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Comunicado sobre la situación de los pueblos indigenas de Venezuela ante la emergencia sanitaria del COVID-19 – 20 de Mayo 2020

Oficialismo anuncia 131 casos nuevos de covid-19 y el total alcanza los 749 contagios – TalCual – 19 de Mayo 2020

covid-19

En apenas cuatro días, se han registrado 290 casos de covid-19, el 63% de la cantidad que había acumulado Venezuela a lo largo de dos meses, entre el 13 de marzo y el 15 de mayo


El vicepresidente de Información del chavismo, Jorge Rodríguez, informó este martes 19 de mayo que, en las últimas 24 horas, se detectaron 131 nuevos pacientes positivos de covid-19, lo que eleva el total de casos en el país a 749.

Mapa Mayo 19

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Rodríguez dividió los casos nuevos en dos grupos: 21 contagios locales y 110 de personas que se encontraban en el exterior y regresaron al país. De este segundo grupo, 81 provienen de Colombia, 23 de Brasil y seis de Ecuador.

De esta forma, Venezuela ha visto crecer su número de casos exponencialmente desde el pasado sábado 16 de mayo. En apenas cuatro días, se han registrado 290 casos, el 63% de la cantidad que había acumulado Venezuela a lo largo de dos meses, entre el 13 de marzo y el 15 de mayo.

Según Rodríguez, este incremento se debe a los contagios de personas que regresan al país, por lo tanto hizo énfasis en que Nicolás Maduro tomó medidas para reforzar la frontera con «verdaderos cordones sanitarios». Entre las decisiones, anunció un toque de queda en todos los municipios en los que están desplegados los puestos fronterizos en los cuales reciben migrantes venezolanos.

Además del estado Táchira, y el municipio Páez de Apure, localidades en las que ya se decretó toque de queda, la medida se extenderá ahora a los municipios Guajira y José María Semprún de Zulia, y el municipio Gran Sabana de Bolívar.

El funcionario hizo énfasis en que no se aceptaría el ingreso al país de ningún venezolano que no fuese atendido por las autoridades sanitarias en los puestos fronterizos y se sometiera a las pruebas de despistaje correspondientes.

«Nadie entra a Venezuela si no es atendido por autoridades sanitarias y se le hacen las pruebas respectivas», insistió Rodríguez.

Protocolos contradictorios

El también ministro de comunicación indicó que se «modificarían» los protocolos aplicados al momento de recibir repatriados en la frontera venezolana, con la finalidad de establecer mecanismos de control más rígidos que eviten la propagación del virus en el país.

En este sentido, detalló que todos los repatriados serían sometidos a una cuarentena de 14 días en la frontera y, de presentar resultados negativos a las pruebas, se les trasladaría a sus estados de origen para establecer un segundo período de aislamiento también de dos semanas.

El problema es que era justamente este el protocolo que el oficialismo decía practicar desde que inició el proceso de repatriación de venezolanos, que según cifras del oficialismo, ya alcanza los 43.089 connacionales. Incluso Maduro, hace apenas una semana, precisó que se utilizaba esta exacta metodología.

«Los recibimos, les hacemos la prueba al llegar. A los 14 días les hacemos las pruebas, si están negativos los llevamos hasta sus casas. Al llegar al estado son recibidos y se les vuelve a hacer la prueba, y hacen otra cuarentena», destacaba el mandatario chavista el 13 de mayo.

Lupa a los casos

Rodríguez ofreció descripción y detalles solo de los casos comunitarios, lo que parece convertirse en una tendencia en los reportes diarios de covid-19 ante el abrupto incremento de reportes desde la frontera.

En esta jornada, resaltó que de los 21 contagios locales, 16 fueron comunitarios y cinco correspondieron a contacto con personas que regresaron a Venezuela desde otros países.

El funcionario refirió que se detectó un pequeño foco en Apure, con seis casos detectados en el estado fronterizo, cuatro de ellos provenientes de miembros de la misión médica cubana. Otra tendencia importante se presentó en Mérida, con tres enfermeras infectadas.

En el caso de las personas que tuvieron contacto con viajeros, se registran tres niños, de 2, 11 y 13 años, respectivamente. Todos estuvieron cerca de una persona que regresó desde Colombia. También reportó dos positivos más en Lara de trabajadores sanitarios, una pediatra de un centro centinela y un miembro de los puestos fronterizos que atienden a repatriados.

Rodríguez resaltó que en este momento hay 486 casos activos, de los cuales 215 se encuentran en hospitales centinelas, 256 en centros de diagnóstico integral y 15 en clínicas privadas. Por otra parte asegura que hay 253 pacientes recuperados y que la cifra de fallecidos se mantiene en 10.

No obstante, el pasado lunes 18 de mayo, el diputado José Manuel Olivares denunció que el oficialismo no ha revelado la muerte de al menos cuatro personas que habrían sido víctimas de la covid-19, según información que obtuvo de los centros hospitalarios en los que recibían atención médica.

Por el contrario, el funcionario chavista indica que una enorme mayoría de los contagiados, 383 personas, se encuentran asintomáticos. Además, 99 presentan síntomas leves, dos complicaciones respiratorias moderadas y otros dos reciben cuidados intensivos.

 

Los agujeros del coronavirus en Venezuela por Florantonia Singer – El País – 24 de Abril 2020

Mientras Maduro exhibe como un éxito la gestión de la crisis, asociaciones médicas y la oposición denuncian la falta de transparencia y que la capacidad de diagnóstico no llega a 100 pruebas diarias

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, durante una comparecencia.
El presidente venezolano, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, durante una comparecencia.EFE

La curva de la evolución de los casos de coronavirus en Venezuela no se parece a ninguna de la región. Es rectilínea, con días en los que no se reportan casos. Es atípica, dicen los epidemiólogos. La covid-19 tiene seis semanas en el país con 298 contagios confirmados y 10 muertes, en un crecimiento lineal promedio de 6%, que no ha alcanzado por ahora el alza exponencial que se ha visto en gran parte del mundo. Semana a semana se hacen análisis, gráficos, se comparan curvas. El mundo está atento qué han hecho otros para entender el comportamiento de la pandemia. Para los especialistas venezolanos y la oposición liderada por Juan Guaidó, sin embargo, lo que ha ocurrido en el país este primer mes, que el Gobierno atribuye a un exitoso plan que ha logrado mantener aplanada la curva de contagios, tiene muchos puntos ciegos y contradicciones que, con preocupación, empiezan a advertir porque hacen más complicada la preparación para lo que viene.

Del atípico crecimiento lineal, la Academia Venezolana de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales advirtió en un comunicado el 2 de abril, cuando el Gobierno de Nicolás Maduro informaba de 143 casos. “La curva de acumulación de casos confirmados sugiere un incremento lineal en el número de casos acumulados, un patrón que es atípico para la fase inicial de las epidemias de covid-19”. Y, añadían, “la modelización de casos positivos de las dos primeras muertes, una estrategia utilizada en otros países con sospecha de subregistro para estimar el número de casos acumulados, sugiere que […] este número supera los 800”.

