elecciones7Oenbilbao

Punto de encuentro de Venezolanos votantes en Bilbao

Archivos por Etiqueta: Corrupción

Realizaron allanamientos policiales en Madrid por desvío de fondos de Pdvsa – El Nacional – 22 de Junio 2017

1498157777964.jpgLa Justicia investiga una supuesta apropiación de fondos de la entidad petrolera estatal venezolana a través del banco portugués Espírito Santo

La Policía española efectuó hoy varios allanamiento en la capital a petición de la Justicia de Portugal, que investiga el presunto desvío a ese país de al menos 6.000 millones de dólares de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) que fueron a parar a directivos del ministerio de Energía venezolano.

Según informaron a Efe fuentes de la investigación, los allanamientos se llevaron a cabo en cuatro domicilios de ciudadanos venezolanos y en una habitación de un hotel de lujo de Madrid, coordinados por la jueza de la Audiencia Nacional, Carmen Lamela.

La magistrada española cuenta con la ayuda de una fiscal y una jefa de policía de Portugal.

En la operación, sin embargo, no se prevén detenciones en España, añadieron las fuentes.

La Justicia investiga una supuesta apropiación de fondos de la entidad petrolera estatal venezolana a través del banco portugués Espírito Santo, del que se están registrando hoy oficinas en la isla de Madeira.

El banco habría servido de puente para canalizar parte de ese dinero a varios países, entre ellos España, adonde se calcula que fueron a parar entre tres y cuatro millones de dólares, y también a Andorra, donde se investiga la posible implicación del Banco Madrid.

Los agentes de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía española asisten así a las autoridades de Portugal en esta investigación, en la que también estaría implicada alguna persona de nacionalidad portuguesa.

Las averiguaciones giran en torno a movimientos de dinero supuestamente irregulares desde la petrolera estatal venezolana que ocurrieron entre 2009 y 2014.

 

Venezuela: ¿por qué no «bajan» de los cerros? por Pablo Stefanoni – Newsletter Nueva Sociedad – Junio 2017

En entrevista exclusiva, el investigador Alejandro Velasco analiza el papel de los sectores populares en las protestas de Venezuela, que ya llevan más de 70 días, con muertos y heridos, en el marco de una multiplicidad de crisis.

J3CV5Ferqt4J.jpg

Mucho se habla, y se escribe, sobre la crisis venezolana pero faltan algunos eslabones. Entre ellos está la pregunta por los sectores populares: ¿participan de las protestas?, ¿cuál es su relación con la oposición?, ¿y con el gobierno de Nicolás Maduro?, ¿quiénes son y cómo operan los famosos «colectivos»? Alejandro Velasco, autor de Barrio Rising. Urban Popular Politics and the Making of Modern Venezuela (2015), responde a algunos de estos interrogantes.

Una de las dudas que aparecen al leer sobre la crisis venezolana es qué factores sostienen a Nicolás Maduro en el poder. Siempre parece estar por caer y no cae, mientras la crisis se agrava. ¿Cuál es su interpretación?

Se combinan varios elementos. Por una parte, está el aparato estatal y la elite chavista. En la medida que vienen cerrándose espacios de maniobra en el plano doméstico e internacional, y tiene que recurrir más y más al autoritarismo, las figuras centrales del gobierno van atrincherándose al percibir una amenaza no solo a su permanencia en el poder sino verdaderamente existencial. Para algunos, es cuestión de principios: ante una oposición envalentonada y con amplio apoyo en el país y en particular en el extranjero, lo que está en juego es el legado de Hugo Chávez, en particular el avance hacia el estado comunal. Más allá de la oposición misma, esto siempre iba a significar una batalla contra la propia Constitución de 1999 –redactada en los comienzos de Chávez–, y con sectores internos del chavismo menos dados a la corriente socialista que a la de democracia participativa, base de esta Carta. De modo que, para los sectores más radicales, de cierta manera es un conflicto bienvenido aunque muy demorado, quizás demasiado para ser exitoso, pero darán la batalla de todas formas. Para otros, no obstante, el interés es más prosaico: los lazos de cuadros claves del chavismo con la corrupción desmedida –sea vinculada con el dólar preferencial o en algunos casos, con el narcotráfico– hace que cualquier salida del poder implique la cárcel, en Venezuela o en el exterior. De modo que la crispación del conflicto, vista en términos existenciales, tiende a cerrar filas, aunque por motivos muy diferentes. Leer más de esta entrada

Desidia y abandono en las obras inconclusas de Odebrecht en Venezuela – Petroleumworld – 1 de Junio 2017

 

Odebrecht tiene 23 obras paralizadas, de las cuales 11 son de gran envergadura

En la calurosa y húmeda ciudad de Caicara del Orinoco, en pleno corazón de Venezuela, una veintena de pilotes clavados sobre el río acumulan moho, polvo y óxido.

Allí, en el lugar donde hace seis años la brasileña Odebrecht debió inaugurar el puente más largo del país, apenas un puñado de obreros trabajan dándole mantenimiento a las máquinas para combatir la pátina de deterioro que empieza a acumulase tras un año de paralización de la obra.

