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Índice Global revela que en Venezuela la esclavitud es política de Estado por Sabrina Martín – Panampost – 19 de julio 2018

En el país suramericano unas 174.000 personas sufren situación de esclavitud, con una tasa de 5,6 por cada 1.000 habitantes.

Unas 174.000 personas sufren esclavitud moderna en territorio venezolano con una tasa de 5,6 por cada 1.000 habitantes (Twitter)

De todo el continente americano, Venezuela y Haití lideran el Índice Global de Esclavitud moderna. El país gobernado por Nicolás Maduro ahora no solo se destaca por ser la nación con la inflación más alta del mundo y los salarios más bajos de la región, sino también por ser uno de los que mantiene en vigencia la esclavitud.

El Índice Global de Esclavitud 2018, que publica anualmente la organización de ayuda Walk Free Foundation en Australia, define la esclavitud como una “situación de explotación a la que una persona no puede negarse debido a amenazas, violencia, coerción, abuso de poder o engaño”.

Según el estudio, en el país suramericano unas 174.000 personas sufren esa situación en territorio venezolano con una tasa de 5,6 por cada 1.000 habitantes. Esa proporción es similar a la de Haití, donde unas 59.000 personas serían víctimas de dicho flagelo.

A las incidencias de esclavitud moderna, también se suman República Dominicana, Cuba y Honduras, a pesar de que sus números no alcanzan las cifras de Venezuela.

Isabel Pereira, Doctora en sociología y coordinadora del Observatorio de la Propiedad de Cedice Libertad, señaló a PanAm Post que en Venezuela, como ocurre con los esclavos, los ciudadados no son libres ni en materia económica, política ni social.

“Un país que tenía las mejores condiciones ha convertido a los ciudadanos en esclavos modernos sin ninguno de sus derechos”, agregó.

“A mí no me extraña que Venezuela sea una de las primeras en esclavitud, porque lo que ha ocurrido en los últimos tiempos es una total pérdida de la libertad del ciudadano”, explicó.

Pereira señaló que no es solo que el venezolano perdió el derecho de alimentarse correctamente, es el hecho de que además perdió sus poderes: el poder de elegir, de opinar, de decidir.

“Lo que se puede llamar como esclavitud moderna en Venezuela es que hemos perdido todos nuestros derechos, nosotros no tenemos la libertad”, sentenció.

En la nación que actualmente enfrenta una dictadura moderna, se registran miles de casos de amenaza, violencia y coerción por parte del régimen.

Y es que la primera señal de esclavitud en Venezuela se da con los paupérrimos salarios de los trabajadores, pues un sueldo mínimo en ese país equivale a USD$ 1 mensual, al tiempo en que una canasta básica familiar cuesta 220 millones de bolívares (USD$ 78,5), obligando a los venezolanos a buscar más ingresos para poder sobrevivir.

Otra señal de esclavitud se da con la dependencia que tienen los venezolanos de las cajas de alimentos subsidiadas por el régimen.

Ante la escasez de alimentos que hay en el país suramericano y la hiperinflación desbordada, Nicolás Maduro ingenió un mecanismo de sumisión con el que chantajea al pueblo venezolano. Les ofrece comida a cambio de votos y apoyo popular.

Maduro ha dejado claro que con las cajas de alimentos CLAP mantiene dependientes a los trabajadores estatales y a los electores de más bajos recursos.

Pero como si esto fuera poco, el régimen también creó “el carnet de la patria”, otro mecanismo de sumisión y esclavitud con el que el Ejecutivo mantiene un control sobre la sociedad. Todo venezolano que tenga dicho “beneficio” debe ser chavista y gracias a ello obtener acceso a vacunas, vivienda, y otras misiones sociales creadas por el oficialismo.

Ante esto, los venezolanos se ven “obligados” a depender del Gobierno, trabajar por bajos sueldos o “vender sus consciencias” a cambio de comida o beneficios.

“El carnet de la patria es un instrumento de esclavitud moderna porque con comida y ‘beneficios’ te dan recursos para que financies tus necesidades básicas”, sentenció Pereira.

“En Venezuela uno no puede tener un proyecto de vida, el salario ni si quiera te permite comprar la comida, y para conseguir trabajo en la mayoría de los casos tienes que trabajar para el Gobierno, porque las empresas están cerrando. Uno no es libre en el país”, concluyó.

En Venezuela el hambre se pasea por Orlando Avendaño – Panampost – 13 de Julio 2018

La mujer de Cantaura anda desnuda, dando pasos por el país, como estandarte de la maldad de un modelo, erigido sobre los pobres para profundizar la muerte

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La mujer desnutrida, sin vergüenza, esgrime su arma más letal contra la inaguantable impasibilidad. (Twitter)

Hace quince, diez o cinco años nadie, jamás, lo hubiera imaginado. Es una imagen que sustituye más de medio siglo de prosperidad, abundancia y democracia. Que lo suple de golpe. Y de la forma más despiadada. Que sirve como recordatorio de que ahora Venezuela es un país miserable, discordante incluso en su entorno americano, donde aún impera el desastre y la pobreza.

El retrato de una mujer, esquelética y consumida, caminando por las calles de Cantaura, en Anzoátegui, al este de Caracas, debería remover el estómago de todos los venezolanos. ¿Cómo llegamos a esto? ¿Cómo se permitió?

La mujer desnutrida, sin ninguna vergüenza, esgrime su arma más letal contra la inaguantable impasibilidad. Anda desnuda, dando pasos por el país, como estandarte de la maldad de un modelo, erigido sobre los pobres para profundizar el hambre y la muerte.

Es altoparlante de la penuria. Por si alguien olvidaba que, en el país de los contrastes, cientos de miles literalmente mueren de hambre. Y de enfermedad, de delincuencia y de tristeza.

La desnutrida de Cantaura se desnudó para pedir comida. En las redes dicen que es no es vieja ni loca. Que solo tiene hambre. Que solo es una víctima del chavismo.

Hace poco menos de un año, la organización humanitaria de la Iglesia Católica, Caritas, estimó que 300 mil niños morirían en Venezuela por desnutrición. La cifra fue desestimada. Sería escandalosa, se argumentó. Pero aparece la mujer de Cantaura para demostrar que no fue una hipérbole; y que Venezuela atraviesa una de las peores crisis humanitarias de la historia contemporánea de la región.

