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Comunicado MUD sobre elecciones municipales – 10 de Diciembre 2017

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COMUNICADO

Quien se vale del hambre del pueblo mediante un sistema electoral fraudulento no debe cantar victoria

Las irregularidades y la escasa participación han marcado la jornada electoral del 10 de Diciembre.

Unas elecciones creíbles se caracterizan por la inclusión, la transparencia y la igualdad de condiciones. Ninguno de esos atributos estuvo presente hoy en Venezuela.

Nuevamente vimos a todo el aparato del Estado abusando de su poder, incluyendo el uso perverso del “carnet de la patria”, para someter la voluntad de un pueblo en situación de extrema necesidad. Estamos claros de que hoy, en Venezuela, no hubo elecciones en los términos que establece la Constitución.

Una inmensa mayoría de la población electoral venezolana expresó su repudio a este régimen; unos no acudiendo a votar ante lo que consideraron un campo minado y otros defendiendo su derecho al voto ejerciéndolo a pesar de las trabas y el ventajismo oficiales y expresándolo a favor de candidatos y partidos que decidieron participar.

Ambas opciones merecen nuestro respeto por ser legítimas y debemos trabajar en función de reagrupar fuerzas y unificar criterios para ejercer y obtener la mayor presión nacional e internacional por el rescate del derecho al voto con las garantías que permitan consolidar el cambio que nuestro pueblo exige y reclama.

Entre los que acudieron a votar hay una parte significativa que lo hizo por presión gubernamental. A ellos también les hablamos hoy; entendemos la dramática situación que están atravesando y es para liberarlos del chantaje y la opresión que les tendemos la mano.

Mientras los altos personeros del poder se denuncian unos a otros por escandalosos casos de corrupción; mientras esos corruptos celebran y se felicitan por haber arrebatado hoy las alcaldías mediante el fraude y el chantaje, la gran mayoría de los venezolanos padece por la falta de alimentos y medicinas y aumentan trágicamente las muertes por desatención médica y por desnutrición. Hospitales y escuelas se caen pedazos.

La crisis humanitaria es verdadera, la fractura democrática es real, la corrupción originada desde Miraflores es evidente.

No cabe lugar a duda de que Nicolás Maduro no cuenta con el apoyo de la gran mayoría del país y nunca lo obtendrá. Venezuela clama por un cambio y los que hoy celebran sobre sus ruinas saben que hay un pueblo con hambre de alimentos, de medicinas y de libertad. Esta Venezuela de futuro y progreso está dispuesta a luchar con firmeza para que tengamos verdaderas elecciones justas y transparentes donde la inmensa mayoría que hoy expresó su rechazo al Régimen le abrirá las puertas al Cambio.

Caracas, 10 de diciembre de 2017

El carnet del hambre por José Domingo Blanco – RunRunes – 7 de Diciembre 2017

 

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Un reconocido portal de noticias abre con una información que uno esperaría conmoviera hasta al más insensible de los funcionarios del régimen: Johan, un muchacho de 13 años, murió en un hospital de Portuguesa, víctima de una desnutrición severa. Al momento de su muerte, pesaba tan solo 11 kilos. Léase bien: ¡11 kilos! Peso que está más acorde con el de un bebé entre los 10 meses y el año. No con la edad que tenía Johan. No es el final que merecía tener Johan. Pero, tampoco es el final que merecen cientos de venezolanos afectados por la hambruna y sobre quienes pende una sentencia de muerte. Porque, con Johan, suman once los decesos de niños para quienes la palabra comida no existió. Y, cuando el hambre es la constante, los resultados son predecibles. La desnutrición severa, esa que Caritas y Susana Rafalli vienen denunciando desde hace ya algún tiempo, está cobrando vida propia y tragando con voracidad a la población más vulnerable de una Venezuela irreconocible; pero, sobre todo, de una Venezuela muy pobre que comienza a sucumbir de inanición.

Somos una nación arruinada y miserable, en donde aún se producen escandalosos contrastes: mientras nuestros niños mueren por falta de comida o medicamentos; Maduro, con su inocultable sobrepeso y desfachatez, celebra su cumpleaños en cadena nacional, restregándonos que el despilfarro es uno de los usos que puede darle al dinero de la nación. Unos recursos que, en vez de pagar los honorarios de sus cantantes de merengue favoritos, hubieran contribuido para que los hospitales del país tuvieran algo de dotación.

El hambre, así como la escasez de alimentos y medicinas, es la estrategia de control con la que el régimen logra la sumisión del país. Es la fórmula magistral con la que ha logrado que un segmento de la sociedad se arrodille suplicando una caja CLAP o ruegue por ser fichado con el Carnet de la Patria y celebre cuando lo logra. El régimen le ha quebrado las rodillas a un sector de la población, que hoy le agradece a su victimario las muletas que le permiten seguir andando.

