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¿Es tan tonto Zapatero como lo pintan? por Graciano Palomo – El Confidencial – 6 de Octubre 2018

¿Quién paga a Zapatero? ¿Dónde se aloja ZP en Caracas? ¿Quién abona sus facturas de avión, comidas, etc…? Nunca lo ha dicho

Foto: El expresidente Zapatero en una conferencia en República Dominicana. (EFE)
El expresidente Zapatero en una conferencia en República Dominicana. (EFE)
La divertida polémica —más en Iberoamérica que en España— levantada tras las afirmaciones del secretario general de la OEA, Luis Leonardo Almagro Lemes contra el expresidente Rodríguez Zapatero al que llama el “súmmum de la imbecilidad” tiene su aquel y su actualidad.

Almagro es uruguayo y socialista. Con una carrera diplomática cuajada de experiencias en todas las partes del mundo y formó parte del gobierno del presidente Mujica, un icono para la izquierda mundial, por su templanza, sentido de la justicia y su comportamiento personal ejemplar.

Yo no me hubiera atrevido ir tan lejos para catalogar al enorme estadista Zapatero. El hombre que recibió la caja llena y puso a España en el abismo, eso sí, antes hizo ricos a sus amiguetes y les doy televisiones para que se ocuparan en algo. Me ha recordado Almagro aquella otra anécdota protagonizada por el entonces presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, cuando llamó a sus ministros y diputados a un almuerzo en el Elíseo y les dijo esto:

—A ver tenéis que ser “zapateros”. Del primer ministro español todo el mundo dice que es “tonto” pero gana elecciones… Yo no quiero que os llamen tontos, pero sí que ganéis elecciones en vuestras ciudades y departamentos…

No hace otra cosa que apoyar un régimen dictatorial, sanguinario y represor que ha conducido al país más rico del mundo a la desgracia absoluta

Almagro llamó “sumo imbécil” a José Luis Rodríguez Zapatero —la verdad es que ni el Gobierno ni el PSOE le han apoyado con pasión— a propósito de sus andanzas en Venezuela donde dice que actúa de mediador —¿de quién?— y en la práctica no hace otra cosa que apoyar un régimen dictatorial, sanguinario y represor que ha conducido al país más rico del mundo a la desgracia absoluta. Lleva haciéndolo desde el año 2016.

¿Quién paga a Zapatero? ¿Dónde se aloja ZP en Caracas? ¿Quién abona sus facturas de avión, comidas, etc…? Nunca lo ha dicho.

Yo no me atrevería a llamar “imbécil” al más grande estadista que ha nacido en este país desde los Reyes Católicos, pero es un hecho cierto que es el único en el mundo libre que no ve cómo millones de venezolanos huyen despavoridos de su patria y otros son torturados y encarcelados por un tirano que vino de conducir un autobús. ¿Es tonto o se lo hace? Tengo mis dudas y también podría ser ambas cosas a la vez. Que le pregunten a Felipe González, por ejemplo, defensor de Leopoldo López.

O a Emmanuel Macron que ha dejado en evidencia al gobierno Sánchez liderando en Europa la petición para que el régimen bolivariano sea conducido en la persona de Maduro y de sus compinches ante la Corte Penal Internacional.

¡No sé si tan tonto…!

¡En Venezuela no hay hambre! por Ramón Peña – La Patilla – 30 de Septiembre 2018

downloadTermina una semana que ha sentado formalmente a la dictadura venezolana en el banquillo de la justicia internacional.

El 24 de septiembre, con 93 votos a favor y 16 en contra, se aprueba incluir en la agenda de la 73ª Asamblea General de la ONU, la discusión del llamadoPrincipio deResponsabilidad de Proteger, aplicado a los abusos del régimen de Venezuela. Este principio es una opción de los Estados para asumir una posición activa contra los gobiernos violadores de Derechos Humanos, por delitos de lesa humanidad, genocidio o crímenes de guerra.