Imágenes solo concebibles en los territorios más desolados de África; o en el Auschwitz del Tercer Reich; o en los Gulags. Pero ocurre hoy, en Venezuela, un país que por años fue considerado como la cuarta nación más rica del mundo.

En Venezuela el hambre se pasea. Lo hace representada en la mujer de Cantaura, en los niños de las calles o en los profesionales harapientos y desbaratados. Ya es un país gris y andrajoso, bastante parecido a la Cuba castrista. Lleno de contrastes porque la corrupción y la renta lo permite; pero también con la penuria más trágica, jamás vista en la región.

Exhortación del Episcopado Venezolano – 11 de Julio 2018

CENTÉSIMO DÉCIMA
ASAMBLEA PLENARIA ORDINARIA
DEL EPISCOPADO VENEZOLANO

EXHORTACIÓN DEL EPISCOPADO VENEZOLANO
“NO TEMAS, YO ESTOY CONTIGO” Is. 41, 10

INTRODUCCIÓN

1. Los Obispos de Venezuela, reunidos en la 110° Asamblea General de nuestra Conferencia Episcopal, como pastores del Pueblo de Dios, atendemos los temas pastorales que nos son propios; sin embargo, como ciudadanos, dirigimos la mirada y la reflexión hacia nuestro país y su situación particular, que sin temor a equivocarnos calificamos como una “gran tribulación” (Cfr. Ap 12, 7-12), que afecta a la vida de los venezolanos y compromete seriamente su futuro.

2. Como lo vislumbrábamos en nuestra Declaración del 23 de abril del presente año, la situación del país se torna cada vez más grave. La mayor parte de la población no cuenta con los medios para hacer frente a la monstruosa hiperinflación. La calidad de vida de los venezolanos, ya sumamente precaria, se deteriora día a día. A los graves problemas que reiteradamente hemos puesto de relieve en nuestras exhortaciones y comunicados, relativos a las áreas de la alimentación, la salud, los servicios públicos (agua, electricidad, comunicaciones, vialidad), la seguridad personal, el empleo y el ingreso, se suman ahora los de la circulación y venta del efectivo y el del transporte público. En este último caso, siendo evidente la desaparición paulatina del parque automotor, la improvisación de medios de transporte sin control ni seguridad ha sido ocasión de tragedias en distintos puntos del país, con pérdida de vidas humanas y mayores dolores para numerosas familias.

EL PROBLEMA POLÍTICO

3. El principal responsable de la crisis por la que atravesamos es el gobierno nacional, por anteponer su proyecto político a cualquier otra consideración, incluso humanitaria; por sus erradas políticas financieras, por su desprecio a la actividad productiva y a la propiedad privada, por su actitud constante de poner obstáculos a quienes tienen voluntad de resolver algún aspecto de la problemática actual. El gobierno se presenta ante el país como víctima de manejos externos e internos. Esto no es más que la confesión de la propia incapacidad para manejar el país. No se puede pretender resolver la situación de una economía fallida con medidas de emergencia como bolsas de comida y bonos.

4. Es necesario favorecer en la acción de gobierno y de las instituciones públicas y privadas al ciudadano, al venezolano, al hombre y mujer concretos que sufren y padecen los males actuales, y anhelan su superación. Ignorar al pueblo, hablar indebidamente en su nombre, reducir ese concepto a una parcialidad política o ideológica, son tentaciones propias de los regímenes totalitarios, que terminan siempre despreciando la dignidad del ser humano.

5. La consulta electoral realizada a finales del mes de mayo, a pesar de todas las voces –entre ellas la nuestra– que advertían su ilegitimidad, su extemporaneidad y sus graves defectos de forma, sólo sirvió para prolongar el mandato del actual gobernante. La altísima abstención, inédita en un proceso electoral presidencial, es un mensaje silencioso de rechazo, dirigido a quienes pretenden imponer una ideología de corte totalitario, contra el parecer de la mayoría de la población.

6. Desde el Ejecutivo Nacional, la ilegítima Asamblea Nacional Constituyente y el Consejo Nacional Electoral se pretende conculcar uno de los derechos más sagrados del pueblo venezolano: la elemental libertad para elegir a sus gobernantes en justa competencia electoral, con autoridades imparciales, sin manipulaciones ni favoritismos. Mientras existan presos políticos, y adversarios a quienes se les niega su derecho a postularse, no habrá proceso electoral libre y soberano. Reiteramos que la convocatoria del 20 de mayo fue ilegítima, como lo es la Asamblea Nacional Constituyente impuesta por el Poder Ejecutivo. Vivimos un régimen de facto, sin respeto a las garantías previstas en la Constitución y a los más altos principios de dignidad del pueblo.

7. Las actitudes de prepotencia, autoritarismo y abuso de poder, así como la constante violación de los derechos humanos, van acumulando sobre sus autores un rechazo que las generaciones futuras les reclamarán. En cierto modo resulta suicida seguir insistiendo tercamente en un camino de autodestrucción que se volverá contra sus promotores. La Iglesia no alienta los deseos de venganza ni las retaliaciones, pero tampoco promueve la impunidad de delitos que atentan contra la vida, la dignidad humana y los derechos fundamentales.

8. Urge en Venezuela una dirigencia política que ponga en el centro de sus reflexiones y de su accionar al pueblo venezolano, que tenga conciencia de que más allá de controlar el poder, la política es el oficio de quien movido por la nobleza y los principios éticos sabe ponerse al servicio de los ciudadanos y no de mezquinos intereses. Los líderes de la oposición deben ofrecer al pueblo alternativas de cambio, y trabajar con más fuerza por su bienestar.