Esta situación tenemos que entenderla, para detenerla. Y esa es la inquietud que mueve a distintos grupos y ONG interesados en la búsqueda de soluciones a un problema que amenaza con seguir cobrando víctimas. Y con esa motivación como norte, este jueves asistí a un encuentro organizado por la agrupación Quiero un País, que dirige mi apreciado amigo Werner Corrales. Allí, junto con otros colegas, tuve la oportunidad de escuchar la inquietud del exministro Carlos Walter, quien aseguró que la crisis en el sector salud se ha agudizado en los últimos tres años; con un agravante adicional que aportó Corrales: el escozor que le causa al régimen el término “ayuda humanitaria”, una solución que ofrece la comunidad internacional y que podría paliar la grave crisis que, en materia de salud, alimentación y derechos humanos, estamos sufriendo en Venezuela. Pero, el régimen se niega. Rechaza, sin escuchar argumentos ni razones, esa asistencia humanitaria que ofrecen organismos internacionales que ven, con alarma y preocupación, lo que ocurre en el país y el efecto que puede tener en el resto del continente.

Al régimen le incomoda la frase “ayuda humanitaria” quizá por la soberbia que caracteriza a los magnates venidos a menos que, por malos manejos financieros, caen en bancarrota. Por eso, la arrogancia de los voceros del desgobierno cuando aseguran que no necesitamos limosnas. Porque, aceptar la “ayuda humanitaria” sería reconocer que llevaron al país a la quiebra. Es reconocer que estamos en la ruina pese a que alguna vez, durante estos últimos 18 años, tuvimos el ingreso petrolero más alto de la historia; pero, que no supieron administrarlo. O que se repartieron entre ellos como cuando los ladrones, después de cometer el asalto, se reparten el botín entre los integrantes de la banda delictiva.

Está claro, aunque quizá no para toda la población, que el régimen ha sido incapaz de luchar contra la pobreza, esa que Chávez ofreció acabar; pero, que se ha acentuado durante los años que tienen controlando el poder. Han sido hábiles diseñando argumentos con los que culpabilizan a otros de sus responsabilidades, despilfarros y pésimas actuaciones. Han logrado que, todavía hoy, a pesar de la destrucción y miseria que han provocado, las encuestas los favorezcan con las intenciones de votos de un grupo de venezolanos que ven en el chavismo/madurismo, en los Clap y el Carnet de la Patria, la solución de sus problemas y, quizá, hasta la venganza por los años en los que fueron invisibles para los gobiernos anteriores.

Así, mientras el desgobierno se jacta de una abundancia de recursos -que ya no existe, de sus motores productivos -que no arrancaron, de su poderío –que se resquebraja y su petrochequera –sin fondos; muchos venezolanos son reclutados por la hambruna, sin poder resistirse ni luchar contra ella… ¡Como Johan, que murió de 13 años, pesando tan solo 11 kilos!

 

Padrino López rechaza petición para la apertura de un canal humanitario por Alejandro Ferrer – Venepress.com – 6 de Diciembre 2017

1512586111_padrino-1100x618.jpgEsto lo dio a conocer durante el inicio formal del “Plan República” previo a las elecciones de este domingo

El ministro para la defensa, Vladimir Padrino López, aseguró que ven “con mucha preocupación la solicitud de un canal humanitario para Venezuela” ya que afirma que, lo que está detrás de esta ayuda, “es el injerencismo desnudo y descarado sobre un Estado.”

“Todos sabemos, los que estamos aquí vestidos de verde, de patriotas, lo que significa y lo que está detrás de una intervención de carácter humanitario, es la intervención desnuda”, aseguró el general es su alocución desde el paseo Los Próceres, en Caracas.

“Yo como ministro y como compañero de armas fijo también posición al respecto, porque se trata de la seguridad y la defensa de la patria”, enfatizó.

Aprovechó también para felicitar al fiscal general de la República, Tarek William Saab, por “emprender una guerra sin cuartel contra la corrupción”.

El problema de negociar en dominicana por Thays Peñalver – Venepress.com – 4 de Diciembre 2017

1511394358_1509979393_Captura_de_pantalla_2017-11-06_a_la(s)_10.41.26_a._m..jpgNadie sabe quien pierde más o lo que es lo mismo, ganará quien pierda menos y en este caso, el gobierno es el que menos tiene cara de perder

La oposición y el gobierno han decidido levantarse de la mesa sin que exista humo blanco en las negociaciones. Como es lógico, el problema para ambos es que toda negociación por mas adelantada que esté contempla ceder posiciones y posturas. Por eso el peor momento de toda “negociación” política es cuando ambas partes ven plasmado en un documento la ruta acordada, pero completamente edulcorada en un lenguaje diplomático que convenga a las partes. Les pongo un ejemplo que ocurrió ayer abiertamente en los medios, a la oposición le conviene que el gobierno acepte los términos “crisis humanitaria” y que permita un “canal humanitario” y para el gobierno es imposible aceptarlo, porque sería admitir nada menos el fracaso de la revolución y con ello, la oposición saldría políticamente victoriosa. Pero si la oposición solo logra un acuerdo parecido al de 2014 que hable de “trabajar conjuntamente para solucionar el problema” que contemple traer medicinas, sin haber ganado la batalla política, uno de sus puntos principales, como en el pasado, carecería de efecto político alguno y es que la donación de unas pocas medicinas coyunturales –en sentido estadístico- no tienen mayor impacto en un país que necesita arreglar el problema de insumos médicos de fondo.

