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Los cuidadores de casas, el nuevo empleo que prospera en el país por el miedo de los emigrantes a perder sus propiedades por Norberto Paredes – BBC News – 4 de Octubre 2019

Isabel limpiando la casa.Isabel gana entre US$5 y US$7 diarios. El salario mínimo en Venezuela actualmente es el equivalente a US$2 mensuales.

“Se ve que fue bonita en una época lejana… muy lejana”, bromea Isabel mientras limpia apresuradamente el grueso polvo de la superficie de la cocina de una propiedad cuyos dueños salieron de Venezuela hace cinco años.

Isabel viene a esta casa cada 15 días y en cada visita la encuentra “de mal en peor”. “Dan ganas de salir corriendo. Cada vez que vengo se me hace más difícil limpiarla, pero necesito el dinero y actualmente en este negocio se gana un poquito mejor que en otros”, confiesa.

Esta antigua maestra de escuela es una de los muchos venezolanos que en los últimos tiempos se han aventurado a un nuevo negocio en pleno apogeo: cuidar casas de los propietarios que han abandonado el país en los últimos años.

Ella gana entre US$5 y US$7 diarios. “Hago más que muchos profesionales, que muchas personas que pasaron años y años en una universidad. Pero igual este dinero no me alcanza para nada. Todo está muy caro en este país“, lamenta esta madre de familia que no quiso ser identificada.

Una caraqueña yendo a trabajar.Cuidar casas de personas que han abandonado el país se ha convertido en un nuevo oficio en Venezuela.

El salario mínimo en Venezuela actualmente es el equivalente a US$2 mensuales.

Prender luces para evitar invasiones

Sin embargo, para la mayoría de los emigrantes venezolanos la opción más viable económicamente es dejarles las llaves a un familiar o a un vecino.

Luisa* es una caraqueña que vive en un barrio en el sureste de la ciudad cuyo edificio se encuentra “prácticamente desocupado”. “El apartamento de al lado que tiene 60 metros cuadrados estuvo vacío por 4 años. Una vecina bajaba todas las noches a prender las luces y luego volvía en las mañanas a apagarlas”.

Ella explica que muchos propietarios utilizan esta técnica para evitar que sus casas sean invadidas o expropiadas. “Mi mamá tenía varios apartamentos en Caracas. Uno se lo expropió el gobierno y otro fue invadido”, recuerda.

Nicolás Maduro.El gobierno de Nicolás Maduro anunció la organización de un censo de viviendas. La oposición cree que el objetivo del plan es expropiar las que se encuentren desocupadas y lo ha calificado como ilegal.

El gobierno de Nicolás Maduro anunció recientemente la organización de un censo para determinar cuántas propiedades se encuentran desocupadas. Tanto la oposición venezolana como muchos propietarios interpretaron este anuncio como una amenaza y el inicio de un plan para expropiar viviendas de emigrantes venezolanos.

Luisa, que también es abogada, explica que en Venezuela el código penal establece la invasión como delito, pero es una ley “que simplemente no se cumple”.

“Al mismo tiempo establece el doble de la pena para aquellos que promuevan las invasiones y en este caso el gobierno venezolano es el promotor de la invasión“, denuncia.

“El valor de mi casa se ha depreciado un 40%”

La crisis económica que atraviesa Venezuela ha forzado a 4 millones de personas a abandonar el país, según las cifras del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).

Muchos propietarios han preferido dejarles las llaves de sus casas a familiares y a personas de confianza, que venderlas o alquilarlas.

Emigrantes en el aeropuerto de Maiquetía, en las afueras de Caracas.La crisis económica ha obligado a más de 4 millones de venezolanos a abandonar el país.

“No quise vender mi casa porque los precios han bajado muchísimo. El valor de mi casa, por ejemplo, se ha depreciado un 40%”, explica Fabiana*, una emigrante venezolana que actualmente reside en Perú.

Poner en renta su propiedad tampoco es una opción. “Para alquilar se necesita a alguien de confianza. En Venezuela tú no puedes alquilarle a cualquier persona porque hay un riesgo muy elevado de que se queden con tu casa o la invadan”.

Aprobada por el expresidente Hugo Chávez Frías, la Ley Contra el Desalojo y la Desocupación Arbitraria de Viviendas de 2011 establece que “no se procederá a la ejecución forzosa sin que se garantice el destino habitacional de la parte afectada, por ser este un derecho de interés social e inherente a toda persona”.

Como consecuencia, son muy pocos los propietarios que se atreven a alquilar sus propiedades inmobiliarias.

Entre US$50 y US$100 mensuales

“La gente quiere alquilar porque cuando no le das uso a tu casa, todo se daña. Pero como las leyes venezolanas no protegen al propietario, muchos prefieren que se les destruya la casa”, afirma Emiliana Romero, fundadora de Casa Viva, una empresa dedicada a cuidar viviendas de venezolanos que salieron del país por la crisis.

Torre de David, Caracas.En el centro de Caracas son muchos los edificios que han sido ocupados. El caso más emblemático es el de la Torre de David, cuyos 45 pisos fueron en su mayoría ocupados por familias de bajos recursos.

Emiliana tuvo la idea de crear su propio negocio cuando regresó al país después de haber vivido varios años en el extranjero. “Cuando volví, mi apartamento estaba en ruinas y ahí se me vino la idea. Me dije que así deben haber miles de apartamentos”.

Ella asegura que hay mucha demanda, pero conseguir nuevos clientes se le hace difícil. “Funciona de boca en boca, porque aquí nadie te va a dar las llaves de su casa tan fácilmente. Hay mucha desconfianza en Venezuela”, explica.

Romero cobra entre US$50 y US$100 mensuales por cuidar una casa. Un porcentaje de ese dinero es para la persona que realiza la limpieza dos veces al mes.

“Voy en la mañana a abrir la casa y ver qué es lo que hace falta hacerle. Le digo a la señora que me ayuda con la limpieza en qué áreas deberíamos enfocarnos y si hay una filtración o algún otro problema. En la tarde regreso para cerrar la casa y asegurarme de que todo haya quedado perfecto”, explica la joven emprendedora.

Pero como ella misma reconoce, US$50 para muchos venezolanos es “mucho dinero”. “El venezolano sin importar la clase social se ha empobrecido mucho”.

Imagen nocturna de CaracasAlgunos propietarios les piden a sus vecinos que prendan las luces de sus apartamentos vacíos todas las noches para evitar invasiones.

“Esto parece un ancianato”

Luisa considera más conveniente emplear a vecinos como cuidadores de casas que a familiares.

“Un vecino está en la capacidad de saber si ve algo raro en la puerta y puede encargarse de recoger la correspondencia, ¡eso es importantísimo! Cuando los correos empiezan a acumularse en la puerta, los potenciales invasores se pueden dar cuenta de que el apartamento está vacío”, explica.

Estela lleva toda su vida viviendo en un edificio en pleno centro de Caracas y de 84 apartamentos que tiene su edificio, más de la mitad está desocupado. “Esto parece un ancianato (una residencia de ancianos). Toda la juventud se fue”, dice la señora de 80 años de edad.

Ella le cuida el apartamento a un vecino. “Todos los días le prendo las luces yse las apago. Abro las ventanas para que entre aire. De lo que no me ocupo es de la limpieza, para eso ellos contratan a otra persona”.

A veces el propietario, que vive en EE.UU., le da unos US$2 mensuales.

Panorámica de CaracasEl precio de las viviendas en Venezuela ha caído estrepitosamente por la crisis económica; para muchos propietarios vender no es una opción.

Un país de “toderos”

Algo que Emiliana Romero elogia de Venezuela es la creatividad del venezolano y las ganas de salir adelante aún en los momentos más difíciles.

“En Venezuela actualmente todos somos “toderos”: hacemos de todo. Nos las ingeniamos para hacer dinero. Como los salarios son muy bajos, no basta con tener un empleo“.

La emprendedora asegura que hay otras vertientes del negocio que están surgiendo. “De hecho tengo un amigo que está cuidando barcos. Él es dentista y como se tiene que rebuscar y le encantan los barcos. Comenzó a cuidarle un barco a un señor que se fue y a raíz de eso se dio cuenta que hay muchos barcos abandonados”.

Según Romero, otro de los negocios que ha crecido exponencialmente es el de los cuidadores de ancianos que los emigrantes no han podido llevarse. “En toda crisis siempre hay oportunidades, lo importante es saber aprovecharlas”.

*Los nombres con asterisco fueron cambiados por petición de las fuentes.

Reversals of fortune by Mariana Zuñiga – The Washington Post – 30 de Septiembre 2019

These two places symbolized Venezuela’s strength. Now they epitomize its implosion.

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The advent of Chavismo socialism, beginning with Hugo Chávez’s presidency in 1999, was the beginning of the end for the country’s energy sector, which decayed under mismanagement. And the economy’s collapse after his death finished off the tourism sector. Now, six years of crisis later, one of Latin America’s richest nations has become one of its most impoverished. Corruption and inept governance have stoked hyperinflation. The monthly minimum wage is $2. Hunger is rampant, and few can afford medical care. Some 4 million Venezuelans, one-eighth of the population, have emigrated to flee those conditions.

