quienes no pudieron derrocarlo por la vía del golpe militar de 1992, esos aliados de circunstancia donde figuraban algunos íconos de nuestra política que actuaron sin nobleza.

En aquel momento, testigo lejano de aquél evento inusual, confieso haberlo visto como un acto de suprema democracia, solo comparable a los Estados Unidos en vigor institucional. El mismo Pérez contribuyó a hacer lucir bien a sus acusadores, al negarse a rechazar su enjuiciamiento y acatar el proceso. No tardé mucho en convencerme de que aquella acción había sido un trágico error. Pérez así lo advirtió serenamente, con claridad de oráculo en su discurso final: “Quiera Dios que quienes han creado este conflicto absurdo no tengan motivos para arrepentirse¨. Hoy en día, ciertamente, el país tiene amplios motivos para arrepentirse de haber abierto aquella puerta, por la cual se colaron las hidras, las quimeras y los cerberos de la gran revolución de la ignorancia que tomó el poder en el siglo XXI.

La frase de Pérez puede aplicarse hoy, con igual o hasta más intensa carga trágica, a lo que ha sucedido a Venezuela. No hablo de lo que le puede suceder a Venezuela porque la tragedia está ya esencialmente consumada. Venezuela está hoy en ruinas en lo material y, peor aún, en lo espiritual. La Venezuela que vemos, de la cual somos parte avergonzada, es una nación en desintegración, con una población que es testigo esencialmente pasivo de su propia destrucción. Hoy nuestro pueblo llora, se duele, se lamenta. Los mejores están indefensos ante el gorilaje lópezpadrínico mientras otros esperan que alguien venido de otro planeta venga a rescatarlo. Veo una foto en la cual un venezolano se aferra, lloroso, al brazo de Almagro, el secretario General de la OEA, pidiéndole la acción salvadora que Almagro, con toda y su buena intención, no puede darnos, especialmente porque el tinglado político latinoamericano se limita a pronunciar discursos tan llenos de pomposidad como carentes de sustancia. Los grandes países del Norte desean ayudar pero alegan, como justificación de su cautela, que les aterra tanto la ineficacia y ambigüedad de la oposición como la crueldad del narco-régimen. Cada día que pasa se acentúa más la degradación de nuestro pueblo, la indefensión de los valientes y la sumisión de los cobardes.

Cuando uno observa que el poder está en manos de una coalición de narcotraficantes, ladrones, asesinos, pandilleros y contrabandistas civiles y militares, algo que está ya ampliamente documentado. Cuando uno ve esta coalición de chavistas, maduristas, oportunistas y adulantes  caracterizada, a nivel presidencial, por el analfabetismo funcional.  Cuando uno ve que cien de los altos miembros del régimen están indiciados internacionalmente por lavado de dólares y/o narcotráfico, que el presidente del Tribunal Supremo de Justicia es un asesino y que el redactor de una nueva constitución, mamotreto cursi, es un adulante que ha cambiado tres veces de lealtad política. Cuando uno ve que el presidente de PDVSA es un militar ignorante que emplea sus familiares en la empresa y da contratos por centenares de millones de dólares a empresas fantasmas. Cuando uno ve que las viudas del chavismo luchan contra el madurismo para capturar el poder, utilizando para ello dinero lavado.

Cuando uno observa todo esto y, al mismo tiempo, constata el silencio, la resignación y los llamados que hacen ciertos líderes opositores a registrarse con el llamado carnet de la Patria para optar a la gasolina gratis y a la caja de comida subsidiada, entonces uno piensa: La gente digna y honesta de nuestro país hubiera preferido otra muerte.

Sí, creo que hubiésemos preferido otra muerte como pueblo, no el exilio, la cárcel, la carencia de dinero efectivo, de comida y medicinas o la humillación diaria a manos de los entregados al castrismo cubano.

Someterse a déspotas iletrados, vulgares, ignorantes, morir esclavizados por esa pandilla salvaje y rapaz, es morir muchas veces. Mucho se ha hablado de preservar la paz, mientras miles de venezolanos morían violentamente por culpa del narco-régimen. Millones de venezolano han sido aventados de sus hogares para escapar hacia otros países de la crueldad del régimen, compatriotas quienes han sido definidos por Nicolás Maduro y su pandilla como “lavadores de pocetas”.

Las palabras de Carlos Andrés Pérez resuenan hoy con renovado vigor.

Por ello apoyo las iniciativas de rebelión ciudadana interna, o económicas y políticas externas, incluyendo una intervención militar multilateral, las cuales lleven a la expulsión acelerada del poder de la pandilla chavista-madurista.

Declaración del Grupo de Lima

Standard comunicado conjunto

Los Gobiernos de Argentina, Brasil, Costa Rica, Chile, Guatemala, Honduras, México, Paraguay, Perú y Santa Lucía, países miembros del Grupo de Lima, reafirman su compromiso para contribuir a la restauración de la democracia en Venezuela y a la superación de la grave crisis política, económica, social y humanitaria que atraviesa ese país, a través de una salida pacífica y negociada. En ese sentido, continuarán promoviendo iniciativas a este fin en el marco del Derecho Internacional.