UN PAÍS EN DIÁSPORA

9. Una de las situaciones que clama dramáticamente desde su silencio es el fenómeno de la emigración. Venezuela se ha ido convirtiendo en un país en diáspora. Manos que construían y producían, mentes que investigaban y enseñaban, van dejándonos para irse a otros países. La emigración produce situaciones dramáticas: la dura lucha por hacerse un lugar en un país extraño; la posibilidad de caer en el vicio o en la prostitución, o en manos de redes que explotan a sus semejantes; el estigma del rechazo; la tristeza de quienes aquí se quedan; el regreso en situación de fracaso de quienes no han encontrado dónde colocarse (Cfr. COMISIÓN EPISCOPAL DE FAMILIA E INFANCIA, Documento “Familia en Migración”, 15 de junio de 2018, nn. 6-8). Muchas de estas situaciones han encontrado alivio en la mano generosa que las iglesias hermanas de países vecinos han extendido a nuestros compatriotas, lo cual agradecemos de todo corazón.

10. Muchos emigrantes venezolanos desempeñan oficios humildes y honestos, que en modo alguno los rebajan o los envilecen, y que por lo tanto no pueden ser motivo de burla ni desprecio. En otros casos el emigrante lleva el acervo de una excelente formación académica y una dilatada experiencia laboral, que le permite ejercer en muchos países la docencia, la medicina, disciplinas científicas o industriales de alta calificación. En todo caso, quienes se han marchado, especialmente los jóvenes, constituyen un talento humano que se va perdiendo para la construcción de nuestro país. Si se ofreciera al venezolano alguna esperanza de futuro no tendría que emigrar. Venezuela espera la vuelta de sus hijos para reemprender el camino de un sano progreso.

EL MENSAJE DE LA PALABRA DE DIOS

11. La Palabra de Dios nos alecciona al garantizarnos que Dios está siempre al lado de su pueblo, en especial en sus horas más difíciles. El libro del Éxodo nos enseña que Dios guía a su pueblo de la esclavitud a la libertad, pero que también lo educa, a través de pruebas y dificultades, para que alcance la madurez necesaria como nación. Dios, por medio del profeta Isaías, nos invita a no tener miedo, conscientes por nuestra fe, de que no estamos solos, sino que el Señor nos acompaña y nos fortalece en nuestras vicisitudes.

12. Dios nos quiere decir también que las pruebas, sinsabores y amarguras de la vida no son señal de su abandono, sino que pueden ser también ocasión de crecimiento y de salvación. La oración, el ofrecimiento del sacrificio y de las horas adversas nunca serán inútiles, aunque no veamos su resultado de inmediato: la oración perseverante alcanza lo que pide, como nos garantiza el Señor en el evangelio (Mt 7, 7).

APORTE Y RESPUESTA DE LA IGLESIA

13. La Iglesia, cuya misión espiritual está claramente señalada por Cristo en el Evangelio, no pretende sustituir en su papel y vocación a quienes conocen y manejan la Política. No aspira dominar el panorama social, ni convertirse en factor de gobierno o de oposición. Sin embargo, estimula al laicado debidamente formado y consciente de sus obligaciones y derechos ciudadanos, a hacer oír su voz y a intervenir activamente en la palestra política, con el fin de que los altos principios y valores que la fe cristiana nos transmite se vivan también en el ámbito de lo público y se traduzcan en obras de bien común.

14. Ante la situación desastrosa que se deteriora permanentemente por las erradas políticas establecidas, y que los responsables se niegan a rectificar, animamos a la sociedad civil a ofrecer sus talentos y capacidades para explorar soluciones. Hay muchas personas comprometidas con el país, sus comunidades, sus familias. Existe en el venezolano mucha creatividad, iniciativa, espíritu de sacrificio: todo ello se manifiesta en un trabajo esforzado y diversas iniciativas de emprendimiento. Ciertamente la situación es abrumadora, pero no nos podemos acostumbrar a la precariedad que tanto humilla a nuestro pueblo. Por otra parte, animamos a las diferentes organizaciones de la sociedad civil, y a los partidos políticos, a exigir la restitución del poder soberano al pueblo, utilizando todos los medios que contempla nuestra Constitución (referendo consultivo, manifestaciones y otros).

15. Exhortamos a la Fuerza Armada a que se mantenga fiel a su juramento ante Dios y la Patria de defender la Constitución y la democracia, y a que no se deje llevar por una parcialidad política e ideológica.

16. El Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia nos invitan a ser solidarios. Nuestras diócesis, parroquias y demás instituciones, a pesar de sus limitaciones logísticas y financieras, han desplegado una amplia campaña de ayuda a los más necesitados, especialmente en lo que se refiere a alimentación y acceso a medicamentos (ollas comunitarias, comedores, bancos de medicinas). Debemos continuar y reforzar en lo posible esta acción solidaria con el apoyo generoso que tantos fieles aportan, aun desde su pobreza. Pero, además, la comunidad eclesial está llamada a favorecer un cambio estructural en pro de la transformación de nuestra sociedad (Cfr. CONCILIO PLENARIO DE VENEZUELA, Documento La Contribución de la Iglesia… N° 58): corresponde a cada Iglesia local buscar los medios, los métodos y las estrategias para contribuir a ese cambio con acciones concretas.

17. No debemos desanimarnos nunca frente a los desafíos de un presente incierto y difícil: al contrario, puesta nuestra confianza en Dios, que nos da la fuerza para el testimonio y para hacer el bien, afiancemos las exigencias en favor de la justicia y la libertad. Con el fin de animar la esperanza y rogar por las necesidades concretas de cada comunidad, nos comprometemos a realizar actos y eventos de religiosidad popular, por ejemplo: procesiones con las imágenes del Señor, la Virgen o los santos más queridos en cada lugar. La esperanza y el compromiso concreto deben llevarnos a ser samaritanos unos de otros en esta hora difícil en que nos encontramos. En ese contexto, el IV Encuentro Nacional de Jóvenes (ENAJÓ), que se celebrará del 1° al 4 de agosto en la Provincia eclesiástica de Cumaná, quiere ser un aporte valiente y esperanzador de los jóvenes católicos de Venezuela ante la situación que vive el país.

18. Una vez más, Dios nos reitera: “No temas, yo estoy contigo”. En sus horas de dolor y prueba, el creyente se toma con más fuerza de la mano de su Señor. En estos momentos de sufrimiento y lucha, invocamos una vez más la maternal intercesión de la Santísima Virgen María de Coromoto, para que Ella, con su oración ante su Hijo, nos ayude a superar los males de la situación actual. Como nos ha dicho el Papa Francisco: “María es como Dios quiere que sea su Iglesia: Madre tierna, humilde, pobre de cosas y rica en amor” (PAPA FRANCISCO, Fiesta del Inmaculado Corazón de María, 9 de junio de 2018).