El médico infectólogo Julio Castro, miembro de la comisión de expertos nombrada por Guaidó, ya registró el fallecimiento de un hombre por el virus en una clínica de Caracas. Ataviado con el aparatoso equipo de protección comunicó el deceso a su esposa, también en aislamiento hospitalario por la infección, y a sus hijos por redes sociales, todos fuera del país como parte de la diáspora ha hecho apéndices del país en otras latitudes. Para el especialista, “lo único que están reflejando las cifras del Gobierno es la poca capacidad diagnóstica que tiene Venezuela, no la dinámica real de la epidemia en el país”.

A diario, en una cadena de televisión, una comparecencia rotatoria entre Nicolás Maduro, el ministro de Información, Jorge Rodríguez, y su hermana, la vicepresidenta Delcy Rodríguez, da el parte del coronavirus. Hay días en que pueden hablar dos de ellos o los tres y en distintas emisiones, en las que los números y la información van y vienen, así como se hacen oraciones religiosas o se dan recetas de brebajes para curar la enfermedad. El ministro de Salud, Carlos Alvarado, solo ha tenido un par de intervenciones cortas en las reuniones televisadas.

En vídeo, la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, ofrece en televisión este martes los últimos datos de casos positivos y fallecidos en el país. EFE

En los últimos partes el Gobierno ha empezado a destacar el número de pruebas realizadas, para asegurar que Venezuela, que solo tiene un laboratorio para evaluar pruebas PCR (reacción en cadena de la polimerasa, por sus siglas en inglés) en tiempo real. Está ubicado en Caracas, y pese a que arrancó la epidemia con apenas 3.000 test que donó la Organización Panamericana de Salud, está haciendo más chequeos que Colombia o Chile -que hace 3.000 al día en 49 laboratorios-, según han asegurado los portavoces oficiales. “Somos el país que hace más pruebas en todo el continente”, repiten a diario.

Las pruebas siempre serán pocas frente a un patógeno nuevo para todo el mundo que está expuesto. Pero en su conteo, que se ha vuelto propaganda, el Gobierno de Maduro suma las pesquisas rápidas a las realizadas por PCR, que es el indicador de mayor fiabilidad para el diagnóstico y el que usa la mayoría de los países. Castro denunció este jueves que en Venezuela solo se han efectuado 5.969 pruebas tipo PCR. Eso significa que apenas se realizan al día entre 85 y 95 pruebas diarias de este tipo, lo que representa 198 pruebas por cada millón de habitantes. “Hoy existe solo un laboratorio en todo el territorio nacional capaz de realizar esta prueba, pero lo más viable es que tengamos entre 10 y 15 laboratorios en el país que la generen. Hemos hecho un estudio y hay al menos ocho laboratorios que tienen el entrenamiento, las certificaciones y los equipos. Únicamente les hace falta los insumos”.

El Gobierno ya hablaba de números récords en pruebas, cuando en un informe de finales de marzo de la Oficina de Respuesta Humanitaria de las Naciones Unidas, instalada en el país en 2019 tras tres años de denunciar la grave crisis sanitaria, se revelaba que las autoridades solo habían hecho 1.779 pruebas, el 8% de ellas con resultado positivo, un número bajísimo del que se desprende que la capacidad de diagnóstico es mínima.

Ahora, cuando se habla de un crecimiento exponencial de los chequeos, no han aumentado sustancialmente las confirmaciones de contagios. Esta semana el Gobierno habla de más de 347.000 pruebas realizadas, más de 12.000 test por millón de habitantes y los reportes se mantienen entre cuatro u ocho casos diarios, con la excepción de 20 asociados a una escuela infantil de béisbol en la isla de Margarita conocidos el viernes pasado, al que se sumaron 21 más el domingo y 22 el lunes.

La información sobre las pruebas que se realizan no es pública. No aparece en el resumen de casos que cuelgan en la web del Sistema Patria, la plataforma a través de la cual se accede a los bonos en dinero para compensar el salario mínimo de menos de dos dólares al mes. “La información que se tiene es muy escueta e irregular. Las pruebas rápidas no son confirmatorias, son de aproximación, no están recomendadas por la OMS ni el CDC (Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos). Tampoco se sabe bajo qué criterio se accede a ellas o a las de PCR”, apunta Castro.

Hospitalización obligatoria

Desde 2017 Venezuela está a ciegas sobre su mapa de enfermedades. El boletín epidemiológico no se publica y es lo que exigen ahora las sociedades científicas en este momento. José Felix Oletta, exministro de Salud y médico internista, señala la importancia de mirar otros metaindicadores para poder entender el comportamiento del coronavirus en un país cruzado por varias epidemias como la del dengue y la malaria, donde han vuelto enfermedades prevenibles por vacunas como la difteria y el sarampión. El reporte de los casos febriles agudos, las infecciones respiratorias agudas y graves son parámetros permiten ver la incidencia que puede tener la llegada de un nuevo virus. Pero esta información que está en el mismo boletín no se conoce.

Otra preocupación de los especialistas sobre las medidas tomadas en Venezuela es la obligación de aislamiento hospitalario de todo el que tenga síntomas, bajo el argumento de evitar los contagios entre familias. “Quiero a todos los infectados hospitalizados”, ordenó Maduro en una comparecencia televisada el 8 de abril. Es lo que se está haciendo con los viajeros, contagiados o no, que han regresado en vuelos humanitarios y a través de la frontera con Colombia.

En opinión de Oletta, la medida puede provocar que la gente evada el diagnóstico por la amenaza de una hospitalización forzada en casos leves o asintomáticos, que son la mayor parte, además que implique un congestionamiento innecesario del frágil sistema de salud venezolano, que según el Gobierno cuenta con 23.000 camas y 1.200 cupos de cuidados intensivos, cifras que organizaciones de médicos ponen en duda y señalan de insuficiente. “Esto va en contra de todo lo que han hecho sistemas más robustos”, advierte Castro.

El epidemiólogo Alejandro Rísquez asegura que el coronavirus no ha entrado de forma masiva al país, pero está en la cola. Asoma una posible explicación al lento avance a la férrea cuarentena, adoptada tempranamente y que atraviesa el segundo mes de vigencia, pero también a factores previos a la llegada del virus. “La crisis humanitaria hizo mucho antes para que la gente no se moviera, con reducidos vuelos. Ahora hay una crisis más terrible que es la de combustible que limita aún más la movilidad y tienes la fuerza militar en todo el país vigilando. Eso, sin duda, tiene efecto, pero en algún momento se va estirar la cuerda, porque la gente necesita salir y va a crecer la epidemia y el número de camas y respiradores seguirá siendo muy bajo”.

¿Puede Covid19 derrocar a Maduro? por Laszlo Beke – The Economist – 23 de Abril 2020

La unidad de Inteligencia de la afamada revista The Economist publicó un estudio titulado “Puede Covid19 derrocar a Maduro?”. Es una de las mejores y más documentadas fuentes de análisis y es difícil sintetizar la situación mejor de lo que ellos lo han logrado. Si alguien quiere el pdf con toda la información con gusto se la envío. Me pareció conveniente compartir los dos últimos párrafos traducidos al español: “La carencia de gasolina y el déficit de servicios, la escasez de productos, la inflación repotenciada y el estallido de covid19 intensificarán  el descontento social y aumentarán los episodios de violencia. Simultáneamente, el acceso severamente disminuido a divisas puede resultar fatal para el sistema clientelista usado por el régimen de Maduro para asegurar cohesión dentro de sus filas. Además, la reciente ofensiva diplomática de Estados Unidos agregará presión al animar  a los militares para que traicionen al Sr. Maduro.  A finales del año pasado, basado en la evidencia de que el Sr. Maduro había soportado las sanciones de Estados Unidos y la crisis económica mejor de lo que esperábamos, cambiamos nuestra visión sostenida desde hace tiempo que habría una transición política y comenzamos a basar nuestras proyecciones económicas presumiendo que el régimen de Maduro se mantendría en el poder este año. El covid19 representa un riesgo enorme para esa presunción. De hecho, el riesgo de una transición política en Venezuela (a través de algún tipo de golpe de estado) en las próximas semanas o meses es extremadamente alto.  Los problemas de liquidez y el rápido deterioro de las condiciones socioeconómicas y la crisis humanitaria desencadenada por el covid 19  podrían provocar acción en el corto plazo.”