Dos días mas tarde, los gobiernos de Argentina, Canadá, Chile, Colombia, Paraguay y Perú, envían una solicitud a la Corte Penal Internacional para investigar crímenes de lesa humanidad (asesinatos, torturas, violaciones, encarcelación, persecución y desaparición forzada), cometidos por el régimen venezolano a partir del 12 de febrero de 2014, con base en el informe de un  panel independiente de expertos internacionales. La solicitud se sustenta también en el informe del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, de junio de 2018, titulado “Violaciones de los Derechos Humanos en la República Bolivariana de Venezuela, una espiral descendente que parece no tener fin”.

Simultáneamente, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, presidido por Michelle Bachelet, aprueba, por votación 23/7, una resolución inédita, que conmina al gobierno de Venezuela a aceptar la ayuda humanitaria internacional para atender la grave escasez de alimentos y medicinas que padecen sus ciudadanos.

El indiciado mayor en estas causas, en un intento “desesperado” (Eva Golinger dixit) por contener este alud recriminatorio, decide presentarse ante la Asamblea General. Solo lo escucha una escuálida audiencia. Se esfuerza por desvirtuar la realidad con mentiras acuñadas en verbo ramplón y trillado. De toda su argumentación, lo mejor -debemos admitirlo- fue exhibir su rolliza figura, embutida en fino terno azulmarino, para demostrar su estentórea afirmación: “¡En Venezuela no hay hambre!”.

Solicitud sobre Venezuela ante la CPI ‘es una acción sin precedentes’ por Sergio Gómez Maseri – El Tiempo – 26 de Septiembre 2018

Se unieron Colombia, Argentina, Canadá, Chile, Paraguay y Perú para denunciar crímenes ocurridos.

Noticias del día

El régimen de Nicolás Maduro encajó esta semana una serie de golpes por parte de la comunidad internacional, que podrían debilitar tanto su margen de gobernabilidad, como su espacio en las esferas diplomáticas.

Aparte de las sanciones económicas que impuso EE. UU. contra altos funcionarios de su gobierno, incluyendo a su esposa, Cilia Flores, y la conferencia que organizó Colombia para tratar la crisis de los migrantes, no hay duda de que el hecho más contundente fue la investigación que solicitaron a la Corte Penal Internacional (CPI)seis países de la región.

Por primera vez, se unieron Argentina, Canadá, Chile, Colombia, Paraguay y Perú para denunciar crímenes ocurridos en otro país y pedir la intervención de la corte.

De acuerdo con José Miguel Vivanco, de Human Rights Watch, se trata de una acción sin precedentes que deja clara la creciente preocupación internacional por la catástrofe de derechos humanos que vive Venezuela y la necesidad de utilizar todos los instrumentos diplomáticos, políticos, jurídicos y económicos que sean necesarios para provocar un cambio en este país.

Si bien la Corte ya había iniciado un examen preliminar en febrero para determinar si la CPI debía avanzar hacia una investigación exhaustiva, el pedido de los países podría dar el respaldo que necesita la fiscal de la CPI, Fatou Bensouda, para alcanzar dicha pesquisa. Y aunque los efectos de tal investigación no son a corto plazo, podrían conducir a un eventual juicio contra Maduro por serias violaciones de los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad.

A eso se sumaría esta misma semana una resolución de condena contra el régimen de Maduro por parte del Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra, en el que pedirían un informe especial sobre Venezuela.

Esta resolución, la primera de su tipo, tiene el respaldo de una gran mayoría de países (a Venezuela solo la respaldan 25) y constituiría otro revés para Maduro que durante años había evitado una acción en este Consejo.

No conozco un régimen en los últimos 50 años que haya estado sujeto a una presión internacional como el que está experimentando el de Maduro. Viene de Europa, de América Latina, de Norte América, de todas partes. Eso demuestra el grado de desprestigio y aislamiento de su dictadura y el consenso casi universal de fiscalizarla”, afirma Vivanco.

De acuerdo con el director para las Américas de HRW, si bien los venezolanos están sometidos a un régimen brutal que no ha dudado en usar la violencia para callar a sus opositores, es necesario que el pueblo respalde esta creciente presión internacional con “algún tipo de acto de desobediencia civil o protesta pacífica”.

A todo eso se suma, por supuesto, la amenaza de algún tipo de acción militar que volvió a plantear el presidente Trump cuando dijo que todas las opciones estaban sobre la mesa, “incluyendo las más fuertes”, y las palabras del vicepresidente Mike Pence al insinuar que EE. UU. defendería a Colombia en caso de que Maduro optara por agredir al país.

Francia apoya iniciativa para pedir a la CPI investigar a gobierno de Maduro por crímenes de lesa humanidad – La Patilla – 29 de Septiembre 2018

Vista general del Palacio del Elíseo, la residencia oficial del Presidente francés, en París, Francia REUTERS / Philippe Wojazer

Francia expresó su apoyo a la iniciativa de cinco países de América Latina y Canadá que pidieron a la Corte Penal Internacional (CPI) que investigue al gobierno venezolano de Nicolás Maduro por crímenes de lesa humanidad, anunció el palacio de Elíseo.

“Francia considera que los esfuerzos de la Corte Penal Internacional tienen como naturaleza establecer los hechos que llevaron a esta crisis y, contribuir así a encontrar una salida”, escribió la presidencia francesa en un comunicado, al mencionar la iniciativa presentada el miércoles en la sede de la ONU en Nueva York por Argentina, Canadá, Chile, Colombia, Paraguay y Perú.

Nicolás Maduro: “Estaría dispuesto a estrechar la mano de Trump” por S. Pozzi y F. Manetto – El País – 27 de Septiembre 2018

El presidente venezolano arremete contra EE UU y dice que la comunidad internacional quiere “justificar una intervención humanitaria”

Nicolás Maduro en su intervención de ayer en la Asamblea de la ONU. EDUARDO MUÑOZ REUTERS

Nicolás Maduro utilizó este miércoles el altavoz de Naciones Unidas para tomarle la palabra a Donald Trump y decirle que, pese a sus diferencias ideológicas “abismales”, está dispuesto a “estrecharle la mano” y dialogar “con una agenda abierta” sobre cuestiones bilaterales y sobre aquellas que afectan a toda América Latina. El presidente de Venezuela lo hizo después de acusar a Estados Unidos de liderar una campaña que busca demonizar a su país y que tiene como propósito justificar una intervención humanitaria.

“Estaría dispuesto a estrechar la mano del presidente de los Estados Unidos y a sentarme a dialogar sobre los asuntos de las diferencias bilaterales y los asuntos de la región”, afirmó el mandatario. “Son los que tienen opiniones diferentes los que tiene que dialogar”, reiteró Maduro ante el plenario de la Asamblea. Mezcló ataques verbales y acusaciones a la inmensa mayoría de la comunidad internacional con la disposición a hablar con “humildad, franqueza y sinceridad”. “Creemos en el diálogo político como la forma de solucionar conflictos”, incidió.

Es la tercera vez que Maduro se dirige a la ONU en nombre del pueblo venezolano, desde el mismo estrado donde Chávez llamó diablo a George Bush -“¡Huele a azufre!”, espetó el expresidente fallecido en 2013-. “Todavía su voz resuena pidiendo justicia para el mundo”, afirmó. El viaje desde Caracas no se confirmó hasta el último momento, porque su gabinete estaba evaluando las “condiciones de seguridad”. Le acompañó su esposa Cilia Flores, que el martes entró en la lista de sancionados por EE UU. Intervino hacia el final de la segunda jornada, con el aforo prácticamente vacío y Donald Trump de camino ya hacia Washington. Sin embargo, se extendió unos 50 minutos, más del doble del tiempo empleado habitualmente por los oradores.

Con el doble lenguaje que caracteriza a Trump, dijo por la mañana que estaba “abierto” a reunirse con Maduro y al mismo tiempo no descartaba una acción para proteger al pueblo venezolano frente a una dictadura “horrible”. El martes, en un encuentro con el presidente de Colombia, sugirió que el Gobierno venezolano podría verse derrocado “rápidamente” por una sublevación del Ejército.

Maduro trató de jugar la carta del victimismo. Su intervención iba dirigida, en buena medida, a sus seguidores, a las bases chavistas y a sus escasos aliados. “Venezuela es víctima de una agresión permanente”, afirmó. El líder chavista, cada vez más aislado en el tablero internacional, se comparó con Nelson Mandela y dijo traer “la voz de un pueblo histórico”. “Nuestro país es un país acosado, agredido”. Habló de las reservas de petróleo y de oro, defendió la llamada “revolución socialista del siglo XXI”, calificó de “libres” las elecciones presidenciales sin garantías celebradas el pasado 20 de mayo y trató de exhibir estabilidad: “Hoy Venezuela está más fuerte que nunca”.

El Gobierno venezolano lleva semanas escenificando el regreso de ciudadanos huidos en busca de oportunidades. Lo hace organizando y filmando repatriaciones de cientos de personas que no pueden compararse con la realidad de un éxodo multitudinario. Solo Colombia acogió en menos de dos años a cerca de un millón, según cálculos oficiales. En esa línea, Maduro rechazó, sin poder demostrar sus afirmaciones, que se viva una emergencia migratoria. “Es una fabricación mediática”, dijo, “para justificar una intervención humanitaria”. En este sentido, afirmó que EE UU y sus aliados están siguiendo el mismo esquema que con las armas de destrucción masiva de Irak para intento de cambiar el régimen de una manera que calificó de “ilegal” y “criminal”.

El presidente de Venezuela mencionó también el intento de asesinato del pasado 4 de agosto, que, dijo, tenía como objetivo “crear el caso” y así poder activar los mecanismos de intervención militar. Todo su Ejecutivo está desde entonces centrado en la investigación de ese ataque, realizado con drones durante una parada militar, y en la divulgación de los avances. Maduro intentó vincular una vez más a EE UU, Colombia, México y Chile en la organización de ese atentado fallido al asegurar que se fraguó y en algunos casos incluyó se ofreció apoyo logístico desde esos países. En esta ocasión, el presidente venezolano dio un paso más allá y aprovechó para pedir a las Naciones Unidas que nombre un delegado especial que investigue de manera independiente el atentado. También invitó a EE UU a que envíe a expertos del FBI para que ayude a los investigadores venezolanos “a esclarecer la verdad”.

Este mismo miércoles, Canadá, Colombia, México, Chile, Perú y Paraguay suscribieron una petición a la Corte Penal Internacional (CPI) de La Haya abra una investigación sobre el Gobierno de Maduro. La misma Oficina de Derechos Humanos de la ONU, con sede en Ginebra, difundió el pasado junio un informe que documenta brutal represión del régimen, sobre todo a través de las llamadas  Operaciones de Liberación del Pueblo (OLP). Sus investigadores ni siquiera pudieron entrar en Venezuela para realizar el trabajo, ya que las autoridades les denegaron los permisos, y tuvieron que apoyarse en testimonios de víctimas, abogados, médicos y otros estudios.

Paliza en la ONU por Trino Márquez -La Patilla – 26 de Septiembre 2018

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En las dos décadas de su existencia, nunca antes el régimen había sido tan vapuleado como en la Asamblea General de la ONU, que se reúne en New York. El gobierno de Nicolás Maduro ha recibido una verdadera felpa de los gobiernos democráticos de las Américas. Su soledad es patética y no será atenuada por la decisión, de última hora, de intervenir en la Asamblea. Maduro quedó para darles pena a los mandatarios de los países del continente (Trump incluso se mofó del coraje de ‘sus’ Fuerzas Armadas) y provocarles sentimientos de compasión con las víctimas que llevan veinte años padeciendo los rigores de unos gobernantes que combinan en perfecta sincronía la ineptitud con la corrupción.

El esperado discurso de Donald Trump estuvo orientado en buena medida a denunciar la incompetencia del socialismo del siglo XXI y a pedir ayuda a las naciones del planeta para restablecer la democracia en Venezuela. Los presidentes de Argentina, Colombia, Ecuador, Paraguay y Perú intervinieron en la misma dirección. Lenin Moreno sugirió que el gobierno de Maduro es tan inepto que está sobrando. Aunque la invasión militar organizada por una alianza en la cual Estados Unidos y Colombia serían los protagonistas principales no parece factible por ahora, tampoco quedó descartada. La estrategia de ambas naciones parece ser mantenerla como amenaza creíble y factor de disuasión ante cualquier intento por parte de Maduro de agredir a Colombia.

Fuera del marco de la Conferencia, Mike Pence, vicepresidente norteamericano, fue más explícito aún: ante una supuesta movilización de tropas venezolanas hacia la frontera neogranadina, el funcionario fue enfático al señalar que cualquier incursión en el territorio colombiano sería rechazada también por los estadounidenses con una contundencia que dejaría hecho polvo cósmico al ejército venezolano. Maduro debe de haber entendido el mensaje.

La opción en la que parecieran estar pensando los gringos, y también los colombianos, es que los militares venezolanos resuelvan la crisis nacional mediante un golpe de Estado. Según el gobernante norteamericano, esos mediocres oficiales no sirven para enfrentar a los aguerridos marines, pero sí se encuentran en condiciones de restablecer el hilo constitucional roto por el mandatario venezolano, e iniciar el proceso de transición hacia la recuperación de la democracia y de la nación en su conjunto.  Trump, entre líneas, sugirió que bastaría con un pronunciamiento en una rueda de prensa o un memorando dirigido por el Alto Mando al Presidente de la República, para que el gobierno se desplome. Así de fácil ve la resolución del conflicto. Trump sabe que el único soporte real del régimen se encuentra en el estamento militar. Todo lo demás (TSJ, constituyente, CNE…) forman parte del decorado. Maduro también lo sabe, de allí su pánico y su entrega incondicional a los encachuchados.

Lo ocurrido en la arena de la ONU fue solo parte de la tunda recibida por el gobierno. Hay que agregar el acuerdo de cinco países suramericanos más Canadá para llevar a Maduro a la Corte Penal Internacional por crímenes de lesa humanidad, las sanciones de la administración norteamericana contra algunas de las personas más cercanas al Presidente, incluida la primera combatiente, y la decisión de 93 naciones de votar a favor de incluir en la agenda de la Asamblea General, la discusión sobre activar el Principio de Responsabilidad de Proteger contra los abusos del gobierno de Venezuela.

Las baterías acorralan cada vez más al jefe de Estado y a su círculo más íntimo. Con la nueva legalidad internacional no es posible cometer continuos desmanes y pensar que los excesos  quedarán impunes. Maduro debería  asumir la nueva realidad.

Desde el punto de vista de la oposición, ¿cuáles consecuencias acarrea el aislamiento y el desprestigio del gobierno? Lamentablemente, muy pocas. La oposición, por su desmembramiento, no puede capitalizar la soledad y el descrédito internacional de Nicolás Maduro y su gente. La oposición no representa ningún peligro real para el régimen. No existe como interlocutor válido ante la comunidad internacional. No actúa como una fuerza capaz de darle  conducción endógena a las medidas de repudio y  rechazo a escala mundial contra el gobierno.

Para que la debilidad internacional del régimen se convierta en una fortaleza interna de los factores democráticos, estos tendrían que reagruparse  en torno de una plataforma organizativa y programática que permita la reconexión con los sectores populares. La oposición  tendría que proyectarse como un factor creíble de cambio democrático y como una fuerza capaz de provocar y conducir la recuperación nacional. Esa posibilidad no se vislumbra, aunque el acto del Frente Nacional Amplio en el Aula Magna abre de nuevo una esperanza.

Sobrellevamos una enorme crisis económica y social, contamos con el respaldo internacional. Falta construir esa columna interna que es la dirección política del cambio. Este es el reto que debemos asumir para comenzar a recuperar a Venezuela.

Comunicación enviada por los presidentes latinoamericanos a la Corte Penal Internacional – 25 de Septiembre 2018

Para leer el documento suscrito por los presidentes de Argentina, Colombia, Chile , Paraguay y Perú y por el primer Ministro de Canada, dirigido a la Fiscal de la Corte Penal Internacional de La Haya, Fatou Bensouda , abrir el siguiente enlace :

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El Gobierno de Venezuela ya perdió el primer round ante la ONU por Elizabeth Fuentes – 25 de Septiembre 2018

Con 93 votos a favor y 16 en contra, el Comité General de The Global Center for Responsability to Protect aprobó incluir en la agenda de la Asamblea General de la ONU, la discusión sobre activar el Principio de Responsabilidad de Proteger contra los abusos del gobierno de Venezuela.

Este principio, mejor conocido como R2P y aprobado contra Venezuela, es una opción que tienen los Estados para asumir una posición activa contra los gobiernos violadores de Derechos Humanos que hayan cometidos crímenes de lesa humanidad, genocidios o crímenes de guerra “lo que justifica sobreponer la soberanía de dicho país para proteger a población del mismo“, según dice textualmente en su definición.

Lo mas llamativo dentro de lo que ellos identifican como “tres pilares” para proteger a los ciudadanos es el numero 3, donde sostienen que: “Si un estado manifiestamente no protege a sus poblaciones, la comunidad internacional debe estar preparada para tomar medidas colectivas apropiadas, de manera oportuna y decisiva y de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas”.

Los 16 países que votaron en contra fueron, casi todos, gobernados por dictadores: Cuba, Belarus, Burundi, China,Corea del Norte,Egippto,Gabón,Iran,Myanmar, Kyrgyzstan,Nicaragua, Pakistan, Rusia,Sudan, Siria y (obviamente), Venezuela.

Otros 16 se abstuvieron – la mayoría en el continente africano), pero hubo una mayoría aplastante a favor, con 93 votos, incluyendo a presuntos gobierno amigos como España y México.

De hecho, y en paralelo a la votación, el Consejero Especial de la ONU, Adama Dieng, quien pidió a la Corte Penal Internacional investigar a Venezuela por crímenes de lesa humanidad, dijo hoy que “El Estado tiene la obligación de proteger a su propio pueblo y no puede esconder detrás de la idea de soberanía para decir que no se puede interferir en los asuntos del país. Si un Estado falla en cumplir, otros tienen la obligación de actuar y desde mi punto de vista, yo siempre insisto en que Soberania es responsabilidad”.

El Global Center for Responsability to Protect es la organización de investigación y defensa más importante del mundo para promover la norma internacional de Responsabilidad de Proteger (R2P) a los países ante las Naciones Unidas y más allá.

Nicolás Maduro a La Haya por Héctor E. Schamis – El País – 23 de Septiembre 2018

La Corte Penal Internacional debe actuar

Maduro en una conferencia de prensa, el martes.
Maduro en una conferencia de prensa, el martes. AP
La semana que se inicia tendrá como evento descollante la Asamblea General de Naciones Unidas, UNGA. Todas las tragedias del mundo en una semana y días, para el hemisferio occidental hay una que se destaca sobre cualquier otra: Venezuela. Allí en Nueva York, cinco países latinoamericanos denunciarán al gobierno de Maduro ante la Corte Penal Internacional por la comisión de crímenes de lesa humanidad.

Referirán el caso a la Fiscalía de la Corte, en la terminología técnica. Argentina, Chile, Colombia, Paraguay y Perú, y tal vez alguno más, le solicitarán a la Fiscal que inicie una investigación plena de los responsables de asesinatos y ejecuciones extrajudiciales, detenciones arbitrarias, tormentos, violaciones y torturas de carácter sexual, encarcelamientos por razones políticas y el uso de la desaparición forzada como táctica represiva.

Jamás ocurrió denuncia semejante, por ello debe destacarse la valentía de estos cinco presidentes. Debe elogiarse el liderazgo de Iván Duque, sin él ni siquiera habría existido suficiente capacidad de acción colectiva para esta iniciativa. Nada de esto habría sido posible con Santos en la presidencia, quien tenía a Maduro como garante de su proceso de paz con las FARC, nada menos.

Lo de Duque no sorprende. Siendo senador ya había denunciado a Maduro ante la Corte junto a senadores colombianos y chilenos. La denuncia es elemental política de seguridad nacional. Un millón de venezolanos carenciados en alimentación y atención medica han migrado a Colombia, cuya generosa política de brazos abiertos no obstante significa una pesada carga fiscal y de salud pública.

Al mismo tiempo, Venezuela se ha convertido en refugio del ELN y otros grupos delictivos, el narcotráfico entre ellos. Todo lo cual continuará mientras Maduro siga en el poder. El éxodo forzado y la protección de dichas organizaciones criminales también es una estrategia de agresión de la dictadura venezolana hacia Colombia.

La denuncia se hará en base a dos documentos que se enviarán adjuntos: el informe del panel de juristas al Secretario Almagro del 31 de mayo pasado, el cual examina la evidencia presentada en la OEA durante audiencias celebradas en 2017, y el informe del Alto Comisionado de Derechos Humanos de Naciones Unidas del 22 de junio último. Ambos reportes coinciden que existe más que razonable evidencia de la comisión de dichos crímenes y que el Estado no tiene la capacidad ni la voluntad de enjuiciar a los responsables. Por ello exhortan a la Corte Penal Internacional a involucrarse en la materia.

Es decir, a iniciar una investigación criminal acorde. El caso ya está bajo “examen preliminar” lo cual puede no significar demasiado; hay casos que permanecen en dicha condición durante años, sino décadas. Es el lugar perfecto, burocráticamente hablando, para quien no desea realmente investigar el caso.

Esa es la impresión que dio la Fiscal Bensouda en el propio texto de aquel examen preliminar. Allí recurrió a la falacia de equiparar las violaciones cometidas por funcionarios del régimen—quienes actúan en nombre de, y con recursos del, Estado—con acciones de individuos que podrían haber cometido algún crimen contra funcionarios policiales. Con dicha lógica, la Fiscal Bensouda habría suscripto de la tesis de la guerra sucia y los dos demonios, de haber tenido que intervenir en el cono sur en los años setenta. Con ella a cargo, el Plan Cóndor no habría sido investigado jamás.

Inesperadamente, además de lidiar con sus propias contradicciones, la Fiscalía de la Corte tiene que lidiar con John Bolton, el Consejero de Seguridad Nacional de Estados Unidos, quien ha amenazado a la Corte Penal Internacional con sanciones. No ha detallado qué tipo de sanciones exactamente, pero la Corte tiene ahora un aliciente para aliviar la presión de Washington. Tal vez allí resida la mala fortuna de Maduro.

Es una nueva época. América Latina muestra coraje. Nadie es perfecto en la región en términos de derechos humanos, pero nadie está dispuesto a convivir con el crimen como política de Estado. La dictadura venezolana ya no se sostiene, y la conversación va en dirección de acabar con ella como sea. La palabra “genocidio”, y la obligación de prevenirlo, ya está sobre la mesa. Habrá que conversar y decidir si se trata únicamente de un problema cuantitativo.

Pues, ¿cuántos muertos hacen un genocidio? Hay genocidios con bombas y con cámaras de gas en la historia, lo hemos leído. Pero también han existido genocidios sin plomo, causados por hambre como el Holodomor de Stalin. Maduro pertenece a esta categoría. Es hora, la Corte Penal Internacional debe actuar.

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