Con nuestra bendición,

Los Obispos de Venezuela.

Resolución Asamblea Nacional Ecuador – 5 de Julio 2018

Resolución del Parlamento Europeo sobre la crisis migratoria y la situación humanitaria en Venezuela y sus fronteras – 4 de Julio 2018

Resolución del Parlamento Europeo sobre la crisis migratoria y la situación humanitaria en Venezuela y sus fronteras (2018/2770(RSP))
B8‑0315/2018

El Parlamento Europeo,

– Vistas sus anteriores resoluciones sobre Venezuela, en particular las de 27 de febrero de 2014, sobre la situación en Venezuela(1), de 18 de diciembre de 2014, sobre la persecución de la oposición democrática en Venezuela(2), de 12 de marzo de 2015, sobre la situación en Venezuela(3), de 8 de junio de 2016, sobre la situación en Venezuela(4), de 27 de abril de 2017, sobre la situación en Venezuela(5), de 8 de febrero de 2018, sobre la situación en Venezuela(6), y de 3 de mayo de 2018, sobre las elecciones en Venezuela(7),

– Vista la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948,

– Visto el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos,

– Visto el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional,

– Vista la declaración realizada el 8 de febrero de 2018 por la fiscal de la Corte Penal Internacional, Fatou Bensouda,

– Vista la declaración del alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos sobre Venezuela, de 31 de marzo de 2017,

– Visto el informe de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) titulado «Violaciones de los derechos humanos en la República Bolivariana de Venezuela», de 22 de junio de 2018,

– Vista la declaración conjunta, de 28 de abril de 2017, de la relatora especial de las Naciones Unidas sobre las ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias, el relator especial de las Naciones Unidas sobre los derechos a la libertad de reunión pacífica y de asociación, el relator especial de las Naciones Unidas sobre la situación de los defensores de los derechos humanos, y el Grupo de Trabajo de las Naciones Unidas sobre la Detención Arbitraria,

– Vista la declaración de los líderes del G-7 de 23 de mayo de 2018,

– Vistas las declaraciones del Grupo de Lima de los días 23 de enero, 14 de febrero, 21 de mayo y 15 de junio de 2018,

– Vista la declaración de la Organización de los Estados Americanos (OEA), de 20 de abril de 2018, sobre el agravamiento de la situación humanitaria en Venezuela,

– Visto el informe de la Secretaría General de la OEA y el panel de expertos internacionales independientes sobre la posible comisión de los crímenes contra la humanidad en Venezuela, de 29 de mayo de 2018,

– Visto el informe publicado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) el 12 de febrero de 2018, titulado «Institucionalidad democrática, Estado de Derecho y derechos humanos en Venezuela», así como la Resolución de la CIDH de 14 de marzo de 2018,

– Vistas las declaraciones de 26 de enero, 19 de abril y 22 de mayo de 2018 de la vicepresidenta de la Comisión / alta representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad (VP/AR) sobre los últimos acontecimientos en Venezuela,

– Vistas las conclusiones del Consejo de los días 13 de noviembre de 2017, 22 de enero de 2018, 28 de mayo de 2018 y 25 de junio de 2018,

– Vista la declaración del comisario de Ayuda Humanitaria y Gestión de Crisis, Christos Stylianides, sobre la misión oficial a Colombia de marzo de 2018,

– Vista la declaración de 23 de abril de 2018 del Grupo de Apoyo a la Democracia y Coordinación Electoral,

– Visto el artículo 123, apartado 2, de su Reglamento interno,

A. Considerando que la situación de los derechos humanos, la democracia y el Estado de Derecho en Venezuela sigue deteriorándose; que Venezuela se enfrenta a una crisis política, social, económica y humanitaria sin precedentes, que está provocando un número creciente de muertes, refugiados y migrantes;

B. Considerando que cada vez son más las personas en Venezuela, en particular los grupos vulnerables como las mujeres, los niños y las personas enfermas, que padecen desnutrición como consecuencia del limitado acceso a servicios sanitarios de calidad, medicamentos, alimentos y agua; que, a pesar de la buena disposición de la comunidad internacional, el Gobierno venezolano lamentablemente persiste en negar el problema y rehúsa recibir abiertamente ayuda humanitaria internacional y facilitar su distribución;

C. Considerando que la situación económica ha empeorado significativamente; que, según las proyecciones del Fondo Monetario Internacional, la hiperinflación se disparará en Venezuela en 2018 hasta el 13 000 %, desde el 2 400 % estimado para 2017, lo que se traduciría, por término medio, en una subida de precios cercana al 1,5 % por hora;

D. Considerando que un informe del ACNUDH publicado el 22 de junio de 2018 destaca que las autoridades venezolanas no reclamaron responsabilidades a los autores de graves violaciones de los derechos humanos, como homicidios, uso excesivo de la fuerza contra manifestantes, detenciones arbitrarias, malos tratos y torturas; que la impunidad en favor de oficiales de seguridad sospechosos de ejecuciones extrajudiciales de manifestantes también parece generalizada; que estas constataciones demuestran un nuevo agravamiento de la tensa situación reinante en el país;

E. Considerando que las elecciones celebradas el 20 de mayo de 2018 se desarrollaron sin que se cumplieran las normas mínimas internacionales de un proceso digno de crédito y sin que se respetaran el pluralismo político, la democracia, la transparencia ni el Estado de Derecho; que ello hace aún más difíciles los esfuerzos por resolver la crisis política; que la Unión Europea, junto con otros organismos democráticos, no reconoce las elecciones ni las autoridades surgidas de este proceso ilegítimo;

F. Considerando que la actual crisis pluridimensional de Venezuela está ocasionando el mayor desplazamiento de población que se haya conocido en la región; que, según el ACNUR y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), el número de venezolanos que ha abandonado el país ha aumentado espectacularmente, de 437 000 en 2005 a más de 1,6 millones en 2017; que cerca de 945 000 venezolanos salieron del país entre 2015 y 2017; que, en 2018, el número total de personas que han abandonado el país desde 2014 ha superado los dos millones; que se ha producido un incremento del 2 000 % en el número de ciudadanos venezolanos solicitantes de asilo en todo el mundo desde 2014, superando a mediados de junio de 2018 los 280 000;