La construcción, que uniría las ciudades de Caicara y Cabruta a través de un viaducto de más de 11 kilómetros sobre el río Orinoco, no es la única de Odebrecht que yace en el olvido.

Según documentos, entrevistas con más de dos docenas de trabajadores y visitas a los campamentos de la firma brasileña en Venezuela, Reuters comprobó que la mayoría de las 23 obras truncas de Odebrecht en el país tienen sobreprecios y tras más de dos años de paralización, algunas tendrían que rehacerse. Leer más de esta entrada

Los tres crímenes de la Fuerza Armada Venezolana por Gustavo Coronel – La Patilla – 29 de Mayo 2017

gse_multipart55967La Fuerza Armada venezolana que apoya el narco-régimen chavista ha cometido tres crímenes contra la Nación, todos imperdonables: el crimen de la corrupción; el crimen de la represión y el crimen de la entrega.

CORRUPCIÓN

El crimen de la corrupción está bien documentado. Se ha desarrollado en cuatro áreas claramente diferenciadas: el narcotráfico, el contrabando de extracción, la distribución de alimentos y la participación por dinero en tareas que no le corresponden y para lo cual no están capacitadas. En el caso del narcotráfico existe documentación suficiente para establecer la conexión entre miembros de la Fuerza Armada y esa actividad criminal. Se podría alegar que esta actividad no es de naturaleza institucional sino individual. Se podría argumentar que no es la institución militar la que trafica con drogas sino miembros de esa institución. Dirán que nombres como los de Hugo Carvajal, Néstor Reverol, Edilberto Molina Molina, Diosdado Cabello, Henry Rangel Silva y otros altos miembros de la Fuerza Armada, todos ellos indiciados de participar en narcotráfico son miembros de la institución pero no son la institución. Ese argumento es inválido porque, si bien es cierto que no todos los miembros de la Fuerza armada venezolana son narcotraficantes, no es menos cierto que la institución no ha tomado acción alguna para limpiarse de esa plaga. Todo lo contrario, esa gente indiciada está protegida por la institución. Peor aún, basta que sean indiciados para que sean premiados por el narco-régimen del cual forma parte muy importante la institución.

Lo mismo sucede con el contrabando de extracción. La custodia de las fronteras de Venezuela está en manos de la Fuerza Armada. Su participación activa en el contrabando de gasolina, de ganado, de oro a través de las fronteras está bien documentado, hasta en APORREA, ver: https://www.aporrea.org/contraloria/a181126.html o por observadores de la situación venezolana, ver: http://www.unidadvenezuela.org/2015/08/sebastiana-barraez-el-contrabando-de-combustible-y-de-alimentos-supero-al-narcotrafico-en-las-regiones-fronterizas/ . La agencia de noticias REUTERS informa que los contrabandistas dicen: “Le pagamos a la guardia Nacional dependiendo de lo que llevemos en los camiones”, ver: http://www.reuters.com/article/us-venezuela-smuggling-insight-idUSKCN0UY1IT

La tercera área de actividad criminal es el control de la distribución de alimentos. Uno lee en la prensa, ver https://es.panampost.com/karina-martin/2016/12/28/militares-vzla-trafican-alimentos/ : “Los militares que deberían encargarse de administrar los escasos alimentos que hay en el país, lo que administran son mercados ilegales, en el que revenden productos de primera necesidad hasta a 100 veces el precio fijado por el gobierno”. Un militar chavista, hoy en oposición al narco-régimen, dice: “Ahora la comida da más que la droga”. El decreto de Nicolás Maduro delegando la coordinación, distribución y resguardo de alimentos, medicinas y otros productos esenciales a las Fuerzas Armadas de Venezuela , lo que llamó “Gran Misión de Abastecimiento Soberano” ha resultado ser un soberano fraude en manos de la Fuerza Armada, la cual está traficando con el hambre del pueblo., ver: https://www.forbes.com.mx/militares-toman-el-control-de-la-distribucion-de-comida-en-venezuela/

El cuarto foco principal de corrupción de la Fuerza Armada venezolana tiene que ver con la creación de empresas militares fantasmas que se unen a empresas también semi-fantasmas de civiles afectos al narco-régimen, a fin de participar en actividades petroleras o mineras para las cuales no están capacitadas. Lo que hacen es convertirse en intermediaros, gestores, que obtienen parte de los contratos que otorga el narco-régimen en los sectores petroleros o mineros. Este es el caso de la empresa llamada CAMIMPEG, la cual se ha aliado con una empresa llamada Southern Procurement Services, ver: http://lasarmasdecoronel.blogspot.com/2017/02/dos-empresas-piratas-contratan-con-una.html . Esta alianza pretende hacer trabajos para petróleos de Venezuela pero no tiene la experticia, la tradición, la gerencia o el financiamiento para hacerlo. Acaban de firmar un contrato con PDVSA para hacer un trabajo de $400 millones en el campo Urdaneta, estado Zulia, contrato que debería ser investigado a fondo por la Asamblea Nacional. En estos negocios se menciona el nombre de Antonio Benavides Torres, ver: https://surotativo.com/estos-son-los-benavides-familia-investigada-por-narcotrafico-lavado-y-estafa/ , sancionado por nexos con el narcotráfico.