Lógicamente ocurre lo mismo con el bando contrario, pues el gobierno pide que la oposición rechace “cualquier forma de injerencia internacional” -venga de Trump, de Almagro o de quien sea- y cuando se plasma en el documento, la oposición no puede aceptarlo en esos términos y termina siendo un punto muerto en el debate, ya que quedaría también como en el documento de 2014, como una simple declaración de principios sobre la soberanía del país.

El resto de las expectativas del gobierno son tan altas, que implican nada menos que una “rendición incondicional” de la oposición cuando piden también que la oposición aniquile el mandato expreso de 7,5 millones de sus votantes y reconozca, coadyuve al reconocimiento Internacional de la Asamblea Nacional Constituyente, se subordine a ésta y participe en la Comisión de la Verdad destinada a investigar a la propia oposición.

Pide también que la Asamblea Nacional acate las sentencias del TSJ que la despojan por completo de sus funciones y que se comprometa al cese de la “guerra económica” que supuestamente han generado los industriales y los productores -entre muchos otros- contra el pueblo. Finalmente, que acepten los resultados de las elecciones Municipales en curso y de las presidenciales, ya previstas éstas últimas para finales de 2018.

Para la oposición aceptar semejantes propuestas o que el gobierno acepte lo contrario como contrapropuesta opositora, simplemente coloca estas posiciones en un punto medio, en el que ambas partes se comprometen a “medio aceptarse” lo que políticamente no tiene mayores repercusiones para el gobierno, pero si para la oposición tanto en su electorado, como a nivel internacional. Porque medio aceptar la Constituyente, no es lo mismo que lo que el gobierno ha hecho con la Asamblea. Porque el punto y la ganancia política entonces se lo llevaría por completo el gobierno.

Por eso los dos puntos fuertes de la negociación son principalmente la reestructuración del CNE y “Que la oposición se comprometa a hablar con el Gobierno de EE.UU y exija que levante la persecución económica y financiera contra Venezuela” (Telesur). Y por eso todo parece indicar que ya están trabajando desde hace rato en este punto con la “reestructuración de la deuda” propuesta por la oposición, a cambio de que le permitan tácitamente a la Asamblea proseguir su curso y un cambio en el CNE.

El problema es que la oposición debe entonces no solo comprometerse a hablar sino exigirle a Donald Trump, Marco Rubio e Ileana Ros-Lehtinen (al Senado y a la Cámara), que eliminen o reformen las sanciones económicas para reestructurar la deuda. En palabras más sencillas el gobierno tendrá un barril a 60 dólares, le entrarán cada semana mil millones de dólares para las elecciones. Pero no puede movilizar un centavo y necesita que la oposición ayude a levantar las sanciones para que el gobierno disponga de los fondos para gobernar. Por todo esto, el mayor de los problemas que tiene esta petición es que la fuerza de la oposición, depende de terceros.

El segundo problema es el impacto internacional en la imagen de la oposición. Lo que resulta obvio, es que el gobierno necesita que quien motorice esto sea la parte de la oposición que puede al menos tener acceso y algo de ascendente, es decir no la parte de la oposición que Donald Trump y Marco Rubio no escucharían.

Puede ser también que el gobierno este pretendiendo como resultado el descredito opositor, en los Estados Unidos y que este país termine de entender que la oposición no es la opción. De allí que de aceptarse, al menos dos de los políticos con mayor ascendente internacional de la oposición, serán los comprometidos para esta tarea y contra esto ya Marco Rubio se pronunció a penas escuchar la petición publica de la oposición en su momento (10 de noviembre): “No habrá manera de reestructurar la deuda venezolana, sin una exención a las sanciones y no habrá ninguna exención de sanciones”. Si es o no una retorica del senador Rubio, para elevar la fuerza en la negociación, se vera en un futuro, pero todo luce que la oposición no las tiene todas consigo.

En relación a esta postura, la lógica estadounidense es la misma, que si la oposición cubana en Cuba, pidiera el cese del bloqueo para que los Castro entreguen algo a cambio. Por eso lo que pedirá la oposición a Trump y a Rubio es un caso único. En principio porque sabe que quienes llegan a pedir eso son personas que tienen una “pistola en la cabeza” y por eso es cierto que el gobierno de Estados Unidos ha cedido políticamente en casos puntuales de acuerdo a resultados concretos, pero nunca ha cedido completamente. Es decir, hay precedentes de levantamiento de sanciones puntuales en diálogos como el caso de Zimbabue (Tribunal electoral y esposas de ministros) pero nunca ha cedido a un bloqueo como el venezolano, mucho menos cuando las “concesiones” en el propio diálogo y la excarcelación previa de políticos renombrados, es una señal de que la presión está funcionando.

Así que, ¿de que depende que Donald Trump y Marco Rubio acepten la propuesta de estos políticos y eliminen las sanciones parcial o totalmente? En el mejor de los casos, no bastará con una tímida ganancia o un CNE “balanceado” o un canal humanitario, la oposición debe presentarse allí, con la madre de todas las ganancias, es decir el gobierno debe ceder a lo incomprensible y ya ha advertido que “no torcerá el brazo”.

Sea como fuere, en este caso las posibilidades de una victoria contundente de la oposición, son pocas si el gobierno no cede abiertamente a unas elecciones completa y totalmente libres, con el fin de la represión a la oposición, el retorno de los políticos exiliados y presos habilitados políticamente. Menos de esto, no conllevara al levantamiento de sanciones, mucho menos de lo que el gobierno califica de “bloqueo financiero”.

Pero si la oposición llega a Donald Trump y a Marco Rubio con una ganancia mínima. Un CNE mitad del gobierno y mitad de la oposición con un tercero, susceptible a ser demolido por el sistema y unos cuantos políticos aún presos en sus casas, con un canal humanitario que no es solución al problema de fondo de los medicamentos, la situación será complicada para la oposición internacionalmente y m´ss aún, de cara a sus electores.

Finalmente esta la realidad económica, hasta ahora culpa absoluta del gobierno. La oposición podría obtener ganancias puntuales, pero también tiene mucho que perder, aún si se sale con la suya. Y aquí me temo que en la oposición hay buenas intenciones, pero siguen sin tener noción de lo que verdaderamente implica una reestructuración de la deuda en un país. Porque el liderazgo opositor cree que una reestructuración es asunto de economistas y burócratas cuando es un asunto de ciclópeos y agresivos bufetes de abogados.

Lo que no entiende el liderazgo opositor que lo propone, es que no importa si es el esquema de un rescate del FMI que implica una serie de condiciones espeluznantes y la sesión de la soberanía económica frente a la oficina del comisionado nombrado o directamente con los acreedores, en un país con un barril a 60 dólares, sentado sobre diez trillones de dólares y activos por doquier. El liderazgo opositor debe comprender que toda reestructuración de la deuda implica medidas económicas, implican abogados internacionales y muchas letras pequeñas, implica que usted durante el tiempo que dure, no puede darle mejores condiciones a otros préstamos porque estaría estafando a quienes aceptaron sus condiciones, implica la posible negativa de los fondos buitres y problemas grandes con activos internacionales e implica quiéralo o no, medidas de recorte de gastos y disciplina fiscal que son por decir lo mejor, poco probables.

Así que si reestructuran la deuda y esto sale mal económicamente como en el caso argentino o griego (implícito en toda reestructuración) la oposición estará en el peor de los mundos, será culpada de la crisis, de colaboracionismo y habrá perdido todo lo que le queda de imagen internacional.

Por eso, la parte no convocada al dialogo, piensa que si la única fortaleza real de la oposición, si lo único que impide que arrasen con lo que queda del aparato productivo y de la debilitada oposición, son la presión internacional y financiera ¿Suena lógico jugar esa carta antes de tiempo?. Por otra parte piensa que presentar una “victoria” con una reforma puntual del CNE que lo haga mas paritario no conduce a ninguna parte, mucho menos a ganar una elección, ya que parten de la experiencia de la propia Asamblea, ganaron dos tercios y ni siquiera podían abrir las oficinas, no tenían luz o un funcionario militar tenía mas peso para dejar entrar al Hemiciclo, que el propio presidente. En fin que esa parte de la oposición piensa que tener un mejor CNE, no garantiza que un suboficial, los deje siquiera entrar al centro de cómputos, mucho menos que no hagan trampa.

En fin que la oposición esta dividida incluso en las posibles ganancias de las negociaciones y más aún frente a una ganancia a medias, porque en toda negociación ceden las dos partes y no solo importa lo que gane una parte, sino las implicaciones de las ganancias del otro lado. Como por ejemplo, el gobierno no reconocería una emergencia humanitaria porque sería reconocer el fracaso de la revolución, pero dejaría entrar medicinas. Asunto que sería un pequeño paliativo al problema real de medicamentos, es decir no se reflejaría realmente en la carestía general y no sería ganancia política para la oposición. O un CNE mas “balanceado” que no significaría elecciones limpias y a la oposición trabajando contra las medidas de Trump.

Así que el temor de esa parte opositora es que el gobierno se salga con la suya, al ganar casi todas las gobernaciones y las alcaldías, gane las presidenciales y se quede con dinero y sin sanciones económicas con una oposición culpada por todos, extremadamente debilitada internacionalmente y demolida electoralmente por otros cinco años. Lo que en la practica sería casi la desaparición de los partidos y su militancia. Con una constituyente y un TSJ secundados parcialmente por la oposición, que pueden decidir elecciones legislativas en 2019 y crear en la practica, una hegemonía de un partido único, nunca visto desde el caso cubano. Es decir el peor escenario posible para la oposición.