G. Considerando que, según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCAH), Colombia alberga el mayor número de personas desplazadas, con más de 820 000 venezolanos que viven en su territorio; que Cúcuta y Boa Vista, en la frontera con Venezuela, están recibiendo una importante afluencia de personas que a menudo están en unas condiciones de salud y desnutrición dramáticas; que Perú, Chile, Argentina, Panamá, Brasil, Ecuador, México, la República Dominicana, Costa Rica, Uruguay, Bolivia y Paraguay también se enfrentan a una afluencia de grandes números de refugiados y migrantes; que las rutas marítimas son cada vez más importantes, sobre todo las que llevan a las islas caribeñas de Aruba, Curaçao, Bonaire y Trinidad y Tobago; que los países europeos, en particular España, también se ven cada vez más afectados; que es cada vez mayor la presión a la que se ven sometidos los países de acogida a causa de la asistencia a los recién llegados;

H. Considerando que, el 17 de marzo de 2018, la Unión asignó un paquete de ayuda humanitaria por un importe de 31 millones de euros a América Latina y el Caribe, del que 6 millones estaban destinados a Colombia y 2 millones a las personas afectadas por la crisis en Venezuela; que, el 7 de junio de 2018, la Comisión anunció un paquete de 30,1 millones de euros de ayuda de emergencia y asistencia para el desarrollo a medio plazo para apoyar al pueblo venezolano y a los países vecinos afectados por esta crisis; que, en 2018, el Instrumento en pro de la Estabilidad y la Paz asignó 5 millones de euros a actividades de prevención de conflictos en las fronteras de Brasil y Colombia;

1. Expresa su profunda consternación y su alarma ante la desoladora situación humanitaria de Venezuela, que ha dado lugar a numerosas muertes y una afluencia sin precedentes de refugiados y migrantes a los países vecinos y a países más alejados; manifiesta su solidaridad con todos los venezolanos que se han visto forzados a huir de su país por carecer de las más elementales condiciones materiales para la vida, como el acceso a alimentos, servicios sanitarios y medicamentos;

2. Insta a las autoridades venezolanas a que admitan la crisis humanitaria actual, eviten que siga agravándose y promuevan soluciones políticas y económicas para garantizar la seguridad de todos los civiles y la estabilidad del país y la región;

3. Exige que las autoridades venezolanas permitan el acceso sin restricciones de ayuda humanitaria al país con carácter de urgencia para prevenir el agravamiento de la crisis humanitaria y de salud pública y en particular la reaparición de enfermedades como el sarampión, la malaria, la difteria y la fiebre aftosa, y que concedan un acceso sin restricciones a las organizaciones internacionales que desean prestar asistencia a sectores afectados de la sociedad; solicita que se aplique rápidamente una respuesta a corto plazo para combatir la desnutrición en los grupos más vulnerables, como las mujeres, los niños y las personas enfermas;

4. Alaba al Gobierno colombiano por su rápida reacción y por el apoyo que presta a todos los venezolanos que llegan; encomia asimismo a Brasil y otros países de la región, en particular Perú, y a las organizaciones regionales e internacionales, entidades privadas y públicas y ciudadanos particulares del conjunto de la región, que han ayudado activamente a los refugiados y migrantes venezolanos y les han demostrado su solidaridad;

5. Pide a la comunidad internacional que establezca una respuesta coordinada, completa y regional a la crisis y que intensifique su asistencia financiera y material a los países beneficiarios, cumpliendo así sus compromisos; acoge con satisfacción la ayuda humanitaria de la Unión asignada hasta la fecha y pide, con carácter de urgencia, ayuda humanitaria adicional, que se libere a través de los fondos de emergencia, a fin de hacer frente al rápido incremento de las necesidades de las personas afectadas por la crisis venezolana en los países vecinos;

6. Insta a las autoridades venezolanas a que pongan fin de inmediato a todas las violaciones de los derechos humanos, en particular las cometidas contra civiles, y a que respeten plenamente todos los derechos humanos y libertades fundamentales, especialmente la libertad de expresión, la libertad de prensa y la libertad de reunión; asimismo, pide a las autoridades venezolanas que restablezcan el orden democrático, condición indispensable para poner fin a la escalada de la crisis;

7. Solicita que se celebren nuevas elecciones presidenciales conformes con las normas democráticas reconocidas internacionalmente y con el ordenamiento constitucional venezolano; destaca que el gobierno legítimo que surja de estas elecciones deberá abordar con la mayor urgencia la actual crisis económica y social de Venezuela y trabajar en pro de la reconciliación nacional;

8. Acoge con satisfacción la rápida adopción de nuevas sanciones selectivas y revocables que no perjudican a la población venezolana, impuestas por la realización de las elecciones ilegítimas del 20 de mayo de 2018, que no fueron reconocidas internacionalmente y que tuvieron lugar sin un acuerdo sobre la fecha o las condiciones y en circunstancias que no permitieron la participación de todos los partidos políticos en pie de igualdad; recuerda la posibilidad de imponer nuevas sanciones a los responsables por el empeoramiento de la crisis política, social, económica y de humanitaria, en particular a presidente Nicolás Maduro;

9. Brinda su total apoyo a las investigaciones por parte de la Corte Penal Internacional (CPI) sobre los múltiples delitos y actos de represión perpetrados por el régimen venezolano y pide a la Unión Europea que desempeñe un papel activo en este sentido; apoya el llamamiento del alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos relativo al establecimiento de una comisión de investigación sobre la situación en Venezuela y a una mayor implicación de la CPI;

10. Encarga a su presidente que transmita la presente Resolución al Consejo, a la Comisión, a la vicepresidenta de la Comisión / alta representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, al Gobierno y a la Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela, a los Gobiernos y Parlamentos de la República de Colombia, la República de Brasil y la República del Perú, a la Asamblea Parlamentaria Euro-Latinoamericana, al secretario general de la Organización de los Estados Americanos y al Grupo de Lima.

