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Beatriz Becerra: “En Venezuela se somete al pueblo a través del arma más atroz: el hambre” – Libertad Digital – 20 de Septiembre 2018

La eurodiputada del grupo ALDE ha presentado su libro Eres liberal y no lo sabes en esRadio.

La eurodiputada Beatriz Becerra, en ‘Es la Mañana de Federico’. | David Alonso Rincón

Beatriz Becerra ha acudido al programa Es la Mañana de Federicode esRadio para presentar su libro Eres liberal y no lo sabes. En este ensayo, en el que cuenta un proceso de “autodescubrimiento”, hace una defensa del liberalismo desde un punto de vista “optimista y realista” porque considera que es “la actitud más revolucionaria que puede haber ahora mismo”.

La eurodiputada del grupo ALDE ha hablado de liberalismo, de la Declaración Universal de Derechos Humanos, de la Unión Europea y de la grave crisis humanitaria que vive Venezuela desde la llegada del chavismo al poder.

Ha señalado que “en Venezuela se somete al pueblo a través del arma más atroz: el hambre” y ha culpado al expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero de la desinformación que hay sobre el país caribeño.

Becerra ha dicho: “Que Zapatero haya tenido la poca vergüenza de decir que lo que motiva este éxodo y esta situación de hambruna tiene que ver con las sanciones, es de una miseria tal que repugna hasta el punto de que casi no se le puede responder”.

En este sentido ha señalado que le “repugna” todo “lo que ha dicho Zapatero y lo que está haciendo; maniobrar para echar a Luis Almagro“. La eurodiputada del grupo ALDE cree que el expresidente del Gobierno “quiere el puesto” del secretario general de la OEA. Sobre Almagro ha dicho que es “la encarnación de la democracia y la valentía”.

Beatriz Becerra ha descrito la situación venezolana y la crisis humanitaria que se está viviendo en las diferentes fronteras con países del entorno. Ha contado que “está superando los índices de los éxodos masivos por guerras y por catástrofes naturales” y que “no ha habido un terremoto ni un huracán”. También ha aplaudido la gestión de Colombia con los exiliados venezolanos: “Hablan de los hermanos venezolanos”.

Además la eurodiputada ha propuesto varias vías para que se empiece a revertir la situación en el país caribeño. Cree que “hay que liberar a todos los presos políticos; restituir las instituciones, como la Asamblea Nacional; crear un canal de ayuda humanitaria y a todos los responsables de los crímenes contra la Humanidad hay que llevarlos a la corte internacional”.

Los costes de la crisis venezolana por Kenneth Rogoff – El País – 16 de Septiembre 2018

No es demasiado pronto para empezar a planear la reconstrucción para cuando el estado clientelar termine

Los costes de la crisis venezolana
La implosión del gran experimento de Venezuela con el socialismo “bolivariano” está creando una crisis humanitaria y de refugiados comparable a la de Europa en 2015. En autobús, en barco e incluso a pie por caminos peligrosos, cerca de un millón de venezolanos han huido solo a Colombia y se calcula que hay otros dos millones en otros países (en su mayoría vecinos).

Allí muchos terminan viviendo en condiciones desesperadamente inseguras, con poco alimento y ninguna medicina, y durmiendo donde pueden. Hasta ahora, no hay campos de refugiados de Naciones Unidas, solo una modesta ayuda de organizaciones religiosas y otras ONG. Cunden el hambre y la enfermedad.

En general, Colombia está haciendo lo mejor que puede por ayudar; da atención a los que acuden a los hospitales, y su voluminosa economía informal está absorbiendo a muchos refugiados como trabajadores. Pero con un PIB per capita que solo llega a unos 6.000 dólares (contra los 60.000 de Estados Unidos), los recursos de Colombia son limitados. Y el Gobierno también debe reintegrar urgentemente a unos 25.000 guerrilleros de las FARC y a sus familias, según lo estipulado por el acuerdo de paz firmado en 2016 que puso fin a medio siglo de cruenta guerra civil.

Los colombianos han sido comprensivos con sus vecinos, en parte porque muchos recuerdan que durante la insurgencia de las FARC y las narcoguerras relacionadas, Venezuela absorbió a cientos de miles de refugiados colombianos. Además, durante los años de bonanza en Venezuela, cuando el precio del petróleo era elevado y el régimen socialista todavía no había destruido la producción, varios millones de colombianos consiguieron trabajo en Venezuela.

Pero el reciente tsunami de refugiados venezolanos está creándole a Colombia problemas enormes, que trascienden los costes directos del mantenimiento del orden y la provisión de atención médica urgente y otros servicios. En particular, el ingreso de trabajadores venezolanos generó una importante presión a la baja sobre los salarios en la economía sumergida de Colombia (que incluye agricultura, servicios y pequeñas fábricas) justo cuando el Gobierno tenía esperanzas de subir el salario mínimo.