Instan una vez más al régimen venezolano a poner fin a las violaciones a los derechos humanos, a liberar a los presos políticos, respetar la autonomía de los poderes del Estado y asumir su responsabilidad por la grave crisis que hoy vive Venezuela.

Asimismo, expresan su preocupación y rechazo ante cualquier curso de acción o declaración que implique una intervención militar o el ejercicio de la violencia, la amenaza o el uso de la fuerza en Venezuela.

Hacedor de sombras  por Ramón Peña – La Patilla – 16 de Septiembre 2018

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Othar se llamaba el caballo de Atila, Rey de los Hunos. Se cuenta que donde pisaba nunca más crecía la hierba. La leyenda ilustraba la devastación que sembraban las conquistas de este campeador asiático en territorios europeos y que llegó a convertirse en pesadilla para el propio Imperio Romano.

En nuestra Venezuela pareciera que un jamelgo apocalíptico también convierte en tierra yerma todo cuanto pisan sus cascos. Lo monta un Golem, que sin los atributos guerreros del arrojado Atila, lleva basura en el cerebro y resentimiento en el corazón. En su cabalgata de barbarie, cada dia deja menos, y en algunos casos nada, de todo lo que nos enorgullecía: empresas estatales, hospitales, centros de investigacion cientifica, fuerzas armadas, banca central, ente electoral, sistema de metro. A su paso, nuestra grandeza en todas sus instancias, se difumina hasta convertirse en sombras.

La cotidianidad, el entretenimiento y los placeres básicos de los ciudadanos también engrosan su listado de víctimas. Esta semana, le correspondió a dos establecimientos emblemáticos de la capital decir adios. Uno, la popular arepera El Tropezón de Los Chaguaramos, fundada hace más de sesenta años por inmigrantes portugueses, con sus ricas tostadas y hervidos, sitio preferido por estudiantes y profesores de la Universidad Central de Venezuela, por taxistas y noctámbulos. Otra tradición, el Lee Hamilton de La Castellana, fino Steak House, pionero en cortes de carne americanos, el del corazón de lechuga roquefort, fundado en los 50 por un gringo enamorado del valle de Caracas, también ha tenido que cerrar sus puertas. Muy diferentes entre sí, uno económico y popular, el otro refinado y selecto,  pero ambos íconos tradicionales de la ciudad capital.

Nada es casual. La barbarie se regocija en convertir esos símbolos de nuestras vivencias en fantasmas del pasado. El propósito es borrar la memoria de nuestros mejores tiempos.  Quién sabe si regresen cuando nos decidamos a ir por ellos.

José Luis Rodríguez Zapatero provoca un terremoto en Venezuela con su apoyo a Nicolás Maduro por Daniel Lozano – El Mundo -16 de Septiembre 2018

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Zapatero vincula el éxodo de venezolanos a las sanciones impuestas por EEUU EL MUNDO

José Luis Rodríguez Zapatero ha provocado un terremoto político en Venezuela, tras asegurar en Brasil que la “intensificación en los últimos tiempos de esa emigración a otros países tienen mucho que ver las sanciones económicas impuestas por los EEUU y que han sido respaldadas por algunos gobiernos”. Venezuela sufre la peor crisis social, económica y política de su Historia, que ha provocado el éxodo masivo de sus ciudadanos, desconocido por el gobierno de Nicolás Maduro, que asegura que es un montaje del imperialismo y de la prensa.

El ex presidente del gobierno español señaló a Efe que prepara un nuevo viaje a Venezuela “para ver cómo está la situación” y “favorecer escenarios de posibles diálogos en un futuro inmediato”, tal y como asegura haber hecho durante tres años.

Todo lo contrario piensa buena parte de la oposición, que ha recibido con indignación las palabras del político socialista, que en cambio son jaleadas sin disimulo desde el poder. “La única causa del éxodo masivo es la dictadura de Nicolás Maduro. La única solución para frenar la crisis migratoria es la salida del régimen”, aseguró David Smolanksy, coordinador del Grupo de Trabajo de la OEA para la crisis de emigrantes, quien el viernes acompañó a Luis Almagro, secretario general de la organización panamericana, en su visita a la frontera.

“Es un pronunciamiento inmoral de su parte en contra de un pueblo que huye porque la dictadura le bloquea comida y medicinas. Es una humillación a quien escapa de un país que tiene un régimen que protege a delincuentes para actuar impunemente. Es una burla a las familias que ahora están separadas de sus presos políticos y exiliados“, insiste Smolanksy, ex alcalde del municipio caraqueño de El Hatillo obligado a exiliarse cuando iba a ser arrestado por la policía política de Caracas.

Más de 2 millones de criollos han abandonado su país, cifra que especialistas locales elevan hasta los cuatro millones. Un drama que ya dura varios años, pero que durante este verano volvió a ocupar la atención mundial cuando miles de los emigrantes se lanzaron a las carreteras de Colombia y Ecuador para huir de la hecatombe nacional.

El chavismo ha incluido a las sanciones internacionales en su relato propagandístico, como forma de justificación ante la deriva social y económica del país con las mayores reservas mundiales de petróleo.

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