La crisis, Maduro y la oposición por Trino Márquez – La Patilla – 4 de Julio 2018

UnknownLa crisis global que afecta a Venezuela forma parte de las conversaciones cotidianas de los venezolanos. Hombres y mujeres, ancianos y jóvenes, hablan del drama que viven, en el Metro, en las paradas de autobuses y busetas, en las colas de los supermercados. En todos los espacios donde tienen oportunidad. Algunos circuitos y emisoras radiales, se convirtieron en altavoces de los millones de venezolanos que padecen la hiperinflación en los alimentos, la escases y los precios de vértigo de las medicinas, la pulverización de los salarios, el deterioro de los servicios públicos y el empobrecimiento generalizado. La ruina provocada por el régimen ha sido ampliamente documentada por distintas instituciones nacionales e investigadores particulares. The New York Times en español y otros medios internacionales dedican amplios y detallados reportajes a examinar aspectos particulares de la tragedia. La Academia de Ciencias Económicas elabora informes trimestrales. El más reciente documento de Cáritas constituye un libelo con denuncias inapelables acerca de la condición miserable de los venezolanos. El ciudadano normal siente y habla del castigo que los académicos y los medios de comunicación radiografían todos los días.

Ese cuadro -que ha provocado la estampida más grande que se conozca de venezolanos hacia el exterior y afecta seriamente a los países vecinos- no ha variado ni un milímetro, a pesar de las sanciones y la enorme presión diplomática internacionales, y de las numerosas protestas internas. Durante lo que va de 2018, el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social ha contabilizado más de 5.500 manifestaciones en todo el país. Cada día registra los reclamos en las calles por algún producto que escasea, por un precio que resulta inaccesible o porque falta la electricidad, el transporte colectivo, la recolección de la basura o el agua.

Según algunos dirigentes políticos y analistas, el colapso generalizado es inducido por Nicolás Maduro, quien lo estimula. Lo multiplica y profundiza porque a medida que las penurias se ahondan, su poder se fortalece. La gente pasa a depender cada vez más de las migajas que concede el gobierno a través de los Clap, de los bonos que ocasionalmente reparte o de las distintas misiones que operan. Al individuo aislado, debilitado y abatido resulta más fácil someter. El gobierno luce invencible frente al ciudadano que lucha por sobrevivir en un medio donde no hay posibilidades de emplearse, ganar un sueldo suficiente para vivir con dignidad e independizarse. La descomposición generalizada, entonces, seria producto de una siniestra conspiración preconcebida para dominar a los venezolanos y convertirlos en esclavos de una banda de facinerosos, cuya única meta consiste en mantenerse en el poder a toda costa.

No tengo dudas de que, siguiendo las enseñanzas de sus maestros cubanos y rusos, algo de esto resulta cierto. Tanta estulticia no puede ser obra del azar. Los maduristas no quieren aprender ni siquiera de Evo Morales, quien conserva la presidencia gracias a que su liderazgo caudillista, se levanta sobre una sólida plataforma de éxitos económicos. Incluso los cubanos muestran mejores resultados en educación, salud y seguridad pública. La destrucción sistemática del país se debe a la telaraña ideológica en la que vive ese sector de la izquierda militarista. A su atraso teórico. A su infinita ignorancia. Y, desde luego, a su psicopatía. Son misántropos: figuras que por alguna razón recóndita odian a la humanidad. Es el caso de Delcy Rodríguez, quien convirtió sus deseos de venganza en la llama incandescente que la motoriza.

Sin embargo, el veneno que despiden esos seres sería menos letal si el costo político de incurrir en tantos desaciertos fuera mayor. Si destruir la nación, como están haciéndolo, les significara que podrían salir eyectados de Miraflores, seguramente se cuidarían más. Serían más comedidos en sus acciones. Reflexionarían antes de cometer las barbaridades y excesos que cometen.

Los responsables fundamentales de la demolición del país, no hay duda, son Nicolás Maduro y sus colaboradores. Los militares constituyen una pieza clave en ese entramado. Pero, sin la colaboración tácita, por omisión, de la dirigencia opositora, esa labor de exterminio no podría llevarse a cabo. Habría un contrapeso.

Nos corresponde tomar plena conciencia de que para detener esa fuerza destructora que día tras día acaba con la democracia y con cada empleo, cada empresa, cada servicio público, cada institución educativa u hospitalaria, hay que contar con una dirección política que aparezca como opción de triunfo frente a la barbarie. Mientras la dirigencia aparezca atomizada y confundida, el madurismo seguirá devastando a la nación y no servirán de nada ni la presión interna, ni la internacional.

Constituir esa dirección unitaria y esclarecida constituye una responsabilidad exclusiva nuestra. A ningún agente externo se le puede atribuir la culpa de que no exista.

Comunicado de Caritas –

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Directores diocesanos de Caritas de Venezuela se pronuncian sobre la crisis y el irrespeto a la dignidad de los venezolanos

Los directores y delegados de Cáritas pertenecientes a la red de Cáritas de Venezuela, en 28 Diócesis y Arquidiócesis del país, reunidos los días 19, 20 y 21 de junio, en la Casa Monseñor Ibarra de la Conferencia Episcopal Venezolana, reflexionando sobre la grave crisis que afecta a todo el pueblo venezolano especialmente a los más pobres, queremos dirigirnos a la opinión pública nacional, como ciudadanos y cristianos comprometidos con nuestra gente, con el anuncio del mensaje de nuestro Señor Jesucristo y con la inviolable dignidad del ser humano.

Durante este encuentro compartimos con preocupación la penosa situación que viven nuestros hermanos, cómo sobreviven ante esta crisis económica y cómo la diáspora de la migración aumenta cada día en nuestro país. Muy a nuestro pesar, las coincidencias en el testimonio de todas las Diócesis tristemente nos lleva a concluir que en este momento la dignidad humana está siendo agredida e irrespetada, especialmente en aquellos que son los más vulnerables, en los que se ha acentuado la fragilidad y dependencia por el déficit nutricional, falta de medicamentos, el abuso de poder por parte del Estado y el deterioro de servicios básicos indispensables como electricidad, agua, transporte, carreteras, aseo urbano, gas doméstico, servicios hospitalarios, servicios fúnebres, servicio de telefonía, acceso a internet, pérdida de un gran número de medios de comunicación. La ruptura del orden social y de la normalidad de la vida cotidiana es inocultable y está a la vista de todos los venezolanos.

Desde Cáritas de Venezuela, pastoral social a cargo de la ejecución de la asistencia y promoción del desarrollo humano, somos testigos presenciales de innumerables expresiones que nos indican el recrudecimiento de la crisis.

  1. Aumenta el éxodo de venezolanos que, aún sabiendo las dificultades en muchos países receptores, se ven forzados a partir como la opción más viable para sobrevivir, trayendo un sin número de familias desmembradas.
  2. Incursión en la minería ilegal, como oportunidad de sobrevivir y preservar calidad de vida , con importantes daños inmediatos como la propagación de enfermedades infecto-contagiosas (malaria entre otras), la esclavizante situación de trata humana y, a largo plazo un notable impacto ambiental como la contaminación por mercurio de ríos y desforestación de nuestras selvas.
  3. Sentimos dolor e impotencia al conocer tanto en zonas urbanas como en zonas rurales de casos de intercambio sexual a cambio de dinero o comida, como forma de llevar alimentos básicos a sus hogares, menoscabando todo valor social y humano.
  4. Estamos impotentes ante la reaparición de enfermedades prevenibles produce muertes y afectan a niños y niñas en edades en donde los daños son irreversibles, ante el deterioro de los avances que en seguridad social el estado venezolano construyó por décadas.
  5. Sufrimos la situación violatoria a la dignidad en personas privadas de libertad, retenidas en las comandancias y destacamentos de los cuerpos de seguridad municipales y del Estado, quienes sufren enfermedad, desnudez, hacinamiento, hambre e invisibilización.
  6. Reconocemos el trabajo que está realizando la iglesia católica unida en cada diócesis y parroquias, en comunidades de vida consagrada, en movimientos de apostolado, colegios y otras agrupaciones. Así mismo, con espíritu ecuménico, valoramos el esfuerzo que llevan adelante diversas profesiones de fe y un gran número de voluntarios de la sociedad civil a favor de los más afectados por esta crisis.

No obstante ante la gravedad de las situaciones expuestas solicitamos al Estado Venezolano la garantía de los Derechos a la Vida, Alimentación y salud tal como está consagrado en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

Así mismo llamamos a toda la población a organizar o sumarse a tantas acciones de solidaridad, así como a no perder de vista la perspectiva de derecho en cada una de estas acciones, pues mientras aportamos trabajando por nuestra sociedad, su valor, estabilidad y capacidades totales, exigimos el respeto de nuestros derechos fundamentales y la posibilidad de seguir desarrollando toda labor de acción social e intervención humanitaria, en pro del bienestar común y una nueva dignificación de cada venezolano y venezolana.

Suscribimos el llamado de la Conferencia Episcopal Venezolana a ser apóstoles de la esperanza, perseverando en el mandamiento del amor y mirando en nuestro prójimo el rostro de Nuestro Señor Jesucristo. Que el espíritu santo nos aliente con fortaleza, entendimiento, caridad y sabiduría para seguir trabajando por el bien de todos los venezolanos.

 

La crisis humanitaria en Venezuela es una operación política por Beatriz Becerra Basterrechea – El Confidencial – 30 de Junio 2018

Gracias a esta crisis, el régimen puede usar los CLAP (Comités Locales de Abastecimiento y Producción) para comprar adhesiones y votos en las elecciones fraudulentas que organiza

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Desde el año 2005, más de dos millones de venezolanos han dejado su país. Según ACNUR, el 60% de ellos se encuentran en situación irregular. Los motivos de la emigración fueron políticos y económicos desde el principio, pero la crisis que vive el país ha acentuado de forma dramática las salidas por pura voluntad de sobrevivir. Creo que ya lo sabe todo el mundo, pero vale la pena recordarlo: Venezuela sufre un terrible desabastecimiento de todo tipo de productos, incluidos la comida y los medicamentos. Cada día, miles de personas cruzan la frontera con Colombia y —en menor medida— con Brasil. Algunos se quedan allí, otros regresan después de comprar, con el poco dinero que les queda, los productos de subsistencia que necesitan.
He podido comprobar esta situación sobre el terreno durante la misión que el Parlamento Europeo ha enviado a Cúcuta, en la frontera colombiana.

Más de cuatro millones de ciudadanos de Venezuela, un 13% de la población del país, ha cruzado a países vecinos o lo ha intentado. La ONU ya los considera oficialmente refugiados

La situación es tremendamente delicada, y si no se ha agravado más todavía es por la generosidad y esfuerzo de Colombia, cuyas autoridades están poniendo todo de su parte para atender al creciente número de personas desplazadas. Cuentan con la ayuda de otros países americanos y de organismos internacionales. La Unión Europea confirmó hace unas semanas un fondo dedicado de más de 35 millones de euros para ayuda humanitaria, y el comisario del ramo, Christos Stylianides, me acaba de confirmar que se plantea ampliar esta cantidad.

Por desgracia, se necesitaría un esfuerzo mucho mayor para atender a todos los venezolanos que lo necesitan, desde los niños que sufren desnutrición severa hasta las mujeres que no pueden dar a luz en mínimas condiciones de seguridad e higiene. Se han incrementado en un 60% las muertes en el parto. Pero es lo que se puede hacer mientras el régimen de Nicolás Maduro, atrincherado, se niegue a la apertura de un canal humanitario. El dictador y su régimen son responsables de lo que está ocurriendo.
Un informe de la OEA considera este chantaje y la propia crisis humanitaria como el más grave e inhumano de los siete delitos de lesa humanidad

En parte, lo son por incompetencia: se nombra a los responsables por su afinidad ideológica, y no por su conocimiento o experiencia. En parte, por su corrupción, cuyo más reciente hito es la incautación en Estados Unidos de 800 millones de dólares a Diosdado Cabello, hombre fuerte del narco-régimen. Pero, principalmente son culpables de la crisis por su voluntad decidida de imponer su dominio sobre un pueblo debilitado, hambriento y enfermo, un pueblo que dedique las pocas fuerzas que le quedan a sobrevivir en lugar de a combatir a la tiranía que los oprime.