Con las primeras oleadas de venezolanos vinieron muchos trabajadores cualificados (por ejemplo, cocineros y conductores de limusina) con expectativas razonables de hallar empleo remunerado en poco tiempo. Pero los refugiados más recientes carecen en su mayoría de instrucción y capacitación, lo que complica los esfuerzos del Gobierno para mejorar la suerte de la propia población desfavorecida de Colombia.

Los problemas a largo plazo pueden ser incluso peores, ya que enfermedades que otrora estaban bajo control, como el sarampión y el sida, hacen estragos en la población de refugiados. Los dirigentes colombianos más previsores, incluido el nuevo presidente, Iván Duque, sostienen en privado que dispensar a los refugiados venezolanos un trato humano y digno beneficiará a Colombia en el largo plazo, cuando el régimen caiga y Venezuela vuelva a ser uno de los principales socios comerciales de Colombia. Pero nadie sabe cuándo ocurrirá eso.

Lo que sí se sabe es que tras muchos años de política económica desastrosa, iniciada en el mandato del difunto presidente Hugo Chávez y continuada con su sucesor, Nicolás Maduro, el régimen venezolano dilapidó una herencia que incluye algunas de las reservas comprobadas de petróleo más grandes del mundo. Los ingresos del país se redujeron en un tercio, la inflación va camino de llegar a un millón por ciento, y millones de personas padecen hambre en un país que debería ser razonablemente rico.

Aunque podría pensarse en una revolución, hasta ahora Maduro ha podido mantener al Ejército del lado del régimen, en parte dándole licencia para manejar un inmenso negocio de tráfico de drogas que exporta cocaína a todo el mundo, y en particular a Europa y Oriente Próximo. Y a diferencia del petróleo (sobre cuya exportación pesan inmensas deudas con China y otros acreedores), las drogas ilegales reportan a sus vendedores ganancias ilimitadas (salvo en los pocos casos de decomiso).

Por desgracia, muchos miembros de la izquierda en todo el mundo (por ejemplo, el líder de la oposición británica, Jeremy Corbyn) hicieron la vista gorda ante el desastre en gestación, tal vez por un impulso automático a defender a sus hermanos socialistas. O peor aún, tal vez creyeron realmente en el modelo económico chavista.

Demasiados economistas de izquierda (incluidos algunos que terminaron trabajando para la campaña presidencial de 2016 del senador Bernie Sanders en Estados Unidos) fueron partidarios incondicionales del régimen venezolano. También hubo cómplices oportunistas, incluido Goldman Sachs (que con su desacertada compra de bonos venezolanos sostuvo sus precios) y algunos de la derecha; por ejemplo, el comité a cargo de la ceremonia de asunción del presidente estadounidense Donald Trump, que aceptó una gran donación de Citgo, la filial estadounidense de Petróleos de Venezuela.

Hace poco, Maduro puso en marcha un plan absurdo para estabilizar la moneda, mediante la emisión de nuevos billetes supuestamente respaldados por la criptomoneda del Gobierno (que es como levantar un castillo de naipes sobre arenas movedizas). Sea que la nueva moneda funcione o no, es seguro que el Ejército venezolano seguirá usando billetes de cien dólares para sus operaciones.

En respuesta a las crisis interna y regional generadas por el régimen de Maduro, Estados Unidos implementó graves sanciones comerciales y financieras, y se dice que Trump propuso la idea de invadir Venezuela. Por supuesto, una intervención militar estadounidense sería una locura, e incluso los muchos Gobiernos latinoamericanos que ansían la caída del régimen jamás la apoyarían.

Pero Estados Unidos puede y debe enviar mucha más asistencia financiera y logística a los países vecinos para ayudarlos a hacer frente al enorme problema de los refugiados. Y no es demasiado pronto para empezar a planear la reconstrucción y la repatriación de los refugiados, para cuando la variedad venezolana del socialismo —o, más precisamente, del clientelismo basado en el petróleo y la cocaína— finalmente se termine.

Kenneth Rogoff, execonomista principal del FMI, es profesor de Economía y Políticas Públicas en la Universidad de Harvard.

Mensaje de Luis Almagro sobre la crisis en Venezuela – 16 de Septiembre 2018

Almagro, secretario general de la OEA dice que no se puede descartar una intervención militar contra Maduro – El Mundo – 15 de Septiembre 2018

El secretario general de OEA, Luis Almagro (d), saluda a inmigrantes venezolanos en la ciudad fronteriza de Cúcuta (Colombia). EFE

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, afirmó este viernes que no se puede descartar una intervención militar contra el Gobierno de Nicolás Maduro para poner fin al sufrimiento del pueblo venezolano.

“En cuanto a intervención militar para derrocar al régimen de Nicolás Maduro creo que no debemos descartar ninguna opción”, manifestó Almagro en una rueda de prensa que dio en el lado colombiano del puente binacional Simón Bolívar, a pocos metros de la línea fronteriza con Venezuela.

Almagro, que visitó la ciudad fronteriza de Cúcuta para ver sobre el terreno la situación de miles de venezolanos que emigran a diario de su país agobiados por la escasez de alimentos y medicinas, entre otras privaciones, agregó “que las acciones diplomáticas están en primer lugar” pero no se pueden descartar otras, dada la gravedad de la situación.

El jefe de la OEA respondió así a una pregunta de periodistas y señaló que “definitivamente el régimen de Nicolás Maduro lo que está perpetrando en materia de crímenes de lesa humanidad contra su población, en violaciones de derechos humanos, en sufrimiento de la gente, en el éxodo inducido que está impulsando”, hace que no se pueda descartar la opción de la intervención militar.

Almagro, que dio la rueda de prensa junto al canciller colombiano, Carlos Holmes Trujillo García, y el director para las Américas de Human Rights Watch (HRW), José Miguel Vivanco, lamentó “el dolor” y “el sufrimiento del pueblo venezolano”.

“Un pueblo venezolano que hoy es víctima de la represión, pero una represión distinta, incluso a las demás dictaduras que hemos tenido en el continente; en este caso es la miseria, es el hambre, es la falta de medicamentos como instrumentos represivos para imponer una voluntad política al pueblo”, afirmó.

A renglón seguido declaró que nunca se ha visto en el mundo un “un Gobierno tan inmoral” que “se niega a aceptar la ayuda humanitaria cuando está en medio de una crisis humanitaria”.

“Eso es absolutamente inadmisible y no lo podemos permitir, la ayuda humanitaria tiene que llegar a Venezuela”, subrayó en medio de aplausos de centenares de venezolanos que se detuvieron en el puente para escucharlo y que gritaban consignas como “Ayuda” o “Abajo Maduro”.

El secretario general de la OEA insistió en que “el pueblo venezolano ha pagado un precio más que alto para recuperar su libertad, para recuperar su democracia y todavía no la ha recuperado” y por eso consideró fundamental la ayuda de la comunidad internacional, empezando por la financiera, para hacer frente al éxodo que se extiende por toda Suramérica.

“La comunidad internacional definitivamente tiene que dar respuesta a esto, la comunidad internacional es responsable y no puede permitir una dictadura en Venezuela, una dictadura que afecta la estabilidad de toda la región, la afecta a partir del narcotráfico, la afecta a partir del crimen organizado, la afecta a partir de la profunda crisis humanitaria que ha creado”, manifestó.

Intelectuales exhortan a líderes de oposición a “frustrar la confiscación total de la democracia” – Efecto Cocuyo – 13 de Septiembre 2018

Más de 500 intelectuales venezolanos realizaron un llamado a los dirigentes políticos de oposición en el país para que se consolide una verdadera unidad, desde la cual se pueda liderar a la sociedad civil para evitar que se instaure “la dictadura comunista” y se consiga frustrar la “confiscación total de la democracia“, a través del documento denominado “Manifiesto por Venezuela“.

En el escrito que compartieron con los medios de comunicación, los 538 firmantes expresaron su agobio por la “emergencia humanitaria compleja” que atraviesa Venezuela, por “el hambre, el colapso sanitario y el éxodo de la población”, entre otras variables, además de sus efectos en quienes adversan al Gobierno de Nicolás Maduro.

“Registramos con real angustia la fragmentación de la oposición. Es una situación que hiere el entendimiento, crea incertidumbre y desesperanza y afecta gravemente la eficacia de la resistencia que opone la mayoría de los venezolanos. (…) Nos dirigimos a esos líderes que han conducido con sacrificio y entrega a la oposición venezolana, que han luchado y asumido riesgos, que han enfrentado una persecución brutal…”, indica el manifiesto, fechado el 12 de septiembre.

“A esos líderes políticos los llamamos a unirse alrededor de un programa de acciones que frustre lo que de otra forma pudiera convertirse en la confiscación total de la democracia venezolana. Los ciudadanos les reclamamos concentrarse en la lucha por liberar a Venezuela sin perder de vista que no es posible confiar en la negociación con un gobierno de delincuentes, salvo si el tema a discutir es su salida del Poder”, resalta el manifiesto, donde reconocen que a muchos de los dirigentes, la causa opositora les ha costado la cárcel o el exilio.