REPRESIÓN

Lo que está ocurriendo en Venezuela es un masivo crimen de represión en contra del pueblo venezolano por parte de la Fuerza Armada venezolana, al mando de Vladimir Padrino López, con la complicidad por comisión u omisión de la institución militar, puesto que nadie tiene por qué obedecer órdenes que lleven a violar los derechos humanos de sus compatriotas. En este crimen de represión se nombra, de marea particular, a la Guardia Nacional, al mando del general Antonio Benavides Torres, quien reemplazó al también indiciado por narcotraficante Néstor Reverol, promovido a ministro del Interior, Justicia y Paz. Más de 50 venezolanos han muerto en menos de dos meses de protestas ciudadanas, las cuales han sido reprimidas a sangre y fuego por miembros de la Fuerza Armada venezolana, Estos son crímenes que podrán ser objeto de juicios en Venezuela y en los tribunales internacionales de justicia y no prescriben. La lista de militares responsables por las órdenes de represión existe.

Una faceta de la represión es la de remitir a quienes protestan a tribunales militares a ser juzgados de manera incompatible con sus derechos humanos y con los principios de la justicia venezolana e internacional.

Por este crimen de la represión el principal responsable es Vladimir López Padrino, ministro de Defensa y cabeza visible de la fuerza armada venezolana. El será juzgado en compañía de sus cercanos cómplices.

ENTREGA

El tercero de los crímenes de la Fuerza Armada venezolana en contra de la Nación se refiere a la manera pasiva con la cual aceptan la presencia en Venezuela de militares castristas en calidad de consejeros, tutores, asesores y hasta jefes de línea. A Venezuela llegan militares cubanos a supervisar y a dar instrucciones, ver: https://es.panampost.com/sabrina-martin/2017/01/16/general-cubano-supervisar-militares/ . Analistas de la situación venezolana alegan que ya el tutelaje ha ido sobrepasado por niveles efectivos de control de Cuba sobre Venezuela, ver: http://www.elnuevoherald.com/noticias/mundo/america-latina/venezuela-es/article2023593.html . La presencia cubana en Venezuela se inició durante la etapa del difunto y permanece hoy, más fuerte que nunca, bajo Maduro. https://oglobo.globo.com/mundo/os-intocaveis-cubanos-da-venezuela-11962844 . Así lo afirma Moisés Naím al decir que Maduro no importa, puesto que los amos del poder en Venezuela son Cuba y los narcotraficantes. Ver: https://www.theatlantic.com/international/archive/2017/05/maduro-venezuela/528003/

LA FUERZA ARMADA ES UNA INSTITUCIÓN PODRIDA

En el pasado se podía criticar algún aspecto de la Fuerza Armada, como era el forcejeo palaciego de los militares en búsqueda de promociones. Se criticaba ver a Blanca Ibáñez vestida de militar dando órdenes. Se criticaba que una mujer, Gardenia Martínez, fuese vendedora de armas a la Fuerza Armada. Este tipo de desviaciones contribuyó al descrédito de la democracia bipartidista, pero los crímenes de hoy son exponencialmente mayores y la Fuerza Armada no solo los protagoniza sino que los valida de manera impúdica. Esto no puede tener perdón ni defensa alguna. Es natural que para muchos miembros de la Fuerza Armada, tanto activos como en retiro, sea doloroso leer estas y peores críticas, las cuales han llegado hasta a pedir la eliminación de esta institución. Yo la he pedido en escritos anteriores porque pienso que la Fuerza Armada es hoy una institución parasitaria, una terrible carga financiera y un cómplice del narco régimen, así como será un riesgo continuo para la democracia venezolana del siglo XXI. Quienes la defienden aceptan sus crímenes de hoy pero piensan que la institución puede ser depurada y profesionalizada. Yo soy pesimista y creo que no tiene redención y que su naturaleza armada, deliberante, la condena a ser un agente promotor de dictaduras y despotismo. No niego que eliminarla abruptamente sea punto menos que imposible, porque tiene las armas en la mano, pero si será posible irla redimensionando hasta que deje de ser una represa para el libre ejercicio de la democracia. Y por donde se deberá comenzar es por las Escuelas Militares, las cuales parecen ser, a juzgar por la baja calidad humana de demasiado de sus egresados, centros de adoctrinamiento para futuros déspotas más que casas de sueños azules.

El común denominador que une estos tres grandes crímenes es el de la traición de la Fuerza Armada a su misión, a sus valores, a su razón de ser. Se le pudrieron sus tres raíces.