And the things Venezuela had going for it? In Maracaibo, the petroleum capital, furloughed and destitute workers scrape by in a region literally awash in crude, since the state oil company doesn’t have money or employees to plug leaks. In Bolivar state, in a nature preserve where tourists once flocked to see Angel Falls, the indigenous Pemon people responsible for its care are ravaging the forest in search of gold — now the only way they can feed their children. The photography of The Washington Post’s Michael Robinson Chavez zooms in on these twin catastrophes as an allegory for Venezuela’s collapse.

With pickaxes and high-pressure hoses, miners start digging for gold at the edge of Canaima National Park near Parai-Tepui, Venezuela, in May. Parai-Tepui was once a focal point for backpackers and ecotourism. But foreign visitors — and their spending — have dried up amid Venezuela’s political and economic crisis.

CHAPTER 1 | EL PAUJI

A pristine wilderness, decimated for mines

The deafening sound of an engine drowns out the rumble of thunder announcing the beginning of the rainy season. A couple of drops fall on a muddy pond where three children play. Nearby, a bare-chested indigenous man holds a water hose at the mouth of an open mine that is ripping the jungle apart. “Do you know who was against mining?” José Hernández yells over the din. He is standing knee-deep in what used to be a sacred river, now brimming with chemicals and gasoline. “Me!”

The indigenous Pemon people are the original inhabitants of La Gran Sabana, part of a vast nature preserve in the southeast corner of this oil-rich nation. They believe that the land here, which the government gave them control of in 2005, is sacred.

But so, too, is survival. The collapse of their country’s economy has pressed them with an impossible choice: leave behind their traditional way of life — crafting, fishing and running a tourism sanctuary — to hunt for gold in their backyards, or starve. So today, they run this mine.

Hernández, 25, once helped operate his mother’s inn here. In the early 2000s, hundreds of people arrived monthly to swim in La Gran Sabana’s crystal-clear rivers, bird-watch or hike its flat-top mountains known as tepuyes. The family made a steady living, and when he turned 18 in 2012, he moved to Zulia state to train as an oil engineer. President Hugo Chávez was still in office.

After his studies, Hernández worked as an intern at the state oil company, PDVSA, but he eventually realized that the company was in trouble. His salary barely paid for two chickens per month. So he returned home in 2017 — and found that everything had changed. Tourism had dried up, and his mother had closed her business. His only choice was a mine. He and his cousins opened theirs last year.

By extracting gold, Hernández can earn up to $120 some weeks — about 240 times the country’s minimum wage. Gold is considered a lifeline as Venezuela goes through the worst economic crisis in its history; sanctions mostly prevent the country from selling its oil, but 8,000 tons of the precious metal are locked in its earth, some of the largest reserves in the world. To reach it, Hernández has to ravage the land visitors once came to see. “I wouldn’t want to do it,” he says. “I feel responsible for the damage. But what can I do? As an engineer, I will starve.”

Junio Alvarez, 25, left, and Wilfer Mejiat, 21, search for diamonds and gold at the edge of Canaima National Park in May. The area’s indigenous people once cared for the land as a sacred space, but now they’re ripping it apart to try to survive their country’s downturn.

Miners use a high-pressure hose to erode a riverbank near Canaima National Park. The workers try to keep their locations hidden for fear that the military will seize the mines and ask for a share of the profits.

Mining camps like this one are often staffed with a cook. Dilma Fores, right, prepares a meal for workers; like many of the cooks, she came from nearby Brazil.

People from northern Venezuela stand on a roadside in El Callao in May, just after getting off a bus. They were among many who have traveled to gold-mining towns in Bolivar state to try to earn a living amid Venezuela’s economic devastation.

 

As recently as 2008, Venezuela generated $1 billion in tourism revenue, according to the World Tourism Organization, and 988,000 people visited the country in 2012, the peak year. They came to see its hundreds of miles of Caribbean coast, its jungles, its deserts and its snow-capped mountains.

Since then, tourism has dropped by more than half, according to the last available data, generating $473 million in 2016; today that revenue is surely even lower. The United States and European nations issued travel warnings as Venezuela entered a crippling economic crisis in 2014, and more than 15 international airlines have stopped flying there. Last year, the country ranked in the bottom six in global tourism growth, according to estimates by the World Travel & Tourism Council.

Some places have been hit especially hard. La Gran Sabana, home to the world’s highest waterfall, Angel Falls, is one of them. This tropical plateau that inspired Arthur Conan Doyle’s “The Lost World” attracted a huge share of Venezuela’s international visitors. In 1998 alone, just before Chávez took office, La Gran Sabana received 150,000 foreigners, who spent about $15 million, according to the local tourism guild. Last year, only 21,000 came, and local vendors didn’t do more than $1 million in business, says Isaam Madi, former president of La Gran Sabana Chamber of Tourism. Inns closed or are waiting out the crisis.

In 2017, an American citizen was the last to show up in El Pauji. “Since then we haven’t received anyone else,” says Elba Benavidez, 53, who used to run a camping site. Today there’s just one barely operable inn, of the 11 there once were in the area. No restaurants remain — only a bakery where the whole town gathers after 5 p.m. And so the caretakers of La Gran Sabana now wreck the place they had vowed to protect.

In some ways, they are following the lead of Caracas. In 2016, hoping to win back international investors, President Nicolás Maduro created the Orinoco Mining Arc, an area bigger than the state of Maine, designated for extracting precious minerals. (The arc crosses the territory of more than 10 indigenous groups, and the maneuver seems to have revoked Pemon control of the land, as it happened without officials consulting them.) The gold rush has kept the country afloat, circumventing U.S. and international sanctions that cut it off from the global financial system.

The Mining Arc runs along the southern bank of the Orinoco, one of the world’s largest rivers, where thousands of indigenous people live. According to SOS Orinoco, a private advocacy group, mining activities wreck the local ecology, causing sedimentation, water pollution, deforestation and the loss of entire ecosystems. And mining has now spread not just through the Orinoco arc but also into protected forest reserves and national parks that once attracted tourists.

It’s especially true in El Pauji, a hamlet that had long prioritized protecting the wilderness over exploitative mining. “Many indigenous communities that lived from tourism are dedicated exclusively to mining,” Madi says.

Roberto Contreras stands ready to collect money from passersby as his wife, Sorelia Contreras, repairs the main highway near El Dorado in May. They came to the area from El Tigre, about eight hours north, to find work. As Venezuela’s infrastructure falls apart, they heat broken asphalt and use it to repair the dilapidated highway, hoping for donations from passing drivers.

On the unpaved road that leads to and traverses El Pauji, illegal open-pit mines run along each side. They come in all shapes and sizes: from tiny open ponds to massive holes two stories deep. “Directly or indirectly, everyone turns to the mine to survive,” laments Alicia Márquez, the 48-year-old mayor.

When she took over two years ago, she tried to push miners out of the hamlet. But now she appreciates the need to keep residents employed. “I can’t force them to abandon the mine. As a leader, I have to understand their situation,” she says. Márquez says gold helps to pay for teachers’ salaries, medicines and food at the local school; 7 percent of total production goes back into the community.

Here, life is expensive. The bolívar, the national currency, is worthless, and goods are paid for in gold or reals, the Brazilian currency. According to experts, mining has helped trigger the nation’s crippling inflation. (Using gold as currency grows the monetary supply.) When a kilo of cornmeal costs 29,000 bolívares in the capital, it can cost more than double in La Gran Sabana. If you don’t have a job in the mine, it’s impossible to pay for it. The high cost of living has led many to leave their jobs. Herminia Rodríguez, 45, who teaches at the local school, says four teachers have left to work in mines this year.

At a school in Parai-Tepui, someone took the rope from the flagpole to use in a nearby mine. So children carry the Venezuelan national flag at the beginning of the school day.

A broken globe in the library of the Parai-Tepui school shows Venezuela and the rest of South America. School enrollment has plummeted as many families leave the country in search of jobs or older children give up studying to work in nearby gold mines.

Children eat breakfast — corn cakes, called arepas, and some porridge — at the school in Parai-Tepui in May. Many families rely on the school for meals because food stocks are low in the few shops around town.

A family is loaded onto the back of a truck — the only public transportation along this main highway — in Kumarakapay in May. They had run out of food, which is often used to pay for public transit since Venezuela’s currency is nearly worthless. A shopkeeper gave the family some empanadas to use to pay for their 12-hour journey home.

Red craters and white scars are visible in the vegetation where mining has left open scars in the jungle. “Mining has caused such serious damage that even if the activity were completely stopped this year, it would take at least 50 years to recover the entire area,” says Manuel Díaz, president of the environmental foundation Vida Verde.

For many environmentalists, it’s especially worrying how illegal mining has endangered Canaima National Park, a UNESCO World Heritage site that includes La Gran Sabana. Using satellite imagery, SOS Orinoco identifiedmore than 30 illegal mines inside and along the park’s borders. There are at least 1,899 illegal mines in the country, and about 80 percent of South America’s illicit extraction is in Venezuela, according to a report by the Amazon Geo-Referenced Socio-Environmental Information Network.

In many instances, Caracas has rejected new mine permits, but advocates say it does nothing to stop illegal digging. “The government turns a blind eye on it, because the army is making money by controlling the gasoline that miners need to work,” says Javier Mesa, a tourism guide and ornithologist with more than 30 years of experience in the region. “If this situation persists, southern Venezuela could become the largest open mine in the world.”

At the core of the dispute between those who see mining as their only alternative and those who believe it could cause irreparable damage are two tricky questions: To whom does this land belong? And who or what should be compromised? Most indigenous leaders claim their right to mine, but other locals, environmentalists and tourism workers want to restore their pre-mining lives. “Somehow both parties are right. But indigenous should mine outside the parks because they belong to all Venezuelans, not just to them,” Mesa said.

Caracas is gripped by a civil conflict: Juan Guaidó, the head of the national assembly, says he is the rightful interim leader of Venezuela, but Maduro isn’t relinquishing power. It seems unlikely that stability will return anytime soon and tourists will suddenly start streaming back into Venezuela. But whenever they do, there may not be much jungle left to visit.

Wood smoke fills a kitchen in a half-finished apartment block in Maracaibo, Venezuela, in September. In the country’s second-largest city, once a wealthy oil hub, conditions have deteriorated to the point of collapse. Propane has become too expensive for most residents, who are now gathering wood to use as cooking fuel.

CHAPTER 2 | MARACAIBO

When the oil industry collapsed, it took this city with it

This was once a buoyant city, the country’s second largest, an oil boomtown. A city of excesses and extravagant wealth, where everything abounded. It was the first city in Venezuela to have phone lines, a regular electrical supply, public transportation, a bank, a brewery and even ice cream pushcarts rolling around, according to a local historian. Oil exploitation began on the shores of the lake here when, in 1922, the first well blew out — turning Venezuela into the world’s biggest oil exporter. When Hugo Chávez’s socialist rule began in 1999, the nation produced 3.5 million barrels per day. People called this region “the Venezuelan Texas.”

Now almost nothing functions here. There is power for only a few hours a day. The city’s water taps are drying up. Commercial areas look like ghost towns. Buses carrying workers to and from their jobs have disappeared. At night, roads are empty and pitch-black. Nothing is heard, except for the buzz of diesel generators owned by the lucky, wealthy few. In the summer heat, locals sleep on their front porches. And the country’s oil production is just 21 percent of what it was two decades ago, according to a local analyst’s study of OPEC data.

Trash collection has ceased in many Venezuelan cities, leaving streets and neighborhoods awash in garbage. A woman picks through a pile near the central market in Maracaibo in May; even former members of the middle class have resorted to such measures to find something to sell or eat.

A windowless station wagon serves as a bus in a neighborhood in Maracaibo. Once the scene of street soccer matches and lively parties, this neighborhood has lost more than half of its population. Water is scarce, and some areas of the city have not had electrical service for months.

Maria Mendez, 69, who suffers from asthma and arthritis and cannot afford medical care, stands outside the shack where she lives in Cabimas, Venezuela. She tries using plants and herbs to help her deal with the pain. The country’s medical system has been devastated by the economic and political meltdown.

Rain falls on pedestrians and empty food carts on a May morning in Maracaibo. After then-President Hugo Chávez nationalized oil companies in 2009, the city’s once-booming economy started its steep decline.

The collapse has been underway for more than five years. In interviews, 10 current and former employees of PDVSA, the state oil company, blame scant investment, corruption, lack of maintenance and politicization of the industry. Things took a turn in 2009, they say, after Chávez nationalizeddozens of local oil service companies around Lake Maracaibo. From that moment, the drills began to peter out. Damaged equipment was never replaced, and production began to fell drastically.

Even though this region has more oil in the ground than all of Brazil, and more than double what’s in Mexico, workers have been furloughed, and the entire economy supporting them — equipment-repair companies, divers, restaurants, gas stations, truckers — has imploded. Meanwhile, as rigs lie fallow and untended, petroleum is leaking into marshlands and fisheries here, imperiling the people most impoverished by the end of the oil boom. On top of all this, Washington imposed sanctions in January, closing off not just the world’s markets to Venezuelan crude but also any hope for recovery.

Children play on the oil-covered shores of Lake Maracaibo south of Cabimas in May. Cabimas, one of the country’s oil centers, is suffering from a near-total collapse of its infrastructure. Dozens of ruptured pipes are releasing oil and gas into Lake Maracaibo, oil leaks on land are common, and fish stocks are contaminated.

Taking a stroll around Lake Maracaibo, a 5,000-square-mile estuary that opens onto the Gulf of Venezuela, means encountering a junkyard of rusting equipment. Hundreds of half-sunken barges and speedboats are piled up near oil ports. Broken platforms in the middle of the water barely balance in place. Abandoned dockyards and drilling rigs are plentiful.

For years, the oil sector offered the highest wages in the country. Employees and their families lived in tony suburbs. “PDVSA was wonderful, everyone dreamed of working there,” says Jose Oxiarty, who used to manage company transportation on the lake. He is sitting in a shadowy, almost-deserted shopping mall during what was already an hour-long power outage, trying to remember the halcyon days.

Back in 2004, Oxiarty often visited the Urdaneta oil field, operated by Shell, a dozen miles from his Maracaibo home, where 500 people used to work, he says. He would ferry workers by boat from the oil fields to drills on the water. He recalls drilling barges bunched together on the lake, three-course lunches in the company’s cafeteria, the chatter with colleagues about new contracts.

Last time Oxiarty visited the Urdaneta oil field, in January, a single barge was drilling, and no workers were in sight. Oil wells, storage tanks, barges and power stations had been pillaged for their wires, pipes and equipment, probably by the very workers who had operated them — and by the gangs of pirates who wander the lake. “It was ghostly,” he says, “as if an atomic bomb had exploded there.”

At this, he begins to cry.

“How do I tell you without feeling so bad?” He pauses. “PDVSA is ruined.”

After three decades working for PDVSA, Oxiarty was fired in May, along with seven others, for denouncing corruption inside the firm to the local media. (He pointed out that PDVSA was paying companies handsomely to recover damaged equipment, but those contractors did no work. “It was all a farce,” he says. “They didn’t bring any investment, personnel or even tools.”) Now he sells spare parts for phones.

A fisherman passes some of the dilapidated infrastructure owned by PDVSA, the state-run oil company, on Lake Maracaibo. The company lacks the means to make repairs, and oil wells, storage tanks, barges and power stations have been pillaged for their wires, pipes and equipment.

José Chavez, 8, developed asthma and a skin disorder that his mother blames on the oil that covers nearly everything in their Cabimas neighborhood. “They have told me to take him away,” says Jessica Chavez. “But we live here. Where else we can go?”

Yuleidy Silva sorts shrimp, harvested from the polluted waters of Lake Maracaibo, at the family’s home in Cabimas. Despite the contamination, local fishermen still catch, sell and eat seafood from the lake.

A child covers his mouth as he walks past an oil-covered canal connected to Lake Maracaibo. The last available data, from 2016, showed that tens of thousands of gallons of oil poured into the lake each month.

All around Oxiarty, the ravages are almost impossible to comprehend. Official information is hard to find, but according to union leaders here in Zulia state, less than 15 percent of the equipment works. That includes diving gear for working the rigs, drill parts and even boats to get workers onto the oil platforms.

Of PDVSA’s 100 boats on Lake Maracaibo that moved workers between drilling platforms and the shore, only two are operational, says Alirio Villasmil, head of the company’s diver department here. About 450 of 900 divers have resigned in the past five years. Villasmil says that, before his colleagues migrated away, he saw three divers faint on the job; they hadn’t been eating because they couldn’t afford food.

Hyperinflation has made the Venezuelan bolívar practically worthless. Around the world, an oil industry diver in an entry-level job can earn $900 per week. But before he quit last November, José Molero made just $6 per month as a PDVSA diver. “It was harrowing to arrive home and receive a reproachful gaze from my wife because there was nothing to eat for dinner,” he says. He packed his bags for Chile, where he works now as a supervisor of diving equipment and sends money back to his family here.

The lack of investment and maintenance has increased the number of accidents. One of Molero’s supervisors was a victim: When a boat he was riding hit a barge, a metal wire sliced him in half. “It was horrendous,” Molero says. “Workers knew that boat had problems and went to work that day under pressure. . . . There have been many more accidents.”

Vendors sell anything and everything they have outside a flea market in Maracaibo in September. They hawk their wares on the street because they cannot afford the fee — just over $1 — to set up inside the flea market.

Those who remain here, despite the lack of work and the dangers, find a toxic environment. There are so many cracked pipes under the lake that in 2016, the date of the last available data, the Zulia State Engineers Center estimated that tens of thousands of gallons of oil poured into the lake each month. “All those pipes are mostly collapsed,” says Marcelo Monnot, former president of the center. An oil spill is considered a crime under Venezuelan environmental law. Yet the accidents of recent years haven’t resulted in any penalties.

Omar González grew up fishing in the lake. Decades ago, he fed his family exclusively on what he caught there. Now, every time he returns home, he brings less fish and more oil. “With this pollution, we struggle to get something to eat,” he says.

In 2013, a commercial fisherman caught an average of about 3,000 pounds per day, according to the Zulia State Engineers Center. By 2016, daily fishing had been reduced to about 100 pounds per fisherman.

González’s boat, his engine and his net have been blackened by oil. At the end of a day on the water, he has to douse himself in gasoline to remove the petroleum. “You get used to oil. But gasoline is something else. It poisons you little by little.”

The shores, too, are coated in a black paste that adheres to everything it touches. A cracked pipe sticks out into Yuleidy Silva’s backyard, a few meters from the water. For nine months, it hasn’t stopped spitting oil, which seeps into her house, staining everything. “PDVSA forgot about us,” she says, pointing out that three of her five grandchildren have had skin lesions from bathing in the lake. Now, she forbids them from getting in the water. She also worries that she lives in a flammable stew. “If some of those tanks explode, we all explode,” she says.

According to the Manatará Ecological Foundation, which studies the contamination of Lake Maracaibo, oil caused 30 cases of asthma and dermatitis among people living on the east bank between 2017 and 2019. At the Cabimas Hospital on that shore, 80 percent of the outpatient visits are associated with oil spills and gas fumes, the foundation says. Doctors warned Jessica Chavez, whose 8-year-old son, José, has suffered from asthma for five years. “They have told me to take him away,” says Chavez. “But we live here. Where else we can go?”

After a rainstorm, Maracaibo residents gather at a puddle to collect water for their homes. Water shortages are chronic, and there is no set schedule for the tanker trucks that occasionally pass through neighborhoods with water.

A singer, accompanied by a bar patron, performs Gaita, a style of folk music from Maracaibo that has become increasingly political. The historic Santa Lucia neighborhood of Maracaibo was a center for Gaita and nightlife, but few people have money for a night on the town anymore.

Miguel Blanco, 26, suffers from hydrocephalus, a severe but treatable neurological condition, as well as malnutrition. The Maracaibo resident hasn’t been to a hospital in two years; his family cannot afford the transportation costs. The family rarely has electricity or water, and eats just one meal a day.

Residents gather in the Santa Lucia neighborhood of Maracaibo in September. The area is still a popular hangout on weekend nights, but frequent electrical outages have thinned the crowds.

The shortage of gasoline in Venezuela’s oil capital is perhaps one of the greatest ironies of this place. According to the National Assembly, Venezuela’s refining capacity is at 10 percent, which represents 120,000 barrels per day, yet internal consumption is 200,000 barrels per day. (OPEC figures from last year show internal consumption is more than twice that amount.) So residents line up for hours, even days, to fill up their vehicles’ tanks at official stations. On the black market, gas sells at 300,000 times its official, state-assigned value.

For Maracaibo, PDVSA was the engine that moved the economy. During international oil fairs, hotels flooded with business executives. Once a year, paint companies were hired by PDVSA to put a fresh coat on the company’s buildings. And every Friday, as soon as they got their salaries, oil workers flocked to the famous flea market.

But Venezuela’s centralized economy ground that engine to a halt, and the ensuing economic crisis brought hyperinflation, malnutrition and rolling blackouts, as the majority of oil revenue went directly to Caracas and never returned here. “Despite being the capital of a prominent state,” says a famous folk-music lyric from the 1960s, Maracaibo “suffers from national oblivion.”

Neighbors along a few blocks in Maracaibo’s Santa Lucia neighborhood had electricity one evening in May, for the first time in days.

Cómo funciona “La cúpula”, el más poderoso de los 4 grupos criminales que gobiernan Venezuela por Marcos Tarre Briceño – Infobae – 1 de Octubre 2019

Nicolás Maduro y su esposa, Celia Flores, y los hermanos Jorge y Delcy Rodríguez, integrantes de “La cúpula”.

Para septiembre de 2019 los cuatro grupos o feudos de delincuencia organizada que gobiernan a Venezuela son:

  • La Cúpula, liderada por Nicolás Maduro, Cilia Flores y los asesores cubanos.
  • El mal llamado “Cartel de los Soles” o para ser más precisos, el Alto Mando Militar de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana.
  • La tenebrosa “Corporación Siria” liderada por Tareck Zaidan El Aissami Maddah, Vicepresidente del Área Económica.
  • La corporación familiar Diosdado Cabello.

Cada uno de ellos cumple con los estándares de la Unión Europea para ser calificados como grupos de delincuencia organizada.

De estas cuatro organizaciones “La Cúpula” es la más grande y también más difícil de precisar porque mezcla la gigantesca estructura del macro Estado venezolano y del Partido Socialista Unido de Venezuela, PSUV. Maneja actividades lícitas, así como ilícitas. Pero sólo unos pocos integran el núcleo en el que se toman las decisiones para mantenerse en el Poder y repartirse el cuantioso botín. La Cúpula mezcla la gigantesca estructura del macro Estado venezolano y del Partido Socialista Unido de Venezuela

 La Cúpula mezcla la gigantesca estructura del macro Estado venezolano y del Partido Socialista Unido de Venezuela

El núcleo “duro” de La Cúpula se ha ido decantando y ahora lo conforman sólo cuatro personas: El Presidente Nicolás Maduro, su esposa Cilia Flores que se hace llamar la “Primera Combatiente” y los hermanos Rodríguez Gómez. Jorge que ahora ocupa la cartera del Ministerio de Comunicaciones, ha sido vicepresidente de Venezuela y presidente del Consejo Nacional Electoral y alcalde del municipio Libertador; y Delcy Eloína, fue presidenta de la ilegal Asamblea Nacional Constituyente, Ministra de Relaciones Exteriores, Ministra de Comunicaciones y actualmente ocupa la Vicepresidencia de Venezuela. Ambos son hijos de Jorge Antonio Rodríguez, dirigente de la extrema izquierda, asesinado a los 34 años en 1976 por torturas perpetradas por la policía política DISIP. En una sorprendente confesión pública en julio de 2018, la vicepresidente de la República Delcy Rodríguez se refiere a motivaciones muy personales para su participación en el Gobierno:

La revolución es nuestra venganza por la muerte de nuestro padre y sus verdugos… Sabemos que la llegada del comandante Hugo Chávez fue nuestra venganza personal…

El presidente Nicolás Maduro no toma ninguna decisión importante sin que sea antes aprobada por La Habana; y por lo general, las estrategias políticas, medidas o pasos a dar por el gobierno venezolano vienen dictadas directamente desde Cuba y son disciplinadamente instrumentadas por Nicolás Maduro. Así que, la eficiente y planificada seducción que ejerció Fidel Castro sobre Hugo Chávez, al morir éste y asumir la presidencia el “sucesor” recomendado por La Habana, se convierte en una relación de control directo sobre La Cúpula; además de contar con la larga experiencia de los agentes de inteligencia y estrategas cubanos para penetrar, reprimir, dividir, desinformar, manipular y hacer todo lo necesario para que Nicolás Maduro se mantenga en el palacio de Miraflores.

Maduro junto a su esposa, Cilia Flores, que se hace llamar

Maduro junto a su esposa, Cilia Flores, que se hace llamar “la primera combatiente” (AP)

Ya desde los tiempos de las presidencias de Hugo Chávez dejaron de hacerse las reuniones formales de Consejo de Ministro. El “comandante eterno” gobernaba a través de su programa semanal “Aló Presidente” o con las impuestas y larguísimas cadenas de radio y televisión u ocasionalmente convocaba lo que él llamaba el “Alto Mando Político” para algunas cuestiones importantes; los funcionarios acusados de corrupción u otros delitos nunca fueron investigados, sino recompensados y ascendidos y los ministros rotaban sus posiciones, como si todos fueran especialistas o aptos para cualquier cargo. A partir del 2013, con Nicolás Maduro en la presidencia, se mantuvo ese esquema, pero con menos cadenas televisivas. Los obligatorios pases a retiro de la alta oficialidad fueron alterados de acuerdos a las conveniencias del momento y continuaron las rotaciones de los altos cargos, tratando de satisfacer a los diferentes grupos, pero siempre buscando disminuir la influencia de Diosdado Cabello. Los altos cargos se decidirían de la siguiente forma:

-Bueno, señores, aquí tengo la lista de mi próximo gabinete. Tareck, vas a dejar la vicepresidencia…

-¡Pero…!

-Calma, calma… Pasas a ser ministro de Industria y Producción Nacional…

-Pero, presidente…

-Vamos a crear unos cargos nuevos, para que también sigas de vicepresidente, pero del Área Económica, así mantienes la jerarquía…Elías, Aristóbulo te va a reemplazar en el ministerio de educación… Es bueno que descanses un tiempito, luego te reubicamos… Aristóbulo, ¿tú no has ocupado ese cargo, no?

-No, presidente, yo he sido vicepresidente de la República, Canciller, ministro de las Comunas y…

-Señores, dejen las caras largas, ustedes saben bien que estos cargos son por un tiempito… Además, esta lista ya la aprobó La Habana.

-¿Y cómo queda Diosdado?

-Irá a la presidencia de la Asamblea Constituyente, para que se siga desgastando con ese hueso…

Les hermanos Jorge y Delcy Rodríguez. “La revolución es nuestra venganza por la muerte de nuestro padre y sus verdugos... Sabemos que la llegada del comandante Hugo Chávez fue nuestra venganza personal

Les hermanos Jorge y Delcy Rodríguez. “La revolución es nuestra venganza por la muerte de nuestro padre y sus verdugos… Sabemos que la llegada del comandante Hugo Chávez fue nuestra venganza personal”, ha dicho la actual vicepresidenta.

Un segundo círculo de La Cúpula la conforman un puñado de funcionarios que se rotan cargos ministeriales o presiden las principales instituciones del Estado; se mantienen a la orden y al servicio de La Cúpula, prestos a ocupar los altos cargos que se les indique. Ellos son: Aristóbulo Iztúriz Almeida, Jorge Alberto Arreaza Montserrat (todavía esposo de Rosa Virginia Chávez, hija del fallecido presidente Hugo Chávez, del cual está actualmente separado), Iris Varela, Isaías Rodríguez, Hermann EscarráFrancisco Ameliach, Adán Chávez, hermano mayor del difunto presidente y vestigio del chavismo, sólo para mencionar a los más conocidos.

La Cúpula es un grupo de origen fundamentalmente civil, nacido con afinidad ideológica de izquierda. Cuenta como operadores políticos algunos militares activos, como el ministro de Relaciones Interiores mayor general Néstor Reverol y al director de la policía política SEBIN, mayor general Gustavo González Lópezambos en la lista OFAC del Departamento de Estado de Washington y en el caso de Reverol, con un juicio abierto por narcotráfico en Nueva York. Si bien son altos oficiales de las fuerzas armadas, desde los tiempos de la presidencia de Hugo Chávez sus actividades ilícitas los ha convertidos en rehenes de sus propios delitos e individuos sumisos a las órdenes de La Cúpula, que pudiera prescindir de ellos simplemente sustituyéndolos en sus cargos de libre remoción. Ambos fueron “hombres” de Diosdado Cabello e intervinieron en las operaciones de narcotráfico del mal llamado “Cartel de Los Soles”, pero ahora son operadores del principal grupo corporativo criminal. A éste circulo pertenece también la almirante Carmen Meléndez, que bajo el manto protector de la “primera combatiente” Cilia Flores ha sido ministra de la Defensa, de relaciones Interiores, del Despacho de la Presidencia y actualmente es gobernadora del estado Lara.

La Cúpula cuenta también con “Operadores Funcionales” como Mikael Moreno, presidente del Tribunal Supremo de Justicia, de Tibisay Lucenay las otras rectoras del Concejo Nacional Electoral, CNE, el órgano rector en materia electoral y sumiso a las instrucciones del Ejecutivo; Freddy Bernal, quien maneja y dirige la discriminatoria distribución y venta de las bolsas de comida llamadas CLAP e intenta reinar en el fronterizo estado Táchira; Jaqueline Coromoto Faría, actualmente ministra de Comunicaciones.

 Las principales áreas delictivas de La Cúpula son corrupción, sobreprecios, sobornos, nepotismo, comisiones en cuánta obra pública se proyecte, tráfico de influencias y peculado.

Violando todo procedimiento constitucional se ha inventado una especie de “Supra-poder” con la instauración de la Asamblea Nacional Constituyente. También cuenta a medias con las principales policías nacionales. La Cúpula posee un brazo armado propio: las bandas motorizadas armadas que se activan y desactivan para amedrentar, golpear o disparar contra los “enemigos políticos”. Igualmente cuenta con el apoyo, menos incondicional, pero apoyo al fin, de muchos de los Colectivos que gobiernan territorios de la parroquia 23 de Enero de Caracas y de otras ciudades de país.

La Cúpula maneja con total discrecionalidad el presupuesto de la Nación. Es sin duda el grupo más poderoso de Venezuela, por contar con los recursos económicos y logísticos del Poder. Sus principales áreas delictivas son la corrupción, sobreprecios, sobornos, nepotismo, comisiones en cuánta obra pública se proyecte, tráfico de influencias y peculado. Están involucrados en los escándalos de Oderbrecht o las cuentas secretas en Andorraasí como en los multimillonarios negociados surgidos en torno al control cambiario impuesto en Venezuela desde el año 2002. Pero, sin duda el manejo sin controles de la estatal petrolera PDVSA, que antes de 1999 figuraba entre las 10 empresas más poderosas del mundo es su principal fuente de recursos; una segunda, pero no menos importante fuente de ingresos ilícitos gira en torno al control cambiario y los diferentes entes gubernamentales creados para adminístralo: CADIVI, SICAD 1, SICAD 2, SIMADI, CENCOEX… En ellos funcionó la opacidad y discrecionalidad y fueron el paraguas para muchos negociados, algunos burdos, otros más sutiles, para exponenciar fortunas ilegales.

Algunos miembros periféricos de La Cúpula intentaron también hacer sus propias jugadas con el narcotráfico y en 2015 cayeron con pasmosa inocencia en la trampa internacional que les tendió la DEA, lo que se conoce ahora como el caso de los “Narcosobrinos” Efraín Antonio Campo Flores y Francisco Flores de Freitas, sobrinos de sangre y de adopción de la primera dama Cilia Flores.

La ministra del servicio penitenciario Iris Varela maneja la gran industria mafiosa del

La ministra del servicio penitenciario Iris Varela maneja la gran industria mafiosa del “pranato” en las cárceles.

Miembros de La Cúpula participan y se benefician de la gran industria mafiosa llamada “pranato” que se permitió instaurar y consolidar en el sistema penitenciario venezolano y que genera millonarios ingresos a través de “La Causa” que deben pagar puntualmente los presos o sus familiares por sobrevivir u obtener cualquier mejora o beneficio, por el tráfico interno de drogas, prostitución y explotación sexual, por la comida, por vivir hacinados o gozar de alguna mínima comodidad. Las cárceles venezolanas son el infierno en el que reina como ministra del Servicio Penitenciario Iris Varela, a la que llaman “comandante fosforito” por sus encendidas y muchas veces violentas defensas del proceso revolucionario. Es la ministra que mas ha durado en una cartera porque más nadie en la estructura de poder quiere ese cargo. Varela no ha dudado en sacarse fotos en cama con alguno de los “pranes” o de sacar a presos para defender con armas a la revolución, como ocurrió en febrero pasado.

La Cúpula se aprovecha del poder, del acceso a información privilegiada y contar con la protección y la ausencia de controles o de investigación a sus actividades para hacer negocios semi legales o legales con el acceso a dólares a las tarifas preferenciales reservadas al Estado, la obtención de permisos de importación de alimentos y bienes de consumo, la distribución y reventa de alimentos y medicinas, la explotación ilegal o semi legal del oro, la minería a gran escala de criptomonedas, la explotación semi clandestina del oro, diamantes y coltán en el estado Bolívar y por supuesto, del uso y usufructo de bienes, aviones, vehículos, camionetas blindadas, escoltas y facilidades de todo tipo provistas por el Estado.

La Cúpula es responsable directa de muchos homicidios cometidos por las “bandas motorizadas”, su fuerza de choque, tanto en las olas de protestas públicas del año 2014 como en las del 2017; así como de las detenciones arbitrarias e ilegales; y torturas cometidas en los centros de detención hacia líderes y voceros de oposición, periodistas y oficiales de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana detenidos.

La Cúpula, en la que figura como miembro principal Nicolás Maduro, electo de forma dudosa en las elecciones del 2013 y que desde enero del 2019 ha usurpado la presidencia de Venezuela, también es la principal responsable de la crisis general y catastrófica que padece el país: hambre, emigración forzosa de 4 millones de venezolanos, muerte de niños y enfermos por falta de medicinas, inseguridad, carencia de los servicios más elementales y de los derechos fundamentales.

Acuerdo de la Asamblea Nacional sobre la ruta política que permita elecciones libres y transparentes como salida a la crisis – 1 de Octubre 2019

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CONSIDERANDO

Que el origen de la crisis política actual se encuentra en la creciente y persistente violación del Estado de Derecho y de Justicia, así como la falta de instituciones en el país que lejos de garantizar la soberanía popular, permitieron que a través de mecanismos ilegítimos, se usurpara el Poder Ejecutivo ante la negativa de convocar elecciones presidenciales verdaderamente libres y justas;

CONSIDERANDO Que la Emergencia Humanitaria Compleja que atraviesa el país requiere atención de manera urgente y además la garantía del acceso a oportunidades para esta y futuras generaciones de las familias venezolanas;

CONSIDERANDO Que la negociación política es un mecanismo necesario y respaldado por la comunidad internacional y por los venezolanos para la transición pacífica a la democratización de Venezuela;

CONSIDERANDO Que la recuperación económica y social del país, y su desarrollo armónico requieren de instituciones confiables que incentiven la inversión y generación de empleos para el progreso de los venezolanos;

CONSIDERANDO Que la restitución del equilibrio en los Poderes Públicos consagrado en la Constitución, mediante su renovación de forma consensuada, respeto a los derechos políticos, el cese de la persecución a políticos y diputados de la Asamblea Nacional, así como la legalización de todos los partidos políticos, es la fórmula que puede asegurar un acuerdo político perdurable que ofrezca garantías para ambas partes;

CONSIDERANDO Que para la celebración de elecciones presidenciales libres y transparentes, se requiere de un sistema institucional que permita el derecho a los venezolanos a elegir y ser elegidos;

CONSIDERANDO Que la Fuerza Armada Nacional, así como todas las instituciones, universidades, gremios y grupos de la sociedad civil que hacen vida en el país, serán parte fundamental en la reconstrucción de un ambiente de convivencia y edificación de un plan de desarrollo futuro para Venezuela;

CONSIDERANDO Que el pasado 07 de agosto de 2019, los representantes del régimen de Nicolás Maduro Moros abandonaron el mecanismo de Oslo, dilatando y profundizando el sufrimiento de los venezolanos y la consecución de una pronta solución a la gravísima crisis que atraviesa el país.

ACUERDA

PRIMERO: Ratificar la plena vigencia de todas las atribuciones y competencias constitucionales de esta Asamblea Nacional de Venezuela y el mandato de los 167 diputados electos democráticamente por 14.385.349 ciudadanos, demostrando la voluntad soberana del pueblo venezolano. Dentro de estas atribuciones, se estableció una ruta política integral planteada al país que permita elecciones presidenciales libres y transparentes como salida a la crisis generalizada y que produzca la reinstitucionalización democrática en Venezuela, reconociendo la necesidad de reintegrar todas las ramas del Poder Público Nacional y rescatar el verdadero contrapeso institucional que determina nuestra Constitución.

SEGUNDO: Ratificar el compromiso de esta Asamblea Nacional por derrotar la Crisis Humanitaria Compleja y lograr reconstruir institucional y económicamente al país, para la elaboración de una propuesta de futuro compartido para toda la sociedad.

TERCERO: Reafirmar el respaldo a la propuesta de un posible Acuerdo Político Integral, realizada por el Presidente (e) Juan Gerardo Guaidó Márquez, por intermedio de la delegación designada en el proceso facilitado por el Reino de Noruega, que contiene la convocatoria a un proceso electoral presidencial libre, justo y transparente, con observación internacional seria y calificada, que permita la libre participación de todos los venezolanos; para lo cual se requiere de un nuevo Poder Electoral legítimo, designado por la Asamblea Nacional, en ejercicio de sus competencias constitucionales, así como el establecimiento de un Gobierno de transición que conduzca al paiś y garantice este proceso.

CUARTO: Ratificar el interés en trabajar para la convocatoria a elecciones presidenciales libres y justas, a favor de la despolarización política extrema, con miras a una transición democrática que privilegie garantías y espacios políticos para quienes estén dispuestos a respaldar y defender la Constitución y las leyes de la República Bolivariana de Venezuela, en el marco de un Acuerdo Político Integral, que también incluya la necesaria renovación de los Poderes Públicos, para que actúen de forma autónoma e independiente, lo que implica el nombramiento de los titulares del Poder Ciudadano, Poder Electoral y Poder Judicial, a través de los procedimientos constitucionales vigentes que otorgan esta facultad a la Asamblea Nacional para su correcta designación.

QUINTO: Ratificar la posición de defensa firme y única en torno a la zona en reclamación del Esequibo, y la inquebrantabilidad de la soberanía territorial planteada en la propuesta de Acuerdo Político Integral presentada por la delegación negociadora designada por el Presidente (e) Juan Gerardo Guaidó Márquez en el marco del mecanismo de Oslo.

SEXTO: Reconocer el llamado de toda la comunidad internacional a buscar soluciones en el marco del proceso facilitado por el Gobierno del Reino de Noruega, donde se plantea un proceso electoral presidencial libre, justo y transparente, con observación internacional seria, con la libre participación de todos los venezolanos y como máximo objetivo de una solución acordada por todos los sectores representativos del país. Asimismo agradecer a los distintos actores de la comunidad internacional, países aliados del pueblo venezolano, organismos internacionales, grupos de amigos y demás organizaciones que han puesto su firme intención en colaborar con una pronta solución a la crisis sufrida por la población venezolana.

SÉPTIMO: Hacer un llamado a la Fuerza Armada Nacional, iglesias, universidades y a todas las organizaciones, gremios y grupos que hacen vida política en el país a respaldar el contenido del presente Acuerdo como solución política, constitucional, pacífica y perdurable a la crisis que hoy atraviesa el país.

OCTAVO: Dar publicidad al presente Acuerdo. Dado, firmado y sellado en el Palacio Federal Legislativo, sede de la Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela, en Caracas al primer día del mes de octubre 2019. Años 209° de la Independencia y 160° de la Federación.

La asfixia económica marca el paso a Maduro y Guaidó por Javier Lafuente – El País – 1 de Octubre 2019

La semana de la Asamblea General de la ONU evidenció la colisión y anomalía en la política venezolana

Una mujer compra carne en un establecimiento de Carcas.
Una mujer compra carne en un establecimiento de Caracas. GETTY

La asfixia económica de Venezuela, cada vez más profunda, condiciona los pasos de Nicolás Maduro y Juan Guaidó. La semana de la Asamblea General de la ONU evidenció la colisión y anomalía en la política venezolana. También la parálisis en la que se ha instalado. Mientras la oposición presiona para intensificar las sanciones del chavismo, cuyos efectos se notan con fuerza, los representantes de Maduro cierran filas con Rusia y agotan todos límites para ahondar en las fisuras de la oposición. Llegar a un acuerdo con el mínimo de concesiones a la otra parte es la batalla a la que dedican más tiempo.

A punto de cumplirse 10 meses desde que Juan Guaidó se proclamó presidente interino de Venezuela y fue reconocido como tal por más de 50 países, la situación de parálisis está cada vez más extendida. Los apoyos de la oposición siguen siendo los mismos, con Estados Unidos y Colombia a la cabeza. A muchos de los Gobiernos que reconocieron a Guaidó, no obstante, no les ha quedado otra opción que reunirse también con los representantes de Maduro, quien esta semana evidenció el apoyo de Rusia con una visita a Vladimir Putin en Moscú y cuya vicepresidenta, Delcy Rodríguez, fue quien habló en nombre de Venezuela desde la tribuna de la Asamblea General de la ONU.

El miedo a que se ahonde en un escenario de cul de sac -tanto interno como externo- se palpa en el seno de los colaboradores de Guaidó. “Tenemos que evitar que Venezuela se convierta solo en un escenario más del panorama mundial”, aseguraba un alto dirigente de la oposición, que se ha empleado a fondo esta semana en Nueva York para intensificar la presión sobre Maduro.

Más allá de lograr las enésimas declaraciones de condenas al chavismo, que en cierta medida ya resultan vacuas, la delegación de Guaidó, liderada por el diputado y expresidente de la Asamblea Nacional, Julio Borges y varios diputados —al igual que Borges, exiliados por miedo a ser detenidos— muy cercanos a Guaidó, como es el caso de Miguel Pizarro, nombrado enviado ante la ONU, de José Andrés Mejía o de David Smolansky, se ha centrado en dos frentes: lograr que las sanciones al Gobierno de Maduro sean cada vez más fuertes y lanzar mensajes, a través de terceros, para China, Rusia y Cuba, cuyas puertas para ellos están prácticamente cerradas. En ese sentido, confían en la buena relación con la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, que se reunirá próximamente con el canciller ruso, Serguéi Lavrov y en la diplomacia canadiense, que mantiene una buena relación con Cuba.

La oposición al chavismo es consciente de que las sanciones son el mecanismo de presión más efectivo. Uno de los ejemplos más evidentes es que, si bien la aplicación del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) fue visto por el sector más extremista de la oposición como una vía para lograr una intervención militar, esta semana ese grupo sufrió un duro revés. Los países del TIAR se comprometieron, en su primera resolución, a perseguir, sancionar y extraditar a funcionarios del Gobierno de Maduro que tengan vínculos con el crimen organizado y rechazaron la posibilidad de abrir la vía militar. El objetivo, no obstante, es que Europa se sume con fuerza a las sanciones contra el régimen chavista, algo que, de momento, no ha prosperado.

El chavismo, por su parte, basa su estrategia internacional en atrincherarse con el apoyo de Rusia y Cuba y recurrir a lo que han llegado a calificar como “geopolítica de guerrilla”. Hace meses el objetivo era desactivar la amenaza de la intervención militar; logrado este punto, se desató una fuerte represión contra los líderes opositores. Ahora, la mayor preocupación es terminar con las sanciones. Las más efectivas son las que afectan a los testaferros de la élite chavista y las petroleras, que sobre todo han hecho mella en Cuba. Además, la industria venezolana está paralizada y el Ejecutivo contempla cómo las reservas de crudo están a sus máximos niveles sin que se pueda dar apenas salida al petróleo. En este sentido, confían en que Estados Unidos extienda la licencia a Chevron este mes de octubre para que pueda operar en Venezuela a pesar de las sanciones.

Todo ello repercute en el plano interno. Los representantes de Maduro lanzaron varios mensajes a diversas delegaciones, sobre todo europeas, en Nueva York de que estarían dispuestos a volver a sentarse con la oposición a dialogar bajo el paraguas de Noruega, algo en lo que el propio Maduro insistió ayer. En privado, admiten buena sintonía con los representantes de Guaidó en Barbados e insisten en que el principal problema para llegar a un acuerdo son las continuas fricciones que hay entre los líderes opositores. Desde el lado de Guaidó se defiende, no obstante, que en el momento en que Maduro tenía que dar el visto bueno a que se iniciase lo que podría desembocar en un proceso de transición, se levantó de la mesa.

BORRELL TRABAJA PARA UNA SALIDA DE LA CRISIS

La decisión del Gobierno de España de reconocer a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela no ha impedido que el ministro de Exteriores en funciones, Josep Borrell, haya tendido puentes estos meses con el Ejecutivo de Nicolás Maduro. Durante la Asamblea General de Naciones Unidas celebrada en Nueva York la semana pasada, Borrell ejerció también como futuro jefe de la diplomacia europea y se reunió en varias ocasiones, en distintos escenarios, con Julio Borges, encargado de las relaciones exteriores de Guaidó, y con Jorge Arreaza, canciller de Venezuela, la persona con quien más interlocución ha tenido dentro del chavismo. La expectativa que ha generado el nombramiento de Borrell como representante de la UE es absoluta. Si en algo coinciden tanto el Gobierno como la oposición es en que Borrell se ha mostrado muy interesado en lograr una salida a la crisis de Venezuela y que, más allá de intensificar las sanciones, el principal reclamo de los opositores a la Unión Europea, habría recibido con buenos ojos la posibilidad de que ambas partes llegaran después de todo a un acuerdo político.

Donald Trump liderará al margen de la Asamblea de la ONU un encuentro para presionar al régimen de Maduro – Infobae – 20 de Septiembre 2019

El presidente de los Estados Unidos se reunirá el próximo miércoles en Nueva York con varios presidentes latinoamericanos para abordar la crisis en Venezuela

(Foto: AP)

(Foto: AP)

“El presidente tendrá la oportunidad de hablar con destacados líderes hemisféricos” sobre la campaña de presión al dictador venezolano, Nicolás Maduro, dijo una alta funcionaria estadounidense, que pidió el anonimato, en una rueda de prensa telefónica.

La Casa Blanca no quiso precisar qué líderes participarán en la cita, que tendrá lugar dos días después de otra en Nueva York entre una veintena de países firmantes del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), una especie de OTAN americana que podría abrir la puerta a una intervención militar en Venezuela.

Esos países, entre los que está EEUU, tendrán que decidir cómo presionar a Maduro -si rompen las relaciones diplomáticas y económicas, o si van más lejos y decretan un bloqueo al transporte naval y aéreo-, aunque fuentes diplomáticas consultadas por Efe creen que no hay votos suficientes para aplicar el TIAR.

En cuanto a la reunión de Trump con Bukele, esa cita se anunció poco después de que El Salvador informara de un acuerdo migratorio que podría permitir a EEUU enviar al país centroamericano a los demandantes de asilo que lleguen a la frontera estadounidense, para que pidan ese amparo desde allí.

Nayib Bukele  (REUTERS)

Nayib Bukele  (REUTERS)

La agenda de Trump en la ONU comenzará el lunes con su intervención en un acto sobre libertad religiosa y continuará con cuatro reuniones bilaterales: con el presidente de Polonia, Andrezj Duda; y con los primeros ministros de Pakistán, Imran Khan; Nueva Zelanda, Jacinda Ardern; y Singapur, Lee Hsien Loong.

A continuación se entrevistará con los mandatarios de Egipto, Abdelfatah al Sisi; y de Corea del Sur, Moon Jae-in, según la Casa Blanca.

El martes, Trump dará su discurso anual ante la Asamblea General de la ONU, sobre el que la Casa Blanca no ha querido dar detalles más allá de apuntar que volverá a defender la “soberanía” de cada país.

Después se reunirá con el primer ministro británico, Boris Johnson; el indio, Narendra Modi; y el presidente de Irak, Barham Saleh.

El miércoles, después de la reunión sobre Venezuela, Trump se entrevistará con el primer ministro japonés, Shinzo Abe, y existe la posibilidad de que ambos firmen el recién alcanzado acuerdo comercial bilateral.

Luego, Trump se reunirá con el presidente de Ucrania, Vladímir Zelenski, con el que mantuvo en julio una conversación telefónica cuyo contenido -una supuesta promesa del estadounidense al ucraniano- motivó una queja interna en la comunidad de inteligencia de EE.UU. que ha generado polémica en ese país.

Trump, que ha negado haber prometido nada “inapropiado” a ningún líder extranjero, cerrará su agenda en Nueva York con una conferencia de prensa la tarde del miércoles.

El todo y la nada por Adriana Moran – Blog Polis – 18 de Septiembre 2019

 

    El problema no es solo que estemos frente a un juego trancado. El problema es que el telón de fondo de ese juego es una tragedia que se está comiendo los cimientos mismos de la sociedad que conocemos. Que la situación de millones de venezolanos es muy mala y amenaza con ser peor. En medio de la parálisis, se buscan culpables por los rincones, se insulta y se descalifica, se recurre al asco y a la náusea para describir al otro y todo esto, sin moverse un centímetro, sin la mínima intención de dar un paso más allá de la terquedad repetida que ya acumula demasiados fracasos.

Dividir a la oposición en verdadera y falsa fue una estrategia implementada por el sector más extremo desde hace tiempo y estimulada desde el poder. Usada ahora por otros para seguir aferrados al todo o nada que se parece cada vez más a nada, es una actitud que terminará alimentando a ese extremo y alejando cualquier oportunidad de destrancar ese juego que tiene atrapados a millones entre un régimen probadamente indolente y una oposición que no encuentra como articularse por encima de sus diferencias para enfrentarlo.

Nadie ha dicho que tengan que quererse, ni siquiera que tengan que caerse bien. Todos lo que han logrado algo en la política en medio de situaciones complicadas, lo han hecho pasando por encima de sus preferencias personales, de sus gustos y sus cercanías. Han buscado siempre ese punto en cual los distintos son capaces de coincidir en el objetivo común para enfrentar al adversario que se alimenta de esa división del contrario, que promueve esas diferencias y las hace visibles para tener ante sí un conjunto de islas naufragando en un mar de soberbia. Todos los que han logrado algo que beneficie a sus pueblos en política, han sido capaces de trascender sus aspiraciones personales, sus pequeñas pasiones, para marcar un rumbo que le de a su gente una opción real de triunfo.
Enfrascados en tener la razón más allá de la razón misma, y sin la capacidad de conducir algo más grande que sus reducidos grupos de pensamiento idéntico, no habrá ninguna posibilidad de destrancar el juego. Del todo o nada, nos quedaremos, definitivamente, con nada.

El mundo podrá evadir la realidad con Venezuela, pero no evitará las consecuencias de evadirla por Orlando Avendaño – PanamPost – 14 de Septiembre 2019

La región podrá seguir jugando al apaciguamiento con un régimen criminal y de pretensiones expansionistas pero, ¿qué hará cuando ocurra lo inminente, cuando la realidad sea simplemente insostenible?

BOGOTÁ (COLOMBIA), 12/09/2019. Iván Duque en Bogotá. EFE/Mauricio Dueñas Castañeda

¿Qué pasaría si la región y el mundo neciamente siguen optando por las vías diplomáticas para intentar resolver el caso venezolano? ¿Qué pasaría si continúan rechazando, en su mayoría, la alternativa de la fuerza? Nada de ello altera la realidad. Y eso lo sabe muy bien Colombia, afortunadamente.

La región podrá seguir jugando al apaciguamiento con un régimen criminal y de pretensiones expansionistas (me refiero, también, a Cuba) pero, ¿qué hará cuando invadan Polonia o mueran más kosovares? ¿Qué hará cuando ocurra lo inminente, cuando la realidad sea simplemente insostenible? Suenan los tambores, que los malos ya probarán su blitzkrieg.

En este caso Polonia es Colombia y se expone a una desestabilización demográfica y económica que ningún país podría aguantar; pero, además, ya todos sabemos gracias a la revista Semana que existe un proyecto para desequilibrar a la sociedad y al Estado colombiano por la vía de atentados precisos.

Ante esa realidad —nuevamente, ineludible y que siempre se impondrá—, hemos visto ciertos gestos del Gobierno colombiano que hablan de una voluntad de preparación ante la eventual utilización de la fuerza y el conflicto.

Iván Duque, quien ha encabezado los esfuerzos regionales por llevar a la dictadura chavista a la Corte Penal Internacional, lleva meses asomando muy bien su disposición de confrontar en todos los terrenos al régimen de Nicolás Maduro y su ánimo de amparar grupos terroristas colombianos. En mayo de este año, fue el colombiano el que invitó «a Guaidó a facilitar la captura de miembros del Ejército de Liberación Nacional en Venezuela».

Asimismo, Duque ha venido solicitando «hacer valer» la herramienta de la Resolución 1373 de las Naciones Unidas frente al hecho de que Venezuela es hoy santuario de terroristas. Como detalle notable, en medio de una narrativa que se ha venido construyendo, vale señalar que como embajador ante las Naciones Unidas el Gobierno de Duque designó en octubre del año pasado a Guillermo Fernández de Soto, el mismo que en septiembre de 2001, cuando se aprobó la Resolución sobre el terrorismo, estaba en el Consejo de Seguridad. Dicha resolución es severa ante los Estados que pretenden cobijar a estas asociaciones criminales.

Ha sido Duque, también, uno de los más enérgicos promotores de la activación del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca en la Organización de Estados Americanos con respecto al caso venezolano. El discurso del canciller Carlos Holmes Trujillo de esta semana demostró cuán en serio se toma Colombia la amenaza que representa Venezuela como paraíso de criminales.

«En los últimos tres años los grupos armados ilegales han pasado de tener una retaguardia estratégica a constituir un enclave criminal en Venezuela», denunció ante la Organización el canciller. De igual forma, el embajador colombiano Alejandro Ordoñez fue tajante: «¿Acaso convertirse en una empresa criminal no es una amenaza? ¿Acaso propiciar, financiar y armar al terrorismo para que afecte a Colombia y a otros países no es una amenaza?».

«¡Es una amenaza continental!», remató el embajador. Y, siendo inusual, fue ruidosamente aplaudido.

Luego de que todos nos enteramos de la decisión de las FARC de retomar las armas, Iván Duque anunció su determinación de combatir al grupo terrorista. También anunció algo clave a todos: habló por teléfono con el presidente legítimo Juan Guaidó.

Se desconocen los términos de la conversación, pero uno podría especular: no fue afable; en cambio, se dieron órdenes. «Necesitamos A, B y C». A las horas desde Venezuela se informaba lo siguiente: autorización a satélites para ubicar a los cabecillas de las FARC en territorio venezolano y la declaración en el Parlamento de esos grupos como terroristas.

Lo he escrito y sostengo: para Colombia, su Gobierno, y los colombianos, la resolución de la tragedia venezolana es un tema de supervivencia. Su existencia estable como Estado democrático y civilizado hoy pasa por lograr esos objetivos superiores. No podrá el país de Duque —y su Gobierno— aguantar el desarrollo de esta dinámica que contempla otros millones de migrantes y amenazas letales a su seguridad.

No hay duda: el Gobierno colombiano lleva meses preparando el argumento legal y político para lo inminente. Jamás será lo deseable, pero en Nariño entienden muy bien que la realidad no se puede alterar y que siempre se terminará imponiendo. Lo clave hoy es si frente a la Lafayatte Square en DC también lo comprenden.

Pero, como dice esa frase que alguna vez apuntó la filósofa Ayn Rand, «se puede evadir la realidad pero no se pueden eludir las consecuencias de evadir la realidad».

Cuando se ensaya la blitzkrieg o cientos de miles de kosovares son asediados por fuerzas invasoras, quedarse de brazos cruzados no es una opción.

Trump dice que Bolton «se pasó de la raya» con Venezuela por David Alandete – ABC – 11 de Septiembre 2019

El ex consejero de Seguridad Nacional de EE.UU., John Bolton
El ex consejero de Seguridad Nacional de EE.UU., John Bolton – REUTERS

El presidente de Estados Unidos dijo ayer que John Bolton, quien fue su consejero de Seguridad Nacional hasta el martes, «se pasó de la raya con Venezuela». Donald Trump no dio muchas más explicaciones sobre qué es lo que considera exactamente un exceso en la política de su gobierno con respecto al régimen de Nicolás Maduro, pero a Bolton se le considera el urdidor del pronunciamiento de la oposición venezolana del pasado 30 de abril, que quedó frustrado.

Según dijo el presidente en una conversación con la prensa mantenida ayer en el Despacho Oval tras los actos de conmemoración del 11-S: «Venezuela se encuentra en muy mal estado y eso es resultado del socialismo, es lo que sucede con el socialismo. Ahora bien, no estaba de acuerdo con muchas de las actitudes que mostraba con respecto a Venezuela, creo que se pasó de la raya, y finalmente creo que el tiempo me ha dado la razón».

Durante meses, Bolton repitió que la Casa Blanca estaba estudiando planes de intervención militar para evacuar a Maduro del poder y facilitar una convocatoria de elecciones libres en Venezuela. Su equipo llegó a revelar que una visita que hizo al Pentágono en mayo era para «hablar de intervención militar en Venezuela», una revelación inaudita. Tras el pronunciamiento, que sólo permitió la salida del líder opositor Leopoldo López del arresto domiciliario, Trump perdió interés en Venezuela y así lo filtró su equipo a medios nacionales como The Washington Post.

Pronto quedó claro que había una profunda división en la Administración estadounidense con respecto a Venezuela. Bolton y su equipo de halcones creían que acabar con Maduro haría caer después la dictadura cubana y el régimen de Daniel Ortega en Nicaragua. El secretario de Estado Mike Pompeo, jefe de la diplomacia norteamericana, pedía contención y se negaba a hablar expresamente de cambio de régimen.

En medio queda Elliott Abrams, enviado especial de EE.UU. para la crisis en Venezuela, nombrado en enero y considerado también un halcón de la vieja escuela neoconservadora, nacida en los años de Ronald Reagan. Abrams estuvo muy implicado en el pronunciamiento de abril, y trató sin éxito de que se sumaran a él varios jerarcas del régimen. En una entrevista mantenida con este diario en julio, Abrams dejó claro que su prioridad es encontrar una salida diplomática a la crisis y que la fuerza es un último recurso.

Sí que es cierto que los mayores adversarios de EE.UU. en la escena internacional expresaron ayer su alegría tras la marcha de Bolton, desde Irán a Venezuela, pasando por Corea del Norte. Según tituló la cadena conservadora Fox News: «Los enemigos de América celebran con champán la marcha de John Bolton».

 

En 5 puntos Michelle Bachelet sentencia al régimen de Maduro por Daniel Gómez – ALnavío – 9 de Septiembre 2019

La crisis de Venezuela impacta en toda Latinoamérica. La situación económica sigue agravándose. El régimen de Nicolás Maduro no disuelve las FAES, los apoya. El maltrato y la tortura siguen en el punto de mira. Y para resolver la crisis, Naciones Unidas sólo contempla una opción posible: la negociación. Esto dijo hoy en Ginebra la alta comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet.

Bachelet está preocupada por las torturas en Venezuela / Foto: Prensa Presidencial
Bachelet está preocupada por las torturas en Venezuela / Foto: Prensa Presidencial

Michelle Bachelet, alta comisionada para los Derechos Humanos de Naciones Unidas, ya actualizó su informe sobre Venezuela. Y lo hizo con varios alegatos al régimen. Así comienza el septiembre negro de Nicolás Maduro:

 La situación de Venezuela tiene impactos desestabilizadores en la región. Sigue impactando a millones de personas.

– La situación económica sigue deteriorándose rápidamente y restringe los derechos de millones de personas. Se registra la hiperinflación más aguda de la región. El salario mínimo es de dos dólares mensuales. La dolarización en algunos sectores exacerba las desigualdades. Los servicios públicos registran fallas recurrentes. Hay desabastecimiento de combustible en regiones fuera de Caracas. Las sanciones de EEUU tienen un impacto potencialmente severo en la economía. Se puede agravar la situación y el éxodo.

– No tenemos información del gobierno para implementar la disolución de las FAES y prevenir las ejecuciones extrajudiciales. Por el contrario, las FAES reciben apoyo al más alto nivel del gobierno. La Oficina tan solo en julio identificó 57 nuevos casos de presuntas ejecuciones. Los casos documentados muestran la misma forma de proceder descrita en el informe. Existe una ausencia de mecanismos eficaces.

– Preocupación por el maltrato y la tortura. Las detenciones no cumplen con los estándares básicos. El capitán Rafael Acosta Arévalos [muerto tras la detención] reveló múltiples golpes, quemaduras y hasta 16 fracturas en costillas, el tabique nasal y el pie derecho. Dos oficiales fueron detenidos por su muerte, pero no fueron condenados por actos de tortura. Castiguen a los responsables, investiguen y tomen medidas.

– Prioridad a la negociación para superar la crisis. Mi Oficina presenta disponibilidad para acompañar todos los esfuerzos que puedan superar una situación que afecta a millones venezolanos. Apoyo a Noruega y a las diversas iniciativas de diálogo.

Como se sabe, Maduro se retiró de la mesa de negociación con Juan Guaidó. Sus excusas fueron la Orden Ejecutiva de Donald Trump, que sanciona en EEUU a países y empresas que hacen negocios con el régimen, y ahora está la supuesta traición a la patria de la que acusan a Guaidó por entregar el Esequibo a Guyana. Ahora Bachelet insiste en que continúen las negociaciones.

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