Afirmo que la crisis humanitaria de Venezuela es una operación política planificada. Gracias a esta crisis, el régimen puede usar los CLAP (Comités Locales de Abastecimiento y Producción) para comprar adhesiones y votos en las elecciones fraudulentas que organiza. Esto no son especulaciones: un informe de la Organización de Estados Americanos lo da por probado, y considera este chantaje y la propia crisis humanitaria como el más grave e inhumano de los siete delitos de lesa humanidad por los que se debería procesar, juzgar y condenar a Maduro y a su régimen. El nuevo presidente de Colombia, Iván Duque, ha anunciado que llevará el caso a la Corte Penal Internacional.

Maduro es un tirano, pero no es original. Esta situación recuerda a las vividas en la Unión Soviética bajo los mandatos de Lenin primero y de Stalin después. Ambos indujeron hambrunas en su territorio con objetivos políticos, pero la de Stalin produjo un mayor número de víctimas porque se negó a pedir ayuda humanitaria. El régimen chavista parece en este sentido antes estalinista que leninista. En todo caso, se comprueba otra vez que el socialismo del siglo XXI se parece mucho al del siglo XX.
Debemos insistir y usar todas nuestras herramientas políticas y diplomáticas para conseguir que Venezuela recupere la democracia

El régimen ha liquidado el Estado de derecho, ha reprimido brutalmente a los opositores, tiene responsabilidad en casos de asesinato y tortura y es culpable de usar la falta de comida y medicinas contra su propio pueblo. Contra esto, la Unión Europea ha reaccionado con duras sanciones contra los jerarcas, pero no podemos detenernos aquí.

Debemos insistir y usar todas nuestras herramientas políticas y diplomáticas para conseguir que Venezuela recupere la democracia, la prosperidad y el futuro que le han arrebatado. Y, por supuesto, ejercer el papel que asumimos como firmantes del Estatuto de Roma para activar sin dilación el sistema de justicia internacional del que nos hemos dotado precisamente para eso: para que los tiranos rindan cuentas de sus crímenes ante el mundo, sin subterfugios ni escapatorias.

* Beatriz Becerra es vicepresidenta de la subcomisión de Derechos Humanos en el Parlamento Europeo y eurodiputada del Grupo de la Alianza de Liberales y Demócratas por Europa (ALDE)

Reconstruir a Venezuela por Alfredo Cilento-Sarli – UCV – 22 de Junio 2018

Presentación sobre Reconstruir a Venezuela  Primero lo primero ante la Academia Nacional de Ingenieria y Habitat y el Instituto Desarrollo Experimental de Construccion de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV, en el siguiente enlace :

ACS. JUNIO 2018. PRIMERO LO PRIMERO [Autosaved] 

Un estado de locura extrema por José Luis Zambrano Padauy – La Patilla – 25 de Junio 2018

Unknown.jpegHe considerado desde hace tiempo, que en Venezuela se dan las teorías inversas y las lógicas revueltas. El anuncio de un aumento salarial debería de erigirse como un aliciente sin pretextos para esbozar una sonrisa y soltar algún suspiro de alivio. Pero en la calamidad nacional, este incremento sólo agrava la ruindad y decadencia social, económica y política a las cuales no les recetan escapatorias.

Es un desagravio instantáneo. Una desfachatez sin rodeos. Lo notifican con escándalo y parafernalia, cuando la nación está molida a palos en su estado de destrucción masiva. Hasta el aumento suena inoportuno, fugaz e impertinente. Nada resuelve los bolsillos desechos y la nostalgia irreparable de los que no tienen alimento.

Este incremento del salario mínimo alcanzará a duras penas para adquirir un quilo de carne. No sirve ni para el presupuesto escaso de una mesada de infante. Es una burla empecinada por recordarnos que más del 85 por ciento de la población están en la pobreza y que existe un fervor desmedido por subir el porcentaje.

Impera tanto la indignación, que se habla de paros masivos en los próximos días. En el Zulia los acalorados apagones tienen en un nivel de hastío tan mayúsculo, que probablemente ya ni se vean a las maltratadas iguanas -culpadas por el Gobierno de roer los cableados-, siendo quizá consumidas a pedradas por la población alteradas o en un plato poco suculento en plena consternación del hambre compartido.

No hay alivio a la carencia ni intenciones serias para mermarla. La única determinación congruente de la gente es la de emigrar sin mayores reflexivas. El propio Parlamento Europeo, con una audacia providencial y un asombro exorbitante, enviará sendas delegaciones a nuestras fronteras para evaluar el éxodo compulsivo de la población hacia los países vecinos.

Los eurodiputados desean calibrar el reto humanitario, como bien lo han dicho, mostrando solidaridad con los “desplazados y refugiados” de nuestro país. Casi un millón de compatriotas se han ido por esos linderos entre 2015 y 2017, situación a la que estos diplomáticos han catalogado de “tragedia” y de “política fratricida contra el noble pueblo venezolano por parte de su Gobierno”.

Posición semejante asumió también el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad al Hussein, quien encargó a la Corte Penal Internacional a que tome cartas en el asunto, sobre los graves abusos cometidos en nuestro país, ante la “impunidad generalizada y la inacción del Estado”.

Estas dos instancias coinciden en que el Gobierno venezolano no posee la capacidad y mucho menos la voluntad, para resolver las precariedades de la mesa nacional, así como la de procesar y castigar a los responsables de las graves violaciones de los derechos humanos.

La ONU le ve lógica, tal vez, al enfriamiento repentino de las calles. Quién arriesga el pellejo frente a los “homicidios, presuntas ejecuciones sumarias, uso excesivo de la fuerza en contra de manifestantes, torturas y detenciones arbitrarias a manos de los componentes de seguridad”, como lo publicase en el segundo informe de esta organización respecto al tema.

No existe aumento monumental ni discurso frenético para calmar las perturbaciones del hambre. Pero andar entre escombros no implica el bajar la fe y la valentía para luchar por los ideales. La libertad es una siembra que se ramifica en las raíces categóricas de la lucha, el empeño y los planes diversos para obtener esa paz anhelada.

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