En Venezuela no hay salidas fáciles, advierte experto por Antonio María Delgado – El Nuevo Herald – 21 de Mayo 2017

El gobierno bolivariano de Venezuela, controlado por individuos implicados en la corrupción y el narcotráfico, debe ser visto más como una cofradía de mafias que como un simple régimen socialista, y en realidad es un nuevo y muy pernicioso fenómeno que es más difícil de eliminar que si fuese solo una dictadura.

“Jamás, en tiempos modernos, hemos tenido una situación donde un grupo de criminales se ha apoderado de todo un Estado del peso de Venezuela”, advirtió Evan Ellis, profesor del Instituto de Estudios Estratégicos del Army War College de Estados Unidos.

La distinción es importante porque la lucha por recuperar la democracia en Venezuela ha estado dominada por estrategias y paradigmas equivocados.

Lo que se plantea en Venezuela no es solamente una pugna entre una sociedad que desea vivir en libertad bajo un régimen democrático y una élite que insiste en instaurar una dictadura socialista a la fuerza. Hay elementos de eso en la crisis venezolana, pero no es el concepto dominante, advirtió Ellis, quien ha testificado como experto ante el Congreso de Estados Unidos sobre la situación de Venezuela. Leer más de esta entrada

La responsabilidad militar en la tragedia venezolana por Aníbal Romero – El Nacional – 17 de Mayo 2017

Unknown.jpegHablar de la crisis venezolana me parece insuficiente, pues lo ocurrido en Venezuela bajo la llamada revolución bolivariana es una tragedia. Se trata de un conjunto de eventos que no pocas veces resulta difícil entender e interpretar, como pasa cuando leemos las obras de Esquilo, Sófocles y Eurípides, grandes autores de la tragedia griega. El devenir venezolano de estos tiempos se muestra a una primera mirada rodeado de sombras y misterios, de fuerzas incomprensibles, de culpas heredadas e incurridas que en apariencia no cabe distribuir con precisión. Sin embargo, no lo perdamos de vista: cuando hablamos de Venezuela lidiamos con duras y patentes realidades que podemos y debemos entender con lucidez moral y política.

Luego de superar el impacto que generan las muertes inocentes, las protestas masivas, la implacable represión, la violencia desatada y el sonido y la furia que nos asolan, captamos que sí es viable comprender lo ocurrido y que existen responsabilidades insoslayables, así como agentes sociales y políticos que las acarrean sobre sus hombros y de los sectores a que pertenecen.

En tal sentido, sostendré a continuación que los militares son responsables principalísimos de la tragedia que ha hundido al país. La responsabilidad castrense en la tragedia venezolana es general e institucional, pero como siempre existen excepciones individuales. No obstante, insisto, la responsabilidad de buena parte de los integrantes de nuestro estamento militar es clara e inequívoca, tanto en lo que se refiere a los orígenes y el desarrollo así como al desenlace de la conmoción histórica que sacude a Venezuela. No afirmo en modo alguno que los militares son los únicos responsables de la catástrofe venezolana. Afirmo, como ya dije, que son responsables principalísimos de un fracaso histórico de enormes proporciones, que ahora termina saldándose en asesinatos, torturas, delirio político y desquiciamiento moral por parte de un régimen apuntalado por la institución armada nacional.

¿Cuáles son los contenidos esenciales de la tragedia y de la responsabilidad militar en la misma? En primer lugar y aunque a los analistas e historiadores del porvenir ello luzca casi increíble, los militares y civiles que dirigieron y dirigen la revolución bolivariana, comenzando por Hugo Chávez, han subordinado de manera bochornosa la soberanía de Venezuela a los intereses y directrices de la Cuba castrista.

En segundo lugar, el régimen chavista, de manera deliberada y programada, ha convertido a las Fuerzas Armadas en agentes activos de un partido y de un proyecto despótico, parcializándolas y adoctrinándolas en función de una sola sección de la sociedad y una ideología que cada día se reducen en tamaño y peso específico, dejando a los militares aislados y repudiados por la mayoría del país.

En tercer término, el chavismo produjo un cambio radical en la ubicación estratégica de Venezuela, afectando nuestra seguridad nacional al aliarnos con países y organizaciones que nos apartan del Occidente libre y democrático, rompiendo con gigantesca miopía lazos históricos que eran producto de la geografía y la afinidad cultural y política y no de la improvisación.

En cuarto lugar, no contentos con todo lo anterior, el chavismo se dedicó a crear una fuerza paramilitar paralela, integrada por milicias y “colectivos” dotados y estimulados por un régimen que, a pesar de contar con palpable poder, en el fondo siempre ha desconfiado de su estabilidad y permanencia. Entretanto, los militares han aceptado que las armas de la República dejen de ser suyas en exclusiva y pasen a ser compartidas con grupos ajenos a lo constitucionalmente estipulado, grupos destinados a acosar, intimidar y hasta aniquilar a los que disientan.