Con “angustia y movidos por la urgencia“, los fimantes diseminados por el mundo, pues muchos son parte de la diáspora venezolana y se expresan desde España, Chile, Suiza, México, Francia, Panamá, Holanda y Estados Unidos, entre otros, enfatizan su exhorto a luchar en unidad contra “la crisis actual (que) es un paso más hacia la instauración de una dictadura comunista en Venezuela”.

“Sin esa unión no será posible vencer la tiranía porque el Poder ha sido penetrado en todos los niveles y en todos los ambientes, configurándose una situación que sólo una unión así podrá superar. Con la unión y una estrategia de lucha aceptada y seguida por todos, podremos dar inicio a la solución de este drama: salir de la dictadura y hacer elecciones libres”, precisa el documento suscrito por los intelectuales.

También reservaron un apartado en su manifiesto para los integrantes del Gobierno nacional y la Fuerza Armada, a quienes consideran los principales responables de la crisis. “Negarla o ignorarla ha sido la conducta que siguen los criminales que la han originado y han convertido al Estado en una base del delito organizado y el terrorismo internacional. Criminales de cuello blanco o de uniforme militar que están enquistados en lo alto del poder político venezolano, quienes pretenden convencer al mundo de que nuestro trance resulta de una guerra económica del ‘Imperio’, mientras se mofan de quienes huyen de un país en ruinas”.

“La dramática situación de hambremiseria y carencias de toda especie que obliga diariamente a millares de venezolanos, a escapar hacia un futuro incierto pero que suponen mejor que lo que lo que deben soportar en su país. Sí, nos lo muestran desde fuera la prensa internacional y los organismos de derechos humanos porque la dictadura controla los medios venezolanos, no quiere que se sepa que con esos hermanos se nos va la patria, que el país se desangra todos los días con los miles de compatriotas que huyen de él”, expresan en el Manifiesto por Venezuela.

“Los instamos a dejar de lado todo cálculo acerca de las ventajas que unos podrían sacar sobre otros cuando se recupere la democracia. Que no cometan el error de confiar demasiado en sí mismos y muy poco en los demás, que entiendan que lo que se exige de sus partidos es una unión férrea concentrada en desarmar la estrategia dictatorial”, destaca el texto.

Lea completo el Manifiesto por Venezuela a continuación:

A los Líderes Políticos Venezolanos

Venezuela atraviesa la crisis más aguda de su historia, calificada por órganos internacionales como una Emergencia Humanitaria Compleja que se expresa en el desmoronamiento de la economía y las estructuras estatales; el hambre, el colapso sanitario y el éxodo de la población. Negarla o ignorarla ha sido la conducta que siguen los criminales que la han originado y han convertido al Estado en una base del delito organizado y el terrorismo internacional. Criminales de cuello blanco o de uniforme militar que están enquistados en lo alto del poder político venezolano, quienes pretenden convencer al mundo de que nuestro trance resulta de una guerra económica del “Imperio”, mientras se mofan de quienes huyen de un país en ruinas.

Si quedaran dudas respecto a la magnitud sin precedentes conocidos de ese éxodo masivo, basta con observar como la prensa internacional ha registrado de forma insistente la dramática situación de hambre, miseria y carencias de toda especie que obliga diariamente a millares de venezolanos, a escapar hacia un futuro incierto pero que suponen mejor que lo que lo que deben soportar en su país. Sí, nos lo muestran desde fuera la prensa internacional y los organismos de derechos humanos porque la Dictadura controla los medios venezolanos, no quiere que se sepa que con esos hermanos se nos va la patria, que el país se desangra todos los días con los miles de compatriotas que huyen de él.

Tenemos conciencia y lo decimos con claridad: la crisis actual es un paso más hacia la instauración de una dictadura comunista en Venezuela. Un proyecto que emplea las carencias éticas de los altos dirigentes del gobierno, para hacer realidad unos designios políticos manejados desde Cuba. Sobre este proyecto de dominación totalitaria, que oculta sus intenciones en la inmoralidad y el cinismo de la mafia gobernante, llamamos la atención de todos los venezolanos para que hagan suya la urgencia de cerrarle el paso.

Registramos con real angustia la fragmentación de la oposición. Es una situación que hiere el entendimiento, crea incertidumbre y desesperanza y afecta gravemente la eficacia de la resistencia que opone la mayoría de los venezolanos.

Nos dirigimos a esos líderes que han conducido con sacrificio y entrega a la oposición venezolana, que han luchado y asumido riesgos, que han enfrentado una persecución brutal con muchas víctimas mortales en el camino y con presos políticos sometidos a torturas y tratos infamantes. Que han debido en muchos casos exiliarse para escapar del acoso de los esbirros judiciales y militares del régimen.

A esos líderes políticos los llamamos a unirse alrededor de un programa de acciones que frustre lo que de otra forma pudiera convertirse en la confiscación total de la democracia venezolana. Los ciudadanos les reclamamos concentrarse en la lucha por liberar a

Venezuela sin perder de vista que no es posible confiar en la negociación con un gobierno de delincuentes, salvo si el tema a discutir es su salida del Poder. Los instamos a dejar de lado todo cálculo acerca de las ventajas que unos podrían sacar sobre otros cuando se recupere la democracia. Que no cometan el error de confiar demasiado en sí mismos y muy poco en los demás, que entiendan que lo que se exige de sus partidos es una unión férrea concentrada en desarmar la estrategia dictatorial.

Se lo pedimos con angustia movidos por la urgencia, por el drama de las mayorías. Sin esa unión no será posible vencer la tiranía porque el Poder ha sido penetrado en todos los niveles y en todos los ambientes, configurándose una situación que sólo una unión así podrá superar. Con la unión y una estrategia de lucha aceptada y seguida por todos, podremos dar inicio a la solución de este drama: salir de la dictadura y hacer elecciones libres. El sector político está obligado a respaldar un gran movimiento nacional de resistencia. Pero desde esa unión. Fuera de ella será imposible recuperar a nuestro país.

(538 firmas en reserva)

 

Venezuela, campo de Torturas por Tamara Suju Roa – La Patilla – 7 de Septiembre 2018

Hablé con Carmen anoche. Cuando me dijo que quería contarme las torturas de su niña, inmediatamente la llame.  Todavía no podía hablar de su hija sin que el llanto la interrumpiera por largo rato, pero poco a poco puedo contarme lo que vivió la niña antes de morir de cáncer.  Carmen – nombre ficticio de protección- me pregunto: Dra. ¿puede denunciar el caso de mi hija como torturas sistemáticas producidas por un gobierno que prácticamente le negó el derecho a la vida, a la salud y cuyo sufrimiento por falta de tratamientos médicos para aliviarla, para neutralizarle el dolor, fue la peor tortura que puede sufrir un pequeño enfermo?

¿Se imagina Usted, estimado lector, lo que significa para un padre o madre, hermano, abuelo, hijo o amigo, ver como una persona querida, además de sufrir la calamidad de una enfermedad, clama por que le calmen el dolor, y no haya nada mas que un abrazo y unas lagrimas para hacerlo?   Y además, ¿lo que significa saber que esa persona va a morir porque no tienen medios económicos para sacarlo del país, y que pueda tener alguna esperanza de vida?

¿Ha sentido usted alguna vez esa sensación de vacío y malestar estomacal que significa no haber comido por unas horas, o algún dia?   Caritas cifró el año pasado en 11,4% los niños venezolanos menores de 5 años que padece malnutrición moderada o severa. Entre 5 y 6 niños a la semana, murieron por desnutrición en el 2017 y estimaron que 280 mil niños podrían morir en el 2018 por hambre. ¿Cuantos no habrán muerto al dia de hoy, septiembre del 2018,  cuando la crisis y hambruna ensombrecen todo el territorio nacional? El Hambre duele.

Quienes no se dializan, quienes no reciben sus tratamientos de quimioterapia, quienes pierden su órgano trasplantados, quienes no tienen su pastilla para la tensión o para la alergia, para el asma, para la gastritis, o aquella medicina necesaria para simplemente llevar la vida lo mejor posible, sufren, y junto a ellos, sus seres queridos, sus amigos, sus vecinos, los médicos y enfermeras que ven morir a sus pacientes…

La gran mayoría de los venezolanos sobreviven el dia a dia como puede. Sin agua para asearse o sin luz ni gas para cocinar,  sin vehículo o transporte público para ir a trabajar, estirando lo poco que gana – comparado a la inflación- para llevar algo a casa y evitar que su gente muera de hambre.  Evitar contagiarse con tuberculosis, sarampión, sarna, gripe o cualquier infección, ya es un reto. Por eso, las calles vacías. Por eso, las fronteras entre Colombia y Brasil llenas de compatriotas que parecen zombies, dispuestos a caminar miles de kilómetros con una bolsa de ropa, jalando a sus pequeños hijos, en busca de algún lugar donde albergarse para sobrevivir.

Venezuela es hoy, un gran campo de concentración y torturas, con cientos de miles de personas sufriendo dolor físico y millones afectados psicológicamente por esta gran crisis, en un país desbastado por un régimen tiránico y criminal.  No me queda mas que escribir: “SOS VENEZUELA”. El mundo ha respondido y busca soluciones para quienes han salido y siguen saliendo…busquemos también soluciones urgentes para quienes no pueden salir.

El hambre avanza en Venezuela, pero retrocede en el resto de América Latina por Jon Martin Cullel – El País -12 de Septiembre 2018

La subalimentación afecta a más del 11% de la población venezolana, un incremento de casi un millón de personas respecto a una década antes

Migrantes venezolanos reciben una donación de comida en un campamento improvisado en Bogotá, Colombia.
Migrantes venezolanos reciben una donación de comida en un campamento improvisado en Bogotá, Colombia. AFP

Venezuela nada a contracorriente. El país bolivariano, inmerso en una grave crisis humanitaria, es el único de América Latina —junto con Belice— en el que aumenta el hambre, según un informe anual presentado este martes por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). El número de venezolanos infraalimentados alcanzó los 3,7 millones (aproximadamente el 12% de la población) en el periodo 2015-2017 —los últimos datos disponibles. Son casi un millón de personas más que una década atrás. Este deterioro empuja al alza el dato de subalimentación del conjunto de América Latina, a pesar de las mejoras en el resto de países del continente.

A la severa escasez de alimentos disponibles en Venezuela se añade desde hace años una hiperinflación rampante, que deja productos tan básicos como una lata de atún fuera del alcance de la gran mayoría de ciudadanos. Esta crisis alimentaria, junto con el deterioro de situación política, ha provocado una huida masiva de ciudadanos hacia países vecinos.

El agravamiento de los problemas de subalimentación en Venezuela contrasta con el descenso generalizado del hambre en el resto de América Latina. Incluso Bolivia y Nicaragua, los dos países con mayor prevalencia de este mal, han experimentado mejoras notables, con descensos —respectivamente— de diez y de ocho puntos porcentuales respecto a la década anterior.

Si bien el salto es menor, tanto Brasil como México —los dos gigantes del continente— también mejoran sustancialmente. Aunque la pobreza sigue afectando a prácticamente la mitad de su población, el primero pasa de tener seis millones de personas hambrientas a menos de cinco y el segundo, de más de ocho millones a unos cinco. El peso demográfico de ambas naciones, por mucho las más pobladas de Latinoamérica, hace que sus avances tengan una influencia fundamental sobre las cifras de la región.

El Caribe, región que el informe no incluye dentro de Latinoamérica, tampoco es ajeno a esta tendencia. Allí destaca el notable descenso del hambre en Haití, el país más pobre del continente. A pesar del terremoto que arrasó el país en 2010y dejó sin hogar a cientos de miles de haitianos, las personas infraalimentadas representan en la actualidad menos de la mitad de la población, frente al 57% en 2004-2006.

La tendencia positiva se ve empañada, sin embargo, por la situación en Venezuela. El empeoramiento de los indicadores en este país afecta al cómputo global del hambre en la región, donde la FAO constata un leve repunte del número de ciudadanos con dificultades para alimentarse: del 5,3% en 2016 al 5,4% en 2017.

Este incremento marginal registrado en América Latina, junto con el experimentado en el continente africano, ha hecho que el número de personas hambrientas en el mundo haya pasado de 804 millones de personas en 2016 a casi 821 millones en 2017. Es el tercer año consecutivo en que el hambre avanza. Detrás de este preocupante fenómeno, la FAO ve tres factores: los conflictos armados, los eventos climáticos extremos —vinculados con el calentamiento global— y las crisis económicas. Pese a que el informe no hace referencia expresa a Venezuela, este último factor es clave para explicar el aumento del hambre en el país sudamericano.

Los múltiples impactos de la huida de los venezolanos – Editorial El Nacional – 9 de Septiembre 2018

Un primer impacto, del que apenas se habla, nos remite a las dramáticas realidades que tienen lugar puertas adentro entre millones de familias: los más jóvenes huyen y dejan a sus padres y otros familiares en Venezuela. Cuando esto ocurre, se rompe una ley de vida: los mayores necesitan de la asistencia y el apoyo de sus hijos y nietos. Tal como se ha documentado tantas veces en países en los que se desatan guerras, son los mayores los que alientan a sus hijos a marcharse. El sacrificio no es solo para los que se marchan, también para los que se quedan.

La huida de los venezolanos no es episódica. Se ha convertido en pocos meses en la más relevante problemática de América Latina, y en una realidad que ocupa el centro de las preocupaciones y debates en los gobiernos de decenas de países, en los organismos multilaterales y entre las ONG que se especializan en el apoyo a personas cuya condición, más allá de si se les califica o no, es de refugiados.

La complejidad del fenómeno obliga a una comprensión amplia de todos los factores en juego. En primer lugar, hay que entender que los gobiernos de la región no estaban preparados –ni tenían por qué estarlo– para recibir tal avalancha humana. La respuesta, en términos generales, ha sido generosa y dominada por la solidaridad. Es inevitable que las autoridades, ante el crecimiento desmesurado de quienes ingresan por sus fronteras, se hayan planteado establecer algunos controles. A los venezolanos nos corresponde entender que, además del deseo inmediato de prestarnos apoyo, hay factores económicos, laborales, sociales, culturales y políticos que son variables con peso real, que cada país debe gestionar.

Era previsible que, ante la magnitud del caudal, se produjesen situaciones indeseables. Una de ellas es la exportación de delincuentes, algunos de ellos extremadamente peligrosos, que se han instalado en Colombia, Ecuador y Perú –hasta donde se sabe–, y que ya han delinquido. Esto, por supuesto, ha generado reacciones chovinistas y xenófobas, pero también la firme respuesta de ciudadanos, de expertos, de periodistas y de autoridades. Los ataques verbales o físicos que se han producido en algunos lugares han sido contestados por ciudadanos o por las autoridades de esos países. Esto, sea o no consciente, es una forma de reconocer la tradición de hospitalidad con los extranjeros que ha sido un signo de la cultura venezolana por más de siglo y medio.

En las secciones de sucesos de la prensa de América Latina, los venezolanos nos hemos convertido en una presencia constante como víctimas o victimarios. Las informaciones que señalan que miembros de paramilitares y narcoguerrillas están dedicados a reclutar a jóvenes venezolanos que acaban de cruzar la frontera es una legítima causa de alarma. Que mafias de proxenetas estén actuando para prostituir a mujeres venezolanas es otra de las tragedias causadas por los criminales que detentan el poder en nuestro país.

Así como a diario escuchamos cada vez más relatos de personas que han logrado establecerse, estudiar, trabajar y hasta poner en funcionamiento pequeños negocios y han logrado, en corto tiempo, crear condiciones básicas de seguridad personal –derecho negado en Venezuela–, hay también historias de personas o familias que están en situación de supervivencia, y que dependen de las ayudas que reciben, y que difícilmente puede sostenerse más allá de unos días o semanas.

En medio de este maremágnum de hechos y casos de mucha complejidad, personales, familiares y de comunidades enteras que claman por ayuda, la reacción del gobierno de Maduro no es más que un patético sainete, inmoral y bufo. Enviar a funcionarios del régimen a Ecuador para que, una vez allá, declaren que desean regresar a Venezuela, y que el gobierno les envíe un avión para fines de burda propaganda, es un montaje simplemente estúpido, que desconoce la enormidad de la crisis humanitaria que viven los venezolanos, dentro y fuera del país, y también el aspecto esencial que impulsa la huida: el deseo profundo, a menudo desesperado, de escapar de las humillaciones y los riesgos de toda índole –como el de terminar en una prisión solo por protestar–, que es la cotidianidad creada por el régimen, para así encontrar fuera de Venezuela un lugar donde el derecho a la vida cuente con las garantías básicas al que aspira cualquier venezolano y cualquier ciudadano del mundo.

El régimen quiere emigrantes por Alberto Rial – El Carabobeño – 9 de Septiembre 2018

UnknownSer emigrante no es ningún juego. No es una decisión que se toma a la ligera, así como “vámonos a Colombia que allá hay chamba”, o “en Ecuador nos dejan entrar y son burda de solidarios”. Salir del territorio en el que uno nació, se crio y generó los afectos de su vida para empezar en tierra extraña siempre es un trauma, aún con circunstancias favorables. Significa salir del vientre protector de lo conocido y meterse en una aventura que casi siempre se inicia con las probabilidades en contra, por decir lo menos.

Los hijos de emigrantes conocemos algo del tema. Hemos visto la nostalgia y la sensación de no ser de ninguna parte, porque la tierra nueva no es propia y la propia dejó de serlo. O las esperanzas de que “Franco ya se muere” y cuando se muere no queda energía ni entusiasmo para el retorno. O el empeño en asimilarse a una cultura distinta y unos códigos nuevos, y la dificultad de hacer amistades con gente con la que no se tiene una historia común. Gente que vivió otra vida, escuchó otra música, tiene otros paisajes en la memoria, otras remembranzas y otros problemas.

Venezuela, desde hace 20 años y por primera vez en su historia, se volvió un país de emigrantes. El chavismo se dio a la tarea de complicarle la existencia a los habitantes de esta ribera del Arauca hasta que, de a poquito en los primeros tiempos y por millones en los últimos años, los paisanos se han visto obligados a salir como sea de un país que no les ofrece nada y quiere quitarles todo. Las imágenes son terribles, el éxodo es incontrolable; la gente escapa de una guerra de baja intensidad, pero guerra al fin, que ha emprendido una dictadura ilegítima contra los que alguna vez fueron ciudadanos de una república.

Se calcula que 4 millones de personas se han ido de Venezuela, y contando. Se irán muchos más porque no se moverá un dedo para resolver el desmadre, pero mayormente porque al régimen le complace tener menos bocas que pidan alimentos, menos enfermos que pidan medicinas y menos opositores protestones. Todo encaja en la aritmética perversa de la visión chavista, que no es otra sino la de un territorio medio despoblado, con habitantes desnutridos y apaleados que dependan de la limosna oficial mientras, para los gobernantes, militares y enchufados, existe una vida de lujos comprada con el dinero de los demás.

La dictadura niega la emigración y la crisis humanitaria, no por necedad ni por el simple placer de mentir (aunque la mentira se le dé muy bien). Lo hace porque no quiere a ningún organismo externo jurungando basura en su patio, y más importante, porque quiere que la gente se siga yendo. Mientras más sean los que emigren, más poderosos se sentirán los que mandan. Así de simple.

“Para vivir así…prefiero la muerte” por Nelson Freitez – Revista SIC – 6 de Septiembre 2018

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La estrofa de una canción de salsa de los años 70 puede reflejar el sentimiento de una porción de nuestra población, que ante las múltiples vicisitudes que viene experimentado cotidianamente ha pensado en irse de este mundo como opción. En octubre de 2017, Marco Guillén residente en el Municipio Palavecino, estado Lara, grabó un video que hizo circular en la red youtube en el cual apelaba a la solidaridad antes de cumplir con su decisión de practicarse la eutanasia por la imposibilidad de conseguir los medicamentos y alimentos requeridos por él y su familia. Debido a un accidente de tránsito quedó cuadripléjico hace 12 años y desde entonces, en un esfuerzo titánico él con su pareja e hija han vivido un diario viacrucis para garantizar su sobrevivencia, en un país cada vez más devastado y carente de medios básicos de existencia.

Abrumado por tal cúmulo de imposibilidades, Marco tomó la decisión hace cerca de un año de solicitar públicamente autorización al jefe del Estado para quitarse la vida y así contribuir a que su familia pudiese vivir con la pensión con la que sobreviven. Ese video que inmediatamente se viralizó, por la crudeza con la que se planteaba el drama extremo en el que se encontraba esta familia, promovió una enorme solidaridad de personas de diversos países que, conmovidos ante la inminencia de la tragedia, cooperaron de diversas formas para hacer más soportable la vida de Marco y su familia. Literalmente la solidaridad le arrebató la vida de Marco a la muerte.

Hoy Venezuela experimenta una voraz emergencia humanitaria compleja que succiona la vida de miles de personas con muertes perfectamente prevenibles. El drama de la familia de Marco se ha multiplicado como una vorágine masiva que se expande por todos los rincones de nuestro territorio, arrebatando la existencia de miles de personas. Las 25.000 personas fallecidas por cáncer en el 2017 o las 5.000 con VIH en lo que va del 2018, en muertes propiciadas por falta de medicamentos, tratamientos oportunos y dietas apropiadas, son apenas una muestra del drama de todo el universo de personas con patologías crónicas. Son múltiples las afectaciones de salud, cuantiosas las vidas de nuestra infancia comprometidas por situaciones de desnutrición que ya alcanzaron el peligroso umbral del 16% de niños en situación de desnutrición severa. Todas expresiones de un país que experimenta patologías sin precedentes, carente de una institucionalidad que lo proteja y le preserve su existencia colectiva. Por el contrario, niega esta emergencia e impide la cooperación internacional humanitaria.

La diáspora venezolana que disemina dolorosamente miles de personas en el continente y otros países del mundo, nos deja fracturados, doloridos, mudos de impotencia ante un presente agónico. A pesar de sus aportes económicos a través de las remesas, su ausencia de las familias genera un insoportable e inédito vacío en la existencia ya de miles de éstas.

La vida, resurrección y resiliencia de Marco Guillén y su familia constituyen una inspiración, como ya tantas que percibimos, de familias que no se entregan, que resisten con la solidaridad de sus congéneres, la injusta dureza de esta vida que se nos ha impuesto. Seguro como lo experimentó Marco, logrará Venezuela unirse en el apoyo mutuo para reconstruir lazos de vida que nos permitan salir adelante…para cauterizar nuestros dolores y no volver a experimentar la agonía de la estrofa ´Para vivir así, prefiero la muerte´.

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