Como siempre hay que ligar que las cosas funcionen y que el liderazgo tenga la razón y no se la juegue por nada o casi nada. Porque hay muchas cosas que pueden salir mal como resultado de esta negociación en particular. Hay que ligar que a la oposición le vaya bien, porque no solo se juega su final, sino nuestro destino. Su éxito o fracaso, será el de Venezuela, pero como dice el New York Times, todo pinta que en esta negociación, nadie sabe quien pierde más o lo que es lo mismo, ganará quien pierda menos y en este caso, el gobierno es el que menos tiene cara de perder.

Thays Peñalver
04/12/2017 – 4:47PM

Comment Chávez a ruiné le Venezuela par Laurence Debray – Le Point – 1 de Diciembre 2017

Corruption, trafics, inégalités sociales, pauvreté galopante, analphabétisme… Le vrai bilan des années Chávez et Maduro est sans appel.

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Monsieur Besson, Vous venez de découvrir qu’il y a deux Amériques ! Saluons cette illumination ! Vous devez cette trouvaille à la lecture d’un sous-produit de la propagande chaviste, adoubé officiellement par l’ambassade du Venezuela, dont l’auteur, Andrés Bansart*, arbore le titre de professeur d’un obscur centre d’études de Caracas. Grâce à lui, vous avez appris qu’il y aurait donc une Amérique riche, du Nord, et une Amérique pauvre, du Sud – comme s’il n’y avait pas de pauvres au nord ni de riches au sud. Mais évitons les subtilités afin de ne pas égarer votre bel esprit et penchons-nous, comme vous l’avez fait dans Le Point du 31 août 2017, sur le cas du Venezuela, et de « l’abominable misère » dans laquelle le pays croupissait avant qu’Hugo Chávez arrive enfin, pour illuminer le peuple, l’alphabétiser, et l’émanciper de méchants « grands industriels transnationaux ».

Est-ce utile de préciser que nous parlons d’un pays pétrolier, membre fondateur de l’Opep, qui possède les premières réserves du monde d’hydrocarbures (devant l’Arabie saoudite), dont les revenus lui ont permis d’être la nation la plus riche de la région, jouissant d’une exceptionnelle stabilité démocratique depuis 1958 jusqu’à l’abrogation par Nicolás Maduro de l’Assemblée nationale, dûment élue mais à l’opposition majoritaire, l’été dernier ? « Ce que nous n’obtiendrons pas par le vote, nous l’obtiendrons par les armes », a-t-il précisé (le 27 juin 2017). Puisque, contrairement aux Vénézuéliens, vous avez la chance de vivre dans une démocratie, patrie des droits de l’homme, je ne peux que respecter votre opinion sur un pays qui est le mien, prenant votre condescendance comme le trait de caractère d’une certaine élite française. Ou serait-ce le reliquat du mythe XVIIIèmiste du bon sauvage ? Je ne me bornerai qu’à démentir quelques insinuations insultantes pour mes compatriotes, acculés à survivre au quotidien. Car votre légèreté est scandaleuse au regard de la crise humanitaire qui sévit dans mon pays. Le Venezuela est malheureusement devenu un lieu d’expérience politique pour divertir une frange de la gauche française, confortablement attablée dans les restaurants parisiens, alors que 32 millions de personnes ne trouvent là-bas plus de quoi se nourrir ou se soigner. Je me sens d’autant plus autorisée à vous répondre, monsieur Besson, que j’ai fréquenté assidument, enfant, les camps d’entraînement militaire et idéologique à Cuba, que j’ai arpenté en tant que jeune journaliste les bidonvilles de Caracas, et que j’ai longuement interviewé votre héros, Hugo Chávez, juste avant son arrivée au pouvoir.

La fille d’Hugo Chávez est devenue la femme la plus riche du pays

Je ne m’attarderai pas sur votre confusion entre le nom d’un président, Carlos Andrés Pérez (CAP), et le nom de son parti (AD – Acción Democrática), ou sur la qualification « de droite » d’entités politiques sociales-démocrates, qui révèle votre méconnaissance du sujet. Je préfère souligner votre formidable sens de l’humour : avant l’arrivée d’Hugo Chávez au pouvoir en 1999, « la bourgeoisie vénézuélienne » aurait selon vous, « accumulé les richesses du pays pour se hâter de les transférer à l’étranger ». Je ne nie pas la corruption endémique dont a pu souffrir le Venezuela dans le passé, mais dans l’histoire des dictatures latino-américaines – pourtant nombreuses –, aucune élite militaire ne s’est jamais autant enrichie, battant un record pourtant difficile à atteindre ! La fille d’Hugo Chávez est devenue en quelques années la femme la plus riche du pays. La « bolibourgeoisie » chaviste a détourné 850 milliards de dollars de revenus pétroliers pour son usage propre, dont une partie se trouve sur des comptes bancaires aux États-Unis. Sans mentionner les fruits du trafic de drogue faisant du Venezuela un narco-État notoire. À ce niveau-là, on ne parle plus de vol mais de braquage institutionnalisé. Ou de régime cleptomane.

Je vous accorde que le Venezuela ne fut jamais un éden égalitaire. Contrairement à vos dires, « la paysannerie » ne fut pas « chassée de ses terres pétrolifères pour venir s’entasser sans travail dans les bidonvilles de Caracas ». Il y eut, comme dans toutes les sociétés industrialisées, un exode rural – en 1940, 60 % de la population était rurale, en 1960, 60 % de la population devint urbaine –, mais ce dernier n’est pas dû à l’exploitation pétrolière, limitée principalement au lac de Maracaibo. Malgré ses inégalités sociales, le Venezuela fut traditionnellement une terre d’accueil et d’intégration : des Européens, pendant et après la Seconde Guerre mondiale, prospérèrent en participant à l’élan de modernisation du pays. Tout comme les réfugiés économiques des contrées voisines. Car le pays promettait alors un travail et une ascension sociale possible. Aujourd’hui, plus de deux millions de Vénézuéliens ont pris la route de l’exil. La classe moyenne, qui n’a plus de perspective professionnelle, qui en a marre d’avoir faim et de retrouver ses enfants à la morgue, quand ils n’ont pas été arrêtés et torturés, a déclaré forfait.

La pauvreté affecte aujourd’hui 83 % des Vénézuéliens
La colonne vertébrale du pays part, laissant derrière elle les plus démunis, ceux qui n’ont pas d’autre choix que de rester, ceux qui auraient dû bénéficier en premier d’une bonne gestion des revenus pétroliers. Avant Chávez, ils étaient soignés gratuitement dans des dispensaires publics qui jalonnaient le pays ; avec Maduro, ils meurent faute de médicament dans des infrastructures délabrées. Contrairement à ce que vous pensez, monsieur Besson, la démocratie « n’a pas laissé les infrastructures du pays pourrir au soleil » ; le régime bolivarien les a radicalement annihilées, à coups d’expropriations, de démantèlement systématique du tissu économique et de gestion arbitraire. Si la pauvreté affectait 49 % des Vénézuéliens en 1998, elle est aujourd’hui de 83 %. Accuserez-vous le « gros capital » de cette catastrophe humanitaire ? C’est dans les bastions chavistes, là même où Chávez est né et où Maduro a grandi, que les révoltes sont les plus violentes. Et les répressions les plus radicales aussi.

Selon vous, le « peuple » vénézuélien aurait bénéficié d’une « large campagne d’alphabétisation » mise en œuvre par Hugo Chávez. Au Venezuela, l’éducation est gratuite et obligatoire à partir de l’âge de six ans. Malgré tout, entre 5 % et 8 % d’analphabétisme persiste (1 à 2 % en France). Les missions d’Hugo Chávez se révélaient plus des cours d’endoctrinement que des cours de lecture, et finissaient souvent par un embrigadement militaire. Chávez appliqua à la lettre la méthode cubaine pour soumettre sa population : la révolution bolivarienne, avec ses belles promesses, devint un sous-produit de la révolution cubaine. Pourquoi pensez-vous que Fidel Castro chantait chaque année, en anglais s’il vous plaît, « happy birthday » à son acolyte vénézuélien ? 90 000 barils de pétrole envoyés gratuitement et quotidiennement à Cuba ont permis à l’île de ne pas sombrer, cette île qui survit grâce aux touristes nostalgiques et aux cigares depuis qu’elle a efficacement détruit son industrie sucrière. Pour la façade, on envoya des médecins cubains soigner les petits Vénézuéliens, comme s’il n’y avait pas de médecin compétent au Venezuela. En sous-main, la sécurité intérieure sera désormais entre les mains d’experts cubains, tout comme la manœuvre politique. En plus d’une dictature narco-populiste, les Vénézuéliens doivent se rebeller contre une invasion… Qu’ont-ils gagné pour avoir cru au socialisme du XXIe siècle ? La faim et la mort. Un beau programme sur lequel vous devriez méditer, monsieur Besson.

 

Se agrava crisis alimentaria en Venezuela por Sonia Domínguez Ramírez – Yoinfluyo.com – 24 de Noviembre 2017

La desnutrición aguda en Venezuela, principalmente en los niños de 0 a 5 años, casi se duplicó este año con respecto a 2016, aseguró Yaneth Fernández, directora de Cáritas en esa nación, por lo que indicó que es necesario dejar de lado la política y sumar esfuerzos para encontrar soluciones al respecto.

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Mueren por falta de comida

La organización de ayuda realizó un monitoreo que se llevó a cabo en las zonas vulnerables de Zulia, Vargas, Distrito Capital y Miranda, y que arrojó resultados alarmantes, ya que se observó que en los últimos meses la población estaba comiendo dos veces al día, situación de la que resultan ser los más afectados los niños.

Con base en las cifras arrojadas por el Sistema de Alerta, Monitorio y Atención en Nutrición y Salud (SAMAN) se observó que la desnutrición en menores de 0 a 5 años de edad pasó de 8 a 14.5 por ciento, “lo que de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) si llegamos a 15 por ciento estamos hablando de emergencia alimentaria”, indicó Fernández.

“La desnutrición aguda descompensa gravemente a los niños y por eso estamos viendo cómo ha aumentado la muerte de niños que llegan con grados de desnutrición a las emergencias hospitalarias y no sobreviven frente a un virus”, explicó la directora de Cáritas Venezuela.

Apenas el 13 de noviembre en el marco de la reunión de Formula Arria del Consejo de Seguridad de la Naciones Unidas, Joseph Donnelly, jefe de la delegación de Cáritas Internacional ante la ONU expresó su preocupación por la situación económica venezolana la cual imposibilita el acceso a suministros y servicios básicos.

Indicó que solo 4 millones de personas pueden comer dos veces al día como consecuencia del incremento de los precios de los alimentos mientras que el 68 por ciento de las familias han tenido que recurrir a otras formas para cubrir esta necesidad.

Ante la emergencia humanitaria que se vive en dicho país, Donnelly dijo que Venezuela es un Estado fallido cuyo gobierno no tiene la capacidad para proveer ni cubrir los servicios básicos de sus ciudadanos especialmente de niños y adolescentes razón por la que instó a la comunidad internacional a seguir muy de cerca la situación humanitaria en el país.

Cáritas Venezuela continuará el estudio en 2018, en el que sumará 10 estados más y contará con el apoyo de al menos 10 mil voluntarios para las jornadas sociales.

Ayuda humanitaria: problema moral, problema operativo – Editorial El Nacional – 20 de Noviembre 2017

Desde hace no menos de un año, voces de las más diversas instituciones y de la sociedad civil organizada vienen clamando porque se permita el ingreso de ayuda humanitaria a Venezuela. La Iglesia y sus núcleos de base, organizaciones no gubernamentales, voceros de los partidos políticos democráticos, líderes sociales y de gremios de trabajadores, profesionales y empresas han coincidido en la petición. A ello se han sumado, en cantidad y representatividad impresionante, voceros e instituciones de más de 60 países. Las desgarradoras secuelas del hambre, el auge de las epidemias y la falta de insumos y medicamentos, la carencia de los bienes más elementales adquieren cada día un peso más significativo en la opinión pública mundial. En el planeta entero, el seguimiento de las penurias venezolanas es diario. No hay día en que la urgencia de abrir un canal de ayuda humanitaria no se plantee en foros, despachos gubernamentales y agencias multinacionales.

Esta preocupación, de carácter unánime, tiene solo una excepción: el gobierno de Nicolás Maduro. La dictadura militarista encabezada por Nicolás Maduro que no habla ni del hambre ni de la enfermedad, que no reconoce la existencia de una crisis que está matando a niños y menguando la vida de la inmensa mayoría de la población.

Este silencio, esta negación no es una demostración más de los males causados por la dictadura. No es equiparable al resto de las violaciones de leyes y derechos humanos. Aquí se trata, ni más ni menos, que del ejercicio del mal sin atenuantes. De la indiferencia del poder embrutecido y ladrón hacia los sufrimientos de las familias venezolanas. Aislados del país, encerrados en sus corruptelas, concentrados en apropiarse de hasta el último céntimo de la renta petrolera en mengua, no les importa la vida, ni las epidemias, ni la acelerada pérdida de peso, que es ahora mismo el rasgo más distintivo de la nación venezolana.

Es tal la demencia de los gobernantes que mientras la sociedad clama por comida y medicamentos, en medio de una perspectiva inflacionaria simplemente terrorífica de 16.000% para 2018, Maduro y el resto de los altos funcionarios, incluyendo sus socios uniformados, hablan de imperialismo, soberanía, sabotaje financiero y sandeces afines. En el país donde los estómagos viven en constante estado de hambre, el poder responde con discursos y soflamas cuyo objetivo no es otro que buscar a quién culpar de las omisiones propias, del robo a gran escala cometido por funcionarios del gobierno, y la incompetencia que jamás podrán achacar a otros.

Los lectores deben saber lo siguiente: fuera de las fronteras de Venezuela, en distintos países, hay galpones con alimentos y medicamentos, estructuras logísticas y sistemas de transporte listos para iniciar una operación de ayuda humanitaria masiva, que podría alcanzar a millones de familias, en todas las regiones. Pero esa ayuda no podría entregarse al gobierno ladrón. Porque ocurriría lo mismo que con el resto de los bienes nacionales: se la robarían, la revenderían, la convertirían en insumos para las redes de bachaqueo. Incluso, podrían usar la ayuda humanitaria para chantajear a los ciudadanos, tal como ocurre con las bolsas CLAP y el carnet de la patria.