En quinto lugar, el régimen chavista ha corrompido a los militares, en tres sentidos. a) Les ha hecho partícipes del manejo de una economía colocada al servicio del poder político, sus alianzas y vínculos subterráneos, incluido el narcotráfico, dando así al sector castrense una parte del pastel de un sistema por naturaleza viciado. b) Al designar a centenares de oficiales militares en el manejo de gobernaciones, empresas y procesos administrativos y productivos para los cuales no han sido formados, pero que facilitan la corrupción, el régimen ha destrozado la imagen del militar-gerente, pulverizando el poco o mucho prestigio que en alguna oportunidad exhibió el sector castrense en esos ámbitos. c) Finalmente y de la forma más triste y deleznable, los militares venezolanos están concluyendo esta brutal etapa histórica atrapados en una guerra contra el pueblo, una guerra corrupta que ataca en especial a la juventud venezolana, manchándose las manos de sangre y actuando como herramientas de un gobierno que ha optado por descender al abismo de una sistemática e inacabable represión.

Los cabecillas y autores de los golpes de Estado que en 1992 iniciaron este período de nuestra historia fueron militares, y a partir de 1998, con vaivenes y bajo circunstancias cambiantes, el sector castrense venezolano ha jugado un rol crucial en el afianzamiento del régimen. Al enfatizar el punto no busco menoscabar los actos de resistencia que desde dentro del sector militar ocurrieron en el camino, ni subestimar la digna lucha que algunos oficiales han llevado a cabo estos pasados años. Lo reconozco y a la vez reitero que la institución armada es actor clave de un drama que ha forzado a centenares de miles de venezolanos a emigrar del país, que ha derrumbado los pilares del aparato productivo, que ha debilitado la vital industria petrolera y que ha transformado gran parte de la población en hambrientos mendigos y serviles recolectores de las dádivas del régimen. Son igualmente los militares quienes conducen la represión que mata, hiere y encarcela a diario a ciudadanos indefensos. En este orden de ideas, no es aceptable la excusa que procura señalar de manera exclusiva a la Guardia Nacional y a la Policía Nacional por los desmanes en nuestras calles. Las acciones de algunos tienen lugar en el contexto de las omisiones de otros.

Si bien se trata de una institución que no ha sido preparada, ni en Venezuela ni en parte alguna, para la autocrítica, los militares venezolanos tendrán que aprender a ejercerla, pues cuando se produzca un cambio de ruta en el país los militares, los que logren deslastrarse del caos revolucionario, deberán llevar a cabo un exigente proceso de reflexión y cambios internos. La sociedad civil y un gobierno civil legítimo estarán éticamente obligados a acompañar, guiar y supervisar ese rumbo de reformas de las Fuerzas Armadas, que las centre en su verdadera misión institucional. Los militares no deben seguir controlando los destinos de Venezuela. No son ellos los llamados a ello. La misión militar no es suplantar la soberanía popular sino respaldarla.

Debo por último dejar claro lo siguiente: nada pido como ciudadano venezolano a nuestros militares en esta hora crítica, con una excepción que ya mencionaré. No me agradan las solicitudes abiertas o soterradas que se formulan a los militares para pedirles que hagan esto o lo otro. Los militares son mayores de edad y no son ciegos ni sordos. Deberían saber lo que el deber patriótico exige de ellos, y si no lo saben, no seré yo quien se los diga.

La excepción es la siguiente: solicito a los militares venezolanos que no maten a nuestros jóvenes, que les dejen en paz. La rebelión de nuestro pueblo y de sus jóvenes es justa.

Durante buen número de años nuestro Ejército se enorgulleció de un lema que rezaba así: “Ejército venezolano, forjador de libertades”. Es imperativo admitir que tal lema tiene que escribirse, hasta nuevo aviso, en estos términos: “Ejército venezolano, forjador de tiranías”.

Conozca a los megaladrones de la boliburguesía chavista – FactorMM.com – 16 de Mayo 2017

20130721_SIET33_3_1_F1.jpgDe cómo un humilde teniente del ejército se convirtió en uno de los más acaudalados miembros de la chaveburguesía. ¡Qué broma con los muchachos! Y es que no se ubican, o tal vez por la misma sobreprotección de los padres de hoy en día, no conocen el mundo real, en este caso, la Venezuela de verdad.
Nunca pensó el hijo de Alejandro Andrade (inocente de cualquier delito que haya cometido su padre, por supuesto) que una acción tan común hoy en día como colocar unas fotos familiares en su cuenta de Facebook ocasionaría un escándalo. Pero claro, tampoco eran unas fotos cualquiera, porque pocos venezolanos pueden darse el lujo de retratarse con uno de los nueve finos caballos de su propiedad, valorados en varios cientos de miles de dólares, en un sitio tan elitesco como Wellington, Palm Beach, Florida.

El mismo lugar, por cierto, donde el banquero Víctor Vargas Irausquín mantiene una finca para los caballos de su equipo de polo Lechuza Caracas. ¿Casualidad? Muy difícil. Estamos hablando no sólo de un par de alegres vecinos y amigos, sino de verdaderos socios. Leer más de esta entrada

¿Escrachar o no escrachar? ¡Esa es la pregunta! por Carolina Jaimes Branger – El Estimulo – 16 de Mayo 2017

unknownVoces prudentes han advertido en los últimos días que el tema del escrache ha desplazado al tema de los asesinatos. Eso no puede pasar, pero es un asunto que –no en vez de, sino además de- hay que poner en el tapete. Muchos ya han opinado y yo también quiero opinar, esperando añadir al debate.