Para complementar el anterior análisis, el Latin American Risk Report indica: “Venezuela tiene una crisis energética dentro de una crisis de salud y en el medio de las crisis económicas y políticas en marcha. La actual crisis energética es peor que cualquiera de los retos del sector energético en las últimas dos décadas. Específicamente, los retos de producción de electricidad, transmisión de electricidad y escasez de combustible líquido, que no se habían visto antes, están golpeando simultáneamente. El impacto en la producción y distribución de comida exacerbará la crisis humanitaria. El régimen de Maduro, los militares y los colectivos están bajos en combustible para desplazarse en el país, lo cual puede dificultar la represión si las protestas reaparecen en las próximas semanas.”

Coronavirus

Lo único peor a vivir desinformado es tener que hacerlo mal informado. Reuters realizó una investigación sobre la realidad de la situación venezolana con el covid19 y publicó In run-down Caracas institute, Venezuela’s coronavirus testing falters . Venezuela recibió 500.000 kits de prueba que fueron provistos por China y el régimen reporta que ha realizado 270.000 pruebas en total y más de 25.000 diarias.  La realidad es que con el equipo de trabajo que tienen no se completan más de 100 pruebas diarias y los números reales de personas con el virus probablemente deberían ser multiplicadas por 10 con respecto a lo reportado. Lo triste es que además se le exige a las clínicas que pasen por el proceso centralizado, cuando muchas de ellas están en capacidad de hacer las pruebas directamente. Esta semana se anunció un toque de queda en Nueva Esparta y “confinamiento” del municipio Acevedo del estado Miranda . Este es un municipio grande, con poca población (total de 70.000, siendo la mayor Caucagua) y se desconoce si existe un problema mayor o es parte de un experimento de control social a futuro. Con razón en la encuesta Ipsos La gestión de Maduro contra el Covid-19 se ubicó entre las peores de Latinoamérica y nos obliga a preocuparnos por la fase de expansión del virus, el cual es un problema para toda la región  Latin America’s health systems brace for a battering .

Oposición

Con la cuarentena y la preocupación por el covid19 la acción política de la oposición se había minimizado, pero esta semana hubo un despertar.  Guaidó anunció apoyo económico de $ 100 mensuales para trabajadores de la salud en Venezuela y con ello puede estar abriendo un frente económico contra el régimen. Si es bien ejecutado, puede ser un paso importante para que el gobierno de Guaidó pueda ser visto como una alternativa real con posibilidades y acciones dentro del país. Otra presión política  adicional,  la planteó #SoyVenezuela se dirige a la ciudadanía, instituciones legítimas y comunidad internacional. Allí hace dos planteamientos a la AN:  1. Aprobar Artículo 187.11 de la constitución y 2. Designar un Consejo Ejecutivo como está previsto en el Estatuto de la Transición. El planteamiento económico de Guaidó y la proposición de SoyVenezuela representan mecanismos de presión interna que complementan perfectamente la extraordinaria acción internacional.   Por cierto, para los componentes de la oposición, que estaban contando con unos escaños futuros en la AN, dentro de un acuerdo de cogobierno, se les está alejando esa opción cuando Maduro sopesa la posibilidad de retrasar las elecciones parlamentarias por el coronavirus .  También apareció en Reuters se reportó otro diálogo secreto entre el chavismo y la oposición , el cual fue rápidamente desmentido por Guaidó.

Control social y Represión…

ABC en España titula Maduro aprovecha la cuarentena para encarcelar a más opositores y simultáneamente trata de acallar cualquier información sobre el Covid19: Detienen a médico en Carora por un estado de WhatsApp que incomodó al régimen. También ensaya mayor control social durante la cuarentena por Covid-19 en Catia. Hasta ahora ha sacado provecho de la cuarentena y pensando en el futuro Maduro anuncia que sobre la cuarentena “Esto va para largo”. Veremos por cuanto tiempo tratarán de extender la cuarentena.

Oil-rich Venezuela is running out of gas, and Maduro is running out of options by Ana Vanessa Herrero and  Anthony Faiola – The Washington Post – 16 de Abril 2020 

A man wearing a protective mask passes in front of a shuttered PDVSA gas station in the Montalban neighborhood of Caracas, Venezuela.
A man wearing a protective mask passes in front of a shuttered PDVSA gas station in the Montalban neighborhood of Caracas, Venezuela. (Carlos Becerra/Bloomberg)

CARACAS, Venezuela — With friends and family stuck indoors and buses rarely running, Onasis Muñoz missed several lifesaving dialysis sessions for his failing kidneys. When his blood pressure started to dangerously spike, he had one option left: a 20-minute hike to the nearest clinic.

Venezuela’s strict national coronavirus lockdown wasn’t his main problem. Rather, this broken country, which boasts the world’s largest proven oil reserves, is running out of gas.

“There were no medicines [before], and now no gasoline,” said Muñoz, 28, who lives in Venezuela’s coastal Carabobo state, two hours from the capital. When drugs were scarce last year, he said, he went eight months without medication. Now he can source his medicines, but the gasoline shortage has made his dialysis sessions, at a hospital 17 miles from his home, nearly impossible to reach.

“What hope do I have?” he asked.

Stung by one of the globe’s worst economic crises long before anyone had heard of covid-19, the socialist nation is used to deprivation. Venezuelans have struggled for years against shortages of everything from food to toilet paper to drinkable water.

Shortages of gasoline — nearly free and considered a national entitlement in this OPEC nation — began in some parts of the country years ago, as local refineries started to fail, and smugglers funneled truckloads of cheap Venezuelan fuel to black markets in Colombia and Brazil. But analysts are calling the severity of the current gas shortage unprecedented — so bad that vegetables are rotting on farms, doctors can’t get to work and even the people of Caracas, a bubble ordinarily spared the worst of Venezuela’s misery, are waiting in gas lines miles long.

Drivers push their cars as they line up to refuel their cars at a gas station in Caracas.
Drivers push their cars as they line up to refuel their cars at a gas station in Caracas. (Cristian Hernandez/AFP/Getty Images)

The energy crisis is the latest bad news for authoritarian President Nicolás Maduro, who is now facing the most perilous moment of his embattled tenure.

Venezuela’s pivotal oil sector, long in decline, has entered a free fall as prices drop amid the pandemic-induced global economic slowdown and output plummets to the lowest level since the 1940s. Venezuela’s inability to sell its crude — partly due to U.S. sanctions, but also shrinking global demand — has led the government to idle some of its oil fields.