La ayuda humanitaria que podría ingresar a Venezuela, como es característico de estas operaciones, provendría de gobiernos, multilaterales, ONG y empresas. No podría entregarse sin la supervisión de técnicos y profesionales, y no podría ser recibida sin la intervención de la Iglesia y la sociedad civil organizada, para que en conjunto sean garantes de su distribución organizada, justa y transparente. Las protestas y todas las formas de lucha de los demócratas deben insistir en este punto. Mientras más rápido se establezcan los canales humanitarios, más vidas serán salvadas. La lucha contra las políticas del hambre es, por encima de muchos otros objetivos, no solo una causa política y moral, sino la más básica de las exigencias humanas.

 

De las vacas flacas a la esperanza por Vladimir Villegas – Venepress.com – 20 de Diciembre 2017

img_2736No hay salario que aguante el huracán inflacionario. Es más fuerte que el gobierno, que sus discursos, que sus promesas incumplidas…

Hasta José Vicente Rangel se queja de los estragos que está causando el alto costo de la vida. No es cualquier cosa que el opinador más relevante con el que cuenta el chavismo tome el toro por los cuernos, se deje de rodeos y toque una llaga que el poder quiere ocultar.

Estamos mal y lo peor es que no vamos bien. No hay perspectivas ciertas de que las cosas mejoren en ese campo. No hay salario que aguante el huracán inflacionario. Es más fuerte que el gobierno, que sus discursos, que sus promesas incumplidas, repetidas y recicladas. Es más fuerte que una oposición carente de respuestas y de rumbo.
La página Dólar Today se encarga de amagarnos el café por la mañana y el resto de cada uno de los días. Es de terror la forma como las lechugas voladoras van hasta las nubes y más allá. Darle clic a esa página es percatarnos de que cada instante que pasa se incrementa nuestra pobreza. Somos mas pobres al ritmo del tipo de cambio que impone el ritmo en Venezuela. Esa es la realidad, por mucha vuelta que le demos al asunto . Y no solo nos vamos quedando más pobres. También más solos. No manejo estadísticas al respecto, pero en el entorno de cada una de las personas que conocemos hay una ausencia, una dolorosa despedida y un eterno suspirar por el pronto reencuentro.

Si seguimos por ese camino, no solo vamos a convertirnos en un país de pobres y de viejos. Los jóvenes que se van en busca de un futuro, de una mínima certeza, de oportunidades, de una vida digna, siguen la misma ruta de sueños y esperanza que en diversos momentos de nuestra historia trajo a esta tierra a miles y miles de inmigrantes.
No hay nada que cuestionarles, todo lo contrario. Hasta termina siendo admirable todo aquel que es capaz de abandonar lo que mas quiere para encontrarle sentido a la vida.
Es una escogencia difícil, llena de riesgos y contradicciones. Pero ese dilema de irse o quedarse lo mueve el natural instinto de conservación. Se le puede llamar egoísmo, y se le puede calificar de cómodo a quien opta por abrirse camino allende las fronteras, cuando en buena parte de los casos el tomar ese riesgo es un acto de amor para con su familia. Porque todos los que se van, o casi todos, llevan en sus alforjas el compromiso de ayudar o de intentar ayudar a los que se que quedan, bien sea pareja, hijos, padres, hermanos. No siempre es posible. Sobrevivir lejos de la patria pasa por tragos amargos e inconvenientes inimaginables.

El tema central de esta trama es si realmente hay perspectivas de salir con bien de la tragedia en la cual vivimos. O si, al menos por un buen tiempo, estamos condenados a seguir cuesta abajo en nuestra rodada, viendo cómo cualquier remuneración en bolívares termina perdiendo por nocaut la batalla contra Inflación. Percibiendo como cada vez mayor la amenaza de la delincuencia o de ciudadanos normales y corrientes desesperados por el hambre. ¿Es posible sortear con éxito los obstáculos que tenemos enfrente? ¿Podemos fabricarnos esperanzas a la medida de nuestras dificultades? Creo que estamos obligados a ello.

Nos tocó vivir la época de las vacas flacas. Y están más flacas por políticas económicas equivocadas, por una forma de gobernar rayana en la irresponsabilidad, la demagogia, y el clientelismo. Por una corrupción que no se da abasto con el diez por ciento, que sufre de gula y tiene que comérselo todo, sin disimulo. Nos toca vivir este tiempo. De poco o nada vale añorar un pasado que no volverá y que tampoco era el jardín del Edén aunque el presente lo haga lucir como eso.

Esta generación de venezolanos, no importa el pensamiento de cada quien, tiene ante sí el reto gigantesco, descomunal, de abrir caminos donde solo hay pantano, monte y fieras peligrosas. Hemos llegado a un punto donde se vino abajo, como castillo de naipes, lo que quedaba de la Venezuela saudita. No hay mesías que nos saque del barranco en el cual caímos . El mesías es colectivo y tarde o temprano se topará con su misión en esta hora aciaga. A prepararnos para la dura travesía que nos espera en todos los terrenos y que nos pondrá a prueba como país y como co protagonistas de este momento histórico.

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