El escrache, una mezcla de acoso, persecución, insultadera y hasta violencia física todos juntos, no es una causa, sino una consecuencia. Una consecuencia de un régimen que llevó a los ciudadanos más allá del umbral de su dolor. Y cuando alguien es llevado más allá de ese umbral, la reacción es impetuosa, vehemente e implacable.

En estos días he recordado el episodio de Los Semerucos, Estado Falcón, que tuvo que ver con los pdvsos despedidos del Centro Refinador de Paraguaná. En la madrugada del 4 de julio de 2003, la Guardia Nacional, acompañada de un juez y en un despliegue de violencia antes nunca vista, pasó de una medida de secuestro a un desalojo forzoso. Niños, jóvenes, adultos y ancianos pasaron una aterrorizante noche mientras los militares destrozaron carros, viviendas, jardines, lanzaron arsenales de bombas lacrimógenas, amenazaron, atropellaron, vejaron… Por fortuna, no hubo muertos que lamentar, un milagro ante la violencia de la arremetida.

Ahí había niños, muchos niños. Pero ni a Chávez, ni a su séquito, ni a los militares que comandaron la acción les importó. De hecho, el Coronel (R) de la Aviación Sammy Landaeta Millán, quien estaba allí apoyando a Haydée Irausquín, una de las despedidas, refiere que a los guardias nacionales les pagaron “la prima PDVSA” por haber ejecutado el desalojo.

Tal vez a los chavistas responsables de esta terrible violación de los derechos humanos se les olvidó este incidente. Pero a quienes estaban allí les aseguro que no. A quienes se quejan hoy de los escraches en contra de sus hijos, ¿acaso hicieron algo por los hijos de quienes vivían en Los Semerucos? No. Tal vez hasta comieron dulce de lechosa con Chávez. Esto por poner sólo un ejemplo de uno de los tantísimos actos de violencia propiciados, auspiciados y ordenados desde el alto gobierno. Entonces, señores, ustedes no tienen derecho a quejarse. Ya saben en carne propia que no hay nada que duela más que el sufrimiento de un hijo. Quizás muchos de quienes escrachan hoy fueron víctimas de hechos de barbarie como el de Los Semerucos.

Estoy en contra de escrachar a los menores de edad. Eso no se hace. Nadie escoge a sus padres y los niños no son responsables por las acciones de estos. Pero luego de que pueden discernir, son independientes y responsables de sus acciones, pueden marcar distancia. Acabamos de ver las dignas y contundentes posturas de los hijos de Tarek William Saab y del Primer Comandante del Cuartel Libertador en el Zulia. Los hijos son los críticos más duros y los jueces más inflexibles de sus padres. No me vengan a decir que un joven con discernimiento no está en la capacidad de distinguir entre el bien y el mal y de saber si su papá o su mamá son unos redomados ladrones e incluso, si tienen las manos manchadas de sangre.

En un país como Venezuela, donde la sanción social nunca ha existido, estamos viviendo algo inédito: la contraloría, el juicio y el castigo de la sociedad. El escrache no tiene que ver con las leyes. El escrache es un acto de justicia social. Como sucede con los linchamientos, el pueblo se toma la justicia en sus manos, porque la ley no funciona. Los criminales se colocaron más allá del alcance de la ley y la justicia. La impunidad es la regla. Me entra un alivio al pensar que en la nueva Venezuela, la que llega, la que estamos pariendo, no va a haber consideraciones con la corrupción. La corrupción es la peor enfermedad del siglo XXI. Pero de eso ya se encargarán los jueces.

La hipocresía del régimen no tiene límites. Y eso indigna. Los comunistas revolucionarios, los herederos del legado de Chávez, si no viven fuera de Venezuela tienen a sus hijos viviendo en el exterior. Pero no en Cuba, Zimbabue, Bielorrusia o Corea del Norte. Nada que ver. Viven en países del primer mundo, donde tienen propiedades que valen millones de dólares o euros. Ninguno, léase bien, nin-gu-no tiene soportes para justificar de dónde sacó el dinero para llevar ese tren de vida. En Venezuela los empleados públicos ganan una miseria y encima, hay control de cambio. Aquí hay gente hurgando la basura para comer. Gente que come una sola vez al día. Gente que se ha muerto de mengua esperando un medicamento. Todos esos corruptos que saquearon el tesoro nacional son responsables de esas muertes. Pero no, no les hacen mella. Pero sí salen lloriqueando cuando les escrachan a los hijos.

Los primeros que han debido pensar en sus hijos, son ellos mismos. ¿Por qué exigen que otros lo hagan, si ellos no lo hacen? Si no quieren que les digan a sus hijos que su padre es un ladrón, pues no roben. Si no quieren que les digan a sus hijos que su madre es una asesina, no sigan apoyando al régimen.

