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País en coma – Editorial revista SIC – Agosto 2017

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El país está en coma. Nuestra cotidianidad es cada día más cuesta arriba, casi insostenible. Sobrevivir se ha convertido en un desafío. No hay nada dado, supuesto; cada día hay que inventarlo.

Qué hacer para no pasar hambre y por lo menos tener una comida diaria; cómo llegar al trabajo y regresar a casa sin ser asaltados; cómo armarse de paciencia para aguantar entre cuatro y seis horas diarias en la cola del transporte público y, al final, tener que pagar un sobreprecio para poder llegar a casa, descuadrando el salario de hambre que se recibe; qué hacer para no enfermarse porque los hospitales están deteriorados y colapsados y no hay medicinas; no contamos con agua potable, ni cómo hervirla, porque el gas escasea y cuando llega es caro y las colas son inmensas para poder adquirirlo; la electricidad es irregular, fluctúa constantemente dañando los aparatos domésticos que, dados los niveles de inflación, las familias no tienen como reponer.

Las fiestas y los convites de patio, tan propios de nuestra cultura, han quedado estacionados en la memoria como recuerdos felices, hoy es un lujo que solo se pueden dar los que orgánicamente están enchufados en las redes del poder; pululan, como en Haiti, en los frentes de muchas casas, mesitas donde se venden pequeñas cosas usadas o productos detallados en porciones mínimas, señal de una economía del día a día; las ratas y los perros compiten con la gente que busca entre los desechos un pedazo de arepa para saciar el hambre; los colectivos armados, paramilitarismo bolivariano del socialismo del siglo xxi, junto a la red de patriotas cooperantes o sapos de la dictadura, amenazan y persiguen cualquier disidencia y descontento ante la situación; la cotidianidad está militarizada, los carros y tanquetas de guerra recorren la ciudad con hombres armados, vestidos de verde oliva, algunos con armaduras cual “robocot”, y otros vestidos de negro, con pasamontañas, jugando a la guerra, apresando, torturando y matando en nombre de la paz y la revolución a quien protesta y manifiesta su malestar ante el statu quo.

Mientras tanto, los medios de comunicación y las cadenas propagandísticas del Gobierno hablan de patria y soberanía pretendiendo imponer infructuosamente la narrativa del poder. Pecado estructural, sistema de muerte. Así las cosas. Esto no es cuestión de izquierdas vs. derechas; ni de ricos vs. pobres; es, sí, un asunto de sociedad soberana vs. Gobierno tiránico; de vida digna vs. eslavitud; democracia vs. dictadura.

En medio de esta situación, la ciudadanía no solo ha resistido, sino que se ha ido constituyendo en medio de la adversidad en un auténtico sujeto social, con una voluntad política de transformación democrática. Por eso creemos que la consulta popular, celebrada el pasado 16 de julio, fue un auténtico acontecimiento histórico con una densidad democrática inédita en la historia de nuestro país y de América Latina. No fue un suceso, porque lo propio de un suceso es que es algo que ocurre en continuidad con lo que venía pasando y, por tanto, no entraña novedad, ni trascendencia alguna. En cambio, un acontecimiento es un hecho denso, inédito, que revela una novedad y se transforma en hito histórico. Veamos algunos rasgos de esta novedad.

En primer lugar, quien asistió a la consulta participó por cuenta propia, porque para cada quien fue un acto autónomo y libre, una decisión absolutamente personal, sin chantajes, ni presión de ningún tipo por parte de quienes lanzaron y operativizaron la iniciativa. En segundo lugar, la gente se asumió como un cuerpo social cohesionado ya que en los centros electorales, aunque no todos nos conocíamos, nos experimentamos hermanos, unidos, compartiendo un mismo horizonte de país. Fue un espacio de encuentro y de reconocimiento social; por ejemplo, en un mismo centro, convergían personas de distintas clases sociales, soñando juntos por un mismo país, se saludaban, se encontraban y verbalizaban sus sueños e imaginación. En tercer lugar, la consulta fue de suyo una concertación política, porque muchos chavistas (no maduristas) concurrieron a las mesas para expresarse, así como también la gama de tendencias políticas opositoras representada en la Mesa de la Unidad Democrática (mud), y más allá de cualquier tendencia política, acudieron, de igual modo, los llamados “ni, ni”, quienes en las tertulias espontáneas en las cercanías de los centros electorales dejaban claro que no eran ni chavistas, ni de la mud, pero que estaban claros que esto tenía que cambiar y que la asamblea nacional constituyente (anc) de Maduro era una imposición inconstitucional intragable. En cuarto lugar, fue un acto de trascendencia cultural donde la viveza criolla fue superada por un impecable espíritu ciudadano que generó un ambiente de confianza y responsabilidad íntegro. En quinto lugar, fue un acontecimiento civil que demostró que no se requiere de Plan República para garantizar el orden y la seguridad de un evento electoral cuando la ciudadanía asume el protagonismo del proceso. En sexto lugar, fue un acto de fe en “los poderes creadores del pueblo” porque nos mostramos a nosotros mismos y al mundo los dones y el ingenio que poseemos y que somos capaces de desplegar exitosamente en tan poco tiempo y con tan pocos recursos a favor del bien común, en una atmósfera festiva, lúdica. En séptimo lugar, desde el punto de vista gerencial, pese a la maldición histórica del rentismo, se reveló un espíritu emprendedor de alto nivel, pues se hizo uso eficiente de tiempo y de los pocos recursos disponibles y se llegó, de manera altamente eficaz, al logro de los objetivos. Tal como lo señaló el ex rector del cne, Vicente Díaz, después de conocer los primeros resultados (7.186.170) y las proyecciones a 7.6 millones como total de la jornada: “Esos números de ayer se lograron con 14 mil mesas instaladas cuando lo máximo obtenido previamente se hizo con 45.000”. Ha sido, pues, el proceso electoral más eficiente, ordenado y confiable de nuestra historia política, además de inédito por su característica: propuesto por organizaciones de la sociedad civil, coordinado por la Mesa de la Unidad Democrática y operativizado por los partidos políticos junto a las universidades y organizaciones de la sociedad civil, sin participación del gubernamental Consejo Nacional Electoral (cne). En octavo lugar, desde el punto de vista ético, fue una decisión que desató un modo de relación tan auténtico que afloró la solidaridad, la honestidad, la responsabilidad, la participación, la ayuda mutua, la confianza, el respeto, afirmando que es mentira que los valores se han perdido, y que cuando nos relacionamos desde lo mejor de nosotros mismos, estos fluyen con naturalidad. En noveno lugar, desde el punto de vista comunicacional pese a que Conatel amenazó y censuró a los medios para que no cubrieran el evento, la información fluyó por las redes y boca a boca, generando una gran movilización en todos los rincones del país. En décimo lugar, fue un acto de incidencia internacional por la cualificada presencia de los observadores internacionales y el impacto positivo que tuvo a nivel de las redes y medios internacionales; tanto, que a escasos dos días ya se contaban alrededor de dieciocho pronunciamientos de jefes de Estado con tendencia a más.

El país está en coma, sí, por las arbitrariedades de quienes se han adueñado ilegítimamente del Estado, pero la sociedad venezolana tiene un espíritu enorme de resiliencia capaz de reponerse a cualquier adversidad y rehabilitarse democráticamente, con el convencimiento de que los conflictos se resuelven pacíficamente en las urnas, no con la guerra. Para que haya República, los actores políticos (Gobierno y mud) deben leer bien este acontecimiento inédito de nuestra historia y evitar azuzar los lobos de la violencia. El pueblo habló contundentemente: no a la guerra, no a la dictadura, sí a la paz y a la democracia.

Portada del semanario Charlie Hebdo – Julio 2017

La revolución contra los pobres por Omar Zambrano – ProDaVinci – 7 de Julio 2017

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Desde la mitad de 2017, Venezuela experimenta lo que probablemente sea la contracción económica más severa y prolongada de su historia económica moderna. Un país que se aproxima a perder más de 25% de su Producto Interno Bruto, no es un país; es una tragedia económica habitada.

Esta afirmación no tiene solo que ver con frías cifras de producción y empleo, pues lo que ha sucedido en Venezuela en los últimos 4 años es nada menos que una debacle para las condiciones materiales de vida de los Venezolanos. Una tragedia humana con mayúsculas.

Desde la oscuridad de la ausencia de cifras, la irresponsabilidad, el cinismo y la politiquería que caracteriza la respuesta oficial, es poco lo que se puede saber con certeza sobre los efectos que esta contracción económica tiene en la evolución de los indicadores socio-económicos del país. Lo poco que se sabe o que se infiere, da cuenta de una explosión en el hambre, la desnutrición, la mortalidad materno-infantil y la muerte por enfermedades crónicas.

Con respecto a la pobreza, el vacío informativo ha sido parcialmente llenado por fuentes no oficiales, que indican que la pobreza es hoy en día un fenómeno generalizado que ya alcanzaría a 4 de cada 5 venezolanos. Nuestras propias estimaciones del Mapa de Pobreza Parroquial de Venezuela, basadas en los últimos datos oficiales disponibles, indican que la pobreza es, además, un fenómeno territorialmente profundo y extendido, con la parroquia típica venezolana presentando 76% pobreza; con cerca de 30 parroquias con tasas de pobreza cercana al 100%, y con aproximadamente 250 parroquias densamente pobladas concentrando el 70% del total de pobres. Leer más de esta entrada

Comunicado Academias Nacionales a los Venezolanos y a la Comunidad Internacional – 30 de Junio 2017

LAS ACADEMIAS NACIONALES, preocupadas por la peligrosa situación institucional, política, social y económica que vive el país, estiman su deber pronunciarse por el restablecimiento de la paz con base en lo establecido en la Constitución de la República y el ordenamiento jurídico vigentes.

Son motivo de gran preocupación para las Academias los resultados de recientes encuestas que reflejan el incremento de la pobreza en Venezuela. Esta afectaría al 82% de la población, la mitad en pobreza extrema. Se trata de la consecuencia de erradas políticas económicas implementadas a lo largo de varios lustros que han conducido a una devaluación sostenida de la moneda y a la inflación más alta del mundo en los últimos años, al punto de que la canasta básica familiar en el mes de mayo alcanzó casi un millón y medio de bolívares (es decir, 21,5 veces el salario mínimo). Ello hace casi imposible la sobrevivencia a la familia venezolana, valga decir, a los pobres de antes y a los empobrecidos de ahora.

El incremento de la mortalidad infantil y la materna, asociadas a la grave falta de alimento y a la pobreza, así como las notables carencias en medicamentos y servicios hospitalarios, que rondan el 85%, la reaparición de enfermedades hace tiempo erradicadas como la difteria, o largamente controladas como la malaria y la tuberculosis, complementan un cuadro que habla de un deterioro social pronunciado imposible de sobrellevar.

Estos problemas están en la raíz de las protestas populares que con tanta fuerza han ocurrido en todo el país desde el mes de abril pasado, en uso de la garantía constitucional a la manifestación pacífica, expresada en el artículo 68 de nuestra Carta Magna.

Las Academias Nacionales rechazamos de manera categórica la respuesta del Ejecutivo Nacional a tales manifestaciones, expresada en declaraciones y comportamientos amenazantes de funcionarios del gobierno así como en la brutal y desmedida represión de la Guardia Nacional Bolivariana, la Policía Nacional Bolivariana y la actuación de cuerpos armados irregulares, que ya ha dejado un saldo trágico de más de 80 muertes -sobre todo de jóvenes y menores de edad- y miles de civiles heridos, arrestados o detenidos. De estos últimos, varias centenas han sido sometidos a tribunales militares y condenados, en abierta contravención de la Constitución y de tratados internacionales a los cuales está obligada Venezuela como signataria, que prohíben tanto el uso de armas letales para el control de manifestaciones públicas como el empleo de la

jurisdicción militar en causas contra civiles. Rechazamos igualmente los allanamientos ilegales, los abusos y atropellos cometidos por los cuerpos de seguridad del Estado. Estos hechos, que parecen orientados a la conformación de un Estado represivo, violatorio de la Constitución vigente, han sido denunciados categóricamente por la Iglesia Católica y otras entidades civiles y religiosas tanto del país como del exterior.

A las motivaciones sociales que indujeron las manifestaciones iniciales de protesta se han sumado en semanas recientes los reclamos contra las inconstitucionales propuestas del Ejecutivo Nacional en el sentido de forzar un cambio constitucional divorciado de los problemas nacionales, mediante una Asamblea Nacional Constituyente espuria de índole comunal y sectorial, sin la realización previa de un referéndum consultivo. Las Academias Nacionales protestamos tal convocatoria no solo porque viola las normas constitucionales actuales sobre la materia, sino porque anula el principio del voto universal, directo y secreto vigente en Venezuela desde hace siete décadas.

Las palabras del presidente de la República el día martes 27 de junio anunciando el uso de balas cuando los votos no favorezcan la posición oficial, constituyen una amenaza inaceptable a la convivencia política pacífica y a un principio fundamental de las democracias como es la alternancia en el poder. En virtud de ello, las repudiamos y recordamos que las armas de la República deben ser para la defensa nacional y no para que una minoría trate de imponerse sobre las demás mediante la violencia.

Rechazamos asimismo las decisiones del cuestionado poder judicial que a través de múltiples sentencias, ha llegado al extremo de arrogarse atribuciones de la Asamblea Nacional y de pretender trasladar competencias constitucionales de otros poderes del Estado al ejecutivo nacional, lo cual concentraría en una sola persona o cuerpo estos poderes, como ocurre en regímenes dictatoriales.

Respaldamos las declaraciones y acciones de organismos oficiales y organizaciones públicas como la Asamblea Nacional, la Fiscalía General de la República, los partidos y organizaciones políticas que luchan por la democracia, múltiples organismos civiles y expertos en derecho constitucional que, invocando los artículos 333 y 350 de la constitución vigente, se han manifestado categóricamente en contra de la ruptura del ordenamiento constitucional perpetrado por el poder ejecutivo, con apoyo y colaboración del poder judicial.

Por todas esas razones, en esta hora compleja de la República, las Academias Nacionales hacen un llamado al cese de la represión y que los poderes públicos se apeguen de manera estricta a la constitucionalidad, la legalidad y la institucionalidad. Solo así se podrá normalizar la convivencia ciudadana, retomar las abandonadas metas de bienestar social y económico y trabajar en la construcción pacífica de un futuro más promisorio, bajo los principios universales de la democracia, la libertad y el respeto de los derechos humanos.

En Caracas, a los 30 días del mes de junio de 2017.

 

Horacio Biord Castillo
Presidente de la Academia Venezolana de la Lengua

Inés Quintero Montiel
Directora de la Academia Nacional de la Historia

Gabriel Ruán Santos
Presidente de la Academia de Ciencias Políticas y Sociales

Alfredo Díaz Bruzual

Presidente de la Academia Nacional de Medicina

Gioconda Cunto de San Blas
Presidenta de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales

Humberto García Larralde

Presidente de las Academia Nacional de Ciencias Económicas

Gonzalo Morales
Presidente de la Academia Nacional de Ingeniería y el Hábitat

‘The Last Battle for Democracy in Venezuela’ por David Luhnow / José de Córdoba – The Wall Street Journal – 23 de Junio 2017

Under Nicolás Maduro, a country that had been one of Latin America’s wealthiest is having its democratic institutions shredded amid rising poverty and corruption

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Almost two decades after Venezuela’s late president, Hugo Chávez, came to power in an electoral landslide, his country’s transformation seems to be taking an ominous new turn. A country that was once one of Latin America’s wealthiest is seeing its democratic institutions collapse, leading to levels of disease, hunger and dysfunction more often seen in war-torn nations than oil-rich ones.

Mr. Chávez’s successor, President Nicolás Maduro, has called for a National Constitutional Assembly to be elected on July 30 to draft a new constitution, in which ill-defined communal councils will take the place of Venezuela’s traditional governing institutions, such as state governments and the opposition-dominated Congress. The new assembly appears to be rigged to heavily represent groups that back the government.

The Maduro government says that the new assembly will find a peaceful way forward for a country enduring an economic depression and standing on the brink of civil conflict. The government says it is building on the legacy of Mr. Chávez, a military man who vowed to fight corruption, dismantle the venal old political establishment and be a voice for millions of poor Venezuelans. But the opposition, which is boycotting the assembly vote, calls it a naked attempt to end democracy and turn the country into a Cuba-style communist autocracy. The government’s own attorney general calls the vote illegal. Leer más de esta entrada

Crisis en Venezuela – Transparencia Venezuela – Junio 2017

El Gobierno de transición por Luis Ugalde S.J. – Blog Cesar Miguel Rondón – 21 de Junio 2017

Ugalde4-1100x618Todo gobierno medianamente democrático si llega a una deslegitimación y fracaso parecidos a los de Maduro, renuncia y convoca a elecciones. La Constitución venezolana para situaciones similares prevé el referendo para revocar al Presidente antes de su término. Maduro tramposamente lo impidió; luego anuló la Asamblea Nacional y aplazó las elecciones regionales; ahora pretende eliminar la Constitución con una “constituyente” no convocada por el único que lo puede hacer, el pueblo. Es una locura pensar que la actual desesperación, deba y pueda prolongarse hasta fines de 2018. El creciente sufrimiento de la gente pide a gritos cambio ya: cambio de presidente y de régimen, con decisiones inmediatas para no seguir muriendo en la calle con la brutal represión o por hambre y falta de medicinas, a causa de la corrupción e ineptitud gubernamentales. El Ejecutivo se ha convertido en verdugo del pueblo y se ha vuelto tiránico.

Cambio ya para rescatar la Constitución y emprender de inmediato el camino de la reconstrucción, evitando más muertes y miseria. Para salir de este régimen sin esperanza hace falta cuanto antes un gobierno nacional de transición que tome de modo excepcional medidas de emergencia y convoque elecciones democráticas, previo saneamiento con remoción de los ilegales magistrados del TSJ y de los miembros serviles del CNE.

Urge hablar públicamente para madurar un gobierno de transición saliendo del actual Ejecutivo deslegitimado. Sería un grave error pensar en elecciones inmediatas. Antes necesitamos atender con apoyo internacional a la creciente emergencia humanitaria propia de una postguerra, sacar a todos los presos políticos, abrir el regreso de los exiliados, convocar a los empresarios a la activación de la emergencia productiva y atraer a los inversionistas con un nuevo espíritu democrático, libre iniciativa y garantías jurídicas.

Urgen el refinanciamiento de la deuda y multimillonarios préstamos económicos para insumos productivos y para necesidades vitales de consumo. Nada de esto podría conseguir una nueva dictadura militar y tampoco un frágil ganador de elecciones partidistas con todos los demás (chavistas o no) en la oposición. Es necesario un gobierno de transición con metas claras y tareas concretas, con amplio apoyo nacional por encima de parcelas partidistas. Un gobierno que incluya a opositores y chavistas, unidos en un esfuerzo de salvación nacional. Tal vez hace un año el gobierno de Maduro hubiera podido abrir este camino, pero ahora es imposible.

El gobierno de transición debe fijar fecha de elecciones libres antes de un año, con condiciones democráticas y transparencia. Mientras ese gobierno responde a la población con medidas urgentes, los diversos grupos políticos y sociales deben llegar antes de las elecciones a una especie de Pacto de Gobernabilidad, con el compromiso de reconocer y apoyar a quien gane la Presidencia. Pacto con un programa básico de salvación nacional y de reconstrucción, de no menos de 10 años, apoyado por gobernantes y opositores democráticos. Todo ello imposible sin un gran apoyo internacional político, económico y humanitario. Entramos derrotados a la modernidad del siglo XXI y a la superación de la pobreza. Ahora tenemos que subir una escarpada alta montaña de reconstrucción y no pensar ilusamente que con salir de este gobierno la tarea está hecha. Pero antes de empezar la subida enfrentamos un bloqueo dictatorial que impide avanzar. Quitar ese obstáculo es condición indispensable para seguir, pero, por terquedad de un régimen corrupto y sin esperanza se nos van en ello vidas, tiempo y energía, cuando urge desarrollar negociaciones e imaginación constructiva. La atención debe centrarse en la difícil subida de mañana y los requisitos para coronarla con éxito. Sin dejar la actual protesta de calle (acción decisiva para desbloquear los caminos constitucionales) debemos simultáneamente empezar a formar un gobierno de transición con hombres y mujeres de diversa procedencia pero unidos con claridad programática y decididos a no prolongarse más allá de los meses de transición emergente.

Un Gobierno de Transición, con todas las de la ley, con una Fuerza Armada decididamente democrática y defensora de la Constitución. Basarnos en la Constitución y en lo que nos queda de instituciones legítimas; en primer lugar la Asamblea Nacional en alianza con el pueblo sufriente alzado y con la Fiscal convertida en defensora de la democracia y unidos en el rescate del CNE y TSJ. La Fuerza Armada está obligada e invitada a asumir su responsabilidad constitucional y democrática en la difícil reconstrucción del país, con lo que recuperará los perdidos reconocimiento y afecto del pueblo. La alegría de Venezuela será inmensa cuando veamos aparecer un Gobierno de Transición realmente plural, de gente honrada e inteligente unida en un programa político de interés superior: la salvación del país. Cuanto más se haga esperar, más grave y dolorosa se volverá la actual agonía.

Maduro usted, al cerrar los caminos de cambio, se convirtió en el eje de un régimen que tortura a Venezuela y ahora quiere perpetuarlo con el fraude de la Asamblea Constituyente. Renuncie y quite el bloqueo que impide el inicio del ascenso a la montaña de la reconstrucción democrática con rescate de la esperanza y de la unidad nacional.

Venezuela da portazo a la OEA y califica de “infantil” la diplomacia de México por Jacobo García – El País – 20 de junio 2017

pp47-1100x618La canciller venezolana Delcy Rodríguez abandona la cumbre que pretendía sancionar la convocatoria de la Asamblea constituyente por el régimen chavista

“Mucho se ha hablado de que hay una crisis humanitaria, pero es solo una excusa más para una intervención en Venezuela. Y no volveré a esta Asamblea mientras seamos un país libre y soberano”, ha dicho este lunes la canciller venezolana, Delcy Rodríguez, antes de abandonar airadamente la sala. Venezuela ni siquiera esperó a conocer el comunicado final que se iba a emitir en la cumbre y quemó así sus naves frente a la diplomacia de todo el continente al anunciar que abandona la Organización de Estados Americanos (OEA). La propuesta de México, que buscaba forzar un diálogo entre el régimen y la oposición en Venezuela, no ha logrado los 23 votos necesarios para ser aprobada –obtuvo 20 de los 34 apoyos posibles–.

La canciller Rodríguez se fue repartiendo críticas hacia el secretario general, Luis Almagro, a quien llamó “instigador de la violencia”; a la diplomacia mexicana, que calificó de “infantil”; y dirigiéndose únicamente al grupo de países “que no se han plegado”, entre ellos Nicaragua, Cuba o Ecuador y algunos caribeños, la canciller les ha advertido: “Cuiden y vigilen su institucionalidad para que no se produzca una grave violación a la soberanía como la que pretenden con Venezuela”.

“Así que, aunque el tono sea alto, medio o bajo, desconocemos cualquier resolución y el mecanismo tramposo que se ha seguido hasta llegar aquí”, ha añadido la nueva estrella mediática y diplomática del chavismo, quien advirtió que otros países también estudian seguir su ejemplo y abandonar la OEA ante “el cariz que está tomando”, ha asegurado sin querer citarlos.

A pesar de llegar con la delegación más numerosa de todas, más de 20 personas, Venezuela se ha marchado antes de que comenzara formalmente la 47ª Asamblea de la OEA de la que previsiblemente podría salir malparada por el empuje de 14 países, entre ellos los de más peso de la región, como México, Colombia, Argentina o Brasil –con el respaldo de Estados Unidos–, que buscan una rotunda resolución de condena a la gestión de Nicolás Maduro.

Horas antes el canciller mexicano, Luis Videgaray, impulsor de la propuesta más dura contra Venezuela, había dejado claro que “solo apoyaremos una resolución clara”, en referencia a un texto en el que se debía reflejar el deterioro de condiciones democráticas en Venezuela así como la necesidad de mantener “el respeto a la Asamblea Nacional, la elaboración de un calendario electoral, la libertad de presos políticos y el freno al proceso Constituyente que polariza más a la sociedad”, afirmó.

“Piden un calendario electoral, dijo la canciller venezolana, pues aquí lo tienen: el 30 de julio, constituyente; del 8 al 10 de agosto, inscripción de las gobernaturas para las elecciones; el 10 de diciembre y en diciembre de 2018, elecciones presidenciales”, ha respondido desafiante la canciller.

Precisamente la Asamblea constituyente ha sido uno de los temas más polémicos. Mientras que Venezuela considera una injerencia que se pida su suspensión, los países moderados dentro del G-14 (los países que buscan una resolución condenatoria contra Venezuela) lograron colar la palabra “reconsiderar” en lugar de suspender la Asamblea.

Más allá de precisiones diplomáticas la reunión previa de la OEA mantuvo el tono ríspido con que comenzó.

Para defender la causa venezolana en Cancún la canciller llegó decidida a jugar su última batalla ideológica dentro y fuera de los despachos. En la esquina opuesta, el nuevo contendiente, México, quien ha tomado la bandera de los países críticos. Además de que juega en casa, el país norteamericano busca el éxito diplomático con una dura condena al Gobierno de Maduro, jamás conseguida hasta el momento.

La tensión entre ambos actores, México y Venezuela, y la que se vive en las calles del país caribeño se trasladaron por momentos hasta el lobby del hotel Moon Palace, donde se celebra la Asamblea de la OEA y se alojan las delegaciones. La noche del domingo los venezolanos Luis Florido, en nombre de un grupo de cinco diputados de la oposición, y el articulista Gustavo Tovar tuvieron un barriobajero enfrentamiento verbal con miembros de la delegación venezolana. Después de varios minutos de insultos y reproches la canciller Rodríguez, quien llegó este lunes a Cancún, reaccionó colgando en Twitter fotos del encontronazo y responsabilizó de cualquier problema de seguridad al canciller mexicano. “Ni México ni la OEA puede controlar el acceso de miles de personas que vienen a otra cosa a Cancún. El Gobierno de México es responsable dentro del perímetro y lo que ocurrió, que solo fue un incidente verbal, sucedió fuera de este espacio”, respondió Videgaray.

 

Venezuela: no podemos resignarnos por Mariano Rajoy y Paolo Gentiloni – El Mundo – 18 de Junio 2017

14977155470813.jpgEspaña e Italia tienen una relación especial con Venezuela. Una relación que se fundamenta no sólo en las amplias comunidades de nacionales que residen allí, sino también en una comunidad de valores, costumbres y tradiciones. Consideramos hermano al pueblo venezolano, y apoyamos sus legítimas expectativas de paz, democracia, desarrollo y cohesión social.

Por eso mismo no podemos mirar con indiferencia sus sufrimientos. Por eso mismo no podemos callar ante la escalada de violencia y las decenas y decenas de víctimas de los enfrentamientos en que han degenerado las últimas manifestaciones. Por eso mismo no podemos resignarnos ante la crisis económica, social y humanitaria que azota a un país tan rico, pero donde ya no se encuentran bienes de primera necesidad ni medicamentos.

Asistimos horrorizados a una situación dramática, en que el enfrentamiento político parece haber cerrado cualquier puerta al amplio acuerdo nacional que sería necesario para conjurar nuevas violencias todavía más graves, además del riesgo de involuciones antidemocráticas. La creciente gravedad de esta situación hace que sea necesario ya dejarse de dilaciones. España e Italia hacen pues un enérgico llamamiento al Gobierno venezolano para que reconsidere su decisión de convocar una Asamblea Constituyente. Cuando además la Constitución de 1999 -a cuyo tenor y espíritu han de atenerse todas las partes- ya prevé mecanismos útiles para encontrar una solución política que pueda reordenar los distintos intereses, respetando las instituciones, las leyes y la soberanía popular.

La opción de convocar -en un momento tan crítico- una Asamblea Constituyente, divide al país en vez de unirlo. De ello da fe la manifiesta disconformidad no sólo de muchas fuerzas políticas, incluido en el seno del chavismo, sino también de voces autorizadas de las instituciones y de la sociedad civil. Pensamos, por último, en la Conferencia Episcopal de Venezuela que ha expresado públicamente al Santo Padre su preocupación por la trágica situación en que se encuentra el país. Nos permitimos recordar al Presidente Maduro que Simón Bolívar -cuyo objetivo primordial era superar las divisiones y garantizar la unidad del pueblo- advirtió: “El modo de gobernar bien es emplear hombres honrados, aunque sean enemigos”. Con este ánimo solicitamos que él y su Gobierno no repriman la disidencia, respeten la separación de poderes y la legitimidad democrática de la Asamblea Nacional, así como los Derechos Humanos, incluyendo el derecho a manifestarse pacíficamente.

Es hora pues de definir sin demora una plataforma de negociación que ponga en marcha una dinámica de acercamiento y de responsabilidad comunes entre las fuerzas enfrentadas. Al hacerlo, no se podrá prescindir de las cuatro condiciones imprescindibles para cualquier entendimiento exitoso: respeto por el Estado de Derecho y, en particular, por la autonomía del Parlamento, liberación de todos los presos políticos, apertura de un canal humanitario a favor de la población venezolana, y aprobación de un calendario electoral claro y consensuado, para que el pueblo venezolano pueda expresar su voluntad mediante el sufragio libre, directo y universal.España e Italia estarán junto a Venezuela en este difícil trance. Y se esforzarán por conseguir que también la Unión Europea pueda brindar su pleno apoyo.

Tranquiliza ver que un número cada vez más elevado de países, independientemente de sus tendencias políticas, comparte nuestra preocupación e insiste en contribuir personalmente a favor de la paz. También damos la bienvenida a los esfuerzos regionales ya en curso, dirigidos a crear un marco que coadyuve en la búsqueda de una solución pacífica y democrática a la crisis en Venezuela.Pero la responsabilidad última en el camino que hay que emprender le corresponde naturalmente al Gobierno de Venezuela. De sus decisiones políticas -que la Historia se hará cargo de juzgar- penden el destino, las necesidades, las esperanzas y los miedos de millones de ciudadanos, la paz y el futuro de un país y de una nación.

Mariano Rajoy es presidente de España.
Paolo Gentiloni es primer ministro de Italia.

El Papa Francisco apoya al Episcopado y al pueblo de Venezuela, afirma Mons. Padrón – Aciprensa – 8 de Junio 2017

papa-y-venezuela_560x280El Presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), Mons. Diego Padrón, afirmó que el Papa Francisco está “realmente conmovido por la situación” del país y aseguró que apoya las acciones de los obispos para paliar en algo los efectos que la crisis tiene en la vida de la población.

Este jueves el Santo Padre recibió en el Vaticano a un grupo de obispos venezolanos, que a fines de mayo solicitaron una audiencia “por la situación del país que es muy grave”, afirmó Mons. Padrón.

Terminada la audiencia, el Presidente de la CEV informó a la prensa que el Pontífice “nos ha dicho que está apoyando todo lo que hace la Conferencia Episcopal” y “todo lo que haya que hacer para ayudar al pueblo venezolano. El Papa está muy cercano al pueblo venezolano”.

Durante el encuentro, los prelados entregaron al Santo Padre un informe con las cifras de la crisis humanitaria y los nombres de las cerca de 70 personas fallecidas durante las protestas que desde inicios de abril suceden en varias ciudades contra el gobierno de Nicolás Maduro. “Es una situación inusitada y alarmante, con el grave problema de que la represión es cada día más brutal”, expresó Mons. Padrón.

“Tenemos como Conferencia Episcopal todo su apoyo y todo el apoyo de la Santa Sede; y (la certeza) que el pueblo venezolano tiene toda su cercanía y apoyo”, añadió.

El Presidente de la CEV reiteró que el país vive “una crisis humanitaria” por falta de alimentos, medicinas, de trabajo y “porque la situación económica es durísima”. Además no se respetan las decisiones del pueblo y tampoco se le consulta, como ha sucedido con la imposición del gobierno de convocar a una Asamblea Constituyente.

“En el mundo de hoy eso no se puede hacer porque eso indica que el gobierno deja de ser democrático y pasar a ser un gobierno realmente declarado dictadura”, afirmó.

Ante esto, indicó que Francisco los ha llamado a mantener su acompañamiento al pueblo y hacer “todo lo posible por levantar el ánimo a la gente”. “Creemos que cuando el Papa vaya en septiembre a Colombia, mucha gente irá a verlo y debido a la cercanía, también tendrá una palabra para nosotros”, expresó.

En su diálogo con la prensa, Mons. Padrón dijo que es probable “que el gobierno va a responder” a este encuentro con el Papa diciendo “que estamos conspirando”, sin embargo, “estamos tranquilos y serenos porque lo que hemos dicho es real y objetivo”.

“No estamos creando ninguna confrontación, estamos planteando las necesidades de nuestro pueblo”, afirmó.

Ante la pregunta de por qué el gobierno ataca a la Iglesia, el también Arzobispo de Cumaná señaló que es “porque la Iglesia es una institución muy serena” que mantiene una identidad y es muy difícil acusarla de delitos o corrupción.

En ese sentido, reveló que a ella acuden no solo miembros de la oposición, sino “también del gobierno”. “Lo que pasa es que la gente del gobierno lo hace muy discretamente porque ellos no están autorizados a hablar con nosotros (…) de otra manera puede perder el puesto”, explicó.

Finalmente, el Presidente del Episcopado informó que no se ha pedido mediación alguna, “porque nosotros hoy en Venezuela sentimos que la palabra ‘diálogo’ está fuera de uso, es como una mala palabra que está muy devaluada debido a que la última experiencia de diálogo de los meses octubre y noviembre del año pasado fue muy negativa, dado que los acuerdos no fueron cumplidos por el gobierno. Entonces hoy la gente no quiere escuchar la palabra diálogo”.

Al encuentro con el Santo Padre asistieron también Mons. José Luis Azuaje, Obispo de Barinas y Vicepresidente de la CEV; Mons. Mario Moronta, Obispo de San Cristóbal y segundo Vicepresidente; Mons. Víctor Hugo Basabe, Obispo de San Felipe y Secretario General; el Cardenal Jorge Urosa, Arzobispo de Caracas; y el Cardenal Baltazar Porras, Arzobispo de Mérida.

 

 

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