The coronavirus, meanwhile, is presenting Venezuela’s already crippled health-care system with a critical test, one that local doctors say it is uniquely unprepared to pass. Sensing his vulnerability, Maduro’s adversaries in the Trump administration are ratcheting up efforts to oust him. The Justice Department indicted Maduro and his senior officials last month on narcoterrorism charges, and the Pentagon has dispatched warships to the Caribbean to shut down the cocaine corridor that Washington says helps keep Maduro afloat.

Maduro’s domestic political nemesis — Juan Guaidó, the National Assembly president recognized by the United States and more than 50 other nations as Venezuela’s rightful leader — has faded into the background during the outbreak, unable to hold mass rallies and dealing with a growing revolt within his own coalition. But Guaidó’s weakness does not mean Maduro is strong.

“The gas shortages are turning into one of the biggest challenges he’s faced since he took power,” said Geoff Ramsey, Venezuela director for the Washington Office on Latin America. “Gas shortages are not new in Venezuela, but the extent of this one is. Health workers can’t even go to work. It has a ripple effect across Venezuelan society.”

A driver pushes his car in line for gasoline in Caracas.
A driver pushes his car in line for gasoline in Caracas. (Federico Parra/AFP/Getty Images)

The myriad reasons behind the gas shortages underscore the breadth of Maduro’s woes.

Venezuela sits on massive oil reserves, but a lack of spare parts and a brain drain of technicians have crippled its gasoline refineries. Venezuela for years sent shipments of its particularly sludgy crude to Citgo, a U.S. subsidiary of PDVSA, the Venezuelan state oil giant, which processed the oil and shipped back gasoline. But that arrangement ended after Washington broke ties with Maduro last year, wrested control of Citgo from PDVSA and slapped an oil embargo on the country.

The Russian state-controlled oil giant Rosneft stepped in, striking lucrative deals with Venezuela to ship and sell its oil on global markets. But then the Trump administration sanctioned Rosneft’s trading arm in February for aiding Maduro, and the company sold its Venezuelan investments to a more secretive entity owned by the Russian state.

Russia appears to have halted gas shipments, at least for the time being.

“They aren’t getting gas from the Russians,” said Russ Dallen, a managing partner at Caracas Capital Markets, a financial and consulting firm that tracks Venezuelan oil.

The government has received recent shipments of diesel under ongoing deals with European firms that have holdings in the country, allowing Maduro to mobilize some trucks for food distribution, particularly in the capital. The country has sought new deals for gasoline through a handful of Mexican companies that are now shipping its oil to Asia, according to industry insiders, with limited success.

An oil refinery stands on Lake Maracaibo in Cabimas, Venezuela, a major production center for the country’s struggling industry.
An oil refinery stands on Lake Maracaibo in Cabimas, Venezuela, a major production center for the country’s struggling industry. (Michael Robinson Chavez/The Washington Post)

The government managed last week to restore limited operations at one of its refineries, those insiders say. But the plant for now is capable of producing only low-quality fuel that must be mixed into a commercial product. Its actual output, at least for the next several weeks, they say, will probably be little to none as repairs continue.

Desperate for a lifeline, the government turned last month to a loyalist billionaire — Wilmer Ruperti — for help. The Venezuelan oil magnate helped Hugo Chávez, Maduro’s late mentor, manage a gas shortage in 2002 by hiring a fleet of Russian tankers to ferry fuel to Venezuela in the midst of a general strike.

An invoice obtained by The Washington Post shows that Ruperti’s Swiss-based Maroil Trading AG billed the Maduro government $12 million for up to 250,000 barrels of gasoline.

“But it hasn’t arrived yet — they’re trying to find the ships to bring it,” said one of the Venezuelan oil insiders, who spoke on the condition of anonymity out of fear of government retribution. “Even when it does, if it does, it won’t last long.”

Ruperti, whose gasoline deal with Maduro’s government was first reported by the Associated Press, could not be reached for comment. Venezuelan government officials did not respond to a request for comment.

In mid-March, massive lines for gas, long a fact of life in some provincial capitals and rural areas, began to hit more insulated Caracas. A government-issued list of pandemic-related “priority” customers included doctors, but even they are whiling away precious hours in line.

“On Monday, I got to the gas station at 4:10 a.m.,” said Luis Báez, a surgeon at the city’s Ávila Clinic. “I was 49th in the special line for the medical personnel. I had to wait nine hours and 45 minutes to fill my tank.

“I felt impotent sitting there, waiting.”

A city worker sprays disinfectant at a gas station in the Chacao neighborhood of Caracas.
A city worker sprays disinfectant at a gas station in the Chacao neighborhood of Caracas. (Matias Delacroix/AP)

Gas station workers say authorities are now rationing supplies to 5 gallons for small cars and 10 for trucks, vans and ambulances. Eulodio Díaz, 61, works at a pump in southern Caracas.

“As we run out of gasoline, we decrease the amount we can offer per customer,” he said. “What we receive lasts only for a few hours because of the high demand. Many times they are aggressive with us. This not my fault; I’m only following orders.”

For the people of Caracas, the lines are the latest sign of the crumbling state. Francisco Durán, a 35-year-old food distributor, was one of 100 customers waiting recently at a gas station in northern Caracas. He parked his white Honda Accord before dawn. Seven hours later, he was still hours away from the pump.

“I have a quarter-tank left and I desperately need gas,” he said. “I can’t skip work. Not under these circumstances.”

Though the gas shortages are causing delays in Caracas, they do not yet seem to have impacted the availability of essential goods in the stores. That’s less true farther from the capital.

Locals in Táchira state, near the Colombian border, have weathered days-long gas lines for years. Robert Maldonado, a farmer and agricultural activist, said farmers in the region managed to haul only 10 percent of their produce to a large weekend wholesale market due to the shortages. He said most of the rest — about 4,500 tons — is now at risk of rotting on the farms.

“We are losing our produce because . . . we don’t have gas to get it to market.”

 

Maduro acusó a la directiva de una empresa de contagiarle coronavirus a otros trabajadores y los amenazó con medidas legales – Infobae – 13 de Abril 2020

“Es la primera que presenta situaciones como esta. Por eso hay que tomar medidas drásticas”, dijo el dictador

El dictador venezolano Nicolás Maduro acusó este lunes a los gerentes de una empresa –la cual no identificó– de transmitirle COVID-19, la enfermedad causada por el nuevo coronavirus, a siete empleados de otra, quienes les prestan servicios de seguridad, y los amenazó con tomar medidas legales de no identificar a toda la directiva.

“Estamos investigando a los gerentes involucrados, y la empresa tiene que decirnos la verdad. No puede ocultar el nombre de ningún gerente, no lo puede hacer. Es la salud pública. De lo contrario, que actúen la fiscalía y la Justicia. Llamen al fiscal general y que tomen previsiones para este caso”, exclamó el dictador en un mensaje público, en el marco de un acto por la conmemoración del día de la milicia bolivariana.

Y agregó: “Esto, más que transmisión comunitaria, es transmisión focal, laboral. Esto es lo que queríamos evitar. Es el primer centro de trabajo, la primera empresa que presenta situaciones como esta. Por eso hay que tomar medidas drásticas. Este señor se contagió trabajando, manejando el auto de un gerente que lo irradió. Amerita que nos metamos todos a fondo a estudiarlo”.

Maduro no presentó pruebas para fundamentar sus críticas, conducta que se extrapola a una desconfianza generalizada sobre la información que el régimen ha compartido respecto de sus esfuerzos para mitigar el avance del virus y su impacto en la población.

Este lunes la dictadura reportó otros 8 casos de coronavirus en Venezuela y aseguró que el recuento oficial asciende a 189, con 9 muertes. Además asegura haber haber realizado una superlativa cantidad de tests -139.282 al nueve de abril- para respaldar esas cifras.

Sin embargo, hay numerosos antecedentes y estadísticas que permiten arrojar un amplio manto de dudas sobre la veracidad de esta información.

La pandemia encuentra a Venezuela con su economía reducida en más de un 50 por ciento en solo seis años; escasez aguda de combustible y un colapso de sus servicios públicos. La conjunción de estos factores, junto con las acciones represivas del régimen, han generado un crisis que ha causado el éxodo de 4,9 millones de migrantes venezolanos desde finales de 2015, según la ONU.

Un médico camina cerca de una gasolinera cerrada durante la cuarentena nacional debido al brote de la enfermedad por coronavirus (COVID-19), en Caracas [7 de abril 2020] (Reuters/ Manaure Quintero)

Un médico camina cerca de una gasolinera cerrada durante la cuarentena nacional debido al brote de la enfermedad por coronavirus (COVID-19), en Caracas [7 de abril 2020] (Reuters/ Manaure Quintero)

El régimen informó del primer caso positivo en el país caribeño el 13 de marzo. Desde entonces, la cifras en los balances diarios aumentan a cuentagotas. Y más allá de la crisis estructural y la consecuente ruina del sistema sanitario del país, el régimen asegura tener la pandemia bajo control.

“Por primera vez se cruzan las curvas, tenemos más casos recuperados que casos positivos”, informó el vicepresidente sectorial para Comunicación, Cultura y Turismo, Jorge Rodríguez.

China e Irán, también acusados de manipular cifras, son casi los únicos dos países con miles de casos que aseguran haber podido invertir la cantidad de recuperados con casos activos. Alemania recién lo pudo hacer en los últimos días.

Y es que la tasa de recuperación que proclama el régimen chavista es llamativa. Pese a tener un sistema colapsado que se ve obligado a rechazar la atención a las embarazadas a punto de dar a luz, el sábado la máquina de propaganda de Maduro indicó que el porcentaje de pacientes dados de alta es de 53%, casi ocho veces superior a la de Colombia (7%) y 66 veces más alta que la de Brasil.

Considerando la naturaleza de la enfermedad, que se desarrolla durante más de dos semanas y donde en casos de gravedad los pacientes necesitan asistencia respiratoria por hasta 10 días, es extraño que los casos positivos en el país sean dados de alta a tal velocidad.

Pero quizás lo más llamativo sea la cantidad de pruebas de diagnóstico que asegura haber hecho en la población. El país recibe una importante asistencia de China, necesaria para paliar el exiguo presupuesto local de salud. De todas formas, el reporte oficial suena improbable.

Según las cifras del régimen, en Venezuela se han realizado 6.377 tests por millón de habitante, cantidad que equivalen a unas 25 mil pruebas diarias. En comparación, el Reino Unido tardó varias semanas en elevar la cifra diaria de diagnósticos a más de 10 mil, y su meta total es llegar a las 20 mil por jornada, objetivo que aún no alcanza. Hasta el sábado, el chavismo aseguraba haber hecho 181.335 pruebas de despistaje.

Sin embargo, un informe de la ONU arroja una realidad totalmente diferente a la publicitada por el régimen. Publicado a fines de marzo, señalaba que se habían realizado 1.779 pruebas, unas 99 diarias y cerca de 56 por cada millón de habitantes, uno de los ritmos de diagnóstico más bajos del mundo.

En cuanto a las cifras proporcionales de víctimas fatales, las diferencias reportadas por el régimen también son abismales. El ministerio chavista asegura sufrir 0,3 muertes por millón de habitantes, con creces la cifra más baja del continente: Brasil reporta 5,9 muertes por millón; Chile marca 4,3; Ecuador, 19,5; y Argentina, 2,1.

Llegó la peste: Venezuela, un país en emergencia sanitaria por Luis Fernando Castillo Herrera – ProDaVinci – 10 de Abril 2020

 

Los primeros veinte años del siglo XX no podían ser más convulsos en Venezuela. Una revolución caudillista dirigida por andinos, conflictos con potencias mundiales, la traición entre compadres que concluyó con el ascenso de un régimen arbitrario; el reventón petrolero del Zumaque I, y como si no fuera suficiente debemos sumar a la lista brotes epidemiológicos: la peste bubónica y la gripe española. De esta manera, el país que recibe el alba de una nueva centuria presentaba serios rasgos de agotamiento político y económico; mientras tanto, su sociedad rural se encontraba en gran medida desprotegida ante las enfermedades.

Cipriano Castro, presidente de Venezuela, evoca con fulgor la victoriosa Revolución Liberal Restauradora, aquella época cuando los hombres de las encumbradas regiones andinas marcharon para defenestrar al inadvertido Ignacio Andrade. Curiosamente, este presidente tuvo también que lidiar en su momento con los estragos de una epidemia: la viruela. En su libro ¿Por qué triunfó la Revolución Restauradora? expondría cómo aquella situación debilitó su gobierno (1898-1899) y lo hizo presa de sus opositores (“El Mocho” Hernández, Ramón Guerra y el propio Cipriano Castro).

Corría el año de 1908 y al despacho presidencial llegaría una delicada noticia proveniente de La Guaira: ¿algún alzado?, ¿una revolución armada? Nada de eso, no se trataba de una montonera. Un enemigo aún más letal se aproximaba: la peste bubónica había llegado a Venezuela. La bacteria Yersinia pestis se aloja en las ratas negras y se transmite a través de las pulgas que estas poseen. Durante la Edad Media Europa se vio afectada dramáticamente por la enfermedad, que además de ser mortífera produce grotescas inflamaciones de los ganglios; la coloración oscura de estos generó que el padecimiento fuese bautizado como peste negra.

Todo parece indicar que un barco proveniente de Trinidad había traído ratas infectadas. El indeseado polizón rápidamente hizo de las suyas y las pulgas se empezaron a propagar generando la infección. El gobierno de Castro delegó a Rafael Rangel para enfrentar la situación, un médico nacido en Betijoque, poblado del estado Trujillo. Rangel, primer director del laboratorio del hospital Vargas y reconocido bacteriólogo, era a todas luces el hombre más calificado ante la emergencia sanitaria.

Sin embargo, Rangel no pudo detectar la presencia de la bacteria luego de una primera evaluación; por consiguiente, confirmó que sólo se trataba de una falsa alarma. Es importante señalar que el puerto de La Guaira formaba parte del sistema de importación y exportación de la economía nacional, por lo que su clausura temporal significaba un problema mayúsculo, de manera que la noticia fue recibida con agrado por el Ejecutivo Nacional. No obstante, las muertes continuaban registrándose, algo no andaba bien. Rangel debía volver al puerto y realizar una nueva evaluación.

Finalmente, los resultados arrojarían la presencia de la enfermedad. Con celeridad se tomaron las medidas pertinentes, el puerto fue decretado en cuarentena: ropa, ranchos y otros espacios infectados fueron incendiados para eliminar la bacteria, situación que más tarde traería consecuencias negativas para Rafael Rangel. Poco más de un mes fue suficiente para controlar la enfermedad y evitar que se propagara.

Con todo, tras el derrocamiento de Cipriano Castro, Rangel sería acusado de negligente, culpándolo de las muertes ocurridas por su errado primer diagnóstico; al mismo tiempo se le señaló como causante de la pérdida de viviendas y comercios. La animadversión fue tan marcada que el gomecismo le negaría recursos para continuar estudios en Europa. Sumido en la desdicha, el doctor Rangel terminaría suicidándose el 20 de agosto de 1909, a los 32 años.

En 1919, Juan Vicente Gómez controlaba el panorama político. Algunas obras de comunicación vial parecían conjugarse muy bien con los mecanismos coercitivos, simbiosis que aseguraba una sólida administración. Sin embargo, un enemigo biológico regresaba. La peste bubónica, aunque había sido controlada en 1908, tuvo esporádicas apariciones en años sucesivos demostrando que las insalubres condiciones del país eran más que evidentes. En esta ocasión, la cruzada contra la peste estuvo a cargo de Luis Gregorio Chacín Itriago, un galeno oriundo del oriente de Venezuela (Clarines, estado Anzoátegui); durante el período 1919-1922 ocupó la dirección de Sanidad Nacional de Venezuela.

El foco de la epidemia fue ubicado en los Valles del Tuy. Entre las acciones que fueron asumidas destacó el aislamiento de las ciudades vecinas; las fronteras se custodiaron con oficiales armados que impedían el tránsito entre las localidades. Chacín Itriago sectorizó en tres lugares la epidemia: Valles del Tuy, Caracas y Las Canales. Entre las personas más afectadas por la enfermedad se hallaban los trabajadores y frecuentes usuarios de mercados públicos.

En la octava Conferencia Sanitaria Panamericana desarrollada en Lima entre el 12 y 20 de octubre de 1927, Luis Chacín Itriago explicaría que los mercados eran los lugares por excelencia para albergar ratas, sus condiciones eran de alta insalubridad y en su mayoría los productos que allí se vendían procedían de los Valles del Tuy; las pulgas infectadas fácilmente podían viajar con la mercancía.

Para disminuir y controlar la emergencia en Caracas se tomaron tres medidas fundamentales; en primer lugar, reclusión en locales de aislamiento durante siete días para los enfermos y personas que convivan con ellos. En segundo lugar, fue clausurado el Mercado Público, y las casas aledañas debían realizar modificaciones “anti-ratas”, reforzando puertas y ventanas, todo ello para evitar el acceso de los roedores. Finalmente, se realizaron fumigaciones con azufre en espacios específicos.

En el caso de los Valles del Tuy, fue común el desalojo de viviendas; muchas fueron incendiadas. Se consideraba que los materiales utilizados en su construcción facilitaban la presencia de ratas y pulgas, impidiendo su exterminio a través de la fumigación. Pasadas las semanas el escenario fue cada vez más favorable, hasta el control general de la emergencia.

La peste en Venezuela en tiempos de Castro y Gómez no fue únicamente un asunto de la medicina, también fue aprovechada para las acciones políticas, las represalias contra Rafael Rangel resultan un claro ejemplo de ello. Por su parte, durante la octava Conferencia Sanitaria Panamericana, Chacín Itriago expuso la guerra contra la Yersinia pestis como una acción que demostraba el gran avance científico y administrativo en la Venezuela regida por el benemérito Juan Vicente Gómez; empero, los episodios de peste desde 1908 mostraban un cuadro totalmente distinto.

El duro editorial de la revista The Economist: “La situación en Venezuela es terrorífica” – Infobae – 7 de Abril 2020

La prestigiosa revista británica realizó un análisis de la actualidad del país caribeño ante el avance del coronavirus y la presión de EEUU y la comunidad internacional sobre la dictadura de Nicolás Maduro

Advierten que el coronavirus podría provocar una catástrofe en Venezuela (Reuters)
Advierten que el coronavirus podría provocar una catástrofe en Venezuela (Reuters)

Mientras el dictador Nicolás Maduro intenta resistir en el poder hasta las últimas consecuencias, los venezolanos ya no solo buscan sobrevivir a diario a la crisis humanitaria, sino que ahora ruegan no infectarse con coronavirus. Si el sistema sanitario del país pasaba por su peor momento, con el avance de la pandemia los hospitales no están preparados para soportar una gran masa de infectados.

Al mismo tiempo, Maduro y la cúpula del régimen chavista siguen minuto a minuto los pasos de Estados Unidos y la comunidad internacional, luego de que el Departamento de Justicia norteamericana presentara cargos de “narcoterrorismo” contra el dictador y su entorno. La propuesta de Washington de un gobierno de transición fue rechazada por la dictadura, lo que indica que Maduro, Cabello y compañía no están dispuestos a negociar.

Ante este contexto, la prestigiosa revista The Economist realizó un duro editorial, en el que sentenció: “La situación de Venezuela es terrorífica”. La publicación asegura que “el COVID-19 empeorará mucho las cosas”.

En un primer momento, Maduro presumió de haber sido uno de los primeros en la región en aplicar la cuarentena, y buscó mostrar control ante la crisis. Sin embargo, la pandemia dejó al descubierto, una vez más, la alarmante crisis que atraviesa el sector sanitario en el país. Además, la dictadura no dejó de lado su política de persecución y amenazas: secuestró y amenazó a médicos y periodistas que denunciaban las condiciones de los hospitales.

“El sistema de salud apenas funciona. El Índice de Seguridad Sanitaria Mundial, elaborado por la Economist Intelligence Unit, clasifica su preparación para una epidemia en el puesto 176 entre 195 países. La mitad de sus 306 hospitales públicos no tienen máscaras faciales, según Médicos por la Salud, una ONG”, indica The Economist, al tiempo que advirtió que ante la falta de pruebas y el seguimiento de los contactos, “la enfermedad se extenderá”.

Los médicos venezolanos denuncian la crítica situación de los hospitales para hacer frente al coronavirus (Reuters/ Manaure Quintero)

Los médicos venezolanos denuncian la crítica situación de los hospitales para hacer frente al coronavirus (Reuters/ Manaure Quintero)

“Solo tenemos agua corriente para la mitad del día”, graficó un médico del principal hospital público de la ciudad de San Felipe, capital del estado de Yaracuy.

En los últimos días, el régimen anunció que había arribado al país una dotación de ayuda proveniente de China para hacer frente al coronavirus. No obstante, ese médico indicó que los insumos aún no han llegado al hospital.

El hospital estatal El Algodonal, uno de los mejores de la capital, no cuenta con ambulancia, ni máquina de rayos X, ni morgue que funcione. Además, durante la mitad de la semana no hay agua ni electricidad. El pasado 30 de marzo, allí, y en esas condiciones, estaban siendo tratados dos pacientes con COVID-19.

El presidente interino Juan Guaidó alertó que la pandemia podría provocar una “catástrofe” en el país, por lo que instó, una vez más, a la Fuerza Armada a permitir el ingreso de ayuda humanitaria. Pero, una vez más, el Ejército se negó a colaborar.

La escasez de combustibles es otro de los graves problemas que sufren los venezolanos. Como ha ocurrido desde la llegada de Maduro al poder, el régimen entregó el control de la distribución de gasolina al Ejército. Pero la realidad indica que la cúpula militar aprovecha la situación para vender la gasolina en el mercado negro, como lo ha venido haciendo también con los alimentos.

El gobierno interino de Juan Guaidó advirtió que el coronavirus podría provocar una catástrofe en Venezuela (Reuters/ Manaure Quintero)

El gobierno interino de Juan Guaidó advirtió que el coronavirus podría provocar una catástrofe en Venezuela (Reuters/ Manaure Quintero)

Sumado a la crisis sanitaria y humanitaria, The Economist también puntualizó los efectos económicos que provocará el coronavirus en un país donde la inflación se cuenta por millones. “Un cierre nacional impuesto por el Gobierno el 17 de marzo se sumará a los efectos de la caída de los precios mundiales del petróleo. Las remesas de los venezolanos que viven en el extranjero están cayendo. Las exportaciones de oro e incluso de narcóticos están estancadas”.

Aunque en público transmite confianza y una realidad que no es tal, el dictador venezolano conoce esta situación. Por eso, el pasado 15 de marzo apeló al FMI, a ese organismo al que ha responsabilizado de todos los males en los países de América Latina, para solicitar una ayuda de 5.000 millones de dólares. Rápidamente, y como era de esperarse, el Fondo se negó porque no reconoce a Maduro como el presidente legítimo.

“Venezuela tiene menos margen que otros países latinoamericanos para pedir prestado para suavizar los efectos de la crisis”, explica The Economist.

Para muchos la llegada del coronavirus representaba para Maduro una bocanada de aire. Pero no fue así. La presión internacional sigue a la orden del día, incluso más que nunca, luego de los últimos pasos de Estados Unidos. Sin embargo, Washington ofreció retirar las sanciones y una salida decorosa del chavismo por medio de un Gobierno de unidad, que conduzca a elecciones libres y transparentes. Pero esto no fue aceptado por la dictadura.

Apenas unas horas después de que el régimen emitiera un comunicado aseguran que no aceptaría “ningún tutelaje” de actores extranjeros, Donald Trump anunció la operación antidrogas más grande de Estados Unidos en Occidente. Esto, solo unos días después de que el fiscal general norteamericano, William Barr, presentara cargos contra Maduro y los principales funcionarios del régimen por “narcoterrorismo”. El fiscal aseguró que el régimen, desde la llegada de Chávez al poder, fundó una organización de narcotraficantes llamada Cártel de los Soles, por una insignia en los uniformes del Ejército. De acuerdo con el Departamento de Justicia norteamericano, este grupo criminal, en alianza con las FARC, “intentó inundar” Estados Unidos con cocaína.

Donald Trump anunció el operativo antidrogas más grande en Occidente: buques y aviones serán desplegados cerca de las costas de Venezuela (Reuters/ Tom Brenner)

Donald Trump anunció el operativo antidrogas más grande en Occidente: buques y aviones serán desplegados cerca de las costas de Venezuela (Reuters/ Tom Brenner)

The Economist recuerda que “los discos informáticos descubiertos en una redada en un campamento de las FARC en Ecuador en 2008 supuestamente revelaron contactos entre el grupo y el Gobierno de Chávez, en el que el Maduro era ministro de relaciones exteriores”. “En otros cargos se afirma que Vladimir Padrino López, el ministro de defensa, conspiró para transportar cocaína en aviones registrados en los Estados Unidos desde Venezuela hasta América Central”.

“No hay duda de que existe una corrupción generalizada y una penetración del Estado venezolano por parte del crimen organizado, en particular el narcotráfico”, comentó Geoff Ramsey, de la Oficina de Washington para América Latina, a la revista británica.

“Mientras Maduro y Barr están blandiendo las esposas, la amenaza del COVID-19 solo puede crecer”, concluye The Economist.

Venezuela: una oportunidad para los de abajo por Luis Manuel Aguana – PanamPost – 7 de Abril 2020 

Las fuerzas armadas venezolanas tienen la oportunidad histórica, ante el parálisis generado por la crisis sanitaria del coronavirus, de pasarse al lado correcto

Las fuerzas armadas tienen una oportunidad para salvar a Venezuela. (Foto: Flickr)

No me agradó la alternativa que los Estados Unidos dieron a Maduro con su propuesta conciliatoria de un gobierno de cohabitación con la oposición oficial. Eso me sonó -y todavía me suena- a un remedio peor que la enfermedad. No solo porque les salva el pellejo a los capos de la droga que gobiernan el país sino porque buscan una alternativa complaciente a Juan Guaidó y su gobierno interino de acceder al poder con la formula de cohabitación de los “enclaves autoritarios”, con medio chavismo metido dentro de esa transición.

Es, en otras palabras,“zamuro cuidando carne”, con un gobierno de transición con los mismos que produjeron el desastre, causando la desmoralización brutal de una población que clama por un mínimo de decencia pública en la próxima gente que venga a gobernar. Eso claramente iba a alargar el sufrimiento de las millones de personas que aun vivimos aquí. De verdad prefiero lo que pasó, que Maduro y su mafia rechazaran eso, así como el país entero rechazó ese adefesio llamado Gobierno de emergencia nacional de Guaidó.

¿En dónde nos deja todo eso? En una espera insoportable, donde las cosas no se mueven ni para atrás ni para adelante. Si esa propuesta de Estados Unidos era efectivamente lo que supusimos de una “última rama de olivo” antes de proceder con la línea dura, entonces que no nos dejen esperando más, porque tengo la sensación de que aún creen que la mafia militar, metida igualmente hasta los tuétanos en el negocio de la droga, se va a mover consecuentemente para sacar al régimen.

La única manera de que de las FAN actuales salga algo, es que sean los militares de las capas medias y bajas, no involucrados en las decisiones ni negocios fundamentales del régimen, y que tienen mando de tropa y poder de fuego (capitanes, mayores y tenientes, los llamados «comacates»; e rango militar de mayor o comandante es el inmediatamente inferior al de teniente coronel e inmediatamente superior al de capitán), las que lideren una operación como la que pintan los estadounidenses desde fuera para liberar a Venezuela. Tendrían que existir militares como el mayor Marcos Pérez Jiménez, quien en 1945 encabezó dentro de la institución el golpe que derrocó a Isaías Medina Angarita el 18 de octubre de ese año (aunque los adecos aún lo sigan llamando revolución).

Yo me pregunto: ¿no estarán pasando esos mismos rangos medios y bajos de las FAN la suficiente hambre y trabajo como el resto de los civiles en Venezuela para que algo de eso ocurra? Dejo la pregunta abierta porque solo ellos podrían responderla. La gran mayoría de esas capas medias y bajas deben estar pasando ahora todavía mucho más trabajo que nosotros, los civiles, porque son esos cuadros los que matraquean en las carreteras a los camiones de comida, y cobran peaje a todas las actividades económicas de la vida del país, para medianamente poder sobrevivir en este infierno en que el castrochavismo convirtió a Venezuela.

Efectivamente, en Venezuela el matraqueo debe encontrarse en su mínimo económico histórico. No hay transporte porque no hay gasolina. Todos los negocios están paralizados por el COVID-19 y por la crisis de combustible del régimen. Se detuvo en seco el contrabando de extracción de combustible, en primer lugar porque ellos destruyeron a la gallina de los huevos de oro. Sobreviven coleando a quienes les pagan en las colas por la gasolina que queda. Me imagino cómo deben estar comiéndose las piedras esos soldados en las fronteras del país que le cobran a todo el que pasa. Pero ahora no hay a quién cobrarle, por lo que no sé de lo que estarán viviendo.

Ellos, los militares medios y bajos, que nos han azotado hasta el cansancio, porque son los que están controlando el país y sostienen a Maduro y su régimen, están comenzando a padecer lo que nosotros tenemos años padeciendo: el comunismo de sus jefes, que no tienen un pelo de comunistas porque viven como los capos del narcotráfico que son. Ahora se acabaron los privilegios de los cuadros medios y bajos porque su única ventaja era la prerrogativa de poder sobre el resto del país, porque estando armados en esa posición, piden coimas para poder sobrevivir. Eso se acabó. Ni siquiera los colectivos armados se salvan de la situación de paralización de Venezuela. ¿Estoy exagerando?

Ahora todos estamos friéndonos en el mismo sartén. Si bien es cierto que no toda la oficialidad media es corrupta, como ocurre en cualquier otra institución, difícilmente no existe alguna estructura de costos de cualquier industria, comercio o empresa en Venezuela que no contemple un elevado porcentaje para pagar lo que representa la coima de los militares. Pero ahora por la situación política nadie cobra, ni las empresas, ni el gobierno con sus impuestos, y por supuesto, menos los militares medios y bajos. Esto debería ser un buen motivo para moverse y resolver la usurpación del régimen. Imagino que querrán volver al menos al business as usual de la cuarta república.

En el 2011 escribí una nota que se pudiera considerar premonitoria en la que apuntaba que no eran solo los de arriba del régimen los culpables de esta desgracia, sino todos aquellos de abajo que por acción u omisión han permitido que continúe, incluyendo especialmente aquellos que han tenido responsabilidades medias o bajas. “Por más de una década los venezolanos hemos contemplado un gobierno desmantelar una a una nuestras instituciones más preciadas. Y lo peor es que ese desmantelamiento ha contado con la ayuda y complicidad abierta de personajes con nombre y apellido que han atropellado los derechos humanos de las personas a los ojos impávidos de todos nosotros”, afirmé en su momento.

Si hay algo rescatable de las FAN, estará allí. Es como cuando se quema un viñedo y solo es rescatable un renacimiento de la planta original si todavía hay ramas que han conseguido conservar algún verdor en su interior después del fuego, y que renace solo si existen las condiciones y la oportunidad. Pues bien, si quedó algo de verde dentro esa institución, no creo que exista mejor condición y mayor oportunidad que la de hoy para demostrar que pueden renacer. De otra manera serán igualmente responsables y sujetos a la persecución futura de la historia y de los cazadores venezolanos, que harán como Simón Weisenthal en su tiempo: después de la tragedia no nos olvidaremos nunca de las iniquidades que se cometieron en contra de nuestro pueblo, tanto por los de arriba como por los de abajo

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La CIDH pide que se restablezca el orden constitucional en el país – El Nacional – 7 de Abril 2020

La comisión advierte que el régimen de Nicolás Maduro, en lugar de remediar la situación de vulnerabilidad de los venezolanos, se ha dedicado a restringir los espacios democráticos

venezuela

La Comisión Interamericana de los Derechos Humanos publicó este martes su informe anual sobre la situación de los derechos humanos en Venezuela durante 2019. Alertó sobre la vulnerabilidad que padecen los venezolanos y registró el grave abuso de poder de parte del régimen de Nicolás Maduro.

“La Comisión observa que durante 2019 se han agravado las situaciones estructurales que afectan los derechos humanos de la población venezolana, que han derivado en una crisis política, social y económica extremadamente grave. En la actualidad es evidente la ausencia del Estado de Derecho en Venezuela por cuenta de la alta concentración de poder por parte de la rama ejecutiva y la inexistencia de un sistema real de pesos y contrapesos”, indica el informe.

La organización pudo evidenciar que la extralimitación de funciones de la asamblea nacional constituyente también ha lesionado la institucionalidad de Venezuela. “A esto se suma el hecho de que el TSJ siga profiriendo decisiones en desmedro de la Asamblea Nacional, de forma sistemática y avalando prórrogas irrestrictas a los estados de excepción”, agregó.

Advierten que el régimen no toma decisiones que pueden remediar la situación de vulnerabilidad que parecen muchos venezolanos, sino, por el contrario, se ha dedicado a valerse del uso excesivo de la fuerza para restringir los espacios democráticos.

“La militarización de la seguridad ciudadana y la participación de grupos civiles armados condujeron a que durante 2019 se siguieran presentando graves violaciones a los derechos humanos, como ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas y torturas”, destacan.

Recomendaciones de la CIDH

Entre las recomendaciones de la CIDH pide restablecer el orden constitucional garantizando la independencia y equilibrio de poderes, la participación política sin discriminación de toda la población y el control ciudadano hacia la actuación de los distintos poderes del Estado.

Consideran necesario asegurar que las disposiciones relativas al estado de excepción sean utilizadas en situaciones de extrema gravedad y real excepcionalidad. También que se adecuen estrictamente a las necesidades de la situación que se enfrenta de manera razonable.

Solicitaron al régimen abstenerse de efectuar detenciones ilegales o arbitrarias, y en caso de que una persona sea privada de la libertad, asegurarse de que se cumplan todas las garantías del debido proceso. Asimismo, instan a permitir y garantizar el derecho a la libre protesta.

Con respecto a la prensa venezolana, considera necesario otorgar a los periodistas el máximo grado de garantías para que no sean detenidos, amenazados o agredidos por estar ejerciendo su profesión.

“Abstenerse de aplicar limitaciones al funcionamiento de los sitios web, blogs, aplicaciones, u otros sistemas de difusión de información en Internet, electrónicos o similares, incluso sistemas de apoyo como PSI o motores de búsqueda. Estas limitaciones son admisibles solamente en la medida en que sean compatibles con las condiciones previstas para la limitación de la libertad de expresión”, resalta el informe.

La CIDH instó al régimen a solventar la crisis del sector salud, así como de los servicios públicos en Venezuela.

De igual forma, piden respetar la autonomía de las instituciones universitarias y solicitan realizar una evaluación del impacto ambiental del Arco Minero del Orinoco.

“Asegurar los derechos a la personalidad jurídica e identidad mediante la emisión oportuna de documentos de identidad como pasaportes, cédulas, actas del registro civil, así como certificados de antecedentes penales”, destaca la CIDH con respecto a las limitaciones del régimen al momento de solicitar papeleo en Venezuela.

En los últimos puntos del informe indica que es necesario adoptar medidas urgentes para brindar la protección que requieren las personas mayores, dando prioridad a su acceso a la alimentación y atención.

Mariano de Alba

@marianodealba

En su informe anual, la @CIDH “ve con profunda preocupación la dramática situación en la que vive la mayoría de venezolanas y venezolanos. Más preocupante aún resulta que el Estado no parece estar tomando acciones efectivas para remediar tal situación.”

 

 

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