Por ahí hay varias listas circulando con los nombres de los corruptos, dentro y fuera de Venezuela, sus direcciones y las direcciones de sus hijos. Ojalá no escrachen a los niños y respeten su inocencia. Pero a los demás… será inevitable. Sus ansias de vivir en países desarrollados y seguros no se les va a dar. Tienen que saber que quien a hierro mata no puede pretender morir a sombrerazos…

¿Dónde está la esperanza? por Alberto Barrera Tyszka – ProDaVinci – 14 de Mayo 2017

unknownEse tipo que ves ahí, serio, con traje y corbata, sentado detrás de su escritorio, abriendo un maletín lleno de dólares y mostrándoselo a la mujer que tiene enfrente; ese tipo que sacó de esa manera 11 millones de dólares, billete sobre billete, sin poner nunca una firma, sin recibir jamás una facturita, ese tipo…es el mismo que un tiempo después, montado en una tarima, vestido de rojo, alzaba su puño y gritaba aguerridamente: “¡Vamos a combatir la vieja ética capitalista podrida de la corrupción administrativa, del tráfico de influencias!” ¿En cuál de los dos se puede creer? ¿En el pillo que paga, en efectivo y a escondidas, millones de dólares a unos asesores de marketing político brasileños….o en líder que se declara en una cruzada en contra de la corrupción: “Es la batalla contra el capitalismo y sus antivalores, es la batalla contra los bandidos, los politiqueros de la derecha que destruyeron a este país durante años” ¿Cuál de los dos Nicolás Maduro es más real?

En sus pocos años de gobierno, Maduro ha ido perdiendo rápidamente sus disfraces. Esta semana, desde una cárcel de Brasil, donde enfrenta condenas por corrupción y soborno, Mónica Moura ha confesado que Maduro es un capo a lo grande. Que Antonini Wilson es Bambi al lado de nuestro Presidente. Que, cuando estaba al frente de las relaciones exteriores, el entonces Canciller Maduro podía disponer, tranquilamente, de millones de dólares para pagar los servicios de ella y de su marido, Joao Santana, exitosos asesores en campañas electorales. Así, de poquito en poquito, en fajas de 300, 500 u 800 mil dólares, les fue pagando humildemente su colaboración y su apoyo. 11 millones de dólares. Estamos hablando del mismo tipo que hace chiste ante la noticia de un venezolano muerto por comer yuca amarga.

El Presidente obrero es una ficción publicitaria. El verdadero Maduro tiene las manos manchadas con los dólares que le pertenecían a todos los venezolanos. Cuando habla de la supuesta guerra económica no recuerda sus reuniones con Mónica Moura. Y esto solo es una pestaña del iceberg. El oficialismo tiene una inmensa caja negra donde quizás, algún día, podamos encontrar algo del millón de millones de dólares de la bonanza petrolera. Hacen falta muchas Mónicas Mouras, dispuestas u obligadas a confesar, para poder armar bien el análisis de la crisis económica venezolana. No solo se trata de un modelo fracasado. Se trata de un modelo genéticamente corrupto. Detrás de los quirófanos cerrados del Hospital Vargas, hay un maletín o una bolsa, una caja llena de dólares que algún alto funcionario rojo rojito se llevó.

Eso, también, es lo que busca tapar ahora la Constituyente. El oficialismo no es solo una forma de suprimir la voluntad del pueblo, de eliminar la democracia. La Constituyente de Maduro es además un atentado en contra de la transparencia, un nuevo acto de corrupción. Tanto hablar en contra del neoliberalismo y, finalmente, el chavismo terminó privatizándolo todo. Han privatizado incluso los poderes públicos. Han privatizado a la Fuerza Armada Nacional. Han convertido a los soldados en su ejército particular. Han puesto todo al servicio de esa nueva clase que llamamos “los enchufados”. Y ahora, encima, quieren privatizar las elecciones. Que solo voten los suyos. Los que dependen de ellos. Los que ellos financian. Pretende que la Asamblea de accionistas del PSUV sea el congreso de representantes del país. La revolución convertida en una Compañía Anónima.

Están dispuestos a todo porque no quieren que todo se sepa. La Constituyente es una forma de imponer el silencio, la opacidad. No quieren un nuevo país que se asome a mirar y revisar lo que ha pasado en estos 18 años. Prefieren las balas, los muertos. Apuestan al desgaste, al cansancio de la gente. Calculan endilgarle luego los muertos a la oposición. Culpar a los otros de todo. A la hora de resistir, el poder tiene más recursos, mas medios, más dinero. Pero ya no tiene algo fundamental: heroísmo. Ya solo son la representación del orden viejo, que actúa sin piedad, militarmente, en contra de su propio pueblo.

“La gente me grita: ¡Maduro, dale duro! Y yo voy con todo, voy a darle duro a la corrupción donde esté”. No tiene que ir muy lejos. Basta con que se mire al espejo. Con hablar con su entorno. Con dar pasos y no poder salir de Miraflores. El oficialismo ya no controla la versión de la historia. La realidad se le fue de las manos. Ya no son capaces de convocar alguna ilusión. Ahora, la rebeldía, la pasión, la creatividad, el ansia por un cambio….están en la oposición. El gobierno solo es pasado y violencia. Está atrincherado, defendiendo la corrupción. La épica avanza entre bombas lacrimógenas. La esperanza está en la calle.

 

La Carlota, Maduro y Brasil – Editorial El Nacional – 12 de Mayo 2017

Mientras el vicepresidente ejecutivo, Tareck El Aissami se regodeaba anunciando los planes de una célula terrorista que operaba en Caracas y que se proponía tomar por asalto la base aérea de La Carlota, para –según la rojita agencia de noticias AVN– “incendiar helicópteros y aeronaves militares” y con ello “generar una conmoción internacional, y tratar de imponer la matriz de opinión de que hay una rebelión o alzamiento militar en Venezuela”, desde Brasil le enredaban la jugarreta al señor El Aissami con una denuncia tan impresionante y tan bien fundamentada, que dejaron sin vista ni respiración a Tareck y a su acompañante, el general Néstor Reverol.

A este gobierno no solo se le está acabando la pólvora a la hora de inventar conspiraciones y magnicidios que se evaporan en segundos, sino que a la vez está saliendo a la superficie una larga historia de raterías, negocios sucios, pagos de comisiones y complicidad en extracción de minerales y falsificación de documentos para favorecer a regímenes dictatoriales, hasta llegar al máximo error de romper las sanciones tomadas por las Naciones Unidas en cuanto a restricciones de comercio y compra de armamentos.

No pasa un día sin que Maduro, Jaua, Cabello, Reverol y El Aissami inventen un nuevo y grosero embuste para ocultar sus atropellos contra los ciudadanos que salen a manifestar. Las muertes causadas por la Guardia Nacional Bolivariana y la Policía Nacional Bolivariana, (que ya están siendo investigadas por la Fiscalía General de la República) no pueden ser ocultadas ni lanzadas al olvido. Nadie cree necesario tomar por asalto La Carlota para llamar la atención de lo que pasa en Venezuela, del hambre y la carencia de medicinas, de los asesinatos a cada hora, de los niños comiendo de las bolsas de basuras y de los hospitales destruidos y abandonados.

Tampoco hay que recurrir a un asalto a una base aérea militar para que se conozca el papel que juega el narcotráfico en la estructura política y económica nacional.

Lo cierto es que el escándalo montado con La Carlota se desplomó ante una bomba noticiosa llegada desde Brasil: “Una publicista brasileña dice que Maduro le pagó 11 millones dólares sin declarar”, es decir bajo cuerda. La agencia Efe, desde Río de Janeiro, reveló que “Mónica Moura, responsable con su marido de varias campañas electorales en América Latina, aseguró que el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, le pagó 11 millones de dólares en metálico no declarados para la campaña electoral para la reelección de Hugo Chávez en 2012”.

Moura hizo estas afirmaciones ante la Fiscalía brasileña, cuyo contenido fue divulgado ayer y que consta de pruebas y detalles. “Moura aseguró que Maduro, en la época canciller, le entregó en persona el dinero en la sede de la Cancillería venezolana”.

“Maduro recibía a Mónica Moura en su propio gabinete, le entregaba carpetas con dinero y le garantizaba escolta para darle seguridad en el recorrido de la Cancillería a la productora”, según el texto de la delación.

Moura también citó a los ex ministros brasileños José Dirceu (Presidencia) y Franklin Martins (Secretaría de Comunicación Social), ambos durante los mandatos de Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010) como partes importantes en la campaña de Chávez.

Los dos ex ministros viajaron al menos tres veces a Caracas junto con el matrimonio Santana-Moura en un avión de la constructora Andrade Gutiérrez, que también habría pagado el hospedaje en Caracas. La publicista brasileña aseguró que Franklin fue contratado para llevar “la parte de Internet” de la campaña, “también sin contrato formal” porque “Nicolás Maduro era siempre muy desconfiado, no quería entregar dinero en metálico para más de una persona, por el riesgo de negociación” y por ello “entregaba todo el valor a Mónica Moura, que lo enviaba a la mujer de Franklin Martins”, según la delación.

Joao Santana y Mónica Moura fueron detenidos en febrero de 2016 al desembarcar en Brasil procedentes de la República Dominicana, donde trabajaban para la campaña electoral del presidente Danilo Medina, quien buscaba la reelección. Los dos fueron condenados a ocho años de prisión por su participación en la trama de corruptelas en Petrobras, aunque pactaron con el Ministerio Público destapar la red de desvíos a cambio de una rebaja en su condena.

La publicista aseguró que la empresa fue contratada para la campaña electoral venezolana a petición del entonces embajador de Venezuela en Brasil, Maximiliano Arbeláez.

A %d blogueros les gusta esto: